Los niños pequeños con autismo.
Soluciones prácticas para
problemas cotidianos.
Equipo DELETREA. Juan Martos Pérez, María Llorente Comí, Ana González Navarro, Raquel Ayuda
Pascual, Sandra Freire.
CAPITULO 1. Autismo: Génesis y aparición del trastorno.
¿Cómo y cuándo aparece el Autismo?
En la mayor parte de los caso, dicho trastorno se precipita tras un periodo de aparente
normalidad, que se extiende hasta el final del primer año de vida aproximadamente.
Desde aquí en adelante, de una manera insidiosa, emergen las manifestaciones
prototípicas que son características de la forma de presentación del trastorno y que
evocan una especie de “patrón”; o incluso regresión, en el desarrollo. Esto se produce
precisamente en un momento evolutivo de construcción de las funciones psicológicas
superiores elementales que son la base para la apropiación del conocimiento y la cultura
humana. Nos estamos refiriendo a habilidades como: 1) compartir focos de atención
(conducta de señalar), 2) desarrollar el lenguaje con fines declarativos, es decir, mostrar,
enseñar, compartir, 3) adquirir esquemas de inteligencia sensoriomotora progresivamente
más complejos, que posibilitaran el acceso a la inteligencia representativa, 4) iniciar la
actividad simbólica, 5) aprovechar la imitación como mecanismo de identificación con el
otro e instrumento eficaz de incorporación de aprendizajes y 6) desarrollar la conciencia
del ser y sentirse humano.
Las dos fuentes para intentar comprender como surge el trastorno autista su: 1) Análisis
de la información retrospectiva que proporcionan los padres y 2) Análisis de grabaciones
de videos familiares.
Los primeros síntomas son siempre observados por los padres.
La mayor parte de los padres observan las primeras señales de alerta desde el año y
medio en adelante (18 meses).
En el momento actual es muy difícil y complicado detectar la sintomatología antes del
año.
En general, los primeros y los más tempranos síntomas hacen referencia a factores del
índole social, interpersonal e intersubjetivo.
Las habilidades de atención conjunta (contacto ocular, mirar donde señala el adulto,
mostrar objetos, señalar, responder al nombre, etc) son marcadores muy importantes.
La información que proporcionan los padres es bastante exacta y objetiva.
Aunque se han descriptos distintos tipos de presentación del trastorno, la más habitual
y frecuente, es la del tipo regresivo, en la que es posible identificar un periodo de
desarrollo normal que se extiende hasta el final del primer año/año y medio de vida.
No se puede establecer ninguna relación entre el momento de la presentación del
trastorno y la evolución o pronostico posterior.
La identificación temprana puede constituirse en uno de los elementos imprescindibles
que favorezcan el pronóstico y evolución posterior.
Algunos instrumentos de screening/detección del trastorno.
Dos de los más usados son:
1) EL CHAT (CHECKLIST FOR AUTISM IN TODDLERS). Es un instrumento diseñado para
detectar rasgos de autismo desde los 18 meses y consta de una sesión de pregunta
y otra de observación que tiene que realizar el pediatra. Proporciona señales de
alerta (ausencia de gestos protodeclarativos, dificultades en el seguimiento de la
mirada y ausencia de juego ficción) que indicaría la necesidad de realizar una
avaluación por parte de algún equipo especializado.
Sección A: Pregunta a padres.
¿Disfruta su hijo al ser mecido, cuando lo sientan en sus rodillas, etc?
¿Se interesa su hijo por otros niños?
¿Disfruta su hijo jugando al cucu-tra/escondite?
¿Simula alguna vez su hijo, por ejemplo, servir en una taza de te usando una
tetera?
¿Utiliza su hijo el dedo índice para señalar o pedir algo?
¿Sabe su hijo jugar adecuadamente con juguetes pequeños y no solo llevárselos a
la boca, manoseándolo o tirándolos?
¿Alguna vez su hijo a llevado objetos para mostrárselos?
Sección B: Observación del pediatra.
¿Ha establecido con contacto ocular con ustedes durante la observación?
¿Consiga la atención del niño, entonces señálele un objeto interesante en la
habitación y diga ¡ho mira! (diga el nombre del juguete)observe la cara del niño
¿mira el niño lo que usted señalo?
¿Observe al niño entonces deje una tetera y una taza de juguete y diga ¿puede
usted servirme una taza de té?
¿Sabe el niño construir una torre de bloques? Si es así, de cuantos?
2) M-CHAT (MODIFIED CHECKLIST FOR AUTISM IN TODDLERS). Utilizable a los 24
meses, es una versión ampliada del CHAT, donde los padres pueden rellenar por
escrito. Contiene seis elementos claves y con las familias que puntúen en dos o más
de esos seis ítem se contacta posteriormente con el objetivo de determinar la
necesidad de realizar una evaluación por parte del equipos especializados.
1) ¿Disfruta su hijo al ser mecido, cuando lo sientan en sus rodillas, etc?
2) ¿Se interesa su hijo por otros niños?
3) ¿Le gusta trepar las cosas, como subir escaleras?
4) Alguna vez, juega a simular cosas, como hablar por teléfono, que está cuidando
las muñecas o imaginando otras cosas?
5) ¿Utiliza su hijo el dedo índice para señalar o pedir algo?
6) Alguna vez utiliza su dedo índice para señalar con el fin de indicar algo que le
interesa?
7) ¿Sabe su hijo jugar adecuadamente con juguetes pequeños y no solo llevárselos
a la boca, manoseándolo o tirándolos?
8) ¿Alguna vez su hijo ha llevado objetos para mostrárselos?
9) ¿Le mira directamente a los ojos durante 1 o 2 segundos?
10) ¿Le parece alguna vez que es extremadamente sensible los ruidos, por ejemplo,
porque ve que se tapa los oídos?
11) ¿Sonríe como respuesta al ver su cara o su sonrisa?
12) ¿Lo imita? Por ejemplo, si usted le hace una mueca él también la hace.
13) ¿Responde a su nombre cuando se lo llama?
14) Si usted apunta con el dedo a un juguete al otro lado de la habitación ¿mira
dicho juguete?
15) ¿Es capaz de caminar solo?
16) ¿Dirige el niño su mirada a cosas que usted está mirando?
17) ¿Hace el niño movimientos raros con los dedos, poniéndose cerca de su propia
cara?
18) ¿Intenta atraer su atención sobre las actividades que está realizando?
19) ¿Alguna vez ha pensado que el niño podría ser sordo?
20) ¿Entiende el niño lo que la gente le dice?
21) ¿Se queda mirando fijamente al vacío o va de un lado al otro sin propósito?
22) Si el niño tiene que afrontar algo que le resulta desconocido. ¿le mira a la cara y
busca su reacción?
Algunos consejos para padres ante las primeras sospechas.
- Muéstrese persistente en los intentos de búsqueda de ayuda para su hijo. Esas
intuiciones y sospechas que muestran los padres casi siempre son certeras, se
terminan confirmando tarde o temprano. Cuanto antes se realice una exploración
detallada por profesionales especializados antes se abrirán las puertas para un
tratamiento precoz.
- Exija que se hagan uso de instrumentos de screening/detección. Exija también
cuando sea necesario derivación al neuropediatra correspondiente para una
valoración más detallada.
- Tenga en cuenta que ya existe múltiples y adecuados recursos, en todas las
regiones y comunidades, con conocimiento fundamental acerca del autismo.
- Contacte con profesionales, equipos especializados y asociaciones de padres que
posean experiencia en el tema.
- Tenga cuidado con la información de internet, puede ser necesario saber “filtrarla”
adecuadamente.
- Afrontar el hecho de que se tiene un hijo con autismo es una experiencia dura y
dolorosa, que en ocasiones puede extenderse demasiado en el tiempo. Tenga la
completa seguridad que, aunque aún no existe cura para el trastorno, todos los
niños mejoran significativamente, en mayor o menor medida en función de la
gravedad del trastorno, cuando tienen el tratamiento adecuado. Cuanto antes se
haya aceptado la situación, antes se estará en mejores condiciones de poder
ayudar adecuadamente a su hijo/a.
- No se empeñe en que su hijo deje de ser autista. Esto, además de imposible, puede
ser un importante obstáculo para que el desarrollo de su hijo/a sea efectivamente
promocionado.
- Una de las claves fundamentales, por no decir la más esencial, en la que reside la
garantía de que se están haciendo las cosas bien, es la comprensión del trastorno.
Comprender que estamos ante una persona (pequeña o mayor) que tiene una
forma distinta de funcionar mentalmente es absolutamente imprescindible.
- Dótese de la paciencia y persistencia necesaria en el tiempo. Puede ser una de las
mejores herramientas terapéuticas con las que ayudar a su hijo/a.
- Comprenda que inevitablemente habrá que proceder a cambios en la forma de
actuar y educar a su hijo/a con Autismo. Entienda la necesidad de organización y
estructura ambiental que su hijo/a precisa en todos los contextos en los que se
desenvuelve.
- Cuidado con “volcarse” de forma excesiva, y por lo tanto inadecuadamente, en la
atención que necesita su hijo/a con Autismo. Es muy importante que no descuide
la necesidad de atención que tienen el/los otro/s hijo/s y por supuesto la propia
atención que los mismos padres necesitan.
- No pierda “el papel” de madre/padre. Su hijo/a con Autismo, además de la ayuda
terapéutica y educativa que precisa, y para la que cuenta con profesionales que le
orientarán y ayudarán, necesita de sus padres.
- Dividan adecuada el trabajo y als responsabilidades en el Hogar. No puede ser que
sólo un miembro de la pareja se sobrecargue, porque se minara su resistencia
emocional.
- Recuerde que, para ayudar de forma efectiva a su hijo/a, usted tiene que tener la
estabilidad emocional necesaria. Por ello, es importante que tenga momentos de
descanso, ocio y diversión.
CAPITULO 2. Los apoyos visuales.
Se dice con insistencia que las personas con Autismo son aprendices visuales y que, en
consecuencia, la información presentada por ruta visual y de manera secuencia es más
fácil de comprender que aquellas de manera auditiva y temporal.
Pero… ¿Qué es un apoyo visual?
Un apoyo visual es una clarificación; es la forma con que podemos traducir o transformar
la información verbal a información visual. Es por lo tanto, un código alternativo al
lenguaje oral (por ejemplo, cuando le decimos al niño “a cenar”) o al uso instrumental
(cogemos al niño de la mano y le llevamos a la cocina), que persigue mejorar la
comprensión.
Existen diferentes tipos de apoyos visuales:
- La distribución ambiental: Es la forma en que están distribuidos los espacios y
contextos en los que los niños se desenvuelven y también la forma en que los
distintos elementos de esos espacios determinan cada uno de los
comportamientos significativos que se llevan a cabo en esos lugares. (Ej; cocina:
mesa-silla, indican que es para sentarse y comer)
- Los objetos reales: Informan visualmente de una actividad enseñando por ello la
totalidad o una fracción de la misma. (Ej; lavarse los dientes: cepillo de dientes.
Lavarse: esponja)
- Las fotografías: Son imágenes de una actividad o juguete.
- Los pictogramas en color o en blanco y negro: Se pueden trazar a mano (las
personas con Autismo suelen tener una excelente capacidad para interpretar
nuestros dibujos)
- La palabra escrita: Pueden presentarse en minúscula, imprenta o mayúscula.
Todos estos apoyos visuales poseen la inestimable ventaja de estar presentes durante
periodos muy prolongados de tiempo, a diferencia de lo que sucede con la información
suministrada por un canal auditivo, que rápidamente se desvanece y solo esta presente
durante un breve periodo de tiempo. Esto permite que la persona con Autismo pueda
recurrir a sus apoyos visuales tantas veces como lo necesite.
¿Cómo seleccionar el apoyo visual más adecuado para cada niño?
Cada forma de presentación de los apoyos visuales exige del niño una capacidad diferente
de abstracción y de simbolización. De esta forma, el punto de partida debería ser siempre
valorar qué apoyo visual comprende el niño. Una forma de analizarlo consiste en pedirle
que realice emparejamiento entre objetos reales y: fotografías, pictogramas y palabras
escritas.
Por la ejecución del niño en esta tarea (¿con que empareja adecuadamente el objeto
real?) podremos concluir qué apoyo visual es el que comprende.
No debemos olvidar que aunque los apoyos visuales se construyan con una forma
preferente, podemos combinar distintas modalidades, cuando así lo consideremos
conveniente.
¿Qué necesito para diseñar mis apoyos visuales?
Los apoyos visuales son recursos bastante económicos. Para realizarlos basta conseguir:
- Pegamento.
- Tijeras.
- Velcro para pegar los marcadores visuales.
- Una cámara fotografía.
- Para plastificar.
- Etiquetas y un rotulador.
¿Cuándo emplear los apoyos visuales?
Vamos a emplear los apoyos visuales a lo largo de todo el día y cuando la situación lo
demande. Además, los apoyos visuales van a resultar útiles a lo largo de toda la vida.
Algunas personan piensan, equivocadamente, que los apoyos visuales son una alternativa
para aquellos niños que todavía no tiene lenguaje o que no conocen sus rutinas, y que
cuando una o ambas situaciones se solventar ya son imprescindibles. Esto no es así. Las
personas con Autismo son aprendices visuales toda la vida, por lo que la información
presentada por la ruta visual será mucho más asimilable para ellos que la información
presentada por una ruta auditiva, con independencia de la edad o de la competencia
verbal.
Algunas consideraciones previas
De manera general, existen una serie de consideraciones iniciales que son importantes:
- Cuando empiece a diseñar apoyos visuales para el niño con Autismo, puede que
tenga la impresión de que el niño no lo entiende. No se preocupe por eso. Solo
cuando el niño se haya familiarizado con los apoyos visuales cobrarán sentido para
él.
- Sea consistente con su uso.
- Emplear apoyos visuales no significa eliminar el lenguaje. Siga hablando como lo
hacía hasta este momento, pero refuerce sus emisiones verbales apoyándolas con
información visual.
- Haga que los apoyos visuales sean significativos, omitiendo toda la información
irrelevante.
- Etiquete los marcadores visuales con lenguaje escrito en la parte superior de los
mismos, para favorecer la asociación entre ambos.
- No se preocupe por el interés inicial que los apoyos visuales despiertan en otros
niños, hermanos o compañeros de clase, tras la sorpresa inicial, ese interés suele
desvanecerse.
¿Y si no funcionan?
- La primera consiste en no desilusionarse demasiado deprisa. Los apoyos visuales
necesitan su tiempo. Si el niño no comprende los apoyos visuales que habíamos
preparado, debemos pensar alternativa diferentes, mas sencillos y menos
abstractos.
- Los apoyos visuales no solventan todos los problemas. Muchas veces será
necesario simultanear este recurso con otros programas específicos para mejorar
el aprendizaje de ciertas competencias.
¿Qué objetivos podemos trabajar empleando apoyos visuales?
- Mejorar la independencia del niño con Autismo.
- Mejorar la capacidad de anticipar acontecimientos previsibles.
- Mejorar la comunicación.
- Favorecer la comprensión de las expectativas que tenemos depositadas en el niño
(qué es lo que debe hacer y cuándo).
- Disminuir algunos problemas de conducta.
- Mejorar la competencia social, dando claves acerca de cómo seguir interactuando
con los demás.
No obstante, el uso que haga de los mismo vendrá muy condicionado por cada niño con
Autismo. Juntos descubrirán cuántas cosas se pueden hacer con este tipo de apoyos.
Algunas propuestas para el uso de los apoyos visuales.
1. Apoyos visuales para mejorar la estructura temporal: rutinas y actividades
cotidianas.
Las agendas visuales ayudan al niño a comprender las actividades que tendrán lugar a lo
largo del día. Pueden ser tan extensas o breves, abarcando todo el día o sólo fracción del
mismo. En algunos casos, se puede diseñar una agenda con un único informador visual,
enfatizando en la actividad más importante de ese momento del día.
Con independencia de la modalidad visual elegida, conviene ubicarla siempre en un lugar
accesible ara el niño. Es fundamental que la agenda le quede siempre a la altura de los
ojos, de tal forma que la pueda consultar tantas veces como desee.
Del mismo, conviene colocar los marcadores visuales con el niño, dado que así se estarán
trabajando otros objetivos importantes como la denominación y la atención conjunta. La
forma de trabajar con la agenda consiste en ir denominando las actividades de una a una,
según vayan teniendo lugar, y retirar el apoyo visual (también pueden tacharlo o darlo
vuelta) al finalizarlas, mientras el adulto señala y dice oralmente “se acabó”. Si alguna de
las actividades no se puede llevar acabo, se debe tachar con una X, y mostrarle la
alternativa.
2. Apoyos visuales para explicar días especiales.
Los días excepcionales, en los que suceden muchas cosas infrecuentes, merecen una
atención especial (ej: excursiones, visita a familiares). Esta agenda, se deben anticipar las
actividades que se realizarán, siguiendo lo ante dicho, no obstante, tendrá la peculiaridad
de ser transportable.
3. Apoyos visuales para explicar las normas de conducta.
Debido a la inflexibilidad que caracteriza a los niños con Autismo, muchos problemas de
conducta se extienden cuando la persona es capaz de anticipar y prever las actividades
que van a tener lugar. Otras veces basta con que comprenda cuales son las expectativas
que tenemos depositadas en ella (¿Qué esperamos que haga?) o que comprenda a qué
nos estamos refiriendo exactamente con las instrucciones que le estamos dando.
-Pictograma para indicar donde colgar el abrigo.
- La silla con la imagen de un niño triste sentado en una silla, remite que ha hecho algo
inadecuado.
No se debe olvidar que, junto a los apoyos visuales, con frecuencia conviene aplicar otras
estrategias de intervención específicamente dirigidas a modificar los problemas de
comportamiento.
4. Apoyos visuales para mejorar la motivación.
Las personas con Autismo tiene un repertorio muy restringido de intereses, esto puede
provocar que no parezca complicado que lleguen a gustarle juguetes y propuestas
diferentes a las que ya le gustan. Para mejorar su motivación consiste en atraer su interés
hacia lo novedoso utilizando como medio de negociación sus juguetes y actividades
preferidas. Para ello, se diseñara un apoyo visual en el que se le mostrara que es lo que
podrá hacer después, cuando termine (una actividad motivante). Es fundamental que el
niño realice en primer lugar aquello que le guste menos, de tal forma que la segunda
actividad refuerce la ejecución de la primera y sea un premio para el niño, aumentando,
en consecuencia, la frecuencia de aparición de la primera actividad.
5. Apoyos visuales para trabajar la elección.
Algunas personas con Autismo tienen grandes dificultades para saber elegir entre varias
opciones que le gustan. Esta dificultad se acrecienta cuando preguntamos ¿Qué quieres
hacer? Sin dar opciones. Para plantearle la pregunta pueden usar apoyos visuales, donde
el niño pueda escoger entre dos opciones.
6. Apoyos visuales para mejorar el orden en el colegio y en el hogar.
Para esto, se debe etiquetar dónde se deben guardar cada cosa, una vez finalizada esa
actividad. No obstante, este recurso se debe utilizar cuando el niño ya esté familiarizado
con la agenda.
Lo que no se debe hacer cuando se utilizan apoyos visuales.
Ubicar los apoyos visuales en lugares inaccesibles para el niño.
Hacer la agenda sin que el niño se encuentre delante.
Buscar los apoyos visuales cuando el niño ya está presente, esperando ver su
agenda.
Utilizar agendas demasiado largas al principio. Hasta que el niño haya
comprendido el funcionamiento de la agenda es recomendable que sean breves.
RECUERDA:
Las personas con Autismo son aprendices visuales.
Se deben adaptar los apoyos visuales a la capacidad de
abstracción y de simbolización de cada persona con Autismo.
Los apoyos visuales son excelentes clarificadores pero solo
cobrarán sentido para el niño cuando los utilice de manera
consistente.
CAPITULO 3. El control de esfínteres.
Ser capaz de hacer pis y caca voluntariamente en el momento y lugar adecuado es un
objetivo que se les plantea a todos los niños en torno a los 2 años y medio de edad.
En los niños con Autismo, nos encontramos con algunos obstáculos adicionales que
pueden condicionar el aprendizaje y la adquisición del control de esfínteres. La alteración
en la capacidad de comunicación, la dificultad para adquirir esquemas básicos de causa-
efecto, la inflexibilidad (manifestada por el rechazo a usar inodoros diferentes al de la
casa), la dificultad para imitar modelos o la presencia de hipersensibilidad estimular (con
reacciones de miedo y de angustia ante el ruido de la cisterna) hacen que, los adultos nos
debamos plantear unos objetivos previos a la propia enseñanza del control de esfínter. La
mayoría de los niños con Autismo, terminan adquiriendo este aprendizaje y
manteniéndolo a lo largo de toda su vida.
¿Cuándo empezar un programa de control de esfínteres?
Comenzar el proceso de enseñanza antes de que el niño esté biológicamente y/o
psicológicamente preparado es un error muy frecuente que tiene efectos negativos en el
posterior aprendizaje y, en general, en la actitud del niño y de los padres hacia el uso del
inodoro.
Algunas señales que nos pueden indicar que ya es el momento adecuado son:
1. El niño debe ser capaz de permanecer “seco” al menos durante 50 minutos.
Se debe quitar el pañal y anotar cuánto tiempo pasa entre micción y micción.
2. El niño puede permanecer tranquilo sentado en el inodoro u orinal durante
un par de minutos. Si es necesario puede sentarse con la ropa puesta, ya que
en este caso el objetivo no es que haga pis sino que acepte sentarse en el
wáter. Para que este “objetivo” sea reforzante y efectivo, debe ser algo a lo
que el niño solo tenga acceso en los “tiempos de wáter”. Puede ser mientras se
prepara el baño, se peina, se hecha crema etc.
3. El niño muestra algunos signos de “notar” o ser consciente de que esta
mojado o sucio. Ej, se muestra incomodo, se saca el pañal.
4. El niño es capaz de seguir algunas órdenes sencillas. Como ser, siéntate,
espera, ven.
Aunque no se debe comenzar el programa de enseñanza hasta estar seguros de que es el
momento adecuado, se puede ir “preparando el camino” mostrando al niño rutinas y
actividades relacionadas con el uso del inodoro. Ej: mostrarle cuando otros miembros de
la familia van al baño, vaciar el pañal en el wáter, cambiar los pañales en el cuarto de baño
y que el niño espere en el wáter.
Por otra parte, es importante que exista un acuerdo y una estrecha colaboración entre las
distintas personas encargadas de la educación del niño.
Por dónde empezar ¿orinal o inodoro?
Esto va a depender de donde se muestre cada niño que se siente más a gusto, pero en
aquellos casos en los que exista una marcada resistencia a los cambios y muchas dificultad
para aceptar modificaciones en las rutinas es más conveniente comenzar la enseñanza
utilizando indirectamente el inodoro, ya que de esa manera nos evitamos tener que
modificar la rutina cuando el niño vaya creciendo.
Pasos y sugerencias para llevar a cabo el programa de enseñanza.
Establecer un horario:
Inicialmente va a ser necesario establecer un horario específico para llevar al niño
al inodoro. Se debe emplear el registro previo en el que se recogía la pauta de
micción, es decir el tiempo que ocurre entre micción y micción. Una vez conocida
la pauta, se debe llevar al niño al cuarto de baño diez minutos antes de ese tiempo
registrado y animarle a que permanezca unos minutos sentados. Otra estrategia es
darle de beber bastante líquido media hora antes de que toque llevarle al servicio.
Crear rutinas:
Se debe tratar de asociar la conducta de hacer pis con actividades y situaciones
rutinarias. Por ej: siempre ir al baño antes de salir de casa, después de merendar,
al volver del colegio, etc.
Emplear refuerzos:
Se debe utilizar refuerzos que sean inmediatos y muy atractivos, empleándolos de
manera consistente. Al inicio del programa, el objetivo puede ser permanecer
sentado por un tiempo, luego sentado con los pantalones bajos y por ultimo hacer
pis en el wáter.
Asegurarse un entorno tranquilo y cómodo:
Hay que asegurarse que el niño este cómodo durante el tiempo en el que
permanece sentado en el wáter. Se puede emplear algunos de los complementos
disponibles, fundas para inodoros, tazas para el wáter, escalones etc. Se
recomienda no tirar la cadena mientras el niño este sentado.
Emplear apoyos visuales:
Pueden emplear apoyos visuales en los que se aconseja la secuencia de acciones a
seguir. 1) sentarse y hacer pis. 2) limpiarse 3) tirar la cadena.
Dotar de un sistema de comunicación eficaz con el que el niño pueda expresar su
necesidad de ir al baño:
Cuando uno se plantea el objetivo de enseñar a un niño a usar el inodoro, un
objetivo paralelo que se establece es el de dotarle de un medio para que sea capaz
de comunicar una necesidad. Este medio puede ser a través de gestos visuales, el
intercambio de fotografías, o en el caso de los niños verbales, la emoción de una
palabra o frase sencilla relacionada con la necesidad. Lo importante es que el niño
siempre lo utilice antes de llevarle al cuarto de baño. Es necesario ser muy
sistemático y siempre exigir esa conducta comunicativa.
Lo que nuca se debe hacer cuando se lleva a cabo el programa.
- No se debe castigar cuando se produzcan “accidentes o escapes”.
- Emplear ropa complicada y difícil de quitar y poner.
- Ser poco sistemático. Ser sintomático con las rutinas y los pasos establecidos, ya
que si se saltean paso, se confunde al niño.
- Tener prisa, los tiempos de permanecer sentado en el wáter deben estar
monitoreados por un reloj.
- Forzarle a sentarse en el inodoro cuando hay claras manifestaciones de miedo y
ansiedad. Se deben crear situaciones de aproximación que no generen miedo ni
ansiedad.
Algunas situaciones comunes y preguntas más frecuentes.
Uso inadecuado del papel higiénico: Se recomienda sustituir el papel por royos que sean
más fácil de usas y más agradable en cuanto al tacto. Por ej: toallitas humedad, dejar
preparado el royo, realizar marcas en el papel, colocar marcas en la pared para que pueda
medir la longitud del papel a usar, especificar los cuadraditos.
El control de esfínteres esta adquirido, pero suele salir del baño con los pantalones
bajados, incluso en lugares públicos: Se debe crear desde el principio la rutina de salir del
baño vestido y no permitir que salga hasta que su ropa este bien colocada. Emplear
carteles que se lo recuerden. Si el niño “se despinte”, pedirle que entre de nuevo y se
coloque los pantalones y vuelva salir.
Aunque ya no lleva pañal, pide que se lo pongan cuando necesita hacer pis o caca: Con el
proceso de desensibilización que han llevado a cabo varias familias suelen tener mucho
éxito, es de ir retirando poco a poco el pañal mientras el niño hace pis o caca.
Una vez que el niño acepte ir al baño a hacer pis en el pañal, se le debe ir exigiendo que
cambie la esquina del baño por el wáter (sentado en el inodoro pero con el pañal puesto).
Una vez conseguido esto, habrá que empezar con la retirada progresiva del pañal, es
decir, ir soltándoselo poco a poco para que, aunque siga haciendo pis en el pañal, cada vez
note menos como este le ajusta a la tripa. Si el niño va aceptando este proceso, llegara un
momento en el que estará haciendo pis sentado en el wáter con el pañal simplemente
apoyado a la taza. Ahora la estrategia es ir bajando el pañal, introduciéndolo dentro de la
taza, para que el niño vaya experimentando y tolerando la sensación de “caída” del pis y la
caca. Llegado a este punto, la retirada completa del pañal no suele suponer ningún paso
extra ni mayor dificultad.
Si se produce un “accidente”, puede terminar jugando con las heces: Cuando haga caca, se
le debe limpiar de manera inmediata para evitar que inicie el “juego” y, a continuación,
dedicar un ratito a manipular los materiales adecuados.
Evita hacer caca y se pone muy tenso y rigido hasta que consigue que “se le pasen las
ganas”:
Si la razón es el miedo por dolor e incomodidad, se debe llevar a cabo un programa de
desensibilización, se aconseja, aumentar la fibra en su dieta y evitar alimentos que
dificulten el transito lento, fruta o zumos, verduras o pan o galletas ricas en fibra. Además,
crear la rutina de permanecer sentado en el wáter durante 5 minutos mientras se
entretiene con algún juguete.
Si el estreñimiento se mantiene en el tiempo, se debe consultar con el pediatra,
supositorios que ayuden a establecer un hábito de ir al baño a una determinada hora. Una
vez que el niño adquiera cierta regularidad, se debe suprimir el uso de los supositorios.
Solo usa el inodoro en casa: Hay que plantearse la generalización del uso de diferentes
inodoros sólo cuando el control de esfínteres en casa esté del todo adquirido. En este
momento, se puede plantear el objetivo de que el niño use distintos servicios en lugares
diferentes. Se puede usar los facilitadores en otros ambientes familiares (casa de la
abuela). Una vez que el niño acepte otras casas, podemos dar el salto a la escuela y para
ello se debe controlar las condiciones ambientales, asegurando que el entorno sea
agradable para el niño.
El control diurno esta adquirido, pero sigue necesitando el pal por la noche: La mayoría de
los niños con o sin Autismo, necesitaran de mas tiempo para adquirir el control de
esfínteres nocturno. Normalmente, entono a los 4 años y aun asi es frecuente los
“escapes” periódicamente hasta los 6 años.
En el caso del programa nocturno, lo que va a indicar que es un buen momento para
iniciar el programa es que el niño se despierte por la mañana con el pañal seco durante
varios días. Una vez que el niño puede demostrarles que es capaz de permanecer varias
noches seco, se puede comenzar el programa teniendo en cuenta los siguientes puntos:
- Reducir la cantidad de líquido que bebe el niño durante las 2 horas previas a irse a
la cama.
- Crear la rutina de ir al baño antes de ir acostarse.
- Hay que asegurarse que el niño no recibe atención, y por lo tanto refuerzo, cuando
moja las sabanas. En el caso que el niño se haga pis en la cama, los padres deben
cambiarle el piyama en una actitud serena, y cambiar las sabanas sin darle ningún
tipo de atención adicional. Por lo contrario se debe reforzar, con premios y
atención por parte de los padres, las mañanas en las que amanezca seco.
¡! Algunas familias les resulta útil levantar al niño de la cama cuando ellos se van
acostar para ponerlo hacer pis. El problema de esta estrategia es que el niño se
hace dependiente de los adultos y por otra parte, estaríamos estar asentando el
hábito de hacer pis durante la noche y rompiendo el ciclo de sueño. Si se adopta
esta estrategia, se debe, en las siguientes noche ir levantándolo cada 15 minutos
antes e ir adelantando progresivamente 15 minutos la hora de acompañarle al
baño hasta hacerla coincidir con su hora habitual de acostarse.
Tira la cadena muchas veces, para él es un juego: Inicialmente no se debe actuar
directamente sobre esta conducta. Se pueden adoptar medidas como cerrar la llave del
agua una vez que el niño ha tirado una vez, cerrar la puerta del baño con un cerrojo, para
evitar que le niño juegue. Hay que anticiparse a su conducta proponiéndole una actividad
alternativa. Por eje: lavarse las manos, se lo conduce a otra habitación.
RECUERDA:
Esperar el momento “adecuado”.
Mantener la calma y no forzar.
Establecer y mantener rutinas claras.
Asegurar un entorno tranquilo y agradable.
Emplear apoyos visuales claros y fáciles de entender,
acompañados de un lenguaje sencillo.
Evitar que los enfados, los sermones o la irritabilidad se
conviertan en un reforzado para el niño.
CAPITULO 4. La alimentación.
Un porcentaje alto de niños con Autismo presenta problemas de alimentación. El tipo de
intensidad de estas dificultades puede ser muy variado, de manera general, se pueden
agrupar en tres grandes categorías: (1) patrón de selectividad respecto a los alimentos, por
ej; niños que rechazan probar comida nuevas, que no aceptan la transición o el cambio de
texturas o que tienen a eliminar de su dieta alimentos con determinados colores y
texturas, (2) ingesta compulsiva, como la conducta de pica y tendencia a beber y comer
grandes cantidades de alimento y líquidos sin mostrar sensación de saciedad y (3) hábitos
pobres y presencia de conductas inadecuadas en los tiempos de comida; por ej, tendencia
a oler y tocar los alimentos, dificultad para permanecer sentado, uso inadecuado de los
cubiertos, etc.
Muchos niños con Autismo muestran un patrón de marcada hipersensibilidad estimular
que les hace ser extremadamente sensibles a algunas características de los alimentos con
la textura, temperatura e incluso colores mismos.
Siempre que exista alguna dificultad conductual, en este caso relacionada con la
alimentación, el primer paso a realizar es la elaboración de un registro en el que se anoten
con precisión cuáles son las dificultades concretas del niño. Sebe registrar aquellos
alimentos que tolera y aquellos que tiene preferencia, describiendo texturas y colores, los
lugares y entorno en los que los niños presenta menos dificultad.
Una vez que se conozca esa información, se podrá comenzar a elaborar un plan de
actuación o un programa de intervención específico para abordar dichas dificultades.
Estrategias generales para abordar los problemas de alimentación
Los tiempos de comida deben ser momentos agradables y libres de ansiedad:
asegúrese que los momentos de comida no sean una pelea constate y estresante
tanto para niño como para el adulto, ya que solo se lograra condicionar de manera
negativa toda situación de comida.
El adulto debe ser directivo, pero siempre manteniendo una actitud de
tranquilidad y confianza: El ambiente debe ser tranquilo, los niños perciben la
ansiedad del adulto y responden ante la misma con mayor oposición hacia la
comida.
Asegurar un entorno controlado y sin excesiva carga estimular: El lugar elegido
para abordar los problemas de alimentación debe ser un entorno sin excesiva
carga estimular y sin mucho ruido.
Priorizar objetivos: No se puede abordar varios objetivos al mismo tiempo, se
debe hacer una jerarquía de objetivos, los cuales pueden variar de un caso a otro.
El objetivo final es comer sin televisión ya que los tiempos de comida son para
comer y nada más.
Emplear apoyos visuales y elaborar “contrato”: El niño con autismo debe conocer
qué comida se le va a ofrecer y qué premio o recompensa recibirá por terminarla.
Se puede a medida que va terminado el plato tachar en un dibujo correspondiente
de su agenda, para que visualice que cada vez le falta menos para su recompensa.
Es importante servir la comida en el mismo orden que se muestra en la agenda.
Crear rutinas: Se debe seguir, las rutinas fijas que ayuden al niño a anticipar lo que
va a ocurrir y que le permitan conocer qué es lo que se espera de él. Inicialmente
es importante que el lugar, la ubicación del niño en la mesa y los tiempos de
espera sean más estables.
Siempre Finalizar el “tiempo de comida” mostrando el plato vacío al niño. El niño
debe asociar que se acaba de comer cuando no queda nada en el plato, y no
cuando él decide que no quiere seguir comiendo, es importante potenciar esta
asociación, y que los miembros de la familia, solo se levantan y abandonan la mesa
una vez que se haya terminado todo lo que tenían en el plato. Esta norma se debe
aplicar tanto para aquellos alimentos que el niño tolera como para aquellos que
no.
Evitar que el niño tenga acceso a sus alimentos favoritos en los tiempos previos
de la comida: Es importante garantizar que el niño no come “entre horas” y que
tiene apetito cuando se le presentan los alimentos seleccionado para llevar a cabo
el programa.
No ofrecer otra cuchara ni trozo de alimento hasta estar seguros de que se ha
tragado la anterior: Ya que hay niños que se las “arreglan” para tirarla luego o
esconderla antes de la siguiente comida.
Lo que no se debe hacer cuando se lleva a cabo el programa
Intentar engañar al niño mezclando distintas comidas. Ej mesclar puré con
trocitos de verdura. Los niños con Autismo son muy sensibles a las texturas y
tienen una habilidad para detectar la comida escondida, esto podría desarrollar
desconfianza y rechazo a alimentos nuevos, como también generando rituales
como ser, que el niño toque la comida.
Presentar la misma comida una y otra vez en distintos momentos del día y en
días sucesivos hasta que la acepte. Elegir una comida para la hora de comer y si no
la acepta volver a ofrecer en otro horario del día, por eso una forma es introducir
un nuevo alimento progresivamente, se debe presentar en pequeñas cantidades y
seguida de una que el niño ya haya preferido. El programa de alimentación se debe
llevar acabo solo en una de las comidas diarias, suele ser aconsejable elegir la
cena, ya que es cuando la familia tiene menos prisa y se le dedica más tiempo al
objetivo.
Poner en el palto más cantidades de comida de la que sabemos de antemano que
es capaz de ingerir. En el caso de un restaurante, se le debe indicar de manera
visual que es lo que debe comer. Por ej: en una cartulina pintar el número de
cucharas o tenedores se debe comer, tachando a medida que se los lleva a la boca.
En cada comida presentar alimentos nuevos para tratar de descubrir cual podría
aceptar. Esta estrategia suele ser poco eficaz. Hay que elegir un alimento que sea
similar en textura y sabor a los que el niño ya acepta y realizar una introducción
progresiva del mismo.
Forzar físicamente al niño. Todos los objetivos del programa se deben conseguir
de forma progresiva, ajustándolo a las necesidades del niño y siempre
garantizando un entorno tranquilo y sin excesiva carga de ansiedad o frustración.
Algunas situaciones comunes y preguntas más frecuentes
Rechaza todos los alimentos sólidos.
Para conseguir este objetivo, se pueden seguir dos vías de actuación: (1) progresivamente
ir presentando el puré y las papillas con una textura más espesa y (2) introducir
directamente pequeñas cantidades de alimentos sólidos aunque con una textura blanda
(croquetas, tortilla, pescado cocido, etc)
No acepta probar comidas nuevas.
El principio básico es la introducción progresiva, es decir pequeñas cantidades, de
alimentos nuevos seguidos de su comida habitual. Los puntos básicos para seguir el
programa:
- Elegir una comida para llevar a cabo el programa. Ej: cena.
- Elegir un alimento nuevo que sea similar en textura y sabor a los que el niño
acepta con agrado.
- Todos los días en la cena presenta una pequeña cantidad de alimento nuevo
seguida de un plato preferido.
- Si el niño no se lleva la boca el nuevo alimento,, el adulto puede guiar físicamente
su mano, o ser él el que le del alimento “especial”.
- Ignorar conductas como escupir la comida, asumiendo que se lo ha comido, y
después presenta la comida habitual. Aunque el niño escupa el alimento, se estará
produciendo un proceso de desensibilización a la textura, olor y sabor nuevos, que
es muy necesario para conseguir el objetivo final.
- Si al cabo de una semana de presentación sistemática de mismo alimento, el niño
sigue rechazándolo, será necesario repetir la secuencia pero esta vez probando
con otro alimento diferente.
Come cualquier cosa sin discriminar entre lo que es comestible y lo que no lo es
(conducta pica). La conducta de pica es frecuente en niño con Autismo. (Ingerir sustancias
no nutritivas y no comestibles). Cuando el niño ingiere, chupa o mastica cualquier cosa
(jabones, piedras, plastilina) es necesario trabajar en las situaciones en las que esto ocurre
y, paralelamente, realizar un trabajo explícito en situaciones estructurada, dirigido a
enseñarle lo que es comestible de lo no lo es. Para ello, será necesario interrumpir la
acción del niño mientras se le enseña un pictograma de “prohibido comer” o se le guía su
mano una vez tomado la sustancia dirigiéndosela a una bolsa de “basura” que siempre se
lleva y qué sirve para tirar cosas no comestibles que el niño recoge del suelo. El adulto
debe poner en su mano algo comestible y algo que no lo es, el adulto le mostrara ambas
palmas al niño para que éste coja la comida y se la lleve a la boca. Cuando escoja la no
comestible, se reforzara diciendo “no, eso no se come” y se tira a la basura, cuando elija lo
comestible se dirá “bien. Eso es sabroso”.
Se levanta constantemente de la mesa y hay que “seguirle” por toda la casa con la
cuchara para conseguir que coma.
Cuando el objetivo es que el niño permanezca sentado hasta terminar de comer, el primer
paso que hay que plantearse es la elaboración de un registro en el que se anote el tiempo
durante el cual el niño es capaz de mantenerse sentado en diferentes situaciones, ej,
mirar televisión. Este registro nos va a permitir ajustar la demanda o exigencia al tiempo
que sabemos que el niño es capaz de mantenerse sentado. Por lo que, a la hora de comer
no podemos exigirle que se mantenga por más tiempo, se deberá reducir la cantidad de
comida en el plato. Los primeros días se le ofrece su comida preferida, se puede colocar
un pictograma que le recuerde que tiene que estar sentado y situarlo en un lugar donde
sea más difícil levantarlo. Si trata de levantarse inmediatamente se debe retirar el plato de
la mesa, recordarle que debe estar sentado y animarlo a que vuelva a la silla. Si
permanece sentado se debe reforzar verbalmente.
A medida que valla permaneciendo sentado, se ir aumentando la comida y disminuyendo
la comida preferida. Paralelamente ir ampliando los tiempos de permanencia en una silla
en otros momentos del dia y actividades. Ej: se leerá cuentos más largos, realizar puzles
con más piezas.
Cuando está fuera de casa no come nada.
Hay que plantearse las siguientes fases o pasos de aproximación:
- Cocinar frente al niño su comida favorita, meterla en un bol que el niño conozca y
llevarse un plato al restaurante.
- Cuando el niño acepte comer la comida de casa pero en otros contextos. Habrá
que repetir el proceso pero acompañando esa comida de otra igual, pero prepara
fuera de casa. Se le ofrece una cuchara del plato nuevo, y luego su plato completo
de comida casera.
- Poco a poco se tiene que ir aumentando la cantidad de comida del restaurante al
mismo tiempo que se reduce la comida casera.
- Cuando el niño ya acepte sin dificultad el arroz con tomate que se cocina en el
restaurante o en la casa de la abuela, se deberá repetir la secuencia con otros
alimentos diferentes.
Al mismo tiempo se debe ir programando salidas motivantes.
Come de manera compulsiva, nunca se sacia.
- Asegúrese que el niño no tiene acceso a la nevera o a los armarios donde hay
comida.
- Poner en el plato una cantidad ligeramente más pequeña que la habitual, evitando
que en la mesa haya otras fuentes.
- Enseñarle al niño a comer más despacio, asegurándonos que mastica varias veces
la comida antes de tragarla, masticar 10 veces cada porción o hacer una agenda
visual enseñando 2 o 3 acciones, ej, llevar el tenedor a la boca, limpiarse con la
servilleta y beber un poco de agua.
No sabe manejar los cubiertos.
Cuatro principios básicos: (1) Asegúrese un proceso de enseñanza sin errores y no “por
ensayo y error”, (2) proporcionar todas las ayudas físicas necesarias para conseguir el
éxito, la cual se va desvaneciendo cuando el niño vaya adquiriendo, mayores destrezas, (3)
descomponer la secuencia de alimentación en pequeños pasos (coger cuchara, llenarla de
puré, llevarla a la boca) y (4) ir retirando la ayuda desde los últimos pasos
/desencadenamiento hacia atrás).
Pasos no pasar de al nivel siguiente hasta que el anterior este completamente
adquirido.
- Situado detrás del niño, el adulto debe colocar la mano del niño sobre la cuchara y
guiarle físicamente para que lleve el alimento a la boca.
- Poco a poco, se le debe ir ofreciendo menos ayuda en la parte final del proceso. Es
decir, juntos, llevan la cuchara al plato, la llenan de comida y la dirigen hacia la
boca. Una vez cerca de la boca, el adulto retira su mano.
- Cuando el niño sea capaz de realizar la última parte del “trayecto” sin ayuda, se
comenzara a retirar la ayuda un poco antes.
- El siguiente paso será guiar al niño para que coja la cuchara de la mesa, pero retirar
la ayuda una vez que la cuchara este en el plato, el niño deberá sin ayuda cargala y
llevarla a la boca.
- El paso final será retirar la ayuda totalmente (se puede colocar la cuchara en
posición correcta) y animar al niño a que realice toda la secuencia de manera
autónoma.
El proceso de enseñanza es muy sencillo y se debe seguir de la misma manera cuando se
introduzca el manejo del tenedor y el cuchillo.
RECUERDA:
No forzar ni convertir los tiempos de comida en un campo de batalla.
Partir de los gustos y preferencias del niño para introducir pequeñas
variaciones.
Presentar solo la cantidad de comida que se sabe que el niño es capaz de
comer.
Ofrecer recompensas por los esfuerzos y alabar sus logros
Crear rutinas y emplear apoyos visuales.
Ser sistemáticos y paciente.
CAPITULO 5. El sueño.
Los niños con Autismo muestran una mayor vulnerabilidad a presentar alteraciones del
sueño, el 44-87% de las personas con Autismo presentan trastornos relacionados con el
sueño. Las dificultades del sueño. Al igual que otros aspectos alternados en el
comportamiento de los niños con Autismo, son susceptibles de mejorar si adoptan una
serie de medidas que, aunque van a requerir esfuerzo, paciencia y mucha consistencia por
parte de los padres, a largo plazo repercutirán de manera positiva en el patrón de sueño
del niño y, por lo tanto, en el de la familia.
Siempre que exista un trastorno del sueño es fundamental realizar un registro o “diario”
(al menos dos semanas) para tratar de averiguar si existe alguna causa específica o factor
externo condicionante que justifique esas dificultades. En el registro de sueño se deben
anotar los alimentos y bebidas que el niño a tomado durante esa cena (por si existiera
alguna relación con la dieta), las actividades realizadas una hora antes de irse a la cama, la
hora a la que se ha llevado al niño a dormir, su conducta y reacciones en ese momento
(enfados, rabietas, etc), la respuesta de los padres, el número de veces que se a
despertado durante la noche, si finalmente se ha ido a dormir con los padres, la hora a la
que se a despertado al día siguiente, si ha habido tiempos de siesta durante el día y,
finalmente, las horas totales de sueño. La elaboración del registro va a permitir, por un
lado, descubrir posibles factores relacionados con las dificultades de sueño y, por otro,
comprobar si el tratamiento puesto en marcha es realmente afectivo.
En este capítulo se van a abordar las 6 problemas relacionados con el sueño más
frecuente en niños con Autismo:
1) Dependencia de los padres para conciliar el sueño.
2) Presencia de rabietas y enfados cuando se va a la cama o cuando se
despiertan a la noche.
3) Dificultades para conciliar el sueño.
4) Conducta de levantarse constantemente de la cama para buscar la atención
de los padres.
5) Insistencia en dormir en la cama de los padres.
6) Tendencia a despertarse excesivamente temprano.
Algunas ideas generales
Desde que el niño es pequeño se debe establecer y mantener de manera
sistemática hábitos adecuado de sueño. Se debe crear hábitos adecuados (dormir
solo sin la compañía de sus padres, dormir en su propia cama, no llamar a los
padres durante la noche, etc), dado que cambiar las costumbres y rutinas una vez
que estas ya están muy establecidas es mucho más complicado.
Suprimir las siestas durante el día a partir de una determinada edad. A partir de
los 3-4 años de edad.
Crear una rutina corta y sencilla para irse a la cama. Las rutinas y los tiempos
estructurados son necesarios para todos los niños pero aún más para los niños con
Autismo, se debe crear una rutina sencilla (secuencia de 4-5 actividades) Ej: lavarse
los dientes, beber un poco de agua, mirar un cuento en la cama y apagar la luz.
Evitar las actividades muy estimulantes y juegos que suelen sobreexcitar al
menos en las dos horas previas a acostarse.
Adoptar las condiciones estimulares a la necesidades del niño. Se debe investigar
cuales son las variables ambientales que podrían estar desencadenando esas
dificultades del sueño. Ej, el tacto de las sabanas, piyamas, goma elástica de ropa
interior, etiqueta del piyama, retirar de la habitación aparatos eléctricos con
pequeñas luces, etc).
Establecer una asociación clara y firme entre la cama y la conducta de dormir. Se
debe crear el hábito de utilizar la cama solo para dormir.
Retrasar el tiempo de irse a dormir para asegurar que el niño llega cansado a la
cama. Se debe garantizar la realización de ejercicio físico durante el día.
Asegurarse que el niño recibe la mínima atención posible cuando se levanta de la
cama, trata de irse a la habitación de sus padres o llora para conseguir que estos
se queden a su lado. En el trayecto de vuelta a la cama, se debe evitar
explicaciones y sermones, con la misma frase y en el mismo tono: “es hora de ir a
dormir”. También es importante ignorar cualquier intento por parte del niño de
establecer una interacción o juego.
Elegir cuidadosamente el momento más adecuado para comenzar a poner en
práctica el programa.
¿Qué se debe evitar para prevenir y/o eliminar las dificultades del sueño? Algunas
“Practicas inadecuadas
- Crear y mantener rituales que dependen de la presencia de los padres.
Acostumbrar al niño a dormir en brazos de los padres, ayudarle al niño a conciliar
el sueño, cuando más tiempo se mantengan, mas costará cambiarlos en el futuro.
- Ser poco consistente con los límites establecidos. Volver a las prácticas habituales
después de varios días imponiendo la nueva rutina reforzará en el niño la
sensación de que, si llora y continua mostrando enfado, los padres “terminaran
cediendo”, borrar de un solo golpe los logros conseguidos, por pequeños que
estos hayan sido.
Antes de empezar cualquier programa los padres deben confiar en las estrategias
que se van a utilizar, estar seguros de que van a ser capaces de llevarlas a cabo de
manera sistemática y consistente y planificar de antemano algunas alternativas
que ayuden a no darse por vencidos.
- Convertir la hora de acostarse en una pelea entre el niño y los padres.
- Confiar en que el tiempo solucionará los problemas. Se debe ser consiente que se
deben adoptar medidas y estrategias que al llevarlas a cabo de manera adecuada,
conducirán en la mayoría de los casos a una reducción significativa de esas
dificultades.
Algunas situaciones comunes y preguntas frecuentes
Necesita la compañía de los padres para poder conciliar el sueño.
Se debe llevar a cabo un programa de intervención basado en la retirada progresiva del
adulto.
1. Permanecer junto al niño asegurando un contacto físico mínimo, mientras se
proporciona un objeto de sustitución. (peluche, auto, etc)
2. Mantener la proximidad física pero eliminando todo contacto físico.
3. Retirar la silla, separándola un metro de la cama del niño.
4. Aumentar la distancia entre la silla de los padres y la cama del niño.
5. Colocar la silla en el umbral de la puerta de la habitación del niño.
6. Retirar total del adulto.
El tiempo, es decir el número de noches que transcurra entre un paso y otro lo va a
marcar cada niño, ya que no se puede introducir el siguiente paso hasta que el niño no
acepte el anterior sin mostrar angustia o fuertes rabietas.
Llora y grita cuando se le lleva a la cama y también aparecen episodios durante la noche
en los cuales se despierta y comienza una rabieta hasta que los padres van a su
habitación.
En este caso suele ser muy útil aplicar una técnica que se conoce con el nombre de “llanto
controlado”, Consiste en ignorar el llanto del niño pero planificar pequeñas visitas de
control en uno intervalos de tiempo previamente establecidos, el tiempo nunca debe ser
menor a 1 minutos. Una vez en la habitación, los padres deben acercase al niño y con una
voz suave y tranquila decirle, “es hora de dormirte”, a continuación se debe abandonar la
habitación. La síguete noche se debe aplicar lo mismo pero agregando un 1 minuto a la
hora de espera.
Le cuesta mucho conciliar el sueño. Se queda en la cama jugando y tarda mucho tiempo
en dormirse.
Una estrategia es retrasar el tiempo al que es llevado a la cama; al menos durante dos
semanas, hacer un registro en el que se anote la hora en la que el niño se queda dormido,
al cabo de una semana, se volverá adelantando la hora 15 minutos al momento de irse a
dormir y, progresivamente, se irá adelantando la hora hasta que el niño se acueste y se
duerma a la hora adecuada.
Se levanta constantemente de la cama y sale de la habitación para ir a buscar a los
padres.
Insiste en dormir en la cama de sus padres.
Conducta: se levanta constantemente de la cama.
Origen Actuación
1. Búsqueda de Atención. - Límites claros
- Llevarle de nuevo a la cama sin que
consiga atención por parte de los
padres.
2. Miedo a la oscuridad. - Colocar una lámpara con luz tenue
- Dejar la luz del pasillo encendida.
3. Falta de cansancio. - Retrasar la hora de irse a la cama
- Realizar sistemáticamente ejercicio
físico.
- Eliminar juegos que sobreestimulen
al niño al menos 2 horas antes de
irse a la cama.
- Suprimir en la cena alimentos
estimulantes (azúcar, refrescos,
etc).
4. Rechazo a separarse de su madre. - Programa de aproximación sucesiva
al objetivo.
Insiste en dormir en la cama de sus padres.
En concreto se pueden seguir dos programas diferentes:
1. Después de realizar la rutina establecida, llevar al niño a su cama e irse “alejando”
de manera progresiva (como se a descrito anteriormente).
2. En aquellos niños en los que la resistencia a permanecer en su cama sea muy
marcada (rabietas, conductas difíciles de tolerar), el proceso de “separación o
progresivo alejamiento” se puede hacer a la inversa. En este caso los pasos a seguir
para alcanzar el objetivo de que el niño duerma en su habitación y en su propia
cama:
1. Establecer una rutina diaria y sencilla como paso previo a irse a la cama.
2. Colocar un colchón al lado de la cama de los padres e indicar al niño que si
quiere dormir en esa habitación tendrá que hacerlo en el colchón. La primeras
noche se enfadara pero hay que mostrarles que ese es el límite establecido, se
le puede dar la mano mientras él está en el colchón. Así, hasta que el niño
acepte dormir en el colchón.
3. Una vez aceptada esa nueva situación se debe dejar cierta distancia (un metro)
entre el colchón y la cama de los padres.
4. Progresivamente ir aumentando esa separación hasta que el colchón este
situado en la puerta de la habitación. Llegado a este punto la mayoría de los
niños aceptan ir a su propia cama, ya que han dejado de obtener los refuerzos
que conseguían al dormir junto a sus padres.
Se despierta excesivamente temprano y llama a sus padres para que lo vayan a buscar.
Aquí el objetivo que se debe plantear es que el niño una vez despertado, no salga de su
habitación y se quede en la cama tranquilo hasta que sus padres vayan a buscarlo. Se
deben presentar límites claros de manera visual, en los cuales se indique que no puede
bajarse de la cama y asegurarse que tiene algo con lo entretenerse durante ese tiempo de
espera (juguetes, lámpara de música, etc) Si sale de su habitación habla que llevarle de
nuevo a su cama, manteniendo una actitud tranquila, asegurándole no hablar en exceso y
no establecer ninguna interacción con él, una vez en la cama se entrega el juguete para
que espere hasta que sus padres vayan a buscarlo un poco más tarde. Muchos niños
terminan prolongando sus horas de descanso.
A niños mayores se les puede enseñar un reloj y enseñarle a la hora que puede levantarse.
RECUERDA:
Realizar un registro que permita conocer las dificultades concretas y comprobar
el éxito del programa.
Establecer una rutina sencilla antes de acostarse y llevarla a cabo todas las
noches de la misma manera.
Asegurarse que el niño llega cansado a la cama evitando las siestas por el día.
Garantizando el ejercicio físico y evitando actividades muy estimulantes antes de
acostarse.
Garantizar que el niño no recibe atención cuando se levanta de la cama o cuando
reclama, de forma inadecuada, la presencia de los padres.
Marcar límites claros y cumplirlos de manera sistemática.
Registro del sueño
Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo
Cena
Hora de irse a la
cama
Enfados al irse a
la cama
Nº de veces que
se despertó
durante la noche
Respuesta de los
padres.-
CAPITULO 6: Miedos y fobias.
Entre los 3 y los 6 años de edad, la presencia de estas reacciones de miedo es muy común,
dado que los niños todavía no han alcanzado una comprensión completa del mundo que
les rodea y muestran cierta dificultad para diferenciar lo real de lo imaginario. En la
mayoría de los casos niños comunes superan estos miedos sin la necesidad de ayuda
específica.
Frente a estos miedos pasajeros, evolutivos y comunes, muchos padres de niños con
Autismo, describen la presencia de otros tipos de temores o fobias que son mucho más
estables, durante el tiempo, intensas y difíciles de manejar. Reacciones de pánico ante
determinados sonidos, conductas de escape ante algunos estímulos inofensivos, gritos y
manifestaciones de ansiedad cuando se les intenta cortar el pelo o las uñas, son algunas
de las fobias más comunes en los niños con Autismo. La mayoría de las veces va a requerir
de personal especializado.
No todas las fobias van a requerir un programa específico de intervención, éste es solo
necesario cuando las manifestaciones y reacciones de miedo ante el estímulo temido sean
tan intensas que (1) supongan un riesgo de daño físico para el niño o para otras personas,
(2) limiten y dificulten las rutinas cotidianas y las dinámicas familiares, (3) se conviertan en
un obstáculo para el aprendizaje del niño y (4) generen intenso malestar y angustia.
Muchas de las fobias y miedos que presentan los niños con Autismo están relacionadas
con sus experiencias sensoriales y su “mundo perceptivo”.
El programa que se debe hacer en este caso es conocido como Desensibilización
Sistemática)
Algunos ejemplos:
Caso 1: Javier y su miedo a los globos.
Caso 2: El miedo de Rodrigo a cortarse las uñas.
Caso 3: Alejandro y su miedo ante una escena de dibujitos.
Caso 4: Pánico de Beatriz al dentista.
Lo que NO se debe hacer cuando existe una fobia específica
La reacciones de miedo pueden ser cualitativamente diferentes, mostrándose mas
extensa o estar provocadas por diferentes estímulos.
Usar la fuerza física para impedir que el niño se aparte o huya de su estimulo
fóbico. Esto genera mucha más ansiedad e intensificara la fobia.
Confiar en que los argumentos y las explicaciones solucionaran el problema.
Generalmente los niños con Autismo presentan una alteración en la comprensión,
por lo que nuestras charlas explicativas van a resultar poco eficaz, y serán difíciles
de comprender.
Perder paciencia.
Dejar que el miedo sirva de “excusa” para evitar otras situaciones menos
atractivas. Si se saca al niño de la situación de ansiedad, el niño aprenderá que
mostrando ansiedad puede retirarse, esto ampliara sus fobias.
Algunas ideas o estrategias útiles previas al programa de desensibilización o
aproximación sucesiva al estímulo fóbico
Muchas fobias y reacciones de ansiedad de los niños con Autismo están provocadas por la
presencia de experiencias sensoriales “peculiares como la hipersensibilidad táctil o
auditiva. En ocasiones la simple prevención puede evitar que una molestia se termine
convirtiendo en una verdadera fobia. En primer lugar, hay que hacer un trabajo de
observación detallada centrada en determinar aquellos estímulos que provocan malestar
y muestras de incomodidad en el niño.
Pasos que compone un programa de desensibilización sistemática
En el caso de los niños con Autismo es necesario modificar y adaptar algunos
componentes del programa clásico y ajustar las estrategias de actuación a las
características de la población. El programa que proponemos esta compuesto por los
siguientes pasos:
1. Identificar el estímulo fóbico. Por ej: miedo intenso a los perros.
2. Elaborar una jerarquía de situaciones relacionadas con el estímulo fóbico que provocan
diferentes grados de ansiedad y angustia. La lista de situaciones debe estar ordenada
en función del nivel de ansiedad que provoca, de menor a mayor ansiedad. Por ej: 1-
ver perros en televisión, 2- escuchar ladrar un perro a lo lejos, 3- ver el perro al otro
lado de la calle 4- ver de cerca de un perro y 5- tocar al animal.
3. Seleccionar una o dos respuestas que faciliten la relajación.
4. Exponerle de manera programada, sistemática y regular a las situaciones temidas,
siempre garantizando el éxito. Por este motivo, comenzamos con lo que provoca
menor ansiedad y miedo.
Algunos miedos comunes y preguntas frecuentes
Ayudar al niño a afrontar y superar el miedo consiste en el acercamiento gradual y
progresivo al estímulo fóbico. Los pasos varían de un caso a otro, pero el planteamiento
siempre debe basarse en ir consiguiendo una aproximación tranquila y sucesiva a la
situación temida.
MIEDO A CORTARSE EL PELO:
- Elaborar una agenda visual en la que se incluya la tarea de cortar el pelo seguida de
una actividad muy gratificante.
- Presentar mediante fotografías o pictograma, la secuencia en pasos concretos que
tendrán lugar dentro de la peluquería.
- Cubrir los hombros y el cuello con una toalla.
- Si el niño quiere, escuchar música con auriculares, al menos en las primeras fases
del programa.
- También es adecuado realizar distintos ejercicios de habituación a diferentes
sonidos producidos cerca de las orejas.
- Elegir una peluquería y acudir siempre a la misma
- Habituar al niño a la actividad de cortarse el pelo permitiéndole que observe
situaciones cotidianas en las que la familias se cortan el pelo.
- También se elabora una lista de pasos relacionados con la situación temida
ordenados de manera progresiva, desde los que provocan menos ansiedad hasta
los que generan mayor nerviosismo y angustia.
- Para asegurar el éxito, es importante asegurarse que no se traduce un paso nuevo
hasta que el niño lo tolere. Otro, programar visitas frecuentes a la peluquería, no
dejar que pase mucho tiempo entre las visitas. Además, es aconsejable indicar al
peluquero que corte solamente las puntas.
RECHAZO AL DENTISTA:
En este caso la secuencia de desensibilización sistemática podría ser la siguiente:
- Visitar varias veces al dentista.
- Sentarse en la silla de la consulta sin que nadie lo explore.
- Igual que la situación anterior pero poniendo en marcha algunos aparatos para
adecuarse a algunos sonidos.
- Dejar explorar los dientes sin emplear ningún material específico.
- Permitir el empleo de algún aparato que no produzca dolor.
- Aceptar una exploración completa.
MIEDO A DETERMINADOS RUIDOS ESPECIFICOS:
- Informar al niño de manera visual. Ej aspirador.
- Planificar una actividad divertida mientras se va usar el electrodoméstico.
- Ir aumentando progresivamente el tiempo de duración.
- Dejar que el niño manipule el aparato mientras este desenchufado.
- Realizar juegos y ejercicios de habituación a diferentes sonidos.
- Utilizar en un principio, el aparato alejado del niño, donde el sonido sea bajo.
- Luego, dejando la puerta abierta.
- Permanecer tranquilo mientras se pasa el aspirador en la puerta de al lado.
- Aceptar que se utilice el aspirador en la misma habituación.
Lo importante es ir aumentando gradualmente la cercanía y el tiempo de uso del aparato
eléctrico.
RECUERDA:
No forzar al niño a enfrentar a su estimulo o situación fóbica.
Recompensar todos sus esfuerzos por conseguir el objeto.
Realizar juegos y ejercicios de habituación a estímulos similares a los temidos.
Elaborar una jerarquía de situaciones temidas y comenzar a exponer al niño a la
que menos ansiedad le genera.
Ser pacientes y no tratar de acelerar el programa de desensibilización.
Asegurarse que no se están premiando o reforzando los miedos.
CAPITULO 7: Algunas conductas problemáticas.
CAPITULO 8: El juego.
CAPITULO 9: Explicando el autismo a los demás.