Tecnología, agencia y
transhumanismo
Juan Carlos Moreno Ortiz
Editor académico
Tecnología, agencia
y transhumanismo
Tecnología, agencia
y transhumanismo
Juan Carlos Moreno Ortiz
Editor académico
Moreno Ortiz, Juan Carlos
Tecnología, agencia y transhumanismo / Juan Carlos Moreno Ortiz [y otros cinco
autores] Bogotá: Universidad Santo Tomás, 2020.
137 páginas; tablas
Incluye índice y referencias bibliográficas
isbn: 978-958-782-277-9
e-isbn: 978-958-782-278-6
1. Humanismo 2. Fenomenología 3. Filosofía de la tecnología 4. Tecnología
5. Epistemología de la pedagogía 6. Epistemología comunicativa 7. Heidegger,
Martín 1889-1976 – Crítica e interpretación I. Universidad Santo Tomás (Colombia).
CDD 607.11 CO-BoUST
© Juan Carlos Moreno Ortiz, editor académico, 2020
© Juan Carlos Moreno Ortiz, Miguel Antonio Fonseca Martínez, Manuel Leonardo Prada
Rodríguez, Israel Arturo Orrego Echeverría, John Alejandro Pérez Jiménez y Luis Eduardo
Rengifo Ariza, autores, 2020
© Universidad Santo Tomás, 2020
Ediciones usta
Bogotá, D. C., Colombia
Carrera 9 n.º 51-11
Teléfono: (+571) 587 8797, ext. 2991
editorial@[Link]
[Link]
Corrección de estilo: Diana López de Mesa Oses
Diagramación: Myriam Enciso Fonseca
Diseño de carátula: Juliana Pardo Torres
Hecho el depósito que establece la ley
isbn: 978-958-782-277-9
e-isbn: 978-958-782-278-6
Primera edición, 2020
Esta obra tiene una versión de acceso abierto disponible en el Repositorio Institucional de la
Universidad Santo Tomás: [Link]
Universidad Santo Tomás
Vigilada Mineducación
Reconocimiento personería jurídica: Resolución 3645 del 6 de agosto de 1965, Minjusticia
Acreditación Institucional de Alta Calidad Multicampus: Resolución 01456 del 29 de enero
de 2016, 6 años, Mineducación
Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio, sin la autorización
expresa del titular de los derechos.
Impreso en Colombia • Printed in Colombia
Tecnología y agencia
Juan Carlos Moreno Ortiz
Introducción
En la primera parte de este capítulo se evalúan críticamente las dis-
tintas perspectivas desde las cuales se ha intentado explicar la agen-
cia asociada a los objetos y los procesos tecnológicos. Se analizan las
justificaciones teóricas que sostienen que las tecnologías pueden ser
agentes materiales en sentido estricto, y no solo medios de expresión o
de extensión de la agencia humana. De esta forma, se ofrece un estado
del arte que puede ser muy útil para el estudio del tema.
En la segunda parte del capítulo se plantea como tesis que la afir-
mación de la agencia material de los objetos y los procesos tecnológicos
tiene sentido, en la medida en que se base en una ontología relacional
de los objetos tecnológicos, como la propuesta por Simondon y Stiegler,
o la teoría del actor-red (tar). Esta cuestión es un problema transversal
a muchos campos, como la filosofía de la acción, la filosofía de la téc-
nica, la filosofía de la mente, la inteligencia artificial y la teoría estéti-
ca. Además, es fundamental en los análisis éticos, políticos o sociales,
en general, en los cuales, de alguna forma, vinculamos determinada
tecnología con alguna acción, efecto, impacto o riesgo sobre nuestras
vidas. Según Illies y Meijers (2014) hay dos debates distintos tras el
problema de la agencia material de las tecnologías: el debate sobre la
19
Tecnología, agencia y transhumanismo
autonomía y el debate sobre la relevancia moral de los artefactos, los
cuales veremos más adelante.
¿Son las tecnologías agentes en algún
sentido o solo son medios para expresar
alguna forma de agencia humana?
En expresiones como la siguiente: “La tecnología x produce o es res-
ponsable de la acción y”, le asignamos ordinariamente algún tipo de
capacidad de agencia a alguna tecnología, sistema o proceso tecnoló-
gico. Es común encontrarse con algunas formas deterministas de ha-
blar, en las que se señala como agente a las tecnologías en general o
a alguna en particular, como por ejemplo: “Las tecnologías ponen en
riesgo nuestro futuro”, “la tecnología moderna ha desencantado el
mundo”, “x tecnología acabará con nuestro empleo”, “x tecnología
transformará nuestras relaciones sociales”, “la televisión afecta la co-
municación de la familia”, “Internet ha afectado las competencias de
lectura y escritura de los jóvenes”, entre otras.
Es un problema filosófico fundamental explicar, por tanto, en
los distintos casos, cómo se le asigna a la tecnología algún sentido de
agencia material. Desde un punto de vista básico, es trivial decir que
los objetos nos condicionan materialmente y producen en nosotros
efectos causales materiales. Sin embargo, fuera del efecto que ejerce
su materialidad, ¿tiene sentido referirse a algún artefacto o proceso
tecnológico como agente productor de alguna acción?, ¿estos tipos de
juicios son formas incorrectas de hablar?, ¿los objetos y procesos tecno-
lógicos son realmente agentes? o ¿en realidad no son agentes, sino que
ejercen una agencia inscrita en ellos, encarnada, transmitida o transfe-
rida, por ejemplo?, ¿los únicos agentes somos los seres humanos y las
tecnologías representan una forma específica de esa agencia?, ¿cómo
se pueden comprender los objetos y los procesos tecnológicos como
agentes, sin caer en un cuasianimismo material, en un fetichismo, en
un tipo de determinismo tecnológico?
Todas las teorías de la tecnología tienden a asignar, de una for-
ma u otra, de manera inherente o delegada, extendida o encarnada,
20
Tecnología y agencia
algún sentido de agencia a los objetos y a los procesos técnicos-
tecnológicos. A manera de resumen, a continuación se caracterizan
brevemente algunas de las perspectivas que se han planteado:
• Los enfoques instrumentalistas materiales, que de alguna for-
ma confieren a las tecnologías la capacidad de afectar o influir
sobre nuestras vidas. Estos enfoques tienden a ser determinis-
tas, en la medida en que responsabilizan a las tecnologías de
algunos males o beneficios, como si fueran entes autónomos
con intencionalidad inherente.
• Las perspectivas materialistas no instrumentales, que analizan
las formas como se expresan los efectos causales de los objetos
en general y de las tecnologías, pero no precisan de manera es-
pecífica un tipo posible de agencia material.
• Las perspectivas calificadas como antropocéntricas, según las
cuales las tecnologías son materializaciones de una forma de
relación del ser humano con su entorno, y en este sentido ellas
representan o en ellas se inscribe algún tipo de agencia huma-
na. Para algunas de esas perspectivas, las tecnologías son solo
elementos neutros o medios que transmiten intenciones o re-
producen algunas formas de agencia humana o social. O para
las perspectivas más estructuralistas, son elementos esencial-
mente articulados, que ocultan una compleja configuración
social, cultural, entre otros.
• Los puntos de vista que sustentan o justifican teóricamente un
sentido de agencia material de las tecnologías, entre ellos los
de los siguientes autores: B. Guille, Leroi-Gourhan, Simondon
y B. Stiegler. Para ellos las técnicas y tecnologías son agentes
materiales que pueden adquirir, incluso, en cuanto sistemas,
una cierta autonomía operativa, que influye sobre la vida hu-
mana. Simondon y Stiegler analizan la agencia material desde
un punto de vista ontológico relacional, no determinista tec-
nológico, desde el cual lo técnico y lo humano se constituyen
entre sí. Por otro lado, dentro de este gran grupo se pueden
21
Tecnología, agencia y transhumanismo
ubicar también a algunos de los principales promotores de la
teoría del actor-red, como Bruno Latour, Michel Callon, John
Law y Madeleine Akrich. Según esta teoría las tecnologías os-
tentan el papel de agentes en el ámbito de la mediación, híbri-
do o compuesto, de la red o del entramado sociotécnico. Desde
una mirada ontológico-relacional similar a la de los autores
que se acaban de mencionar, en esta perspectiva solo se puede
comprender adecuadamente la complejidad de la mediación
técnica si se renuncia a la pretensión moderna de separar lo
objetivo de lo subjetivo, lo material de lo cultural, lo natural
de lo artificial.
En su forma de entender la agencia de las tecnologías, estos puntos
de vista pueden inclinarse en diferentes grados hacia un instrumenta-
lismo, un determinismo, un intencionalismo, un antropocentrismo o
un materialismo. Oscilan entre los extremos de la comprensión de las
tecnologías exclusivamente como medios y la comprensión de la tec-
nología como agentes relativamente autónomos.
Bruno Latour, en su texto “De la mediación técnica: Filosofía, so-
ciología, genealogía” (1998, pp. 249-302), ilustra con un buen ejem-
plo la contraposición entre estos dos tipos de comprensiones que se
acaban de señalar y sus presupuestos teóricos. Él analiza las dos po-
siciones más frecuentes formuladas en los Estados Unidos frente a la
posesión de armas. Para algunos, el uso de las armas se debe prohi-
bir a partir del argumento de que las armas matan a la gente, y para
otros, especialmente para la Asociación Nacional del Rifle (National
Riffle Association [nra]), el uso de las armas se debe permitir, ya que,
según ellos, la gente mata a la gente, no las armas. La primera posición
ilustra una explicación materialista, en virtud de la cual, el buen ciu-
dadano se puede transformar al portar un arma o nuestras cualidades
como sujetos se pueden transformar según lo que llevemos en las ma-
nos. Algunos objetos ostentan una agencia especial y su uso puede de-
terminar nuestras acciones. La segunda posición ilustra la perspectiva
antropocéntrica, según la cual la tecnología es meramente una herra-
mienta, un medio, una conductora neutral de intencionalidades, que
no añade nada a la acción, mientras que la acción moral solo recae en
22
Tecnología y agencia
el sujeto. Sin embargo, fuera de estos dos extremos, ni el arma es la
conductora de la voluntad del sujeto, ni es la poseedora de una capa-
cidad de agencia que transforma al buen ciudadano en un homicida.
Estas dos posiciones desembocan de distinta forma en dos mitos:
“El mito del instrumento neutral bajo absoluto control humano, y el
mito del destino autónomo que no puede ser controlado por los hu-
manos” (Latour, 1998, p. 254).
Algunos filósofos que se concentraron en el análisis del devenir de
la técnica, reforzaron el mito del destino autónomo, con sus supuestos
deterministas. Por ejemplo, para Marx, la técnica ha devenido como
una forma de apropiación instrumental de la naturaleza y se ha esta-
blecido como un sistema de explotación de los recursos y de las fuer-
zas de trabajo. Para Heidegger, la técnica ha devenido en un proceso en
el que se conmina a la naturaleza a liberar sus recursos, o en un medio
que se ha implementado con miras a un fin pero que amenaza con es-
capar del control del hombre y convertirse en un fin en sí misma o en
un modo de develamiento inauténtico que oculta lo real. Para Ellul y
Marcuse, la técnica moderna ha escapado del control del ser humano,
y como consecuencia se ha producido una tecnificación creciente del ser
humano y de su entorno. La técnica ha impuesto sus valores de eficacia
a todas las demás esferas de la actividad humana. Se ha transformado
en un proceso sin sujeto, de naturaleza totalitaria, que invade y domina
a la humanidad. Para Mumford, la técnica moderna ha devenido en un
“autoritarismo técnico”, es decir, en un proceso en el que la vida huma-
na está en función del desarrollo técnico (Vinck, 2012).
En contraposición al sentido de agencia material determinista,
latente tanto en el instrumentalismo como en los enfoques que re-
fuerzan el mito del destino autónomo, otro conjunto de perspectivas
ofrecen explicaciones de la agencia como algo exclusivo de los seres
humanos, y consideran la agencia material solo una forma nominal
equívoca de expresar la agencia humana delegada o articulada en los
procesos materiales. Cabe destacar, dentro de esta perspectiva, el en-
foque estructuralista social del construccionismo social de la tecno-
logía, formulado en la década de los años ochenta, a partir del texto
canónico de Bijker, Hughes, y Pinch (1987), The Social Construction of
Technological Systems: New Directions in the Sociology and History
23
Tecnología, agencia y transhumanismo
of Technology. Desde el programa derivado de este enfoque, denomi-
nado Construcción Social de la Tecnología (Social Construction of
Technology [scot]), heredero de la tradición crítica de la sociología
del conocimiento científico (Sociology of Scientific Knowledge [ssk]),
la supuesta agencia material es solo la representación de la configura-
ción del agenciamiento de las intencionalidades sociales.
Para Latour, en la base de la contraposición entre los enfoques
mencionados se encuentran dos puntos de vista esencialistas, equi-
valentes, pero distintos: “El idéntico error de materialistas y sociólo-
gos es partir de las esencias, las de los sujetos o las de los objetos. Ese
punto de partida hace imposible que podamos medir el papel media-
dor de las técnicas. Ni el sujeto ni el objeto (ni sus metas) son fijos”
(Latour, 1998, p. 254).
A modo de balance provisional, la forma como se entiende la agen-
cia de las tecnologías es un problema presente en todas las teorías de
las tecnologías, que lamentablemente se soslaya por su complejidad
filosófica. Fuera de las posiciones extremas, se pueden señalar diversas
propuestas explicativas al problema de la agencia material. Enseguida
se hará una rápida reconstrucción de algunos puntos de vista alterna-
tivos a los que se acaban de mostrar.
Enfoques materialistas no instrumentales
“No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por
el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia” (Marx y
Engels, 1974, p. 9). Esta conocida expresión de Marx y Engels, eslo-
gan del materialismo histórico, ha sido una de las formas como se ha
expresado un pensamiento materialista en la tradición filosófica, des-
de Demócrito en adelante. Especialmente en la filosofía continental,
este punto de vista ha tenido más detractores que amigos y más cues-
tionamientos que defensas.
La filósofa Jane Bennett (2014) analiza desde la tradición filosó-
fica cómo los distintos materialismos han pensado la agencia de las
cosas. Ella hace un buen esfuerzo por plantear una reflexión sobre la
agencia material, distante tanto de un antropocentrismo como de un
24
Tecnología y agencia
determinismo, y orientada hacia lo que denomina una “ecología de lo
material”. Articula su punto de vista alrededor del curioso concepto
de thing-power.
La comprensión del tipo de agencia involucrado en la interacción
con lo material y la forma como se entiende su relación causal con
un agente ha sido un problema teórico muy complejo, que desafía la
mayoría de las teorías de la acción, para las cuales no tiene sentido
pensar en un sentido de agencia material sin un agente intencional.
Tanto a la tradición filosófica como a las ciencias sociales les ha cos-
tado mucho entender un sentido de agencia material sin las formas
intencionales concretas como se materializan lo cultural, lo social, lo
económico, lo político.
Desde un punto de vista fenomenológico, toda agencia supone
un acto intencional. Hasta la relación más inmediata y ordinaria con
lo material forma parte de la experiencia humana y resulta absurdo
referirse a un sentido de agencia material independiente de un sujeto
intencional. Por otro lado, desde un punto de vista materialista instru-
mental, a lo material se le confiere una agencia capaz de determinar de
alguna forma la vida humana, la cultura, la historia. El punto de vista
fenomenológico puede ser antropocéntrico y el punto de vista mate-
rialista instrumental puede ser determinista. Bennett (2014) propone
un sentido de comprensión de la agencia material no inscrito dentro de
una filosofía materialista instrumental ni dentro de un punto de vista
fenomenológico. Fuera de estas perspectivas, busca plantear un senti-
do de agencia material desde una mirada material ecológica relacio-
nal, que intenta, como ella advierte, no caer en un realismo ingenuo,
en una concepción animista de lo material o en un intencionalismo.
Otro aporte importante contemporáneo son los planteamientos
de Pickering (1995), quien en su texto The Mangle of Practice expo-
ne el punto de vista más materialista de los estudios de la ciencia y
la tecnología. Pickering propone que en el contexto de las prácticas
científicas se produce una dialéctica de ajuste mutuo entre la acción
humana y la estructura material de los objetos de laboratorio, como
un proceso de sintonización (tuning) de una emisora de radio o de
sincronización de un automóvil. Los objetos tienen efectos causales
de resistencia a las acciones del sujeto y este propone como respuesta
25
Tecnología, agencia y transhumanismo
acciones de acomodación. Como resultado se logra establecer un pro-
ceso de modelamiento mutuo entre el sujeto y el objeto, parecido al que
describe Latour (2003). El producto es un ensamble híbrido donde no
prevalecen las acciones intencionales del sujeto, ni los efectos causales
del objeto. Este tipo de análisis es más concreto, amplio y profundo
que el que hace Bennett (2014), a partir de Adorno, con sus conceptos
de resistencia y dialéctica negativa.
A partir del aporte de Pickering, Ian Hacking expone un punto
de vista similar en relación con el proceso de ajuste y modelamiento
mutuo entre los actores humanos y los objetos, en las ciencias de labo-
ratorio. En su texto de 1999, “La autojustificación de las ciencias de
laboratorio”, pone en el mismo nivel de interacción lo que llama ideas,
cosas y marcas, y propone que en los proyectos de laboratorio madu-
ros podría lograrse un ajuste robusto o un proceso de autovindicación
entre estos elementos.
En términos generales, estos enfoques intentan explicar, desde va-
rias perspectivas materialistas no instrumentales, lo que Bennett de-
nomina “el poder de las cosas” en la ciencia y la tecnología. Logran
reconocer los objetos y los sistemas tecnológicos como agentes, que
producen efectos, e intentan plantear un punto de vista simétrico en-
tre los objetos materiales con sus efectos causales y los sujetos con sus
intenciones. Sin embargo, en estos análisis no se establecen distincio-
nes claras entre el sentido de producción de los efectos causales de los
objetos y el sentido de agencia material de los objetos. A este tipo de
análisis se les podría preguntar: ¿En realidad logran comprender y
justificar un sentido de agencia en los objetos materiales? Al parecer,
la adopción de un punto de vista simétrico material, desde el que se
afirma la capacidad de los objetos para producir efectos causales, no
es suficiente para comprender y justificar el sentido de agencia de los
objetos técnicos.
Puntos de vista antropocéntricos
Para una parte significativa de los filósofos de la técnica, los objetos
y procesos tecnológicos no son agentes en sentido estricto. En ellos,
26
Tecnología y agencia
los seres humanos manifestamos una forma particular de actuar so-
bre el mundo y no tiene mucho sentido plantear una distinción entre
la agencia humana y la agencia técnica o tecnológica.
Y para una parte de los que se han agrupado aquí bajo el califica-
tivo de enfoques construccionistas sociales, los objetos y los procesos
tecnológicos tampoco son agentes en sentido estricto, pues la agencia
ejercida por ellos se diluye en diferentes formas tácitas de agencias so-
ciales. Los objetos y procesos tecnológicos solo materializan, represen-
tan y reproducen distintas agencias.
Es necesario realizar una rápida revisión de estos enfoques y de
sus presupuestos para una buena comprensión de los problemas plan-
teados en el texto.
Perspectivas filosóficas antropocéntricas
En la mayoría de las perspectivas filosóficas sobre la técnica, la agen-
cia vinculada a los objetos técnicos se predica en sentido estricto solo
como propia de los sujetos humanos, y en sentido derivado, extendi-
do o inscrito se predica hacia los objetos técnicos. Más que una larga
reconstrucción de muchas perspectivas, que desborda los propósitos
de este texto, solo se indicarán algunos de los sentidos con los que se
ha explicado la extensión de la agencia hacia los objetos. Estos senti-
dos los sintetiza y analiza Diego Parente en su texto de 2016, “Los ar-
tefactos en cuanto posibilitadores de acción: Problemas en torno a la
noción de agencia material en el debate contemporáneo”.
Parente señala los siguientes sentidos de delegación de la agencia
en los artefactos: en un primer sentido, los artefactos o sistemas téc-
nicos pueden ser comprendidos como componentes de cadenas cau-
sales; es decir, como entes dotados de una determinada eficacia causal
en el mundo, a los que se les extiende la eficacia causal humana. En
un segundo sentido, los artefactos actúan-para-alguien en calidad de
sustitutos o en cuanto representantes; así, en los objetos técnicos po-
demos delegar la eficacia causal del funcionamiento de algo o la rea-
lización de algunas tareas, por ejemplo, en el reductor de velocidad.
En un tercer sentido, los artefactos tienen agencia en cuanto confor-
man un cierto background que abre las posibilidades a un determinado
27
Tecnología, agencia y transhumanismo
conjunto de acciones posibles. Los artefactos o sistemas técnicos abren
y constriñen simultáneamente las posibilidades de agencia de los seres
humanos en el mismo sentido en que ciertos rasgos biológicos o am-
bientales restringen sus posibilidades. En este sentido, los artefactos
son “operadores de posibilidad” (Broncano, 2009), en una dimensión
micrológica o macrológica, en cuanto se focalice la actividad de un in-
dividuo singular o se contemplen las posibilidades dentro de una cul-
tura en términos amplios. Y, en un cuarto sentido, los seres humanos
encarnan o sitúan su agencia en los artefactos; la acción humana se
entiende como una acción “situada” o “encarnada” (embodied action)
(Parente, 2016, pp. 149-156).
En términos generales, en estas perspectivas, en la medida en que
el sentido de agencia se asigna en sentido estricto solo a los agentes hu-
manos, ellas no pueden escapar de un punto de vista antropocéntrico.
Puntos de vista construccionistas sociales
Un análisis mucho más concreto sobre la naturaleza de la ciencia y
la tecnología se realiza en el construccionismo social de la tecnología,
propuesto inicialmente por Bijker, Hughes y Pinch (1987). Pero, desde
este enfoque, también es ilógico pensar los objetos y procesos como
agentes en sentido estricto.
En continuidad con los planteamientos construccionistas de la es-
cuela de Edimburgo, estos autores comprenden la tecnología como un
constructo social. Ella carece de autonomía, de esencia y se explica en
función de la sociedad, aunque esa configuración social se suele invi-
sibilizar después de su estabilización y se considera independiente de
la sociedad, a la manera de un efecto de “caja negra”. Al inicio, antes
de su estabilización, los cambios tecnológicos se mantienen “abier-
tos” a las determinaciones sociales, se conserva, por tanto, una “flexi-
bilidad interpretativa”. Pero después de que se configura de manera
estable el conjunto de intereses, ejercicios de poder, representaciones,
evaluaciones, entre otros factores que están en juego, a favor o en
contra de las distintas opciones sociotécnicas, se produce un proceso
de “clausura” o “cajanegrización” que invisibiliza las causas sociales
que fueron determinantes en la emergencia del cambio tecnológico.
28
Tecnología y agencia
De esta forma, un proceso sociotécnico clausurado, de acuerdo con
Collins (1981), se mantiene como “no controversial”, y por lo tanto,
para comprender el proceso de su construcción social, se hace necesa-
rio abrir la controversia.
Según esta perspectiva, la sociedad proyecta su fuerza en la tec-
nología, y se transforma a sí misma mediante ella. La tecnología es un
tipo de conocimiento y de acciones que materializan las intenciones de
la sociedad; es un vector de influencia de la sociedad sobre sí misma,
es “la sociedad hecha para que dure” (Latour, 1998).
Este punto de vista tiene un gran poder explicativo, pues permite
vincular el desarrollo de los conocimientos científicos y de los sistemas
tecnológicos con situaciones, contextos, intereses e intencionalidades
concretas. Hace posible una reflexión sobre la naturaleza social de la
ciencia y la tecnología, en contraste con la reflexión general y abstrac-
ta de los enfoques filosóficos antes mencionados, y de los enfoques
instrumentalistas materialistas. En esa medida, al igual que dichos en-
foques, limita el planteamiento del determinismo científico y tecnoló-
gico. Pero esa capacidad para ofrecer explicaciones viene con el costo
de inclinar la balanza hacia otro tipo de determinismo: el social. Y se
diluye la agencia asociada a las tecnologías en un complejo análisis de
los agenciamientos sociales.
Enfoques que afirman la agencia
material desde presupuestos
ontológicos relacionales
A diferencia de las anteriores perspectivas, algunos enfoques proponen
un sentido de agencia material de las tecnologías, e intentan desarro-
llar la base teórica para justificar sus planteamientos, alejada de pun-
tos de vista deterministas, instrumentalistas y antropocéntricos. Como
se anunció al inicio, se explicará, a manera de tesis, que la afirmación
de la agencia material de las tecnologías puede sustentarse, desde el
presupuesto de una ontología relacional de los objetos técnicos. Este
tipo de ontología está en la base de los dos siguientes tipos de análisis
provenientes de tradiciones teóricas diferentes: algunas de las recientes
29
Tecnología, agencia y transhumanismo
perspectivas filosóficas de la tecnología, de tradición francesa, como
la de Gilbert Simondon y Bernard Stiegler, y la perspectiva de la teo-
ría del actor-red, propuesta por Michel Callon, John Law, BMadeleine
Latour y Madeleine Akrich, surgida a partir de la sociología de la in-
novación y de la sociología de las traducciones.
En términos generales, una perspectiva relacional es aquella en
la que los términos de la relación no preexisten ni se encuentran de-
finidos de manera previa a la relación, sino que se dan en el proceso
mismo de la relación. O es la perspectiva en la cual se sostiene un con-
tinuum entre los términos de la relación y la relación, en contraste con
una perspectiva dualista. Desde un punto de vista ontológico, una on-
tología relacional es aquella en la que la individuación de una entidad
es un proceso no definido completamente, sino en permanente consti-
tución, que depende de la individuación ontológica de las demás enti-
dades con las que se relaciona. De esta manera, las individuaciones de
las entidades que se relacionan no precede a la relación ni la relación
precede a las entidades individuadas.
Ontología relacional de los objetos
técnicos en Gilbert Simondon
Uno de los autores que propone de manera más amplia y detallada
una ontología relacional de los objetos técnicos es Gilbert Simondon,
en sus textos El modo de existencia de los objetos técnicos (2007) y
La individuación a la luz de las nociones de forma y de información
(2015). Simondon cuestiona la oposición entre cultura y técnica soste-
nida tanto por las perspectivas instrumentales como humanistas, fun-
dada a partir de una ontología dualista. Al respecto dice:
La oposición que se ha erigido entre la cultura y la técnica, entre
el hombre y la máquina, es falsa y sin fundamentos; solo recubre
ignorancia o resentimiento. Enmascara detrás de un humanismo
fácil una realidad rica en esfuerzos humanos y en fuerzas natura-
les, y que constituye el mundo de los objetos técnicos, mediadores
entre la naturaleza y el hombre.
30
Tecnología y agencia
La cultura se comporta con el objeto técnico como el hombre con
el extranjero cuando se deja llevar por la xenofobia primitiva.
(Simondon, 2007, p. 31)
Este autor cuestiona la profusa literatura anterior a Nietzsche que in-
siste en la búsqueda de principios de individuación y en la compren-
sión de esencias en los distintos ámbitos de la realidad. Desde un punto
de vista metafísico, no dualista, propone que no hay principios sino
procesos de individuación, y que allí donde vemos relaciones entre
esencias debemos buscar seres preindividuales en permanente proce-
so mutuo de individuación.
Individuar es definir provisionalmente el problema de la singula-
ridad, pero esta definición no llega nunca a un momento concluyente,
sino solo en el universo de la materia muerta, no singular. Cada indi-
viduación genera una realidad preindividual que sirve a su vez para
las individuaciones sucesivas, pero solo en el plano de una “línea in-
dividuatoria”. En la medida en que la individuación es un asunto di
námico, transitorio, inconcluso, en permanente devenir, este autor evita
ubicar como origen de las individuaciones la realidad preindividual, y
postular así un principio de individuación (Simondon, 2007).
Las individuaciones se producen por gradaciones, desde el mundo
físico hasta el mundo psíquico. En el mundo físico se producen pocas
individuaciones, por ejemplo, en los cristales. Pero en el mundo vivo,
las individuaciones son más numerosas y complejas. Así nos lo explica
Rodríguez, a partir de su interpretación de Simondon:
En el mundo vivo la materia ya tiene una dinámica interna que
la hace individuarse de manera constante; aparece la noción de
interioridad, de modo que el ser vivo es aquel que posee un inte-
rior y se constituye como “un teatro de individuación”. El tercer
nivel es el de lo colectivo, esto es, la manera en que los individuos
traman la red de lo transindividual. Dentro de lo colectivo se des-
taca un cuarto nivel, el del hombre, donde la interioridad y la
transindividualidad se juega en el terreno de un aparato psíquico.
(Rodríguez, 2007, p. 279)
31
Tecnología, agencia y transhumanismo
De manera adicional, los seres humanos pueden lograr procesos de in-
dividuación en los objetos. A ellos los llama Simondon “procesos de
concretización”. Concretizar en cuanto términos de individuación es
resolver una tensión existencial, que en el caso técnico es un proble-
ma de funcionamiento.
Para comprender los procesos y los tránsitos de individuación
entre las singularidades preindividuales y las transindividuales, el
autor propone el concepto de “transducción”. Con este concepto
se designa “la individuación en progreso”, lo que preside las distin-
tas transferencias y transformaciones entre las distintas realidades
preindividuales.
La transducción, en términos científicos, designa la transformación
de un tipo de señal en otro distinto, sea en el nivel tecnológico o en
el biológico: se habla de transducción, por ejemplo, en los procesos
de transferencia genética, pero ha llegado a aplicarse incluso en
campos como los de la teoría literaria. En definitiva, siguiendo el
árbol de las derivaciones del término, la transducción tiene algo de
transmisión y otro tanto de traducción, algo de un desplazamien-
to en el espacio y en el tiempo y otro tanto de paso de un registro
a otro; solo que se trata de un transporte donde lo transportado
resulta transformado. (Rodríguez, 2007, p. 280)
Desde el punto de vista ontológico propuesto por Simondon, la trans-
ducción no es una simple traducción, ya que en el proceso las rea-
lidades preindividuales resultan transformadas en otras realidades
preindividuales.
Mediante estos conceptos y la propuesta ontológica relacional
esbozada, Simondon intentó como propósito fundamental construir
una perspectiva desde la cual poder superar la contraposición esta-
blecida entre el mundo técnico y el mundo cultural, expresada tanto
por aquellos que formulan una concepción instrumental de la técni-
ca, como por los humanistas. En lugar de humanizar la técnica, inscri-
biendo en los objetos técnicos las intenciones correctas o encarnando
en los objetos técnicos los sentidos de agencia humanos adecuados, el
32
Tecnología y agencia
autor propone, desde un horizonte ontológico relacional, identificar
los procesos complejos de transducción de la agencia tanto en los ob-
jetos y sistemas técnicos, como en los seres humanos, a través de los
procesos de concretización técnica. Desde la perspectiva planteada,
la agencia material de los objetos técnicos no se ubica del lado de los
agentes humanos ni del lado de los objetos técnicos, sino en el proceso
transducitivo del proceso relacional conjunto de individuación con-
junta entre los agentes humanos y los objetos técnicos.
Esta perspectiva ontológica relacional ha servido de base tanto
para los planteamientos de Bernard Stiegler como de Bruno Latour,
que se explicarán a continuación.
La técnica como constitutiva del ser humano
A partir de Simondon, el filósofo francés Bernard Stiegler intenta, en
su obra de 2002, La técnica y el tiempo, ampliar la formulación de una
ontología relacional de los objetos técnicos, comprendiendo la técnica
como constitutiva del ser humano o como la condición esencial mate-
rial temporal de la existencia humana.
Según este autor la técnica no se substrae y no se sustancializa
fuera de la naturaleza humana. La técnica no es considerada como un
agente externo al ser humano, homogéneo, autónomo, sino un elemen-
to constituyente de la compleja naturaleza humana. No es un agente
particular que ejerce su acción sobre la sociedad pasiva ni la proyec-
ción material de la sociedad sobre sí misma.
Este cambio en la condición ontológica de la técnica tiene sus an-
tecedentes en autores como Lewin Mumford y Heidegger. En concre-
to, según Mumford, existe una coevolución global entre la técnica y
la sociedad. La técnica prolonga y refuerza el desarrollo de la socie-
dad, y la sociedad prolonga y refuerza el desarrollo de la técnica. La
máquina es la materialización de la megamáquina política. Y la socie-
dad humana, que le da preponderancia al desarrollo técnico, impone
de forma autoritaria una manera política de devenir técnico y social.
Desde el mismo ámbito de la reflexión ontológica planteado por
Heidegger, para Simondon no existe ningún sistema como realidad in-
dividual o no hay una brecha ontológica entre la técnica y la sociedad,
33
Tecnología, agencia y transhumanismo
sino diferentes procesos de individuación en los que la técnica cumple
una función esencial. Para él, las técnicas son la culminación de un
proceso, de una génesis del “esfuerzo humano” en la que hombre y
máquina son mediadores recíprocos. La técnica hace parte del sentido
ontológico del mundo humano, porque en ella se objetiva la relación
del hombre con el mundo.
Por este mismo camino planteado por Heidegger y Simondon,
Stiegler emprende una reflexión de carácter antropológico y ontoló-
gico más ambiciosa que la de los otros autores mencionados, en la
cual la técnica es central. Para él, la técnica es la forma fundamental
de autoconstitución del único ser que no goza de una naturaleza pre-
definida específica o que define en su existencia su propia naturaleza.
La técnica es constituyente del ser humano, y este es a su vez consti-
tuyente de la técnica.
Más que una teoría de la técnica este autor propone una ontología
y una antropología en la que la técnica desempeña un papel central,
como sustrato material y temporal de la existencia humana. Frente al
desconocimiento que ha tenido la filosofía de la materialidad del pen-
samiento y del conocimiento, la técnica se define como la materialidad
sobre la que reposa el pensamiento, o el ya-ahí material temporal de
la existencia. En términos ontológicos, en la técnica se ha conformado
el sentido temporal material de la existencia humana, pues mediante
ella se ha constituido la memoria filogenética que ha posibilitado la
existencia humana.
Esta comprensión de la técnica como sedimento temporal de la
existencia, o como memoria material, es el aporte fundamental rea-
lizado por Stiegler. Ni siquiera Marx —el más grande pensador de la
industria— o Heidegger pensaron la técnica en este sentido (cfr. Sei,
2004, p. 347).
Frente al olvido de la técnica en la filosofía, Stiegler propone, se-
gún Sei, que, “sin sustratos materiales, sin objetos técnicos que funjan
como dispositivos retentivos, el intelecto y la razón del sujeto no se-
rían más que vapores” (Sei, 2004, p. 347).
En stricto sensu, este planteamiento no solo es un análisis onto-
lógico de la técnica, sino un análisis material de la ontología. Stiegler
propone un desplazamiento del logos hacia el tecno-logos, en la forma
34
Tecnología y agencia
como se entienden los procesos de individuación desde la tradición
hermenéutica que recoge. Él analiza la individuación no solo desde el
lenguaje, sino fundamentalmente desde la “condición instrumental o
técnica” del ser humano (cfr. Sei, 2004, p. 348).
Desde este punto de vista, el análisis ontológico de la técnica ofre-
cido por Stiegler es más amplio que el propuesto por Heidegger. De
acuerdo con Mario Sei, Stiegler, en efecto, no cuestiona la estructura
fundamental de la hermenéutica fenomenológica, el hecho; es decir,
considera que toda individuación reposa sobre un fondo preindividual,
reinterpretado y reactualizado, pero desplaza el fulcro de esa estructu-
ra desde el tema del lenguaje al tema de lo que podríamos denominar
la “condición instrumental” (Sei, 2004, p. 348).
A pesar del sentido ontológico con el que Heidegger comprendió
la técnica, no alcanzó a advertir que ella es la condición esencial del
tiempo. Es decir, que el ya-ahí dispuesto por la técnica constituye la con-
dición esencial del sentido anticipatorio del Dasein. “La desconfianza
con la que Heidegger afronta el cálculo, la medida y la fijación en
general, entendidos como voluntad de determinar lo indeterminado,
olvida que ese programa es la condición misma de toda temporaliza-
ción” (Sei, 2004, p. 351).
En los planteamientos de este filósofo, los objetos y procesos tec-
nológicos son agentes en un sentido ontológico relacional y media-
cional. Las apelaciones a los objetos técnicos como agentes son en
último término apelaciones a una forma del actuar humano concreti-
zado en las exteriorizaciones técnicas. La reflexión sobre la técnica es
una inflexión reflexiva del ser humano sobre sí mismo, sobre un modo
particular de desarrollo de su existencia. Y el problema de la agencia
material es al mismo tiempo el problema de la constitución tecnoló-
gica de lo humano.
La mediación técnica
Frente a la posible polarización entre dos tipos de determinismos (el
tecnológico y el social), el enfoque conocido como teoría del actor-red
busca explicar las interacciones complejas, no deterministas, en las
cuales se interdefinen tanto la tecnología como la sociedad. Para esta
35
Tecnología, agencia y transhumanismo
perspectiva la desarticulación del determinismo tecnológico no supo-
ne como consecuencia la inclinación hacia un determinismo social.
De forma similar a los demás enfoques expuestos, desde esta pers-
pectiva no existe una esencia escondida ni una lógica implacable de los
sistemas científico-técnicos. Sin embargo, la tecnología tampoco es una
proyección ciega de la sociedad. Esta mirada vuelve a considerar que
los sistemas tecnológicos impactan de alguna forma a la sociedad, y a
la vez los procesos sociales construyen las tecnologías, pero no como
se plantea desde una concepción determinista, considerando estos sis-
temas como entidades ontológicas con algún tipo de autonomía, o a
la sociedad como la base de todo.
Para evitar caer en lo anterior, estas propuestas profundizan en
tres condiciones fundamentales de los sistemas sociotécnicos. En pri-
mer lugar, su condición de agentes en sentido estricto. En segundo lu-
gar, su condición continua, fluida, híbrida, sin separaciones o costuras.
Y, en tercer lugar, su condición dinámica.
De manera más radical que todos los enfoques anteriores, en esta
teoría se le otorga, sin asumir un punto de vista determinista tecno-
lógico, “agencia” a los artefactos (considerados como “actantes” o
“agentes no humanos”), y no solo a los actores humanos. Este punto
de vista se conoce como el principio de simetría general o radical, en
relación con el principio de simetría de la ssk (Sociology of Scientific
Knowledge), pues implica una ampliación de las condiciones de sime-
tría en las explicaciones, con lo que Latour denomina “la mediación
técnica”. Esta integración de agencia humana y agencia no humana
se encuentra implícita en el concepto de agenciamiento, aportado pre-
viamente por Deleuze.
Las transformaciones que se dan mediante los agenciamientos se
llaman traducciones, a partir de la apropiación del concepto de trans-
ducción propuesto por Simondon. Ellas se comprenden por los diferen-
tes subprocesos, en diferentes ámbitos. Específicamente en el ámbito
de las relaciones entre la sociedad y la técnica, las traducciones impli-
can los procesos de problematización, interés, enrolamiento y movili-
zaciones; en las relaciones entre lo material y lo humano implican los
procesos de composición y delegación, y en la relación entre el lenguaje
y la realidad implican los procesos de inscripción.
36
Tecnología y agencia
A partir de esta capacidad de agencia de la que gozan los sistemas
tecnológicos, se concibe que la realidad sociotécnica es consecuencia
de múltiples asociaciones y que no hay nada misterioso a ser develado.
Se trata de asociaciones heterogéneas de acciones humanas y agencias
materiales, que entretejen procesos de transformación (traducciones),
para la configuración de un ensamble, una red sociotécnica híbrida,
fluida, continua, como la famosa expresión de Latour de “un tejido
sin costuras”.
Bruno Latour, en su texto de 1998, “De la mediación a la técni-
ca: Filosofía, sociología, genealogía”, explica el sentido de pensar en
la agencia material fuera de la contraposición entre la acción del su-
jeto y el efecto causal del objeto. La agencia material propia de la téc-
nica se desarrolla en los procesos de mediación, de composición o de
hibridación entre los actores humanos y los actantes materiales, y no
implica un acto a priori intencional ni un enigmático poder de lo ma-
terial. Este es el sentido que precisamente aporta el concepto de tra-
ducción, y los términos asociados con este, como los de delegación y
composición, entre otros.
En relación con los demás enfoques, esta perspectiva aporta una
concepción más integradora, simétrica, dinámica, fluida y continua de
los cambios sociotécnicos, y elude las distintas formas de determinis-
mos. Específicamente, el cambio tecnológico es endógeno a la sociedad
y refleja un estado de la misma, fuera de un punto de vista determinis-
ta social. En términos metafóricos, se piensa entonces las interacciones
entre la ciencia, la tecnología y la sociedad como una red o “un tejido
sin costuras”, en el cual los sistemas son indisociablemente técnicos y
sociales. Desde el presupuesto de una ontología relacional solo tiene
sentido hablar de redes sociotécnicas y ensambles heterogéneos.
Conclusiones
Según lo expuesto, el problema del sentido de agencia vinculado a
los objetos técnicos atraviesa toda la filosofía de la tecnología. En la
mayoría de las perspectivas el sentido de agencia solo se predica de
manera estricta acerca de los agentes humanos. Sin embargo, recien-
temente, algunos enfoques han propuesto la posibilidad de un sentido
37
Tecnología, agencia y transhumanismo
de agencia material inherente a los objetos técnicos. En este capítulo
se planteó que este tipo de punto de vista tiene sentido y se puede sus-
tentar sobre la base del sostenimiento de una ontología relacional de
los objetos técnicos.
Referencias
Bennett, J. (2004). The force of things: Steps toward an ecology of matter.
Political Theory, 32(3), 347-372.
Berg, J., Pedersen, S. y Hendricks, V. (eds.) (2009). A Companion to Philoso-
phy of Technology. Oxford: Wiley-Blackwell.
Bijker, W., Hughes, T. y Pinch, T. (eds.) (1987). The Social Construction of
Technological Systems: New Directions in the Sociology and History
of Technology. Cambridge y Londres: The Massachusetts Institute of
Technology Press.
Bijker, W. y Pinch, T. (2008). La construcción social de hechos y artefactos: O
acerca de cómo la sociología de la ciencia y la sociología de la tecnología
pueden beneficiarse mutuamente. En: H. Thomas y A. Buch (coords.),
Actos, actores y artefactos: Sociología de la tecnología (pp. 19-62). Quil-
mes: Universidad Nacional de Quilmes.
Broncano, F. (2009). La melancolía del ciborg. Barcelona: Herder.
Broncano, F. (2012). La estrategia del simbionte. Salamanca: Delirio.
Callon, M. (1998). El proceso de construcción de la sociedad: El estudio de
la tecnología como herramienta para el análisis sociológico. En M. Do-
menech y F. Tirado, Sociología simétrica: Ensayos sobre ciencia, tecno-
logía y sociedad (pp. 143-170). Barcelona: Gedisa.
Clark, A. y Chalmers, D. (1998). The extended mind. Analysis, (58), 10-23.
Collins, H. (1974). The tea set: Tacit knowledge and scientific network. Scien-
ce Studies, (4), 86-165.
Collins, H. (ed.) (1981). Knowledge and controversy: Studies of modern na-
tural science. Social Studies of Science, 11(1).
Deleuze, G. (2002). Diferencia y repetición. Buenos Aires: Amorrortu.
Di Paolo, E. (2005). Autopoiesis, adaptativity, teleology and agency. Pheno-
menology and the Cognitive Sciences, 4(4), 429-452.
38
Tecnología y agencia
Di Paolo, E., Barandiaran, X. y Rohde, M. (2009). Defining agency: Indivi-
duality, normativity, asymmetry, and spatio-temporality in Action. Adap-
tive Behavior, 17(5), 367-386.
Diéguez, A. (2005). El determinismo tecnológico: Indicaciones para su inter-
pretación. Argumentos de razón técnica, (8), 67-87.
Domenech, M. y Tirado, F. (1998) Sociología simétrica: Ensayos sobre cien-
cia, tecnología y sociedad. Barcelona: Gedisa.
Echeverría, J. (2001). Filosofía de la tecnología. Madrid: Organización de
Estados Iberoamericanos.
Hackett, E. et al. (eds.) (2008). The Handbook of the Science and Technolo-
gy Studies, 3.a edición. Cambridge: The Massachusetts Institute of Te-
chnology Press.
Hacking, I. (1996). Representar e intervenir. Ciudad de México: Paidós.
Hacking, I. (1999). La autojustificación de las ciencias de laboratorio. En A.
Ambrogi (ed.). Filosofía de la ciencia: El giro naturalista. Palma de Ma-
llorca: Universitat de les Illes Balears.
Hacking, I. (2001). ¿La construcción social de qué? Barcelona: Paidós.
Hacking, I. (2002). Historical Ontology. Cambridge y Londres: Harvard
University Press.
Hacking, I. (2009). Scientific Reason. Taipéi: National Taiwan University.
Heilbroner, R. (1967). Do machines make history? Technology and Culture,
8(3): 335-34
Hughes, T. (1996). Impulso tecnológico. En M. Smith y L. Marx (eds.), His-
toria y determinismo tecnológico. Madrid: Alianza Editorial.
Illies, C. y Meijers, A. (2014). Artefacts, agency, and action schemes. En P. Kroes
y P. Verbeek (eds.), The moral status of technical artifacts (pp. 159-184).
Nueva York: Springer.
Kurzweil, R. (2005). The Singularity is Near, Londres: Viking.
Latour, B. (1996). Aramis or the Love of Technology. Cambridge: Harvard
University Press.
Latour, B. (1998). De la mediación técnica: Filosofía, sociología, genealogía.
En M. Domenech y F. Tirado, Sociología simétrica: Ensayos sobre cien-
cia, tecnología y sociedad (pp. 249-302). Barcelona: Gedisa.
39
Tecnología, agencia y transhumanismo
Latour, B. (2001). La esperanza de Pandora. Barcelona: Gedisa.
Latour, B. (2003). Science in Action: How to Follow Scientists and Engineers
Through Society. Cambridge: Harvard University Press.
Marx, C. y Engels, F. (1974). Obras escogidas, i. Moscú: Editorial Progreso.
Mitcham, C. (1989). ¿Qué es la filosofía de la tecnología? Barcelona: Anthropos.
Mumford, L. (1964). Authoritarian and democratic technics. Technology and
Culture, (5), 1-8.
Ortega y Gasset, J. (1977). Meditación de la técnica. Madrid: Revista de Oc-
cidente y El Arquero.
Parente, D. (2016). Los artefactos en cuanto posibilitadores de acción: Pro-
blemas en torno a la noción de agencia material en el debate contempo-
ráneo. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia, 16(33), 139-168.
Pickering, A. (ed.) (1992). Science as Practice and Culture. Chicago y Lon-
dres: University of Chicago Press.
Pickering, A. (1995). The Mangle of Practice: Time, Agency, and Science. Chi-
cago: The University of Chicago Press.
Rodríguez, P. Reseña de “El modo de existencia de los objetos técnicos” de
Gilbert Simondon. Redes, 13(26), 265-293.
Sei, M. (2004). Técnica, memoria e individuación: La perspectiva de Bernard
Stiegler. Logos: Anales del Seminario de Metafísica, 37, 337-363.
Simondo, S. (2010). An Introduction to Science and Technology Studies,
2.ª edición. Oxford: Wiley-Blackwell.
Simondon, G. (2007). El modo de existencia de los objetos técnicos. Buenos
Aires: Prometeo Libros.
Simondon, G. (2015). La individuación a la luz de las nociones de forma y
de información, 2.a edición. Buenos Aires: Editorial Cactus.
Smith, M. y Marx, L. (eds.) (1994). Introducción: Does Technology Drive
History? The Dilemma of Technological Determinism. Cambridge y Lon-
dres: The Massachusetts Institute of Technology Press.
Stiegler, B. (2002). La técnica y el tiempo. Hondarribia: Hirú.
Vinck, D. (2012). Pensar la técnica. Universitas Philosophica, (58), 17-37.
Winner, L. (1986). La ballena y el reactor. Barcelona: Gedisa.
Woolgar, S. (1991). Ciencia: Abriendo la caja negra. Barcelona: Anthropos.
40