BIBLIOGRAFÍA
[Link] Presentación de la trasferencia, 293; [Link] Es-
de la trasferencia, 304; [Link] Traslaboración de las in-
UCLA,
problemas técnicos especiales, que duró año y medio, desde el otoño de
Seymour Bird. Debo asimismo reconocimiento al doctor Richard New-
RECONOCIMIENTOS
palabra ambigüedades, divergencias y desviaciones de analista a anali-
Sharpe (1930) y Fenichel (1941), aunque excelentes, son sólo esbozos.
La mesa redonda sobre "Variaciones en la técnica psicoanalítica clá-
prácticas técnicas comunes, que distribuyó a los miembros de la Socie-
p. 348). La excelente reseña de Helen Tartakoff (1956) sobre libros re-
pronto y con mucha claridad lo que era esencial en la terapia psicoana-
el psicoanálisis y sus maestros, relación que es consecuencia inevitable
Los que desean proponer innovaciones o modificaciones de procedi-
relación con el pa-
el contacto con aquellos grupos del psicoanálisis que podrían ayudarles sos profesionales del estudiante. Inevitablemente pierde así parte de su
es un sentimiento de vulnerabilidad y falta de protección al revelar có-
psicoanalítica su sello distintivo. Otros medios de comunicación se dan
también en el curso de la terapia psicoanalítica pero son asociados, pre-
CAMBIOS EN LA TEORÍA DEL PROCESO TERAPÉUTICO
los apremios de él (p. 154;
descubrir lo esencial en el proceso terapéutico del tratamiento de la his-
Freud, consistía en vencer esa resistencia, y lo hacía mediante el "apre-
dad el recuerdo del proceso provocador, y con él el afecto concomitan-
versa es también cierta. La técnica defectuosa puede provocar deforma-
teoría y técnica es probable que salgan perjudicadas ambas (Hartmann,
Hay analistas que tienden a separar su conocimiento práctico del teó-
operación intelectual con los datos que puedan haber obtenido. La con-
la conciencia, pero se sirve de la asociación libre, el análisis de los sue-
La terapia psicoanalítica impone al psicoanalista fuertes y contradic-
CONCEPTOS TEÓRICOS ESENCIALES PARA LA TÉCNICA
por ejemplo, la actitud heterosexual puede emplearse para soslayar de-
seos homosexuales. El análisis revelará que en tal caso la actividad he-
mos aplicar directamente a nuestra técnica (Hartmann, 1951). Pero creo
El mundo exterior todavía desempeña un papel importante en la for-
conflicto neurótico. El mundo que nos rodea puede movilizar tentacio-
cientes ha habido tendencia a ampliar el campo de la investigación para
esbozar los que me han parecido ser los conceptos teóricos más impor-
que siempre acaban siendo dolorosas. Todas las partes del aparato psí-
El psicoanálisis afirma que las psiconeurosis se basan en el conflicto
El Yo se va haciendo menos capaz de manejar las tensiones en aumen-
to y llega un momento en que es vencido por ellas. Las descargas invo-
de alguna forma disimulada, cuyo carácter de instinto apenas sea reco-
del Ello que busca su descarga y una defensa del Yo que impide la des-
carga directa del impulso o su acceso a la conciencia. A veces, el mate-
contribución teórica de Freud (1923b). El concepto del aparato psíqui-
les como formación de síntomas o de procesos intraestructurales como
Un ejemplo clínico es el paciente, descrito antes, de la eyaculación prematura. cosas y de decirlas sin importarle la lógica ni el orden; ha de comunicar
que las cosas le vengan a la mente, se produce una regresión al servicio
del Yo y tienden a salir a la superficie los derivados del Yo inconscien-
analista consiste en analizar estos derivados por el paciente. (El signifi-
ejemplo, en las proposiciones de Freud acerca de la coordinación entre
festación de la función defensiva y desfiguradora del Yo, es la resisten-
las causas de la neurosis. Su objetivo es resolver los conflictos neuróti-
cuestión del divorcio recuerda el paciente que en la infancia su padre amenaza-
acting
volumen están consagrados a un examen sistemático y a fondo de estas
se debe al estado de insatisfacción de sus instintos y la consiguiente ne-
rrollo máximo de la neurosis de trasferencia. El anonimato relativo del
analista, su no intrusividad, la llamada "regla de abstinencia" y el com-
pasado, el paciente facilita que el pasado entre en la situación del trata-
sólo puede anularla la labor analítica. Facilita la transición de la enfer-
La trasferencia positiva se refie-
ver las reacciones trasferenciales analizándolas sistemática y totalmen-
te. En algunas versiones más breves o desvirtuadas del psicoanálisis se
hace así sólo parcial y selectivamente. Uno puede por ejemplo analizar
las relaciones objetales. El paciente debe tener un Yo capaz de regresar
ser parcial y reversible, de modo que el paciente pueda ser tratado ana-
En las formas antianalíticas de psicoterapia, las reacciones de trasfe-
Freud dividía las neurosis en dos grupos sobre la base de si un paciente asume el papel de alguna figura del pasado, real o imaginada y satisfa-
del paciente entre un Yo razonable, observador y analizador y otro sub-
se deja llevar por un recuerdo o fantasía doloroso, el Yo experienciante
rivados menos deformados. Esta escisión de las funciones yoicas puede
pp. 371-2). El encuadre analítico facilita la formación de la alianza con
Greenacre, .1954).
pone el incentivo para realizar la labor analítica; el grueso de la materia
Empleo de procedimientos no analíticos del
Bibring (1954), Gil/ (1954), Gitelson (1951), Knight (1952, 1953b), Sto- lisis y de la técnica psicoanalítica (Breuer y Freud, 1893-5, pp. 268-70,
El psicoanálisis puede distinguirse de todas las demás formas de psi-
las de diferentes modos; por ejemplo, por la sugestión o la exhortación,
que ope-
EL PACIENTE CALLA
"El análisis tiene que luchar con las resistencias emanadas de estas dos
neurosis y se oponen al Yo razonable del paciente y a la situación ana-
lítica. Como todos los aspectos de la vida mental pueden tener función
ces de reconocerla. Por eso me propongo describir aquí brevemente al-
sus movimientos, la expresión de su rostro. Desviar la cabeza de la mi-
rada, cubrirse los ojos con las manos, retorcerse en el diván y enrojecer
principiantes. Debe recordarse que las resistencias se presentan de mu-
tiene conciencia de esos impulsos y que se está desarrollando una lucha
Pero el silencio también puede tener otros significados. Por ejemplo,
El silencio de la paciente puede representar su reacción a la escena pri-
57). De todos modos, los ejemplos clínicos que si- no también el contenido de un trozo de revivencia. Hay muchos y com-
manejarse.
sistencia continuada? De muy pocos; esto es, de aquellos que, en gene-
vertido en una de las piedras angulares de su teoría (1904, p. 251;
hipnotizar y ofrecía poca resistencia hasta que se suscitaron las cuestio-
Describía
LA RESISTENCIA
ves podemos ver una situación en que la necesidad del dolor es placen-
del peligro es función consciente subyacente.
dos en los tobillos, el rostro algo enrojecido, los ojos miran fijamente al frente,
gustia y en la formación de síntomas y de defensa ( / 926a, pp. 132-42,
Tanto el evaluar como el sentir hacen de señal que induce las defensas.
la previsión del peligro sino también en su presencia misma
tia del Yo es regresiva, con resomatización, esta experiencia puede ser- sólo
cerlo. Podría irme en este mismo momento y seguir así por el resto de mi vida.
CLASIFICACIÓN DE LAS RESISTENCIAS
como pertenecien-
El indicio puede darlo el carácter instinti-
za, el sadomasoquismo, la retentividad y el contenerse, la marcada am-
frecuente el ahorcamiento que el fusilamiento. En el ahorcamiento hay muchas
ello. Tengo la sensación de que a usted no le gusta mi placer, y odio eso. Estoy
davía estoy resentido con usted, y me parece que la autoflagelación es una pro-
procedimiento analítico. La
sobre mí. Los meses siguientes de análisis revelaron muchos importan-
La resistencia de entra en el cuadro clínico cuando los pa-
pero se advierte en ellos la tendencia a no mencionar ni mostrar ningu-
formaciones de transacción análogas a las formaciones de síntomas. La inicial de un fenó-
relación siempre cambiante entre las fuerzas de las resistencias por una
del paciente (véase
Dinámica de la situación de tratamiento
La situación de tratamiento moviliza tendencias conflictivas dentro del
paciente. Antes de que intentemos analizar las resistencias del paciente
(véase Freud, 1913b, pp. 142-4;
y de los procesos y procedimien-
que el Yo razonable y consciente se dé cuenta de algo que tenía olvida-
y la
explorarse y revelarse a sí mismo. (8) El deseo de progreso profesional
sido reconocidos desde que se amplió nuestro conocimiento de las fun-
otros tipos de ambición. (9) Los factores irracionales, como los senti-
PARA EL ANÁLISIS DE LAS RESISTENCIAS
mos hablado antes de las vacaciones. Pausa. Se pregunta siyo lo recuerdo. ¿Re-
dónde iría yo y que haría en esos días. Se pregunta si fui solo o con mi esposa.
vierte así en el punto de arranque para el análisis de la resistencia. Esto
ba entonces en averiguar cuán difícil sea hacer el comportamiento ego-
o acontecimientos o la fantasía. Si así se logra, el analista puede enton-
ces volver a la resistencia actual del análisis y señalar al paciente: "Sí...
ca; y en segundo lugar, de la alianza operativa, o sea de hasta qué punto
de análisis, no son creaciones nuevas, sino
TÉCNICA PARA EL ANÁLISIS DE LAS RESISTENCIAS
veremos cuán complicadas son las resisten-
mí por acuciarlo, sus temores acerca de la pequeña encubriendo su sen-
general para evitar un material que
ción hostil de trasferencia. Son pacientes que temen enojarse y con fre-
de anodinos sucesos cotidianos. Como no da señales de volver a la enfermedad
en paz? ¿Por qué no cesa de acuciarme?" Y así sucesivamente. Quedo callado.
Hay unos cuantos principios fundamentales que deben ponerse espe-
misma naturaleza secreta, es un hecho psíquico significante y tiene que
LA RESISTENCIA
gio y escaparían al análisis. Establecía la comparación con lo que suce-
es su secreto pero dígame
del análisis de los motivos que pueda tener la resistencia. Yo pregunta-
Querría citar un sencillo ejemplo clínico de los puntos arriba mencionados: una
material ultrasecreto. Así se les comunicó a los pacientes, y sólo enton-
Nuestra actitud básica es que no deben hacerse concesiones en lo to- ber dicho esa palabra en su casa. Estaba comiendo con su madre y dijo la pala-
En toda definición de la técnica psicoanalítica debe figu-
es singular y los fenómenos de trasferencia son muchos y diversos; gra-
el modo de tratar la situación de la trasferencia. Las reacciones de tras-
3.1
mentalmente, se reacciona ante una persona presente como si fuera una
autoridades, los médicos, los maestros, los actores y los personajes cé-
lebres pueden en particular activar reacciones de trasferencia. Además,
y la inhibición de los instintos hacen que el neurótico busque ocasiones
den entrar en una reacción de trasferencia; cualquier emoción, pulsión,
Es ese hecho de que un comportamiento determinado repita algo del
poseerme como objeto de amor. Su historia indicaba que empleaba es-
mientos de trasferencia activados suelen resultar intentos semejantes de te mecanismo cuando competía con sus hermanos mayores por el amor
realización de deseos (Freud,
lítica no hace más que facilitar su formación y las utiliza para interpre-
mente propensos a las reacciones de trasferencia, como lo son en gene-
porciones del individuo pueden desplazarse hacia otros, o sea que pue-
que destaca sobre todos los demás y está incluido en ellos, es la impro-
veces, los fenómenos de trasferencia se distinguen por su tenacidad. Es
mientos y actitudes que no ceden fácilmente a la interpretación. Estas
y otros a nuestro conocimiento de los problemas teóricos y técnicos re-
originales. Mi versión del contenido objetivo no sólo está muy conden-
pretaciones de su función de resistencia, mis prolongados silencios y mis erro-
el que el paciente impusiera indebidamente sus relaciones con el médi-
ciones de trasferencia proceden del pasado rechazado del paciente y en las ideas congojosas que surgían del contenido de su análisis. Estos pa-
de descarga. A la inversa, la neutralidad compasiva de la actitud analí-
cidad y rigidez de las reacciones de trasferencia se deben a una combi-
Las cinco cualidades arriba anotadas son las características más típi-
del paciente a trasferirse al hipnotizador se deriva del amor o del temor
ciones a la madre, y reacciones de temor, que son reacciones del padre.
cionales. Freud denominó este fenómeno trasferencia y lo declaró parte
paciente a tener reacciones de trasferencia procede de sus insatisfaccio-
sa de su neurosis, y no nacen del procedimiento analítico
y entonces
len producirse en forma positiva y negativa. Cree además Ferenczi que
por primera vez la contratrasferencia y la necesidad que tiene el analis-
lista y los procesos y procedimientos analíticos. El analista y el análisis
LA TRASFERENCIA
do los peligros de las frustraciones y privaciones excesivas o superfluas
da mala o ninguna leche. Estas reacciones ocurren en pacientes de am-
no o comunión beatificarte. El paciente puede entonces hacerse pasivo
r-ear".
dro es cuando el analista se convierte en el áspero y estricto solicitador
ción especial porque suelen ser la causa de las resistencias más tenaces
LA TRASFERENCIA
resistencia siempre presente y subyacente. La novela familiar puede re-
LA TRASFERENCIA
tar ésta eficazmente son necesarios muchos pasos preliminares. Edward
nos. Finalmente, el sentimiento trasferencia' que hizo al paciente suges-
desacreditado en los círculos psicoanalíticos por el mal uso que de ellas
ser necesario a veces recurrir a otros procedimientos (E. Bibring, 1954;
Por ejemplo, dado que la técnica psicoanalítica clásica apunta a faci-
der la espera paciente y la no intrusión. El empleo juicioso de la espera
intervenciones diferentes. Tengo la experiencia clínica, y creo que tam-
cestuosos del (o la) paciente sino que provoca una enorme culpabilidad
debe tener buen cuidado de no satisfacer los deseos instintuales infanti-
les de su paciente porque, de hacerlo, impedirá el cabal desarrollo de la
de las reacciones de trasferencia
regresivas la constante frustración de los deseos infantiles del paciente,
artificial al mismo
para que pueda empatizar con los detalles más íntimos de su vida emo-
empatía y la vuelta a la posición distante del observador, el apreciador,
explicarle cuáles son los medios de que nos servimos. No podemos tra- la persona del paciente. Revelada a éste, la simpatía o la indebida com-
LA TRASFERENCIA
ejemplo con intervenciones como "Parece usted tener miedo de hablar-
Mientras estos sentimientos son preponderantes o egosintó-
y que lleve consigo también un sentido de convicción. El problema del
nivel óptimo de intensidad se seguirá estudiando en la sección [Link]. na al Yo. El amor y el odio intensos pueden ser productivos como reac-
duzcan resistencias? La respuesta no es sencilla, ya que todos los tipos
Pero en general, y siendo igual todo lo demás, la trasferencia negati-
LA TRASFERENCIA
ciones clave en las producciones del paciente, todo lo cual puede rendir
remos siempre el aspecto de la trasferencia si parece contener una bue-
na cantidad de afecto. Los afectos en la sesión analítica son indicadores
A veces, el indicio
de si debemos interpretar la trasferencia y qué aspecto de ella debemos
sadas y sorprendentes que las demás. A veces enlazan de modo en ver-
dad sobrecogedor con las asociaciones del analista, y eso indica que tal
TRASFERENCIA
proceder al análisis de esa resistencia. Sólo se recurre a las pruebas pa-
ración e interpretación descritas en la sección 2.6 a propósito de la téc-
en un momento dado en la sucesión de los acontecimientos el procedi-
En cualquier fase del intento de hacer ver al paciente que está impli-
ción de trasferencia y en lugar de ello se sentirá criticado. Entonces hay
LA TRASFERENCIA
antes de poder volver al señalamiento de la trasferencia negativa. Vea-
tipo, pero sobre todo con las interpretaciones o intervenciones relativas
un sí o un no impulsivo y después, poco a poco, mientras uno los escu-
tiene que interrumpir la sucesión y dedicarse a las resistencias que aso-
a mis vacaciones y su enojo de verse abandonado. Creo que es necesa-
nera de preguntar ¿cuándo sintió usted eso anteriormente? Es frecuente
paciente por ejemplo por qué se salta ciertas asociaciones y él responde
PROBLEMAS ESPECIALES EN EL ANÁLISIS de la formación de trasferencia en los casos psicóticos y limítrofes
cia. Pero a veces se presentan en el análisis de los pacientes situaciones
de este volumen (A.
En relación con los problemas especiales del análisis de la trasferen-
barcarnos en un estudio detallado del problema de la analizabilidad me al paciente tiempo extra, aún puede ser mayor el peligro de dejarle que
parecían convenientes para la terapia psicoanalítica. Por
o un acto sintomático gravemente desfigurado y ajeno al Yo. El primer
Por ejemplo, en el caso del señor encolerizado, ¿qué hubiera pasado
su papá que no era tanto como parecía? Le hubiera dicho algo así: "Es-
LA TRASFERENCIA
como si entrañara un rechazo por parte del analista. La sesión del vier-
nes suele trascurrir en ira improductiva, porque el fin de semana signi-
brir que el analista ha sobrevivido a sus deseos asesinos. Es importante
mía deprimida se estreñía los viernes y retenía su masa fecal en calidad
el primer adelanto súbito para nuestra comprensión de su relación oral-
para compensar sus deseos o su comportamiento culpable y así reparar
los fines de semana a manera de intento de descargar emociones o pul-
ciente que cantaba en la sala de espera todos los lunes y silbaba alegre-
LA TRASFERENCIA
silenciosos o improductivos los viernes para hacer gala de la actitud de
ración del analista. De modo análogo, independientemente de otras co-
ti
de buscar otra solución a sus problemas. Aunque las reacciones de tras-
del lunes o la hora del viernes. Hay algunos incluso que se sienten obli-
después de un período de análisis se descubre son inapropiados. El otro
niones científicas, conferencias, seminarios, etc., después de un día car-
Resumiendo: hay problemas especiales técnicos y clínicos en la hora
del lunes. Los pacientes reaccionan de muchos modos a la ausencia del
paciente, su capacidad de establecer relaciones de objeto, es defectuosa
sos y primitivos. En ambos casos tuve mucha dificultad para lograr que
guridad si el paciente es o no apto para la terapia psicoanalítica (Freud,
de pacientes que llevó al análisis equivocadamente un error de aprecia-
Yo tuve dos casos de estos, ambos mujeres. (Todos los casos de tras- migo parecían ser un último intento desesperado de aferrarse a su iden-
ferencia erotizada de que he sabido fueron pacientes femeninas en aná-
vación sensorial ocasionada por la posición acostada en el diván, movi-
de presentación eran de dificultades sexuales y una vida amoro- lizaron una intensa sed libidinal de trasferencia y defensa. Aquellas pa-
sa insatisfactoria en el matrimonio, tendencias al fantaseo celoso obse-
noide subyacente, dominado por las rígidas obsesiones. Tengo también
te hace el juego de las tendencias que el paciente tiene a aislar las emo- co visibles, añejos, repetidos e inadvertidos. Groseros errores de técni-
tal no es el caso, esos errores pueden conducir a la decisión de cambiar
paciente que quería desahogar su malhumor por su incompetente internista mien-
ciones de contratrasferencia pueden conducir a un comportamiento im-
rasgos de carácter anales y reactivos y una promiscuidad seudosexual compulsiva-
nerales esbozados.
ma de reacciones trasferenciales no resueltas como el partidario que ha
menos trasferenciales.
ciales y contratrasferenciales se complicaban por nuestros antecedentes
remotas.
LA CUESTIÓN DEL CAMBIO DE ANALISTA
ciones de trasferencia son la causa más frecuente del cambio de analis-
temas como el de la analizabilidad, la elección de analista y los proble-
ca causan reacciones de trasferencia intratables o hacen al paciente ina-
cia, el sexo del analista puede ser un factor decisivo. Esos pacientes ne-
ausente. Sin eso, los pacientes emplean en exceso las figuras auxiliares
con la cuestión de cuándo está indicado un cambio de analista. El cues-
tionario de Glover al respecto confirma la gran diversidad de opiniones
la formación de candidatos en la American Psichoanalytic Association,
taciones.
LOS CANDIDATOS EN ENTRENAMIENTO
cia de sufrimiento apremiante puede bloquear la formación de una neu-
análisis efectuados fuera de la situación de capacitación. Esto ha hecho
En años recientes, el deseo de resultados más rápidos ha hecho a mu-
analistas que utilizan una amalgama de psicoanálisis y psicoterapia. Es-
te fenómeno ha creado mucha confusión y conflicto en los círculos psi-
Después de haber examinado el análisis de la resistencia y la trasferen-
examinar muchos de los procedimientos y procesos que ya hemos des-
crito desde otro punto de vista. Convergiendo en la acción recíproca de
lista y ambiente. Aunque la relación existente entre ellos es de interco- nes respecto del psicoanálisis pudieran ser necesarias para satisfacer las
necesidades del paciente (Gill, 1954). Freud (1919a) mismo predijo que
de los tres componentes de la situación psicoanalítica. Debemos enton-
psicoanálisis para poder tratar a un número mayor de pacientes (p. 168;
453). Pero cuando se modifica el psicoanálisis para mitigar las resisten-
padezcan.
entonces ser necesaria alguna psicoterapia preparatoria para hacer com-
prender al paciente que necesita de una terapia más radical. Anna Freud
y con perseverancia en la situación psicoanalítica. Los síntomas neuró-
paciente.
buscan el psicoanálisis con fines de investigación, para su adelanto pro-
combinarlas.
realizar todo esto, el paciente tiene que tener funciones yoicas elásticas
y flexibles. Esto parece estar en contradicción con nuestra anterior des-
tuoso funcionamiento de su Yo se limita a aquellas regiones más o me-
reaccione con ecuanimidad o moderación o buen ánimo a las dolorosas
Así, el paciente analizable tiene que poder desempeñar las funciones
cas opuestas tendrá que entrar al fin en el conflicto neurótico, será me-
ción del pensamiento de proceso primario en asociación libre y seguirá
podrá suspender la asociación libre cuando se le pida algún dato histó-
La terapia psicoanalítica requiere que el paciente neurótico tenga un
procedimientos y procesos del psicoanálisis le imponen la necesidad de
inconsciente inteligible y disponible. El requisito de que todo psicoana-
mportantes pulsiones, defensas, fantasías y conflictos inconscientes de fragmentarios que pinta el paciente y ser capaz de trasladarlos a su for-
su propia vida infantil y sus derivaciones posteriores. Algunos de estos
tintual sin conflicto aumentará la aptitud de su Yo para neutralizar cier-
su Yo. Otro tanto puede decirse de los conflictos intrasistémicos (Hart-
inteligencia están bajo la influencia del grado de resolución de sus con-
flictos neuróticos. Yo iría aún más allá y diría que las motivaciones que
res, conscientes e inconscientes, del psicoanalista. De todos modos, pa- riendo. Lo prohibido o inalcanzable puede parecer muy atractivo o feo:
cientemente y a los adultos inconscientemente. El ver el pelo probable-
plicada de procesos psicológicos.
seado en la infancia puede con el curso de la evolución volverse repug-
decirme que el joven tiene deseos sexuales reprimidos por su hermana.
El conocimiento teórico y clínico verifica esto comparando sus produc-
dromes patológicos. El cabal conocimiento de lo típico es el mejor mo-
pacientes, los seminarios de casos clínicos, la lectura de historias de ca-
vamente autónomas, pero susceptibles de regresión, reinstintualización
en orden de suce-
El analista se comunica con el paciente no sólo con sus interpretacio-
al paciente se ha visto ya en las secciones 2.6,
La situación psicoanalítica exige del psicoanalista la capacidad de rela-
modo semejante, los impulsos sádicos inconscientes del analista tal vez
Los errores de técnica que provienen de una contratrasferencia inad-
El analista tiene que salvaguardar el respeto de sí mismo y el sen-
5.
reacciones impongan al paciente y velen así las reacciones de éste, que
1.
2.
con el paciente. La dedicación médica del analista al paciente debe ma-
salvaguardadas y no con deseos, donde podría haber elección.
preocupación general por el predicamento del paciente. La compasión,
lo veremos más detalladamente en el tomo
y nos mostramos rígidamente morali-
Tal vez sea el más personalmente revelador de todos sus trabajos so-
trabajo preconizaba Freud que el analista se abstuviera de meter su per-
ción de este asunto es dolorosa, pero también necesaria. Señalo franca-
como domino mi placer y orgullo si da un gigantesco paso hacia delan-
análisis. De todos modos, los riesgos de la profesión son enormes y los creando una atmósfera de privación y de interés por el paciente, tenido
duales, los analistas deben tomar muy en cuenta estas dos series antité-
del psicoanalista fuera la tercera de esas profesiones 'imposibles' en las
MOTIVACIONES QUE REQUIERE DEL ANALISTA
el análisis: en otras palabras, que sólo tengan acceso a la profesión per-
tivaciones. De hecho fue uno de los grandes descubrimientos de Freud
cuencia de la acción recíproca de pulsiones instintuales, temperamento
bemos hacerlo. Todo analista debería periódicamente —a intervalos de
lizar porque tienen su origen en las pulsiones instintuales inconscientes
primitivas y las primeras relaciones de objeto. Son difíciles de verbali-
tantas complejas jerarquías de instinto y defensa que presentan un cua-
yó y del mundo exterior ocasionan regresiones y progresiones. Por eso,
coanalista otras medidas adaptativas que acaso suplan a la función pro-
detrás del diván. La importante función de facilitar la aparición de neu-
El factor decisivo es el grado de fijeza, rigidez e intensidad que tiene
cas de trasferencia es necesario que el analista se conduzca de un modo
portamiento de privación e incógnito del analista. Esto nos lleva a plan-
tear la cuestión de qué motivaciones podrían mover a un hombre a bus-
Este aspecto de la técnica psicoanalítica parece resultar fácil para al-
sa de la labor psicoanalítica, sobre todo en lo tocante a favorecer el de-
sarrollo de la neurosis de trasferencia. La lave está en las palabras tem-
sadismo, el masoquismo y el odio producirán extremos o inconsecuen-
cias. El analista excesivamente callado, por ejemplo, puede ocultar una
actitud agresiva pasiva crónica (Stone, 1961). Los analistas que practi-
neurosis de trasferencia. Para lograrlo sin dejarse desviar por impulsos
diación del paciente, sus ensueños más o menos inconscientes. En con-
ciente como de un cómplice para poner por obra los deseos reprimidos
Así como el ambiente de la situación analítica favorece la formación
ción sentada e invisible detrás del diván, su abundante silencio, las res- hostiles y combativos con el psicoanálisis. Los médicos que se adhirie-
EL PSICOANÁLISIS
ble, también es verdad que el ambiente analítico influye en los diversos
por ejemplo que las reacciones de trasferencia se producen espontánea-
fensivas diferentes. El cuidar a los enfermos puede ser un medio de do-
tienen como factores que determinan el curso de las reacciones de tras-
ferencia. Aunque esto sigue siendo válido en lo esencial, hoy reconoce-
cuestión siguiente es la de saber si esos antecedentes primitivos son fá-
tal vez no sólo sean inocuos sino incluso valiosos indicadores de lo que
los procedimientos acostumbrados de la práctica psicoanalítica que son
del analista; la ambivalencia del paciente puede trasformar el celo tera-
ble del paciente en relación con el Ello, el Superyó y el mundo exterior
de él, que la locomoción y los movimientos corporales del paciente es-
cer como adormecedora o como un severo despertamiento. Los impon-
ciente en dirección de la ausencia de objeto. Sostiene Greenacre (1954)
niño cuando le pedimos que diga todo sin distinción ni responsabilidad
a los enfermos, que es un terapeuta, activa también los muchos antece-
Satisfacción y frustración en la situación analítica
gresionar y le infunden el valor de arriesgarse a dejar la defensa neuró-
y entendimien-
1:7-21.
31:81-4.
11:33-58.
Psychoanal. Quart.,
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