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Oraciones por mi futuro esposo

Este documento presenta una oración para pedir la sanación de las heridas del futuro esposo desde su concepción hasta la edad adulta. Se divide la oración en días dedicados a rezar por cada año de vida, comenzando con la concepción y el nacimiento, y luego años posteriores hasta la edad adulta. Cada día incluye oraciones, meditaciones y peticiones específicas para sanar heridas potenciales de ese año particular basadas en eventos bíblicos y santos patrones. El objetivo es orar por la sanidad total del futuro es
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Oraciones por mi futuro esposo

Este documento presenta una oración para pedir la sanación de las heridas del futuro esposo desde su concepción hasta la edad adulta. Se divide la oración en días dedicados a rezar por cada año de vida, comenzando con la concepción y el nacimiento, y luego años posteriores hasta la edad adulta. Cada día incluye oraciones, meditaciones y peticiones específicas para sanar heridas potenciales de ese año particular basadas en eventos bíblicos y santos patrones. El objetivo es orar por la sanidad total del futuro es
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Oración para que Dios sane

las heridas de mi futuro


esposo desde su concepción
Pasando por las distintas etapas de su vida

Las Bodas de Caná


Se comienza con la oración inicial, siguiendo con la oración del día y se
acompaña o bien con la Coronilla de la Divina Misericordia o con el rezo
del Rosario, a tu elección, lo que tu sientas. Tras esto, se hará la oración
final.

Puedes acompañar cada día ofreciendo la Misa por la sanación de ese año
de vida de tu futuro esposo.

Lo importante de estos días de oración pidiendo por el futuro esposo es


que cada día nos centremos en pedir a Dios la sanación de un año
concreto de la vida de aquel con el que un día estaremos casados, ya que
lo que tu quieras rezar u ofrecer, depende de ti, lo que Dios te inspire.

A la oración propia del día, también se le puede añadir una pequeña


oración a un santo que aparece en ese día y puedes encontrar en
cualquier página católica y que tiene algún tipo de relación con esa edad
de tu futuro esposo, ya sea por la edad en que ese santo murió o por ser
patrón de una etapa concreta o por haber sido destacado en alguna
virtud. Qué bueno poder encomendarle ese año concreto a ese santo.

Puedes ordenar las meditaciones propias de cada año como tu sientas,


pues las meditaciones las he añadido según yo he sentido, pero tú le
puedes añadir lo que a ti te guste o modificarlo.

Que bendición tan grande poder rezar por cada año de vida del que un día
será tu futuro esposo, aunque todavía no lo conozcas. Si ya estás casada,
lo puedes hacer igual. Si no lo conoces todavía, puedes rezar los años que
consideres que pueda tener aproximadamente. Si crees que te pueden
faltar años, puedes añadir las meditaciones que consideres oportunas
cogiendo pasajes del Evangelio que a ti te gusten.

Las Bodas de Caná


Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios
Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen

Acto de contrición.

Jesús, mi señor y redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he


cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he
ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y
confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón
de mis culpas, y me has de llevar a la vida eterna. Amen.

Oración para todos los días

Aquí estoy Señor, que tu amor fluya a través de las distintas etapas de la
Vida de mi futuro esposo, desde el momento mismo de su concepción, con
la confianza de que tú le quieres regalar un poco más de luz sobre aquel
momento tan decisivo para su ser, que fue su gestación.

Por eso, Señor, derrama tu gracia sobre mi futuro esposo con estas
oraciones cada día. Te entrego todas las preocupaciones, los pensamientos
y sentimientos que lo puedan entorpecer o bloquear, para recibir toda la
sanación que especialmente Tú, Jesús, por medio de la intercesión
maternal de la Virgen Santísima, quieres derramar sobre su ser.

Sánalo de toda herida que lo haya desviado del verdadero sentido de su


vida, y que no le hayan permitido ser él mismo.

Ayúdalo , Mama María, para que pueda sentir la Divina presencia de Jesús
Misericordioso y la tuya. Quiero también orar por sus padres, que al
concebirlo pudieron haber dañado – sin saberlo- lo más profundo de su
corazón, por lo que hoy le cuesta amar libremente, o no logra sentirse
valioso, o tiene tendencia a la depresión o está bloqueado en su vocación.

Te pido, Reina de la Paz, en especial por las mujeres y hombres de su árbol


genealógico, para que Jesús perdone aquello que, sin querer, pudieron
haber dañado en el momento de su concepción, en el embarazo,
transmitiendo esos comportamientos y bloqueos de una generación a la
otra. Por eso, Jesús, te pido que tenga un corazón caritativo, para poder
perdonar y a la vez honrar a los padres que le dieron la vida.

Amén.

Las Bodas de Caná


Oración del día que se acompaña con el Rosario o la Coronilla de la
Misericordia

Lc 1,28-38: Pero el ángel le dijo: "No temas, María porque has


encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo,
al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será
llamado Hijo del Altísimo. Dijo María: "Yo soy la servidora del Señor,
hágase en mi tal como has dicho". Después la dejó el ángel.

En virtud del sí de María que hizo que El Espíritu Santo descendiera sobre
ella y concibiera a Jesús, y por ese abandono en Dios y su gran confianza
sin importar el que dirían de ella, te pido Dios Padre, que la fuerza del
Espíritu Santo destruya todos esos recuerdos dolorosos que vivió mi
futuro esposo desde su concepción hasta su nacimiento. También te lo
pido por el gozo que le causó a San José la revelación angélica del misterio
de la Encarnación. San José, ruega a Jesús que descienda al alma de ese
que será mi esposo para santificarla.

Acuérdate, Jesús también de los esfuerzos de San José y la Virgen María ya


embarazada, cuando buscaban una posada en Belén y todas las puertas se
les cerraban. San José, por el dolor que te conmovió viendo nacer al Niño
Jesús en tanta pobreza y la alegría que sentisteis al verle nacer, rogad por
mi futuro esposo.

En virtud de todos esos dolores y gozos, yo te pido Jesús, que sanes a mi


futuro esposo de todas esas heridas producidas estando en el vientre

Las Bodas de Caná


materno y durante su llegada al mundo. Espíritu Santo inunda su alma y
sánalo de toda herida de rechazo por sus padres, sánalo de las heridas
creadas por todas esas emociones negativas y sentimientos vividos por su
madre durante su embarazo. ¿Fue un embarazo esperado? ¿cómo fue el
entorno que rodeaba a su madre durante su gestación? ¿había problemas,
peleas, estrés? ¿su madre o padre sintieron rechazo hacia el cuándo se
enteraron de la noticia? ¿o quizás se sintieron decepcionados al conocer el
sexo del bebé? Todo esto pudo generar sentimientos de rechazo en el u
otras cargas negativas.

Jesús, sánalo de todo lo anterior que le haya podido crear marcas en su


vida, que el sienta tu amor Jesús y que sienta que Tu lo querías en este
mundo, que era deseado por ti desde toda la eternidad tal y como es.
Jesús, ¿cómo fue el parto? ¿fue bien o fue un parto problemático donde
sufrieron él y su madre? ¿tenía la madre miedo por problemas en partos
anteriores? Sánalo de toda herida o sufrimiento vivido durante su
nacimiento, manda tu Espíritu sobre esos recuerdos. San Ramón Nonato,
te encomiendo la sanación de las heridas de mi futuro esposo desde su
concepción hasta su nacimiento, ruega a Jesús por él.

Sangre de Cristo, unigénito del Padre Eterno: sálvalo. Sangre de Cristo,


Verbo de Dios encarnado: sálvalo. Padre Eterno, te ofrezco todos estos
sacrificios, dolores y gozos de Jesús, María y San José, por la sanación de
las heridas de mi futuro esposo.

Alabada y bendita sea la hora en que el Hijo de Dios nació de la más pura
virgen María, a medianoche, en Belén, en medio de un frío penetrante. En
esa hora concediste, oh Dios mío, escuchar mi rezo y concederme mis
deseos, por los méritos de nuestro Salvador Jesucristo, y por su Bendita
Madre. Amén.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Porque no hay nada imposible para Dios. Lc 1:37( En la anunciación).

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Mt 2:1-2: “Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey
Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo:
¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella
en el oriente y hemos venido a adorarle”.

Jesús, por el gozo que inundó a tu Madre y a San José, al verte cantado
por los Ángeles y adorado por los pastores al nacer y los reyes de oriente,
te pido que pases tu mano sobre todas esas vivencias dolorosas del primer
año de vida de mi futuro esposo. Tu madre te arropó y cogió en brazos
con todo su amor y seguro que San José así lo hizo también. Pero pudo ser
que mi futuro esposo hubiera necesitado más gestos de amor en su
primer año de vida. Por ello, yo te pido Virgen María, abraza su alma con
fuerza para que reciba todo el amor que en esa época no recibió. El
contacto durante el primer año de vida con los padres es fundamental,
para el desarrollo y establecer relaciones sanas en el futuro, así como para
tener una buena autoestima. Quizás pasó una época en el hospital en la
incubadora y eso dejó en su alma algunas heridas. Quizás recibió poco
amor de su familia o poca gente se alegró de su llegada o le mostraron
poco afecto. San Nicolás, patrón de los niños, ruega a Jesús por mi
futuro esposo, te encomiendo este primer año de su vida. San José, ruega
a Jesús que mantenga su corazón puro.

Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación, sana todas esas heridas de


mi futuro esposo. Dios Padre, acoge todas estas súplicas que te hago por
mi futuro esposo y a través de Jesús, María y San José. Te rogamos Señor,
socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.

“… tiene que pedir con fe, sin dudar nada, porque el que duda es como
una ola del mar, que el viento lleva de un lado a otro. Quien es así, no
crea va a recibir nada del Señor” Santiago 1, 6-7

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“Un ángel del Señor apareció en sueños a José, diciéndole: Levántate,
toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te
avise; pues Herodes ha de buscar al niño para matarle. Levantándose
José, tomó al niño y a su madre, de noche, y se retiró a Egipto”. (Mt 2,
13-14)

Virgen María y San José, Por el dolor que sentisteis al saber que Herodes
quería matar al Niño y por el dolor cuando tuvisteis que huir
precipitadamente tan lejos, sobre todo al ser Jesús tan pequeño, os pido,
por los méritos de tan gran dolor, vuestra intercesión ante el trono de
Dios por la sanación de las heridas de mi futuro esposo en su segundo año
de vida. También os lo pido por el gozo que os confortó al poder huir a
Egipto y protegeros. San José, ruega a Jesús que descienda a la inteligencia
de mi futuro esposo para iluminarla. San Gerardo Majella, ruega a Jesús
por mi futuro esposo, te encomiendo este año de su vida.

Las carencias afectivas y la ausencia de caricias en los primeros años de


vida pueden tener consecuencias para toda la vida y quien sabe si este fue
el caso de mi futuro esposo. Jesús, sana a mi futuro esposo de todas estas
heridas, te lo pido también en virtud de todas esas caricias y gestos de
amor que recibiste durante tu segundo año de vida Jesús. Puede ser que
sus padres no le dedicaran todo el tiempo que mi futuro esposo
necesitaba o por el contrario fueran muy sobreprotectores o que aquella
señora que cuidaba de él lo tuviera un tanto olvidado o fuera arisca con él.
Sangre de Cristo, precio de nuestra salvación: sálvalo.

¡Oh! Santísima Virgen Niña, que viniendo al mundo consolaste la tierra


que en Ti saludó la aurora de la Redención por los prodigios de gracia que

Las Bodas de Caná


derramaste entre nosotros, escucha piadosa mis súplicas. En las penas que
me afligen y especialmente en la necesidad que en este momento me
oprime, toda mi esperanza está en Ti, ¡oh dulce Virgencita! Muéstrame
pues que el tesoro de gracias que dispensas es inagotable, porque
ilimitado es tu poder sobre el Corazón paternal de Dios. Escucha ¡oh,
Virgen Niña! mi ardiente súplica y alabaré eternamente la bondad de tu
Corazón. San José, ruega a Jesús que descienda a su corazón para
inflamarlo de caridad.

Dios Padre, te pido todo esto por los méritos de la Preciosísima Sangre de
Jesús y la intercesión de María, Nuestra Señora de los Dolores. Te pido
que le concedas todas las gracias que mi futuro esposo necesita para
conocerte, amarte y servirte fielmente hasta la muerte y salvar su alma.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Salmo 102, 2-3 Señor, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor; no me


ocultes tu rostro en el momento del peligro; inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.

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Lc 2: 21. Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al Niño, le dieron por
nombre Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno.

Con la circuncisión Jesús se incorpora al pueblo de Israel, honrando la


obediencia a la ley externa, cumpliéndola y completándola.

Jesús, en virtud de esa Sangre pura, inocente y bendita que derramaste


con ocasión de tu circuncisión a la tierna edad de sólo ocho días, así como
por el gozo que sintieron tus padres al oír tu nombre, Jesús, Salvador; te
pido que pases a sanar todos los recuerdos dolorosos que viviera mi
futuro esposo durante su tercer año de vida. Ayúdalo, Señor a cumplir el
compromiso de su bautismo, por el cual fue incorporado a la Iglesia,
concédele vivir la libertad de ser Hijo tuyo.

Pudo ser que ante la enfermedad de un hermano sus padres pasaran


horas en el hospital y el sintiera esa falta de su familia. Pudo ser que
tuviera un accidente o estuviera durante horas en la cuna llorando sin
nadie que le atendiera , por eso, Virgen María arropa el alma de mi futuro
esposo para que Jesús sane esas cicatrices. San José, ruega a Jesús que
descienda a la voluntad de mi futuro esposo para fortificarla. Santo
Domingo Savio, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Padre Eterno, yo os ofrezco, a través de las manos Inmaculadas de María,


y el Divino Corazón de Jesús, las primeras heridas, y la primera sangre
derramada por Jesús en su circuncisión, en reparación por las heridas de
mi futuro esposo que tuviera a la edad de 3 años. Sangre preciosa por
amor a nosotros vertida, purifica el alma de mi futuro esposo de toda
malicia.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

“El que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le
daré se convertirá en el manantial de agua que brotará dándole la vida eterna” ( Jn 4,14).

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Simeón, inspirado por el Espíritu Santo, le anuncia a la Virgen: "Este está
puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -
¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto
las intenciones de muchos corazones" (Lc 2, 34-35).

Te pido Virgen María, por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció
que una espada de dolor atravesaría tu alma, así como por el dolor de San
José, al escuchar lo que tendríais que sufrir, vuestra intercesión ante el
trono de Dios por mi futuro esposo. Os lo pido también por el gozo que os
llenó al saber que lo que Simeón anunció sería para la salvación de
innumerables almas. Ya teníais escritos nuestros nombres en vuestros
corazones y por eso acudo a vuestra protección.

Al igual que vosotros sentisteis dolor al escuchar esas palabras de Simeón,


los niños también son sensibles a aquellas palabras que se les dicen, o las
que les hacía falta escuchar, pero no les dijeron…Quizás sintió el
abandono de sus padres o familiares. Quizás entró a la guardería y tuvo
una mala profesora o compañeros que le hicieron daño o simplemente el
hecho de pasar tanto tiempo separado de su madre fue doloroso. San
José, ruega a Jesús que descienda a los pensamientos de mi futuro para
purificarlos. Santa Jacinta, pastorcilla de Fátima, ruega a Jesús por mi
futuro esposo.

Padre Eterno, yo Os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas heridas de mi
futuro esposo. Sangre dulce y suave, humana y Divina, purifica el alma de
mi futuro esposo de toda malicia.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Salmo 103,3-4: El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del
sepulcro, te corona de amor y de ternura;

Las Bodas de Caná


Lucas 2: 40: “el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la
gracia de Dios estaba con él “.

Te pido Señor Jesús, que en virtud de ese amor que viviste en tu hogar al
ser cuidado y educado por María y San José, toques el alma de mi futuro
esposo y que esa paz propia de la Sagrada Familia inunde su alma y sea un
bálsamo para todas esas heridas que aún están sin cicatrizar y que solo tú
puedes sanar. Quizás el ejemplo que debía haber tenido fuera el de la
Sagrada Familia, pero sus padres, sin embargo, se separaron o divorciaron
y eso hizo que tuviera la falta de su padre o madre. O quizás su padre se
marchó de casa o sus padres peleaban continuamente y se faltaban el
respeto. Todo eso deja huellas en un niño y necesita ser sanado.

Acuérdate, ¡oh, dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la Venerable Margarita


del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas
palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y
doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia
y nada te será negado”. Lleno de confianza en Ti, ¡oh, Jesús!, que eres la
misma verdad, vengo a presentarte estas necesidades.

Ayúdame a llevar una auténtica vida cristiana (y a mi futuro esposo) para


conseguir una eternidad feliz. Por los méritos infinitos de tu encarnación y
de tu infancia, concédeme la gracia que te estoy pidiendo (la sanación de
todas las heridas de mi futuro esposo, especialmente las producidas en
este año de su vida). Me entrego a ti, oh, Niño Omnipotente, seguro de
que escucharás mi súplica y me fortalecerás en la esperanza. Amén.

Oh, Divino Niño Jesús, yo recurro a Ti y te ruego por la intercesión de tu


Santa Madre, me asistas en esta necesidad (se la puede manifestar),
porque creo firmemente que tu Divinidad me puede socorrer. Espero con
toda confianza obtener tu santa gracia. Te amo con todo el corazón y con
todas las fuerzas de mi alma. Me arrepiento sinceramente de todos mis
pecados, y te suplico, oh, buen Jesús, me des fuerzas para triunfar.
Propongo no ofenderte, y me ofrezco a Ti dispuesto a sufrir antes que
hacerte sufrir.

De ahora en adelante, quiero servirte con toda fidelidad, y por tu amor,


¡oh Divino Niño!, amaré a mi prójimo como a mí mismo. Niño
omnipotente, Señor Jesús, nuevamente te suplico me asistas en esta
circunstancia (se manifiesta).

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Concédeme la gracia de poseerte, eternamente con María y José y
adorarte con los ángeles de la Corte del Cielo. Amén.

San José, ruega a Jesús que descienda a las aspiraciones de mi futuro


esposo para dirigirlas. Beata Laura Vicuña, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Padre Eterno, te presento todas estas intenciones por mediación de la


Sagrada Familia. Sangre que nutrió la Dulce María, purifica el alma de mi
futuro esposo de toda malicia.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Jn 14:27 Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo.
¡No se inquieten ni teman!

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Lucas 2: 40: “el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la
gracia de Dios estaba con él “.

Virgen María y San José, rogad a Jesús por la sanación de las heridas de mi
futuro esposo, ya que vosotros educasteis a Jesús, en virtud de ese amor
que le distéis, pedidle que llene de ese mismo amor a mi futuro esposo y
sane todas esas heridas que él tuvo durante el sexto año de su vida.

En algunos países es la edad de la entrada a la Educación Primaria, te pido


Jesús que tu mano toque el alma de mi futuro esposo y lo sanes de todas
esas experiencias dolorosas que viviera en el colegio. ¿Hubo algún
profesor que lo ridiculizaba en clase o algún compañero que se reía de él?
Quizás no tuvo a alguien que le enseñara con la misma dulzura que la de
tus padres o quizás quería pasar más tiempo con sus padres, pero no
podía, y pasaba mucho tiempo en el colegio, o quizás alguien abusó de el
de alguna manera.

Borra Jesús con tu amor todas esas heridas y que sea el Espíritu Santo el
que llene todos los huecos de su alma. Que pasen por las manos de María
todos esos recuerdos dolorosos que él vivió y con sus dulces manos desate
los nudos de su vida. San José, ruega a Jesús que descienda a sus acciones
para bendecirlas. San Juan Bosco, ruega a Jesús por el que será mi
esposo, te encomiendo este año de su vida.

Padre Eterno, yo os ofrezco a través de las manos Inmaculadas de María y


el Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de
Jesús y cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas heridas
que mi futuro esposo todavía carga. Sangre que llorando mi Jesús vertía,
sana a mi futuro esposo de todas sus heridas.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

“Pero ¿acaso una madre olvida o deja de amar a su propio hijo? Pues,
aunque ella lo olvide, yo no te olvidaré”. Isaías 49, 15

Las Bodas de Caná


Salmo 99: El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades

Tuviste Jesús a unos abuelos ejemplares, que conocían el amor verdadero


y el valor del sacrificio. Santa Ana sufrió durante años las burlas de la
sociedad por ser infértil, ella conoció el sufrimiento, pero sus plegarias
obtuvieron respuesta y tremenda respuesta. Fue madre de la Mujer que
dijo si a que entrara la salvación en el mundo.

Te pido Jesús, en virtud de los dolores y gozos de tu abuela Santa Ana y su


amor, no solo a ti, sino también a tu madre y a todos nosotros, como
nietos espirituales que somos de ella, por la sanación de las heridas que
mi futuro esposo tuviera en el séptimo año de su vida.

Quizás no tuvo el amor de sus abuelos, o vio como sus abuelos querían a
otros nietos y a él no, o tuvo que pasar mucho tiempo con sus abuelos y le
pesaba la falta de sus padres o quizás vivió la pérdida de un ser querido.
Sánalo de todo ello.

¡Oh gloriosa Santa Ana que estas llena de compasión por quienes te
invocan y de amor por los que sufren! Agobiado con el peso de mis
problemas, me postro a tus pies y humildemente te ruego que tomes a tu
especial cuidado esta intención mía... Por favor, recomiéndala a tu hija,
Santa María, y deposítala ante el trono de Jesús, de manera que El pueda
llevarlo a una feliz resolución. Continúa intercediendo por mí y mi futuro
esposo, hasta que mi petición sea concedida. Pero por encima de todo,
obtenme la gracia de que un día pueda ver a Dios cara a cara para que
contigo, la Virgen y todos los santos pueda alabarle y bendecirle por toda
la eternidad. Amén.

Jesús, María y Santa Ana, ayudadme a mí y a mi futuro esposo ahora y en


la hora de nuestra muerte.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús amarlo santamente.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas durezas de

Las Bodas de Caná


corazón de mi futuro esposo. Sangre que haces fuerte al que en ti medita,
sana las heridas de mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

“Le trajeron un ciego y le pidieron que lo tocara”. (Mc 8,22).

Las Bodas de Caná


Salmo 149: Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor
ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

San José, mientras tu trabajabas en el taller, muchas veces Jesús estaba


ahí contigo. Por ser tú la cabeza de la Sagrada Familia, te encomiendo este
año de vida de mi futuro esposo, para que sea sanado por Jesús y esto te
lo pido en virtud de tu rol de cabeza de familia de la Sagrada Familia y por
todos tus dolores y gozos. Por ese amor que ponías en cada trabajo que
hacías para sostener a tu familia, por el amor con que enseñabas cómo
hacías tu trabajo a Jesús, ruégale a Jesús. Quizás mi futuro esposo tenía
problemas en el colegio, o con sus propios hermanos o sentía la falta de
hermanos o vivió un evento que le causó un trauma para toda la vida
Jesús sana sus recuerdos dolorosos y que sean las manos de María las que
desaten los nudos de su vida.

Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío


San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra
protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno,
pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo
de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo
fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio y dignaos
acceder a ellas piadosamente. San José, obtén para mí futuro esposo de
Jesús imitar tus virtudes. (El santo del día es San José).

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, para la sanación de todas esas heridas que
mi futuro esposo tuvo en esta edad. Sangre de Jesús en quien se funda la
esperanza mía, salva a mi futuro esposo de todo aquello que le hiere.
Amén.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Las Bodas de Caná


Salmo 137: Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario

Virgen María, por todo ese amor que pusiste en abrazar y besar a Jesús,
en hablarle de manera dulce y prepararle la comida, te pido que
intercedas ante tu Hijo por mi futuro esposo. Puede ser que cuando
necesitara una palabra o un abrazo de un familiar o amigo no sólo no lo
tuviera, sino que recibiera todo lo contrario. Esos comentarios por parte
de su familia quizás le dolieron y dejaron marca en su alma. Esas palabras
le hicieron sentir que no era suficiente o no hacía las cosas bien. Quizás
experimentó la muerte de su padre o de su madre. O pudo ver con sus
ojos la adicción de su padre o madre y como su amor no era suficiente
para que sus padres estuvieran felices. Ruega por él, por sus heridas, yo
no sé qué vivió en este año, pero Dios conoce su historia y por ello la dejo
en vuestras manos.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús la verdadera humildad de


espíritu. San Francisco, pastorcillo de Fátima, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Padre Eterno, te presento todas estas intenciones a través del Sagrado


Corazón de Jesús, el Inmaculado Corazón de María y el Castísimo Corazón
de San José. Sangre de Jesús, encendedora de las almas tibias, sana a mi
futuro esposo de todas sus heridas.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

“Jesús se dio la vuelta y, al verla, le dijo: Ánimo, hija, tu fe te ha salvado”


(Mt 9,22).

Las Bodas de Caná


"¡Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus
hazañas!" Salmo 105,1-

Jesús, por ese amor con que mirabas y tratabas a tus padres, por ese
abrazo que dabas a María o San José, o por ese gesto de hijo amoroso, te
pido que tomes en tus manos todas las heridas de mi futuro esposo
durante esta etapa y las purifiques en tu Sagrado Corazón. Puede ser que
sintiera ya la presión social de sus compañeros y eso generara malas
actitudes y heridas en su corazón, quizás imitó a amigos que hicieron que
actuara mal con otras personas. Pudo ser que tuviera una enfermedad,
pudo ser un accidente, yo no lo sé, sana todo eso que ha dejado cicatrices
en su alma.

San Rafael, medicina de Dios, intercede ante el trono de Dios, al igual que
hiciste con Tobías y Sara, para que Dios escuche mis súplicas y sane a mi
futuro esposo.

Oh poderoso Príncipe de la gloria San Rafael, llamado medicina de Dios,


salud de los enfermos, luz de los ciegos, guía de caminantes, protector de
la limosna, del ayuno y de la oración: por aquella caridad con que
acompañaste al joven Tobías, te pido, oh glorioso protector mío, libres de
todos los males y peligros, y acompañes en la peregrinación de esta vida
mortal a mi futuro esposo, para llegar felizmente a puerto de salvación en
la eterna.

Oh bondadoso y guía espiritual San Rafael Arcángel, yo te invoco como el


patrón de aquellos que están afligidos por la enfermedad o dolencia
corporal.

Las Bodas de Caná


Tú hiciste preparar el remedio que sanó la ceguera del anciano Tobías, y tu
nombre significa "El Señor sana". Me dirijo a ti, misericordioso San Rafael
Arcángel, implorando tu auxilio divino en mi necesidad actual, la sanación
de mi futuro esposo, si es la voluntad de Dios, dígnate a sanarle, o al
menos, concédele la gracia y la fuerza que necesita para poder soportarla
con paciencia. Que mi futuro esposo te imite en tu afán de hacer la
voluntad de Dios en todas las cosas.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús la dulzura del corazón.
Sangre de Jesús, siempre pronta a curar heridas, purifica el alma de mi
futuro esposo de toda malicia. Sor Lucía de Fátima, ruega a Jesús por mi
futuro esposo.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

TOB 3, 16 En aquel instante, la oración de ambos fue escuchada delante


de la gloria de Dios, 17el cual envió al ángel Rafael para curarlos: a Tobit,
para que desaparecieran las manchas blanquecinas de sus ojos y pudiera
contemplar la luz de Dios; a Sara, hija de Ragüel, para darla en
matrimonio a Tobías, hijo de Tobit, liberándola del malvado demonio
Asmodeo

Las Bodas de Caná


Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dijo el
SEÑOR, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

Jesús te presento mis intenciones en virtud de ese amor que le tenías a tu


abuelo San Joaquín. San Joaquín sufrió mucho en vida pues Santa Ana y él
llevaban 20 años sin poder concebir un hijo y muchas veces era
ridiculizado por ello. Te pido que sanes las heridas producidas en el ama
de mi marido en esta etapa en virtud de los sufrimientos y gozos de tu
abuelo San Joaquín. Quizás tenga heridas por no haber conocido o tener
contacto con su abuelo, o su abuelo era un ejemplo demasiado
autoritario. Pudo ser que el también fuera ridiculizado o se burlaran de el
por algo. Tengo fe en que puedes sanarlo Señor. San José, obtén para mí
futuro esposo de Jesús la paz del alma. San Felipe Neri y San Joaquín,
rogad a Jesús por mi futuro esposo.

Glorioso San Joaquín, os pongo bajo vuestra protección a mi futuro


esposo. Ayúdalo a imitar en todo a vuestra gloriosa hija,
La Santísima Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra.
Que, imitándola a ella, llegue él a conocer, amar y servir a Dios
con todo su corazón hasta mi último suspiro. Que seas tu su abuelo del
cielo San Joaquín y le consigas de tu nieto Jesús el ser un verdadero
hombre según el Corazón de Jesús.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús
y cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas durezas de
corazón de mi futuro esposo creadas por heridas vividas en esta edad y
otros años. Sangre que arrastrada fuiste escupida, purifica el alma de mi
futuro esposo de toda malicia.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

“Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar


convencidos de la realidad de cosas que no vemos”. Hebreos 11,1

Las Bodas de Caná


Lc 2: 42- 51: Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y cuando
tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre. Pasados aquellos días, al regresar,
el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo advirtiesen sus padres. Suponiendo que iba en
la caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos, y como
no lo encontrasen, retornaron a Jerusalén en busca suya. Y ocurrió que, al cabo de tres días,
lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y
preguntándoles. Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas. Al
verlo se maravillaron, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira cómo tu
padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais
que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que
les dijo".

Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste
junto a San José al perder a Jesús; tres días buscándolo angustiados y por
el gozo que experimentasteis al encontrarlo en el templo entre los
doctores; os suplico me alcancéis de Jesús la gracia de que mi futuro
esposo sea sanado de todas sus heridas producidas en este año de su vida.
Quizás él vivió el comienzo de la pubertad y no entendía muchas cosas y
se encontraba perdido, las amistades a veces lo arrastraban a hacer cosas
que no quería. Quizás sentía en su corazón alguna perdida y todo eso
causó heridas en su alma que solo Dios puede sanar.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús el deseo de perfección.


Santa María Goretti ruega a Jesús por mi futuro esposo.
Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el
Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas heridas que mi
futuro esposo carga en su alma. Sangre del costado de Jesús, purifica el
alma de mi futuro esposo de toda herida. Te rogamos Señor, socorras a
tus siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.
“Muchas son, SEÑOR, Dios mío, las maravillas que tú has hecho, y muchos tus designios para
con nosotros; nadie hay que se compare contigo; si los anunciara, y hablara de ellos, no
podrían ser enumerados.” Salmo 40,5

Las Bodas de Caná


"Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!" Salmo 136,1

Te pido Jesús, en virtud de ese amor que te tenía tu Primo San juan
Bautista y por ese mismo amor que te bautizó en el Jordán, que esa fuerza
del Espíritu Santo , descienda sobre mi futuro esposo y sea sanado de las
heridas sufridas con 13 años
Es una etapa difícil la adolescencia y más en este mundo en el que
vivimos. Quizás se llenó su alma de heridas por lo que veía, o por ese
videojuego que utilizaba o esa revista que leía. Pudo nacer una herida por
los problemas económicos de su familia, o por ver como sus amigos hacían
daño a otros. Coge todas esas heridas Jesús y escóndelas en tus llagas y
que esa sangre y agua que brotaron de tu corazón las envuelvan y así las
presentes ante Dios Padre y que la fuerza del Espíritu Santo inunde su
alma de las gracias que necesite.
San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús tener un humor
equilibrado. Santa Filomena y San Juan Bautista rogad a Jesús por mi
futuro esposo.
Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el
Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús
y cada gota de sudor de sangre, para que sean sanadas sus heridas. Sangre
derramada por nuestras culpas, purifica el alma de mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

JN 15,9: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan


en mi amor”.

Las Bodas de Caná


Juan 2: 1-8: Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la
madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como
faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». Jesús le respondió: «Mujer,
¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo
a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga». Había allí seis tinajas de piedra
destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros
cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron
hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete».
Así lo hicieron.

Virgen María, al igual que hiciste en las Bodas de Caná, hoy te pido tu
intercesión para que Jesús obre un milagro en mi futuro esposo y sane
todas esas heridas que vivió con que 14 años. El primer milagro de Jesús
se produjo gracias a tu intercesión y porque tu estabas al tanto de la
necesidad de los novios de vino para su boda. Yo sé que conoces la
necesidad que tiene mi futuro esposo de ser liberado de las consecuencias
que esas heridas traen a su vida , y por ello, te pido tu ayuda, nadie como
tu está al tanto de nuestras necesidades, tengo confianza en ti. Pídele a
Jesús que transforme el dolor de esas heridas en frutos de amor, al igual
que hizo tu hijo transformando el agua en vino. La adolescencia es difícil y
quizás tuvo muchas heridas en ella, por no sentirse aceptado, por no
encontrar amigos o por ser arrastrado por malos caminos. Quizás a la
adolescencia se le añadió el ser abandonado por su padre y ver como
partía con otra mujer que no era su madre. O pudo ser el escuchar
continuamente las peleas y críticas que sus padres tenían.

Dios Padre, te presento todas estas intenciones por los méritos de todas y
cada una de las llagas de tu Hijo Jesús. San José, obtén para mí futuro
esposo de Jesús un corazón puro y caritativo. San José Sánchez del Rio,
ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Sangre que llorando mi Jesús vertía, purifica el alma de mi futuro esposo


de toda malicia. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has
redimido con tu sangre preciosa.

Las Bodas de Caná


Juan 13: 21: Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó
claramente:” les aseguro que uno de ustedes me entregará”.

Te pido Jesús que sanes todas las heridas de mi futuro esposo que tuviera
a sus 15 años de vida, en virtud de ese dolor que sentiste en la última cena
el jueves cuando sabías que estabas sentado con aquel que te iba a
traicionar. Quizás mi futuro esposo también ha sentido traición alguna
vez, alguien le hirió de su familia o de sus amigos, quizás ellos no le
entendían o le hacían sentir mal por su forma de ser. O quizás fue él el que
traicionó o hizo daño a alguien y eso destrozó su alma.

Jesús, te pido que sanes todas esas heridas y especialmente las


producidas en este año de su vida. San José, obtén para mí futuro esposo
de Jesús la ciencia de la vida eterna. Carlos Acutis, ruega a Jesús por mi
futuro esposo.

Dios Padre, atienda estas súplicas que te hago a través del Sagrado
Corazón de Jesús y en virtud de sus Santas llagas y las lágrimas de María.
Sangre que te ofreces, por quien más te pisa, sana las heridas de mi futuro
esposo.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Las Bodas de Caná


Marcos 14: 35: y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba
que de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora.

Te pido, oh Santa María de los Dolores, tu intercesión, a través de esa


Sangre pura, inocente y bendita que Jesús derramó abundantemente
durante su agonía en el Jardín de Getsemaní.

Que sufrimientos tan grandes tuviste ahí Jesús, ante lo que se avecinaba.
Esta fue una prueba de la debilidad humana que también Jesús tuvo que
padecer: el miedo , su naturaleza humana se resiente. Jesús nos muestra
que cuando nos sentimos débiles el camino para vencer es la unión con el
Padre.

Mientras estabas ahí estabas viendo toda nuestra vida, sabías que eso era
necesario. Por todo ese dolor y esas lágrimas de sangre, Jesús, te pido que
sanes las heridas de mi futuro esposo producidas a la edad de 16 años.
Puede ser que en ese año llorara por una relación que le destrozó el
corazón o por problemas familiares.

Sólo tú puedes sanarlo Jesús. Te pido que esa sangre en forma de sudor
que brotó de ti caiga sobre esas heridas y él sea liberado. Dios Padre
Celestial, atiende estas súplicas que te hago en virtud de todas y cada una
de las lágrimas derramas en el Getsemaní. Sangre de Jesús que en
lágrimas corría, sana las heridas de mi futuro esposo.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús la perseverancia en el


bien. Santa Bernadette, ruega a Jesús por mi futuro esposo.
"Yo te invoco, Yahveh, ven presto a mí, escucha mi voz cuando a ti clamo."
Salmo 141,1

Las Bodas de Caná


Marcos 14: 32-34 : llegaron a una propiedad llamada Getsemaní y Jesús
dijo a sus discípulos “ quedaros aquí mientras yo voy a orar. Entonces les
dijo: “ mi alma sufre una tristeza de muerte. Quedaros aquí velando.

Marcos 14: 37. Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y


Jesús dijo a Pedro: “Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte
despierto ni siquiera una hora?

Te pido Jesús por ese sufrimiento que tuviste en el huerto que tengas
misericordia de las heridas de mi futuro esposo. Que dolor tuviste ante el
abandono de tus apóstoles, fue uno de los momentos más difíciles para ti,
y no tenías a nadie a tu lado. Ellos lo intentaron, pero ni una hora
aguantaron.

Te pido en virtud de ese sufrimiento que tengas piedad de mi futuro


esposo y le sanes de todas sus heridas vividas con sus 17 años. Quizás él
fue como tus discípulos que no te acompañó durante años en su vida y la
falta de Dios creó en su alma heridas, o pudo ser el estrés vivido en el
colegio, o la falta de amigos, o quizás problemas en su familia o no
encontrar un grupo en la iglesia.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús el valor para soportar las
cruces. Santa Inés, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Dios Padre Celestial, acoge esta súplica que te hago en virtud de los
méritos de tu hijo Jesús, de cada una de esas lágrimas que derramó en el
huerto y por esa completa obediencia que te tuvo. Sangre que caía gota a
gota sobre el huerto, sana a mi futuro esposo de sus heridas.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

“Y entró en agonía y oraba con más insistencia; y su sudor se convirtió en


grandes gotas de sangre que caían hasta el suelo” (Lucas 22,44).

Las Bodas de Caná


Marcos 14: 42: “¡levantaros, vamos! Ya se acerca el que me va a
entregar”. Jesús estaba hablando todavía cuando se presentó Judas, uno
de los doce, acompañado de un grupo con espadas y palos, enviado por
los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traídos les había
dado esta señal: “es aquel a quien voy a besar”. Deténgalo y llévenlo
bien custodiado. Apenas llegó, se le acercó y le dijo: maestro, y lo besó.

Cuando viste aparecer a aquel que te traicionó con aquellos que te


apresaron tu dolor fue enorme. Entregado con un beso que simbolizó la
traición y por un saco de monedas. Tú, el Rey de Reyes, que manera más
horrible de ser entregado. Dolor que llevaste en silencio por amor a
nosotros.

En virtud de ese dolor que sufriste, yo te pido por las heridas de mi futuro
esposo. Llegó a la mayoría de edad, no sé qué pasaría por su corazón en
ese año, pero fuera lo que fuera, sana todo aquello que le hizo sufrir a sus
18 años. Quizás fue aquella chica que jugó con él y lo abandonó o pudo ser
que el fuera el judas que traicionó a una chica o a un familiar o amigo o el
no encontrar la felicidad en ese saco de monedas que como a Judas,
satanás le ofreció.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús el desapego de los bienes
de este mundo. Beata Chiara Badano, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Dios padre Celestial, por intercesión del Sagrado Corazón de Jesús y


ofreciéndote su Santa Faz, que acaba de sufrir el desprecio de la traición,
te pido que atiendas mis súplicas. Sangre de Jesús, que te viste de
hombres abatida, purifica el alma de mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Salmo 22,12: “no te apartes de mí, que se acerca el peligro; ven en mi ayuda, que a
nadie tengo que me socorra”

Las Bodas de Caná


Las Bodas de Caná
Is.53,8: fue arrebatado por un juicio inicuo, sin que nadie defendiera su
causa, pues fue arrancado de la tierra de los vivientes y herido de muerte
por el crimen de su pueblo”.

Te pido Jesús que sanes a mi futuro esposo de todos los sufrimientos y


heridas vividas en esta etapa de su vida. Te lo pido en virtud de ese dolor
que tuviste cuando fuiste sentenciado a muerte ante Pilatos de manera
tan injusta. Que humildad la tuya, que guardabas silencio ante todo lo que
estaba pasando, y todo por amor, por amor a mí y a todo el mundo.
Quizás mi futuro esposo haya vivido en ese año una gran injusticia que le
haya desgarrado el corazón o haya visto como hacen daño a sus seres más
queridos y son condenados o calumniados injustamente o vio con tristeza
como sus amigos se alejan de él.

Esta es una etapa difícil, no solo a nivel de estudios, sino a nivel social, por
eso, pasa tu mano sobre cada una de sus heridas. Que toda esa sangre y
lágrimas que vertiste caigan sobre ese que tú sabes será mi esposo un día.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús
y cada gota de sudor de sangre, para la sanación de sus heridas. Sangre
de Jesús, en la cual se funda nuestra espera, purifica el alma de mi futuro
esposo.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús permanecer en el recto


camino al cielo. San Luis Gonzaga, patrono de la juventud, ruega a Jesús
por mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Las Bodas de Caná


Jesús clamo a ti como hacía Job:

Job 7, 4 Al acostarme, pienso: «¿Cuándo me levantaré?». Pero la noche


se hace muy larga y soy presa de la inquietud hasta la aurora. 5 Gusanos
y costras polvorientas cubren mi carne, mi piel se agrieta y supura.

Las Bodas de Caná


Juan 19: 1: Pilato mandó entonces azotar a Jesús.

“Entonces, Pilato dejó en libertad a Barrabás; en cambio, a Jesús lo hizo


azotar y lo entregó para que fuese crucificado” ( Mt 27,26).

Oh, Santa María, que dolor cuando viste esa Sangre pura, inocente y
bendita que Jesús derramó copiosamente, cuando fue despojado y atado
al pilar donde fue cruelmente azotado. Que dolor más grande, le
destrozaron la espalda, por ese dolor tan grande, te pido por las heridas
que fueron creadas en el alma de mi futuro esposo a la edad de 20 años.
Pudo ser que tuviera alguna enfermedad o que alguien le dijera o hiciera
algo que fuera como recibir latigazos en su cuerpo. A veces una palabra
malintencionada de alguien que quieres puede ser similar a un latigazo.

Por eso, yo te pido Jesús, esconde sus heridas en tus llagas. Te pido Jesús,
humildemente, que presentes estas intenciones a Dios Padre, a través de
todas y cada una de tus llagas, ya que por tus llagas somos salvados. Te lo
pido por aquella sangre sagrada que fluía de tu cuerpo Sagrado durante
los azotes. Sangre redentora, vida de mi vida, sana las heridas de mi futuro
esposo.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús permanecer en el recto


camino al cielo. San Juan Pablo II, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Salmo 22,16: “seca está cual teja mi garganta, mi lengua está pegada al
paladar, y me han echado al polvo de la muerte”.

Las Bodas de Caná


Juan 19: 2-3 Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la
cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y acercándose a él le decían:
"¡Salve, rey de los judíos!"

Te ruego, Bendita Madre, a través de esa Sangre pura, inocente y


bendecida que Jesús derramó de su cabeza cuando fue coronado con
espinas espinosas, por tu sufrimiento y por el de Jesús, ruégale a tu hijo.
Jesús, Tú, el Rey de reyes, te pusieron la corona más horrible, cuando
hubieras merecido la mejor corona.

Por todo ello, te pido, que sanes a mi futuro esposo. Quizás ha sufrido en
sus estudios, por ver como su esfuerzo no tenía resultados, o fueron sus
propios pensamientos destructivos y negativos los que eran como coronas
de espinas en su cabeza. Tú sabes lo que ocurría en su corazón. No sé
quién fue quien le puso a él una corona de espinas en su cabeza, pero yo
te pido Jesús que tu cubras esas heridas suyas con esa sangre que brotaba
de tu cabeza.

Por aquella sangre Preciosa que cubrió tu Rostro Sagrado durante la


coronación de espinas. Teresa Higginson, que durante tu vida veneraste
de manera especial la Sagrada Cabeza de Jesús, ruega por mi futuro
esposo.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús ser preservado de toda
ocasión de pecar. Santa Lucía, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Dios Padre celestial, en virtud de la Santa Faz de tu hijo Jesús, ya


desfigurada, atiende mis súplicas. Sangre de Jesús, siempre pronta a curar
heridas, sana las heridas de mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Rom, 8,32: “no perdonó a su propio Hijo, antes lo entregó por todos nosotros”

Las Bodas de Caná


Juan 19: 5: Jesús salió llevando la corona de espinas y el manto de color
púrpura. Pilato les dijo: “¡aquí tenéis al hombre!

Te pido Jesús, en virtud de ese sufrimiento que viviste cuando fuiste


vestido de púrpura por burla y saturado de insultos, que sanes a mi futuro
esposo de todo lo que causara dolor en su alma en este año. Merecías ser
tratado como el Hijo de Dios, con respeto y mucho amor, pero fue todo lo
contrario.

Quizás la dificultad ante la búsqueda de trabajo, un trabajo que hizo que


tuviera que ponerse un vestido púrpura de insultos o mentiras, o el no
poder mantenerse por sus propios medios o el ser insultado o rechazado
por alguien… sánalo de todo, yo te lo pido. Cubre esas heridas con tu
sangre, pues esta tiene poder.

Dios Padre Celestial, acoge todas estas oraciones que te hago en el


nombre de Jesús. Sangre de Jesús, noble, excelsa y rica, sana las heridas
de mi futuro esposo.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús un santo deseo del
Paraíso. Santa Teresita de Lisieux, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Fil 2,5-8 :“procurad tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús;
el cual, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de ello, sino que se
anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los
hombres; y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta
la muerte , y muerte de cruz”

Las Bodas de Caná


Jn 18,15: Ellos vociferaban: «¡Que muera! ¡Que muera! ¡Crucifícalo!». Pilato les dijo:
«¿Voy a crucificar a su rey?». Los sumos sacerdotes respondieron: «No tenemos otro
rey que el César».

Te pido Jesús por mi futuro esposo en virtud de todas esas heridas que te
hicieron antes de llevarte camino de la crucifixión, por el daño que te
hicieron en tu espalda, especialmente la llaga de tu hombro, la más
dolorosa de todas que hasta la piel que se te desgarró.

Como le dijiste a San Bernardo, quien venerara esta llaga del hombro,
recibiría todo lo que pidiera, así que yo , haciendo caso de tu promesa, me
presento ante ti y te pido por ese amor que nos tienes y por esa llaga, que
presentes todas estas intenciones a Dios padre para que sane todas esas
heridas que ese que será mi esposo haya podido vivir a sus 23 años.
Envuelve esas heridas de mi futuro esposo en esa llaga tuya tan poderosa
Jesús.

Oh, amado Jesús, manso Cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura
miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de
vuestra cruz que abriendo vuestras carnes desnudo los huesos de vuestro
hombro sagrado y de la cual vuestra Madre Dolorosa tanto se
compadeció. También yo, oh, carísimo Jesús, me compadezco de Vos y
desde el fondo de mi corazón te glorifico y te agradezco por esta llaga
dolorosa de vuestro hombro en la que quisiste cargar vuestra cruz por mi
salvación. Ah! por los sufrimientos que padeciste y que aumentaron el
enorme peso de vuestra cruz, ruégate con mucha humildad, ten piedad de
mi pobre criatura pecadora y de mi futuro esposo, perdonad mis pecados
y conducidme al cielo por el camino de la cruz.

Dios Padre Todopoderoso, en virtud de todos esos dolores de Jesús


durante su pasión, yo te pido, atiende mis súplicas. Sangre que vertieron ,
manos atrevidas, purifica el alma de mi futuro esposo.

San José, obtén para mí futuro esposo de Jesús la perseverancia final.


Beata Madre Petra, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Isaías 53: 8 Fue detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte?


Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi
pueblo.

Las Bodas de Caná


Mt 27.31 :Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el
manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Jesús que dolor tan grande cuando te echaron esa pesada cruz encima de
ti, con todo el peso de nuestros pecados y tras haber sufrido el ser
sentenciado a muerte y todo lo que habías vivido desde tu agonía en el
huerto. No fue una marcha triunfal la tuya hacia el Calvario, sin embargo,
es una marcha victoriosa: la del amor que vence. Tuviste tu primera caída
con la cruz atenuado por el peso de ella, por la brutalidad del ambiente,
por el vacío y la soledad espiritual que te rodea. Tu amor no cae nunca, se
renueva cada día. En virtud del sufrimiento de cargar con esa cruz, te pido
Jesús que sanes a mi futuro esposo de todas las heridas que sufriera con
sus 24 años. Quizás su cruz fue el alcohol o las drogas, o la pornografía.
Sánalo, Señor, te lo pido por ese amor que aun sin conocerlo, le tengo.

Dios Padre Celestial, te presento estas intenciones en virtud de la Santa


Faz desfigurada y llena de sudor de Jesús durante su pasión. Sangre
preciosa, por nosotros vertida, destruye la raíz del pecado en la vida de mi
futuro esposo.

San José, haz que el corazón de mi futuro esposo no deje de amarte y mi


lengua de alabarte. Beato Pier Frassati, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

“Ellos se apoderaron de Jesús; él mismo llevaba la cruz a cuestas y salió a


un lugar llamado la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota” ( Juan
9,17)

Las Bodas de Caná


Is. 52.14: tan desfigurado estaba su rostro que no parecía ni hombre.

Oh Bendita María, a través de esa Sangre pura, inocente y bendecida que


Jesús derramó, llevando la cruz en el camino al Calvario, y especialmente a
través de esas lágrimas que derramaste mientras lo acompañabas al
sacrificio supremo, yo te pido que protejas a mi marido y le ruegues a
Jesús que sanes las heridas que lo han atormentado a sus 25 años. En la
calle de la Amargura lo viste venir, con el rostro escupido, con la frente
coronada de sangre, y el cuerpo encorvado bajo la cruz. Que dolor más
grande sentirías cuando vuestras miradas se cruzaron, pero seguro tu
presencia consoló a Jesús mientras lo acompañabas al Calvario.
Puede ser que mi futuro esposo con 25 años llorara tanto que le dolieran
los ojos, o no encontrara sentido en la vida. Quizás alguien le hizo daño o
el vivir alejado de Dios hiciera que viviera en una gran oscuridad.
Sana Jesús todas esas heridas. Ruega por el María, también es hijo tuyo.
Yo te acompaño camino al calvario mientras ves lo que hacen a tu Hijo
Jesús y también te encomiendo los dolores de mi futuro esposo.
Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el
Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas durezas de
corazón de mi futuro esposo. Sangre de Jesús, vertida camino al calvario,
sana todas las heridas de mi futuro esposo.
San José, por el amor que tuviste por Jesús, ayuda a mi futuro esposo a
amarlo. Santa Gema Galgani, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Salmo 91, 14-16: «El se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré; lo


protegeré, porque conoce mi Nombre; 15 me invocará, y yo le
responderé. Estará con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; 16 le
haré gozar de una larga vida y le haré ver mi salvación».

Las Bodas de Caná


San Mateo 27, 32; 16, 24
Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo
forzaron a que llevara la cruz.

Tuviste en tu camino al Calvario al Cireneo que te ayudó con la Cruz en


esos momentos tan duros, y por eso yo ahora quiero aliviar un poco el
peso de la cruz de mi futuro esposo, aún sin conocerlo y quiero pedirte
por él y que me dejes ser como aquel Cireneo intercediendo y rezando por
él. Sana todos esos recuerdos dolorosos que haya vivido en este año.
Quizás mi futuro esposo a sus 26 años no tenía fuerzas para seguir
adelante, o quizás fue el Cireneo de alguien a quien quería y todo lo que
vio y vivió le dejaron cicatrices en su alma. Yo te pido que seas su Cireneo
Señor y le alivies el peso de la cruz que tiene.

San José, dígnate aceptar a mi futuro esposo en tu servicio. San Antonio


de Padua, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Sangre de Cristo, que tan copiosamente brotas de las cinco llagas, anégate
sobre esas heridas de mi futuro esposo. Dios Padre Celestial , por todas
esas llagas de Jesús, te pido que atiendas mis súplicas.

Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Salmo 94,18 Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor,


me sostiene;

Las Bodas de Caná


Salmo 69,17: “ Respóndeme Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión
vuélvete a mi “

Encontraste en tu camino al Calvario a la Verónica que limpio tu rostro


desfigurado y sudoroso. Que gran obra de caridad. Te pido en virtud de
todos esos dolores camino de tu crucifixión por mi futuro esposo, toma
sus heridas y enjúgalas como hizo un día la Verónica contigo.

Quizás mi futuro esposo ha visto tanto en este año: tanto dolor en su


familia, en su trabajo, en su ciudad, en su país. Quizás ha tenido que ir a
otro país a buscar trabajo, quizás ha tenido que curar a una mujer que
perdía la vida al final, quizás ha visto a un amigo perder la vida por las
drogas o en un accidente.

Sánalo de esos recuerdos, te lo pido Señor, limpia su rostro y su alma.


Sangre de Cristo, inocentísima, derramada hasta la última gota en tu
pasión, hecha precio de mi rescate, embriaga a mi futuro esposo. Dios
Padre Celestial acoge todas estas súplicas que te hago en virtud de esa
Santa Faz que quedo impresa en el paño de la Verónica. Te rogamos Señor
, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús que le dé la gracia a mi futuro esposo de ser un


verdadero hombre, ejemplo de caballerosidad. San Judas Tadeo, ruega a
Jesús por mi futuro esposo.

Estoy extenuada de gemir, baño mi lecho cada noche, inundo de


lágrimas mi cama; mis ojos están consumidos por el tedio, han
envejecido entre opresores. Apartaos de mí todos los malvados, pues el
Señor ha oído la voz de mis sollozos" (Sal 6,7-9).

Las Bodas de Caná


Salmo 69, 18: “ No le ocultes el rostro a tu servidor, respóndeme pronto,
porque estoy en peligro “

Y caíste por segunda vez camino al Calvario, ante el peso de nuestros


pecados, abandonado y entre el polvo, humillado y despreciado por
tantos. Conforme te ibas acercando al lugar de tu crucifixión, el camino se
te iba haciendo más duro, pero aún así, seguías pensando en cada uno de
nosotros y todo lo seguías aceptando. Que amor tan grande nos tienes.
Por eso, sé que esto que te pido por mi futuro esposo en virtud de todo
ese sufrimiento, es bueno para el y se lo vas a conceder.

Por todos esos dolores, yo te pido, sana esas heridas que haya podido
sufrir mi esposo a sus 28 años y renueva su corazón para que sienta la
necesidad de confesar frecuentemente y acudir a la Eucaristía. Puede ser
que mi futuro esposo sufra ante las heridas causadas por sus propios
pecados, por ser humillado por su fe, por el hecho de esperar a su futura
esposa o sea el quien se humille y tire sus creencias por ser arrastrado por
el mundo.

Por favor, Jesús, te pido, clava esas heridas en tu cruz y cúbrelas con tu
sangre y preséntalas a Dios Padre. Virgen María, acordaos que jamás se ha
oído decir que quien haya acudido a ti haya sido abandonado de ti.
Sangre de Cristo con la que nos dejaste rubricado el Testamento de tu
perdón para siempre, embriaga a mi futuro esposo. Te rogamos Señor,
socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús por mi futuro esposo para que sea un hombre
trabajador como tú lo fuiste. San Maximiliano Kolbe, ruega a Jesús por mi
futuro esposo.

Salmo 6, 5 “Vuélvete, Señor, rescata mi vida, sálvame por tu


misericordia”.

Las Bodas de Caná


San Lucas 23, 27-31

Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se


lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, dijo: «Hijas de Jerusalén,
no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.
Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas
que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrán a
decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos!
Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?».

Jesús, mientras ibas camino de tu crucifixión, te paraste a consolar a las


mujeres de Jerusalén, aun a pesar del dolor que sentías y aunque había
gente que se mofaba de ti, te insultaban e injuriaban. Pero tuviste
compasión de estas mujeres que lloraban por ti. Por eso, yo ahora como
ellas, lloró también por mi futuro esposo y te pido que lo sanes de todos
esos sufrimientos vividos a sus 29 años. Quizás lloró intensamente porque
lo que vio en ese año le creo un gran sufrimiento, quizás fue su padre o
madre, o hermano, o abuelo… por eso te pido, ten piedad de él y en virtud
de todas y cada una de tus santas llagas y tu sangre y los dolores de María,
presenta estas intenciones a Dios Padre.

Sangre de Cristo, embriaga de tu virtud a mi futuro esposo, y que su


debilidad humana sea curada con la transfusión de tu sangre Divina. Te
rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa. ¿ María, Auxilio de los cristianos, a quien he de recurrir sino a ti?

San José, ruega a Jesús que le regale el don de la pureza a mi futuro


esposo. Santa Madre Teresa de Calcuta, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Salmo 6,10 El Señor ha escuchado mi súplica, el Señor ha aceptado mi


plegaria.

Las Bodas de Caná


Isaías 53: 3 Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de
dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el
rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada.

Y Jesús llevando la cruz, caíste por tercera vez en la Calle de la Amargura.


Por ese dolor que sentiste al ir camino al calvario con la cruz agotado, te
pido que sanes las heridas de mi futuro esposo.

Acuérdate de cuando estabas en el suelo, sudando y agotado, yo te pido


en virtud de ello, por ese gran amor que tuviste. Puede ser que tuviera un
fracaso laboral, que alguien le hiciera daño, o que intentara conseguir
encontrar el amor, pero no pudiera, coge todas esas heridas Jesús y
cúbrelas con tu sangre y envueltas en tus llagas y tu Santa Faz, preséntalas
a Dios Padre, para que por tu santa cruz sean curadas.

Sangre fecunda de tu costado Cristo, de donde brota la Iglesia Santa,


embriaga a mi futuro esposo. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos,
que has redimido con tu sangre preciosa. María, de tus manos caen rayos
de gracias y bendiciones que consigues de tu Hijo Jesús, cúbrelo bajo tus
manos y que se derramen esas gracias sobre él.

San José, ruega a Jesús para que mi esposo sea un hombre protector.
Santa Dympha, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Las Bodas de Caná


Mc 15.24

“ Se repartieron sus vestidos , echando suertes sobre ellos, para saber lo


que había de tomar cada uno”.

Te ruego, Jesús, en virtud de ese dolor que sentiste cuando te arrancaron


la ropa y tu piel, que estaba ya tan dolorida y ensangrentada. Solo puedo
pensar que para aguantar esos tirones de la ropa con la que seguro se
llevaron cachos de tu piel, hay un amor tan grande hacía nosotros. En
virtud de esos dolores, arranca esos traumas y memorias dolorosos que
han creado heridas en esta edad en mi futuro esposo. Que mi futuro
esposo entienda que, aunque sus ropas hayan sido arrancadas por el
pecado, que pueden ser renovadas a través de la gracia de tus
sacramentos.

Dios Padre Todopoderoso, te presento estas súplicas en virtud de todas y


cada una de las llagas de Jesús. Os ofrezco por las manos Inmaculadas de
María y el Divino Corazón de Jesús, esos sufrimientos indecibles de Jesús
para la sanación de mi futuro esposo.

Sangre de Cristo, oculta en el cáliz de la Misa, embriaga a mi futuro


esposo. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu
sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro esposo sea la cabeza de
nuestra familia. Nuestra Señora del Rosario, que mi futuro esposo se
aferre al Rosario con fuerza cada día. Santa Catalina Laboureé, ruega a
Jesús por mi futuro esposo.

Isaías 53: 7 Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca:


como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que
la esquila, él no abría su boca.

Las Bodas de Caná


Salmo 22,17-30

“Han taladrado mis manos y mis pies, y puedo contar todos mis huesos.
Ellos me miran y contemplan. Se han repartido mis vestidos y echan
suertes sobre mi túnica”.

Tres horas de cruz, y tu sangre caliente cayendo sobre la tierra. Sangre


divina y santificadora, rocíala sobre las heridas de mi futuro esposo,
especialmente te lo pido por el dolor que sufriste cuando fuiste clavado en
la cruz, unido a las lágrimas que derramaste, Virgen María y el dolor que
sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu
amadísimo Hijo. Jesús, presenta todas estas súplicas a Dios Padre en
virtud de tus horas de intensa agonía en la Cruz. Vosotros conocéis las
heridas de mi futuro esposo a sus 32 años, esas heridas yo os las entrego
para que sean rociadas con tu Sangre Jesús.

Sangre de Cristo, haz que mi futuro esposo pierda el deseo de lo sensual y


mundano y sea liberado de todo egoísmo. San José ruega a Jesús para que
mi futuro esposo sea un hombre sacrificado. Santo Padre Pio, ruega a
Jesús por mi futuro esposo.

Jesús, yo me siento identificada con Job, en la etapa de soltería hay


momentos difíciles y entiendo lo que Job pasó, te pido que tengas
misericordia de mí, y atiendas mis súplicas por mí y mi futuro esposo y que
nunca nos separemos de ti. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que
has redimido con tu sangre preciosa.

Job 2,11 Tres amigos de Job se enteraron de todos los males que le
habían sobrevenido, y llegaron cada uno de su país. Eran Elifaz de
Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamá, los cuales se pusieron de
acuerdo para ir a expresarles sus condolencias y consolarlo. 12 Al
divisarlo de lejos, no lo reconocieron. Entonces se pusieron a llorar a
gritos, rasgaron sus mantos y arrojaron polvo sobre sus cabezas. 13
Después permanecieron sentados en el suelo junto a él, siete días y siete
noches, sin decir una sola palabra, porque veían que su dolor era muy
grande.

Las Bodas de Caná


Las Bodas de Caná
Sn Mateo 27, 45-50. 54

Desde el mediodía hasta la media tarde vinieron tinieblas sobre toda


aquella región. A media tarde Jesús gritó: «Elí, Elí lamá sabaktaní», es
decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo
algunos de los que estaban por allí dijeron: «A Elías llama éste». Uno de
ellos fue corriendo; enseguida cogió una esponja empapada en vinagre
y, sujetándola en una caña, le dio de beber. Los demás decían: «Déjalo, a
ver si viene Elías a salvarlo». Jesús, dio otro grito fuerte y exhaló el
espíritu. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el
terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados: «Realmente éste era
Hijo de Dios».

Morías en la cruz con 33 años y tras una agonía que ni podemos imaginar.
Que soledad experimentó Jesús en la cruz, pues no se sentía cerca del
Padre, sin embargo, no pierde la esperanza: “Padre, en tus manos
encomiendo mi Espíritu”.

Ha vencido la fe, ha vencido la esperanza. Todos estábamos allí


presentes, no existíamos todavía, pero nuestros nombres y nuestras vidas
futuras estaban presentes en tu alma Jesús.

Te pido Jesús, debajo de tu cruz y agarrada a ella, y poniendo al pie de ella


a mi futuro esposo, por la sanación de todas las heridas de mi futuro
esposo en virtud de tu dolorosa muerte en la cruz, por ese amor que nos
tienes. Te lo pido también a ti María, Tú misma también te sentirías morir
de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Por los
méritos de tan inmenso dolor, de esa misericordia infinita, yo te pido,
cubre a mi futuro esposo y todas sus heridas con esos rayos de tu
misericordia, sánalo de todas sus heridas vividas hasta ahora.

Presenta todas estas intenciones, te lo pido, a Dios Padre, en virtud de tu


dolorosa Pasión y tu infinita misericordia. Por aquella sangre tuya que
cayó gota a gota desde la cruz, y con la intercesión de tu Madre la Virgen
de los Dolores, te pido que me concedas lo que te pido en estas oraciones.

San José, no abandones a mi futuro esposo a la hora de su muerte. Santa


Faustina Kowalska, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Las Bodas de Caná


Te rogamos Señor , socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Isaías, 53: 5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por


nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por
sus heridas fuimos sanados.

Las Bodas de Caná


San Juan 19, 32-35 “Fueron los soldados, le quebraron las piernas al
primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a
Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que
uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió
sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es
verdadero”.

En el costado abierto de Jesús, la Iglesia siempre ha visto la fuente de agua


viva: Esta fuente la encontramos hoy en los sacramentos, especialmente
en el de la Reconciliación y la Eucaristía, que nos purifican de nuestros
pecados y nos dan la nueva vida de los Hijos de Dios.

Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al
ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la
hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran
amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a
nosotros. Te pido por este dolor que sentiste, que intercedas ante el trono
Celestial, para que sean sanadas las heridas sufridas por mi futuro esposo
a la edad de 34 años. Quizás le pesó la pérdida de un ser querido, el no
poder encontrar a su compañera de vida, o esa relación que vivió, pero
que no le llenaba.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús
y cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas durezas de
corazón de mi futuro esposo. Por aquella sangre preciosa que manó de tu
Sagrado Corazón después de tu muerte, sana a mi futuro esposo de todas
sus heridas. Jesús, te ofrezco también mis sufrimientos por mi futuro
esposo y para que pronto podamos encontrarnos. Te rogamos Señor,
socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro esposo tenga un corazón
agradable al Sagrado Corazón de Jesús. Luis y Celie Guerin, rogad a Jesús
por mi futuro esposo.

Job 3,26 ¡No tengo calma, ni tranquilidad, ni sosiego, sólo una constante
agitación!

Las Bodas de Caná


Jn 19.38 “Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús,
pero secretamente, por temor a los judíos, pidió autorización a Pilato
para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo”.

Virgen María por el dolor que sentiste cuando pusieron en tus brazos el
cuerpo sin vida de tu hijo Jesús. Por ese tierno Niño que tú nos diste una
Nochebuena y que una mala tarde te devolvimos muerto por nuestros
pecados, ruégale por la sanación de todas las heridas de mi futuro esposo
a sus 35 años. Que soledad tan grande debiste sentir María, pero yo
quiero estar ahí y presentarte también mis dolores. Jesús, acuérdate de
las lágrimas de tu Madre María y de la de los discípulos que estaban al pie
de la cruz y a ellas únele las mías para presentarlas a Dios Padre. Quizás ha
sido en el trabajo donde más ha sufrido en este año, por sus compañeros,
o por todavía estar soltero, o por ver que tiene un vicio y no lo puede
dejar.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, por la sanación de todas las heridas de mi
futuro esposo. Lágrimas de María, cubrid todas las cicatrices de mi futuro
esposo.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro esposo valore y aprecie la vida.
San Patricio, ruega a Jesús por mi futuro esposo. María Magdalena, que
estabas al pie de la cruz con María, ruega por mi futuro esposo.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

Job 42,1 Job respondió al Señor, diciendo: 2 Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún
proyecto es irrealizable para ti. 3 Sí, yo hablaba sin entender, de maravillas que me
sobrepasan y que ignoro. 4 «Escucha, déjame hablar; yo te interrogaré y tú me
instruirás». 5 Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. 6 Por eso
me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

Las Bodas de Caná


Lc 24, 24“¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado!”

La proclamación de la resurrección de Jesús es absolutamente


fundamental y sin ella no habría fe cristiana. Si Jesús no hubiese
resucitado la predicación sería vana y seríamos los hombres más dignos de
compasión (1 Cor 15, 14.19).

Jesús resucitaste y nos diste vida, por ello te pido que resucites a mi futuro
esposo de todo aquello que le haya podido causar dolor en esta edad de
los 36 años. ¿Sería la causa de su mayor dolor en esta edad el haber
perdido a alguien muy querido? ¿Será una enfermedad que le han
diagnosticado? Tú sabes lo que causa dolor en su alma, por ello te pido
que resucites todas aquellas causas de dolor en su vida.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, por la sanación de las heridas de mi futuro
esposo. Esplendor Divino, cubre todas esas heridas de mi futuro esposo.
Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro marido tenga un corazón
ardiente de amor a los demás. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro,
ruega a Jesús por nosotros. Beata Alejandrina María da costa, ruega a
Jesús por mi futuro esposo.

Job 42,10 Después, el Señor cambió la suerte de Job, porque él había


intercedido en favor de sus amigos, y duplicó todo lo que Job tenía. 11
Todos sus hermanos y sus hermanas, lo mismo que sus antiguos
conocidos, fueron a verlo y celebraron con él un banquete en su casa. Se
compadecieron y lo consolaron por toda la desgracia que la había
enviado el Señor. Y cada uno de ellos le regló una moneda de plata y un
anillo de oro. 12 El Señor bendijo los últimos años de Job mucho más
que los primeros. El llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos,
mil yuntas de bueyes y mil asnas.

42,15 En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de
Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos. 16
Después de esto, Job vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos
y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. 17 Job murió muy
anciano y colmado de días

Las Bodas de Caná


Las Bodas de Caná
San Juan 20:11-18

11 Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia
el sepulcro, 12 y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de
Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. 13 le dicen ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.»
14 Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. 15 Le dice
Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el
encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto,
y yo me lo llevaré.» 16 Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo:
«Rabbuní» – que quiere decir: «Maestro» -. 17 le dice Jesús: «No me toques, que
todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi
Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.»

Te pido Jesús en virtud de la alegría de los apóstoles cuando supieron que


habías resucitado, y por tanto, de la alegría del cristiano por Tu
resurrección, que sanes todas esas heridas vividas en ese año por mi
futuro esposo.

Dios Padre, acoge estas oraciones que te presente en virtud de todas esas
llagas y de toda la sangre derramada por Jesús. Por la Sangre preciosa que
todavía se ofrece cada día sobre nuestros altares en la Santa Misa, sana a
mi futuro esposo de todas esas heridas que le atormentan.

Quizás ha sufrido este año al ver que todavía no encuentra amigos que
compartan sus valores católicos, o al ver que aquella que es su novia lo
utiliza, o que no encuentra nadie con quien compartir su vida o que su
madre o padre tienen una relación muy dependiente con él. Quizás sea el
dolor de contemplarse a él mismo como una persona egoísta.

Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre
preciosa. San José, ruega a Jesús que le consiga a mi futuro esposo la
gracia de ser un hombre trabajador. Sor Patrocinio, ruega a Jesús por mi
futuro esposo.

Salmos 7, 18 Daré gracias al Señor por su justicia y cantaré al nombre del Señor
Altísimo.

Las Bodas de Caná


Lc 24: 29-35

Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».


Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció
la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo
reconocieron. Pero él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las
Escrituras?». Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde
encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido
al partir el pan.

Que alegría la de los discípulos de Emaús cuando reconocieron que tú eras


Jesús resucitado cuando partiste el pan. Yo te pido Jesús, que sanes
aquellas causas que han provocado heridas en el alma de mi futuro
esposo en este año. Que se le abran los ojos con el sacramento de la
Eucaristía al igual que estos discípulos. Que a través de la Eucaristía y la
confesión su alma sea sanada Jesús. Si el no lleva una vida de
sacramentos probablemente su alma tenga muchísimas heridas y viva en
oscuridad, o puede acudir a los sacramentos, pero todavía tener muchas
heridas, puede ser que le pese la pérdida de un familiar o que esté
utilizando a gente y sin darse cuenta su alma se está llenado de cicatrices.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús
y cada gota de sudor de sangre, por la sanación de las heridas de mi futuro
esposo. Sangre de Jesús que brotó de tus manos y pies en el Calvario, sana
a mi futuro esposo de todas sus heridas. Te rogamos Señor, socorras a tus
siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro esposo tenga un fervoroso
amor por los sacramentos. Fray Leopoldo, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Salmo 9, 2-3 “Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas
tus maravillas 3 Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a
tu Nombre, Altísimo.

Las Bodas de Caná


Jn 20 : 24-29

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo
en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no
meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho días después, estaban otra vez sus
discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas
cerradas, y dijo: «La paz con vosotros». Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y
mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino
creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío». Le dice Jesús: «Porque me has
visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído».

Te pido Jesús, por esa alegría que sintió Santo Tomás cuando metió su
dedo en tu llaga, al comprobar que eras tu verdaderamente resucitado. A
veces tener dudas de fe es doloroso y por ello yo te pido por mi futuro
esposo, que le des una fe inquebrantable y que eso evite que vuelva a
sufrir por sentir que no encuentra qué camino seguir y por no tenerte en
su vida. Sana todo aquello que ha hecho que tenga heridas en este año. El
ser soltero a cierta edad puede hacer que su fe se tambalee y no entienda
que quieras de él o tenga dudas sobre si seguir en el camino… por ello te
pido que lo arropes y sanes sus heridas debidas a la soltería o a pasadas
relaciones.

Presenta Jesús por favor, todas estas intenciones a Dios Padre una vez que
hayan sido purificadas en tu Sagrado Corazón. Sangre de Jesús en que se
funda la esperanza mía, toca el corazón de mi futuro esposo. Te rogamos
Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro esposo tenga una fe viva. San
Benito, ruega a Jesús por mi futuro esposo.
Salmo 13,6 “Yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste.
¡Cantaré al Señor porque me ha favorecido!

Las Bodas de Caná


Hch 2,1-8

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De


repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó
toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de
fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos
del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les
concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos
de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se
congregó y se llenó de estupor al oírles hablar a cada uno en su propia lengua.

Que alegría la de los discípulos cuando el Espíritu Santo se posó sobre


ellos y el fuego de tu amor abrazo y abrasó sus corazones. Se acabó el
miedo, la sensación de soledad y su vida fue renovada. Yo te pido, que
mandes ese mismo Espíritu de amor sobre el alma de mi futuro esposo y
sanes todas las heridas que han tocado su corazón, a sus 40 años. Que mi
futuro esposo no sienta la soledad en su alma provocada por sus heridas o
por tu falta.

Dios Padre Celestial acoge estas súplicas que te hago en virtud de la


dolorosa pasión de tu hijo Jesús y por cada una de sus llagas y todas sus
gotas de sangre. Espíritu Santo, que haces todas las cosas nuevas,
desciende sobre mi futuro esposo al igual que hiciste en Pentecostés e
inflama su alma en amor a Dios y al prójimo. Te rogamos Señor, socorras a
tus siervos, que has redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro marido se deje guiar cada día
por el Espíritu Santo. San Juan de Dios, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Jn 14,16: “Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los
acompañe siempre”.

Las Bodas de Caná


Mc 8 : 22-26
Llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de
la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le
preguntó: «¿Ves algo?». Levantando los ojos dijo: «Veo hombres, me parecen
árboles, pero andan». Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba
curado y veía todo con claridad. 26 Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase
en la aldea.

Jesús, al igual que hiciste con el ciego de Betsaida, que le sanaste la vista,
gradualmente, yo te pido, que intercedas ante Dios para que, por tu Santa
Faz, sean sanadas todas las heridas que haya podido tener mi futuro
marido a sus 41 años. Tú sabes cuales fueron sus dolores, pudo ser la
pérdida de un amigo, un ser querido, o la ruptura de una relación amorosa
otra vez, o quizás el no encontrar todavía a esa persona con la que
compartir su vida a lo que se le añaden las murmuraciones de la sociedad
sobre él.

Padre Eterno, yo os ofrezco por las manos Inmaculadas de María y el


Divino Corazón de Jesús, los sufrimientos indecibles del Corazón de Jesús y
cada gota de sudor de sangre, en reparación de todas esas durezas de
corazón de mi futuro esposo y por su sanación.

Sangre de Jesús, siempre pronta a curar heridas, sana las de mi futuro


esposo. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido con tu
sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro esposo cuide lo que ve. Nuestra
Señora de la confianza, ruega por mi futuro esposo. Santa Margarita de
Alacoque, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Salmo 18, 2-4 :” Yo te amo, Señor, mi fuerza, 3 Señor, mi Roca, mi


fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi
escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. 4 Invoqué al Señor, que es
digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.

Las Bodas de Caná


Mc 5: 33-34

“Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó


atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él
le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu
enfermedad”.

Jesús, te pido, que al igual que escuchaste las súplicas de la mujer que
sufría hemorragias en la Biblia escuches mis suplicas, pues yo como ella
toco tu manto, para que sanes las heridas que han causado tribulación en
el alma de mi futuro esposo a sus 42 años. Cubre esas heridas con ese
manto tuyo, yo estoy segura de que me vas a decir: “Hija tu fe lo ha
sanado”.

Dios Padre Celestial, yo te pido esto en el nombre de Jesús y por todos sus
dolores y alegrías. Sangre redentora, vida de mi vida, sana aquellas
heridas de mi futuro esposo. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que
has redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro esposo haga santas
confesiones. Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, ruega a
Jesús por mi futuro esposo. Santa Mónica, ruega a Jesús por mi futuro
esposo.

Salmo 18, 30 “Contigo puedo asaltar una muralla; con mi Dios, puedo
escalar cualquier muralla”.

Las Bodas de Caná


Jesús, yo hoy vengo a tus pies con la misma fe que el centurión. Él te dijo:
Mt 8:5-10 “Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con
que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano”. Dijiste a tus
discípulos que no habías encontrado en Israel a nadie con esa fe. Pues yo
hoy quiero seguir el ejemplo del Centurión y quiero pedirte una palabra en
favor de mi futuro esposo. Una palabra tuya bastará para sanarlo. Te pido
por todo aquello que ha causado tribulación en su alma a sus 43 años.

Dios Padre Celestial, te pido por la sanación y liberación de todas las


heridas de aquel que tú has pensado para ser mi esposo algún día. Todo
esto te lo pido, pues en la Biblia está escrito:( MT 7,8) “Porque todo el que
pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá…” y yo te lo
pido en virtud de todos y cada uno de los dolores de Jesús, unido a los
dolores de María. Sangre derramada por culpas mías, dale vida nueva a mi
futuro esposo. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has redimido
con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús para que mi futuro sea manso y humilde corazón.
Reina de la Paz, inunda el alma de mi futuro esposo con la paz que sólo
viene de Dios. Santa Rita ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Salmo 22, 28 “Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al


Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia”.

Las Bodas de Caná


Mt 15, 22-28:

Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a


gritar: «¡Señor, Hijo de David, ¡ten piedad de mí! Mi hija está
terriblemente atormentada por un demonio».23 Pero él no le respondió
nada. ¡Señor, socórreme!».26 Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de
los hijos, para tirárselo a los cachorros». 27 Ella respondió: «¡Y sin
embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de
sus dueños!».28 Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que
se cumpla tu deseo!». Y en ese momento su hija quedó curada.

Jesús, hoy vengo con la misma fe que la mujer Cananea. Ella nos muestra
lo que es tener una fe firme, es además un verdadero ejemplo de
paciencia y de humildad, porque ante tu aparente rechazo, ella siguió
perseverando hasta conseguir el milagro. Y tú no te dejas ganar en
Misericordia y atendiste sus súplicas.

Jesús, sé que puedes sanar las heridas de mi futuro esposo durante este
año de su vida, y te lo seguiré pidiendo hasta que me concedas esto que te
pido que es para el bien de su alma. Presenta por favor todas estas
intenciones a Dios Padre una vez que estas hayan sido purificadas por tu
Sagrado Corazón.

Sangre Preciosa, por amor nuestro vertida, sana las heridas de aquel que
será mi futuro esposo. Te rogamos Señor, socorras a tus siervos, que has
redimido con tu sangre preciosa.

San José, ruega a Jesús que inflame el corazón de mi futuro esposo de


amor. Santa Teresa de Ávila, ruega a Jesús por mi futuro esposo.

Salmo 25,20 Defiende mi vida y líbrame: que no me avergüence de haber


confiado en ti; 21 la integridad y la rectitud me protegen, porque yo
espero en ti, Señor.

Las Bodas de Caná


Alternar las oraciones finales, un día la número 1 y otro la número 2

Virgen María, Dios te plasmó con tal belleza y pureza que ninguna otra
criatura humana se te compara. Y en tu vientre, Madre, se gestó la
salvación del género humano. Permite, Madre, que mi futuro esposo
descanse espiritualmente en tu regazo por todas esas carencias que haya
vivido. Y tú, Jesús, hazle un lugar a su lado, para que, con una gestación
tan pura y santa, mi futuro esposo, sea liberado de toda oscuridad en sus
pensamientos y sentimientos, y sea inundado por la luz que procede del
cielo y llena la tierra. Que por el amor materno de la Virgen María y por el
poder omnipotente de mi Redentor, sea lavado y purificado de todo mal, y
su vida se llene de las gracias que Dios quiere concederle en esta etapa de
su vida
Oración adaptada del libro del Padre Jamut, camino de sanación: lazos maternos.

Señor, te pido que entres en lo profundo del corazón de ese que algún día
será mi futuro esposo, y quédate ahí. Humildemente te pido que tomes
toda esa gran cantidad de dolor que él pueda guardar desde el momento
de su concepción, desde su estancia en el vientre materno y durante toda
su infancia. Toma todo ese dolor de abandono, de agresión física o verbal
o de abuso sexual y con tu poder llévatelos y sánalos. Todo ese dolor que
haya sido causado también por sus pecados, no solo por el dolor causado
por otros.

Señor, solo Tú conoces la totalidad de sus heridas y por ello te pido que las
sanes en tu Santo Nombre.

Toma este dolor que pueda sentir por ser abandonado o rechazado por
sus padres, familiares o amigos.

Toma ese dolor que él pueda sentir por heridas causadas por sus padres o
parientes cercano. Ve y sana lo profundo de su corazón, toma esas
heridas, ese dolor y límpialo, purifícalo, sánalo.

Oración adaptada del libro del Padre Jamut, camino de sanación: lazos maternos.

Las Bodas de Caná


Señor Jesús, hoy oramos por las generaciones maternas ( de mi familia o
futuro esposo) para que tu gracia fluya a través de ellas, trayendo
sanación, liberación y bendición a todas las almas que aún se encuentran
en el purgatorio.
Señor Jesús, te doy las gracias por todo lo bueno que tú has hecho en las
mujeres de la familia y te pido que tu misericordia se mueva a través de
las generaciones materas para que las almas de la rama materna sean
bañadas por tu luz y se encaminen hacia tu amor eterno en el cielo y para
que por intercesión de ellas una copiosa lluvia de bendiciones y gracias se
derramen sobre mi familia ( o la familia de mi futuro esposo) , sobre la
iglesia , sobre todo el país y en la tierra entera.
María, Madre nuestra, te pido tu especial protección que tu amor y tu
poder intercesor nos alcancen sanación y liberación de todo el mal y de
todas las condiciones negativas que han sido heredadas por los miembros
de mi familia ( o la familia de mi futuro esposo) en la rama materna. Reina
de la Paz, quédate junto a nosotros, protegiéndonos y brindándonos tu
bendición especial y materna.
Virgen María, hoy quiero poner entre tus manos todas las mujeres de la
rama materna y paterna de mi familia (o del futuro esposo) .Te doy gracias
por todas aquellas mujeres sanas y santas que ha habido en mi familia ( de
mi futuro esposo) a lo largo de las generaciones. Padre Dios gracias por
cada mujer que en las diversas generaciones de mi familia ha brindado
amor a su esposo y a sus hijos. Te alabo y te bendigo por la fortaleza que
les has concedido para superar las situaciones difíciles y dolorosas de su
vida. Te glorifico, porque ha sido tu gracia la que les ha permitido
sobreponerse a las situaciones de profundo dolor y las ha hecho fuertes y
capaces de superar cada dificultad perdonando y amando con un corazón
colmado de luz y de ternura. Pero también hoy quiero pedirte, Jesús, que
bloquees y cierres las puertas a todo canal negativo de comunicación que
pueda haber en mi árbol genealógico (de mi futuro esposo) a causa de las
mujeres que no supieron amar y que, por el contrario, permitieron que
sus corazones se llenaran de odio y de amargura. Señor Jesús, con tu
preciosa sangre limpia y purifica toda contaminación espiritual que
pudiese venir de mujeres que en la familia cometieron pecados de

Las Bodas de Caná


superstición, idolatría, magia, hechicería, ocultismo o cualquier otro acto
oscurantista que haya abierto las puertas al maligno para que afectara a
nuestras familias. Hoy pido perdón en nombre de ellas, y liberación de las
consecuencias de esos pecados, proclamándote a ti Jesús, como Rey y
Señor de todas las generaciones familiares pasadas, presentes y futuras.
Padre, perdona a mis parientes y a todos los habitantes de este país, por
todas las formas en que algunos de ellos han deshonrado el sacramento
del matrimonio. Libera a las mujeres de la familia de toda tendencia a la
depresión, a la pereza, a la soberbia, a la intolerancia, a todo espíritu de
muerte, especialmente de parte de mujeres que decidieron abortar a sus
hijos o que presionaron a algún hijo(a) para que no tuviese niños. Señor
Jesús, te pido que en mi familia pongas una barrera a todos los modelos
profundamente arraigados de infelicidad matrimonial. Corta con tu Divino
poder todas las manifestaciones de opresión y dominación del esposo(a)
hacia su cónyuge y cualquier expresión de falta de amor matrimonial.
Santísima Trinidad, te pido que, por tu poderosa acción, ya no haya en los
matrimonios de mi familia trasmisión de violencia, comportamientos
vengativos y negativos, infidelidades y desengaños.
Virgen María, así como estuviste intercediendo ante tu Hijo en las Bodas
de Caná, también estuviste presente en el casamiento de nuestros
familiares y ancestros (de mi futuro esposo), por eso te pido que
con tu amorosa intercesión se interrumpan y acaben todas las
transmisiones que impiden relaciones afectivas sanas y perdurables.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, en nombre propio y en
nombre de todas las mujeres de mi familia (de mi futuro esposo)
hoy renuncio a todos los modelos de tensión de mi familia, hoy
renuncio a todos los modelos de tensión familiar, divorcio y
corazones rotos y endurecidos, y a toda forma de querer controlar,
manejar o manipular la vida del esposo, de los hijos o de cualquier
otra persona. Damos por terminados para siempre todos los
modelos matrimoniales negativos profundamente arraigados que
llevan a sentirse atrapados en un matrimonio que no es feliz, y te
pedimos que cesen todos los sentimientos de inutilidad y fracaso.
Te pido, Dios, que, por tu preciosa pureza, la de la Santísima Virgen
María y la de San José, tú pongas un freno a todos los senderos
profundamente tallados y contaminados por el pecado sexual. En
nombre propio, en nombre de las mujeres de mi familia y en el

Las Bodas de Caná


nombre de todos mis antepasados, renuncio a todos los pecados
que llevan a no valorar la vida, así como todos los hábitos que han
tenido algunas mujeres de golpear física o emocionalmente a los
niños, a toda forma de abandono, abuso y rapto de niños. Señor, yo
te pido perdón por todas las formas en que mis ancestros han
hecho daño a los niños y han dejado secuelas en las siguientes
generaciones. Padre, que en mi familia surjan personas que
reverencia y amen a los niños, y los críen y eduquen de manera que
te conozcan y te amen a ti. Haz que los futuros niños en mi familia
sepan lo que significa ser profundamente amado. Señor, también te
pido que en la rama materna detengas todos los casos de
enfermedad mental, perturbación psicológica y demencia que han
sido transmitidos por mis antepasados en mi familia. Señor, detén
toda forma de inflexibilidad, rigidez, perfeccionismo, formas
maníaco-depresivas y maneras extrañas de pensar, expresarse o
comportarse. Finalmente, te doy gracias, Señor, por aquellas
mujeres de la familia que fueron llamadas a la vida religiosa,
consagrada o matrimonial, y que vivieron esa vocación con alegría,
espíritu de auténtico amor y servicio. Gracias por las mujeres santas
que ha habido en mi árbol genealógico. Que ellas intercedan por mi
y por el resto de mi familia. Gracias Señor, porque tú tienes el poder
de abrir las puertas a todas las cualidades y cosas buenas de las
mujeres sanas y santas que ha habido entre mis antepasados. Amén
Oración del libro del Padre Jamut: camino de sanación: lazos maternos

Otro día se puede hacer la misma oración por la sanación de las generaciones paternas.

Las Bodas de Caná


1 de David. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte
de mi vida, ¿ante quién temblaré?
2 Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis
adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron.
3 Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una
guerra contra mí, no perderé la confianza.
4 Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo.
5 Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña en el momento del peligro; me ocultará
al amparo de su Carpa y me afirmará sobre una roca.
6 Por eso tengo erguida mi cabeza frente al enemigo que me hostiga; ofreceré en su
Carpa sacrificios jubilosos, y cantaré himnos al Señor.
7 ¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, ¡apiádate de mí y respóndeme!

8 Mi corazón sabe que dijiste: «Busquen mi rostro». Yo busco tu rostro, Señor,


9 no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda; no me
dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador.
10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me recibirá.
11 Indícame, Señor, tu camino y guíame por un sendero llano,

12 No me entregues a la furia de mis adversarios, porque se levantan contra mí


testigos falsos, hombres que respiran violencia.

13 Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.


14 Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor

"Y no tengas miedo, porque para ti está


destinada desde el principio; tú la salvarás;
ella se vendrá contigo y te aseguro que te
dará hijos que serán para ti como hermanos.
No te preocupes.»"
TOBIAS 6,18

Las Bodas de Caná

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