Revista Unimar Científica, Volumen 2 N°2 Noviembre 2022
Revista Unimar Científica, Volumen 2 N°2 Noviembre 2022
EDITORIAL ……………………………………………………Pág. 5
LA GERENCIA POLÍTICA DESDE EL APRENDIZAJE ……………………………………………………Pág. 6
PERMANENTE DE LOS ACTORES SOCIALES
Castillo, Jesús Alberto
LA DEFENSA PATRIMONIAL DE LA POBLACIÓN DE “EL …………………………………………………Pág. 16
TIRANO” ANTE LA DESHEREDAD CULTURAL
Fuentes Rojas, Reinaldo
UNA BREVE EXPLORACIÓN SOBRE EL GÉNERO Y EL PODER …………………………………………………Pág. 33
EN “UN BUEN HOMBRE ES DIFÍCIL DE ENCONTRAR”, DE
FLANNERY O’CONNOR
Marcano Yamarthe, Benito
LA CIUDADANTE O LA ESTRATIFICACIÓN SOCIAL DE LA …………………………………………………Pág. 42
MUJER VENEZOLANA DEL SIGLO XIX
García M., Juan
EL DESARROLLO DE LA CULTURA INVESTIGATIVA EN LAS …………………………………………………Pág. 57
UNIVERSIDADES VENEZOLANAS: UNA NECESIDAD O UN
DEBER
Rosales de Oxford, Antonieta
LA PARADURA DEL NIÑO: VITALIDAD DE SU VIGENCIA …………………………………………………Pág. 65
PARA LA SALVAGUARDIA DE LA IDENTIDAD CULTURAL
Lobo de N., Neyda
LA INCLUSIÓN Y CONCIENCIACIÓN EDUCATIVA FRENTE A …………………………………………………Pág. 78
LAS NECESIDADES PEDAGÓGICAS DE LOS ESTUDIANTES
CON DISCAPACIDAD EN LA UNIVERSIDAD BOLIVARIANA
DE VENEZUELA
Carrillo, Johana
NEUROGERENCIA, CONEXIÓN CON ORGANIZACIONES …………………………………………………Pág. 94
COMO SISTEMAS INTELIGENTES DE APRENDIZAJE
Sucre Guevara, Rubí
IMAGEN Y PROYECCIÓN DE LA IDENTIDAD CORPORATIVA: ………………………………………………Pág. 107
REFLEXIONES PARA UNA GESTIÓN DE LA COMUNICACIÓN
EN LA COMERCIALIZADORA TAMAYO & CÍA, S. A.
Bringas, Eduardo
NORMAS PARA LOS AUTORES DE LA REVISTA ………………………………………………Pág. 127
UNIMAR CIENTÍFICA
Las investigaciones publicadas en este nuevo número destacan diversas áreas del saber como
la cultura, la educación, la lingüística, la gerencia, la gestión del conocimiento, el análisis crítico del
discurso. Todas estas producciones intelectuales son testimonio del crecimiento de algunos
investigadores de la comunidad unimarista y de otras instituciones del país, lo que significa que
contamos con una comunidad académica comprometida con el afianzamiento de la
universidad en materia de cultura investigativa.
Nota del Editor: Debido a que, a partir del 2022, nuestra revista tendrá dos números al año, la
identificación se realizará colocando volumen y número.
Resumen
Abstract
Today’s society is moving fast, a product of new information and communication technologies. Such
dynamics changed the way organizations are conceived to turn them into broad horizons that allow them
to be efficient. This new reality is based on the approach of multiple levels of knowledge on criteria of
uncertainty, flexibility, dialogue and experiential experiences of social actors on a permanent basis. Within this
context the political management is framed, energized by individual and collective subjects that have diverse
interests, ideas and visions, which leads to establish conflicts or alliances, depending on the circumstances.
The article aims to interpret the political management from the permanent learning of the social actors.
To do so, is a Dialogic tour and dialectic which considers the importance of tackling the inner world of the
social actors and their multiple reality to interact in political management. It is assumed that only from the
dialogue between dissimilar positions generated new strategies that make political management process
more efficient, human, understandable from the other and able to improve the quality of life of the citizens.
Keywords: Political Management, Lifelong Learning, Social Actors.
1 Licdo. en Ciencias Políticas y Licdo. en Comunicación Social (Universidad Central de Venezuela). Abogado
(Universidad Gran Mariscal de Ayacucho). Especialista en Ciencias Administrativas, Mgtr. en Ciencias Administrativas
y Mgtr. en Planificación del Desarrollo Regional (Universidad de Oriente). Doctor en Ciencias Gerenciales (Universidad
Nacional Experimental de la Fuerza Armada Nacional). Profesor asociado de la Escuela de Administración de la
Universidad de Oriente, Núcleo de Sucre. Trabaja en la línea de investigación “Gerencia Pública, Participación Ciudadana
y Desarrollo Local”.
6 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 NOVIEMBRE 2022
1. Introducción
El mayor desafío de la sociedad actual es contar con una gerencia política capaz de resolver los
problemas urgentes de la población, enmarcada en un sistema democrático y con instituciones públicas
eficientes. No es casual que el aspecto político se convierta en un interesante campo de estudio para
implementar acciones gerenciales que faciliten la toma de decisión en los altos niveles de poder del Estado,
y permitir que las sociedades mejoren sustancialmente su estilo de vida. La razón es muy elemental, las
decisiones políticas terminan afectando a todas las áreas de un determinado país, lo cual va a marcar el nivel
de desarrollo o estancamiento en el devenir del tiempo.
Tal exigencia requiere que los funcionarios públicos y líderes políticos se inserten en las nuevas
tendencias del conocimiento gerencial para dotarse de importantes herramientas a la hora de planificar
y decidir sobre los asuntos vitales de la agenda pública. También deben ser copartícipes de un modelo de
liderazgo participativo, asertivo y compenetrado con las diversas demandas de la población. La realidad del
mundo actual, marcado por la expansión del conocimiento y las tecnologías de información y comunicación,
obliga a los gerentes políticos a formarse y adoptar valores éticos para desempeñar los cargos públicos y,
en consecuencia, incentivar la actividad gerencial del Estado.
El ensayo está orientado a abordar la gerencia política desde la consideración del aprendizaje permanente
de sus actores. La idea es que dentro del Estado se produzcan importantes cambios que faciliten una
administración pública cónsona con los ideales democráticos y de servicio a los ciudadanos. Esto es lo
que le da razón de ser a una sociedad profundamente plural, democrática y con elevados estándares de
desarrollo, que son determinantes en la calidad de vida de sus ciudadanos.
En consecuencia, se reflexiona sobre la dinámica cognitiva y acción cotidiana de los sujetos sociales,
pues son ellos quienes dinamizan la actividad política, desde sus propias posturas particulares, cargos,
experiencias de vida, acuerdos, pugnas y, fundamentalmente, intereses que les mueven a participar en la
esfera pública. De allí que el ensayo tome en cuenta la red de relaciones que se producen en una realidad
incierta y de múltiples saberes y culturas, lo cual implica el entendimiento y tolerancia por parte de sus
actores fundamentales.
El término “gerencia política” es acuñado por White en1926, cuando publica su libro “Introducción al
estudio de la Administración Pública” (Sánchez González, 2001). El autor sienta las bases no jurídicas para
estudiar la administración pública en los Estados Unidos, al plantear que dicha disciplina descansaría más
en el management (manejo) que en el sustento de la ley, tal como se venía asumiendo tradicionalmente.
Consideró la administración pública como el management de hombres y materiales para los propósitos del
Estado.
En esa misma perspectiva, Waldo (citado por Sánchez González, Ob. Cit.). logra definir la gerencia
política considerándola en dos esferas básicas: a) como management de hombres y materiales y b) como
management de asuntos del Estado. Deja claro que el management es un aspecto de esas relaciones sociales
que comprende un cuerpo de personas, de prácticas y procesos, de una serie de datos que son observables
con mucha precisión y condicionan el comportamiento organizacional en el Estado.
En términos generales, emerge una gerencia que conjuga dos términos que eran concebidos antagónicos,
el de administración y política. Este tipo de gerencia va a aplicar métodos administrativos del sector privado
para llevarlos al aparato del Estado. La renovación de la gestión pública no se efectuará sino por la vía de la
adopción de las técnicas del gerente privado (Sánchez González, Ob. Cit.).
Ahora bien, la autonomía de la gerencia política como ciencia, comienza a consolidarse a finales de los
setenta en el siglo pasado. Según Bozeman (1998), dos enfoques marcan una diatriba esencial para perfilar
este tipo de gerencia: la escuela de políticas públicas, denominado el enfoque P (Policy o Política), y el
enfoque de la administración pública, denominado el enfoque B (Business o Negocio). Su diferencia es clave
para visualizar la complejidad que encierra la Gerencia Política como disciplina y como actividad.
Por su parte, el enfoque B está orientado por las escuelas de comercio. Trata de buscar relaciones entre
la administración privada y la pública, en todos los aspectos que la conforman. Se preocupa por desarrollar
teorías empíricas para identificar las instituciones del Estado y sus respectivos procesos gerenciales, tales
como diseño organizacional, gestión estratégica, capacitación de personal, presupuesto, evaluación del
desempeño, indicadores de gestión, entre otras.
Hoy la gerencia política busca integrar su filosofía con la administración de negocios a fin de lograr
un sector público cada vez más competitivo, eficiente y responsable en el desempeño. Implica cambios
significativos en su fisonomía, tales como reducción de tamaño de la administración pública, la búsqueda
de la excelencia, la abnegación al servicio colectivo, el fortalecimiento de la descentralización político-
administrativa y la participación ciudadana en los asuntos gubernamentales.
Un aspecto relevante dentro de este trabajo es el hecho que la gerencia política se orienta al manejo
de herramientas para emprender los cambios en las instituciones del Estado, las cuales son regidas por
parámetros convencionales que obstaculizan el desarrollo de procesos, políticas, planes, programas y
proyectos que impactan en la calidad de vida de la colectividad. El objetivo de esa gerencia se traduce en
desarrollar e impulsar con celeridad una serie de procesos que permitan la óptima prestación de servicios
públicos, transparente administración de recursos financieros y eficiente desempeño laboral por parte de los
líderes y funcionarios del aparato estatal.
Es importante diferenciar tres estamentos de la gerencia política: los líderes políticos, los funcionarios
públicos y los actores sociales. Los primeros son los que orientan las grandes decisiones del Estado, pueden
resultar electos o no por votación directa, universal y secreta. Los segundos, comprenden aquellos que
desempeñan funciones administrativas en el aparato del Estado. Los últimos se refieren a las personas que,
individual o grupalmente, dinamizan los procesos sociales, políticos, culturales, económicos y de cualquier
naturaleza dentro de un espacio físico-territorial determinado y sus demandas son articuladas en el sistema
político del Estado.
Para Plasencia (1994:99), la gerencia política representa “el conjunto de conocimientos y prácticas que
permiten mejorar la racionalidad de la administración del Estado en términos sociales”. En cambio, para
Bozeman (ob. cit.) la gerencia política implica un focus sobre la estrategia, relaciones interpersonales y la
intersección de políticas públicas. El autor intenta trascender con su concepto al dotarle de una dimensión
más amplia, adecuada a los nuevos contextos del mundo actual, donde la gerencia política combine la
actividad cotidiana de los actores en la compleja estructura del Estado y la serie de aportes teóricos como
ciencia gerencial.
La gerencia política se presenta para dinamizar la función pública y romper con el modelo tradicional
de la burocracia institucional, deficiencia comunicacional y verticalidad en las estructuras organizativas
(Méndez: 2000). Ella busca flexibilizar las estructuras y procesos administrativos para generar los cambios
que la ciudadanía reclama en los actuales momentos. No es casual que muchos países del mundo, incluida
Latinoamérica, hagan esfuerzos por adoptar una serie de opciones, experimentos y nuevas ideas para
impulsar el mejoramiento de resultados en la administración pública, ante la crisis que experimenta el
modelo burocrático asistencialista.
Una de las orientaciones de la gerencia política actual radica en el proceso descentralizador de la toma de
decisión y la visualización hacia el logro de resultados óptimos, los clientes y el mercado, cuyas consecuencias
resulten favorables en la formulación de políticas y estrategias para transformar las estructuras obsoletas
del Estado y promover una administración financiera, basada en la innovación tecnológica y un sistema de
personal movido por el desempeño a la excelencia.
Actualmente, este tipo de gerencia busca integrar su filosofía con la administración de negocios a fin de
lograr un sector público cada vez más competitivo, eficiente y responsable en el desempeño. Ella comprende
cambios significativos en su fisonomía, tales como reducción de tamaño de la administración pública, la
búsqueda de la excelencia, la abnegación al servicio colectivo y el fortalecimiento de la descentralización
político-administrativa.
Dicha tarea comprende voluntad de servicios, ética, autonomía de poderes, esfuerzos mancomunados,
flujos de competencia, aprendizaje permanente, gobernabilidad, liderazgo participativo e imparcialidad
política. Supone la aplicación de políticas sinérgicas entre los diferentes actores del tejido social, es decir,
gremios profesionales, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, iglesia, clubes deportivos, centros
académicos, partidos políticos, movimientos sociales y culturales, medios de comunicación social.
Ante los cambios del mundo actual, la gerencia política busca valerse de todas las herramientas de
aprendizaje. Su modelo de acción involucra la articulación de los diversos actores, independientemente de
sus visiones y creencias políticas particulares, en un ambiente de tolerancia. Dichos actores tienen vivencias
y experiencias propias dentro de una sociedad compleja e incierta. Una buena gerencia política implica la
existencia de consenso para redimensionar el poder y ponerlo al lado de los intereses de la ciudadanía.
Como eje temático importante dentro de este ensayo, tenemos el aprendizaje. Este último se concibe
como “un proceso interno complejo que tiene lugar en el cerebro, a través del cual el individuo integra y
organiza información nueva, involucrando todas las estructuras cerebrales” (Árraga y Núñez, 2003: 25). El
aprendizaje constituye un proceso de vital importancia en los seres vivos y en especial para el ser humano,
por ser el dominio donde se desarrolla la capacidad de cambio y almacenamiento para solución de sus
problemas y funcionar eficientemente.
Desde esta noción, el aprendizaje se vincula con los procesos intelectuales y, en consecuencia, con el
pensamiento, que implica un esfuerzo intelectual de tipo funcional para construir representaciones de la
realidad. Las citadas autoras asumen que existe una estrecha relación entre aprendizaje y pensamiento,
que resulta imposible concebir uno de ellos sin la presencia del otro. El individuo aprende para adaptarse al
medio, suplir sus necesidades, y también para transformar la realidad presente.
Ese ha sido el eterno debate en el aprendizaje humano. La forma como aprenden las personas. La
controversia entre el idealismo y el empirismo. En todo caso, la noción de aprendizaje está basada en
la construcción de significados, orientada a metas por parte del individuo, quien debe estar motivado
intrínsecamente para aprender y, también, para experimentar vivencias a lo largo de su vida.
De acuerdo con Ausubel (1993), el aprendizaje contempla un proceso individual activo donde la persona,
previos conocimientos adquiridos, les da significación a las cosas y trata de relacionarla con nuevos
conocimientos. Este proceso requiere del interés y motivación del aprendiz y el uso adecuado de los medios
didácticos pertinentes. Ya lo importante no es que el individuo conozca, sino que jerarquice los elementos
que va procesando intelectual y empíricamente.
Para que pueda existir una jerarquización cognitiva del individuo es fundamental que el proceso
de aprendizaje rompa los moldes tradicionales a los que ha estado sometido, como es el pensamiento
reduccionista, lineal y determinista. La significación cognitiva viene dada por un aprendizaje indisoluble a lo
largo de la vida, por una actitud motivadora para conocer, flexibilizar y trascender hacia nuevos paradigmas.
Es por eso que varios especialistas prefieren hablar mejor de aprendizaje permanente.
Es oportuno precisar que, actualmente, hay una clara tendencia en asociar el concepto de aprendizaje
permanente con un proceso formativo sistemático de competencias para insertar al individuo al campo
laboral, previa experiencia y conocimientos acumulados. Por ende, muchos gobiernos han creado un marco
nacional de cualificaciones, cuyo propósito se centra en mejorar la competitividad y productividad mediante
acciones de formación y desarrollo de los trabajadores, como elementos claves de la economía de un país.
El aprendizaje permanente, desde esta perspectiva, se presenta como una noción restringida en el
sentido de que implicaría la formación constante, mediante cursos, para responder a necesidades laborales.
En este sentido, se entiende un marco de calificaciones como un conjunto de unidades de competencias,
bajo determinados criterios y formas evaluativas del desempeño eficiente, los conocimientos y las destrezas
requeridas para cumplir con necesidades laborales.
Sin embargo, en el campo de la gerencia y, particularmente la de tipo política, dicho aprendizaje va más
allá. Comprende las necesidades de los individuos y los procesos de aprendizaje que tienen sentido para
ellos en cualquier circunstancia o contexto determinado, con el fin de aportar a un proceso de adaptabilidad
y gobernabilidad en las organizaciones. Este es el enfoque donde se insertan los actores sociales que
dinamizan la gerencia política, con sus respectivos conflictos y alianzas, para fortalecer la acción del Estado
en todos sus niveles. No cabe duda de que unos ciudadanos bien formados a lo largo de su vida, adquieren
habilidades y destrezas para desempeñarse con éxito en sus respectivos roles sociales y, en consecuencia,
pueden contribuir con sentido de pertenencia en los asuntos públicos que afectan directamente su estilo de
vida.
El aprendizaje permanente se convierte así en una actividad formativa del individuo dentro y fuera del
aula, y de cualquier contexto determinado, que le va a permitir mejorar su conocimiento y competencias para
que sea un mejor ciudadano y apueste a una sociedad cada vez más democrática, inclusiva, progresista y con
oportunidades de movilización socio-políticas. Es por ello que, Delors (1996) sostiene que el aprendizaje a lo
largo de la vida da una noción de una sociedad educativa, por lo cual debe ofrecer los medios para alcanzar
un mejor equilibrio entre el aprendizaje y el trabajo, así como el ejercicio de una ciudadanía comprometida.
De allí que el individuo debe aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser.
Es pertinente tomar en cuenta que la sociedad actual va cambiando vertiginosamente, debido al auge
de las nuevas tecnologías de información y comunicación, así como a paradigmas emergentes; por esta
razón se requiere, en la gerencia política, de actores bien formados, con capacidad intelectual y experiencia
para tomar decisiones acertadas en las diversas políticas, planes y proyectos que desarrolla el Estado con
el propósito de mejorar sustancialmente la calidad de vida de los ciudadanos. Desde esta perspectiva, el
aprendizaje permanente de dichos actores contribuiría notoriamente a la innovación y modernización del
aparato gubernamental, para dar respuestas a las múltiples demandas de la sociedad.
La política, tópico central en nuestro trabajo, considerada como la ciencia que estudia las relaciones del
Estado con sus ciudadanos, se construye en el espacio público, en la ciudad. Ella se convierte en el escenario
fundamental para la acción ciudadana como mecanismo de desarrollo, de interacción social y formulación
de propuestas en la agenda pública y el fortalecimiento del sistema de gobierno. De manera que, la política
deja de ser un proceso de acuerdo entre los sectores de poder y se convierte en un vehículo de gestión y
articulación de los diversos movimientos sociales para enfrentar los desafíos de la sociedad.
Al respecto, Brito (2003) señala que las estrategias de desarrollo implementadas desde los organismos
locales, regionales, nacionales e internacionales han facilitado la proliferación de actores que se organizan
para colaborar con la gestión pública. Esto ha impulsado la participación ciudadana como mecanismo de
interacción del Estado con los diversos agentes sociales y políticos. El Estado tiene el reto de involucrarse
con esta proliferación de organizaciones para quitarse una serie de competencias que ha desempeñado
tradicionalmente.
Las reformas político-administrativas, impulsadas desde la administración pública, han generado una
tendencia a la participación de los actores sociales en la formulación de una agenda pública, orientada a
nuevos modelos de desarrollo político, económico y social, así como a la propia proliferación de actores
no considerados en las políticas públicas. En pocas palabras, los focos para incentivar la participación, la
descentralización y modelos productivos económicos han facilitado la aparición de nuevas organizaciones
que reclaman su cooperación para apostar con el desarrollo desde su propio espacio físico.
Hablar de política es referirse a la existencia de actores sociales que asumen una acción protagónica
hacia la revalorización de su entorno y la consecución de modelos de desarrollo económico centrados en
mejorar la calidad de vida, así como orientados hacia estadios de civilización y encuentro entre las diversas
fuerzas políticas que dinamizan una determinada nación. Los gerentes políticos delinean estrategias
orientadas a la articulación de los actores sociales para la formulación de políticas públicas eficientes, las
cuales se traducen en mejores estándares de convivencia humana.
A juicio de Rauber (2001) se entiende por actores sociales a todos aquellos grupos humanos que son
capaces de organizarse con carácter permanente, definir objetivos de corto, mediano y largo plazo y proyectarse
para transformar la sociedad, a través de procesos constantes de lucha y asumiendo, simultáneamente,
conciencia política. Desde esta contextura, se consideran actores sociales las organizaciones comunitarias,
los sindicatos, campesinos, indígenas, movimientos de mujeres, religiosas, etc.
La citada autora refiere que, en ese proceso de intervención de actores sociales, debe considerarse el
pluralismo político como elemento cohesionador. En primer lugar, porque en el escenario público de luchas
reivindicativas interviene una pluralidad de actores. En segundo lugar, porque la concreción de tareas para
alcanzar los objetivos, métodos y vías a seguir reclama la participación consciente de todos y cada uno de los
actores involucrados. Tercero, por el carácter heterogéneo de las organizaciones, lo cual evita que las mismas
tiendan a partidizarse. Cuarto, porque los actores no sólo están fragmentados socioeconómicamente, sino
también en su identidad política.
No obstante, en esta fraguada lucha de los actores sociales, no se descarta el grado de filiación partidista
que puedan tener los respectivos miembros participantes en dicho proceso. Es innegable que la naturaleza
humana de tales actores conlleve a la identidad y vínculos político-partidistas, lo cuales no deben entorpecer
la dinámica de lucha desarrollada por los mismos para exigir cambios en el sistema gubernamental y
reivindicaciones inherentes a sus intereses.
Por otro lado, la articulación del conjunto de actores sociales demanda la conformación de estructuras
orgánicas de coordinación y dirección, lo cual requiere de la existencia de elementos cohesionadores del
movimiento popular, es decir, de interlocutores válidos que tengan consenso y gocen de respeto entre
la diversidad de actores. La articulación de estos últimos se dinamiza en los espacios locales, en los
escenarios donde se reproducen las desigualdades y exigencias de una sociedad que se mueve al ritmo de
los acontecimientos diarios, es decir, en las ciudades.
Desde esta visión, los actores sociales no pueden ser percibidos como una fuerza neutra, sino con
expectativas y motivaciones que les permiten luchar dentro de la estructura política, social y económica en la
cual están inmersos. Ellos asumen conciencia plena de modificar las relaciones de poder que se presentan
en el modelo político, y consideran que, es a través de las luchas, como pueden transformar sustancialmente
esa realidad dialéctica.
La gerencia política, al ser el espacio de la vida pública, genera múltiples miradas donde subyacen
criterios dialógicos, tales como incertidumbre, indeterminación, confrontación, complementariedad, unidad
y diversidad. Esto permite visualizar una serie de hechos que se dan en las respectivas comunidades, a
partir de las acciones que emprenden los actores sociales frente a las políticas del Estado. La gerencia
adquiere una connotación de arte y ciencia, a la vez, que conjuga el trabajo en equipo en forma inter, pluri y
transdisciplinaria para alcanzar las metas y objetivos de la organización.
De acuerdo con Etkin (2000), el ámbito político resulta más complejo de lo que parece a simple vista.
Allí se producen distintas prioridades, modelos mentales y relaciones de poder por parte de los actores
encargados de desempeñar funciones en el Estado y fuera de sus instituciones. Por tanto, resulta una forma
muy compleja de articular esfuerzos con base en proyectos que, se supone, deberían ser compartidos por
todos. Se producen, entonces, acuerdos y divergencias que, dependiendo de las demandas de los actores
sociales, pueden atentar contra la estabilidad del sistema político.
En su esfuerzo por dar respuesta a esa complejidad, el autor propone un modelo tridimensional o
triada que delimita los distintos dominios presentes en los asuntos inherentes al Estado, resumidos en
las dimensiones de Política, Gobierno y Gerencia. En esa realidad compleja de las organizaciones públicas,
la dimensión Política está asociada a la existencia de multiplicidad de actores que entran en conflictos o
llegan a acuerdos para impulsar proyectos comunes. Estos actores mantienen poder, ideologías y prácticas
discursivas que tratan de imponerlas entre sí, pero que se ven obligados a negociar para avanzar hacia
situaciones compartidas, en aras de mejorar las condiciones del colectivo. Por ende, lo característico del
nivel político es lograr acuerdo, a toda costa, y ampliar los mecanismos de participación para viabilizar las
demandas sociales.
La aplicación de ese modelo tridimensional, planteado por Etkin (ob. cit.), es fundamental para entender
la gerencia política como un sistema con elementos diversos y múltiples escenarios dentro de una realidad
de riesgo. Esas lógicas particulares son las que permiten entender la complejidad de las organizaciones
políticas en concordancia con la interacción y aprendizaje permanente de sus actores clave. Dicho
De esta manera, se produce una ruptura de las antiguas fronteras epistémicas para iniciar un proceso
de nuevas posibilidades, donde el diálogo y entendimiento de los actores juega un papel preponderante en
la acción colectiva que se emprende desde las instituciones del Estado. Todo ello en función de aprovechar
un conocimiento colectivo, mediante experiencias de vida, aprendizajes cotidianos y competencias
interpersonales. Siendo así, cada individuo, como actor fundamental de esa interrelación, le otorga valor
agregado al proceso de planificación, organización, integración de personal, dirección y control organizacional.
La gerencia política deja de ser un proceso dinamizado por actores sociales que se consideran enemigos
y enfrentados por la hegemonía del poder del Estado, para convertirse en una relación sinérgica vinculada
a la ética ciudadana, a la prestación óptima de servicios públicos y a las buenas prácticas de gobierno. Esa
visión reduccionista del dominio del hombre por el hombre da paso a la confluencia de intereses y visiones
compartidas de la comunidad en la búsqueda de justicia, libertades públicas y progreso económico.
Vista de esa manera, la gerencia política no es una relación de amigos y enemigos, sino de adversarios
que, más allá de sus diferencias y posturas ideológicas, tienen la capacidad y madurez de diálogo para
establecer acuerdos que satisfagan objetivos colectivos. Conjuga la existencia de un liderazgo asertivo,
capaz de impulsar el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales, sustentada en criterios de
profesionalización, más que de cargas emocionales, para garantizar la toma de decisiones de forma racional
y con el menor riesgo posible. Delinea un enfoque integrador que permite la gobernabilidad del sistema de
gobierno en su concreción del orden social.
Actualmente, la praxis política dejó de verse como una relación belicista para asumirse como un proceso
de diálogo permanente y abrir nuevos caminos que garanticen la convivencia y el respeto mutuo. A decir de
Lechner (1986), la tarea fundamental del ejercicio político es la construcción del orden social a partir de
las alternativas orientadas a transformar las condiciones de vida de los ciudadanos. A pesar de que dicho
orden no significa armonía, implica la promoción de propuestas e ideas en torno a un proyecto de sociedad
deseada. De allí que la gerencia política se plantee viabilizar ese orden mediante un proceso de interacción.
Adquiere así un carácter pluralista, expresado en la voluntad de los actores por reconocerse mutuamente y
construir el orden político y social.
La gerencia política, por ende, es asumida como un proceso complejo en construcción de ese
orden deseado, donde cada actor social es fundamental para concretar los objetivos acordados. Una
complementariedad de esfuerzos que conlleva a implementar acuerdos por muy duros que parezcan y
hacer de la práctica discursiva una acción del entendimiento colectivo y del respeto por los múltiples grupos
culturales que cohabitan en un mismo espacio territorial. Los actores sociales promueven encuentros clave
para internalizar normas, proyectos, planes, programas y otros temas que no escapan del dominio público.
Estas alianzas se mueven en un entramado complejo que les permite a los actores interactuar movidos
por experiencias, teorías y vivencias cotidianas para determinar una visión compartida de país. La política
trasciende el mero ejercicio del poder político por parte del orden gubernamental establecido para ubicarse
en un escenario amplio, democrático y en permanente actuación de actores divergentes que entrelazan
relaciones de todo tipo, en la búsqueda de un ideal de vida y comprensión de la espiritualidad del ser humano.
La gerencia política encierra, por tanto, un aprendizaje permanente de sus actores, el cual es asumido a
lo largo de su existencia de vida, dependiendo de los mecanismos de aprehensión que tiene de esa realidad
multivariante. Ese proceso cognitivo va a ser de gran significación para que los líderes políticos realicen
valiosos aportes, con sus capacidades técnicas e intelectuales, en pro de una excelente trayectoria de la
gerencia pública, desde el propio proceso de toma de decisiones hasta el control y monitoreo de recursos
administrativos del Estado.
Adquiere la gerencia política un papel relevante porque permite explorar las expectativas y
contemplaciones internas del ser. Encierra un proceso dinamizado por los seres humanos que buscan
alcanzar un futuro deseado, no por intereses crematísticos, sino de reflexión espiritual y carácter altruista.
Permite la posibilidad de garantizar mecanismos de acción ciudadana para soñar por un mundo mejor y
de convivencia plena. Es la dimensión ética y humanista de la política que gira en torno a la dignidad de la
7. Reflexiones finales
La gerencia política, como una realidad inherente a la actividad humana, conjuga el poder, la toma de
decisiones en la estructura del Estado y la confluencia de intereses por parte de actores que diariamente
aprenden del entorno donde viven. La condición humana conlleva a perfilar un modelo de gestión que se abra
a la dinámica compleja que hoy recorre el planeta en forma incesante para que las condiciones de vida de la
población sean cada vez más satisfactorias, dentro de un ambiente de convivencia colectiva y resguardo de
los derechos fundamentales de la humanidad.
Hoy es impensable seguir manteniendo una visión cerrada, jerárquica y burocrática de los niveles de
gobierno ante la multiplicidad de demandas que se dan en el entorno cambiante e incierto. La realidad
que está presente obliga a repensar en la aplicación de modelos gerenciales en el ámbito político donde
la gestión sea más eficiente y cuente con la participación de los actores sociales, en un clima de respeto
y tolerancia de sus diferentes visiones. La cuestión de la acción política recae con mayor fuerza en el ser
humano y en su compleja interacción que establece con sus semejantes en procura de una sociedad más
próspera, pero solidaria y respetuosa del ecosistema que nos arropa.
Ante estos desafíos, la realidad se presenta cambiante, sorpresiva, llena de turbulencias que aletean
los cimientos del sistema político y de sus instituciones, poniendo en riesgo la gobernabilidad y gobernanza
entre todos los miembros de la comunidad política. No comprender ese evento es la propia aniquilación
de la lógica gerencial y de la existencia misma de la humanidad. La complejidad, guste o no, es una nueva
cosmovisión que está presente con la fuerza de un huracán que arrasa con toda lógica de pensamiento. Esta
realidad emergente de lo imprevisto es inacabada y sistémica y se cuela por todos los espacios de la vida
humana.
Por ello, la gerencia política descansa en el aprendizaje permanente que dota de herramientas y destrezas
a los sujetos políticos para que aporten al desarrollo de su hábitat y articulen con mayor eficiencia las múltiples
demandas sociales. Lo esencial de la política es la formación integral de sus actores, el reconocimiento del
otro y la consolidación de una cultura ciudadana que resguarde los principios democráticos. Ello implica
la distribución de un poder cohesionador, unificador, capaz de poner orden en el marco de los derechos
humanos. Es un poder que se desplaza por todos lados y sale del espacio hegemónico del Estado, para darle
legitimidad a la acción pública, la cual es, en definitiva, la convivencia del hombre con sus semejantes.
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Instituto de Administración Pública del Estado de México.
Resumen
Enmarcado en el patrimonio cultural inmaterial, bajo una visión paradigmática cualitativa articulada con
el método fenomenológico, el presente trabajo tiene como objetivo construir una aproximación teórica a
la defensa patrimonial de la población de El Tirano desde la toponimia y la identidad, ante la desheredad
cultural. Esta última conceptualización es aplicada en los estudios toponímicos para significar la pérdida de
patrimonio y memoria cultural; el caso que nos ocupa ha sido motivado por el decreto de creación de Puerto
Fermín, nombre que a partir de diciembre de 1915 dio el gobierno del estado Nueva Esparta a la población El
Tirano, afectando así su memoria cultural, al someter este nombre al olvido, forzado por razones ideológicas
nacionalistas y factores socioeconómicos. Sirviéndonos de entrevistas a profundidad a cuatro (4) hablantes
patrimoniales de esta población, se recolectaron las evidencias, las cuales fueron interpretadas a través del
análisis del discurso, para configurar las categorías semánticas centradas en la comprensión del proceso
de defensa patrimonial de la toponimia e identidad de la población de El Tirano ante la desheredad cultural.
Se destacaron como resultados relevantes el uso del lenguaje en sus pobladores, la importancia de la
educación formal e informal como instrumento vital para la defensa cultural, el deseo colectivo de enmienda
de la decisión desheredadora. Finalmente, desde nuestra postura, señalamos la necesidad de delinear,
desde el Patrimonio Cultural, una visión clara que alerte sobre las consecuencias negativas del proceso
despatrimonializador generado por la desheredad cultural.
Palabras clave: Defensa Patrimonial, Toponimia, Identidad, Desheredad Cultural
Abstract
Framed in the intangible cultural heritage, under a qualitative paradigmatic vision articulated with the
phenomenological method, the present work aims to build a theoretical approach to the patrimonial defense
of the population of El Tirano from toponymy and identity, in the face of cultural disinheritance. This last
conceptualization is applied in toponymic studies to signify the loss of heritage and cultural memory; The
case that concerns us has been motivated by the decree creating Puerto Fermín, a name that from December
1915 the Nueva Esparta state government gave to the population of El Tirano, thus affecting its cultural
memory, by subjecting this name to oblivion. , forced by nationalist ideological reasons and socioeconomic
factors. Using in-depth interviews with four (4) patrimonial speakers of this population, the evidence was
collected, which was interpreted through discourse analysis, to configure the semantic categories focused
on understanding the process of patrimonial defense of toponymy and identity of the population of El Tirano
No obstante, en ocasiones ese territorio cultural es agredido desde los entes encargados de preservar
su memoria; sus acciones revelan un aparente descuido de sus obligaciones y compromisos adquiridos
mediante los principios y normativas creados a todos los niveles nacionales e internacionales en materia de
salvaguarda de los activos patrimoniales inmateriales, orientados por organismos de máxima importancia
como la UNESCO .Dicha agresión afecta directamente la génesis cultural, cambiando de facto el nombre del
sitio que le da vida, desheredándolo de éste; pero no hay tal descuido, pues la razón subyacente atiende a
la ideología esgrimida por ese poder, en su afán de territorializar los espacios geomentales que perciben
amenazantes, o que sencillamente deseen tomar simbólicamente para resaltar su poderío.
De allí que, fundamentándonos en sus principios, mediante una visión paradigmática cualitativa,
alineada con el método fenomenológico, completamos esta travesía de la mano de la población de El Tirano,
visibilizado en sus hablantes patrimoniales; pueblo desheredado de su nombre ancestral desde el siglo
pasado, como resultado de un decreto del estado Nueva Esparta, fechado el 21 de diciembre de 1915.
El interés por conocer, interpretar, preservar y divulgar las expresiones intangibles de una cultura,
brinda el escenario propicio para la comprensión de procesos sociales identitarios. Estudiar el desarrollo y
preservación de tales procesos inmateriales, nos abre las puertas para participar en la complejidad histórica,
psicosocial y cultural de una sociedad, que, en ocasiones, se ve en la necesidad de defender su herencia
ancestral, sus raíces identitarias, legado vivo de las generaciones antecesoras, resistiendo culturalmente los
embates agresivos contra su patrimonio cultural, representado en su toponimia, es decir, el sitio nombrado
por los antecesores, donde se origina y desarrolla su cultura.
Según García Cuetos (2011:45), el concepto de patrimonio cultural se ha ido ampliando y un paso
Visto en forma amplia, el sitio supone un entorno ambiental de interacción de prácticas sociales, de
espiritualidad, costumbres, conocimientos ancestrales e historia, que han integrado una dinámica social,
dando como resultado la creación de un patrimonio cultural inmaterial en un espacio vivo, de dimensiones
culturales, sociales y económicas.
En la isla de Margarita, municipio Antolín del Campo, del estado Nueva Esparta, se encuentra un sitio
cultural conocido como El Tirano. Desde el punto de vista patrimonial es un sitio de valor histórico y cultural,
conocido así desde que Lope de Aguirre desembarcó en sus playas el 22 de julio de 1561. En relación con
este notable hecho histórico, existen muchas referencias bibliográficas, pues en nuestra historiografía,
prácticamente todos los textos de Historia de Venezuela, desde la primera historia escrita por el fraile
franciscano Fray Pedro de Aguado en el siglo XVI, han reservado un espacio donde es descrito tal evento.
Esta particularidad es posible porque todas las demás son tributarias de la primera; es decir, la de Fray Pedro
Simón, siglo XVII; José de Oviedo y Baños, siglo XVIII; Rafael María Baralt, siglo XIX; y Gil Fortoul, en el siglo
XX (Arráiz Lucca, 2009:28).
Antes de este suceso histórico, el sitio era conocido como Bahía de Paraguachí. El “tirano,” fue uno de
los tantos apodos por el que fue conocido el vasco Lope de Aguirre, controversial personaje de la conquista
española, cuya personalidad y actuación han sido abordados en distintas épocas, principalmente mediante
el análisis crítico de la carta de Aguirre al rey Felipe II, desnaturalizándose allí él y sus hombres del reino de
España (Otero Silva, 2005; Sánchez Naranjo, 2009; Beauchesne, 2011)
A esta población, desde el año de 1915, legalmente se le asignó el nombre de Puerto Fermín, según
decreto de fecha 21 de diciembre del citado año, dictado por el Presidente de Nueva Esparta, General Juan
Alberto Ramírez, en honor al prócer de la independencia, Capitán de Navío Juan Fermín. Sin embargo, sigue
siendo conocido, pese al ordenamiento gubernamental de hace más de 106 años, como El Tirano, topónimo
al cual se han negado a renunciar sus habitantes.
En la clasificación toponímica, los nombres antroponímicos como El Tirano, están referidos a una
persona que comúnmente ejerce o ejerció poder localmente. En el caso de los antiguos pobladores del
lugar, habitantes de la Bahía de Paraguachí, estos decidieron cambiarlo; y, posiblemente, dada la magnitud
del hecho histórico, no sólo lo decidieron ellos, sino toda la Provincia de Margarita, desde el siglo XVI. Con
este cambio se resignificó el lugar a raíz del conocido hecho histórico regional, aflorando el poder ejercido
por Lope de Aguirre en su violenta estadía margariteña, a través de su apodo más impactante.
En cuanto a la resistencia de sus pobladores por apropiarse de otro nombre distinto a El Tirano, podría
considerarse una negativa evidente no sólo a perder su toponimia, sino también la identidad. Pues, tal como
lo refiere Agostini (2018:58):
Por otra parte, la resistencia cultural significa el control territorial, autonomía y acciones de defensa en
las comunidades; y, también, la reconstrucción histórica de expresiones de lucha y unidad (Londoño, 2003).
Por lo tanto, todo acto de resistencia social lleva implícito una agresión, generalmente de agentes ajenos
o foráneos, con la consecuente defensa de algo preciado para una comunidad; y supone, de igual forma, la
lucha para devolver lo tomado por el agresor, poniendo en práctica herramientas de resistencia civil. Pero,
tal como señala González (2004:34), “resistir ha sido siempre un paso imprescindible, pero no suficiente, en
el camino de la victoria del agredido”. No obstante, si bien hasta ahora no han podido revertir los efectos
legales del decreto donde se elimina su nombre, la población de El Tirano resiste, manteniendo viva su
identidad cultural.
Siendo así, la respuesta de resistencia podría contener el sentir de la población en resguardo del
nombre del sitio y su consecuente identidad “tiranera”, plasmada en las distintas manifestaciones culturales
que ilustran una cosmovisión integrada armónicamente con su hábitat de población pesquera, y registrada
en su música, canto, poesía, en la cotidianidad de su faena diaria, en sus mitos y leyendas; en fin, expresada
en su oralidad y memoria cultural e integrada en los espacios mentales donde habita su geomentalidad. En
definitiva, se trata de la conservación y protección de su patrimonio cultural inmaterial contra la desheredad
cultural.
Retomando lo planteado por Agostini respecto de la identidad cultural, así como lo expresado por
Rodríguez Carrero en cuanto a la toponimia, observamos cómo ambos conceptos se complementan hasta
consolidar una díada indisoluble, pues interpretan la vinculación histórica identitaria del individuo con su
espacio geográfico, el cual fue nombrado por las anteriores generaciones, determinando un sitio y medio
único, donde interaccionan con otros habitantes del lugar y en comunidad desarrollan su convivencia y
cultura. Cuando, por efecto del decreto de creación de Puerto Fermín, se deshereda a El Tirano de su nombre,
se intentó romper expresamente la ligazón diádica entre el nombre ancestral y su identidad cultural, y ello
creó una situación inusitada en la población, que aún se percibe en ese ambiente geográfico. Existe allí una
evidente resistencia a perder su nombre e identidad.
4. Accionar metodológico
Para interpretar el fenómeno investigado en El Tirano, nos valimos del Análisis del Discurso. Para Urra
(2013:1) este proceder “emerge de las ciencias sociales mediante el lenguaje como un evento comunicativo
dentro de un contexto social”. Por su parte, Zaldúa (2006:.1) señala que su objetivo es “analizar la impronta y
el significado contextual de los mensajes, se relaciona con un conjunto de estrategias de interpretación”; de
igual manera, Van Dijk, citado por Zaldúa (ídem), expresa que el discurso es “un suceso de comunicación (...),
las personas utilizan el lenguaje para comunicar ideas o creencias y lo hacen como sucesos sociales más
complejos”. Por lo tanto, consideramos esta vía como la más apropiada para abordar e interpretar nuestro
objeto de estudio.
Una vez recogida la información en las entrevistas, se procedió a transcribirlas en su totalidad, para
su posterior sistematización y categorización. Tal proceso de categorización permitió interpretar e integrar
información, y nos servimos del procedimiento propuesto por Agostini ([Link]: 88), quien prioriza el análisis
del discurso “por el poder de libertad que confiere al investigador… haciendo énfasis en la trilogía que
establece Van Dijk sobre el conocimiento: conocimiento personal, grupal y cultural de cada uno de los
hablantes patrimoniales”. Sobre la base de la interpretación de las evidencias obtenidas, se generaron, luego,
los procesos de categorización y teorización.
En este apartado, nuestro propósito es brindar lo esencial del denso material suministrado por las fuentes
clave de esta investigación, nuestros hablantes patrimoniales de El Tirano, en sus voces representativas de
una visión colectiva y única forjada por su identidad cultural e integrar sus saberes en un corpus capaz de
interpretar, con la mayor profundidad posible, su diálogo mediante el ejercicio hermenéutico, cuyo resultado
nos acerque al logro de los objetivos propuestos.
En esta compleja tarea investigativa, no pudimos escapar del papel inherente a nuestra condición de
observador participante del proceso, lo cual nos obsequió la vivencia plena del sitio, su gente e idiosincrasia
tiranera; así llegó a nuestras manos un valioso material histórico, cultural y didáctico tales como
decretos, crónicas, poemas, canciones, videos y fotos; obtenidos muchos de estos, gracias a los hablantes
patrimoniales, enriqueciendo con este valor agregado la validez de nuestra investigación.
El valioso aporte que brindó el enfoque de la Historia de las Mentalidades a nuestra investigación,
donde lo psicológico es considerado un elemento explicativo vital del hecho histórico, siempre aliado a
factores socioeconómicos y culturales, se integra a los sustentadores teóricos de la investigación, como
son la toponimia y la identidad cultural, tejiendo categorías semánticas sobre el crisol lingüístico de sus
cultores; haciéndose presente la toponimia de El Tirano, la identidad tiranera, Lope de Aguirre, Puerto Fermín
y la necesaria enmienda gubernamental para resarcir lo tomado por el decreto desheredador.
5.1 Habla El Tirano. Categorías Relevantes
A continuación presentamos, a manera de ejemplo, algunos trechos conversacionales donde se
evidencian las principales categorías semánticas contenidas en las matrices dialógicas generadas de las
entrevistas a profundidad realizadas a los hablantes patrimoniales seleccionados.
En la actualidad, la población de El Tirano, pese a la crisis sostenida que invade al país desde hace
algunos años, es una comunidad que transpira aún la fuerza y vitalidad de su acción económica principal,
es decir, la actividad pesquera; sin descuidar la turística, doblemente golpeada por nuestra crítica situación
socioeconómica. Su gente sencilla, trabajadora, atenta y servicial con los visitantes es abierta al diálogo; las
calles hablan de la historia de sus vidas tranquilas, transitadas por las distintas generaciones tiraneras que
conducen al puerto, lugar de visita obligada, centro económico y social donde se desenvuelven las faenas
para el sustento diario y fuente de inspiración permanente para expresar su identidad cultural.
22 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 NOVIEMBRE 2022
Es un colectivo bien informado en cuanto a su origen toponímico, ya que todos tienen conocimiento de
que ese sitio fue nombrado así por el arribo del conquistador español Lope de Aguirre, llamado “el tirano”.
Ese conocimiento histórico puede ser simple o complejo, pero lo importante es su exactitud, la cual vemos
contenida en el discurso de los hablantes según su nivel de conocimiento del hecho.
En todos se refleja la importancia de ese arribo en la vida e identidad del pueblo, pues a partir de entonces
se renombró como el sitio del tirano y comenzó para ellos una nueva identidad. Tiraneros, los nacidos en el
pueblo de El Tirano así se saben, se dicen y les nombran. Esa fuerza identitaria impregna el discurso de cada
hablante, brota con orgullo propio, sentido desde lo profundo de su geomentalidad.
Los tiraneros se identifican con el mar, y la pesca es su actividad ancestral, esa forma de vivir y sentir
viene del agua y la sal, del bote en el mar. Por tal razón, en sus cantos de galerón y poemas se hacen presentes
la ardua faena marina y sus bellos paisajes, el amor, al igual que su gastronomía, entre otros motivos.
Igualmente, es un pueblo religioso; las fiestas de la Virgen del Carmen, patrona de la población, se hacen
presentes en su fe. Al igual que las fiestas de San Juan y San Pedro, forman parte de sus manifestaciones
folklóricas. Indudablemente la identidad cultural de El Tirano es una entidad histórica y psicosocial
sólidamente establecida, y el conocimiento de la relevancia de su nombre les hace sentir orgullosos de ser
tiraneros.
No obstante, ese orgullo tiranero no se traslada a su topónimo Lope de Aguirre, pues en la gran
mayoría de esta población no aparece reflejado tal sentimiento, sino todo lo contrario. De acuerdo con los
relatos, en el pueblo se respira aún la influencia malévola del personaje; ellos nacieron y crecieron oyendo
de boca de los mayores el galope de su caballo, arrastrando ruidosas cadenas eternas en las noches de sus
antepasados; y así, un sinfín de relatos tétricos, donde Aguirre es la figura principal en su trama.
En su controvertida dinámica afectiva con el personaje en cuestión, han tenido episodios polémicos
representativos de los sentimientos antagónicos donde se ha reflejado la negativa de los pobladores,
como por ejemplo, cuando las autoridades municipales intentaron erigir, sin éxito, su estatua en el puerto;
y posteriormente fue derrumbada cuando la instalaron en la sede de la Alcaldía, reintegrando con este acto
la paz política al seno de la institución municipal. Todo por considerar que esa estatua ejercía influjos
negativos para la sana convivencia de la población. Fue la resolución violenta de un conflicto de creencias
y de poder con muestras visibles, aupadas por discursos contenidos en imaginarios sociales incompatibles.
Aunque lo referido en el párrafo anterior ocurrió hace más de 25 años, hoy la gente entiende mejor a
Aguirre en su dimensión histórica; algunos le conceden el papel de primer líder guerrero en América en
enfrentar a la corona española y destacan las simpatías que nuestro Libertador Simón Bolívar sentía por
él, todo gracias a la novela de Miguel Otero Silva “Lope de Aguirre. Príncipe de la libertad”, y otros estudios
sobre él. Pero, verdaderamente, las personas interesadas en conocer esa otra cara del personaje no son
muchas, ya que la mayoría del pueblo lo conciben solamente en su papel de representante de la maldad con
su halo sobrenatural elicitador de leyendas y supersticiones, enclavado en el pensamiento mágico de estos
pobladores.
Así prefieren darle sentido, pues desmitificarlo sería resquebrajar su valor simbólico legendario como
creador toponímico del sitio, eliminando parte importante de su memoria cultural Lope de Aguirre es visto
por el pueblo como figura arquetípica del padre poderoso y cruel, rechazado por sus hijos, dadas sus
abominables acciones; al que se odia y teme. Pero en su inconsciente colectivo los habitantes del lugar
saben de la imposibilidad de vivir sin su presencia, ajena a su forma de ser como pueblo, pues son la simiente
del sitio ancestral que creó su poder.
En estos comportamientos colectivos se hacen presente, por una parte, la influencia del discurso
colonial contra el personaje, el creado por los vencedores realistas, el que con su carga religiosa inoculada
por la Iglesia católica, vertió sobre Aguirre la excomunión, condenándolo al infierno, a ser un penitente
eterno por sus graves acciones deslegitimadas y alejadas del ideal del conquistador español, fiel a la corona.
Y, por la otra, el discurso posterior del ideal republicano, que hace de Aguirre un precursor de la libertad
americana; esas sensibilidades emergen en la compleja dinámica psicológica, histórica y sociopolítica que
le es propia a todo aquel que se acerca a Lope de Aguirre, y su condición de héroe o villano dependerá de
Ese mundo discursivo subyace en El Tirano, el primero de estos, el que dio origen a la leyenda. Sin
ellos poseer la claridad del origen es enarbolado por el grueso de sus habitantes, posiblemente por su
mayor historicidad y el misterio de la violencia sobrenatural contenida en cada relato de sus antepasados.
Paradójicamente, esa primera creación discursiva también alumbró a Puerto Fermín, cuyo nombre se crea
para eliminar de la geomentalidad de El Tirano a Lope de Aguirre, en diciembre de 1915.
Ese nuevo nombre fue asumido con la frialdad y la resignación que proveen las decisiones del poder
político cuando se imponen vacías de significado para los aparentes beneficiados. La decisión devino en
brecha insalvable, en una pérdida colectiva que creó la tristeza del duelo. La respuesta a tal imposición fue
expresada desde ese momento en actitudes y comportamientos de indiferencia, de no parecer importarle,
donde el silencio se convirtió en la oportuna salida comunitaria unísona, sin tan siquiera ponerse de acuerdo.
Desde la historia de sus mentalidades, han defendido colectivamente su toponimia e identidad por
respeto a sus ancestros, ya que ese fue el sitio que crearon para ellos las generaciones antecesoras; razón
más que suficiente para defender a ambas, a través de sus comportamientos preñados de indiferencia
y silencios invisibilizadores hacia Puerto Fermín, cargados de negación, ese mecanismo de defensa que
contribuye a evadir la percepción de realidades traumáticas ante situaciones sobre las cuales no se tiene
control, y lograr resistir los embates del poder inconsulto que le expropió su nombre, haciéndoles vivir bajo
otro que jamás reconocerán como propio.
Puerto Fermín, hasta ahora, sólo se pronuncia y cobra sentido relegado al ámbito legal institucional,
cuando inevitablemente tienen que lidiar con este nombre por exigencias gubernamentales, y el poder del
Estado con sus trámites burocráticos se hace presente en sus vidas tiraneras. Su nombre “legal”, como
ellos dicen, también es casi un secreto colectivo, ya que muy pocas personas foráneas tienen conocimiento
del mismo. Del resto no tiene cabida en su mundo, salvo en contadas personas del pueblo, según más
“estudiadas”, que han intentado tímidamente, en balde, que El Tirano asuma de una vez por todas la legalidad
del nombre impuesto. Y para esos escasos promotores de la legalidad toponímica, la respuesta del resto
parece haber sido la misma silente indiferencia, convertida en instrumento eficaz de resistencia.
Por lo anterior, dicen que a ellos no les importa cómo los otros prefirieran llamarlos, pues siempre serán
tiraneros. Todos nos hablan en sus distintas expresiones de un solo sentir: “sí tú te sabes negro, cómo te
sentirías si te comienzan a llamar blanco”?, “El Tirano es el nombre”; “tiranera como le dicen a uno”. En
ninguno de sus afectos raigales hay un espacio para Puerto Fermín: es un pueblo incidido en una dualidad
toponímica de difícil manejo para ellos, un debate continuo entre la impostura legal y los sentimientos añejos,
sin aparente resolución.
El último motivo expuesto hace, por ejemplo que, en la escuela formal, a sus hijos se les enseñe que el
pueblo no tiene un nombre sino dos. Puerto Fermín – El Tirano, escrito así, para nunca olvidar el último, por
ser el primero en sus afectos; y que, en la enseñanza informal, se refuerce el sentir tiranero con canciones,
décimas y danzas alusivas a El Tirano, su amanecer, el retorno de sus pescadores al puerto tiranero, el origen
guaiquerí de su gente, entre otros motivos de exaltación en procura permanente por profundizar la huella
identitaria y evitar la extinción de su memoria cultural. Un valioso esfuerzo comunitario en pro de la cultura
tiranera.
Todo lo dicho hasta acá nos ayuda a explicar la especial atención favorable que generó en los hablantes
patrimoniales un tema importante en nuestras entrevistas, referido a una posible enmienda gubernamental
para revertir la injusta decisión del decreto desheredador. Sus afirmaciones se alinearon en un acuerdo
comprometido, poniéndose a la orden para el propósito según sus recursos. Fueron todas, respuestas con
significado catártico; logrando encender la esperanza de recuperar el equilibrio del ecosistema psicosocial
y cultural, de esa comunidad, trastocado por el decreto; deseos que emergieron desde la psicoafectividad
sin mayores presiones, como un acto natural de justicia social, de la posibilidad de recuperación colectiva
de su derecho a elegir cómo nombrar el sitio donde habitan. Operó como si juntos pudiesen cerrar la puerta
a una poderosa energía que el tiempo transcurrido no alcanza diluir, pues es para ellos, una herida abierta
por la identidad vulnerada, que necesita ser sanada sólo con la devolución plena del nombre robado a sus
antecesores, el que legaron.
6. La defensa patrimonial ante la desheredad cultural:
En el año 2003 se celebra en París la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural
Inmaterial (Unesco, 2003), diseñándose un documento trascendente de alcance internacional, dedicado
específicamente a la atención de todas aquellas manifestaciones culturales intangibles, para visibilizar de
forma más profunda el papel de estas, luego de haber volcado durante mucho tiempo su interés por las
expresiones materiales y naturales.
Tal convención significó, de igual forma, reformular los debates respecto al lugar de la cultura en el
fortalecimiento de identidades, desarrollo social y económico, promoción cultural, la unión entre crecimiento
económico y salvaguarda del patrimonio, turismo cultural, políticas públicas a seguir para apuntalar la
gobernanza, entre otros aspectos vinculados al patrimonio cultural inmaterial (Pajuelo 2010); lo cual ha
brindado a la ciencia un fructífero campo de investigación social, donde se debaten los pro y los contra
impulsados a partir de esta importante declaratoria de la Unesco.
Figura Nº 1
Lo primero que debemos significar ante una desheredad cultural de este origen es la intención artera de
promover el olvido forzoso de la memoria cultural, quebrar simbólicamente un escenario construido por la
historia, cohesionado mediante su imaginario espacial, dentro de unos límites físicos geográficos, diseñado
socialmente para resguardar, desarrollar y consolidar una determinada identidad cultural.
Su fundamento ideológico busca introducir nuevos valores simbólicos propios de ese imaginario en
la cultura blanco, hasta crear la nueva estructura geomental, que va a emerger mediante la recognición
perceptiva subyacente al proceso modificador (Ladrón de Guevara, 2019). Los sitios culturales mas propensos
a esta situación son aquellos que poseen nombres evocadores de figuras de poder, o bien se fundamentan
en hechos históricos significativos con igual sentido, en un espacio y tiempo geohistórico pasado. Esta
actitud se asume porque, desde el poder, se trata de territorializar u ocupar espacios mediante la ideología y
la acción concreta de un instrumento legal, creado con ese propósito.
El Tirano vivió, y sigue aún, bajo los efectos de un proceso desheredador iniciado hace más de 106 años.
Su historicidad data del 21 de diciembre de 1915, fecha del decreto vulnerador de su toponimia, desde entonces
su nombre cambió a Puerto Fermín. Esta decisión gubernamental no fue un simple capricho nacionalista de
los jerarcas gomecistas de la época, representado en la figura del General Juan Alberto Rodríguez, presidente
del estado Nueva Esparta; ya que explícitamente fue soportado por una visión negativa hacia el toponímico
de la población, el vasco español Lope de Aguirre, mejor conocido como el tirano.(Fuentes, 2022).
Desafortunadamente, para los invasores ideológicos de espacios geográficos y mentales habitados por
una cultura arraigada y con suficiente historia, la ejecución de un plan desheredador no es tarea fácil; pues
deben bregar con las fuerzas contenidas en los imaginarios espaciales sostenidos por la geomentalidad,
vale decir también memoria cultural, histórica o colectiva (Pérez, 2013) constructora de la identidad que gira
en torno al sitio nombrado por sus antepasados. Sobre ese nombre circulan en espiral permanente todas
las expresiones culturales, siendo el principal promotor de estas y el lugar donde cobran sentido. No pueden
existir solas, es una relación simbiótica en la interpretación sana del término, una diada indisoluble.
Tampoco pensaron que Lope de Aguirre haya representado simbólicamente, para El Tirano, sólo al
padre rechazado y ajeno a sus costumbres; peregrino y traidor, calificativos firmados por él en sus cartas,
desheredándose del reino de España. Un viejo renegado y cruel, convertido en leyenda negra por sus crímenes,
así como en el fantasma favorito de su particular cosmovisión, todo gracias al discurso colonial; hasta que
una estructura geomental emergente de futuras y nuevas realidades identitarias tiraneras, lo ubiquen en un
pedestal distinto, si es el caso. Nunca ha contado en el pueblo con suficientes adeptos, la mayoría le temen
a su nombre y apariciones, pero paradójicamente no querían otro topónimo, pues El Tirano son ellos, no
Lope de Aguirre.
Los gobernantes de esa época tal vez no habrían sentido la necesidad de dictar un decreto para
eliminar a un enemigo añejo y olvidado del régimen imperante; pero la realidad socioeconómica de la época
les hizo recordar sus deudas, pues el pueblo de El Tirano gozó de inmunidad toponímica por más de 254
años, a pesar de que Lope de Aguirre siempre ha tenido detractores, desde la conquista española hasta
En diciembre de 1915 se inicia una nueva etapa en la historia de la población, signada por el papel del
gobierno para hacer cumplir el decreto, patente en los trámites legales y administrativos, cuyos documentos
van a contener en lo sucesivo el nuevo nombre, como, por ejemplo, entre otros, partidas de nacimiento,
matrimonio y defunción, así como en el nombre y fecha del pizarrón de la escuela. La fuerza del poder
del estado, hizo entender a la población la necesidad de plegarse a las nuevas normas legales; y hasta el
presente se ha mantenido de esta forma.
De igual manera, el pueblo le hizo saber al poder que hasta allí llegaba su influencia, traspasar ese límite
no le estaba permitido, era una cuestión de resistencia identitaria; solo que la forma de expresarlo vino
cargado con señales menos explícitas, ya que el pueblo jamás ha reclamado abiertamente la conculcación
de su derecho natural al nombre que eligieron darse desde tiempos coloniales.
El espacio legal y administrativo del pueblo fue tomado totalmente por el decreto. No obstante,
bien temprano vamos a observar que no hay cabida en el espacio afectivo tiranero para el recibimiento de
Puerto Fermín. La introducción de este nuevo elemento al ecosistema psicosocial y cultural del pueblo,
con el consecuente desplazamiento de su nombre ancestral, creó el desequilibrio suficiente, expresado en
distintas manifestaciones que evidencian, desde temprano, un rechazo subyacente a la medida oficial, es
algo perceptible en su ambiente.
El Tirano, el pueblo, entró en una situación de afectación sistémica donde la resistencia cultural se
hizo presente. Pero, tal como refiere González (2004), resistir es imprescindible pero no suficiente, y dado
que resistir culturalmente es un acto de territorialización geográfica y psicológica, amerita las acciones
estratégicas correspondientes (Londoño,2003). El 21 de diciembre de 1915 nace Puerto Fermín e igualmente
nace la defensa patrimonial tiraner
El equilibrio del ecosistema psicosocial y cultural de El Tirano, forjado en 254 años de historicidad,
fue afectado por la expropiación del nombre que le brindó sentido; todo hace suponer que tal pérdida
supuso un evento traumático, difícil de digerir por la comunidad, quien se vio en la necesidad de crear sus
propias estrategias para intentar recuperar su equilibrio perdido, al menos lo suficiente para garantizar su
comprometida funcionalidad.
La identidad posee una dimensión personal y otra social, ambas contribuyen en la conformación de una
más amplia expresada en la cultura; y esta requiere un espacio vital proveído por el sitio. Un macroespacio
con sus límites, donde lo cultural se recrea en su complejidad dinámica, y ello ayuda en la comprensión de
lo que somos y no somos, creando las necesarias diferencias que hacen posible la otredad y la identidad.
Sitio cultural, como lo refiere la Carta de Burra (García Cueto, 2011), que por los valores humanos es
representativo de su huella. También conocido, según Marc Augé (citado en Agostini 2018:138), como “lugar”
con una connotación más individual, íntima, vinculado al nacimiento y su remembranza. Ambos constructos
se complementan en la relación de las dimensiones del sitio o lugar que soportan la identidad cultural.
Resalta, por ejemplo, que en su lenguaje se encuentre presente la expresión “es el nombre legal”,
semánticamente aplicado para diferenciarlo del otro que es el verdadero, el que le legaron. Tal expresión es
utilizada siempre con idéntico significado. Lo dicho provee la evidencia fáctica de una afectación común
de orden psicolingüístico, que llevó a esta comunidad a la dualidad toponímica, como mecanismo necesario
para compensar la pérdida de la identidad impuesta.
La construcción Puerto Fermín – El Tirano, cuya expresión hemos denominado dualidad toponímica,
es utilizada en ámbitos escritos menos formales, como folletos y cuadernos culturales y turísticos. En
la oralidad, el nombre de Puerto Fermín prácticamente no se registra, lo cual igualmente nos manifiesta
un sentir identitario afectado, pues los silencios también expresan emociones y actitudes, en este caso
indiferencia y rechazo. La oralidad vendría a ser el contexto de lenguaje donde hay mayor presencia del
nombre no legal, dejando clara su necesidad permanente de reafirmación hacia El Tirano y la consecuente
invisibilización del legal. De lo anterior se origina, probablemente, la notoria falta de conocimiento foráneo
del sitio con el nombre Puerto Fermín.
Otro aspecto, ligado con lo anterior, se hace presente cuando analizamos que las últimas generaciones
han nacido bajo ese nombre legal; pero es tal el poder de la fuerza identitaria, que incorporar ese gentilicio
para los nacidos en el pueblo de Puerto Fermín, parece evidente que no les interesa. Siguen sintiéndose
nacidos en El Tirano, su gentilicio es tiranero y nada más. Esta dinámica psicolingüística es muy necesaria
en el equilibrio ecosistémico, pues contiene un elemento vital para su estabilización. La palabra construye
realidades.
El Tirano se nutre de su lenguaje construido y lo recrea con sus saberes para dejarlo como escudo a sus
sucesores, es un proceso histórico que le concede relevancia ontológica, testimoniando la responsabilidad
con el otro, creando compromiso con lo colectivo, de donde emerge con lazos sólidos la ciudadanía y su
participación activa en el uso y disfrute de su patrimonio, simbolizado en el nombre, para recordarle siempre
el lugar donde se vive (Rodríguez, 2019).
El manejo lingüístico evidenciado en las formas adoptadas por el lenguaje tiranero, para hacerle frente a
la agresión contenida en el decreto, es punta de lanza en la defensa patrimonial activa del pueblo, desde su
individualidad, en la lucha por la recuperación de la identidad vulnerada. La palabra asociada a esta defensa
cobra forma en los comportamientos verbales. Sin duda alguna, la oralidad como creación primigenia en la
construcción identitaria de los pueblos, imprime su huella para perennizarla (Agostini, 2018).
En la defensa cultural comunitaria, una de las estrategias más eficaces para evitar eliminar la memoria
histórica contenida en la identidad, viene desde el campo de la educación formal e informal, con su tarea
divulgativa de conciencia y saberes, sostenida con mucha vocación por seres humanos muy especiales
dedicados al trabajo educativo. Su capacidad los dispone a inculcar los valores necesarios para hacer de sus
discípulos un ser social, con énfasis en lo cultural que lleva como propósito forjar su identidad (Millán,2018).
Las comunidades propician representaciones propias de vida, construidas principalmente de forma oral,
de generación en generación, contribuyendo con ello a imprimirle la historicidad y arraigo suficiente para su
permanencia en el tiempo; ello es la vía indispensable para su trasmisión y difusión, y son los docentes, con
su conocimiento de la identidad local, los principales agentes forjadores del legado social.
La educación patrimonial se adscribe en este proceso formativo en todos sus niveles, alertando en
relación con la relevancia de un enfoque que considere la pluriculturalidad y el peligro de la pérdida de
memoria cultural con el consecuente olvido de las raíces toponímicas. De forma que la acción de defensa
comunitaria, soportada por la educación, garantizan la permanencia del legado patrimonial conferido al
nombre del sitio o lugar y su identidad. (Rodríguez Carrero,2013).
En la población de El Tirano es posible observar tal acción en los documentales creados por el gobierno
del estado Nueva Esparta y otros entes públicos, filmados en algunos trechos de la escuela formal, donde
Otra evidencia del respaldo del poder político, también en época más o menos reciente, en este caso
municipal, se hizo presente el 16 de julio de 1993, cuando la población de El Tirano, gracias a un decreto
del Municipio Antolín del Campo, se convirtió ese día en capital del municipio, en el marco conmemorativo
de las fiestas de su patrona, la Virgen del Carmen. Se acordó trasladar, para esa fecha, todos los poderes
municipales hasta la población de El Tirano. En dicho decreto nunca es mencionado Puerto Fermín.
Creemos necesario incorporar a estos poderes en la acción de la educación patrimonial, para evitar, en
lo posible, conflictos derivados de la visión disímil de ambos actores participantes en un escenario común.
La educación patrimonial tiene, como propósito principal, formar individuos con sentido nacionalista sobre
el patrimonio y con actitudes sólidas para usufructuarlo y salvaguardarlo, fundamentados en la construcción
de conocimientos significativos sobre este (Palma, 2013).
De manera que la diaria construcción e intercambio de saberes entre docentes y sus alumnos crea la
lógica interacción dialéctica que se traslada hacia dentro y fuera de la comunidad; originando el instrumento
clave para el rescate y defensa de las tradiciones, el florecimiento de la riqueza y diversidad cultural, con el
consecuente posicionamiento y defensa de la identidad tiranera.
Así también, la promoción de eventos culturales en variadas áreas ocupa la radio y las redes sociales;
y hasta las solicitudes de demandas de servicios públicos denunciadas en esos medios, van antecedidas
con el nombre legado, su patrimonio. Es un accionar conjunto, desde lo individual a lo social y viceversa,
un espiral histórico y dialéctico que fortifica su identidad. Una cultura negada a reconocer como propio
otro nombre distinto a El Tirano; y es necesario canalizar sus deseos y hacerlo público, para sincronizar
adecuadamente su mundo identitario.
El patrimonio cultural nos enseña que es en sociedad como se identifican los elementos culturales
que se desean asumir como propios, asignándoles de manera natural su valoración para designarlo como
referente identitario. Es una decisión valorativa libre, construida desde lo íntimo de esa sociedad, sobre la
cual nadie más tiene derecho a involucrarse, pues es una responsabilidad intransferible (Bákula, 2016).
Y, por supuesto, también está en el poder de decisión de esa sociedad, dejar de valorar un elemento
cultural sustituyéndolo por otro, pues la identidad es un proceso social de cambios permanentes, muchos de
ellos exógenos al sistema cultural. El nombre del sitio donde se asienta esa sociedad es, tal vez, la decisión
patrimonial más relevante, pues como expresa Biord (2014:148) “el topónimo es el alma del lugar”; pero
dada la dinámica valorativa identitaria, hasta éste puede perder su valor. No obstante, siempre habrá de ser
refrendado por la nueva decisión de esa sociedad, ninguna otra entidad puede hacerlo sin ofenderla.
Es por lo dicho en el párrafo precedente, que el cambio toponímico de Bahía de Paraguachí a El Tirano,
ocurrió sin representar resistencia alguna. Se dio como resultado de una decisión consensuada, ante el alto
impacto del suceso histórico, que supuso un quiebre del poder del imperio español en la isla, siendo allí
apresado por Aguirre su gobernador, quien, junto a otras autoridades, acudieron a ese sitio para conocer los
pormenores del arribo; y mantuvo su poder sobre esta por 40 días, cuando finalmente la abandonó. Caso
muy distinto al ocurrido con Puerto Fermín, cuando fue socavado el derecho a decidir tal cambio.
Nos aproximamos en este trabajo a un fenómeno denominado por nosotros defensa patrimonial, logrando
interpretarlo a través de la mirada del otro, es decir, la del pueblo desheredado que, con su lucha y resistencia,
lo hace emerger como entidad gnoseológica. Insistimos en la necesidad de preservar el conocimiento tácito
que se develó en los coloquios y entrevistas que se realizaron a las personas que guardan en su interior un
mundo de saberes, percepciones y valores culturales únicos.
Por tal razón, en señal de respeto a los pueblos y lugares que han sido desheredados, especialmente
a El Tirano, y a los que en el futuro podrían serlo, hemos querido, luego de este proceso investigativo que
hizo posible el logro de tal conocimiento, brindar con actitud hermenéutica propositiva (Ruedas, Ríos y
Nieves, 2009), un alerta respecto a este tipo de desheredad cultural, dejando sentada la necesidad de tomar
acciones concretas en pro de la defensa identitaria de las poblaciones y lugares afectados, razón de ser del
Patrimonio Cultural Inmaterial.
En las propuestas de resignificaciones toponímicas por parte de las instancias interesadas, las cuales por
lo general surgen de los distintos niveles de gobierno, con el propósito de rendir homenaje a algún personaje
o hecho significativo vinculado con su ideario político, sin considerar el daño patrimonial que suelen infligir
a las comunidades, se debe prestar especial atención a sus implicaciones históricas, culturales, políticas,
legales, sociales, psicológicas, así como considerar el nivel de compromiso y participación de la comunidad
blanco. Es una decisión compleja que amerita ser tomada con seriedad y responsabilidad ciudadana,
sopesando los elementos anteriormente citados; y que, lamentablemente, en estos cambios toponímicos,
pocas veces ocurre.
En tal sentido, aspiramos a que esta investigación despliegue los espacios necesarios para continuar
en la búsqueda de afianzar el conocimiento científico en áreas como la identidad y la desheredad
culturales, esta última generada por el poder político; además esperamos la apertura de líneas orientadas
hacia la creación de una perspectiva trascendental, fundamentada en los principios del Patrimonio Cultural
Inmaterial, con el fin de generar las acciones necesarias para conocer la pertinencia o no de las solicitudes
de cambios toponímicos.
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Resumen
Los modelos lingüísticos para el análisis de piezas literarias pueden resultar muy efectivos para fines
pedagógicos. El Enfoque de Género y Poder puede ayudar a explorar parte del discurso de los personajes
con el fin de ilustrar cómo un análisis crítico – lingüístico pone de manifiesto ciertos patrones discursivos –
conductuales que, de acuerdo con la visión de algunos académicos, están directamente asociados al sesgo
sexista. Con base en el Enfoque de Género y Poder, esta investigación explora parte del discurso de los
personajes de la historia “Un Buen Hombre es Difícil de Encontrar” (A Good Man is Hard to Find), de Flannery
O’Connor. De igual manera, esta investigación devela asimetrías e inconsistencias abrumadoras en la forma
en la cual el lenguaje es utilizado por hombres y mujeres, lo que demuestra la existencia de claras diferencias
en el discurso, las cuales en muchas ocasiones pasan desapercibidas para los lectores casuales.
Palabras clave: Modelos Lingüísticos, Género y Poder, Sesgo Sexista
Abstract
Linguistic models for analysis of literary pieces may prove to be very effective for pedagogical purposes.
Power and Gender Approach may help to explore some of the character’s speech in order to illustrate how
a critical linguistic analysis makes manifest certain behavioral speech patterns which according to some
scholars are directly associated to sexist bias. On the basis of the Gender and Power Approach, this paper
explores some of the characters’ speech in Flannery O’Connor’s short story “A Good Man is Hard to Find”.
Similarly, this paper presents and analysis which unveils overwhelming asymmetries and inconsistencies in
the way language is used by males and females, showing that way patent differences between women and
men’s speech, which many times go unnoticed to readers.
Key words: Linguistic Models, Gender and Power, Sexist Bias
1 Profesor de idiomas mención de inglés, Instituto Pedagógico de Caracas, Universidad Pedagógica Experimen-
tal Libertador, UPEL. Magíster en Educación mención Enseñanza de la Literatura en Inglés. UPEL. Contador Público,
Universidad de Margarita. Traductor e Intérprete Oficial de la República en el idioma inglés. Doctorando de Ciencias
Gerenciales, Universidad Latinoamericana del Caribe, ULAC.
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 Noviembre 2022 33
Y sus ojos fueron abiertos
Mateo IX, 30
1. Introducción
Para muchas personas, el análisis de un texto literario sin el conocimiento de al menos alguna teoría
literaria podría convertirse en una gran presión en vez de lo que debería ser: un gran placer. Autoridades
en el campo de la lingüística como Simpson (2016), Poynton (2018) o Labov nos proporcionan una amplia
variedad de modelos lingüísticos que han demostrado ser recursos excelentes para analizar textos literarios
de manera más extensa, amena y profunda. Como profesores de idiomas, literatura, o como simples
aficionados de la lectura, debemos tener presente la existencia de estos modelos ya que brindan un acceso
mucho más efectivo y eficiente a diversas piezas literarias. Su uso puede establecer una gran diferencia en
la aprehensión y desarrollo de estrategias de lectura que posibiliten el dominio del análisis de distintas obras,
lo que a su vez se traduciría en mayor y mejor comprensión de estas. De igual forma, se promovería la lectura
como medio de entretenimiento y aprendizaje.
La primera parte de este artículo presenta de forma sucinta los aspectos relevantes sobre los inicios de
estudios de las diferencias en la forma en que se conducen lingüísticamente hombres y mujeres. Luego, se
abordan aspectos teóricos del modelo del que nos valdremos en nuestro estudio. Esta parte se encuentra
fundamentada en los aportes de autoridades en el ámbito lingüístico como Simpson, (2016) y Poynton, (2018).
Igualmente, disertamos sobre el concepto de género como constructo social y cómo este influye de manera
determinante en la “conducta esperada” de hombres y mujeres dentro de sus roles en la comunicación. De
seguida, se hace mención de los aspectos lingüísticos que se evalúan en el estudio, a saber: estrato del
discurso, que incluye la elección del tema de conversación y los actos del habla; el estrato léxico-gramatical,
que comprende la modalidad; el rango de grupo, que se refiere a la frecuencia y al tipo de adjetivos utilizados
tanto por hombres como por mujeres y, finalmente, el estrato léxico-gramatical, que indica los marcadores
de cortesía. Ya para concluir, se hace referencia a un brevísimo recuento de la historia objeto de estudio y
finalizamos con el análisis propiamente dicho y las conclusiones derivadas de nuestro estudio.
Robin Lakoff fue una de las pioneras en los estudios de las diferencias en la forma de hablar de hombres
y mujeres. En su material icónico Language and woman´s place (El lenguaje y el lugar de la mujer) (Lakoff,
2004, [1975]) logró plasmar argumentos académicos sobre cómo las mujeres son claramente dejadas de
lado y lo que la sociedad, en general, espera de su “comportamiento lingüístico” ante diversas situaciones
comunicacionales. Una de sus conclusiones más relevantes fue que la sociedad supone que las mujeres
hablen como tal, ya que desde niñas son educadas para cumplir con esa meta. Consecuentemente, de
acuerdo con esto último, el habla esperada en una mujer debe estar cargada de elementos de cortesía y ante
todo debe evitar un lenguaje fuerte o directo. Fueron precisamente estas conclusiones de Lakoff las que
movieron a muchos otros investigadores a profundizar en estas “diferencias de género” en la comunicación,
y algunas de estas otras también concluyeron que muchas de las características mencionadas por Lakoff,
efectivamente estaban presentes en el hablar de las mujeres. (Holmes, 1995; Coates, 1996).
Estudios posteriores lograron generar debates sobre lo que a partir de ese momento se denominó
la “lengua de las mujeres” y comenzó a recibir mucha mayor atención a partir de los años noventa con
estudios realizados por Johnson, (1997); Johnson & Meinhof, (1997) en los que se determina que los
estilos comunicativos de hombres y mujeres tienen rasgos que los definen como opuestos. Por ejemplo, se
A partir del Enfoque de Género y Poder, este artículo explora parte del discurso de los personajes del
cuento de Flannery O’Connor “Un buen hombre es difícil de encontrar” (A Good Man is Hard to Find), con
el fin de ilustrar cómo un análisis lingüístico-crítico, con “el género en la agenda”, revela ciertos patrones
presentes en la conducta discursiva que, de acuerdo con algunos de los expertos antes mencionados, están
directamente asociados con sesgos sexistas (Simpson, 2016; Poynton, 2018).
Es importante tener en cuenta que “el género es una categoría social o cultural, influenciada por
estereotipos sobre comportamientos “femeninos” o “masculinos” que existen en nuestras actitudes y
creencias. A menudo se dice que tales creencias son “producidas o construidas culturalmente” (Goodman,
1996: 07). Un claro ejemplo de ello es el hecho de que se “supone” que los niños juegan con coches o
pistolas, y las niñas “deben” jugar con muñecas, pequeños juegos de cocina o, la asociación de colores que
hace la sociedad de que el rosado, por ejemplo, es para las niñas y el azul, para los niños. Goodman y Smith
(1996: 2) lo expresan de la siguiente manera:
El género puede verse como un patrón construido en la sociedad, que a su vez influye en nuestra
visión de nosotros mismos. Cuando escribimos y leemos, lo hacemos como individuos de
género, no solo como mujeres y hombres, sino como personas a las que se les ha enseñado que
hay valores asignados al sexo, aunque ya no creamos que el hombre = poder, autoridad y la mujer
= pasividad, compromiso.
Según Simpson (2016 [1993]), las personas poseen ciertos hábitos lingüísticos que expresan prejuicios
sexistas, incluso sin darse cuenta. Por otro lado, Poynton (2018: 68) afirma que “las mujeres (y algunos
hombres) hablan como lo hacen debido a su posición de relativa impotencia tanto en la sociedad en su
conjunto como en el contexto de relaciones particulares”. En esta misma línea, Cameron, en Simpson (2016
[1993: 167]), argumenta que el análisis de género “es útil para descubrir asimetrías e inconsistencias en la
forma en que se usa el lenguaje”. Los expertos anteriores coinciden en que se ha desarrollado un debate
sobre el sesgo sexista. Según su propia visión del tema, un lado de la discusión ve el sexismo en el lenguaje
como inherente al sistema mismo y considera que, al usar un sistema intrínsecamente sesgado, los oradores
y escritores construyen activamente la desigualdad que existe entre hombres y mujeres en la sociedad. El
otro lado propone que el sexismo es codificado en el lenguaje, ya sea consciente o inconscientemente, por
los usuarios del mismo (Simpson, 2016 [1993]). Este autor (2016: 161 [1993]) declara que “una premisa
subyacente compartida por ambos lados del debate es la suposición válida de que la sociedad occidental
está organizada en términos de un orden patriarcal”.
Por su parte, Poynton (2018: 69) sugiere que “parece haber rasgos lingüísticos que se asocian
estereotípicamente con hombres y mujeres, que existe un gran acuerdo sobre la asociación de tales rasgos con
uno u otro género”. Esta sugerencia se ve reforzada por el hecho que, desde muy temprana edad, la sociedad
expone a sus miembros a modelos que perpetúan los “roles tradicionalmente asignados a cada género” y
que van siendo asimilados en las diferentes etapas de su desarrollo (Quesada, 2014:45). A pesar de todo
lo anterior, la realidad comunicacional entre hombres y mujeres es mucho más obscura de lo que aparenta
porque el comportamiento de los hablantes -tanto de hombres como de mujeres- no siempre sigue un patrón
que pueda compararse con una regla matemática inmutable; por el contrario, la conducta lingüística está
marcada por una alta, innegable e inevitable carga de factores ideológicos, emotivos, culturales, ideológicos,
sociales o contextuales, entre otros, que influyen de forma determinante en dichas conductas lingüísticas.
Un Hombre Bueno es Difícil de Encontrar (A good Man is Hard to Find), de Flannery O’Connor, es una
historia corta que presenta a los miembros de una familia, entre ellos la abuela, su hijo llamado Bailey, la
esposa de Bailey y sus dos hijos: June Star, la niña; y John Wesley, el niño. La familia se va de viaje a Florida
en el automóvil de Bailey y, debido a la insistencia de la anciana, el conductor (Bailey) cambia el rumbo a un
camino de tierra para complacer el deseo de la madre. Desafortunadamente, mientras se encuentran en este
desvío, sufren un accidente y se encuentran con algunos prófugos de la ley bajo las órdenes de un criminal
muy peligroso al que se le conoce con el nombre de Inadaptado. Todos los miembros de la familia, excepto
la anciana, son asesinados y ella trata de convencer a Inadaptado de que no la mate y que cambie su vida
criminal por una virtuosa.
5. Los hallazgos
Esta historia es ideal para un análisis de género por la gran cantidad de características lingüísticas
utilizadas por los personajes, es decir, elección de tema, elección y realización de la función del habla (acto
del habla), elecciones de humor, modalidad / modulación, frecuencia / tipo de adjetivo y marcadores de
cortesía. Las características bajo objeto de este análisis muestran claramente diferencias entre el habla de
mujeres y hombres que vale la pena explorar a mayor profundidad. Para comenzar, nuestro primer rasgo
lingüístico a analizar es el de la elección de temas. A este respecto, Poynton (2018: 71) indica: “los hombres
pueden (y lo hacen) rechazar las elecciones de temas de las mujeres en conversaciones de sexo mixto,
mientras que las mujeres hablarán sobre temas planteados por los hombres”. Este es el caso en el siguiente
pasaje, cuando la anciana intenta iniciar una conversación y Bailey simplemente la ignora:
“Ahora mira aquí, Bailey”, dijo, “mira aquí, lee esto”, y ella se paró con una mano en su delgada
cadera y la otra sacudiendo el periódico en la cabeza calva de su hijo. “Aquí dice que este tipo que
se hace llamar el Inadaptado es un prófugo de la Penitenciaría Federal y que huyó hacia Florida.
También se lee aquí lo que les hizo a estas personas”. Bailey no levantó la vista de su lectura, así
que se dio la vuelta y se dirigió a la madre de los niños”. (p. 2030).
Como se puede observar, a partir de la porción textual seleccionada, sin importar la insistencia de la
anciana para llamar su atención, primero adoptando una postura corporal específica o incluso pasando el
periódico por su cabeza, y luego narrando con detalles la situación en la que trata de involucrar a Bailey, este
simplemente no muestra ningún interés en llevar a cabo algún intercambio comunicacional oral con su madre
relacionado con el tema que ella está proponiendo, de forma que simplemente mantiene su concentración
en la actividad que realiza en el momento y, de manera tajante, elimina toda posibilidad de participar en dicho
intercambio. A este respecto, Tannen (1991) afirma que los hombres ven la conversación como una manera
de establecer y mantener independencia, estatus y poder, lo que sugiere que si alguno de estos elementos
Existe consenso en que los hombres y mujeres pueden tener dificultades comunicativas debido a las
características antagónicas propias de sus estilos de comunicación. Los hombres, por ejemplo, se caracterizan
por la falta de detalles e información de contexto en su método narrativo, lo que pudiera ser frustrante para
las mujeres y, a su vez, la presencia de detalles exagerados e información de contexto presentes en el estilo
de las mujeres, puede ser frustrante para los hombres. Coates (2015: 125) sugiere que los hombres tienden
a mostrar desacuerdo o a ignorar los comentarios de sus contrapartes, a manifestar un estilo competitivo,
mediante el cual se hace énfasis en su propia individualidad y en las relaciones jerárquicas, mientras que las
mujeres se muestran solidarias ante distintos temas de conversación.
En relación con la elección y realización de la función del habla (actos de habla), Poynton (2018: 71) indica
que los hombres usan muchos más órdenes que las mujeres y “tienden a realizarlos de manera congruente
por medio del imperativo de elección del estado de ánimo”. Otros autores han sugerido que los actos de
habla como órdenes e imperativos implican en todo momento marcadas diferencias de poder y autoridad
y, como consecuencia de ello, mayor control de las distintas situaciones (Silva, 2002; van Dijk, 1992). En
este mismo orden de ideas, la Tabla 1 muestra una comparación en la cantidad de órdenes utilizadas por
personajes femeninos y masculinos dentro de la secuencia de eventos en la narración.
Tabla 1
Femenino M Masculino
Tal y como se aprecia a partir de la Tabla 1, el grupo masculino expresa una supremacía significativa en
el uso de órdenes e imperativos (grupo masculino: 72,22% frente a 27,78% del grupo femenino). Este hecho
sugeriría la presencia de un mayor control sobre la secuencia de eventos. En Simpson (2016: 162), Spender
sostiene que “mediante un acto directo de apropiación lingüística, los hombres han construido una posición
social supremacista, una posición que oprime y excluye a las mujeres. A través de su control del lenguaje,
los hombres pueden ejercer su control sobre las mujeres”. En este sentido, el control evidenciado por parte
de personajes masculinos en “Un Hombre Bueno es Difícil de Encontrar”, palpable principalmente a través
del uso reiterado de órdenes directas indicadas en la Tabla 1, ofrece la impresión de que la afirmación de
Spender no se contradice en absoluto. En consecuencia, resulta válido acotar que esta regularidad en el
uso de imperativos por personajes masculinos refuerza aún más la percepción social del control discursivo,
por parte de personajes masculinos sobre personajes femeninos, representando así parte de la realidad
experimentada en contextos no ficcionales. A este respecto, Simpson (2016: 71) concluye que “cuando
las mujeres usan órdenes, es mucho más probable que las realicen de manera incongruente, por ejemplo,
eligiendo interrogativas, especialmente modalizadas o incluso más incongruentemente usando una cláusula
declarativa”.
La Tabla 2 presenta declaraciones pronunciadas por personajes femeninos que demuestran mucha
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 Noviembre 2022 37
similitud con la observación de Simpson. Por su parte, Spender (1980:38) afirma que se espera que las
mujeres sean más corteses que los hombres, aunque no siempre este es el caso. Esto probablemente porque
en ningún momento podemos perder de vista que las condiciones lingüísticas dependerán de aspectos
como el contexto o la intención comunicativa que permean los intercambios y, que en definitiva, tendrán un
impacto directo en las selecciones comunicativas tanto de hombres como de mujeres.
Es fascinante notar la preferencia altamente modalizada utilizada por los interlocutores femeninos dentro
de la historia, al expresar el deseo de que algunas acciones sean llevadas a cabo por otras personas. Más que
verse como una orden o un imperativo, este hecho se considera naturalmente como una característica de la
cortesía, que, según Poynton (2018: 71), “tiende a oscurecer lo que está sucediendo lingüísticamente”. Por
su parte, Acuña (2009) concluye que las mujeres hacen uso de las maneras de expresión mencionadas por
Lakoff (2004 [1975]) porque, por lo general, suelen ser mucho más corteses que sus contrapartes masculinas.
Esto se ve reflejado en el uso del lenguaje de los personajes femeninos en la historia analizada. Las oraciones
utilizadas son matizadas y, de esta manera, no se perciben como imposiciones. No obstante, es importante
mencionar que esta característica no guarda relación alguna con inseguridad, desconocimiento del tema
de conversación o falta de autoridad. También, vale la pena señalar que este punto en particular ofrece
una excelente oportunidad para el inicio de una discusión intelectualmente enriquecedora sobre la evidente
contradicción que pareciera existir al respecto. Un análisis un poco más profundo develará en realidad quién
ejerce control sobre quién. La evidencia mostrada por los trazos analizados indica que el propósito final del
uso excesivo de la cortesía por parte de los interlocutores femeninos se traduce en un mayor ejercicio de
control, pues es difícil rechazar una “solicitud realizada con buenos modales”.
Se ha asociado el uso de estrategias de cortesía con la mitigación del acto de imposición de acciones
en intercambios comunicacionales donde se busca hacer que uno de los participantes en el proceso en
cuestión lleve a cabo una acción deseada por el hablante principal (Suárez, 2015). Y aunque, al parecer,
Lakoff percibía el exceso de cortesía como un aspecto lingüísticamente contraproducente en las mujeres,
en términos de control, la realidad parece sugerir que esta característica es altamente valorada dentro de
la comunicación, debido principalmente a que denota consideración, respeto y sensibilización ante las
necesidades y expectativas de los participantes en el juego comunicacional.
En relación con la frecuencia y elección en el uso de adjetivos, Lakoff en Simpson (2016: 161), declara
que “las mujeres tienen la tendencia a usar adjetivos vacíos como adorable, divino, y lindo”. Este es un
aspecto relevante en el uso del idioma, puesto que revela las cualidades que los interlocutores observan en
su propia realidad y en el mundo que les rodea. De esta forma, la descripción que los hablantes hacen del
mundo que les rodea, expresa la visión que tienen sobre aspectos concretos en su cosmovisión de este.
Claramente, se observa la superioridad del uso de adjetivos en el grupo femenino (83,33% vs. 16,66%).
Y aunque el grupo masculino también, y de forma natural, hace uso de dos adjetivos (viejo y bueno), resulta
interesante notar que solo el grupo femenino usa el adjetivo “lindo”, que no es de extrañar esté presente en la
lista de Lakoff. Hasta cierto punto, este hecho parece estar relacionado con lo que Poynton (2018: 72) llama
“el estereotipo generalizado de las mujeres que funcionan en términos de sentimiento o emoción en lugar de
racionalidad o lógica”. Obviamente, estas diferencias en el discurso de hombres y mujeres también reflejan
patrones de dominio y poder con un marcado sesgo hacia los hombres con su consecuente resultado de
control en un grupo que queda vulnerado mientras que otro es privilegiado. A este respecto, Lakoff (1975)
propone el Enfoque de Dominación en el que afirma que los hombres son por naturaleza más dominantes
que las mujeres, principalmente debido a sus patrones o conductas discursivos. A pesar de lo anterior, este
mismo enfoque propuesto por Lakoff, establece que las mujeres actúan de forma menos dominante que
los hombres debido al uso de preguntas finales y marcadores de cortesía, y esta diferencia en sus estilos
discursivos tiene como resultado la supremacía masculina. Por otra parte, estudios realizados por Coates
(2004) indican que las mujeres son organizadas en los turnos para hablar y aplican la regla de una a la vez,
mientras que los hombres prefieren y tratan de mantener la palabra durante tiempo considerable, lo que
también es entendido y visto como un aspecto de control y dominio.
6. Conclusiones
A la luz del análisis que nos precede creemos que la interpretación con “género en la agenda” resulta
de suma utilidad, ya que, como estrategia de lectura y análisis, el lector toma consciencia de hechos
lingüísticos que, de otra manera, quizás pasarían desapercibidos. Seguidamente se presentan algunas de
las conclusiones derivadas de este estudio. En primer lugar, los hábitos lingüísticos, tanto de hombres como
de mujeres, marcan estereotipos que se consideran “convenciones sociales”, y el análisis de género devela
estos hábitos lingüísticos facilitando al lector un mayor grado de percepción de lo sexista que puede ser el
lenguaje.
Como consecuencia de lo anterior, los personajes masculinos se caracterizan por ser mucho más
directos en sus enunciados y por no hacer uso de un lenguaje cortés. En comparación con los personajes
femeninos, se aprecian diferencias marcadas en el uso de comandos o instrucciones, debido a que la
Ya para finalizar, es imperativo mencionar que estos hallazgos sugieren que, cuando los lectores son
conscientes de los rasgos lingüísticos relacionados con el género, adquieren la habilidad necesaria para
descubrir asimetrías e inconsistencias como las observadas hasta ahora, convirtiéndose así en mejores
lectores, capaces de identificar elementos propios de lo que denominaremos lenguaje de género. Entendemos
que sería necesario un estudio mucho más profundo para descubrir muchas más diferencias existentes en
esta historia; sin embargo, las mostradas bastarían para confirmar la inmensa utilidad de leer y analizar con
“género en la agenda”.
Como comentario final, este investigador considera necesario hacer notar que el descubrimiento del
análisis de género por parte de cualquier lector se pudiera comparar con una persona con discapacidad
auditiva a la que se le entrega un nuevo audífono mediante el cual es capaz de percibir sonidos nunca antes
escuchados que se convierten en suaves melodías para sus oídos.
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Tannen, D. (1991). You just don´t understand. Women and Men in Conversation. New York: William Morrow
& Co.
Resumen
Esta investigación tiene como objetivo reconstruir interpretativamente el significado léxico-discursivo del
vocablo ciudadante, usado por el funcionario de la Provincia de Guayana en 1832 para referirse a una mujer
de ciertas características socioeconómicas que la distinguen de otros dos grupos de féminas guayanesas.
Para ello, se emplea el marco teórico-metodológico que ofrece el Análisis Histórico del Discurso, que hace
converger el Enfoque Histórico y el Enfoque Discursivo. Por este motivo, el estudio histórico-discursivo de
esta voz seleccionada resulta una puerta de acceso válida para comenzar a comprender las implicaciones
socio-culturales y políticas que le subyacen a los significados léxico-discursivos de la misma. Se concluye
que las formas de tratamiento, empleadas en las comunicaciones gubernamentales, jerarquizan a la mujer
del siglo XIX en tres clases socioeconómicas; y, al mismo tiempo, el término ciudadante podría ser el
antecedente más remoto del derecho al voto femenino en Venezuela.
Palabras clave: Análisis histórico del discurso, ciudadante, mujer del siglo XIX, Provincia de Guayana.
Abstract
This research aims at interpretatively reconstructing the lexical-discursive meaning of the word ciudadante,
used by the official of the Province of Guiana in 1832 to refer to a woman of certain socioeconomic
characteristics distinguishing her from two other groups of Guyanese women. For this, the theoretical-
methodological framework offered by the Historical Analysis of Discourse is used, which makes the Historical
and the Discursive Approach concur. For this reason, the historical-discursive study of this selected word is
a valid gateway to begin to understand the socio-cultural and political implications underlieing its lexical-
discursive meanings. It is concluded that the forms of address, used in government communications,
hierarchize nineteenth-century women into three socioeconomic classes; and, at the same time, the term
ciudadantecould be the most remote antecedent of women’s right to vote in Venezuela.
Keywords: Historical discourse analysis, nineteenth-century women Guayana Province.
1 Licdo. en Educación, mención Castellano y Literatura (Universidad de Oriente); Magister en Lingüística (Uni-
versidad Pedagógica Experimental Libertador); Doctor en Ciencias Humanas, mención Lingüística Aplicada (Universi-
dad del Zulia); Profesor Titular de la Universidad Nacional Experimental de Guayana; Coordinador del Archivo Históri-
co de Guayana.
42 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 NOVIEMBRE 2022
1. Introducción
Este trabajo es una investigación tangencial; surge a partir de otro trabajo realizado, cuyo propósito
fue conformar un corpus documental sobre la educación en la provincia de Guayana, que permite luego
reconstruir e interpretar la historia educativa de dicha provincia en el siglo XIX.
Una vez localizados los documentos en el Archivo Histórico de Guayana (AHG, en adelante), que funciona
en la antigua caballeriza de la Casa-Museo del Congreso de Angostura, en Ciudad Bolívar (Venezuela), se
pasa a realizar una transcripción y calificación cronológica; en este proceso mecánico, iban surgiendo
unas palabras que nos llamaban la atención; esta se centraba en saber el significado léxico e intencional o
discursivo del término presentado como eje temático en este artículo.
En esta oportunidad, como investigador, me centro en el vocablo ciudadante. Cuando leí por primera
vez esta palabra y, una vez comprendido su alcance socio-cultural, surgieron un conjunto de interrogantes
como ¿se usaba ese apelativo para todas mujeres del siglo XIX?, ¿cuál forma de tratamiento se usaba para
las otras, si la respuesta es negativa?, ¿qué diferencia un grupo femenino del otro? En fin, en este trabajo se
dan respuestas a tales preguntas.
El objetivo es realizar un análisis lexicológico y discursivo a la forma de tratamiento ciudadante del siglo
XIX. Por ello, se realiza una investigación documental-histórica. Seguimos la tradición de esta subdisciplina
del Análisis del Discurso que proponen Atkinson, (1996), Valle, (1997),Jacobs yJucker, (1995), Brinton, (2001),
y Navarro, (2011), entre otros. Nace de la conjunción teórica-metodológica de la Lingüística Histórica y la
Pragmática Histórica; en otras palabras, se emplea el Análisis Histórico del Discurso (AHD, en adelante). En
un sentido general, el AHD se puede conceptualizar como “el análisis diacrónico de fenómenos discursivos
contextualizados no contemporáneos”, Navarro (2011), apoyándose también en los planteamientos de
Fitzmaurice y Taavitsainen (2007).
El analista de AHD debe apoyarse en un conjunto de estrategias, técnicas y herramientas, que pueden
variar en función de lo estudiado, razón por la cual, en el AHD no existe una metodología unívoca (Jucker,
2000, p. 48).
Entre estas estrategias metodológicas del AHD tenemos: el análisis de los factores contextuales y,
dentro de estos, las convenciones socio-lingüísticas del uso de la lengua en la época estudiada, tal como
señala Jacobs y Jucker, (1995, p. 19). El analista debe estudiar Historia de la temática sobre la que gira
su investigación. También, se debe recurrir a fuentes metatextaules editadas en la época estudiada; estas
abarcan diccionarios, manuales o libros sobre la lengua, manuales de estilo, gramáticas, etc., como señala
Ridruejo, (2002, p. 172).
En el caso de esta investigación, se presenta un estudio multidisciplinar, porque, bajo los auspicios de
la Historia de la Gran Colombia, Historia de Venezuela, Historia Regional de Guayana (s. XIX), Lexicología
Histórica, Morfología Histórica, el Análisis Histórico del Discurso y la Pragmática Histórica, se pretende
desvelar y reconstruir el significado semántico-léxico y el significado pragmático-discursivo del vocablo
ciudadante. No es, pues, un estudio histórico-léxico cotextual, sino histórico-discursivo contextual.
Otro aspecto metodológico merece ser aclarado, con respeto a los textos documentales que son citados,
a saber: la grafía de estos textos utilizados ha sido actualizada a la escritura actual del español; aunque en
algunos casos se ha conservado la grafía original, pero pronunciando esa palabra se puede rescatar el signo
lingüístico vigente; se han eliminado también las abreviaturas.
Hemos dividido el estudio en varias secciones que presentan análisis parciales de nuestro objeto de
estudio, hasta llegar a esa comprensión, interpretación y explicación deseadas.
El vocablo que vamos a estudiar en esta oportunidad es extraño y único: Ciudadante. Este término se
nos presenta aislado, en el sentido que solo aparece una vez en los más de dos mil documentos revisados
en el AHG. Su soledad queda ratificada cuando se buscó en varios corpus del Español en línea y no se
consiguió. En efecto, se rastreó en las siguientes bases de datos de nuestro idioma:
Este aislamiento por falta de uso no impide, sin embargo, que haga relación discursiva con otras fórmulas
de tratamiento como ‘señora’ y los nombres propios de mujeres. La forma de tratamiento en cuestión,
Ciudadante, aparece una única vez en un documento del Archivo Histórico de Guayana, para referirse –como
veremos más abajo- a un círculo cerrado de mujeres muy particulares en su relación con el gobierno.
Nuestra hipótesis de trabajo es la siguiente: estas tres fórmulas de tratamiento femeninas esconden
una estratificación gubernamental de tres grupos o clases sociales en su relación con el naciente Estado
venezolano, pero que en el fondo son un reflejo de la división trinaria femenina social y cultural aceptada por
la sociedad guayanesa del siglo XIX, y, por extensión, de la sociedad venezolana de ese siglo.
Las formas o fórmulas de tratamiento son las variantes pronominales o apelativas que “se eligen para
dirigirse a alguien en función de la relación social que existe entre el emisor y el receptor”, según la RAE y
ASALE (2009), en su Nueva gramática de la lengua española, (T.I, p. 1250, § 16.15a). Suelen aparecen en el
discurso en las funciones de sujeto, vocativo o complemento (directo o indirecto); en los dos primeros casos
gramaticales se debe estar atento al paradigma verbal y a los posesivos con los que aparecen.
Pero las fórmulas de tratamiento connotan muchas cuestiones sociales, culturales, afectivas o
emocionales; y están ligadas a los roles sociales y funcionales de los interlocutores. Estas fórmulas de
interlocución ponen en evidencia que los procesos interactivos de la sociedad se reflejan en la lengua y
viceversa: el uso de la lengua es un modo de acción social. Estas maneras de tratar al otro son una imagen
fiel del dinamismo de las estructuras sociales que reflejan esas fórmulas.
Ya en el clásico trabajo de Brown y Gilman (1960), en su análisis de los pronombres de segunda persona
de las lenguas europeas, postularon dos variables opositoras de poder y de solidaridad. La dimensión poder
se da cuando una de las personas controla el comportamiento verbal del otro interlocutor; y esto origina una
relación de asimetría: uno es dominado y, otro, dominador. En esta relación de asimetría verbal, uno de los
usuarios usa ‘vuestra señoría’ y otro emplea el pronominal usted, como se ve en el estudio de las fórmulas
de tratamientos administrativas venezolanas del siglo XIX. Por el contrario, en la variable de solidaridad
se manifiesta una relación social de simetría, porque los interlocutores están a un mismo nivel social y de
poder. Los autores pioneros en este estudio concluyen que, en el siglo XIX, dominó la relación de poder y, en
el siglo XX, la solidaridad.
Varios autores -como RAE y AALE (2009), y Fondanella de Weinberg (1999)- asumen que las fórmulas
de tratamiento por antonomasia son las formas pronominales; y se agregan como poco características las
fórmulas sustantivas y grupos nominales, es decir, formas apelativas. Las características más destacadas
de estas otras fórmulas de tratamiento son:
Rigatuso (1994, p. 21), citado por Fondanella de Weinberg (1996: 1419, § 22.6), sistematiza este
inventario abierto en varios elementos y subelementos. Veamos el Cuadro 1.
Cuando el interlocutor no posee un cargo público, el apelativo civil en estudio puede desplazarse a la
casilla genérica C: ‘Ciudadano Pedro Pérez’. En la actualidad, ser ciudadano es una condición civil y política,
porque se cumple con el requisito exigido (ser mayor de edad y estar inscrito en el registro electoral).
En el siglo donde se ubican los documentos estudiados, las exigencias eran mayores, como se verá en su
momento; pero se ratifica la ciudadanía como una condición política, civil y electoral. Entonces, el sustantivo
‘ciudadana’ parece formar –por su movilidad en la taxonomía de Rigatuso-, una fórmula de tratamiento
nominal social civil, unida a las fórmulas ocupacionales o a las fórmulas de nombres personales. Un estudio
de tales formas de tratamiento escapa a este estudio. Nos limitamos con señalar que ‘ciudadana’ es una
forma nominal social civil: ser ciudadano es una condición política y estatal.
El término ciudadante forma parte de una familia de palabras que se origina de la palabra primitiva
‘ciudad’; de esto se habla en el subapartado siguiente. Pero además de esta familia derivativa, ese término
forma una red pragmasemántica con un conjunto de palabras como sufragio, voto, elecciones, democracia,
nacionalidad, hombres libres, etc. Esta red semántica-discursiva gira, en realidad, en torno de ciudadanía y
ciudadano. Es necesario hacer un acercamiento a estos términos con el fin de obtener una mejor comprensión
e interpretación, desde la política, de su palabra prima ciudadante.
La ciudadanía es una construcción social y política muy heterogénea en el tiempo y en espacio. Pero
aquí no se hará una historia detallada del tal proceso; por el momento, basta con saber que esa noción y
aplicación de ciudadanía y ser ciudadano nació en Grecia y se continuó en Roma; esta condición estaba
reservada a los hombres. En la Edad Media se pierde tal concepto y nace el vasallaje. Será con el Renacimiento
Pero, será en los siglos XVIII y XIX, con los movimientos republicanos, inspirados en la Ilustración, la
Revolución Francesa y la revolución estadounidense , cuando la concepción de ciudadanía toma su verdadero
cause y consolidación. Esos tres movimientos “hicieron suyo el concepto russoniano de la ciudadanía,
entendido como la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones dentro de la vida política del
Estado.”, (Borja, 2012, s.p.). En 1950, Marshall y Bottomore publica un ensayo fundamental sobre ciudadanía,
titulado Ciudadanía y clase social, donde expone una teoría sobre la temporalización de la ciudadanía como un
proceso de adquisición de derechos, mediante el cual se adquirieron los derechos civiles (libertad individual,
libertad personal, libertad de palabra y de conciencia, derechos de propiedad, derecho de contratación y la
igualdad ante la ley) en el siglo XVIII; luego los derechos políticos (participación en el ejercicio del poder
político como elector o representante de los electores) en el siglo XIX; y, en el XX, los derechos sociales (el
derecho a un mínimo de bienestar económico y de seguridad al de participar plenamente en la herencia
social y vivir la vida de un ser civilizado, de acuerdo con los patrones predominantes en la sociedad).
Por otro lado, en el marco de la Ilustración, los efectos de la Revolución Francesa y del espíritu de las Cortes
de Cádiz, nace el proceso independentista de Hispanoamérica, que concibe al hombre hispanoamericano
no como súbito de España sino como ciudadano; esto se ve reflejado en las diferentes constituciones que
se otorgaron. En el caso de Venezuela, previo a la constitución de 1830, el decreto convocando el congreso
constituyente avizora la concepción de ciudadanía que tendrá la primera constitución venezolana, luego de
la separación de la Gran Colombia.
En efecto, el 13 de enero de 1830, en Caracas, José Antonio Páez, Jefe Civil y Militar de Venezuela, firma
el referido decreto, el cual fue recibido en Angostura el 9 de febrero del mismo año (AHG, 1830. Folio(s):
207-213). Los artículos segundo, tercero y decimosexto constitucionales señalan las condiciones para ser
votante: estar domiciliado y residenciado en la zona de votación y ser dueño de la casa, ser venezolano, estar
casado, mayor de 21 años, tener propiedad de 100 pesos, o tener una profesión, o ser comerciante, no ser
asalariado o jornalero o sirviente, o ser militar, no ser vago o loco o furioso o demente.
Para efectos de esta investigación, lo que cabe destacar de este sufragio censitario es que la mujer
venezolana no puede votar. Es decir, no tiene derechos políticos. Entonces, podemos preguntarnos: ¿por qué
en la constitución de 1830 y las subsiguientes de ese siglo no se señala de manera explícita la exclusión de
las mujeres?
4. Contexto Analítico I
La historiografía venezolana se ha debatido entre dos polos opuestos en relación con el estudio de la
mujer antes del siglo XX; específicamente, en el siglo XIX. En efecto, estos dos extremos opuestos principales
van desde los estudios que la presentan como la mujer sumisa, dependiente de su esposo, recatada,
paridora, moderada, rezandera y ama de casa (Prada, 2015); al otro ángulo que la ve como una especie de
Juana de Arco a la venezolana que luchó en la Independencia (Ver Memorias de Venezuela, Nº 19, 2008;
especialmente el Dosssier, 2011; y la Nº 5, pp. 26-31; Rojo, 2005). En medio de estos polos, otros autores
denuncian la ocultación de lo femenino en la historia, debido a los intereses de la oligarquía decimonónica,
luego de la burguesía nacional republicana (Vargas, 2010); o cuando la mujer sale a la palestra pública lo hace
para enfrentarse con otra mujer (Álvarez, Avendaño y Morales, 2006). En fin, en los cuatro puntos de vista
historiográficos, la mujer no es sacada a los espacios públicos, a lo civil-gubernamental, y, en consecuencia,
La Ciudadante Nieves Suarez, a quien se le devolvió el vale que había presentado por pago del
remate que hizo, en la parte que tenía el Estado, sobre la Casa que fue de Pedro Almeya, por
devolución que el Gobierno hizo, no estimarlo legítimo con las demás circunstancias a que es
relativa la comunicación de Vuestra Señoría de Mayo 9 último, Sección 2ª, ha exhibido otro Vale
de haberes militares importantes de mil pesos expedido en 1º de Agosto de 1825 nº 319 por la
comisión Subalterna de Cumaná, adjunto a una representación en que exige se le devuelva el
exceso; […].Ramón Contasti.” (AHG,1832. Oficio: 53).
Como ya se dijo, esta es la única vez que se usa este apelativo; para los otros casos se usa el más
común, ‘ciudadana’, como veremos luego. Este oficio nos perfila este primer grupo de mujeres:
Nótese que el vocablo ‘señora’ no significa ‘esposa de’, porque no lleva apellido de casada y no por un
mero olvido del escribiente gubernamental. Pareciera que ‘señora’ significa ‘la que tiene posesión, dominio o
mando sobre una cosa’. El vocablo ‘ciudadante’ es equivalente a ‘señora’ cuando tiene este lexema el sentido
de “la que por sí posee un señorío”, es decir, ‘señora’ es ‘la mujer que tiene posesión, dominio o mando sobre
una cosa’, significado que está recogido en el Diccionario de Nebrija (1576).
Otra característica de este grupo es que da limosna, como la señora Josefa Ortiz, que dio 20 pesos
para el Hospital de Caridad angostureño; o contribuye con el pago del preceptor de primeras letras, como la
ciudadana Josefa Lezama que ofrece 4 pesos. Este último caso se da en la villa de Upata, en 1832; allí 59
personas ofrecen pagar dicho salario; en esta lista solo está la mujer mencionada y al hombre, José Gómez,
no le precede el apelativo ‘el ciudadano’, como a los 56 varones restantes (AHG, 1832b).
El texto siguiente nos va permitir hacer un perfil de las mujeres que están en el polo opuesto a las
‘ciudadanas’ y ‘señoras’; este es el texto en cuestión:
Pilar Orfila de este vecindario a Vuestra Señoría la es presente [sic] que está entendida que hasta
ahora no hay una contrata especial por la cual se hagan los apuntes de la ropa del Hospital Militar
de esta plaza; y como esto deba contribuir a la dirección y conservación de este Servicio hago la
proposición de encargarme del lavado y planchado con las condiciones expuestas de apuntes;
como igualmente del alumbrado por la cantidad de 23 pesos que es la que esta signada a la
actual contrata […] (A.H.G. (1838). Folio(s): 77).
En este grupo entran, tanto la mujer trabajadora como la meretriz y la presa. Para el primer caso veamos
este texto ilustrativo:
Juzgado Político municipal =
Angostura 10 de Septiembre de 1832 = En cumplimiento del anterior decreto debo informar a
Vuestra Señoría que el Juez de paz Juan Antonio Torres con conocimiento mío, entregó a la
Ciudadana [ilegible] Jesús Montes como madrina de la hija de Juana Hurtado, aquella muchacha,
para que a su arrimo se criase obteniendo muy distinta educación que la que le da su madre,
pues esta es una mujer vagabunda y no podrá enseñarle a su hija otra cosa que lo que ella sabe;
es decir, ser al fin una prostituta como su madre = Camilo Gorrechetegui. (A.H.G. (1832c).
En este caso no merece el calificativo de ‘señora’ por no ser digna de respeto social: es una “mujer
vagabunda”. Las mujeres de este grupo pueden ser lavanderas, aguadoras, alumbradoras y suministradoras
de leña (AHG, 1832d; 1844); cocineras y enfermeras (AHG, 1839; 1843); agricultoras y lavanderas (AHG,
1843b; 1844b); comadronas/obstetricia (AHG, 1844c). La mayoría de estas mujeres son solteras, salvo el
único caso de la señora Federica Doring, quien en su representación autopresenta su labor como “mi arte de
obstetricia” para asistir “a las mujeres pobres de la ciudad.” (AHG, 1844d). Folio(s): 34).
Esta condición de civil-social de madre soltera le otorga –sin embargo- libertad para ejercer dichos
oficios, porque de lo contario podría ser desautorizada por el marido; aunque el Código Civil de 1862 no
recoge los oficios domésticos (lavar, planchar, etc.) como un oficio, una profesión o industria de la mujer; el
Art. 43 señala seis profesiones: “directora de colegio, maestra de escuela, actriz, obstetriz, posadera, nodriza”.
Este segundo grupo de mujeres, a diferencia del primer grupo ya reportado, ofrece servicio: ellas hacen
algo con las manos; mientras que el primer grupo ofrece al Estado bienes. Creemos que a este segundo grupo
pertenecen la mayoría de las mujeres del siglo XIX guayanés. Pero trabajar con las manos era considerado
algo negativo y de gente pobre. En 1842, Ildefonso Álvarez, jefe político de la villa de Upata, nos brinda esta
visión del trabajador manual, cuando presenta al gobernador de Guayana una lista de candidatos para ser
posibles alumnos municipales del Colegio Nacional de Guayana; es decir, se escogía un alumno para ser
Nótese, además, cómo tiene un valor social el binomio ‘hijo natural’/’hijo legítimo’. También la clase
social o grupo social según el color de piel: ‘india’, ‘blanco criollo’ y ‘mestizo’; la clase está en masculino y no
en el femenino gramatical.
En la antigüedad griega, el trabajo manual era mal visto; ya Homero, en la Ilíada, dice del trabajo: “nos
lo impuso Zeus desde nuestro nacimiento como el infortunio más pesado”. Platón defiende y diferencia el
trabajo intelectual del trabajo artesanal y manual, porque avergüenzan. El cristianismo se mantuvo en esta
tónica, ya que en la Edad Media el trabajo intelectual y el espiritual estaban por encima del trabajo manual.
Este trabajo es sinónimo de ‘pobreza’, ‘castigo’, ‘sudor’, ‘fatiga’. Es esta visión la que nos presenta el jefe
político de la villa de Upata: despreciaba y subvaloraba el trabajo manual porque lo consideraba humillante
e indigno. Nos recuerda a los hidalgos, “hijos de algo”, de España. Tanto el grupo de mujeres ciudadantes
como el grupo de mujeres que se relacionan de modo indirecto con el Estado (como veremos más abajo) no
trabajan con sus manos, son un remanente cultural y social de los hidalgos: las ciudadantes tienen haciendas
y propiedades y viven de sus rentas, y el otro grupo vive del marido. En fin, trabajar con las manos no estaba
bien considerado ni era apreciado socialmente; también se suman a este trabajo con las manos, el trabajo
del campo y el comercial de ciudad (herrero, bodeguero, albañil, etc.); sin embargo, en el ejemplo de “la
Señora Su esposa Ciudadana Antonia Moracho”,no se menosprecia el trabajo de venta de harina, es decir, el
trabajo comercial de bodeguera.
El grupo de las ciudadantes y de las mujeres que ofrecen servicio al Estado tienen algo en común: son
las mismas mujeres quienes realizan la tramitación ante el gobierno, sin intermediarios. Esto las diferencia
del siguiente grupo de mujeres, porque ellas ejecutan la acción administrativa-gubernamental a través de un
hombre, por lo general, el esposo. Veamos este documento, que dirige la Jefatura Política del cantón capital
al gobernador:
Habiendo apelado Ramón Pino marido de Prudencia Basanta, de la determinación que en esta
fecha dictó esta Jefatura adeudando en 58 pesos de multas, aplicables a las Rentas municipales
o en su efecto a cuatro meses de servicio en el Hospital de Caridad con ración y sin sueldo a
Prudencia Basanta por haberse ido de esta Ciudad sin pasaporte y haberse llevado dos hijos de
familia, remito a Vuestra Señoría el expediente original para que resuelva lo concerniente. Soy de
Vuestra Señoría atento servidor. (AHG, 1843c. Folio: 440).
Como se puede observar, la mujer se relaciona de modo indirecto con el Estado, a través de su
esposo. Creemos que cuando se habla de un papel pasivo, hogareño y rezandero de las mujeres, sometidas
a la autoridad y dependencia del marido, en realidad se están refiriendo solo a este grupo de mujeres y no a
la totalidad de féminas.
Este grupo tiene poca presencia en los documentos revisados, porque solo hay dos casos. En el otro
caso, el marido solicita, al gobernador, en nombre de su esposa, que se le devuelvan las alhajas y demás
utensilios de Nuestra Señora de Jesús, dado que el padre de ella tenía a su cuidado esa devoción antes de
morir, y el cura de la villa de Upata no quiere devolverlas (AHG, 1836).
Otro rasgo que pone en evidencia el texto de Prudencia Basanta es que ella no lleva el apellido de casada,
es decir, de su esposo. En el texto en cuestión no aparece Prudencia Basanta de Pino. Esta característica se
repite en todos los documentos revisados donde aparecen mujeres casadas. Como ya habíamos dicho, no
era costumbre colocar el apellido del marido; recuérdese la comerciante de harina. Esto se debe al hecho
de que no era costumbre legal o administrativa gubernamental, porque (a) en el texto mismo se podía
inferir que estamos frente a una mujer unida en matrimonio eclesiástico; y (b) en el caso que no estuviera el
Sin embargo, hay un documento en el cual está el apellido marital; es cuando la comadrona Federica
Doring lo usa en su representación: “Señor Gobernador de la Provincia / Federica Doring de Drager de este
vecindario, a Vuestra Señoría con el respeto debido digo: […]”. En esta comunicación firma “por mi esposa
Federica Doring de Drager Eduardo Drager” (A.H.G. (1844d). Esta presencia de los esposos no es gratuita.
Como aclara el Código Civil de 1862, para ser obstetriz ella necesita el permiso de Eduardo; además de
indicarnos que Federica es analfabeta, también sugiere esa autorización.
A diferencia del vocablo ‘señor’, que se usa de manera indiferente para todos los varones y para todos
los estratos gubernamentales, esta fórmula de tratamiento ‘señora’ se restringe a las mujeres casadas o
a las mujeres solteras, pero ricas. Lo que se intenta decir es no hay un elemento no marcado para el sexo
femenino, como sí lo hay para el contrario.
Pero, este grupo de mujeres podía realizar la tramitación directamente ante el gobierno en una sola y
única circunstancia extrema: muerte del marido. Así, en 1830, la señora Bentura Caraballo solicita “el pago de
los sueldos que se quedaron adeudando a su difunto esposo, el Teniente de navío de la armada de Colombia
Jacinto Muñoz” (AHG, 1830c. Folio: 38). Ella no recurrió a otro intermediario masculino, como un hermano
o un abogado, porque el impedimento de tramitación de manera directa no es legal o gubernamental, sino
cultural.
Ha resultado que son tres grupos femeninos que se relacionan con el Estado. Estamos, pues, en presencia
de una sociedad trinaria. Como se profundiza en esta investigación, esto supone una visión colonial-medieval
de la sociedad angostureña. Las fórmulas de tratamiento referidas a los funcionarios también producen
una discriminación estratificada en tres clases de empleados públicos. En este caso, esta división social y
gubernamental se puede representar como se indica en el Cuadro 2.
5. Contexto Analítico II
Simón Bolívar, en el discurso del Congreso de Angostura, en 1819, propone la división de los ciudadanos
según el fundamento de Sieyès, es decir, según la visión liberal del sufragio:
Al proponeros la división de los ciudadanos en activos y pasivos, he pretendido excitar la
50 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 NOVIEMBRE 2022
prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria, el trabajo y el saber.
(Grases, 2011, p. 25).
La Constitución de 1819 recoge esa propuesta en sus artículos 1º, 2º y 3º del Título 3º, Sección 1ª, De
los Ciudadanos; los ciudadanos activos son quienes ejercen la soberanía de la nación, a través del sufragio
o de las elecciones, como estipula el artículo 2º, del Título 5, Del Soberano y el ejercicio de la Soberanía. Los
requisitos censitarios están en los artículos 4º, 5º y 6º de la Sección 1ª, De los Ciudadanos.
Como hemos visto, la Constitución de 1830 no recoge explícitamente esta división binaria de los
ciudadanos venezolanos. Quizás no tenía rango constitucional, pero estaba ya en la cultura y en el saber
de las personas. De manera implícita estaba la teoría de Sieyès y la propuesta del Libertador en esa carta
magna de Páez, como ya fue analizado en el subapartado referido.
Como vemos, pues, varias mujeres angostureñas ejercían su ciudadanía pasiva al dirigir representaciones
a los servidores públicos y al acudir a las casa-oficinas de estos. Sin embargo, también se ha demostrado
que las fórmulas de tratamiento no son empleadas por los funcionarios de manera general, sino que hacen
una diferenciación, discriminación y jerarquización social y gubernamental de las mismas, dividiendo
a las mujeres en tres grupos que parecieran coincidir con tres grupos socio-económicos: clase alta
(‘ciudadante’/’ciudadana’ XX), media (señora XX) y baja (nombre y apellido).
Creemos que también había una especie de sorpresa y asombro ante estas mujeres que se enfrentaban
directamente a los procesos administrativo-gubernamentales; en cierto modo hubo una masculinización de
la mujer. Ya Homero, en la Ilíada, inició la tradición de admirar la masculinización femenina cuando habla
de “las amazonas varoniles”: se les admira porque actúan como hombres y, por ello, actúan como “seres
racionales, inteligentes”. La tramitación de las diligencias civiles era una función que socialmente estaba
destinada a los hombres. Era de admirar a esas señoritas viejas angostureñas o señoras de bien, de la clase
alta, en la inmersión de esa actividad masculina de diligenciar los procesos gubernamentales, por lo cual
se les califica de ciudadante. Tal vez en la estructura profunda discursiva los escribientes, plasmando la
ideología referida a la mujer, quisieron decir: “La Varonil Cayetana Ferreras”, La Señora Varonil Lucía Muñoz”,
o, más exactamente, “La Paraciudadano Nieves Suarez”, como se habla más debajo de este apelativo creado
en el proceso de desarrollo de esta investigación.
Esta ciudadanía que propone Bolívar, aunque no recogida en la Constitución de 1830, sí se manifestó en
los Reglamentos de Escuelas de la Provincia de Guayana, que, por ahora, se han analizado cinco de ellos, a
saber el de 1836, de 1839, de 1840, de 1842 y el de 1851; véase a Álvarez y Nogal, 2022 para más detalles).
Por ejemplo, el artículo primero del primer reglamento de escuela guayanés establece:
A las mujeres se les prohíbe la vida ciudadana, dado que no se les enseñaba la constitución y las demás
leyes, porque estas leyes eran “derechos y deberes del hombre en sociedad”. No se trata de que las niñas
no vivan en sociedad, es que no participan de la vida social pública y ciudadana: no votan, no tienen cargos
públicos, no hacen diligencias ante las oficinas del Estado, etc. Esta enseñanza de subordinación al marido
y de apego a las tareas “propias de su sexo” o ser ama de casa no estaba dirigida a las mujeres del primer
grupo y del segundo grupo. Al primer grupo, porque creemos que estas futuras mujeres eran enseñadas en
casa; y, al segundo grupo, porque no iban a la escuela y no eran enseñadas en sus hogares.
En este sentido, Plaza (2011) sostiene que la educación pública, instaurada con la Constitución de
1830, permitiría que “[…] los venezolanos aprenderían a ser libres, es decir, a hacer uso de sus derechos y a
cumplir con sus deberes.”, (p. 43); pero vemos, en los diferentes reglamentos de escuela guayaneses, que
la educación política estaba reservada a los varones; de tal forma que “los venezolanos” no comprenden
“los venezolanos y las venezolanas”, sino solamente “hombres venezolanos”. Esto implica que la difusión
de la educación política, mediante el conocimiento de la Constitución y las diferentes leyes, así como la
divulgación de las ideas liberales, estaba limitada a un sector sexual de la población. Luego, dentro de este
círculo de varones, se aplicaría tan solo a los alfabetizados, que por lo general eran la clase media o la
burguesía.
[…] resultó la votación en favor del joven José Julián Mendoza por reunir en sí las cualidades de orfandad
paterna, pues aunque tiene una madre anciana la numerosa familia que posee y con mayor abundamiento en
el sexo femenino, le hacen una situación desgraciada, […]. (AHG, 1840).
Ser huérfano de padre, tener una madre anciana y, sobre todo, tener muchas hermanas hacen de su vida
una desgracia, dado que esta depende y está centrada en mujeres.
Como se recordará del ejemplo donde se menciona a Juana Hurtado, dedicada a la prostitución, esta
solicita que se le devuelva a su hija, quien fue entregada a una de las señoras angostureñas; pero, el juez de
paz pide que se ratifique su decisión por el oficio de la madre. Lo más probable es que la opinión guyanesa
haya aprobado la medida; hasta el lector actual se pudiera ver tentado a suscribir tal acuerdo, resulta obvio el
mejor futuro que se le ofrecería a la hija de Juana Hurtado. Lo que esconde esta medida (entregar a los hijos
de unos al cuido y protección de otros más pudientes) es la proporción de mano de obra barata y, en varios
casos, la proporción de mujer gratis para sus familiares varones.
En el caso de los muchachos, estos aprendían un oficio, luego del proceso de formación y dar su fuerza
de trabajo casi gratis; pero en el caso de las muchachas, estas quedaban como sirvientas permanentes. El
07 de julio de 1838, María Linares, “viuda y madre de familia”, es decir, cabeza de familia, inicia una querella
ante el gobernador con el fin de lograr la devolución de su “prima hermana carnal y ahijada de Bautismo,
María del Carmen García, que cuenta con diez años de edad”, quien ”se abrigó a mi aprisco” desde la muerte
de sus padres, pero “[…] el Sr. Alcalde parroquial en ejercicio Ciudadano Pedro Farreras, a pedimiento [sic]
del Sr. Síndico Procurador Francisco Antonio Serrano, me ha despojado del Patronato de aquella Joven, y la
han entregado como una sirvienta doméstica al Sr. José Leandro Guerra de este vecindario.”, (AHG, 1838b).
Folio: 77). No sabemos cómo concluyó el proceso. Vemos cómo el poder político se une con los poderosos a
fin de brindarles mano de obra barata y del género mujer, porque nosotros creemos que la joven sería usada
como tal, dado que no se menciona la presencia de la esposa de Guerra, como sí se nombra a la madrina de
la hija de Juana Hurtado.
6. A manera de cierre
La lucha de la mujer hacia su reconocimiento como persona no ha sido fácil y mucho menos ha sido un
camino llano su empoderamiento político y de usuaria cotidiana de la vida administrativa-gubernamental.
Hay una notoria falta de equidad social y estadal y, en cierto modo, de exclusión social-gubernamental, dado
Sin embargo, hay que ver como pequeñas manifestaciones de la lucha política y gubernamental de la
mujer esa participación en los asuntos administrativo-gubernamentales que se recogen en los documentos
analizados. La intervención de la mujer en la vida civil y en los asuntos públicos gubernamentales se pone
de manifiesto en la actuación de la mujer angostureña. Ir a una de esas casa-oficinas angostureñas es una
forma de participación ciudadana, porque implica actividades públicas y civiles, propias de lo cotidiano y
familiar de una ciudad.
Desde la Morfología Léxica, se podría comparar ciudadante con paramédico; este no es alguien que
aspire a ser titular del cargo de médico, sino que el paramédico es alguien que tiene una formación tal
que le permite desempeñar ciertas funciones o acciones o actividades de un médico; así por ejemplo, el
paramédico puede entubar a un paciente igual que un médico, función que no puede hacer la enfermera;
pero no por ello se puede afirmar que el paramédico sea un médico. El paramédico no es alguien que esté
relacionado de modo indirecto con la medicina o no pertenezca a ella, sino que él forma parte del ámbito de la
salud hospitalaria de emergencia. Entonces, se podría decir “Paraciudadano Nieves Suarez”, “Paraciudadana
Nieves Suarez”.
La ciudadante del siglo XIX era una mujer que podía hacer ciertas actividades de modo directo, sin
intermediarios, con el gobierno, tal como hacían los ciudadanos; pero no por ello, esta ciudadante es
plenamente una ciudadana (política); ser ciudadante es tener un estado especial: la ciudadanía en términos
sociales. Esta mujer ciudadante era de clase social alta o, por lo menos tenía bienes, posesiones, que la
ubicaban en un estrato social alto. La ciudadante no es alguien que esté relacionado con los asuntos de la
ciudad de modo pasivo o indirecto, ella se vincula activamente con la ciudad, específicamente en el ámbito
económico. Es tal el rol activo y proactivo de la ciudadante, que hubo que crear o inventar un término que
recogiera esa semejanza o parecido con el papel activo y proactivo masculino.
La constitución de 1830 relegó a las del “sexo bello” al grupo mayoritario de los ciudadanos pasivos; pero
la actuación de las mujeres angostureñas en sus asuntos particulares relacionados con el Estado las hizo
parecer ciudadanos activos, que intentaban luchar contra los patrones sociales que les negaban parte de sus
derechos civiles, porque la mujer toma parte de los asuntos públicos no políticos, participa de las cuestiones
administrativa-gubernamentales; quizás, sea valorada por nosotros como tangencial y secundaria.
Sin embargo, para la época fue un paso de mucho peso social y cultural en la construcción de una nación
libre y republicana, que fue abriendo camino en ese largo proceso de inclusión social, estatal y política de
la mujer venezolana, que alcanza su máxima expresión, en lo político, el 27.10.1946, cuando las féminas de
Venezuela ejercen por primera vez su derecho a votar, es decir, elegir y ser elegidas para cargos públicos,
formando parte de la Asamblea Nacional Constituyente de 1946.
Por último, haciendo uso de las estrategias metodológicas cualitativas (el análisis de los factores
contextuales, uso de fuentes metatextuales y estado lingüístico-discursivo actual de lo estudiado), se
hicieron reflexiones, interpretaciones y explicaciones para desvelar ese significado discursivo del vocablo
ciudadante, que se ocultaba para nosotros; esos procesos cognitivos señalados se entremezclaban en las
argumentaciones y contraargumentaciones presentadas.
Creemos que esta investigación ha demostrado una inédita temática investigativa, que tiene –sin
embargo-, en el caso de nuestro país, antecedentes en los cuatro libros titulados Buenas y malas palabras de
Ángel Rosenblat (1974); pero apartándonos de lo anecdótico y puramente lexicológico, se han podido develar
las implicaciones ideológicas, sociohistóricas y culturales que están apuntalando el uso intencional de los
significados implicados. Es decir, el AHD ha permitido no limitarse a la descripción semántica-lexicológica,
sino que se han aportado interpretaciones posibles que ayudan en la comprensión de la visión de mundo
usada por los usuarios ausentes de esas palabras claves.
Fuentes Primarias
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establecimiento de escuelas en la Provincia. Signatura Topográfica: [Link].1.
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Archivo Histórico de Guayana. (1839).Hospital de Caridad. Donativo al Hospital de Caridad. Oficio: Protesta
de cocineras del Hospital. Remitiendo copia de párrafo de acta del Concejo sobre pago a las mujeres
empleadas en la cocina del Hospital de Caridad. Signatura Topográfica: [Link].27.
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establecimiento en el presente año. Signatura Topográfica: [Link].20.
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de Guayana. 1843. Signatura Topográfica: [Link].35.
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Archivo Histórico de Guayana. (1844c).Rentas Municipales: Reclamos contra las rentas por diversos
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Resumen
La Universidad, como espacio de producción de saberes, asume la gestión y difusión del conocimiento
mediante la investigación como accionar intelectual e instrumento de desarrollo social conducente a
la solución de los problemas de la comunidad. Mediante el ejercicio de investigar, se forman los futuros
investigadores, quienes con sus aportes teórico-prácticos, deben responder a las demandas y cambios
de un mundo competitivo y globalizado. Atendiendo a estas premisas, con este artículo, producto de los
resultados de un trabajo de investigación doctoral, mediante el cual las experiencias y vivencias de los
informantes permitieron generar importantes consideraciones, nos proponemos reflexionar en torno a la
universidad como lugar donde se deben seguir políticas y guías acordes con la realidad de lo que significa
la investigación, procurando que esta última sea el objetivo prioritario que la vincule con la sociedad. Desde
nuestra postura, consideramos la revisión de todos los factores de orden académico y administrativo,
que permiten activar y preparar investigadores idóneos, lo que, en definitiva, representa uno de los pilares
fundamentales que toda institución universitaria debe priorizar. Resulta ineludible comprender la necesidad
de atender la investigación científica y a las comunidades académicas que las realizan; desarrollar sus
estructuras organizativas; otorgar los espacios; discutir su relevancia y sus aplicaciones; transformar la
praxis docente, para que, desde el pregrado, se consoliden líneas de investigación, y se generen procesos
de enseñanza y aprendizaje metodológico pertinente. Se requiere también fijar incentivos para formar los
semilleros de investigadores noveles y fortalecer el trabajo de los docentes investigadores.
Palabras claves: formación de investigadores, cultura investigativa, productividad.
Abstract
The University, as a space for the production of knowledge, assumes the management and dissemination
of knowledge through research as an intellectual action and an instrument of social development leading to
the solution of community problems. Through the exercise of research, future researchers are trained, who
with their theoretical-practical contributions must respond to the demands and changes of a competitive and
globalized world. In response to these premises, with this article, product of the results of a doctoral research
work, through which the experiences of the informants allowed generating important considerations, we
intend to reflect on the university as a place where policies must be followed and guides in accordance with
the reality of what research means, ensuring that the latter is the priority objective that links it with society.
From our position, we consider the revision of all academic and administrative factors, which allow activating
[Link]
Muchos autores definen la investigación científica como: la actividad humana que busca responder
interrogantes y resolver problemas de la humanidad. (Zambrano, 2015; Serrano,2017; Rodríguez,2013).
Está encaminada a la observación, análisis e indagación de hechos y fenómenos a través de un proceso,
cuyas etapas buscan alcanzar el conocimiento acerca de un tema, planteado como problema, mediante la
aplicación de principios y métodos de investigación.
Los resultados obtenidos con la investigación que realizamos nos permiten afirmar que se hace ineludible
accionar los mecanismos académicos y administrativos pertinentes, y promover la cultura investigativa,
en la búsqueda de incluir a los docentes como protagonistas de la investigación, con la obligación y el
compromiso de capacitarse y formarse, para que el interés de investigar e indagar les permita comprender su
significado con el empeño de construir y dar respuestas que faciliten su actividad académica y su desarrollo
profesional; todo ello interpretando las necesidades del individuo y la sociedad, para romper paradigmas,
tal como sucedió en el siglo XVIII cuando comienzan a verse en las universidades las publicaciones de
revistas científicas, y, en el siglo XIX, al surgir los nuevos modelos universitarios en Alemania e Inglaterra, que
asociaron a las instituciones universitarias con las realidades sociales y abrieron pilares para la universidad
moderna.
La actualidad con estos nuevos contextos universitarios, en los cuales se reúne lo académico, lo
productivo, la sociedad y la cultura, hacen necesario repensar y trabajar en la construcción de diferentes
estrategias que posibiliten la activación de la investigación a través de la formación, cuyos cambios y nuevas
posturas lleven a redimensionar la labor del docente y su rol de investigador. Es hora de crear escenarios
propicios para formar investigadores, y valorar este proceso tomando en cuenta que la producción y gestión
del conocimiento deben estar asociados a la utilidad académica y profesional, así como al incentivo
profesional que representa.
Sobre este tema podemos citar a Padrón (2002:s/p), cuando dice: “El aprendizaje de la investigación
depende estrictamente de una definición de nuestras propias expectativas globales ante ese proceso.” Es
comprender que solo el que tiene el interés de indagar, conocer, mejorar es quien puede investigar con
mayor pertinencia. Es imprescindible que las universidades conozcan a sus docentes, por lo que se hace
necesario realizar diagnósticos que evalúen y definan sus expectativas. Así estaremos formando el semillero
Figura 1
Elaboración propia
Sería inadecuado hablar de elementos significativos en la investigación, sin antes comprender que la
universidad tiene un papel importante en la creación de políticas de investigación; debemos tratar de que las
bases lleven al desarrollo del producto científico vigente, práctico y proporcione solución a las necesidades
sociales. Las condiciones de la institución deben permitir no solo formar investigadores sino mantenerlos,
estimularlos, incentivarlos y procurar los espacios de difusión del producto científico. Se debe dar inicio a la
transformación de la enseñanza, el desarrollo del conocimiento y la productividad científica, en búsqueda de
medios que den beneficios a la sociedad como principio esencial de la universidad.
A pesar de que, en Venezuela, las universidades siempre han considerado el desarrollo y fortalecimiento
de la investigación científica como vital, se hace necesario el compromiso, no solo del Estado, sino de
empresas e instituciones así como de profesores y estudiantes universitarios para el desarrollo de la
investigación científica. Con apoyo económico, y fomentando de manera definitiva la praxis investigativa de
calidad, se dará el papel estratégico que le corresponde a la investigación, tal como lo establece Polanco
(2003) en su ensayo “La Universidad Venezolana y la formación de Investigadores”, en el cual se da validez
y valor a los procesos intelectuales y al conocimiento, como recursos dominantes y factores de producción,
para el desarrollo de un país y el bienestar de sus habitantes.
La reflexión sobre la prioridad que tiene la Universidad de crear las plataformas que sustenten y
consoliden la investigación, la expresa Moreno (2011: 5), cuando nos habla de la existencia de “condiciones
institucionales que favorecen, limitan o reorientan, desde una dinámica no siempre consciente,…” Esta cita
lleva a revisar cómo está soportada la estructura organizacional y ver hasta qué punto hemos comprendido
lo que es investigar, ya que entender esta pregunta es el inicio de la creación de condiciones, criterios y
estrategias; de evaluar qué se ha desarrollado y qué queremos a futuro para afianzar la investigación.
Hay que dar a conocer la cultura investigativa desde el pregrado, pero fomentada por el docente
formado y actualizado en la investigación académica, con la finalidad de generar estrategias adecuadas que
fortalezcan las mallas curriculares, y transformen la praxis docente. De igual manera, deben considerarse
los nuevos programas y la actualización de las líneas de investigación, pues revisten vital importancia para
el desarrollo de la cultura investigativa.
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 Noviembre 2022 59
Las universidades deben asignar a la investigación científica el papel estratégico, y considerar vital su
fortalecimiento y desarrollo, procurando en todo momento la participación activa de la comunidad académica
como eje primario de la investigación. Se debe formular y promover la cultura investigativa a través de cursos
de formación en esa área, además de ejecutar políticas de divulgación y desarrollo de la ciencia. Se torna
inexorable, entonces, transformar la pedagogía hacia la construcción y producción del conocimiento, bajo un
enfoque dinámico, complejo, con relevancia académica y rigurosidad científica; manejando una agenda cuyo
capital humano de sea apoyo, con aportes significativos.
De la misma forma, bajo los supuestos señalados, es bueno enfatizar la concepción de Padrón (2002:s/p),
cuando nos dice: “Las universidades deben primero formar su propia cultura organizacional y su propio
clima organizacional en investigación”. Esto obliga a planificar las funciones que permitan la sistematización
y preferencias investigativas, procurando que el investigador se sienta parte de la organización, con
pertenencia, e identificado con el trabajo a realizar.
Hoy en día, los avances tecnológicos nos integran y contribuyen a dar respuestas a preguntas que nos
aportan soluciones a lo investigado. Recordemos que, con internet, tenemos acceso a información científica
actualizada. También resulta perentorio comprender que el desarrollo de la investigación científica depende
de factores externos e internos, pero sobre todo de cambios de actitud, de concepciones, lo cual implica
insertar procesos con componentes significativos que valoren los hábitos de investigación. Debemos
percatarnos de la realidad actual, del contexto social y político, que devela con urgencia la transformación
para poder coexistir, poder vigorizar la investigación científica. Mora (2015:226) nos dice:
Todo esto se logrará si se cuenta con una capacidad de financiación representativa en las
universidades, un fondo per cápita con un con porcentaje significativo del PIB, destinado
netamente a la investigación de acuerdo con los estándares internacionales, sin olvidar que en
los docentes, investigadores y científicos deben prevalecer la ética, los valores y el alto grado de
compromiso en la utilización de dichos recursos.
Es determinante sembrar los cimientos necesarios y abonar a los perdidos en las últimas décadas en
cuanto al valor de la investigación para la universidad, trabajando sus mallas curriculares, programas de
Especializaciones, Maestrías y Doctorados; actualizando sus líneas de investigación y poniendo en práctica
disposiciones que den al docente investigador, herramientas de transformación en la praxis docente; todo
esto acompañado de las nuevas tecnologías, que fortifican y vinculan a las comunidades de investigadores,
y convierten a los docentes en agentes de cambio .
Díaz Alarcón (2012) refiere que se constatan grandes debilidades en cuanto a: la comprensión del
proceso investigativo, la formación de competencias investigativas y el comportamiento investigativo del
ser humano. Así lo expresa esta autora en su trabajo: “La formación para la investigación de los docentes
universitarios, como agentes de cambio ante los nuevos desafíos”, en el cual, diversos autores coinciden
en que la investigación científica, como proceso sustantivo universitario, no ha generado impactos eficaces
que hayan modificado la realidad educativa del país, señalando que existe escasa vinculación de los
estudios universitarios con la investigación científica, el desarrollo tecnológico, los sectores académicos y
la problemática del país. Entendemos que el apoyo económico es fundamental, pero también la orientación
de los recursos que se destinen, y que dependen, en un alto porcentaje, del investigador responsable de
un proyecto que, bien formado, agrega valor a través de sus trabajos y resultados, haciendo uso correcto
de los mismos, consolidando el conocimiento y su propia investigación con la difusión, para propiciar el
aprendizaje.
Por otra parte, apoyándonos en las aulas virtuales, con nuevas tecnologías, podemos formar docentes
y estudiantes que aprovechen la enseñanza y los beneficios de estos nuevos espacios de interacción para
fortalecer sus competencias investigativas. Esta fusión se sustenta en lo que plantea Levi (2004: 98): “Las
inspiraciones activas se ponen en común, no en vista a una hipotética fusión de los individuos, sino con el fin
de dilatar juntos la misma burbuja, miles de burbujas irisadas, que son cosmos provisionales de mundos de
significaciones compartidas”.
Otro aspecto que se debe considerar, y que fue parte de lo expresado por algunos investigadores
consultados, es el reforzamiento de la identidad de los investigadores que migraron desde Venezuela
hacia otros países, para que a través de ellos, y con uso de las nuevas tecnologías digitales, se mantengan
Con el intercambio y movilidad de los espacios del saber, hoy cuando las TIC son manejadas por los
jóvenes, la formación tradicional debe dar espacio a estos avances, y los docentes no debemos resistirnos
a esos cambios, porque dejaríamos de ser innovadores y estaríamos cerrando puertas al saber, lo cual
discrepa de lo que debe ser un investigador. Los escenarios educativos deben perfeccionarse y el proceso
formativo debe orientarse hacia el uso correcto de esas nuevas tecnologías, con la ética que debe prevalecer.
La virtualidad permeada por el digitalismo permite obtener información de otros investigadores, promueve
el acercamiento y la unión de distintas disciplinas, y este contexto hace posible nutrir la investigación y
construir nuevos conocimientos.
En el marco de lo social, los intereses y necesidades pueden ser múltiples; y comprender los problemas
nos lleva a nuevos espacios y disciplinas, lo cual requiere de conectar saberes, compartir pensamientos
y conocimientos; ello invita a la visión multi, inter, pluri y transdisciplinaria, focalizándola en sentido de
consciencia colectiva. En concordancia con algunos investigadores, la investigación no debe ser aislada,
ni cerrada por los muros de una sola institución, debe abarcar grupos en redes colaborativas, que aporten
y estudien, por lo que se hace necesario comenzar a formar los grupos de investigación con docentes y
estudiantes, abrir espacios y desplegar estímulos para investigar, realizar intercambios con instituciones,
valerse de las herramientas digitales, no sin obviar los aportes de las distintas academias. Esa participación
de los investigadores, y de las diversas asociaciones académicas son las que nos permiten obtener mejores
resultados, de este modo la cultura de investigación abre puertas y espacios, nos conecta.
La investigación debe tomar en cuenta los elementos que proporcionan la transdisciplinariedad y las
opciones epistémicas para la acción investigativa, orientar esas acciones y producir los cambios no los dice
Nicoslecu (2009:35), quien afirma: “La transdisciplinariedad tiene por finalidad la comprensión del mundo
presente desde la unidad del conocimiento”. Explica la necesidad de cambios en las mallas curriculares
teniendo claro la urgencia de capacitarse y actualizarse con un enfoque pragmático de los aprendizajes
recibidos y la interconexión del conocimiento.
Valdría la pena que, bajo estos hechos, se comience a desarrollauna nueva visión, que está en manos
no solo de la universidad sino también del Estado. La poca vinculación de la investigación con la sociedad,
binomio clave mediante el cual la productividad científica es respuesta para atender las necesidades sociales
y cambiar la calidad de vida del ser humano, se hace visible a través de lo expresado por investigadores de
amplia trayectoria en el país. Se hace necesario el acercamiento Estado-Universidad-Sociedad, la proximidad
con el entorno, tomando en cuenta los elementos productivos del contexto que, con aportes teóricos y
prácticos, develan los requerimientos a los cuales debemos dar respuesta para llegar al beneficio social. En
la figura 2 sintetizamos este importante tema:
Estado/Política
Universidades
Desarrollo de la cultura
Desarrollo de regiones
Las universidades tienen el compromiso de realizar investigación científica como factor clave para
su crecimiento como institución y para el desarrollo de la nación, deberán hacer los esfuerzos que sean
necesarios para formar investigadores, actualizar y crear nuevas líneas de investigación acordes con las
exigencias del país que estén vinculadas con los problemas del entorno, consolidar sus relaciones con los
sectores productivos, obtener los financiamientos que permitan realizar y estimular la investigación científica,
crear las plataformas tecnológicas que ayuden a la formación y vinculación con otras comunidades de
investigadores en instituciones dentro y fuera del país. La universidad es un ente ineludible para la sociedad
y, para que la investigación tenga sentido, debe aportar a ésta última, de ahí la importancia de su unión
pertinente, para que pueda responder a sus necesidades dando beneficio social.
Las universidades, en materia de investigación, deben también potenciar la investigación, no solo desde
los postgrados sino también en el pregrado; es perentorio contar con centros de investigación organizados,
de tal manera que sus fines se orienten hacia el contacto con las comunidades; la idea no es encerrarse ni
conformarse con las líneas de investigación presentes solo en trabajos escritos. El propósito debe ser, mas
bien, actualizar, profundizar y revisar constantemente las líneas de investigación para que sean base de
proyectos que emerjan de los problemas reales de la sociedad y que retornen a esta como solución.
Otro de los preocupantes problemas en el desarrollo de la investigación, de acuerdo con los investigadores
que consultamos, es la concepción de muchos docentes, en cuanto a la obtención de títulos de IV y V nivel
La reflexión alerta a revisar cómo los aportes y programas pueden contribuir al hecho investigativo,
factor esencial para resolver problemas de la sociedad; esto pone de manifiesto los factores sociopolíticos
en el que las reglas del juego y las políticas públicas se materializan. No podemos separar la investigación
universitaria del Estado, que es quien la financia.
La educación universitaria, a través de la investigación, debe ser pensada como una estructura integral.
Existe la necesidad de involucrarla con el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología para fomentar y ayudar,
a través de los lineamientos del Estado, de manera que el apoyo económico permita su desarrollo. Las
directrices deben seguir y dar cumplimiento a la Ley de Universidades, que obliga a fomentar la producción
de la investigación científica; se requiere de una revisión actual de las estructuras universitarias con base en
las vivencias y experiencias actuales, lo que obliga a examinar la situación actual de la investigación en el
país y en el contexto internacional.
Hay que construir y fomentar la cultura investigativa como un compromiso holístico, contar con
profesionales y su participación. La universidad debe reflexionar, para plantear y demandar del Estado los
recursos necesarios destinados al desarrollo de la investigación, facilitar los espacios e intercambios de las
comunidades académicas. Se requieren con urgencia reformas educativas que dirijan la educación hacia
la calidad, equidad, relevancia, eficacia, eficiencia,medio de ajuste social, tal como lo contempla UNESCO,
(2011), cuando nos habla de las dimensiones de la educación.
Como medio de ajuste social, es la investigación científica la que transforma y busca el beneficio para
la sociedad, pues uno de sus grandes desafíos es generar conocimiento socialmente útil que traspase
fronteras y sea fuente del saber. Hacer un examen crítico de las líneas de investigación, orienta a nuevas
competencias investigativas que deberán estar acompañadas con elementos y diseños en la estructura
organizacional, que otorguen significado relevante al docente y a su papel como investigador, para lo cual es
necesario crear estímulos e incentivos.
Son las autoridades universitarias, formadas y comprometidas con los procesos de investigación, las
que deben buscar transformar y elevar la producción del conocimiento, permitiendo generar intercambios
de grupos de investigación, enfatizando sobre la cultura investigativa, incentivando las actualizaciones,
realizando talleres, cursos, encuentros y conferencias espacios que fortalecerán, consolidarán y desarrollarán
la actitud investigativa.
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Resumen
La herencia cultural colectiva que permanece en el tiempo es transmitida de una generación a otra por
la fuerza innovadora de la tradición, esta le permite al mismo tiempo renovarse y conservarse. La mirada
que le hemos dado a la tradición en esta investigación es una mirada dinámica y transformadora, en torno a
la Paradura del Niño como testimonio oral de vital vigencia para la salvaguardia de la identidad cultural. En
el abordaje teórico se consideraron tres ejes temáticos relacionados con la tradición y oralidad: dinamismo
transformador, Identidad Cultural y la salvaguardia de la identidad, los cuales se refieren al objeto de estudio.
El contexto de donde se tomaron los elementos para su análisis es Pozo Hondo, pueblito andino ubicado en
la ciudad de Ejido, Capital del Municipio Campo Elías, Parroquia Ignacio Fernández Peña del estado Mérida,
cuyos pobladores heredaron de sus ancestros esta tradición, que fue pasando de generación en generación,
hasta nuestros días, revitalizada con elementos que se han ido incorporando, pero siempre manteniendo
su esencia. Nuestra investigación se enmarca en el paradigma cualitativo, fundamentado en el método
hermenéutico-fenomenológico. Para la recolección de las evidencias se utilizó la entrevista a profundidad
a través de la cual penetramos en las reminiscencias de nuestros informantes, donde guardan el raudal de
sabiduría de la devocional tradición de la Paradura del Niño. Ello permitió configurar categorías teóricas
orientadas hacia esta tradición vital para la salvaguardia de la identidad cultural de los habitantes de Pozo
Hondo.
Palabras Clave: Paradura del Niño, Tradición, Dinámica transformadora, Salvaguardia, Identidad cultural.
científica.
Abstract
The collective cultural heritage that remains over time is transmitted from one generation to another
by the innovative force of tradition, which allows it to be renewed and preserved at the same time. The
look that we have given to the tradition in this investigation is a dynamic and transforming look, around
the Paradura del Niño as an oral testimony of vital validity for the safeguarding of cultural identity. In the
theoretical approach, three thematic axes related to tradition and orality were considered: transformative
dynamism, Cultural Identity and the safeguarding of identity, which refer to the object of study. The context
from which the elements for its analysis were taken is Pozo Hondo, an Andean town located in the city of
Ejido, Capital of the Campo Elías Municipality, Ignacio Fernández Peña Parish in the state of Mérida, whose
inhabitants inherited this tradition from their ancestors, which was passing from generation to generation, to
1 Licda. En Historia de Venezuela (Universidad de Los Andes); Licda. En Educación Integral (Universidad Nacional
Abierta); Especialista en Dirección y Supervisión Educativa (UNEM); Magister en Historia Regional (Universidad de
Margarita; Doctoranda en Patrimonio Cultural (Universidad Latinoamericana y del Caribe).
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 Noviembre 2022 65
the present day, revitalized with elements that have been incorporated, but always maintaining its essence.
Our research is part of the qualitative paradigm, based on the hermeneutic-phenomenological method. For
the collection of the evidence, the in-depth interview was used through which we penetrate the reminiscences
of our informants, where they keep the wealth of wisdom of the devotional tradition of the Paradura del Niño.
This allowed configuring theoretical categories oriented towards this vital tradition for the safeguarding of
the cultural identity of the inhabitants of Pozo Hondo.
Keywords: Paradura del Niño, Tradition, Transformative dynamics, Safeguarding, Cultural identity.
Desde sus inicios, las tradiciones venezolanas se han caracterizado por su oralidad, variedad y por el
carácter dinámico y transformador de las mismas, entendido este último como la capacidad de adaptarse a
los rápidos cambios sociales, lo que ha permitido su continuidad a través del tiempo, es decir… “la permanencia
del pasado vivo en el presente” (Arévalo; 2004, p.927). Esta herencia cultural colectiva, que permanece en el
tiempo, es transmitida de una generación a otra por la fuerza innovadora de la tradición, lo cual le permite al
mismo tiempo renovarse y conservarse.
La herencia cultural de España es muy evidente (…) no es sorprendente que las raíces ibéricas se
vean claramente en estas fiestas, ya que la mayoría fueron implantadas durante la época de la
colonización española, con el objetivo de consolidar el catolicismo y de integrar las comunidades
nativas en las estructuras del poder colonial.
Se observa en estas tradiciones, desde sus inicios, la fuerza transformadora que admitió la incorporación
de elementos propios de las regiones a las de origen hispano, renovándose constantemente en el tiempo, con
lo cual se origina ese sentimiento de pertenecer a una sociedad. En el caso de Mérida, a partir de su fundación
el 9 de octubre de 1558 por el capitán Juan Rodríguez Suarez, (Picón, 1993), y el posterior poblamiento del
territorio merideño, la influencia de la Iglesia Católica fue un elemento clave para la introducción de algunos
aspectos propios del catolicismo, utilizados por la corona española en el proceso de adoctrinamiento de la
población indígena. Sin embargo, no se pudo evitar que estos rituales españoles tomaran elementos que no
les eran propios.
Naturalmente la religiosidad popular caminó por otros derroteros, siguió usando la lengua natural
de cada pueblo para sus ritos y celebraciones y siguió cantando con las mismas músicas y
acompañándose con los mismos instrumentos que configuran el folclore de cada región. Gracias
a ello, la diversidad y riqueza que ahora muestran las manifestaciones de religiosidad popular en
verso y cantadas es un verdadero tesoro cultural, patrimonio intangible de nuestra comunidad de
pueblos hispanos. (p.40)
De las diversas tradiciones establecidas por los frailes en Venezuela, en las que se venera la infancia de
Jesús, podemos mencionar la Paradura del Niño, traída por los agustinos. Según nos refiere Campos (2009),
fue esta orden religiosa la que adoctrinó y evangelizó Los Andes venezolanos, celebrando cultos especiales
como la Paradura del Niño, la cual surge de la costumbre de reunirse en familia para fraternizar y compartir
el espíritu navideño (Dinneen, 2008). Esta tiene mucho arraigo y es un elemento de identidad de los estados
Mérida, Táchira y Trujillo, aunque hoy día podemos encontrar esta tradición en otros lugares de Venezuela,
llevada por algunas familias andinas que se establecieron en otros estados o por personas que vivieron en
los Andes y se llevaron la tradición a sus lugares de origen.
La Paradura del Niño, según nos indican Lengwinat y Suniaga (2013: 13) “se expresa en los conceptos
de “pido y pago” y “como doy debo ser retribuido”. Esta relación la podemos entender de la siguiente
manera: quien hace la Paradura presupone que el Niño Jesús le escucha e interviene, modificando el curso
de los acontecimientos a su favor, por eso debe retribuirle en gratitud a lo recibido. En algunos casos,
el agradecimiento al Niño Jesús por una buena cosecha en el año se representa con un arco de frutas,
hortalizas, flores y otros productos elaborados artesanalmente, colocados al frente del Pesebre renovado
el día de la Paradura. Es muy común ver los arcos adornados con cambur, zapallo, auyamas, chayotes,
piñas, panela, pan, rosquillas, entre otros elementos representativos del fruto de la tierra, por el cual se da el
agradecimiento.
En Pozo Hondo, la Paradura del Niño se realiza desde el 26 de diciembre hasta el 2 de febrero, día de
la Virgen de la Candelaria, y consta de fases que van desde la elaboración del pesebre; organización de los
preparativos previos a la fiesta del Niño, como también se le llama; anotación de la paradura, ya que los
cantores y músicos tienen fechas establecidas; invitación de los padrinos y otros asistentes (familiares y
amigos); preparación de la comida y brindis; robo y paseo del Niño; canto del Santo Rosario y compartir de
los asistentes. En esta última fase se degustan platos típicos del lugar. Esta tradición constituye el patrimonio
vivo, la memoria histórica, religiosa y cultural de las comunidades de Pozo Hondo. Condensa una de las
manifestaciones religiosas-populares con mayor atractivo cultural por la riqueza de expresiones musicales
y culinarias que la componen y que los identifica como pueblo.
Esta tradición lleva inmersos elementos que se buscan conservar como la solidaridad, la reunión
familiar y el acercamiento humano (Lengwinat y Suniaga :2013). En cuanto a la solidaridad y reunión familiar,
tenemos que es el grupo familiar y amigos quienes organizan y sufragan los gastos; así mantiene los lazos
de amistad con personas cercanas a la familia y con quienes se comparte la celebración. Esta idea de
organización se ha ampliado en los últimos años, pues se hacen Paraduras en de la comunidad, la cual se
organiza para celebrar, y sufragan los habitantes de la misma los gastos necesarios. De igual manera sucede
cuando se realiza en instituciones públicas o privadas, son todos sus miembros quienes se organizan para
su ejecución.
Otro componente importante de la Paradura son los músicos, cantadores y rezanderos, pues son
personas muy apreciadas por la colectividad; son ellos quienes interpretan la música, los cantos y rezos de
la ceremonia, gira alrededor de ellos una imagen especial de estima y respeto por toda la comunidad.
Miramos la Paradura del Niño como una tradición dinámica y transformadora, impregnada de vitalidad
y fuerza, que se mantiene en el tiempo renovada, rejuvenecida y revalorizada; así asumimos el concepto de
tradición, “… no como entienden muchos, un concepto estático que lleva a mirar ciegamente hacia valores
y sistemas pretéritos” (Briceño;1952:109) o “… como un conjunto de anacrónicas antiguallas o costumbres
fósiles y obsoletas…” (Arévalo; 2004:.926). Se trata, mas bien, de considerar la tradición como testimonio
que se transmite oralmente y por imitación como una forma de expresión humana “… y vía de acumulación,
transmisión, transformación y enriquecimiento intergeneracional de la herencia cultural” (Mendoza; 2012,
p.90); “una tradición de la que fluye un sentimiento de fe, devoción y pertenencia “… a un grupo social con el
cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias (Molano; 2008, p.73).
Les corresponde a los miembros de cada comunidad salvaguardar estas tradiciones, no solo a
quien las ejecuta u organiza, sino también a las instituciones que hacen vida en cada una de ellas, por la
importancia que tienen como un elemento de su identidad, y como forma de proteger el legado recibido de
sus antepasados que ha perdurado en el tiempo y nos permite mirarnos a nosotros mismos, saber quiénes
somos y de dónde venimos, es decir reconocernos y sentirnos como miembros de nuestra comunidad e
interpretar nuestro mundo y su contexto. En relación con esto, Rebollo (2018:19) nos refiere:
La Paradura del Niño que se dibuja en las características establecidas por la UNESCO, como una tradición
y expresión oral, es practicada por un grupo que responde a las expectativas de la comunidad, como una
manifestación de su identidad cultural y social a través de la cual se transmiten oralmente normas y valores.
Al respecto de este tipo de manifestaciones, Mendoza (2012: 17-18) señala:
Es por eso que, penetrar en el extraordinario mundo de la Paradura del Niño y su dinámico contexto
social no fue fácil, significó desentrañar los códigos presentes en ella, en la búsqueda de configurar
categorías teóricas orientadas a salvaguardar su identidad cultural, pues, como sabemos, esto no depende
solo de la perspectiva del investigador, sino también de la interacción en la vida social de todos los actores
que intervienen en ella y su posición frente a los hechos que surgen en el contexto donde se desarrolla esta
tradición, impregnada de una inmensa y variada riqueza cultural.
2. Objetivos de Investigación
3. Referentes Teóricos
…los seres humanos poseemos siempre lo que los antiguos asumían como un don natural –
una capacidad de comprensión, y hasta un cierto conocimiento sobre las cosas del mundo y
de la propia vida, que nos proporciona el simple hecho de poseer un lenguaje, una experiencia
vivida y de pertenecer a ese mundo histórico social que llamamos, tradición, el ser cultural de
Ese comprender otras épocas y modos culturales del que nos habla Ramírez, significa que la tradición
no es más que el pasado vivo en el presente, en el aquí, en el ahora, es permanencia y al mismo tiempo
transformación. “…La tradición es esencialmente conservación, y como tal nunca deja de estar presente en
los cambios históricos…” (Gadamer; 1977:331). La tradición es en su esencia dinámica, está en constante
movimiento, tiene al mismo tiempo varios significados y se nos presenta de forma variada. Al respecto,
Mondrazo (2005) sostiene que:
En este sentido, la tradición lleva inmersa un gran dinamismo transformador que forma parte de su
esencia y de su identidad y que está presente en las diversas manifestaciones tradicionales de nuestro país.
Duvelle (2011, parraf. 1)) expresa, “Las tradiciones y expresiones orales sirven para transmitir conocimientos,
valores culturales y sociales y una memoria colectiva. Son fundamentales para mantener viva las culturas”.
Afirma el citado autor, que las raíces ibéricas se ven claramente en todas las fiestas tradicionales
venezolanas, ya que la mayoría de ellas fueron implantadas durante la época de la colonización española
con el propósito de consolidar el catolicismo y de integrar las comunidades nativas en las estructuras de
poder colonial. Reconoce que, en el transcurso de los siglos, las fiestas tradicionales de Venezuela se han
desarrollado de una forma muy distinta y original, incorporando elementos indígenas o afroamericanos,
para producir expresiones y costumbres híbridas, que son promovidas hoy día como importantes elementos
constituyentes de la identidad nacional venezolana.
Los elementos antes referidos centran nuestro interés, ya que confirman el hecho que la tradición
Paradura del Niño fue implantada por los españoles, pero desde su nacimiento fue transformándose a partir
de ese dinamismo natural que le permitió ir incorporando elementos y quitando otros, unido al hecho de que
esta tradición siempre ha sido organizada por las comunidades populares y desarrolladas fuera del control
directo de la iglesia católica, quien no pudo fiscalizar que esos cambios se dieran.
Otro elemento que está presente en la tradición de la Paradura del Niño es la oralidad, esta es una de las
formas como generación tras generación se ha transmitido de padres a hijos, de adultos a jóvenes, quienes
la reciben y asumen con compromiso en los hogares maternos o en los nuevos hogares de las parejas
jóvenes. Ong (1982: 3) sostiene que: “La sociedad humana se formó primero con la ayuda del lenguaje
oral; aprendió a leer en una etapa muy posterior de su historia”. Es así como, desde la antigüedad, las
comunidades transmiten sus conocimientos de manera oral, “… producen, efectivamente, representaciones
verbales pujantes y hermosas de gran valor artístico y humano…” ([Link]. p.13); de allí la importancia de que
en el presente le demos a la oralidad el valor que tiene, ya que la palabra es fuente de autoridad y tiene gran
relevancia social.
Desde nuestra postura, la Paradura del Niño es una tradición que se ha transmitido de manera oral y por
repetición, los más jóvenes van reproduciendo lo que observaron de sus padres y abuelos, pero contextualizan
el momento y le agregan o quitan algunos elementos, manteniendo siempre la esencia devocional a la
imagen sagrada del Niño Jesús, eje central de la tradición, y a quien se venera desde tiempos pasados,
contribuyendo esto a reafirmar la identidad cultural de los habitantes de Pozo Hondo.
La Paradura del Niño es una de las expresiones culturales más típicas de la región de los Andes que
permanece arraigada en el alma del pueblo, como un tesoro que expresa el más tierno amor y devoción por
el Niño Jesús, a quien con fe y alegría le tocan, cantan y rezan sus devotos, convirtiendo esta vivencia festiva
en un patrimonio cultural y religioso de gran significación y trascendencia.
Esta manifestación cultural, es uno de los elementos característicos de la comunidad de Pozo Hondo,
para quienes esta tradición tiene especial significado; es una joya, heredada de sus padres y abuelos, creando
Asevera también este autor, que estas características que identifican a los pueblos, permanecen en
el tiempo y se reconocen en los cambios y transformaciones que se van dando en ese pasado heredado,
que forman el conjunto de haberes con que nos identificamos, y que deben ser resguardados. Todo este
patrimonio queda protegido en la memoria individual y colectiva de cada pueblo, convertido en conocimientos,
creencias y sentimientos que son transmitidos de una generación a otra a través de diversos mecanismos
que la misma colectividad va creando. En este sentido, Candau (2008) señala que:
…no puede haber identidad sin memoria porque solo esto permite la autoconciencia de la duración
(…) Por otro lado no puede haber memoria sin identidad, porque el establecimiento de relaciones
entre estados sucesivos del sujeto es imposible si el sujeto no tiene a priori un conocimiento de
que esta cadena de secuencias temporales puede tener significado para el (p.397).
De lo anteriormente expresado, podemos deducir que la memoria tiene un papel fundamental no solo
en la transmisión de los saberes de la sociedad, sino también en la salvaguardia de estos, garantizando su
entrega a las futuras generaciones. De esta manera, la tradición de la Paradura del Niño juega no solo es un
evento transmisor de la identidad de los habitantes de Pozo Hondo, sino que está estrechamente unido a la
memoria, guardiana de esos conocimientos y sentimientos, permitiendo que esta última se mantenga viva
en el tiempo, sobre todo con un gran significado para el pueblo, pues hoy día, se expresa con una gran fe y
devoción, permaneciendo viva en la memoria de los pobladores de esta comunidad.
Mantener la identidad, es entonces, responsabilidad de los grupos sociales, son ellos quienes deben velar
por la permanencia y vigencia de los elementos que constituyen su identidad. Gleizer (2012) afirma que, en
cualquier sociedad, la vida social está compuesta por los significados de quienes allí viven. De tal manera que,
tal como afirma Machado (2018:22), “son las comunidades sociales las responsables de hacer permanecer
su identidad a través de un sentimiento de pertenencia compartido y transmitido generacionalmente”.
4. Marco metodológico
En la investigación de la Paradura del Niño nos enfrentamos a un contexto con características particulares,
el cual demanda de unos supuestos específicos que permiten dar respuesta a los enigmas allí planteados
con la finalidad de que el investigador pueda asumir una posición determinada frente a ese contexto, frente
a los sujetos de investigación y al procedimiento más adecuado para responder las incógnitas formuladas.
Según Gurdián (2007: 52-54) “la investigación cualitativa se basa en un replanteamiento de la relación
sujeto-objeto (…) es el principio articulador de todo andamiaje epistemológico de la investigación cualitativa”.
En la Paradura del Niño buscamos establecer esa relación intrínseca con la realidad abordada, acercándonos
lo más posible a las personas que interactúan en ella para poder comprender, interpretar y explicar los
significados de los procesos que se suscitan en ese escenario, que han permitido la permanencia de esta
tradición, con la vitalidad de esas creencias durante tanto tiempo, reavivando constantemente los elementos
más esenciales de la conciencia colectiva, es decir su identidad cultural. Esta relación estrecha entre sujeto/
objeto y la realidad abordada como temática, es lo que permite comprender esa realidad social y cultural con
la cual el investigador convive para poder interpretarla.
En la Paradura del Niño interpretamos lo que nos dijeron los informantes que actúan en el espacio
cultural donde se desarrolla esta tradición; allí nos encontramos con las visiones individuales y colectivas
de quienes comparten esos espacios y tienen su propia visión acerca de las vivencias, la identidad y los
valores. De allí que hayamos asumido una visión cualitativa de la investigación. La Paradura del Niño se
construye a partir de la interacción en la vida social de todos los actores que participan en ella, frente a los
hechos surgidos en el espacio donde se producen los eventos. El investigador interactúa con su realidad
y con la construida por quienes actúan en ella: “si estudiamos a las personas cualitativamente, llegamos
a conocerlas en lo personal y a experimentar lo que ellas sienten en sus luchas cotidianas en la sociedad”
(Taylor y Bogdan, 1987: 21).
Para Heidegger (2003: 30), “la fenomenología consiste en hacer ver desde sí mismo aquello que se
muestra y hacerlo ver tal como se muestra desde sí mismo”; esto es que el investigador debe mostrar
del fenómeno estudiado aquello no se ve a simple vista, aquello que está oculto, pero develarlo tal cual
como es. Por su parte, Merleau-Ponty (2004:2) afirma que la “fenomenología es la búsqueda de hacer una
descripción directa de nuestra experiencia tal cual es, y sin ninguna consideración de su génesis psicológica
y de las explicaciones causales que el especialista historiador o el sociólogo puedan dar”. Es decir, que en la
investigación de la Paradura del Niño se resaltaron las experiencias de la cotidianidad de cantores, músicos,
rezanderos, familias y comunidad, tal como ellos las cuentan, las viven, y de esa manera recuperar el sentido
del ser y visibilizar el ser. “Lo real de un tejido sólido, no espera nuestros juicios para anexarse los fenómenos
más sorprendentes, ni para rechazar nuestras imaginaciones más verosímiles (Merleau- Ponty, 2004 :7). No
es el juicio del investigador el que dará sentido a los significados que hablan de la tradición del Paradura
del Niño, son los juicios de los actores que intervienen, que la viven, que la sienten, quienes interpretan los
códigos presentes en ella.
Abordamos a los actores de La Paradura del Niño, tratando de comprender su mundo, sus visiones,
valores, conceptos y creencias apartando nuestras perspectivas y dejando que los datos hablaran; y
estuvimos alerta y abiertos a cualquier cosa que surgiera de ellos, captando celosa y detalladamente todo lo
que ocurría, lo que decían las personas, los hechos percibidos, sentimientos, entre otros (Gurdián, 2007). Los
informantes seleccionados son personas oriundas de la comunidad de Pozo Hondo que tienen un amplio
conocimiento de la tradición de la Paradura del Niño, cantores, músicos y miembros de las familias más
antiguas de la comunidad.
Paso 1. Se hizo una lectura general de cada una de esas observaciones y entrevistas realizadas.
Paso 2. Luego, ya leídas las observaciones y entrevistas, se comenzaron a delimitar las unidades
temáticas presentes en cada una de ellas.
Paso 3. A esas unidades temáticas presentes se les dio el nombre de categorías centrales, posteriormente
indagamos cuáles categorías se evidenciaban en cada una de las notas de las observaciones realizadas
Resaltamos los motivos que han llevado a conservar la tradición, como el agradecimiento por las
bendiciones recibidas (salud, unión familiar, la fe y devoción), pago de alguna promesa, peticiones personales,
familiares y hasta comunitarias. Evidenciamos la ferviente creencia de que la Paradura del Niño se realiza
por voluntad de Dios para mantener viva la fe en cada una de las familias de la comunidad con un sentido
espiritual y religioso.
Conozcamos algunas evidencias:
Todos ellos son responsables de mantenerla viva esta celebración de agradecimiento al Niño Jesús que
se realiza con mucha devoción y que va pasando de generación en generación, cómo dejar de realizarla, como
no darle gracias al Niño Dios por tantas bendiciones por el hogar, por la familia. Es tanta la devoción que
muchas familias andinas que se han ido a otros lugares de Venezuela se han llevado la tradición de la Paradura
Niño Jesús manteniendo viva esa devoción. (Hablante 1).
Las paraduras son y siguen siendo el deseo de Dios inscrito en el corazón de nuestros antepasados,
porque todo parte de la fe, ya que es un encuentro para cantarle versos y alabanzas al Divino Niño Jesús, y es
la alegría para todos, en especial para el hogar donde se realiza. (Hablante 2).
Pozo Hondo tiene gran significación y se realiza en casi todas las casas, bien sea rezado o cantado, y cada
Penetramos en las raíces históricas de la Paradura del Niño, hurgamos el pasado, penetrando la memoria
depositaria de los conocimientos, sentimientos, creencias y valores, apoyándonos en los recuerdos para
conectar ese pasado con el presente y comprender la dinámica transformadora de la tradición oral que
garantiza su permanencia en el tiempo.
Estas categorías nos permitieron constatar el regocijo con el que se cumple la adoración al Niño, y
revelan el sentimiento de pertenencia a esta tradición por parte de personas, que aun estando lejos de su
terruño, mantienen la tradición y realizan la Paradura del Niño, conservando su adhesión a esa identidad
colectiva.
Igualmente observamos, en los discursos de nuestros hablantes, el orgullo de haber recibido la tradición
de manos de sus padres y abuelos. Resaltan el rol de la mujer, quien cumple una función transmisora de la
tradición, dejando ese legado en manos de su familia, quienes hasta hoy la siguen realizando. Se destaca
el hecho de que, al formar un nuevo hogar, se asume el compromiso de realizar la Paradura, como una
forma de agradecimiento por ese nuevo hogar que se inicia, reafirmando de esta manera la continuidad de la
transmisión de la tradición, papel que con agrado y humildad cumplen las familias, quienes la inculcan a sus
hijos y nietos. Presentamos algunas evidencias:
Mi mamá continuó elaborando el pesebre religiosamente y en familia, allí participábamos todos dirigidos
por ella, buscaba cuanto troncos y ramas tenía a su paso para armar el pesebre que luego forraba con papel
pintado de color rojo, verde de diferentes tonos, marrón, morado, colores que ella misma combinaba, era un
pesebre grande que abarcaba toda la sala, hacía unas montañas hermosísimas con unos zanjones que luego
adornaba con ovejas, pastores, plantas, flores de colores, ángeles que vestía meses antes y una estrella en la
parte más alta del pesebre, siempre dejaba un lugar especial para colocar el nacimiento. (Hablante 1).
Fue mi abuela la que nos enseñó todo lo de la Paradura, y pues al formar mi familia yo sigo esa misma
tradición, las mismas costumbres, realizo el pesebre en mi hogar junto con mis hijos y con mi esposo. Para
la Paradura, cuadramos un día para su realización en nuestro hogar con mi familia, músicos y cantores. Pero
fue mi abuela la que nos enseñó esa tradición, no como algo obligado sino algo bonito que ella nos enseñó y
trasmitió, por lo que la sigo realizando. (Hablante 2).
Otro elemento que destaca en las narrativas de nuestros hablantes es la forma del aprendizaje del canto
de los versos y del Rosario por vía oral, escuchando cantar a los mayores de quienes aprendieron, sobre todo
en la Novena a la Virgen de Lourdes y a la Santa Cruz; proceso que no fue fácil para quien aprende, ya que
algunas palabras no se entienden y otras están en latín, lo que dificulta su aprendizaje. La memorización
fue la técnica utilizada para aprenderlos. De esta forma se apropiaron de todos los saberes trasmitidos
de generación en generación. Cantar en las Paraduras, genera, para quien lo hace, un sentimiento sublime,
con amor y devoción. De allí el papel de la oralidad en la trasmisión de los cantos de la Paradura del Niño, y
quienes cantan están conscientes de ello, por lo que asumen un compromiso consigo mismo, con los otros
y con el acervo ancestral.
Lo aprendí por transmisión oral, escuchando y acompañando a los cantores mayores como se
acostumbraba, en las paraduras, en los Rosarios dedicados a la Virgen de Lourdes patrona de la comunidad y
en los rosarios dedicados a la Santa Cruz que también se venera en Pozo Hondo. No fue fácil, porque a veces
no entendía lo que decían, cantaban de tal manera que a uno se le hacía difícil saber lo que pronunciaban.
Poco a poco, ya con más confianza con algunos cantores les preguntaba lo que decían. Una vez memorizados
y aclarada la pronunciación de algunas palabras, ya todo fue más sencillo en el acompañamiento del Rosario,
cuyos versos transmiten una serie de alabanzas al Niño Divino Redentor del Mundo, a la Virgen María y a San
José. (Hablante 1).
Partiendo del principio de que querer es poder, el interés por seguir en el grupo y hacerlos quedar bien
en el canto de cada Paradura, me llevó a aprender mediante un libro donde el Sr Omar recogió los versos y el
Algunos hablantes expresan tristeza al hablar de los elementos que ya no están, sobre todo resalta la
preocupación de que ya no está presente el violín, instrumento característico de las Paraduras, pero que en
Pozo Hondo no ha tenido relevo y, por ello, en la mayoría de las Paraduras solo está el cuatro; aunque en
algunas familias buscan músicos con otros instrumentos musicales que no se utilizaban antes, y poco a
poco se han incorporado a la tradición. De esta misma manera, cuestionan la actitud de algunas personas
al momento de la Paradura, sobre todo en el momento sagrado de la adoración al Niño y el rezo y canto del
Rosario; consideran un irrespeto que las personas conversen o se rían en esos momentos considerados de
mayor recogimiento.
Mencionaron otro elemento que se está haciendo frecuente en las Paraduras, pero en ningún momento
lo cuestionaron, solo les causa extrañeza su presencia: el baile de San Benito en el paseo del Niño. Esto es
producto de la dinámica popular presente en las tradiciones. Ven con agrado la participación de la mujer en
el canto del Rosario, algo que no se podía hacer en el comienzo de esta tradición.
Otro elemento de gran significación que resaltan los informantes es haber mantenido en el tiempo
esta tradición, destacando el amor y el respeto que se siente por el canto y rezo del Rosario, el ambiente
de recogimiento que se mantiene al momento de realizarlo. Los hablantes reafirman el sentimiento de
pertenencia por la tradición que heredaron de sus ancestros. Valoran la amistad y solidaridad que afloran
en los actores ejecutantes de la tradición, anfitriones, cantores, músicos, familiares y vecinos. Ratifican que
el personaje central de la Paradura es el Niño Jesús, constituyendo el elemento unificador de la comunidad
que la realiza.
Sostienen que, a pesar de los cambios que se han dado, la esencia de la Paradura conserva la fe y la
devoción por el Niño Jesús. Subrayan aquí el sentido de pertenencia que tienen las familias de la comunidad
por la tradición y el carácter dinámico de la misma, la cual cambia y se transforma, pero se mantiene en el
tiempo atesorando su esencia.
A pesar de los cambios que se han venido dando, la Paradura del Niño su mantiene su esencia, muchas
familias de Pozo Hondo mantiene la realización de rosario al Niño Jesús, para dar gracias por el nuevo año,
para pedir bendiciones para la familia, para el hogar, reunirse en familia que es muy importante, junto a los
músicos que son pieza fundamental sin cantores y músicos no se puede hacer el rosario cantado. El rosario
al Niño Jesús es el eje central de la tradición. Este año fueron pocas personas, pero siempre en unión familiar,
pero no podía faltar el Rosario para darle gracias al Niño Dios, que a pesar de lo que estaba pasando por el
covid, y no se permitían las aglomeraciones, teníamos salud y estábamos unidos en familia. (Hablante 3).
El vestir a los niños de pastores y ángeles se usaba mucho, ahora eso se ha perdido, muy pocas familias
lo hacen. También los instrumentos han ido mermando su presencia, antes había varios violines, guitarras y
cuatros, ahora casi no está el violín, solo cuatro y guitarra, y a veces solo cuatro. También hay casas donde
el rosario se reza en familia, ya no es cantado. La quema de pólvora también ha disminuido, sobre todo los
morteros, son pocas las familias que lo hacen, en su lugar han incorporado las luces de colores, tortas de
luces de colores, luces de bengala. También se le han incorporado algunos elementos como el baile de San
Benito, después que se canta el rosario se baila a San Benito en algunas familias. En la música, también han
incorporado otros versos al Niño Jesús durante y al finalizar el paseo. (Hablante 4).
Los hablantes tienen muy claro las amenazas de la tradición y consideran que se deben unir esfuerzos
para su protección: las mismas familias que la realizan tienen esa responsabilidad, ya que mantener la fe y la
devoción garantiza la permanencia de la misma. Consideran que la iglesia es uno de los principales actores
que debe proteger la Paradura del Niño, alentando a la comunidad a mantener viva la tradición.
Igualmente piensan que los entes gubernamentales y las instituciones de cultura, tanto públicas como
6. Reflexiones
Esta diversidad de categorías con las que los hablantes se expresan de la Paradura del Niño, permitió
que nos sumergiéramos en lo humano de nuestros informantes patrimoniales, para buscar en la memoria de
cada uno de ellos, en sus huellas y vivencias, las conexiones entre el discurso y los acontecimientos sociales
que nos acercaron a la reconstrucción histórica de los sucesos propios de la comunidad de Pozo Hondo, que
revelan sus tradiciones y con ellas su identidad cultural. Para Souroujon (2011) “La memoria en tanto que
conciencia que mira hacia atrás, es la que recupera los diversos actos del pasado y los conecta como actos
del mismo que se recuerda’ (p.p.237-238). Por supuesto que la memoria no escapa al olvido, hay cosas que,
aunque quisiéramos recordar no podemos, pero la memoria colectiva nos ayuda a evocar ese pasado que
buscamos revivir en el presente.
Esta tradición compartida por este grupo social en un espacio y tiempos similares, como hemos podido
observar, conjugaron en el pasado, desde el presente, una serie de representaciones que tienen continuidad
social, de la cual reconstruyeron y seleccionaron aspectos percibidos de dicha sociedad; “ de este modo
el fenómeno de la memoria existe por medio de las relaciones sociales, cuyas referencias principales son
el lenguaje: como palabra, el espacio: como lugar que hace posible el acontecimiento, y el tiempo: como
delimitación” (González; 2012, p.2).
Desde la hermenéutica penetramos el mundo de la Paradura del Niño, en la vida de los habitantes de
Pozo Hondo, donde nuestros hablantes se comunicaron con otros que hicieron vida en otra época y en otra
realidad; nos narraron sus historias que están bien resguardadas como tesoros en su memoria; evocaron
sus recuerdos que se encuentran tan vivos como en el ayer, invadidos por un torrente de sentimientos; nos
abrieron la puerta de sus reminiscencias y nos dejaron ver la fe, amor, respeto y la profunda devoción por el
Niño Jesús, a quien año tras año, le hacen su pesebre para luego cantarle y rezarle el Rosario, legado recibido
de sus padres y abuelos que conservan como una joya que tienen la obligación de salvaguardar.
En la actualidad ya no hay más limitante para cantar Paraduras, que el interés en aprender los cantos
y hacerlo; en tiempos pasados era muy escasa la posibilidad de integrar el grupo de los cantores: primero;
los cantos no se entendían y era difícil aprenderlos, ya que se cantaban en latín; en segundo lugar, eran
grupos privilegiados muy cerrados, que se consideraban guardianes de la tradición y, en muchos casos,
impenetrables. Eso ha cambiado en los últimos años en Pozo Hondo, cantan quienes tengan las condiciones
para el canto y se aprendan las letras. Hoy día, también se permite la participación de la mujer en el grupo de
canto de las Paraduras, algo que en otro tiempo era prácticamente imposible.
Todos estos aspectos mencionados anteriormente dejaron ver el sentimiento de pertenencia, el amor,
el respeto que se siente por el canto y rezo del Rosario, la conciencia por el terruño, por una identidad que se
vive, que se siente, reconocida por los actores sociales de esa localidad que interactúan entre sí, dándole la
importancia que merecen las personas que se encargan de organizar la celebración de Paradura del Niño,
y a todos los que intervienen en ella, (anfitriones, cantores, músicos, familiares y vecinos) responsables de
mantener viva la tradición, la memoria cultural y la identidad de su lugar de origen.
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Resumen
El presente artículo presenta resultados de una investigación que busca proponer estrategias de inclusión
y concienciación educativa para fortalecer la formación de los docentes de la Universidad Bolivariana de
Venezuela (UBV), específicamente los del programa de formación de grado Gestión en Salud Pública, en
relación con las necesidades pedagógicas de los estudiantes con discapacidad, de conformidad con la política
de igualdad y equiparación de oportunidades emanada por el Ministerio del Poder Popular para la Educación
Universitaria, la Ciencia y la Tecnología (MPPEUCT). La investigación se llevó a cabo en los espacios de la
Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), sede Caracas. Con estas premisas, la investigación se enmarca
metodológicamente en la modalidad de un estudio de campo, de carácter descriptivo y exploratorio. A fin
de recolectar la información, se aplicó una encuesta a docentes de la comunidad ubevista. Los resultados
encontrados indican que, desde el Estado, se ha avanzado un poco en una política de igualdad y equiparación
de oportunidades. Se espera que las estrategias diseñadas desplieguen el proceso para lograr la inclusión
educativa de manera consciente y organizada en la comunidad Ubevista.
Palabras claves: Educación universitaria, discapacidad, inclusión, formación docente, estrategias
pedagógicas.
Abstract
This article presents the results of a research that seeks to propose inclusion and educational awareness
strategies to strengthen the training of teachers at the Bolivarian University of Venezuela (UBV), specifically
those of the Public Health Management degree training program, in relation to the pedagogical needs of
students with disabilities, in accordance with the policy of equality and equalization of opportunities issued
by the Ministry of Popular Power for University Education, Science and Technology (MPPEUCT). The research
was carried out in the spaces of the Bolivarian University of Venezuela (UBV), Caracas headquarters. With
these premises, the research is methodologically framed in the modality of a field study, of a descriptive
and exploratory nature. In order to collect the information, a survey was applied to teachers of the ubevista
community. The initial characterization corroborated the relevance of the investigation, and the results found
indicate that the State has made some progress in a policy of equality and equal opportunities. The designed
strategies are expected to deploy the process to achieve educational inclusion in a conscious and organized
manner in the Ubevista community.
Keywords: University education, disability, inclusion, teacher training, pedagogical strategies.
1 Profesora de Educación Comercial (Universidad Pedagógica Experimental Libertador); Especialista en Planificación
y Evaluación Educativa (Universidad Santa María); Magister en Educación Especial Integral (Universidad Latinoameri-
cana y del Caribe); Doctora en Innovaciones Educativas (Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas).
Profesora de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas. Coordinadora
Académica de FUNDANA.
78 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 NOVIEMBRE 2022
1. Introducción
Ainscow et al. (2006) refieren que la inclusión educativa es un proceso sistémico de mejora e innovación
educativa para promover la presencia, el rendimiento y la participación de todos los estudiantes en la vida
estudiantil, con particular atención a aquellos estudiantes más vulnerables a la exclusión como los que
presentan discapacidad, a los fines de detectar y eliminar las barreras que limitan dicho proceso.
Pese a los esfuerzos que se han venido realizando en los países de América Latina, es necesario exponer
que la tradicional función de la educación como motor de cohesión y de movilidad social se encuentra
debilitada en los actuales escenarios económicos y sociales. Existe una relación dialéctica entre educación
inclusiva y social, porque si bien la educación puede contribuir a la igualdad de oportunidades para insertarse
en la sociedad, también es necesaria una mínima equidad social para lograr la democratización en el acceso
al conocimiento, de forma que todas las personas desarrollen las competencias necesarias para participar
en las diferentes áreas de la vida social.
Ahora bien, la exclusión es un fenómeno de gran magnitud que no se limita a quienes están fuera de las
instituciones educativas; ocurre porque las personas nunca han accedido a la educación o la abandonan
debido a la repetición, la falta de pertinencia, los obstáculos económicos o las circunstancias de vida. Por
ello es necesario evidenciar, también, que el término inclusión tiene diferentes interpretaciones.
En algunos casos se declara su importancia cuando se refiere a los estudiantes que viven en contextos
marginales o de pobreza, pero lo más frecuente es relacionar la inclusión con la participación de las personas
con discapacidad o diversidad funcional, u otras denominadas como necesidades educativas especiales,
en las instituciones educativas comunes (Pérez, 2017; Sandoval, 2011). Es decir, se está asimilando el
movimiento de inclusión con el de integración, cuando en realidad se trata de dos nociones distintas. Esta
confusión tiene como consecuencia que las políticas de inclusión se consideren como una responsabilidad
de la educación especial, limitándose al análisis de la totalidad de exclusiones y discriminaciones que se dan
al interior de los sistemas educativos que, lamentablemente, son muy numerosas.
La educación inclusiva es un asunto que ocupa y preocupa en las agendas de la política educativa
Latinoamericana. Es un concepto que, con el pasar de los años, ha cobrado fuerza y transformaciones,
ampliando su significado y englobando en el área de la política educativa aristas como la calidad, la igualdad,
el acceso, la diversidad y la participación. (ONU, 2010; UNESCO, 2008).
No obstante, existe la necesidad de explorar e identificar los avances de esas políticas públicas dentro
La investigación apunta a identificar diferentes elementos que permitan configurar nuevas orientaciones
de inclusión y concienciación educativa dentro de la comunidad Ubevista, partiendo de la formación y
actualización continua de los docentes en el área de discapacidad y, a su vez, contribuir con el mejoramiento
en el desempeño, prosecución y egreso de los estudiantes con trastorno del espectro autista.
2- La situación problema
La investigación tuvo como objetivo central generar estrategias para el cumplimiento de las políticas
emanadas del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, con
respecto a la creación de las Unidades para la Igualdad y Equiparación de Oportunidades a Personas con
Discapacidad en las instituciones universitarias; particularmente dentro de la UBV sede Caracas. Esto
permitiría suscitar respuestas oportunas, en lo respecta a la sensibilización, concientización, formación,
acompañamiento académico, adecuación curricular; como ejes transversales para promover la convivencia
entre la diversidad y la discapacidad dentro de la comunidad ubevista. Derivado de estas premisas, nos
preguntamos lo siguiente:
¿Está el personal docente formado para poder trabajar pedagógicamente y con estrategias adecuadas
con estudiantes que presentan discapacidad?
¿Existe un plan de formación dirigido a los docentes, que apunte a fortalecer competencias inherentes
al trabajo con estudiantes que tengan alguna discapacidad?
Por otro lado, la investigación apunta a que dentro de la UBV, sede Caracas, en el tiempo más inmediato
se profundice en la visión que persiguen las políticas educativas, es decir, redimensionar la perspectiva de la
comunidad ubevista en torno a lo que interpretan como discapacidad desde lo pedagógico, transversalizando
cada uno de los programas de formación de estudio y espacios de nuestra Casa de los Saberes.
3- Metodología
La investigación realizada es descriptiva, exploratoria y de campo, en virtud de que se pudo conocer, dentro
de Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), sede Caracas, cómo se concibe la atención y acompañamiento
pedagógico que brindan los docentes que imparten proyecto político académico comunitario en el programa
de formación de grado Gestión en Salud Pública a los estudiantes con discapacidad, considerando la
recolección de datos directamente de los actores involucrados, a través de la aplicación de una encuesta
dentro del ámbito geográfico de estudio.
Desde la visión educativa, estos temas van a estar en continuos procesos de transformación y, por
ende, aún falta mucho por descubrir, pero a través de esta investigación se pretende obtener nuevos datos y
elementos que servirán como base para crear estrategias de inclusión y concienciación educativa de impacto
en el estudiantado ubevista, plantilla docente, personal administrativo y obrero, así como para despertar
también el interés por el estudio de la situación con la discapacidad presente en la UBV, sede Caracas.
Para el desarrollo de esta investigación se tomó un universo accesible, el cual se refiere a la porción finita
Se aplicó una encuesta que consistió en una serie de 10 preguntas, cuyo objetivo tuvo como propósito
conocer la experiencia de los diferentes profesores que imparten Proyecto Académico Comunitario en el PFG
Gestión en Salud Pública, Sede Caracas para contribuir en el mejoramiento del desempeño académico de
los estudiantes que presentan algún tipo de discapacidad. Su aplicación y llenado se realizó de forma física,
y otras de forma digital, es decir, por correo, por motivos de ahorro de recursos, fácil acceso y comodidad
para responder dicho instrumento por parte de algunos de los profesores encuestados. Dentro de la muestra
encuestada, 6 profesores la entregaron de forma física y 6 en forma digital.
4- Los resultados
Para clasificar los datos obtenidos con la encuesta, se contabilizaron las respuestas comunes y
no comunes arrojadas por el instrumento aplicado. A continuación se presentan los gráficos donde se
evidencian los porcentajes obtenidos con las respuestas a cada pregunta.
Se observa que los docentes han obtenido conocimiento sobre el tema de discapacidad, en mayor
porcentaje, a través de experiencias familiares; vinculación con el trabajo comunitario, adquirido a través
del proyecto político académico comunitario que se desarrolla en la UBV; y otras experiencias o medios que
han utilizado para documentarse acerca del tema, entre ellos: los medios audiovisuales y digitales como
la televisión y el internet, las normativas jurídicas venezolanas, a través de la gestión y articulación con
instituciones, el deporte y los trabajos de investigación que se han desarrollado estudiantes y profesores
dentro de la universidad con respecto al tema. En un 17%, el conocimiento se ha obtenido por medio de la
práctica docente, y un 14% por el conocimiento adquirido en su formación académica profesional.
La mayoría de los docentes encuestados, manejan los términos o acepciones correctas en un 89%, y las
expresiones y frases inadecuadas en un 11%; es decir, que a través de este manejo conceptual o de significados
se ha podido mejorar la comunicación, la cual ha sido uno de los principales problemas que manifiestan
las personas con discapacidad al momento de integrarse e incluirse a la sociedad, porque muchas veces
se observa el poco uso de la terminología correcta, siendo este el primer paso que todas las personas con
o sin discapacidad deberían manejar para poder interactuar con el otro y tener una comunicación asertiva.
Cabe destacar que la terminología fue elaborada por el Consejo Nacional de las Personas con Discapacidad
(CONAPDIS) para referirnos a las personas que tienen algún tipo de discapacidad.
Pregunta 4. De acuerdo con sus conocimientos, indique a través de cuáles pudiera orientar a
los estudiantes con discapacidad
Los docentes consideran poder orientar el proceso de enseñanza en un 46%, a través de los conocimientos
adquiridos por su profesión; algunos docentes, en un 27%, por sus conocimientos adquiridos desde la
práctica docente; en un 18%, a través del manejo de recursos tecnológicos; y, otros, en un 9%, por medio
de actividades culturales y deportivas. Se infiere la necesidad de la formación permanente y unificación de
criterios del personal docente con respecto al tema de la discapacidad para orientar y acompañar el proceso
pedagógico, en virtud de que cada uno de los docentes tiene habilidades y destrezas diferentes cuando nos
referimos a su profesión de origen.
Los docentes del PFG GSP manifiestan, en un 76%, la necesidad de formación continua y permanente
que debe tener la plantilla docente de la UBV, sede Caracas, en lo que respecta al tema de discapacidad; y, en
un 24%, destacan la necesidad de articular con la dirección orientada a la atención y apoyo a los estudiantes
con discapacidad. Allí se evidencia la importancia de avanzar en la creación de la Unidad para la Igualdad
y Equiparación de Oportunidades a las personas con discapacidad en la Educación Universitaria (UNIDIVE);
esto facilitaría todo el proceso educativo.
Considerando que, dentro de la UBV (sede Caracas), se han realizado esfuerzos significativos para la
implementación de la política de igualdad y equiparación de oportunidades de las personas con discapacidad
en el ámbito universitario, se describen más adelante diferentes fortalezas y debilidades encontradas, no
sin antes mencionar que dentro de este espacio universitario se pueden apreciar estudiantes con diferentes
tipos de discapacidad (motora, visual, auditiva, compromiso intelectual), cada una puede manifestarse en
distintos grados, y una persona puede tener varios tipos de discapacidad, simultáneamente.
Luego del levantamiento de información, se organizaron espacios de discusión para el debate y creación
de estrategias conjuntas, entre los miembros de la comunidad ubevista, en pro de la inclusión estudiantil
con alguna discapacidad, así mismo repensar la praxis docente y diseñar un plan de formación y diálogo
entre instituciones y profesionales especialistas, que puedan facilitar herramientas concretas, prácticas y
coherentes, para fortalecer las competencias del quehacer docente.
• Establecer enlaces con los diferentes departamentos profesorales, a fin de gestionar el apoyo
de los estudiantes con discapacidad en las aulas de clase, a través del trabajo articulado con el equipo
interdisciplinario de la Dirección de Servicios, Bienestar y Desempeño Estudiantil, indispensables en la
permanencia y prosecución académica.
• Trabajo articulado con el docente en función de la asesoría académica como acción complementaria
indispensable para la prosecución de la comunidad estudiantil con discapacidad.
• Actualización del censo del estudiantado con discapacidad, nuevo ingreso y regular, determinando
la población exacta para así apoyarlos operativamente para el acceso a la tecnología, adecuación de
infraestructura, académica e interdisciplinariamente.
Contribuir con la formación integral y permanente del docente de proyecto para fortalecer la interrelación
entre el proceso de enseñanza y el de aprendizaje de los estudiantes con discapacidad.
Los cambios educativos en el contexto de la UBV, sede Caracas, constituyen el núcleo de un modelo que
plantee la formación integral para el estudiante con y sin discapacidad, docentes y comunidad en general.
Los cambios que propone la estrategia permitirán un proceso de transformación gradual de las concepciones,
actitudes, creencias, sistema de valores, cultura organizacional, pensamiento y práctica pedagógica en la
comunidad ubevista, promoviendo de esta forma una educación desarrolladora y en correspondencia con
la educación humanista que contempla esta institución.
El proceso pedagógico en la UBV, sede Caracas, se concibe desde sus inicios de carácter humanista,
lo que significa formar en los estudiantes un sistema de conocimientos, habilidades, capacidades y
convicciones que les permitan explicar y comprender los procesos históricos, sociales y culturales y actuar
consecuentemente con el fin de perfeccionar y transformar la realidad, a sí mismo y a los demás.
La estrategia persigue incidir en el proceso pedagógico y que este, a su vez, ejerza una influencia en el
desarrollo de la personalidad del estudiante, del docente y demás miembros de la comunidad ubevista; esto
significa que el estudiante con discapacidad sea visto desde la evolución y desarrollo de sus capacidades y
potencialidades y no desde su discapacidad, que los docentes se estimulen y se preparen con anticipación
para lograr mayor rendimiento, mejores resultados en la práctica docente.
En todo proceso educativo el rol del estudiante juega un papel fundamental. En el caso de la UBV, sede
Caracas, se busca, a través de la estrategia, que el estudiante con discapacidad se muestre y se valore con
su personalidad total en la dinámica del proceso, aportando sus saberes, experiencias previas, sus intereses
y motivaciones, así como sus cualidades y rasgos peculiares.
La estrategia apunta a que el docente de proyecto, desde sus conocimientos, guie y oriente el proceso
pedagógico, a través de la modelación creativa e innovadora y actitud positiva; que se convierta en un
agente de cambio en la interrelación entre el proceso de enseñanza y el de aprendizaje con el propósito de
alcanzar los objetivos del más alto nivel educativo en sus estudiantes con o sin discapacidad.
A fin de generar las estrategias de inclusión y concienciación educativa para fortalecer la formación
de los docentes del PFG en Gestión en Salud Pública, en relación con las necesidades pedagógicas de los
estudiantes con discapacidad, de conformidad con la política de igualdad y equiparación de oportunidades
emanada del MPPEUCT, se realizó un cuadro resumen de las fortalezas y debilidades para detectar
necesidades formativas en materia de acompañamiento pedagógico con estudiantes especiales.
2-Activación del colectivo docente en actividades de acompañamiento desde la inscripción con estos
estudiantes, con el fin de velar por la prosecución de los mismos en las carreras y poder ir orientando en los
casos que sean necesarios.
3-Diseño de instrumentos para develar la orientación vocacional, así mismo ir encaminando y guiando
a los estudiantes con estas discapacidades.
7-Fortalecer la capacidad de articulación con entes de atención a personas con discapacidad, para
garantizar atención integral.
8-Promover una línea de investigación en esta área de acompañamiento pedagógico con personas con
compromisos intelectuales o discapacidades.
13- Establecimiento de redes de apoyo familiar o comunitario, para dar mayor acompañamiento a estos
estudiantes.
2. En un segundo momento, se orienta al colectivo pedagógico para que elabore una planificación
correspondiente al tramo académico y, partiendo de ese lapso de tiempo, determine acciones a corto, mediano
y largo plazo para promover una cultura de atención y respeto a la diversidad humana en la comunidad
ubevista.
5-Consideraciones finales
La educación puede ser un factor de cohesión social si procura transformar la diversidad en un factor
positivo de entendimiento mutuo entre los individuos y los grupos y al mismo tiempo evita ser (ella misma)
un factor de exclusión social. La educación, en general, y la educación universitaria en lo particular, tienen
un compromiso ineludible con la promoción de una sociedad inclusiva, donde este compromiso debe
expresarse en todas sus prácticas, es decir todas las personas son iguales en dignidad y derecho y sin
ningún tipo de discriminación. Hacia esta premisa debe apuntar el sistema educativo venezolano; no solo
quedar anclado en la mera integración, sino aferrarse a la verdadera inclusión educativa, que implica un
proceso de formación integral, de calidad, permanente y continuo, que permita adecuar estrategias, recursos
a partir de la diversidad de intereses y necesidades de los estudiantes, para garantizar una transformación
individual y colectiva que tribute a la sociedad.
Según John (2012) la transformación educativa desde hace unos años en Venezuela, supone hacer
efectivo el derecho a la educación de calidad para todos y todas, asegurando la plena participación,
aprendizaje y desarrollo de cada persona y prestando especial atención a quienes, por diferentes razones,
se encuentran en situación de vulnerabilidad o desventaja educativa y social, como las personas con
discapacidad, y que a través de la creación de nuevas políticas apuntan a garantizar el pleno ejercicio del
derecho y la participación de las personas con discapacidad a una educación universitaria gratuita y de
calidad, a partir de allí se visibilizan nuevos conceptos en nuestros espacios educativos a nivel universitario,
contemplados en diferentes instrumentos legales, normativas, reglamentos, entre otros.
La inclusión está destinada a dar respuesta a múltiples colectivos, entre ellos las personas con alguna
discapacidad; sin embargo, es imposible obviar que los mayores obstáculos que hoy enfrenta el modelo
inclusivo, es justamente, avanzar en el levantamiento de dimensiones y criterios que permitan que este
enfoque ingrese a las aulas de clase, desde una oportuna problematización curricular, didáctica y evaluativa,
por sobre los criterios clásicos educativos que aún se encuentran presentes en nuestras instituciones
educativas, superando así las excusas que se esgrimen para justificar las desigualdades en la sociedad.
Por tanto, si se aspira a una sociedad equitativa y cada vez más rica en oportunidades para todos
y todas, los contenidos programáticos y sus énfasis curriculares deben asumir esta lógica en todas sus
dimensiones.
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Resumen
En el presente ensayo se reflexiona sobre la fascinación por el estudio de la mente humana y la aplicabilidad
de las capacidades cerebrales a través de la Neurogerencia como herramienta paradigmática, capaz
de transformar a las empresas tradicionales en sistemas de aprendizaje, forjándolas en organizaciones
inteligentes o que constantemente aprenden. Para ello se efectuó un abordaje desde el método hermenéutico,
derivado de la revisión de constructos claves (neurogerencia, organización inteligente y aprendizaje
organizacional). Se realizó una exhaustiva revisión documental, todo a fin de generar principios teóricos que
reflejan la conexión de la neurogerencia con la transformación de las organizaciones en sistemas inteligentes
de aprendizaje. En tal sentido, se precisó que, empleando prácticas neurogerenciales como mecanismos
útiles, se trasciende a partir de la flexibilidad y adaptabilidad del entorno, al logro de una gerencia más
holística y con visión sistémica, en pro del desarrollo organizacional, progreso y bienestar de la organización
en pleno.
Palabras Claves: neurogerencia, organización inteligente, aprendizaje organizacional, sistema inteligente de
aprendizaje.
Abstract
This essay reflects on the fascination for the study of the human mind and the applicability of brain
capacities through neuromanagement as a paradigmatic tool, capable of transforming traditional
companies into learning systems, forging them into intelligent organizations or that they constantly learn.
For this, an approach was made from the hermeneutic method, derived from the review of key constructs
(neuromanagement, intelligent organization and organizational learning). An exhaustive documentary review
was carried out, all in order to generate theoretical principles that reflect the connection of neuromanagement
with the transformation of organizations into intelligent learning systems. In this sense, it was specified that,
using neuromanagerial practices as useful mechanisms, it transcends from the flexibility and adaptability
of the environment, to the achievement of a more holistic management with a systemic vision, in favor of
organizational development, progress and well-being of the organization. full organization.
Keywords: neuromanagement, intelligent organization, organizational learning, intelligent learning system.
En tal sentido, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) (2009:238) afirma
que ¨la neurociencia ha mostrado que el aprendizaje es una actividad que se lleva a cabo a lo largo de toda
la vida, y mientras más continúe, más efectiva es”. Por lo que hoy día, está plenamente demostrado que el
cerebro humano, gracias a la plasticidad cerebral, no pierde su capacidad de desarrollar nuevas conexiones
sinápticas que permitan el proceso de aprendizaje permanente, y éste se hace aún más efectivo cuando se
asocia al componente emocional, tal como lo afirman De La Barrera y Donolo (2009:08) “...La literatura actual
muestra que tanto las emociones, como los sentimientos, pueden fomentar el aprendizaje en la medida en
que intensifican la actividad de las redes neuronales y refuerzan, por ende, las conexiones sinápticas”.
Queda de manifiesto la relevancia y trascendencia que las neurociencias, y en particular la rama cognitiva,
han aportado al mundo organizacional al fomentar la noción del cerebro social y sus contribuciones en
cuanto a la conformación de sistemas inteligentes de aprendizaje.
Estas nociones de la neurogerencia son esenciales para comprender las capacidades cerebrales,
que deben ser potenciadas en los miembros de la organización, en procura de lograr transformar la visión
de éstas desde una perspectiva tradicional a una de carácter inteligente, sumando de esta forma a la
sinergia organizacional una visión sistémica y holística, que contribuye a la conformación de un entramado
sólido de conocimientos y experiencias básicas para toda organización inteligente. En este sentido, es
necesario destacar a Pizzi (2021:323), quien sostiene que la plasticidad cerebral ha consolidado consigo
descubrimientos en materia organizacional que resultan de trascendencia en el proceso evolutivo del ser
humano, considerando que, con la estimulación de las células nerviosas, el cerebro puede regenerarse
anatómica y funcionalmente, permitiendo su adaptación funcional al medio ambiente.
Por lo antes expuesto, surge la neurogerencia como una paradigma gerencial innovador, dado que
presenta como instrumento principal para potenciar las capacidades y competencias gerenciales, al sistema
nervioso y el cerebro como eje central, permitiendo la estimulación de las funciones cognitivas (percepción,
atención, análisis, planificación, aprendizaje, toma de decisiones, entre muchas otras), para elevarlas a un
nivel superior, empleando actividades de entrenamiento neurocognitivo que posibilitan el desarrollo de las
potencialidades tanto de gerentes y directivos, como de todos aquellos que conforman el macro sistema
organizacional.
La visión paradigmática de esta novedosa modalidad gerencial busca introducir los avances
neurocientíficos y los aportes hasta ahora generados en el ámbito empresarial, para mejorar los procesos
que en el desempeño gerencial se producen, facilitando el aumento de las capacidades cerebrales de
aquellos responsables de conducir desde cualquier nivel estructural a la organización, propiciando mayor
desarrollo de las funciones ejecutivas de sus cerebros, tales como atención y concentración, procesamiento
de información, aprendizaje y toma de decisiones, entre otras.
Entre esos aportes se pueden mencionar herramientas que el neurogerente debe aplicar en pleno, como
estrategias diseñadas para el entrenamiento del cerebro y que se fundamentan en atender concienzudamente
la atención plena, la concentración consciente, la neuroplasticidad autodirigida, los procesos creativos, el
desarrollo sensorial integrado, así como, introducir en las estrategias gerenciales el impacto de las nociones
de neuronas espejo e inteligencias múltiples (Sutil:2013:103). Todo en función de alcanzar mayores niveles de
rendimiento del personal en lo que concierne a su capacidad de generación, transferencia y aprovechamiento
del conocimiento para propiciar así un mayor nivel de aprendizaje.
Esta noción se afianza en lo afirmado por Braidot (2014:320), quien explica que la neuroplasticidad es
el fenómeno mediante el cual el aprendizaje y la experiencia modifican continuamente al cerebro en forma
temporal o permanente. Es así como:
• Todo lo inscripto en la naturaleza fisiológica del sistema nervioso a través del aprendizaje
predispone a las personas a actuar de determinada manera, tanto en el plano interno de las
organizaciones como en su rol como clientes y consumidores.
• La optimización de las habilidades requeridas para cada puesto de trabajo, en todos los niveles
y sin distinción de jerarquías, depende, en gran parte, del trabajo con constancia para aprender y
mejorar los mecanismos de memoria.
• Si desarrollamos capacidades para generar nuevas conexiones sinápticas a través del
aprendizaje y la experiencia, estaremos en condiciones de crear organizaciones y profesiones
dinámicas que puedan tener éxito en un contexto donde domina lo imprevisible.
De igual manera, el entrenamiento cognitivo que sustenta la neurogerencia funciona como herramienta
de estimulación del neuroaprendizaje, aquel que relaciona cada nivel de aprendizaje con las experiencias
pasadas, los recuerdos y sus emociones asociadas, así como con conocimientos anteriores y las condiciones
en que se adquirieron, todo con el fin de crear conexiones firmes entre los elementos que constituyen
una red de información, generando nuevos conceptos y nociones a partir de la vinculación conocimiento-
emociones, dado que se ha demostrado el sólido lazo existente entre los aspectos cognitivos y emocionales,
facilitándose así la activación de la memoria para hacer uso de la información almacenada durante el proceso
de aprendizaje.
Bajo la consideración de una visión inteligente del neurogerente, se pueden introducir actividades para el
entrenamiento neurocognitivo, que permitan estimular en los equipos de trabajo sus capacidades cognitivas
para favorecer el proceso de gestión del conocimiento, para convertirlo de tácito en explícito, de individual a
colectivo, así como absorber el interno y externo, para conformar el know how, es decir el conglomerado de
conocimientos de tipo técnico y administrativo que favorecen el desarrollo de los procesos organizacionales.
Al respecto, García y Cordero (2008:46) sostienen que
Dicha visión inteligente tiene su base en el pensamiento sistémico (Senge, 1990), dado que
necesariamente debe manejarse la concepción de la organización como un todo, donde el conocimiento
fluye por todo el macro sistema, para lograr la transformación de los activos intelectuales en elementos
de valor que constituyan ventajas competitivas para la organización en mercados regidos por economías
basada en conocimientos, típicas de naciones que otorgan gran valor a la tecnología de la información y
la comunicación. El pensamiento sistémico confiere la capacidad de análisis de las interacciones que se
establecen entre los diferentes subsistemas de la organización, permitiendo que, en cuanto a la gestión
del conocimiento, se comprenda el funcionamiento total del sistema de generación y transferencia del
conocimiento, para alcanzar los objetivos establecidos en pro de un aprovechamiento máximo del mismo.
El nivel de inteligencia del neurogerente debe considerar como eje central el pensamiento sistémico,
ya que sólo de esta forma es capaz de visionar los escenarios que debe analizar como unidad integrada y
no como parcialidades fragmentadas. Al emplear la visión sistémica se debe tomar en cuenta el principio
de palanca que establece Senge (1990) en su obra, ya que de esta forma puede entenderse que las
soluciones que parecen obvias no son las ideales para atender los problemas. Considerando lo que afirman
León, Tejada y Yataco (2003:83) sobre el principio de la palanca puede precisarse su importancia en el
pensamiento sistémico, ya que este ¨…sugiere cómo pequeños cambios bien localizados pueden producir
mejoras significativas y duraderas si se realizan en el sitio apropiado. Ello implica descubrir el punto de
apalancamiento, el cual no suele ser evidente casi nunca para los miembros del sistema...¨. De tal forma, el
neurogerente, empleando dicho principio, desarrolla la capacidad de superar desafíos propios de los tiempos
complejos que transcurren en la actualidad.
Entre estos desafíos se encuentra el hecho de tomar conciencia de todos los elementos que conforman
el marco de referencia del objetivo a atender, desarrollando una nueva y reflexiva visión de la realidad, lo
que implica reflexionar y cuestionar los paradigmas adquiridos con anterioridad para propiciar cambios
en los mismos y trascenderlos. Asimismo, debe afrontar el reto de gestionar el cambio adecuadamente e,
incluso, propiciarlo, abandonando todo rasgo de confort al impulsar nuevas realidades con mecanismos de
adaptación coherentes y efectivos para lograr el mayor provecho de la situación de cambio experimentada,
una gran forma de mostrar inteligencia.
Por otro lado, el neurogerente debe manejar como misión principal el reenfocar su centro de atención
hacia las personas, para procurar en sí mismo y sus compañeros, el equilibrio personal. Esto involucra la
proporcionalidad adecuada de los diferentes roles que se deben asumir en los sistemas sociales donde se
hace vida, trabajando en una mayor suma de bienestar y felicidad, con lo que logra desarrollar mayor nivel
de motivación y compromiso hacia la organización, resultando totalmente beneficioso en la rentabilidad y la
posibilidad de gestar las ventajas competitivas que hacen destacar a una organización inteligente.
Gráficamente pueden apreciarse los aspectos que sostienen este principio teórico, de forma tal que
pueden valorarse los elementos integradores de la construcción teórica que dan forma a la neurogerencia
como paradigma gerencial, cuya aplicabilidad estimula un proceso de aprendizaje organizacional idóneo
para las organizaciones que buscan aprender permanentemente.
En el gráfico anterior se evidencia cómo se produce la vinculación entre las herramientas que
proporciona la neurogerencia, tales como las nociones de neuroplasticidad cerebral, neuroaprendizaje y
otras de mucha funcionalidad para el neurogerente como el impacto de las neuronas espejo y la concepción
de las inteligencias múltiples, con el desarrollo de una visión sistémica que traslada el enfoque gerencial
hacia la configuración de un cerebro organizacional, que comprende las dimensiones del aprendizaje:
individual, colectivo y organizacional, para configurar el cimiento de la construcción de las organizaciones
como sistemas inteligentes de aprendizaje.
Con la evolución tecnológica y el rol primordial que en la sociedad han adquirido las tecnologías de la
información y las comunicaciones (TIC), los paradigmas organizacionales han experimentado incuestionables
cambios que conducen a considerar a los trabajadores como elementos claves del crecimiento y desarrollo
organizacional y, a su vez, configurarlos como ¨capital humano¨, otorgándoles el rol de colaboradores en la
generación de valor empresarial, constituyéndose así en activos intangibles y, trascendiendo más allá de la
concepción de propiedad o de ser valorizados sólo por el esfuerzo físico o mecánico en su desempeño laboral,
propio del paradigma mecanicista. Esto implica que, como elemento constitutivo del capital intelectual, el
denominado capital humano, junto con el capital estructural y relacional, conforman piedras angulares que
sostienen a la organización y le confieren mayor valor económico.
En función de ello, la perspectiva holística que impera en la organización que aprende constantemente,
concibe a ésta como un organismo vivo (Nonaka, 2000:24), consciente y, evidentemente inteligente,
conformada por numerosos stackholder (aquellos que participan de forma interna o externa en la
organización), en quienes se valora desde una dimensión económica, el bagaje de conocimientos que aportan
a la edificación de un valioso sistema de capitales, que debe responder a las necesidades y requerimientos
del mercado si desean permanecer en el ámbito económico actual y futuro, concibiendo con creatividad y
altos niveles de innovación, los objetivos operativos aunados a objetivos estratégicos donde predomine el
aprendizaje, como elemento vital del macro sistema de aprendizaje inteligente.
Es valioso mencionar lo que afirman al respecto Zapata, Carrillo, Flores, Manrique, Martínez, Ramírez,
Treviño, y Valerio (2011:90)
Tal capacidad de aprendizaje del sistema inteligente organizacional debe fundamentarse en las
disciplinas que Senge (1990) concibió como características inseparables de una organización inteligente,
dado que para aplicarlas debe sostenerse la visualización del capital humano bajo la concepción de la
unificación de aportes individuales a una suma de orden mayor, donde cada individuo trabaja en su propio
nivel de aprendizaje, apropiándose de los principios que rigen el dominio personal, entendido como la
capacidad que poseen de reflexionar y profundizar constantemente en su visión personal, desarrollando los
aspectos del ser, desde el intelectual hasta el espiritual.
Por lo anterior, se concede a los miembros de la organización inteligente la posibilidad de aplicar esta
disciplina del aprendizaje para su crecimiento interior, viviendo desde una posición creativa y proactiva y
asumiendo el aprendizaje de toda experiencia de vida para sumar al nivel de inteligencia intra e interpersonal
y, desde la visión valorativa de una empresa, concientizar la valía de sus capacidades intelectuales y ponerlas
al servicio de la organización.
En función de darle aplicación a las cinco disciplinas del aprendizaje diseñadas por Senge (1990), el
gerente, líder o directivo concibe el capital humano como una unidad sólida que comparte modelos mentales
o supuestos arraigados en sus profundidades cognitivas, relativos a la forma en que funciona el mundo real y
a la forma en que deben comportarse en él. Estos modelos, lógicamente, pueden ser transformados a través
del aprendizaje constante, ya que en función de elementos que consolidan una realidad diferente, estas
imágenes mentales pueden ser reconfiguradas, para lo cual resulta evidentemente necesaria la capacidad
de plasticidad cerebral del ser humano.
Este redimensionar de los modelos mentales facilita la capacidad de adaptación del ser humano y nutre
su consciente reflexión sobre los parámetros que conducen las relaciones sociales hacia un mayor éxito,
por lo que es una virtud esencial en la viabilidad de un sistema de aprendizaje continuo e inteligente en las
organizaciones. Estos modelos deben ser armonizados con los modelos mentales que imperan en la visión y
conducción organizacional, dado que sólo de esta forma se logrará la identificación y cohesión de todos los
miembros, y la consolidación de una visión común sobre los aspectos que encaminan hacia el éxito.
La visión compartida por los miembros de un equipo de trabajo les otorga una dimensionalidad emocional
de mayor conexión, pues se comparten decisiones y acciones en forma común para configurar una unidad
de trabajo que desarrolla parámetros de identificación y comunicación, lo que le permite cohesionarse
como una subestructura organizativa que participa de forma activa en la aplicación de las disciplinas de
aprendizaje. Por lo tanto, desde la visión holística y sistémica que impera en la organización inteligente, se
conciben los equipos de trabajo como nodos de una importante estructura organizativa en forma de red,
para facilitar la transferencia del conocimiento y, lógicamente, la fluidez del aprendizaje como energía vital
del sistema inteligente, desde una concepción de sinergia, coordinación y sentido de unidad, además, como
Todo lo planteado con anterioridad puede resumirse en el gráfico que se presenta a continuación,
donde se precisan las nociones conceptuales que dan forma al principio teórico del funcionamiento de
las organizaciones como sistemas inteligentes de aprendizaje, considerando la fuerte conexión entre el
capital humano y las disciplinas de aprendizaje que caracterizan a la organización inteligente para conferir
al macrosistema una visión inteligente en su capacidad de aprendizaje.
Gráfico 2
Funcionamiento de Organizaciones como Sistemas Inteligentes de Aprendizaje
En consideración al gráfico anterior, es posible afirmar que los sistemas de capitales que conforman
la organización desde el aspecto humanístico e intelectual (humano, relacional, estructural para constituir
el capital intelectual), deben ser desarrollados sobre la base de una eficiente gestión del conocimiento, que
establezca las estrategias ideales para el eficaz aprovechamiento del conocimiento que nutre a todos los
subsistemas organizacionales, y se solidifican sobre la base de las disciplinas del aprendizaje continuo
(Senge, 1990) para generar aprendizaje organizacional de tal magnitud, que confiera el carácter inteligente
a la organización.
Gracias al hecho de conocer, hoy día, cómo funciona el cerebro de un individuo en su rol como líder,
miembro de un equipo de trabajo; o en la posición de vendedor o cliente, se poseen conocimientos de las
estructuras fisio-anatómicas del cerebro y su funcionamiento en procesos de índole gerencial como el
aprendizaje o la toma de decisiones. Es así como las neurociencias, en sus diversas vertientes (cognitiva,
afectiva, conductual, de sistemas, entre otras), proveen de mecanismos para el estudio y aprovechamiento
de las conexiones que surgen del cerebro y los procesos cognitivos, las emociones, el comportamiento y el
desarrollo de estrategias cognitivas para la activación voluntaria de circuitos neuronales específicos.
Para ello juega un rol protagónico el neurogerente y su visión de conductor inteligente en la conformación
de un nuevo escenario, desde donde se concibe la organización como un eficiente macrosistema de
aprendizaje, con tal nivel de inteligencia, que promueve la generación de ventajas competitivas como
elementos diferenciadores en mercados exigentes y altamente competitivos. Esto derivado de la neurovisión
gerencial inteligente que se sostiene sobre principios, haciendo énfasis más en alcanzar niveles de
aprendizaje efectivos que en las acciones que se emprendían anteriormente para alentar el aprendizaje,
es decir, se establece como norte para la conducción, la generación de directrices organizacionales y
gerenciales innovadoras, estratégicamente diseñadas para proveer mecanismos que permitan la adaptación
fácil y exitosa ante situaciones de cambio.
Estas estrategias gerenciales procuran el desarrollo de una visión compartida con todos los actores
involucrados en el proceso de conformar una organización inteligente, y los conduce a accionar por iniciativa
propia en las transformaciones necesarias, en especial las que se conciben en pro de la aplicación de las
disciplinas de aprendizaje como ejes fundamentales de la construcción de una organización. Estas disciplinas
deben enfocarse en la innovación como punto focal, por lo que se debe aprender a innovar, y considerar el
proceso de cambio como algo tan natural que, en lugar de generar incertidumbre y malestar, traiga consigo
el nivel de motivación y creatividad necesario para proveer oportunidad de crecimiento y desarrollo, llegando
incluso a propiciarse constantemente como desafío propio de una gestión inteligente.
De esta manera, un factor diferenciador de las organizaciones tradicionales y las de índole inteligente lo
constituyen los modelos mentales de quienes las dirigen, ya que se presentan como indiscutibles mecanismos
de cuestionamiento y reflexión para resolver problemas de una realidad compleja desde la visión de aportar
soluciones totalmente creativas, basadas en el aprendizaje como fuente para la innovación y la generación
de respuestas novedosas y satisfactorias a las presiones que surgen del exterior de la organización como
sistema inteligente de aprendizaje. Esto, en definitiva, conduce a generar una imagen corporativa mucho
más humana y que muestra la concepción holística de los neurolíderes y conductores de la organización,
que valora más a la gente y le otorga prioridad como potencialidad en su búsqueda de éxito.
Los neurogerentes o neurolíderes deben compaginar habilidades amplias a nivel técnico, analítico,
informático, humano, comunicacional, de liderazgo y en la toma de decisiones con competencias gerenciales
de orden inteligente, que proporcionen un nivel superior de respuesta a las exigencias que el complejo entorno
impone actualmente a las organizaciones. Entre estas competencias gerenciales resaltan la transformación
de creencias limitantes en expansivas; potenciación de la conciencia paradójica, poniendo el foco gerencial
más allá de la lógica racional; mantenimiento de la energía vital propia y ajena, concientizándose en el
ser humano como parte de un universo energético y nutriéndolo en sus diferentes planos (físico, etéreo,
emocional, mental, espiritual y de conciencia universal); además, el pleno desarrollo del conocimiento
intuitivo, fundamentado en el hecho de estar consciente de su voz interior y la manifestación de intuiciones
basadas en lo que permanece en su metaconsciente (Sutil, 2013:57).
Con el cúmulo de cualidades que la neurovisión otorga a los gerentes y líderes en su proceso de
dirección y conducción organizacional, se obtiene un liderazgo motivacional y transformador, basado en
la concepción holística y el desarrollo de competencias y habilidades para impulsar una organización de
talante inteligente, que sea sostenible y perdurable, tanto en tiempo como en acciones para alcanzar la
conservación del conocimiento y el aprendizaje. Este liderazgo no logrará generar la conexión necesaria
con los colaboradores, ni los niveles adecuados de motivación y sentido de pertinencia, si no transmiten la
pasión y el entusiasmo necesario, lo que requiere de la maximización de las habilidades comunicacionales,
Para esa fuerte conexión líder-colaborador, debe considerarse la neuroemocionalidad como herramienta
de orden prioritario, dado que la efectividad del aprendizaje en el ser humano está estrechamente conectada
con el plano emocional (Falco, 2016:58). De tal forma que, entre los retos que afronta el neurogerente, se
encuentra el aprender a gestionar exitosamente la inteligencia emocional (intra e interpersonal), empleando
dicha noción de las inteligencias múltiples para alcanzar mayor cohesión con los grupos de trabajo y favorecer
el proceso de aprendizaje en equipo, como disciplina fundamental de la conformación de la organización
inteligente.
Descubrimientos como los marcadores somáticos (Damasio, 1994) confieren a las emociones un
importante rol en el ámbito de los procesos neurogerenciales, ya que proporcionan neuroherramientas
eficaces para la toma de decisiones, además configuran los principios éticos al regirlos por estados
emocionales más que por razonamientos, por lo que necesariamente debe reconocerse el valor del elemento
emocional y su influencia en comportamientos y actitudes de las personas.
La concepción holística del ser como principio básico del accionar transformador de la neurogerencia
sobre las organizaciones tradicionales en sistemas inteligentes de aprendizaje, conduce a la valoración
del ser humano en todas sus facetas, apreciándolo como una totalidad dentro de una mayor, que es la
organización, y tomando en cuenta la complejidad del entorno en que se desenvuelven, todo en razón de
conferirle al ser humano y a la organización como ente vivo, un nivel de desarrollo integral que se sustenta
en su capacidad inteligente de afrontar los cambios y presiones del entorno sobre el macrosistema.
Para ello, deben gestarse un conjunto de estrategias organizacionales que enfoquen todo el esfuerzo
humano y empresarial hacia el logro del crecimiento y desarrollo organizacional, concebidos como procesos
evolutivos donde se aprecia la transformación positiva de los mecanismos de éxito organizacional y de
aprendizaje. El crecimiento evidencia la mejora en los aspectos cuantitativos, como: nivel de ventas, de
utilidades, de rentabilidad, participación en el mercado, nivel de satisfacción de clientes, entre muchos
otros. Estos son medidos a través de instrumentos fiables y objetivos que permiten, en el tiempo, establecer
comparaciones que demuestren que los resultados son cada vez mejores, así como el hecho de mostrar que
se logran mayores beneficios que los obtenidos por los competidores directos. Estos índices le facilitan al
neurogerente o neurolíder el desarrollo de estrategias y la toma de decisiones, por lo que se traduce en un
proceso consciente y permanentemente presente para la conducción organizacional en aras de la evolución
a organización inteligente.
Asimismo, el desarrollo organizacional se ocupa de evaluar y medir los resultados de índole cualitativa
obtenidos por la organización inteligente a través del tiempo, entre estos elementos medibles de forma
subjetiva se encuentran: el nivel de conocimientos, de aprendizaje, la cultura organizacional, el valor del
trabajo en equipo, la flexibilidad, entre muchos otros que no son detectables a simple vista. Por tanto,
estas nociones organizacionales tienen mucho que ver con la calidad de los cimientos de la organización y
permiten detectar los paradigmas que sostienen a la misma.
De allí que la neurogerencia funja como agente transformador de las organizaciones en sistemas
inteligentes de aprendizaje al otorgar especial valor al estímulo estratégico de las potencialidades cerebrales
de los miembros de la organización para generar mejoras en el crecimiento y desarrollo de la misma, con
la intención primordial de brindarle la sostenibilidad y rentabilidad en el tiempo, así como la valorización
integral de las personas que conforman el sistema inteligente, generando, así, ventajas como: altos índices
de satisfacción de los mismos, capacidad de enfrentar y superar situaciones difíciles y, en síntesis, mayor
calidad de vida, lo cual se proyecta sobre los beneficiarios de los bienes y servicios que la organización
produce, es decir, otorgando mayor nivel de felicidad a todos los participantes y colaboradores del sistema
inteligente de aprendizaje concebido como una organización consciente e inteligente.
A continuación, se resume gráficamente el tercer principio teórico desarrollado con base en elementos
propios de la neurogerencia y su fuerte conexión en la transformación de las organizaciones tradicionales
hacia la figura de organizaciones inteligentes, confiriéndole suma importancia y valor al neuroparadigma
Queda de manifiesto, en el gráfico anterior, el poder transformador que ejerce la neurogerencia como
herramienta de aplicabilidad de las neurociencias cognitivas aplicadas a las organizaciones tradicionales, a
través de la puesta en práctica de una visión inteligente de los responsables de la conducción organizacional,
basada en estrategias gerenciales para estimular mayor nivel de aprendizaje, así como el desarrollo de las
habilidades y competencias de esos neurogerentes y neurolíderes. El propósito es propiciar la transformación
de la figura organizacional por medio de la estimulación de las capacidades cognitivas, en primer orden; y,
de las emocionales, sin menoscabo de las primeras, con la finalidad de promover el ambiente de aprendizaje
y evolución que permite a la organización trascender en su nivel de crecimiento y desarrollo organizacional,
alcanzando los niveles de integralidad y felicidad al que todo ser humano aspira como miembro de un
organismo superior que funciona como un todo altamente inteligente.
5. Reflexiones finales
El concientizar organizacionalmente sobre la importancia del desarrollo integral del ser humano, la
búsqueda de su equilibrio físico-mental-emocional y espiritual, empleando técnicas de relajación como la
meditación y el yoga, o técnicas de atención como el mindfulness, además, de aplicar en la cotidianidad
principios de vida saludable en cuanto a nutrición, hábitos de sueño, ambientes de trabajo armónicos, entre
otros, resulta de gran ayuda para los gerentes y directivos empresariales de las organizaciones, ya que llevar
el foco al pensamiento sistémico y holístico como núcleo del neuroparadigma gerencial, permite alcanzar
los niveles de crecimiento y desarrollo organizacional que una organización de talante inteligente provee, lo
que redunda en ventajas competitivas que permiten destacar en los mercados de las economías basadas
en conocimientos.
El profundizar en el desarrollo integral del ser humano, al emplear herramientas neurogerenciales para
potenciar sus capacidades cerebrales y estimular múltiples tipos de inteligencia, en especial las de índole
emocional y creativa, estimula el desarrollo de un individuo con mayor capacidad de regulación de emociones
intrínsecas y extrínsecas, lo que favorece relaciones interpersonales más beneficiosas en lo personal y en
lo laboral. Esto se traduce en el accionar de un trabajador que proporciona soluciones novedosas ante
situaciones negativas que surgen en la organización o su entorno, resultando una pieza valiosa para el
crecimiento del cerebro organizacional como núcleo central del sistema inteligente de aprendizaje, el cual
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Resumen
Abstract
The present investigation focused on the social phenomenon related to the image, and the identity
of Comercializadora Tamayo & Cía., S.A. The central objective was to generate epistemic keys for
communication management, oriented towards the image and projection of the corporate identity of
Comercializadora Tamayo & Cía., S.A. We focus on the qualitative paradigm and assume the hermeneutic
phenomenological method. For this purpose, thein-depth interview wasused as a research technique
and the transcribed texts of each interview as an instrument. The research subjects were three (03)
employees and one (01) client of Comercializadora Tamayo & Cía., S.A., subsidiary Margarita, who
provided the relevant information that became a source for discourse analysis, from which data were
generated. Research categories that allowed us to interpret weaknesses in the elements studied,
tosubsequentlybuildreflectionsfocusedonepistemickeysrelatedtocommunicationmanagement and its links
with image and corporate identity.
Keywords: Image, corporateidentity, communicationmanagement, management.
De esta manera, la identidad corporativa se refiere a los atributos distintivos de la empresa, expresados
a través de símbolos, comportamientos y comunicaciones internas y externas de la misma y entre sus
miembros; siendo, también la imagen el conjunto de las experiencias y las percepciones interpretadas por
sus públicos, contexto en el cual la comunicación juega un papel fundamental de conexión con ambos
elementos, en el marco de un proceso holístico que actúa de forma sistémica, con el aporte de la empresa,
quien genera un comportamiento para que los clientes creen la imagen.
Dentro de esta perspectiva se plantea la presente investigación, cuyo objetivo general es conocer las
experiencias vivenciales de trabajadores y clientes de la empresa, en relación con la imagen, la identidad
en la Comercializadora Tamayo y Compañía, a través de la interpretación de los fenómenos descritos por
ellos mismos. Estosinformantes, mediante su discursividad, contribuyeron al desarrollo de la investigación,
la cual se orientó, finalmente, hacia la construcción de unas reflexiones sobre el tema objeto de estudio.
En este sentido, la investigación se enmarcó en el paradigma cualitativo, desde la aplicación del método
fenomenológico hermenéutico, y mediante el uso de la técnica de la entrevista a profundidad. La información
obtenida como producto fue un conjunto de experiencias y concepciones relacionadas con el fenómeno
estudiado, cuyo análisis permitió generar categorías semánticas vinculadas con los ejes temáticos de la
investigación.
En lo que a la identidad e imagen corporativa se refiere, las mismas adquirieron una gran importancia
en el contexto organizacional de hoy, lo que generó una mayor atención por parte de las empresas, ya que
ambos elementos se convirtieron en factores de diferenciación que permiten a las personas distinguir una
compañía de otra, además de propiciar el desarrollo de ventajas competitivas, que las hicieron cada vez más
sólidas en un mercado tan cambiante.
Vale agregar que, entre la imagen y la identidad corporativa, desde nuestra postura, se asumió una
relación basada en un nuevo modelo de comunicación, influenciado por las Tecnologías de la Información
y la Comunicación (TIC) y por la configuración de una comunicación corporativa, en el marco de un proceso
semiótico que involucró la participación de un emisor, un signo y un receptor, apoyándose en la pragmática,
que centra su atención en la relación entre signos y usuarios.
Así mismo, también fue importante realizar reflexiones para comprender con éxito el trinomio imagen,
identidad y comunicación corporativa, como recursos de persuasión y comunicación hacia los públicos de
En tal sentido, esta investigación se propuso enfocarse en la identidad y la imagen corporativa como
componentes que han adquirido relevancia en las organizaciones para alcanzar el éxito, aspectos que
resultan fortalecidos a través de un proceso de comunicación organizacional eficiente, dirigido a todos sus
públicos. En lo que respecta a la identidad corporativa, esta es un elemento estratégico que se construyó
poco a poco, mediante conductas repetidas que generaron recuerdos en los públicos de una organización.
Acerca de la identidad corporativa, Bravo, Matute y Pina (2016), afirmanque: “La gestión de la identidad
implica no solo cómo se muestra una organización en el exterior, sino también cómo es en realidad, cómo
se comporta en su entorno y cómo se comunica interna y externamente” (p.51). Se infiere de lo anterior, que
la identidad corporativa tiene que ver con quién es, a qué se dedica la empresa, cómo lo hace y cómo se
comunica con sus grupos de interés.
Por otro lado, Costa, J. (2003), refiere que: “La búsqueda de la identidad, sus crisis, su pérdida, constituyen
el centro de las investigaciones y las preocupaciones actuales” (párr.19),lo que permitió concluir que la
identidad ha atravesado por situaciones complicadas que han impulsado tal preocupación en el mundo
organizacional, generando investigaciones sobre la misma.
Por eso, la identidad se ha convertido en el vehículo que proyecta a una organización a través
de una clara y precisa comunicación visual, a lo que se le suma toda su información de vida (historial,
estructura organizativa, creencias, filosofía de gestión -misión, visión, valores éticos y culturales-, objetivos
organizacionales, sus bienes, entre otros). La identidad es todo lo que la empresa tiene, lo que es, lo que
hace y lo que dice, representando su esencia y adjudicándole una personalidad, cuando se consagra como
diferente a otras empresas. Es la carta de presentación de la organización y la que da la cara ante sus
públicos, y de lo que dependerá la imagen que estos se formen.
Por otra parte, la imagen corporativa, junto con la identidad corporativa, se convirtieron en el factor
fundamental para consolidar a las organizaciones en la mente y el pensamiento de sus clientes internos y
externos. Por ello, resulta vital que la organización trabaje en función de una buena imagen, y genere empatía
en sus clientes para consolidar su preferencia, fidelidad y para que los mismos se multipliquen.
Sobre la imagen corporativa, Capriotti, P. (2013), expresa lo siguiente: “Al hablar de imagen corporativa
me refiero a aquella que tienen los públicos acerca de una organización en cuanto entidad como sujeto
social. La idea global que tienen sobre sus productos, sus actividades y su conducta”. (p.15). Se infiere, al
respecto, que es la imagen mental que se forman los grupos de interés de las empresas, lo cual implica
configurarse unaconcepción global sobre los productos que la misma ofrece, sobre todas las acciones que
ejecuta, y sobre su comportamiento. También, sobre la imagen corporativa, Pizzolante (1993), afirma:
Existe una gran confusión que sugiere a la imagen como algo superficial y frívolo, que tiene que
ver con formas y no con fondo y verdades, con sustancia. Sucede, porque no se comprende
la construcción de imagen como un proceso de largo plazo y como tal requiere se cumplan a
cabalidad distintas etapas (p.11).
Se interpreta, que la imagen de una empresa ha sido considerada como algo sin trascendencia, de
poca importancia e interés; sin embargo, es todo lo contrario: se trata realmente de un proceso complejo y
profundo que debe desarrollarse por partes, ejecutadas en una secuencia lógica que lleva a consolidar una
base informativa interna que genera la identidad de la empresa y una información externa que permite forjar
la imagen.
En consecuencia, la imagen se constituyó en la representación mental que se hacen los públicos, como
una idea global sobre todo lo que tiene que ver con la empresa, la cual es inducida por todo lo que conforma
la identidad. La imagen corporativa, conformada por la imagen individual de cada público, aunque es un
activo intangible que es propiedad de la empresa, nunca deja de estar en poder de los públicos quienes la
construyen basados en el impacto de los mensajes recibidos desde la identidad
Por otro lado, es fundamental que la comunicación organizacional se ajuste a los nuevos tiempos y
a las nuevas exigencias, como lo expresóBerceruelo (2018): “Para comunicarse con eficacia debemos de
planificar mejor, dinamizar los procesos, emplear todos los canales a nuestro alcance y, sobre todo, no nos
olvidemos de lo fundamental: escuchar a nuestros receptores” (p.51). Ello quiere decir, que la comunicación
en las empresas debe mejorar y actualizarse en cuanto a los modos y a los medios (en lo que bien puede
entrar el uso de la nueva tecnología), aplicando algo que es vital: no sólo emitir información, sino también
escuchar a los que la reciben.
Resulta obvio que el proceso de comunicación organizacional que, necesariamente, debe manejar todo
tipo de empresa, es vital para la conformación de la identidad que luego va a conducir hacia la construcción
de la imagen corporativa, todo en el marco de un intercambio de la organización con todo lo que le rodea,
es decir, con su entorno; de ello va a adquirir calidad gracias a los modos y a las técnicas de comunicación
escogidos por la misma.
Prueba de este panorama incierto y desmotivante, que afecta a las empresas en todos los aspectos, es
el anunciado informe de CONINDUSTRIA que habla sobre un 96% de empresas paralizadas o de producción
disminuida en Venezuela, para el año 2019 (Méndez, 2019). Es así que, por la influencia de factores como la
crisis política, social y económica que vive el país, hay una situación que afecta a las empresas, especialmente
privadas, ya que muchas están en precarias condiciones, razón por la cual se establecen prioridades a fin de
seguir activas, pues son afectadas por circunstancias diversas como: el descenso de las ventas; dificultades
para adquirir materia prima y divisas; presiones del Estado; debilitamiento de normas que orientan hacia el
éxito, falta de recursos y de motivación ante la situación crítica que se vive.
En este orden de ideas, en el plano local, esta investigación se enfocó en la Comercializadora Tamayo &
Cía., S.A., una empresa 100% venezolana, con sede principal en Caracas y con presencia en ocho puntos del
país; fundada en el año 1903 y dedicada a la importación y distribución de productos de consumo masivo
a nivel nacional e internacional; hoy se dedica exclusivamente al ramo licorero. La misma presenta una
filosofía de gestión que hace énfasis en la preparación y beneficios de su talento humano, la satisfacción
de proveedores y clientes, la optimización de sus servicios, la responsabilidad social con su entorno y la
rentabilidad para sus accionistas.
Es un hecho, que esta empresa licorera está presentando en su sucursal de Nueva Esparta una serie
de debilidades, en cuanto al manejo de su imagen, identidad y comunicación corporativa. Con este fin se
presentan a continuación los indicadores del mencionado problema. En relación con la identidad: su nombre
y logotipo no reflejan sus productos, sus vehículos noestán identificados; sus clientes internos y externos
desconocen su filosofía de Gestión (Misión, Visión, Valores), su historia, eslogan y objetivos organizacionales.
En relación con la imagen, no se aplican estrategias motivadoras para fortalecerla en la mente de sus clientes
y de sus trabajadores, se desconoce sobre su Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y no se incentiva el
De acuerdo con la gerencia de la empresa, son posibles causas de la situación descrita, además de
la situación país, la centralización (Caracas) de todas las decisiones organizacionales, la práctica de un
estilo de dirección tradicional que contrasta con los nuevos paradigmas de dirección, y la ambigüedad en la
conceptualización de los elementos manejados en el presente problema (Identidad, imagen y comunicación
corporativa), lo cual fue sustentado por Pérez y Rodríguez (2014), quienes expresaron lo siguiente:
La identidad, imagen y reputación de la empresa son tres de los pilares fundamentales que
define la perspectiva del marketing corporativo. Según este nuevo paradigma de marketing, las
empresas de hoy en día deben prestar atención, no solo al rendimiento y reputación de su oferta
comercial, sino también a todo un conjunto de atributos de carácter institucional que presentan
a la empresa ante los grupos de interés, de tal manera que las relaciones que se establecen
con los mismos son más complejas que las meras relaciones comerciales de compra/venta de
productos y servicios. No obstante, la confusión terminológica en torno a estos tres conceptos,
ha ido en aumento a medida que crecía su popularidad e interés académico, lo que justifica el
planteamiento de propuestas integradoras de análisis. (p.121).
Los autores referidos, dieron por sentado que la identidad, la imagen y la reputación, inmersas en un
proceso de comunicación, son bases del nuevo marketing corporativo, lo que exige que dichos elementos
sean bien atendidos, en el marco de un desempeño que se enfoque no solo en vender, sino también en
prestar mucha atención a los nuevos atributos institucionales que fortalecen a la empresa y su relación con
sus grupos de interés (stakeholders). Además, se sugiere el análisis de estos conceptos para resolver la
ambigüedad que se ha presentado en la interpretación de sus términos. También sirva lo dicho por Torres
(2011) sobre la imagen, identidad y comunicación:
Quiere decir el autor, que todo ese conjunto de elementos enlazados, en el que se incluyen los
comportamientos de sus públicos, sus escenarios y toda su realidad, está enmarcado en un contexto
que transmite mensajes, conformando una trilogía estratégica: imagen, identidad y comunicación, lo que
organizacionalmente le otorga un valor agregado que la lleva hacia el éxito.
En este sentido, se considera que, de continuar la situación descrita, la Comercializadora Tamayo &
Cía., S.A. corre el riesgo de afectar la proyecciónde la empresa, la rentabilidad y el éxito organizacional, por
lo que surgió la necesidad de generar claves epistémicas para una gestión de la comunicación, orientada
hacia la imagen y proyección de la Identidad corporativa, a través de interpretar la discursividad de los
sujetos de investigación sobre la identidad y la imagen y de dilucidar los significados que ellos tienen sobre
la comunicación, para luego teorizar sobre las mencionadas claves epistémicas.
3. Objetivos de la Investigación
1. Interpretar la discursividad de los sujetos de investigación, en relación con la imagen e identidad
corporativa de la Comercializadora Tamayo & Cía., S.A.
2. . Reflexionar en torno a algunas claves epistémicas para una gestión de la comunicación,
orientada hacia la imagen y proyección de la identidad en la Comercializadora Tamayo & Cía., S.A.
Toda empresa dehoy debe tener, entre sus objetivos, proyectar una imagen corporativa que responda
a los deseos de sus propietarios, lo que requiere, principalmente, de un largo y coordinado proceso de
comunicación, que permita mostrar a los clientes cómo es, al mismo tiempo que logra ganarse su confianza
(Caurín, 2017). La imagen corporativa es la imagen mental que el público se forma en relación con una
empresa, incluyendo el vínculo que aquel ha establecido con sus productos, con las actividades que desarrolla
y con las conductas que posee.
Las empresas deben asumir, con convicción, que debe instaurarse en ellas una nueva visión en cuanto
a lo que tienen o quieren ser en la mentalidad de sus clientes internos, externos y en la sociedad en general,
porque es necesario que empiecen a proyectarse como un nuevo sujeto con una buena reputación, por lo
que los clientes les recordarán de forma positiva, en beneficio del éxito empresarial. En resumen, la imagen
corporativa representa la integración de cuatro elementos de una organización: identidad, acción, cultura y
comunicación. En este sentido, Costa (2020), agrega lo siguiente:
Vale acotar que la imagen es un elemento subjetivo, dependiente de las opiniones de los públicos
externos para que pueda ser construida, a lo que se le agrega toda una serie de elementos diferenciadores,
que conforman la identidad corporativa, la cual debe ser firme y clara para ser transmitida, a fin de convertirla
en una imagen real en la mente de los públicos externos (Jiménez y Rodríguez, 2011). Ella ha pasado a ser
un poderoso elemento intangible que revaloriza todo lo que provea la organización.
Se considera como identidad corporativa lo que la empresa “es y hace”, y, además, lo que ella “dice que
es y hace”. “Lo que la empresa es” está referido a su estructura organizacional, su historia, estructura física,
su capital y sus bienes; en cuanto a “lo que la empresa hace”, esta es la principal actividad que realiza con
todos los procesos que la empresa ejecuta. Y “lo que la empresa dice que es y hace”, tiene que ver con lo que
llega y se graba en la mente de sus públicos, a través del flujo de la información que en ella se maneja (Costa,
2003, citado por Palomo, 2012).
Por ello, cuando una empresa nace, la primera tarea es construir su identidad, comenzando con la
creación del nombre y de su logotipo, considerados principios fundamentales de la misma. Esa identidad
construida debe sumar los objetivos, la misión y la visión, lo cual, en conjunto, representa lo que la empresa
es, para convertirla en una organización única y diferente, forjadora de la percepción, el reconocimiento y
el posicionamiento en los diferentes públicos, lo cual será, finalmente, la imagen corporativa. Esto quiere
decir que la imagen corporativa va a depender del trabajo realizado con respecto a la identidad, y de la
comunicación que se establezca. Cuando se habla de marcas o empresas, un elemento esencial para su
desempeño es la identidad, sobre la cual Miranda (2018) hace su aporte con la siguiente explicación:
Tal afirmación deja claro que la identidad corporativa es la presentación que por sí misma hace una
organización y que comprende toda la información que esta acopla y aporta a través de su forma de
comportarse, de la comunicación que ejecuta y de la simbología que la representa, las que al ser recibidas
por las personas claves interesadas, les generan un interés y participación, y ello forja en su mente un retrato
claro, que se va a constituir en la imagen de la organización o empresa. Según esto, la identidad es la base
para que se forme la imagen corporativa.
Por otro lado, también en la Teoría de la Imagen Corporativa, Paradigma del siglo XXI, de Joan Costa,
Así mismo, la identidad también está fundamentada en la Teoría de “La Ingeniería de la imagen”
y “La Geometría de la Comunicación” (Pizzolante, 2003). El autor presenta una analogía para describir la
geometría del cuerpo de la empresa, aludiendo con ello a una casa o cualquier otra construcción civil, donde
se presentan dos dimensiones faltantes: el Contorno y el Dintorno, que representan la identidad.
Así tenemos, al Contorno, segunda dimensión, que es la superficie tangible o intangible que separa las
partes externa e interna de la empresa, donde se hacen presentes los rasgos de su personalidad, lo que en
el lenguaje de la comunicación empresarial es llamado identidad corporativa. En lo que se refiere al Dintorno,
tercera dimensión de la empresa, es la parte intangible referida a todo lo que comunicamos, lo que, visto
de afuera hacia dentro, no se ve, pero se siente, guiando los actos de la empresa. Es la dimensión en la que
están anclados los valores, normas y principios de los que conviven internamente en su jornada laboral,
y que conforman su cultura corporativa, la cual se proyecta dentro y fuera de la empresa, cuando esta se
relaciona. Esta dimensión condiciona y encierra lo que es y puede hacer la empresa, el estilo de vida de los
que conforman y comparten en la empresa, caracterizándola y haciéndola diferente a las demás empresas
(Pizzolante 2003).
5. Metodología
Se sustenta la elección del paradigma cualitativo en el hecho de considerarse, la imagen y la identidad,
categorías que deben ser estudiadas a través de modelos holísticos, que las observen, comprendan e
interpreten como un todo, donde se hacen presentes aspectos psicológicos, subjetivos y emocionales
(González, 2020). Este paradigma de investigación permitió describir las experiencias y comprender aún
más el comportamiento de los públicos internos y externos de la comercializadora Tamayo & Cía., S.A., en lo
relacionado con su imagen e identidad, al analizar con profundidad su realidad, lo que posteriormente puede
facilitar la toma de decisiones que ayuden a incorporar innovaciones y a superar conflictos.
En lo que se refiere al método que se manejó en esta investigación, se optó por el Fenomenológico, un
método aplicado para estudiar y analizar fenómenos específicos, tomando en cuenta en forma muy precisa
el punto de vista de los sujetosestudiados, aspecto que permitió al investigador identificar la esencia de las
experiencias que, en torno a un fenómeno, vive cualquier grupo o persona, utilizando sus propias descripciones
sobre dicho fenómeno. En este caso, se trabajó con la Fenomenología Hermenéutica de Heidegger, quien
la considera una metodología filosófica apta para descubrir el significado del ser o existencia de los seres
humanos, cuyo objetivo principal es entender lo que significa ser una persona y cómo el mundo puede ser
comprendido por los seres humanos.
En este sentido, Heidegger sostiene una fenomenología hermenéutica que se fundamente en los
siguientes supuestos filosóficos sobre el ser humano: a) Los seres humanos tienen mundo y estar en el
mundo es existir, involucrarse y comprometerse; b) El ser humano se desenvuelve en conexión y equilibrio
con el entorno en un nivel intangible o poco definido, manteniendo una relación de co-pertenencia con su ser.
Heidegger invita a no sobreestimar la racionalidad, porque puede llevar al humano a vivir una forma de vida
racionalista-calculadora, mecanizada, alienada, lo que termina haciéndolo deshumanizado.
Se eligió como técnica de investigación la entrevista en profundidad, con la cual se obtuvo una mayor
participación de los sujetos de estudio para que describieran, de forma completa, auténtica y profunda, su
realidad vivida en relación con el fenómeno de estudio.
Se procedió a realizar el análisis, a través del estudio de las descripciones contenidas en los protocolos
(afirmaciones y expresiones de los informantes). Para ello fue necesario seguir una secuencia de pasos que
fortalecieron la rigurosidad científica:a) Leer en forma general la descripción de cada protocolo; b) Delimitar
las unidades temáticas naturales; c) Determinar el tema central de cada una de las unidades temáticas; d)
Expresar el tema central, utilizando un lenguaje científico.
Estas acciones implicaron un proceso mental de comparación (semejanzas y diferencias) entre los
El escenario de investigación fue la sede de la Comercializadora Tamayo& Cía., S.A., filial de Margarita,
ubicada en Porlamar, cuya casa matriz está en Caracas. Fundada en el año 1903, se dedicaba en sus inicios
a la importación y distribución de variados productos de prestigio, aunque hoy se ha reducido solo a la
venta de licores nacionales e importados. Dicha sede cuenta con un edificio de dos plantas para el área
administrativa, un galpón que alberga el área de almacén, un comedor y amplios garajes para los vehículos
de la empresa y del personal.
Luego del análisis, se puede observar la presencia de una serie de categorías y subcategorías relaciona-
das con la identidad y la imagen corporativa en la empresa Tamayo y Cía., S.A. En relación con el eje temático
Identidad corporativa, en su primera categoría denominada Elementos claves de la identidad de la empresa,
están las subcategorías: “Lectura del nombre y logo de la empresa”, “Manejo de la filosofía de gestión de la
empresa (Misión, Visión y Valores)”, “Historia y evolución de la empresa”, “Conocimiento de objetivos de la
empresa”, “Principales actividades de la empresa”, “Opinión sobre el eslogan de la empresa” y la “web de la
empresa”.
Se interpretó, en esta categoría, que el nombre y el logo de Tamayo y Cía., S.A., presentan un apellido y
la inicial del mismo, en los que no se reflejan la actividad que desarrolla la empresa; en cuanto a la filosofía
de gestión, la misma es desconocida por los informantes con menor antigüedad, por cuanto no les ha sido
presentada, en el momento de su ingreso como trabajador, ni en el transcurso de su desempeño. Sobre la
historia y evolución de la empresa, a pesar de ser un aspecto de suma importancia, los informantes también
refirieron que es poco difundida en el contexto de la empresa, ni es celebrada a pesar de tener ya 119 años, lo
que debería llenar de orgullo a sus propietarios. Es un hecho que, conocer su historia, aportaría información
relevante para saber sobre su origen, trayectoria y aspiraciones, los cuales se constituyen en elementos
fundamentales de su [Link] otro lado, en esta misma categoría, se admitió conocer sus objetivos
organizacionales y la actividad que realiza la empresa. En cuanto a su slogan, el cliente manifestó no
conocerlo, y, sobre su página web, se reconoció su existencia, pero nada más, lo que evidencia un deficiente
manejo de estos últimos elementos, impidiendo un mayor conocimiento de la empresa.
En relación con la segunda categoría del eje identidad: “Comportamiento de la identidad corporativa”,
se presentaron cuatro (4) subcategorías: “Identidad de la empresa”, “Beneficios de una buena identidad”,
“Diferenciación de la competencia” e “Importancia de la identificación de los vehículos de la empresa”. En
relación con estas subcategorías, se puso de manifiesto que la identidad de la empresa ha cumplido con su
misión de servicio, pero se presentan fallas. Así mismo, se validaron como beneficios de una buena identidad
para toda empresa: el reconocimiento, la distinción en el mercado y una mayor productividad.
En esta misma línea, partiendo del segundo cuadro realizado con la categorización universal
correspondiente al eje temático Imagen Corporativa, se presentaron tres (3) categorías: En la primera
categoría, denominada Señales de la imagen de la empresa, están las subcategorías: “ Responsabilidad
social empresarial (RSE) no conocida” y “Sentimientos y emociones forjados por la empresa”, sobre las cuales
se tuvieron como hallazgos que la mayoría de los informantes coincidieron al manifestar que no conocen
sobre la RSE ejecutada por la empresa, ni de qué se trata, ni a quiénes beneficia, porque en el pasado se hizo
alusión a ella en el contexto de la filial de Margarita. Así mismo, los informantes reconocieron que la empresa
no ejecuta acciones que promuevan en los trabajadores sentimientos de apego, ni emociones hacia ella.
Lamentablemente, esto último llamó la reflexión, porque, con la ausencia de sentimientos y emociones
por parte del trabajador hacia la empresa,se estarían perdiendo los muchos beneficios que estos elementos
aportan para el buen desempeño de los mismos y su relación con la empresa, lo que hoy en día es considerado
un aspecto importante en el ámbito laboral. García (2019).
Se infiere de lo expresado, que las empresas y sus directivos deben tener en cuenta que hoy es de
suma importancia el trato que reciben los trabajadores, en el marco de su desempeño laboral, el cual debe
ser generador de sentimientos y un estado emocional cargado de positividad, porque se considera que los
mismos contribuyen con un mejor desempeño del personal, lo que conlleva a una mayor productividad.
En lo que se refiere a la segunda categoría del eje identidad corporativa, Engagement laboral, está la
subcategoría “Sentido de pertenencia fortalecido por la empresa”, sobre lo cual se reconoció que, igualmente,
no está siendo fortalecido por la empresa, lo que termina afectando las relaciones laborales y el desempeño
de los trabajadores. Continuando, está la tercera categoría Construcción de la imagen, que contiene las
subcategorías: “Elementos para consolidar la imagen”, “Manejo de la identidad e imagen para posicionar la
empresa”, “Beneficios de una buena imagen” y “Criterios sobre la empresa”.
En cuanto a los hallazgos obtenidos en esta categoría está la consideración, por parte de los informantes,
de que una buena comunicación, la motivación del personal y la creación de un plan de crecimiento con
buenas oportunidades, ayudarían a consolidar la imagen de la empresa. También, en relación con la imagen
y a la identidad, se reconoció que existe un debilitamiento en ellas, en la empresa Tamayo y Cía., afectando
al posicionamiento positivo de la misma en el mercado.
Sobre los beneficios de una buena imagen, los informantes reconocieron que ayuda a la empresa a
identificarse, a diferenciarse de las demás, a fortalecer su personalidad; pero, sobre todo, a lograr la fidelidad
de los clientes. Y, por último, está el criterio de un informante sobre la empresa, quien la considera una
empresa estable y sólida, representando para él una escuela, que ha contribuido con su desarrollo personal.
En conclusión, la presente integración semántica construida con la información aportada por los
informantes claves de la investigación, ha sido reveladora de una notoria debilidad en la identidad e imagen
de la Comercializadora Tamayo y Cía., C.A. filial de Margarita, en lo cual ha sido un elemento determinantela
comunicación corporativa practicada en ella, que, según dichos informantes, también viene presentando
fallas que llegan a perturbar el desarrollo del trabajo de algunos empleados.
Esta realidad sobre la imagen, la identidad y la comunicación corporativa de la empresa, como aspecto
de vital importancia, fue percibida como una situación reveladora de una serie de anomalías y críticas sobre
dichos elementos. Ello significa, que la identidad, la imagen y la comunicación corporativa en la empresa están
seriamente debilitadas, lo que puede terminar comprometiendo el logro de sus objetivos organizacionales,
de su desarrollo y del éxito, lo que en conjunto se constituye en el norte de toda empresa.
Hay que destacar, primeramente, que es necesario aclarar la confusión terminológica que se ha venido
Vale acotar que la identidad corporativa se proyecta desde cuatro (4) aspectos fundamentales: Quién
es, qué hace, cómo lo hace y a dónde quiere llegar. Tres (3) de ellos son visibles y uno (1) es menos visible,
pero sin dejar de ser perceptible. Cuando se dan a conocer, desde el nombre, el sistema gráfico (logo, colores,
sellos, papelería)la historia, valores, misión,visión, eslogan, principios, objetivos, estrategias corporativas,
estructura administrativa (autoimagen) sus productos, sus procedimientos, sus comportamientos, se
consolida esa identidad que refleja “Quién es, de dónde viene y hacia dónde va la empresa”.
En este orden de ideas, el impacto de una identidad corporativa bien construida, consolidada y proyectada
hacia los públicos internos y externos de la empresa, aporta valor para generar la imagen corporativaa la que
toda empresa aspira, producto de los efectos de una identidad clara y definida. Esta imagen construida en la
mente, no solo de los clientes, sino también de los trabajadores, causados por la identidad de la empresa, le
va a consolidar una reputación que no es más que el juicio que los públicos (internos y externos) se hacen
sobre la imagen que tienen de la empresa. La imagen corporativa se ha convertido en un intangible que hay
que saber controlar para mantener; y en eso la empresa juega un papel clave, al ser la responsable de trazar
y promover planes de comunicación equilibrados y efectivos.
Desde una perspectiva sistémica, la imagen y la identidad son elementos interdependientes, por cuanto
no hay imagen sin identidad y no hay representación de la identidad, si no se hace a través de la imagen, la
cual llega a convertirse en su mejor expresión. Una buena imagen y una consolidada identidad son producto
de una efectiva comunicación dentro de la empresa. Toda esta trilogía bien consolidada, lleva a generar
en sus públicos un fortalecido sentido de pertenencia,una fidelidad permanente y unos sentimientos y
emocionesque lo arraigan a la organización, haciéndole sentir que es parte de ella, de un gran equipo, de una
gran familia, lo que minimiza la rotación de personal.
Entodo esto han entrado a jugar un papel de importancia, la semántica y la pragmática, ya que se
ponen en juego la palabra oral y escrita, los gestos, movimientos, señales, signos y símbolos, que tienen
un significado que debe ser trasmitido e interpretado, de acuerdo con el sujeto y el contexto en el que se
producen, para darles el sentido correcto a los mensajes o a la información que se transmite dentro de la
organización.
Por otro lado, los tiempos exigen que, en la construcción de la imagen, identidad y la comunicación
corporativa,se profundice en la aplicación de herramientas online para desarrollar la identidad y revalorizar
la imagen, mediante el correcto uso de la red para consolidarlas, por cuanto ellas son fuentes de muchas
ventajas para las empresas: la identidad aporta valor que da pie para la construcción de la imagen y la
imagen es punto de atracción de gente que lleva hacia el éxito (inversionistas, clientes, socios, empleados),
generando también valor para la empresa.
Este es un proceso que debe aprovechar las oportunidades que da la era digital, para fomentar el
intercambio de información digital entre trabajadores y clientes con la empresa, desde el mismo momento
en que se formaliza la relación entre ellos, como trabajador y/o como cliente, de forma permanente, para ir
fortaleciendo, cada vez más la identidad y la imagen corporativa. Además, también sería beneficiosopara
la publicación de artículos relacionados con la imagen e identidad de la empresa, informar a través de los
correos corporativos, circulación de mensajes originados por los diversos medios digitales, con el objetivo
de comunicar y reforzar, la imagen de la empresa, en el marco de la realización de campañas en las redes,
sobre la imagen y la identidad corporativa de la empresa.
Ya es un hecho, que en la empresa todos sus miembros deben trabajar como un solo equipo para lograr
resultados positivos; y en ello sus líderesdeben asumir el rol que les corresponde para superar debilidades.
Hoy en día, de acuerdo con esos nuevos paradigmas, son importantes dos premisas para orientar a la
empresa hacia el éxito: es necesario dejar de ver al trabajador como un subordinado, para empezar a verlo
como un aliadoy, además, esvital, no sólo emitir información, sino también escuchar a los que la reciben.
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2. La Revista sólo considerará trabajos originales, que no estén siendo sometidos a proceso de
arbitraje en otras revistas científicas o en otras instancias académicas o de investigación. Si una
versión preliminar del trabajo fue presentada en algún evento científico, se deberán suministrar los
datos correspondientes al evento (Nombre del evento, lugar de realización, fecha de inicio y cierre
e institución coordinadora).
3. Los artículos serán arbitrados, mediante el sistema doble ciego, sobre la base de estas normas
y de lo contemplado en las instrucciones para los árbitros. En caso de no haber consenso entre
los árbitros, el trabajo se someterá a la revisión de una tercera persona, y su decisión, consideran-
do también lo establecido en la política editorial, será definitiva para la publicación, o no, del artí-
culo.
5. La extensión de los trabajos tendrá un mínimo de 15 páginas y un máximo de 25, utilizando le-
tra arial 12, a 1,5 espacios en papel tamaño carta, con numeración consecutiva de todas las pági-
nas y márgenes de 3c.m. El Comité Editor podrá autorizar trabajos de más de 25 páginas cuando
lo considere pertinente, de acuerdo con la naturaleza de la investigación y bajo la aprobación del
Comité Editorial.
6. La primera página de los trabajos debe contener lo siguiente: 1) Título en español (en mayúscu-
las) e inglés (en minúsculas tipo oración); 2) Apellidos y nombres separados por coma (máximo
3 autores), ordenados de acuerdo con el aporte(el primer nombre se considera autor principal);
3) Resumen (máximo de 250 palabras a espacio simple) en español e inglés, el cual debe tener
la siguiente estructura en el caso del artículo: breve introducción para presentar el tema, objeti-
vos, metodología, resultados o hallazgos, conclusiones y/o reflexiones; en el caso del Ensayo, el
resumen debe contener la misma estructura que la señalada para el artículo, pero sin considerar
necesariamente la categoría resultados o hallazgos 4) Un máximo de cinco y un mínimo de tres
palabras clave o descriptores en español e inglés; 5) Institución a la que pertenecen los autores;
6) Minicurrículo a pie de página, que contenga (en tres líneas por autor), ocupación, institución y
dirección electrónica, indicando el autor que recibiría la correspondencia pertinente de parte del
Comité editorial de la Revista. Este currículum debe ser enviado junto con el artículo, en formato
Word y en un archivo separado. El curriculum vitae de todas las personas colaboradoras de cada
número aparecerá citado en el artículo.
7. El cuerpo del trabajo, en el caso del artículo, debe dividirse atendiendo a la estructura siguiente:
a) Introducción, que incluya al menos: la contextualización de la realidad y del conocimiento sobre
el objeto de estudio que justifican la investigación, los objetivos del trabajo y metodología, b) De-
sarrollo: constituido por secciones, identificadas con números arábigos, de acuerdo con el siste-
ma decimal, comenzando con el número 1 para la introducción y el último número para las con-
clusiones. Los títulos de las secciones deben dar cuenta del contenido del trabajo, manteniendo la
proporción entre las secciones. Cuando éstas tengan subsecciones, deben tener una breve intro-
ducción al punto tratado. Las notas de referencia deben usarse solo si es muy necesario y hacer-
las al pie de la página. En el desarrollo se registran y describen los referentes teóricos, métodos y
procedimientos con los que se ha trabajado en toda la investigación o en determinados procesos.
126 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°2 NOVIEMBRE 2022
Las características lingüísticas son la brevedad en su extensión, la organización variable y la con-
densación de la información. Se expresa el carácter argumentativo ya que la descripción de los
enfoques teóricos, métodos y procedimientos empleados se completa con la justificación de su
selección y aplicación. Deberá quedar claro el aporte del autor o de los autores; y c) Conclusiones:
en esta sección se analizan, evalúan, discuten, valoran los resultados o hallazgos de la investi-
gación desde la perspectiva de las posibles implicaciones, repercusiones, aplicaciones, apertura
de nuevas teorías o líneas temáticas, consecuencias. En relación con el ensayo, el cuerpo del
texto debe contener una introducción (en esta parte se destaca el tema principal y justificación);
desarrollo (aquí se debe evidenciar el desarrollo del tema con sus respectivos argumentos) y un
cierre (aquí se debe visualizar la perspectiva integral del autor y posibles implicaciones derivadas
del tratamiento del tema) . Finalmente, se incluyen las referencias. Para el ensayo, el autor debe
dividir el texto en epígrafes, utilizando la numeración arábiga desde su inicio.
9. Las citas deben realizarse tomando en cuenta lo siguiente: Primer apellido, año: página. Ejem-
plos: a) De acuerdo con Martínez (2004:572) o (Martínez, 2004: 572) según el caso, b) Si son más
de dos autores (Martínez et al, 2004:642). Cuando se usa la cita parafrástica, no requiere número
de página. Las citas de Internet deben mencionar autor (en caso de tenerlo), año, página, en su
defecto el espacio Web de donde ha sido tomada y la fecha de consulta. En todos los casos de
citación deben seguirse las normas APA.
10. Las referencias bibliográficas deben limitarse a los textos u obras citadas en el trabajo. Deben
presentarse de acuerdo con lo especificado en las normas.
11. Las tablas (números), cuadros (palabras) y gráficos (diagramas, ilustraciones, figuras, flujo-
gramas, fotografías) deben elaborarse en escala de grises e insertarse inmediatamente después
de referirse, estar numerados por orden de aparición, con título que dé cuenta de su contenido,
evitarse los innecesarios. No deben llevar líneas para separar las columnas, deben incluirse las
ecuaciones aplicadas y mencionar la fuente de información al pie de página, con todos los datos
necesarios.
12. El Comité Editor se reserva el derecho de hacer las modificaciones de forma que considere
necesarias. No se aceptará la incorporación de anexos a los artículos.
13. Si usa acrónimos u otras siglas deberán ser en mayúscula, y la primera vez que se menciona
alguna deberá escribirse el nombre completo seguido del acrónimo o las siglas entre paréntesis.
Luego anunciar que en adelante se usarán las siglas
14. Bajo ninguna circunstancia el Comité editorial devolverá al autor los originales, una vez que
ingresen a la revista.
15. Si un artículo es aprobado con sugerencias de corrección, la(s) persona(s) autora(s) deben
reenviarlo con los ajustes recomendados por los miembros del jurado evaluador en los siguientes
quince días hábiles después de recibir el veredicto. Éstos se comprobarán mediante una nueva
revisión, por parte de los árbitros. En caso de que no se realicen las correcciones en el tiempo
establecido, el Comité Editorial considerará que el autor se desistió de la publicación.