Foro Nº 1 de Debate Grupal
Consigna para iniciar el intercambio:
A la luz de las consideraciones del Plan Nacional contra la Discriminación sobre el término "tolerancia"
y sobre la base de la lectura de la Clase Nº1, reflexione sobre la tira de Mafalda, de Quino:
les pido que pongan el acento en el término/concepto "tolerancia" ¿Determina un lugar de jerarquía, es
dicriminador?
¿Existe la "normalidad", quién y cómo se determina?
Y lxs demás, ¿Cómo nos verían?
Mi reflexión sobre la tira de Mafalda es la siguiente:
Creo que Susanita es un ejemplo del nuevo racismo, que se plantea en el Plan Nacional
contra la Discriminación, en sentido que este es más social y no tan explícito como el racismo
clásico, que fue evolucionista, degenerativo y/o una combinación de ambos. El personaje de
la tira se pone en carácter de “tolerar” a esas personas que “por desgracia” no son igual o
parecidas a ella, y es contradictorio, porque esa expresión, a mi parecer, demuestra que en
cierto punto se cree superior, y/o justifica esa discriminación por el hecho de las diferencias
(no importa cual; religiosa, étnica, sexual, etc) de las demás personas, y las pone en un lugar
de “no-normales”. Supongo que esta “normalidad estética” está generalizada y planteada de
distintas maneras, según países, ciudades, contextos, grupos sociales, etc donde en algunos
espacios sólo está aceptado seguir esa normal y en otros, se acepta, valida y apoya más la
alteridad y diversidad
RESUMEN CLASE 1
Podemos caracterizar al paradigma de los derechos humanos como un marco de referencia desde el cual
abordar, analizar y modificar prácticas sociales estructuradas sobre creencias que establecen valencias
diferenciales para las personas. Este tipo de prácticas parten de no considerar a los seres humanos como
igualmente dignos. Los argumentos que sustentan la idea de que no somos todos igualmente dignos
varian y se modifican para cada tiempo y lugar.
Al hablar de derechos humanos, por un lado, hacemos referencia a las luchas que, en distintos contextos
históricos y geográficos, han mantenido y mantienen los pueblos y comunidades por el reconocimiento y
respeto de su dignidad. A su vez, cuando hablamos de derechos humanos nos referimos a los procesos
de reconocimiento por parte de los Estados y la comunidad internacional, de las personas y grupos de
personas como “sujetos de derechos”
Construcción y Desarrollo del Paradigma de los Derechos Humanos
Desde nuestra perspectiva, la historia de los derechos humanos coincide con la historia de las luchas por
la emancipación, la igualdad y la autonomía. Esta historia es también la de las luchas contra las diversas
formas de opresión, desigualdad y jerarquías
Uno de los caracteres que atribuimos a los derechos humanos es su progresividad: esta noción hace
referencia al hecho de que el paradigma de los derechos humanos no constituye un sistema cerrado sino
un “eficaz sistema de nombres en permanente expansión”.
La singularidad de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 radica en que, por
primera vez y más allá de las particularidades nacionales, un conjunto amplio de Estados reconoce la
necesidad de consensuar un “una concepción común de estos derechos y libertades” a fin de asegurar a
todas las personas el respeto y garantía para el ejercicio de un repertorio de derechos y libertades,
independientemente de sus determinaciones existenciales.
CLASE FUNDAMENTOS II Teniendo eeen cuenta que los DDHH protenden crear un “horizonteee de
sentido” mediante el cuaaalll las personaaas puedan concebirse y afirmarse a si mismas como toda una
comunidad de personas libre e iguales. Creo que el desafio principal que se presenta en la disciplina e
intervención del TS es la promoción de la equidad y su accionar en las distintas decisiones que
tomaremos en cada intervención, no un “trato igual” sino un “trato igualitario”, atento a las diferentes
necesidades de las personas
Principios Generales de los Derechos Humanos
Afirmación de Lechner de que “proclamar los derechos humanos significa fundamentalmente crear
aquel ‘horizonte de sentido’ mediante el cual los individuos aislados pueden concebirse y afirmarse a sí
mismos como una comunidad de hombres libres e iguales”
Noción de equidad; hace referencia al objetivo de lograr un tratamiento justo y equitativo para todas las
personas según sus necesidades respectivas, libre de sesgos, actitudes y prácticas discriminatorias. La
equidad no promueve un “trato igual” sino un “trato igualitario”, es decir, atento a las diferentes
necesidades de las personas. La idea central es considerar a todas las personas equivalentes en términos
de libertades, derechos, garantías, obligaciones y oportunidades. Esta perspectiva es recuperada por el
principio de igualdad anclado en el paradigma de los derechos humanos: este principio no se orienta a
suprimir y/o desconocer las diferencias que existen entre las personas sino a sentar las bases para que
ellas –se trate de diferencias de sexos, culturas, colores de piel, de lenguas, orientaciones sexuales,
religiosas, entre otras– dejen de ser el presupuesto sobre las que se fundan y legitiman formas de
dominación, jerarquías sociales, prácticas sociales discriminatorias y otras formas de desigualdad social.
Características y Clasificación de los Derechos Humanos
Conferencia Mundial de Derechos Humanos, desarrollada en Viena en 1993:
“todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están
relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en
forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el
mismo peso. Debe tenerse en cuenta la importancia de las particularidades nacionales y
regionales, así como de los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos, pero
los Estados tienen el deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y
culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades
fundamentales”
Este fragmento nos permite caracterizar a los derechos humanos de acuerdo a los siguientes
aspectos:
• Inherentes a los seres humanos: cada persona es titular de estos derechos, sin depender de
ningún tipo de reconocimiento por parte de Estados, gobiernos, autoridades o personas en
general.
• Universales: en la medida en que corresponden a todo el género humano en todo tiempo y
lugar, no pueden invocarse diferencias culturales, sociales o políticas como excusa para su
desconocimiento, violación o aplicación parcial.
• Intransferibles, irrenunciables e inalienables: nadie puede renunciar a estos derechos ni
transferirlos o negociarlos. En el mismo sentido, tampoco los Estados pueden disponer de los
derechos de las personas, aunque en situaciones excepcionales el disfrute de ciertos derechos
puede ser limitado temporalmente (aunque nunca negado, revocado o anulado).
• Incondicionales y obligatorios: los derechos humanos no requieren de ninguna condición para
su goce y, tanto las personas como los Estados, tienen la obligación concreta de respetarlos.
• Inviolables: ninguna persona o autoridad puede legítimamente atentar, lesionar o destruir los
derechos humanos. Las personas y los Estados deben regirse por el respeto a los mismos.
• Imprescriptibles, acumulativos y progresivos: no prescriben por el paso del tiempo, no caducan
y no se pueden perder. Por el contrario, como señala Rita Segato, "los derechos humanos son un
sistema de nombres en expansión" y es probable que en el futuro se extienda la categoría de
derecho humano a otros aspectos de la vida que en el pasado no se reconocían como tales.
• Integrales, interdependientes, indivisibles, y complementarios: la vigencia de unos es condición
para la plena realización de los otros, de forma tal que la violación o desconocimiento de alguno
de ellos implica poner en riesgo el ejercicio de otros derechos
En la actualidad, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos incluye los siguientes
grupos de derechos:
➢ Derechos Civiles y Políticos. Este grupo de derechos corresponden a las libertades que se
consagran a las personas frente al Estado y/o autoridades públicas. Entre estos derechos figuran:
- Derecho a la vida y a la libertad;
- Derecho a no ser sometido a esclavitud y/o servidumbre;
- Derecho a no ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se
le podrá ocasionar daño físico, psíquico o moral;
- Nadie puede ser molestado arbitrariamente en su vida privada, familiar, domicilio o
correspondencia, ni sufrir ataques a su honra o reputación;
- Derecho a circular libremente y a elegir su lugar de residencia;
- Derecho a la nacionalidad;
- Derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, en caso de persecución política;
- Derecho a casarse y fundar una familia;
- Derecho a la libertad de pensamiento y de religión y culto;
- Derecho a la libertad de opinión y expresión de ideas;
- Derecho a la libertad de reunión y de asociación.
➢ Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Son derechos de contenido predominantemente
social tendiente a procurar mejores condiciones para el desarrollo de una vida plena. Incluyen,
entre otros, el derecho al salario justo, la libertad de asociación, a tomar parte en la vida cultural,
el derecho a la seguridad social, al bienestar, la educación y la salud.
➢ Derechos de Solidaridad. Estos derechos tienen a un mismo tiempo una dimensión individual
y colectiva; conciernen tanto a la persona humana así como a colectividades humanas, ya que su
resolución afecta a conjuntos específicos de la sociedad (o en algunos casos, a la humanidad en
su conjunto), por lo cual llevan intrínsecamente el valor de la co-responsabilidad. En este grupo
incluimos el derecho al medio ambiente sano, a la independencia económica y política, a la paz,
al desarrollo.
➢ Derechos de Colectivos Específicos. Este grupo de derechos se orientan a garantizar la
igualdad para personas que, por su inscripción dentro de determinados colectivos sociales, están
más expuestas a formas de discriminación o violencias específicas. En este grupo se incluyen,
entre otros, los derechos de niños, niñas y adolescentes; los derechos humanos de las mujeres; los
derechos de las personas con discapacidad; los derechos de los/as trabajadores/as migrantes y los
derechos de los pueblos y comunidades indígenas.
Violaciones a los Derechos Humanos
Los Estados modernos desarrollan sus funciones a través de un amplio conjunto de instituciones
conformadas por personas 8 . Estas personas –los/as agentes, funcionarios/as y autoridades
públicos/as– son quienes tienen la responsabilidad concreta de respetar, garantizar, proteger y
velar por el real cumplimiento de los derechos y libertades fundamentales que estamos
analizando. El trabajo que estas personas desarrollan, cada una de sus acciones u omisiones, es
considerado como una acción del Estado y ello significa que estas acciones acarrean
“responsabilidad para el Estado”. Ante la ocurrencia de situaciones que vulneren derechos
consagrados en un instrumento internacional de derechos humanos, la cuestión central es
determinar si la situación de vulneración implica también una responsabilidad por parte del
Estado.
Para estos casos (delitos cometidos por particulares) los Estados han desarrollado diversas
medidas para prevenirlos y sancionarlos. Mientras que los delitos cometidos por particulares
reciben este tipo de tipificación, las acciones u omisiones de los/as funcionarios/as públicos/as
que vulneran un derecho consagrado en un instrumento internacional de derechos humanos
reciben el tratamiento de “violación de derechos humanos”. Esto significa que, en los casos en
que el agresor es la propia autoridad estatal, hablamos de violación a los derechos humanos. Sin
embargo, existen casos en los que un particular también puede cometer una violación a los
derechos humanos: esto ocurre cuando esta persona o grupo de personas actúan en complicidad,
en conexión o bajo órdenes de agentes estatales.
Es en este sentido que destacamos que los sujetos obligados por los pactos internacionales de
derechos humanos son los Estados, no las personas ni organizaciones privadas. Al firmar y
ratificar los distintos instrumentos internacionales, los Estados asumen las obligaciones y los
deberes, en virtud del derecho internacional, de respetar (abstenerse de interferir o limitar el
disfrute de los derechos humanos, sea por acción u omisión), proteger (impedir todo tipo de
abusos y violaciones de los derechos humanos) y garantizar (adoptar medidas de todo tipo
tendientes a promover y asegurar el disfrute de los derechos humanos)
RESUMEN TEXTO COMPLEMENT. I
RACISMO
el concepto de racismo se continúa utilizando, como modo de referir al conjunto de ideas o de
prácticas sociales basado en la creencia de la existencia de razas. Al tomar conciencia de estos
problemas, vale la pena iniciar nuestro abordaje distinguiendo y explicitando dos campos
distintos de prácticas sociales agrupadas muchas veces bajo el concepto de racismo:
a) De una parte, lo que daremos en llamar “heterofobia”, constituida por el miedo, extrañeza o
confusión ante el otro, miedo que se expresa como miedo a lo desconocido y que forma parte de
la propia estructura de personalidad de los sujetos sociales;
b) De otra parte, lo que distinguiremos propiamente como concepto de racismo (que Todorov
reformula como “racialismo” para distinguirlo del uso vulgar del término racismo 20 ) y que da
cuenta de un conjunto ideológico que implica modalidades de construcción de la propia identidad
y de las alteridades que aparecen contrapuestas (por lo general, jerárquicamente) a la misma.
Mientras la heterofobia es un proceso social muy antiguo, cuyo rastreo debiera vincularse más a
la exploración antropológica y psicológica de los primeros conjuntos humanos y a los fantasmas
que evoca lo desconocido, el racismo es un armazón ideológico moderno, cuya antigüedad no
supera los tres siglos.
Entendemos, por tanto, al racismo como un fenómeno fundamentalmente social y moderno,
como un conjunto de ideologías, pre-conceptos, estereotipos y prejuicios que tienden a segmentar
al conjunto humano en supuestos grupos que tendrían características comunes entre sí (y
jerarquizables entre los distintos grupos), cuya explicación radicaría en una supuesta herencia
genética que impondría la posibilidad de ciertos comportamientos en detrimento de otros.
Racismo evolucionista y racismo degenerativo
Zaffaroni distingue, reformulando a Hannah Arendt, entre dos modalidades básicas de
funcionamiento de la ideología racista:
a. el racismo evolucionista (que opera por “inferiorización” de sus víctimas) y que fue el modelo
básico del colonialismo inglés o de las explicaciones evolucionistas de Morgan, Tylor o Spencer;
y
b. el racismo degenerativo (que opera por “degeneración” de sus víctimas, considerando que las
mismas constituyen un peligro para la especie).
Las consecuencias de ambas modalidades del racismo deben ser confrontadas pero resulta
importante distinguir sus modos de operatoria conceptual, dado que no son iguales ni producen
los mismos discursos, por lo cual quizás sus modos de desactivación también deban ser distintos.
A su vez, uno puede observar, con Zygmunt Bauman , que todo Estado-Nación produce dos
modos simultáneos de negación de la alteridad:
a. el modo liberal, que tiende a homogeneizar la figura del otro en el “ciudadano estatal”,
produciendo una negación de su propia alteridad (se trata en este caso de un aniquilamiento de la
alteridad del otro, a través de la negación de su lenguaje, de su cultura, de sus costumbres).
b. el modo nacionalista, que tiende a homogeneizar a la población a partir de la eliminación del
cuerpo que representa la alteridad (se trata de las políticas propiamente genocidas, en donde ya
no se trata del aniquilamiento de la alteridad del otro sino de su propia existencia material, de su
propio cuerpo).
Racismo en Argentina:
Es así como el racismo despliega sus dos caras en la conformación del Estado-Nación argentino:
nacionalista y genocida con respecto a los pueblos originarios y a los afro-descendientes; liberal y
“asimilador” con respecto a los inmigrantes españoles, italianos, ingleses, franceses, alemanes y,
en menor medida, con respecto a árabes y judíos, a quienes según los períodos y los sectores
intelectuales se los consideró más o menos “asimilables”.
Carácter transversal del racismo
Estos modos del racismo (evolucionista, degenerativo o una combinación de ambos; liberal,
nacionalista o una combinación de ambos) tiende a permear todos los modelos identitarios, todas
las figuras de alteridad y, por tanto, todos los procesos de discriminación, segregación o
exclusión.
Es por ello que, más allá de las problemáticas específicas, se requiere tomar conciencia del papel
del racismo como articulador ideológico de los diversos fenómenos discriminatorios y, por tanto,
pensar en modalidades de acción institucional que, además de las medidas de urgencia tendientes
a desactivar las consecuencias más notorias e intolerables de los fenómenos de discriminación,
puedan tender a desmontar las matrices racistas que sustentan las prácticas de segregación y
exclusión en nuestras sociedades.
Nuevas modalidades del racismo: la “estética racista”
La normalidad, que antes se basaba en un modo de ganarse la vida (por lo general, trabajando) ha
tendido a transformarse, poco a poco, en normalidad estética, en un estilo de vida, basado en
cierto modo de caminar, de vestir, de lucir.
Si no es posible lograr una “vida” normal, se intenta “normalizar” la apariencia, “lucir como
todos”. Claro que esta normalidad estética se encuentra restringida para aquellos sectores de
población que tienen dificultades económicas para transformar su aspecto, aún cuando aparecen
mercados clandestinos o de segunda clase, vestimentas de reemplazo, cirugías de bajo costo. Pese
a que el acceso a un modo de lucir es restringido, parece ofrecerse como una opción para toda la
sociedad, estratificando niveles de cercanía al modelo ideal según posibilidades económicas.
Pero dado precisamente que el aspecto ahora puede transformarse, la “fealdad” se postula
entonces como un asunto de “elección”. Es así como este nuevo modelo de normalidad estética y
racismo de la apariencia le otorga mayor fuerza y supuesta legitimidad a la criminología
“preventiva”.
La llamada “portación de cara” será marca suficiente para el arresto por averiguación de
antecedentes. La falta de adecuación al modelo estético predominante se define como símbolo de
peligrosidad. El racismo se vuelve más sutil pero se instala casi inconscientemente en nuestro
modo de relación con nuestros semejantes.
La condena del “racismo clásico” permite, sin embargo, que este nuevo racismo no sea tildado de
racista.
Las propuestas de acción transversal a largo plazo, por tanto, deben proponerse desmontar tanto
el viejo racismo –anclado en las diferencias nacionales, culturales o fenotípicas– como este nuevo
racismo de carácter mucho más social, ligado a un paradigma estético que se asume como
universal, como modelo a alcanzar por el conjunto de la humanidad.