Teoría y Análisis Literario
Ciclo lectivo 2020
Categorías del Discurso Narrativo según G. Genette
Habíamos planteado que producir un relato implica una toma de decisiones respecto de la
historia. Narrar es, entonces, administrar un tiempo, elegir una voz y una visión, optar por una
modalidad. Estos problemas discursivos se estructuran en torno a tres categorías que son el
tiempo, el modo y la voz.
1-Tiempo
En los textos narrativos, hay un tiempo que corresponde a los sucesos que se refieren (historia)
y otro que pertenece al discurso lingüístico (relato) por medio del cual esos hechos son
relatados.
La relación entre ambos tiempos –el de la historia y el del relato– puede medirse desde tres ejes:
el orden, la duración (o velocidad) y la frecuencia.
a) Las relaciones de orden: se refieren al orden temporal de sucesión de hechos en la historia y
el orden en que están dispuestos en el relato. Estamos frente a un relato cronológico cuando los
hechos de la historia se narran en el mismo orden en el relato. Pero, muchas veces, lo que en la
historia tiene un orden, se presenta en el relato en un orden muy distinto.
A esta alteración entre el orden en que se presentan los hechos en el relato respecto de cómo se
producen en la historia se denomina anacronía.
Desde un relato primero, (presente narrativo) se inserta un relato segundo que es temporalmente
anterior o posterior a ese presente Hay dos grandes tipos de anacronías: la analepsis o
retrospección, que es una anacronía hacia el pasado (se cuenta después lo que sucedió antes) y
la prolepsis o anticipación que es anacronía hacia el futuro (se cuenta antes lo que sucedió
después).
b) Las relaciones de duración: dan cuenta del ritmo o rapidez de los hechos de la historia frente
al ritmo del discurso. Un relato cuya velocidad fuera igual a la velocidad de la historia sería un
relato isócrono. Habría que pensar, por ejemplo, un relato que tardara en contar veinte años lo
que transcurre, en la historia, en veinte años.
Entonces, si el relato isócrono es sólo una hipótesis, en los relatos siempre encontramos
asincronías. Éstas son de cuatro tipos:
sumario o resumen: una frase o un párrafo resume horas, días, meses o años de la
historia.
escena: al contrario que el resumen, la escena intenta “reproducir” el tiempo de la
historia en el tiempo del relato. Cada una de las declaraciones de los testigos o
implicados es una escena: se intenta recrear el tiempo “real” que ocupó esa exposición.
Que el narrador se decida por la escena o el resumen de alguna manera “habla” de la
importancia que concede a los hechos narrados.
elipsis: se suprimen fragmentos de la historia, éstos no aparecen en el relato.
pausa: en el tiempo del relato, al contrario de lo que sucede en la elipsis, aparece un
tiempo que no existe en el tiempo de la historia. Lo más frecuente es que la pausa
introduzca una descripción o una reflexión.
Las funciones que cumple la descripción son varias, y, en general, no se dan aisladas sino que se
refuerzan mutuamente:
• función demarcativa: la descripción actúa de frontera inicial o final de una acción, presagia
un desarrollo posterior.
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• función dilatoria: a menudo el suspenso es creado o mantenido por un retardamiento de la
acción al incluirse una descripción.
• función de indicio: la descripción del atuendo de un personaje, de su rostro, del mobiliario de
su casa, etc., funcionan como un indicio de las características de ese personaje y la indicación
necesaria para comprender y valorar mejor sus acciones. En la narrativa realista, estas
descripciones colaboran a crear ilusión de “realidad”.
• función decorativa o estética: la descripción clásica siempre tuvo un estatus de figura de
ornamento, de lucimiento de virtuosismo del escritor
c) Las relaciones de frecuencia dan cuenta de la cantidad de veces que se cuentan los hechos en
el relato en relación a las veces que se producen en la historia.
El relato singulativo cuenta una vez lo que pasó, en la historia, una vez.
Un relato repetitivo: lo que en la historia sucede una sola vez, se cuenta tres veces.
Un tercer tipo de frecuencia posible es el relato iterativo: allí se cuenta una vez lo que
en la historia sucedió más de una vez.
2- Modo
Podemos definir el modo como los “diversos procedimientos de regulación de la información
narrativa” (GENETTE, 1998) o sea, la manera en que el narrador condiciona y regula la forma
en que el lector conoce el mundo ficcional que crea el relato. El modo incluye las categorías de
distancia y perspectiva.
a) La distancia refiere a cómo se cuenta: el narrador cuenta hechos, sucesos, o “transcribe” las
palabras de los personajes.
Un primer aspecto a deslindar es la oposición que se produce entre la narración del narrador y la
narración del personaje. Como ya señaláramos, el narrador tiene un poder de autentificación –
como consecuencia del pacto de ficción– del que los personajes carecen.
Un segundo aspecto a considerar es el que ronda alrededor de los “modos de (re)producción del
discurso y del pensamiento de los personajes en el relato literario escrito” (GENETTE, 1998).
Es decir, cómo se reproduce verbalmente lo dicho o pensado por los personajes.
1) En el discurso narrado se menciona el acto verbal sin mencionar el contenido o contándolo
como un suceso. Ejemplo: El leñador declaró ante el oficial, o bien El leñador declaró ante el
oficial acerca del hallazgo de un cadáver.
2) En el discurso transpuesto se utiliza el discurso indirecto; se cita lo que dice el personaje
modificando las marcas de la enunciación (persona, tiempo y espacio) según la situación del
enunciador que lo refiere. Ejemplo: El leñador declaró que confirmaba su declaración, que
había sido él el que había descubierto el cadáver.
Una modificación posible del discurso transpuesto es la utilización del discurso indirecto libre;
en éste se modifican las marcas de la enunciación pero desaparecen los verbos que introducen el
discurso del personaje.
El narrador “dice” las palabras del personaje, incorporándolas a su discurso. Veamos un
ejemplo: El leñador confirmaba su declaración; había sido él el que había descubierto el
cadáver.
3) En el discurso citado, el narrador “deja hablar” al personaje:
Declaración del leñador interrogado por el oficial de investigaciones de la Kebushi.
–Yo confirmo, señor oficial, mi declaración. Fui yo el que descubrió el cadáver.
El discurso citado, muy frecuente en la narrativa, aparece en diálogos y monólogos. Menos
frecuente es su utilización en monodiálogos, recurso utilizado en “En el bosque” donde el
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“monólogo” del personaje supone la presencia de un interlocutor que, en este caso, le formula
preguntas que sirven para ir articulando su exposición.
El discurso citado aparece también cuando desaparecen todas las marcas del narrador y aparece
directamente la palabra del personaje. Ejemplo: Confirmo mi declaración. Fui yo el que
descubrió el cadáver.
Cuanto mayor es la presencia del narrador, mayor es la distancia respecto de lo narrado y, por lo
tanto, el relato de las palabras parece más objetivo.
En cambio, cuando el narrador se muestra menos presente, la distancia respecto de lo narrado es
menor y el relato –a cargo de los personajes– resulta más cargado de subjetividad.
b) La perspectiva se refiere a dónde se halla el foco de percepción, es decir, cuál es el “lugar”
desde el que el narrador elige contar. Elegir ese lugar implica una selección de la información:
el narrador sólo podrá contar lo que se perciba desde esa situación que eligió.
Esta elección determina tres tipos de relato:
• relato no focalizado: es el relato clásico omnisciente. Un narrador que no participa de la
historia que narra, cuenta todo lo que sucede, lo que dicen, piensan y sienten los personajes;
comenta y reflexiona en torno a los hechos ocurridos y a los que ocurrirán.
• focalización interna: el foco coincide con un personaje que se convierte en el sujeto ficticio de
todas las percepciones. Esta focalización puede ser fija y única o variable y múltiple según sean
uno o varios los personajes que aporten su percepción de los hechos de la historia.
• focalización externa: el foco de percepción se halla situado en un punto del universo narrado
escogido por el narrador y fuera de todo personaje.
Desde ese lugar, el narrador puede dar cuenta de lo que hacen los personajes, pero no puede
entrar en sus conciencias.
Todorov resume en tres fórmulas las posibilidades de focalización:
1. narrador > personajes: el narrador dice más de lo que pueda saber ninguno de los personajes.
2. narrador = personaje: el narrador no dice más que lo que sabe un personaje
3. narrador < personaje: el narrador sabe menos de lo que sabe cualquiera de los personajes,
sólo asiste a sus actos, pero no tiene acceso a ninguna conciencia.
Genette señala que, elegida una focalización, el narrador puede retener una información que
sería lógico dar según esa focalización o, al contrario, que puede dar información que excede a
la del tipo adoptado. En el primer caso, entonces, el relato podría decir todo lo que piensa y
percibe un personaje (o varios), situación que efectivamente no ocurre nunca porque el relato
“se niega a dar informaciones no pertinentes” y porque retener deliberadamente un dato puede
crear suspenso, burlar las expectativas del lector, llevarlo a hipótesis erróneas, etc.. En el caso
del relato policial, por ejemplo, el narrador-asesino puede ocultar el hecho de serlo –dato que
obviamente conoce–,conducir al lector a través de la investigación sin sospechas y declarar su
responsabilidad solamente al final.
3-Voz
La voz refiere a quién habla en el relato. El narrador puede estar presente en el mundo narrado,
formar parte de la historia que cuenta (narrador homodiegético) o estar ausente como personaje,
no ser parte de la historia (narrador heterodiegético).
La voz que asume el narrador se combina con la perspectiva (focalización).
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Bibliografía:
Montes de Faisal, Susana. (2010). El viejo oficio de contar historias. El discurso narrativo.
Buenos Aires: Kapeluz.