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Juan Tomás Celigüeta: Urso de Nálisis Structural

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Juan Tomás Celigüeta

CURSO DE ANÁLISIS ESTRUCTURAL


Tercera edición
CURSO DE ANÁLISIS ESTRUCTURAL
Tercera edición – Julio 2022
Juan Tomás Celigüeta

Copyright © 2022 por Juan Tomás Celigüeta y tecnun (Universidad de Navarra).

Este documento está licenciado bajo la licencia Creative Commons Reconocimiento –


NoComercial - CompartirIgual 3.0 España (CC BY-NC-SA 3.0 ES).

Puede consultar las condiciones de dicha licencia en:


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A mi familia
Prólogo

El objetivo de este libro es servir como material de base para un curso de análisis de estructuras,
presentando para ello los fundamentos teóricos y la aplicación práctica de los distintos métodos
de cálculo existentes. Está orientado a estudiantes de ingeniería superior que deseen adquirir
unos conocimientos sólidos de análisis estructural, aunque puede emplearse también como
libro de consulta por los profesionales que desarrollen su actividad en este campo. El texto se
limita al cálculo estático de estructuras reticulares ya que, por la importancia práctica de éstas
en ingeniería y construcción, su estudio representa el primer paso fundamental del análisis de
estructuras.
El texto está organizado en un total de catorce capítulos, cada uno de los cuales presenta de
forma rigurosa un tema determinado. Al final de cada capítulo se incluyen diversos ejercicios
resueltos, que permiten comprender mejor la aplicación de los fundamentos teóricos.
Asimismo, se incluyen una serie de enunciados de problemas para su resolución.
El primer capítulo está dedicado a efectuar una introducción al análisis estructural, describiendo
los tipos básicos de estructuras y los métodos de análisis existentes. El capítulo 2 se dedica a la
exposición de los teoremas fundamentales empleados en el cálculo de estructuras. Se repasan
los conceptos básicos de elasticidad y en base a ellos se formulan los teoremas fundamentales
relativos al equilibrio estático de sólidos.
Los capítulos 3 a 6 se dedican al estudio de las tipologías estructurales más habituales: celosías,
vigas, pórticos y arcos. Para cada una de ellas se analizan en primer lugar sus condiciones de
estabilidad y determinación estática. A continuación, se presentan la teoría básica que rige su
comportamiento y los distintos métodos de cálculo disponibles, tanto para esfuerzos en los
elementos como para deformaciones. Se hace especial hincapié en el método de flexibilidad,
para el cual se presenta una formulación unificada que permite su empleo sistemático.
Al método de rigidez se le dedican los capítulos 7 y 8. Hoy en día es el universalmente empleado
en los programas de computador, y sin embargo sus fundamentos y su desarrollo práctico suelen
ser a veces menos conocidos que otros métodos, como el de flexibilidad. Por esta razón se ha
efectuado una presentación rigurosa y completa del método, comenzando por sus fundamentos
teóricos, para a continuación efectuar un desarrollo detallado de los distintos pasos de su
aplicación práctica. Se incluye la descripción de las propiedades de rigidez de los elementos más
importantes, tanto para estructuras planas como espaciales, incluyendo temas avanzados como
son la energía debida al esfuerzo cortante, el descentramiento de los nudos, etc. Se describe
asimismo el proceso a seguir para tratar todo tipo de acciones exteriores, como fuerzas sobre
las barras, variaciones de temperatura, errores en la geometría de los elementos, fuerzas de
pretensión, etc. Las condiciones de ligadura se tratan también en detalle, incluyendo el estudio
de movimientos de los apoyos, apoyos inclinados, apoyos elásticos…
Se incluye asimismo un capítulo dedicado a temas avanzados relativos al método de rigidez: una
descripción de la condensación estática de grados de libertad y una introducción teórica al
análisis por subestructuras.
En el capítulo 9 se presenta el estudio de estructuras simétricas, y en el capítulo 10 el cálculo de
líneas de influencia, es decir de la variación que sufren los esfuerzos y deformaciones cuando

i
las cargas actuantes varían su punto de aplicación. En el capítulo 11 se estudian las vigas
apoyadas sobre una fundación elástica: en primer lugar, se presenta la teoría básica de su
comportamiento, y continuación una solución empleando el método de rigidez.
Se ha incluido un capítulo que describe el método de la distribución de momentos, o de Cross,
que tanto auge tuvo antes de la generalización del uso de los ordenadores. Aunque haya caído
en desuso hoy en día, resulta de interés conocer los fundamentos teóricos de este método y su
relación con los otros métodos de cálculo.
El último capítulo se dedica a efectuar una introducción a la estabilidad estructural. En primer
lugar, se estudia en detalle el colapso de elementos aislados, tanto en régimen elástico como
inelástico. A continuación, se estudia la determinación de la carga de colapso global de una
estructura completa, considerando la influencia de los esfuerzos axiales en las características de
rigidez de los elementos estructurales.
Esta tercera edición se difunde bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento –
NoComercial - CompartirIgual 3.0 España (CC BY-NC-SA 3.0 ES), de tal manera que cualquiera
puede hacer uso del material, dentro de los términos de dicha licencia.
Quisiera mostrar mi sincero agradecimiento a todos aquellos que me han ayudado de una u otra
forma. En primer lugar, a tecnun, Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra, por el
apoyo que me ha prestado para poderme dedicar a la preparación del libro. Gracias a mis
ayudantes en la docencia, Juan Manuel Pagalday y Joseba Gallastegui, por su ayuda en la
preparación de problemas y ejercicios. Asimismo, a José Luis Arzalluz, por sus pacientes
explicaciones sobre el funcionamiento de las librerías MFC.
Finalmente, un agradecimiento muy especial a mi mujer y mis hijos por el apoyo y el ánimo que
siempre he recibido de ellos, sin los cuales esta obra no hubiese sido posible. Estoy en deuda
con ellos por las numerosas horas que les he quitado para dedicarlas a escribir este libro. En
particular debo expresar un reconocimiento especial a mi hijo Jose Mari por su paciente lectura
del manuscrito y sus numerosas observaciones y sugerencias, y a mi hijo Iñigo por su inestimable
ayuda en el desarrollo de los programas de ordenador que acompañan al libro.

Juan Tomás Celigüeta


Donostia - San Sebastián, julio de 2022

ii
Contenido

Capítulo 1 Introducción al análisis estructural 1


1.1 Concepto de estructura en ingeniería mecánica 1
1.2 Definiciones generales 3
1.3 Clasificación de las estructuras 4
1.4 Clasificación de los métodos de análisis 6
1.5 Condiciones de sustentación de las estructuras 7
1.6 Condiciones de construcción 11
1.7 Estabilidad y grado de determinación externo 13
1.8 Bibliografía 15

Capítulo 2 Teoremas fundamentales 16


2.1 Introducción 16
2.2 Trabajo 17
2.3 Resumen de elasticidad 20
2.4 Densidad de energía de deformación 25
2.5 Energía de deformación 27
2.6 Densidad de energía de deformación complementaria 28
2.7 Energía de deformación complementaria 30
2.8 Principio del trabajo virtual 30
2.9 Principio de la mínima energía potencial 32
2.10 Principio del trabajo virtual complementario 33
2.11 Principio de la mínima energía potencial complementaria 34
2.12 Primer teorema de Castigliano 35
2.13 Segundo teorema de Castigliano 36
2.14 Teorema de Betti-Rayleigh o del trabajo recíproco 37
2.15 Teorema de Maxwell de las deformaciones recíprocas 38
2.16 Teorema de Crotti – Engesser 40
2.17 Teorema de Engesser 41
2.18 Teorema de Ménabréa 42
2.19 Estructuras sometidas a cargas térmicas 42
2.20 Bibliografía 47

Capítulo 3 Celosías 48
3.1 Introducción 48
3.2 Condiciones de estabilidad 49
3.3 Clasificación de las celosías planas 51
3.4 Clasificación de las celosías espaciales 53
3.5 Métodos de análisis para celosías isostáticas 58
3.6 Estudio de la barra articulada 67
3.7 Cálculo de celosías hiperestáticas por el método de flexibilidad 70
3.8 Cálculo de deformaciones 74
3.9 Errores en la longitud de las barras 77
3.10 Interpretación física del método de flexibilidad 78
3.11 Ejercicios resueltos 81
3.12 Bibliografía 91
3.13 Problemas 92

iii
Contenido

Capítulo 4 Vigas planas 96


4.1 Generalidades 96
4.2 Condiciones de estabilidad 97
4.3 Teoría general de la flexión de vigas planas 99
4.4 Diagramas de esfuerzos 105
4.5 Relación entre carga, esfuerzo cortante y momento flector 105
4.6 Teoremas de Mohr 108
4.7 Cálculo de esfuerzos en vigas hiperestáticas 110
4.8 Fórmula de los tres momentos 113
4.9 Método de la viga conjugada 116
4.10 Cálculo de deformaciones en vigas 119
4.11 Flexión de vigas con energía de esfuerzo cortante 122
4.12 Teoremas de Mohr con energía de esfuerzo cortante 128
4.13 Método de flexibilidad con energía de cortante 129
4.14 Ejercicios resueltos 130
4.15 Bibliografía 146
4.16 Problemas 146

Capítulo 5 Pórticos 148


5.1 Introducción 148
5.2 Condiciones de estabilidad 149
5.3 Estudio de la barra prismática en el plano 151
5.4 Método de flexibilidad en pórticos planos 160
5.5 Cálculo de deformaciones en pórticos planos 164
5.6 Estudio de la barra prismática en el espacio 167
5.7 Energía de esfuerzo cortante 173
5.8 Torsión 174
5.9 Método de flexibilidad para pórticos espaciales 174
5.10 Cálculo de deformaciones en pórticos espaciales 175
5.11 Muelles 175
5.12 Interpretación física del método de flexibilidad 180
5.13 Ejercicios resueltos 181
5.14 Bibliografía 196
5.15 Problemas 196

Capítulo 6 Arcos planos 202


6.1 Introducción 202
6.2 Generalidades 203
6.3 Arco triarticulado 204
6.4 Arco biarticulado 209
6.5 Arco biarticulado atirantado 212
6.6 Arco biempotrado 214
6.7 Arco biempotrado. Centro elástico 216
6.8 Analogía de la columna 219
6.9 Ejercicios resueltos 221
6.10 Bibliografía 234
6.11 Problemas 235

Capítulo 7 Rigidez de los elementos estructurales 238


7.1 Introducción 238
7.2 Concepto de grados de libertad 239
7.3 Concepto de rigidez de una estructura 239
7.4 Barra articulada plana 244

iv
Contenido

7.5 Barra biarticulada espacial 248


7.6 Viga a flexión en el plano 251
7.7 Elemento de emparrillado plano 255
7.8 Viga espacial 260
7.9 Viga plana articulada empotrada 269
7.10 Viga plana empotrada articulada 272
7.11 Elementos espaciales con articulaciones 275
7.12 Muelles de esfuerzo axial 275
7.13 Muelles al giro 277
7.14 Elementos descentrados 278
7.15 Elementos curvos planos 282
7.16 Influencia de la energía de esfuerzo cortante 286
7.17 Ejercicios resueltos 292
7.18 Bibliografía 299
7.19 Problemas 300

Capítulo 8 Método de rigidez 301


8.1 Grados de libertad de la estructura 301
8.2 Equilibrio de un elemento estructural 302
8.3 Ecuación de equilibrio de la estructura 302
8.4 Propiedades de la matriz de rigidez de la estructura 306
8.5 Comparación con el método de flexibilidad 308
8.6 Fuerzas exteriores sobre los nudos 309
8.7 Fuerzas exteriores sobre los elementos 309
8.8 Esfuerzos en los elementos 311
8.9 Cargas térmicas 312
8.10 Vigas planas con temperatura 314
8.11 Elementos tridimensionales con temperatura 318
8.12 Elemento de emparrillado plano con temperatura 320
8.13 Errores en la forma de los elementos 322
8.14 Pretensión inicial en los elementos 324
8.15 Condiciones de ligadura 328
8.16 Ligaduras de desplazamiento nulo 329
8.17 Ligaduras de desplazamiento conocido 329
8.18 Método de la rigidez ficticia para condiciones de ligadura 331
8.19 Apoyos elásticos 332
8.20 Condiciones de contorno no en los ejes generales 333
8.21 Ejercicios resueltos 338
8.22 Bibliografía 379
8.23 Problemas 380

Capítulo 9 Análisis de estructuras simétricas 383


9.1 Introducción 383
9.2 Sistemas simétricos y antisimétricos en el plano 383
9.3 Descomposición del sistema de cargas 384
9.4 Estructuras planas con cargas simétricas 384
9.5 Estructuras planas con cargas antisimétricas 387
9.6 Sistemas simétricos y antisimétricos en el espacio 390
9.7 Estructuras espaciales con cargas simétricas 391
9.8 Estructuras espaciales con cargas antisimétricas 393
9.9 Estructuras espaciales con varios planos de simetría 395
9.10 Ejercicios resueltos 398
9.11 Problemas 400

v
Contenido

Capítulo 10 Líneas de influencia 404


10.1 Definición 404
10.2 Líneas de influencia en vigas isostáticas 405
10.3 Líneas de influencia en celosías isostáticas 406
10.4 Empleo del Principio de los Trabajos Virtuales 409
10.5 Otros tipos de cargas móviles 411
10.6 Teorema de Müller-Breslau 413
10.7 Discusión sobre el Teorema de Müller-Breslau 418
10.8 Líneas de influencia de deformaciones 421
10.9 Ejercicios resueltos 421
10.10 Bibliografía 450
10.11 Problemas 450

Capítulo 11 Vigas en fundación elástica 454


11.1 Introducción 454
11.2 Comportamiento del terreno 455
11.3 Teoría básica 456
11.4 Solución general de la ecuación de la elástica 458
11.5 Viga infinita 459
11.6 Viga semi infinita 469
11.7 Viga de longitud finita 474
11.8 Propiedades de rigidez de la viga en fundación elástica 475
11.9 Viga libre con carga puntual en el centro 477
11.10 Viga empotrada con carga uniforme 478
11.11 Ejercicios resueltos 480
11.12 Bibliografía 485
11.13 Problemas 486

Capítulo 12 Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras 488


12.1 Condensación de grados de libertad 488
12.2 Aplicaciones de la condensación de grados de libertad 490
12.3 Análisis por subestructuras 492
12.4 Ventajas e inconvenientes del análisis mediante subestructuras 499
12.5 Ejercicios resueltos 501
12.6 Bibliografía 504
12.7 Problemas 505

Capítulo 13 Método de distribución de momentos 506


13.1 Introducción 506
13.2 Descripción general del método de Cross 507
13.3 Momentos debidos a los giros 508
13.4 Momentos debidos a las traslaciones 512
13.5 Barras articuladas 516
13.6 Ejercicios resueltos 516
13.7 Bibliografía 530
13.8 Problemas 530

Capítulo 14 Introducción a la estabilidad estructural 532


14.1 Introducción 532
14.2 Ecuación de equilibrio de la viga - columna 535
14.3 Columna recta articulada en ambos extremos 537
14.4 Columna recta empotrada en ambos extremos 541

vi
Contenido

14.5 Columna empotrada articulada 543


14.6 Columna con carga axial excéntrica 545
14.7 Fórmula de la secante 548
14.8 Columnas con curvatura inicial 550
14.9 Longitud de pandeo 554
14.10 Vigas columna 555
14.11 Propiedades de rigidez de la viga columna 562
14.12 Pandeo inelástico. Teoría del módulo tangente 566
14.13 Teoría del módulo reducido 569
14.14 Teoría de Shanley 572
14.15 Fórmulas de diseño de columnas 575
14.16 Rigidez geométrica 578
14.17 Carga crítica de estabilidad global de una estructura 582
14.18 Análisis no lineal 583
14.19 Ejercicios resueltos 587
14.20 Bibliografía 598
14.21 Problemas 599

Anejo A Términos de carga para la fórmula de los tres momentos 602

Anejo B Integrales de distribuciones de momentos 603

Anejo C Esfuerzos de empotramiento perfecto 605

Anejo D Programas de computador 608

Índice de materias 610

vii
1
Introducción al análisis
estructural

1.1 CONCEPTO DE ESTRUCTURA EN INGENIERÍA MECÁNICA


Una estructura es, en ingeniería, cualquier tipo de construcción formada por uno o varios
elementos enlazados entre sí que están destinados a soportar la acción de una serie de cargas
aplicadas sobre ellos.
Esta definición es quizás excesivamente simplista, ya que los términos “elementos enlazados
entre sí”, inducen a pensar en estructuras formadas por componentes discretos, por lo que sólo
puede servir como una primera definición. La realidad es que las estructuras con componentes
discretos son muy frecuentes en la práctica por lo que su estudio resulta del máximo interés.
Además, lo habitual es que los elementos sean lineales, del tipo pieza prismática, conocidos
como vigas o barras; cuyo comportamiento estructural individual es relativamente fácil de
estudiar, como se hace en Resistencia de Materiales. Con la definición anterior serían ejemplos
de estructuras una viga, un puente metálico, una torre de conducción de energía, la estructura
de un edificio, un eje, etc.
Una definición más general que la anterior considera que una estructura es cualquier dominio u
extensión de un medio material sólido destinado a soportar alguna acción exterior aplicada
sobre él. Con ello se amplía el concepto de estructura a sistemas continuos, donde no se
identifican elementos estructurales discretos, como, por ejemplo: la carrocería de un automóvil,
la bancada de una máquina herramienta, un depósito de agua, un ala de avión, o una presa de
hormigón.
De esta manera se introduce en realidad el estudio de problemas de mecánica de sólidos en
medios continuos, que requieren el empleo de métodos de análisis muy sofisticados. Por esta
razón este texto se limita al estudio de estructuras formadas por elementos discretos, de
directriz habitualmente recta y en algunos casos curva.
En las definiciones anteriores se dice que actúan sobre la estructura unas cargas, que
normalmente son de tipo mecánico, es decir fuerzas o pares. También se considera la posibilidad
de otros efectos, como: variaciones en la temperatura del material de la estructura,
movimientos conocidos de los apoyos, errores en la longitud y forma de los elementos,
esfuerzos de pretensión durante el montaje, etc. Todos estos efectos dan lugar a unas cargas
mecánicas equivalentes, por lo que resulta fácil considerarlos.
Respecto a la forma en que la estructura debe soportar las cargas no es fácil poner un límite
claro. Quizás lo más general sea decir que la estructura debe tener un estado de tensiones y

1
Introducción

deformaciones tal que no se produzca un fracaso estructural que lleve a la destrucción de la


misma, en ninguno de los estados de carga posibles. Por debajo de este amplio límite se
imponen limitaciones más estrictas en función del tipo de estructura y de su aplicación concreta.
La limitación que siempre se impone es la del valor máximo de las tensiones que aparecen en el
material, en cualquier punto de la estructura, a fin de evitar su rotura. Este es el caso de edificios,
naves industriales, bastidores de vehículos y maquinaria, tuberías, etc.
Además de la limitación en las tensiones, es también muy habitual imponer un límite a las
deformaciones de la estructura, bien por motivos funcionales (p.e. bastidores de máquinas),
estéticos, o de resistencia de los elementos que apoyen sobre la estructura (tabiques de edificios
de viviendas).
En estructuras sofisticadas las tensiones alcanzadas pueden ser muy grandes, llegando a
sobrepasar el límite elástico, y permitiéndose incluso la existencia de alguna grieta, cuyo tamaño
máximo es entonces el límite para el buen funcionamiento estructural, siempre bajo severas
condiciones de control (esto ocurre por ejemplo en tecnología nuclear). En otros casos más
complejos la idoneidad de la estructura viene controlada por la ausencia de inestabilidades en
la misma (pandeo), o incluso porque su respuesta dinámica sea la adecuada (por ejemplo, en
brazos de manipuladores, antenas, …).
El problema que trata de resolver el Análisis Estructural es la determinación del estado de
deformaciones y tensiones que se producen en el interior de la estructura, a consecuencia de
todas las acciones actuantes sobre ella. Como consecuencia también se determinan las
reacciones que aparecen en la sustentación de la estructura.
Una vez conocidas las tensiones y deformaciones, el decidir si éstas son admisibles y si la
estructura está en buen estado de funcionamiento, es objeto de otras materias específicas como
el diseño de estructuras metálicas o de hormigón armado, la construcción de máquinas, etc, y a
veces la propia experiencia y sentido común del analista.
Como primeras reseñas históricas sobre Análisis Estructural se debe citar a Leonardo da Vinci y
a Galileo 1, que fue el primero en estudiar el fallo de una viga en voladizo. Posteriormente han
sido muy numerosos los autores que han colaborado al desarrollo del estudio de las estructuras.
Una excelente revisión de la contribución de todos ellos ha sido publicada por Timoshenko en
1953. Asimismo, una revisión bibliográfica muy detallada sobre los fundamentos teóricos del
Análisis Estructural ha sido publicada por Oravas y McLean, en 1966.
La concepción de una estructura se desglosa en tres fases: fase de planteamiento, fase de diseño
y fase de construcción. En la fase de diseño, que es la que interesa para el análisis estructural,
se pueden distinguir a su vez las siguientes etapas:
Determinación de la forma y dimensiones generales: se eligen el tipo de estructura y la
geometría de la misma, de acuerdo con su funcionalidad y la normativa aplicable. Se determinan
asimismo los materiales principales a utilizar.
Determinación de las cargas: se determinan las fuerzas exteriores que actúan sobre la
estructura, así como todos aquellos efectos que puedan afectar a su comportamiento:
variaciones de temperatura, errores de forma, movimientos de los apoyos, etc.
Análisis. Consiste en determinar los esfuerzos internos y las deformaciones que se originan en
la estructura como consecuencia de las cargas actuantes. Para efectuar el análisis de una

1Galileo Galilei, “Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno à due nuove science”, 1638. Traducción al inglés: The
Macmillan Company, New York, 1933.

2
Introducción

estructura es necesario proceder en primer lugar a su idealización, es decir a asimilarla a un


modelo cuyo cálculo sea posible efectuar. Esta idealización se hace básicamente efectuando
suposiciones o simplificaciones sobre el comportamiento de los elementos que forman la
estructura, sobre la forma en que éstos están unidos entre sí, y sobre la forma en que se
sustenta. Una vez idealizada la estructura se procede a su análisis, calculando las deformaciones
y esfuerzos que aparecen en ella, y utilizando para ello las técnicas propias del Análisis
Estructural. Para este análisis siempre se dispone, como datos de partida, de los valores de las
acciones exteriores y las dimensiones de la estructura, determinadas en las fases anteriores.
Salvo en casos muy simples, para el análisis de la estructura es necesario conocer las
dimensiones transversales de los elementos que la componen, pero ocurre que estas
dimensiones están básicamente determinadas por los esfuerzos internos que aparecen sobre
ellos, y que en principio son desconocidos. Por esta razón el análisis de una estructura suele ser
en general iterativo, hasta lograr unos esfuerzos internos y unas deformaciones que sean
adecuados a las dimensiones transversales de los elementos.
Para comenzar este proceso iterativo de análisis se deben suponer unos valores iniciales para
las dimensiones transversales de los elementos, basándose en la experiencia, o en un
predimensionamiento, que normalmente se basa en hipótesis simplificativas.
Diseño de detalles. Son propios de la tecnología usada en la construcción de la estructura: nudos
de unión, aparatos de apoyo, armaduras de hormigón, etc.

1.2 DEFINICIONES GENERALES


Para que el análisis de una estructura sea correcto es necesario que la idealización que de ella
se haga se acerque lo más posible a su comportamiento real. Para efectuar esta idealización
existen diversos aspectos a tener en cuenta, como son:
• Disposición espacial de la estructura: puede ser en una, dos o tres dimensiones.
• Tipo de cargas actuantes: estáticas o dinámicas, según que sean constantes en el tiempo
o variables con él.
• Tipo de elementos que forman la estructura: elementos discretos (piezas prismáticas),
elementos continuos, o incluso estructuras mixtas.
• Tipo de uniones estructurales entre los elementos: articuladas, rígidas (habitualmente
llamadas empotradas), o flexibles.
• Comportamiento del material: puede ser elástico, cuando al desaparecer las cargas el
material vuelve a su estado inicial o no (por ejemplo, si hay plasticidad). Dentro de los
materiales elásticos el caso más habitual es el lineal, cuando la tensión y la deformación
unitaria son proporcionales.
• Pequeñas deformaciones: cuando la posición deformada de la estructura coincide
sensiblemente con su posición sin deformar. Esto simplifica la relación entre las
deformaciones unitarias y los desplazamientos de un punto, que es lineal. En caso
contrario se trata de un problema de grandes deformaciones, y la relación entre
deformaciones unitarias y desplazamiento no es lineal.
De entre todos estos aspectos, en este texto se estudian estructuras de las siguientes
características:

3
Introducción

• Estructuras formadas por elementos discretos.


• Cargas no variables con el tiempo, es decir en régimen estático.
• Uniones entre los elementos rígidas, articuladas o flexibles.
• Disposición de la estructura en una, dos o tres dimensiones.
• Material con comportamiento elástico lineal.
• Pequeñas deformaciones.

1.3 CLASIFICACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS


Efectuar una clasificación detallada de las estructuras no es tarea fácil, pues depende de la
tecnología y materiales usados para su construcción y del uso que se da a la estructura. Por esta
razón sólo se incluyen aquí los tipos más usuales de estructuras, atendiendo a sus diferencias
desde el punto de vista de su análisis, pero no desde el punto de vista de su funcionalidad.
Ya las primeras definiciones del concepto de estructura orientan a considerar dos grandes tipos
de ellas: con elementos discretos o con elementos continuos. Ambos tipos se detallan a
continuación.

1.3.1 Estructuras con elementos discretos


En estas estructuras se identifican claramente los elementos que la forman. Estos elementos se
caracterizan por tener:
• Una dimensión longitudinal mucho mayor que las otras dos.
• El material agrupado alrededor de la línea directriz del elemento, que normalmente es
recta.
Estos elementos son por lo tanto piezas prismáticas y se denominan habitualmente vigas o
barras. Los puntos de unión de unos elementos con otros se llaman nudos y cada elemento
siempre tiene dos nudos extremos. Con esto la estructura se asemeja a una retícula formada
por los distintos elementos unidos en los nudos. De hecho, a estas estructuras se les denomina
habitualmente reticulares.
La unión de unos elementos con otros en los nudos puede hacerse de distintas formas, siendo
las más importantes las siguientes:
• Unión rígida o empotramiento, que impone desplazamientos y giros comunes al
elemento y al nudo, de tal manera que entre ellos se transmiten fuerzas y momentos.
• Articulación, que permite giros distintos del elemento y del nudo, y en la que no se
transmite momento en la dirección de la articulación.
• Unión flexible, en la que los giros del elemento y el nudo son diferentes, pero se
transmite un momento entre ambos elementos.
Los tipos más importantes de estructuras reticulares son:

4
Introducción

• Cerchas o celosías. Están formadas por elementos articulados entre sí, y con cargas actu-
antes únicamente en los nudos. Los elementos trabajan a esfuerzo axial, y no hay flexión
ni cortadura. Por su disposición espacial pueden ser planas o tridimensionales.
• Vigas. Están formadas por elementos lineales unidos rígidamente entre sí, y que pueden
absorber esfuerzos de flexión y cortadura, sin torsión. También pueden absorber
esfuerzo axial, pero éste está desacoplado de los esfuerzos de flexión y cortadura, en la
hipótesis de pequeñas deformaciones.
• Pórticos planos. Son estructuras compuestas por elementos prismáticos, unidos
rígidamente entre sí, y dispuestos formando una retícula plana, con las fuerzas
actuantes situadas en su plano. Estas estructuras se deforman dentro de su plano y sus
elementos trabajan a flexión, cortadura y esfuerzo axial.
• Pórticos espaciales. Son similares a los anteriores, pero situados formando una retícula
espacial. Sus elementos pueden trabajar a esfuerzo axial, torsión y flexión en dos planos.
• Arcos. Son estructuras compuestas por una única pieza, cuya directriz es habitualmente
una curva plana. Absorben esfuerzos axiales, de flexión y de cortadura. Como caso
general existen también los arcos espaciales, cuya directriz es una curva no plana. En
muchas ocasiones los arcos se encuentran integrados en otras estructuras más
complejas, del tipo pórtico plano o espacial.
• Emparrillados planos. Son estructuras formadas por elementos viga dispuestos
formando una retícula plana, pero con fuerzas actuantes perpendiculares a su plano. Se
deforman perpendicularmente a su plano, y sus elementos trabajan a torsión y flexión.
La figura 1.1 muestra algunos ejemplos de los tipos anteriores.

Viga Celosía plana

Celosía espacial Pórtico plano

Pórtico espacial Emparrillado

Figura 1.1 Tipos de estructuras.

5
Introducción

Arco plano

Figura 1.1 (cont.) Tipos de estructuras.

1.3.2 Estructuras con elementos continuos


En estas estructuras no se identifica a priori ninguna dirección preponderante y el material está
distribuido de manera continua en toda la estructura. El concepto de nudo estructural tampoco
puede introducirse de forma intuitiva y simple. Su análisis es más complejo que para las
estructuras reticulares y no se aborda en este texto. Sin embargo, a continuación se resumen
los casos más habituales de estructuras continuas.
• Membranas planas. Consisten en un material continuo, de espesor pequeño frente a
sus dimensiones transversales, situado en un plano y con cargas contenidas en él.
Corresponde al problema de elasticidad bidimensional, y son el equivalente continuo de
un pórtico.
• Placas. Consisten en un medio continuo plano, de espesor pequeño frente a sus
dimensiones transversales, con fuerzas actuantes perpendiculares a su plano. Son el
equivalente continuo de un emparrillado plano.
• Sólidos. Son medios continuos tridimensionales sometidos a un estado general de
tensiones y deformaciones.
• Cáscaras. Son medios continuos curvos, con pequeño espesor. Son el equivalente a la
suma de una membrana y una placa, pero cuya superficie directriz es curva.

1.4 CLASIFICACIÓN DE LOS MÉTODOS DE ANÁLISIS


A continuación se resumen los principales métodos de análisis estructural para estructuras
discretas, no pretendiéndose hacer una clasificación exhaustiva, sino sólo indicar los más
importantes. Se presentan englobados en cuatro grandes bloques, en base a su naturaleza.
Soluciones analíticas. Consisten en resolver directamente las ecuaciones que controlan el
problema, por lo que normalmente sólo se pueden aplicar a casos sencillos.
• Integración de la ecuación de la elástica en vigas.
• Teoremas de Mohr para vigas.
• Método de la viga conjugada para vigas.
Empleo de las ecuaciones de la estática: sólo se pueden aplicar a estructuras isostáticas.
• Método del equilibrio de los nudos para celosías.
• Método de las secciones para celosías.
• Método de la barra sustituida para celosías.

6
Introducción

Métodos basados en la flexibilidad.


• Principio del Trabajo Virtual Complementario y principio del potencial complementario
estacionario.
• Segundo teorema de Castigliano y teorema de Crotti-Engesser.
• Método general de flexibilidad, basado en el segundo teorema de Engesser.
• Método de la compatibilidad de deformaciones en vigas.
• Fórmula de los tres momentos para vigas.
• Principio de Müller-Breslau para cargas móviles.
Métodos basados en la rigidez.
• Principio del Trabajo Virtual y principio del potencial total estacionario.
• Primer teorema de Castigliano.
• Método de rigidez en formulación matricial, para estructuras de cualquier tipo.
• Método de la distribución de momentos, o de Cross, para pórticos planos.

1.5 CONDICIONES DE SUSTENTACIÓN DE LAS ESTRUCTURAS


Para que una estructura pueda considerarse como tal, debe estar en equilibrio bajo la acción de
todas las fuerzas que actúan sobre ella, entre las que se incluyen tanto las acciones exteriores
conocidas, como las reacciones desconocidas en los puntos de sustentación.
En el equilibrio de la estructura juega un papel fundamental la forma en que la estructura se
halla unida a su sustentación, que se efectúa habitualmente a través de uno o varios puntos de
apoyo, cada uno de los cuales introduce una o varias restricciones al movimiento de la
estructura. Se denomina condición de ligadura (o simplemente ligadura, o también condición de
apoyo) a una condición que define la deformación en un punto y una dirección dados de la
estructura.
Como cada ligadura define la forma en que la estructura puede deformarse en el punto y la
dirección donde está aplicada, aparece una fuerza o momento desconocido en la dirección de
la ligadura, denominada fuerza o momento de reacción. Esta fuerza de reacción es la fuerza que
la sustentación debe hacer para que se satisfaga la condición de ligadura.
Las ligaduras son direccionales, es decir que cada una de ellas actúa en una sola dirección del
espacio. Sin embargo, las condiciones de apoyo habituales de las estructuras hacen que varias
ligaduras aparezcan agrupadas, introduciendo simultáneamente varias condiciones de
deformación.
Siempre se cumple que en la dirección donde hay una ligadura aplicada se conoce el valor de la
deformación (normalmente dicho valor es cero), y se desconoce el valor de la reacción que
aparece. En el caso de desconocerse el valor de la deformación se dice que no hay ninguna
ligadura aplicada, y en ese caso se conocerá el valor de la fuerza exterior aplicada en esa
dirección, estando la deformación controlada por el comportamiento de la estructura.
A continuación se describen los tipos de apoyos más habituales que pueden encontrarse en las
estructuras, indicando las condiciones de ligadura que introducen.

7
Introducción

1.5.1 Estructuras planas

Apoyo deslizante o de rodillos


Impide el desplazamiento perpendicular a la línea de apoyo, y su reacción es una fuerza
perpendicular a dicha línea (figura 1.2). Se supone sin rozamiento y bidireccional, es decir que
es capaz de ejercer reacción en los dos sentidos (a pesar de la forma sencilla que se emplea para
su representación).
Este apoyo no influye en el giro de la estructura, que puede tener uno o varios giros, en función
de la forma en que los distintos elementos estructurales se unan al nudo, como se muestra en
la figura 1.2.

θ1 θ2 θ

θ ∆X
∆X ∆X

RY RY RY

Figura 1.2 Apoyos deslizantes.

Apoyo articulado
No permite ningún tipo de desplazamiento, y su reacción es una fuerza de dirección arbitraria,
que equivale a dos fuerzas según dos ejes ortogonales. Este apoyo no influye en el giro de la
estructura, que puede tener uno o varios giros, en función de la forma en que los distintos
elementos estructurales se unen al nudo (figura 1.3).

θ1 θ2 θ

RY RY RY

RX RX
RX

Figura 1.3 Apoyos articulados.

Empotramiento
No permite ningún desplazamiento ni el giro. Su reacción son dos fuerzas (𝑅𝑅𝑋𝑋 , 𝑅𝑅𝑌𝑌 ) contenidas
en el plano de la estructura, y un momento M perpendicular a él (figura 1.4).

8
Introducción

RY

RX

Figura 1.4 Empotramiento.

Empotramiento deslizante
Permite únicamente el desplazamiento en una dirección, pero impide el desplazamiento en la
dirección perpendicular y también el giro. Se trata por lo tanto de un caso particular del
empotramiento, pero que permite el deslizamiento en una dirección determinada. Su reacción
es una fuerza perpendicular al eje de deslizamiento 𝑅𝑅𝑋𝑋 , y un momento M perpendicular al plano
de la estructura (figura 1.5). Este tipo de apoyo no suele encontrarse habitualmente en la
realidad, pero aparece cuando se emplean simplificaciones para considerar la simetría de una
estructura.

∆Y
M
RX

Figura 1.5 Empotramiento deslizante.

Apoyo flexible
El apoyo flexible está constituido por un punto de la estructura que está unido a la sustentación
mediante uno o varios muelles, como se muestra en la figura 1.6. En general puede haber
constantes de rigidez distintas en cada dirección, pudiendo ser cero en alguna de ellas (dirección
libre). Asimismo, el apoyo elástico puede coexistir con otras condiciones de ligadura.

θ1 θ2
θ ∆Y
∆Y

∆X

Figura 1.6 Apoyos flexibles.


Es habitual incluir el apoyo flexible en la descripción de los tipos de apoyos, pero en sentido
estricto este apoyo no es una condición de ligadura para la estructura, pues no es un punto en
el que se conoce el valor de la deformación. En efecto, no se conocen ni el desplazamiento del
nudo ni la fuerza en el muelle, sino únicamente la relación entre ellos, que es la constante de
rigidez del muelle: la fuerza en el muelle es proporcional a la deformación del apoyo y la reacción
de la sustentación es igual a la fuerza en el muelle. Esta igualdad entre la fuerza en el muelle y

9
Introducción

la reacción de la sustentación es la que hace que este nudo se considere a veces como un apoyo,
aunque como se ha dicho no lo es. Se trata por lo tanto de un nudo de la estructura como
cualquier otro, al que llegan una serie de elementos estructurales y además el muelle, que debe
considerarse como uno más. En este sentido, siempre se considerarán aquí los muelles como
elementos estructurales, y se les dará el mismo tratamiento que a los demás.

1.5.2 Estructuras tridimensionales

Apoyo con rótula esférica


Es el equivalente tridimensional de la articulación plana. No permite ningún desplazamiento, y
sí permite los tres giros. Su reacción son tres fuerzas ortogonales (o un vector fuerza de dirección
arbitraria), como se indica en la figura 1.7.

Z
RZ

RX RY
X
Y

Figura 1.7 Apoyo con rótula esférica.

Apoyo deslizante sobre un plano


Se trata de un punto que puede moverse apoyado sobre todo un plano, el cual puede ser uno
de los planos coordenados, u otro cualquiera. Su reacción es una fuerza normal al plano de
deslizamiento (figura 1.8).
No influye en los giros que pueda tener la estructura, que podrán ser uno o varios, en función
de la forma en que los distintos elementos estructurales se unan al nudo.

RZ
Y

Figura 1.8 Apoyo deslizante sobre un plano.

Apoyo deslizante sobre una recta.


En este caso el punto de apoyo está obligado a moverse sobre una recta conocida, por lo que el
único desplazamiento posible es en la dirección de dicha recta (figura 1.9). La reacción son dos
fuerzas perpendiculares a la recta (H, V). Al igual que en caso anterior, esta condición de ligadura
no influye sobre los giros.

10
Introducción

V
Y

X H

Figura 1.9 Apoyo deslizante sobre una recta.

Empotramiento deslizante prismático


En este caso el punto de apoyo se mueve sobre una recta, pero no tiene ninguna posibilidad de
giro, como se muestra en la figura 1.10. Existe por lo tanto un sólo grado de libertad, que es el
desplazamiento en la dirección de la recta. La reacción tiene cinco componentes: dos fuerzas
perpendiculares a la recta (V y T) y tres momentos (ML, MV y MT).

MV
∆ MT
ML
T
Figura 1.10 Empotramiento deslizante.

Empotramiento deslizante cilíndrico


En este caso el punto puede deslizar sobre una recta y además puede girar respecto a ella.
Existen por lo tanto dos grados de libertad: el desplazamiento en la dirección de la recta y la
rotación alrededor de ella (figura 1.11). La reacción tiene cuatro componentes: dos fuerzas
perpendiculares a la recta (V y T), y dos momentos también perpendiculares a ella (MV y MT).

V
Y

MV
X ∆
MT

θ T
Figura 1.11 Empotramiento deslizante cilíndrico.

1.6 CONDICIONES DE CONSTRUCCIÓN


Los distintos elementos que componen una estructura reticular se pueden unir entre sí
básicamente de dos formas:
• De forma totalmente rígida, transmitiéndose entre los elementos unidos todas las
fuerzas y momentos posibles: tres fuerzas y tres momentos en el caso espacial, y dos

11
Introducción

fuerzas y un momento en el caso plano. En este caso todas las deformaciones de los
elementos unidos son iguales.
• Mediante uniones imperfectas, que permiten un cierto movimiento relativo entre los
elementos unidos. Estas uniones imperfectas se obtienen a base de anular la capacidad
de transmisión de alguno de los esfuerzos que podrían ser transmitidos entre los
elementos. Al eliminarse esta capacidad de transmitir algún esfuerzo, aparece un
movimiento relativo entre los elementos, en la dirección del esfuerzo anulado.
Se denominan condiciones de construcción a estas condiciones de esfuerzo nulo impuestas a las
uniones entre los elementos de la estructura. Su presencia juega un papel muy importante en
la estabilidad de la estructura, y en su naturaleza isostática o hiperestática.
La tabla 1.1 muestra los tipos más importantes de condiciones de construcción.

Tipo Esfuerzo anulado Representación

Articulación plana Momento flector


θ1 θ2

∆1 ∆2
Deslizadera Esfuerzo cortante

∆1
Deslizadera axial Esfuerzo axial
∆2

Articulación a torsión Momento torsor


θ1 θ2

Rótula esférica Dos momentos flectores,


y un momento torsor

Tabla 1.1 Condiciones de construcción más habituales.


Puede ocurrir que en un mismo punto existan varias condiciones de construcción, que se deben
ir identificando de manera independiente, y cuyos efectos se suman. Así, por ejemplo, la rótula
esférica está compuesta por dos articulaciones según dos ejes perpendiculares al elemento, más
una articulación a la torsión.

Ejemplo
En un nudo totalmente articulado de una estructura plana, al que llegan n barras, el número de
condiciones de construcción es n-1. La ecuación n-sima es la ecuación estática de suma de
momentos nulos en el nudo.

M1=0 M2=0

M3=-M1-M2=0

12
Introducción

1.7 ESTABILIDAD Y GRADO DE DETERMINACIÓN EXTERNO


Para analizar una estructura se debe establecer en primer lugar el diagrama de sólido libre de
toda ella. En este diagrama se considera a toda la estructura como un sólido rígido, y se
sustituyen las ligaduras por sus reacciones correspondientes, con lo que se obtienen tantas
incógnitas como reacciones haya, en número r. A este conjunto se le aplica un estudio de
estabilidad.
La estática facilita q=3 ecuaciones de equilibrio en el caso plano, y q=6 ecuaciones en el espacial.
En función de cómo sea el número de reacciones incógnita r en relación con este número de
ecuaciones de equilibrio q, se presentan tres casos diferentes. Suponiendo que la estructura es
estable internamente, dichos casos son:
A. El número de reacciones es menor que el de ecuaciones de equilibrio r<q: la estructura
es un conjunto inestable, y se dice que es externamente inestable. Sin embargo, para
ciertas combinaciones particulares de las fuerzas exteriores la estructura puede
encontrarse en equilibrio, que se denomina equilibrio inestable.
B. El número de reacciones es igual al número de ecuaciones de equilibrio r=q. En principio
la estructura es externamente isostática ya que hay ecuaciones de la estática en número
suficiente para calcular todas las reacciones. Sin embargo, esta condición es necesaria
pero no suficiente para garantizar que la estructura es externamente isostática. En
efecto, puede ocurrir que el número de reacciones sea el correcto, pero que su
disposición geométrica sea tal que la estructura sea inestable en una determinada
dirección: se dice en este caso que tiene inestabilidad externa. Esto ocurre por ejemplo
en una estructura plana cuando las tres reacciones se cortan en un punto, o son
paralelas.
C. El número de reacciones es mayor que el de ecuaciones de equilibrio r>q. La estructura
está en principio estáticamente indeterminada, y se dice que es externamente
hiperestática: es necesario introducir nuevas condiciones, además de las de la estática,
para calcular las reacciones exteriores. Al igual que en el caso B esta condición es
necesaria pero no suficiente: puede ocurrir que, aun habiendo reacciones en exceso,
éstas tengan una disposición espacial tal que no impidan la existencia de algún tipo de
inestabilidad en alguna otra dirección.
La tabla 1.2 resume las tres situaciones posibles.

A r<q  Inestable externamente

B r=q Inestable, isostática o hiperestática



C r>q externamente

Tabla 1.2 Condiciones de estabilidad externa.


Puede concluirse que la comparación del número de reacciones r con el número de ecuaciones
de la estática q, brinda nada más que un balance global del estado de la estructura, pero no
permite determinar con precisión su situación. Esto requiere en general una inspección de la
misma y un análisis para verificar si existen posibles situaciones de inestabilidad.

13
Introducción

Normalmente la inestabilidad externa suele ir acompañada de algún tipo de hiperestaticidad


externa en alguna otra dirección, de tal manera que el cómputo global de incógnitas y
ecuaciones no proporciona una respuesta correcta.

Ejemplos
Las estructuras planas de la figura siguiente tienen ambas r=q=3. Sin embargo, la estructura de
la izquierda es estable e isostática, ya que las tres reacciones son independientes, mientras que
la estructura de la derecha es inestable, pues las tres reacciones se cortan en un punto (el apoyo
de la izquierda).

Estable, isostática Inestable

La estructura de la figura siguiente tiene r=4, y es externamente hiperestática de grado h=1.


Además, dicha hiperestaticidad está asociada a las reacciones horizontales en A y B. En efecto,
la ecuación de equilibrio de momentos respecto de A permite hallar la reacción vertical en B, y
viceversa el equilibrio de momentos respecto de B permite hallar la reacción vertical en A. Sin
embargo, la ecuación de equilibrio de fuerzas horizontales no permite hallar las dos reacciones
horizontales en A y B, que son hiperestáticas.

A B

Hiperestática

Las estructuras siguientes tienen ambas r=q=3, pero su situación es muy diferente, pues la
disposición de las reacciones produce inestabilidad de distinto tipo. Esta inestabilidad está unida
a una hiperestaticidad en otra dirección, de tal manera que el cómputo total de reacciones hace
parecer que la estructura es isostática.

Hiperestática s/X Hiperestática s/Y


Inestable al giro Inestable s/X

14
Introducción

1.8 BIBLIOGRAFÍA
1. Argüelles Álvarez, R., y Argüelles Bustillo, R., Análisis de Estructuras: Teoría, Problemas y
Programas, Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1996.
2. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
3. Oravas, G. A., McLean, L., Historical Development of Energetical Principles in
Elastomechanics, Applied Mechanics Review, Parte I, Vol. 19, Nº 8, pp. 647-658, Agosto
1966.
4. Oravas, G. A., McLean, L., Historical Development of Energetical Principles in
Elastomechanics, Applied Mechanics Review, Parte II, Vol. 19, Nº 11, pp. 919-933,
Noviembre 1966.
5. Timoshenko, S. P., History of Strength of Materials, McGraw-Hill, New York, 1953.
6. Timoshenko, S. P., y Young, D. H., Teoría de las Estructuras, Ed. Urmo, Bilbao, 1974.
7. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
8. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.

15
2
Teoremas fundamentales

2.1 INTRODUCCIÓN
En este capítulo se presentan los teoremas fundamentales en que se basa el análisis estructural.
Su estudio se hace desde la óptica de la mecánica de sólidos, considerando un medio continuo,
con lo que se obtienen expresiones muy generales, aptas para ser empleadas tanto en el análisis
de estructuras discretas como continuas.
Se considera aplicable la hipótesis de pequeñas deformaciones: la posición deformada del sólido
coincide con la posición sin deformar, con lo que las ecuaciones de equilibrio estático se pueden
plantear en la configuración inicial del sólido, que es conocida.
Se supone en principio un comportamiento elástico del material, pero los desarrollos se hacen
con la mayor generalidad posible, obteniéndose en ocasiones expresiones válidas para casos
elásticos lineales o no lineales.

2.1.1 Fuerzas exteriores


Sobre el sólido pueden actuar las siguientes fuerzas (figura 2.1):
• Fuerzas distribuidas sobre el volumen del sólido qv. Tienen tres componentes y cada una
de ellas es una función del punto sobre el que actúan. Están definidas en principio sobre
todo el volumen del sólido.
• Fuerzas distribuidas sobre la superficie exterior del sólido qs. Tienen tres componentes,
cada una de las cuales es una función del punto sobre el que actúan, aunque sólo están
definidas en puntos situados sobre la superficie exterior del sólido.
• Fuerzas y momentos puntuales, aplicados directamente en determinados puntos del
sólido. Habitualmente se manejan descompuestos en todas sus componentes escalares,
y agrupados en un único vector P que contiene todas las componentes escalares de
todas las fuerzas y momentos, en número total N. En lo sucesivo se designará al vector
P de forma genérica como vector de fuerzas, aunque se incluyan en él tanto fuerzas
como momentos. En realidad, las fuerzas puntuales no son consistentes con la mecánica
de los medios continuos, pero se introducen, cuando es posible, por su gran interés
práctico.

16
Teoremas fundamentales

 P1 
qvx  qsx   
    P 
qv  qvy  qs  qsy  P   2 (2.1)
     ... 
 qvz   qsz   
 PN 

qsz
P1 ∆1
qsy ∆3 uz
qvz qsx
qvy uy
ux
qvx ∆2
P2

Figura 2.1 Estado de fuerzas y desplazamientos.

2.1.2 Campo de deformaciones


En cada punto del sólido existe una deformación (figura 2.1) que se denomina

 ux 
 
u   uy  (2.2)
 u 
 z 
y cuyas tres componentes son función de las coordenadas del punto (x,y,z). Se define asimismo
un vector ∆, que contiene los valores que adopta el campo de deformaciones u en los puntos de
aplicación y en la dirección de las fuerzas y momentos puntuales aplicados. Es decir que ∆
contiene las deformaciones del sólido medidas en la dirección de las fuerzas y momentos
aplicados, considerados como escalares.

 1 
 
 
   2  (2.3)
 ... 
 
 N 

2.2 TRABAJO
El trabajo efectuado por las fuerzas puntuales P, cuando su punto de aplicación se deforma una
cantidad ∆, tiene la expresión:

WP   PT d (2.4)

Si el sólido es elástico lineal, existe una proporcionalidad entre deformaciones y fuerzas a través
de una matriz k que mide la rigidez del sólido:
P  k (2.5)

17
Teoremas fundamentales

Por lo tanto, el valor del trabajo es:



1 1
WP   T kd  2 T k  2 PT  (2.6)

Para las fuerzas distribuidas de volumen y superficie se define el trabajo unitario, o trabajo
efectuado por unidad de volumen o de superficie, según corresponda por el tipo de fuerza, como
(figura 2.2):
u u
W0   qTv du   qTs du (2.7)
0 0

qv

W0
u

Figura 2.2 Trabajo unitario de una fuerza de volumen.


En régimen lineal las fuerzas son proporcionales a las deformaciones a través de unas matrices
simétricas kv y ks, con lo que el trabajo unitario queda:
u u
1 1 1 1
W0  u T
k v du   uT ksdu  2 uT kv u  2 uT ks u  2 qTv u  2 qTs u (2.8)
0 0

El trabajo producido por las fuerzas de volumen y superficie Wd sobre todo el sólido es la integral
del trabajo unitario al volumen o a la superficie correspondiente. En régimen lineal su expresión
es:

1 1
Wd  
2 v
qTv udv   qTs uds
2 s
(2.9)

2.2.1 Trabajo complementario



El trabajo complementario efectuado por una fuerza F , cuando su punto de aplicación se

mueve una magnitud u es:

F
 
WF*   u  dF (2.10)
0

El trabajo complementario efectuado por todas las fuerzas puntuales tiene la expresión:
P
WP*   T dP (2.11)

En el caso lineal existe proporcionalidad entre deformaciones y fuerzas, por lo que el valor del
trabajo complementario es:

18
Teoremas fundamentales

1 T
WP*   P (2.12)
2
que, como puede comprobarse es igual al trabajo de las fuerzas WP dado por (2.6).

Para las fuerzas de volumen y distribuidas se define el trabajo complementario unitario, o


trabajo complementario efectuado sobre la unidad de volumen o de superficie, según el tipo de
fuerza (figura 2.3):
qv qs
W0*  u T
dq v   uT dqs (2.13)
0 0

qv

W0v*

Figura 2.3 Trabajo complementario unitario de una fuerza de volumen


En régimen lineal las fuerzas y las deformaciones son proporcionales, con lo que el trabajo
complementario unitario es:

1 T 1
W0*  u qv  uT qs (2.14)
2 2
El trabajo complementario producido por las fuerzas de volumen y superficie en todo el sólido
es la integral, a su volumen o superficie, del trabajo unitario correspondiente. Su expresión en
régimen lineal es:

1 1
Wd*  
2 v
uT qv dv   uT qs ds
2 s
(2.15)

que, como puede comprobarse es igual al trabajo de las fuerzas Wd dado por (2.9).

2.2.2 Trabajo virtual


El trabajo virtual se define como el trabajo que efectúan las fuerzas aplicadas sobre la estructura
cuando ésta se somete a un pequeño desplazamiento hipotético, llamado desplazamiento
virtual, compatible con las condiciones de sustentación de la misma.
Para aplicar este concepto a un sólido deformable se varía el campo de desplazamientos u en
una magnitud u que es el desplazamiento virtual. Este es un campo de desplazamientos
continuo que cumple con la condición de pequeñas deformaciones y es compatible con todas
las condiciones de sustentación existentes en el sólido. Esto quiere decir que en aquellas zonas
del sólido donde existen desplazamientos impuestos de valor conocido, el desplazamiento
virtual es nulo. Durante esta variación del campo de desplazamientos todas las fuerzas aplicadas
sobre el sólido se mantienen constantes.

19
Teoremas fundamentales

Al aplicarse la variación u , también se produce una variación  en el vector de


deformaciones en la dirección de las fuerzas puntuales. El trabajo virtual que se produce es:

W   qTv udv   qTs uds  PT  (2.16)


v s

Esta expresión es válida tanto en régimen lineal como en régimen no lineal (figura 2.4).

P P
δP
δW W* δW *

W
∆ ∆
δ∆
Figura 2.4 Trabajo y trabajo virtual. Figura 2.5 Trabajo virtual complementario.

2.2.3 Trabajo complementario virtual


Por analogía con el trabajo virtual, se define el trabajo complementario virtual como el trabajo
producido por las fuerzas aplicadas sobre el sólido, cuando se aplica una variación hipotética a
dichas fuerzas llamada variación virtual, manteniendo fijos los desplazamientos (figura 2.5). La
variación virtual de las fuerzas debe cumplir con el equilibrio de fuerzas, por lo que es necesario
en general variar tanto las fuerzas exteriores como las reacciones en los puntos de apoyo.

Si la variación de las fuerzas es  qv ,  qs ,  P , el trabajo complementario virtual que se produce


es:

W *   uT qvdv   uT qsds  T P (2.17)


v s

Esta expresión es válida tanto en régimen lineal como en no lineal.

2.3 RESUMEN DE ELASTICIDAD

2.3.1 Campo de tensiones


Para introducir el concepto de tensión, se efectúa un corte arbitrario al sólido en equilibrio y en

dicho corte se considera un elemento infinitesimal de superficie ∆s, siendo n el vector unitario
normal a él. La resultante de las acciones que el resto del sólido efectúa sobre el elemento de
 
superficie está compuesta por una fuerza f y un momento m (figura 2.6).
Se define el vector tensión como:

n f
t  Lim (2.18)
s  0 s

El vector tensión depende de la orientación n del elemento de superficie, por lo que se añade
el superíndice n para indicarlo.

20
Teoremas fundamentales

f
∆s n

Figura 2.6 Fuerzas interiores sobre un sólido.


Con objeto de hallar una expresión más detallada del vector tensión se estudia el equilibrio de
fuerzas de un tetraedro elemental (figura 2.7). Este equilibrio se expresa en forma vectorial 1
como:
   
An t n  A1t 1  A2t 2  A3t 3  0 (2.19)

siendo:
An el área de la base del tetraedro,

n el vector unitario normal a la base del tetraedro,
Ai el área de la cara i del tetraedro,

t n el vector tensión sobre la base del tetraedro,

t i el vector tensión en la cara i del tetraedro.

-t1
n

-t2 tn

2
1
-t
3

Figura 2.7 Equilibrio de un tetraedro elemental.


Pero se cumple que:

Ai  An ni i  1, 3 (2.20)

luego el equilibrio queda:


   
t n  n1t 1  n2t 2  n 3t 3 (2.21)


A su vez cada vector tensión t i se puede expresar 2 en función de los tres vectores de la base ui
en la forma:
 
t i  ij u j i, j  1, 3 (2.22)

1 En los desarrollos siguientes se emplean indistintamente las denominaciones X,Y,Z o 1,2,3 para los ejes coordenados.
2 Con notación de subíndices, se emplea el criterio de la suma en los índices mudos.

21
Teoremas fundamentales

siendo ij las componentes del vector tensión t i en la cara i según los tres ejes. Sustituyendo
en la ecuación de equilibrio se obtiene:
   
t n  1 j u j n1  2 j u j n2  3 j u j n 3 (2.23)
 
t n  ij ni u j (2.24)

Esta es la denominada fórmula de Cauchy, que proporciona el valor del vector tensión en una
dirección cualquiera dada por el vector ni . Esta fórmula introduce el tensor de tensiones ij e

indica que multiplicando este tensor por el vector unitario de una dirección n se obtiene el
vector de tensiones en dicha dirección. Así pues, el tensor de tensiones caracteriza la totalidad
del estado de tensiones del material en el punto considerado y es independiente de la dirección
en que se mida.
La representación de la fórmula de Cauchy en notación de subíndices y matricial es:

t jn  ij ni tn  T n (2.25)

donde σ es la matriz que representa al tensor ij .

• El vector tensión se equilibra en el interior del sólido con el vector tensión en la cara opuesta
de la sección de corte, que es igual y de sentido contrario.
• En la superficie exterior del sólido (figura 2.8) el vector tensión se equilibra con las fuerzas
exteriores aplicadas sobre ella:
 
qs  t n (2.26)

Por lo tanto, se cumple que:


 
qs  ij ni u j qs  T n (2.27)

que es la expresión de la ecuación de equilibrio en la superficie.

tn qs

Figura 2.8 Equilibrio en la superficie del sólido.

2.3.2 Deformaciones unitarias


Al aceptarse la hipótesis de pequeñas deformaciones, las deformaciones unitarias se
representan mediante el tensor infinitesimal de deformaciones unitarias, cuya definición, en
función de las deformaciones, es:

1  ui u j 

ij    (2.28)
2  x j x i 

Se observa que es un tensor simétrico, por lo que sólo seis de sus componentes son distintas.

22
Teoremas fundamentales

Este tensor se emplea bien como tensor, tal y como se ha definido, o bien como un vector ε, que
agrupa sólo las seis componentes distintas. Cuando se usa como vector, para las tres
componentes de cortadura (aquellas en que i≠j) se emplean las deformaciones ingenieriles γ,
que son el doble de las exactas.

ui ui u j
ii  i  j ij    2ij i  j (2.29)
x i x j x i


 11 

 


 22 

 

 33 

  (2.30)

 12 


 
 23 

 


  

 31 
El empleo de esta representación simplifica algunos desarrollos posteriores, permitiendo pasar
con sencillez de la notación tensorial a la vectorial.

2.3.3 Ecuaciones de equilibrio


Para obtener las ecuaciones de equilibrio del sólido se aísla un subdominio arbitrario del mismo,
de volumen V y superficie S y se aplican sobre él las ecuaciones de equilibrio de fuerzas y de
momentos.

Equilibrio de fuerzas
Las tres ecuaciones de equilibrio del dominio se pueden expresar como

 qvidv   tinds  0 i  1, 3 (2.31)


V S

Las fuerzas en la superficie de dominio se pueden sustituir por su valor en función del tensor de
tensiones mediante la fórmula de Cauchy, quedando:

 qvidv    jin jds  0 i  1, 3 (2.32)


V S

Aplicando el teorema de la divergencia, la segunda integral se puede transformar en una integral


de volumen:

 ji
 qvidv   x j
dv  0 i  1, 3 (2.33)
V V

  ji 

 qvi  x  dv  0 i  1, 3 (2.34)
V 
j

Como el dominio V es arbitrario el integrando debe ser nulo, con lo que se obtiene:

 ji
 qvi  0 i  1, 3 (2.35)
x j

23
Teoremas fundamentales

que son las ecuaciones de equilibrio del sólido, expresadas usando el tensor de tensiones como
incógnita.

Equilibrio de momentos
Aplicando el equilibrio de momentos al dominio arbitrario, y tras un desarrollo que se omite, se
obtiene:

ij   ji    T (2.36)

Es decir que el tensor de tensiones es simétrico.

2.3.4 Ecuación constitutiva


La ecuación constitutiva del material representa su comportamiento mecánico y establece una
relación entre los tensores de tensiones y de deformaciones unitarias:

ij  Dijkl kl (2.37)

donde Dijkl es un tensor que define las propiedades del material. Es de orden 4 y por lo tanto
requiere 81 coeficientes para su definición; pero al ser los tensores σ y ε simétricos, el D también
lo es, por lo que sólo requiere 36 términos distintos. Por consideraciones termodinámicas
relativas a la naturaleza reversible del proceso de carga y descarga del material se puede reducir
el número de parámetros requeridos hasta 21. Finalmente, para materiales ortótropos
(materiales con dos direcciones preponderantes) el número de parámetros es de sólo 9; y si el
material es isótropo (materiales con propiedades iguales en todas las direcciones) se demuestra
que sólo son necesarios dos parámetros diferentes para definir el tensor D. Estos parámetros
son habitualmente el módulo de elasticidad E y el módulo de Poisson ν.
En particular se consideran aquí los materiales elásticos, en los cuales se cumple que el proceso
de carga y descarga del material se lleva a cabo siempre por la misma curva; y sea cual sea la
historia de cargas, el material siempre se encuentra en un punto de dicha curva característica
(figura 2.9).

ε
Figura 2.9 Ecuación constitutiva elástica
La expresión de la ecuación constitutiva para un material isótropo elástico, puesta en notación
matricial es:
  D (2.38)

24
Teoremas fundamentales

   
 1 0 0 0 
 1 1 
  

 xx   1 0 0 0    
  1     xx 
    1   
 yy       yy 
 1 0 0 0  
 zz  E (1   ) 1   1   zz 
   1  2    (2.39)
 xy  (1   )(1  2 )  0 0 0 0 0   xy 
     
 yz   2(1   )   yz 
 1  2   
    0 0 0 0 0   zx 
 zx   2(1   )   
 
 1  2 
 0 0 0 0 0 
 2(1   ) 

La matriz simétrica D se denomina matriz elástica. Si el material es lineal, los coeficientes de D


son constantes, y en caso contrario pueden ser función de la deformación o tensión en el
material.

2.4 DENSIDAD DE ENERGÍA DE DEFORMACIÓN


Se define la densidad de energía de deformación, o energía de deformación unitaria, como la
integral:
ij

U 0 (ij )   ijd ij (2.40)


0

con la condición de que sea sólo función del estado final de deformación unitaria, es decir que
la integral sea independiente del camino (figura 2.10).

U0
ε
Figura 2.10 Densidad de energía de deformación 𝑈𝑈0 .
Para ello debe cumplirse que el integrando sea una diferencial perfecta, es decir que exista una
magnitud U 0 tal que se cumpla:

dU 0  ijd ij (2.41)

Esto implica que las tensiones deben poderse obtener como

U 0
ij  (2.42)
ij

El análisis riguroso de la existencia de la densidad de energía requiere complejos razonamientos


termodinámicos, y de ellos se deduce que la función U 0 definida antes existe si el proceso de
carga y descarga es reversible. Esta condición se cumple siempre si el material tiene un

25
Teoremas fundamentales

comportamiento elástico, lineal o no, por lo que para todos los materiales elásticos puede
considerarse la existencia de U 0 .

El significado físico de la densidad de energía puede obtenerse efectuando el desarrollo que se


indica a continuación, que no se incluye aquí en detalle, y puede consultarse en Shames y Dym
(1985). Se considera un elemento diferencial de volumen y se aplican sobre sus caras las fuerzas
originadas por las tensiones; a continuación, se calcula el trabajo efectuado por dichas fuerzas
al producirse las deformaciones en las caras del elemento. El valor del trabajo que se obtiene,
dividido por el volumen el elemento, resulta ser igual al valor de la U 0 en ese punto.

Por lo tanto, puede decirse que la densidad de energía U 0 representa el trabajo efectuado en
una unidad de volumen por las tensiones, al producirse la deformación elástica del sólido. De
hecho, también se suele denominar a la densidad de energía como trabajo interno unitario.
Dado que el trabajo producido por las tensiones es igual a la energía que se acumula en el sólido,
ocurre que la densidad de energía U 0 es la energía elástica acumulada en el sólido por unidad
de volumen.
La densidad de energía puede expresarse en notación de vectores como:

U0   T d  (2.43)

En este caso las tres componentes de cortadura del vector ε son las distorsiones ingenieriles γ,
que son el doble de las reales. De esta forma la expresión de U 0 es la misma si se calcula a partir
de la fórmula en notación de tensores (2.40) o de vectores (2.43). Este es uno de los aspectos
que justifican el empleo de las distorsiones de cortadura ingenieriles.
Comprobación:

Si la energía se calcula empleando el tensor ij , su valor es:

ij

U0    11d 11  22d 22  33d 33  12d 12  21d 21  ... 
0

Si se emplea el vector de ε ingenieriles se obtiene:


ij

U0    11d 11  22d 22  33d 33  12d 12  ... 


0

Los tres términos debidos a la tensión axial (i=j) son iguales en ambos casos. Para cada tensión
cortante hay dos sumandos en el primer caso y sólo uno en el segundo caso, pero se comprueba
fácilmente que ambos son iguales, precisamente por ser la ij  2ij .

ij ij ij

  ijd ij   jid ji    ij d ij  d ji    ijd ij i  j (no sumar en i,j)
0 0 0

26
Teoremas fundamentales

Caso de material lineal


Si el material es elástico lineal (figura 2.11), la relación entre tensión y deformación es una matriz
D constante y la integral que define la densidad de energía puede efectuarse con sencillez:
 
1 1
U0   T
d   T DT d   2 T DT   2 T  (2.44)
 

σ σ

δU0
U0 U0
ε ε
Figura 2.11 Densidad de energía elástica Figura 2.12 Variación de la densidad de
en un material lineal. energía elástica.

Variación de la densidad de energía


Resulta de interés determinar la variación que sufre la densidad de energía cuando se aplica una
variación virtual a los desplazamientos u , manteniendo constante el valor de las tensiones, es
decir en condiciones similares a las aplicadas para calcular el trabajo virtual.
Al variar los desplazamientos u se origina una variación virtual de las deformaciones unitarias
ij , y ello da lugar a una variación de la densidad de energía (figura 2.12) cuyo valor es:

ij  ij ij  ij

U 0   ijd ij  ij  d ij  ij ij (2.45)


ij ij

2.5 ENERGÍA DE DEFORMACIÓN


La energía de deformación es la energía elástica total que se acumula en el sólido. Se obtiene
por integración de la densidad de energía a todo el volumen:
 ij 

U   U 0dv U     ijd ij  dv (2.46)
 0 
v v  

Caso de material lineal


Para un material lineal la densidad de energía tiene una expresión sencilla, por lo que la energía
total acumulada es:

1 1
U  
2 v
T D  dv   T  dv
2 v
(2.47)

Ejemplo. Energía acumulada en una pieza sometida a una distribución uniforme de tensiones
provocada por una fuerza axial N, sobre un área A.

27
Teoremas fundamentales

N  N
  
A E EA

1 1 N N 1 N2
2 2  EA A 2  EA
T
U   dv  Adx  dx

Fórmula de Clapeyron
En el caso de un sólido elástico lineal, la energía elástica acumulada U es igual al trabajo
efectuado por las fuerzas exteriores aplicadas, de acuerdo con la fórmula deducida por
Clapeyron en 1833. Para el caso de fuerzas puntuales dicha fórmula se puede poner como:

Pi i 1 T
U  WP   2

2
P  (2.48)
i

Variación de la energía de deformación


Si la densidad de energía U0 sufre una variación, la energía total acumulada U sufre también una
variación, cuyo valor es:

U   U 0dv   ij ijdv (2.49)


v v

2.6 DENSIDAD DE ENERGÍA DE DEFORMACIÓN COMPLEMENTARIA


De manera análoga a la densidad de energía de deformación se define la densidad de energía
de deformación complementaria o energía de deformación unitaria complementaria como la
integral:
ij

U 0* (ij )   ijd ij (2.50)


0

con la condición de que sea sólo función del estado final de tensión, es decir que la integral sea
independiente del camino (figura 2.13). Para ello debe cumplirse que el integrando sea una
diferencial perfecta, es decir que exista una magnitud U 0* tal que se cumpla

dU 0*  ijd ij (2.51)

Esto implica que las deformaciones unitarias deben poderse obtener como

U 0*
ij  (2.52)
ij

Figura 2.13 Densidad de energía


complementaria.

28
Teoremas fundamentales

El análisis de la existencia de la densidad de energía complementaria es similar al de la densidad


de energía, y al igual que para ésta se demuestra que la densidad de energía complementaria
existe si el material tiene un comportamiento elástico. En realidad, la densidad de energía
complementaria representa el trabajo complementario efectuado por las tensiones al
producirse la deformación elástica, en una unidad de volumen.
La densidad de energía complementaria puede expresarse también en notación de vectores
como:

U 0*   T d  (2.53)

En este caso las tres componentes de cortadura del vector ε son las distorsiones ingenieriles γ,
con el fin de que la expresión (2.53) proporcione el mismo valor que la (2.50).

Caso de material lineal


Si el material es elástico lineal (figura 2.14), la relación entre tensión y deformación es una matriz
D constante, y la integral que define la densidad de energía complementaria puede efectuarse
con sencillez, obteniéndose:
 
1 1 1 T
  T DT d   2 T DT   2  D1 
T
U 0*  T
d     U0 (2.54)
 
2

Es decir que la densidad de energía en un material lineal tiene el mismo valor que la densidad
de energía complementaria.

σ
δσ

U*0 δU*0

ε
Figura 2.14 Densidad de energía y Figura 2.15 Variación de la densidad de energía
densidad de energía complementaria en complementaria.
un material lineal

Variación de la densidad de energía complementaria


Para los desarrollos posteriores, resulta de interés determinar la variación que sufre la densidad
de energía complementaria cuando se aplica una variación virtual a las fuerzas exteriores,
manteniendo constante el valor de las deformaciones, es decir en condiciones similares a las
aplicadas para calcular el trabajo virtual complementario.
La variación de las fuerzas produce una variación virtual de las tensiones δσ, y ello da lugar a
una variación de la densidad de energía complementaria (figura 2.15) cuyo valor es:
ij ij

U 0*   ijd ij  ij  d ij  ij ij (2.55)


0 0

29
Teoremas fundamentales

2.7 ENERGÍA DE DEFORMACIÓN COMPLEMENTARIA


La energía de deformación complementaria es la integral de la densidad de energía
complementaria a todo el volumen del sólido:
 ij 

*
U   U 0*dv U  *
   ijd ij  dv (2.56)
 0 
v v  

Caso de material lineal


Para un material lineal la densidad de energía complementaria tiene una expresión sencilla, por
lo que la energía complementaria total acumulada es:

1 1
U*  
2 v
T D1 dv   T  dv  U
2 v
(2.57)

y tiene el mismo valor que la energía elástica.

2.8 PRINCIPIO DEL TRABAJO VIRTUAL


Se considera un sólido en equilibrio y se estudia la expresión del trabajo virtual producido en él
al aplicar una variación virtual a las deformaciones u . En notación de subíndices este trabajo
virtual es:

W   qvi uidv   qsi uids (2.58)


v s

En esta expresión no se ha introducido el término correspondiente a las fuerzas puntuales. Las


fuerzas de superficie aplicadas en el contorno del sólido se pueden poner en función del tensor
de tensiones en dicho contorno mediante la fórmula de Cauchy:

W   qvi uidv   ij n j uids (2.59)


v s

La integral de superficie puede transformarse en una integral de volumen aplicando el teorema


de la divergencia:

  ij ui 
W   qvi uidv   x j
dv (2.60)
v v

 ij  ui
  uidv 
W   qvi  x 
 ij x j
dv (2.61)
v j v

Como el sólido está en equilibrio, la primera integral es nula pues su integrando son las
ecuaciones de equilibrio del sólido.
Para desarrollar la segunda integral, se considera la descomposición del tensor gradiente de la
deformación en sus componentes simétrica y antisimétrica:

ui 1  ui u j  1  ui u j 


  ij  ij
       (2.62)
x j 2  x j x i  2  x j x i 

30
Teoremas fundamentales

donde se han identificado el tensor de deformaciones unitarias infinitesimales ij y el tensor de


rotación (antisimétrico) ij . Esta misma relación es aplicable a la variación de ui , dado que los
operadores variación  y derivada son intercambiables.

ui
 ij  ij (2.63)
x j

Sustituyendo en la expresión del trabajo virtual se obtiene.

W   ij  ij  ij dv    ij ij  ij ij dv (2.64)
v v

El segundo término es nulo pues representa el producto interno de un tensor simétrico ij por
uno antisimétrico ij , con lo que se obtiene:

W   ij ijdv (2.65)


v

Sustituyendo el trabajo virtual por su valor se obtiene:

 qvi uidv   qsi uids   ij ijdv (2.66)


v s v

que es la expresión del principio de los trabajos virtuales aplicado a un sólido elástico. El término
de la izquierda es el trabajo virtual de las fuerzas exteriores, mientras que el de la derecha
representa el trabajo virtual interno, esto es, el trabajo virtual que hacen las fuerzas originadas
por las tensiones cuando el campo de deformaciones unitarias sufre una variación virtual, a
tensión constante.
La deducción anterior ha permitido hallar una condición necesaria para el equilibrio, y mediante
un desarrollo similar puede demostrarse que dicha condición es también suficiente (ver Shames
y Dym, 1985).
Se puede por lo tanto enunciar que la condición necesaria y suficiente para que un sólido
deformable esté en equilibrio es que para cualquier variación virtual de las deformaciones
(compatibles con los enlaces) el trabajo virtual de las fuerzas exteriores sea igual al trabajo
virtual interno de las tensiones.
Tal y como se ha obtenido, este principio es válido para cualquier tipo de material, elástico o no,
pues no se ha incluido en él la ecuación constitutiva. Está limitado a pequeñas deformaciones
pues la condición de equilibrio se ha aplicado en el estado sin deformar. También es aplicable a
problemas con grandes deformaciones si el dominio donde se aplica el equilibrio es la situación
deformada.

Caso de material elástico


Si el material es elástico, existe la energía de deformación U , y puede comprobarse que el
término de la derecha del Principio del Trabajo Virtual, coincide con la variación de dicha energía
(ecuación (2.45)). Por lo tanto, se puede poner:

W   U 0dv  U (2.67)
v

31
Teoremas fundamentales

Se puede por lo tanto enunciar que la condición necesaria y suficiente para que haya equilibrio,
en una estructura elástica, es que para cualquier desplazamiento virtual (compatible con los
enlaces) el trabajo virtual de las fuerzas exteriores sea igual a la variación de la energía elástica
(figura 2.16).

q σ

σδε=δU0
δW
W U0
u ε
δu δε
Figura 2.16 Interpretación geométrica del principio del trabajo virtual.

2.9 PRINCIPIO DE LA MÍNIMA ENERGÍA POTENCIAL


Se considera un sólido elástico, para el que por lo tanto existe la energía elástica. Se define el
potencial de las fuerzas exteriores V como una función del campo de deformaciones y de las
cargas:

V   qvi uidv   qsi uids (2.68)


v s

Si se aplica una variación virtual a las deformaciones, el potencial de las fuerzas sufre una
variación de valor:

V   qvi uidv   qsi uids  W (2.69)


v s

Esta variación coincide con el valor del trabajo virtual cambiado de signo. Aplicando el principio
de los trabajos virtuales se puede poner que, para cualquier desplazamiento virtual:
V  W  U (2.70)

(U  V )  0 (2.71)

La cantidad   U  V es la energía potencial total del sólido:

  U  V  U   qvi uidv   qsi uids (2.72)


v s

La ecuación (2.71) indica que el potencial total π es estacionario para cualquier desplazamiento
virtual. Queda así demostrado que la condición necesaria para que la estructura esté en
equilibrio es que el potencial total sea estacionario. Por un proceso similar puede demostrarse
que la condición de potencial estacionario es una condición suficiente para el equilibrio.
Se puede por lo tanto enunciar el principio de la mínima energía potencial como: la condición
necesaria y suficiente para que un sólido esté en equilibrio es que el potencial total π sea
estacionario para cualquier variación virtual de las deformaciones. Es decir que, en el equilibrio,
los campos de deformaciones y tensiones y las fuerzas exteriores definen un valor extremo del
potencial total.

32
Teoremas fundamentales

Se puede demostrar también que el potencial total π tiene un valor mínimo en la posición de
equilibrio del sólido, comparado con el valor en cualquier posición vecina admisible (ver Oden,
1980). Por lo tanto, dicha posición es de equilibrio estable.

2.10 PRINCIPIO DEL TRABAJO VIRTUAL COMPLEMENTARIO


Se considera un sólido en equilibrio y se estudia la expresión del trabajo virtual complementario
producido al aplicar una variación virtual a las fuerzas exteriores. En notación de subíndices el
trabajo virtual complementario se expresa como:

W *   ui qvidv   ui qsids (2.73)


v s

La variación de las fuerzas de superficie aplicadas en el contorno del sólido se puede poner en
función del tensor de tensiones en dicho contorno mediante la fórmula de Cauchy.

W *   ui qvidv   ui ij n jds (2.74)


v s

La integral de superficie puede transformarse en una integral de volumen aplicando el teorema


de la divergencia:

  ui ij 
W *   ui qvidv   x j
dv (2.75)
v v

 ij  u

W *   ui  qvi   dv   x i ijdv (2.76)
v
x 
j v j

Como el sólido está en equilibrio, la primera integral es nula, pues su integrando es la variación
de las ecuaciones de equilibrio.
Para desarrollar la segunda integral se considera la descomposición del tensor gradiente de la
deformación en sus componentes simétrica y antisimétrica, dada por (2.62). Sustituyendo en la
expresión del trabajo virtual se obtiene:

W *    ij  ij  ijdv    ij ij  ij ij dv (2.77)


v v

El segundo término es nulo pues representa el producto interno de un tensor simétrico ij por
uno antisimétrico ij , con lo que se obtiene:

W *   ij ijdv (2.78)


v

 ui qvidv   ui qsids   ij ijdv (2.79)


v s v

Esta es la expresión del principio del trabajo virtual complementario. El término de la izquierda
es el trabajo virtual complementario de las fuerzas exteriores, mientras que el de la derecha
representa el trabajo virtual complementario interno, esto es, el trabajo virtual complementario

33
Teoremas fundamentales

que hacen las deformaciones unitarias, cuando el campo de tensiones originadas por las fuerzas
exteriores sufre una variación virtual, a deformación constante.
La deducción anterior ha permitido hallar una condición necesaria para el equilibrio, pero
mediante un desarrollo similar puede demostrarse que dicha condición es también suficiente.
Se puede por lo tanto enunciar que la condición necesaria y suficiente para que un sólido
deformable esté en equilibrio es que para cualquier variación virtual de las fuerzas exteriores
(que satisfaga el equilibrio) el trabajo virtual de complementario producido por las
deformaciones sea igual al trabajo virtual complementario interno de las tensiones.
Tal y como se ha obtenido este principio es válido para cualquier tipo de material, elástico o no,
pues no se ha incluido en él la ecuación constitutiva. Está limitado a las pequeñas deformaciones
pues la condición de equilibrio se ha aplicado en el estado sin deformar.

Caso de material elástico

Si el material es elástico, existe la energía de deformación complementaria U * , y puede


comprobarse que el término de la derecha del Principio del Trabajo Virtual Complementario
(2.79) coincide con la variación de dicha energía (ecuación (2.55)). Por lo tanto, se puede escribir:

W *   U 0*dv  U * (2.80)
v

Por lo tanto, la condición necesaria y suficiente para que un sólido elástico esté en equilibrio es
que para cualquier variación virtual de las fuerzas (que cumpla el equilibrio) el trabajo virtual
complementario producido sea igual a la variación de la energía complementaria elástica. La
figura 2.17 muestra las distintas magnitudes involucradas.

q δW * σ
δq δσ

W* U*0 εδσ=δU0*

u ε

Figura 2.17 Interpretación geométrica del principio del trabajo virtual complementario.

2.11 PRINCIPIO DE LA MÍNIMA ENERGÍA POTENCIAL COMPLEMENTARIA


Se considera un sólido elástico, para el que por lo tanto existe la energía elástica
complementaria. Se define el potencial complementario de las fuerzas exteriores V * como una
función del campo de deformaciones y de las cargas:

V *   qvi uidv   qsi uids (2.81)


v s

Si se aplica una variación virtual a las fuerzas exteriores, el potencial complementario de las
fuerzas sufre una variación de valor:

34
Teoremas fundamentales

V *   qvi uidv   qsi uids  W * (2.82)


v s

Esta variación coincide con el valor del trabajo virtual complementario cambiado de signo.
Aplicando el principio del trabajo virtual complementario se puede poner que, para cualquier
variación virtual de las fuerzas:

V *  W *  U * (2.83)

(U *  V * )  0 (2.84)

La cantidad *  U *  V * se llama energía potencial complementaria total del cuerpo:

*  U *  V *  U *   qvi uidv   qsi uids (2.85)


v s

La ecuación (2.84) indica que * es estacionario, para cualquier variación virtual de las fuerzas.
Queda así demostrado que el potencial total complementario es estacionario si la estructura
está en equilibrio, es decir que se trata de una condición necesaria. Por un proceso similar puede
demostrarse que la condición de potencial complementario estacionario es una condición
suficiente para el equilibrio.
Se puede por lo tanto enunciar el principio de la mínima energía potencial complementaria
como: la condición necesaria y suficiente para que un sólido esté en equilibrio es que el potencial
total complementario * sea estacionario, es decir que los campos de deformaciones y
tensiones y las fuerzas exteriores definan un valor del potencial total complementario que
adopte un valor extremo.

Se puede demostrar también que el potencial complementario total * tiene un valor mínimo
en la posición de equilibrio del sólido, comparado con el valor en cualquier posición vecina
admisible. Por lo tanto, dicha posición es de equilibrio estable.

2.12 PRIMER TEOREMA DE CASTIGLIANO


Se considera un sólido elástico en equilibrio, sometido a un sistema de N cargas puntuales
exteriores Pi , que pueden ser indistintamente fuerzas o momentos. En cada punto de aplicación
de una carga se identifica la deformación i en la dirección de la carga, que es un
desplazamiento si se trata de una fuerza o un giro si se trata de un momento (figura 2.18).

Figura 2.18 Sólido elástico sometido a


un sistema de cargas puntuales.

35
Teoremas fundamentales

Supongamos que es posible expresar la energía elástica almacenada en el sólido en función de


las deformaciones U (i ) . El potencial total puede entonces ponerse como:

  U (i )  V  U (i )   Pi i (2.86)


i 1,N

Al estar el sólido en equilibrio, este potencial es estacionario, con lo que:


  0 i   i
i  0 (2.87)
i 1,N

Desarrollando la derivada del potencial:


 U 

 
  i  Pi i   0 (2.88)
i 1,N i

 U 

 
   Pi  i  0 (2.89)
i 1,N i

Pero al ser la variación de los desplazamientos arbitraria, debe ser cero cada uno de los términos
del sumatorio, es decir:

U
Pi  i  1, N (2.90)
i

Esta es la expresión del conocido primer teorema de Castigliano (1879), que es de gran utilidad
para el análisis de estructuras, y que de hecho es la base del denominado método de rigidez. Es
aplicable a sistemas elásticos, con la condición de que pueda expresarse la energía elástica en
función de las deformaciones. En estructuras reticulares formadas por vigas, con las
suposiciones habituales para su análisis, siempre es posible expresar dicha energía en función
de una serie de parámetros de deformación (desplazamientos y giros de los extremos de las
vigas), por lo que este teorema es de gran interés.

2.13 SEGUNDO TEOREMA DE CASTIGLIANO


Se considera nuevamente un sólido elástico en equilibrio (figura 2.18), sometido a un sistema
de cargas puntuales exteriores Pi , y sean i las deformaciones en la dirección de las cargas.

Se supone ahora que es posible expresar la energía elástica complementaria almacenada en el


sólido en función de las fuerzas U * (Pi ) . El potencial complementario total puede entonces
ponerse como:

*  U * (Pi )  V *  U * (Pi )   i Pi (2.91)


i 1,N

Al estar el cuerpo en equilibrio, este potencial complementario es estacionario, con lo que:

*
*  0 Pi   P  0
Pi i
(2.92)
i 1,N

36
Teoremas fundamentales

 U *   0

  P
Pi  i Pi 

(2.93)
i 1,N i

 U *  P  0

  P
 i  i

(2.94)
i 1,N i

Al ser la variación de las fuerzas arbitraria, debe ser cero cada uno de los términos del sumatorio,
es decir:

U *
i  i  1, N (2.95)
Pi

Si el sólido es lineal la energía y la energía complementaria coinciden, con lo que queda:

U
i  i  1, N (2.96)
Pi

Esta es la expresión del conocido segundo teorema de Castigliano (1879), de enorme utilidad
para el análisis de estructuras y en particular para el cálculo de deformaciones. De hecho, este
teorema es la base del denominado método de flexibilidad para análisis estructural. Es aplicable
a sistemas elásticos, con la condición de que pueda expresarse la energía elástica
complementaria en función de las fuerzas generalizadas, lo cual es siempre posible en
estructuras reticulares con las suposiciones que habitualmente se hacen para su estudio.

2.14 TEOREMA DE BETTI-RAYLEIGH O DEL TRABAJO RECÍPROCO


Sea un sistema elástico lineal, sometido a dos sistemas de fuerzas distintos (figura 2.19):

• Sistema A, compuesto por una sola fuerza PA , que produce una deformación AA en su
punto de aplicación A y AB en otro punto B.

• Sistema B, compuesto por una sola fuerza PB , que produce una deformación BB en su
punto de aplicación B y BA en el otro punto A.

PA
A
∆A
B
∆B
A B
A

A ∆B
A PB
B B

Sistema A Sistema B
Figura 2.19 Sistemas de fuerzas y deformaciones recíprocas.
Si se aplican ambos sistemas sobre el sólido, en primer lugar, el sistema A y a continuación el B,
el trabajo que producen es:

1 1
W A,B  PAA B B
A  PB B  PAA (2.97)
2 2

37
Teoremas fundamentales

El primer sumando corresponde al trabajo efectuado por la fuerza PA durante su aplicación, el


segundo corresponde al trabajo producido por la fuerza PB durante su aplicación y el último
corresponde al trabajo efectuado por PA durante la aplicación de PB .

Se considera ahora la situación inversa: se aplica en primer lugar el sistema B y a continuación


el A. El trabajo que se produce es:

1 1
W B ,A  PB BB  PAA A
A  PB B (2.98)
2 2
El primer sumando corresponde al trabajo efectuado por la fuerza PB durante su aplicación, el
segundo corresponde al trabajo producido por la fuerza PA durante su aplicación y el último
corresponde al trabajo efectuado por PB durante la aplicación de PA .

Como el trabajo total es el mismo en ambos casos, igualándolos se obtiene:

PA BA  PB BA (2.99)

Esta es la expresión del teorema del trabajo recíproco, enunciado por E. Betti (1872) y Lord
Rayleigh (1874). Se puede enunciar como: el trabajo producido por un sistema de fuerzas A
actuando sobre las deformaciones producidas por otro sistema B es igual al trabajo producido
por el sistema de fuerzas B actuando sobre las deformaciones producidas por el sistema A.
Este teorema es aplicable a sólidos elásticos y lineales, donde es aplicable el principio de
superposición. Es válido para cualquier tipo de fuerza o momento, considerando en cada caso la
deformación correspondiente en la dirección de la fuerza o momento. En el caso general, si
actúan fuerzas de volumen y de superficie, la expresión del teorema de los trabajos recíprocos
es:
T T T T

 qvA uBdv   qsA uBds   qvB uAdv   qsB uAds (2.100)


v s v s

2.15 TEOREMA DE MAXWELL DE LAS DEFORMACIONES RECÍPROCAS


Sea un sistema elástico lineal, sometido a dos sistemas de fuerzas distintos (figura 2.20):

• Sistema A, compuesto por una sola fuerza unitaria PA  1 , que produce una
deformación AA en su punto de aplicación A y AB en otro punto B.

• Sistema B, compuesto por una sola fuerza unitaria PB  1 , que produce una
deformación BB en su punto de aplicación B y BA en el otro punto A.

Aplicando el teorema del trabajo recíproco de Betti-Rayleigh se cumple que el trabajo cruzado
entre los dos sistemas es el mismo:
B
PA A  PB BA (2.101)

Al ser las dos fuerzas unitarias, se obtiene que:

BA  A
B (2.102)

38
Teoremas fundamentales

Esta es la expresión del teorema de las deformaciones recíprocas. Puede enunciarse como: la
deformación inducida en un punto A por una fuerza unitaria aplicada en otro punto B es igual a
la deformación inducida en B por una fuerza unitaria aplicada en A.

PA=1
B
A A
∆B A ∆A ∆B
B

A
A PB=1
B B

Sistema A Sistema B
Figura 2.20. Sistemas de fuerzas unitarias y deformaciones recíprocas.
Este teorema fue obtenido por Maxwell (1864) para el caso de celosías y en realidad es un caso
particular el teorema del trabajo recíproco. Aunque aquí se ha deducido para fuerzas, puede
aplicarse a cualquier tipo de esfuerzo (fuerza o momento) y de deformación (desplazamiento o
giro), utilizando siempre fuerzas o momentos de valor unidad y midiendo la deformación
correspondiente en la dirección del esfuerzo.

Generalización del teorema de Maxwell


En algunos casos resulta interesante poder relacionar las deformaciones que se producen en
estructuras que están cargadas con varias fuerzas unitarias. Sea de nuevo un sólido elástico
lineal, sometido a dos sistemas de fuerzas distintos:

• El sistema A está compuesto por una sola fuerza unitaria PA  1 situada en el punto A
(figura 2.21).Produce las siguientes deformaciones: AA en el punto A y ABi en el punto 𝐵𝐵𝑖𝑖 .

PA=1

A
∆A
A
∆BN
A
BN

∆B1
A

B1 Bi
Figura 2.21 Sistema A formado por una
∆Bi
A
fuerza unitaria en A.

• El sistema B está formado por N fuerzas unitarias PBi  1 situadas en los puntos Bi. Produce
las siguientes deformaciones: BA en el punto A y BBi en el punto Bi.

Este sistema se puede descomponer en suma de N sistemas Bi, cada uno cargado con una
sola fuerza PBi  1 (figura 2.22).

39
Teoremas fundamentales

Caso B Caso Bi
B A
∆A B
Bi
∆A Bi
A
BN
∆BN ∆BN
BN


PBN=1

PB1=1 Bi
PBi=1 ∆B1 PBi=1
B1 B
B1
∆B1 Bi
Bi B
∆Bi Bi ∆Bi

Figura 2.22 Sistema B formado por N fuerzas unitarias.


Por lo tanto, se puede poner que:
B
A   ABi (2.103)
i 1, N

Aplicando el teorema de reciprocidad de Maxwell entre los casos A y Bi, se cumple que:

Bi A
A  Bi (2.104)

y sustituyendo en la expresión (2.103) resulta:

BA   ABi (2.105)


i 1, N

Esta es una expresión generalizada del teorema de Maxwell, para el caso de que haya varias
cargas unitarias en uno de los sistemas, como se muestra en la figura 2.23.

PA=1
A
A B

A

A ∆A
A
BN BN PBN=1
BN

∆B1
A
PB1=1
B1 Bi B1 Bi


A
Bi
PBi=1

Figura 2.23 Sistema generalizado de deformaciones recíprocas.

2.16 TEOREMA DE CROTTI - ENGESSER


La expresión de este teorema ha sido obtenida durante la deducción del segundo teorema de
Castigliano (ecuación (2.95)), del cual es una generalización:

U *
i  i  1, N (2.106)
Pi

Este teorema fue propuesto en esta forma, y de manera casi simultánea e independiente, por F.
Crotti en 1888 y F. Engesser en 1889. Se trata por lo tanto de una generalización del segundo
teorema enunciado por Castigliano, y resulta muy práctico para calcular deformaciones en una
estructura en la que se conoce su energía complementaria.

40
Teoremas fundamentales

2.17 TEOREMA DE ENGESSER


Sea una estructura reticular, con material elástico y sometida a un sistema de cargas general,
incluyendo cargas puntuales, de superficie y de volumen.
Se considera un esfuerzo interno cualquiera (esfuerzo axial N, momento flector M o esfuerzo
cortante V), que se denomina genéricamente X , y se aplica la siguiente variación virtual al
sistema de fuerzas:
• Todas las fuerzas exteriores y todas las reacciones se mantienen constantes.
• El esfuerzo interior X se varía en una magnitud X . Al ser un esfuerzo interior, siempre
estará formado por una pareja de fuerzas o momentos iguales y de sentido contrario y su
variación también estará compuesta por dos fuerzas o momentos iguales y de sentido
contrario (figura 2.24).

M M
∆ V
δM
N
∆ N
δM
∆ δV

δN δN δV
V
Figura 2.24 Variación de los esfuerzos interiores en piezas prismáticas.
Se puede comprobar que la variación virtual de las fuerzas cumple con la condición de equilibrio.
Sea  la componente de la deformación en la dirección de la fuerza interior. El trabajo virtual
complementario producido por la variación de fuerzas aplicada resulta ser nulo:

W *  (X )  (X )  0 (2.107)

Aplicando el principio del trabajo virtual complementario:

W *  0  U * (2.108)

Pero la variación de la energía complementaria siempre se puede poner como:

U *
U *  X  0 (2.109)
X
Como esto debe satisfacerse para cualquier variación X , se debe cumplir que

U *
0 (2.110)
X
Esta expresión es conocida como segundo teorema de Engesser (para evitar confusiones con el
teorema de Crotti - Engesser), y es válido para cualquier fuerza interior X en una estructura
reticular. Resulta muy útil, como se verá más adelante, para formular las ecuaciones de
compatibilidad de deformaciones en el método de flexibilidad.

41
Teoremas fundamentales

2.18 TEOREMA DE MÉNABRÉA


Si la estructura es lineal, y no hay efectos térmicos, la energía y la energía complementaria son
iguales, con lo que el segundo teorema de Engesser queda:

U
0 (2.111)
X
Esta expresión constituye el llamado teorema de Ménabréa (1858), quien lo enunció para el caso
particular de las estructuras de celosía hiperestáticas.

2.19 ESTRUCTURAS SOMETIDAS A CARGAS TÉRMICAS


La existencia de variaciones en la temperatura de un sólido deformable afecta a su
comportamiento estructural, modificando las tensiones y deformaciones que aparecen en él. En
ese apartado se revisan las principales magnitudes ya presentadas y se estudia la influencia que
tiene sobre ellas la existencia de temperaturas.
En primer lugar, hay que decir que las expresiones del tensor de tensiones y de la fórmula de
Cauchy no se ven afectadas por la presencia de temperaturas, pues su obtención está basada
solamente en criterios de equilibrio de un elemento diferencial.

2.19.1 Deformaciones unitarias


En presencia de temperaturas, el campo de deformaciones unitarias tiene dos componentes:

  0  m (2.112)

Siendo:
•  : deformaciones unitarias totales existentes en el sólido. Su expresión corresponde al
tensor infinitesimal de deformaciones ya definido en la ecuación (2.28).

• 0 : deformaciones unitarias iniciales producidas por la presencia de las temperaturas.


Corresponden a las deformaciones unitarias que aparecen en el sólido cuando éste se
halla en el estado de tensión nula, o de libre dilatación, es decir cuando el sólido no está
sometido a ninguna fuerza exterior y puede dilatarse libremente.

• m : deformaciones unitarias producidas únicamente por las fuerzas aplicadas sobre el


sólido.
Las deformaciones unitarias de origen térmico en un punto cualquiera tienen la expresión
general siguiente, en notación de tensores:

0ij  T ij (2.113)

siendo α el coeficiente de dilatación lineal del material, T la temperatura en el punto y ij la


delta de Kronecker 3. La expresión anterior indica que la dilatación térmica produce un aumento
uniforme de volumen y no genera deformaciones unitarias de cortadura.

3 La delta de Kronecker se define como: ij  1 i  j ij  0 i  j

42
Teoremas fundamentales

Para el caso plano, el vector de deformaciones unitarias térmicas es (figura 2.25):

    T 
 0x   
0   0y    T  (2.114)
   
    0 
 0xy   

αTdy

dy
αTdx
dx

Figura 2.25 Deformaciones unitarias térmicas en el plano.

2.19.2 Ecuación constitutiva con temperaturas


Cuando existen deformaciones unitarias iniciales 0 , la ecuación constitutiva del material tiene
la forma:

  D(  0 ) (2.115)

Lo habitual es que las deformaciones unitarias iniciales 0 se produzcan por variaciones en la


temperatura, pero pueden originarse en cualquier otro fenómeno, como por ejemplo por
errores en la forma del dominio material. La figura 2.26 muestra la representación gráfica de la
ecuación constitutiva para el caso de una dimensión.

Figura 2.26 Ecuación constitutiva con temperaturas


Despejando las deformaciones unitarias se obtiene:

  0  D1 (2.116)

Comparando esta ecuación con la definición de las componentes del tensor  , se deduce que
sólo las deformaciones unitarias m producen tensión.

2.19.3 Energía elástica con temperaturas


La energía elástica tiene la misma definición en presencia de temperaturas, aunque su valor será
lógicamente distinto. Para un material elástico lineal, en el que la matriz D es constante, su valor
es:

43
Teoremas fundamentales

  
U 0T   T
d   T
D d    T0 DT d 
T
(2.117)
  

1 T
U 0T   D  T0 D (2.118)
2
El primer término corresponde al área del triángulo ABC en la figura 2.27, y el segundo al área
del rectángulo ODCB.

σ σ
A
U0T

δU0T
D ε
O U0T ε
ε0

B C

Figura 2.27 Energía elástica con temperatura. Figura 2.28 Variación de la energía elástica.
Al aplicarse una variación en el campo de deformaciones, la variación de la energía es:
   
U 0T   T
 d   T
 d   T   U 0 (2.119)
 

Es decir que la variación de la energía es la misma con y sin cargas térmicas (figura 2.28).

2.19.4 Principio de Trabajo Virtual con temperaturas


El Principio del Trabajo Virtual tiene la misma expresión genérica que en el caso sin
temperaturas, pues en su deducción no interviene la ecuación constitutiva. Además, la variación
de la energía elástica es la misma con y sin temperatura (figura 2.29).

W   U 0T dv   U 0dv  U (2.120)
v v

q σ

δW0
σδε=δU0
W0 U0T
u ε
δu δε
Figura 2.29 Interpretación geométrica del principio del Trabajo Virtual con temperaturas.

44
Teoremas fundamentales

2.19.5 Energía complementaria


La densidad de energía complementaria con temperatura tiene lógicamente la misma definición
que sin ella:

U 0*T   T d  (2.121)

Sustituyendo la expresión de las deformaciones unitarias, en notación de subíndices:


ij ij ij

U 0*T   0ijd ij   mijd ij   T ijd ij  U 0* (2.122)


0 0 

La primera integral contiene el producto interno de la delta de Kronecker por el tensor de


tensiones, que es igual a la suma de los términos de la diagonal del tensor de tensiones. La
segunda integral es la densidad de energía complementaria en ausencia de temperaturas.
ij

U 0*T   Td ii  U 0*  T ii  U 0* (2.123)


La expresión ii es el primer invariante del tensor de tensiones (suma de los términos de la
diagonal).
Por lo tanto, en la densidad de energía complementaria con temperaturas se añade un nuevo
sumando, de valor proporcional al nivel de tensiones. Este nuevo sumando corresponde al área
rayada en la figura 2.30.

σ *
U0T σ
αTδσ δU*0

U*0 δσ

ε
αT αT ε

Figura 2.30 Densidad de energía Figura 2.31 Variación de la energía complementaria


complementaria con temperaturas. con temperaturas.

La variación de la densidad de energía complementaria al aplicar una variación en las fuerzas


exteriores es:

U 0*T  ij ij  0ij ij  mij ij  T ij ij  U 0* (2.124)

U 0*T  T ii  U 0* (2.125)

Se observa que aparece un nuevo término, que es proporcional al nivel de tensiones y a la


temperatura, y que se suma a la variación de la energía complementaria que había en el caso
sin temperaturas. Su representación gráfica se muestra en la figura 2.31.

45
Teoremas fundamentales

2.19.6 Principio del trabajo virtual complementario


La expresión del principio del trabajo virtual complementario es la misma que en el caso sin
temperatura, pues en su deducción no interviene la ecuación constitutiva:

W *   ij ijdv (2.126)


v

Sustituyendo el valor de las deformaciones unitarias se obtiene:

W *   T iidv   mij ijdv (2.127)


v v

Si el sólido es elástico queda la expresión:

W *   T iidv   U 0*dv   U 0*T dv  UT* (2.128)


v v v

Esta es la expresión del principio del trabajo virtual complementario en presencia de variaciones
de temperatura en el sólido, que es similar a la obtenida sin temperaturas, y en la que
únicamente cambia el valor de la expresión de la variación de la energía complementaria. La
figura 2.32 resume la situación.

q σ
*
δW0 δU*0T
δq δσ

u αT ε

Figura 2.32 Interpretación geométrica del principio del Trabajo Virtual complementario
con temperaturas.

46
Teoremas fundamentales

2.20 BIBLIOGRAFÍA
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Londres, 1960.
2. Betti, E., Teoria della Elasticita, Il Nuovo Cimento, Serie 2, Vol. 7 y 8, 1872.
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Architekten und Ingenieur Vereins zu Hannover, Vol. 35, pp. 733-744, 1889.
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Philosophical Magazine, Vol. 27, pp. 294-299, 1864.
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8. Oravas, G. A., y McLean, L., Historical Development of Energetical Principles in
Elastomechanics, Applied Mechanics Review, Parte I, Vol. 19, Nº 8, pp. 647-658, Agosto
1966.
9. Oravas, G. A., y McLean, L., Historical Development of Energetical Principles in
Elastomechanics, Applied Mechanics Review, Parte II, Vol. 19, Nº 11, pp. 919-933,
Noviembre 1966.
10. Pilkey, W. D., y Wunderlich, W., Mechanics of Structures, Variational and Computational
Methods, CRC Press, Boca Ratón, 1994.
11. Rayleigh, J. W., A Statical Theorem, Philosophy Magazine, Vol. 48, pp. 452-456, 1874.
12. Shames, I. H., y Dym, C. L., Energy and Finite Element Methods in Structural Mechanics,
McGraw-Hill, New York, 1985.
13. Lubliner, J., Papadopoulos, P., Introduction to Solid Mechanics, 2nd Edition, Springer, 2017.
14. Tauchert, T. R., Energy Principles in Structural Mechanics, McGraw-Hill, New York, 1974.
15. Oliver, X., y Agelet de Saracíbar, C., Mecánica de medios continuos para ingenieros, Edicions
UPC, Barcelona, 2002.
16. Timoshenko, S. P., y Goodier, J. N., Teoría de la Elasticidad, Ed. Urmo, Bilbao, 1975.

47
3
Celosías

3.1 INTRODUCCIÓN
Una celosía es una estructura reticular formada por elementos discretos, unidos entre sí
mediante articulaciones, y que está destinada a soportar las fuerzas exteriores aplicadas sobre
ella por medio del esfuerzo axial en sus elementos.
El modelo estructural idealizado que se emplea para el estudio de una celosía se basa en las
siguientes suposiciones:
• Las barras se unen entre sí en sus extremos, mediante uniones que sólo transmiten
fuerzas y no pueden transmitir ningún tipo de momento: articulaciones en el caso plano
y rótulas esféricas en el caso espacial, todas ellas sin fricción.
• El eje centroidal de cada barra es recto, y coincide con la línea que une los centros de
las articulaciones de cada extremo de la barra.
• La sección transversal de cada barra tiene un área despreciable frente a su longitud.
• Las fuerzas están aplicadas en los nudos, y nunca sobre las barras. Esto obliga a sustituir
el peso propio de las barras por fuerzas aplicadas en los nudos extremos de las mismas.
Estas suposiciones son comunes a cualquier tipo de celosía. Si además se cumplen las
condiciones siguientes, se define una celosía plana:
• Todos los ejes centroidales de las barras están contenidos en un mismo plano, que es el
plano de la estructura. Normalmente éste se toma como el plano XY.
• Todas las fuerzas aplicadas y las reacciones en los apoyos están contenidas en el plano
de la estructura.
• A consecuencia de las condiciones anteriores, las deformaciones de los nudos están
contenidas en el plano de la estructura.
Si no se cumplen estas condiciones y tanto las barras como las fuerzas están situadas en el
espacio de forma arbitraria, la celosía de denomina espacial. Las deformaciones de los nudos
tienen componentes según los tres ejes del espacio.
Si se cumplen las suposiciones anteriores se obtiene un modelo estructural muy simple de una
celosía, que puede ser analizado con gran sencillez, y proporciona habitualmente resultados
suficientemente fiables para el diseño.
En las condiciones anteriores, una barra de una celosía está sometida a dos fuerzas iguales en
sus dos extremos, situadas sobre su eje centroidal, con lo que el estado de tensión en el material

48
Celosías

es de tracción o compresión pura. El análisis estructural completo de una celosía consiste por lo
tanto en determinar estos esfuerzos axiales en cada barra. Se adoptarán las suposiciones
habituales de que el material es elástico lineal y las deformaciones son pequeñas.

3.2 CONDICIONES DE ESTABILIDAD


En las condiciones de estabilidad se compara el número de incógnitas existentes en la celosía
con el número de ecuaciones de la estática disponibles. Las incógnitas en cualquier celosía
siempre son los esfuerzos axiales en las barras (cuyo número se denomina b) y las reacciones en
los apoyos (cuyo número es r). Lógicamente las condiciones de estabilidad tienen expresiones
diferentes según sea la disposición, plana o espacial, de la celosía.

3.2.1 Celosías planas


En este caso se dispone de dos ecuaciones de equilibrio de fuerzas según las direcciones X e Y
de cada nudo, dando un total de 2n ecuaciones para los n nudos. Comparando con las b+r
incógnitas existentes, las distintas situaciones que pueden producirse se muestran en la tabla
3.1.

A 𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 < 2 𝑛𝑛  Inestable

B 𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 = 2 𝑛𝑛
 Inestable, isostática o hiperestática
C 𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 > 2 𝑛𝑛

Tabla 3.1 Condiciones de estabilidad para celosías planas.


Estas condiciones definen la estabilidad global de la celosía, considerándola como un todo único.
La condición A es suficiente para indicar que la celosía tiene algún tipo de inestabilidad, pero sin
indicar su origen interior o exterior.
La condición B es necesaria para que la celosía sea isostática, y la C es necesaria para que sea
hiperestática, pero no son suficientes para ello, ya que además se requiere que haya una
disposición de las barras y reacciones tal que no exista inestabilidad exterior ni interior, en
ningún subconjunto de la celosía.
En todo caso, además de la aplicación de las fórmulas anteriores, se requiere normalmente un
análisis visual de la estructura para su correcta clasificación.
Ejemplo. Todas las celosías de la figura siguiente tienen 13 barras, 3 reacciones y 8 nudos, por
lo que se cumple que el número incógnitas b+r = 13+3 = 16 es igual al número de ecuaciones
2n=2x8 = 16.
Sin embargo, variando la disposición de las barras y los apoyos, se obtienen distintas condiciones
de estabilidad, que se indican en cada caso.

49
Celosías

Isostática. Estable Hiperestática interior. Inestable interior

Hiperestática exterior. Inestable exterior Hiperestática e inestable interior y exterior

3.2.2 Celosías espaciales


En este caso se dispone de tres ecuaciones de equilibrio de fuerzas en cada nudo, según las
direcciones X, Y, Z. Las distintas situaciones que pueden producirse son las mismas que en el
caso plano y se muestran en la tabla 3.2.

A 𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 < 3 𝑛𝑛  Inestable

B 𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 = 3 𝑛𝑛
 Inestable, isostática o hiperestática
C 𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 > 3 𝑛𝑛

Tabla 3.2 Condiciones de estabilidad para celosías espaciales.


Al igual que en el caso plano, la condición A es suficiente para indicar que la celosía tiene algún
tipo de inestabilidad, pero sin indicar su origen interior o exterior. Las condiciones B y C son
necesarias, pero no suficientes, ya que se requiere además que haya una disposición de barras
y reacciones tal que no exista inestabilidad exterior ni interior, en ningún subconjunto de la
celosía.
Por lo tanto, es necesario también un análisis visual de la estructura para su correcta
clasificación, lo cual resulta normalmente bastante complejo dada la distribución espacial de las
barras.
Ejemplo. Las celosías de la figura tienen 12 barras, 12 reacciones y 8 nudos, por lo que se cumple
que el número de incógnitas b+r = 12+12 = 24 es igual al número de ecuaciones de equilibrio 3n
= 3x8 = 24. Sin embargo, variando la disposición de las barras se pasa de una estructura
perfectamente estable e isostática a otra que es a la vez hiperestática e inestable.

50
Celosías

3.3 CLASIFICACIÓN DE LAS CELOSÍAS PLANAS


Las celosías planas se clasifican en los dos tipos siguientes: celosías isostáticas y celosías
hiperestáticas. Las isostáticas a su vez pueden ser: simples, compuestas y complejas.

3.3.1 Celosías planas simples


La celosía simple es el tipo de celosía plana más sencilla que puede construirse. Se forma
partiendo de tres barras unidas entre sí, que forman un triángulo básico, al que se van añadiendo
sucesivamente, y uno a uno, nuevos nudos. Esto se hace a base de añadir dos nuevas barras,
que parten de dos nudos cualesquiera de la retícula ya formada, y que se cortan en el nuevo
nudo. Se debe cumplir que el nuevo nudo que se añade y los dos nudos en que se apoyan las
barras añadidas no pueden estar en línea recta, para evitar que la celosía creada sea inestable.
El triángulo básico que se usa para comenzar la creación de la celosía puede estar compuesto
sólo por dos barras, unidas en un extremo y con los otros dos extremos unidos al suelo.
Con este proceso se obtiene un mosaico plano de triángulos yuxtapuestos, y se puede demostrar
fácilmente que la relación entre el número de barras b y el de nudos n es siempre b+3=2n. Por
otra parte, la condición de estabilidad interna de una celosía plana es b+r=2n. Comparando
ambas se observa que si el número de reacciones es r=3, una celosía simple construida siguiendo
el proceso anterior es siempre isostática y estable. Al ser la condición de estabilidad necesaria
pero no suficiente, se debe cumplir además que la celosía no tenga ninguna inestabilidad, ni
interior ni exterior.
Puede ocurrir que la celosía tenga cuatro o más reacciones exteriores, por lo que éstas no
pueden determinarse del equilibrio del conjunto, pero siempre pueden hallarse después de
calcular los esfuerzos en las barras.
Ejemplos
Celosías simples a dos aguas.

Howe Pratt

Warren Warren con montantes

Celosías simples rectangulares.

Howe Pratt

Warren Warren inferior con montantes

51
Celosías

Otras disposiciones típicas de celosías simples.

Cercha K Celosía Baltimore

Diente de sierra Diente de sierra

3.3.2 Celosías planas compuestas


Son las obtenidas a base de unir entre sí dos o más celosías simples, de tal forma que dicha unión
sea estable e isostática. Esto se consigue empleando para cada unión tres vínculos, lo cual puede
hacerse de varias maneras:
• Por medio de tres barras no concurrentes ni paralelas que conectan las dos celosías
simples.
• Haciendo coincidir un nudo (lo cual equivale a emplear dos vínculos) y empleando una
tercera barra para conectar las celosías simples.
• Haciendo coincidir dos nudos entre tres celosías simples.
Los vínculos de unión entre las celosías simples pueden ser asimismo otras celosías simples, en
lugar de barras. De esta manera una celosía compuesta puede estar formada por la unión de
múltiples celosías simples. La relación entre los números de nudos y barras para una celosía
compuesta es b+r=2n, que es la misma que para las celosías simples. Por lo tanto, las celosías
compuestas creadas por el proceso anterior son siempre isostáticas y estables.
En general, si la celosía compuesta está formada por ns celosías simples, ocurre que la suma del
número de reacciones exteriores r más el número de vínculos que unen las celosías simples v es
igual a 3ns, es decir que se cumple: r+v=3ns.
Ejemplo. La estructura de la figura, denominada francesa o Fink, está compuesta por dos
celosías simples ABC y BDE, unidas por 3 vínculos: la barra CD y la coincidencia del punto B.

A D E
C

Ejemplo. La estructura de la figura está compuesta por tres celosías simples AB, BC y CD, unidas
por tres vínculos: la coincidencia del punto B y la barra vertical situada en C.

A C D
B

52
Celosías

Ejemplo. La celosía compuesta de la figura, denominada cercha Houx, está formada por tres
celosías simples A, B y C, unidas entre sí y al suelo por medio de 9 vínculos: las tres barras 1, 2 y
3, y las seis reacciones en los puntos de apoyo de A, B y C.

A 1 B 2 3
C

3.3.3 Celosías planas complejas


Son todas aquellas que no pueden clasificarse dentro de los dos tipos anteriores, es decir que
no pueden crearse tal y como se ha indicado para las celosías simples y compuestas. En todo
caso, para que sean isostáticas, tienen que cumplir la relación b+r=2n y ser estables, pues en
caso contrario son hiperestáticas.

Ejemplos

3.4 CLASIFICACIÓN DE LAS CELOSÍAS ESPACIALES


Las celosías espaciales se clasifican en los mismos tipos que las planas: isostáticas e
hiperestáticas. La isostáticas a su vez pueden ser: simples, compuestas y complejas.

3.4.1 Celosías espaciales simples


Una celosía espacial simple se forma partiendo de un tetraedro básico formado por seis barras,
al que se van añadiendo sucesivamente, y uno a uno, nuevos nudos. Esto se hace a base de
añadir tres nuevas barras que parten de tres nudos cualesquiera de la retícula ya formada y se
cortan en el nuevo nudo. Se debe cumplir que el nuevo nudo que se añade y los tres nudos de
base en que se apoyan las tres nuevas barras añadidas no pueden estar en el mismo plano, para
evitar que la celosía creada sea inestable.
El tetraedro básico que se usa para comenzar la creación de la celosía puede estar compuesto
por menos de seis barras, si están convenientemente unidas al suelo. De hecho, basta con

53
Celosías

emplear sólo tres barras que se unen en un punto (un vértice del tetraedro), si los otros tres
nudos están unidos al suelo.
Con este proceso se obtiene una malla espacial de tetraedros yuxtapuestos, y se puede
demostrar fácilmente que la relación entre el número de barras b y el de nudos n es siempre
b+6=3n. Como la condición de estabilidad interna de una celosía espacial es b+r=3n, se deduce
que si el número de reacciones es r=6, una celosía espacial simple construida siguiendo el
proceso anterior es siempre isostática y estable. Al ser la condición de estabilidad necesaria pero
no suficiente, se debe cumplir además que la celosía no debe tener ninguna inestabilidad, ni
interior ni exterior.
Puede ocurrir que la celosía tenga más de seis reacciones exteriores, por lo que éstas no pueden
determinarse del equilibrio del conjunto, pero siempre pueden hallarse después de calcular los
esfuerzos en las barras.

Ejemplos
La celosía de la izquierda en la figura siguiente puede construirse a partir de los tetraedros ABCE
y BCDH. Sobre ellos se añade el nudo G apoyándose en los nudos E, C y H. A continuación, se
añade el nudo F apoyándose en los nudos E, B y H.
La celosía de la derecha se puede construir a partir del tetraedro ABCG, sobre el que se van
añadiendo a continuación los nudos D, H, E y F.

G H
H

B
E F

D
A
D F
C

A B E

3.4.2 Celosías espaciales compuestas


Son las obtenidas a base de unir dos o más celosías espaciales simples, de tal forma que dicha
unión sea estable e isostática. Esto se consigue empleando para cada unión seis vínculos, lo cual
puede hacerse de varias maneras. Las más habituales son:
• Por medio de seis barras no concurrentes ni paralelas que conectan las dos celosías
simples (figura 3.1.a).
• Haciendo coincidir un nudo (lo cual equivale a emplear tres vínculos) y empleando tres
barras más para conectar las celosías simples (figura 3.1.b).
• Haciendo coincidir dos nudos y empleando una barra más para conectar las dos celosías
simples (figura 3.1.c).
Los vínculos de unión entre las celosías simples pueden ser asimismo otras celosías simples, en
lugar de barras. De esta manera una celosía compuesta puede estar formada por la unión de
múltiples celosías simples.

54
Celosías

La relación entre los números de nudos y barras para una celosía espacial compuesta es b+6=3n,
que es la misma que para las celosías espaciales simples. Por lo tanto, las celosías compuestas
creadas por el proceso anterior son siempre isostáticas y estables, si están sustentadas de
manera adecuada.

a b c

Figura 3.1 Unión entre celosías simples para formar celosías espaciales compuestas.

3.4.3 Celosías espaciales complejas


Son todas aquellas que no pueden clasificarse dentro de los dos tipos anteriores, es decir que
no pueden crearse tal y como se ha indicado para las celosías simples y compuestas.

Ejemplos
La figura siguiente muestra algunos ejemplos sencillos de celosías espaciales complejas. Nótese
que en todos sus nudos confluyen al menos cuatro barras.

La figura siguiente muestra un ejemplo de una celosía compleja, compuesta por seis
semioctaedros cuya base está en la cara superior, y cuyo vértice está en la cara inferior. Estos
vértices inferiores se conectan por medio de siete barras. Los vértices de la capa superior se han
indicado con círculos blancos y los de la capa inferior con círculos negros. Las diagonales están
en línea fina.
Esta celosía tiene n=18 y b=48. Si se emplea una sustentación isostática (r=6), el número de
ecuaciones y de incógnitas es de 54, con lo que la estructura es isostática. Para su cálculo pueden
emplearse en principio los métodos descritos más adelante para casos isostáticos, pero la
complejidad geométrica de la estructura es tal, que, incluso en este sencillo caso, es necesario
emplear un algoritmo programado en un ordenador.

55
Celosías

3.4.4 Celosías espaciales hiperestáticas


Las celosías espaciales se emplean a menudo para cubrir grandes luces, en cuyo caso están
formadas por cantidades enormes de barras y nudos, y alcanzan grados de hiperestaticidad muy
altos. Su forma geométrica puede ser asimismo diversa (plana, piramidal, esférica, etc.), pero su
organización topológica responde a una serie de tipos básicos. De entre todos estos tipos quizás
los más extendidos son las mallas construidas a base de tetraedros y las construidas a base de
semioctaedros. A su vez, estas últimas pueden tener múltiples variantes, en función de la
disposición de sus diagonales, etc.

Ejemplo 1
La figura siguiente muestra una malla rectangular muy habitual en la práctica, conocida como
malla semi octaédrica. Está formada por un conjunto de semioctaedros adosados unos a otros,
con los vértices colocados alternativamente hacia arriba y hacia abajo.

Se denominan M y N al número de módulos en cada dirección, es decir al número de bases de


semioctaedros existentes en la cara superior de la celosía. Las características de la celosía son:
n=2MN+M+N+1 b=8MN h=2MN-3M-3N+r-3

56
Celosías

La tabla siguiente resume algunas situaciones típicas, suponiendo una sustentación isostática
(r=6).
M N Nudos Barras h (r=6) Tipo
1 1 5 8 -1 Inestable
2 1 8 16 -2 Inestable
2 2 13 32 -1 Inestable
3 2 18 48 0 Isostática
3 3 25 72 3 Hiperestática
5 5 61 200 23 Hiperestática
10 10 221 800 143 Hiperestática
20 20 841 3200 683 Hiperestática
40 40 3281 12800 2963 Hiperestática

Obsérvese que es necesario emplear como mínimo una disposición 3x2 para tener una
estructura isostática; de hecho, esta es la única disposición isostática de esta malla. A partir de
ahí la estructura es hiperestática, y a medida que se aumenta el tamaño de la malla, el grado de
hiperestaticidad crece enormemente, al ser proporcional al producto MxN.
De este ejemplo sencillo se concluye que la complejidad de estas celosías es tal que sólo pueden
calcularse de manera precisa por un método sistemático y general como es el de rigidez.

Ejemplo 2
La figura siguiente muestra una celosía del tipo malla tetraédrica, formada por tetraedros
dispuestos alternativamente con sus vértices en las caras superior e inferior.
Sus magnitudes son: n=36 nudos, b=103 barras. Suponiendo una sustentación isostática (r=6),
la estructura tiene un grado de hiperestaticidad h=109-72=37. Esta misma situación de gran
hiperestaticidad es habitual en todas las mallas basadas en tetraedros.

57
Celosías

3.5 MÉTODOS DE ANÁLISIS PARA CELOSÍAS ISOSTÁTICAS

3.5.1 Método del equilibrio de los nudos


En una celosía estáticamente determinada hay b+r incógnitas (b esfuerzos en las barras, y r
reacciones exteriores), y su número coincide con el de ecuaciones de equilibrio estático, que es
2n en el caso plano y 3n en el espacial, siendo n el número de nudos.
El método del equilibrio de los nudos consiste sencillamente en aplicar las ecuaciones de
equilibrio de fuerzas en todas las direcciones, en cada uno de los n nudos de la celosía. Sobre un
nudo cualquiera i actúan las fuerzas siguientes:

• Fxiext Fyiext Fziext fuerzas exteriores actuantes sobre el nudo. Entre ellas se incluyen las
fuerzas conocidas y las reacciones desconocidas en los apoyos.

• Fxiint Fyiint Fziint fuerzas interiores producidas por los distintos elementos que se conectan
al nudo, las cuales se pueden poner siempre en función de las fuerzas que ejercen las
barras sobre el nudo:

Fxiint   N j cos ij Fyiint   N j cos  ji Fziint   N j cos  ij (3.1)


j 1,ni j 1,ni j 1,ni

donde ni es el número de barras que llegan al nudo i, N j es el esfuerzo en la barra j y


ij  ji  ij son los ángulos que forma dicha barra con los ejes coordenados, en el nudo i.

Las ecuaciones de equilibrio estático de todos los nudos quedan en su conjunto:

Fxiext   N j cos ij  0


j 1,ni

Fyiext   N j cos  ji  0 (3.2)


j 1,ni

Fziext   N j cos  ij  0
j 1,ni

Se obtiene de esta manera un sistema de 3n ecuaciones simultáneas (2n en el caso plano) cuya
solución son las r reacciones y los b esfuerzos en las barras N i . Este método puede aplicarse en
la práctica de tres maneras diferentes.

[Link] Planteamiento conjunto


Se plantean simultáneamente todas las ecuaciones de equilibrio de fuerzas en los nudos antes
mencionadas, y de su solución se obtienen todos los valores desconocidos (esfuerzos en las
barras y reacciones). Este planteamiento puede emplearse para cualquier tipo de celosía,
isostática plana o espacial, simple, compuesta o compleja. Lleva a un sistema de ecuaciones
lineales simultáneas:

C N  Fext (3.3)

58
Celosías

siendo N el vector que contiene todos los esfuerzos incógnita en la celosía: b esfuerzos en las
barras y r reacciones exteriores.
T
N  N1 N 2  Nb R1  Rr  (3.4)

La matriz 𝐂𝐂 del sistema es de tamaño (3n) x (b+r), y sus coeficientes son los cosenos directores
de las distintas barras en los nudos. Para formarla se considera que una barra j, que conecta los
nudos i, k, introduce seis términos en esta matriz, en las posiciones siguientes:

C 3i 2, j  cos ij C 3i 1, j  cos  ji C 3i, j  cos  ij


(3.5)
C 3k 2, j   cos ij C 3k 1, j   cos  ji C 3k , j   cos  ij

Las reacciones se consideran como pequeñas barras ficticias, orientadas en la dirección de la


reacción. Una reacción exterior j cualquiera, aplicada en el nudo i, sólo añade tres coeficientes
a la matriz 𝐂𝐂, en las posiciones:

C 3i 2,b  j  cos ij C 3i 1,b  j  cos  ji C 3i,b  j  cos  ij (3.6)

siendo ij  ji  ij los ángulos que forma la reacción j en el nudo i.

El término independiente es el vector con las fuerzas exteriores aplicadas en los nudos 𝐅𝐅 𝑒𝑒𝑒𝑒𝑒𝑒 .

[Link] Planteamiento individual


En muchos casos no es necesario plantear y resolver todas las ecuaciones conjuntamente (2n o
3n según que la celosía sea plana o espacial), sino que la propia geometría de la celosía permite
encontrar un nudo donde sólo hay dos fuerzas desconocidas (tres en el caso espacial), que
pueden ser esfuerzos en barras o reacciones, y en el que se pueden aplicar las ecuaciones de
equilibrio estático del nudo. A continuación, se busca otro nudo donde sólo haya dos (o tres)
fuerzas desconocidas y se le aplican nuevamente las ecuaciones de equilibrio. De esta forma se
va recorriendo toda la celosía, nudo por nudo, hasta calcular todos los esfuerzos y reacciones
desconocidos.
Si la celosía es externamente isostática, pueden aplicarse primero las ecuaciones de equilibrio a
toda ella en conjunto para obtener las reacciones en sus apoyos. Conocidas estas reacciones se
suele disponer de un nudo con tantas incógnitas como ecuaciones de la estática, en el que se
puede comenzar el proceso anterior.
Este método puede aplicarse siempre a una celosía que haya sido clasificada como del tipo
simple, con la única salvedad de que a veces será necesario hallar primero las reacciones
exteriores y otras veces no. En celosías compuestas y complejas normalmente no es posible
aplicarlo: antes o después se llega a una situación en la que no hay ningún nudo con sólo dos
incógnitas (tres en el caso espacial).

59
Celosías

Ejemplo
La celosía simple de la figura tiene 9 barras y 3 reacciones, es decir 12 incógnitas, y 6 nudos que
proporcionan 12 ecuaciones de equilibrio.

3 kN
B D

3m
E F
C
A
9 kN 12 kN
3x4 m

Las reacciones en los apoyos se obtienen del equilibrio del conjunto.

 MA 0  12RFY  4  9  4  3  8  12  RFY  12 kN

 FY 0  RAY  RFY  9  3  12  RAY  12 kN

A continuación, se aplican las dos ecuaciones de equilibrio a cada nudo, eligiendo los nudos de
tal forma que sólo haya dos barras con esfuerzos desconocidos en el nudo, y aprovechando los
valores ya calculados de los esfuerzos en las demás barras.
Nudo F:
NFD
 FX 0  N FE  N FD (0.8)  0
NFE F

 FY 0 RFY  N FD (0.6)  0 12

N FD  20 kN N FE  16 kN

Nudo D:
NDB D
 FX 0 (20)(0.8)  N DB  0
NDF
 FY 0  N DE  (20)(0.6)  0 NDE

N DE  12 kN N BD  16 kN

Nudo E:
NEB NED
 FX  0 16  N EB (0.8)  N EC  0
E
NEC NEF

 FY 0 12  N EB (0.6)  12  0
12
N EC  16 kN N EB  0

60
Celosías

Nudo B:

 FX 0  16  (0)(0.8)  N BA (0.8)  0 3
NBD
B

 FY 0  N BA (0.6)  N BC  (0)(0.6)  3  0
NBA NBE
NBC
N BA  20 kN N BC  9 kN

Nudo C:
NCB
 FX 0  NCA  16  0
C NCE
NCA
 FY 0 99  0
9
NCA  16 kN

Nudo A: los esfuerzos en todas las barras que llegan a este nudo
son conocidos, por lo que el equilibrio del nudo sólo permite NAB
verificar que todos los esfuerzos están en equilibrio con las A
NAC
reacciones exteriores.
12
N AC  N AB (0.8)  0 16  (20)(0.8)  0

N AB (0.6)  12  0 (20)(0.6)  12  0

La figura siguiente muestra los esfuerzos axiales en todos los elementos, en kN.

3
B -16 D
12 12
9 12
A F
+16 C +16 E +16

9 12

[Link] Método gráfico para celosías planas


Para las celosías planas, las ecuaciones de equilibrio de los distintos nudos pueden resolverse
de manera gráfica. Este método se conoce habitualmente como método de Cremona, quien lo
publicó en 1872, o de Maxwell, que lo publicó en 1864. Para aplicar el método gráfico se procede
de la forma siguiente:
• Se calculan las reacciones exteriores en los puntos de apoyo de forma gráfica, a base de
dibujar el polígono de las fuerzas exteriores y las reacciones.
• Se van recorriendo uno tras otro todos los nudos de la estructura, buscando siempre
uno en el que sólo haya dos barras con esfuerzos desconocidos. Se aplica el equilibrio
de dicho nudo dibujando su polígono de fuerzas, que incluye las fuerzas exteriores
aplicadas sobre el nudo y las fuerzas conocidas en los elementos que llegan a él, y del
que se obtienen las dos fuerzas desconocidas. Cada polígono se dibuja sobre los
anteriores, a fin de aprovechar los valores de los esfuerzos ya calculados.

61
Celosías

• Se obtiene de esta manera una figura geométrica que contiene todos los esfuerzos en
todas las barras. Estas figuras se denominan figuras recíprocas de la celosía.
Este método gráfico puede aplicarse en las mismas situaciones que el método individual, es decir
sólo para celosías simples, pues en realidad es el mismo método, pero empleando una técnica
gráfica en lugar de analítica para resolver el equilibrio de cada nudo.

[Link] Simplificaciones
Para la aplicación práctica del método se pueden tener en cuenta algunas simplificaciones.

Celosías planas
• Si en un nudo descargado confluyen dos barras no colineales, ambas estarán descargadas.
Esto se deduce de forma inmediata si se aplica la ecuación de equilibrio del nudo en la
dirección perpendicular a una cualquiera de las barras (figura 3.2.a)
• Si en un nudo descargado confluyen tres barras, siendo dos de ellas colineales, la tercera
barra estará descargada. Esto se deduce de forma inmediata si se aplica la ecuación de
equilibrio del nudo en la dirección perpendicular a las dos barras alineadas. Además, las dos
barras alineadas tienen el mismo esfuerzo axial (figura 3.2.b).

N=0

N=0
N=0
a) b)
Figura 3.2 Esfuerzos nulos en celosías planas.

Celosías espaciales
• Si en un nudo descargado confluyen tres barras no coplanares, todas ellas están
descargadas. Si se aplica la ecuación de equilibrio del nudo en la dirección perpendicular al
plano formado por dos de las barras, se deduce que la tercera barra está descargada. Las
dos barras que quedan están descargadas en virtud de una de las simplificaciones de
estructuras planas (figura 3.3.a).
• Si en un nudo descargado todas las barras que confluyen son coplanares salvo una, esta
última está descargada. Esto se deduce de forma inmediata si se aplica la ecuación de
equilibrio del nudo en la dirección perpendicular al plano formado por las tres barras (figura
3.3.b).
• Si en un nudo descargado confluyen cuatro barras y dos de ellas están alineadas, las otras
dos están descargadas. Aplicando el criterio anterior a las barras alineadas y a una de las
otras se deduce que la cuarta está descargada. A continuación, se emplea la segunda
simplificación de las estructuras planas (figura 3.3.c).

62
Celosías

N=0
N=0 N=0

N=0

N=0
a) N=0 b) c)

Figura 3.3 Esfuerzos nulos en celosías espaciales.


Ejemplo
En la celosía simple de la figura, las reglas de simplificación permiten facilitar mucho su cálculo.

A
247
B
3m 247
0 0
C
0 0 247
0 D
E -240 F -240 G -240 60 kN

4m 4m 4m

Aplicando la segunda regla de simplificación al nudo C se deduce que el esfuerzo en la barra CG


es nulo. Aplicando a continuación la misma regla al nudo G se deduce que la barra BG tiene
también esfuerzo nulo (considerando para ello que CG tiene esfuerzo nulo).
Aplicando a continuación la misma regla de simplificación al nudo B se deduce que la barra BF
está descargada. Finalmente aplicando la simplificación al nudo F se deduce que AF está también
descargada.
Por lo tanto, todas las barras que forman la celosía de relleno están descargadas; las barras del
cordón superior tienen todas ellas el mismo esfuerzo y lo mismo ocurre con las del cordón
inferior. Estos esfuerzos se calculan considerando el equilibrio del nudo D.

 FY 0 N DC sin   60  N DC  247.4 kN NDC

α D
NDG
 FX 0 N DG  N DC cos   0  N DG  240 kN
60

3.5.2 Método de las secciones


El método de las secciones consiste en aislar un trozo de la celosía, cortando varias barras, y
aplicar a continuación las ecuaciones de equilibrio al trozo aislado, a fin de obtener los esfuerzos
en las barras cortadas. Para el trozo de celosía aislado se dispone de las ecuaciones de la estática,
es decir tres para el caso plano y seis para el espacial. Por lo tanto, el corte efectuado para aislar
dicho trozo deberá tener solamente tres fuerzas desconocidas (o seis en el caso espacial). Sin
embargo, a veces, por la disposición geométrica de las barras, pueden presentarse casos
particulares en los que se corten más de tres barras (o más de seis en el caso espacial), pero de
las cuales puedan calcularse unas cuantas.
Al igual que en el método de los nudos, el cálculo previo de las reacciones exteriores simplifica
la aplicación del método.

63
Celosías

Este método es menos sistemático que el de los nudos, y a veces requiere cierto ingenio, pero
es muy útil cuando sólo se desea el esfuerzo en unas pocas barras de la celosía. Fue presentado
por el ingeniero alemán Ritter en 1862, utilizando un método analítico para hallar las fuerzas en
la sección de corte, y por su compatriota Culmann en 1866, empleando éste un método gráfico
para calcular dichas fuerzas.

Ejemplo 1
Calcular los esfuerzos en el panel central EFGH de la cercha Pratt de la figura.

B D F H L N
J

5m

A C E G I K M

50 kN 50 kN 50 kN 50 kN 50 kN
6x5m

En primer lugar, se calculan las reacciones en los apoyos, a base de aplicar el equilibrio del
conjunto.

 MA  0  RMY 30  50  5  50  10  50  15  50  20  50  25  RMY  125 kN

 FY 0  RAY  RMY  5  50  RAY  125 kN

Se efectúa un corte como el indicado, que atraviesa las tres barras cuyos esfuerzos interesan.

F
NFH H

NFG

E NEG G
125 50 50 50 50 50 125

Se aplican las tres ecuaciones de equilibrio al trozo izquierdo de la estructura, lo que permite
determinar los tres esfuerzos buscados:

 MGizda 0  N FH  5  125  15  50  10  50  5  N FH  225 kN

 FYizda 0  N FG cos 45  50  50  125  N FG  35.3 kN

 M Fizda 0  N EG  5  50  5  125  10  N EG  200 kN

Por equilibrio vertical del nudo H, el esfuerzo en la barra GH es nulo. Los esfuerzos en las barras
HJ, GJ y GI son iguales a los de sus barras simétricas.

64
Celosías

Ejemplo 2
Para determinar los esfuerzos en el panel central CDEFG de la cercha K, resulta ventajoso
efectuar un corte como el indicado en la figura.

C G

2x3m
D

A B
E F
150 kN 400 kN
6x4m

En primer lugar, se determinan las reacciones exteriores aislando toda la estructura. Resultan
ser RAY  300 kN, RBY  250 kN .

La sección de corte involucra a 4 esfuerzos.


Tomando momentos respecto de C en la
C
NCG

parte izquierda, puede determinarse el NCD


esfuerzo en el cordón inferior:
NED
N EF (6)  300(8)  0 N EF  400 kN A NEF
E
300 150

El equilibrio de fuerzas horizontales proporciona el esfuerzo en el cordón superior:

NCG  N EF  0 NCG  400 kN

Los esfuerzos verticales no pueden determinarse mediante esta sección de corte.

3.5.3 Método mixto


El método mixto consiste en aplicar de forma combinada los métodos del equilibrio de los nudos
y de las secciones. Así, suele aplicarse el método de las secciones para calcular algunos esfuerzos
que hagan más fácil la aplicación del de los nudos.
Este método es particularmente útil para el análisis de celosías compuestas, en las que muy
frecuentemente ocurre que sólo el método de los nudos, o el de las secciones no bastan para
resolverlas. Así, es habitual tener que aislar por independiente las distintas celosías simples que
forman la celosía compuesta, a base de efectuar secciones que las separen. Aplicando el
equilibrio de cada celosía simple se hallan las fuerzas en los vínculos de conexión entre las
celosías simples y finalmente se calcula cada una de éstas mediante el método de los nudos.

Ejemplo
La celosía compuesta de la figura está formada por 3 celosías simples: BCAHI, FGH y DEKFJ,
unidas por 6 vínculos: 2 fuerzas en H, 2 fuerzas en F, así como las barras BD y JI.
Las reacciones en los apoyos pueden obtenerse del equilibrio del conjunto de la estructura:

RAY  RGY  45 kN

65
Celosías

90 kN
E
D

3m

B J K

3m

C I F

3m

A H G
4m 4m

Si se pretenden calcular los esfuerzos empleando el método de los nudos se ve que sólo se puede
aplicar el equilibrio al nudo G para obtener los esfuerzos en GF y GH. A partir de ahí en todos los
nudos coinciden tres barras con esfuerzo desconocido, por lo que no se puede proseguir
aislando nudos de forma individual. Evidentemente pueden plantearse las 22 ecuaciones de
equilibrio de los 11 nudos y resolverlas conjuntamente. Sin embargo, aplicando el método de
las secciones puede resolverse la situación.
En efecto, si se separan las 3 celosías simples se obtiene el sistema de la figura siguiente.

90
E
D
NBD

K
J

NBD
NIJ
B F
FX
NIJ
FY

C I FX

AY GY
HY
HX GX

HY

En este sistema las fuerzas incógnitas son los 6 vínculos que unen las tres celosías simples y las
tres reacciones. Se dispone de tres sólidos diferentes y por lo tanto de 9 ecuaciones de equilibrio,
las cuales permiten calcular todas las incógnitas. Una vez conocidos los valores de todos los
vínculos, se pueden calcular las celosías simples por el método de los nudos.

3.5.4 Método de la barra sustituida


Este método es debido a Henneberg (1886) y se aplica al análisis de celosías complejas, tanto
planas como espaciales. Se basa en emplear el principio de superposición y descomponer la
celosía compleja original en suma de dos casos que puedan resolverse por los métodos del
equilibrio de los nudos o de las secciones.

66
Celosías

Los pasos a seguir para su aplicación (figura 3.4), son:


1. Se parte de la estructura original (denominada caso R) y se elimina de ella una barra,
sustituyéndola por otra que se añade a la estructura en diferente posición. La sustitución
por la barra añadida debe efectuarse de tal forma que la estructura modificada sea una
celosía simple, y por lo tanto pueda calcularse por los métodos de los nudos o de las
secciones. Se denomina X al esfuerzo real existente en la barra que se ha eliminado.
2. Se resuelve la estructura así modificada (denominada caso 1), con todas las fuerzas
exteriores actuantes, y se obtienen unos esfuerzos en las barras que se denominan N i1 . En
particular el esfuerzo en la barra añadida es N a1 .

3. Se aplica una fuerza de valor unitario en la barra eliminada, con lo que se obtiene un nuevo
caso de carga denominado caso 2. Se calcula la estructura y se obtienen unos esfuerzos en
las barras denominados N i2 . En particular la barra añadida tiene un esfuerzo N a2 .

4. Se aplica la condición de que la barra añadida en realidad no existe, por lo que el esfuerzo
en ella debe ser cero. Esto se expresa como:

N a1  XN a2  0 (3.7)

de donde se obtiene el esfuerzo en la barra eliminada:

N a1
X  (3.8)
N a2

X 1
a a

Caso R Caso 1 Caso 2


Figura 3.4 Método de la barra sustituida.
Los esfuerzos en las restantes barras de la estructura son la suma de los esfuerzos en los casos
1 y 2:
 N 1 
N i  N i1  X N i2  N i1   a  N i2 (3.9)
 N a2 

3.6 ESTUDIO DE LA BARRA ARTICULADA

3.6.1 Campo de desplazamientos


Al estar el elemento sometido solamente a esfuerzo axial y no haber esfuerzos de flexión ni
fuerzas aplicadas en el interior de la barra, su posición deformada es una línea recta (figura 3.5).

67
Celosías

El estudio de la barra se efectúa en un sistema de ejes local a la barra, en el que el eje X está
situado en la dirección de la barra y los ejes Y, Z son perpendiculares a ella. La deformación de
la barra está compuesta por una deformación axial u, que tiene una variación lineal entre las dos
deformaciones U 1 U 2 de los nudos extremos de la barra:

x
u  U 1  U 2  U 1  (3.10)
L
y dos deformaciones laterales v, w que provocan un giro de la barra como sólido rígido, pero no
producen esfuerzos.
Puede por lo tanto prescindirse de las deformaciones laterales v, w , y considerar únicamente la
deformación axial u, que es la provocada por el esfuerzo axial. Así pues, se trata de un problema
unidimensional donde el campo de desplazamientos tiene sólo la componente axial u(x ) .

W2
Y w
W1 V2
v
V1 U2
u X
U1
L
Z
Figura 3.5 Deformaciones de una barra articulada.
En consecuencia, la deformación unitaria tiene una sola componente, en la dirección x, cuyo
valor es:

du U 2  U 1
  (3.11)
dx L

3.6.2 Distribución de temperatura


Se supone una distribución de temperaturas uniforme en toda la sección de la barra, de valor
T . La deformación unitaria producida por esta distribución de temperaturas es:

0  T (3.12)

3.6.3 Estado de tensiones y esfuerzos interiores


Al no haber fuerzas aplicadas sobre la barra, el elemento está sometido únicamente a un
esfuerzo axial N, que es constante en toda la barra, sin que aparezcan ni momento flector ni
esfuerzo cortante. El estado de tensiones es uniforme en cada sección y constante a lo largo de
la barra:

  E (  0 ) (3.13)

68
Celosías

El esfuerzo axial en cada sección de la barra, es la resultante de las tensiones en dicha sección.
De esta manera es estáticamente equivalente a las fuerzas exteriores que actúan a un lado de
la sección:

N   dA  A  E    0  A (3.14)

Sustituyendo la deformación unitaria térmica se obtiene


N  EA  EAT (3.15)

3.6.4 Energía acumulada

Densidad de energía complementaria


La densidad de energía complementaria acumulada en un punto cualquiera de un elemento de
celosía es:

U 0*   d  (3.16)
0

Sustituyendo el valor de ε dado por la ecuación constitutiva (3.13) e integrando se obtiene:

  2
   T  d     T 
U 0*  0  E  2E
(3.17)

𝑁𝑁
y sustituyendo el valor de la tensión en función del esfuerzo axial, 𝜎𝜎 = , se llega a:
𝐴𝐴

N2 N
U 0*   T (3.18)
2 A
2A E

Energía complementaria
Integrando la densidad de energía complementaria a todo el volumen de la barra se obtiene:
 N2 N  1 N2  dx
 
U*   U *
0 dv    2A2E
  T  Adx 
A    2 EA  TN 

(3.19)

Esta es la expresión más general de la energía acumulada en un elemento de celosía, que puede
simplificarse mucho para los elementos habituales.
Al no haber fuerzas aplicadas en la barra, el esfuerzo axial N es constante en toda ella. Además,
se supone que la barra es de propiedades uniformes en toda su longitud, es decir que su
producto EA, su coeficiente de dilatación α, y la distribución de temperatura T son constantes
en toda ella. Con todo ello el integrando de la expresión anterior es constante y la energía
complementaria, para una barra de propiedades uniformes, resulta ser:

N 2L
U*   TLN (3.20)
2EA
Para simplificar esta expresión se definen dos parámetros:
• Flexibilidad de la barra  : representa el alargamiento que experimenta la barra para un
valor unidad del esfuerzo axial.

69
Celosías

L
 (3.21)
EA
• Alargamiento de la barra debido a la temperatura  : corresponde al alargamiento que se
produce en la barra cuando toda ella sufre un aumento de temperatura uniforme de valor
T y puede dilatarse libremente.
  TL (3.22)

La expresión final de la energía complementaria acumulada en una barra de propiedades


uniformes resulta ser:

N 2
U*   N (3.23)
2

3.7 CÁLCULO DE CELOSÍAS HIPERESTÁTICAS POR EL MÉTODO DE FLEXIBILIDAD


Si en una celosía ocurre que el número de incógnitas (esfuerzos en barras más reacciones
exteriores, b+r) es superior al número de ecuaciones de la estática (2n en casos planos o 3n en
espaciales), se dice que la celosía está estáticamente indeterminada, o que es hiperestática,
pues la aplicación de las ecuaciones de la estática no permite calcular todos los esfuerzos
desconocidos.
En este caso se denomina grado de hiperestaticidad h al número de incógnitas en exceso sobre
las ecuaciones de la estática. Su valor es h=b+r-2n en casos planos y h=b+r-3n en casos
espaciales.
En los apartados siguientes se describe el empleo del método de flexibilidad para el cálculo de
cualquier tipo de celosía, plana o espacial.

3.7.1 Incógnitas hiperestáticas


A las incógnitas en exceso se les denomina incógnitas superabundantes o incógnitas
hiperestáticas, y pueden ser:
• Esfuerzos en barras. En este caso se corta una barra por un punto cualquiera y el esfuerzo
axial en ella es la incógnita que se toma en exceso.
• Reacciones en los apoyos. En este caso se elimina la fuerza de reacción en una dirección
dada.

Al conjunto de las h incógnitas hiperestáticas se le denomina genéricamente X j j  1, h y su


elección es uno de los pasos críticos en el método de flexibilidad. Deben cumplir lo siguiente:
• Las incógnitas hiperestáticas deben ser linealmente independientes.
• Las incógnitas hiperestáticas deber ser tales que, si se eliminan de la estructura, ésta se
convierta en una celosía isostática y estable, por lo que puede ser calculada por los métodos
correspondientes.
En general existen varios conjuntos distintos válidos de incógnitas hiperestáticas, y su elección
debe hacerse por inspección, en base a la experiencia. El método habitualmente empleado
consiste en ir eliminado de la celosía, una tras otra, una serie de barras o de reacciones, hasta

70
Celosías

llegar a una celosía que se pueda identificar como celosía simple. De esta manera se obtienen a
la vez el valor del grado de hiperestaticidad y el conjunto de incógnitas hiperestáticas.
Existen sin embargo algunas situaciones simples que permiten identificar incógnitas
hiperestáticas (figura 3.6).
• Cuatro barras formando un cuadrilátero con sus dos diagonales: puede elegirse como
incógnita en exceso al esfuerzo en una cualquiera de las barras.
• Un conjunto de barras alineadas con sus dos extremos fijos a la sustentación: en este caso
puede elegirse como incógnita en exceso el esfuerzo en una de las barras alineadas, o una
de las reacciones en la dirección de las barras.

Figura 3.6 Situaciones hiperestáticas en celosías planas.

3.7.2 Condiciones de compatibilidad


Para resolver la celosía es necesario incluir en el análisis otras ecuaciones además de las de la
estática, que se obtienen a base de imponer condiciones de compatibilidad geométrica
relacionadas con las incógnitas hiperestáticas. Estas condiciones son de dos tipos.
• Si la incógnita hiperestática es una reacción en un apoyo, la condición de compatibilidad
geométrica a emplear es que la deformación en la dirección de la reacción es conocida.
Normalmente esta deformación es nula, pero en otros casos tiene un valor dato
conocido (por ejemplo, en el caso de movimientos de los apoyos). Según el teorema de
Crotti-Engesser la deformación del apoyo es:

U *
 j (3.24)
X j

siendo X j la incógnita hiperestática correspondiente y  j la deformación conocida.

• Si la incógnita hiperestática es el esfuerzo en una barra, la condición de compatibilidad


geométrica a emplear es la igualdad de las deformaciones de las dos caras en el punto
donde se ha cortado la barra. Esta condición puede expresarse como:

izda  dcha (3.25)

Sin embargo, es mucho más simple expresar esta ecuación en base al segundo teorema
de Engesser:

U *
0 (3.26)
X j

Se observa que ambas ecuaciones de compatibilidad tienen expresiones similares. La única


diferencia es que, cuando la incógnita es una reacción donde hay un desplazamiento conocido,

71
Celosías

la ecuación está igualada a dicho desplazamiento, mientras que cuando la incógnita es el


esfuerzo en una barra la ecuación se iguala a cero.

3.7.3 Proceso general de resolución


La resolución de una celosía hiperestática se basa en la aplicación del principio de superposición
y de las condiciones de compatibilidad geométrica. Los pasos a seguir son los siguientes:
• Determinar el grado de hiperestaticidad de la celosía h.
• Seleccionar un conjunto de incógnitas hiperestáticas de acuerdo con los criterios anteriores
(figura 3.7). Eliminarlas de la estructura, con lo que se obtiene una celosía isostática.

X1 X2

Figura 3.7 Incógnitas hiperestáticas.


• Aplicar el principio de superposición y descomponer el comportamiento real de la estructura
en suma de 1+h casos. En todos ellos se han eliminado las incógnitas hiperestáticas, por lo
que son isostáticos, y pueden resolverse con facilidad.
 Caso 0, llamado caso básico, o también caso de fuerzas exteriores, pues en él actúan
solamente las fuerzas exteriores (figura 3.8). Los esfuerzos que aparecen sobre las
barras se denominan N i0 siendo i el índice de la barra.

Caso 0

0
N

Figura 3.8 Caso isostático 0.


• Casos 1 a h, llamados casos de hiperestática unitaria o simplemente casos unitarios
(figura 3.9). En cada uno de ellos se aplica un valor unitario de la incógnita
hiperestática 𝑋𝑋𝑗𝑗 y cero en todas las demás. Los esfuerzos que aparecen en las barras
𝑗𝑗
se denominan 𝑁𝑁𝑖𝑖 siendo 𝑖𝑖 el índice de la barra y 𝑗𝑗 = 1, ℎ el caso considerado.
1 1
Caso 1 1
Caso 2 2
N N

Figura 3.9 Casos isostáticos con valor unidad de la incógnita hiperestática.


Los esfuerzos finales en las barras son la combinación lineal de los 1+h casos básicos.

72
Celosías

N i  N i0   Xk N ik (3.27)
k 1,h

La energía complementaria acumulada en la estructura tiene la expresión:

N i2 i
U*   2
  i N i (3.28)
i 1,b i 1,b

Se aplican las h condiciones de compatibilidad correspondientes a las h incógnitas


hiperestáticas. Estas son en general de la forma:

U *
0 j  1, h (3.29)
X j

i N i N i
 2N i 2 X j
  i
X j
0 j  1, h (3.30)
i i

Pero, derivando en la expresión (3.27) del esfuerzo en una barra se obtiene que

N i
 N ij (3.31)
X j

con lo que las ecuaciones de compatibilidad quedan:

 N i i N ij   i N ij  0 j  1, h (3.32)
i i

Se obtiene de esta forma un sistema de h ecuaciones cuyas incógnitas son las incógnitas
hiperestáticas, que se hallan incluidas en la expresión de los esfuerzos. Para ponerlas de
manifiesto se sustituye el valor de N i según (3.27):

 
  N i0   Xk N ik  i N ij   i N ij  0 j  1, h (3.33)
i k i

Cambiando de orden los sumatorios, el sistema de ecuaciones se puede poner como:

 Xk  i N ij N ik   N i0 i N ij   i N ij j  1, h (3.34)
k i i i

En forma matricial este sistema es:


fXD (3.35)

Su solución son las incógnitas hiperestáticas contenidas en el vector X.


La matriz f del sistema es la matriz de flexibilidad de la celosía. Es una matriz de tamaño h, y
siempre tiene inversa si las incógnitas hiperestáticas son independientes. Sus términos valen:

f jk   i N ij N ik (3.36)
i

y son los coeficientes de flexibilidad de la estructura en la dirección de cada pareja de incógnitas


hiperestáticas. Nótese que, con el valor de estos coeficientes, la matriz f es simétrica.
El término independiente D tiene dos sumandos: uno debido a las fuerzas exteriores que actúan
sobre la celosía y otro debido a las variaciones de temperatura existentes en las barras:

73
Celosías

D j   N i0 i N ij   i N ij (3.37)
i i

El significado físico de todos estos coeficientes se explica en el apartado 3.10.

Caso particular para h=1


En este caso la ecuación de compatibilidad para j=1 es:

  N i0  X1N i1  i N i1   i N i1  0 (3.38)
i i

de donde se obtiene la incógnita hiperestática:

 N i0 i N i1   i N i1
i i
X1  (3.39)
 i N i1N i1
i

3.8 CÁLCULO DE DEFORMACIONES


Sea una celosía, isostática o hiperestática, en la que se han calculado los esfuerzos Ni en sus
elementos, siguiendo uno de los métodos ya explicados. Se desea calcular el desplazamiento en
un punto y una dirección dados r . Se trata por lo tanto de una magnitud escalar. Para calcular
dicho desplazamiento se emplea el método de la fuerza virtual unitaria:
• Se añade a la estructura real ya calculada (caso R), un caso virtual (caso V), en el que
actúa únicamente una fuerza virtual V en la dirección del desplazamiento buscado
(figura 3.10).
• Se resuelve el caso virtual para un valor unitario de la fuerza virtual V  1 , y se
calculan los esfuerzos que aparecen sobre la estructura, que se denominan 𝑁𝑁𝑖𝑖𝑉𝑉 . Su
cálculo requiere la resolución de una estructura igual a la original.

Caso real R Caso virtual V V=1

∆r
Ni NV

Figura 3.10 Cálculo de deformaciones por el método de la fuerza virtual unidad.


Bajo la acción de las cargas reales y la carga virtual V , los esfuerzos en las barras de la estructura
valen:

N iRV  N i  N V
iV (3.40)

La energía complementaria que se acumula en esta situación es:


2
N iRV i
U *RV   2
  N iRV i (3.41)
i i

74
Celosías

La deformación buscada se obtiene empleando el teorema de Crotti-Engesser, considerando


que la fuerza virtual no existe:
 U *RV 
r    (3.42)
 V V  0

 N iRV N iRV 
r    i N iRV   i  (3.43)
 i V i V 
V 0

De acuerdo con el valor de N iRV su derivada respecto de V es:

N iRV
 NV
i (3.44)
V
Con este valor, la deformación resulta ser:

r   i N i NVi   i N V
i (3.45)
i i

Esta expresión puede aplicarse directamente para hallar la deformación buscada. Su uso
requiere hallar los esfuerzos en el caso virtual unitario, cuyo cálculo implica resolver una vez más
la estructura con una sola fuerza V  1 . Si la estructura es isostática este cálculo extra no
plantea ningún problema pues el caso V es isostático.

3.8.1 Estructuras hiperestáticas


La aplicación de la expresión (3.45) para el cálculo de deformaciones resulta compleja para
estructuras hiperestáticas, pues requiere calcular los esfuerzos en el caso virtual unitario, que
es hiperestático. Por ello resulta de interés desarrollar más la expresión anterior, con objeto de
obtener expresiones de uso más simple. Con este objetivo se efectúa el cálculo de los esfuerzos
en el caso virtual unitario, empleando el método general de análisis descrito en el apartado
3.7.3.
El caso virtual unitario V  1 es hiperestático de grado h (figura 3.11). Para resolverlo, se
identifican h incógnitas hiperestáticas, que pueden ser las mismas que se utilizaron para calcular
los esfuerzos en la estructura o no, y se descompone el caso virtual unitario en 1+h casos:
• Caso 0V (o isostático virtual), en el que actúan sólo las fuerzas exteriores, que en este caso
es solamente la fuerza virtual unitaria V  1 (figura 3.11). Los esfuerzos en este caso se
denominan N i0V .

Caso V V=1 Caso 0V V=1

NV N 0V

Figura 3.11 Método de la fuerza virtual unidad en estructuras hiperestáticas.

75
Celosías

• Casos 1 a h, en cada uno de los cuales se aplica un valor unitario para la incógnita
hiperestática X j y cero para todas las demás (figura 3.12). Los esfuerzos que aparecen en
las barras en estos casos se denominan N ij siendo i el índice de la barra y j el caso
considerado. Estos casos son exactamente iguales a los que se emplearon para calcular los
esfuerzos en la estructura, por lo que no hay que volver a calcularlos.

Caso 1 1 Caso 2 1
1 2
N N

Figura 3.12 Casos con incógnita hiperestática unidad.


Los esfuerzos en el caso virtual unitario (V  1 ) son:

NV
i  Ni
0V
  X j N ij (3.46)
j 1,h

Sustituyendo este valor en la expresión (3.45) de la deformación se obtiene


   
r   i N i  N i0V   X j N ij    i  N i0V   X j N ij  (3.47)
i j 1,h i j 1,h

Reordenando los sumatorios la expresión anterior queda:

r   i N i N i0V   i N i0V   i N i  X j N ij  i  X j N ij (3.48)


i i i j 1,h i j 1,h

 
r   i N i N i0V   i N i0V   X j   i N i N ij   i N ij  (3.49)
 
i i j i i

La expresión entre paréntesis del tercer sumando no es otra cosa que la condición de
compatibilidad (3.32) para la incógnita hiperestática j, y por lo tanto es nula. Con ello la
expresión final de la deformación buscada es:

r   i N i N i0V   i N i0V (3.50)


i i

Esta ecuación permite obtener la deformación en un punto y dirección cualquiera de una celosía
hiperestática cuyos esfuerzos reales N i se conocen. No se requiere la resolución completa del
caso con la fuerza virtual unitaria (que es hiperestático), sino solamente la de un caso isostático
(caso 0V) cargado con dicha fuerza V  1 , lo cual simplifica mucho los cálculos.
Nótese la similitud entre la expresión final (3.50) y la inicial (3.45), que se diferencian
únicamente en el uso de los esfuerzos en el caso virtual isostático N i0V en lugar de los esfuerzos
en el caso virtual N Vi .

76
Celosías

3.9 ERRORES EN LA LONGITUD DE LAS BARRAS


Los procesos de fabricación y montaje de las celosías hacen que en ocasiones la longitud real LR
con la que se ha fabricado una barra sea diferente de la distancia L entre los dos nudos donde
debe montarse (longitud de montaje). La figura 3.13 muestra la situación. Si una barra que tiene
un error de longitud se monta a la fuerza en la estructura, se originan una serie de esfuerzos en
ella, pues la barra tiende a volver a su longitud real, a lo que se opone el resto de la estructura.

∆L
LR

Figura 3.13 Error en la longitud de una barra.


El tratamiento de este tipo de problemas es muy sencillo, pues en realidad el error en la longitud
de la barra no es otra cosa que una deformación unitaria inicial, que se introduce en la ecuación
constitutiva.
Si el error en la longitud de la barra L es de pequeña magnitud comparado con su longitud
(como debe ocurrir para que sea aplicable la hipótesis de pequeñas deformaciones), la
deformación unitaria inicial a considerar es:

LR  L L
0   (3.51)
L L
La ecuación constitutiva incluyendo la deformación unitaria inicial es:
 L 
  E     (3.52)
 L 

El esfuerzo axial N en cada sección de la barra es la resultante de las tensiones en dicha sección.

L
N  A  EA  EA (3.53)
L
La densidad de energía complementaria acumulada en un punto cualquiera de un elemento de
celosía es:
 
  2
  L  d     L 
U 0*   d     E L  2E L
(3.54)
0 0

Sustituyendo el valor de la tensión en función del esfuerzo axial 𝜎𝜎 = 𝑁𝑁/𝐴𝐴, se obtiene:

N2 L N
U 0*   (3.55)
2 L A
2A E
Integrando la densidad de energía complementaria a todo el volumen de la barra se obtiene la
expresión de la energía complementaria:

77
Celosías

 N2 L N 

U*   U *
0 dv    2A2E L A  Adx
  (3.56)

Al ser el esfuerzo axial N y el producto EA constantes en toda la barra, la integral anterior queda:

N 2L L N 2L
U*   NL   L N (3.57)
2EA L 2EA
Comparando esta expresión con la obtenida para la barra con una variación de temperatura
(ecuación (3.23)), se observa que son exactamente iguales, cambiando la constante   TL
por el error en la longitud L . Por lo tanto, los errores en la longitud de las barras pueden
tratarse como variaciones de temperatura, empleando como parámetro λ el error en la longitud:
  L (3.58)

Se trata por lo tanto del mismo problema, pero con un origen distinto: en el caso de las
temperaturas el valor de   TL se debe a la dilatación que sufre la barra por el incremento
de temperatura, mientras que para los errores en longitud el valor de λ es el propio error en la
longitud de la barra L .

3.10 INTERPRETACIÓN FÍSICA DEL MÉTODO DE FLEXIBILIDAD


Significado físico de los coeficientes de flexibilidad
Sea una celosía hiperestática, y se consideran en ella dos casos hiperestáticos cualesquiera j y k,
cargados por lo tanto cada uno con un valor unitario de la incógnita hiperestática
correspondiente. La figura 3.14 muestra la situación para el caso de que ambas incógnitas
hiperestáticas sean reacciones. Se desea calcular la deformación en la dirección de la incógnita
hiperestática j en el caso k: Δ𝑗𝑗𝑘𝑘 .

Caso k

k Xk=1
Xj Xk ∆j

Figura 3.14 Deformación en la dirección de una incógnita hiperestática.


Para ello se crea un caso virtual con una fuerza virtual unitaria en la dirección de la incógnita j,
con lo que el caso virtual es el caso j, es decir que 𝑁𝑁 𝑉𝑉 = 𝑁𝑁 𝑗𝑗 (figura 3.15, izquierda).
Por otra parte, los esfuerzos en el caso en que se busca la deformación son los esfuerzos en el
caso k, es decir 𝑁𝑁 = 𝑁𝑁 𝑘𝑘 .
El valor de la deformación buscada se obtiene aplicando la ecuación (3.45), sin temperaturas,
sustituyendo 𝑁𝑁 por 𝑁𝑁 𝑘𝑘 y 𝑁𝑁 𝑉𝑉 por 𝑁𝑁𝑗𝑗 :

kj   i N ik i N ij (3.59)

78
Celosías

Comparando esta deformación con el valor de los coeficientes de flexibilidad 𝑓𝑓𝑗𝑗𝑗𝑗 dado por la
ecuación (3.36)) se observa que son iguales.
Por lo tanto, puede concluirse que el coeficiente de flexibilidad 𝑓𝑓𝑗𝑗𝑗𝑗 es la deformación en la
dirección de la incógnita hiperestática j en el caso k (figura 3.15):

f jk  kj (3.60)

Caso j Caso k

Xj=1 fkj fjk Xk=1

Figura 3.15 Significado físico de los coeficientes de flexibilidad para una reacción.
Si la incógnita hiperestática es un esfuerzo interior, formado por dos fuerzas iguales y de sentido
contrario, la deformación Δ𝑗𝑗𝑘𝑘 a considerar es la suma de las dos deformaciones en el sentido de
cada una de dichas fuerzas. La figura 3.16 ilustra la situación.

j k
Xj=1 fkj=∆k fjk=∆j Xk=1

j k
N N

Caso j Caso k
Figura 3.16 Significado físico de los coeficientes de flexibilidad para un esfuerzo interior.

Significado físico del término independiente


Se consideran ahora, en una celosía hiperestática, el caso 0 (cargado con las fuerzas exteriores)
y el caso hiperestático j (cargado, por lo tanto, con un valor unitario de la incógnita hiperestática
j). Se desea calcular la deformación en la dirección de la incógnita hiperestática j en el caso 0.
Para ello se crea un caso virtual, cargado con una fuerza virtual unitaria en la dirección de la
incógnita j, con lo que el caso virtual es el caso j, es decir que 𝑁𝑁 𝑉𝑉 = 𝑁𝑁 𝑗𝑗 .
Por otra parte, los esfuerzos en el caso en que se busca la deformación son los esfuerzos en el
caso 0, es decir 𝑁𝑁 = 𝑁𝑁 0 .
El valor de la deformación buscada está dado por la ecuación (3.45), sustituyendo 𝑁𝑁 por 𝑁𝑁 0 y
𝑁𝑁 𝑉𝑉 por 𝑁𝑁𝑗𝑗 :

0j   i N i0N ij   i N ij (3.61)


i i

Comparando esta deformación con el valor del término independiente 𝐷𝐷𝑗𝑗 dado por la ecuación
(3.37), se observa que son iguales, con signo cambiado.

79
Celosías

Se concluye por lo tanto que el término independiente 𝐷𝐷𝑗𝑗 corresponde a la deformación que se
produce en el caso 0 en la dirección de la incógnita hiperestática j, cambiada de signo:

D j  0j (3.62)

Si la incógnita hiperestática es un esfuerzo interior, formado por dos fuerzas iguales y de sentido
contrario, la deformación Δ𝑗𝑗0 a considerar es la suma de las dos deformaciones en el sentido de
cada una de dichas fuerzas. La figura 3.17 muestra la situación para un caso típico.

∆j
0

N0
T

Caso 0
Figura 3.17 Significado físico de los términos independientes D.

Significado físico de cada ecuación de compatibilidad


Considerando el valor obtenido, en términos de deformación, para los distintos coeficientes que
en ella intervienen, la ecuación de compatibilidad j (ecuación (3.34)) se puede poner en la forma:

 Xk f jk  D j   Xk kj  0j  0 (3.63)


k 1,h k 1,h

Esta ecuación contiene la suma de las deformaciones en la dirección de la incógnita hiperestática


j en los casos k=1,h, más la deformación en la misma dirección en el caso 0 (figura 3.18).
Corresponde por lo tanto al valor de la deformación total según la incógnita hiperestática j.
Por lo tanto, la ecuación de compatibilidad j es sencillamente Δ𝑗𝑗 = 0, y restituye la
compatibilidad de deformaciones según la incógnita hiperestática correspondiente. Esta
compatibilidad de deformaciones se ha perdido al descomponer la estructura real en suma de
los 1+h casos. Al haberse obtenido las ecuaciones de compatibilidad empleando el teorema de
Engesser, de manera muy sistemática, su sentido físico parece haberse perdido, aunque el
análisis aquí efectuado lo pone de manifiesto con claridad.

∆j ∆j X1=1
0 1
∆j
2
X2=1

0
N T

Caso 0 Caso 1 Caso 2


Figura 3.18 Significado físico de las ecuaciones de compatibilidad.

80
Celosías

3.11 EJERCICIOS RESUELTOS

3.11.1 Calcular los esfuerzos en la celosía de la figura 3.19. Todas las barras son del mismo
material y tienen la misma área transversal A.

B 30º E

15º F
A 1000 kg
L/2 L/2

Figura 3.19 Celosía plana compleja.


Se trata de una celosía isostática, del tipo complejo.
Barras = 9 Reacciones = 3 Ecuaciones = 12
Nudos = 6 Incógnitas = 12.
Para resolverla por el método de la barra sustituida, se sustituye la barra BF, por una barra
situada entre A y C. Al efectuar esta sustitución se obtiene una celosía simple.
Los casos 1 y 2 se muestran en la figura 3.20.

Caso 1 C Caso 2 C
B E B E

+1
1
Na 2
Na

+1
D D
A F A F
1000

Figura 3.20 Casos 1 y 2 para la celosía de la figura 3.19.


Los esfuerzos en cada uno de los dos casos se muestran en las columnas correspondientes de la
tabla 3.3.
El esfuerzo en la barra añadida AC es en realidad nulo, por lo que se puede poner:
N AC  876.3  1.0476  N BF  0

De esta ecuación se obtiene el valor del esfuerzo en la barra eliminada:


876.3
N BF    836 kg
1.0476

81
Celosías

Los esfuerzos en las barras restantes son:

N i  N i1  836 N i2 kg

Se muestran en la última columna de la tabla 3.3.


Barra Caso 1 Caso 2 Final
AB 0.0 -1.1154 -933.
AD 0.0 -0.7321 -612.
BC 0.0 -0.8165 -683.
BF 0.0 1.0000 836.
AE 448.3 0.4641 836.
CE -366.0 -0.3789 -683.
DF 0.0 -0.7321 -612.
AC -876.3 1.0476 0.
EF -500.0 -0.5176 -933.
CD 1000.0 -0.3789 683.

Tabla 3.3 Esfuerzos en la celosía de la figura 3.19.

3.11.2 Calcular los esfuerzos en las barras y las reacciones en los apoyos de la celosía
espacial mostrada en la figura 3.21.

Z 2m 4m
A G A F
500N
3m

B F
C D
C
1000N 4m 2m
E
B E
X Y A F
G 2m
1000N D 500N
C
D

Figura 3.21 Celosía espacial simple.


Se trata de una celosía espacial simple, construida partiendo del tetraedro básico ABCG. A él se
añade el nudo D apoyándose para ello en los nudos A, B y C. A continuación, se añade el nudo
E, apoyándose en los A, B y D y finalmente se añade el nudo F, apoyándose en los A, D y E. Los
apoyos B y G son rótulas esféricas, mientras que el apoyo C es una articulación sobre el eje X. El
número de barras es 13, y el de reacciones 8, dando un total de 21 incógnitas, que corresponden
a las 21 ecuaciones de equilibrio de los 7 nudos.
La tabla 3.4 muestra los cosenos directores de las distintas barras, que son necesarios para
establecer las ecuaciones de equilibrio de cada nudo. Se muestran los tres cosenos directores
de cada barra en el primero de sus nudos. Los valores correspondientes al otro nudo son iguales
y de signo contrario.

82
Celosías

Barra Nudo 1 Nudo 2 λ µ ν


BC B C 1.000 0.000 0.000
CD C D 0.000 1.000 0.000
BD B D 0.447 0.894 0.000
BE B E 0.000 1.000 0.000
DE D E -1.000 0.000 0.000
AC C A -0.267 0.534 0.802
AB B A 0.267 0.534 0.802
AD D A -0.267 -0.534 0.802
AE E A 0.267 -0.534 0.802
AF A F 0.000 1.000 0.000
EF E F 0.267 0.534 0.802
DF D F -0.267 0.534 0.802
AG A G 0.000 -1.000 0.000

Tabla 3.4 Orientaciones de las barras para la celosía de la figura 3.21.


El equilibrio de los nudos se aplica de forma individual, nudo tras nudo, buscando siempre uno
en el que sólo confluyan 3 barras con esfuerzos desconocidos. Todas las fuerzas están en N.
• Nudo F. Sus ecuaciones de equilibrio son:
0.267N FE  0.267N FD  500  0

N FA  0.534N FE  0.534N FD  0

0.802N FE  0.802N FD  1000  0

de donde se obtienen los esfuerzos: N FA  667 N FD  312 N FE  1559

• Nudo E. Las tres ecuaciones de equilibrio de este nudo, considerando ya los valores de los
esfuerzos calculados anteriormente, son:
N ED  0.267N EA  0.267(1559)  0

N EB  0.534N EA  0.534(1559)  0

0.802N EA  0.802(1559)  500  0

de donde se obtiene N EB  2000 N ED  167 N EA  2183

• Nudo D:
0.447N DB  1(167)  0.267N DA  0.267(312)  1000  0

N DC  0.894N DB  0.535N DA  0.534(312)  0

0.802N DA  0.802(312)  0

Los esfuerzos que se obtienen son N DA  312 N DC  2000 N DB  2609

• Nudo A.
0.267N AC  0.267N AB  0.267(312)  0.267(2183)  0

83
Celosías

0.534N AC  0.534N AB  0.534(312)  0.534(2183)  1(667)  N AG  0

0.802N AC  0.802N AB  0.802(312)  0.802(2183)  0

Los esfuerzos que se obtienen son N AG  2667 N AC  312 N AB  2183

• Nudo C. Sus tres ecuaciones de equilibrio son:


NCB  0.267(312)  0

(2000)  0.534(312)  RCY  0

0.802(312)  RCZ  0

De ellas se obtienen el esfuerzo en la barra CB y las dos reacciones, en las direcciones Z e Y, en


el nudo C.

NCB  83 RCY  1833 RCZ  250

• Nudo B. Sus ecuaciones de equilibrio permiten hallar las 3 reacciones en él.


1(83)  0.447(2609)  0.267(2183)  RBX  0

0.894(2609)  1(2000)  0.534(2183)  RBY  0

0.802(2183)  RBZ  0

Se obtiene RBX  500 RBY  833 RBZ  1750

3.11.3 Calcular los esfuerzos en la estructura de la figura 3.22. Todas las barras son del
mismo material, con módulo de elasticidad E y tienen la misma área transversal A.

5 kN
8 kN B
A

5m

C D
5m

Figura 3.22 Celosía plana.


Nudos = 4, barras = 5, reacciones = 4
Incógnitas = 9, ecuaciones = 8 → Grado de hiperestaticidad = 1
Las unidades para la resolución son N y m.
Se adopta como incógnita hiperestática el esfuerzo en la barra BD.
Se plantean dos casos básicos, cuyos esfuerzos en las barras se muestran en la figura 3.23.

84
Celosías

Caso 0 5000
Caso 1
8000 -8000 B -1/√2 A
A
B
1
0

0 -13000 -1/√2 -1/√2


+1 +1
8000 √2

C D C D

Figura 3.23 Casos 0 y 1 para la celosía de la figura 3.22.


El valor de la incógnita hiperestática se obtiene directamente de la ecuación (3.39). Los distintos
términos involucrados en ella son:
1  8000  5 13000  5  154245
 N i0 i N i1  EA    8000 2  5 2  
2 2  EA

1 5 5 5  21.64
 N i1i N i1  EA  2  2  2  5 2  5 2  
 EA

 i N i1  0
X1  N BD  7128 N

Los esfuerzos finales en las barras son: N i  N i0  X1N i1 y se indican en la tabla 3.5. Obsérvese
que los esfuerzos en las barras no dependen del valor del producto EA.
Barra BC AB AD CA BD
Esfuerzo axial (N) 5039 -2960 -7960 4186 -7128

Tabla 3.5 Esfuerzos axiales en las barras de la celosía de la figura 3.22.

3.11.4 Calcular la deformación horizontal del punto B en la estructura del ejercicio 3.11.3.
Se elige como incógnita hiperestática para el caso isostático virtual unitario al esfuerzo en la
barra BD, que es la misma que se empleó para calcular los esfuerzos en la estructura.
El caso isostático virtual unitario se muestra en la figura 3.24.

V=1 B -1 A

√2

0 -1
0

C D

Figura 3.24 Caso isostático virtual unitario para la deformación horizontal de B


La deformación buscada se obtiene aplicando directamente la ecuación (3.50):

85
Celosías

5 5 5 2 96455
BX   i N i N i0V   i N i0V 
EA
2960  1 
EA
7960  1 
EA
4186  2 
EA

Este valor es inversamente proporcional a la rigidez de las barras de la estructura.

3.11.5 Calcular los esfuerzos en las barras de la celosía de la figura 3.25. Todas las barras
tienen las mismas propiedades E = 2 106 kg/cm2, A = 20 cm2.

5000 kg 5000 kg 5000 kg


A B C D E

4m

F G H
4x4m

Figura 3.25 Celosía plana.


Incógnitas: 18 (15 barras y 3 reacciones). Ecuaciones: 16 (8 nudos) h=2
La hiperestaticidad está localizada en los paneles BCFG y CDGH, por lo que las incógnitas
redundantes deben elegirse entre las barras que forman dichos paneles: se adoptan los
esfuerzos en las barras BG y GD: X1  N BG X 2  NGD

Las unidades para la resolución son kg y cm.


Los casos básicos se indican en la figura 3.26.

5000 5000 5000


A -7500 B -7500 C -7500 D -7500 E
-5000

-5000
5

7
53

-3

60
10

53
-3

10
60

0
7

Caso 0
F 10000 10000 H
G

A 0 B -0.707 C 0 D 0 E
-0.707

+1

-0.707

0
0

+1
0
0

Caso 1
F -0.707 G 0 H

A B 0 C -0.707 D 0 E
0
+1
-0.707

-0.707
0

0
0

+1
Caso 2
F 0 -0.707 H
G
Figura 3.26 Casos 0, 1 y 2 para la celosía de la figura 3.25.

86
Celosías

Las dos ecuaciones de compatibilidad son:

X1  N i1i N i1  X 2  N i1i N i2   N i0 i N i1

X1  N i2 i N i1  X 2  N i2 i N i2   N i0 i N i2

Sustituyendo los valores numéricos de los distintos coeficientes se obtiene:

0.48284  104 X1  0.0500  104 X 2  0.0323


0.0500  104 X1  0.48284  104 X 2  0.0323

De ellas se obtiene: X1  X 2  606.6 kg

Los esfuerzos finales en las barras tienen la expresión: N i  N i0  606.6N i1  606.6N i2 y se


muestran en la figura 3.27.

5000 5000 5000


A -7500 B -7929 C -7929 D -7500 E
60

6
-2
9

6.
6.

92
92

-5429
-5429

60
10

7
9
-2

60
60

10
7

-858

G
9571 9571
F H

Figura 3.27 Esfuerzos axiales en las barras de la celosía de la figura 3.25 (en kg).

3.11.6 Calcular los esfuerzos en las barras y la deformación vertical del nudo G en la celosía
del ejercicio 3.11.5, cuando se produce un calentamiento de 40 ºC en todo el cordón
superior ABCDE, y no actúan las fuerzas exteriores. El coeficiente de dilatación
térmica del material es 10-5 ºC-1.
Al no haber ninguna fuerza exterior aplicada, los esfuerzos del caso 0 son todos nulos, con lo
que las ecuaciones de compatibilidad, incluyendo los términos debidos a los incrementos de
temperatura, son:

X1  N i1i N i1  X 2  N i1i N i2   i N i1

X1  N i2 i N i1  X 2  N i2 i N i2   i N i2

Los términos independientes debidos a las temperaturas son:

 i N i1  0.707  T LBC  0.1131 cm

 i N i2  0.707  T LCD  0.1131 cm

Nótese que sólo influye el incremento de temperatura en las barras BC y CD, pero no influye el
calentamiento de AB ni de DE. Ello es debido a que estas últimas están situadas en la zona
isostática de la estructura y por lo tanto no tienen influencia en los esfuerzos de origen térmico.
El sistema de ecuaciones es:

0.4824  104 X1  0.050  104 X 2  0.1131


0.050  104 X1  0.4824  104 X 2  0.1131

87
Celosías

Resolviendo se obtiene X1  X 2  2123 kg .

Los esfuerzos finales N en las barras son los indicados en la figura 3.28. Se observa que sólo están
cargadas las barras situadas en la zona hiperestática. En la zona isostática las temperaturas no
producen ningún esfuerzo.

A B C D E
0 -1501 -1501 0

23
21
21

23

21
23
23

21
-1501

-1501
-3002

0
0

-1501 -1501
F G H

Figura 3.28 Esfuerzos en la celosía de la figura 3.25 debidos a un calentamiento de ABCDE (en kg).
Para hallar la deformación se plantea un caso virtual unitario con una fuerza V=1 situada en G
en dirección Y hacia abajo, cuyos resultados se muestran en la figura 3.29.

A -0.5 B -0.5 C -0.5 D -0.5 E


-0

7
0.

.7

70
0
07
70

+1

07

0.
.7
7

-0

+1 +1
F G H
V=1

Figura 3.29 Caso isostático virtual para la deformación vertical de G.


La deformación vertical del nudo G es:

GY   N N 0V   N 0V  0.0875  0.32  0.4075 cm

A esta deformación colaboran, por el primer sumando, todas las barras que tienen esfuerzo N
no nulo (es decir las situadas en la zona hiperestática), y por el segundo sumando aquellas barras
que tienen temperatura aplicada (λ no nulo) y esfuerzo no nulo en el caso 0V. A este segundo
sumando colaboran las cuatro barras del cordón superior.
De este ejemplo se deduce, y la conclusión es general, que, en estructuras cargadas únicamente
con cargas de origen térmico, sólo aparecen esfuerzos en las zonas de la estructura que son
hiperestáticas, pero no en las zonas que son isostáticas. Las deformaciones se producen en toda
la estructura: en las zonas hiperestáticas la deformación producida por el esfuerzo axial (término
N N 0V ) se suma a la deformación térmica (término N 0V ). En las zonas isostáticas se produce
sólo deformación de origen térmico (término N 0V ).

88
Celosías

3.11.7 Calcular la deformación vertical del nudo G en la estructura de la figura 3.30, cuando
el apoyo F sufre un descenso conocido de valor 2 cm y sobre el nudo G actúa una
fuerza P=2000 kg. Todas las barras tienen E A = 2 107 kg.

A B C

4m

G
F
D E
2 cm 2000 kg
4m 4m 4m

Figura 3.30 Celosía hiperestática.


Incógnitas: 17 (12 barras y 5 reacciones). Ecuaciones: 14 (7 nudos) → h=3
La barra AD está aislada del resto de la estructura y está descargada, por lo tanto, su esfuerzo
es nulo y se puede prescindir de ella. Con ello se disminuye en 1 el grado de hiperestaticidad.
Por otra parte, la hiperestaticidad está localizada en el panel BCFE y en las reacciones en los 3
apoyos.
Como se conoce el valor de la deformación en F, se adopta precisamente la reacción vertical en
F como una de las incógnitas hiperestáticas. La segunda incógnita es el esfuerzo en la barra BF,
con lo que: X1  RFY X 2  N BF

Los 3 casos básicos se muestran en la figura 3.31, y sus resultados en la tabla 3.6.

A B C
Caso 0

G
E F
D
2000 kg

A B C
Caso 1

G
E F
D
X1=1

A B C
Caso 2
X2=1

D G
E F

Figura 3.31 Casos básicos para la celosía de la figura 3.30.

89
Celosías

Barra ρ N0 N1 N2
AB 400/EA 3P 2 0
BD 400 2 /EA - 2 P - 2 0
DE 400/EA -2 P -1 0
BE 400/EA P 1 -1/ 2
BC 400/EA 2P 1 -1/ 2
EF 400/EA -P 0 -1/ 2
BF 400 2 /EA 0 0 1
CE 400 2 /EA - 2 P - 2 1
CF 400/EA 0 1 -1/ 2
CG 400 2 /EA 2P 0 0
FG 400/EA -P 0 0
Tabla 3.6 Esfuerzos en los casos 0, 1 y 2 para la celosía de la figura 3.30.
Las dos ecuaciones de compatibilidad son:

  N 0  X1N 1  X2N 2  N 1   N 1  FY


  N 0  X1N 1  X2N 2  N 2   N 2 0

Sustituyendo los valores numéricos de los distintos coeficientes se obtiene:

13.656X1  4.1213X 2  16.6568 P  EA / 400


4.1213X1  4.8284X 2  3.4142 P

Resolviendo el sistema de ecuaciones, y sustituyendo los valores de P=2000 kg y Δ=2 cm, se


obtiene:

X1  1.355P  0.0986EA / 400  2710  9860  7150 kg


X 2  0.45P  0.0842EA / 400  900  8420  7520 kg

Los esfuerzos finales en las barras tienen la expresión: N i  N i0  7150N i1  7520N i2 , y se


muestran en la figura 3.32.

A 20300 B 5832 C
0
42
-5
40

0 2828
29

3832 1832
-1

75
20

-11150 G
-7317 F -2000
D E
7150 2000

Figura 3.32 Esfuerzos axiales en la celosía de la figura 3.30 (kg).


Para calcular la deformación vertical en G, se plantea un caso virtual unitario con una fuerza V=1
situada en G, en dirección Y hacia abajo. Este caso virtual coincide con el caso 0, pero con un
valor unitario de la fuerza aplicada, en lugar de 2000 kg. Sus resultados se muestran en la figura
3.33.

90
Celosías

A +3 B +2 C
Caso 0V
-√2
√2
-√2 +1 0
0

G
-2 -1 F -1
D E
V=1

Figura 3.33 Caso isostático virtual para la deformación vertical de G.


La deformación buscada se obtiene por aplicación directa de la ecuación (3.50):

GY   N N 0V   N 0V  (150389  400) / EA  3.008 cm

Las reacciones en los apoyos se obtienen aplicando el equilibrio a toda la estructura. La reacción
vertical en el nudo F se obtuvo como incógnita hiperestática.

 MD 0 400RAX  1200P  800RCY RAX  3P  2RCY  20300 kg

 FX 0 RDX  RAX  20300 kg

 FY 0 RDY  RCY  P  9150 kg

A B C

20300

9150

G
E F
D
20300 7150 2000

Figura 3.34 Reacciones en la celosía de la figura 3.30 (kg).

3.12 BIBLIOGRAFÍA
1. Arbabi, F., Structural Analysis and Behavior, McGraw-Hill, New York, 1991.
2. Argüelles Álvarez, R., Cálculo de Estructuras - Tomo I, Sección de Publicaciones de la Escuela
Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1981.
3. Argüelles Álvarez, R., y Argüelles Bustillo, R., Análisis de Estructuras: Teoría, Problemas y
Programas, Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1996.
4. Beaufait, F. W., Basic Concepts of Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1977.
5. Canet, J. M., Cálculo de Estructuras, Libro 2, Sistemas de Piezas Prismáticas, Edicions UPC,
Barcelona, 2000.
6. Cremona, L., Le figure reciproche nella statica grafica, Milán, 1872.
7. Culmann, K., Die graphische Statik, Zurich, 1866.
8. Ghali, A., y Neville, A. M., Structural Analysis – A Unified Classical and Matrix Approach, E &
FN Spon, Londres, 1997.
9. Henneberg, L., Statik der Starren Systeme, Bergsträsser, Darmstadt, 1886.

91
Celosías

10. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.


11. Hsieh, Y-Y., Teoría Elemental de Estructuras, Prentice-Hall Int., Bogotá, 1973.
12. Ketter, R. L., Lee, G. C., y Prawel, S. P., Structural Analysis and Design, McGraw-Hill, New
York, 1979.
13. Maxwell, J. C., On the Calculation of the Equilibrium and the Stiffness of Frames,
Philosophical Magazine, Vol. 27, pp. 294-299, 1864.
14. Mohr, O., Beitrag zur Theorie der Bogenfachwerksträger, Zeits. des Architekten und
Ingenieur Vereins zu Hannover, Vol. 20, pp 223-238, 1874.
15. Norris, C. H., Wilbur, J. B., y Ytku, S., Análisis Elemental de Estructuras, McGraw-Hill, New
York, 1982.
16. Ritter, A., Elementare Theorie und Berechnung eiserner Dach und Brücken-constructionen,
1862.
17. Timoshenko, S. P., y Young, D. H., Teoría de las Estructuras, Ed. Urmo, Bilbao, 1974.
18. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
19. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.

3.13 PROBLEMAS

3.13.1 En la estructura de la figura P3.1, calcular los esfuerzos en todas las barras, y las deformaciones
de los puntos B y C. El material tiene módulo E=200 GPa. Las barras de los cordones superior e
inferior tienen A=10 cm2, y las diagonales y montantes A=8 cm2.
Solución: ∆CY = -2.26 cm, ∆BX = 0.88 cm

3.13.2 Resolver el problema 3.13.1 cuando, en lugar de las fuerzas exteriores, todo el cordón inferior
sufre un calentamiento de 100 ºC. El material tiene α=10-5 ºC-1.
Solución: ∆CX = 1.2 cm, ∆CY = -2.4 cm, ∆BX = 2.4 cm

4m

A C B

20 kN 20 kN 20 kN 20 kN 20 kN
6x4m

Figura P3.1

3.13.3 Calcular todos los esfuerzos internos en las barras de la estructura de la figura P3.2.

1000 N/m

4m

4m 4m 4m 4m

Figura P3.2

92
Celosías

3.13.4 En la estructura de la figura P3.3 se desean calcular todos los esfuerzos internos en las barras y
la deformación vertical del punto C. Todas las barras son del mismo material, con E=2 106
kg/cm2 y área de 5 cm2.
Solución: ∆CY = 0.578 cm

400 kg/m

C
2m

2m
A B

3m 3m 3m 3m

Figura P3.3

3.13.5 Calcular los esfuerzos en las barras de la celosía de la figura P3.4, para los valores del ángulo
α=15º y α=30º.
Solución: Para α=15º, NFC = 18.9 Tn, NAB = -26.1 Tn, NAD = 23.4 Tn, NAF = -17.2 Tn
C
C
B 30º D
ABC : lado 8 m
DEF : lado 2.143 m
20 m

75º
D E

A E
α F
45º
F
10 Tn
A 45º
10 Tn 15º
B
10 m 10 m 8m

Figura P3.4 Figura P3.5

3.13.6 Calcular los esfuerzos en las barras de la estructura de la figura P3.5, así como el descenso del
punto F. Todas las barras tienen el mismo valor del producto EA = 4 106 kg.
Solución: NAD = -4.715 Tn, NEC = 6.44 Tn, NFB = -1.724 Tn, ∆FY = 2.192 10-2 m.

3.13.7 En la estructura de la figura P3.6 se desean calcular las deformaciones del punto medio entre
los nudos D y E. Todas las barras tienen las mismas propiedades:
E = 2 106 kg/cm2 Área = 10 cm2 Inercia = 1000 cm4.
2 kg/cm

C D E F
4m

B G
4m

A H

4m 4m 4m

Figura P3.6

93
Celosías

3.13.8 Calcular los esfuerzos en las barras de la celosía mostrada en la figura P3.7, así como las
deformaciones del punto A. Todas las barras tienen el mismo valor del producto E A = 21000
Tn.
Solución: N1= 7.33 Tn N2 = 4.94 Tn N3 = -1 Tn. ∆AX = 9.4 10-4 m ∆AY = -1.65 10-3 m.

10 Tn
B

3m
3m
A

10 Tn

3m 3m
5 Tn

A C
4m 4m 4m

Figura P3.7 Figura P3.8

3.13.9 Calcular la deformación vertical del punto B en la estructura de la figura P3.8. Todas las barras
tienen el mismo factor E A = 21000 Tn.
Solución: ∆BY = 0.0036 m (hacia abajo).

3.13.10 En la estructura de la figura P3.9, calcular la deformación horizontal del nudo D. Todas las barras
tienen el mismo valore de E A = 21000 Tn.

10 Tn D 5 Tn
C
4m
4m

A B

4m 4m 4m

Figura P3.9

3.13.11 Calcular los esfuerzos en todas las barras y el desplazamiento horizontal del nudo C en la celosía
de la figura P3.10. Todas las barras son iguales, con un valor de EA=2 108 kg y de α=10-5 ºC-1.
Solución: NAB= 8284 kg NAE = -11716 kg NBE = -1000 kg ∆CX = 0.0966 cm.

3.13.12 Calcular los esfuerzos que se producen en las barras de la estructura de la figura P3.11, cuando
el nudo B sufre un descenso conocido de valor ∆=2 cm. Todas las barras tienen el mismo valor
del producto EA=2 108 kg.

94
Celosías

D E F
A B 1000 kg C

4m
C

4m
+2
A B C
D F
E ∆=2 cm
4m 4m 4m 4m

Figura P3.10 Figura P3.11

3.13.13 Calcular la deformación vertical del nudo C en la estructura de la figura P3.12, cuando sobre
ella actúa la fuerza P=2000 kg y además las barras AE y FD sufren un incremento de temperatura
T=20ºC. Todas las barras tienen el mismo valor de EA = 2 108 kg y de α=10-5 ºC-1. Discutir la
influencia de la fuerza P y del incremento de temperatura T en los distintos resultados.

Solución: NAB= 0.4714 P (kg) NBC =0.3964 P (kg) NCF = 0.0631 P (kg) ∆CY = -0.04 cm

B
C
P=2000 kg

2m

A T=20º E F T=20º D

3x2m

Figura P3.12

3.13.14 En la estructura de la figura P3.13 todas las barras son del mismo material, y tienen un área tal
que se cumple que A/L=0.05 cm. Calcular los esfuerzos que se originan en las barras cuando el
cordón superior FGH sufre un calentamiento de 20 ºC.
Datos del material: E=2 106 kg/cm2 α=10-5 ºC-1

F +20ºC G +20ºC
H

4m

A C D E B

4m 4m 4m 4m

Figura P3.13

3.13.15 Calcular los esfuerzos que se originan en la estructura del problema 3.13.14, cuando en lugar
del incremento de temperatura se aplica una carga vertical y hacia abajo de 8 Tn en el nudo C.

95
4
Vigas planas

4.1 INTRODUCCIÓN
Las vigas planas constituyen uno de los tipos de estructuras más frecuentes. Se pueden definir
de manera formal de la siguiente manera:
• Son estructuras unidimensionales, en las que el material está agrupado alrededor de
una línea recta, que por sencillez se toma como el eje X.
• Están sustentadas en uno o más puntos, y esta sustentación puede ser del tipo apoyo
simple o empotramiento. También es posible que existan puntos con apoyos flexibles
mediante muelles.
• La unión entre los distintos tramos que forman la viga es habitualmente rígida, aunque
también puede haber articulaciones o deslizaderas.
• Todas las fuerzas son perpendiculares a la viga y están contenidas en un mismo plano.
Puede haber asimismo aplicados momentos exteriores, que deben ser perpendiculares
al plano de las fuerzas.
• El plano que contiene a las fuerzas exteriores es principal de inercia de la sección
transversal de la viga.
Además, se supondrá aquí un material elástico lineal, y pequeñas deformaciones.
Las vigas se comportan como estructuras planas, apareciendo deformaciones transversales
perpendiculares a su eje, y contenidas en el plano de las cargas, así como giros perpendiculares
al plano de las cargas. No aparecen deformaciones en la dirección axial, al no haber cargas en
ella.
En las condiciones anteriores las vigas están sometidas a esfuerzos de flexión y cortadura, pero
no a esfuerzos axiales. Acumulan energía de flexión y opcionalmente de esfuerzo cortante
(según la teoría empleada para su estudio), pero no de esfuerzo axial.
En el caso de haber fuerzas axiales, los efectos producidos por ellas son una deformación axial y
un esfuerzo axial, que en el caso de las vigas están desacoplados de la flexión y cortadura. La
demostración rigurosa de este desacoplamiento puede comprobarse en el estudio de pórticos
planos (Capítulo 5).

96
Vigas planas

4.2 CONDICIONES DE ESTABILIDAD


Como ya se ha indicado, en la viga coexisten los fenómenos de flexión y esfuerzo axial, que están
desacoplados. El análisis de estabilidad debe hacerse por lo tanto para ambos efectos, por
separado, incluyendo en cada uno de ellos las magnitudes que les afecten.

4.2.1 Estabilidad a flexión y cortante


De las tres ecuaciones de la estática disponibles en el plano, sólo se pueden usar dos para
estudiar la estabilidad a flexión: la ecuación de equilibrio de fuerzas verticales Y y la ecuación de
equilibrio de momentos. Sean:
• r el número de reacciones en los apoyos que afectan a la flexión. Es decir que se
consideran únicamente las reacciones en dirección Y (imposibilidad de movimiento
transversal) y los momentos (imposibilidad de giro).
• b el número de vanos de la viga, es decir el número de tramos entre puntos de apoyo.
• c el número de condiciones de construcción que afectan a la flexión. Éstas pueden ser
articulaciones (condiciones de momento flector nulo) o deslizaderas verticales (esfuerzo
cortante nulo).
El número de fuerzas incógnita en una viga es: cuatro para cada barra (dos fuerzas cortantes y
dos momentos en cada extremo), más r incógnitas debidas a las reacciones. El número de
ecuaciones de equilibrio disponibles es: 2b ecuaciones debidas a las b barras (una ecuación de
equilibrio de fuerzas Y y otra de momentos), más 2(b+1) ecuaciones debidas a los b+1 nudos
(una ecuación de equilibrio de fuerzas Y y otra de momentos), más c ecuaciones debidas a las
condiciones de construcción.
Las condiciones de estabilidad referentes a la flexión se obtienen comparando el número de
incógnitas con el de ecuaciones y se resumen en la tabla 4.1. Estas relaciones definen la
estabilidad de la viga considerándola como un todo único, en lo que a su comportamiento a
flexión se refiere.

A 4𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 < 4𝑏𝑏 + 2 + 𝑐𝑐  Inestable

B 4𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 = 4𝑏𝑏 + 2 + 𝑐𝑐
 Inestable, isostática o hiperestática
C 4𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 > 4𝑏𝑏 + 2 + 𝑐𝑐

Tabla 4.1 Condiciones de estabilidad a flexión de las vigas.


La condición A es suficiente para indicar que la viga tiene algún tipo de inestabilidad, pero sin
indicar su origen interior o exterior. El número de grados de libertad de la viga es g=2+c-r.
La condición B es necesaria para que la viga sea isostática, y la C es necesaria para que sea
hiperestática, pero no son suficientes para ello, ya que se requiere además que haya una
disposición de las barras y las reacciones tal que no exista inestabilidad exterior ni interior, en
ningún subconjunto de la viga. Si esta disposición es adecuada, el grado de hiperestaticidad en
el caso C es h=r-c-2.
En todo caso, además de la aplicación de las fórmulas anteriores, se requiere normalmente un
análisis visual de la viga para su correcta clasificación.

97
Vigas planas

4.2.2 Estabilidad a esfuerzo axial


En la dirección axial sólo hay una ecuación de equilibrio estático, de las tres existentes en el
plano, y es con respecto a ella con quien se comparan las incógnitas existentes. Sean:
• ra el número de reacciones en los apoyos que afectan al esfuerzo axial. Es decir que se
consideran únicamente las reacciones en dirección X (imposibilidad de movimiento
longitudinal).
• ca el número de condiciones de construcción que afectan al esfuerzo axial. Estas pueden
ser únicamente deslizaderas longitudinales (esfuerzo axial nulo).
Las condiciones de estabilidad referentes al esfuerzo axial se indican en la tabla 4.2. Estas
relaciones definen la condición de estabilidad de la viga en su dirección axial, considerándola
como un todo único.

A 𝑟𝑟𝑎𝑎 < 1 + 𝑐𝑐𝑎𝑎  Inestable

B 𝑟𝑟𝑎𝑎 = 1 + 𝑐𝑐𝑎𝑎
 Inestable, isostática o hiperestática
C 𝑟𝑟𝑎𝑎 > 1 + 𝑐𝑐𝑎𝑎

Tabla 4.2 Condiciones de estabilidad a esfuerzo axial de las vigas.


La condición A es suficiente para indicar que la viga tiene algún tipo de inestabilidad axial, pero
sin indicar su origen interior o exterior. El número de grados de libertad de la viga en dirección
axial es: ga=1+ca-ra.
Al igual que en el estudio a flexión, la condición B es necesaria para que la viga sea isostática, y
la C es necesaria para que sea hiperestática, pero no son suficientes para ello, ya que además se
requiere que haya una disposición de las barras y de las reacciones axiales tal que no exista
inestabilidad exterior ni interior, en ningún subconjunto de la viga. Si esta disposición es
adecuada, el grado de hiperestaticidad en dirección axial en el caso C es: ha=ra-ca-1.
Al igual que en el estudio a flexión, se requiere normalmente un análisis visual de la viga para su
correcta clasificación.

Ejemplos

Flexión: r=4 c=1 r > 2+c h=1


Axial: ra=2 ca=0 ra > 1+ca ha=1

Flexión: r=3 c=1 r = 2+c isostática


Axial: ra=1 ca=0 ra = 1+ca isostática

Flexión: r=2 c=2 r < 2+c inestable g=2


Axial: ra=2 ca=0 ra > 1+ca ha=1

98
Vigas planas

Flexión: r=4 c=2 r = 2+c isostática


Axial: ra=1 ca=0 ra = 1+ca isostática

Flexión: r=4 c=2 r = 2+c isostática


Axial: ra=1 ca=0 ra = 1+ca isostática

4.3 TEORÍA GENERAL DE LA FLEXIÓN DE VIGAS PLANAS


La hipótesis básica en la que se basa la teoría clásica de flexión de vigas fue enunciada por Navier:
las secciones rectas y perpendiculares a la fibra neutra en el estado sin deformar se mantienen
rectas y también perpendiculares a la fibra neutra en el estado deformado.
Con esta hipótesis, y suponiendo pequeñas deformaciones, se cumple que el giro de una sección
recta de la viga es igual a la pendiente de la curva deformada elástica. Además, al ser las
deformaciones pequeñas, dicha pendiente es igual al ángulo girado. Llamando v a la
deformación vertical de la viga en la dirección Y, y θ al ángulo girado por la sección (figura 4.1)
se cumple que:

dv
  tg   (4.1)
dx

Y q

M V M v
θ X

Figura 4.1 Esfuerzos y deformaciones en una viga plana.

4.3.1 Campo de desplazamientos


La deformación de una sección cualquiera de la viga consiste en una traslación lateral de valor
v , más una rotación θ alrededor de su centro de gravedad (figura 4.2).
La deformación del centro de gravedad G de la sección es únicamente la deformación lateral
v(x ) . Las deformaciones de un punto P situado a una distancia y de G son:

dv
uP  y   y vP  v (4.2)
dx

99
Vigas planas

P
y
θ= dv
dx

P
y
G

Figura 4.2 Deformaciones en una viga plana.

4.3.2 Deformaciones unitarias


Las deformaciones unitarias en el punto P son:

uP d 2v
x   y
x dx 2

vP
y  0 (4.3)
y

uP vP dv dv
xy     0
y x dx dx

El material está en un estado unidimensional de deformación, sometido sólo a una x , que en


adelante se denomina simplemente  , y que tiene una variación lineal en la sección:

d 2v
 y  v y (4.4)
dx 2
donde v  es la curvatura de la deformada de la viga, en la hipótesis de pequeñas deformaciones.
Se observa, además, que la distorsión de cortadura 𝛾𝛾𝑥𝑥𝑥𝑥 es nula, a consecuencia de la hipótesis
de deformación que se ha efectuado de que las secciones planas se mantienen perpendiculares
a la fibra neutra deformada. Evidentemente no es cierto que la distorsión de cortadura 𝛾𝛾𝑥𝑥𝑥𝑥 sea
nula y se sabe que, si hay un esfuerzo cortante en la sección, se produce una deformación
unitaria vertical de cortadura. La hipótesis de Navier es por lo tanto válida solamente, en sentido
estricto, para vigas sin esfuerzo cortante. No obstante, las deformaciones de cortadura son
normalmente de pequeña magnitud en piezas prismáticas, por lo que dicha hipótesis se acepta
habitualmente (ver ejercicio 4.14.10).

4.3.3 Tensiones
Suponiendo un material elástico lineal con módulo de elasticidad 𝐸𝐸, e incluyendo el efecto de
las deformaciones unitarias iniciales en el material 𝜖𝜖0 , la tensión en el punto P es:

100
Vigas planas

  E (  0 ) (4.5)

Sustituyendo la expresión de las deformaciones unitarias, se obtiene la expresión de la


distribución de tensiones en la sección, que es lineal:

  E (v y  0 ) (4.6)

No aparece tensión cortante, al ser la deformación de cortante nula. Este hecho se explica con
más detalle en el apartado 4.3.6, al introducirse el esfuerzo cortante.

4.3.4 Distribución de temperatura


Se supone una variación lineal de las temperaturas en la sección de la viga, desde un valor +T en
la cara superior hasta un valor -T en la cara inferior.

b +T

-T Figura 4.3 Gradiente térmico en una viga plana.

Para el desarrollo posterior, resulta más conveniente emplear el gradiente de temperatura entre
las caras superior e inferior de la viga Tg :

T  (T ) 2T
Tg   (4.7)
h h
siendo h el canto de la viga. La distribución de temperaturas se puede poner como

T  yTg (4.8)

La distribución de deformaciones unitarias térmicas producida por esta temperatura es:

0  T  yTg (4.9)

4.3.5 Momento flector


Se define como el momento estático de las tensiones en la sección respecto del centro de
gravedad. De esta manera es estáticamente equivalente al momento de todas las fuerzas
exteriores que actúan a un lado de la sección:

M   ydA   bydy   E (  0 )bydy (4.10)

donde b(y ) es el ancho de la sección. El signo negativo en esta definición es debido al criterio de
signos adoptado (figura 4.1). Sustituyendo el valor de la deformación unitaria según (4.4):

M   E (v y  0 )bydy  Ev   y 2bdy  E  0bydy (4.11)

En la primera integral se identifica el momento de inercia de la sección recta de la viga I . Por


lo tanto, la relación entre el momento flector M y la deformación lateral 𝑣𝑣 de la viga es:

101
Vigas planas

d 2v
M  EI  E  0bydy (4.12)
dx 2
que es la ecuación de la elástica de la viga. Si las deformaciones iniciales debidas a las
temperaturas tienen una distribución lineal se obtiene:

d 2v
M  EI  E Tg  y 2bdy (4.13)
2
dx
En el último término se identifica el momento de inercia de la sección I , con lo que la expresión
final del momento flector M es:

d 2v
M  EI  EI Tg (4.14)
dx 2
que es la ecuación de la elástica cuando hay efectos térmicos. La curvatura de la deformada, en
función de M es:

d 2v M
  Tg (4.15)
2 EI
dx

4.3.6 Esfuerzo cortante


El esfuerzo cortante se define como la resultante de las tensiones cortantes verticales τ en la
sección de la viga. Éstas son proporcionales a las deformaciones unitarias de cortadura γ, que
como se ha visto son nulas. Por ello la resultante de las tensiones cortantes es también nula:

 dA   G dA  0 (4.16)

Pero realmente en la sección de la viga sí que hay un esfuerzo cortante no nulo, que es
estáticamente equivalente a todas las fuerzas exteriores existentes a un lado de dicha sección.
Se llega así a una aparente contradicción, producida por la hipótesis de deformación de Navier,
que es la que ha originado que las deformaciones de cortadura γ sean nulas.
La realidad es que el esfuerzo cortante tiene que poder adoptar el valor que le corresponda
según las ecuaciones de equilibrio, que será en general no nulo, para equilibrar las fuerzas
exteriores aplicadas a un lado de la sección donde se calcule el cortante. Es por lo tanto
necesario reconciliar este hecho con el valor nulo de las deformaciones cortantes. Esto puede
hacerse si se piensa que el material de la viga es infinitamente rígido frente a la cortadura, es
decir tiene G=∞. De esta forma, aunque la deformación γ sea nula, la tensión cortante τ puede
adoptar cualquier valor no nulo, al ser τ = G γ = ∞ 0, es decir cualquier valor.

4.3.7 Relación entre la tensión y los esfuerzos


La tensión en un punto cualquiera P de la sección de la viga es:

  E (  0 )  E (v y  0 ) (4.17)

Sustituyendo en ella el valor de v  en función de 𝑀𝑀, para una distribución de temperaturas


lineal (ecuación (4.15)), se obtiene:

102
Vigas planas

 M  My
  E   y  yTg  yTg    (4.18)
 EI  I

que es la expresión habitual de las tensiones en una viga.

4.3.8 Ecuaciones de equilibrio


La figura 4.4 muestra un elemento diferencial de la viga con las fuerzas actuantes sobre él.

Y q dx
V+dV
M M+dM

V
dx

Figura 4.4 Equilibrio de un elemento diferencial de viga.

Equilibrio de momentos:

dx dx
M  (V  dV ) V  M  dM (4.19)
2 2
Despreciando el diferencial de orden superior dV dx y reordenando se obtiene

dM
V  (4.20)
dx
Sustituyendo el valor de M dado por (4.14) se obtiene:

d  d 2v 
V   EI
  EI Tg  (4.21)
dx  dx 2 

Equilibrio vertical de fuerzas:


V  qdx  V  dV (4.22)

dV
q  (4.23)
dx
Sustituyendo el valor anterior de V se obtiene:

d 2  d 2v 
q   EI  EI Tg  (4.24)
dx 2  dx 2 

Esta es la ecuación diferencial que controla el problema de la flexión de una viga de propiedades
variables, sometida a cargas térmicas. Si la viga es de propiedades uniformes y la distribución de
temperaturas también lo es, la ecuación anterior queda:

d 4v
q  EI (4.25)
dx 4

103
Vigas planas

que es la conocida ecuación diferencial de equilibrio de una viga de propiedades uniformes.

4.3.9 Densidad de energía elástica


La expresión de la densidad de energía complementaria es:

  2
     d      

U o*  0 d   0  E 0 
 2E 0 (4.26)

Sustituyendo la expresión (4.18) de las tensiones en función de los esfuerzos, se obtiene:

M 2y 2 0My
U 0*   (4.27)
2 I
2EI
Este es el valor de la densidad de energía en un punto P cualquiera, en función del momento
flector en la viga y de la distribución de temperaturas definida por 𝜖𝜖0 .

4.3.10 Energía de deformación por unidad de longitud


La energía de deformación por unidad de longitud U L* se obtiene integrando la expresión de la
densidad de energía en el área de la sección:

U L*  AUo*dA   Uo*b(y )dy (4.28)

Sustituyendo la expresión (4.27) de la densidad de energía se obtiene:

M 2y 2 My
U L*   2EI 2
bdy   0
I
bdy (4.29)

Las magnitudes E , I , M no dependen de la coordenada y , por lo que salen fuera de las integrales.
En la primera integral se identifica el momento de inercia I de la sección, con lo que se obtiene:

M2 M
U L* 
2EI

I  0ybdy (4.30)

Expresión particular para variación de la temperatura lineal


Sustituyendo la expresión de la deformación unitaria térmica lineal en la coordenada y, dada
por (4.9), se obtiene

M2 M Tg
U L* 
2EI

I  y 2bdy (4.31)

La integral del segundo término define el momento de inercia, con lo que:

M2
U L*   M Tg (4.32)
2EI
Esta es la expresión de la energía acumulada por unidad de longitud de viga, en función del
momento flector M en cada punto de la viga y del gradiente del campo de temperaturas Tg .

104
Vigas planas

4.3.11 Energía de deformación


Integrando la energía por unidad de longitud a lo largo de toda la viga, se obtiene el valor de la
energía elástica total acumulada:
 
U*  V Uo*dv  L  AUo*dA  dx  LU L*dx (4.33)

M 2
U*  L 2 dx  L M Tgdx (4.34)

1
donde el coeficiente   define la flexibilidad de la viga a flexión.
EI

La expresión de la energía así obtenida es general, estando sólo limitada a una distribución de
temperatura lineal en el canto de la viga.

4.4 DIAGRAMAS DE ESFUERZOS


Los esfuerzos internos en una viga son normalmente variables a lo largo de ella, y esta variación
se expresa algebraicamente mediante una función de la coordenada x, que define la posición de
cada sección de la viga: M (x ), V (x ) . El diagrama de un esfuerzo cualquiera es sencillamente una
representación gráfica de esta función.
Estos diagramas no son en general continuos, sino que pueden mostrar discontinuidades en los
puntos de aplicación de las cargas. En el caso de manejarse funciones algebraicas, éstas tienen
expresiones diferentes en los distintos tramos existentes entre los puntos de aplicación de las
cargas.
Los diagramas de esfuerzos se representan gráficamente sobre la propia viga, empleando el
sistema de ejes local X, Y de la viga. Con este criterio, los diagramas de solicitaciones pueden
tener un aspecto diferente según cual sea el sistema de ejes adoptado para cada barra.
Para los diagramas de momentos flectores se suele emplear tradicionalmente otro sistema de
representación, que consiste en llevar la ordenada del diagrama de momentos en cada sección,
en la dirección de la cara donde estén las tracciones (figura 4.5). Este criterio, que se suele
denominar ingenieril, tiene la ventaja de que el diagrama de flectores es único, con
independencia de la orientación adoptada para los ejes de cada barra.

Figura 4.5 Criterio de signos ingenieril para momentos flectores.

4.5 RELACIÓN ENTRE CARGA, ESFUERZO CORTANTE Y MOMENTO FLECTOR


Existen una serie de relaciones entre las cargas aplicadas, el esfuerzo cortante y el momento
flector en una viga, que son muy útiles para dibujar los diagramas de solicitaciones.

105
Vigas planas

Caso general
Las dos ecuaciones fundamentales de equilibrio de un elemento diferencial permiten establecer
algunas relaciones importantes.
• La pendiente del diagrama de esfuerzo cortante es igual a la carga distribuida aplicada.

dV
q  (4.35)
dx
Integrando la expresión anterior entre dos puntos a y b de la viga se obtiene la siguiente relación:
la variación del esfuerzo cortante entre dos puntos de una viga es igual a la resultante de las
cargas distribuidas aplicadas entre ambos puntos.
b
Vb  Va  a qdx (4.36)

• La pendiente del diagrama de momento flector es igual al diagrama de cortante, con signo
cambiado.

dM
V  (4.37)
dx
• La variación del momento flector entre dos puntos es igual al área del diagrama de esfuerzo
cortante entre ambos puntos, cambiada de signo.
Se obtiene integrando la expresión del cortante entre dos puntos a y b.
b
Mb  Ma   V dx (4.38)
a

Estas relaciones son generales y valen para cualquier tipo de carga distribuida. Para ciertos tipos
de cargas pueden establecerse relaciones más sencillas, como casos particulares de ellas.

Segmento de viga sin carga aplicada


Aplicando las ecuaciones anteriores con q=0 se obtiene:

dV
0 V  Cte (4.39)
dx

dM
 V Mb  Ma  Vx (4.40)
dx
En un segmento sin carga el diagrama de cortantes es constante, y el de flectores es una línea
recta de pendiente igual al valor del cortante, con signo cambiado.

Esfuerzo cortante Momento flector


Figura 4.6 Diagramas de esfuerzos en un segmento de viga sin carga aplicada.

106
Vigas planas

Segmento bajo carga distribuida uniforme


En este caso q es constante, y se obtiene:
• Diagrama de esfuerzo cortante: bajo una carga uniforme el diagrama de cortante es una
línea recta de pendiente q, como se muestra en la figura 4.7.

V  Va  qx (4.41)

• Diagrama de momento flector: bajo una carga uniforme, el diagrama del momento flector
es una parábola cuya concavidad es –q, como muestra la figura 4.7.

dM
 Va  qx Mb  Ma  Va x  qx 2 / 2 (4.42)
dx

Esfuerzo cortante Momento flector


Figura 4.7 Diagramas de esfuerzos en un segmento de viga con carga uniforme.

Segmento bajo una carga puntual


• Diagrama de cortantes: se produce una discontinuidad en el esfuerzo cortante de valor igual
a la carga aplicada (figura 4.8).

Vd  Vi  P (4.43)

• Diagrama de momentos flectores: es continuo, pero tiene un cambio en su pendiente, de


valor igual a la fuerza aplicada, cambiada de signo (figura 4.8).
 dM   dM 
   Vi    Vd (4.44)
 dx i  dx 
d

 dM   dM 
      Vd  Vi  P
 dx d  dx i

P
Vd P tanα=P
Vi

Esfuerzo cortante Momento flector

Figura 4.8 Diagramas de esfuerzos en un segmento de viga con carga puntual.

Segmento con un momento aplicado


• Diagrama de flectores: se produce una discontinuidad de valor igual al momento aplicado
M P cambiado de signo. La pendiente del diagrama de flectores es la misma a ambos lados
de la discontinuidad (figura 4.9).

Md  M i  M P (4.45)

107
Vigas planas

• Diagrama de cortantes: es continuo, así como su derivada.

Mi Md MP

MP
Esfuerzo cortante Momento flector

Figura 4.9 Diagramas de esfuerzos en un segmento de viga con un momento aplicado.

Valores máximos
Dado que el esfuerzo cortante es la derivada del momento flector, los momentos flectores
máximo y mínimo ocurren en aquellos puntos donde el diagrama de cortantes tiene un valor
nulo.
Si el esfuerzo cortante pasa de negativo a positivo, el momento flector tiene un máximo, y si
pasa de positivo a negativo, el flector tiene un mínimo.

Viga sometida sólo a fuerzas concentradas


En este caso el diagrama de flectores es una línea quebrada, y el de cortantes está formado por
una serie de segmentos horizontales entre los puntos de aplicación de las distintas fuerzas
aplicadas, incluidas las reacciones. El máximo absoluto del momento flector está siempre en el
punto de aplicación de alguna fuerza, o reacción, pues el cambio de signo del cortante, de
negativo a positivo, se produce forzosamente en alguno de ellos.

4.6 TEOREMAS DE MOHR


Los dos Teoremas de Mohr son integrales primera y segunda de la ecuación de la elástica, por
lo que son aplicables en el mismo contexto que ella. En todo caso su sencillez y facilidad de
aplicación los hace de utilización universal. Se enuncian habitualmente para el caso de vigas sin
temperaturas.

4.6.1 Primer Teorema de Mohr


El ángulo que forman las tangentes en dos puntos de la deformada elástica es igual al área del
diagrama de M/EI comprendida entre ambos puntos.

Deducción
La ecuación de la elástica se puede poner como

d M dv
 siendo  (4.46)
dx EI dx
Integrando entre dos puntos A y B se obtiene:
B M
B  A  A EI
dx (4.47)

108
Vigas planas

que es la expresión matemática del primer teorema. Este teorema es aplicable entre dos puntos
entre los cuales el giro 𝜃𝜃 de la viga es continuo, es decir que entre ellos no puede haber
articulaciones, pues éstas introducen una discontinuidad en el giro.

4.6.2 Segundo Teorema de Mohr


La distancia desde un punto B de la deformada elástica, hasta la tangente a dicha deformada en
otro punto A, es igual al momento estático respecto a B, del diagrama de M/EI comprendido
entre A y B.

Deducción
A cada elemento diferencial 𝑑𝑑𝑑𝑑 le corresponde un giro 𝑑𝑑𝑑𝑑, cuya contribución a la flecha es
d  xd  (figura 4.10), siendo x una coordenada medida desde B.


dλ δB/A

A
x

Figura 4.10 Deformación lateral dλ producida por el giro de un elemento diferencial dθ


Sustituyendo d por su valor se obtiene

M
d  x dx (4.48)
EI
La distancia desde B a la tangente en A se obtiene integrando 𝑑𝑑𝑑𝑑 entre los puntos A y B:
B B M
B /A  A d  A x
EI
dx (4.49)

que es la expresión matemática del segundo teorema. Este teorema es aplicable entre dos
puntos entre los cuales la deformación 𝑣𝑣 de la viga es continua, es decir que entre ellos no puede
haber deslizaderas, ya que éstas introducen una discontinuidad en la deformación.

δB/A
θ B-θ A
A θA θB

δA/B

Figura 4.11 Deformaciones calculadas por los teoremas de Mohr.

109
Vigas planas

4.7 CÁLCULO DE ESFUERZOS EN VIGAS HIPERESTÁTICAS


Se describen a continuación varios métodos prácticos para el cálculo de esfuerzos en vigas
hiperestáticas. Todos ellos se basan en la aplicación combinada del principio de superposición y
de las condiciones de compatibilidad de deformaciones.

4.7.1 Método de integración de la deformada elástica


La ecuación diferencial de la elástica proporciona un método para el cálculo de los esfuerzos en
una viga hiperestática. Los pasos a seguir son los siguientes:
• Determinar el grado de hiperestaticidad h de la viga y seleccionar un conjunto de h incógnitas
hiperestáticas X j . Sustituirlas por fuerzas y momentos de valor desconocido. Se obtiene así
una viga isostática cargada con las fuerzas exteriores y las incógnitas hiperestáticas.
• Determinar el diagrama de momentos flectores de la viga, que depende de las fuerzas
exteriores aplicadas y de las incógnitas hiperestáticas M (x , X j ) .

• Integrar la ecuación diferencial de la elástica, y obtener la ecuación de la deformada de la


viga. Esta integración se hace por independiente para los distintos segmentos de la viga
donde el diagrama de flectores tenga una expresión diferente, o entre los que haya una
discontinuidad (apoyo, articulación). En ella aparecen dos constantes de integración por cada
segmento, además de las incógnitas hiperestáticas desconocidas.
• Aplicar las condiciones de contorno a la expresión de la deformada de la viga. Estas son de
varios tipos:
 Condiciones de contorno debidas a las condiciones de apoyo de la viga.
 Condiciones debidas a la igualdad de flechas y giros entre los distintos segmentos en
que se ha dividido la viga para la integración. En general hay dos de ellas para cada
segmento.
 Otras condiciones asociadas a las incógnitas hiperestáticas, que corresponden a
condiciones de flecha o giro nulos, de acuerdo con la naturaleza de la incógnita
correspondiente.
 Sustituyendo todas estas condiciones en la ecuación de la deformada de la viga se obtiene
un sistema de ecuaciones cuya solución son las constantes de integración y las incógnitas
hiperestáticas buscadas.

4.7.2 Empleo de los teoremas de Mohr


Los teoremas de Mohr proporcionan un método muy sencillo y cómodo para la resolución de
vigas hiperestáticas. El proceso a seguir es:
• Determinar el grado de hiperestaticidad h de la viga y seleccionar un conjunto de h incógnitas
hiperestáticas X j . Sustituirlas por fuerzas y momentos de valor desconocido. Se obtiene así
una viga isostática cargada con las fuerzas exteriores y las incógnitas hiperestáticas.
• Determinar el diagrama de momentos flectores de la viga, que depende de las fuerzas
exteriores aplicadas y de las incógnitas hiperestáticas M (x , X j ) .

110
Vigas planas

• Aplicar los teoremas de Mohr tantas veces como incógnitas hiperestáticas haya, a fin de
obtener otras tantas ecuaciones. Estas ecuaciones se obtienen a base de imponer las
condiciones de contorno de flecha o giro nulos asociadas a las incógnitas hiperestáticas
elegidas. En estas ecuaciones intervienen el área o el momento del diagrama de momentos
previamente hallado, que a su vez depende de las incógnitas hiperestáticas M (x , X j ) .
Resolviendo estas ecuaciones se obtienen las h incógnitas X j , que permiten conocer todos
los esfuerzos internos en la viga.
Este método es de más fácil empleo que el de integración de la ecuación de la elástica, ya que
no requiere efectuar ninguna integral, pues las dos integraciones ya están hechas por los
teoremas de Mohr.

4.7.3 Método general de flexibilidad


El método general de flexibilidad, ya explicado para celosías, se puede aplicar a las vigas como
se describe a continuación.
• Se determina el grado de hiperestaticidad h de la viga.

• Se identifica un conjunto de h incógnitas hiperestáticas X j , que pueden ser reacciones


exteriores en los apoyos (fuerzas o momentos), o esfuerzos internos en la viga (momentos
flectores o esfuerzos cortantes). Se eliminan de la viga, para obtener así una viga isostática.
• Se aplica el principio de superposición y se descompone el comportamiento real de la viga
en suma de 1+h casos. En todos ellos se han eliminado las incógnitas hiperestáticas, por lo
que pueden calcularse con facilidad, al ser isostáticos.
 Caso 0, en el que actúan solamente las fuerzas exteriores. Los momentos flectores
que aparecen sobre la viga se denominan M 0 .
 Casos 1 a h, o casos de hiperestática unitaria o simplemente casos unitarios, en cada
uno de los cuales se aplica un valor unitario de la incógnita hiperestática X j y cero

en todas las demás. En la viga aparecen unos momentos M j j  1, h .

• El momento flector real en la viga es la combinación lineal de los 1+h casos básicos.

M  M 0   k Xk M k (4.50)

• Se aplican las h condiciones de compatibilidad correspondientes a las h incógnitas


hiperestáticas, empleando el segundo teorema de Engesser:

U *
0 j  1, h (4.51)
X j

Sustituyendo el valor de la energía complementaria dado por (4.34) se tiene:

 M M
 2M 2 X dx   Tg X dx  0 j  1, h (4.52)
j j

Derivando en la expresión (4.50) del momento flector se obtiene:

111
Vigas planas

M
 Mj (4.53)
X j

con lo que las ecuaciones de compatibilidad quedan:

 M M jdx   Tg M jdx 0 j  1, h (4.54)

Se llega de esta forma a un sistema de h ecuaciones cuyas incógnitas son las incógnitas
hiperestáticas, que se hallan incluidas en la expresión de los momentos 𝑀𝑀. Para ponerlas de
manifiesto se sustituye 𝑀𝑀 por su valor según (4.50):

  M 0   k Xk M k M jdx   Tg M jdx 0 j  1, h (4.55)

Cambiando de orden los sumatorios, este sistema de ecuaciones se puede poner como:

 k Xk  M j M kdx   M 0 M jdx   Tg M jdx j  1, h (4.56)

cuya solución son las incógnitas hiperestáticas X j .

El sistema de ecuaciones se puede poner en forma matricial como:


f XD (4.57)

donde f es la matriz de flexibilidad de la viga. Se trata de una matriz simétrica, de tamaño h, y


siempre tiene inversa si las incógnitas hiperestáticas son independientes. Sus coeficientes valen:

f jk   M j M kdx (4.58)

El término independiente D tiene dos sumandos: el primero es debido a las fuerzas exteriores
que actúan sobre la viga y el segundo es debido a las variaciones de temperatura existentes en
ella:

D j   M 0 M jdx   Tg M jdx (4.59)

El significado físico de estas magnitudes es el ya indicado en el apartado 3.10 para celosías.

4.7.4 Método de las deformaciones compatibles


Este método es equivalente al método general de flexibilidad ya descrito, pero efectuando un
planteamiento en deformaciones en lugar de en esfuerzos. En efecto, en lugar de calcular en
primer lugar los esfuerzos e imponer a continuación las condiciones de compatibilidad como
derivadas de la energía respecto a las incógnitas hiperestáticas, se presupone ahora que se
pueden calcular con facilidad las deformaciones de una viga isostática, empleando algún método
simple, y que las condiciones de compatibilidad se pueden imponer directamente a dichas
deformaciones. Resulta por lo tanto muy práctico cuando se dispone de un método para calcular
dichos valores de la deformación de una viga isostática (p.e. teoremas de Mohr o valores
tabulados). Los pasos a seguir para su aplicación son:
• Determinar el grado de hiperestaticidad h de la viga e identificar un conjunto de h incógnitas
hiperestáticas X j . Eliminarlas, para obtener así una viga isostática.

112
Vigas planas

• Aplicar el principio de superposición y descomponer el comportamiento real de la viga en


suma de 1+h casos, todos ellos isostáticos.
 Caso 0, en el que actúan solamente las fuerzas exteriores. Se calculan las
deformaciones en los puntos de aplicación de las incógnitas hiperestáticas, a las que
se denomina 0j . Si la incógnita hiperestática es un esfuerzo interior (flector o
cortante) dicha deformación es la deformación relativa entre las dos caras donde se
aplica la fuerza interior.
 Casos 1 a h, en cada uno de los cuales aplica un valor unitario de la incógnita
hiperestática X j y cero en todas las demás. Las deformaciones que aparecen en los
puntos de aplicación de las incógnitas hiperestáticas se denominan:

kj  jk Xk (4.60)

Siendo 𝛿𝛿𝑗𝑗𝑘𝑘 la deformación en la dirección de la hiperestática j al aplicarse un valor


unidad a la hiperestática k. Nuevamente, si la incógnita hiperestática es un esfuerzo
interior (flector o cortante) dicha deformación es la deformación relativa entre las
dos caras donde se aplica la fuerza interior.
• Aplicar las condiciones de compatibilidad geométrica asociadas a las incógnitas
hiperestáticas. Estas deformaciones son la suma de las obtenidas en los h+1 casos
isostáticos, es decir:

0j   k jk Xk  0 j  1, h (4.61)

Se obtiene así un sistema de h ecuaciones con h incógnitas Xk , donde la matriz del sistema
contiene las deformaciones 𝛿𝛿𝑗𝑗𝑘𝑘 y el término independiente contiene las deformaciones en la fase
0 según las incógnitas hiperestáticas, con signo cambiado.
Comparando la ecuación (4.61) con las obtenidas por el método general de flexibilidad ((4.56) a
(4.59)) se observa que los coeficientes 𝑓𝑓𝑗𝑗𝑗𝑗 (que son función de los momentos flectores en los
casos 1 a h) son las deformaciones 𝛿𝛿𝑗𝑗𝑘𝑘 . Asimismo, se observa que el vector D coincide con el
vector −𝚫𝚫0 , es decir que los coeficientes 𝐷𝐷𝑗𝑗 son las deformaciones Δ𝑗𝑗0 del caso 0, cambiadas de
signo. Por lo tanto, este método es en realidad el método general de flexibilidad, pero
empleando valores tabulados, o precalculados, de los coeficientes de flexibilidad 𝑓𝑓𝑗𝑗𝑗𝑗 . Este
análisis pone de manifiesto, además, el significado físico de los coeficientes de flexibilidad para
el caso de las vigas.

4.8 FÓRMULA DE LOS TRES MOMENTOS


Para el análisis de vigas continuas con muchos vanos, los teoremas de Mohr o el método de las
deformaciones compatibles pueden ser engorrosos de aplicar, por la gran cantidad de
condiciones de compatibilidad que hay que imponer. En estos casos la fórmula de los tres
momentos es una alternativa muy práctica, que se puede aplicar de manera muy sistemática,
sin necesidad de emplear de forma directa las condiciones de compatibilidad geométrica. Se
puede aplicar a vigas continuas de dos o más vanos, que no tengan ninguna articulación
intermedia, y cuyos extremos pueden estar apoyados o empotrados.

113
Vigas planas

La fórmula de los tres momentos fue presentada por los ingenieros franceses Clapeyron (1857)
y Bertot (1855). Se basa en el hecho de que una viga continua de n vanos, todos ellos apoyados
(sin empotramientos en los extremos), es hiperestática de grado n-1. La idea básica consiste,
por lo tanto, en tomar como incógnitas hiperestáticas los momentos en los n-1 apoyos no
extremos y emplear como condiciones de compatibilidad geométrica a la compatibilidad de
giros en dichos n-1 apoyos no extremos. En estas condiciones se efectúa un análisis de dos vanos
consecutivos cualesquiera de la viga, con el fin de obtener una relación entre los tres momentos
en los tres apoyos consecutivos.
Se consideran por lo tanto dos vanos consecutivos 1 y 2, que unen tres apoyos A, B y C. Al
haberse empleado los momentos en A, B y C como incógnitas hiperestáticas, los dos vanos han
quedado reducidos a dos vigas biapoyadas (figura 4.12).

MA MB MC

A B C

L1 L2

Figura 4.12 Incógnitas hiperestáticas para la fórmula de los 3 momentos.


Empleando el principio de superposición, el análisis consta de los casos siguientes:

Caso 0
En él actúan sólo las cargas exteriores (figura 4.13). Los giros del apoyo B en el vano 1 y en el
vano 2, se obtienen aplicando el segundo teorema de Mohr entre B y A, y entre B y C:

A1x1 A2x 2
A/B  L11  C /B  L22  (4.62)
E1I 1 E 2I 2

donde se han empleado las siguientes variables: A1 es el área del diagrama de flectores del vano
1, A2 es la misma área para el vano 2, x1 es la distancia desde el centro de gravedad del
diagrama de flectores del vano 1 al apoyo A, y x 2 es la misma distancia para el vano 2 respecto
a B.

M
x1 x2 α2 δC/B
A B
A B C α1
δA/B C

Figura 4.13 Caso 0 para la fórmula de los 3 momentos.

Caso 1

Se aplica un momento de valor M A en el apoyo A, y se calculan los dos giros en el apoyo B, por
la izquierda y por la derecha (figura 4.14), cuyos valores son:

114
Vigas planas

M AL1
1  2  0 (4.63)
6E1I 1

MA
β1 β2=0
A B C

δA/B
Figura 4.14 Caso 1 para la fórmula de los 3 momentos.

Caso 2

Se aplica un momento de valor M B en B y se calculan los dos giros en ese nudo (figura 4.15):

M B L1 M B L2
1  2   (4.64)
3E1I 1 3E2I 2

M
γ2

A C
MB γ1

Figura 4.15 Caso 2 para la fórmula de los 3 momentos.

Caso 3

Se aplica un momento MC en C, y se calculan los giros en B (figura 4.16):

MC L2
1  0 2   (4.65)
6E2I 2

MC θ2
θ1=0
A B

Figura 4.16 Caso 3 para la fórmula de los 3 momentos.


La condición de compatibilidad del giro de B es:

1  1  1  1  2  2  2  2 (4.66)

Sustituyendo y reagrupando los momentos en A, B y C se obtiene:

M AL1  L L  M L  m m 
 2M B  1  2   C 2  6  i  d  (4.67)
E1I 1  E1I 1 E2I 2  E 2I 2  E1I 1 E2I 2 

115
Vigas planas

Esta ecuación es la denominada fórmula de los tres momentos, que no es otra cosa más que la
condición de compatibilidad de giros en un apoyo cualquiera B, pero expresada en función de
los tres momentos en los dos vanos que confluyen en dicho apoyo. Las constantes:

A1x1 A2x 2
mi  md  (4.68)
L1 L2

son los momentos estáticos del diagrama de momentos flectores del caso 0 (isostático) de los
vanos 1 y 2, respecto a los extremos izquierdo y derecho respectivamente, divididos por su luz.
Sus valores están tabulados para la mayor parte de las cargas utilizadas en la práctica. El Anejo
A contiene los valores más habituales.
En el caso de material uniforme en ambos vanos la expresión anterior se simplifica:

M AL1  2M B (L1  L2 )  MC L2  6(mi  md ) (4.69)

Para calcular una viga de n vanos, se aplica la ecuación anterior a cada pareja de vanos
sucesivamente, es decir a (n-1) parejas de vanos, y se obtienen (n-1) ecuaciones con (n-1)
incógnitas, que son los momentos a los n-1 apoyos interiores (de los n+1 apoyos que tiene la
viga).
Si un extremo de la viga está empotrado se aplica la fórmula anterior considerando que hay un
vano ficticio, de luz cero L1  0 y sin carga mi1  0 . El momento que se obtenga en B, es el
correspondiente al empotramiento.

4.9 MÉTODO DE LA VIGA CONJUGADA


La idea fundamental de este método es transformar el problema de cálculo de deformaciones,
en uno de cálculo de esfuerzos (flectores y cortantes), que normalmente es más fácil de manejar,
para una viga diferente de la viga real. Para desarrollarlo, se consideran dos relaciones
fundamentales que se cumplen en toda viga.
• Relación entre el giro y el momento flector. Se parte de la ecuación de la elástica:

d 2v d M
  (4.70)
2 dx EI
dx
Integrando se obtiene:

M
  0   EI dx (4.71)

• Relación entre la flecha y el momento flector. Integrando nuevamente la ecuación (4.71) se


obtiene:
 M 
v  v0  0x     EI dx dx (4.72)

Se define una nueva una viga, llamada viga conjugada de la viga real, que tiene la misma luz que
ella, y una carga aplicada, denominada carga conjugada q * , cuyo valor es igual al diagrama de
M / EI de la viga real:

116
Vigas planas

M
q*  (4.73)
EI

Esta viga conjugada tiene un momento flector conjugado M * y un esfuerzo cortante conjugado
V * que cumplen asimismo las relaciones fundamentales:

• Relación entre el cortante conjugado y la carga aplicada conjugada:

dV *
 q* (4.74)
dx

Integrando y sustituyendo la carga conjugada q * por su valor se obtiene:

M
V *  V0*   EI dx (4.75)

• Relación entre momento flector conjugado y esfuerzo cortante conjugado:

dM *
 V * (4.76)
dx
Integrando y sustituyendo el cortante conjugado por su valor, dado por (4.75), se obtiene:
 M 
M *  M 0*  V0* x     dx  dx (4.77)
 EI 

Comparando las cuatro ecuaciones anteriores: (4.71) con (4.75) y (4.72) con (4.77), se deduce
que, con unas condiciones de contorno adecuadas, se pueden establecer las siguientes
relaciones entre las magnitudes de la viga real y de la viga conjugada:

• El esfuerzo cortante en la viga conjugada V * es igual al giro  de la viga real.

• El momento flector M * de la viga conjugada es igual a la deformación 𝑣𝑣 de la viga real,


cambiada de signo.
Estas dos relaciones permiten determinar la flecha y el giro de la viga real, sin más que hallar el
momento flector y el esfuerzo cortante de la viga conjugada.
A fin de que las relaciones anteriores sean válidas, las condiciones de apoyo de la viga conjugada
deben ser las adecuadas para que los flectores y cortantes conjugados en estos apoyos estén de
acuerdo con las flechas y giros en los apoyos de la viga real. Las condiciones de apoyo conjugadas
se muestran en la tabla 4.3 para los tipos de apoyos más comunes.

117
Vigas planas

Viga real v  M*  V* Viga conjugada

0 0

cualquier valor cualquier valor

0 cualquier valor

0 cualquier valor

cualquier valor discontinuo

Tabla 4.3 Condiciones de apoyo conjugadas.


Al transformar una viga en su conjugada, pueden ocurrir dos casos, en función de cómo sea la
viga original.
• Viga original isostática. Su viga conjugada es también isostática. En este caso lo más sencillo
es calcular los esfuerzos en la viga real directamente, aplicando las ecuaciones de la estática.
El método de la viga conjugada sirve en este caso para calcular las deformaciones en la viga
real, a base de hallar los flectores y cortantes conjugados.
• Viga original hiperestática. En este caso la viga conjugada es inestable, y tiene tantos grados
de libertad como grado de hiperestaticidad tenga la viga real. Además, ocurre que la viga
conjugada está en equilibrio inestable bajo la acción de la carga distribuida q* que actúa
sobre ella. Precisamente las condiciones de equilibrio estático de la viga conjugada bajo la
carga q* pueden utilizarse como ecuaciones extra para calcular las incógnitas hiperestáticas
de la viga real. Por lo tanto, el proceso a seguir para calcular una viga hiperestática
empleando la viga conjugada es:
 Determinar el grado de hiperestaticidad h de la viga y seleccionar un conjunto de h
incógnitas hiperestáticas X j . Sustituirlas por fuerzas y momentos de valor desconocido.
Se obtiene así una viga isostática cargada con las fuerzas exteriores y las incógnitas
hiperestáticas.
 Determinar el diagrama de momentos flectores de la viga, que depende de las fuerzas
exteriores aplicadas y de las incógnitas hiperestáticas: M (x , X j ) .

 Conjugar la viga y aplicar sobre ella la carga conjugada, igual al diagrama de momentos
dividido por EI, y que por lo tanto depende de las incógnitas hiperestáticas. Se obtiene
así una viga inestable, sometida a una carga que depende de las incógnitas
hiperestáticas elegidas en la viga real hiperestática.
 Aplicar las condiciones de equilibrio que sean necesarias para garantizar el equilibrio
estático de la viga conjugada. Se obtienen así tantas ecuaciones como grados de libertad
tiene la viga conjugada, es decir como grado de hiperestaticidad tiene la viga real. Su
solución proporciona los valores de las incógnitas hiperestáticas.

118
Vigas planas

Ejemplos

qL2/8EI
q

PL/EI
P

PL/4EI
P

q qL2/8EI

qL2/2EI

P
A B MB/EI

MA/EI

4.10 CÁLCULO DE DEFORMACIONES EN VIGAS


El cálculo de deformaciones en vigas requiere el cálculo previo de los diagramas de momentos
flectores, por cualquiera de los métodos ya descritos. De hecho, algunos de los métodos de
cálculo de esfuerzos en vigas hiperestáticas proporcionan a la vez las deformaciones. Por
ejemplo, cuando se emplea el método de la integración de la ecuación de la elástica para el
cálculo de los esfuerzos en la viga, se obtiene además la curva deformada elástica de la viga, por
lo que no es necesario ningún cálculo extra.
Otros métodos, como el de la viga conjugada están específicamente orientados al cálculo de
deformaciones en la viga, por lo que su aplicación es inmediata. Los teoremas de Mohr pueden
emplearse asimismo para calcular cualquier deformación deseada, una vez conocidos los
diagramas de momentos.
Cuando se emplea el método de flexibilidad en su formulación general, el cálculo de una
deformación requiere un proceso posterior específico.
Sea una viga, isostática o hiperestática, en la que se han calculado los momentos flectores M. Se
desea calcular la deformación r en un punto y una dirección dados; se trata por lo tanto de
una magnitud escalar, que puede ser un desplazamiento vertical o un giro. Para determinarla se
emplea el método de la fuerza virtual unitaria.

119
Vigas planas

• Se añade a la estructura real ya calculada, un caso virtual (caso V), en el que actúa
únicamente una fuerza (o momento) virtual V ( 1) en la dirección del desplazamiento (o
giro) buscados, como se indica en la figura 4.17. El caso suma se denomina caso RV.

+
∆r V=1
Caso real Caso virtual
Figura 4.17 Cálculo de deformaciones por el método de la fuerza virtual unidad.
• Se resuelve el caso virtual para un valor unitario de la fuerza (o momento) virtual V=1, y se
calculan los momentos que aparecen sobre la viga, que se denominan MV . Su cálculo
requiere la resolución de una viga igual a la original.
Bajo la acción conjunta de las cargas reales y la fuerza (o momento) virtual V, el momento flector
en la viga es:

M RV  M  M VV (4.78)

La energía complementaria que se acumula es:


2
M RV 
U *RV
  2
dx   M RV Tgdx (4.79)

La deformación buscada se obtiene empleando el teorema de Crotti-Engesser, considerando


que la fuerza virtual no existe:
 U *RV 
r    (4.80)
 V V  0

 2M RV  M RV M RV 
r    dx   Tg dx  (4.81)
 2 V V 
V 0

De acuerdo con el valor de M RV , su derivada es:

M RV
 MV (4.82)
V
con lo que se obtiene:

r   M MV dx   Tg MV dx (4.83)

Esta expresión puede aplicarse directamente para hallar la deformación buscada. Su uso
requiere hallar los esfuerzos en el caso virtual unitario, cuyo cálculo implica resolver una vez más

1 Se emplea la misma variable V para la fuerza virtual y para el esfuerzo cortante. Pero esto no puede dar lugar a
confusión, si se tiene en cuenta el contexto del uso de dicha variable en cada expresión. Por otra parte, la fuerza
virtual es un mero artificio matemático que se emplea para derivar respecto a ella y desaparece a continuación,
empleándose su valor unidad.

120
Vigas planas

la viga cargada con una sola fuerza V=1. Si la viga es isostática este cálculo extra no plantea
ninguna dificultad, pues el caso V es también isostático.

Vigas hiperestáticas.
La aplicación de la expresión anterior para el cálculo de deformaciones resulta compleja para
vigas hiperestáticas, pues requiere calcular los esfuerzos en el caso virtual unitario, que es a su
vez hiperestático. Por ello resulta de interés desarrollar más la ecuación (4.83), con objeto de
obtener expresiones de utilización más simple. Para ello se efectúa el cálculo de los esfuerzos
en el caso virtual unitario, empleando el método general de análisis descrito en el apartado
4.7.3.
Al ser el caso virtual unitario hiperestático de grado h, se identifican en él h incógnitas
hiperestáticas, que pueden ser las mismas que se utilizaron para calcular los esfuerzos en la viga
o no. Se descompone el caso virtual unitario en 1+h casos:
• Caso 0V (o caso isostático virtual), en el que actúan sólo las fuerzas exteriores, que ahora es
solamente la fuerza (o momento) virtual unitaria V=1 (figura 4.18). Los esfuerzos en este caso
se denominan M 0V .

Caso 0V M 0V

V=1
Figura 4.18 Caso isostático virtual.

• Casos 1 a h, en los que se aplica un valor unitario de la incógnita hiperestática X j y cero en


todas las demás: estos casos son exactamente iguales a los que se emplearon para resolver
la viga (figura 4.19) y los momentos en ellos son M j .

M1 M2

X1=1 X2=1
Caso 1 Caso 2
Figura 4.19 Casos con incógnita hiperestática unidad.
Los esfuerzos en el caso V son:

M V  M 0V   XjM j (4.84)
j 1,h

Sustituyendo este valor en la expresión (4.83) de la deformación se obtiene:


   
   X j M j  dx   Tg  M 0V   X j M j  dx
r   M   M 0V   
(4.85)
j j

y reordenando los sumatorios:

121
Vigas planas

r   M M 0V dx   Tg M 0V dx   X j   M M jdx   Tg M jdx  (4.86)


j

La expresión entre paréntesis del tercer sumando es siempre nula pues se trata de la condición
de compatibilidad para la incógnita hiperestática j (ecuación (4.54)). Por lo tanto, la expresión
final de la deformación es:

r   M M 0V dx   Tg M 0V dx (4.87)

Esta ecuación permite obtener la deformación en un punto y dirección cualquiera de una viga
hiperestática, en la que se conocen los momentos flectores M. No se requiere la resolución del
caso con la fuerza virtual unitaria (que es hiperestático), sino solamente la de un caso isostático
cargado con dicha fuerza V=1 (caso 0V), lo cual simplifica mucho los cálculos. Nótese la similitud
entre esta expresión y la inicial, que se diferencian únicamente en el uso de los esfuerzos M 0V
en lugar de los MV .

4.11 FLEXIÓN DE VIGAS CON ENERGÍA DE ESFUERZO CORTANTE


La teoría clásica de flexión de vigas se basa en la hipótesis de Navier de que las secciones rectas
permanecen rectas y perpendiculares a la fibra neutra en el estado deformado. Ello conlleva que
la deformación unitaria de cortadura en la sección es nula, y por lo tanto también lo son la
tensión cortante y la energía asociada a ellas.
El no considerar la deformación debida al esfuerzo cortante (o la energía a él asociada) es una
limitación para el empleo de la teoría clásica, que es válida únicamente para piezas prismáticas
cuya sección transversal es mucho menor que su longitud.
La teoría de flexión de vigas introducida por Timoshenko en 1951 trata de dar una solución a
este problema, y para ello emplea una hipótesis diferente a la de la teoría clásica, con lo que
consigue incluir en el análisis la deformación unitaria de cortante y la energía asociada a ella. Se
obtiene además una teoría cuyo campo de aplicación es más amplio que la teoría clásica, en
particular para vigas de menor luz, en las que la deformación originada por el esfuerzo cortante
no es despreciable.
La hipótesis básica sobre la deformación en la teoría de flexión de vigas de Timoshenko es que
las secciones rectas y perpendiculares a la fibra neutra en el estado sin deformar se mantienen
rectas en el estado deformado, aunque no perpendiculares a la fibra neutra.
Como consecuencia de esta hipótesis se genera una distorsión de cortadura y se acumula
energía debida al esfuerzo cortante. Se suponen, como es habitual, pequeñas deformaciones y
un material elástico lineal.

4.11.1 Campo de desplazamientos


Si se denomina v(x ) a la deformación vertical del centro de gravedad G de la sección, las
deformaciones de un punto P situado a una distancia y de G son:

uP  y tan   y  vP  v (4.88)

donde 𝜃𝜃 es el ángulo girado por la sección, que es diferente al ángulo 𝜑𝜑 que forma la tangente
a la curva deformada, como se muestra en la figura 4.20.

122
Vigas planas

θ
ϕ

P
y dv
ϕ=
dx
G

Figura 4.20 Deformaciones de una viga en la teoría de Timoshenko.

4.11.2 Deformaciones unitarias


Las deformaciones unitarias en el punto P son:

uP d
x   y (4.89)
x dx
vP
y  0 (4.90)
y

uP vP dv
xy      (4.91)
y x dx
El material está en un estado plano de deformación, sometido a las siguientes deformaciones:

• Deformación unitaria axial x , que en adelante se llamará simplemente  :

d
 y (4.92)
dx
La hipótesis de deformación origina que la variación de 𝜖𝜖 en la sección sea lineal.
• Deformación de cortante 𝛾𝛾, que es igual a la diferencia entre el giro de la sección  y la
pendiente a la deformada elástica ϕ :

dv
        (4.93)
dx
Se observa que la deformación de cortante es uniforme en toda la sección (no depende de y),
cuando en realidad se sabe, del estudio exacto del esfuerzo cortante en una viga, que la
distribución de deformaciones unitarias real 𝛾𝛾 𝑅𝑅 es muy variable con y, de acuerdo con la ley:

VA
R  (4.94)
GIb

siendo:
V el esfuerzo cortante en la sección,

123
Vigas planas

A el momento estático de la sección entre el punto donde se calcula la deformación


unitaria y el exterior de la sección,
I el momento de inercia de toda la sección respecto de su fibra neutra, y
b la anchura de la sección en el punto considerado.
Así pues, la teoría de Timoshenko es también una aproximación a la distribución real de
tensiones cortantes. Para resolver este problema se introduce un factor de corrección 𝑘𝑘, de tal
forma que la distribución real de deformaciones 𝛾𝛾 𝑅𝑅 , se sustituye por la distribución uniforme 𝛾𝛾
predicha por esta teoría, pero afectándola de dicho factor de corrección:


R  (4.95)
k

4.11.3 Estado de tensiones


Suponiendo un material elástico lineal las dos tensiones que aparecen en el material son:

  E (  0 )   G (4.96)

Sustituyendo la expresión de las deformaciones unitarias se obtiene la expresión de las


tensiones en el punto P:
 d   dv 
  E   y  0    G     (4.97)
 dx   dx 

Al igual que con las deformaciones unitarias, se observa que la tensión cortante es uniforme, en
contra de lo obtenido por el estudio exacto del esfuerzo cortante.

4.11.4 Momento flector


El valor del momento flector es ahora:

M   ydA   bydy   E (  0 )bydy

d d
M E
dx  y 2bdy  E  0bydy  E
dx
I  E  0bydy (4.98)

Con lo que queda:

d
M  EI  E  0bydy (4.99)
dx
Si las deformaciones iniciales tienen una distribución lineal se obtiene:

d
M  EI  E Tm  bydy  E Tg  y 2bdy (4.100)
dx
La segunda integral es nula, con lo que la expresión final de M es:

d
M  EI  EI Tg (4.101)
dx

124
Vigas planas

Esta es la ecuación de la elástica en la teoría de flexión de vigas cuando se considera la


deformación debida al esfuerzo cortante, y hay efectos térmicos. La curvatura de la deformada,
en función de M es:

d M
  Tg (4.102)
dx EI

4.11.5 Esfuerzo cortante


Se define como la resultante de las tensiones cortantes reales en la sección. Considerando el
factor de corrección 𝑘𝑘 introducido para la deformación unitaria cortante, su valor es:

G A
V    RdA  G  RdA  k
(4.103)

Se define el área equivalente a cortadura A ' de la sección:

A
A'  (4.104)
k
La relación entre el esfuerzo cortante y las deformaciones es:
 dv 
V  A '  GA '     GA ' (4.105)
 dx 

4.11.6 Expresión de la tensión en función de las fuerzas


La tensión axial en un punto cualquiera es:
 d 
  E   y  0  (4.106)
 dx 

Sustituyendo en ella los valores de la curvatura en función de M, para una distribución de


temperaturas lineal, se obtiene:
 M  My
  E    yTg  yTg    (4.107)
 EI  I

que es la misma expresión obtenida en la teoría clásica. Por su parte, la tensión cortante es
uniforme en la sección y su valor es:

V
  (4.108)
A'

4.11.7 Ecuaciones diferenciales de equilibrio


Las ecuaciones de equilibrio se obtienen considerando el equilibrio de un elemento diferencial
de la viga.

125
Vigas planas

Equilibrio vertical
La ecuación de equilibrio vertical de fuerzas es la misma que en la teoría clásica:
dV  qdx (4.109)

Considerando el valor de V dado por la ecuación (4.105) y derivando respecto a x se obtiene:

dV  d  d 2v 
    GA ' (4.110)
dx  dx dx 2 

Sustituyendo la ecuación (4.109) se llega a la ecuación diferencial de equilibrio vertical:

q d 2v d 
  (4.111)
GA ' dx 2 dx

Equilibrio de momentos
También la ecuación de equilibrio de momentos es la misma que en la teoría clásica:

dM
V  (4.112)
dx
Sustituyendo los valores de V y M dados por (4.105) y (4.101) se obtiene, en ausencia de
temperatura, la siguiente ecuación diferencial para el equilibrio de momentos:

  2
   dv GA '  EI d  (4.113)
 dx 
dx 2
Se observa que ahora el problema está controlado por dos ecuaciones diferenciales, (4.111) y
(4.113), ambas de orden 2 en las dos incógnitas 𝜃𝜃 y 𝑣𝑣; mientras que la flexión de vigas bajo la
hipótesis de Navier está controlada por una ecuación de orden 4 en la única incógnita 𝑣𝑣.

4.11.8 Energía

Densidad de energía
La densidad de energía complementaria tiene dos sumandos, debidos a las dos deformaciones
unitarias:

  2 2
     d   
  
U o*  0 d   0 d   0  E 0 
 0 G
d 
2E
 0 
2G
(4.114)

Sustituyendo las expresiones (4.107) y (4.108) de las tensiones, en función de los esfuerzos
internos, se obtiene:

M 2y 2 0My V2
U 0*    (4.115)
2EI 2 I 2GA '2
Esta expresión permite hallar la densidad de energía en un punto cualquiera de la viga, en
función de los esfuerzos en ella. Los dos primeros términos corresponden a la densidad de
energía asociada a la flexión y son iguales que los de la teoría clásica, mientras que el último
corresponde a la densidad de energía asociada al esfuerzo cortante.

126
Vigas planas

Energía de deformación por unidad de longitud

La energía por unidad de longitud U L* se obtiene integrando la expresión de la densidad de


energía (4.115) en el área de la sección:

M 2y 2 My V2
U L*   2EI 2
bdy   0
I
bdy   2GA '2 dA ' (4.116)

En esta expresión, las dos primeras integrales corresponden a la energía de flexión, y se han
integrado al área real de la viga A, mientras que la tercera integral corresponde al esfuerzo
cortante y se ha integrado al área equivalente a cortadura A ' . En esta tercera integral se toma
el cociente V / A ' como constante en la sección pues corresponde a la tensión cortante media,
por lo que sale fuera de la integral. Además, las magnitudes E , I , M no dependen de la
coordenada y, por lo que también salen fuera de las integrales. Con todo esto se obtiene:

M2 M V2
U L* 
2EI

I  0ybdy 
2GA '
(4.117)

Expresión particular para distribución de temperatura lineal


Sustituyendo en (4.117) la expresión de la deformación unitaria térmica lineal en la coordenada
y se obtiene:

M2 M Tg V2
U L* 
2EI

I  y 2bdy  2GA ' (4.118)

La integral del segundo término define el momento de inercia, con lo que queda:

M2 V2
U L*   M Tg  (4.119)
2EI 2GA '
Esta es la expresión de la energía acumulada por unidad de longitud de viga, en función del
momento flector M , del campo lineal de temperaturas definido por su gradiente Tg y del
esfuerzo cortante V .

Energía de deformación
La energía total acumulada en la viga se obtiene integrando la energía por unidad de longitud, a
lo largo de toda su longitud:

M 2 V 2
U*  LU L*dx  L 2
dx   M Tgdx 
L L 2
dx (4.120)

Esta expresión de la energía es general, estando sólo limitada a una distribución de temperatura
lineal en el canto de la viga. Es la misma expresión (4.34) obtenida en la teoría clásica de flexión
de vigas, añadiendo un nuevo término debido al esfuerzo cortante. Este nuevo término tiene
una expresión similar a los restantes términos de la energía, empleando la flexibilidad a cortante
𝜂𝜂 de la sección, definida como:

1 k
  (4.121)
GA ' GA

127
Vigas planas

Factor de corrección de cortante k


La expresión exacta de la energía debida al cortante, empleando la distribución de tensiones y
deformaciones unitarias reales, es:

1 1 VA VA 1 V 2  A A2 
*
U cort 
2 V
 R R
 dV 
2 V IbG IbG
G dV 
2 L GA  I 2 A b 2  dx
dA (4.122)

Comparando esta expresión con el último sumando de la ecuación (4.120), se deduce que el
factor de corrección por cortante k vale:
 2 
A A 
k 
I2  b 2
dA 

(4.123)
 A 
Por lo tanto, si el factor de corrección por cortante k se calcula mediante esta expresión, la
hipótesis de Timoshenko evalúa la energía de cortante de forma consistente con su valor exacto.
La ecuación (4.123) puede resolverse para las secciones más típicas. Así, para una sección
rectangular, el factor de corrección resulta k=6/5, lo cual indica que el área equivalente a
cortadura A' es 5/6 del área real de la sección. Para una sección circular maciza, el valor del
factor es k=10/9, y para una sección en I, es igual a la relación entre el área total de la sección y
el área del alma.

4.12 TEOREMAS DE MOHR CON ENERGÍA DE ESFUERZO CORTANTE


Para la deducción de los teoremas de Mohr se parte de la ecuación diferencial de equilibrio
vertical (4.111) y se sustituye en ella el valor de la derivada del giro θ de la sección, dada por la
expresión (4.102):

q M d 2v
  (4.124)
GA ' EI dx 2
El valor de la derivada segunda de la flecha es:

d 2v d
 (4.125)
2 dx
dx
Sustituyendo y despejando 𝑑𝑑𝑑𝑑 se obtiene la siguiente expresión de la pendiente a la deformada:

q M
d  dx  dx (4.126)
GA ' EI

Primer Teorema de Mohr


Integrando la expresión de 𝑑𝑑𝑑𝑑 se obtiene la expresión:
B M B q
B  A  A EI
dx  A GA ' dx (4.127)

La diferencia entre la pendiente a la deformada elástica en dos puntos A y B es igual al área


del diagrama de M/EI entre A y B, más el área del diagrama de cargas q/GA’ entre A y B.

128
Vigas planas

El primer término coincide con la expresión habitual de este teorema para vigas sin energía de
esfuerzo cortante, y el segundo es el término añadido por este esfuerzo.

Segundo Teorema de Mohr


El diferencial de la distancia λ de un punto A hasta la tangente en otro B vale d  xd , como
se muestra en la figura 4.10. Sustituyendo la expresión de 𝑑𝑑𝑑𝑑 dada por la ecuación (4.126) e
integrando se obtiene:
B B M B q
B /A  A d  A EI
xdx  A GA ' xdx (4.128)

La distancia desde un punto A hasta la pendiente a la deformada elástica en otro punto B,


es igual al momento estático respecto de B del diagrama de M/EI entre A y B, más el
momento estático del diagrama de cargas q/GA’ entre A y B.
Al igual que en el primer teorema, se añade un nuevo término debido al cortante.

4.13 MÉTODO DE FLEXIBILIDAD CON ENERGÍA DE CORTANTE


La aplicación del método de flexibilidad a vigas en las que se emplea la teoría de Timoshenko,
es exactamente igual que para la teoría clásica de la flexión. La única diferencia está en que
ahora hay que incluir, en la expresión de la energía, el nuevo sumando debido al esfuerzo
cortante.
Las incógnitas hiperestáticas que pueden elegirse son las mismas: reacciones exteriores,
esfuerzos cortantes y momentos flectores.
El principio de superposición se aplica exactamente igual, descomponiendo la estructura real en
suma de 1+h casos. En cada uno de ellos hay que calcular, además de los momentos flectores,
también los esfuerzos cortantes. En el caso 0, actúan solamente las fuerzas exteriores, y los
esfuerzos en la viga son M 0 y V 0 . En los casos 1 a h se aplican valores unitarios de las incógnitas
hiperestáticas, y aparecen unos esfuerzos M j y V j .
Los esfuerzos reales en la estructura tienen por lo tanto el valor:

M  M 0   j XjM j V  V 0   j X jV j (4.129)

Ecuaciones de compatibilidad
Empleando la expresión (4.120) de la energía, las ecuaciones de compatibilidad quedan:

 M M jdx   Tg M jdx   V V jdx  0 j  1, h (4.130)

El coeficiente   1 / GA ' define la flexibilidad de la viga ante el esfuerzo cortante.

Las condiciones de compatibilidad de deformaciones resultan ser las mismas que en la teoría
clásica de la flexión, pero añadiendo un nuevo término que define la colaboración de la energía
de esfuerzo cortante.

129
Vigas planas

Sustituyendo las expresiones (4.129) de M y V , desarrollando los sumatorios, y despejando las


incógnitas hiperestáticas X , se obtiene el sistema de ecuaciones:
fXD (4.131)

Los coeficientes de la matriz de flexibilidad f valen:

f jk   M j M kdx   V j V kdx (4.132)

Los coeficientes del término independiente D son:

D j   M 0 M jdx   Tg M jdx   V 0 V jdx (4.133)

Se observa que ambos coeficientes son similares a los obtenidos en la teoría clásica de flexión,
pero añadiendo un nuevo término que es debido a la energía de esfuerzo cortante y a las
deformaciones por ella generadas.

Deformaciones
Efectuando el mismo desarrollo que en el caso de la teoría clásica, se obtiene la expresión de la
deformación en un punto y en una dirección cualquiera de la estructura:

r   M M 0V dx   Tg M 0V dx   V V 0V dx (4.134)

donde las magnitudes con superíndice 0V corresponden a los esfuerzos en la viga reducida a un
caso isostático cualquiera, y cargada únicamente con una fuerza virtual unitaria en la dirección
de la deformación buscada.
La expresión de la deformación de un punto es la misma que en la teoría clásica de la flexión,
añadiendo un nuevo término que es la colaboración a dicha deformación de la flexibilidad
debida a la energía de esfuerzo cortante.

4.14 EJERCICIOS RESUELTOS

4.14.1 Calcular el diagrama de momentos flectores en la viga de dos vanos de la figura 4.21,
sometida a una carga uniforme q.

A B C
L L

Figura 4.21 Viga de dos vanos.


La viga es hiperestática h=1 a flexión. Se adopta como fuerza redundante el momento en el
apoyo central B: X1 = MB. Con ello la estructura isostática queda reducida a dos vigas
simplemente apoyadas, independientes, que comparten el apoyo B.
Los distintos casos básicos se muestran en la figura 4.22.

130
Vigas planas

Caso 0:

0 qLx qLx 2 M0
M AB   0x L
2 2

0 qLx qLx 2
M BC   0x L A B C
2 2

M1
Caso 1:

1 x +1 +1
M AB  0x L
L A C
B

1 L x Figura 4.22 Casos 0 y 1 en la viga de 2 vanos.


M BC  0x L
L

El coeficiente de flexibilidad (ecuación (4.58)) es:


x x L x L x 2L
f11   M 1M 1dx   L  L dx   L

L
dx 
3

El término independiente (ecuación (4.56)) es:


 qLx qx 2  x  qLx qx 2  x q L3
D1   M 0 M 1dx       dx   
    dx  
 2 2  L  2 2  L 12

La ecuación de compatibilidad queda:

2L q L3 qL2


X1    X1  
3 12 8

Por lo tanto, la distribución de momentos flectores tiene la siguiente expresión analítica:

0 1 3qLx qx 2
M AB  M AB  M AB X1   0x L
8 2

0 1 5qLx qx 2 qL2
M BC  M BC  M BC X1    0x L
8 2 8

A C

-qL2/8

Figura 4.23 Diagrama de momentos flectores en la viga de 2 vanos.

4.14.2 Calcular el giro en el apoyo A en la viga del ejercicio 4.14.1.


Se plantea un caso isostático virtual cargado con un momento unidad en A. Se emplea la misma
incógnita redundante empleada para calcular los momentos flectores, es decir el momento en
el apoyo B.
El caso 0V y su diagrama de momentos flectores se muestran en la figura 4.24.

131
Vigas planas

M 0V
0V L x
M AB  0x L
L
0V B
M BC 0 A C
V=1
Figura 4.24 Caso isostático virtual para el giro en A.
El giro buscado es (ecuación (4.87)):
 2
 3qLx  qx    L  x dx  qL
3
A   M M 0V dx    8

 
2   x  48EI

4.14.3 Calcular el momento en el empotramiento y el giro en el apoyo de la viga empotrada


- apoyada de la figura 4.25, sometida a una carga uniforme q. Emplear el método de
la viga conjugada.
La viga es hiperestática de grado h=1. Se adopta el momento en el empotramiento como
incógnita redundante, con lo que la viga puede descomponerse en suma de dos casos básicos
(figura 4.25).
• En el caso 0 la viga está simplemente apoyada y sometida a la carga distribuida, con lo que la
distribución de momentos que se origina en ella es parabólica.
• En el caso 1 la viga está sometida a un momento MA en el apoyo A, de magnitud desconocida,
con lo que la distribución de flectores es lineal.

q q
MA

Caso 0 Caso 1
M0 M1
(Parábola)
2
qL /8

-MA

Figura 4.25 Descomposición en casos básicos para una viga empotrada – apoyada.
La viga conjugada es una viga que está libre en el apoyo izquierdo A, y articulada en el apoyo
derecho B. Se trata por lo tanto de una viga inestable, que tiene un grado de libertad que
corresponde al giro respecto al punto B.
Esta viga está sometida a dos cargas distribuidas, correspondientes a las dos componentes del
momento flector en la viga real: una carga con variación parabólica y otra con variación
triangular. La carga parabólica actúa hacia abajo (dirección positiva según la figura 4.1) pues
corresponde a una distribución de momentos positivos. La carga triangular actúa hacia arriba al
corresponder a una distribución de momentos negativos.

132
Vigas planas

qL2/8EI
A B

Figura 4.26 Viga conjugada de una viga


MA/EI empotrada – apoyada con carga uniforme.

La viga conjugada inestable se halla en equilibrio bajo la acción de las dos cargas aplicadas sobre
ella. Para que se satisfaga este equilibrio inestable, se tiene que cumplir que la suma de
momentos conjugados respecto de B debe ser nula, de donde se obtiene MA:

2 qL2 L 1 M A 2L qL2
 M B* 0  L 
3 8EI 2 2 EI
L
3
0  MA 
8

El esfuerzo cortante conjugado en el punto B se obtiene aislando el tramo AB y aplicando la


condición de equilibrio vertical:

2 qL2 1 M 2 qL2 1 qL2 qL3


VB*  L  L A  L  L 
3 8EI 2 EI 3 8EI 2 8EI 48EI

qL3
Este valor corresponde al giro en el apoyo B en la viga real: B  VB* 
48EI

4.14.4 Calcular las deformaciones en los puntos B y C de la viga de la figura 4.27, empleando
el método de la viga conjugada. Todos los vanos tienen las mismas propiedades:
E= 2 105 MPa, I = 2 10-4 m4.

200 kN
A B D E
C

2I I 2I
4m 4m 4m

Figura 4.27 Viga isostática de tres vanos.


Se trata de una viga isostática, por lo que su diagrama de momentos flectores puede obtenerse
mediante las ecuaciones de la estática, y se muestra en la figura 4.28.

M 200 kN-m

A B D E

400 kN-m
Figura 4.28 Diagrama de flectores de la viga de la figura 4.27.
La viga conjugada de la original es una viga con dos apoyos en los puntos B y D, y dos voladizos
AB y DE. Está sometida a una carga distribuida triangular, de magnitud igual al diagrama de

133
Vigas planas

flectores de la viga real, dividido por el producto EI de cada vano (figura 4.29). Las reacciones de
la viga conjugada son:
1  4  0.005 4  0.005 
RB*  RD*   2   0.005
2 2 2 

q*=200/EI=0.005

A B D E

R*B RD*
q*=400/2EI=0.005 q*=400/2EI=0.005

Figura 4.29 Viga conjugada de la viga de la figura 4.27.


Las distintas deformaciones se pueden obtener con gran sencillez calculando los esfuerzos
cortantes y los momentos flectores de esta viga.
Giro a la izquierda de B: es igual al cortante a la izquierda de B de la viga conjugada. Éste se
obtiene con sencillez aislando el tramo AB (figura 4.30):
0.005  4
Bi  VBi*    0.01 rad
2

Giro a la derecha de B: es igual al cortante a la derecha de B, que se obtiene aplicando el


equilibrio del nudo B (figura 4.30).
*
Bd  VBd  VBi*  RB*  0.01  (0.005)  0.005 rad

V*Bi V*Bi VBd


*
VC*

*
VBd

Figura 4.30 Equilibrio del apoyo B en la viga conjugada de la figura 4.29.


Flecha en B: es igual al momento en B, cambiado de signo. Se obtiene aislando el tramo AB y
tomando momentos desde B.
 4  0.005 2 
B  M B*    4   0.0267 m
 2 3 

Flecha en C: es igual al momento en C. Se obtiene aislando el tramo BC y aplicando equilibrio de


momentos respecto a C.
0.005  2 2 0.005  2
MC*  M B*  VBd
*
2  0.0267  0.005  2   0.0333
2 3 3

C  MC  0.0333 m

134
Vigas planas

Giro en C: es igual al cortante en C. Se obtiene del equilibrio vertical de BC.


0.005  2
C  VC*  VBd
*
  0.005  0.005  0
2

Tiene valor nulo, debido a la simetría de la viga.

4.14.5 Calcular la deformada de una viga simplemente apoyada, sometida a una


distribución de temperaturas uniforme en toda su longitud, con temperatura
gradiente Tg (figura 4.31).

Tg

L
Figura 4.31 Viga apoyada sometida a un gradiente térmico.
Por equilibrio estático, las reacciones en los apoyos son nulas, y por lo tanto el momento flector
en cualquier sección de la viga es también nulo. La ecuación de la elástica es:

EIv   EI Tg  M  0

Integrando dos veces se obtiene:

x2
v  Tg  Ax  B
2

Las condiciones de contorno son:


v(x  0)  0  B 0
v(x  L)  0  A  Tg L / 2

con lo que la deformada queda:

x2 L
v  Tg  Tg x
2 2

La viga se deforma según una parábola, que tiene la concavidad hacia abajo para un Tg>0, como
se muestra en la figura 4.32. La deformación no depende de las propiedades de rigidez (EI) de la
viga. La flecha en el centro de la viga es:

v(x  L / 2)  Tg L2 / 8

El giro en el extremo es:

(x  L / 2)  v (x  L / 2)  Tg L / 2

αTgL/2
αTgL2/8

Figura 4.32 Deformada de la viga apoyada sometida a un gradiente térmico.

135
Vigas planas

La energía elástica acumulada en la viga es nula:

M 2
U*   2
dx   M Tg dx  0

4.14.6 Calcular la deformada de una viga empotrada en sus dos extremos, sometida a una
distribución de temperaturas uniforme en toda su longitud, con temperatura
gradiente Tg (figura 4.33).

Tg

L
Figura 4.33 Viga biempotrada sometida a un gradiente térmico.
La viga es hiperestática h=2 a flexión. Además, es h=1 a esfuerzo axial, pero como no hay cargas
axiales aplicadas, el esfuerzo axial N es nulo.
Se adoptan como fuerzas redundantes la reacción vertical y el momento en el apoyo B: X1= RBY,
X2 = MB. Los distintos casos básicos se muestran en la figura 4.34.

Tg
A B

0
M =0

A A
1 1
B B
2
1
M =L-x M =1

Figura 4.34 Método de flexibilidad aplicado a la viga de la figura 4.33.


Los distintos coeficientes de flexibilidad valen:

L3
f11   M 1M 1dx   (L  x )2 dx 
3

f22   M 2 M 2dx   12 dx  L

L2
f12   M 1M 2dx   (L  x )dx 
2

Los valores del término independiente son:

L2
D1   M 0 M 1dx   Tg M 1dx  Tg
2

D2   M 0 M 2dx   Tg M 2dx  Tg L

136
Vigas planas

Las ecuaciones de compatibilidad quedan:

L3 L2 L2
 X1   X 2  Tg
3 2 2
L2
 X1  LX 2  Tg L
2

De ellas se obtiene: X1  RBY  0 X 2  M B  EI Tg

Por lo tanto, no existen fuerzas laterales sobre la viga, y la distribución de momentos flectores
es uniforme:

M  M 0  M 1X1  M 2 X 2  EI Tg

A B

M=EIαTg

Figura 4.35 Diagrama de flectores de la viga biempotrada sometida a un gradiente térmico.


La deformada de la viga se obtiene integrando la ecuación de la elástica:

M  EI v   EI Tg  EI Tg  v   0

v  Ax  B

Las condiciones de contorno son:


v(x  0)  0  B 0
v (x  0)  0  A0

Por lo tanto, la deformada de la viga es toda ella nula v  0 .


La energía que se acumula en la viga es:
2 2
M 2 EI  Tg L
U*   2
dx   M Tg dx  
2

La distribución de tensiones en una sección cualquiera de la viga es:


My
  E Tg y
I

mientras que las deformaciones unitarias son nulas:


  v  y  0

La gráfica de la figura 4.36 muestra el estado de tensión y deformación unitaria para un punto
cualquiera situado en la parte superior de la viga (y>0). Dicho punto se halla en el punto A de la
gráfica σ/ε, en el que existe tensión de compresión, pero la deformación unitaria es nula.
El área del triángulo rayado corresponde a la densidad de energía de deformación acumulada
en ese punto de la viga, que integrada a todo el volumen proporciona el valor de la energía
hallado antes.

137
Vigas planas

ε0 E ε

U0*
A
Figura 4.36 Densidad de energía acumulada
en la viga de la figura 4.33.

4.14.7 Calcular el diagrama de momentos flectores de la viga de la figura 4.37, sometida a


una carga puntual de 2 kN en el extremo del voladizo. Todos los vanos tienen las
mismas propiedades resistentes EI.

2 kN
A B C
D

5m 8m 1.5 m

Figura 4.37 Viga de 2 vanos con voladizo.


La viga es hiperestática h=2 a flexión. Se adoptan como fuerzas redundantes las reacciones en
los dos apoyos B y C: X1 = RB, X2 = RC. Con ello la estructura isostática queda reducida a un
voladizo de 14.5 m de luz. Los distintos casos básicos, incluyendo el diagrama de flectores de
cada uno de ellos, se muestran en las figuras 4.38 a 4.40.

Caso 0 M 0  29  2x 0  x  14.5

M 0 (kN-m)
A B C D

-3

-29 2 kN
-19

Figura 4.38 Diagrama de flectores del caso 0.

Caso 1 M1  5  x 0x 5

M1

5 X1=1

A B C D

Figura 4.39 Diagrama de flectores del caso 1.

138
Vigas planas

Caso 2 M 2  13  x 0  x  13

M2
X2=1
13
8
A B C D

Figura 4.40 Diagrama de flectores del caso 2.


Una vez efectuada esta descomposición en casos básicos isostáticos, es posible aplicar
diferentes métodos de resolución. En todos ellos se trata de imponer dos condiciones de
compatibilidad geométrica, de forma más o menos directa, de tal manera que se obtengan dos
ecuaciones de las que se puedan obtener las dos incógnitas redundantes.

A. Resolución mediante los teoremas de Mohr


Dado que el punto B está fijo, se puede aplicar el segundo teorema entre los puntos B y A: la
distancia de B a la tangente en A es nula. Por lo tanto, el momento estático respecto de B del
diagrama M/EI entre A y B es nulo, es decir:

19  5  5 5  10 2  5 5  5  X1 2  5 5  8X 2 5  5X 2 2  5
B / A       0
2EI 2EI 3 2EI 3 2EI 2EI 3

41.66X1  141.66X 2  320.83

Dado que el punto C está fijo, se puede aplicar el segundo teorema entre los puntos C y A: la
distancia de C a la tangente en A es nula. Por lo tanto, el momento estático respecto de C del
diagrama M/EI entre A y C es nulo:

3  13  13 26  13 2  13 5  5  X1  2  5  13  13X 2 2  13
C / A      8   0
2EI 2EI 3 2EI  3  2EI 3

141.66X1  732.3X 2  1718.16

De estas ecuaciones se obtienen los valores de las reacciones buscadas.


B. Resolución por el método de las deformaciones compatibles
En este caso la compatibilidad de deformaciones se impone directamente sobre las
deformaciones de B y C, que se calculan en función de las deformaciones en los tres casos
básicos:

B  B0  1B  B2  0 C  C0  C1  C2  0

Para calcular cada una de las seis deformaciones necesarias pueden emplearse cualquiera de los
métodos conocidos, por ejemplo, integración de la ecuación de la elástica, teoremas de Mohr,
etc. En este caso los casos básicos son muy simples, pues corresponden a una viga en voladizo
con una fuerza puntual en un extremo, por lo que se emplea la solución tabulada siguiente:
La deformada de una viga en voladizo (figura 4.41) sometida a una carga puntual P a una
distancia a del extremo libre y b del empotramiento viene dada por las expresiones:

Pb 2 P (L  x )2
vAC   3(L  x )  b  vCB  (2b  a  x )
6EI 6EI

139
Vigas planas

x P
v

A C B Figura 4.41 Viga en voladizo


a b con fuerza puntual.
Empleando esta expresión con los valores adecuados de las distintas variables, se obtiene:
2 2 320.83
B0   14.5  9.5  (2  14.5  0  9.5) 
6EI EI

2 2 1718.16
C0   14.5  1.5  (2  14.5  0  1.5) 
6EI EI

X 1 53 41.66X1
1B  
3EI EI

X1 52 141.66X1
C1   3  (14.5  1.5)  5  
6EI EI

X2 2 141.66X 2
B2   14.5  9.5   2  13  1.5  9.5  
6EI EI

X 2 133 732.3X 2
C2  
3EI EI

Las ecuaciones finales que se obtienen son las mismas que empleando los teoremas de Mohr:

320.83 41.66 X1 141.66 X 2


  0
EI EI EI
1718.16 141.66 X1 732.3 X 2
  0
EI EI EI

C. Resolución por el método general de flexibilidad


Las ecuaciones de compatibilidad (ecuación (4.57)) son:

f11X1  f12 X 2  D1
f21X1  f22 X 2  D2

Los coeficientes de flexibilidad valen:


5
f11   M 1M 1dx  0 (5  x )2 dx  41.66

13
f22   M 2 M 2dx  0 (13  x )2 dx  732.33

5
f12  f21   M 1M 2dx  0 (5  x )(13  x )dx  141.66

Los valores del término independiente son:


5
D1   M 0 M 1dx   (29  2x )(5  x )dx  320.83
0

140
Vigas planas

13
D2   M 0 M 2dx   (29  2x )(13  x )dx  1718.2
0

Nuevamente se obtienen las mismas ecuaciones que con los dos métodos anteriores.

D. Resolución por el método de la viga conjugada


La conjugada de la viga original es una viga con dos articulaciones en B y C, estando libre en A y
empotrada en D. Por lo tanto, es inestable y tiene dos grados de libertad, que son los dos giros
respecto de B y C. Está sometida a tres cargas distribuidas diferentes, correspondientes a las tres
componentes distintas en que se ha descompuesto el diagrama de flectores de la viga original.
Dos de dichas cargas dependen de las incógnitas hiperestáticas (figura 4.42).

13X2 /EI
8X2 /EI
5X1 /EI
D
C

A B
3/EI

29/EI 19/EI

Figura 4.42 Viga conjugada inestable, sometida a las cargas conjugadas.


Las dos ecuaciones necesarias para resolver el problema se obtienen en este caso imponiendo
las dos condiciones de equilibrio estático de la viga, bajo la acción de las cargas aplicadas sobre
ella.
• Equilibrio de momentos respecto de B del tramo AB:

19  5  5 5  10 2  5 5  5  X1 2  5 5  8X 2 5  5X 2 2  5
 M B* 
2EI

2EI 3

2EI 3

2EI

2EI 3
0

41.66 X1  141.66 X 2  320.83

• Equilibrio de momentos respecto de C del tramo ABC:

3  13  13 26  13 2  13 5  5  X1  2  5  13  13X 2 2  13
 MC* 
2EI

2EI 3

2EI 
 8 
3 

2EI 3
0

141.66 X1  732.3 X 2  1718.16

Nótese que se obtienen exactamente las mismas ecuaciones que aplicando los teoremas de
Mohr.

Resultados
Los cuatro métodos empleados han llevado a las mismas ecuaciones de compatibilidad.
Resolviéndolas se obtienen los siguientes valores de las incógnitas hiperestáticas:

X1  RB  0.809 kN X 2  RC  2.502 kN

Los momentos en los apoyos son:

M A  29  5X1  13X 2  0.5106 kN m

141
Vigas planas

M B  19  0X1  8X 2  1.021 kN m

MC  3  0X1  0X 2  3 kN m

M (kN-m) 2 kN
1.021
A B C
D

-0.51
-3

Figura 4.43 Diagrama de momentos flectores para la viga de la figura 4.37.

4.14.8 Calcular la viga del ejercicio 4.14.7 empleando la fórmula de los tres
momentos.
Al existir un extremo empotrado, se añade un vano ficticio de longitud nula, sin carga y con
cualquier rigidez, pues ésta no influye en el cálculo. El voladizo CD se sustituye por el momento
equivalente en C. De esta forma la viga equivalente es la indicada en la figura 4.44.

0 A B C 3 kN-m

0m 5m 8m

Figura 4.44 Sustitución del empotramiento por un vano ficticio de longitud cero.
Al ser la viga de propiedades uniformes, se puede emplear la expresión simplificada de la
fórmula de los 3 momentos. Aplicándola a los vanos 0A y AB se obtiene:

M 0  0  2M A (0  5)  M B  5  0

y aplicándola a los vanos AB y BC:

M A  5  2M B (5  8)  MC  8  0

Sustituyendo el valor conocido del momento en el apoyo C, MC = -3, queda un sistema de dos
ecuaciones con dos incógnitas, que permite obtener los valores de los momentos en los apoyos.
Estos momentos resultan ser: MA = -0.51 kN⋅m, MB = 1.021 kN⋅m.

4.14.9 Calcular la deformación vertical en el extremo D de la viga del ejercicio 4.14.7,


empleando el método general de flexibilidad.
La expresión de la deformación es:

DY   M M 0V dx
Para el caso isostático virtual se emplean las mismas incógnitas hiperestáticas que para la
resolución de la estructura. El caso 0V se muestra en la figura 4.45 y el momento flector en este
caso es:

M 0V  14.5  x 0  x  14.5

142
Vigas planas

M 0V
A B C D

-9.5 -1.5 V=1


-14.5

Figura 4.45 Caso virtual unitario para la deformación en D.

La expresión del momento flector es: M  M 0  X1M 1  X 2M 2 . Dado que los momentos 𝑀𝑀1
y 𝑀𝑀2 tienen expresiones diferentes en los distintos vanos de la viga, hay que separar la integral
que proporciona la deformación en tres tramos distintos:
5
DY  0  29  2x  0.809(5  x )  2.502(13  x ) (14.5  x )dx 

13
5  29  2x  2.502(13  x ) (14.5  x )dx 

14.5 12.767
13  29  2x  (14.5  x )dx 
EI

Nótese que la expresión de la deformación puede ponerse en la forma:


14.5 14.5
DY   M M 0V dx  
0
M (14.5  x )dx  0 M xdx

donde se ha definido la coordenada x  14.5  x que es una coordenada medida desde el


punto D hacia la izquierda. La expresión así obtenida de la deformación vertical de D no es otra
cosa que el momento estático del diagrama de momentos M de la viga respecto al punto D, es
decir el segundo teorema de Mohr aplicado a la deformación de D con respecto a la tangente
en A.

4.14.10 Calcular las deformaciones en el extremo de una viga en voladizo sometida a una
carga distribuida, considerando la energía debida al esfuerzo cortante.

q x

Figura 4.46 Viga en voladizo con carga uniforme.

qx 2
Las solicitaciones en la viga son: M  V  qx
2

Las ecuaciones de equilibrio son por lo tanto (ecuaciones (4.101) y (4.105)):

qx 2 d qx dv
  EI   
2 dx GA ' dx

Integrando la primera se obtiene el valor del giro:

qx 3
  C1
6EI

143
Vigas planas

Sustituyendo este valor en la segunda e integrando se obtiene la deformada:

qx 2 qx 4
v    C 1x  C 2
2GA ' 24EI

Las condiciones de contorno son:

qL3
x L 0  C1 
6EI

qL4 qL2
x L v 0  C2   
8EI 2GA '

La deformada de la viga es:

qx 3 qL3
 
6EI 6EI

q q
v  (x 4  4L3x  3L4 )  (L2  x 2 )
24EI 2GA '

Los valores de la flecha y el giro en el extremo libre son:

qL4 qL2 qL3  dv  qL3


v(x  0)    (x  0)    
8EI 2GA ' 6EI  dx 
(x  0) 6EI

El primer sumando de la flecha corresponde a la deformación de flexión, y el segundo a la


deformación de cortadura. Nótese que en esta sección coinciden los valores del giro de la
sección y de la pendiente de la deformada, al ser nulo en ella el esfuerzo cortante.
En el extremo empotrado, el giro de la sección y la pendiente de la deformada son:
 dv  qL
(x  L)  0   
 dx  GA '
(x  L )

La relación entre la flecha en el extremo debida al esfuerzo cortante 𝑣𝑣𝑉𝑉 y la debida al momento
flector 𝑣𝑣𝑀𝑀 es:
𝑣𝑣𝑉𝑉 𝑞𝑞 𝐿𝐿2 /(2𝐺𝐺𝐴𝐴′ ) 𝐼𝐼 𝑏𝑏ℎ3 ℎ 2
= ∝ ∝ ∝ � �
𝑣𝑣𝑀𝑀 𝑞𝑞 𝐿𝐿4 /(8𝐸𝐸𝐸𝐸) 𝐴𝐴 𝐿𝐿2 𝑏𝑏ℎ𝐿𝐿2 𝐿𝐿
que es proporcional al cuadrado de la relación h/L. Por lo tanto, en vigas cortas (h/L grande) la
deformación debida al esfuerzo cortante cobra importancia frente a la deformación debida a la
flexión. Por ejemplo, para h/L=1/10, la flecha 𝑣𝑣𝑉𝑉 es sólo el 1% de 𝑣𝑣𝑀𝑀 pero para h/L=1/4, dicha
proporción ya es del 6%.

4.14.11 Calcular las deformaciones en el extremo de una viga en voladizo sometida a una
carga puntual en su extremo, considerando la energía debida al esfuerzo cortante.

P x

Figura 4.47 Viga en voladizo con carga puntual en el extremo


Las solicitaciones en la viga son: M  Px V P

144
Vigas planas

Con estas solicitaciones, las ecuaciones de equilibrio resultan ser:


d P dv
Px  EI   
dx GA ' dx

Px 2
De la primera se obtiene el valor del giro:   C1
2EI

Sustituyendo este valor en la segunda e integrando se llega a:

Px 3 Px
v    C 1x  C 2
6EI GA '
Las condiciones de contorno son:

PL2
x L 0  C1 
2EI

PL3 PL
x L v 0  C2   
3EI GA '

La deformada de la viga es:

Px 2 PL2
 
2EI 2EI

P  x 3 L2x L3  P
v  
     (x  L)
EI  6 2 3  GA '

Los valores de la flecha y el giro en el extremo libre son

PL3 PL PL2  dv  PL2 P


v(x  0)    (x  0)     
3EI GA ' 2EI  dx  2EI GA '
x 0

El primer sumando de la flecha corresponde a la deformación de flexión y el segundo a la


deformación de cortadura. En esta sección de la viga, la diferencia entre los valores del giro de
la sección θ y de la pendiente de la deformada es P / GA ' , que es la rotación provocada por la
deformación debida al esfuerzo cortante.
La relación entre la flecha en el extremo debida al esfuerzo cortante 𝑣𝑣𝑉𝑉 y la debida al momento
flector 𝑣𝑣𝑀𝑀 es, en este caso:
𝑣𝑣𝑉𝑉 𝑃𝑃 𝐿𝐿 /(𝐺𝐺𝐴𝐴′ ) 𝐼𝐼 𝑏𝑏ℎ3 ℎ 2
= ∝ ∝ ∝ � �
𝑣𝑣𝑀𝑀 𝑃𝑃 𝐿𝐿3 /(3𝐸𝐸𝐸𝐸) 𝐴𝐴 𝐿𝐿2 𝑏𝑏ℎ𝐿𝐿2 𝐿𝐿
Son aplicables las mismas consideraciones que en el ejercicio 4.14.10.

145
Vigas planas

4.15 BIBLIOGRAFÍA
1. Argüelles Álvarez, R., y Argüelles Bustillo, R., Análisis de Estructuras: Teoría, Problemas y
Programas, Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1996.
2. Beaufait, F. W., Basic Concepts of Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1977.
3. Canet, J. M., Cálculo de Estructuras, Libro 2, Sistemas de Piezas Prismáticas, Edicions UPC,
Barcelona, 2000.
4. Gere, J. M., y Timoshenko, S. P., Mechanics of Materials, 3ª edición, Chapman & Hall,
London, 1991.
5. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
6. Hsieh, Y-Y., Teoría Elemental de Estructuras, Prentice-Hall Int., Bogotá, 1973.
7. Ketter, R. L., Lee, G. C., y Prawel, S. P., Structural Analysis and Design, McGraw-Hill, New
York, 1979.
8. Mohr, O., Beitrag zur Theorie der Holz und Eisen-Constructionen, Zeits. des Architekten und
Ingenieur Vereins zu Hannover, Vol. 14, pp. 19-51, 1868.
9. Navier L. M. H., Résumé des Leçons de Mécanique, Paris, 1826.
10. Norris, C. H., Wilbur, J. B., y Ytku, S., Análisis Elemental de Estructuras, McGraw-Hill, New
York, 1982.
11. Ortiz Berrocal, L., Resistencia de Materiales, McGraw-Hill Interamericana, Madrid, 1991.
12. Timoshenko, S. P., y Young, D. H., Teoría de las Estructuras, Ed. Urmo, Bilbao, 1974.
13. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
14. Vázquez, M., Resistencia de Materiales, Ed. Noela, Madrid, 1994.
15. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.
16. Lubliner, J., Papadopoulos, P., Introduction to Solid Mechanics, 2nd Edition, Springer, 2017.

4.16 PROBLEMAS

4.16.1 Calcular la deformada de una viga empotrada en un extremo y apoyada en el otro, sometida a
una distribución de temperaturas uniforme en toda su longitud, con temperatura gradiente Tg
(figura P4.1).
3EI Tg x2 x3 Tg L
Solución: M A  v  Tg  Tg B  
2 4 4L 4

Tg
A B

Figura P4.1

4.16.2 Empleando el método de la viga conjugada, calcular los momentos en los empotramientos de
una viga empotrada en sus dos extremos, sometida a una carga uniforme (figura P4.2).

146
Vigas planas

Figura P4.2

4.16.3 Calcular las deformaciones en el extremo libre de una viga en voladizo, sometida a una carga
uniforme sobre una distancia a, empleando el método de la viga conjugada (figura P4.3).

qa 3 (4L  a ) qa 3
Solución: B   , B  
24EI 6EI

a L-a

Figura P4.3

4.16.4 Empleando el método de la viga conjugada, calcular la deformación vertical en el extremo libre
de una viga en voladizo de longitud L, apoyada sobre un muelle de constante K en dicho
extremo libre, y sometida a una carga uniforme q (figura P4.4).
qL / 8
Solución: B  
K / 3  EI / L3

q
A B

Figura P4.4

4.16.5 Calcular la distribución de momentos flectores en la viga de la figura P4.5, empleando la


fórmula de los tres momentos. Datos: E = 2 105 MPa, I1 = 8000 cm4, I2 = 5000 cm4.
Solución: MA = -2.0 kN, MB = -2.82 kN m, MC = -2.59 kN m.

2 kN/m
1 kN/m 1 kN/m

I1 A I1 B I2 C I2 I1 I1
2m 4m 4m 4m 4m 2m

Figura P4.5

4.16.6 Calcular el diagrama de momentos flectores en la viga del ejercicio 4.14.7, empleando el
método general de flexibilidad, y eligiendo como incógnitas redundantes los momentos en los
apoyos B y C. Demostrar que las ecuaciones obtenidas coinciden con las que resultan de aplicar
la fórmula de los tres momentos (véase el ejercicio 4.14.8).

147
5
Pórticos

5.1 INTRODUCCIÓN
Un pórtico es una estructura reticular formada por elementos conectados entre sí de forma
rígida, y que está destinada a transmitir las fuerzas exteriores aplicadas sobre ella por medio de
esfuerzos axiales, cortantes y de flexión o torsión, en función de su disposición.
El modelo estructural idealizado de un pórtico se basa en las siguientes suposiciones:
• Los elementos son piezas prismáticas, también denominadas barras, cuya sección transversal
es despreciable frente a su longitud y cuyo eje geométrico es recto. Pueden absorber
esfuerzos axiales, cortantes y de flexión o torsión. En algunos casos pueden existir también
elementos curvos, que se estudian en el capítulo 6.
• Las barras están dispuestas formando una retícula, y su unión con los nudos se efectúa
normalmente mediante uniones rígidas (empotramientos) que transmiten esfuerzos axiales
y cortantes, así como momentos de flexión y torsión. También pueden existir uniones de
otros tipos, que transmiten sólo algunos de los esfuerzos anteriores: la más frecuente es la
articulación, que impide la transmisión de un momento.
La disposición espacial de los pórticos puede ser plana o tridimensional. Para que un pórtico sea
plano se deben cumplir además las siguientes condiciones:
• Los ejes geométricos de todas las barras están contenidos en un mismo plano, que es el plano
de la estructura, y de ordinario se toma como el plano XY.
• Todas las barras tienen uno de los ejes principales de inercia de su sección recta contenido
en el plano de la estructura.
• Las fuerzas exteriores aplicadas están contenidas en el propio plano de la estructura,
mientras que los momentos aplicados son perpendiculares a él. Las reacciones en los apoyos
están contenidas asimismo en el plano de la estructura. Las cargas exteriores pueden estar
aplicadas sobre los nudos o sobre las barras.
• Bajo las condiciones anteriores el pórtico adopta una deformada plana, teniendo cada punto
dos desplazamientos contenidos en su plano y un giro perpendicular a él. Cada barra del
pórtico está sometida a esfuerzos axiales, cortantes y de flexión. Se acumula energía axial y
de flexión y opcionalmente también energía de esfuerzo cortante (según la teoría empleada
para su estudio).
Si no se cumplen las condiciones anteriores el pórtico es espacial: las fuerzas pueden tener
cualquier orientación y la deformación de un punto está formada por tres desplazamientos y

148
Pórticos

tres giros. Las barras pueden estar sometidas a esfuerzos axiales, momentos de flexión en dos
planos, fuerzas cortantes en dos planos y un momento de torsión.
Se considera que el material es elástico lineal, y que las deformaciones son pequeñas,
comparadas con las dimensiones de la estructura sin deformar.
Como caso particular de los pórticos están otros tipos de estructuras: si todas las uniones entre
barras y nudos en un pórtico plano son articuladas éste se convierte en una celosía plana; si
todas las uniones son articulaciones esféricas, un pórtico tridimensional se convierte en una
celosía espacial y si todas las barras están alineadas y las cargas son perpendiculares a ellas el
pórtico se convierte en una viga.

5.2 CONDICIONES DE ESTABILIDAD


En los pórticos la mayor parte de las barras están empotradas entre sí, por lo que no suelen
presentarse problemas de estabilidad, y el grado de indeterminación estática suele ser muy alto.
Se denomina r al número de reacciones en los apoyos, c al número de condiciones de
construcción, b al número de barras y n al número de nudos.

5.2.1 Estabilidad de pórticos planos


En este caso las reacciones pueden ser dos fuerzas en las direcciones X e Y, y un momento en la
dirección Z. Las condiciones de construcción pueden ser articulaciones (condiciones de
momento flector nulo), o deslizaderas en sentido axial o transversal a cada barra (fuerza axial o
cortante nula).
El número de ecuaciones de la estática que pueden plantearse es 3 por cada nudo y 3 más por
cada barra, que unidas a las c condiciones de construcción proporcionan 3n+3b+c ecuaciones.
Por otro lado, el número de fuerzas incógnita es de 6 por cada barra (dos fuerzas y un momento
en cada extremo), más las r reacciones exteriores, dando lugar a 6b+r incógnitas.
Con estas magnitudes, las condiciones de estabilidad del pórtico se resumen en la tabla 5.1.

A 6𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 < 3𝑛𝑛 + 3𝑏𝑏 + 𝑐𝑐  Inestable

B 6𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 = 3𝑛𝑛 + 3𝑏𝑏 + 𝑐𝑐


 Inestable, isostático o hiperestático
C 6𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 > 3𝑛𝑛 + 3𝑏𝑏 + 𝑐𝑐

Tabla 5.1 Condiciones de estabilidad para pórticos planos.


La condición A es suficiente para indicar que el pórtico es inestable, pero sin indicar el origen de
esta inestabilidad. El número de grados de libertad es g=3n-3b+c-r.
La condición B es necesaria para que el pórtico sea isostático, y la C es necesaria para que sea
hiperestático, pero no son suficientes para ello, ya que se requiere además que haya una
disposición de las barras y las reacciones tal que no exista inestabilidad exterior del pórtico en
su conjunto, ni interior en ningún subconjunto del mismo.
Si la disposición de las barras y reacciones es adecuada para que no haya inestabilidad, el grado
de hiperestaticidad en el caso C es h=3b-3n +r -c.

149
Pórticos

Ejemplos

b=4 n=5 r=4 c=1 h=0 b=4 n=5 r=4 c=0 h=1 b=7 n=7 r=6 c=3 h=3

b=10 n=9 r=9 c=0 h=12 b=12 n=11 r=6 c=2 h=7 b=10 n=9 r=9 c=3 h=9

5.2.2 Estabilidad de pórticos espaciales


En los pórticos espaciales las reacciones en los apoyos pueden ser tres fuerzas y tres momentos.
Las condiciones de construcción pueden ser articulaciones (condiciones de momento flector o
torsor nulo) o deslizaderas (fuerza axial o fuerza cortante nula).
El número de ecuaciones de la estática que pueden plantearse es 6 por cada nudo y 6 más por
cada barra, que unidas a las c condiciones de construcción proporcionan un total de 6n+6b+c
ecuaciones. Por otro lado, el número de fuerzas incógnita es de 12 por cada barra (3 fuerzas y 3
momentos en cada extremo), más las r reacciones exteriores, dando lugar a 12b+r incógnitas.
Con estas magnitudes, las condiciones de estabilidad del pórtico se resumen en la tabla 5.2.

A 12𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 < 6𝑛𝑛 + 6𝑏𝑏 + 𝑐𝑐  Inestable

B 12𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 = 6𝑛𝑛 + 6𝑏𝑏 + 𝑐𝑐


 Inestable, isostático o hiperestático
C 12𝑏𝑏 + 𝑟𝑟 > 6𝑛𝑛 + 6𝑏𝑏 + 𝑐𝑐

Tabla 5.2 Condiciones de estabilidad para pórticos espaciales.


Al igual que en el caso plano, la condición A es suficiente para indicar que el pórtico tiene algún
tipo de inestabilidad, pero sin indicar su origen interior o exterior. El número de grados de
libertad es g=6n-6b+c-r.
El igual que en los pórticos planos, la condición B es necesaria para que el pórtico sea isostático,
y la C es necesaria para que sea hiperestático, pero no son suficientes para ello, ya que se
requiere además que la disposición de las barras y las reacciones sea tal que no se produzca
inestabilidad exterior ni interior en ningún subconjunto del pórtico. Si esta disposición es
adecuada, el grado de hiperestaticidad en el caso C es h=6b-6n+r-c.

150
Pórticos

Ejemplos

a) b)

b=8 n=8 r=24 c=0 h=24 b=7 n=8 r=17 c=1 h=10

c) d)

b=8 n=8 r=24 c=24 h=g=4 b=8 n=8 r=24 c=12 h=12
En el caso c la estructura es a la vez hiperestática de grado 4, e inestable con 4 grados de
libertad. La hiperestaticidad está localizada en el esfuerzo axial de las cuatro barras
horizontales con rótulas esféricas en los dos extremos. La inestabilidad está localizada en
el momento torsor en dichas cuatro barras, que queda indeterminado: las barras pueden
girar sobre su eje sin fuerza alguna. Nótese que el número de condiciones de construcción
en este caso viene dado por la liberación de seis momentos en cada uno de los nudos con
rótula esférica.
En el caso d, el número de nudos, barras, etc. es el mismo que en el caso c, pero la
disposición de las rótulas hace que no se produzca el fenómeno anterior.

5.3 ESTUDIO DE LA BARRA PRISMÁTICA EN EL PLANO


Se estudia a continuación el comportamiento estructural de una de las barras prismáticas que
forman el pórtico. Se considera un sistema de ejes local a la barra, tal que su eje X coincide con
su eje geométrico, y se emplea el criterio de signos indicado en la figura 5.1.

Y q

M V M qa
v
N N u X

Figura 5.1 Esfuerzos internos, fuerzas aplicadas y deformaciones en la pieza prismática plana.
Las hipótesis básicas para el estudio de la pieza prismática en el plano son:
• Con respecto a la flexión, se acepta la hipótesis básica de la teoría clásica de flexión de vigas
(hipótesis de Navier): las secciones rectas y perpendiculares a la fibra neutra en el estado sin
deformar se mantienen rectas y perpendiculares a la fibra neutra en el estado deformado.
Con esta hipótesis y suponiendo pequeñas deformaciones, se cumple que el giro que sufre
una sección recta de la barra es igual a la pendiente de la curva deformada elástica:

151
Pórticos

dv
  tan   (5.1)
dx
• No se considera la energía debida al esfuerzo cortante, aunque como ya se sabe del estudio
de las vigas esto es una consecuencia de la hipótesis de Navier. La consideración de esta
energía se estudiará en el apartado 5.7.

5.3.1 Campo de desplazamientos


La deformación del centro de gravedad de la sección G tiene dos componentes: una axial u(x )
y otra lateral v(x ) , asociada a la flexión. Las deformaciones de un punto P situado a una distancia
y de G se indican en la figura 5.2, y su valor es:

dv
uP  u   y  u  y vP  v (5.2)
dx

P
y
θ= dv
dx

P
y
u
G

Figura 5.2 Deformaciones de una sección de la pieza prismática plana.

5.3.2 Deformaciones unitarias


Las deformaciones unitarias en el punto P son:

uP du d 2v
x    y (5.3)
x dx dx 2

vP
y  0 (5.4)
y

uP vP dv dv
xy     0 (5.5)
y x dx dx

El material está en un estado unidimensional de deformación unitaria, sometido sólo a una x ,


que en adelante se denomina simplemente  , y cuyo valor es:

152
Pórticos

du d 2v
  y  G  v y (5.6)
dx dx 2

donde G es la deformación unitaria del centro de gravedad G, y v  es la curvatura de la sección.


La variación de  en la sección es lineal, y la hipótesis de Navier no predice la deformación de
cortadura xy .

5.3.3 Ecuación constitutiva


Suponiendo un material elástico lineal, la relación entre la tensión y la deformación unitaria es:

  E (  0 ) (5.7)

Sustituyendo la expresión de las deformaciones unitarias se obtiene la expresión de la tensión


axial en el punto P:

  E (G  v y  0 ) (5.8)

No aparece tensión cortante τ alguna, al no haber deformación de cortante γ. Como ya se ha


indicado en el estudio de vigas, esto es una consecuencia de la hipótesis de Navier.

5.3.4 Distribución de temperatura


Se supone una variación lineal de la temperatura en la sección de la barra, desde un valor TS en
la cara superior hasta un valor TI en la cara inferior (figura 5.3).

TS

Tm
h

TI

Figura 5.3 Temperaturas en una pieza prismática plana.

En lugar de estas temperaturas resulta más conveniente emplear la temperatura media Tm y el


gradiente entre las caras Tg :

TS  TI
Tm  (5.9)
2
TS  TI
Tg  (5.10)
h
La distribución de temperaturas queda entonces como:

T  Tm  yTg (5.11)

153
Pórticos

Con esto, la distribución de deformaciones unitarias térmicas se puede poner como:

0  T  Tm  yTg (5.12)

5.3.5 Esfuerzo axial


Se define como la resultante de las tensiones en la cara de la barra. De esta manera es
estáticamente equivalente a las fuerzas exteriores que actúan a un lado de la sección. Llamando
𝑏𝑏(𝑦𝑦) al ancho de la sección, su valor es

N   dA   bdy   E (  0 )bdy (5.13)

N   E Gbdy  Ev   ybdy  E  0bdy  E G  bdy  0  E  0bdy (5.14)

En la primera integral se identifica el área de la barra:

N  EA G  E  0bdy (5.15)

Si las deformaciones iniciales ε 0 tienen una distribución lineal como la debida a la temperatura,
se obtiene la siguiente expresión para el esfuerzo axial:

N  EAG  E Tm  bdy  E Tg  ybdy (5.16)

La tercera integral es nula, con lo que la expresión final de N es:

N  EAG  EATm (5.17)

La deformación unitaria del punto G, en función de N, es:

du N
G    Tm (5.18)
dx EA
Nótese que estas expresiones son iguales a las obtenidas para las celosías, empleando la
temperatura media. El comportamiento de la barra, en lo referente al esfuerzo axial, es por lo
tanto igual que una barra de una celosía.

5.3.6 Momento flector


Se define como el momento estático de las tensiones respecto del centro de gravedad. De esta
manera es estáticamente equivalente al momento de las fuerzas exteriores que actúan a un lado
de la sección. El signo negativo empleado en su definición es debido a los criterios de signos
adoptados para el momento M y para las tensiones.

M   ydA   bydy   E (  0 )bydy (5.19)

M  E G  bydy  Ev   y 2bdy  E  0bydy  0  Ev I  E  0bydy (5.20)

La primera integral es nula, y la segunda corresponde al momento de inercia I de la sección,


con lo que queda:

d 2v
M  EI  E  0bydy (5.21)
dx 2

154
Pórticos

Si las deformaciones iniciales ε 0 son debidas a la temperatura, la expresión de M es:

M  EIv   E Tm  bydy  E Tg  y 2bdy (5.22)

La segunda integral es nula, con lo que la expresión final del momento flector M es

d 2v
M  EI  EI Tg (5.23)
dx 2
que es la ecuación de la deformada elástica de una pieza prismática cuando hay efectos
térmicos. La curvatura de la deformada, en función del momento flector M, es

d 2v M
  Tg (5.24)
2 EI
dx
Esta expresión es igual a la obtenida para las vigas planas, empleando la temperatura gradiente.
De ella han desaparecido todos los términos que dependen del esfuerzo axial y de la
temperatura media, pues la flexión está desacoplada del esfuerzo axial.

5.3.7 Esfuerzo cortante


El esfuerzo cortante se define como la resultante de las tensiones cortantes verticales en la
sección de la barra. El valor de esta resultante de las tensiones cortantes es:

 dA   G dA  0 (5.25)

Como ya se indicó en el estudio de la flexión de vigas planas, la hipótesis de Navier implica que
la deformación cortante sea nula y por lo tanto también lo sean la tensión cortante y el esfuerzo
cortante (ver apartado 4.3.6). Sin embargo, para respetar el equilibrio se debe considerar que
en la sección existe un esfuerzo cortante vertical V , no nulo, que es equivalente a las cargas
exteriores situadas a un lado de ella, aunque no haya deformaciones de cortante.

5.3.8 Relación entre la tensión y los esfuerzos


La tensión en un punto cualquiera es:

  E (G  v y  0 ) (5.26)

Sustituyendo en ella los valores de G y de v " en función de M y N, y el valor de 0 para una


distribución de temperaturas lineal, se obtiene:
N My  N My
  E   Tm   yTg  Tm  yTg    (5.27)
 EA EI  A I

que es la conocida expresión de las tensiones en una pieza prismática sometida a esfuerzo axial
y un momento flector.

5.3.9 Ecuaciones de equilibrio


Se obtienen aislando un elemento diferencial como el indicado en la figura 5.4.

155
Pórticos

Y q
V+dV qa
M
M+dM
N X
N+dN

V
dx

Figura 5.4 Equilibrio de un elemento diferencial de una pieza prismática plana.

Equilibrio de momentos

dM
V  (5.28)
dx
Sustituyendo el valor de M se obtiene:

d  d 2v 
V   EI
  EI Tg  (5.29)
dx  dx 2 

Equilibrio vertical de fuerzas

dV
q  (5.30)
dx
Sustituyendo el valor de V se obtiene:

d 2  d 2v 
q   EI  EI Tg  (5.31)
2
dx  dx 2


Si la barra es de propiedades uniformes y la temperatura gradiente no depende de x, queda:

d 4v
q  EI (5.32)
dx 4
que es la ecuación diferencial que controla la flexión de la barra.

Equilibrio horizontal

dN
 qa (5.33)
dx
Sustituyendo el valor de N se obtiene la ecuación que controla la deformación axial:

d  du 
 EA  EATm   qa (5.34)
dx  dx 

Se observa que sobre la barra ocurren dos fenómenos: el de flexión, cuya incógnita primaria es
v, y el de deformación axial, cuya incógnita primaria es u. Ambos fenómenos están
desacoplados, estando la flexión controlada por una ecuación diferencial de orden 4 (ecuación
(5.32)) y el esfuerzo axial por una de orden 2 (ecuación (5.34)).

156
Pórticos

5.3.10 Densidad de energía elástica


La expresión de la densidad de energía complementaria es:
 
  2
    d      
U o*   d     E 0
 2E 0 (5.35)
0 0

No se ha incluido la energía debida a la deformación de cortante  , que es nula en la hipótesis


de Navier. En el apartado 5.7 se estudiará dicha energía debida al esfuerzo cortante.
Sustituyendo la expresión de la tensión en función de los esfuerzos internos (ecuación (5.27)),
se obtiene:

1  N 2 2NMy M 2y 2  N My 
U 0*       0    (5.36)
2E  A2 AI 2
I   
A I 

Esta es la expresión de la densidad de energía en un punto cualquiera de la barra, en función de


los esfuerzos N, M existentes en ella y de la distribución de temperaturas.

5.3.11 Energía de deformación por unidad de longitud


La energía elástica por unidad de longitud U L* resulta de integrar la expresión de la densidad de
energía U 0* en el área de la sección:

U L*  AUo*dA   Uo*b(y ) dy (5.37)

Sustituyendo el valor de la densidad de energía dada por (5.36) se obtiene:

N2 NMy M 2y 2 N My
U L*   2EA2 bdy  
EAI
bdy   2EI 2
bdy   0 A bdy   0 I
bdy (5.38)

Las magnitudes E , A, I , N , M no dependen de la coordenada 𝑦𝑦, por lo que salen fuera de las
integrales; además la segunda integral es nula pues corresponde al momento estático de la
sección respecto de su centro de gravedad. En la primera integral se identifica el área y en la
tercera el momento de inercia de la sección, con lo que se obtiene:

N2 M2 N M
U L*  
2EA 2EI

A  0bdy  I  0ybdy (5.39)

Expresión particular para distribución de temperatura lineal


Sustituyendo en (5.39) la expresión de la deformación unitaria térmica lineal en la coordenada
y, se obtiene:

N2 M2 N Tm M Tm N Tg M Tg


U L*  
2EA 2EI

A  bdy  I  bydy  A  bydy  I  y 2bdy (5.40)

Las integrales del cuarto y quinto términos son nulas, pues corresponden al momento estático
de la sección respecto al centro de gravedad. La integral del tercer término define el área de la
sección y la del sexto término el momento de inercia, con lo que se obtiene:

157
Pórticos

N2 M2
U L*    N Tm  M Tg (5.41)
2EA 2EI
Esta es la expresión de la energía acumulada por unidad de longitud de la barra, en función del
esfuerzo axial N, del momento flector M y del campo lineal de temperaturas Tm , Tg .

5.3.12 Energía de deformación


La energía acumulada en toda la barra Ub* se obtiene integrando la energía por unidad de
longitud a lo largo de toda su longitud:
 
Ub*   Uo*dv     Uo*dA  dx   U L*dx (5.42)
V L  A  L

N2 M2
Ub*   2EA
dx   2EI
dx   N Tmdx   M Tgdx (5.43)
L L L L

Esta expresión es general, estando sólo limitada a una distribución de temperatura lineal en el
canto de la barra. Nótese que la temperatura media Tm sólo se acopla con el esfuerzo axial N
(que tiene que ver con la tensión media en la sección), y el gradiente de temperatura Tg sólo se
acopla con el momento flector M (que tiene que ver con la variación de la tensión en la sección).
La energía acumulada en toda la estructura es la suma de la energía de todas sus barras. Su
expresión es la misma anterior, pero ampliando los límites de integración a toda la estructura,
lo cual se indica con el dominio e para las integrales:

* N2 M2
U*  U b   2EA
dx   2EI
dx   N Tmdx   M Tgdx (5.44)
e e e e

Caso particular de barra de propiedades uniformes

Si el esfuerzo axial N, el producto EA y la temperatura media Tm son constantes a lo largo de la


barra, como es habitual, la expresión (5.43) se simplifica:

N 2L M2
Ub* 
2EA
  2EI dx  N Tm L   M Tgdx (5.45)
L L

La energía acumulada en toda la estructura en este caso es:

N i2Li M2
U*   2E A   2EI
dx   N i iTmi Li   M Tgdx (5.46)
i i i e i e

donde el subíndice i indica la barra, y las integrales están extendidas a lo largo de toda la
estructura (dominio e).

5.3.13 Errores en la forma de las barras


Los errores en la forma de las barras se originan por la diferencia entre la geometría real del
elemento y las dimensiones de su ubicación en la estructura. Lo más habitual es la diferencia en

158
Pórticos

longitud (como ya se ha estudiado para las celosías), pero puede haber también errores de
desalineamiento lateral o angular entre los extremos de la barra y sus puntos de montaje en la
estructura. La consideración de la discrepancia de forma se efectúa a base de incluir en el análisis
un valor de la deformación unitaria inicial 0 que cuantifica el error en la forma de la barra.

Lo más habitual es suponer que el error en la forma de la barra se puede representar mediante
una variación de las deformaciones unitarias iniciales, que es lineal en el canto de la barra y
constante a lo largo de su longitud:

0  0m  y 0g (5.47)

Nótese que con esta suposición existe un paralelismo total con las deformaciones iniciales
térmicas, estando las distintas magnitudes relacionadas de la forma siguiente:

0m  Tm 0g  Tg (5.48)

Por lo tanto, pueden utilizarse todas las expresiones anteriores, haciendo la sustitución
correspondiente.
Ejemplo. Cuantificar el valor de las deformaciones unitarias iniciales para una barra que es Δ𝐿𝐿
más larga que su longitud de montaje.

En este caso la distribución de 0 en la sección es constante, y su valor es:

L
0m  0g  0
L
Ejemplo. Cuantificar el valor de las deformaciones unitarias iniciales para una barra de longitud
L, que tiene una curvatura inicial de radio R, siendo R mucho mayor que L.
El alargamiento de la fibra superior vale:

LS  (R  h / 2)

siendo 𝜃𝜃 el ángulo que forma la barra curva, y que en pequeñas deformaciones se puede poner
como:
  tan   L / R

Luego la deformación unitaria de la fibra superior es:

R  h / 2   L  R  h / 2  (L / R)  L h
S   
L L 2R
Análogamente, la deformación unitaria en la fibra inferior es:

h
I  
2R
con lo que el gradiente resulta ser:

S  I 1
0g  
h R

159
Pórticos

5.4 MÉTODO DE FLEXIBILIDAD EN PÓRTICOS PLANOS

5.4.1 Incógnitas hiperestáticas


En el análisis de pórticos se pueden emplear las siguientes incógnitas hiperestáticas:
• Reacciones exteriores en los apoyos, que pueden ser fuerzas, o momentos en los
empotramientos.
• Esfuerzos interiores, que pueden ser esfuerzos axiales N, esfuerzos cortantes V o momentos
flectores M (figura 5.5).

Figura 5.5 Esfuerzos interiores usados como incógnitas hiperestáticas.

Al conjunto de las h incógnitas hiperestáticas se le denomina genéricamente X j j  1, h , y su


elección es uno de los pasos críticos en el análisis de los pórticos hiperestáticos. Se debe efectuar
considerando que las incógnitas hiperestáticas deben ser linealmente independientes, y que, si
se eliminan de la estructura, ésta se debe convertir en una estructura isostática y estable.
En general existen varios conjuntos distintos válidos de incógnitas hiperestáticas, y su elección
debe hacerse por inspección, en base a la experiencia. El método habitualmente empleado
consiste en ir eliminado del pórtico, uno tras otro, una serie de esfuerzos interiores o de
reacciones, hasta llegar a una estructura que se pueda identificar como isostática, por ejemplo,
un voladizo o una celosía. De esta manera se obtienen a la vez el valor del grado de
hiperestaticidad y un conjunto de incógnitas hiperestáticas.

5.4.2 Ecuaciones de compatibilidad


Las condiciones de compatibilidad a introducir en el análisis pueden ser de dos tipos, según la
naturaleza de la incógnita hiperestática.
• Si la incógnita hiperestática es una reacción en un apoyo, la condición de compatibilidad
geométrica es que la deformación en la dirección de la reacción es conocida. Normalmente
esta deformación es nula, pero en otros casos tiene un valor dato conocido. Por el teorema
de Crotti-Engesser la deformación del apoyo es:

U *
 j (5.49)
X j

160
Pórticos

siendo X j la incógnita hiperestática y  j la deformación conocida.

• Si la incógnita hiperestática es un esfuerzo interno en una barra, la condición de


compatibilidad geométrica a emplear es la igualdad de las deformaciones de las dos caras en
el punto donde se ha cortado la barra, denominadas habitualmente caras izquierda (𝑖𝑖) y
derecha (𝑑𝑑). Esta condición puede expresarse en todos los casos (figura 5.6) como:

i  d (5.50)

Figura 5.6 Compatibilidad de deformaciones interiores.


Sin embargo, es mucho más simple expresar esta ecuación en base al segundo teorema de
Engesser:

U *
0 (5.51)
X j

Se observa que ambas ecuaciones de compatibilidad (5.49) y (5.51) tienen expresiones similares,
con la única diferencia de que la ecuación está igualada a cero si se trata de un esfuerzo interno,
y está igualada al desplazamiento conocido si se trata de una reacción en un apoyo.

5.4.3 Proceso general de resolución


La resolución de un pórtico empleando el método de flexibilidad se basa en la aplicación del
principio de superposición y de las condiciones de compatibilidad geométrica. Los pasos a seguir
son los siguientes:
• Determinar el grado de hiperestaticidad del pórtico h, y seleccionar un conjunto de h
incógnitas hiperestáticas de acuerdo con los criterios indicados antes. Al eliminarlas del
pórtico, se obtiene una estructura isostática cargada con las fuerzas exteriores.
La figura 5.7 muestra el caso 0 para un pórtico hiperestático con h=2, en el que se han
adoptado como incógnitas hiperestáticas los momentos en los dos extremos del dintel.

161
Pórticos

X1=MA X2=MB M0
N0

Caso real Caso 0


Figura 5.7 Caso real y caso isostático 0 con las cargas exteriores para un pórtico con h=2.
• Aplicar el principio de superposición y descomponer el comportamiento real de la estructura
en suma de 1+h casos. En todos ellos se han eliminado las incógnitas hiperestáticas, por lo
que pueden calcularse empleando las ecuaciones de equilibrio estático.
 Caso 0, en el que actúan solamente las fuerzas exteriores (figura 5.7). Los esfuerzos que
aparecen en las barras son: esfuerzos axiales N 0 y momentos flectores M 0 . También
aparecen esfuerzos cortantes, pero sólo es necesario calcularlos si se considera la
energía de esfuerzo cortante (ver apartado 5.7), pues de lo contrario no intervienen en
el desarrollo posterior.

 Casos 1 a h, en los que se aplica un valor unitario de la incógnita hiperestática X j y cero


en todas las demás (figura 5.8). Los esfuerzos que aparecen en las barras para el caso j
son: esfuerzo axial N j y momento flector M j .

Caso 1 Caso 2

X1=1 X2=1
M1 N1 M2 N2

Figura 5.8 Casos 1 y 2 con valor unidad de las incógnitas hiperestáticas.


Los esfuerzos finales en las barras son la combinación lineal de los 1+h casos básicos:

N  N 0   k Xk N k M  M 0   k Xk M k (5.52)

Sustituyendo el valor de la energía acumulada en toda la estructura (ecuación (5.44)) en las


ecuaciones de compatibilidad (5.51), se obtiene:

N N M M
 N  X dx   Tm X dx   M  X dx   Tg
X j
dx  0 j  1, h (5.53)
j j j

Las integrales están extendidas a todo el pórtico, y se han empleado los coeficientes 𝛾𝛾 y 𝜇𝜇 que
definen la flexibilidad de cada elemento:

1 1
   (5.54)
EA EI
Derivando en las expresiones (5.52) de los esfuerzos en las barras se obtiene:

N M
 Nj  Mj (5.55)
X j X j

162
Pórticos

Con estos valores, las ecuaciones de compatibilidad quedan:

 N  N jdx   Tm N jdx   M M jdx   Tg M jdx  0 j  1, h (5.56)

Se obtienen así h ecuaciones independientes con h incógnitas, las incógnitas hiperestáticas X j ,


que están incluidas en la expresión de los esfuerzos. Para poner de manifiesto estas incógnitas
se sustituyen en las ecuaciones (5.56) los valores de N y de M dados por (5.52):
 0 
k
 N 
   X k N 



N jdx   Tm N jdx
k (5.57)
 0 
  M   Xk M k  M jdx   Tg M jdx  0 j  1, h
 
k

Cambiando de orden los sumatorios el sistema de ecuaciones se puede poner en la forma:

   M j M kdx   N j N kdx  Xk 
k

 N 0 N jdx   M 0 M jdx   Tm N jdx   Tg M jdx j  1, h (5.58)

La solución de este sistema son las incógnitas hiperestáticas 𝑋𝑋𝑘𝑘 . Se puede poner en forma
matricial como:
fXD (5.59)

La matriz f es la matriz de flexibilidad del pórtico: es simétrica, de tamaño h, y siempre tiene


inversa si las incógnitas hiperestáticas son independientes. Sus términos son los coeficientes de
flexibilidad del pórtico, y tienen dos sumandos, uno debido a la flexibilidad a flexión y otro
debido a la flexibilidad a esfuerzo axial:

f jk   M j M kdx   N j N kdx (5.60)

estando las integrales extendidas a toda la estructura. Como se demostró en el estudio del
sentido físico del método de flexibilidad (capítulo 3), cada coeficiente f jk es el desplazamiento
que se produce en el caso j en la dirección de la incógnita hiperestática k.
El término independiente D tiene cuatro sumandos: los dos primeros son debidos a las fuerzas
exteriores que actúan sobre la estructura, a través de 𝑁𝑁 0 y 𝑀𝑀0 y los dos últimos son debidos a
las variaciones de temperatura existentes en ella.

D j   N 0 N jdx   M 0 M jdx   Tm N jdx   Tg M jdx (5.61)

Como se ha visto en capítulos anteriores, el término j de este vector es el desplazamiento que


se produce en el caso 0 en la dirección de la incógnita hiperestática j, cambiado de signo.

Caso particular de barra de propiedades uniformes

Si N , EA, , Tm , Tg son constantes en cada una de las barras, como es un caso muy habitual, las
expresiones anteriores quedan simplificadas:

f jk   M j M kdx   i N ij N ik (5.62)
i

163
Pórticos

D j   N i0 i N ij   M 0 M jdx   mi N ij   Tg M jdx (5.63)


i i

donde se han empleado los mismos parámetros que en el estudio de celosías:

i  Li / Ei Ai es la flexibilidad axial de la barra i,

mi  iTmi Li es el alargamiento de la barra i debido a la temperatura media.

Caso de apoyos con desplazamientos conocidos

En el caso de que en un apoyo exista un desplazamiento conocido no nulo, se debe tomar la


reacción correspondiente como incógnita hiperestática del problema. En este caso la ecuación
de compatibilidad es del tipo (5.49) con  j no nula. Todo el proceso de análisis anterior es
exactamente igual, con la ecuación de compatibilidad igualada a  j en lugar de a cero. Las
ecuaciones de compatibilidad que se obtienen son:

f X  D  C (5.64)

El vector C contiene los valores de las deformaciones conocidas en la dirección de las


incógnitas hiperestáticas.

5.5 CÁLCULO DE DEFORMACIONES EN PÓRTICOS PLANOS


Cuando se emplea el método de flexibilidad, el cálculo de una deformación requiere la
determinación previa de los esfuerzos en la estructura, seguida de un proceso posterior
específico, que se explica a continuación, y que es similar al empleado para celosías y vigas.

Sea un pórtico, isostático o hiperestático, en el que ya se han calculado los esfuerzos axiales y
los momentos flectores (los esfuerzos cortantes calculados no van a intervenir en el proceso
siguiente, pues no se tiene en cuenta la energía asociada al cortante). Se desea calcular la
deformación en un punto y una dirección dados, que se denomina r . Se trata por lo tanto de
una magnitud escalar, que puede ser indistintamente un desplazamiento o un giro. Para
determinarla se emplea el método de la fuerza virtual unitaria.
• Se añade al pórtico real ya calculado, un caso virtual (caso V), en el que actúa únicamente
una fuerza virtual V 1 en la dirección del desplazamiento buscado. Si éste es un giro, se aplica
un momento virtual en su dirección (figura 5.9).
• Se resuelve el caso virtual para un valor unitario de la fuerza virtual V  1 , y se calculan los
esfuerzos y momentos que aparecen, que se denominan N V y M V  . Su cálculo requiere la
resolución de un pórtico igual al original.

1 Se emplea la misma variable V para la fuerza virtual y para el esfuerzo cortante. Pero esto no puede dar lugar a
confusión, si se tiene en cuenta el contexto del uso de dicha variable en cada expresión. Por otra parte, la fuerza
virtual es un mero artificio matemático que se emplea para derivar respecto a ella y desaparece a continuación,
empleándose su valor unidad.

164
Pórticos

N V, M V
N, M V=1

∆r

Caso real Caso virtual V

Figura 5.9 Cálculo de deformaciones en pórticos empleando una fuerza virtual unidad.
Bajo la acción conjunta de las cargas reales y de la fuerza virtual V , los momentos flectores y
los esfuerzos axiales en el pórtico son:

M RV  M  M VV N RV  N  N VV (5.65)

La energía complementaria que se acumula es:


2 2
N RV M RV
U *RV
  2EA
dx   2EI
dx   N RV Tmdx   M RV Tgdx (5.66)
e e e e

La deformación buscada se obtiene empleando el teorema de Crotti-Engesser, considerando


que la fuerza virtual no existe:
 U *RV 
r    (5.67)
 V V  0

 N RV N RV M RV M RV N RV M RV 

r    dx   dx   Tmdx   Tg dx  (5.68)
 EA V EI V V V 
e e e e V 0

El valor de las derivadas es:

M RV N RV
 MV  NV (5.69)
V V
con lo que se obtiene:

r   N  NV dx   M MV dx   NV Tmdx   MV Tgdx (5.70)


e e e e

Esta expresión puede aplicarse directamente para hallar la deformación buscada. Su uso
requiere hallar los esfuerzos en el caso virtual unitario, cuyo cálculo implica resolver una vez más
la estructura con una sola fuerza V  1 .

Pórticos hiperestáticos
La aplicación de la expresión anterior para el cálculo de deformaciones resulta inmediata si el
pórtico es isostático, pero es muy compleja para casos hiperestáticos, pues requiere calcular los
esfuerzos en el caso virtual unitario, que es a su vez hiperestático. Por esta razón resulta de
interés desarrollar la expresión anterior, con objeto de obtener expresiones de utilización más
simple. Para ello se efectúa el cálculo de los esfuerzos en el caso virtual unitario, empleando el
método general descrito en 5.4.3.

165
Pórticos

El caso virtual unitario V  1 es hiperestático de grado h: se identifican en él h incógnitas


hiperestáticas, que pueden ser las mismas que se utilizaron para calcular los esfuerzos en la
estructura u otras distintas. Se descompone el caso virtual unitario en 1+h casos:
• Caso isostático virtual 0V, en el que actúan sólo las fuerzas exteriores, que en este caso es la
fuerza virtual unitaria V  1 (figura 5.10). Los esfuerzos en este caso son N 0V y M 0V .

N 0V, M 0V
V=1

Caso 0V
Figura 5.10 Caso isostático virtual.
 Casos 1 a h, en los que se aplica un valor unitario de la incógnita hiperestática 𝑋𝑋𝑗𝑗 y cero en
todas las demás. Los esfuerzos que aparecen en la estructura se denominan N j y M j . Estos
casos son exactamente iguales a los que se emplearon para calcular los esfuerzos en el
pórtico (figura 5.8).
De esta forma, los esfuerzos en el caso V  1 son:

M V  M 0V   XjM j N V  N 0V   XjN j (5.71)


j 1,h j 1,h

Sustituyendo este valor en la expresión de la deformación (5.70):


   
r   M   M 0V   X j M j  dx   Tg  M 0V   X j M j  dx
 j   j 

   
 N   N 0V   X j N j  dx  
 Tm  N 0V   X j N j  dx (5.72)
 j  j 

Reordenando los sumatorios se obtiene:

r  e N  N 0V dx  e M M 0V dx  e N 0V Tmdx  e M 0V Tgdx
  Xj   N  N jdx   Tm N jdx   M M jdx   Tg M jdx  (5.73)
j 1,h

La expresión entre paréntesis del último sumando es siempre nula, pues se trata de la condición
de compatibilidad para la incógnita hiperestática j (ecuación (5.56) ), con lo que queda:

r  e N  N 0V dx  e M M 0V dx  e N 0V Tmdx  e M 0V Tgdx (5.74)

Esta ecuación permite obtener la deformación en un punto y dirección cualquiera de un pórtico


hiperestático cuyos momentos flectores son M y cuyos esfuerzos axiales son N.

Para emplear esta ecuación, no se requiere la resolución del caso con la fuerza virtual unitaria
(que es hiperestático), sino solamente la de un caso isostático 0V cargado con dicha fuerza

166
Pórticos

V  1 , lo cual simplifica mucho los cálculos. Nótese la similitud entre esta expresión y la inicial
(5.70), que se diferencian únicamente en el uso de los esfuerzos isostáticos N 0V M 0V en lugar
de los N V MV .

Caso particular de barras de propiedades uniformes


Si las barras son de propiedades resistentes uniformes, y las temperaturas también son
uniformes, las magnitudes 𝑁𝑁, 𝐸𝐸𝐸𝐸, 𝛼𝛼, 𝑇𝑇𝑚𝑚 , 𝑇𝑇𝑔𝑔 son constantes y salen fuera de las integrales, con lo
que se obtiene la siguiente expresión para la deformación:

r   N i i N i0V  e M M 0V dx   N i0V iTmi Li  e M 0V Tgdx (5.75)


i i

5.6 ESTUDIO DE LA BARRA PRISMÁTICA EN EL ESPACIO


Se considera una pieza prismática, referida a un sistema de ejes local, tal que su eje X coincide
con el eje geométrico de la pieza y cuyos ejes Y y Z son los ejes principales de inercia de la sección
recta. Esta pieza se estudia a flexión, cortante y esfuerzo axial, dejándose para más adelante las
consideraciones sobre torsión. Se emplea el criterio de signos indicado en la figura 5.11.

5.6.1 Campo de desplazamientos


La deformación del centro de gravedad de la sección G tiene tres componentes: una axial u(x )
y dos laterales v(x ), w(x ) , que están asociadas a la flexión en los ejes Y, Z.
Se aceptan las mismas hipótesis que en el caso plano (hipótesis de Navier): las secciones rectas
y perpendiculares a la fibra neutra en el estado sin deformar se mantienen rectas y
perpendiculares a la fibra neutra en el estado deformado, con lo que se cumple que los giros de
una sección recta de la barra son iguales a las pendientes de la curva deformada elástica:

dv dw
z  tan z  y  tan y   (5.76)
dx dx
Las deformaciones de un punto P de la sección recta, situado a distancias y, z de G, son:

dv dw
uP  u  z y  y z  u  y z
dx dx

vP  v (5.77)

wP  w

167
Pórticos

Y qY
VY qa
MZ MT
MZ
N N X

MT
VY
Z

v
Y

VZ VZ u X

MY MY
qZ w
Z

Figura 5.11 Esfuerzos y deformaciones en una pieza prismática espacial.

5.6.2 Deformaciones unitarias


Las deformaciones unitarias en el punto P son:

uP du d 2v d 2w
x    y z (5.78)
x dx dx 2 dx 2

vP
y  0 (5.79)
y

wP
z  0 (5.80)
z
uP vP dv dv
xy     0 (5.81)
y x dx dx

vP wP
yz   0 (5.82)
z y

wP uP dw dw
zx     0 (5.83)
x z dx dx
Al igual que en el caso plano, el material está en un estado unidimensional de deformación
unitaria  , cuya variación en las dos coordenadas de la sección es lineal.

du d 2v d 2w
  y z  G  v " y  w " z (5.84)
dx dx 2 dx 2
donde G es la deformación unitaria del centro de gravedad G, y v ", w " son las dos curvaturas
de la deformada en la sección estudiada.
Al igual que en el caso plano, este tensor de deformaciones unitarias no incluye deformaciones
de cortadura en la barra, como consecuencia de la hipótesis de deformación de Navier
empleada.

168
Pórticos

5.6.3 Ecuación constitutiva


La relación entre la tensión y la deformación unitaria es la misma que en el caso plano. Sólo
existe una tensión axial según el eje X, de valor:

  E (G  v " y  w " z  0 ) (5.85)

5.6.4 Distribución de temperatura


Se supone una variación lineal de las temperaturas en la sección de la barra, desde unos valores
TSy TSz en las esquinas de la cara superior hasta unos valores TIy TIz en las de la cara inferior.

En lugar de estas temperaturas resulta más conveniente emplear la temperatura media Tm y


los gradientes entre las caras en las direcciones Y, Z: Tgy Tgz . Con esto, la ley de distribución de
temperaturas puede ponerse como:

T  Tm  yTgy  zTgz (5.86)

5.6.5 Esfuerzos internos


Sobre la sección recta de la barra aparecen seis esfuerzos, que son estáticamente equivalentes
a las tensiones que existen en dicha sección.

Esfuerzo axial
Se define, igual que en el caso plano, como la resultante de las tensiones:

N   dA   E (  0 )dA (5.87)

Operando como en el caso plano se llega a la misma expresión:

N  EAG  E  0dA (5.88)

Si las deformaciones iniciales tienen una distribución lineal, queda la misma expresión para el
esfuerzo axial que en el caso plano:

N  EAG  EATm (5.89)

Momentos flectores
Se definen como los momentos estáticos de las tensiones respecto de los ejes Y, Z:

M z   ydA   E (  0 )ydydz M y   zdA   E (  0 )zdydz (5.90)

Sustituyendo el valor de la deformación unitaria según (5.84) y operando se obtiene:

d 2v d 2w
M z  EI z  E  0ydydz M y  EI y  E  0zdydz (5.91)
dx 2 dx 2
donde I y I z son los momentos de inercia de la sección respecto de los ejes Y, Z. Si las
deformaciones unitarias iniciales corresponden a una distribución lineal de temperatura, según
(5.86), la última integral se puede efectuar y resulta:

169
Pórticos

d 2v d 2w
M z  EI z  EI z Tgy M y  EI y  EI y Tgz (5.92)
dx 2 dx 2

Esfuerzos cortantes
Los esfuerzos cortantes se definen como las fuerzas resultantes de las tensiones cortantes
transversales en la sección de la barra. Éstas son proporcionales a las deformaciones unitarias
de cortadura, por lo tanto, dichas resultantes resultan ser nula:

 xydA   G xydA  0  xzdA   G xzdA  0 (5.93)

Al igual que en el caso plano, la hipótesis de Navier implica que los esfuerzos cortantes son nulos,
en evidente contradicción con la realidad. No obstante, se considera que en la sección existen
los dos esfuerzos cortantes 𝑉𝑉𝑦𝑦 , 𝑉𝑉𝑧𝑧 en las direcciones Y, Z, que son estáticamente equivalentes a
las cargas exteriores situadas a un lado de la sección. Estos esfuerzos cortantes crean una
distribución de tensiones cortantes y unas distorsiones de cortante, tal y como se estudia en
Resistencia de Materiales, y que no son predichas por la flexión bajo la hipótesis de Navier.

Momento de torsión

Sobre la sección de la barra existe un momento torsor MT orientado en la dirección del eje de
la barra, del valor necesario para mantener el equilibrio frente a las fuerzas exteriores.
Este momento torsor producirá una distribución de tensiones cortantes en la sección cuyo valor
debe calcularse de acuerdo con la teoría específica de torsión de piezas prismáticas, y que no se
abordará aquí.

5.6.6 Relación entre la tensión y los esfuerzos


Sustituyendo en la expresión de la tensión (5.85) el valor de la deformación unitaria en función
del esfuerzo axial dado por (5.89) y el valor de las curvaturas en función de los momentos
flectores dado por (5.92), que suponen una distribución de temperaturas lineal, se obtiene la
expresión habitual de las tensiones axiales en una pieza prismática en el espacio:

N M y My z
  z  (5.94)
A Iz Iy

5.6.7 Ecuaciones de equilibrio


La figura 5.12 muestra un elemento diferencial, con las fuerzas actuantes sobre él.

qY
Y
VY+dV Y
MZ VZ
MZ+dM z VZ+dV Z
N X

N+dN MY+dM Y
MY qZ
VY
Z

Figura 5.12 Equilibrio de un elemento diferencial de una pieza prismática en el espacio.

170
Pórticos

Equilibrio de momentos según el eje Z

dM z
Vy   (5.95)
dx
Sustituyendo el valor del momento según (5.92) se obtiene:

d  d 2v 
Vy    EI z  EI z Tgy  (5.96)
dx  dx 2 

Equilibrio de momentos según el eje Y

dM y
Vz   (5.97)
dx
Sustituyendo el valor del momento según (5.92) se obtiene:

d  d 2w 
Vz    EI y  EI y Tgz  (5.98)
dx  dx 2 

Equilibrio de fuerzas según el eje Y

dVy
qy  (5.99)
dx

Sustituyendo el valor de Vy según (5.96) se obtiene:

d 2  d 2v 
qy    EI z  EI z Tgy  (5.100)
dx 2  dx 2 

Si la barra es de propiedades uniformes y la temperatura gradiente no depende de x, queda:

d 4v
qy  EI z (5.101)
dx 4
que es la ecuación diferencial que controla la flexión en el plano XY.

Equilibrio de fuerzas según el eje Z

dVz
qz  (5.102)
dx

Sustituyendo el valor de Vz según (5.98) se obtiene:

d 2  d 2w 
qz    EI y  EI y Tgz  (5.103)
dx 2  dx 2 

Si la barra es de propiedades uniformes y la temperatura gradiente no depende de x, queda:

d 4w
qz  EI y (5.104)
dx 4
que es la ecuación diferencial que controla la flexión en el plano XZ.

171
Pórticos

Equilibrio de fuerzas según el eje X


Se obtiene la misma ecuación que en el caso plano:

dN
 qa (5.105)
dx
Se observa que sobre la barra ocurren tres fenómenos: el de deformación axial, cuya incógnita
primaria es u , y los dos de flexión en los planos XY, XZ cuyas incógnitas primarias son v, w .
Todos ellos están desacoplados.

5.6.8 Energía elástica de flexión y esfuerzo axial


La expresión de la densidad de energía complementaria, puesta en función de los esfuerzos
internos y de las deformaciones unitarias de origen térmico, es:

1  N 2 2NM z y 2NM y z M z2y 2 2yzM y M z M y2z 2 


 
U 0*        
2E  A2 AI z AI y I z2 IyIz I y2 

N M y M y z 
0   z   (5.106)
 A Iz I y 

La energía de deformación por unidad de longitud es:

U L*   U 0*dA   Uo*dydz (5.107)

Sustituyendo la expresión de la densidad de energía (5.106) y efectuando las integrales se


obtiene:

N2 M z2 M y2 N Mz My
U L*  
2EA 2EI z

2EI y

A  0 dydz  Iz  0ydydz  Iy  0zdydz (5.108)

Sustituyendo la expresión de la deformación unitaria térmica correspondiente a la distribución


lineal y efectuando las integrales se obtiene:

N2 M z2 M y2
U L*     N Tm  M z Tgy  M y Tgz (5.109)
2EA 2EI z 2EI y

Esta es la expresión de la energía acumulada por unidad de longitud de barra, en función del
esfuerzo axial, de los momentos flectores y del campo lineal de temperaturas.
Integrando a lo largo de la barra se obtiene la energía acumulada en toda ella:

N2 M z2 M y2
Ub*   2EA
dx   2EI dx   2EI dx   N Tmdx   M z Tgydx   M y Tgz dx (5.110)
z y

Esta expresión es general, estando sólo limitada a una distribución de temperatura lineal en el
canto de la barra. Se observa que la temperatura media Tm sólo se acopla con el esfuerzo axial
N, el gradiente de temperatura Tgy sólo se acopla con el momento flector M z , y el gradiente
Tgz sólo con el flector M y .

172
Pórticos

Si el esfuerzo axial N, el producto EA y la temperatura media Tm son constantes a lo largo de la


barra, como es habitual, la expresión anterior se simplifica:

N 2L M z2 M y2
Ub* 
2EA
  2EI dx   2EI dx  N Tm L   M z Tgydx   M y Tgz dx (5.111)
z y

5.6.9 Errores en la forma de las barras


Se tratan de la misma forma que en el caso plano, a base de incluir un valor de la deformación
unitaria inicial 0 que cuantifique el error en la forma de la barra. Se supone una variación de
las deformaciones unitarias iniciales que es lineal en la sección recta de la barra y uniforme a lo
largo de su longitud:

0  0m  y 0gy  z 0gz (5.112)

Estas deformaciones unitarias iniciales se tratan igual que las deformaciones iniciales térmicas.

5.7 ENERGÍA DE ESFUERZO CORTANTE


La problemática de la consideración de la energía debida al esfuerzo cortante en la flexión se
estudia en detalle en el apartado 4.11. De dicho estudio se concluye que la energía debida al
esfuerzo cortante V puede tenerse en cuenta en una pieza prismática a flexión, si se incluye en
la energía elástica un término del tipo:

V 2
U *C   2 dx (5.113)

siendo η la flexibilidad de la barra a cortante, dada por la ecuación (4.121).


Para un pórtico espacial existe un término similar en la energía para cada uno de los dos
esfuerzos cortantes:

Vy2 y Vz2 z
U *C   2
dx   2
dx (5.114)

donde la flexibilidad a cortante en cada dirección es:

kz 1 ky 1
z   y   (5.115)
GA GAz GA GAy

Los factores de corrección en cada dirección están definidos por expresiones similares a la
(4.123):

A Az2 A Ay2
kz 
I z2
 bz2
dA ky 
I y2
 by2
dA (5.116)

173
Pórticos

5.8 TORSIÓN
El estudio de la torsión de una pieza prismática muestra que en ella aparece una distribución de
deformaciones unitarias y de tensiones cortantes cuya distribución es muy compleja y depende
del tipo y forma de la sección. Sin embargo, la energía acumulada por estas tensiones puede
siempre ponerse en la forma:

MT2 MT2
U *T   2GJ dx   2
dx (5.117)

siendo MT el momento torsor, 𝐽𝐽 la rigidez a torsión de la sección y   1 / GJ la constante de


flexibilidad a torsión. La expresión detallada de 𝐽𝐽 depende del tipo de sección y es en general de
compleja evaluación salvo para secciones de forma simple.

5.9 MÉTODO DE FLEXIBILIDAD PARA PÓRTICOS ESPACIALES


En el análisis de pórticos espaciales se pueden emplear las mismas incógnitas hiperestáticas que
en los pórticos planos (esfuerzos axiales, esfuerzos cortantes o momentos flectores), y además
se pueden utilizar los momentos de torsión en las barras.
El proceso general de resolución es igual que en el caso plano. En cada uno de los 1+h casos en
que se descompone el análisis de la estructura se deben calcular todos los esfuerzos que
intervienen en la expresión de la energía. Así en el caso más general en que se incluyan todas
las componentes de la energía, se deben calcular los 6 esfuerzos en las barras. Estos esfuerzos
se podrán poner en la forma siguiente, aplicando la superposición:

N  N 0   j XjN j M z  M z0   j X j M zj M y  M y0   j X j M yj

MT  MT0   j X j MTj Vz  Vz0   j X jVzj Vy  Vy0   j X jVyj (5.118)

Las condiciones de compatibilidad son de la misma naturaleza que en el caso plano, en base al
teorema de Engesser, aunque su expresión detallada es más compleja dado que la energía tiene
más términos. Efectuando el mismo desarrollo que en el caso plano, las ecuaciones de
compatibilidad resultan ser:

 N  N jdx   Tm N jdx   M z z M zjdx   Tgy M zjdx   M y y M yjdx   Tgz M yjdx


 MT MTj dx   Vy yVyjdx   Vz zVzjdx 0 j  1, h (5.119)

Las integrales están extendidas a toda la estructura y los coeficientes de flexibilidad son:

1 1
z  y  (5.120)
EI z EI y

Sustituyendo los valores de los esfuerzos dados por (5.118) y operando se llega a un sistema
final de ecuaciones, que se puede poner en forma matricial como:
fXD (5.121)

Los términos de matriz de flexibilidad f del pórtico tienen ahora seis sumandos, debidos a las
diferentes flexibilidades:

174
Pórticos

f jk   N j N kdx   z M zj M zkdx   y Myj Mykdx


 Vyj yVyk dx   Vzj zVzkdx   MTj MTk dx (5.122)

estando las integrales extendidas a toda la estructura.


El término independiente D tiene asimismo varios sumandos, debidos a los distintos esfuerzos
y a las variaciones de temperatura existentes:

D j   N 0 N jdx   M z0 z M zjdx   M y0 y M yjdx   Tm N jdx   Tgy M zjdx


 Tgz M yjdx   Vz0 zVzjdx   Vy0 yVyjdx   MT0  MTj dx (5.123)

5.10 CÁLCULO DE DEFORMACIONES EN PÓRTICOS ESPACIALES


El cálculo de deformaciones en un pórtico espacial sigue los mismos pasos que en una estructura
plana. Aplicando el método de la fuerza virtual unitaria se obtiene la siguiente expresión para la
deformación r en un punto y una dirección determinados.

r   N  N 0V dx   M z z M z0V dx   M y y M y0V dx   M z0V Tgydx   M y0V Tgzdx


 N 0V Tmdx   MT MT0V dx   Vy yVy0V dx   Vz zVz0V dx (5.124)

Las magnitudes con el superíndice 0V corresponden a la solución de una estructura isostática


cargada con una fuerza virtual unidad en la dirección cuya deformación se desea. La expresión
anterior incluye la deformación debida a todos los efectos posibles como torsión, energía de
cortante, temperaturas, etc. Las integrales en ella indicadas están extendidas a toda la
estructura.

5.11 MUELLES
Son elementos estructurales discretos, que acumulan energía elástica en base a una
deformación relativa entre sus dos extremos. En la modelización de su comportamiento
estructural se prescinde de la manera en que acumulan la energía elástica, y se caracterizan
únicamente por una constante que cuantifica globalmente su comportamiento. Están sometidos
a dos esfuerzos iguales y de sentido contrario en ambos extremos. Pueden presentarse dos tipos
de muelles, que explican a continuación.

Muelles a esfuerzo axial.


Son los más habituales (figura 5.13). Generan una fuerza axial 𝐹𝐹 proporcional al desplazamiento
relativo entre sus dos extremos:

F  K (2  1 ) (5.125)

siendo K la constante de rigidez del muelle. Pueden materializarse como una sencilla barra
sometida a esfuerzo axial, en cuyo caso K=EA/L; o mediante una espiral, en cuyo caso la energía
se acumula como energía de torsión y K es más compleja de evaluar.

175
Pórticos

∆1 ∆2
θ2
F F
θ1

Figura 5.13 Fuerzas y deformaciones en un


muelle a esfuerzo axial. Figura 5.14 Muelle al giro.

Muelles al giro
Estos elementos conectan sus extremos a dos giros de la estructura y generan un momento 𝑀𝑀
proporcional al giro relativo entre ambos extremos (figura 5.14):

M  K (2  1 ) (5.126)

Sólo transmiten el momento, y no afectan para nada a la transmisión de fuerzas entre las dos
barras que unen: se supone que las barras unidas por el muelle al giro tienen los mismos
desplazamientos y que por lo tanto hay una perfecta transmisión de fuerzas entre ellas.
Únicamente los giros son distintos, y el muelle aplica un momento proporcional a su diferencia.
Resultan útiles para modelizar la flexibilidad existente en las uniones rígidas entre barras o a la
cimentación. Se suele emplear para ellos la representación simplificada de la figura 5.15.
Pueden materializarse de forma sencilla mediante una barra cilíndrica sometida a torsión, en
cuyo caso la constante de rigidez vale K=GJ/L, siendo G es el módulo de elasticidad en cortadura
y J el momento polar de inercia, o mediante un muelle en espiral plana.

M
M M
θ1
θ2

M θ1 θ2
Figura 5.15 Representación simplificada de un muelle al giro.

5.11.1 Ecuación de equilibrio


Sea cual sea el tipo de muelle, su ecuación de equilibrio se puede poner siempre en la forma
genérica siguiente:

S  K (  0 ) (5.127)

siendo:
• 𝑆𝑆 el esfuerzo aplicado en ambos extremos del muelle, que es una fuerza 𝐹𝐹 para muelles de
esfuerzo axial y un momento 𝑀𝑀 para muelles al giro (figura 5.16),
• K la constante de rigidez del muelle, cuyas dimensiones son F/L para muelles de esfuerzo
axial y FL para muelles al giro,

•  la deformación relativa entre sus dos extremos, que vale   2  1 para muelles de
esfuerzo axial, o   2  1 para muelles al giro, y

176
Pórticos

• 0 la deformación relativa inicial entre los extremos del muelle.

∆0 ∆
Estado natural
S0
Figura 5.16 Ley de comportamiento
Montaje en la estructura de un muelle lineal.

La deformación relativa inicial 0 se origina en el hecho de que muchas veces la longitud natural
del muelle Lnat (la longitud sin carga) no coincide con la distancia entre los nudos donde se
monta en la estructura Lmont (longitud de montaje), como se indica en la figura 5.17. A
consecuencia de esto es necesario aplicar sobre el muelle algún esfuerzo extra para poderlo
montar, llamado esfuerzo de montaje o pretensión inicial de montaje.
Para los muelles al giro la deformación relativa inicial se origina porque los extremos del muelle
están girados uno respecto al otro un ángulo 𝜃𝜃𝑛𝑛𝑛𝑛𝑛𝑛 en el estado descargado del muelle, que no
coincide con el ángulo entre sus extremos en el montaje 𝜃𝜃𝑚𝑚𝑚𝑚𝑚𝑚𝑡𝑡 . Por ello hay que aplicar sobre
el muelle un momento de pretensión para montarlo.

θmont
Lmont
θnat
∆0

Lnat

Figura 5.17 Estado natural y situación de montaje de los muelles.

El valor de 0 es en todo caso un dato, que se calcula como:

Muelles a esfuerzo axial: 0  Lnat  Lmont (5.128)

Muelles al giro: 0  nat  mont (5.129)

La ecuación de equilibrio (5.127) puede ponerse también como:

S  K   S0 (5.130)

siendo

S 0  K 0 (5.131)

el esfuerzo de pretensión inicial o de montaje, que hay que aplicar en el muelle para poderlo
montar sobre la estructura, es decir el esfuerzo para pasar de la situación natural a la de
montaje.

177
Pórticos

5.11.2 Energía acumulada


La energía complementaria acumulada en el muelle es:
S S S  K 0
U m*  0 dS  0 K
dS (5.132)

f S2
U m*   0S (5.133)
2
donde, por similitud con los demás elementos estructurales, se ha empleado la flexibilidad del
muelle f  1 / K .

5.11.3 Consideración de muelles en el método de flexibilidad


Los muelles se consideran en el método de flexibilidad como cualquier otro elemento
estructural. Se describe a continuación el proceso a seguir para un muelle. Si hay varios de ellos
en la estructura, se debe sumar su efecto.

Superposición de esfuerzos
Los esfuerzos en el muelle se calculan, al igual que los restantes elementos estructurales, como
suma de los esfuerzos en los 1+h casos en que se descompone el análisis:

S  S0   X jS j (5.134)
j 1,h

donde S 0 es el esfuerzo en el muelle en el caso 0, y S j el esfuerzo en el caso j, para un valor


unitario de la incógnita X j .

Contribución a las ecuaciones de compatibilidad


La energía acumulada en toda la estructura se puede poner como:

U *  U resto
* *
 U muelle (5.135)

donde U resto
*
es la energía acumulada por el resto de los elementos de la estructura. Las
ecuaciones de compatibilidad se pueden poner como:
*
U * U resto
  SfS j  0S j  0 j  1, h (5.136)
X j X j

Po lo tanto, cada muelle aporta a las condiciones de compatibilidad dos términos nuevos, que
puede comprobarse son del mismo tipo que los aportados por el esfuerzo axial de los elementos.
La presencia de estos términos da lugar a unos sumandos adicionales en los coeficientes de
flexibilidad:

f jkmuelle  S j f S k (5.137)

D jmuelle  S 0 f S j  0S j (5.138)

178
Pórticos

Contribución a las deformaciones


Para calcular una deformación en el método de flexibilidad (ver apartados 5.5 y 5.10) se emplea
el método de la fuerza virtual unitaria, añadiendo a la estructura real ya calculada, un caso
virtual, en el que actúa únicamente una fuerza virtual V en la dirección del desplazamiento
buscado. Al resolver el caso virtual para un valor unitario de la fuerza virtual V  1 , aparece un
esfuerzo SV en el muelle.
Bajo la acción de las cargas reales y de la fuerza virtual V, el esfuerzo en el muelle vale:

S RV  S  SVV (5.139)

La energía complementaria que se acumula es:


2
fS RV
U *RV  U resto
*RV
  0S RV (5.140)
2
La deformación buscada se obtiene empleando el teorema de Crotti-Engesser, considerando
que la fuerza virtual no existe, con lo que se obtiene:

r  resto  SfSV  0SV (5.141)

Se observa que la presencia del muelle se manifiesta en dos nuevos sumandos en la


deformación, que son debidos a su flexibilidad. Al igual que en el caso general, la expresión
anterior sólo es de interés práctico si el caso V es isostático.
Para el caso de estructuras hiperestáticas se desarrolla la expresión anterior, a base de
descomponer el caso virtual unitario en 1+h casos:

• Caso 0V, en el que actúa sólo la fuerza virtual unitaria V=1. El esfuerzo en el muelle es S 0V .

• Casos 1 a h, en los cuales se aplica un valor unitario de la incógnita hiperestática X j y cero


en todas las demás. Los esfuerzos que aparecen en el muelle son S j .
Los esfuerzos en el caso V  1 son:

SV  S 0V   X jS j (5.142)
j 1,h

Sustituyendo este valor en la expresión (5.141) de la deformación y reordenando los sumatorios


se obtiene:

r  resto  S f S 0V  0S 0V   X j S f S j  0S j  (5.143)


j 1,h

En el último término se identifica la contribución del muelle a la condición de compatibilidad de


la hiperestática j (ecuación (5.136)). Esta contribución, unida a la del resto de los elementos
estructurales es siempre nula, por lo que el valor de la deformación se puede poner como:

r  resto  S f S 0V  0 S 0V (5.144)

Los dos últimos términos de esta ecuación son la contribución del muelle a la deformación de la
estructura en la dirección r, el primero debido a su flexibilidad y el segundo debido a su esfuerzo
de pretensión inicial.

179
Pórticos

5.12 INTERPRETACIÓN FÍSICA DEL MÉTODO DE FLEXIBILIDAD


La interpretación física del método de flexibilidad en pórticos es la misma ya explicada para las
celosías en el apartado 3.10, y sólo se resume aquí.
El coeficiente de flexibilidad 𝑓𝑓𝑗𝑗𝑗𝑗 corresponde a la deformación que se produce en la dirección de
la incógnita hiperestática j al actuar únicamente la incógnita hiperestática k, es decir en el caso
de cargas k.

f jk  kj (5.145)

La figura 5.18 muestra la situación para un pórtico con dos incógnitas hiperestáticas (j, k),
indicando los distintos coeficientes de flexibilidad involucrados.

Caso j Caso k

Xj=1

j k
fjj=∆j fjk=∆j
fkk=∆k Xk=1
j k
fkj=∆k

Figura 5.18 Significado físico de los coeficientes de flexibilidad f.

El término independiente D j de las ecuaciones de compatibilidad corresponde a la deformación


que se produce en la dirección de la incógnita hiperestática j en el caso 0, cambiada de signo, es
decir: D j  0j .

La figura 5.19 muestra los coeficientes D para la misma estructura considerada en la figura 5.18.

Caso 0

Dj=-∆j
0

Dk=-∆k
0

Figura 5.19 Significado físico de los coeficientes D.


La ecuación de compatibilidad asociada a la incógnita hiperestática j es sencillamente la
condición de compatibilidad de deformaciones en la dirección de dicha incógnita hiperestática.
Esto se puede comprobar de forma muy sencilla sustituyendo en la ecuación de compatibilidad
(5.58) los coeficientes f y D por sus valores en función de las deformaciones.

 k fjk Xk  Dj   k kj Xk  0j  0 (5.146)

180
Pórticos

5.13 EJERCICIOS RESUELTOS

5.13.1 Calcular los esfuerzos internos en la estructura de la figura 5.20.


Propiedades de las barras: E = 2 106 kg/cm2, A = 200 cm2, I = 4 104 cm4.

L=4 m

A B C

q=200 kg/m
L=4 m L=4 m

Figura 5.20 Estructura plana simple.


Se trata de una estructura hiperestática de grado 2. Las barras AB y BC, que están articuladas al
suelo en ambos extremos, forman una zona hiperestática. Es por lo tanto necesario adoptar
como una de las incógnitas hiperestáticas a uno de los esfuerzos axiales en dichas barras o a una
de las reacciones horizontales en A o en C.
Se adoptan como fuerzas redundantes: X1=NBD X2=RCX
Otros posibles conjuntos de incógnitas redundantes son:
X1=NAD X2=NAB X1=NBD X2=NBC X1=NDC X2=RAX X1=MB X2=RCX
Caso 0: Los esfuerzos en el caso 0 se indican en la figura 5.21. Todos los esfuerzos axiales son
nulos, y sólo hay momento flector en la barra ABC, de valor:

qx 2
M 0  qLx  0  x  2L
2

Con una coordenada 𝑥𝑥 medida desde el nudo A y L=400 cm.

D
N0 M0

0 0
0

A 0 B 0 C A B C

Figura 5.21 Caso 0 para la estructura de la figura 5.20.


Caso 1: Los esfuerzos en este caso se muestran en la figura 5.22. El diagrama de flectores es:

AB : M 1  x / 2 0x L
1
BC : M  (x  2L) / 2 L  x  2L

Caso 2: En este caso sólo existe esfuerzo axial en la barra ABC y no hay momento flector (figura
5.23).

181
Pórticos

D 1
N1 M
-1/√2 +1
-1/√2 B
A C

-L/2
A 1/2 B 1/2 C

Figura 5.22 Caso 1 para la estructura de la figura 5.20.

D
N2

0 0
0

A +1 B +1 C +1

Figura 5.23 Caso 2 para la estructura de la figura 5.20.


Los coeficientes de flexibilidad son (ecuación (5.60)):

( 2  3 / 2)L L3 cm
f11   N 1N 1   M 1M 1dx 
EA

6EI
 1.3625  104
kg

L L L cm
f12   N 1N 2   M 1M 2dx  2EA  2EA  EA  106 kg

L L 2L cm
f22   N 2 N 2   M 2M 2dx  EA  EA  EA  2  106 kg

Los términos independientes son (ecuación (5.58)):

5qL4
D1   N 0 N 1   M 0M 1dx   0.1333 cm
24EI

D2   N 0 N 2   M 0M 2dx  0

El sistema de ecuaciones de compatibilidad es:

1.3625  104 X1  106 X 2  0.13333


106 X1  2  106 X 2  0

Los valores de las incógnitas redundantes son:


𝑋𝑋1 = 𝑁𝑁𝐵𝐵𝐵𝐵 = 982 kg 𝑋𝑋2 = 𝑅𝑅𝐶𝐶𝐶𝐶 = −491 kg

Los esfuerzos finales en las barras son: N  982 N 1  491 N 2 y se muestran en la figura 5.24.

Nótese que las barras AB y BC no están sometidas a fuerza axial, como desde un principio se
podía haber intuido, al estar situadas entre dos puntos fijos y no tener aplicada ninguna fuerza
axial.

182
Pórticos

D
N (kg)

-982/√2 -982/√2
982

A 0 B 0 C

Figura 5.24 Esfuerzos axiales en la estructura de la figura 5.20.

El diagrama de momentos se calcula como M  M 0  982 M 1 y su expresión analítica es:

qx 2  x 
M AB  qLx   982   0  x  400 cm
2  2 
qx 2  x  2L 
M BC  qLx   982   400  x  800 cm
2  2 

La figura 5.25 muestra su representación gráfica.

M (cm kg)
M0

Mmax=23900

A B
C

-36400 982 M1
x=154

Figura 5.25 Diagrama de momentos flectores para la estructura de la figura 5.20.

5.13.2 Calcular los esfuerzos internos en la estructura de la figura 5.26.


Propiedades de las barras: E = 2 106 kg/cm2, A = 100 cm2, I = 10000 cm4.

200 kg/m

C
A B

4m

D E
4m 4m

Figura 5.26 Estructura de pórtico plano.


La estructura es hiperestática de grado 3. Posibles conjuntos de incógnitas redundantes son:
X1=NBD X2=MC X3=MA
X1=MA X2=MB X3=MC
X1=NBD X2=REX X3=REY

183
Pórticos

X1=MA X2=RAX X3= RAY


Se adoptan como esfuerzos redundantes los siguientes: X1=NBD X2=MC X3=MA
Eliminando los esfuerzos redundantes, la estructura isostática queda reducida al dintel ABC
apoyado en la columna biarticulada CE.
Las unidades empleadas para la resolución son m y kg.
Las propiedades de flexibilidad para todas las barras, que se emplean más adelante, son:
1 1
𝛾𝛾 = = 0.5 10−8 kg −1 μ= = 0.5 10−6 1/(kg m2 )
𝐸𝐸𝐸𝐸 EI

• Caso 0. Los esfuerzos en este caso se indican en la figura 5.27. Solamente existe esfuerzo
axial en la barra CE, y sólo hay momento flector en la barra ABC, de valor:
0
M ABC  800x  100x 2 m kg 0x 8m

q=200 0
M
C
A 0 B 0

N 0 (kg) 1600 m kg
-800
x

A B C
D E

Figura 5.27 Caso 0 para la estructura de la figura 5.26.


• Caso 1. Se aplica un valor unidad al esfuerzo axial en la barra BD, como se indica en la figura
5.28, lo cual origina un esfuerzo de compresión de valor -1/2 en la barra CE, y una
distribución de momentos lineal en ABC:
1
M AB x /2 0x 4m
1
M BC  4x /2 4x 8m

1
M
C
A 0 B 0
1
N
+1 -1/2 2
x

A B C
D E

Figura 5.28 Caso 1 para la estructura de la figura 5.26.


• Caso 2. Se aplica un valor unidad al momento flector en el nudo C, con lo que se originan
esfuerzos axiales de tracción en las barras ABC y CE, así como una distribución lineal de
momentos flectores en dichas barras (figura 5.29).
2
M ABC x/8 0x 8m
2
MCE  x / 4 0x 4m

184
Pórticos

+1
1/4 1/4 C
+1
A B x C
+1
M2
N2
1/8
x

D E D
E

Figura 5.29 Caso 2 para la estructura de la figura 5.26.


• Caso 3. Se aplica un valor unidad al momento flector en el apoyo A, con lo que se originan
esfuerzos axiales de tracción en la barra CE, así como una distribución lineal de momentos
flectores en la barra ABC (figura 5.30).
3
M ABC  1x / 8 0x 8m

A 0 0 C +1
x
B C
+1 3
M
N3
-1/8

D E D
E

Figura 5.30 Caso 3 para la estructura de la figura 5.26.


Los coeficientes de flexibilidad son:

 1 2 4x 2 8 2
f11     4   (1)2 4     dx   4  x  dx  5  32  0.5358 105 m
 2  0  2  4  2  3 kg

 1 1 4x x 8 x x  m
f12     4     0  dx  4  4  2   8 dx   4  0.1999 105
 2   8  2 8 4 m kg

 1  1 4x  x 8 x  x  m
f13     4      0   1  dx  4  4  2    1  8 dx   4  0.2001 105
 2   8  2   8  4 m kg

 1 2  1 2  1 2 8x 2 4 2
f22    4     4     4     dx    x  dx  9  4  0.2003 105 1
 4   4   8  0  8  0  4  16 m kg

1  1 8x   x  4 1
f23    4      0  8    1  8 dx    0.0666 105
 8   8  16 3 m kg

 1 2 8 2
f33    4    1  x  dx    8  0.1334 105 1
 8  0  8  16 3 m kg

Al no haber cargas térmicas, los términos independientes tienen la expresión:

D j   N i0 i N ij   M 0 M j dx
i

185
Pórticos

Los distintos valores son:


 1 4 x 4  x
D1  (800)4       (800x  100x 2 ) dx   (800x  100x 2 )  4  dx
 2  0 2 0  2 

32000
D1  1600   0.005341 m
3
1 8 x 12800
D2  (800)4      (800x  100x 2 ) dx  400   0.002131
 8  0 8 3

 1 8  x 12800
D3  (800)4       (800x  100x 2 )  1  dx  400   0.002135
 8  0  8  3

El sistema de ecuaciones de compatibilidad (en unidades m - kg) resulta ser:


 0.5358 0.1999 0.2001   X   0.005341 
  1   
105  0.1999 0.2003 0.0666   X    0.002131 
  2
 0.2001 0.0666 0.1334   X   0.002135 
   3   

Los valores de las incógnitas redundantes son:

X1  N BD  853.55 kg X 2  MC  126.87 m kg X 3  M A  256.90 m kg

Los esfuerzos axiales finales en las barras son:

N  N 0  853.55 N 1  126.87 N 2  256.90 N 3

Sus valores numéricos se indican en la figura 5.31.


El diagrama de momentos es:

M  M 0  853.55 M 1  126.87 M 2  256.90 M 3

Su valor en cada barra es:


x x  x
M AB  800x  100x 2  853.55  126.87  256.90  1   0x 4 m
2 8  8 
 x  x  x
M BC  800x  100x 2  853.55  4    126.87  256.90  1   4x 8 m
 2 8 
 8 
x
M EC  126.87 0x 4 m
4

187.1
122.5
200 kg/m
C A B C
A -31.72 B -31.72 x
-126.87
N (kg)
-853.55 -356.97
-256.9 x
-298.99
D E M (m kg)
D E

Figura 5.31 Esfuerzos finales en la estructura de la figura 5.26.

186
Pórticos

5.13.3 Calcular la deformación horizontal del punto medio de la barra CE, en la estructura
del ejercicio 5.13.2.
Empleando el método de la fuerza virtual unitaria, se aplica una fuerza horizontal V=1 en el
punto F, situado en el punto medio entre C y E, y se calculan los esfuerzos en un caso isostático
cargado con esta fuerza virtual. Para resolver este caso isostático virtual se adoptan las mismas
incógnitas hiperestáticas empleadas para el cálculo de la estructura.
Los esfuerzos en el caso 0V se muestran en la figura 5.32. Sólo hay esfuerzo axial en la barra ABC
y sólo hay flector en la barra CE.

M 0V  x / 2 0x 2m
0V
M  (4  x ) / 2 2x 4m

0V 0V
A N =1/2 B N =1/2 C

V=1
0V
M

D E

Figura 5.32 Caso isostático virtual para hallar la deformación horizontal del punto medio de CE.
La deformación buscada viene dada por la ecuación (5.75):
4
FX   N N 0V   M M 0V dx 0V
 N AB 4  N AB 0V
 N BC 4  N BC  0 MCE MCE
0V
dx

1 1 2 x x 4 x   4  x 
FX  31.72 4 
2
 31.72 4  
2 0  X2 4   2 dx  2  X2 4    dx
2 

FX  6.28 105 m

5.13.4 Calcular el giro del nudo C en la estructura del ejercicio 5.13.2.


Se aplica un momento virtual unidad V=1 en el punto C, y se calculan los esfuerzos en un caso
isostático cargado con este momento virtual.
Para el caso isostático virtual se adoptan unas incógnitas hiperestáticas diferentes a las
empleadas para el cálculo de la estructura, con objeto de simplificar los cálculos. Se emplean el
esfuerzo axial en la barra BD y las dos reacciones en el apoyo E:
𝑋𝑋1 = 𝑁𝑁𝐵𝐵𝐵𝐵 𝑋𝑋2 = 𝑅𝑅𝐸𝐸𝐸𝐸 𝑋𝑋3 = 𝑅𝑅𝐸𝐸𝐸𝐸
De esta forma el caso isostático virtual queda reducido a un voladizo empotrado en A.
Los esfuerzos en el caso 0V se muestran en la figura 5.33. No aparecen esfuerzos axiales y sólo
hay un momento flector constante en la barra ABC.
0V
M ABC 1 0x 8m

187
Pórticos

M 0V
+1
C
A B
V=1

D E

Figura 5.33 Caso isostático virtual para hallar el giro en C.


Al haber sólo momento flector, la expresión de la deformación buscada es:
4 8
C   M M 0V dx  0 M AB  1 dx  4 M BC  1 dx  8.490 105 rad

Nótese que esta expresión corresponde sencillamente a la aplicación del primer teorema de
Mohr entre los puntos A y C en las barras ABC.

5.13.5 La estructura de la figura 5.34 está sometida a la fuerza de 12000 kg indicada y


además todas sus barras sufren un calentamiento con una temperatura media
Tm=+20 ºC y un gradiente Tg=200 ºC/m. Calcular los esfuerzos internos en las barras.
Todas las barras son del mismo material, con: E=2 106 kg/cm2, α=10-5 ºC-1. Las barras
AB y EF tienen A=40 cm2, I=20000 cm4, las restantes barras tienen A/2, I/2.

12000 kg
C

3m

B D E

4m

A F
4m 4m

Figura 5.34 Estructura de pórtico plano.


La estructura es hiperestática de grado 1. Algunas posibles incógnitas redundantes son:
X1=MA X1=VBA X1=MF X1=VEF X1=NBD
Se adopta como fuerza redundante el esfuerzo axial en la barra BD: 𝑋𝑋1 = 𝑁𝑁𝐵𝐵𝐵𝐵
Se definen los coeficientes de flexibilidad para las barras AB y EF como:
γ = 1/(EA) = 1.25 10-8 kg-1 µ= 1/(EI) = 2.5 10-7 1/(kg m2)
Las barras restantes tienen la mitad de área y de inercia, luego su flexibilidad es 2γ y 2µ.
Los esfuerzos en el caso 0 se muestran en la figura 5.35, en m y kg.

188
Pórticos

12000 kg

N0= -10000 N0= -10000


0

M0 0 0
M0

x x

N0= -6000 N0= -6000


M0= 8000 x (m kg) M0= 8000 x (m kg)

Figura 5.35 Caso isostático 0 para la estructura de la figura 5.34.


En el caso 1 se aplica un valor unidad al esfuerzo axial en la barra BD, que se transmite a la DE y
origina una distribución de momentos lineal en AB y EF, como se muestra en la figura 5.36. La
parte superior de la estructura, que es isostática, no trabaja en este caso.

C
N1= 0 N1= 0
N=0 1

M1 B N1= 1 N1= 1 E M1
D
+1

N1= 0 N1= 0
M1= -x M1= -x

A F

Figura 5.36 Caso 1 para la estructura de la figura 5.34.


El coeficiente de flexibilidad es:
4 4
f11  (1)(4  2 )(1)  (1)(4  2 )(1)  0 (x )(x )dx  0 (x )(x )dx
128 m
f11  16    1.0867  105
3 kg

El término independiente tiene la expresión:

D1   N i0 i N i1   M 0 M 1dx   iTmi Li N i1   Tg M 1dx


Desarrollando los términos no nulos se obtiene:

D1   M BA
0 1
M BAdx   M EF
0 1
M EF dx

1
Tm LBD N BD 1
 Tm LDE N DE   Tg M BA
1
dx   Tg M EF
1
dx

4 4
D1   (8000x )(x )dx   (8000x )(x )dx
0 0

4 4
Tm 4  1  Tm 4  1  0 Tg (x )dx  0 Tg (x )dx  0.05173 m

189
Pórticos

El valor de la incógnita redundante, que es el esfuerzo axial en BD, es:


D1
X1  N BD   4760.7 kg
f11

Los esfuerzos axiales finales en las barras son: N  N 0  4760.7 N 1

El momento flector en las barras BA y EF es:

M  M 0  4760.7 M 1  3240x (0  x  4 m)

Sus valores numéricos se indican en la figura 5.37.

12000 kg
C

N= -10000 N= -10000
0

M B N=+4760 N=+4760 E M
D

N= -6000 N= -6000
M=3240 x (m kg) M=3240 x (m kg)

A F

Figura 5.37 Esfuerzos finales en la estructura de la figura 5.34.

5.13.6 Calcular la deformación vertical del punto C en la estructura del ejercicio 5.13.5.
Se aplica una fuerza virtual unitaria en el punto C, en dirección vertical hacia abajo, y se calculan
los esfuerzos en el caso isostático, que se muestran en la figura 5.38. Este caso isostático
coincide con el caso 0 antes calculado, cambiando el valor de la fuerza aplicada, de 12000 a 1.
La figura 5.35 muestra los resultados, con los esfuerzos 𝑁𝑁 0𝑉𝑉 en kg/kg y los 𝑀𝑀0𝑉𝑉 en m kg/kg.

V=1
C

N0V= -5/6 N0V= -5/6


0
M 0V
B 0 0 E M0V
D

N0V= -1/2 N0V= -1/2


M0V=2 x /3 M0V=2 x /3

A F

Figura 5.38 Caso isostático virtual para la deformación vertical en C.


La expresión de la deformación buscada es:

CY   N N 0V   M M 0V dx   Tm LN 0V   Tg M 0V dx

190
Pórticos

Desarrollando sólo los términos no nulos, y agrupándolos cada uno con su simétrico se obtiene:
  5  1   4  2x  
CY  2  (10000) 5  2     (6000) 4        2   (3240x )  dx  
  6   2    0  3  
 
  5  1   4  2x  
2  Tm 5     Tm 4      2   Tg  dx 
  6   2    0  3  

CY  0.0024  0.023  0.0025  0.0213  0.0016 m

El primer sumando corresponde a la deformación provocada por el esfuerzo axial existente en


AB (-10000 kg) y BC (-6000 kg). El segundo sumando es la deformación producida por la flexión
de AB, que arrastra el punto B hacia la izquierda, y hace descender a C. El tercer sumando es la
deformación producida por la dilatación de AB y BC, debida a su temperatura media: al ser ésta
positiva trata de hacer subir a C, por lo que este término sale negativo. El cuarto término se debe
a la deformación lateral de B producida por el gradiente térmico en AB, que le hace curvarse en
el sentido de desplazar B hacia la derecha y por lo tanto obliga a C a subir.

5.13.7 Calcular los esfuerzos axiales y los momentos flectores en todos los elementos de la
estructura de la figura 5.39.
El apoyo A tiene una rigidez al giro de valor 1000 m Tn/rad.
Propiedades de las barras: E = 2 106 kg/cm2 A = 100 cm2 I = 10000 cm4.

B C

1 Tn
P 4m

A E
K=1000 mTn/rad D
4m 4m

Figura 5.39 Estructura con empotramiento elástico.

B
El grado de hiperestaticidad de la
estructura es h=1.
Se adopta como incógnita redundante el
esfuerzo cortante en la parte superior de X1
la barra AB, junto al nudo B, como se
indica en la figura 5.40.
Figura 5.40 Esfuerzo cortante como incógnita
hiperestática.
El caso 0 se muestra en la figura 5.41. En él la celosía de la parte derecha de la estructura está
simplemente apoyada en el extremo superior de la columna AB. Esta columna se mantiene
estable precisamente por la presencia del muelle de torsión situado en A.

191
Pórticos

B 0 C
RB=0

1 Tn 0 0
0
N0=0
M0

0 E
2 mTn
-2 D
A

Figura 5.41 Caso 0 para la estructura de la figura 5.39.


Los esfuerzos en el caso 0 son:

Esfuerzos axiales N i0  0
Momento flector en AB: 0
M AB  2  x mTn 0x 2m

Esfuerzo en el muelle SA0  2 mTn


El momento en el muelle se considera positivo cuando actúa en sentido antihorario sobre la cara
superior del muelle (unión con la barra AB).
Caso 1: se aplica un valor unitario al cortante en B, como se indica en la figura 5.42, lo cual genera
una flexión en la barra AB.

1/2 1/2 B
C
1 1 -1/2
X1=1
1/2
1/2 -1/√2
-1/√2
1/2
N 1=1/2
M1 1/2

1
4 D
-1/2 E
4

Figura 5.42 Caso 1 para la estructura de la figura 5.39.

Momento flector en AB: 1


M AB  4x mTn 0x 4 m

Esfuerzo en el muelle: SA1  4 mTn

La ecuación de compatibilidad es:


 N 1 N 1dx 
   M 1M 1dx  S 1 f S 1  X1   N 0 N 1   M 0 M 1dx  S 0 f S 1
Los distintos términos que en ella aparecen valen:

 N 0 N 1dx 0

 N 1N 1dx  (4  4 2) / EA

2
 M 0 M 1dx  0 (2  x )(4  x )dx  20 / 3EI
4
 M 1M 1dx  0 (4  x )(4  x )dx  64 / 3EI

192
Pórticos

Por lo tanto, la ecuación queda:


4  4 2 64 4  4   20  (2)  4
X1     0    
 EA 3EI K A   3EI  K A

Las distintas constantes involucradas en ella son:

Rigidez del muelle K A  1000 mTn/rad

Rigidez axial EA  2  106  100  2  108 kg  2  105 Tn

Rigidez a flexión EI  2  106  104  2  1010 kg cm2  2  103 Tn m2

Con lo que se obtiene: X1  0.4242 Tn  VB

El esfuerzo final en el muelle es:

SA  SA0  X1SA1  2  0.4242  4  0.303 Tn

Los esfuerzos axiales en las barras son:

N  N 0  X1N 1  0  X1N 1  0.4242 N 1 Tn

El momento flector en la barra AB es:

M AP  (2  x )  0.4242(4  x ) mTn 0x 2m

M PB  0.4242(4  x ) mTn 2x 4 m

La figura 5.43 resume todos los esfuerzos en las barras.

0.2121 B C
0.4242 -0.2121
0.4242
0.2121
0.2121
-0.3 -0.3
0.2121
1 Tn 0.2121
0.8484

-0.2121 0.4242
-0.303 D E
0.303
-0.303

Figura 5.43 Esfuerzos finales en la estructura de la figura 5.39 (Tn y mTn).

5.13.8 Calcular la deformación horizontal del punto P de aplicación de la carga en la


estructura del ejercicio 5.13.7.
Se plantea un caso isostático virtual cargado con la fuerza virtual unitaria V=1 en el punto P, y se
adopta la misma incógnita hiperestática que en el ejercicio 5.13.7, es decir el cortante en el
punto B. De esta forma el caso isostático virtual coincide con el caso 0 antes calculado, como se
muestra en la figura 5.44.

193
Pórticos

RB=0 B 0 C

V=1 0 0
0
N0V=0
M 0V
2 0
E
D
-2
S0V=-2
A

Figura 5.44 Caso isostático virtual para la deformación horizontal de P.

Esfuerzos en las barras: son todos nulos N i0V  0

Esfuerzo en el muelle: S 0V  2 mTn/Tn

Momento flector en AB: 0V


M AP  2  x 0x 2

La deformación horizontal de P es:

PX   N N 0V   M M 0V dx  SfS 0V
2 1
PX  0 ((2  x )  0.4242(4  x ))(2  x )dx  (0.303) K (2)  5.25  104 m
A

El primer sumando de esta ecuación corresponde al segundo Teorema de Mohr aplicado entre
A y P, mientras que el segundo sumando corresponde al giro en el muelle A.

5.13.9 Calcular la deformación vertical del punto D en la estructura del ejercicio 5.13.7.
Para el caso isostático virtual se elige la misma incógnita hiperestática anterior y se carga la
estructura con una fuerza virtual V=1 en dirección vertical en el punto D.

En esta situación el esfuerzo en el muelle es nulo S 0V  0 , al igual que el momento flector en


la barra AB. Los esfuerzos axiales en las barras se muestran en la figura 5.45.

1/2 B -1/2 C

1/2
0.7071 -0.7071
-1/2 1/2

S0V=0 E
1/2
D
A 1/2 V=1
Figura 5.45 Caso isostático virtual para la deformación vertical de D.
La deformación vertical de D es:

DX   N N 0V   M M 0V dx  SfS 0V   N N 0V 0

194
Pórticos

Esta deformación resulta ser nula, para la hipótesis de carga empleada. La confirmación de este
resultado puede hacerse por consideraciones geométricas, teniendo en cuenta la cinemática de
la deformación de las distintas barras, y se deja como ejercicio al lector.

5.13.10 Resolver la estructura del ejercicio 5.13.7 empleando como incógnita hiperestática
el momento flector en la base de la barra AB.

Se emplea como incógnita hiperestática MA


el momento flector en el punto de
conexión entre la barra AB y el muelle,
SA
que es igual al momento en el muelle. La
figura 5.46 muestra un detalle de los X1
distintos esfuerzos en el nudo A.
Figura 5.46 Incógnita hiperestática.
El caso 0 se muestra en la figura 5.47.

1/4 B C
1/2
-1/4
1/4
N0=1/4
-√2/4 -√2/4
1 Tn
1/4
M0
E
1/2 S 0=0
A D -1/4

Figura 5.47 Caso isostático 0 con el momento en el muelle como incógnita hiperestática.

El esfuerzo en el muelle es nulo: SA0  0 , y la distribución de momentos flectores en AB es:

0
M AP x /2 mTn 0x 2 m

0
M PB  2x /2 mTn 2x 4 m

Los esfuerzos en el caso 1 se muestran en la figura 5.48.

1/8 1/8 B -1/8 C


1/4 1/4
1/4
1/8
1/8
-√2/8 −√2/8
1 1/8
1 N =1/8
M
1/8
-1/8 1/4
1/4
D
+1 X1=1 E
X1=1
1/8 1
S =1

Figura 5.48 Caso 1 con valor unidad del momento en el muelle.

195
Pórticos

El momento flector en AB es: 1


M AB  (4  x ) / 4 mTn 0x 4

El esfuerzo en el muelle es: SA1  1 mTn

El resto de los cálculos se efectúan de la forma indicada anteriormente y se dejan como ejercicio
para el lector.

5.14 BIBLIOGRAFÍA
1. Argüelles Álvarez, R., Cálculo de Estructuras - Tomo I, Sección de Publicaciones de la
Escuela Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1981.
2. Argüelles Álvarez, R., y Argüelles Bustillo, R., Análisis de Estructuras: Teoría, Problemas y
Programas, Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1996.
3. Beaufait, F. W., Basic Concepts of Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1977.
4. Castillo, H., Análisis y Diseño de Estructuras – Tomo 2: Estructuras reticulares, Alfaomega,
México D. F., 1999.
5. Ghali, A., Neville, A. M., Structural Analysis – A Unified Classical and Matrix Approach, E &
FN Spon, Londres, 1997.
6. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
7. Hsieh, Y-Y., Teoría Elemental de Estructuras, Prentice-Hall Int., Bogotá, 1973.
8. Norris, C. H., Wilbur, J. B., y Ytku, S., Análisis Elemental de Estructuras, McGraw-Hill, New
York, 1982.
9. Timoshenko, S. P., y Young, D. H., Teoría de las Estructuras, Ed. Urmo, Bilbao, 1974.
10. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
11. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.

5.15 PROBLEMAS

5.15.1 La estructura de la figura P5.1 está sometida a la fuerza horizontal de 5000 kg. Todas las barras
tienen las mismas propiedades: E = 2 106 kg/cm2, A = 200 cm2, I = 50000 cm4. Se desea calcular
el momento flector en A y la deformación horizontal de D.
Solución: MA = 14315 cm kg, ∆DX = 0.0602 cm

5.15.2 Calcular los esfuerzos en todas las barras de la estructura de la figura P5.2, bajo la acción de la
carga de 1 Tn. Datos para todas las barras: E=2 106 kg/cm2 A=10 cm2 I=2000 cm4
Solución: NBF = 2468 kg, NAD=NDC = -1745 kg, ME = 1872 m kg

5.15.3 Calcular la deformación vertical del punto G en la estructura del problema 5.15.2.
Solución: ∆GY = 9.76 cm.

196
Pórticos

B C 5000 kg

4m
D

5m
A B C

4m
5m 1 Tn

A F E F
G
5m 5m 4m 4m

Figura P5.1 Figura P5.2

5.15.4 En la estructura de la figura P5.3 la barra DB tiene área 10 cm2. La barra ABC tiene área infinita
comparada con la anterior y momento de inercia 2000 cm4. Calcular los esfuerzos en la
estructura, bajo la acción de la carga de 1 Tn, así como la flecha vertical en el punto C. El
material tiene módulo de elasticidad E=2 106 kg/cm2.
Solución: NDB = 3498.4 kg, NAB = -2473.8 kg, MA = 189505 cm kg
MB = -400000 cm kg, ∆CY = 9.683 cm

5.15.5 Repetir el problema 5.15.4 suponiendo que la barra ABC tiene un área de 40 cm2.

D A B 1 Tn C
G
4m

5m
1 Tn F
A B
C D E
4m 4m 5m 10 m

Figura P5.3 Figura P5.4

5.15.6 En la estructura de la figura P5.4 se desea hallar el esfuerzo en el muelle CF y el máximo


momento flector en la barra ABC.
Las propiedades de las barras son: E=2.1 106 kg/cm2 A=10 cm2 I=2140 cm4. La rigidez del
muelle es K=100 Tn/cm.
Solución: SCF = +375 kg. Momento máximo = 1878.3 m kg en G

5.15.7 Calcular el diagrama de momentos flectores en la estructura de la figura P5.5. Los dos muelles
tienen la misma rigidez al giro: 1000 mTn/rad. Además, el muelle situado en C tiene un esfuerzo
de pretensión inicial de valor 10 m Tn, como se indica en la figura.
Todas las barras tienen las mismas propiedades: E=2 106 kg/cm2 A=100 cm2 I=104 cm4
Solución: MAB = 1.85 MBA = 1.682 MBC = -2.266 MC = -3.138 MD = -4.01 mTn

197
Pórticos

Pretension en C

M0 =10 m Tn
2m

K=1000 mTn/rad
B C D

2 Tn/m
2m 2m

Figura P5.5

5.15.8 Calcular los esfuerzos en los elementos de la estructura de la figura P5.6, así como la
deformación vertical en E y el giro del nudo B.
Todas las barras tienen las mismas propiedades: E=2 106 kg/cm2 A=100 cm2 I=10000 cm4.
Solución: NAB = -95 kg, NBD = 469 kg, NBC = -327 kg, NCE = 545 kg, NDE = -436 kg.
MBD = 0.11863 mTn, MD = -0.3458 mTn, MBC = -0.1084 mTn

5.15.9 Calcular los esfuerzos en los elementos y el descenso del punto E en la estructura de la figura
P5.7. Propiedades de todas las barras: E=2 106 kg/cm2 A=100 cm2 I=10000 cm4.

20 m Tn 10 Tn
3m
D

C E

F B E
D
5m

500 kg 2m
1000 kg
A B
A 2 cm
5m 5m
2m 2m 2m

Figura P5.6 Figura P5.7

5.15.10 Calcular los diagramas de momentos flectores, esfuerzos cortantes y esfuerzos axiales para la
estructura de la figura P5.8. Además de las fuerzas indicadas en la figura, la barra DE sufre un
calentamiento uniforme de +50 ºC.
Todas las barras son de sección rectangular, con canto 20 cm. y ancho 10 cm.
El material tiene E = 2.1 106 kg/cm2, α = 10-6 ºC-1

A B
200 kg/m
C
E
D

5 Tn
2m

K
F G H J
5 Tn
4x2m

Figura P5.8

198
Pórticos

5.15.11 Determinar el grado de hiperestaticidad h, y seleccionar un conjunto de incógnitas


hiperestáticas para los pórticos mostrados en la figura P5.9. Dibujar la estructura isostática que
se obtiene al eliminarlas.

Figura P5.9

5.15.12 En la estructura de la figura P5.10 se desea calcular el diagrama de momentos de la barra AC.
La estructura está sometida a las cargas representadas en la figura y al descenso de 1 cm del
apoyo B. Además, la barra CD tiene una longitud natural de 302 cm.
Datos para todas las barras: A= 10 cm2 I= 2000 cm4 E= 2 106 kg/cm2

2 Tn/m
C
3m

3 10 mkg
4

A A'
4m

B B'

1 cm 4m 4m

Figura P5.10

5.15.13 Determinar los esfuerzos en la estructura de la figura P5.11. Todas las barras son del mismo
material, con E=2 106 kg/cm2, y tienen el mismo momento de inercia I=10000 cm4. El área de
todas ellas es infinita, salvo la barra CE, que tiene A=10 cm2.
El muelle BE tiene una rigidez de 100 Tn/cm, y además su longitud natural es 4 cm más larga
que su longitud teórica de montaje. La unión entre las barras en el nudo C es flexible, y tiene
una rigidez al giro de valor 1000 mTn/rad.

199
Pórticos

B C
A
10 m Tn
K
2m

4m
E
D
4m 4m

Figura P5.11

5.15.14 Calcular el diagrama de momentos flectores de la estructura de la figura P5.12, empleando una
descomposición en casos simétrico y antisimétrico (ver capítulo 9).

Todas las barras tienen: E=2 106 kg/cm2 α=10-6 oC-1 I=10000 cm4 A=10 cm2 Canto=20 cm.

2 mTn C E 2 Tn/m

5 Tn
20ºC -20ºC 6m

B
D F
6m 6m

Figura P5.12

5.15.15 Calcular el diagrama de momentos flectores de la estructura de la figura P5.13. Por un error de
fabricación, la barra AB mide 402 cm, y asimismo la barra DF es 1 cm más corta que su longitud
de montaje. El muelle situado en C tiene una rigidez de 100 mTn/rad, y una pretensión inicial
de 5 mTn, como se indica en la figura.
Las propiedades de todas las barras son: A= 50 cm2 I= 104 cm4 E=2 106 kg/cm2

5.15.16 En la estructura de la figura P5.14 el peso de 10 Tn, cuelga de un cable inextensible que pasa
por las poleas situadas en J y E, para engancharse en el extremo del voladizo de BG. Las poleas
no tienen rozamiento y su radio es de 1 m. La barra ABCD está sometida a un calentamiento de
+100 ºC en su cara derecha y de +20ºC en su cara izquierda. Calcular los esfuerzos en las barras
y el descenso del punto J.
Todas las barras tienen las mismas propiedades:
A=100 cm2 I=10000 cm4 Canto=20 cm E= 2 106 kg/cm2 α= 10-6 ºC-1

200
Pórticos

E J
10 Tn 5 m Tn D
F

4m
2m

D C 10 Tn
F
E

4m
2m
C
B
G

2m
4m

B
A A
H
4m 1m 4m 4m

Figura P5.13 Figura P5.14

5.15.17 En la estructura de la figura P5.15, calcular los esfuerzos axiales y flectores en todas las barras,
y la deformación vertical de E. La barra EF es 2 cm más corta que su longitud teórica de montaje.
La barra ABCDG se considera de área infinita e inercia I=5000 cm4. Las demás barras tienen:
A=50 cm2 I=5000 cm4. El material tiene E=2 106 kg/cm2.
Solución: MB = 314500 cm kg, MC = 20370 cm kg, ∆EY = -1.27 cm

5 Tn 5 Tn
A
D 1 Tn/m
B C

3m

E
-2 cm G
F

3m 3m 3m

Figura P5.15

5.15.18 En la estructura de la figura P5.16, calcular los esfuerzos axiales y flectores en todas las barras,
y la deformación horizontal de B. La barra CD sufre un calentamiento de 20ºC en su cara
derecha. El material tiene E=2 106 kg/cm2, α= 10-6 ºC-1 y las barras tienen: A=100 cm2 I=10000
cm4, canto=20 cm.

2 Tn/m B C

20 ºC

4m

4m

A E

4m

Figura P5.16

201
6
Arcos planos

6.1 INTRODUCCIÓN
Un arco plano es una estructura constituida por un elemento curvo plano de sección transversal
despreciable frente a su longitud, y cuya curvatura es pequeña comparada con su sección
transversal. Los dos puntos extremos pueden estar sustentados de distintas formas y las cargas
exteriores son habitualmente verticales.
Los arcos son una de las estructuras más utilizadas desde la antigüedad. Ello es debido a que, si
su geometría es adecuada, soportan grandes cargas transversales y las transmiten a los apoyos
extremos trabajando básicamente a compresión, con muy poco esfuerzo de flexión. Esto
permite utilizar en su construcción materiales que no soportan bien la tracción, como el
hormigón en masa o sencillamente ladrillos o bloques de piedra independientes, adosados unos
a otros. La figura 6.1 muestra las disposiciones estructurales más habituales de los arcos.
Los arcos están normalmente sometidos a fuertes cargas verticales, aplicadas bien desde la
parte superior del arco o desde la inferior (figura 6.2), así como a cargas horizontales debidas a
empujes de viento, frenado, etc. Son también frecuentes las cargas térmicas o las debidas a los
asientos de los apoyos, que pueden ser importantes en arcos de gran tamaño.
Es posible encontrar también arcos formando parte de otras estructuras planas más complejas,
del tipo celosía o pórtico (figura 6.3).

Figura 6.1 Tipos de arcos.

Figura 6.2 Cargas más habituales en los arcos.

202
Arcos planos

Figura 6.3 Arcos integrados en pórticos planos.

6.2 GENERALIDADES

6.2.1 Hipótesis fundamentales


La hipótesis fundamental para el estudio de los arcos es que su curvatura es pequeña en
comparación con las dimensiones transversales de su sección, o lo que es lo mismo, que el radio
de curvatura 𝑅𝑅 es mucho mayor que el canto ℎ de la sección recta del arco, es decir 𝑅𝑅 ≫ ℎ. Esta
simplificación es aplicable normalmente si la relación entre el radio de curvatura y el canto es
superior a 10.
La suposición de pequeña curvatura hace que no sea necesario aplicar una teoría especial de
piezas curvas, sino que es directamente aplicable la teoría convencional de flexión de vigas,
considerando únicamente que el dominio de la estructura es curvo. Los primeros trabajos sobre
arcos empleando estas hipótesis se deben a Navier (1826) y a Bresse (1854).
La energía acumulada en un arco tiene la misma expresión que para una pieza prismática recta
plana, pero sustituyendo la coordenada longitudinal x por la longitud del arco s:

N2 M2
U*   2EA
ds   2EI
ds   N Tmds   M Tgds (6.1)

siendo N el esfuerzo axial y M el momento flector en una sección cualquiera del arco. La
variación de temperatura a lo largo de la sección del arco se supone lineal, definida por sus
valores medio Tm y gradiente Tg . Tanto el esfuerzo axial como el momento flector son en
general variables a lo largo de la directriz. El canto normalmente también es variable.
Habitualmente no se considera la energía debida al esfuerzo cortante pues, por su propia
definición, los arcos son esbeltos, con lo que la energía de cortante no es significativa. En muchos
casos también se desprecia la energía de esfuerzo axial, como se ve más adelante.

6.2.2 Ecuaciones de equilibrio


Para hallar las ecuaciones de equilibrio se aísla un elemento diferencial de longitud s , que
corresponde a un ángulo  , tal y como se muestra en la figura 6.4.

203
Arcos planos

qs
M V+∆V

∆s M+∆M
N

N+∆N
V
∆ϕ

Figura 6.4 Esfuerzos interiores en un arco.


• Equilibrio radial de fuerzas

   
(V  V ) cos  V cos  (N  N ) sin  N sin  qs s  0 (6.2)
2 2 2 2
Cuando s tiende a cero el ángulo ∆ϕ también lo hace, y su seno y coseno tienden a:

   s
cos 1 sin   (6.3)
2 2 2 2R
siendo R el radio de curvatura de la sección. Sustituyendo estos valores, dividiendo por s y
tomando el límite cuando s  0 la ecuación de equilibrio radial queda:

dV N
 qs  (6.4)
ds R
Esta ecuación es equivalente a la de las vigas rectas, con la diferencia de que en ella hay un
nuevo término en el que intervienen el esfuerzo axial N y el radio de curvatura R. Si este radio
de curvatura tiende a infinito, la ecuación anterior coincide con la habitual de las vigas rectas.
• Equilibrio de momentos
Tomando momentos en el elemento diferencial respecto a su lado derecho se obtiene:
      
(M  M )  M  qs s  R sin   V cos 2R sin  N sin 2R sin 0 (6.5)
 2  2 2 2 2

Procediendo igual que con la ecuación de equilibrio de fuerzas se llega a:

dM
 V (6.6)
ds
Esta ecuación es similar a la de flexión de vigas rectas, sustituyendo el 𝑑𝑑𝑑𝑑 por 𝑑𝑑𝑑𝑑.

6.3 ARCO TRIARTICULADO


Se trata de una estructura isostática, cuya disposición geométrica general puede verse en la
figura 6.5. No se especifica en principio su forma, sino sólo la posición de los apoyos A, B y de la
articulación de la clave C.

204
Arcos planos

Figura 6.5 Arco triarticulado.


Las reacciones en las articulaciones se pueden hallar aislando los dos elementos AC y CB, como
se indica en la figura 6.6. Tomando momentos respecto de A en el elemento AC, y respecto de
B en el elemento CB, se obtiene:

C x fA  C y LA  M AextAC  0 (6.7)

C x fB  C y LB  M BextCB  0 (6.8)

donde:

M AextAC es el momento respecto de A de las fuerzas exteriores comprendidas entre A y C.

M BextCB es el momento respecto de B de las fuerzas exteriores comprendidas entre C y B.

Ambos momentos se consideran positivos en sentido antihorario. De las dos ecuaciones


anteriores se obtienen las reacciones en la clave C.

CY

CX
CY
fB

fA
B

h
A
LA LB

Figura 6.6 Fuerzas sobre un arco triarticulado.


Las reacciones en los apoyos se obtienen del equilibrio de fuerzas horizontal y vertical de cada
tramo:

Ax  C x  FxextAC Ay  C y  FyextAC (6.9)

Bx  C x  FxextCB By  C y  FyextCB (6.10)

donde F extAC es la resultante de las fuerzas exteriores comprendidas entre A y C y F extCB es la


resultante de las fuerzas exteriores comprendidas entre C y B.

205
Arcos planos

6.3.1 Esfuerzos internos


Los esfuerzos en el interior del arco se obtienen aislando un tramo AP, donde P es un punto
cualquiera situado entre A y B (figura 6.7). El origen del sistema de coordenadas se sitúa en A,
con lo que las coordenadas de P son x,y. El momento flector M se obtiene tomando momentos
respecto de P:

M  Ay x  Ax y  M PextAP (6.11)

donde M PextAP es el momento respecto de P de las fuerzas exteriores aplicadas entre A y P. Se


considera positivo en sentido antihorario.

extAP M N
Fy V α
extAP
Fx P

y
Ay

Ax Figura 6.7 Esfuerzos interiores en un arco


x triarticulado.

Los esfuerzos axial N y cortante V se obtienen aplicando el equilibrio de fuerzas en las


direcciones X e Y:

N cos   V sin   Ax  FxextAP  0 (6.12)

N sin   V cos   Ay  FyextAP  0 (6.13)

donde FxextAP , FyextAP son las resultantes, según X e Y, de las fuerzas exteriores aplicadas entre
A y P. El valor que se obtiene para el esfuerzo axial es:

N  (Ax  FxextAP ) cos   (Ay  FyextAP ) sin  (6.14)

6.3.2 Deformación en la clave


La deformación vertical en la clave C se obtiene aplicando el método de la fuerza virtual unitaria.
La figura 6.8 muestra el caso virtual.

C
Cy V
Cx

V=1 V V
By
Cy
V=1 V
Ay
V
V
Bx
Ax

Figura 6.8 Caso virtual unitario para hallar la deformación en la clave.

206
Arcos planos

Tomando momentos respecto de A en AC, y respecto de B en CB se obtiene:

C Vx fA  1 LA  C V
y LA  0 (6.15)

C Vx fB  C V
y LB  0 (6.16)

De estas ecuaciones se calculan las reacciones en la clave en el caso virtual:

LALB LA fB
C Vx  CV
y  (6.17)
fALB  fB LA fALB  fB LA

Las reacciones en los apoyos son:

LALB fALB
AVx  C Vx  AV V
y  1  Cy  (6.18)
fALB  fB LA fALB  fB LA

LALB LA fB
BVx  C Vx  BV 0V
y  Cy  (6.19)
fALB  fB LA fALB  fB LA

Los esfuerzos en el caso virtual se indican en la figura 6.9.


• Tramo AC

M V  AV V
y x  Ax y (6.20)

N V  AVx cos   AV
y sin  (6.21)

• Tramo CB

M V  AV V
y x  Ax y  1(x  LA ) (6.22)

N V  AV V
x cos   Ay sin   1 sin  (6.23)

Vv NV
M V MV Vv
NV
1

V
Ay V
Ay

AVx
AVx

Figura 6.9 Esfuerzos en el caso virtual con fuerza unitaria en la clave.


La deformación en la clave se obtiene aplicando el teorema de Crotti-Engesser, con la expresión
de la energía dada por la ecuación (6.1):
 U * 
CY      N NV ds   M MV ds   Tm NV ds   Tg MV ds (6.24)
 V 
V 0

207
Arcos planos

6.3.3 Arco sin momento flector


Sea un arco triarticulado simétrico, cargado con una carga distribuida uniforme q, como se
muestra en la figura 6.10. Se desea determinar qué forma debe tener el arco para que no
aparezcan momentos en él.

q q
CX

f
y AY

AX
x
L

Figura 6.10 Arco triarticulado con carga uniforme.


La reacción vertical en la clave es nula por simetría (ver capítulo 9). Aislando el tramo AC se
obtienen las restantes reacciones:

qL2 qL2 qL
Cx   Cy  0 Ax  Ay  (6.25)
8f 8f 2
El momento flector en un punto P M N
situado en unas coordenadas x,y es q V α
(figura 6.11):
y
qL qL2 qx 2
M  x y (6.26)
2 8f 2
qL/2

qL 2/8f x

Figura 6.11 Momento flector en el arco triarticulado


con carga uniforme.
Imponiendo la condición M=0 y despejando la coordenada y en función de la x se obtiene la
ecuación de la forma del arco, que es una parábola simétrica con la concavidad hacia abajo:

4f
y  (Lx  x 2 ) (6.27)
2
L
El esfuerzo axial es:

qL qL2
N  qx sin   sin   cos  (6.28)
2 8f
El esfuerzo cortante es:

qL2 qL
V  qx cos   sin   cos  (6.29)
8f 2

208
Arcos planos

Teniendo en cuenta la relación geométrica

sin  dy 4f
 tan    (L  2x ) (6.30)
cos  dx L2
se obtiene que el esfuerzo cortante es nulo:

qL2 4 f qL
V  qx cos   (L  2x ) cos   cos   0 (6.31)
8f L 2 2
Es decir que el arco está sometido únicamente a un esfuerzo axial, sin flexión ni cortante.
Además, se comprueba fácilmente que el esfuerzo axial es siempre de compresión para un valor
de q hacia abajo. El valor máximo del esfuerzo axial se produce en los apoyos, y su valor es:

qL 2 1/2
NA  
8f
 L  16 f 2 

El esfuerzo axial disminuye a lo largo del arco hasta llegar a su valor mínimo que se produce en
la clave y es:

qL2
NC  
8f
Estos resultados explican el interés de usar arcos de directriz parabólica para soportar cargas
verticales uniformes, pues se pueden utilizar materiales que no soportan la tracción ni el
esfuerzo cortante, o incluso elementos aislados, ya que éstos se sujetan fácilmente unos a otros
por rozamiento al estar el arco siempre a compresión.

6.4 ARCO BIARTICULADO


Este arco es hiperestático de grado h=1 (figura 6.12). Para su análisis se elige como incógnita
redundante la reacción horizontal en el apoyo izquierdo Ax .

y
z=y-x h/L
h

ϕ
A x
L

Figura 6.12 Arco biarticulado.


Por superposición, los valores del esfuerzo axial N y del momento flector M son:

N  N 0  Ax N 1
(6.32)
M  M 0  Ax M 1

209
Arcos planos

• Caso 0 (figura 6.13).


La reacción vertical en A se obtiene tomando momentos respecto de B de todo el arco:

M BextAB
Ay0  (6.33)
L

0
M 0
0 N
V
extAP α
F P
B

0 y
Ay

A x Figura 6.13 Caso 0 en el arco


biarticulado.
Los esfuerzos axial y cortante y el momento flector en un punto cualquiera P valen:

N 0  Ay0 sin   FxextAP cos   FyextAP sin  (6.34)

V 0  Ay0 cos   FyextAP cos   FxextAP sin  (6.35)

M 0  Ay0x  M PextAP (6.36)

En estas expresiones el superíndice extAP se refiere a todas las fuerzas exteriores actuantes entre
A y P.
• Caso 1 (figura 6.14).
La reacción vertical en A se obtiene, como en el caso 0, tomando momentos respecto de B de
todo el arco:

h
Ay1  (6.37)
L
1
M 1
1 N
V
α

B
z
h
L
Figura 6.14 Caso 1 en el arco
biarticulado.
1

Los esfuerzos axial, cortante y flector valen:

h
N 1   cos   sin  (6.38)
L

210
Arcos planos

h
V 1  sin   cos  (6.39)
L

h
M1  x  y  z (6.40)
L
La condición de compatibilidad se obtiene aplicando el segundo teorema de Engesser a la
energía complementaria dada por la expresión (6.1):

 N N 1ds   M M 1ds   Tm N 1ds   Tg M 1ds  0 (6.41)

Sustituyendo en la ecuación anterior el valor de los distintos esfuerzos y despejando, se obtiene


el valor de la reacción hiperestática:

Ax  
 N 0 N 1ds   M 0M 1ds   Tm N 1ds   Tg M 1ds (6.42)
 N 1N 1ds   M 1M 1ds
Los esfuerzos finales en el arco son:
 hx 
M  M 0  Ax   y   M 0  Ax z (6.43)
 L 

 h 
N  N 0  Ax   cos   sin   (6.44)
 L 

Arco rígido axialmente, sin cargas térmicas


Una simplificación muy frecuente es despreciar la energía de esfuerzo axial, empleando γ=0.
Suponiendo que no hay cargas térmicas sobre el arco y sustituyendo el valor de M 1  z en
la expresión de la reacción se obtiene el valor de la reacción horizontal:

Ax 
 M 0 zds
(6.45)
 z 2ds
El momento flector en el arco es:

M  M z 0  M 0zds (6.46)
 z 2ds
que es una expresión también muy habitual en el diseño de arcos.
Arco de inercia variable según la ley de la secante
En muchas ocasiones se diseña la sección transversal del arco de tal forma que su rigidez a
flexión varíe según la ley:

EI  (EI )0 sec    0 cos  (6.47)

donde (EI )0 es la rigidez a flexión en la clave del arco y 0 es la flexibilidad correspondiente.


Esta ley de variación no es excesivamente complicada de obtener y simplifica mucho los cálculos
posteriores. En efecto, las integrales extendidas a la longitud del arco se pueden poner como:

211
Arcos planos

S  f (x )ds  S 0 f (x ) cos  ds  0 L f (x )dx (6.48)

con lo cual basta con integrar en la coordenada x, que es mucho más sencillo.

Arco simétrico con carga vertical


Muchas veces los arcos se diseñan para minimizar el momento flector y para ello se da a su
directriz una forma que coincide con el polígono funicular de las fuerzas exteriores. En arcos
simétricos diseñados de esta manera y sometidos solamente a cargas verticales, se cumple que
la componente horizontal del esfuerzo axial se mantiene constante. Además, esta componente
horizontal es igual a la reacción horizontal en el apoyo A, al haber sólo cargas verticales.

N cos   Ax  C te (6.49)

Con esta simplificación los esfuerzos en el caso 1 son:

N 1   cos  M 1  y (6.50)

La ecuación de compatibilidad (6.41) queda:

 N ( cos )ds   (M 0  Ax y )(y )ds   Tm ( cos )ds   Tg (y )ds  0 (6.51)

En la primera integral se identifica el valor de la reacción horizontal en A:

 Ax ds   (M 0  Ax y )yds   Tm cos ds   Tg yds  0 (6.52)

Al ser Ax constante, se obtiene:

Ax 
 M 0yds   Tmdx   Tg yds (6.53)
 ds   y 2ds
Esta fórmula es también muy utilizada para el cálculo práctico de arcos, si el diseño de su
directriz se efectúa tal y como se ha indicado antes.

6.5 ARCO BIARTICULADO ATIRANTADO


Es frecuente dejar uno de los apoyos con capacidad de desplazarse horizontalmente con objeto
de eliminar la componente horizontal de la reacción en ese apoyo. Además, se emplea un tirante
de sujeción entre los dos apoyos para mejorar la rigidez del arco (figura 6.15). Si todas las cargas
son verticales este arco no produce ninguna reacción horizontal sobre el terreno.

Se supone que el tirante tiene una flexibilidad axial de valor t y que en él hay un esfuerzo de
pretensión inicial N 0t definido por un alargamiento equivalente t :

t  N 0t t (6.54)

212
Arcos planos

ρT λt

Figura 6.15 Arco biarticulado atirantado.


El arco es hiperestático de grado 1, y para su análisis se adopta como incógnita redundante X el
esfuerzo en el tirante. Se identifica con el subíndice a al esfuerzo axial del arco y con t al del
tirante.
• Caso 0. Este caso (figura 6.16) es igual que el caso 0 del arco biarticulado, por lo tanto, los
esfuerzos son los mismos que en él. El esfuerzo en el tirante es nulo.

0 0
M N B

Figura 6.16 Caso 0 para el arco biarticulado atirantado.


• Caso 1. Se aplica un valor unidad al esfuerzo en el tirante, como se observa en la figura 6.17.
Los esfuerzos que se producen son:

N a1   cos  cos   sin  sin    cos(  ) N t1  1 M 1  z ' (6.55)

donde se ha empleado la coordenada z ' medida perpendicularmente desde el tirante al arco.

1 1
M N B

1
0
A

Figura 6.17 Caso 1 para el arco biarticulado atirantado.


Los esfuerzos finales en el arco y en el tirante son:

N a  N a0  X N a1 N t  N t0  X N t1  0  X  X (6.56)

La energía acumulada en la estructura es la suma de la del arco y la del tirante:

213
Arcos planos

N t2 t
U *  U a*  U t*  U a*   N t t (6.57)
2
La ecuación de compatibilidad se obtiene aplicando el segundo teorema de Engesser:

 Na Na1ds   M M 1ds   Tm Na1ds   Tg M 1ds  Nt t Nt1  t N t1  0 (6.58)

Despejando el valor del esfuerzo en el tirante se obtiene:

X 
 N a0 N a1ds   M 0 M 1ds   Tm N a1ds   Tg M 1ds  t N t1
(6.59)
 Na1Na1ds   M 1M 1ds  t Nt1Nt1
 N a0  cos(  )ds   M 0 z ' ds   Tm cos(  )ds   Tg z ' ds  t
X  (6.60)
  cos2 (  )ds   z '2 ds  t
Los esfuerzos finales son:

M  M 0  Xz ' N a  N a0  X cos(  ) Nt  X (6.61)

Caso particular. Arco rígido axialmente


Despreciando la energía de esfuerzo axial acumulada en el arco y considerando que no hay
variaciones de temperatura, se obtiene la siguiente expresión del esfuerzo en el tirante:

X 
 M 0 z ' ds  t
(6.62)
 z '2 ds  t

6.6 ARCO BIEMPOTRADO


El arco biempotrado (figura 6.18) es hiperestático de grado 3, y para su estudio se consideran
como incógnitas hiperestáticas los tres esfuerzos en el apoyo A: Ax , Ay , M A .

Figura 6.18 Arco biempotrado.

• Caso 0. Los esfuerzos en este caso dependen de las cargas exteriores y son: N 0 , M 0 ,V 0 .

• Caso 1. Se aplica un valor unitario de la reacción horizontal, y los esfuerzos son:

M 1  y N 1   cos  (6.63)

• Caso 2. Se aplica un valor unidad de la reacción vertical y los esfuerzos son:

214
Arcos planos

M2  x N 2   sin  (6.64)

• Caso 3. Al aplicar un valor unidad al momento en A los esfuerzos que se producen son:

M 3  1 N3  0 (6.65)

q M0 N0 M1 N1
1
α V α

y V0 y

x 1 x

Caso 0 Caso 1

M2 M3 N3
N2 3
2 V
V α α

y y

x 1 x

Caso 2 Caso 3
Figura 6.19 Casos 0, 1, 2 y 3 para el estudio del arco biempotrado.
Con estos valores, los esfuerzos interiores en el arco valen:

M  M 0  yAx  xAy  M A N  N 0  Ax cos   Ay sin  (6.66)

Las tres condiciones de compatibilidad son:

 N  N jds   M M jds   Tm N jds   Tg M jds  0 j  1, 3 (6.67)

Sustituyendo en ellas el valor de M, pero no el de N, y desarrollando se llega a un sistema de


tres ecuaciones y tres incógnitas, que se puede poner de forma matricial como:

  N  cos ds   Tm cos ds   Tg yds   M 0 yds 


 02 I 11 I 01   Ax   
 I  

 I    
 11 I 20 I 10   Ay     N  sin ds   Tm sin ds   Tg xds   M xds 
0
(6.68)
 I    
 01 I 10 I 00   M A    Tg ds   M 0 ds
 

La matriz del sistema de ecuaciones es la matriz de flexibilidad del arco en el apoyo A, cuyos
términos valen:

I mn    x my n ds m, n  0,1, 2 (6.69)

215
Arcos planos

Estos coeficientes representan las propiedades geométricas de una sección plana, cuya directriz
es una curva con la forma del arco, y cuyo espesor corresponde a la flexibilidad a flexión 𝜇𝜇.
El sistema de ecuaciones anterior no puede resolverse, pues contiene el valor de N en el término
independiente. Sustituyendo dicho valor de N según (6.66) y desarrollando se obtiene:

  N 0  cos ds  T cos ds  T yds  M 0yds  


  m  g 
 I J I 11  J 11 I 01  
A   
 02 02 
 x 
 
 I  J  
 11 11 I 20  J 20 I 10   Ay     N  sin ds   Tm sin ds   Tg xds   M xds 
    0 0
 (6.70)
 I I I 
 M









 01 10 00  
 A    Tgds   M ds
0

 

Los coeficientes J mn son los términos de la matriz de flexibilidad debidos al esfuerzo axial, cuyo
valor es:

J mn    sinm  cosn  ds (6.71)

El sistema de ecuaciones anterior permite hallar las tres reacciones en A, y a partir de ellas se
pueden calcular los diagramas de flectores y de axiales, empleando las ecuaciones (6.66). Sin
embargo, es posible efectuar algunas simplificaciones que facilitan su resolución, como las que
se indican a continuación.

Arco rígido axialmente

En este caso la flexibilidad axial es nula, γ=0, con lo cual los coeficientes J mn son también nulos
y las ecuaciones que proporcionan las reacciones en A se simplifican:
 
 Tm cos ds  Tg yds  M 0 yds 

 I 
 02 I 11 I 01  
 Ax 

 

     
 I  A  

 T sin ds  T xds  M 0 xds  

 11
 I
I 20 I 10   y    m  g  
(6.72)
I 10 I 00  M   
 
 01   A  


 Tgds   M 0 ds 


Arco simétrico con cargas verticales


Si un arco simétrico, sometido únicamente a cargas simétricas y verticales, se diseña con una
directriz que corresponda al polígono funicular de las cargas, ocurre que la componente
horizontal del esfuerzo axial es constante e igual a la reacción horizontal en los apoyos.

N cos   Ax  C te  N  Ax / cos  (6.73)

Sustituyendo en la ecuación (6.68), teniendo en cuenta que las integrales del tipo sinα y tanα
son nulas por ser el arco simétrico, y reagrupando términos se obtiene:

 I  ds I  Tm cos ds   Tg yds   M 0 yds 


 02  I 01  

 Ax 



  

11
  
 

 I 11    
I 20 I 10   Ay     Tg xds   M xds
0  (6.74)
 
    
I 01 I 10 I 00   MA 
 
 


  
 
 


  Tg ds   M 0
ds 

6.7 ARCO BIEMPOTRADO. CENTRO ELÁSTICO


Tradicionalmente se ha efectuado el estudio de los arcos biempotrados mediante el empleo del
llamado centro elástico. Esta técnica se basa en el método de flexibilidad, tal y como se ha

216
Arcos planos

presentado en el apartado anterior, y trata únicamente de simplificar el proceso de cálculo,


evitando la resolución del sistema final de tres ecuaciones con tres incógnitas.
Para el empleo de este método se define una sección plana equivalente al arco, cuya directriz
es una curva con la forma de la directriz del arco y cuyo espesor corresponde a la flexibilidad a
flexión 𝜇𝜇. Se considera asimismo que el arco es infinitamente rígido a esfuerzo axial, con lo que
𝛾𝛾 = 0.
Se define el centro elástico del arco como un punto E, situado en el centro de gravedad de la
sección plana equivalente al arco. Con esta definición sus coordenadas son:

xE 
 x ds 
I 10
yE 
 y ds 
I 01
(6.75)
 ds I 00
 ds I 00

Además, se define un sistema de ejes ,  situado en el punto E, de tal manera que sean los ejes
principales de inercia de la sección plana equivalente (figura 6.20a). El ángulo ϕ que forman
estos ejes con el sistema inicial X, Y viene dado por la expresión:

2I 11
tan 2  (6.76)
I 20  I 02

Una vez definido este sistema de ejes, se traslada el empotramiento del apoyo A hasta el punto
E, a base de conectar A con E mediante un elemento infinitamente rígido tanto a flexión como
axialmente, y que por lo tanto no acumula energía alguna (figura 6.20.b). Con esta sustitución
el arco se comporta de la misma forma, y sólo varían las reacciones, que son distintas en A y en
E.

η
ξ ξ
B η B
ϕ
E E
A
y
a) A
x b)
Figura 6.20 Centro elástico.
A continuación, se procede a efectuar el análisis del arco tomando como incógnitas
hiperestáticas las tres reacciones en el empotramiento situado en el centro elástico E. Este
análisis se descompone en los cuatro casos que se muestran en la figura 6.21.

• Caso 0. Los esfuerzos en este caso dependen de las cargas exteriores y son N 0 , M 0 ,V 0 .

• Caso 1. Se aplica un esfuerzo unidad en la dirección  . Los esfuerzos son:

M 1   N 1   cos  (6.77)

Siendo  el ángulo que forma la tangente al arco con el eje  :      .

• Caso 2. Se aplica un esfuerzo unidad en la dirección  . Los esfuerzos son:

M2   N 2   sin  (6.78)

217
Arcos planos

• Caso 3. Se aplica un momento unidad en el centro elástico. Los esfuerzos son:

M 3  1 N3  0 (6.79)

Obsérvese que las expresiones analíticas de los esfuerzos en los casos 1 a 3 son iguales que las
obtenidas en el apartado 6.6, cambiando sólo las coordenadas x,y por las ,  y el ángulo α por
el ángulo β. Los momentos flectores y esfuerzos axiales en el caso 0 son también los mismos que
en dicho apartado, aunque sus expresiones analíticas serán diferentes si se emplean las
coordenadas ,  .

M0 N0 M1 N1
0 1
V V
β

η η ξ
ξ
1
ϕ

Caso 0 Caso 1

M2 N2 M3 N3
3
V2 V

η
η ξ
1 ξ 1

Caso 2 Caso 3
Figura 6.21 Casos 0, 1, 2 y 3 para el estudio mediante el centro elástico.
Las tres condiciones de compatibilidad son:

 M M jds   Tm N jds   Tg M jds  0 j  1, 3 (6.80)

siendo:

M  M 0  M 1E   M 2E   M 3M E (6.81)

Sustituyendo M en las tres ecuaciones de compatibilidad y desarrollando se obtiene:

 e 0   
 

  Tm cos  ds   Tg  ds   M  ds 
0
 I 02 0 
 E 

  
  
 
 
 

 0
e
I 20 0   E      Tm sin  ds   Tg  ds   M  ds 
0
(6.82)
    
 0 0 I 00  
 ME 
 
 

  
 

  g
T ds   M 0
 ds 

218
Arcos planos

En estas ecuaciones ya se han tenido en cuenta las propiedades del arco respecto de los ejes
,  , por ser principales de inercia de la sección equivalente:

 ds  0  ds  0  ds  0 (6.83)

y se han definido los momentos de segundo orden respecto de estos ejes principales:
e
I 20    2ds e
I 02   2ds (6.84)

Las tres ecuaciones (6.82) están desacopladas, por lo que se pueden calcular con facilidad las
tres reacciones en el centro elástico. Conocidas éstas, los valores del momento flector y del
esfuerzo axial en un punto cualquiera del arco son:

M  M 0  E    E  M E N  N 0  E  cos   E  sin  (6.85)

La relación entre las reacciones en A y en E se obtiene estableciendo el equilibrio del segmento


rígido AE. Empleando para las reacciones en A el mismo criterio de signos que en la figura 6.19
se obtiene:

E   Ax cos   Ay sin 
E   Ay cos   Ax sin  (6.86)
M E  M A  Ay (x A  x E )  Ax (yA  yE )

Como puede observarse, el método del centro elástico lo único que hace es aplicar un cambio
de ejes de tal forma que las ecuaciones de compatibilidad (6.72) queden desacopladas en los
nuevos ejes, para facilitar su resolución por separado.

6.8 ANALOGÍA DE LA COLUMNA


Se supone un arco infinitamente rígido a esfuerzo axial, cargado de forma arbitraria, aunque sin
variaciones de temperatura. La expresión del momento flector en un punto cualquiera se puede
calcular empleando el método del centro elástico. Para ello se resuelven las tres ecuaciones
(6.82) y se sustituyen los resultados en la (6.85). Al no haber variaciones de temperatura se
obtiene el siguiente valor del momento flector:

M M 0

 M 0 ds

 M 0 ds  M 0 ds
 (6.87)
e e I 00
I 02 I 20

Para crear una analogía entre el arco y una columna, se supone una columna de material
perfectamente rígido, cuya sección transversal coincide con la directriz del arco y cuyo espesor
es igual al valor de la flexibilidad a flexión 𝑒𝑒 = 𝜇𝜇. La columna se supone apoyada en su base en
un suelo también rígido, como se muestra en la figura 6.22.
Se carga la columna en su parte superior con una carga distribuida vertical q, cuyo valor
corresponde al momento flector en el arco en el caso 0, es decir: q  M 0 . Esta carga se supone
positiva cuando actúa hacia abajo, comprimiendo la columna. Como reacción aparece una
distribución de presiones en la base de la columna, que se denomina 𝑝𝑝, y se considera positiva
cuando actúa hacia arriba.

219
Arcos planos

η
q=M 0

ξ
q

q

Rq

0
p=M -M

Figura 6.22 Analogía de la columna para un arco.


La presión en un punto cualquiera de la base de la columna, de coordenadas 𝜉𝜉, 𝜂𝜂 es:

M q M q Rq
p   (6.88)
I I A

siendo:

• Rq la resultante de la carga distribuida:

Rq   qdA   M 0ds (6.89)

• M q , M q los momentos de la carga distribuida exterior q, respecto de los ejes 𝜉𝜉, 𝜂𝜂:

M q   q  dA   M 0 ds M q   q  dA   M 0 ds (6.90)

• A el área de la sección de la columna:

A  dA   eds   ds  I 00 (6.91)

• I  , I  los momentos de inercia de la sección de la columna respecto de los ejes 𝜉𝜉, 𝜂𝜂. Estos

momentos de inercia coinciden con I 02


e e
, I 20 respectivamente:

I   2ds  I 02e I    2ds  I 20e (6.92)

Sustituyendo los valores de las distintas magnitudes en la expresión (6.88) de la presión en la


base se obtiene:

p
 M 0 ds

 M 0 ds

 M 0 ds
(6.93)
e e I 00
I 02 I 20

Comparando esta expresión de la presión en la base de la columna con la del momento flector
en un punto del arco (6.87), se observa que son iguales, a diferencia del signo menos y de la
ausencia del momento isostático. Se puede poner por lo tanto que:

M  M0  p (6.94)

220
Arcos planos

Esta expresión permite establecer una analogía entre el diagrama de momentos flectores del
arco M, y la presión en la base de la columna p, que son iguales a diferencia del momento
isostático, según la ecuación anterior.
La analogía de la columna brinda un método sencillo e intuitivo para la determinación del
momento flector en un arco en las condiciones establecidas, pues basta con calcular el diagrama
de momentos isostáticos y aplicar la analogía con las presiones en la base de la columna para
obtener el momento flector real.

6.9 EJERCICIOS RESUELTOS

6.9.1 Calcular los esfuerzos internos en un arco biarticulado simétrico, con directriz
parabólica definida por su flecha f y su luz L, sometido a una carga uniforme hacia
abajo q. Despreciar la energía de esfuerzo axial, y suponer que la rigidez a flexión
varía según la ley de la secante.

y
f

x
L

Figura 6.23 Arco parabólico biarticulado.


La directriz del arco es:
4f dy 4f
y  (Lx  x 2 )  (L  2x )
2
L dx L2

La flexibilidad a flexión sigue la ley   0 cos  , donde 0 es la flexibilidad en la clave.

Se toma como incógnita hiperestática la reacción horizontal en el apoyo izquierdo.


El caso 0 se muestra en la figura 6.24. El diagrama de flectores es:
q
M0  (Lx  x 2 )
2

El caso 1 ya se estudió en el apartado 6.4.

221
Arcos planos

M0 N0
q V0 α

qL/2

Figura 6.24 Caso 0 para el arco parabólico biarticulado.


La reacción en el apoyo izquierdo se calcula mediante la ecuación (6.45):

qf 0L3
Ax 
 M 0 zds

 M 0 0 cos yds

 M 0 0ydx
 15 
qL2
 z 2 ds  y 2 0 cos ds  y 2 0dx 80 f 2L 8f
15

Esta es la misma reacción que aparece en un arco triarticulado de la misma directriz, con carga
uniforme. El diagrama de momentos flectores viene dado por la ecuación (6.46):

q 4f qL2
M  M 0  yAx  (Lx  x 2 )  (Lx  x 2 ) 0
2 L2 8f

No aparecen momentos flectores, al igual que ocurre en el arco triarticulado. En realidad, esto
es debido a que se ha considerado el arco rígido axialmente; si no se hace esta suposición sí que
aparecen momentos flectores.
Los esfuerzos axiales y cortantes en el arco (figura 6.25) valen:

qL qL2
N  qx sin   sin   cos 
2 8f

qL2 qL
V  qx cos   sin   cos 
8f 2

M N
q V α

qL/2

qL 2/8f x

Figura 6.25 Esfuerzos en el arco parabólico biarticulado.

sin  dy 4f
Teniendo en cuenta la relación  tan    (L  2x ) se obtiene:
cos  dx L2

222
Arcos planos

qL2 4 f qL
V  qx cos   (L  2x ) cos   cos   0
8f L 2 2

Como era de esperar, el arco tampoco está sometido a esfuerzos cortantes, al ser éstos la
derivada del momento flector. El comportamiento de este arco es por lo tanto similar al del arco
de tres articulaciones.
El valor del esfuerzo axial puede ponerse en función de la coordenada x, como:
1/2
 L4 L2 
N  q   x 2  xL  
 64 f 2 4 

Se puede comprobar que siempre es de compresión, y sus valores extremos se producen en los
apoyos y en la clave, y su valor es:

qL qL2 qL qL2
N x 0   sin 0  cos 0   L2  16 f 2 N x L /2  
2 8f 8f 8f

6.9.2 Calcular los esfuerzos en el arco del ejercicio 6.9.1, pero cargado con una fuerza
puntual P en su clave.
Los momentos flectores en el caso 0 son:

M 0  Px / 2 0x L/2 M 0  P (L  x ) / 2 L/2x L

La reacción horizontal es ahora (ecuación (6.45)):

5Pf 0L2
Ax 
 M 0 zds

 M 0 0 cos yds

 M 0 0ydx
 48 
75PL
 z 2 ds  y 2 0 cos ds  y 2 0dx
2 384 f
80 f L
15

El diagrama de flectores se obtiene de la ecuación (6.46), y se muestra en la figura 6.26:

Px 75PL P  75x 2 
M   y    27x 
2 384 f 96  L 

El momento máximo está en:


dM 9L
0  x  M max  M 9L /50  0.0253 PL
dx 50

El momento máximo positivo aparece en la clave, bajo la carga, y vale: M L /2  0.0547 PL

0.0253 P L

0.0547 P L

Figura 6.26 Momento flector para una carga puntual en la clave

223
Arcos planos

6.9.3 Sea un arco biarticulado atirantado simétrico (figura 6.27), con directriz parabólica
definida por su base L y su flecha f. Se supone que el arco es rígido axialmente (γ=0)
y con sección variable, tal que su flexibilidad a flexión varía según la ley µ=µ0 cosα,
siendo µ0 la flexibilidad en la clave. El tirante tiene flexibilidad ρ y una pretensión
inicial de valor N0t. Calcular el esfuerzo en el tirante, el diagrama de flectores y la
deformación del apoyo A.

N0t
A x ρt B

Figura 6.27 Arco parabólico atirantado.

4f
Con el sistema de ejes situado en A, la ecuación de la directriz es y 
2
(Lx  x 2 )
L

q
El diagrama de flectores del caso isostático es: M 0  (Lx  x 2 )
2

El valor de la tensión en el tirante viene dado por la ecuación (6.62). Sustituyendo en ella los
valores anteriores se obtiene:

qf 0L3
 N 0t
15t
X 
80 f 2L
1
15t

Esta tensión es positiva para valores positivos de la carga exterior q (hacia abajo) y de la
pretensión N0t. El diagrama de flectores es:
q 4 f 
M    X 2
 (Lx  x )
 2 L2 

Se observa que el momento flector isostático, es decir el momento flector en ausencia del
tirante, se ve disminuido por la influencia de la tensión X en el tirante. El momento flector con
tirante es por lo tanto inferior al momento flector sin tirante. Además, la existencia de una
pretensión en el tirante hace aumentar más su esfuerzo final X, y por lo tanto disminuye aún
más el momento flector con respecto a la situación sin tirante. La existencia de un tirante
pretensado hace por lo tanto disminuir el momento flector.
La deformación horizontal del extremo A se obtiene calculando el alargamiento del tirante. La
ecuación de equilibrio de éste es la de un muelle con esfuerzo de pretensión inicial:

N t  t1t  N 0t

Despejando la deformación y sustituyendo el valor del esfuerzo en el tirante N t  X , se


obtiene:

224
Arcos planos

qf 0L3 1D 80 f 2L


t   t N 0t con D  1
15D D 15t

En esta expresión de la deformación el primer sumando corresponde al efecto de la carga


vertical y el segundo a la pretensión en el tirante. Este último sumando es siempre negativo para
un valor positivo de la pretensión, pues D es positivo y mayor que 1. Por lo tanto, la pretensión
del tirante siempre hace disminuir la deformación del apoyo A.

6.9.4 Calcular la posición del centro elástico de un arco biempotrado simétrico, de directriz
parabólica, con 60 m de luz y 15 m de flecha. La sección transversal es rectangular,
de 1 m de ancho y canto h variable entre 2 m en la clave y 2.60 m en los apoyos,
según la ley h=2+0.02 |x| (m). El material tiene E=3 1010 N/m2. Despreciar la energía
de esfuerzo axial.
Se adoptan unos ejes situados en la clave del arco (figura 6.28).

La ecuación de su directriz referida a ellos es: y  x 2 / 60 (m)

y
x

E 15 m

60 m

Figura 6.28 Arco parabólico biempotrado.


Las integrales que definen las propiedades del arco se calculan numéricamente. Para ello se
sitúan sobre el arco 21 puntos, separados 3 m según el eje X (figura 6.29). Todas las propiedades
del arco, que son variables, se supone que lo hacen de forma discreta, adoptando solamente los
valores que tienen en los 21 puntos en que se ha dividido el arco. Según esto los puntos 2 a 20
concentran las propiedades del arco correspondientes a 3 m de longitud horizontal, mientras
que los puntos 1 y 21 concentran las propiedades correspondientes a 1.5 m de longitud
horizontal.

y
9 10 12 13 x
8 14
7 15
6
5 11 16
17
4
18
3 19
2
20
1 21
10 x 3 m 10 x 3 m

Figura 6.29 Puntos de cálculo para evaluación de integrales.


A cada punto se le asocia un valor del diferencial de longitud del arco ds, calculado mediante:

 dy 2 4x 2
ds  dx 2  dy 2  1    dx  1 dx
 dx  602

225
Arcos planos

x2
Por lo tanto: s  1 x
900

donde ∆x=3 m en los puntos 2 a 20, y ∆x=1.5 m en los puntos 1 y 21. La tabla 6.1 muestra los
valores correspondientes a cada punto.
Canto EI (x 1010) s / EI y s / EI
Punto x (m) y (m) ∆x (m) ∆s (m)
(m) (N m2) (x 10-10) (x 10-10)
1 -30 -15.00 1.5 2.121 2.60 4.394 0.48278 -7.2416
2 -27 -12.15 3.0 4.036 2.54 4.097 0.98519 -11.970
3 -24 -9.60 3.0 3.842 2.48 3.813 1.0075 -9.6721
4 -21 -7.35 3.0 3.662 2.42 3.543 1.0335 -7.5965
5 -18 -5.40 3.0 3.499 2.36 3.286 1.0647 -5.7492
6 -15 -3.75 3.0 3.354 2.30 3.042 1.1027 -4.1351
7 -12 -2.40 3.0 3.231 2.24 2.809 1.1499 -2.7598
8 -9 -1.35 3.0 3.132 2.18 2.590 1.2093 -1.6325
9 -6 -0.60 3.0 3.059 2.12 2.382 1.2844 -0.77062
10 -3 -0.15 3.0 3.015 2.06 2.185 1.3796 -0.20693
11 0 0.00 3.0 3.000 2.00 2.000 1.5000 0.0000
12 3 -0.15 3.0 3.015 2.06 2.185 1.3796 -0.20693
13 6 -0.60 3.0 3.059 2.12 2.382 1.2844 -0.77062
14 9 -1.35 3.0 3.132 2.18 2.590 1.2093 -1.6325
15 12 -2.40 3.0 3.231 2.24 2.809 1.1499 -2.7598
16 15 -3.75 3.0 3.354 2.30 3.042 1.1027 -4.1351
17 18 -5.40 3.0 3.499 2.36 3.286 1.0647 -5.7492
18 21 -7.35 3.0 3.662 2.42 3.543 1.0335 -7.5965
19 24 -9.60 3.0 3.842 2.48 3.813 1.0075 -9.6721
20 27 -12.15 3.0 4.036 2.54 4.097 0.98519 -11.970
21 30 -15.00 1.5 2.121 2.60 4.394 0.48278 -7.2416
Σ 2.2899 10-9 -1.0347 10-8

Tabla 6.1 Cálculo del centro elástico para el arco de la figura 6.28.
Como comprobación de la validez de esta aproximación, se calcula la longitud del arco mediante:

s   ds   s  68.903 m

El valor exacto de la longitud, calculado analíticamente, es 68.868 m, por lo que la aproximación


efectuada puede darse por buena. El procedimiento empleado para calcular numéricamente las
integrales corresponde al empleo de la regla trapecial a los 20 segmentos en los que se ha
dividido el arco.
Al ser el arco simétrico, el centro elástico E está en su eje de simetría. Su coordenada 𝑦𝑦𝐸𝐸 se
calcula mediante la expresión (6.75), efectuando las integrales de forma numérica con los
valores contenidos en la tabla 6.1.

yE 
 y ds 
 ys / EI 
1.0347  108
 4.518 m
 ds  s / EI 2.289  109

6.9.5 Calcular las características de la sección equivalente del arco del ejercicio 6.9.4
respecto de su centro elástico.
La posición del centro elástico se calculó en el ejercicio 6.9.4, y está situado en el eje de simetría
del arco, a 4.518 m bajo la clave. Se define un nuevo sistema de ejes 𝜉𝜉, 𝜂𝜂, que está situado en el

226
Arcos planos

centro elástico, y es paralelo al original. La relación entre las coordenadas en ambos sistemas
(figura 6.30) es:
 x   y  4.518 (m)

Las coordenadas de los puntos de definición del arco respecto al nuevo sistema de ejes se
indican en la tabla 6.2.
y
x
η
E
ξ

Figura 6.30 Centro elástico.


Las características de la sección equivalente respecto al centro elástico son:
• Momento de orden 0. Su valor se calculó en el ejercicio 6.9.4 al determinar la posición del
centro elástico:

I 00   ds   s / EI  2.289  109 (m N)-1

• Momentos de orden 2. Se calculan de forma numérica (ecuación (6.84)):


e
I 20    2 ds   x 2s / EI e
I 02   2 ds   2s / EI
Los valores necesarios para efectuar la integración numérica se indican asimismo en la tabla 6.2
(en m y N). Los valores que se obtienen son:
e
I 20  6.2081  107 m/N e
I 02  4.4972  108 m/N

227
Arcos planos

x  y 
Punto x 2 s / EI (x 10-8)  2 s / EI (x 10-9)
(m) (m) (m)
1 -30 -15.00 -10.48 4.3450 5.3039
2 -27 -12.15 -7.63 7.1820 5.7377
3 -24 -9.60 -5.08 5.8032 2.6015
4 -21 -7.35 -2.83 4.5579 0.82863
5 -18 -5.40 -0.88 3.4495 0.08273
6 -15 -3.75 0.77 2.4810 0.06512
7 -12 -2.40 2.12 1.6559 0.51608
8 -9 -1.35 3.17 0.9795 1.2140
9 -6 -0.60 3.92 0.4624 1.9721
10 -3 -0.15 4.37 0.1242 2.6327
11 0 0.00 4.52 0.0000 3.0625
12 3 -0.15 4.37 0.1242 2.6327
13 6 -0.60 3.92 0.4624 1.9721
14 9 -1.35 3.17 0.9795 1.2140
15 12 -2.40 2.12 1.6559 0.51608
16 15 -3.75 0.77 2.4810 0.06512
17 18 -5.40 -0.88 3.4495 0.08273
18 21 -7.35 -2.83 4.5579 0.82863
19 24 -9.60 -5.08 5.8032 2.6015
20 27 -12.15 -7.63 7.1820 5.7377
21 30 -15.00 -10.48 4.3450 5.3039
Σ 6.2081 10-7 4.4972 10-8

Tabla 6.2 Cálculo de las propiedades de inercia respecto del centro elástico.

6.9.6 Calcular los esfuerzos en el arco del ejercicio 6.9.4 bajo la acción de una carga puntual
de 1000 kN aplicada a 10 m a la izquierda de la clave. Determinar la deformación
vertical en el punto de aplicación de la carga.
Se adoptan como fuerzas hiperestáticas las reacciones en el centro elástico, cuya posición se
calculó en el ejercicio 6.9.4. Los valores de estas fuerzas hiperestáticas se obtienen como
solución de las ecuaciones (6.82). Al no haber temperaturas el término independiente de dichas
ecuaciones se simplifica mucho y su solución resulta ser:

E 
 M 0 ds 
 M 0 s / EI
e e
I 02 I 02

 M 0 ds  M 0x s / EI
E  
e e
I 20 I 20

ME 
 M 0 ds 
 M 0s / EI
I 00 I 00

Los momentos flectores en el caso isostático M 0 se muestran en la figura 6.31 y sus valores
numéricos se indican en la tabla 6.3.

228
Arcos planos

10 m
P=1000 kN

C
E
A B

M 0=-P(x+10)

Figura 6.31 Caso 0 en el centro elástico bajo una carga puntual.


Los distintos valores requeridos para calcular las integrales de forma numérica se indican en la
tabla 6.3.

Punto M 0 (x106) M 0s / EI M 0x s / EI M 0 s / EI M (x 106)


(m-N) (x10-3) (x10-3) (x10-3) (m-N)
1 0. 0. 0. 0. -1.6517
2 0. 0. 0. 0. -1.5160
3 0. 0. 0. 0. -1.1593
4 0. 0. 0. 0. -0.5816
5 0. 0. 0. 0. 0.2171
6 0. 0. 0. 0. 1.2368
7 0. 0. 0. 0. 2.4774
8 -1.0 -0.1209 1.08835 -0.38315 2.9391
9 -4.0 -0.5137 3.08249 -2.01312 1.6218
10 -7.0 -0.9657 2.89707 -4.21862 0.5255
11 -10. -1.5000 0.00000 -6.77774 -0.3499
12 -13. -1.7934 -5.38028 -7.83457 -1.0042
13 -16. -2.0550 -12.3299 -8.05248 -1.4376
14 -19. -2.2976 -20.6786 -7.28000 -1.6499
15 -22. -2.5298 -30.3578 -5.3594 -1.6413
16 -25. -2.7567 -41.3508 -2.11852 -1.4117
17 -28. -2.9811 -53.6593 2.62783 -0.9610
18 -31. -3.2039 -67.2836 9.07209 -0.2894
19 -34. -3.4255 -82.2126 17.4068 0.6032
20 -37. -3.6452 -98.4203 27.8183 1.7168
21 -40. -1.9311 -57.9332 20.2409 3.0514
Σ -0.02972 -0.462538 0.0331284

Tabla 6.3 Cálculo del momento flector en el arco bajo una carga puntual.
Las incógnitas hiperestáticas resultan:

E 
 M 0 s / EI 
0.0331284
 736650 N
e
I 02 4.4972  108

 M 0x s / EI 0.462538
E    745052 N
e
I 20 6.2081  107

ME 
 M 0s / EI 
0.02972
 12.98  106 Nm
I 00 9
2.2899  10

El momento flector vale: M  M 0  E   Ex  ME

229
Arcos planos

Sus valores se indican en la última columna de la tabla 6.3.


La figura 6.32 muestra el diagrama de momentos flectores del arco.

M (MN-m)
2.94 3.05

-1.65 -1.65
Figura 6.32 Diagrama de flectores para una carga puntual.
La deformación en el punto C de aplicación de la carga se calcula mediante la expresión:

CY   MM 0V ds   MM 0V s / EI
Pero en este caso M 0V  M 0 / P pues los casos isostático virtual e isostático original (figura
6.31) son iguales, salvo en el valor de la carga aplicada. Por lo tanto, la deformación es:

M M 0 s
CY   PEI
 0.0050 m

6.9.7 Calcular los esfuerzos en el arco del ejercicio 6.9.4, bajo la acción de una carga
distribuida de valor 100 kN/m.
Se adoptan como fuerzas hiperestáticas las reacciones en el centro elástico, cuya posición se
calculó en el ejercicio 6.9.4. Los valores de estas fuerzas hiperestáticas se obtienen como
solución de las ecuaciones (6.82), considerando que no hay cargas térmicas:

E 
 M 0 ds 
 M 0 s / EI
e e
I 02 I 02

 M 0 ds  M 0x s / EI
E  
e e
I 20 I 20

ME 
 M 0 ds

 M 0s / EI
I 00 I 00

2
El momento flector en el caso isostático es: M 0  q  x  30  / 2

Sus valores se muestran gráficamente en la figura 6.33 y se indican en la tabla 6.4.


Los distintos valores requeridos para calcular las integrales anteriores de forma numérica se
indican en la tabla 6.4.

230
Arcos planos

-180 MN-m
M0

Figura 6.33 Caso 0 usando el centro elástico.

Punto M 0 (x106) M 0s / EI M 0x s / EI M 0 s / EI M


(m-N) (x10-3) (x10-3) (x10-3) (m-N)
1 0.000 0.0000 0.0000 0.0000 0.0
2 -0.450 -0.04433 1.1970 0.33833 0.0
3 -1.800 -0.18135 4.3524 0.92154 0.0
4 -4.050 -0.41858 8.7903 1.18522 0.0
5 -7.200 -0.76656 13.798 0.67573 0.0
6 -11.250 -1.24052 18.6079 -0.95334 0.0
7 -16.200 -1.86286 22.3544 -3.94647 0.0
8 -22.050 -2.66645 23.9981 -8.44863 0.0
9 -28.800 -3.69899 22.1939 -14.4945 0.0
10 -36.450 -5.02849 15.0855 -21.9669 0.0
11 -45.000 -6.75000 0.0000 -30.49984 0.0
12 -54.450 -7.51170 -22.5351 -32.81481 0.0
13 -64.800 -8.32272 -49.9363 -32.61253 0.0
14 -76.050 -9.19653 -82.7688 -29.13917 0.0
15 -88.200 -10.14226 -121.7071 -21.48632 0.0
16 -101.25 -11.16472 -167.4708 -8.580021 0.0
17 -115.20 -12.2650 -220.7698 10.81166 0.0
18 -130.05 -13.44122 -282.2656 38.05889 0.0
19 -145.80 -14.68945 -352.5469 74.64455 0.0
20 -162.45 -16.00439 -432.1185 122.13759 0.0
21 -180.00 -8.68998 -260.6994 91.08406 0.0
Σ -0.134086 -1.86244 0.134915

Tabla 6.4 Cálculo del momento flector bajo una carga uniforme usando el centro elástico.
Los valores de las incógnitas hiperestáticas resultan ser:

E 
 M 0 s / EI 
0.134915
 3  106 N
e 8
I 02 4.4972  10

 M 0x s / EI 1.86244
E    3  106 N
e
I 20 6.2081  107

ME 
 M 0s / EI 
0.134086
 58.55  106 Nm
I 00 2.2899  109

El momento flector final es: M  M 0  E   Ex  ME  0

231
Arcos planos

Se obtiene que el momento flector en todo el arco es nulo, como se ve en la última columna de
la tabla 6.4. Esto es debido a que se ha despreciado la energía de esfuerzo axial. Al ser nulo el
momento flector, también lo es el esfuerzo cortante, cuyo valor viene dado por la expresión:

V  V 0  E  sin   E  cos   q(x  50) cos   E  sin   E  cos 

La comprobación de que su valor es nulo se deja como ejercicio. Los esfuerzos axiales en el caso
isostático son:

N 0  q(x  30)sin 

Su valor numérico se indica en la tabla 6.5. Los esfuerzos axiales finales valen:

N  N 0  E  cos   E  sin   q(x  30) sin   E  cos   E  sin 

y su valor se indica asimismo en la tabla 6.5.

Punto N0 (x106) (N) cosα sinα N (x106) (N)

1 0.00 0.707 0.707 -4.2426


2 0.20069 0.743 0.669 -4.0361
3 0.37482 0.781 0.625 -3.8419
4 0.51612 0.819 0.573 -3.6620
5 0.61740 0.857 0.514 -3.4986
6 0.67082 0.894 0.447 -3.3541
7 0.66850 0.928 0.371 -3.2311
8 0.60343 0.958 0.287 -3.1321
9 0.47068 0.981 0.196 -3.0594
10 0.26866 0.995 0.100 -3.0150
11 0.00000 1.000 0.000 -3.0000
12 -0.32836 0.995 -0.100 -3.0150
13 -0.70602 0.981 -0.196 -3.0594
14 -1.12066 0.958 -0.287 -3.1321
15 -1.55984 0.928 -0.371 -3.2311
16 -2.01246 0.894 -0.447 -3.3541
17 -2.46958 0.857 -0.514 -3.4986
18 -2.92466 0.819 -0.573 -3.6620
19 -3.37335 0.781 -0.625 -3.8419
20 -3.81310 0.743 -0.669 -4.0361
21 -4.24264 0.707 -0.707 -4.2426

Tabla 6.5 Cálculo del esfuerzo axial bajo una carga uniforme usando el centro elástico.

6.9.8 Calcular los esfuerzos en el arco del ejercicio 6.9.4 bajo la acción de un incremento
de temperatura uniforme de 20 ºC en todo él. El coeficiente de dilatación lineal del
material es 10-5 ºC-1.
Se adoptan como fuerzas hiperestáticas las reacciones en el centro elástico, cuya posición se
calculó en el ejercicio 6.9.4. Los valores de estas fuerzas hiperestáticas se obtienen como
solución de las ecuaciones (6.82). En este ejercicio dichas ecuaciones se simplifican mucho ya
que, al no haber fuerzas exteriores, el momento isostático es nulo. Además, tampoco hay
temperatura gradiente, con lo que su solución es:

E 
 Tm cos ds
e
I 02

232
Arcos planos

E 
 Tm sin ds 
Tm  sin ds
0
e e
I 20 I 20

 Tg ds
ME  0
I 00

Se observa que no aparece fuerza vertical E  , ya que la integral de la función seno es nula por
ser el arco simétrico. Tampoco aparece momento de reacción M E en el centro elástico, por no
haber temperatura gradiente.
La reacción horizontal puede calcularse con mucha sencillez, al ser la temperatura media
uniforme:

E 
 Tm cos ds 
 Tmdx 
Tm  dx

Tm L

0.012
 266835 N
e
I 02 e
I 02 e
I 02 e
I 02 4.4972  108

El valor final del momento flector es:

M  E    E  x  M E  266835 Nm

El esfuerzo cortante es:

V  E  sin   E  cos   266835 sin  N

El esfuerzo axial es:

N  E  cos   E  sin   266835 cos  N

La tabla 6.6 contiene los valores numéricos de los esfuerzos internos, y la figura 6.34 muestra
los diagramas de momentos flectores y esfuerzos axiales.

2.80 2.80
-0.19 -0.19

-1.21
M (MN-m) N (MN) -0.27

Figura 6.34 Diagramas de momento flector y esfuerzo axial para un incremento de temperatura.
Las reacciones en el apoyo A se obtienen fácilmente mediante la ecuación (6.86):
AX  E   266835 N
AY  0
M A  2.797  106 mN

233
Arcos planos

Punto N (x106) (N) V (x106) (N) M (x106) (m-N)


1 -0.1887 0.1887 2.797
2 -0.1983 0.1785 2.036
3 -0.2084 0.1667 1.356
4 -0.2186 0.1530 0.755
5 -0.2288 0.1373 0.235
6 -0.2387 0.1193 -0.205
7 -0.2477 0.0991 -0.565
8 -0.2556 0.0767 -0.845
9 -0.2616 0.0523 -1.046
10 -0.2655 0.0265 -1.166
11 -0.2668 0.0000 -1.206
12 -0.2655 -0.0265 -1.166
13 -0.2616 -0.0523 -1.046
14 -0.2556 -0.0767 -0.845
15 -0.2477 -0.0991 -0.565
16 -0.2387 -0.1193 -0.205
17 -0.2288 -0.1373 0.235
18 -0.2186 -0.1530 0.755
19 -0.2084 -0.1667 1.356
20 -0.1983 -0.1785 2.036
21 -0.1887 -0.1887 2.797

Tabla 6.6 Esfuerzos axial, cortante y flector para un incremento de temperatura.

6.10 BIBLIOGRAFÍA
1. Argüelles Álvarez, R., Cálculo de Estructuras - Tomo I, Sección de Publicaciones de la
Escuela Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1981.
2. Argüelles Álvarez, R., y Argüelles Bustillo, R., Análisis de Estructuras: Teoría, Problemas y
Programas, Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1996.
3. Bresse, J. A. C., Recherches analytiques sur la flexion et la résistance des pièces courbes,
Paris, 1854.
4. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
5. Navier L. M. H., Résumé des Leçons de Mécanique, Paris, 1826.
6. Timoshenko, S. P., y Young, D. H., Teoría de las Estructuras, Ed. Urmo, Bilbao, 1974.
7. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
8. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.

234
Arcos planos

6.11 PROBLEMAS

6.11.1 Calcular los esfuerzos internos en un arco biarticulado de directriz semicircular, cargado con
una carga distribuida uniforme de valor q (figura P6.1). Suponer una flexibilidad a flexión µ
variable según la ley del coseno µ=µ0 cosα, siendo µ0 la flexibilidad en la clave y α el ángulo de
inclinación de la tangente a la curva directriz del arco. Despreciar la energía de esfuerzo axial.

R
µ0

Figura P6.1

6.11.2 Calcular los esfuerzos que aparecen en el arco del ejercicio 6.9.4 bajo la acción de una carga
distribuida uniforme horizontal de valor 50 kN/m actuando sobre su lado izquierdo, como se
indica en la figura P6.2.

50 kN/m

15 m

60 m

Figura P6.2

6.11.3 Determinar la posición del centro elástico y la orientación de los ejes principales ξ,η para el
arco parabólico asimétrico de la figura P6.3. Considerar una sección uniforme, con rigidez a
flexión EI=1.5 1010 N m2. Efectuar los cálculos necesarios de forma numérica, dividiendo el arco
en segmentos iguales.

2m

6m

20 m 10 m

Figura P6.3

6.11.4 Determinar los momentos flectores que se producen en el arco del problema 6.11.3 cuando se
aplica una carga distribuida vertical uniforme de valor q=200 kN/m. Efectuar los cálculos de
forma numérica.

6.11.5 Calcular los esfuerzos que aparecen en el arco de la figura P6.4, cuya directriz es una parábola
simétrica, cuando se aplica una carga uniforme q=1 Tn/m en la zona articulada central. Suponer
que la rigidez a flexión varía según la ley de la secante EI = (EI)0 sec(α), siendo α la pendiente
de la directriz del arco y (EI)0 la rigidez a flexión en la clave.

235
Arcos planos

1 Tn/m

10 m

10 m 20 m 10 m

Figura P6.4

6.11.6 Calcular los esfuerzos que aparecen en el arco del ejercicio 6.9.4 bajo la acción de una
distribución de temperatura tal que toda su cara superior se calienta 20ºC y toda la cara inferior
se enfría 20ºC respecto de la temperatura ambiente. El coeficiente de dilatación lineal del
material es α=10-5 ºC-1.

6.11.7 Sea un arco biarticulado simétrico (figura P6.5), con directriz parabólica definida por su base L
y su flecha f. Se supone que el arco es rígido axialmente (γ=0) y con sección variable, de tal
forma que su flexibilidad a flexión varía según la ley µ=µ0 cosα, siendo µ0 la flexibilidad en la
clave. El tirante tiene flexibilidad ρ. Calcular el esfuerzo en el tirante, el diagrama de flectores
y la deformación del apoyo A, cuando el arco se somete a una variación de temperatura
uniforme T en todo él.

µ=µ 0cosα
T R
µ0 P P
R
B
A
ρ

Figura P6.5 Figura P6.6

6.11.8 Calcular el diagrama de momentos flectores en el anillo de la figura P6.6, sometido a dos
fuerzas opuestas iguales. El anillo es de propiedades uniformes EI y radio R. Despreciar la
energía de esfuerzo axial.

6.11.9 Sea un arco biempotrado simétrico (figura P6.7), con directriz parabólica de 20 m de luz y 10 m
de flecha. Se supone que el arco es rígido axialmente (γ=0) y con sección variable, de tal forma
que su flexibilidad a flexión varía según la ley µ=µ0 cosα, siendo µ0 = 10-8 1/(kg m2) la
flexibilidad en la clave. Calcular los esfuerzos que se producen en el arco a consecuencia de un
descenso de 1 cm en uno de sus apoyos.

10 m 12 m
20 Tn
20 m
∆=1 cm 32 m

Figura P6.7 Figura P6.8

6.11.10 Sea un arco simétrico, empotrado en sus apoyos y articulado en su clave (figura P6.8), con
directriz parabólica de 32 m de luz y 12 m de flecha. Se supone que el arco es rígido axialmente
(γ=0) y con una sección variable, tal que su flexibilidad a flexión varía según la ley µ=10-8 cosα
(1/kg-m2), siendo α la pendiente de la directriz curva. Calcular los esfuerzos que se producen
en él bajo la acción de una carga puntual de 20 Tn en la clave.

236
Arcos planos

6.11.11 El arco de la figura P6.9 tiene directriz parabólica de luz L y flecha f. Se supone que el arco es
rígido axialmente (γ=0) y su sección es tal que su flexibilidad a flexión varía según la ley µ=µ0
cosα, siendo µ0 la flexibilidad en la clave. Calcular la deformación vertical en la dirección de la
carga aplicada, la deformación horizontal del apoyo B y el giro en dicho apoyo.

6.11.12 Calcular la distribución de momentos flectores en la estructura de la figura P6.10. La zona curva
tiene forma parabólica y su sección es tal que su momento de inercia varía según la ley
I  107 sec  (cm4), siendo α la pendiente de la curva directriz. Despreciar la energía del
esfuerzo axial en la zona curva. Los pilares tienen momento de inercia 2 107 cm4 y área 104 cm2.
El módulo de elasticidad del material es 4 105 kg/cm2.

2 Tn/m

4m
P f

10 m
A
B
L 20 m

Figura P6.9 Figura P6.10

237
7
Rigidez de los elementos
estructurales

7.1 INTRODUCCIÓN
El análisis de una estructura empleando el método de flexibilidad descrito en los capítulos
anteriores puede resultar muy laborioso si la estructura es medianamente compleja en términos
de grado de hiperestaticidad, número y disposición de las barras, etc. En este caso resulta mucho
más efectivo para su resolución el método de rigidez, también conocido como de los
desplazamientos. El desarrollo detallado de este método se presenta en el capítulo 8, y en este
capítulo se presentan los conceptos de rigidez de la estructura y de rigidez de los distintos
elementos estructurales, que son las magnitudes básicas en que se fundamenta el método y por
lo tanto deben conocerse antes de proceder a su desarrollo.
El método de rigidez se basa en el primer teorema de Castigliano, y una de sus características
más importantes es que lleva a una formulación muy sistemática y general, que hace muy
sencilla su aplicación práctica. Las primeras formulaciones prácticas de métodos de análisis
estructural basados en el concepto de rigidez datan de hace cierto tiempo, como por ejemplo el
método del giro - deformación de Bendixen (1914) que utiliza directamente la rigidez a flexión
de las barras, o el método de la distribución de momentos de Cross, que se describe en el
capítulo 13 y en el que el concepto de rigidez queda menos a la vista. La aparición de los
computadores digitales dio un gran empuje al empleo del método de rigidez, ya que su
formulación matricial y su naturaleza sistemática lo hacen muy adecuado para su tratamiento
mediante un algoritmo de cálculo programado en un ordenador. De hecho, una estructura
medianamente complicada no puede resolverse con sencillez si no es empleando el método de
rigidez con formulación matricial, y tampoco el método de rigidez puede aplicarse con sencillez
a casos reales si no se programa en un computador.
Aunque es mucho más general, el método de rigidez se aplica aquí al análisis de estructuras
reticulares discretas, formadas por elementos que son piezas prismáticas, y pueden trabajar a
flexión, tracción y/o torsión simultáneamente. Por lo tanto, los tipos de estructuras cuyo análisis
se aborda por el método de rigidez son: celosías planas o espaciales, pórticos planos o espaciales
y emparrillados planos. Las vigas continuas se tratan como un caso particular de los pórticos
planos.
Se emplean las suposiciones habituales de material elástico lineal, y pequeñas deformaciones.

238
Rigidez de los elementos estructurales

7.2 CONCEPTO DE GRADOS DE LIBERTAD


Se denominan grados de libertad de una estructura a un conjunto de deformaciones
(desplazamientos y/o giros) que definen unívocamente su posición deformada. Como
consecuencia, también la energía elástica 𝑈𝑈 acumulada en la estructura, se puede expresar en
función de los grados de libertad.
En una estructura reticular, la deformación de cualquiera de sus elementos se puede definir en
función de las deformaciones (desplazamientos y giros) de sus dos extremos. Por lo tanto, la
deformación de toda la estructura se puede definir en función de las deformaciones de todos
sus nudos. Por ejemplo, el pórtico plano simple de la figura 7.1 tiene seis grados de libertad (tres
en cada nudo A y B). Estas deformaciones de todos los nudos forman el conjunto mínimo de
grados de libertad de la estructura.

∆5
B ∆4
∆6
∆2 ∆3
A
∆1

Figura 7.1 Grados de libertad de un pórtico plano simple.

7.3 CONCEPTO DE RIGIDEZ DE UNA ESTRUCTURA


Se considera una estructura reticular, cuya deformación se puede definir mediante un conjunto
de n grados de libertad i , que son en general giros o deformaciones:

T   1 2 ... n  (7.1)

Sean Fi las fuerzas generalizadas (fuerzas o momentos) asociadas a esos grados de libertad:

FT   F1 F2 ... Fn  (7.2)

Según la fórmula de Clapeyron, la energía almacenada por la estructura 𝑈𝑈 es igual al trabajo


efectuado por estas fuerzas:

1 1
U 
2
 j Fj  j  FT 
2
(7.3)

Si la estructura está en una posición de equilibrio, el valor de una cualquiera de las fuerzas, se
obtiene aplicando el primer Teorema de Castigliano:

U
Fi  (7.4)
i

239
Rigidez de los elementos estructurales

Derivando la expresión (7.3) de la energía se obtiene:

1  Fj 
Fi   Fi    j (7.5)
2  j  
i

De esta expresión se obtiene el valor de la fuerza generalizada en función de las deformaciones:

F
Fi   j j j (7.6)
i

Esta expresión se cumple para las n fuerzas generalizadas Fi , con lo que las n ecuaciones se
pueden agrupar en forma matricial como:
 F1 F2 Fn 
 .. 
 1    
 F1   1 1
Fn  
1
   F1 F2 
 F2   .. 
  2 

   2 2 2    (7.7)
 ..    .. 
   .. .. .. ..  
 Fn   F    
 1 F2 Fn   n 
  ..
 n n n 

F  K (7.8)

donde K es la matriz de rigidez de la estructura. Esta ecuación representa las n ecuaciones de


equilibrio de la estructura en la dirección de sus n grados de libertad, y es la ecuación
fundamental del método de rigidez. Conociendo los valores de las fuerzas exteriores F que
actúan sobre el sistema, se obtienen sus desplazamientos ∆ por solución del sistema de
ecuaciones anterior, lo cual explica el nombre de método de los desplazamientos por el que
también se conoce a este método.
Los elementos de la matriz de rigidez K son los coeficientes de rigidez de la estructura, cuyo valor
es:

Fj
Kij  (7.9)
i

Simetría de la matriz de rigidez

El valor de un coeficiente de rigidez cualquiera K ij viene dado por la expresión (7.9).


Sustituyendo en ella el valor de la fuerza generalizada dado por (7.4), se obtiene:

   2
Kij   U    U (7.10)
i     j i
 j

Análogamente, el valor de K ji es:

Fi   U  2U
K ji      (7.11)
 j  j  i  i  j

240
Rigidez de los elementos estructurales

Por la independencia del orden de derivación, ambas derivadas segundas son iguales:

2U
Kij  K ji  (7.12)
i  j

Con lo que queda demostrado que la matriz K es simétrica. Por lo tanto, el sistema de ecuaciones
de equilibrio se puede transponer:
 F1 F1 F1 
 .. 
  2 n  

 
F1   1  1 

 
  F2 F2 F2   


 F2 
  ..  
  


     1 2 
n   2 
 (7.13)

 .. 
 
 .. 

   .. .. .. ..  

 F 
    


 n   Fn Fn Fn  
 n 

 ..
  2 n 
 1

Energía elástica
La energía elástica acumulada en la estructura viene dada por la ecuación (7.3). Sustituyendo en
la ella la ecuación de equilibrio (7.8) se obtiene:

1
U  T K (7.14)
2

Esto indica que la energía elástica 𝑈𝑈 almacenada en una estructura es una forma cuadrática
formada por su matriz de rigidez K, y las deformaciones ∆ a que está sometida.
Dado que la energía elástica es siempre positiva para cualquier estado de deformaciones ∆ no
nulo, y sólo se anula si ∆ es idénticamente nulo, esto quiere decir que la forma cuadrática 𝑈𝑈 es
definida positiva. Ello implica que la matriz K de la forma cuadrática es también definida positiva:
su determinante es siempre positivo y existe su inversa.

Significado físico de la matriz de rigidez


El significado físico de la matriz de rigidez puede ponerse de manifiesto imponiendo a la
estructura el siguiente estado de deformación: en el grado de libertad j se impone una
deformación de valor unidad (  j  1 ) mientras que los restantes grados de libertad se
mantienen fijos ( i  0 i  j ). Para imponer este estado de deformación hay que aplicar
unas fuerzas exteriores sobre los distintos grados de libertad, cuyos valores se trata de
determinar.
La ecuación de equilibrio en la situación de deformación impuesta es:

 F1  K .. K1 j .. K1n   1  0   K1 j 


   11    
 ..   .. .. .. .. ..   ..   .. 
    
F    .. .. K jj .. ..    j  1    K jj  (7.15)
 j
      
 ..   .. .. .. .. ..   ..   .. 
      
 Fn  1  Kn1 .. Knj .. Knn   n  0   Knj 
j
    

En esta expresión se observa que las fuerzas a efectuar sobre los grados de libertad
corresponden a la columna j de la matriz de rigidez. Por lo tanto, se puede decir que los términos

241
Rigidez de los elementos estructurales

de la columna j de la matriz de rigidez son las fuerzas que es necesario aplicar sobre los grados
de libertad de la estructura, para imponer un estado de deformación compuesto por un
desplazamiento unidad en el grado de libertad j, y cero en todos los demás.
 K1 j   F1 
   
 ..   .. 
   
 K    F  (7.16)
jj
   j
 ..   .. 
   
 Knj   Fn  1
j

Las fuerzas que hay que aplicar sobre los distintos grados de libertad son:

• Sobre el grado de libertad j hay que aplicar una fuerza exterior de valor Fj  K jj , que es
precisamente la fuerza necesaria para producir el desplazamiento  j  1 . Esta fuerza
corresponde al término de la diagonal de K.
• En todos los demás grados de libertad aparecen unas fuerzas de reacción, precisamente
para que no se muevan, de valor Fi  Kij .

Por lo tanto, un término cualquiera Kij de la matriz de rigidez K representa la fuerza de reacción
exterior que aparece en la dirección i, al aplicarse un desplazamiento unitario en la dirección j
( j  1) , siendo cero todos los demás desplazamientos ( i  0 i  j ). La figura 7.2 muestra
estas fuerzas para la rigidez transversal de un pórtico simple.

Kij
Kjj
∆j =1

∆i =0 i≠j

Figura 7.2 Significado físico de la matriz de rigidez.


Este desarrollo se ha explicado con fuerzas y traslaciones, pero el planteamiento es totalmente
general y puede hacerse igualmente con giros y momentos. Es decir que las 𝐹𝐹𝑖𝑖 anteriores pueden
ser fuerzas o momentos y las Δ𝑖𝑖 traslaciones o giros. Los términos de K son en general cocientes
entre fuerzas o momentos y traslaciones o giros. Sus unidades son, por lo tanto: F/L si son
relación entre una fuerza y una deformación, o FL si relacionan un momento con un giro, o bien
F si relacionan una fuerza con un giro, o un momento con una traslación.

Cálculo de la matriz de rigidez


La matriz de rigidez de una estructura o de un elemento estructural puede determinarse,
basándose en la su propia definición, como la derivada segunda de la energía elástica con

242
Rigidez de los elementos estructurales

respecto a las deformaciones, como indica la ecuación (7.12). Esto exige conocer la expresión
analítica de la energía elástica en función de los grados de libertad, lo cual es prácticamente
imposible para una estructura real, por lo que este método sólo se emplea para un elemento
estructural aislado o en todo caso para una estructura muy simple.
Como alternativa, es posible plantear otro método diferente, que no requiere determinar la
energía elástica, y que se fundamenta en el sentido físico de los términos de la matriz de rigidez.
Consiste sencillamente en imponer sucesivos valores unitarios a todos y cada uno de los grados
de libertad de la estructura y calcular las fuerzas que es necesario aplicar desde el exterior, sobre
cada uno de ellos, para producir la deformación deseada. Para cada uno de dichos valores
unitarios se obtiene así una columna de la matriz de rigidez.
Ejemplo
En una estructura sencilla como la de la figura, los diversos coeficientes 𝐾𝐾𝑖𝑖𝑖𝑖 son las fuerzas y
momentos indicados, para cada valor unitario de las distintas deformaciones.

K22
K21 K23
∆2=1
K13
K33
K11 ∆1=1 K12 K32
K31

∆3=1

El cálculo de cada columna de K es en general un problema hiperestático, cuya única acción


exterior es un desplazamiento impuesto, de valor unidad, y en el que deben calcularse las
reacciones sobre todos los grados de libertad. Se requiere por lo tanto el empleo de un método
adecuado que incluya las condiciones de compatibilidad de deformaciones, como el método de
flexibilidad.
Sin embargo, el cálculo la matriz de rigidez por el procedimiento expuesto, para toda la
estructura a la vez, resulta muy complicado, pues hay que calcular tantas veces la estructura
como grados de libertad tenga, y cada cálculo es a su vez un problema hiperestático. Este
método por lo tanto no puede aplicarse de forma directa a toda la estructura.
La solución para formar la matriz K de una estructura de forma simple consiste en calcularla para
cada elemento estructural por independiente, con objeto de obtener la expresión de la matriz
de rigidez del elemento aislado. A continuación, se efectúa un proceso de unión o ensamblaje
de las matrices de los distintos elementos, a fin de obtener la matriz de rigidez de toda la
estructura.
Resulta por lo tanto del máximo interés disponer de la expresión de la matriz de rigidez de cada
tipo distinto de elemento estructural. El resto de este capítulo está dedicado a describir los
elementos estructurales más comunes, indicándose sus grados de libertad, las fuerzas que
admiten y su matriz de rigidez. El proceso de ensamblaje de las matrices se describe en el
capítulo 8.

243
Rigidez de los elementos estructurales

7.4 BARRA ARTICULADA PLANA


Se trata de un elemento estructural articulado en los dos extremos, y que por lo tanto sólo puede
absorber esfuerzo axial, de tracción o compresión, en su propia dirección, y ningún esfuerzo
transversal. Es el elemento que forma las celosías planas. Tiene dos grados de libertad de
desplazamiento en cada uno de sus dos nudos extremos.
Se adopta un sistema de ejes local, cuyo eje XL coincide con el eje del elemento, y cuyo origen
está en uno cualquiera de los nudos, que se denomina nudo I, mientras que el opuesto es el
nudo J (figura 7.3). Se considera que el elemento es de material homogéneo, con sección
transversal constante A, módulo de elasticidad E, y longitud L.

δJY XL
δJX
J
YL

δIY
δIX
α
I
Figura 7.3 Barra biarticulada plana.
Los vectores que agrupan los cuatro grados de libertad del elemento y las fuerzas
correspondientes a estos grados de libertad, en coordenadas locales, son:
 IX
 
  PIX
 

   
 I 
   
 

  
 PI 
 
 PIY




    
IY 
 P
  
 
 (7.17)
      
 P   PJX 

 J    JX 
  J  
 

   
 JY

 

  PJY

 


Se incluyen las fuerzas en dirección YL por existir grados de libertad en dicha dirección, aunque
deben ser nulas por equilibrio estático.

7.4.1 Matriz de rigidez. Método del desplazamiento unitario


La matriz de rigidez es de tamaño 4x4, y sus términos se calculan aplicando sucesivos valores
unitarios a los cuatro desplazamientos posibles y calculando las fuerzas de reacción que
aparecen, como se muestra en la figura 7.4.

• Caso IX  1 . Las distintas magnitudes son:   1 / L   E N  A  AE / L

Se obtienen de esta manera los coeficientes de la primera columna de la matriz:

K IX ,IX  EA / L KJX ,IX  EA / L K IY ,IX  KJY ,JX  0 (7.18)

• Caso IY  1 . En esta situación no aparecen esfuerzos en la barra, (en la hipótesis de


pequeñas deformaciones), luego la segunda columna es nula.

• Caso JX  1 . La situación es análoga al caso IX  1 y se obtiene la tercera columna.

244
Rigidez de los elementos estructurales

• Caso JY  1 . Se obtiene la cuarta columna, que es toda ella nula.

δIX=1 δJX=1
EA/L -EA/L

-EA/L EA/L

δIY=1 δJY=1

Figura 7.4 Obtención de la matriz de rigidez de la barra biarticulada.


La expresión de la matriz de rigidez en el sistema local se obtiene agrupando los resultados
anteriores:
 EA EA 
 0  0 
 PIX   L L 
  IX 
 
 P   0 0 0 0   
  IY 
 IY      (7.19)
 PJX   EA EA   JX 
   0 0  
P   L L   JY 
 JY    
 
 0 0 0 0 
 

P  KL  (7.20)

Se observa que:

• Los grados de libertad IY JY no aportan rigidez: pueden adoptar cualquier valor sin que
se produzcan fuerzas en los extremos de la barra.
• Los esfuerzos en la dirección YL son siempre nulos, sean cuales sean las deformaciones de la
barra.

• Solamente colaboran a la rigidez los grados de libertad de deformación axial IX JX .

La ecuación de equilibrio anterior se puede escribir separando las magnitudes de cada nudo:
 PI   KLII KLIJ   I 
       (7.21)
 PJ   KLJI KLJJ   
     J 
Las matrices y vectores que intervienen en ella son de tamaño 2. Del valor de KL se comprueba
que:

KLIJ  KTLJI (7.22)

La expresión anterior puede ponerse en realidad de forma mucho más compacta como:
 EA EA 
 
 PIX 
   IX 


 
 L L  
 (7.23)
   
P
 JX 
   EA EA  JX 
 

 L L 

245
Rigidez de los elementos estructurales

Sin embargo, es preferible mantener los dos grados de libertad en cada nudo para poder
efectuar la rotación al sistema general de forma más sencilla.

7.4.2 Matriz de rigidez a partir de la energía elástica


Para determinar la expresión de la matriz de rigidez a partir de la energía elástica, es necesario
expresar ésta en función de las deformaciones. El campo de deformaciones en el interior de la
barra es lineal, entre sus dos valores extremos en los nudos:

x
ux (x )  IX  (JX  IX ) (7.24)
L
La deformación unitaria y la tensión son:

dux JX  IX


x   x  E x (7.25)
dx L
La energía elástica en la barra es:
2
1 1 EA    IX  dx
U   x xdv  2  E x2Adx    JX 
2 2  L 

EA 2
U   JX  IX  (7.26)
2L
Los distintos términos no nulos de la matriz de rigidez son:

2U EA 2U EA
K IX ,IX   K IX ,JX   (7.27)
2IX L IX JX L

2U EA 2U EA
KJX ,JX   KJX ,IX   (7.28)
JX JX L JX IX L

Al mismo resultado se llega si se pone la expresión (7.26) de la energía en la forma:


 EA EA 
     
1  

IX 
U  
2 IX
JX   L L
  (7.29)
  EA EA   JX 

 L L 
Por comparación con la expresión (7.14), se identifica la matriz de rigidez del elemento, sólo
para aquellos términos no nulos.

7.4.3 Matriz de rigidez en el sistema general


La relación entre los grados de libertad en el sistema local y en el sistema general (figura 7.5) es:

 IX   cos  sin    IX 


    (7.30)
 IY    sin  cos    IY 
    

I  TI (7.31)

246
Rigidez de los elementos estructurales

siendo I el vector de deformaciones del nudo I en el sistema general. Agrupando esta misma
relación para los dos nudos del elemento, se obtiene:

 IX 
 
 IX 


 
 
 

 
 I  
 IY 
  T 0  
 IY 


  
 
   


  T2 (7.32)

 J  
 JX
  
  0 T  
 JX 

    
   
 JY

 

 
 
 JY 


La matriz T2 es una matriz 4x4, obtenida agrupando dos veces sobre la diagonal la matriz T, y por
lo tanto también es ortogonal.

∆IY FIY
δIX PIX
δIY PIY
α α

∆IX FIX

Figura 7.5 Rotación de deformaciones y fuerzas en un nudo con dos grados de libertad.
La misma relación se cumple para las fuerzas:

P  T2 F (7.33)

donde F es el vector de fuerzas en los extremos del elemento, referido al sistema general (figura
7.6):
 FIX
 


 


 F 
 
 FIY 

F 
 I   
 (7.34)

 F   FJX 
 J   

 
 FJY

 

∆JY FJY FJX


∆JX

∆IY FIY
α
∆IX FIX

Figura 7.6 Fuerzas y deformaciones en el sistema general.


Sustituyendo los valores de P y δ dados por (7.33) y (7.32) en la ecuación de equilibrio (7.20), se
obtiene la misma ecuación de equilibrio, pero proyectada sobre el sistema de ejes general de la
estructura:

F  T2T KL T2 (7.35)

247
Rigidez de los elementos estructurales

 FIX   2 sc c 2 sc   IX 


  c 
 F  EA  sc 2 2  
 IY   s sc s 
  IY 
   (7.36)
 FJX  L  c 2 sc c 2 sc   JX 
     
 FJY   sc s 2 sc s 2   JY 
 
Donde 𝑐𝑐 = cos 𝛼𝛼 , 𝑠𝑠 = sin 𝛼𝛼 son los dos cosenos directores del eje XL de la barra. La ecuación
anterior define la matriz de rigidez del elemento referida al sistema general:

KG  T2T KL T2 (7.37)

La figura 7.7 muestra el significado físico de las dos primeras columnas de la matriz de rigidez en
el sistema general.

-EAs2/L
-EAsc/L
-EAcs/L
-EAc2/L

∆IY=1
EAsc/L
EAcs/L
EAc2/L ∆IX=1 EAs2/L

Figura 7.7 Significado físico de las columnas 1 y 2 de la matriz de rigidez del elemento biarticulado.
La ecuación de equilibrio en el sistema general se puede poner también como:

 FI   KGII
   KGIJ    
   I  (7.38)
 FJ  K KGJJ   
   GJI   J 
Se observa que la matriz de rigidez en coordenadas generales está compuesta por cuatro
submatrices:

KGij  TT KLij T (7.39)

que son la proyección al sistema general de cada una de las matrices correspondientes en el
sistema local.

7.5 BARRA BIARTICULADA ESPACIAL


Este elemento tiene dos nudos, en cada uno de los cuales existe una rótula esférica que sólo
permite transmitir fuerzas, pero no momentos. En consecuencia, el elemento sólo puede estar
sometido a un esfuerzo axial, sin flexión ni cortante.
Se adopta un sistema de ejes local de tal forma que el eje XL contiene a la barra, estando dirigido
del nudo I al nudo J, y los ejes YL, ZL son perpendiculares a él. En principio queda indeterminada
la orientación de los ejes YL y ZL, ya que son admisibles infinitas posiciones, girando alrededor de
XL. No obstante, se supondrá que, utilizando algún criterio, se ha determinado la orientación de
dichos ejes, y más adelante se verá que esta orientación no afecta a las propiedades del
elemento.

248
Rigidez de los elementos estructurales

A cada nudo le corresponden tres grados de libertad de traslación en el espacio. Los vectores de
grados de libertad y de fuerzas en el sistema local (figura 7.8) son:
T
   IX IY IZ JX JY JZ  (7.40)

T
P   PIX PIY PIZ PJX PJY PJZ  (7.41)

δJY PJY
δJX PJX

YL δJZ PJZ

δIY PIY
δIX
PIZ PIX
δIZ

ZL

Figura 7.8 Barra biarticulada espacial.

7.5.1 Matriz de rigidez en el sistema local


Los coeficientes de rigidez se obtienen utilizando el mismo procedimiento que para el caso
plano, pero añadiendo deformaciones transversales según los ejes YL y ZL, que no tienen ningún
efecto. La matriz de rigidez que se obtiene, con la suposición de sección constante de área A,
módulo de elasticidad E y longitud L, es:

 PIX   1 0 0 1 0 0   IX 


    
 PIY   0 0 0 0 0 0   IY 
  
 P   0 0 0 0 0 0   IZ 
 IZ   EA 
     (7.42)
 PJX  L  1 0 0 1 0 0   JX 
    
 PJY   0 0 0 0 0 0   JY 
 P    
 0 0 0 0 0 0   JZ 
 JZ   

P  KL  (7.43)

Esta matriz es la misma que el caso plano, pero añadiendo una fila y columna más,
correspondientes al eje ZL. Nuevamente se observa que sólo hay rigidez en la dirección XL y que
las fuerzas cortantes en las direcciones YL y ZL son siempre nulas, para cualquier valor de las
deformaciones.
La ecuación de equilibrio anterior se puede poner separada para las magnitudes de cada nudo
en la forma:

 PI   KLII KLIJ   I 


    (7.44)
 PJ   KLJI KLJJ    
     J 
donde las matrices y vectores que intervienen en ella son de tamaño 3.

249
Rigidez de los elementos estructurales

7.5.2 Matriz de rigidez en el sistema general


Los vectores de deformaciones y fuerzas en el sistema general son (figura 7.9):
T
   IX IY IZ JX JY JZ  (7.45)

T
F   FIX FIY FIZ FJX FJY FJZ  (7.46)

La matriz de rotación entre el sistema local y el sistema general es:


          
 IX     IX 
I   IY    Y Y Y      T  (7.47)
  IY  I
     Z Z    
 IZ   Z   IZ 

donde , ,  son los cosenos directores del eje XL de la barra, Y , Y , Y los del eje YL y Z , Z , Z
los del ZL. Para los seis desplazamientos de los dos nudos I, J la relación es:
 I
   T 0   I 

 
   


  T2  (7.48)
   0 T  

 J     J 
donde la matriz T2 se obtiene por agrupación diagonal de dos matrices T de 3x3. Análogamente,
la relación para las fuerzas sobre el elemento en ambos sistemas es:

P  T2 F (7.49)

La ecuación de equilibrio en coordenadas generales es:


 FIX           IX 
   
 F              
 IY     IY 
 FIZ  EA           IZ 
     (7.50)
 FJX  L          JX 
    
 FJY           JY 
  
 F 
         JZ 
 JZ   

F  KG  (7.51)

En esta expresión de la matriz de rigidez en coordenadas generales sólo intervienen los cosenos
directores del eje XL, y no aparecen los de los otros dos ejes YL y ZL. Queda por lo tanto
demostrado que la posición de dichos ejes no afecta al elemento, y por lo tanto no es necesario
ni tan siquiera definirlos: basta con definir el eje XL, que es el que contiene al elemento. La
definición de los cosenos directores de este eje es inmediata a partir de las coordenadas de los
nudos.
La matriz de rigidez en el sistema general se puede dividir en cuatro submatrices, que definen la
rigidez directa y cruzada entre los dos nudos:
 FI   KGII KGIJ    
      I  (7.52)
 FJ   KGJI KGJJ  
  J 
   

250
Rigidez de los elementos estructurales

Cada una de estas cuatro submatrices tiene la expresión:

KGij  TT KLij T (7.53)

Esta es la misma expresión que en el caso plano, al ser una ecuación matricial, aunque las
matrices KLij son ahora de tamaño 3x3.

∆JY ∆JX FJY


FJX
YG ∆JZ FJZ

∆IY FIY

∆IZ XG FIZ
∆IX FIX
ZG
Figura 7.9 Fuerzas y deformaciones generales de la barra biarticulada espacial.

7.6 VIGA A FLEXIÓN EN EL PLANO


Se trata de la pieza prismática en el plano, ya estudiada en el capítulo 4. El elemento está situado
en el plano XY, y para su estudio se adopta un sistema de ejes local con su eje XL coincidente con
la viga, y su origen en el nudo I del elemento. Los ejes Z general y local son coincidentes.
El elemento tiene capacidad para absorber esfuerzos de flexión y cortadura, a la vez que
esfuerzo axial. La flexión se produce en el plano XY, y está controlada por el momento de inercia
𝐼𝐼𝑍𝑍 de la sección respecto del eje Z, que se denomina simplemente 𝐼𝐼.
En cada nudo los tres grados de libertad son: desplazamiento axial según XL, desplazamiento
transversal según YL, y giro según el eje Z. Los esfuerzos correspondientes son: fuerza axial según
XL, fuerza cortante según YL y flector según Z, como se indica en la figura 7.10.

 IX   PIX 


   P 
 IY   IY 
 I   I  
P    M 
      
 P   I    I  (7.54)
 J   JX   PJ   PJX 
     
    P 
 JY   JY 
 J   MJ 
   

δJY θJ
XL PJY MJ

PJX
δJX
YL

MI
θI PIY
δIY
δIX PIX

Figura 7.10 Viga a flexión en el plano.

251
Rigidez de los elementos estructurales

7.6.1 Matriz de rigidez en coordenadas locales


La matriz de rigidez es de tamaño 6x6. Sus términos se calculan aplicando desplazamientos
unitarios sucesivamente a cada uno de los seis grados de libertad, y calculando en cada caso las
fuerzas de reacción que aparecen sobre la barra. Los casos a estudiar son:
• Columna 1: desplazamiento axial unitario en el nudo I.
• Columna 2: desplazamiento lateral unitario en el nudo I.
• Columna 3: giro unitario en el nudo I.
• Columna 4: desplazamiento axial unitario en el nudo J.
• Columna 5: desplazamiento lateral unitario en el nudo J.
• Columna 6: giro unitario en el nudo J.
De estos seis casos, los dos correspondientes al esfuerzo axial (columnas 1 y 4) ya se han resuelto
para el elemento articulado. Los otros cuatro restantes son hiperestáticos, pudiendo resolverse
por los teoremas de Mohr. Los resultados se muestran en la figura 7.11.

1
1
EA/L EA/L EA/L EA/L

6EI/L2 2EI/L 6EI/L2 4EI/L


1
1
4EI/L 6EI/L2 2EI/L 6EI/L2

12EI/L3 6EI/L2 12EI/L3


6EI/L2
1 1

6EI/L2 12EI/L3 12EI/L3 6EI/L2

Figura 7.11 Obtención de la matriz de rigidez de la viga plana.


La resolución de cada caso proporciona una columna de la matriz de rigidez. Agrupando los
distintos resultados, con los signos adecuados, se obtiene la siguiente ecuación de equilibrio:
 EA EA 
 0 0  0 0 
 L L 
 
  0 12EI 6EI 12EI 6EI 
 PIX 

  0   
 IX 


 
  L 3
L 2
L 3
L2  

 PIY  6EI 4EI 6EI 2EI  IY 

 
  0 0   


 M I 
   L2 L L2 L  I 

    (7.55)
 PJX   EA EA   

    0 0 0 0  JX 


 PJY   L L  JY 

    
   12EI 6EI 12EI 6EI  

 M 
 J   0 
3

2
0
3
  J 
 

 L L L L2 
 6EI 2EI 6EI 4EI 
 0 0  
 L2 L L2 L 

P  KL  (7.56)

252
Rigidez de los elementos estructurales

La no existencia de términos de rigidez entre los grados de libertad de deformación axial y los
de flexión muestra el desacoplamiento entre ambos efectos.
La ecuación de equilibrio anterior se puede escribir separando las magnitudes de cada nudo
como:
 PI   KLII KLIJ   I 
       (7.57)
 PJ   KLJI KLJJ   
     J 
donde las matrices y vectores que intervienen son de tamaño 3.

7.6.2 Matriz de rigidez en coordenadas generales


La matriz de transformación de coordenadas para las deformaciones de un nudo es:
    cos  sin  0    
 IX     IX 
I   IY     sin  cos  0   IY   T I (7.58)
   
 I   0 0 1   I 
 
Se trata de la misma matriz que se emplea para la transformación de un vector en dos
dimensiones, pero añadiéndole una fila y columna más, a fin de transformar el giro, que es el
mismo en los sistemas de ejes local y general. La misma matriz se emplea para la transformación
de esfuerzos. En general la relación entre las magnitudes en los sistemas local y general es:

I  T I J  T J (7.59)

PI  TFI PJ  TFJ (7.60)

Agrupando las propiedades de los dos nudos en un único vector (figura 7.12):
    T 0   I   P   T 0   FI 
   I        T  P   I       T F (7.61)

 J   0 T   J  2
 PJ   0 T   FJ  2
         

∆JY
θJ

J ∆JX

∆IY
θI
α
I ∆IX
Figura 7.12 Grados de libertad de la viga plana en coordenadas generales.
Sustituyendo las ecuaciones (7.61) en la (7.56) se obtiene la ecuación de equilibrio proyectada
sobre el sistema general:

F  KG  (7.62)

253
Rigidez de los elementos estructurales

La matriz de rigidez en el sistema general 𝐊𝐊 𝐺𝐺 es:

KG  T2T KL T2 (7.63)

La expresión detallada de esta matriz se muestra en la ecuación (7.64), en la que se ha empleado


𝑐𝑐 = cos 𝛼𝛼 𝑠𝑠 = sin 𝛼𝛼.
 Ac 2 12Is 2 Asc 12Isc 6Is Ac 2 12Is 2 Asc 12Isc 6Is 

 L  L3 L

L3

L2

L

L3

L

L3

L2 


 Asc 12Isc As 2 12Ic 2 6Ic Asc 12Isc As 2 12Ic 2 6Ic 
       
 L L3 L L3 L2 L L3 L L3 L2 

 6Is 6Ic 4I 6Is 6Ic 2I 
   
 L2 L2 L L2
L2 L 
KG  E  2  (7.64)
 Ac 12Is 2 Asc 12Isc 6Is Ac 2 12Is 2 Asc 12Isc 6Is 
      
 L L3 L L3 L2 L L3 L L3 L2 
 
  Asc  12Isc As 2 12Ic 2 6Ic Asc 12Isc As 2
12Ic 2 6Ic 
       
 L L3 L L3 L2 L L3 L L3 L2 
 6Is 6Ic 2I 6Is 6Ic 4I 
  
 
 L2 L2 L L2 L2 L 
Se observa nuevamente que está formada por cuatro submatrices de tamaño 3x3, que son la
proyección al sistema general de cada una de las matrices correspondientes en el sistema local.
De forma compacta la ecuación de equilibrio se puede poner:

 FIX   IX 


   
 FIY   IY 
 M   K KGIJ   I 
 I    GII    (7.65)
     
 FJX   KGJI KGJJ   
 JX
 F    
 JY   JY 
 MJ   J 
   

KGIJ  TT KLIJ T (7.66)

En la práctica son muy frecuentes las vigas situadas en posición horizontal o vertical, y para ellas
es posible obtener una expresión sencilla de su ecuación de equilibrio en el sistema general.

Vigas horizontales
En este caso el sistema local coincide con el general, y la matriz de rigidez es la misma en ambos
(figura 7.13).

∆IY ∆JY
θI θJ

I ∆IX J ∆JX
Figura 7.13 Viga plana horizontal.

254
Rigidez de los elementos estructurales

La ecuación de equilibrio en el sistema general es la siguiente:


 EA EA 
 0 0  0 0 
 L L 
 
  0
 FIX  12EI 6EI 12EI 6EI  

  0   IX 

 
  L 3
L 2
L 3
L2 




 F   6EI 4EI 6EI 2EI   IY 


IY 
   
 MI 
   0 0   I 

    L2 L L2 L   (7.67)
 F  EA EA  JX



 JX 
   0 0 0 0  

 F   L L  

 JY 
   JY 

 
M   0  12EI 6EI 12EI 6EI  

 J    0   J




 L 3
L 2
L3
L2 
 6EI 2EI 6EI 4EI 
  
 0 0 
 L2 L L2 L 

Vigas verticales
En este caso α=90º (figura 7.14) y la ecuación de equilibrio en el sistema general es la siguiente:

 12EI 6EI 12EI 6EI 


    
 L3 0 L 2
L 3
0 L2 

   EA EA  

 F 
IX     IX 


 
  0 L 0 0 L 0  
 F   6EI   IY 


IY 
  4EI 6EI 2EI    


 MI     I 

    L2 0 L L2 0 L   
 (7.68)
 FJX  12EI 6EI 12EI 6EI  JX 

 
    


 F   L3 0 L2 L3 0 L2    
 JY 
    JY 


   EA EA  
 M      J

 J   

 0 L 0 0 L 0 
 6EI 6EI 
 2EI 4EI 
 2 
 L 0 L L2 0 L 

∆JY J
∆JX
θJ

∆IY
θI ∆IX
I
Figura 7.14 Viga plana vertical

7.7 ELEMENTO DE EMPARRILLADO PLANO


Se llama emparrillado plano a una estructura formada por vigas contenidas en un plano (el plano
XY) pero que está sometida a fuerzas que actúan en la dirección Z. Además de estas fuerzas,
también puede haber momentos aplicados en las direcciones X e Y.
Por lo tanto, el elemento que forma los emparrillados es el mismo elemento estructural que
forma un pórtico plano, pero variando las cargas, que ahora son las complementarias de las que
actúan sobre el pórtico (que son fuerzas según X e Y y momentos según Z).

255
Rigidez de los elementos estructurales

El sistema de ejes local de una barra de emparrillado tiene el eje XL dirigido según la dirección
de la barra, desde el nudo I al J, y el eje YL perpendicular a ella y contenido en el plano XGYG, de
tal forma que los ejes ZL y ZG son coincidentes (figura 7.15). Al igual que en los pórticos planos,
una vez definidos los nudos I y J queda perfectamente definido el sistema de ejes local al
elemento, con el criterio anterior.

I
XG
α
α

YL
J
YG XL
ZL=ZG

Figura 7.15 Elemento de emparrillado plano.


Este elemento tiene tres grados de libertad en cada nudo (figura 7.16), que son:

• IX giro según el eje X local, originado por la torsión.

• IY giro según el eje Y local, originado por la flexión.

• IZ desplazamiento según el eje Z, transversal al plano de la estructura, y originado por la


flexión.
T T
I   IX IY IZ  J   JX JY JZ  (7.69)

Se observa que estos grados de libertad son los complementarios de los del elemento viga plana.
Los esfuerzos que puede haber en cada extremo se muestran en la figura 7.16 y son:
• 𝑀𝑀𝐼𝐼𝐼𝐼𝐼𝐼 , 𝑀𝑀𝐽𝐽𝐽𝐽𝐽𝐽 : momento de torsión según el eje XL.
• 𝑀𝑀𝐼𝐼𝐼𝐼𝐼𝐼 , 𝑀𝑀𝐽𝐽𝐽𝐽𝐽𝐽 : momento flector según el eje YL.
• 𝑃𝑃𝐼𝐼𝐼𝐼 , 𝑃𝑃𝐽𝐽𝐽𝐽 : fuerza cortante según ZL, asociada al momento flector anterior.
T T
PI   M IXL M IYL PIZ  PJ   MJXL MJYL PJZ  (7.70)

El elemento es capaz de absorber esfuerzos de torsión según su eje local XL y esfuerzos de flexión
en el plano XLZL. Esta flexión está controlada por el momento de inercia 𝐼𝐼𝑦𝑦 de la sección respecto
a su eje YL.

MIXL
MIYL
ϕIY
δIZ ϕIX PIZ MJXL
ϕJX
ϕJY MJYL
δJZ PJZ
Figura 7.16 Fuerzas y deformaciones locales en el elemento de emparrillado plano.

256
Rigidez de los elementos estructurales

7.7.1 Matriz de rigidez en coordenadas locales


La matriz de rigidez se obtiene por el método de los desplazamientos unitarios, resolviendo los
seis problemas siguientes:
• Columnas 1 y 4. Se impone un valor unitario al giro de torsión del elemento. Los resultados
se indican en la figura 7.17, siendo 𝐺𝐺 el módulo de elasticidad en cortadura y 𝐽𝐽 la constante
de rigidez a la torsión de la sección recta de la viga, de tal forma que el producto 𝐺𝐺𝐺𝐺 sea la
rigidez a torsión. Para secciones circulares, 𝐽𝐽 es el momento de inercia polar de la sección, y
para otros tipos de sección se debe aplicar la teoría de la torsión correspondiente.

GJ/L -GJ/L

ϕJX=1
ϕIX=1 -GJ/L
GJ/L

Figura 7.17 Rigidez a torsión del elemento de emparrillado plano.

• Columna 2: se impone un valor unitario al giro IY , como se muestra en la figura 7.18, en
la que se representa el elemento en su plano XLZL. Este problema corresponde al elemento
de viga plana en dos dimensiones.

• Columna 5: se impone un valor unitario a JY . Es similar al cálculo de la columna 2.

• Columna 3: se impone un desplazamiento unitario a IZ . Este problema corresponde al


elemento de viga plana en dos dimensiones (figura 7.18).

• Columna 6: se impone un desplazamiento unitario a JZ . Es similar a la columna 3.

6EIY/L2 2EIY/L 6EIY/L2 4EIY/L


1

6EIY/L2 1
4EIY/L 2EIY/L 6EIY/L2

6EIY/L2 12EIY/L3 6EIY/L2


12EIY/L3
12EIY/L3 12EIY/L3
1 1
6EIY/L2
6EIY/L2

Figura 7.18 Rigidez a flexión del elemento de emparrillado plano.

257
Rigidez de los elementos estructurales

La ecuación de equilibrio en coordenadas locales se obtiene agrupando las seis columnas:


 GJ GL 
 0 0  0 0 
 L L 
 
 4EI y 6EI y 2EI y 6EI y 
 M IXL   0  0   
 
   L L2 L L2   IX 
 M  12EI y   IY 
 IYL   0 
6EI y 12EI y
0 
6EI y
  
 PIZ    
    L2 L3 L2 L3   IZ  (7.71)
 MJXL   GJ GJ   JX 
    0 0 0 0  
 MJYL   L L   JY
 
   2EI y 6EI y 4EI y 6EI y    
 PJZ   0  0   JZ 
 L L 2 L L2 

 6EI y 12EI y 6EI y 12EI y 
 0  0 
 L2 L3 L2 L3 

P  KL  (7.72)

Se observa que la torsión está desacoplada de la flexión. Nótese la similitud con el elemento viga
plana, sustituyendo el esfuerzo axial, cuya rigidez es EA/L, por el de torsión, cuya rigidez es GJ/L.

7.7.2 Matriz de rigidez en coordenadas generales


La transformación de las deformaciones de un nudo cualquiera I es (figura 7.19):
    cos  sin  0    


 IX      IX 
I  
 IY     sin  cos  0   IY 
  T I (7.73)

 
   
 

 IZ 

   0 0 1   
  IZ 
siendo 𝚫𝚫𝐼𝐼 el vector de deformaciones del nudo I en el sistema general:
T
I   IX IY IZ  (7.74)

θIX
ϕIY α XG

ϕIX Figura 7.19 Deformaciones locales y


α
XL generales del elemento de emparrillado
θIY δIZ=∆IZ plano.
YG

Se trata de la misma matriz que se emplea para la transformación de las deformaciones del
elemento viga plana, pero empleándola para proyectar los dos giros ϕ del sistema local al
general y manteniendo el valor del desplazamiento Z, que es el mismo en ambos sistemas.
Análogamente, la relación para las fuerzas es:
 M    
 IXL   cos  sin  0   M IX 
PI   M IYL     sin  cos  0   M IY   TFI (7.75)
   
 PIZ   0 0 1   FIZ 
 

258
Rigidez de los elementos estructurales

Se observa que los momentos de flexión y torsión del sistema local se transforman en dos
momentos según los ejes generales X e Y, y que el esfuerzo cortante vertical es el mismo en
ambos sistemas.
Agrupando los dos nudos en un único vector se obtiene:
    T 0   I   P   T 0   FI 
   I        T2  P   I        T F (7.76)
 J   0 T   J   PJ   0 T   FJ  2
         
Sustituyendo estas expresiones en la ecuación de equilibrio en el sistema local se obtiene la
ecuación en el sistema general, que es (figura 7.20):

F  T2T KL T2   KG  (7.77)

 M IX   IX 


   
 M IY   IY 
 F   K KGIJ   IZ 
 IZ   
  
GII
     (7.78)
 MJX   KGJI KGJJ   JX 
  
 MJY   JY 
   
 FJZ   JZ 
La matriz de rigidez de este elemento en el sistema general es:
 GJc 2 4EIs 2 GJsc 4EIsc 6EIs 2 GJc 2 2EIs 2 GJsc 2EIsc 6EIs 
       
 L L L L L 2 L L L L L2 

 GJsc 4EIsc GJs 2
4EIc 2 6EIc GJsc 2EIsc GJs 2
2EIc 2 6EIc 
        
 L L L L L2 L L L L L2 

 6EIs 2 6EIc 12EI 6EIs 6EIc 12EI 
     
 L2 L2 L3 L2 L2 L3 
KG   (7.79)
 GJc 2 2EIs 2 GJsc 2EIsc 6EIs GJc 2 4EIs 2 GJsc 4EIsc 6EIs 
       
 L L L L L2 L L L L L2 
 2 
 GJsc 2 EIsc GJs 2EIc 2 6EIc GJsc 4EIsc GJs 2
4EIc 2 6EIc 
       
 L L L L L2 L L L L L2 
 6EIs 2
6EIc 12EI 6EIs 6EIc 12EI 
   
 
 L2 L2 L3 L2 L2 L3 

Para simplificar se ha empleado: 𝑐𝑐 = cos 𝛼𝛼 , 𝑠𝑠 = sin 𝛼𝛼 , 𝐼𝐼 = 𝐼𝐼𝑦𝑦 .

XG XG
θIY θIX MIY MIX
∆IZ FIZ MJX
θJX
YG
θJY MJY
∆JZ FJZ
Figura 7.20 Fuerzas y deformaciones del elemento de emparrillado plano en el sistema general.

259
Rigidez de los elementos estructurales

7.8 VIGA ESPACIAL


Se trata de una pieza prismática recta, situada en una posición arbitraria en el espacio. Al
elemento se asocia un sistema de ejes local (figura 7.21) de la siguiente forma:
• El eje XL está dirigido según el eje de la viga, coincidiendo con su centro de gravedad. El
origen de este eje está en el nudo I del elemento.
• Los ejes YL, ZL son perpendiculares al XL, y deben ser los principales de inercia de la sección
recta de la viga.

XL

YL

I
ZL

Figura 7.21 Viga espacial.


Los grados de libertad de cada nudo, en coordenadas locales, son tres desplazamientos y tres
giros (figura 7.22):
T
I   IX IY IZ IX IY IZ 
T
J   JX JY JZ JX JY JZ  (7.80)

De la misma forma los seis esfuerzos (tres fuerzas y tres momentos) en cada nudo son:
T
PI   PIX PIY PIZ M IXL M IYL M IZL 

T
PJ   PJX PJY PJZ MJXL MJYL MJZL  (7.81)

Por lo tanto, el elemento tiene posibilidad de absorber los siguientes esfuerzos:

• Esfuerzos axiales PIX PJX , estando la rigidez axial relacionada con el área A de la viga.

• Momentos torsores M IXL MJXL . La rigidez a la torsión está relacionada con el producto GJ,
siendo G el módulo de elasticidad en cortadura y J la rigidez a torsión equivalente de la
sección. Para secciones circulares J es su momento polar de inercia respecto a XL.
• Momentos flectores y esfuerzos cortantes asociados a la flexión en el plano XLYL:
M IZL MJZL PIY PJY . La rigidez a esta flexión está controlada por el producto EI z .

• Momentos flectores y esfuerzos cortantes asociados a la flexión en el plano XLZL:


M IYL MJYL PIZ PJZ . La rigidez a esta flexión depende del producto EI y .

260
Rigidez de los elementos estructurales

Todos los elementos estudiados anteriormente son en realidad casos particulares de éste, en
los que debido a su particular situación geométrica y estado de cargas, sólo aparecen algunos
de los esfuerzos y deformaciones anteriores.

δJY ϕJY
δJX

ϕJX
δJZ ϕJZ

δIY ϕIY
ZG

ϕIZ δIX
δIZ ϕIX XG YG

PJY MJYL P
JX

MJXL
PJZ MJZL

PIY MIYL

MIZL PIX
PIZ MIXL

Figura 7.22 Fuerzas y deformaciones en el sistema local de la viga espacial.

7.8.1 Matriz de rigidez en el sistema local


La matriz de rigidez es de tamaño 12x12 y se puede obtener por el método del desplazamiento
unitario, descomponiendo el análisis en los doce casos siguientes:
• Dos deformaciones axiales.
• Dos giros a torsión alrededor el eje XL.
• Dos giros según ZL y dos desplazamientos según YL, para la flexión en el plano XLYL.
• Dos giros según YL y dos desplazamientos según ZL, para la flexión en el plano XLZL.
Todos estos casos han sido resueltos en el estudio de los elementos anteriores. La ecuación de
equilibrio en coordenadas locales se obtiene agrupando los distintos coeficientes de rigidez
según los grados de libertad correspondientes, y se puede separar para las magnitudes de cada
nudo en la forma siguiente:

261
Rigidez de los elementos estructurales

 PIX 
     IX 


 
   

 PIY  
   

    IY 


 PIZ     

 
    IZ 

 M IXL   KLII KLIJ   


 
   
 
IX

 
  
 

 M IYL   
  IY 

 
   

 M 
IZL     IZ 

    
 (7.82)

 PJX      
     JX 


 PJY      

 
    JY 

 PJZ     JZ 


 
   

 M 
  KLJI KLJJ   

 JXL     JX 


    
 MJYL     JY 


 
    


 M 
   
 

 JZL   JZ 

Las cuatro submatrices que intervienen son de tamaño 6x6 y se muestran en las ecuaciones
(7.83) a (7.85).
 EA 
 0 0 0 0 0 
 L 
 
 12EI z 6EI z 
 0 0 0 0 
 3 
 L L2 
 12EI y 6EI y 
  
 0 0
L3
0
L2
0 
KLII   (7.83)
 GJ 
 0 0 0 0 0 
 L 
 
 6EI y 4EI y 
 0 0  0 0 
 L2 L 
 
 6EI z 4EI z 
 0 0 0 0 
 L 2 L 

 EA 
 0 0 0 0 0 
 L 
 
 12EI z 6EI z 
 0 0 0 0 
 
 L3 L2 
 12EI y 6EI y 
 0 0 0 0 
 L3 L2
KLJJ   (7.84)
 GJ 
 0 0 0 0 0 
 L
 
 6EI y 4EI y 
 0 0 0 0 
 L 2 L 
 
 6EI z 4EI z 
 0  0 0 0 
 L2 L 

262
Rigidez de los elementos estructurales

 
  EA 0 0 0 0 0 
 L 
 
 12EI z 6EI z 
 0  0 0 0 
 
 L3 L2 
 12EI y 6EI y 
 0 0  0  0 
 L3 L2 
KLIJ  KTLJI   (7.85)
 GJ 
 0 0 0  0 0 
 L 
 
 6EI y 2EI y 
 0 0 0 0 
 L 2 L 
 
 6EI z 2EI z 
 0  0 0 0 
 L 2 L 

La matriz de rigidez del elemento que se obtiene muestra que:


• El esfuerzo axial está desacoplado de los restantes esfuerzos, apareciendo los mismos
términos que para una barra de celosía espacial.
• Los momentos de torsión están desacoplados de los demás esfuerzos, apareciendo los
mismos términos que para un emparrillado plano.
• Los términos debidos a la flexión corresponden a la flexión en dos planos ortogonales XLYL y
XLZL, con términos similares a los del elemento viga plana. Ambas flexiones están
desacopladas entre sí y de los restantes efectos.

7.8.2 Matriz de cambio de coordenadas


La matriz de cambio de coordenadas entre los sistemas general y local corresponde a la matriz
de rotación entre dos sistemas de ejes en el espacio, que contiene a los nueve cosenos directores
de los ejes, y depende de sólo tres parámetros independientes.
De entre los muchos métodos existentes para definir la posición relativa de dos sistemas de ejes,
en la práctica del análisis estructural se utilizan con frecuencia dos: el empleo de tres rotaciones
sucesivas, y el método del punto auxiliar.

Empleo de tres rotaciones sucesivas


Este método consiste en pasar del sistema general XG, YG, ZG al sistema local a través de tres
rotaciones sucesivas alrededor de ejes apropiados. De entre todas las posibilidades de
rotaciones sucesivas, se emplearán rotaciones alrededor de los ejes Y, Z, X en ejes seguidores,
es decir rotando alrededor del eje ya girado.
Como punto de partida para este método se emplea el conocimiento de las coordenadas
generales de los nudos extremos del elemento, que permiten definir los cosenos directores
, ,  del eje XL. Su valor es:

  (xJ  x I ) / L   (yJ  yI ) / L   (zJ  z I ) / L (7.86)

siendo 𝐿𝐿 la longitud del elemento.


Con esto se han definido tres de los nueve cosenos directores, pero sólo se han empleado dos
parámetros independientes, pues de entre , ,  sólo hay dos independientes, ya que
satisfacen la ecuación de normalización entre sí. Es necesario por lo tanto incluir un parámetro

263
Rigidez de los elementos estructurales

más para definir perfectamente el sistema local. Para definir este tercer parámetro se efectúan
tres rotaciones que transforman el sistema general en el sistema local.
• Rotación 𝛼𝛼 : se gira el sistema general un ángulo 𝛼𝛼 respecto al eje YG, de tal manera que el
eje XG vaya a parar a una nueva posición Xα que sea la proyección de la barra sobre el plano
XGZG, como se indica en la figura 7.23. Con esto se genera un sistema de ejes girado XαYαZα,
tal que la barra queda contenida en el plano XαYα.
Esta rotación alrededor del eje YG se define mediante la matriz:
 cos  0 sin  
 
T   0 1 0  (7.87)
  sin  0 cos  
 

que permite pasar un vector V cualquiera del sistema global al sistema 𝛼𝛼:

V  T VG (7.88)

El valor del ángulo 𝛼𝛼 puede determinarse de manera sencilla, en función de los cosenos
directores del eje XL, mediante las expresiones:

sin    /  2   2 cos    /  2   2 (7.89)

YG=Ya J Yβ YG J X L=Xβ
β

XG β XG
I
α Zα=Zβ
Zα α

α Xα
ZG ZG

Figura 7.23 Rotaciones α y β del sistema general.


• Rotación 𝛽𝛽: se gira el sistema 𝛼𝛼 anterior, un ángulo 𝛽𝛽 alrededor del eje Zα, para generar
otro sistema Xβ,Yβ,Zβ, que tiene:
El eje Xβ coincidente con la barra.
El eje Zβ, sigue siendo el mismo eje Zα, y está situado en el plano XG ZG.
Los ejes Xα, Xβ=XL, Yα=YG, Yβ, e YL se hallan en el mismo plano.
Esta rotación alrededor del eje Zα se muestra en la figura 7.23 y se expresa mediante la matriz:
 cos  sin  0 
 
T    sin  cos  0  (7.90)
 0 0 1 
 
que permite pasar del sistema 𝛼𝛼 al 𝛽𝛽:

V  T V  T T VG (7.91)

264
Rigidez de los elementos estructurales

El valor del ángulo 𝛽𝛽 en función de los cosenos directores del eje XL es:

sin    cos   2   2 (7.92)

Con esta segunda rotación los ejes Yβ, YL, Zβ, y ZL están en un mismo plano, que es perpendicular
al eje de la viga (figura 7.24).
• Rotación 𝜓𝜓: finalmente para llegar al sistema de ejes local se efectúa una última rotación,
de valor 𝜓𝜓, alrededor del eje XL, hasta hacer coincidir el eje Yβ con el YL. Con ello también
coincidirá el Zβ con el ZL. La matriz de esta última transformación es:
1 0 0 

T   0 cos  sin   (7.93)
 0  sin  cos  
 

El ángulo 𝜓𝜓 no puede expresarse en función de los cosenos directores del eje XL, y es en realidad
el tercer parámetro que falta para definir la orientación del sistema local respecto del general
(figura 7.24).

Yβ YG
XL=Xβ
YL ψ
ψ β YL Yβ
ψ

β XG

Zα=Zβ α
ψ
ψ Xα
ZG ZL
ZL

Figura 7.24 Rotación ψ para definir el sistema local de la viga.


Tras la aplicación de estas tres rotaciones, la relación entre un vector V expresado en los
sistemas local y general es:

VL  T V  T T T VG (7.94)

Por lo tanto, la matriz de rotación entre los sistemas global y local es:
 
    
 
  cos    sin   cos    sin  
T  T T T   D cos   (7.95)
 D D 
  sin    cos   sin    cos  
 D sin  
 D D 

siendo: D 2  2   2 (7.96)

En esta matriz intervienen los tres cosenos directores del eje de la viga , ,  , de los cuales dos
son independientes, y el ángulo 𝜓𝜓, es decir un total de tres parámetros independientes.
El ángulo 𝜓𝜓 se ha definido como el ángulo que forman los ejes Yβ e YL, (o bien el Zβ y el ZL), medido
en sentido antihorario, cuando se mira a la viga en el sentido negativo del eje XL (del nudo J al

265
Rigidez de los elementos estructurales

I). Con esta regla siempre puede calcularse el valor de 𝜓𝜓 si se conoce la posición de los ejes
principales de la sección.

Método del punto auxiliar


Este método, muy empleado en la práctica, consiste en utilizar los siguientes parámetros para
definir la orientación del sistema local (figura 7.25):
• Los tres cosenos directores del eje XL.
• Un punto auxiliar P, situado obligatoriamente en el plano XLYL y fuera del eje XL, cuyas
coordenadas, medidas en el sistema general y relativas al nudo I, son:
T
VPG   x PG yPG z PG  (7.97)

Yβ YG XL=Xβ
β
ψ ψ YL Yβ
YL P
P
ψ

β XG

α Zβ
Zα=Zβ
ψ XL

ψ ZL
ZG

ZL

Figura 7.25 Punto auxiliar para definir el sistema local de la viga espacial.
Estas coordenadas se pueden transformar al sistema 𝛽𝛽 mediante la aplicación de las rotaciones
𝛼𝛼 y 𝛽𝛽 (ecuación (7.91)):

VP   T T VPG (7.98)

donde las matrices T T dependen de , ,  pero no del ángulo 𝜓𝜓. Se obtienen así las
coordenadas de P respecto al sistema β, cuyo valor es:

x P   x PG  yPG   z PG

  x PG   z PG
yP     D yPG  (7.99)
D D
 x PG z PG
zP    
D D
Finalmente, el valor de 𝜓𝜓 viene dado por (figura 7.25):

zP 
tan   (7.100)
yP 

Una vez conocido 𝜓𝜓, la matriz T se obtiene de la expresión (7.95).

266
Rigidez de los elementos estructurales

7.8.3 Elementos orientados según el eje Y


Si un elemento está dirigido según el eje YG, los cosenos directores de su eje XL son 𝜆𝜆 = 0, 𝜇𝜇 =
1, 𝜈𝜈 = 0. De esta manera la variable D definida en (7.96) es nula, y no se puede calcular la matriz
de rotación T. En términos geométricos, al estar la viga según YG, hay una indeterminación para
definir la rotación α, y por lo tanto hay entera libertad para elegir el origen del ángulo 𝜓𝜓, como
se muestra en la figura 7.26.

XL=YG=Xβ

β=90
ZL

ψ XG
ZG
YL

Figura 7.26 Viga espacial según el eje Y.

En este caso lo que se hace es no efectuar la rotación 𝛼𝛼, es decir emplear T  I , con lo que el
ángulo 𝛽𝛽 vale 90º o 270º en función de que la barra esté orientada según el YG positivo o
negativo. Esto equivale a decir que el eje Yβ está orientado según -XG para una barra que está
orientada según +YG, o que Yβ está orientado según +XG para una barra situada según -YG. La
matriz T obtenida en ambos casos es:
 0  0 

T    cos  0 sin   (7.101)
  sin  0 cos  
 

El coseno director 𝜇𝜇 vale +1 o -1 en función del sentido de orientación de la barra.


Para este tipo de elementos orientados según el eje YG, se puede utilizar asimismo el método
del punto auxiliar P. Este punto P se toma en cualquier posición del plano XLYL, salvo en el propio
XL, y sus coordenadas en el sistema β son:

x P    yPG yP    x PG z P   z PG (7.102)

El valor del ángulo 𝜓𝜓 es:

zP  z PG
tan    (7.103)
yP   x PG

7.8.4 Matriz de rigidez en coordenadas generales


Las deformaciones de los nudos en el sistema general son (figura 7.27.a):
T
I   IX IY IZ IX IY IZ 
T
J   JX JY JZ JX JY JZ  (7.104)

267
Rigidez de los elementos estructurales

Al haber en cada nudo seis deformaciones, la rotación de las mismas al sistema general requiere
emplear dos veces la matriz de rotación. Agrupando las expresiones para los dos nudos se
obtiene:
T 
 

  
   I 

 
I
  
T 



  T4  (7.105)
 
 J 
  

T  J




 
T
 
donde la matriz T4 permite girar los doce grados de libertad del elemento. Las seis fuerzas para
cada nudo, en el sistema general, son (figura 7.27.b):
T
FI   FIX FIY FIZ M IX M IY M IZ 
T
FJ   FJX FJY FJZ MJX MJY MJZ  (7.106)

Estas fuerzas se proyectan de la misma forma que las deformaciones:


T 
 
  
 PI  T  FI 

 
P       
  T4 F (7.107)
 P   

 J 
T  F
 J



 
T
 

∆JY θJY FJY MJY


θJZ MJZ
∆JX FJX
∆JZ FJZ
θJX MJX

θIY MIY

∆IY FIY

∆IZ ∆IX FIZ FIX

θIZ θIX a) MIZ MIX b)


Figura 7.27 Fuerzas y deformaciones de la viga espacial en el sistema general.
La ecuación de equilibrio proyectada sobre el sistema general es:

F  KG  (7.108)

KG  T4T KL T4 (7.109)

La matriz de rigidez en coordenadas generales está formada nuevamente por cuatro


submatrices de tamaño 6x6, que son la proyección al sistema general de cada una de las
matrices correspondientes en el sistema local:

 FI   KGII
   KGIJ    
   I  (7.110)
 FJ  K KGJJ   
   GJI   J 

268
Rigidez de los elementos estructurales

KGij  T2T KLij T2 (7.111)

La matriz T2 es la agrupación diagonal de dos matrices T, que permite transformar las seis fuerzas
y momentos (o los seis desplazamientos y giros) de un solo nudo.

7.9 VIGA PLANA ARTICULADA EMPOTRADA


En este elemento existe una articulación en el nudo I, y por lo tanto no puede absorber momento
flector en él. Al imponer la condición de momento nulo 𝑀𝑀𝐼𝐼 = 0, se debe prescindir de un grado
de libertad, que es precisamente el giro en el nudo I.
Para obtener la ecuación de equilibrio de este elemento se parte de la del elemento viga plana,
que tiene dos giros y dos momentos flectores en sus extremos (ecuación (7.55)). En ella, la fila
3 corresponde a la ecuación de equilibrio del momento en el nudo I, que ahora es cero:

6EI 4EI 6EI 2EI


MI  IY  I  JY   0 (7.112)
2
L L L2 L J

De esta ecuación se despeja el giro I en función de los demás grados de libertad:

3 
I  (JY  IY )  J (7.113)
2L 2

θI θJ
δJY
δIY

Figura 7.28 Deformación de la viga articulada – empotrada.


El hecho de haber introducido la condición de momento nulo permite determinar el valor del
giro del nudo I en función de las otras tres deformaciones de la viga. El valor de este giro se
sustituye de nuevo en la ecuación de equilibrio inicial, con lo que se obtiene la ecuación del
nuevo elemento, que ya incluye el hecho de que 𝑀𝑀𝐼𝐼 = 0. Esta ecuación de equilibrio es:
 EA EA 
 0 0  0 0 
 L L 
 
  3EI 3EI 3EI 

 PIX 

  0 0 0   IX 


   L3 L 3
L2  

 PIY 
  
  IY 


   0  

 MI 
  0 0 0 0 0  I 

 
     (7.114)
 PJX  EA EA  JX



 
  0 0 0 0  

  
PJY   L L  

   JY 

  3EI 3EI 3EI  

 M   0  0 0    
 J  
 J 

 L3 L3 L2 
 3EI 3EI 3EI 
 0 0 0  
 
 L2 L2 L 

P  KL  (7.115)

269
Rigidez de los elementos estructurales

Se observa que la fila 3 y la columna 3, correspondientes al giro en el nudo I, son nulas, lo cual
quiere decir que:
• El momento en el nudo I es siempre cero, para cualquier valor de los otros cinco grados de
libertad.
• El valor del giro 𝜃𝜃𝐼𝐼 en el nudo I no afecta a las fuerzas en los extremos del elemento.

δJY θJ XL
PJY MJ

PJX
δJX
YL

δIY PIY
MI=0

δIX PIX

Figura 7.29 Fuerzas y deformaciones de la viga articulada – empotrada.


Con el proceso anterior ha desaparecido el giro 𝜃𝜃𝐼𝐼 de entre los grados de libertad del elemento,
que ahora pasa a tener cinco en lugar de los seis iniciales. Sin embargo, es habitual mantener el
giro 𝜃𝜃𝐼𝐼 en el vector de los grados de libertad del elemento, aunque realmente no intervenga en
su ecuación de equilibrio, para simplificar la rotación al sistema general, como los restantes
elementos.

7.9.1 Matriz de rigidez en el sistema general


La ecuación de equilibrio en el sistema general se obtiene por rotación de la ecuación (7.114)
obtenida en el sistema local. Para ello se emplea la misma matriz de transformación de
coordenadas empleada para el elemento viga plana (ecuación (7.58)). Los grados de libertad en
el sistema general se muestran en la figura 7.30.

∆JY
θJ

J ∆JX

∆IY
α
I ∆IX
Figura 7.30 Grados de libertad de la viga articulada – empotrada en el sistema general.
Efectuando el mismo proceso que para los elementos anteriores, se obtiene la ecuación de
equilibrio en el sistema general y la matriz de rigidez correspondiente en dicho sistema:

F  KG  KG  T2T KL T2 (7.116)

270
Rigidez de los elementos estructurales

La matriz de rigidez del elemento en el sistema general es:


 Ac 2 3Is 2 Asc 3Isc 0 Ac 2 3Is 2 Asc 3Isc 3Is 
        
 L L3 L L3 L L3 L L3 L2 

 Asc 3Isc As 2
3Ic 2 0 Asc 3Isc As 2 3Ic 2 3Ic 
       
 L L3 L L3 L L3 L L3 L2 
 
 0 0 0 0 0 0 
 
KG  E   (7.117)
2 2
  Ac  3Is  Asc  3Isc 0 Ac 2 3Is 2 Asc 3Isc 3 
Is
   
 L L3 L L3 L L3 L L3 L2 
 Asc 3Isc As 2
3Ic 2 0 Asc 3Isc As 2 3Ic 2 3Ic 
       
 L L3 L L L3 L2 
 L3 L L3
 3Is 3Ic 0 3Is 3Ic 3I 
   
 L2
L2 L2 L2 L 

Se ha empleado 𝑐𝑐 = cos 𝛼𝛼 𝑠𝑠 = sin 𝛼𝛼. Lógicamente, también en esta matriz la fila y la columna
3 correspondientes al giro eliminado son nulas.

Viga horizontal
En este caso (figura 7.31) la ecuación de equilibrio en el sistema general es la misma que en el
sistema local.
 EA EA 
 0 0  0 0 
 L L 
 
   3EI 3EI 3EI 
 FIX   0 0 0    IX 
 F   L3
L 3
L2   
  IY
 M   0
IY
 
 I   
0 0 0 0 0   I 
 (7.118)
   JX
 FJX    EA 0 0
EA
0 0 

 F   L L    

 JY     JY
   3EI 3EI 3EI    
 MJ   0  0 0    J 
 L 3
L3
L2 
 3EI 3EI 3EI 
 0 0 0  
 
 L2 L2 L 

Viga vertical
En este caso α=90º (figura 7.32) y la ecuación de equilibrio queda:
 3EI 3EI 3EI 
 0 0  0  
 L3 L3 L2 

 FIX   0 EA EA 
  0 0  0   IX 
 F   L L   

  IY
 IY   0  
 
 M I   0 0 0 0 0   
      I  (7.119)

 FJX    3EI 0 0
3EI
0
3EI  JX



 F   L3 L3 L2   JY 


JY 
  EA EA    
 J   0
M  0 0 0   J 
 L L 
 3EI 3EI 3EI 
 0 0 0
 L 
 L2 L2

271
Rigidez de los elementos estructurales

∆JY J
∆JX
θJ
∆IY ∆JY
θJ

I ∆IX J ∆JX
∆IY

∆IX
I
Figura 7.32 Viga articulada – empotrada
Figura 7.31 Viga articulada – empotrada horizontal.
vertical.

7.10 VIGA PLANA EMPOTRADA ARTICULADA


En este elemento existe una articulación en el nudo J, y por lo tanto se cumple que 𝑀𝑀𝐽𝐽 = 0. Al
imponer esta condición de momento nulo se debe prescindir de un grado de libertad, que es el
giro en el nudo J. El proceso para obtener la ecuación de equilibrio de este elemento sigue los
mismos pasos que para el elemento anterior.
Se parte de la ecuación de equilibrio del elemento viga plana, que dos tiene giros y absorbe
momento flector en sus dos extremos (ecuación (7.55)). En ella la fila 6 corresponde a la
ecuación de equilibrio del momento en el nudo J, que ahora es cero:

6EI 2EI 6EI 4EI


MJ  IY  I  JY   0 (7.120)
L2 L L2 L J
De esta ecuación se despeja el giro 𝜃𝜃𝐽𝐽 en función de los demás:

3 
J  (JY  IY )  I (7.121)
2L 2

θJ
θI δJY
δIY

Figura 7.33 Deformación de la viga empotrada – articulada.


El haber introducido la condición de momento nulo ha permitido determinar el valor del giro del
nudo J en función de las otras tres deformaciones de la viga. El valor de este giro se sustituye de
nuevo en la ecuación de equilibrio inicial, con lo que se obtiene la ecuación del nuevo elemento,
que ya incluye el hecho de que 𝑀𝑀𝐽𝐽 = 0, y es:

272
Rigidez de los elementos estructurales

 EA EA 
 0 0  0 0 
 
 L L 
 3EI 3EI 3EI 
 PIX   0 0  0   IX 
   L 3 2
L L3   
 PIY   3EI 3EI 3EI   IY 
 M   0 0  0   
 I      I 
L2 L L2  (7.122)
 PJX   EA EA   JX 
   0 0 0 0   
 PJY   L L 
  JY 
   3EI 3EI 3EI    
 MJ   0   0 0   J 
 L 3
L 2
L3 
 
 0 0 0 0 0 0 
 
 

La fila y la columna 6, correspondientes al giro en el nudo J son nulas: esto quiere decir que el
momento en el nudo J es siempre cero, para cualquier valor de los otros cinco grados de libertad,
y que el giro 𝜃𝜃𝐽𝐽 en el nudo J no afecta a las fuerzas en los extremos del elemento.
Con este proceso ha desaparecido el giro 𝜃𝜃𝐽𝐽 de entre los grados de libertad del elemento, que
ahora pasa a tener cinco en lugar de los seis iniciales (figura 7.34). No obstante, se mantiene el
giro 𝜃𝜃𝐽𝐽 entre el vector de grados de libertad, aunque realmente no intervenga en su ecuación
de equilibrio, para simplificar la rotación al sistema general, como los restantes elementos.

δJY XL
PJY MJ=0

PJX
δJX
YL

δIY θ MI
I PIY
δIX PIX

Figura 7.34 Fuerzas y deformaciones de la viga empotrada – articulada.

7.10.1 Matriz de rigidez en el sistema general


La ecuación de equilibrio en el sistema general se obtiene por rotación de la ecuación obtenida
en el sistema local, utilizando la matriz de transformación de coordenadas empleada para el
elemento viga plana, definida por la ecuación (7.58). Efectuando el mismo proceso que para
dicho elemento, se obtiene la ecuación de equilibrio en el sistema general:

F  KG  KG  T2T KL T2 (7.123)

∆JY

J ∆JX

∆IY θI
α
I ∆IX
Figura 7.35 Grados de libertad de la viga empotrada – articulada en el sistema general.

273
Rigidez de los elementos estructurales

La matriz de rigidez del elemento en el sistema general es:


 Ac 2 3Is 2 Asc 3Isc 3Is Ac 2 3Is 2 Asc 3Isc 
        0
 L L3 L L3
L 2 L L 3 L L3 
 
 Asc 3Isc As 2
3Ic 2
3Ic Asc 3Isc As 2
3Ic 2 
       0
 L L3 L L3 L2 L L3 L L3 
 
 3Is 3Ic 3I 3Is 3Ic 
   0

KG  E  L2
L 2 L L 2
L2  (7.124)
2 2 2 2 
  Ac  3Is  Asc  3Isc 3Is Ac

3Is Asc

3Isc
0 
 3 3 2 3
 L L L L L L L L L3 
 Asc 3Isc As 2
3Ic 2
3Ic Asc 3Isc As 2
3Ic 2 
       0 
 L
 L3 L L3 L2 L L3 L L3 
 
 0 0 0 0 0 0
 

Nuevamente, la fila y columna 6 correspondientes al giro eliminado son nulas.

Viga horizontal (figura 7.36)


La ecuación de equilibrio en el sistema general es la misma que en el sistema local.
 EA EA 
 0 0  0 0 
 L L 
 
 3EI 3EI 3EI 
 FIX   0 0  0   IX 

   L 3
L 2
L3   
F    IY
 IY   0 3EI 3EI 3EI  
 M I   0  0   I 
  L2 L L2  (7.125)
 FJX   EA EA   JX 

   0 0 0 0  
F   L L   
 JY     JY 
 MJ   0 3EI 3EI 3EI    
    0 0   J 
 L 3
L 2
L3 
 
 0 0 0 0 0 0 
 
 

∆JY J
∆JX

∆IY ∆JY
θI
∆IY
I ∆IX J ∆JX θI
∆IX
I

Figura 7.36 Viga empotrada – articulada Figura 7.37 Viga empotrada – articulada
horizontal. vertical.

Viga vertical
En este caso α=90º (figura 7.37) y la ecuación de equilibrio queda:

274
Rigidez de los elementos estructurales

 3EI 3EI 3EI 


 0 0 0 
 L3 L2
L 3 
 
 EA EA 
 FIX   0 0 0  0   IX 
   L L   
F    IY
 IY   3EI 3EI 3EI  
 M I   2 0 0 0   I 
 L2
L
 L 
  JX
(7.126)
 FJX   3EI 3EI 3EI 
 0 0 0   
 F   L3 L2 L3 
 JY     JY 
 MJ   0 
EA
0 0
EA
0
  
  J 
  
 L L 
 
 0 0 0 0 0 0 
 
 

7.11 ELEMENTOS ESPACIALES CON ARTICULACIONES


El elemento viga espacial permite múltiples posibilidades de inclusión de articulaciones en sus
nudos extremos: la figura 7.38 muestra algunos ejemplos. Es posible incluso eliminar varios
grados de libertad (p.e. el giro según ZL en el nudo I y el giro según YL en el nudo J). En todos los
casos la matriz de rigidez correspondiente se obtiene siguiendo la misma técnica que para los
elementos planos.
Un método más sistemático y general para eliminar varios grados de libertad de un elemento es
la técnica de condensación de grados de libertad, que se explica en el capítulo 12.

YL YL
MIZ=0 MJY=0
MIZ=0
XL XL

ZL ZL

YL
YL MJX=0 MJX=MJY=MJZ=0
XL XL
ZL ZL

Figura 7.38 Vigas espaciales con articulaciones.

7.12 MUELLES DE ESFUERZO AXIAL


Los muelles de esfuerzo axial se comportan exactamente igual que los elementos de celosía
biarticulados: sólo pueden absorber fuerza axial y sólo la deformación axial es significativa. El
comportamiento del muelle viene caracterizado por su rigidez K, que corresponde al factor EA/L
de las barras biarticuladas.
Se adopta un sistema de ejes local tal que el eje XL está en la dirección del muelle (figura 7.39).
La ecuación constitutiva del muelle es:

PIX  K (IX  JX ) PJX  K (JX  IX ) (7.127)

Agrupando estas dos ecuaciones, y añadiendo los grados de libertad en la dirección YL y las
fuerzas correspondientes, que no producen ningún efecto, se obtiene la ecuación de equilibrio
en el sistema local:

275
Rigidez de los elementos estructurales

 PIX
   K
 0 K 0   IX 


 
   

P
   0
 0 0 0  
 



IY 
   

IY 
 P  KL  (7.128)
    


PJX 
  K 0 K 0   JX
 

   0   
 PJY

   0


0 0
 JY
 

PJY δJY
PJX δJX

PIY δIY

δIX
PIX
Figura 7.39 Fuerzas y deformaciones locales en muelles a esfuerzo axial.
La matriz de rotación al sistema general es (figura 7.40):
 IX   cos  sin    IX 
       (7.129)
 IY    sin  cos    IY 
    

I  T I (7.130)

siendo I el vector de deformaciones del nudo I en el sistema general. Para la totalidad de las
deformaciones del muelle se puede poner:

 IX 
 
 IX 


 
 
 


  
 
  
 T 0   


 I   IY 
    IY 
  T2  (7.131)
  0 T 
 J 
  


 JX 

   


JX 


    

 JY 
 
  JY

 


donde T2 es una matriz ortogonal 4x4, obtenida agrupando dos veces la matriz T sobre la
diagonal. La misma relación se cumple para las fuerzas:

P  T2 F (7.132)

El vector F contiene todas las fuerzas sobre el muelle, referido al sistema de ejes general:

 FIX 


 

 
 FI  
 FIY 

F
  
 
 (7.133)

 FJ  
 FJX
  

  
 
 FJY

 

∆IY FIY
δIX PIX
δIY PIY
α α

∆IX FIX

Figura 7.40 Fuerzas y deformaciones locales y generales en el extremo de un muelle.

276
Rigidez de los elementos estructurales

La ecuación de equilibrio proyectada sobre el sistema de ejes general es (figura 7.41):

F  T2T KL T2   KG  (7.134)

 FIX 
   c2 sc c 2 sc  
 IX 
    

 
  2 2  
 


 FIY 
  sc s sc s   IY 

 K 2    (7.135)

 FJX

  c  sc c 2
sc  
 JX



 
   
  
 FJY 

 
  sc s 2 sc s 2  
 JY  
  

donde se ha definido la matriz de rigidez KG del muelle referida al sistema general y se han
empleado los dos cosenos directores del eje XL: c=cosα, s=sinα.

∆JY FJY
∆JX
FJX

∆IY FIY

∆IX FIX

Figura 7.41 Fuerzas y deformaciones generales en muelles a esfuerzo axial.

7.13 MUELLES AL GIRO


Los muelles al giro acoplan dos grados de libertad de rotación, aplicando sobre ellos dos
momentos iguales y de sentido contrario. Sólo transmiten este momento, y no afectan para
nada a la transmisión de fuerzas, ni a los grados de libertad de desplazamiento del nudo: las
barras unidas por el muelle al giro tienen los mismos desplazamientos y por lo tanto hay una
perfecta transmisión de fuerzas entre ellas. Únicamente los giros son distintos y el muelle aplica
un momento proporcional a su diferencia.
La materialización habitual de estos muelles es mediante un resorte de espiral plana, o una barra
de torsión de longitud despreciable, a fin de que las dos barras unidas por el muelle estén en
contacto, y haya transmisión de fuerzas. En ambos casos los vectores giro son coincidentes en
dirección. La figura 7.42 muestra la disposición típica.

M1
θ2 θ1

θ1 θ2

M2

Figura 7.42 Muelle al giro.


Para el caso de estructuras planas situadas en el plano XY, estos muelles acoplan los giros Z, y su
representación simplificada habitual, en el plano de la estructura, se muestra en la figura 7.43.

277
Rigidez de los elementos estructurales

M1 M2 θ1 θ2
Figura 7.43 Representación simplificada de un muelle al giro.
La ecuación constitutiva, sin considerar los esfuerzos de pretensión inicial, es:

M 1  K (1  2 ) M 2  K (2  1 ) (7.136)

La ecuación de equilibrio del muelle es:

 M 1   K K   1 


    (7.137)
 M 2   K K   2 
    
Nótese que esta ecuación acopla dos giros cualesquiera, con cualquier orientación espacial, por
lo que no es estrictamente necesario que ambos giros tengan la misma orientación. En todo
caso la materialización práctica de un muelle al giro que tenga sus dos giros extremos no
paralelos no es fácil.

7.14 ELEMENTOS DESCENTRADOS


En el cálculo de las propiedades de rigidez de los elementos se ha empleado hasta ahora un
sistema de ejes local cuyo eje XL pasa por el centro de gravedad de la sección de la viga, y se ha
supuesto que dicho eje XL pasa también por el punto que define el nudo. Dicho de otra forma,
el eje centroidal del elemento coincide con la línea que une los dos nudos de la estructura donde
se conecta el elemento. En esta situación las deformaciones del nudo coinciden con las que hay
en el extremo de la viga.
Sin embargo, son relativamente frecuentes en la práctica situaciones en las que eso no ocurre,
es decir que el eje centroidal XL del elemento no coincide con la línea que une los nudos donde
se conecta el elemento. Se dice en este caso que el elemento está descentrado con respecto a
la línea de los nudos.

Ejemplos
El descentramiento se produce con
frecuencia cuando los elementos unidos en el
nudo son de tamaño muy diferente, y por
necesidades constructivas se debe enrasar
una de sus caras, como en la figura.

En ocasiones, por motivos estéticos o


funcionales, se requiere precisamente que un
elemento esté descentrado con respecto al
nudo.

En esta situación existe una diferencia entre los puntos donde se calcula la rigidez del elemento,
que son sus extremos, y los puntos donde se debe ensamblar dicha rigidez con la de los restantes
elementos, que son los nudos de la estructura.

278
Rigidez de los elementos estructurales

Se denominan I, J a los puntos extremos del elemento (a fin de respetar la misma notación
empleada en todos los elementos ya desarrollados) y A, B a los dos nudos donde se conecta la
viga. La distancia entre los puntos I y A define el descentramiento del nudo I respecto al nudo A,
y la distancia entre J y B el descentramiento del nudo J, que puede ser distinto del anterior. Estos
descentramientos se cuantifican mediante dos vectores dI y dJ que definen la posición de los
extremos de la viga I, J respecto de los nudos A y B (figura 7.44).

XL
J
dJ

YL

I dI
ZL
A

Figura 7.44 Elemento descentrado.


La ecuación de equilibrio de cualquier elemento se puede expresar siempre en su sistema de
ejes locales como:
 PI   KLII KLIJ   I 
       (7.138)
 PJ   KLJI KLJJ   
     J 
donde el tamaño de los distintos vectores depende de la naturaleza del elemento. En principio
se supondrá un elemento general en el espacio con lo que la ecuación anterior es de tamaño
12x12 y los vectores de fuerzas y deformaciones en ambos extremos de la viga son de tamaño
6.

Traslación de fuerzas
Para el desarrollo que sigue resulta conveniente separar los vectores de esfuerzos en el extremo
del elemento en sus componentes de fuerza y momento. Así, para el nudo I:

 P 
PI   FI  (7.139)
 PMI 
 

siendo PFI el vector con las fuerzas que actúan sobre el nudo I del elemento, y PMI el vector
con los momentos que actúan sobre dicho nudo. Estas fuerzas y momentos se pueden trasladar
al nudo de la estructura (punto A) imponiendo el equilibrio estático del segmento AI, mediante
las ecuaciones (figura 7.45):

PFA  PFI  P
PMA  PMI  d (7.140)
I FI

En estas expresiones:

• PFA y PMA son las fuerzas y momentos aplicados sobre la barra, pero actuantes en A.

• dI es el vector que define la posición del punto I respecto al punto A, medido en el sistema
de ejes local a la barra (figura 7.45). Corresponde a la medida del descentramiento del punto
I de la barra respecto del nudo A.

279
Rigidez de los elementos estructurales

 x I 
 
dI   yI  (7.141)
 
 z I 

•  es la matriz antisimétrica asociada al producto vectorial por el vector d .


d I I

 0 z I yI 
 
  z
d 0 x I  (7.142)
I  I 
 y xI 0 
 I 

PFI
-PFI XL

I
PMA PMI
PFA -PMI
dI ZG

A
XG YG

Figura 7.45 Fuerzas en el nudo de un elemento descentrado.


Las expresiones (7.140) pueden agruparse en una única:

   I
PFA  0   PFI 

 
      
 (7.143)
 
 MA 

P
  I
 d I P
  MI



PA  TEI PI (7.144)

donde TEI es una matriz de traslación de esfuerzos (fuerzas y momentos) del punto I al nudo A
e 𝐈𝐈 es la matriz identidad 3x3. Si ambos puntos coinciden, esta matriz es la identidad. La relación
inversa es:
 PFI   I 0   PFA 
     (7.145)
 PMI  
 d I   PMA 
   I  
1
PI  TEI PA (7.146)

Traslación de deformaciones
Al igual que para las fuerzas, resulta conveniente separar los vectores de deformaciones de los
extremos de la barra en sus componentes de desplazamiento y giro. Así, para el nudo I:
 DI
 

I  
 
 (7.147)

  

 GI 

donde DI es el vector con los desplazamientos del nudo I del elemento y GI el vector con los
giros del nudo I del elemento. Estas deformaciones y giros se pueden trasladar al nudo A de la
estructura suponiendo que el segmento IA es infinitamente rígido, lo cual es admisible si el

280
Rigidez de los elementos estructurales

descentramiento no es excesivamente grande. Imponiendo la compatibilidad geométrica del


segmento IA se obtiene:

GA  GI DA  DI  GI (dI )  DI  d


 
I GI (7.148)

siendo:

• DA y GA los desplazamientos y giros del punto A.

•  la matriz antisimétrica asociada al producto vectorial por el vector  de rotaciones


GI GI
del nudo I.

•  la matriz antisimétrica asociada al producto vectorial por el vector d .


d I I

Las expresiones anteriores pueden agruparse en una única:


 DA   I d     
    I   DI
  (7.149)
 GA   0 I   GI 
    

A  TDI I (7.150)

donde TDI es la matriz de traslación de todas las deformaciones (desplazamientos y giros)


desde el punto I al nudo A. La expresión inversa de la anterior es:

 DI 
  I d   DA 
    
I
      (7.151)
 GI   0
 
I
  GA 
1
I  TDI A (7.152)

Las matrices de traslación de esfuerzos TE y deformaciones TD son una traspuesta de la otra:


1 T T 1
TEI  TDI TEI  TDI (7.153)

Para el nudo J existen relaciones análogas.

Ecuaciones de equilibrio referidas a los nudos de la estructura


Para obtener la ecuación de equilibrio de un elemento estructural descentrado, referida a los
nudos de la estructura, se parte de la ecuación de equilibrio del elemento en su sistema de
coordenadas local (7.138).
Sustituyendo en ella las ecuaciones de traslación de fuerzas (7.146) y deformaciones (7.152)
desde los extremos de la barra I, J a los nudos de la estructura A, B, se obtiene:


   TEI
PA  0  K KLIJ   T1 0   A 

       LII   DI   (7.154)
 P   K   0 T1    


 
 B   0 TEJ   LJI KLJJ   DJ  
 
B

Efectuando el producto se obtiene:

 PA   TEI KLII TDI


1 1  
TEI KLIJ TDJ 
  A 
   (7.155)
 PB   TEJ KLJI TDI
1 1   
TEJ KLJJ TDJ   B 
  

281
Rigidez de los elementos estructurales

Esta ecuación representa el equilibrio de la barra, pero trasladado a los nudos de la estructura
A, B y referido todavía al sistema de ejes local de la barra. Se observa que el descentramiento
de los elementos respecto de los nudos de la estructura implica un nuevo cambio de ejes en la
ecuación de equilibrio del elemento.
La ecuación (7.155) se somete a continuación al proceso de rotación al sistema de ejes general
de la estructura ya descrito, para su posterior ensamblaje con el resto de los elementos
estructurales.

Caso de estructuras planas


Si la estructura es plana la formulación se simplifica mucho. Para el caso de un pórtico plano,
cada nudo tiene dos desplazamientos X, Y y un giro Z, con lo que las matrices de traslación de
esfuerzos y deformaciones son:
 1 0 0  1 0 y 
  I 
TEI   0 1 0  TDI   0 1 x I 
 (7.156)
 y xI 1  0 0 1 
 I   

7.15 ELEMENTOS CURVOS PLANOS


Estos elementos se estudian bajo la suposición de que su radio de curvatura es muy grande
comparado con sus dimensiones transversales, al igual que se hace en el capítulo 6, por lo que
no es necesario emplear una teoría especial para piezas curvas. Con esta simplificación la energía
acumulada por un elemento de este tipo, cuando se le somete a un esfuerzo axial N y a un
momento flector M, y despreciando la energía asociada al esfuerzo cortante, es:

M 2 N 2
U   2
ds   2
ds (7.157)

donde   1 / EI es la flexibilidad a flexión y   1 / EA es la flexibilidad a esfuerzo axial.

Para el estudio del elemento se define un sistema de ejes local al mismo, cuyo origen está en el
nudo I y cuyo eje XL va del nudo I al nudo J. La directriz del elemento está definida por una
ecuación referida a este sistema de ejes local, del tipo 𝑦𝑦(𝑥𝑥), o bien de forma paramétrica como
𝑦𝑦(𝑡𝑡), 𝑥𝑥(𝑡𝑡), siendo 𝑡𝑡 algún parámetro.
Los grados de libertad del elemento en cada nudo son dos desplazamientos en el plano XY y un
giro según el eje Z (figura 7.46). De la misma forma los esfuerzos en los nudos son dos fuerzas y
un momento flector. Al ser el elemento curvo, ya no se identifican las fuerzas por separado como
el esfuerzo axial y el cortante.
 IX  
 PIX 

   
   

 P



 IY   IY 
 I   I  

 
 PI 
 
 M 
I 

   P   (7.158)
 J   JX  
 P   P 
    J   JX 
   

 P



 JY  

JY 

 J  
 M 

   J 

282
Rigidez de los elementos estructurales

YL YL

δIY δJY PIY


PJY
δIX XL δJX XL
PJX
PIX
θI θJ MI MJ

Figura 7.46 Fuerzas y deformaciones de un elemento curvo.


La matriz de rigidez en coordenadas locales para un elemento de este tipo se obtiene haciendo
uso de su significado físico: las columnas de la matriz de rigidez son las fuerzas que hay que hacer
sobre el elemento para imponer desplazamientos unitarios en cada uno de sus grados de
libertad. Al ser el elemento hiperestático de grado h=3 y curvo, el cálculo de estas fuerzas es
más complejo, y se emplea para ello el método de flexibilidad.

Columna 1

Se impone un valor unitario a IX , con lo que las fuerzas que aparecen según los distintos grados
de libertad son los coeficientes Ki1 que forman la primera columna de la matriz de rigidez.

K21 K51

δIX=1 K41
Figura 7.47 Cálculo de la columna 1 de la
K11 K61
K31 matriz de rigidez del arco.
Se eligen como incógnitas hiperestáticas las tres reacciones en el nudo I (𝐾𝐾11 , 𝐾𝐾21 , 𝐾𝐾31 ), con lo
que su cálculo proporciona directamente tres de los coeficientes de rigidez buscados. El
problema queda descompuesto en suma de cuatro casos: un caso 0 donde actúan las fuerzas
exteriores, y tres casos 1, 2 y 3 en los que se aplica un valor unitario a cada una de las incógnitas
hiperestáticas. En todos ellos el elemento queda reducido a un voladizo curvo, fijo en el nudo J,
como se muestra en la figura 7.48.

Caso 0 Caso 1 M1 N1
α

M 0=0
N 0=0
1

Caso 2 N2 Caso 3
M2 M3

1
1

Figura 7.48 Casos 0, 1, 2 y 3 para calcular la matriz de rigidez de un arco.

283
Rigidez de los elementos estructurales

• Caso 0. Los esfuerzos son nulos por no haber fuerzas exteriores aplicadas.

• Caso 1. Se aplica un valor unitario de K11 , y aparecen un esfuerzo axial N 1 , y un momento


flector M 1 , de valor:

M 1  y N 1   cos  (7.159)

• Caso 2. Se aplica un valor unitario a K12 y aparecen unos esfuerzos de valor:

M2  x N 2   sin  (7.160)

• Caso 3. Se aplica un valor unitario a K13 y aparecen unos esfuerzos de valor:

M 3  1 N3  0 (7.161)

Las ecuaciones de compatibilidad para cada una de las incógnitas son:

• Incógnita K11 . Empleando el segundo teorema de Castigliano se cumple que:

U
 IX  1 (7.162)
K11

Sustituyendo el valor de 𝑀𝑀 = 𝑀𝑀1 𝐾𝐾11 + 𝑀𝑀2 𝐾𝐾21 + 𝑀𝑀3 𝐾𝐾31 y de 𝑁𝑁 = 𝑁𝑁 1 𝐾𝐾11 + 𝑁𝑁 2 𝐾𝐾21 + 𝑁𝑁 3 𝐾𝐾31 en
la expresión de la energía 𝑈𝑈 y derivando respecto a 𝐾𝐾11 se obtiene:

K11   M 1M 1ds   N 1 N 1ds   K21   M 2M 1ds   N 2  N 1ds 


K 31   M 3M 1ds   N 3  N 1ds   1 (7.163)

donde las integrales están extendidas a toda la longitud de la pieza curva. Esta expresión se
puede poner de forma más compacta en la forma:

K11 f11  K 21 f12  K 31 f13  1 (7.164)

en la que se han definido los escalares:

fij   M i M jds   N i  N jds (7.165)

que son los coeficientes de flexibilidad del elemento para el nudo I, y forman su matriz de
flexibilidad en dicho nudo.

• Incógnita K 21 . De la misma forma, esta ecuación de compatibilidad se puede poner como:

K11 f21  K 21 f22  K 31 f23  0 (7.166)

• Incógnita K 31 . La ecuación resultante en este caso es:

K11 f31  K 21 f32  K 31 f33  0 (7.167)

Estas tres ecuaciones se pueden agrupar de forma matricial como:


 f13   K11   1 
 f11 f12
   
f
 21 f22 f23   K 21    0  (7.168)
f    0 
f32 f33   K 31 
 31    

284
Rigidez de los elementos estructurales

fII KI 1  U1 (7.169)

donde fII es la matriz de flexibilidad del elemento para el nudo I, cuyos términos están definidos
por (7.165), y KI 1 representa la primera columna de KII .

El vector U1 es todo él nulo, excepto su primer término, que vale 1. El sistema de ecuaciones
(7.169) proporciona los tres primeros términos de la primera columna de la matriz de rigidez.

Columna 2
Esta columna se calcula siguiendo el mismo procedimiento que la columna 1, pero ahora el valor
unitario de la deformación se aplica en la dirección Y del nudo I (figura 7.49).

K22 K52
δIY=1
K42 Figura 7.49 Cálculo de la columna
K12
K32 2 de la matriz de rigidez del arco.
K62

Se eligen también como incógnitas hiperestáticas los tres esfuerzos en el nudo I, que ahora son
los coeficientes de rigidez K12 , K 22 , K 32 asociados a la columna 2.

• Caso 0: no hay esfuerzos en él, por no haber fuerzas exteriores.


• Casos 1, 2 y 3: son iguales a los ya calculados para la columna 1.
Las ecuaciones de compatibilidad que se obtienen son muy semejantes a las de la columna 1.
De hecho, la matriz de coeficientes de las ecuaciones es la misma matriz fII anterior. La única
diferencia es que ahora la ecuación de compatibilidad que está igualada a 1 es la
correspondiente a la fuerza vertical K 22 , es decir:

f f12 f13   K12   0 


 11    
f
 21 f22 f23   K 22   1 (7.170)
f    
 31 f32 f33   K 32   0 
   

fII KI 2  U2 (7.171)

Por lo tanto, sin ningún esfuerzo extra se puede hallar la segunda columna.

Columna 3
Ahora se impone un giro unitario en el nudo I, manteniendo los desplazamientos nulos, y se
calculan las fuerzas necesarias para ello, que son los coeficientes de rigidez buscados.

K23
K53
K33
K43
θI=1 K13 Figura 7.50 Cálculo de la columna 3 de
K63 la matriz de rigidez del arco.

285
Rigidez de los elementos estructurales

El proceso de cálculo es igual que para las dos columnas anteriores, llegándose al sistema de
ecuaciones:
f f12 f13   K13   0 
 11    
f
 21 f22 f23   K 23   0 (7.172)
f    1 
 31 f32 f33   K 33   
 

fII KI 3  U3 (7.173)

Coeficientes de rigidez
Agrupando los tres sistemas de ecuaciones anteriores se obtiene la expresión matricial:
f f12 f13   K11 K12 K13  1 0 0
 11  
f f22 f32   K 21 K 22 K 23    0 1 0  (7.174)
 21
f f32 f33   K 31 K 32 K 33  0 0 1
 31    

que permite obtener la matriz de coeficientes de rigidez como inversa de la matriz de


coeficientes de flexibilidad:

KII  fII1 (7.175)

Términos restantes
Los tres últimos términos de cada columna se calculan fácilmente en base a las ecuaciones de
equilibrio del elemento, que se pueden deducir de las figuras 7.47, 7.49 y 7.50:

K 4 j  K1 j K 5 j  K 2 j K 6 j  K 3 j  K 2 j L  K1 j H (7.176)

siendo L la distancia entre los nudos I, J medida según el eje XL, y H la misma distancia medida
según el eje YL (con el sistema de ejes adoptado H=0). Estas expresiones se pueden poner de
forma matricial como:
K K 43   1 0   K11 K12 K13 
 41 K 42  0
K K 53    0 1 0   K 21 K 22 K 23  (7.177)
 51 K 52
K K 63   H L 1   K 31 K 32 K 33 
 61 K 62    

Columnas 4 a 6
Se calculan de modo semejante a las tres primeras, pero eligiendo como incógnitas
hiperestáticas a los esfuerzos en el nudo J.

7.16 INFLUENCIA DE LA ENERGÍA DE ESFUERZO CORTANTE


La deformación debida al esfuerzo cortante puede tenerse en cuenta en el método de rigidez, si
en la deducción de los coeficientes de rigidez se emplea una expresión de la energía elástica que
incluya la energía debida al esfuerzo cortante.
Admitiendo la hipótesis de Timoshenko según la cual las secciones rectas y perpendiculares a la
fibra neutra se mantienen rectas, pero no perpendiculares a ella, en el estado deformado (ver
apartado 4.10), la energía elástica acumulada en un elemento estructural prismático plano es:

286
Rigidez de los elementos estructurales

M 2 N 2 V 2
U   2
dx   2
dx 
2
dx (7.178)

donde   1 / EI es la flexibilidad correspondiente a la flexión,   1 / EA es la del esfuerzo


axial y   1 / GA ' es la correspondiente al esfuerzo cortante, siendo A ' el área equivalente a
cortadura de la sección.

7.16.1 Viga plana biempotrada


Los grados de libertad del elemento son los mismos que al estudiarlo sin energía de esfuerzo
cortante: dos desplazamientos en el plano XY y un giro según el eje Z. De la misma manera los
esfuerzos en los nudos son dos fuerzas y un momento flector. El giro Z corresponde al giro de la
sección recta material de la viga, y no a la pendiente de la deformada elástica, ya que ahora
ambos son diferentes.
 IX   PIX 
   
    P 
 IY   IY 
 I   I   PI   M I 
      
 P      
 (7.179)
 J   JX   PJ   PJX 
     
    P 
 JY   JY 
 J   MJ 
   
Los coeficientes de rigidez para este elemento se deducen haciendo uso de su significado físico:
las columnas de la matriz de rigidez son las fuerzas que hay que aplicar sobre el elemento para
imponer desplazamientos unitarios en todos sus grados de libertad. Al estar la flexión
desacoplada del esfuerzo axial, solamente es necesario evaluar los coeficientes de rigidez
correspondientes a la flexión, que es en los que se manifiesta la influencia del esfuerzo cortante.
Así pues, sólo se calculan las columnas 2, 3, 5 y 6 de la matriz de rigidez, aplicando las
correspondientes deformaciones de valor unidad y calculando las reacciones por el método de
flexibilidad. Desde el punto de vista de la flexión el elemento es hiperestático de grado h=2.

Columna 2

Se impone un valor unitario a IY , con lo que las fuerzas que aparecen según los distintos grados
de libertad son la columna 2 de la matriz de rigidez (figura 7.51).

K22 K62
K52
δ1Y=1

K32

Figura 7.51 Cálculo de la columna 2 de la matriz de rigidez de una viga biempotrada.


Para resolver el problema se eligen como incógnitas hiperestáticas las dos reacciones (fuerza
vertical y momento) en el nudo I, con lo que su cálculo proporciona directamente dos de los
coeficientes de rigidez buscados. El problema queda descompuesto en suma de tres casos: un
caso 0 donde actúan las fuerzas exteriores, y dos casos 1 y 2, en los que se aplica un valor unitario
de cada una de las incógnitas hiperestáticas. Por lo tanto, 𝑀𝑀 = 𝑀𝑀0 + 𝑀𝑀1 𝐾𝐾22 + 𝑀𝑀2 𝐾𝐾32 y 𝑁𝑁 =
𝑁𝑁 0 + 𝑁𝑁 1 𝐾𝐾22 + 𝑁𝑁 2 𝐾𝐾32 .En todos ellos la barra queda reducida a un voladizo fijo en el nudo J.

287
Rigidez de los elementos estructurales

• Caso 0. Al no haber fuerzas exteriores aplicadas, los esfuerzos son nulos 𝑀𝑀0 = 0, 𝑁𝑁 0 = 0.

• Caso 1. Con un valor unitario de K 22 los esfuerzos son (figura 7.52):

M1  x V1  1 (7.180)

• Caso 2. Se aplica un valor unitario a K 32 , y los esfuerzos son (figura 7.52):

M 2  1 V2  0 (7.181)

K22=1 K32=1

Caso 1 Caso 2
Figura 7.52 Casos básicos para el cálculo de la columna 2 de la matriz de
rigidez de una viga biempotrada.
Las ecuaciones de compatibilidad para cada una de las dos incógnitas hiperestáticas son:

• Incógnita K 22 . Empleando el segundo teorema de Castigliano se cumple que:

U
 IY  1 (7.182)
K 22

K 22   M 1M 1dx   V 1V 1dx   K 32   M 2M 1dx   V 2V 1ds   1 (7.183)

• Incógnita K 32 . De la misma forma, esta ecuación de compatibilidad se puede poner como:

K 22   M 1M 2dx   V 1V 2dx   K 32   M 2M 2dx   V 2V 2ds   0 (7.184)

Se observa que los coeficientes que multiplican a las incógnitas 𝐾𝐾𝑖𝑖𝑖𝑖 son los coeficientes de
flexibilidad 𝑓𝑓𝑖𝑖𝑖𝑖 de la viga en el nudo I (ver apartado 4.13). Desarrollando dichos coeficientes y
agrupando de forma matricial, las dos ecuaciones de compatibilidad se pueden poner como:
 L3 L2 
  L  
 3  K 22 
 
 1
 2   
  
 
 (7.185)
 L 2
 K 
32 

 0 

   L     
 2 

fII KI 2  U1 (7.186)

La matriz fII contiene todos los coeficientes de flexibilidad de la viga en el nudo I y KI 2 es la


segunda columna de la matriz de rigidez en el nudo I. El vector U1 es todo él nulo, excepto su
primer término, que vale 1. El sistema anterior proporciona los términos de la segunda columna
de la matriz de rigidez, correspondientes al momento y a la fuerza transversal en el nudo I. Su
resolución se efectúa más adelante.

Columna 3
Esta columna se calcula siguiendo el mismo procedimiento que la columna 2, pero ahora el valor
unitario de la deformación se impone al giro del nudo I (figura 7.53).

288
Rigidez de los elementos estructurales

K23 K53
1 K63

K33
Figura 7.53 Cálculo de la columna 3 de la matriz de rigidez de una viga biempotrada
Se eligen nuevamente como incógnitas hiperestáticas los dos esfuerzos en el nudo I, que ahora
son los coeficientes de rigidez K23 y K33 asociados a la columna 3.
• Caso 0: no hay esfuerzos en él, por no haber fuerzas exteriores.
• Casos 1 y 2: son iguales a los ya calculados para la columna 2, aunque ahora se corresponden
con otras incógnitas hiperestáticas.
Las ecuaciones de compatibilidad tienen una forma semejante a las de la columna 2. De hecho,
la matriz de coeficientes de las ecuaciones es la misma matriz fII anterior, y la única diferencia
es que ahora la ecuación de compatibilidad que está igualada a 1 es la correspondiente al
momento K 33 , que es donde se impone el giro unitario.

 L3 L2 
  L   K 23 
 
0
 3 
 2   

  (7.187)
 L 2


K 33 





1


   L 
 2 

Coeficientes de rigidez
Agrupando los dos sistemas de ecuaciones (7.185) y (7.187) se obtiene:
 L3 L2 
  L  K
 3 K 23  1 0
 2   22   (7.188)
 L2  K K 33  0 1
  L   32   
 2 

fII KII  I (7.189)

Esta expresión permite obtener la matriz de rigidez asociada a la flexión KII como la inversa de
la matriz de coeficientes de flexibilidad del nudo I:
 12EI 6EI 
 
 (1  )L3 (1  )L 
2
KII  fII1  (7.190)
 6EI (4  )EI 
 
 (1  )L2 L(1  ) 

donde se ha empleado el factor de rigidez a cortante  :

12EI
 (7.191)
GA ' L2
que depende de la rigidez relativa a flexión y a cortante. Si la viga es infinitamente rígida a
cortante, este factor es nulo, y la matriz de rigidez anterior coincide con la del elemento sin
rigidez a cortante. Nótese que este factor depende de la relación entre la rigidez a flexión (𝐸𝐸𝐸𝐸) y
a esfuerzo cortante (𝐺𝐺𝐺𝐺′) y del cuadrado de la longitud de la viga. Para vigas muy cortas el factor

289
Rigidez de los elementos estructurales

𝐿𝐿2 tiene gran importancia, y el factor κ puede ser alto, disminuyendo notablemente la rigidez
de la viga.

Términos restantes
Los dos últimos términos de cada columna se calculan fácilmente en base a las ecuaciones de
equilibrio del elemento:

K 5 j  K 2 j K 6 j  K 3 j  K 2 j L (7.192)

Columnas 5 y 6
Se calculan de modo semejante a las anteriores, pero eligiendo como incógnitas hiperestáticas
a los esfuerzos en el nudo J. El sistema de ecuaciones que se obtiene en este caso, aplicando el
método de flexibilidad, es:
 L3 L2 

 3  L K
2   55
K 56 

1 0

 (7.193)
 L2  K K 66  0 1
 L   65  
 
 2 

fJJ KJJ  I (7.194)

Los coeficientes de rigidez son:


 12EI 6EI
  
 (1  )L3 (1  )L2 
KJJ  (7.195)
 6EI (4  )EI 
 
 (1  )L2 L(1  ) 

De manera análoga, los restantes términos se hallan aplicando las ecuaciones de equilibrio:

K 2 j  K 5 j K 3 j  K 6 j  K 2 j L (7.196)

Matriz de rigidez en coordenadas locales


Su expresión final se obtiene agrupando todos los coeficientes anteriores, y añadiendo los
correspondientes al esfuerzo axial:
 EA EA 
 0 0  0 0 
 L L 
 
 0 12EI 6EI 12EI 6EI 
 0 
2 
 (1  )L3 (1  )L 2
(1  )L3 (1  )L 
 
 0 6EI (4  )EI 6EI (2  )EI 
 0  
 (1  )L2 (1  )L (1  )L2 (1  )L 
KL    (7.197)
  EA 0 0
EA
0 0 
 
 L L 
 12EI 6EI 12EI 6EI 
 0   0  
 (1  )L3 (1  )L 2
(1  )L3 (1  )L2 

 6EI (2  )EI 6EI (4  )EI 
 0 0  
 (1  )L2 (1  )L (1  )L2 (1  )L 

290
Rigidez de los elementos estructurales

7.16.2 Viga plana empotrada articulada


En este elemento existe una articulación en el nudo J, y por lo tanto se cumple que 𝑀𝑀𝐽𝐽 = 0. El
proceso para obtener la ecuación de equilibrio de este elemento sigue los mismos pasos que
para el elemento sin energía de cortante.
Se parte de la ecuación de equilibrio del elemento viga plana con energía de cortante, que dos
tiene giros y absorbe momento flector en sus dos extremos. La fila 6 corresponde a la ecuación
de equilibrio del momento en el nudo J, que ahora es cero. De esta ecuación se despeja el giro
𝜃𝜃𝐽𝐽 en función de los demás:

6 (2  )
J  (JY  IY )   (7.198)
(4  )L (4  ) I

Sustituyendo el valor de este giro en la ecuación de equilibrio inicial, se obtiene la ecuación del
nuevo elemento, que ya incluye el hecho de que el momento en el nudo J es cero:
 EA EA 
 0 0  0 0
 L L 
 
 PIX   0 12EI 12EI 12EI
   0  0   IX 

 P   (4  )L3 (4  )L 2
(4  )L 3
   
 IY     IY 
12EI 12EI 12EI
 M I   0 0  0   I 
 
  (4  )L2 (4  )L (4  )L2   (7.199)
 PJX     JX 
   EA EA
0    
 PJY    L 0 0 0 
   L   JY 
 MJ   0 12EI 12EI 12EI  
  0 0   J 
 (4  )L3 (4  )L 2
(4  )L3 
 
 0 0 0 0 0 0
 

7.16.3 Elemento de emparrillado plano


La deducción de la matriz de rigidez de este elemento es exactamente igual que la del elemento
viga plana, pues la rigidez a flexión de uno y otro es igual, aunque están asociadas a grados de
libertad diferentes.
Los grados de libertad de este elemento son:
     
 IX   JX 
I   IY  J   JY  (7.200)
   
 IZ   JZ 

La matriz de rigidez en coordenadas locales se obtiene sencillamente reordenando los términos


de flexión del elemento viga, y añadiendo los debidos a la torsión. Se obtiene:

291
Rigidez de los elementos estructurales

 GJ 0 0 GJ 0 0 
  
 L L 
 
 0 (4  )EI 6EI 0 (2  )EI 6EI 
  
 (1  )L (1  )L 2 (1  )L 2 
(1  )L 

 0 6EI 12EI 0 6EI 12EI 
    
 (1  )L2 (1  )L 3
(1  )L2 (1  )L3 
KL   
(7.201)
  GJ 0 0 GJ 0 0 
 L L 
 
 0 (2  )EI 6EI 0 (4  )EI 6EI 
  
 (1  )L (1  )L 2 (1  )L 2 
(1  )L 

 0 6EI 12EI 0 6EI 12EI 
  
 (1  )L 2
(1  )L 3
(1  )L2 3 
(1  )L 

7.17 EJERCICIOS RESUELTOS

7.17.1 Calcular la matriz de rigidez de un elemento articulado en ambos extremos, con área
variable de forma lineal entre dos valores A1 y A2 (figura 7.54).

δIX δJX

A1 A2

Figura 7.54 Elemento biarticulado de área variable.


La matriz de rigidez se obtiene calculando las fuerzas en los extremos de la barra cuando se
aplican valores unitarios a las deformaciones, como se muestra en la figura 7.55.

δIX=1 δJX=0 KJX,JX


δIX=0

KIX,IX δJX=1
Figura 7.55 Cálculo de la rigidez del elemento de área variable.
La primera columna se obtiene aplicando un valor δIX=1. Para resolver este problema se emplea
la ecuación diferencial de equilibrio axial de un elemento viga (5.34), considerando que no hay
cargas axiales aplicadas:
d  du 
 EA   0
dx  dx 

A2  A1
La variación del área en el elemento tiene la forma: A  A1  x  A1  Bx
L

Integrando la ecuación anterior se obtiene:

du C1
EA  C1 u  ln(A1  Bx )  C 2
dx EB

292
Rigidez de los elementos estructurales

Las condiciones de contorno para determinar las constantes de integración son:


C1
u(x  0)  1  1 ln A1  C 2
EB

C1
u(x  L)  0  0 ln A2  C 2
EB

Resolviendo se obtiene:

EB ln A2
C1  C2 
A A2
ln 2 ln
A1 A1

La fuerza a aplicar en el nudo I es:

 du  C EB E (A2  A1 )
K IX ,IX  A11  A1E    A1E 1  
 dx  EA1 A A
x 0
ln 2 L ln 2
A1 A1

La fuerza en el nudo opuesto es KJX ,IX  K IX ,IX

La segunda columna se obtiene aplicando un valor δJX=1. En este caso las condiciones de
contorno para determinar las constantes de integración son:
C 1
u(x  0)  0  C2  ln A1
EB

C1
u(x  L)  1  1 ln A2  C 2
EB

Resolviendo se obtiene:
EB 1
C1  C2 
A A2
ln 2 1  ln
A1 A1

La fuerza a aplicar en el nudo J es:

 du  C EB E (A2  A1 )
KJX ,JX  A2 2  A2E    A2E 1  
 dx  EA2 A A
x L
ln 2 L ln 2
A1 A1

La fuerza en el nudo opuesto es KJX ,IX  KJX ,JX

La matriz de rigidez del elemento es:

E (A2  A1 )  
KL   1 1 
A   
L ln  2  1 1 
 A1 

293
Rigidez de los elementos estructurales

7.17.2 Calcular la expresión general de la matriz de rigidez de un arco curvo articulado en


ambos extremos. Despreciar la energía de esfuerzo axial.

δIY δJY
δIX δJX
x
I J
Figura 7.56 Grados de libertad del arco biarticulado plano.
Los grados de libertad del elemento son los dos desplazamientos de cada nudo extremo. Se
adopta un sistema de ejes local con origen en el nudo I, y cuyo eje X pasa por el nudo J.

 IX 


 
e  IY 
  
 JX 
 JY 

Columna 1. Se impone un valor unidad al desplazamiento en la dirección X del nudo I y se


calculan las cuatro fuerzas en la dirección de los grados de libertad. La estructura es hiperestática
h=1 y se adopta como incógnita hiperestática la fuerza en la dirección X del nudo I, que es la
rigidez K11 (figura 7.57).

El valor del momento flector es: M 1  y , y por lo tanto el coeficiente de flexibilidad es:

f11   M 1M 1ds   y 2 ds

M1

K21 K41
y
K11 K31 K11=1 -1
δIX=1
Figura 7.57 Cálculo de la columna 1 de la matriz de rigidez del arco biarticulado.
La ecuación de compatibilidad permite obtener directamente la rigidez:
1 1
f11K11  1  K11  
f11
 y 2 ds
La fuerza en el nudo J debe ser igual y de sentido contrario a la fuerza en el nudo I, con lo que
K 31  K11 .

Por equilibrio no puede haber fuerzas verticales en los apoyos, con lo que K 21  K 41  0

Columna 2. Se impone un desplazamiento unidad en el nudo I, dirección Y. Las fuerzas necesarias


para imponer dicha deformación son todas ellas nulas, luego la segunda columna es toda ella
nula.

294
Rigidez de los elementos estructurales

Columna 3. Se impone un valor unidad al desplazamiento en la dirección Y del nudo J y se


calculan las cuatro fuerzas en la dirección de los grados de libertad. El problema es simétrico al
cálculo de la columna 1, por lo que los resultados son:
1
K 33  K13  K 33 K 23  K 43  0
 y 2 ds
Columna 4. Esta columna es nula por la misma razón que la columna 2.
La matriz de rigidez del elemento, en su sistema de ejes local, es, por lo tanto:
 1 0 1 0 
 
1  0 0 0 0 
KL  
 1 0 
 y ds  1
2 0
 0 0 0 0 
 

La integral que aparece en esta expresión es la flexibilidad lateral de arco en sus apoyos. Nótese
que si el arco es de flecha muy pequeña (y→0) y se aproxima a una barra recta, la rigidez tiende
a infinito. Ello es debido a que en la formulación del arco no se ha considerado la energía debida
al esfuerzo axial, que, sin embargo, en una barra biarticulada recta es la única energía que se
acumula.

7.17.3 Aplicar los resultados del ejercicio 7.17.2 para el caso de un arco de directriz
parabólica de flecha f y luz L, cuyo momento de inercia varía según la ley de la
secante I = I0 secα, donde I0 es el momento de inercia en la clave.

δIY δJY
f

δIX δJX
X
I J
L

Figura 7.58 Arco biarticulado parabólico.


La ecuación de la directriz del arco es:
4f
y  (Lx  x 2 )
2
L

El coeficiente de flexibilidad es:

16 f 2 16 f 2 0 L 8
f11   L 4
(Lx  x 2 )2 0 cos ds 
4
L
0 (Lx  x 2 )2 dx   Lf 2
15 0

La matriz de rigidez del elemento es:


 1 0 1 0 
 
15  0  0 0 0 
KL  
80Lf 2  1 0 1 0 
 0 0 0 0 
 

295
Rigidez de los elementos estructurales

7.17.4 Aplicar los resultados del ejercicio 7.17.2 para el caso de un arco de directriz circular
de radio R y luz L. Suponer rigidez a flexión constante EI.

δIY θ δJY
δIX δJX X

I α α J e
R R

Figura 7.59 Arco circular.


La ecuación paramétrica de la directriz del arco, tomando como origen de y el nudo I, es:
y  R cos   e

El coeficiente de flexibilidad es:



f11   (R cos   e)2 ds   (R cos   e)2 Rd 


f11    R 3 cos  sin   R 3   4R2e sin   2e 2R 

Esta expresión se puede simplificar introduciendo en ella la longitud del arco s  2R y
considerando las relaciones geométricas siguientes: R cos   e R sin   L / 2 .

Operando se obtiene la siguiente expresión de la flexibilidad:


1
f11 
2EI
 sR2  2se 2  3eLR 

La matriz de rigidez del arco es:


 1 0 1 0 
 
2EI  0 0 0 0 
KL  
 1 0 
sR2  2se 2  3eLR  1 0
 0 0 0 0 
 

7.17.5 Calcular la matriz de rigidez de un arco empotrado en ambos extremos, con directriz
parabólica de flecha f y luz L, y cuyo momento de inercia varía según la ley de la
secante I = I0 secα, donde I0 es el momento de inercia en la clave. Despreciar la
energía de esfuerzo axial.

δIY δJY f

I δIX δJX
X J
θI L θJ

Figura 7.60 Arco biempotrado parabólico.

296
Rigidez de los elementos estructurales

Los grados de libertad del elemento son los dos desplazamientos y el giro de cada nudo extremo.
Se adopta un sistema de ejes local con origen en el nudo I y cuyo eje X pasa por el nudo J. Con
este sistema de ejes, la ecuación de la directriz del arco es:
4f
y  (Lx  x 2 )
L2

La matriz de rigidez se calcula siguiendo el procedimiento indicado en el apartado 7.15.

Columnas 1, 2 y 3
Los coeficientes de la matriz de flexibilidad en el nudo I tienen la expresión:

fij   M i M jds   M i M j 0 cos ds   M i M j 0 dx


Los valores del momento flector en los distintos casos se indican en las ecuaciones (7.159) a
(7.161):

M 1  y M2  x M 3  1

Los distintos coeficientes son:


L
8
f11   (y )2 0dx   Lf 2
15 0 f21
0

L 1
1 f11
f21   x (y )0dx   0L2 f
3 f31
0

L
2
f31   (1)(y )0dx   Lf
3 0 f22
0

L
1 f12
f22   x 2 0dx 
3
0L3
1
f32
0

L
1
f32   (1)x 0dx   0L2
2
0
f23
L
f33   (1)2 0dx  0L f33 f13
0 1

Figura 7.61 Coeficientes de flexibilidad del arco


biempotrado parabólico.
La matriz de flexibilidad en el nudo I es:
 8Lf 2 L2 f 2Lf 
  
 15 3 3 
 
 L2 f L3 L2 
fII  0    
 3 3 2 
 
 2Lf L2 
  L 
 3 2 

297
Rigidez de los elementos estructurales

La matriz de rigidez directa del nudo I se obtiene invirtiendo la matriz de flexibilidad anterior.
 45 15 
 0   IX
 4Lf 2 2Lf 
 
 12 6 
KII  fII1  EI 0  0  IY
 L3 L2 
 
 15 6 9 
  I
 2Lf L2 L 
 
La matriz de rigidez cruzada entre el nudo I y el J se obtiene mediante la ecuación (7.177),
considerando que H=0.
 
  45 0
15 
 4Lf 2 2Lf  JX
 
 1 0 0   12 6 
  0   
KJI 
  0 1 0  KII  EI 0   JY
 L3 L2 
 0 L 1   15 6 3 
    
 2Lf L2 L  J
 
IX IY I

Columnas 4, 5 y 6
Se pueden obtener por un procedimiento análogo a las anteriores, pero, considerando la
simetría del elemento, es más sencillo determinar la matriz de flexibilidad en el nudo J por simple
inspección de la matriz correspondiente del nudo I, dado que las columnas de dichas matrices
son las tres deformaciones en cada nudo al aplicarle una fuerza unitaria. Con esta consideración
se obtiene que:
 8Lf 2 L2 f 
2Lf
 
 15 3 
3
 2 
 Lf L3 L2

fJJ  0  
 3 3 2 
 
 2Lf L2
 L 
 3 2 

La matriz de rigidez directa de este nudo es:


 
 45 0 
15  JX
 4Lf 2 2Lf 
 
 12 6 
1
KJJ  fJJ  EI 0  0   JY
 L3 L2 
 
 15 6 9 
   J
 2Lf L2 L 
 

La matriz de rigidez cruzada entre J e I es la traspuesta de la KJI hallada antes.

Agrupando todas las matrices se obtiene la ecuación de equilibrio del elemento, que se muestra
a continuación.

298
Rigidez de los elementos estructurales

 45 15 45 15 
   
 4Lf 2 2Lf 4Lf 2
2Lf 
 0 0 
 12 6 12 6 
 PIx      Ix 
   0 L3 L2 L3 L2   
 P   0    
 Iy   15 6 9 15 6 3   Iy 
 M I       I 
 EI  2Lf L2 L 2Lf L2 L 
  0    
 PJx    45 15 45 15   Jx 
      
 PJy   4Lf 2 0 2Lf 4Lf 2 0 2Lf   Jy 
   12 6 12 6   
 MJ  
    
  J 
 0 L3 L2 0 L3 L2 
 15 6 3 15 6 9 
    
 2Lf L2 L 2Lf L2 L 

Nótese que, a diferencia de las vigas rectas, existe acoplamiento entre el esfuerzo axial y la
flexión, debido a la naturaleza curva del elemento.

7.18 BIBLIOGRAFÍA
1. Alarcón Álvarez, E., Cálculo Matricial de Estructuras, Ed. Reverté, Barcelona, 1986.
2. Arbabi, F., Structural Analysis and Behavior, McGraw-Hill, New York, 1991.
3. Beaufait, F., Rowan, W., Hoadley, P., y Hackett, R. M., Computer Methods of Structural
Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1970.
4. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
5. Kardestuncer, H., Introducción al Análisis Estructural con Matrices, McGraw-Hill, México,
1975.
6. Meek, J. L., Matrix Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1971.
7. Przemieniecki, J. S., Theory of Matrix Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1968.
8. Sennett, R. E., Matrix Analysis of Structures, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, N. J., 1994.
9. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
10. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.

299
Rigidez de los elementos estructurales

7.19 PROBLEMAS

7.19.1 Determinar la matriz de rigidez de un elemento estructural curvo en forma de un cuarto de


círculo, de radio R y sección transversal uniforme (figura P7.1). Despreciar la energía debida al
esfuerzo axial.

I I X
α
Y
R
YL Z J

XL J

Figura P7.1 Figura P7.2

7.19.2 Determinar la matriz de rigidez de un elemento de emparrillado plano articulado en uno de sus
nudos (figura P7.2).

7.19.3 Obtener la expresión de la matriz de rigidez de un elemento viga plana cuyos dos extremos
están descentrados una magnitud e en la dirección YL respecto de los nudos (A y B) de la
estructura (figura P7.3).

YL
I J XL

e XN
I J
A B

Figura P7.3 Figura P7.4

7.19.4 Obtener la matriz de rigidez de un elemento viga plana, en uno de cuyos extremos existe una
deslizadera en la dirección YL, de tal manera que el esfuerzo cortante es nulo en esa dirección
(figura P7.4).

7.19.5 Obtener la expresión de la matriz de rigidez de los elementos espaciales modificados indicados
en el apartado 7.11.

7.19.6 Obtener la matriz de rigidez de un elemento viga plana a flexión, con sección rectangular de
ancho constante b y canto variable de forma lineal entre dos valores extremos h1 y h2 en sus
dos nudos (figura P7.5).

δI δJ
h2
h1

θI θJ

Figura P7.5

300
8
Método de rigidez

8.1 GRADOS DE LIBERTAD DE LA ESTRUCTURA


La estructura en su conjunto tiene tantos grados de libertad como sean necesarios para definir
la posición deformada de todos sus elementos, es decir tantos grados de libertad como
aparezcan en las ecuaciones de equilibrio de los distintos elementos. Estos grados de libertad
que aparecen en los elementos estructurales se van acumulando en los distintos nudos donde
se unen dichos elementos y configuran el conjunto de los grados de libertad de la estructura .

Es muy importante recalcar este hecho de que los grados de libertad se originan en los
elementos, que los necesitan para definir su posición deformada y por lo tanto su ecuación de
equilibrio. En consecuencia, la estructura tiene todos aquellos grados de libertad que requieran
sus elementos, en función de la naturaleza de cada uno.
Los grados de libertad originados en los elementos se van agrupando en los nudos, y la forma
de unión de unos elementos con otros en los nudos define qué grados de libertad son
compartidos entre unos elementos y otros, y por lo tanto cuál es el conjunto final de grados de
libertad de la estructura.
La introducción de las condiciones de compatibilidad de desplazamientos en los nudos se
efectúa por lo tanto de manera automática en el método de rigidez, si el vector de grados de
libertad de la estructura se forma como se ha indicado, por unión de los grados de libertad de
los elementos.
Ejemplos
Dos elementos de celosía plana unidos en un nudo. Se ∆Y
comparten los dos desplazamientos que tiene cada ∆X
barra en sus nudos extremos. El nudo tiene dos grados
de libertad de traslación.

∆Y
Dos elementos viga a flexión unidos entre sí. Se
∆X
comparten los dos desplazamientos y el giro que tiene
θZ
cada barra en sus nudos extremos. El nudo tiene tres
grados de libertad: dos de traslación y uno de rotación.

301
Método de rigidez

Cuatro elementos viga a flexión, articulados dos a dos θZ2


entre sí. El nudo tiene 4 grados de libertad: dos ∆Y

traslaciones y dos giros.


∆X

θZ1

8.2 EQUILIBRIO DE UN ELEMENTO ESTRUCTURAL


Las ecuaciones de equilibrio de un elemento cualquiera, expresadas en el sistema de
coordenadas generales de la estructura, se pueden poner siempre en la forma:
 Fe 
   Ke KeIJ   

 e
I
   e
II  I
 
 (8.1)
  e  
 F
 J K
  JI KJJ    J 

   
donde I , J son los nudos en los que se conecta el elemento, y el superíndice e indica el elemento
de que se trata. I y J son los grados de libertad de los nudos I y J que afectan al elemento
e, es decir que son una parte del vector de grados de libertad . La ecuación anterior es válida
para cualquier tipo de elemento estructural sobre el que no hay fuerzas exteriores aplicadas,
variando únicamente el tamaño de su matriz de rigidez. Este tamaño puede variar desde 2x2
para muelles hasta 12x12 para vigas en el espacio.
En general, las fuerzas que actúan sobre un elemento e cualquiera, en un nudo I (figura 8.1),
se expresan por:

FIe  KeII I  KeIJ J (8.2)

∆J

J
e e
FI
∆I

I
Figura 8.1 Fuerzas y deformaciones en un elemento estructural genérico.

8.3 ECUACIÓN DE EQUILIBRIO DE LA ESTRUCTURA


Para que la estructura esté en equilibrio se debe satisfacer que cualquier trozo de ella lo esté. El
equilibrio por separado de las distintas barras ya se ha impuesto al obtener la ecuación de
equilibrio de cada una de ellas. Por lo tanto, basta con imponer ahora que todos y cada uno de
los nudos estén en equilibrio por separado, a fin de garantizar que cualquier trozo de la
estructura lo esté. Esta consideración del equilibrio de los nudos llevará a la obtención de las
ecuaciones de equilibrio de la estructura en el método de rigidez.

302
Método de rigidez

8.3.1 Relación entre las deformaciones de un nudo y de toda la estructura


Para el análisis que sigue a continuación es necesario establecer una relación entre las
magnitudes definidas para cada nudo y las correspondientes definidas para toda la estructura.
Sea por ejemplo un nudo I cuyas deformaciones son I , y sea  el vector de deformaciones
de todos los nudos de la estructura. La relación entre ambos se puede establecer mediante una
ecuación del tipo:

I  BI  (8.3)

La matriz BI es una matriz que tiene tantas filas como grados de libertad tiene el nudo I y
tantas columnas como grados de libertad hay en toda la estructura. Cada fila de esta matriz
define la posición de un término de I en el vector total  , por lo tanto cada fila contiene un
1 en la posición del grado de libertad en  y un 0 en todas las demás posiciones.
Ejemplo: En una estructura con cinco nudos, suponiendo que todos ellos tienen tres grados de
libertad, la matriz del nudo 3 es:
0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0
 
B3   0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0  (8.4)
0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0
 

La peculiar estructura de estas matrices hace que sean ortogonales. Las matrices
correspondientes a dos nudos I , J son asimismo ortogonales entre sí:

B 1 T
I  BI BI BTJ  0 (8.5)

Estas mismas matrices se pueden emplear también para relacionar las fuerzas. Por ejemplo, la
relación entre las fuerzas en el extremo I de una barra e, y el vector de fuerzas totales en la
estructura F es:

FIe  BI F (8.6)

Estas matrices se denominan matrices de ordenación, pues permiten situar los términos de un
vector asociado a un nudo, en la posición que ocupan dentro otro vector correspondiente a toda
la estructura.

8.3.2 Equilibrio de un nudo


Sea un nudo I cualquiera de la estructura, sobre él actúan las siguientes fuerzas (figura 8.2):

• Fuerzas exteriores aplicadas directamente sobre el nudo, denominadas FIext . Entre estas
fuerzas exteriores se incluyen también las reacciones en la sustentación, que no son
conocidas. En este primer análisis se supone que no hay fuerzas aplicadas en el interior de
los elementos; éstas se tratarán más adelante.
• Fuerzas efectuadas sobre el nudo por los elementos que confluyen en él. Hay tantas como
barras lleguen al nudo, y son iguales y de sentido contrario a la fuerza que se hace sobre la
barra. Las fuerzas efectuadas por las barras sobre el nudo son, por lo tanto - FIe , siendo e un
elemento cualquiera.

303
Método de rigidez

La ecuación vectorial de equilibrio de fuerzas del nudo I es:

FIext  e(I ) FIe  0 (8.7)

donde el sumatorio se extiende a todas las barras que confluyen en el nudo 𝐼𝐼, cuyo número total
se denomina e(I ) .

ext a a
FI -FI FI a

-FIb
FIb
b

Figura 8.2 Equilibrio entre las fuerzas interiores y exteriores en un nudo.


Sustituyendo el valor de las fuerzas producidas por los elementos, en función de la rigidez de
cada elemento dada por la ecuación (8.2), se obtiene:

e(I )  KeII I  Ke e J e
IJ
  FIext (8.8)

La expresión J e indica el número que corresponde al nudo J de la barra 𝑒𝑒(𝐼𝐼). Dicho de otra
forma, J e es el número del nudo vecino al 𝐼𝐼 debido a la barra e. La ecuación anterior es vectorial,
y tiene tantas componentes escalares como fuerzas haya en el nudo I , es decir tantas como
grados de libertad I haya en él. No puede resolverse por sí sola, pues involucra a los grados
de libertad del nudo I y a los de todos sus nudos vecinos, debido a la presencia de los términos
de acople IJ .

Ejemplo. En el nudo I de la figura confluyen 3 barras A, B, C que están unidas respectivamente


a los nudos L, M, N, con lo que la ecuación de equilibrio del nudo es:

 KAII B
 KII  KCII  I  KIL
A B
L  KIM M  KCIN N  FIext

L I M
"A" "B"

"C"
N

La ecuación (8.8) puede escribirse para todos los nudos de la estructura I  1, N , y se obtiene
un sistema de tantas ecuaciones como incógnitas, que puede resolverse para hallar  .
Para obtener una expresión más compacta de dicho sistema se procede a referir las magnitudes
de la ecuación (8.8) al conjunto de grados de libertad de la estructura, empleando la matriz B .
Sustituyendo las deformaciones de los nudos en función de las deformaciones totales  según
(8.3) se obtiene:

e(I )  KeII BI  Ke e BJ e    FIext


IJ
(8.9)

304
Método de rigidez

Premultiplicando por BTI se obtiene:

e(I )  BTI KeII BI  BTI Ke e BJ e    BTI FIext


IJ
(8.10)

Esta es la ecuación de equilibrio del nudo I , pero empleando las deformaciones de todos los
nudos de la estructura. El tamaño de esta ecuación se ha ampliado de esta forma hasta el
tamaño del vector  , es decir a todos los grados de libertad de la estructura.

8.3.3 Equilibrio de todos los nudos


Existe una ecuación como la (8.10) para cada nudo de la estructura, y para tenerlas en cuenta
todas ellas a la vez, basta con sumar la expresión (8.10) a todos los nudos. Dado que la ecuación
se ha referido a todos los grados de libertad  , las matrices de ordenación B se encargan de
situar cada término en su lugar y las matrices resultantes pueden sumarse directamente.

 I e(I )  BTI KeII BI  BTI Ke e BJ e   


IJ  I BTI FIext (8.11)

Se obtiene así el sistema de ecuaciones de equilibrio de todos los grados de libertad  de la


estructura.
La formación de este sistema de ecuaciones es muy sistemática: se recorren todos los nudos de
la estructura (primer sumatorio) y para cada uno de ellos se recorren todos los elementos que
llegan a él (segundo sumatorio), calculándose la rigidez directa que se aporta a ese nudo 𝐊𝐊 𝐼𝐼𝐼𝐼 y
la rigidez cruzada con cada nudo vecino 𝐊𝐊 𝐼𝐼𝐼𝐼 . A continuación, estas matrices se multiplican por
la matriz B correspondiente, a fin de situarlas en su posición definitiva. Finalmente se suman
todas ellas para obtener K. Como término independiente se emplean las fuerzas exteriores
aplicadas sobre el nudo, multiplicadas por la matriz de ordenación de cada nudo a fin de situarlas
en el vector de fuerzas total.
La ecuación (8.11) puede simplificarse si se tienen en cuenta dos hechos.
• El término de la derecha no es otra cosa que el vector de todas las fuerzas exteriores
actuantes sobre la estructura Fext , que se obtiene por ensamblado a través de las matrices
BI de los vectores de fuerzas aplicados en cada nudo FIext :

 I BTI FIext  Fext (8.12)

• Los términos de la izquierda pueden calcularse de forma más sistemática. Los dos
sumatorios existentes visitan cada barra dos veces (una vez para cada uno de sus nudos
extremos) y en cada ocasión calculan dos submatrices de rigidez, con lo que en total se
calculan 4 𝑛𝑛𝐵𝐵 submatrices de rigidez (siendo 𝑛𝑛𝐵𝐵 el número de barras). Por esta razón es
posible reordenar la forma en que se calculan los coeficientes de rigidez, y emplear un único
sumatorio que recorre todas las barras y calcula las cuatro submatrices de rigidez.

e  BTI KeII BI  BTI KeIJ BJ  BTJ KeJI BI  BTJ KeJJ BJ    Fext (8.13)

En esta expresión los dos primeros términos de rigidez provienen del equilibrio del nudo I y los
dos últimos provienen del equilibrio del nudo J , todos ellos para el elemento e. Los coeficientes
del sistema de ecuaciones anterior constituyen la matriz de rigidez de la estructura K, con lo que
las ecuaciones (8.13) u (8.11) se pueden poner en la forma:

305
Método de rigidez

K   Fext (8.14)

Otro proceso de deducción


Un análisis detallado de los coeficientes de rigidez en (8.13) muestra que corresponden a la
matriz de rigidez del elemento e, expandidos al conjunto de todos los grados de libertad de la
estructura. Esto puede observarse con más detalle si se considera la ecuación de equilibrio de
un elemento cualquiera:
 Ke KeIJ      Fe 

 II  I
 
   I 
(8.15)
 Ke e    e
 JI KJJ      FJ 

 J  
  
 
Las deformaciones nodales se pueden sustituir por su valor en función de  , empleando la
matriz de ordenación de todos los grados de libertad del elemento, que es:

 I   BI 
    
 (8.16)
 J   BJ
   

B T
Sustituyendo en la ecuación de equilibrio anterior y premultiplicando por  I  se obtiene:

 BJ 

 BTI KeII BI  BTI KeIJ BJ  BTJ KeJI BI  BTJ KeJJ BJ    BTI FIe  BTJ FJe (8.17)

que es la expresión de la ecuación de equilibrio del elemento e, transformada al sistema de


grados de libertad de la estructura  . El término de la izquierda es la matriz de rigidez del
elemento transformada al conjunto  , y es la misma que se halló en la expresión (8.13).
La ecuación anterior es válida para un elemento cualquiera e, y puede sumarse a todos los
elementos de la estructura, a fin de tener cuenta el equilibrio de todos y cada uno de ellos,
resultando:

e  BTI KeII BI  BTI KeIJ BJ  BTJ KeJI BI  BTJ KeJJ BJ    e  BTI FIe  BTJ FJe  (8.18)

El término de la derecha contiene la suma de las fuerzas sobre los dos nudos extremos I , J de
todas las barras de la estructura, adaptadas al conjunto total de grados de libertad. Por equilibrio
de los nudos esta suma es igual a la suma de todas las fuerzas exteriores actuantes sobre los
nudos Fext . De esta manera se obtiene la misma expresión (8.13) para la ecuación de equilibrio
de toda la estructura.
La expresión (8.18) muestra que la matriz de rigidez K de la estructura se obtiene por suma de
las matrices de rigidez de todos los elementos, tras su expansión al conjunto de grados de
libertad de toda la estructura. En la práctica la transformación de la matriz del elemento no se
hace mediante multiplicación por la matriz de ordenación B, sino que sencillamente se procede
a su ordenación término a término dentro de la matriz general de toda la estructura.

8.4 PROPIEDADES DE LA MATRIZ DE RIGIDEZ DE LA ESTRUCTURA


La matriz de rigidez de la estructura K es una matriz cuadrada, de tamaño igual al número total
de grados de libertad de la estructura. Si la estructura tiene N nudos y cada uno de ellos tiene
M grados de libertad, el número de filas de K es NxM. El valor de M es 2 para las celosías planas,

306
Método de rigidez

3 para celosías espaciales, pórticos planos y emparrillados, y 6 para pórticos espaciales. Se trata
de una matriz simétrica, como ya quedó demostrado en el capítulo 7.
Como se ha visto en los apartados anteriores, la matriz K se obtiene por ensamblaje de las
matrices de rigidez de los distintos elementos que forman la estructura, en los grados de libertad
correspondientes a aquellos nudos a los que se une cada elemento.
La matriz de rigidez K es dispersa y además puede tener una estructura de banda. Esto se debe
a que cada elemento solamente aporta rigidez a los grados de libertad de aquellos nudos a los
que se une; por lo tanto, si un nudo I no está relacionado directamente con otro nudo J , en
los términos de acople entre sus grados de libertad no se añade ninguna rigidez. Esto hace que
la matriz K tenga muchos ceros, es decir sea de estructura dispersa. Por otra parte, si la
numeración de los nudos es adecuada ocurre que los términos no nulos de la matriz se agrupan
alrededor de la diagonal, en lo que se llama estructura de banda.
En otro tipo de estructuras no es tan clara la estructura de banda, y se utiliza otra forma de
almacenamiento denominada de altura de columna variable, en la que sólo se almacena aquella
parte de las columnas de K que es distinta de cero, desde la diagonal hasta la primera fila. A la
línea que delimita la zona de términos no nulos se le llama el perfil, y al número de términos que
hay entre la diagonal y el perfil se le denomina volumen de la matriz.
Naturalmente el aspecto que adopta la matriz K depende de la numeración que se asigne a los
nudos, y de cómo están relacionados éstos a través de los elementos. Por lo tanto, es importante
elegir una numeración correcta, pues permite generar muchos más ceros en K, facilitando su
manejo. Existen algoritmos que son capaces de renumerar la numeración inicial y obtener otra
que genere un ancho de banda menor.
Sin necesidad de efectuar una renumeración para obtener una estructura de banda, se pueden
emplear métodos numéricos que hacen uso de la estructura dispersa de K para resolver las
ecuaciones de equilibrio de la estructura, alcanzando una gran eficiencia numérica.
Ejemplo
En la estructura de celosía plana de la figura, con la numeración de los nudos que se muestra,
los términos no nulos de la matriz de rigidez se distribuyen en ella de forma muy dispersa. Al ser
una celosía plana cada nudo tiene dos grados de libertad por lo que cada celdilla es una
submatriz de tamaño 2x2. De las 100 celdillas 2x2 de la matriz, sólo 44 de ellas están ocupadas,
y además la matriz es simétrica, por lo que basta con almacenar sólo la mitad simétrica.

4 5
1 9 3

8 2 10 6 7

La numeración de los nudos empleada en la figura siguiente permite obtener una estructura de
banda muy compacta, siendo necesario guardar sólo los términos no nulos, que se muestran
rayados en la figura, y que son 27 en lugar de los 100 que tendría la matriz completa.

307
Método de rigidez

2
4
6 8 10

1 3 5 7 9

8.5 COMPARACIÓN CON EL MÉTODO DE FLEXIBILIDAD


Una vez conocidos los fundamentos del método de rigidez, puede establecerse una comparación
con el de flexibilidad. En primer lugar, hay que decir que el método de flexibilidad origina de
ordinario un sistema de ecuaciones de menor tamaño que el método de rigidez.
Ejemplo. La figura siguiente muestra una serie de pórticos planos, indicando su grado de
hiperestaticidad h y su número de grados de libertad mínimo g.

h=12 g=18 h=7 g=22

h=9 g=17 h=3 g=14


Al diseñar una estructura, interesa conocer los esfuerzos a los que están sometidos sus
elementos. Para esto es más rápido el método de flexibilidad, pues los esfuerzos se obtienen
directamente. El método de rigidez requiere otro paso posterior: primero se hallan los
desplazamientos y después se calculan los esfuerzos, aunque el proceso es muy simple.
Un inconveniente importante a la hora de emplear el método de flexibilidad, es la necesidad de
determinar el grado de hiperestaticidad de la estructura y de elegir un conjunto de fuerzas
hiperestáticas redundantes. Esta decisión es muy difícil de tomar de forma automática, por lo
que se dificulta su empleo en un ordenador.
En contrapartida, el método de rigidez no exige tomar ninguna decisión de este tipo para
poderse aplicar, sino que los grados de libertad se seleccionan de forma automática, en función
del tipo de elementos que forman la estructura. Por esta última razón es mucho más sencilla su
programación y uso en un ordenador, aunque el número final de ecuaciones sea mayor.
La ventaja decisiva del método de rigidez está en la facilidad con la que se puede formar la matriz
de rigidez de la estructura 𝐊𝐊, a partir de cada una de las matrices de rigidez de las barras que la
forman, mediante un sencillo proceso de ensamblaje. El cálculo de la matriz de flexibilidad 𝐟𝐟
tiene una dificultad muy superior, ya que para hallar un coeficiente de flexibilidad hay que
identificar las incógnitas hiperestáticas, plantear los casos 0, 1, 2, … y calcular los esfuerzos en
ellos, como se ha visto en los capítulos 3, 4 y 5.

308
Método de rigidez

Otra ventaja del método de rigidez estriba en que se obtiene una matriz de rigidez dispersa, o
con estructura de banda si los nudos se numeran adecuadamente, lo cual facilita en gran manera
la resolución del sistema de ecuaciones final.
Resumiendo, las ventajas decisivas del método de rigidez son la facilidad de construcción
sistemática de la matriz de rigidez, y su aplicación sencilla y automática a prácticamente
cualquier estructura, sin tener que tomar decisiones previas. Estas ventajas hacen que el
método de rigidez sea el universalmente utilizado en la actualidad para el análisis de estructuras,
en particular si se emplea un ordenador.

8.6 FUERZAS EXTERIORES SOBRE LOS NUDOS


Las fuerzas exteriores aplicadas sobre los nudos pasan directamente al vector de fuerzas nodales
F. Cada fuerza aplicada en un nudo se añade directamente al término 𝐹𝐹𝑖𝑖 correspondiente al
grado de libertad Δ𝑖𝑖 sobre el que actúa.
Este hecho se ha tenido en cuenta en la deducción de las ecuaciones de equilibrio de la
estructura, en las que se impuso el equilibrio de cada nudo según cada uno de sus grados de
libertad, equilibrando las fuerzas que hacen los elementos sobre el nudo con las fuerzas
exteriores que actúan sobre el nudo (ecuación (8.7)).

8.7 FUERZAS EXTERIORES SOBRE LOS ELEMENTOS


Se considera aquí el tratamiento de cualquier tipo de carga aplicada sobre los elementos, como
fuerzas distribuidas, fuerzas o momentos puntuales no aplicados en los nudos, efectos térmicos,
etc. La presencia de estas cargas provoca unas deformaciones y unos esfuerzos cuya
determinación requiere considerar los términos adecuados en las ecuaciones de equilibrio.
El objetivo es determinar, para todas las fuerzas actuantes sobre los elementos, unas fuerzas
equivalentes a ellas, denominadas fuerzas nodales equivalentes, que están aplicadas sobre los
nudos y producen las mismas deformaciones en éstos que las fuerzas originales.
La situación real de la estructura se considera como suma de dos estados o fases diferentes,
denominados 0 y 1.
Fase 0: empotramiento perfecto
En esta fase actúan las cargas aplicadas sobre las barras, y además se supone que los nudos no
se deforman nada bajo la acción de dichas cargas aplicadas en las barras, es decir que todas las
deformaciones nodales son nulas. Para conseguir este estado ficticio deben actuar sobre los
nudos unas fuerzas exteriores ficticias F0 , de la magnitud necesaria para mantener nulas las
deformaciones nodales.
Al no existir deformaciones nodales, cada elemento tiene sus dos extremos perfectamente fijos,
sin ninguna posibilidad de deformación y queda por lo tanto reducido a una barra biempotrada.
En esta situación las fuerzas sobre los extremos de la barra (figura 8.3) no son otras que las
fuerzas de empotramiento perfecto de dicha barra en sus dos nudos, que se denominan:

• PI0e fuerzas de empotramiento perfecto actuando sobre el nudo I de la barra e, referidas


al sistema de ejes local de la barra. Su cálculo es muy sencillo al ser una viga biempotrada
de un sólo vano.

309
Método de rigidez

• FI0e fuerzas de empotramiento perfecto actuando sobre el nudo I de la barra e, pero


referidas al sistema general de la estructura, obtenidas por rotación de las anteriores:

FI0e  TeT PI0e (8.19)

q
0
PJ
0
PI

Figura 8.3 Fase 0, de empotramiento perfecto.


La estructura queda de este modo reducida a un conjunto de vigas empotradas en sus dos
extremos, independientes unas de otras, y sometidas cada una de ellas a las fuerzas exteriores.
Se calcula a continuación el valor que deben tener las fuerzas ficticias aplicadas desde el exterior
sobre los nudos, para mantener los nudos sin deformación: sobre el extremo I de la barra e
actúan las fuerzas de empotramiento perfecto FI0e , luego sobre el nudo I actúa una fuerza
igual y de signo contrario. El equilibrio del nudo I implica que la suma de todas las fuerzas
aplicadas por los elementos sobre el nudo, más la fuerza que es necesario aplicar desde el
exterior es nula (figura 8.4):

FI0   (FI0e )  0 (8.20)


e

donde FI0 es la fuerza a aplicar desde el exterior, y el sumatorio se extiende a todos los
elementos que confluyen en I . Despejando, se obtiene el valor de la fuerza que hay que hacer
desde el exterior para mantener el nudo I fijo:

FI0   FI0e (8.21)


e

Es decir que en esta fase hay que aplicar desde el exterior una fuerza FI0 igual a la suma de
todas las fuerzas de empotramiento perfecto actuantes sobre todas las barras que confluyen en
el nudo I .

0a
-FI
F
0 q 0a
I FJ
0a
F I a
0b
-FI

0b
FI

P
b

0b
FJ

Figura 8.4 Equilibrio de un nudo en la fase 0, de empotramiento perfecto.

310
Método de rigidez

El vector de todas las fuerzas aplicadas sobre todos los nudos se obtiene por ensamblado de
todas las fuerzas anteriores:

F0   BTI FI0 (8.22)


I

donde BI es la matriz de ordenación del nudo I en el conjunto de todos los nudos de la


estructura.

Al final de esta fase 0, la estructura está sometida a un sistema de cargas nodales F0 , tal que su
acción y la de las fuerzas exteriores aplicadas sobre las barras, anulan todas las deformaciones
de los nudos.
Fase 1: deformación de los nudos
En esta fase se aplican sobre los nudos unas fuerzas iguales y de sentido contrario a las que ha
sido necesario aplicar en la fase 0, es decir F0 . Con ello se restituye la situación real de la
estructura. Si sobre la estructura existen fuerzas exteriores FN actuando directamente sobre
los nudos, éstas se aplican también en esta fase.
Por lo tanto, la ecuación de equilibrio de la estructura en esta fase es:

K   FN  F0 (8.23)

Esta ecuación indica que para el cálculo de las deformaciones es necesario emplear, como
fuerzas nodales equivalentes debidas a las cargas en las barras, a las fuerzas de empotramiento
perfecto sobre las barras, obtenidas en la fase 0, ensambladas con signo menos.
La solución de la ecuación anterior permite obtener las deformaciones de los nudos de la
estructura, que se producen sólo en esta fase 1 (figura 8.5).

0
0 -F
F

Fase 0 Fase 1

Figura 8.5 Fases 0 y 1 del método de rigidez.

8.8 ESFUERZOS EN LOS ELEMENTOS


Los esfuerzos finales en los extremos de los elementos se obtienen superponiendo las dos
mismas fases 0 y 1 empleadas para el cálculo de las deformaciones.
Los esfuerzos en los extremos de una barra en la fase 0 son los esfuerzos de empotramiento
perfecto originados por las cargas actuantes sobre ella. Éstos se conocen normalmente en el
sistema de ejes local del elemento:

311
Método de rigidez

 P0e 
P0e   I0e  (8.24)
 PJ 
 
Los esfuerzos en los extremos de la barra en la fase 1 son los debidos a las deformaciones de sus
nudos e . Estas últimas se extraen del vector de deformaciones de la estructura  , empleando
la matriz B de cada nudo:

I  BI  J  BJ  (8.25)

A continuación, se proyectan al sistema local de la barra y se agrupan:

    T I   T BI 


e   I    
T B

 (8.26)
 J   T J   
    J

Con lo que los esfuerzos en la fase 1 son:

P1e  KeL e (8.27)

Los esfuerzos finales en la barra son la suma de las fases 0 y 1 (figura 8.6):

Pe  P0e  KeL e (8.28)

0 δJ
PJ
q
1
PJ
0
PI
δI 1
PI
0
Fase 0 : PL Fase 1 : KLδ
Figura 8.6 Esfuerzos en un elemento en las fases 0 y 1.

8.9 CARGAS TÉRMICAS


La existencia de variaciones en la temperatura de los elementos de la estructura, con respecto
a la temperatura a la que se montaron, origina una serie de deformaciones y esfuerzos, que se
suman a los producidos por las fuerzas exteriores. La variación en la temperatura de los
elementos se traduce en una serie de cargas equivalentes, de origen térmico, cuya magnitud se
trata de evaluar.
Al estar las variaciones de temperatura localizadas en los elementos de la estructura, las cargas
térmicas se tratan igual que todas las acciones actuantes sobre las barras: se deben determinar
las fuerzas de fase 0 producidas por dichas variaciones de temperatura. Por lo tanto, el problema
a resolver es simplemente determinar las fuerzas de empotramiento perfecto para una viga
biempotrada sometida a variaciones de temperatura (figura 8.7).

PTI PTJ

T
Figura 8.7 Fase 0 con cargas térmicas.

312
Método de rigidez

Sea un elemento cualquiera sometido a un campo de temperatura en su interior 𝑇𝑇(𝑥𝑥, 𝑦𝑦, 𝑧𝑧) y que
está perfectamente empotrado en sus extremos. Este problema (fase 0) se puede descomponer
a su vez en suma de otros dos, que se desarrollan a continuación.
Fase 0a: estado de libre dilatación
En esta fase se deja al elemento dilatarse libremente, sin que se imponga ninguna restricción a
su movimiento, de tal manera que no aparezcan fuerzas sobre él. En esta situación la energía
elástica acumulada en el elemento es nula.
La manera más simple de conseguir este estado es sustentar al elemento isostáticamente,
puesto que si a una estructura sustentada isostáticamente se le aplican efectos térmicos no
aparece en ella ningún esfuerzo, aunque sí aparezcan deformaciones.
Las deformaciones que aparecen en los extremos del elemento en este estado, referidas al
sistema local, se denominan T . Naturalmente existen muchas expresiones de estas
deformaciones, tantas como posibles estados de libre dilatación pueden obtenerse, aunque
todas ellas se diferencian entre sí en un movimiento de sólido rígido del elemento. Por ejemplo,
para un elemento plano, basta con eliminar tres de las seis restricciones existentes en el
elemento biempotrado, y transformarlo en un voladizo o en una viga simplemente apoyada
(figura 8.8).

δTI δTJ
δTJ
T T

Figura 8.8 Posibles estados de libre dilatación de una viga plana.


Los esfuerzos en los extremos del elemento son:

P0a  KL0a T  0

siendo KL0a la matriz de rigidez del elemento en su estado de libre dilatación. Estos esfuerzos
son siempre nulos, precisamente por ser un estado de libre dilatación, sea cual sea éste.
El cálculo de las deformaciones de libre dilatación no es un problema de análisis estructural sino
un problema de dilatación de sólidos, que se resolverá más adelante para cada tipo de elemento
estructural diferente y para cada distribución de temperatura.
Fase 0b: restitución del caso 0
Para restituir el estado original 0, de empotramiento perfecto, hay que devolver las
deformaciones del elemento a cero. Para ello basta con aplicar unas deformaciones iguales y de
sentido contrario a las generadas en la fase 0a, es decir T (figura 8.9). Para obtener estas
deformaciones, las fuerzas que hay que aplicar sobre el elemento son:

P0b  KL (T ) (8.29)

313
Método de rigidez

PJ0b
PI0b

-δT

Figura 8.9 Restitución de la fase 0 de empotramiento perfecto.


Tras este proceso, la suma de las fases 0a y 0b coincide con la fase 0 inicial. Los valores de las
distintas magnitudes en esta fase 0 son:

• Deformaciones: 0  T  (T )  0

• Esfuerzos: PT0  P0a  P0b  0  KL (T )

La expresión obtenida para las fuerzas nodales equivalentes a las variaciones de temperatura
es:

PT0  KL T (8.30)

En esta expresión T son las deformaciones que se producen en el elemento en un estado de


libre dilatación cualquiera. Son función de la distribución de temperatura, de las dimensiones
del elemento y de su coeficiente de dilatación térmica, pero no de las condiciones en sus
extremos (articulado, empotrado…). KL es la matriz de rigidez del elemento en su sistema local,
que depende del tipo de elemento de que se trate.
Una vez obtenidas mediante la expresión (8.30), las fuerzas debidas a las temperaturas siguen
exactamente el mismo proceso que todas las demás cargas actuantes sobre los elementos, es
decir que se ensamblan en el vector de fuerzas de toda la estructura, con signo menos.
Las fuerzas nodales equivalentes a las temperaturas deben asimismo tenerse en cuenta al
calcular los esfuerzos finales en los extremos de los elementos, como cualquier otra fuerza de
fase 0 (apartado 8.8).

8.10 VIGAS PLANAS CON TEMPERATURA


Se considera una viga plana cualquiera, sin precisarse por el momento las condiciones en sus
extremos (articulado o empotrado). Sean h su canto (distancia entre sus caras superior e
inferior) y 𝛼𝛼 el coeficiente de dilatación lineal del material, que se suponen constantes en toda
su longitud. Se emplea un sistema de ejes local XL, YL con el eje XL orientado desde el nudo inicial
I al final J (figura 8.10).

YL TS h
XL

I TI J

Figura 8.10 Viga plana con temperatura.

Se supone una distribución de temperaturas lineal entre dos valores extremos TS en la cara
superior (YL positivo) y TI en la cara inferior (YL negativo). Esta distribución de temperatura se
supone constante en toda la longitud de la viga.

314
Método de rigidez

En lugar de las temperaturas en las caras de la viga se definen:


• Temperatura media: Tm  TS  TI  / 2

• Temperatura gradiente entre ambas caras: Tg  TS  TI  / h

La temperatura en un punto cualquiera situado a una distancia y del eje de la viga es:

T  (TS  TI ) / 2  y(TS  TI ) / h T  Tm  yTg (8.31)

8.10.1 Deformaciones de origen térmico


Para calcular las deformaciones en el estado de libre dilatación se elige éste como una viga en
voladizo, empotrada en el nudo I y libre en el J (figura 8.11). Se trata por lo tanto de determinar
las deformaciones del nudo J bajo la distribución de temperatura indicada.

v
δTI=0
δTJ
θ u
Figura 8.11 Estado de libre dilatación en una viga plana.
La deformación axial del nudo J puede determinarse con facilidad considerando la ecuación
diferencial (5.18), que controla la deformación axial u de una viga en presencia de temperatura:

du N
  Tm (8.32)
dx EA
Al estar la viga en voladizo y sin cargas, el esfuerzo axial N es nulo en toda ella, con lo que la
ecuación anterior proporciona directamente la deformación axial de la viga:

u  Tm x (8.33)

La deformación lateral y el giro del nudo J pueden determinarse con facilidad considerando la
ecuación diferencial (5.24) que controla la flexión lateral de una viga:

d 2v M
  Tg (8.34)
2 EI
dx
Al no haber cargas sobre la viga, el momento flector M es nulo en toda ella, con lo que la
ecuación anterior proporciona directamente la deformación lateral 𝑣𝑣 de la viga:

x2
v  Tg  C 1x  C 2 (8.35)
2
Al estar la viga en voladizo, las condiciones de contorno de flecha y giro nulos en el nudo I hacen
que las dos constantes de integración sean nulas. Por lo tanto, la deformación lateral es:

x2
v  Tg (8.36)
2
El valor del giro del eje de la viga es:
dv
  Tg x (8.37)
dx

315
Método de rigidez

Las deformaciones del nudo J son (figura 8.12):

TJX  u(x  L)  Tm L

TJY  v(x  L)  Tg L2 / 2 (8.38)

TJZ  (x  L)  Tg L

El vector de deformaciones térmicas en el estado de libre dilatación agrupa a todas las


deformaciones anteriores:

 TIX  0 


 
 TIY  0 
   0 
T   
TI
(8.39)
 TJX  Tm L 
 
 TJY  Tg L / 2 
2
 
 TJ  Tg L 
Obsérvese que la deformación axial es producida únicamente por la temperatura media,
mientras que la temperatura gradiente produce la flecha lateral y el giro.

v=-αTgx2/2 −αTgL
δTI=0
−αTgL2/2
u=αTmx αTmL

Figura 8.12 Deformaciones térmicas de libre dilatación en una viga plana.


Los esfuerzos que aparecen en la fase 0 vienen dados por la ecuación (8.30), y su expresión es
diferente para cada tipo de elemento estructural, al depender de la matriz de rigidez.

8.10.2 Elemento biarticulado plano


Este elemento no tiene giros en sus nudos, luego puede prescindirse del valor del giro en el
vector LT . El valor que se obtiene para las fuerzas de fase 0 es:

 PIX   EATm 
   
 P   0 
PT0   IY     (8.40)
 PJX   EATm 
   
 PJY   0 
Se observa que sólo interviene la temperatura media, y que aparece una fuerza de compresión
de valor EATm . Esta es la fuerza que hay que aplicar en la barra para mantenerla con sus dos
extremos fijos, cuando ella se dilata una magnitud Tm L (figura 8.13).

EAαTm EAαTm

Figura 8.13 Esfuerzos térmicos de fase 0 en una viga biarticulada.

316
Método de rigidez

8.10.3 Elemento biempotrado plano


Los esfuerzos de fase 0 en este caso son:

 PIX   EATm 


   
 PIY   0 
 M   EI T 
PT   I  
0 

g 
 (8.41)
 PJX   EATm 
   
 PJY   0 
 M   EI T 
 J   g  

Se observa que los esfuerzos son una compresión de valor EATm , y dos momentos iguales y
de signo contrario, de valor EI Tg . Los esfuerzos cortantes son nulos: la barra está en un estado
de flexión pura. El sentido físico de las deformaciones y esfuerzos es el indicado en la figura 8.14.

EIαTg EIαTg

EAαTm
EAαTm TS>TI>0

Figura 8.14 Esfuerzos térmicos de fase 0 en una viga biempotrada plana.

8.10.4 Elemento empotrado - articulado plano


Los esfuerzos de fase 0 para este elemento son:

 PIX 
 
 EATm 


 
 
 


 PIY 
 
 3EI Tg / 2L  

 
 
 

 MI    3EI  T / 2 
PT0  
  
   g 
 (8.42)

 PJX 
 
  EA T m



 
 
 
 PJY   3EI Tg / 2L  

 
 
 


 M 
 
 0 

 J   

3EIαTg/2 3EIαTg/2L
EAαTm

EAαTm
3EIαTg/2L TS>TI>0

Figura 8.15 Esfuerzos térmicos de fase 0 en una viga empotrada –articulada.


En este caso sí que existen esfuerzos cortantes, para equilibrar el único momento que aparece
en el nudo I (figura 8.15).

317
Método de rigidez

8.10.5 Elemento articulado - empotrado plano


Los esfuerzos de fase 0 para este elemento se muestran en la figura 8.16, y su valor es:
 PIX
  
  EATm 


 
 
 


 PIY 
 
 
3EI Tg / 2L 

M  
 
 


 I 
 0 

PT0      (8.43)

 P  
  EATm  
 JX
 
 
 

 PJY   3EI Tg / 2L 

 
 
 


 MJ 
 
 3EI Tg / 2 

   

3EIαTg/2L 3EIαTg/2
EAαTm

EAαTm
3EIαTg/2L
TS>TI>0

Figura 8.16 Esfuerzos térmicos de fase 0 en una viga articulada – empotrada.

8.11 ELEMENTOS TRIDIMENSIONALES CON TEMPERATURA


Para los elementos espaciales se emplea su sistema de ejes local XL, YL, ZL con el eje XL orientado
desde el nudo inicial I al nudo final J y los otros dos perpendiculares a él, según los ejes
principales de la sección. Se supone una distribución de temperaturas lineal en cada una de las
dos coordenadas locales YL, ZL:

T  Tm  yTgy  zTgz (8.44)

donde Tm es la temperatura media, Tgy es el gradiente en la dirección del eje YL, y Tgz es el
gradiente en la dirección ZL. Esta ley de variación corresponde a una distribución de la
temperatura en la sección de la viga según un plano.

8.11.1 Deformaciones de origen térmico


Al igual que en el caso plano, para calcular las deformaciones en el estado de libre dilatación se
elige éste como una viga en voladizo, empotrada en el nudo I y libre en el J . Se trata por lo
tanto de determinar las deformaciones del nudo J bajo la distribución de temperatura indicada.

La deformación axial u de la viga puede determinarse con facilidad considerando la ecuación


diferencial (5.18) que controla dicha deformación:

du N
  Tm (8.45)
dx EA
Al estar la viga en voladizo y sin cargas, el esfuerzo axial N es nulo en toda ella, con lo que la
ecuación anterior proporciona directamente la deformación axial de la viga:

u  Tm x (8.46)

318
Método de rigidez

La deformación lateral v en la dirección YL y el giro ZL del nudo J pueden determinarse con


facilidad considerando la ecuación diferencial (5.89) que controla la flexión lateral v de una viga
en el espacio en presencia de temperatura:

d 2v Mz
  Tgy (8.47)
2 EI z
dx

Al no haber cargas sobre la viga, el momento flector M es nulo en toda ella, con lo que la
ecuación anterior proporciona directamente la deformación lateral de la viga. Además, al estar
la viga en voladizo, las condiciones de contorno de flecha y giro nulos en el nudo I hacen que las
dos constantes de integración sean nulas. Por lo tanto, la deformación lateral es:

x2
v  Tgy (8.48)
2

El valor del giro z de la viga es:

dv
z   Tgy x (8.49)
dx
Mediante un desarrollo similar se obtienen la deformación w según el eje ZL y su giro
correspondiente:

x2 dw
w  Tgz y    Tgz x (8.50)
2 dx
El vector de deformaciones de origen térmico en los nudos se obtiene particularizando las
deformadas obtenidas en el nudo J (𝑥𝑥 = 𝐿𝐿). Su expresión resulta ser:

 IX 
 
 0 

  
 


 
  
    0 
 IY  
 


  
  0 
 IZ  
 


 
  
 IX   0 
  
 


 
  0 
 IY   
  
 


 IZ 
  0 
T       (8.51)
   T L 

 JX 
 
 m 


 
 
 
 JY   Tgy L / 2 
2


 
 
 


 JZ 
 
 Tgz L / 2 
2


 
 
 


  JX 
 
 0 


 
 
 
 JY   Tgz L  

 
 
 

 
 JZ 
 
  T L 

    gy 

Se observa que la temperatura media sólo influye en la deformación axial, que el gradiente 𝑇𝑇𝑔𝑔𝑔𝑔
según el eje YL sólo influye en el desplazamiento según YL y en el giro según ZL, y que el gradiente
𝑇𝑇𝑔𝑔𝑔𝑔 según ZL sólo influye en la flecha ZL y en el giro YL.

319
Método de rigidez

8.11.2 Elemento biarticulado espacial


Al igual que para el elemento plano, debe prescindirse de los giros, que este elemento no posee,
y considerar sólo las tres deformaciones.

El vector de esfuerzos de fase 0 que se obtiene


EAαTm
es:
 PIX   EATm 
   
 P   0 
 IY   
P   0 
PT0   IZ     (8.52)
 PJX   EATm 
   
 PJY   0  EAαTm
 P   0 
 JZ    Figura 8.17 Esfuerzos térmicos de fase 0 en
una barra biarticulada espacial.

En la fase 0 el elemento está comprimido un valor EATm , igual al esfuerzo de compresión en


el elemento plano (figura 8.17).

8.11.3 Elemento viga espacial


El vector de fuerzas de empotramiento debido a las temperaturas para este elemento es:

 PIX   EATm 


   
 PIY   0 
 P   0 
 IZ   
 M   0 
 IXL   
 M IYL   EI Tgz 
   
 M IZL   EI Tgy 
0
PT     (8.53)
 PJX  EATm 
   
 PJY   0 
   
P
 JZ   0 
 M   0 
 JXL   
 MJYL   EI Tgz 
   
 MJZL   EI Tgy 
   

Contiene términos no nulos para el esfuerzo axial, que son función únicamente de la
temperatura media, así como para los momentos flectores en las dos direcciones locales YL, ZL,
que son función de los correspondientes gradientes. No aparecen fuerzas de reacción laterales
según los ejes YL, ZL, por ser los momentos en los extremos iguales y de sentido contrario, por lo
que en la fase 0 el elemento está en un estado de flexión compuesta pura.

8.12 ELEMENTO DE EMPARRILLADO PLANO CON TEMPERATURA


La distribución de temperaturas en este elemento sólo puede tener la componente gradiente,
con una temperatura media nula. Esto es debido a que este elemento no tiene grados de libertad
de deformación axial, y como se ha visto anteriormente, la temperatura media sólo produce
deformación axial; por lo tanto, este elemento no puede admitir dicho tipo de temperatura

320
Método de rigidez

media. Así pues, se supone una variación de T lineal entre un valor TS en la cara superior (Z
positivo) y uno TI  TS en la cara inferior (Z negativo). El gradiente térmico entre las caras de
la viga es:

Tg  TS  TI  / h  2TS / h (8.54)

8.12.1 Deformaciones de origen térmico


Al igual que en el caso plano las deformaciones en el estado de libre dilatación se calculan
suponiendo la viga en voladizo, empotrada en el nudo I y libre en el J , y se trata de determinar
las deformaciones del nudo J.
Con la distribución de temperatura aplicada no se produce deformación axial de la fibra neutra
del elemento. La deformación en la dirección Z se obtiene integrando la ecuación de la elástica
en dicha dirección (ecuación 5.92). Como el momento flector es nulo en el estado de libre
dilatación se obtiene que la curva deformada del elemento en dirección vertical es una parábola
(figura 8.18).

x2 dw
w  Tgz y    Tgz x (8.55)
2 dx
El vector de deformaciones de origen térmico se obtiene particularizando esta deformada en los
nudos I y J :

 IX 
 
 0 


 
 
 


 IY 
 
 0 


 
 
 

 IZ
T   
  0 
 (8.56)
   

 JX 
 
 0 


 
 
 

 JY   T g L 

 
 
 


  
 
 T L 2
/ 2 

 JZ   g 

Tg XL

YL
δJZ=−αTgL2/2
w=-αTgx /2
2

ZL θJY=αTgL

Figura 8.18 Deformaciones térmicas de libre dilatación en un elemento de emparrillado plano.

8.12.2 Esfuerzos de fase 0


Los esfuerzos de fase 0 debidos a la distribución de temperaturas se obtienen multiplicando las
deformaciones de origen térmico por la matriz de rigidez del elemento en coordenadas locales.

321
Método de rigidez

Se obtiene:

 M IXL   0 


   
 M IYL   EI Tg 
 P   0 
0
PT    IZ  
  (8.57)
 MJXL   0 
   
 MJYL   EI Tg 
 P   0 
 JZ   
Se observa que no aparecen cortantes, al igual que en la viga biempotrada, y que los momentos
flectores que aparecen tienen el mismo valor que para dicha viga. El sentido de estas fuerzas
puede verse en la figura 8.19.

Tg>0
αTgL2/2
EIαTg
XL
EIαTg
YL ZL

Figura 8.19 Momentos de fase 0 debidos a las temperaturas en el emparrillado plano.

8.13 ERRORES EN LA FORMA DE LOS ELEMENTOS


Supongamos un elemento estructural cuya forma o tamaño natural no coincide con la forma o
tamaño del espacio en el que se va a montar en la estructura. Si este elemento se monta en la
estructura, forzándolo a adaptarse al espacio de montaje, se producen esfuerzos y
deformaciones en la estructura, ya que el elemento trata de volver a su situación natural,
arrastrando a la estructura. Esta situación puede producirse bien porque el elemento sea de
dimensiones inadecuadas o bien porque, aun siendo del tamaño adecuado, el espacio para su
montaje en la estructura no coincide con el tamaño del elemento, debido a incorrecciones en el
ensamblaje anterior de la estructura. En cualquier caso, siempre que exista una discrepancia
entre la forma natural del elemento y la forma que debe tener una vez montado se producirán
esfuerzos en la estructura. A estos efectos se considera como forma natural del elemento a la
que tiene en su estado sin cargas.
En el estudio de las celosías, vigas y pórticos se ha considerado el hecho de que las barras sean
de longitud diferente al espacio de montaje, pero ahora, la mayor generalidad del método de
rigidez permite estudiar otros tipos de errores de forma más complejos.
Al estar los errores de forma localizados en los elementos de la estructura, su efecto se trata
igual que todas las demás acciones actuantes sobre ellos: se deben determinar las fuerzas de
fase 0 producidas por los errores de forma. Por lo tanto, el problema a resolver consiste en
determinar las fuerzas de empotramiento perfecto de un elemento estructural cuya forma o
tamaño tiene una serie de errores. Estas fuerzas se denominan PE0 , y siguen el mismo proceso
de ensamblaje que todas las demás.

322
Método de rigidez

8.13.1 Cuantificación de los errores


El primer paso del análisis consiste en cuantificar la discrepancia entre la forma natural
(descargada) del elemento y la forma que debe adoptar una vez montado. Esto se hace de
manera muy simple definiendo un vector que contiene las deformaciones de los nudos del
elemento real (estado natural descargado) con respecto a la forma que tiene que adoptar una
vez montado en la estructura. Se denomina a este vector δE.
Ejemplo. Cuantificar el vector de errores de forma de una barra articulada que es más larga que
su longitud teórica en una magnitud ∆L.
El vector es:
LM

 0 
 IX

 


 0  IY
E 
 
 ∆L

 L 
 JX LR

 


 0 
 
  JY

Ejemplo. Cuantificar el vector de errores de forma de una barra de longitud L, que está curvada
circularmente con un radio R, de tal manera que el ángulo de deformación  es pequeño.

L/2 L
sen   ϕ
R 2R J
I
ϕ
 0  IX L/2
 
 0  
  IY
 L / 2R  I
R
ϕ
E   
 0  JX
 
 0  JY
 L / 2R  
  J

8.13.2 Esfuerzos de fase 0


Una vez cuantificados los errores, el tratamiento de este problema sigue el mismo camino que
las cargas de origen térmico. La fase 0 se descompone en dos subfases (figura 8.20):
Fase 0a: estado natural del elemento, o de libre deformación
En esta fase el elemento no tiene a ningún impedimento a su deformación y por lo tanto se
deforma hasta llegar a su forma natural, es decir a la forma errónea respecto a la teórica de
montaje. Por lo tanto, las deformaciones son precisamente el vector de errores:

E0a  E (8.58)

Evidentemente las fuerzas sobre el elemento en esta situación son nulas:

PE0a  0 (8.59)

Fase 0b: restitución de la fase 0


Para llevar al elemento a la fase 0, se aplican unas deformaciones nodales de valor:

323
Método de rigidez

E0b  E0a (8.60)

Para producir estas deformaciones es necesario aplicar unas fuerzas nodales de valor:

PE0b  KL E0b  KL E0a  KL E (8.61)

Fase 0a Estado natural


δE

Situación de montaje

Fase 0b PJ0b
0b
PI
-δE

Figura 8.20 Fase 0 debida a los errores de forma.


Las magnitudes resultantes en la fase 0 son la suma de las fases 0a y 0b:

• Deformaciones: E0  E0a  E0b  E  E  

• Fuerzas: PE0  PE0a  PE0b  0  KL E

Por lo tanto, las fuerzas de empotramiento perfecto en la fase 0 son:

PE0  KL E (8.62)

Esta es la misma expresión que para las fuerzas debidas a las temperaturas (ecuación (8.30)),
pero empleando el vector de errores de forma E en lugar de las deformaciones térmicas.

8.14 PRETENSIÓN INICIAL EN LOS ELEMENTOS


Se entiende por esfuerzos de pretensión inicial de un elemento a aquellos esfuerzos que hay
que aplicar sobre el elemento para poderlo montar en la estructura. Estos esfuerzos de
pretensión inicial se originan por diferencias entre la forma geométrica real del elemento y el
espacio disponible para su montaje en la estructura. A consecuencia de esta diferencia es
necesario aplicar sobre el elemento unos esfuerzos exteriores para poderlo montar, que se
eliminan una vez montado, pero que al desaparecer hacen que el elemento tienda a volver a su
situación natural, produciendo esfuerzos y deformaciones en la estructura.
Se trata por lo tanto del mismo problema que el de errores en la forma del elemento, pero en
este caso no se conocen los errores E en sí mismos, sino las fuerzas que hay que aplicar sobre
el elemento para poderlo montar. Es decir que en este caso se conocen directamente las fuerzas
de fase 0 sobre el elemento, y se denominan igual que las debidas a los errores: PE0 .

324
Método de rigidez

Ejemplo. El vector de fuerzas de fase 0 para un elemento de celosía que necesita ser comprimido
un esfuerzo de valor N para ser montado en la estructura es:
 PIX 
    N 


 
 
 

 P
 IY 
  
 0 
 N N
PE0  
 
  


 P 
JX 

 N 


 
 
 
 PJY 
    0 


   

8.14.1 Pretensión inicial en muelles de esfuerzo axial


Los muelles siguen el mismo tratamiento que los demás elementos estructurales para el cálculo
de los esfuerzos de pretensión inicial. La ecuación de equilibrio de un muelle es:

S  K (  0 ) (8.63)

donde S es el esfuerzo y ∆ es la deformación relativa entres sus extremos. 0 es el error en la


longitud del muelle, que es la diferencia entre su longitud natural LN (estado descargado) y su
longitud de montaje en la estructura LM :

0  LN  LM (8.64)

También puede ponerse la ecuación (8.63) en la forma:

S  K   S0 (8.65)

donde S 0 es el esfuerzo de pretensión inicial que hay que aplicarle para montarlo:

S 0  K 0 (8.66)

Nótese la total similitud de esta ecuación con la expresión general de los esfuerzos de pretensión
inicial debidos a errores en la forma (ecuación (8.62)).
El vector de errores de forma puede ponerse como:

 IX   EIX 


   
 IY   0 
E    (8.67)
 JX   EJX 
   
 JY   0 

Los valores de EIX y de EJX se obtienen a partir de 0 . De hecho, 0 puede distribuirse


entre EIX y EJX de forma arbitraria, con la condición de que entre ambas representen el valor
del error de longitud 0 . En efecto, según la figura 8.21 se cumple que:

EIX  LN  LM  EJX (8.68)

Por lo tanto, se cumple que:

LN  LM  EJX  EIX  0 (8.69)

En el vector de errores podrían ponerse errores también en la dirección Y, pero no darían lugar
a esfuerzos de fase 0, al no haber rigidez en dicha dirección, por lo que se omiten.

325
Método de rigidez

LN δEJX

LM
δEIX

Figura 8.21 Error de longitud en un muelle.


Las fuerzas de pretensión necesarias para el montaje del muelle son (ecuación (8.62)):

 PIX   K (EJX  EIX )   K 0 


 P   0   0 
0
PE   IY 
      (8.70)
 PJX   K (EJX  EIX )  K 0 
     
 PJY   0   0 

Nótese que los esfuerzos dependen de la diferencia de errores entre ambos nudos, es decir del
error en longitud 0 .

Si en lugar del error se conoce la fuerza de pretensión S 0 , el vector de esfuerzos de montaje


(fase 0) es directamente:

 PIX   S 0 


   
0  PIY   0 
PE     (8.71)
 PJX   S 0 
   
P   0 
 JY   
La fuerza de pretensión S 0  K 0 es positiva si actúa a tracción sobre el muelle (figura 8.22).
El vector de fuerzas de pretensión proyectado sobre el sistema general tiene la expresión
siguiente, en función bien del error en longitud o de la pretensión:

 FIX 
 
 S 0 cos  
 
 K 0 cos   

 
 
 
 
 


 FIY 
 
 S sin  
 
 K  sin  

FE0  
  

0  

0 
 (8.72)

 FJX 
 
 S 0 cos  
 
 K  0 cos  


 
 
 
 
 

 FJY
  
  S sin   
 
  K  sin  

   0  0 
siendo 𝛼𝛼 el ángulo de inclinación del muelle con el eje XG (figura 8.23).

S0 sinα
S0 S0 cosα
J

-S0 sinα α

-S0 I -S0 cosα

Figura 8.22 Pretensión en un muelle. Figura 8.23 Pretensión en el sistema general.

326
Método de rigidez

8.14.2 Pretensión inicial en muelles al giro


Los esfuerzos de pretensión en muelles al giro se originan a consecuencia de una desalineación
angular entre los dos extremos del muelle. La ecuación constitutiva en este caso es:

M  K (  0 ) (8.73)

donde M es el momento y 𝜃𝜃 es la deformación relativa entre sus extremos. 0 es el error de


desalineación angular en el muelle, que es igual a la diferencia entre su ángulo natural N
(estado descargado) y el ángulo de montaje en la estructura M :

0  N  M (8.74)

La ecuación (8.73) también puede ponerse como:

M  K  M0 (8.75)

siendo M 0 el esfuerzo de pretensión inicial que hay que aplicar al muelle para montarlo:

M 0  K0 (8.76)

θE1

θ0

θE2

Figura 8.24 Error en un muelle al giro.


El vector de errores puede ponerse en este caso, como:

  
E   E 1  (8.77)
 E 2 
 

donde E 1 y E 2 son los errores en ambos extremos, y su diferencia es el desalineamiento


angular 0 . Al igual que para los muelles de esfuerzo axial, el error 0 puede distribuirse entre
los E 1 y E 2 de cualquier forma (figura 8.24).

0  E 2  E 1 (8.78)

Los momentos de pretensión necesarios para el montaje, es decir los momentos de fase 0,
vienen dados por la ecuación (8.62):

 ME1 
  K K   E 1   K (E 2  E 1 )  
 K 0 

PE0  
 
    
  
  
 
  
 
 (8.79)

ME 2 
  K K     K (   )   K  
    E 2   E 2 E 1  
  0 

Su valor depende del desalineamiento relativo 0 entre ambos extremos del muelle, como se
muestra en la figura 8.25.

327
Método de rigidez

Este mismo vector de esfuerzos de montaje puede ponerse en función del momento de
pretensión inicial, si se dispone de este dato en lugar del error angular (figura 8.26):

 M   M 0 
PE0   E 1     (8.80)
 M E 2   M 0 

Kθ0 ME1=-M0

θ0

θ1
-Kθ0 θ2

ME2=M0

Figura 8.25 Momentos debidos al error. Figura 8.26 Momentos de pretensión inicial.

8.15 CONDICIONES DE LIGADURA


El equilibrio de una estructura se representa mediante el sistema de ecuaciones lineales:
K F (8.81)

• K es la matriz de rigidez de toda la estructura, obtenido por ensamblaje de las matrices de


cada uno de los elementos que la componen.
• F es el vector de fuerzas nodales equivalentes a todas las acciones exteriores.
•  es el vector de grados de libertad, que incluye a todas las posibles deformaciones nodales
de la estructura, incluso aquellas que corresponden a puntos fijos, y por lo tanto son nulas.
El proceso seguido para la deducción de esta ecuación de equilibrio hace que en ella se incluyan
tanto la compatibilidad de deformaciones en los nudos, como el equilibrio de fuerzas de los
nudos y de los elementos. En esta ecuación falta sin embargo introducir las condiciones de
contorno que representan la forma en que la estructura está sustentada.
Si se considera la estructura en este estado (sin aplicar las condiciones de contorno), ocurre que
aún en ausencia de fuerzas exteriores, ( F  0 ), pueden existir desplazamientos  distintos de
cero. Es decir que existe un vector no nulo 0 tal que:

K 0  0 (8.82)

Pero este sistema homogéneo sólo tiene solución distinta de cero si Det(K)  0 , es decir si la
matriz K es singular. Por lo tanto, antes de incluir las condiciones de contorno la matriz de rigidez
es singular, y no puede resolverse el sistema de ecuaciones para hallar los desplazamientos.
El número mínimo de condiciones de contorno que hay que incluir en el sistema de ecuaciones
debe ser tal que se elimine toda posibilidad de movimiento de la estructura como un sólido
rígido. En el plano el número mínimo es 3, y en el espacio es 6. Asimismo, se debe evitar que
cualquier parte de la estructura tenga una posibilidad de movimiento como sólido rígido.

328
Método de rigidez

8.16 LIGADURAS DE DESPLAZAMIENTO NULO


Se parte de la ecuación de equilibrio (8.81) en la que aparece el vector de deformaciones de
todos los grados de libertad ∆. De entre todos ellos hay unos cuantos que están fijos, es decir
que su desplazamiento es nulo, y se les denomina F  0 . Los restantes, que tienen libertad
para moverse, y cuyo valor es desconocido, están agrupados en el vector D . Por lo tanto, el
vector  se puede separar en:

 D 


 
 (8.83)

 F
 
 
El sistema de ecuaciones se puede dividir en:
 KDD KDF   D   FD 
       (8.84)
    0   FF  RF 
 KFD KFF
  F   
siendo:

FD : fuerzas exteriores conocidas, actuantes sobre los grados de libertad libres.

FF : fuerzas exteriores conocidas, actuantes sobre los grados de libertad fijos.

RF : reacciones desconocidas, que actúan sobre los grados de libertad fijos.

La primera parte de la ecuación (8.84) indica que:

KDD D  FD (8.85)

De ella se puede calcular D . La ecuación anterior indica que basta con quedarse con aquella
parte de la matriz K que corresponde a los grados de libertad no fijados KDD . Esta matriz KDD
tiene inversa si las condiciones de contorno impuestas garantizan la estabilidad de la estructura
y en ese caso es posible hallar las deformaciones.
Para pasar de la expresión inicial a la final hay que reorganizar toda la matriz K, a fin de separarla
en las 4 submatrices D, F y esto es un proceso engorroso, por lo que en la práctica no se lleva a
cabo. Lo que se hace es eliminar de la matriz total K las filas y columnas correspondientes a los
grados de libertad que tienen desplazamiento nulo. De esta manera se obtiene directamente la
matriz KDD .

Una vez halladas las deformaciones D , las reacciones en los apoyos se obtienen aplicando la
parte inferior de la ecuación (8.84):

RF  KFD D  FF  KFD K 1
DD FD  FF (8.86)

8.17 LIGADURAS DE DESPLAZAMIENTO CONOCIDO


En este tipo de condición se conoce el valor que adoptan unos determinados grados de libertad
de la estructura, por ejemplo, en caso de un asiento conocido en un punto de apoyo. Se supone

329
Método de rigidez

que dichos valores son distintos de cero, pues el caso nulo ya ha sido tratado. El vector  de
grados de libertad se divide en tres partes:
 
 

 D

   F 
  (8.87)

 


  

 C 

C : vector que agrupa a todos los grados de libertad cuyo valor se conoce, y que son
distintos de cero.

F : vector que agrupa a los grados de libertad fijos, que tienen valor nulo.

D : vector que agrupa a los restantes grados de libertad, de valor desconocido.

El sistema de ecuaciones de equilibrio se puede dividir en la misma forma:


K KDF KDC   D 
  F
 

 DD   
 
 D 

K KFF KFC  F 

 FF  RF  (8.88)
 FD    


K    F  RC 
 CD
KCF KCC  C 
 
  
 
 C 


donde:

• FD FF FC son las fuerzas exteriores que actúan sobre los distintos grados de libertad y son
todas conocidas.
• Las reacciones exteriores desconocidas aplicadas sobre los distintos grados de libertad son
de dos tipos:

 RC son las fuerzas de reacción que hay que hacer desde el exterior, sobre los grados
de libertad con desplazamiento conocido C , para obligarles a desplazarse
precisamente el valor deseado C .

 RF son las fuerzas de reacción que hay que hacer desde el exterior, sobre los grados
de libertad con desplazamiento nulo F , para impedir su desplazamiento.

No existen reacciones exteriores desconocidas sobre los grados de libertad incógnita D .

En primer lugar, se eliminan las ecuaciones correspondientes a los grados de libertad fijos,
borrando sus filas y columnas, tal y como ya se ha indicado, y queda:
 KDD KDC   D   FD 
     
K KCC       F  R  (8.89)
 CD   C   C C 
De la primera ecuación se obtiene que:

KDD D  FD  KDC C (8.90)

Esta es la ecuación final de equilibrio de la estructura, y de ella puede calcularse D . La


presencia de las deformaciones conocidas C ha añadido un nuevo término al vector de cargas,
que se suma a las cargas exteriores actuantes y cuyo valor es:

330
Método de rigidez

FC*  KDC C (8.91)

Este vector de fuerzas representa unas fuerzas nodales que están aplicadas sobre los grados de
libertad D y que son equivalentes a los desplazamientos impuestos sobre los C .

Una vez obtenidos los D de la ecuación (8.90), las fuerzas de reacción en los grados de libertad
conocidos RC se obtienen de la segunda parte de la ecuación (8.89):

RC  KCD D  KCC C  FC (8.92)

Finalmente, las reacciones en los puntos fijos se obtienen de la segunda parte de (8.88):

RF  KFD D  KFC C  FF (8.93)

8.18 MÉTODO DE LA RIGIDEZ FICTICIA PARA CONDICIONES DE LIGADURA


El proceso descrito en los apartados anteriores es el teóricamente correcto, y es el que se usa
para resolver problemas manualmente. Sin embargo, este método puede ser engorroso para su
utilización práctica en ciertos programas de computador, pues requiere reordenar las matrices,
o separar parte de ellas para realizar las operaciones algebraicas indicadas. Por esta razón se
utiliza otro método que, aunque aproximado, da resultados suficientemente buenos en la
práctica, y es muy sencillo de aplicar. El proceso es el siguiente:

 Para introducir un desplazamiento conocido Ci en el grado de libertad i, se multiplica el


término de la diagonal de 𝐊𝐊 correspondiente a dicho grado de libertad por un número muy
grande M , usualmente M  1010 , denominado rigidez ficticia. Esta operación equivale a
aplicar una rigidez de gran valor según el grado de libertad cuyo valor se quiere imponer.

 Se modifica el término de la fila i del vector de cargas, sustituyéndolo por el valor Kii Ci M

 Se resuelve el sistema de ecuaciones resultante, y se obtendrá un valor de i sensiblemente


igual a Ci .

Si el grado de libertad está fijo, se sigue el proceso anterior con un valor de Ci  0 , lo cual
equivale a multiplicar la diagonal de K por el número M, y a sustituir el término correspondiente
del vector de fuerzas Fi por 0.

Ejemplo. Se considera un sistema con tres grados de libertad, cuyas tres ecuaciones de equilibrio
son:

 Kij  j  Fi i  1, 3
j

Imponiendo un valor conocido C 3 al grado de libertad 3 la tercera ecuación queda:

 K 3 j j  K 33M 3  K 33M C 3
j 1,2

Despejando 3 de esta ecuación se obtiene:

331
Método de rigidez

 K 3 j j
j 1,2
3  C 3   C 3
MK 33

El segundo sumando es muy pequeño, al ser M mucho mayor que los restantes términos, por lo
que se obtiene para el grado de libertad 3 un valor muy similar al impuesto.

8.19 APOYOS ELÁSTICOS


Otra forma de apoyo de una estructura consiste en que un determinado punto no tiene sus
desplazamientos impuestos, como en los casos anteriores, ni tampoco es totalmente libre de
moverse, sino que está unido a la sustentación a través de uno o más muelles, de constantes
conocidas.
En realidad, estos apoyos no deben considerarse condiciones de ligadura de la estructura en
sentido estricto, pues los muelles del apoyo son unos elementos estructurales más, y como tales
deben analizarse. Por lo tanto, los pasos para tratar un apoyo elástico son:
 Identificar los grados de libertad del nudo donde está el apoyo elástico.
 Calcular la matriz de rigidez del muelle de apoyo.
 Ensamblar dicha matriz en la matriz de la estructura.
Este tipo de apoyos no debe confundirse con las condiciones de contorno de desplazamiento
impuesto, ya estudiadas en el apartado 8.17. En estas últimas, los desplazamientos del nudo son
de magnitud conocida, y no están controlados por las cargas actuantes sobre la estructura,
mientras que en los apoyos elásticos la deformación del apoyo está controlada por las fuerzas
actuantes y por la rigidez de la estructura, entre la que se incluye la del propio apoyo elástico
como una rigidez más.
Por ejemplo, se supone que el nudo I de una estructura plana está unido al suelo mediante tres
muelles de rigidez Kx, Ky, para las deformaciones y Kz para el giro (figura 8.27). Los tres están
desacoplados, es decir que cada uno de ellos actúa independientemente de los demás. Esto
quiere decir que Kx es la fuerza para mover una unidad el nudo I en dirección x, sin la presencia
de Ky ni Kz, y lo mismo para las otras dos. Dichas rigideces se suponen conocidas en el sistema
de ejes global.

θIZ KX

KY
KZ

Figura 8.27 Apoyo elástico plano.


La ecuación de equilibrio de los tres muelles que forman el apoyo elástico es:
 F m   K 0 0   IX 
 IX   x
 F m    0  
Ky 0   IY  (8.94)
 IY     
 M IZ
m 
  0 0 K z   IZ 
 

332
Método de rigidez

El superíndice m indica que se trata de las fuerzas aplicadas sobre los muelles. La matriz de
rigidez de los muelles se ensambla en la matriz de rigidez total de la estructura y de la solución
de las ecuaciones de equilibrio del conjunto se obtienen los valores de las deformaciones del
nudo I. A partir de éstas se pueden obtener las fuerzas en los distintos muelles mediante la
ecuación anterior.
De la misma forma se tratan los casos, menos frecuentes, en que los muelles están acoplados
entre sí. En este caso la matriz de rigidez del muelle es llena, al haber rigideces cruzadas entre
unas direcciones y otras.
Un caso que da lugar a matrices llenas es el de un muelle en dirección distinta de los ejes
generales. En este caso hay que elegir un sistema de ejes local al muelle, en el que se calculan
sus características de rigidez. Se considera por ejemplo un muelle como se indica en la figura
8.28, con su eje X local orientado en su propia dirección.

YL

δIY
Kx
δIX

XL

Figura 8.28 Apoyo elástico no orientado según los ejes generales.


Su ecuación de equilibrio en sus coordenadas locales es:
 P m   K 0   IX 
 IX    x Pm  Km
 0   L  (8.95)
 PIY
m  0   IY 
   
El paso del sistema local al sistema general se efectúa por medio de la matriz de rotación:
 P m   cos  sin    FIX m 

 IX       Pm  Tm Fm (8.96)
 PIY
m    sin  cos    F m 
     IY 

Análogamente se proyectan las deformaciones del nudo. La matriz de rigidez del muelle, en
coordenadas generales, es:
 cos2  sin  cos  
KGm T mT
Km m 
 Kx  (8.97)
LT
 sin  cos  sin2  

Es una matriz llena, que se ensambla en la matriz de rigidez de toda la estructura por el
procedimiento habitual.

8.20 CONDICIONES DE CONTORNO NO EN LOS EJES GENERALES


Hasta ahora se ha supuesto que las condiciones de contorno en los puntos de apoyo se conocen
expresadas en el sistema de ejes general de la estructura, y por lo tanto su introducción en la
matriz de rigidez global de la misma es muy sencilla.
Sin embargo, puede ocurrir que en algunos apoyos las condiciones de contorno no se conozcan
en la dirección de los ejes globales, sino en otra diferente. El caso más frecuente es el de una

333
Método de rigidez

deslizadera orientada según una dirección que no coincide ni con el eje XG ni con el eje YG (figura
8.29).

YN
XN
N
∆X
YG α ∆Y
∆X

XG

Figura 8.29 Apoyo deslizante no orientado según los ejes generales.


En algunos casos sencillos sería posible estudiar la estructura haciendo uso de un sistema de
ejes general adecuado, situado en la dirección de movimiento del apoyo. Sin embargo, esta
solución no es aplicable si hay varios apoyos inclinados en direcciones diferentes, pues en ese
caso es imposible el hallar un sistema de ejes global en el que se puedan aplicar todas las
condiciones de contorno. En todo caso interesa poder elegir el sistema global con entera libertad
en la posición más práctica, por lo que resulta interesante el disponer de un método para tratar
estos apoyos inclinados con total generalidad.
La solución general del problema consiste en definir unos ejes locales para el nudo donde está
el apoyo, denominados XN, YN, que deben elegirse de manera conveniente para que sea fácil
aplicar en ellos las condiciones de ligadura. Lo más sencillo es que el eje XN local coincida con la
dirección del movimiento del apoyo.

Sea k el nudo donde se desea aplicar la condición de ligadura. Se denomina k a los


desplazamientos de este nudo en el sistema global, y kN a estos mismos desplazamientos
referidos al sistema local del nudo XN, YN. La relación entre ambos es:

kN  TkN k (8.98)

siendo TkN la matriz de rotación del sistema local del nudo k al general de la estructura.

Por ejemplo, para un apoyo como el mostrado en la figura 8.31 la condición de ligadura en el
sistema general es:

X sin   Y cos   0 (8.99)

En el sistema local de apoyo esta condición es simplemente:

YN  0 (8.100)

La relación entre los desplazamientos en ambos sistemas es:


 N   cos  sin     
 X    X  (8.101)
 N 
 Y    sin  cos    Y 
    
Se plantea un cambio de coordenadas entre el vector de deformaciones de toda la estructura ∆
y un nuevo vector, denominado Nk , que contiene las deformaciones del nudo k expresadas
en su sistema local:

334
Método de rigidez

 1   I
 
   
   1 
 ...   I   ... 
    
 Nk 
  kN    TkN        (8.102)
     k 
  ... 
 ...   I   
     
 n   I   n 

La matriz del cambio de coordenadas  contiene a la matriz de rotación TN para el nudo k, y


a la matriz identidad I para todos los demás nudos, a los que no se aplica cambio alguno.
Este cambio de coordenadas se puede sustituir en el sistema de ecuaciones de equilibrio de la
estructura, resultando:

F  K T Nk (8.103)

donde se ha hecho uso de que  es ortogonal. Premultiplicando por  se obtiene:

 F   K T Nk (8.104)

que se puede poner de forma compacta como:

FNk  KNk Nk (8.105)

Este es el sistema de ecuaciones de equilibrio proyectado sobre el nuevo vector de grados de


libertad, que es un conjunto mixto, ya que utiliza sistemas de coordenadas diferentes para los
distintos nudos.

Dada la estructura de , los diversos términos de la ecuación anterior tienen expresiones


sencillas. La matriz de rigidez proyectada sobre el nuevo conjunto de grados de libertad tiene la
expresión siguiente:
 K ... K1k TkN
T
... K1n 
 11 
 ... ... ... ... ... 
 
 T 
KNk T
  K    TkN Kk 1 ... TkN Kkk TkN N
... Tk Kkn  (8.106)
 
 ... ... ... ... ... 
 
 K ... Knk TkN
T
... Knn 
 n1 
Esta matriz se obtiene sencillamente a base de:
• Premultiplicar todas las rigideces cruzadas entre el nudo k y los demás, es decir la fila k
de la matriz, por TkN .

• Postmultiplicar todas las matrices de rigidez cruzadas entre los demás nudos y el k, es
decir la columna k de la matriz, por TkN transpuesta.

• Automáticamente la rigidez directa del nudo k queda pre y postmultiplicada por la


matriz TkN .

335
Método de rigidez

El vector de fuerzas tiene la expresión siguiente:


 F1 
 
 ... 
 
FNk   F   TkN Fk  (8.107)
 
 ... 
 F 
 n 

Se observa que se han proyectado las fuerzas exteriores Fk actuantes sobre el nudo k desde el
sistema general al local del nudo. Las demás fuerzas no han variado.
En el sistema de ecuaciones así obtenido se pueden introducir las condiciones de contorno del
nudo k con gran sencillez, pues en él se utilizan las deformaciones en el sistema de ejes local al
nudo XN, YN, que se ha elegido precisamente para que las condiciones de contorno sean fáciles
de expresar. Para ello se siguen los procedimientos ya conocidos, pero utilizando la matriz KNk
en lugar de la inicial.
Resolviendo la ecuación (8.105) se obtienen los desplazamientos de todos los nudos de la
estructura, que para los apoyos inclinados están referidos a su sistema local XN, YN. Si se desea,
estos últimos pueden referirse al sistema general sin más que deshacer el cambio de
coordenadas.
Para el cálculo de las reacciones en el apoyo inclinado se emplean las mismas expresiones
deducidas en el caso general, pero utilizando la matriz KNk en lugar de la inicial.
Si hay varios apoyos inclinados se toman sistemas locales distintos para cada uno de ellos y se
repite el proceso anterior.
Tratamiento mediante muelles
Otro método, quizás muy intuitivo, para tratar este tipo de apoyo consiste en introducir un
muelle con una rigidez muy grande en la dirección del desplazamiento impedido, como se
muestra en la figura 8.30.
La matriz de rigidez del muelle en coordenadas globales es:
 K cos2  K sin  cos  
KGm   (8.108)
 K sin  cos  K sin2  

siendo K la rigidez del muelle.

∆kY
α
α
∆kX

Figura 8.30 Modelización de un apoyo oblicuo mediante un muelle de gran rigidez.

336
Método de rigidez

La matriz de rigidez del muelle se suma a la rigidez que hay en los grados de libertad kx , ky y
que es debida a los restantes elementos de la estructura. Se obtienen, para el nudo k, las
siguientes ecuaciones de equilibrio de fuerzas:
    
    
 K  K xx  K cos2  
K xy  K sin  cos   K xj   kx  F 


xi
   kx  (8.109)
  Kyi  Kyx  K sin  cos  Kyy  K sin2   K yj   ky  F
 ky 

    
     
 

donde se ha denominado K xx , Kyy , K xy , Kyx a la rigidez aportada por los restantes elementos de
la estructura en los grados de libertad del apoyo elástico. El problema es que la matriz así
obtenida tiene un mal condicionamiento numérico. En efecto, como K es mucho mayor que los
otros términos de rigidez aportados por la estructura, y que los términos de acople entre el nudo
k y los demás, todos éstos pueden despreciarse frente a K.
Resulta así que la matriz de rigidez efectiva es:
    
    
 0  K cos 2
 K sin  cos   0      F 
   kx   kx 
   (8.110)
  0  K sin  cos  K sin2   0   ky  
 Fky 

    
     
 
En esta matriz se observa que las filas correspondientes a kx , ky son combinación lineal una
de otra: multiplicando la ecuación de kx por el factor sinα/cosα y cambiando de signo se
obtiene la ecuación de ky .

En la matriz inicial (8.109) lo que ocurre es que las dos ecuaciones son casi combinación lineal
una de la otra. Esto origina grandes problemas numéricos al tratar de resolver el sistema de
ecuaciones, cuyas consecuencias dependen del método de resolución de sistemas que se utilice.
Por esta razón la utilización de este método no es aconsejable, salvo si se conoce bien el orden
de magnitud de los términos de la matriz de rigidez y si además se emplean métodos numéricos
adecuados para la resolución del sistema de ecuaciones.

337
Método de rigidez

8.21 EJERCICIOS RESUELTOS


8.21.1 Calcular los esfuerzos en la estructura de la figura 8.31. Todas las barras son del
mismo material, con módulo de elasticidad E=200 GPa y tienen la misma área
transversal A=10 cm2.

8 kN 5 kN ∆2y ∆1y
2 B
1
∆2x B ∆1x

E
E

A C 10 m A C

D D
∆3y ∆4y
3 4
10 m ∆3x ∆4x

Figura 8.31 Celosía plana y sus grados de libertad.


Los grados de libertad de la estructura son:
T T
   1x 1y 2x 2y 3x 3y 4 x 4y    D F 

Todos los elementos son barras articuladas en los dos extremos, cuya matriz de rigidez viene
dada por la ecuación (7.39).
Barra A 1: Nudo inicial: 3. Nudo final: 2. Ángulo: 90º. Longitud: 10 m. Área: 0.001 m2. cosα=0.
sinα=1.
0 0 0 0 3x
 

EA  0 1 0 1  3y
KGA  
10  0 0 0 0  2x
 0 1 0 1  2y
 

Barra B: Nudo inicial: 2. Nudo final: 1. Ángulo: 0º. Longitud: 10 m. Área: 0.001 m2. cosα=1.
sinα=0.
 1 0 1 0  2x
 
EA  0 0 0 0  2y
KGB 
10  1 0 1 0  1x
 0 0 0 0  1y
 

Barra C: Nudo inicial: 4. Nudo final: 1. Ángulo: 90º. Longitud: 10 m. Área: 0.001 m2. cosα=0.
sinα=1.
0 0 0 0 4 x
 

EA  0 1 0 1   4y
KCG  
10  0 0 0 0  1x
 1 
 0 1 0

1y

1 Junto a cada matriz de rigidez se indican los grados de libertad a que corresponde cada fila, para mayor claridad.

338
Método de rigidez

Barra D: Nudo inicial: 3. Nudo final: 1. Ángulo: 45º. Longitud: 10 2 m. Área: 0.001 m2.
cosα=1/ 2 . sinα=1/ 2 .
 1/2 1 / 2 1 / 2 1 / 2  3x
 

EA  1 / 2 1 / 2 1 / 2 1 / 2  3y
KGD  
10 2  1 / 2 1 / 2 1/2 1 / 2  1x
 1 / 2 1 / 2 1/2 1 / 2  1y
 

Barra E: Nudo inicial: 2. Nudo final: 4. Ángulo: -45º. Longitud: 10 2 m. Área: 0.001 m2.
cosα=1/ 2 , sinα=-1/ 2 .
 1 / 2 1 / 2 1 / 2 1 / 2 2x
 

EA  1 / 2 1/2 1 / 2 1 / 2  2y
KGE  
10 2  1 / 2 1/2 1 / 2 1 / 2  4 x
 1 / 2 1 / 2 1 / 2 1 / 2   4y
 

Matrices de ordenación de las barras:


0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0
     
0 0 0 0 0 1 0 0  0 0 0 1 0 0 0 0  0 0 0 0 0 0 0 1 
B  
A
B  
B
B  
C

0 0 1 0 0 0 0 0  1 0 0 0 0 0 0 0  1 0 0 0 0 0 0 0 
     
 0 0 0 1 0 0 0 0
  0 1 0 0 0 0 0 0
  0 1 0 0 0 0 0 0

0 0 0 0 1 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 0
   
0 0 0 0 0 1 0 0  0 0 0 1 0 0 0 0 
BD   B  
E

1 0 0 0 0 0 0 0  0 0 0 0 0 0 1 0 
  0
0 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 
   

La contribución de cada elemento a la matriz de rigidez de la estructura es:

e   A, B,C , D, E 
T
K(e )  Be KG
e
Be

Las distintas matrices se muestran a continuación:


0 0 0 0 0 0 0 0  1 0 1 0 0 0 0 0
   
0 0 0 0 0 0 0 0   0 0 0 0 0 0 0 0 
 
0 0 0 0 0 0 0 0   1 0 1 0 0 0 0 0 
 
   
EA  0 0 0 1 0 1 0 0 EA  0 0 0 0 0 0 0 0
K(A)    K(B )   
10  0 0 0 0 0 0 0 0 10  0 0 0 0 0 0 0 0
   
0 0 0 1 0 1 0 0  0 0 0 0 0 0 0 0
   
0 0 0 0 0 0 0 0  0 0 0 0 0 0 0 0
   
0 0 0 0 0 0 0 0   0 0 0 0 0 0 0 0 
   

0 0 0 0 0 0 0 0   1 1 0 0 1 1 0 0 
   
0 1 0 0 0 0 0 1   1 1 0 0 1 1 0 0 
 
0 0 0 0 0 0 0 0   0 0 0 0 0 0 0 0 
 
   0 
EA  0 0 0 0 0 0 0 0  EA  0 0 0 0 0 0 0
K(C )    K(D )   
10  0 0 0 0 0 0 0 0  20 2  1 1 0 0 1 1 0 0
   
0 0 0 0 0 0 0 0   1 1 0 0 1 1 0 0
   
0 0 0 0 0 0 0 0   0 0 0 0 0 0 0 0
   
 0 1 0 0 0 0 0 1   0 0 0 0 0 0 0 0 
   

339
Método de rigidez

0 0 0 0 0 0 0 0 
 
0 0 0 0 0 0 0 0 

0 0 1 1 0 0 1 1 

 1
1 
EA  0 0 1 0 0 1
K(E )   
20 2  0 0 0 0 0 0 0 0 
 
0 0 0 0 0 0 0 0 
 
0 0 1 1 0 0 1 1 
 
0 0 1 1 0 0 1 1 
 

La matriz de rigidez de la estructura se obtiene sumando la colaboración de las distintas barras.


 0.1354 0.0354 0.1 0 0.0354 0.0354 0 0 
 
 0.0354 0.1354 0 0  0.0354  0.0354 0  0.1 
 
 0.1 0 0.1354 0.0354 0 0 0.0354 0.0354 

 0 0 0.0354 0.1354 0 0.1 0.0354 0.0354 

K  EA  
 0.0354 0.0354 0 0 0.0354 0.0354 0 0 
 
 0.0354 0.0354 0 0.1 0.0354 0.1354 0 0 
 
 0 0 0.0354 0.0354 0 0 0.0354 0.0354 
 
 0 0.1 0.0354 0.0354 0 0 0.0354 0.1354 
 

La matriz KDD se obtiene a partir de la matriz de rigidez completa, extrayendo los coeficientes
correspondientes a los grados de libertad desconocidos, que son los cuatro primeros:
 2.7071 0.7071 2.0 0 
 
 0.7071 2.7071 0 0 
KDD     107
 2.0 0 2.7071 0.7071 
 0 0 0.7071 2.7071 
 

El vector de fuerzas nodales se obtiene de forma directa a partir de las fuerzas exteriores:

 F1x 0 


 F  5000  
 1y 
F  8000 
 2x 
 FD   F 0 
F      2y 
 FF   F3x 0 
   
 F3y 0 
 
 F4x 0 
F 0 
 4y 

El sistema de ecuaciones de equilibrio, después de aplicar las condiciones de ligadura de


desplazamiento nulo, es:
 2.7071 0.7071 2.0 0   1x   0 
   
 
 

 0.7071 2.7071 0 0       5000 
KDD D  FD 7 
10    1y  
   


2.7071 0.7071   2x   8000 
 2.0 0 
 
 
 
 0 
0.7071 2.7071      0

0
  2y 
  

340
Método de rigidez

Los desplazamientos de los nudos son:


 ∆1x   0.8167 
∆  −0.3980 
 1y    −3
=
∆ D =    ⋅10 (m)
∆2 x   0.9647 
∆ 2 y   0.2520 
 

Las reacciones en los apoyos se obtienen de la ecuación (8.86):

RF  KFD D  FF

 R1x 
  0.7071 0.7071   0.8167     


 
 
0 0



 


0

  2960 

  


 R  
   0.7071  0.7071 0  2.0  
  0.3980 
  0
   
 
  8000 



1y 
   107 
  3 
  10    

 R  0 0  0.7071 0.7071   0.9647   0    5040 

 2x 
   
 
 
 
 
 

 R   0  2.0 0.7071  0.7071   0.2520   0   13000 


 2y 
 
  
 
 
 

   

  

Esfuerzos en la barra A.
Las deformaciones de los nudos de este elemento son:

  3x 
 
 0.0 


 
 
 

 
 3y  
  
 0.0 

A A 
 B  
  
  10
3

 2x 
 
 0.9647 


 
 
 

 
 2y  
   0.2520 

  

 3x   0 1 0   0. 


0  0. 
      
    1 0 0 0   0.   0. 
A   3y   T2 A   
3
  10      103
 2x   0 0 0 1   0.9647   0.2520 
    0  
0 1 0   0.2520   0.9647 
 2y      

Las fuerzas en sus extremos, calculadas en el sistema local, son:


 P3x   1 0 1 0   0.   5039 
      
 P  EA  0 0 0 0   0.  3  0 
PA  KA A  3y     
L   10  
 P2x  10  1 0 1 0   0.2520   5039 
   0    
 P2y  0 0 0   0.9647  0 
    

Estas fuerzas corresponden a un esfuerzo axial de tracción de 5039 N, como se muestra en la


figura 8.32. También pueden calcularse las fuerzas en el sistema general, empleando las
deformaciones y la matriz de rigidez referidas a dicho sistema:

 
 0 0 0  
 
 

 F3x 
  
0
 0.    0 
 
  0 1  
0 1     
FA  KGA A
 F
 3y 


 EA   0. 

  5039 

 103   


 F2x 
 10  0 0  
0 0   0.9647  
 0  
   0 1    
F 
  0 1  
 0.2520 
   5039 
 

 
2y    
 
 

341
Método de rigidez

∆2y=0.2520 10-3
∆2x=0.9647 10-3 5039

∆2y=0.2520 10-3 ∆1y=-0.398 10-3

B
A A ∆2x=0.9647 10 -3
∆1x=0.8167 10-3
YL

-5039 -2960 B +2960


YL

Figura 8.32 Deformaciones y esfuerzos en las barras A y B de la celosía de la figura 8.31.


Esfuerzos en la barra B.
Al estar orientado según el eje X, su sistema local coincide con el general de la estructura, y las
deformaciones de los nudos son (figura 8.32):
 2x   0.9647 
   
     0.2520 
B  BB   B   2y      103
 1x   0.8167 
   
 1y   0.3980 

Las fuerzas en sus extremos son:



 
  1 0 1 0  
 
 
 

 P2x 
    0.9647   2960 
 
       
PB  KLB B  P2y 

   EA  0
 0 0 0   0.2520 

  0 

 103   

 P1x 
  10  1 
0 1 0   0.8167  
  2960 

      



 P1y 

  0 0 0 0  

 
0.3980 
 

 0 


    

Estas fuerzas corresponden a un esfuerzo axial de compresión de 2960 N.


Esfuerzos en la barra D (figura 8.33).
Las deformaciones de los nudos de este elemento, en los sistemas general y local, son:

  3x 
 
 0.0 


 
 
 


 3y    0.0 

D D 
B   
   
  10
3

 1x 
 
 0.8167 


 
 
 

 
 1y  
    0.3980 

  

 3x   1 1 0   0. 


0  0. 
     
 0. 
 3y 
 1  1 1 0   0. 
0
   10
3 3
D     T2  D
    10 
 1x  2 0 0 1 1   0.8167   0.2960 
   0    
 1y  0 1 1   0.3980   0.8589 
  

Las fuerzas en sus extremos, calculadas en el sistema local, son:



 P3x 
  1 0 1 0   0.   4186 

 
    
 
 


 P3y 
 
 EA  0 0 0 0   0. 
  3


 0 
 

PD  KD
L 
D
     10   

 P1x 
 10 2  1 0 1 0   0.2960 
 
 4186 


 
  0  
 
 
 

 P1y 
  0 0 0   0.8589   0
       

342
Método de rigidez

Estas fuerzas corresponden a un esfuerzo axial de tracción de 4186 N. También pueden


calcularse las fuerzas en el sistema general, empleando las deformaciones y la matriz de rigidez
referidas a dicho sistema:
 F3x 
   0.5 0.5 0.5 0.5    0.   
 2960 

 
   
 
 

 F
 3y 
 
EA  0.5 0.5  0.5  0.5  
 0. 
 3 
  2960 

FD  KGD D 
    
 
 10  
 

 F    0.5  0.5 0.5 0.5   0.8167   2960 
 1x 
  10 2   
 
 

 F    0.5  0.5 0.5 0.5    0.3980   2960 

 1y 
 
 
 

 

 

 

∆1y=-0.398 10-3 δ1y=-0.859 10-3

∆1x=0.8167 10-3 δ1x=0.296 10-3


D D
YL

∆3y=0 45º δ3y=0

∆3x=0 δ3x=0

2960
+4186
2960

D D

-2960 YL
-4186
45º

-2960

Figura 8.33 Deformaciones y esfuerzos en la barra D de la celosía de la figura 8.31.


Los esfuerzos en las restantes barras se calculan siguiendo el mismo procedimiento. Los valores
finales se indican en la figura 8.34.

8000 5000
-2960

86
41

5039 -7960
-7
12
7

2960
5040
8000 13000

Figura 8.34 Esfuerzos axiales (en N) en las barras de la celosía de la figura 8.31.

343
Método de rigidez

8.21.2 Calcular los esfuerzos en el pórtico de la figura 8.35. Todas las barras son del mismo
material, con módulo de elasticidad E=200000 MPa. Sus propiedades resistentes se
indican en la figura.

3000 N/m

2
5 kN 1 A= 80 cm2
I=15000 cm4

A= 100 cm2 A= 100 cm2 4m


I=10000 cm4 I=10000 cm4

3 4
4m 2m

Figura 8.35 Pórtico plano.


Para facilitar el desarrollo se emplean únicamente los grados de libertad de valor desconocido,
que son los siguientes:
T
D   1x 1y 1 2x 2y 2 

∆1y ∆2y
∆1x B ∆2x
θ1 θ2

C
A

3 4

Figura 8.36 Grados de libertad.


La matriz de rigidez correspondiente a estos grados de libertad es:
 KA  KB KGB 12 
KDD   G 11 B G 11 

 KG 21 KGB 22  KCG 22 

Todos los elementos son barras empotradas en los dos extremos, cuya matriz de rigidez viene
dada por la ecuación (7.58). Las unidades empleadas en la resolución son N y m.
Barra A.
Nudo inicial: 3. Nudo final: 1. Ángulo: 90º. Longitud: 4 m. Área: 0.01 m2. Inercia: 10-4 m4. cosα=0,
sinα=1.
 0.0375 0 0.075  1x
 
KGA11  10  0 8
5.0 0  1Y
 0.075 0 0.2  1
 

Barra B.
Nudo inicial: 1. Nudo final: 2. Ángulo: 0º. Longitud: 4 m. Área: 0.008 m2. Inercia: 1.5 10-4 m4.
cosα=1, sinα=0.

344
Método de rigidez

 4 0 0 4 0 0  1x
 
 0 0.0562 0.1125 0 0.0562 0.1125  1y

 KB KGB 12   0 0.1125 0.3 0 0.1125 0.15  1
KGB   GB 11   108  
 KG 21 KGB 22 
  4 0 0 4 0 0  2x
 
 0  0.0562  0.1125 0 0.0562  0.1125  2y
 
 0 0.1125 0.15 0 0.1125 0.3  2

Barra C.
Nudo inicial: 2. Nudo final: 4. Ángulo: -63.43º. Longitud: 4.47 m. Área: 0.01 m2. Inercia: 10-4 m4.
sinα=-0.894, cosα=0.447.
 0.9159 1.7781 0.0537  2x
 
KC
G 22  108  1.7781 3.5831 0.0268  2y
 0.0537 0.0268 0.1789  2
 

La matriz de rigidez de la estructura se obtiene ensamblando las matrices de los distintos


elementos, según los grados de libertad correspondientes, siguiendo el esquema indicado antes.
 4.0375 0. 0.075 4. 0. 0. 
 
 0. 5.0562 0.1125 0. 0.0562 0.1125 

 0.075 0.1125 0.5 0. 0.1125 0.15 
KDD  108 
 4. 0. 0. 4.9159 1.7781 0.0537 
 
 0. 0.0562 0.1125 1.7781 3.6393 0.0857 
 
 0. 0.1125 0.15 0.0537 0.0857 0.4789 

Fuerzas nodales debidas a la carga distribuida: las fuerzas y momentos de empotramiento


perfecto en la barra B son (figura 8.37):

qL qL2
P10y   6000 N M 10   4000 Nm
2 12

qL qL2
P20y   6000 N M 20    4000 Nm
2 12

YL
q=3000 N/m
qL2
qL2 =-4000
=4000 12
12 XL

qL/2=6000 qL/2=6000

Figura 8.37 Fuerzas de fase 0 del elemento B.


El vector de fuerzas de fase 0 correspondiente a esta carga distribuida es:

 P1x 0 


 
 P1y  6000 
 M 
 4000 
P0B   1 F
0B
 P2x 0 
 
 P2y  6000 


M  4000 
 2 

345
Método de rigidez

Este vector se ensambla, con signo menos, en el vector de fuerzas nodales de la estructura.
Incluyendo la carga puntual de 5 kN aplicada en el nudo 1 en dirección X, el vector de fuerzas
nodales completo es:

 F1x  5000 


 
 F1y  6000 
 M 
 4000 
FD   1 
 F2x 0 
 
 F2y  6000 
 
M  4000 
 2 

6000 6000
5000

4000 4000

Figura 8.38 Vector de fuerzas nodales equivalentes


Los desplazamientos de los nudos que se obtienen son:
   
 1x   0.2621
    0.0104 
 1y   
 1   0.1286 
D  K 1
DD FD D     10
3
 2x   0.2496 
   
 2y   0.1041
   
 2   0.1169 

Esfuerzos en la barra A.
Las deformaciones de los nudos de este elemento son:
 3x 
  
 0.0 


 
 
 


  
 
 0.0 



3 y 
 
 

A

  3 
 
 0.0 
  103
   

  1x
 
 
 0.2621 


  
 1y   
 0.0104 

  
 
 

    0.1286 
 1 
  
 

Proyectándolas sobre el sistema local del elemento se obtiene:


 3x 
   0 1 0 0 0 0   0.    0. 
 

 
    
 
 

 
3y       0. 

   1 0 0 0 0 0   0. 
  
 


  
  0 0 1 0 0 0  
 0. 
 
 0. 

A   3  A     103     103
   T2       

  
1x   0 0 0 0 1 0   0.2621 
 
  0.0104 


 
   
 
 
 1y   0 0 0 1 0 0   0.0104   0.2621 

 
   
 
 

 1  1    0.1286 
 
   0 0 0 0 0
 0.1286 
 
 

346
Método de rigidez

Los esfuerzos en sus extremos, calculados en el sistema local, son:

PA  KA
L 
A

 P3x   5 0 0 5 0 0   0.   5224 


      
 P3y   0 0.0375 0.075 0 0.0375 0.075   0.   18 
  
 M   0 0.075 0.2 0 0.075 0.1   0.  3  679 
 3   108 
 5   10   
 P1x   0 0 5 0 0   0.0104   5224 
      
 P1y   0 0.0375 0.075 0 0.0375 0.075   0.2621 
   18 
      
M   0 0.075 0.1 0 0.075 0.2   0.1286  606 
 1     

Esfuerzos en la barra B.
Al estar orientado según el eje X, su sistema local coincide con el general de la estructura. Las
deformaciones de sus nudos son:

 1x 
 
 0.2621

 
 
 


 1y   0.0104 
  

 
 
 


  
1 

  0.1286 
 3
B B
     10

  
2x 
 0.2496 

  
 

 2y 
 
 0.1041

 
 
 


 2   0.1169 
  
   

Los esfuerzos en sus extremos se obtienen sumando los de la fase 0 con los de la fase 1:

PB  P0B  P1B  P0B  KLB B

 P1x   0   4 0 0 4 0 0   0.2621
       
 P   6000   0 0.0562 0.1125 0 0.0562 0.1125   0.0104 
 1y      
 M 1   4000  8
 0
 0.1125 0.3 0 0.1125 0.15   0.1286  3
    10  4   0.2496  10
 P2x   0   0 0 4 0 0  
     
 P2y   6000   0 0.0562 0.1125 0 0.0562 0.1125   0.1041
       
 M 2   4000   0 0.1125 0.15 0 0.1125 0.3   0.1169 
 

 P1x   0   4981  4981


       
 P1y   6000   776   5224 
 M   4000   3394   606 
P   1   
B  
 

 


 P2x   0   4981  4981
       
 P2y   6000   776   6776 
       
M   4000   290   3710 
 2       

Los esfuerzos internos en la viga son asimismo la suma de los debidos a las fases 0 y 1. Como
ejemplo, en la figura 8.39 se muestra el diagrama de momentos de esta viga, representado con
el criterio ingenieril.

347
Método de rigidez

4000 3710
4000

606

2000 1842 290


3394 3842

M0 M1 M

Figura 8.39 Diagramas de momentos flectores del elemento B.


Esfuerzos en la barra C.
Las deformaciones de los nudos de este elemento en el sistema general de la estructura y local
del elemento son:
 2x 
  
 0.2496   2x 

 
 
 


 2y   0.1041
     

 
 
 
   
2y
    0.1169 
C  

2 

 
  10
3
C   2   T2C C

  
4 x   0. 
  4x 

   
  4y 
 
 0. 
  

     4y 
 4   
 0.

  

  
  
  4 

 2x   0.447 0.894 0 0 0 0   0.2496   0.0185 


    
    0.894 0.447 0 0 0 0   0.1041   0.2698 
 2y      
 2   0 0 1 0 0 0   0.1169  3
 0.1169  3
     10     10
 4x   0 0 0 0.447 0.894 0   0.   0. 
      
 4y   0 0 0 0.894 0.447 0   0.   0. 
     

 4   0 0 0 0 0 1   0.   0. 
   

Al no haber cargas aplicadas sobre esta viga, los esfuerzos en sus extremos, calculados en el
sistema local, son:

PC  KCL C


 P2x 
  4.472 0 0 4.472 0 0   0.0185 
  8288 
 

 
   
 
 

P 
   0 0.0268 0.06 0 0.0268 0.06   0.2698 
  1425 
 
 2y      

M2    0  
 
 
 
  8
0.06 0.1789 0 0.06 0.089   0.1169  3  3710 

   10    10   

 P 
4x   4.472 0 0 4.472 0 0  
 0. 
 
  8288 


P  
   
 
 
 

  0  0.0268  0.06 0 0.0268  0.06   0.    1425 


4y 
   
 
 


 M 
  0 0.06 0.089 0  0.06 0.1789 
  0.   
 2664 


 4 
   
 
 

La figura 8.40a muestra los esfuerzos en los extremos de todos los elementos y la figura 8.40b
muestra el diagrama de momentos flectores de la estructura.

348
Método de rigidez

-606 -5224 5224 YL 6776 1425


3710
4981 XL
-18 -4981 8288
-3710
606 YL
XL

YL
XL

5224 -1425

18 2664
679
-8288

Figura 8.40a Esfuerzos en las barras del pórtico de la figura 8.35.

3710
3710
606
606

679 M (N-m) 2664

Figura 8.40b Diagrama de flectores del pórtico de la figura 8.35.

8.21.3 Calcular las deformaciones y esfuerzos producidos en la estructura del ejercicio


8.21.2 por un calentamiento de +20ºC en la cara superior de la viga B. Se supone que
el canto de dicha viga es h=20 cm, y que el coeficiente de dilatación térmica del
material vale 10-5 ºC-1.
Los grados de libertad de la estructura y los coeficientes de rigidez correspondientes son los
mismos que se emplearon en el ejercicio 8.21.2, siendo necesario calcular únicamente el vector
de fuerzas nodales equivalentes al incremento de temperatura.
Las temperaturas media y gradiente en la viga son:
TS  TI 20  0 TS  TI 20  0
Tm    10 ºC Tg    100 ºC/m
2 2 h 0.20

Por lo tanto, el vector de fuerzas nodales equivalentes, según la expresión (8.41) es:

 PT 1x   160000 


    YL
 PT 1y   0  +20ºC
   30000

 MT 1   30000  160000 XL
PT0B    
 P   160000  -160000
 T 2 x    -30000
 PT 2y   0 
    Figura 8.41 Fuerzas de fase 0 en el elemento B.
 MT 2   30000 

El vector de fuerzas de la estructura se obtiene ensamblando, con signo menos, las fuerzas de
fase 0 existentes en la barra B.

349
Método de rigidez

 F1x   160000 


   
 F1y   0 
   
 M 1   30000 
FD    

 F2x   160000 
   
 F2y   0
   
 M 2    30000


La figura 8.42 muestra las componentes escalares de dicho vector de fuerzas.

30000 + 20ºC 30000


160000 160000

Figura 8.42 Vector de fuerzas de fase 0


equivalentes al incremento de temperatura en la
cara superior de la barra B.

Las deformaciones nodales que se producen


son (figura 8.43):
0.9207 10-3
 1x   0.3239  0.9364 10-3
   
 1y   0.0002 
    0.9364 
D   1      103

 2x   0.0906 
   
 2y   0.0515 
   
   0.9207 
 2   
Figura 8.43 Deformada del pórtico.
Los esfuerzos en la barra B se calculan siguiendo el proceso habitual, como suma de las fases 0
y 1:

PB  PT0B  KBL B


 P1x 
 
 160000    4 0 0 4 0 0   0.3239 

 
 
 
   

  
P1y   0 
  0 0.0562 0.1125 0  0.0562 0.1125  
 0.0002



      

 M 
 
  30000 
  0 0.1125 0.3 0  0.1125 0.15  
 0.9364 

 1  
  
8 3
    10  4    10

 P 
2x 

  160000 
  0 0 4 0 0   0.0906 


      
 P2y 
 
 0 
  0.0562 0.1125 0 0.0562 0.1125   0.0515 

      
 M 2   30000 
  
  0.1125 0.15 0 0.1125 0.3  

0.9207 


 
 
    


 P1x  
 160000 
  165810 
    5810 

 
 
 
 
 
 
 


 P 
 
 0 
 
  110 
 
  110 



1y 
 
 
 
 
 
 

B

 M 1
 
  30000 
 
 13700 
 
  16300 

P  
  
  
  

 P2x 
 
  160000 
 
 165810 
 
 5810 


 
 
 
 
 
 
 
 P2y   0  110   110 


 
 
 
 
 
 
 


 M 
 
 30000 
 
  14150 
 
 15850 

 2       

La figura 8.44 muestra, arriba, los esfuerzos en los extremos de la barra B, y, abajo, su deformada
y su diagrama de momentos flectores.

350
Método de rigidez

YL

-110
110
-5810 XL 5810

-16300 15850

16300
15850

0.9364 10-3
0.92 10-3

Figura 8.44 Esfuerzos, deformada y diagrama de momentos flectores de la barra B.


El momento flector en la viga tiene el valor: M  16300  110x (positivo con las tracciones en
la cara inferior).

La ecuación de la elástica de la viga es, por lo tanto: M  16300  110 x  EIv   EI Tg

La deformada de la viga se obtiene integrando la ecuación de la elástica, y resulta ser una cúbica
con la curvatura hacia abajo:
EIv   13700  110 x

x2 x3
EI v  13700  110  C 1x  C 2
2 6

Nótese que la barra tiene un momento flector que es prácticamente constante y con las
tracciones en su cara inferior, mientras que la deformada de la viga indica una curvatura con la
concavidad hacia abajo (negativa para los ejes empleados). Esta aparente discordancia es debida
a la presencia de la temperatura en la relación entre el momento flector y la curvatura.
Los esfuerzos en las restantes barras se calculan siguiendo el mismo procedimiento, y su
obtención se deja como ejercicio. El diagrama de momentos flectores de la estructura,
representado con el criterio ingenieril, se muestra en la figura 8.45.

16300

15850

15850
16300

7611
6934 M (N-m)

Figura 8.45 Diagrama de momentos flectores debido a una carga térmica en el elemento B.

351
Método de rigidez

8.21.4 Calcular las deformaciones de los nudos y el esfuerzo en el muelle de la estructura


mostrada en la figura 8.46.
Las vigas tienen una rigidez a flexión de valor EI = 107 N m2 y la rigidez del muelle es
105 N/m.

100 N/m 500 N

1 A 2 B 3 C 4

3 x 10 m

Figura 8.46 Viga de tres vanos con apoyo elástico.


Se prescinde de los grados de libertad según X, que corresponden a la deformación axial y que
son todos nulos pues están desacoplados de la flexión y no hay cargas axiales.
Los grados de libertad considerados son:
  
 

 2  

D 
  3y 

 


 3i 

 

En el nudo 3 se ha considerado como incógnita el giro por la izquierda, pero no el giro por la
derecha, como se indica en la figura 8.47.

θ2 θ3i ∆3y

A B C 4
1

Figura 8.47 Grados de libertad de la viga de la figura 8.46.


Para cada uno de los 4 elementos se calcula su colaboración a la rigidez de toda la estructura.
Todos ellos tienen la misma longitud L y rigidez a flexión EI.
Barra A. Se trata de una viga empotrada en ambos extremos, cuya rigidez sólo afecta al giro del
nudo 2:
 4EI 
 0 0 2
 L 
 
A)
K(DD  0 0 0 3y
 
 0 0 0 3i
 
 
Barra B. Se trata de una viga empotrada en ambos extremos, que conecta los nudos 2 y 3:
 4EI 6EI 2EI  2
  
 L L 2 L 
 
 6EI 12EI 6EI 
B)
K(DD     3y
 L2 L3 L2 
 2EI 6EI 4EI 
  
 L  3i
 L2 L 

352
Método de rigidez

Barra C. Se trata de una viga articulada en el nudo 3 y empotrada en el nudo 4. Su colaboración


a la rigidez de toda la estructura sólo afecta al grado de libertad de deformación vertical en el
nudo 3:
0 0 0
  2
 3EI 
C)
K(DD   0 0  3y
 L3 
0 0 0 3i
 
Muelle. Colabora a la rigidez de la deformación vertical del nudo 3:
0 0 0  2

m)
K(DD   0 K 0  3y
0 0 0  3i
 

La matriz de rigidez de la estructura se obtiene sumando las matrices anteriores:


 4EI 4EI 6EI 2EI  2
   
 L L L2 L 
 
 6EI 12EI 3EI 6EI 
A)
KDD  K(DD B)
 K(DD C)
 K(DD m)
 K(DD    K   3y
 L2 L3 L3 L2 
 2EI 6EI 4EI 
  
  3i
 L L2 L 

El vector de fuerzas nodales equivalentes tiene contribución de las dos cargas aplicadas.
Carga distribuida sobre B. Las fuerzas de fase 0 debidas a esta carga son (figura 8.48):

qL qL2
F20y   500 N M 20   833 Nm
2 12

qL qL2
F30y   500 N M 30i    833 Nm
2 12

YL
q=100 N/m
qL2
qL2 =-833
=833 12
12 XL

qL/2=500 qL/2=500

Figura 8.48 Fuerzas de fase 0 debidas a la carga distribuida sobre la barra B.


El vector de fuerzas de fase 0 correspondiente a esta fuerza distribuida es:

 F2y  500 


 M  833 
F0B   2 
 F3y  500 
 
M  833 
 3i 

Carga puntual sobre C. Las fuerzas de fase 0 debidas a esta carga son las producidas por una
carga puntual sobre una viga articulada - empotrada (figura 8.49):
5P 11P 3PL
F30y   156 N M 30d  0 F40y   344 N M 40    937 Nm
16 16 16

353
Método de rigidez

P=500 N
YL
3PL
=-937
16

XL
5P/16=156 11P/16=344

Figura 8.49 Fuerzas de fase 0 debidas a la carga puntual sobre la barra C.


El vector de fuerzas de fase 0 correspondiente a esta fuerza es:

 P3y  156 


 
 M 3d  0 
F0C  
 P4y  344 
 
 M 4  937 

El vector de fuerzas nodales equivalentes de toda la estructura se obtiene ensamblando los dos
anteriores, y se muestra en la figura 8.50.
M 
   833     833 


 2 
 
 
 
 

FD   F3y    500  156    656 
     

 
 
 
 
 


 M 3i 
  833 
   833 
     

656
833 833
A B C 4
1

Figura 8.50 Vector de fuerzas nodales equivalentes de fase 0.


Las deformaciones de los nudos son:

 2  
 0.349 

 
 
 
 3
D  K
DD
1
FD   3y    3.97 
    10

 
 
 


  
 
  0.213 

 3i   

La fuerza en el muelle es:

Fm  K 3y  105 (3.97  103 )  397 N

El giro por la derecha de 3 puede obtenerse como suma del giro en la fase 0 y en la fase 1 en la
barra C.
El giro en la fase 0 es el giro producido en el apoyo de una viga articulada - empotrada por una
carga puntual situada en su centro (figura 8.51 izda.). El valor de este giro puede calcularse
fácilmente aplicando el primer teorema de Mohr entre los puntos 3 y 4, empleando el diagrama
de momentos producido por las cargas de 156 N y 500 N (figura 8.51 dcha.):
10 5 1562.5
4  30d  30d  1562.5  2500   1562.5  107 rad
2EI 2EI EI

354
Método de rigidez

500 N M 500 N 1562


θ3d
937

156 344 156

2500

Figura 8.51 Cálculo del giro por la derecha del nudo 3.


El giro de fase 1 se calcula mediante la expresión (7.113):

3  3
31d   4y  3y   4   3y  5.95  104 rad
2L 2 2L
Por lo tanto, el giro total por la derecha en el nudo 3 es:

3d  30d  31d  0.439  103 rad

8.21.5 Calcular las deformaciones y los esfuerzos en el pórtico de la figura 8.52 cuando el
apoyo 4 sufre un descenso de 2 cm. Todas las barras son del mismo material, con
módulo de elasticidad 200 GPa, y tienen un área de 0.01 m2 y un momento de inercia
de 2 10-4 m4.

1 3 ∆1y ∆2y ∆3y


2 ∆1x ∆2x ∆3x
B C
θ1 θ2

8m A
D E

4 5
2 cm ∆4y=-2 cm
3m 3m

Figura 8.52 Pórtico con descenso Figura 8.53 Grados de libertad


conocido de un apoyo. del pórtico.
La estructura tiene 8 grados de libertad desconocidos y un grado de libertad de valor conocido,
como se muestra en la figura 8.53. En el nudo 3 sólo se consideran sus dos desplazamientos
como incógnitas, no incluyéndose los giros.
 1x 


 


 1y  

 

 1  


 


 
 D 
 

2x 

   
    2y 

    
 C    
 2  

 
 3x  

 


  3y 

 

  

 4 y 

355
Método de rigidez

A continuación, se obtienen las matrices de rigidez de los distintos elementos estructurales. Sólo
se calculan aquellos términos que se corresponden con los grados de libertad no nulos, que se
indican junto a cada matriz.
Barra A. Se trata de un elemento empotrado en ambos extremos.
Nudo inicial: 4. Nudo final: 1. Ángulo: 90º. Longitud: 8 m. cosα=0, sinα=1.
 2.5 0 2.5 0   4y
 
 0 0.0094 0 0.0375  1x
KGA  108  
 2.5 0 2.5 0  1y
 0 0.0375 0 0.2  1
 

Barra B. Se trata de un elemento empotrado en ambos nudos extremos.


Nudo inicial: 1. Nudo final: 2. Ángulo: 0º. Longitud: 3 m. cosα=1, sinα=0.
 6.667 0 0 6.667 0 0  1x
 
 0 0.1778 0.2666 0 0.1778 0.2666  1y

 0 0.2666 0.5333 0 0.2666 0.2666  1
KGB  108  
 6.667 0 0 6.667 0 0  2x
 
 0  0.1778  0.2666 0 0.1778  0.2666  2y
 
 0 0.2666 0.2666 0 0.2666 0.5333  2

Barra C. Se trata de un elemento empotrado en el nudo 2 y articulado en el nudo 3.


Nudo inicial: 2. Nudo final: 3. Ángulo: 0º. Longitud: 3 m. cosα=1, sinα=0.
 6.667 0 0 6.667 0 0 2x
 
 0 0.0444 0.1333 0 0.0444 0  2y

 0 0.1333 0.4000 0 0.1333 0  2
8 
KC  10 
G
 6.667 0 0 6.667 0 0   3x
 
 0 0.0444 0.1333 0 0.0444 0  3y
 
 0 0 0 0 0 0 3

Barra D. Se trata de un elemento articulado en ambos extremos.


Nudo inicial: 4. Nudo final: 2. Ángulo: 69.44º. Longitud: 8.54 m. cosα=0.351, sinα=0.93.
 2.0522 0.7696 2.0522   4y
 
KGD  10  0.7696
8
0.2886 0.7696  2x
 2.0522 0.7696 2.0522  2y
 

Barra E. Se trata de un elemento empotrado en el nudo 5 y articulado en el nudo 3.


Nudo inicial: 5. Nudo final: 3. Ángulo: 90º. Longitud: 8 m. cosα=0, sinα=1.
De sus 5 posibles grados de libertad, sólo intervienen en la estructura los correspondientes al
nudo final, que son los de las filas y columnas 4 y 5 de su matriz de rigidez:
 0.023 0 3x
KGE  108  
 0 2.5  3y

La matriz de rigidez de la estructura se obtiene ensamblando las matrices de los distintos


elementos, según los grados de libertad correspondientes.

356
Método de rigidez

 6.676 0. 0.0375 6.667 0. 0. 0. 0. 0.  1x


 
 0. 2.6778 0.2667 0. 0.1778 0.2667 0. 0. 2.5  1y

 0.0375 0.2667 0.7333 0. 0.2667 0.2667 0. 0. 0.  1

 
 6.667 0. 0. 13.622 0.7696 0. 6.667 0. 0.7696  2x
 
K  108  0. 0.1778 0.2667 0.7696 2.2745 0.1333 0. 0.0444 2.0522  2y
 
 0. 0.2667 0.2667 0. 0.1333 0.9333 0. 0.1333 0.  2
 
 0. 0. 0. 6.667 0. 0. 6.669 0. 0.  3x
 
 0. 0. 0. 0. 0.0444 0.1333 0. 2.5444 0.  3y

 0.  2.5 0.  0.7696 2.0522 0. 0. 0. 4.5522   4y
 

En ella se identifican las distintas matrices:


K KDC 
K   DD 

 KCD KCC 

Las fuerzas nodales debidas a la deformación se obtienen mediante la ecuación (8.91).


 F1x 
   0.  
 
0. 

 
   
 


 F    2.5    5.0 
 1y    
 


 M1    0.  
 0. 


 
   
 

 F   0.7696    1.539 

 
   
 

  0.02   
2 x 6
FC*  KDC C    10
8
  10

 F2y 
  2.0522  
 4.104  

     
 M2    0.  
 0. 


 
   
 


 F3x 
  0.  
 0. 

     
     
 F3y 

 
 
0.
 


0. 

Se observa que aparecen fuerzas nodales en


1.539 106
todos aquellos grados de libertad que están
relacionados, a través de la matriz de rigidez, con
el grado de libertad cuyo movimiento está 5.0 106 4.10 106

impuesto. La figura 8.54 muestra las distintas


componentes del vector de fuerzas equivalentes
al desplazamiento. FC*
Este vector constituye el vector de fuerzas
nodales de la estructura, ya que en este caso no
hay ningún otro tipo de fuerzas aplicadas sobre 2 cm
ella. Figura 8.54 Fuerzas nodales equivalentes
al descenso de 2 cm.
El sistema de ecuaciones final es:

KDD D  FC*

 6.676 0.  
   

0. 0.0375 6.667 0. 0. 0.
 1x 
  
0. 

 0. 2.6778 0.2667 0. 0.1778 0.2667 0. 0.  
 1y    5. 
    
 0.0375 
0.  
 0.2667 0.7333 0. 0.2667 0.2667 0.  1 



0.  

6.667 0. 0. 13.622 0.7696 0. 6.667
  
0.    2x   1.539 
8  6  
10     10 
 0. 0.1778 0.2667 0.7696 2.2745 0.1333 0. 0.0444    2y   4.104 

    
 0. 0.2667 0.2667 0. 0.1333 0.9333 0. 0.1333       0.  
   2   
 0. 0. 0. 6.667 0. 0. 6.669 0.     0.
   3x   
 0. 0. 0. 0. 0.0444 0.1333 0. 2.5444   3y   0. 
    

357
Método de rigidez

Los desplazamientos de los nudos son:

 1x   1.892 


   
 1y   2.008 
    0.247 
 1   
 2x   1.894  2
D    10
 2y   1.273 
    0.320 
 2   
 3x   1.893 
   
   0.005 
 3y   

La reacción exterior en la dirección Y del nudo 3, es decir la fuerza que es necesario aplicar en
dicho punto para imponer el descenso, se calcula mediante la expresión:

RC  KCD D  KCC C  FF

 1.892 
 

 


  2.008 


 
 0.247 
 


 


  1.894 
 102   4.5522  108   0.02 
 R4y  8


 10  0. 2.5 0. 0.7696 2.0522 0. 0. 0.  
  1.273   

 


 
0.320 

 


  1.893 


 


  0.005 

 

 R4y   13617 N

Esfuerzos en los elementos.


Como ejemplo se calculan los esfuerzos en la barra A. Las deformaciones de los nudos de este
elemento en los sistemas general y local son:

 4x   0. 


   
 4y   2. 

    0.  2
A   4     10
 1x   1.892 
   
 1y   2.008 
   
   0.247 
 1   

 3x 
  0 1 0 0 0 0   0. 
 
 2  

 
   
 
 


 3y 
  1 0 0 0 0 0  
  2. 
 
 0. 

      

  
  0 0 1 
0 0 0   0. 
 
 0. 

A   
     
3 A 2 2
  T2      10    10

 1x

  0 0 0 0 1 0    1.892 
 
  2.008 


 
   2.008  
 
 
    0 0 0 1 0 0    1.892 


1y 
   
 
 

 1   0 0 0 0 0 1  0.247  
 0.247 

 
    

Los esfuerzos en sus extremos, calculados en el sistema local, son:

PA  KA
L 
A

358
Método de rigidez

 P4x 
   2.5 0 0 2.5 0 0  2   20766 
 

 
   
 
 


 P 
  0 0.0094 0.0375 0  0.0094 0.0375  
 0. 
 
  8457 

 4 y       

 
   
 
 
 

 M 4   108  0 0.0375 0.2 0 0.0375 0.1   0.  2  46208 
     10   

 P1x   2.5 0 0 2.5 0 0  2.008  
 20766 
       

 P1y   0 0.0094 0.0375 0 0.0094 0.0375  
 1.892   
 8457  

 
   
 
 


 M 
  0 0.0375 0.1 0  0.0375 0.2  0.247 
 
  21445 


 1 
   
 
 

La figura 8.55 muestra el diagrama de momentos flectores de la estructura y los esfuerzos axiales
en las barras. Nótese que, por efecto de la deformación impuesta en el nudo 4, la barra A está a
compresión y la E a tracción. Ambos esfuerzos se equilibran con la reacción exterior de valor
13617 N.

21445 -8456 4437

40852

+36721
-13617
-20766

46208 35497 Figura 8.55 Esfuerzos axiales y momentos


flectores en el pórtico de la figura 8.52.
13617 M (m-N) N (N)

8.21.6 En el pórtico de la figura 8.56 existe un empotramiento deslizante en el nudo 1,


orientado a 45º con respecto a la horizontal. Calcular las deformaciones y los
esfuerzos en la barra A, bajo la acción de las cargas indicadas. Todas las barras son
del mismo material, con módulo de elasticidad 210000 MPa, área 0.01 m2 y
momento de inercia 10-4 m4.

1000 N/m 10 kN

2 B 3

C 3m
A

1 4
45º
3m

Figura 8.56 Pórtico con empotramiento deslizante.


Se adopta un sistema de ejes local en el nudo 1, tal y como se indica en la figura 8.57, con objeto
de imponer con sencillez en él la condición de ligadura introducida por la deslizadera inclinada.

359
Método de rigidez

∆2y ∆3y

∆2x ∆3x

YN
∆1y
∆1x

XN

Figura 8.57 Sistema local en el nudo 1 y grados de libertad.


Los grados de libertad de la estructura en el sistema de ejes general y en el sistema de ejes
mixto, considerando el sistema local del nudo 1, son:

 1x  


 1Nx 


 

   
 1y  
  N 
1y 

 
   
   2x  N 
 2x  
 2y  
 2y 
   

 


3x 

3x   
  
 3y  
 
 3y 




La relación entre los grados de libertad
Y
del nudo 1 en los sistemas general y YN
local se muestra en la figura 8.58, y es
∆1Y
N
∆1Y=0
 1Nx   cos(45) sin(45)   1x 
    ∆1X
 N     sin(45) cos(45)     X

 1y     1y 

-45º
N
∆1X
1N  T1N 1 XN

Figura 8.58 Sistema local en el nudo 1.


La matriz de rigidez de la estructura en el sistema general es:
 KA KGA12 0 
 G 11 
 
K   KGA21 KGA22  KGB 22 KGB 23 
 
 0 KGB 32 B C
KG 33  KG 33 
 
donde todas las submatrices son de tamaño 2x2. Esta matriz, expresada en el sistema mixto de
grados de libertad, es:
 TN KA TN T T1N KGA12 0 
 1 G 11 1 
 T 
KN   KGA21T1N KGA22  KGB 22 B
KG 23 
 
 0 KGB 32 KGB 33  KC 
 G 33 

A continuación, se obtienen las matrices de rigidez de los distintos elementos. Sólo se calculan
aquellos términos que corresponden a los grados de libertad no nulos.

360
Método de rigidez

Barra A. Se trata de un elemento empotrado en el nudo 1 y articulado en el nudo 2. Se adopta


un sistema de ejes local con su origen en el nudo 1. La matriz de rigidez de la barra, expresada
en el sistema de ejes general es:
 0.0233 0 0.0233 0  1x
 
 KA KGA12   0 7. 0 7.  1y
KGA   G 11  8 
 10 
 A  0 
 KG 21 KGA22   0.0233 0 0.0233 2x
 0 7. 0 7.  2y
 

Barra B. Se trata de un elemento articulado en ambos nudos extremos. Se adopta un sistema de


ejes local con su origen en el nudo 2, con lo que coincide con el general.
 7. 0. 7. 0.  2x
 
 KB KGB 23   0. 0. 0. 0.  2y
KGB   GB 22   108


 7
K KGB 33 0. 7. 0.   3x
 G 23  
 0.
 0. 0. 0.  3y

Barra C. Se trata de un elemento empotrado en el nudo 4 y articulado en el nudo 3. Se adopta


un sistema de ejes local con su origen en el nudo 4.
 0.0233 0  3x
8  
KC
G 33  10  
0 7. 3y
 

La matriz de rigidez de la estructura se obtiene ensamblando las matrices de los distintos


elementos, según los grados de libertad correspondientes a cada uno de ellos:
 0.0233 0. 0.0233 0. 0. 0.  1x
 
 0. 7. 0. 7. 0. 0.  1y

 0.0233 0. 7.0233 0. 7. 0.  2x
K  108 
 0. 7 0. 7. 0. 0.  2y
 
 0. 0. 7. 0. 7.0233 0.   3x
 
 0. 0. 0. 0. 0. 7.  3y

Con objeto de transformar esta matriz al sistema de ejes local del nudo 1, se pre y post
multiplican las dos primeras filas y columnas por la matriz de rotación del nudo 1, T1N , con lo
que se obtiene:
 3.5117 3.488 0.0165 4.9497 0. 0.  1Nx
 
 3.488 3.5117  0.0165  4.9497 0. 0.  1Ny
 
 0.0165 0.0165 7.0233 0. 7. 0.  2x
8 
KN  10 
 4.9497 4.9497 0. 7. 0. 0.  2y
 
 0. 0. 7. 0. 7.0233 0.  3x
 
 0. 0. 0. 0. 0. 7. 
 3y

En esta matriz es fácil introducir la condición de ligadura impuesta por la deslizadera, que es
1Ny  0 . Para ello basta con borrar la segunda fila y la segunda columna, con lo que se obtiene
la matriz de rigidez final, que está referida a los grados de libertad no nulos y entre ellos a la
deformación en la dirección local de la deslizadera.

361
Método de rigidez

 3.5117 0.0165 4.9497 0. 0.  1Nx


 
 0.0165 7.0233 0. 7 0.  2x

KN
DD  108  4.9497 0. 7. 0. 0.  2y
 0. 7. 0. 7.0233 0. 
 3x
 
 0. 0. 0. 0. 7.  3y

El cálculo de las fuerzas nodales sigue el proceso habitual. La carga distribuida aplicada sobre la
barra A genera unas fuerzas de fase 0 cuyo valor es (figura 8.59):

5qL qL2 3qL


P10y   1875 N M 10   1125 Nm P20y   1125 N M 20  0
8 8 8

XL
1000 N/m

3qL/8=1125

YL 5qL/8=1875

qL2
=1125
8

Figura 8.59 Fuerzas de fase 0 debidas a la carga en la barra A.


El vector de fuerzas de fase 0, referido a los sistemas de ejes local y general, es:
 P1x   0   F1x   1875 
  
 P  1875    
 F1y  

0 
 1y       
P0A   M 1   1125  F 0A   M 1    1125 
       
 P2x   0   F2x   1125 
       
P  1125  F   0 
 2y     2y   
La carga puntual en la barra B genera unas
fuerzas en los extremos de la barra cuyo YL
10 kN
valor es (figura 8.60): XL

PL
P20y   5000 N 5 kN 5 kN
2
M0
M 20  0

PL
P30y   5000 N
2
Figura 8.60 Fuerzas de fase 0 debidas a la carga
M 30  0 puntual en la barra B.
No aparecen momentos en los extremos, ya que la barra está articulada en ellos, pero sin
embargo sí que existe un diagrama de momentos triangular, debido a la carga puntual. El vector
de fuerzas de fase 0 para esta barra, en el sistema general, es:

362
Método de rigidez

 F2x 
  
 0.  

 
 
 


 F 
 
 5000 

F 0B 
 2y  
 


 F 
3x 

 0. 


 
 
 


 F  
  5000 

 3y   

El vector de fuerzas nodales de la estructura se obtiene ensamblando, con signo menos, los
vectores de fase 0 producidos por las dos cargas estudiadas, según los grados de libertad
correspondientes (figura 8.61).
       
 F1x   1875   0.   1875 
 F   0.   0.   0. 
 1y       
F   1125    0.    1125 
F   2x    
F   0.   5000   5000 
 2y       
F 0. 0.   0. 
 3x       
 F3y   0.   5000   5000 
       

Este vector se transforma al sistema de grados de libertad mixto, a base de proyectar las fuerzas
aplicadas en el nudo 1 al sistema local de dicho nudo.
 F N  1  1 1   F1x   F N  1  1 1  1875  1326 
 1x   1x 
F1N  T1N F1  N      N     
 F1y  2  1 1   F1y   F1y  2  1 1   0  1326 
   

5000 5000
1125

1326

1875

1326

Figura 8.61 Fuerzas nodales equivalentes.


El sistema de ecuaciones final es:
 3.5117 0.0165 4.9497 0. 0.  
 1Nx 
   1326.  
    
 

 0.0165 7.0233 0.  7 0.  
  
 
 1125. 

   2 x   
8  4.9497   
KN N N
DD D  FD 10  0. 7. 0. 0.   
 2y     5000. 

    
 0. 7. 0. 7.0233 0.  

  3x 

 

 0. 


  
 
 
 

 0. 0. 0. 0. 7.     
  5000. 

  3y 
   

Los desplazamientos de los nudos que se obtienen son:


 N   0.9032 
 1x   
    0.3440 
 2x   
N
D   2y    0.6394  102
   
 3x   0.3429 
   
 3y   0.007 

363
Método de rigidez

Esfuerzos en la barra A. Para calcularlos es necesario transformar previamente los


desplazamientos del nudo 1 desde su sistema local al sistema general de la estructura. Esto se
hace empleando la matriz de orientación del sistema local del nudo 1.
T
1  T1N 1N

T  N 
 1x   cos(45) sin(45)      
 1x   1  1 1   0.9032    0.6386 
  
 1y    sin(45) cos(45)   1y 
N  
2  1 1   0.   0.6386 
        

Los valores de los grados de libertad del elemento A, en el sistema general son (figura 8.62):
 1x   0.6386 
   
 1y   0.6386 
   0.  102
A   1   
   
 2x   0.3440 
   
   0.6394 
 2y   
Su proyección sobre el sistema local de la barra es:
 1x   0 1 0 0 0   0.6386   0.6386 
      
    1 0 0 0 0   0.6386   0.6386 
 1y      
   1   T2    0
A   A 0 1 0 0   0.  102   0.  102
   0    
 2x   0 0 0 1   0.3440   0.6394 
      
 2y   0 0 0 1 0   0.6394   0.3440 
 
Los esfuerzos en sus extremos, calculados en el sistema local, son:

PA  P0A  KLA A

 P1x   0   7 0 0 7 0   0.6386   5000 


 

 
 
 
    
 
 


 P 
 
 1875 
  0 0.0233 0.07 0  0.0233    0.6386    5000 
 1y       
 
 

  0 
 M1  1125    
8 2
  10  0.07 0.21 0  0.07   0  10    19500 

     7    

 P2x 



 0 
  0 0 7 0 

 0.6394 



 5000 


 
 
 
    
 
 


 P 
 
 1125 
  0  0.0233  0.07 0 0.0233  
  0.3440 
 
 8000 

 2y      
Se observa que, en el nudo 1, las dos fuerzas de reacción iguales según los ejes generales
producen una resultante en dirección perpendicular a la deslizadera, mientras que su proyección
en la dirección de la deslizadera es nula (figura 8.63).
5000
8000
-0.6394 10-2

0.344 10-2

XL

5000
YL 0.6386 10 -2

0.9032 10-2 5000


0.6386 10-2 19500

Figura 8.62 Deformaciones en la barra A. Figura 8.63 Esfuerzos en la barra A.

364
Método de rigidez

El diagrama de momentos flectores en la barra A se obtiene como suma de los diagramas de las
fases 0 y 1, y se muestra en la figura 8.64.

1000 N/m 1000 N/m

1125 20625 19500


Figura 8.64 Momentos flectores
Fase 0 Fase 1 Total
en la barra A.
La figura 8.65 muestra el diagrama de momentos de la estructura.

7500

Figura 8.65 Diagrama de momentos


19500 24000 en la estructura de la figura 8.56.

8.21.7 Calcular las deformaciones de los nudos y los esfuerzos en las barras de la celosía
espacial de la figura 8.66. Todas las barras son del mismo material, con módulo de
elasticidad 200 GPa, y área 0.0005 m2.
4m

50 50
4m
20 40

50
50
40
20 20 8m
20

8m

8m

Figura 8.66 Celosía espacial.


La estructura tiene 18 barras y 8 nudos, de los cuales los 4 de la base están fijos. Su grado de
hiperestaticidad es h=6. Se adopta un sistema de ejes general situado en el centro de la base. La
numeración de nudos y barras se muestra en la figura 8.67.

365
Método de rigidez

Cada nudo tiene tres grados de


libertad de traslación, con lo que la Z
estructura tiene 12 grados de libertad
3
no nulos, correspondientes a los 2 2

nudos 1, 2, 3 y 4, que son:


18
17
3 1

 1x  4 4 1


 
 1y 
6
10
7
 
 1z  11
   14
 2x  13
 1   2y 
 15
   
8 6
     
7 5
D   2  2z  9
 
 3   3x  12 16 Y
     
 4   3y 
 3z 
 
 4x 
 
 4y  8 5
  X
 4z 
Figura 8.67 Numeración de nudos y barras.
La ecuación de equilibrio de la estructura en el sistema general, referida a los grados de libertad
no nulos, es:

 F1 
 
 
1 

 
 
 


 2
F   
 2 

    KDD 
 


 F3
 
  
3

 
 
 

 F4 

 
  4 

 

 K1  K4  K5 
 G 11 G 11 G 11
KG1 12 KG1713 KG4 14 
 12 13 17 
 KG 11  K G 11  K G 11 
 
 KG2 22  KG1 22  KG6 22 
 KG1 21 KG2 23 18
KG 24 
 KG9 22  KG1422  KG1822 
KDD   

 KG3 33  KG2 33  KG7 33 
 KG1731 KG2 32 KG3 34 
 KG1033  KG1533  KG1733 
 
 KG4 44  KG3 44  KG8 44 
 KG4 41 KG1842 KG3 43
 
 KG1144  KG1644  KG1844 

donde todas las submatrices debidas a las distintas barras son de tamaño 3x3.
A continuación, se obtienen las matrices de rigidez de los distintos elementos estructurales,
calculando sólo aquellos términos que se corresponden con los grados de libertad no nulos,
siguiendo el esquema indicado por la matriz anterior. Todas las matrices de rigidez vienen dadas
por la expresión (7.50), que es función del producto EA/L de la viga y de sus cosenos directores
respecto a los ejes generales.
No se muestran las expresiones detalladas de todas las matrices de rigidez de las barras, sino
que la tabla 8.1 contiene la información necesaria para calcularlas.

366
Método de rigidez

Barra Nudo I Nudo J Longitud (m) λ µ ν


1 1 2 4.0 -1. 0. 0.
2 2 3 4.0 0. -1. 0.
3 3 4 4.0 1. 0. 0.
4 4 1 4.0 0. 1. 0.
5 5 1 8.485 -0.2357 -0.2357 0.9428
6 6 2 8.485 0.2357 -0.2357 0.9428
7 7 3 8.485 0.2357 0.2357 0.9428
8 8 4 10.198 -0.2357 0.2357 0.9428
9 5 2 10.198 -0.5883 -0.1961 0.7845
10 6 3 10.198 0.1961 -0.5883 0.7845
11 7 4 10.198 0.5883 0.1961 0.7845
12 8 1 10.198 -0.1961 0.5883 0.7845
13 6 1 10.198 0.5883 -0.1961 0.7845
14 7 2 10.198 0.1961 0.5883 0.7845
15 8 3 10.198 -0.5883 0.1961 0.7845
16 5 4 10.198 -0.1961 -0.5883 0.7845
17 3 1 5.657 0.7071 0.7071 0.
18 4 2 5.657 -0.7071 0.7071 0.

Tabla 8.1 Propiedades de las barras de la celosía de la figura 8.66.


Ensamblando las matrices de los distintos elementos, según los grados de libertad
correspondientes a cada uno de ellos, se obtiene la matriz de rigidez de la estructura:
 3.826 0.723 0.04 2.5 0. 0. 0.884 0.884 0. 0. 0. 0. 
 
 0.723 3.826 0.04 0. 0. 0. 0.884 0.884 0. 0. 2.5 0. 
 
 0.04 0.04 2.254 0. 0. 0. 0. 0. 0. 0. 0.

0. 

 
 2.5 0. 0. 3.826 0.723 0.04 0. 0. 0. 0.884 0.884 0. 
 
 0. 0. 0. 0.723 3.826 0.04 0. 2.5 0. 0.884 0.884 0. 
 
 0. 0. 0. 0.04 0.04 2.254 0. 0. 0. 0. 0. 0. 
KDD  107  
 0.884 0.884 0. 0. 0. 0. 3.826 0.723 0.04 2.5 0. 0. 
 
 0.884 0.884 0. 0. 2.5 0. 0.723 3.826 0.04 0. 0. 0. 
 
 0. 0. 0. 0. 0. 0. 0.04 0.04 2.254 0. 0. 0. 

 0.884 2.5 0.723

 0. 0. 0. 0.884 0. 0. 0. 3.826 0.04 
 
 0. 2.5 0. 0.884 0.884 0. 0. 0. 0. 0.723 3.826 0.04 
 
 0. 0. 0. 0. 0. 0. 0. 0. 0. 0.04 0.04 2.254 
 

El vector de fuerzas nodales de la estructura contiene las distintas fuerzas puntuales aplicadas
sobre los nudos. Los desplazamientos de los nudos que se obtienen son:
  
 F1x 
  
 20000    1x   2.579 

 
 
 
     

 F1y   20000 
    1y   6.723 

 
 
 
     

 F 
1z 

  50000 
  1z   2.382 

  
  
     

 F 
2x  
 0 
  2x   1.860 

        
 F2y   40000 
    2y   6.958 

 
 
 

 F    50000      2.308 

FD   2z  
 
 D  K 1
DD FD D   2z     3
 10 (m)

 F 
3x 

 0 
     2.268 
     3x   



F3y   20000 



 
     6.768 
     3y   



F 
3z 




 50000 

     2.058 
    3z   
 F4x 
  20000 
  
     2.172 

     4x   7.003 
 F4y 
 
 40000 

        
  
 F4z    50000

  4y   2.133 

  
  
     
 4z 

367
Método de rigidez

Para calcular los esfuerzos en las barras se sigue el proceso habitual. Como ejemplo, se calculan
los esfuerzos en el elemento 4. Éste tiene su nudo inicial en el nudo 4 y su nudo final en el 1, por
lo que sus grados de libertad en el sistema general son:
 4x   2.172 
   
    7.003 
 4 y   
4
 4z   2.133  3
    10 (m)
 1x   2.579 
   
 1y   6.723 
   
 1z   2.382 

Estas deformaciones se transforman al sistema local de la barra mediante la matriz de rotación


definida en la expresión (7.50). No se ha definido la orientación de los ejes Y, Z locales del
elemento, por lo que sus cosenos directores se dejan indicados, y no se pueden calcular las
deformaciones según dichos ejes Y, Z locales. Esto no tiene importancia pues sólo las
deformaciones según el eje X local intervienen en el cálculo del esfuerzo.
 4x   0 1 0 0 0 0   2.172   7.003 
      
     y y 0 0 0   7.003    
 4y   y    4 y 

 4z    z z z 0 0 0   2.133  3  4z  3
4  T24   10    10
 1x   0 0 0 0 1 0   2.579   6.723 
      
 1y   0 0 0 y y y   6.723   1y 
     

 1z   0 0 0 z z z   2.382   1z 
   

Los esfuerzos en sus extremos, calculados en el sistema local, son:

P4  KL4 4

 P4x   25 0 0 25 0 0   7.003   7019 
 
 P   0 0 0 0 0 0   4y 
 
 0 

 4y     
 P4z   0 0 0   4z  3  0 
   10
6  0 0 0
  10  
 
 P1x   0 0 25 0 0   6.723   7019 
 25 
      
 P1y   0 0 0 0 0 0   1y 
  
0 

    
P   0 0 0 0 0 0   1z   
0 
 1z     

Obsérvese que sean cuales sean las deformaciones según los ejes Y, Z locales, éstas no influyen
en el esfuerzo axial en el elemento.
La tabla 8.2 muestra los esfuerzos axiales en todas las barras.
Barra Esfuerzo (N) Barra Esfuerzo (N) Barra Esfuerzo (N)
1 17983 7 2229 13 -16371
2 4769 8 -10274 14 25969
3 -2387 9 -41866 15 -15900
4 -7019 10 -50516 16 -60985
5 -52308 11 9595 17 3337
6 -39806 12 15500 18 3337

Tabla 8.2 Esfuerzos en las barras de la celosía de la figura 8.66.


Las reacciones en los apoyos se calculan empleando la ecuación (8.86). Al no haber fuerzas
exteriores aplicadas sobre los nudos fijos se puede poner:

368
Método de rigidez

RF  KFD D

El esquema de la matriz KFD es:

   K5 KG9 52 0 KG1654   1 
 R 5   G 51  
   13 
 R 6    KG 61 KG6 62 KG1063 0   2 
 
R   0 KG1472 KG7 73 KG1174   3 
 7     
 R 8   KG1281 0 KG1583 KG8 84   4 
 
Su valor numérico se calcula en base a las matrices de rigidez de los distintos elementos
involucrados. Nótese que en ella únicamente intervienen los elementos que conectan los nudos
libres (1 a 4) con los nudos fijos (5 a 8).
 0.065 0.065 0.262 0.339 0.113 0.453 0 0 0 0.038 0.113 0.151 
 
 0.065 0.065 0.262 0.113 0.038 0.151 0 0 0 0.113 0.339 0.453 
 
 0.262 0.262 1.048 0.453 0.151 0.603 0 0 0 0.151 0.453 0.603 

 0.339 0.453 0.065 0.262 0.038 0.151

 0.113 0.065 0.113 0 0 0
 
 0.113 0.038 0.151 0.065 0.065 0.262 0.113 0.339 0.453 0 0 0
 
 0.453 0.151 0.603 0.262 0.262 1.048 0.151 0.453 0.603 0 0 0
KFD  107  
 0 0 0 0.038 0.113 0.151 0.065 0.065 0.262 0.339 0.113 0.453 
 
 0 0 0 0.113 0.339 0.453 0.065 0.065 0.262 0.113 0.038 0.151 
 
 0 0 0 0.151 0.453 0.603 0.262 0.262 1.048 0.453 0.151 0.603 

 0.038 0.113 0.151 0 0 0 0.339 0.113 0.453 0.065 0.065 0.262 


 
 0.113 0.339 0.453 0 0 0 0.113 0.038 0.151 0.065 0.065 0.262 
 
 0.151 0.453 0.603 0 0 0 0.453 0.151 0.603 0.262 0.262 1.048 

Por lo tanto, las reacciones son:



 R5x  48920 
 

 
 
 


 R5y   56420 
  

 
 
 


 R5z 
 
 130000 


 
 
 


 R6 x 
 
 28920 


 
 
 

 R    42310 


6 y   

 R6z   90000 

 
 

RF  
  

 R7x 
   11260 

   
 17690 

 R7y   


 
 
 


 R7z   30000 
  

 
 
 


 R8x  
  8740 


 
 
 

 R    3580 


8 y 
 
 

 R8z   10000 
 

   

8.21.8 Plantear las ecuaciones de equilibrio en la estructura de emparrillado plano


mostrada en la figura 8.68 y en base a ellas obtener las deformaciones de sus nudos.
El nudo 2 está unido a la sustentación elásticamente, a través de dos resortes al giro.
Todas las barras tienen módulo de elasticidad E = 2 105 MPa, módulo de elasticidad
en cortadura G = 8 104 MPa, momento de inercia I = 5000 cm4 y momento polar de
inercia J = 500 cm4. La rigidez de los muelles al giro es KC = 5 106 mN/rad y KD = 104
mN/rad.
El voladizo se elimina y se sustituye por sus acciones sobre el resto de la estructura, con lo que
ésta queda reducida a las barras A y B y los dos muelles. Las unidades empleadas son N y m.

369
Método de rigidez

KD

X 2
4m
Y KC
Z
B

1000 N/m

10 kN-m

3 A 1
5 kN
4m 1m

Figura 8.68 Emparrillado plano.

Los grados de libertad


de la estructura se X θ2y
muestran en la figura Y
Z θ2x
8.69, y se agrupan el
B
vector siguiente:

 1x 


 
 A

 1y 
 θ1x

  
D   1z 
  θ1y ∆1z

 2x 


 

   Figura 8.69 Grados de libertad del emparrillado de la figura 8.68.

 2y 
 

Los sistemas de ejes locales de las barras se muestran en la figura 8.70.

Y
Z
B
XL

XL A
YL YL
ZL ZL

Figura 8.70 Sistemas de ejes locales en las barras.


A continuación, se calculan las matrices de rigidez de los elementos estructurales, considerando
sólo los grados de libertad no nulos.
Elemento A. El sistema de ejes local tiene su origen en el nudo 3, con lo que coincide con el
general de la estructura. La matriz de rigidez de la barra, expresada en el sistema de ejes general
de la estructura, viene dada por la ecuación (7.82):
 0.01 0. 0.  1x

KGA 7
 10  0. 1. 0.375  1y
 0. 0.375 0.1875  1z
 

Elemento B. El sistema de ejes local tiene su origen en el nudo 1, con lo que el ángulo de
orientación respecto al sistema general es α=-90. Su matriz de rigidez en el sistema general es:

370
Método de rigidez

 1. 0. 0.375 0.5 0.  1x


 
 0. 0.01 0. 0.  0.01  1y
 
KGB  107  0.375 0. 0.1875 0.375 0.  1z
 0.5 0. 0.375 1. 0.  2x

 
 0. 0.01 0. 0. 0.01  2y

Muelle C. Se trata de un muelle que conecta el giro X del nudo 2 con el suelo. Por lo tanto, su
rigidez se suma al grado de libertad θ2x. Su matriz de rigidez es (ecuación 7.140):

KC   5  106  2x
 
Muelle D. Este muelle conecta el giro Y del nudo 2 con el suelo y por lo tanto su rigidez se suma
al grado de libertad θ2y. Su matriz de rigidez es:

KD   104  2y
 
Ensamblando las matrices de los distintos elementos, según los grados de libertad
correspondientes a cada uno de ellos, se obtiene la matriz de rigidez de la estructura:
 1.010 0. 0.375 0.5 0.  1x
 
 0. 1.010 0.375 0. 0.010  1y

KDD  107  0.375 0.375 0.375 0.375 0.  1z
 0.5 0. 0.375 1.500 0.  2x

 
 0. 0.010 0. 0. 0.011  2y

El cálculo de las fuerzas nodales sigue el proceso habitual. La carga distribuida aplicada sobre la
barra A genera las fuerzas de fase 0 mostradas en la figura 8.71. Su valor es:
qL
P30z   2000 N
2 1000 N/m

qL2
M 30y   1333 Nm X
12
1333
A
qL -2000
P10z   2000 N -1333
-2000
2 Y
Z
qL2
M 10y   1333 Nm Figura 8.71 Fuerzas de fase 0 en la barra A.
12

El vector de fuerzas de fase 0, referido al sistema general, es:


 M 3x   0. 
  
 M   1333 
 3y   
  F3z   2000 
F0A   
 M 1x   0. 
   
 M 1y   1333 
 F   2000 
 1z   

El vector de fuerzas nodales de la estructura se obtiene ensamblando las fuerzas aplicadas


directamente en el nudo 1 y las fuerzas de fase 0 producidas por la carga distribuida en A.

371
Método de rigidez

 M 1x 
   10000  
   

0.   10000 

 
 
 
 
  
 


  
M   5000 
 
  
1333   3666  
 1y 
   
   
  

FD   F1z    5000    2000    7000 

M  
 
 
  
 
 
 

 2x   0. 
  0. 
  0. 



 
 
 
    
 M 2y 

  
 
 0.  

 


0. 


 




0. 


La figura 8.72 muestra las distintas componentes de este vector.

X
Y
Z
B
2000 2000

A 10000

1333
-1333 5000
-5000

Figura 8.72 Fuerzas nodales equivalentes.


Los desplazamientos de los nudos que se obtienen son:
 1x 
    0.6229  

 
 
 


 1y   0.6741
  
   
D  K 1
DD FD D   1z    1.7014 
    10
2

   

 2x 




 0.2177 


 
 
 


  
 
  0.6128 

 2y   
Para calcular los esfuerzos en la barra A se determinan en primer lugar las deformaciones en sus
extremos, en su sistema de ejes local:

 3x  
 0. 


 
 
 


  
 
 0. 



3y 
 
 

A

  
3z 

 0. 
 2
      10

 1x 
 
 0.6229 


   
 1y  
 0.6741 

 
 
 


  
 
 1.7014 

 1z   

Los esfuerzos en sus extremos, calculados en el sistema local, son:

PA  P0A  KLA A

 M 3xL 
  
 
0.   0.01 0. 0. 0.01 0. 0.    
0.   623 
 

 
 
 
   
 
 


 M 
 
 1333 
  0. 1.  0.375 0. 0.5 0.375  
 0. 
 
 31431 

 3yL         

        
 8623 
 P3z  
 2000    107  0. 0.375 0.1875 0. 0.375 0.1875  
 0. 
 102   

     0.01    

 M 
1xL 

 0. 
  0. 0. 0.01 0. 0.  0.6229 
 
 623 


 
 
 
   
 
 
 

 M    1333   0. 0.5  0.375 0. 1. 0.375    0.6741    4939 


1yL  
 
 
   
 
 
 


 P 
   2000 
  0. 0.375  0.1875 0. 0.375 0.1875  
 1.7014 
 
 4623 

 1z 
  
 
   
 
 

El diagrama de momentos flectores en la barra A se obtiene como suma de los diagramas de las
fases 0 y 1, y se muestra en la figura 8.73.

372
Método de rigidez

M0 M1 M

1333 1333 30098 3606 31431 4939

Figura 8.73 Diagramas de momentos de las fases 0, 1 y final en la barra A.


De forma similar se obtienen los esfuerzos en la barra B, resultando:

 M 1xL 
 
 61

 
 
 


 M 1yL   9377 
  

 
 
 


 P 1z 
 
 377 

PB  KBL B B
P  
  

 M 
2xL 

  61 


   
 M 2yL   10885 
  

 
 
 


 P2z   377 
  
   

El momento en el muelle C se obtiene aplicando su ecuación de equilibrio:

MC  KC C MC   5  106   2x    5  106   0.2177  102   10885 mN


   
El momento en el muelle D es:

MD  KD D M D   5  106   2y    104   0.6128  102   61 mN


   
La figura 8.74 muestra los esfuerzos en los extremos de las barras A y B, y en el nudo 2.

377
Nudo 2 61
10885 61
5000
623
10000
4939 B
8623

4939
623 A
623 9377
4623 61
31431 377

Figura 8.74 Esfuerzos en el nudo 2 y en las barras A y B.

8.21.9 En la estructura del ejercicio 8.21.8 la barra B sufre una variación de temperaturas,
tal que su cara inferior (Z positivo) se calienta 20 ºC y su cara superior (Z negativo) se
enfría 20 ºC. Calcular las deformaciones originadas en los nudos y los esfuerzos en la
barra B. Las barras tienen un canto de valor h = 50 cm y un coeficiente de dilatación
térmica α = 10-5 ºC-1.
Los coeficientes de rigidez son los mismos ya calculados en el ejercicio 8.21.8. Por lo tanto, se
debe calcular únicamente el vector de fuerzas nodales equivalentes a la variación de
temperatura, que viene dado por la expresión (8.57).
2TS 2  20
El gradiente térmico vale: Tg    80 ºC/m
h 0.5

373
Método de rigidez

El vector de fuerzas nodales de fase 0, en el sistema local (figura 8.75), es:

 M 1xL   0   0  -20 ºC


     
 M 1yL   EI Tg   8000 
-8000

 P1z   0   0  XL


PT0B     +20 ºC
 M 2xL   0   0 
     
 M 2yL   EI Tg   8000  YL
      8000
 P2z   0   0 
      ZL

Figura 8.75 Fuerzas de fase 0 en la barra B.


Proyectando sobre el sistema general de la estructura se obtiene:

 M 1x   8000 


   
 M 1y   0 

 P   0 
FT0B   1z 
  
 M 2x   8000 
   
 M 2y   0 

  
P   0 
 2z   

Este vector se ensambla, con signo menos, en el vector de fuerzas nodales de la estructura,
resultando el siguiente vector, que se muestra en la figura 8.76.
 M 1x   8000.   8000 
     
 M   0.   0. 
 1y     
FD   F1z     0.    0. 
     
 M 2x   8000.   8000. 
     
 M 2y   0.  
 
0. 

X 8000
Y
Z
-20 ºC B
+20 ºC

A 8000

Figura 8.76 Fuerzas nodales equivalentes.


Las deformaciones que se producen en los nudos son:

 1x 
 
 0.1782 


 
 
 


  
 
 0.0653 

 1y   
D  K 1
DD FD D   1z    0.1744 
    10
2

   

 2x 




 0.0691


 
 
 


  
  
 0.0594 

 2y  
Los esfuerzos en los extremos de la barra B son:

PB  PT0B  KBL B

374
Método de rigidez

 M 1xL 
  
 
0.   0.01 0. 0. 0.01 0. 0.    0.1782  

 
 
 
   


 M 
 
 8000 
  0. 1.  0.375 0. 0.5 0.375  
 0.0653 

 1yL       

 
 
 
   
 

 P1z    0. 
 107  0.  0.375 0.1875 0.  0.375  0.1875    0.1744  102
       

 M 
2xL 

 0. 
   0.01 0. 0. 0.01 0. 0.  0.0691 


 
 
 
   
 

M
 2yL   
  8000.   0. 0.5  0.375 0. 1. 0.375  0.0594 

   
   


 P 
 
 
0.   0. 0.375 0.1875 0. 0.375 0.1875   0. 


 2 z  
    

819
Se obtienen los valores siguientes 3456 6
(figura 8.77):
 M 1xL 
  
 6 

 
 
 
 B

 M 1yL   178 
  

 
 
 

 P 
 1z    819 

   

 M 
2xL 

 6 


    178
 M 2yL   3456 
   6

 
 
 
 819

 P2z   819 
  
   
Figura 8.77 Esfuerzos en la barra B.

8.21.10 Calcular las fuerzas de fase 0 de un arco parabólico de flecha f y luz L, articulado en
ambos extremos, y cargado con una fuerza distribuida q. Suponer que su inercia varía
según la ley de la secante I = I0 secα, donde I0 es el valor en la clave y despreciar la
energía del esfuerzo axial.

q
Y

PIy PJy f

PIx PJx
X
I J
L
Figura 8.78 Arco parabólico con carga uniforme.
Las fuerzas de fase 0 son las reacciones en los dos apoyos del arco bajo la carga distribuida. Se
trata de un problema hiperestático de grado 1, que fue resuelto en el ejercicio 6.9.1. Las
reacciones horizontales son:

qL2 qL2
Ax  Bx  
8f 8f

Las reacciones verticales se calculan por simple equilibrio de momentos y de fuerzas verticales,
y valen:
qL
Ay  By 
2

375
Método de rigidez

El vector de fuerzas de fase 0 es, por lo tanto:


 qL2 
 

 


 8f  

 P 
 
 



Ix  
  qL 

P 
  
 2  

P0   Iy  
 

 P
 Jx  
 
 qL 2


   

 P
 Jy  
  8 f 
  qL  


 

 
 2 
 

8.21.11 Calcular las fuerzas de fase empotramiento perfecto en un arco circular de radio R,
articulado en ambos extremos, y cargado con una fuerza distribuida q, como se
muestra en la figura 8.79. Suponer que la rigidez a flexión EI es constante y despreciar
la energía del esfuerzo axial.

q
Y

PIy PJy
θ
R PJx
PIx X R

I J I
R
α α R
J e
L

Figura 8.79 Arco circular con carga uniforme.


Las fuerzas de la fase de empotramiento perfecto son las reacciones en los dos apoyos del arco
bajo la carga distribuida. Se trata de un problema hiperestático de grado 1, que se resuelve
empleando el método de flexibilidad.
Se adopta como incógnita hiperestática la reacción horizontal 𝑃𝑃𝐼𝐼𝐼𝐼 en el nudo de la izquierda I.
El momento flector en los dos casos básicos es (figura 8.80):
q
M 0  (Lx  x 2 ) M 1  1  y  R cos   e
2

q N0 M1
Q1 N1
Q0 α α

M0
qL/2 y

X
1 x

Figura 8.80 Casos 0 y 1 para el arco circular biarticulado.

La ecuación de compatibilidad es: f11Ax  D1

El coeficiente de flexibilidad se calculó en el ejercicio 7.17.2 y su valor es:



1
f11   y ds     R cos   e 
2 2
Rd  
2EI
sR2  2se2  3eLR 


376
Método de rigidez

El término independiente es:



q
D1   M M ds   
0 1
(Lx  x 2 )(y )Rd 

2

Sustituyendo las coordenadas paramétricas del arco x  R sin   L / 2 y  R cos   e , y


efectuando la integral se obtiene:
q
D1 
24EI
 2RL3  3L2es  6e2RL  6R2es 
En esta expresión se ha introducido el valor de la longitud del arco 𝑠𝑠 = 2𝑅𝑅𝑅𝑅.
La reacción buscada es:
D1 q 2RL3  3L2es  6e 2RL  6R2es
Ax  
f11 12 sR2  2se 2  3eLR

Por equilibrio, la reacción en el nudo B es igual y de sentido contrario a la reacción en A. Las


reacciones verticales se calculan por equilibrio de fuerzas verticales y de momentos:
qL
Ay  By 
2
El vector de fuerzas de fase 0 es, por lo tanto:
 
 A 
 PIx   
x
   qL 
 P   
P0   Iy    2 
 PJx   
   Ax 
 PJy   
 qL 
 
 2 

8.21.12 Calcular las fuerzas de fase 0 de un arco empotrado en ambos extremos, de directriz
parabólica con flecha f y luz L, y cargado con una fuerza distribuida q (figura 8.81).
Suponer que la rigidez a flexión varía según la ley de la secante EI = EI0 secα, donde
I0 es el momento de inercia en la clave y despreciar la energía del esfuerzo axial.
Se trata de un problema hiperestático con h=3. Para su resolución se adoptan como incógnitas
hiperestáticas las tres reacciones en el nudo I.

X1  PIx0 X 2  PIy0 X 3  M I0

q
Y

0 f
PIY0 PJY

I 0 0
PIX X J PJX
MI0 L MJ0
Figura 8.81 Arco biempotrado con carga uniforme.

377
Método de rigidez

Los coeficientes de flexibilidad para las tres incógnitas hiperestáticas fueron determinados en el
ejercicio 7.17.5, para el cálculo de la matriz de rigidez del arco, y forman la matriz fII.
El caso 0 se muestra en la figura 8.82. El momento flector en él es:

qx 2
M0  
2

0
M

Figura 8.82 Caso 0 del arco biempotrado.


Los momentos en los casos 1, 2 y 3 se obtuvieron asimismo en el ejercicio 7.17.5:
4f
M 1  y    Lx  x 2  M2  x M 3  1
L2

Los coeficientes del término independiente de las ecuaciones de compatibilidad son:

D j   M 0 M j ds   M 0 0 cos M j ds   M 0 0M j dx

L qL3 f 0
D1   M 0 0 (y )dx  
0 10

L qL4 0
D2   M 0 0xdx 
0 8

L qL3 0
D3   M 0 0 (1)dx  
0 6

El sistema de ecuaciones de compatibilidad es: fII X  D , y su solución proporciona las tres


fuerzas en el apoyo I:

qL2 qL
X1  PIx0  X 2  PIy0  X 3  M I0  0
8f 2

Nótese que en este caso tampoco aparecen momentos en los empotramientos. El vector de
fuerzas de fase 0 es:

 qL2 


 
8 f 
 P 0   
 Ix0   qL 
 PIy   2 
 M 0   0 
P0   0I    2
 PJx    qL 
 PJy0   8 f 
 M 0   qL 
 J  
 2 
 0 
 

378
Método de rigidez

8.22 BIBLIOGRAFÍA
1. Alarcón Álvarez, E., Cálculo Matricial de Estructuras, Ed. Reverté, Barcelona, 1986.
2. Arbabi, F., Structural Analysis and Behavior, McGraw-Hill, New York, 1991.
3. Beaufait, F., Rowan, W., Hoadley, P., y Hackett, R. M., Computer Methods of Structural
Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1970.
4. Dawe, D. J., Matrix and Finite Element Displacement Analysis of Structures, Clarendon
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5. Harrison, H. B., Structural Analysis and Design - Parts 1 and 2, Pergamon Press, Oxford,
1979.
6. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
7. Kardestuncer, H., Introducción al Análisis Estructural con Matrices, McGraw-Hill, Mexico,
1975.
8. Livesley, R. K., Métodos Matriciales para Cálculo de Estructuras, Editorial Blume, Madrid,
1970.
9. Meek, J. L., Matrix Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1971.
10. Pilkey, W. D., Wunderlich, W., Mechanics of Structures, Variational and Computational
Methods, CRC Press, Boca Ratón, 1994.
11. Przemieniecki, J. S., Theory of Matrix Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1968.
12. Rubinstein, M. F., Matrix Computer Analysis of Structures, Prentice-Hall, Englewood Cliffs,
N. J., 1966.
13. Santiago Rico, F., Teoría y Cálculo sobre Estructuras Resistentes de Prismas Rectos, Editorial
Bellisco, Madrid, 1996.
14. Sennett, R. E., Matrix Analysis of Structures, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, 1994.
15. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
16. Vanderbilt, M. D., Matrix Structural Analysis, Quantum Publishers Inc., New York, 1974.
17. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.
18. Wang, C. K., Structural Analysis on Microcomputers, MacMillan, New York, 1986.

379
Método de rigidez

8.23 PROBLEMAS
8.23.1 Calcular el descenso del punto A en la estructura de la figura P8.1, bajo la acción de la carga de
10 Tn, teniendo en cuenta además que el elemento AD sufre un incremento de temperatura
uniforme de 50 ºC.
Datos para todas las barras: E = 2 106 kg/cm2 A= 100 cm2 I = 10000 cm4 α= 10-5 ºC-1

C D C

+50ºC
1 kN/m
5m
10 kN
5 kN
10 Tn
A B 45º D
B A

5m 1m 45º 10 m 10 m

Figura P8.1 Figura P8.2

8.23.2 Resolver el problema 3.13.10 empleando el método de rigidez.

8.23.3 Calcular las deformaciones de los nudos C y D, así como las reacciones en A en la estructura de
la figura P8.2. Además de las cargas indicadas, la barra AB sufre un calentamiento uniforme de
100 ºC.
Datos para todas las barras: E = 2.1 106 kg/cm2 α = 10-6 oC-1 A = 200 cm2 I = 4000 cm4

8.23.4 Resolver el ejercicio 5.13.2 empleando el método de rigidez.

8.23.5 Resolver el ejercicio 5.13.5 empleando el método de rigidez.

8.23.6 Resolver el problema 5.15.1 empleando el método de rigidez.

8.23.7 Resolver el problema 5.15.2 empleando el método de rigidez.

8.23.8 Plantear el sistema de ecuaciones de equilibrio de la estructura de la figura P8.3. Suponiendo


conocidos los desplazamientos de los nudos, calcular las reacciones en el apoyo B. Datos para
todas las barras: E = 2 106 kg /cm2 A = 100 cm2 I = 10000 cm4

D
100 kN
20 kN/m 1m

A B C
1m
E
2m 2m 1m

Figura P8.3

8.23.9 Determinar las deformaciones de los nudos de la estructura de la figura P8.4. La barra AC es 5
mm más corta que su longitud teórica, y la BC tiene la variación de temperatura indicada. Datos:
E=2 106 kg/cm2 A=100 cm2 I=104 cm4 K=1 Tn/cm α=10-6 ºC-1

380
Método de rigidez

C 4

K 5m
1 kN/m
+50 ºC
2 +50º
1 3
-10 ºC 5m

+20º
20 cm 10 kg/cm
5m
A B
45º 5
5m 5m 5m

Figura P8.4 Figura P8.5

8.23.10 Calcular las deformaciones de los nudos en la estructura de la figura P8.5, sometida a las
acciones representadas. Todas las barras tienen las mismas propiedades: área: 100 cm2,
momento de inercia: 4000 cm4, módulo de elasticidad: 2 106 kg/cm2, coeficiente de dilatación
lineal: 10-6 ºC-1.
Solución: ∆1x = −97 ⋅ 10 −4 , ∆1y = −2 ⋅ 10 −4 , θ 1i = −0.17 ⋅ 10 −4 , θ 1d = 22 ⋅ 10 −4

8.23.11 Resolver el problema 5.15.7 empleando el método de rigidez.

8.23.12 Resolver el problema 5.15.8 empleando el método de rigidez.

8.23.13 Resolver el problema 5.15.12 empleando el método de rigidez.

8.23.14 En la estructura de la figura P8.6, determinar el valor de la pretensión de montaje que debe
aplicarse al tensor BD para que el momento en el punto C disminuya un 10% con respecto a la
situación sin pretensión en el tensor. La rigidez del tensor es 100 kN/cm. Todos los perfiles de
la estructura tienen A=100 cm2, I=20000 cm4. El material es acero con E = 200 GPa. Hacer uso
de la simetría del problema.

1 kN/m
200 kg/m
2m C
B D
B
C
2.5 m

8m
R=4 m

A A D
20 m E 6m

Figura P8.6 Figura P8.7

8.23.15 Calcular el diagrama de momentos flectores y el esfuerzo axial en el tensor BC en la estructura


de la figura P8.7. Las propiedades de las barras AB y CD son: EA = 2 108 kg, EI = 2 1010 kg cm2.
La barra curva se considera infinitamente rígida a esfuerzo axial y tiene EI = 4 1010 kg cm2. El
tirante BC tiene una rigidez de 103 kg/cm.

8.23.16 Calcular los esfuerzos internos en las barras de la estructura de la figura P8.8. Las barras AB y
BC son de sección cuadrada hueca con lado 160 mm y espesor 8 mm Las barras CD y CE son de
sección circular hueca con diámetro exterior 125 mm y espesor 6 mm. La cara delantera de la
barra BC sufre un calentamiento de 20 ºC. El material es acero, con E= 200 GPa, G = 80 GPa y
coeficiente de dilatación 10-5 ºC-1.

381
Método de rigidez

2 KN/m
A

4m 4m
10 KN

B E
C
+20ºC
2m

4m
2m

Figura P8.8

8.23.17 Calcular las deformaciones de los nudos de la estructura de la figura P8.9. Todas las barras son
de sección cuadrada hueca con lado 200 mm y espesor 8 mm.
El material es acero con E = 200 GPa y G = 80 GPa.

2 kN/m
5 kN-m

10 kN
4m

2m

4m 4m

Figura P8.9

8.23.18 Resolver el problema 5.15.13 empleando el método de rigidez.

8.23.19 Resolver el problema 5.15.14 empleando el método de rigidez.

8.23.20 Resolver el problema 5.15.15 empleando el método de rigidez.

382
9
Análisis de estructuras
simétricas

9.1 INTRODUCCIÓN
En la concepción de sistemas estructurales se trata, siempre que es posible, de diseñar conjuntos
que tengan alguna propiedad de simetría, pues así se facilita su cálculo y construcción. La
simetría más frecuentemente empleada es la simetría especular respecto de un plano. Con este
tipo de simetría la mitad de la estructura es igual (simétrica) a la otra mitad, por lo que parece
interesante disponer de un método que permita calcular sólo la mitad.
En general, se dice que una estructura es simétrica cuando su disposición geométrica, sus
propiedades resistentes (área, inercia…), las propiedades del material y las condiciones de
ligadura cumplen al menos con una relación de simetría especular respecto de un plano. En este
caso puede calcularse sólo la mitad de la estructura. Si existen relaciones de simetría respecto
de varios planos, puede simplificarse aún más el problema y estudiar sólo la cuarta o la octava
parte de la estructura. Para el caso de una estructura plana la simetría es, obviamente, respecto
de una o varias rectas.
Incluso si las estructuras se diseñan cumpliendo leyes de simetría, muchas de las cargas
exteriores no son simétricas por su propia naturaleza (p.e. viento…) por lo que, aunque actúen
sobre una estructura simétrica, la respuesta obtenida (deformaciones, esfuerzos…) no es en
general simétrica. La solución a este problema consiste en descomponer las cargas exteriores
en suma de dos sistemas distintos, que cumplen relaciones de simetría diferentes, denominados
sistemas simétrico y antisimétrico. Ambos sistemas se aplican sobre la mitad de la estructura,
con lo que es más fácil calcular la respuesta para cada uno de ellos, y finalmente se suman ambas
respuestas. Así pues, se deberá calcular la mitad de la estructura dos veces, bajo cada uno de
los dos sistemas de cargas. Esto siempre es más ventajoso que calcular la estructura completa
(salvo para casos muy pequeños) pues la complejidad del cálculo de una estructura crece al
menos cuadráticamente con su tamaño.

9.2 SISTEMAS SIMÉTRICOS Y ANTISIMÉTRICOS EN EL PLANO


Un sistema de magnitudes vectoriales en dos dimensiones se dice simétrico o antisimétrico
respecto a un eje cuando cumple las relaciones de igualdad indicadas en la figura 9.1.

383
Análisis de estructuras simétricas

AY
SY SY GZ
SX AX AX
SX

RZ RZ GZ
AY
Simétrico Antisimétrico
Figura 9.1 Sistemas simétrico y antisimétrico.
En ambos sistemas, cada vector tiene su homólogo simétrico o antisimétrico, de tal forma que
todas las componentes van por parejas del mismo módulo y sólo cambian sus orientaciones. Por
conveniencia se supone que el eje de simetría es vertical (eje Y), con lo cual el movimiento
perpendicular al eje de simetría es sencillamente el movimiento X.
Estas leyes pueden aplicarse tanto a deformaciones (desplazamientos y giros) como a esfuerzos
(fuerzas y momentos).

9.3 DESCOMPOSICIÓN DEL SISTEMA DE CARGAS


En general cualquier magnitud vectorial puede descomponerse en suma de dos componentes,
una simétrica y otra antisimétrica, como se muestra en la figura 9.2.

= +
F F/2 F/2 F/2 F/2

= +
M M/2 M/2 M/2 M/2

Figura 9.2 Descomposición de fuerzas y momentos en sus componentes simétrica y antisimétrica.


Este proceso de descomposición se debe efectuar para todas las cargas aplicadas sobre la
estructura que sean magnitudes vectoriales: fuerzas y momentos (exteriores o de pretensión
interior), así como desplazamientos impuestos.
Para aquellas acciones que no sean directamente vectores, como las variaciones de temperatura
o los errores de forma, debe efectuarse la descomposición de las fuerzas nodales equivalentes
de fase 0 por ellas producidas. Estas fuerzas nodales equivalentes son siempre proporcionales
al efecto que las provoca, por lo que es suficiente con descomponer en componentes simétrica
y antisimétrica a dicho efecto (p.e. la temperatura).

9.4 ESTRUCTURAS PLANAS CON CARGAS SIMÉTRICAS


Una estructura plana simétrica, sometida a un sistema de cargas simétrico se deforma de
manera simétrica, y las solicitaciones internas tienen asimismo una distribución simétrica. La
figura 9.3 muestra las relaciones que cumplen las deformaciones y las solicitaciones internas.

384
Análisis de estructuras simétricas

∆Y ∆Y
∆X ∆X

θZ θZ
Figura 9.3 Deformaciones y esfuerzos internos simétricos.
Esta relación entre las deformaciones se satisface para cualquier pareja de puntos de la
estructura, y en particular también se tiene que satisfacer en los puntos situados precisamente
en el eje de simetría. Esta consideración permite determinar las condiciones de contorno que se
deben aplicar en el eje de simetría a la estructura mitad, a fin de respetar el estado de
deformación simétrico. Al determinar estas condiciones de contorno en el eje de simetría
pueden presentarse dos casos diferentes que se estudian a continuación.

9.4.1 Nudos contenidos en el eje de simetría


En un nudo situado en el eje de simetría las deformaciones deben satisfacer a la vez las
condiciones de deformación simétrica y de compatibilidad geométrica. Aplicando estas
condiciones al elemento diferencial situado justo en el eje de simetría se obtiene el valor que
deben tener sus deformaciones para respetarlas (figura 9.4).
Deformación X: no es posible ∆X = 0

Deformación Y: sí es posible ∆Y ≠ 0

Giro Z: no es posible θZ = 0

∆X=0
∆Y≠0 θZ=0

Figura 9.4 Deformaciones de un nudo situado en el eje de simetría.


Así pues, un punto situado en el eje de simetría sólo puede tener desplazamiento según Y, siendo
nulos el desplazamiento X y el giro Z. La condición de contorno a aplicar en este punto es por lo
tanto la de empotramiento ( Z  0 ) deslizante según Y ( X  0 , Y  0 ), como se muestra
en la figura 9.5.

∆Y
MZ

FX

Figura 9.5 Empotramiento deslizante equivalente a un nudo en el plano de simetría.


Al mismo resultado se llega si se efectúa el razonamiento con las fuerzas, aplicando las
condiciones de equilibrio del nudo, como se muestra en la figura 9.6.

385
Análisis de estructuras simétricas

Fuerza X: sí es posible FX  0

Fuerza Y: no es posible FY  0

Momento Z: sí es posible MZ  0

Por lo tanto, el nudo debe ser un empotramiento deslizante según Y para poder absorber este
sistema de fuerzas, como ya se había deducido.

Fx≠0 FY=0 MZ≠0

Figura 9.6 Fuerzas en un nudo situado en el eje de simetría.

Ejemplos

9.4.2 Barras contenidas en el eje de simetría


Cuando una barra está contenida en el eje de simetría se debe separar en dos semi-barras,
situadas cada una de ellas en una de las dos mitades de la estructura. Esta separación debe
hacerse con la condición de que la energía acumulada en cada semi-barra U S sea la mitad de la
energía acumulada en la barra completa U . Además, las deformaciones de la barra original y de
las dos semi-barras deben ser iguales. Estas deformaciones se denominarán δ.
La expresión de la energía acumulada en la barra completa es:

1 T
U   KL  (9.1)
2
Por su parte, la energía acumulada en cada semi-barra es:

1 T S
US   KL  (9.2)
2
donde KSL es la matriz de rigidez de la semi-barra. Igualando U S  U / 2 se deduce que

1
KSL  K (9.3)
2 L

386
Análisis de estructuras simétricas

Es decir que la semi-barra tiene que tener la mitad de rigidez que la barra original. Para ello
basta con dar a la semi-barra unos valores 𝐸𝐸𝐸𝐸/2 y 𝐸𝐸𝐸𝐸/2 (figura 9.7).
Con este método se garantiza que se obtienen las deformaciones reales en el plano de simetría.
Las solicitaciones obtenidas en la semi-barra, con su matriz de rigidez KSL , son la mitad de las
solicitaciones en la barra completa.
Al ser la deformación simétrica, en los nudos extremos de la barra sólo hay deformación Y, sin
giros Z ni deformaciones X. Por ello la barra no está sometida a flexión ni cortante y únicamente
tiene deformación axial y esfuerzo axial: se comporta como una barra biarticulada. En
consecuencia, la propiedad 𝐸𝐸𝐸𝐸/2 no influye en el comportamiento de la barra.

EA, EI
EA/2
EI/2

θ=0
θ1 ∆y

Figura 9.7 Barra en el eje de simetría.

9.5 ESTRUCTURAS PLANAS CON CARGAS ANTISIMÉTRICAS


Una estructura plana simétrica, sometida a un sistema de cargas antisimétrico se deforma de
manera antisimétrica. Las solicitaciones internas tienen asimismo una distribución antisimétrica,
como se indica en la figura 9.8.

∆Y
θZ
∆X ∆X

θZ ∆Y
Figura 9.8 Deformaciones y esfuerzos internos antisimétricos.
Esta relación entre las deformaciones se satisface para cualquier pareja de puntos de la
estructura, y en particular se tiene que satisfacer también en los puntos situados precisamente
en el eje de antisimetría. Esta consideración permite determinar las condiciones de contorno
que se deben aplicar a la estructura mitad en el eje de antisimetría a fin de respetar el estado
de deformación antisimétrico. Al determinar estas condiciones de contorno pueden presentarse
dos casos diferentes que se estudian a continuación.

9.5.1 Nudos contenidos en el eje de antisimetría


En un nudo situado en el eje de antisimetría las deformaciones deben satisfacer a la vez las
condiciones de deformación antisimétrica y de compatibilidad geométrica. Aplicando estas

387
Análisis de estructuras simétricas

condiciones al elemento diferencial situado justo en el eje de antisimetría (figura 9.9) se


obtienen los valores que deben tener sus deformaciones para respetar a la vez ambos criterios.
Deformación X: sí es posible X  0

Deformación Y: no es posible Y  0

Giro Z: sí es posible Z  0

∆X≠0 ∆Y=0 θZ≠0

Figura 9.9 Deformaciones de un nudo situado en el eje de antisimetría.


Así pues, un punto situado en el eje de antisimetría puede tener desplazamiento según X y giro
según Z, pero el desplazamiento vertical Y debe ser nulo. Nótese que estas deformaciones son
las complementarias a las permitidas en el caso simétrico (figura 9.5). La condición de contorno
a aplicar en este punto es por lo tanto la de articulación (θ Z ≠ 0 ) deslizante según X ( ∆ X ≠ 0 ,
∆ Y = 0 ), como se muestra en la figura 9.10.

FY
θZ
∆X

Figura 9.10 Articulación deslizante equivalente a un nudo situado en el eje de antisimetría.


También se puede efectuar el razonamiento con las fuerzas, aplicando las condiciones de
equilibrio en cada dirección, bajo la acción de una pareja de fuerzas antisimétricas (figura 9.11).
Fuerza X: no es posible FX  0

Fuerza Y: sí es posible FY  0

Momento Z: no es posible MZ  0

Para poder absorber este sistema de fuerzas el nudo debe ser una articulación deslizante según
X.

FX=0 FY≠0 MZ=0

Figura 9.11 Fuerzas en un nudo situado en el eje de antisimetría.

388
Análisis de estructuras simétricas

Ejemplos

9.5.2 Barras contenidas en el eje de antisimetría


Cuando una barra está contenida en el eje de antisimetría se debe separar en dos semi-barras,
situadas cada una de ellas en una de las dos mitades de la estructura, con la condición de que la
energía acumulada en cada semi-barra U S sea la mitad de la energía acumulada en la barra
completa U . Además, las deformaciones δ de la barra original y de las dos semi-barras deben
ser iguales. La expresión de la energía acumulada en la barra completa es:

1 T
U   KL  (9.4)
2
La energía acumulada en cada semi-barra es:

1 T S
US   KL  (9.5)
2
Igualando U S  U / 2 se deduce que

1
KSL  K (9.6)
2 L
Es decir que la semi-barra tiene que tener la mitad de rigidez que la barra original. Para ello
basta con dar a la semi-barra unos valores 𝐸𝐸𝐸𝐸/2 y 𝐸𝐸𝐸𝐸/2 (figura 9.12). Con este método se
garantiza que se obtienen las deformaciones reales en el plano de antisimetría. Las solicitaciones
obtenidas en la semi-barra con la matriz de rigidez KSL son la mitad de las solicitaciones en la
barra completa.
Al ser la deformación antisimétrica, en los nudos extremos de la barra hay desplazamiento X y
giro Z, pero no hay desplazamiento Y. Por lo tanto, los nudos extremos de la barra se mueven
en dos líneas paralelas, y como consecuencia la barra no está sometida a esfuerzo axial.
Únicamente tiene esfuerzos de flexión y cortante, producidos por la deformación X y el giro Z.
En consecuencia, la propiedad 𝐸𝐸𝐸𝐸/2 no influye en el comportamiento de la barra.

389
Análisis de estructuras simétricas

θ3

EA, EI EA/2
EI/2

θ1
θ2

Figura 9.12 Barra en el eje de antisimetría.

9.6 SISTEMAS SIMÉTRICOS Y ANTISIMÉTRICOS EN EL ESPACIO


Un sistema de magnitudes vectoriales en tres dimensiones se dice simétrico respecto a un plano,
cuando las componentes correspondientes de dos vectores situados en dos puntos simétricos P
y P’ cumplen las relaciones de igualdad indicadas a continuación. Por conveniencia se adopta el
plano de simetría como el plano YZ.
• Simetría para deformaciones y fuerzas: se indica en la figura 9.13.

X
P P'

Figura 9.13 Simetría de fuerzas y deformaciones en el espacio.


• Simetría para giros y momentos: se indica en la figura 9.14.

X
P P'

Figura 9.14 Simetría de giros y momentos en el espacio.


Un sistema de magnitudes vectoriales en tres dimensiones se dice antisimétrico respecto a un
plano cuando las componentes correspondientes de dos vectores situados en dos puntos
simétricos P y P’ cumplen las relaciones de igualdad indicadas a continuación.
• Antisimetría para deformaciones y fuerzas: se indica en la figura 9.15.
• Antisimetría para giros y momentos: se indica en la figura 9.16.

390
Análisis de estructuras simétricas

X
P P'

Figura 9.15 Antisimetría de fuerzas y deformaciones en el espacio.

X
P P'

Figura 9.16 Antisimetría de giros y momentos en el espacio.

9.7 ESTRUCTURAS ESPACIALES CON CARGAS SIMÉTRICAS


Una estructura espacial simétrica, sometida a un sistema de cargas también simétrico se
deforma de manera simétrica según se ha indicado en el apartado 9.6. Las solicitaciones internas
tienen asimismo una distribución simétrica, y todas las fuerzas y momentos componentes de
estas solicitaciones cumplen la ley de simetría definida en las figuras 9.13 y 9.14.
La simetría de deformaciones se satisface entre cualquier pareja de puntos de la estructura, y
en particular también se tiene que satisfacer en los puntos situados precisamente en el plano
de simetría. Esta consideración permite determinar qué condiciones de contorno se deben
aplicar en el plano de simetría a la estructura mitad, a fin de respetar el estado de deformación
simétrico. Pueden presentarse dos casos diferentes que se estudian a continuación.

9.7.1 Nudos contenidos en el plano de simetría


En un nudo situado en el plano de simetría las deformaciones deben satisfacer a la vez las
condiciones de deformación simétrica y de compatibilidad geométrica. Aplicando estas
condiciones al elemento diferencial situado justo en el plano de simetría se obtiene el valor que
deben tener sus deformaciones para respetar dichas condiciones.
Deformación X: no es posible X  0
Deformación Y: sí es posible Y  0
Deformación Z: sí es posible Z  0
Giro X: sí es posible X  0
Giro Y: no es posible Y  0
Giro Z: no es posible Z  0
En consecuencia, un punto situado en el plano de simetría sólo puede tener desplazamientos
contenidos en el propio plano de simetría (YZ) y rotación según el eje perpendicular a dicho
plano (eje X), siendo cero las otras tres deformaciones (figura 9.17).

391
Análisis de estructuras simétricas

∆Y

∆Z θX

Figura 9.17 Deformaciones en el espacio de un nudo situado en el plano de simetría.


Se llega al mismo resultado si se efectúa el razonamiento con las fuerzas, aplicando las
condiciones de equilibrio.
Fuerza X: sí es posible FX  0
Fuerza Y: no es posible FY  0
Fuerza Z: no es posible FZ  0
Momento X: no es posible MX  0
Momento Y: sí es posible MY  0
Momento Z: sí es posible MZ  0

Por lo tanto, este punto puede absorber una fuerza de reacción perpendicular al plano de
simetría (eje X) y dos momentos contenidos en el plano de simetría (YZ) como se indica en la
figura 9.18. Se trata por lo tanto de un empotramiento deslizante en el plano de simetría, y sin
capacidad de absorber momento perpendicular a dicho plano.

MY

FX

MZ
Z

Figura 9.18 Fuerzas en el espacio de un nudo situado en el plano de simetría.

9.7.2 Barras contenidas en el plano de simetría


Cuando una barra está contenida en el plano de simetría, se debe separar en dos semi-barras
situadas cada una de ellas en una de las dos mitades de la estructura. Esta separación debe
hacerse con la condición de que la energía acumulada en cada semi-barra sea la mitad de la
energía acumulada en la barra completa.
Efectuando el mismo desarrollo que para el caso plano se deduce que la semi-barra debe tener
la mitad de rigidez que la barra original. Para ello basta con dar a la semi-barra unos valores
GJ / 2, EA / 2 y EI / 2 .

392
Análisis de estructuras simétricas

Al ser simétrica la deformación en los nudos extremos de la barra, sólo hay en ellos
desplazamientos Y y Z, y giro X (figura 9.19). Con estas deformaciones en sus extremos, la barra
está sometida únicamente a esfuerzo axial N, producido por ∆Y, y a flexión en el plano de
simetría YZ (MX, VZ), producido por ∆Z y θX. No aparece en ella flexión en el plano perpendicular
al de simetría (XY) ni torsión.
En resumen, la barra se comporta como una barra plana situada en el plano de simetría (YZ).
Sólo influyen en su comportamiento los valores de EA / 2 y de EI X / 2 , y no intervienen
EI Z / 2 ni GJ / 2 .

∆Y2

∆Z2
θX2

N
∆Y1
MX X
X

θX1
∆Z1
VZ
Z Z
Figura 9.19 Barra espacial contenida en el plano de simetría.

9.8 ESTRUCTURAS ESPACIALES CON CARGAS ANTISIMÉTRICAS


Una estructura espacial simétrica, sometida a un sistema de cargas antisimétrico se deforma de
manera antisimétrica, según se ha indicado en el apartado 9.6. Las solicitaciones internas tienen
asimismo una distribución antisimétrica, y todas las fuerzas y momentos componentes de estas
solicitaciones cumplen la ley de antisimetría indicada en las figuras 9.15 y 9.16.
La antisimetría de deformaciones se satisface entre cualquier pareja de puntos de la estructura,
y en particular también se tiene que satisfacer en los puntos situados precisamente en el plano
de antisimetría. Esta consideración permite determinar las condiciones de contorno que se
deben aplicar en el plano de antisimetría a la estructura mitad a fin de respetar el estado de
deformación antisimétrico. Al determinar estas condiciones de contorno pueden presentarse
los mismos casos ya estudiados anteriormente.

9.8.1 Nudos contenidos en el plano de antisimetría


En un nudo situado en el plano de antisimetría las deformaciones deben satisfacer a la vez las
condiciones de deformación antisimétrica y de compatibilidad geométrica. Aplicando estas
condiciones al elemento diferencial situado justo en el plano de antisimetría se obtiene el valor
que deben tener sus deformaciones para respetar las condiciones anteriores.

393
Análisis de estructuras simétricas

Deformación X: sí es posible X  0
Deformación Y: no es posible Y  0
Deformación Z: no es posible Z  0
Giro X: no es posible X  0
Giro Y: sí es posible Y  0
Giro Z: sí es posible Z  0

Así pues, un punto situado en el plano de simetría sólo puede tener un desplazamiento
perpendicular a dicho plano de simetría (eje X) y dos rotaciones contenidas en el propio plano
(YZ), siendo cero las otras tres deformaciones (figura 9.20). Estas deformaciones son las
complementarias a las existentes en el caso de cargas simétrico (figura 9.17).

θY

∆X

θZ
Z

Figura 9.20 Deformaciones en el espacio de un nudo situado en el plano de antisimetría.


Efectuando el razonamiento con las fuerzas, y aplicando las condiciones de equilibrio al
elemento diferencial, se obtiene el mismo resultado:
Fuerza X: no es posible FX  0
Fuerza Y: sí es posible FY  0
Fuerza Z: sí es posible FZ  0
Momento X: sí es posible MX  0
Momento Y: no es posible MY  0
Momento Z: no es posible MZ  0

Por lo tanto, este punto puede absorber dos reacciones contenidas en el plano de antisimetría
(YZ) y un momento perpendicular a dicho plano (eje X), como se indica en la figura 9.21. Nótese
que estas reacciones son las complementarias de las existentes en el caso simétrico (figura 9.18).

FY

MX
FZ
Z

Figura 9.21 Fuerzas en el espacio en un nudo situado en el plano de antisimetría.

394
Análisis de estructuras simétricas

9.8.2 Barras contenidas en el plano de antisimetría


Una barra contenida en el plano de antisimetría se debe separar en dos semi-barras, situadas
cada una de ellas en una de las dos mitades de la estructura, con la condición de que la energía
acumulada en cada semi-barra sea la mitad de la energía acumulada en la barra completa.
Efectuando el mismo desarrollo que en el caso plano, se deduce que la semi-barra debe tener
la mitad de rigidez que la barra original. Para ello basta con dar a la semi-barra unos valores
GJ / 2, EA / 2 y EI / 2 .

Al ser la deformación en los nudos extremos de la barra antisimétrica, sólo hay en ellos giros Y
y Z, y desplazamiento X (figura 9.22).

Y
θY2

∆X2

θZ2

Y
MY

MZ θY1
VX
X X
∆X1
θZ1

Z Z

Figura 9.22 Barra espacial contenida en el plano de antisimetría.


Con las deformaciones existentes en sus nudos extremos, la barra está sometida únicamente a
un esfuerzo de torsión MY, debido a los giros Y , y a flexión en el plano XY perpendicular al de
antisimetría, debida a los giros Z y al desplazamiento X , que produce momento MZ y
cortante VX. No aparece en ella flexión en el plano de antisimetría (YZ) ni esfuerzo axial.
En resumen, la barra se comporta como una barra de emparrillado plano situada en el plano YZ
y flectando en el XY. Sólo influirán en su comportamiento los valores de rigidez a torsión GJ / 2
y a flexión EI Z / 2 , no interviniendo ni EI X / 2 ni EA / 2 .

9.9 ESTRUCTURAS ESPACIALES CON VARIOS PLANOS DE SIMETRÍA


Es frecuente que las estructuras espaciales tengan varios planos de simetría perpendiculares
entre sí, y en este caso el análisis puede simplificarse aún más. Hay dos casos relativamente
habituales, para simetría especular.

Dos planos de simetría


En este caso es posible estudiar únicamente la cuarta parte de la estructura, limitada por los dos
planos. Para ello se descompone el análisis en suma de cuatro casos, que se obtienen a base de
aplicar la condición de simetría y antisimetría sucesivamente a ambos planos. Estos casos son:

395
Análisis de estructuras simétricas

uno de doble simetría, otro de doble antisimetría y dos casos mixtos de simetría y antisimetría
en cada uno de los planos.
La figura 9.23 indica las condiciones de igualdad que deben cumplir las distintas magnitudes
vectoriales (deformaciones y esfuerzos) correspondientes a cuatro puntos simétricos situados a
cada lado de los dos planos.
Las condiciones de contorno a aplicar en los puntos que están situados en los planos de simetría
se deducen aplicando las mismas condiciones explicadas para el caso de un plano de simetría,
empleando la condición correspondiente del plano (simetría o antisimetría).
En los puntos situados en la recta de intersección de los dos planos de simetría se aplica la suma
de todas las condiciones impuestas por ambos planos.

Tres planos de simetría


En este caso es posible estudiar la octava parte de la estructura, limitada por los tres planos.
Para ello es necesario descomponer el análisis en suma de ocho casos, que se obtienen a base
de aplicar la condición de simetría y antisimetría sucesivamente a los tres planos.
Los ocho casos posibles se obtienen simplemente por combinación de los casos de un sólo plano
de simetría.

396
Análisis de estructuras simétricas

Condiciones para giros


Caso Condiciones para desplazamientos
(giros representados como vectores)

S S
S S

B
A A
S S

S S
A A

A A
A A

Figura 9.23 Condiciones de igualdad de desplazamientos y giros en


estructuras con dos planos de simetría.

397
Análisis de estructuras simétricas

9.10 EJERCICIOS RESUELTOS

9.10.1 Descomponer la estructura de la figura 9.24 en suma de dos casos, simétrico y


antimétrico.

Figura 9.24 Estructura simétrica.


La figura 9.25 muestra los dos casos básicos, con los grados de libertad en los nudos del plano
de simetría. En el caso antisimétrico la barra vertical no tiene esfuerzo axial, pues está situada
entre dos puntos que no pueden moverse en dirección vertical.

Simétrico Antimétrico

I/2 I/2
A/2 A/2

q/2 q/2

Figura 9.25 Casos simétrico y antisimétrico para la estructura de la figura 9.24.

9.10.2 Descomponer la estructura de la figura 9.26 en suma de dos casos, simétrico y


antimétrico. El incremento de temperatura T está aplicado en la cara derecha del
pilar izquierdo de la estructura.

+T

Figura 9.26 Pórtico simétrico.


Las variaciones de temperatura se descomponen en sus componentes simétrica y antisimétrica
de la misma forma que las restantes magnitudes.
Los dos casos que se obtienen se muestran en la figura 9.27.

398
Análisis de estructuras simétricas

q/2 q/2

P/2 P/2

+T/2
+T/2

Simétrico
Antisimétrico
Figura 9.27 Casos simétrico y antisimétrico para el pórtico de la figura 9.26.

9.10.3 Descomponer la estructura de la figura 9.28 en suma de dos casos, simétrico y


antimétrico. El muelle tiene un esfuerzo de pretensión inicial de valor N0.

K, N 0

Q
P


Figura 9.28 Pórtico simétrico.
La figura 9.29 muestra los dos casos. En el caso simétrico la barra central no tiene momento
flector ni esfuerzo cortante, y en el caso antisimétrico no tiene esfuerzo axial.
La deformación impuesta ∆, al estar en el plano de simetría, es de naturaleza simétrica. Sin
embargo, la fuerza P es esencialmente antisimétrica, por lo que se aplica toda ella en el caso
antisimétrico. Nótese que en el caso antisimétrico el muelle no trabaja, pues en su extremo
derecho no hay fuerza aplicada: sus dos extremos tendrán la misma deformación. La pretensión
en el muelle se aplica toda ella en el caso simétrico.

Simétrico Antisimétrico
2K, N 0 2K

Q/2 I/2 Q/2 I/2


P/2 A/2
A/2


Figura 9.29 Casos simétrico y antisimétrico para el pórtico de la figura 9.28.

399
Análisis de estructuras simétricas

9.10.4 Descomponer la estructura de la figura 9.30 en suma de dos casos, simétrico y


antimétrico.

Q P


Figura 9.30 Pórtico simétrico.
La figura 9.31 muestra los dos casos básicos. En esta estructura particular, el descenso de valor
∆/2 del caso simétrico no produce ningún esfuerzo, pues toda la estructura se desplaza
verticalmente como un sólido rígido una magnitud ∆/2. Por lo tanto, este descenso puede
eliminarse del caso simétrico.
En el caso antisimétrico el muelle al giro está descargado, pues en el extremo que se corta no
hay momento aplicado, por antimetría. Por lo tanto, podría eliminarse del caso antisimétrico.
Nótese que el caso antisimétrico es isostático.

Simétrico θ Antisimétrico
2K
2K

Q/2 Q/2
P/2

∆/2 ∆/2
Figura 9.31 Casos simétrico y antisimétrico para el pórtico de la figura 9.30.

9.11 PROBLEMAS

9.11.1 Descomponer en casos simétrico y antisimétrico los pórticos espaciales mostrados en los
ejemplos del apartado 5.2, cuando sea posible.

9.11.2 Resolver el problema 5.15.12 empleando la descomposición en casos simétrico y antisimétrico.

9.11.3 Resolver el problema 5.15.14 empleando la descomposición en casos simétrico y antisimétrico.

9.11.4 En la estructura de la figura P9.1 se desea calcular las deformaciones de los nudos y el esfuerzo
final en el muelle situado en A, empleando las simplificaciones de simetría y antimetría. Todas

400
Análisis de estructuras simétricas

las barras tienen las mismas características. El muelle de A tiene una pretensión inicial de 100
m Tn, que actúa en sentido antihorario sobre la barra. Los restantes muelles están descargados
en el estado inicial.
Datos: E = 2 106 kg/cm2 I = 5000 cm4 A = 30 cm2 α = 10-6 ºC-1 Canto = 10 cm.

T= 20 ºC K=1Tn/cm
2 Tn/m
D E F
T= 100 ºC
4m
K=104 mTn/rad
G
A B C H

5 Tn 10 Tn
3m 3m 3m 3m 3m 3m

Figura P9.1

9.11.5 En la estructura de la figura P9.2, calcular la flecha en el extremo del voladizo de la derecha y
la fuerza a efectuar en el punto 2 para moverlo 1 cm a 45º, como se indica.
Las uniones en los puntos 1, 3 y 1' son flexibles, y tienen una rigidez al giro relativo de valor de
104 mTn/rad. La articulación 3 tiene un defecto de fabricación, por lo que ha sido necesario
girar sus extremos 5 mrad para montarla. El muelle 3-4 tiene una longitud natural de 3.98 m y
su rigidez es de K = 103 Tn/m. La cara superior de la barra 2-4 sufre un calentamiento de +100ºC.
Datos para todas las barras: A=100 cm2, I=10000 cm4, E = 2 106 kg/cm2, canto = 20 cm,
α = 10-6 oC-1.

2 Tn/m 2 Tn

1 3 1'

K 4m

45º
+100 ºC
2 4 2'

1 cm
1m 4m 4m 1m

Figura P9.2

9.11.6 Calcular las deformaciones del punto D en la estructura de la figura P9.3, empleando la
descomposición en simetría y antisimetría y el método de rigidez. Propiedades de todas las
barras: EA = 2 108 kg, EI = 2 1010 kg cm2, canto=20 cm, α = 10-6 ºC-1.
La rigidez de los muelles es KBF = 5 104 kg/cm, KE = 108 cm kg/rad, KF = 4 108 cm kg/rad. El muelle
F tiene un desalineamiento entre sus extremos por error de fabricación de 2 mrad.

401
Análisis de estructuras simétricas

H 10 Tn
5 Tn 5 Tn
1m

D'
D C C'
E

4m

+40 ºC +20 ºC

F
B B'

+40 ºC +20 ºC
4m

A G A'

2m 4m 4m 2m

Figura P9.3

9.11.7 Calcular los esfuerzos internos en la estructura de la figura P9.4. Todas las barras tienen las
mismas propiedades: E=2 106 kg/cm2, A=10 cm2, I=104 cm4. La rigidez del resorte GF es de 1000
Tn/m. Las poleas en E y J son de radio nulo, sin rozamiento y los hilos son inextensibles.

D H
G
3m

E J I
C
3m

F K
B 45º

2 Tn 6 Tn 7 Tn
6m

0.5 Tn/m

A L
4m 4m 4m 4m

Figura P9.4

9.11.8 Calcular las deformaciones de los nudos en la estructura de la figura P9.5, empleando la
descomposición en simetría y antisimetría y el método de rigidez. Propiedades de todas las
barras rectas: E=2 106 kg/cm2, A=200 cm2, I=80 104 cm4.
La rigidez de los resortes E y F es 108 cm kg/rad. Las piezas curvas son de directriz parabólica,
con momento de inercia variable según la ley de la secante I= I0 sec(α), y valor en la clave
I0=20000 cm4. Despreciar la energía de esfuerzo axial en las piezas curvas.

402
Análisis de estructuras simétricas

4 Tn/m

3m

C'
C
E

4m

B F B'

Error de alineamiento
2 mrad

6m

A D A'
8m 8m

Figura P9.5

9.11.9 Calcular la deformación vertical del punto E y el momento flector en C en la estructura de la


figura P9.6, empleando la descomposición en simetría y antisimetría y el método de rigidez.
Propiedades de todas las barras: E=2 106 kg/cm2, A=100 cm2, I=20000 cm4, canto=20 cm,
α = 10-5 ºC-1. La rigidez de los resortes D y D’ es 100 m Tn/rad.

4 Tn 4 Tn

1m
E
D
D'
+20ºC
4m
2 Tn 2 Tn

B C B'
10 Kg/cm

4m

A A'
E

2 cm
1m 4m 4m 1m

Figura P9.6

403
10
Líneas de influencia

10.1 DEFINICIÓN
En la mayor parte de las estructuras las cargas exteriores actuantes tienen un único punto de
aplicación fijo. Sin embargo, hay también muchos casos en los que el punto de aplicación de
alguna fuerza puede variar a lo largo de la estructura: por ejemplo, un puente recorrido por un
vehículo, o una viga carril sobre la que apoya una grúa. En estos casos los esfuerzos y
deformaciones en la estructura dependen de la posición que ocupa la carga, y en particular el
valor máximo de cada uno de ellos se produce en una cierta posición, en principio desconocida,
de la carga. Al ser las cargas móviles se requiere por lo tanto un análisis más complejo que en el
caso de cargas fijas, y para ello se utilizan las líneas de influencia.
Se define la línea de influencia de un esfuerzo o de una deformación como la función que
proporciona la variación de dicho esfuerzo o deformación, para las distintas posiciones de la
carga móvil a lo largo de la estructura, y para un valor unitario de dicha carga.
Por lo tanto, hay una línea de influencia para cada esfuerzo o deformación de la estructura, y
para cada carga móvil distinta que actúe sobre ella. Todas ellas se expresan en función de algún
parámetro que define la posición de la carga móvil en su trayectoria.
Ejemplo
Considérese una viga biapoyada con una carga vertical móvil 𝐹𝐹. El valor de la reacción en A, es:

RA  F (L  z ) / L

La línea de influencia de la reacción en A es la función que define el valor de dicha reacción para
un valor unitario de la fuerza móvil. Representa, para una abscisa determinada, el valor de la
reacción 𝑅𝑅𝐴𝐴 , al aplicar la carga unitaria en dicha abscisa.

LI (RA )  1  z / L

LI(RA)
z F 1

A B A B

Por medio del estudio de las líneas de influencia se puede determinar cuál es la posición más
desfavorable de la carga para el esfuerzo o la deformación estudiados, así como dicho valor
máximo.

404
Líneas de influencia

Los primeros estudios sobre líneas de influencia para esfuerzos se deben a Winkler en 1868,
quien posteriormente las aplicó al diseño de puentes en 1872. Al mismo tiempo Mohr presentó
en 1868 el concepto de línea de influencia de una deformación, como resultado de sus estudios
sobre la deformada elástica de una viga.
Los supuestos básicos que se emplean para estudiar las líneas de influencia son:
• El material de la estructura es elástico y lineal, con lo que es aplicable el principio de
superposición.
• Hay una sola fuerza móvil de módulo unidad. Este supuesto se introduce para facilitar
el estudio inicial, pero más adelante se estudian otros tipos de cargas.
• La carga es móvil sobre una trayectoria que se supone en principio recta, pero más
adelante se verá que puede ser de forma cualquiera.
• La carga móvil mantiene siempre la misma dirección y sentido de aplicación, es decir
que se traslada paralelamente a sí misma y no gira. Más adelante se verá que esta
condición tampoco es indispensable.

10.2 LÍNEAS DE INFLUENCIA EN VIGAS ISOSTÁTICAS


En las vigas estáticamente determinadas, es posible calcular cualquier esfuerzo interno de la
misma, utilizando nada más que las ecuaciones de equilibrio estático, por lo que éstas son
suficientes para hallar cualquier línea de influencia.
El proceso de cálculo suele consistir en determinar inicialmente las líneas de influencia de las
reacciones en los apoyos, y posteriormente las de los esfuerzos internos, que se calculan con
más facilidad cuando se conocen las reacciones.
Ejemplo. Sea una viga con dos apoyos y un voladizo, recorrida por una carga unitaria vertical,
como se indica en la figura.

2m 10 m

z 1

A C B

• La línea de influencia de la reacción en A, supuesta positiva hacia arriba, se obtiene tomando


momentos respecto de B.

12  z
RA 
10

LI(RA)

1.2 1
1

B
A
RA

405
Líneas de influencia

• La línea de influencia de la reacción en B, supuesta asimismo positiva hacia arriba, se obtiene


del equilibrio vertical del conjunto.

z 2
RB  1  RA 
10

1
LI(RB)
1
-0.2
B
A
RB

• Para hallar la línea de influencia del cortante en C se aísla el tramo izquierdo o derecho de
la viga, según interese.
Si la carga está a la izquierda de C, se aísla z 2
el tramo derecho de la viga. VC  RB  0z 7
10
Si la carga está a la derecha de C, se aísla el z  12
tramo izquierdo de la viga. VC  RA  7  z  12
10

0.5
LI(VC)

B
A C
-0.2

-0.5

• Para el momento flector en C se aplica la misma técnica:


Si la carga está a la izquierda de C, se aísla z 2
el tramo derecho. MC  RB 5  0z 7
2
Si la carga está a la derecha de C, se aísla el 12  z
tramo izquierdo. MC  RA 5  7  z  12
2

2.5
LI(MC)

B
A C
-1

10.3 LÍNEAS DE INFLUENCIA EN CELOSÍAS ISOSTÁTICAS


En este caso las líneas de influencia no son continuas, ya que las cargas sólo pueden estar
situadas en los nudos. Como las diversas barras están desconectadas a flexión unas de otras, y
su comportamiento es lineal, ocurre que la línea de influencia cuando la carga móvil está entre
dos nudos es también lineal. Por tanto, es suficiente con hallar la línea de influencia para la carga
aplicada en los distintos nudos de su trayectoria, y unir los valores discretos obtenidos mediante
líneas rectas. De esta forma se obtiene una línea quebrada que es la línea de influencia buscada.

406
Líneas de influencia

Ejemplo. En la celosía de la figura la carga unitaria se mueve en el cordón inferior.

B C D E F

L
A G
H

z J K L M
1
6L

• Las líneas de influencia de las reacciones se calculan aplicando el equilibrio de todo el


conjunto

z z
RA  1  RG 
6L 6L

RA RG

1
1 5/6 5/6
4/6 3/6 3/6 4/6
1/6
2/6 1/6 2/6

A H J K L M G A H J K L M G

• Para determinar el esfuerzo en el tirante vertical BH se considera el equilibrio vertical del


nudo H: el elemento BH está sometido a un esfuerzo unidad cuando la fuerza está justo en
H, y tiene un esfuerzo nulo cuando la fuerza está en otros nudos.

1
NBH

A H J K L M G

• Para la diagonal AB, el equilibrio vertical del nudo A indica que N AB   2RA

La línea de influencia del esfuerzo en AB es igual a la de la reacción en A pero cambiada de


escala. Sin embargo, hay que notar que cuando la carga está en A el esfuerzo en AB es nulo,
por lo que la línea de influencia en el tramo AH es distinta y llega a cero en el punto A.

NAB
A H J K L M G

5√2/6

• Para el elemento AH, el equilibrio horizontal del nudo A indica que:

N AB
N AH    RA
2

407
Líneas de influencia

El esfuerzo en este elemento varía de la misma forma que la reacción en A. Pero, al igual
que en el caso anterior, si la carga está justo en A el esfuerzo en AH es nulo, por lo que su
línea de influencia cae hasta cero en el tramo AH.

NAH

5/6

A H J K L M G

• Para la diagonal CK es ventajoso usar el método de las secciones, efectuando un corte como
se indica en la figura siguiente.

B C D E F

G
A H J
K L M
1

Si la carga está entre A y J, se aísla la parte derecha NCK   2RG

Si la carga está entre K y G se aísla la parte izquierda NCK  2RA

Si la carga está en el tramo JK, la línea de influencia es lineal entre los dos valores
obtenidos en J y K. La figura siguiente muestra el resultado.

3√2/6
NCK √2RA
A H J

K L M G
-√2RG
2√2/6

• Para el montante CJ se aplica el método de las secciones con un corte como el indicado en
la figura siguiente, y se aísla el trozo de estructura que interese en cada caso.

B C D E F

G
A H J
K L M
1

Si la carga está entre A y J, se aísla la parte derecha NCJ  RG

Si la carga está entre K y G se aísla la parte izquierda NCJ  RA

Si la carga está en el tramo JK, la línea de influencia es lineal entre los dos valores
obtenidos en J y K.

408
Líneas de influencia

NCJ
2/6
K L M G

A H J

3/6

• Para el cordón inferior JK se aplica el método de las secciones con el mismo corte anterior,
y se toma momentos respecto al punto C, a fin de que aparezca sólo el esfuerzo en JK.

Si la carga está entre A y J, se aísla la parte derecha N JK  4RG

Si la carga está entre K y G se aísla la parte izquierda N JK  2RA

Si la carga está en el tramo JK, la línea de influencia es lineal entre los dos valores
obtenidos en J y K.

8/6
NJK

A H J K L M G

10.4 EMPLEO DEL PRINCIPIO DE LOS TRABAJOS VIRTUALES


El Principio de los Trabajos Virtuales brinda un método muy interesante para la determinación
de líneas de influencia en estructuras isostáticas.
Si en una estructura isostática se elimina el esfuerzo cuya línea de influencia se desea hallar, la
estructura se convierte en un mecanismo, con lo cual puede tener movimientos de sólido rígido,
que se producen sin acumulación de energía elástica. De acuerdo con el Principio de los Trabajos
Virtuales se cumple que el trabajo virtual de todas las fuerzas que actúan sobre la estructura es
nulo, al no acumularse energía elástica:
W  U  0 (10.1)

Sobre la estructura, transformada en mecanismo, actúan las siguientes fuerzas:


• la fuerza unitaria móvil,
• el esfuerzo cuya línea de influencia se desea hallar, llamado genéricamente E, y
• las reacciones en los apoyos, que no producen trabajo virtual.
Si se aplica sobre la estructura un desplazamiento virtual en la dirección del esfuerzo E cuya línea
de influencia se busca, la estructura adopta una configuración deformada como sólido rígido. En
esta configuración deformada se denomina E al desplazamiento virtual en la dirección del
esfuerzo buscado y I al desplazamiento en la dirección de la fuerza unitaria móvil. El trabajo
virtual producido por ambas fuerzas es:

W  E  E  I  1  0 (10.2)

409
Líneas de influencia

Por lo tanto, el valor de la línea de influencia es:

I
E  (10.3)
E

Si se elige el desplazamiento virtual de tal manera que valga la unidad ( E  1 ) se obtiene:

E  I (10.4)

Esta expresión indica que la línea de influencia de un esfuerzo cualquiera en una estructura
isostática es igual a la deformada - cambiada de signo - que adopta la trayectoria de la carga
móvil, cuando se aplica un desplazamiento virtual unitario en la dirección del esfuerzo.
Esta deducción es general, sea cual sea el tipo de esfuerzo. Para reacciones, el desplazamiento
virtual unitario se impone en la dirección supuesta para la reacción. Para esfuerzos internos, se
debe imponer un desplazamiento virtual unitario relativo entre las dos caras donde actúa el
esfuerzo interno. Además, debe tenerse cuidado de que al imponerse esta deformación relativa
unitaria se mantengan constantes las demás deformaciones, de tal forma que los otros
esfuerzos existentes en la sección no produzcan trabajo virtual.
Es importante hacer notar que al haberse obtenido la línea de influencia como una deformada,
el signo del esfuerzo E debe interpretarse como positivo cuando la fuerza móvil actúa en la
dirección de la deformada y negativo cuando actúa en sentido contrario.
Aunque aquí se ha presentado como una mera utilización del Principio de los Trabajos Virtuales,
este método fue presentado por Müller-Breslau en 1887, conjuntamente con su método para el
cálculo de líneas de influencia en estructuras hiperestáticas, que se explica más adelante.

Ejemplo
En una viga simplemente apoyada, la línea de influencia de la reacción en A se obtiene
desplazando hacia arriba una unidad el apoyo A y calculando la deformada de la estructura, que
gira como un sólido rígido alrededor de B.

δA=1
δI
A I B

• Para el esfuerzo cortante en C, punto medio de AB, se aplica un movimiento vertical relativo
de valor unidad entre ambas caras, manteniendo el mismo giro en ambas. Con ello el
momento flector en C no produce trabajo virtual.

VC=-δI 1/2
δCi=1/2
B
A
δCd=1/2
-1/2

410
Líneas de influencia

• Para el momento flector en C se impone un giro relativo unitario entre ambas caras,
manteniendo la flecha continua entre ellas, a fin de que el esfuerzo cortante no produzca
trabajo virtual.

1/2 rad 1/2 rad MC=-θI


B
A
1/2

10.5 OTROS TIPOS DE CARGAS MÓVILES


El concepto de línea de influencia ha sido presentado como la variación de una magnitud
cualquiera de la estructura cuando una carga unitaria móvil se mueve sobre ella. En la realidad
son muy pocos los casos en los que la carga móvil es una única y de módulo unidad: lo habitual
es que se trate de conjuntos de cargas móviles situadas a distancias fijas unas de otras y con
módulos diferentes (por ejemplo, las cargas debidas a un vehículo). También puede ocurrir que
sobre una viga muy larga actúen varias cargas puntuales situadas muy próximas unas a otras,
que se pueden representar como una carga distribuida (por ejemplo, las cargas debidas a un
tren sobre un puente muy largo). Se hace por lo tanto necesario aplicar el concepto de línea de
influencia a estas otras situaciones.
Al haberse supuesto comportamiento lineal, se cumple que la línea de influencia debida a un
sistema de cargas cualquiera es igual a la suma de las líneas de influencia de cada una de las
cargas. A su vez cada una de éstas es igual a la línea de influencia debida a la carga unidad,
multiplicada por el valor real de la carga. Esta consideración general se puede expresar de forma
analítica distinta según sea el tipo de carga.

10.5.1 Trenes de cargas puntuales


Sea un conjunto de N cargas puntuales 𝑃𝑃𝑖𝑖 , situadas a unas distancias 𝑑𝑑𝑖𝑖 a la primera de ellas (con
𝑑𝑑1 = 0), como se indica en la figura 10.1, y sea 𝐿𝐿𝐿𝐿(𝑧𝑧) la línea de influencia de un esfuerzo
cualquiera E, calculada para una carga unitaria, y que se denomina línea de influencia básica.
Para situar el tren de cargas en la viga se emplea la coordenada de posición de la primera carga
𝑧𝑧, por lo que las restantes cargas están situadas en unas posiciones zi  z  di i  1, N .

Al ser el sistema lineal, el valor del esfuerzo E en una posición cualquiera del tren de cargas es:

E   Pi LI (z i )   Pi LI (z  di ) (10.5)
i 1,N i 1,N

Esta expresión indica que el valor del esfuerzo E debido al tren de cargas se calcula sencillamente
sumando el valor que tiene la línea de influencia básica en la posición de cada carga, multiplicado
por el valor de la carga correspondiente, con su signo.
La expresión analítica de la línea de influencia correspondiente al tren de cargas se obtiene
sumando, para cada carga, la línea de influencia básica, trasladada en la separación de dicha
carga respecto de la primera (𝑧𝑧 − 𝑑𝑑𝑖𝑖 ) y multiplicada por el valor de la carga 𝑃𝑃𝑖𝑖 .

411
Líneas de influencia

LI(z)

P3 P2 P1
z3
z2
z

Figura 10.1 Tren de cargas móviles.


En realidad, la principal aplicación práctica de las líneas de influencia es la determinación de los
valores máximos de los esfuerzos, por lo que raras veces se recurre a obtener la expresión
analítica completa de la línea de influencia del tren de cargas. Para la determinación de los
valores máximos de los esfuerzos se parte de la línea de influencia básica para una carga unidad
y se determinan, por inspección, las posiciones críticas que puede adoptar el tren de cargas
alrededor de cada punto máximo de dicha línea de influencia básica, teniendo en cuenta el
módulo y la dirección de las cargas. El ejercicio 10.9.5 muestra un ejemplo.

10.5.2 Cargas distribuidas


El caso de una carga distribuida móvil es similar al de un tren de cargas puntuales, pero
considerando que las cargas están infinitamente próximas. Sea una carga distribuida móvil de
módulo 𝑞𝑞(𝑥𝑥), actuando sobre una zona de la viga de longitud d (figura 10.2). La posición de esta
carga distribuida móvil en la viga se define mediante la coordenada z de su extremo izquierdo.

LI(z)

x
z d

Figura 10.2 Carga distribuida móvil.


Conociendo la línea de influencia de un esfuerzo cualquiera para una carga unitaria móvil 𝐿𝐿𝐿𝐿(𝑧𝑧),
el valor del esfuerzo E en una posición cualquiera z de la carga móvil es:
d
E (z )   q(x ) LI (z  x )dx (10.6)
0

Es decir que el valor del esfuerzo E, para una posición determinada de la carga móvil, es igual al
área situada bajo la curva que se obtiene al multiplicar la línea de influencia básica 𝐿𝐿𝐿𝐿(𝑧𝑧) por la
carga distribuida 𝑞𝑞(𝑥𝑥). Al igual que para el caso de fuerzas puntuales, lo habitual es utilizar este
resultado para el cálculo de los valores máximos de los esfuerzos, determinando por inspección
la situación pésima de la carga móvil. El ejercicio 10.9.6 muestra un ejemplo.

412
Líneas de influencia

10.6 TEOREMA DE MÜLLER-BRESLAU


Se considera una estructura elástica lineal cualquiera sobre la que actúa una fuerza unitaria
móvil (figura 10.3). Sea I un punto cualquiera de aplicación de dicha fuerza móvil dentro de su
trayectoria. Se quiere calcular la línea de influencia de la reacción en uno de los apoyos y en una
determinada dirección, que se denomina RB .

z 1

B RB

Figura 10.3 Carga unitaria móvil.


Se aplica el método de flexibilidad, de la forma siguiente:

• Se considera la reacción RB como incógnita hiperestática.

• Se elimina la restricción originada por la reacción RB . Se obtiene así una estructura que es
hiperestática de grado h-1, sobre la que actúa la fuerza unitaria móvil. Esta estructura se
denomina caso I (figura 10.4). Se calcula la deformación que aparece en este caso en la
dirección de la reacción: IB .

z 1

Ι
B
∆B

Figura 10.4 Caso I con carga móvil unidad.

• Se aplica sobre la estructura una fuerza unitaria en la dirección de la reacción RB , con lo que
se genera un caso denominado B (figura 10.5), en el que se calculan las siguientes
deformaciones:
 Deformación en el punto B en la dirección de la reacción, debida al valor unitario de la
propia reacción RB : BB .

 Deformación en el punto I en la dirección de la carga móvil, debida al valor unitario de


RB : B
I .

413
Líneas de influencia

z
I

B
∆I

B
B
∆B
RB=1

Figura 10.5 Caso B con reacción unidad.


• Se aplica la ecuación de compatibilidad de deformaciones:

B  IB  RB B
B  0 (10.7)

De ella se puede calcular la reacción:

IB
RB  (10.8)
BB

• Haciendo uso del teorema de reciprocidad de Maxwell, se cumple que IB  BI , por lo
que el valor de la reacción buscada es:

IB
RB  (10.9)
BB

El numerador de esta expresión representa la deformación del punto I, donde está la carga
móvil, en la dirección de dicha carga, al aplicarse una fuerza unitaria RB  1 , y el denominador
es la deformación del propio punto B al aplicar la RB  1 . Esta expresión es válida para cualquier
punto I, por lo tanto, pensando que I es un punto cualquiera de la trayectoria, representa la
línea de influencia del esfuerzo buscado RB .

La ecuación (10.9) representa el Teorema de Müller-Breslau, que puede enunciarse en la forma


siguiente (figura 10.6):
La línea de influencia de la reacción en un apoyo de una estructura elástica lineal es igual al
cociente, cambiado de signo, de la deformación en la dirección de la fuerza móvil, dividida por la
deformación en el punto de aplicación de la reacción, ambas obtenidas para un valor unitario de
la reacción.

Caso Real Caso B


z 1 z

B
∆I
B
∆I
RB= B
B
B
∆B B
∆B
1

Figura 10.6 Teorema de Müller – Breslau.

414
Líneas de influencia

Es importante recordar que el numerador no es la deformación absoluta del punto I, sino su


deformación medida (es decir proyectada) según la dirección de la carga móvil. Normalmente
ambas direcciones no coincidirán.

Si en la ecuación (10.9) se sustituye BB  1 se obtiene:

RB    I  (10.10)
B 1

Lo cual permite enunciar el teorema de Müller-Breslau de otra forma distinta:


La línea de influencia de una reacción es igual a la deformación, cambiada de signo, de los puntos
de aplicación de la carga móvil en la dirección de dicha carga móvil, cuando se impone una
deformación unidad en la dirección de la reacción.
El teorema de Müller-Breslau es una manera muy elegante de plantear el cálculo de líneas de
influencia, pues transforma el cálculo de un esfuerzo en un cálculo de deformaciones. Resulta
por lo tanto de gran interés cuando se dispone de un método que facilita el cálculo de
deformaciones, como por ejemplo el método de rigidez.

Aplicación a momentos flectores


El teorema de Müller-Breslau está enunciado para reacciones, pero puede aplicarse a cualquier
otro tipo de esfuerzo. Para el caso de un momento flector el proceso es el siguiente:

• Se considera el momento flector M B como incógnita hiperestática. Se elimina de la


estructura introduciendo una articulación en su lugar, y se obtiene así una estructura
hiperestática de grado h-1, sobre la que sólo actúa la fuerza unitaria móvil. Esta estructura
se denomina caso I (figura 10.7).
• Se calculan los giros que aparecen en el caso I, en el punto B por la izquierda y por la derecha,
I I
en la dirección de las dos componentes del momento flector: Bi Bd

Ι Ι 1
θBi θBd

B Ι(z)

Figura 10.7 Línea de influencia de momento flector. Caso I con carga móvil unidad.
• Se aplica sobre la estructura un momento flector unitario en el punto B (figura 10.8), con lo
que se genera un caso denominado B, en el que se calculan las deformaciones siguientes:
 Giros en B por la izquierda y la derecha, en la dirección de las dos componentes del
B B
momento flector: Bi Bd .

 Deformación en I en la dirección de la carga unitaria móvil: BI .

415
Líneas de influencia

B B
θBi θBd
Ι

∆I
B
1 1

MB=1

Figura 10.8 Línea de influencia de un momento flector. Caso B con momento unidad.
• Se aplica la ecuación de compatibilidad de deformaciones en el punto B:

Bi  Bd (10.11)

I B I B
Bi  M B Bi  Bd  M B Bd (10.12)

Esta ecuación permite calcular el momento flector:


I I
(Bi  Bd )
MB  (10.13)
B B
Bi  Bd

• Haciendo uso del teorema de reciprocidad de Maxwell generalizado (ver apartado 2.15) se
cumple que:
I I
Bi  Bd  IB (10.14)

• El valor del momento flector buscado es:

BI
MB  (10.15)
B B
Bi  Bd

El numerador de esta expresión representa la deformación del punto I donde está la carga móvil,
y el denominador es la suma de los dos giros en la dirección de las dos componentes del
momento, todos ellos obtenidos al aplicarse un momento unitario M B  1 .

Se obtiene de esta manera una expresión muy similar a la obtenida para las reacciones, con la
única diferencia de que en el denominador aparece la suma de los dos giros en la dirección de
las dos componentes del momento.

Aplicación a esfuerzos cortantes


Siguiendo un proceso similar al de los momentos flectores se llega a la siguiente expresión de la
línea de influencia para un esfuerzo cortante (figura 10.9):

BI
VB  (10.16)
B B
Bi  Bd

Siendo:

• BBi Bd
B
: desplazamientos en B por la izquierda y la derecha, en la dirección de las dos
componentes del esfuerzo cortante.

416
Líneas de influencia

• I : deformación en I en la dirección de la carga unitaria móvil.


B

B 1 B
∆Bi ∆Bd
Ι

∆I
B

VB=1

Figura 10.9 Línea de influencia de un esfuerzo cortante. Caso B con cortante unidad.

Aplicación a esfuerzos axiales


Siguiendo un proceso similar al de los momentos flectores se llega a la siguiente expresión de la
línea de influencia para un esfuerzo axial (figura 10.10):

BI
NB  (10.17)
BBi  Bd
B

Siendo:

• BBi Bd
B
: desplazamientos en B por la izquierda y la derecha, en la dirección de las dos
componentes del esfuerzo axial.

• I : deformación en I en la dirección de la carga unitaria móvil.


B

B
∆Bi
1 Ι
1
∆I
B
B
∆Bd

Figura 10.10 Línea de influencia de un esfuerzo axial. Caso B con axial unidad.

Generalización
En ninguna de las deducciones anteriores se ha empleado la suposición inicial de que la
trayectoria es recta, ni que la carga móvil tiene dirección y sentido fijos, como se había supuesto
inicialmente. Por lo tanto, todo lo deducido hasta ahora es válido sea cual sea la trayectoria en
la que se mueve la carga, y sea cual sea su dirección y sentido. Las expresiones de las líneas de
influencia obtenidas son por lo tanto válidas para cualquier trayectoria, incluso curva, así como
para fuerzas de orientación cambiante.

417
Líneas de influencia

Las expresiones anteriores son también válidas cuando la carga móvil no es una fuerza sino un
momento unitario. En este caso la deformación BI se debe considerar como el giro según la
dirección del momento móvil IB . Las expresiones del denominador son las mismas.

Todas las deducciones anteriores pueden englobarse en una descripción más general del
teorema de Müller-Breslau: si se aplica en la dirección del esfuerzo cuya línea de influencia se
busca, una fuerza tal que la deformación en dicha dirección valga la unidad ( BBi  BBd  1 ),
ocurre que:
• La deformada ( BI ) de la estructura que se obtiene, cambiada de signo, representa todas
las líneas de influencia de dicho esfuerzo para cargas aplicadas en cualquier punto y
dirección.
• Si se toma un punto cualquiera (el punto I), y se determina su posición deformada, la
proyección de esta deformación sobre una dirección cualquiera es el valor de la línea de
influencia para una carga unitaria móvil que actúa según dicha dirección.

10.7 DISCUSIÓN SOBRE EL TEOREMA DE MÜLLER-BRESLAU


Se considera una estructura con grado de hiperestaticidad h, sometida a la fuerza unitaria móvil
y se plantea el cálculo de la línea de influencia de un esfuerzo interior cualquiera. Se emplea
para ello el método de flexibilidad en su forma general, considerando las energías de esfuerzo
axial y de flexión.

Se elige como única incógnita hiperestática el esfuerzo cuya línea de influencia se busca: X1 . Se
obtiene así una estructura de grado h-1, y en ella se plantean dos casos.
• Caso I (figura 10.11). En él sólo actúa la fuerza unitaria móvil. Los esfuerzos que aparecen
son función de la posición de la carga z y se denominan N I (z ), M I (z ) .

• Caso B (figura 10.12). Se aplica un valor unitario del esfuerzo buscado. Los esfuerzos que
aparecen se denominan N B , M B .

1
I
z 1
Figura 10.11 Caso I: fuerza móvil. Figura 10.12 Caso B: esfuerzo buscado.
Por el principio de superposición los esfuerzos reales son:

N (z )  N I (z )  N B X1 M (z )  M I (z )  M B X1 (10.18)

La condición de compatibilidad para la incógnita elegida es (ver apartado 5.4):

 N N Bdx   M M Bdx  0 (10.19)

Sustituyendo los esfuerzos N y M, y despejando X1 se obtiene

418
Líneas de influencia

X1  
 N B N I dx   M B M I dx (10.20)
 N B N Bdx   M B M Bdx
Esta es la expresión de la línea de influencia buscada. Nótese que sólo el numerador es función
de z (a través de los esfuerzos del caso I) y que el denominador es constante.

Discusión del resultado


El numerador de la expresión de la línea de influencia corresponde a la deformación del punto I
en el caso B.

Para demostrarlo, se considera que en el caso B los esfuerzos reales son N B M B , luego la
deformación del punto I es:

BI   N B NV dx   M B MV dx (10.21)

En esta expresión los esfuerzos N V MV deben ser los esfuerzos que aparecen en el caso B
cuando se carga con una fuerza virtual unitaria en el punto I (figura 10.13).

Caso V

z
I

∆I
B
V=1

Figura 10.13 Caso virtual unitario.


Pero este caso virtual es en realidad igual que el caso I (figura 10.11), pues éste sólo tiene una
fuerza unitaria aplicada en I. Por lo tanto, los esfuerzos en el caso V son:

NV  N I MV  M I (10.22)

Por lo tanto, la deformación buscada BI vale:

BI   N B N I dx   M B M I dx (10.23)

Esta expresión coincide con el numerador de la expresión (10.20) de la línea de influencia.


El denominador de la línea de influencia es la suma de las deformaciones en los dos puntos
donde se ha eliminado la incógnita hiperestática, en el caso B.
Se definen las dos deformaciones por la izquierda y por la derecha en el punto de corte de la
Bi y Bd .
incógnita hiperestática, en el caso B, como B B

• Bi se aplica una fuerza virtual unitaria en su dirección, y se obtiene un caso


Para hallar B
virtual, denominado Bi (figura 10.14), cuyos esfuerzos son N Bi , M Bi . Como los esfuerzos

reales en el caso B son N B M B , la deformación es:

419
Líneas de influencia

BBi   N B N Bidx   M B M Bidx (10.24)

• Para hallar BBd se aplica una fuerza virtual unitaria en su dirección, y se obtiene un caso
virtual denominado Bd (figura 10.15), cuyos esfuerzos son N Bd , M Bd . La deformación es:

B
Bd   N B N Bddx   M B M Bddx (10.25)

Caso Bi Caso Bd

∆Bi ∆ Bd
V=1
V=1

Figura 10.14 Caso virtual Bi. Figura 10.15 Caso virtual Bd.
La suma de las dos deformaciones es:

BBi  Bd
B
  N B   N Bi  N Bd dx   M B   M Bi  M Bd dx (10.26)

Pero la suma del caso Bi más el caso Bd es igual al caso B, por lo que:

N Bi  N Bd  N B M Bi  M Bd  M B (10.27)

Por lo tanto, la suma de las deformaciones queda:

BBi  Bd
B
  N B N Bdx   M B M Bdx (10.28)

Esta expresión coincide con el denominador de la expresión (10.20) de la línea de influencia.


En consecuencia, la línea de influencia se puede poner como:

BI
X1   (10.29)
BBi  Bd
B

Esta expresión coincide con la obtenida para las líneas de influencia de los esfuerzos internos en
la estructura (ecuaciones (10.15), (10.16) y (10.17)) y constituye una generalización del principio
de Müller-Breslau para cualquier tipo de esfuerzo interno y cualquier grado de hiperestaticidad.
La situación se resume en la figura 10.16: ha desaparecido la fuerza unitaria móvil, que se
sustituye por un valor unitario de la incógnita hiperestática, en una estructura h-1. La expresión
de la línea de influencia requiere el cálculo de la deformación del punto de aplicación de la carga
móvil I, y de la deformación relativa en la sección de corte.

Caso B
1
∆ Bi
B

∆ Bd
B

B
∆I

Figura 10.16 Representación gráfica del Principio de Müller – Breslau.

420
Líneas de influencia

10.8 LÍNEAS DE INFLUENCIA DE DEFORMACIONES


La línea de influencia de una deformación en una estructura elástica lineal es aquella función
que proporciona la variación de dicha deformación, cuando una carga unitaria móvil recorre una
determinada trayectoria a lo largo de la estructura.
El cálculo de la línea de influencia de una deformación es inmediato empleando el teorema de
reciprocidad de Maxwell. Sea la estructura cargada con la fuerza móvil en el punto I de la
trayectoria, y supongamos que se desea calcular la línea de influencia de la deformación en el
punto y la dirección B: IB .

En virtud del teorema de reciprocidad de Maxwell se cumple que:

IB  BI (10.30)

Se deduce por lo tanto que la línea de influencia de una deformación es igual a la deformada de
la trayectoria de la carga móvil, cuando la estructura se carga únicamente con una carga unidad,
en la dirección de la deformación cuya línea de influencia se busca, como se muestra en la figura
10.17.

Caso I 1 Caso B
∆BI
z B
∆B= ∆I
I

∆Β
I
1 I

Figura 10.17 Línea de influencia de deformaciones.

10.9 EJERCICIOS RESUELTOS

10.9.1 Calcular la línea de influencia de la reacción en el apoyo B en una viga empotrada


apoyada, recorrida por una carga unitaria (figura 10.18).

z
1
B
A Figura 10.18 Viga empotrada – apoyada
L con carga unitaria móvil.

Empleando el principio de Müller-Breslau, se elimina el apoyo B y se aplica una fuerza de valor


unidad en la dirección de la reacción buscada, que se ha supuesto hacia arriba. Con esto la viga
se transforma en un voladizo cargado con una fuerza unitaria en su extremo. El valor de la
reacción viene dado por la ecuación (10.9):

BI
RB  
BB

El numerador de esta expresión corresponde a la curva deformada elástica del voladizo cargado
con la fuerza unidad en su extremo, en dirección hacia arriba, y el denominador es la

421
Líneas de influencia

deformación de dicho voladizo en su extremo (figura 10.19). Se debe por lo tanto resolver un
problema isostático de cálculo de deformaciones. Lo más sencillo en este caso es integrar
directamente la ecuación de la elástica.

M
B
∆I L
B
∆B

RB=1 1

Figura 10.19 Principio de Müller-Breslau para la línea de influencia de la reacción.


El valor del momento flector en el voladizo es: M  L x

Por lo tanto, la ecuación diferencial de la curva deformada elástica es:


M  EIv  L  x  EIv 

Integrando se obtiene:

x2
EIv   Lx  A
2

Lx 2 x 3
EIv    Ax  B
2 6

Las condiciones de contorno son:


v(x  0)  0  B 0

v (x  0)  0  A0

Por lo tanto, la deformada de la viga, que es directamente la expresión del numerador de la línea
de influencia, es:

Lx 2 x3
BI  v  
2EI 6EI

La deformación en el extremo de la viga es:

L3
BB  v(x  L) 
3EI

La línea de influencia buscada es:

B
I 3x 2 x3
RB    
B
B 2L2 2L3

Nótese que es toda ella negativa, debido a que se ha supuesto que la reacción es hacia arriba,
cuando en realidad es hacia abajo para cualquier posición de la carga (figura 10.20).

LI(RB) 1

Figura 10.20 Línea de influencia


-1 de la reacción en el apoyo.

422
Líneas de influencia

10.9.2 Calcular la línea de influencia del momento flector en el apoyo B en una viga de dos
vanos, apoyada en sus dos extremos y recorrida por una carga unitaria, como se
indica en la figura 10.21.

z
1
A B C

L L
Figura 10.21 Viga de dos vanos con carga unitaria móvil.
Empleando el principio de Müller-Breslau, se articula el punto B y se aplica un momento flector
de valor unidad en él. Con esto la viga se transforma en dos vigas independientes, cada una
apoyada en sus dos extremos, que comparten el apoyo B y están cargadas cada una con un
momento unitario en su extremo (figura 10.22).

A B C
1 1

B B
∆I B B
θBi 1 1 θBd

Figura 10.22 Principio de Müller-Breslau para el momento en el apoyo B.


El valor de la línea de influencia buscada es:

BI
MB  
B B
Bi  Bd

El numerador de esta expresión corresponde a la deformada elástica de las dos vigas biapoyadas
cargadas con el momento unidad, en la dirección de la carga, es decir hacia abajo. El
denominador es el giro relativo entre las dos vigas en el punto B. El comportamiento de las dos
vigas es simétrico por lo que basta con calcular una de ellas.
Se debe por lo tanto resolver un problema de cálculo de deformaciones en una viga biapoyada
con un momento en uno de los apoyos (figura 10.23). Lo más ventajoso en este caso es integrar
directamente la ecuación de la elástica.

M
1
v
B
B
∆I B
θBi 1
Figura 10.23 Viga biapoyada con momento en un extremo.
El valor del momento flector en la viga AB es: M  x / L

Por lo tanto, la ecuación diferencial de la curva deformada elástica es:

423
Líneas de influencia

M  EIv  x / L  EIv 

Integrando se obtiene:

x2
EIv   A
2L

x3
EIv   Ax  B
6L

Las condiciones de contorno son:


v(x  0)  0  B 0

v(x  L)  0  A  L / 6

La deformada de la viga es:

x3 Lx
v  
6EIL 6EI

Esta deformación, cambiada de signo, es la expresión del numerador de la línea de influencia:

x3 Lx
IB  v   
6EIL 6EI

El giro en el extremo B de la viga es:

L2 L L
B
Bi  v (x  L)   
2EIL 6EI 3EI

El giro por la derecha del apoyo B es igual al giro por la izquierda, por simetría:

B B B L
Bd  Bi  Bd 
3EI
La línea de influencia buscada es:

x3 Lx
BI  3
MB    6EIL 6EI  x  x 0x L
B B
Bi  Bd L

L 4L2 4
3EI 3EI

Esta expresión es válida solamente cuando la carga está situada en el vano AB, es decir para
0<x<L. Cuando la carga está en el vano BC, la línea de influencia es la simétrica de la anterior
(figura 10.24). Nótese que el momento flector en B es siempre negativo para cualquier posición
de la carga en la viga.

LI(MB)
1

-0.096 L

0.577 L

Figura 10.24 Línea de influencia del momento en el apoyo central de una viga de dos vanos.

424
Líneas de influencia

La posición de la carga que produce el máximo del momento flector en B se obtiene derivando
la expresión anterior e igualando a cero:
dM B 3x 2 1 L
  0  x   0.577L
dx 2 4
4L 3
El valor del momento máximo es:

L 3
M B max    0.096L
18

10.9.3 Calcular la línea de influencia del momento flector en el punto D, centro del vano AB,
en una viga de dos vanos iguales apoyada en sus dos extremos y recorrida por una
carga unitaria, como se indica en la figura 10.25.

z 1
A B C
D
L L
Figura 10.25 Viga de dos vanos con carga unitaria móvil.
Empleando el principio de Müller-Breslau, se articula el punto D y se aplica un momento flector
de valor unidad en él. Con esto se obtiene la viga de la figura 10.26.

θDi θDd
D D
1 1
∆Ι
D
A B C
D
1 1

Figura 10.26 Principio de Müller-Breslau para el momento en el punto central de AB.


El valor de la línea de influencia buscada es:

D
I
MD  
D D
Di  Dd

El numerador de esta expresión corresponde a la deformación de la viga cargada con el


momento unidad en D, medida en la dirección de la carga móvil, es decir hacia abajo. El
denominador es el giro relativo en el punto D.
La viga resultante es isostática, por lo que su diagrama de momentos flectores se puede calcular
con sencillez aislando los distintos vanos de la viga, y se muestra en la figura 10.27.

2
1
A B C

1 1

Figura 10.27 Diagrama de momentos flectores para un momento unidad en D.


La deformada de esta viga se calcula por integración de la ecuación de la elástica.

425
Líneas de influencia

Tramo BC
2x
El valor del momento flector en este tramo es: M BC  2  , donde se ha empleado una
L
coordenada 𝑥𝑥 con origen en el punto B. La ecuación diferencial de la curva deformada elástica
es:
2x
M  EIv  2 
 EIvBC
L
Integrando se obtiene:

x2 x3
  2x 
EIvBC  C 1 EIvBC  x 2   C 1x  C 2
L 3L

Las condiciones de contorno son:


vBC (x  0)  0  C2  0

2L
vBC (x  L)  0  C1  
3
Por lo tanto, la deformada de la viga en este tramo es:

x2 x3 2Lx
vBC    0x L
EI 3EIL 3EI

Tramo DB
El momento flector y la ecuación diferencial de la deformada en este tramo son:
2x
M DB  
 EIvDB
L
donde se ha empleado una coordenada x con origen en el punto A. Integrando se obtiene:

x2 x3
 
EIvDB  C3 EIvDB   C 3x  C 4
L 3L

Las condiciones de contorno son el giro en el punto B, cuyo valor se conoce a partir de la
deformada en BC, y la condición de flecha nula en el punto B:

L2 C 2L 5L
 (x  L)  B  vBC
vDB  (x  0)   3   C3  
EIL EI 3EI 3

L3 C L C 4L2
vDB (x  L)  0   3  4 0  C4 
3LEI EI EI 3

Por lo tanto, la deformada de la viga en el tramo DB es:

x3 5Lx 4L2 L
vDB    x L
3LEI 3EI 3EI 2

Tramo AD
La ecuación diferencial de la deformada en este tramo es:
2x
M AD  
 EIvAD
L

426
Líneas de influencia

Integrando se obtiene:

x2 x3
 
EIvAD  C 5 EIvAD   C 5x  C 6
L 3L

Las condiciones de contorno son la condición de flecha nula en A, y la coincidencia de flechas


por la izquierda y por la derecha en D:
vAD (x  0)  0  C6  0

L L L3 C L L3 5L2 4L2
vAD (x  )  vDB (x  )   5     C5  L
2 2 24LEI 2EI 24LEI 6LEI 3EI

Por lo tanto, la deformada de la viga en este tramo es:

x3 Lx L
vAD   0x 
3EIL EI 2

El giro por la izquierda de D es:


L 5L
D
Di  (x 
 vAD )
2 4EI
El giro por la derecha de D, considerando el criterio de signos adoptado, es:
L 17L
D
Dd  (x 
 vDB )
2 12EI
La expresión de la línea de influencia buscada es:

D
I (v ) v
MD    
D D 5L 17L 8L
Di  Dd 
4EI 12EI 3EI

donde se ha considerado el cambio de signo DI  v debido al criterio de signos utilizado.


Dado que 𝑣𝑣 tiene expresiones distintas para cada tramo de la viga, la línea de influencia también
tiene expresiones distintas para cada tramo en el que se mueve la carga:

x3 Lx

x3 3x L
Tramo AD: M D(AD )  3EIL EI   0x 
8L 2 8 2
8L
3EI

x3 5Lx 4L2
  3
Tramo DB: M D(DB )  3LEI 3EI 3EI  x  5x  L L
x L
8L 8L2 8 2 2
3EI

x2 x3 2Lx
  2 3
Tramo BC: M B(BC )  EI 3EIL 3EI  3x  x  x 0x L
8L 8L 8L2 4
3EI

La figura 10.28 representa el aspecto de la línea de influencia. Se observa que el momento


flector es positivo cuando la carga está en el vano AB y es negativo cuando está en el vano BC.

427
Líneas de influencia

MD
13
L
64
1
B C
A
D
0.05 L

Figura 10.28 Línea de influencia del momento flector en D.


El máximo del momento flector en D se produce cuando la carga móvil está en el mismo punto
D. Esta posición no se corresponde con un máximo matemático de la función sino con un valor
extremo:
13L
M D(AB )
max 
64
El máximo valor negativo del momento se produce cuando la carga recorre el vano BC.
Derivando la expresión correspondiente se obtiene que el valor máximo del momento negativo
se produce cuando la carga está a una distancia del apoyo B de valor 0.42 L:

L 3
M D(BC )
max    0.05L
36

10.9.4 Calcular la línea de influencia del esfuerzo cortante en el punto D, centro del vano
AB, en una viga de dos vanos iguales, apoyada en sus dos extremos y recorrida por
una carga unitaria en dirección vertical hacia arriba, como se indica en la figura 10.29.

x
D
1 B C
A

L L

Figura 10.29 Viga de dos vanos con carga unitaria móvil.


Empleando el principio de Müller-Breslau, se coloca una deslizadera vertical en el punto D y se
aplica un esfuerzo cortante de valor unidad en ella. Con esto se obtiene la viga de la figura 10.30.

1
A B C

∆Ι
D
1 1
∆Di
D
A B C
D

∆Dd
D

Figura 10.30 Principio de Müller-Breslau para el cortante en el punto D.

428
Líneas de influencia

El valor de la línea de influencia buscada es:

D
I
VD  
D D
Di  Dd

El numerador de esta expresión corresponde a la deformación de la viga cargada con el esfuerzo


cortante unidad en D, medida en la dirección de la carga móvil, es decir hacia arriba. El
denominador es la flecha relativa entre las dos caras de la deslizadera, en el punto D.
La viga resultante es isostática, por lo que su diagrama de momentos flectores se puede calcular
con sencillez aislando los distintos vanos de la viga, y se muestra en la figura 10.31.
La viga conjugada de la viga original se muestra en la figura 10.32. Se trata de una viga apoyada
en sus extremos A y C y articulada en B, y sometida a una carga distribuida triangular orientada
hacia arriba, como corresponde al diagrama de momentos flectores de la viga original, que es
todo él negativo.

M
A B C

-L/2
-L

Figura 10.31 Diagrama de momentos flectores para un esfuerzo cortante unidad en D.

A MD B C

L/2EI
L/EI

Figura 10.32 Viga conjugada de la viga de la figura 10.31.


Al conjugar la deslizadera en D se obtiene un punto en el que hay un momento exterior aplicado,
de valor en principio desconocido MD. Por otra parte, se observa que la viga conjugada es
inestable al ser una viga apoyada en sus extremos, con una articulación situada en su centro. En
realidad, el momento situado en D debe tener un valor tal que la viga conjugada esté en
equilibrio de fuerzas bajo la acción de la fuerza distribuida (originada por el momento flector de
la viga original) y el propio momento aplicado en D.
El valor del momento aplicado en D y de las dos reacciones en A y C se pueden calcular
empleando las ecuaciones de equilibrio de la viga conjugada.
 Tomando momentos respecto de B del tramo BC se obtiene la reacción en C:

1 L L L2
RC* L  L 0  RC*  
2 EI 3 6EI

 Tomando momentos respecto de A en toda la viga ABC se obtiene el valor del momento
en D:

1 L 2L3
M D  2L L  RC* 2L  0  MD  
2 EI 3EI

429
Líneas de influencia

 Finalmente, el equilibrio vertical de toda la viga permite hallar la reacción en A:

1 L 5L2
RA*  RC*  2L  RA*  
2 EI 6EI

Conociendo las reacciones es sencillo calcular el diagrama de flectores de la viga conjugada, que
tiene expresiones distintas en cada tramo de la misma.
Tramo AD
x
El valor de la carga distribuida en este tramo es: q * 
EI

El momento flector conjugado en un punto


situado a una distancia 𝑥𝑥 del nudo A es: A M*

* 5L2x x3 L
M AD   0x 
6EI 6EI 2 q*=x/EI
R *=-5L2/6EI
A

Figura 10.33 Esfuerzos en el tramo AD.


Tramo DB
La carga distribuida tiene la misma expresión que en el tramo AD, y el valor del momento flector
conjugado en este tramo es:

* 5L2x x3 2L3 L A
-2L3/3EI
M DB    x L M*
6EI 6EI 3EI 2

donde se sigue empleando la coordenada 𝑥𝑥 con -5L2/6EI


origen en el punto A. q*=x/EI

Figura 10.34 Esfuerzos en el tramo DB.


Tramo BC
L x
El valor de la carga distribuida en este tramo es: q *  , donde se ha empleado una
EI
coordenada 𝑥𝑥 medida desde el punto B.
El momento flector conjugado en este tramo es:
L-x
2 2 3 M*
* L (L  x ) (L  x ) C
M BC   0x L
6EI 6EI
-L2/6EI
q*=(L-x)/EI
Figura 10.35 Esfuerzos en el tramo BC.
Los momentos conjugados por la izquierda y por la derecha de D son:

* * L 19L3 * * L 13L3
M Di  M AD (x  ) M Dd  M DB (x  )
2 48EI 2 48EI

430
Líneas de influencia

La expresión de la línea de influencia buscada se puede poner en función de las magnitudes de


la viga conjugada como:

D
I vID M *
VD    
D D
Di  Dd
D
vDi   vDd
D
 *
M Di *
 M Dd

En esta expresión se han ajustado los signos en función de los distintos criterios de signos.
Sustituyendo los valores del denominador se obtiene:

M* M* 3EI
VD    M*
* * 3 3
M Di  M Dd 19L 13L 2L3

48EI 48EI
Dado que 𝑀𝑀∗ tiene expresiones distintas para cada tramo de la viga, la línea de influencia
también tiene expresiones distintas para cada tramo en el que se mueve la carga. Éstas son:

5x x3 L
Tramo AD: VD(AD )    0x 
4L 4L3 2

5x x3 L
Tramo DB: VD(DB )    1 x L
4L 4L3 2

(L  x ) (L  x )3
Tramo BC: VD(BC )    0x L
4L 4L3

La figura 10.36 representa el aspecto de la línea de influencia.

VD
0.406
1
A B C
D

-0.594

Figura 10.36 Viga sobre tres apoyos. Línea de influencia del esfuerzo cortante en D.
Las funciones que definen la línea de influencia en AD y DB no tienen ningún máximo en sus
respectivos campos de validez, como puede comprobarse igualando a cero su derivada. El valor
máximo del cortante se corresponde con los valores en los extremos y se produce cuando la
carga móvil está en el mismo punto D. En esta posición se produce una discontinuidad del
cortante, que pasa de valer -0.594 cuando la fuerza está a la izquierda de D a valer +0.406 cuando
está a la derecha de D.
Cuando la carga recorre el vano BC se produce un máximo del cortante para una posición de la
carga que se obtiene derivando la expresión de V(BC) e igualando a cero. La posición que hace
máximo el cortante es x=0.423L, y el valor del cortante correspondiente es: VD(BC
max  0.096 . Se
)

trata de un valor muy inferior a los otros valores máximos.

431
Líneas de influencia

10.9.5 La viga de la figura 10.37 está recorrida por dos cargas de 5000 N y 4000 N
respectivamente, separadas 1 m entre sí. Calcular los valores máximos de las
reacciones en A y B, así como del esfuerzo cortante y del momento flector en C. El
movimiento de las cargas puede producirse sobre toda la viga, y con las cargas
situadas en los dos sentidos.

1m

z5 5000
4000

B
D A C
2m 10 m

Figura 10.37 Viga sometida a un tren de cargas móviles.


Las líneas de influencia de las distintas magnitudes, para una carga unitaria, están calculadas en
el ejemplo del apartado 10.2, y se utilizan directamente para estudiar el efecto de las dos cargas
móviles.
Observando la línea de influencia de la reacción en A se deduce que la posición más desfavorable
de las cargas es cuando éstas se encuentran en el extremo del voladizo D, en la situación indicada
en la figura 10.38.

LI(RA)
1.2

5000
4000

B
A

Figura 10.38 Línea de influencia de la reacción en A.


El valor de la máxima reacción en A se obtiene combinando los valores de la línea de influencia
para cada carga. Denominando z5 a la posición de la carga de 5000 N y z4 a la posición de la carga
de 4000 N, la situación pésima corresponde a z5=0, z4=1 m y, por lo tanto:
12  0 12  1
RA max  5000  4000  10400 N
10 10
La reacción en B puede tener valores positivos y negativos dependiendo de la posición de las
cargas. La máxima reacción positiva se produce cuando las cargas están en la situación indicada
en la figura 10.39, que corresponde a z5=12, z4=11 m, y su valor es:
12  2 11  2
RB(max
)
 5000  4000  8600 N
10 10

LI(RB) 1

5000
4000

B
A
-0.2

Figura 10.39 Línea de influencia de la reacción en B.

432
Líneas de influencia

La máxima reacción negativa en B se produce cuando las cargas están en la situación indicada
en la figura 10.40, que corresponde a z5=0, z4=1 m, y su valor es:
 0  2   1  2 
RB(max
)
 5000    4000    1400 N
 10   10 

LI(RB) 1

5000
4000

B
A
-0.2

Figura 10.40 Posición más desfavorable para la reacción negativa en B.


El máximo esfuerzo cortante en el centro del vano C se produce cuando las cargas están en la
situación indicada en la figura 10.41, para la cual z5=7, z4=6 m. La situación de las cargas simétrica
de ésta respecto de C produce un esfuerzo cortante igual y de signo contrario.
72 62
VC max  5000  4000  4100 N
10 10

0.5
LI(VC)
5000
4000

B
A
-0.2

-0.5

Figura 10.41 Línea de influencia del esfuerzo cortante en C.


El momento flector en C puede adoptar valores positivos y negativos según sea la situación de
las cargas. El máximo momento positivo se produce en la situación de las cargas mostrada en la
figura 10.42, que corresponde a z5=7, z4=6 m, o en la situación simétrica respecto de C. El valor
del momento flector en esa posición es:
72 62
MC(max
)
 5000  4000  20500 Nm
2 2

LI(MC) 2.5

5000
4000

B
A
-1

Figura 10.42 Línea de influencia del momento flector en C y posición más desfavorable
para el momento positivo.
El máximo momento negativo en C se produce en la situación de las cargas mostrada en la figura
10.43. En ella z5=0, z4=1 m y el valor del momento es:

433
Líneas de influencia

 0  2   1  2 
MC(max
)
 5000    4000    7000 Nm
 2   2 

LI(MC) 2.5

5000
4000

B
A
-1

Figura 10.43 Posición más desfavorables para el momento negativo en C.

10.9.6 Calcular el valor máximo del momento flector en el centro de una viga simplemente
apoyada recorrida por una carga distribuida uniforme de valor q, actuando
parcialmente sobre una distancia d (figura 10.44).

d
z q
A B

Figura 10.44 Viga biapoyada con carga distribuida móvil.


Se calcula en primer lugar la línea de influencia del momento flector en el punto medio C de la
viga, para una carga unitaria. Para ello es ventajoso calcular antes las correspondientes a las
reacciones en los apoyos.
La línea de influencia de la reacción en A,
supuesta positiva hacia arriba, se obtiene LI(RA) LI(RB)
1 1
tomando momentos respecto a B. La línea
de influencia de la reacción en B, supuesta
asimismo positiva hacia arriba, se obtiene A B
considerando el equilibrio vertical del Figura 10.45 Líneas de influencia de las
conjunto (figura 10.45). reacciones en los apoyos.

z z
RA  1  RB  1  RA 
L L
La línea de influencia del momento flector en C tiene expresiones distintas según que la carga
unitaria esté a la izquierda o a la derecha del punto C (figura 10.46).
Si la carga está a la izquierda de C:
LI(MC)
L/4
L z L
MC  RB  0z 
2 2 2
Si la carga está a la derecha de C:
A B
L L z L
MC  RA  z L Figura 10.46 Línea de influencia del momento en C.
2 2 2
El máximo momento flector en C se produce cuando la carga distribuida está situada como se
indica en la figura 10.47, a ambos lados del punto C.

434
Líneas de influencia

El valor de dicho momento máximo es igual al área rayada, multiplicada por el valor de la carga
q:
(2L  d )d
MC max  q
8
Evidentemente el máximo de este momento ocurre cuando la carga cubre toda la viga, es decir
con d=L, obteniéndose el conocido valor qL2/8.

LI(MC) L/4

Figura 10.47 Posición más desfavorable de


B la carga distribuida para el momento en C.
A d

10.9.7 Calcular la línea de influencia del esfuerzo cortante en el punto D, centro del vano
AB, en una viga de dos vanos iguales, empotrada en sus dos extremos y recorrida por
una carga unitaria en dirección vertical hacia arriba, como se indica en la figura 10.48.

x 1
A D B C

L L

Figura 10.48 Viga empotrada de dos vanos con carga móvil.


Empleando el principio de Müller-Breslau, se coloca una deslizadera vertical en el punto D y se
aplica un esfuerzo cortante de valor unidad en ella. Con esto se obtiene la viga de la figura 10.49.

1
A B C

∆Di
D

∆Ι
D
1 1
A B C
D

∆Dd
D

Figura 10.49 Principio de Müller-Breslau para el esfuerzo cortante en D.


El valor de la línea de influencia buscada es:

D
I
VD  
D D
Di  Dd

El numerador de esta expresión corresponde a la deformación de la viga cargada con el cortante


unitario en D, medida en la dirección de la carga móvil, es decir hacia arriba. El denominador es
la flecha relativa entre las dos caras de la deslizadera, en el punto D.

435
Líneas de influencia

La viga resultante es hiperestática de grado h=2. Para calcular su deformada se emplea el


método de flexibilidad, por lo que es necesario previamente calcular su diagrama de momentos
flectores. Éste es lineal entre los tres valores en los apoyos, denominados MA, MB y MC (figura
10.50).

MA MC
D MB

Figura 10.50 Diagrama de momentos flectores en el caso D.


Para su determinación se imponen dos condiciones de compatibilidad geométrica:
• Giro relativo nulo entre los apoyos A y C. Según el primer teorema de Mohr el área del
diagrama M/EI entre A y C debe ser nulo.
1 1 1 1
A  C  0  M L  M B L  MC L  M B L  0
2 A 2 2 2

• La flecha del punto B respecto a la tangente en C es nula. Según el segundo teorema de


Mohr, el momento estático respecto de B del diagrama M/EI entre B y C es nulo.

1 M B L 1 MC 2L
vB /C  0  L  L 0
2 EI 3 2 EI 3

Es necesario obtener una ecuación más, pero ésta no se puede obtener con facilidad de los
teoremas de Mohr. Considerando que el tramo AB está sometido todo él a un esfuerzo cortante
de valor unidad (figura 10.51), se aísla dicho tramo AB y se toman momentos respecto de A, con
lo que se obtiene:

MA  MB  1  L
𝑀𝑀𝐵𝐵 −𝑀𝑀𝐴𝐴
Esta ecuación es equivalente a decir que la pendiente del diagrama de momentos en AB ,
𝐿𝐿
que es el esfuerzo cortante, es la unidad.

MA 1 1 MB

1 1
L

Figura 10.51 Esfuerzos en el tramo AB.


Resolviendo las tres ecuaciones anteriores se obtiene:
3L 2L L
MA  MB   MC 
5 5 5
El diagrama de momentos flectores se muestra en la figura 10.52.

436
Líneas de influencia

3L/5
M

L/5

L/10
A B C

D
x x'
-2L/5

Figura 10.52 Diagrama de momentos para un esfuerzo cortante unidad en D.


Su expresión analítica es:
MB  MA 3L
Tramo AB: M AB  M A  x  x 0x L
L 5

M B  MC L 3
Tramo BC: M BC  MC  x   x 0  x  L
L 5 5

El numerador de la línea de influencia coincide con la deformada de la viga, y se calcula por


tramos. Para ello se considera un punto genérico I situado a lo largo de la viga y se calcula su
deformación vertical.
Tramo AD
Se define un caso isostático virtual, cargado con una fuerza virtual unitaria en dirección vertical
y hacia arriba en el punto I donde se halla la carga móvil. Para este caso isostático virtual se
adoptan como incógnitas hiperestáticas el momento en el punto D y la reacción en B, con lo que
la estructura queda reducida a dos voladizos independientes AD y DC (figura 10.53).

A 1 B C
z D

M0V

Figura 10.53 Caso isostático virtual para las deformaciones en AD.


El diagrama de momento flector en el caso isostático virtual es:

M 0V  z  x 0x z

La deformación del punto I es:


z  3L  3Lz 2 z3 L
(IAD )   M M 0V dx  0   x    z  x dx   0z 
5  10EI 6EI 2

Tramo DB
Se adoptan ahora como incógnitas hiperestáticas para el caso isostático virtual, los momentos
en los puntos B y C, con lo que la estructura queda reducida a dos vigas independientes AB y BC
(figura 10.54).

437
Líneas de influencia

A D 1 B C
z

M0V

Figura 10.54 Caso isostático virtual para las deformaciones en DB.


El diagrama de momento flector en el caso isostático virtual es:

M 0V  z  L 0x z M 0V  x  L z x L

La deformación del punto I es:


z  3L  L  3L 
(IDB )  0   x    z  L dx  z   x    x  L dx
5   5 

3Lz 2 z3 2L3 L
(IDB )    z L
10EI 6EI 15EI 2

Tramo BC
Se adoptan ahora como incógnitas hiperestáticas para el caso isostático virtual, el momento
flector y el cortante por la derecha en el punto B, con lo que la estructura queda reducida a una
viga empotrada - apoyada AB y un voladizo BC (figura 10.55).

A B 1 C
z'

M0V

x'

Figura 10.55 Caso isostático virtual para las deformaciones en BC.


El diagrama de momento flector en el caso isostático virtual es:

M 0V  z   x  0  x  z

La deformación del punto I es:


z 'L 
  3x     z   x  dx '  Lz   z 
2 3
(IBC )  0  0  z  L
 5 5  10EI 10EI

El denominador de la línea de influencia es la suma de las deformaciones en la dirección de las


dos fuerzas unitarias aplicadas, y su expresión es:

D D
Dd  Di   M MV dx
siendo M V la distribución de momentos flectores debida a dos fuerzas virtuales unitarias
situadas en la dirección de las dos deformaciones buscadas. Estas fuerzas virtuales unitarias
coinciden con la situación real de cargas, por lo tanto, M V coincide con M.

438
Líneas de influencia

L L
 3L 2  L 3x  2 2L3
D  D
Di   M Mdx     x  dx      dx  
Dd  5   5 5  15EI
0 0

La expresión analítica de la línea de influencia buscada es:

15z 3 45z 2 L
Tramo AD: VD(AD ) 
3

2
0z 
12L 20L 2

15z 3 45z 2 L
Tramo DB: VD(DB ) 
3

2
1 z L
12L 20L 2

15z 3 15z 2
Tramo BC: VD(BC )   0  z  L
20L3 20L2

La figura 10.56 muestra el aspecto de la línea de influencia. Las funciones que definen la línea
de influencia en AD y DB no tienen ningún máximo en sus respectivos campos de validez, como
puede comprobarse igualando a cero su derivada. El valor máximo del cortante se corresponde
con los valores en los extremos y se produce cuando la carga móvil está en el mismo punto D.
En este momento se produce una discontinuidad del cortante, que pasa de valer -0.406 cuando
la fuerza está a la izquierda de D a valer +0.594 cuando la carga está a la derecha de D.

VD

0.594

1
A B C
D
2L/3

-0.406

Figura 10.56 Línea de influencia del esfuerzo cortante en D.


Cuando la carga recorre el vano BC se produce un máximo del cortante para una posición de la
carga que se obtiene derivando la expresión de VBC e igualando a cero. La posición de la carga
que hace máximo el cortante es z max
  2L / 3 y el valor del esfuerzo cortante asociado es:

max  0.111 . Este valor es inferior a los otros valores máximos.


VD(BC )

439
Líneas de influencia

10.9.8 Calcular la línea de influencia del esfuerzo axial en la barra CH de la celosía de la


figura 10.57, cuando una carga unitaria móvil recorre su cordón inferior. Todas las
barras son del mismo material y tienen la misma área.

B C D

A E

F G H
1
4xL

Figura 10.57 Celosía con carga móvil en el cordón inferior.


Se trata de una celosía con grado de hiperestaticidad h=1, que está localizada en el panel CDGH.
Empleando el método de Müller-Breslau se adopta como incógnita hiperestática el esfuerzo en
la barra CH. La expresión de su línea de influencia es:

NCH  
BI

 N B N I
BBi  BBd  N B N B
donde:
• 𝑁𝑁 𝐵𝐵 son los esfuerzos en el caso B, en el que se impone un valor unidad al esfuerzo en la
barra CH. Este caso B es isostático, ya que la estructura es hiperestática de grado 1, y se ha
impuesto un valor conocido para el esfuerzo en la barra CH (figura 10.58).
• 𝑁𝑁 𝐼𝐼 son los esfuerzos en el caso I, en el que actúa una fuerza virtual unitaria en la dirección
de la carga móvil, recorriendo su trayectoria. Este caso I es también isostático. Al ser la
trayectoria de la carga móvil el cordón inferior de la celosía, el caso I está en realidad
formado por tres casos distintos, que corresponden a la posición de la carga en los nudos F,
G y H, como se ve en la figura 10.58.

B C B C D
Caso B D Caso IF
1

A E A E
F G H F G H
1

B C D
Caso IG B C D Caso IH

A E A E
F G H F G H
1 1

Figura 10.58 Casos básicos para aplicación del principio de Müller-Breslau.


La tabla 10.1 muestra los esfuerzos en las barras para todos los casos, obtenidos empleando el
método de los nudos.

440
Líneas de influencia

Barra ρ 𝑵𝑵𝑩𝑩 𝑵𝑵𝑰𝑰𝑰𝑰 𝑵𝑵𝑰𝑰𝑰𝑰 𝑵𝑵𝑰𝑰𝑰𝑰


AB 𝐿𝐿√2/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 −3√2/4 −√2/4 −√2/4
AF 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 3/4 1/2 1/4
BF 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 1 0 0
BC 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 -1/2 -1 -1/2
BG 𝐿𝐿√2/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 −√2/4 √2/2 √2/2
FG 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 3/4 1/2 1/2
CG 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 −1/√2 0 0 0
CD 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 −1/√2 -1/2 -1 -1/2
CH 𝐿𝐿√2/𝐸𝐸𝐸𝐸 1 0 0 0
GD 𝐿𝐿√2/𝐸𝐸𝐸𝐸 1 √2/4 √2/2 −√2/4
GH 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 −1/√2 1/4 1/2 3/4
DH 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 −1/√2 0 0 1
DE 𝐿𝐿√2/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 −√2/4 −√2/2 −3√2/4
HE 𝐿𝐿/𝐸𝐸𝐸𝐸 0 1/2 1/2 3/4

Tabla 10.1 Esfuerzos en los casos básicos del principio de Müller-Breslau.


El valor de la línea de influencia para cada una de las tres posiciones de la carga móvil es:
L
0.68
IF
NCH 
 N B N IF  EA  0.14
 N B N B 4.83
L
EA

L
1.35
IG
NCH 
 N B N IG  EA  0.28
 N B N B 4.83
L
EA

L
1.38
IH
NCH 
 N B N IH  EA  0.287
 N B N B 4.83
L
EA

Para posiciones de la carga intermedias entre los nudos, la línea de influencia es lineal entre los
valores obtenidos (figura 10.59). El máximo esfuerzo de tracción en la barra CH es un 28.7% de
la carga móvil, y el máximo esfuerzo de compresión es un 28% de la misma.

0.287
NCH
1
A F E

G H

-0.14
-0.28

Figura 10.59 Línea de influencia del esfuerzo en la barra CH.

441
Líneas de influencia

10.9.9 Calcular la línea de influencia del esfuerzo axial en la barra BE de la estructura de la


figura 10.60, cuando una carga unitaria móvil recorre el vano BC. Todas las barras
tienen las mismas propiedades: módulo de elasticidad E=210 GPa, área A=0.001 m2,
momento de inercia I=2140 10-8 m4. La rigidez del resorte es KC= 108 N/m.

Z 1
A B C

I
KC

5m

D E

5m 10 m

Figura 10.60 Estructura plana con carga móvil.


La estructura es hiperestática de grado 1. Aplicando el principio de Müller-Breslau se elimina la
barra BE y se aplica un valor unidad a su esfuerzo axial, con lo que se obtiene el caso B, que es
isostático. La línea de influencia buscada es:

IB
N BE  
B
Bi  BBd

El numerador de esta expresión corresponde a la deformación de la barra BC cuando la


estructura se carga con un valor unitario del esfuerzo axial en BE, medida en la dirección de la
carga móvil, es decir hacia arriba. El denominador es la flecha relativa en el punto donde se corta
la barra BE, cuando en dicho punto se impone un esfuerzo axial unidad.
Desarrollando las expresiones de las deformaciones se obtiene:

N BE  
BI  N B N I   M B M I dx  S B f S I

BBi  BBd  N B N B   M B M Bdx  S B f S B
donde se ha añadido el término debido al muelle, siendo f su flexibilidad.
Caso B
La estructura está cargada con un valor unidad del esfuerzo en BE. Los esfuerzos que se
producen se muestran en la figura 10.61.

MB

10/3

A C
NB=0 B NB=0
SB=-1/3
NB=+1
NB=0
NB=-2/3
1

D E

Figura 10.61 Esfuerzos para un valor unidad del esfuerzo axial en la barra BE.

442
Líneas de influencia

Los esfuerzos axiales en las barras y en el muelle son:

B 2 1
N AD  B
N BE  1 SB  
3 3
La expresión analítica del momento flector en las distintas barras es:

B 2x B 15  x
M AB  0x 5 M BC  5  x  15
3 3
Se ha empleado una misma coordenada x, con origen en A, para las barras AB y BC.
Caso I
En este caso la estructura está cargada con una fuerza unitaria en la dirección de la carga móvil.
Los esfuerzos dependen de la posición de dicha carga móvil, y se muestran en la figura 10.62.

I
M

z 1
A C
I
N I=0 B N =0
SI=(5+z)/15
I
N =0 I
N =0

I
N =(10-z)/15
D E

Figura 10.62 Esfuerzos producidos por la carga unitaria móvil.


Los esfuerzos axiales en las barras y en el muelle son, en este caso:

I 10  z 5z
N AD  SI 
15 15
La expresión analítica del momento flector en las distintas barras es:

I (10  z ) I 5z
M AB  x 0x 5z M BC  (15  x ) 5  z  x  15
15 15
La deformación del numerador de la línea de influencia es:

BI   N B N I   M B M I dx  S B fS I 

5 5 z
 2  5 10  z 2x z  10 15  x z  10
BI        x dx    x dx
 3  EA 15 0
3 15 5
3 15

15
15  x z  5  1 1 z  5
  (x  15) dx    
5 z
3 15  3  KC 15

2z  20 1  5z 2 50z 500 z 3  z  5
BI        
9EA EI  3 9 9 18  45KC

Sustituyendo los valores numéricos se obtiene:

BI  1.237  105  1.235  106 z  1.236  108 z 3  3.798  107 z 2 m

443
Líneas de influencia

El denominador de la línea de influencia es:

BBi  BBd   N B N B   M B M Bdx  S B fS B


5 15
 2  5  2  5 2x 2x 15  x 15  x  1  1  1 
B B 
Bi  Bd     1 1   x dx    dx     
 3  EA  3  EA 3 3 3 3  3  K  3 
0 5 C

65 500 1
BBi  BBd     1.24  105 m
9EA 9EI 9KC

Finalmente, la expresión de la línea de influencia es:

N BE  0.99808  0.0996 z  0.0299 z 2  0.000997 z 3

La figura 10.63 muestra el aspecto de la línea de influencia. Se observa que la barra está siempre
a tracción, con un valor máximo de 1.086, que se alcanza cuando la carga móvil está a 1.83 m
del punto B.

NBE 1.086

0.99 0.00027
1

A C
B
zmax=1.83

Figura 10.63 Línea de influencia del esfuerzo axial en la barra BE.

10.9.10 Calcular la línea de influencia del momento flector en el apoyo B de la viga continua
de 4 vanos iguales mostrada en la figura 10.64, que está recorrida por una carga
unitaria vertical y hacia arriba.

A B 1 C D E

4xL

Figura 10.64 Viga de 4 vanos iguales con carga unitaria móvil.

IB
La expresión de la línea de influencia buscada es: MB  
B B
Bi  Bd

Las distintas deformaciones corresponden al caso B, cargado con un momento flector unitario
en B, y se muestran en la figura 10.65.

θA θBi θBd θC ∆I θD θE

1 1
Figura 10.65 Fuerzas exteriores y grados de libertad para el caso B.

444
Líneas de influencia

Los grados de libertad de la estructura son:


T
D   A Bi Bd C D E 

La ecuación de equilibrio de la viga se obtiene sencillamente ensamblando las matrices de


rigidez de los 4 vanos y considerando como cargas exteriores los dos momentos unitarios
situados en B.
4 2 0 0 0 0   A  
 0 
   
 
 

2 4 0 0 0 0  
 Bi 
 
 1
    

EI  0 0 4 2 0 0  

  

Bd 


  1 


      
L 0 0 2 8 2 0    C

 
 0 

   
  
 0 

0 0 0 2 8 2
 D   
    
 0 0 0 0 2 4  E 
 
   0 



Resolviendo este sistema se obtienen los giros en los nudos:

 A   1 / 6 


   
 Bi   1 / 3 
    

 Bd  L  13 / 45 
D    
 C  EI  7 / 90 
   
 1 / 45 
 D   
 E   1 / 90 
   

El denominador de la línea de influencia es:

B B L 13L 28L
Bi  Bd   
3EI 45EI 45EI
Conociendo los giros de los nudos se conoce la deformación de cualquier punto de la viga. Para
ello se emplea la expresión de la deformación lateral 𝑣𝑣 de una viga sin cargas, en función de los
giros en sus extremos, que es:

v  (  2 2   3 )L1  ( 3   2 )L2

donde θ1 y θ2 son los giros en los apoyos izquierdo y derecho y ξ=x/L es una coordenada local al
vano, que varía entre 0 en el apoyo izquierdo y 1 en el derecho. Empleando esta expresión para
cada vano se obtiene la línea de influencia buscada.
Vano AB

Sustituyendo los valores de 1  A  L / 6EI y 2  Bi  L / 3EI se obtiene:

v (AB ) 15L 15L 3 15L


M B(AB )    (  2 2   3 )  (   2 )  (   3 ) 0 1
28L 56 28 56
45EI
Vano BC

Sustituyendo los valores de 1  Bd  13L / 45EI y 2  C  7L / 90EI , se obtiene:

13L L 13L 19L 3 45L 2


M B(BC )  (  2 2   3 )  ( 3   2 )      0 1
28 8 28 56 56

445
Líneas de influencia

Vano CD

Sustituyendo los valores de 1  C  7L / 90EI y 2  D  L / 45EI , se obtiene:

L L L 5L 3 3L 2
M B(CD )   (  2 2   3 )  ( 3   2 )        0 1
8 28 8 56 14
Vano DE

Sustituyendo los valores de 1  D  L / 45EI y 2  E  L / 90EI , se obtiene:

L L 2L L 3L 2
M B(DE )  (  2 2   3 )  ( 3   2 )    3   0 1
28 56 56 56 56
La figura 10.66 muestra el aspecto de la línea de influencia. Cuando la carga recorre el vano AB,
L
el máximo valor del momento se produce en la posición: x max
(AB )
  0.577 L
3

5 3L
y su valor es: (AB )
M max   0.103L
84

MB 0.10 L
0.08 L

B 1
A C D E

0.577L 0.38L

Figura 10.66 Línea de influencia del momento flector en el apoyo B.


El máximo del momento flector cuando la carga móvil está en el vano BC se produce para una
posición: BC
x max  0.3806L y el valor del momento correspondiente es: (BC )
M max  0.079L

10.9.11 Calcular las líneas de influencia de las reacciones en los apoyos de un arco
biarticulado de directriz parabólica y apoyos al mismo nivel, recorrido por una carga
unitaria vertical orientada hacia abajo (figura 10.67).
Suponer una variación del producto EI = EI0 secα, donde I0 es el momento de inercia
en la clave, y despreciar la energía de esfuerzo axial.

Lm Ln

y
f

A x B
L

Figura 10.67 Arco parabólico con carga unitaria móvil.

446
Líneas de influencia

La carga móvil está situada a una distancia horizontal 𝑚𝑚𝑚𝑚 del apoyo A, con 0 ≤ 𝑚𝑚 ≤ 1, y a una
distancia 𝑛𝑛𝑛𝑛 del apoyo B, con 𝑛𝑛 + 𝑚𝑚 = 1.
Se adopta como incógnita hiperestática la reacción horizontal en el apoyo A, cuya línea de
influencia se quiere hallar. Su valor, no considerando la energía de esfuerzo axial, es:

Ax  
A
I

 M I M Ads
A
A  M AM Ads
donde M I es el momento flector debido a la carga unidad en la estructura isostática (caso I), y
M A es el momento flector debido a un valor unidad de la reacción Ax (caso A).

Caso A
La estructura está cargada con un valor MA
∆I
A

unidad de la reacción horizontal en A


(figura 10.68). No aparecen reacciones
verticales, y el momento flector vale: y
∆A
A

1
A 4f 2 1
M  y   (Lx  x )
L2 Lm Ln

Figura 10.68 Caso A.

Por lo tanto, la deformación del denominador de la línea de influencia es:


L 8
A
A   (y )2 ds   y 2 0 cos  ds  0 0 y 2dx 
15
0Lf 2

Caso I
x 1 x'
La estructura está cargada con una
MI
fuerza unitaria en la dirección de la MI
carga móvil (figura 10.69). Las n
m
reacciones en A y B valen 𝑛𝑛 y 𝑚𝑚.
El valor del momento flector es:

M I  nx 0  x  Lm Lm Ln

M I  mx  0  x   Ln Figura 10.69 Caso I.

La deformación del numerador de la línea de influencia es:


L
A
I   M I M Ads   M I M A0 cos  ds  0 M I M A 0dx

Lm Ln fL2
A
I  0 nx (y )0dx  0 mx (y )0dx   
3 0
 mn(1  mn )

La línea de influencia de la reacción horizontal es:

IA 5L
Ax    mn(1  mn ) 0m 1 n  1m
A
A
8f

447
Líneas de influencia

Sustituyendo n=1-m, se obtiene:


5L
Ax  (m  2m 3  m 4 ) 0m 1
8f

La figura 10.70 muestra su representación gráfica. El valor máximo está en el centro de la viga,
m=1/2, y es:
25L
Ax max 
128 f

La línea de influencia de la reacción vertical es inmediata y es (figura 10.70):


Ay  n  (1  m ) 0m 1

LI(Ax) 1 LI(Ay) 1
+1

Ax 25L/128f Ay

Figura 10.70 Líneas de influencia de la reacción en A.

10.9.12 Calcular la línea de influencia del momento flector en un punto P en el arco del
ejercicio 10.9.11. El punto P está situado a una distancia horizontal 𝒂𝒂𝒂𝒂 del apoyo
izquierdo, con 𝟎𝟎 ≤ 𝒂𝒂 ≤ 𝟏𝟏 (figura 10.71).

Lm
La 1
P

A B
L

Figura 10.71 Arco parabólico con carga unitaria móvil.


En el ejercicio 10.9.11 se han calculado las líneas de influencia de las reacciones en A, por lo que
resulta ventajoso emplearlas para calcular el resultado pedido. La línea de influencia del
momento en P tiene expresiones distintas según que la carga esté situada a la izquierda o a la
derecha de P.
• Carga a la izquierda de P (figura 10.72a).
Aislando el tramo AP, el momento flector en P vale:
M P  Ay La  1(La  Lm )  Ax yP 0 m a

donde yP es la coordenada Y del punto P, cuyo valor es: yP  y(x  La )  4 fa(1  a )

448
Líneas de influencia

Sustituyendo los distintos valores se obtiene:


5
M P  Lm(1  a )  La(1  a )(m  2m 3  m 4 ) 0 m a
2

• Carga a la derecha de P (figura 10.72b).


Aislando el tramo AP, el momento flector en P vale:
M P  Ay La  Ax yP a m 1

Sustituyendo los distintos valores se obtiene:


5
M P  La(1  m )  La(1  a )(m  2m 3  m 4 ) a m 1
2

La Lm
a) La
1 b)
MP
Lm
MP
1
yP
Ay Ay yP

Ax Ax

Figura 10.72 Momento flector en P en función de la posición de la carga móvil.


La figura 10.73 muestra las líneas de influencia para 4 posiciones distintas del punto P. El máximo
momento flector positivo siempre se alcanza en el punto P cuando la carga móvil pasa justo por
dicho punto. El valor máximo se alcanza en el punto a=0.2 para m=0.2 y vale 0.086L. En ese
punto se produce también el máximo momento negativo, cuando la carga está en m=0.65.

0.086L
M(a=0.1) M(a=0.2)
0.065L

0.65 0.65
0.1 0.2
-0.042L
-0.028L

M(a=0.4) M(a=0.5)
0.061L
0.055L

0.75 0.80
0.4 0.5
-0.016L
-0.033L

Figura 10.73 Líneas de influencia del momento flector para distintas posiciones de P.

449
Líneas de influencia

10.10 BIBLIOGRAFÍA
1. Ghali, A., Neville, A. M., Structural Analysis – A Unified Classical and Matrix Approach, E &
FN Spon, Londres, 1997.
2. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
3. Hsieh, Y-Y., Teoría Elemental de Estructuras, Prentice-Hall Int., Bogotá, 1973.
4. Müller-Breslau, H., Die Neueren Methoden der Festigkeitslehre und der Statik der
Baukonstruktionen, 1886, editado por Kroner, Leipzig, 1924.
5. Müller-Breslau, H., Die graphische Statik der Baukonstruktionen, 1887, editado por Kroner,
Leipzig, 1927.
6. Norris, C. H., Wilbur, J. B., y Ytku, S., Análisis Elemental de Estructuras, McGraw-Hill, New
York, 1982.
7. Tuma, J. J., Análisis Estructural, Serie Schaum, McGraw-Hill, New York, 1970.
8. Timoshenko, S. P., y Young, D. H., Teoría de las Estructuras, Ed. Urmo, Bilbao, 1974.
9. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.
10. Winkler, E., Mitte. Architek. und Ing. Ver. Böhmen, pág. 6, 1868.
11. Winkler, E., Vorträge über Brückenbau - Theorie der Brücken, Viena, 1872.

10.11 PROBLEMAS

10.11.1 En la estructura de la figura P10.1, se desea calcular la línea de influencia del momento flector
en el apoyo B, cuando una carga unitaria vertical y hacia abajo recorre toda la viga AD. La viga
es de características uniformes E,I. Emplear el teorema de Müller-Breslau y el método de la viga
conjugada.

1
A B C D

L L L

Figura P10.1

10.11.2 La viga de la figura P10.2 es de propiedades uniformes y sobre ella se mueve una carga unitaria
vertical y hacia abajo. Calcular las líneas de influencia del momento flector en el apoyo B, y en
el punto medio de BC. Emplear el teorema de Müller-Breslau, y el método de la viga conjugada.

z
1
A B C D

L L L

Figura P10.2

10.11.3 Calcular la línea de influencia de la reacción horizontal y del momento flector en el


empotramiento de un arco biempotrado simétrico, con directriz parabólica de luz L y flecha f,
y cuyo momento de inercia varía según la ley de la secante I=I0 sec(α), donde I0 es el momento

450
Líneas de influencia

de inercia en la clave. Despreciar la energía debida al esfuerzo axial. Hacer uso de los
coeficientes de flexibilidad deducidos para el arco en el ejercicio 7.17.5.

10.11.4 Hallar la línea de influencia del momento flector en el apoyo A, cuando una carga unitaria móvil
recorre el tramo BC en la estructura de la figura P10.3
Propiedades de todas las barras: E=2.1 106 kg/cm2, I=104 cm4, A=20 cm2.

D E

5m

K=200 kg/cm
A
B C

z 1
5m 5m

Figura P10.3

10.11.5 Sobre la estructura de la figura P10.4 se desplaza un tren compuesto por dos cargas unitarias
separadas 1 m, que recorre la trayectoria AD. Se desea calcular la línea de influencia del
momento flector a la derecha del nudo B. Emplear el principio de Müller-Breslau y el método
de rigidez. Despreciar la deformación axial de las barras.
Datos para todas las barras: I = 2000 cm4, E = 2. 106 kg/cm2.

1m
z
A B 1 C D

6m

6m 12 m 6m

Figura P10.4

10.11.6 Sobre la estructura de la figura P10.5 se mueve una carga de 50 Tn. Se desea calcular el valor
máximo del esfuerzo axial soportado por el elemento BE, y cuál es el punto en el que se halla
la carga móvil cuando se produce dicho esfuerzo máximo. Además, se considera que la barra
ABCD tiene un peso propio de 200 kg/m.
Datos para todas las barras: E=2 106 kg/cm2, I=104 cm4, A=10 cm2.

200 kg/m

A B D
C
50 Tn
4m
Z

E F
4m 8m 4m

Figura P10.5

451
Líneas de influencia

10.11.7 Sobre la estructura de la figura P10.6 se mueven dos ruedas separadas 1 m, que transmiten
conjuntamente una fuerza unitaria. Calcular la línea de influencia del esfuerzo axial de la barra
BD cuando la carga móvil recorre la trayectoria AC. Dividir el problema por simetría y
antisimetría y calcular las deformaciones necesarias empleando el método de rigidez.
Características de las barras: E=2.1 106 kg/cm2, I=10000 cm4, A=10 cm2.

z
1
A B C

I
1m 6m

12 m 12 m

Figura P10.6

10.11.8 Calcular la línea de influencia del momento en el muelle C en la estructura de la figura P10.7,
cuando dos fuerzas unitarias simétricas recorren los vanos AB y ED. El muelle C tiene un
esfuerzo de pretensión de 10 m Tn como se indica en la figura y su rigidez es de 108 cm kg/rad.
Todas las barras tienen flexibilidad axial nula. La zona curva tiene forma parabólica y su rigidez
a flexión viene dada por la ecuación EI = 2 1010 sec(α) (kg cm2), siendo α el ángulo que forma
la recta tangente a la curva con la horizontal. Las barras AB y DE tienen E I = 4 1010 kg cm 2.

Pretensión en C
C
6m

10 m Tn

B D

1 1
10 m

z z

A E
20 m

Figura P10.7

10.11.9 En la estructura de la figura P10.8 actúa una carga móvil de 1 Tn, que recorre las vigas ABCD,
manteniéndose siempre vertical y hacia arriba. Además, actúa la carga distribuida de 2 Tn/m
sobre AE. Calcular las líneas de influencia del momento flector ME en el apoyo E y del momento
flector MBA, en el extremo B de la barra AB, empleando el método de Müller-Breslau. Todas las
barras tienen: E=2 106 kg/cm2, I=10000 cm4. Su área es infinita, salvo la BC que tiene un área
de 10 cm2. El muelle situado en el nudo C tiene una rigidez de 500 mTn/rad.

2m

1
B C D

2m

E
F G
2 Tn/m 2m 2m 2m

Figura P10.8

452
Líneas de influencia

10.11.10 Calcular las líneas de influencia de los esfuerzos en las barras FG y GH en la celosía de la figura
P10.9, cuando una carga unidad recorre el cordón superior AE. Todas las barras tienen E= 2 106
kg/cm2, A=20 cm2.

1
A B C D E

4m

F G H
4x4m

Figura P10.9

10.11.11 La estructura de la figura P10.10 representa un elemento ABC usado como guía en un sistema
de transporte, que se modeliza mediante una viga continua de 2 vanos, empotrada en A y C.
Simultáneamente hay dos piezas sobre la guía, una de ida, de 2 Tn, y otra de vuelta, de 1 Tn,
cuyo movimiento sobre la guía se consigue mediante un sistema de poleas, y está sincronizado,
quedando definido por un sólo parámetro z. El apoyo B se encuentra 2 cm por debajo de su
posición correcta, debido a un error de fabricación. Calcular el valor máximo del momento
flector en el punto B.
Datos: I= 2000 cm4, A= 10 cm2, E= 2 106 kg/cm2.

z z

A B C

2 Tn 1 Tn
∆=2cm
4m 4m

Figura P10.10

10.11.12 En la celosía de la figura P10.11, calcular las líneas de influencia de los esfuerzos en las barras a
y b, cuando una carga unidad recorre el cordón inferior. Todas las barras son del mismo
material, con E= 2 106 kg/cm2, A=10 cm2.

a 4m

b
1 4m

Figura P10.11

453
11
Vigas en fundación elástica

11.1 INTRODUCCIÓN
En el análisis convencional de vigas se supone que la viga está unida a la sustentación en una
serie de puntos de apoyo discretos, y que todo el tramo de viga situado entre los apoyos puede
deformarse libremente en dirección lateral, sin sufrir interacción exterior alguna, estando
sometido únicamente a las cargas exteriores, que son de magnitud conocida.
Existe sin embargo otra situación distinta, en la que la viga está apoyada en toda su longitud en
algún medio material deformable que interacciona con ella, ejerciendo una fuerza de reacción
lateral sobre la viga y oponiéndose en cierta medida a su deformación lateral (figura 11.1). En
consecuencia, la deformación y las solicitaciones en la viga son diferentes de las que habría si
estuviese libre lateralmente.
A esta forma de trabajo en que la viga está en contacto con un medio material deformable se le
llama viga sobre fundación elástica. Ya este nombre indica que para el medio material en que se
apoya la viga se supone un comportamiento elástico, es decir que una vez eliminadas las cargas
el medio de apoyo recupera su estado de deformación inicial nula. Esto es suficientemente
aproximado para las aplicaciones prácticas en ingeniería, aunque hay otros modelos de
comportamiento de la fundación más complejos.
Los primeros estudios sobre vigas en fundación elástica son debidos a Winkler (1875), quien
consideró la viga como continua de infinitos vanos sobre apoyos rígidos y a Zimmermann (1906)
quien estudió la viga como continua sobre apoyos flexibles discretos. Fue Timoshenko (1915)
quien desarrolló una teoría exacta para el comportamiento de la fundación y la aplicó al estudio
de las vías de ferrocarril. Las principales aplicaciones de las vigas en fundación elástica, además
de la ya mencionada de vías de ferrocarril, son el estudio de cimentaciones, tuberías enterradas,
etc., y en general todos los elementos en contacto con el terreno. De ahí que la fundación
elástica genérica sea en casi todas las aplicaciones prácticas un terreno flexible.

Figura 11.1 Viga en fundación elástica.

454
Vigas en fundación elástica

11.2 COMPORTAMIENTO DEL TERRENO


Como ya se ha indicado el comportamiento del terreno se supone elástico, es decir que recupera
su estado inicial cuando se eliminan las cargas. Se trata de una primera aproximación, pues el
comportamiento del terreno es en general plástico, sin embargo, la complejidad del estudio de
la plasticidad impide que se aborde aquí.
Se supone también que el terreno responde de manera bidireccional, es decir que la reacción
del terreno se produce tanto si la viga se acerca a él como si se aleja. Esto no es cierto si la viga
está simplemente apoyada, y requiere que la viga esté muy bien unida al terreno o enterrada
en él. En todo caso el error introducido por esta suposición es pequeño en las aplicaciones
prácticas, en las que la naturaleza de las cargas siempre tiende a acercar la viga al terreno.
Además, estudiar el problema considerando un terreno con comportamiento unidireccional es
asimismo extraordinariamente complejo.

Modelo lineal
En este modelo se supone que el terreno tiene un comportamiento lineal: la deformación
vertical 𝑣𝑣 que se produce en el terreno es proporcional a la presión 𝑝𝑝 ejercida sobre él (figura
11.2). Se denomina coeficiente de balasto del terreno Kt a la constante de proporcionalidad
entre la presión aplicada y la deformación:

p
Kt  (11.1)
v
El coeficiente de balasto del terreno representa por lo tanto la presión que hay que aplicar sobre
el terreno para imponerle una deformación de valor unidad. Sus unidades son F/L3.

tan(α)=Kt

p=Kt v v

Figura 11.2 Comportamiento lineal del terreno.

Los valores de Kt dependen fuertemente de la naturaleza del terreno. La tabla 11.1 contiene
algunos valores típicos.
Terreno 𝐾𝐾𝑡𝑡 (kg/cm3)
Arcilla arenosa húmeda 2a3
Arcilla arenosa seca 6a8
Grava arenosa fina 8 a 10
Grava arenosa gruesa 15 a 20
Tabla 11.1 Coeficientes de balasto típicos para distintos terrenos.

455
Vigas en fundación elástica

Una fórmula muy habitual para placas rectangulares es la propuesta por Dimitrov (1955):

Es
Kt  (11.2)
b(1   2 )

- b es la dimensión menor de la placa.


-  es un coeficiente que depende de la relación entre los lados (a/b) de la placa:

a/b 1 2 3 5 10 20 30 50

 1.05 0.78 0.66 0.54 0.45 0.39 0.33 0.30


-  es el coeficiente de dilatación transversal del terreno, que vale 0.125 a 0.50 para
suelos arenosos y 0.20 a 0.40 para suelos arcillosos.

- Es es el módulo de rigidez del suelo, cuyos valores típicos son:

Grava arenosa: 1000 a 2000 kg/cm2


Arena compacta 500 a 800 kg/cm2
Arena suelta: 100 a 200 kg/cm2
Arcilla plástica: 30 a40 kg/cm2

En la práctica resulta difícil determinar exactamente el valor de Kt sin recurrir a la


experimentación, por lo que muchas veces hay que utilizar diversos valores extremos para él.
Para el cálculo de deformaciones y presiones en el suelo se está del lado de la seguridad si se
utiliza un valor bajo de Kt , mientras que para el cálculo de esfuerzos en la viga es preferible
elegir un valor alto de Kt .

Modelos no lineales
En estos modelos la relación entre la presión en el terreno y la deformación se establece a través
de dos parámetros, en la forma:

d 2v
p  Kt v  K1 (11.3)
dx 2
Existen varios planteamientos basados en esta suposición, y que sólo se diferencian en el sentido
físico que se da al segundo parámetro K1 . En todo caso la complejidad de determinar este
segundo parámetro limita la aplicabilidad práctica de estos modelos a casos muy concretos, y
no se abordarán aquí.

11.3 TEORÍA BÁSICA


Para el estudio de las vigas en fundación elástica se utilizará el mismo criterio de signos
empleado para la flexión convencional de vigas, que se muestra en la figura 11.3.
Se define el coeficiente de balasto de la viga K como:

K  bKt (11.4)

siendo b la anchura de la viga en contacto con el suelo. Las unidades de K son F/L2.

456
Vigas en fundación elástica

Y q

M V M
v
X

Figura 11.3 Criterios de signos para vigas en fundación elástica.


Se adopta la hipótesis de deformación de Navier: las secciones planas de la viga se mantienen
planas y perpendiculares a la fibra neutra, con lo que se desprecia la energía de esfuerzo
cortante (apartado 4.3). La deformación unitaria en un punto cualquiera de la viga, situado a
una distancia vertical y de la fibra neutra es:

d 2v
  y (11.5)
dx 2
La expresión del momento flector es:

d 2v d 2v
M   ydA   E ydA   Ey 2 bdx  E  y 2bdx (11.6)
dx 2 dx 2

d 2v
M  EI (11.7)
dx 2
La relación entre la curvatura y el momento flector es por lo tanto la misma que para las vigas
no en fundación elástica.
El equilibrio de momentos de un elemento diferencial de la viga (figura 11.4) respecto a su
centro es:

dx dx
V  (V  dV )  (M  dM )  M (11.8)
2 2
Eliminando diferenciales de segundo orden y reordenando queda:

dM d 3v
V  → V  EI (11.9)
dx dx 3
Es decir que las relaciones entre el momento flector M , el esfuerzo cortante V y la deformación
v son las mismas que en las vigas convencionales.

q dx

K v dx

V+dV
M
v M+dM

V dx

Figura 11.4 Equilibrio de un elemento diferencial de viga en fundación elástica.

457
Vigas en fundación elástica

El equilibrio vertical de un elemento diferencial es:


dV  Kvdx  qdx (11.10)

Sustituyendo la expresión (11.9) del esfuerzo cortante, se llega a la ecuación de la deformada


elástica:

d 4v
EI Kv q  0 (11.11)
dx 4
Esta ecuación es diferente de la correspondiente a las vigas convencionales, en el sentido de
que incluye un nuevo término K v , que corresponde a la fuerza de reacción vertical que ejerce
el terreno sobre la viga, por efecto de su comportamiento elástico. La ecuación es lineal en las
cargas, por lo que el efecto de las distintas fuerzas exteriores puede sumarse.

11.4 SOLUCIÓN GENERAL DE LA ECUACIÓN DE LA ELÁSTICA


La ecuación (11.11) de la deformada elástica es una ecuación diferencial lineal completa, pues
contiene al término independiente q que representa la carga exterior aplicada. La solución en el
caso más general será la suma de una solución general de la ecuación homogénea (sin el término
independiente q), más una solución particular de la ecuación completa.
Se estudia a continuación la solución general de la ecuación homogénea, dejando las soluciones
particulares para cada caso de carga. Esta solución general de la ecuación homogénea es válida
como solución del problema en aquellos tramos de viga donde no hay cargas aplicadas. Para
hallar la solución de la ecuación homogénea se prueban soluciones del tipo:

v  eax (11.12)

Sustituyendo en la ecuación homogénea se obtiene:

a 4EIeax  Keax  0 (11.13)

de donde se puede calcular el valor de a:

 K 1/4 1/4
a     1  (11.14)
 EI 

Las raíces 1/4 de -1 son cuatro números complejos de módulo 1 y ángulos 45º, 135º, 225º y 315º.
Por lo tanto, se puede poner 𝑎𝑎 en la forma:

a   1  i   (11.15)

donde la constante 𝛽𝛽 es una medida de la rigidez relativa entre el terreno y la viga:

 K 1/4
    (11.16)
 4EI 

La solución de la ecuación diferencial homogénea es:

v   Aei a x i (11.17)
i 1,4

Sustituyendo los valores de 𝑎𝑎 y pasando las funciones exponenciales complejas a

458
Vigas en fundación elástica

trigonométricas se obtiene:

v  e x (C 1 cos x  C 2 sin x )  e x (C 3 cos x  C 4 sin x ) (11.18)

Esta expresión es válida en todos los tramos donde no hay cargas aplicadas. Las cuatro
constantes 𝐶𝐶𝑖𝑖 se determinan en cada caso según las condiciones de contorno.

11.5 VIGA INFINITA

11.5.1 Carga puntual


Sea una viga infinita sometida a una sola carga puntual (figura 11.5). Se toma como origen del
eje x el punto de aplicación de la carga. El caso es simétrico respecto a este punto, por lo que el
estudio se hace sólo para x>0. La solución (11.18) obtenida para la ecuación homogénea es
válida como solución de este problema para x distinto de 0, aunque estrictamente no vale en
x=0, debido a la carga aplicada.

P
x

Figura 11.5 Viga infinita en fundación elástica con carga puntual.


Las cuatro constantes de integración se determinan aplicando las condiciones de contorno
específicas de este problema, que son:
• La flecha en el infinito es nula x   v  0.

Para que el primer sumando de la solución general sea nulo en el infinito se tiene que
cumplir que 𝐶𝐶1 = 𝐶𝐶2 = 0. El segundo sumando tiende a cero en el infinito.
• Por simetría, el giro en el origen es nulo.

dv
x 0 0 (11.19)
dx
La derivada de la deformada, considerando que 𝐶𝐶1 y 𝐶𝐶2 son nulas, es:

dv
 e x ((C 3  C 4 ) cos x  (C 3  C 4 ) sin x ) (11.20)
dx
Para que esta expresión sea nula en x=0 tiene que ser nulo el coeficiente de cos 𝛽𝛽𝛽𝛽, es decir
que debe ser: C 3  C 4  0 .

• El equilibrio vertical del punto situado bajo la carga indica que

P  d 3v  P
V (x  0)  EI    (11.21)
2  dx 
3  2
x 0

459
Vigas en fundación elástica

La derivada tercera de la deformada es (considerando que C 3  C 4  0 ):

P
EI  4C 3  3e x cos x   (11.22)
x 0 2
de donde se obtiene el valor de la constante 𝐶𝐶3 :

P P 
C3   (11.23)
8EI  3 2K

La deformada de la viga se obtiene sustituyendo los valores de las cuatro constantes:

P 
v  F (x ) (11.24)
2K 1
donde se ha definido una función auxiliar:

F1(x )  e x (cos x  sin x ) (11.25)

La figura 11.6 muestra la representación gráfica de esta deformada, en la que se observa que es
oscilante, con amplitud decreciente y tiende con rapidez a cero. El valor máximo se produce bajo
la fuerza, y vale P  / 2K .

Pβ/2K

Figura 11.6 Deformada de una viga infinita en fundación elástica con carga puntual.
Además, se comprueba que la viga se levanta en una serie de tramos, separándose del suelo. El
primer punto en el que esto ocurre tiene una coordenada 𝑥𝑥𝑠𝑠 = 3𝜋𝜋/4𝛽𝛽 (nótese que este valor no
depende de la carga aplicada P). Por lo tanto, la solución hallada sólo es válida si, como se ha
supuesto, el terreno tiene un comportamiento bidireccional. Si esto no ocurre la solución hallada
no es válida y el problema es no lineal, pues hay que utilizar la ecuación diferencial anterior para
la parte de viga en contacto con el terreno, o la clásica de las vigas, en las zonas donde haya
separación. El problema es muy complicado y se ha comprobado que el error que se comete es
pequeño, por lo que se suele admitir la solución que se ha hallado como buena, incluso en el
caso de vigas sin respuesta bidireccional. Para los valores habituales de 𝛽𝛽, el error que se
produce en la flecha es el 4% de la flecha máxima, que puede despreciarse a efectos prácticos.
La pendiente de la deformada de la viga es:

dv P2
 F (x ) (11.26)
dx K 2
donde la función auxiliar 𝐹𝐹2 es:

1 dF1
F2 (x )  e x sin x  (11.27)
2 dx

460
Vigas en fundación elástica

El momento flector vale (figura 11.7):

d 2v P
M  EI  F (x ) (11.28)
dx 2 4 3

F3 (x )  e x (cos x  sin x ) (11.29)

El esfuerzo cortante es (figura 11.7):

d 3v P
V  EI  F (x ) (11.30)
dx 3 2 4

F4 (x )  e x cos x (11.31)

M
P/4β

V
P/2

-P/2

Figura 11.7 Momento flector y esfuerzo cortante en una viga infinita con carga puntual.

11.5.2 Dos cargas puntuales


Si sobre la viga actúan varias cargas, puede aplicarse el principio de superposición y el efecto de
ambas es la suma de los efectos individuales de cada una de ellas. Para una viga con dos fuerzas
P iguales separadas una distancia L (figura 11.8), la deformada adopta formas distintas según
sea el valor de L , pudiéndose alcanzar valores de la deformación en el punto medio que son
inferiores o superiores a los debidos a una sola carga.

L
P P
x

Figura 11.8 Viga infinita en fundación elástica con dos cargas puntuales.
El valor de la flecha bajo las cargas A o B es (figura 11.9):

P 
vA  vB   F1(0)  F1(L)  (11.32)
2K

461
Vigas en fundación elástica

El valor de la flecha en el punto medio C es:

P 
vC   F1(L / 2)  F1(L / 2)  (11.33)
2K

A C B
v

vA vB

Figura 11.9 Deformada de una viga infinita con dos cargas puntuales.

Imponiendo la condición de que vC  vA se obtiene que L  2 . Por lo tanto, si la separación


de cargas es superior a 2 /  , la flecha en C es siempre inferior a la flecha en A.

Para evitar que la viga se levante entre las dos cargas, se debe garantizar que la distancia L sea
inferior al doble del valor 3 / 4 , que es donde se produce la deformación hacia arriba, luego:

L  6 / 4  4.71 (11.34)

Por lo tanto, para valores de L comprendidos entre 2 y 4.71 se garantiza que no se produce
un pico de flecha en el punto medio entre las cargas, ni se levanta la viga en dicho punto.

11.5.3 Momento puntual


Se considera una viga infinita sobre la que se aplica un momento puntual de valor 𝑀𝑀0 (figura
11.10). Se toma el origen de coordenadas en el punto donde está aplicado el momento. Al igual
que en el caso anterior, la solución obtenida para la ecuación homogénea es válida para este
problema salvo en x=0, al no haber cargas distribuidas.

M0
x

Figura 11.10 Viga infinita en fundación elástica con momento puntual.


Las condiciones de contorno en este caso son:
• No hay flecha en el infinito x   v  0 .

Para satisfacer esta condición se tiene que cumplir que 𝐶𝐶1 = 𝐶𝐶2 = 0, a fin de que el primer
sumando de la solución general sea nulo en el infinito.
• Por antisimetría, la flecha en el origen es nula v(x  0)  0 . Se obtiene 𝐶𝐶3 = 0.

• El equilibrio de momentos en el origen indica que el momento flector vale 𝑀𝑀0 /2, por lo
tanto:

462
Vigas en fundación elástica

 d 2v  M
M x  0  EI    0 (11.35)
 dx 2  2
x 0

M0
EI  2C 4  2e x cos x   (11.36)
x 0 2
de donde se obtiene el valor de la constante 𝐶𝐶4 :

M 0 M 0  2
C4   (11.37)
4EI  2 K

Se indican a continuación las magnitudes que definen la situación de la viga, empleando las
funciones auxiliares definidas en 11.5.1. Se representan gráficamente en la figura 11.11.

M 0  2 dv M 0  3
v  F2 (x )  F3 (x ) (11.38)
K dx K
M0 M 0
M  F4 (x ) V  F1(x ) (11.39)
2 2

π/4β

M0β2
0.322
K

M
M0/2

-M0/2

V
M 0β/2

Figura 11.11 Deformada, momento y cortante en una viga infinita con momento puntual.

11.5.4 Carga uniforme sobre media viga


Sea una viga infinita, cargada con una fuerza distribuida q a partir de un cierto punto hasta el
infinito (figura 11.12). Se toma como origen de coordenadas el punto de comienzo de la carga.

463
Vigas en fundación elástica

q
vi x x vd

Figura 11.12 Viga infinita en fundación elástica con carga distribuida.


En el tramo cargado de la viga la deformada es la suma de la solución ya hallada para la ecuación
homogénea (11.18), más una solución particular de la ecuación completa. Una solución
particular para dicha ecuación completa es sencillamente:

q
vp   (11.40)
K
En x   la viga debe tener una deformación vertical dada, finita, y de valor estacionario. Para
que esto sea así, debe ocurrir que en la solución de la ecuación homogénea todos los
coeficientes de los términos e x deben ser nulos, pues en caso contrario dichos términos se
harían infinitos en x   . Por lo tanto, se debe cumplir que 𝐶𝐶1 = 𝐶𝐶2 = 0.
La solución en el tramo cargado de la derecha es, por lo tanto:

q
vd  e x  A cos x  B sin x   (11.41)
K
En el tramo sin carga la solución es la obtenida para la ecuación homogénea (ecuación (11.18)).
En este tramo se utiliza una coordenada x dirigida hacia la izquierda.
Se debe cumplir también que en el extremo de la izquierda la flecha debe ser nula: en x  
debe ser v  0 , por lo que 𝐶𝐶1 = 𝐶𝐶2 = 0. Por lo tanto, la solución para el tramo sin carga de la
izquierda es:

vi  e x C cos x  D sin x  (11.42)

Las condiciones de contorno en el origen son las de equilibrio y compatibilidad geométrica.


• Coincidencia de deformaciones:

q
vi (x  0)  vd (x  0)  C  A (11.43)
K
• Coincidencia de giros (figura 11.13):
 dvi   dv 
     d  C  D  A  B (11.44)
 dx   dx

x  0
x 0

Vi Vd
x θi θd x

Figura 11.13 Criterios de signos en la mitad izquierda y derecha de la viga.

464
Vigas en fundación elástica

• Equilibrio de momentos:

M i (x  0)  Md (x  0) (11.45)

Sustituyendo el valor del momento flector, esta condición se puede poner:


 d 2v   2

 EI i 
  EI d vd  D B (11.46)
   
 dx 2 x  0  dx 2 
x 0

• Equilibrio de cortantes:

Vd  Vi  0 (11.47)

 d 3v   d 3v 
  EI i 
   EI d
 0  C D AB  0 (11.48)
 dx 3   dx 3 
x 0 x 0

Resolviendo las ecuaciones anteriores se obtienen las cuatro constantes de integración:

q q
A B 0 C  D 0 (11.49)
2K 2K
La deformada de la viga es:

q q  F (x ) 
vi   F (x ) vd    1  4  (11.50)
2K 4 K 2 

En la parte descargada la viga tiene una deformación 𝑣𝑣𝑖𝑖 oscilante y de amplitud decreciente,
como se ve en la figura 11.14. En la parte cargada la deformación 𝑣𝑣𝑑𝑑 es también oscilante y de
amplitud decreciente, oscilando alrededor del valor q/K, que es el valor en el infinito.

v
q

x x

q/2K

q/K

Figura 11.14 Deformada de la viga infinita con carga distribuida.


El momento flector es (figura 11.15):

q q
Mi   F2 (x ) Md  F2 (x ) (11.51)
2
4 4 2

El esfuerzo cortante es:

q q
Vi  F (x ) Vd   F (x ) (11.52)
4 3 4 3

El momento máximo se produce en el punto donde V  0 , es decir cuando la función F3 (x )


vale cero. Esto ocurre para x   / 4 , y por lo tanto el valor del momento máximo es:

465
Vigas en fundación elástica

q q
M max  F2 ( / 4)  0.0806 (11.53)
4 2 2

Mmax =0.08 q/β2

−π/4

βx=π/4

V
q/4β

-q/4β

Figura 11.15 Momento flector y esfuerzo cortante en la viga infinita con carga uniforme.

11.5.5 Carga distribuida según la ley seno


Se supone una carga distribuida según la ley seno, con amplitud q 0 y longitud de onda λ:

q  q 0 sin(2x / ) (11.54)

Al igual que en los casos anteriores, para que la deformación en x   sea finita, deben ser
cero los dos coeficientes 𝐶𝐶1 = 𝐶𝐶2 = 0.
La carga es periódica e infinita y la viga también es infinita: por simetría debe ocurrir que la
deformación de la viga debe ser también periódica y además del mismo periodo que la carga.
Sin embargo, los coeficientes de 𝐶𝐶3 y 𝐶𝐶4 son ondas amortiguadas por el término e x , que nunca
pueden ser periódicas. Por lo tanto, para que la solución total sea periódica ambas constantes
𝐶𝐶3 y 𝐶𝐶4 deben ser asimismo nulas. La solución general es por lo tanto toda ella nula en este caso.
La solución particular de la ecuación completa es del tipo:

v p  A sin(2x / ) (11.55)

Sustituyendo esta solución particular en la ecuación diferencial (11.11), y considerando que las
cuatro constantes de integración 𝐶𝐶𝑖𝑖 son nulas, se obtiene una ecuación que permite determinar
el coeficiente A, cuyo valor es:

q0 1
A (11.56)
K 4

1   2 /  
La solución final es por lo tanto únicamente la solución particular:
v  A sin(2x / ) (11.57)

466
Vigas en fundación elástica

La amplitud máxima de la flecha es A, y se repite cada λ unidades de longitud en la viga, es decir


que está en fase con la carga, como no podía ser de otra manera por el carácter infinito de la
viga.
El valor de esta amplitud A es función del producto  , y se observa que:

• Si  tiende a cero la amplitud A tiende también a cero: la viga casi no tiene


deformación lateral, y por lo tanto la presión en el terreno es muy pequeña. Esto se
indica en la parte superior de la figura 11.16.

• Si  crece, la amplitud A aumenta y tiende a valer q 0 / K , que es la máxima flecha


que puede adquirir la viga cargada con una fuerza senoidal de amplitud q 0 . Esto se
indica en la parte inferior de la figura 11.16. Por ejemplo, para un valor de   4 ,
el valor de la flecha es 0.984 q 0 / K .

• Para valores de  intermedios entre 0 y 4π, la amplitud de la deformación lateral


está comprendida entre 0 y q 0 / K .

Estos resultados indican que, para una misma amplitud de la carga, la flecha de la viga es mayor
a medida que aumenta la longitud de onda λ de la carga. En particular si la longitud de onda es
mayor que 4 /  la flecha es prácticamente la máxima posible.

λ<<4π/β
q v
q0 A 0

λ>>4π/β v A q0/K
q
q0

Figura 11.16 Fuerzas aplicadas y deformadas de una viga infinita con cargas senoidales.

11.5.6 Carga distribuida según la ley coseno


Sea una carga que varía según la función coseno:

q  q 0 cos(2x / ) (11.58)

La solución se obtiene de la misma forma que para la carga según la ley seno, y la deformada
resulta ser
v  A cos(2x / ) (11.59)

siendo A la misma constante empleada en la carga tipo seno (ecuación (11.56)).

467
Vigas en fundación elástica

11.5.7 Carga periódica cualquiera


Si sobre la viga actúa una carga periódica de forma cualquiera 𝑝𝑝(𝑥𝑥), con longitud de onda λ, se
puede descomponer en serie de Fourier, como una suma de funciones seno y coseno:

p(x )   an sin(2nx / )   bn cos(2nx / ) (11.60)


n  0,  n  0, 

Cada término de la serie es una carga seno o coseno, cuya solución ya se conoce. La deformada
de la viga tiene por lo tanto la expresión:

v(x )   An sin(2nx / )   Bn cos(2nx / ) (11.61)


n  0,  n  0, 

siendo las amplitudes An y Bn :

an 1 bn 1
An   Bn   (11.62)
K 4 K 4

1  n  2 /   
1  n  2 /  
El sumatorio anterior se extiende con n  0,1, 2,.. por lo que las frecuencias de los distintos
términos, que valen 2n /  , van creciendo continuamente a medida que aumenta n. Del
análisis de la deformada para una carga seno se ha deducido que si la carga tiene una frecuencia
muy alta la deformada que aparece en la viga es muy pequeña. Por lo tanto, los términos más
altos del sumatorio, cuyas frecuencias son muy altas, tienen una colaboración muy pequeña a
la flecha total. Esto indica que basta con considerar solamente los primeros términos del
sumatorio, y que la convergencia de la serie está garantizada.

Ejemplo

Sea una carga distribuida uniforme discontinua, de amplitud q 0 y longitud de onda λ.

λ/2 λ/2
q0

La descomposición en serie de Fourier de la carga sólo tiene términos en seno:

q0 2q 0 sin(2nx / )
p(x ) 
2
 
 n 1,3,5,.. n

La flecha máxima es la suma de las flechas debidas a los distintos términos, que son:

q0 2q 0 1
vmax 
2K

K
 4
n 1,3,5,..  n  2 
1   
  

Por ejemplo, para    , que es un valor intermedio, se tiene:

q 0  0.8 0.012 0.001 


vmax   1     ... 
2K     

Por lo tanto, es suficiente con tomar 2 o 3 términos del desarrollo en serie.

468
Vigas en fundación elástica

11.6 VIGA SEMI INFINITA

11.6.1 Carga puntual en un extremo


En este caso (figura 11.17) es también válida la solución general de la ecuación homogénea,
salvo estrictamente en x=0.

P
x

Figura 11.17 Viga semi infinita en fundación elástica con carga puntual.
Las condiciones de contorno son:
• No hay flecha en el infinito x   v  0.

Se tiene que cumplir que 𝐶𝐶1 = 𝐶𝐶2 = 0, para que el primer sumando sea nulo.
• No hay momento flector en el origen, luego la derivada segunda es nula en x=0.

d 2v
  2e x (2C 4 cos x  2C 3 sin x ) (11.63)
dx 2

 2 2C 4  0  C4  0 (11.64)

• El esfuerzo cortante en el origen es igual a la fuerza aplicada P, luego se debe cumplir


que (considerando que 𝐶𝐶4 = 0):

V  EIv III  2EI  3e x (C 3 cos x  C 3 sin x ) (11.65)

2P 
Vx  0  2EI  3C 3  P  C3  (11.66)
K
La deformada de la viga (figura 11.18) es:

2P  x 2P 


v  e cos x  F4 (x ) (11.67)
K K
El giro es:

dv 2P  2
 F1(x ) (11.68)
dx K
El momento flector es:

P
M  EIv II   F (x ) (11.69)
 2
El esfuerzo cortante es:

V  EIv III  PF3 (x ) (11.70)

469
Vigas en fundación elástica

El momento flector máximo se produce donde V  0 , es decir donde F3 (x )  0 , lo cual ocurre
para x   / 4  0.785 . El valor del momento máximo es M (0.785)  0.322P /  .

2Pβ/K

βx=π/4

0.322 P/β

Figura 11.18 Deformada, flector y cortante en la viga semi infinita con carga puntual.

11.6.2 Momento en el extremo


Sigue siendo válida la solución de la ecuación homogénea, salvo estrictamente en x=0.

M0
x

Figura 11.19 Viga semi infinita en fundación elástica con momento puntual.
Las condiciones de contorno son ahora:
• La flecha en el infinito es nula: v(x  )  0 , por lo que 𝐶𝐶1 = 𝐶𝐶2 = 0, para que el
primer sumando de la solución sea nulo.
• El momento flector en el origen es igual al momento exterior aplicado 𝑀𝑀0 , luego la
derivada segunda es:

d 2v
M  EI  EI  2e x (2C 4 cos x  2C 3 sin x ) (11.71)
2
dx

470
Vigas en fundación elástica

M 0
M x  0  EI  2 2C 4  M 0  C4  (11.72)
2 2EI

• El cortante en el origen es nulo, luego se debe cumplir que:

V  EIv III  2EI  3e x ((C 3  C 4 ) cos x  (C 3  C 4 ) sin x ) (11.73)

Vx  0  2EI  3 (C 3  C 4 )  0  C 3  C 4 (11.74)

Las expresiones analíticas de la deformada y del giro de la viga son (figura 11.20):

2M 0  2 dv M 0  3
v  F3 (x )  F4 (x ) (11.75)
K dx K
El momento flector es (figura 11.20):

M  M 0F1(x ) (11.76)

El esfuerzo cortante es (figura 11.20):

V  2M 0  F2 (x ) (11.77)

El momento flector máximo se produce donde V  0 , es decir donde F2 (x )  0 , lo cual ocurre
para x  0 . El valor del momento máximo es, lógicamente, M max  M 0 .

M0

M
M0

0.64 M0β

βx=π/4

Figura 11.20 Deformada, flector y cortante en la viga semi infinita con momento puntual.

471
Vigas en fundación elástica

11.6.3 Otras cargas


Es posible estudiar una viga semi infinita con cargas que no están situadas en su extremo,
haciendo uso del principio de superposición y descomponiendo el caso real en suma de otros
casos con solución conocida, bien de vigas semi infinitas o infinitas.

Ejemplo
La viga semi infinita de la figura está sometida a una carga puntual F situada a una distancia a de
su extremo. Su estudio se puede descomponer en suma de tres casos.
El caso 1 es una viga infinita, en la cual aparecen un momento flector MB y un esfuerzo cortante
VB en el punto B. En los casos 2 y 3 se aplican un momento y una fuerza iguales y de sentido
contrario a los anteriores, a fin de garantizar que en el caso real no haya ni flector ni cortante en
el punto extremo B.

a F
x

B A

(1) F
MB VB
x
B A
a

(2)
x+a x
M0=-MB
A
(3)
x+a x
P=VB
A

Caso 1. La deformada y el momento en este caso son los de la viga infinita:

F  F
v1  F ( x ) M1  F ( x )
2K 1 4 3
Empleando el |𝑥𝑥| ambas funciones son válidas también con 𝑥𝑥 < 0, por ser simétricas. Los
esfuerzos flector y cortante en el punto B son:

F F
M B1  F (a ) VB1  F (a )
4 3 2 4
Caso 2. El momento que se aplica en este caso es:

F
M 0  M B1   F (a )
4 3
La deformada y el momento en este caso 2 son:

2M 0  2 F 
v2  F3 ((x  a ))  F (a ) F3 ((x  a ))
K 2K 3

472
Vigas en fundación elástica

F
M 2  M 0 F1((x  a ))  F (a ) F1((x  a ))
4 3
Caso 3. La fuerza aplicada en el extremo en este caso es:

F
P  VB1  F (a )
2 4
La deformada y el momento en este caso 3 son:

2P  F
v3   F4 ((x  a ))   F (a )F4 ((x  a ))
K K 4

P F
M3   F2 ((x  a ))   F4 (a )F2 ((x  a ))
 2
La deformada real de la viga es la suma de la de los tres casos anteriores:

F 
v  v1  v 2  v 3   F ( x )  F3 (a )F3  (x  a )   2F4 (a )F4  (x  a )  
2K  1
La deformación bajo la carga aplicada es:

F
vA  v(x  0)    1  F3 (a )F3 (a )  2F4 (a )F4 (a ) 
K
La figura siguiente muestra la deformada para el caso 𝛽𝛽 = 0.0020 cm−1 y 𝑎𝑎 = 500 cm.

0,5 v x (F β /2K)

-500 500 1500 2000 2500


1000

-0,5
Deformada
a= 500 cm
β= 0.0020 cm-1
-1

-1,5

El momento flector real de la viga es la suma de los tres casos anteriores:

F 
M  M1  M2  M 3  F ( x )  F3 (a )F1  (x  a )   2F4 (a )F2  (x  a )  
4  3
El momento flector bajo la carga aplicada es:

F 
M A  M (x  0)  1  F3 (a )F1  a   2F4 (a )F2  a  
4 
La figura siguiente muestra el diagrama de momento flector para el caso 𝛽𝛽 = 0.0020 cm−1 y
𝑎𝑎 = 500 cm.

473
Vigas en fundación elástica

1 M x (F/4β)

0,5

1500
-500 500 1000 2000 2500

a= 500 cm
β= 0.0020 cm-1
-0,5

11.7 VIGA DE LONGITUD FINITA


El cálculo de vigas en fundación elástica de longitud finita sigue el mismo camino que para las
de longitud infinita, aunque el cálculo de las constantes de integración es mucho más complejo.
La deformación de un tramo de viga en el que no hay cargas aplicadas está dada por la solución
general de la ecuación homogénea (11.18). Sustituyendo en ella las funciones exponenciales por
trigonométricas, se puede poner en la forma:
v  A cos x cosh x  B cos x sinh x  C sin x cosh x  D sin x sinh x (11.78)

Los momentos flectores y esfuerzos cortantes en los extremos de la viga (figura 11.21) son:
 d 2v 
M I  EI    2EI  2D (11.79)
 dx 2 
x 0

 d 2v 
MJ  EI    2EI  2 (Ass ' Bsc ' Ccs ' Dcc ') (11.80)
 dx 2 
x L

 d 3v 
PIY  EI    2EI  3 (C  B ) (11.81)
 dx 3 
x 0

 d 3v 
PJY  EI    2EI  3 (A(sc ' cs ')  B(ss ' cc ')  C (ss ' cc ')  D(sc ' cs ')) (11.82)
 dx 3 
x L

Se han empleado, para mayor sencillez, las siguientes variables auxiliares:


s  sin L c  cos L s '  sinh L c '  cosh L (11.83)

δIY v δJY PIY PJY


θI θJ MI MJ

Figura 11.21 Esfuerzos y deformaciones en una viga en fundación elástica de longitud finita.
Resolviendo las cuatro ecuaciones anteriores se obtiene el valor de las cuatro constantes de
integración, en función de los esfuerzos en los extremos:

474
Vigas en fundación elástica

1
A
2EI  H

3
(s '2  s 2 )M I  2ss ' MJ  (sc  s ' c ')PIY  (sc ' cs ')PJY 
1
B 
2EI  3H
 (sc  s ' c ')M I  (sc ' cs ')MJ  s '2 PIY  ss ' PJY 
1
C 
2EI  H
 (sc  s ' c ')M I
3
 (sc ' cs ')MJ  s 2PIY  ss ' PJY  (11.84)

M I
D 
2EI  2

siendo la constante H  s '2  s 2 .


Una vez calculadas las cuatro constantes se conoce la curva deformada elástica de la viga
(ecuación (11.78)), y como derivadas de ella, el momento flector y el esfuerzo cortante. Por lo
tanto, el problema consiste en establecer, para cada caso particular, los valores de las fuerzas
y/o deformaciones en los extremos y calcular las cuatro constantes.

11.8 PROPIEDADES DE RIGIDEZ DE LA VIGA EN FUNDACIÓN ELÁSTICA


La rigidez de un tramo de viga sobre una fundación elástica se evalúa estableciendo una relación
entre los esfuerzos y las deformaciones en sus dos extremos, sin aplicar ninguna carga exterior
en la viga.
Partiendo de la expresión general de la deformada (11.78), las deformaciones y giros en los dos
extremos de la viga (figura 11.21) se pueden poner como:
 dv 
I     (B  C ) (11.85)
 dx 
x 0

 dv 
J     (A(cs ' sc ')  B(cc ' ss ')  C (ss ' cc ')  D(sc ' cs ')) (11.86)
 dx 
x L

IY  vx  0  A (11.87)

JY  vx L  Acc ' Bcs ' Csc' Dss ' (11.88)

De estas últimas ecuaciones se despejan los valores de las cuatro constantes A, B, C y D, en


función de las cuatro deformaciones en los extremos, resultando:

A  IY

1
B 
H
 s 2I  ss ' J  (sc  s ' c ')IY  (sc ' cs ')JY 
1
C 
H
s '2 I  ss ' J  (sc  s ' c ')IY  (sc ' cs ')JY  (11.89)

1
D 
H
(sc  s ' c ')I  (cs ' sc ')J  (s '2  s 2 )IY  2ss ' JY 

475
Vigas en fundación elástica

Sustituyendo los valores de estas cuatro constantes en las ecuaciones (11.79) a (11.82), se
obtienen cuatro ecuaciones que proporcionan los momentos y cortantes en los extremos de la
viga 𝑀𝑀𝐼𝐼 , 𝑀𝑀𝐽𝐽 , 𝑃𝑃𝐼𝐼𝐼𝐼 , 𝑃𝑃𝐽𝐽𝐽𝐽 , en función de las deformaciones en los mismos. Agrupándolas de forma
matricial se obtiene:
     
 PIY   4(c ' s ' cs ) 3
 2(s ' s ' ss ) 2 4(cs ' c ' s ) 3 4s ' s  2    
  IY 
    
     
 M I    2(c ' s ' cs ) 4ss '  2 2(c ' s  cs ')   I 
 

 
  EI    
    (11.90)
  s ' s ' ss    
 PJY   4(c ' s ' cs ) 3 2(s ' s ' ss ) 2   JY 
    
     
     
MJ   Simétrica 2(c ' s ' cs )   J 
  
     

Esta ecuación representa el equilibrio del elemento viga en fundación elástica, y define su matriz
de rigidez. Esta matriz puede utilizarse en el método de rigidez para estudiar estructuras en las
que algunos de sus elementos están apoyados en una fundación elástica, considerándolos como
un elemento estructural más. Para ello basta con ensamblar la matriz de rigidez del elemento
en fundación elástica con las de los restantes elementos estructurales, siguiendo el método
explicado en el capítulo 8.
En la figura 11.22 se muestra una representación gráfica de la variación de los coeficientes más
importantes de la matriz de rigidez, en función del parámetro L . Para mayor sencillez se han
utilizado los siguientes parámetros:

EI EI EI EI EI
k11  a11 k13  a13 k14  a14 k22  a k24  a (11.91)
L 3
L 3
L 2 L 22 L 24

De esta forma los coeficientes aij sólo dependen del producto L .

15
a13 a22
10

a14
5

a24
0

-5

-10

βL
-15
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Figura 11.22 Coeficientes de rigidez de la viga en fundación elástica de longitud finita.


Se observa que para valores de L inferiores a la unidad, los distintos coeficientes se mantienen
casi constantes e iguales al valor que corresponde a la viga sin fundación elástica. Esto indica
que el efecto de la fundación elástica es despreciable y la viga se comporta como una viga
convencional. En particular, para   0 , es decir cuando desaparece la fundación elástica, los
coeficientes de la matriz de rigidez anterior coinciden exactamente con los de la viga a flexión
en el plano.

476
Vigas en fundación elástica

Para valores de L superiores a 5, los coeficientes de rigidez cruzada entre los dos nudos
extremos decrecen, y de hecho para valores de L superiores a 8 son muy pequeños. Esto indica
que a partir de estos valores de L la viga se comporta como una viga infinita.
Para valores de L intermedios entre 1 y 8, el comportamiento corresponde a una viga de
longitud finita en fundación elástica.

11.9 VIGA LIBRE CON CARGA PUNTUAL EN EL CENTRO


La solución de este caso (figura 11.23) es muy sencilla empleando la ecuación de equilibrio en
función de la matriz de rigidez y de las fuerzas y deformaciones en los extremos. Además, al ser
el problema simétrico basta con estudiar la mitad de la viga.

P
A

Figura 11.23 Viga de longitud finita en fundación elástica con carga puntual centrada.
La figura 11.24 muestra la mitad izquierda de la viga, con sus grados de libertad. El giro en el
punto central es nulo por simetría y la única carga exterior es la fuerza P/2 actuando en dicho
punto central.

δA
P/2 δ0
M θA
θ0=0

L/2 L/2

Figura 11.24 Estudio por simetría de la viga de la figura 11.23.


La ecuación de equilibrio de la mitad izquierda de la viga es:
   
 
 0 
 4(c ' s ' cs ) 3
 2(s ' s ' ss ) 2 4(cs ' c ' s ) 3   A 
     

  
  EI   
 0   2(c ' s ' cs ) 4ss '  2   A  (11.92)
  s ' s ' ss   
 P     
     
 2   simétrica 4(c ' s ' cs ) 3   O 
  
   

donde las constantes β, s, c, s' y c' deben calcularse para una longitud L/2. Esta ecuación permite
determinar las deformaciones de los extremos de la viga. Representando gráficamente la
relación A / O en función de L se obtiene la gráfica de la figura 11.25. En ella se distinguen
tres zonas diferentes:

• Para L  1 ocurre que A  O . La viga se comporta como si fuese rígida,


deformándose muy poco y con una flecha que es casi igual en toda su longitud. La
presión sobre el suelo es aproximadamente igual a la fuerza P dividida por la superficie
de contacto.

477
Vigas en fundación elástica

• Para valores altos de L , superiores a 8 o 10, se observa que A / 0  0 . En realidad,


ocurre que el punto extremo no se deforma ( A  0 ) y el punto central baja una
magnitud 0  P  / (2K ) que corresponde a la flecha bajo la carga en una viga infinita
sometida a una carga puntual. Por lo tanto, en este caso la viga se comporta como si
fuese infinita, y como tal puede tratarse a efectos de cálculo de momentos, presiones
en el terreno, etc.
• Para valores de L intermedios entre 1 y 8 la viga se comporta como de longitud finita.

1
δA
δ0 δA∼ δ0 δA→ 0
Rígida Flexible Infinita
0.5

βL
0
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

-0.5

Figura 11.25 Deformación relativa entre el extremo A y el centro O de una viga


en fundación elástica de longitud L sometida a una carga puntual en el centro.

11.10 VIGA EMPOTRADA CON CARGA UNIFORME


Para el análisis por el método de rigidez es necesario conocer los esfuerzos de fase 0 para cada
condición de carga distinta, es decir las fuerzas y momentos de empotramiento perfecto en los
extremos de la viga. Las cargas más habituales en vigas en fundación elástica son la distribuida
y la puntual. Las cargas puntuales se pueden tratar sencillamente como cargas nodales. El
tratamiento de la carga distribuida uniforme (figura 11.26) se desarrolla a continuación.

I J
β

Figura 11.26 Viga biempotrada en fundación elástica con carga uniforme.


Al haber una carga distribuida q, la solución de la ecuación diferencial es la suma de la solución
general (11.78) para la ecuación homogénea, más una solución particular de la ecuación
completa. Esta solución particular es sencillamente:

q
vp   (11.93)
K
Por lo tanto, la deformación de la viga es:
v  A cos x cosh x  B cos x sinh x
q (11.94)
 C sin x cosh x  D sin x sinh x 
K

478
Vigas en fundación elástica

Las deformaciones en los extremos de la viga se pueden calcular a partir de esta expresión, y, al
estar la viga empotrada en sus extremos, son todas ellas nulas:
 dv 
I0     (B  C )  0 (11.95)
 dx 
x 0

 dv 
J0     (A(cs ' sc ')  B(cc ' ss ')  C (ss ' cc ')  D(sc ' cs '))  0 (11.96)
 dx 
x L

q
0
IY  vx  0  A  0 (11.97)
K

q
0
JY  vx L  Acc ' Bcs ' Csc' Dss ' 0 (11.98)
K

De estas cuatro ecuaciones se pueden obtener los valores de las cuatro constantes A, B, C, D,
que resultan ser:

q c c' q c ' c q s s' q


A B  C  D  (11.99)
K s s'K s s'K s s'K
Sustituyendo estas constantes en las expresiones del momento flector y del esfuerzo cortante
usadas para la deducción de la matriz de rigidez, (11.79) a (11.82), se obtiene:

q s ' s
M I0  MJ0  (11.100)
2 2 s ' s

0 0 q c ' c
PIY  PJY  (11.101)
 s ' s
que son las fuerzas de fase 0 buscadas (figura 11.27).

0
PIY q 0
PJY
0
MI 0
MJ

Figura 11.27 Esfuerzos de empotramiento en una viga biempotrada en fundación elástica.


Conociendo las constantes A, B, C, D se puede calcular la deformada de la viga, que se muestra
en la figura 11.28. Se observa que para valores de L pequeños ( L  1 ) la deformación en el
centro de la viga corresponde a la de una viga sin fundación elástica, y a medida que aumenta
L , la fundación se hace muy rígida y la deformación de la viga tiende a anularse.

Conociendo la deformada de la viga, se puede calcular su diagrama de momentos flectores


mediante la ecuación (11.7), que se muestra en la figura 11.29. Se puede observar que para
valores de L pequeños ( L  1 ) la deformación de la viga es una parábola, como corresponde
a la de una viga sin fundación elástica, y el momento en el empotramiento es asimismo el
correspondiente a la viga sin fundación elástica A medida que aumenta L , la fundación se hace
muy rígida y el momento flector tiende a anularse.

479
Vigas en fundación elástica

v x (qL4/384EI)
0

β L= 6

β L=4

-0.5

β L= 1
-1

Figura 11.28 Deformada de una viga en fundación elástica biempotrada


con carga uniforme.

M x (qL2/12)
0.5

-0.5

β L= 1

-1

Figura 11.29 Diagrama de momento flector de una viga en fundación elástica


biempotrada con carga uniforme.

11.11 EJERCICIOS RESUELTOS

11.11.1 Una viga en fundación elástica, de longitud infinita, tiene la sección transversal
indicada en la figura 11.30. El material es hormigón con E = 200000 kg/cm2 y el
coeficiente de balasto del terreno es 10 kg/cm3. Está sometida a dos cargas puntuales
de 25 Tn cada una, separadas 7.5 m. Determinar los momentos flectores en la viga y
la tensión sobre el terreno.

25 Tn 25 Tn
1m
A C B

0.5 m
7.5 m
0.5 m 0.5 m 0.5 m

Figura 11.30 Viga infinita en fundación elástica con dos cargas puntuales.
Las propiedades de la sección de la viga son:

Área: 1.5  0.5  1  0.5  1.25 m2

Distancia del centro de gravedad a la base: y   1.5  0.5  0.25  1  0.5  1.0  / A  0.55 m

Momento de inercia respecto del centro de gravedad: I  226  105 cm 4

480
Vigas en fundación elástica

El coeficiente de balasto de la viga es: K  10  150  1500 kg/cm2

 1500 1/4
El coeficiente β es:      0.003 cm1
 4  200000  226  105 

La deformación en cualquier punto es la suma de las deformaciones debidas a las dos cargas.
Denominando x IJ a la coordenada del punto I respecto del J, la deformación en el punto A es:

P P
vA   F ( x AA )  F ( x AB )
2K 1 2K 1

25000  0.003 25000  0.003


vA   F1 (0.003  0)  F1 (0.003  750)  0.0254 cm
2  1500 2  1500

Por simetría, la deformación bajo la carga B es igual a la deformación en A:

vB  0.0254 cm

La deformación en el punto C, situado en el punto medio entre A y B, es:


P P
vC   F ( xCA )  F ( xCB )
2K 1 2K 1

25000  0.003 25000  0.003


vC   F1 (0.003  375)  F1 (0.003  375)  0.0216 cm
2  1500 2  1500

Las tensiones en el terreno en los puntos A, B y C son:

A  B  Kt vA  10  0.0254  0.254 kg/cm2

C  Kt vC  10  0.0216  0.216 kg/cm2

El momento flector es asimismo la suma de los momentos debidos a las dos cargas. En el punto
A su valor es:
P P
MA  F ( x AA )  F ( x AB )
4 3 4 3

25000 25000
MA  F3 (0.003  0)  F (0.003  750)  1.774  106 cm kg
4  0.003 4  0.003 3

El momento en B tiene este mismo valor. En el punto C el momento flector es:


P P
MC  F3 ( xCA )  F3 ( xCB )
4 4

25000 25000
MC  F (0.003  375)  F (0.003  375)  0.637  106 cm kg
4  0.003 3 4  0.003 3

El diagrama de momentos flectores tiene el aspecto indicado en la figura 11.31.

481
Vigas en fundación elástica

17.7 mTn 17.7 mTn

C
A B
-6.37 mTn

Figura 11.31 Diagrama de momentos para la viga de la figura 11.30.

11.11.2 Una viga en fundación elástica, de 10 m de luz, tiene la sección transversal indicada
en la figura 11.32. El material es hormigón con E= 250000 kg/cm2 y el coeficiente de
balasto del terreno es 10 kg/cm3. Está sometida a las cargas indicadas en la figura.
Determinar las deformaciones y los esfuerzos que se producen en los extremos y en
el centro de la viga.

2 Tn/m

8 Tn
6 Tn 10 Tn
2 mTn 4 mTn 0.8 m

1m
5m 5m

Figura 11.32 Viga en fundación elástica.

El momento de inercia de la sección es: I  4.267  106 cm 4

El coeficiente de balasto de la viga es: K  10  100  1000 kg/cm2

El coeficiente β es:

 1000 1/4
     0.0039 cm1
 4  250000  4.26  106 

La viga se modeliza mediante dos elementos en fundación elástica, de longitud 5 m cada uno
(figura 11.33) con lo que se generan 6 grados de libertad:
T
   1 1 2 2 3 3 

∆1 ∆2 ∆3
θ1 θ2 θ3
A B

5m 5m

Figura 11.33 Grados de libertad para la viga de la figura 11.32.


Las dos barras son iguales, y las distintas constantes que intervienen en su rigidez son:
L  1.95 s  0.929 c  0.370 s '  3.443 c '  3.585

482
Vigas en fundación elástica

Nótese que el valor de L indica que la viga se comporta claramente como una viga flexible (ver
figura 11.22). Las dos barras tienen la misma matriz de rigidez, que viene dada por la expresión
(11.90), y cuyo valor numérico se muestra a continuación, empleando como unidades cm y kg.
 0.003 0.377 0.000 0.188 
 
 0.377 96.17  0.188 34.77 
KA  KB    108
 0.000 0.188 0.003 0.377 
 0.188 34.77 0.377 96.17 
 

La matriz de rigidez de toda la estructura se obtiene ensamblando las dos matrices anteriores
según los grados de libertad de cada elemento:
 0.003 0.377 0.000 0.188 0. 0. 
 
 0.377 96.17 0.188 34.77 0. 0. 

 0.000 0.188 0.006 0. 0.000 0.188  8
K   10
 0.188 34.77 0. 192.34 0.188 34.77 
 
 0. 0. 0.000 0.188 0.003 0.377 
 
 0. 0. 0.188 34.77 0.377 96.17 

Las fuerzas de fase 0 debidas a la carga distribuida sobre la barra A se calculan mediante las
expresiones (11.100) y (11.101), para un valor de q=20 kg/cm.
q c ' c
P10A   4640 kg P20A  4640 kg
 s ' s

q s ' s
M 10A   377630 cm  kg M 20A  377630 cm  kg
2 2 s ' s

Las fuerzas de fase 0 debidas a la carga sobre B son iguales a las de la barra A.
Ensamblando los dos vectores de fuerzas de fase 0 - con signo cambiado - y añadiendo las cargas
puntuales se obtiene el vector de fuerzas nodales equivalentes:

 F1   4640 6000   10640 


     
 M 1   377630 200000   177630 
  
 F   4640 4640 10000   19270 
F   2     
 M 2   377630 377630 0  
 
0 

 F3   4640 8000   12640 
 
   
 M 3   377630 400000   22370 
  

Las deformaciones que se producen en los nudos son:


 1   0.0694 
   
    0.0002 
   1 
 2   0.0315 
  K1F   
 2   0.0000 
   
 3   0.0909 
   
 3   0.0003 

La presión en el terreno en los 3 nudos es:

p1  Kt 1  0.694 kg/cm2 p2  Kt 2  0.315 kg/cm2 p3  Kt 3  0.909 kg/cm2

483
Vigas en fundación elástica

Los esfuerzos en los extremos de los elementos son la suma de las fases 0 y 1:
P A 
    4640 
 
 0.0694 
 
 6000 

 1 
      
 
A 
 
 
 
 
 


 M1   
 377630 
 
A
0.0002 
 
 200000 

PA  P0A  KAA  A   K   

 P2 
 
 4640 
 
 0.0315 
 
 4440 

  
  377630  
  
  


 MA  
 2    

  0.0000 

   153610 
 
 

P B 
    

4640   0.0315 
    5560  

 2 
     
 B  
 
 
 
 
 


 M 
2  
 377630 
 B 
 0.0000  
   153610 

PB  P0B  KB B  B      K  
  

 P3 
 
 4640 
 
  0.0909 
 
  8000 


 
 
 
 
 
 
 

 M B  
  377630 
 
  0.0003 
 
  400000 


 3 
      

La figura 11.34 muestra los esfuerzos en los extremos de los dos elementos.

20 kg/cm 20 kg/cm
2 105 1.54 105 4 105

6000 A 4440 5560 B 8000

Figura 11.34 Esfuerzos en los extremos de la viga de la figura 11.32.

11.11.3 Determinar la deformada y el diagrama de momentos flectores de la viga en


fundación elástica de la figura 11.35.

I J

Figura 11.35 Viga en fundación elástica con carga puntual en un extremo.

Las fuerzas en los extremos de la viga son: PIY  P PJY  0 M I  MJ  0

Con estos valores de los esfuerzos, las constantes de integración se pueden calcular mediante
las expresiones (11.84). Se obtiene:

sc  s ' c ' s '2 s2


A P B  P C  P D 0
2EI  3H 2EI  3H 2EI  3H

La deformada, dada por (11.78), queda:


P
v  (sc  s ' c ') cos x cosh x  s '2 cos x sinh x  s 2 sin x cosh x 
2EI  3H

El aspecto de esta deformada se representa en la figura 11.36 y varía mucho dependiendo del
valor de L . Para valores pequeños, inferiores a 1, la deformada es casi una línea recta, es decir
que la viga se mantiene rígida sobre un apoyo elástico muy flexible. Para valores de L
superiores a 1 la viga se deforma como se indica en la figura. En ambos casos la viga se puede
elevar del terreno, por lo que el modelo del terreno debe ser bidireccional.

484
Vigas en fundación elástica

P βL=1 βL=4

Figura 11.36 Deformada de la viga con carga en un extremo para distintos βL.
El diagrama de momentos flectores se obtiene derivando dos veces la deformada:
P
M 
H
(s ' c ' sc) sin x sinh x  s '2 sin x cosh x  s 2 cos x sinh x 
La figura 11.37 muestra el diagrama de momentos y la deformada, para un caso típico con
β=0.005 cm-1, L=800 cm ( L  4 ), y una carga P unitaria.

200 400 600 800

x=160 P=1
Mmax =-64 L=800
β=0.005
βL=4

βL=4

Figura 11.37 Diagrama de momentos y deformada de la viga de la figura 11.35.

11.12 BIBLIOGRAFÍA
1. Den Hartog, J. P., Advanced Strength of Materials, McGraw-Hill, New York, 1952.
2. Dimitrov D., Der Balken und die Platte als Gründungskörper, Tesis Doctoral, Universidad
de Karlsruhe, 1955.
3. Eisenberger, M., Yankelevsky, D. Z., Exact Stiffness Matrix for Beams on Elastic Foundation,
Computers and Structures, Vol. 21, nº 6, pp. 1355-1359, 1985.
4. Hahn, J., Vigas continuas, pórticos, placas y vigas flotantes sobre terreno elástico, Editorial
G. Gili, Barcelona, 1982.
5. Timoshenko, S. P., Mem. Inst., Engrs. Ways of Communications, San Petersburgo, 1915.
6. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.
7. Winkler, E., Vorträge über Eisenbahnbau, 3ª ed., Praga, 1875.

485
Vigas en fundación elástica

11.13 PROBLEMAS

11.13.1 Determinar las fuerzas y momentos de empotramiento perfecto de una viga empotrada en
ambos extremos, apoyada en una fundación elástica de coeficiente de balasto K, y sometida a
una carga distribuida triangular de valor nulo en el nudo de la izquierda y valor q en el nudo de
la derecha (figura P11.1).

11.13.2 Calcular las deformaciones en los extremos de una viga libre en ambos extremos, apoyada en
una fundación elástica de coeficiente de balasto K, y sometida a una carga distribuida triangular
de valor nulo en el extremo de la izquierda y valor q en el de la derecha (Figura P11.2). Utilizar
el método de rigidez y los resultados del problema anterior.

q q

L L

Figura P11.1 Figura P11.2

11.13.3 Utilizar el método de rigidez para calcular las deformaciones y el momento flector en la viga de
la figura P11.3, que está parcialmente apoyada en una fundación elástica de coeficiente de
balasto Kt = 15 kg/cm3. La viga tiene sección rectangular con canto 60 cm y ancho 30 cm. El
material tiene E = 250000 kg/cm2.

10 Tn

5m 5m 5m

Figura P11.3

11.13.4 La figura P11.4 representa una viga semi infinita sometida a un momento exterior de valor 10
m Tn aplicado a una distancia de 3 m de su extremo. Calcular la deformación vertical y el giro
en el extremo de la viga, así como el momento flector y el esfuerzo cortante en el punto de
aplicación del momento. El coeficiente de balasto de la viga es 800 kg/cm2 y su rigidez a flexión
EI = 8 1011 kg cm2.

10 mTn

3m

Figura P11.4

11.13.5 La figura P11.5 representa un emparrillado plano formado por una viga principal AB de 20 m
de luz, que está apoyada en una familia de vigas secundarias de 5 m de luz, separadas 40 cm
entre sí. Tanto la viga principal como las secundarias están simplemente apoyadas en sus
extremos. La viga principal es un perfil IPE 300 y las secundarias son IPE 80. El material es acero
con E = 2 106 kg/cm2.
Considerar la viga principal como apoyada en una fundación elástica formada por las vigas
secundarias. En este supuesto, calcular la deformación que se produce bajo la carga y el
momento flector máximo que aparecen tanto en la viga principal como en la viga secundaria
que soporte mayor carga.

486
Vigas en fundación elástica

10 Tn
IPE 300
A B

40 cm IPE 80
20 m

5m

Figura P11.5

11.13.6 Un cajón hueco flexible, cerrado en sus extremos, de longitud L, se halla flotando en la
superficie de un fluido de peso específico γ (figura P11.6). El cajón está construido de un
material con módulo de elasticidad E, tiene sección cuadrada de lado b, momento de inercia I
y su peso es despreciable. Determinar cuánto se hunde el cajón en el fluido cuando en uno de
sus extremos se aplica una fuerza vertical y hacia abajo de valor P.

L
bxb

Figura P11.6

11.13.7 Resolver el problema 11.13.6 suponiendo que el cajón tiene un peso por unidad de longitud de
valor q.

487
12
Condensación de ecuaciones
y análisis por subestructuras

12.1 CONDENSACIÓN DE GRADOS DE LIBERTAD


La ecuación de equilibrio de una estructura analizada por el método de rigidez, una vez
introducidas las condiciones de ligadura, tiene la forma:

KDD D  FDext (12.1)

donde D son los grados de libertad cuyo valor se desconoce (aquellos donde no se ha aplicado
ninguna condición de contorno) y FDext es el vector de fuerzas aplicadas sobre dichos grados de
libertad, que contiene los términos correspondientes a todas las cargas presentes: fuerzas
puntuales en los nudos, fuerzas nodales equivalentes a las cargas sobre los elementos, cargas
térmicas, fuerzas de pretensión, deformaciones conocidas…
En lugar de resolver el sistema de ecuaciones completo, se desea eliminar de él algunos de los
grados de libertad, y dejar el sistema reducido a uno más pequeño, que contenga sólo a un
subconjunto de los grados de libertad iniciales. En principio no se fija el criterio seguido para
determinar qué grados de libertad se eliminan y cuáles no. Esto se hará en cada aplicación
particular de esta técnica.
Para ello, el conjunto inicial de grados de libertad se divide en dos grupos:

• E : Grados de libertad que se desean eliminar del sistema original.

• B : Grados de libertad que se desean conservar.

De la misma forma, la ecuación de equilibrio original se divide en:


 KBB KBE   B   FB 
     
K KEE      F 
(12.2)
 EB   E   E 
Despejando de la ecuación inferior el valor de los grados de libertad eliminados se obtiene:

E  K 1 1
EE FE  KEE KEB B (12.3)

Sustituyendo en la ecuación superior y reordenando se obtiene:

 KBB  KBE KEE1 KEB  B  FB  KBE K 1


EE FE (12.4)

488
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

Este sistema puede ponerse en la forma:

K*BB B  FB* (12.5)

donde se han definido:


• Matriz de rigidez de la estructura condensada a los grados de libertad retenidos:

K*BB  KBB  KBE K 1


EE KEB (12.6)

• Vector de fuerzas de la estructura condensado a los grados de libertad retenidos:

FB*  FB  KBE K 1
EE FE (12.7)

La expresión (12.5) es la ecuación de equilibrio condensada a los grados de libertad retenidos:


representa el equilibrio de toda la estructura, pero expresándolo sólo en función de unos
cuantos grados de libertad retenidos B .

En su deducción no se ha efectuado ninguna aproximación, por lo que dicha ecuación representa


el equilibrio con la misma fidelidad que la ecuación inicial. Por lo tanto, resolviéndola se
obtienen los valores de los grados de libertad conservados B , que tienen el mismo valor que
si se hubiera resuelto el sistema inicial completo, sin condensación.

Una vez conocidos los grados de libertad conservados B , los desplazamientos eliminados E
se obtienen por medio de la ecuación (12.3).
El tamaño de la ecuación final condensada (12.5) puede ser mucho menor que el de la ecuación
inicial, por lo que su resolución es menos costosa. Aparentemente este método permite resolver
el problema con un esfuerzo menor. Sin embargo, esto no es así, ya que para aplicar la ecuación
condensada, hay que evaluar previamente la matriz de rigidez (12.6) y el vector de fuerzas (12.7)
condensados, y ello conlleva un gran esfuerzo de cálculo si su tamaño es grande.
La tabla 12.1 muestra el orden de magnitud del número de operaciones necesario para resolver
la ecuación de equilibrio original con y sin condensación. En ella n es el número de ecuaciones
del sistema original, nE es el número de grados de libertad eliminados y nB el número de grados
de libertad retenidos.

Con condensación Sin condensación


Hallar K*BB FB* O  nE3  Resolver el sistema original: O n 3 

Resolver K*BB B  FB* O  nB3 

Total: O  nE3   O  nB3   


Total: O  n 3   O  nE  nB   O  nE3   O  nB3   ...
3

Tabla 12.1 Número de operaciones aritméticas con y sin condensación.


Se observa que ambos métodos requieren un número de operaciones aritméticas equivalentes.
En realidad, se puede demostrar con todo rigor que el número de operaciones necesario para
resolver el sistema original es exactamente el mismo por ambos caminos. Por esta razón este
método no se emplea nunca como técnica para resolver el sistema original de ecuaciones de
equilibrio.

489
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

12.2 APLICACIONES DE LA CONDENSACIÓN DE GRADOS DE LIBERTAD


La condensación de grados de libertad tiene como aplicación de interés práctico la obtención de
las propiedades de rigidez de elementos estructurales no habituales.

12.2.1 Elementos combinados


Se trata de obtener la matriz de rigidez de un elemento obtenido por combinación de otros
varios, cuyas matrices de rigidez se conocen. Esto tiene interés cuando se emplea de forma muy
repetitiva un determinado tipo de elemento combinado, por lo que puede ser ventajoso calcular
sus propiedades de rigidez y emplearlas directamente, en lugar de tener que recurrir siempre a
los elementos básicos que lo componen.
Ejemplo. Obtener la matriz de rigidez de un elemento formado por dos vigas planas en serie, A
y B, con rigideces I1 e I2 diferentes y longitudes L1 y L2.

A B "AB"

3 2 1 2
1
L1 L2 L1+L2

Se parte de las matrices de rigidez de los elementos A y B, que se ensamblan según los 9 grados
de libertad del conjunto. El esquema de la matriz de rigidez conjunta es:
 KA 0 A
K13 
 11 
 
K   0 KB22 B
K23 
 A B 
 K31 KB32 A
K33  K33 
 
A continuación, se eliminan todos los grados de libertad interiores a los elementos (nudo 3), y
se retienen sólo los grados de libertad de los nudos frontera 1 y 2. Por lo tanto:

  
E   3  B   1 
 2 
 
La matriz de rigidez condensada a los nudos 1 y 2 es la matriz de rigidez del elemento combinado
AB, cuyo tamaño es 6x6. Se calcula mediante la expresión:
 KA 0   K13
A 
1
K*BB   11 B 
  B   KA33  KB33   KA31 KB32 
0 K22   K23     
   
 KA  KA f KA A
K13 f33 KB32 
K*BB   11 B 13 33A 31 B 

 K23 f33 K31 KB22 B
 K23 f33 K32 

1
siendo: f33   KA33  KB33 
 
A partir de este momento puede emplearse la matriz de rigidez del elemento combinado AB
como si se tratase de un nuevo elemento estructural.

490
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

12.2.2 Elementos modificados


La técnica de condensación de grados de libertad permite desarrollar un método general para
obtener la matriz de rigidez y el vector de fuerzas equivalentes, de un elemento estructural
modificado. Se denomina así a un elemento obtenido por alteración de los valores de las fuerzas
en los nudos extremos de otro elemento original, cuyas propiedades de rigidez se conocen. Así
por ejemplo es posible obtener las propiedades de rigidez de una barra empotrada - articulada
a partir de una biempotrada, alterando el valor del momento en el nudo final, o incluso otros
elementos más complejos.
Se parte de la ecuación de equilibrio del elemento original en su sistema local, que incluye la
suma de las fuerzas de las fases 0 (empotramiento perfecto) y 1 (deformación de los nudos),
como se muestra en la figura 12.1:

P  P0  KL  (12.8)

P : fuerzas totales en los extremos del elemento,

P0 : fuerzas de fase 0, debidas a las cargas actuantes sobre el elemento,

KL : matriz de rigidez en el sistema local,

 : grados de libertad del elemento.

Fuerzas P
0
Fuerzas KLδ δJ

0
q PJ

0 δI
PI
Figura 12.1 Fuerzas de fases 0 y 1 en un elemento estructural.
A partir de esta ecuación se desea obtener la ecuación de equilibrio de otro elemento, en el que
se hayan eliminado algunos grados de libertad. Esta eliminación se efectúa a base de imponer
la condición de que las fuerzas correspondientes a los grados de libertad eliminados son nulas,
por ejemplo, debido a la presencia de una articulación o de una deslizadera.
Los grados de libertad del elemento original se separan en dos grupos:

• E : Grados de libertad que se eliminan, en los que las fuerzas son nulas. Normalmente
serán unos pocos, y de ordinario sólo uno.

• B : Grados de libertad que se mantienen.

Con ello la ecuación de equilibrio original se puede separar en:

 PB   PB0   KBB KBE   B 


      (12.9)
 PE   PE0  K KEE    
     EB   E 

Introduciendo la condición PE  0 , esta ecuación queda:

491
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

 PB   PB0  K KBE   B 


  0  BB    (12.10)
 0   PE     
     KEB KEE
  E 
De la parte inferior de esta ecuación se puede despejar el valor de los grados de libertad
eliminados:

E  K 1 0 1
EE PE  KEE KEB B (12.11)

Sustituyendo en la parte superior de la ecuación (12.10) se obtiene:

EE PE   KBB  KBE KEE KEB  B


PB  PB0  KBE K 1 0 1
(12.12)

Esta es la ecuación de equilibrio del elemento modificado, que involucra sólo a los grados de
libertad y fuerzas mantenidos (B). De forma compacta se puede escribir:

PB  PB0*  KBB
*
B (12.13)

siendo:

• K*BB la matriz de rigidez del nuevo elemento modificado, referida a su sistema local, y
correspondiendo sólo a los grados de libertad mantenidos:

K*BB  KBB  KBE K 1


EE KEB (12.14)

• PB0* el vector de fuerzas nodales equivalentes de fase 0 para el nuevo elemento:

PB0*  PB0  KBE K 1 0


EE PE (12.15)

Puede comprobarse que esta técnica es la que se empleó en el capítulo 7 para obtener las
propiedades de rigidez de los elementos planos con articulaciones, pero allí de una forma menos
general, y ahora con toda generalidad.

12.3 ANÁLISIS POR SUBESTRUCTURAS


Cuando la estructura a estudiar es muy grande puede ocurrir que se supere la capacidad del
programa de ordenador empleado para su cálculo, normalmente porque se sobrepasa el
número máximo de ecuaciones que pueden almacenarse y resolverse.
Cuando sucede esto, el análisis por subestructuras permite realizar el cálculo total por partes,
de tal manera que cada una de ellas sea abordable con los medios disponibles.
Una característica fundamental del análisis por subestructuras es que reduce el volumen de
información a manejar simultáneamente por el programa de cálculo. Sin embargo, no se reduce
el volumen total de información a manejar, y en realidad se aumenta muy ligeramente. En todo
caso, al limitarse el volumen de información a manejar simultáneamente, se permite tratar
estructuras todo lo grandes que se deseen, dentro de ciertos límites, o por lo menos mucho
mayores que si no se utilizase esta técnica.
El análisis por subestructuras requiere programas de computador especiales, que hayan sido
desarrollados específicamente para utilizar esta técnica. Por esta razón si un determinado
programa no puede tratar una estructura dada, por su excesivo tamaño, no puede utilizarse ese
mismo programa para aplicar la técnica de subestructuras, pues como se verá la secuencia de

492
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

operaciones es muy diferente a la de un cálculo normal. De hecho, la secuencia de operaciones


en el análisis por subestructuras lleva a una gran complejidad del algoritmo de cálculo, por lo
que sólo los grandes programas, destinados a estructuras muy grandes, la emplean.
Para emplear el análisis por subestructuras el paso fundamental es dividir la estructura total en
una serie de partes, denominadas subestructuras, tales que:
• La unión de todas ellas sea la estructura completa.
• Cada una de ellas sea de tamaño adecuado para ser tratada con el programa de
ordenador disponible.
• Todas ellas estén referidas al mismo sistema de ejes generales. Esto no es necesario
desde el punto de vista teórico, pero se supone así para simplificar la formulación.

12.3.1 Ecuación de equilibrio de una subestructura


Sea una subestructura cualquiera de las que forman el conjunto total. En ella se distinguen dos
tipos de nudos:
• Los nudos situados en las fronteras de unión de la subestructura con el resto de la
estructura, designados con el subíndice B.
• Los nudos restantes, denominados habitualmente nudos interiores y designados con el
subíndice E.
Si la división en subestructuras está correctamente efectuada, el número de nudos frontera 𝑛𝑛𝐵𝐵
debe ser muy inferior al número de nudos interiores 𝑛𝑛𝐸𝐸 , y es en este caso cuando la técnica de
las subestructuras muestra todo su potencial.
Los grados de libertad se pueden separar asimismo en dos conjuntos: grados de libertad de los
nudos interiores E , y grados de libertad de los nudos frontera B . La ecuación de equilibrio
de la subestructura puede separarse en la forma
 KBB KBE   B   FB   RB 
        
K KEE       FE   0 
(12.16)
 EB   E     
siendo:

• FE : Fuerzas nodales equivalentes a las acciones exteriores de todo tipo, aplicadas sobre
los nudos interiores.

• FB : Fuerzas nodales equivalentes a las acciones exteriores de todo tipo, aplicadas sobre
los nudos frontera.

• RB : Fuerzas que se efectúan sobre esta subestructura por las restantes subestructuras
a las que está unida. Son las llamadas fuerzas de conexión, y son desconocidas en
principio. También pueden considerarse como las reacciones de apoyo de esta
subestructura en el resto de la estructura.

De la parte inferior de la ecuación anterior se puede despejar E :

E  K 1 1
EE FE  KEE KEB B (12.17)

493
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

Sustituyendo en la parte superior de la ecuación y reordenando se obtiene:

 KBB  KBE KEE1 KEB  B  FB  KBE K 1


EE FE  R B (12.18)

En esta ecuación se definen las magnitudes siguientes:


• Matriz de rigidez de la subestructura reducida a los grados de libertad frontera:

K*BB  KBB  KBE K 1


EE KEB (12.19)

• Vector de fuerzas exteriores de la subestructura reducido a los grados de libertad frontera:

FB*  FB  KBE K 1
EE FE (12.20)

Con estas definiciones la ecuación de equilibrio (12.18) de la subestructura, condensada a los


grados de libertad de sus fronteras B , se puede poner:

K*BB B  FB*  RB (12.21)

En su deducción no se ha efectuado ninguna simplificación, por lo que esta ecuación representa


exactamente el equilibrio de la subestructura, con la misma fidelidad que la ecuación inicial,
pero sólo emplea unos pocos grados de libertad del conjunto inicial.

La matriz de la subestructura K*BB es de mucho menor tamaño que la inicial, ya que éste es sólo
el número de grados de libertad de las fronteras 𝑛𝑛𝐵𝐵 , frente al número de grados de libertad total
(𝑛𝑛𝐸𝐸 + 𝑛𝑛𝐵𝐵 ). Sin embargo, la matriz de la subestructura es en general llena, mientras que la matriz
inicial tiene estructura dispersa o de banda. Además, el esfuerzo de cálculo para hallarla, según
(12.19), puede ser considerable pues es necesario invertir una matriz de tamaño 𝑛𝑛𝐸𝐸 .

En el vector de cargas de la subestructura FB* se observa que las cargas que actúan sobre las
fronteras FB se suman directamente a él, mientras que las cargas actuantes sobre los nudos
interiores FE , se suman mediante una proyección a través de la matriz KBE KEE1 .

Análogamente, la matriz de rigidez de la subestructura está compuesta por la suma de la rigidez


directa existente en las fronteras KBB , más la rigidez de los nudos interiores KEE , proyectada
sobre dichas fronteras.
La ecuación (12.21) no puede resolverse para obtener las deformaciones, pues en ella están
presentes las fuerzas de conexión RB , que son desconocidas y deben ser eliminadas.

Ejemplo
En la subestructura de la figura, los nudos 1 2 y 3 definen sus fronteras, y los nudos 4 a 12 son
sus nudos interiores. Cada nudo tiene 3 grados de libertad.

494
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

Subestructura original Subestructura condensada a sus fronteras

10 11 12

7 8 9
K*BB∆B=F*B+RB

4 5 6

1 2 ∆B 3

1 2 3

Sus matrices de rigidez tienen la distribución que se muestra en la figura siguiente (todas las
celdillas son de tamaño 3 x 3):
Matriz de rigidez original K Matriz de rigidez condensada KBB
*
Tamaño 36x36
Semi ancho de banda=12 Tamaño 9x9

1
1
2
2
3
4 3
5
6
7
8
9
10
11
12

12.3.2 Ecuación de equilibrio del conjunto


La ecuación de equilibrio del conjunto se obtiene aplicando el equilibrio de fuerzas en los nudos
frontera en los que se unen las distintas subestructuras. A estos nudos se les suele llamar nudos
de unión, y se identifican con el subíndice U. Su número es nU , que debe ser también un tamaño
tratable con el programa disponible, y sus deformaciones forman un vector U .

Para cada una de las subestructuras en que se ha dividido la estructura total, se tiene una
ecuación de equilibrio como la (12.21) deducida anteriormente:
*i
KBB iB  FB*i  RiB (12.22)

donde se ha añadido el superíndice i para representar a la subestructura i-sima.


Para el análisis que sigue a continuación es necesario establecer una relación entre las
magnitudes definidas a nivel de cada subestructura (subíndice B) y las correspondientes
definidas a nivel de las fronteras de unión entre todas ellas (subíndice U). Sea por ejemplo la
subestructura i, cuyas deformaciones en las fronteras son iB , y sean U las deformaciones de
todos los nudos de unión. La relación entre ambas deformaciones se puede establecer mediante
una ecuación del tipo:

iB  Bi U (12.23)

495
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

La matriz Bi tiene tantas filas como grados de libertad tiene la subestructura i-sima (los
correspondientes a los nB nudos) y tantas columnas como grados de libertad hay en la unión
entre las subestructuras ( nU ). Cada fila de esta matriz define la posición de un término de iB
en el vector total U , es decir que contiene un 1 en la posición del grado de libertad en U y
un 0 en todas las demás posiciones. Estas matrices son similares a las empleadas en el capítulo
8 para el ensamblaje de los elementos estructurales en la matriz de rigidez de la estructura.

Se puede poner una ecuación similar para la relación entre las fuerzas de conexión RiB actuantes
sobre la estructura i-sima:

RiB  Bi RUi (12.24)

donde RUi es la contribución de la subestructura i a las fuerzas totales efectuadas por las
subestructuras sobre los nudos de unión.

Si sobre la subestructura i las fuerzas de conexión son RiB , sobre sus nudos de conexión con las
restantes son RiB . Por lo tanto, la ecuación de equilibrio de todos los nudos de unión entre
todas las subestructuras es:

  RUi   FUext 0 (12.25)


i

donde FUext son las fuerzas exteriores que están aplicadas directamente sobre los nudos de la
unión. La mayor parte de las veces estas fuerzas son nulas, pues las fuerzas se sitúan
normalmente sobre los nudos de las subestructuras, pero por generalidad se mantiene este
término.

Sustituyendo RUi por su valor se obtiene

 BTi RiB  FUext (12.26)


i

que es la ecuación de equilibrio de todos los nudos de unión. Sustituyendo el valor de las fuerzas
de conexión dado por la ecuación (12.22), se obtiene:

 BTi  KEE
*i
iB  FB*i   FUext (12.27)
i

Sustituyendo el valor de iB dado por (12.23) y reordenando se llega a

  BTi K*EEi Bi  U   BTi FB*i  FUext (12.28)


i i

que puede ponerse de forma compacta como:

KUU U  FU (12.29)

Esta es la ecuación de equilibrio final de todos los nudos de unión entre todas las subestructuras,
es decir de todos los nudos frontera. Los distintos términos que en ella aparecen son:

• Matriz de rigidez del conjunto de todas las subestructuras ensambladas KUU , expresada en
los nudos de unión entre ellas:

496
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

KUU    BTi KEE


*i
Bi  (12.30)
i

Para obtener esta matriz se parte de las matrices de rigidez condensadas de todas las
subestructuras, se expanden a los grados de libertad de los nudos de unión (pre y post
multiplicándolas por Bi ), y a continuación se suman todas ellas. En realidad, esta operación se
efectúa ensamblando la matriz de cada subestructura en la matriz total KUU , término a término,
en un proceso de ensamblaje similar al empleado para formar la matriz de rigidez de la
subestructura a partir de las matrices de las barras que la forman. De hecho, obsérvese el
paralelismo entre el desarrollo efectuado aquí y el del apartado 8.3.

• Vector de fuerzas totales actuantes sobre los nudos de unión FU :

FU   BTi FB*i  FUext (12.31)


i

Este vector de cargas tiene dos términos. El primero representa las fuerzas actuantes sobre la
subestructura i-sima, proyectado a sus fronteras FB*i y ensamblado en el vector total de fuerzas.
El segundo término FUext corresponde a las fuerzas exteriores que se aplican directamente sobre
los nudos de unión, y que no hayan sido tenidas en cuenta en las subestructuras.
La resolución del sistema (12.29) permite calcular las deformaciones de los nudos de unión. Este
sistema final de ecuaciones es mucho menor que el de toda la estructura en su conjunto, pues
contiene como incógnitas únicamente a las deformaciones de los nudos frontera, cuyo número
es pequeño si las fronteras están bien elegidas.
Ejemplo. La figura muestra tres subestructuras A, B y C de una estructura plana, que se conectan
entre sí mediante 6 nudos de unión. Cada una de ellas tiene una numeración independiente de
las demás, la cual establece el orden de los grados de libertad en su matriz de rigidez.

7 8 9 7 8 9

A 4 5 6 B 4 5 6

1 2 3 1 2 3

6 5 4 3 2 1

7 8 9 10 11 12
C 13 14 15 16 17 18

19 20 21 22 23 24

Los nudos de unión se indican mediante los cuadros blancos en la figura siguiente. Nótese que
se ha empleado otra numeración distinta para los nudos de unión, que es la que establece el
orden de los grados de libertad en las ecuaciones del conjunto ensamblado (matriz KUU ). Por
lo tanto, es necesario establecer una correspondencia entre las numeraciones propias de las
subestructuras y las de los nudos frontera compartidos por ellas.

497
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

A B
1 2 3 1 2 3

4 5 1 2 3 6

6 5 4 3 2 1
C

Esta correspondencia se establece mediante las matrices de ordenación B de las tres


subestructuras, que son:
0 0 0 0 0 I
 
0 0 I 0 0 0
0 0 0 I 0 0   0 I 0 0 0 0
  0 I 0 0 0 0   
BA   0 0 0 0 I 0  BC   BB   0 0 I 0 0 0 
 I 0 0 0 0 0 I 0 0 0 0 0  0 0 0 0 0 I
  0 0 0 0 I 0
  

 
 0 0 0 I 0 0

Las matrices I son matrices identidad de tamaño 3x3.
Las matrices de rigidez condensadas de las subestructuras A y B a sus nudos frontera son:
A A12 A13  B B12 B13 
 11  11
A
K*BB   A21 A22 A23  B
K*BB   B21 B22 B23 
A A32 A33  B B32 B33 
 31   31 
y su contribución a la matriz de rigidez de los nudos de unión es:
 A33 A31 A32 
 
 B11 B12 B13 

 B21 B22 B23 
(A B )
KUU  BTA K*BB
A
BA  BTB K*BB
B
BB   
 A13 A11 A12 
 
 A23 A21 A22 
 
 B31 B32 B33 

Nótese que las contribuciones de A y B están desacopladas, pues las subestructuras A y B no
tienen ningún nudo en común en el sistema ensamblado total. De forma análoga se obtiene la
colaboración de la subestructura C, que es:
 C44 C43 C42 C46 C45 C41 
 
C C33 C32 C36 C35 C31 
 34
C C23 C22 C26 C25 C21 
BC  
(C ) 24
KUU  BTC K*BB
C
C
 64 C63 C62 C66 C65 C61 
 
 C54 C53 C52 C56 C55 C51 
 
 C14 C13 C12 C16 C15 C11 

Esta matriz se suma a la rigidez debida a las subestructuras A y B para formar la matriz de rigidez
del conjunto de todos los nudos de unión.

498
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

12.3.3 Vuelta atrás


Una vez resueltas las ecuaciones de equilibrio del conjunto, y calculadas las deformaciones de
las fronteras entre subestructuras U , interesa poder conocer los desplazamientos en el
interior de una subestructura cualquiera iE . El proceso a seguir para ello es muy simple:

• Se extraen las deformaciones de las fronteras de la subestructura i, del vector de


deformaciones de todas las fronteras U , empleando para ello la matriz Bi de esa
subestructura:

iB  Bi U (12.32)

• Las deformaciones de los nudos interiores a la subestructura i se calculan mediante la


ecuación (12.17), empleada anteriormente para condensar la subestructura:

E  K 1 1
EE FE  KEE KEB B (12.33)

• Conociendo las deformaciones en el interior de la subestructura, los esfuerzos en sus


elementos se calculan siguiendo el proceso habitual.

12.4 VENTAJAS E INCONVENIENTES DEL ANÁLISIS MEDIANTE SUBESTRUCTURAS


La técnica de análisis por subestructuras no tiene ninguna ventaja desde el punto de vista del
costo computacional (es decir del número de operaciones a efectuar y por lo tanto del tiempo
de cálculo), respecto al análisis de la estructura completa. El sistema final de ecuaciones para el
conjunto de los nudos de unión es de pequeño tamaño, pues sólo engloba a los nudos frontera,
pero hay que tener en cuenta el esfuerzo de cálculo necesario para hallar las matrices
condensadas de las subestructuras K*BB , y en particular para hallar la matriz KEE1 . Se puede
demostrar que el número de operaciones necesarias para hallar las K*BB de todas las
subestructuras, más el número de operaciones necesarias para resolver el sistema final (12.29)
es igual al número de operaciones necesario para resolver la estructura completa, sin dividirla
en subestructuras.
Esta técnica es por lo tanto necesaria cuando la capacidad de almacenamiento del programa de
computador es limitada y no permite almacenar simultáneamente todo el volumen de
información (básicamente la matriz K ) de la estructura completa. Con la gran capacidad de los
ordenadores actuales, es necesario un enorme tamaño de la estructura para saturar su
capacidad, y de hecho esta saturación no se produce en las estructuras reticulares habituales en
ingeniería. Sin embargo, en sistemas estructurales muy complejos, estudiados por el método de
los elementos finitos, es fácil alcanzar dicho límite.
Como inconveniente principal hay que indicar que esta técnica requiere una programación más
complicada para hallar las matrices y vectores de cada subestructura, así como para efectuar el
ensamblaje de las subestructuras. Por otra parte, requiere almacenar en disco las matrices
EE , KBE , etc. de las distintas subestructuras, así como las matrices de conectividad Bi, a fin de
K 1

efectuar la vuelta atrás.

499
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

Una de las grandes ventajas de esta técnica se manifiesta cuando la estructura total tiene una
organización modular, con zonas iguales, que se repiten varias veces. En este caso se puede
definir una subestructura que corresponde a la zona repetida, y calcular su matriz condensada
K*BB una sola vez. A continuación, esta matriz se ordena en la matriz KUU del conjunto tantas

veces como se presente la subestructura repetida, cambiando su matriz de ordenación Bi . En


este caso la ganancia en tiempo y el ahorro en almacenamiento periférico son muy grandes,
pero lógicamente dependen de la repetitividad de la subestructura.
Otra ventaja práctica radica en que muchos sistemas estructurales complejos (aviones,
máquinas herramientas, buques ...) suelen ser diseñados por equipos de diseño distintos, a
menudo alejados geográficamente. En este caso la técnica de subestructuras aporta una enorme
flexibilidad de operación pues cada equipo considera a su parte de la estructura como una
subestructura, calcula su matriz de rigidez, la condensa a sus fronteras y la envía a otro equipo
encargado de la integración del conjunto. Este equipo se encarga de ensamblar todas las
subestructuras y calcular las deformaciones de las fronteras de unión. El proceso de vuelta atrás
se efectúa de nuevo por los equipos individuales.
Estas dos últimas ventajas de tipo práctico del método, relativas a la facilidad del análisis
estructural, son más interesantes que sus inconvenientes en algunos casos, y ello hace que la
técnica de subestructuras sea actualmente empleada sólo para el análisis de sistemas
estructurales muy complejos, aunque no lo es para las estructuras reticulares habituales en
construcción.

500
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

12.5 EJERCICIOS RESUELTOS

12.5.1 Obtener la matriz de rigidez del elemento empotrado - articulado por condensación.
Se parte del elemento biempotrado y se elimina J , imponiendo la condición MJ  0 . Para
simplificar el desarrollo no se consideran los grados de libertad de deformación axial, por estar
desacoplados de la flexión (figura 12.2).

δIY δJY δIY δJY

θI KL θJ θI *
KBB MJ=0

Figura 12.2 Elemento empotrado – articulado a partir de la viga plana.


 IY 

 B   I 

El vector de grados de libertad se divide en:    
  
 E   JY 
  
  
 J 

De forma análoga, la matriz de rigidez del elemento original es:


 12 6 12 6 
  
 L3 L2
L 3
L2 
 
 6 4 6 2
 KBB KBE    
KL     EI  L2 L L2 L
K KEE   12 6 12 6 
 EB     
 3
 L L2 L3 L2 
 6 2 6 4
  
 L2 L L 2 L 

La matriz de rigidez del nuevo elemento se obtiene aplicando la ecuación (12.14):


 12 6 12   6EI 
    
 L3 L2 L3   L2 
   4EI  1  6EI
 6 4 6   2EI  2EI 6EI 
K*BB  EI         
 L2 L L2   L   L   L2 L L2 
 12 6 12   6EI 
   
 3
   2 
 L L2 L3   L 

 3 3 3 
 
 L3 L 2
L3 

 3 3 3
K*BB  EI   
 L2 L L2 
 3 3 3 

 3  
 L L2 L3 

501
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

12.5.2 Obtener una expresión general del vector de fuerzas nodales equivalentes de fase 0
para un elemento empotrado - articulado, partiendo del elemento biempotrado.

0 0
P IY PJY 0*
P 0IY* PJY
0 0
MI MJ M 0I*
Figura 12.3 Fuerzas de fase 0 del elemento empotrado – articulado a partir de la viga plana.
La expresión de las fuerzas buscadas viene dada por la ecuación (12.15):

PB0*  PB0  KBE K 1 0


EE PE

Empleando la separación en grados de libertad del ejercicio 12.5.1, y sustituyendo los distintos
valores se obtiene:

 6EI   0 3MJ0 


   PIY  
 P 0   L2   P 0*   2L
 IY     IY   
 2EI   4EI  1 M0 
PB0*   M I0       MJ0  PB0*   M I0*    M I0  J 
   L  L     2 
 P 0    0* 
 PJY   0
 JY    6EI     P 0  3MJ 
 L2   JY 
   2L 

donde las magnitudes con el superíndice * corresponden al elemento modificado (empotrado -


articulado). La expresión anterior es general y permite calcular las fuerzas de empotramiento en
un elemento empotrado - articulado, a partir de las fuerzas en uno biempotrado, para cualquier
tipo de carga exterior.
Por ejemplo, para el caso de una fuerza distribuida uniforme q actuando según el eje Y local
positivo:
 qL 
  
 5qL 
 
 PIY   2   
  qL2 
0  

 
  P 0* 
   8 
 M I0    


 IY 
 M 0* 


 qL 2 

PB0   0    12  PB0*   I  
  
 PJY   qL  
 
 
 8 

     
 P 0*   3qL 
 MJ0   2   JY 
  
 


   qL2  
 

   8 
 
 12 

12.5.3 Obtener una expresión general del vector de fuerzas nodales equivalentes de fase 0
de un elemento articulado - empotrado (figura 12.4).

P IY* PJY*
0 0

M J*
0

Figura 12.4 Fuerzas de fase 0 del elemento articulado – empotrado.


Partiendo del elemento biempotrado, la separación entre los tres grados de libertad mantenidos
y el eliminado es:

502
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

 IY 


 
 B   JY 
  
 E   J 
   
  
 I

Con esta separación de los grados de libertad, la reordenación de la matriz de rigidez es:
 12 12 6 6 
  
 L3 L 3
L2
L2 

 12 12 6 6 
K KBE   3   
KL   BB   EI  L L 3
L2
L2 
  6 6 4 2 
 KEB KEE  
 
 L
2
L2 L L 
 6 6 2 4
  
 L2 L 2 L L 

El vector de fuerzas nodales equivalentes para el elemento modificado vale:

PB0*  PB0  KBE K 1 0


EE PE

Desarrollando los distintos términos se obtiene la expresión siguiente, que es general y puede
particularizarse para cualquier tipo de carga:

 6EI   0 3M I0 
   PIY  
 P 0*   P 0   L2   2L 
 IY
   IY
0* 
  6EI
0 

  4EI  1  0 3M I0 
PB0*   PJY    PJY     2    M I0    PJY  
 M 0*   M 0   L   L   2L 
 0 
 J   J   2EI   M 0  M I 

 L 
  J 2 


12.5.4 Obtener la expresión de la matriz de rigidez a flexión de un elemento combinado,


formado por dos vigas del mismo material, con longitud L cada una de ellas, y
momentos de inercia 2I e I, como se indica en la figura 12.5.

2I I
1 2

L L
Figura 12.5 Elemento combinado con dos tramos de inercia diferentes.
El elemento combinado se modeliza con dos elementos viga A y B, considerando sólo el efecto
de flexión, por lo que cada nudo tiene dos deformaciones: la flecha vertical y el giro. La figura
12.6 muestra la numeración de nudos y grados de libertad. Existe un sólo nudo interior (nudo
3), cuyos grados de libertad van a ser eliminados para obtener el elemento combinado.

∆1 ∆3 ∆2
A B

θ1 2I θ3
I θ2

Figura 12.6 Grados de libertad del elemento combinado.

503
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

La matriz de rigidez original de los dos elementos combinados se obtiene por ensamblaje de las
matrices de los elementos A y B según los diferentes grados de libertad. La matriz ensamblada
que se obtiene es:
 12E 2I 6E 2I 12E 2I 6E 2I 
 0 0   1
 L3 L2 L3 L2 
 
 6E 2I 4E 2I 6E 2I 2E 2I 
 0 0   1
 L2 L L2 L 
 12EI 6EI 12EI 6EI 
 0 0     2
 3 
K L L2 L3 L2 
 6EI 4EI 6EI 2EI 
 0 0   2
 L2 L L2 L 
 
 12E 2I 6E 2I 12EI 6EI 12E 2I 12EI 6E 2I 6EI  3
      
 L3 L 2
L 3
L 2
L3
L3 L2 L2 
 6E 2I 2E 2I 6EI 2EI 6E 2I 6EI 4E 2I 4EI 
     3
 L 
 L2 L L2 L L2 L2 L

En ella se identifican las distintas submatrices:


K KBE 
K   BB 

K KEE
 EB 

La matriz de rigidez del elemento combinado está dada por la expresión:

K*BB  KBB  KBE K 1


EE KEB

Con lo que se obtiene la siguiente matriz, referida a los dos nudos extremos:
 24 28 24 20 
   1
 L3 L2
L3
L2 

 28 40 28 16 
EI  L2
  1
K*BB  L L2 L
 20 
11  24 28 24
 3  2   2
 L L L3 L2 
 20 16 20 24  
   2
 L2 L L2 L 

12.6 BIBLIOGRAFÍA
1. Kardestuncer, H., Introducción al Análisis Estructural con Matrices, McGraw-Hill, México,
1975.
2. Przemieniecki, J. S., Theory of Matrix Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1968.
3. Sennett, R. E., Matrix Analysis of Structures, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, 1994.

504
Condensación de ecuaciones y análisis por subestructuras

12.7 PROBLEMAS

12.7.1 Determinar la matriz de rigidez de un arco empotrado articulado de directriz parabólica, con
luz L y flecha f, a partir de la matriz de rigidez del arco empotrado en ambos extremos, obtenida
en el ejercicio 7.17.5. Suponer una variación del momento de inercia según la ley de la secante
y despreciar la energía de esfuerzo axial.

µ=µ0cosα
µ0

A B

Figura P12.1

12.7.2 Determinar las fuerzas de empotramiento perfecto (fase 0) de un arco empotrado articulado
de directriz parabólica, con luz L y flecha f (figura P12.1), a partir de las correspondientes al arco
empotrado en ambos extremos. Suponer una variación del momento de inercia según la ley de
la secante y despreciar la energía de esfuerzo axial.

12.7.3 Obtener la matriz de rigidez de un elemento combinado formado por una viga de longitud L y
rigidez EI, unida en ambos extremos a dos muelles al giro iguales, de rigidez K (figura P12.2).

θ1 δ1 δ2 θ2

K K
L

Figura P12.2

12.7.4 Obtener la matriz de rigidez para el elemento compuesto mostrado en la figura P12.3, cuyos
extremos están reforzados con una zona de inercia 2I.

δ1 δ2
θ1 θ2

2EI EI 2EI
L/4 L/2 L/4

Figura P12.3

505
13
Método de distribución
de momentos

13.1 INTRODUCCIÓN
El método de rigidez lleva al planteamiento de un sistema de ecuaciones de equilibrio cuya
resolución proporciona los giros y desplazamientos de los nudos, y a partir de ellos se calculan
los esfuerzos en las barras. La necesidad de resolver el sistema final de ecuaciones de equilibrio
hizo que el método de rigidez resultara de escaso interés práctico antes de la aparición de los
computadores. Para evitar la resolución del sistema de ecuaciones completo se desarrollaron
varios métodos que trataban de resolverlo de forma iterativa, mediante aproximaciones
sucesivas, a fin de permitir su resolución a mano. En esta línea hay que mencionar los trabajos
de Mohr sobre cálculo de tensiones secundarias en celosías y de Calísev (1923) sobre estudio de
pórticos hiperestáticos para edificios.
El método de la distribución de momentos para pórticos planos fue publicado por H. Cross en
su forma final entre 1930 y 1932. Se trata de un método de aproximaciones sucesivas, basado
en el método de rigidez, pero que no emplea las deformaciones de los nudos como incógnitas
primarias, sino que en su lugar utiliza los momentos en los extremos de las barras. De esta
manera el método tiene una interpretación física muy sencilla y es fácil de aplicar a mano, por
lo que tuvo una enorme difusión antes de la aparición de los computadores, aunque hoy en día
está en desuso.
El método de Cross evita utilizar simultáneamente todas las deformaciones de los nudos como
incógnitas del problema. Lo que hace es considerar los distintos giros y desplazamientos de la
estructura uno por uno, e imponer la condición de equilibrio de momentos en los nudos,
inmediatamente después de haber dejado moverse a un determinado giro o desplazamiento.
De esta manera se genera un proceso iterativo, en el que se van dejando mover sucesivamente
todos los giros o desplazamientos, a fin de mantener siempre el equilibrio de momentos en los
nudos. En una fase posterior se impone el equilibrio de fuerzas cortantes.
Así pues, el equilibrio no se aplica de forma simultánea para toda la estructura, sino por fases,
primero los giros y luego los desplazamientos, y después de cada fase se restablece el equilibrio
de momentos. De esta manera se van obteniendo los momentos en los nudos por
aproximaciones sucesivas, sin tener que resolver un sistema de ecuaciones. Además de ser
atractivo para el cálculo manual de pórticos planos y vigas, tiene una interpretación física muy
directa, que lo hace interesante para estudiar la forma en que la estructura soporta los
esfuerzos, y en consecuencia también como método para la formación de analistas de
estructuras.

506
Método de la distribución de momentos

A fin de simplificar el análisis, el método de Cross añade una nueva hipótesis simplificativa:
considera que las barras son infinitamente rígidas a esfuerzo axial, es decir que no acumulan
energía de dicho tipo y que por lo tanto no sufren ningún acortamiento ni alargamiento
longitudinal. Esta hipótesis es válida en la mayor parte de los casos prácticos, en particular en
estructuras de edificación.
La consecuencia inmediata de dicha hipótesis es que el número de grados de libertad de
desplazamiento de la estructura disminuye notablemente, facilitando su cálculo. De hecho, los
nudos ya no tienen todos ellos dos desplazamientos en el plano, como ocurre en el método de
rigidez, sino que estos desplazamientos de los nudos se sustituyen por una serie de
deformaciones globales que afectan a conjuntos de barras, y que se llaman genéricamente
traslaciones. El número de traslaciones existentes en una estructura es siempre muy inferior al
número de desplazamientos de los nudos, pero su identificación no es simple, y de hecho
constituye uno de los aspectos más complicados del método.

13.2 DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MÉTODO DE CROSS


La aplicación práctica del método de Cross se hace de una manera sistemática, mediante una
serie de fases bien definidas. Su objetivo final es obtener los momentos que aparecen en los
extremos de las barras de la estructura, de tal forma que se cumpla con el equilibrio de los
nudos, y se permitan todas las deformaciones posibles de la estructura (desplazamientos y
giros).
Las distintas fases del método, que se explican en detalle en los siguientes apartados, se basan
en el siguiente esquema general:
1. Suponer fijos todos los posibles desplazamientos y giros de la estructura, y calcular los
momentos que se generan en los extremos de las barras en este estado, a consecuencia
de las fuerzas exteriores actuantes en ellas.
2. Dejar girar todos los nudos de la estructura, manteniendo fijas todas las traslaciones, a
fin de permitir el equilibrio de momentos en todos los nudos.
3. Dejar libres todas las traslaciones posibles en la estructura de forma sucesiva, y calcular
los momentos debidos a ellas, que son función de los desplazamientos, los cuales son a
su vez desconocidos. En esta fase se mantienen fijos los giros de todos los nudos, por lo
que éstos quedan desequilibrados.
4. Dejar girar los nudos, bajo la acción de los momentos de desequilibrio obtenidos en la
fase 3, a fin de alcanzar nuevamente el equilibrio de momentos en los nudos.
5. Aplicar una serie de ecuaciones de equilibrio estático en la estructura, a fin de calcular
los valores de las traslaciones.
Los momentos finales en los extremos de las barras son la suma de los obtenidos las fases 2 y 4.
Como ya se ha indicado antes, y ha podido quedar patente en la descripción anterior del método
de Cross, éste es sencillamente una aplicación del método de rigidez en la que no se ensambla
el sistema de ecuaciones de equilibrio, sino que éstas se van resolviendo de forma iterativa una
tras otra. Además, no se trabaja con las deformaciones sino con los momentos en los extremos
de las barras, que son proporcionales a ellas (a través de las ecuaciones de equilibrio de las
mismas), y que tienen normalmente mucho más interés para el analista. El ejercicio 13.6.5
estudia el paralelismo entre el método de rigidez y el de la distribución de momentos,

507
Método de la distribución de momentos

empleando un ejemplo sencillo. Comparando dicho ejercicio con el 13.6.3 se pone de manifiesto
la extraordinaria habilidad en el planteamiento del método de Cross. De hecho, este método fue
masivamente empleado hasta la generalización del uso de los computadores, y debe decirse que
para el cálculo a mano de un pórtico aún hoy resulta el más ventajoso de todos los métodos
disponibles.
El criterio de signos utilizado en el método de Cross es diferente del empleado en el método de
rigidez. Aquí se consideran momentos positivos sobre los nudos los que actúan en sentido
antihorario, y positivos sobre las barras los que actúan en sentido horario, como se indica en la
figura 13.1. Con este sentido de los momentos en las barras, los giros de los nudos se consideran
positivos en sentido horario.

A B
MAB MBA MBA

Figura 13.1 Criterio de signos para momentos flectores en el método de Cross.

13.3 MOMENTOS DEBIDOS A LOS GIROS


Las dos primeras fases del método están destinadas a determinar los momentos que aparecen
en los extremos de las barras a consecuencia exclusivamente de los giros de los nudos, bajo la
acción de las fuerzas exteriores aplicadas. En estas dos fases no se consideran las posibles
traslaciones de la estructura, por lo que se dice que la estructura está en un estado no
traslacional. De hecho, si una estructura no posee ninguna traslación, basta con aplicar para ella
las dos primeras fases.

13.3.1 Fase 1
En esta primera fase se impide el giro (y también la traslación) de todos los nudos de la
estructura, y en este estado se calculan los momentos que aparecen en los extremos de las
barras. Al estar todos los nudos perfectamente fijos, se puede considerar que todas las barras
están empotradas en ellos, y se comportan como barras biempotradas. Por lo tanto, los
momentos de esta fase son los momentos de empotramiento perfecto de cada una de las barras,
calculados independientemente unas de otras. Estos momentos se calculan habitualmente
utilizando valores tabulados, o en su defecto mediante los métodos de Mohr, Castigliano..., y se
denominan M 0 .
Esta fase corresponde por lo tanto con la fase de empotramiento perfecto (o fase 0), del método
de rigidez. Como consecuencia de ella los nudos no están en equilibrio, pues normalmente los
momentos de empotramiento perfecto que aparecen en las barras que llegan a un nudo no lo
están.

Sea un nudo al que concurren n barras, de longitudes Li e inercias I i . En él hay un momento


de desequilibrio M * , que es la suma de los momentos de empotramiento perfecto M 0 , que se
generan en las n barras.

M*   Mi0 (13.1)
i

508
Método de la distribución de momentos

Para que el nudo esté en equilibrio, hay que aplicar desde el exterior de la estructura un
momento de valor igual al de desequilibrio cambiado de signo. Como este momento exterior no
puede existir, debe ser anulado, y para ello se plantea la fase 2.

13.3.2 Fase 2
Como resultado de la fase 1, se originan unos momentos en los extremos de las barras, que
hacen que, en general, los nudos no estén equilibrados. En esta fase 2 se van equilibrando
sucesivamente todos los nudos, uno tras otro, a base de dejarlos girar bajo la influencia del
momento de desequilibrio existente en cada nudo.

Se considera un nudo cualquiera, en el que existe un momento de desequilibrio M * . Si se deja


girar a este nudo bajo la influencia del momento M * , manteniendo todos los demás nudos de
la estructura fijos, girará un ángulo θ, cuyo valor se trata de determinar. Si el nudo gira, las barras
unidas a él también lo hacen, y el momento que es necesario aplicar sobre una barra cualquiera
de las que confluyen al nudo, para hacerla girar dicho ángulo θ, se obtiene de la ecuación de
equilibrio de la barra, obtenida por el método de rigidez (ecuación 7.55). Como todos los grados
de libertad están fijos, excepto el giro 𝜃𝜃 del nudo, el único coeficiente de rigidez que aplica es el
de rigidez directa para dicho giro, por lo que el momento en la barra i es:

4EI i
M Di    Ki  (13.2)
Li

donde se ha llamado genéricamente Ki a la rigidez al giro de la barra, que es el coeficiente de


rigidez directa entre el momento en un extremo y su giro. Así pues, en el extremo de cada barra
existe un momento 𝑀𝑀𝐷𝐷𝐷𝐷 dado por la expresión anterior. La ecuación de equilibrio de momentos
del nudo es (figura 13.2):

M *   M Di  0 (13.3)
i

Sustituyendo el momento en cada barra en función del giro

M *   Ki   0 (13.4)
i

de donde se obtiene el valor del giro del nudo:

M *
 (13.5)
 Ki
i

Este es el valor del ángulo que debe girar el nudo en la fase 2, para equilibrar el momento de
desequilibrio M * que se originó en la fase 1, como se muestra en la figura 13.2.

509
Método de la distribución de momentos

MD1
θ
MD4
M*
M*
MD2
MD3

Figura 13.2 Giro de un nudo en la fase 2 debido al momento de desequilibrio M*.


Al producirse el giro que provoca el equilibrio del nudo, sobre cada una de las barras aparece un
momento que vale:

Ki
M Di  Ki    M* (13.6)
 Ki
i

A este momento 𝑀𝑀𝐷𝐷𝐷𝐷 se le llama momento de distribución en la barra i, y es la parte del momento
de desequilibrio M * que recibe la barra i, para equilibrar dicho momento de desequilibrio del
nudo.
Se define el factor de distribución de la barra i en el nudo como:

Ki
Di  (13.7)
 Ki
i

Este factor es una medida de la rigidez relativa de la barra i en este nudo. Como es evidente, la
suma de todos los factores de distribución de un nudo vale 1. El momento de distribución en la
barra i vale, por lo tanto:

M Di  Di M * (13.8)

Es decir que, en cada una de las barras que llegan al nudo, el momento de desequilibrio se
distribuye proporcionalmente a la rigidez relativa de la barra en el nudo. Las barras más rígidas
se llevan una mayor proporción del momento de desequilibrio.
Una vez distribuidos los momentos en el nudo, éste se halla en equilibrio, pero a continuación
deben equilibrarse las barras que llegan a él. La ecuación de equilibrio de una viga plana a flexión
(ver apartado 7.6.1) indica que si un extremo gira un ángulo 𝜃𝜃, y el extremo opuesto está fijo,
en dicho extremo opuesto debe aplicarse un momento de valor:

2EI i 1 1
MTi   Ki   M Di (13.9)
Li 2 2

Por lo tanto, para imponer el equilibrio de cada barra, tras el giro 𝜃𝜃 de un nudo, debe aplicarse
en el otro extremo de la barra un momento de valor la mitad del momento de distribución que
le ha correspondido a dicha barra. A este momento se le denomina momento de transmisión de
la barra. Se dice, de manera simplista, que la barra tiene un factor de transmisión de valor ½,
pues da la sensación de que la mitad del momento de distribución se ha transmitido al otro
extremo de la barra, para mantenerla en equilibrio.

510
Método de la distribución de momentos

La figura 13.3 muestra el estado final en el que quedan las barras, empleando la notación
habitual en la aplicación práctica del método de Cross, para un caso típico de un nudo con cuatro
barras. La situación es la siguiente:
• En el nudo equilibrado, la barra i tiene un momento final de valor:

M i  M i0  M Di  M i0  Di M * (13.10)

• En el otro extremo, la barra i tiene un momento de valor:

1 1
MTi  M Di   Di M * (13.11)
2 2

1/2 MD1

MD4
MD1
M10

M40 1/2 MD4

1/2 MD2
MD3
0
M
0
M3

2
MD2
1/2 MD3

Figura 13.3 Distribución y transmisión de momentos en un nudo en el método de Cross.


Si se suman los momentos finales en todas las barras que llegan al nudo, se obtiene que su suma
total es 0, como debe ser, pues el nudo está equilibrado:

 Mi    Mi0  Di M *    Mi0  M *  Di   Mi0  M *  0 (13.12)


i i i i i

Este proceso se ha explicado para un sólo nudo, pero como en la estructura hay en general varios
de ellos, el proceso a seguir es:
1. Seleccionar el nudo que mayor momento de desequilibrio tenga.
2. Equilibrar dicho nudo, como se ha explicado, apuntando sobre cada barra el momento
de distribución que le corresponde. Para indicar que ya se ha distribuido momento a
una barra, es habitual colocar un guion a continuación del momento que le ha
correspondido.
3. Transmitir los momentos de transmisión a los extremos de las barras que confluyen en
el nudo. Automáticamente esta transmisión desequilibra a los nudos que pudiesen estar
equilibrados de operaciones anteriores.
4. Repetir los pasos 1 a 3 para todos los nudos de la estructura, uno tras otro, hasta
equilibrarlos todos. Hay que hacer notar que al equilibrar un nudo se desequilibran sus
vecinos por los momentos de transmisión. Esto hace que el proceso de equilibrado de
todos los nudos (que se suele llamar "vuelta") deba repetirse varias veces, en un proceso
iterativo, hasta lograr que todos estén equilibrados.

511
Método de la distribución de momentos

Teóricamente, y como en todo proceso iterativo, no se llega nunca al equilibrio perfecto, por lo
que debe imponerse una tolerancia de error al proceso. Usualmente se considera que el proceso
iterativo ha terminado cuando los momentos de desequilibrio son inferiores al 1% de los
momentos de fase 1: M *  0.01  M 0 .
La convergencia de este proceso iterativo de equilibrado está garantizada por el hecho de que
el factor de transmisión es 1/2, por lo que los momentos que se transmiten a los nudos vecinos
son cada vez menores. Para las estructuras usuales, el número de vueltas suele ser de tres o
cuatro.
El giro que se produce en un nudo cada vez que se equilibra dicho nudo vale:

M *
 (13.13)
 Ki
i

Por lo tanto, el giro total de un nudo en esta fase 2 es:

 M k*
k
 k  1,número de vueltas (13.14)
 Ki
i

M k* son los sucesivos momentos de desequilibrio que tiene el nudo, cada vez que se equilibra.

13.4 MOMENTOS DEBIDOS A LAS TRASLACIONES


Las tres últimas fases del método de Cross están destinadas a calcular los momentos que
aparecen en los extremos de las barras a consecuencia de las deformaciones de traslación de la
estructura. Estos momentos se sumarán a los obtenidos a consecuencia de los giros, en las fases
1 y 2, para dar los momentos finales.

13.4.1 Fase 3
Esta fase está destinada a liberar todas las traslaciones posibles de la estructura, manteniendo
los nudos sin posibilidad de girar, sólo de trasladarse, y a calcular en esa situación los momentos
que se generan en las barras. Por lo tanto, en esta fase todas las barras de la estructura podrán
tener un desplazamiento lateral relativo entre sus dos extremos, sin giro de los mismos. Se
denomina ∆ a dicho desplazamiento lateral, que en general será la diferencia entre el
desplazamiento lateral del nudo final y el desplazamiento lateral correspondiente al nudo inicial.
La ecuación de equilibrio de una viga plana (ecuación 7.55) indica que, si ésta se somete
únicamente a un desplazamiento relativo entre sus dos extremos, de magnitud ∆, en dirección
transversal a su eje y sin giro de los extremos, aparecen en dichos extremos unos momentos de
valor:

6EI 
M  (13.15)
L2

El desplazamiento relativo entre los dos extremos de la barra es   JY  IY . El sentido de
estos momentos es el indicado en la figura 13.4.

512
Método de la distribución de momentos

M∆ M∆

δIY δJY

Figura 13.4 Momentos debidos a la deformación lateral de una viga plana.


Por lo tanto, lo único que hay que determinar es el desplazamiento transversal ∆ de cada barra.
Para ello es necesario conocer cuántas configuraciones deformadas puede adoptar la estructura
debido a las traslaciones, y cómo son.
El número de traslaciones de la estructura t se calcula utilizando la fórmula:
t  2n  b  r (13.16)

siendo n el número total de nudos, b el barras y r el número de restricciones al desplazamiento


impuestas por los apoyos. Esta regla se basa en que cada nudo tiene dos posibilidades de
desplazamiento en el plano, y que cada barra impone a dichos desplazamientos una restricción
de distancia constante entre sus nudos extremos, a las que se suman las propias restricciones
impuestas en los apoyos.
Si se cuenta bien el número de restricciones impuestas por los apoyos y las barras, esta fórmula
suministra un valor correcto del número de traslaciones independientes, pero en todo caso es
necesario identificarlas gráficamente, comprobando que todas ellas son realmente
independientes.
Una vez calculado el número de traslaciones, se debe determinar la deformada que adopta la
estructura en cada una de ellas. Esto se hace eliminando una sola de las restricciones de
traslación, manteniendo las demás fijas, y determinando la deformada por inspección. Se debe
tener en cuenta que las barras no pueden deformarse axialmente, por lo que, si se conoce la
posición de un extremo, el otro estará situado sobre una línea perpendicular al eje de la barra,
y a una distancia L del primer nudo. Realmente la determinación de la deformada de la
estructura es una de las fases más críticas de este método, y requiere un buen conocimiento del
funcionamiento de la estructura. Una vez dibujada la deformada, se calcula el valor de ∆ para
cada barra, y se determinan los momentos debidos a él empleando la ecuación (13.15), con su
signo correcto.
Como el valor real de la traslación ∆ no se conoce, se le asigna una variable α, β, γ, etc. y todas
las ∆ de las barras se calculan en función de ellas, al igual que los momentos M  . Es decir que
todos los momentos calculados en esta fase serán proporcionales al desplazamiento real de la
estructura, que es desconocido. Este proceso se repite para todas las traslaciones que tenga la
estructura.

Ejemplos

∆2
∆ ∆
∆1

t =2 x 4 - 3 - 4 = 1 t=2x6-6-4=2

513
Método de la distribución de momentos

13.4.2 Fase 4
Los momentos debidos a las traslaciones M  determinados en la fase 3 no están, en general,
equilibrados en los nudos. Para restituir el equilibrio, en esta fase 4 se van equilibrando
sucesivamente todos los nudos, uno tras otro, a base de dejarlos girar bajo la influencia del
desequilibrio de momentos existente en ese nudo. De esta forma, al final de la fase 4 se tiene a
la estructura en una situación deformada por las traslaciones, y con los nudos girados la cantidad
necesaria para alcanzar el equilibrio de momentos.
De la misma forma que la fase 3 se ha repetido para cada una de las traslaciones existentes en
la estructura (α, β, γ, etc.), la fase 4 se debe repetir también para cada una de ellas. Todo el
proceso que se explica a continuación se debe por lo tanto repetir para cada una de ellas, por lo
que puede hablarse de las subfases 4α, 4β, 4γ, etc.
Cualquiera de las subfases que forman la fase 4 es por lo tanto exactamente igual que la fase 2,
pero utilizando como origen del desequilibrio a los momentos originados por la traslación de la
estructura en la fase 3 correspondiente, en lugar de los momentos de empotramiento perfecto
debidos a las cargas exteriores (fase 1).
El momento de desequilibrio que aparece en un nudo cualquiera en una de las subfases de la
fase 3 es la suma de los momentos que aparecen en las distintas barras que se conectan a él, y
se denomina:

M *3   M i (13.17)
i

Con estos momentos de desequilibrio se efectúa un proceso iterativo, similar al de la fase 2, al


final del cual los momentos en los nudos están equilibrados. Existen por lo tanto tantos procesos
de equilibrado como traslaciones haya en la estructura, y al final de cada uno de ellos se obtiene
una distribución de momentos en las barras que está en equilibrio, pero cuyos valores son
desconocidos al ser proporcionales al valor de la traslación.

13.4.3 Fase 5
Como resultado de las cuatro fases anteriores, se dispone de los momentos en los nudos, que
forman un sistema en equilibrio y cuyos valores son del estilo:

M  M 2  M 4   M 4    M 4    ... (13.18)

Estos momentos tienen una parte de valor conocido M 2 , debida a las cargas actuantes, (hallada
en las fases 1 y 2), y otra parte de valor desconocido, debida a las traslaciones y que es
proporcional a ellas, siendo M 4 , M 4  ,... los factores de proporcionalidad, hallados en la fase 4
por distribución de la fase 3.
En esta expresión no aparecen los giros como incógnitas, ya que en las fases 2 y 4 se ha permitido
el giro de los nudos, al plantear el equilibrio de momentos. Sin embargo, sí aparecen las
traslaciones α, β, γ, ya que para éstas no se ha aplicado ninguna ecuación de equilibrio.
Esta es precisamente la misión de esta fase 5: determinar unas ecuaciones de equilibrio estático
que permitan calcular el valor de las traslaciones α, β, γ, y con ellas los valores numéricos finales
de los momentos en las barras. Dichas ecuaciones se obtienen en la práctica aplicando las
siguientes reglas:

514
Método de la distribución de momentos

• Se aíslan determinadas zonas de la estructura, y se les imponen las condiciones de


equilibrio estático. En estas condiciones de equilibrio estarán presentes los momentos
y cortantes en los extremos de las barras.
• Los cortantes se sustituyen en función de los momentos, y para ello se aplica el equilibrio
de fuerzas a cuantas barras sea necesario (no olvidando las fuerzas exteriores actuantes
sobre la barra).
• Finalmente, los momentos se sustituyen por su valor en función de las traslaciones
α, β, γ,… con lo que se obtendrán unas ecuaciones cuyas únicas incógnitas serán
precisamente las α, β, γ,...
Hay que plantear tantas ecuaciones como traslaciones tenga la estructura. Resolviendo el
sistema de t ecuaciones con t incógnitas se obtienen las traslaciones, lo que permite hallar el
valor final de los momentos en los nudos.
Plantear las ecuaciones de equilibrio puede ser a veces complejo y requiere cierta habilidad. Un
método general para encontrar las ecuaciones de equilibrio consiste en aislar aquellas zonas de
la estructura que se han desplazado en las distintas traslaciones, y aplicarles una condición de
equilibrio de fuerzas en el sentido de la traslación. En ocasiones la traslación corresponde a una
rotación de una parte de la estructura, por lo que la ecuación de equilibrio más inmediata es
una de equilibrio de momentos respecto al punto de giro.

Ejemplo
Un pórtico simple tiene una sola traslación, que corresponde a un movimiento horizontal del
dintel.
Por lo tanto, la ecuación de equilibrio más inmediata es la de equilibrio horizontal del dintel, en
la cual intervienen los cortantes en la cabeza de los dos pilares:

 FxBC 0 VBA  VCD   Fext


BC
0

FBC
ext
B C
VBA VCD
MBA MCD
VBA VCD

MAB A MDC D

El valor del cortante BA se puede expresar en función de los momentos. Para ello se aísla la barra
AB, y se toman momentos en ella respecto de A:

 M AAB 0 M BA  M AB  VBALBA  0

M BA  M AB
VBA 
LBA

515
Método de la distribución de momentos

De la misma forma el equilibrio de la barra CD permite obtener el cortante CD en función de los


momentos en dicha barra:

 M DCD 0 MCD  M DC  VCD LCD  0

MCD  M DC
VCD 
LCD

13.5 BARRAS ARTICULADAS


El tratamiento de las barras articuladas en un extremo es muy simple en el método de Cross. La
única precaución a tomar es emplear los valores adecuados de sus propiedades de rigidez, que
son los correspondientes a una barra empotrada - articulada (apartado 7.10).
• Rigidez al giro directa en un nudo:
K  3EI / L (13.19)

• Momento debido a las traslaciones laterales:

M   3EI  / L2 (13.20)

En estas barras no se transmite por lo tanto ningún momento al extremo opuesto, ya que este
último está articulado.
De la misma forma, los momentos de empotramiento perfecto de la fase 1 se deben calcular,
lógicamente, para una barra empotrada articulada.

13.6 EJERCICIOS RESUELTOS

13.6.1 Calcular el diagrama de momentos flectores y el giro del apoyo B en la viga continua
de la figura 13.5. Los dos vanos tienen las mismas propiedades EI.

2Tn/m
10 Tn

A B C

12 m 24 m

Figura 13.5 Viga empotrada de dos vanos.


Las rigideces de las barras son:
4EI 4EI
K AB  K BC 
12 24

Los factores de distribución del nudo B son:


K AB 2 K BC 1
DBA   DBC  
K AB  K BC 3 K AB  K BC 3

516
Método de la distribución de momentos

Los momentos en la fase 1 son:


0
M AB  qL2 / 12  24 mTn 0
M BA  qL2 / 12  24 mTn

0 0
M BC  PL / 8  30 mTn MCB  PL / 8  30 mTn

La fase 2 se muestra en la figura 13.6. El desequilibrio inicial en el nudo B es de -6 mTn. La


iteración converge en una vuelta, pues sólo hay un nudo a equilibrar.

A 2/3 B 1/3 C

-24 24 -30 30
2 4 2 1

Figura 13.6 Fase 2 del método de Cross para la viga de la figura 13.5.
El resultado de la fase 2 se resume en la figura 13.7.

A B C
-22 28 -28 31

Figura 13.7 Resultado de la fase 2 del método de Cross para la viga de la figura 13.5
El giro del nudo B es:

  M*
(6) 12
vueltas
B    rad
 Ki 4EI / 12  4EI / 24 EI
barras

El diagrama de momentos flectores de la viga se muestra en la figura 13.8, utilizando el criterio


de signos ingenieril.

28
22

31
qL2/8 PL/4

A B C

30.5

Figura 13.8 Diagrama de momentos flectores para la viga de la figura 13.5.

517
Método de la distribución de momentos

13.6.2 Calcular el diagrama de momentos flectores y el giro de los apoyos en la viga


continua de 3 vanos mostrada en la figura 13.9.

1Tn/m
10 Tn

A EI B 2EI C EI D
10 m 10 m 10 m

Figura 13.9 Viga continua de 3 vanos, empotrada en sus dos extremos.


La rigidez de las distintas barras es:
4EI 4E 2I 4EI
K AB  K BC  KCD 
10 10 10

Los factores de distribución en el nudo B son:


4EI / 10 1 4E 2I / 10 2
DBA   DBC  
4EI / 10  4E 2I / 10 3 4EI / 10  4E 2I / 10 3

En el nudo C los factores de distribución son:


4E 2I / 10 2 4EI / 10 1
DCB   DCD  
4EI / 10  4E 2I / 10 3 4EI / 10  4E 2I / 10 3

Los momentos que se producen en la fase 1 son:


0
M AB  qL2 / 12  8.33 mTn 0
M BA  qL2 / 12  8.33 mTn

0 0
M BC  PL / 8  12.5 mTn MCB  12.5 mTn

La fase 2 se muestra en la figura 13.10. El nudo más desequilibrado inicialmente es el C, con 12.5
mTn, y en él se comienza la iteración.

-0.10 0.31
-0.92 MB* 2.78 MC*
-8.34 12.5
A D
1/3 B 2/3 2/3 C 1/3
-8.33 8.33 -12.5 12.5
-4.17 -8.33 -4.17 -2.08
1.39 2.78 5.55 2.78
-0.92 -1.85 -0.93 -0.46
0.15 0.31 0.61 0.31
-0.10 -0.20 -0.11 -0.05
0.02 0.04 0.06 0.03
Error

Figura 13.10 Fase 2 del método de Cross para la viga de la figura 13.9.
El resultado de la fase 2 se muestra en la figura 13.11.

A B C D
-6.79 11.45 -11.45 5.21 -5.21 -2.59

Figura 13.11 Resultado de la fase 2 del método de Cross para la viga de la figura 13.9.

518
Método de la distribución de momentos

La figura 13.12 muestra el diagrama de momentos flectores, con el criterio ingenieril.


Los giros de los nudos son:
  M*
(8.34  0.92  0.10) 9.36 7.8
vueltas
B     rad
 Ki 4EI / 10  4E 2I / 10 1.2EI EI
barras

  M*
(12.5  2.78  0.31) 15.59 12.99
vueltas
C     rad
 Ki 4E 2I / 10  4EI / 10 1.2EI EI
barras

11.45
6.79
5.21
qL /8
2
PL/4 D

A B C
3.4 2.59

16.7

Figura 13.12 Diagrama de momentos flectores para la viga de la figura 13.9.

13.6.3 Calcular el diagrama de momentos flectores del pórtico simple mostrado en la figura
13.13. Los postes tienen rigidez EI y la viga tiene rigidez 4EI.

50Tn 50 Tn
10Tn

B 4EI C 75 mTn
2.4 m

EI EI 4.5 m

A D
6m

Figura 13.13 Pórtico plano.


La rigidez de las distintas barras es:
4EI 4E 4I 4EI
K AB  K BC  KCD 
4.5 6 4.5

Los factores de distribución en el nudo B son:


4EI / 4.5 1 4E 4I / 6 3
DBA   DBC  
4EI / 4.5  4E 4I / 6 4 4EI / 4.5  4E 4I / 6 4

y en el nudo C:
4E 4I / 6.5 3 4EI / 4.5 1
DCB   DCD  
4EI / 4.5  4E 4I / 6 4 4EI / 4.5  4E 4I / 6 4

519
Método de la distribución de momentos

En la fase 1 sólo produce momentos la fuerza de 50 Tn situada a 2.4 m de B, pues las restantes
están en los nudos. Los momentos producidos por dicha fuerza son:

0 50  2.4  (6  2.4)2 0 50  (6  2.4)  2.42


M AB   43.2 mTn M BA   28.8 mTn
62 62
La fase 2 se muestra en la figura 13.14. El momento puntual de 75 mTn en C se aplica en esta
fase como un momento aplicado en el nudo, que proviene de la fase 1. Se comienza el
equilibrado por el nudo C, cuyo desequilibrio es: -75 + 28.8 = -46.2 mTn.

-0.5 (error) -1.1


2.7 1.4
-3.6 -7.3
-75
19.4 9.7
17.3 34.6
-43.2 3/4 3/4 28.8
0.9
6.5

11.6
-2.4
0.4
B C

1/4 1/4

0.2
-1.2
5.8
0.5
3.2

A D

Figura 13.14 Fase 2 del método de Cross para el pórtico de la figura 13.13.
El resultado de la fase 2 se muestra en la figura 13.15.

-7.2 66.2 -75


7.2

8.73

B C

2
3.7

M (mTn)
4.4

A D

Figura 13.15 Resultado de la fase 2 del método de Cross para el pórtico de la figura 13.13.
El número de traslaciones es: t=2 x 4 - 3 - 4 = 1. La figura 13.16 muestra la traslación, que
corresponde a un movimiento horizontal del dintel de magnitud ∆.

∆ ∆ 6EI∆/L2

6EI∆/L2 B B C C

A 6EI∆/L
2
A D D
6EI∆/L2

Figura 13.16 Traslación lateral del dintel para el pórtico de la figura 13.13.

520
Método de la distribución de momentos

A consecuencia de la traslación aparecen unos momentos en los dos pilares de valor


desconocido pues son proporcionales a la traslación ∆. Se igualan de forma arbitraria a un valor
100α, para facilitar los cálculos posteriores (además de esta forma es muy sencillo detectar
cuándo el momento de desequilibrio es el 1% del inicial).
6EI 
M   100
4.52

La fase 4 se muestra en la figura 13.17. Se comienza con los 4 momentos de valor 100α que
provienen de la fase 3. El equilibrado comienza en el nudo B.

-2.5 -1.2 (error)


3.3 6.6
-17.6 -8.8
23.5 46.9
75 3/4 3/4 37.5
-0.8
-5.9
25
-100

-100
15.6
2.2
B C

1/4 1/4

1.1
7.8
-100
-0.4
-2.9
12
-100

A D

Figura 13.17 Fase 4 del método de Cross para el pórtico de la figura 13.13.
El resultado de las fases 2 y 4 se muestra en la figura 13.18.

-75
-7.2+81.7α 66.2+82.2α
7.2-81.7α B C 8.73-82.2α

3.7-91.3α A D 4.4-91.1α

Figura 13.18 Resultados de las fases 2 y 4 del método de Cross para el pórtico de la figura 13.13.
La ecuación de equilibrio de la fase 5 se obtiene aislando el dintel y aplicándole el equilibrio
horizontal. La figura 13.19 muestra las fuerzas horizontales que actúan sobre él.
VBA  VCD  10 Tn

Los cortantes en la cabeza de los pilares se obtienen aislando éstos y tomando momentos
respecto de la base de cada uno de ellos.
M AB  M BA MCD  M DC
VBA   VCD  
4.5 4.5

Por lo tanto, la ecuación de equilibrio del dintel, en función de los momentos, es:
M AB  M BA MCD  M DC
   10
4.5 4.5

521
Método de la distribución de momentos

10 Tn B C
VBA VCD
MBA MCD
VBA VCD

MAB A MDC D

Figura 13.19 Equilibrio del dintel para el pórtico de la figura 13.13.


Sustituyendo los momentos por los valores calculados para ellos como suma de las fases 2 y 4
se obtiene:
3.7  91.3  7.2  81.7 8.73  82.2  4.4  91.1
   10
4.5 4.5

de donde se puede hallar α = 0.20. Conocido α, puede calcularse el valor de la traslación real ∆:
6EI  67.50
M   100  20  
2 EI
L

Conociendo α se pueden hallar los valores numéricos de los momentos en las barras. El
diagrama de momentos flectores del pórtico se muestra en la figura 13.20.

82.6
M (mTn)

9.1 7.7

40.5

14.6 13.8

Figura 13.20 Diagrama de momentos flectores para el pórtico de la figura 13.13.

522
Método de la distribución de momentos

13.6.4 Calcular el diagrama de momentos flectores del pórtico a dos aguas mostrado en la
figura 13.21, empleando la descomposición en casos simétrico y antisimétrico. Todas
las barras tienen la misma rigidez EI.

C
200kN
3m
12 kN/m
B D E
20 kNm

10 m

A F
8m

Figura 13.21 Pórtico simétrico a dos aguas.


El caso simétrico se muestra en la figura 13.22.
La rigidez de las barras es:
C
100kN
4EI
K AB   0.4EI
10 10 kNm
3EI
K BC   0.6EI 6 kN/m
5
4EI B D
K BD   EI
4

Los factores de distribución en el nudo B


son:
0.4
DBA   0.2
0.4  0.6  1
0.6
DBC   0.3 A
0.4  0.6  1
1
DBD   0.5 Figura 13.22 Caso simétrico.
0.4  0.6  1

Fase 1. La fuerza puntual de 100 kN en BC produce un momento en el nudo B de valor:

0 3PL 3  100  5
M BC    93.75 kN  m
16 16

La fuerza distribuida en AB produce momentos en los nudos A y B:

0 qL2 6  102 0 qL2 6  102


M AB    50 kN  m M BA    50 kN  m
12 12 12 12

La fase 2 se muestra en la figura 13.23. No es necesario iterar pues hay un sólo nudo. La figura
13.24 muestra los resultados de la fase 2.

523
Método de la distribución de momentos

83.62
+10
25 0.3
10.1 75
-93. 56.75

6.75
+50
16.875 0.5 8.44 8.44
16.87 113

0.2

M (kN-m)
3.375
-50

A 46.62

Figura 13.23 Fase 2 del caso simétrico. Figura 13.24 Diagrama de flectores simétrico.
El número de traslaciones es t =2 x 4 - 4 - 4 = 0. Por lo tanto, no hay fases 3, 4 ni 5, y los momentos
de fase 2 son los momentos finales en las barras. Nótese que no se produce ninguna
deformación vertical de los nudos C y D, debido a la hipótesis de que las barras son inextensibles.
El caso antisimétrico se muestra en la figura 13.25. Ahora la barra BD está articulada en D y la
barra CD no trabaja ni a esfuerzo axial ni a flexión.
La rigidez de las barras es:
4EI 100kN C
K AB   0.4EI
10
3EI 10 kNm
K BC   0.6EI
5 6 kN/m D
3EI B
K BD   0.75EI
4
Los factores de distribución en el nudo B
son:
0.4
DBA   0.229
0.4  0.6  0.75
0.6
DBC   0.343
0.4  0.6  0.75 A
0.75
DBD   0.428
0.4  0.6  0.75 Figura 13.25 Caso antisimétrico.

Los momentos producidos sobre las barras en la fase 1 son iguales que los del caso simétrico.
La fase 2 se muestra en la figura 13.26. El momento puntual de 10 kNm es ahora negativo. No
es necesario iterar pues hay un sólo nudo.

524
Método de la distribución de momentos

-10
3 3
18.4 5 0.34
.7
-93

12.31
+50
23 0.428

0.229

6.15
-50
A

Figura 13.26 Fase 2 del caso antisimétrico.


El número de traslaciones es t =2 x 4 - 4 - 4 = 0. Sin embargo, existe una posibilidad de
movimiento lateral de toda la zona triangular superior, como puede verse en la figura 13.27, que
no es captada por la fórmula anterior. Esto es debido a que en la fórmula se han incluido como
reacciones verticales las de los nudos C y D, a la vez que la condición de inextensibilidad de la
barra CD. Se trata de tres restricciones al movimiento vertical de CD, el cual en realidad queda
definido con sólo dos de ellas, siendo redundante la tercera: por ejemplo, es suficiente con
emplear la reacción vertical en D y la condición de que DC es inextensible, y en este caso la
reacción vertical en C es redundante.


6EI∆/L2
B D

Figura 13.27 Traslación lateral en el caso antisimétrico.


En esta traslación aparece un momento en la barra AB cuyo valor se asigna arbitrariamente a -
100α.
En la fase 4 se distribuye este momento (figura 13.28) siguiendo un proceso que no requiere
iteración. La figura 13.29 muestra el resumen de las fases 2 y 4.

525
Método de la distribución de momentos

3
0.34
-75.31+34.3α
34.3
62.31-77.1α
22.9
-100
42.8 0.428
23+42.8α

0.229
11.4
-100

A -43.8-88.5α

Figura 13.28 Fase 4 del caso antisimétrico. Figura 13.29 Fases 2 y 4 del caso antisimétrico.
La ecuación de equilibrio necesaria para calcular α se obtiene aislando el dintel triangular y
aplicándole el equilibrio horizontal, como se muestra en la figura 13.30.
VBA  100 sin   100  0.6  60 kN

VBA

Figura 13.30 Ecuación de equilibrio para el caso antisimétrico.


Tomando momentos respecto de A en la barra AB se obtiene el valor de VBA en función de los
momentos en los extremos de AB:

6  102
VBA 10  M BA  M AB 
2
60  10  (62.31  77.1)  (43.8  88.5)  300

Se obtiene α=5.546, con lo que pueden calcularse los valores finales de los momentos. Éstos se
muestran en la figura 13.31.

526
Método de la distribución de momentos

182
182 115
260
115

365 365

260

M (kN-m)
535 535

Figura 13.31 Diagrama de momentos flectores para el caso antisimétrico.

13.6.5 Resolver el pórtico del ejercicio 13.6.3 empleando el método de rigidez, pero
siguiendo las fases del método de Cross, a fin de estudiar la correspondencia entre
ambos métodos.
Con la suposición de barras no extensibles, el pórtico se modeliza con tres grados de libertad,
como se muestra en la figura 13.32. Las fuerzas nodales equivalentes a emplear son las aplicadas
en la fase 1 del método de Cross.

θB ∆ θC 10
-43.2 28.8-75
B C
4EI

EI EI

A D

Figura 13.32 Grados de libertad y momentos de fase 1 para el pórtico de la figura 13.13.
Las ecuaciones de equilibrio individuales de las barras, para los grados de libertad considerados,
se indican a continuación. En la ecuación correspondiente al elemento BC se han incluido los
momentos de empotramiento perfecto (fase 1 del método de Cross).
 4EI  
6EI     
M BA    B 
   EI  0.888 0.296   B 
 
 4.5 2       
4.5  
   
  

 4E 4I 2E 4I 
 
  43.2   
 M BC   6 6   B 
 
 43.2    2.66 2.66  
 
 B 

        EI  1.33 1.33   

 MCB  
   28.8 
  2E 4I 4E 4I   
  C    28.8 
    C 
  
 
 6 6 

 4EI 6EI        
MCD    C   C 

  EI  0.888 0.296   

 
 
 4.5 4.52  

 
 
  

La ecuación de equilibrio de la estructura se obtiene ensamblando las tres ecuaciones


anteriores, e incluyendo el momento puntual en el nudo C.

527
Método de la distribución de momentos

 3.55 1.33 0.296      43.2 


   B   
EI  1.33 3.55 0.296   C    75  28.8 
 0.296 0.296 0.263      10


     

La fase 2 del método de Cross supone que la traslación está impedida (   0 ) y que actúan las
fuerzas exteriores, por lo que la ecuación de equilibrio queda reducida a:
 3.55 1.33   B2   43.2 
EI       
 2
 1.33 3.55   C   75  28.8 

Esta ecuación es la que se resuelve de


forma iterativa en la fase 2, pero 43.2 46.2
empleando como variables primarias los
momentos en los extremos de las barras θ=9.818/EI
θ=8.468/EI
en lugar de los giros. Su solución es
(figura 13.33):
  2   
 B   1  8.468 
 C  EI  9.818 
2
   
Figura 13.33 Giros de los nudos en la fase 2.
Con estos giros, los momentos en los extremos de las barras se obtienen de sus ecuaciones de
equilibrio, y corresponden a los obtenidos en la fase 2 del método de Cross:
 8.468 
2
M BA  EI 0.888 B2  EI 0.888    7.53
 EI 


 M2 
 
 43.2    2.66 2.66   2 
  7.53 


 BC 

 
  EI    B  
  

 2    28.8   1.33 1.33    2   66.3 
 MCB
  
  
   
 C   

2 9.818
M BA  EI 0.888  8.73
EI

En la fase 3 se supone que los giros son nulos y se permite únicamente la deformación lateral
 . Con estas deformaciones los momentos en los extremos de las barras verticales AB y DC son:

3 6EI 3 6EI
M BA    0.296EI  MCD    0.296EI 
2
4.5 4.52

El vector de fuerzas que es necesario aplicar


en los nudos para mantener la deformación ∆ θ=0.296EI∆ θ=0.296EI∆
 de la fase 3 es:

 M 3   0.296EI  
 B  
 3
 MC   0.296EI  
   

La figura 13.34 muestra la deformada en la


fase 3 y los momentos de desequilibrio que
hay que aplicar para conseguirla. Figura 13.34 Momentos de desequilibrio
debidos a la traslación de la fase 3.

528
Método de la distribución de momentos

La fase 4 corresponde a un nuevo equilibrado de los nudos, a base de dejarlos girar la cantidad
necesaria para eliminar los momentos de desequilibrio anteriores. Por lo tanto, la ecuación de
equilibrio empleada en esta fase 4 es:
 3.55 1.33   B4   0.296EI  
EI       
1.33 3.55    4   0.296EI  
   C   

Esta ecuación se obtiene a partir de la ecuación de equilibrio inicial, considerando sólo las
ecuaciones correspondientes a los giros, eliminando las fuerzas exteriores (ya tratadas en la fase
2), y pasando al término independiente los términos debidos a la deformación ∆.
Resolviéndola se obtienen los giros en la
fase 4 (figura 13.35): ∆ θ=0.0605∆ θ=0.0605∆

 B4   0.0605 
    
 C4   0.0605 
   

De esta manera se ha obtenido una relación


entre los giros y la traslación de la
estructura, en ausencia de cargas
exteriores.
Figura 13.35 Giros en los nudos debidos a la
traslación de la fase 3.
En la aplicación práctica del método de Cross, en lugar de calcular estos giros se calculan los
momentos que producen en las barras, que son:

 B4 

4
M BA  EI  0.888 0.296     0.242EI 
 

 

 

 M BC
4     4   
   EI  2.66 2.66   B    0.242EI  
 MCB
4   1.33 1.33    4   0.242EI  
     C   

 4 
 
4
MCD  EI  0.888 0.296   C 
 0.242EI 
  



  

La fase 5 está destinada a calcular el valor de la traslación. Para ello se emplea la última de las
tres ecuaciones de equilibrio de la estructura, que corresponde al equilibrio en la dirección de
la deformación ∆. Esta ecuación es:
10  0.296EI B  0.296EI C  0.263

Sustituyendo los valores de los giros, como suma de las fases 2 y 4 se obtiene:
 8.468   9.818 
10  0.296EI   0.0605  0.296EI   0.0605  0.263
 EI   EI 

De esta ecuación se calcula el valor de la traslación:   67.5 / EI , y a partir de ella los valores
finales de los momentos.

529
Método de la distribución de momentos

13.7 BIBLIOGRAFÍA
1. Bendixen, A., Die Methode der Alpha-Gleichungen zur Berechnung von
Rahmenkonstruktionen, Berlín, 1914.
2. Calísev, K. A., Techn. List., Num. 17-21, Zagreb, 1923.
3. Cross, H., Analysis of Continuous Frames by Distributing Fixed-End Moments, Proceedings
of the ASCE, Mayo 1930.
4. Cross, H., Analysis of Continuous Frames by Distributing Fixed-End Moments, Transactions
of the ASCE, Vol. 96, paper 1793, 1932.
5. Cross, H., Selected Papers, University of Illinois Press, Urbana IL, 1963.
6. Cross, H., y Morgan, N. D., Continuous Frames of Reinforced Concrete, Wiley, New York,
1932.
7. Fernández Casado, C., Cálculo de Estructuras Reticulares, Ed. Dossat, Madrid, 1966.
8. Hibbeler, R. C., Structural Analysis, Prentice-Hall, New Jersey, 1996.
9. Hsieh, Y-Y., Teoría Elemental de Estructuras, Prentice-Hall Int., Bogotá, 1973.
10. Vázquez, M., Resistencia de Materiales, Ed. Noela, Madrid, 1994.
11. Wang, C. K., Intermediate Structural Analysis, McGraw-Hill, New York, 1983.

13.8 PROBLEMAS

13.8.1 Calcular el diagrama de momentos flectores de la estructura de la figura P13.1.

2 Tn/m

2EI 2EI 2EI

6m EI EI EI

2m 2m

6m 6m 6m

Figura P13.1

13.8.2 Calcular el diagrama de momentos flectores de la estructura de la figura P13.2.

13.8.3 Resolver el ejercicio 8.21.2 empleando el método de Cross. Comparar los resultados con los
obtenidos mediante el método de rigidez.

13.8.4 Extender el método de Cross para poder tratar variaciones de temperatura en las vigas,
suponiendo una temperatura gradiente Tg uniforme. Resolver el ejercicio 8.21.3 empleando el
desarrollo efectuado.

530
Método de la distribución de momentos

2 Tn/m

4 Tn 4EI 4EI
3m
EI EI

2EI
5m
2EI

6m 3m 3m

Figura P13.2

13.8.5 Calcular el giro del nudo 2 y el diagrama de flectores en la viga del ejercicio 8.21.4 empleando
el método de Cross.

13.8.6 Calcular el diagrama de momentos flectores en la viga del ejercicio 4.14.1 empleando el método
de Cross.

13.8.7 Calcular el diagrama de momentos flectores en la viga del ejercicio 4.14.7 empleando el método
de Cross.

13.8.8 Resolver el ejercicio 8.21.5 empleando el método de Cross.

13.8.9 Resolver el ejercicio 8.21.6 empleando el método de Cross.

13.8.10 Resolver el ejercicio 5.13.2 empleando el método de Cross.

13.8.11 Resolver el problema 5.15.1 empleando el método de Cross.

531
14
Introducción a la estabilidad
estructural

14.1 INTRODUCCIÓN
En todo lo estudiado hasta ahora se ha supuesto que la estructura se comporta de un modo
lineal, es decir que a un aumento de las cargas exteriores corresponde un aumento proporcional
de las deformaciones y de los esfuerzos internos. Este comportamiento se origina en dos
suposiciones: que el material tiene un comportamiento lineal y que las deformaciones son
pequeñas (la posición deformada coincide con la original). Mientras se cumplan estas
condiciones es posible ir aumentando las cargas, y todas las soluciones obtenidas son válidas.
Sin embargo, la experiencia demuestra que existen unos valores de las cargas para los cuales la
estructura se deforma de una manera excesiva, mucho mayor que lo que correspondería para
dichas cargas en el rango lineal, y al producirse estas deformaciones excesivas se anula la
capacidad de la estructura para soportar las fuerzas exteriores, provocando su colapso. Estos
valores de las cargas que provocan el colapso de la estructura se denominan cargas críticas de
pandeo o de colapso. Se dice también que la estructura es inestable para dicho valor de las
cargas, pues experimenta un crecimiento sin límite de las deformaciones, aún sin un aumento
de las cargas exteriores.
El estudio de la estabilidad estructural trata por lo tanto de determinar los valores de las cargas
críticas que provocan el colapso por grandes deformaciones. Evidentemente este estudio
requiere del uso de relaciones diferentes de las usadas en el caso lineal, y en este sentido se
emplean las suposiciones que se indican a continuación.
• Las deformaciones no son pequeñas. Esta es la suposición fundamental para el estudio de
la estabilidad, y a consecuencia de ella la posición deformada de la estructura no puede
confundirse con la posición sin deformar. Por lo tanto, las ecuaciones de equilibrio se deben
plantear ahora en la posición deformada, y no en la inicial.
• El comportamiento de material es elástico lineal. Inicialmente se emplea esta suposición,
aunque el estudio del pandeo requiere en ciertos casos la consideración del
comportamiento no elástico.
El estudio de las estructuras en el supuesto de que las deformaciones no sean despreciables
conduce a problemas no lineales, que suelen denominarse como teoría de segundo orden, en
contraposición a la teoría de primer orden estudiada en el caso lineal.
Los conceptos de carga crítica y estabilidad del equilibrio pueden ponerse de manifiesto con
gran facilidad mediante ejemplos sencillos.

532
Introducción a la estabilidad estructural

Ejemplo 1
Considérese el sistema mostrado en la figura siguiente, en el que la barra se supone
infinitamente rígida, y por lo tanto sólo el muelle de torsión acumula energía. Un análisis de
primer orden, planteando el equilibrio en la posición indeformada, indica que la barra está
sometida a una compresión de valor P y que el resorte está descargado. Sin embargo, si se
plantea el equilibrio en la posición deformada se obtiene que el resorte tiene un par de valor
𝑃𝑃𝐿𝐿 sin 𝜃𝜃.

K K P
P θ

Es posible obtener más información sobre la estabilidad del sistema efectuando un análisis de
segundo orden, considerando para ello la expresión exacta del potencial total del sistema Π:

1 2
 k   PL  1  cos  
2
Para que haya equilibrio este potencial debe ser estacionario:

d
 k   PL sin   0
d
Esta ecuación se satisface de dos formas. Si θ=0 cualquier valor de P la satisface, lo cual
corresponde con la solución del análisis de primer orden, que permite cualquier valor de P.
También se cumple la ecuación de equilibrio anterior si el valor de P es:

k
P 
L sin 
Esta es la relación entre la carga axial P y el giro θ en cualquier posición de equilibrio, y en ella
se observa que para θ=0 la carga vale P=k/L. Esto indica que k/L es un valor crítico de la carga,
que hace pasar a la barra de la situación inicial θ=0 a una situación en la que la barra comienza
a girar y el muelle empieza a tener esfuerzo. Este valor de la carga se denomina punto de
bifurcación del equilibrio, y en él se pasa de la solución de primer orden a la de segundo.
La figura siguiente muestra la representación gráfica del comportamiento del sistema. Para
valores de la carga inferiores a k/L, el giro es nulo θ=0. Al alcanzarse dicho valor crítico k/L, se
produce el colapso, y la barra comienza a girar. A partir de ese valor de la carga, el
comportamiento es el indicado por el análisis de segundo orden.

P Estable

Pcr=k/L

Estable

Para estudiar la estabilidad del sistema se calcula la derivada segunda del potencial:

533
Introducción a la estabilidad estructural

d 2
 k  PL cos 
d 2
Para la solución de primer orden, con θ=0, es decir con P<k/L, su valor es:
 d 2  
   k  PL
 d  2 
 0

Se observa que si P<k/L la derivada segunda de  es positiva y el equilibrio es estable. Por lo


tanto, en toda la solución de primer orden el sistema es estable. Para la solución post-colapso
(P>k/L), se sustituye el valor de la carga crítica en la derivada del potencial:

d 2   
 k  1  
d 2  tan  

Esta magnitud es siempre positiva, por lo que el equilibrio es también estable en el


comportamiento post-colapso.

Ejemplo 2
Considérese ahora el sistema de la figura siguiente, en el que el resorte se mantiene siempre
vertical y la barra es infinitamente rígida.

P
P θ

K K

El análisis de primer orden indica que la barra está comprimida un valor P y el muelle está
descargado. El potencial total del sistema en una posición deformada cualquiera es:

1 2
 k  L sin    PL  1  cos  
2
Para que haya equilibrio se debe cumplir que:

d
 kL2 sin  cos   PL sin    kL cos   P  L sin   0
d
Esta ecuación se satisface para cualquier valor de P si θ=0, lo que corresponde a la solución de
primer orden. Pero también se satisface si el valor de la carga es:
P  kL cos 
Para θ=0 se obtiene P=kL, que corresponde a un valor crítico de la carga, en el cual se produce
una bifurcación, con el paso desde la situación inicial de giro nulo, a una situación en la que la
barra gira un ángulo θ dado por la ecuación anterior.
La derivada segunda del potencial es:

d 2
 kL2 (cos2   sin2 )  PL cos 
2
d
Su valor en el caso θ=0 es:

534
Introducción a la estabilidad estructural

 d 2  
   kL2  PL
 d  2 
 0

Se observa que si P<kL, este valor es positivo, lo cual indica que el equilibrio es estable, y que si
P>kL, este valor es negativo, lo que corresponde a un equilibrio inestable.
Para el comportamiento posterior a la
bifurcación (es decir cuando 𝑃𝑃 = 𝑘𝑘𝑘𝑘 cos 𝜃𝜃), P
Bifurcación
la derivada segunda del potencial es: Pcr=kL
 d 2  
   kL2 sin2 
 d  2 
Inestable
 0
Estable
Este valor es siempre negativo, por lo que el
equilibrio es siempre inestable. La figura θ
adjunta muestra la relación P/θ completa.
Estos ejemplos sencillos han permitido introducir el concepto de carga crítica, que es aquel valor
de las cargas exteriores que provoca la bifurcación del equilibrio, pasándose de una situación
estable a otra, que puede ser estable o inestable, pero que en general lleva a unas
deformaciones excesivas, por lo que no suele ser aceptable para la estructura. Asimismo, se ha
podido estudiar el comportamiento posterior al colapso, debido a la sencillez de los ejemplos.
Sin embargo, el estudio post colapso de forma general requiere técnicas de análisis que están
fuera del contexto de esta obra, por lo que no se abordará.

14.2 ECUACIÓN DE EQUILIBRIO DE LA VIGA - COLUMNA


En el estudio de la estabilidad, se suelen denominar vigas columna a aquellos elementos
estructurales cargados simultáneamente con fuerzas axiales y transversales, mientras que se
reserva la denominación de columnas para los que están cargados únicamente en dirección
axial. Para mayor generalidad se efectúa el estudio de la viga columna, y posteriormente se
particulariza para la columna. Se supone la viga columna en posición horizontal.
Se considera un elemento diferencial de la viga columna, de longitud ds, que en la situación
deformada está girado un ángulo 𝜑𝜑 respecto de la horizontal (figura 14.1). Sobre él actúan la
fuerza exterior q(x), que se supone está distribuida sobre el eje horizontal, y las fuerzas
interiores: el esfuerzo axial N, el esfuerzo cortante V y el momento flector M. Al considerarse el
elemento en su posición deformada, las fuerzas N y V están giradas un ángulo ϕ respecto a su
posición original.

qdx qdx
y Fy+dF y
V+dV
M+dM
M+dM
M
M
ds
ϕ x N+dN Fx Fx+dF x
dx
N

V
Fy

Figura 14.1 Equilibrio de un elemento diferencial en el estado deformado.

535
Introducción a la estabilidad estructural

Al elemento así considerado se le aplican las tres ecuaciones de equilibrio, en su posición


deformada. Para ello resulta más práctico considerar las componentes, axial 𝐹𝐹𝑥𝑥 y transversal 𝐹𝐹𝑦𝑦
de las fuerzas interiores.
• Equilibrio de fuerzas en la dirección axial del elemento:

Fx  dFx  Fx  0  dFx  0 (14.1)

Es decir que la componente axial de las fuerzas exteriores se mantiene constante.


• Equilibrio de fuerzas en dirección transversal a la viga:

Fy  dFy  qdx  Fy (14.2)

Por lo tanto:

dFy
q (14.3)
dx
• Equilibrio de momentos. Se toman momentos de todas las fuerzas respecto al extremo
derecho del elemento diferencial:

dx
M  dM  M  Fydx  qdx  Fx sin  ds  0 (14.4)
2
Sustituyendo el diferencial de longitud por su valor

dx
ds  (14.5)
cos 

y despreciando los términos cuadráticos, se obtiene:

dM  Fydx  Fx tan  dx  0 (14.6)

Sustituyendo la tangente del ángulo por la derivada de la deformada y reordenando queda:

dv dM
Fy  Fx  (14.7)
dx dx
Sustituyendo este valor de la fuerza vertical 𝐹𝐹𝑦𝑦 en la ecuación (14.3) se obtiene:

d 2M d 2v
 Fx  q (14.8)
dx 2 dx 2
Al no haber fuerzas exteriores aplicadas según x, la componente horizontal del esfuerzo axial 𝐹𝐹𝑥𝑥
es igual a la fuerza exterior de compresión P. Esta fuerza P se supone positiva a compresión:

Fx  P (14.9)

Sustituyendo las expresiones del esfuerzo 𝐹𝐹𝑥𝑥 y del momento flector M  EIv  se obtiene:

d 2  d 2v  d 2v
 EI   P  q (14.10)
dx 2  dx 2  dx 2

que es la ecuación de equilibrio general de la viga - columna. Si el producto EI es constante,


como es casi habitual, se obtiene la expresión:

536
Introducción a la estabilidad estructural

d 4v d 2v
EI P  q (14.11)
dx 4 dx 2
Se define la constante 𝑘𝑘:

P
k  (14.12)
EI
que representa una proporción entre la carga axial aplicada y la rigidez a flexión de la viga, es
decir su oposición a la flexión lateral. Con ello la ecuación diferencial de equilibrio queda en la
forma:

d 4v d 2v q
 k2  (14.13)
4 2 EI
dx dx
La solución general de esta ecuación diferencial es:

v  A sin kx  B cos kx  Cx  D  v part (14.14)

donde los cuatro primeros términos corresponden a la solución general de la ecuación


homogénea (con q=0), y el último es una solución particular cualquiera de la ecuación completa,
que hay que hallar en cada caso, dependiendo del tipo de carga aplicada q.

14.3 COLUMNA RECTA ARTICULADA EN AMBOS EXTREMOS


Se trata de estudiar la estabilidad de una columna articulada en sus dos extremos (figura 14.2),
en las siguientes condiciones:
• No existe carga transversal al elemento, sólo la fuerza de compresión P.
• El eje de la columna es perfectamente recto.
• Uno de los extremos está articulado, y en el otro existe una articulación deslizante, con
objeto de permitir la aplicación de la fuerza axial.

P P

A B
L

Figura 14.2 Columna biarticulada.


En estas condiciones la deformada de la columna viene dada por la ecuación (14.14). Al no haber
ninguna fuerza transversal, la solución particular no es necesaria y por lo tanto la deformada
corresponde únicamente a la solución general de la ecuación homogénea:
v  A sin kx  B cos kx  Cx  D (14.15)

Las constantes de integración se obtienen aplicando las cuatro condiciones de contorno de los
extremos de la columna:
• Deformación nula en el apoyo A: v(x  0)  0 de la que se obtiene B  D  0

• Momento nulo en el apoyo A: v (x  0)  0 de la que se obtiene k 2B  0

De estas dos ecuaciones se obtienen las constantes B y D que son ambas nulas: B=D=0

537
Introducción a la estabilidad estructural

• Deformación nula en el apoyo B: v(x  L)  0

• Momento nulo en el apoyo B: v (x  L)  0

Estas dos últimas ecuaciones se pueden poner en forma matricial como se indica a continuación,
considerando que las constantes B y D son nulas:
 sin kL L A  0
   
 

 
 (14.16)
 k 2 sin kL 0  C   0 
  

  
    
Se trata de un sistema de dos ecuaciones homogéneo. Su solución trivial es A=C=0, que unida al
hecho de que también B y D son nulas, implica que la deformada de la viga es toda ella nula v=0,
por lo que esta solución no tiene interés. Para que exista una solución distinta de la trivial es
necesario que el determinante de la matriz sea nulo. Este determinante vale:

k 2L sin kL  0 (14.17)

Pero como siempre es 𝑘𝑘 ≠ 0, se debe cumplir que sin kL  0 .

Las soluciones de esta ecuación son kn  n  / L con n=1,2,3,..∞, que corresponden a los
siguientes valores de la carga axial:

n 2 2EI
Pn  n  1, 2, 3,   (14.18)
L2

Para todos estos valores de Pn la constante de integración C es nula, y la constante A no está


definida, por lo que la deformada que adopta la columna en cada uno de ellos es:

n x
vn  An sin kn x  An sin (14.19)
L
donde 𝐴𝐴𝑛𝑛 no está definida. Los valores de Pn corresponden a posiciones de la columna en las
que su deformada no está determinada por las ecuaciones de equilibrio y las condiciones de
contorno: se trata de posiciones de inestabilidad, en las que la deformación se produce sin
incremento de la carga. La de mayor interés es la primera, que corresponde a un valor:

 P1
k1   (14.20)
L EI

14.3.1 Carga crítica de Euler


Al menor de los valores críticos de la carga axial se le denomina carga crítica de Euler para la
columna, y se designa como:

2EI
PE  (14.21)
L2
Cuando la carga axial coincide con este valor, se produce el colapso de la columna por pandeo
lateral: la columna abandona su configuración recta y aparecen deformaciones laterales de
flexión. La deformada que adopta la columna es:

x
vE  A1 sin (14.22)
L

538
Introducción a la estabilidad estructural

que es el primer modo de pandeo de la columna. Representa la forma en la que la columna


colapsa cuando la carga axial llega a su valor crítico, es decir la forma en que la columna
abandona su configuración recta. Para este modo de pandeo se conoce su forma, que es
senoidal con una longitud de onda igual al doble de la longitud de la viga, pero no se conoce su
amplitud.
Al alcanzarse el valor de la carga crítica de Euler, se produce una bifurcación del equilibrio, que
pasa de ser estable cuando P<PE, a ser indiferente justo cuando P=PE (figura 14.3). Si la carga
axial sigue aumentando, con valores PE<P<P2 el equilibrio es inestable, pero la columna se
mantiene recta. Al alcanzarse la segunda carga crítica P=P2 se produce un nuevo colapso que
corresponde a una nueva bifurcación del equilibrio. La forma en que la columna abandona el
equilibrio en este segundo colapso es nuevamente una ley senoidal con una longitud de onda
de valor L.

P
P2 P2
P2 Indiferente

Inestable

PE Indiferente PE PE

Estable

Figura 14.3 Cargas críticas de pandeo de una columna biarticulada.


La deformada obtenida para cada carga crítica corresponde únicamente a la forma que adopta
la columna al comenzar la bifurcación, es decir la forma que adopta justo en el instante de
producirse el pandeo. No corresponde a la forma en la que queda la columna deformada tras
producirse el pandeo, pues para determinar ésta es necesario aplicar la teoría de grandes
deformaciones, en particular debe tenerse en cuenta la expresión exacta de la curvatura, no
siendo válido sustituirla por la derivada segunda de la deformación.
Como resumen del análisis de estabilidad efectuado puede decirse que:
• Para valores de la carga axial distintos de los valores críticos la columna se mantiene recta,
sin deformación lateral. Si la carga es inferior al valor de la carga crítica inferior, o de Euler,
el equilibrio es estable, y si la carga es superior a ella el equilibrio es inestable.
• Cuando la carga axial adopta el valor de una de las cargas críticas, se produce una brusca
bifurcación del equilibrio que lleva al colapso por deformación lateral excesiva.

14.3.2 Esbeltez geométrica


Se define la esbeltez geométrica de la columna λ como una magnitud adimensional igual al
cociente entre su longitud L y el radio de giro de su sección recta r:

L
 (14.23)
r
El valor del radio de giro de la sección recta de la columna es:

I
r  (14.24)
A

539
Introducción a la estabilidad estructural

La carga crítica de Euler puede ponerse en función de la esbeltez geométrica como:

2EI 2EAr 2 2EA


PE    (14.25)
L2 L2 2

14.3.3 Tensión crítica de Euler


Se define la tensión crítica de Euler como la tensión nominal de compresión que existe en la
columna cuando se alcanza la carga crítica de Euler:

PE  2E
E   (14.26)
A 2
Esta expresión indica cuál es la tensión de compresión máxima que puede existir en la columna
justo antes de producirse el pandeo. Se observa que depende de la inversa de la esbeltez de la
pieza, pero no depende de la resistencia del material, sino únicamente de su módulo de
elasticidad. Representa por lo tanto un límite superior a la tensión nominal de compresión
admisible, límite que no puede aumentarse mejorando la resistencia del material.
En todo caso, la tensión crítica de Euler tiene como valor límite al límite de proporcionalidad del
material σPR, es decir la tensión a partir de la cual deja de cumplirse la proporcionalidad entre
tensión y deformación unitaria. Al alcanzarse este límite deja de ser válida la hipótesis de
material lineal y por lo tanto todo lo deducido, siendo necesario aplicar la teoría del pandeo
inelástico, que se explica más adelante.
Se define la esbeltez límite de proporcionalidad 𝜆𝜆𝑃𝑃𝑃𝑃 como aquella esbeltez para la cual la tensión
crítica de Euler 𝜎𝜎𝐸𝐸 alcanza la tensión límite de proporcionalidad del material 𝜎𝜎𝑃𝑃𝑃𝑃 . Su valor se
obtiene sustituyendo este límite de proporcionalidad del material en la fórmula de la tensión
crítica de Euler:

 2E  2E
PR   PR  (14.27)
2
PR PR

La relación entre la esbeltez y la tensión crítica de Euler (14.26) se denomina habitualmente


hipérbola de Euler, y se representa en la figura 14.4 para valores típicos de estructuras de acero
(E=200 GPa), en el rango de esbeltez 0 a 250. En ella se ha indicado asimismo la esbeltez límite,
para un límite de proporcionalidad 𝜎𝜎𝑃𝑃𝑃𝑃 = 250 MPa.

σ (MPa) E=200 GPa

300

σPR=250

200

100

λPR=89 λ
50 100 150 200 250

Figura 14.4 Tensión crítica de Euler para el acero.

540
Introducción a la estabilidad estructural

14.4 COLUMNA RECTA EMPOTRADA EN AMBOS EXTREMOS


Se trata de estudiar la estabilidad de una columna empotrada en sus dos extremos, en
condiciones similares a las del caso anterior: no existe carga transversal al elemento, el eje de la
columna es perfectamente recto, y la columna está sometida a una fuerza de compresión de
valor P. Ambos extremos están empotrados, en el sentido que no es posible su deformación
lateral ni su giro, aunque sí es posible la deformación axial relativa entre ambos, a fin de permitir
la aplicación de la fuerza axial (figura 14.5).

P P
A B
L

Figura 14.5 Columna empotrada.


En estas condiciones la solución del problema es la ecuación (14.14). Al no haber en este caso
ninguna fuerza transversal, la solución particular no es necesaria y por lo tanto la deformada de
la columna viene dada únicamente por la solución general de la ecuación homogénea:
v  A sin kx  B cos kx  Cx  D (14.28)

Las constantes de integración se obtienen aplicando las cuatro condiciones de contorno de los
extremos de la columna:
• Flecha nula en el apoyo A: v(x  0)  0 B D  0  D  B

• Giro nulo en el apoyo A: v (x  L)  0 Ak  C  0  C  Ak

• Flecha nula en el apoyo B: v(x  L)  0

• Giro nulo en el apoyo B: v (x  L)  0

Estas dos últimas ecuaciones de contorno se pueden poner en forma matricial como se indica a
continuación, considerando los valores de D y C ya deducidos:
 sin kL  kL cos kL  1   A   0 
      (14.29)
 k cos kL  k k sin kL   B   0 
    
Se trata de un sistema de dos ecuaciones homogéneo, cuya solución trivial es A=B=0. Pero esto
hace que las cuatro constantes de integración sean nulas y por lo tanto la deformada de la viga
sea toda ella nula, por lo que esta solución no tiene interés. Para que exista solución distinta de
la trivial es necesario que el determinante de la matriz sea nulo, es decir:
kL sin kL  2 cos kL  2  0 (14.30)

Utilizando las relaciones trigonométricas del ángulo mitad esta expresión se puede poner como:
 kL kL kL  kL 
 cos  sin   sin   0 (14.31)
 2 2 
2  2 

541
Introducción a la estabilidad estructural

Esta ecuación puede satisfacerse de dos formas:


• Si el primer factor es nulo:

kL kL kL
cos  sin 0 (14.32)
2 2 2
Este factor se puede poner en la forma:

kL kL
tan  (14.33)
2 2
Las soluciones de esta ecuación son kn L  8.987 15.450 21.808 

Por lo que el valor de la menor carga crítica es:

80.766EI
PA1  (14.34)
L2
Estas cargas corresponden a modos de pandeo antisimétricos, por lo que se ha añadido el
subíndice A para identificarlos. La figura 14.6 muestra el primero de ellos.

Figura 14.6 Primer modo de pandeo antisimétrico de una columna biempotrada.


• Si el segundo factor es nulo:

kL
sin 0 (14.35)
2
kn L
Las soluciones de esta ecuación son  n con n  1, 2,  
2
Las cargas críticas correspondientes a ellas son:

4n 2 2EI
PSn  n  1, 2,  (14.36)
L2
La menor de estas cargas críticas, con n=1, es:

42EI 39.478EI
PS 1   (14.37)
2
L L2
Esta carga es inferior a la carga crítica correspondiente al menor modo antisimétrico (ecuación
(14.34)), por lo que el colapso de la columna se produce para esta carga crítica. Los modos de
pandeo para estas cargas son deformaciones simétricas, en la forma:
 2nx 
vSn  Bn  cos  1  (14.38)
 L 

La figura 14.7 muestra los dos primeros modos de este tipo. En particular el primero de ellos
corresponde a la carga crítica de la columna, con un valor de la carga dado por la ecuación
(14.37).

542
Introducción a la estabilidad estructural

PS1=4π2EI/L2

PS2=16π2EI/L2

Figura 14.7 Modos de pandeo simétricos de una columna biempotrada.


La distribución de momentos flectores asociada al primer modo de pandeo es:

42EI 2x
M S 1  EIv   B1 cos (14.39)
L2 L
Este momento flector se anula en los puntos que satisfacen la ecuación:

2x
cos 0 (14.40)
L
cuyas soluciones son L/4 y 3L/4. Se observa por lo tanto que la zona central de la columna, de
longitud L/2, se comporta como una columna biarticulada. La carga crítica de esta zona de la
columna es la carga de Euler para una longitud L/2:

2EI 42EI
PE   (14.41)
(L / 2)2 L2

que coincide con la carga crítica de la columna biempotrada. Por lo tanto, el pandeo de la
columna biempotrada se produce por colapso de una zona central de la misma, de longitud L/2,
que se comporta como biarticulada (figura 14.8).

PS1=4π2EI/L2

L/4 L/2 L/4

Figura 14.8 Pandeo de una columna biempotrada.

14.5 COLUMNA EMPOTRADA ARTICULADA


Se trata de estudiar la estabilidad de una columna empotrada en un extremo y articulada en el
otro, en condiciones similares a las de los casos anteriores: no existe carga transversal al
elemento, el eje de la columna es perfectamente recto, y la columna está sometida a una fuerza
de compresión de valor P. Un extremo está empotrado y el otro tiene una articulación
deslizante, a fin de permitir la aplicación de la fuerza axial (figura 14.9)

P P
A B
L

Figura 14.9 Columna empotrada – articulada.

543
Introducción a la estabilidad estructural

Al igual que en los casos anteriores, la ecuación diferencial que controla el problema es
homogénea, por lo que no se necesita la solución particular. Para resolver el problema basta con
determinar las cuatro constantes de integración, aplicando para ello las cuatro condiciones de
contorno de los extremos de la columna:
• Flecha nula en el apoyo A: v(x  0)  0  B D  0  D  B

• Giro nulo en el apoyo A: v (x  0)  0  Ak  C  0  C  Ak

• Flecha nula en el apoyo B: v(x  L)  0

• Momento nulo en B: v (x  L)  0

Estas dos últimas ecuaciones de contorno se pueden agrupar en forma matricial como se indica
a continuación, considerando los valores de D y C deducidos antes:
 sin kL  kL cos kL  1   A   
     0 (14.42)
 k 2 sin kL k 2 cos kL   B  0
     
Al igual que en los casos anteriores, la condición de existencia de solución distinta de la trivial
implica que el determinante de la matriz del sistema sea nulo. Desarrollándolo se obtiene:
tan kL  kL (14.43)

Las soluciones de esta ecuación son: knL = 4.4934 7.7252 10.9041 …


Para n=1, se obtiene la carga crítica de pandeo de la columna, cuyo valor es:

4.4932 EI 2EI
P1   (14.44)
L2 0.72 L2
Los modos de pandeo asociados a las cargas críticas se obtienen calculando el valor de tres de
las constantes de integración (B, C y D) en función de la cuarta constante (A):
B  A tan kL  AkL C  Ak D  AkL (14.45)

con lo que se obtiene el modo de pandeo siguiente:

vn  An (sin kn x  kn L cos kn x  kn x  kn L) (14.46)

La distribución de momentos flectores asociada al primer modo de pandeo es:

M 1  EIv   A1EIk12 ( sin k1x  k1L cos k1x ) (14.47)

Este momento flector se anula en los puntos que satisfacen la ecuación:

 sin k1x  k1L cos k1x  0 (14.48)

Sustituyendo el valor de k1L  4.4934 se obtiene una única solución en el rango 0<x<L, cuyo
valor es x=0.3L. Por lo tanto, la columna tiene una zona biarticulada, situada entre el punto de
inflexión x=0.3L y el extremo articulado B, cuya longitud es 0.7L, (figura 14.10) y cuya carga
crítica de Euler viene dada por:

2EI
P1  (14.49)
(0.7L)2

544
Introducción a la estabilidad estructural

Este valor coincide con la primera carga crítica obtenida para la columna empotrada – articulada
(ecuación (14.44)). Por lo tanto, el pandeo de esta columna se produce por colapso de una zona
de la misma, de longitud 0.7L, que se comporta como biarticulada.

P1=π2EI/(0.7L)2

0.3L 0.7L

Figura 14.10 Pandeo de una columna empotrada – articulada.

14.6 COLUMNA CON CARGA AXIAL EXCÉNTRICA


Se supone una columna recta, articulada en ambos extremos y sometida únicamente a la acción
de dos cargas iguales de compresión de valor P, que actúan de forma excéntrica respecto al eje
de la columna, con excentricidad e igual en ambos extremos (figura 14.11).

P P
e v e

A B

Figura 14.11 Columna con carga axial excéntrica.


En este caso no se utiliza la solución de la ecuación diferencial de equilibrio, sino que se emplea
directamente la relación entre el momento flector y la curvatura.
Considerando un punto cualquiera de la
columna, situado a una distancia x del P M
extremo A, el momento flector en él vale
(figura 14.12): v
A
M  P (e  v ) (14.50)
Figura 14.12 Momento flector debido a una
carga excéntrica.
Sustituyendo la ecuación de la elástica M  EIv  y dividiendo por EI, se obtiene la ecuación
diferencial de la deformada:

v   k 2v  k 2e (14.51)

Esta ecuación es una integral segunda de la ecuación diferencial general de equilibrio de las vigas
columna (14.13). Su solución es:

v  A sin kx  B cos kx  v part (14.52)

La solución particular en este caso es sencillamente v part  e , con lo que:

v  A sin kx  B cos kx  e (14.53)

Las constantes de integración se obtienen imponiendo las condiciones de flecha nula en ambos
extremos:
v(x  0)  0 v(x  L)  0 (14.54)

545
Introducción a la estabilidad estructural

De ellas se obtienen:

kL
A  e tan B  e (14.55)
2
La deformada de la columna es, por lo tanto:

kL
v  e tan sin kx  e(1  cos kx ) (14.56)
2
Se observa que en este caso existe una deformada única, no nula, de la columna, para cada carga
P. En esto el comportamiento es diferente a la columna con carga centrada, la cual se mantiene
recta, sin deformación lateral alguna, salvo para las cargas críticas en las que se llega al colapso
de forma súbita. La deformada hallada tiene forma de trigonométrica, y está limitada en todo
caso a pequeñas deformaciones, dado que se ha empleado la derivada segunda de la
deformación para representar la curvatura.
La expresión del momento flector es:

kL
M  EIv   EIek 2 tan sin kx  EIek 2 cos kx (14.57)
2
Sustituyendo el valor de k se obtiene:
 kL 
M  Pe  tan sin kx  cos kx  (14.58)
 2 

kL
Con objeto de simplificar las expresiones posteriores, se define una variable auxiliar u  ,
2
que puede ponerse en función de la carga crítica de Euler PE:

kL 1 PL2  P
u    (14.59)
2 2 EI 2 PE

A fin de caracterizar con sencillez el comportamiento de la columna se estudia su respuesta en


el punto medio: en este punto se presentan la máxima deformación y el máximo momento
flector, como puede comprobarse fácilmente por derivación en las expresiones
correspondientes. La deformada en dicho punto medio viene dada por la ecuación (14.56),
particularizada en x=L/2:

vL /2  e tan u sin u  e(1  cos u ) (14.60)

que se puede poner de forma compacta como:

vL /2  e(1  sec u ) (14.61)

Normalizándola respecto de L y poniendo de manifiesto la fuerza axial P se obtiene:

vL /2 e  
  P 
 1  sec (14.62)
L L   2 PE  

Esta expresión representa la relación entre la fuerza axial P y la deformación que aparece en el
centro de la columna, para cada valor de la excentricidad e/L. La figura 14.13 muestra una
representación gráfica de dicha relación fuerza - deformación.

546
Introducción a la estabilidad estructural

1 e/L=0

e/L=0.001

e/L=0.01
P/PE
e/L=0.05

e/L=0.1

Figura 14.13 Relación entre la fuerza


axial y la deformación en el centro de
vL/2/L una columna con carga excéntrica.
0
0.02 0.04 0.06 0.08 0.10 0.12

Se observa que cuando 𝑃𝑃 = 𝑃𝑃𝐸𝐸 , el valor de la deformación en el centro 𝑣𝑣𝐿𝐿/2 tiende a infinito,
para cualquier valor de la excentricidad. Esto demuestra que existe un valor crítico de la carga
axial, que coincide con el valor de la carga crítica de Euler, y para el cual la deformación de la
columna se hace infinita, es decir que se produce el colapso por deformación lateral excesiva.
Se observa asimismo que cuando la excentricidad de la carga es nula el valor de la flecha 𝑣𝑣𝐿𝐿/2 es
también nulo, para cualquier valor de 𝑃𝑃 ≠ 𝑃𝑃𝐸𝐸 . Si 𝑃𝑃 = 𝑃𝑃𝐸𝐸 se produce el pandeo de forma súbita
por bifurcación.
Se puede concluir por lo tanto que en esta columna existe asimismo una carga crítica de pandeo,
de valor igual a la de Euler. Pero este pandeo no se produce por bifurcación brusca, sino que,
para excentricidades no nulas, se manifiesta en un incremento progresivo de la deformación
lateral, cuya magnitud crece con la excentricidad. Para una excentricidad nula de la carga el
comportamiento es igual al de la columna biarticulada, con una bifurcación brusca del equilibrio
al alcanzarse la carga crítica.
El momento flector en el punto medio de la columna, normalizado respecto al momento (Pe)
aplicado en el extremo, se puede poner como:

M L /2  P 
 sec   (14.63)
Pe  2 PE 

El término de la derecha representa el factor por el que se amplifica el momento aplicado en el


extremo (Pe), debido a la presencia de la carga axial P, y se denomina factor de amplificación del
momento flector en el punto medio de la columna AM. Este factor no depende de la
excentricidad.
La figura 14.14 muestra una representación de dicho factor de amplificación. En ella se observa
que en ausencia de carga axial el momento en el centro es igual a Pe, y que a medida que la
carga axial se aproxima a la crítica, el momento aumenta considerablemente, hasta hacerse
infinito al producirse el pandeo.

547
Introducción a la estabilidad estructural

AM=ML/2/Pe
7

3 Figura 14.14 Factor de amplificación del


P/PE momento en el punto medio de una
1 columna excéntrica.
0 1
Cuando la carga axial es muy baja (u→0) se puede sustituir la expresión de la secante por su
desarrollo en serie:

u2 k 2L2 PL2
sec(u )  1   O(u 4 )  1   ...  1   ... (14.64)
2 8 8EI
El momento en el centro de la columna, tomando sólo el primer término del desarrollo en serie,
es:

M L /2  Pe sec u  Pe  1  ...   Pe (14.65)

que es el momento flector constante que aparece en una viga cargada con dos momentos
iguales, de valor Pe, en ambos extremos. La deformación en el centro, tomado dos términos del
desarrollo en serie, viene dada por la ecuación (14.61):
 PL2  PeL2
vL /2  e  1  1     (14.66)
 8EI  8EI

que coincide con la deformación en el centro de una viga cargada con dos momentos iguales en
ambos extremos, en la teoría de primer orden.

14.7 FÓRMULA DE LA SECANTE


Se trata de determinar la máxima tensión que se presenta en una columna recta, cargada con
una fuerza axial excéntrica, como se ha estudiado en el apartado anterior. Dado que la fuerza
axial P es constante, la máxima tensión se presentará en la sección donde esté el máximo
momento flector. El máximo momento flector se presenta en el centro de la columna, y en dicha
sección la máxima tensión se produce a su vez en el punto donde se suman la tensión de
compresión debida al esfuerzo axial y la tensión de compresión debida a la flexión. Esto ocurre
en el punto que está más alejado del centro de gravedad, en la zona de compresiones debidas
a la flexión. La tensión en él vale:

P M L /2c
max   (14.67)
A I
siendo 𝑐𝑐 la distancia desde el centro de gravedad de la sección al punto más alejado que haya
en ella, en la zona de compresiones debidas a la flexión.

548
Introducción a la estabilidad estructural

Sustituyendo la expresión (14.63) del momento se obtiene:

P Pec  P 
max   sec   (14.68)
A I  2 PE 

Sustituyendo ahora el valor de la carga crítica de Euler en función de la esbeltez (ecuación


(14.25)), la expresión anterior queda:

P  ec 
  P 
max  1  sec  (14.69)
A  
 2 EA  
r2

Esta relación se conoce como fórmula de la secante, y establece una relación muy interesante
entre las siguientes magnitudes:

• La tensión máxima max que aparece en la columna para una situación dada. Normalmente
el valor máximo admisible de esta tensión máxima depende del material empleado y puede
considerarse un parámetro de diseño. Típicamente su valor es el límite elástico del material
y , afectado de un eventual coeficiente de seguridad.

• El módulo de elasticidad E del material.


• La esbeltez de la columna λ.
ec
• La excentricidad relativa de la carga, caracterizada por el factor
r2

• La tensión nominal de compresión en la columna P / A . Este cociente puede entenderse


como la tensión axial nominal que puede soportar una columna, en unas determinadas
condiciones de esbeltez, excentricidad de la carga, tensión máxima admisible, etc.
La figura 14.15 muestra una representación gráfica de la fórmula de la secante para los valores
típicos del acero empleado en construcción metálica. Se emplean como parámetros de la gráfica
el módulo de elasticidad y la tensión máxima admisible en el material, y se representan en
abscisas la esbeltez λ y en ordenadas la tensión nominal P / A . Se obtiene así una familia de
curvas, para los distintos valores del parámetro de excentricidad, en las que todos los puntos de
una misma curva corresponden a la misma tensión máxima. En la misma figura se han
representado la curva correspondiente a la hipérbola de Euler y el valor de la tensión máxima
admisible en el material, que actúa como límite a la curva de Euler.
Se observa que a medida que el parámetro de excentricidad tiende a cero, las curvas de la
fórmula de la secante tienden a la curva de Euler. Cuando tanto la esbeltez como la excentricidad
tienden a cero, la curva correspondiente de la fórmula de la secante tiene como asíntota el valor
de la tensión máxima.

549
Introducción a la estabilidad estructural

P/A
(MPa) E=200 GPa
σmax=250 MPa
250
ec
=0.1
r2
0.2
200
ec
0.4 =0 (Euler)
r2
150 0.6

1.0

100 1.5

50

λ
50 100 150 200

Figura 14.15 Tensión nominal máxima de compresión para una columna de acero
con carga excéntrica.

14.8 COLUMNAS CON CURVATURA INICIAL


Se trata en este caso de estudiar una columna que no es recta, sino que en su estado inicial
descargado su directriz está curvada con una deformación inicial conocida. El interés de este
estudio resulta evidente, dado que en la realidad las piezas están normalmente deformadas
debido a los procesos de fabricación, y la directriz recta, como se ha supuesto en los casos
anteriores, es imposible de obtener. Sin embargo, la deformación inicial real resulta difícil de
cuantificar en la práctica, por lo que para un primer estudio teórico es necesario crear algún
modelo que sea abordable analíticamente y que tenga sentido físico.

14.8.1 Columna con curvatura inicial senoidal


En una primera aproximación al problema se supone que la deformación inicial 𝑣𝑣0 varía según
una ley seno, con semi longitud de onda igual a la longitud de la viga y amplitud 𝑎𝑎:

x
v0  a sin (14.70)
L
Se supone que la columna está articulada en ambos extremos y sometida únicamente a la acción
de dos cargas iguales de compresión de valor P, que actúan en la dirección de la recta de unión
de las dos articulaciones (figura 14.16). En las columnas reales puede existir además cierta
excentricidad en las cargas, pero ésta no se tiene en cuenta aquí.

v0 M
P P P v+v0

Figura 14.16 Columna con curvatura inicial.


El momento flector en un punto cualquiera de la columna, situado a una distancia x del extremo
A, en la situación deformada de la columna, es:

550
Introducción a la estabilidad estructural

M  P (v  v0 ) (14.71)

Sustituyendo M por su valor en función de la derivada segunda se obtiene la ecuación diferencial


de la deformada elástica v :

EIv   Pv  Pv0 (14.72)

Introduciendo la constante 𝑘𝑘 (ecuación (14.12)) y la expresión de la deformación inicial se


obtiene:

x
v   k 2v  k 2a sin (14.73)
L
La solución de esta ecuación es:

v  A sin kx  B cos kx  v part (14.74)

La solución particular en este caso es:

x
v part  C sin (14.75)
L
Para calcular el valor de la constante C se sustituye la solución particular en la ecuación
diferencial:

2 x x x
C sin  k 2C sin  k 2a sin (14.76)
2 L L L
L
de donde se obtiene el valor de C:

ak 2L2 / 2 a P PE
C   (14.77)
1  k 2L2 / 2 1  P PE

Por lo tanto, la solución de la ecuación diferencial es:

a P PE x
v  A sin kx  B cos kx  sin (14.78)
1  P PE L

La condición de flecha nula en el extremo A permite hallar una constante de integración:


v(x  0)  0  B 0 (14.79)

La condición de flecha nula en el extremo B es:


v(x  L)  0  A sin kL  0 (14.80)

Esta ecuación se satisface de dos formas:


• Si sin 𝑘𝑘𝑘𝑘 = 0. Esto implica que 𝑘𝑘𝑘𝑘 = 𝑛𝑛𝑛𝑛 con 𝑛𝑛 = 1,2, … lo cual corresponde a las cargas
críticas de la columna biarticulada recta. Sin embargo, esta solución no interesa en este caso,
pues la deformada de la columna puede determinarse mediante otras condiciones, como se
verá a continuación.
• Si A=0. Este es el valor que interesa de la constante de integración, para poder determinar
la deformada de la columna.

551
Introducción a la estabilidad estructural

La deformación elástica producida por la carga P es, por lo tanto:

P PE x
v  a sin (14.81)
1  P PE L

La deformación total de la columna es la suma de la inicial más la deformación elástica:

1 x x
vT  v0  v  a sin  Ava sin  Av v0 (14.82)
1  P PE L L

La figura 14.17 muestra la deformada de la columna: se observa que tiene la misma forma de
ley seno que la deformación inicial 𝑣𝑣0 , pero variando su amplitud, que se ve modificada por el
denominado factor de amplificación de deformaciones:

1
Av  (14.83)
1  P PE

Para valores pequeños de P este factor tiende a la unidad, con lo que no se produce
amplificación (figura 14.18). Cuando P se aproxima a la carga de Euler PE, el factor de
amplificación tiende a infinito, con lo que se produce el colapso de la columna por deformación
lateral excesiva. Por lo tanto, esta columna tiene una carga crítica de pandeo de valor igual a la
de Euler, pero la deformación lateral producida por este pandeo no se produce de forma súbita,
por bifurcación, sino gradualmente al incrementarse P.

Av=vT/v0
8
vT=Avv0

P 6
a

v0 4

2
M=-AvPv0 P/PE

0 1
Figura 14.17 Deformada y diagrama de momentos Figura 14.18 Factor de amplificación de la
de una columna con curvatura inicial. curvatura inicial en función de la carga axial.
La distribución de momentos flectores en la columna viene dada por:

M  P (v  v0 )  PvT  Av Pv0 (14.84)

Se observa que el diagrama de flectores de la columna tiene la misma forma que la deformación
inicial, pero amplificada por el factor Av P (figura 14.17). El factor Pv0 en la expresión del
momento flector es el momento que existiría en la viga en la hipótesis de pequeñas
deformaciones: al considerarse el equilibrio en la posición deformada, este momento se ve
amplificado por el mismo factor de amplificación que las deformaciones Av .

552
Introducción a la estabilidad estructural

14.8.2 Columnas con curvatura inicial cualquiera


Se trata de realizar el mismo análisis de estabilidad anterior, para el caso de que la deformación
inicial de la columna tenga una forma cualquiera. En este caso se procede a desarrollar la
deformación inicial en serie de funciones seno:
 
n x
v0 (x )   v0n   an sin L
(14.85)
n 1 n 1

Donde 𝑣𝑣0𝑛𝑛 son los distintos armónicos y 𝑎𝑎𝑛𝑛 son las amplitudes correspondientes. Este desarrollo
en serie de senos satisface la condición de que su valor es nulo en los dos apoyos extremos de
la columna, pues las funciones seno empleadas tienen una longitud de onda de valor 2L/n, con
lo cual el valor de cada armónico siempre es cero en los dos extremos. El número de términos a
emplear en el desarrollo en serie es el necesario para representar adecuadamente la forma de
la deformación inicial.
Al ser la ecuación diferencial que controla el problema del tipo lineal, basta con resolverla para
cada uno de los términos del desarrollo en serie y a continuación sumar todos los resultados.
Las distintas ecuaciones son similares a las obtenidas para la deformación en forma de ley seno
(ecuación (14.73)), pero sustituyendo el término independiente por el sumando
correspondiente del desarrollo, es decir:

n x
v   k 2v  k 2an sin n  1  (14.86)
L
Empleando el mismo proceso que en el apartado anterior se calcula la solución de esta ecuación
en función de n, con lo cual se obtiene la deformación para el sumando n de la serie. La
deformación total que se produce para el sumando n, incluyendo la deformación inicial y la
deformación elástica, es:

n2 n x
vTn  an sin  Avn v0n (14.87)
2 L
n  P PE

donde se identifica el factor de amplificación de la deformación para el término n:

n2
Avn  (14.88)
n 2  P PE

La deformación total de la columna es, por lo tanto:


 
vT   vTn   Avn v0n (14.89)
n 1 n 1

La deformación de la columna es una suma de términos en seno, de las mismas longitudes de


onda que los armónicos de la deformación inicial, pero afectado cada uno de ellos por un factor
de amplificación diferente 𝐴𝐴𝑣𝑣𝑣𝑣 , que es función de n.
Se observa que a medida que n aumenta, el valor de los factores de amplificación 𝐴𝐴𝑣𝑣𝑣𝑣 tiende a
la unidad, para valores de 𝑃𝑃/𝑃𝑃𝐸𝐸 inferiores a uno: esto quiere decir que los armónicos altos no
se ven amplificados. Esta característica evita tener que emplear un número elevado de
armónicos para la representación de la deformación inicial, pues los armónicos inferiores son
los dominantes y de esta manera se garantiza la convergencia de la solución.

553
Introducción a la estabilidad estructural

La columna muestra una serie de cargas críticas, que se manifiestan cuando alguno de los
factores de amplificación se hace infinito. Esto ocurre cuando se anula su denominador, es decir:

n 2  P PE (14.90)

La menor de estas cargas críticas corresponde a n=1, es decir cuando la carga axial coincide con
la carga de Euler: en este instante se produce el pandeo pues el primer armónico del desarrollo
en serie de la respuesta se hace infinito.
Por un proceso análogo puede demostrarse que el valor del momento flector en la columna es:

M   Avn Pv0n (14.91)
n 1

El diagrama de flectores es la suma de los distintos armónicos presentes en la deformación inicial


𝑣𝑣0𝑛𝑛 , pero amplificados por el factor 𝐴𝐴𝑣𝑣𝑣𝑣 𝑃𝑃.

14.9 LONGITUD DE PANDEO


En los apartados anteriores se han determinado las cargas de pandeo de columnas con
diferentes condiciones en los extremos. En todos los casos se ha obtenido que la columna tiene
una carga crítica 𝑃𝑃𝐶𝐶𝐶𝐶 que produce su colapso por pandeo, cuya magnitud viene determinada por
una expresión que se puede poner de forma general como:

2EI
PCR  (14.92)
(L)2

Donde 𝛽𝛽 es un coeficiente que depende de la condición de contorno en los extremos de la


columna (articulados, empotrados, etc.).
Se define la longitud de pandeo 𝐿𝐿𝑝𝑝 de una columna cualquiera como:

Lp  L (14.93)

con lo cual la carga crítica de cualquier columna se puede poner en la forma:

2EI
PCR  (14.94)
L2p

Esta es la expresión de la carga crítica de una columna biarticulada de longitud 𝐿𝐿𝑝𝑝 . Por lo tanto,
se puede decir que la longitud de pandeo de una columna es la longitud que tendría una columna
biarticulada cuya carga crítica de Euler fuera igual a la carga de pandeo real de la columna.
La tabla 14.1 muestra las longitudes de pandeo para los casos más habituales.

554
Introducción a la estabilidad estructural

Condición de apoyo 𝐿𝐿𝑝𝑝

𝐿𝐿

𝐿𝐿/2

2 𝐿𝐿

0.7 𝐿𝐿

𝐿𝐿

2 𝐿𝐿

Tabla 14.1 Longitud de pandeo para distintas condiciones de apoyo.

14.10 VIGAS COLUMNA

14.10.1 Viga columna biarticulada con carga uniforme


En este caso el elemento estructural es recto y está sometido a la acción de una carga distribuida
uniforme de magnitud q, y a una fuerza axial de compresión P. Ambos extremos se suponen
articulados (figura 14.19).

q
P

A B
L

Figura 14.19 Viga columna con carga distribuida.


En estas condiciones la ecuación diferencial de equilibrio es la ecuación general de la viga
columna (14.13). La solución particular para este caso de carga es:

q
v part   x2 (14.95)
2
2EIk
con lo que la expresión de la deformada es:

q
v  A sin kx  B cos kx  Cx  D  x2 (14.96)
2
2EIk
Las condiciones de contorno a aplicar a esta solución son:
• Flecha nula en el apoyo A: v(x  0)  0

• Momento nulo en el apoyo A: v (x  0)  0

• Flecha nula en el apoyo B: v(x  L)  0

555
Introducción a la estabilidad estructural

• Momento nulo en el apoyo B: v (x  L)  0

De estas cuatro ecuaciones se obtienen las cuatro constantes de integración A, B, C y D, que


sustituidas en la solución de la ecuación diferencial permiten escribir la expresión de la
deformada de la viga:

q kL q q
v  tan sin kx  (1  cos kx )  (Lx  x 2 ) (14.97)
4 2 4 2
EIk EIk 2EIk
La expresión del momento flector se obtiene derivando dos veces la deformada:

q kL q q
M  tan sin kx  cos kx  (14.98)
2 2
k 2 k k2
Con objeto de caracterizar el comportamiento de la viga de forma sencilla se estudia la
deformación en su punto medio, que se obtiene sustituyendo x=L/2 en (14.97) y operando.
Empleando la variable auxiliar u, definida en (14.59), esta deformación vale:

L q qL2
vL /2  v(x  )  1  sec u   (14.99)
2 EIk 4 8EIk 2
Sustituyendo k en función de u y operando, se obtiene la expresión final de la deformación en
el centro de la viga:

5 qL4  24  24 sec u  12u 2  5 qL4


vL /2     A (14.100)
384 EI  5u 4  384 EI v

La expresión entre paréntesis define el factor de amplificación de deformaciones 𝐴𝐴𝑣𝑣 , que


depende de la carga axial. El factor:

5 qL4
vq  (14.101)
384 EI
corresponde a la deformación en el centro de la viga debida sólo a la acción de la carga
distribuida q, en la teoría de primer orden. Por lo tanto, la deformación en el centro es igual a la
flecha de primer orden 𝑣𝑣𝑞𝑞 , amplificada por el factor de amplificación 𝐴𝐴𝑣𝑣 .
La figura 14.20 representa la variación del factor de amplificación 𝐴𝐴𝑣𝑣 con la carga axial. En ella
se observa que para cargas axiales bajas el valor de 𝐴𝐴𝑣𝑣 tiende a la unidad, con lo que no hay
amplificación. Cuando la variable u tiende a π/2, el factor de amplificación tiende a infinito,
indicando que se produce el pandeo de la viga por deformación lateral excesiva. La carga que
corresponde a este valor de u es:

kL  P 
u     P  PE (14.102)
2 2 PE 2

La carga crítica de esta viga es igual a la carga crítica de Euler, que corresponde a una columna
biarticulada. Por lo tanto, la presencia de la carga distribuida no afecta al valor de la carga crítica
de pandeo. Este hecho, que aquí se ha obtenido para un caso de carga particular, se cumple
para cualquier tipo de carga transversal.

556
Introducción a la estabilidad estructural

Av AM

P=PE
P=PE

1 1
u=kL/2 u
π/2 π/2

Figura 14.20 Factores de amplificación de la deformación Av y del momento flector AM


en el centro de la viga columna biarticulada.
El momento máximo en la viga se produce en su punto medio, y se obtiene sustituyendo x=L/2
en (14.98):

q qL2
M L /2 
2
 tan u sin u  cos u  1   (sec u  1) (14.103)
k 4u 2
Sustituyendo u en función de k se obtiene la expresión final del momento:

qL2  2 sec u  2  qL2


M L /2    A (14.104)
8  u2  8 M

Se observa que el momento en el centro de la viga es igual al momento de primer orden (qL2/8),
multiplicado por un factor de amplificación 𝐴𝐴𝑀𝑀 , que es función de la carga axial P. Este factor de
amplificación (figura 14.20) vale la unidad cuando P es nula, con lo que se obtiene la solución de
primer orden. El factor de amplificación tiende a infinito para u=π/2, es decir si la fuerza axial es
igual a la carga de Euler, que es cuando se produce el colapso de la viga.
Es importante hacer notar que la respuesta de la viga es lineal en la carga transversal q, y no
lineal en la carga axial P, como puede comprobarse en las expresiones de la deformación (14.97)
y del momento flector (14.98). Esta propiedad resulta del máximo interés para resolver casos en
los que se aplican varias cargas transversales distribuidas y la misma carga axial, pues es posible
sumar el efecto de las distintas cargas transversales.
• El factor de amplificación de deformaciones 𝐴𝐴𝑣𝑣 se puede aproximar mediante un desarrollo
en serie de la función secante, obteniéndose:

1  61 6 
Av   24  12u 2  5u 4  u    24  12u 2 
4  30 
5u 

Av  1  0.4067u 2  0.01649u 4   (14.105)

Sustituyendo el valor de u en función de P, y aproximando por 1 los términos próximos a la


unidad, se llega a:

P  P 2 P  P 2 1
Av  1  1.003    1.004      1          (14.106)
 P   P   P   PE  1  P PE
E E E

Esta expresión simplificada coincide con el factor de amplificación de deformaciones para una
columna con deformación de curvatura inicial (ecuación (14.83)), y es muy utilizada en la
práctica.

557
Introducción a la estabilidad estructural

• El factor de amplificación del momento flector 𝐴𝐴𝑀𝑀 se puede aproximar asimismo mediante
un desarrollo en serie de la función secante, en la forma:

2 sec u  2 1  10 122 6 
AM    2  u2  u 4  u    2
u2 u 2  24 720 

AM  1  0.4167u 2  0.169u 4   (14.107)

Sustituyendo el valor de u en función de P, y aproximando los términos próximos a la unidad se


obtiene:
2 2
P   1.031  P     1   P    P     1
AM  1  1.028        Av (14.108)
 P
E   PE   PE   PE  1  P / PE

Este es el mismo valor aproximado hallado para el factor de amplificación de deformaciones. La


simplicidad de esta expresión y su coincidencia para deformaciones y momentos explica el
interés de su utilización práctica.

14.10.2 Viga columna biarticulada con carga puntual en el centro


En este caso se trata de un elemento estructural recto, articulado en ambos extremos y
sometido a la acción de una fuerza puntual Q en el punto medio de su luz, y a una fuerza axial
de compresión P (figura 14.21).

Q
P P
A B
L

Figura 14.21 Viga columna articulada con carga puntual.


La resolución de este caso es más sencilla empleando la relación entre el momento flector y la
derivada segunda de la flecha. Dado que la viga es simétrica, se estudia sólo la mitad izquierda
y se imponen condiciones de simetría en su punto medio.
El momento flector en un punto cualquiera de la parte izquierda de la viga es (figura 14.22):

Q
M  x  Pv (14.109)
2

M
P v

Q/2

Figura 14.22 Momento flector en la viga columna.


La ecuación diferencial de equilibrio es, por lo tanto:

Q
EIv   Pv  x (14.110)
2
La solución de esta ecuación es:

558
Introducción a la estabilidad estructural

Q
v  A sin kx  B cos kx  x 0x L/2 (14.111)
2P
Los dos primeros términos corresponden a la solución general y el último a la solución particular.
Las condiciones de contorno a aplicar a esta solución son:
• Flecha nula en el apoyo A: v(x  0)  0

• Giro nulo en el punto central, por simetría: v (x  L / 2)  0

De estas dos ecuaciones se obtienen las constantes de integración:

Q
A B 0 (14.112)
2Pk cos u
que, sustituidas en la solución de la ecuación diferencial, permiten escribir la expresión de la
deformada de la viga:

Q  sin kx 
v    kx  0x L/2 (14.113)
2Pk  cos u 

La flecha máxima de la viga se produce en el punto central de la misma:

QL3  3 tan u  3u  QL3


vL /2  v(x  L / 2)    A (14.114)
48EI  u3  48EI v

El primer factor en esta expresión es la deformación en la teoría de primer orden, y se observa


que la deformación total en el centro de la viga es igual a dicha deformación de primer orden,
multiplicada por un factor de amplificación de la deformación:

3 tan u  3u
Av  (14.115)
u3
Este factor tiende a la unidad para valores de u próximos a cero, es decir para la viga sin carga
axial, y tiende a infinito cuando u=π/2 (figura 14.23). A este valor le corresponde una carga axial
de valor P=PE. Por lo tanto, la carga crítica de la viga columna en este caso vuelve a ser la carga
de Euler, es decir que la presencia de la carga puntual no afecta a la carga crítica.

Av

P=PE
Figura 14.23 Factor de amplificación de la
deformación Av en el centro de una viga columna
1 u=kL/2 con carga puntual, en función de la carga axial.
π/2

La distribución de momentos flectores en la viga es:

QkEI sin kx
M  EIv   (14.116)
2P cos u
Se obtiene una distribución senoidal, a diferencia de la distribución de primer orden que es
lineal. El momento flector máximo se produce en el centro de la viga y vale:

559
Introducción a la estabilidad estructural

QkEI QL tan u QL
M L /2  tan u   A (14.117)
2P 4 u 4 M
Nuevamente ocurre que el momento máximo en la viga es igual al momento de primer orden
(𝑄𝑄𝑄𝑄/4) multiplicado por un factor de amplificación 𝐴𝐴𝑀𝑀 que depende de la carga axial P. Al igual
que para las deformaciones, el factor de amplificación de momentos vale 1 cuando la carga axial
es nula, y tiende a infinito cuando u=π/2, es decir cuando la carga axial se acerca al valor crítico
de Euler.
Por lo tanto, la presencia de la carga axial hace transformarse la ley triangular de momentos
(con valor de pico igual a 𝑄𝑄𝑄𝑄/4) en una ley senoidal, de amplitud creciente a medida que
aumenta P, como se muestra en la figura 14.24, hasta llegar a una amplitud infinita cuando P
coincide con el valor de la carga de Euler, momento en que se produce el colapso.

M M=AM QL/4

QL/4 P
P
Q

Figura 14.24 Diagrama de momentos de una viga columna con carga puntual.

14.10.3 Columna con momentos en ambos extremos


Se plantea el estudio de un elemento estructural recto, sometido a una carga de compresión P
y a dos momentos aplicados en ambos extremos A y B. Se supone que los dos extremos pueden
girar bajo la acción de los momentos, así como desplazarse lateralmente uno respecto a otro.
La figura 14.25 muestra la disposición. Sean MA y MB los momentos aplicados en ambos
extremos, 𝜃𝜃𝐴𝐴 y 𝜃𝜃𝐵𝐵 los giros de ambos extremos, y ∆ el desplazamiento lateral relativo entre
ambos extremos.

P
θA
P ∆ MB
v θB
MA L

Figura 14.25 Columna con momentos en ambos extremos.


Por equilibrio, en ambos extremos existen dos fuerzas cortantes verticales V, de valor:

MA  MB  P
V  (14.118)
L

Figura 14.26 Esfuerzos interiores en la columna con momentos en los extremos.

560
Introducción a la estabilidad estructural

El momento flector en un punto cualquiera de la viga es (figura 14.26):

M  M A  Vx  Pv (14.119)

Con lo que la ecuación de equilibrio es:

MA  MB  P
EIv   M A  x  Pv
L
MA  MB  P MA
v   k 2v  x (14.120)
EIL EI
La solución de esta ecuación es:

MA  MB  P MA
v  A sin kx  B cos kx  x (14.121)
k 2EIL k 2EI
Las condiciones de contorno son:
• Flecha nula en el apoyo A: v(x  0)  0

• Flecha en el apoyo B igual a ∆: v(x  L)  

Los valores de las constantes de integración resultan ser:

MA M A cos kL  M B
B  A (14.122)
2
k EI k 2EI sin kL
La deformada de la viga es:

M A cos kL  M B MA MA  MB  P MA
v  sin kx  cos kx  x (14.123)
2 2 2
k EI sin kL k EI k EIL k 2EI
Nótese que en esta expresión la deformación lateral ∆ debe ser considerada un dato, y su
presencia genera un término de deformación lineal, de valor proporcional a 𝑥𝑥Δ/𝐿𝐿, que
corresponde a un movimiento de sólido rígido.

La deformación lateral v se hace infinita cuando el denominador de alguno de sus sumandos se


anula, lo cual puede ocurrir cuando k=0, que es la solución sin interés, o cuando sin(kL)=0. Esto
último corresponde a un valor crítico de la carga axial de valor kL=π, que coincide con la carga
crítica de Euler.
El giro de la viga es:

M A cos kL  M B MA MA  MB  P
v   cos kx  sin kx  (14.124)
kEI sin kL kEI k 2EIL
En este caso la deformación lateral ∆ añade un término constante, de valor proporcional a ∆/L,
que es el valor del giro de sólido rígido generado por ∆.
La distribución de momentos flectores en la viga es:

M A cos kL  M B
M  EIv   sin kx  M A cos kx (14.125)
sin kL
Este momento flector tiene una variación trigonométrica entre los dos valores de los momentos
en los extremos MA y MB, a diferencia de la teoría de primer orden en la que la ley de momentos

561
Introducción a la estabilidad estructural

flectores es lineal entre los dos valores extremos (figura 14.27). Además, la ley trigonométrica
no tiene sus valores máximos en los extremos, como ocurre en la teoría de primer orden, sino
en un punto intermedio, cuya posición xmax viene dada por:

M B  M A cos kL
tan(kx max )  (14.126)
M A sin kL

max

Segundo orden

Primer orden MB

MA

Figura 14.27 Diagrama de momentos para la columna con momentos en ambos extremos
(criterio ingenieril).
El valor del momento máximo es:
1/2

M max 
 M A2  M B2  2M AM B cos kL 
(14.127)
sin kL
Los giros en los extremos de la viga son:

M A cos kL  M B MA  MB  P
A  v (x  0)   
kEI sin kL k 2EIL

M A cos kL  M B MA MA  MB  P
B  v (x  L)   cos kL  sin kL  (14.128)
kEI sin kL kEI k 2EIL
Reagrupando los distintos términos, esta expresión se puede poner en forma matricial como:

  L(sin kL  kL cos kL) L(sin kL  kL) 


  
 A    (k 2L2 sin kL)EI 2 2   MA 
 
L  (k L sin kL )EI  
  (14.129)
     L(sin kL  kL) L(sin kL  kL cos kL)   M B 
  
 B L   (k 2L2 sin kL)EI
 (k 2L2 sin kL)EI 

Estas son las dos ecuaciones de equilibrio de la viga columna que corresponden al fenómeno de
flexión, expresadas en forma de flexibilidad.

14.11 PROPIEDADES DE RIGIDEZ DE LA VIGA COLUMNA


Se desea obtener las propiedades de rigidez de la viga columna, es decir de un elemento
estructural sometido a una carga axial conocida P, y a unos momentos en ambos extremos.
Además, interesa obtener estas propiedades de una forma homogénea con las de los restantes
elementos estructurales, a fin de poderlas emplear conjuntamente en el análisis de una
estructura por el método de rigidez.
Para obtener las propiedades de rigidez de la viga columna se emplea la ecuación (14.129), que
relaciona las deformaciones y los momentos en los extremos de una columna con momentos en
sus extremos. De ella se despejan los momentos en función de las deformaciones, obteniéndose
la siguiente expresión:

562
Introducción a la estabilidad estructural

 r11  r12    
 MA   r11 r12   A
  EI  L  
 M   L   
r21  r22   B 
(14.130)
 B  r21 r22 
    
 L 
Los coeficientes:

kL sin kL  k 2L2 cos kL k 2L2  kl sin kL


r11  r22  r12  r21  (14.131)
2  2 cos kL  kL sin kL 2  2 cos kL  kL sin kL
definen las denominadas funciones de estabilidad, introducidas por James en 1935 para el
método de la distribución de momentos, y posteriormente por Livesley (1956) para el método
matricial de rigidez.
La figura 14.28 muestra una representación gráfica de dichas funciones de estabilidad en función
del parámetro kL, en la que se observa su fuerte no linealidad.

Figura 14.28 Funciones de estabilidad para la rigidez de la viga columna.


Cuando kL tiende a cero (viga sin carga axial) los coeficientes tienden a valer r11=4 y r12=2, que
son los valores de los coeficientes de rigidez al giro de la viga en el análisis de primer orden. En
este caso la ecuación (14.130) coincide con la parte correspondiente de la ecuación de equilibrio
de la viga en el análisis de primer orden (ecuación 7.55). Hay que notar también que para kL=4.5,
el coeficiente de rigidez directa r11 se anula, y a partir de ese valor es negativo, lo cual
corresponde a una inversión del momento que hay que aplicar en un nudo para girarlo en un
determinado sentido.
Se observa la presencia de un valor crítico kL=2π para el cual los coeficientes de rigidez se hacen
infinitos. Este valor en realidad no corresponde a la menor carga crítica de la viga, sino que hay
otros valores, que pueden ser inferiores, y que dependen de las condiciones de apoyo en los
extremos (ver ejercicios 14.19.1 a 14.19.7).

Rigidez en el sistema local


La ecuación (14.130) contiene las dos ecuaciones de equilibrio a flexión de la viga columna,
puestas en función de los desplazamientos de los nudos. A partir de ellas puede obtenerse la
expresión completa de la matriz de rigidez de la viga columna, como se indica a continuación.

563
Introducción a la estabilidad estructural

Se define un sistema de ejes local, orientado desde el nudo inicial I al nudo final J (figura 14.29).
Los grados de libertad y las fuerzas en los extremos de la viga son los habituales en un elemento
plano:
   PIX 
 IX   
    P 
 IY   IY 
 I   I   PI   M I 
      
 P   (14.132)
 J   JX  P  P 
    J   JX 
    P 
 JY   JY 
 J   MJ 
   

δJY θJ
XL PJY MJ

PJX
δJX
YL

MI
θI PIY
δIY
δIX PIX

Figura 14.29 Fuerzas y deformaciones de la viga columna.


La relación entre los grados de libertad de la viga y las deformaciones empleadas en el apartado
14.10.3 es:

A  I B  J   JY  IY (14.133)

Los momentos en los extremos se obtienen sencillamente de la expresión (14.130), sustituyendo


en ella las distintas deformaciones, en función de los grados de libertad:
 
MI  MA 
EI  r   r    r  r   
L  11 A 12 B 11 12
L 

EI EI EI EI
MI  r11I  r12J 
2
 r11  r12  IY  2  r11  r12  JY
L L L L
 
MJ  M B 
EI  r   r    r  r    (14.134)
L  21 A 22 B 21 22
L 

EI EI EI EI
MJ  r21I  r22J 
2
 r21  r22  IY  2  r21  r22  JY
L L L L
Las fuerzas verticales en los nudos son iguales al esfuerzo cortante V existente en el extremo de
la viga columna. La fuerza en el nudo I es:

MA  MB  P MI MJ EIk 2
PIY  V      JY  IY  (14.135)
L L L L
Sustituyendo los valores de los momentos en función de las deformaciones dados por (14.134)
se obtiene:

564
Introducción a la estabilidad estructural

EI EI
PIY 
2
 r11  r21  I   r12  r22  J
L L2

EI EI

L3
 2r11  2r12  k 2L2  IY 
L3
 2r11  2r12  k 2L2  JY (14.136)

La fuerza vertical en el nudo J es igual y de signo contrario a la del nudo I: PJY  PIY .

Agrupando las cuatro expresiones anteriores se puede plantear la ecuación de equilibrio de la


viga columna en forma de relación fuerza – deformación mediante su matriz de rigidez:
 EA EA 
 0 0  0 0 
 L L 
 EI EI EI EI 
 PIX   0   0       
   3 1 2 2 3 1 2 2  IX 
 P   L L L L    
 IY   0 EI EI EI EI   IY 

 M I    r 0   r   
L2
2
L 11 L2
2
L 12   I  (14.137)
   
 PJX   EA EA   JX 
   0 0 0 0   
 PJY   L L   JY 
 M   EI EI EI EI   
 J   0  1  2 0 1  2   J 
L3 L2 L3 L2 
 
 EI EI EI EI 
 0  r 0   r22 
2 2 L 21 2 2
L
 L L 

siendo: 1  2r11  2r12  k 2L2 2  r11  r21  r12  r22  r11  r12

En esta ecuación se han añadido las dos ecuaciones correspondientes a los grados de libertad
de deformación axial 𝛿𝛿𝐼𝐼𝐼𝐼 𝛿𝛿𝐽𝐽𝐽𝐽 , que son las mismas utilizadas en el análisis de primer orden, ya
que están desacopladas de la flexión. En forma compacta la ecuación anterior es:

P  K2L  (14.138)

La matriz de rigidez de segundo orden K2L así obtenida tiene propiedades similares a la de
primer orden, pero ahora los términos correspondientes a la flexión involucran a las funciones
de estabilidad y son altamente no lineales, dependiendo del esfuerzo axial P.

Expresión aproximada de la matriz de rigidez de segundo orden


Las funciones de estabilidad pueden desarrollarse en serie, resultando:

2 2 2 11 4 4 1
r11  r22  4  k L  k L  k 6L6  
15 6300 27000

1 2 2 13 4 4 11
r12  r21  2  k L  k L  k 6L6   (14.139)
30 12600 378000
Sustituyendo estos desarrollos en la expresión (14.137) de la matriz de rigidez de segundo orden,
y reagrupando los distintos términos se obtiene:

K2L  KL  KL   (14.140)

donde KL es la matriz de rigidez de la barra en la teoría de primer orden (ecuación 7.55) y KL
es la matriz de rigidez geométrica, que se introduce en el apartado 14.16.

565
Introducción a la estabilidad estructural

La expresión anterior es de gran interés, pues muestra que la matriz de rigidez de segundo orden
puede aproximarse mediante la suma de la matriz de rigidez de primer orden más una nueva
matriz, que resulta ser proporcional al esfuerzo de compresión en el elemento. Este hecho se
empleará en la determinación de las cargas críticas de estabilidad global de una estructura
completa.

14.12 PANDEO INELÁSTICO. TEORÍA DEL MÓDULO TANGENTE


Todo el estudio de estabilidad anterior se ha efectuado suponiendo que el material es elástico
lineal, y que durante el pandeo nunca se alcanza el límite elástico, ni siquiera el límite de
proporcionalidad entre tensiones y deformaciones unitarias. Sin embargo, los estudios
experimentales muestran que en columnas cortas la tensión de compresión nominal P/A alcanza
el límite elástico del material antes de producirse el pandeo. De hecho, ya se ha mencionado
que la fórmula de Euler sólo es válida para una esbeltez superior a un valor mínimo λPR, para el
cual se alcanza el límite de proporcionalidad entre la tensión y la deformación, y por lo tanto no
es aplicable para columnas cortas. Se hace por lo tanto necesario disponer de una teoría que
tenga en cuenta el comportamiento de la columna en la zona no elástica del material. Los
primeros estudios sobre pandeo no elástico son debidos Engesser en 1889, quien introdujo la
teoría del módulo tangente, que se desarrolla a continuación.
Se considera una columna recta, articulada en ambos extremos y sometida a una fuerza de
compresión centrada P, y se supone que el material es elástico lineal hasta un determinado valor
límite (límite de elasticidad) y a partir de él muestra un comportamiento plástico, con una
relación no lineal entre la tensión y la deformación unitaria.
Bajo la acción de la carga P se produce en la columna una tensión 𝜎𝜎 = 𝑃𝑃/𝐴𝐴, que se supone ha
sobrepasado el límite de elasticidad, aunque todavía no se ha producido el pandeo. Al seguir
aumentando la carga axial se llega a un valor de la misma, denominado 𝑃𝑃𝑡𝑡 para el cual se produce
la inestabilidad: aparece una deformación lateral 𝑣𝑣, y un momento flector en la columna de valor
𝑃𝑃𝑡𝑡 𝑣𝑣. La tensión en la columna inmediatamente antes de producirse el pandeo tiene una
distribución uniforme y se denomina 𝜎𝜎𝑡𝑡 = 𝑃𝑃𝑡𝑡 /𝐴𝐴.
Al producirse la flexión originada por el colapso la distribución de tensiones varía, dejando de
ser uniforme y pasando a tener una distribución lineal. La teoría del módulo tangente supone
que al producirse la flexión no se produce descarga en la tensión de ninguna fibra de la sección:
una fibra extrema de la sección mantiene su misma tensión y la fibra opuesta incrementa su
tensión en un valor ∆σ. La nueva distribución de tensiones varía linealmente entre un valor
mínimo 𝜎𝜎𝑡𝑡 y un valor máximo 𝜎𝜎𝑡𝑡 + Δ𝜎𝜎, como se indica en la figura 14.30.

∆ε σt ∆σ
uf ut εf εt σf M
y P
h

Figura 14.30 Deformación, deformación unitaria y tensiones en la teoría del módulo tangente.

566
Introducción a la estabilidad estructural

El campo de desplazamientos en la sección es inicialmente uniforme, con valor ut. Al producirse


la flexión la sección gira un ángulo de valor   dv / dx , con lo cual a la deformación inicial
uniforme se le suma una nueva deformación lineal denominada uf, cuyo valor es:
h  dv  h 
u f     y      y  (14.141)
 2  dx  2 

siendo y una coordenada medida con respecto al centro de gravedad de la sección, y h el canto
de la misma. La posición deformada de la sección se indica en la figura 14.30.
De la misma manera, las deformaciones unitarias pasan de tener una distribución inicial
uniforme de valor εt a tener una distribución lineal, variable entre εt en un extremo de la sección
y εt+∆ε en el otro extremo. La deformación unitaria debida al giro de la sección es:

du f d 2v  h 
f     y  (14.142)
dx dx 2  2 

El incremento de deformación unitaria que se produce en la fibra extrema es:

h d 2v
  f (y  )   h (14.143)
2 dx 2
A este incremento de deformación unitaria le corresponde un incremento de tensión dado por:

  Et  (14.144)

donde 𝐸𝐸𝑡𝑡 es el módulo de elasticidad tangente, es decir la tangente trigonométrica de la recta


tangente a la curva σ/ε del material, como se indica en la figura 14.31. La relación anterior es
válida únicamente si los incrementos de tensión y deformación unitaria que se producen son
pequeños.

σ
Et
σt

σPR

E
ε
εt

Figura 14.31 Módulo de elasticidad tangente.


Sustituyendo el valor del incremento de deformación unitaria ∆ε se obtiene:

d 2v
  Et h (14.145)
dx 2
La distribución de tensiones en la sección es, por lo tanto:

  h 
  t   f  t    y  (14.146)
h 2 

567
Introducción a la estabilidad estructural

El momento flector resultante de estas tensiones es:

  2
M   ydA   t ydA   ydA   y dA (14.147)
2 h
En las dos primeras integrales se identifica el momento estático de la sección respecto al centro
de gravedad, que es nulo, y en la tercera se identifica el momento de inercia de la sección, con
lo que se obtiene:


M  I (14.148)
h
Sustituyendo el valor del incremento de tensión dado por (14.145), se llega a la expresión final
siguiente:

d 2v
M  Et I (14.149)
dx 2
que es la ecuación de la elástica para la flexión producida por el pandeo, siguiendo la teoría del
módulo tangente. Nótese que es la misma ecuación que controla la flexión de vigas en la teoría
de primer orden, pero sustituyendo el módulo de elasticidad lineal 𝐸𝐸 por el módulo tangente
𝐸𝐸𝑡𝑡 . Este resultado es muy importante, pues implica que todo lo desarrollado para el pandeo
elástico, y todas las soluciones obtenidas para él, pueden aplicarse para el pandeo inelástico, sin
más que sustituir el módulo de elasticidad 𝐸𝐸 por el módulo tangente 𝐸𝐸𝑡𝑡 .
Con esta consideración, la expresión de la carga crítica de una columna empleando la teoría del
módulo tangente es:

 2 Et I
Pt  (14.150)
L2p

Donde 𝐿𝐿𝑝𝑝 es la longitud de pandeo de la columna. La tensión crítica 𝜎𝜎𝑡𝑡 correspondiente a esta
carga crítica es:

 2 Et
t    PR (14.151)
2
siendo:

  Lp / r la esbeltez geométrica de la columna,

r el radio de giro de la sección, y

PR la esbeltez límite de proporcionalidad (ver apartado 14.3.3).

La expresión (14.151) es válida únicamente en el rango inelástico, es decir cuando la tensión


crítica es superior al límite de proporcionalidad o lo que es lo mismo, cuando la esbeltez es
inferior a la de proporcionalidad.
En los materiales habituales el módulo tangente es inferior al módulo de elasticidad, por lo que
la tensión crítica proporcionada por esta teoría es inferior a la de Euler t  E . En todo caso
la forma de la curva t /  depende de la forma de la curva σ/ε del material, que normalmente
se obtiene por vía experimental. La figura 14.32 representa el aspecto de una curva típica.

568
Introducción a la estabilidad estructural

σCR

Euler

σt
σPR

λPR λ

Figura 14.32 Tensión crítica de pandeo según la teoría del módulo tangente
Nótese que, según la teoría del módulo tangente, la carga axial al producirse el pandeo no se
mantiene constante, sino que se produce un incremento en ella ∆P, que no es nulo debido a la
hipótesis de que ninguna fibra se descarga, y cuyo valor es igual a la resultante de las tensiones
producidas por la flexión:

  h   h   A
P   f dA     y  dA   dA   ydA  (14.152)
h 2  h 2 h 2

La única dificultad para el uso de esta teoría reside en el hecho de que el módulo tangente
depende de la tensión, por lo que todas las expresiones se vuelven no lineales, y su resolución
implica el conocimiento de la curva σ/ε del material.

14.13 TEORÍA DEL MÓDULO REDUCIDO


La suposición empleada por la teoría del módulo tangente de que no se produce descarga de
tensiones en el momento del pandeo no se corresponde muy bien con la interpretación física
del fenómeno: en efecto, al producirse el pandeo aparece un momento flector y parece lógico
que en ese instante las fibras que están en la parte cóncava vean aumentar su tensión, mientras
que las que están en la parte convexa la vean disminuir. Teniendo en cuenta estas ideas y
basándose en unos estudios previos de Considère (1885), Engesser presentó en 1895 la
denominada teoría del módulo reducido, que se explica a continuación.
Se parte de la misma situación anterior: una columna recta sometida a una fuerza axial P que
produce en ella una tensión 𝜎𝜎 = 𝑃𝑃/𝐴𝐴, la cual sobrepasa el límite de elasticidad, aunque todavía
no se ha producido el pandeo. Al seguir aumentando la fuerza axial se llega a un valor Pt de la
misma para el cual se produce la inestabilidad, apareciendo una deformación lateral y un
momento flector. La tensión en la columna, en ese instante inmediatamente anterior a
producirse el pandeo, tiene una distribución uniforme y se denomina 𝜎𝜎𝑡𝑡 = 𝑃𝑃𝑡𝑡 /𝐴𝐴.
Al aparecer la flexión asociada al colapso la distribución de tensiones varía, dejando de ser
uniforme y pasando a tener una distribución lineal. La teoría del módulo reducido se basa en las
siguientes suposiciones:
• Al producirse la flexión ésta origina una disminución de la tensión en las fibras situadas en
la parte convexa, y un aumento de la tensión en las fibras de la parte cóncava.
• La disminución de la tensión se hace a través del módulo de elasticidad E, y el aumento a
través del módulo de elasticidad tangente 𝐸𝐸𝑡𝑡 . Esta suposición es acorde con la teoría de la
plasticidad (figura 14.33).

569
Introducción a la estabilidad estructural

• La fuerza axial total actuante sobre la columna permanece constante durante el colapso.

σ
Et
σt

σPR
E

E
ε
εt
Figura 14.33 Módulo de elasticidad y módulo tangente en la teoría del módulo reducido.
El campo de desplazamientos en la sección es inicialmente uniforme, con valor 𝑢𝑢𝑡𝑡 . Al producirse
la flexión se origina una traslación de toda la sección, de valor 𝑢𝑢𝐺𝐺 y un giro de la misma, de valor
θ (figura 14.34).

∆σ1
εf σf1
P uP P' P εP P σP
z z
N
uN N' N εt N σt
θ

G ut G' G εG G
uG σf2
∆σ2

Figura 14.34 Deformación, deformación unitaria y tensiones en la teoría del módulo reducido.
Existe un punto tal que esta combinación de traslación y giro no produce una nueva deformación
en él, sino que el punto se queda en la misma posición deformada que tenía antes de producirse
el pandeo. Sea N este punto que no sufre nueva deformación y sea z una coordenada medida
desde él. Se cumple que 𝑢𝑢𝑁𝑁 = 𝑢𝑢𝑡𝑡 y la deformación total de un punto cualquiera de la sección
es:

u  ut  uG  (e  z ) (14.153)

Siendo 𝑒𝑒 la distancia desde el punto N al centro de gravedad de la sección G, cuyo valor es 𝑒𝑒 =


𝑢𝑢𝐺𝐺 /𝜃𝜃. La posición de este punto no queda determinada aún, pues ni 𝑢𝑢𝐺𝐺 ni θ son conocidos, y se
determinará más adelante. La deformación de un punto cualquiera se puede poner asimismo
como:

u  uN  z   ut  z  (14.154)

La deformación unitaria total en dicho punto es:

dut d
 z  t  zv  (14.155)
dx dx
La parte debida a la flexión es:

f    t  zv  (14.156)

570
Introducción a la estabilidad estructural

A esta deformación unitaria debida a la flexión le corresponden las tensiones siguientes:


En la zona donde las tensiones aumentan:  f 1  Et f

En la zona donde las tensiones disminuyen:  f 2  E f

Como se ha supuesto que la fuerza axial sobre la columna se mantiene constante e igual al valor
que tenía antes de producirse el pandeo, se debe cumplir que la resultante de las tensiones de
tracción debidas a la flexión debe ser igual a la resultante de las tensiones de compresión
debidas a la flexión:

A f 1dA1  A f 2dA2
1 2
0 (14.157)

donde A1 y A2 son las áreas de la sección en las que las tensiones son de tracción y compresión
respectivamente. Sustituyendo los valores de las tensiones se obtiene:

A Et f dA1  A E f dA2
1 2
0 (14.158)

 
v   Et  zdA1  E  zdA2   0 (14.159)
 A1 A2 

La expresión entre paréntesis debe ser nula, y se puede poner como:

Et S 1  E S 2  0 (14.160)

donde S1 y S2 son los momentos estáticos de las áreas de la sección en las que las tensiones
aumentan y disminuyen respectivamente, respecto del punto N. La ecuación anterior permite
situar el punto N, que como puede verse divide a la sección de la columna en dos partes, tales
que sus momentos estáticos son inversamente proporcionales a la relación entre los módulos
tangente y de elasticidad Et / E .

El momento flector en la sección es igual al momento estático de las tensiones:

M    f 1zdA1    f 2zdA2  Et v   z 2dA1  Ev   z 2dA2 (14.161)


A1 A2 A1 A2

Las integrales definen los momentos de inercia respecto al punto N de las zonas donde las
tensiones aumentan I 1 y disminuyen I 2 , es decir de las dos zonas creadas por el punto N:

M  (Et I 1  EI 2 )v  (14.162)

Se define el módulo reducido de la sección como:

Et I 1  EI 2
Er  (14.163)
I
con lo que la ecuación (14.162) queda:

M  Er Iv  (14.164)

Esta es la ecuación de la elástica para la flexión producida por el pandeo, siguiendo la teoría del
módulo reducido: es la misma ecuación que controla la flexión de vigas en la teoría de primer
orden, pero sustituyendo el módulo de elasticidad lineal 𝐸𝐸 por el módulo reducido 𝐸𝐸𝑟𝑟 . Esto
implica que todas las soluciones desarrolladas para el pandeo elástico pueden aplicarse para el

571
Introducción a la estabilidad estructural

pandeo inelástico sin más que sustituir el módulo de elasticidad 𝐸𝐸 por el módulo reducido 𝐸𝐸𝑟𝑟
(figura 14.35).
La expresión de la carga crítica de una columna empleando la teoría del módulo reducido es, por
lo tanto:

 2E r I
Pr  (14.165)
L2p

donde 𝐿𝐿𝑝𝑝 es la longitud de pandeo de la columna. La tensión crítica 𝜎𝜎𝑟𝑟 correspondiente a esta
carga crítica es:

 2E r
r    PR (14.166)
2

σ
σ
Er
Módulo reducido σr
σt Et
Módulo tangente σt

σPR
E σPR

Euler

E εt ε λPR λ

Figura 14.35 Representación geométrica de Figura 14.36 Tensión crítica según las teorías del
los módulos reducido y tangente. módulo reducido y tangente.
La principal dificultad para el empleo de esta teoría reside en el hecho de que el módulo reducido
depende por una parte del material a través del módulo tangente y por otra parte de la forma
de la sección de la columna. En todo caso, para las secciones habituales se cumple que
Et  Er  E , y por lo tanto ocurre que t  r  E (figura 14.36).

14.14 TEORÍA DE SHANLEY


La teoría del módulo reducido es en principio más precisa que la del módulo tangente. Sin
embargo, pruebas experimentales muy precisas muestran que la carga real de pandeo de
columnas con esbeltez inferior al valor límite de proporcionalidad es inferior a la tensión de
pandeo dada por la teoría del módulo reducido 𝜎𝜎𝑟𝑟 , y se ajusta más a la predicha por la teoría del
módulo tangente 𝜎𝜎𝑡𝑡 , aun siendo esta en principio menos exacta.
En realidad, ambas teorías son imperfectas. En la teoría del módulo tangente se permite que
haya un incremento de la fuerza axial en el momento del pandeo, con tal de que no se produzca
la descarga de ninguna fibra. En la teoría del módulo reducido se supone que en la cara convexa
del perfil se produce toda la descarga de las fibras que sea necesaria, con tal de mantener la
fuerza axial constante durante el pandeo. Esta última suposición lleva a una contradicción: para
que se produzca el pandeo con la carga Pr el material en el lado convexo se debe descargar, lo
cual sólo puede ocurrir cuando se ha producido la flexión por pandeo. Por lo tanto, el valor de

572
Introducción a la estabilidad estructural

la carga crítica Pr es imposible de alcanzar, pues para que se alcance se ha tenido que producir
la flexión, la cual sólo se produce cuando se alcanza la carga Pr. El valor de la carga crítica
predicho por la teoría del módulo reducido no es por lo tanto nada más que un límite superior
de la carga de pandeo, la cual está en general situada entre ambos valores Pr y Pt.
F. R. Shanley estudió todos estos aspectos y presentó en 1947 una teoría que resuelve las
distintas contradicciones. Según la teoría de Shanley no es posible que se produzca la
inestabilidad por bifurcación al estilo del pandeo de Euler si el material es inelástico. En efecto,
al producirse el pandeo se llega a una situación de equilibrio neutro, en la que la carga axial es
constante para cualquier valor de la deformación lateral. Ni la teoría del módulo tangente ni la
del módulo reducido pueden representar este equilibrio neutro sin incurrir en contradicciones.
Shanley plantea la carga crítica como el menor valor de la fuerza axial que produce la pérdida
de equilibrio, con independencia de si el paso a la situación de colapso se efectúa o no con un
aumento de la fuerza axial.
Como consecuencia de este planteamiento, Shanley demuestra que la primera bifurcación se
produce al alcanzarse precisamente la carga Pt, momento en el cual se produce la deformación
lateral y comienza la flexión. A partir de ese instante la flexión lateral ocurre simultáneamente
con un aumento de la carga axial, produciéndose cierta descarga de las fibras situadas en la zona
convexa. Esta descarga resulta ser de una magnitud inferior a la supuesta por la teoría del
módulo reducido, y el aumento de fuerza axial también resulta inferior al obtenido en la teoría
del módulo tangente. La columna se comporta por lo tanto con un módulo E efectivo que es
intermedio entre el Et (con el cual no se produce ninguna descarga de tensión y la P aumenta) y
el Er (con el cual la descarga es máxima y la P es constante).
A medida que aumenta la deformación lateral de la columna, la carga axial sigue aumentando
también y en el límite, cuando la deformación lateral se hace muy grande, la fuerza axial
calculada por la teoría de Shanley se acerca a la carga de la teoría del módulo reducido Pr.
Los valores de Pr y Pt son por lo tanto dos límites, superior e inferior, de la carga de pandeo
calculada según la teoría de Shanley. Esta teoría permite obtener toda la curva fuerza axial -
deformación lateral de la columna, que representa todas las posiciones de equilibrio estable que
puede adoptar la columna deformada, para valores de P comprendidos entre Pr y Pt. En las
teorías anteriores se obtenía sólo un valor de la carga crítica de bifurcación, Pr o Pt, para la cual
la deformación no está definida, pero no se obtenía la curva de situaciones de equilibrio (figura
14.37).

P
PE Euler

Pr Módulo reducido

Shanley

Pt Módulo tangente

∆ Figura 14.37 Carga crítica según la teoría


de Shanley.
Shanley presenta su teoría empleando un modelo muy simple de una columna biarticulada.
Consta de dos barras iguales supuestas infinitamente rígidas, unidas entre sí por medio de una
rótula plástica, situada en el centro de la columna (figura 14.38). A su vez, esta rótula está

573
Introducción a la estabilidad estructural

representada por dos elementos de pequeña longitud, separados entre sí una distancia igual al
canto h de la viga, y que se comportan de forma elasto - plástica.

Rótula plástica
h
Rígido Rígido
∆ P
L/2 L/2

Figura 14.38 Modelo rígido – plástico de Shanley.


Con este modelo, Shanley demuestra que el valor de la relación entre la carga axial P y la
deformación lateral ∆ es:
 
 
 1 
P  Pt  1   (14.167)
 h 1   
  
 2 1   

siendo Pt el valor de la carga de pandeo según la teoría del módulo tangente y 𝜏𝜏 la relación entre
los módulos de elasticidad tangente y elástico 𝜏𝜏 = 𝐸𝐸𝑡𝑡 /𝐸𝐸. Esta relación 𝜏𝜏 se supone que se
mantiene constante durante el pandeo.
De acuerdo con este resultado, el pandeo se produce cuando la carga P alcanza el valor Pt y a
medida que P aumenta, también lo hace la deformación ∆. Para cada valor de P se obtiene una
situación de equilibrio, y cuando ∆ se hace muy grande la carga P tiende al valor Pr predicho por
la teoría del módulo reducido.
El estudio anterior se ha efectuado para un modelo muy simplificado, por lo que los resultados
son sólo una aproximación del comportamiento real, válidos a efectos cualitativos. En columnas
reales existen muchos otros fenómenos no considerados, como imperfecciones en la forma,
excentricidad en la carga, incertidumbres en las propiedades del material, etc. que tienden a
disminuir la carga máxima real admisible para una deformación lateral dada. De hecho, los
ensayos muestran que la carga real de pandeo en régimen inelástico está muy poco por encima
del valor de la carga Pt (figura 14.39).
Este hecho, unido a la mayor facilidad de determinación del valor Pt que del valor Pr hace que la
carga que se utilice habitualmente para el diseño práctico de columnas sea la indicada por la
teoría del módulo tangente Pt, a pesar de que dicha teoría sea en principio menos exacta.

P
PE Euler

Pr Modulo reducido

Shanley

Real
Pt Modulo tangente

Figura 14.39 Cargas críticas según


∆ diversas teorías de pandeo.

574
Introducción a la estabilidad estructural

14.15 FÓRMULAS DE DISEÑO DE COLUMNAS


Todo lo estudiado hasta aquí se basa en consideraciones teóricas y su empleo en la práctica
resultaría muy laborioso y lento. Por esta razón, y para facilitar el diseño práctico de las piezas
sometidas a compresión se emplean las llamadas fórmulas de diseño de columnas.
Se define una fórmula de diseño de columnas como una relación entre la tensión nominal que
produce el fallo por pandeo, denominada tensión crítica 𝜎𝜎𝐶𝐶𝐶𝐶 , y la esbeltez geométrica de la
columna 𝜆𝜆, para un material y unas condiciones determinadas:

CR  f (, material) (14.168)

PCR
La tensión crítica de pandeo es: CR 
A
Estas relaciones se expresan habitualmente mediante curvas, tablas o relaciones analíticas, y se
basan en resultados experimentales, ajustados adecuadamente para obtener expresiones
sencillas de manejar. Algunas fórmulas de diseño llevan incluso incorporado un coeficiente de
seguridad, a fin de facilitar su empleo.
En el estudio teórico se ha demostrado que las distintas formas de apoyo de los extremos de la
columna influyen en su carga crítica, a base de modificar su longitud de pandeo, que determina
su esbeltez. Por lo tanto, las fórmulas de diseño pueden emplearse con cualquier tipo de
condición de apoyo, con tal de emplear la longitud de pandeo 𝐿𝐿𝑝𝑝 correspondiente.
A continuación, se presentan algunas de las fórmulas más habituales.

Fórmula teórica de Euler


La fórmula de diseño más básica es la que proporciona la tensión crítica de Euler:

 2E
CR  (14.169)
2
Evidentemente esta fórmula sólo es válida para régimen elástico lineal, es decir cuando σCR es
inferior al límite de proporcionalidad σPR en la curva σ/ε del material.
En realidad, la frontera entre el pandeo elástico e inelástico está en un valor muy inferior al
límite de proporcionalidad del material. Ello es debido a que en la práctica existen tensiones
residuales importantes en el material, que pueden llegar hasta el 30% del límite elástico. Por
motivos de seguridad se limita el campo de aplicación de esta fórmula a una tensión de sólo el
50% del límite elástico 𝜎𝜎𝑦𝑦 a la cual corresponde una esbeltez límite λC, cuyo valor es:

 2E 22E
0.5y  C  (14.170)
C2 y

Por ejemplo, para un acero de construcción típico, con límite elástico 𝜎𝜎𝑦𝑦 =275 MPa, la esbeltez
límite es λC=123. Para valores inferiores a éste deben emplearse las fórmulas del pandeo
inelástico.
La fórmula de Euler (14.169) se puede dividir por el límite elástico 𝜎𝜎𝑦𝑦 , para ponerla en la forma
normalizada en la que se emplean las fórmulas de diseño de columnas:

575
Introducción a la estabilidad estructural

CR C2
   C (14.171)
y 2 2

Fórmula parabólica del CRC


El Column Research Council (CRC) recomienda la siguiente fórmula, para columnas de acero:
 2
1     C
CR  2C2
  (14.172)
y  2
 C   C
 22

2 2 E
siendo C  .
y

La esbeltez λC define el límite entre el pandeo elástico e inelástico, y corresponde a una tensión
crítica igual a la mitad del límite elástico. La expresión para λ > λC corresponde al pandeo elástico
y es directamente la fórmula de Euler.
Para esbelteces pequeñas, es decir pandeo inelástico, esta fórmula adopta una variación
parabólica de la tensión crítica. Esta parábola tiene tangente horizontal para λ=0 y coincide en
valor y en su tangente con la otra expresión para λ=λC. Cuando la esbeltez es nula, la tensión
crítica es el límite elástico 𝜎𝜎𝐶𝐶𝐶𝐶 = 𝜎𝜎𝑦𝑦 .

Fórmula del SSRC


El Structural Stability Research Council, en su edición de 1976, propuso el empleo de distintas
expresiones analíticas de la tensión crítica en función de la esbeltez, fruto de la experimentación.
Existen hasta tres curvas distintas, según el material, el tipo de perfil y el proceso de fabricación.
Una de las más habituales, para acero, es la curva número 2:

1 0    0.15

1.035  0.202  0.2222 0.15    1.0
CR  1 2
  0.111  0.636  0.087  1.0    2.0 (14.173)
y 
 0.009  0.877 2 2.0    3.6
 2
    3.6

siendo µ el parámetro de esbeltez corregido para considerar las características del material:

y
 (14.174)
 2E
Con este parámetro, el límite de la zona de pandeo elástico a inelástico correspondiente a una
tensión de 0.5σy está situado en   2 . Nótese que la fórmula utiliza una expresión parabólica
para una esbeltez µ menor que 1, y a partir de este valor añade términos en forma de hipérbola
de orden 1 y 2, como los incluidos en la fórmula de Euler.

576
Introducción a la estabilidad estructural

Fórmula del AISC


La fórmula 2 del SSRC resulta en algunas ocasiones algo conservadora para columnas de
edificios, por lo que el American Institute of Steel Construction (AISC) propuso en 1986 la
siguiente expresión de la tensión crítica:

CR  e 0.4192   1.5


  (14.175)
 0.877 
y 2
  1.5

Método del Eurocódigo 3


El Eurocódigo 3 efectúa la comprobación a pandeo por compresión simple de piezas de acero
comparando la fuerza axial de diseño N Ed y la resistencia de la pieza a pandeo:

A fy
N Ed   (14.176)
M 1

donde 𝑓𝑓𝑦𝑦 es el límite elástico del material, M 1 es el coeficiente parcial de resistencia del material
para inestabilidad, de valor 1.05 y  es el coeficiente de reducción por pandeo, que depende de
la calidad del material y del tipo de perfil.
Considerando que el esfuerzo axial de diseño se puede poner como N Ed  A CR se puede
eliminar el área de la sección A de la ecuación (14.176), y la fórmula de diseño en este método
se puede poner:

CR
 (14.177)
fy / M 1

El coeficiente de reducción  es función de la esbeltez adimensional  , que se define en el


Eurocódigo como la raíz cuadrada de la relación entre la carga de plastificación de la columna
Afy y su carga crítica de pandeo elástico NCR (ecuación (14.178)). Sustituyendo NCR en 
permite expresarla en función de la esbeltez geométrica  :

Afy fy
   (14.178)
NCR  2E

que es una expresión similar al parámetro de esbeltez  empleado por el SSRC y el AISC.
La relación entre el coeficiente de reducción  y la esbeltez adimensional  es:

1
   0.5(1  (  0.2)   2 ) (14.179)
2 2 0.5
  (   )

El parámetro  depende del material y del tipo de sección.

Resumen
La figura 14.40 representa de forma gráfica las distintas fórmulas de diseño presentadas: en
ordenadas se representa el cociente entre la tensión crítica y el límite elástico y en abscisas la
esbeltez geométrica, para un acero típico de construcción, con límite elástico de 275 MPa.

577
Introducción a la estabilidad estructural

Figura 14.40 Tensión crítica de pandeo para un acero de construcción con límite elástico 275 MPa
según diversas fórmulas de diseño de columnas.

14.16 RIGIDEZ GEOMÉTRICA

14.16.1 Elemento biarticulado


Sea un elemento biarticulado, referido a su sistema de ejes local. Al deformarse, el elemento
pasa de su posición inicial IJ a la nueva posición I’J’ (figura 14.41) siendo las deformaciones de
los nudos extremos:
T
   IX IY JX JY  (14.180)

J'

I' δJY

I δIY J
Figura 14.41 Grados de libertad del elemento
δIX δJX biarticulado.

El campo de deformaciones en el interior del elemento es lineal, estando definido por:

u  IX  (JX  IX ) v  IY  (JY  IY ) (14.181)

siendo   x / L una coordenada adimensional que varía entre 0 y 1.

La deformación unitaria en la posición deformada se determina empleando la relación exacta,


no lineal, entre el desplazamiento y la deformación unitaria:
2
u 1  v 
    (14.182)
x 2  x 

578
Introducción a la estabilidad estructural

Suponiendo un comportamiento lineal 𝜎𝜎 = 𝐸𝐸 𝜖𝜖, la energía acumulada en la barra es:

1 1 EA
U   2 dv  2  E 2Adx  2  2dx (14.183)

  2 2 4
EA   u   u  v   1  v   dx
2 
U        (14.184)
  x  x  x  4  x  

Despreciando el término de grado 4, y sustituyendo las otras dos derivadas en base a sus
expresiones analíticas (14.181) se obtiene:
EA EA
U 
2L2   IX2 2
 2IX JX  JX dx 
2L 3   JX  IX   IY
2 2
 2IY JY  JY dx (14.185)

Integrando en la coordenada 𝑥𝑥:


EA EA
U   IX IX  2IX JX  JX JX   2  JX  IX  IY IY  2IY JY  JY JY  (14.186)
2L 2L

Se admite que la magnitud que aparece en el segundo sumando

EA
   IX   N (14.187)
L JX
define el esfuerzo axial N en el elemento (positivo a tracción). Esto no es cierto en la posición
deformada pero sí lo es en la posición inicial. En todo caso esta es la suposición habitual, que es
válida si ambas posiciones no están excesivamente alejadas. Sustituyendo el valor de N en el
segundo término de (14.186), la expresión de la energía se puede poner en forma matricial en
la forma:
  1 0 1 0 0 0 0 0    IX 

        

 EA  0 0 0 0  N  0 1 
0 1    IY 
U 
1
 IY JX JY   L  1    



 (14.188)
2 IX   0 1 0  L 0 0 
0 0    JX 
 
 

  0 0 0 0   0 1 
0 1       
       JY 

1 T
U    KL  KL   (14.189)
2
En esta expresión se identifica a la matriz de rigidez del elemento KL , y a una nueva matriz KL
denominada de rigidez geométrica, que es proporcional al esfuerzo axial N en la barra. Esta
nueva matriz aumenta la rigidez en los grados de libertad de deformación lateral cuando la barra
está a tracción, y la disminuye cuando está comprimida.
La ecuación de equilibrio del elemento, en coordenadas locales, es:

P   KL  KL   (14.190)

14.16.2 Viga a flexión en el plano


Este elemento posee seis grados de libertad:
T
   IX IY I JX JY J  (14.191)

579
Introducción a la estabilidad estructural

de los cuales, dos de ellos ( IX , JX ) definen la deformación axial del eje de la viga y los otros
cuatro ( IY , I , JY , J ) definen la deformación lateral y el giro.

• La deformación axial varía linealmente entre los dos valores en los nudos, igual que en el
elemento biarticulado:

u  IX  (JX  IX ) (14.192)

• La deformación lateral se define con cuatro grados de libertad (figura 14.42), y por lo tanto
se puede suponer una ley cúbica para su variación:

v  a 0  a1  a2  2  a 3  3 (14.193)

θΙ θJ

δJY
δIY v
I J

Figura 14.42 Deformación lateral de la viga a flexión en el plano.


Particularizando esta ley a los valores de los cuatro grados de libertad, y agrupando las cuatro
ecuaciones obtenidas en forma matricial se obtiene:
 IY
  1
 0 0 0  a 0 


  
    
   0     

 I
   0 1 / L


0  a1 
  (14.194)

    1
 1 1 1    a2 

 JY
 
   
 

 J

   0 1 / L 2 / L 3 / L  

 a 3 
 

De esta ecuación se pueden obtener los cuatro coeficientes ai en función de los cuatro grados
de libertad. Sustituyéndolos en la ecuación (14.193) y reagrupando los términos de los
diferentes grados de libertad, se obtiene la expresión de la deformación lateral del eje de la viga:

v  (1  3 2  2 3 )IY  (  2 2   3 )LI  (3 2  2 3 )JY  ( 3   2 )LJ (14.195)

La deformación en un punto cualquiera de la viga, situado a una distancia y de la fibra neutra,


utilizando la teoría clásica de flexión de vigas (ver apartado 5.3) es:

dv
uP  u  y vP  v (14.196)
dx
Sustituyendo los valores de u y v dados por (14.192) y (14.195) se obtiene:

uP  (1   )IX  6(   2 )IY  (4  1  3 2 )LI

JX  6( 2   )JY  (2  3 2 )LJ (14.197)

vP  (1  3 2  2 3 )IY  (  2 2   3 )LI  (3 2  2 3 )JY  ( 3   2 )LJ (14.198)

donde se ha empleado la coordenada   y / L para definir la posición del punto P respecto


de la fibra neutra.
La deformación unitaria en el punto P, empleando la relación no lineal (14.182) es:

580
Introducción a la estabilidad estructural

duP 1  dv 2 du d 2v 1  dv 
2
P    P    y    (14.199)
dx 2  dx  dx dx 2 2  dx 

Suponiendo comportamiento lineal del material, la energía de deformación es:

1 E
U   2 Pdv  2  P2 dv (14.200)

  2  2 2 4 2 2
E   du  d v 2 1  dv  du d 2v d 2v  dv  du  dv  
U         y     2 y   y    dv (14.201)
2   dx 
  dx 2  4  dx  dx dx 2 dx 2  dx  dx  dx  

El término de orden 4 se desprecia y los restantes se integran al área de la sección: todas las
integrales del tipo  ydA son nulas, pues definen el momento estático de la sección respecto de
su centro de gravedad. Finalmente se obtiene:

EA  du 2  d 2v 2 EA du  dv 
2
  dx  EI 
2   2  dx  dx 
U   dx    dx (14.202)
 dx  2  dx 2 

El primer sumando define la energía de esfuerzo axial, el segundo la energía de flexión y el


tercero es un término no lineal debido a las grandes deformaciones. Las distintas derivadas se
pueden expresar en función de las deformaciones nodales, empleando las ecuaciones (14.192)
y (14.195):

du 1
  JX  IX  (14.203)
dx L

dv 1
 (6( 2   )IY  (3 2  1  4 )LI  6(   2 )JY  (3 2  2 )LJ ) (14.204)
dx L

d 2v 1
 (6(2  1)IY  (6  4)LI  6(1  2 )JY  (6  2)LJ ) (14.205)
2
dx L2
Al igual que para el elemento biarticulado, se admite que la expresión

NL
JX  IX  (14.206)
EA
define el esfuerzo axial de la viga. Esta sustitución se efectúa únicamente en el término no lineal
de la energía, pero no en el término del esfuerzo axial.
Sustituyendo todas las derivadas anteriores en la expresión (14.202), se obtiene el valor de la
energía en función de las deformaciones de los nudos y del esfuerzo axial. Agrupándola en forma
matricial se puede poner en la forma:

1 T
U    KL  KL   (14.207)
2
donde:

• KL es la matriz de rigidez convencional del elemento viga plana (ecuación 7.55), y

• KL es la matriz de rigidez geométrica, que depende del esfuerzo axial N que actúa sobre
la viga, y cuya expresión es:

581
Introducción a la estabilidad estructural

 
 0 0 0 0 0 0 

 
 6 L 6 L
 0 0  
 5 10 5 10 
 L 2L2 L L2 
 0 0   
N  10 15 10 30 
KL   (14.208)
L  
 0 0 0 0 0 0
 
 
 6 L 6 L
 0   0  
 5 10 5 10 
 L L2 L 2L2 
 0  0 
 10 30 10 15 
La ecuación de equilibrio del elemento es, por lo tanto:

P   KL  KL   (14.209)

14.17 CARGA CRÍTICA DE ESTABILIDAD GLOBAL DE UNA ESTRUCTURA


La ecuación de equilibrio de un elemento cualquiera, empleando su rigidez geométrica, viene
dada por la ecuación (14.209). Proyectando esta ecuación sobre los ejes generales, y
ensamblando las ecuaciones de todos los elementos (siguiendo el proceso descrito en el capítulo
8), se obtiene la ecuación de equilibrio de toda la estructura:

F  (K  K ) (14.210)

donde:
• K es la matriz de rigidez convencional en la teoría de primer orden.

• K es la matriz de rigidez geométrica de toda la estructura, obtenida por ensamblaje de las


correspondientes a todos los elementos, y que depende de los esfuerzos axiales en todos
ellos.
• El vector de fuerzas F puede contener términos de todos los tipos ya conocidos: fuerzas
sobre los nudos, sobre los elementos, térmicas, etc.
El análisis de la estabilidad global de una estructura trata de hallar los valores de las cargas
críticas que hacen que una estructura se vuelva inestable y llegue al colapso por deformación
excesiva. Se considera una estructura sometida a un sistema de cargas exteriores tal que su
vector de fuerzas nodales equivalentes es F. Estas fuerzas producen unas deformaciones nodales
cuyo valor, en el análisis de primer orden es:

1  K1F (14.211)

A su vez, estas deformaciones producen unos esfuerzos axiales 𝑁𝑁𝑖𝑖 en los elementos, que se
traducen en una matriz de rigidez geométrica de la estructura K .

Se supone que el sistema de cargas exteriores se aumenta de forma proporcional, es decir que
se mantienen las proporciones relativas entre las distintas cargas y se multiplican todas ellas por
un mismo factor 𝛼𝛼, con lo que el nuevo vector de fuerzas nodales equivalentes es F . A este
nuevo vector de fuerzas le corresponden unos nuevos esfuerzos axiales en las barras que son

582
Introducción a la estabilidad estructural

𝛼𝛼 𝑁𝑁, y éstos generan una nueva matriz de rigidez geométrica de la estructura, que es
sencillamente  K .

El objetivo es determinar para qué valor o valores de 𝛼𝛼 la estructura es inestable. Cuando esto
ocurre la estructura es capaz de deformarse sin ninguna fuerza exterior, es decir que en dicho
estado su ecuación de equilibrio es:

 K  K    0 (14.212)

Esta ecuación representa un problema de autovalores, cuya solución son n valores propios 𝛼𝛼𝑖𝑖 y
los correspondientes vectores propios 𝚽𝚽𝑖𝑖 , siendo n el número de grados de libertad de la
estructura.
• Los valores propios 𝛼𝛼𝑖𝑖 representan los factores por los que se debe multiplicar el estado
inicial de cargas F para obtener una carga crítica que hace inestable la estructura. Se calculan
como las raíces del polinomio característico:

Det  K  K   0 (14.213)

• El vector propio 𝚽𝚽𝑖𝑖 correspondiente a cada valor propio 𝛼𝛼𝑖𝑖 representa la forma en la que se
deforma la estructura cuando se colapsa al alcanzar una carga crítica. Por esta razón se llama
habitualmente a estos vectores propios, modos de colapso o modos de pandeo. Se calculan
resolviendo el sistema de ecuaciones homogéneo:

 K  i K  i 0 (14.214)

Normalmente sólo interesa obtener el modo de colapso más bajo 𝚽𝚽1 y su carga crítica asociada
𝛼𝛼1 , por lo que pueden emplearse técnicas numéricas específicas que permiten calcular
directamente el primer autovalor y autovector de un sistema, sin necesidad de hallar los demás
(p.e. la iteración inversa).
Hay que hacer notar que este método de obtención de las cargas críticas de colapso no es
exacto, pues en la deducción de las matrices de rigidez geométrica se han introducido
simplificaciones. En todo caso su aplicación práctica demuestra que los resultados son
aceptables, y por otra parte presenta la ventaja de permitir estudiar estructuras de gran
complejidad, con la sola condición de evaluar su matriz de rigidez geométrica.

14.18 ANÁLISIS NO LINEAL


La ecuación de equilibrio de un elemento estructural cualquiera, empleando la teoría de
segundo orden viene dada por la expresión (14.138). Proyectando dicha ecuación sobre los ejes
generales, y ensamblando las ecuaciones de todos los elementos (siguiendo el proceso descrito
en el capítulo 8), se obtiene la ecuación de equilibrio de toda la estructura, en la forma:

F  K2 (14.215)

donde K2 es la matriz de rigidez de segundo orden de toda la estructura. Esta ecuación de


equilibrio permite estudiar el comportamiento de segundo orden de la estructura, pero su
resolución requiere técnicas especiales para sistemas no lineales, al depender la matriz de
rigidez K2 de las deformaciones, a través de las fuerzas axiales en los elementos, que están
presentes en el factor k.

583
Introducción a la estabilidad estructural

La ecuación anterior se puede poner como:

()  K2  F  0 (14.216)

donde el vector  es el residuo de la ecuación de equilibrio, que es nulo en la posición de


equilibrio. Para resolver la ecuación anterior es necesario emplear un método iterativo
específico de sistemas no lineales. El más habitual de ellos es el de Newton-Raphson, que se
basa en aproximar la solución de la ecuación de equilibrio mediante un desarrollo en serie de la
expresión del residuo, alrededor de una posición de equilibrio previa:
  
(i 1 )  (i )    i  0 (14.217)
  
i

Es decir:

(i )  Ji i  0 (14.218)

En esta ecuación:

• i es el vector de deformaciones nodales en la posición de equilibrio anterior.

• i es el incremento a aplicar a las deformaciones:

i 1  i  i (14.219)

• El término:
 
    Ji (14.220)
  i

es la matriz jacobiana del residuo con respecto a las deformaciones nodales, evaluada en la
posición de equilibrio anterior (figura 14.43).
La expresión de la matriz jacobiana es:

K2
J  K2   (14.221)

donde se ha supuesto que las fuerzas exteriores F no dependen de las deformaciones.

F K2∆

Ψi
Ji

δ∆i

Figura 14.43 Ecuación de equilibrio


∆i ∆ linealizada.
La ecuación (14.218) permite calcular el incremento a aplicar a las deformaciones para acercarse
a la solución de la ecuación inicial:

i  (Ji )1 (i ) (14.222)

584
Introducción a la estabilidad estructural

Esta ecuación puede usarse con gran sencillez para establecer un proceso iterativo, cuya
convergencia se produce cuando el vector de incremento de deformaciones i alcanza un
valor suficientemente pequeño.
El algoritmo siguiente muestra un proceso iterativo típico para hallar las deformaciones. Su
representación gráfica se indica en la figura 14.44.
1. Establecer las deformaciones iniciales mediante un análisis lineal de primer orden

1  K1F i 1 (14.223)

2. Comienzo de un paso de la iteración


3. Cálculo de la matriz jacobiana

  
Ji    (14.224)
  
i

4. Cálculo del residuo

(i )  K2i  F (14.225)

5. Cálculo de la corrección de los desplazamientos

i  (Ji )1 (i ) (14.226)

6. Puesta al día de los desplazamientos

i 1  i  i (14.227)
7. Estimación del error de convergencia

Error  Norma(i ) (14.228)

8. Si Error>Tolerancia

8.1 Incrementar contador i  i  1


8.2 Ir a 2.
9. Fin

F K2∆

Ψ1
2 δ∆2

J1
1
δ∆1

K Figura 14.44 Método iterativo de


∆ Newton Raphson.

La principal ventaja del método de Newton-Raphson es su buena característica de convergencia,


que es cuadrática. El principal inconveniente está en la necesidad de evaluar la matriz jacobiana
en cada paso de la iteración. Esto puede ser costoso desde el punto de vista computacional, por
lo que existen variantes del método que evitan la evaluación de dicha matriz jacobiana.

585
Introducción a la estabilidad estructural

Método de Newton-Raphson modificado


En este método no se calcula la matriz jacobiana en cada paso de la iteración, sino que se emplea
en todos ellos la misma matriz (figura 14.45), que normalmente es la que corresponde a la
iteración inicial, y que no es otra que la matriz de rigidez convencional:
  
Ji  J0    K (14.229)
  
 0

Esto facilita mucho la iteración, pues en cada paso no es necesario evaluar e invertir la matriz
jacobiana, sino que en todos ellos se emplea la misma, por lo que se invierte sólo una vez, en la
primera iteración. Evidentemente la convergencia es mucho más lenta y el número de
iteraciones es mayor, pero como cada una de ellas es más rápida de efectuar, este método
modificado es en muchas ocasiones más rápido que el método original.

Iteración directa
La expresión de la matriz jacobiana viene dada por la ecuación (14.221) y en ella el segundo
término es el más costoso de evaluar. Para evitar su cálculo se suele efectuar una simplificación,
que consiste en evaluar la matriz jacobiana en cada iteración Ji sencillamente como:

Ji  K2 (14.230)

El incremento de deformación en cada iteración se calcula como:

i  (K2 )1 (i ) (14.231)


i

De esta manera la convergencia es también más lenta, pero cada iteración es más rápida de
efectuar. En términos geométricos esta aproximación corresponde a emplear la secante entre
el origen y la última solución hallada, como aproximación de la tangente a la curva de respuesta
de la estructura, tal y como se muestra en la figura 14.46.

F K2∆ F K2∆

Ψ1 2 3
3
2
1
1

K K2

∆ ∆

Figura 14.45 Método de Newton modificado. Figura 14.46 Iteración directa.

586
Introducción a la estabilidad estructural

14.19 EJERCICIOS RESUELTOS

14.19.1 Calcular la carga crítica exacta de una viga biempotrada, de longitud 2L empleando
el método de rigidez.
La viga se modeliza con dos elementos de longitud L cada uno, con lo que se obtienen dos grados
de libertad en el punto central, como se indica en la figura 14.47.


P A B P
L θ L

Figura 14.47 Viga columna biempotrada.


Empleando la matriz de rigidez de segundo orden exacta, la rigidez aportada por el elemento A
a los dos grados de libertad {∆, θ} de la estructura, es:
 EI EI 
 (2r11  2r12  k 2L2 )  (r12  r22 ) 
 3 L2 
K2AL  L 
 EI EI 
  (r21  r22 ) r22 
 L 2 L 
La rigidez aportada por el elemento B es:
 EI EI 
 (2r11  2r12  k 2L2 ) (r11  r21 ) 
 3 2 
KB2L  L L 
 EI EI 
 (r  r ) r 
 2 11 12
L
11

L 
La ecuación de equilibrio de toda la estructura se obtiene ensamblando ambas matrices:
 EI 
 (4r11  4r12  2k 2L2 ) 0    
 L3   FY  0 
  
     
 EI 







M  0 

 0 (r  r )
22 
 L 11 

Al ser el vector de cargas nulo, el sistema es homogéneo. Para que tenga solución distinta de la
trivial su determinante debe ser nulo:
EI EI
(r11  r22 ) (4r11  4r12  k 2L2 )  0
L L3

Esto puede cumplirse de dos maneras distintas:

• Si el primer factor es nulo: r11  r22  0

Sustituyendo las expresiones de las funciones de estabilidad y desarrollando se obtiene:


kL(sin kL  kL cos kL)  0

Esta expresión puede ser nula a su vez de dos formas: si k=0, que es la solución trivial sin carga
axial, o si
sin kL  kL cos kL  0  tan kL  kL

cuya primera solución es kL=4.4934, lo cual da lugar a una carga crítica 𝑃𝑃1 = 20.19 𝐸𝐸𝐸𝐸/𝐿𝐿2 .

587
Introducción a la estabilidad estructural

• Si el segundo factor es nulo: 4r11  4r12  k 2L2  0

Sustituyendo las expresiones de las funciones de estabilidad y desarrollando se obtiene:

k 3L3 sin kL  0
A su vez puede ser nula de dos formas: si k=0, que es la solución trivial sin carga axial, o si:
sin kL  0  kL  n  n  0,1, 2,...

La primera carga crítica corresponde a la solución con n=1, y es:

2EI
k1L    P1 
L2

Esta carga crítica es inferior a la hallada antes y corresponde de hecho a la carga crítica de
pandeo de una columna biempotrada de longitud 2L. El vector propio correspondiente, que
define el modo de pandeo, es:
   1
 
1  
 


  0
 

Este modo indica que el punto central de la columna se mueve lateralmente, sin girar.

14.19.2 Calcular la carga crítica de una viga biempotrada, de longitud 2L empleando el


método de rigidez y la expresión aproximada de la matriz de rigidez.
Se emplea la misma modelización del ejercicio anterior (figura 14.47), pero se utiliza la expresión
aproximada de la rigidez de segundo orden, incluyendo los dos primeros términos del desarrollo
en serie (ecuación (14.140)).
La rigidez aportada por los elementos A y B es:
 12EI 6EI   6 L  12EI 6EI  6 L 
        
 3 L2   P  5 10   3 L2   P  5 10 
KA
2L  L K2BL  L
 6EI 4EI  L  L 2L2   6EI 4EI  L  L 2L2 
 2     2   
 L L   10 15   L L   10 15 

La ecuación de equilibrio del conjunto es:


  24EI   12 
  0   0       0 
  L3  P5      
       
  0 8EI  L  4L2  
   0 
   0      
L   15  

La condición de determinante nulo implica que:


 24EI 12P    8EI  4PL   0
 
 L3 5L  L 15 

Si el primer factor es nulo, se obtiene una solución para P de valor:

P1  10EI / L2

Si el segundo factor es nulo se obtiene:

P1  30EI / L2

588
Introducción a la estabilidad estructural

Por lo tanto, la carga crítica es la primera de ellas. El valor exacto, obtenido en el ejercicio
anterior, es:

Pex  9.869EI / L2

La aproximación puede considerarse muy buena, en particular si se tiene en cuenta la gran


diferencia en la complejidad de los cálculos.

14.19.3 Calcular la carga crítica exacta de una viga columna que está empotrada en sus dos
extremos, pero en uno de ellos tiene una deslizadera situada transversalmente a ella.
Emplear el método de rigidez.
La columna está empotrada en sus dos extremos, pero tiene posibilidad de movimiento lateral
en uno de ellos. Se modeliza con un sólo elemento viga de longitud L, con lo que la estructura
tiene un sólo grado de libertad ∆, que corresponde al movimiento lateral de la deslizadera
(figura 14.48).


P P

Figura 14.48 Columna empotrada con deslizadera.


Se emplea la matriz de rigidez exacta de la viga columna, dada por (14.137), con lo que la
ecuación de equilibrio correspondiente al único grado de libertad es:
 EI 
 L3  11
 2r  2r12  k 2L2        0 

Por lo tanto, para que exista solución se tiene que cumplir que:

2r11  2r12  k 2L2  0  k 3L3 sin kL  0

La solución distinta de la trivial es kL  n  n  0,1, 2,... La primera solución, con n=1, es:

2EI
k1L    P1 
L2
y define la carga crítica exacta de esta columna. Por lo tanto, su longitud de pandeo es L.

14.19.4 Calcular la carga crítica de la viga columna del ejercicio 14.19.3, pero empleando la
expresión aproximada de la matriz de rigidez.
Empleando la matriz de rigidez aproximada, dada por (14.209), la ecuación de equilibrio del
único grado de libertad ∆ es:
  12EI  P  6  
         0 
  L3  L  5  

Igualando a cero el determinante de la matriz del sistema, se obtiene el valor de la carga crítica,
que resulta ser:
10EI
Pcr 
L2

589
Introducción a la estabilidad estructural

Este valor es muy próximo al valor exacto hallado en el ejercicio anterior (1.3% de error).

14.19.5 Calcular la carga crítica de una viga columna empotrada en ambos extremos, y
sometida a una carga distribuida uniforme q (figura 14.49).
Este problema se resuelve con sencillez aplicando el principio de superposición, basándose en
que, como se ha visto con anterioridad, la respuesta de la viga es lineal para cargas transversales
y no lineal en la carga axial. Por simetría los momentos en los extremos son iguales y de signo
contrario MB=-MA.

q
P P

MA MB
L

Figura 14.49 Viga columna empotrada con carga uniforme.


La estructura real se descompone en suma de dos casos denominados 1 y 2, cuya solución ya se
conoce, como sigue:
Caso 1: se eliminan los momentos en los dos empotramientos, con lo que se obtiene una viga
biarticulada sometida a una carga distribuida (figura 14.50), cuya solución se halló en el apartado
14.10.1.

q
θA
1
P P

θ
1
B

Figura 14.50 Viga columna biarticulada con carga uniforme.


El giro en el apoyo A se obtiene derivando en la expresión (14.97)

qL3  u  tan u 
A1  v (x  0)   
8EI  u3 

Caso 2: se aplican dos momentos iguales y de signo contrario en ambos extremos de la viga
(figura 14.51).

2
θA
P P

θB
2
MA MA

Figura 14.51 Viga columna con momentos en ambos extremos.


El giro de A se obtiene a partir de la expresión (14.128), haciendo ∆=0 y MB=-MA:
M AL (1  cos kL) M AL tan u
A2  
EI kL sin kL 2EI u

siendo u=kL/2. La condición de compatibilidad necesaria para restituir el caso real es que el giro
total en A es nulo:

A1  A2  0

590
Introducción a la estabilidad estructural

qL3  u  tan u  M AL tan u


   0
8EI  u3  2EI u

De ella puede obtenerse el valor del momento MA:

qL2  3 tan u  3u 
MA   
12  u 2 tan u 

El primer factor de esta expresión es el momento de empotramiento en la teoría de primer


orden, mientras que el término entre paréntesis es el factor de amplificación de momentos, que
depende de la carga axial a través de u. Cuando la carga axial tiende a cero, este factor tiende a
la unidad, y se obtiene la respuesta de primer orden. Cuando u tiende a π el factor de
amplificación tiende a infinito; lo cual indica que existe un valor crítico de la carga axial, cuyo
valor es:
kcr L 42EI
ucr    Pcr 
2 L2
Esta es la misma carga crítica obtenida para viga biempotrada sin carga transversal en el
apartado 14.4. Por lo tanto, la presencia de la carga transversal no afecta a dicho valor crítico.
La deformada de la viga se obtiene sumando las deformaciones de los casos 1 y 2 (ecuaciones
(14.97) y (14.123)):
q q
v  (1  tan u sin kx  cos kx )  (Lx  x 2 )
4
EIk 2EIk 2
M A (cos kL  1) M A cos kx MA
 sin kx  
2 2
k EI sin kL k EI k 2EI
Sustituyendo el valor hallado para MA y tras laboriosas operaciones, la deformada 𝑣𝑣 se puede
poner en la forma:

q  cos kx kx 2 1 
v   sin kx   kx   
3
2EIk  tan u 2 tan u 

La flecha en el centro de la viga es:

qL4  24  24 cos u  12u sin u 


vL /2   
384EI  u 3 sin u

donde nuevamente se identifica la flecha de primer orden multiplicada por un factor de


amplificación de la deformación. Este factor tiene propiedades similares a las del factor de
amplificación de momentos descrito antes: vale 1 cuando u=0, y tiende a infinito cuando u=π.

14.19.6 Calcular la carga crítica de una viga columna empotrada en ambos extremos, y
sometida a una carga puntual Q en su punto central (figura 14.52).

Q
P P

MA MB
L

Figura 14.52 Viga columna empotrada con carga puntual.

591
Introducción a la estabilidad estructural

Nuevamente el problema se resuelve aplicando el principio de superposición,


descomponiéndolo en dos casos básicos de solución conocida.
Caso 1: se eliminan los momentos en los dos empotramientos, con lo que se obtiene una viga
biarticulada sometida a una carga puntual (figura 14.53), cuya solución se halló en el apartado
14.10.2.

P Q P
θA
1

θB
1

Figura 14.53 Viga columna biarticulada con carga puntual.


El giro en A se obtiene derivando en la expresión (14.113) y particularizando para x=0.

QL2  1  sec u 
A1  v (x  0)   
8EI  u 2

Caso 2: se aplican dos momentos iguales y de signo contrario en ambos extremos de la viga. Este
caso ya se ha resuelto en el ejemplo anterior (figura 14.51).
El giro en el apoyo A viene dado por:
M AL tan u
A2 
2EI u

La condición de giro total nulo en A, 𝜃𝜃𝐴𝐴1 + 𝜃𝜃𝐴𝐴2 = 0, permite obtener la expresión el valor del
momento MA:
QL  2 sec u  2 
MA   
8  u tan u 

Se identifica el momento en la teoría de primer orden (QL/8), afectado por un factor de


amplificación de momentos, que es la expresión entre paréntesis. Este factor tiende a infinito
cuando u tiende a π, indicando que el valor crítico de la carga axial es 4π2EI/L2, que coincide con
la carga crítica de una viga biempotrada. Por lo tanto, la presencia de la carga transversal no
afecta a dicho valor crítico. La obtención de la deformada de la viga se deja como ejercicio.

14.19.7 Calcular un valor aproximado de la carga crítica de pandeo de una columna


empotrada articulada, sometida a una compresión P, empleando el método de
rigidez.
Se modeliza la columna como una estructura formada por dos barras de longitud L cada una,
unidas en un nudo central. La estructura tiene cinco grados de libertad, como se indica en la
figura 14.54.

∆2
∆1 ∆4 P

θ3 θ5
L L

Figura 14.54 Columna empotrada articulada.

592
Introducción a la estabilidad estructural

La matriz de rigidez de la estructura se obtiene ensamblando las matrices correspondientes a


las dos barras:
 2EA / L 0 0 EA / L 0  1
 
 0 24EI / L3 0 0 6EI / L2  2

 2EI / L  3
K 0 0 8EI / L 0
 
 EA / L 0 0 EA / L 0  4
 
 0 6EI / L2 2EI / L 0 4EI / L  5
 
La matriz de rigidez geométrica de la estructura es:
0 0 0 0 0  1
 
 0 12 / 5 0 0 
L / 10 2
 
P
K    0 0 2
4L / 15 0 L2 / 30  3
L 
 0 0 0 0 0  4
 
 0 L / 10 L2 / 30 0 2L / 15 
2 5
 

Nótese que en ambas matrices las deformaciones axiales 1 y 4 están desacopladas del resto,
por lo que el problema de valores y vectores propios puede separarse en dos. El que interesa
para determinar las cargas críticas es el correspondiente al movimiento lateral y a los giros:
  24EI 6EI   12 L  
  3 0   0  
  L L2  5
 10  
  
 2  
 
0 

  0 8EI 2EI  P  4L2 L2  
 
 
 

    0     3    0 
  L L  L  15 30  
 
 
 

2 
  6EI 2EI 4EI  L
 L 2
2L      
 
 5 
 
 0 

  2
 L L L   10  30 15  
 

Multiplicando el sistema de ecuaciones por el factor L3 / EI se identifica el parámetro β que


vale:    PL2 / EI . Dividiendo las filas y columnas de 3 y 5 por L, el determinante se puede
poner:
 12  
 24  0 6 
 5 10 

 4  
Det  0 8 2 0
 15 30 
   2 
 6 2 4 
 10 30 15 

Las soluciones del polinomio característico del determinante son:

1  5.177 2  18.775 3  49.380

Por lo tanto, el valor de la carga crítica de la viga es:


EI
1P  5.177
L2

que es muy próximo al valor analítico exacto 1ex P  5.047EI / L2

El primer modo de pandeo es el primer autovector (figura 14.55):

593
Introducción a la estabilidad estructural

 
    0.4104  

 2
 
 

1   3    0.2844 / L 
   
 
    


 5 
   0.8664 / L 

   

0.41 0.284/L 0.866/L

Figura 14.55 Modo de pandeo de la columna empotrada articulada.

14.19.8 Determinar el módulo reducido de una sección rectangular de ancho b y canto h.


La posición del punto N (figura 14.56) viene determinada por la ecuación (14.160):

h12 h22
Et b  Eb 0 h1  h2  h
2 2
h1
De ella se obtiene: h G G

N N
Eh Et h h2
h1  h2 
E  Et E  Et b

Figura 14.56 Posición de la fibra NN.


El módulo reducido se obtiene de la ecuación (14.163):

Etbh13 / 3  Ebh23 / 3
Er 
bh 3 / 12

Sustituyendo los valores de h1 y h2 se obtiene:


4Et E
Er 
2
 E  Et 

14.19.9 Efectuar un análisis cualitativo de las cargas de pandeo del pórtico mostrado en la
figura 14.57. Suponer que todas las barras son infinitamente rígidas a esfuerzo axial.

P P

A EIv B

EIc H
EIc

Figura 14.57 Pórtico simple con cargas verticales.


Las dos columnas están sometidas a un esfuerzo de compresión de valor P, y el dintel no tiene
esfuerzo axial. El estudio se efectúa considerando que la rigidez del dintel adopta los valores
extremos cero e infinito.

594
Introducción a la estabilidad estructural

Modos simétricos.
Si la rigidez al giro del dintel es infinita, las columnas pueden considerarse perfectamente
empotradas en sus dos extremos, pues los dos nudos A y B no pueden girar por simetría. Por lo
tanto, las columnas pandean como se indica en la figura 14.58.a. El valor de la carga de pandeo
es:

S 42EI c 39.48EI c
Pmax  
2
H H2

Si la rigidez del dintel es nula, no aporta ninguna rigidez al giro a los nudos A y B, y las columnas
pueden considerarse articuladas en él, por lo que se comportan como columnas empotradas en
la base y articuladas en la parte superior. Por lo tanto, las columnas pandean como se indica en
la figura 14.58.b. El valor de la carga de pandeo es:

S 2EI c 20.14EI c
Pmin  
2 2
0.7 H H2
Para cualquier otra situación, la carga crítica del primer modo simétrico estará comprendida
entre estos dos valores extremos.

P P P P

Iv=∞ Iv=0

LP=0.7H
LP=H/2

a) b)
Figura 14.58 Modos de pandeo simétricos para el pórtico simple de la figura 14.57.

Modos antisimétricos.
Si la rigidez del dintel es infinita los dos nudos A y B no pueden girar, pero el dintel puede
trasladarse lateralmente, por lo que las columnas pandean como se indica en la figura 14.59.a.
El valor de la carga de pandeo es:

A 2EI c 9.87EI c
Pmax  
2
H H2
Si la rigidez del dintel es nula, las columnas se comportan como empotradas en la base y libres
en la parte superior, por lo que pandean como se indica en la figura 14.59.b. El valor de la carga
de pandeo es:

A 2EI c 2.476EI c
Pmin  
2
(2H ) H2

Para cualquier otro valor de la rigidez del dintel, la carga crítica del primer modo antisimétrico
estará comprendida entre estos dos valores extremos. Se observa que estos valores son siempre
menores que cualquiera de los valores de los modos simétricos; por lo tanto, el pórtico siempre
pandeará con un modo antisimétrico.

595
Introducción a la estabilidad estructural

P P P P

Iv=∞ Iv=0

LP=H LP=2H

a) b)
Figura 14.59 Modos de pandeo antisimétricos para el pórtico simple de la figura 14.57.

14.19.10 Determinar el primer modo de pandeo simétrico del pórtico del ejercicio 14.19.9.
Particularizar la solución para los valores L=H, Iv=2Ic.
Al buscarse un modo simétrico, los únicos grados de libertad del sistema son los dos giros en los
nudos, que son iguales y de sentido contrario (figura 14.60). Por simetría, el dintel no tiene
ninguna traslación lateral. Los dos pilares están sometidos a una fuerza de compresión P, y el
dintel no tiene esfuerzo axial.

P θA θB P

A EIv B

EIc H
EIc

Figura 14.60 Grados de libertad para el


L pandeo simétrico de un pórtico simple.
Las ecuaciones de equilibrio de las columnas, incluyendo los efectos de segundo orden, son:
 EI c   EI c 
 r11   A    M Ac   r11   B    M Bc 
 H   H 
   

En ellas r11 está calculado para la columna, es decir que su valor es:

kc H sin kc H  kc2H 2 cos kc H P


r11  kc2 
2  2 cos kc H  kc H sin kc H EI c

La viga dintel horizontal no tiene esfuerzo axial, por lo que su ecuación de equilibrio es la
convencional de una viga horizontal (apartado 7.6):
 4EI v 2EI v 
      M v 
 L   A    A 
 L
 2EI v 4EI v   B   M Bv 
     
 L L 

La ecuación de equilibrio de la estructura se obtiene ensamblando las ecuaciones anteriores:


 4EI v EI 2EI v 
  c r11      0 
 L 
H L      
A

 2EI v 4EI v EI c     0
  r11   B   
 L L H 

Sustituyendo la relación de simetría entre los giros 𝜃𝜃𝐵𝐵 = −𝜃𝜃𝐴𝐴 se obtiene la ecuación:

596
Introducción a la estabilidad estructural

 4EI v EI 2EI v 
  c r11   A  0
 L H L 

Para que este sistema tenga solución, su determinante debe ser nulo, es decir:
2EI v EI c
 r11  0
L H

De esta ecuación se puede obtener el valor de kc, que corresponde a la primera carga crítica.
Sustituyendo los valores L=H, 𝐼𝐼𝑣𝑣 = 2 𝐼𝐼𝑐𝑐 , la ecuación anterior queda:

kc H sin kc H  kc2H 2 cos kc H


2 0
2  2 cos kc H  kc H sin kc H

Su solución es kcH=5.0182, por lo que la carga crítica resulta ser:

5.01822 EI c 25.18 EI c
Pcr  
2
H H2

Como era de esperar, esta solución está situada entre los valores extremos obtenidos en el
ejercicio 14.19.9.

14.19.11 Determinar el primer modo de pandeo antisimétrico del pórtico del ejercicio 14.19.9.
Particularizar la solución para los valores L=H, 𝑰𝑰𝒗𝒗 = 𝟐𝟐 𝑰𝑰𝒄𝒄 .
En un modo de pandeo antisimétrico, los únicos grados de libertad del sistema son el giro del
nudo A y la traslación lateral ∆ del dintel (figura 14.61).
El pilar está sometido a una fuerza de compresión P y, dada la condición de antisimetría, el dintel
no tiene esfuerzo axial.

P θA ∆
A EIv

H
EIc

Figura 14.61 Grados de libertad para el


pandeo antisimétrico de un pórtico simple.
L/2

La ecuación de equilibrio de la columna, incluyendo los efectos de segundo orden, es:


 EI c EI c 
  2      F c 
 H3 1 H2    A 
     c 
 EI c EI c    M 
 2 r11   A   A 
 H 2 H 
Las distintas constantes están calculadas para una longitud H, una rigidez 𝐸𝐸 𝐼𝐼𝑐𝑐 , y un esfuerzo
axial P, es decir para kc2  P / EI c .

597
Introducción a la estabilidad estructural

La ecuación de equilibrio del dintel horizontal es la convencional de una viga horizontal


empotrada en A y articulada en C, con longitud L/2 (ver apartado 7.10). La relación entre el
momento en su extremo y el giro es:
 3EI v 
 (L / 2)   A   A 
    Mv
 

La ecuación de equilibrio de la estructura se obtiene ensamblando las ecuaciones anteriores:


 EI c EI c 
  2 
 H3 1 H2      0 
     
 EI c EI c 3EI v   A   0 
  r11     
 H 2 2 H (L / 2) 

Para que este sistema tenga solución, su determinante debe ser nulo. Su valor es:

EI c  EI 6EI v   EI c 2
  c r11     2   0
3 1 H L   H 2 
H

H Iv
1r11  61  22  0
L Ic

De esta ecuación se puede obtener el valor de kc, que corresponde a la primera carga crítica.
Sustituyendo los valores L=H, 𝐼𝐼𝑣𝑣 = 2 𝐼𝐼𝑐𝑐 , la ecuación anterior queda:

1r11  61  22  0

Su solución es kcH=2.7165, por lo que la carga crítica es:

2.71652 EI c 7.379 EI c
Pcr  
2
H H2

El valor de esta carga está situado entre los valores extremos obtenidos en el ejercicio 14.19.9.

14.20 BIBLIOGRAFÍA
1. Argüelles Álvarez, R., y Argüelles Bustillo, R., Análisis de Estructuras: Teoría, Problemas y
Programas, Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, Madrid, 1996.
2. Bleich, F., Buckling Strength of Metal Structures, McGraw-Hill, New York, 1952.
3. Chajes, A., Principles of Structural Stability Theory, Prentice-Hall, Englewood Cliffs, N. J.,
1974.
4. Chen, W. F., Lui, E. M., Structural Stability - Theory and Implementation, Elsevier, New York,
1987.
5. Como, M., Grimaldi, A., Theory of Stability of Continuous Elastic Structures, CRC Press, New
York, 1995.
6. Considère, A., Résistance des pièces comprimées, Congrès International des Procédés de
Construction, Paris, Septiembre 1889.
7. Engesser, F., Ueber Knickfragen, Schweizerische Bauzeitung, Vol. 26, Nº 4, pp. 24-26, Julio
1895.

598
Introducción a la estabilidad estructural

8. Gere, J. M., y Timoshenko, S. P., Mechanics of Materials, 3ª edición, Chapman & Hall,
London, 1991.
9. Ortiz Berrocal, L., Resistencia de Materiales, McGraw-Hill Interamericana, Madrid, 1991.
10. Shanley, F. R., Inelastic Column Theory, Journal of Aeronautical Sciences, Vol. 14, Nº 5, pp.
261-267, Mayo 1947.
11. Timoshenko, S. P., Teoría de la Estabilidad Elástica, Ed. Ediar, Buenos Aires, 1961.
12. Timoshenko, S. P., Gere, J. M., Theory of Elastic Stability, 2ª edición, McGraw-Hill, New
York, 1964.
13. Vázquez, M., Resistencia de Materiales, Ed. Noela, Madrid, 1994.

14.21 PROBLEMAS

14.21.1 Determinar la carga crítica de los sistemas mostrados en la figura P14.1, suponiendo que todas
las barras son infinitamente rígidas al esfuerzo axial y a la flexión.

K
P

L L

K1 P K1 P

K2 K2
L L L

Figura P14.1

14.21.2 Repetir el problema anterior suponiendo que las barras tienen una rigidez a la flexión finita, de
valor EI.

14.21.3 Calcular la carga crítica de las columnas de propiedades uniformes EI, mostradas en la figura
P14.2.

P
K
P
K
L L L

Figura P14.2

14.21.4 Calcular la carga crítica de pandeo de la columna de la figura P14.3.

14.21.5 Calcular la carga crítica de pandeo de la columna de la figura P14.4.

P P

L L L L

Figura P14.3 Figura P14.4

599
Introducción a la estabilidad estructural

14.21.6 Calcular el momento en el empotramiento en la viga columna de la figura P14.5, sometida a


una carga distribuida uniforme q.

q Q
P P

L L

Figura P14.5 Figura P14.6

14.21.7 Calcular el momento en el empotramiento en la viga columna de la figura P14.6, que está
sometida a una carga puntual Q situada en la mitad de su luz.

14.21.8 Calcular la carga crítica de pandeo de la columna de la figura P14.7.

P EI 2EI P

L/2 L/2 L/2 L/2

Figura P14.7 Figura P14.8

14.21.9 Calcular la carga crítica de pandeo de la columna de inercia variable representada en la figura
P14.8.

14.21.10 Calcular la carga de pandeo de la columna articulada mostrada en la figura P14.9, que está
sometida a un calentamiento uniforme en toda ella de valor T.

T 2T K
L L

Figura P14.9 Figura P14.10

14.21.11 Calcular el valor de la temperatura T que hace pandear a la columna de la figura P14.10.

14.21.12 Calcular la carga crítica de pandeo global para la estructura de celosía mostrada en la figura
P14.11, utilizando el método de rigidez y la expresión aproximada de la matriz de rigidez. Todas
las barras tienen en mismo producto EA=2 108 N.

25 kN 20 kN

10 m

10 m

Figura P14.11

600
Introducción a la estabilidad estructural

14.21.13 Determinar el módulo reducido de una sección en I, de canto h y anchura b. Despreciar el área
del alma y suponer que en cada ala se concentra la mitad del área total del perfil.

2 EEt
Solución: Er =
E + Et

14.21.14 Calcular la carga crítica de pandeo global del pórtico a dos aguas mostrado en la figura P14.12,
utilizando el método de rigidez y la expresión aproximada de la matriz de rigidez. El valor del
producto EI es 106 N m2.

2P

P P
2m
EI EI

5m
2 EI 2 EI

10 m 10 m

Figura P14.12

601
Anejo A. Términos de carga para la
fórmula de los tres momentos

Carga mi md
q
qL3 qL3
24 24

P
PL2 PL2
L/2 L/2 16 16

q
5 5
qL3 qL3
192 192

q
8 7
qL3 qL3
360 360

M
ML ML
6 3
2m
q qmu qmv
u v 3L
 L2  u 2  m 2  3L
 L2  v 2  m 2 
P
Puv Puv
L  u  L  v 
u v 6L 6L

M
M M 2
u v
6L
 3u 2  L2  6L
 L  3v 2 

602
Anejo B. Integrales de distribuciones
de momentos

L
Mi Mj 0 M i M j dx

C A L AC

L
C A AC
2

L
C A AC
2
A L
C AC
m n 2

B L
C A (A  B ) C
2

2º 2L
C A AC
3

L
C 2º A AC
3

L
C A AC
3

L
C A AC
6
A (L  m )
C AC
m n 6

B L
C A (A  2B ) C
6

2º L
C A AC
3

L
C 2º A AC
4

L
C A AC
3

603
Anejo B. Integrales de distribuciones de momentos

A (L  n )
C AC
m n 6

B L
C A (2A  B ) C
6

2º L
C A AC
3

L
C 2º A AC
12
C A L L(m  p)2
mp AC  AC
p q m n 3 6mq

C B L q Lp
A AC  BC
p q 6 6

C 2º (L2  pq )
A AC
p q 3L

C L  p p 2 
2º A  1    A C
p q 12  L L2 

D B L L
C A A (2C  D )  B (C  2D )
6 6

D 2º L
C A A (C  D )
3

D L
C 2º A (C  3D ) A
12

2º 2º 8L
C A AC
15

2º L
C 2º A AC
5

L
2º C 2º A AC
5
B
A
D 𝐿𝐿
(𝐴𝐴 + 𝐵𝐵 − 4𝐸𝐸) 𝐷𝐷
E 6
(1)
B
A
D 𝐿𝐿
(𝐵𝐵 − 2𝐸𝐸)𝐷𝐷
E 6
(1)
B D
A
𝐿𝐿
(𝐴𝐴 + 𝐵𝐵 − 10𝐸𝐸) 𝐷𝐷
E L/2 L/2 24
(1)

(1) E es el valor en L/2

604
Anejo C. Esfuerzos de empotramiento
perfecto

Viga empotrada en ambos extremos

RA RB
MA MB
L

P
PL P
MA  MB  RA  RB 
L/2 L/2
8 2

Pab 2 Pba 2
P MA  MB 
2
L L2
Pb 2 Pa 2
a b RA  (L  2a ) RB  (L  2b)
3
L L3

q
qL2 qL
MA  MB  RA  RB 
12 2

qc
MA   Lc2  3bc2  12ab2 
c 12L2
qc
q
MB 
2
 Lc2  3ac2  12a 2b 
12L
qbc M A  M B qac M A  M B
a b RA   RB  
L L L L

L2 L2
MA   3q1  2q2  MB   2q1  3q2 
q1 q2 60 60
(2q1  q2 )L M A  MB
RA  
6 L
(q  2q2 )L M A  MB
RB  1 
6 L

q
qL2 qL2 3qL 7qL
MA  MB  RA  RB 
30 20 20 20

q
5qL2 qL
MA  MB  RA  RB 
96 4

605
Anejo C. Esfuerzos de empotramiento perfecto

q  3 7 2
 L  a  L a  La 
3 2
MA 
20L  3 

q  3 3 3 
 L  a  L a  La 
2 2
q MB 
30L  2 
q(L  b) M A  M B
a b RA  
6 L
q(L  a ) M A  M B
RB  
6 L

Mb  3b  Ma  3a 
M MA    2  MB   2  
L L  L  L
6Mab 6Mab
a b RA   RB 
L3 L3

+T
h
M A  M B  EI 2T / h RA  RB  0
-T

Viga articulada - empotrada

RA RB
MB
L

P
3PL 5P 11P
MB  RA  RB 
L/2 L/2 16 16 16

Pa
P MB   L2  a 2 
2L2
Pb 2 Pa
a b RA 
3
 3a  2b  RB   3L2  a 2 
2L 2L3

q
qL2 3qL 5qL
MB  RA  RB 
8 8 8

c qabc  c2 
q MB   2a  b  
2L2  4b 
qbc M B qac M B
a b RA   RB  
L L L L

606
Anejo C. Esfuerzos de empotramiento perfecto

q2 L2
q1 MB   7q1  8q2 
120
L L
RA   33q1  12q2  RB   27q1  48q2 
120 120

q
qL2 qL 4qL
MB  RA  RB 
15 10 10

q
5qL2 11qL 21qL
MB  RA  RB 
64 64 64

q(L  a )
q MB 
120L
 7L2  3a 2 
q(L  b) M B q(L  a ) M B
a b RA   RB  
6 L 6 L

M
M MB 
2
 3a 2  L2 
2L
3M
a b RA   L2  a 2  RB  RA
2L3

+T h
M B  3EI T / h
-T RA  3EI T / hL RB  RA

607
Anejo D. Programas de
computador

El método de rigidez para cálculo de estructuras explicado en los capítulos 7 y 8 se ha


implementado en dos programas de computador, de uso interactivo muy sencillo, uno de ellos
dedicado al análisis de estructuras planas (cespla) y el otro a estructuras espaciales (cestri).
Pueden obtenerse del depósito digital de la Universidad de Navarra ([Link]
en la dirección [Link]
Estos programas tienen una doble finalidad: en primer lugar, servir para la comprobación de los
cálculos hechos a mano (por ejemplo, los problemas cuyos enunciados se plantean en el texto),
y, en segundo lugar, permitir al lector efectuar ejercicios de cálculo de estructuras más
complicadas, cuya resolución no se pueda abordar manualmente.
Los programas cespla y cestri son software libre: pueden redistribuirse y / o modificarse bajo los
términos de la “Licencia Pública General de GNU” publicada por la “Free Software Foundation”,
en su versión 3. Estos programas se distribuyen sin ningún tipo de garantía de adecuarse a un
objetivo particular. Consultar la “Licencia Pública General de GNU” versión 3 para más detalles
en [Link]
Se puede obtener el código fuente del programa como se indica en el archivo [Link] que se
distribuye con el software.

Programa cespla (cálculo de estructuras planas)


Este programa efectúa el análisis de estructuras planas de cualquier tipo, compuestas por barras
empotradas y/o articuladas, como celosías, pórticos o vigas. Además, permite considerar
elementos tipo resorte al giro, así como elementos en fundación elástica. Pueden aplicarse
fuerzas sobre los nudos o sobre los elementos, y estas últimas pueden ser puntuales,
distribuidas, de origen térmico o debidas a errores de forma. Se pueden considerar apoyos
elásticos, así como imponer deformaciones de valor conocido en los apoyos.
El programa calcula y representa gráficamente las deformaciones de los nudos y barras, y los
diagramas de esfuerzos internos en los elementos. Asimismo, calcula la carga crítica de pandeo
global de la estructura y el modo de pandeo correspondiente.

Programa cestri (cálculo de estructuras tridimensionales)


Este programa efectúa el análisis de estructuras espaciales de cualquier tipo, compuestas por
barras empotradas y/o articuladas, como celosías o pórticos espaciales. Permite además
considerar elementos tipo resorte al giro. Pueden aplicarse fuerzas sobre los nudos o sobre los
elementos, y estas últimas pueden ser puntuales, distribuidas, de origen térmico o debidas a
errores de forma. Se pueden considerar apoyos elásticos, así como imponer deformaciones de
valor conocido en los apoyos.

608
Anejo D. Programas de computador

El programa calcula y representa gráficamente las deformaciones de los nudos y barras, los
diagramas de esfuerzos internos en los elementos, la carga crítica de pandeo global de la
estructura y el modo de pandeo correspondiente.

Requisitos
Los programas deben ejecutarse en un ordenador personal tipo PC, dotado de sistema operativo
Windows® versión 10 o superior.
Los programas no tienen ningún límite en el tamaño de la estructura a calcular, sino que éste
queda impuesto por la cantidad de memoria RAM disponible en el computador.

Instalación
Para instalar los programas en el sistema operativo del ordenador basta con descomprimir el
archivo [Link] y ejecutar el archivo denominado [Link]. Esto activa el proceso
automático de instalación, cuya utilización es autoexplicativa.
Una vez completada la instalación aparece un nuevo grupo de programas en el menú
“Comienzo” del entorno Windows, denominado “Cálculo de Estructuras 7.4”, que contiene los
distintos programas instalados.

Ejecución
Una vez instalados los programas, su ejecución se efectúa activándolos desde el menú
“Comienzo” del sistema operativo. Su utilización interactiva es muy sencilla e intuitiva, estando
documentada en las ayudas on-line correspondientes.

609
Índice de materias

compuesta, 52, 54
espacial, 50
A hiperestática, 49, 70
isostática, 49, 51
Analogía de la columna, 219 plana, 49, 51
Antisimetría: simple, 51, 53
condiciones de ligadura antisimétricas, 387 Centro elástico, 216
de fuerzas y deformaciones, 384 Clapeyron, fórmula de, 28
espacial, 390 Coeficiente:
Apoyo: de balasto del terreno, 455
articulado, 8 de balasto de la viga, 456
deslizante, 8 de flexibilidad, 73, 112, 130, 163, 175
elástico, 9, 332 de rigidez, 240
empotrado, 8 Colapso: Ver Pandeo
esférico, 10 Columna:
inclinado, 333 biarticulada, 537
Arco: biempotrada, 541
atirantado, 212 curva, 550
biarticulado, 209 empotrada - articulada, 543
biempotrado, 214 excéntrica, 545
definición, 202 Compatibilidad de deformaciones, 71, 112, 160, 301
propiedades de rigidez, 282 Condensación de grados de libertad, 488
rígido axialmente, 211, 214, 216 Condiciones:
sin momento flector, 208 de compatibilidad geométrica, 71, 112, 160, 301
triarticulado, 204 de construcción, 11
Área equivalente a cortadura, 125 de ligadura: Ver Ligaduras
Articulación, 12 Criterio de signos:
en el método de Cross, 508
B en pórticos, 151, 168
en vigas a flexión, 99
Barra: en vigas en fundación elástica, 457
biarticulada espacial, 248 ingenieril para momentos, 105
biarticulada plana, 49, 244 Cross, método de, 506
en el eje de simetría, 386, 389 Crotti - Engesser, teorema de, 40
plana con una articulación, 269, 272 Curvas de diseño de columnas, 575
prismática a flexión en el espacio, 167, 260
prismática a flexión en el plano, 151, 251, 287
Betti, teorema de reciprocidad, 37
D
Deformación unitaria:
C definición, 22
de esfuerzo axial, 68, 152, 154, 168
Carga conjugada, 116 de flexión, 100, 152, 168
Carga crítica de Euler, 538 de cortadura, 101, 102, 123, 152, 155, 173
Carga crítica de pandeo, 538, 543, 544, 554, 556, 560, 563, de origen térmico, 42, 68, 101, 153
568, 572, 574 Deformaciones:
Cargas simétricas y antisimétricas, 383, 390 cálculo en celosías, 74
Cargas térmicas, 312 cálculo en pórticos, 164, 175
Cargas, tipos de, 16 cálculo en vigas, 119
Castigliano, teoremas de, 35, 36 campo de deformaciones, 17
Caso: de los nudos de una estructura, 301
B en líneas de influencia, 413 de origen término, 315, 316, 318, 321
caso 0: Ver Caso isostático Densidad de energía, Ver Energía
hiperestático, 70, 111, 162, 210, 213, 214 Densidad de energía complementaria, Ver Energía
isostático, 72, 111, 162, 210, 213, 214 Descentramiento de los elementos, 278
isostático virtual, 77, 121, 126, 173 Descomposición en simetría y antisimetría:
virtual unitario, 74, 121, 164 en el plano, 383
Cauchy, fórmula de, 22 en el espacio, 390
Celosía: Deslizadera, 8, 11
compleja, 53, 55, 66 Diagramas de esfuerzos internos, 105

610
Índice de materias

E hiperestática, 13
inestable, 13
isostática, 13
Ecuación constitutiva del material, 24
reticular, 4
Ecuación de compatibilidad de deformaciones, 71, 112, 129,
simétrica, 383
160
tipos de estructuras, 4
Ecuación de equilibrio:
Euler, fórmula de, 538, 540, 575
de la estructura, 302
de un arco, 203
de un elemento estructural, 302 F
de un sólido continuo, 23
de una subestructura, 493 Factor:
en la teoría de Timoshenko, 125 de amplificación:
Ecuación de los tres momentos, 113 de deformaciones, 556, 559
Ecuación diferencial: de momentos, 557, 560
de equilibrio axial, 156, 171 de corrección de la energía a cortante, 128, 173
de la flexión, 103, 156, 171 de rigidez a cortante, 289
de la viga en fundación elástica, 458 de distribución de momentos, 510
de la viga - columna, 555 de transmisión de momentos, 510
Elementos: Fase 0 del método de rigidez, 309
combinados, 490 Fase de empotramiento perfecto:
descentrados, 278 método de Cross, 508
estructurales: Ver Barra método de rigidez, 309
modificados, 491 Fases del método de Cross, 507
planos curvos, 282 Flexibilidad:
Eliminación de grados de libertad: Ver Condensación de una barra articulada, 69
de grados de libertad a esfuerzo axial, 69, 162
Emparrillado plano, 5, 255, 291 a flexión, 105, 162
Empotramiento, 8 a esfuerzo cortante, 127, 173
Energía: coeficientes de: Ver Coeficiente de flexibilidad
elástica, 27, 241 de un arco, 215
elástica complementaria, 30 de un resorte, 178
de esfuerzo axial, 69, 157 método de, 70, 111, 129, 160, 174, 282
de esfuerzo cortante, 122, 126, 173, 286 Flexión:
de flexión, 104, 157, 172 de piezas rectas en el espacio, 167
de torsión, 174 teoría de Timoshenko con energía de cortante, 122
densidad de energía, 25, 43, 69 teoría general de la flexión plana, 99
densidad de energía complementaria, 28, 45, 69, 77, 104, Fórmula:
126, 157, 172, 203 de Cauchy, 22
Engesser, teorema de, 40 de Clapeyron, 28
Ensamblaje de la matriz de rigidez, 305 de Euler, 538
Equilibrado de nudos en el método de Cross, 507 de diseño de columnas, 575
Equilibrio de los nudos, 303 de la secante, 548
Equilibrio de un elemento estructural, 302 de los tres momentos, 113
Error de longitud en una barra, 77 Fuerza:
Error en la forma de un elemento: unitaria móvil, 404
en el método de flexibilidad, 77, 158, 173 virtual unitaria, 74, 120, 164, 166, 179, 206
en el método de rigidez, 322 Fuerzas:
Esbeltez: aplicadas en los nudos, 303
crítica, 575 de empotramiento perfecto:
de una columna, 539 método de Cross, 508
límite de proporcionalidad, 540 método de rigidez, 309
Esfuerzo: de fase 0 del método de rigidez, 309
axial, 68, 154, 169 de pretensión inicial: Ver Esfuerzos de pretensión inicial
cortante, 102, 122, 125, 155, 170 debidas a errores de forma, 322
de montaje, 177, 324 debidas a las temperaturas:
de pretensión inicial, 177, 324 sobre barra articulada, 316, 320
Esfuerzos conjugados, 117 sobre emparrillado, 321
Esfuerzos en los elementos, 311 sobre viga espacial, 320
Esfuerzos redundantes: Ver Incógnita sobre viga plana, 317
hiperestática nodales equivalentes, 309
Estabilidad: nodales equivalentes a las deformaciones impuestas, 330
de celosías, 49 tipos de fuerzas exteriores, 16
de pórticos, 149 Funciones de estabilidad, 563
de vigas, 97 Fundación elástica, 455
elástica, 532
externa de una estructura, 13
Estado de libre dilatación, 313 G
Estructura:
continua, 6 Grado de hiperestaticidad:

611
Índice de materias

en celosías, 49, 50 de flexibilidad, 73, 112, 130, 163, 174, 216, 284
en vigas, 97 de rigidez condensada, 489
en pórticos, 149, 150 de rigidez de la estructura, 239, 306
en arcos, 205, 210, 214 de rigidez de segundo orden, 565
Grados de libertad: de rigidez de un elemento, 243, 302
de una estructura, 239, 301 de rigidez de una subestructura, 494
de un elemento estructural: de rigidez geométrica, 578
biarticulado espacial, 250 de rotación de deformaciones, 246, 250, 253, 258, 263,
biarticulado plano, 244 276
biempotrado espacial, 260 elástica, 24
biempotrado plano, 251 Maxwell, teorema de, 38
emparrillado, 256 Ménabréa, teorema de, 42
Método:
de Cross, 506
H de distribución de momentos, 506
de flexibilidad
Hipérbola de Euler, 540 comparación con el de rigidez, 308
Hiperestática, estructura, 13, 49, 50, 71, 97, 149, 209, 213, en arcos, 210, 213, 214
214 en celosías, 7
en pórticos, 160, 174
I en vigas, 111, 129
interpretación física, 78, 180
Incógnita hiperestática: de Henneberg: Ver Método de la barra sustituida
en celosías, 70 de la barra sustituida, 66
en vigas, 111 de la fuerza virtual unitaria, 74, 120, 164, 166, 179, 206
en pórticos, 160, 174 de la viga conjugada, 116
en arcos, 209, 213, 214 de las deformaciones: Ver Método de rigidez
Inestable, estructura: Ver Estabilidad de las fuerzas: Ver Método de flexibilidad
Influencia, línea de: Ver Línea de influencia de las secciones para celosías, 63
Isostática: de las tres rotaciones para definir sistemas de ejes
estructura, 13 locales, 263
celosía, 49, 50 de los nudos para celosías, 58
viga, 97 de Müller-Breslau, 413
Isostático: de rigidez, 239, 301
arco, 204 de Ritter: Ver Método de las secciones
caso: Ver Caso isostático del punto auxiliar para sistemas de ejes locales, 266
pórtico, 149, 150 gráfico de Cremona, 61
tipos de métodos de análisis, 6
Modos de pandeo, 539, 583, 595
L Módulo:
de elasticidad, 24, 68, 100
Ligaduras: de Poisson, 24
apoyos elásticos, 9 Módulo reducido, teoría de, 569
de desplazamiento conocido, 329 Módulo tangente, teoría de, 566
de desplazamiento nulo, 329 Mohr, teoremas de, 108
no en los ejes generales, 333 Mohr, teoremas con energía de cortante, 128
Límite de proporcionalidad, 540, 566, 572 Momento de desequilibrio, 506
Línea de influencia: Momento de transmisión, 510
concepto y definición, 404 Momento flector, 101, 154, 169
de deformaciones, 421 Momento torsor, 170
de esfuerzos internos, 415 Muelles: Ver Resortes
de reacciones, 413 Müller-Breslau, teorema de, 413
en celosías isostáticas, 406
en vigas isostáticas, 405
Longitud: N
de montaje de un resorte, 177, 325
de pandeo, 554 Navier, hipótesis de, 99, 151, 167
natural de un resorte, 177, 325 Newton-Raphson, método de, 584
No lineal, análisis, 583

M
P
Malla:
semioctaédrica, 56 Pandeo:
tetraédrica, 57 elástico de barras rectas: Ver Columna
Material: global de estructuras completas, 582
elástico, 24 inelástico, 566, 569, 572
lineal, 25 Pórtico:
Matriz: criterios de estabilidad, 149
boolena de ordenación, 303 plano, 148

612
Índice de materias

espacial, 148
Potencial de las fuerzas exteriores, 32
T
Potencial complementario de las fuerzas, 34
Temperatura:
Pretensión inicial: Ver Esfuerzo de pretensión
media, 153, 169, 314, 318
Principio:
gradiente, 101, 153, 169, 314, 318, 321
de la mínima energía potencial, 32
Tensión:
de la mínima energía potencial complementaria, 34
concepto de tensión, 20
del Trabajo Virtual, 30
cortante en vigas a flexión, 101, 124
del Trabajo Virtual Complementario, 33
crítica de pandeo, 540
del Trabajo Virtual para líneas de influencia, 409
Tensor:
de deformaciones unitarias, 22
R de tensiones, 22
Teorema:
Reacciones: de Betti-Rayleigh del trabajo recíproco, 37
cálculo en el método de rigidez, 329, 331 de Castigliano, 35, 36
definición, 7 de Crotti - Engesser, 40
de un arco, 205, 211, 214 de Engesser, 41
líneas de influencia, 405, 410, 413 de Maxwell de la deformación recíproca, 38
Redundantes, esfuerzos: Ver Incógnita hiperestática de Maxwell generalizado, 39
Resortes: de Ménabréa, 42
de esfuerzo axial, 175, 275 de Mohr, 108, 128
de torsión, 176, 277 de Müller-Breslau, 413
esfuerzo de pretensión inicial, 177, 325, 327 Timoshenko, teoría de flexión de vigas, 122
propiedades de flexibilidad, 178 Torsión, 170
propiedades de rigidez, 275, 277 Trabajo:
Rigidez: complementario de las fuerzas, 18
a esfuerzo axial, 244 de las fuerzas exteriores, 17
a esfuerzo cortante, 289 unitario, 18
a flexión, 252 virtual, 19
a torsión, 257 virtual complementario, 20
concepto de, 239 Traslación de fuerzas y deformaciones, 279, 280
de la viga columna, 562 Traslaciones de una estructura, 512
de la viga en fundación elástica, 475 Trenes de cargas, 411
de segundo orden, 583
de un elemento estructural, 239, 302
de una estructura, 239, 303
V
de una pieza curva, 282
Variación virtual:
de una subestructura, 494
de la energía elástica, 27, 28
geométrica de los elementos, 578
de las deformaciones, 19, 27
método de, 239, 302
de las tensiones, 29
Rigidez ficticia para condiciones de ligadura, 331
Vector de deformaciones de origen térmico, 313, 315, 317,
Rótula, 12
318, 320
Vector de errores de forma de un elemento, 323
S Vector de fuerzas:
condensado, 489
Secante, ley de variación de la inercia, 211 de origen térmico, 316, 317, 318, 320
Secante, fórmula de, 548 de una subestructura, 494
Shanley, teoría de, 572 nodales equivalentes, 309, 312, 323, 331
Significado físico: Vector de grados de libertad:
de la matriz de rigidez, 240 de la estructura, 239, 301
de las ecuaciones de compatibilidad, 80, 113, 180 de un elemento: Ver Grados de libertad de un elemento
de los coeficientes de flexibilidad, 78, 113, 180 Vector de incógnitas hiperestáticas, 72, 111, 160, 174
Simetría: Vector tensión, 20
condiciones de ligadura simétricas, 385 Viga:
de fuerzas y deformaciones, 384 columna, 555, 558, 560
de la matriz de rigidez, 240, 307 conjugada, 116
del tensor de tensiones, 24 continua, 113
espacial, 391 criterios de estabilidad, 97
Sistema de ejes local: definición, 96
de un apoyo, 333 en fundación elástica, 454
de un elemento, 244, 248, 251, 256, 260 hiperestática, 97
Subestructura: infinita en fundación elástica, 459
descomposición en subestructuras, 493 isostática, 97
ecuación de equilibrio, 493 Vuelta atrás en el análisis por subestructuras, 499
matriz de rigidez de una subestructura, 494
ventajas de su empleo, 499

613

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