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Características de la escultura renacentista

Este documento describe la escultura renacentista y la obra escultórica de Miguel Ángel. Resume las características generales de la escultura renacentista como el interés por la figura humana y la búsqueda de la perfección anatómica. Explica que Miguel Ángel se consideraba ante todo un escultor y destacó por su habilidad con el cincel y el mármol. Su obra evolucionó desde formas equilibradas hacia una estética más innovadora y personal.
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Características de la escultura renacentista

Este documento describe la escultura renacentista y la obra escultórica de Miguel Ángel. Resume las características generales de la escultura renacentista como el interés por la figura humana y la búsqueda de la perfección anatómica. Explica que Miguel Ángel se consideraba ante todo un escultor y destacó por su habilidad con el cincel y el mármol. Su obra evolucionó desde formas equilibradas hacia una estética más innovadora y personal.
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TEMA 11.

LA ESCULTURA DE MIGUEL ÁNGEL

1. Caracteres generales de la escultura renacentista.


2. La escultura de Miguel Ángel.
3. La formación artística de Miguel Ángel.
4. Su obra escultórica.

1. CARACTERES GENERALES DE LA ESCULTURA RENACENTISTA

Igual que en la arquitectura, la abundancia de restos arqueológicos del pasado clásico permitió la reinterpretación de
la escultura de acuerdo con los valores propios del Renacimiento. La presencia de estos restos hizo que en Italia no se
perdiera la influencia de la escultura grecolatina, incluso durante la Edad Media,

La escultura sirvió para distinguir la propia condición humana y reflejar la grandeza del hombre dentro de la nueva
sociedad. Para alcanzar la perfección se desarrolló el estudio de las proporciones y del canon clásico. Para ello era
necesario aproximarse a la anatomía y reflexionar sobre la plasmación del desnudo de acuerdo con la idea de
perfección del hombre dentro de la Creación. Se pretendía obtener una sensación de realidad, que se incrementaba
cuando se consiguió transmitir la idea de ritmo y movimiento.
En general, destacan las siguientes características, ya esbozadas en el gótico:
 Total independencia de la escultura respecto a la arquitectura.
 La vuelta a la naturaleza. Se huye del simbolismo y esquematismo medievales. Interés por el volumen, la
anatomía y el movimiento.
 Fuerte interés por la figura humana y sus características, pero siempre bajo el prisma de la ciencia. Se busca un
canon de belleza, la proporción, la armonía, el equilibrio, la belleza ideal. Es la influencia de la escuela
neoplatónica de Florencia, por ejemplo Miguel Ángel.
 Como en todas las demás manifestaciones artísticas del Renacimiento, existe un deseo de teorizar sobre la
escultura, investigar y adquirir nuevos conocimientos y reflejarlos en tratados.
 Los esquemas compositivos suelen ser simples, pues además predominan las escenas individuales sobre los
grupos escultóricos. Son esquemas cerrados y predomina el piramidal.

Materiales, técnicas y tipos.

La escultura se practica o con obras de bulto redondo (talla completa que permite la visión desde todos los puntos de
vista), o en relieve. Además de la madera, en Italia se usarán los mismos materiales que se habían usado en la
Antigüedad, especialmente el mármol y el bronce. La talla directa y el fundido, en el caso del metal, son técnicas en
las que se alcanza gran perfección.
La práctica del modelado se aplica en el barro, posteriormente cocido y en ocasiones vidriado, con el que también se
realizan obras plásticas.
La orfebrería adquiere a veces carácter escultórico, con piezas de gran finura en las que se aplica el fundido y el
cincelado (golpeando con un cincel para obtener relieve).
En España será frecuente la madera policromada.

Los temas

 La escultura religiosa sigue siendo la más reclamada. Los personajes sagrados adquieren la dignidad de los
dioses clásicos y se representan con rasgos físicos totalmente humanizados.
 El tema mitológico, inspirado en los modelos clásicos y en el uso del desnudo, empieza a ser muy frecuente. Su
significado se relaciona con los principios morales o con determinados ideales (Hércules se identifica con la
fuerza de la virtud).
 En este período tienen gran auge el retrato y los monumentos públicos (fuentes o estatuas). Su éxito es la
prueba del lugar destacado que ocupa en el nuevo orden social y del elevado concepto que se tenía del
urbanismo y de la vida en la ciudad. Los tipos de retrato más característicos son el busto y el retrato ecuestre.
La importancia como ser individual tiene su reflejo en la valoración del retrato renacentista. Frente al segundo
plano que ocupaba la persona en la teocéntrica sociedad medieval, ahora se persigue su protagonismo.
El monumento urbano, al igual que en la época romana, servía para exaltar las glorias de un
personaje, de una familia o de una idea que se quisiera transmitir a los ciudadanos.
El monumento al soldado adquiere gran protagonismo. El condottiero era un mercenario al frente de un ejército
que, al servicio de los poderosos, limitaba las libertades ciudadanas imponiendo un gobierno dictatorial. Los
monumentos públicos consagraban su papel de héroe militar y recordaban su poder. Las dos estatuas ecuestres
de Donatello, Gattamelatta (1447-1453), y de Verrochio, Condattiero Coleoni, representan a dos de ellos. El
modelo es el retrato romano de Marco Aurelio situado en la plaza romana del Capitolio.
 Destaca también la escultura funeraria como imagen de la inmortalidad de la persona, con representaciones
alegóricas en las que se exaltan las virtudes del fallecido, personificadas en las figuras con símbolos peculiares
(fortaleza: la columna; justicia: la espada y la balanza). Las esculturas sepulcrales contribuyen a consolidar la
imagen pública al servicio de la fama póstuma. Es un modo de perdurar en la memoria, a pesar de la muerte, con
una imagen realista del difunto. La costumbre que ya había existido en la Edad Media, llega ahora a su punto

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más elevado. Destaca la representación realista del difunto sin ninguna referencia religiosa, a veces, las figuras
de angelitos sosteniendo guirnaldas simbolizan la recompensa de la fama.

2. LA ESCULTURA DE MIGUEL ÁNGEL

Miguel Ángel destacó en todos los ámbitos artísticos, arquitectura o pintura como una personalidad genial, pese a ello
siempre se consideró ante todo como un escultor. Su obra representa la perfección de la escultura. Realizó casi a
regañadientes la obra que más fama le proporcionó, la bóveda de la Capilla Sixtina, mientras que su deseo era poder
terminar la obra de sus sueños, la gran tumba de Julio II que constaba de más de cuarenta figuras de tamaño mayor al
natural de la que sólo se concluyó el famoso Moisés y algunos esclavos.

El genial artista afirmaba que para él la realización de una escultura no planteaba problema alguno: la idea se
encontraba dentro del bloque de piedra y él sólo debía eliminar la materia sobrante con el cincel para liberar la
escultura que había en su interior. Elegía el bloque de mármol que iba a tallar directamente en las canteras de Carrara
y posteriormente realizaba todas las tareas de forma directa y en solitario, sin admitir jamás la colaboración de
ningún ayudante. Nunca utilizó el sistema de sacar puntos; con el cincel y el martillo desbastaba la piedra desde el
comienzo hasta el final de la labra. Esculpió con sus propias manos hasta escasos días antes de su muerte.

La obra de Miguel Ángel es la imagen perfecta de la evolución de la escultura renacentista, desde la búsqueda del
equilibrio y la proporción hasta la atención exclusiva al contenido expresivo de la imagen. El escultor desafía todas
las reglas y las interpreta de un modo personal, después de haber alcanzado el lugar más destacado en lo que se
refiere a serenidad y equilibrio, inicia una nueva lectura de sus principios que, a través del manierismo, desembocará
en el desgarro expresivo del Barroco.

El logro de la belleza ideal y de la expresión del movimiento interior le conducen a una interpretación personal de las
obras clásicas, como hiciera en pintura. Su estancia en Roma, en los últimos años del siglo XV y comienzos del XVI,
le pone en contacto con las grandes creaciones del pasado romano y forma su estilo.

3. LA FORMACIÓN ARTÍSTICA DE MIGUEL ÁNGEL

Tras su formación como pintor en el taller de Ghirlandaio, sus inicios como escultor tienen lugar en Florencia, al
amparo de los Medici. Con el patrocinio de Lorenzo de Medici, entra en contacto con las ideas del neoplatonismo de
Ficino y se relaciona con los más destacados miembros del humanismo como Pico della Mirandola o Poliziano.

Entrará en contacto con la colección de estatuaria antigua que los Medici reunían en el jardín, situado junto al
Convento de San Marcos y con Bertoldo di Giovanni, un escultor procedente del taller de Donatello, a quién Lorenzo
de Medici había confiado el cuidado de la colección y que pudo ser el maestro que lo inició en el uso del cincel y del
trabajo del mármol.

Su interés por la anatomía, le llevó a la disección de cadáveres, que le permitieron conocer la estructura interna del
cuerpo humano.

La formación en el entorno de Lorenzo el Magnífico fue decisiva, en la medida que le alejó de la tradicional de los
artistas de taller, cuya producción iba destinada a una demanda anterior. El nuevo artista, el que trabajaba en el
entorno de un príncipe, actuaba más bien como un asesor, en relación con filósofos, literatos y políticos. La
autonomía con respecto al mercado fue indispensable para que la creación artística alcanzara esa autonomía, tan
moderna, y con la que se expresó esta figura genial.

4. SU OBRA ESCULTÓRICA.

Su obra está influenciada por la escultura clásica y las formas equilibradas de Donatello (Madonna de la escalera,
1495).

Aunque empleó otros materiales, trabajó fundamentalmente el mármol blanco de Carrara. Crea obras caracterizadas
por la grandiosidad, el estudio perfecto de la anatomía y la fuerza interior de los personajes.

Sus primeras obras tienen un carácter clasicista fruto de su formación bajo la tutela de los Medici. Así, son
paradigmas del Renacimiento la Piedad del Vaticano o el famosísimo David.

Pero su obra iría evolucionando hacia una estética mucho más innovadora y personal como puede advertirse en las
esculturas para la sacristía nueva de san Lorenzo y en los esclavos para la tumba de Julio II. En estas obras aparece
incluso una novedad casi increíble para la época: el “non finito”. Se trata de dejar inacabadas partes de las esculturas
de forma intencionada para aprovechar de este modo las capacidades expresivas del mármol sin pulir. De este modo
Miguel Ángel fue alejándose del puro clasicismo a lo largo de su vida y encontrando cada vez más un estilo propio e
innovador que también podemos contemplar en la Piedad Rondanini, su testamento escultórico y la obra en la que
estuvo trabajando hasta pocos días antes de morir.

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En los últimos años de su vida su estilo evoluciona hacia formas que anuncian el drama y la tensión de la escultura
barroca, abandonando los modelos heroicos anteriores. Su espiritualidad se hace más intensa y se plasma en su
interpretación de un tema ya tratado en su juventud, el de la Pietá. Las obras que realiza con este tema, son más
dramáticas y se asiste a un proceso de mayor intensidad dolorosa en los sucesivos grupos.
Es la última de las tres grandes piedades esculpidas en los últimos años de su vida y que dejó inacabadas: la del
Duomo, la de la Academia de Florencia y ésta.

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