Domingo 5 de febrero
de 2023
Quinto domingo
durante el año.
Ciclo A.
“En las tinieblas brilla
como una luz
el que es justo,
clemente y compasivo.”
Sal. 111.
Preparación Espiritual
Espíritu Santo, ven y prepara mi corazón
Espíritu Santo ablanda mis rigideces.
Espíritu Santo dame la vida nueva que traes.
Espíritu Santo que pueda vivir la Buena Noticia
que hoy escucho.
Amén.
Mt 5,13-16
13 «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo podrá recobrarlo? Ya no
sirve para nada, sino solo para tirarla y para que la pise la gente.
14 Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida sobre una
montaña».
15 «Tampoco se enciende una lámpara y se pone bajo un cajón, sino sobre el candelero para que
alumbre a todos los que están en la casa. 16 Del mismo modo brille la luz de ustedes delante de
los demás, para que, viendo sus buenas obras, den gloria al Padre que está en los cielos».
Lectura ¿Qué dice el texto?
Algunas preguntas para una lectura atenta
1. ¿Con qué compara Jesús a sus apóstoles?
2. ¿Qué les quiere decir a través de esta comparación?
3. ¿Qué pasa con la sal que pierde sabor y la luz que se esconde?
4. ¿Qué les dice Jesús a los apóstoles con estos ejemplos sobre su misión?
5. ¿A quién dan gloria los discípulos si viven el evangelio?
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Algunas pistas para comprender el texto:
Mons. Damián Nannini: Esta perícopa hace de transición entre las bienaventuranzas (5,3-12) y las antítesis o antinomias
obispo de la diócesis de San que siguen (5,17-48). Se vincula con lo anterior porque se dirige a los mismos discípulos
Miguel (Argentina); ("Ustedes son…") - que sufren persecución - para exhortarlos a perseverar en la vida cristiana;
Licenciado en Sagrada
pues tienen una misión irrenunciable de cara a ese mundo, expresada con las imágenes de la sal
Escritura por el Pontificio
y la luz.
Instituto Bíblico
Y se continúa con la sección siguiente por cuanto las “buenas obras” que deben irradiar los
discípulos serán explicitadas allí; por eso la función de prólogo o exordio que se atribuyen a
estos versículos en la estructura general del Sermón del Monte. En efecto, no se dice aquí cómo
el discípulo puede llegar a ser sal y luz; sólo que tiene que serlo. El cómo concreto lo desarrolla
la sección siguiente del Sermón con todas las normas concretas para vincularse correctamente
con el hermano en el Reinado de Dios inaugurado por Jesús. Es decir, quienes viven las
enseñanzas de Mt 5,17-48 serán sal y luz.
La metáfora de la sal remite a un elemento necesario e insustituible en la alimentación cotidiana.
Esta función de la sal deriva de su propia virtualidad de salar, de dar sabor y conservar los
alimentos; si llegase a faltarle esta propiedad, se volvería inútil. Si la sal se desvirtúa, pierde su
función de salar, no sirve y se la tira. Los términos ser "tirado fuera" y "pisoteado" remiten al
juicio de Dios; por tanto, un discípulo que no viva como tal y que no ejerza alguna influencia
en su ambiente, será rechazado por Dios.
El valor simbólico de la sal en la antigüedad y en la misma Biblia es amplio y variado. Para
comprender en concreto a qué se refiere este símbolo hay que vincularlo con la metáfora que
sigue – la de la luz – que viene luego especificada como "las buenas obras" de los discípulos; o
sea que el discípulo es sal de la tierra con sus buenas obras.
La interpretación conclusiva es que los discípulos, como la sal, tienen determinadas cualidades
propias que, si las perdiesen, se volverían inútiles. De modo semejante L. H. Rivas dice que "la
sal es condimento, transmite su sabor a las sustancias en las que es colocada. El discípulo está
puesto en el mundo para transmitir a otros su «sabor», lo que tiene de propio por ser cristiano".
L. Sánchez Navarro precisa más sosteniendo que "la sal simboliza al discípulo con fe viva y el
desvirtuarse equivale a la pérdida de la fe".
La metáfora de la luz es frecuente en el AT aplicada a Dios; por cuanto la luz es imagen de Dios
que viene a salvar a su pueblo, con referencia también al Mesías, por lo cual es muy clara la
relación estrecha entre la Luz y la Salvación, presente tanto en el Antiguo como en el Nuevo
Testamento. Entonces la misión de los discípulos será una prolongación de la misión de Jesús
quien vino a anunciar la llegada del Reinado de Dios, es decir, de la salvación del mundo. El
brillo de una vida conforme a las exigencias del Sermón del Monte es el signo de la presencia y
de la acción transformadora de Dios en el discípulo, que al ser reconocido por los hombres los
llevará a glorificar al Padre.
Esta obra de Dios en los discípulos de Jesús no puede ocultarse, sería tan absurdo como querer
ocultar una ciudad en un monte o una lámpara debajo de un cajón. Necesariamente brillará, pero
para la gloria del Autor, que es el Padre celestial.
En fin, el sentido de las metáforas es claro: los discípulos tienen en el mundo una misión única
y necesaria que cumplirán sólo en la medida que vivan conforme a las enseñanzas de Cristo,
del evangelio.
Meditación ¿Qué me dice el Señor en el texto?
Siempre la acción del discípulo es respuesta al don primero de Dios. Por eso, para comprender
esta exigencia de ser sal y luz del mundo debemos tener en cuenta que Jesús primero anunció la
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llegada del Reino de Dios a los hombres. Es decir, en la Persona de Jesús, Dios se acerca a
nosotros y nos pide que lo recibamos, que lo aceptemos como el Señor de nuestra vida.
Ahora bien, al aceptar el Señorío de Jesús en nuestra vida, cambian nuestro modo de ver, de
valorar y de vivir en el mundo. Y esta novedad de vida y de valores, no es sólo para nosotros,
sino para compartirlo y transmitirlo a los que nos rodean.
Jesús no quiere que sus discípulos se encierren en un disfrute narcisista de este “Bien Inmenso”
que es el Reino de Dios, que nos instalemos en nuestra zona de confort y nos olvidemos de los
demás. Al contrario, somos llamados a testimoniar nuestra fe con nuestra vida y, sobre todo,
con nuestras buenas acciones.
Jesús ha elegido dos metáforas o ejemplos, la sal y la luz, para expresar esta "esencia" misionera
de la vocación cristiana. El discípulo se vuelve sal para salar la tierra; y luz para iluminar al
mundo. Sería un contrasentido y un absurdo que la sal no sazone y que la luz se esconda para
no iluminar. Pero importa respetar los pasos del anuncio de Jesús para no caer en un mero
"funcionalismo" de la vida cristiana. Se trata de SER cristianos de verdad, de tener identidad. Si
SOMOS cristianos seremos también sal y luz del mundo. Desde el SER cristianos OBRAMOS
como cristianos y DAMOS TESTIMONIO ante el mundo de lo que SOMOS para GLORIA del
PADRE.
Al respecto decía el Papa Francisco en el ángelus del 9 de febrero de 2020: “Jesús nos invita a
no tener miedo de vivir en el mundo, aunque a veces haya condiciones de conflicto y pecado en
él. Frente a la violencia, la injusticia, la opresión, el cristiano no puede encerrarse en sí mismo
o esconderse en la seguridad de su propio recinto; la Iglesia tampoco puede encerrarse en sí
misma, no puede abandonar su misión de evangelización y servicio. Jesús, en la última cena,
pidió al Padre que no sacara a los discípulos del mundo, que los dejara allí en el mundo, que los
protegiera del espíritu del mundo. La Iglesia se prodiga con generosidad y ternura por los
pequeños y los pobres: este no es el espíritu del mundo, esta es su luz, es la sal. La Iglesia
escucha el grito de los últimos y de los excluidos, porque es consciente de que es una comunidad
peregrina llamada a prolongar en la historia la presencia salvadora de Jesucristo. Que la
Santísima Virgen nos ayude a ser sal y luz en medio del pueblo, llevando la Buena Nueva a
todos, con la vida y la palabra”.
Continuamos la meditación con las siguientes preguntas:
1. ¿Vivo mi relación con Jesús como algo exclusivamente personal y privado; o reconozco
que debo compartir lo que el Señor me da con los demás?
2. ¿Tengo conciencia de que soy una misión para los demás y la actúo?
3. ¿Considero que si yo oculto mi fe, le niego la oportunidad a otros de creer?
4. ¿Qué sentimientos tengo frente al mundo? ¿Miedo, rechazo, atracción, inseguridad,
rebeldía, agresividad, condena, compasión…?
5. ¿La fe ha dado sentido a mi vida y esta alegría es la que difundo en mi ambiente?
¿Qué le respondo al Señor que me habla
Oración
en el texto?
¿Cómo hago propias en mi vida
Gracias Jesús por compartirme tu misión. ¿Cómo hago pro
Haz que no me encierre en mí mismo
las enseñanzas del texto?
ni haga del Reino una burbuja. las enseñanz
Quiero ser sal que dé sabor
n n y luz que ilumine.
En la medida justa, que no me pase
sino que haga de mi vida cristiana
un testimonio creíble y un anuncio verdadero.
Quiero dar gloria a nuestro Padre.
Amén.
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¿Cómo hago propias en mi vida las
Contemplación enseñanzas del texto?
Jesús, que mis obras sean reflejo de tu luz.
¿Cómo hago
las enseña
Acción ¿A qué me comprometo
n para demostrar el cambio?
¿Cómo hago propias en mi vida
Durante esta semana me propongo vivir mi identidad cristiana haciendo una obra de bien sin ser visto o
reconocido. las enseñanzas del texto?
n
Bitácora de Grandes Lectionautas
“Si observas la composición de un aparato eléctrico, encontrarás un ensamblaje de hilos grandes y pequeños, nuevos
y gastados, caros y baratos. Si la corriente eléctrica no pasa a través de todo ello, no habrá luz. Estos hilos somos tú
y yo. Dios es la corriente. Tenemos poder para dejar pasar la corriente a través de nosotros, dejarnos utilizar por
Dios, dejar que se produzca luz en el mundo”, Madre Santa Teresa de Calcuta.