Boletín N° 9
Geología del Cuadrángulo de Pataz (16-h)
Resumen
Geográficamente el cuadrángulo de Pataz incluye, de Oeste a Este, partes de la
Cordillera Occidental, el Valle del Marañón y la Cordillera Central. Una antigua super-
ficie de erosión que se desarrolla entre 3,600 y 4,000 m.s.n.m. se encuentra modifi-
cada y disectada por la erosión intensiva de los ríos rejuvenecidos por el levantamien-
to andino del Terciario. El valle del Marañon en una fosa tectónica cuya subsidencia
relativa dió lugar a la captura de parte del drenaje pre-existentes.
Las unidades estratigráficas expuestas incluyen el basamento metamórfico del
Precambriano; las lutitas de la formación Contaya del Ordoviciano; la areniscas del
grupo Ambo, las calizas del grupo Copacabana y las capas rojas del grupo Mitu, todos
pertenecientes al Permo-Carbonifero; las calizas norianas y liásicas del grupo Pucará;
las lutitas de la formación Chicama del Titoniano, las areniscas y lutitas, del grupo
Goyllarisquizga del Cretáceo inferior; las calizas gruesas del Albiano y Cretáceo supe-
rior y los piroclástos del recientemente nombrado Volcánico Lavasén del Terciario. Los
cambios de facies y grosor del Jurásico superior y Cretáceo inferior, indican que una
pronunciada línea de bisagra separó hacia el Oeste una cuenca en rápido hundimiento
y hacia el Este la plataforma relativamente estable del geanticlinal del Marañón.
Las estructuras desarrolladas por la orogénesis de fines del Cretáceo fueron
controladas por la estratigrafía y la paleotectónica del geosinclinal Andino.
En el sector occidental del cuadrángulo, o sea en el área de la cuenca antigua, la
gruesa columna sedimentaria estaá fuertemente plegada y locamente cortada por
fallas inversas de alto ángulo. La asimetría estructural es irregular, sin embargo, la
mayoría de las fallas inversas se inclinan al Oeste. Existe una disarmonía estructural
entre las formaciones cretáceas y las lutitas incompetentes del Jurásico superior, y
parece que estas últimas trabajaron como empaquetadura entre las rocas cretáceas
y el basamento. La asimetría irregular también se debe a la incompetencia de la
formación Chicama; pues las estructuras que afloran en esta parte del cuadrángulo
son mayormente superficiales, y no se relacionan directamente con la tectónica del
basamento. Hacia el Este, donde las formaciones mesozoicas se adelgazan contra el
flanco del geanticlinal del Marañón, los sedimentos están imbricados por fallas inver-
sas y sobreescurrimientos que buzan hacia el occidente. Algunas de las fallas se
originan en el basamento, pero otras resultan del despegue de la secuencia mesozoica
y no afectan al basamento. Aunque gran parte de la cubierta de sedimentos mesozoicos
del antiguo geanticlinal del Marañón ha sido erosionada, es patente que esta área
quedó relativamente estable durante la orogénesis de fines del Cretáceo, en relación
a la deformación intensa de la parte occidental.
Durante el Mesoterciario o Neoterciario la región andina sufrió considerables
movimientos verticales, aunque el efecto general fue un levantamiento amplio, el
área del valle del Marañón experimentó una relativa subsidencia. El término «Fosas
del Marañón» se introduce para referir las depresiones falladas que están ocupadas
por el río Marañón. Es muy significativo que estas fosas ocurren cerca del eje del
antiguo geanticlinal del Marañón.
Sólo se han reconocido dos pequeños ejemplos de estructuras de gravedad. Las
rocas ígneas intrusivas del cuadrángulo incluyen a un granito rojizo del Precambriano
o Paleozoico inferior y un batolito granodioritico del Cretáceo superior al Terciario
inferior, además de pequeñas intrusiones de andesita y diorita.
Asociados con el batolito hay vetas de sulfuros que contienen oro, que han sido inten-
samente explotadas en el pasado. El oro aluvial del Marañón tiene su origen en estas
vetas