SEXUALIDAD Y DISCAPACIDAD
Fase 2: Elaboración Historia De Mi Sexualidad
Código 1118540841
Grupo: 80011_56
Tutora Curso
FLOR MARIA GUZMAN
Universidad Abierta y a Distancia-UNAD
Escuela De Ciencias De La Salud (Ecisalud)
TAME-ARAUCA
28/03-2021
LA HISTORIA DE MI SEXUALIDAD
La historia de mi sexualidad inicia desde mi fecundación en el vientre de mi madre cuando ella
supo que yo iba a ser una niña (género femenino). Pero cuando empecé a tener conciencia
propia, empecé a saber que realmente era una niña, mis padres me trataban como niña y me
vestían como tal. Nunca tuve problemas o dudas sobre lo que yo era o sobre mis inclinaciones,
porque desde mi escuela me sentía atraída por el sexo opuesto. Lo único que no me hacía
totalmente femenina eran algunos de mis gustos sobre juguetes o colores, pues siempre me
inclinaba por los carritos o jugar con trampas en la arena, y el color azul en cualquier objeto
(pasteles, decoraciones para mis cumpleaños, vestidos, etc) me hacía feliz. En todo caso, eso es
muy normal, pues una niña puede jugar tanto con carros como con muñecas y eso no cambiara
nada en la persona. Sin embargo, nunca tuve la más mínima intención de sobrepasarme con una
niña, solo las veía como alguien semejante a mí.
Mi educación sexual no fue muy amplia que digamos, pues mis maestros siempre eran claros
respecto a qué debía y que podía hacer una niña, nunca hablaban sobre atracciones haca el
mismo género, así que crecí en un ambiente donde solo tenía cabida lo que para ellos era lo
normal; una niña con oficios y gajes de mujer, ( quehaceres de la casa y demás) y un niño con
sus trabajos de campo y gajes de hombre, así que por mí misma y mis experiencias tras el pasar
del tiempo fui descubriendo cuan equivocados estaban ellos. Me considero de mente muy
amplia, por lo que al dia de hoy no tengo mucho en cuenta lo que ellos decían, pues no soy una
mujer que se dedique únicamente al hogar y sus obligaciones, sino que al contrario, me gusta
salir y estar laborando.
En fin, siguiendo con mi historia; recuerdo muy bien cuando mi cuerpo empezaba a tener los
cambios que debía como mujer, mi aumento de vello, mi cambio en la voz, cuando salieron mis
senos y empezaron a crecer y cuando di mi primer beso. Todo esto me hacía sentir más como
una mujer, y me gustaba mucho sentirme así. Personalmente durante todo este transcurso no tuve
dudas respecto a si realmente quería o no ser mujer, o si de pronto más adelante no me iban a
gustar solamente los hombres, mis inclinaciones siempre fueron muy exactas y precisas.
Mi adolescencia tuvo lugar en un ambiente donde se me inculcaba que cosas eran las que tenia
permitido hacer, cosa que no implicaba usar aun mi cuerpo para explorarlo, sino que al contrario
debía preservarlo y cuidarlo hasta una edad donde mi mente y yo misma estuviera mas madura, y
que las cosas que fuera a hacer se hicieran con mas cautela. Nunca fui muy curiosa de
experimentar el erotismo antes de la edad de 15 años, quizá si sentía la curiosidad de saber que
sentían las personas en esas prácticas, pero no quería sentirlo en mi cuerpo. Pero cuando cumplí
la edad que sentía adecuada para esto y tuve mi primera vez, fue algo que terminó de definir mi
sexualidad, pues lo disfruté mucho y ahí terminé de darme cuenta que sería una mujer feliz al
lado de un hombre como pareja. Me gusta ser mujer. Cuando tuve esa primer experiencia, yo aún
no tenía idea de cómo sería o que iba a sentir, pues mis padres eran muy reservados respecto a
esos temas, quizá en ellos no era un tema fácil de tratar o simplemente no lo veían indispensable
en mi educación sexual, sin embargo mis maestros de vez en cuando tocaban esos temas, así que
yo si sabía que debía tener cuidado y protegerme. Aun así me hacía falta saber cómo actuar en
ese momento, claro está que cuando sucedió supe que debía relájame y disfrutar la experiencia,
pues es algo que marca a toda persona (mujer u hombre) ahí empecé a tomar partido de mi
verdadero ser, ya que desde entonces mis gustos han sido por ese mismo camino del sexo
opuesto.
Cuando mi etapa de adultez iba llegando, y a medida que yo iba teniendo más experiencia
respecto a la sexualidad, notaba que no todo es como en las películas, ni como la gente hacia ver
el sexo y lo referente a ello, pues comprendí que abarca tantos aspectos que a veces no nos
damos cuenta y siempre llevamos un concepto erróneo, pero el hecho de ir aprendiendo, no solo
por mi experiencia, sino en experiencia de otras personas, me di cuenta que conocer a fondo este
tema, era muy divertido, pues hay de donde tomar partida para que cada experiencia sea mejor
cada vez, y no me refiero a las prácticas sexuales como tal, sino a todo lo que lo engloba,
sensaciones, sentimientos, emociones, etc
Durante el desarrollo de mi sexualidad el hecho de conocer mis inclinaciones sexuales me han
ayudado mucho hasta el momento, pues eso me ha permitido elegir bien a mi pareja y a no
cometer errores al momento de tomar decisiones respecto al tema. También, pude aprender que
no todas las personas tienen el mismo concepto sobre la sexualidad y sus derivados, pues muchas
personas, y hablare generalmente del genero opuesto (masculino-hombres), tienen un
pensamiento muy vulgar y muy vacío, y lo digo porque una de mis parejas era muy cerrado
respecto a este tema, y creía que el sexo era sexo solamente, erotismo y actividad sexual, pero
que no había nada que lo avivara, sino que la penetración era el fuerte-activo en la relación de la
sexualidad, así que por personas como el yo vine conociendo lo que verdaderamente es. Y,
gracias a esta actividad, pude recordar que las generaciones de hoy en día necesitan conocer bien
lo que engloba la sexualidad, y así no tener conceptos erróneos, lo cual hará que no quieran si
quiera llegar a tener la experiencia de vivirlo en si mismos.
Por otro lado, de mi hogar respecto a este tema, puedo decir que mis padres siendo tan cerrados
en la idea de que una mujer debe inclinarse únicamente por el gusto hacia los hombres, no causo
inconvenientes en mi, pues por suerte, mis inclinaciones siempre estuvieron bien definidas, y
cuando digo que “bien definidas” no me refiero a que si fuera al contrario, no estuviese bien.
Sino que en lo que respecta, y como espera la sociedad, mis gustos siempre fueron hacia el sexo
opuesto. No imagino si hubiese sido distinto, no creo o no alcanzo a imaginarme al estar con una
mujer.
Cuando conocí a mi actual pareja, padre de mi adorada hija, el despertó en mi muchos
sentimientos, no solo de amor, sino también de placer. Al lado de él pude aprender y conocer
muchas sensaciones; el deseo de estar con alguien y no querer dejarlo, el deseo de algo sexual
erótico que no había sentido antes, y esto era debido al gran afecto amoroso que me atraía en él.
Fue un amor tan puro y tan natural, que despertó en mí una fascinación completa, llegando a ser
afrodisiaca. De toda las experiencias que he vivido a su lado, pude comprender que el amor es lo
más importante en la vida de una persona, el simple hecho de amar te vuelve sumiso, pero no en
un mal concepto, sino que amas tanto, que te apegas y te aferras a esa persona, a ese sentimiento,
a esa sensación, que estarías dispuesto a cualquier cosa para que jamás terminara. Pero no todo
es color de rosa aquí, porque del apego pude aprender que daña, hiere y lastima, si estos
sentimientos no son correspondidos, solo te harán sufrir. Pero estoy muy agradecida con todo lo
que he vivido, con toda mi experiencia sexual, porque he vivido desde lo básico hasta el éxtasis
erótico con la misma persona, y eso es algo por lo que toda persona debería pasar y experimentar
en su vida. Esto te hace mejor, te hace más conocedor, y más vivaz.
Mi experiencia en la sexualidad se basó principalmente en la confianza y el respeto, la libertad,
pero no libertad individual, sino aquella libertad en pareja, esa que se construye con el paso del
tiempo, con los golpes, las caídas, las altas y las bajas, todo esto crea un vínculo con tu pareja
que hace que tu experiencia sexual sea más amena, te forja y te hace crecer.
Esta actividad es algo que me ayuda a comprender mejor que ahora que soy madre, quisiera que
la educación de mis descendientes (hijas-os) no fuese como la mia, al contrario, ya que yo no
tuve esa educación sexual desde casa, quisiera que mis hijos si la tuvieran, conocieran por
palabras y consejos mios, sobre el cuidado de su cuerpo, sobre lo que conlleva valorarlo y
valorar el cuerpo del otro, no inculcarles únicamente que el rosa es para las niñas y el azul para
los niños, porque el color no hace el sexo, las acciones tampoco, jugar con carros no te hará
menos femenina, y que especialmente, en la vida de la sexualidad, las inclinaciones sexuales
juegan un papel muy importante, no quiero obligarlos a que deban inclinarse por el género que
yo o que la sociedad imponga, sino por como ellos se sientan atraídos naturalmente.
Recuerdo muy bien que cuando tuve mi primera ruptura amorosa, no tuve un apoyo paterno o
materno que me consolara, pues para mi padre lo que respectaba importante en mi, era la salud,
quizá porque fue criado en un ambiente machista, asi que nunca vio importante sentarse a
platicar conmigo sobre temas sexuales, no me puedo quejar, eso me ayudo a ser fuerte, pero con
mis hijos quisiera que ellos tuvieran la confianza, yo crear la confianza de que siempre que
necesiten apoyo sobre cualquier tema, estar ahí y servirles como consejera, porque tengo mucho
por brindar respecto a esos temas, y no porque los haya vivido todos personalmente, sino porque
miro muchos espejos, y tomo nota de todo eso para no cometer los mismos errores que los
demás.
A manera de Autoevaluación, fue importante para mi proceso formativo y personal el
desarrollo de la presente actividad, porque uno a veces olvida muchas cosas, y me refiero a
recuerdos personales, cosa que no deberíamos dejar atrás porque en base a eso es que nosotros
podemos tomar decisiones que sabemos que resultado tendrá a futuro. Recordar esas sensaciones
cuando éramos inocentes, cuando éramos ingenuos de tantas cosas que conlleva la sexualidad,
recordar cómo nos hemos venido formando, bajo qué condiciones y con ayuda de quienes.
Porque de eso se trata, se ser persona, conocerse pero sin olvidar lo que nos trajo hasta donde
estamos, sin olvidar las experiencias que hemos tenido que vivir con o sin intención propia, pero
que de alguna manera nos ha formado, y qué resultado tenemos ahora, si nos gusta o no, si
debemos mejorar o cambiar, si vamos por el camino correcto, si elegimos bien o mal. Esta
actividad personalmente me permitió conocer y recordar lo hermoso y satisfactorio que ha sido
mi vida en cuanto a mi sexualidad y estoy totalmente satisfecha, me gusta ser lo que soy, soy
feliz con el resultado que tengo, ser la persona que me formé.