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A.

SAUVY
LA POBLACIÓN
Sus movimientos, sus leyes

ALFRED SAUVY

E D IT O R IA L U N IV E R S IT A R IA DE BUENO S A IR E S
Título de la obra original: L a population. Ses mouvements, ses lois
Presse» Universitaires de Trance, 1944

Traducida de la segunda edición (1959) por

J u a n C arlos L arralde

© 1960
EDITORIAL UNIVERSITARIA DE BUENOS AIRES - H onda 656
Fondada por la Universidad de Buenos Aires
HECHO EL DEPÓSITO DE LEY
P R IN T E D IN A R G E N T IN A - IM P R E S O EN L A A R G E N T IN A
INTRODUCCIÓN

El horario es la aguja más importante del reloj, aunque parezca inmóvil.


La lentitud de los fenómenos demográficos los carga de consecuencias al sus­
traerlos a la atención de los contemporáneos que los sufren. La mayor parte
de los acontecimientos históricos profundos encuentra su explicación en las
consideraciones sobre la población.
Si casi toda la América del N orte es de habla inglesa, si la lengua y la cul­
tura anglosajonas se extienden por el mundo, no es porque W olf venció a
Montcalm en Quebec. Es porque durante ciento cincuenta años los navios
ingleses transportaron anualmente millares de inmigrantes ingleses (por lo
demás analfabetos en su mayor p arte), mientras que los barcos franceses no
llevaban más que algunos centenares. El número debia fatalmente pesar.
La fuerza m ilitar y la expansión francesa durante la Revolución y el Imperio
se deben, en gran medida, a la vitalidad de la población francesa en estas épocas
y al vasto campo que ofrecía a la selección de talentos.
Más cercanamente, los progresos de los Estados Unidos y de la U. R. S. S. no
se concebirían sin su desarrollo demográfico.
Los sinsabores económicos y políticos de Francia, en la época contemporánea,
pueden relacionarse más o menos directamente con la declinación de la pobla­
ción y, sobre todo, con el desconocimiento de las condiciones que ello entraña.
Se ha producido así una separación entre las fuerzas reales y el tener conciencia
de ellas.
Los acuerdos internacionales que siguieron a la guerra de 1914-1918 no
podían tener efecto duradero, porque olvidaban totalmente los problemas de
población. En particular, no se había abordado la cuestión general de la inmi­
gración. Sería vano tentar una explicación de conjunto de la crisis económica
y de la guerra de 1939 sin prestar una gran atención a las repercusiones de la
detención de la inmigración en el Nuevo Mundo y en particular en los Esta­
dos Unidos.
En los países europeos desarrollados se produjo poco a poco, inexorablemente,
el envejecimiento de la población, que planteó y va a plantear, de más en más,
problemas inéditos y mal estudiados hasta ahora.

5
A la inversa, en los países subdesarrollados, una exuberancia excesiva (con
respecto a la mortalidad en retroceso) plantea problemas de crecimiento y a
veces de subsistencia.
El número de demógrafos es escaso en la m ayoría de los países. Pero, por
lamentable y molesta que sea esta laguna, sus consecuencias son leves ante las
de la insuficiente difusión de los hechos reconocidos y de las leyes establecidas.
H asta la segunda guerra los franceses se interesaban poco por la demografía;
los hechos más vitales no eran bastante estudiados o se comentaban según pre­
juicios arraigados.
Ahora se advierte un cambio que se ha expresado por la creación de diversos
institutos de población (Estados Unidos, India, Japón, Francia, etc.). En
Francia, en particular, la creación del Instituí National d'Études Démographi-
ques, en 1945, satisfizo en parte esta necesidad, en el aspecto científico.
"U n problema bien planteado ya está medio resuelto” . Nos esforzamos por
plantear lo más claramente posible el o los problemas de población.
Para poder abordarlos con utilidad, es necesario conocer sus datos esenciales.
Las doctrinas pecan raramente por el razonamiento. Pero sí, a menudo, por
los hechos en los cuales se apoyan. A esta imperfección se debe la esterilidad
de tantas discusiones que deberían "hacer surgir la luz” .
Se pueden distinguir tres partes esenciales:
A. Exposición de los métodos. Es la parte técnica.
B. Datos sobre los nacimientos, los decesos, la población por edad, sexo, etc.,
de distintos países. Es la parte descriptiva.
El conjunto de estas dos primeras partes constituye la demografía pura.
C. Investigación de las causas y de las consecuencias económicas y sociales de
los fenómenos comprobados. Es la parte doctrinaria.
Las dos primeras partes exigen el manejo de herramientas matemáticas, algu­
nas bastante complejas, otras bastante simples. En este libro sólo usaremos
estas últimas.
En cuanto a la tercera parte, toda ella de síntesis, requiere menos matemá­
tica pero, en cambio, hace intervenir múltiples ramas del saber: economía,
sociología, medicina o nosología, biología, psicología, historia y geografía, dere­
cho; sin hablar, naturalm ente, de la ciencia política.

6
PRIMERA PARTE

M É T O D O S E IN S T R U M E N T O S 1

Como todas las estadísticas, aquellas que se sino medianamente instructivas. Además, in­
relacionan con la demografía comprenden dos ducen a incurrir en errores de interpretación
clases de trabajos: a los no iniciados. Es necesario un trabajo la­
a) la reunión de los elementos de base, se­ borioso para transform ar la materia prima y
guida de la elaboración y totalización de los darle todo su valor. Sin este trabajo, a decir
datos (censo, estado civil, e tc .); verdad poco oneroso, las operaciones de ela­
b) la utilización de los totales obtenidos y boración resultarán en gran parte estériles.
el estudio profundo de su significado. A pesar de los progresos realizados, muchos
La primera de estas dos operaciones es sobre problemas permanecen apenas estudiados.
todo de orden material y administrativo; exi­ La metrología demográfica evoluciona con
ge el concurso de importante personal y el em­ el perfeccionamiento de recolección y elabo­
pleo de vastos medios. íntim am ente ligada a ración de datos y también con la naturaleza
la población está en función de las posibili­ de los problemas político-sociales que se pre­
dades abiertas por su grado de civilización, la sentan.
autoridad de su administración, el consenti­ Bastante vanas son, pues, con frecuencia,
miento de los habitantes. las discusiones sobre el mejor instrum ento de
La segunda operación depende, al contrario, medida en sí. Cada uno tiene su propia u ti­
del laboratorio. N o exige sino locales reduci­ lidad y puede requerirse en tal o cual caso.
dos y medios materiales modestos. En cambio, La cuestión de la superioridad entre dos índi­
supone el concurso de un personal dotado de ces es, a menudo, tan superflua como la que
una cultura general suficiente, predominante­ se podría plantear sobre la utilidad compa­
mente científico, y calificado por una for­ rada del martillo o de la sierra. Si se trata de
mación especial. clavar clavos es recomendable el martillo,
A un cuando la mayoría de los cálculos no mientras que es menester la sierra cuando se
exigen sino las cuatro operaciones aritméticas trata de dividir una tabla. El fin práctico no
o nociones algebraicas elementales, no han go­ debe perderse de vista jamás.
zado hasta ahora sino de una escasa difusión.
D urante largo tiempo no se ha ido más allá 1 Para informaciones más detalladas aconsejamos con­
de la utilización de las tablas estadísticas ob­ sultar el Cours de démographie et de statistique sant-
taire de Michel H uber, Hermann, 1940, y el Traite
tenidas directamente por la elaboración de los
de démographie de A dolfo Landrv, Payot, 1945.
datos básicos. En esta forma inicial, estas ta ­ Se podrá consultar también el diccionario demográ­
blas no son, como todas las estadísticas brutas, fico estatuido por las Naciones Unidas.

7
CAPÍTULO I

R E U N IÓ N D E D A T O S F U N D A M E N T A L E S

Pueden efectuarse dos clases de medidas: Los censos se practican en todos los países
— Unas, estáticas, conciernen al estado de del mundo. Son más o menos completos y
una población en un momento dado, su es­ van desde el grosero recuento de las casas, de
tructura, su distribución según diversas carac­ las tiendas y aun de las aldeas, hasta el esta­
terísticas: edad, sexo, profesión, etc. Son fo­ blecimiento de una hoja llenada por cada ha­
tografías instantáneas. bitante o destinada a él y que proporciona
— Otras son dinámicas, o más exactamente informaciones más o menos detalladas.
cinemáticas, porque es útil estudiar separada­ Estos censos se practican, en general, cada
mente los movimientos que se producen y las diez años. Constituyen un sondeo, un corte
causas que los provocan. Son los nacimientos, de la población en un instante dado.
los decesos, la inmigración, etc. Estas estadís­ El total de la población puede igualmente
ticas de movimiento son films. conocerse por registros de población donde se
Si la periodicidad de las estadísticas estruc­ llevan las entradas y las salidas. Estos regis­
turales fuera suficientemente corta podría, de tros, que permiten además seguir los movi­
igual modo, proveer una indicación de mo­ mientos de la población, reflejan en todo ins­
vimiento, según un fenómeno análogo a la tante su estructura, como una imagen de un
persistencia de las imágenes luminosas en la film que fuera examinada aisladamente.
retina. El total de la población, así como su distri­
Las estadísticas resultan a veces de trabajos bución geográfica por comunas, distritos, de­
especialmente concebidos con esta intención partamentos, etc., se utiliza especialmente en
(es el caso de las encuestas especiales); con razón de disposiciones legislativas. En Fran­
más frecuencia, constituyen el subproducto cia hacen intervenir la cifra de la población
de una operación administrativa (es el caso muchas leyes que tratan de: elecciones, im ­
del registro civil, por ejem plo). puestos, sueldos de funcionarios, etc.
Los progresos de la mecanización permiten
proceder a cómputos cada vez más detallados.
Censo de una población ¿Qué grado de precisión logran los censos
y en qué sentido se producen los errores?
La necesidad de conocer el número de los
habitantes y su repartición está fuera de duda. U na evaluación pura, en un país nuevo,
En el momento de la colonización o del estu­ basada sobre datos m uy inciertos, puede es­
dio de una tierra nueva, la evaluación de su tar plagada de errores importantes en uno u
población es una de las primeras preocupacio­ otro sentido.
nes. N o se concibe un país civilizado sin En una etapa más evolucionada, cuando se
censos. entra en la fase de la contabilidad, parece que

8
el error cometido respondiera a omisiones, tuvo cada persona. En el primer caso, se pue­
voluntarias o involuntarias. A medida que se de establecer la estadística de las familias por
avanza, el perfeccionamiento de los métodos el número de hijos que tengan una edad in­
produce como consecuencia un aumento real; ferior a una edad determinada (por ejemplo,
es a menudo el caso de los países nuevos. hijos de menos de 13 años, de menos de 16
En resumidas cuentas, puede ocurrir que años, de menos de 21 años, etc.), lo que per­
las repeticiones prevalezcan sobre las omi­ mite estimar por anticipado el costo de cier­
siones. tas medidas sociales.
En todos los países suficientemente civili­ La distribución geográfica presenta gran
zados, la ficha individual de censo abarca cier­ interés, especialmente para medir el grado de
to número de datos, tales como fecha y lugar aglomeración de los habitantes; para este ob­
de nacimiento, profesión, estado civil, grado jeto, se juzga a menudo la importancia res­
de instrucción, idioma, número de hijos, na­ pectiva de las poblaciones rurales y urbanas.
cionalidad, raza, religión, vivienda, etc. El La definición de la población rural presenta
cómputo de las fichas practicado de acuerdo serias dificultades.
con las diversas combinaciones brinda la es­
tru ctura de la población según sus diversas
características. Censos parciales
La más importante de éstas es sin duda la
distribución por edades. Fuera de los censos generales, pueden obte­
Puede combinársela útilmente con la dis­ nerse datos en ciertas categorías de la pobla­
tribución por estado civil, conocida también ción. Son en general grupos sometidos a la
con bastante precisión. autoridad del Estado, tales como los hom ­
La distribución según el lugar de nacimien­ bres llamados bajo bandera, los niños de las
to presenta una importancia particular en los escuelas, etc.
países que sufrieron migraciones interiores El llamado de hombres bajo bandera per­
(Francia, ciudad-campo) o una inmigración mite recoger informaciones preciosas que no
extranjera (Estados U nidos). serían accesibles de otra manera, pues no se
Para muchas preguntas, las respuestas re­ podría sobrecargar la ficha del censo sin com­
sultan algo arbitrarias, por eso se tiende a prometer su redacción y su sinceridad.
llamar a estos factores, cualitativos. Tal es
Por el contrario, es posible solicitar a los
el caso de la pregunta relativa a la lengua
conscriptos datos precisos y proceder a tomar
materna. Según como se plantee aquélla, la
medidas diversas: peso, talla, etc. Estos datos
respuesta puede variar, de manera que la
constituyen casi la única fuente que permite
autoridad que dirige las operaciones del censo
o podría perm itir establecer algunas estadísti­
puede influir algo en los resultados. La pro-
cas de gran interés, especialmente desde el
fesión individual o colectiva y el grado de
punto de vista racial. N o conciernen en todo
instrucción no se obtienen siempre con exac­
caso sino al sexo masculino.
titud. Estas distribuciones, por lo demás,
quedan fuera del marco de la demografía En las escuelas, el establecimiento de esta­
propiamente dicha. dísticas de gran aliento presentaría igualmen­
N o sucede lo mismo para la distribución te sólo dificultades materiales.
basada en el número de hijos. Suministra lo Estas dos fuentes, la primera sobre todo,
que frecuentemente se llama estadística de las no se utilizan suficientemente.
familias y puede establecerse sea de acuerdo En los países donde está generalizada, la
con el número de hijos aún vivos, sea siguien­ Seguridad Social debería perm itir, en alguna
do el número de hijos (vivos o muertos) que medida, un censo permanente; pero este ins­

9
trum ento no funciona todavía a la perfección en consecuencia, informaciones de gran in­
en ningún país. terés.
No obstante, la pregunta relativa a la pro­
fesión de los padres da lugar a respuestas me­
Estado civil nos seguras y ofrece, en consecuencia, esta­
dísticas más difíciles de utilizar.
Por movimiento de población sería necesa­ Para los casamientos, los informes que se
rio entender todo cambio ocurrido en el es­ solicitan más corrientemente a cada esposo,
tado de ésta. Una acepción amplia de la pa­
fuera de la fecha y del lugar, son: domicilio,
labra podría incluir también los cambios de fecha de nacimiento, nacionalidad, profesión,
profesión o de religión. De hecho la definición religión, raza, grado de instrucción, m atri­
del térm ino permanece en estrecha relación monios anteriores, naturaleza del contrato.
con las posibilidades prácticas de medida.
Los cambios de estado civil, nacimientos, ca­ Los divorcios pueden dar lugar a declara­
ciones idénticas.
samientos, decesos, son, en una sociedad civi­
lizada, objeto de un control estricto por parte En cuanto a las defunciones, los informes
de la autoridad. Se dan, pues, las condiciones solicitados más usualmente son: lugar, fecha
para obtener estadísticas que alcancen una y hora, domicilio, sexo, fecha de nacimiento,
exactitud computable. Los primeros registros estado civil, número de hijos, causa del dece­
de estado civil fueron obra de las parroquias, so, comprobación médica, nacionalidad, pro­
en especial en Francia. fesión, religión, raza, modo de alimentarse, en
Los nacimientos, decesos, etc., se registran fin, cuando se trata de un lactante.
en fichas individuales o en listas nominales. Las informaciones obtenidas son de valor
Las autoridades locales o regionales, o un ser­ m uy desigual. Si se proporcionan con exac­
vicio central, se encargan del cómputo de es­ titud la fecha de nacimiento, el sexo y el esta­
tos documentos. do civil, no ocurre lo mismo con la profesión
De todas las estadísticas establecidas en es­ del difunto, y a veces tampoco con la causa
cala nacional, el movimiento de la población del fallecimiento.
es, probablemente, aquel en el cual son me­ Frecuentemente la causa del mal no se ex­
nores los errores. Ofrece, pues, a la demo­ presa con precisión, sea por negligencia (se­
grafía una base particularmente sólida. nilidad, por ejem plo), sea por temor a que se
Los errores o incertidumbres no pueden, en propale la verdadera naturaleza de la enfer­
todo caso, provenir sino de falta de declara­ medad. En Francia, a pesar de las precau­
ción seguida de infanticidio, de desaparicio­ ciones tomadas para asegurar el secreto, las
nes criminales, de la ausencia momentánea de muertes por cáncer o por tuberculosis fueron
personas que den a luz o que mueran fuera durante mucho tiempo atribuidas a otra cau­
del territorio, por fin, de la definición del sa. Pero se han realizado notables progresos.
nacido muerto. Con respecto a los nacimien­ En la interpretación de las estadísticas es
tos, los informes más usualmente pedidos son: esencial tener en cuenta el grado de confianza
lugar, fecha y hora, domicilio de los padres, que se puede acordar a los elementos básicos.
duración del matrimonio, número de hijos Dos causas de error importantes son comu­
nacidos de la misma madre, duración de la nes a los nacimientos y a los decesos:
gestación, auxilios médicos recibidos, nacio­ a) Cuando los nacimientos o las muertes
nalidad, profesión, religión, raza de los pa­ se registran en el lugar donde ocurren y no
dres, etc. en el domicilio habitual de los padres o del
La elaboración de datos permite buscar difunto. En este caso, las ciudades o los ba­
múltiples combinaciones de factores y ofrece, rrios que tengan hospitales o maternidades

10
presentarán un número de defunciones o de permanecieron m u y atrasadas con respecto a
nacimientos anormalmente elevado. las estadísticas del estado civil, están lejos de
b) Cuando un niño muere antes de la de­ presentar el mismo grado de exactitud.
nuncia del nacimiento, puede suceder que se N o obstante, en los países donde las m igra­
lo cuente como nacido muerto o que figure ciones se hacen principalmente por mar (Esta­
a la vez entre los nacimientos y los decesos. dos Unidos, Inglaterra), la vigilancia de los
Las comparaciones en el tiempo o en el espacio puertos permite un control mucho más seve­
exigen que la misma definición se aplique y se ro, que asegura cómputos bastante exactos.
conserve. Las reglamentaciones especiales — libreta de
Los registros parroquiales, antecesores del trabajo, libreta de permanencia— permiten
registro civil, constituyen con frecuencia la también perfeccionar el control.
única fuente de informaciones sobre una po­ A falta de estadísticas directas, se recurre
blación, para la era preestadística. Su explo­ a cálculos indirectos: se comparan las cifras
tación sistemática, con fines estadísticos, de­ de dos censos consecutivos tomando en cuen­
pende de una técnica especial (L. H enry) y ta los nacimientos y decesos ocurridos en el
abre un vasto campo para investigaciones que intervalo; este procedimiento diferencial pue­
requieren la colaboración entre estadísticos e de conducir a errores relativos bastante im ­
historiadores. portantes.
Si se tiene en cuenta la variación de la po­
blación extranjera y de las naturalizaciones u
Migraciones otros cambios de nacionalidad se puede, no
sin probabilidades de errores apreciables, cal­
A los cambios de estado civil hay que aña­ cular las migraciones netas de nacionales.
dir los movimientos propiamente dichos de En cuanto a las migraciones interiores, son
las poblaciones, es decir, los traslados de los menos conocidas. Las migraciones definitivas
individuos, llamados por el nombre general pueden apreciarse al comparar los datos del
de migraciones. censo por domicilio y por lugar de naci­
Las migraciones exteriores de un país A miento.
hacia otro B pueden dar lugar a cómputos, En lo relativo a las migraciones diarias,
ya sea a la partida, ya sea en los puestos fron­ movimientos de péndulo (por ejemplo, entre
terizos, ya sea a la llegada. París y sus afueras), dan lugar a medidas di­
Estos cómputos se hacen de manera más o ferentes, sea al comparar el domicilio y el lu ­
menos completa. La cantidad de inmigrantes gar de trabajo, sea al utilizar las estadísticas
que llegan del país A, según las estadísticas de transporte (abonos obreros especialmente).
de inmigración establecidas por el país B, no
coincide con la cantidad de emigrantes que
parten hacia el país B, según las estadísticas de Nacionalidad, profesiones
emigración del país A. Algunas fronteras son
atravesadas de manera tan intensa (la franco- Se puede, por fin, concebir otra forma de
belga, por ejem plo), que un pequeño error en movimiento de población: el cambio de na­
un sentido o en otro puede originar un im­ cionalidad. Se trata en este caso de una no­
portante error relativo en la diferencia, que ción jurídica bastante clara. N o obstante, la
representa la inmigración neta. naturalización no ofrece necesariamente todos
De una manera general, las entradas se re­ los cambios de nacionalidad, en especial para
gistran de modo más satisfactorio que las los niños. Además, el hijo de padres extran­
salidas. jeros puede adquirir la nacionalidad del país
También las estadísticas de migraciones, que de nacimiento, bien desde su nacimiento, bien

11
al llegar a la mayoría de edad, a veces sin de­ tablas obtenidas es tan elevado que, a m enu­
claración especial. do, sólo una parte de ellas se imprime. Pue­
Por supuesto, la naturalización jurídica, en den solicitarse informes más completos, espe­
cualquiera de sus formas, se debe distinguir cialmente locales, al servicio interesado.
de la asimilación de los inmigrantes, problema
de sociología demográfica.
En cuanto a los cambios de profesión, no Encuestas especiales
podría seguírselos regularmente sino en un ré­
gimen que posea una organización corporativa Las estadísticas generales (censo, registro
bastante avanzada y, por el momento, están civil), concebidas en general de manera de­
casi fuera de la cuestión, por lo menos en masiado rígida, están lejos de responder a to ­
escala demográfica. das las necesidades. Se recurre cada vez más
a encuestas que se refieren, ya sea a grupos
particulares, ya a muestras. El procedimiento
Cómputos y tabulación de visitas domiciliarias permite recoger hechos
difíciles de conocer y tam bién opiniones.
En la mayor parte de los países, y cada vez Es así como la encuesta del INSEE sobre
más, los cómputos se hacen utilizando tarje­ la población activa, por muestreo, es la única
tas perforadas, sistema costoso, pero cómodo, forma de medir convenientemente el des­
y que permite clasificaciones más completas. empleo.
Remitimos al lector a las obras de estadís­ Estas encuestas, que se multiplican, ofrecen,
tica que tratan este tema. no obstante, los inconvenientes de la disper­
El producto que sale de estas 'fábricas de sión; no todas están establecidas según las re­
estadísticas’ es el cuadro de cifras, corriente­ glas correctas y, por otra parte, sus resultados,
mente de doble entrada. diseminados en diversas publicaciones, son di­
Pero el costo de la publicación de todas las fíciles de reunir.

CAPÍTULO II

E ST A D O D E LA PO BLA C IÓ N

El total de la población no tiene importancia tación de recursos naturales no agrícolas (m i­


si no se relaciona con otros datos. Sería útil nas, caídas de agua, etcétera).
poder compararlo con una característica que
midiera en alguna form a la capacidad del te­
rritorio. Pero como esa capacidad no se presta Distribución por edades
fácilmente a la medición (ni tampoco a la
definición), nos limitaremos, en general, a Como hemos visto, entre las posibles dis­
calcular la relación entre la población y la tribuciones de la población existente en un
superficie, llamada densidad, concepto que re­ momento dado figura en primer lugar la dis­
sulta cada vez más imperfecto por la expío- tribución por edades, la cual no se presta a

12
ninguna definición arbitraria, no da lugar mente el caso de las poblaciones de fuerte n a­
sino a pequeños errores y es, además, de m u­ talidad y fuerte mortalidad. El ancho de la
cha significación. base, en el gráfico, no debe engañarnos, pues
Se la representa gráficamente por el proce­ depende de la escala adoptada. Para evitar
dimiento llamado corrientemente pirámide de posibles errores ópticos, se puede, ya sea obser­
población. var la curvatura de las líneas (convexidad
Se lleva en ordenadas las edades, desde 0 hacia abajo o hacia arrib a), ya comparar
hasta el lím ite superior (100 años o más) y solamente gráficos dibujados en la misma
100
escala h
SEXO
90 MASCULINO U na población envejecida ofrece una base
80
menos ancha y una altura más importante.
70
60
so
40
30
20
10
0
C a n tid a d e s C a n tid a d e s
F ig. 1. Pirámide de población.

en abscisas las cantidades de cada edad (o ca­


da grupo de edades), y se ubica el sexo mas­
culino de un lado y el sexo femenino del otro.
Si la división se hiciera en lapsos breves (en
años, en meses, o aun períodos más cortos),
se tendría, en lugar de la línea quebrada de
la figura, una curva continua.
Cada año, una 'clase’ de individuos, repre­
sentada por un rectángulo horizontal, salta de

Fig. 3. Un tipo de población envejecida: el departa­


mento de Ariége, Francia (1954).

Este caso se observa, por ejemplo, cuando la


natalidad y la mortalidad son bajas o cuando
los que emigran son los jóvenes.
La figura 3 representa el departamento
F ig. 2. Un tipo de población joven: Brasil (19 50).
francés de Ariége en 1934; los dos sexos están
reunidos y la pirámide se limita a 80 años.
un escalón al otro y pierde por mortalidad (y
A pesar del aumento de la natalidad después
eventualmente por migración) una parte de
sus miembros. Pero la pirámide *resurge’ en
1 Por la misma escala, no hay que entender el mis­
la base a causa de los nacimientos.
mo ancho para una misma cantidad, porque las pobla­
Para una población joven, la ‘pirámide’ es ciones totales son diferentes, sino el mismo ancho para
ancha en la base y angosta arriba; es especial­ un mismo porcentaje de la población total.

13
de la guerra, la cantidad de personas cuya sela con la vida media de un habitante de la
edad es de 60 a 65 años es casi igual a la de misma población.
niños de menos de 5 años. Se puede llamar índice de vejez de una po­
En una pirámide de edad se lee la historia blación a la relación entre el número de an­
de la población estudiada, sus desgracias (gue­ cianos (de 60 ó 65 años en adelante) y el
rras, epidemias, crisis de esterilidad, etc.) en de jóvenes (menos de 20 años).
el transcurso del siglo precedente.
Como las disminuciones de natalidad y de
mortalidad van a menudo juntas, la propor­ Población urbana y rural
ción de los adultos — respecto del total de la
población— varía poco en el curso de este Si se conoce la población de cada comuna,
es posible proponerse el cálculo de la pobla­
ción urbana y rural.
Para esto conviene adoptar un criterio ba­
sado sobre la dispersión de los habitantes, su
profesión, etc. Se adopta a menudo como
definición de la población urbana la de co­
munas que sobrepasan cierta cifra, 2.000 ha­
bitantes, por ejemplo', deslinde en parte arbi­
trario y que presenta el inconveniente de
Fig. 4. Población envejecida y población en camino de hacer pasar una aldea rural a la categoría de
rejuvenecer. ciudad cuando su población sube de 1.999
a 2.000 habitantes. N inguna definición es,
proceso. El conjunto de los jóvenes y de los en verdad, plenamente satisfactoria.
ancianos representa también, pues, una pro­ La repartición por edades puede estudiarse
porción bastante estable. separadamente sobre la población urbana y la
De este modo se advierte la importancia de población rural.
la composición por edades. En muchos casos, La definición de una aglomeración urbana
la observación simple del total de población se presta a discusiones. A menudo las cifras
conduce a conclusiones tranquilizadoras cuan­ citadas conciernen a divisiones administrati­
do la proporción de los adultos, es decir, de vas, de manera que las comparaciones están
productores, permanece sensiblemente igual. desprovistas de valor económico o social. Bun-
Así parece que se ha alcanzado un indudable le propuso como criterio de zona urbana una
equilibrio, mientras que, por el contrario, un densidad superior a 10 habitantes por hectárea.
desequilibrio profundo y durable se mani­
fiesta poco a poco, como una caverna pulmo­
nar cuya existencia no se sospecha. Centros de gravedad
La "pirámide” de tal población toma casi
la forma de un ánfora (figura 4, a la izquier­ La distribución geográfica puede servir pa­
d a ) . Si tal población comienza a rejuvene­ ra determinar el centro de gravedad de la
cerse, toma la forma de la derecha (figura 4 ) ; población. El cálculo se hace por medio de
es el caso actual de Francia; la proporción de las longitudes y latitudes de cada habitante
adultos es entonces sensiblemente inferior a (se supone el agrupamiento al menos por
la normal. com una). En un país cuya población no mi­
La edad promedio de una población es la gra en una dirección determinada, la noción
relación entre la suma de todas la edades y de centro de gravedad sólo presenta un inte­
el total de la población. N o debe confundír­ rés restringido. Así, el centro de gravedad

14
de la población francesa se encuentra desde todo de los extranjeros es anormal, puesto
hace tiempo en el mismo cantón del departa­ que los inmigrantes son adultos y sus hijos
mento de Cher. Por el contrario, en los Esta­ son, con frecuencia, franceses de nacimiento.
dos Unidos, el desplazamiento del centro de La combinación de la edad y del estado ma­
gravedad hacia el oeste ha medido la pene­ trimonial permite conocer para cada edad la
tración en el interior del territorio y poste­ proporción de solteros, de casados, etc.
riormente la amortiguación de ese movi­ 100
miento. 90
Se puede asimismo determinar un centro 80

de altura o altura media de los habitantes. Se 70


60
comprueba en Francia una disminución de la SO
altura media por abandono de las regiones 60
montañosas pobres. 30
20
10
0
Otras distribuciones too
Fig. 6. Proporción porcentual, en cada edad, de solteras,
casadas y viudas y divorciadas.
La distribución por edades puede también
calcularse para una parte de la población, por
Desde la pubertad la proporción de solteros
merma a medida que aumenta la edad, mien­
tras que crece la proporción de los casados
y después la de los viudos.
La proporción de las mujeres solteras dis­
minuye desde los 15 años, y la de las casadas
desde los 35 años, aproximadamente.
Interesa igualmente la distribución de los
habitantes según el grado de instrucción, la
Fig. 5. Pirámide de edad en Francia según el estado profesión, la condición social, etc., o la de las
civil (1956). familias según el número de hijos, la diferen­
cia de edad de los esposos, etc.
ejemplo, para los naturalizados y extranjeros Estos diversos factores pueden combinarse
separadamente. Veamos un ejemplo: la distri­ de manera de facilitar el estudio de las rela­
bución por edades de los naturalizados y sobre ciones causales.

CAPÍTULO III

M O R T A L ID A D

En distintos países, donde el registro civil particular para los niños más pequeños. En
está mal organizado, los decesos registrados en este caso deben realizarse las rectificaciones
las estadísticas son inferiores a los reales, en necesarias.

15
La mortalidad de una población no puede tabla de supervivencia. H e aquí, a modo de
juzgarse por el número absoluto de los dece­ ejemplo, un fragm ento de la tabla de super­
sos, sin tener en cuenta la importancia de esa vivencia de los Estados Unidos en 1955:
población. La primera idea es relacionar la
cantidad de decesos durante un período (un
Blancos de sexo No blancos de sexo
año, por ejemplo) con el total de la pobla­ Sobrevivientes masculino masculino
ción. Se obtiene así la tasa de mortalidad
general, llamada a veces simplemente morta­
0 año ................. 100.000 100.000
lidad: 1 año ................. 97.335 95.278
5 años ................. 96.906 94.506
10 años ................. 96.641 94.171
Decesos
Población Tasa de mortalidad 30 años ................. 94.134 89.957
en miles por 1.000 76.482
50 años ................. 87.044
70 años ................. 53.375 37.511
Israel ........... 12.590 1.937 6,5
M éx ico ........ 405.200 31.426 12,9 Las dos tablas mortalidad o supervivencia,
Australia . . . 86.088 9.428 9,1 se prestan para una representación gráfica.
Cuando entre dos tablas de mortalidad las
diferencias para todas las edades son del mis­
mo sentido se saca de ahí una indicación del
Influencia de la edad mismo sentido para el conjunto de la m or­
talidad. Es el caso de Suecia y Finlandia (grá­
La tasa de mortalidad ocasiona con fre­ fico limitado a los individuos comprendidos
cuencia groseros errores de interpretación, por­ entre 1 y 60 años):
que resulta de dos factores diferentes:
a) Las condiciones sanitarias generales, que
se traducen por tasas de mortalidad para di­
versas edades.
b) La composición por edades de la pobla­
ción.
En un asilo de ancianos la mortalidad es
mayor que en una prisión. Esto no quiere de­
cir que los asilados estén peor tratados, alimen­
Fig. 7. Cociente de mortalidad por edad en Suecia y
tados o cuidados que los presos. Finlandia para el sexo masculino (1951-1955).
Asimismo, dos poblaciones de la misma ra­
za que vivan bajo el mismo clima, que ten­ La mortalidad finlandesa es superior a la
gan instituciones y nivel de vida semejantes, sueca. Pero, ¿en cuánto? Esta comparación
pueden tener tasas de mortalidad diferentes si no permite decirlo. Además, cuando las va­
su composición por edades es diferente. riaciones en las diversas edades no son todas
En lugar de comparar la tasa de m ortali­ del mismo sentido, no se conoce tampoco el
dad general (en el tiempo o en el lugar), se sentido de estas diferencias, como es el caso
pueden comparar las tasas de mortalidad de de Francia e Italia (fig. 8, pág. 17, limitada
cada edad, relacionando para cada edad el nú­ también entre 1 y 60 años).
mero de decesos con el número de habitantes. D urante mucho tiempo, para comparar la
Se obtiene así una tabla de mortalidad. De mortalidad de varios grupos, se utilizó el mé­
la tabla de mortalidad se puede pasar a la todo de la población tipo. Se supone que las

16
tasas de mortalidad de cada edad (para dife­ Cuanto menor es la mortalidad de cada
rentes países o diferentes épocas) se aplican edad, tanto más larga es la vida media. Se
a una misma población que tenga una com­ puede calcular igualmente la esperanza de vi­
posición por edades determinada. Se obtiene da para una edad determinada: 20 años, 30
así tasas de mortalidad general "rectificadas” años, etc.
que no dependen más de la repartición por La vida probable o vida media es la vida
edades, sino sólo de las tasas de mortalidad que un individuo de cada dos tiene probabi­
para cada edad. lidad de alcanzar. En la tabla de superviven­
cia, es la edad para la cual el número de sobre­
vivientes es la m itad del número inicial.
Así, en Francia (tablas de 1952-1956), la
mitad de las mujeres llega a 76 años. Si la
mortalidad para cada edad permanece cons­
tante en el porvenir, una recién nacida de cada
dos tiene la probabilidad de alcanzar los 76
años.
La expresión vida media deberá emplearse
F ig. 8. Cocientes de mortalidad por edad en Francia e
solamente en sentido retrospectivo para me­
Italia antes de la guerra. dir cuál fue la vida media de un grupo, por
ejemplo, de una generación. Así, la vida me­
No obstante, la elección de la población ti­ dia de los franceses nacidos en 1840 fue efec­
po introduce un elemento arbitrario, genera­ tivamente de 39,7 años.
dor de confusión, porque la población tipo Es necesario decir esperanza de vida en los
elegida puede variar en el tiempo o según los otros casos. Por ejemplo, en 1956, la esperan­
calculistas. za de vida de un recién nacido en Israel era
El carácter abstracto de las tasas "rectifi­ de 68,3 años.
cadas” de mortalidad reduce su significación N o obstante, la expresión "esperanza de
y limita su uso. vida” empleada en este sentido es inapropiada.
Se puede utilizar igualmente el procedi­ Supone que las tasas de mortalidad de cada
miento inverso de la mortalidad-tipo. Se adop­ edad permanecerán constantes al nivel del mo­
ta una serie de tasas de mortalidad para cada mento. Sin embargo, como estas tasas bajan
edad, poco alejadas de las medias reales, y se desde hace dos siglos, hay verdaderamente po­
aplican esas tasas a las diversas poblaciones de cas probabilidades de que esta baja se detenga
las cuales se desea comparar las mortalidades. bruscamente. "La esperanza de vida” mide,
Se obtiene así la mortalidad que tendría cada de hecho, la mortalidad del momento. Si hu­
población si tuviera una tabla de mortalidad biera que hacer una apuesta, se daría a los re­
"norm al”. cién nacidos una esperanza de vida mayor,
Cada vez más se recurre al cálculo de la porque la mortalidad tiende a disminuir.
vida media o esperanza de vida al nacer, la
cual se deduce fácilmente de la tabla de super­
Mortalidad infantil
vivencia.
Vi + V2 + V 3 + . . . . 1 U na importancia particular se asigna a la
E = ------------------------------------+ - mortalidad infantil a causa de su tasa elevada
Vo 2 y del interés especial que presenta la lucha
Vo número inicial de vivos, V i número de contra ella.
sobrevivientes de 1 año, V2 de 2 años, etc. La más usual es relacionar el número de los

17
muertos en el primer año de vida con el nú­ Así, si la mortalidad de los patronos es su­
mero de nacimientos. perior a la de los empleados y obreros, es
Para medir correctamente la mortalidad in­ porque muchos individuos son asalariados al
fantil es necesario (J. Bourgeois-Pichat) se­ comienzo de su carrera y patronos más tarde.
parar los decesos exógenos (debidos a una En fin, aun teniendo en cuenta la compo­
causa posterior al nacimiento, y por lo tanto sición por edades, una tasa de mortalidad ele­
bastante fáciles de evitar) y los decesos en­ vada no prueba que un oficio sea menos sano
dógenos (malformación congénita, etc.). que otros, pues a veces se hace una selec­
ción al elegir la profesión; los débiles y en­
fermos eligen de preferencia los oficios me­
Mortinatalidad nos penosos y más sanos.
Según el estado matrimonial las distribu­
A un niño nacido sin vida debe declarár­ ciones son menos aleatorias. Las tasas de m or­
selo "nacido m uerto”. Pero, a menudo, en talidad por edades se calculan bastante fácil­
las estadísticas del registro civil, los niños mente, lo que permite establecer tablas de
que viven un tiempo m uy corto, se clasifi­ mortalidad por estado matrimonial y calcu­
can como nacidos muertos ("falsos” nacidos lar la esperanza de vida y las otras caracte­
m uertos). rísticas de la mortalidad.
O tra causa de imprecisión aparece por los
Causas de muerte
abortos demasiado tardíos, que pueden regis­
trarse o no.
Se calculan a veces tasas de mortalidad peri- La distribución de los decesos según el diag­
natal, que abarcan los abortos tardíos, los na­ nóstico presenta, como hemos visto, un d ifí­
cil problema de coordinación administrativa
cidos muertos y la mortalidad de los recién
y médica.
nacidos (el primer mes).
Además se presenta el problema del criterio
y de la nomenclatura. Cuando un individuo
Otros factores fallece de una congestión, como consecuen­
cia de un accidente de automóvil ocurrido
La tasa de mortalidad general no exige sino por causa de su ebriedad, ¿hay que im pu­
el conocimiento de dos datos: número de fa­ tarle la muerte a la congestión, al acciden­
llecimientos y población considerada. Cuan­ te o a la ebriedad? Remontarse a la primera
do se trata de agrupaciones netamente defi­ causa fisiológica es conveniente, pero plantea
nidas como las personas de un mismo sexo, dificultades considerables. Con frecuencia, la
el peligro de error es pequeño. N o ocurre lo distribución se hace según los géneros de muer­
mismo, por ejemplo, para la profesión. Para te (el diagnóstico final).
que las tasas de mortalidad por profesión ten­
gan significado, es necesario que la distribu­ V ariación estacional
ción se haga siguiendo las mismas reglas en
el numerador y en el denominador, lo que La intensidad del ritmo estacional y su irre­
no sucede frecuentemente. Si es bastante fá­ gularidad (punto m uy prominente durante
cil medir la mortalidad de los médicos o de algunos inviernos) tornan bastante delicada la
los sacerdotes, no ocurre lo mismo con la de corrección clásica del ritmo estacional. Por
los "comerciantes” o la de los "empleados esto, no puede realizarse observación continua
de oficinas” . de la evolución de la mortalidad en el tiempo,
La consideración de la edad es más impor­ excepto para un período bastante largo (cin­
tante aún que la de los grupos profesionales. co años como m ínim o).

18
CAPÍTULO IV

N A T A L ID A D , F E C U N D ID A D

De igual modo que para la mortalidad se rias porque la fecundidad varía mucho con
puede relacionar el número de nacimientos la edad.
vivos con el número de habitantes. Se ob­ Se calcula entonces tasas de fecundidad
tiene así la tasa general de natalidad o sim­ según la edad, lo que exige el conocimiento
plemente natalidad. de la distribución de los nacimientos según
la edad de la madre.
Influencia de la edad Veamos un ejemplo de cálculo (Yugoslavia,
1954):
La tasa de natalidad no mide correcta­
mente la fecundidad de una población (este
concepto lo sugiere bastante bien el número Edad de la Número de Tasa de fecun­
madre Nacimientos mujeres didad para 1.000
de hijos por m atrim onio). Aquí también la (en miles) mujeres
influencia de la edad es preponderante. Una
población con una fuerte proporción de adul­
15-19 años 34.131 863 59,5
tos entre los veinte y los cuarenta años (a 20-24 » 168.888 857 196,7
menudo el caso de las ciudades) tiene, igual 25-29 » 149.198 770 192,0
que otros factores, una natalidad superior a 30-34 » 84.064 619 13 5,7
la de una población normal. 35-39 » 30.622 377 81,5
40-44 » 19.542 538 36,3
U na primera rectificación consiste en rela­
45-49 » 3.758 502 7,5
cionar el número de nacimientos, no con el 50-55 » 768 434 1,8
T otales . . 490.971 4.960 691,0

Las tasas de fecundidad así calculadas per­


miten establecer tablas de fecundidad y se
prestan para una representación gráfica.
La búsqueda de una tasa única que mida la
fecundidad presenta dificultades mayores aún
que para la mortalidad, a causa de la dualidad
F ig. 9. Tablas de fecundidad (Yugoslavia, 1954). de los sexos. También se puede recurrir aquí
al método de la población tipo, que presenta
total de la población, sino con el número de las mismas facilidades y los mismos incon­
mujeres en edad de procrear, es decir, entre venientes.
15 y 49 años. Se obtiene así la tasa de fe ­ Cuando las variaciones no son demasiado
cundidad general. rápidas, una buena característica de la fecun­
Pero estas tasas no son todavía satisfacto­ didad es la tasa bruta de reproducción o de

19
remplazamiento. Se obtiene, simplemente, su­ en el transcurso del tiempo. Esta noción del
mando las tasas de fecundidad de las diver­ número de hijos que tiene una m ujer como
sas edades y multiplicando el total por la re­ promedio, en el curso de su vida, surge en
lación entre los nacimientos femeninos y el la mente con mucha facilidad; no obstante,
total de nacimientos (un poco inferior a l/ 2). es más apropiada para los matrimonios que
La tasa bruta de reproducción no es otra para el conjunto de mujeres.
cosa que el número de nacimientos femeni­
nos (dividido por 1.000) que tendría una ge­
neración de 1.000 mujeres sometidas a la ley Legitimidad y número
de fecundidad de la población estudiada. En de hijos por matrimonio
el ejemplo antes citado, el número de mujeres
que sirve de denominador contiene grupos de Los nacimientos se clasifican según la legi­
5 años, por lo que el total debe multiplicarse timidad y el reconocimiento por los padres.
por 5, lo que da 3.455 nacimientos en total Si dejamos a un lado los nacimientos ilegí­
para 1.000 mujeres y 1.676 nacimientos feme­ timos, se pueden retomar los métodos de cálcu­
ninos. La tasa bruta de reproducción es, pues, lo indicados antes y aplicarlos sólo a los naci­
1,68. mientos legítimos y a las mujeres casadas. Se
La tasa bruta de reproducción tiene una obtiene así la tasa de fecundidad legítima.
gran importancia práctica porque, al ser in­ Se está ahora en condiciones de precisar la
dependiente de la mortalidad, presenta además noción, tan familiar a la mente, del número
una significación propia fuera de toda com­ de hijos por matrimonio. Esta noción, más
paración con otra población. Da el lím ite su­ compleja de lo que parece a primera vista, pue­
perior del remplazamiento de una generación de abordarse de diversas maneras:
por la siguiente, en la hipótesis optimista según a) Estadística de las familias. Las familias
la cual ninguna muerte llegue a disminuir la que existen en un momento dado se distribu­
cantidad de esta generación hasta la edad de yen según el número de hijos que hayan teni­
50 años. En particular, cuando la tasa bruta do. El número de hijos por familia no res­
de reproducción es inferior o igual a 1, nin­ ponde efectivamente al problema, sino para
guna reducción de la mortalidad podría res­ aquellas familias cuya madre sobrepasó la edad
tablecer el equilibrio, es decir, el remplaza­ de procreación. Esta medida es excelente, pero
miento integral de una generación por la retrospectiva. N o da la fecundidad del mo­
siguiente. mento.
La tasa bruta de reproducción se presta, b) Nacimientos según la fecha del casa­
no obstante, a la crítica. Si no hace interve­ miento y el número de hijos ya nacidos. En
nir la mortalidad es porque la supone nula. los partes de nacimientos se solicitan estas dos
Imaginemos dos poblaciones que estuvieran informaciones. Se puede saber así, cada año,
casi aniquiladas por la mortalidad a la edad cuántos hijos tuvieron los matrimonios cele­
de 45 años. Si una tiene una tasa de fecun­ brados en 1927, por ejemplo. Es un procedi­
didad mucho más elevada que otra de 45 a miento igualmente retrospectivo.
49 años, la diferencia de las tasas brutas po­ c) Estadística de las mujeres casadas falle­
dría no representar fielmente la diferencia de cidas. La muerte de la madre señala la fecha
fecundidad. desde la cual el número de sus hijos no aumen­
Si nos limitáramos a sumar las tasas de fe­ tará más.
cundidad sin multiplicarlas por el coeficiente d) Combinación de las tasas de fecundidad
de femineidad de los nacimientos, se obten­ legítima. Si se admite que un total de 1.000
dría el número medio de nacimientos por m u­ mujeres casadas tiene cada año la fecundidad
jer, de un total no reducido por la mortalidad legítima comprobada para cada edad y cada

20
duración del matrimonio, se puede calcular, talidad, especialmente respecto de la compo­
siguiendo las mismas leyes, cuántos hijos en sición por edades.
total tendrán esas 1.000 mujeres. El método de la población tipo se aplica
e) Relación de los nacimientos con el nú­ en las mismas condiciones y con las mismas
mero de matrimonios. Si en un país la pobla­ reservas que precedentemente.
ción fuera estacionaria y presentara constan­ Se buscó una medida menos relativa, al re­
temente las mismas características, la relación lacionar los casamientos con las personas en
entre el número de nacimientos y el de m atri­ edad de casarse, de acuerdo con lo estable­
monios daría la tasa buscada. En realidad, cido por la legislación (en Francia, solteros
jamás ocurre así. Comparar los casamientos de 18 años y más, viudos, divorciados, solte­
y los nacimientos de un mismo año no tiene ras de 15 años y más, viudas, divorciadas).
mucho significado. Se busca, en consecuencia, La tasa así calculada no es todavía satisfac­
un período óptimo, de 8 años, por ejemplo, o toria porque desde cierta edad la nupciali­
bien una media ponderada. Pero todo cambio dad es m uy baja.
brusco (guerra, crisis económica) altera el Por medio de las tasas de nupcialidad de
significado de la cifra encontrada. cada edad se construye la tabla de nupcia­
H enry utiliza los nacimientos según el or­ lidad.
den y las "probabilidades de aumento” de
0,25 u
una familia (nacimientos del 1°, del 2°, del 1
39, e tc .. . . , hijos). 17 )E N JPCIj^LID/kD
lj9 3 0
La multiplicidad de los métodos basta para
S e x o fe m e n in o
destacar que se está lejos de haber resuelto el
problema. Su complejidad no permite sugerir /
una fórmula simple y aproximada, susceptible
fe ,;
de ser admitida internacionalmente como la 0,05 C„ 1
tasa bruta de reproducción.
Por sí mismo, el número de hijos por ma­ \J
15 20 2> 33 35 40 45 S/ ’ ' 5 5 '' ’ 6 >
trimonio no informa sino imperfectamente so­
bre el equilibrio demográfico y el remplaza- Fig. 10. Tabla de nupcialidad en Francia,,para el sexo
miento de una generación por la siguiente. femenino (1930-19Í2).
Debe completarse con indicaciones sobre la
frecuencia de los casamientos, considerados Se puede de igual modo calcular la dura­
aquí, simplemente, como uno de los factores ción media de los matrimonios, establecer ta ­
que actúan sobre la natalidad. blas de extinción de los matrimonios (por
La mayoría de las discusiones sobre el mé­ muerte de cada uno de los cónyuges o por
todo están oscurecidas por el hecho de que el divorcio), según la duración del matrimonio
objetivo perseguido no está determinado sino y la edad inicial de los esposos. Estas tablas
insuficientemente. se prestan para muchas combinaciones y co­
mo las precedentes pueden ser utilizadas por
Nupcialidad las compañías de seguros.
Los divorcios deben ser considerados en los
Igual que para la natalidad y la mortalidad, cálculos como matrimonios negativos. Para
para tener la tasa general de nupcialidad se ellos, así como para los matrimonios, la dis­
relaciona la cantidad de casamientos con el tribución según la edad de los esposos abre
total de la población. la puerta a diversas investigaciones y cálculos.
Esta tasa da lugar a las mismas observa­ Se puede, además, calcular la tasa de divor­
ciones y críticas que las de natalidad y mor­ cios por la relación entre el número de di­

21
vorciados (o de divorcios) y el número de La influencia de la desigualdad de los meses
personas casadas. también debe corregirse.
Obsérvese, a títu lo de ejemplo, la tabla de Para la nupcialidad, el ritm o estacional es
nupcialidad para el sexo femenino en Fran­ más fuerte y menos regular. Depende nota­
cia, calculada por Depoid (fig. 8). blemente de la época del año, de las fiestas re­
La curva de las solteras, m uy cercana a la ligiosas móviles y de las costumbres locales.
curva del conjunto, no se pudo trazar. Por otra parte, las epidemias (y especial­
mente las gripes invernales) reducen las con­
cepciones y, nueve meses más tarde, el n ú ­
mero de nacimientos.
Nacimientos según el sexo

La proporción de los nacimientos de varones Observación continuada de la natalidad


respecto de los nacimientos de mujeres se llama
masculinidad. Se relaciona a veces el número Para observar de manera continua la nata­
de varones con el número total de nacimien­ lidad de una población determinada hay que
tos. La tasa de masculinidad se calcula igual­ tomar en cuenta la doble influencia de la
mente para los nacidos muertos. Por otra par­ estación y de la composición por edades. La
te puede también calcularse, según la edad de primera se elimina fácilmente. Queda por ver
los padres, la duración del matrimonio, etc. cómo eliminar la segunda.
Para los hijos nacidos antes de tiempo, es in­ Por eso se puede calcular las tasas de fe­
teresante calcular la tasa de masculinidad se­ cundidad de cada instante correspondientes
gún el tiempo efectivo de gestación. a cada edad y aplicarlas a la población en el
período inicial. Esta población serviría, en
suma, de población tipo.
Movimiento estacional Se puede igualmente proceder de manera
inversa y aplicar a cada instante las tasas de
La influencia de la estación es más o me­ fecundidad iniciales de la población en movi­
nos sensible, pero más regular, sobre los naci­ miento. Se obtiene así una curva de control
mientos que sobre la mortalidad. Es, pues, que corresponde a una fecundidad constante.
posible lograr su corrección según el método La separación entre las dos curvas (o la rela­
clásico, que consiste en dividir, para cada mes, ción entre los dos números) inform a sobre
el número de nacimientos (o la tasa) por el el crecimiento o la disminución de la fecun­
‘coeficiente estacional’ del mes considerado. didad.

CAPÍTULO V

M O V IM IE N T O G ENERAL D E U N A PO BL A C IÓ N

Estudiaremos primero el caso de una po­ didas exteriores; para una nación, por ejem­
blación cerrada, es decir, sin aportes ni pér­ plo, se suponen excluidas las migraciones.

22
Tasa de crecimiento He aquí un ejemplo de cálculo (Yugoslavia,
1954):
El crecimiento de la población se juzga en­
tonces como la diferencia entre los nacimien­ Edad de Tasa de fecun*Tasa de supervt- Tasas
didad (ver pAe. vencía paral.000
tos y los decesos. La tasa de crecimiento la madre 19) nacimentos netas
(anual, por ejemplo) se obtiene al relacionar
este crecimiento con el conjunto de la pobla­ 15-19 años 39,5 0,852 33,6
ción. Se llega al mismo resultado al hacer la 20-24 » 196,7 0,844 166,0
diferencia entre la tasa de natalidad y la tasa 25-29 » 192,0 0,834 160,0
30-34 » 13 5,7 0,822 112,5
de mortalidad. 81,5 66,1
35-39 » 0,809
La observación se ocupa de esta tasa du­ 40-44 » 36,3 0,793 28,8
rante un tiempo considerable. Así, en el cur­ 45-49 » 7,5 0,774 5,8
so de un período dado, un año, por ejemplo, 50-54 » 1,8 0,750 1,3
una población se modifica de tres maneras: Totales y medía 691,0 0,831 574,1
a) nacimiento de niños (de edad 0 );
b) fallecimientos de personas de diversas Al multiplicar el total 574,1 por 5 (número
edades; de años de los grupos de edad) y por la pro­
c) envejecimiento de un año para cada in­ porción de los nacimientos femeninos (0,487),
dividuo. se obtiene la tasa neta de reproducción: 1,39.
La tasa neta de crecimiento no tiene en La interpretación de esta tasa es fácil: se
cuenta sino los dos primeros fenómenos y, observa un conjunto de mil niñas desde su na­
además, hace intervenir de la misma manera cimiento. Este conjunto se reduce según las
el deceso de un adulto, de un niño, de un leyes de mortalidad de la población conside­
anciano. rada, luego obedece igualmente a las leyes de
La tasa de crecimiento, a veces, engaña. fecundidad y da a luz un número de hijas que
Por ejemplo, una población compuesta en no es sino la tasa de reproducción. En resu­
gran parte por adultos puede tener una tasa men, esta tasa mide la relación entre dos gene­
de crecimiento positiva aunque su natalidad raciones sucesivas.
sea insuficiente. Claramente, la tasa de reproducción tiene
El método de la población tipo es más de­ un sentido de previsión. Decir que se elevaba
fectuoso aún para este caso que para la en 1938, en Estocolmo, a 0,49 equivale a de­
mortalidad y la natalidad consideradas sepa­ cir: "si las tasas de fecundidad y de m orta­
radamente. En efecto, sólo ofrece medios de lidad de cada edad hubieran permanecido tal
comparación, mientras que sería útil poder cual eran, una generación no hubiera asegu­
juzgar de manera absoluta la vitalidad de la rado su remplazamiento sino hasta un 49 % ,
población. es decir, menos de la m itad” .
U na población puede m uy bien crecer, a
Tasa neta de reproducción pesar de una tasa de reproducción inferior
a la unidad (y a la inversa). Pero, a la larga,
En lugar de sumar las tasas de fecundidad la disminución será fatal, salvo que la vida
para cada edad, como se hizo para la tasa b ru ­ humana se prolongue sin límite.
ta, lo que equivale a suponer nula la m orta­
lidad, se las aplica a una población que tenga Tasa de Lotka
la misma composición que la tabla de super­
vivencia. Se obtiene así la tasa neta de repro­ Lotka estudió por medio del análisis m ate­
ducción o de remplazamiento. mático el caso de una población cerrada cuyas

23
tasas de fecundidad y de mortalidad perma­ intervalo, se tiene la siguiente relación apro­
necen invariables para cada edad. Mostró que ximada:
tal población tiende en el lim ite hacia una / = (1 + r ) »
composición por edades fija. Esta población t: tasa neta de reproducción
lím ite aumentaría o disminuiría con una ve­ r: tasa de Lotka
locidad constante, permaneciendo en cierto fórmula idéntica a la de la tasa del interés
modo semejante a sí misma, es decir, siempre compuesto.
con la misma proporción de jóvenes, de adul­ La tasa de reproducción y la de Lotka pue­
tos, etcétera. A tal tipo de población se la den calcularse separadamente, tanto para la
denomina estable. población masculina como para la femenina.
Toda perturbación accidental (guerra, epi­ Los resultados para cada sexo no concuerdan
demia) se corrige poco a poco, nivelada por jamás exactamente; pero esta divergencia no
la constancia de las leyes de mortalidad y de ofrece grandes inconvenientes sino en algunos
fecundidad y la tendencia se orienta de nuevo casos (guerra, fuerte inmigración anterior).
hacia la misma población estable. Su compo­ Se calcula con más frecuencia sobre la pobla­
sición por edades no depende, en suma, sino ción femenina.
de estas leyes y no del estado inicial.
El coeficiente de crecimiento (anual) de Migraciones
la población estable se llama tasa natural de
crecimiento (anual) de la población. Las migraciones no se miden tan exactamen­
Cuando esta tasa es nula, la población se te como los nacimientos y los decesos; en par­
llama estacionaria. Una población estaciona­ ticular, los cómputos son imperfectos para la
ria conserva no sólo la misma composición por emigración.
edades, sino también el mismo total. Todo Se puede, igual que para los nacimientos y
queda constante en tal población. Además, su los decesos, calcular tasas para 1.000 habitan­
composición por edades es idéntica a la tabla tes. La noción de migración puede extenderse
de supervivencia. a poblaciones que no abarquen todo un terri­
torio, por ejemplo, la población activa, o tam ­
La tasa de Lotka es una característica muy
bién la población adulta. Llegamos así, de
buena de la vitalidad, pero es difícil de
manera general, a estudiar las variaciones de
calcular.
una 'población abierta’.

Población abierta
Duración media de una generación
Entendemos por población abierta una po­
La tasa de Lotka y la tasa neta de reproduc­ blación que recibe aportes exteriores o que
ción tienen una estrecha relación. Sin em­ pierde elementos en provecho de otras pobla­
bargo, una es anual y la otra está ligada al ciones. Designaremos estos movimientos con
intervalo de dos generaciones. Dos poblacio­ el térm ino general de migraciones, por analo­
nes que tengan la misma tasa de reproducción gía con los de los agrupamientos geográficos.
pueden evolucionar diferentemente si el inter­ Las partidas (emigraciones) no complican
valo entre dos generaciones es de 24 años para sensiblemente el problema, porque los decesos
una y de 29 años para otra. conciernen a todas las edades. Se puede cal­
El intervalo de dos generaciones es la edad cular tasas de emigración por edad y añadir­
promedio de los padres en el momento del las a las tasas de mortalidad. Todos los cálcu­
nacimiento de los hijos. Si se llama n a este los sobre la m ortalidad pueden, por consecuen­

24
cia, generalizarse con otras denominaciones: Sin embargo, hay un caso en el cual su
tablas de mortalidad y de supervivencia, vida empleo podría prevalecer; si se comprueba
media, etc. una desviación entre el equilibrio demográfico
N o ocurre lo mismo con las entradas, por­ (correspondiente, por ejemplo, a una pobla­
que éstas se asimilan a nacimientos ocurridos ción estacionaria) y la situación real, y se bus­
a edades diversas, lo que introduce una varia­ ca restablecer el equilibrio por la inmigra­
ble más. Por otra parte, la asimilación no es ción, se podría determinar así la cantidad de
perfecta porque no hay, como para los naci­ inmigrantes de cada edad que convendría de­
mientos, vínculo entre las generaciones. jar entrar en el país.
En estas condiciones es preferible bloquear,
para algunos cálculos teóricos, las entradas y
las salidas, y dar al conjunto de partidas Población logística
(muertes, más emigrantes, menos inmigran­
tes) un signo algebraico. Algunos autores ensayaron establecer leyes
De este modo, los cálculos y las tasas que que reglen a priori el crecimiento de una po­
atañen a una población cerrada podrían en­ blación. Se apoyaban a menudo en conside­
contrar su aplicación. raciones biológicas. La form a general de las
En la práctica se vio que estas tasas se apo­ curvas tendría primero un crecimiento acele­
yan frecuentemente sobre la constancia en el rado de convexidad vuelta hacia abajo, des­
tiempo de tasas de fecundidad o de m ortali­ pués un punto de inflexión, al final un creci­
dad por edad, que representan características miento retardado. Así la población tendería
bastante estables. asintóticamente hacia un máximo.
Por el contrario, las migraciones no ofre­ Estas leyes, que de manera singular exclu­
cen tal constancia; tam bién las tasas de Lotka yen la posibilidad de una baja de la población,
o de reproducción raramente se calculan te­ están en realidad fuera de la demografía pura
niendo en cuenta las migraciones. y se aplican sobre todo a las especies animales.

CAPÍTULO VI

PR E V ISIO N E S D E M O G R Á FIC A S

Las tasas que miden la situación presente La necesidad de predicciones explícitas, di­
permiten, ya lo hemos visto, interpretaciones rectas, aparece porque aún las tasas más per­
para la previsión. Es en especial el caso de la feccionadas no hacen intervenir la situación
tasa de Lotka y de las tasas de reproducción. inicial.
Por lo demás, la demografía es casi insepa­
rable de la previsión. El solo hecho de intere­ Métodos de previsión
sarse en el número de nacimientos, ¿no supone
una previsión sobre la cantidad futura de ni­ Las previsiones demográficas, esencialmente
ños, de adultos? condicionales, se apoyan sobre hipótesis gene-

25
raímente fundadas en la observación del pasa­ que actúan sobre la mortalidad, así como sobre
do. El procedimiento más empleado, instinti­ la fecundidad, esto es, el número de hijos por
vo y a menudo también inconsciente, consiste matrimonio o por mujer.
en suponer que determinada regularidad ob­ Es ésta una indicación m uy útil que no
servada hasta el momento presente proseguirá nos la dan ni la tasa de reproducción ni la de
en el futuro. Es aún más que una regulari­ Lotka, preocupadas más por la renovación de
dad: una constante. Toda ley, toda fórmula las generaciones que por el estado inicial y el
algebraica puede, por otra parte, traducirse total ulterior.
por una constante, una invariable. Pero la previsión no se limita a suminis­
La observación del pasado lleva, pues, a la trar indicaciones sobre el número total; infor­
búsqueda de la constante. Si durante un pe­ ma igualmente sobre la composición por eda­
ríodo de 20 años, por ejemplo, un dato más o des en todo momento. Desde el instante en
menos complejo permaneció constante, se ad­ que se admiten las leyes de fecundidad y de
mite que esta permanencia subsistirá para pro­ mortalidad (y eventualmente de migracio­
nes), el cálculo no entraña nada de arbitrario
longar el movimiento.
y puede prolongarse tan lejos como se quiera.
Éste es el método seguido, de hecho, por la
¿Qué valor tiene el método? ¿Qué valor
mayoría de los que hacen predicciones.
tiene la constante elegida? La respuesta de­
Las primeras investigaciones emplearon una
pende de las circunstancias. Si se comprueba,
constante simple: por ejemplo, el crecimiento
por ejemplo, que las tasas de mortalidad para
absoluto. Tal población aumentó durante 10 cada edad no permanecen constantes, se to ­
años en 300.000 habitantes por año; por con­ mará otra constante. Si las tasas bajan con
siguiente, dentro de otros 10 años tendrá en un ritmo determinado, se podrá admitir que
total 6 millones más de habitantes. este ritm o permanece invariable de por sí. La
En una etapa más avanzada se hace inter­ hipótesis podrá variar tam bién según las
venir la variación proporcional; la constante edades.
no es más el crecimiento, sino el ritmo de ese Sucede lo mismo con la fecundidad, aun
crecimiento. Sobre el ritmo se apoyó Francis cuando las hipótesis sobre este fenómeno más
Bonynge en 1852, cuando calculó la pobla­ voluntario sean necesariamente más aleato­
ción de los Estados Unidos hasta el año 2000. rias. Los nuevos métodos recuerdan la no­
Una separación de los factores que actúan ción de comportamiento de los matrimonios
sobre el total de la población da más valor a ante la fecundidad (Bourgeois-Pichat, L.
los trabajos: la natalidad, la mortalidad, las H enry) y hacen intervenir, por consecuencia,
migraciones se prestan a hipótesis distintas. la nupcialidad.
Sin tomar en cuenta, por el momento, las Respecto de las migraciones, las hipótesis
migraciones, menos fatales, más caprichosas, son siempre inconsistentes, salvo el caso de una
se pueden hacer cálculos sobre la base de la migración organizada, la cual depende direc­
constancia de las tasas de natalidad y de mor­ tam ente de los planes que puedan establecerse
talidad, lo que nos vuelve al caso precedente. y que no extienden su influencia más allá de
Se puede, además, admitir la constancia de las ellos mismos.
tasas de fecundidad y de mortalidad para cada Las previsiones demográficas intentadas, en
edad; en otras palabras, la constancia de las un principio con timidez, experimentaron re­
leyes de fecundidad y de mortalidad. cientemente una gran expansión, con el nom ­
De este modo es posible prever por antici­ bre más correcto de proyecciones. Ayudada
pado y para una época cualquiera, la cifra de por la práctica, la O N U realizó cálculos para
la población, siempre que permanezcan indén- el conjunto de la población del mundo, cuyos
ticas las Condiciones médicas, económicas, etc., resultados son significativos.

26
O tra experiencia interesante: la previsión ellos profecías y verificar su realización. Esas
demográfica en escala regional o local. D e­ críticas merecen un examen.
jando a un lado, en general, las migraciones, XJna previsión condicional no es una pre­
a pesar de su importancia, las previsiones des­ dicción. Lejos de desear su realización, su
tacan cómo se transform aría tal o cual po­ autor, a veces, la teme. Expliquemos: cuando
blación por su propio movimiento. un navio se dirige hacia un escollo, el vigía
da el aviso, lo que equivale a anunciar que si
no se modifica el rumbo de la nave, ésta pe­
Población activa ligrará. Pero, lejos de desear este naufragio,
el observador trabaja, por el contrario, para
Desde hace algunos años se emprendieron evitarlo.
previsiones de población activa. Se trata más
Los críticos objetan que cualesquiera que
exactamente de la población en edad y en sean las precauciones tomadas, siempre se in ­
estado de estar activa. Para esto, se procede terpretarán mal las previsiones.
primero a la previsión de la población total,
por edades o grupos de edades; después se Esta objeción es poco convincente; no obs­
aplica a cada número (por ejemplo, hombres tante, es necesario proporcionar una presen­
de 25 a 30 años, mujeres de 40 a 45 años) tación tan clara como sea posible. En primer
una tasa de actividad. Estas tasas se suponen lugar, en vez de emplear la palabra previsión,
constantes o bien varían según hipótesis de­ un tanto respetable y solemne, son preferibles
terminadas. aquellas menos comprometedoras como pers­
Tales previsiones son m uy útiles para la pectivas o proyecciones. Además, es útil co­
política económica a largo plazo y particu­ locarse sucesivamente en dos o más hipótesis,
larmente para la elección de inversiones. de modo de romper con la poderosa sugestión
Combinando dos innovaciones, R. Pressat de un número único, que podría repetirse
procedió a realizar previsiones de población con complacencia.
agrícola por departamento, según hipótesis Por último, algunas proyecciones merecen,
bien definidas que no debe olvidar quien las en verdad, este nombre porque muestran evo­
emprenda en lo futuro. luciones m uy probables que están, en cierto
Puede intentarse la previsión de la pobla­ modo, inscriptas en la estructura presente co­
ción activa de diversas profesiones si se tiene mo los caracteres de una planta lo están en
en cuenta la formación profesional y los di­ su semilla. Esta observación vale sobre todo
plomas otorgados. Los casos más frecuente­ para las generaciones ya nacidas. El enveje­
mente observados conciernen a los médicos, cimiento, en particular, es con frecuencia un
los ingenieros, etc. resultado ineludible.
Las previsiones, digamos las perspectivas,
dan una base sólida a la política demográ­
Verdadero carácter de las previsiones fica y a toda política económica a mediano
o largo plazo (planeamiento regional, necesi­
Los cálculos de previsiones fueron, a me­ dades escolares, necesidades de vivienda, ne­
nudo, mal interpretados. Se quiso ver en cesidades alimentarias, etcétera).

^«7
CAPÍTULO VII

FACTORES C U A L IT A T IV O S

La distinción entre factores cualitativos y de una enfermedad, así como las caracterís­
cuantitativos no ofrece una línea de separa­ ticas de dispersión en torno de este promedio.
ción bien clara. Ya tratamos el factor cuali­ La enfermedad puede, además, dividirse en
tativo más importante, sin duda, el de la edad. varios períodos.
Por cierto que ésta se presta para una defi­ La relación entre el número de fallecimien­
nición exacta, de modo que surgiría la ten­ tos y el número de casos observados se llama
tación de no incluir en este capítulo sino tasa de mortalidad clínica.
aquellas distribuciones para las cuales no pue­ Para el conjunto de las enfermedades, las
de encontrarse un criterio sin ambigüedad: diversas tasas de morbilidad tienen menos
por ejemplo, la distribución según la fuerza, significado médico que financiero. Interesan
la inteligencia o el estado de salud. sobre todo a los organismos de seguros socia­
Por su misma naturaleza estas cualidades les, al permitir, por ejemplo, calcular la prima
no se prestan bien para ser medidas. Los mé­ necesaria para cubrir determinados riesgos.
todos de cálculo que permiten utilizar o in­ Para obtener un significado más claro, en
terpretar los números también están poco especial con el deseo de mejorar el estado sa­
desarrollados. nitario, es necesario conocer, además, la dis­
tribución por enfermedades.
Estado de salud Se pueden calcular las mismas tasas que en
el caso anterior, especialmente la tasa de m or­
talidad clínica.
Las estadísticas de morbilidad dejan mucho La edad (y a veces el sexo) suele desempe­
que desear, aun cuando no se busque la dis­ ñar un papel tan importante para la morbi­
tribución por enfermedades. La definición lidad como para la mortalidad. Pueden em­
del enfermo o de las jornadas de enferme­ prenderse los mismos cálculos (tasa de mor­
dades tiene mucho de convencional. bilidad por edad, tablas de m orbilidad); pero
El seguro de enfermedad está obligado, como su precisión es mucho menor, rara vez
no obstante, a dar una definición; se confía, es posible llevarlos a cabo. Además, si las ta ­
en la práctica, al diagnóstico médico, en parte sas deben calcularse por enfermedad, los n ú ­
subjetivo y personal. Al referir el número meros sobre los cuales se hacen las observa­
de enfermedades y de días de enfermedad a ciones son frecuentemente m uy pequeños. De
las cantidades totales, se obtienen las tasas de todos modos, el cálculo de las tasas se limita
morbilidad. a las enfermedades principales que son agru­
Por otra parte, si los datos estadísticos bá­ padas todas las veces que el diagnóstico dé
sicos nos dan la distribución de las enferme­ lugar a dudas (por ejemplo: enfermedades
dades según el número de los días de enfer­ del pecho).
medad, se puede calcular la duración media En algunos países hay obligación de decla­

28
rar ciertas enfermedades contagiosas o profe­ Asimismo, el peso de los recién nacidos en
sionales. las maternidades ofrece indicaciones útiles so­
bre el estado general de la salud; en períodos
Lisiados más largos, informa sobre la evolución racial.
Existen también informaciones detalladas
Cuando algunas deficiencias no dan lugar de grupos sanguíneos. Al efectuar sondeos
a dudas, la estadística ofrece informaciones representativos, se puede trazar una carta de
cualitativas de una población. Es el caso de la sangre y seguir sus variaciones en el tiempo.
las personas que sufren defectos caracterís­ Pero estas observaciones son todavía m uy
ticos: ciegos, mancos, etc. Pero las tasas en dispares.
relación con el conjunto son en general m uy La biometría realiza constantemente nue­
bajas para perm itir un juicio cualitativo sobre vos progresos.
la totalidad de la población. La demografía reúne aquí la antropología,
la etnografía y la genética.

Peso, talla, medidas diversas


Otros aspectos cualitativos
Pueden tomarse distintas medidas de un
individuo. Es el caso de los jóvenes llamados El número de cualidades susceptibles de
al servicio militar. Las estadísticas estableci­ prestarse para informes estadísticos aumenta
das por las oficinas de reclutamiento permiten cada día.
calcular el peso medio, la talla media, etc., Mencionaremos especialmente los progresos
así como la dispersión en torno de estos pro­ de la psicotecnia. Pero las investigaciones has­
medios. Estas medidas facilitan las compara­ ta ahora se ocuparon más de la selección indi­
ciones en el tiempo y en el espacio. vidual que de medidas de conjunto. La apli­
Su combinación permite, además, calcular cación de los métodos estadísticos está toda­
índices de robustez, algunos de los cuales se vía, en consecuencia, limitada y no requiere
emplean para clasificar a los jóvenes según su observaciones especiales.
aptitud para el servicio militar. El cálculo Los tests de inteligencia, que apuntan a la
de tales índices, para el conjunto de una medida del cociente intelectual, tienen un
población, ofrece datos más seguros que la empleo cada vez más extendido. H ay igual­
simple proporción de ineptos, pues ésta es, mente tests de carácter.
en parte, subjetiva. Se puede incluir también entre los proble­
Operaciones análogas pueden intentarse pa­ mas cualitativos la asimilación cultural de los
ra otros grupos: alumnos de escuelas, niños inmigrantes.
recién nacidos. Las encuestas se ocupan, a veces, en reunir
Así fue como, durante la guerra, el peso opiniones, comportamientos, sentimientos e
y la talla de los niños fueron observados en intenciones, especialmente en materia de m a­
algunos centros para juzgar los efectos de la ternidad, migración, instrucción, vivienda,
subalimentación. etcétera.

29
SEGUNDA PARTE

R E SU L T A D O S GENERALES 1

El valor de los datos numéricos recogidos fianza son los llamados países desarrollados;
sobre las poblaciones es m uy desigual en el no obstante, el número total de los falleci­
tiempo y en el espacio. Se pueden distinguir mientos y de los nacimientos en los Estados
dos épocas: Unidos no es conocido sino desde hace algu­
La época preestadística, que se extiende en nos años.
Europa occidental hasta el siglo xvii y, en La U nión Soviética sólo ha publicado los
otros países, llega hasta nuestros días. Para resultados de manera m uy sumaria, pero se
este período los datos son sumarios y sujetos está realizando un censo.
a caución.
El período estadístico, en el curso del cual 1 Fuentes: Annuaire statistique de la trance (parte
los métodos de medida se perfeccionan y al­ retrospectiva y parte internacional). Publicaciones ofi­
ciales y anuarios estadísticos de diversos países. An. Le
canzan poco a poco una precisión suficiente.
mouvement naturel de la population dans le monde de
Los países para los cuales los datos dispo­ 1906 a 1936 ( I.N .E . Demográficos). — Annuaire dé-
nibles son más abundantes y dignos de con­ mographique des Nations Unies.

CAPÍTULO VIII

E S T A D O D E LAS PO BLA C IO N ES

Población mundial La confrontación entre distintas épocas pue­


de ofrecer enseñanzas útiles.
La población mundial se estimaba en 1959 En el siglo xvii, Riccioli estimaba la pobla­
en 2.900 millones de habitantes. Relacionada ción de la tierra en 1.000 millones de habitan­
con la superficie de las tierras conocidas o aun tes. Las evaluaciones posteriores fueron siem­
con las tierras habitadas, esta cifra ofrece una pre menores y es necesario llegar a 1843 para
densidad media, sin gran interés. Por otra encontrar una cifra mayor (Michelot: 1.009
parte, es bastante ilusorio pretender medir la millones de habitantes). Por lo demás, sólo
capacidad de población del globo. N o obs­ desde esta época se pueden seguir aproximada­
tante, a veces se intentó este cálculo. mente los progresos: 1.440 millones en 1878,

30
según Levasseur; 1.650 millones en 1914, se­ comprende el noroeste de Europa (excepto
gún Knibbs; 2.245 millones en 1930-1932; H olanda).
2.900 millones de habitantes actualmente. La proporción de ancianos continúa aumen­
La principal incógnita de tales evaluaciones tando en todos estos países:
fue durante mucho tiempo la referente a la
población china, que es del orden de los 600 Distribución de 100
personas
Pobla­
millones. País
ción (en
miles) 0-20 20-65 65 años
años años y más
Distribución geográfica
Alemania del Este (1956) 16.587 29,2 57,9 12,9
La mitad de la población del globo perte­ Bélgica (1957) ............... 8.949 28,3 60,1 11,6
nece a Asia. Francia (1959) ............... 44.527 33,2 56,7 11,6
Reino Unido (1956) . . . 51.209 29,4 69,2 11,4
De 1850 a 1950, se produce un crecimien­ Austria (1956) ............. 29,6 59,0
6.983 11,4
to rápido de las poblaciones abiertas a la civi­ Suecia (1956) ............... 7.316 30,0 58,9 11,1
lización occidental: Europa, América, Japón. Noruega (1955) ............. 3.495 31,8 58,0 10,2
Dinamarca (1958) ........ 4.528 33,6 56,2 10,2
Suiza (1958) ................. 5.120 30,9 59,0 10,1
América Japón Alemania Occid. (1958) 51.900 30,2 59,8 10,0
Europa. (propiamente
del Norte dicho)
En un segundo grupo se clasifican los paí­
ses cuya proporción de ancianos está com­
en tn ilíones de hab ’tantes
prendida entre 5 y 10 %>.
Hacia 1800 190 15 ?
J> 1850 270 39 25
» 1900 400 106 46 Distribución de
> 1950 546 210 84 100 personas
País Pobla­
> 1959 590 265 93 ción (en
miles) 0-20 20-65 65 años
años años y más
Desde hace algunos años el crecimiento es, Nueva Zelandia (1958) 2.253 57,5 52,7 9,8
al contrario, más rápido en los otros países. Italia (1956) ............... 48.270 32,8 58,3 8,9
La densidad varía naturalm ente en propor­ Estados Unidos (1957) 171.229 37,4 54,0 8,6
ciones considerables, sobre todo si se fraccio­ Holanda (1957) ........... 11.120 36,1 5 5,4 8,5
nan las unidades políticas (deltas asiáticos, Hungría (1956) ......... 9.833 33,2 58,4 8,4
Australia (1956) ........ 9.410 35,3 56,5 8,2
por ejemplo). Canadá (1957) ........... 16.589 40,1 52,3 7,6
Los estados más densamente poblados son Portugal (1958) ........... 8.976 37,6 55,1 7,3
Bélgica (297 por Km,2), Holanda (348) y 29.046 34,1 59,0 6,9
Japón (250). Pero en la isla de Java se so­ 7.601 34,0 59,1 6,9
2.571 34,3 59,4 6,3
brepasan los 400 por Km y en la isla de Malta Polonia (19 56) ............. 28.070 39,6 54,8 5,6
los 1.000 por Km2. 93.100 38,6 56,0 5,4
U.R.S.S............................. 207.800 37,9 56,8 5,3
Distribución por edades
Este grupo, geográficamente bastante dis­
Presenta diferencias bastante sensibles. Las par, comprende países menos evolucionados
poblaciones pueden clasificarse, según su pro­ demográficamente y, en especial, países euro­
porción de ancianos, en tres grandes grupos. peos en los cuales la disminución de la nata­
El grupo de las poblaciones envejecidas, cu­ lidad fue menor. También form an parte de
ya proporción de ancianos (más de 65 años) este grupo Finlandia, Yugoslavia, Checoslova­
sobrepasa el 10 %>, perfectamente localizado, quia, Rumania, Grecia, etcétera.

31
El tercer grupo, el más numeroso, com­ mortalidad del sexo masculino y a las gue­
prende aquellos países donde hay menos de 5 rras. En los países de inmigración se encuen­
ancianos cada 100 personas. Citemos sólo los tran, con frecuencia, más hombres que m u­
principales: jeres. Pero los censos no son siempre lo bas­
tante exactos para ofrecer una respuesta
Distribución de segura.
Pobla­ 100 personas
País ción ( en
miles)
0-20 20-65 65 años Ciudades y campos
años años y más

Argentina (1956) . . . 19.485 38,3 57,0 4,7


La distribución de la población rural y u r­
Filipinas (1956) ......... 21.591 5 5,2 40,2 4,6 bana permite medir movimientos cuyo sen­
China (1956) ............. 620.000 43,0 52,5 4,5 tido se conoce (proporción creciente de la
Israel (1956) ............. 1.831 40,7 54,9 4,4 población urbana en los países industriales).
India (1959) ............. 406.000 47,5 49,0 3,5 De todos modos, las comparaciones interna­
Turquía (1955) ......... 24.121 49,6 47,1 3,3
Argelia (musulmanes) cionales deben efectuarse con cuidado por la
(1954) ..................... 8.165 52,5 44,5 3,0 diversidad de las definiciones.
Perú (1956) ............... 9.196 55,8 41,2 3,0 H e aquí, para algunos países, la compara­
Brasil (1955) ............... 58.420 52,2 45,2 2,6 ción de la población urbana siguiendo dos cri­
Ceilán (1955) ............. 8.723 50,4 47,7 1,9 terios, uno propio de cada país y más o me­
nos adaptado a su carácter, y otro uniforme:
Las cifras de este cuadro son muchos menos
seguras que las de los precedentes, en particu­ Porcentaje de la
lar para los ancianos. población de las
Porcentaje de aglomeracionel
Fuera de Israel, este grupo incluye todos los País la población que tienen más
urbana de 2.000 habi­
países en los cuales la restricción de la nata­ tantes
lidad no es m uy practicada o sólo lo es desde
hace poco tiempo. La proporción de ancianos Italia (1951) ......................... 93,0
es escasa y la de jóvenes m uy elevada. Islandia (1950) ....................... 72.8
Contrariamente a una idea m uy difundida, Alemania Occidental (1950) 71.1 71,1
Austria (1951) ....................... 49.2 65.6
el envejecimiento de una población no es el 62.6
Francia (1954) ....................... 55.9
resultado de la prolongación de la vida, sino de Venezuela (1950) ................... 53.8 49,4
la disminución de la natalidad, porque la dis­ Rumania (1948) ..................... 23,4 46.7
minución de la mortalidad ha salvado más jó­ India (1951) ............................ 17.3 37.8
venes que viejos. Es cierto que la disminución Turquía (1950) ..................... 21.9 28.9
de la natalidad acompaña a menudo a la dis­
minución de la mortalidad La importancia relativa de las grandes ciu­
Si fuera emprendida una acción eficaz con­ dades es considerable en Alemania y en los
tra las enfermedades biológicas (cáncer, co­ países anglosajones. Por lo demás, en todos
razón, etc.), resultaría de ella otra causa de los países, la población de las grandes ciudades
envejecimiento. crece constantemente. El número de ciuda­
des o aglomeraciones que sobrepasan un millón
de habitantes subió, después de la guerra, de
Distribución por sexo
39 a 68.
He aquí las 10 principales aglomeraciones
En general hay más mujeres que hombres
del mundo:
aun cuando los nacimientos masculinos sean Nueva York (1957) ............. 14.066.000
siempre más que los femeninos, como se verá Tokio (1959) ........................ 8.800.000
después. La diferencia se debe a la mayor Londres (1956) ................... 8.270.000

32
Moscú (1954) ........................ 6.900.000 Las comparaciones verticales no son rigu­
Shangai (1953) ..................... 6.204.000 rosas; las comparaciones horizontales mues­
Chicago (1950) ................... 4.920.000
París (1954) .......................... 4.823.000
tran los progresos efectuados en 40 ó 45 años.
Buenos Aires (1947) ............. 4.603.000
Calcuta (1951) ..................... 4.578.000
Los Angeles (1950) ............. 3.997.000 Población activa
La definición de aglomeración urbana es
discutida y varía de un país a otro. En la mayoría de los países la población
masculina activa se encuentra casi entera­
mente entre los 20 ó 25 años y los 50 años.
Grado de instrucción Lo que es interesante observar son las franjas
marginales, es decir, jóvenes, viejos y m u­
El analfabetismo varía de manera conside­ jeres.
rable según los países, pero las estadísticas no Veamos algunos porcentajes de población
son comparables porque la clasificación se ha­ activa (tasa de actividad) en algunos países:
ce de modo más o menos severo en los dis­
tintos países. Hombres Hombre Mujeres
Veamos, con las reservas del caso, el por­ (15 a 19 (60 a 64 (20 a 49
años) años) años)
centaje de analfabetos (que no saben leer
ni escribir) en algunos países: 99.1 98,2 9 9 .5
Marruecos (musulmanes)
15 a 19 años 55 a 64 años (1952) ...................................... 70,0 8 5,4 45,0
Bélgica (1947) ................... 5,0 Estados Unidos (1950) ............. 45,0 79,4 35,0
0,9
Honduras Británicas (1946) . 11,9 Chile (1952) ................................ 66.2 86,1 27,9
26,4
Yugoslavia (1953) ............... 12,7 43,2 60,8 81,1 33,3
Costa Rica (1950) ............... 18,4 28,4 Francia (1954) ............................ 66,5 68,0 43.5
Filipinas (1948) ................... 31,7 66,2
Brasil (1950) ......................... 47,2 57,3 Entre los países de civilización occidental,
Malasia (1947) ..................... 52,8 71,5
Egipto (1947) ....................... 60,2 81,9
Francia es uno de aquellos donde más m uje­
India (1951) ......................... 76,3 86,0 res trabajan y donde la actividad termina más
Haití (1950) ......................... 86,4 91,5 temprano.

CAPÍTULO IX

M O R TA LID A D

Mortalidad general secuencia de que gran cantidad de falleci­


mientos no se consignan.
La comparación se hace según las tasas de Veamos, para algunos países, el número de
mortalidad. Pero esas tasas son subestimadas decesos registrados en 1957, para 1.000 habi­
en muchos países subdesarrollados como con­ tantes:

33
Israel ........................................................................ 6,5 En la Unión Soviética, la esperanza de vida
Puerto Rico ............................................................ 7,0 al nacer debe ser de alrededor de 60 a 65 años.
H o lan d a.................................................................... 7,5
La esperanza de vida varía de 30-35 años en
U.R.S.S. (1956) ..................................................... 7,7
Canadá .................................................................... 8,2 la India a 73 en Holanda. Las mujeres viven,
España ...................................................................... 10,0 en casi todos lados, más que los hombres.
Alemania Occidental ............................................. 10,4 La prolongación de la vida se observa en to ­
Yugoslavia................................................................ 10,5 dos los países después de la segunda guerra.
Reino Unido ............................................................ 10,6
Irla n d a ...................................................................... 11,9
He aquí algunos ejemplos (sexo m asculino):
Francia .................................................................... 12,0
Hacia 1850 Hacia 1900 Hacia 1955
Bélgica ..................................................... 12,4
Austria .................................................................... 12,7 Suecia ..................... 41 52 71
Egipto (195 5) ....................................................... 19,5 Holanda ................. 36 49 71
Guatemala ................................................................ 20,6 Gran B re ta ñ a ......... 40 47 67
Birmania (1956) ..................................................... 21,8 Francia ................... 39 46 65
Japón ..................... — 44 64
Como hemos dicho, las tasas de mortalidad I n d ia ....................... — 23 33
expresan a la vez dos fenómenos m uy dife­
rentes: el estado sanitario general y la distri­ La disminución de la mortalidad fue, hasta
bución por edad. D urante mucho tiempo, los ahora, mucho mayor para los jóvenes que para
países desarrollados manifestaron tasas mucho los ancianos. La muerte prem atura fue ven­
más bajas que los otros. Pero el envejecimien­ cida, pero los progresos no modificaron la
to de la población por una parte y alguna di­ edad límite.
fusión de las técnicas médicas por otra, redu­ Esta edad lím ite se estableció (P. Vincent)
jeron las desviaciones y aun las invirtieron a alrededor de los 110 años. El caso de ancia­
veces. nos de más edad no se encuentra sino en
Se advertirá la tasa muy baja de Israel, país países sin registro civil. La exageración es
de inmigración, de población joven, y la de manifiesta.
Puerto Rico, que se benefició con el aporte A los 20 años, la esperanza de vida es toda­
de los Estados Unidos. vía de 5 5 años en Holanda, de 53 en Ingla­
Para eliminar el factor composición por terra, de 52 en Francia, de 3 3 en la India.
edades, de modo de juzgar el estado sanitario He aquí el número de sobrevivientes, en
propiamente dicho, se pueden comparar las ta ­ cuatro países de mortalidades muy diferentes:
blas de mortalidad o las esperanzas de vida en
Inglaterra Japón Congo-Belga India
épocas cercanas. Edad 1955 1955 1950-1952 1941-1950
He aquí, en años, la esperanza de vida al
Nacimiento . 1.000 1.000 1.000 1.000
nacer, en diversos países: 1 año . . . . 975 961 875 818
20 años . . . . 964 930 675 574
País y fecha Sexo Sexo 40 » . . . . 941 880 525 422
femenino masculino 60 » ___ 742
819 295 216
80 » ........ 310 283 43 27
Holanda (1953-1955) ................... 73,9 71,0 85 » ___ 152 94 5
73,0 2
Inglaterra-Gales (1955) ............... 67,5
Israel (19 56) ................................ 71,1 68,3
, , (blancos ( 195 5) . . 73.6 67,3 U n recién nacido holandés o sueco tiene
.Estados Unidos) ,,
(no blancos (19?5) 70.6 61,2 una probabilidad sobre dos de sobrepasar los
Francia (1952-1956) ................... 68,4 64,9 76 años.
Japón (1955) ................................ 64,2 63,9
La mortalidad, bastante elevada en los pri­
Polonia (1952-1953) ................... 40,0 58,6
Congo Belga (19 50-1952) ........... 31,7 37,6 meros años, disminuye en seguida con rapi­
India (1941-1950) ....................... 65,5 32,4 dez para pasar por un mínimo hacia los 12

34
años. Este mínimo es casi cero en los países ofrecen resultados raros en razón de las difi­
occidentales. cultades que presenta la reunión de inform a­
Para la mortalidad infantil debemos dis­ ciones comparables. Las más significativas
tinguir con cuidado la mortalidad endógena conciernen a Inglaterra: las tasas de m orta­
(innata) y la mortalidad exógena (o adqui­ lidad más elevadas se encuentran entre los mo­
rida). He aquí, para diversos países, en 1950, zos de bar y los vendedores.
el número de decesos en el primer año, para La condición social influye sobre la m orta­
100 nacimientos: lidad. No obstante, en los países occidentales,
Exógena Endógena Mortalidad la diferencia se atenuó sensiblemente desde co­
(adquirida) (Innata) total
mienzos de siglo. En las edades elevadas co­
Suecia ..................... 0,51 1,50 2,05 mienzan inclusive a aparecer tendencias con­
H a w a ii................... 0,37 1,95 2,32 trarias. Por lo demás, la influencia directa de
A u stralia................. 0,85 1,60 2,45
Estados Unidos . . . . 2,92
la renta es sobrepasada por la del nivel cul­
1,02 1,90
Reino U n id o ........... 1,58 1,56 3,14 tural.
Francia ................... 3,41 1,33 4,74
Japón ..................... 4,08 1,90 5,98
Causas de decesos
Venezuela (1949) 6,77 2,30 9,07
Hungría (1948) . . 7,16 2,80 9,96
Portugal ................. 8,01 1,40 9,41 Los resultados que conciernen a las causas
C h ile ....................... 12,12 3,20 15,32 de decesos no pueden utilizarse sin precau­
La mortalidad total varía según los países ciones. De una manera general, la disminución
en 2 % (sobre todo endógena) a 20 % (sobre de la tuberculosis y el aumento del cáncer y
todo exógena). de las enfermedades del corazón están ligados:
La mortalidad endógena, más rebelde a la una persona salvada a los 25 años de la tuber­
ciencia, no varía sino en límites bastante es­ culosis muere 40 años más tarde de una en­
trechos, mientras que la mortalidad exógena, fermedad de senectud.
fácil de evitar, es 23 veces mayor en Chile Si las enfermedades exógenas (tuberculosis,
que en Suecia. Esta diferencia permite presa­ enfermedades infecciosas y parasitarias) llegan
giar progresos importantes allí donde la hi­ a ser completamente vencidas, la vida media
giene moderna no esté muy difundida. Por el será llevada a 77 años.
contrario, en los países como Australia u H o­ Para ir más allá es necesario luchar contra
landa las mejoras que se pueden esperar son las enfermedades endógenas (cáncer, cora­
pocas, pues una cantidad apreciable de los zón, etcétera).
fallecidos sufre de enfermedades congénitas.
La mortalidad fue, por mucho tiempo, para Ritmo estacional
edades iguales, mayor en las ciudades; pero
los progresos de la medicina social tienden a La mortalidad varía mucho según la esta­
invertir esta ley milenaria. ción. En Europa, el máximo se sitúa general­
La mortalidad es menor (para iguales eda­ mente entre enero y febrero. El mínimo, en
des) en los casados que en los solteros y los cambio, hacia agosto y septiembre. En los paí­
viudos, sobre todo para el sexo masculino. ses cálidos se observa, al contrario, un segun­
do máximo en verano. La diferencia entre
máximo y mínimo varía entre 10 y 30 %
Profesión y nivel de vida según los climas, pero puede ser mucho mayor
cuando el invierno es riguroso. Es particular­
Las tasas de mortalidad según la profesión mente fuerte para los ancianos.

35
CAPÍTULO X

N A T A L ID A D , F E C U N D ID A D

Las tasas generales de natalidad son, a ve­ Nueva Zelandia ..................................................... 25,1
ces, las únicas disponibles. Permiten tener, por U.R.S.S....................................................................... 25,6
África delSur (europ.) ....................................... 25,6
lo menos, una vista de conjunto de los fenó­
M a lta ........................................................................ 26,2
menos. Israel ........................................................................ 27,9
Canadá .................................................................... 28,2
La natalidad según los países La Argentina, U ruguay y Grecia deberían
añadirse a la lista.
Se puede clasificar los países en tres gru­ Este grupo, bastante heterogéneo, com­
pos: prende los países anglosajones nuevos y algu­
El primero, de baja natalidad, comprende nos países europeos o de origen europeo, en
los países en los cuales el número de naci­ general algo menos desarrollados que aquellos
mientos por 1.000 habitantes es inferior a 20. de Europa occidental.
H e aquí algunas tasas en 1957:
Queda el tercer grupo, el más numeroso, los
Suecia ...................................................................... 14,6 países de alta natalidad. Comprende todos
Reino Unido ............................................................ 16,5
Dinamarca .............................................................. 16,7
los países subdesarrollados. Las estadísticas en­
Austria .................................................................... 16,8 gañan porque los nacimientos se registran, en
Bélgica .................................................................... 16,9 general, imperfectamente. A menudo, la na­
Hungría ................................................................ 17,0 talidad efectiva va de 40 a 45 %0. Señalemos
AlemaniaOccidental ............................................... 17,0 no obstante a Chile (34,5), Ceilán (36,5),
J a p ó n ........................................................................ 17,2
Suiza ......................................................................... 17,7
Puerto Rico (32,4).
Italia ........................................................................ 18,2 De esta manera general la natalidad varía
Noruega ................................................................ 18,2 en razón inversa del grado de civilización in­
Francia .................................................................... 18,5 dustrial y social; pero a esta ley hay que agre­
Son países de Europa occidental, excepto gar otros factores, a veces, propios de una
Japón. nación determinada (Holanda, Japón, e tc .).
He aquí ahora el grupo de países de nata­
lidad media (tasa comprendida entre 20 y
30 %0) : Tasa de reproducción bruta
Finlandia .................................................................. 20,1
Irla n d a ...................................................................... 21,2 Por lo demás, para efectuar comparaciones
Holanda .................................................................. 21,2 más precisas, hay que tener en cuenta la re­
España ...................................................................... 21,7 partición por edades y utilizar instrumentos
Australia .................................................................. 22,9
Yugoslavia................................................................ 23,5 menos groseros que la tasa de natalidad.
Portugal .................................................................. 23,7 He aquí la tasa de reproducción bruta para
Estados U n id os........................................................ 25,0 algunos países hacia 1957:

36
Mónaco .................................................................... 0,9 0 0,89 en 1931-1935 (después subió un poco).
Suecia ...................................................................... 1,03 En Alemania era de 2,69 en 1816-1820, 2,03
Japón ...................................................................... 1,08
en 1906-1910 y 0,9 en 1931-1935. En Italia,
Alemania O ccidental............................................... 1,10
Hungría .................................................................. 1,10 el descenso, menos intenso al principio, se ace­
A u stria ...................................................................... 1,15 leró después de la segunda guerra: 2,40 en
Italia ........................................................................ 1,15 1871-1875, 2,18 en 1906-1910, 1,49 en 1931-
Francia .................................................................... 1,33 1935 y 1,0 en 1952.
Yugoslavia................................................................ 1,42 En tiempos no m uy lejanos, la m ayoría de
Australia .................................................................. 1,55
Israel (judíos) ....................................................... 1,67 los países estaban sometidos casi a la fecun­
Estados Unidos ....................................................... 1,76 didad natural, de modo que las disminuciones
Canadá .................................................................... 1,88 de natalidad casi corresponden a la clasifica­
Chile ........................................................................ 2,25 ción inversa según las tasas de natalidad ac­
F orm osa.................................................................... 2,90
tuales.
Guatemala ................................................................ 3,05
N ingún documento muestra que la baja re­
En muchos países de Europa la tasa había ciente de la natalidad sea de origen fisiológico.
caído, antes de la guerra, por debajo de la La esterilidad natural parece, al contrario,
unidad. La recuperación posterior a la guerra permanecer m uy baja (del orden del 5 % ).
las ha llevado a casi todas por encima de la En los países de Europa occidental la fecun­
unidad. didad es un 70 % inferior a la fecundidad
En los países sin anticoncepción la tasa bru­ natural.
ta se establece, en general, entre 2,5 y 3,5, lo Mencionaremos especialmente el Japón que,
que equivale a un promedio de 5 a 7 hijos por después de la guerra, practica oficialmente el
mujer, casada o no. aborto y en gran cantidad. La fecundidad ja­
La fecundidad es menor en las ciudades ponesa es inferior a la americana y aún a la
que en el campo. En algunas ciudades la tasa francesa.
de reproducción es particularm ente baja (an­ Es de notar igualmente la importante baja
tes de la guerra: Estocolmo, 0,56; Ginebra, de la fecundidad en Italia, España y Grecia
0,45; París, 0,6; actualmente: Berlín Oeste, después de la guerra.
0,64). Hasta la segunda guerra, la baja de natali­
La tasa 0,4 corresponde a un promedio de dad se juzgó con frecuencia irreversible; ex­
alrededor de 1 hijo por matrimonio. cepto los casos posteriores a las guerras, no
La distribución de los nacimientos según la se conocía ningún ejemplo de aumento de la
edad de la madre varía notablemente de un fecundidad.
país a otro. En los países de baja natalidad Los progresos registrados durante la guerra
los nacimientos se acumulan más entre los 22 y después de ella en muchos países (Inglaterra,
y los 35 años. Irlanda, Suiza, Suecia, Estados Unidos, Fran­
Sin embargo, la edad promedio de las ma­ cia, Australia, etc.) se deben a la evolución
dres no se aparta nunca notablemente de 28 económica (Estados Unidos) y a las medidas
años. Es el intermedio de dos generaciones. tomadas en favor de la familia (Francia).

Movimiento en el tiempo Nacimientos según el orden 1

La natalidad bajó desde 1900 en todos los En los países de fuerte natalidad, hay más
países occidentales. nacimientos de un orden elevado. H e aquí
Según Depoid, la tasa de reproducción bru­ 1 Numeración de los hijos según el orden de alum­
ta pasó, en Inglaterra, de 2,12 en 1841-1845 a bramiento dentro de la familia. (N . delT .)

37
para cuatro países escalonados, la repartición En las poblaciones evolucionadas se produ­
de 1.000 nacimientos: jo una cierta nivelación según el nivel de vida
y en algunos países se registraron tasas más
Alemania Costa
Occidental Portugal Thailandia Rica elevadas en lo alto de la escala. El orden de
1953 1954 1953 1954 natalidad creciente parece, con frecuencia, es­
434 2,96
tablecerse más o menos así: funcionarios, cla­
1’ ....................... 259 182
2’ ........................ 303 2,06 196 156 ses liberales y acomodadas, obreros, campe­
3’ ........................ 143 1,47 166 133 sinos.
49 ........................ 63 106 131 117 Es el grado de cultura y de previsión más
5’ ....................... 28 78 91 95 que el grado de bienestar lo que parece regu­
6r> ............................... 13 54 62 80
lar la restricción de los nacimientos. La pre­
7’ ......................... 7 40 39 62
8’ y más ............. 9 73 56 175 visión es mayor entre los funcionarios, cuyos
sueldos se determinan con exactitud y con m u­
T otal . . . . 1.000 1.000 1.000 1.000 cha anticipación. Al contrario, la situación
Tasa de natalidad . 16,8 22,7 31,0 41,3 de los campesinos es la más inestable.

Estas diferencias notables de distribución


Mortinatalidad y legitimidad
tienen consecuencias genéticas todavía mal
conocidas.
El número de los nacidos muertos cada
1.000 nacidos vivos varía, según los países, de
Sexo
20 a 45 y sin duda más en los países que care­
En todos los países nacen más varones que cen de estadísticas. Las diferencias se deben,
mujeres. La tasa de masculinidad nunca se en parte solamente, a las divergencias de defi­
aleja mucho de 1,05 y varía de 1,045 a 1,065. nición de nacido muerto.
Es mayor para los nacidos muertos que para La proporción de los nacimientos ilegítimos
los que nacen vivos. es igualmente m uy variable, particularm en­
En algunos países, no obstante, la estadís­ te elevada en América Latina, apreciable en
tica revelaba tasas mucho más elevadas. Hecha Austria ( 2 6 % ) , Suecia ( 1 6 % ) , Alemania
la verificación resultó que los varones eran (12 % ), escasa en los Países Bajos (2 % ) y
más registrados que las mujeres. Canadá (3 % ). En Francia es de alrededor
Se ha dicho "los años de guerra son años de 7 %. Aum enta durante las guerras. Co­
de varones”. Los resultados no son, con todo, mo la disminución de la natalidad legítima
probatorios: el incremento comprobado en di­ no está acompañada de una disminución equi­
versos países durante la guerra, o después de valente de la natalidad ilegítima, es útil com­
una guerra, no ha sido explicado correcta­ parar igualmente las tasas de natalidad ilegí­
mente hasta ahora. tima con el conjunto de la población.
El estudio detallado de la masculinidad de La m ortinatalidad es mayor para los hijos
los nacimientos, según diversos factores, está ilegítimos que para los legítimos.
aún por hacerse.
Nupcialidad
Profesión y condición social
N o se la considera aquí sino como uno de
La natalidad presenta diferencias sensibles los factores de la natalidad. Las diferencias
según estos dos factores. La disminución co­ en el espacio o en el tiempo obedecen a leyes
mienza, en general, por las clases sociales más muchos menos claras que la natalidad.
elevadas y las profesiones correspondientes. Francia y los países vecinos se ubican en

38
un término medio de alrededor de 150 casa­ ción, a menudo en relación con las costum­
dos cada 10.000 habitantes. Las crisis eco­ bres religiosas.
nómicas afectan la nupcialidad al retardar los La natalidad varía de manera bastante re­
casamientos. gular según la estación. En Europa se com­
En los países de Europa occidental, la edad prueba un máximo hacia febrero-marzo, lo
promedio de los solteros al casarse es de alre­
que corresponde a concepciones en mayo o
dedor de 28 años para los varones y de 25
junio. O tro máximo, menos importante en
para las mujeres.
general, ocurre en septiembre-octubre (con­
Ritmo estacional cepciones de diciembre-enero).
Los mínimos son hacia junio y noviembre-
La nupcialidad varía mucho con la esta­ diciembre.

CAPÍTULO XI

M O V IM IE N T O GENERAL Y V IT A L ID A D

El excedente de los nacimientos sobre los Para los países de escasa natalidad el rem-
decesos no ofrece, como hemos visto, sino plazamiento de las generaciones no está ase­
una medida m uy incompleta y engañosa de gurado. Dado que se trata de medidas bas­
la vitalidad y del progreso de una población. tante precisas, el cálculo de la tasa clásica,
La tasa neta de reproducción mide el rempla- expuesto en la página 43, no basta.
zamiento de una generación por la siguiente. En los países de m uy alta natalidad, la
Cuando se producen perturbaciones en una mortalidad es mayor, de manera que el aba­
población, una tasa media sobre 5 años, 10 nico de las tasas netas está menos extendido
años, 15 años es más recomendable que la que el de las tasas de reproducción bruta.
tasa anual. He aquí algunos resultados hacia La fecundidad desempeña, no obstante, un
1957: papel más importante que la mortalidad. Si
Monaco .................................................................... 0,86 ésta bajara a la mitad, la tasa neta sólo au­
J a p ó n ........................................................................ 1,00 m entaría en menos de 3 % en Europa occi­
Suecia ...................................................................... 1,00 dental. Al contrario, un incremento del 10 %
Austria .................................................................... 1,01 de la fecundidad aumenta en otro tanto la
H u n g ría .................................................................... 1,02
Alemania Occidental ............................................. 1,05 tasa neta.
Italia ......................................................................... 1,07 En Suecia, la supresión total de la m orta­
Francia .................................................................... 1,26 lidad de los jóvenes no tendría más efecto
Yugoslavia................................................................ 1,30 que un aumento del 5 % de la fecundidad.
Israel ........................................................................ 1,59
La caída de la tasa neta de reproducción
Estados Unidos ....................................................... 1,69
Chile ........................................................................ 1,84 fue menos fuerte que la de la tasa bruta. Es
F orm osa.................................................................... 2,15 así como en Italia la tasa bruta bajó un 59 %
Guatemala ................................................................ 2,37 en 80 años y la tasa neta un 24 %.

39
Algunos países, como Japón, que tienen de modificar las previsiones aritméticas. Pero
apreciables excedentes de nacimientos, están después de un período de migraciones espon­
en estado virtual de despoblación. Estos ex­ táneas en masa que finalizó en 1914, se pro­
cedentes no se deben sino a la proporción dujo una disminución considerable por causa
anormal y provisional de los adultos. de las restricciones impuestas por los países
receptores y del mayor costo de las migra­
Las previsiones demográficas confirman es­
ciones modernas.
tos resultados. Por otra parte, la Unión Soviética y las
repúblicas populares prohiben casi por com­
Migraciones pleto toda migración.
Veamos la inmigración en los principales
Las migraciones son, en verdad, susceptibles países:

1954 1955 1956


Alemania Occidental:
Inmigrantes definitivos .............................. 16.782 18.441 17.819
Inmigrantes de Alemania del Este y Berlín 285.394 — —
Israel (inmigrantes definitivos) ................. 17.48 5 36.327 54.996
Japón (inmigrantes definitivos) ................... 61.992 63.046 —
Estados Unidos (inmigrantes definitivos) . . 230.096 280.678 3 51.78 5
Canadá (inmigrantes definitivos) ............... 154.227 109.946 164.857
Argentina (inmigrantes definitivos) .......... 43.945 29.924 17.750
Guatemala (inmigrantes definitivos) ........... 39.521 73.186 98.870
Australia (inmigrantes definitivos) ............. 104.014 130.795 123.822

He aquí, por otra parte, los principales países de emigración:

1954 1955 1956


Italia (emigrantes definitivos) ..................... 250.925 320.140 383.077
Países Bajos (emigrantes definitivos) .......... 61.368 57.267 62.737
España (emigrantes definitivos) ................... 59.295 67.577 56.953
Reino Unido (emigrantes definitivos) ........ 148.396 128.050 140.886
Japón (emigrantes definitivos) ..................... 58.467 71.316 —

De una manera general, África, América, sos países tropiezan menos que antes con el
Oceanía, continúan siendo, a pesar de las res­ temible elemento aleatorio de las migraciones,
tricciones, las principales zonas de inmigra­ porque éstas no desempeñan sino un papel
ción, mientras que la emigración proviene, secundario.
sobre todo, de algunos países de Europa. En los países subdesarrollados, al ser la na­
talidad bastante estable, el azar a corto plazo
incide sobre todo en la mortalidad. De una
manera general, hay que esperar un fuerte
Previsiones
aumento en la mayoría de las poblaciones
de los países subdesarrollados y semidesarro-
Las previsiones de población de los diver­ llados.

40
En los países desarrollados la incógnita El crecimiento es mucho más importante
esencial es, por lo contrario, la natalidad: en los países nuevos, subdesarrollados, parti­
cularmente en las regiones tropicales.
1975 2000 La divergencia es ya manifiesta para gran­
des partes del mundo:

fecundidad
Alta fecun­
Baja fecun­
<3

didad
didad

Alta
1950 a
OI It> 1975 2000
'U

fecundidad
fecundidad

Alta fecun-
Baja fecun­
África septentrional . 43 76 76 109 162

Baja

didad
didad

Alta
África c e n tra l........... 202 230 276 449 1950
142
África meridional . . . 14 23 25 35 52
199 301 331 420 663

1
América septentrional 168 232 240 274 326 América del S u r ........ 100 171 185 268 3 89
América central . . . . 35 67 72 111 166 Á f r ic a ......................... 100 151 166 211 333
Antillas ....................... 16 25 27 36 53 A s ia .............................. 100 148 160 210 308
América del Norte . 219 324 339 421 545 América del Norte . . . 100 148 155 197 249
América del Sur Oceania ..................... 100 154 161 208 231
tro p ic al................... 84 150 163 249 374 U.R.S.S......................... 100 147 152 184 218
América del Sur Europa ......................... 100 116 121 125 151
templada ............... 27 40 42 49 58
Mundo e n te ro ............. 100 139 148 188 266
América del Sur . . . 111 190 205 298 432
Asia sudoccidental . . . 63 107 116 153 227
Asia su d cen tral........ 466 680 737 975 1.440
Asia sudoriental . . . . 171 259 280 371 548 La duplicación en una generación se ha
Asia oriental ............. 595 884 958 1.270 1.870 vuelto un fenómeno corriente.
Japón y Ryu-Kyu . . 84 110 117 125 159 Si a corto plazo el factor más móvil y,
Asia sin U.R.S.S. . . 1.379 2.040 2.208 2.894 4.244 por consecuencia, el más aleatorio es la m or­
Europa septentrional y talidad, a largo plazo es la natalidad la que
occidental 133 149 154 157 187
Europa central ........ 128 151 156 160 191
debe convertirse en el punto esencial.
Europa meridional . . . 132 158 166 174 214 En efecto, parece poco probable que la
393 458 476 491 592 población de la India, de Egipto, etc., pueda
Australia y Nueva continuar aumentando durante mucho tiem ­
Zelandia ............. 10 15 16 18 21 po con un ritm o rápido. Tarde o temprano
Islas del P a c ífic o ........ 3 5 5 9 9
Oceania .................
o bien la fecundidad disminuirá, o bien la
13 20 21 27 30
Unión Soviética........... 181 266 275 333 395 mortalidad aumentará por falta de alimentos
Mundo e n te r o ......... 2.495 3.599 3.855 4.884 6.901 (ver el capítulo XVI: Los países subdesarro­
llados).
Pero en este punto la previsión no se satis­
La Organización de las Naciones Unidas face sólo con los conocimientos demográficos.
procedió a hacer proyecciones para todo el Es la economía toda, la sociología, la política
mundo. Los cálculos se basaron sobre una y aun las religiones lo que está en juego,
hipótesis única en lo concerniente a la m or­ como se verá en la parte doctrinaria.
talidad (declinante), pero sobre tres hipótesis Sea lo que fuere, se puede admitir que la
en lo relativo a la fecundidad: baja, media población del m undo continuará aumentan­
y alta. Los principales resultados (en millo­ do notablemente, al menos durante una gene­
nes) para las dos hipótesis extremas están ración y aun dos, salvo catástrofes imprevi­
dados en el cuadro siguiente. sibles (guerra especialmente).

41
CAPÍTULO XII

LA PO BL A C IÓ N FR A N C ESA 1

Como la mayoría de las otras, la población — Fuerte disminución de la natalidad, par­


francesa estuvo sometida mucho tiempo a las ticularmente en Francia al principio.
leyes naturales: fecundidad fisiológica, por lo Véanse las tasas de mortalidad, de natalidad
tanto sobreabundante, mortalidad alta, espe­ y de nupcialidad en el cuadro anterior.
cialmente entre los menores, equilibrio es­ La nupcialidad se vuelve a encontrar al n i­
pontáneo como resultado de circunstancias vel de 1800, mientras que la natalidad baja
accidentales (guerras, epidemias, hambres) mucho antes que en los otros países. Por esto
que detienen el crecimiento continuo. Francia fue aventajada:
Europa (millo­ Francia (mi­ Francia
Año nes de habi­ llones de ha­ europea
Evolución general tantes bitantes

La disminución de la natalidad por restric­ %


1650 ................... 100 20 20
ción voluntaria de los nacimientos comenzó
1750 ..................... 130 21 18
hacia 1750, un siglo antes que en los otros 1800 ..................... 175 27,5 13,7
países europeos. 1850 ..................... 270 36 13,3
El período estadístico comienza casi al mis­ 1900 ..................... 400 39 9,7
mo tiempo (1775). La población francesa 1931 ..................... 510 41 8,0
1936 ................... 520 41,5 7,9
era entonces de 25 millones, superior a la de 1959 ..................... 585 44,3 7,6
cualquier país europeo, inclusive Rusia.
En ese momento se produce el doble mo­ El envejecimiento de la población siguió a
vimiento de la "revolución demográfica” un ritmo lento, pero continuo: he aquí super­
(L a n d ry ): puestas las pirámides de población de 1775 y
— Fuerte disminución de la mortalidad en de 1956.
Europa occidental; Así, la baja conjunta de la mortalidad y
Para 1.000 habitantes de la natalidad tuvo por efecto m antener el
Mortalidad total de la población (aumentado aún por la
infantil
para 1.000 inmigración), pero substituyó poco a poco
Casamientos Naci­ Decesos nacimientos
nuevos mientos a los niños por ancianos. Sólo el primer mo­
vimiento, bastante tranquilizador, fue perci­
bido por la oponión, mientras que el segundo
Hacia 1750 40,0 33,0 220
1800 14,5 32,0 27,0 210 pasó casi inadvertido.
1850 16,7 27,0 23,0 170
1900 13,3 21,6 21,0 155 1 Para informes más detallados consultar Population,
1913 13,6 18,7 18,0 112 revista del Instituto Nacional de Estudios Demográficos
En 1939 13,1 14,6 13,3 64 de Francia, PUF, y Le fait démographique franjáis et
1946 20,8 21,0 13,0 66 ses conséquences, de J ean D aric, Cahiers des Amis de
1958 13,9 18,2 11,3 28 la Liberté, 1956.

42
Se tiene una idea de la población por eda­ Mortalidad
des antes de la Revolución al suprimir, ideal­
mente, 3 ancianos de cada 5 (9 octogenarios La mortalidad francesa es superior a la de
de cada 11) y al aumentar en la mitad el todos los países vecinos. Al tener más an­
número de jóvenes. cianos, Francia tiene una mortalidad más ele­
La pirámide, en 1956, tiene dos muescas, vada. No obstante, la explicación no basta

i k ¡. 11. La población francesa en 1956.

las clases vacías de 1915-1919 (personas de pues la desviación subsiste, en parte, en las
36 a 40 años) y las clases de 1930 a 1945 tasas de mortalidad de cada edad.
(baja de la natalidad). Sin ser alta, la mortalidad infantil es exce­
De 1801 a 1936, el incremento de 13 mi­ siva: para el primer año es de 3,1 % , casi
llones se descompone así (A. L a n d ry ): igual a la de Bélgica, pero mucho mayor que
las de Holanda y Suecia (2 % ).
Reproducción ......................... — 1 millones La mortalidad de adultos es anormalmente
Aumento por longevidad . . . + 16 » elevada en Francia, sobre todo para el sexo
Guerra de 1 9 1 4 ........................— 3 » masculino. He aquí las tasas en 1953, para
Inmigración ............................4* 5 » Francia y Holanda (por 10.000):
Sin la prolongación de la vida humana la Edad \ Francia \ Holanda
población habría disminuido a pesar de una
inmigración notable. 25 a 29 a ñ o s ..................... 19 10
30 a 34 » ..................... 23 12
Después de 1946, fecha en que la natalidad 35 a 39 » ..................... 31 15
vuelve a aumentar, la población envejece y 40 a 44 » ..................... 47 24
rejuvenece a la vez; en otras palabras, la can­ 45 a 49 » ..................... 75 44
50 a 54 » ................... 119 71
tidad y la proporción de jóvenes y ancianos 55 a 59 » ..................... 177 114
aumentan mientras disminuye la proporción
de adultos. La desviación es apreciable desde los 25

43
años. Entre las mujeres las diferencias son Nantes a Ginebra (excepto la región pari­
menores. Esta diferencia se debe sobre todo siense) .
al alcoholismo. Las estadísticas no miden de manera pre­
La distribución geográfica de la mortalidad cisa la influencia de la profesión sobre la fe­
confirma la influencia del alcoholismo: Bre­ cundidad; la restricción de los nacimientos co­
taña y Norm andía, grandes consumidoras de menzó en la clase burguesa acomodada.
alcohol, se destacan en la carta de la m orta­ En 1897 (Bertillon) el número de hijos por
lidad. matrimonio, en París, era tres veces mayor
D urante la guerra, casi desapareció la m or­ en los barrios pobres que en los barrios ricos.
talidad por alcoholismo. Después de la gue­ Después, la disminución de la natalidad se ex­
rra, el alcoholismo se extendió otra vez, pero tendió a las clases obreras.
los progresos médicosociales permitieron una Es particularm ente bajo el número de hijos
nueva prolongación de la vida. entre los funcionarios y entre quienes tienen
una situación estable.
La mortalidad social, que sufrió una nota­
La fecundidad es más alta en el campo que
ble regresión, aún es apreciable por debajo de
en las ciudades, sobre todo en las grandes ciu­
los 30 años, especialmente para la mortalidad
dades. Éstas tienen una fecundidad de 20 a
infantil. De 1 a 12 meses, es 6 veces mayor
25 % inferior a la de las comunas rurales. Sin
entre los mineros que entre los profesionales
embargo, algunos departamentos eminente­
de la medicina. El nivel cultural desempeña
mente agrícolas tenían, antes de la guerra,
un papel mucho más im portante que el nivel
una tasa bruta de reproducción inferior a
económico.
1: Ariége (0,90), H érault (9 2 ), Pyrénées-
La mortalidad continuó en descenso por de­
Orientales (8 7 ), etc. Una recuperación ocu­
bajo de los 50 años, al ser la lucha contra las
rrió, pero el ciclo no está terminado; el cam­
enfermedades exógenas cada vez más eficaz;
po no ha llegado al mínimo.
por encima de esa edad el alcoholismo y otros
factores mal conocidos (quizás un fenómeno La cantidad de abortos no se conoce ni
de selección) contrarrestan la influencia de los siquiera de manera aproximada. Las cifras
progresos médicosociales. citadas no se apoyan sobre ningúna base seria.
La recuperación de la fecundidad después
Fecundidad de 1939 se atribuye, en gran parte, a la ayuda
tardía prestada a la familia.
La tasa francesa de natalidad era, antes de La nupcialidad es bastante alta en Francia
la guerra, la más baja del mundo. Sin em­ y no presenta problemas serios. La propor­
bargo, Francia no era el país de menor fecun­ ción de solteros, entre las personas de más de
didad: en Bélgica, Suiza, Gran Bretaña, Sue­ 50 años, es inferior al 10 % para el sexo mas­
cia y Noruega se registraban tasas menores; culino; proporción m uy baja, tanto más cuan­
pero estos países, que contaban con una gran to que algunos de ellos son inaptos para con­
proporción de adultos, tenían una tasa de na­ traer matrimonio.
talidad algo más elevada. La edad promedio para contraer matrimonio
La tasa bruta de reproducción, que pasó de es de alrededor de 27 años para los varones y
2 al comienzo del siglo xix a 1,4 hacia 1900 de 24 para las mujeres.
y a 1 en vísperas de la guerra, subió después La productividad de los matrimonios puede
a 1,32. medirse retrospectivamente sobre las genera­
La fecundidad varía según las regiones: ciones que hayan pasado la edad de procrea­
m uy baja en las grandes ciudades, es relativa­ ción o preverla provisionalmente según las ta ­
mente alta por sobre una línea que fuera de sas de fecundidad legítima.

44
La cantidad de hijos por familia, que bajó guerra el único país de inmigración en E u ­
a cerca de 2 antes de la guerra, ha subido ropa.
a 2,5. Después de 1872 la inmigración trajo alre­
El porcentaje de mujeres casadas estériles es dedor de 4.000.000 de personas, o sea más o
de alrededor de 10 %. Aproximadamente la menos 50.000 por año, cifra apreciable si se
mitad de esta esterilidad es imputable a la vo­ observa que, de 1872 a 1946, el excedente de
luntad de la pareja. nacimientos fue de alrededor de 11.000 por
Las ‘clases’ nacilas de 1876 a 1900 tuvie­ año.
ron por tasa de reproducción neta 0,75 (P. La inmigración ocultó tanto más el debi­
Depoid) 1. Si se tuviera en cuenta los hijos ile­ litamiento demográfico cuanto que no fue
gítimos, la fecundidad legítima habría tenido registrada directamente por un recuento esta­
que aumentar en 36 % para asegurar el rem- dístico y que, además, las cifras de naturali­
plazamiento total de las generaciones. Este zación no dan cuenta de ella sino para una
resultado casi se habría alcanzado si las fa­ pequeña parte. El afrancesamiento de los ex­
milias que tuvieron un hijo hubieran tenido tranjeros se realiza, en efecto, mucho más por
dos. nacimiento en suelo francés que por acto de
Siempre entre las mismas clases, el número naturalización.
de hijos de las familias numerosas (4 hijos y Después de la guerra cerca de 500.000 ex­
más) sobrepasa la m itad del total. En conse­ tranjeros fueron admitidos en el territorio
cuencia, más de la m itad de los efectivos mili­ francés, pero algunos retornos debieran de­
tares fueron provistos por las familias nume­ ducirse de esa cifra.
rosas aun cuando éstas representan a lo sumo
la cuarta parte del total de las familias. D urante muchos años la inmigración ex­
Los trabajos de Depoid permitieron juzgar tranjera fue contenida por un infundado te­
el remplazamiento efectivo de las generaciones. mor a la desocupación. Por esta causa el va­
Fue así cómo de cada 100 niñas nacidas en cío en las clases de 1930 a 1945 no se pudo
llenar.
1830, nacieron 94 hijas, 86 nietas y 66 bisnie­
tas. (Los dos últimos números resultan de Por el contrario, la inmigración de traba­
dividir por 2 y por 4, respectivamente, los jadores argelinos se ha vuelto más intensa;
números totales, para tener en cuenta otros al apoyarse m uy poco sobre las mujeres y los
ascendientes.) Esta regresión destaca la des­ niños es mayor su importancia económica que
población efectiva, comenzada hace mucho, demográfica. Se cuenta alrededor de 250.000
pero disimulada por la inmigración y la pro­ ó 300.000 trabajadores argelinos musulmanes
longación de la vida. y algunos millares de mujeres.
Como ya vimos, la recuperación de la fe­
cundidad después de la guerra rejuveneció la
población. Si se quitara la ayuda a las fam i­ Perspectivas para el porvenir
lias, amenazaría una recaída peligrosa.
Más que en cualquier otro país, la incógnita
esencial es la natalidad. La recuperación sobre­
Inmigración venida después de la guerra gracias a la ayuda
a la familia permanece, en efecto, frágil.
Francia, que fue país de emigración (Ca­ En la hipótesis de que permanecieran cons­
nadá, Méjico, A rgentina), era antes de la tantes la ley de mortalidad y el comporta­
miento .ante la fecundidad (excluyendo las
1 Reproducción neta en Europa después del estable­ migraciones), la población evolucionaría co­
cimiento del registro civil. mo sigue:

45
1861 1950 1960 1965 1975
1975
Edad 1960 1965 1970
Hombres Mujeres 21 a 40 años . . 46 38 45 38 46
40 a 60 años . . 38 38 32 35 30
3.880 3.707 3.783 60 años y más 16 24 23 27 24
0 a 5 años . 2.154 2.057
5 a 10 „ . 3.924 3.861 3.689 1.923 1.840 100 i 100 ! 100 ! 100 i 100
10 a 20 „ . 6.549 7.758 7.753 3.838 3.684
20 a 30 „ . 6.146 5.583 6.48 5 3.895 3.783
30 a 40 „ . 6.452 6.355 6.036 2.783 2.701
40 a 50 „ . 4.686 4.942 6.230 3.122 3.015
baciones. Se ve, sin embargo, cuánto aumen­
50 a 60 ,, 5.645 5.520 4.305 2.223 2.356 tó la proporción de los electores ancianos.
60 a 70 „ 4.301 4.550 4.730 2.111 2.511 1965 marcará un vértice en la curva del en­
70 a 80 „ 1.515 1.5 55 1.734 1.217 1.795 vejecimiento del electorado.
10 a 90 „ . 808 837 862 251 625
90 años y más 46 48 52 14¡ 40 Si, de una manera general, la jubilación se
fija en los 65 años, la carga de las jubila­
44.754 45.716 46.659 23.531 24.407 ciones es casi proporcional a la relación entre
las personas de más de 65 años y los adultos.
47.938
He aquí las cifras para diversas épocas:

1912 (ley sobre jubilación de obreros y cam­


Por grandes categorías de edad, la evolu­ pesinos) .......................................................... 14,5%
ción sería la siguiente: 1930 (seguros sociales) .................................... 15,5%
1955 .................................................................... 19,8 %
1980 .................................................................... 24,2 %

Se puede igualmente buscar a qué edad de­


bería fijarse la jubilación para que la impo­
sición permaneciera constante, sea 20 % la
proporción, por ejemplo. Esta edad aumenta
de la siguiente manera:

19 55 ....................................................... 60 años
1960 ....................................................... 60l/ 2 »
1970 ....................................................... 65 »
El envejecimiento se detendrá temporaria­ 1980 ....................................................... 64% »
mente después de 1975, por la senilidad de
Así, si todas las cosas permanecieran igua­
clases disminuidas (1915-1919).
En realidad, como la mortalidad dismi­ les, sólo una prolongación notable de la acti­
nuye por debajo de los 60 años, los resul­ vidad perm itiría hacer frente al aumento de
tados para edades por encima de ésta son aun la carga de las jubilaciones sin rebajar el in­
menos favorables de lo que se puede esperar. greso a los adultos. El problema puede enca­
Entre las consecuencias de esta evolución rarse de otra forma: haciendo previsiones so­
susceptibles de medirse hay que notar el en­ bre la población activa. Roland Pressat apoyó
vejecimiento del electorado y las cargas que sus cálculos sobre la hipótesis siguiente:
resultan de las jubilaciones. a) mantenimiento de la tasa de actividad
Así se establece la repartición de los elec­ para cada edad;
tores para tres épocas: b) la escolaridad continuará prolongándo­
El avance de las clases disminuidas des­ se y esto de tal manera que en 1965, de hecho,
pués de las numerosas, crea diversas pertur- será total hasta los 16 años.

46
He aquí los resultados al l 9 de enero: El mejoramiento físico podría comprobarse
en características tales como el peso, talla, etc.
1958 ... . . . 13.026 6.551 19.577
1959 ---- . . 12.994 6.505 19.449 — 78 El peso de los conscriptos no se conoce. Su
1960 ... 12.961 6.453 19.424 — 75 talla aumentó desde que se iniciaron los re­
1961 ... . . . 12.940 6.439 19.379 — 45 gistros (1836), pero este fenómeno se obser­
1962 .... . . 12.922 6.423 19.345 — 34 va también en los otros países de Europa. El
1963 ---- . . 12.924 6.416 19.340 — 5
mejoramiento de la condición física se debe
1964 ---- . . . 12.943 6.430 19.373 + 33
1965 .... . . 12.989 6.468 19.457 + 84 al progreso económico general (alimentación
1966 ... . . . 13.070 6.530 19.600 + 143 especialmente). Además, el alcoholismo ejer­
1967 .... . . 13.157 6.585 19.742 + 142 ció frecuentemente una influencia reductora
1968 ___ . 13.236 6.646 19.882 + 140 en el número de hijos, contrariamente a lo
1969 ---- . . 13.315 6.672 19.987 + 105
1970 ___ 13.387 6.705 20.092 4- 115 que sostiene una difundida opinión.
El nivel intelectual se levantó sensiblemen­
Así, la población activa debe disminuir du­ te. El analfabetismo casi desapareció.
rante muchos años. La población activa no
se volverá a encontrar al nivel de 19 58 sino U n mejoramiento análogo se comprueba en
en 1966; en estas condiciones, la carga de las la enseñanza secundaria, superior y técnica.
jubilaciones por persona activa continuará ele­ La cantidad de los estudiantes franceses de las
vándose, salvo prolongación de la vida activa facultades pasó de 15.000 en 1890 a 174.000
o inmigración notable. en 195 8 y aun cuando el nivel del estudiante
medio hubiera disminuido, lo que no está pro­
bado, el progreso de conjunto se m antendría.
Consideración de conjunto
Si el crecimiento de la población hubiera
La población francesa, profundam ente afec­ sido rápido, la difusión de la instrucción ha­
tada en su juventud por una excesiva esteri­ bría sido más difícil.
lidad, está en camino de recuperarse. Pero la La respuesta es, pues, afirmativa para la
carga del envejecimiento pesa todavía sobre primera pregunta y negativa para la segunda.
ella muy fuertemente porque la adaptación No se comprueba ningún mejoramiento físi­
a esta situación fue muy insuficiente. Al co de la población francesa respecto de las
realizar esta adaptación y al perseverar en una otras. Los concursos atléticos internaciona­
política de juventud, Francia habrá logrado les han destacado cierta inferioridad de los
definitivamente un renacimiento que algunos pueblos malthusianos (declinación de Suecia,
juzgaban imposible. Pero es necesario que la Inglaterra y Francia en los Juegos Olímpicos
población retome el hábito del crecimiento y predominio, en los Estados Unidos, de los
después de un largo estancamiento, lo que negros sobre los blancos).
supone crear una conciencia. En el campo intelectual, ningún elemento
de información permite pensar que la restric­
Factores cualitativos ción de los nacimientos, en Francia, le haya
asegurado alguna superioridad; aun si esa res­
Estos factores, ya lo vimos, se miden con tricción pudo al comienzo tener consecuencias
menos facilidad que los cuantitativos. Se favorables, sobrepasó la medida y se muestra
puede, con todo, plantear estas preguntas: estéril, si no peligrosa, más allá de ese límite.
¿La reducción de los nacimientos tuvo co­ La disminución del espíritu de empresa, la
mo contrapartida una mejora física, intelec­ atrofia del espíritu de creación compensa­
tual? La inferioridad cuantitativa de Francia ron con largueza las ventajas materiales de la
frente a otros países ¿fue compensada por una esterilidad. Pero la recuperación de la ju­
superioridad cualitativa? ventud debe producir resultados inversos.

47
TERCERA PARTE

D O C T R IN A S Y PO L ÍT IC A S D E PO BLA C IÓ N 1

N o basta observar ni aun comentar. El los individuos, aunque no se pronuncien so­


desarrollo de una población está ligado a di­ bre principios, están obligados a hacerlo, por
versos factores económicos y sociales que es lo menos, sobre problemas concretos, tales
necesario estudiar para encontrar alguna ley como: jubilaciones, desocupación, inversiones,
de la población. N o obstante, como ocurre política económica general, sin hablar de la
en materia económica, no podría existir una natalidad.
doctrina inmutable de la población. Mientras De tal modo, se debe satisfacer una doble
que las ciencias físicas y naturales se esfuer­ insuficiencia. Nuestro fin no es exponer aquí
zan por descubrir leyes a las cuales con todo una doctrina verdadera de la población; nos
derecho se juzga constantes, las ciencias del limitaremos a exponer las doctrinas clásicas
hombre trabajan con una materia en movi­ así como aquellas que parecen estar en auge
miento y no se puede tener la pretensión de actualmente e inspiran muchas decisiones sin
prever, y menos aún de fijar, los múltiples estar formuladas explícitamente. Al retomar
aspectos de una sociedad en continuo cambio. el estudio de los hechos, mostraremos cómo
Además, la existencia de intereses persona­ pueden o podrían utilizarse para la elabora­
les, de individuos o de grupos sociales nacio­ ción de doctrinas y también de una política
nales, crea fenómenos de lógica afectiva o positiva. Cuando los datos fundamentales no
aun mística, de los cuales una doctrina logra permitan decidir sobre un punto delicado nos
difícilmente librarse completamente. limitaremos a indicar los principales caminos,
Como en economía, los progresos impor­ dejando al lector el cuidado de juzgar. Deba­
tantes no pueden derivarse sino de una aten­ tes y conflictos de opinión no hallan su razón
ta observación de los hechos. Pocos hay, pues, de ser y su utilidad sino cuando se conocen
que sean menos conocidos, menos difundi­ bien los hechos que deben servir de apoyo,
dos, que aquellos que se relacionan con los de modo que las diversas opiniones se injerten
problemas de población. en* una misma rama común, sólidamente
A un cuando estos temas raramente dan constituida.
lugar a la elaboración de doctrinas franca­
mente proclamadas, las posiciones están bas­ 1 Para informaciones más detalladas consultar Théo-
tante definidas. Los partidos políticos, como rie genérale de la population, PUF.

48
CAPÍTULO XIII

R E SU M E N H IST Ó R IC O

Sobre el problema de la cantidad de habi­ distinguen por el punto de vista económico


tantes los teorizantes siempre se dividieron en que adoptan: un aumento, ¿enriquece o em­
dos tendencias: una, poblacionista; otra, anti­ pobrece a la población?
poblacionista, hoy diríamos malthusiana. El Es curioso que un tema tan general haya
punto de vista económico es el que se encara podido debatirse (y se debata todavía) de
más a menudo, sobre todo en los tiempos manera absoluta, sin considerar las circuns­
modernos, pero las condiciones religiosas, mo­ tancias. Partidarios de una tesis u otra em­
rales o políticas desempeñaron y aún desem­ plean argumentos plausibles y citan en apoyo
peñan un papel importante. de sus afirmaciones gran número de ejemplos
particulares.
Por la ausencia de estadísticas adecuadas,
El denominadot absoluto las tendencias afectivas ocupan un lugar im ­
portante en la doctrina de cada uno.
En un principio se puede encontrar la con­ Los partidarios de la autoridad, los domina­
cepción patriarcal, basada en la autoridad y dores absolutos, son, en general, poblacionis­
la desigualdad. Todo aumento se miraba fa­ tas. Turmeau de la Morandiére, campeón de
vorablemente, lo mismo que el aumento del esta doctrina, hacia el año 1750 todavía afir­
rebaño; ya distinguimos aquí las preocupa­ maba: "H ay que multiplicar los súbditos y
ciones de poderío que se vuelven a encontrar el ganado.”
más acentuadas en la concepción despótica, No obstante, en esta época aparecen opi­
hoy diríamos imperialista: un hombre más niones más matizadas. Voltaire escribía: "El
enriquece al soberano o, por lo menos, acre­ punto principal no es tener un exceso de hom­
cienta su poder. bres, sino que los que existen sean lo más di­
N o hay que asombrarse porque las demo­ chosos posible.”
cracias griegas hayan obedecido a la tendencia Quesnay y los fisiócratas consideraban que
inversa, al encomiar abiertamente la limita­ el aumento de la población es deseable, pero
ción de la población y al practicarla con que se lo debe regular de acuerdo con las sub­
exceso, ni porque la Edad Media haya vuelto sistencias. Sin pensar, de ningún modo, en
a las concepciones primitivas, ayudada en esto limitar los nacimientos, proclamaban la nece­
por la religión cristiana, que ve desfavorable­ sidad de inversiones (llamadas 'adelantos a
mente toda obra contraria a los designios de la tierra’) para poder n u trir cada vez más
la Providencia (exceptuado el celibato). hombres.
El Renacimiento y la emancipación del in ­ Muchos fueron, en el siglo xvm, y aún an­
dividuo ven renacer las doctrinas restrictivas, tes, los autores que tem ían la superpoblación.
y desde entonces la querella entre los parti­ Auxiron preconiza la extensión del celibato.
darios de ambas tendencias ha continuado. Se Está por sonar la hora de Malthus.

49
Malthus y Marx anticonceptivas, 'intervenciones’ contra la na­
turaleza; otros, continúan aferrados a la tra ­
Todo gobernante que, al no ejercer ya el dición.
poder absoluto, tenga no solamente derechos N o obstante, Marx combate formalmente
sino también deberes y sobre todo obligacio­ a Malthus y a sus discípulos al afirm ar que
nes, modifica fatalmente su posición pobla­ la miseria obrera no proviene de la super­
cionista. población sino del régimen de propiedad pri­
Así, pues, en el siglo xvin, la autoridad se vada. Los marxistas y, más tarde, los co­
vuelve menos absoluta. En Inglaterra, la ley munistas se opusieron decididamente en este
de los pobres pesa sobre los ricos. En lugar punto a los socialdemócratas, anarquistas, li­
de ser ventajosa, la multiplicación de los po­ bertarios que proponían la 'huelga de los
bres aparece desde entonces como un peligro vientres’, para reducir la 'carne de cañón’ y
para la propiedad. la 'carne de trabajo’. Los comunistas (Rosa
Correspondió a Malthus determinar los te­ Luxemburgo, Thorez) se oponen a este des­
mores que surgieron hacia el fin del siglo xvin apropio teñido de reformismo.
entre los conservadores. Utilizando el célebre Así, se ve en las democracias occidentales
paralelo entre la multiplicación de los hombres formarse cuatro grupos o tendencias:
y de las subsistencias, preconizó formalmente a) Los conservadores realistas, quienes, pre­
la limitación de los hijos en el matrimonio
ocupados por su interés de propietarios o por
(por continencia solamente). Por una curiosa el interés general, buscan la población óptima
paradoja histórica, es en el mismo momento
que asegure el bienestar económico y son con
en que el progreso técnico se acelera y permite frecuencia malthusianos, aunque en algunos
por fin un crecimiento durable de la pobla­ países donde la natalidad es m uy baja esti­
ción cuando la tesis de la restricción se afirma man necesario llevarla a un nivel razonable.
(Inglaterra) y cuando, al mismo tiempo, se
pone en práctica la restricción (Francia). b) Los conservadores tradicionales o idea­
En el siglo xix, algunos liberales estimaban listas, quienes ya por respeto a la religión, ya
que la población se regulaba por sí misma, por esperanza y confianza en las fuerzas vi­
mediante un mecanismo apropiado. Según la tales, preconizan una fuerte natalidad y un
ley de bronce los salarios no pueden elevarse aumento de población.
por encima de un mínimo vital, a causa de c) Los socialdemócratas, libertarios, etc.,
la tendencia continua al aumento de las bocas malthusianos acérrimos.
para alimentar. d) Los comunistas ortodoxos, quienes, aun
Sobre estas discusiones económicas se in ­ bajo el régimen capitalista, rechazan la anti­
sertan ideas morales y religiosas. Los con­ concepción. Sin embargo, desde 1956, se afir­
servadores se dividen.> unos (discípulos de maron nuevas tendencias en el partido comu­
M althus), realistas, temen una multiplicación nistas, especialmente en China.
excesiva de los pobres, y tanto, que algunos Precisaremos ahora las tesis y doctrinas
en lugar de la continencia encomian prácticas actuales.

50
CAPÍTULO XIV

D O C T R IN A S A C T U A L E S Y A C T IT U D E S

H ay que distinguir las doctrinas y las acti­ todo a los de la tendencia socialdemócrata) y
tudes. se encuentra en casi toda la legislación.
Una doctrina de población es un conjunto
de ideas correctamente formuladas que, al
mismo tiempo que se esfuerzan en ser cohe­ Actitudes y doctrina malthusianas
rentes y adecuadas a la realidad, fijan algu­
nas posiciones o actitudes sobre diversos pro­ He aquí una serie de medidas legislativas o
blemas que se presentan: natalidad, prácticas de instituciones aprobadas o admitidas por la
anticonceptivas, beneficios familiares, jubila­ mayoría de la población francesa:
ciones por vejez, etcétera.
Vivienda. Limitación de los alquileres;
Pero individuos o grupos de individuos
oposición a las expulsiones; viviendas nuevas
pueden m uy bien no profesar ninguna doc­
reservadas para los expulsados o expropiados.
trina de población, adoptando, frente a los
problemas en discusión, actitudes que en con­ Jubilaciones, vacaciones, escolaridad. Dis­
junto equivalen a la aplicación de una doc­ minución de la edad de jubilarse, extensión
trina. de las vacaciones, prolongación de la escola­
M. Jourdain es economista y demógrafo, y ridad. Estas actitudes son, en sí mismas, pro­
toma decisiones y opina sobre cuestiones eco­ gresistas, pero se advierte el carácter m althu-
nómicas y demográficas. Todo aquel que siano porque se las propone con un fin deter­
manifieste algún interés por la cosa pública minado: reducir la desocupación.
hará lo mismo; abstención e indiferencia equi­
valen, por otra parte, a una toma de posición. Inmigración. Reglamentación severa e in­
Este conjunto de decisiones o de pareceres greso limitado de extranjeros, aun en el caso
no resulta siempre de la elaboración de una de vacantes de empleos permanentes y debi­
doctrina consciente. Pero todo sucede como damente comprobadas.
si esa doctrina existiera en la mente de cada
Progreso técnico y desarrollo. Descon­
uno.
fianza respecto del progreso técnico. Sub­
La mayoría de los partidos políticos se en­ vención a las actividades antiguas que ocu­
cuentran en este caso; sin profesar claramente pen mucha mano de obra con baja produc­
una doctrina de población, toman una serie tividad; el 'excedente’ se esfuma; ajuste de la
de posiciones que, en conjunto, equivalen a producción al consumo.
una doctrina. U n observador neutral podría
con facilidad elaborar una doctrina al consi­ Grandes obras. Consideradas no tanto des­
derar esas posiciones. El caso más notable es de el punto de vista de su utilidad específica
el de la doctrina malthusiana que inspira, de sino desde el de los empleos que proporcionan;
hecho, a la mayoría de los franceses (y sobre habrá indulgencia, por esto, con el armamento

51
si se considera como creador de empleos y mo­ recursos naturales; por el contrario, es una
tor económico. consecuencia del régimen de la propiedad pri­
Estatuto rígido del personal. Adhesión a vada que, al limitar a algunos el acceso a la
los diplomas, estabilidad de empleo. riqueza, elimina a los otros. Además el des­
Notemos que algunas de estas medidas pue­ arrollo normal está frenado; los descubrimien­
den recomendarse; ya lo hemos mencionado tos científicos y técnicos están mal explotados.
a propósito de las vacaciones. Pero es su espí­ En un régimen social adecuado, el progreso
ritu en general lo que hay que considerar aquí. combate victoriosamente la ley o pseudo-ley
Enunciaremos ahora la doctrina que conduci­ de los rendimientos decrecientes.
ría a esas medidas o actitudes y que existe, H ay que reprobar toda limitación de los
subyacente, en los ánimos. nacimientos y considerar tales prácticas como
"La superpoblación es una causa de desocu­ una adaptación al sistema y, por lo tanto, co­
pación, una vez sobrepasado el nivel óptimo. mo una sumisión de la clase obrera al régimen
Como la población actual es superior a ese capitalista.
nivel, un aumento de población sería desfa­ N o obstante desde que el gobierno chino,
vorable. en 1957, tomó una posición algo diferente,
”La cantidad de empleos existentes está, de esta doctrina comenzó a evolucionar.
hecho, en camino de disminución. En efecto, H oy destaca la utilidad de la limitación del
el progreso técnico reduce la población ópti­ número de hijos en el cuadro familiar.
ma y, en consecuencia, el número de empleos.
Conviene, pues, luchar contra sus consecuen­
cias, si no contra el progreso mismo.
”Toda reducción de la duración del trabajo Otras doctrinas
tiene un efecto favorable sobre la desocupa­
ción porque permite reducir la demanda de Las dos doctrinas antes descritas están le­
empleos y, en consecuencia, repartir mejor el jos de ser las únicas en uso en el mundo. La
trabajo existente. doctrina de la dominación, inspirada en la idea
”Los trabajadores de un país o de muchos del poderío, predomina en los países autorita­
países, más que ser complementarios, están en rios, en los jóvenes nacionalismos y, por cierto,
competencia. no ha desaparecido de los países occidentales
”Se debe dar prioridad a la población adul­ democráticos.
ta sobre la población joven, porque la primera El catolicismo parte de conceptos imperati­
tiene derechos sobre el conjunto de la maqui­ vos (prohíbe la unión sexual sin deseo de pro­
naria que se ha creado. La población joven no creación) y construye sobre esta base una doc­
es, hablando con propiedad, indeseable, pero trina optimista en materia de población. A la
desde el momento que provoca dificultades en inversa, los ultramalthusianos tipo Vogt anun­
lo que se relaciona con empleos y vivienda, cian que los recursos faltarán y que, desde
mejor sería que disminuyera”, etcétera. hace tres siglos, se desarrolla un fenómeno de
Esta doctrina persiste aunque los hechos la extinción y agotamiento de los recursos n atu ­
desmienten continuamente. rales.
Como la demografía económica permanece
aún demasiado ignorada por las universidades,
Doctrina marxista los debates son frondosos y las confusiones fre­
cuentes, de manera que los verdaderos anta­
La superpoblación tiene carácter social. No gonismos no se manifiestan con claridad sino
se debe a un excedente de hombres sobre los ante las decisiones por tomar.

52
CAPÍTULO XV

BA SES PA R A U N A D O C T R IN A RA CIO NA L

Dos peligros deben conjurarse: el exceso y Es difícil no admitir a priori este princi­
la escasez de población. Entre estos dos extre­ pio. ¿Cuál sería el nivel de vida de Francia
mos se puede concebir un equilibrio o una po­ si con la técnica actual tuviera que alimentar
sición óptima o razonable. a 500.000 habitantes, o, en el caso opuesto,
Se discute menos el primer riesgo porque 500 millones? En ambos casos, m uy bajo,
constantemente se ofrecen ejemplos notables aunque por razones diferentes. En el pri­
ante nuestros ojos: muchas poblaciones de mero no habría sino un artesanado pastoril.
Extremo Oriente están sujetas a una especie En el otro, habría insuficiencia de materias
de miseria crónica por desequilibrio entre los primas y productos agrícolas.
hombres y los recursos. Existiría, pues, entre estos extremos, una
El segundo peligro, aunque menos apa­ posición intermedia óptima que haría tan ele­
rente, no es menos amenazante; se puede tam ­ vado como fuera posible el nivel de vida, sin
bién pensar que es el más grave, porque es superpoblación ni despoblación.
el único mortal. Los ejemplos de Roma y de Si, en lugar de establecer como objetivo el
Grecia muestran que la despoblación no es bienestar, el nivel de vida de cada individuo,
un mito ni, forzosamente, una búsqueda de se busca elevar al máximo el poderío nacio­
un equilibrio mejor. Más cerca de nosotros, nal, se obtiene otra cifra de población óptima,
el descalabro francés de 1940, cuyo origen es superior al óptimo económico, lo que explica
demográfico (por influencias morales aún la actitud de los partidarios de la doctrina
más que físicas), impresiona a cualquiera que de la dominación.
lo observe con la perspectiva suficiente. Una vez fijado el objetivo (el objetivo eco­
Sería, pues, vano buscar un razonamiento nómico es el propuesto más frecuentem ente),
que pruebe de manera absoluta que todo cre­ la noción de población óptima parecería po­
cimiento demográfico es favorable o desfavo­ ner de acuerdo a los teorizantes, al hacer de
rable, enriquece o empobrece, eleva o dis­ un problema demasiado general una cuestión
minuye. específica.
N o obstante, aun sin hacer intervenir los
otros aspectos de la demografía, el conflicto
Población óptima subsiste aunque se haya desplazado. No so­
lamente es m uy difícil determinar el nivel
La noción de población óptima responde óptimo de una población, sino que la misma
de manera definitoria, aunque dubitativa, a noción de nivel óptimo se esfuma cuando se
la pregunta de si un aumento de población la quiere precisar.
enriquece o empobrece a ésta: enriqueci­ Por lo demás, la aplicación es singularmen­
miento hasta llegar a cierto límite, empo­ te dificultosa. Si el cálculo mostrara que hay
brecimiento más allá de él. exceso de habitantes, ¿habría que suprimirlos,

53
matando a los ancianos y a los recién nacidos? El envejecimiento acarrea cargas sociales su­
Si se estima que el nivel óptimo en Fran­ plementarias, pues un anciano cuesta más ca­
cia es de 60 millones, ¿habría por esto que ro que un niño y como tiene más autonomía,
alentar febrilmente los nacimientos e intro­ debe disponer de una renta personal, ya que
ducir millones de extranjeros? No, porque se la solidaridad familiar no desempeña sino una
presenta una cuestión de ritmo, de velocidad, pequeña parte.
de crecimiento. U n país como Inglaterra (que admite que
Apresurarse acarrearía muchos desórdenes la disminución del número de habitantes es
y sacrificaría la generación actual a la si­ favorable por sí misma) se encuentra ante
guiente. Ir demasiado lentamente es aplazar el dilema: crecer o envejecer. Si la m ortali­
para mucho después las ventajas esperadas. dad continúa disminuyendo no se podrá evi­
Se llega, pues, a la noción más fecunda, tar un envejecimiento excesivo sino con una
más práctica, de ritmo óptimo de crecimiento natalidad suficiente y cierto crecimiento.
o ritmo razonable. Las consecuencias materiales del envejeci­
Pero, en estas condiciones, hablar de 'cre­ miento se conocen mejor desde hace algunos
cimiento razonable’, ¿no es ya resolver, en años. Se comienza a admitir verdades antes
parte, el problema? ¿No sería mejor hablar discutidas o ignoradas. Son menos aquellos
de 'variación razonable’, pudiendo ser ésta cre­ que creen, por ejemplo, que un título de
cimiento o merma, según los casos? Dos razo­ renta o una jubilación tienen un valor eco­
nes nos inducen a opinar, salvo circunstancias nómico de por sí. Cualquiera que sea el m e­
excepcionales, en favor del crecimiento. dio jurídico empleado, quien no trabaja es
siempre una carga para la colectividad, en
una u otra forma. Afirmarlo no significa un
El conflicto reproche para éste sino, al contrario, un reco­
entre estructura y dimensión nocimiento de sus derechos.

Para explicarnos más claramente tomemos


un ejemplo: Inglaterra. Más de JO millones Los factores espirituales
de habitantes en una isla que sólo alimenta a
2 J millones, con colonias en vísperas de eman­ Lo que la ciencia no conoce tan bien son
ciparse, etc.; se podría pensar que habría in­ las consecuencias espirituales del envejeci­
terés en disminuir esta población, hipertro­ miento de la población, digamos más exacta­
fiada por circunstancias favorables que, en mente, su influencia sobre el carácter de los
parte, han desaparecido. hombres y la fuerza de las instituciones.
La dificultad es la siguiente: una reduc­ Algunos datos reunidos con este propósito
ción de la población no puede hacerse sino destacan, no obstante, la importancia consi­
por una disminución de la natalidad o por derable de los factores espirituales.
emigración. Fm ambos casos la sociedad pier­ Los cálculos propiamente económicos que
de elementos jóvenes, lo que acentuaría el se podría hacer sobre algunos países reci­
envejecimiento. La emigración sistemática es ben desmentidos formales de la experiencia
más costosa que la esterilidad porque el país y siempre en el mismo sentido. El estanca­
debe soportar la carga de la 'crianza’ de hom­ miento acompañado de envejecimiento deja
bres que lo abandonan cuando llegan a la finalmente a un país en una posición mucho
edad de producir. más desfavorable que lo que permiten prever
La población envejece por el solo hecho de los cálculos o los argumentos llamados "de
mantenerse. Una disminución de la natali­ sentido común” .
dad aceleraría el proceso de envejecimiento. Sin llegar a recordar a Grecia y Roma, ni

54
tampoco a España o a Venecia de los siglos En una sociedad moderna hay muchos des­
xvi y xvii, en la época contemporánea, en equilibrios entre conjuntos que deberían con­
Irlanda, en Francia — especialmente en Gas­ cordar. Podría ser que se produjera más
cuña, Champaña— , etc., se vio que el retro­ autos que neumáticos, que hubiera más re­
ceso o el estancamiento traían un aflojamiento dactores que dactilógrafos, más aulas que
de las instituciones y cierto estado de sub­ maestros, etc. El reflejo malthusiano consiste
desarrollo: debilitamiento del espíritu de em­ en denunciar el exceso y en restablecer el
presa, excesiva preocupación por la seguridad, equilibrio por reducción. El reflejo progresis­
adhesión a ideas y técnicas viejas, predominio ta consiste en asegurar el equilibrio por crea­
de la mentalidad del ‘hijo único’, etcétera. ción de lo que falta.
El ejemplo de la vivienda es significativo: Son dos concepciones opuestas de la vida,
mientras que, con igual esfuerzo, una pobla­ dos tendencias del espíritu. La primera do­
ción estacionaria debería estar alojada con más mina en las poblaciones que sufrieron, como
comodidad que una población que crece, se Francia, un largo envejecimiento.
comprueba el resultado inverso entre Francia El enfoque malthusiano se ve facilitado por
y los países vecinos (Inglaterra, Holanda, Sui­ el hecho de que lo que sobra es visible, con­
za, etc.). Este mentís a los principios econó­ creto, mientras que lo que falta es abstracto.
micos atestigua la fuerza de los factores espi­ U n desocupado es visible, es un hombre en
rituales y hace intervenir la noción, quizá im­ carne y hueso. U n trabajador que falta, en
precisa, pero vigorosa, de vitalidad. algún oficio, es una noción abstracta. N o se
El dilema establecido por la repartición por lo ve y, con frecuencia, no aparece tampoco
edades, crecer o envejecer, se vuelve a encon­ entre los ofrecimientos de empleo, porque la
trar en muchos otros dominios. El desarrollo economía se encoge y se adapta a las dimen­
supone cambios de estructura, de repartición, siones, y no permite que aparezcan sino los
de ordenamiento, ya se trate de profesiones, 'excedentes’, es decir, los desocupados.
de usos, de métodos, de universidades, etc. Muchas profesiones tienen crónicamente
Ahora bien, es mucho más fácil modificar la subempleo: pequeño comercio, agricultura del
composición de un cuerpo, de un conjunto, oeste, etc. El medio de restablecer el equilibrio
por adiciones que por amputaciones. no es necesariamente suprimir sus plazas ex­
Por esto, en una población estacionaria m o­ cedentes, sino aumentar las de las otras pro­
derna las instituciones envejecen y se rezagan. fesiones, para restablecer las proporciones nor­
males. Este método, evidentemente menos
doloroso, no puede emplearse sino con una
El enfoque malthusiano población que crece.
En fin, según el enfoque malthusiano, el
El efecto más enfadoso del envejecimiento progreso técnico reduce la cantidad de empleos.
y del estancamiento demográfico es el modi­ Esta creencia en el desempleo tecnológico du­
ficar el estado mental de los hombres, en un rable resistió todos los desmentidos de la his­
sentido desfavorable al progreso, al favorecer toria, porque es, en gran parte, afectiva y por­
el enfoque malthusiano. que aquí también lo visible domina a lo invi­
Recurramos a una imagen: si en un baile sible; lo superficial oculta el fondo.
hay 16 muchachos y 10 señoritas, hay dos
maneras de solucionar la diferencia: despedir
8 muchachos o invitar 10 señoritas más. La El crecimiento biológico
primera solución está de acuerdo con el enfo­
que ‘malthusiano’ y se traduce por la impre­ Estos puntos de vista propiamente experi­
sión de que hay demasiados muchachos. mentales y que cada uno puede verificar en

5J
los campos más diversos, pueden complemen­ puede vivir y crecer en el bienestar, aun cuan­
tarse con una explicación necesariamente más do el país sea pobre en recursos naturales.
aventurada.
N o obstante, es posible establecer una útil
relación entre el crecimiento de un cuerpo f í ­ Factores cualitativos
sico (planta o animal) y el de un cuerpo so­
cial. El animal o el hombre crecen durante El estudio de los factores cualitativos de la
su juventud. Con la madurez comienza el población hace salir deliberadamente de la
envejecimiento, pero éste hace sentir sus efec­ demografía pura para abordar toda la vida
tos con retraso. La senectud, ya propiamente social.
dicha, ya manifiesta, se presenta después de Los medios de mejorar física, moral e inte­
30 años de simple mantenimiento de la di­ lectualmente la calidad de los hombres plan­
mensión. tean diversos problemas m uy debatidos, de
Si el enfoque malthusiano aflige a Francia los cuales citaremos los tres principales \ (Ver
más que a otros países, si su cuerpo social ofre­ pág. 29.)
ce signos de disgregación, y más aún, de se­
nectud, es porque la detención del crecimiento Cantidad y calidad. Una opinión muy pro­
ocurrió mucho antes que en otros países. pagada opone la cantidad a la calidad, en par­
Pero esta comparación no debería exten­ ticular para los hijos. Esta opinión no se
derse demasiado, porque un cuerpo social pue­ verifica sino en cierta medida. A quí tam ­
de encontrar el medio de aumentar de nuevo bién hay que hacer intervenir la noción de lo
y no tiene un lím ite natural como las especies óptimo y evitar juicios apresurados.
animales. Herencia y medio. Esta querella presenta
En particular, la población francesa crece muchos aspectos, especialmente sobre la he­
nuevamente desde hace 10 años y esto por un rencia de la inteligencia y de los caracteres
retoñar de juventud. Aun cuando esta situa­ adquiridos. La genética es una ciencia joven,
ción sea totalm ente inédita en la historia, nos apenas explotada todavía.
permite pensar que este rejuvenecimiento de
células va poco a poco a producir también la
vitalidad general del organismo. Combinación armónica de los cónyuges

Cuestión todavía m uy poco conocida en su


La población activa aspecto científico; la eugenesia trajo en sus
comienzos grandes esperanzas, en parte aban­
El crecimiento de la población y el desarro­ donadas hoy, pero que podrían revivir quizá
llo económico modifican la distribución de la en otra forma.
población activa por profesiones y le dan
forma.
Perspectiva general y conclusión
Una vez que se desencadena la evolución,
el efecto y la causa pueden trocarse. En otras
Hasta ahora los argumentos malthusianos y
palabras, la evolución de la población por pro­
poblacionistas han sido igualmente pobres e
fesiones puede frenar o acelerar el desarrollo
económico. Por esto los demógrafos y econo­ insuficientes.
mistas asignan una importancia cada vez ma­
1 Para informaciones más detalladas ver el Eugéni-
yor a la población activa y a la formación de que, por el doctor J ean Sutter , París, PUF, 1954,
los hombres. Colección “Travaux et Documents” del INED, cuader­
Una población a la vanguardia de la técnica no N 9 11.

36
Los primeros se apoyan principalmente so­ el individuo sin olvidar que el bienestar de
bre apariencias y razonamientos superficiales éste está ligado al complejo social.
que no consideran sino casos individuales, con Por el momento, esta doctrina pone en
descuido o subestimación del conjunto del evidencia la necesidad de un ligero crecimien­
mecanismo social. Para responderles, los po­ to, variable según los países.
blacionistas se apoyaron durante largo tiem­
Dicha doctrina hace visibles, en los países
po sobre consideraciones de prestigio y po­
derío (necesidad de luchar contra el ene­ occidentales, las cargas físicas y morales del
migo, de tener muchos soldados, e tc .), y hasta envejecimiento e incita a proseguir las inves­
sobre el simple fetichismo del número. T an­ tigaciones en este campo, de modo que la ci­
to este imperialismo como el malthusianismo vilización, que hoy se sabe mortal, trabaje por
clásico carecen de valor científico. lo menos para prolongar su existencia.
Cuando verdaderamente se dejan a un lado Por otra parte hace pensar que el creci­
los prejuicios y las pasiones, está despejado el miento efectivo es demasiado rápido en algu­
terreno para la formulación de una doctrina nos países subdesarrollados; en éstos centrare­
racional y experimental que se preocupe por mos nuestra atención.

CAPÍTULO XVI

LOS P A ÍSE S SU BDESA RRO LLAD O S

Malthus dijo que al crecer más rápido la como la casi desaparición del paludismo en
población que las subsistencias, convendría Ceylán, gracias al D D T, hizo disminuir la
limitar los nacimientos. El incremento eco­ mortalidad de 23 por 1.000 a 12 por 1.000,
nómico del siglo xix socavó el edificio de la en pocos años.
doctrina malthusiana; además, habría que ob­ Como la fecundidad permanece en el mis­
servar que ningún país desarrollado conservó mo nivel, el círculo cerrado de la vida y de la
hasta ahora la fecundidad fisiológica. muerte se ha quebrado, y las poblaciones cre­
En todo caso, el problema se presenta de cen. Queda por asegurarles los medios de vi­
nuevo, en una forma algo diferente: hasta da: subsistencia, empleos.
una fecha reciente, las poblaciones de los paí­ A nte este problema, los juicios divergen
ses subdesarrollados (Islam, Extremo Oriente) mucho:
tenían casi las mismas características que las Los pesimistas (Vogt y, de una manera ge­
poblaciones europeas del tiempo de Malthus neral, los conservadores), especialmente en las
y, especialmente, alta fecundidad y alta m or­ Naciones Unidas, estiman que la tierra está
talidad. superpoblada, que los recursos faltarán y que
Este equilibrio milenario (asegurado ade­ conviene introducir el 'birth control’, es de­
más por hambres, guerras y epidemias) se cir, la prevención de los nacimientos en las
ha roto hoy: por la introducción de técnicas poblaciones amenazadas por el hambre.
médicas eficaces (antibióticos, vacunas), la Los optimistas (comunistas, católicos, sa­
mortalidad disminuyó notablemente. Es así bios de distintas ramas) tienen confianza en

57
el progreso de la ciencia y piensan que la tie­ a) Se prevé un crecimiento demográfico de
rra podria alimentar todavía a una cantidad alrededor del 2 % por año; dicho crecimiento
mayor de hombres (algunos hablan hasta de puede llegar hasta el 3 % (México), quizás
12.000 millones). hasta el 3,5. La cifra de 2,5 anual significa la
El debate no es fácil de resolver científica­ duplicación en una generación.
mente porque es tan irracional pensar que b) La emigración no puede constituir sino
la ciencia se detendría como prever sus eta­ una insignificante ayuda, a veces desdeñable.
pas. El descubrimiento no merecería este c y d) La respuesta depende de los recursos
nombre si pudiera preverse correctamente. naturales: de todas maneras, un cálculo para
Por otra parte, algunos niegan la posibilidad un país determinado es siempre azaroso.
para una población miserable e ignorante de e) Para muchos países importantes (India,
recurrir a prácticas anticonceptivas. Egipto, Túnez, etc.) la respuesta parece ne­
Observación previa: el enclaustramiento gativa. La pregunta hace intervenir el régi­
actual de las naciones, el cierre de las fronteras men social y político. (Dejamos a un lado
a los inmigrantes, no permite plantear el pro­ este punto im portante.)
blema de la población mundial. Es en cada f) La respuesta surge de las precedentes:
nación donde se presenta el problema y en sólo se trata de una diferencia; pero las moda­
algunos de ellas la superpoblación o la ame­ lidades de la eventual ayuda dan ocasión por
naza de superpoblación no puede negarse. sí mismas, a muchas controversias.
Para disipar las confusiones, se deben for­ En realidad, ningún país ha procedido to­
mular preguntas de este modo en cada país: davía a realizar cálculos lo bastante precisos
a) ¿Qué crecimiento de población se puede como para ir más lejos. No obstante, la difi­
prever de aquí a 20 años? cultad parece al comienzo considerable; los
b) ¿Qué emigración es posible? pesimistas estiman que no hay solución pura­
c) ¿Qué inversiones son necesarias para mente económica. Pasemos ahora a las pre­
mantener la producción por habitante? guntas suplementarias.
d) ¿Qué inversiones son necesarias para ele­ g) Pregunta m uy delicada y largamente
var la producción por habitante en % % por controvertida. De todos modos, aun si la res­
año? puesta es afirmativa, la duda se cierne sobre el
e) ¿Los recursos interiores permiten este plazo que transcurriría antes de la disminución
desarrollo económico? espontánea de la natalidad. Pero hay acuerdo
f) En el caso de una negativa, ¿cuál es el casi unánime sobre un punto: el plazo será
monto necesario de aporte exterior? bastante largo, de manera que se prevé un
En el caso de respuestas desfavorables para crecimiento im portante de la población, al
las dos preguntas precedentes, se presenta el menos para una generación si no para dos
problema de la natalidad. o tres.
g) ¿Se puede prever una disminución de la b) Ante esta conclusión, algunos proponen
natalidad? acelerar o provocar la disminución de la na­
h) ¿Es recomendable preconizarla y favo­ talidad. Algunos se oponen a ello en nombre
recerla? de leyes naturales, de religiones o de actitudes
i) ¿Es posible favorecerla? ¿Con qué me­ políticas.
dios? i) La posibilidad de favorecer la disminu­
Tales son las preguntas que de hecho se for­ ción de la natalidad en poblaciones evolucio­
mulan, pero que, a menudo, se confunden y nadas está, también, en discusión. Se estima,
se tratan desde un ángulo demasiado afectivo. en general, que todo esfuerzo es vano en po­
En muchos países, las respuestas no se ale­ blaciones que no han logrado un mínimo eco­
jan notablemente de las siguientes: nómico y cultural.

58
La respuesta sería diferente si la ciencia des­ desarrollados será insuficiente en todos los ca­
cubriera algún producto comestible que ase­ sos, ya sea ella privada o pública, donada o
gurara una esterilidad temporaria, que tuviera prestada, colonial o internacional. Esta insu­
un volumen pequeño y que se expendiera a ficiencia es, en algún modo, automática. O cu­
m uy bajo precio (la píldora esterilizante). pados en la carrera armamentista, los países
Los esfuerzos sobre este punto se concen­ limitarán su ayuda al mínimo estricto que
tran en los laboratorios de los Estados Unidos permita al progreso económico, a lo sumo, se­
y de la India x. guir al progreso demográfico, sin adelantár­
Así, muchas incógnitas subsisten todavía, sele, como sería necesario.
algunas de las cuales encierran toda la polí­ Al cabo de una generación, el mundo se
tica mudial. Mientras dure la guerra fría y el encontrará nuevamente con una cantidad de
armamento intensivo, la ayuda a los países sub- hombres mucho mayor y sumidos en la mise­
ria, y con un problema mucho más difícil
por resolver que el actual. Tal es el riesgo
1 Tal descubrimiento modificaría igualmente por más serio.
completo el problema de población en los países evolu­
H ay que añadir que la separación creciente
cionados, porque en ellos nace una importante cantidad
de niños sin ser expresamente deseados, sin haber sido entre los países es una fuente de tensiones
queridos. políticas.

CAPÍTULO XVII

PO L ÍT IC A D E PO BL A C IÓ N

Se podría pensar y decir que la form ula­ el desarrollo de la población. Esta influencia
ción de una doctrina racional conduce inevi­ es más visible, todavía, cuando las medidas
tablemente a una concepción política. De son directas, tales como legislación sobre el
hecho, la política, corrientemente, carece de matrimonio, el divorcio, la salud pública, la
una doctrina previa. lucha contra las plagas sociales, las migra­
Son muchos los países que creen "no tener ciones, etc.
una política de población” . Aquellos que em­ He aquí la lista, por supuesto incompleta,
plean esa frase piensan que una política de de medidas clasificadas por sector o minis­
población consiste, solamente en dar premios terio:
por natalidad. En realidad la cuestión es muy Agricultura. Régimen agrario. Tenencia de la tierra.
distinta. Reconstitución parcelaria, etc. Tierras marginales. Re­
El campo de la política consciente o incons­ giones despobladas. Reforestación. Conservación de los
ciente, deseada o espontánea, es m uy amplio, suelos. Preocupación general por el régimen alimenta­
rio (calcio, etc.). Plantas alcohólicas.
aunque se limite la ciencia de la población a
Industria y comercio. Proceso de inversiones. Con­
lo cuantitativo, al número de individuos. Ya centración de empresas. Descentralización industrial.
se trate de contribuciones, de reclutamiento, Vivienda y urbanismo. Repartición de las viviendas.
de régimen agrario, de inversiones, de aloja­ Construcción de viviendas familiares. Planeamiento de
miento, etc., las disposiciones influyen sobre las ciudades y de las zonas.

59
Defensa nacional. Reclutamiento y familias nume­ pués de la segunda guerra mundial, 33 con­
rosas. Dispersión de los reclutas de origen extranjero. tienen artículos sobre la familia y 4 m en­
Economía general. Proceso de inversiones. Ocupa­ cionan derechos que atañen individuamente
ción plena.
a los miembros de la familia. Treinta y dos
Educación nacional. Enseñanza técnica y profesio­
nal. Medicina escolar. Colonias de vacaciones. Ense­
constituciones mencionan el derecho a la pro­
ñanza para los extranjeros. Formación general. Límite tección de la familia por el Estado. Estos
de edad para la obligación escolar. países pertenecen tanto al mundo comunista
Interior. Censos de la población. Registro civil. Re­ como a los países occidentales o a los sub­
presiones diversas (alcoholismo, etcétera). desarrollados.
Salud y población. Toda la política sanitaria y lo Asimismo, la declaración universal de los
que a ella se refiere (servicios sociales, alcoholismo,
Derechos del Hom bre de 1948 cercena el
etc.). Prohibición o difusión de los productos anti­
conceptivos. Inmigración. Naturalizaciones. Coordina­ individualismo de la Declaración de los dere­
ción de la política de población de los distintos minis­ chos del hombre y del ciudadano.
terios. Esta reacción tiene muchas causas:
Finanzas. Contribuciones y, en particular, degrava- a) El régimen soviético rehabilitó la fam i­
ción familiar. Impuestos sobre la vivienda y subven­ lia. Hasta entonces, los partidos extremistas
ciones. Jubilaciones. Deuda permanente. Impuestos so­
bre el alcohol.
llamados de vanguardia fueron siempre anti-
Justicia. Legislación sobre el matrimonio y el divor­
familistas. Su acceso al poder invirtió la si­
cio. Legislación sobre el aborto y la anticoncepción. tuación.
Delincuencia infantil. b) La crianza colectiva de los niños pare­
Colonias. Toda la política en los territorios sub­ ció desmesuradamente costosa y poco eficaz.
desarrollados debe llevar a asegurar las subsistencias vi­ Con las experiencias obtenidas durante la gue­
tales y el empleo. rra o la paz, se reconoció la superioridad de
Trabajo. Pleno empleo. Subsidios familiares. Segu­ la crianza familiar, no sólo en 'costo de m an­
ridad social. Trabajo de la mujer. Formación y migra­
ciones profesionales. Jubilaciones. Inmigración. tenimiento’. La función maternal es gratuita,
Obras públicas, correos, telégrafos y teléfonos. Ta­ pero de calidad: el niño criado en un conjun­
rifas ferroviarias, postales (influencia sobre la distribu­ to, sin afecto materno, sufre diversas frus­
ción geográfica). traciones.
Todas las administraciones no centralizadas. Disper­ c) La biologia no siguió el progreso téc­
sión del personal de origen extranjero. nico. La maternidad permanece tal como era
hace dos mil años e impone sus leyes.
d) La disminución excesiva de la natali­
La familia dad condujo al Estado a acordar a la familia
ventajas o compensaciones.
Desde la destrucción del sistema feudal, la
institución familiar ha declinado: emancipa­
ción de la mujer, de los hijos, divorcio, etc., Otros problemas
contribuyeron a ello. En cada etapa se ad­
vertía que los vanguardistas habían tenido En materia económica, social y aun sanita­
razón. ria, la intervención del Estado, ya lo hemos
De seguir esta corriente, el observador de visto, es inseparable de la política general a
1925 hubiera podido prever el fin del m atri­ la cual aquélla se incorpora. Pero hay otros
monio, la unión libre, la crianza en común problemas que comprenden una intervención
de los niños, quizás el 'haras’ humano, anun­ más directa en la vida del individuo y que
ciado por algunos autores. suscitan fuertes controversias. Nos limitare­
Pero se produjo la evolución inversa: sobre mos a mencionar algunas de ellas:
39 constituciones nacionales establecidas des­ La selección biológica. En el plano psico­

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lógico, una selección cruel se practicó anti­ los matrimonios consanguíneos multiplica las
guamente en algunos países, en niños de corta anomalías.
edad, especialmente por castración. La forma La inseminación artificial. Presenta diver­
principal con la cual se presenta hoy es la sos problemas que, en algunos países, se re­
esterilización de los retardados. solvieron mediante una legislación apropiada.
Aunque a primera vista parezca atrayen­ El régimen soviético, que confía más en
te, desde el punto de vista de la selección es la influencia del medio que en la herencia,
menos eficaz de lo que podría creerse. Prac­ parece hostil a toda medida eugenésica.
ticada vastamente por el régimen nazi, se em­ Quizá la humanidad teme, al aventurarse
plea en algunos Estados o provincias, en su por tal camino, actuar como el aprendiz de
mayoría protestantes. brujo y embarcarse en una serie de aventu­
La ezitanasia, que para casos individuales se ras. Nadie es capaz de prever el destino.
presenta a menudo de manera favorable, pero Aquellos que vivieron durante las guerras de
cuya adopción legal conduciría a los abusos religión no habrían creído jamás que esas
más envilecedores para la especie humana. querellas desaparecerían totalm ente en algu­
La elección del cónyuge. Algunas incom­ nos países. Si más tarde los problemas eco­
patibilidades entre cónyuges (factor R h) pue­ nómicos y sociales sufriesen un proceso aná­
den ser perjudiciales para la salud de los hijos. logo, sin duda los problemas biológicos y
Tales incompatibilidades son, por el momento, educativos ocuparían a su vez la atención de
m uy pocas y no merecen que el legislador las la sociedad, que no sabría vivir y progresar
considere. N o ocurre lo mismo con el grado sin algún debate sobre el camino seguido o
de parentesco, puesto que la frecuencia de por seguir.

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BIBLIO G RA FIA SU M A R IA

Landry, La révolution démographique, París, Librairie du Recueil Sirey, 1934.


H albwachs, Sauvy, U lmer , Bournier , "Le point de vue du nombre”, Encyclopédie francaise
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y 1956); II: Biologie sociales (P. U. F., 1954 y 1959).
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Population, revista trimestral del Institut national d’Études démographiques, avenida Franklin
Roosevelt 23, París.
Cahiers, del mismo Instituto, PUF.

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IN D IC E

Introducción............................................................................................................. 5

PRIMERA PARTE

MÉTODOS E INSTRUM ENTOS

I. Reunión de datos fu n d am en tales................................................................. 8


II. Estado de la p o b la c ió n ............................................................................ 12
III. M o rta lid a d ....................................................................................................... 15
IV. Natalidad, fec u n d id ad ....................................................................................19
V. Movimiento general de una p o b la c ió n ......................................................22
VI. Previsiones d em o g rá fic as............................................................................ 25
VII. Factores c u a lita tiv o s ...................................................................................28

SEGUNDA PARTE

RESULTADOS GENERALES

VIII. Estado de las poblaciones............................................................................30


IX. M o rta lid a d ......................................................................................................... 33
X. Natalidad, fec u n d id ad ....................................................................................36
XI. Movimiento general y v ita lid a d .................................................................... 39
XII. La población fra n c e s a .................................................................................... 42

TERCERA PARTE

D O C TR IN A S Y POLÍTICAS DE POBLACIÓN

XIII. Resumen h istó ric o .......................................................................................... 49


XIV. Doctrinas actuales y a c titu d e s ................................................................ 51
XV. Bases para una doctrina ra c io n a l...............................................................53
XVI. Los países subdesarrollados...........................................................................57
XVII. Política de p o b la c ió n ...................................................................................59
Bibliografía s u m a r ia ........................................................................................... 62

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