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Tema 1: La Comunicación: 1.1. Cuento: "Conciencia Breve" (Iván Égüez)

Este documento trata sobre la comunicación. Presenta un cuento sobre una pareja que se encuentra de forma inesperada después de buscarse por mucho tiempo. También describe diferentes tipos de barreras comunicacionales, modelos contaminados y sanos de comunicación, y el modelo de comunicación no violenta. Finalmente, presenta un segundo cuento sobre un encuentro misterioso entre dos personas.
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Tema 1: La Comunicación: 1.1. Cuento: "Conciencia Breve" (Iván Égüez)

Este documento trata sobre la comunicación. Presenta un cuento sobre una pareja que se encuentra de forma inesperada después de buscarse por mucho tiempo. También describe diferentes tipos de barreras comunicacionales, modelos contaminados y sanos de comunicación, y el modelo de comunicación no violenta. Finalmente, presenta un segundo cuento sobre un encuentro misterioso entre dos personas.
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Tema 1: La comunicación

1.1. Cuento: “Conciencia breve” (Iván Égüez)


Esta mañana Claudia y yo salimos, como siempre, rumbo a nuestros empleos en
el cochecito que mis padres nos regalaron hace diez años por nuestra boda. A
poco sentí un cuerpo extraño junto a los pedales. ¿Una cartera? ¿Un...? De golpe
recordé que anoche fui a dejar a María a casa y el besito candoroso de siempre en
las mejillas se nos corrió, sin pensarlo, a la comisura de los labios, al cuello, a los
hombros, a la palanca de cambios, al corset, al asiento reclinable, en fin.

- Estás distraído, me dijo Claudia cuando casi me paso el semáforo. Después


siguió mascullando algo, pero yo ya no la atendía. Me sudaban las manos y sentí
que el pie, desesperadamente, quería trasmitir el don del tacto a la suela de mi
zapato para saber exactamente qué era aquello, para aprehenderlo sin que ella
notara nada. Finalmente logré pasar el objeto desde el lado del acelerador hasta el
lado del embrague.

Lo empujé hacia la puerta con el ánimo de abrirla en forma sincronizada para


botar eso a la calle. Pese a las maromas que hice, me fue imposible, Decidí
entonces distraer a Claudia y tomar aquello con la mano para lanzarlo por la
ventana. Pero Claudia estaba arrimada a su puerta, prácticamente virada hacia
mí. Comencé a desesperar. Aumenté la velocidad y a poco vi por el retrovisor un
carro de la policía. Creí conveniente acelerar para separarme de la patrulla policial
pues si veían que eso salía por la ventanilla podían imaginarse cualquier cosa.

- ¿Por qué corres? me inquirió Claudia, al tiempo que se acomodaba de frente


como quien empieza a presentir un choque. Vi que la policía quedaba atrás por lo
menos con una cuadra.

Entonces aprovechando que entrábamos al redondel le dije a Claudia saca la


mano que voy a virar a la derecha. Mientras lo hizo, tomé el cuerpo extraño: era
un zapato leve, de tirillas azules y alto cambrión. Sin pensar dos veces lo tiré por
la ventanilla. Bordeé ufano el redondel, sentí ganas de gritar, de bajarme para
aplaudirme, para festejar mi hazaña, pero me quedé helado viendo en el retrovisor
nuevamente a la policía. Me pareció que se detenían, que recogían el zapato, que
me hacían señas.

- ¿Qué te pasa? me preguntó Claudia con su voz ingenua.

- No sé, le dije, esos chapas son capaces de todo.

Pero el patrullero curvó y yo seguí recto hacia el estacionamiento de la empresa


donde trabajaba Claudia. Atrás de nosotros frenó un taxi haciendo chirriar los
neumáticos. Era otra atrasada, una de esas que se terminan de maquillar en un
taxi.
- Chao amor, me dijo Claudia, mientras con su piececito juguetón buscaba,
inútilmente, su zapato de tirillas azules.

1.2. Barreras comunicacionales


Las barreras son obstáculos que dificultan el proceso de comunicación, en el que
dos o más personas intercambian mensajes, a través de un canal que facilita la
transferencia de la información.

Tipos de barreras en la comunicación

1. Físicas: Son las condiciones que se presentan en el medio ambiente y que


impiden una buena comunicación, por ejemplo: ruidos, iluminación, distancia, falla
de los medios empleados para emitir un mensaje: teléfono, proyector, acústica,
grabadora, pantalla, etc.

2. Semánticas: Refiere al sentido de las palabras; estas pueden tener diversos


significados, por lo tanto, distintas interpretaciones, por ejemplo, si el emisor dice:
“ven lo más rápido posible”, el receptor podría interpretar como “de inmediato” o
“pronto, pero no urgente”.

3. Fisiológicas: Están relacionadas con los defectos fisiológicos que afectan a los


sentidos, tanto del emisor como del receptor, y que dificultan la transmisión y
recepción clara de los mensajes. Por ejemplo: deficiencia auditiva, visual, en la
escritura, la lectura, etc.

4. Psicológicas: Relativas a actitudes, prejuicios, estados anímicos, emocionales


(miedo, alegría, tristeza, enojo…) del emisor o receptor.

1.3. Modelos comunicacionales


Modelos contaminados

Virginia Satir, educadora y psicoterapeuta familiar, plantea que la comunicación es


vital en las relaciones interpersonales, e identifica cuatro modelos contaminados:

Inculpador: Tiene dos enfoques:

El victimario: es el acusador, autoritario, tiene una actitud de superioridad, impone


sus opiniones, busca defectos, critica y culpa a los demás. Utiliza frases como: “Tú
tienes la culpa”, “Yo tengo la razón, es como digo y punto”, “Siempre te
equivocas”.

La víctima: Emplea oraciones como: “yo tengo la culpa”, “todo me pasa a mí”

Racionalista o calculador: Adopta una actitud correcta, sensata, serena,


razonable en exceso, fría, sin reflejo de emociones. Utiliza un lenguaje intelectual
para afrontar la amenaza, recurre a citas, explicaciones científicas, emite frases
como: “Según señala tal autor”, “Como lo señala la ley”.

Evasivo o distractor: Ignora la amenaza, busca mecanismos para enfocar la


atención en otro tema, se dispersa, es esquivo, evita la confrontación, por lo tanto,
no resuelve los conflictos.

Conciliador o aplacador: Intenta aplacar a fin de evitar el enojo del otro, se


disculpa, quiere agradar, ser aceptado, siempre está de acuerdo, busca la
aprobación de los demás. Las expresiones más comunes del conciliador son:
“Como tú prefieras”, “Lo que dices me parece bien”, “Lo que decidas está
correcto”, etc.

Modelos sanos

Cuando las personas nos comunicamos lo hacemos no solo con palabras, sino
con todo nuestro ser, con el cuerpo, el rostro, la mirada, el tono de voz, nuestros
principios y valores, etc. Y debe haber congruencia entre el lenguaje verbal y el no
verbal.

Para que la comunicación sea efectiva debemos considerar tres “puertas”: verdad,


necesidad y calidez o afecto.

Hablar con la verdad es fundamental para construir relaciones saludables, por ello
debemos descartar las llamadas “mentiras blancas o piadosas”, pues la verdad
siempre sale a la luz.

Por otro lado, debemos considerar si lo que vamos a decir es necesario o si es


preferible ser prudentes y guardar silencio.

Hemos escuchado con frecuencia expresiones como “lo importante no es lo que


se dice, sino cómo se lo dice”, “más vale una gota de miel que un barril de
vinagre”, de ahí la necesidad de comunicarnos de manera cálida y afectuosa,
donde el respeto es primordial.

Virginia Satir nos habla de un modelo de comunicación congruente funcional,


en el que la persona es consciente de sus pensamientos y emociones, se expresa
de forma honesta, franca, directa, clara, respetuosa, su lenguaje corporal y verbal
son coherentes, establece límites, no teme la confrontación, llega a acuerdos
ganar-ganar, no inculpa ni juzga. El congruente se expresa con este estilo de
locuciones: “Desde mi punto de vista”, “Salvo mejor criterio considero…” “Me pare
conveniente proceder de esta manera.”

Modelo de la comunicación no violenta (Marshall B. Rosenberg)

Marshall B. Rosenberg (2000) nos ofrece su modelo de la comunicación no


violenta o comunicación compasiva que parte de dos preguntas: “¿Qué ocurre
cuando nos apartamos de esa actitud solidaria, cuando nos conducimos de forma
violenta y abusamos de nuestro prójimo? Y a la inversa, ¿por qué algunas
personas son consecuentes con esta actitud solidaria incluso en las circunstancias
más adversas?” (p.13).

Sus estudios determinaron la trascendencia de la comunicación en el desarrollo de


la capacidad compasiva del ser humano, “descubrí ese enfoque específico de la
comunicación -hablar y escuchar- que nos lleva a darnos a los demás de todo
corazón, a conectar con nosotros mismos y con otras personas de manera que
aflore nuestra compasión natural” (Rosenberg, 2000, p. 15).

El modelo de la comunicación no violenta se sintetiza en cuatro pasos o


componentes:

1. Actos concretos que observamos que afectan nuestro bienestar.

2. Cómo nos sentimos en relación con lo que observamos.

3. Las necesidades, los valores, los deseos, etc., que crean nuestros sentimientos.

4. Los actos concretos que queremos pedir a la otra persona para enriquecer
nuestra vida. (Rosenberg, 2000, p. 19)

Recursos complementarios

 Observación del video (15 minutos) sobre La comunicación: Barreras


comunicacionales. En: [Link]
comunicacion/
 Análisis y estudio de diapositivas sobre: Modelos comunicacionales.
Modelos contaminados y sanos (Virginia Satir), Modelo de la comunicación no
violenta (Marshall B. Rosenberg).
 Observación del video subtitulado (1:03:02) La comunicación no violenta,
Marshall Rosenberg. uente: [Link]

 Bibliografía
 Égüez, I. (1981). El triple salto. Quito: El Conejo.
 Rosenberg, M. (2000). Comunicación no violenta. El lenguaje de la
compasión. Barcelona: Ediciones Urano.
 [Link]
 [Link]
Tema 2: Comunicación no verbal y verbal

2.1. Cuento: “Luna llena” (Edgar Allan García)


Y se encontraron después de muchos siglos y de al menos cuatro vidas de
buscarse ilusionados e incansables, pero sin éxito. Ninguno de los dos sabía
exactamente cómo habían llegado hasta la esquina de aquel barrio de casas
descascaradas y se habían detenido justo ahí, a esa hora tan extraña para ambos,
a esperar un taxi trashumante que con un poco de suerte los llevaría a sus
respectivas casas.

La noche estaba fría, aunque no demasiado, y el cielo parecía un silencioso


enjambre de luciérnagas inmóviles. Ella miraba distraída la desembocadura de la
calle principal y, de pronto, tuvo ganas de cerrar los párpados cansados, de
replegarse para entrar en la queda oscuridad de sí misma; entonces lo sintió venir;
fue un presentimiento nunca antes experimentado, un inesperado sobresalto que
la puso a temblar cinco segundos antes de que él apareciera entre la penumbra de
la calle lateral como un espectro emergiendo de las sombras. Cuando abrió los
ojos, sintió un fogonazo, como si una veloz salamandra hubiera subido por su
columna vertebral hasta la nuca. Paralizada por aquella visión, no pudo voltear la
cabeza para verlo una vez más y permaneció ahí, congelada en el rectángulo de
la parada del trole, dándole las espaldas, fingiendo buscar en su cartera algún
objeto indispensable, algo tan diminuto e inexistente que sin duda tardaría en
aparecer.

Él se situó detrás de ella, con las manos en los bolsillos; no podía dejar de verla
de arriba abajo, deteniéndose de vez en cuando en esas manos nerviosas que
rebuscaban inútilmente dentro aquella cartera negra de boca desmesurada.
Cuando huyó de la fiesta de Carlos, su antiguo compañero de colegio, no imaginó
que no habría un solo taxi luego de más de cuarenta y cinco minutos de caminata
por calles desoladas y desconocidas, así que decidió buscar una estación de trole,
un lugar medianamente céntrico donde esperar un milagro.

Fue entonces cuando se internó en la oscuridad de una callejuela tortuosa que


prometía llevarlo a un lugar más iluminado, pero solo se encontró con otra más
estrecha y tenebrosa que la anterior. Regresó, pero fue a parar a un callejón sin
salida donde ladraba un perro insomne tras una malla desgarrada. Jaloneado por
una intensa sensación de asfixia, trotó hacia lo que parecía un paraíso de luces de
neón que se desvanecían a medida que se acercaba y, de súbito, se encontró ahí,
justo ahí, hipnotizado por aquella mujer a la que pareció reconocer de lejos y a la
que se acercó como si fuera a saludar, a abrazar y besar, pero ya a pocos
centímetros de su rostro huidizo y de ese cuerpo esbelto cuyo pulóver dorado no
lograba disimular el atractivo contorno de sus nalgas, se detuvo. No, no la
conocía, y al mismo tiempo le era familiar. Sin saber qué hacer, se paró detrás de
ella, en un ángulo desde el que ella no podía verlo. Mientras se balanceaba con
las manos en los bolsillos, para su propia sorpresa empezó a desear que el taxi no
llegara nunca y que ese extraño, pero intenso momento se congelara para
siempre en su vida.

Ella, en un gesto maquinal movió sus cabellos hacia atrás y de inmediato él aspiró
su perfume, una leve fragancia dulce y oleaginosa que entró por sus ternillas,
descendió como un licor añejo por su garganta y le estalló en el plexo un segundo
antes de bajar como un relámpago hasta su bajo vientre. Ella se movió apenas, lo
justo como para mirar de reojo a aquel hombre que no se movía de sus espaldas y
cuyo silencio no le hacía temer sino temblar con una rara emoción que le erizaba
los vellos de la espalda. Sentía al mismo tiempo sus nalgas brotadas, germinando
bajo la seda negra, imantándose hacia él, dejándose acariciar por esas miradas
que, ella sabía, la recorrían de arriba abajo con una avidez de fuego casi palpable.
Con la mano que por fin había dejado de buscar inútilmente en la cartera, deslizó
otra vez su resplandeciente cabellera para atrás, lentamente, abriéndose finas
matas de cabello con los dedos. Con oscura emoción se dio cuenta de que su
perfume se esparcía como una lluvia secreta y que una parte muy íntima de ella
había empezado a revolotear en brisa fría rumbo a las entrañas de aquel hombre
misterioso.

Arriba la luna llena tenía un conejo tatuado en su vientre de harina, ¿o era un


rostro? Sí, un rostro de hombre, de pronto se acordaba, aquel que había
observado desde niña y ahora, pensándolo bien, se parecía mucho al hombre que
permanecía silencioso a sus espaldas. Escuchó entonces su propia respiración y
se dio cuenta de que había empezado a respirar con más profundidad y frecuencia
que antes. El silencio era casi total, apenas si se escuchaba un murmullo a lo
lejos, en algún rincón del universo estrellado, en tanto la ciudad semejaba el
luminoso telón de fondo de un teatro abandonado. Solo ella y él estaban vivos,
percibiéndose cada vez más cerca, escuchándose respirar el uno al otro. El
corazón le dio un vuelco, por un momento sintió que él se había acercado aun
más, que ya solo faltaban unos pocos centímetros de penumbra para que sus
cuerpos se rozaran, se tocaran, se palparan suavemente y empezaran a temblar
abrazados. Si su auto recién salido de la mecánica no se hubiera dañado en aquel
barrio desolado, si el celular que siempre llevaba en la cartera no hubiera agotado
su batería en un momento tan crítico, seguramente a estas horas se estaría
bañando antes de ir a la cama, desnuda como todas las noches, para continuar la
lectura de aquella pequeña novela sobre un amor imposible que, de manera
consciente, se había demorado en leer más de la cuenta.

Si Carlos no se lo hubiera encontrado en la calle, si no hubiera insistido tanto en


que fuera a su fiesta de cumpleaños, si se hubiera dado cuenta con solo verlo que
ahora estaba frente a un solitario irreductible, ante alguien a quien nunca le
gustaron las celebraciones, que siempre había detestado los “hip hip hip hurra” y
los “cumpleaños-feliz”, porque creía que en el fondo no había nada que celebrar.
Pero una vez cometido el error de haber aceptado, tenía que huir, no aguantaba
más el ambiente opresivo de aquellos seres que fingían estar felices. Los vio como
a través de un lente que podía penetrarlos, que dejaba en carne viva sus secretos
dramas, su absurda patraña. ¿No se ven acaso?, ¿quieren que les pase un
espejo? mírense, son tristes, o peor aún, patéticos, les dijo, les gritó en silencio
mientras bailaban indiferentes a su enfado. Entonces, no sabe aún cómo, dio un
paso hacia atrás y luego otro hasta desaparecer por la puerta que alguien había
dejado entreabierta. Se sintió mejor con la noche fría sobre sus hombros, con la
soledad de las calles rodeándolo, con la luna arriba persiguiéndolo por entre aquel
laberinto como una loba silenciosa, esa misma luna en la que desde niño creía ver
una mujer, o más bien la sombra difusa de una mujer triste.

Registró en vano los bolsillos en busca de un cigarrillo que sabía no tenía. ¿Acaso
no había dejado de fumar hacía tres meses? La mujer se movió
imperceptiblemente y volteó un poco más el rostro encendido. Tenía los ojos
húmedos y abiertos en extremo. Él tuvo ganas de tocarla lentamente, de pasarle
los dedos por el cabello perfumado, de succionarle los lóbulos de las orejas, de
acariciarle la cintura y atraerla con suavidad hacia él, hacia ese cuerpo recio que
había empezado a resoplar como un lobo en celo. Por unos segundos sintió el
estremecimiento de ella cuando él se acercó un poco más, pero quería oler aquel
perfume hasta embriagarse, quería que su cuerpo estuviera más cerca de esas
nalgas que parecían crecer, señalando hacia él, invitándolo a rozarlas y a
explorarlas con manos ávidas.

Ella quiso dar un paso hacia atrás cuando sintió entre los cabellos un vaho
caliente, el movimiento casi imperceptible de aquel hombre cuyo rostro ya no
recordaba, pero cuyo olor le acababa de golpear en la nuca, bajando luego por
sus vértebras y quemándole las caderas súbitamente ensanchadas. Esa fuerte
emanación a piel sudada, a hombre, a animal le hizo volverse un poco más.

Cerró los ojos para poder olerlo mejor. No podía saber que el hombre a sus
espaldas también había cerrado los ojos mientras alargaba el cuello, el rostro y la
nariz en busca de su cabellera.

Los dos permanecieron así durante varios segundos, suspendidos en el aire de la


madrugada, con sus cuerpos temblorosos cada vez más cercanos. Entonces ella
volvió como de un sueño. Un ruido lejano la había traído de regreso. Un ruido
ronco, pesado, lento, como el de un viejo camión subiendo la cuesta. A lo lejos ella
alcanzó a ver la chatarra amarillenta con una débil luz parpadeante sobre el techo.
Un taxi, se dijo con angustia creciente.

El tiempo se había terminado. Ninguno de los dos lo sabía de manera consciente


pero durante siglos y siglos se habían buscado sin encontrarse, y ese persistente
desencuentro los había convertido en dos seres solitarios e infelices hacía tres mil
años en Persia, ochocientos en Cantón y trescientos en Oklahoma. Solo en
Madagascar se habían encontrado durante unos breves minutos cuando él, que
entonces era la madre de ella, murió durante el parto de su primogénito, que
entonces era la mujer que ahora tenía frente a él. Entre ese confuso pasado y
aquel presente se levantaba un abismo de fantasmas, presentimientos y esperas
inútiles que ninguna mujer, que ningún hombre había podido llenar.

Ahora la inminencia del taxi que avanzaba jadeando hacia ellos, les dejaba unos
pocos segundos más para hablar, conocerse, o al menos establecer un futuro
encuentro. Pero cómo acercarse sin que ella se sobresaltara, sin que él pareciera
un violador que intentaba sujetarla por los hombros y arrastrarla hacia la oscuridad
del zaguán a sus espaldas. Cómo explicarle, sin que sonara ridículo, que ella le
parecía conocida, que seguramente debían de haberse conocido en alguna
reunión, en algún ascensor, en alguna calle de una ciudad o país que no lograba
recordar. Cómo decirle que él, no sabía cómo ni por qué, se había estremecido al
verla ahí, en medio de la noche, parada en la esquina de ese barrio desconocido.
Cómo decirle que su olor lo había perturbado más allá de todo límite, que ya no
podía sobrellevar tantas y tantas llamaradas crepitando dentro de él, que si ella
quería en ese mismo instante él la embarcaba en aquel taxi que venía en cámara
lenta hacia ellos y se la llevaba a su refugio para hacerle el amor toda la noche,
todas las noches, toda la vida; para amarla para siempre, sí, para siempre, aunque
lo que dijera le sonara cursi o estúpido.

Ella cerró los ojos otra vez. Quería borrar la visión de aquel taxi avanzando lento y
destartalado. En el momento indicado, se dijo, se volvería hacia él y le diría que,
dadas las circunstancias, podían compartir el taxi; que ella insistía en que así
fuera. Para lograrlo, tendría que tragarse años, siglos de educación religiosa y de
advertencias maternas acerca de los hombres, esos monstruos babosos que “solo
buscan el sexo”. Tendría además que decirle que ya que se encontraban en el
mismo taxi y la noche estaba tan fría, ella podía invitarlo a tomar un café o un
trago en su departamento, sí, en ese lugar tan limpio y ordenado por donde aún no
había pasado un solo hombre digno de ser amado hasta los huesos y para
siempre. Y le diría, además, que se sentía sola, tan terriblemente sola que le
pedía, le rogaba se quedara a dormir con ella por esa noche, por las siguientes
noches, para toda la vida. Y entonces, tomando su cara entre las manos le
susurraría que ella ya lo amaba, que siempre lo había amado y lo amaría por toda
la eternidad si fuera necesario. Pero estaba petrificada y respiraba cada vez con
mayor dificultad, sus pensamientos no podían cuajar en palabras, en tanto los ojos
permanecían fijos en el taxi que avanzaba hacia ellos y una de sus manos
sujetaba con fuerza la correa de la cartera. Miles de años de deformación religiosa
y de miedo al ridículo pesaban sobre sus débiles hombros. Ella terminaría por
entrar en aquel taxi, muda, tensa, sin atreverse a mirarlo siquiera, o tal vez se
quedaría viendo cómo él se le adelantaba, la hacía a un lado y se alejaba en el
taxi mientras ella se quedaba paralizada por la desesperación.

El taxi gruñó al cambiar de marcha y enfiló hacia donde estaban. Él alargó


entonces un brazo para tocarla y ella se volvió de inmediato. Se miraron
deslumbrados el uno por el otro, trepidando, percibiéndose durante unos
segundos con aquellos ojos antiguos y nuevos a la vez. Él tartamudeó: siga, siga
usted, por favor. Ella asintió con la cabeza sin atinar a decir nada. Él le abrió la
puerta y ella entró tensa, cerrando los ojos, gritando por dentro palabras que ni
ella misma entendía. La puerta se cerró con un estruendo metálico y ella alcanzó a
balbucear su dirección al conductor.

Mientras el taxi arrancaba y se alejaba, ella no se percató de que aquel


desconocido empezaba a sollozar en silencio mientras desesperado levantaba la
cara hacia la luna llena. Ella no podía siquiera llorar, continuaba paralizada,
encogida sobre sí misma mientras un alarido le desgarraba el pecho, un alarido
milenario y demoledor que se negó a salir hasta cuando se metió con la ropa
puesta bajo la ducha fría.

Él la buscaría, sí, lo juraba por aquella luna, la buscaría por toda la ciudad, por
todo el país, en cada oficina, en los ascensores, en los parques, en todas las
paradas posibles. Iría a fiestas, a discotecas, e incluso a los espantosos paseos
de Carlos con tal de descubrirla entre la multitud, bajo un árbol, o quizá en esa
misma esquina solitaria, en donde con suerte la tomaría entre sus brazos, pondría
de nuevo su rostro frente al de ella y le desnudaría una verdad que sin duda iba a
sonar delirante y que acaso la mujer rechazaría espantada.

Ella lo buscaría hasta el último día de su vida si era necesario y cuando por fin lo
encontrara, no importaba dónde, se lanzaría como una demente a sus brazos y le
diría, le susurraría, le gritaría todos sus sueños inconclusos, esos deseos
crecientes como ascuas, aquellas mordeduras invisibles en los pezones
encendidos, tantas cosas que ahora no podía siquiera expresar, sentada como
estaba como un guiñapo bajo la inclemente ducha de agua fría.

O quizá no, quizá la próxima vez él se quedaría mudo de nuevo, rígido como una
estatua de sal, espantado al verla tan frenética y desparpajada, al percibirla tan
estúpidamente obsesiva, seductora, histérica, como si ella no fuera sino una loca
más en medio de la enorme ciudad llena de extraños espantajos.

O tal vez entonces ella, al verlo venir, dominada nuevamente por el pánico, solo
atinaría a pasar, a pasar junto a él, lo más cerca posible, sintiendo con angustia
cómo otra vez sus caminos se cruzaban sin remedio, hasta el siguiente encuentro,
hasta la próxima vida, hasta aquel lejano tiempo en que el esquivo destino los
uniría para siempre. O quizá, y esta eventualidad le hizo soltar un alarido mortal
bajo la ducha, hasta nunca…

2.2. Comunicación no verbal


La comunicación no verbal es aquella en la que el emisor y receptor no utilizan
palabras para transmitir los mensajes (tanto en forma oral como escrita), sino
señales, signos, gráficos, sonidos, movimientos, gestos, etc.

Tipos de comunicación no verbal

1. Proxémica. Es el estudio del uso y percepción del espacio social y personal


para comunicarse (la distancia para hablar).
El antropólogo Edward Hall (1968) distingue los siguientes tipos de espacio:

Espacio fijo: marcado por estructuras inamovibles, como las barreras de los
países.

Espacio semifijo: espacio alrededor del cuerpo. Este puede ser invadido (mirar
fijamente a alguien, ocupar dos asientos con bolsas cuando hay gente de pie).

Tipos de distancia

Distancia íntima: entre 15 y 45 cm. mucha confianza, la comunicación se realiza a


través de la mirada, el tacto. Zona íntima privada a menos de 15 cm.

Distancia personal: entre 46 y 120 cm. En el trabajo, reuniones, asambleas,


fiestas, conversaciones amistosas.

Distancia social: entre 120 y 360 cm. Esta distancia nos separa de los extraños.
Ej.: la vendedora de un almacén.

Distancia pública: se da a más de 360 cm. Y no tiene límite. Ej.: conferencias o


charlas.

2. Kinésica. Se refiere al lenguaje corporal, gestos y movimientos que acompañan


a la comunicación para darle realce; se utilizan para trasmitir ideas y sentimientos.

 La expresión corporal.
 Los gestos (manos, brazos, cabeza…)
 La expresión facial.
 La mirada.
 La sonrisa.
 El desplazamiento

3. Paralingüística. Estudia los signos orales, auditivos, táctiles o visuales. Estas


variaciones no lingüísticas donde están presentes los sonidos y ausentes las
palabras. Por ejemplo:

 El llanto.
 La risa.
 El tono de voz (intensidad y volumen).
 El ritmo (pausado o de prisa).

4. Artefactual. Se encarga del estudio de los objetos y accesorios en un entorno o


contexto de comunicación. Hay 4 tipos de objetos:

 Integrados: se usan con un propósito específico. Ej.: mesa, podio.


 Incidentales: aquellos que afectan a los receptores, aunque no sean parte
de un plan para usarlos. Ej.: ventilador, lámpara.
 Revelados: son los que el comunicador usa con énfasis, muestra a los
receptores. Ej.: proyector, vídeo.
 Objetos ocultos: los que no son detectados por el público, pero sí se ha
planeado su uso. Ej.: un ramo de flores, manteles, lapiceros, agua, vasos, etc.

2.3. Comunicación verbal


Es aquella en la que utilizamos palabras para transmitir los mensajes, en forma
oral y escrita. Cuando nos comunicamos oralmente podemos hacerlo con más
rapidez, dar mayor información en menor tiempo y nos es posible ofrecer
retroalimentación, pero también podemos distorsionar el mensaje e
interpretarlo de manera subjetiva.

En la comunicación escrita el texto del mensaje debe ser preciso, claro,


coherente, fluido, de manera que facilite la comprensión del lector. Además, la
información queda registrada permanentemente y puede ser verificada.

Al comunicarnos transmitimos básicamente información, en tanto que al


expresarnos transmitimos, sobre todo, emociones. Ejemplo: “esta es mi madre”
(información); “esta es mi madre, mi amiga, con ella he experimentado
momentos inolvidables de ternura, así como dramas terribles, con ella he
llorado y reído tantas veces...”, (la emoción prevalece sobre la información).

Las benditas palabras

Las palabras no solo son un factor fundamental de la comunicación humana,


sino que hay que saber amarlas, construirlas con prolijidad, tensar y retejer el
lenguaje cotidiano hasta hacerlo dar a luz imágenes, ambientes, personajes,
diálogos... de gran expresividad. Para que tengas una idea de lo que significa
para muchos escritores la palabra, cito este texto del gran poeta chileno Pablo
Neruda (1974):

(...) son las palabras las que cantan, las que suben y bajan (...) Las amo, las
adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... las
inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de
pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan
como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas
palabras... son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las
agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me
preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales,
aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y
entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las
emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como
pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos
de la ola... Todo está en la palabra... (p.54)
Hermoso, ¿verdad?, pero no todo está en las palabras, como dice Neruda.
Antes de que las palabras empiecen a danzar en el papel, está el silencio, ese
silencio profundo que almacena las vivencias del escritor: sus intuiciones, sus
angustias, sus anhelos, sus emociones y sentimientos.

Recuerda que con las palabras logramos construir o destruir, por ello debemos
ser cuidadosos con el uso de la palabra y su mágico poder.

Recursos complementarios

 Análisis y estudio de diapositivas sobre comunicación no verbal y verbal

 Bibliografía
 García, E. (2013). Cuentos fríos y calientes. Quito: El Conejo.
 Neruda, P. (1974). Confieso que he vivido. Memorias. Barcelona: Seix
Barral.
 [Link]

Tema 3: Tipos y funciones de lenguaje -

3.1. Cuento: “Del seguro contra robos de autos” (Abdón Ubidia)


Disfruta de la lectura de este relato.

Del seguro contra robos de autos

Abdón Ubidia (ecuatoriano)

El sistema funciona así: cuando el ladrón consigue entrar al automóvil -cosa por lo
demás nada difícil- y se sienta frente al volante, unos dispositivos accionados
electrónicamente traban las puertas y aseguran las ventanas. La operación puede
o no ser silenciosa. El segundo paso sobreviene cuando el intruso trata de
arrancar el motor. Entonces, sobre el tablero de los instrumentos parpadea una luz
roja. A continuación, una voz grabada repite, cada treinta segundos, el mismo
mensaje: “De aquí no podrá salir… De aquí no podrá salir”. Luego del tercer
mensaje (esto ya ha sido computado, el ladrón que ha insistido ya varias veces
con el arranque, intenta huir). Pero, tanto puertas como ventanas están muy bien
trabadas. No conseguirá abrirlas. Es cuando una aguja hipodérmica sale del
asiento y le inyecta un preparado especial que le paraliza las piernas y le deja sin
voz. Se ha establecido que, en un porcentaje muy alto de los casos, el ladrón -bajo
el efecto de la inyección-, cree que todo lo que le ocurre no es otra cosa que una
pesadilla. Para evitarle tal error, la misma grabación le explica los pormenores del
asunto. Y así todo queda listo para el último paso que, por desgracia, es harto
desagradable pero, sin duda, necesario. El espaldar y el asiento se corren hacia la
derecha (en los modelos ingleses hacia la izquierda) dejando al descubierto un
sistema de engranajes y émbolos entre los cuales el ladrón es perfectamente
triturado, comprimido, y disuelto en un poderoso ácido inodoro cuya fórmula es un
secreto de la casa fabricante. Luego, asiento y espaldar retornan a su posición
normal, de tal manera que el propietario cuando entre a su vehículo y lo ponga en
marcha no encuentre un solo indicio de lo que ha ocurrido ahí.

La casa fabricante garantiza que solo en uno por ciento de los casos, el dispositivo
confunde ladrón con propietario.

3.2. Tipos de lenguaje verbal


Tenemos dos tipos de lenguaje: verbal que se caracteriza por el uso de la palabra
y el no verbal en el que la palabra está ausente, tanto en forma oral como escrita.

Son ejemplos de lenguajes artísticos no verbales: la pintura o pictórico, la


escultura, la danza, el cine mudo, la música (melodía), si es una canción con letra
se considera verbal. La Literatura es un arte verbal eminente.

Distinguimos cinco tipos de lenguaje verbal:

Coloquial
Es el que utilizamos a diario en la comunicación, viene del término coloquio que
significa conversación. Se caracteriza porque puede ser formal o informal
dependiendo de las situaciones, los espacios, los contextos en los que nos
encontremos. Por ejemplo, saludamos con nuestros familiares y amigos de
manera más cálida y relajada, con nuestros jefes o personas desconocidas somos
formales.

Científico

Se caracteriza por ser técnico, objetivo, preciso, con términos especializados,


propios de una disciplina, en ocasiones conserva los vocablos de otro idioma, por
ejemplo, en informática: documento en Word, presentación en PowerPoint,
programa Excel, etc.

Periodístico

Su objetivo es informar, por lo tanto debe ser claro, objetivo, veraz a fin de llegar a
toda la comunidad. La noticia es el género periodístico básico, comprende: título,
subtitular, cuerpo de la noticia, foto y pie de foto (cuando se publica en un medio
de prensa).

Publicitario

El objetivo no es vender, sino convencer o persuadir, pues existen publicidades


que no ofertan ningún producto, pero sí crear conciencia o cambios de actitud y
comportamiento, por ejemplo: publicidad referida al cuidado y protección del medio
ambiente, a la protección y cuidado de los animales, a la práctica de valores. Se
caracteriza por ser un lenguaje atractivo, sencillo, claro, preciso, tan conciso que
solo una onomatopeya es un eslogan que identifica al producto. Por ejemplo: tic-
tic-tic-tic este sonido lo ha utilizado la empresa de caramelos Tictac, chicles
Adams.

Literario

El objetivo de este lenguaje es crear belleza por medio de las palabras, por lo
tanto, es una forma de expresión artística, estética, un trabajo estilizado en prosa y
en verso. Ejemplo:

El beso

(Fragmento de la novela Rayuela, de Julio Cortázar)

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si
saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta
cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca
que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida
entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu
cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu
boca que sonríe por debajo de la que mi mano dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al


cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan
entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas
se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas
la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene
con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu
pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si
tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia
oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y
terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay
una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí
como una luna en el agua.

3.3. Funciones del lenguaje

Referencial o informativa

Se utiliza para transmitir información de forma clara, por ejemplo: el verano ha


concluido.

Emotiva o expresiva

Se emplea para comunicar emociones, sentimientos. Ejemplo: ¡me encanta el


verano!
Apelativa o conativa

A través de esta función solicitamos al receptor realizar algo. Ejemplo: por favor
ayúdame a concluir este informe.

Fática o de contacto

La usamos para comprobar que el canal de comunicación esté abierto, que el


receptor confirme que está atento a lo que dice el emisor. Por ejemplo: Hola ¿me
escuchas? ¿Está clara la explicación? ¿Tienes alguna duda?

Metalingüística

Se utiliza están función para explicar la misma lengua u otro idioma. Ejemplo:
conciencia se escribe con c. Yes significa sí.

Poética o estética Su función es crear belleza con las palabras, provocar un


deleite espiritual en el receptor (lector), ello implica un trabajo más elaborado con
el lenguaje, entonces nos apoyamos en los recursos o figuras literarias (metáfora,
símil, antítesis, humanización, hipérbole, sinestesia…). Ej.: “la lágrima es una
pizca de ola que siente nostalgia del mar” (Edgar Allan García).

Te envío un abrazo de mar, que con su música salina invada de paz la dulce
espera del reencuentro.

En una sola frase podemos emplear varias funciones de lenguaje. Ej.: Cuídate por
favor, ¿sabes que te extrañaré? Y recuerda que te quiero.

Recursos complementarios
Observación y análisis de diapositivas sobre tipos y funciones de lenguaje.

Observación y análisis de un ejemplo de revista digital elaborada por estudiantes


de sexto nivel, de la Carrera de Educación Infantil, Modalidad Presencial. Mayo
2019.

[Link]

Bibliografía
Cantú, L., Flores, J., Roque, M. (2005). Comunicación oral y escrita. México:
Compañía editorial continental.

Cortázar, J. (1963), Rayuela. Buenos Aires: Pantheon Books

Fonseca, S., Correa, A., Pineda, M., Lemus, F. (2011). Comunicación oral y
escrita. México: México: Pearson.

Ubidia, A. (1992). Divertinventos. Quito: Libresa. .


Tema 4: Ortografía -

4.1. Cuento: La medalla (Alfonso Cuesta)


Disfruta de la lectura de este relato.

La medalla

Alfonso Cuesta (Ecuador) OCTUBRE.

Las aceras vecinas al caserón de la Escuela de los Hermanos Cristianos, se


desbordan de niños sonrosados. Tres meses de vivir a todo sol, remendando el
cielo con cometas, los han cambiado: vuelven morenos, vivos, con tres dedos más
de cuerpo y cosa rara... con avidez de letras. Sin embargo, cuando al llegar a la
esquina de la Escuela, oyen un sonido muy conocido para ellos, se demudan,
tiemblan ligeramente... No es para menos: ¡Convertirse las tórtolas en chascas!

Y acortan el paso, indecisos.

A la puerta del Instituto, grupos de padres de familia esperan el turno para


presentar a sus hijos al Hermano Director. Uno de ellos ya no puede con su niño
primerizo, como de siete años, que patalea y chilla, debatiéndose entre sus
brazos. Cada hermano que pasa le asusta como un oso... y grita más. A su lado,
otro niño siente los mismos miedos, pero no habría consuelos sino golpes: es el
sirviente, indiecito arrancado de su choza en vacaciones. No grita, más un hilo de
lágrimas resbala en sus mejillas, y cuando ve un Hermano, involuntariamente
aferra su manecita al vestido del patrón. Este ni lo mira, embebecido en consolar a
su hijo:

- Los Hermanitos son más buenos que las monjas... Tendrás medallas de oro.
Serás el monitor... ¡Pero calla!... Te he de hacer faltar cuando quieras... ¡Dan
caramelos, estampas!... Calla, calla.

Y hacía voz de madre.

Al fin, les llegó el turno.

Un Hermano rubio salió a recibirlos: Arrastrados más que andando, entraron los
dos chicos a la sala. Cuando tras ellos se cerraron las puertas, hasta el indiecito
dio gritos; pero, pronto se calmaron ambos al ver que nada les sucedía, y
contemplaban, asombrados, al oso convertido en un curita bueno que les acarició
riendo y les dio un caramelo y una estampa.

Luego, ante una gran mesa cubierta de libros manuscritos, el padre y el Director
departieron.
- Le traigo mi primogénito -dijo el hombre- Quizá se aplique. Es el mejor, ¡vivísimo!
Si hace travesuras, me avisa...

Muy bien- Y, dirigiéndose al niño, el Superior preguntó:

- ¿Cómo te llamas?

- Yo... Juan- dijo el chico, haciéndose alfeñique.

- Que seas como ése- Y quitándose el solideo, el Hermano indicó en un óleo a


San Juan Bautista de la Salle, cuyo rabá semejaba el alma de los niños abrazada
a su cuello.

- ¿Y este otro? -continuó el director, aludiendo al cholito.

- ¡Ah! - contestó el hombre-. Es un indio que he traído de la hacienda para que


acompañe al chico. Quizá aprenda siquiera a escribir su nombre... ¡Muy brutos
son! Pero… ¡déle!: la letra con sangre entra.

-No, no. Aquí todos son lo mismo: niños.

Y el maestro acarició al indio, cuya carita de gratitud sonrió reflejada en las alas
del cuello del religioso.

Después, llamó a un alumno grande y lo envió con ambos niños hacia adentro.
Hora de recreo. El patio hervía, mesa de todos los juegos infantiles. Pronto
acudieron chicos que en la ciudad eran vecinos del novato, y lo mezclaron en sus
juegos.

El indiecito quedó solo. Aturdido en esa algarabía tan extraña a él, comenzó a
buscar un sitio retirado; pero, antes de encontrarlo, cayó en manos de muchachos
fisgones, que empezaron a silbarle y darle de golpes.

- ¡Cocolo! ¡Cocolo! ¡Cholo cocolo!

Acurrucada, la víctima cubría con sus brazos la desnudez de calabaza de su


cráneo.

De pronto, los agresores contuviéronse.

¡El Hermano!

Y trataron de huir.

La voz del vigilante los detuvo.

- ¡A la pared!

Obedecieron en el acto, cabizbajos.


El Hermano abrazó al infeliz.

No llores... Cuando te molesten, me avisas. Yo soy el Hermano Dionisio...

¡Veme! Y aquel viejecito, que en vez de corazón debe de tener un rostro de niño
que sonríe al ver otro niño, jugaba blanda y suavemente con las orejas del
pequeñuelo.

-Yo soy el Hermano Dionisio, de la Octava...

Y tomando al niño por la mano, lo llevó hasta el aula, a través del patio enorme,
siempre sonreído, haciendo su bordón del indiecito. A cada paso, contenía riñas y
-viejo lebrel de Dios- salvaba un nuevo niño tímido.

El sol doraba la cabeza de los párvulos, y el cuello vaporoso del anciano, caído
hasta un jeme sobre el pecho: lengua jadeante de su alma.

Cuando aquel día salieron los dos niños, Manuel Cuzco, el indiecito, tuvo pena. ¡A
la puerta, los esperaba el patrón! ¡Él era tan distinto!

-¡Ya ves!- dijo éste a su mimado, cuando los vio venir, extendiéndole los brazos

- ¿No te dije?... ¿Y qué has hecho? -

-Nada, ... repasamos las minúsculas.

- ¡Muy bien! Ya vendrían esas medallas...

Y echó a andar con la mano sobre el chico, mientras decía a su sirviente:

- ¡Síguenos! Cuidado con perderse...

Habría, Manuel, querido quedarse. Pero ¿cómo decirlo? Y resignado, fue tras
ellos; mas, su corazón -orejita roja de pellizcos- quedaba latiendo entre los dedos
del Hermano de la octava.

Ya en la casa, le obligaron a quitarse el saco nuevo y le dieron la tarea de pelar


montes, pues, en vacaciones, el patio se había soñado campo y alargaba hacia el
sol manzanillas y otras plantas, en apretado ramo.

El chico aceptó el trabajo gustosísimo: Estaba en su elemento. Antes de


empezarlo, fue con avidez hacia un ponchito rojo, del que le despojaron junto con
sus largos cabellos de azabache, cuando vino. El poncho -choza plegable cobijó
sus hombros, cariñosamente. Después, Manuel cubrió su cabeza cruelmente
afeitada, con el sombrero suyo, cucurucho de lana bruta, sin hilarse, flor de
rebaño, con que se abrigan los indios de la puna, y así vestido, se dio a la tarea
con ardor, como cuando pelaba allá, en su chacra, la hierba de los cuyes. De
repente, la voz agria de la patrona, cholejona enriquecida y cruel, hirió los
tímpanos del Cuzco:
- ¡Miren el longo de poncho, en plena casa decente! ¡Sáquese! ¡Ya te enseñaré a
vivir entre cristianos! ¡Venga acá!

El cholito se acercó temblando.

De uno como zarpazo, la patrona le despojó de las dos prendas agrestes.

- ¡Ahora vas a ver lo que hago!

Y tomando poncho y sombrero por las puntas, con asco, fuese hacia el traspatio
de la casa, haciendo adelantar al infeliz a empellones.

En ese sitio, ardía una hoguera, devorando desperdicios.

Al verla, Manuel comprendió todo y se echó a llorar.

La mujer lanzó las prendas al fuego. El poncho cubrió las llamas, que se salieron
hambrientas, por sus flancos. Levantáronse, como para contemplar su presa.
Cabrillearon un instante. Tuvieron pena... y se apagaron. Sobre el ponchito, casi
intacto, rodaron los ojos del niño, triunfantes; mas, la cruel mujer, sacó a lucir una
caja de fósforos, y se la entregó.

- ¡Me mostrarás en cenizas poncho y sombrero ¡He de ver!

El indiecito vacilaba.

- ¿Entiendes? ¡Quema! Y zarandeó al niño.

Este obedeció al fin, y pronto una gran llama, como fiera que él mismo provocara,
devoró aquellos últimos recuerdos de su choza.

Lloraba el cholito cantando, mientras crecía el fuego: Su taita le había comprado


aquel ponchito vendiendo el borrego murungu, y quemando carbón en los cerros.
Su madre había muerto cuando él vino... "¡Mama ca viviera!"...

- ¡Miren al Jeremías! ¡Ahora sí, a sacar los montes!

Y la patrona empujó al cholito, hasta el primer patio.

Ha de quedar rapado como tu cabeza, y si no... ¡Hoy vas a conocerme!


Humildemente, el sirviente se puso al trabajo, tragándose las lágrimas, con frío y
sin esperanza en el saco, porque era nuevo, y no podía usarlo sino al ir a clase. La
Escuela llegó a ser para el cholito algo como un castillo encantado a donde
entraba saliendo del infierno. Esperaba con ansia las horas de enseñanza y
temblaba cuando a su compañero, el patroncito mimado y caprichoso, se le
ocurría darse asueto, porque entonces, también él faltaba, pues que solo le
enviaban para que cuide al niño.
Estudiaba con pasión. Las noches, en un rincón de la cocina, aprovechando de la
bujía a cuya lumbre una sirvienta tejía toquillas. Manuel se engolfaba en un viejo
silabario. En cambio, su patrón, cada día añoraba con más pena los cielos de la
hacienda, reducidos, por culpa de octubre, a abecedarios... Las consecuencias no
tardaron. Un día, al salir de la Escuela, hermosa medalla brillaba sobre el corazón
de Cuzco, mientras a su lado, el patroncito, muy vacío, ... refunfuñaba roído por la
envidia. Al llegar a la casa, el indiecito no cabía en sí de gusto. Subió él primero la
escalera, como nunca, a saltos... ¡Quería que lo viesen, que lo admirasen! Y
oprimía la medalla contra el pecho, como con miedo de que volara ¡Era tan bella!
Dorada, prendida a un lazo azul, azul de mar.

Al verlo, la patrona no pudo ahogar una exclamación de sorpresa.

-¡Qué milagro!... ¿Y el amito?

-Abajo está, amita...

La mujer, convencida de que su hijo traería mejor premio, llegose, emocionada, a


la ventana.

En el patio estaba el chico, cabizbajo.

-Sube, hijito, sube -dijo la madre, notando el pecado -No importa... Así son estos
frailes ¡Injustos, atrevidos!

Y en seguida, dirigiéndose a Manuel:

-¡Longo medalludo! ¡Ve el que saca medalla!¡ Quién sabe si no la has robado!...

¡A barrer!

El criado obedeció

- ¡Sin leva! ¡Sin leva! - añadió, deteniéndole.

Y señalando la medalla:

-¡Deja también eso! Buena albarda te ha puesto... Pero, ya voy a ver la casa sin
una basurita ¡¡Esto no es robar medallas!!...

Todo aquel día, el galardón del niño fue objeto de sangrientas burlas. Odio
irresistible brotó en el alma de aquella mente baja, al ver que un cholo subía sobre
el hijo de sus entrañas.

En otra vez que lo vieron llegar condecorado, ya no solo se burlaron de él, sino
que le dieron látigo; pues el patroncito, envalentonado con los prejuicios y
sinrazones de la madre, decía: Yo lo he visto. El cholo le compró la medalla a un
amigo con plata de papá...
La mentira manifiesta era un pretexto para castigar al infeliz, pretextos que
ocurrían a diario, como el de que era ocioso y sucio, el de que caía el niño
confiado a su cuidado, en fin... Un día le quemaron los dedos: como no tenía
pizarra, el cholito había pintado letras de carbón en la cocina.

Otra ocasión le rompieron la cabeza: Una mañana en que, el padre de la casa se


dirigió al guardarropa, para calarse traje negro, pues iba a funerales. Al tomar el
vestido, lanzó una exclamación de furia: Ni un solo botón había en todo el terno.
Cogió la prenda arruinada y fue en busca de los chicos. A la puerta, tropezó con
su hijo, quien, en ese preciso instante, jugaba con el cuerpo del delito.

- ¿Quién ha hecho eso?- preguntó, indicando las desgarraduras del chaquet. El


muchacho, con los botones en la mano, no tuvo qué decir, y rompió en llanto. Ese
momento, pasaba Manuel, conduciendo un enorme cubo de agua. El hombre fue
hacia él, siniestro.

- ¡Otra vez harás esto!

-Pero si yo no he hecho, amito.

- ¡Indio! Es que, por jugar contigo, ¡el niñito ha arrancado los botones!

Y descargó golpe salvaje.

Temblando el indiecito se incorporó apenas, y al ver que el patrón no continuaba,


humildemente, volvió a levantar el balde enorme, y se alejó tambaleante, sin
chistar, con el mudo llanto de su raza, mientras una lengua de sangre -germen de
madre que todos llevamos en el corazón- lamía su cuello y sus débiles hombros
temblorosos.

Poco a poco, Manuel se iba consumiendo. Sus ojillos, antes vivos -escribanos en
las onda- se tornaron amarillos, y pronto, ataques espantosos lo llevaban rodando,
hasta el borde de la tumba. Y estudiaba como nunca. Todas las noches al fondo
de la cocina, surgiendo de entre tiestos y basuras, aparecía en las manos del
cholito un ladrillo poblado de mayúsculas hermosas. Y a pesar de esto, ya no
llegaba con medalla, nunca.

Los patrones, molestos por los ataques que se repetían con demasiada
frecuencia, acudieron a un médico -¿No ha sufrido algún golpe fuerte en la
cabeza? Preguntó el doctor al mirar en la nuca del enfermo una lacra lívida.

-¡¡Ah!! Sí- contesto le el patrón, algo turbado-. ¡Sí... muchos!... Es demasiado


inquieto... Se sube a los árboles... El otro día, por alcanzar una pelota, descendió
del techo... Ahí está la lacra, ¿la ve?... ¿será por eso?

-Por eso y quién sabe qué otras causas más... Tenga mucho cuidado. Si viene
otro acceso, no respondo...
Las recetas dejadas por el médico, quedaron olvidadas, y poco después, los
verdugos no pensaban en que la vida del pequeño estaba en un hilo. Seguían tan
crueles como antes.

Una mañana, llegando de la Escuela, Manuel entró tranquilo en la casa: no había


hecho nada que pudiera motivar un castigo; además, no le dolía la cabeza. Ni
siquiera llegaba con medalla...

Y se puso a trabajar, el barrido de la casa, casi como un niño, ligeramente alegre.


Barría, cuando la horrible voz surgió muy cerca de él:

-¡Ve el indio, si entiende! ¡Pero si es indio pues, indio! ¿No te he dicho que te has
de sacar la leva en cuanto llegues? ¡Sácate!

Manuel palideció.

El muchacho lloraba, sin obedecer. La ira encendió a aquella arpía que fue con las
uñas crispadas hacia su víctima.

-¡Mitayo, algo has hecho!... ¡Ya habrás roto la camisa! ¡Sácate te digo!

E iba ya a arañarle, cuando el indiecito, presa de convulsiones crueles, cayó


rodando entre las piedras. Era el ataque ¿Sería el último?...

Pronto acudieron todos los patrones.

El virus retorcía el cuerpecito flaco, exprimiéndole la vida.

Lo sujetaron. Quedó inmóvil, los labios remordidos; los ojos vidriados, con un hilo
de lágrimas, abiertos, fijos en los patrones...

Estos, ligeramente conmovidos, por ver si respiraba, desabrocharon el saco del


cholito, que quedó con su pecho descubierto.

La vergüenza azotó las caras de los verdugos:

Una brillante medalla péndula en la cinta patria, estaba ahí escondida, ...
cubriendo el pechito tembloroso. .

4.2. El acento. Agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas.


Diptongo y hiato
Acento.

Mayor intensidad de voz con la cual se pronuncia determinada sílaba de una


palabra. *Todas las palabras llevan acento.

 Agudas: En la última sílaba. _ _ _´ sabor, amor


 Graves: En la penúltima sílaba. _ _´ _ tarde, huertos
 Esdrújulas: En la antepenúltima sílaba. _´ _ _ música 
 Sobresdrújulas: En la tras antepenúltima sílaba. _´ _ _ _ repítemelo

Tilde. Es la representación gráfica del acento en la sílaba tónica de determinadas


palabras. *No todas las palabras llevan tilde.

Agudas: Cuando terminan en: n – s – vocal Ejemplo: canción, ciempiés, allá. 

Graves: Cuando terminan en cualquier consonante, menos n – s – vocal.


Ejemplo: carácter, mármol.

Esdrújulas y sobresdrújulas: Todas se tildan sin excepción. Ejemplo: cúbrete,


abrázame.

Recuerda:

Las mayúsculas siempre se tildan.

Los monosílabos no llevan tilde: fue, fui, vio, dio, ti, vi, fe, pan, luz, pie...

Excepciones: tilde diacrítica y enfática.

Los pronombres demostrativos: este, ese aquel, con sus femeninos y


plurales, no se tildan. Por ejemplo: Analizaré este proyecto si es urgente.

Los pronombres interrogativos y exclamativos: que, cual, como, donde, cuando, se


tildan ya sea en preguntas directas o en indirectas. Por ejemplo:

¿Cuándo se irá?

No sé cuándo se irá.

¿Dónde estaba el baúl?

No dijo dónde estaba el baúl.

Pero cuando no tienen sentido interrogativo, aunque estén dentro de una


pregunta, no se tildan. Ejemplo:

¿No es ella quien estudia en la ESPE?

¿Es ese el hotel donde nos hospedaremos?

Las palabras compuestas se tildan de acuerdo con las reglas generales de agudas
graves y esdrújulas:

Ciempiés, decimoséptimo.
Los adverbios terminados en mente conservan la tilde del adjetivo original.

Ej.: ágil – ágilmente

único – únicamente

Si el adjetivo original, no lleva tilde, tampoco el adverbio.

Ej.: libre – libremente

cariñoso – cariñosamente

Diptongo es la unión de una vocal cerrada o débil (i – u) con una vocal abierta o
fuerte (a – e – o). Ej.: aire, construido, huidizo, anciana, reino, hielo, cohibir,
desahuciar, fuera…

Hiato se define como “encuentro de dos vocales que se pronuncian en sílabas


diferentes” (RAE, 2001). Ej.: etéreo, raíz, teatro, frío, poseer, ahínco, alcohol… 

4.3. Tilde diacrítica y enfática


Tilde diacrítica. Contribuye a diferenciar una palabra de otra que suena igual,
pero significa algo muy diverso.

aún (todavía) Aún no ha vuelto.

aun (hasta, también, inclusive, ni siquiera) Ni aun con esto puedo.

dé (de dar) No le dé todo. de (preposición) Viene de México.

él (pronombre) Dáselo a él.

el (artículo) Ya salió el sol.

más (cantidad, comparación) Quiero más.

mas (pero) Es puntual mas no llega.

mí (pronombre personal) Me lo dijo a mí.

mi (adjetivo posesivo) Ven a mi casa. sé (de saber o de ser) Lo sé hace tiempo.


Sé generoso. se (pronombre) Se vende. Se dice. Él se lo ha buscado. Aún no se
sabe nada.

sí (afirmación, pronombre) Sí lo espero. Lo atrajo hacia sí. Volvió en sí.

si (conjunción condicional) No sabe si irá. Hazlo si puedes.

té (bebida y planta) Por favor sírveme té.


te (pronombre) ¿Cómo te llamas? Te visitaré.

tú (pronombre personal) Tú eres muy gentil.

tu (adjetivo posesivo) Tu paciencia me sorprende.

Recuerda:

Solo ya no se tilda.

Tilde enfática. Es aquella que utilizamos en frases interrogativas y admirativas o


exclamativas. Que, cual, cuales, quien(es), cuanto(s), cuanta(s), como, donde,
¿adónde?

¿Cómo estás hoy?

¿Adónde fuiste?

Adonde me empujaba el corazón.

¡Qué hermoso es el atardecer!

No sé cómo evitarlo

Hay que estar atentos para distinguir si estas palabras tienen sentido interrogativo
o exclamativo. El hecho de que ellas vayan en oraciones exclamativas o
interrogativas no significa que deban necesariamente tildarse, por ejemplo:

¿Me llamarás cuando llegues a casa?

¡Es ella quien llegó de Nueva York! .

.4. Palabras y expresiones de ortografía dudosa

Correcto
 tal vez
 sobre todo
 quienquiera
 dondequiera
 aprisa - a prisa
 deprisa - de prisa
 fuera - afuera
 enjuagar - enjaguar
 frijol – fríjol – fréjol
 grosísimo – gruesísimo

Incorrecto Correcto 

 Sobre la base de
 En base a
 Con base en
 A base de
 De acuerdo con
 De acuerdo a – de acuerdo al
 Hubo manifestaciones
 Hubieron manifestaciones
 Habrá protestas
 Habrán protestas
 Hemos – existimos personas
 Habemos personas honestas
honestas
 Onceavo
 Undécimo - onceno

La norma referida a los números señala:

Avo al numeral solo después de la primera decena: doceavo, veinteavo, etc.

Del 1 al 30 se escribe una sola palabra. Ej.: diecisiete, veintidós.

Del 31 en adelante tres palabras. Ej.: treinta y cinco.

4.5. Uso de preposiciones

A, ante, bajo, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante,
para, por, según, sin, sobre, tras, so (significa bajo: so pena, so pretexto).

  

Incorrecto Correcto 
 Ejemplo para seguir
 Ejemplo a seguir
 Asuntos por tratar
 Asuntos a tratar
 En el interior del partido
 Al interior del partido
 Los participantes en el evento
 Los participantes al evento
 La población activa para el año
 La población activa al año 2005
2005
 Olla a presión
 Olla de presión
 Pienso de que
 Pienso que (decir, opinar)
 Estoy convencido que
 Estoy convencido de que
 Voy con el doctor
 Voy donde el doctor
 Entre más estudio, menos
 Cuanto más estudio, menos
entiendo
entiendo

Recursos complementarios
Observación del video que se encuentra en:

Fuente: [Link]

Bibliografía
Cantú, L., Flores, J., Roque, M. (2005). Comunicación oral y escrita. México:
Compañía Editorial Continental.

Espinosa, S. (1992). Manual de ortografía, aprender sonriendo. Bogotá: Norma.

Fonseca, S., Correa, A., Pineda, M., Lemus, F. (2011). Comunicación oral y
escrita. México: México: Pearson.

Maqueo, A., (1995). Ortografía. México: Editorial Limusa, S.A.

Real Academia Española. (2002). Ortografía de la lengua española. Madrid:


Espasa Calpe.

Viteri, E. (2003). Antología básica e historia del cuento ecuatoriano. Quito: Editor
E. Viteri, ISBN 9978404783, 9789978404782.

Tema 5: Los signos de puntuación -

5.1. Cuento: El guaraguao (Joaquín Gallegos Lara)


Disfruta de la lectura de este relato.

El guaraguao

Joaquín Gallegos Lara (Ecuador)

Era una especie de hombre. Huraño, solo: con una escopeta de carga por la boca
y un guaraguo.

Un guaraguao de roja cresta, pico férreo, cuello de gallinazo. Es el que huele de


más lejos la podredumbre de las bestias muertas para dirigir el enjambre. Pero
este guaraguao iba volando alrededor o posando en el cañón de la escopeta de
nuestra especie de hombre.

Cazaban garzas. El hombre las tiraba y el guaraguao volaba y desde media poza
las traía en las garras como un gerifalte.

Iban solamente a comprar pólvora y municiones a los pueblos. Y a vender las


plumas conseguidas. Allá le decían “Chancho- rengo”...

Cuando reunían siquiera dos libras de plumas las iba a vender a los chinos
dueños de pulperías.

Ellos le daban quince o veinte sucres por los que valía lo menos cien. Chancho-
rengo lo sabía. Pero le daba pereza disputar. Además, no necesitaba mucho para
su vida. Vestía andrajos. Vagaba por el monte. Era un negro de finas facciones y
labios sonrientes que hablaban poco. Suponíase que había venido de Esmeraldas.
Al preguntarles sobre guaraguao decía:

- Lo recogí de puro fregao... Lo e criao dende chiquito, er nombre Arfonso.

- ¿Porqué Arfonso?

- Porque así me nació ponesle.

Una vez trajo al pueblo cuatro libras de plumas en vez de dos. Los chinos le dieron
cincuenta sucres.

Los Sánchez lo vieron entrar con tanta pluma que supieron que saca lo menos
doscientos.

Los Sánchez eran dos hermanos. Medio peones de un rico, medios esbirros y
“guardaespaldas”.

Y, cuando gastados diez de los cincuenta sucres, Chango-rengo se iba su monte,


lo acecharon.

Era oscuro. Con la escopeta al hombro y en ella parado el guaraguao caminaba.


No tuvo tiempo de defenderse. No de gritar. Los machetes cayeron sobre él de
todos lados. Saltó por un lado la escopeta y con ella el guaraguao.

Los asesinos se agacharon sobre el caldo. Reían suavemente. Cogieron el fajo de


billetes que creían copioso. De pronto Serafín, el mayor de los hermanos chilló:

- ¡Ayayay! ¡Naño me ha picado una lechuza! Pero, el otro, sintió el aleteo casi en
la cara. Algo alado estaba allí en la sombra. Algo que defendía al muerto.

Tuvieron miedo. Huyeron.

Toda la noche estuvo Chango-rengo arrojado en la hojarasca. No estaba muerto:


se moría.

Nada iguala la crueldad de lo ciego y el machete meneado ciegamente, le dejó un


mechoncito de hilachas de vida.

En el frío de la madrugada, Una cosa pesaba en su pecho. Movió- casi no podía-


la mano. Tocó algo áspero y entreabrió los ojos.

El alba floreaba de violetas los huecos del follaje que hacían encima un techo.

Le parecía un cuarto. El cuarto de un velorio. Con raras cortinas azules y negras.


Lo que tenía en el pecho era el guaraguao.

- ¡Ajá! ¿Eres vos Arfonso? No… No… Me comas… Un hijo no… Muesde ar
padre… Loj otros.

El día acabó de llegar. Cantaron los gallos de monte. Un vuelo de chocatas muy
abajo: muchísimas. Otro de chiques, más alto.

Una banda de micos de rama en rama cruzó chillando.

Un gallinazo pasó arribísima.

Debía haber visto.

Empezó a trazar amplios círculos en su vuelo. Apareció otro y comenzó la ronda


negra.

Vinieron más. Como moscas. Cerraron los círculos. Cayeron en loopings.

Iniciaron la bajada de la hoja seca.

Estaban alegres y lo tenían seguro.

¿Se retardarían cazando nubes?


Uno se puso tímido en la hierba a poca distancia. El hombre es temible aún
después de muerto.

Grave como un obispo, tenido su cabeza morada. Y vio al guaraguao.

Lo tomará por un avanzado. Se halló más seguro y adelantóse. Vinieron más y se


aproximaron aleteando. Bullicio de los preparativos del banquete.

Y pasó algo extraño.

El guaraguao como gallo en su gallinero atacó, espoleó. Atropelló. Resentidos se


separaron. Volando a medias, todos los gallinazos. A cierta distancia parecieron
conferenciar: ¡qué egoísta! ¡Lo quería para él sólo!

Encendía la mañana. Todos los intentos fueron rechazados. Un choro verde de


loros pasó metiendo bulla. Los gallinazos volaron cobardemente más lejos.

Al mediodía la sangre del cadáver estaba cubierta de moscas y apestaba.

Las heridas, la boca, los ojos, amoratados.

El olor el apetito de los viudos. Vino otro guaraguao. ¡Alfonso!, el de Chancho-


rengo lo esperó adrándose. Sin ring. Sin cacha. No eran ni boxeadores ni gallos.
Encarnizadamente pelearon.

Alfonso perdió el ojo derecho, pero mató a su enemigo de un espolazo en el


cráneo. I prosiguió espantando a sus congéneres.

Volvió la noche a sentarse sobre la sabana. Fue así como...

Ocho días más tarde encontraron el cadáver de Chango-rengo. Podrido y un


guaraguo terriblemente flaco — hueso y pluma — muerto a su lado.

Estaba comido de gusanos y de hormigas; no tenía la huella de un solo picotazo.

5.2. Los signos de puntuación


El punto . 

 Punto y seguido: separa dos enunciados que tratan un mismo tema.


 Punto y aparte: separa dos párrafos que desarrollan ideas distintas.
 Punto final: indica el final de un texto.

El punto siempre irá:

 Después de las abreviaturas. Ej.: Sr. Lcdo. Raúl García


 Después de las comillas, paréntesis o corchetes de cierre.
 Después de los signos de interrogación y exclamación no va punto. ¿Cómo
se encuentra?

La coma ,

 Separa los elementos de una enumeración, excepto el último si va


precedido por las conjunciones y, e, ni, que. Ej.: La crisis actual no es más que el
resultado del desorden, la corrupción, la ignorancia y la falta de organización.
 En los vocativos (personas o cosas personificadas, a las cuales nos
dirigimos al hablar).

- Cuando el vocativo va al principio de la oración, lleva la coma después. Ej.: Juan,


ven acá.

- Cuando el vocativo está intercalado, va entre comas. Ej.: Ser honesto en la vida,
mi amigo, es lo más importante.

- Cuando el vocativo va al final, la coma se coloca antes. Ej.: Es necesario que me


escuches, Jorge.

 Las expresiones intercaladas (frases explicativas, comentarios). Ej.: Ana, mi


prima, vendrá con nosotros. La verdad, escribe un político, se ha de sustentar con
razones.
 Sustituye a un verbo que ha aparecido antes. Ej.: Fui al cine. Y después, a
mi casa. ¡Te pedí jugo, no agua!
 Cuando estos nexos se escriben en medio de la oración van entre comas:

 Antes de las conjunciones adversativas: pero, mas, sino, aunque, con que,
así que, de manera que, porque, pues.
 En los encabezamientos de las cartas, se pone coma entre el nombre de la
ciudad y la fecha. Ej.: Quito, 9 de abril de 2005

El punto y coma ;

Señala una pausa mayor que la coma y menor que el punto. Se usa: 

 En oraciones largas, antes de las conjunciones adversativas: sin embargo,


aunque, no obstante, pero, sino, mas, etc. Utilizamos punto y coma. Cuando se
trata de oraciones cortas usamos coma. Ej.: La tarde se nublaba, el viento sacudía
violentamente los árboles y un no sé qué envolvía misteriosamente ese parque;
mas, aquel espectáculo era digno de filmarse aun por los que se consideraban
escépticos.
 Separa los elementos de una enumeración cuando alguno de ellos lleva
coma. Ej.:

El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.

Le he comprado un libro a Juan; a Marina, un juguete; y a Pedro, una calculadora.

 Entre oraciones que exponen aspectos diferentes de una misma idea. Ej.:

- Vinieron los vientos de noviembre, glaciales y recios; se guareció el pastor en su


cabaña y el labrador en su granja; la nieve borró los caminos.

- No debemos continuar así; vamos directo al desastre.

Los dos puntos :

 Usamos dos puntos antes de citar textualmente las palabras de otra


persona. Ej.: Kant, filósofo alemán, dijo: “Dormía y soñé que la vida era bella;
desperté y advertí entonces que ella es deber”.
 Antes de una enumeración. Ej.: En estas vacaciones visité: Cuenca, Loja y
Baños.
 Después de las palabras de saludo o encabezado de cartas, circulares,
discursos, etc. Ej.: Querida hermana: Estimado doctor: De mi consideración:

Los puntos suspensivos ...

Son solo tres y vienen a ser algo así como un suspiro escrito.

 Para indicar que una oración se interrumpe para dar paso a la reflexión,
suspenso, duda, temor, sorpresa o vacilación. Ej.: Me voy de vacaciones a...
¡Europa! En el instante de revelar el nombre algo silenció su voz, era...
 Lo empleamos también con una enumeración en lugar de “etcétera”, “así
sucesivamente”. Ej.: A Ecuador llegan turistas de todas las nacionalidades:
españoles, japoneses, venezolanos, argentinos, chilenos, italianos, brasileños...
 Para mostrar que se corta momentáneamente una cita textual. Cuando el
corte lo hace quien copia la cita, los puntos suspensivos van entre paréntesis o
corchetes, para diferenciar de puntos suspensivos colocados por el propio autor.
Ej.:

- No era aquel ningún sacrificio a divinidades marinas o rústicas ( ... ) Las voces se
elevaban delicadamente cristalinas, y decían la llegada y el triunfo de un espíritu
nuevo. (Rubén Darío, “El hombre de oro”, en Azul).
- Estuve en toda la ceremonia, lo he presenciado todo. Si te he de decir verdad,
fue una cosa conmovedora... No somos hechos de fierro...(Rubén Darío, “Amor
divino”, en Azul).

 Después de los puntos suspensivos, no se puede poner punto, pero sí


coma, punto y coma o dos puntos.

Ej.:

- Cuando decidas lo que quieras hacer: estudiar, trabajar, viajar..., dímelo por
favor.

- Traje lo que me pediste... Seguro que sí.

Comillas “ ”

 Reproducen una cita. “Hoy te extrañé, me senté en una esquina a


descubrirte en cualquier mujer, y sin pensarlo dos veces cogí el teléfono,
contestaste y tu voz derrumbó el inmenso muro construido por la nostalgia de
tenerte y no verte”.
 Indican que una palabra o una expresión es vulgar, procede de otro idioma
o tiene un sentido especial dentro de un contexto. Ej.: No me gusta este café. Es
muy “light”.
 Se emplean para dar un sentido irónico a lo que se dice. Ej.: Usaré el
vestido azul, que lucía en las fiestas de “alta categoría”, como tú afirmabas. • Entre
comillas se ponen: los apodos o sobrenombres, las frases célebres, los dichos
populares o refranes.

Paréntesis ( )

 Se usa para intercalar una aclaración o un comentario. Ej.: Este verano


iremos a Brujas (Bélgica).
 También ponemos entre paréntesis las fechas, etimologías, autores,
explicaciones de abreviaturas, etc. Ej.:

- Mario Benedetti (1920-2009) nació en Uruguay.

- Deducir (del latín deducere) significa sacar consecuencias de un principio o


supuesto.

- Varios de los autores consultados (Aguilar, Murphy, Pieper) coinciden en esta


opinión.

- Algunos países latinoamericanos continúan dialogando sobre el TLC (Tratado de


Libre Comercio).

* Es frecuente sustituir el paréntesis por el guion largo.


Raya o guion -

 Se usa raya en el diálogo. Ej.:

- Hola ¿cómo estás?

- Bien ¿y tú?

- ¡Extrañándote! 

 Al principio y al fin de intercalaciones completamente desligadas de la


construcción en que se introducen. Ej.: “¡Ah, cuánto dolor, ternura, remordimiento
y repugnancia –todo mezclado, revuelto, como un guiso plebeyo- me causaban
sus esfuerzos para improvisar, para sorprenderme...!”

Los signos de interrogación ¿ ?

 Se ponen al principio y al fin: ¿Dónde estás?


 Si hay varias interrogaciones que prolongan la misma idea, no hace falta
comenzar con mayúscula cada nueva interrogación:

¿Qué has hecho? ¿Dónde estuviste? ¿Por qué tardaste tanto?

Los signos de admiración ¡ !

 Se ponen al principio y al fin: ¡Qué asombro!


 Si una cláusula es a la vez interrogativa y admirativa, se han de usar estos
dos signos. Ej.:

¡¿Qué persecución es esta?!

Recursos complementarios
[Link]

Bibliografía
Cantú, L., Flores, J., Roque, M. (2005). Comunicación oral y escrita. México:
Compañía editorial continental.

Espinosa, S. (1992). Manual de ortografía, aprender sonriendo. Bogotá: Norma.

Fonseca, S., Correa, A., Pineda, M., Lemus, F. (2011). Comunicación oral y
escrita. México: México: Pearson.

Gallegos, J. (2007). Cuentos. Cuenca: Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín


Carrión”, Núcleo del Azuay.
Maqueo, A., (1995). Ortografía. México: Editorial Limusa, S.A.

Tema 6: Vicios de dicción

6.1. Cuento: Uno menos (Alicia Yánez)


Disfruta de la lectura de este relato.

Uno menos

Alicia Yánez Cossío (Ecuador)

María Dolores tenía como doscientos años, se sentía bien, vivía contenta y
saludable y no quería morirse. Todas las mañanas, apenas abría los ojos tomaba
sus pastillas contra la vejez. Guardaba en su mesa varios frascos de pastillas,
gracias a la treta de ser cliente de algunos geriatras, quienes, atraídos por su
innata simpatía y por la gracia con que relataba los acontecimientos de los
tiempos viejos, le suministraban la medicina pasando por alto la prohibición de
proporcionar las pastillas a las personas que hubieren llegado a cierta edad...

Cada uno de los médicos pensaba en sus adentros que una vieja más en el
mundo no era delito, ni importaba mucho, pero le recomendaban cautela: no debía
salir a la calle, debía mantenerse alejada de todos, y ser muy discreta para no
llamar la atención. Pocos viejos en el mundo tenían la suerte y la cantidad de
pastillas que María Dolores.

La superpoblación en las ciudades era increíble, nadie quería morirse: los


centenares de hombres y mujeres que se habían hecho hibernar, consideraban
que debían aprovechar hasta el fin el alto precio que habían tenido que pagar por
sus respectivas prolongaciones de vida. Tenían que seguir viviendo hasta donde
la técnica hiciera el milagro de la inmortalidad, aunque muchos debían llevar una
existencia artificial, de laboratorio, y se sentían desubicados en un mundo tan
extraño.

De todas formas, morir era más fácil que nacer. El nacimiento de un niño era un
absurdo. De vez en cuando, algunas mujeres que se sentían solas pensaban que
tal vez un hijo remediaría la situación. Luchaban por el derecho a la maternidad, a
brazo partido, tratando de adquirir un espermatozoide artificial o natural, pero ni
los hombres ni los laboratorios se los daban sin una serie de requisitos casi
imposibles de llenar. Estas mujeres, consideradas psíquicamente anormales,
luchaban por concebir y cuando lograban concebir, luchaban como lobas
resistiéndose al aborto. Debían permanecer escondidas porque la sociedad en
que vivían las tachaba de egoístas. Nunca se vio una mujer grávida por las calles,
eran repugnantes, y sus vidas valían menos que las de un insecto. Cuando
lograban tener el hijo esperado y deseado, sus soledades disminuían,
desaparecían sus respectivas neurosis, pero la presión de la sociedad era tal, y se
sentían tan solas e impotentes, que casi siempre terminaban por arrepentirse
dejando a un lado toda la pesada carga sicológica y material que era el hijo.

Había tan pocos niños en el mundo que no valía la pena el que hubiera casa
cunas, ni colegios, ni sitios especiales para ellos. Los niños vagaban de un lado
para otro como perros sin dueño, cuidándose entre ellos y esperando la
oportunidad de hacerse hombres y mujeres para saber defenderse y bastarse a sí
mismos.

También María Dolores se sentía sola y lejana. A veces, no podía apartar de su


mente ciertos recuerdos de su infancia. Entonces tomaba algunas pastillas azules
para lograr amnesias parciales. Se olvidaba de lo que quería olvidarse, pero
pasado el efecto, volvía a recordar lo mismo, lo cual no era razón suficiente para
querer morirse. Vivía sola en una pequeña buhardilla con muchas de las
comodidades de la época. No tenía amigos porque las gentes de su edad ya no
existían. Sus parientes la detestaban por vieja, y los viejos que se habían hecho
hibernar no servían para amigos de ella porque eran como espectadores
asustados de una vida en la cual no tomaban parte, ni se integraban totalmente a
ella.

Por fuerza de las circunstancias como era la soledad y el abandono, se hizo la


gran amiga de los pocos niños que deambulaban por las calles de la ciudad.

Eran cuatro o cinco los que se reunían en su buhardilla. Muchas veces, se


quedaban a dormir con ella porque sus alfombras eran más confortables que el
pasto o el cemento donde dormían, por lo general. Ella les contaba cosas
fascinantes de los tiempos viejos que los hacían suspirar, y ellos le decían cosas
extrañas y crueles. Pero el mundo era así, y a pesar de estos escollos pasaban
largas horas hablando y hablando y haciéndose mutuamente compañía.

La vieja les daba comida y golosinas para que volvieran. Ellos siempre volvían, y
cuando los niños se alejaban de ella, se quedaba triste. Pero esa tristeza no era
suficiente razón para querer morirse. Teniendo la cantidad de pastillas que tenía,
le importaba poco la opinión de la gente que no dejaba de mirarla mal, como si
ella, por razón de su edad, ocupara un espacio más grande que el resto de la
gente de menos años, en el apretado y confuso mundo. Aquella tarde, ella y los
niños habían conversado muchas cosas y se habían entretenido en cocinar el más
extraño de los platos: una sopa. Cuando se despidieron, ella se asomó a la
ventana de su altísima buhardilla para verlos caminar hacia sus soledades. Vio, un
poco inquieta cómo uno de ellos no tomó la vereda aérea, que debía tomar para
cruzar la calle, sino que trató de cruzarla corriendo como para demostrar a sus
amigos -y también al mundo- lo valiente que era, romo desafiando a todos, o para
demostrar que... María Dolores vio a los otros niños caminando sobre la cabeza
del que iba debajo, y vio también un vehículo supersónico manejado por una mujer
que aceleró toda la marcha y hasta vio como se desviaba unos metros para
atropellar al niño… Ella gritó con todas sus fuerzas. Los silenciadores absorbieron
el alarido... El muchacho quedó aplastado en la calle como un bistec sin cocinar...
Los otros niños se dieron a la fuga acicateados por el instinto de conservación...
las ruedas del vehículo marcaron en el pavimento unas paralelas de sangre.

La gente que transitaba de sus asuntos a su rutina y vio el espectáculo, se


encogió de hombros y dijo: "Uno menos". Instantáneamente apareció en el lugar
un carro de limpieza y con una pala mecánica recogió los restos del niño. Los
metió en su fondo junto a la basura que traía. Luego limpió la calle con un chorro
de agua y desapareció...

La vieja se dio cuenta de que estaba llorando, lo cual era muy raro porque esa
misma mañana había tomado su dosis de pastillas para combatir la melancolía. Le
costaba entender cómo la muerte del muchacho la estaba afectando tanto. Hacía
muchos años que no lloraba. Hasta se había olvidado el sabor de las lágrimas.
Con la punta de su lengua pescó una y la mordió como si se tratara de una bolita
de vidrio y ese vidrio molido le pasó raspando la laringe y le llegó al corazón.

La lágrima empezó a hacer su efecto por el organismo. Fue a la mesa de noche,


tomó el frasco de las pastillas de la juventud que tanto trabajo le costaba
conseguir, y por la ventana abierta lo estrelló contra el pavimento. No oyó ruido
porque estaba muy lejos, solo vio que había caído en el mismo lugar donde fue
aplastado el muchacho...

Cerró la ventana despidiéndose del conocido paisaje de tejados. Encendió la


calefacción para estar más confortable. Se sentó en su butaca favorita. Se secó
las lágrimas acumuladas desde hace años que rodaban cuesta abajo por las
viejas mejillas. Se puso la manta de lana que sabía el secreto de la artritis de sus
rodillas. Extendió la mano buscando algo en el registro de su discoteca y encontró
el botón del cassette más amable y lánguido para el momento: la música con la
cual cerraba los ojos y se sumía de cabeza en el recuerdo: "Medieval and
Renaissence Music for the Irich and Medieval Harps, Viele, Records Tambourin...".

Un médico le había dicho que cuando se sintiera deprimida y angustiada respirara


hondo y escuchara esa música. Ella lo hacía, y su angustia se cambiaba en una
suave tristeza, tolerable, y amiga, semejante al espectáculo de cualquier
atardecer.

La buhardilla se llenó de sonidos y de recuerdos. Ella cerró los ojos, cruzó las
manos sobre las rodillas y se puso a esperar... Al cabo de doscientos años de
edad comprendió que había vivido demasiado y que no quería vivir más.

6.2. Vicios de dicción


Son errores que se comenten a nivel: fonético, morfológico, semántico, sintáctico y
ortográfico, tanto en forma oral como escrita.

Anfibología
Es el uso de palabras o frases con más de una interpretación o sentido, lo que
produce ambigüedad.

Ejemplos:

1. En esa librería venden novelas para jóvenes de terror.

¿Jóvenes de terror o novelas de terror?

2. Fidedigna es una vaca.

¿Es una vaca llamada Fidedigna o una mujer con sobrepeso?

3. Matías viajó con Elena, en su auto nuevo.

¿El auto de Matías o de Elena?

4. Juan encontró a su gato, la pasó muy mal el pobre.

¿Juan o el gato?

5. Tomaré un té solo.

Tomaré un té sin compañía. Tomaré un té y nada más. Tomaré un té sin azúcar o


leche.

Cacofonía

Es la repetición de fonemas, sílabas o palabras en una misma frase lo que


produce un sonido desagradable.

Ejemplos:

1. No te visité ayer porque me despisté con el tiempo.

2. El partido de ajedrez al parecer está perdido.

3. Procedan con precaución, pongan mucha atención y eviten cualquier


distracción.

4. Como no estuviste no comiste el bisté que preparé.

5. Tómate este té para que se te pase el resfrío.

Extranjerismos

Palabra o expresión de otro idioma introducida arbitrariamente en el nuestro.


Palabras que una lengua toma prestadas de otras lenguas. ANGLICISMOS
(inglés) GALICISMOS (francés) QUICHUISMOS (quichua).
Hay dos tipos de extranjerismos:

 Los extranjerismos que tienen una equivalencia en castellano. Ej.: bistec –


filete souvenir – recuerdo

Estos extranjerismos no están aceptados por la Real Academia; por eso debes
evitarlos y emplear en su lugar la palabra española.

 Los extranjerismos que no tienen equivalencia en español. Dentro de este


tipo de extranjerismos tenemos que distinguir:

- Los extranjerismos adaptados a la ortografía española. Ej.: stress – estrés comic


– cómic

- Los extranjerismos no adaptados a la ortografía española. Ej.: boutique – se


pronuncia /butík/ software – se pronuncia /sóftguer/

Estos extranjerismos sí están aceptados por la Real Academia.

Anglicismos

Palabra extranjera con la correspondiente en español:

1. Altoparlante             altavoz

2. implementar             equipar

3. magazín             revista

4. nocaut             fuera de combate

5. reportar             informar

6. batir el récord             superar la marca

7. silenciar             callar

8. claxon             bocina del auto

9. enfatizar             subrayar / recalcar

10. match             encuentro

11. speaker             locutor

12. noquear             poner fuera de combate

13. chance             oportunidad


14. interviú             entrevista

15. planificar             planear

Admitidos por la academia

Adhesivo coctel control evento filme momento CRUCIAL

folklore líder bar exhaustivo golf flirt, flirtear

linchar club congestión factoría tabú discriminación

interferir nominar nominación pijama tótem seleccionar

sabotear sabotaje erradicar sofisticación detectar conectar

No admitidos por la academia, pero su uso no es incorrecto

Ancestro clown desempleo

jeep kaki (color) pimpón

rascacielos confort drenaje

esnob hobby estándar (tamaño)

finanzas gánster picnic

pionero slogan clóset volibol

Expresión extranjera por la correspondiente española:  

Incorrecto Correcto 

 Asunto POR consultar


 Asunto A consultar  Deuda POR pagar
 Deuda A pagar  Escapé DEL peligro
 Escapé AL peligro  Lo persiguieron POR EL del camino
 Lo persiguieron A LO LARGO del camino  Voy a Cuenca, pero volveré DENTRO DE
 Voy a Cuenca, pero volveré EN quince días quince días
 Fue de aquí QUE desaparecieron las  Fue de aquí DE DONDE desaparecieron las
monedas monedas. / DE AQUÍ desaparecieron las
monedas.

Admitidos por la academia


Bulevar rango consomé acuerdo afrontar confortable

devenir abandono acordar adolecer susceptible acceso

abalanzarse acaparar acicalar afección relevar (de una obligación)

Quichuismos

¡Achachay!, ¡arrarray!, ¡ayayay!, ¡atatay!, taita, mama, guagua, guambra, mucha


(beso), omoto (pequeño), huasi-fichai, tripa mishqui, mushpas, chaquiñan, Huagra-
huasi, soroche, runa, chuchaqui, irqui, yaguar-locro, chaupi, llucho.

Extranjerismos con sus equivalentes en español:

 Ayer compramos mermelada light.       ligera


 María apareció con un nuevo look       aspecto
 Me encantó el show de anoche        espectáculo
 En el siglo XX surge el boom de la narrativa hispanoamericana       auge

Palabras extranjeras con los términos adaptados a la ortografía en español.

Leader       líder              goal       gol

chale       chal              yoghurt       yogur

spaghetti       espaguetis              standard       estándar

Muletilla

Es la repetición sistemática e inconsciente de una palabra, frase, movimiento,


entonación. Ejemplos: o sea, este, eh, verdad, mmm, pues, ya, bueno, vale, aja,
¿me entiendes? etc.

Redundancia

Es el uso de palabras innecesarias en una frase u oración. Ejemplos:

1. Mi papá es más mayor que mi tía Elba.

2. Debo concluir este proyecto en un lapso de tiempo corto.

3. Volvemos a reiterar nuestra felicitación.

4. Mi madre quiso viajar a Rusia, pero sin embargo, no pudo hacerlo.

5. Su pasaporte sigue vigente en la actualidad.

6. Mi opinión personal sobre el tema.
7. Su profesora le pidió salir afuera.

8. Es necesario repetir otra vez la evaluación.

9. Hoy madrugué muy temprano.

10. Por favor elabora un breve resumen de los hechos.

Solecismos

Error cometido contra la sintaxis o estructura del idioma. 

N.° Incorrecto Correcto 

Se venden carteras para señoritas de Se venden carteras de buen


 1
buen cuero. cuero para señoritas.

Estos hombres o cualesquiera


 2 Estos hombres o cualquiera otros.
otros

Estábamos más de cien


 3 Habíamos más de cien personas.
personas

 4 Hubieron fiestas. Hubo fiestas.

Hay traidores, pero también habemos Hay traidores, pero también


 5
amigos fieles. existimos amigos fieles.

Debieron de haber graves causas para su Debió de haber graves causas


 6
prisión. para su prisión.

 7 Suelen haber tropiezos. Suele haber tropiezos.

 8 Tienen que haber toros. Tiene que haber toros.

Solo entonces caí en cuenta de las Solo entonces caí en la cuenta


 9
dificultades. cuenta de las dificultades.
La función va a comenzar.

La función va a comenzar. Desde ya Desde ahora / por anticipado


 10 agradecemos al público la atención que agradecemos al público la
nos dispensará. atención que nos dispensará.

Son expresiones correctas:

1. Ponerse en pie, ponerse de pie, ponerse de pies.

2. Estar en pie, estar de pie, estar de pies.

3. Amo a Dios, amo a mis padres. Amo los libros

4. El tren debe llegar a las 4 (obligación) El tren debe de llegar a eso de las 4
(duda)

5. Entré a la casa / Entré en la casa

N.° Incorrecto Correcto 

 1 Si oyes algo me cuentas Si oyes algo me lo cuentas

 2 Pongamos de a buenas Pongámonos de buenas

 3 Entró en puntillas Entró de puntillas

 4 Lo digo de deveras Lo digo deveras

 5 Haz de cuenta que he muerto Haz cuenta que he muerto

Pasa de que en la semana anterior me Pasa que en la semana anterior me


 6
enfermé enfermé
 7 Es preferible esto que lo otro Es preferible esto a lo otro

 8 Esto es distinto a lo demás Esto es distinto de lo demás

 9 Me di cuenta que estabas presente Me di cuenta de que estabas presente

 10 No dudó salir de su patria No dudó en salir de su patria

Bajo este punto de vista el problema resulta Desde este punto de vista el problema
11
fácil resulta fácil

En este aspecto la cuestión está ya


12 Bajo este aspecto la cuestión está ya resuelta
resuelta

 ¿Algunos de ustedes han tomado el


13 ¿Alguien de ustedes ha tomado el libro?
libro?

14 Nadie de nosotros lo ha tomado Ninguno de nosotros lo ha tomado

15 De que vengas te lo diré. Cuando vengas te lo diré.

Recursos complementarios
Lectura

[Link]
construccion

Bibliografía
Viteri, E. (2003). Antología básica e historia del cuento ecuatoriano. Quito: Editor
E. Viteri, ISBN 9978404783, 9789978404782

[Link]

[Link]
14Teoría El foro

Técnicas de expresión oral


 Conferencia y exposición
 Foro
 Mesa redonda
 Simposio
 Panel
 Debate
 Discurso

[Link]

Foros de discusión (Qué son)


[Link]

Qué es el Foro

• Es una reflexión grupal de un tema, hecho o problema coordinado


por un moderador para adquirir más conocimiento y obtener
opiniones de distintos participantes estableciendo diversas
apreciaciones.

• Permite la libre expresión de ideas y opiniones para obtener


conclusiones generales adoptando decisiones grupales, posibilitando
la conversación en grupo acerca de un tema.

Propósito

• Incrementar la información sobre un tema.


• Analizar la información a nivel grupal.
• Desarrollar actividad participativa y colaborativa del grupo.
• Desarrollar el pensamiento crítico de competencias argumentativas.
• Ayudar al mutuo proceso de aprendizaje ya que contribuye al
enriquecimiento de la clase al expresar su opinión la cual es el
resultado del análisis y la reflexión.
• Como en todo ejercicio de comunicación, se inculca la tolerancia, el
respeto a las personas, opiniones y tiempos.

Características

– Permite la discusión de temas diversos: tanto de temáticas lógico-


científicas como de temas más cotidianos como el deporte, la política, etc.

– Por norma general, son espacios informales en los cuales las personas
pueden expresar de forma libre sus ideas y opiniones.

_ Se caracterizan por la utilización de un lenguaje informal y coloquial,


comienza con una pregunta concreta referida a un tema de interés por
parte del moderador quien distribuye de forma igualitaria el uso de la
palabra.

_ Los integrantes pueden ser de cualquier parte del mundo, lo que


enriquece más el número de opiniones y el contraste entre las mismas. 

_ Actualmente, el foro también se desarrolla de manera escrita, se


puede ver en internet numerosos sitios web en los cuales se instalan
foros virtuales.

Organización
 En el inicio, el moderador explica con precisión cuál es el problema o
tema para discutir y señala las reglas del juego.
 En el desarrollo, los participantes exponen sus opiniones, respetando
los turnos de habla determinados por el moderador.
 Después de analizar cada una de las intervenciones, los participantes
emiten un comentario frente al aporte de los participantes de una
manera empática.
 En el cierre, el moderador hace una síntesis de las opiniones expuestas
y las posibles conclusiones y finalmente agradece la participación.

Papel del moderador

Se encarga de presentar el tema, de


regular las intervenciones de los
participantes y estimular la
discusión con preguntas.

Busca que la participación de los


foristas tenga carácter
argumentativo donde se justifiquen
los puntos de vista apoyados por el
uso de citas textuales.

Al finalizar, se encarga de hacer una síntesis de las opiniones expuestas y


agradecer por la participación y contribución de los foristas.

PARCIAL 2
Tema 8: Niveles de lectura

8.2 Niveles de lectura


La lectura en ocasiones es un proceso difícil, sobre todo cuando no se la ha
venido practicando desde la infancia; en este proceso intervienen dos hechos
trascendentes: uno físico, la percepción visual y otro intelectual, la comprensión
mental del texto. Por ello se debe poner énfasis en la comprensión y asimilación
de lo leído.

Cuando un lector encuentra placer en un texto, cuando lo comprende bien y se


deleita con él, lee más de prisa y se anticipa con su pensamiento, se lanza más
allá de las líneas. En contrapartida la asimilación y la concentración entran en
servicio recíproco, y el provecho puede ser considerable. (Bellenger, 1979, p. 25)
La definición de lectura ofrecida por Romera Castillo (1979) en su obra Didáctica
de la lengua y la literatura es bastante acertada.

La lectura es un complejo proceso mediante el cual los símbolos impresos o


escritos llegan a tener significado. Inherente a la capacidad para leer, se halla la
aptitud para comprender el significado, interpretar, evaluar, reflexionar y
aprovechar lo que se lee... la lectura es un instrumento que conduce a la
instrucción, la comprensión y el placer. (p. 37)

La lectura de buenos libros ofrece múltiples ventajas pues, además de ser una
actividad mental de estructuración, que permite relacionar unos signos con otros,
es un medio de acceso a los conocimientos, a la información y al aprendizaje; una
forma de recreación a través de la cual es posible vivir experiencias nuevas y
formativas, identificarse con variadas situaciones y canalizar las actitudes y
comportamientos, pues cada mensaje plantea a los distintos lectores nuevos
problemas de comprensión, valoración, implicación y aceptación, y cada uno lo
percibe de forma diferente a los demás. Contribuye a acrecentar el conocimiento
de la lengua por la infinidad de recursos expresivos, favorece la reflexión sobre la
historia de la obra, las distintas problemáticas humanas enfocadas en el
argumento; considera la relación que guarda con la realidad y la posibilidad de
afrontar distintas opciones que posibiliten una mejor comprensión de la vida.

El leer hace pensar y el pensar genera inquietudes y búsqueda de respuestas; por


ello es fundamental ejercitar una lectura comprensiva y crítica. Además, la lectura
favorece una correcta expresión oral. «Un requisito importantísimo para
expresarse bien oralmente es la lectura: se aprende a hablar leyendo... La
finalidad que persigue la lectura». (Romera, 1979, p. 74)

Existen tres niveles de lectura.

Literal
Es el nivel básico de lectura, responde a qué dice el texto, las ideas, la
información, los detalles presentes de forma explícita en el texto.

Inferencial
Implica leer entre líneas, interpretar, establecer conclusiones, inferir ideas no
evidentes en el texto, hacer deducciones, descubrir la intención del autor.

Crítica
En la lectura crítica el lector evalúa, plantea su postura o punto de vista, compara,
emite juicios valorativos y sustentados. Responde a las preguntas ¿qué, ¿cómo,
por qué?

8.3. El paratexto
Enunciados que van junto al texto principal de una obra y son:
 Título
 Subtítulo
 Epígrafe
 Índice
 Prólogo o prefacio
 Dedicatoria
 Nota al pie

Recursos complementarios
 Documento: La lectura y sus tipos

         [Link]

Bibliografía
Bellenger, L. (1979). Los métodos de lectura. Madrid: Oikostav S.A.

Paz, O. (1994). Arenas movedizas. Madrid: Alianza Editorial.

Romera Castillo, J. (1979). Didáctica de la lengua y la literatura. Madrid: Playor.

Ubidia, A. (1998). El palacio de los espejos. Quito: El Conejo.

Tema 9: El párrafo

9.2. El párrafo
Cuando una o varias oraciones desarrollan una idea, desde un punto de vista,
toman el nombre de párrafo.

Los párrafos no tienen extensiones determinadas, pueden estar constituidos de


una sola oración compleja o de muchas oraciones.

Usualmente, la idea central del párrafo suele ir al comienzo, pero también es


frecuente encontrarla en el medio o al final como conclusión.

El párrafo simple

Se estructura con una oración principal, oraciones de apoyo y una oración de


conclusión.

Párrafo simple Ejemplo


En Navidad el tráfico es
Oración principal
terrible.

Los carros se atrancan en


Oración de apoyo 1
las calles.

Oración de apoyo 2 La gente pita por todo.

Los carros se aparcan en


Oración de apoyo 3
cualquier sitio.

Esos días es mejor no salir


Oración de conclusión
en auto.

Párrafo simple Ejemplo


Oración principal Me fastidia la playa.

Oración de apoyo 1 El sol me quema.

Tengo alergia a los


Oración de apoyo 2
mariscos.

Oración de apoyo 3 La arena me pica.

En fin, cuando voy a la


Oración de conclusión
playa, paso mal.

Párrafo simple Ejemplo

Oración principal Me encanta la playa. El sol

Oración de apoyo 1 me hace feliz. La comida


de mar me parece
Oración de apoyo 2
riquísima.

Oración de apoyo 3 El mar me tranquiliza.

En fin, me escapo a la
Oración de conclusión playa,
cada vez que puedo.

Párrafo simple Ejemplo

En Ecuador existen diversos


Oración principal
grupos étnicos cada uno con su

Oración de apoyo 1 propia cultura. Son


manifestaciones culturales entre
otras: la música, la comida, la
vestimenta, las

tradiciones. No existen culturas


Oración de apoyo 2 superiores ni inferiores
simplemente son diferentes.

En nuestro país encontramos


variedad cultural expresada
Oración de conclusión
de múltiples formas, todas
dignas de respeto.

Párrafo simple Ejemplo

Miguel tiene un gato que


Oración principal
se llama

Félix. Él piensa que su


Oración de apoyo 1
gato es el

Oración de apoyo 2 mejor del mundo. A Miguel


no le gusta que su gato
trate de atrapar

a los pájaros. Miguel sabe


Oración de apoyo 3 que aunque diga a Félix
que no lo

Porque un gato persigue a


Oración de conclusión todas las cosas que se
mueven.

El párrafo complejo

Un párrafo complejo contiene: una oración principal, oraciones de apoyo a las que
se añaden oraciones de expansión y una oración de conclusión.

Párrafo complejo Ejemplo

Oración principal Me fastidia la playa.

Oración de apoyo 1 El sol me quema.


Tengo que pasar todo el
día debajo de un parasol,
Oración de expansión
cubierta de pies a cabeza
en bloqueador.

Tengo alergia a los


Oración de apoyo 2
mariscos.

Si como un langostino, me
Oración de expansión enroncho como si tuviera
sarampión.

Oración de apoyo 3 La arena me pica.

Se mete como hormigas


chiquitas entre los dedos
Oración de expansión
de los
pies y no me deja en paz.

En fin, cuando voy a la


Oración de conclusión
playa, paso mal.

Párrafo complejo Ejemplo


El Pelado Pilas juega en
su
Oración principal
equipo como arquero.
Cuando

él es el guardameta nadie
Oración de apoyo 1 les mete ningún gol.
Atrapa todas las

pelotas, aun las más


Oración de expansión
difíciles.

Vuela en el arco. Da la
Oración de apoyo 2
impresión

que tiene alas. Ataja de


Oración de expansión
frente

Oración de apoyo 3 y de costado. Parece que


sus brazos

se estiran para atrapar el


Oración de expansión
balón.

El Pelado Pilas es un gran


Oración de conclusión
arquero.

Brillantes ideas para escribir tu párrafo

1. Selecciona el tema.
2. Enuncia la idea principal de tu párrafo.
3. Mediante oraciones de apoyo, sustenta la idea principal.
4. Si redactas un párrafo complejo, incluye oraciones de expansión que
respalden a las oraciones de apoyo.
5. Cierra tu párrafo con una oración de conclusión.

9.3. Los conectores


Los conectores son palabras, expresiones o frases cortas que sirven para enlazar
o unir oraciones y párrafos. De esta manera se logra una redacción coherente,
ordenada y lógica.

Ejemplos de conectores

 Copulativos: y, además, ni, que, incluso, aún, también, asimismo, más, por
añadidura
 Condicionales: a no ser que, en caso de que, si, a menos que, siempre
que, según, cuando
 Adversativos: mas, pero, pese a ello, sin embargo, aunque, empero, no
obstante
 Concesivos: si bien, a pesar de, aun cuando, por más que, a pesar de, si
bien, aunque
 Causales: porque, ya que, puesto que, debido a, dado que, pues
 Consecutivos: por ende, como consecuencia, entonces, luego, por
consiguiente, en consecuencia, por lo tanto, por eso, de allí que, por eso,
por ende, por lo que, por eso
 Comparativos: así, así como, como, tal como, igual que, tanto como, más
que, menos que, mayor que, menor que
 Dubitativos: tal vez, según parece, quizás, probablemente, seguramente,
aparentemente, a lo mejor
 Explicativos: es decir, por ejemplo, vale decir, en otras palabas, o sea,
entre otras
 Temporales: mientras, tan pronto como, luego, antes, después, cuando,
entonces, en cuanto
 Pronominales: la cual, el cual, ese, que, aquel, este
 Jerárquicos: en primer lugar, en segundo lugar, para comenzar, por último,
por otra parte, luego
 De diferenciación: mientras que y en cambio
 Finales: con el objeto de, para que, a fin de, con el propósito de, para
 Negativos: no, de ninguna forma, tampoco, jamás, de ninguna manera,
nunca, entre otros conectores
 De continuidad: en efecto, más aún, vale decir, también, es decir, además,
incluso
 Exclusivos: sino que, solo, sino, no, solamente
 Afirmativos: sin duda, ciertamente, seguro, por supuesto, siempre, sí,
también
 De modo: a escondidas, bien, mal, así, sin más ni más o adverbios como
rápidamente, velozmente, claramente, entre otros

Conectores de uso frecuente

Para empezar un escrito

Para empezar, ante todo, la finalidad de este escrito es, en primer lugar, el tema
que voy a tratar

Para añadir ideas y ordenarlas

Por lo que respecta a, a continuación, por otra parte, asimismo, en lo que se


refiere a, después de, por añadidura, inmediatamente, del mismo modo, en efecto,
en otras palabras, desde que, a partir de

Para introducir ejemplos

Para ilustrar esto, en concreto, o sea, de hecho, por ejemplo, esto es,
particularmente, así como

Para indicar conclusiones


En otras palabras, por todo lo anterior, dicho de otro modo, en efecto, en
conclusión, en otros términos, en suma, en pocas palabras, en resumen,
finalmente, en síntesis
Para iniciar ideas contrarias
A pesar de esto, sin duda, es cierto que, naturalmente, por el contrario, admito
que, hay que tener en cuenta, en contraste con esto, seguramente, es cierto que

Para comparar
Así como, de la misma manera, del mismo modo, desde otro punto de vista, de
igual forma, mejor dicho, como, asimismo, de forma semejante, de modo similar

Para indicar una consecuencia


Consecuentemente, por consiguiente, por esta razón, como resultado, por lo que
sigue, de manera que, en consecuencia, por lo tanto, así que, entonces, así que

Para terminar un escrito


Finalmente, para concluir, para terminar, por último, como conclusión final, para
resumir, en último lugar

Recursos complementarios
 Slideshare. El párrafo y sus características
      [Link]
 Slideshare. Tipos de párrafos
      [Link]

 Bibliografía
 Martos, C. & Pomiés, J. (1995). Mundo cercano. Buenos Aires: Aique Grupo
Editor.
 [Link]

Tema 10: El ensayo

10.2. El ensayo
La palabra ensayo viene del latín «exagium» que significa acto de pensar
algo. Ensayo es la obra literaria en prosa, que expone con profundidad y desde
una perspectiva personal, un tema determinado. Conocimiento, emotividad, crítica
son los rasgos esenciales de todo ensayo.

Proceso creador. El ensayista se encuentra frente a un universo listo para ser


explicado, posee datos acerca de él, reflexiona, asume una actitud, comunica sus
juicios y sentimientos mediante una forma original.

Escribir ensayos puede parecer abstracto y atemorizante hasta que uno se da


cuenta que es algo que practicamos a menudo. Cada vez que uno sostiene un
diálogo interno (explicarse cosas a sí mismo o tratando de decidir hacer lo correcto
en alguna situación) está haciendo un ensayo. Escribir ensayos es sencillamente
una variación de una actividad tan fundamental para el ser humano: ¡pensar!
Estructura del ensayo

El ensayo tiene la siguiente estructura:

• Introducción (1 párrafo). Aquí se plantea la tesis u oración principal.


• Desarrollo (2, 3 párrafos). Cada párrafo desarrolla una oración de apoyo
planteada en la tesis.
• Conclusión (1 párrafo). Cierra el ensayo retomando la tesis u oración principal.

Esquema de ensayo

Tema general: La televisión

Asunto: Los llamados reality shows son un engaño para los televidentes.

Ideas de apoyo
1) Responden exclusivamente a una estrategia comercial para ganar audiencia.
2) Fabrican la popularidad de personas que no han realizado ningún hecho
meritorio. (Vallejo, 2003, p.109)

I. (Primer párrafo) Introducción

Aquí se plantea la teisi u oración principal que redactamos con el asunto y las


ideas de apoyo anteriormente señaladas. Ejemplo:

Los llamados reality shows son un engaño para los televidentes, puesto que
responden exclusivamente a una estrategia comercial para ganar audiencia y
fabrican la popularidad de personas que carecen de méritos.

II. (Segundo párrafo) Primer párrafo de desarrollo

Oración principal: Es la primera idea de apoyo de la tesis. Ejemplo: Responden


exclusivamente a una estrategia comercial para ganar audiencia.

Oración de apoyo 1
_______________________________________________________________

Oración de apoyo 2
_______________________________________________________________

III. (Tercer párrafo) Segundo párrafo de desarrollo


Oración principal: Es la primera idea de apoyo de la tesis. Ejemplo:

Fabrican la popularidad de personajes que no han realizado ningún hecho


meritorio.

Oración de apoyo 1
_______________________________________________________________
Oración de apoyo 2
_______________________________________________________________

IV. (Cuarto párrafo) Conclusión: Puede expresar de forma modificada la oración


principal o tesis del ensayo, puede sintetizar los puntos principales que han sido
discutidos, no debe por ningún concepto plantear una nueva idea.
__________________________________________________________________
____________________________________________________________

Argumentos y contraargumentos

Se entiende por argumento una idea, razonamiento, premisa, explicación expuesta


de forma coherente. El contraargumento es una respuesta contraria al argumento,
una contradeclaración, réplica u objeción. Ejemplo:

El sol influye en el clima.

Argumento

En el transcurso de la historia del planeta se ha evidenciado que el clima varía por


la radiación solar.

Contraargumento

El sol es un factor importante, pero no el único pues, se ha demostrado que el


efecto invernadero es más intenso.

Recursos complementarios

 Video ¿Cómo escribir un ensayo?

Fuente: [Link]

 Video Argumentos y contrargumentos: Mafalda El televisor

Fuente: [Link]

Bibliografía
Vallejo, R. (2003). Manual de escritura académica. Quito: Corporación Editora
Nacional.

Viteri, E. (1998). Antología básica del cuento ecuatoriano. Quito: Artes Gráficas


Señal.

[Link]
Tema 11: Redacción de un ensayo

11.2. Redacción del ensayo


Relación del párrafo con el ensayo

Párrafo Ensayo

Oración principal Párrafo de introducción

En vacaciones uno puede


ir a muchos lugares.
Algunos escogen ir a una
Me encanta la playa. hacienda, otros prefieren
subir montañas, a mí me
encanta la playa. (Oración
principal: tema y opinión).

Oración de apoyo 1 Párrafo de desarrollo 1

El sol me hace feliz. El sol me hace feliz. Todos


los días me acuesto en la
playa para broncearme un
poco más. Me gusta pasar
el tiempo contemplando
los brillos del sol en el
agua. El calor me envuelve
como una cobija.

Oración de apoyo 2 Párrafo de desarrollo 2

El mar me tranquiliza. Me
fascina caminar a la orilla,
saltando para escaparme
de las olas. Meterme en
El mar me tranquiliza
las olas es como un buen
masaje. Y escuchar el
sonido del mar en la noche
me arrulla y duermo feliz.

Oración de conclusión Párrafo de conclusión

En fin, cuando voy a la


playa, el tiempo que paso
allí nunca es suficiente.
En fin, me escapo a la
Siempre quiero quedarme
playa cada vez que puedo.
más. Algún día hasta me
gustaría vivir allí por un
tiempo.

Receta para un ensayo

Paso 1. Elegir un tema.


Paso 2. Delimitar el tema. ¿Cuánto abarca el tema elegido? (asunto)
Paso 3. Decidir el propósito del ensayo. Se trata de comparar dos cosas, defender
un punto de vista o qué exactamente.
Paso 4. Tener claro a quién va dirigido.
Paso 5. Elaborar un título provisorio que indique el tema, sus límites, el propósito y
a quién va dirigido.
Paso 6. Encontrar datos específicos -ejemplos, hechos, opiniones o anécdotas-
que ayuden a describir el tema o defender un punto de vista. Los datos específicos
dan valor a un ensayo.
Paso 7. Organizar el material. Integrar o eliminar datos. Planificar una
introducción, el desarrollo y la conclusión.
Paso 8. Escribir un borrador, defendiendo punto por punto con ejemplos, hechos,
opiniones o anécdotas.
Paso 9. Revisar. Corregir el texto por errores de lógica, interés, coherencia,
ortografía y redacción. Luego, readecuar el título provisorio, haciéndolo más
escueto y atractivo.

Tipos de párrafos introductorios

Raúl Vallejo (2003) plantea los siguientes tipos de párrafos para introducir un
ensayo:

El cambio de bando. El autor empieza el párrafo con una afirmación contraria a la


tesis u oración principal. Ejemplo:

¡Qué relajante y qué sabroso suena imaginarse que uno está en la cama viendo
una película entretenida, comiendo un plato de deliciosa y desbordante pizza,
picando crocantes papitas fritas y tomando una inagotable Coca-Cola de dos litros!
Sin embargo, no es tan rico como suena, ya que este tipo de comida tiene exceso
de grasa y azúcar y quien está acostado sobre una cama no hace ningún ejercicio
para quemarlas. Esto es malo para nuestro cuerpo porque estamos más
propensos a sufrir enfermedades cardíacas y a ganar peso. Por ello es importante
saber que el rechazo de la comida chatarra, asumir una alimentación balanceada
y realizar el ejercicio adecuado son actitudes que contribuyen a conservar nuestra
salud. (p.112)

Las preguntas de apertura. El párrafo inicia con una o varias preguntas


relacionadas con el asunto y las respuestas están implícitas en el desarrollo del
ensayo. Ejemplo:

¿Amamos a nuestro país? ¿Demostramos nuestro amor al momento de botar un


papel en la calle o recoger alguna basura del suelo? Si estamos en el extranjero y
nos preguntan de qué país somos, ¿decimos con orgullo: ¡Ecuador!? ¿Hablamos
con la gente de afuera alguna vez acerca de lo hermoso que es nuestro país?
(…) La falta de amor de los ecuatorianos por su propio país ha hecho que, a
veces, el Ecuador sea visto como un territorio descuidado, desconocido y sin
esperanza de progreso. (p. 113)
La historia de impacto. Se empieza el párrafo con el relato de una historia
sugestiva referente a la tesis u oración principal. Ejemplo:

Mario Viera vive en Guayaquil. Ha decidido llevar a su familia al Malecón 2000 y


luego a comer en “El cuchifrito”. Después de que la merienda ha concluido, Mario
entra al auto con su familia que, cansada por un día agitado, se duerme cuando
tan solo faltan diez cuadras para llegar a casa. Mario está feliz porque para él
estar con su familia es la mejor manera de aprovechar el sábado. Lo que Mario no
sabe es que apenas dé vuelta en la siguiente esquina será muy tarde para impedir
que aquel grupo de jóvenes pandilleros, estrelle un bate de baseball en el
parabrisas de su vehículo sin que aparezca ni por casualidad un patrullero de la
policía. Guayaquil se ha convertido en una ciudad excesivamente peligrosa, pues
la delincuencia ha aumentado significativamente en los últimos años, las pandillas
juveniles se han multiplicado y el actual cuerpo de policía resulta insuficiente. (p.
113)

El embudo. Como la forma del embudo, el párrafo comienza con una oración


general referida al asunto y luego se va especificando el tema hasta concretarlo en
la oración principal. Ejemplo:

Desde la llegada de los españoles a América, los indígenas fueron condenados a


realizar trabajos forzados. Los españoles se convirtieron en dueños de las tierras,
que incluyeron en ellas a los indígenas para trabajarlas. Los sistemas de las mitas
y los obrajes fueron el medio para someter a los indígenas a un trabajo físico del
que pocos regresaban con vida. En 1934, la novela Huasipungo, del escritor
ecuatoriano Jorge Icaza, denunció la situación social del indio explotado. Mas,
durante la última década del siglo 20, el movimiento indígena se ha fortalecido en
su representatividad social, algunos de sus miembros han obtenido puestos en la
Asamblea Nacional y otras instancias del Estado, aunque la situación general del
indígena ecuatoriano no ha mejorado significativamente en el campo. (p. 113)

La referencia cultural. Se introduce el párrafo con una cita, cifras o datos


históricos (de fuentes confiables) relacionados con el tema del ensayo. Ejemplo:

Como el informe presentado por la UNESCO en abril de 2000 nos lo demuestra,


las políticas educativas recomendadas a los gobiernos de los países en desarrollo,
por parte del Fondo Monetario Internacional, han fracasado. Sus resultados son
negativos, cuando lo que se esperaba era una mejora en la calidad de la
educación pública. En el Ecuador, esas políticas han contribuido a hacer más
pobres a los pobres, han impedido la ampliación de la participación democrática
de los bienes culturales, y fue poco lo que ayudaron a la obtención de equidad
social. (p. 115)

«La tesis u oración principal de cada párrafo introductorio está subrayada».


Recursos complementarios
 Documento: Partes de un ensayo. ¿Cómo se estructura un ensayo?

         [Link]
ensayo/

Bibliografía
Galeano, E. (2009). Memoria del fuego 2. Madrid: Siglo XXI Editores, S.A. 

Rodríguez, H. (2004). Cómo escribir bien. Quito: Corporación Editora Nacional. 

Vallejo, R. (2003). Manual de escritura académica. Quito: Corporación Editora


Nacional.

Tema 12: Técnica de expresión oral: Debate 

12.2. Debate
En la técnica del debate se discuten opiniones contrapuestas o diferentes sobre un
tema específico. El objetivo es exponer distintas posturas o puntos de vista, con
argumentos sustentados y llegar a establecer una conclusión.

Los debates pueden ser formales, que cuentan con un moderador, o informales o
espontáneos, que no han sido planificados con antelación.

Participan en el debate

Los debatientes, que pueden ser expertos en el tema, que han preparado sus
argumentos y contraargumentos, y siguen las normas señaladas por el
moderador.

El moderador, quien presenta el tema, indica los turnos de intervención, orienta la


discusión manteniendo el respeto entre los participantes, con una actitud imparcial
y finalmente concluye el debate.

En un debate puede o no haber público, si lo hubiere, participa como espectador o


interviene con preguntas y opiniones.

Estructura del debate

Tiene un inicio o apertura donde se presenta a los participantes y se expone el


tema y las reglas; el cuerpo del debate, en el que se desarrollan los argumentos y
contraargumentos; y la conclusión, en la que los participantes sintetizan sus
posturas y el moderador concluye y cierra el debate.
Antes de la conclusión, el público puede plantear preguntas a los participantes.

Recursos complementarios
 Documento: Técnicas de expresión oral

         [Link]
[Link]

Bibliografía
Fernández, G. (2000). Cómo hablar correctamente en público. Bogotá: Norma.

Tema 13: Normas APA

13.2. Norma APA

PDF
Lee con atención el siguiente documento: Centro de Escritura Javeriano Normas
APA Sexta Edición.

Bibliografía
[Link]
normas_apa_revisada_y_actualizada_mayo_2019.pdf

Tema 14: Técnica de expresión oral: el discurso

14.2. Técnica de expresión oral: El discurso


El discurso es un mensaje transmitido oralmente. Existen distintos tipos de
discurso, ya sea para informar, entretener, convencer, por ejemplo: discurso
político, cívico, de bienvenida, de despedida, de agradecimiento.

Estructura del discurso

El discurso tiene la misma estructura del ensayo.

1. Se empieza con un saludo al público.


2. Introducción: Aquí se plantea el tema del discurso.
3. Desarrollo: Se profundiza el tema con argumentos convincentes, citas de
autores relevantes, datos, cifras confiables.
4. Conclusión: Se cierra el tema de una forma que impacte y lleve a la reflexión al
público, se sugiere emplear citas, preguntas retóricas (que no tienen que ser
respondidas).

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