Efectos de la Temperatura en Organismos
Efectos de la Temperatura en Organismos
FACTORES ECOLÓGICOS
TEMPERATURA
La temperatura tiene un efecto constante sobre todos los seres vivos. Afecta a la tasa fotosintética y al
almacenamiento de energía en las plantas. Influye en la necesidad de agua y en la velocidad de las reacciones
químicas en todos los organismos vivos. Es un elemento clave en el clima, los microclimas y la distribució n de los
seres vivos.
Todos los organismos viven en un constante intercambio de energía con el medio termodiná mico.
Absorben radiació n solar, que puede ser directa (difundida desde el cielo) o reflejada desde el suelo. Ademá s, los
organismos producen calor en los procesos metabó licos tales como la respiració n, y emiten calor en forma de
radiació n infrarroja. Para poder mantener una temperatura corporal constante, deben liberar calor, y también
obtenerlo, del medio circundante.
Las plantas verdes transforman una importante cantidad de radiació n solar en energía química a través de
la fotosíntesis. Con esto almacenan energía, la cual pasará a los animales que se alimenten de ellas.
La transferencia de calor entre los organismos y el medio se produce de variadas formas:
Evaporació n → pérdida de calor a través de una superficie. Libera calor debido a que la transformació n de agua en
vapor requiere un aporte de energía. La evaporació n depende de la diferencia de presió n de vapor entre el aire y el
objeto.
Conducció n → el calor se transfiere entre dos objetos só lidos, pasando del má s caliente al má s frío. La velocidad de
la transferencia de calor de un cuerpo a otro depende del grado de contacto entre ellos.
Convecció n → la transferencia de calor se produce cuando un fluido (aire o agua) se transcurre sobre un objeto.
Con la misma diferencia de temperaturas entre dos objetos.
Radiació n térmica → es la emisió n de radiació n de onda larga. La energía radiante que incide sobre una superficie
se absorbe y se convierte en calor.
Cuando la temperatura ambiental es má s baja que la del organismo, éste pierde calor hacia el ambiente.
Cuando la temperatura del medio es mayor, el calor pasa del ambiente al organismo. De este modo, los seres vivos
deben equilibrar las ganancias con las pérdidas de calor para mantener una temperatura interna constante. La
mayoría de las plantas se encuentran sujetas al suelo. A causa que no pueden moverse hasta una situació n má s
favorable, experimentan variadas temperaturas.
El metabolismo vegetal aporta poco al mantenimiento de la temperatura interna de la planta. La cantidad
de calor que absorbe una planta depende del índice de reflexió n de las hojas y la corteza, de la orientació n de sus
hojas respecto a la radiació n incidente y al viento, así como de la forma y el tamañ o de sus hojas. Algunas plantas
cambian la orientació n de sus hojas durante el día segú n la posició n del sol y la intensidad de la luz. Otras plantas
(Ej.: grandes cactus) con un ancho diá metro de tallo, poseen una mayor temperatura en la parte encarada al sol que
en su parte a la sombra.
Las plantas terrestres pierden calor por convecció n y evaporació n, y las plantas acuáticas
principalmente por convecció n. La pérdida de calor por convecció n depende de la diferencia entre la temperatura
de la hoja y el aire que la rodea. En la transpiració n se produce evaporació n; ya que las plantas transpiran agua
hacia el aire a través de los estomas de sus hojas, éstas pierden energía y baja su temperatura. Algunas plantas
desarrollan hojas muy lobuladas, o pequeñ a para perder calor de forma má s efectiva, mientras que otras
desarrollan hojas anchas y sin ló bulos. Esto se debe a que exponen al aire una mayor superficie de la hoja por
unidad de volumen para el intercambio de calor. La temperatura dentro de una misma hoja puede variar, ya que
sus extremos se enfrían má s rá pidamente que el centro, esto se relaciona con la capacidad de las plantas para
llevar a cabo la actividad fotosintética, la cual es sensible a la temperatura. Tanto la fotosíntesis como la respiració n
provocan un aumento de la temperatura, y la absorció n de CO2 por parte de las hojas resulta del balance entre esos
dos procesos.
Las plantas han desarrollado mecanismos para enfrentarse tanto al calor como al frío. Algunas pueden
tolerar temperaturas bajo cero si la disminució n de la temperatura se produce lentamente, otras desarrollan una
resistencia a las heladas principalmente a partir de otoñ o, y adquieren el má ximo grado de resistencia en invierno,
sintetizando y distribuyendo sustancias anticongelantes que permiten el sobreenfriamiento de la savia celular
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durante cortos periodos de tiempo. Una vez que se reanuda el crecimiento en primavera, la planta pierde esa
tolerancia rá pidamente, volviéndose nuevamente susceptible a los dañ os por heladas al final de la primavera.
Los animales también pueden producir calor metabó lico, y ademá s pueden moverse. Su estructura
corporal también marca la diferencia. Para mantener constante la temperatura del interior del cuerpo, un
animal debe equilibrar las pérdidas y las ganancias de calor con el medio en que vive. Esto se lleva a cabo por la
tasa metabó lica y por conducció n térmica. El nú cleo corporal intercambia calor con la capa superficial por
conducció n. La capa superficial intercambia calor con el medio por convecció n, conducció n, radiació n y
evaporació n. Todos estos está n afectados por las propiedades de la piel y del revestimiento corporal.
Debido a que el aire tiene un menor calor específico, y absorbe menos radiació n que el agua, los animales
terrestres sufren unos cambios del ambiente térmico mucho má s bruscos y peligrosos que los que afectan a los
animales acuá ticos. La pérdida de calor al aire por irradiació n, especialmente durante la noche, puede producir la
muerte por enfriamiento. Los animales acuá ticos viven en un medio energético má s estable, pero tiene una menor
tolerancia a los cambios de temperatura. Estos pueden agruparse en tres tipos segú n los mecanismos para regular
su temperatura:
Los animales que utilizan la energía almacenada para mantener constante su temperatura corporal,
independientemente de la temperatura exterior se denominan homeotermos, y el proceso, endotermia
(producció n interna de calor). Ejemplos de éstos son las aves y los mamíferos.
Los animales que regulan la temperatura corporal por mecanismos externos obtienen calor exponiéndose a las
fuentes ambientales de calor, y lo disipan por conducció n, convecció n y evaporació n. Este modo de regulació n de
temperatura se denomina ectotermia, y a los animales que la practican se los denomina poiquilotermos.
Ejemplos de éstos son: invertebrados, reptiles, anfibios y peces.
Los animales que regulan su temperatura corporal unas veces por endotermia y otras, por ectotermia se los
denomina heterotermos. É stos utilizan tanto la endotermia como la ectotermia, dependiendo de las situaciones
ambientales y las necesidades metabó licas. Ejemplos de éstos son los murciélagos, las abejas y los colibríes.
Los poiquilotermos absorben calor ambiental con facilidad, y lo pierden con la misma rapidez, inician su
actividad solamente cuando la temperatura es suficientemente elevada y cuando baja la temperatura ambiental, la
actividad metabó lica disminuye y sus movimientos se hacen lentos. La mayoría de los poiquilotermos terrestres
pueden mantener durante el día su temperatura corporal relativamente constante por mecanismos conductuales,
tales como ponerse al sol o a la sombra. El rango de temperaturas corporales en que estos animales pueden llevar a
cabos sus actividades diarias, se denomina rango de temperaturas operativas.
Los poiquilotermos tienen un límite inferior y superior de tolerancia a la temperatura, los cuales varían
segú n la especie, ademá s tienen una tasa metabó lica reducida, y una elevada conductancia térmica entre su cuerpo
y el medio exterior. La mayor parte de su producció n de energía deriva de la respiració n anaeró bica. El
metabolismo de la respiració n anaeró bica obliga a los poiquilotermos a realizar una actividad intensa en un corto
espacio de tiempo. Los peces y los invertebrados acuá ticos se adaptan al cambio estacional de temperaturas por
aclimatació n, pero son muy sensibles a cambios bruscos de temperatura. En el caso de producirse un cambio
inesperado de temperatura, mueren de shock térmico.
Las aves y los mamíferos homeotermos, mantienen su temperatura corporal mediante la oxidació n de
glucosa y otras moléculas energéticas. Controlan el gradiente entre la temperatura corporal y la del aire o el agua
mediante cambios estacionales en su aislamiento. Se basan en el enfriamiento por evaporació n y en el aumento o
disminució n de la producció n del valor metabó lico. La homeotermia permite que estos animales permanezcan
activos independientemente de la temperatura ambiental con un gasto energético considerable.
El mantenimiento de temperatura corporal elevada está asociado a unos sistemas enzimá ticos especiales.
Suelen tener una tasa metabó lica elevada y con una conductancia térmica baja. Son capaces de mantener un alto
nivel de producció n aeró bica de energía, de este modo, pueden mantener un alto nivel de actividad física durante
largos períodos de tiempo y son capaces de generar energía rá pidamente en situaciones de estrés. La principal
desventaja de la homeotermia es el elevado costo metabó lico que genera.
Las especies que en ocasiones regulan su temperatura corporal y en otras no lo hacen, se los denomina
heterotermos, dependiendo del momento de su ciclo diario o estacional. Son capaces de soportar cambios
repetidos, drá sticos e inesperados en su temperatura corporal. Los insectos son ectotermos y poiquilotermos,
cuando vuelan, incrementan su tasa metabó lica de forma notable. La temperatura es crucial para el vuelo de los
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insectos, esto implica que un insecto debe entrar en calor antes de iniciar el vuelo, y también liberar el calor
sobrante durante el vuelo. Las mariposas y las libélulas, orientan sus cuerpos y extienden sus alas al sol. Pero la
mayoría entran en calor haciendo vibrar sus mú sculos torá cicos.
Para poder reducir los gastos metabó licos durante períodos de inactividad, algunos animales homeotermos
de pequeñ o tamañ o se convierten por momentos en heterotermos y entran diariamente en estado de torpor. El
torpor diario es la caída de la temperatura corporal hasta niveles cercanos a la temperatura ambiental, durante
una parte del día, independientemente de la estació n del añ o. Cuando el animal entra en estado de torpor, su
temperatura corporal baja drá sticamente. Al relajarse los mecanismos de la homeotermia, la temperatura corporal
baja hasta valores cercano a la temperatura ambiental. Al despertarse, la temperatura corporal vuelve rá pidamente
al nivel normal, a medida que el animal reanuda su producció n de calor metabó lico.
Para poder resistir al invierno, los poiquilotermos terrestres y algunos mamíferos heterotermos entran
en un estado de torpor estacional prolongado, llamado hibernación. É sta se caracteriza por la interrupció n de
toda actividad. Los poiquilotermos en estado de hibernació n experimentan cambios fisioló gicos. Los
homeotermos en hibernación se convierten en heterotermos y adoptan una hipotermia controlada. La
regulació n homeotérmica se relaja, permitiendo que temperatura corporal se aproxime a la temperatura
ambiental. Tanto la frecuencia cardíaca como la respiració n y el metabolismo reducen su actividad, y la
temperatura corporal cae por debajo de 10°C.
El inicio del estado de hibernació n es un proceso controlado, difícilmente generalizable para todas las
especies de homeotermos. Todos los organismos hibernantes utilizan un mecanismo de regulació n metabó lica
distinto del que emplea en estado activo, la mayoría de estos, despiertan perió dicamente y después caen de nuevo
en estado de torpor.
Los poiquilotermos utilizan mecanismos de conducta para poder mantener una temperatura corporal
tolerable y relativamente constante durante los periodos de actividad, buscando microclimas favorables, algunos
se ponen al sol cuando su temperatura es baja y por el contrario, si es alta se ponen en la sombra o se esconden
bajo el suelo con el fin de ajustar su temperatura corporal. Los endotermos también aprovechan los microclimas
para mantenerse calientes o fríos. En los mamíferos, el pelaje es la barrera má s importante al flujo de calor, pero el
grado de aislamiento varía su espesor. Suelen cambiar el espesor de su pelaje estacionalmente. Algunas aves
á rticas poseen patas cubiertas de plumas, pero en la mayoría de las aves las patas está s cubiertas de escamas que
actú an como ventanas térmicas, es decir, puntos de pérdida de calor.
Cuando el aislamiento térmico no es suficiente, muchos animales recurren al tiriteo, una forma de
actividad muscular involuntaria que produce un aumento de la producció n de calor. Muchas especies de mamíferos
de pequeñ o tamañ o incrementan la producció n de calor por termogénesis sin tiriteo, quedando tejido de grasas
pardas muy vascularizados, lo cual conlleva una tasa elevada de consumo de oxígeno.
Muchas especies de aves y mamíferos, y también de avispas y avispones, utilizan el enfriamiento por
evaporació n para reducir el calor corporal. Al sudar y al jadear aceleran el proceso de la evaporació n por
enfriamiento. Unos pocos mamíferos tienen glá ndulas sudoríparas, entre ellos los caballos y los seres humanos.
El almacenamiento de calor corporal no parece ser una opció n adecuada para mantener el equilibrio térmico del
cuerpo, ya que la tolerancia al calor de los animales tiene un límite. Sin embargo, algunos mamíferos, almacena el
calor corporal durante el día y lo disipan durante la noche, especialmente cuando el agua es un recurso limitado.
Muchos animales poiquilotermos de regiones templadas o á rticas resisten largos períodos de invierno a
temperaturas por debajo del punto de congelació n, gracias al sobreenfriamiento y el desarrollo de resistencia a la
congelació n. El sobreenfriamiento de los líquidos corporales ocurre cuando la temperatura corporal baja del
punto de congelació n si llegar a congelarse.
Algunos animales, para poder conservar calor en los ambientes fríos y para refrescar las partes vitales del
cuerpo en condiciones de extremo calor, han desarrollado mecanismos de intercambio de calor por
contracorriente. En aguas má s cálidas, donde los animales deben hacerse cargo de un exceso de calor corporal, la
sangre evita esos puntos de intercambio de calor. El intercambio de calor por contracorriente no está
restringido a los homeotermos. Algunos poiquilotermos que alcanzan cierto grado de endotermia utilizan el
mismo mecanismo. El calor metabolizado producido en el mú sculo calienta la sangre venosa, la cual pasa el calor a
la sangre oxigenada que llega de las branquias. Este intercambio de calor por contracorriente aumenta la potencia
muscular, ya que los mú sculos calientes se contraen y relajan má s rá pidamente.
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LUZ
La mayoría de nosotros asociamos el concepto de luz natural al de luz visible. Raramente pensamos la luz
como una fuerza motriz de la vida, ésta no es solamente ú til para poder ver, sino que afecta a muchas otras
actividades de los seres vivos.
La luz visible es sólo una parte de la radiación solar.
Del rango completo de radiació n solar que llega a la atmó sfera de la Tierra, las longitudes de onda de entre
400 y 700 nm componen la luz visible. Estas longitudes de onda se conocen como radiación fotosintéticamente
activa (PAR) debido a que incluyen las longitudes de onda que las plantas utilizan para la fotosíntesis.
Las longitudes de onda má s cortas que las del espectro visible constituyen la radiació n ultravioleta o UV.
Las longitudes de onda má s largas que las del espectro visible se denominan infrarrojas.
La luz que llega a la superficie terrestre no es la misma que la que llega a la atmó sfera. La capa de ozono de
la atmó sfera exterior (estrató sfera) absorbe casi todas las longitudes de onda, pero má s intensamente las violetas y
los azules de la luz visible.
La luz interceptada por la Tierra se refleja, absorbe, o transmite a través de los objetos. Las hojas reflejan
aproximadamente entre un 6 y un 12% de la radiació n fotosintéticamente activa, mientras que también reflejan un
70% de la luz infrarroja y tan solo un 3% de la luz ultravioleta que les llega directamente. El grado de reflexión
varía según la constitución de la superficie foliar, las hojas tienen un aspecto verdoso debido a que absorben
preferentemente la luz violeta, azul, roja y reflejan la luz verde. La luz que no se refleja o absorbe se transmite a
través de la hoja. La cantidad de luz transmitida, a su vez, depende del grosor y la estructura de la hoja.
En el caso del agua, la luz es absorbida rá pidamente. Solamente un 40% llega a penetrar 1 m en las aguas
claras de un lago. Ademá s, el agua absorbe algunas longitudes de onda má s que otras. Tan solo la luz de longitud de
onda azulada puede penetrar a má s profundidad.
La cubierta vegetal intercepta una gran cantidad de luz.
La cantidad de luz que penetra en la vegetació n y llega al suelo varía tanto con la cantidad como con la
posició n de las hojas.
La cantidad de hojas, también llamada densidad foliar, se expresa como una medida de la superficie foliar.
Para poder cuantificar los cambios del ambiente lumínico a aumentar la superficie ocupada por las hojas,
necesitamos calcular la superficie foliar existente por unidad de á rea del suelo, esta medida se denomina índice de
superficie foliar (ISF). Cuanto mayor es el índice de superficie foliar, menor será la cantidad de luz que llega al
suelo.
La distribució n de las hojas en las plantas influye sobre la atenuació n de la luz al aumentar la superficie
foliar. Las plantas que crecen muy juntas, pero con las hojas inclinadas y con un ISF elevado captaran má s luz, en
conjunto, que aquellas con hojas dispuestas horizontalmente, debido a que éstas se hacen sombra unas a otras.
Aunque la luz disminuye gradualmente hacia la parte baja de la cubierta vegetal, todavía penetra algo de luz a
través de aberturas entre la vegetació n y alcanza el suelo en forma de salpicadura de sol.
En muchos ecosistemas, los cambios estacionales afectan de forma drá stica la superficie foliar. Por ejemplo
en regiones templadas, en invierno, los á rboles de hoja caduca pierden sus hojas, por lo tanto la cantidad de luz que
penetra a través de la vegetació n cambia segú n la estació n del añ o.
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A lo largo de la evolución, las plantas han desarrollado defensas contra la radiación ultravioleta
La radiació n solar ultravioleta en su mayor parte es absorbida por el ozono de la estrató sfera. Durante los
ú ltimos añ os, la capa de ozono estratosférico ha disminuido como resultado del aumento de concentració n de
productos químicos destructores, ello permite un incremento de la radiació n ultravioleta que llega a la superficie
terrestre. Este aumento puede tener un mayor impacto sobre animales que sobre la mayoría de las plantas. Los
organismos má s vulnerables son los que poseen una pigmentació n reducida, y especialmente los seres humanos,
los cuales son susceptibles de desarrollar cá ncer de piel. También puede tener efectos sobre las plantas,
experimentos han demostrado que la radiació n UV-B puede dañ ar el ADN, inhibir parcialmente la fotosíntesis,
alterar la morfología y reducir el crecimiento.
A lo largo de la evolució n, las plantas desarrollaron una serie de defensas para evitar que la radiació n UV-B
alcance el interior de las hojas. La barrera más importante para prevenir la penetración de la radiación son las
células epidérmicas de las hojas, las cuales contienen algunas sustancias que absorben la radiación UV-B pero que
dejan pasar la radiación fotosintéticamente activa al interior de la hoja.
NUTRIENTES
La Tierra es el ú nico planeta del sistema solar que alberga vida, esto depende de factores físico-químicos
que son el resultado de la distancia de la tierra al sol y su tamañ o. Nuestro planeta no está ni lejos ni cerca del sol.
Eso hace que la temperatura media del planeta sea de 15º C, y a su vez que podamos encontrar agua en estado
líquido, lo cual es imprescindible para la vida, debido a que en el agua se realizan la totalidad de las reacciones
químicas de nuestro metabolismo. Esta sustancia es tan importante que su falta ocasiona la muerte o falta de vida.
Con respecto a la influencia del tamañ o de la Tierra, si fuera má s pequeñ a, su masa no podría atraer por
gravedad a su atmó sfera protectora y ademá s sería tan espesa y densa que no dejaría pasar la luz del sol. La
atmó sfera deja pasar la luz visible, con la que se realizan los procesos vitales para los vegetales y sin embargo
atrapa las radiaciones de alta energía por su composició n rica en ozono. También, la atmó sfera es rica en oxígeno,
lo cual facilita el proceso vital de la respiració n de los seres vivos.
Ademá s de la luz, el agua y la energía térmica nombradas anteriormente, necesitamos de los nutrientes
para que haya vida, los nutrientes son otro elemento esencial para que los organismos puedan sobrevivir, crecer y
reproducirse.
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- Los nutrientes se clasifican en macronutrientes, es decir que son necesarios en cantidades considerables
(carbono, oxígeno, nitró geno, fó sforo, calcio, potasio, magnesio, azufre, sodio y cloro, entre otros) o
micronutrientes, también necesarios pero en menores cantidades (hierro, cobre, zinc, yodo, boro, cobalto,
molibdeno, manganesio y selenio). Los macronutrientes y los micronutrientes que necesitan las plantas y animales
para sobrevivir, pueden ser de origen atmosférico o geológico. La mayoría provienen de las rocas y los minerales
por meteorizació n. Existen dos aspectos de la meteorizació n que son fundamentales para la disponibilidad de
nutrientes: la velocidad a la que los materiales se disgregan y los elementos que se liberan. La tasa de
meteorizació n depende del tipo de roca y de las condiciones ambientales.
- Los nutrientes son incorporados por las plantas del suelo mediante la absorción de iones disueltos en la
solució n del suelo y a través del transporte activo. La absorció n de iones disueltos se produce gracias a su difusió n
desde el suelo hacia el interior de sus raíces. Cuando la concentració n de nutrientes en las raíces es mayor que en
la solució n del suelo, las raíces transportan activamente los nutrientes a través de sus membranas hacia el interior.
Al extraer los nutrientes del suelo circundante, las raíces provocan una disminució n de la concentració n de
nutrientes en el á rea a su alrededor. Posteriormente, los nutrientes será n repuestos gracias a la difusió n de agua y
nutrientes desde otras zonas con una mayor concentració n de estas sustancias.
- Los descomponedores transforman los nutrientes en compuestos de fá cil asimilació n. El valor energético de la
materia orgá nica está relacionado con el tipo de compuestos de carbono que contiene. Los compuestos como
grasas simples, carbohidratos simples y proteínas, son fá cilmente digeribles y de alta calidad. Compuestos tales
como lignina y celulosa son difíciles de descomponer, y por ello menos energéticos. Las plantas no pueden
absorber nutrientes que se encuentran combinados con compuestos orgá nicos, tales como proteínas u otros
polímeros. Los compuestos orgá nicos deben ser primero fragmentados y transformados en compuestos
inorgá nicos, es decir en nutrientes minerales. Este proceso lo llevan a cabo bacterias y hongos que al ingerir
materia orgá nica muerta liberan los nutrientes minerales en forma de compuestos inorgá nicos que la planta si
puede utilizar. Los nutrientes circulan en un ciclo. Las plantas absorben los nutrientes, los incorporan a sus tejidos,
mueren, se descomponen y, finalmente, liberan nutrientes que será n absorbidos de nuevo.
- A pesar de que las plantas toman la mayoría de nutrientes directamente del suelo o de la atmó sfera, para obtener
otros nutrientes necesitan ayuda, especialmente en el caso del nitró geno. La fuente principal del nitró geno es el
que se encuentra en estado gaseoso que debe fijarse en una forma que sea asimilable para las plantas. Esta tarea la
llevan a cabo unos grupos específicos de bacterias, tanto en ambientes acuá ticos (cianobacterias de vida libre)
como terrestres (bacterias pertenecientes al género Azotobacter).
- La disponibilidad de nutrientes tienen numerosos efectos directos sobre la supervivencia, el crecimiento y la
reproducció n de los vegetales. El mejor ejemplo de la relació n directa que existe entre la disponibilidad de
nutrientes y el rendimiento de las plantas, lo podemos observar respecto al nitró geno. En el proceso de fotosíntesis
son necesarios dos compuestos esenciales que contienen nitró geno: la enzima rubisco y el pigmento clorofila; por
lo tanto la planta requiere nitró geno para sintetizarlos.
- La geología, el clima y la actividad biológica alteran la disponibilidad de nutrientes en el suelo. Como
consecuencia, algunos ambientes son ricos, mientras que otros son pobres en nutrientes. Las plantas que habitan
en ambientes ricos en nitró geno muestran un aumento continuado de la tasa de crecimiento al aumentar la
concentració n de nitró geno. Una especie nativa de ambientes pobres en nitró geno alcanza su má xima tasa de
crecimiento con una disponibilidad baja o media de nutriente, y no responde a sucesivas adiciones de nitró geno.
Para las plantas terrestres, los nutrientes son un recurso que hay que obtener del interior del suelo, como pasa con
el agua. Su habilidad para explotar este recurso está relacionada con la masa de raíces que poseen. Otra
característica distintiva en plantas que habitan en ambientes pobres de nutrientes es que sus hojas, tallos y ramas
suelen contener bajas concentraciones de nutrientes, por lo tanto los descomponedores tienen que inmovilizar una
mayor cantidad de nutrientes del suelo, reduciendo así la mineralizació n neta y la tasa a la que los nutrientes
volverá n a estar disponibles para las plantas. De este modo, la baja disponibilidad de nutrientes reforzará unas
tasas de absorció n bajas y una baja concentració n de los mismos en los tejidos vegetales. Este circuito de
retroalimentació n positiva es fundamental para el nitró geno, cuya disponibilidad depende en gran medida de las
tasas de circulació n de los nutrientes.
- La acidez del suelo puede afectar tanto la disponibilidad de nutrientes como a su absorción por las plantas. La
acidez del suelo viene caracterizada por el pH. 1 a 6 solució n á cida, 7 neutro, 7 a 14 alcalino. Cuando un suelo es
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á cido, la elevada concentració n de iones de hidró geno produce un desplazamiento de otros iones (tales como
potasio, magnesio y calcio) de la superficie de las partículas del suelo, los cuales pasaran a la solució n. Si las plantas
no absorben estos nutrientes rá pidamente, pueden ser lavados del suelo, reduciéndose así su fertilidad. También
puede ocurrir lo contrario. Cuando el calcio es abundante, a causa de la meteorizació n de rocas ricas en calcio, este
elemento puede llegar a reemplazar los iones de hidró geno en la solució n y sobre las partículas del suelo. Los
suelos de este tipo, má s ricos en calcio que en hidró geno, muestran un pH de 7, mientras que los suelos ácidos
tienen un pH 6,5 o incluso menor.
- Las propiedades de los vegetales afectan a la nutrición de los consumidores debido a la conversió n de tejido
vegetal en tejido animal. Tanto vertebrados como invertebrados necesitan elementos minerales y unos 20
aminoá cidos, de los cuales 14 son esenciales. Las plantas y sus consumidores tienen composició n química distinta.
Los animales son ricos en grasas y proteínas, que utilizan como elementos de construcció n de su estructura. Los
tejidos vegetales, en cambio, son pobres en proteínas y ricos en carbohidratos. La mayor parte del carbono de las
plantas se encuentra en las paredes celulares, en forma de celulosa y lignina. Los herbívoros entonces se enfrentan
a la ardua tarea de convertir celulosa en una limitada provisió n de proteínas vegetales en tejido animal. Para los
carnívoros la cantidad es má s importante que la calidad debido a que consumen animales que previamente han re-
sintetizado y almacenado en sus tejidos proteínas y otros nutrientes obtenido de las plantas. Los carnívoros se
encargan simplemente de convertir masa corporal de unos tejidos animales con la misma composició n química que
los suyos.
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Suelo
Cuando no existe erosió n fuerte, la combinació n de meteorizació n física, química y bioló gica produce en la
superficie de la tierra una capa de características especiales, denominada suelo. Es el sustrato de la vegetació n y el
ambiente donde ocurren numerosos procesos fisicoquímicos. En su interior habitan cientos de miles de especies
de animales inferiores, bacterias y hongos.
Factores para la formación del suelo.
Hans Jenny propuso que cualquier suelo o cualquier propiedad del suelo resultan de la interacció n de cinco
factores independientes generadores de suelo:
El material madre: es la masa no consolidada a partir de la cual se origina el suelo, proviene de la roca
madre o material transportado. Las rocas pueden ser ígneas, metamórficas o sedimentarias. La
composició n de todas las rocas determina en gran manera la composició n química del suelo.
El clima: influye en la vida animal y vegetal de la zona; son también importantes en el desarrollo del
suelo.
Los factores bióticos: plantas, animales, bacterias y hongos; contribuyen todos ellos a la formació n del
suelo. La vegetació n es en gran parte responsable de la materia orgá nica del suelo y del color de la capa
superficial. Los animales, las bacterias y hongos descomponen la materia orgá nica, la mezclan con la
materia mineral y ayudan con la aireació n del suelo y a la percolació n de agua a su través.
La topografía: El contorno del terreno afecta la cantidad de agua que entra en el suelo, como así
también afecta la tasa de erosió n y el transporte pendiente abajo del material del suelo.
Tiempo: la meteorizació n del material rocoso, la acumulació n, descomposició n y mineralizació n de la
materia orgá nica, la pérdida de minerales, la ganancia de minerales, requiere de un tiempo.
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