Revista Unimar Científica, Volumen 2 N°1 Junio 2022
Revista Unimar Científica, Volumen 2 N°1 Junio 2022
EDITORIAL Pag. 5
EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE CON LA PEDAGOGÍA DE GÉNERO. EL Pag. 6
CASO DE LA MONOGRAFÍA Y DE LA PONENCIA
Mostacero, Rudy
EL JOROPO LLANERO: LLANERIDAD Y ETNOGÉNESIS Pag. 21
Torrealba, Silvia
ORALIDAD: CONFIGURACIÓN DE VISIONES DE MUNDO EN EL Pag. 29
CONTEXTO DEL PATRIMONIO VIVO SUCRENSE
Bruzual, Sandra
REFLEXIONES ACERCA DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y LA Pag. 38
ÉTICA: VISIÓN ONTOEPISTÉMICA PARA LA GERENCIA
Agostini Cancino, Cristina
Sereno Rodríguez, Antonio
LINGÜÍSTICA APLICADA Y PEDAGOGÍA DE LAS CIENCIAS Pag. 47
El lenguaje y la lengua escrita como ejes mediadores en la didáctica de
las ciencias
Murguey, Antonio R
LAS CRIPTOMONEDAS: EVOLUCIÓN Y APLICACIÓN COMO MEDIO DE Pag. 55
PAGO DE BIENES Y SERVICIOS EN LA ECONOMÍA VENEZOLANA
Sarmiento Urdaneta, Galbarino
Cuartas Montoya, Sandra
LA CADENA DE VALOR DE LA SOLIDARIDAD CON NIÑOS DEL INTERIOR Pag. 67
DEL PAÍS. TRATAMIENTOS Y FORMAS DE INTERACCIÓN EN
INSTITUCIONES PRESTADORAS DE SERVICIOS DE SALUD EN
CARACAS, CIUDAD CAPITAL DE VENEZUELA.
Díaz Díaz, Benito
ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES: UN PROBLEMA DE Pag. 83
SALUD PÚBLICA EN VENEZUELA
Cortez G., Franklin
VISIÓN TRANSDISCIPLINARIA DE LA PRODUCCIÓN Y GESTIÓN DEL Pag. 92
CONOCIMIENTO: UNA HERMENÉUTICA CRÍTICA DESDE LAS VOCES DE
INVESTIGADORES
Echegaray Navas, Thamara
LA ESCRITURA JURÍDICA EN LA FORMACIÓN DE PROFESIONALES DEL Pag. 102
DERECHO. REFLEXIONES DESDE LA PEDAGOGÍA DEL DISCURSO
Marín Cumana, Claudio
Millán Velásquez, Richard
NORMAS PARA LOS AUTORES DE LA REVISTA UNIMAR Pag. 111
CIENTÍFICA
Nuestra revista entra ahora en el inicio de una fase que implica asumir retos y compromisos,
con la finalidad de incrementar la visibilidad, y fortalecer la interacción con otros espacios de
producción científica. Por ello, emprender el trabajo necesario para comenzar a formar parte de
bases de datos internacionales se traduce en un esfuerzo sostenido, por parte del comité editorial
y los colaboradores administrativos, quienes bajo el liderazgo del editor pueden garantizar el logro
de las metas para la proyección internacional.
Reiteramos nuestro agradecimiento a todos los que han venido trabajando desde el nacimiento
de esta revista. Del mismo modo, agradecemos el invaluable aporte de todos los profesionales
que publicaron sus investigaciones en este volumen, e invitamos a los investigadores de las
comunidades académicas a presentar sus artículos científicos, con la finalidad de someterlos al
arbitraje respectivo para su potencial publicación.
Nota del Editor: Debido a que, a partir del 2022, nuestra revista tendrá dos números al año, la
identificación se realizará colocando volumen y número.
Mostacero, Rudy1
Universidad Pedagógica Experimental Libertador
rudymostacero@[Link]
Resumen
En este artículo se exponen los resultados parciales de una experiencia de aprendizaje con dos géneros
discursivos, la monografía y la ponencia, que culminó con la presentación en un coloquio de investigación
estudiantil simulado. Para ello nos basamos en los aportes de la Lingüística Sistémico Funcional, de la
Escuela de Sydney y de dos movimientos pedagógicos, asumidos como antecedentes, para la creación de
una Pedagogía de Género. En esta perspectiva se concede prioridad al aprendizaje que va de la heteronomía
a la autonomía. La metodología, de investigación-acción, cualitativa e interpretativa, fue aplicada en una
muestra selectiva de textos producidos por grupos de alumnos de Estudios Generales. Los resultados
indican que la Pedagogía de Género permite socializar el aprendizaje, a partir de una estrategia interactiva,
recursiva y motivacional.
Abstract
This article presents the partial results of a learning experience with two discursive genres, the
monograph and the presentation, which culminated with the presentation in a simulated student research
colloquium. For this, we base ourselves on the contributions of Functional Systemic Linguistics, the Sydney
School and two pedagogical movements, assumed as antecedents, for the creation of a Gender Pedagogy.
In this perspective, priority is given to learning that goes from heteronomy to autonomy. The qualitative and
interpretive research-action methodology was applied to a selective sample of texts produced by groups of
General Studies students. The results indicate that Gender Pedagogy allows learning to be socialized, based
on an interactive, recursive and motivational strategy.
Cuando se asume la escritura como una práctica social, en todo proceso de enculturación, no solo se
constata que está relacionada con las habilidades y competencias de quien aprende, con las estrategias del
docente mediador, sino también con el modelo de escritura que se utiliza. En ese sentido el modelo puede
dar prioridad a los aspectos normativos del texto, a los procesos cognitivos que operan en el cerebro, a los
factores del contexto o a las estrategias para lograr un aprendizaje significativo e inclusivo. Por lo tanto, se
trata de modelos que priorizan y/o integran factores. Pero también se incluye la formación que reciben los
docentes y el objetivo de convertir a los aprendices en escritores autónomos. Desde el punto de vista de
las estrategias para enseñar a escribir y a leer se considera la existencia de tres modelos: el de producto, el
de procesos cognitivos y metacognitivos y el de cómo aprender a escribir en las disciplinas y a través del
currículum (Cassany, 1999; Carlino, 2005; Mostacero, 2016a; Navarro, 2017).
El primer modelo ha tenido un énfasis muy particular en el texto que se va a redactar, en particular, en
los aspectos normativos que priorizan la corrección gramatical (cohesión en el párrafo). El segundo puede
conceder un énfasis a los procesos que operan en la mente o a la relación que esta tiene con los factores
contextuales, mientras que el tercero se fundamenta en el texto como género discursivo, como discurso
pragmático y polifónico, así como en las estrategias para aprender a leer y escribir, pero de manera situada
y recursiva. El modelo de producto posee una gran influencia de la norma culta y de la corrección lingüística
de la Real Academia de la Lengua. El modelo de procesos cognitivos y metacognitvos se debe al influjo de la
psicología cognitiva de los años 80, en tanto que el tercer modelo se debe a las sucesivas innovaciones por
parte de teóricos y pedagogos de la lengua inglesa. Un excelente ejemplo de este último es la creación de un
programa de escritura académica que dieron a conocer Ávila, González y Peñaloza (2013).
La escritura suele tener un impacto inicial, intermedio y tardío, ya sea si nos situamos en la alfabetización
temprana, en los ciclos primario y secundario o si la relacionamos con las otras alfabetizaciones (informacional,
estadística, digital, etc.) que son típicas del nivel superior y profesional. En este artículo vamos a presentar las
respuesta s que se generaron ante un modelo del tercer tipo, el Modelo Pedagógico Multinivel (Mostacero,
2016a) por parte de estudiantes de un primer año universitario. Esta experiencia tuvo como propósito la
construcción de monografías y ponencias, durante 16 semanas y culminó con la presentación pública en
un Coloquio de Investigación Estudiantil simulado. Para dar a conocer sus características se expondrán
los siguientes temas: modelos para aprender a leer y escribir, la monografía y la ponencia como géneros
discursivos, el contexto donde se realizó la experiencia, la metodología, los resultados y las conclusiones.
Teniendo en cuenta las diferencias que existen entre los conceptos de competencia lingüística y
competencia comunicativa, que permiten distinguir las posiciones teóricas de Chomsky (1976) y Hymes
(1984), respectivamente, Blanco (2013) no solo reafirma la diferencia, sino que agrega un tercer término,
la competencia discursiva, lo cual implica el trabajo con el discurso, con las teorías sobre los modelos de
escritura, con las estrategias de clase, en síntesis, con una pedagogía de los géneros discursivos (Christie,
1999; Devitt, 2004; Bhatia, 2004; Martin y Rose, 2008; Moyano, 2010a, 2011, 2013; Mostacero, 2016b; Navarro,
2017). En ese sentido, el objeto de enseñanza ya no son los aspectos gramaticales y formales de los textos,
sino los textos como géneros discursivos y en el contexto de una comunidad discursiva (Hyland, 2000;
Swales, 1990; Castelló y Camps, 2013).
Lo anterior condiciona una doble implicación. Por una parte, que la tarea de escritura debe estar
integrada al uso discursivo y social y, por otra, que dicho aprendizaje se debe basar, como lo señalan
Demarchi y Mattioli (2016: 71), en la adquisición de una postura autocrítica, pero con una secuencia de
trabajo grupal: deconstrucción, construcción conjunta y construcción independiente Moyano (2010b, 2011)
2
. Esta orientación teórica proviene de la Lingüística Sistémico Funcional que va de Halliday (1982, 1994)
a Eggins y Martin (2003). Asimismo, el proceso de enseñanza-aprendizaje posee dos dimensiones, una de
naturaleza epistémica y otra de intervención pedagógica y transversal. Para explicar con mayor detalle el
significado de ambas dimensiones ver el Cuadro 1 que se presenta a continuación.
2 De acuerdo con Moyano también se puede entender como el proceso que va de la heteronomía a la
autonomía.
La primera dimensión concierne a la Pedagogía del Discurso y está constituida por las teorías sobre los
géneros discursivos, los enfoques sobre los modelos de escritura y los lineamientos de los movimientos de
escritura académica. En tanto que la segunda dimensión, denominada Pedagogía de los géneros discursivos,
se enfoca en su enseñanza como macrogéneros y subgéneros, es decir, como entidades macro estructurales
y como variedades específicas. Conviene destacar, por un lado, las modalidades de organización discursiva
(Charaudeau, 2004) que posee cada género y, por otro, la enseñanza/aprendizaje de multinivel, lo cual
permite considerar el grado de complejidad que adquieren los textos cuando se pasa de un nivel educativo a
otro. Por ejemplo, cómo enseñar la redacción de un ensayo en secundaria y en la universidad, en el área de
historia o de informática.
El planteamiento anterior es una versión muy sintética de una investigación que culminó con la creación
y aplicación del Modelo Pedagógico Multinivel (MPM) para enseñar/aprender a escribir (Mostacero, 2016a,
tesis doctoral inédita), así como de artículos más específicos sobre los antecedentes, los fundamentos
y su perspectiva innovadora (Mostacero, 2016b), sobre los modelos de escritura (Mostacero, 2017) y
sobre la función transformadora que posee el modelo (Mostacero y Villegas, 2017), por lo tanto, como la
fundamentación del MPM ya ha sido dada a conocer en estas publicaciones, se remite a ellas. Y así como
en años anteriores se han realizado otras experiencias de aplicación, en esta ocasión una nueva experiencia
se concretó con estudiantes del primer año de la Escuela de Estudios Generales de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos de Lima.
En consecuencia, este planteamiento marca una diferencia con respecto a los modelos comunicativos,
pero de índole procesual y cognitiva. El cambio de perspectiva se debe, sobre todo, al enfoque dialógico
y polifónico (Bajtín, 1989; Bhatia, 2004; Christie, 1999; Devitt, 2004; Martin y Rose 2008, entre otros), pero,
sobre todo, a la propuesta teórica de Halliday (Lingüística Sistémico Funcional) y de los movimientos
pedagógicos Writing Across the Curriculum (Modelo WAC) y Writing in the Disciplines (Modelo WID). Una
síntesis histórica de estos movimientos se encuentra en McLeod y Soven (2000), en Bazerman, Little, Bethel,
Chavkin, Fouquette y Garufis (2005), en Marinkovic y Morán (1998) y en Rojas, Olave y Cisneros (2016).
Aun no existe un acuerdo unánime para nombrar a esta orientación teórica y pedagógica. En español los
términos pueden ser “alfabetización académica”, “escritura académica”, “literacidad”, “teoría de género y
registro” (Moyano, 2007), etc., por lo que en las publicaciones ya aludidas en el párrafo anterior se propone
el término “pedagogía de género”.
8 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022
Además, la innovación también se vincula con prácticas existentes en universidades latinoamericanas,
como las formuladas por Morales, Tona y Tonos (2007), por García (2009), por Bigi, García y Chacón (2018)
para la Universidad de Los Andes, Venezuela; como los aportes de Moyano (2010a, 2010b, 2011, 2013) para
la Universidad Nacional de General Sarmiento y de Moyano y Guidice (2016), para la Universidad de Flores
en Argentina: por el reporte de Navarro, Ávila, Tapia, Cristovão, Moritz, Narváez y Bazerman (2016), en la
Universidad de Chile; el de Venegas, Muñoz, Zamora y Santana (2015) relacionado con la Pontificia Universidad
Católica de Valparaíso; el trabajo de Cisneros, Muñoz y Herrera (2014) para la Universidad Tecnológica de
Pereira o el informe de Hernández y Suárez (2018), para la Universidad del Norte, en Colombia. En México
destacan los congresos organizados en la Universidad Autónoma de Puebla por Alma Carrasco, así como la
iniciativa que, desde la Universidad Estadual de Londrina, en Brasil, creó el Simpósio Internacional de Estudos
de Géneros Textuais (SIGET). Esto demuestra la existencia de un movimiento pedagógico de gran impacto
que crece y está presente en seminarios, videoconferencias, congresos, asociaciones, libros digitales, entre
otros.
La repercusión que tiene la pedagogía de los géneros discursivos en América Latina se constata,
además, en dos ámbitos complementarios: la creación de programas y asociaciones. En relación con lo
primero, a partir de programas de escritura formativa, como el promovido por Arnoux et al. (2004), en el
Instituto de Lingüística de la Universidad de Buenos Aires (UBA); por Carlino (2005) en el GICEOLEM1 ,
también de la UBA; la Lingüística de Corpus por el equipo liderado por Parodi en la Pontificia Universidad
Católica de Valparaíso; el PROLEA2 impulsado por Moyano en todas las carreras universitarias, así como los
programas y centros de escritura creados por Violeta Molina en la Pontificia Universidad Javeriana.
Por consiguiente, para cambiar el trabajo de compartimientos estancos que predomina en el sistema
educativo actual es necesario implementar un modelo transversal y de multinivel. La experiencia puede
empezar por la imitación de textos de expertos y culmina con prácticas de tareas autónomas. En otras
palabras y como lo sostiene Moyano (2010b, 2011), los aprendizajes deben evolucionar de la heteronomía a
la autonomía. Planificar y relacionar los procesos de corregulación de la escritura (Castelló, Bañales y Vega,
2010) con los tipos de tutoría innovadora: la tutoría entre pares (Carlino, 2008) y la recíproca (Mostacero,
2014), seleccionando la que más convenga a cada situación de aprendizaje. Pues bien, habiendo planteado
un marco conceptual idóneo para justificar la inclusión de una pedagogía de género, vamos a ocuparnos de
los géneros trabajados y del contexto donde se realizó la experiencia.
La relación que poseen los géneros con los contextos donde se imparten nos permite considerar que
los textos pueden ser clasificados en tres grupos: escolares, académicos y profesionales (Parodi, 2009,
2010). No obstante, atendiendo a su naturaleza socio semiótica, también se podrían clasificar como orales,
escritos, digitales, multimedia, etc., inclusive, desde el punto de vista de su diversidad discursiva (Bhatia,
1993, 2004; Rose, 2005; Beke, 2007; López, 2002).
1 Consultar: [Link]
2 “El Programa de Lectura y Escritura Académicas” (PROLEA) fue iniciado en la Universidad de Flores
en 2013. Consiste en un curso de lectura y escritura para todos los cuatrimestres y para todas las carreras.
Esta práctica se sustenta, además, en la experiencia que Estela Moyano ya había desarrollado entre 2005
y 2009 en la Universidad Nacional de General Sarmiento con el “Programa de Desarrollo de Habilidades de
Lectura y Escritura a lo largo de la carrera universitaria” (PRODEAC).
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022 9
La existencia de tal diversidad se puede ejemplificar con el resumen, que puede ser considerado de
maneras diferentes: a) como procedimiento cognitivo para la extracción de ideas principales, b) como parte
inicial de la estructura retórica de un artículo de investigación (Swales, 1990, 2004), c) como macrorregla y
en relación con el concepto de superestructura de van Dijk y Kintsch (1983) y d) como macrogénero (Martin,
1997; Swales, 2004). En relación con esto último se puede dar el ejemplo del resumen de una ponencia, que
se independiza y adquiere autonomía al ser enviado a un evento, pero cuando se publica en las memorias
del congreso, termina siendo un fragmento dependiente, un paratexto, en el sentido de Genette (1982). La
diversidad discursiva no concluye aquí. Un apunte de clase es otra variedad de resumen, pero esta se puede
convertir, a la vez, en un tipo distinto si quien la redacta no lo hace para sí mismo, sino para un lector diferente.
Cada curso tuvo una intensidad de 6 horas semanales, de tal manera que fueron trabajadas 96 horas de
clase durante un lapso de 16 semanas. Se atendió a tres secciones de Biología, Matemática, Humanidades y
Ciencias Jurídicas y Sociales, entre agosto y diciembre de 2018. La aprobación del curso se relacionó con la
aplicación de dos clases de evaluaciones; un examen parcial y otro final (50%) y varias pruebas individuales
o grupales, que equivalían al otro 50%. De las 16 semanas, 10 se dedicaron a la redacción de una monografía
de tema libre y las 6 semanas finales a la conversión de dicha monografía en una ponencia. Cada sección
tenía estudiantes de ambos sexos con una edad entre 17 y 19 años.
Los géneros aludidos fueron identificados como macrogéneros y así se analizó la estructura retórica que
poseían, la variación de una disciplina a otra, el propósito comunicativo y la incidencia de las destrezas para
resumir, parafrasear, comparar o argumentar. Es por eso que se decidió sustituir los temas de las unidades
II, III y IV del programa, que se relacionaban con las competencias lingüísticas, por aquellos aspectos que
forman parte, más bien, de las competencias discursivas y pragmáticas. Esto, además, implicaba una buena
documentación sobre el tema de la investigación (antecedentes), un conocimiento y una práctica sobre las
citas y las referencias, sobre el trabajo individual y grupal para la reescritura de borradores, así como las
pautas para concretar presentaciones públicas con el uso de Power Point. Por supuesto, formó parte de las
estrategias de aprendizaje el enseñar cómo se planifica, redacta y expone una ponencia, para aprendices que
desconocían la dinámica de una mesa de ponencias.
4. Metodología
La experiencia se basó en la redacción de una monografía grupal (hasta cinco integrantes), de tema
libre, dividida en tres partes. En la primera se diseñó la portada y se redactaron la introducción y los dos
primeros capítulos, mientras que en la segunda se atendieron el tercer y cuarto capítulos, las conclusiones,
las referencias y los anexos, de modo que para la última parte se realizó la transformación de la monografía
en una ponencia que fue presentada en un Coloquio de Investigación Estudiantil.
Durante las semanas 11 y 12 del semestre los grupos presentaron, de manera pública, el contenido
de la monografía. Mientras unos grupos actuaron como expositores, otros los evaluaban, utilizando una
rúbrica y después el procedimiento se revertía. Este trabajo se realizó mediante el empleo de las siguientes
estrategias: el modelaje de monografías escritas por expertos, la revisión colaborativa intra y extra grupal, así
como la tutoría recíproca, durante tres semanas. La finalidad era la reescritura de la monografía a partir de
las observaciones y sugerencias recibidas de los pares académicos, aunque previamente a la presentación
pública, evalué la versión terminada y añadí sugerencias. Para las exposiciones a cada grupo se le asignó un
número, de tal manera que mientras que los grupos impares exponían, los pares los evaluaban, y después
se invirtió la interacción. Esto se basó en el trabajo de tutoría grupal recíproca (Mostacero, 2014) y de
corregulación de la escritura (Blanch et al., 2014).
Considerando que la experiencia se realizó con 146 estudiantes de tres secciones, para la presentación
de los resultados relacionados con este artículo y, en primer lugar, los de la monografía, se decidió sintetizar
el proceso llevado a cabo con una sola sección, en cambio, los resultados de la ponencia en el coloquio se
basan en una muestra extraída de las tres secciones. Esta muestra, como se verá, no se debió a la aplicación
de algún procedimiento estadístico, ya que dependió de la decisión de los propios aprendices. La evaluación
crítica, por lo tanto, se sustenta en la investigación-acción, cualitativa e interpretativa, lo cual informa sobre
cada caso en particular, pero al mismo tiempo, permitirá deducir el impacto que tuvo en el aprendizaje
colectivo.
La redacción de la monografía se pudo concretar ya que todos los grupos, previamente, habían enviado a
nuestro correo el texto completo de la primera y de la segunda partes, el cual fue devuelto con observaciones
y sugerencias. Esto se hizo así para que los capítulos más extensos fuesen reescritos y preparados para
una exposición pública. Durante dos semanas se hicieron todas las presentaciones y como consecuencia
del trabajo evaluativo recíproco se llegó a la versión completa que sería la base para la transformación de la
monografía en ponencia. Por razones de espacio en este artículo solo se analizarán los resultados de una
sección, donde fueron redactados 11 temas que están distribuidos, a la vez, en cuatro áreas temáticas:
• Problemas sociales en el Perú actual (8 temas). He aquí los títulos de los temas: “La influencia de los
medios de comunicación en jóvenes y niños”, “Las culturas Shipibo-Conibo y Asháninka en el ámbito
capitalino y urbano”, “Violencia hacia la mujer en la región de Puno”, “El consumo de alcohol en estudiantes
universitarios”, “El aborto inducido como opción del embarazo no deseado”, “La lucha del pueblo contra
la concesión minera en Yanacocha, Cajamarca”, “El proceso histórico social de Sendero Luminoso entre
1990 y 2000” y “Participación de la mujer en la política peruana de los siglos XX y XXI”.
• Área educativa (1 tema): “La práctica de instrumentos musicales de cuerda en el desarrollo de habilidades
psicopedagógicas”.
• Tecnología digital (1 tema): “Deep Web: una visión en el profundo mundo informático”.
• Ideología de género (2 temas): “Surgimiento del movimiento feminista francés y su impacto en el Perú”,
“La eutanasia en Holanda”.
Como se puede apreciar el mayor número de temas se centra en el área social que impacta la vida de los
peruanos, en especial, la de estos jóvenes que intervendrán en el futuro del país. Eso indica que de manera
espontánea ya estaban profundamente motivados para elegir temas reales y actuales. Ahora bien, cuando
en las semanas 11 y 12 se dio a conocer el trabajo de redacción con la portada, el índice, la introducción y
los dos primeros capítulos, las dificultades más recurrentes se vincularon con la precisión y secuencia de los
tópicos que iban a ser incluidos en la introducción, el marco teórico, la identificación del propósito, el empleo
adecuado de las citas y referencias, así como evidencias de copia o plagio. Algunas de estas dificultades,
sin embargo, pudieron ser superadas después de cada presentación, ya que la dificultad que apareciera era
evaluada por los pares y se le buscaba una solución inmediata. El grupo expositor mostraba su texto en un
video beam y luego de la intervención del grupo evaluador y del profesor, registraban las correcciones por
realizar. Es bueno destacar la calidad y variedad de las observaciones críticas formuladas por ellos mismos.
Estas se hicieron de manera verbal y directa, pero también con la ayuda de rúbricas.
Por consiguiente, cuando se avanzó a la presentación pública de la segunda parte, con lo cual ya se
mostraría la monografía concluida, no solo se evaluaría la secuencia estructural, la coherencia semántica y
temática, la pertinencia y profundidad del tema, la voz autoral, sino también, la pertinencia de las clases de
citas y su relación con las referencias finales, los aportes al tema y el adecuado desarrollo del discurso
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022 11
expositivo y argumentativo. Se comprobó, entonces, que el aprendizaje había sido recíproco y significativo.
En lo que sigue haremos la evaluación de cuatro monografías.
El objetivo de este nuevo apartado es describir el contenido, las características y las dificultades de cuatro
monografías de la sección 11, que se asumen como un estudio de caso, y con fines de análisis. Dichas
monografías son las siguientes: “La práctica de instrumentos musicales de cuerda en el desarrollo de
habilidades psicopedagógicas”, “El consumo de alcohol en estudiantes universitarios”, “La lucha del pueblo
contra la concesión minera en Yanacocha, Cajamarca” y “Las culturas Shipibo-Conibo y Asháninka en el
ámbito capitalino y urbano”. Para el análisis se seguirá este mismo orden.
Este tema fue trabajado por cinco estudiantes quienes decidieron incluir como subtemas los antecedentes
de la investigación, el impacto de la música en el cerebro, la influencia de la música en el aprendizaje y en el
comportamiento de adolescentes, así como la utilidad que llega a tener en la enseñanza. El texto final consta
de 19 páginas y en él se destaca, en primer lugar, la introducción, ya que en tres párrafos se refieren al tópico
central, a la influencia positiva que tiene la música en la educación, el propósito de los autores y el interés que
pueda despertar en los lectores. En segundo lugar, citaron a varios autores para precisar los antecedentes y,
luego, en tercer lugar, diferenciaron las cualidades de la música y del sonido.
Evidentemente, después de leer y sopesar los puntos de vista citados, el grupo se interesó por enfatizar
las diferencias entre sonido (altura, intensidad, duración, timbre) y música (melodía, armonía y ritmo) y, con
apoyo en estas referencias, destacar la influencia favorable que ejerce en los procesos psicopedagógicos. El
interés era muy didáctico, a tal punto que en una de sus presentaciones públicas usaron como recurso una
guitarra. Sin embargo, a pesar de que se insistió mucho en las correcciones formales, el texto final de este
grupo siguió teniendo dificultades con la citación. Por ejemplo, al introducir las citas textuales, la colocación
del año y la página, el empleo impreciso de los verbos de reporte, así como las sangrías, el interlineado y
el uso de cursivas. Esto se observó con todas las clases de citas que suelen descubrir las impericias de
los escritores novatos. No obstante, se elogió la elección del tema, el interés por darle una interpretación
pedagógica, y para que se apropiaran de las normas de citación se acordó con ellos hacer una reunión
especial para examinar y modificar cada cita. Se comprobó que habían hecho la consulta de las normas APA,
pero no de la edición sugerida.
Se incluyó este tema monográfico porque al hacer la lectura de la primera versión escrita se encontraron
algunas incongruencias, por ejemplo, que la sustentación teórica se basaba en la teoría cognitivo-social
de Bandura, en el principio de autoeficacia, a partir del cual se explicaba el mantenimiento de conductas
adictivas. No obstante, era la única teoría, no era reciente, ya que fue formulada en 1986 y el libro que se
citaba no aparecía en las referencias. También llamó nuestra atención leer un texto muy coherente, con estilo
de experto y con citas impecables, sin embargo, muchas de ellas no estaban justificadas en la bibliografía.
Esto nos indujo a pensar en una estrategia de copiado.
Asimismo, y luego del índice, insertaron seis gráficos, que no tenían ni título ni fuente de origen, además,
no eran el paratexto de ningún texto. El borrador también carecía de las conclusiones y el desarrollo no
atendía parte de lo enunciado en el título. En este se había escrito: “El consumo de alcohol en estudiantes
de 17 a 20 años en universidades de Lima”, pero no aparecían dichas universidades. Entonces, considerando
todos estos aspectos, fueron anotadas varias observaciones con el revisor de Word y, además, se incluyó
una fecha y hora para tener una conversación con los cinco integrantes.
Las evidencias encontradas hicieron surgir la hipótesis del plagio y el motivo de la reunión nos permitiría
verificar o descartar la sospecha. En efecto, durante los dos semestres anteriores en que ya habíamos
trabajado en la Escuela de Estudios Generales se comprobó que la copia era muy común. Y cuando llegó el
día de la reunión, y luego de 30 minutos de conversación, no solo quedó en evidencia la copia, sino también
el uso indebido de la citación. Habían copiado, pero no sabían que eso era un plagio. Para resolver el asunto
se llegó a un acuerdo, reescribirían el texto y aprenderían a usar las normas de citación. Cuando ocurrió la
La monografía alcanzó una extensión de 24 páginas y en ella incluyeron cuatro capítulos: primero, los
antecedentes de por qué los adolescentes se pueden iniciar en el consumo de alcohol; en segundo lugar, los
aspectos generales del consumo, explicados como aspectos cognitivos básicos y apoyados en citas de autor;
en tercer lugar, las causas y efectos que produce el consumo y, por último, la comparación del consumo entre
dos universidades de diferente nivel socioeconómico. Finalmente, considerando la ocurrencia del plagio, lo
ocurrido en esta experiencia permitió al grupo reconocer que, sin ser conscientes del hecho, habían incurrido
en un comportamiento antiético.
• La lucha del pueblo contra la concesión minera de Yanacocha
En la introducción de este tercer tema los autores comienzan por preguntarse por qué las poblaciones
que están cerca de los yacimientos mineros se oponen a la explotación minera si esta actividad traería
consigo un beneficio económico. Responden que el beneficio económico no se revierte en las comunidades,
que continúan siendo pobres, y más bien, se ve afectado el uso de las aguas, las tierras, los bosques y la
agricultura.
Al grupo estudiantil le interesaba analizar el impacto ambiental y social que se produce en las
comunidades mineras, a partir del estudio del Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería,
así como del Programa de Reasentamiento, ya que para enero de 2016 en la región de Cajamarca existía
un total de 2.140 concesiones mineras, de las cuales la Minera Yanacocha era la empresa poseedora de la
mayoría de concesiones. Es la mina de oro más rica de América Latina. Existen también, desde el punto de
vista legal, una serie de reglamentos para proteger a las poblaciones y al medio ambiente, sin embargo, ni
el gobierno regional ni el nacional, se interesaron por el bienestar comunitario. Por eso, analizaron cada una
de las consecuencias del impacto, la ocupación de tierras ganaderas, el empobrecimiento de la comunidad
de Quilish, cercana a la mina Yanacocha, y de los intereses económicos privados que son protegidos por los
políticos de turno, que a su vez son sobornados por las empresas mineras.
En esta monografía también se expuso, con base a citas de autores, las protestas de las poblaciones
afectadas, para de esta manera llegar a las conclusiones y dar apoyo al clamor de la gente. Quiere decir que
el grupo estudiantil se identificó son los derechos de los pobladores campesinos de Cajamarca, los llamados
“ronderos”. En las observaciones que se les entregó se hizo un reconocimiento del uso adecuado de las
citas, una vez que se hicieran las correcciones respectivas, se uniformó el interlineado y se profundizó en el
análisis crítico. Durante las exposiciones públicas el grupo demostró un posicionamiento ideológico sobre
los derechos de los campesinos, demostró un dominio del discurso oral y supo reconocer las limitaciones
que tenían con los diversos tipos de citas. Esto formó parte del desarrollo de la autonomía autoral y del
manejo de las habilidades metacognitivas para exponer y argumentar, tal como correspondía a un tema
como el que acabamos de presentar. El texto final llegó a tener 29 páginas.
Esta monografía consta de 34 páginas y está dividida en cuatro subtemas, en primer lugar, la ubicación
geográfica, la organización social, la cosmovisión y el arte, tanto en la cultura Shipibo-Coniba como en la
Asháninka; en segundo lugar, se explican los diversos motivos por los cuales se vieron obligadas a migrar;
en tercer lugar se ocupan de las características de la migración a tres centros urbanos, Pucallpa, La Merced
y Lima; por último, ofrecen las conclusiones y la bibliografía. Se trata de dos comunidades de la región
amazónica que llegaron a ser perjudicadas por diversos grupos invasores y que, más bien, han mantenido y
proyectado hacia la cultura occidental, su tradición, sus idiomas, su arte y su cosmovisión.
Desde la introducción expresaron que tenían un doble propósito, por una parte, explicar las causas de
la migración forzada y, por otra, que a pesar de haber abandonado su región selvática (cuencas de los ríos
Ucayali, Perené, Pichis, Yarúa, etc.) siguieron manteniendo su cosmovisión, su vestimenta y en el caso
Igualmente, el pueblo Asháninka también expresa su arte en tejidos y cerámica, aunque carecen de la
variedad y originalidad de la simbología Shipibo-Conibo. No obstante, su arte se refleja más en la narrativa y
en las concepciones acerca del poder, por eso, tienden a practicar relaciones igualitarias. Teniendo en cuenta
estas características el grupo estudiantil explicó los motivos por los cuales estos pueblos migaron a las
ciudades, sobre todo a Lima. Por supuesto, en el penúltimo capítulo de su trabajo le dedicaron un espacio
importante a la migración y fue documentada desde los tiempos de la dominación española. También
sufrieron la invasión de los grupos armados de Sendero Luminoso en la década de los 80 y es cuando se
produce la migración masiva.
Eso significa que, desde un punto de vista social, histórico y artístico, los autores de esta monografía
concedieron especial relevancia al aspecto cultural, evolutivo y coyuntural y expusieron con acierto la
importancia de sus aportes, todo lo cual estuvo apoyado en citas de autores. No obstante, en ocasión de
la entrega del primer borrador se habían observado las siguientes dificultades de construcción: a) párrafos
muy extensos y varios casos de citas textuales largas sin sangría y sin cursivas, asimismo, incoherencia
semántica entre párrafos, b) citas textuales al comienzo de un párrafo, pero sin haber hecho la presentación,
c) inadecuado uso de las comillas, tanto de las dobles como de las simples, d) redacción inadecuada de
siglas, títulos de libros, de citas textuales cortas, referencias incompletas, etc. y e) omisión de sangría al
inicio de párrafo. Aspectos formales muy frecuentes en todos los grupos.
Sin embargo, cuando se hizo la valoración final de su escrito se les dio a conocer la siguiente apreciación:
Se encontró un texto muy bien redactado, con mucha información, lo cual indica una excelente
investigación documental y un gran poder de cita. Empezando con la introducción donde se hace una buena
presentación de los temas centrales y de su importancia. Se les propone varias observaciones y sugerencias
para mejorar la calidad formal del mismo y para consolidar la coherencia entre párrafos. Falta agregar las
conclusiones. Pero, una vez reescrito lo vuelven a enviar a mi correo. Felicitaciones al grupo por el tratamiento
del tema, por la identificación con los valores de estas culturas y por la calidad del trabajo que fue de menos
a más. Sus presentaciones públicas como equipo fueron muy valiosas y siempre se observó el trabajo de
una líder en el equipo.
La realización del coloquio se llevó a cabo el 11 de diciembre de 2018. Participaron 17 grupos divididos
en tres bloques, uno para cada sección. La actividad empezó a las 8 de la mañana y finalizó a las 3:30 de la
tarde con un intermedio para un refrigerio y cada equipo dispuso de 20 minutos para presentar su ponencia.
Como evaluadores actuaron tres profesores, los doctores Jorge Rivera Muñoz, Emilio Bobbio Rosas y Hugo
González Aguilar. Todos los grupos prepararon un total de ocho diapositivas y estuvieron a cargo de un solo
expositor, de tal manera que al final de cada secuencia, por sección, intervenía el jurado para formular las
preguntas y críticas. El autor de este artículo actuó como moderador. A continuación, se inserta la relación de
1 El Kené o arte Shipibo-Conibo fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación el 16 de abril de 2008
por el Ministerio de Cultura del Perú.
14 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022
secciones, de grupos (entre paréntesis el número de integrantes) y los temas expuestos, tal como apareció
en el tríptico.
• Sección 5
Grupo 1 (5), “El análisis de Ernesto detrás de la ficción del personaje de Arguedas en Los Ríos Profundos”.
Grupo 2 (4), “Violencia contra la mujer en el Callao”.
Grupo 3 (4), “Pachamanca, tradición y patrimonio de la sierra central peruana”.
Grupo 4 (5), “Geopolítica tras la guerra Perú-Chile: el caso Tarapacá y Arica”.
• Sección 21
Grupo 5 (5), “Análisis psicológico de la película Fragmentado”.
Grupo 6 (5), “La Reforma de Córdoba y su influencia en la UNMSM”.
Grupo 7 (5), “Violencia hacia la mujer en Lima Metropolitana”.
Grupo 8 (3), “Comportamiento de infantes influenciados por la tecnología entre 2015 y 2018”.
Grupo 9 (4), “Análisis dialéctico de El marxismo y la Lingüística de José Stalin”.
• Sección 11
Grupo 10 (5), “La influencia de los medios de comunicación en jóvenes y niños”.
Grupo 11 (5), “La práctica de instrumentos musicales de cuerda en el desarrollo de habilidades
psicopedagógicas”.
Grupo 12 (5), “Las culturas Shipibo-Conibo y Asháninka en un contexto urbano actual”.
Grupo 13 (4), “Violencia hacia la mujer en la región de Puno”.
Grupo 14 (5), “El consumo de alcohol en estudiantes de 17 a 20 en universidades de Lima”.
Grupo 15 (5), “El aborto inducido como opción del embarazo en la ciudad de Lima”.
Grupo 16 (5), “El relato de una lucha perpetua: las tres olas del feminismo”.
Grupo 17 (4), “Deep Web: una visión en el profundo mundo informativo”.
Estos aprendices de ponentes demostraron conocer muy bien los temas y haberlos preparado para
la ocasión, sin embargo, además del nerviosismo inicial, algunos no emplearon un volumen apropiado de
voz o incurrieron en el uso de muletillas. El jurado también observó que algunos subtemas requerían mayor
profundidad y otros debían ser actualizados y ampliados. No obstante, también se escucharon elogios, por
ejemplo, para los grupos que expusieron sobre la Pachamanca, sobre la relación geopolítica que sucedió
después de la guerra entre Perú y Chile, para quienes hablaron sobre la Reforma de Córdova y su influencia
en las universidades peruanas, sobre la violencia hacia la mujer en la región de Puno, la Deep Web como
visión en el profundo mundo informativo y, por último, el tema de las culturas Shipibo-Conibo y Asháninka.
6. Conclusiones
El propósito de este artículo era exponer los resultados de una experiencia de aprendizaje con la
Pedagogía de Género. Como se trataba de un modelo desconocido para los aprendices, inclusivo y motivador,
se empezó por destacar sus características teóricas y estratégicas con respecto a dos modelos adicionales
y, por eso, se le dio énfasis a los fundamentos epistemológicos y pedagógicos. El modelo innovador fue
creado y divulgado en los países de habla inglesa, pero a partir de la perspectiva dialógica y polifónica de
Mijail Bajtín. En poco tiempo ha tenido un impacto notable en la región latinoamericana, sin embargo, la
mayor parte de las universidades peruanas lo desconoce. La presente experiencia se llevó a cabo en la
Escuela de Estudios Generales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, la más antigua de
América, pero donde la enseñanza de la escritura académica está anclada en un modelo tradicional.
Tanto las prácticas individualizadas como el énfasis preponderante en los aspectos gramaticales y
normativos que tienen los párrafos, fueron cambiados por una actitud motivadora, por una interacción
pública y recíproca, pero a partir del conocimiento de la estructura retórica de dos géneros, de su revisión
y reescritura colaborativa y, por supuesto, más allá de asumir la redacción como un objeto puramente
evaluativo. Sin embargo, el aprendizaje más significativo se relacionó con la adquisición de las normas de
citación y referenciación, por lo tanto, de una convicción muy clara de lo que es la “copia inconsciente” y lo
que es el “plagio deliberado”.
En relación con los procesos de enculturación (poder acceder y pertenecer a una comunidad discursiva),
se puede resaltar lo siguiente: a) en solo dos semanas fue convertida la monografía en una ponencia, b) 77
alumnos, un poco más del 50%, tomaron la decisión de participar en el mencionado coloquio, aun cuando ya
había concluido el lapso académico y dicha actividad no incidiría en la nota final del curso, c) que en estos
alumnos se comprobó un cambio de actitud y posicionamiento respecto a la tutoría grupal recíproca.
Por lo tanto, se llega a la conclusión final de que tanto la escritura como la lectura deben ser trabajadas
a partir de una pedagogía de géneros discursivos, tanto para lograrlo en cada disciplina del conocimiento
(Modelo WID) como a través del currículum (Modelo WAC). Esto indica que las experiencias de aprendizaje
formativo, que actualmente se dan en México, Venezuela, Colombia, Uruguay, Brasil y Argentina, deben ser
proyectadas a las instituciones donde aún se desconoce su aporte significativo. Escribir es una práctica social
e inclusiva, no depende del trabajo protagónico del docente, tampoco se agota en los aspectos superficiales
del párrafo ni en los criterios normativos de la corrección idiomática. La escritura es una práctica recursiva
entre pares, con muchos borradores, que se van transformando del grupo al individuo y con el apoyo de la
tutoría grupal recíproca.
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Torrealba, Silvia1
Universidad Simón Rodríguez
srtatorrealba@[Link]
Resumen
En este ensayo el tema central es el joropo llanero como expresión cultural identitaria en Venezuela. Nos
propusimos generar una hermeneusis en torno a las nociones de llaneridad y etnogénesis y su vinculación
con el joropo llanero como género musical. Para ello, revisamos los planteamientos de autores relevantes,
quienes presentan al hombre llanero como producto de un mestizaje que fue forjándolo desde la tierra y la
unión cultural. En este sentido, el joropo, como creación del llanero, se presenta, textualmente, no como un
producto discordante con la realidad, sino como una destreza práctica de simbolización de esa realidad. En
cuanto a la etnogénesis, en el caso del joropo llanero, esta noción puede ser replanteada y ser definida como
el mantenimiento, recreación o reacomodación identitaria que realizan, con respecto al joropo, los cantantes
y músicos a la luz de los cambios que experimentan las estructuras sociales, económicas y políticas de las
que forman parte.
Abstract
In this essay, the central theme is the joropo llanero as a cultural expression of identity in Venezuela. We
set out to generate a hermeneusis around the notions of plainness and ethnogenesis and its link with the
joropo llanero as a musical genre. To do this, we review the approaches of relevant authors, who present the
plainsman as a product of a miscegenation that was forging it from the land and cultural union. In this sense,
the joropo, as a creation of the llanero, is presented, verbatim, not as a discordant product with reality, but as a
practical skill of symbolizing that reality. Regarding ethnogenesis, in the case of the joropo llanero, this notion
can be rethought and defined as the maintenance, recreation or identity rearrangement that singers and
musicians carry out, with respect to the joropo, in light of the changes experienced by the social, economic
and political structures of which they are part.
1 Profesora en Ciencias Sociales (Instituto Pedagógico Rafael Alberto Escobar Lara (IUPEMAR).
Magister en Historia de Venezuela (Universidad Rómulo Gallegos). Doctora en Patrimonio Cultural
(Universidad Latinoamericana y del Caribe).Adscrita a la Universidad Simón Rodríguez. Coordina la Cátedra
Libre De Historia Juan Germán Roscio Nieves.
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022 21
1. Introducción
La visión de la música como un factor de significación social ha sido abordada desde distintas
perspectivas. En el caso de este trabajo, el norte del mismo fue destacar el joropo llanero como signo de
identidad cultural, porque consideramos que la música y la identidad son elementos indisolubles en la cultura.
La música es entendida como fenómeno cultural que determina a las personas. Estas afirmaciones guardan
relación con la definición de música aportada por Ángel, Camus y Mansilla (2008:18):
La música es una de las expresiones creativas más íntimas del ser, ya que forma parte del
quehacer cotidiano de cualquier grupo humano tanto por su goce estético como por su carácter
funcional y social. La música nos identifica como seres, como grupos y como cultura, tanto por
las raíces identitarias como por la locación geográfica y épocas históricas. Es un aspecto de la
humanidad innegable e irremplazable que nos determina como tal
Con el joropo llanero, eje temático que nos interesa, se puede evidenciar cómo el pasado ha sido
transmitido mediante esta expresión artística en la cual converge todo un compendio de tradiciones,
costumbres, e ideas que giran alrededor de las experiencias de vida de los pobladores del llano; permeado
ello por el interés de que lo que se transmite del pasado sea recibido por las generaciones contemporáneas
con sentido propio. Esto explica por qué se ha convertido en la experiencia de vida de la cultura, y un signo
muy emblemático de la identidad del llanero.
De acuerdo con las ideas expuestas es importante destacar que, la música, específicamente el
joropo, constituye la expresión artística por excelencia de los llaneros, porque a través de ella manifiestan las
cualidades y aptitudes; además, se desarrolla y pone en práctica la creatividad, conjugando lo cotidiano, lo
religioso, las destrezas y habilidades para desarrollar tareas propias del campo, sus esperanzas, querencias,
inquietudes, sueños y creencias. Ese sentir transmitido, que aflora de lo más profundo de las raíces culturales,
constituye un excelente acto de enseñanza, porque lleva implícito y explícito todo un bagaje informativo
destinado a ser conservado, divulgado y practicado por toda esa comunidad. El coplero acciona como
narrador de historias cantadas que surgen del devenir diario de los campesinos o habitantes del llano.
Sin embargo, siendo tan arrollador ese poder comunicacional, es cierto también que hemos ido
desaprovechando la capacidad de interpretar ese lenguaje. Ante tal circunstancia, es imperativo considerar
y difundir, no sólo el tiempo y el lugar donde se produjo la creación artística, sino su significado, cuándo y
dónde ocurrió, qué pretendió el artista al escribir la obra, cuáles eran sus sentimientos, sus preocupaciones,
sus añoranzas, de qué manera influyó el entorno en la narrativa, pretendiendo con ello producir un resultado
que afiance cada vez más los elementos identitarios de un grupo social.
Es en ese gestionar del investigador, buscando inquirir el sentido y significado de las obras musicales,
donde se cohesiona cada vez con mayor fuerza el trinomio música-identidad-cultura, pretendiendo convertirse
en instrumento de interpretación de un conjunto de saberes que se transmiten por vía comunicacional y tienen
una profunda relevancia en la trascendencia cultural de los pueblos. Lo cultural, a su vez, está influenciado
de historia, de esa historia de los pueblos que conocemos como etnohistoria y que tiene su punto de mayor
expresión en lo regional, en el caso del llano, en la llaneridad.
Para hablar de llaneridad debemos iniciar explicando que los llanos comprenden un amplio territorio
ubicado entre los países de Colombia y Venezuela. En Colombia lo conforman los departamentos del
Arauca, Casanare, Meta y Vichada; y, en Venezuela, por los estados Guárico, Apure, Portuguesa, Cojedes,
Portuguesa, Anzoátegui, Monagas, así como parte de Barinas y Apure. Están conformados, geográficamente
por praderas, bosques y extensas sabanas que se pierden en el horizonte. Pero cada una de sus partes
constituye un mundo diferente y cada una de ellas tiene sus particularidades. El tiempo de convivencia
entre sus habitantes crea fuertes nexos de identificación y conciencia, y es así como se forma y se crea ese
sustantivo que se conoce como llaneridad.
Para aclarar el significado de este término, consideramos pertinente recurrir a la opinión de algunos
expertos.
La llaneridad, descrita por Pérez (2009: s/p.), “implica todo lo que conforma la identificación identitaria de
la cultura llanera. El lenguaje, la simbología, los valores, las costumbres, su quehacer, su tipología y cualquier
conjunto de elementos culturales como mitos, ritos y creencias”. En este caso considera el autor que, su
conformación fue producto de una conjunción o integración histórica de varias culturas que se asentaron
en ese territorio. De tal manera que, su significado va más allá de eventos, y están involucrados elementos
sociológicos y biológicos.
Por otra parte, Rago (1999: 27), define a la llaneridad como “los rasgos históricos y culturales que
identifican al hombre de las comunidades llaneras dentro de un paisaje humano”. Esta noción está asociada
a la identidad regional, es decir, al reconocimiento de los otros, y se distingue de la nacionalidad. El autor
citado, además de los elementos culturales e históricos, considera que este término está “entrañablemente
asociado a la nacionalidad y casi no puede concebirse ésta sin aquélla” (ídem:28). No obstante, la llaneridad,
a pesar de formar parte de la nacionalidad venezolana, se distingue de ésta porque la nacionalidad es un
término más amplio que involucra diversas particularidades regionales como: la insularidad, la andinidad y
otras que representen la amplia geografía del país. Por el contrario, la llaneridad está vinculada a un solo
espacio concreto del país: el llano.
Otro aporte significativo en relación con el tema es el del historiador Rodríguez (2008: s./p.). Su definición
nos sirve para identificar, desde la perspectiva histórico antropocultural, al hombre llanero o la llaneridad
como producto de ese contacto étnico-cultural. El paisaje y la cultura convivencial, están en relación estrecha
con el trabajo de las vaquerías, donde la fuerza y la habilidad constituyeron los elementos esenciales de la
forja y supervivencia de la identidad llanera. Pero, sobre todo, los elementos culturales constitutivos del ser
criollo, concebidos como “llaneridad” han sido objeto de enseñanza de la historia. “Los llaneros aprendieron
a domesticar animales y a practicar la ganadería, actividad que se usó para la construcción del Estado-
nacional, más el propio pellejo que colocaron estos hombres en el triunfo de la Guerra de la Independencia.”
Los planteamientos expuestos nos permiten entender que, el hombre llanero es producto de un
mestizaje, y se fue forjando desde la tierra y la unión cultural; además, ha trabajado las labores del campo
para su sobrevivencia y con libertad ha transitado por la sabana abierta, donde el caballo, el joropo, la res, el
arpa, el cuatro, la silla de montar, el coleo y otras características culturales lo definen.
La combinación histórica de varias culturas originó el surgimiento de la cultura llanera, debido a una
relación de intercambio de experiencias y conocimientos, descrita, de la manera siguiente, por Saignes (1977:
80): “Los individuos que conformaban el grupo cultural llanero comenzaron a compartir códigos, valores,
creencias, conocimientos y modos de organización social, creando así una nueva identidad y una historia
común”. Igualmente refiere el autor (ídem: 60) que, los primeros llaneros fueron los indios que se escapaban
de las misiones en la región de los llanos para luego sacar provecho de lo aprendido con los colonizadores.
Es por ello que, los llaneros heredaron, de la forma de vida de los indígenas, el adaptarse al ritmo climático
de la región tal como se adaptan los animales que habitan en ella.
Algunos autores sostienen que, cuando los españoles entran en contacto con los indígenas de estas
tierras, el llano en cuanto realidad geográfica ya existía y estaba habitado por numerosos pueblos aborígenes.
En cuanto a los aportes de la cultura africana a la llanera, podemos mencionar algunas expresiones
musicales con acento africano, provenientes de las manifestaciones que se realizaban en las faenas del
campo como los cantos de arreo, vaquería, zafra y gritos de monte; así como también de la música y bailes
que se ejecutaban en parrandas organizadas por las noches en los pueblos. De igual forma, se unió la
religión católica de los europeos, la explotación de la ganadería como medio de subsistencia, instrumentos
populares que son empleados para la ejecución de la música llanera y algunos pasos del baile del fandango
español del cual se pasó a la fusión cultural del joropo.
Rodríguez (2008: s./p.) sostiene que “… el hombre llanero se autoidentifica como ejecutor del trabajo
de llano y con una cultura de riesgo. La dicha y la sobriedad son orientaciones de libertad de la particular
etnicidad que funciona como acción para el mantenimiento y reproducción indefinida del carácter.” Este autor
expone que, la familia del llanero debe localizarse más allá de lo prescrito por la genealogía convencional,
puesto que sus progenitores serían la tierra y sus formas más significativas para la cultura regional, es decir,
la sabana, el monte y el río; mientras que sus hermanos son los animales y las plantas. Esta afirmación
explica la pasión y el amor que se siente por el caballo, animal infaltable en las tierras llaneras, el cual, a
pesar del nacimiento de nuevas tecnologías, se sigue empleando como transporte en algunos pueblos. De
igual forma, el caballo se utiliza como instrumento para realizar las labores del campo y actividades de
esparcimiento como los toros coleados.
Con base en las ideas expuestas, podemos considerar que, para identificarse como llanero, no basta
únicamente haber nacido en el llano. Hay que llevar en las venas el sentido de pertenencia por todo lo que el
llano representa, identificarse con las faenas del campo, con sus costumbres y tradiciones. Como lo expresa
Barbarito para describir al llanero (2019: 63) “… es el que va a la corraleja a trabajar con ganado, el que jinetea
un caballo o un toro salvaje, el que sabe enlazar un potro, bregar una res, ese es el propio llanero”.
A la luz de estos planteamientos, podríamos afirmar que la llaneridad no es un concepto vacío. El
mismo está relacionado con todos los acontecimientos que rodean al hombre llanero, dentro de su espacio
geográfico y su vínculo con el medio ambiente. A su vez, es el resultado de la simbiosis de varias culturas
que se instalaron en ese territorio, de allí que estén involucrados elementos históricos y culturales y el saber
para reproducir la vida, es decir, el modo de ser llanero.
La llaneridad está apegada además a la actividad productiva, al hacer, y abarca toda la realidad en la
que habita, en la que se da un lugar en el mundo que ha construido. Es en ese mundo o esa realidad, en las
vivencias y actividades diarias, donde el coplero llanero encuentra la inspiración para crear sus coplas de
manera espontánea, sin guiarse por pentagramas ni pautas o normas musicales estrictas y previamente
establecidas, utilizando como instrumento de expresión su voz, a través del joropo que le da vida musical al
llano. A esta manera de crear y producir obras musicales, Rodríguez (2008) la denomina mitopoiesis.
El término Poiesis proviene del griego y significa creación o producción. De ahí que algunos investigadores
lo vinculen con crear, producir, hacer, confeccionar o construir. Todos coinciden en afirmar que, la poiesis
es un momento de actividad creativa del espíritu. Platón (1988), en el banquete, considera la poiesis como
la causa que convierte cualquier cosa que consideremos, de no-ser a ser. Así, para que una obra se pueda
considerar como un trabajo de mitopoiesis, esta debe crear todo un ambiente propio, una cosmogonía única,
y una explicación del mundo a través de lo contado que sea similar en alcance a un corpus mitológico real.
En este sentido, el joropo, como creación del llanero, se presenta, no como un modo discordante con
la realidad, sino como una destreza práctica de simbolización de esa realidad. Una visión de lo planteado la
encontramos en la canción “Mi Copla Guerrera Criolla” del cantautor Jorge Guerrero:
Visto de este modo, el joropo podemos concebirlo como ese vehículo transmisor de la cultura llanera, de
esas expresiones de cultura original de la comunidad, en este caso, de la llaneridad. Un instrumento eficaz,
capaz de hacerle frente a los crudos embates de la desidia interpretativa, del olvido y la desmemoria.
Hoy por hoy, lo llanero o lo relacionado con éste se ha convertido en tema de invaluable significación para
el interés de la investigación social e histórica contemporánea. Dicha primacía se debe, en parte, a que los
llaneros conocen su historia e idearon una forma de contarla e interpretarla independiente de la historiografía
oficial; de allí surge la coplería y la tradición oral que se encarga de dar a conocer, vivencias, costumbres,
tradiciones que tienen importancia y significación en los pueblos del Llano. Los copleros se convierten, de
este modo, en fuentes primarias o podrían considerarse hablantes o narradores patrimoniales. Revisar sus
creaciones musicales es una manera a través de la cual se puede tener acceso a la información acerca de la
cultura y las vivencias que conforman la historia del llano venezolano.
Sin embargo, cabe destacar que, en los últimos años, ha surgido la preocupación por parte de la UNESCO,
musicólogos, cultores, investigadores y demás expertos, por proteger y mantener esta manifestación como
parte del patrimonio cultural inmaterial del país, fundamentándose tal preocupación en considerar que
está en situación de vulnerabilidad y de riesgo, producto de un indetenible proceso de globalización que
se diseminó en Venezuela con la explotación petrolera. En relación con este proceso Fuentes (2013: 164)
afirma que:
Esta afirmación tiene coincidencia con lo que asevera el historiador y cronista oficial de San Fernando
de Apure, Sánchez (2014: s/p.), en relación con el mismo tema: “El voraz progreso capitalista llegó con la
carretera pavimentada y personificado en forasteros rapaces y depredadores, obligando a nuestro hombre
sabanero a emigrar a la ciudad, desarraigándose de su tierra.” Evidentemente, es un hecho bien conocido
que, algunos llaneros, producto de las trasformaciones ocurridas en el país, de agrario a petrolero, han tenido
que emigrar a otros lugares de la geografía nacional. También, en el área de lo musical, ha cobrado mucha
fuerza en nuestros días la avasallante globalización, cuyo impacto en el desarrollo de la cultura tradicional ha
sido muy considerable. Como indica Paraíso (2000:29): “la permeabilidad de mercados que la globalización
provoca y la invasión de productos musicales han replegado la presencia de algunas manifestaciones
musicales tradicionales, las cuales han sido sustituidas por otras más comerciales”.
En consecuencia, en relación con lo antes planteado, se produce una especie de ruptura en cuanto a la
trasmisión del saber popular y las tradiciones, porque las producciones van dirigidas a la parte comercial
y el consumo coordinado por las disqueras. Se va perdiendo así la manera de crear las coplas. Éstas ya no
nacen en la puerta de los corrales, con el arreo del ganado, como lo expresan muchos cantantes del llano.
De igual manera, van cambiando las temáticas, surgen letras nuevas, basadas en otras realidades, utilizando
como base el joropo llanero como género musical. Van variando los ritmos al incorporar instrumentos
nuevos, como el bajo eléctrico, además de micrófonos y cornetas para expandir los sonidos. Acerca de
esta situación, Jiménez Leal (2018:s/p.), musicólogo y cantautor barinés, reconocido en 2017 con el Premio
Nacional de Cultura Popular, en una entrevista al periodista Manuel Abrizo, publicada en el diario Correo del
Orinoco expresa:
El joropo, como costumbre viva, ya no existe sino en la historia. Ya no hay encierros de ganado,
ya no hay vaquerías, han desaparecido herramientas de trabajo. Del joropo se conserva la
Las letras relacionadas con la vida de campo, aunque no desaparecen del todo, tal como afirma el citado
musicólogo, no son creadas con la misma inspiración y con el mismo sentir, lo cual quiere decir que, esas
expresiones de llaneridad que otrora se reflejaba en el joropo llanero, van desapareciendo. Dicho de otro
modo, la mitopoiesis, propia de la creatividad del espíritu al que nos referimos en páginas anteriores, se va
desvaneciendo. Pero simultáneamente se conforma un proceso de etnogénesis con el joropo llanero, en el
sentido que va surgiendo una especie de parelelismo entre el concepto del joropo con otras vertientes y el
llanero como emblema de la identidad nacional y como personaje que define una actitud social preestablecida.
Etnogénesis proviene del griego: etnia (nación) y génesis (nacimiento). Sintetizando la opinión de
expertos en el tema, se puede definir como el proceso mediante el cual un grupo de seres humanos se
reconstruye o se transforma al aislarse del grupo original, pasando a ser considerado como étnicamente
distinto sin desvincularse totalmente del mismo. De esta manera, etnogénesis implica la aparición y difusión
de unos rasgos culturales y sociopolíticos específicos que diferencian a los miembros de un grupo étnico de
otros grupos étnicos con los cuales cual están relacionados.
Por otro lado, Luna (2014:7), aunque presenta coincidencia con las posturas anteriores, señala que:
“Si bien, hoy en día, la etnogenésis es utilizada en el estudio de fenómenos tanto del pasado como del
presente y relativos a lo étnico y a lo identitario, posee la flexibilidad suficiente para considerar los procesos
de emergencias identitarias”. Como bien refiere la cita anterior, a pesar de que este término se vincula
fundamentalmente con el elemento étnico e identidad, en la actualidad se le reconoce su flexibilidad
para abordar otros fenómenos relacionados con la identidad cultural. En consecuencia, el concepto de
etnogénesis aplicado al proceso de transformación que hemos venido exponiendo en relación con el joropo
llanero, puede ser replanteado y ser definido como el mantenimiento, recreación o reacomodación identitaria
que realizan con respecto a éste los cantantes y músicos a la luz de los cambios que experimentan las
estructuras sociales, económicas y políticas de las que forman parte. Reacomodaciones por las que
atraviesan las relaciones mantenidas con la sociedad nacional, relaciones que tienden a la asimetría y a la
identificación de las nuevas vertientes como elementos ajenos o distintos, producto de la modernización y
la globalización, sin desprenderse del todo de sus orígenes.
Lo dicho hasta aquí supone que, se ha venido cimentando una nueva vertiente del joropo llanero
evidenciada en una nueva identidad étnica del cantante llanero, propiamente urbana, con sus distinciones
y particularidades, incluso con una memoria histórica propia de la ciudad. El éxodo rural ha dado como
resultado la existencia de un número importante de músicos y copleros en la ciudad, esa situación significa
que la cultura llanera está repartida también en los centros urbanos pero transformada, y comparte vínculos
con la cultura llanera tradicional y originaria, en cuanto a que utilizan como medio de expresión diversos
ritmos del joropo llanero como música de base, pero modificada. Todo esto, parece confirmar la presencia
de un proceso de etnogénesis llanera o del joropo llanero.
Este Proceso de etnogénesis dentro del joropo llanero, evidenciado en las últimas décadas, causó cierto
impacto y generó preocupación y reacciones entre los abanderados y defensores de este género musical,
algunas manifestadas en los mensajes de muchas coplas de varios artistas, así como en entrevistas a
cronistas, cultores y cantantes. De acuerdo con lo expresado, uno de los abanderados por la defensa del
joropo llanero, Ramírez, citado por Rodríguez (2008: s./p.) sugiere: “vigorizar las artes de la llanería, el
código ético y económico vernáculos. Para que el nuevo desarrollo, no sea un monstruoso engendro de
superposiciones técnicas”.
4. A manera de cierre
De acuerdo con todo lo abordado en este ensayo, asumimos la importancia de salvaguardar el joropo
llanero como género musical. Consideramos urgente que se genere un especial compromiso compuesto
por acuerdos, alianzas sociales y proyectos idóneos y participativos para hacer prevalecer el respeto por
ese patrimonio inmaterial. Es de allí de donde debemos partir para fortalecer un espacio de vida que nos
pertenece, nos refleja y representa, pero que, por la misma dinámica social, se ha ido transformando, dejando
a un lado o invisibilizando sus verdaderas raíces. Es tiempo de promover la salvaguardia de la inmortalidad
del joropo llanero. Este es el momento de poner en valor esas costumbres y saberes ancestrales que
estánimplícitos dentro del joropo llanero para que no desaparezcan condenadas al olvido.
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Bruzual, Sandra1
Universidad de Oriente
sandrabruzual93@[Link]
Resumen
Abordar el estudio de la oralidad supone asumir el rol protagónico de los hablantes, que en este ensayo
han sido denominados “hablantes patrimoniales”, y la importancia de la memoria como facultad que
permite la transmisión de narraciones, mitos y leyendas en las voces sabias que han albergado durante
años la tradición oral de los pueblos. Nuestro objetivo central fue reflexionar y fijar postura en torno a la
oralidad como fuente primigenia de la memoria colectiva para la conformación de visiones de mundo como
manifestación del patrimonio vivo sucrense. Teóricamente consideramos los postulados de Ong (1994),
Candau (2001), Amaya (2012), entre otros, en relación con el concepto de oralidad. Nos centramos en un
recorrido hermenéutico, para sumergirnos en las concepciones culturales que reconstruyen los hablantes
patrimoniales del estado Sucre, sobre la base de una investigación previamente realizada. La oralidad se
traduce en fuente primigenia del patrimonio cultural inmaterial que vibra en cada pueblo, así, las voces de los
hablantes son una clave para interpretar sus mundos de vida y las identidades que reafirman su compromiso
con la cultura y transmiten su legado memorístico a otras generaciones.
Abstract
Dealing with the study of orality is to assume the speakers leading role, which in this trial have been called
“heritage speakers”, and the importance of memory as a faculty that allows the transmission of narratives,
myths and legends in the voices you know that have been home to the oral tradition of the people for years.
Our central objective was to reflect and set position on orality as a primordial source of collective memory for
the formation of world views as a manifestation of the living heritage of Sucre. Theoretically we consider the
tenets of NGO (1994), Candau (2001), Amaya (2012), among others, in relation to the concept of orality. We
focus on a hermeneutic journey, to plunge into the cultural conceptions that reconstructed heritage speakers
of the Sucre State, on the basis of research previously conducted. Orality translates into primordial source
of intangible cultural heritage that vibrates in every town, so the voices of the speakers are a key to interpret
their worlds of life and identities that reaffirm their commitment to the culture and transmit their legacy rote
to other generations.
1 Licenciada En Letras (LUZ); Magister Scientiarum en Educación, Mención Enseñanza del Castellano
(UDO); Dra. En Patrimonio Cultural (ULAC). Profesora adscrita a la Universidad de Oriente. Coordina línea
de investigación en Patrimonio cultural y oralidad (ULAC).
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022 29
1. Introducción
Si bien es común encontrarnos con estudios referidos a la oralidad en disciplinas como la literatura o la
lingüística, desde la perspectiva del patrimonio cultural inmaterial se abre una brecha riquísima e interesante,
pues en ella encontramos una tradición mantenida a través del tiempo que merece ser difundida. La misma
fugacidad de la palabra obligó a un tratamiento especial, es decir, suscitar encuentros con las fuentes orales
y procesar la información de manera que ésta pueda llegar a otras latitudes antes de que el olvido ocasione
su desaparición definitiva, y con ello, una visión ingeniosa de lo cultural.
Estar en contacto con la experiencia particular del que cuenta, conocer esas narraciones, leyendas y
mitos que nos identifican como sucrenses, fue la motivación primaria de una investigación que realizamos
y de la cual hemos derivado luego las reflexiones presentadas en este ensayo. Reconocernos en un pasado
que se actualiza a través de la palabra hablada, del verbo libre y vivo, es, sin duda, una redefinición de la
idiosincrasia que late en las voces de los hablantes patrimoniales, y esto es una puerta de enlace entre la
memoria colectiva, la identidad y la conformación de lo cultural como manifestación de ese patrimonio que
vive en el alma sucrense.
Partimos de esa “revalorización” de los agentes humanos (hablantes patrimoniales), que nos condujeron
a revestir de importancia a ese conjunto de saberes que albergan y son transmitidos de generación en
generación. Por ello, fue necesario instaurar una dialógica y dialéctica para definir los ejes temáticos a
desarrollar en nuestro trabajo, abordándolos desde nuestra interacción con el punto de vista de algunos
autores, para, desde esa polifonía, precisar el sentido epistémico de nuestro discurso. Un campo teórico
importante está referido a los hablantes patrimoniales, nombre que les hemos dado a los informantes
clave que son pieza fundamental en este estudio. Constituimos así un eje temático que subrayara el papel
protagónico de estas voces que comparten su sabiduría al transmitirla de generación en generación.
Como parte de nuestro recorrido argumental, generamos una reflexión detallada de los significados
culturales que se posicionan desde los senderos teóricos, para considerar la oralidad como espacio que
atesora la cultura y promueve su influencia en la configuración del patrimonio vivo. Desde los mundos de
vida de cada hablante patrimonial, asistimos al encuentro de un pasado que se actualiza constantemente y
revela la importancia de la palabra que palpita en cada reminiscencia como símbolo innegable de su herencia
patrimonial.
Desde nuestra postura, para que la oralidad mantenga su lugar privilegiado y patrimonializable, es preciso
gestar un proceso de transmisión continuo entre los portadores de la memoria colectiva y los individuos que
conforman la sociedad, pues será ésta quien decida qué es, o no, patrimonio cultural. De manera que la
recepción de las narraciones de los hablantes patrimoniales pasa por una especie de reconocimiento donde
la comunidad busca elementos identitarios que reafirmen su arraigo por las costumbres ancestrales de su
región, mismos que han sido transmitidos de generación en generación.
La oralidad se conjuga con la memoria y encuentra en las voces de los hablantes patrimoniales un canal
riquísimo que debe ser aprovechado ampliamente. Para ello, son necesarios trabajos de investigación donde
se resalte la labor de estos patrimonios vivos, enaltecedores de la cultura sucrense, con el compromiso de
difundir las narraciones para trascender fronteras.
Podemos comprender la oralidad, desde nuestro interés investigativo, como un vínculo que une el
pasado con el presente. Quien rememora, en cierto modo, actualiza el recuerdo. Claro está, como ocurría en
épocas como el Medioevo, la memoria puede jugar un papel multiplicador y, en ese sentido, amplía la historia
del que cuenta, por lo que la oralidad siempre correrá el riesgo de cambiar aspectos en lo narrado. Sin
embargo, nuestro interés es interpretar cómo el patrimonio vivo se contextualiza en el ámbito de la oralidad
desde la consideración de los hablantes patrimoniales (Bruzual: 2016) que reflejan la memoria colectiva de
los pueblos y, en consecuencia, su visión de lo cultural.
De este modo, lo plantea Amaya (2012:3), en su trabajo Patrimonio cultural y nuevas tecnologías: el caso
del proyecto de cultura oral, al hablar de la valoración de la cultura oral:
Existen historias que nacen de la tradición oral y que forman parte del patrimonio inmaterial de un
pueblo, tal como lo asume Amaya (2012:4): “Podría definirse el patrimonio intangible como el conjunto
de manifestaciones no materiales de la cultura vernácula, es decir, las obras colectivas que emanan de
una cultura y se basan en la tradición.” Tradiciones que son transmitidas de generación en generación y
son modificadas con el transcurso del tiempo mediante lo que el autor denomina “proceso de recreación
colectiva”. Este transcurrir podemos percibirlo en los mundos de vida de los hablantes patrimoniales que
develan con sus narraciones aspectos fortalecedores de la tradición oral. La oralidad se hace parte del día a
día de los seres humanos y los más ancianos depositan su memoria, a través de la palabra hablada, en los
más jóvenes, quienes serán el relevo para procurar que las tradiciones se mantengan en el tiempo. Tradición
que ha permanecido durante siglos en los pueblos indígenas latinoamericanos, a pesar de que algunos han
conocido la escritura, como los mayas, por ejemplo. La oralidad no ha perdido su valor. Nos define como
humanos y las culturas orales se valen de la memoria para reproducir el pensamiento.
Nos apegamos a lo que Amaya llama el carácter “patrimonializable” de las culturas orales; a nuestro
juicio, ello le confiere un valor significativo a las producciones que se generan en la tradición oral de los
pueblos. Evidentemente, entendemos que sólo conociendo las narraciones, costumbres, leyendas, mitos,
entre otras expresiones orales, podremos comprender la carga cultural que éstas tienen en las comunidades
y la concepción que los hablantes patrimoniales le otorgan.
La etiqueta de “patrimonializable”, referida por Amaya, contiene toda una carga de subjetividades que
deben ser valoradas, pues han conformado los cimientos donde se ha edificado la tradición cultural de los
pueblos creyentes del poder de la oralidad como vehículo de transmisión de los saberes ancestrales que
les han sido legados generacionalmente. Ong (1994:20) plantea que la tradición oral no posee el carácter
de permanencia que poseen los textos escritos y, por eso sostiene que “cuando una historia oral relatada
a menudo no es narrada de hecho, lo único que de ella existe en ciertos seres humanos es el potencial de
contarla”; lo que nos impulsa a valorar las producciones orales compartidas por los hablantes patrimoniales,
cuando son rememoradas.
Coincidimos con la concepción epistemológica de Ong porque su propósito es resaltar el carácter primario
de lo oral, la capacidad que algunas personas tienen para narrar vivencias, historias, cuyo único soporte
está representado en esa memoria negada a perder expresiones orales que fundamentan su idiosincrasia.
Ong (op. cit., 42) afirma que “expresar la experiencia con palabras (lo cual no significa transformarla por
lo menos en cierta medida, que no falsificarla) puede producir su recuerdo”; lo que corroboramos con la
realización previa de encuentros con hablantes patrimoniales de la región sucrense, quienes se adentraron
en sus mundos de vida para describir episodios no sólo experimentados por ellos, sino también por otros y
que han sido contados generacionalmente.
Apoyados en la memoria, los hablantes patrimoniales actualizan sus recuerdos cada vez que cuentan, cada
vez que penetran en el tiempo pasado, conscientes de la importancia que poseen todos esos saberes que
han sido almacenados durante años y que constituyen un valioso bagaje cultural que se debe salvaguardar,
pues, en ello reside la fuerza de la tradición oral de los pueblos.
Los hablantes patrimoniales hacen uso de lo que Ong (1994:41) llama “pautas mnemotécnicas” para
estimular la memoria. Las repeticiones, por ejemplo, fijan los acontecimientos y, aunque no negamos que
pueda haber alteraciones, lo importante es que se mantenga la esencia del hecho cultural. La oralidad es
fuente primigenia de patrimonio vivo. Es la razón de ser de esos cultores que han preservado tradiciones,
creencias, narraciones, etc., y que han podido transmitirlas de generación en generación para preservar lo
esencial: la chispa que enciende el hecho memorístico.
En palabras de Candau (op. cit.: 116), “transmitir una memoria, y hacer vivir de ese modo una identidad,
no consiste en legar apenas un contenido, sino una manera de ser en el mundo”. Vemos cómo memoria,
identidad y tradición oral, operan con fuerzas intrínsecas que permiten que la oralidad siga teniendo el
privilegio que posee, lo que nos define como seres humanos.
Hay en los planteamientos de Candau una evidente preocupación por la conservación de las tradiciones
y se refiere a las que son transmitidas como las que más se aproximan a “una memoria vulnerable que
se debilita día a día; en una supervivencia que, poco a poco, se separa de la vida misma del grupo hasta
desaparecer completamente”. (op. cit.: 120). Lo que nos convocó a la valoración de esos seres humanos que,
como dice Ong (1994), tienen la capacidad de memorizar y narrar hechos, habilidades, costumbres, mitos,
etc., continuamente y además, se preocupan por transmitir a otros individuos más jóvenes sus saberes.
Candau (ídem) se refiere a la transmisión de las tradiciones e inferimos que la oralidad está intrínseca en
ese proceso pues, la palabra hablada es el vehículo primario por excelencia que permite heredar el patrimonio
inmaterial que se traduce en mito, danza, poesía, gastronomía, música, entre otras manifestaciones del alma
popular. De esta manera lo considera el autor, quien señala:
Doctrinas, cuentos, relatos, mitos inscriptos en una trama narrativa, son las piedras angulares de
memorias fuertemente estructuradas que contribuyen, en el seno de un grupo o de una sociedad,
a orientar perdurablemente las representaciones, las creencias y las opiniones, y a mantener la
ilusión de su comunidad absoluta y unánime.
Candau alude a “grandes medios” que se encargan de repetir y multiplicar esta memoria, y entre ellos está
la familia como organización capaz de defender, profundizar, valorar y salvaguardar aquello que los identifica.
Es aquí donde coincidimos con el autor porque hemos planteado que los hablantes patrimoniales son una
representación de un grupo familiar que ha hecho de la tradición oral su forma de vida, al ser transmisores
de los saberes ancestrales de su pueblo.
De acuerdo con la cita, la tradición se “oficializa” entre la comunidad y puede expandirse, gracias al
poder de la palabra, de la oralidad que se reproduce en los herederos de este legado ancestral. Los hablantes
patrimoniales se han ganado el reconocimiento del grupo social que ha internalizado la importancia de
mantener vivas las tradiciones, y por eso asumen la recepción de las narraciones con un sentimiento de
pertenencia que es fundamental en la salvaguardia del patrimonio cultural.
Aunque la preservación del pasado es relativa, la tradición oral de los pueblos ha mantenido sus raíces
gracias al poder de la palabra hablada. Hemos señalado que pueda que las historias, las narraciones, las
leyendas, cambien o se modifiquen a lo largo del tiempo, pero no así la esencia que las define como hecho
cultural. Es decir, un mito puede variar en algunos detalles, pero el hilo narrativo permanece aunque los
episodios se encuentren con omisiones involuntarias por parte del que cuenta.
Es importante destacar también la convivencia de lo oral con lo escrito. La escritura surgió, como hemos
visto, gracias a muchas razones y, sin duda, una de las más importantes es la necesidad de preservar lo
oral. Es por ello que la escritura no ha podido ni podrá sepultar la oralidad. La palabra hablada reproduce la
memoria, mantiene viva la cultura de tradición oral.
En nuestro contacto con los hablantes patrimoniales, podemos decir que ambos requisitos se cumplen.
Existe un ritmo que permite llevar el hilo de las historias, de las vivencias, y éstas son narradas ubicándose
en espacios concretos, con la presencia de personajes, costumbres, que van apareciendo en la escena
memorística del que habla.
De la postura epistémica de Havelock, asumimos la importancia que le otorga al lenguaje, para que la
información permanezca en la memoria y se reproduzca constantemente, y a la convivencia de la oralidad
con la cultura escrita, pues considera como un error que sean consideradas como excluyentes. El autor
afirma que “la tradición, sólo puede almacenarse en un lenguaje que es memorizado y transmisible de
una generación a la siguiente”, (op. cit.: 41), de manera que los hablantes patrimoniales encuentran en la
repetición, en la narración como forma de expresión, los mecanismos naturales para fortalecer sus saberes.
Havelock afirma que “debemos dejar que nuestra herencia oral siga funcionando. Por limitadas que
sean sus formas de expresión y cognición – rítmicas, narrativizadas, orientadas a la acción – constituyen un
complemento necesario para nuestra conciencia escrita abstracta”, (op. cit.: 44). De hecho, nos encontramos
con leyendas que la literatura venezolana ha registrado como tradiciones orales, pero narradas por los
hablantes patrimoniales adquieren matices que la escritura no alcanza a describir, de allí la importancia de
una investigación que asume la oralidad como la capacidad humana que se fortalece con las reminiscencias
de los portadores de memoria.
Narrar es un don presente en las voces de los hablantes patrimoniales y se convierte en una habilidad
aprovechada en la investigación que realizamos para generar fundamentos teórico- críticos en torno a la
memoria colectiva. Memoria que se hace palabra en constructos narrativos que se han mantenido durante
años gracias a los “hábitos lingüísticos orales” que “forman parte de nuestra herencia biológica”; tal como lo
reseña Havelock (op. cit.: 42), en su interesante artículo.
En este orden de ideas, consideramos apropiado el concepto de oralidad que Pacheco (1992:35), expone
en su libro La comarca oral:
…una auténtica economía cultural, relativamente autónoma, que implica – en relación directa con
ese predominio o exclusividad de la palabra oral- el desarrollo de peculiares procesos poéticos,
concepciones del mundo, sistemas de valores, formas de relación con la comunidad, con la
naturaleza, con lo sagrado, usos particulares del lenguaje, nociones de tiempo y espacio y, por
supuesto, ciertos productos culturales con características específicas que difieren en mayor o
Es así como la oralidad, de la que se apropian los hablantes patrimoniales, revela concepciones de un
mundo de vida asumidas desde una memoria que se actualiza con la narración de eventos o habilidades que
han sido transmitidas de generación en generación, aprovechando esa “economía cultural”, a la cual hace
referencia Pacheco, pues el lenguaje como cualidad humana natural permite que el hombre conviva con
sus semejantes compartiendo habilidades, mundos de vida, concepciones culturales sobre innumerables
aspectos (por ejemplo, formas de vestir, creencias, mitos, entre otros), que enriquecen su visión de mundo.
La oralidad se convierte en la mejor herramienta para apropiarse de la historia de una comunidad que,
en el caso de los hablantes patrimoniales, ha sido el hogar de toda la vida y de la cual atesoran experiencias
que se hacen voz compartida en un intento por salvaguardar la identidad de sus pueblos. La definición de
oralidad que nos ofrece Pacheco, nos convoca al realce de las capacidades innatas del ser humano que
históricamente han predominado en un mundo sujeto – en su gran mayoría- a la tecnología.
Cabe resaltar, que la oralidad es el punto de encuentro con el pasado fundante no sólo de comunidades
y pueblos, sino también con la génesis de las tradiciones orales, modos de vida, oficios y habilidades que han
permanecido como sello identitario de la cultura sucrense.
…en su constitución física como sonido, la palabra hablada proviene del interior humano y hace
que los seres humanos se comuniquen entre sí como interiores conscientes, como personas, la
palabra hablada hace que los seres humanos formen grupos estrechamente unidos.
Hemos referido, anteriormente, que los hablantes patrimoniales, por lo general, transmiten ese saber
que atesoran en sus memorias entre los miembros de su propia familia; lo que coadyuva en la preservación
de tradiciones, narraciones, conocimientos, entre otros, que son transferidos al resto de la comunidad a
través de la oralidad. Vemos en esta convivencia, el motor que impulsa la tradición oral que, en cualquiera de
sus manifestaciones, es parte fundamental del patrimonio cultural, del patrimonio vivo que, desde el alma
popular sucrense, eleva su voz a través de la experiencia subjetiva de estos hacedores de cultura.
En la Convención sobre la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial (2003), la UNESCO incluye las
tradiciones y expresiones orales y le otorga especial relevancia a la lengua, a lo oral, como el vehículo que
permite que dicho patrimonio sea transmitido y conservado.
…la oralidad es un componente importante del patrimonio cultural inmaterial y dentro de las
sociedades tradicionales, es la forma fundamental que tiene el hombre para relacionarse en
todos los aspectos de la vida con sus semejantes y con la naturaleza.
De acuerdo con el autor, existe todo un bagaje cultural en las comunidades que debe ser preservado; es
por ello, que consideramos como fundamento indudable la labor de los hablantes patrimoniales dentro de la
sociedad a la que pertenecen y la importancia de que ellos mismos reconozcan que son el patrimonio vivo
del estado y, en tal sentido, se les debe otorgar una valoración justa y necesaria. Como patrimonio cultural
inmaterial, los hablantes patrimoniales expresan oralmente el arraigo cultural que los convierte en patrimonio
vivo y que se recrea continuamente a través de los miembros de la comunidad a la cual pertenecen.
Compartimos con Repetto sus concepciones epistemológicas sobre la oralidad pues, como ya lo
hemos venido comentando en nuestro recorrido teórico por los diferentes autores, ésta representa la forma
natural con la que el hombre se comunica y hace vida social. Inclusive, la tecnología hace uso de ella porque
los mecanismos escritos (mensajes de texto, chats, email, entre otros), no sustituyen el poder de la palabra
hablada y, en ese sentido, incorporan los mecanismos que permiten que la voz de los interlocutores traspase
el espacio y la distancia, verbigracia: las videoconferencias. Es a través de la oralidad como podemos convivir
en una sociedad y manifestar por medio del habla que fuimos bendecidos con esta cualidad que nos define
como seres humanos.
La fuerza de la tradición radica en la parte sagrada que la vincula directamente con la creencia
de los pueblos, lo que conlleva a la sacralización, por ello el mito es importante y la oralidad
es una tradición, ya que está abocada a llegar a todos los miembros de la comunidad y del
pueblo, saliendo de las paredes de las academias, como podrían ser los lugares de enseñanza
o instituciones culturales, buscando su incorporación en los juegos infantiles, las reuniones
de jóvenes y adolescentes, en la vida cotidiana de los adultos, para lograr un interés sobre las
historias contadas por los ancianos, quienes como dice Maurice Halbwachs, son los guardianes
de la tradición, ya que en ellos reposa una buena parte de la memoria colectiva, muchas veces,
incluso porque son testigos de los hechos contados.
En esta extensa e interesante cita de González, corroboramos, una vez más, cómo las creencias de los
más ancianos pasan de generación en generación y se transforman en punto de referencia de la cultura de
un pueblo. Los ancianos narradores – nuestros hablantes patrimoniales – han contado a otros individuos de
la comunidad, más jóvenes, lo que la memoria les permite acerca de sus experiencias, del mundo de vida del
cual se apropiaron a través de la palabra; conservando así la tradición oral de la comunidad.
González asume la oralidad como una tradición en la que deben participar los integrantes de la comunidad,
apropiarse de las manifestaciones orales y recrearlas en sus labores diarias, poniendo como ejemplo los
juegos infantiles, la cotidianidad de jóvenes y adultos, entre otras, de manera que puedan captar la atención
acerca de las narraciones ancestrales que los más ancianos cuentan para convertirse en multiplicadores
de las mismas. Del mismo modo, enfatiza la importancia de la presencia de estos guardianes que son
patrimonio vivo de un pueblo y merecen ser protegidos pues, en ellos se mantiene la memoria que los
identifica culturalmente.
Nuestros pueblos sucrenses tienen en sus hablantes patrimoniales una inimaginable riqueza cultural
que hemos tenido la gran oportunidad de compartir a lo largo de las entrevistas realizadas a cada uno de
ellos, siendo de particular interés las historias, mitos, leyendas, costumbres gastronómicas, entre otros, que
se gestan no sólo en la memoria de los ancianos, sino también en la tradición oral de la sociedad a la cual
pertenecen.
En su artículo: Tradiciones orales: fuente viva del saber popular, Gil (2011:78), considera la importancia
de “intentar comprender e interpretar la tradición oral, no sólo como narraciones fantásticas sino como
diálogos de saberes sobre el pasado, que permitan un acercamiento con el presente…”; lo que sin duda,
conlleva a un encuentro con un patrimonio que no es inmóvil sino que se actualiza en las voces de los
hablantes patrimoniales, “de esas voces guardadas en el silencio, de esas voces sin rostro, de la memoria
mítica que narra desde la vivencia, desde el texto oral como fenómeno de la cercanía, de proximidad al
otro”. (ídem). Se trata de narraciones que se hacen palabra compartida desde mundos de vida particulares
y se transmitieron generacionalmente y hoy son la impronta de la memoria colectiva de los pueblos que
representan.
Gil reflexiona en torno a la interpretación de “diálogos de saberes” que están inmersos en las narraciones
que conforman la tradición oral de un pueblo, otorgándole especial atención a las vivencias que forman parte
de un pasado que nos puede explicar el presente. De allí que coincidamos con la autora en la necesidad
de abordar la oralidad desde una visión holística en la que todos los aspectos confluyen en el poder de la
palabra, en la capacidad memorística de los hablantes patrimoniales.
3. A manera de colofón
Hemos realizado un recorrido por los postulados epistémicos de varios autores que consideran la oralidad
Resulta también valiosa y substancial la concepción de González (2012), por cuanto asume la oralidad
como una tradición, de allí que es condición sine que non la presencia de hablantes patrimoniales que
transmitan sus saberes, pero también lo es la participación constante de la comunidad que se interese por
las narraciones de los mismos y comprendan, a través de ellas, la riqueza oral de su patrimonio cultural
inmaterial. Otro autor que considera a los “productores de la memoria” como sujetos imprescindibles para
la comunicación de saberes patrimonializables, es Candau (2001), quien enfatiza la necesidad de que los
hablantes patrimoniales sean reconocidos por la comunidad como portadores de una memoria “verdadera y
legítima” que los cataloga como patrimonio vivo de un pueblo.
Las nuevas generaciones, al estar en contacto con los guardianes de la palabra, de la memoria sabia y
ancestral, se reconocen en las narraciones que han formado parte de sus mundos de vida y, aunque algunos
puedan sentirse incrédulos frente al mundo mágico que brota de las expresiones orales, no dudamos que
algo quede en la curiosidad habitual que sentimos los seres humanos ante lo desconocido o lo sobrenatural.
En las entrevistas, pudimos observar que algunos hablantes patrimoniales relatan mitos y al final dicen que
“eso pasaba antes de que llegara la luz eléctrica”, de manera que podemos inferir que algunas tradiciones
orales quedaron como recuerdo de mundos de vida de los más ancianos, que son recreados una y otra vez
con la finalidad de transmitir un pasado que nos conducirá a la comprensión del presente y a la salvaguarda
del patrimonio cultural inmaterial.
Del mismo modo, podemos afirmar que existen pueblos de tradición oral arraigados en sus creencias,
ejemplo de ello son nuestros pueblos indígenas, firmes defensores de sus mitos originarios y leales oradores
que hacen de cada experiencia mítica, verdaderos rituales que son transmitidos generacionalmente. En
éstos, lo sagrado está íntimamente vinculado con las narraciones que buscan recrear la idiosincrasia viva
de la comunidad.
La oralidad, como canal expresivo de costumbres, creencias, habilidades, etc., puede haber perdido
espacios en los centros urbanos; sin embargo, es difícil imaginar una comunidad, un pueblo, que no se
interrelacione a través de la palabra para la convivencia básica de sus habitantes. Ya hemos referido como
uno de los factores, que influyen en ello, los de carácter tecnológico que cada día nos aíslan más del contacto
con nuestros semejantes.
Los pueblos sucrenses a los cuales pertenecen nuestros hablantes patrimoniales son de una tradición
oral que se ha gestado a través de las generaciones pasadas que encontraron en el ejercicio memorístico
constante, la mejor forma de conservar su patrimonio cultural inmaterial pues, es en el contacto, con la
comunidad donde encuentran la comprensión de mitos, relatos, leyendas, gastronomía que les son propios.
Esto obedece, básicamente, a las características tradicionales y simbólicas que comparten como grupo
social, a la fuerza identitaria que prevalece a pesar de las amenazas a las que está sometida la cultura.
De esta manera lo refiere Marcos (2010:6), quien afirma que “la memoria individual de las personas;
es la memoria que está ligada a la pertenencia a grupos sociales y por ello se comparte”; de manera que se
contextualiza y se reconoce en una simbiosis dialéctica entre el presente y el pasado. El autor señala que los
recuerdos atesorados por esta memoria social son susceptibles de experimentar cambios desde una visión
contemporánea
.
Los pueblos sucrenses de nuestros hablantes patrimoniales son el testimonio de que una cultura oral,
arraigada en las entrañas de la comunidad, vive y revive tradiciones que son el sello identitario de un grupo
social que las reconoce como patrimonio vivo, como parte imborrable de su cultura. La oralidad logra vincular
a las generaciones a través de una práctica ancestral que nos recuerda lo que somos: seres humanos
bendecidos con el don de la palabra hablada.
Referencias
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En este trabajo nos aproximamos a nociones sobre la comunicación y la ética organizacional, con el
propósito de reflexionar sobre su incidencia en la credibilidad y la productividad de las organizaciones,
en la era de la globalización. Se presenta un breve recorrido histórico del lenguaje, como instrumento de
poder para la gerencia y la toma de decisiones, desarrollando su fuerza epistemológica en relación con
el concepto de comunicación organizacional. Asimismo, se desarrolla la ética organizacional desde una
perspectiva ontoepistémica, fundamentada en principios, valores, comportamientos, hábitos y actitudes
que definen el ethos de las empresas, inspirando su permanencia, credibilidad, afianzamiento y crecimiento
en momentos de cambios trascendentales. Correlativamente se muestra un elemento transversalizador,
referido a la necesidad de ofrecer estudios superiores de carácter multidisciplinario en las instituciones
académicas, sobre la comunicación organizacional, ante la inminente necesidad de un perfil gerencial
ajustado a los nuevos requerimientos de las organizaciones, fundamentales para el entorno empresarial
en contextos cambiantes. Finalmente, se dan a conocer unas reflexiones enfocadas en la comunicación y
la ética organizacional, considerando al ser humano como sujeto transcendental en la producción de actos
humanos, de modos de ser, cuya repetición y sujeción a los valores morales crean una cultura organizacional
basada en la vivencia ética, en la búsqueda de la excelencia y en la aspiración colectiva de ser mejores
personas y líderes integrales.
This article presents the partial results of a learning experience with two discursive genres, the monograph
and the presentation, which culminated with the presentation in a simulated student research colloquium.
For this, we base ourselves on the contributions of Functional Systemic Linguistics, the Sydney School
and two pedagogical movements, assumed as antecedents, for the creation of a Gender Pedagogy. In
this perspective, priority is given to learning that goes from heteronomy to autonomy. The qualitative and
interpretive research-action methodology was applied to a selective sample of texts produced by groups of
General Studies students. The results indicate that Gender Pedagogy allows learning to be socialized, based
on an interactive, recursive and motivational strategy.
1. Preámbulo
El proceso que abordamos denominado comunicación organizacional ha sido objeto de estudio desde
varias perspectivas epistémicas, en el decurso histórico. Esto ha sucedido mediante un vaivén de aprendizajes,
debates y disquisiciones, a partir del año 1930, contraponiendo visiones y enfoques, con la finalidad de ir
esclareciendo el panorama organizacional hasta llegar al contexto actual; aunque es prudente reconocer
que hay mucho camino por recorrer a nivel de investigación científica, en esta área del conocimiento de las
ciencias gerenciales.
Las teorías de la comunicación en las organizaciones emergen coetáneamente con la década de 1930-
1940, conexas con las relaciones públicas, la comunicación interna y el clima organizacional (Contreras et
al, 2020: párr. 70), expandiéndose con el tiempo a otros aspectos de la dinámica integral y estratégica en
el ámbito corporativo. Se resaltan intencionadamente en este aspecto, los invaluables méritos de Chester
Barnard en el entorno organizacional, y su contribución teórica sobre la comunicación en las empresas,
definiéndola como una especie de vínculo inescindible de las personas con la organización, inspirados en
lograr un propósito central.
Adicionalmente, este empresario, académico y autor de “Las funciones del ejecutivo” (Harvard University
Press, 1938) y “Organización y gestión” (Harvard University Press, 1948), que influenció notablemente el
management del siglo XX, propugna el valor moral de las organizaciones, atribuyéndole a los ejecutivos y
directivos un incuestionable talante ético como requisito principal para ejercer virtuosamente la autoridad.
Dos valores fundamentales -que nos interesa destacar- marcan el legado epistemológico de Barnard en el
ámbito organizacional: la ética y el propósito.
En el trajinar epistémico para llegar a lo que conocemos hoy como comunicación organizacional, es
relevante partir de una premisa fundamental que la ciencia nos aporta: el lenguaje. El ser humano nace en el
lenguaje, se recrea en él y reconstruye o destruye su contexto desde él; afirmando la primacía del habla oral
(Saussure, 1959 citado por Ong, 1982); la fenomenología oral (Ong, 1967), y la omnipresencia del lenguaje
(Siertsema, 1955). En esa extraordinaria dimensión, la humanidad se percibe como un universo de inmensa
complejidad, que va evolucionando y nutriéndose de ese propósito de interacción dialógica en la búsqueda
de bienestar y progreso, concretada en el lenguaje, la cultura, la sociedad, lo que le da la cualidad de proceso
social.
Es durante la construcción de ese dilatado proceso social, que se configura un lugar común donde la
palabra se erige como un bastión inquebrantable, desde tiempos inmemoriales, persiguiendo la homonoia
universal. El Antiguo Testamento refiere que en el principio ya existía la palabra (Juan: 1), adicionando como
elemento explicativo que, antes de ella, todo era confusión y no había nada en la tierra. La fuerza de la palabra
fue tan contundente, que se le asoció con la personificación de la revelación de Dios, y en la cosmovisión
griega la palabra (logos) se asimilaba a ese puente o conexión entre el Dios trascendental y el universo
material. Era la palabra la mediación entre Dios y el mundo. Era todo.
Para reforzar el extraordinario poder de la palabra en la estructuración de ese complejo proceso social,
atendiendo a una perspectiva lingüística, Ong (1982: 42) plantea lo siguiente:
La comunicación como proceso ontológico indica -entonces- una relación (yo-otro u otros, identidad-
alteridad) reconociendo al otro como necesario para crear esa interacción, y para generar y transformar
la sociedad. Esa evidente relación intersubjetiva la fortalecemos cognitivamente a través de la postura
gadameriana: la existencia del mundo está constituida en el lenguaje.
Desde él se construye y se destruye, se vive y se crece en el lenguaje. Se abren puertas o se cierran por
él o en virtud de su uso (desuso, mal uso); y se es capaz de transformar el mundo circundante sobre la base
de la comunicación. Gadamer (1977: 527), afirma categóricamente: “Allí donde hay lenguaje está en acción
la fuerza lingüística originaria del espíritu humano, y cada lengua está en condiciones de alcanzar el objetivo
general que se intenta con esta fuerza natural del hombre”. Las organizaciones constituyen el ejemplo más
palpable.
Sin temor a incurrir en concepciones tautológicas, este amplio poder del lenguaje se revitaliza, se
configura, y tiende a condicionar la actividad humana en todos los escenarios: familiar, laboral, profesional,
social y global; caracterizando el desarrollo intelectual, la producción de conocimiento y el pensamiento de
las sociedades en diferentes momentos históricos. Es el proceso social más importante (Andrade, 2009:11),
y lo es aún con mayor razón, en la sociedad de la información y la sociedad informática, alcanzando a la
sociedad del conocimiento.
Por ello nuestra insistencia sobre su incuestionable poder. El lenguaje en las organizaciones se representa
como un poderoso y exclusivo vehículo, mediante el cual, el hombre expresa emociones, ideas, conocimiento;
instaura relaciones sociales, influye en el medio donde se desenvuelve, forja relaciones interinstitucionales,
produce eventos y se retroalimenta, generando respuestas en grupos humanos. De allí su relación con la
productividad y la reputación empresarial, y la inmensa responsabilidad que significa para la gerencia.
La comunicación -entonces- se representa como la actividad humana por antonomasia, como el acto
más natural e innato del hombre, quien, en virtud de ese dominio comunicacional ejerce una influencia
inconmensurable en el éxito y en la eficiencia de las organizaciones. La comunicación distingue a las empresas,
y la identidad corporativa de una organización está intrínsecamente relacionada con la comunicación como
proceso natural. Pero, insistimos firmemente: no por ser natural, inherente al hombre en su esencia de zoon
politikon y en su animus civitatis, es un acto humano simple. Por el contrario, es de tal multidimensionalidad,
que lo complejo se transfigura en natural en una suerte de sinergia permanente.
Esa comunicación o poder -natural entre seres humanos- se extiende a las relaciones organizacionales,
como intercambio, interacción, interdependencia y ecosistema (teniendo en cuenta elementos internos y
externos), buscando una cultura y un lenguaje propio, un ethos colectivo, y se amplía a contextos inter y
La ética, la concebimos primigeniamente bajo la mirada aristotélica, la cual precisaba que el ethos es
la fuente de la vida y de ella manan actos singulares, pero también es “modo de ser” o “carácter”, no en el
sentido de “temperamento”, sino en el de forma de vida, hábitos y comportamientos sucesivos que se van
alcanzando durante la existencia y que distinguen el vicio de la virtud. Aranguren (1997) habla de un círculo
de ethos-hábitos-actos, aludiendo en capítulos separados a las virtudes fundamentales: prudencia, justicia,
fortaleza y templanza.
La ética empresarial y organizacional en sentido amplio, implica el cumplimiento de una serie de principios
que se nutren de virtudes como la justicia la fortaleza, la honestidad, la confianza, el respeto, y otros, que, en
suma, definen la ética de las organizaciones. Soto et al (2007) acentúan aspectos multidimensionales de los
beneficios que generan las empresas fundadas en valores. Enuncian que esa conducta empresarial virtuosa
beneficia a toda la sociedad, a la misma empresa y a la economía en la cual se encuentra inserta.
Utilizan como argumento a fortiori que, por una parte, los principios éticos estructuran la base de la
confianza y cooperación, contribuyendo a preservar la moral de los empleados. Por la otra, esos mismos
principios de justicia, honestidad, responsabilidad, respeto y confianza, elevan el sentido de orgullo y
pertenencia de los empleados, lo que se traduce positivamente en su productividad y actitud general, al
percibir que forman parte de una organización que define los valores éticos como un estilo de vida.
A esto le añadimos, con deliberado propósito argumentativo, el criterio de Argandoña citado por Bañón-
Gomis et al (2011:41) sobre la ética empresarial: “la empresa es una realidad ética (además de económica,
social, política, etc.), y todas las acciones en ella tienen también esa dimensión ética”, opinión que conjugamos
con aspectos generales tomados de la filosofía ética de Cortina (2008), quien alude magistralmente, que
diversas experiencias muestran que las empresas que sobreviven y son más productivas son aquellas que
en su cotidianidad toman en cuenta un conjunto de valores morales consustanciados con la credibilidad y
la legitimidad.
Es oportuno referir también, retornando al incuestionable e ilimitado poder del lenguaje, que se yuxtaponen
otras actividades que le dan vida, se proyectan o se diluyen en el entorno empresarial; otras manifestaciones
de comportamiento, pautas, reglas de conducta, actitudes, ideologías, subjetividades, experiencias, y hasta
el discurso, que va caracterizando al individuo en su paso trascendental por su mundo laboral y le otorga
identidad, definitoria de la valoración ética y la moralidad organizacional.
Es allí precisamente, en el ámbito laboral, donde el hombre encuentra un terreno fértil para desarrollar
una cultura empresarial, que debe mostrar comportamientos, modelos de conducta, rasgos comunes en sus
integrantes, un ethos propio en ese conjunto de personas, pues en la medida en que se ajusten a sus valores
organizacionales, exhiben confianza para sus clientes, para la comunidad y para otras organizaciones,
distinguiéndose como una “marca” en el mercado global. “Sin la ética el hombre no tiene futuro. Esto quiere
decir que el hombre sin ella no puede ser él mismo”. Berger (2006, párr.1).
Esto es válido para empresas privadas y es prioritario para el sector público, lo que obliga a la comunidad
científica a incorporar el estudio del tema de la comunicación organizacional y sus derivaciones éticas, a la
lista de problemas de mayor envergadura dentro de las ciencias gerenciales. El papel de las organizaciones
en tiempos de abruptos cambios y su responsabilidad con el contexto social nacional, regional y local, sin
menoscabar los aspectos internacionales y la cibercultura, son problemas multidimensionales de inagotable
Hoy, con la consolidación de la era de la información (Castells, 2009), el uso de las tecnologías de
información y comunicación, el surgimiento de la ciudadanía digital, la globalización como dimensión
exponencial del mundo, y el apalancamiento de las organizaciones en sistemas de información de mayor
extensión, sustentados en las tecnologías disruptivas; la noción de comunicación organizacional se complejiza
aún más, y busca instintivamente afianzarse en el elemento ético, para posicionar estratégicamente a las
empresas en el mercado global, ante un entorno empresarial altamente competitivo.
Esa misma competitividad conmina a la gerencia a plantearse un valor ligado a la conducta de los
integrantes de la organización, de acuerdo con las normas y patrones reconocidos y aceptados en el área
organizacional, y los principios éticos reconocidos universalmente. La reputación, confianza y credibilidad de
las empresas tienen un peso específico en la productividad y rentabilidad, bajo criterios de responsabilidad
y ética.
Blanchard y Peale (1988) citado por Soto et al (2007: 124) ofrecen un grupo de interrogantes que asisten
a la toma de decisiones éticas en el quehacer gerencial. Recomiendan que los gerentes se hagan estas
preguntas antes de tomar una decisión, y llaman a estas tres preguntas la prueba de ética.
Como consecuencia lógica de las interrogantes, las respuestas negativas a las preguntas anteriores
motivarían al gerente a reconsiderar su decisión, pues, una gestión inadecuada del poder en la toma de
decisiones afecta el desempeño laboral, el ethos corporativo, la productividad y la reputación. Es a partir de
una sana y fluida comunicación, enfocada en la misión y visión de una organización, cómo las empresas
e instituciones pueden mejorar el clima organizacional, propiciando comunicaciones efectivas entre sus
integrantes, resolviendo conflictos que forman parte del entorno y de la cotidianidad, y pueden también
“venderse comunicativamente como una empresa de éxito”, asegurando una toma de decisiones estratégicas
para las empresas, en términos de moralidad empresarial.
Antonorsi y Fariñas (2018: 36) refieren otras interrogantes de relevancia ética a la hora de decidir si
una acción o decisión son correctas, tomadas del Consejo Venezolano de la Industria (Conindustria), que,
para la convención de 2013, preparó un material titulado “Reflexiones éticas ante el espejo” inspirado en la
prueba ética rápida de Texas Instruments. Las preguntas que aportan al gerente o directivo para la toma de
decisiones dilemáticas, las enumeramos a continuación:
Correlativamente, este tipo de instrumentos nos ayudan a reafirmar que, en un contexto de cambios
acelerados, la práctica de la virtud -condición que conocemos desde principios de la humanidad- es
fundamental en el quehacer diario de las organizaciones. Emerge el elemento ético como una suerte de
eje transversal de lo afirmado, con una indubitable connotación práctica, afianzada en la cotidianidad, que
debe aplicarse al ethos de las organizaciones de manera común, y muy específicamente, cuando se trata de
resolver situaciones dilemáticas.
Rojas (1999: 378) y Castells (2002: párr. 4) replantean esta nueva realidad, en términos de cultura y proceso,
alentando hacia una nueva mirada de corte gerencial. Rojas afirma: “Las nuevas realidades de la sociedad de
las comunicaciones plantean la necesidad de una interpretación (postmoderna) de las organizaciones y con
ello nos exigen un replanteamiento de una cultura gerencial”, mientras Castells afianza decisivamente otra
realidad: “Las nuevas tecnologías de la información no son simples herramientas para ser aplicadas, sino
que son procesos para ser desarrollados”.
En la sociedad del conocimiento y la sociedad en red, circundada por una ciudadanía digital, que estudia,
trabaja, se recrea y resuelve problemas cotidianos desde una computadora o un teléfono inteligente, la
información y la comunicación organizacional adquieren valor superlativo, y el fenómeno comunicacional en
sí mismo, actúa como la médula espinal de un poderoso sistema que abarca y envuelve al entorno
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022 43
empresarial e institucional en el mundo. Estos, en un escenario de incertidumbre global, deben blindarse
mediante estrategias de comunicación y relacionamiento con sus clientes y proveedores, que le permitan
alcanzar los objetivos y reforzar su imagen y reputación corporativa, tanto en el ámbito público como en el
privado.
El poder inmenso que tiene el lenguaje para el entorno organizacional justifica sobremanera, la pertinencia de
la Comunicación Organizacional en los estudios superiores y en la investigación, en programas de postgrado
en Ciencias Gerenciales, en muchas universidades nacionales y extranjeras. En algunas, observamos que los
estudios doctorales están adscritos a las Ciencias Jurídicas y a las Ciencias Sociales.
Así, de una simple mirada por los portales web de algunas universidades, encontramos estudios doctorales
en: Comunicación Estratégica, Publicidad y Relaciones Públicas, de la Universitat Autónoma de Barcelona;
otro, en Medios, Comunicación y Cultura de la misma universidad; Doctorado en Comunicación, Lenguajes e
Información que ofrece la Pontificia Universidad Javeriana; el Doctorado en Comunicación Corporativa, de la
University of Johannesburg, Sudáfrica.
Otros estudios doctorales que se ofrecen, los mencionamos a continuación: Doctorado en Tecnologías
de la Información y las Comunicaciones de la Universidad da Coruña; Doctorado en Filosofía de Semiótica
y Comunicación Charles University, Praga, República Checa; Doctorado en Estudios de Comunicación,
Barcelona, España; Doctorado en Comunicación e Interculturalidad, Universidad de Valencia; y en Venezuela:
Maestría en Comunicación Organizacional de la Universidad Católica Andrés Bello, Especialización en
Comunicación Organizacional Universidad Monteávila, Especialización en Gerencia de la Comunicación
Corporativa, Universidad del Zulia, y Especialización en Imagen Corporativa de la Universidad Santa María.
Esto nos da una idea de la pertinencia social de estos estudios académicos y de la necesidad que hay de ellos,
pues la comunicación, imagen, credibilidad y reputación de las empresas e instituciones debe estar en manos
de profesionales preparados para asumir los cambios que la sociedad de la información exige (Castells,
1999), en especial, porque en un escenario marcado por la sostenibilidad de las organizaciones, el fenómeno
de las redes sociales, las relaciones, la responsabilidad social, la cultura corporativa, la ética empresarial y
el poderoso paradigma tecnológico, es ineludible repensar el rol de la comunicación organizacional como
respuesta a los problemas de una sociedad cada vez más cambiante, exigente y digitalizada.
La comunicación organizacional, vista desde esta perspectiva, supera la mera transmisión de mensajes
entre las organizaciones, sus integrantes y el medio, y se expande a esa penetrante influencia que ejerce en el
público, los usuarios, los agentes internos y externos, sobre sus opiniones, actitudes, conductas, expectativas,
dinámica de transformación con la implantación de las TIC, la productividad, la eficacia de los procesos, las
relaciones humanas. A la par, la ética como complemento de esa comunicación organizacional, sumada
a los valores trascendentales de las empresas, están llamadas a garantizar la excelencia y a consolidar
equipos humanos formados por buenas personas y líderes íntegros.
El gigantesco desafío de las empresas en un mundo multidimensional, marcado por la era digital, será
indiscutiblemente asumir la responsabilidad de generar una comunicación efectiva, ética, encauzada en el
crecimiento personal y en la preocupación por las expectativas de sus miembros y grupos relacionados;
entre estos y entre los niveles de cada uno, que permitan construir vínculos de cooperación, generar visión
compartida, capacidad de crear, de armonizar modelos mentales y articular pensamiento sistémico, para
mejorar significativamente y de forma duradera, transformando positivamente la realidad de las empresas,
hacia un paradigma de organizaciones más humanas y solidarias.
Nuestra reflexión principal va dirigida al poder que es inherente a un liderazgo ético, basado en la
integridad, la coherencia, la comunicación, el respeto, el conocimiento, ese poder que predispone a los
grupos a actuar favorablemente en la búsqueda de los mejores resultados, visualizando la excelencia, la
eficiencia y la efectividad. Creemos que ese es el auténtico poder.
El poder de la comunicación debe concebirse en las organizaciones como esa capacidad de generar
cambios, influir sobre personas y grupos, provocar pensamientos y aptitudes coherentes con la eficiencia
dentro del ambiente organizacional. Nos referimos al poder ético (aunque suene a dicotomía por la concepción
que se tiene históricamente del poder).
La identidad corporativa de una organización está intrínsecamente relacionada con esa posibilidad de
reproducir, transmitir y resemantizar los códigos organizacionales, de tal manera que el público (interno y
externo), pueda percibir y observar una realidad organizacional que tiene significado, y que éste es coherente
con la comunicación que pretende proyectar.
Las investigaciones en esta área, según fuentes consultadas, parecen estar limitadas al tema específico
de la imagen y reputación corporativa, lo que implica una subestimación de otras temáticas de importancia,
en tanto, se tratan de estudios multidisciplinares, en especial en los campos de la psicología, la sociología,
los negocios y la administración.
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Resumen
(1) Este trabajo constituye una versión ampliada y corregida de una conferencia dictada en el XI Congreso
Científico de la Universidad de Oriente, celebrado en mayo 2020.
Abstract
In this essay, some general considerations –of interest- about the mediation of language and written
language in the teaching-educational processes on science in academic environments are succinctly exposed.
college students Circumscribed to the prototypical textual structure of the discursive genre that serves as
an expository platform for this article, methodologically, first, the demarcative situational context of the
scientific epistemes that serve as a doctrinal foundation is described, and then, in essence, the pedagogical
formulations that are intended to be presented. Finally, some final recommendations are elaborated, of
didactic application in the classroom.
(1) This work constitutes an expanded and corrected version of a lecture given at the XI Scientific Congress
of the Universidad de Oriente, held in May 2020.
1 Licenciado en Letras, mención Lengua y Literatura Francesa. Universidad de Los Andes. Magister
en Lingüística (Instituto Pedagógico de Caracas). Doctor en Filología Hispánica (Universidad de Oviedo)
Asturias. España. Investigador Nivel IV ( UDO y Ministerio de Ciencia y Tecnología). Publica en revistas
nacionales e internacionales arbitradas e indexadas. Coordina varios proyectos de investigación.
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022 47
1. Contexto situacional
El tema y el título de este artículo los hemos reducido al grupo sintagmático Lingüística aplicada y
Pedagogía. Como punto de partida englobamos los temas de referencia propios de la Lingüística del Texto,
la Gramática del Discurso y la Pragmática en el término Lingüística Aplicada. También, en el sintagma
Pedagogía, incluimos toda consideración sobre Didáctica y Psicoeducación, en general.
Responsablemente, se asume que esta decisión de formar estos constructos pudiera resultar controversial,
y quizás muy discutible. Su uso ha sido codificado, en este espacio textual, solo por asomar, en el caso de
la primera lexía (Lingüística aplicada), un punto de vista conciliador, y de defensa, de la tesis ya aflorada por
Escandell (1993) de estimar la Lingüística y sus partes componentes como la fonética, fonología, semántica,
morfología y sintaxis englobada por la Pragmática.
Acerca del segundo formante (Pedagogía), es conocido en el campo de las Ciencias de la Educación
considerar la Didáctica y la Psicopedagogía como ramas componentes de la Pedagogía General (cf., entre
otros, Álvarez y González (2002). Aclarada la semantización de estos constructos, y al mismo tiempo,
los límites propios de las ciencias, en las cuales se apoyan las suposiciones o tesis aquí seguidas, se ha
de reiterar que en este artículo nos ocupamos, concretamente, del lenguaje y la lengua escrita, como ejes
mediadores en la didáctica de las ciencias. Se cree necesario, de la misma manera, justificar científica e
institucionalmente (por su repercusión académica) la delimitación de esta temática.
Plantear la cuestión de la pedagogía de las ciencias a partir de la función transpositiva de la lengua escrita,
implica una amplia revisión bibliográfica de diversos postulados de esta ciencia y de la Lingüística aplicada.
La profunda complejidad de las epistemes de estas ciencias, a lo que se aúne los propios requerimientos del
espacio textual que aquí se obliga a utilizar, sugiere el deslinde y consideración solo de ciertas ideas, sobre
cuya base se construye el metalenguaje de esta narrativa científica. Estas exclusiones harán probables,
como se espera, una lectura valorativa y crítica de este discurso.
Desde el Siglo XX, y aún más en presente Siglo XXI, se han generado múltiples preocupaciones e intereses
por la construcción de un espacio científico que contribuya a la creación de un ciudadano con sensibilidad y
compromiso social ante los problemas y retos del mundo. La generación de este hecho ha estado motivada
por la propia investigación y desarrollo de las ciencias. De ahí que desde los centros académicos y científicos
se promuevan acciones tendentes no solo a la generación y la divulgación de la doctrina científica, sino
también a su aplicación en las situaciones requeridas por el contexto. (Descripciones similares a las
planteadas pueden visualizarse en Tobón, 2010 y Bolívar, 2010).
En el campo de las ciencias del lenguaje, con especificidad en la Lingüística Aplicada del español, su
amplia indagación ha traído consigo novedosos problemas por abordar y la profundización y reorientación en
los que por tradición se ha ocupado. Entre estas nuevas tareas científicas pueden citarse, la industrialización
del español, el idioma como objeto cultural, social e ideológico, la demolingüística española, la planificación
y la evaluación lingüísticas, entre otros dominios. (Léase para mayores detalles, Lacorte, 2007).
En coherencia con ello, se ha de destacar la atención recibida hacia la nueva instrucción, la evaluación
del aprendizaje y la enseñanza de la lengua española dirigidas por los estados hispánicos, desde los entes
gubernamentales, los organismos internacionales no gubernamentales y las universidades, entre otras
instancias, y también, por personalidades particulares, investigadores y estudiosos de la lengua. (cf. Cassany,
2013, Sánchez, 2010 y Lomas, 2014).
En paralelo con este movimiento renovador, desde hace ya más dos décadas, algunos estudiosos de
la educación científica han adelantado algunas acciones, entre ellas caben mencionarse las de Martínez
Torregrosa (1994), quien ha planteado la temática del aprendizaje y la enseñanza de las ciencias como un
problema por considerar y abordarse, en razón de los avances teóricos de la investigación sobre la didáctica
De igual modo resalta (Ibid.) la necesidad de una enseñanza que haga valiosas, fructíferas y útiles las ideas
científicas. Esta declaración asoma tangencialmente el requerimiento fundamental de atender la calidad de
lo comunicado, y en general, sobre la comunicación misma de las ciencias. Situaciones como las descritas
se han venido tratando en otros contextos, así, por ejemplo, Mercer (2004) ha destacado lo fundamental de
ocuparse de la calidad educativa para poder asegurar un buen aprendizaje.
Planteamientos como los presentados hacen volver atrás hacia lo expresado por Delors (1996) y Morin
(2000) acerca de repensar los saberes indispensables que comporta la educación deseable para la nueva
ciudadanía de este Siglo. Esta necesidad surgida del análisis de la insuficiencia del formato disciplinar
parcelado, ha demandado poner el acento en saberes fundamentales que permitan construir la realización
personal, ciudadana y útil del aprendiente. Ello ha motivado la creación de órdenes o dominios generales de
formación.
2. Significación e información
Una pedagogía con fundamento en el interaccionismo social que asume el lenguaje como actividad
discursiva, vinculada a la actividad humana, (cf. Vigotsky, 1979, Habermas, 1987, Bruner, 1997, Halliday,
1982 y Bronckart 2007, entre otros), no solo puede provocar la cognición, mediante operaciones discursivas
de contextualización, estructuración y textualización, sino también la socialización de las ciencias para la
organización racional de la información científica, su construcción crítico-valorativa y la resolución legítima
de problemas del entorno.
Históricamente, por encargo social, las instituciones educativas se han ocupado de la función alfabetizadora
de la sociedad. En esta acción la reconstrucción de la información es esencialmente un acto
En el marco educativo, las disciplinas científicas se conciben como campos de acción y de intervención
de conocimientos diversos, como lo asoma Bronckart (2007). Por tanto, se puede interpretar también, con
fundamento en este símil, que se transforman, en razón de esta esencia, en productoras, reorientadoras y
legitimadoras de su creación cultural. De forma que su educación en las instituciones universitarias, por
mediación de la comunicación lingüística de sus diferentes códigos culturales, ha de tender como finalidad
formativa a la constitución y transmisión de los conocimientos científicos.
Tras la comprensión e interpretación crítica de estas ideas sobre la acción del lenguaje en la alfabetización
académica de las ciencias, se ha de dirigir una mirada de conjunto a la selección de una estrategia didáctica,
derivada de los referentes teóricos considerados, y cuya tradición empírica, en la práctica pedagógica, haya
demostrado la legitimidad de sus premisas.
La elección de esta estrategia pedagógica de Goodman, (Op. Cit.), se juzga adecuada por una triple razón,
a saber:
En sus escritos, Vygotsky (Op. Cit.) declaraba el lenguaje total o integral como movimiento holístico y
dinámico que promueve la idea básica de uso del discurso oral y escrito en los contextos situacionales
desarrolladores de su empleo, para que resulten reales, relevantes y funcionales los procesos y productos
generados de su acción.
De ese modo, una didáctica práctica y motivadora, con apoyo en las Ciencias del Lenguaje, genera los
espacios de interacción cultural y social de creación y transformación del conocimiento formal de las ciencias.
Para ello los discursos y los textos, constituidos en unidades de sentido, como lo proponen Halliday y Hasan
(1976) y Bronckart (2007), se podrán asumir como hechos mediadores de la alfabetización académica.
Bajo estas condiciones de textualización convencional podrán trasponerse didácticamente la cultura de las
ciencias para su educación y socialización.
A la luz de las consideraciones precedentes, la didáctica, como campo de las transposiciones culturales
de los saberes de las ciencias y su aprendizaje (saber conceptual, saber procedimental y saber ser), como
espacio de mediaciones complejas entre la teoría y su aplicación, entre la investigación y la formación,
tal como lo plantean Levy y Zárate (2003), requiere de la asunción de la enseñanza y el aprendizaje de los
discursos orales y escritos como procesos. (Álvarez, 2010).
Su estructuración pasa por considerar distintos aspectos, entre ellos: los destinatarios o audiencias,
su organización (planificación, redacción, revisión y edición), su transmisión, (tipos de géneros, normas de
textualización y reguladores textuales), sus pretensiones o intenciones, entre otras habilidades, (conversar o
dialogar, contar, describir, exponer y explicar, argumentar y contraargumentar, persuadir o demostrar, resumir,
Según lo expuesto, el discurso escrito y el oral, por su mediación en la recodificación de los símbolos
escritos en la actividad lectora, han de ser a la vez objetos o contenidos de enseñanza y de aprendizaje, e
instrumentos mediadores del conocimiento de todas las áreas científicas.
Esta propuesta sugiere, entonces, una estrategia didáctica integradora de los contenidos de las ciencias,
soportada en el principio metodológico concreto denominado globalización, y entendida (cf. Goodman,
1986), además, no solo por la relación entre las distintas asignaturas que conforman el currículo de cada
carrera universitaria, sino también por la manera de presentar el conocimiento de modo transversal, holístico
como un todo.
Esta intervención pedagógica integradora de las ciencias, como se ha referido antes, ha sido teóricamente
seguida en el ámbito hispánico por estudiosos como Jorba, Gómez y Prat (2000), y también como experiencia
en el espacio latinoamericano, específicamente, en algunas universidades y colegios de Argentina, dirigidas
bajo la orientación de Carlino (2009).
En razón de estas tendencias y con fundamento en sus epistemes, se ofrecen de forma global algunas
orientaciones que pueden favorecer una didáctica comunicativa del lenguaje para el aprendizaje de las
ciencias, recogidas, en parte, por las aportaciones de teóricos y estudiosos como Lomas (1999), Van Dijk
(1980) y (2003), Bronckart (2007), Calsamiglia y Tusón (2002), Sánchez (2010), Álvarez (2005) y (2010),
Cassany (2013) y Reyes (1990) y (2002), entre otros.
Aclarada la relación de lengua escrita, específicamente desde la actividad lectora, se precisa, entonces,
un breve inciso acerca del aprendizaje de la lengua oral.
En este sentido, si se reivindica el diálogo como herramienta esencial para la educación, el aula se
convertiría en una auténtica comunidad de comprensión e interpretación de los contenidos comunicados
en los diversos intercambios orales que se propicien y realicen; a modo de pasar de la reproducción oral
de la literatura científica a la indagación dialógica y reflexiva del metalenguaje de las ciencias, que induzca
a la formulación de hipótesis, el contraste de ideas y teorías, las inferencias y generalizaciones críticas y
reflexivas. (Cf. Álvarez, Op cit.).
Si se favorece la apropiación oral de los códigos y las convenciones del lenguaje científico, que permita
la adquisición progresiva de los registros lingüísticos técnicos formales propios de las ciencias, se
logrará comunicacionalmente el desarrollo de habilidades cognitivas como el análisis, la comparación, la
clasificación, la identificación, la comprensión, la interpretación, la inferencia, la deducción, la transferencia,
y la valoración; y, por efecto de su desarrollo, la activación de habilidades cognitivo-lingüísticas como la
descripción, la definición, el resumen, la explicación, la justificación, la argumentación y la demostración.
(Sánchez, Op. Cit.).
Otro aspecto esencial de aprendizaje y desarrollo de la oralidad, por considerar, es el uso de las estrategias
metodológicas para producir los géneros orales como la conversación, el debate, el coloquio y la exposición,
entre otros, a fin de componer, producir, divulgar y socializar la cultura científica.
En la historia de la pedagogía se resalta el hecho de haber sido la palabra escrita la que confirió legitimidad
a las escuelas y a los pedagogos (Bruner, 1984). El rigor del lenguaje científico exige, en la modalidad escrita,
una expresión objetiva, neutra, precisa y especializada para la gestión de la información y del conocimiento
formal.
A decir de lo anterior, una escritura académica implica, entonces, la transposición del discurso de las
ciencias para su divulgación, aprendizaje, educación y reflexión, entre otros propósitos. Requiere el desarrollo
de habilidades para explicar, definir, justificar y argumentar el conocimiento aprendido. Lo que demanda
Esta competencia en la escritura académica demanda, asimismo, el desempeño lector con niveles de
literacidad crítico-reflexivos de los textos, tal como lo suscribe Sánchez, Op. Cit. Por tanto, será necesario,
a decir de este autor, que se construyan representaciones mentales de los textos leídos, indicadores del
control lector de la comprensión y la activación de estrategias como: relación de las partes del texto,
resumen, parafraseo, utilización de organizadores semánticos, detección y uso de marcadores discursivos,
predicción, asociación entre el texto y los conocimientos previos, contraste entre los esquemas del lector y
la información textual, revisión de la organización textual y la conexión entre las ideas que comporta el texto,
y, también, la valoración reflexiva del contenido textual.
Es importante, agregar, por último, que se precisa, igualmente, del conocimiento de las múltiples
convenciones de los variados géneros textuales propios de las disciplinas científicas y la codificación de
las reglas lingüísticas que gobiernan su escritura, a fin de contribuir con la generación de contenidos de alta
calidad científica.
4. A modo de cierre
Con esta visión funcional del lenguaje, además de valorarse su funcionamiento pedagógico y social
de intervención en la situación didáctica de las ciencias, se aspira, igualmente, a viabilizar la educación
académica para el desempeño competente de los profesionales científicos, con base no sólo en los saberes
de la cultura y la comunicación lingüísticas, sino también en la activación de la cognición de los saberes de
las ciencias.
Con ello, se precisa recrear una alfabetización académica que contribuya con la civilización humana,
como lo solicitan y pregonan los organismos e instituciones internacionales que se ocupan del tema de la
educación del planeta.
Álvarez, T. (2005). Didáctica del texto en la formación del profesorado. Madrid: Síntesis.
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Jorba, J. Gómez, I. y Prat, A. (2000). Hablar y escribir para aprender. Madrid: Síntesis.
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Vygostski, L.S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.
Resumen
Con este ensayo nos hemos propuesto interpretar el uso de las criptomonedas como alternativa para
el pago de bienes y servicios en la economía venezolana. Su pertinencia nace al observar la revolución de
las criptomonedas en el mercado global, en la evolución de nuevos medios alternativos que han venido
a reemplazar el método tradicional en donde la banca fungía como intermediario entre el ahorrista y las
transacciones comerciales. A la vez, abordamos el comportamiento y la evolución de estas monedas,
tomando en cuenta lo referido por investigadores, para lo cual nos ubicamos en un ejercicio hermenéutico
crítico. Esto nos permitió evaluar el uso de las criptomonedas en el contexto venezolano, a fin de asumir una
postura fundamentada, frente a este tipo de transacciones que han sido una oportunidad para ciudadanos
y empresarios, pues hacen posible que se concreten como medio de pago; por ejemplo, en el país su
aceptación se ha ido incrementando, ya que en lo que respecta al uso de las monedas virtuales no hay límite
al acceso si se cuenta con internet. Los fondos se pueden enviar en tiempo real, y no hay restricciones sobre
quien puede enviar o recibir recursos, lo que permite tener a las criptomonedas como modelo de desarrollo
exitoso en este Siglo XXI.
With this essay we have proposed to interpret the use of cryptocurrencies as an alternative for the payment
of goods and services in the Venezuelan economy. Its relevance is born when observing the revolution of
cryptocurrencies in the global market, in the evolution of new alternative media that have come to replace the
traditional method where the bank served as an intermediary between the saver and commercial transactions.
At the same time, we address the behavior and evolution of these currencies, taking into account what has
been reported by researchers, for which we place ourselves in a critical hermeneutical exercise. This allowed
us to evaluate the use of cryptocurrencies in the Venezuelan context, in order to assume a grounded position,
in the face of this type of transactions that have been an opportunity for citizens and businessmen, since they
make it possible for them to materialize as a means of payment; for example, in the country its acceptance
has been increasing, since with regard to the use of virtual currencies there is no limit to access if you have
internet. Funds can be sent in real time, and there are no restrictions on who can send or receive resources,
which allows cryptocurrencies to be a successful development model in this 21st century.
1. Introducción
El siguiente trabajo de investigación ha sido realizado bajo la metodología hermenéutica con el objetivo
de comprender cómo ha sido el desarrollo de las criptomonedas en la economía nacional, su uso como
opción disponible para realizar diversos tipos de pagos y transacciones. En Venezuela, se ha incrementado
el uso de las criptomonedas y los ciudadanos han conseguido con ello una alternativa de poder pagar bienes
y servicios valiéndose de esta novedosa modalidad.
Ahora bien, es necesario destacar que una de las principales preocupaciones económicas, en materia
de uso de criptomonedas, es la seguridad. Ciertamente, es normal que las transacciones a través de internet
con este tipo de monedas sean anónimas; sin embargo, hoy en día hay mecanismos que han hecho más
transparente las transacciones. Para muchos autores, Bitcoin y otras plataformas son consideradas como
las redes de pagos más transparentes existentes; todas las transacciones económicas se almacenan
públicamente y permanentemente en la red, por lo cual es fácil darles seguimiento a todos los movimientos
económicos que se realicen bajo este modo de comercio electrónico. Adicionalmente, si bien la identidad
del usuario no es conocida, las diversas billeteras para abrir las cuentas están solicitando datos personales;
asimismo, en las transacciones se pide, para la compra o por otras circunstancias, datos que dejan en
evidencia a las personas que efectúan o reciben el pago.
Los Estados mantienen el monopolio de las operaciones comerciales, el intercambio de dinero por bienes
y servicios, acciones que han estado asociadas a la dependencia de transacciones financieras centralizadas
en instituciones bancarias que generan millones de dólares por conceptos de comisiones bancarias y tasas
de interés. Asimismo, en muchos casos, limitan las inversiones por cuanto dependen de plazos de tiempo
estipulados y la generación de una moneda física que respalde tales acciones. Sin embargo, la globalización
y el internet han generado el aumento del uso de las tecnologías y han acelerado los avances en las diversas
áreas de formación, siendo el aspecto financiero uno de los más relevantes por su impacto a nivel mundial.
A lo largo de la historia se ha podido constatar que el dinero es el medio de pago que los Estados pueden
garantizar para que los ciudadanos efectúen transacciones de inversión, de intercambio de bienes y servicios,
y, además, para brindar al ciudadano la confianza en la moneda de circulación nacional. No obstante, se
han producido crisis financieras en diferentes países del mundo, lo cual ha dado pie para que la tecnología
avance en este sentido, surgiendo como innovación las criptomonedas como medio de intercambio de pago
entre los ciudadanos. Cada gobierno, para aceptar las transacciones con criptomonedas, debe garantizar al
ciudadano el uso de estas nuevas formas de pago.
A pesar de la falta de seguridad que representa el uso de monedas virtuales, estas son una gran
revolución en el sector financiero porque materializan la utopía del dinero virtual y de un mundo
sin efectivo. Aunque en la actualidad el uso de los criptoactivos como medio de pago es muy
modesto, pues no se aceptan en todos los comercios, su futuro puede ser muy prometedor si
se llega a un consenso sobre su regulación que brinde seguridad a los usuarios. Los expertos
aseguran que, más allá del uso de las criptomonedas como monedas oficiales de cambio, la gran
promesa es la tecnología detrás de estas, que puede llegar incluso a sustituir divisas legales,
actualmente en circulación como los dólares o euros, y llevar a la desaparición del dinero físico.
Se predice que, en las próximas décadas, a medida que los consumidores sean en su mayoría
nativos digitales, será el dinero virtual el medio de pago más usado.
Esta investigación tiene como objetivo comprender el significado y el sentido de las criptomonedas como
medio de pago de bienes y servicios en Venezuela, y dar a conocer a los lectores el crecimiento de estas en las
economías del mundo, haciendo énfasis en lo importante que ha sido para el venezolano acceder al mundo
de los criptoactivos. Tomando en cuenta el auge de las Criptomonedas (actualmente hay más de 2000 en el
mundo) y su innegable uso en Venezuela, para los ciudadanos ha sido fundamental, pues al haber escasez
de papel moneda y existir control cambiario, los venezolanos han encontrado en los criptoactivos una forma
de apoyo para sus transacciones, tanto para invertir, como para usarlos como medio de intercambio para
bienes y servicios. En consecuencia, el gobierno venezolano tiene la oportunidad de innovar en este campo,
y así adaptarse a estos tiempos de modernización y cambios tecnológicos.
Las criptomonedas, desde la perspectiva de los investigadores, han surgido para revolucionar el mundo
virtual, sin intermediarios, peer to peer (entre personas), lo que hace sus operaciones más rápidas; y para
darle seguridad, se utilizan los mecanismos tecnológicos que permitan blindar sus operaciones y no sean
objeto de dudas en cuanto a su funcionamiento. Al tener una firma digital, no hay desconocimiento de quién
hace una transacción y quién la recibe. El mensaje va encriptado, y, para mayor seguridad, este registro de
operaciones se apoya en una cadena de bloques o blockchain.
De acuerdo con lo señalado en la página especializada bit2me academy (2020), blockchain es el corazón
de las criptomonedas: esta cadena de bloques no es más que una forma de registro de operaciones y
totales. En ella se lleva la cuenta de todas las unidades de una criptodivisa que hay en circulación y todas las
operaciones realizadas. Cada criptodivisa tiene su propia blockchain, que realiza la función de libro mayor o
libro contable (entre otras misiones). Por tanto, cada una de estas monedas tiene su propio registro, es decir
su propio libro contable de registro de unidades y transacciones.
Blockchain posibilita transmitir cualquier cosa de valor, permitiendo que, en cuestión de segundos,
un destinatario al otro lado del mundo, no sólo reciba un email sino además elementos de valor,
como por ejemplo una criptomoneda. (…) Blockchain abre un sinnúmero de posibilidades que
El hecho es que las criptomonedas surgen a raíz de la crisis financiera que se desató de manera directa
en la economía de los EEUU, en virtud del estallido de una burbuja en los créditos hipotecarios, cuando en
el año 2008 la primera banca de inversión americana, Lehman Brothers, se declara en bancarrota, lo cual
genera una pérdida incalculable a entidades bancarias y un grave perjuicio a todo aquel ciudadano que
gozaba de un crédito hipotecario. En el portal web [Link], Jorrin (2018:1) explica que:
La crisis de las hipotecas ‘subprime’ había puesto contra las cuerdas al sistema financiero estadounidense.
Estos préstamos hicieron ‘de oro’ a bancos y banqueros y cuantos más se concedían, más crecía el pastel.
Daba igual que los hipotecados pudieran pagar o no, lo importante era que firmaran para seguir haciendo
caja.
El colapso de la economía del principal país del mundo produjo un efecto dominó para las principales
economías desarrolladas del planeta, en especial a los países de la Unión Europea, situación que genera
una debacle en las finanzas y desarticula los mercados de capitales, hasta llegar a la falta de liquidez en los
bancos.
El misterio sobre quién o quiénes fueron los creadores de la primera criptomoneda, hasta la fecha no
se ha esclarecido, pero se ha identificado con el nombre de Satoshi Nakamoto. Lo cierto es que aparece
dentro del espectro financiero una novísima modalidad que, a pesar de que en el inicio tenía valor nominal
insignificante, hoy en día ronda los cuarenta mil dólares americanos (USD 40,000). Para desarrollar su idea,
Nakamoto se apoyó en un sistema de bloque, mejor conocido como blockchain, tal como menciona Vitalik
Buterin, creador de la criptomoneda Ethernum:
Al mismo tiempo que se desarrollaban las criptomonedas, descubrieron las bondades que brindaba
usar un sistema criptográfico para permitir encriptar las transacciones dándole mayor seguridad. Es así
como el blockchain evita la duplicidad de una operación, no puede ser hackeado, le brinda al usuario una
mayor confianza al no contar con una entidad financiera que garantice, a través de sus múltiples sistemas, el
resguardo del patrimonio de una persona. Cuando se habla de cadena de bloque dentro de un sistema, como
lo son las criptomonedas, en el caso de Ethernum se conforma con un universo de bloques que van asociados
uno con otro así no guarde relación y nunca lleguen a tener una transacción entre ellos; la comunidad de la
criptomoneda simplemente blinda todas las operaciones realizadas en ella.
Una criptomoneda, “es una moneda electrónica con la que se pueden hacer transacciones sin tener
que pasar por ninguna entidad financiera ni plataforma diferente a su propia red, lo cual, disminuye
costos de transacción para sus propietarios” (Moreno, Soto, Valencia, y Sánchez, 2018:20). Actualmente,
las criptomonedas se han convertido en un fenómeno a nivel mundial. Otra definición la encontramos en
el portal web [Link] (2021:1), en el cual se explica lo siguiente: “las criptomonedas son monedas
virtuales, al igual que la moneda FIAT son intercambiables, al operar como cualquier otra divisa tradicional,
pero no están bajo el control de los gobiernos e instituciones financieras”. Estos son los nuevos retos que
los Estados deben asumir para que puedan entrar en la era de la digitalización de la moneda a través de la
cadena de bloques (Blockchain), desarrollada por personas naturales, con lo cual los Bancos centrales son
desplazados en el manejo y monopolio de las políticas financieras y tributarias del país.
Una criptomoneda es un medio de cambio digital que utiliza además de la arquitectura descrita
arriba, una tecnología criptográfica para asegurar la veracidad de las transacciones. Se puede
entender a la transferencia de una moneda digital como el endoso de un cheque, es decir,
análogamente a que una persona escriba en el dorso el destinatario del dinero, y este puede a su
vez endosarlo nuevamente. También se puede saber si la persona que se lo dio o bien fue el dueño
del cheque, o bien fue el último en endosarlo antes que él. En el ciberespacio, se puede lograr
algo similar con firmas digitales y hashes criptográficos, es decir, cuando una persona quiere
transferir dinero digital a otra, se crea una transacción, que no es más que la firma digital del hash
criptográfico de la transacción anterior que usó ese dinero y la clave pública del destinatario.
De esta forma, el destinatario puede verificar que el emisor era realmente el dueño del dinero,
verificando la firma digital contra la transacción con el hash dado, y, además, puede volver a
transferirla usando él su clave privada.
Continúan los autores señalando que, a diferencia del efectivo, que es tangible y la validación de su
tenencia y propiedad es directa, en cualquier forma de medio de pago digital dicha validación debe hacerse
mediante algún sistema de registro electrónico. La confianza actual en los criptoactivos está fundamentada
en la seguridad brindada por la tecnología que los soporta, la cual se basa en altos estándares criptográficos
para mantener la integridad del registro, tanto de la emisión como de la posesión e historia transaccional del
criptoactivos.
Cada persona, para poder utilizar las criptomonedas, debe tener una billetera virtual (wallet), allí almacena
las que haya obtenido a través de las distintas formas en que pueden adquirirse, y así tendrá la oportunidad
de tenerlas como inversión o utilizarlas como medio de pago, que como señalan Gallardo, Bazán y Venosa
(2019:1024), gracias a la criptografía, son transacciones seguras, irreversibles, basadas en la confianza
que cada persona tenga en ellas, ecológicas, ya que solo se debe tener un dispositivo electrónico, una
computadora para efectuar las operaciones. Señala Barceló, (2017:11) las principales bondades que brinda
el uso de las criptomonedas:
Prosigue el autor explicando los criterios que dificultan la aceptabilidad de las criptomonedas en el
mercado; sin embargo, luego de revisar y analizar las postulaciones del autor antes citado, se concluye que,
dentro de las más relevantes, para efectos de esta investigación, se encuentran:
Se puede apreciar cómo las ventajas son mayores que las desventajas en el uso de las criptomonedas,
esto se debe al uso de programas encriptados que no permiten duplicar las operaciones, o falsificar un
criptoactivo. Los diseñadores de esta nueva modalidad de moneda virtual lograron incorporar la cadena de
bloques (blockchain), la cual blinda cada una de las operaciones que se realicen en las diferentes plataformas.
Al igual que el dinero en efectivo, la volatilidad y el destino que le den no dependerá del Banco Central, y para
ello los Estados han desarrollado un sinfín de normas y leyes que buscan minimizar el uso del dinero FIAT.
Explica Solic (2021:1) el significado de FIAT, palabra que viene del latín ‘fiat’, y significa ‘hágase’ o ‘que así
El soporte técnico que respalda cada una de las operaciones realizadas en la red de cualquiera de los
criptoactivos existentes, cuenta con una nomenclatura única que impide duplicar y cancelar la transacción
una vez se haya realizado. En este sentido, Ricou (2020:7) destaca la característica de irreversibilidad en las
transacciones con criptomonedas y señala que:
Cuando se habla de criptografía con la cual operan las criptomonedas, se hace referencia a algoritmos
seguros, y estos permiten identificar que los fondos realmente le pertenecen al usuario que efectúa la
operación. De igual forma, este mecanismo permite al dueño de la billetera ser el único que pueda acceder
haciendo uso de su clave privada. Se puede usar las criptomonedas para la actividad deseada, siempre y
cuando se mantenga dentro de la ley.
El crecimiento de los países que han permitido el uso de las criptomonedas es cada vez mayor. Para
Mena (2021:2):
En la siguiente gráfica se pueden apreciar las aseveraciones del autor en cuanto al crecimiento del uso
de las criptomonedas en el mundo.
Fuente:
Fuente:MMena
ena2021
2021
Algo semejante ocurre en los países en vía de desarrollo o en donde el contexto económico es inestable,
pues han conseguido en las criptomonedas una alternativa legal de resguardo de sus ahorros y evitar así
la pérdida de su capital por quiebras o intervenciones de los bancos por parte del Estado. A medida que ha
avanzado el siglo XXI, existen realidades complejas en diversos países del mundo; siguiendo como ejemplo
la experiencia de Venezuela, se observa el desarrollo de una criptomoneda, la cual viene a ser la única en
el mundo que se encuentra respaldada, impulsada y emitida por el Ejecutivo Nacional, además de estar
anclada a los commodities del país. A pesar de que el Petro rompe con los esquemas establecidos por los
creadores de las criptomonedas, el Gobierno busca alternativas para que sea aceptada como medio de pago
de bienes y servicios; también de los tributos nacionales, regionales y municipales.
Las monedas virtuales han tomado un protagonismo relevante en el ámbito financiero y comercial,
son una versión de dinero electrónico al alcance de los diferentes mercados, de ahí que todas las 1500
criptomonedas existentes tenían una capitalización de mercado total de 536 mil millones de dólares, para
finales de enero de 2018, mientras que las 20 criptomonedas principales producen una capitalización de
mercado de más de 463 mil millones de dólares. Baumohl, 2018 (citado por López et al 2020:16)
Como vemos, existe una gran variedad de criptomonedas, unas con mayor capitalización que otras, las
cuales gozan, por su naturaleza descentralizada, de la particularidad de encontrarse fuera del control de
los gobiernos, bancos centrales o instituciones financieras, y cada vez más se invierte y se utilizan para
gestiones económicas, ya que pueden ser intercambiadas y operadas como cualquier otra divisa tradicional
para comerciar bienes y servicios, claro está, respetando sus propias tecnologías, características, protocolos
y aplicaciones. Su valor no está vinculado exclusivamente al comportamiento de una economía concreta,
depende más bien del compromiso de sus usuarios por mantener su precio, ya que “carecen de valor intrínseco
y la única razón para poseerlas es el convencimiento de que en algún momento se podrán intercambiar por
bienes o servicios” (Bech y Garratt, 2017:3).
Canadá considera al Bitcoin un commodity más que una moneda y tiene un enfoque tributario similar
al de China antes de que esta prohibiera al Bitcoin en todo el país. La Casa de Moneda de Canadá se ha
preparado recientemente para realizar pruebas con una criptomoneda propia, llamada MintChip. En este
proyecto, a diferencia de Bitcoin, la Royal Canadian Mint (Casa de Moneda Real de Canadá) tuvo el apoyo
directo del gobierno federal canadiense. Los creadores de MintChip han alabado la nueva moneda digital, y
han dicho que es la creación de “El futuro del dinero”, por sus posibles operaciones de bajo costo y por ser
una innovadora alternativa a las monedas tradicionales. Con su uso, la necesidad de sustituir las monedas
y billetes físicos se reduce.
Las nuevas leyes regulan Bitcoin como si fuera una empresa de servicios monetarios, para operar con esta
moneda se exige el registro en el Financial Transactions and Reports Analysis Centre of Canadá (FINTRAC)
(Centro de Análisis y Reportes de Transacciones Financieras de Canadá), lo que implica la presentación de
informes de actividad sospechosa, mantenimiento de registros y el cumplimiento estricto de protocolos.
De acuerdo con lo planteado por la firma consultora Aristimuño Herrera & Asociados (Citado en el portal
Banca y negocio 2020:2), “el mercado de bitcoin y otras criptomonedas en Venezuela transa aproximadamente
6 millones de dólares semanales, lo que da un promedio de 24 millones mensuales, una cifra muy cercana
a la que se mueve en las mesas cambiarias del sistema bancario”. Prosigue la firma consultora explicando
que:
la opción de recibir pagos en criptomonedas aparece como una alternativa viable para pequeñas
y medianas empresas locales, las cuales, eventualmente, estarían entre las más afectadas si,
además de Wells Fargo, otros bancos estadounidenses deciden desincorporar a cuentahabientes
venezolanos del acceso a zelle. En Venezuela, hay un constante crecimiento de empresas que
trabajan con criptomonedas y resumen experiencias de uso positivas ([Link]).
Para nadie es un secreto que, en medio de la crisis económica que atraviesa Venezuela, incluyendo el
control cambiario, el uso de las criptomonedas se ha incrementado en los últimos años; después del uso
del dólar como medio de pago por bienes y servicios, las criptomonedas han sido la tabla de salvación para
muchos ciudadanos que reciben remesas de parte de sus familiares desde cualquier parte del mundo en
En la siguiente gráfica se puede apreciar el crecimiento, en Venezuela, del uso de una de las principales
criptomonedas, la percepción es que los venezolanos consiguieron una alternativa viable y confiable que les
permite recibir las remesas obviando el pago por los servicios de casas de cambio y gestores de operaciones
de cambio de divisas por bolívares.
Contreras (2020:1), director Global de Desarrollo de Negocios de Dash Core Group, señala que:
El mercado de criptomonedas de Venezuela es el más evolucionado del mundo, «aunque suene
difícil de creer dado el complicado panorama económico que experimenta el país». Contreras
se refiere a este mercado como un nicho mucho más importante frente a los que se pudieran
encontrar en Estados Unidos, México u otro país europeo. Dash Core Group, la organización más
visible y con mayor alcance de Dash, reconoce que en la medida en que Venezuela se va adaptando
«a una nueva realidad» en medio de la pandemia por coronavirus (Covid-19), nuevos actores que
buscan una alternativa a las monedas nacionales locales se van sumando al ecosistema. «Existe
un creciente número de plataformas tecnológicas 100% venezolanas o con foco en el país, tales
como Cryptobuyer, Glufco, entre otras», que buscan expandir el uso de las criptomonedas en
Venezuela, apuntó en entrevista con Banca y Negocios. El ingeniero venezolano asegura que
las criptomonedas le han permitido al país resolver problemas financieros existentes gracias
a la interacción de las distintas partes de un ecosistema consolidado. «Acá hay problemas
financieros que pueden resolverse con las criptomonedas, mientras que en el resto del mundo
tiene un enfoque orientado a la especulación», resaltando que son la mejor opción de dinero para
las personas en el mundo digital y en economías distorsionadas.
El uso de las criptomonedas en Venezuela ha ido en aumento no solo a raíz de la pandemia, sino
también ante la escasa disponibilidad de efectivo, la distorsión entre el manejo de la moneda nacional y
la dolarización de facto, la utilización de criptomonedas ha permitido que se desarrollen plataformas para
el pago de bienes y servicios, adaptándose así a las actualizaciones tecnológicas; en el mundo es cada
vez más aceptada como medio de pago; por ejemplo, en Japón, EEUU, Nueva Zelanda y en varios países
de Europa ya las empresas empiezan a aceptar su uso. En Latinoamérica países como Brasil, Argentina,
Chile, Colombia son pioneros en su utilización. No existen cifras oficiales que demuestren la cantidad de
transacciones efectuadas en Venezuela con criptomonedas.
Con la creación por parte del Gobierno del criptoactivo Petro, este se ha implementado como mecanismo
de pago de trámites gubernamentales, de algunos servicios, además que la legislación ha ido garantizando
su uso, por lo que en materia tributaria se ha implementado como unidad de medida para el cálculo de
tributos, a raíz del Acuerdo de 308 Alcaldías con el Ejecutivo Nacional denominado “Acuerdo Nacional de
Armonización Tributaria Municipal”, que señala:
Cuarto: De conformidad con el ordenamiento jurídico venezolano, está prohibido el cobro de tributos en
divisa extranjera. En tal sentido, se aprueba el uso del criptoactivo venezolano PETRO como unidad de cuenta
para el cálculo dinámico de los tributos y sanciones, cobrando exclusivamente a partir de su equivalente en
Bolívares Soberanos, pero con el firme propósito de avanzar en su uso como criptoactivo para fortalecer este
ecosistema.
Se innova en la reforma de ordenanzas tributarias, pues de tener como unidad de medida para el cobro
de tributos la unidad tributaria, se instaura ahora el Petro; a raíz de este convenio, la Sala Constitucional
del Tribunal Supremo de Justicia estableció en la sentencia 0118-2020 del 18 de agosto del año 2020 que
las demás Alcaldías igualmente debían atender esta armonización Tributaria. Situación que permite a las
Gobernaciones de cada estado acogerse también a esta armonización tributaria, y crear en sus regiones, a
través de leyes regionales, la posibilidad de tener el Petro como unidad de medida para el cobro de tributos
en, lo que permitiría innovar y agilizar enormemente el sistema de pagos en la administración tributaria.
5. Reflexiones Finales
Es pertinente referir que el uso de las criptomonedas como medio de pago de bienes y servicios es
una realidad y, progresivamente, cada vez son más las personas que han creído en el dinero intangible.
En Venezuela, a través de Decretos Leyes, se ha ido dando la formalidad legal para que en el país sean
utilizados el Petro y las criptomonedas. El gobierno venezolano ha querido hacer referencia a que se paguen
ciertas operaciones públicas con el Petro, como es el pago ante el Servicio Administrativo de Identificación
Migración y Extranjería (SAIME) para los trámites de pasaporte; pagar ante el Servicio autónomos de Registros
y Notarías (SAREN) algunos aranceles por trámites ante sus organismos suscritos. Sin embargo, dado que
no existe confianza en el Petro, ha sido difícil que los ciudadanos se adapten a su uso, a su adquisición, y ha
predominado la inversión y utilización de otras criptomonedas, ya que la característica fundamental de las
mismas es la confianza.
La escasez de papel moneda, el control cambiario, y las restricciones a nivel internacional, son variables
que han incidido para que los venezolanos hayan visto la posibilidad de inversión, al utilizar las criptomonedas
como medios de pago. Surge así, desde el punto de vista de los investigadores, la recomendación para
que Gobierno venezolano pueda aprovechar, no sólo la coyuntura de la escasez del papel moneda, sino los
beneficios en materia tecnológica, ya que es uno de los cambios más revolucionarios a nivel mundial. ¿Por
qué no pensar como una realidad que un día pueda tenerse una criptomoneda como moneda de circulación
nacional? Mientras tanto, con los avances tecnológicos, puede hacerse uso de estas monedas para el pago
de bienes, servicios y, por qué no, de tributos, tal como se establece en los Artículos 1 y 4, del Decreto Nº 35,
publicado en Gaceta oficial el 28 de diciembre de 2018. Las criptomonedas llegaron para quedarse, es una
realidad y hay que comenzar a verlas como una alternativa viable para realizar transacciones comerciales.
El constante crecimiento del uso de las criptomonedas ha dado que pensar a los Gobiernos Centrales; el
monopolio de la moneda ha quedado a un lado, los ciudadanos ahora cuentan con otra alternativa para honrar
sus compromisos comerciales; las transacciones financieras sin la intervención de una entidad bancaria son
una realidad; el empoderamiento de las personas para iniciar y culminar una operación de pago, adquirir
productos o servicios ahora es posible gracias al uso de las blockchain, pues el proceso de negociación de
persona a persona (P2P) garantiza la confianza que los bancos ofrecían para captar clientes.
El mundo criptográfico, en especial el de las criptomonedas, se ha caracterizado por ser una red de
internautas en la cual toda persona que entre como usuario a una plataforma determinada se convierte en
un eslabón de dicha cadena sin importar el número de criptoactivos que posean. Viene a ser una caja dentro
de la cadena de bloques, es así como operan las monedas virtuales. Ahora bien, para que la comunidad de
cadenas de bloques (Blockchain) pueda aceptar cualquier criptomoneda nueva, al menos tiene que cumplir
con cada una de las características comunes dentro del universo virtual como lo son la confianza, no tener la
participación o respaldo de ninguna entidad gubernamental, contar con un dominio propio y, muy en especial,
permitir que los usuarios de este sistema conozcan cuál es el límite de fichas que se pueden minar.
Finalmente, el reordenamiento global que viene cambiando al mundo, aunado a los dos (02) años de
confinamiento, producto de la pandemia COVID-19, aceleró los cambios que se tenían previstos para
dentro de cinco (5) años más tarde. Hoy es un hecho y el uso del internet se incrementó notablemente,
contribuyendo a que el teletrabajo sea una alternativa para minimizar los costos operativos, y la disminución
de la emanación de gases (monóxido de carbono CO2), con lo cual se rehabilita el medio ambiente. El uso,
cada día más, de la energía limpia, vienen a contribuir con la convivencia en un mejor planeta. El manejo
de las criptomonedas ha ido más allá del interés comercial, ya existen fundaciones y organizaciones no
gubernamentales incentivando el uso de paneles solares en sus casas y oficinas y en intercambio reciben
criptodivisas canjeables por productos y servicios. Existen otras que te invitan a leer libros y recibes de igual
manera un pago. Es así como el futuro lo tenemos que construir en una sociedad que vea el dinero como
una economía de propósitos.
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m%C3%A1s%20de%2010.000.
Resumen
1 El autor, Benito Díaz Díaz, es Sociólogo por la Universidad del Zulia, es Magister en Planificación de la
Salud por la Universidad de Londres, es Doctor en Socioeconomía de la Salud por la Universidad de Liverpool,
es Diplomado en Salud Colectiva por el Instituto de Altos Estudios Arnoldo Gabaldón-CLACSO. Es Profesor
de la Universidad de Los Andes, de la UNEFA y de la ULAC.
Contacto: Instagram: [Link] - Email: benitodiazdiaz2@[Link]
The research aimed at identifying characteristics and forms of interaction between civil society actors,
mobilised by the interest of the welfare of children coming from the inland states of Venezuela, who receive
health treatment in Caracas, as part of a Porter value chain. The main processes of this chain are outlined, and
interactions between actors are described. In order to carry out the research, a literature review was conducted
on the internet, semi-structured interviews were conducted, a participant observation of the processes
and a follow-up of cases of patients staying at the Ronald McDonald House in Caracas, one of the most
important nodes in the network that makes up the health value chain studied. The field notebook technique
was also used and concepts from the sociology of health and medical anthropology were combined. This is
a pioneering study in Venezuela. It was found that Porter’s value chain approach is relevant to understand
the context of these processes in the search for a cure for the health problems of these children and their
families. It describes actors and identifies issues that should be further explored in follow-up studies aimed
at contributing to the efficiency of efforts in the value chain for children’s health, promoting more ethics and
social responsibility in the processes.
1. Introducción
La Organización Mundial de la Salud (OMS), estableció en 1948 el concepto de salud como el completo
bienestar bio-psico-social de la persona. Todos los seres humanos debían tener derecho y posibilidad de
disfrutar ese amplio bienestar que es la salud. Para que eso fuera cierto, se debería trabajar con prioridad
en la promoción, el cuidado y el disfrute de la salud, antes que en el enfrentamiento de la enfermedad. Tal
como hemos señalado anteriormente (Díaz, 2002), en este contexto, las políticas públicas deberían estar
orientadas a facilitar el disfrute de una vida saludable a todas las personas en el lugar donde residen, porque
esa salud definida así es un derecho universal para todos los ciudadanos.
Pero existe una distribución integrada en cadenas de complejidad de los recursos, equipos y tecnologías
para atender necesidades de salud, que se corresponden con una distribución histórica que concentra
conocimientos y servicios para la salud en las ciudades capitales de las regiones, y una mayor densidad de
tecnologías y servicios especializados en Caracas, la ciudad capital del país. Se supone que tales cadenas
de complejidad deben integrar los servicios desde una sencilla Medicatura Rural hasta un sofisticado
hospital Tipo IV, con un tipo de referencia análoga en cada uno de los 24 estados regionales del país. Pero
al cubrirse la capacidad resolutiva de la cadena de servicios de salud de un estado regional, se pasa al
nivel de referencia de mayor complejidad resolutiva ubicado en la infraestructura de servicios para la salud,
localizado en Caracas.
Todo el sistema público de salud queda organizado así dentro de tres niveles de atención. El primer
nivel es el primer contacto con la población usuaria, orientado dentro del concepto de atención primaria de
salud. El segundo nivel contiene los hospitales de referencia de las regiones, y el tercer nivel es el formado
por hospitales de alta tecnología e institutos especializados, la mayoría concentrados en el área de la ciudad
de Caracas. Este sistema de referencia de pacientes, buscando atención a sus problemas de salud, resulta
en un flujo de personas trasladándose desde el interior del país hacia la ciudad capital, donde pueden
congestionarse y producirse tiempos de espera variable, tendiendo a ser de larga espera.
El presente trabajo se concentra en un fenómeno que surge en este contexto. Se describe el caso
de niños afectados por diversas patologías que viajan acompañados por sus familias (padres o parientes
cercanos), desde el interior del país a la ciudad Caracas, buscando tratamientos de salud especializados.
Para el análisis de este fenómeno acudimos al concepto de cadena de valor propuesto por el Profesor
Michel Porter (Porter, 1985); aunque el análisis inicial de Porter estaba referido al caso de una corporación
privada como modelo de análisis, al lograr vincular los procesos realizados por las unidades de servicios de
la empresa e identificar cómo le agregan valor al cliente en cada fase de sus operaciones, contribuyendo
finalmente a crear un valor extra a la corporación, que le permite ser diferenciada de sus competidores y
obtener una ventaja competitiva en el mercado.
Ese concepto propuesto por Porter, para el caso de una empresa, ha sido usado exitosamente para el
análisis de otros contextos donde intervienen varios actores que cumplen diversas actividades. Por ejemplo,
68 REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022
la Organización Mundial del Turismo lo ha usado recientemente para el estudio del turismo gastronómico,
mostrando una amplia pertinencia en la comprensión de esta importante actividad económica de la cual
participan múltiples stakeholders en variados procesos, y de ello se pueden obtener valiosas lecciones de
aplicación para otros dominios de actividades sociales (ver Organización Mundial del Turismo y Basque
Culinary Center, 2019). También ha sido usado este enfoque de cadena de valor para el caso de empresas
sin fines de lucro, tales como las cooperativas en países de mercado imperfecto, como Venezuela,
encontrándose pertinencia para examinar el tema de la eficiencia en procesos organizacionales, identificar
áreas problemáticas y señalar vías para mejorar la competitividad (Díaz, 2011).
En general, la conceptualización de una cadena de valor de los servicios de salud, también llamada
cadena de valor sanitaria, puede ser usada para analizar los conocimientos, actividades, organizaciones y
recursos involucrados en la generación y entrega de productos o servicios que ofrecen valor a los pacientes
que reciben o consumen los servicios de salud. En este contexto, un ejemplo pertinente de aplicación de
la cadena de valor en el campo de la salud, es el caso del cáncer y el desempeño de los programas de la
Fundación de Lucha contra el Cáncer en Ecuador (ver Más López y Aguayo Joza, 2016).
En este artículo se señala la cadena de valor sanitaria que ha sido identificada en nuestra perspectiva,
lo cual comprendió mostrar el conjunto de acciones de los niños pacientes y sus familiares buscando
atención a sus demandas de salud y las interacciones con diversos actores en los procesos centrales y de
apoyo, mientras reciben respuestas de los establecimientos prestadores de servicios de salud o servicios
sanitarios. Se hace énfasis en señalar actores y sus funciones en las interacciones que realizan en la cadena
de valor, y se destaca la importancia de la logística de respaldo ofrecida por la Casa Ronald McDonald y las
organizaciones aliadas en la causa de apoyo a los pacientes y sus familiares provenientes del interior del
país, mientras están en Caracas cumpliendo sus tratamientos médicos y gestiones pre y postoperatorias.
2. Objetivos
El objetivo general de este estudio exploratorio estuvo destinado a identificar características y formas
de interacción entre diversos actores, procesos centrales y procesos de apoyo entre organizaciones de
la sociedad civil, movilizadas por el interés del bienestar de los niños y adolescentes provenientes de los
estados del interior de Venezuela, que reciben tratamiento en establecimientos prestadores de servicios
especiales y complementarios para la atención de sus necesidades de salud en Caracas, ciudad capital del
país.
Los objetivos específicos comprendieron recabar información primaria para identificar actores y
perfil de las familias afectadas, actividades, formas de interacción, tipos de iniciativas que realizan y los
usos que hacen del internet y particularmente de las redes digitales en el contexto de la cadena de valor
analizada. Entre los actores participantes incluidos en este estudio, que se mencionan en la tabla Nº 1, por
su importancia, se puso énfasis en describir las interacciones en la Casa Ronald McDonald, el perfil de las
familias, los pacientes, el voluntariado y algunas experiencias resaltantes en la cadena de valor. Para el caso
de Venezuela, este es un estudio pionero; es la primera vez que se intenta usar el enfoque de la cadena de
valor donde interviene la CRM en interacción con otros actores.
3. Metodología
Para efectuar la investigación se procedió a realizar una revisión de la literatura, se hicieron entrevistas
semiestructuradas, se cumplió una observación participante de los procesos y un seguimiento a casos de
pacientes hospedados en la Casa Ronald McDonald de Caracas, uno de los nodos más importantes en
la red que conforma la cadena de valor sanitaria estudiada. La observación participante y las entrevistas
semiestructuradas tuvieron lugar en el periodo febrero a mayo 2022. Se usó la técnica de libreta de campo
y se amplió la información mediante revisión documental en sitios de internet. Se combinaron conceptos de
la sociología de la salud con la antropología médica.
En la cadena sanitaria solidaria con los niños del interior del país que reciben tratamiento en la capital,
Caracas, identificamos actividades centrales y actividades de apoyo. Entre las actividades de apoyo están
comprendidos el transporte, los servicios de hospitalidad, el uso de las redes sociales digitalizadas, la
búsqueda de fuentes de financiamiento, y servicios complementarios que pueden o no estar relacionados
4. Resultados
Tabla Nº 1. Cadena de Valor de la solidaridad con los niños del interior del país, recibiendo
tratamiento en Caracas, capital de Venezuela.
Procesos DIAGNÓSTICO TRATAMIENTO SEGUIMIENTO
centrales
*Búsqueda de causas y esquemas *Exámenes especializa- *Consulta y exámenes de
de tratamiento dos para afinar diagnósti- control temporal
+Clínico co y la intervención de
+Laboratorio rehabilitación *Series de tratamientos
+Imágenes especializados
Logística para diferentes unidades *Intervenciones quirúrgi-
de servicios y niveles de compleji- cas
dad en la región
+Incluidas en público y en privado *Planes de rehabilitación
*Referencia para tratamiento en
Caracas
Actores Familias, Fundaciones (FUNDALASER et al), Asociaciones civiles (Casa Ronald McDonald
identificados et al), Congregaciones religiosas en sector salud (Orden Hospitalaria San Juan,
en la cadena Asociación de Damas Salesianas) programas de responsabilidad social y de voluntariado
de empresas privadas, de Asociaciones Deportivas, Programas de Apadrinamiento y de
Madrinas, Casa de La Mujer de Charallave, Asociaciones de Deportistas (Clubes Atléticos
y de Corredores), Gobernaciones y Ministerios participantes
Procesos de *Desarrollo del conocimiento científico. Incluye normas para la práctica de profesionales de la
apoyo salud.
*Formación/entrenamiento del personal médico. Incluye postgrados que refieren desde las
regiones hacia la ciudad capital.
*Transporte para traslados ida y vuelta de la región a la capital.
*Movilización desde el sitio de hospedaje al sitio de tratamiento y control.
*Hospedaje y protección para cumplir tratamiento y control. Esto incluye básicamente alojamiento,
alimentación, apoyo emocional y ayuda espiritual.
*Gobernanza que facilita la interacción de actores en la cadena de valor. Incluye a sector público
en región y en Caracas (Alcaldía en Caracas, Gobernación en regiones, Fundaciones y programas
de gobierno nacional), y organizaciones de la sociedad civil orientadas por principios de ética y
capital social.
*Financiamiento a servicios en la cadena de valor. Incluye:
**Empresas de seguros /sector privado
**Seguros HCM colectivos
**Contribuciones de las familias/hogares
**Donaciones por el sector público (Gobernaciones, Ministerios, Empresas)
**Aportes de corporaciones por Responsabilidad Social
**Donaciones por Fundaciones Caritativas/Altruistas
**Iniciativas de recaudación de recursos por ONGs y personas individuales
Esta sección de resultados presenta información obtenida mediante revisión de sitios en internet,
entrevistas realizadas y registro de observaciones usando la técnica de libreta de campo (field notebook),
en el lapso de tiempo que duró la fase de observación participante de la investigación, sobre actores
más importantes y sus funciones en la cadena (ver tabla Nº 2), formas de interacción con otros actores y
actividades novedosas para captar recursos.
Durante el proceso de observación participante se recogió información aportada por la Directora General
de CRM, la Coordinadora de Trabajo Social, la Coordinadora de Administración, el Coordinador de Servicios
de la CRM, el personal de Seguridad y las familias hospedadas en la CRM.
La CRM se constituyó como Asociación Civil Infantil en el año 2001. Desde entonces le ha dado abrigo
y apoyo más de 6.600 familias que se han hospedado en la Casa Ronald. La Asociación Civil Infantil Casa
Ronald McDonald está ubicada en Baruta, Caracas (Ver [Link] . Forma parte de una
red mundial de casas de abrigo para apoyar a niños en tratamiento lejos de su hogar, dentro de esa red
mundial, asociada al nombre de la cadena de restaurantes de franquicias de comida rápida más grande del
mundo. La filosofía y la forma de gestión que orienta a las Casas Ronald McDonald es la misma en todo
el mundo. Por tanto, se recopiló información de sus sitios de internet, que son varios. Pero registramos
la información a partir del sitio original en inglés de la casa matriz de esta corporación mundial, la Ronald
McDonald House Charities ([Link]). Manejan tres tipos de soluciones de hospedaje: El primero, es
la casa de hospedaje, como la CRM de Baruta; el segundo, las salas de descanso para las familias dentro
del área hospitalaria anexa a donde el paciente recibe tratamiento; y, el tercero, es un tipo de unidad móvil
equipada. En Venezuela, sólo hay del primer tipo.
La red mundial de Casas Ronald McDonald existe en 63 países, desde hace más de 45 años, está
integrada por 375 casas de abrigo en 38 países, 210 salas de familiares en hospitales de 23 países y 49
unidades de atención móviles en 9 países, de los cuales en Colombia hay 3 casas y 3 salas de familia en
hospitales en tres ciudades importantes (Serrano Serrano, 2016). Su misión declarada en su sitio oficial
es proveer todo el confort posible de un hogar, más la compasión y hospitalidad del personal entrenado, el
voluntariado que asiste y la interacción con otras familias en situación similar, a muy corta distancia, a pocos
pasos de un hospital donde se atienden los niños pacientes.
Asociación Civil Infantil Casa Ronald McDonald Es un actor fundamental en esta cadena de valor.
(CRM) Realiza hospedaje y alimentación de pacientes y sus
familias, canaliza solicitudes de transporte aéreo,
facilita encuentro de familias afectadas
Fundación Aerolíneas LASER (FUNDALASER) y Realiza transporte aéreo para niños pacientes y sus
COPA AIRLINES familiares acompañantes
Colegio Santiago de León de Caracas Estudiantes que realizan labor social mediante
juegos, acompañamiento a niños pacientes y
familias. También estudiantes universitarios hacen
servicio comunitario en CRM.
Valle Arriba Athletic Club Asociaciones Deportivas que realizaron actividades
Baruta Runners en apoyo a la causa de niños hospedados en CRM.
Cacique Runners
Mamá Runners
Participantes en Carrera SUPERHÉROES
NOTA: La presente lista de actores y funciones no es exhaustiva. Sólo se registró a los actores que fueron
visibilizados durante la estadía de hospedaje con observación participante.
Ubicación de la CRM. En el caso de Venezuela, la CRM está localizada en Baruta, ubicada a muy pocos
metros del Hospital San Juan de Dios, y los pacientes hospedados en la CRM pueden trasladarse a pie o
usando sillas de ruedas a sus consultas o tratamientos. Para acudir a otros hospitales de la ciudad más
distantes, la CRM cuenta con una unidad de transporte para traslado de pacientes, lo cual fue informado
en entrevistas por pacientes en reconsulta y por funcionarios de RCM, aunque en el período de tiempo de
la observación participante se encontraba averiado, fuera de servicio. Ver Tabla Nº 3, sobre principales
hospitales aliados que remiten más pacientes a CRM.
Tabla 3. Hospitales y fundaciones de salud que remiten más pacientes a la Casa Ronald McDonald
en Caracas, Capital de Venezuela.
Hospital Ortopédico Infantil Privado. Gestionado por una Fundación sin fines de
lucro.
Hospital San Juan de Dios Privado. Gestionado por la Orden Hospitalaria de
San Juan de Dios, de la Iglesia Católica. Sin fines de
lucro.
Hospital Militar Público. Gestionado por la Fuerza Armada Nacional
Bolivariana. Sin fines de lucro.
El procedimiento de acceso a CRM. El hospedaje en la CRM se realiza por referencia desde el Departamento
de Trabajo Social de cada uno de los hospitales aliados de la CRM. El aspirante a hospedarse en la CRM debe
cumplir con un perfil básico, debiendo tener al menos un informe social elaborado por el Departamento de
Trabajo Social de un Hospital o de una Fundación, que estén aliados y trabajando en red de colaboración
dentro de esta cadena de valor. Para ser aceptado debe realizar una entrevista el adulto responsable del
grupo familiar y firmar un documento de compromiso a respetar las norma de convivencia de la CRM. Debe
tener un registro firmado del hospital para cada día de tratamiento que acuda.
Relación de McDonald con la CRM. Inicialmente, la CRM ofreció sólo hospedaje a las familias y cada una
debía proveer su alimentación. Pero al percatarse de que muchas familias huéspedes eran de bajos ingresos
y tenían mucha necesidad, se inició el programa de alimentación aportada por la CRM. En un principio,
McDonald aportó la casi totalidad de los ingresos para cubrir los gastos de funcionamiento de los programas
de la CRM. Pero posteriormente la empresa McDonald modificó sus estrategias corporativas y redujo
considerablemente sus aportes a la gestión operativa de las CRM; sigue siendo un aliado fundamental, pero
la CRM debe ahora esforzarse mucho más en buscar recursos, incrementar la eficiencia en sus procesos y
hacer alianzas para poder funcionar y seguir cumpliendo con los objetivos de su misión institucional.
Esta situación no es sólo para el caso de Venezuela, sino que se relaciona con cambios globales para
seguir la misión de CRM. Esto ha obligado a perfilar nuevas estrategias y modos de gestión en todo el mundo,
aunque pueden ser distintas las herramientas en cada país con su particularidad. Por ejemplo, en el caso de
Colombia, se hizo un estudio que aportó una propuesta de reestructuración de los procesos y procedimientos
del área de Mercadeo y Comunicaciones de la Fundación Casa Ronald McDonald de Colombia e incorporó
un macroproceso de “Gestión Donante de Personas Naturales” (Serrano Serrano, 2016). Mientras que, en
Argentina, otra investigación se centró sobre un diagnóstico y la gestión del voluntariado en los programas
de la Casa Ronald McDonald de Argentina (Toss, 2019).
Tabla Nº 4. Iniciativas para movilizar recursos en la CRM en solidaridad con los niños del interior
del país, recibiendo tratamiento en Caracas, capital de Venezuela
Interacción entre familias en la Casa Ronald McDonald. Las familias en hospedaje en al CRM pueden
descansar, mantenerse unidas, apoyarse con información sobre cómo atender necesidades específicas para
facilitar las necesidades de tratamientos a los niños, así como sobre costos de tratamientos e insumos,
instituciones donantes y profesionales médicos con buena reputación en sus campos específicos. También
las familias cocinan los alimentos que consumen y comparten. Similarmente, realizan la limpieza de la CRM
todos los días. También pueden compartir en labores de lavandería. Cada familia cuenta con una habitación
con aire acondicionado, servicios de baño privado. Existe en la casa un área de juegos para niños, una sala
con Televisión satelital, sala de lectura y pequeña biblioteca. Todo el conjunto crea un ambiente relajado, que
puede reducir el estrés emocional y las familias pueden dormir mejor. Las familias admitidas pueden estar
desde una noche hasta varios meses sin pagar por el hospedaje ni por la alimentación.
Por ejemplo, pueden coincidir cuatro o cinco familias con niños padeciendo de escoliosis y que han
tenido intervención quirúrgica en diferentes instituciones y pueden intercambiar y comparar sobre eficiencia
y costos de los resultados con una técnica o un grupo médico y pueden tomar decisiones con información
especializada. Además, se pueden crear grupos de chat con whatsapp entre familias con niños que tienen
patologías en común y se pueden compartir informaciones valiosas que ahorran tiempo y dinero a los
pacientes resultados.
Actores de la cadena de valor identificada: La Orden Hospitalaria San Juan de Dios (HSJDD). https://
[Link]/orden/centro-venezuela/
Esta es una orden hospitalaria creada hace 450 años por un decreto papal y tiene existencia en todos los
continentes del mundo. En consecuencia tiene una orientación de carácter mundial, basada en los principios
de solidaridad cristiana, inspirada en la vida de su fundador San Juan de Dios. En el caso de Venezuela,
está vinculada a la región del Caribe y los países andinos. Trabajan el tema de la calidad y calidez en la
atención de las necesidades de salud de los pacientes, desde un enfoque integral de la salud, en lo físico y
espiritual, con caridad y pasión. En Venezuela tienen dos hospitales ortopédicos infantiles, uno en la ciudad
de Maracaibo y otro en la ciudad de Caracas, al lado de la Casa Ronald McDonald.
Su propósito declarado es contribuir a aliviar el sufrimiento de los pacientes, hacer más llevadero el
dolor; se proponen acompañar al paciente y su familia desde el momento que ingresa hasta cuando sale del
hospital. Claramente persiguen no sólo la sanación corporal sino también la sanación espiritual. Para este fin
tienen servicios específicos, como el Salón de Escucha, donde atiende personal especialmente entrenado,
la visita a pacientes y familiares y la garantía de contar con un espacio de oración, además de un apoyo
material para los gastos de la recuperación de la salud. Los pacientes para consulta, en su mayoría provienen
de Caracas, pero los pacientes de cirugía son mayoritariamente niños del interior del país.
El Hospital SJDD es una institución privada sin fines de lucro, que cuenta con una Fundación de Amigos del
San Juan De Dios para captar recursos y cubrir sus gastos de funcionamiento. Para este fin organizan eventos
y buscan financiamiento mediante proyectos. Seleccionan casos de pacientes con mucha necesidad y se los
presentan a empresas que tienen programas de responsabilidad social corporativa y también a instituciones
como clubes privados que disponen de recursos para apoyar causas sociales u obras caritativas. Otras
actividades de captación de recursos son los bingos, torneos de golf, subastas y donaciones directas. En
Una obra que regularmente hacen como contribución a la comunidad es El Ropero, a través de esta
iniciativa venden ropa y otros artículos a precios muy solidarios, para sus empleados y la comunidad.
Tienen dos categorías de trabajadores, uno son los colaboradores y los otros los voluntarios. Los
colaboradores son el personal que labora en la institución, muchos de ellos tercerizados a través de figuras
de empresas que prestan servicios específicos, tales como las imágenes, los servicios de laboratorio y otros.
Mientras que el voluntariado está integrado por damas que ofrecen su tiempo por caridad, por amor al
prójimo. Además cumplen funciones de apoyo asistencial, por ejemplo en oncología, en acompañamiento
humano, espiritual. Esto es sin discriminar las creencias religiosas, por cuanto tienen damas de diferentes
religiones dentro del programa de voluntariado.
Entre algunas actividades que realizan las damas del voluntariado están Las Limosneras de San Juan de
Dios, quienes llevan una alcancía pidiendo recursos, visitando a las parroquias eclesiásticas y a empresas
con programas de responsabilidad social corporativa. En esta actividad llevan una carta oficial con permiso
del Obispo de la Diócesis.
Otras actividades del Voluntariado incluyen atender el Call Center, organizar Té Canasta, contribuir a
organizar Torneos de Golf en Clubes para obtener recursos para el Hospital, y recoger juguetes para los niños
pacientes hospitalizados. La mayoría de sus pacientes son referidos para hospedaje a la CRM.
Esta Orden Hospitalaria no tiene subsidios por parte del Estado y debe autogestionar sus recursos.
No obstante, con los recursos obtenidos realiza un programa llamado OLLA SOLIDARIA, el cual subsidia
a un Orfanato en Guarenas, a una Comunidad de Hermanas Religiosas Adoratrices en Vista Alegre y a los
Colaboradores del Hospital SJDD. Adicionalmente, organizan muchos cursos para el personal, con el fin de
mantenerlos actualizados y motivados para seguir trabajando en la obra de esta hermandad hospitalaria.
Otra instancia muy importante dentro del hospital es el Comité de Bioética, encargado de velar no
sólo por la vida, sino por la dignidad de los pacientes. Tienen un convenio de cooperación firmado con la
AVESSOC. Este convenio le permite recursos importantes, como por ejemplo, cuando en diciembre 2021
pudieron realizar 37 intervenciones quirúrgicas a niños que estaban hospitalizados, gracias a los recursos
provenientes de una empresa francesa, que fueron canalizados a través de AVESSOC.
AVESSOC es una asociación de centros de salud, sin fines de lucro, de la Iglesia Católica, fundada en
Caracas. Está vinculada a la acción de la Compañía de Jesús y a la Universidad Católica Andrés Bello. Tiene
dos tipos de miembros: asociados y afiliados. Integra la acción de más de 20 organizaciones de orientación
religiosa en el campo de la salud, incluyendo al hospital San Juan De Dios. Cuenta con cuatro programas
fundamentales:
*Formación Continua
*Promoción de la Salud
*Adolescencia Saludable
*Fondo Solidario
El Fondo Solidario sirve para subsidiar a programas de las organizaciones que integra y a las intervenciones
específicas que requieren establecer una sinergia especial. Al parecer logran obtener y canalizar recursos
desde dentro y fuera del país.
Esta es una Organización de Desarrollo Social (ODS) fundada en 1968 en Caracas. Luego se han ido
extendiendo y actualmente están establecidas en 13 estados de Venezuela, con actividades en los sectores
de educación y salud. Su enfoque de trabajo principal es el voluntariado y se vinculan con comunidades en
proyectos específicos. Su sitio en internet hace énfasis en la formación de mujeres para el liderazgo social y
Actores de la cadena de valor identificada: Las Asociaciones Cristianas Canadienses cultivadores de espigas
(ONTARIO CHRISTIAN GLEANERS)
Este es un conjunto de asociaciones de cultivadores, que buscan demostrar su amor a Dios mediante la
ayuda a personas con necesidades. Producen vegetales deshidratados para realizar sopas y guisos, así como
también meriendas (snacks) saludables. Estos alimentos son cultivados en Canadá y procesados mediante
trabajo voluntario, para ser donados y distribuidos fuera de Canadá. Algunas son organizaciones de tipo
cooperativas. Su capacidad de producción declarada alcanza a realizar y empacar alimentos saludables para
150.000 personas semanalmente, como se observa en su sitio de internet (ver [Link]
org/). Entre estas asociaciones de cultivadores están las que pueden ubicarse en la tabla 5.
Marielys
Esta niña paciente tiene 10 años de edad en este momento. Llegó acompañada por su papá y su mamá a
la Casa Ronald McDonald, proveniente de su pueblo natal en un estado llanero.
¿Cómo empezó el caso? Es una paciente gemelar con escoliosis congénita con diagnóstico desde los
dos meses de edad. Es decir, la mamá tuvo un parto de dos niñas gemelas, de las cuales una con toda
normalidad y otra con el problema de la escoliosis. El diagnóstico inicial fue escoliosis congénita.
¿Qué hicieron? Iniciar control médico con especialistas y tratamientos en el Hospital Ortopédico a medida
que avanzaba la curva de la escoliosis. Hoy lleva 7 cirugías de columna vertebral.
Al principio llegamos a Caracas para la primera operación y tuvimos que pagar por alojamiento en hoteles,
porque no sabíamos de Casa Ronald.
Entonces, ¿cómo llegaron a Casa Ronald? Les escribí por sus redes sociales a la CRM planteando el caso y
me respondieron. ¿Cómo fue su experiencia en Casa Ronald? Fue una grata experiencia, nos recibieron con
mucho cariño, luego formamos una gran familia con los pacientes y los padres, sentí que estábamos en
un grupo de apoyo para familias con hijos con condiciones especiales; todos nos sentíamos identificados
con una gran empatía.
En la Caja de Texto Nº 2 se registra el caso de otra niña que se hizo adolescente y pasó la mayor parte
de su vida haciendo esfuerzos para mejorar su salud. Proviene del estado llanero Cojedes.
Paulina
Esta niña tiene 13 años de edad en este momento. Llegó desde el llano a CRM acompañada por su mamá.
Cinco veces ha sido huésped de la CRM, en las cuales ha sido acompañada también por una tía y otras
veces ha sido la abuela quien le ha acompañado.
A los tres años de edad tuvo diagnóstico de escoliosis congénita y el tratamiento médico que ha recibido
ha requerido hasta ahora de cinco cirugías. Ha realizado ese viaje desde su casa en el estado Cojedes
hasta Caracas en cinco ocasiones y se ha quedado siempre en la CRM. Cada viaje dentro de su esquema
de tratamiento ha necesitado de un mes de estadía en la CRM. El vínculo para acceder a la CRM fue a
través de una referencia del Departamento de Trabajo Social del Hospital Ortopédico Infantil. Dice que
siempre le han tratado bien en su estadía las cinco veces que ha requerido venir a Caracas por tratamiento.
Por eso le recomienda a todos los usuarios que cuiden las instalaciones de la CRM, porque son para todos
los que necesitamos ahorita y los niños y sus familias que puedan venir en el futuro.
Tiene diez años haciendo esfuerzos para lograr mejorar la situación de salud de la niña. En cada cirugía
ha ido progresando. Todas las cirugías a las que ha sido sometida en su tratamiento, han sido financiadas
por el sector público. Ha acudido a varias instituciones solicitando ayuda, pero no le dieron recursos
para el tratamiento, o le dieron muy poquito. Una vez en una fundación de la empresa petrolera PDVSA
le entregó por ayuda una cantidad tan pequeña que sólo le alcanzó para los pasajes. Todas las veces el
costo de las intervenciones quirúrgicas lo ha pagado la Gobernación del Estado Cojedes, donde nació y
reside actualmente. Las demoras en realizarse las cirugías han sido por la demora en obtener los recursos
financieros por parte de la Gobernación, que le ha respondido positivamente aunque haya cambiado el
partido de gobierno.
Las únicas redes sociales que usa en este contexto son facebook y whatsapp
Crisbelys
Esta niña tiene cinco años de edad en este momento. Llegó desde el estado Bolívar a CRM acompañada
por su mamá y su abuela. Ha venido muchas veces a la CRM.
Al año y medio de haber nacido se le diagnosticó un retinoblastoma bilateral; es decir, un cáncer en ambos
ojos. Ese diagnóstico se le realizó en una clínica privada en Ciudad Guayana. Desde allí fue referida al
Hospital Luis Razetti, en Caracas. En este Instituto Oncológico especializado se le confirmó el diagnóstico
e inició un tratamiento de quimioterapia, por lo cual tuvo que permanecer 8 meses en Caracas, donde
recibió cinco sesiones de quimioterapia, lamentablemente sin éxito.
Esto llevó a que se le extrajeran los ojos mediante la técnica de enucleación y se le colocaran prótesis en
los ojos, que hasta el presente usa.
Desde el primer momento recibieron la noticia (por el Departamento de Trabajo Social del Hospital Razetti),
acerca de la existencia de la Casa Ronald. Pero tenían que permanecer en el Hospital Razetti recibiendo
la quimioterapia de lunes a jueves y luego le daban de alta para volver a los 8 o 15 días de nuevo a recibir
otra serie de quimioterapia y volver a los 15 días o al mes, y así pasaron seis meses. Es decir, le daban
descanso después de las terapias y en ese descanso era cuando se venían desde el Hospital hacia la CRM.
Nos cuenta que allá en el Hospital al paciente se le asignaba una cuna y un ventilador. Adicionalmente
le entregaban una colchoneta que compartían la mamá y la abuela, quienes eran sus acompañantes. La
colchoneta la ponían en el piso directamente. Todo eso ocurría dentro de una habitación hospitalaria donde
había cuatro pacientes con sus respectivos acompañantes.
Eso ocurrió hace cuatro años atrás. Luego volvieron a consulta control un año después, por un mes. Luego
no pudieron viajar por la pandemia y por dificultades familiares. En este año 2022 han estado durante un
mes, porque a la niña se le hacen varios estudios de control cada vez.
En cuanto al aspecto de los costos del tratamiento, ocurre que la niña es paciente de un hospital público
especializado en Caracas, pero la intervención quirúrgica y las quimioterapias han tenido que ser pagadas
por la familia, y son muy costosas, fuera del alcance de los recursos de la familia. La operación de
enucleación de los ojos se tuvo que realizar en una Clínica privada en Caracas, porque en el Hospital
no hay todavía un quirófano pediátrico adecuado. Mientras que el dinero para pagar las quimioterapias
fue buscado por la familia y lo encontraron mediante donaciones de Fundaciones privadas. Todas fueron
buscadas mediante las redes sociales en internet. El dinero para pagar la operación quirúrgica lo aportó un
entrenador de beisbol venezolano en las Grandes Ligas, cuyo nombre es Joelvis González.
Hemos conocido en estos cuatro años de esfuerzos a otras mamás con niños enfermos que tienen una
problemática similar. Resulta que lamentablemente algunos de esos niños han fallecido.
Nos dice que “ha sido una bendición el apoyo que Casa Ronald me ha dado para sobrellevar la enfermedad
de mi hija”. Aquí en CRM he recibido talleres de inglés y Repostería. Ha sido muy positivo el esfuerzo que
han hecho las Fundaciones y los Voluntarios cuando vienen aquí a compartir con los niños y las familias.
En la CRM atienden a los niños y les celebran sus cumpleaños, lo cual es un motivo de alegría en medio de
las preocupaciones por los tratamientos que están recibiendo.
El hospedaje de la CRM tiene servicios que permiten sentirse digna y cómodamente. Aquí hay lavandería,
cocina equipada, baño privado, área común, área de juegos, sala de TV, sala de escuela para cursos a los
niños, y aquí no hemos pagado nada.
El proceso de búsqueda de recursos es largo, pero no hay que rendirse. Usamos whatsapp e Instagram.
En Instagram tenemos a la cuenta Crisbelys109. Les recomendamos a quienes estén empezando una
situación similar, que aprendan a usar las redes sociales digitales para promover el caso y peticionar por
ayuda.
Para nuestra familia ahora el reto es buscar ayuda para que Crisbelys aprenda a valerse como persona no
vidente, aprenda Braille y aprenda a comunicarse mejor.
La Alcaldía nos otorgó el beneficio de pasaje en autobús para venir. Pero para el retorno recibimos el apoyo
de FUNDALASER para el viaje en avión, gestionado a través de la CRM.
El funcionamiento de esta cadena de valor solidaria con los niños del interior del país que van a Caracas
a completar la búsqueda de cura a sus patologías, se percibe que se encuentra a medio camino entre una
red de atención de salud y un sistema de salud fragmentado. Aunque se comporta más cercanamente a la
definición de sistema de salud fragmentado, en la cual la forma de acción del sistema es reactiva y esporádica,
accionada por la demanda de las personas que son usuarias. En este contexto, en esta cadena de valor que
de hecho se establece, las intervenciones más frecuentes son de tipo curativas y rehabilitadoras, y mucho
menos frecuentes las relacionadas con la prevención y promoción de la salud, menos dirigidas a actuar
sobre los determinantes sociales de la salud.
Por ejemplo, es mucho más notoria la movilización de recursos para curar unos casos de personas con
cáncer y mucho menos visible los esfuerzos dirigidos a la promoción de la salud y a la prevención de casos
de cáncer. Desde la perspectiva asumida en la investigación que origina este artículo, se resalta que es
factible combinar y mejorar la sinergia entre actividades de promoción, prevención y curación de casos, tal
como puede observarse en el caso de la pandemia de covid19, en la cual se desplegaron esfuerzos notorios
de prevención para la población general y se concertaron recursos para atención de pacientes individuales.
La gestión de las instituciones vinculadas o relacionadas en esta cadena de valor, se realiza a partir de
estructuras aisladas, tales como clínicas, hospitales, centros ambulatorios, unidades aisladas prestadoras
de servicios, con lo cual se pierden oportunidades para aprovechar economías de escala, se pierde eficiencia
y se agrega menos valor al fin primordial de la cadena que debe ser contribuir a garantizar la salud de las
personas. Esta cadena de valor es más una secuencia de actividades por interacción institucional entre
actores para lograr viabilizar la concertación de esfuerzos destinados a atender necesidades de niños y
adolescentes consumidores de servicios de salud desde el interior del país, que se movilizan a la capital por
haber agotado la capacidad resolutiva regional. No obstante, se observó que también se están movilizando
recursos humanos expertos de alta calificación hacia las regiones y atienden patologías mediante
intervenciones quirúrgicas y control posterior desde Caracas, en casos de traumatología y oncología, pero
aún no se considera una tendencia porque no se observó una frecuencia suficiente de casos.
El uso de la estrategia del autocuidado apoyado de la salud. Se observa en los casos conocidos,
participantes en esta cadena, que se está incrementando el uso de esta estrategia. En este sentido se
potencia el impacto de los recursos de apoyo percibidos por los pacientes y sus familias hospedados en la
Casa Ronald McDonald. En efecto, para el éxito del autocuidado apoyado, es fundamental para el paciente
contar con redes de apoyo social, lo cual ha sido evidenciado en diversos estudios previos, tales como en
el caso de la prevención del cáncer de mama en mujeres en Brasil. En este sentido, se encontró asociación
positiva entre el éxito en el autocuidado y el apoyo social. El apoyo social incluyó las dimensiones de lo
material, lo emocional, lo afectivo, la información compartida y la interacción social positiva (ver Andrade et
al, 2005).
La promoción de alianzas y de la gobernanza para sostener la cadena de valor. Esta es una acertada
estrategia alineada con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por las Naciones Unidas para el
año 2030. Esto permite que puedan sumarse voluntades y esfuerzos al nivel que la solidaridad y la posibilidad
de la situación de cada actor permita. Cada quien contribuye con lo que pueda y llega hasta donde puede
parcialmente, pero ese aporte permite que otros puedan activar su empatía y aporte con la causa a partir de
la coincidencia en los valores compartidos. De la reflexión sobre diversas experiencias con interacción de
distintos actores en redes de atención de salud, se puede resaltar que hace falta gobernanza para mantener
activa la cadena de valor (en el caso de Brasil, ver Vilaca Mendes, 2011).
Los costos de los tratamientos en todos los casos referidos en esta cadena de valor, son muy elevados,
con montos superiores a la economía de las familias de los pacientes, quienes deben buscar esos recursos
acudiendo a proveedores formales e informales. Las familias han venido aprendiendo a usar las Tecnologías
de Información y Comunicación para buscar recursos, especialmente a través de las redes sociales digitales.
Los proveedores de recursos para pagar tratamientos en unos casos son funcionarios del sector público
y en otros son organizaciones del sector privado, alineados con valores compartidos de la responsabilidad
social, o prácticas de promoción de la ética y el capital social, tal como plantea el Profesor Bernardo Kliksberg
(Kliksberg, 2002), asumiendo que el primer principio ético es el respeto al derecho a la vida y que
Agradecimientos
El autor agradece toda la colaboración recibida para poder realizar la investigación y escribir el presente
artículo. Especialmente, a la Aerolínea LASER y su Fundación FUNDALASER, a las autoridades y el personal
que labora en la Casa Ronald McDonald de Caracas, a los niños y sus familias que reciben hospedaje en la
Casa Ronald McDonald.
Andrade C., Chor D., Farestein E., Harter R., Lopez C., Fonseca M. (2005). Apoio sociale autoexamen das
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handle/10665.2/3147/LAS-REDES-DE-ATENCION-DE-SALUD-web3%5B1%[Link]?sequence=1 Acceso el
27.05.22
Resumen
El propósito de este trabajo es reflexionar en torno a cómo las enfermedades no transmisibles, junto
con sus factores de riesgo, constituyen un grave problema de salud pública, principalmente en las regiones
de bajos recursos, debido a que son causa del 71% de muertes a nivel mundial. Metódicamente, partimos
del contexto de América, en el que países como Venezuela, donde la pobreza ha logrado alcanzar niveles
críticos, los estándares sanitarios y académicos de salud han sido relegados, y el capital humano profesional
de la salud ha emigrado masivamente, razones que han incidido notablemente en el aumento exponencial de
este tipo de patologías, las cuales son producto de una concomitancia de subdiagnóstico por insuficiencia
e ineficiencia médica, abandono de los programas sanitarios de prevención y control, consumo abusivo de
alcohol, desnutrición crónica, sedentarismo, falta de medicamentos, insuficiente ingesta de proteína sumada
al excesivo consumo de carbohidratos y grasas en la dieta diaria, por ser estos los alimentos más asequibles
para la comunidad. Desde nuestra postura, esta situación, en materia de salud, ha conducido a un aumento
de la morbilidad y mortalidad por diabetes, hipertensión arterial, nefropatías, afecciones respiratorias
y cardíacas, entre otras. Pese a que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha implementado
programas destinados a prevenir y controlar este tipo de patologías en las Américas, los resultados obtenidos
no son halagadores, y Venezuela es el mejor ejemplo de ello. Planteamos aquí algunas posibles soluciones,
como la reeducación comunitaria, la cual puede lograrse implementando la inserción de grupos familiares
en los distintos niveles educativos y la inclusión obligatoria de materias que comprendan medicina de estilo
de vida en los estudios de salud.
1 Médico cirujano. Egresado de la Universidad Centro Occidental “Lisandro Alvarado” (UCLA). Espe-
cialista en pediatría y en Neurocirugía pediátrica ( Universidad Central de Venezuela) , en Administración de
hospitales (Universidad Central de Venezuela) y en Docencia universitaria (Universidad Simón Rodríguez).
Con 35 años de experiencia en el ámbito asistencial, gerencial y académico. Docente de postgrado en la
Universidad de Margarita.
The purpose of this report is to reflect on how non-transmissible diseases together with associated risk
factors constitute a grave risk to public health, mainly in regions with scarce resources where they cause
71% of deaths on a global scale. Methodologically, we see this from the perspective of the Americas where
countries like Venezuela, where poverty has reached critical levels, where sanitary and academic standards
have been relegated, and health professionals have massively emigrated, have exponentially impacted these
types of pathologies, which results in concomitance of under-diagnosis due to scarce medical resources
and inefficiency, the abandonment of social sanitary preventive control programs, alcohol abuse, chronic
malnutrition, sedentarism, lack of medications, insufficient protein intake, and excessive consumption of
carbohydrates and fats in the daily diet, as these are the most affordable foods in most communities. It
is our perspective that this health situation has increased the morbidity and mortality rates from diabetes,
hypertension, kidney disease, and respiratory and heart conditions, among others. Despite the fact that the
Pan American Health Organization (PAHO) has implemented programs aimed at preventing and controlling
these types of pathologies in the Americas, the results are not flattering, and Venezuela is a perfect example
of this. We propose possible solutions, such as community re-education, which can be achieved through
the incorporation of family groups in different educational levels and the mandatory inclusion of topics that
include lifestyle medicine in health studies.
1. Introducción
Ante estas condiciones, y sensibilizados por las tantas necesidades producto de falencias de instituciones
y gobernantes, asociaciones médicas y docentes como la Sociedad Venezolana de Salud Pública, filial
Nueva Esparta (SVSP); la Asociación de Médicos Especialistas Dr. Luis Ortega (ASOMEDLO) y la Universidad
de Margarita (UNIMAR), unen esfuerzos para elaborar un proyecto interinstitucional dirigido a diagnosticar
condiciones de vida del margariteño y propiciar las mejoras necesarias, educando y fomentando la
implementación de un estilo de vida saludable.
Regiones de continentes como África y América Latina, donde el subdesarrollo es una condición reinante,
se encuentran seriamente afectadas por enfermedades no transmisibles en sus diferentes manifestaciones.
En América Latina, el subdesarrollo se presenta asociado con:
Un país que resulta elocuentemente representativo del subdesarrollo latinoamericano es Venezuela, Estado
petrolero por excelencia con, además, una cantidad de recursos mineros donde el hierro, carbón, aluminio,
cobre, níquel, entre otros, generaban un ingreso cuantioso que, pese a no haber sido aprovechado sabiamente
por los gobiernos de turno, permitían un aporte significativo a la economía venezolana que de alguna manera
se encaminaba hacia un capital humano creciente que gradualmente hacía aportes exponenciales en favor a
la madurez social, profesional, científica-sanitaria e intelectual. Este hecho marcaba un cambio en actitudes;
cualidades adquiridas que redundaban en la modificación de creencias y costumbres que a la postre ya
marcaban cambios, los cuales eran medianamente sustanciales en el estilo de vida del venezolano, pero
significaban trazos de superación.
No obstante, desde mediados de la década de 1990, los factores políticos y económicos comenzaron
a hacerse en reversa, y así también las condiciones del venezolano, incluyendo el sistema de salud. Tal
como lo afirma el Observatorio Venezolano de la Salud (2016: párr.6): “A partir de 1999, el deterioro de la
infraestructura y la insuficiencia de los insumos (tecnología y medicamentos, por ejemplo) ha sido de tal
magnitud, que hoy día los servicios que se pueden prestar son escasos, carentes de garantía y de dudosa
calidad”
El sistema de salud venezolano, otrora forjado por hombres y mujeres experimentados; capaces, ética
y académicamente de estar al frente de establecimientos de salud institucionalmente aptos para prestar
atención oportuna a la población, si bien es cierto que con falencias, se encontraba bien articulado, sustentado
en leyes y reglamentos que permitían el funcionamiento dentro de una estructura institucional que, desposada
con altos estándares de docencia e investigación, estaba preparado para priorizar necesidades y establecer
estrategias que permitían garantizar la asistencia del paciente, desarrollar proyectos de salud acordes a las
necesidades colectivas, entre los que figuraban los programas de prevención y control de enfermedades no
transmisibles y sus factores de riesgo.
Hoy día, los establecimientos de salud no cuentan con las condiciones mínimas para desarrollar estas
actividades, no gozan de una asignación de recursos económicos acordes a su realidad; y, por otra parte,
los proyectos implementados obedecen a políticas partidistas más que a políticas de salud. De acuerdo
con Bonvecchio (2011:16) “es necesario también establecer mecanismos para definir prioridades para la
asignación de recursos, que deberán basarse en criterios de necesidades de salud y costo efectividad de
las intervenciones, y no sólo en criterios políticos.”. Una vez definidas las prioridades de salud, considerando
la prevención como uno de los bastiones de las políticas sanitarias, se conseguirá disminuir el índice de
venezolanos afectados por las enfermedades no transmisibles.
El informe Free to Think 2020 determina cuatro factores que constituyen las principales causas del
declive de la educación superior en Venezuela, sobre todo en las universidades autónomas: asfixia
presupuestaria; acciones gubernamentales que obstaculizan la realización de elecciones universitarias y
limitan la gobernanza autónoma; ataques violentos y coercitivos contra universitarios; y disminución de la
investigación científica y migración de personal calificado. (Red internacional Scholars at Risk. 2020, Párr. 5)
Paradójicamente, ninguno de los dos grandes grupos afectados; estudiantes de medicina y población en
general, parece tener conciencia clara de las implicaciones profesionales, sanitarias y de expectativa de vida
que involucra una situación donde la comunidad no es educada en cuanto a las virtudes de un conveniente
estilo de vida saludable. Por otra parte, el futuro profesional de la medicina no es formado adecuadamente
porque la mayoría de los médicos experimentados, capaces en el desempeño de la docencia informativa
y formativa, se han marchado del país o cuando menos de los hospitales, como ha sido denunciado por
diferentes organizaciones médicas.
La ONG Médicos Unidos de Venezuela (MUV) mostró su rechazo a la creación de nuevos posgrados que
cuentan “con la complicidad de algunos colegios” profesionales y que no tienen “las debidas condiciones
para preparar futuros especialistas”. (Twiter MUV;2021). No obstante, continúan creando posgrados de
donde siguen egresando muchos médicos sin conciencia ni compromiso social, y menos aún, conocimiento
científico. Se gradúan gracias a un desviado concepto del derecho al estudio, y así se activa una especie
de retroalimentación negativa de donde egresan médicos al mayor, que frugalmente han tenido acceso a
información y documentación sin alcance del conocimiento.
Hoy día, son muchos los estudiantes universitarios que, provenientes de un estrato sociocultural bajo,
algunos probablemente con un núcleo familiar disfuncional y de bajo nivel de instrucción, jamás recibieron
una orientación familiar sobre un sano estilo de vida; un caso característico es el de los médicos integrales
comunitarios, según expone Segura Del Pozo (2012: Párr..4.): “La mayoría de los estudiantes provenían de
los barrios y zonas humildes del país, se formaban en los centros de la Misión Barrio Adentro”. Estos
egresados, bien sea como Médicos Cirujanos o como Médicos Integrales Comunitarios (MIC), con un
conocimiento insuficiente y mal sustentado, se convierten en tiempo mínimo en especialistas, quienes,
además del desconocimiento técnico de su especialidad, no cuentan con un compromiso social ni salubrista
bien consolidado debido a que no se les infundió realmente el compromiso social ni se les dio la enseñanza
médica de forma consistente; sin embargo, este es el profesional que se encuentra en los establecimientos
de atención médica primaria sin herramientas suficientes para ejercer cabalmente su cargo, atendiendo
a cualquier cantidad de pacientes portadores de diferentes factores de riesgos de enfermedades no
transmisibles, que consecuentemente no serán diagnosticados.
Así, el médico no será capaz de diagnosticar o prever una Enfermedad No Transmisible ya instalada o
en sus primeras fases porque no está preparado para relacionar los diversos factores que se conciertan para
gestarla, y no alcanzará a acertar con el porqué del motivo de consulta del paciente que a él acude, y menos
aún, conseguirá considerar los concomitantes que, en toda circunstancia, ofrecen información valiosa para
tomar la conducta pertinente.
Mientras, ese paciente, asiento final de esta serie de desatinos, miembro de una comunidad desconocedora
de sus derechos, establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, permanece en
estado de letargo, incapaz de exigir lo que por ley le corresponde. En la Carta Magna de Venezuela se afirma:
La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte
del derecho a la vida. El Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad
de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la
protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su promoción y defensa, y
el de cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley, de conformidad
con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la República. (Constitución
El derecho fundamental a la salud es uno de los principios que todo profesional del ejercicio sanitario
debe tener presente y se debe proceder de acuerdo con lo que este involucra, incluso educar a la población
en cuanto a lo relacionado con este.
No obstante, juntos; el uno, desconocedor de su derecho a la salud, sin saber siquiera qué debe exigir ni
los mecanismos como hacerlo; y, el otro, analfabeta funcional, con un título ex vacuo, otorgado por gradiente
de manos de una institución académica cuyos conductores resultan de convicciones dudosas, crean un
medio exquisitamente adecuado para que todo tipo de afección, sea esta individual o comunitaria prospere
a su libre albedrío dentro de la población.
En el marco de este terrible escenario, no se puede dejar de mencionar la falta de información oportuna
y fehaciente, que debido al subregistro vivido en los establecimientos de salud, producto de diversas causas
como falta de material, ausentismo laboral o simplemente contumacia del personal que se niega a cumplir
con sus obligaciones alegando cansancio o exceso de trabajo, no permite manejar estadísticas a partir de
las cuales se puedan desarrollar estrategias para prevención y control de las patologías y sus factores.
Por otra parte, los elevados precios de medicamentos, la imposibilidad de adquirir la cesta básica,
consecuencia de los bajos ingresos económicos, obligan al ciudadano común a consumir un alto porcentaje
de grasas y carbohidratos por ser los productos más asequibles que, además, constituyen los principales
componentes de las bolsas entregadas por los Comité Locales de Alimentación y Productos.
De acuerdo con un informe de Transparencia Venezuela (6 de julio de 2020), azúcar, pasta, arroz y
harina precocida fue lo que distribuyeron los Comités Locales de Abastecimiento y Producción en algunas
comunidades del oeste de Maracaibo, durante la segunda semana del mes de junio. Solo 13 kilogramos de
paquetes de esos productos contenía la bolsa. De estos kilos, siete (7) eran de arroz blanco. En ninguna
de las parroquias de la ciudad se distribuyó esta vez aceite, granos o leche, de acuerdo con reportes de
ciudadanos en las redes sociales.
Como consecuencia, al observar el contenido de las bolsas clap, resulta poco menos que imposible que
un grupo familiar promedio, alcance a elaborar siquiera una comida con un gravamen nutricional balanceado
solo con paquetes de arroz, azúcar y pastas, secundado por un sueldo básico que no le permite adquirir el
resto de los alimentos que le son necesarios para compensar sus requerimientos alimenticios diarios.
Consumo de alcohol y obesidad resultan motivos de una alta mortalidad, tanto por daños metabólicos
como por causas violentas, sean estas por accidentes o por agresiones, y de esta manera resulta un
intricado entramado de concomitantes entre un factor de riesgo y otro que, finalmente, si el afectado logra
sobrevivir, muy frecuentemente deba enfrentarse a secuelas incapacitantes parciales o totales que concluye
con un paciente que pierde la capacidad productiva, con serias consecuencias económicas familiares y las
respectivas repercusiones para el país.
Por otro lado, la contraportada de la obesidad, la desnutrición, deja secuelas permanentes en los seres
humanos. La prevalencia del hambre en América Latina y el Caribe se sitúa actualmente en 9,1 por ciento,
la más alta de los últimos 15 años, aunque ligeramente por debajo del promedio mundial de 9,9 por ciento.
(UNICEF, 2021, Párr. 3).
Esta situación de hambre en América Latina, obviamente, no es ajena a Venezuela, donde la desnutrición
comienza a dar muestras de su malignidad, principalmente en la población infantil que ya muestra déficit
de talla, entre otras manifestaciones. La ENCOVI-ENCUESTA NACIONAL DE CONDICONES DE VIDA- estimó
que 5% de los menores de 5 años presentó desnutrición aguda y 30% desnutrición crónica (retraso del
crecimiento), con una vulnerabilidad (déficit + riesgo) de 58%, sólo entre noviembre de 2019 y enero de 2020.
(PROVEA,2021, párr.7)
La desnutrición no solo se manifiesta con trastornos peso/talla, particularmente en las primeras etapas
de la vida, también causa severos retardos en la mielinización que cursan desde la etapa intrauterina
ocasionados por la desnutrición materna, y se prolongará hasta los primeros años de vida del niño, debido
a una alimentación inapropiada durante ese lapso; consecuentemente, el cociente intelectual no alcanza los
valores óptimos.
Asociados a la desnutrición, también se encuentran los trastornos del cierre del tubo neural con las
consiguientes espinas bífidas, como lo expone UNITECO (2022: Párr.8), en una revisión reciente: “La
investigación analiza los inconvenientes provocados por una malnutrición de vitamina B durante el proceso
de gestación, contribuyendo a la malformación del tubo neural”, cuyo más común representante es el
Mielomeningocele en sus diferentes variantes y con sus respectivas secuelas y necesidades quirúrgicas,
clínicas y fisioterapéuticas que vendrán a agravar la condición socio económica del grupo familiar.
Es en función de esta serie de parámetros; situación económica, desnutrición, obesidad, consumo de
alcohol, niveles de glicemia, hipertensión arterial, entre otros, que los organismos involucrados deben diseñar
las estrategias dirigidas a prevenir los factores causantes y así controlar las Enfermedades No Transmisibles.
Por supuesto, este plan estaba sustentado en líneas de acción enmarcadas en las disposiciones de
la Organización Mundial de la Salud y contemplaba políticas de alianza multisectoriales a fines de lograr
respuestas acertadas y oportunas de los sistemas de salud regional, reducir los factores de riesgo y poner
en práctica el aprendizaje generado por la información que se obtenía de esas acciones para mejorar el plan
de control de las Enfermedades No Transmisibles.
Atendiendo a los datos publicados, no hubo logros significativos. Quizás la pandemia interfirió con el
proceso a finales de 2019, pero pasaron cinco años desde la puesta en marcha del plan hasta el momento
de manifestarse el COVID-19. Entonces, retomando el caso de Venezuela, donde los pacientes mueren por
todo tipo de Enfermedades No Transmisibles y que se complican con el hambre, la falta de medicamentos,
ausencia de médicos e insuficiencia de los establecimientos de salud, es lógico pensar que en el país no se
disfrutó de ese plan.
Obviamente, en la lucha contra las enfermedades no transmisibles, la clave está en la prevención de los
factores de riesgo, batalla que ha de librarse sustentando estrategias a desarrollar en dos ámbitos de acción,
ambos con resultados a corto, mediano y largo plazo. El primero de ellos, la educación de la comunidad, si
se quiere, es el componente más complicado, porque se deben abordar patrones de conducta familiares
que incluyen actitudes, hábitos y régimen de alimentación que, a la vez, están influenciados por la región y el
poder adquisitivo de la población.
Este primer ambiente de acción tiene tres fases; la fase I, debe comenzar a nivel de educación básica,
precedida de una encuesta de diagnóstico familiar que permita establecer su estilo de vida, sus hábitos
alimenticios y actividades físicas, entre otros; una vez hecho el diagnóstico, y, atendiendo a los resultados, se
procede a dictar una serie de charlas, actividades y talleres que estarán dirigidos a concientizar a los grupos
familiares y a enseñarles la manera de preparar las dietas aprovechando los alimentos más saludables y
menos costosos. La realización de actividades físicas y deportivas también debe incluirse.
En la fase III, una vez que el estudiante ingrese al nivel universitario, se reafirmará toda la información
acumulada en los años previos; teniendo presente que, para el estudiante de las carreras de salud, no se
puede concebir esta enseñanza como una reafirmación de conocimientos previos. El estudiante de salud
debe recibir una formación completa que le brinde las herramientas técnicas y de conciencia para ejecutar
una medicina de estilo de vida en el área que se desenvuelva. La segunda vertiente deberá ponerse en
práctica en el sector salud, preferiblemente a nivel de atención primaria, donde se involucrará el binomio
médico-enfermera(o), apoyados por terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas en actividades teórico-
prácticas sencillas y concisas dirigidas a los pacientes en general, enfatizando en los aquejados por las ENT.
Atendiendo al compromiso que cada profesional tiene con la ciudadanía, y en consideración de que
las agrupaciones científicas de la salud e instituciones educacionales del país han de actuar como entes
generadores e impulsores de soluciones a las necesidades colectivas, la Sociedad Venezolana de Salud
Pública, filial Nueva Esparta (SVSP); la Asociación de Médicos Especialistas Dr. Luís Ortega (ASOMEDLO),
en conjunto con la Universidad de Margarita (UNIMAR), han elaborado un proyecto de prevención y control
Un plan de trabajo de control y prevención de este tipo, por demás sencillo, podría mostrar resultados en
los primeros cinco años de aplicación; por supuesto, exige el compromiso gubernamental con la población,
con el deseo de progreso y prosperidad del país.
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Resumen
La investigación constituye una actividad esencial de la misión universitaria, sirve de soporte a la extensión
y, a la vez, se erige en un factor determinante para la actualización y difusión del conocimiento, como sustento
de la actividad docente. En la actualidad, la producción de conocimiento y su transmisión hacia los sectores
productivos y sociales, son factores decisivos para el crecimiento económico y bienestar social de un país.
La dinámica colectiva vigente demanda un esquema funcional distinto para la educación y la investigación,
abriendo así paso a la transformación orientada por un accionar transdisciplinario en ese contexto. En
atención a estas ideas, con este ensayo realizamos una exégesis crítica de la discursividad generada por
investigadores que han debatido sobre el tema de la producción del conocimiento y la ineludible tarea de
asumir este compromiso desde la multidisciplinariedad. Este accionar hermenéutico, construido desde la
polifonía, nos conduce a fijar postura en torno a la investigación como actividad cognitiva y pragmática
de orden interaccional, para lo cual es necesario contar con una visión pluridimensional de las líneas de
investigación desde las cuales se generan conocimientos.
1 Licda. en Educación, Universidad Nacional Abierta (UNA); T.S.U. en Educación Especial, Instituto
Nacional de Psiquiatría. Magister y Especialista en Gerencia Educativa, Universidad Gran Mariscal de
Ayacucho (UGMA). Doctora en Ciencias de la Educación, Universidad Latinoamericana y del Caribe (ULAC).
Actualmente se desempeña como Vicerrectora de Extensión de la Universidad de Margarita.
Research constitutes an essential activity of the university mission, it serves as a support for extension
and at the same time, it becomes a determining factor in the updating and dissemination of knowledge, as
a support for the teaching activity. At present, the production of knowledge and its diffusion towards the
productive and social sectors are decisive factors for the economic growth and social welfare of a country.
The current collective dynamics demand a different functional scheme for education and research, thus
opening the way to transformation oriented by transdisciplinary action in that context. In response to these
ideas, with this essay we carry out a critical exegesis of the discursiveness generated by researchers who
have debated on the issue of knowledge production and the inescapable task of assuming this commitment
from multidisciplinarity. This hermeneutical action, built from polyphony, leads us to establish a position
around research as a cognitive and pragmatic activity of an interactional order, for which it is necessary to
have a multidimensional vision of the lines of research from which knowledge is generated.
Keywords: transdisciplinary vision, knowledge production, researcher’s voic, hermeneutic.
1. Consideraciones preliminares
Investigar puede referirse al intento de conocer algo, de averiguar algo, de saber algo. Etimológicamente,
la palabra “investigación” proviene de raíces latinas, en donde “in”, se refiere a adentro, “investigium”, a huella,
rastro, indicio, señal de algo. Para Padrón (citado por Hermosillas y Villalobos; 2006,3) “este significado
etimológico, de alguna manera, nos indica la actividad que se realiza para construir el conocimiento; no
obstante, la investigación es un fenómeno complejo, ya que intervienen múltiples factores de variadas
naturalezas”.
Podemos inferir que investigar lleva implícitas acciones relacionadas con la planificación, organización,
participación del contexto, habilidades y destrezas intelectuales del pensamiento superior. Padrón (citado
por Hermosillas y Villalobos;2006,3) aclara que:
Todo indica que es necesario hacer cambios profundos en nuestras universidades, esto se percibe en
el escrito de Arechavala, aunado a una gran desilusión y decepción por la apatía y el dejo de los actores
responsables en las instituciones, de reflexionar sobre lo que está ocurriendo.
Con el fin de presentar esta situación, desplegamos en este artículo algunas reflexiones sobre la producción
y la gestión del conocimiento bajo una visión transdisciplinaria, tomando en cuenta algunos resultados
obtenidos en una investigación, en la que se consideraron las voces de investigadores universitarios.
El estudio del conocimiento humano ha sido objeto fundamental de la filosofía y la epistemología desde
la época de los griegos, pero en los últimos años se le ha prestado mucha atención por parte de los teóricos
en el área gerencial. En la literatura gerencial no se define el conocimiento desde el punto de vista filosófico,
sino más bien desde el punto de vista pragmático. Autores como Muñoz y Riverola (citados por Guinoid y
Lamenta; 2017,2) definen el conocimiento como “la capacidad para resolver un determinado conjunto
Desde nuestra visión, la producción de conocimientos debe ser dialógica, debe haber el intercambio
dialéctico, de manera que el aprendizaje consista en una especie de pacto, de sintonía entre fuentes
(docentes investigadores, estudiantes y otros), con el propósito de que ambas partes constaten un progreso
significativo al comparar el antes con el después. Esto implica una total apertura al diálogo y la discusión,
cualquiera sea su origen: ideológico, científico, religioso, económico, político, filosófico. Debe conducir a una
comprensión compartida, fundada en el respeto de los otros, pero unidos por una vida en común.
Piña et al. (2007 :6) señalan que “la investigación ya no es una actividad exclusiva de los laboratorios
o grupos de investigación, es recuperar la capacidad de cuestionamiento, crítica y construcción de
conocimientos en el aula de clases”. Esa capacidad crítica y reflexiva a la que se refieren los autores, solo se
puede desarrollar y alimentar en espacios diferentes, abiertos al diálogo, al encuentro de todos los saberes
disciplinarios.
Son las universidades las que deben considerar estas ideas. Vemos, entonces, que la realidad es compleja
y debe estar vinculada ontológicamente con esos recintos universitarios, de tal forma que el conocimiento
que se construye en una relación dialéctica y dialógica sea pertinente y accesible a los pueblos, con el
fin de que haya una aproximación importante dentro de las alternativas que se tienen para solucionar los
problemas que aquejan a la humanidad.
La misión de las universidades va dirigida hacia la docencia, extensión y la investigación, pero esto en la
práctica apenas se cumple. En buena medida es parte de la retórica cotidiana, de la expresión de discursos
y documentos de una manera mecánica. En este sentido, se diluye la responsabilidad de la universidad de
divulgar y difundir los conocimientos que allí se producen para que la sociedad mejore su calidad de vida.
La universidad necesita adaptarse a los nuevos tiempos, abrirse a los cambios, a la comunicación. La
organización departamental aislada, desvinculada y desmembrada impide reflexionar sobre la necesidad
de revisar y actualizar la concepción educativa, segmentada y descontextualizada que reina en las aulas de
las universidades, hacia un enfoque transdisciplinario y holístico, que enfrente los desafíos del futuro. Desde
esta postura, se facilita la posibilidad de que las personas sean vistas desde una perspectiva integral, de
tal forma que las respuestas a sus necesidades, generadas desde la universidad en sus investigaciones,
también sean desde un enfoque integral, mediante la confluencia de las disciplinas y su transitar “más allá”
de lo que cada una establece en sus preceptos. Morín (2001).
Morín, (2001), también reflexionó y escribió sobre la necesidad de desarrollar un tipo de “pensamiento
complejo”, pues él considera que es la única forma de interconectar distintas dimensiones de lo real. Este
concepto se opone a la división disciplinaria y promueve un enfoque transdisciplinario y holístico, aunque
sin abandonar la noción de las partes constituyentes del todo. La sistémica, la cibernética y las teorías de la
información aportan sustento al pensamiento complejo.
Piaget (1970), incorpora la importancia de que las disciplinas dialoguen, se comuniquen, se encuentren,
que transiten entre ellas, confluyendo para dar respuestas desde un enfoque transdisciplinario a una
necesidad, y no desde un conocimiento científico específico de la ciencia y la tecnología.
Aunque algunos de los informantes entrevistados indican que en las universidades el conocimiento que
se produce en pregrado es aplicable, pues solucionarían problemas que han ubicado en alguna organización;
3. La gestión del conocimiento como proceso vinculado a las líneas de investigación de la universidad
La gestión del conocimiento está vinculada estrechamente con su producción y tiene la gran
responsabilidad de que el conocimiento generado esté disponible para otros. Ante ello, es importante
destacar lo que aporta Calvo (2018: 4), quien señala, en relación con la gestión del conocimiento y citando a
otros autores, lo siguiente:
En primer lugar, está la Cultura del conocimiento, que es la que permite que haya expectativas
comunes, experiencias compartidas y normas sociales que den forma a las actitudes y
comportamientos (Tasmin 2008). Otro factor, son las Tecnologías de la Información. Al respecto
(AngKim and Lee 2004) mencionan que con el fin de construir las capacidades de intercambio
de conocimientos, la organización debe desarrollar una infraestructura integral que facilita los
diversos tipos de conocimiento y comunicación. Finalmente, están las personas, se dice que son
verdaderos agentes de negocios donde todos los bienes tangibles e intangibles son resultado de
la acción humana y dependen en última instancia de las personas para su existencia continuada
(Omar Sharifuddin Syed-Ikhsan and Rowland 2004).
Del mismo modo, Torrealba (2011) señala que la gestión del conocimiento, como fundamento de
competitividad empresarial y organizacional, es en sí un conjunto de procesos que permiten el acceso y
uso del conocimiento que está en la personas o en la infraestructura informacional de las organizaciones,
generando valor a través de la solución de problemas, contribuyendo al incremento de la productividad, de la
calidad, incentivando innovaciones en los productos y procurando el mejoramiento continuo de los servicios.
Por consiguiente, en las instituciones de la educación superior, la calidad académica debe evidenciarse en: la
generación de conocimiento; la eficacia y eficiencia empleada para el alcance de los objetivos relacionados
con su visión y visión, la satisfacción de las necesidades de la sociedad y en la transformación personal
resultante del pensamiento educativo.
Los informantes que fueron entrevistados afirman que en el proceso de gestión del conocimiento
es necesario considerar el capital intelectual que garantice la creación, aplicación y la transferencia del
conocimiento. Las TIC, en la gestión del conocimiento, permiten que el estudiante desarrolle sus propias
herramientas y que tenga comunicación con el mundo para tener acceso al conocimiento actualizado. Para
ello las universidades necesitan estar comprometidas con la enseñanza transdisciplinar y la formación de
un ciudadano integral.
Paralelamente a la cultura investigativa, es ineludible que haya un encuentro de saberes, desde el cual
se dialogue y se desarrolle una concepción sobre la transdisciplinariedad, para fortalecer el encuentro de
diferentes visiones, perspectivas, enfoques sobre un objeto, de tal manera que el producto de la investigación
sea pertinente y propicie una toma de decisiones que puedan ofrecer a las sociedades solución a sus
problemas y eleve su calidad de vida.
Lo primero que hay que organizar es una logística académica y administrativa, que facilite la integración
de las comunidades de investigación en base a una visión institucional. Desarrollar profundamente el área
académica inherente a metodología de la investigación en pregrado, involucrar a la comunidad universitaria
en el aprendizaje y ejercicio de la práctica investigativa, fortalecer y motivar la investigación individual,
mantener comunicación constante con otras comunidades científicas, articularse con el sector público y
privado, promover y facilitar la divulgación y socialización de productos terminados, fruto de la investigación
científica, dando un espectro más amplio a la misión investigativa.
En nuestra investigación, las evidencias lingüísticas de los informantes, en relación con la publicación
y divulgación de los trabajos, se vinculan en su mayoría con los estudios doctorales. También destacan la
participación activa en comunidades científicas.
Según Morles, Nuñez y Alvarez (citados por Villegas y Alfonso ;2017,2), “la investigación que se realiza
en las universidades es escasa, de carácter unidisciplinario, individualista y de limitado alcance”. Continúan
comentando que solo la realizan profesores que deben presentar trabajos de ascenso, estudiantes de
algunas carreras, como parte de los planes de estudio; y, en postgrado, como requisito de grado y solo un
pequeño número de docentes dedicados a la investigación, desligados casi en su totalidad de la docencia y
hasta de las propias universidades en donde están ubicados.
Adicionalmente, la enseñanza de la investigación se realiza como si fuera una materia más del plan
de estudios regular, y, por lo tanto, es sometida a la rutina de las otras asignaturas, magistralmente. Por
otra parte, la organización de las universidades se encuentra bizarramente dividida: por un lado, profesores
de metodología de la investigación y que nunca han investigado; y, por el otro, docentes que saben sobre
investigación pero no investigan porque están dedicados a la docencia. Existe un ambiente de caos para
la investigación. Además existen comisiones de investigación, quienes aceptan los temas propuestos en
pregrado y postgrado, y terminan también haciendo lo mismo. Sin la investigación científica y su divulgación,
las fortalezas de una universidad se diluyen, se esfuman; con solo ofrecer oportunidades académicas, se
convertirá en una mera productora serial de profesionales de pregrado y postgrado, sin mayor relevancia
académica.
Desde nuestro pensar, investigar ya no es una actividad adscrita exclusivamente a los laboratorios
o a grupos, debe llevar consigo la capacidad crítica y compleja. Como actividad intelectual compleja, la
investigación científica requiere el cumplimiento de procesos cognitivos, lógicos, epistemológicos y prácticos,
entre otros, y la construcción de conocimientos en todos los espacios, en permanente contacto con la
sociedad. La investigación, en este marco de reflexión constante, se percibe como una actividad humana
real, intelectual y transdisciplinaria, que trasciende las fronteras de cada disciplina, como consecuencia del
diálogo entre ellas, de tal forma que los conocimientos que se produzcan sean pertinentes y coherentes
con la complejidad de las realidades. Debemos ir hacia un nuevo horizonte lleno de esperanza y hacia la
consolidación de una cultura investigativa en las universidades.
En los discursos de los docentes entrevistados con respecto a la producción de conocimiento y calidad
de vida, se evidencia la importancia de la utilidad del producto para quien va dirigido con relación a eleva la
calidad de vida de la población que manifestó alguna necesidad. Los ejemplos traídos en el diálogo sostenido
con ellos, nos recuerdan la importancia de los aportes de la medicina, tecnología, ciencias sociales, entre
otras. Estos ejemplos apuntan hacia la necesidad de crear o reorientar una cultura que considere prioritarios
los aportes de la ontología, la deontología y la axiología desde otra mirada, desde otro enfoque
Nicolescu (2001), con su habilidad en la utilización de la herramienta literaria de la descripción y analogías,
ilustra claramente lo que concebimos como visión transdisciplinaria. Así, por ejemplo, el crecimiento sin
precedente de saberes en nuestra época hace legítima la interrogante de la posibilidad de adaptación de las
mentalidades a esos deberes. El asunto es de importancia puesto que la extensión continua de la civilización
de tipo occidental a escala planetaria haría la caída equivalente a un incendio planetario sin comparación
con las dos guerras mundiales.
Según el citado autor, para el pensamiento clásico no hay sino dos salidas a una situación de
declinamiento: la revolución social o el regreso a una supuesta edad de oro. La revolución social ha sido
ya experimentada en el curso del siglo que termina y sus resultados han sido catastróficos. Además, el
regreso de la edad de oro no ha sido experimentado todavía, por la simple razón de que la edad de oro no ha
sido encontrada. Vemos también que, la armonía entre las mentalidades y los saberes, presupone que esos
saberes sean inteligibles, comprensibles, pero, puede todavía existir una comprehensión, en la era del big
bang, disciplinaria y de la especialización a ultranza.
Existen hoy día centenas de disciplinas. ¿Cómo un físico teórico de partículas podría verdaderamente
dialogar con neurofisiólogo, un matemático con un poeta, un biólogo con un economista, un político con un
informático, generalidades o asuntos banales? La necesidad indispensable de nexos entre las diferentes
disciplinas se ha traducido por la emergencia, hacia mediados del siglo XX, de la pluridisciplinariedad y la
intedisciplinariedad. La pluridisciplinariedad concierne al estudio de un objeto de una sola y misma disciplina,
por varias disciplinas a la vez.
La investigación pluridisciplinaria aporta aún mas a la disciplina en cuestión. Ese “mas” es el servicio
exclusivo de esa misma disciplina; dicho de otra forma, el avance pluridisciplinario desborda las disciplinas,
pero su finalidad permanece inscrita en el marco de la investigación disciplinaria; la interdisciplinariedad
tiene una ambición diferente a la pluridisciplinariedad, concierne a la transferencia de métodos de una
disciplina a otra.
En esta visión, el diálogo es el instrumento operativo para comprender las perspectivas y el conocimiento
de los otros, sus enfoques y puntos de vista. Así, en un esfuerzo conjunto, es posible desarrollar las técnicas
e instrumentos conceptuales que faciliten o permitan la construcción de un nuevo espacio significativo y
vivencial compartido.
Este accionar exige, por su naturaleza, un paradigma epistemológico holístico debido también a la
Las universidades tienen, por su propia naturaleza, la misión y el deber de enfrentar este estado de
cosas, de ser sensibles a los signos de los tiempos y de formar las futuras generaciones en consonancia con
ellos. Algunos simposios internacionales sobre la transdisciplinariedad, como el de Suiza en el año 1997, se
han centrado en el estudio de lo que debe ser “la Universidad del mañana”, enfatizando a la necesidad de la
evolución transdisciplinar de la Universidad.
Los cambios que se avizoran en la actualidad, aportarán la posibilidad de que haya una visión compleja y
una mirada global hacia la producción del conocimiento. El encuentro entre todas las áreas del conocimiento
propiciará un proceso de intercambio, complemento y fortalecimiento entre los diversos saberes, abriendo
caminos que conduzcan hacia la formación de una actitud transdisciplinaria de la investigación en las
instituciones educativas de educación superior.
La producción y la gestión del conocimiento bajo las concepciones de los teóricos y de los investigadores
entrevistados, nos conducen a reflexionar en torno a la necesidad de una visión transdisciplinaria de la
investigación en la Universidad , como un abrir las puertas de entrada a la naturaleza y al mundo que nos
rodea, Esto significa que tenga sentido, que exista para la vida cotidiana, que no sea exclusivamente para
“fabricar en serie profesionales” sin ninguna responsabilidad con la sociedad.
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El presente artículo presenta los resultados de una investigación previa, y se fundamenta en la necesidad
de superar concepciones pedagógicas basadas en modelos conductistas, para dar paso a la implementación
de otras posturas que pueden llevar a un aprendizaje crítico, en el área de la escritura jurídica. El trabajo se
contextualizó en un ambiente en el cual se desarrollan acciones pedagógicas, para luego concebir nuevas
formas de construir conocimiento, considerando a los partícipes del acto educativo, como sujetos de una
acción pedagógica recíproca. Dicho contexto permite identificar la escritura y la alfabetización académica
como procesos epistemológicos de construcción y transformación del conocimiento. Por ello se propone
considerar la escritura como un proceso que se proyecta de manera permanente por parte de sociedades
académicas y no por individuos separados. Así mismo, se caracteriza por permitir la construcción de nuevos
conocimientos, analíticos y reflexivos sobre la enseñanza-aprendizaje, los cuales deben ser reconocidos
como parte del acto pedagógico y de los cambios en el acto educativo, para transformar la enseñanza del
derecho, área de interés en esta investigación. Con estas premisas, la presente investigación se sustentó,
desde lo metodológico, en el paradigma cualitativo, orientado por lo hermenéutico-fenomenológico, lo cual
condujo a interpretar y comprender las experiencias vividas. De acuerdo con estos planteamientos, se
recopilaron las evidencias, mediante entrevistas en profundidad. El procesamiento y la categorización se
desplegaron desde un análisis de los discursos, para, finalmente, construir un aporte teórico.
Palabras clave: Pedagogía Jurídica, escritura académica, enseñanza universitaria, derecho, pensamiento
crítico.
This article presents the results of a previous investigation, and is based on the need to overcome
pedagogical conceptions based on behavioral models, to give way to the implementation of other positions
that can lead to critical learning, in the area of legal writing. The work was contextualized in an environment
in which pedagogical actions are developed, to later conceive new ways of building knowledge, considering
the participants in the educational act, as subjects of a reciprocal pedagogical action. This context allows us
to identify writing and academic literacy as epistemological processes of construction and transformation of
knowledge. For this reason, it is proposed to consider writing as a process that is permanently projected by
academic societies and not by separate individuals. Likewise, it is characterized by allowing the construction
of new, analytical and reflective knowledge about teaching-learning, which must be recognized as part of the
pedagogical act and of the changes in the educational act, to transform the teaching of law, an area of interest
in this research. With these premises, the present investigation was based, from the methodological point
of view, on the qualitative paradigm, guided by the hermeneutic-phenomenological, which led to interpreting
and understanding the lived experiences. In accordance with these approaches, the evidence was collected
through in-depth interviews. The processing and categorization were deployed from an analysis of the
speeches, to finally build a theoretical contribution.
Keywords: Legal Pedagogy, academic writing, university teaching, law, critical thinking.
1. A modo de introito
Con la elaboración del presente artículo, pretendemos reflexionar en torno al contexto de la enseñanza
y el aprendizaje de la escritura jurídica. El propósito es fortalecer la escritura jurídica en los procesos de
formación, asumiendo como condición la pedagogía del discurso.
Es por esto que nuestro trabajo se enmarcó en la formulación de un problema a través de unas
interrogantes, para generar acciones metodológicas durante el curso del mismo. A estas interrogantes se
les dio respuesta en el desarrollo de la investigación: ¿Cómo se asume la enseñanza de la escritura jurídica
en el ámbito universitario? ¿Para qué enseñar y comprender la escritura jurídica?
Nuestro propósito fue generar algunos referentes teóricos interdisciplinarios que nos aproximen al
discurso pedagógico y la escritura jurídica en la formación de profesionales del derecho. Según Ligarda (2016),
la investigación interdisciplinaria consiste en asociar especialistas de diferentes disciplinas, cada uno de los
cuales aporta los métodos y técnicas propios de su especialidad. La investigación interdisciplinaria indaga
un problema, considerando los métodos de varias disciplinas, para el logro de objetivos comunes. En cuanto
al método de construcción teórica, asumimos el fenomenológico, que se describe bajo la concepción de
Edmund Husserl, (1997:182) fundador de la “Fenomenología”, quien escribió la entrada para la Enciclopedia
Británica. Allí decía lo siguiente:
La fenomenología denota un nuevo método descriptivo, filosófico, que desde finales del siglo
pasado ha establecido: 1) una disciplina psicológica a priori, capaz de dar las únicas bases seguras
sobre las que se puede construir una sólida psicología empírica; y 2) una filosofía universal, que
puede ser un organum [instrumento] para la revisión metódica de todas las ciencias.
Este método fenomenológico contribuye, tanto al conocimiento de las realidades escolares como a
la comprensión de las vivencias de los actores del proceso formativo. Si bien se ha hecho un recorrido por
los componentes filosóficos (o disciplinares) y metodológicos de la fenomenología, el camino es extenso
y requiere mayor profundidad. No obstante, hay suficientes evidencias de que la fenomenología es una
propuesta iluminadora para la indagación en las ciencias sociales y, específicamente, en la pedagogía; y,
en lo que atañe a nuestro problema, en la enseñanza de la escritura jurídica en la universidad, razón por la
cual centramos nuestra postura investigativa sobre la base de la intersubjetividad, desde la pedagogía del
discurso jurídico.
2.- El problema
En relación con ese contexto dialéctico de enseñanza, se desarrolla un discurso propio que lo distingue
de los demás. Ayala Carabajo (2008), en atención a ese planteamiento, hace referencia a Pérez (2006:47),
quien afirma: “El discurso científico será tan variado como las ciencias mismas; en general se habla del
discurso expositivo en las ciencias exactas (matemática, física, química) y discurso argumentativo en las
ciencias sociales (historia, lingüística, antropología, sociología)”.
Estos autores refieren que el discurso pedagógico establece una reformulación del discurso científico.
Cuando se refieren al discurso pedagógico, en el escenario de las ciencias, se hace alusión al vehículo
que emplea la ciencia para divulgar los problemas investigativos, teorías, hipótesis y resultados de una
investigación científica. Esto se relaciona con la enseñanza del educando y el estado de conocimiento,
con la finalidad de generar un proceso de aprendizaje para interpretar los contenidos desde una postura
pedagógica.
Desde este punto de vista, la realidad existente en la actualidad, en cuanto a la importancia del discurso
pedagógico, en diferentes niveles educativos, es preocupante por cuanto se percibe la separación entre los
contenidos educativos y el discurso pedagógico. En el caso de la carrera de derecho, en las universidades,
se observa claramente una disociación de ambos aspectos.
He aquí la discrepancia presente, como problema del sistema de formación educativa, en relación con
el discurso pedagógico y esa necesidad que debe existir (Formación -Pedagogía). En la enseñanza de los
contenidos jurídicos, en muchos casos, se le dificulta a un jurista asumirla desde la pedagogía del discurso,
por carecer de ese enlace con lo pedagógico, constituyendo esto un problema que se manifiesta en el
desarrollo de los procesos de aprendizaje. El problema se agrava todavía mas, cuando se trata de enseñar
la escritura jurídica.
Es por ello que, en el ejercicio de la actividad docente, dentro del recinto universitario y en la disciplina
jurídica, es frecuente observar a excelentes profesionales del derecho en la ejecución de la cátedra universitaria,
pero con desconocimiento sobre el cómo enseñar. En algunas ocasiones, estos profesionales poseen una
sólida preparación académica, dominio del conocimiento disciplinar instituido en las comunidades científicas
y, en ocasiones, una amplia experiencia en la divulgación de textos jurídicos, en el área de su mayor dominio.
No obstante, en relación con los saberes disciplinares que podrían demostrar los docentes en el ámbito
jurídico, pocas veces se han preguntado: ¿Cómo es su praxis pedagógica?, ¿Qué metodología de enseñanza
utilizan en su disciplina? o ¿Cuáles son sus estrategias didácticas para mejorar los procesos de aprendizaje
de sus estudiantes, sobre todo en materia de escritura?
En la práctica docente del abogado suele estar ausente la reflexión sobre la importancia del acto
pedagógico. Así, es posible que los abogados de excelencia académica o profesional ejerzan la docencia
sin tener la formación pedagógica pertinente, o sin que hayan reflexionado en el sin número de posibilidades
que proporciona la pedagogía del discurso, tanto para enseñar su área de mayor dominio, como para mejorar
la visión de la misma por parte de sus estudiantes en el aula de clases.
Sobre la base de esta razón, Basil Bernstein desarrolló un planteamiento relacionado con un análisis
sistemático del discurso y la práctica pedagógica. En primer lugar, esbozó una teoría de las normas
pedagógicas que estudiaba, resaltando “las características intrínsecas que constituyen y distinguen la
forma especializada de comunicación que tiene lugar en el discurso pedagógico de la educación” (Bernstein,
1990:165). A continuación, puso en relación su teoría del discurso pedagógico con la base de clase social y
la aplicó al desarrollo de las diferentes prácticas educativas (Bernstein, 1990).
En este sentido, se requiere de una pedagogía del discurso que motive al estudiante hacia la reflexión
sobre su propio aprendizaje, de manera que se posicione de los procesos de pensar y escribir, para lo cual la
Con relación al planteamiento anterior, resulta perentorio fortalecer la escritura jurídica en la formación
del profesional de derecho, desde la pedagogía del discurso. La postura de Escalante (2015) refuerza
nuestra premisa, pues menciona la escritura como sus propias discusiones en el ámbito de la investigación
pedagógica. Una clara muestra de los problemas que suscita la escritura en el ámbito académico, la refleja
una investigación realizada sobre los géneros académicos en la universidad (Murillo, 2015). Aquí se da
cuenta de los principales hallazgos sobre la lectura y la escritura en dicho ámbito. Y se señala que, de
ello, deriva una inferencia: la lectura y la escritura son procesos “acabados”, de acuerdo con lo cual los
estudiantes llegan a la universidad con poca capacidad para escribir, dados los procesos deficientes de los
docentes de secundaria o las condiciones precarias de la sociedad.
Por otra parte, se encuentra la lectura y la escritura como procesos dinámicos en continua evolución, de
manera que los estudiantes, al ingresar a la universidad, entran a una comunidad discursiva, escenario en el
que deberán aprender esos nuevos géneros discursivos, en el ámbito de la disciplina particular. De acuerdo
con este aporte, son los profesores de las diferentes disciplinas quienes deben continuar con el proceso
de enseñanza de los géneros académicos, pues, según se argumenta, “son ellos, quienes, a través de la
escritura, la lectura, la interacción en cada una de sus clases y mientras enseñan los contenidos, harán que
sus estudiantes ingresen a la comunidad de conocimiento de un determinado campo del saber científico”
(Murillo, 2015: 20-21).
En el caso puntual del contexto académico jurídico, pensar la escritura como resultado de reflexión
académica, como proceso de construcción y producción de conocimiento nuevo, debe ser la premisa a
seguir. En otras palabras, es necesario implementar procesos que permitan a los estudiantes reconocer y
reestructurar lo que escriben, de manera consciente, y que su voluntad esté dirigida a la búsqueda de un fin
específico con la escritura, de manera que no sea un acto mecánico o de simple casualidad o voluntad ciega.
Todo lo cual requiere, como primera medida, que el estudiante reflexione sobre su intención al escribir, sobre
lo que va a comunicar, la estructura para hacerlo y, especialmente, su conocimiento o voluntad de hacer una
escritura reflexiva y no la simple transcripción de recuerdos, conceptos o temáticas abordados en ejercicios
de transmisión de conocimiento en el aula, cuya fuente es la voz o los apuntes tomados de lo “dictado” por
el profesor o memorizado de un manual.
Por esta razón, la escritura jurídica debería entenderse como un componente de permanente práctica
y aprendizaje por parte del docente, mediante el cual se podría plantear la necesidad de reflexionar
constantemente, para mejorarlo, desde el punto de vista epistemológico. Ello redundaría en una enseñanza
orientada a consolidar las habilidades de los estudiantes para expresar por escrito sus ideas, sus propias
concepciones del conocimiento adquirido con diferentes intenciones comunicativas, de tal manera que se
generen frecuentemente propuestas innovadoras durante todo el trayecto de la carrera profesional.
La escritura, como proceso epistémico, puede ser asumida como un componente de formación
transversal en la comprensión y la práctica del derecho como tal, no solo para la buena praxis pedagógica,
sino para que el estudiante construya conocimientos; pueda hacer buen uso del estado del arte de su
disciplina, con una comprensión profunda del mismo; reconstruya posibilidades de reflexión; aporte a la
comunidad científica o académica a la que empieza a pertenecer como profesional en formación, y analice
con sentido crítico las decisiones judiciales en la materia.
3. Los hallazgos
En los términos de Bernstein (1990:106), estas interrogantes, están referidas al “conocimiento válido”
(curricular), “lo que cuenta como la transmisión válida del conocimiento” (pedagogía) y “lo que cuenta
como una efectivización válida de este conocimiento por parte del educando” (evaluación). Sobre este
planteamiento, se entiende que en cada institución educativa existe un discurso pedagógico a través del cual
otros discursos son apropiados y colocados en relación especial entre sí, con el objeto de su transmisión y
adquisición selectivos.
La formación en el sistema educativo superior, en la carrera de derecho, según Lista (2014), constituye
un mecanismo privilegiado para adquirir conocimientos, y con ello un lenguaje específico que dé importancia
a la habilidad de interpretar jurídicamente. Los procesos de enseñanza-aprendizaje, pueden entenderse, así
como reproducción de una ideología profesional, es decir, como una forma de conciencia específica, sobre
la que basa una identidad profesional.
Es por eso que la escritura jurídica en el proceso de formación, tanto en el educador, como en el educando,
y en la misma sociedad, surte sus efectos como mecanismo colaborador en el desarrollo particular de una
sociedad, que necesita avivar sus espacios en cuanto a la formación pedagógica jurídica y la enseñanza del
derecho.
Según Cobo (2006), la enseñanza del derecho afronta una dificultad inicial nada despreciable: invadida
por la diversidad de criterios sobre qué entender por enseñanza del derecho y pareciera que nos falta filosofía
jurídica. Del mismo modo, desde el currículo de la carrera, se dispone que cada asignatura se correlacione
con otra en un orden predispuesto, de correspondencias, en una estructura jerárquica normativa, que tiene
que ver con la “codificación” y no “codificación”. Pero no se contemplan vinculaciones horizontales entre las
cátedras que son parcelas de conocimientos fragmentados, especializados, disociados, sin articulaciones
entre sí. Mucho menos se incorpora la enseñanza de la escritura jurídica como eje transversal en todos los
momentos de la carrera.
Se hace necesario definir y ver la pedagogía como un bloque importante, que permita el debate sobre
el discurso de diversas maneras, de tal forma que se pueda crear un postura sólidamente argumentada,
que posibilite ampliar el espectro epistémico , hacia la construcción de interpretaciones que incorporen la
escritura jurídica en la formación de profesionales del derecho, desde la pedagogía del discurso, con el
fin de hacer posible la verdadera coexistencia de lo que se enseña con las normas sociales que rigen el
comportamiento del ser, en el marco de lo pedagógico, lo jurídico y sus verdaderos valores.
En la carrera de derecho los docentes, en su mayoría, les dan prioridad a formas tradicionales de
enseñanza, a través de la clase magistral, aplicando modelos que comportan una estructura rígida de
Algunos pocos profesores sí parten del reconocimiento del participante como un sujeto activo en la
edificación de su propio saber. Modelo que puede hacer de las audiencias presenciales un escenario propicio
para adquirir experiencias en la solución de problemas, producción de conocimiento y comprensión del
área disciplinar, más allá de la simple memorización conceptual de contenidos, y haciendo un esfuerzo por
mejorar competencias argumentativas, orales y escritas. Con independencia de las fortalezas o debilidades
que, seguramente se tienen, la actividad del docente en el derecho debería integrar una constante reflexión
sobre la práctica, mediante la oralidad y la escritura.
Se puede evidenciar que en las universidades del estado Nueva Esparta, donde existe la carrera del
derecho, no se cuenta con áreas curriculares que contemplen la enseñanza de la escritura jurídica, como
parte de la formación integral del estudiante y futuro profesional del derecho. En las carreras universitarias
de derecho, tradicionalmente, existen pocas asignaturas que aborden la problemática lingüística del discurso
jurídico; muy poco se da relevancia a las técnicas de expresión oral y escrita a pesar de que el lenguaje es el
instrumento principal del abogado. Sin embargo, encontramos que, en una asignatura denominada oratoria
jurídica, se observan elementos fundamentales para el tratamiento de aspectos formativos, relacionados de
forma directa o indirecta con el discurso jurídico para cualquiera de las obligaciones profesionales que toque
desempeñar una vez que el estudiante del derecho egrese.
La enseñanza de la escritura
jurídica como práctica social
• La escritura no se asume como proceso comunicativo.
• Pocas exigencias desde la enseñanza y el aprendizaje.
• No se ponen en práctica situaciones de aprendizaje
y enseñanza para favorecer la producción de
diferentes géneros discursivos jurídicos a
través de las prácticas sociales del lenguaje.
Los resultados nos indican que la enseñanza de la escritura jurídica, de manera apropiada, solamente
puede ser posible cuando se asume que escribir es un proceso multidimensional y, ante ello, los temas
desplegados en las unidades curriculares de la carrera de derecho, deben ser abordados mediante la puesta
5.- Reflexiones
Siguiendo a Carlino, (2005), la escritura constituye un proceso que estimula el análisis crítico con respecto
al propio saber, debido a que su ejercicio, otorga la posibilidad de mantener la concentración en ciertas
ideas; esto se debe a la naturaleza estable de la escritura, en contraste, con lo breve que pueden llegar a ser
el pensamiento y la oralidad. Pese a ello, la capacidad de realizar análisis críticos no es una consecuencia
intrínseca de la escritura, sino el resultado de enfrentarse a ella desde una perspectiva compleja, pues tiene
el poder de estructurar las ideas y, de alguna forma, de retornarlas modificadas.
En ese mismo sentido, la escritura es una de las actividades más complejas, especialmente en el ámbito
de la educación superior, en parte, porque el lenguaje escrito implica la puesta en marcha de un amplio
espectro de habilidades cognitivas, además de que está situado en un contexto sociocultural que posee
sus propias prácticas. Por ese motivo, según Carlino, (2003), su enseñanza tiene relevancia, a lo largo de
todo el proceso de educación de un individuo; además de ser una habilidad que se desarrolla y actualiza
constantemente, pues consiste en un proceso que se va perfeccionando con la práctica.
La formación de cualquier profesional del derecho, debe ser tomada por las universidades, tanto
públicas como privadas, de una manera seria y sensata, procurando el fortalecimiento de las más amplias
capacidades y habilidades de los estudiantes, tanto generales, como específicas, en función de afianzar
un ejercicio acertado, ético y oportuno de la profesión. Diversos factores se encuentran en juego para el
cumplimiento de este propósito, entre ellos tenemos: las competencias del docente, la calidad y eficacia de
las enseñanzas, la capacidad de innovación curricular, la correspondencia de lo aprendido con la vida real, la
pedagogía empleada, la investigación formativa y productiva del conocimiento, entre muchos otros.
En cuanto a la enseñanza de la escritura jurídica, Carlino, (2003), hace referencia al estudio sobre la
escritura académica en el ámbito universitario, dan cuenta de la necesidad de comprenderla desde un
enfoque epistémico, esto es, como proceso de producción de conocimiento y no como un producto acabado
de la formación, ni como acto de repetición mecánico, instrumental o biológico. La escritura académica,
así comprendida, está ligada a procesos de alfabetización en el ámbito universitario, que se caracterizan
especialmente, por la especialidad en el uso del lenguaje en cada disciplina, el contexto de habla y los diversos
tipos de habilidades de quien comunica, esto es, los de exposición, descripción, análisis o argumentación.
Carlino, (2003). Esto se traduce, en las disciplinas del derecho, en un contexto de lenguaje técnico, teórico y
metodológico altamente especializado y de solución de problemas reales con relevancia normativa.
La escritura jurídica y la escritura en los procesos de formación, tienen sus propias discusiones en el
ámbito de la investigación pedagógica. Una clara muestra de los problemas que suscita la escritura en el
ámbito académico, la refleja la investigación realizada sobre los géneros académicos en la universidad.
(Murillo, 2015) que da cuenta de los principales hallazgos sobre la lectura y la escritura en dicho ámbito.
En la presente figura 1, que mostramos a continuación, damos cuenta del proceso de análisis que nos
llevó a la reflexión, para establecer las comparaciones categoriales, entre los aportes de los entrevistados,
la argumentación teórica consultada y los aportes propios de los investigadores, los cuales emergieron para
justificar la validez de los hallazgos.
DOCENTE Académico,
a pero poco
escritural
PEDAGOGÍA DEL Enseñanza
DISCURSO Jurídica
Relevante en la JURÍDICO desvinculada de
formación la escritura
Fuente: Elaborado por los autores
Figura 1. Integración categorial
Desarrollo
c
Las universidades donde se cursa la carrera de ciencias jurídicas, actualmente atraviesan un gran
conflicto lingüístico, el cual se asienta cada vez más, debido a la gran deficiencia que existe en las aulas
universitarias, o hablando estrictamente, dentro del plan curricular. La gran mayoría de universidades no
considera en sus programas de estudios los cursos de redacción jurídica; e, incluso, las pocas universidades
que lo hacen, no le dan la correcta orientación a este asunto. Como resultado de este problema, los abogados
que egresan confrontan debilidades para redactar de manera correcta sus propios escritos, y muchos de
ellos terminan adquiriendo modelos o patrones de formatos jurídicos que no siempre son coherentes con el
contenido al cual hacen referencia.
Si revisamos con cuidado los programas académicos de la carrera de derecho, en los mismos no
aparecen asignaturas que respondan exclusivamente a las formas de redacción jurídica, y tampoco hay
evidencia de orientaciones metodológicas, de alfabetización o de reflexión documentada por los docentes,
que permita dar cuenta de la preocupación por pensar la escritura como forma de producir conocimiento.
La escritura jurídica y la escritura en los procesos de formación, tienen sus propias discusiones en el ámbito
de la investigación pedagógica.
La escritura y el discurso jurídico pedagógico, forman parte de la formación y aprendizaje del estudiante
y futuro profesional del derecho. Primero, porque la escritura es una de las actividades más complejas,
especialmente en el ámbito de la educación superior; y, segundo, porque el lenguaje escrito implica un camino
de una amplia visión de prácticas cognitivas en un contexto sociocultural. Como lo describe Álvarez (2006),
sin duda, el proceso de escritura es un mecanismo lingüístico que implica un alto nivel de elaboración.
Además, dice Carlino (2003), la escritura es una habilidad que se desarrolla y actualiza constantemente,
pues consiste en un proceso que se va perfeccionando con la práctica. Por este motivo, la enseñanza de la
escritura tiene relevancia a lo largo de todo el proceso educativo de un individuo.
La escritura debe ser el reflejo de un correcto pensamiento. Expresar cuál es el método correcto, no
siempre resulta sencillo, para ello hay que leer, estudiar y sobre todo practicar. Si cerramos nuestra mente
ante la realidad que existe en las palabras, no nos ayudaremos a mejorar ni como profesionales, ni como
buenos redactores, puesto que nuestro cerebro no se ejercita. La redacción, para el profesional del derecho,
no debe ser tratada como algún elemento opcional, sino obligatorio. La fluidez en el uso del léxico, así como
en la escritura, solo se obtiene con la práctica.
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2. La Revista sólo considerará trabajos originales, que no estén siendo sometidos a proceso de
arbitraje en otras revistas científicas o en otras instancias académicas o de investigación. Si una
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do también lo establecido en la política editorial, será definitiva para la publicación, o no, del artí-
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las) e inglés (en minúsculas tipo oración); 2) Apellidos y nombres separados por coma (máximo
3 autores), ordenados de acuerdo con el aporte(el primer nombre se considera autor principal);
3) Resumen (máximo de 250 palabras a espacio simple) en español e inglés, el cual debe tener
la siguiente estructura en el caso del artículo: breve introducción para presentar el tema, objeti-
vos, metodología, resultados o hallazgos, conclusiones y/o reflexiones; en el caso del Ensayo, el
resumen debe contener la misma estructura que la señalada para el artículo, pero sin considerar
necesariamente la categoría resultados o hallazgos 4) Un máximo de cinco y un mínimo de tres
palabras clave o descriptores en español e inglés; 5) Institución a la que pertenecen los autores;
6) Minicurrículo a pie de página, que contenga (en tres líneas por autor), ocupación, institución y
dirección electrónica, indicando el autor que recibiría la correspondencia pertinente de parte del
Comité editorial de la Revista. Este currículum debe ser enviado junto con el artículo, en formato
Word y en un archivo separado. El curriculum vitae de todas las personas colaboradoras de cada
número aparecerá citado en el artículo.
7. El cuerpo del trabajo, en el caso del artículo, debe dividirse atendiendo a la estructura siguiente:
a) Introducción, que incluya al menos: la contextualización de la realidad y del conocimiento sobre
el objeto de estudio que justifican la investigación, los objetivos del trabajo y metodología, b) De-
sarrollo: constituido por secciones, identificadas con números arábigos, de acuerdo con el siste-
ma decimal, comenzando con el número 1 para la introducción y el último número para las con-
clusiones. Los títulos de las secciones deben dar cuenta del contenido del trabajo, manteniendo la
proporción entre las secciones. Cuando éstas tengan subsecciones, deben tener una breve intro-
ducción al punto tratado. Las notas de referencia deben usarse solo si es muy necesario y hacer-
las al pie de la página. En el desarrollo se registran y describen los referentes teóricos, métodos y
REVISTA UNIMAR CIENTÍFICA, VOLUMEN 2 N°1 JUNIO 2022 111
procedimientos con los que se ha trabajado en toda la investigación o en determinados procesos.
Las características lingüísticas son la brevedad en su extensión, la organización variable y la con-
densación de la información. Se expresa el carácter argumentativo ya que la descripción de los
enfoques teóricos, métodos y procedimientos empleados se completa con la justificación de su
selección y aplicación. Deberá quedar claro el aporte del autor o de los autores; y c) Conclusiones:
en esta sección se analizan, evalúan, discuten, valoran los resultados o hallazgos de la investi-
gación desde la perspectiva de las posibles implicaciones, repercusiones, aplicaciones, apertura
de nuevas teorías o líneas temáticas, consecuencias. En relación con el ensayo, el cuerpo del
texto debe contener una introducción (en esta parte se destaca el tema principal y justificación);
desarrollo (aquí se debe evidenciar el desarrollo del tema con sus respectivos argumentos) y un
cierre (aquí se debe visualizar la perspectiva integral del autor y posibles implicaciones derivadas
del tratamiento del tema) . Finalmente, se incluyen las referencias. Para el ensayo, el autor debe
dividir el texto en epígrafes, utilizando la numeración arábiga desde su inicio.
9. Las citas deben realizarse tomando en cuenta lo siguiente: Primer apellido, año: página. Ejem-
plos: a) De acuerdo con Martínez (2004:572) o (Martínez, 2004: 572) según el caso, b) Si son más
de dos autores (Martínez et al, 2004:642). Cuando se usa la cita parafrástica, no requiere número
de página. Las citas de Internet deben mencionar autor (en caso de tenerlo), año, página, en su
defecto el espacio Web de donde ha sido tomada y la fecha de consulta. En todos los casos de
citación deben seguirse las normas APA.
10. Las referencias bibliográficas deben limitarse a los textos u obras citadas en el trabajo. Deben
presentarse de acuerdo con lo especificado en las normas.
11. Las tablas (números), cuadros (palabras) y gráficos (diagramas, ilustraciones, figuras, flujo-
gramas, fotografías) deben elaborarse en escala de grises e insertarse inmediatamente después
de referirse, estar numerados por orden de aparición, con título que dé cuenta de su contenido,
evitarse los innecesarios. No deben llevar líneas para separar las columnas, deben incluirse las
ecuaciones aplicadas y mencionar la fuente de información al pie de página, con todos los datos
necesarios.
12. El Comité Editor se reserva el derecho de hacer las modificaciones de forma que considere
necesarias. No se aceptará la incorporación de anexos a los artículos.
13. Si usa acrónimos u otras siglas deberán ser en mayúscula, y la primera vez que se menciona
alguna deberá escribirse el nombre completo seguido del acrónimo o las siglas entre paréntesis.
Luego anunciar que en adelante se usarán las siglas
14. Bajo ninguna circunstancia el Comité editorial devolverá al autor los originales, una vez que
ingresen a la revista.
15. Si un artículo es aprobado con sugerencias de corrección, la(s) persona(s) autora(s) deben
reenviarlo con los ajustes recomendados por los miembros del jurado evaluador en los siguientes
quince días hábiles después de recibir el veredicto. Éstos se comprobarán mediante una nueva
revisión, por parte de los árbitros. En caso de que no se realicen las correcciones en el tiempo
establecido, el Comité Editorial considerará que el autor se desistió de la publicación.