El pensamiento de Plotino
Plotino surge como un pensador neoplatónico (aunque son un poco diferentes).
Su teoría es que sólo existe un ser: llamado Lo Uno.
Este ser único, piensa en sí mismo. Al pensar, aparecen tres seres:
1. Lo Uno (se piensa a sí mismo)
2. El Nous
3. Alma universal
El Uno crea el mundo de las ideas, y a partir de aquí, crea el mundo sensible.
La doctrina central de Plotino es su teoría de la existencia de tres hipóstasis o realidades
primordiales: el Uno, el nous y el alma. En realidad, el principio básico es siempre el Uno,
mientras que las otras dos hipóstasis y el resto de realidades son derivadas.
Plotino (en griego: Πλωτίνος; en latín: Plotinus; 205-270) fue un filósofo griego
helenístico, autor de las Enéadas (Ἐννεάδες; en latín: Enneades), y fundador del
neoplatonismo, corriente que integró también Numenio de Apamea, Porfirio, Jámblico y
Proclo. Nació en Egipto y se educó en Alejandría, siendo alumno de Amonio Saccas
(quien había intentado armonizar Aristóteles y Platón). Finalmente se estableció en
Roma.
La obra de Plotino es en esencia un original comentario de las obras de Platón, de una
forma mucho más estructurada de como lo hizo Filón de Alejandría. Atraído por el
idealismo platónico, desarrolló su filosofía incorporando elementos cristianos con ideas
filosóficas griegas y orientales.
Su obra principal fueron las Enéadas, una compilación de los tratados que empezó a
escribir a partir del año 253 hasta pocos meses antes de su muerte, 17 años más tarde.
La tarea de recopilar los tratados y organizarlos como libro fue hecha por Porfirio, que
los agrupó en seis grupos de nueve (en total, 54 tratados). Las Enéadas recogen las
lecciones que Plotino impartía en su escuela en Roma.
Plotino elaboró una estructura teológica que veía el universo como el resultado de una
serie de emanaciones de una realidad última, eterna e inmaterial que llamó Uno. De ella
surge otro principio divino, el Nous, fuente de las formas platónicas de la cual emana el
Alma. Plotino creía como Platón que el cuerpo es la "prisión" del alma y su propósito es
retornar al Uno por medio de una vida de sabiduría y virtuosa.
Posteriormente, otros filósofos, especialmente de creencias cristianas, como Agustín de
Hipona y Boecio, mostraron una fuerte influencia de Plotino y del neoplatonismo. Sus
escritos metafísicos han inspirado a místicos paganos, judíos, cristianos, gnósticos e
islámicos.
Biografía y obra
Aunque Eunapio sostenga que nació en Licón y Suidas asegure que en Licópolis, no se
conoce con certeza su lugar de nacimiento. Natural de la provincia romana Egipto,
nació hacia 203 o 204 d.C. En 232 entró en el círculo de Amonio Saccas (o Sakkas) en
Alejandría, de quien también fueron discípulos Orígenes (el pagano), Longino y Erenio.
Se embarcó en 242 en la expedición bélica del emperador Gordiano III a Persia con el
propósito de conocer la filosofía persa. Fracasada la expedición y asesinado el
emperador, logró dificultosamente refugiarse en Antioquía. Abrió en Roma una escuela
(246) donde gozó muy pronto del favor de los más conspicuos personajes de la corte,
incluyendo al emperador Galieno y su esposa Cornelia Salonina.
Solía recoger en su casa a niños huérfanos y les hacía las veces de tutor y, aunque
personalmente llevaba una vida muy ascética, era de carácter dulce y afectuoso. Era
vegetariano, no se casó ni se dejó retratar "para no dar lugar a una sombra de otra
sombra". Se le atribuyeron dotes místicas de visionario. Su discípulo Porfirio, autor de
su biografía Vida de Plotino y de la sistematización y publicación de su obra central
Enéadas, refiere que en los seis años que estuvo con él, Plotino llegó a «aunarse y
allegarse con el Dios omnitranscendente» hasta cuatro veces.
Desde el 254 comienza a poner sus obras por escrito. Sus tratados son en total 54 y
están ordenados en seis libros de nueve capítulos, resultado de lo cual reciben el nombre
de Enéadas. Se considera como uno de los Tratados más sólidos de la Antigüedad, junto
a los de Platón y los de Aristóteles. Murió aquejado de una dolorosa enfermedad (lepra)
en el 270 d.C. a los 66 años, en Campania.
Definido como Neoplatónico místico, Plotino realiza una nueva fundamentación de la
metafísica clásica, tomando caminos más ligados a la mística de raigambre pitagórica y
platónica que al camino seguido por Aristóteles.
Habría que partir de la idea de que la filosofía de Plotino es una suerte de Cosmogonía
unida a una Física. La forma teórica que asume su discurso es la metafísica. En ese
sentido es heredero de Aristóteles, pero sobre todo de Platón.
Doctrina
La propuesta central de Plotino consiste en afirmar que existe una realidad que funda
cualquier otra existencia: lo Uno. De un acto de procesión, algunos optan por
emanación, surge el nous y el alma. En realidad, el principio básico es solamente lo
Uno, mientras que las otras dos hipóstasis y el resto de realidades son derivadas.
Hablar de hipóstasis es una atribución que hace Porfirio, discípulo de Plotino, al
pensamiento de su maestro, ya que el término hipóstasis no se encuentra en el texto de
las Enéadas.
Hipóstasis
Lo Uno
Lo Uno de la teoría de Plotino es indescriptible, ya que es la unidad, lo más grande,
hasta tal punto que a veces le denomina el propio autor como Dios, único, infinito.
Plotino antes de querer corregir, prefiere guardar silencio que decir algo. Una actitud
claramente mística. Como principio y última realidad, esta absoluta trascendencia hace
que no existan términos para referirla. Se trata entonces de la Unidad que funda la
existencia de todas las cosas. Es ese el centro de toda su doctrina. El Uno está más allá
del Ser y, por lo tanto, no hay ninguna definición que describa positivamente al Uno y
opta por la vía negativa. Elude su comprensión porque la considera imposible según la
modalidad humana de conocer. Plotino contempla el Uno como una realidad
inmejorable y suprema de la cual el nous y el alma provienen. Afirma que el acto de
existir de todos los entes depende directamente del Uno. Lo considera la unidad máxima
del principio de toda la realidad ya que es ilimitado, perfecto y no tiende a acabarse, por
lo tanto, es una sola realidad.
El Nous
La siguiente realidad o hipóstasis es el nous. No hay una traducción adecuada pero
algunos autores lo identifican con espíritu, mientras que otros prefieren hablar de
Inteligencia, mas esta vez no con un sentido místico sino intelectual. En la explicación
del "nous" Plotino parte de la semejanza entre el Sol y la Luz. El Uno sería como el Sol
y la Luz como el nous. La función del nous como luz es la de que el Uno pueda verse a
sí mismo, pero como es imagen del Uno, es la puerta por la que nosotros podemos ver al
Uno. Plotino afirma que el nous es observable simplemente aplicando nuestras mentes
en dirección opuesta a nuestros sentidos. Plotino manifiesta que el nous es el resultante
del "contacto" con el Uno ya que, antes de la existencia del nous o espíritu, este era una
idea indeterminada que, al presenciar el Uno, se delimitó como espíritu y adquirió la
idea de las formas de los entes existentes.
Este concepto está tomado de la noción de dialéctica de La República donde un proceso
similar se dice que conduce a la visión de la forma del Bien, no del Bien mismo.
El "nous" se puede, y muy probablemente se debe, entender como "la inteligencia pura".
El "nous" procede de "lo Uno" no a voluntad porque "lo Uno" es "más que perfecto"
que no puede tener voluntad, está mucho más allá; y todo lo que procede de "lo Uno" es
una especie de "desparramarse", en el acto de hacerse a sí mismo que es "lo Uno"; por
tanto, la analogía del sol y la luz deben entenderse como una mera imagen para dar una
idea de cómo "emana la luz" del sol; resulta más ilustrativo pensar "el despliegue de un
círculo a partir de su centro".
El alma
La tercera realidad o hipóstasis es el alma la cual es de naturaleza doble. En un extremo
está ligada al nous y tira de él. En el otro extremo se asocia con el mundo de los
sentidos, del cual es creadora (o, mejor, plasmadora). Por tanto, Plotino considera a la
Naturaleza como el resultado de una procesión que va "hacia abajo" desde el alma. Para
Plotino, el alma es el gobernante de todos los objetos y pensamientos en el mundo
tangible, es decir, el nuestro. Se encarga de generar materia debido a la insuficiencia de
producir ideas y ejecutarlas.
Sobre la inmortalidad, Plotino adopta el criterio expuesto en el Fedón. El alma del
hombre es una esencia, y como tal es inmortal, pero afirma que tiende a fundirse con el
nous y por consiguiente pierde su personalidad.
Movimiento del cosmos
La jerarquización en hipóstasis de Plotino convierte el cosmos en una estructura
ordenada. De hecho, piensa el cosmos como una realidad viva, eterna, orgánica,
perfecta, y bella. Como entidad viva, necesariamente debe tener movimiento. Este
movimiento consta de dos fases, y es interpretable tanto en sentido cosmológico como
religioso:
El desarrollo es la diversificación (movimiento cósmico), que procede de la unidad
y hace aparecer la multiplicidad por emanación.
El repliegue, o recuperación (movimiento espiritual), es el movimiento de
simplificación, desde lo múltiple hacia la unidad.
Ninguno de los dos movimientos es completo por sí mismo, ya que hay un movimiento
doble acompañado de descenso y de ascensión.
Forma de conocimiento y virtud
El conocimiento sólo puede ser auténtico si está ligado a la contemplación mística de la
unidad. Sin embargo, esto plantea un problema, ya que el uno resulta incomprensible en
estar más allá del ser humano. Para Plotino, la única manera de superar esta aparente
contradicción es no perder el conocimiento de uno, ya que el auténtico conocimiento es
precisamente el de la incognoscible. El conocimiento que no se deduce de uno no tiene
punto de partida. Así, el conocimiento sólo se puede entender como un proceso duro de
ascensión del ser humano.
Los cuatro grados de conocimiento que describe Plotino se corresponden con los grados
de virtud:
La política responde a la necesidad de moderación de las pasiones.
La intuición de lo inteligible en lo sensible es a la vez arte, contemplación de Dios
y liberación del cuerpo.
La intuición de lo inteligible en sí y para sí es la ciencia.
El éxtasis es la reunión e identificación con el Uno.
El tema de la felicidad es una de las mayores huellas de Plotino en el pensamiento
occidental, ya que es uno de los primeros en introducir la idea de que la eudaimonia
(felicidad) es alcanzable solo dentro de la conciencia. Plotino ofrece una descripción
completa de su concepción de una persona que ha alcanzado la eudaimonia. "La vida
perfecta" involucra a un hombre que manda la razón y la contemplación. Una persona
feliz no se moverá entre feliz y triste, como creían muchos de los contemporáneos de
Plotino.
La belleza
La belleza de Plotino puede verse en paralelo con su virtud. Él trata de encajar la
experiencia de la belleza en el drama del ascenso al primer principio de todos. En este
sentido, la estética de Plotino es inseparable de su metafísica, psicología y ética.
Como en el caso de la virtud, Plotino reconoce una jerarquía de belleza. Pero lo que
todos los tipos de belleza tienen en común es que consisten en formas o imágenes de las
Formas eternamente presentes en el Intelecto. El tipo más bajo de belleza es la belleza
física. Aun así, la capacidad de experimentar su paradigma. Siguiendo a Platón en su
Banquete, Plotino traza una jerarquía que culmina en las Formas mismas. Y su fuente,
el Bien, es también la fuente de su belleza.
Influencia
Mundo antiguo
El emperador Juliano el Apóstata fue profundamente influenciado por el
neoplatonismo, igual que Hipatia de Alejandría. El neoplatonismo también influyó en
muchos cristianos, incluido a pseudo-Dionisio Areopagita. Según los fragmentos
conservados por Eusebio, la semejanza e identidad de doctrina entre Plotino y
Numenio se extiende a puntos capitales de la Filosofía.
Cristianismo
La filosofía de Plotino tuvo una influencia en el desarrollo de la teología cristiana.
En San Agustín de Hipona, el neoplatonismo, y Plotino en particular, fue una fuente
filosófica relevante, por la que adquirió herramientas filosóficas.15
En Historia de la filosofía occidental, el filósofo Bertrand Russell escribió que:
Para el cristiano, el Otro Mundo era el Reino de los cielos, para ser disfrutado después
de la muerte; para el platónico, era el mundo eterno de las ideas, el mundo real en
oposición al de la apariencia ilusoria. Los teólogos cristianos combinaron estos puntos
de vista y encarnaron gran parte de la filosofía de Plotino. [...] Plotino, en
consecuencia, es históricamente importante como una influencia para moldear el
cristianismo de la Edad Media y de la teología.
Islam
El neoplatonismo y las ideas de Plotino también influyeron en el islam medieval, ya que
los abasíes sunitas fusionaron los conceptos griegos en textos estatales patrocinados y
encontraron una gran influencia entre los chiitas ismailistas. En el siglo XI, el
califato fatimí de Egipto adoptó el neoplatonismo y lo enseñaron sus da'i.
Judaísmo
Al igual que con el islam y el cristianismo, el neoplatonismo en general y Plotino en
particular influyeron en el pensamiento de Solomon ibn Gabirol (Avicebron) y Moses
ben Maimon (Maimonides ). Al igual que con el islam y el cristianismo, la teología
apofática y la naturaleza privativa del mal son dos temas prominentes que tales
pensadores aprendieron de Plotino o sus sucesores.