entre consentimiento y rechazo
¿Despatologización lacaniana?
Sabina Serniotti + Nora Silvestri
Daniel Askman Gloria Aksman Susana Amado
María Basile Nora Cappelletti Fabiana Caponelli
Carolina Dagnino Ruth Gorenberg Deborah Lazzeri
Fernando Mó Bárbara Navarro Laura Seppi
Inés Szpunt Mayka Surraco Daniel Perretta
Fernando Pomba Mirta Vázquez Diana Yassin
[Link]
¿Despatologización lacaniana?
Despatologización lacaniana e ideología contemporánea
Jacques-Alain Miller nombró al 2021 el “Año Trans” y luego en 2022, en su discurso de clausura de la
Gran Conversación, anunció el tema que nos ocupará en los próximos dos años: “Todo el mundo es loco”.
Desde esta continuidad intentaremos abordar nuestra investigación sobre la despatologización, ubicando
la lógica que diferencia a la despatologización lacaniana de la que funciona en la contemporaneidad.
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Nos dice Miller que , si la palabra del sujeto tiene un valor en nuestro tiempo se debe en parte a los
efectos del psicoanálisis sobre lo social, pero hoy como contrapartida constatamos la demanda de una
escucha sin interpretación. La imposición del sujeto de derecho produce un borramiento del sujeto del
inconsciente en un intento de liberarse del troumatismo de lalangue. La despatologización se sostiene en
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una “reivindicación igualitaria que se traduce en una desaparición programada de la clínica” . Desde esta
posición, la patología es sustituida por la libertad de elección de los estilos de vida y la asimetría médi-
co-paciente reemplazada por la figura única del sujeto de derecho.
Es fundamentalmente en la cuestión trans donde se acentúa esta sustitución de la clínica por el discurso
jurídico. Sus bases radican en considerar que el sufrimiento sería causado por las exigencias sociales de
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una heteronormatividad rígida . La psiquiatría moderna, que intentaba concebir el sufrimiento del sujeto
trans en una inadecuación con su cuerpo, ha sido sustituida por otra etiología del sufrimiento soportada en
el Otro social y sus normas. Pensamos que el avance del discurso jurídico es un modo de responder a este
sufrimiento a través de los derechos en tanto, el paradigma trans, es un síntoma del discurso del amo actual.
Esta forma de despatologización conlleva a la separación de las palabras del cuerpo porque lo concibe
como una propiedad individual separada del discurso, lo que es propio del liberalismo contemporáneo que
forcluye la imposibilidad de nombrar el todo del goce. Cree que cada goce puede ser nominado a la vez
que elegido. “Mi cuerpo es mío” y “soy lo que digo”. Estas son las consignas de la ideología contemporánea.
Nos preguntamos: ¿cómo hacer pasar lo más propio de la operación analítica en esta despatologización?
El psicoanálisis es el reverso del discurso de amo e interroga el punto de sufrimiento particular en cada
sujeto por su relación con la sexualidad y apunta a un arreglo sinthomatico sobre el fondo de la relación
sexual que no hay. En nuestro uno por uno, la división entre normal y patológico queda abolida por ser una
falsa frontera. El psicoanálisis propone instalar una pausa en el lugar donde otros supuestos discursos
sostienen un empuje a lo heteronormativizante. Es decir que el discurso analítico puede dar lugar al litoral
posible en el que cada uno puede inscribir su condición sexual entre la identidad en la que se reconoce y
la particularidad que puede inventar.
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Cuando Lacan pronuncia la frase “todo el mundo es loco” en 1978, señala que el psicoanálisis es el
único de los discursos que excluye la dominación porque no enseña nada que valga para todos, pero intro-
duce por la interpretación posible del sinthoma una imposible nominación del goce.
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Como sostiene Miller, se trata de “poner nuestra práctica al son de esta nueva era” haciendo escuchar
el discurso analítico y el lazo social que produce. Si la época elogia la multiplicidad de la nomenclatura en
una designación infinita, nuestra posición es agregarle a ese infinito otro infinito soportado en el objeto a,
el objeto lacaniano que convoca a la división del sujeto cuestionando la unificación del yo con la determina-
ción natural de su sexo. Intervenimos en la forma social del síntoma de nuestra época con la despatologiza-
ción lacaniana, reformulando así que no hay patologías sino estilos de vida inconscientemente determinados.
Despatologizacion y cuerpo
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La medicina se soporta en el ideal armónico de la salud. Lacan nos remite a G. Cangilhem , quien proble-
matiza las ideas de lo normal y lo patológico mostrando un hilo que los une y los separa en grados. Con el
rechazo de lo patológico se expulsa el pathos y con la defensa de la normalidad aparece el sometimiento a
la norma recuperándose lo rechazado.
Dice Lacan: “… que el síntoma instituya el orden por el cual se revela nuestra política, ahí está el paso
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que esta franqueó” . Anticipando lo ineliminable de la exigencia pulsional en el equilibrio contemporáneo
propone al síntoma como infranqueable en su última enseñanza con el anudamiento de RSI. Da así un
paso más al impasse freudiano e interpela la escisión entre lo real y el sentido, que es el fundamento de la
práctica analítica, para no ceder a la coalescencia de la magia o a la armonía de la ciencia con la religión.
Miller recuerda una frase de Lacan en “Televisión”: “… el pensamiento es disarmónico en cuanto al alma
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[…] es una función distinta que desorganiza las funciones del alma-cuerpo” . Lacan habla de la armonía
médica y sostiene que las ciencias se aplican a la medicina para obtener la salud porque se busca equili-
brio entre los componentes vitales del cuerpo. Lo normal es solidario de la armonía y se la exige por lo que
implica su contrario, lo patológico como amenaza. Sabemos que la pulsión de muerte en Freud desarma
toda suposición de armonía. Entonces, ¿cómo sostener desde nuestra práctica que la noción de armonía
es puro semblante?
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En “La tercera” Lacan plantea, contrariamente a la idea de armonía, abismos en la relación del cuerpo
con el goce. No hay nudo entre cuerpo y real. Si hubiera un cuerpo natural sería el de la ciencia, cuerpo al
que el goce le ex-siste. El cuerpo no puede representar ese goce que viene de afuera y se tiene que anudar
a él. Hay relación disarmónica entre cuerpo y goce. ¿Cómo entra ese goce en el cuerpo? Somos hablados
desde antes de nacer. Por las palabras el goce sella una imagen unitaria corporal prematura, consolidán-
dose así la hiancia irreductible entre el yo definido a través del imaginario narcisista y los enigmas del
cuerpo real. En el hablante lo imaginario no sirve para obtener los objetos que satisfagan la necesidad. Por
lo tanto, al mismo tiempo que la lengua civiliza el goce lo lleva a su efecto desarrollado, las zonas erógenas,
por las cuales el cuerpo puede gozar de los objetos a. El cuerpo imaginario se anuda a lo real del goce y
lo simbólico del sentido no logra representarlo en su totalidad. Es nuestra manera de interpretar la disar-
mónica despatologización del cuerpo, porque entre estos goces no hay armonía, ni acuerdo, ni equilibrio.
Despatologización y psicosis ordinaria
La sinthomatización en la psicosis ordinaria por la lógica nodal es una puntuación en un programa de
investigación sobre la psicosis que permite pensarla no solamente a partir del par significante S1-S2, sino
basándose en el par ordenado S1-a que permite una generalización de las suplencias que se apoyan en
el Uno del goce.
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Eric Laurent afirma que la psicosis ordinaria es coetánea de la democracia , y Miller dice que la
globalización es la modalidad de nuestra democracia porque se soporta en la perspectiva de la inexis-
tencia del Otro.
La defensa de las múltiples identidades, las manifestaciones trans y los “estilos de vida”
libremente escogidos exponen la crisis de lo real y contrastan con lo que la clínica nos muestra, la
tensión/torsión entre esa “libertad” yoica versus la insondable decisión que traza en cada uno el encuentro
entre lalengua y el cuerpo.
El síntoma define el “estilo” de cada quien, no es una libre elección; es una sujeción a la que se trata
de consentir de la buena manera. Se trata de conducir al sujeto “a los elementos absolutos de su exis-
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tencia contingente” .
En la psicosis ordinaria cada sujeto “diagnosticado” verifica lo nuevo, se agrega a la clase y la sostiene
como conjunto abierto porque se agrega a ella para descompletarla, se soporta en la lógica del no-todo.
Despatologización o terrorismo lacaniano
¿Podemos darle a la función de la escucha/lectura el estatuto de acto terrorista del lado del analista
y subversión subjetiva del lado del analizante?
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“Libertad de elección” es lo que Lacan señala en el desplazamiento que realiza de la causalidad de la
psicosis hacia la decisión en cada uno. Demuestra que todo sujeto no es libre de serlo sino en la locura,
porque nadie está separado del problema de su significación en el lenguaje, instrumento de engaño para
el hombre. Su causa es esa insondable y desconocida decisión del ser que no lo desresponsabiliza de
su consentimiento o rechazo. “De nuestra posición de sujetos somos siempre responsables” –sentenció
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Lacan– y lo llamó “terrorismo” .
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En su texto “La despatologización lacaniana y la otra”, Francesca Biagi-Chai dice: “… uniendo el ‘todo
el mundo es loco’ de Lacan a su ‘de nuestra posición de sujetos somos siempre responsables’, se trata del
goce en cuanto este no se detiene sino con la muerte física y puede ser siempre interrogado en la retroac-
ción. Despatologizar no es algo que escuchar en el sentido común de una sustracción de la patología, sino
que puede ser elevado a la altura de un concepto lacaniano, a saber, estar enfermo del significante –lo que
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no es sin relación con la estructura clínica–” .
¿Cómo podría el terrorismo lacaniano provocar una subversión subjetiva en esta época?
Ante la pregunta ¿qué es tener un sexo? el misterio del cuerpo que ese “yo” habita se reduce a iden-
tificarse a una parte de él nombrando su “ser”. Al mismo tiempo que se propone que el cuerpo tome la
palabra, paradójicamente se lo reduce al silencio: “… es un saber en el que el cuerpo está al mando, sin la
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mediación del deseo del Otro” .
¿Dónde queda la interrogación sobre la dimensión del inconsciente? La segregación como efecto del
discurso universalizante no deja de reduplicarse como consecuencia lógica de la evaporación del Nombre
del Padre. La paradoja es que se ha liberado a la palabra a que diga lo que quiera decir desconociendo su
verdadera función.
En el nominalismo de género hay nombres diversos que no dejan de ser universalizantes, modos clasi-
ficatorios como herramientas de poder. Es necesario vaciar la consistencia que pueden tomar los nombres
para el ser que habla. El psicoanálisis, por su ética, permite ir obstaculizando los puntos de intersección
del eje simbólico/imaginario vía el calce del objeto a entre RSI, introduciendo la chance de que se agregue
algo nuevo, impensado, imposible, que no esté definido de antemano sino siempre a definir.
1
Miller, J.-A., “La escucha con y sin interpretación”, Lacaniana, 31, Revista de la Escuela de la Orientación Lacaniana, Buenos Aires, Grama, julio 2022,
pp. 17-26. 2 Miller, J-A., “Todo el mundo es loco”. Discurso de clausura de la Gran Conversación, 3 de abril de 2022 (inédito). 3
Laurent, E., “Del paradigma
trans”, Lacan Cotidiano, 928. Recuperado en [Link]/biblioteca/lacancotidiano/[Link] 4
Miller, J.-A., “Todo el mundo es loco”. Discurso
de clausura de la Gran Conversación, 3 de abril de 2022 (inédito). 5
Ibid. 6
Cangilhem, G., Estudios de historia y filosofía de las ciencias. Que es la
Psicología, Buenos Aires, Amorrortu, 2009. 7 Lacan, J., El seminario, libro 18, De un discurso que no fuera del semblante, Buenos Aires, Paidós, 2009, p.
115. 8
Miller. J.-A., “Todo el mundo es loco”. Discurso de clausura de la Gran Conversación, 3 de abril de 2022 (inédito). 9
Lacan, J., El seminario, libro 8,
La transferencia, cap. “La armonía médica”, Buenos Aires, Paidós, p. 84. 10
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Buenos Aires, Paidós, 2012.
entre consentimiento y rechazo
CARTEL ORGANIZADOR
Alejandra Loray
Juan Mitre
Luciana Rolando
Eugenia Serrano
Marisa Morao (Más Uno).
[Link]