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Efectos de la Temperatura en Organismos

El documento describe los efectos de la temperatura sobre los organismos vivos y los mecanismos que utilizan para regular su temperatura. Las plantas y los animales poiquilotermos regulan su temperatura a través de procesos externos como la transpiración, mientras que los animales homeotermos como las aves y los mamíferos generan calor internamente a través del metabolismo. Algunos animales como los murciélagos son heterotermos y usan ambos mecanismos. La temperatura afecta procesos vitales como la fotosíntesis y las

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Efectos de la Temperatura en Organismos

El documento describe los efectos de la temperatura sobre los organismos vivos y los mecanismos que utilizan para regular su temperatura. Las plantas y los animales poiquilotermos regulan su temperatura a través de procesos externos como la transpiración, mientras que los animales homeotermos como las aves y los mamíferos generan calor internamente a través del metabolismo. Algunos animales como los murciélagos son heterotermos y usan ambos mecanismos. La temperatura afecta procesos vitales como la fotosíntesis y las

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ISP Nº 6 – Profesorado de Biología – Ecología y Genética Poblacional – Añ o 2015

FACTORES ECOLÓGICOS

TEMPERATURA
La temperatura tiene un efecto constante sobre todos los seres vivos. Afecta a la tasa fotosintética y al
almacenamiento de energía en las plantas. Influye en la necesidad de agua y en la velocidad de las reacciones
químicas en todos los organismos vivos. Es un elemento clave en el clima, los microclimas y la distribució n de los
seres vivos.
Todos los organismos viven en un constante intercambio de energía con el medio termodiná mico.
Absorben radiació n solar, que puede ser directa (difundida desde el cielo) o reflejada desde el suelo. Ademá s, los
organismos producen calor en los procesos metabó licos tales como la respiració n, y emiten calor en forma de
radiació n infrarroja. Para poder mantener una temperatura corporal constante, deben liberar calor, y también
obtenerlo, del medio circundante.
Las plantas verdes transforman una importante cantidad de radiació n solar en energía química a través de
la fotosíntesis. Con esto almacenan energía, la cual pasará a los animales que se alimenten de ellas.
La transferencia de calor entre los organismos y el medio se produce de variadas formas:
 Evaporació n → pérdida de calor a través de una superficie. Libera calor debido a que la transformació n de agua en
vapor requiere un aporte de energía. La evaporació n depende de la diferencia de presió n de vapor entre el aire y el
objeto.
 Conducció n → el calor se transfiere entre dos objetos só lidos, pasando del má s caliente al má s frío. La velocidad de
la transferencia de calor de un cuerpo a otro depende del grado de contacto entre ellos.
 Convecció n → la transferencia de calor se produce cuando un fluido (aire o agua) se transcurre sobre un objeto.
Con la misma diferencia de temperaturas entre dos objetos.
 Radiació n térmica → es la emisió n de radiació n de onda larga. La energía radiante que incide sobre una superficie
se absorbe y se convierte en calor.

Cuando la temperatura ambiental es má s baja que la del organismo, éste pierde calor hacia el ambiente.
Cuando la temperatura del medio es mayor, el calor pasa del ambiente al organismo. De este modo, los seres vivos
deben equilibrar las ganancias con las pérdidas de calor para mantener una temperatura interna constante. La
mayoría de las plantas se encuentran sujetas al suelo. A causa que no pueden moverse hasta una situació n má s
favorable, experimentan variadas temperaturas.
El metabolismo vegetal aporta poco al mantenimiento de la temperatura interna de la planta. La cantidad
de calor que absorbe una planta depende del índice de reflexió n de las hojas y la corteza, de la orientació n de sus
hojas respecto a la radiació n incidente y al viento, así como de la forma y el tamañ o de sus hojas. Algunas plantas
cambian la orientació n de sus hojas durante el día segú n la posició n del sol y la intensidad de la luz. Otras plantas
(Ej.: grandes cactus) con un ancho diá metro de tallo, poseen una mayor temperatura en la parte encarada al sol que
en su parte a la sombra.
Las plantas terrestres pierden calor por convecció n y evaporació n, y las plantas acuáticas
principalmente por convecció n. La pérdida de calor por convecció n depende de la diferencia entre la temperatura
de la hoja y el aire que la rodea. En la transpiració n se produce evaporació n; ya que las plantas transpiran agua
hacia el aire a través de los estomas de sus hojas, éstas pierden energía y baja su temperatura. Algunas plantas
desarrollan hojas muy lobuladas, o pequeñ a para perder calor de forma má s efectiva, mientras que otras
desarrollan hojas anchas y sin ló bulos. Esto se debe a que exponen al aire una mayor superficie de la hoja por
unidad de volumen para el intercambio de calor. La temperatura dentro de una misma hoja puede variar, ya que
sus extremos se enfrían má s rá pidamente que el centro, esto se relaciona con la capacidad de las plantas para
llevar a cabo la actividad fotosintética, la cual es sensible a la temperatura. Tanto la fotosíntesis como la respiració n
provocan un aumento de la temperatura, y la absorció n de CO2 por parte de las hojas resulta del balance entre esos
dos procesos.
Las plantas han desarrollado mecanismos para enfrentarse tanto al calor como al frío. Algunas pueden
tolerar temperaturas bajo cero si la disminució n de la temperatura se produce lentamente, otras desarrollan una
resistencia a las heladas principalmente a partir de otoñ o, y adquieren el má ximo grado de resistencia en invierno,
sintetizando y distribuyendo sustancias anticongelantes que permiten el sobreenfriamiento de la savia celular
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durante cortos periodos de tiempo. Una vez que se reanuda el crecimiento en primavera, la planta pierde esa
tolerancia rá pidamente, volviéndose nuevamente susceptible a los dañ os por heladas al final de la primavera.
Los animales también pueden producir calor metabó lico, y ademá s pueden moverse. Su estructura
corporal también marca la diferencia. Para mantener constante la temperatura del interior del cuerpo, un
animal debe equilibrar las pérdidas y las ganancias de calor con el medio en que vive. Esto se lleva a cabo por la
tasa metabó lica y por conducció n térmica. El nú cleo corporal intercambia calor con la capa superficial por
conducció n. La capa superficial intercambia calor con el medio por convecció n, conducció n, radiació n y
evaporació n. Todos estos está n afectados por las propiedades de la piel y del revestimiento corporal.
Debido a que el aire tiene un menor calor específico, y absorbe menos radiació n que el agua, los animales
terrestres sufren unos cambios del ambiente térmico mucho má s bruscos y peligrosos que los que afectan a los
animales acuá ticos. La pérdida de calor al aire por irradiació n, especialmente durante la noche, puede producir la
muerte por enfriamiento. Los animales acuá ticos viven en un medio energético má s estable, pero tiene una menor
tolerancia a los cambios de temperatura. Estos pueden agruparse en tres tipos segú n los mecanismos para regular
su temperatura:
 Los animales que utilizan la energía almacenada para mantener constante su temperatura corporal,
independientemente de la temperatura exterior se denominan homeotermos, y el proceso, endotermia
(producció n interna de calor). Ejemplos de éstos son las aves y los mamíferos.
 Los animales que regulan la temperatura corporal por mecanismos externos obtienen calor exponiéndose a las
fuentes ambientales de calor, y lo disipan por conducció n, convecció n y evaporació n. Este modo de regulació n de
temperatura se denomina ectotermia, y a los animales que la practican se los denomina poiquilotermos.
Ejemplos de éstos son: invertebrados, reptiles, anfibios y peces.
 Los animales que regulan su temperatura corporal unas veces por endotermia y otras, por ectotermia se los
denomina heterotermos. É stos utilizan tanto la endotermia como la ectotermia, dependiendo de las situaciones
ambientales y las necesidades metabó licas. Ejemplos de éstos son los murciélagos, las abejas y los colibríes.
Los poiquilotermos absorben calor ambiental con facilidad, y lo pierden con la misma rapidez, inician su
actividad solamente cuando la temperatura es suficientemente elevada y cuando baja la temperatura ambiental, la
actividad metabó lica disminuye y sus movimientos se hacen lentos. La mayoría de los poiquilotermos terrestres
pueden mantener durante el día su temperatura corporal relativamente constante por mecanismos conductuales,
tales como ponerse al sol o a la sombra. El rango de temperaturas corporales en que estos animales pueden llevar a
cabos sus actividades diarias, se denomina rango de temperaturas operativas.
Los poiquilotermos tienen un límite inferior y superior de tolerancia a la temperatura, los cuales varían
segú n la especie, ademá s tienen una tasa metabó lica reducida, y una elevada conductancia térmica entre su cuerpo
y el medio exterior. La mayor parte de su producció n de energía deriva de la respiració n anaeró bica. El
metabolismo de la respiració n anaeró bica obliga a los poiquilotermos a realizar una actividad intensa en un corto
espacio de tiempo. Los peces y los invertebrados acuá ticos se adaptan al cambio estacional de temperaturas por
aclimatació n, pero son muy sensibles a cambios bruscos de temperatura. En el caso de producirse un cambio
inesperado de temperatura, mueren de shock térmico.
Las aves y los mamíferos homeotermos, mantienen su temperatura corporal mediante la oxidació n de
glucosa y otras moléculas energéticas. Controlan el gradiente entre la temperatura corporal y la del aire o el agua
mediante cambios estacionales en su aislamiento. Se basan en el enfriamiento por evaporació n y en el aumento o
disminució n de la producció n del valor metabó lico. La homeotermia permite que estos animales permanezcan
activos independientemente de la temperatura ambiental con un gasto energético considerable.
El mantenimiento de temperatura corporal elevada está asociado a unos sistemas enzimá ticos especiales.
Suelen tener una tasa metabó lica elevada y con una conductancia térmica baja. Son capaces de mantener un alto
nivel de producció n aeró bica de energía, de este modo, pueden mantener un alto nivel de actividad física durante
largos períodos de tiempo y son capaces de generar energía rá pidamente en situaciones de estrés. La principal
desventaja de la homeotermia es el elevado costo metabó lico que genera.
Las especies que en ocasiones regulan su temperatura corporal y en otras no lo hacen, se los denomina
heterotermos, dependiendo del momento de su ciclo diario o estacional. Son capaces de soportar cambios
repetidos, drá sticos e inesperados en su temperatura corporal. Los insectos son ectotermos y poiquilotermos,
cuando vuelan, incrementan su tasa metabó lica de forma notable. La temperatura es crucial para el vuelo de los
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insectos, esto implica que un insecto debe entrar en calor antes de iniciar el vuelo, y también liberar el calor
sobrante durante el vuelo. Las mariposas y las libélulas, orientan sus cuerpos y extienden sus alas al sol. Pero la
mayoría entran en calor haciendo vibrar sus mú sculos torá cicos.
Para poder reducir los gastos metabó licos durante períodos de inactividad, algunos animales homeotermos
de pequeñ o tamañ o se convierten por momentos en heterotermos y entran diariamente en estado de torpor. El
torpor diario es la caída de la temperatura corporal hasta niveles cercanos a la temperatura ambiental, durante
una parte del día, independientemente de la estació n del añ o. Cuando el animal entra en estado de torpor, su
temperatura corporal baja drá sticamente. Al relajarse los mecanismos de la homeotermia, la temperatura corporal
baja hasta valores cercano a la temperatura ambiental. Al despertarse, la temperatura corporal vuelve rá pidamente
al nivel normal, a medida que el animal reanuda su producció n de calor metabó lico.
Para poder resistir al invierno, los poiquilotermos terrestres y algunos mamíferos heterotermos entran
en un estado de torpor estacional prolongado, llamado hibernación. É sta se caracteriza por la interrupció n de
toda actividad. Los poiquilotermos en estado de hibernació n experimentan cambios fisioló gicos. Los
homeotermos en hibernación se convierten en heterotermos y adoptan una hipotermia controlada. La
regulació n homeotérmica se relaja, permitiendo que temperatura corporal se aproxime a la temperatura
ambiental. Tanto la frecuencia cardíaca como la respiració n y el metabolismo reducen su actividad, y la
temperatura corporal cae por debajo de 10°C.
El inicio del estado de hibernació n es un proceso controlado, difícilmente generalizable para todas las
especies de homeotermos. Todos los organismos hibernantes utilizan un mecanismo de regulació n metabó lica
distinto del que emplea en estado activo, la mayoría de estos, despiertan perió dicamente y después caen de nuevo
en estado de torpor.
Los poiquilotermos utilizan mecanismos de conducta para poder mantener una temperatura corporal
tolerable y relativamente constante durante los periodos de actividad, buscando microclimas favorables, algunos
se ponen al sol cuando su temperatura es baja y por el contrario, si es alta se ponen en la sombra o se esconden
bajo el suelo con el fin de ajustar su temperatura corporal. Los endotermos también aprovechan los microclimas
para mantenerse calientes o fríos. En los mamíferos, el pelaje es la barrera má s importante al flujo de calor, pero el
grado de aislamiento varía su espesor. Suelen cambiar el espesor de su pelaje estacionalmente. Algunas aves
á rticas poseen patas cubiertas de plumas, pero en la mayoría de las aves las patas está s cubiertas de escamas que
actú an como ventanas térmicas, es decir, puntos de pérdida de calor.
Cuando el aislamiento térmico no es suficiente, muchos animales recurren al tiriteo, una forma de
actividad muscular involuntaria que produce un aumento de la producció n de calor. Muchas especies de mamíferos
de pequeñ o tamañ o incrementan la producció n de calor por termogénesis sin tiriteo, quedando tejido de grasas
pardas muy vascularizados, lo cual conlleva una tasa elevada de consumo de oxígeno.
Muchas especies de aves y mamíferos, y también de avispas y avispones, utilizan el enfriamiento por
evaporació n para reducir el calor corporal. Al sudar y al jadear aceleran el proceso de la evaporació n por
enfriamiento. Unos pocos mamíferos tienen glá ndulas sudoríparas, entre ellos los caballos y los seres humanos.
El almacenamiento de calor corporal no parece ser una opció n adecuada para mantener el equilibrio térmico del
cuerpo, ya que la tolerancia al calor de los animales tiene un límite. Sin embargo, algunos mamíferos, almacena el
calor corporal durante el día y lo disipan durante la noche, especialmente cuando el agua es un recurso limitado.
Muchos animales poiquilotermos de regiones templadas o á rticas resisten largos períodos de invierno a
temperaturas por debajo del punto de congelació n, gracias al sobreenfriamiento y el desarrollo de resistencia a la
congelació n. El sobreenfriamiento de los líquidos corporales ocurre cuando la temperatura corporal baja del
punto de congelació n si llegar a congelarse.
Algunos animales, para poder conservar calor en los ambientes fríos y para refrescar las partes vitales del
cuerpo en condiciones de extremo calor, han desarrollado mecanismos de intercambio de calor por
contracorriente. En aguas má s cálidas, donde los animales deben hacerse cargo de un exceso de calor corporal, la
sangre evita esos puntos de intercambio de calor. El intercambio de calor por contracorriente no está
restringido a los homeotermos. Algunos poiquilotermos que alcanzan cierto grado de endotermia utilizan el
mismo mecanismo. El calor metabolizado producido en el mú sculo calienta la sangre venosa, la cual pasa el calor a
la sangre oxigenada que llega de las branquias. Este intercambio de calor por contracorriente aumenta la potencia
muscular, ya que los mú sculos calientes se contraen y relajan má s rá pidamente.
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LUZ
La mayoría de nosotros asociamos el concepto de luz natural al de luz visible. Raramente pensamos la luz
como una fuerza motriz de la vida, ésta no es solamente ú til para poder ver, sino que afecta a muchas otras
actividades de los seres vivos.
La luz visible es sólo una parte de la radiación solar.
Del rango completo de radiació n solar que llega a la atmó sfera de la Tierra, las longitudes de onda de entre
400 y 700 nm componen la luz visible. Estas longitudes de onda se conocen como radiación fotosintéticamente
activa (PAR) debido a que incluyen las longitudes de onda que las plantas utilizan para la fotosíntesis.
Las longitudes de onda má s cortas que las del espectro visible constituyen la radiació n ultravioleta o UV.
Las longitudes de onda má s largas que las del espectro visible se denominan infrarrojas.
La luz que llega a la superficie terrestre no es la misma que la que llega a la atmó sfera. La capa de ozono de
la atmó sfera exterior (estrató sfera) absorbe casi todas las longitudes de onda, pero má s intensamente las violetas y
los azules de la luz visible.
La luz interceptada por la Tierra se refleja, absorbe, o transmite a través de los objetos. Las hojas reflejan
aproximadamente entre un 6 y un 12% de la radiació n fotosintéticamente activa, mientras que también reflejan un
70% de la luz infrarroja y tan solo un 3% de la luz ultravioleta que les llega directamente. El grado de reflexión
varía según la constitución de la superficie foliar, las hojas tienen un aspecto verdoso debido a que absorben
preferentemente la luz violeta, azul, roja y reflejan la luz verde. La luz que no se refleja o absorbe se transmite a
través de la hoja. La cantidad de luz transmitida, a su vez, depende del grosor y la estructura de la hoja.
En el caso del agua, la luz es absorbida rá pidamente. Solamente un 40% llega a penetrar 1 m en las aguas
claras de un lago. Ademá s, el agua absorbe algunas longitudes de onda má s que otras. Tan solo la luz de longitud de
onda azulada puede penetrar a má s profundidad.
La cubierta vegetal intercepta una gran cantidad de luz.
La cantidad de luz que penetra en la vegetació n y llega al suelo varía tanto con la cantidad como con la
posició n de las hojas.
La cantidad de hojas, también llamada densidad foliar, se expresa como una medida de la superficie foliar.
Para poder cuantificar los cambios del ambiente lumínico a aumentar la superficie ocupada por las hojas,
necesitamos calcular la superficie foliar existente por unidad de á rea del suelo, esta medida se denomina índice de
superficie foliar (ISF). Cuanto mayor es el índice de superficie foliar, menor será la cantidad de luz que llega al
suelo.
La distribució n de las hojas en las plantas influye sobre la atenuació n de la luz al aumentar la superficie
foliar. Las plantas que crecen muy juntas, pero con las hojas inclinadas y con un ISF elevado captaran má s luz, en
conjunto, que aquellas con hojas dispuestas horizontalmente, debido a que éstas se hacen sombra unas a otras.
Aunque la luz disminuye gradualmente hacia la parte baja de la cubierta vegetal, todavía penetra algo de luz a
través de aberturas entre la vegetació n y alcanza el suelo en forma de salpicadura de sol.
En muchos ecosistemas, los cambios estacionales afectan de forma drá stica la superficie foliar. Por ejemplo
en regiones templadas, en invierno, los á rboles de hoja caduca pierden sus hojas, por lo tanto la cantidad de luz que
penetra a través de la vegetació n cambia segú n la estació n del añ o.

La luz que recibe una planta afecta a su actividad fotosintética


Debido a que las plantas viven en un ambiente lumínico variable, su actividad fotosintética también varía
de forma considerable. El nivel de luz en que la tasa de absorció n de dió xido de carbono en la fotosíntesis iguala la
tasa de pérdida de dió xido de carbono en la respiració n se denomina punto de compensación de la luz. En ese
punto, la fotosíntesis funciona tan lentamente que produce solo los compuestos de carbono necesarios para la
respiració n. Cuando el nivel de iluminació n sobrepasa el punto de compensació n de luz, la tasa fotosintética
aumenta.
El nivel de iluminació n en que un mayor incremento de la cantidad de luz no produce un aumento de la tasa
de fotosíntesis se denomina punto de saturación de luz. En algunas plantas adaptadas a ambientes sombríos, la
tasa fotosintética declina cuando el nivel de iluminació n sobrepasa la saturació n. Este efecto negativo de un nivel
de luz excesivo se conoce como fotoinhibición.

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Las plantas están adaptadas a mucha o a poca luz


La relació n existente entre la disponibilidad de luz y la tasa fotosintética varía entre diferentes especies de
plantas.
El fenó meno por el cual se producen cambios en la fisiología o en la forma de un organismo, en respuesta a
cambios en las condiciones ambientales, se denomina aclimatación. Estas adaptaciones corresponden a
diferencias genéticas en la respuesta potencial de las especies vegetales al medio lumínico. Las especies de plantas
adaptadas a ambientes bien iluminados se conocen como especies intolerantes a la sombra. Las especies de
plantas adaptadas a ambientes de poca luz se denominan especies tolerantes a la sombra. Estos nombres se
refieren a su capacidad relativa para poder continuar la actividad fotosintética en condiciones de iluminació n
reducidas.

Las plantas acuáticas viven en un ambiente sombrío


A causa de la rá pida extinció n de la luz al aumentar la profundidad del agua, la mayoría de las plantas
acuá ticas y algas vive en un medio similar a un ambiente en sombras y su respuesta a la luz tiene una complicació n
adicional: que su actividad fotosintética se ve inhibida cuando se exponen a mayor grado de iluminació n en la
columna de agua.
La profundidad a la que crece la mayoría de las plantas acuá ticas y algas corresponde a la intensidad de luz
má s favorable para su actividad fotosintética. Los organismos situados a menos profundidad dentro de la columna
de agua limitan la cantidad de luz que llega a los de má s abajo. La capacidad fotosintética esta también influida por
las variaciones estacionales de la temperatura y luz, así como por la adaptació n a distintas longitudes de onda del
espectro visible.

A lo largo de la evolución, las plantas han desarrollado defensas contra la radiación ultravioleta
La radiació n solar ultravioleta en su mayor parte es absorbida por el ozono de la estrató sfera. Durante los
ú ltimos añ os, la capa de ozono estratosférico ha disminuido como resultado del aumento de concentració n de
productos químicos destructores, ello permite un incremento de la radiació n ultravioleta que llega a la superficie
terrestre. Este aumento puede tener un mayor impacto sobre animales que sobre la mayoría de las plantas. Los
organismos má s vulnerables son los que poseen una pigmentació n reducida, y especialmente los seres humanos,
los cuales son susceptibles de desarrollar cá ncer de piel. También puede tener efectos sobre las plantas,
experimentos han demostrado que la radiació n UV-B puede dañ ar el ADN, inhibir parcialmente la fotosíntesis,
alterar la morfología y reducir el crecimiento.
A lo largo de la evolució n, las plantas desarrollaron una serie de defensas para evitar que la radiació n UV-B
alcance el interior de las hojas. La barrera más importante para prevenir la penetración de la radiación son las
células epidérmicas de las hojas, las cuales contienen algunas sustancias que absorben la radiación UV-B pero que
dejan pasar la radiación fotosintéticamente activa al interior de la hoja.

NUTRIENTES
La Tierra es el ú nico planeta del sistema solar que alberga vida, esto depende de factores físico-químicos
que son el resultado de la distancia de la tierra al sol y su tamañ o. Nuestro planeta no está ni lejos ni cerca del sol.
Eso hace que la temperatura media del planeta sea de 15º C, y a su vez que podamos encontrar agua en estado
líquido, lo cual es imprescindible para la vida, debido a que en el agua se realizan la totalidad de las reacciones
químicas de nuestro metabolismo. Esta sustancia es tan importante que su falta ocasiona la muerte o falta de vida.
Con respecto a la influencia del tamañ o de la Tierra, si fuera má s pequeñ a, su masa no podría atraer por
gravedad a su atmó sfera protectora y ademá s sería tan espesa y densa que no dejaría pasar la luz del sol. La
atmó sfera deja pasar la luz visible, con la que se realizan los procesos vitales para los vegetales y sin embargo
atrapa las radiaciones de alta energía por su composició n rica en ozono. También, la atmó sfera es rica en oxígeno,
lo cual facilita el proceso vital de la respiració n de los seres vivos.
Ademá s de la luz, el agua y la energía térmica nombradas anteriormente, necesitamos de los nutrientes
para que haya vida, los nutrientes son otro elemento esencial para que los organismos puedan sobrevivir, crecer y
reproducirse.
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- Los nutrientes se clasifican en macronutrientes, es decir que son necesarios en cantidades considerables
(carbono, oxígeno, nitró geno, fó sforo, calcio, potasio, magnesio, azufre, sodio y cloro, entre otros) o
micronutrientes, también necesarios pero en menores cantidades (hierro, cobre, zinc, yodo, boro, cobalto,
molibdeno, manganesio y selenio). Los macronutrientes y los micronutrientes que necesitan las plantas y animales
para sobrevivir, pueden ser de origen atmosférico o geológico. La mayoría provienen de las rocas y los minerales
por meteorizació n. Existen dos aspectos de la meteorizació n que son fundamentales para la disponibilidad de
nutrientes: la velocidad a la que los materiales se disgregan y los elementos que se liberan. La tasa de
meteorizació n depende del tipo de roca y de las condiciones ambientales.
- Los nutrientes son incorporados por las plantas del suelo mediante la absorción de iones disueltos en la
solució n del suelo y a través del transporte activo. La absorció n de iones disueltos se produce gracias a su difusió n
desde el suelo hacia el interior de sus raíces. Cuando la concentració n de nutrientes en las raíces es mayor que en
la solució n del suelo, las raíces transportan activamente los nutrientes a través de sus membranas hacia el interior.
Al extraer los nutrientes del suelo circundante, las raíces provocan una disminució n de la concentració n de
nutrientes en el á rea a su alrededor. Posteriormente, los nutrientes será n repuestos gracias a la difusió n de agua y
nutrientes desde otras zonas con una mayor concentració n de estas sustancias.
- Los descomponedores transforman los nutrientes en compuestos de fá cil asimilació n. El valor energético de la
materia orgá nica está relacionado con el tipo de compuestos de carbono que contiene. Los compuestos como
grasas simples, carbohidratos simples y proteínas, son fá cilmente digeribles y de alta calidad. Compuestos tales
como lignina y celulosa son difíciles de descomponer, y por ello menos energéticos. Las plantas no pueden
absorber nutrientes que se encuentran combinados con compuestos orgá nicos, tales como proteínas u otros
polímeros. Los compuestos orgá nicos deben ser primero fragmentados y transformados en compuestos
inorgá nicos, es decir en nutrientes minerales. Este proceso lo llevan a cabo bacterias y hongos que al ingerir
materia orgá nica muerta liberan los nutrientes minerales en forma de compuestos inorgá nicos que la planta si
puede utilizar. Los nutrientes circulan en un ciclo. Las plantas absorben los nutrientes, los incorporan a sus tejidos,
mueren, se descomponen y, finalmente, liberan nutrientes que será n absorbidos de nuevo.
- A pesar de que las plantas toman la mayoría de nutrientes directamente del suelo o de la atmó sfera, para obtener
otros nutrientes necesitan ayuda, especialmente en el caso del nitró geno. La fuente principal del nitró geno es el
que se encuentra en estado gaseoso que debe fijarse en una forma que sea asimilable para las plantas. Esta tarea la
llevan a cabo unos grupos específicos de bacterias, tanto en ambientes acuá ticos (cianobacterias de vida libre)
como terrestres (bacterias pertenecientes al género Azotobacter).
- La disponibilidad de nutrientes tienen numerosos efectos directos sobre la supervivencia, el crecimiento y la
reproducció n de los vegetales. El mejor ejemplo de la relació n directa que existe entre la disponibilidad de
nutrientes y el rendimiento de las plantas, lo podemos observar respecto al nitró geno. En el proceso de fotosíntesis
son necesarios dos compuestos esenciales que contienen nitró geno: la enzima rubisco y el pigmento clorofila; por
lo tanto la planta requiere nitró geno para sintetizarlos.
- La geología, el clima y la actividad biológica alteran la disponibilidad de nutrientes en el suelo. Como
consecuencia, algunos ambientes son ricos, mientras que otros son pobres en nutrientes. Las plantas que habitan
en ambientes ricos en nitró geno muestran un aumento continuado de la tasa de crecimiento al aumentar la
concentració n de nitró geno. Una especie nativa de ambientes pobres en nitró geno alcanza su má xima tasa de
crecimiento con una disponibilidad baja o media de nutriente, y no responde a sucesivas adiciones de nitró geno.
Para las plantas terrestres, los nutrientes son un recurso que hay que obtener del interior del suelo, como pasa con
el agua. Su habilidad para explotar este recurso está relacionada con la masa de raíces que poseen. Otra
característica distintiva en plantas que habitan en ambientes pobres de nutrientes es que sus hojas, tallos y ramas
suelen contener bajas concentraciones de nutrientes, por lo tanto los descomponedores tienen que inmovilizar una
mayor cantidad de nutrientes del suelo, reduciendo así la mineralizació n neta y la tasa a la que los nutrientes
volverá n a estar disponibles para las plantas. De este modo, la baja disponibilidad de nutrientes reforzará unas
tasas de absorció n bajas y una baja concentració n de los mismos en los tejidos vegetales. Este circuito de
retroalimentació n positiva es fundamental para el nitró geno, cuya disponibilidad depende en gran medida de las
tasas de circulació n de los nutrientes.
- La acidez del suelo puede afectar tanto la disponibilidad de nutrientes como a su absorción por las plantas. La
acidez del suelo viene caracterizada por el pH. 1 a 6 solució n á cida, 7 neutro, 7 a 14 alcalino. Cuando un suelo es
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á cido, la elevada concentració n de iones de hidró geno produce un desplazamiento de otros iones (tales como
potasio, magnesio y calcio) de la superficie de las partículas del suelo, los cuales pasaran a la solució n. Si las plantas
no absorben estos nutrientes rá pidamente, pueden ser lavados del suelo, reduciéndose así su fertilidad. También
puede ocurrir lo contrario. Cuando el calcio es abundante, a causa de la meteorizació n de rocas ricas en calcio, este
elemento puede llegar a reemplazar los iones de hidró geno en la solució n y sobre las partículas del suelo. Los
suelos de este tipo, má s ricos en calcio que en hidró geno, muestran un pH de 7, mientras que los suelos ácidos
tienen un pH 6,5 o incluso menor.
- Las propiedades de los vegetales afectan a la nutrición de los consumidores debido a la conversió n de tejido
vegetal en tejido animal. Tanto vertebrados como invertebrados necesitan elementos minerales y unos 20
aminoá cidos, de los cuales 14 son esenciales. Las plantas y sus consumidores tienen composició n química distinta.
Los animales son ricos en grasas y proteínas, que utilizan como elementos de construcció n de su estructura. Los
tejidos vegetales, en cambio, son pobres en proteínas y ricos en carbohidratos. La mayor parte del carbono de las
plantas se encuentra en las paredes celulares, en forma de celulosa y lignina. Los herbívoros entonces se enfrentan
a la ardua tarea de convertir celulosa en una limitada provisió n de proteínas vegetales en tejido animal. Para los
carnívoros la cantidad es má s importante que la calidad debido a que consumen animales que previamente han re-
sintetizado y almacenado en sus tejidos proteínas y otros nutrientes obtenido de las plantas. Los carnívoros se
encargan simplemente de convertir masa corporal de unos tejidos animales con la misma composició n química que
los suyos.

El Agua: propiedades y su ciclo.


Naturaleza química del agua.
El agua es un compuesto inorgá nico cuyas moléculas se constituyen de un á tomo de O (oxígeno) y dos de H
(hidró geno) unidos covalentemente. Los á tomos de hidró geno poseen un protó n en su nú cleo y un electró n en su
primer ó rbita, ambos con cargas opuestas (positiva y negativa respectivamente). Esta equidad en la cantidad de
partículas sub ató micas le confieren una carga neutra y lo mismo ocurre con el á tomo de oxígeno. Sin embargo,
cuando estos á tomos forman un enlace covalente se comparten electrones y completan por intervalos de tiempo su
ú ltima orbita, hecho que afecta el equilibrio antes mencionado en la cantidad de partículas sub ató micas con carga
(protones y electrones).
Es en este enlace, que surgen las características determinantes de la importancia del agua. Al parecer, los
á tomos de oxígeno pueden atraer con mayor intensidad a los electrones compartidos con los á tomos de hidró geno.
Es decir, el á tomo de oxígeno posee su ú ltima ó rbita completa por intervalos mayores de tiempo que los á tomos de
hidró geno y a raíz de este fenó meno adquiere una carga negativa parcial (-). Los á tomos de hidró geno por su
parte “pasan menos tiempo” con su ó rbita completa, por lo cual poseen una carga parcial determinada por el
protó n presente en su nú cleo (+). Este fenó meno hace que la molécula H2O sea polar (posea partes con cargas
opuestas) y otorga al agua ciertas características especiales.

Propiedades del agua.


Como antes se mencionó las características de los á tomos de H y O, y la forma en que se unen, determinan
la polaridad en las moléculas de agua. A raíz de ello las moléculas H2O presentan una gran afinidad entre sí, ya que
cada á tomo de hidró geno con carga parcial positiva es atraído por un á tomo de oxígeno con carga parcial negativa
y se establece entre ellos un enlace especial conocido como “puente de hidrógeno”. Esta “afinidad” que existe
entre las moléculas de agua se conoce como “cohesión” y es la característica que hace posible por ejemplo, la
circulació n de agua en las plantas.
Por otra parte, la polaridad del agua la convierte en un excelente solvente para compuestos polares. Como
por ejemplo la sal. Los iones que componen las moléculas de cloruro de sodio, Na + y Cl-, son atraídos por las cargas
parciales del oxígeno e hidró geno respectivamente provocando su disolució n (separació n del compuesto NaCl en
Iones Na+ y Cl-.
Los puentes de Hidró geno también confieren al agua un elevado calor específico, es decir se requiere una
gran cantidad de calor para elevar un gramo de agua en 1 Cº, ya que primero se requiere de energía caló rica para
“romper” los puentes de hidró geno, y luego para acelerar el movimiento de las moléculas. Es por ello que el agua es

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importante en la regulación de la temperatura corporal, ya que tiene la capacidad de absorber grandes


cantidades de calor.
Por otra parte también participa en reacciones químicas de construcción (síntesis por deshidratació n) y
ruptura (hidró lisis) de moléculas y constituye en un 98% aproximadamente las sustancias mucosas que lubrican a
los ó rganos.

Movimiento del agua.


El agua se halla en el ambiente en diversos estados. Estos son: só lido, líquido y gaseoso. Los cambios de
estado que se producen a lo largo del ciclo del agua involucran no solo a las transferencias de energía caló rica, sino
también a distintos organismos que requieren de este preciado compuesto para poder cumplir con diversos
procesos vitales.
Podríamos analizar el movimiento del agua en los ecosistemas estableciendo arbitrariamente un “inicio del
ciclo”. Tomemos como ejemplo la lluvia. É sta se produce a partir de un fenó meno conocido como “condensació n”,
en el cual se forman gotas de agua (paso de estado gaseoso a líquido) que caen a la superficie terrestre o en
cuerpos de agua. Al caer en la superficie terrestre, el agua se filtra en el suelo a través de las porosidades del mismo
y comienza a llenar los espacios que hay entre las partículas que lo componen. Esta agua se conoce como “agua
capilar”. El agua capilar es la que está en contacto con los pelos absorbentes de las raíces, e ingresa en ellas por un
fenó meno conocido como ósmosis. La ó smosis es el movimiento de agua a favor de un gradiente de concentració n,
es decir, el agua se mueve desde donde hay menos solutos hacia donde hay má s. Una vez que el agua ingresa a las
raíces viaja de forma pasiva hasta la endodermis y aquí es transportada de forma activa hacia el cilindro central.
Nuevamente se mueve de forma pasiva hacia los vasos leñ osos y sube por ellos gracias a una de las propiedades
mencionadas anteriormente: la cohesión. A medida que el agua foliar se pierde por transpiració n se generan
variaciones en el gradiente de concentració n que hacen que el agua de los vasos leñ osos se mueva hacia las hojas,
arrastrando a las moléculas subyacentes mediante los “puentes de hidrógeno”, hecho que produce el movimiento
de agua, hacia el leñ o, desde el resto de los tejidos que conforman el cilindro central.
De este modo el agua que se hallaba en el suelo ingresa en la planta y luego vuelve a la atmó sfera en estado
gaseoso a través de la transpiración.
Cuando el agua no está disponible en el suelo, las plantas pueden experimentar un stress hídrico, ya que el
sol y los aumentos de temperatura estimulan la pérdida de agua por transpiració n (agua que no puede reponerse).
Un claro signo de que la planta está sufriendo la falta de agua es la flacidez de sus hojas, producida por la
disminució n de la presión de turgencia. Esta ú ltima es la que otorga la firmeza y da cierta forma a las células, de la
misma forma que el aire a un globo. Cuando hacemos que el aire escape del globo, este se vuelve flá cido y es eso lo
que ocurre a las células de la planta ante la falta de agua.
Los vegetales suelen enfrentar este stress mediante el cierre de sus estomas para evitar la pérdida de agua
por transpiració n. Y los organismos xeró fitos presentan ciertas especializaciones para evitar la pérdida de agua ya
que habitan ambientes en extremo secos. Ej: (estomas en criptas, parénquima acuífero, hojas transformadas en
espinas, abundante cutina sobre la epidermis, etc.)
Los animales también poseen ciertas estrategias que les permiten enfrentar el stress hídrico: pueden
migrar (escapar de la zona donde escasea este recurso) o estivar. En este ú ltimo caso, los animales entran en un
estado de letargo y disminuyen su tasa metabó lica, proceso que suelen llevar adelante resguardados en cuevas o
madrigueras.

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Suelo
Cuando no existe erosió n fuerte, la combinació n de meteorizació n física, química y bioló gica produce en la
superficie de la tierra una capa de características especiales, denominada suelo. Es el sustrato de la vegetació n y el
ambiente donde ocurren numerosos procesos fisicoquímicos. En su interior habitan cientos de miles de especies
de animales inferiores, bacterias y hongos.
Factores para la formación del suelo.
Hans Jenny propuso que cualquier suelo o cualquier propiedad del suelo resultan de la interacció n de cinco
factores independientes generadores de suelo:
 El material madre: es la masa no consolidada a partir de la cual se origina el suelo, proviene de la roca
madre o material transportado. Las rocas pueden ser ígneas, metamórficas o sedimentarias. La
composició n de todas las rocas determina en gran manera la composició n química del suelo.
 El clima: influye en la vida animal y vegetal de la zona; son también importantes en el desarrollo del
suelo.
 Los factores bióticos: plantas, animales, bacterias y hongos; contribuyen todos ellos a la formació n del
suelo. La vegetació n es en gran parte responsable de la materia orgá nica del suelo y del color de la capa
superficial. Los animales, las bacterias y hongos descomponen la materia orgá nica, la mezclan con la
materia mineral y ayudan con la aireació n del suelo y a la percolació n de agua a su través.
 La topografía: El contorno del terreno afecta la cantidad de agua que entra en el suelo, como así
también afecta la tasa de erosió n y el transporte pendiente abajo del material del suelo.
 Tiempo: la meteorizació n del material rocoso, la acumulació n, descomposició n y mineralizació n de la
materia orgá nica, la pérdida de minerales, la ganancia de minerales, requiere de un tiempo.

La formación del suelo se inicia con la meteorización física y química.


 meteorización física: resulta de los cambios de temperatura, tales como el calor intenso o la acció n
del agua al congelarse en las grietas de las rocas. Los cambios de temperatura expanden y contraen
las rocas alternativamente, causando granulació n, separació n en escamas y una laminació n de las
capas exteriores. La acció n del hielo y el ensanchamiento exponen a las capas má s profundas a la
meteorizació n química.
 meteorización química: altera la composició n mineral original de la roca de diferentes maneras:
disolviendo minerales en contacto con el agua; debilitando los á cidos del suelo por oxidació n;
produciendo una reacció n química con el dió xido de carbono (carbonatació n); y por hidró lisis,
proceso mediante el cual el agua se combina y reacciona químicamente con los minerales. Plantas,
como los líquenes, también descomponen determinadas rocas al extraer nutrientes solubles y
hierro de sus minerales originales.

Los seres vivos intervienen en la formación del suelo.


Las plantas y los animales ejercen una influencia notable en la formació n del suelo. Las raíces de plantas
penetran en él y disgregan todavía má s el material madre. Bombean nutrientes desde las partes má s profundas
hasta la superficie, las plantas capturan energía y pasan parte de ella en forma de carbono orgá nico; esta fuente de
energía en forma de restos vegetales, permite que las bacterias, los hongos, y otros animales de tierra colonicen el
á rea.
Los invertebrados, consumen material fresco y excretan productos parcialmente descompuestos; los
microorganismos descomponen todavía má s estos materiales hasta formar compuestos solubles de nitró geno y
carbohidratos. El material resultante constituye el humus, el cual puede llegar a mineralizarse en forma de
compuestos inorgá nicos.
El humus es un material orgá nico, de color oscuro, constituido por gran cantidad de compuestos complejos.
Su naturaleza puede ser variable dependiendo de la vegetació n de a partir de la cual se ha originado. Su
descomposició n se lleva a cabo con lentitud.

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Características físicas del suelo.


- Color: depende de sus componentes y puede usarse como una medida indirecta de ciertas propiedades. El color
varía con el contenido de humedad. El color rojo indica contenido de ó xidos de hierro y manganeso; el amarillo
indica ó xidos de hierro hidratado; el blanco y el gris indican presencia de cuarzo, yeso y caolín; y el negro y
marró n indican materia orgá nica. Cuanto má s negro es un suelo, má s productivo será , por los beneficios de la
materia orgá nica.
- Textura: es la proporció n de los tamañ os de los grupos de partículas que lo constituyen y está relacionada con el
tamañ o de las partículas de los minerales que lo forman y se refiere a la proporció n relativa de los tamañ os de
varios grupos de partículas de un suelo. Esta propiedad ayuda a determinar la facilidad de abastecimiento de los
nutrientes, agua y aire que son fundamentales para la vida de las plantas. La fase só lida constituye cerca del 50 %
del volumen de la mayor parte de los suelos superficiales y consta de una mezcla de partículas inorgá nicas y
orgá nicas cuyo tamañ o y forma varían considerablemente.
- La estructura: es la forma en que las partículas del suelo se reú nen para formar agregados. La estructura del suelo
se define por la forma en que se agrupan las partículas individuales de arena, limo y arcilla. Cuando las partículas
individuales se agrupan, toman el aspecto de partículas mayores y se denominan agregados.
- La profundidad: o espesor del suelo varía segú n el terreno, dependiendo de la pendiente, la meteorizació n, el
material madre y la vegetació n.

El clima y la vegetación producen diferentes órdenes de suelos.


Las amplias diferencias zonales en el clima, la vegetació n el tiempo transcurrido y el grado de
meteorizació n, producen varios tipos de suelos denominados ó rdenes de suelos, ellos pueden ser:
- ENTISOL: Casi nula diferenciació n de horizontes; distinciones no climá ticas: aluviones, suelos helados, desierto de
arena.
- ERTISOL: Suelos ricos en arcilla; generalmente en zonas subhú medas a á ridas, con hidratació n y expansió n en
hú medo y agrietados cuando secos.
- INCEPTISOL: Suelos con débil desarrollo de horizontes
- ARIDISOL: Suelos secos; sales, yeso o acumulaciones de carbonatos frecuentes.
- MOLLISOL: Suelos de zonas de pradera en climas templados.
- ALFISOL: Suelos con horizonte B arcilloso enriquecido por iluviació n; suelos jó venes.
- SPODOSOL: Suelos forestales hú medos; frecuentemente bajo coníferas.
- ULTISOL: Suelos de zonas hú medas templadas a tropicales sobre antiguas superficies intensamente meteorizadas;
suelos enriquecidos en arcilla.
- OXISOL: Suelos tropicales y subtropicales.
- HISTOSOL: Suelos orgá nicos. Sin distinciones climá ticas.

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