Proclamen Su Poder: Inspiración de Larson
Proclamen Su Poder: Inspiración de Larson
Proclamen Su Poder
Prefacio.- Dr. RALPH LARSON
Este es un libro fuente. Cada capítulo es una unidad completa de pensamiento en sí misma. Usted
no necesita comenzar en la página uno y leer todo el libro hasta la última página. Tal vez usted quiera
leer un capítulo y después leer otro, comenzando en cualquier parte donde lo indique su interés. O, tal
vez usted quiera leer porciones de diferentes capítulos de una sola vez. Usted encontrará inspiración en
abundancia en cada capítulo y en cada página.
Si usted no es contrario a marcar los libros, nosotros le sugerimos que marque declaraciones que
le parezcan importantes, y eventualmente podrá ponerles alguna referencia cruzada en el margen, y aun
hacer su propio índice personal de las citas que a usted le han parecido más impresionantes, en las pá-
ginas en blanco que están al final del libro.
Existen ricas e inspiradoras promesas como esta, que pueden ser leídas más de una vez. Nosotros
queremos decirle que usted no va a leer este libro apenas una vez y después lo va a dejar a un lado. La
compilación es una mina de oro de inspiración, y cada declaración es una pepita que no será empañada
por el tiempo o por las circunstancias, sino que retendrá su brillo lustroso hasta que el tiempo no exista
más. (Los énfasis en itálico han sido suplidos).
“Él llevó las desgracias de mi alma, y en Su nombre puedo ser más que vencedor, y ser exaltado a
Su trono. Proclamen Su poder, canten de Su amor incomparable. En cada prueba Él estará cerca suyo, y
le dará gracia y poder de acuerdo a sus necesidades”. RH, 19 de Julio de 1892.
INDICE
Sección I: Material Introductorio ........................................................................................... 02
1.- Proclamen Su Poder .................................................................................................... 02
2.- Recetas y Teología ............................................................................................................. 05
3.- Las Escrituras Primero .................................................................................................... 08
4.- El Cristo de las Escrituras ........................................................................................... 09
5.- 120 Escrituras Victoriosas ........................................................................................... 13
17.- La Victoria de Cristo Significa que Nosotros Podemos Reflejar Su Semejanza .................... 64
18.- La Victoria de Cristo Significa que Nosotros Podemos Crecer Hasta Su Completa Estatura . 67
19.- La Victoria de Cristo Significa que Nosotros Podemos Vivir Vidas Santificadas ............ 71
20.- La Victoria de Cristo Significa que Nosotros Podemos Alcanzar la Perfección Moral ... 74
21.- La Victoria de Cristo Significa que Nosotros Podemos Reflejar la Imagen Moral de Dios ... 81
“Él llevó las desgracias de mi alma, para que en Su nombre yo pudiera ser más que vencedor.
Proclamen Su poder, canten a Su incomparable amor”. 2RH:584.
El poder de Dios es el tema central en las Escrituras. En los registros del Antiguo Testamento en-
contramos el inmenso poder manifestado en la historia de la creación, del diluvio, de las plagas de
Egipto, del cruce del mar rojo y del río Jordán; en síntesis, toda la historia de Israel. Las demostracio-
nes del poder espiritual no son menos grandiosas que en las cosas físicas. Leemos acerca de las vidas
transformadas de Enoc, Jacob, José, Moisés, Aarón, Daniel y muchos otros que supieron y experimen-
taron en sus vidas el inmenso poder de Dios.
El Nuevo Testamento no conoce ningún declinio del poder de Dios, el cual fue aun revelado en
los grandes actos de la creación y de la redención. Los enfermos son sanados, las tumbas son abiertas,
las tempestades son calmadas, y, significativamente, las vidas continúan siendo transformadas. El liber-
tino se vuelve puro, y el pecador se vuelve santificado. El perseguidor Saulo se convierte en el apóstol
evangelista Pablo; el vacilante Pedro se convierte en el firme y resuelto mártir; el fiero hijo del trueno
Juan, se convierte en el ejemplo y exponente de la bondad y amor cristiano. Poder – inconmensurable,
todopoderoso, todo capacitador poder – continúa siendo el tema central.
Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, el poder es uniformemente de-
mostrado como un preludio para un gran desempeño. En Exodo 20 los Diez mandamientos son intro-
ducidos con las palabras,
“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”. Exo. 20:2.
Para los israelitas esto fue una declaración de poder; un poder que había reducido a un poderoso
imperio a ruinas, destruyó un poderoso ejército, separó as aguas del mar rojo, sacó agua de una roca y
alimento desde el cielo, y otras cosas más. Así aparece la fórmula: la declaración de poder precede el
desafío al desempeño. Lo mismo es visto en Mateo 28:18
y en Rom. 1:16
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel
que cree...”.
En ocho de sus epístolas Pablo introduce el poder de Dios en el primer capítulo. En el primer ca-
pítulo de su evangelio, Juan escribe:
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio poder de ser hechos hi-
jos de Dios”. Juan 1:12.
Pero en estas últimas páginas de la historia de este mundo, la situación ha cambiado. Una crisis
de confianza aflige a la mayoría del mundo cristiano hoy en día. Doctrinas de derrotismo moral y espi-
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ritual están siendo promovidas, bajo extraños y engañosos seudónimos y rótulos. Una entrega parcial o
total a las demandas de Satanás son descritas como una “dependencia cristiana”. La salvación del peca-
do es considerada como si estuviese más allá del poder del Dios todopoderoso, y la solución propuesta
al problema es la salvación en el pecado. La justificación por la fe es frecuentemente presentada como
injustificación por presunción, de acuerdo a la definición encontrada en el DTG:
“La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce la obediencia. La presunción también se aferra
a las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la transgresión”. DTG:101.
Esquemas para recalcular y renegociar las promesas del evangelio abundan por todas partes. Mu-
chos cristianos están llegando a la conclusión de que es necesario e inevitable algún grado de acomoda-
ción con el pecado, ya que el poder requerido para vivir una vida cristiana victoriosa simplemente no
está disponible para los cristianos en nuestros tiempos.
Existen excepciones, por supuesto, y una de las más notables es el objetivo de este estudio. En
medio de tanta oscuridad espiritual, aun brilla una luz, los escritos de Ellen White, cuyo “complejo de
victoria” parece haber sobrepasado la de cualquier escritor cristiano, desde los tiempos del apóstol Pa-
blo.
Ellen White aparentemente ha mirado sobre la grandeza de Dios, hasta que no pudo ver otra cosa.
Dondequiera que volvió sus ojos, la evidencia del poder de Dios se presentaba ante ella, y ella se su-
mergía escribiendo acerca de Su poder.
Parece ser que ella siguió el ejemplo de los escritores bíblicos y del mismo Señor, en presentar el
concepto del poder de Dios puesto a disposición de cada cristiano, antes de llamar al desempeño. Esto
puede ser ilustrado visualizando dos cuartos interconectados; un cuarto mayor llamado cuarto de poder,
y otro cuarto menor llamado desempeño (o realización). El cristiano no debiera entrar nunca al cuarto
menor (del desempeño) sin antes haber entrado al cuarto mayor del poder. Cuando el cristiano ha pasa-
do por el cuarto del poder, y ha absorbido la inmensa cantidad de promesas y certezas que le han sido
dadas, recién entonces puede entrar al cuarto menor llamado desempeño (o realización) sin tener dudas.
¡Poder, poder, poder! El inmenso poder del Dios Creador, el poder regenerador y reclamador del
Redentor de los hombres, el poder sin límites del Espíritu Santo, el poder siempre presente de los ánge-
les, el poder transformador de la Palabra de Dios, el poder santificador de la verdad, todo hecho efecti-
vo en la vida humana a través del infinito poder de la gracia de Dios. Estos fueron sus temas.
El escritor de este libro, mientras buscaba material en los escritos de Ellen White, lo cual me lle-
vó a concluir el libro “La Palabra Se Hizo Carne”, quedó fascinado con el tema del poder que corre a
través de estos escritos, y decidí compilarlos de todos los escritos de la hermana White, en la medida
que una segunda oportunidad de búsqueda fuese posible.
Esto es lo que se ha hecho ahora. Hemos examinado más de 4.500 declaraciones victoriosas es-
critas por Ellen White. Pero sintiendo que todas estas declaraciones iban a conformar un libro demasia-
do grande como para ser práctico, las hemos reducido a aproximadamente 2.500 declaraciones, las cua-
les las presentamos ahora bajo el título “Proclamen Su Poder”. Hemos pasado por todas las exhortacio-
nes y advertencias, y hemos focalizado nuestra atención primeramente en las certezas y promesas. Este
es si duda el material más inspirador que jamás hemos tenido en nuestras manos. Si otros obtienen ins-
piración al leer estas certezas del poder de Dios, que nosotros hemos obtenido al compilarlas, nos senti-
remos ampliamente agradecidos por la inversión que hemos hecho de nuestro tiempo y de nuestros es-
fuerzos.
Jeanne y yo a veces hemos tenido invitados a cenar en nuestra casa y a veces hemos sido privile-
giados con sabrosos platos preparados por nuestros amigos: todo ha sido muy placentero hasta que mi
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esposa ha interrumpido diciendo: “Esto es deliciosos. ¿Compartirías tu receta?”. A partir de ese mo-
mento, desde mi punto de vista, la conversación se volvió vana y sin provecho. Todo se redujo a medi-
das de esto y medias medidas de aquello, cucharadas de esto y medias cucharadas de aquello, y así su-
cesivamente, hasta que mi espíritu comenzó a gemir dentro de mi. Es que no me gustan las recetas.
Pero sí me gusta la buena comida. Y tengo que reconocer que para poder obtener una buena co-
mida, tenemos que tener buenas recetas. Es por eso que trato de ser paciente cuando ocurren estas oca-
siones.
También trato de ser comprensivo cuando conozco personas a las cuales no les gusta la teología.
Las discusiones teológicas afectan a algunas personas de la misma manera que a mi me afectan las dis-
cusiones sobre recetas. Estas personas parecen estar diciendo, “denme una buena religión, pero no
quiero saber nada con la teología”. Pero acaso eso no es lo mismo que decir “denme una buena comida,
pero no me hablen de recetas? ¿Cómo podemos tener buenas comidas si no poseemos buenas recetas?
¿Y cómo podemos poseer una buena religión si no poseemos una buena teología? ¿Acaso no están in-
separablemente unidas?
Demos una rápida mirada a nuestra teología Adventista del Séptimo Día. Todo sistema de teolo-
gía posee un punto de partida, una presuposición básica, que establece el curso de todo el sistema de
creencias. Estas creencias deben derivarse de la presuposición y deben alinearse con ella, o por lo me-
nos no estar en desacuerdo con ella. Estas presuposiciones a menudo son simples tentativas para esta-
blecer una declaración de cómo creemos que Dios se relaciona con este mundo.
El Deísmo, por ejemplo, que es la creencia que Guillermo Miller poseía antes de comenzar sus
propios estudios de la Biblia, comienza con al presuposición de que Dios creó el mundo, y después
volvió su atención a otras cosas y dejó al mundo a su propio ingenio, para resolver sus problemas como
mejor pudiese. Nosotros diríamos que el Dios mostrado por este sistema teológico, es un Dios que no
se preocupa por nosotros.
Los diversos sistemas liberales o modernos, los cuales en diferentes grados abrazan la teoría de la
evolución y rechazan la doctrina de la revelación especial, por la cual nosotros entendemos que las es-
crituras llegaron hasta nosotros, nos parecen mostrar un Dios que es mucho más sensible que el Dios
del Deísmo.
La soberanía de los sistemas de Dios, con sus grados a través de los cuales Dios predestina a al-
gunos a la salvación y a otros a la perdición, sin importar sus propios sentimientos en relación a la ma-
teria, parece mostrarnos un Dios que está más allá de la posición de no importarse con nosotros, sino
que nos muestra un Dios decididamente cruel. Tenemos que recordar que algunos de estos sistemas
teológicos poseen una doctrina de castigo eterno para los pobres desafortunados que no fueron predes-
tinados por Dios para ser salvos.
Aun más y en contra de todo esto, y mucho mejor aun, nosotros creemos, es la presuposición bá-
sica de la teología Adventista del Séptimo Día, la cual se encuentra en un corto versículo de las Escritu-
ras:
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”. 1 Juan 4:8.
Quisiéramos sugerir un pequeño ejercicio teológico. Tome un pedazo grande de papel y escriba
en él una serie de declaraciones estableciendo todo lo que nosotros, seres humanos, sabemos sobre el
amor. Ya sea de nuestra experiencia y/o observación.
Vuestra primera conclusión probablemente será que la lista es más larga que lo previsto. Esto nos
enseña algo. Si sabemos todo eso a respecto del amor, y si Dios es amor, entonces conocemos bastante
a respecto de Dios. Todo lo que sea verdadero a respecto del amor, también será verdadero en relación
a Dios. ¿Entonces no sería ilógico e incorrecto decir que no sabemos mucho acerca de Dios?
Vuestra segunda conclusión va a requerir un poco más de meditación, pero es tan predecible co-
mo la primera. Si ustedes examinan atentamente la lista de declaraciones que usted ha hecho, colocan-
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do todo lo que usted sabe que es verdadero en relación al amor, quedará bien claro delante de usted,
que aquello que usted colocó en la lista, son simplemente las “doctrinas” de la Iglesia Adventista del
Séptimo Día. Realmente es así de simple. Cada doctrina que nosotros poseemos es una respuesta a la
pregunta: ¿Cómo se relaciona el amor de Dios con esta materia en particular, o con aquella?
Jeanne y yo hemos usado esta aproximación con buenos resultados en nuestras reuniones evan-
gelísticas. Anunciamos en la primera noche, que presentaremos 21 lecciones del amor de Dios, y que
esto de ninguna manera irá a agotar el tema. Entonces comenzamos cada reunión diciéndole al audito-
rio que diga con nosotros:
Dios es amor
Algunas veces en nuestro idioma y otras veces en el idioma de ellos. Entonces procedemos a pre-
sentarles cada doctrina bíblica como una aplicación del amor de Dios. Déjeme mostrarle algunos pocos
ejemplos bien cortos.
Al comienzo de nuestra lista de aquellos que sabemos acerca del amor, debiera aparecer la obser-
vación de que son necesarias dos personas para que exista amor, y de que el amor rechaza la separa-
ción y la soledad, y que le gusta la compañía. A un Dios de amor le resultaría muy solitario no tener a
nadie a quien amar y nadie que lo ame a Él. Así, aun cuando sea apropiado pensar en principios cuando
pensamos en Dios, deberíamos reverentemente visualizar un amoroso y solitario Dios creando seres li-
bres para solucionar el problema de soledad para Él mismo, así como para ellos.
Nuestra primera declaración acerca del amor nos lleva inmediatamente a la segunda, que dice que
el amor requiere libertad y que no puede existir sin ella. No puede haber un amor automatizado,
computarizado, mecanizado o programado. Dios hizo a sus seres creados libres, aun cuando esa acción
fuese tremendamente peligrosa, de tal manera que pudieran amar y ser amados. Nosotros llamamos a
esto la importante doctrina vital de la voluntad libre.
Observamos que el amor se comunica a través de las conversaciones, largas cartas, largos llama-
dos telefónicos, aun telegramas y el intercambio de regalos. Aquí vemos la doctrina de las santas Escri-
turas, del Espíritu Santo, y de los ángeles.
El amor advierte. Hasta los pájaros y las bestias usan de gritos de advertencia para alertar a sus
queridos de la aproximación de un peligro. El amor no deja a los queridos que entren en circunstancias
peligrosas sin darles un aviso conveniente, si eso es posible. Aquí vemos la doctrina de las profecías
bíblicas, las cuales contienen un elemento predictivo que en algunos casos es claramente una adverten-
cia.
El amor toma tiempo para su amado. No vemos nada en nuestro Padre celestial que nos diga que
es igual a aquellos padres terrenales, de los cuales algunos hijos se quejan diciendo: “Él me da todo,
excepto él mismo”. Dios toma tiempo con cada uno de nosotros. Nosotros llamamos a esto de la doc-
trina del Sábado.
El amor se complace con la compañía del amado caminado juntos, conversando juntos, haciendo
cosas juntos. Aquí vemos las doctrinas de la adoración y de la comunión.
Es difícil encontrar en cualquier idioma una palabra más apelativa al corazón humano, que la pa-
labra hogar, y es difícil encontrar un deseo más universal que el deseo de un hogar. En las personas con
mentes espirituales, este instinto reaparece en el deseo de un hogar espiritual, un lugar donde uno pueda
ser espiritualmente amado, alimentado, instruido, y tener un sentido de pertenencia. Los hombres
amantes proveen hogares para sus familias, y Dios amante provee un hogar espiritual para los cristia-
nos. A esto lo llamamos la doctrina de la iglesia.
Vemos al amor ir a grandes extremos para proveer el mejor futuro posible para el amado, aun
cuando esto requiera cambiar de trabajos, cambiar de localización, o aun cambiar de país. Como el
amor de Dios se relaciona con esta materia, vemos las doctrinas del cielo, la nueva tierra, y la vida
eterna.
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Observamos que el amor perdona, olvida y restaura, y aquí estamos viendo la doctrina de la jus-
tificación.
El amor se esfuerza a sí mismo para proveer la felicidad más completa para los amados. Aquí
vemos la doctrina de la santificación y de la ley de Dios. ¿Había usted considerado alguna vez que los
mandamientos que tienen que ver con el relacionamiento con el ser humano, son simplemente las pro-
visiones a través de las cuales dos o más personas pueden ser felices mientras viven en un mismo pla-
neta? ¿Cómo pueden ser ambos felices si uno le miente al otro, le roba al otro, o le hace cualquier daño
al otro? Los diez Mandamientos son un código de amor para la felicidad.
El amor nunca es injusto y nunca demanda algo en exceso, esperando algo que no puede ser dado
libremente. Aquí vemos la doctrina de la gracia de Dios que da poder, de acuerdo con lo cual el apóstol
Pablo pudo decir, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Fil. 4:13. Todas los mandatos de Dios
son habilitaciones.
El amor nunca permite que caigamos en algo peligroso. Un padre amoroso nunca permitirá que
un hijo juegue con un arma cargada o con un cuchillo afilado. Aquí vemos las doctrinas del vivir sano y
del estilo de vida cristiano como expresiones del amor de Dios.
Observamos que el amor puede ser bastante defensivo con aquellos que ama, hasta el punto de
rechazar firmemente a aquellos que no cesan de afligir, injuriar, y de amenazar la vida de los amados.
Aquí vemos la doctrina de la erradicación final del pecado.
Tristemente, vemos que el amor puede ser rechazado. Aquel que ama a veces es forzado a decir,
“he hecho todo lo que el amor puede hacer. No puedo hacer más. Tendré que aceptar tu rechazo de mi
amor”. Aquí vemos la doctrina del pecado imperdonable, mejor ilustrado en la experiencia del propio
Satanás.
La rebelión de Satanás y las falsas acusaciones contra Dios dejó tremendamente claro un atributo
del amor de Dios que antes no había quedado suficientemente claro, el atributo de negarse a sí mismo.
En respuesta a la pregunta de Satanás, “¿En qué se niega Dios a sí mismo?”, el Dios de amor proveyó
todas las respuestas que eran necesarias en lo que nosotros llamamos la doctrina de la encarnación, la
cual trajo a Jesús a esta tierra en la forma del hombre caído.
Observamos que lo máximo en el amor humano a veces es demostrado en el sacrificio propio, in-
cluso hasta el extremo de dar su vida por el amado. Este atributo del amor de Dios quedó abundante-
mente demostrado en el gran acto de auto-sacrificio, el cual el universo nunca había visto antes. Pablo
escribe en Rom. 5:7-8
“Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir
por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió
por nosotros”. Rom. 5:7-8.
Hoy en día hablamos de esto como siendo la doctrina del sacrificio substitutivo de Cristo. Po-
dríamos continuar. Pero creo que esto debiera ser suficiente para demostrar de que no hicimos ninguna
declaración fútil al sugerir que una lista de cosas que nosotros conocemos a respecto del amor, es sim-
plemente una lista de las doctrinas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, una serie de respuestas a la
pregunta, ¿cómo se relaciona el amor de Dios con esto? La teología Adventista del Séptimo Día co-
mienza con la presuposición básica de que Dios es amor, y termina con la conclusión de que Dios es
amor. Testigo de esto es el último párrafo del libro La Gran Controversia:
“El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está puri-
ficado. La misma pulsación de armonía y de gozo late en toda la creación. De Aquel que todo lo creó
manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más im-
perceptible hasta el mundo más vasto, todas las cosas animadas e inanimadas, declaran en su belleza
sin mácula y en júbilo perfecto, que Dios es amor”. CS:737.
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Una teología que comienza con “Dios es amor” y que se aferra firmemente a ese principio básico
hasta el fin, no puede aceptar ninguna doctrina que esté fuera de armonía con ese principio. Cuando se
presenta una opinión teológica, inmediatamente la probamos en relación a su contenido de amor, y si
falla en pasar esta prueba, no podemos tener más interés en ella. Una doctrina que representa a Dios
como sin cuidado, sin amor, demandante en exceso, o aun activamente cruel, no es aceptable para los
Adventistas del Séptimo Día.
Satanás fue el primero en avanzar con la idea de que Dios realmente no es un Dios de amor, por-
que había dado una ley, los Diez Mandamientos, que estaba más allá de la habilidad de Sus seres crea-
dos para que la obedeciesen. Esta acusación inició la gran controversia entre Cristo y Satanás. Cristo
quiso demostrarle a todo el universo que estaba observando, que la acusación de Satanás contra Dios
era falsa. Él probaría que Dios nunca falló en suplir a Sus criaturas creadas con todo el poder que ellos
necesitan para obedecer Su ley.
Los pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día fueron un grupo profundamente orientado
a la Biblia. Había una razón para esto. Pasaron a través de una decepción que había resultado de una
mezcla de verdad bíblica y de opiniones humanas, y de interpretaciones de las profecías por el propio
Guillermo Miller. Esto les enseñó una amarga lección acerca de los resultados de tal mezcla, y ellos
procedieron con gran cautela en el desarrollo de su propia plataforma teológica, a través de una serie
intensiva de conferencias bíblicas, las cuales duraron varios años. Se determinaron a seguir las Escritu-
ras con el máximo cuidado y evitando todas las opiniones e interpretaciones humanas hasta lo máximo
que les fue posible.
Esta metodología los llevó a ver la naturaleza y la obra de Cristo (Cristología y Soteriología) y
esto fue distinguido a través de la aceptación literal de algunas palabras de Jesús que algunos podrían
haber visto como un dispositivo retórico y que no debían ser tomadas en serio. Nuestros pioneros acep-
taron las palabras de Jesús como siendo literales, aun cuando esto fuese contrario a lo que sus mentes
pudiesen pensar.
En nuestro libro anterior, “La Palabra Se Hizo Carne”, tratamos primariamente con la naturaleza
de Cristo tal como la entendían los pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, incluyendo Ellen
White, y secundariamente con su obra salvífica. En este libro pretendemos lidiar primariamente con la
obra salvífica de nuestro Señor y secundariamente con Su naturaleza. Pero, como usted podrá observar,
al analizar uno de estos dos asuntos, nunca nos separaremos completamente del otro. Ellos están inse-
parablemente unidos y entretejidos el uno con el otro. Tal como ha observado un escritor, la Cristología
y la Soteriología son dos pies con los cuales camina el evangelio. Así como nuestros propios pies, ellos
necesariamente permanecen cercanos el uno del otro. No podemos mover muy lejos un pie sin que ten-
gamos que mover el otro también.
En nuestro próximo capítulo daremos una breve sinopsis de la visión de Cristo del Nuevo Testa-
mento, para mostrar que tanto Ellen White como otros pioneros Adventistas del Séptimo Día estaban
siguiendo en su Cristología con un cuidado meticuloso las palabras de Cristo y de los apóstoles. Para
una exposición más detallada de ese asunto, sugerimos al lector nuestro libro “La Palabra Se Hizo Car-
ne”, disponible también en “El Advento”, Casilla 14513, Correo 21, Santiago.
En este libro vamos a establecer una mirada más comprensiva a la obra salvífica de Jesús Cristo,
tal como es descrita por Ellen White, y nuevamente tomaremos nota de su cuidadosa adherencia a las
precisas y relevantes palabras de las Escrituras, con las cuales ella estaba extraordinariamente familia-
rizada. En un muestreo aleatorio de cien páginas en el centro exacto de su bien conocido volumen “El
Conflicto de los Siglos”, encontramos 220 citas de las Escrituras más un número de referencias no cita-
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das. Su mente estaba saturada con las Escrituras en una extensión raramente igualada en otros escrito-
res.
Por lo tanto no estamos de acuerdo con aquellos que proponen que tenemos que elegir entre la
Biblia o Ellen White. Aceptamos que una persona pueda decir razonablemente que ella o él prefiere el
entendimiento de alguna otra persona en relación a les Escrituras, y no a Ellen White; pero decir que
tenemos que elegir entre Ellen White y la Biblia es, creemos, establecer una total y falsa dicotomía. Sus
escritos están bíblicamente centrados, y sus opiniones se derivan de la Biblia en una extensión que no
es comúnmente observada entre los teólogos modernos. Trataremos por lo tanto de seguir su ejemplo
en establecer primero el testimonio de las Escrituras en nuestro actual estudio.
Aquí tomaremos nota de lo que podríamos llamar el Nuevo Testamento de Cristo, presentado en
Sus propias palabras, tal como las dice el apóstol Juan. Se nos presenta un triple retrato: primero, un re-
trato de la total dependencia de Cristo en Su Padre celestial; segundo, un retrato de la inquebrantable
intimidad entre Cristo y el Padre; y tercero, un retrato del increíble privilegio que se nos ha extendido a
nosotros, de que podemos relacionarnos con el Padre así como Él lo hizo.
Primero, el retrato de la Total Dependencia. Es presentado con claridad y fuerza en los siguientes
versículos sacados del evangelio de Juan:
“Jesús les dijo: mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe Su obra”. Juan
4:34.
Note que es la voluntad del Padre y la obra del Padre. Note también que encontramos las palabras
“me envió” en 23 versículos diferentes en el evangelio de Juan.
“Respondió entonces Jesús, y les dijo: de cierto, de cierto os digo: no puede el Hijo hacer nada
por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo
igualmente”. Juan 5:19.
“Porque como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en Sí
mismo”. Juan 5:26.
“No puedo yo hacer nada por Mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no
busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre”. Juan 5:30.
La más fuerte de todas las declaraciones de dependencia de Cristo, “no puedo yo hacer nada de
Mí mismo”, merece cuidadosa atención. Veremos esto tres veces:
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.
Juan 6:38.
“Jesús les respondió y dijo: mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió”. Juan 7:16.
“... y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no cono-
céis”. Juan 7:28.
“... pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de Él, esto hablo al mundo”. Juan
8:26.
“... y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo”. Juan 8:28.
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“... porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que Él me
envió”. Juan 8:42.
“Me es necesario hacer las obras del que me envió...”. Juan 9:4.
“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mí vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita,
sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Es-
te mandamiento recibí de mi Padre”. Juan 10:17-18.
“Porque yo no he hablado por mí propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento
de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo
que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho”. Juan 12:49-50.
“... las palabras que Yo os hablo, no las hablo por mí propia cuenta, sino que el Padre que mora
en mí, Él hace las obras”. Juan 14:10.
“... y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió”. Juan 14:24.
Colocando todo junto, ¿qué es lo que vemos? Desde el comienzo hasta el fin todo es del Padre: la
voluntad, la obra, las palabras, la misión, la enseñanza, la doctrina, las decisiones son todas de Él. El
Hijo no hace nada de Sí mismo. Él depende totalmente del Padre.
Segundo, el retrato de la Intimidad Inquebrantable. Observe:
“Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre
lo que le agrada”. Juan 8:29.
“Así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”. Juan
10:15.
“Por eso me ama el padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar”. Juan 10:17.
“... para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre”. Juan 10:38.
El lenguaje humano está siendo estirado hasta sus mismos límites, para describir la intimidad in-
quebrantable entre el Padre y el Hijo. El Padre está conmigo, Él no me deja solo, Él me conoce, Él me
ama, Él siempre me escucha, Él está en mí, y yo en Él. Somos uno.
Leemos y nos maravillamos. Miramos el retrato con el deseo secreto de un niño, que mira la vi-
trina llena de juguetes. ¿Cómo será vivir así? ¡Qué confianza, qué seguridad, qué esperanza, qué libera-
ción del miedo, qué liberación del estrés! ¡Qué increíble privilegio!
A medida que miramos esto con anhelo, le oímos decir: “¿Te gustaría pasar a través de la vida de
la manera como yo lo hice?
Nosotros respondemos, “Señor, ¿por qué te burlas de nosotros? Tú sabes que nosotros no pode-
mos hacer eso. Nosotros nacimos de padres terrenales y tu Padre es Dios. Nosotros no podemos vivir
de la manera en que Tú lo hiciste. ¿Por qué te burlas de nosotros?
Él responde, “no me estoy burlando de ti. Te estoy diciendo la verdad. Tú puedes vivir en esta
tierra de la misma manera en que Yo lo hice. El Padre celestial desea estar contigo, oírte, conocerte,
amarte, y ser uno contigo, así como Él fue uno conmigo”.
Nuevamente protestamos, “Señor, ¿cómo puede ser eso? Nosotros tenemos padres terrenales, y
Tu...”.
Pero Él dice, “tu estás grandemente errado. Tú estás haciendo las preguntas erradas, y estás mi-
rando hacia el lugar errado. Saca de tu mente mi nacimiento. No es a eso lo que tienes que mirar”. Y
entonces Él nos desafía con algunas preguntas:
“¿Has leído la historia de mi vida en la tierra?
“Si, Señor, la he leído”.
“¿Has encontrado algún lugar, un único lugar, en esa historia, donde diga que Yo expliqué cual-
quiera de mis obras en relación a mi nacimiento?
“No, Señor, no lo he encontrado”.
“Entonces, dime cómo las expliqué yo”.
“Bien, Tu siempre las explicastes en términos de tu continuo relacionamiento con el Padre”.
“Exactamente. ¿Por qué entonces continuas mirando al lugar errado y haciendo las preguntas
erradas? Mi vida de victoria en la tierra no fue posible por las circunstancias de mi nacimiento. Fue po-
sible debido a mi continuo relacionamiento con el Padre, y tu puedes tener el mismo relacionamiento,
si así lo deseas. ¡Anda a las Escrituras y lee!
Y así leemos del increíble privilegio que se ha extendido a nosotros en las palabras de Cristo, ci-
tadas por el apóstol Juan:
“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el padre, asimismo el que me come, él también
vivirá por mí”. Juan 6:57.
“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”.
Juan 14:20.
“... Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como no-
sotros”. Juan 17:11.
“Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí
mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”. Juan 17:18-19.
“Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en no-
sotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17:21.
Pág. 12
“La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en
ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y
que los has amado a ellos como también a mí me has mamado”. Juan 17:22-23.
“... para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”. Juan 17:26.
Ahí está. Estas son las palabras de Jesús, con incuestionable claridad. ¿Las creemos?
El apóstol Pablo las creyó. Su pleno significado no fue perdido en él. Las palabras “en Cristo” o
“en el Señor” aparecen en sus epístolas 90 veces.
¡De acuerdo con Pablo, nosotros somos bautizados en Cristo, somos nuevas criaturas en Cristo,
no tenemos condenación en Cristo, somos establecidos en Cristo, nos regocijamos en Cristo, hablamos
en Cristo, decimos la verdad en Cristo, tenemos libertad en Cristo, tenemos sabiduría, justicia, santifi-
cación, redención, y consolación en Cristo, somos plantados y edificados en Cristo, tenemos persecu-
ciones en Cristo, y cuando morimos, morimos en Cristo!
Él lo envuelve todo en dos hermosas declaraciones:
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora
vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí”.
Gal. 2:20.
Los pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día también creyeron en las palabras de Jesús.
Ellos no las consideraron simples dispositivos retóricos, como las podría usar un político, dichas para
causar algún efecto y no para tomarlas en serio. Ellos las aceptaron como declaraciones literales de he-
cho, aun cuando fuesen desafiadoras y contra el pensamiento humano. Y el completo desafío de las pa-
labras de Jesús fue aceptado por Ellen White. Como leeremos en el próximo capítulo, sus propias apli-
caciones del principio que Él hizo posible, del increíble privilegio extendido a nosotros, las podremos
encontrar tan audaces, que necesitaremos mirar nuevamente las palabras de Jesús. Esto nos mostrará
que ella no añadió nada nuevo, sino que simplemente atribuyendo una realidad literal a lo que Jesús di-
jo.
En armonía con el concepto de “Primero las Escrituras”, estableceremos aquí una lista parcial de
versículos de la Biblia, que a Ellen White clasificó como “victoriosos”. Debe ser enfatizado que esto es
apenas una muestra sacada de los cinco volúmenes de su bien conocida serie “El Conflicto de los Si-
glos” (Patriarcas y Profetas, Profetas y Reyes, El Deseado de Todas las Gentes, Hechos de los Apósto-
les y El Gran Conflicto).
Estos cinco volúmenes comprimen solamente una fracción de las 25 millones de palabras que
Ellen White escribió. Examinar y compilar los textos bíblicos que ella empleó en todos sus escritos, se-
ría una tarea enorme, mucho más allá de las habilidades de los escritores presentes.
Cuando recordamos que nuestra muestra está restringida a un único asunto, y de que ella usó las
Escrituras pródigamente en su trato con todos los asuntos, la extensión de su familiaridad con la Pala-
bra de Dios es aun más impresionante. Ella literalmente vivió con las Escrituras.
Estamos usando el “Código Adventista”, como es llamado, para identificar a través de iniciales
los libros en referencia y el número de la página, de manera que aquellos que quieran procurar la fuente
y así puedan estudiar la aplicación del texto. Para aquellos que no están familiarizados con el “Código”,
favor ver la Lista de Abreviaturas al final de este libro.
Pág. 13
“... te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca...”. Exo. 33:13, DTG:298.
“... yo sané esta agua, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad”. 2 Reyes 2:21, PR:233.
“... por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas del destructor”. Salmo 17:4,
DTG:98.
“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Salmo 19:7, DTG:274.
“El hacer Tu voluntad, Dios mío, me ha agradado. Y Tu ley está en medio de mi corazón”. Sal-
mo 40:8, PP:372.
“A fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus
mandamientos”. Salmo 78:7, PR:378.
“En mi corazón he guardado tus palabras, para no pecar contra ti”. Salmo 119:11, DTG:99.
“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”. Salmo 119:18, CS:658.
“Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaci-
guaron; y así los guía al puerto que deseaban”. Salmo 107:29-30, DTG:303-304.
“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”. Salmo 147:3, DTG:295.
“Torre fuerte es el nombre de Jehová; a Él correrá el justo, y será levantado”. Prov. 18:10,
DTG:105.
“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará miseri-
cordia”. Prov. 28:13, CS:453.
“... teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. Ecle. 12:13,
CS:489.
“y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre”. Isa.
32:17, DTG:304.
“... Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios”. Isa. 43:12, DTG:313.
“¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia
como las ondas del mar”. Isa. 48:18, DTG:298.
“Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; ... y sé que no seré confundi-
do... He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ... ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye
la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese
en su Dios”. Isa. 50:7-10, DTG:98.
Pág. 14
“... mas Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros”. Isa. 53:6, DTG:295.
“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericor-
dia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti”. Isa. 54:10,
DTG:447.
“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han he-
cho ocultar de vosotros su rostro para no oír”. Isa. 59:1-2, PR:323.
“... porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.
Isa. 59:19, CS:658.
“Así dijo Jehová: Paráos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen
camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma...”. Jer. 6:16, DTG:298.
“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el
corazón de piedra, y os daré un corazón de carne”. Eze. 36:26, DTG:374.
“... No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Zac.
4:6, CS:584.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Mat. 5:6,
DTG:270.
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Mat. 5:48,
DTG:277.
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la volun-
tad de mi padre que está en los cielos”. Mat. 7:21, PP:207.
“... Señor, si quieres, puedes limpiarme” ... “Quiero; sé limpio”. Mat. 8:2-3, DTG:232.
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y halla-
réis descanso para vuestras almas”. Mat. 11:29-30, CS:543.
“... Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mat.
16:24, HAp:560.
“... Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Mar. 9:23, DTG:395.
“Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley”. Luc. 16:17,
DTG:274.
“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en res-
ponderles? Os digo que pronto les hará justicia”. Luc. 18:7-8, PP:203.
Pág. 15
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16, DTG:456.
“... no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada”. Juan 8:29, PP:372.
“... y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al
Padre”. Juan 10:14-15, DTG:447.
“... porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en Mí. Juan 14:30, DTG:98.
“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33, DTG:98.
“Por lo tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos”. Hechos
20:26, HAp:394.
“¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley”. Rom.
3:31, PP:373.
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Rom. 5:1, PP:373.
“Por qué los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aun en él?”. Rom. 6:2, CS:522.
“De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno”. Rom. 7:12,
DTG:275.
“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte”. Rom. 8:2, RH, 25 de Julio de 1899.
“... Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al
pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a
la carne, sino conforme al Espíritu”. Rom. 8:3-4, PP:373.
“... también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo...”. Rom.
8:29, DTG:309.
“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos da-
rá también todas las cosas?”. Rom. 8:32, CS:531.
“... y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio...”. 1 Cor. 6:19-20,
HAp:566.
Pág. 16
“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. 1
Cor. 15:57, CS:524.
“que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo...”. 2 Cor. 5:19, PP:64.
“... Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”. 2 Cor. 6:16,
DTG:277.
“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando
cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. 2 Cor. 10:5, HAp:483.
“... porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Cor. 12:10, DTG:456.
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora
vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
Gal. 2:20, DTG:354.
“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo
me es crucificado a mí, y yo al mundo”. Gal. 6:14, DTG:616.
“Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos...”. Efe. 5:14, DTG:286.
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del dia-
blo”. Efe. 6:11, CS:564.
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, con-
tra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones
celestes”. Efe. 6:12, PR:489.
“... ocupáos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce
así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. Fil. 2:12-13, HAp:482.
“... yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo
que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo lla-
mamiento de Dios en Cristo Jesús”. Fil. 3:13-14, HAp:483.
“el cual nos ha librado del poder de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. Col.
1:13, DTG:286.
“Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación”. 1 Tes. 4:7, HAp:262.
“a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucris-
to”. 2 Tes. 2:14, DTG:308.
Pág. 17
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.
2 Tim. 1:7, DTG:308.
“Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos...”. Heb. 2:17, DTG:15.
“... porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los
que le buscan”. Heb. 11:6, PP:88.
“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”. Santiago 2:17, PP:73.
“¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?”.
Santiago 2:22, PP:73.
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Él se acercará
a vosotros...”. Santiago 4:7-8, DTG:105.
“que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe...”. 1 Pedro 1:5, HAp:530.
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,
sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de
grande estima delante de Dios”. 1 Pedro 3:3-4, CS:515.
“por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llega-
seis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a
causa de la concupiscencia”. 2 Pedro 1:4, DTG:98.
“Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purifica-
ción de sus antiguos pecados”. 2 Pedro 1:9, HAp:533.
“... tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no
caeréis jamás”. 2 Pedro 1:10, HAp:533.
“Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos”. 1 Juan 2:3,
DTG:361.
“El que dice, yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no
está en él”. 1 Juan 2:4, PP:73.
“El que dice, yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no
está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado;
por esto sabemos que estamos en él”. 1 Juan 2:4-5, HAp:563.
“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo”. 1 Juan 2:6, DTG:376.
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“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el
mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha
manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él,
porque le veremos tal como Él es”. 1 Juan 3:1-2, HAp:545.
“Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro”. 1
Juan 3:3, HAp:559.
“Y sabéis que Él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él. Todo aquel que
permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido”. 1 Juan 3:5-6,
HAp:563.
“Y cualquier cosa que pidiéremos la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos, y
hacemos las cosas que son agradables delante de Él”. 1 Juan 3:22, DTG:621.
“Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él”. 1 Juan 3:24, HAp:563.
“... Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. 1 Juan 4:16,
HAp:560.
“Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos”. 1 Juan 5:3, CS:489.
“y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos...”. Apoc. 1:18,
DTG:447.
“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he
sentado con mi Padre en su trono... Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y
nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi
Dios... y mi nombre nuevo”. Apoc. 3:21-22, 12; DTG:503.
“Y ellos le han vencido (la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás) por medio de la san-
gre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.
Apoc. 12:11, 9; PP:77.
“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por
las puertas en la ciudad”. Apoc. 22:14, PP:208.
En 1888 los delegados se reunieron para una Conferencia general de la Iglesia Adventista del
Séptimo Día en Minneapolis. Los análisis continuos que se efectuaban era sobre Justificación por la Fe,
y los resultados de esos análisis no son el tema de este capítulo.
Queremos, sin embargo, conducir la atención del lector a un punto de aquel análisis: la ley en Gá-
latas. El apóstol Pablo escribió en Gálatas 3:19
“Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida por causa de las transgresiones...”. Gal. 3:19.
Muchos, si no la mayoría, de los Adventistas del Séptimo Día han entendido esto como una refe-
rencia a la ley ceremonial de sacrificios y ofrendas. Han razonado lógicamente que si no hubiera habi-
do ninguna transgresión en la tierra, nunca hubiera habido una ley ceremonial, prescribiendo sacrificios
y ofrendas. A causa de esto, fue añadida la ley ceremonial, debido a las transgresiones.
Cuán sorprendente, entonces, escuchar a Ellen White declarar eventualmente que las palabras de
Pablo se aplican tanto a la ley moral de los diez mandamientos, como a la ley ceremonial. ¿Cómo pue-
de ser esto verdadero? ¿Dónde estaba la lógica en una declaración así?
La lógica se encuentra en su mirada más profunda. El campo de visión de Ellen White alcanzaba
casi hasta la prehistoria, siempre muy atrás, en el principio de la gran controversia entre Cristo y Sata-
nás.
Ellen White vio en visión un tiempo en el cual no hubo pecado en el universo de Dios, y todos los
seres creados por Dios, eran guiados por la ley del amor, y nada más (ver PP, el capítulo uno).
Para los seres no caídos, la ley del amor era suficiente. No era necesario explicarles que si ellos
amaban a su compañero creado, ellos no le mentirían, no le robarían, no abusarían de él, o aun no lo
matarían. Para ellos no era necesaria una explicación tan detallada de la ley del amor. Ellos entendían
el amor, y ellos vivían por amor. Eso era una ley suficiente para ellos.
Entonces las insinuaciones celosas y rebeldes de Lucifer interrumpieron la armonía del cielo, in-
troduciendo dudas y confusión, y entonces se hizo necesario que Dios les explicase las aplicaciones
prácticas de la ley del amor en detalle. Esto es lo que nosotros conocemos como los diez mandamien-
tos, la ley moral. Fue adicionada a causa de las transgresiones, las transgresiones de Lucifer en el cielo.
La ley ceremonial fue adicionada a causa de las transgresiones de Adán.
Así, con la visión más profunda de Ellen White, sería perfectamente apropiado decir que la que la
declaración de Pablo en Gálatas se aplica tanto a la ley moral como a la ley ceremonial. Ambas leyes
fueron adicionadas a causa de la transgresión. La declaración de Pablo se aplica en términos de historia
tanto a la ley moral como a la ley ceremonial.
Sin embargo, no debemos desestimar las palabras que Pablo escribió
“... de manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo...”. Gal. 3:24.
y que poseen una aplicación con un significado particular a la ley moral, hablando en términos de la
experiencia humana.
Esta inmensa norma de justicia ante la cual todos nosotros estamos condenados, hace con que no-
sotros vayamos (huyamos) a Cristo como nuestra única esperanza. Solamente Él puede perdonarnos y
liberarnos de la condenación de la ley moral. Así, la ley moral sirve efectivamente como nuestro ayo
(maestro) para llevarnos a Cristo. Observemos que no haríamos bien, cuando esto ha sucedido, en fusi-
larla (destruir la ley moral). Con el maestro muerto (con la ley moral destruida), ¿cómo podría ser lle-
vado a Cristo nuestro compañero no convertido? Y si nos apartarnos de Cristo, ¿cómo podríamos ser
llevados nuevamente hasta Él, si el maestro (ayo) está muerto?
Aquellos que participaron en los análisis de 1888, eventualmente entendieron, tal como lo hacen
los Adventistas del Séptimo Día modernos, que la posición de Ellen White de ninguna manera debilita
los reclamos de la ley moral.
Pág. 20
“Desde la caída de Adán, los hombres en todas las edades se han excusado por pecar, cargando a
Dios con sus pecados, diciendo que no pueden guardar Sus mandamientos. Esta es la insinuación que
Satanás le arrojó a Dios en el cielo. Pero el pretexto, “no puedo guardar los mandamientos”, nunca de-
biera ser presentado a Dios; porque delante de Él está el Salvador, con las marcas de la crucifixión so-
bre su cuerpo, un testigo viviente de que la ley puede ser guardada. No es que los hombres no puedan
guardar la ley, sino que no quieren”. 4RH:303.
“Declarando que ningún ser humano puede guardar la ley del reino de Dios. Él (Satanás) recla-
ma a todos los hombres como sus súbditos”. 4ST:293.
“Satanás representa la ley de amor de Dios como una ley egoísta. Él declara que es imposible pa-
ra nosotros el obedecer sus preceptos”. DTG:15.
“Aquellos que viven la vida de un cristiano están batallando contra las mentiras del diablo, de que
el hombre no puede guardar la ley de Dios. ¿Podemos dudar del resultado de este conflicto?”. 4ST:188.
“Satanás ha arrojado sus sombras ante el camino de cada ser humano, para que él pueda desfigu-
rar a Dios delante del mundo. Él ha vestido el carácter de Dios con atributos que son satánicos, y total-
mente diferentes a la verdad. Él lo ha pintado como un ser lleno de odio, como el dador de una ley que
está más allá del poder que el hombre posee para guardarla, y él ha implantado una enemistad en el
corazón del pecador, de tal manera que el hombre no convertido está en rebelión contra Dios. Esta es la
impresión que Satanás ha hecho en las mentes humanas”. 2RH:464.
“... todos aquellos que violan los mandamientos de Dios están sosteniendo las demandas de Sa-
tanás, de que la ley es injusta, y no puede ser obedecida. Así ellos siguen los engaños del gran adversa-
rio, y arrojan un deshonor sobre Dios”. DTG:275.
“Si aquellos que esconden y excusan sus faltas, pudieran ver cómo Satanás se regocija con ellos,
cómo él insulta a Cristo y a los santos ángeles con su curso de acción, se apresurarían a confesar sus
pecados y a renunciar a ellos. A través de defectos del carácter, Satanás obra para ganar el control de
toda la mente, y él sabe que si estos defectos son acariciados, él tendrá éxito. Por eso es que él está
constantemente tratando de engañar a los seguidores de Cristo con el fatal sofisma, de que es imposi-
ble que ellos puedan vencer”. CS:543.
“Exacta obediencia es requerida, y aquellos que dicen que no es posible vivir una vida perfecta,
lanzan sobre Dios la imputación de injusticia y de falsedad”. 6RH:519.
“En Su divino plan de salvación, Dios dio a Su único Hijo engendrado, para que toda voz se
mantenga en silencio en relación al punto de que es imposible para la humanidad guardar la ley de
Dios. En Cristo, la divinidad y la humanidad soportaron todas las pruebas de la tentación; en Él, la hu-
manidad es exaltada y honrada. En Cristo, el hombre es privilegiado en ser un participante de la natura-
leza divina”. 3RH:628.
“Satanás declaró que era imposible para los hijos e hijas de Adán guardar la ley de Dios, y así
lanzó sobre Dios una falta de sabiduría y de amor. Si ellos no podían guardar la ley, entonces existía
una falla en el Dador de la ley. Los hombres que están bajo el control, de Satanás repiten estas acusa-
Pág. 21
ciones contra Dios, diciendo que los hombres no pueden guardar la ley de Dios. Jesús se humilló a sí
mismo, vistiendo Su divinidad con la humanidad, de manera que Él pudiera permanecer como la cabe-
za y como el representante de la familia humana, y tanto por precepto como por ejemplo, condenar el
pecado en la carne, y dejó la mentira a las acusaciones de Satanás”. 3ST:264.
“(Cristo) vino a este mundo a vivir la ley en la humanidad, de manera que la acusación de Sata-
nás, de que el hombre no puede guardar la ley, quede demostrada como siendo falsa”. 3ST:465.
“A través de su vida y de su muerte, Cristo comprobó que la justicia de Dios no destruye Su mi-
sericordia, sino que el pecado podía ser perdonado, y que la ley es justa, y puede ser perfectamente
obedecida. Las acusaciones de Satanás fueron refutadas. Dios le ha dado al hombre inequívocas evi-
dencias de Su amor”. DTG:711.
“Cristo vino a vindicar las sagradas demandas de la ley. Él vino a vivir una vida de obediencia a
sus requerimientos, y así probó la falsedad de las acusaciones hechas por Satanás de que es imposible
que el hombre guarde la ley de Dios. Como hombre Él enfrentó la tentación, y venció en la fuerza que
le dio Dios. Mientras estaba haciendo el bien, sanando a todos los que estaban afligidos por Satanás, Él
dejó claro a los hombres el carácter de la ley de Dios y la naturaleza de Su servicio. Su vida testifica de
que es posible que nosotros también obedezcamos la ley de Dios”. 8T:207-208.
“En el comienzo de la gran controversia, Satanás había declarado que la ley de Dios no podía
ser obedecida”. DTG:709-710.
“Desde el comienzo, ha sido una doctrina especial del adversario de Dios y del hombre, que la ley
de Dios tenía faltas y que era objetable. Él ha presentado siempre la ley real de la libertad, como siendo
opresiva e inaguantable. Él la denunció como siendo “un yugo de esclavitud”. Él ha declarado de que
era imposible que el hombre guarde los preceptos de Jehová. Esta ha sido, y aun es, la obra de Sata-
nás”. 2RH:233.
“(Satanás) esperaba demostrar esta demanda cuando él se rebeló en el cielo, diciendo que los re-
querimientos de Dios eran injustos y no podían ser obedecidos. Incluso Israel, dijo, no guardaba la
ley”. DTG:21.
“Satanás declaró que él probaría a los mundos que Dios había creado, y a las inteligencias celes-
tiales, que era imposible guardar la ley de Dios”. 4RH:331.
“En este mundo Satanás trató de continuar la obra que él comenzó en el cielo. Él declaró que el
hombre no podía guardar la ley de Dios... El Hijo de Dios, el glorioso Comandante del cielo, se com-
padeció de la raza humana. Él entró en un pacto con Dios para salvar al hombre, y para vindicar el ca-
rácter de Su Padre que estaba expresado en la ley. Él vino a la tierra en forma de hombre para refutar la
mentira de Satanás, de que Dios había dado una ley que el hombre no podía guardar”. 4ST:252.
“Satanás señaló el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta, y que no podía
ser obedecida”. DTG:91.
”Satanás, el ángel caído, ha declarado que ningún hombre puede guardar la ley de Dios, y él se-
ñaló la desobediencia de Adán como una prueba de que la declaración era verdadera”. 3ST:30.
“Satanás declaró que los seres humanos no podrían vivir sin pecar”. 5RH:120.
Pág. 22
“Satanás ha representado a (Dios) al hombre como siendo arbitrario, terco e implacable. Toda la
miseria y sufrimiento que él ha traído sobre el hombre, se lo ha cargado a Dios. Él declaró que el hom-
bre no podría guardar la ley, y que Dios era arbitrario y cruel al demandar de él algo que él no podía
hacer”. MJ:446.
“El plan de Satanás eran mentiras filosóficas que ensanchaban que existió entre Dios y el hom-
bre. Él argumentó que el hombre no podría guardar la ley de Dios...”. 3ST:188.
“Satanás estaba incitando a los hombres a creer que no había recompensa para el justo o punición
para el impío, y de que era imposible que los hombres obedezcan los estatutos divinos”. PP:88.
“Ahora Dios le demostraría al universo la falsedad de los cargos de Satanás de que los hombres
no pueden guardar la ley de Dios. Él demostraría que, aun cuando el hombre había pecado, él podía re-
lacionarse con Dios, hasta el punto de que podría tener la mente y el Espíritu de Dios. Este santo hom-
bre (Enoc) fue seleccionado para denunciar la maldad del mundo, y para dar evidencia de que el hom-
bre puede guardar la ley”. 5RH:515.
“La santa vida de Abel testificó contra las demandas de Satanás de que es imposible que el hom-
bre guarde la ley de Dios”. PP:77.
“Cristo vino para darle poder moral al hombre; para elevarlo, ennoblecerlo y para fortalecerlo. Él
vino para probar las falsas demandas de Satanás de que Dios había hecho una ley que el hombre no
podía guardar. Mientras poseyó la naturaleza del hombre, Cristo guardó los diez mandamientos. Así Él
probó a los habitantes de los mundos no caídos y a los seres humanos que es posible que el hombre
obedezca perfectamente la ley. Él vindicó la justicia de Dios al demandar obediencia a Su ley. Aquellos
que aceptan a Cristo como su Salvador, haciéndose participantes de la naturaleza divina, están capaci-
tados para seguir Su ejemplo de obediencia a cada precepto divino”. 4ST:239.
“(Las palabras de Cristo): Satanás ha declarado que el hombre no puede guardar la ley. Yo voy a
demostrar que su declaración es falsa; que el hombre puede guardar la ley...”. 4ST:372.
“Satanás ha hecho alarde de que él juntaría al mundo bajo su estandarte de rebelión. Él declaró
que el hombre no puede guardar la ley de Dios. Cristo vino para probar que esta acepción es falsa”.
4ST:398.
“Nosotros debiéramos estar siempre agradecidos de que Jesús probó con su vida, que el hombre
puede guardar los mandamientos de Dios, contradiciendo la falsedad de Satanás de que el hombre no
puede guardarlos”. 3ST:32.
“Era necesario que Cristo tomase sobre Sí nuestra naturaleza, para probar las falsas declaraciones
de Satanás. El apóstata arrojó desprecio sobre la ley de Dios, y declaró que era imposible que los
hombres guarden los mandamientos de Dios, los cuales habían sido preordenados en los consejos del
cielo”. 3ST:125.
“Satanás ha demandado que era imposible que el hombre obedezca los mandamientos de Dios; y
en nuestra propia fuerza es verdad que no podemos obedecerlos. Pero Cristo vino en la forma de la
humanidad, y a través de Su perfecta obediencia Él probó que la humanidad y la divinidad combinadas
pueden obedecer cada uno de los preceptos de Dios”. PVGM:314.
Pág. 23
“Satanás declaró que los seres humanos no pueden guardar la ley. Cristo ha comprobado que es-
ta afirmación es falsa”. 4RH:337.
“Satanás ha afirmado que los hombres no pueden guardar los mandamientos de Dios. Para com-
probar que ellos pueden, Cristo se hizo hombre, y vivió una vida de perfecta obediencia, una evidencia
para los seres humanos pecadores, para los mundos no caídos, y para los ángeles celestiales, que el
hombre puede guardar la ley de Dios a través del poder divino que es abundantemente provisto a todo
aquel que cree. Para revelar Dios al mundo, para demostrar que es verdad aquello que Satanás ha nega-
do, Cristo tomó voluntariamente la humanidad, y en Su poder, la humanidad puede obedecerle a Dios.
“A todos los que le recibieron, a ellos les dio poder para ser hijos de Dios””. 4ST:34.
¿Podemos sugerirle que este capítulo merece una segunda y concienzuda lectura? Haríamos bien
en “internalizarlo” cuidadosa y completamente. Las 35 declaraciones que contiene, representan un tes-
timonio que Ellen White mantuvo constantemente ante de la iglesia, desde el año tan lleno de eventos
como lo fue 1888, hasta 1909, seis años antes de su muerte (nos referiremos aun a esto nuevamente en
otro capítulo).
¿Cuán importante fue esta demanda de que Dios había dado una ley que sus súbditos no pueden
obedecer?
Lo suficientemente importante como para hacer que Satanás la tuviera como su mejor esperanza
de poder probarle al universo de que había una falta en el carácter de Dios.
Lo suficientemente importante como para hacer con que Jesucristo, el Hijo de Dios, dejase Su
exaltada posición en el universo celestial y se hiciera un hombre, como el único camino efectivo para
comprobar que la acusación era falsa.
Lo suficientemente importante como para permanecer como el asunto central en la gran contro-
versia entre Cristo y Satanás hasta el fin del tiempo.
El audaz desafío de Satanás de que el Creador del universo no era realmente un Dios de amor fue
un sobresalto para los ángeles. Con consternación escucharon las largas y extensas acusaciones de Sa-
tanás. Un Dios de amor no requeriría de sus seres creados algo que ellos no pudieran hacer, fue la ale-
gación de Satanás. Si había alguna falla en la ley, tenía que haber una falla en el que la hizo. La preten-
sión de ser un Dios de amor era solamente una máscara para cubrir un carácter que era realmente arbi-
trario, injusto, egoísta y cruel. Este desafío fue arrojado abiertamente al Creador (ver PP, capítulo uno).
Los ángeles no tuvieron que esperar mucho. El Hijo de Dios, que conocía mejor el carácter que
ningún otro, no vaciló y aceptó el desafío de Satanás. Él sabía muy bien qué es lo que tenía que hacer
para desenmascarar la más grande de las mentiras de Satanás, como la gran falsedad que era, y calma-
mente anunció Su intención de hacerlo.
“(Cristo) vino a este mundo a vivir la ley en la humanidad, para que las acusaciones de Satanás,
de que el hombre no puede guardar la ley sea demostrada como falsa... Él vino a revelarle al universo
celestial, a los mundos no caídos, y a los hombres pecadores, que cada provisión había sido hecha por
Dios a favor de la humanidad, y de que a través de la justicia imputada de Cristo, todos los que lo reci-
ban a Él por la fe, pueden mostrar su lealtad a Dios guardando la ley”. 3ST:465.
“Satanás ha hecho mofa, de que él puede reunir al mundo bajo su estandarte de rebelión. Él de-
claró que el hombre no puede guardar la ley de Dios. Cristo vino a demostrar que esta acusación era
falsa”. 4ST:398.
Pág. 24
“Satanás representa la ley de amor de Dios, como una ley egoísta. Él declara que es imposible
que nosotros obedezcamos sus preceptos... Jesús vino a desenmascarar este engaño”. DTG:15.
“Cristo vino a vindicar las sagradas demandas de la ley. Él vino a vivir una vida de obediencia a
sus requerimientos, y así demostró la falsedad de la acusación hecha por Satanás, de que es imposible
que el hombre guarde la ley de Dios. Como hombre enfrentó las tentaciones, y venció en la fuerza que
Dios le dio. Mientras caminaba haciendo el bien, sanando a todos los que estaban siendo afligidos por
Satanás, Él le dejó claro al hombre el carácter de la ley de Dios y la naturaleza de Su servicio. Su vida
testifica de que es posible que nosotros obedezcamos la ley de Dios”. 8T:207-208.
“Cristo vino a este mundo para ser tentado en todos los puntos así como nosotros lo somos, para
demostrarle al universo que en este mundo de pecado los seres humanos pueden vivir vidas que Dios
puede aprobar”. 4RH:120.
“... Satanás ha representado (Dios) al hombre como arbitrario, terco y rencoroso. Toda la miseria
y sufrimiento que él ha traído sobre el hombre, se lo ha achacado a Dios. Él declaró que el hombre no
puede guardar la ley, y que Dios era arbitrario y cruel al demandar de él, algo que él no puede hacer.
Cristo vino a representar al Padre, y para mostrar en qué relación cariñosa nosotros estamos de-
lante de Él. Él demostró que la humanidad puede guardar la ley”. MJ:446.
“Debemos estar siempre agradecidos que Jesús ha demostrado a través de Su vida, que el hombre
puede guardar los mandamientos de Dios, contradiciendo la falsedad de Satanás de que el hombre no
puede guardarlos. El gran Profesor vino a nuestro mundo para permanecer a la cabeza de la humani-
dad, para así elevar y santificar a la humanidad a través de Su santa obediencia a todos los requerimien-
tos de Dios, demostrando que es posible obedecer todos los mandamientos de Dios. Él ha demostrado
que es posible una obediencia de toda una vida. Así Él da hombres al mundo, tal como el Padre dio a
Su Hijo, para ejemplificar en sus vidas, la vida de Cristo.
Cristo redimió el vergonzoso fracaso y caída de Adán, y fue un conquistador, testificando así a
todos los mundos no caídos y a la caída humanidad, que a través del poder divino que nos es garanti-
zado desde el cielo, el hombre puede guardar los mandamientos de Dios. Jesús, el Hijo de Dios, se hu-
milló a Sí mismo por nosotros, soportó la tentación por nosotros, venció a nuestro favor, para mostrar-
nos cómo es que nosotros podemos vencer; a través de los lazos más cercanos, Él unió Su interés con la
humanidad, y nos dio una positiva seguridad de que no seremos tentados más allá de lo que podemos
soportar; porque con la tentación, Él va a darnos la vía de escape”. 3ST:32.
“Satanás ha dicho que era imposible que el hombre obedezca los mandamientos de Dios; y en
nuestra propia fuerza, es verdad que no podemos obedecerlos. Pero Cristo vino en la forma humana, y a
través de Su perfecta obediencia, Él demostró que la humanidad y la divinidad combinadas pueden
obedecer cada uno de los preceptos de Dios”. PVGM:314.
“Por Su vida y por Su muerte, Cristo demostró que la justicia de Dios no destruye Su misericor-
dia, sino que el pecado puede ser perdonado, y que la ley es justa, y puede ser perfectamente obedecida.
Las demandas de Satanás fueron refutadas. Dios le ha dado al hombre una inequívoca evidencia de Su
amor”. DTG:711.
“La vida de obediencia del Salvador mantuvieron los derechos de la ley y probó que la ley puede
ser guardada por la humanidad, y mostró la excelencia del carácter que la obediencia puede desarrollar.
Todos los que obedecen como Él lo hizo, también están declarando que la ley es “santa, justa y buena”.
Rom. 7:12. Por otro lado, todos los que violan los mandamientos de Dios, están sosteniendo las de-
Pág. 25
mandas de Satanás, de que la ley es injusta y que no puede ser obedecida. De esta manera, ellos siguen
los engaños del gran adversario, y arrojan deshonra sobre Dios”. DTG:275.
“Cristo declaró: “Dios no podía cambiar Su ley para encontrarse con el hombre en su condición
caída. Sufriendo la penalidad de la transgresión, Yo redimiré la raza. Yo he tomado la naturaleza hu-
mana, y he venido a esta tierra para pasar por sobre el terreno donde Adán tropezó y cayó. En la natu-
raleza humana Yo voy a soportar la prueba de Dios. Satanás ha declarado que el hombre no puede
guardar la ley. Yo voy a demostrar que su declaración es falsa; el hombre puede guardar la ley. He ve-
nido para establecer la ley. Satanás está tratando de anularla, para mostrar cuán amplios son los princi-
pios de esta ley. Yo he venido para sacarle todo el peso y las severidades con las cuales el hombre la ha
sobrecargado. Yo he venido a mostrar su ancho y su largo, su dignidad y su nobleza. Yo voy a abrir de-
lante de los hombres su pureza y su espiritualidad. No he venido para introducir una nueva ley, sino pa-
ra establecer la ley que será una norma de obediencia por toda la eternidad”. 4ST:372.
“Satanás declaró que era imposible para los hijos y para las hijas de Adán guardar la ley, y así
arrojó sobre Dios la acusación de falta de sabiduría y de amor. Si ellos no pueden guardar la ley, enton-
ces había alguna falla con el Dador de la ley. Los hombres que están bajo el control de Satanás repiten
estas acusaciones contra Dios, en afirmar que los hombres no pueden guardar la ley de Dios. Jesús se
humilló a Sí mismo, vistiendo Su divinidad con la humanidad, para que Él pudiese permanecer como la
cabeza y representante de la familia humana, y tanto por precepto como por ejemplo condene el pecado
en la carne, y dejó a cargo de Satanás las acusaciones de sus propias mentiras”. 3ST:264.
“Satanás ha afirmado que los hombres no pueden guardar los mandamientos de Dios. Para com-
probar que sí pueden, Cristo se hizo hombre, y vivió una vida de perfecta obediencia, una evidencia pa-
ra los seres humanos pecadores, para los mundos no caídos, y para los ángeles celestiales, de que el
hombre puede guardar la ley de Dios a través del poder divino, el cual es abundantemente provisto para
todos aquellos que creen. Para revelar Dios al mundo, para demostrar que es verdad aquello que Sata-
nás ha negado, Cristo voluntariamente tomó la humanidad, y en Su poder, la humanidad puede obede-
cer a Dios. “A todos cuantos Lo recibieron, a esos Él les dio poder para ser hijos de Dios””. 4ST:34.
“Cristo vino a darle poder moral al hombre; a elevar, ennoblecer y a fortalecerlo. Él vino a de-
mostrar la falsedad de las acusaciones de Satanás, de que Dios había hecho una ley que el hombre no
puede guardar. Mientras poseía la naturaleza humana, Cristo guardó los Diez Mandamientos. Así Él
les demostró a los habitantes de los mundos no caídos y a los seres humanos, que es posible que el
hombre obedezca perfectamente la ley. Él vindicó la justicia de Dios en demandar obediencia a Su ley.
Aquellos que aceptan a Cristo como su Salvador, haciéndose participantes de la naturaleza divina, están
preparados para seguir Su ejemplo de obediencia a cada precepto divino”. 4ST:239.
“En esta tierra, Satanás trató de llevar a cabo la obra que él comenzó en el cielo. Él declaró que el
hombre no puede obedecer la ley de Dios... El Hijo de Dios, el glorioso Comandante celestial, se com-
padeció de la raza caída. Él entró en un pacto con Dios para salvar al hombre, y para vindicar el carác-
ter de Su Padre, tal como está expresado en la ley. Él vino a la tierra en la forma de hombre, para refu-
tar la mentira de Satanás, de que Dios había dado una ley que el hombre no puede guardar”. 4ST:252.
“Fue la existencia del pecado en el corazón humano que llevó a Cristo a venir a esta tierra. Él
pactó con Dios para dejar a un lado Su corona real y sus vestiduras reales, vistió Su divinidad con la
humanidad, y, permaneció en esta tierra a la cabeza de la humanidad, llevando un testimonio contra la
oscura acusación de que el hombre no puede vivir sin pecar”. 4ST:293.
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“El unigénito Hijo de Dios vino a nuestro mundo como hombre, para revelarle al mundo el hecho
de que los hombres, a través del poder divino, pueden guardar la ley de Dios. Satanás, el ángel caído,
ha declarado que ningún hombre puede guardar la ley de Dios, y él mostró la desobediencia de Adán
como prueba de que su declaración era justa”. 3ST:30.
“Jesús era uno con el Padre, y reveló la perfección de Dios, y de todas maneras Él vino al mundo
en semejanza de carne de pecado y por el pecado, y condenó el pecado en la carne a través de Su propia
vida de perfecta obediencia a la ley de Dios, demostrando que los hombres pueden volverse participan-
tes de la naturaleza divina, y que por la fe en Cristo, pueden obtener poder moral, el cual había sido
traído a su alcance, a través del amor tan abundantemente expresado a su favor. Los agentes humanos
pueden formar caracteres a la similitud divina, debido al gran amor con el que Cristo nos ha amado... El
plan de Satanás fue a través de sus mentirosas filosofías, para ensanchar la distancia entre Dios y el
hombre. Él argumentó que el hombre no puede guardar la ley de Dios, por lo cual Dios había sido obli-
gado a cambiar las leyes que Él había hecho, y que había abolido las reglas de Su gobierno”. 3ST:188.
“En Su divino plan de salvación, Dios dio a Su Hijo unigénito, para que toda voz fuese silenciada
en relación al punto de que no es posible que la humanidad guarde la ley de Dios. En Cristo, la divini-
dad y la humanidad soportaron cada prueba de la tentación; en Él, la humanidad es exaltada y honrada.
En Cristo, el hombre es privilegiado al volverse un participante de la naturaleza divina”. 3RH:628.
“Satanás declaró que los seres humanos no pueden guardar la ley. Cristo ha comprobado que esta
acusación es falsa”. 4RH:337.
“En Su naturaleza humana Cristo rindió perfecta obediencia a la ley de Dios, comprobándole así
a todos, que esta ley puede ser guardada”. 4RH:304.
“Satanás ha lanzado su sombra ante el paso de cada ser humano, de manera que él represente mal
a Dios al mundo. Él ha revestido el carácter de Dios con atributos que son satánicos, y completamente
separados de la verdad. Él lo ha representado como un ser lleno de venganza, como un dador de la ley,
pero cuya ley está más allá del poder del hombre para guardarla, y ha implantado una enemistad en el
corazón del pecador, de tal manera que el hombre inconverso está en rebelión contra Dios. Esta es la
impresión que Satanás ha efectuado en la mente humana. Aquellos que presentan la ley de Dios como
una transcripción del carácter divino, mezclaron con sus enseñanzas aquello que pertenece a este tema,
y presentarán el amor del Padre y del Hijo. Cuando esto es hecho, la sombra del maligno será removi-
da de los corazones de los hombres, y la clara luz del amor de Cristo, iluminando el entendimiento, re-
velará el carácter de Dios como uno que es infinito en misericordia...”. 2ST:464.
“Fue necesario que Cristo tomara sobre Sí nuestra naturaleza, para comprobar la falsedad de
las declaraciones de Satanás. El apóstata arrojó desprecio sobre la ley de Dios, y declaró que era impo-
sible que los hombres guardasen los mandamientos de Dios, los cuales habían sido preordenados en los
concilios celestiales”. 3ST:125.
Mire nuevamente esa última cita. ¿Por qué fue necesario que Cristo tomara nuestra naturaleza pa-
ra exponer la falsedad de las acusaciones de Satanás? ¿Qué quiso decir Ellen White con la expresión
nuestra naturaleza? Su línea de lógica se hace cada vez más clara, a medida que nos movemos a nues-
tro próximo capítulo, Cristo Acepta Las Condiciones Del Desafío.
Hemos visto en la última declaración, del grupo previo de declaraciones, la introducción de nue-
vo concepto, la necesidad de encontrar las condiciones del desafío de Satanás.
“Fue necesario que Cristo tomara sobre Sí nuestra naturaleza, para comprobar la falsedad de las
declaraciones de Satanás”. 3ST:125.
¿Qué quiere decir Ellen White con nuestra naturaleza? Hemos visto sus puntos de vista sobre es-
te asunto en detalle en nuestro libro “La Palabra Se Hizo Carne”. En aquel libro, el lector encontrará
aproximadamente 400 declaraciones de su pluma, en relación a que Cristo vino a esta tierra en la natu-
raleza caída del hombre, porque esa fue la única manera por la cual Él podía llevar a cabo la salvación
del hombre. Aquí va una muestra:
“La gran obra de la redención pudo ser llevada a cabo solamente tomando el Redentor el lugar
del caído Adán... El Rey de Gloria se propuso humillarse a Sí mismo a la humanidad caída... Él toma-
ría la naturaleza caída del hombre”. RH, 24 de Febrero de 1874.
Él no podría haber comprobado las acusaciones de Satanás, si Él hubiera venido a esta tierra en
una naturaleza que le diera a Él una ventaja sobre nosotros, debido a Su nacimiento. Y la segunda con-
dición fue que Él no debería tener ventajas sobre nosotros, debido al poder que le fue dado a Él, pero
que no estaba igualmente disponible para nosotros. Esta fue la línea lógica de la cual Ellen White nunca
se desvió.
“Él no debiera apelar a Su divinidad en Su ayuda, sino, como hombre; Él debía llevar las conse-
cuencias del pecado del hombre, y el disgusto del Creador hacia un discípulo desobediente”. 2RH:251.
“No necesitamos tomar la obediencia de Cristo como algo a lo que Él estaba particularmente
adaptado, por Su naturaleza divina; porque Él permaneció ante Dios como representante del hombre, y
fue tentado como substituto y garante del hombre. Si Cristo hubiera podido tener un poder especial, el
cual no es un privilegio que el hombre pueda tener, Satanás se habría aprovechado de esta materia”.
3ST:30.
“El unigénito Hijo de Dios vino a nuestro mundo como un hombre a revelarle al mundo el hecho
de que los hombres, a través del poder divino, puede guardar la ley de Dios... Jesús resistió las tenta-
ciones de Satanás de la misma manera en que cada alma puede resistir al maligno. Él dirige al tenta-
dor al registro inspirado y dice, “Escrito está”. Cristo venció las tentaciones como hombre, confiando
solamente en la palabra de Dios; y cada hombre puede vencer como venció Cristo... Él vino como un
hombre, para ser tentado como un hombre, rindiendo la obediencia de un hombre. Cristo rindió obe-
diencia a Dios, y venció como el hombre debe vencer... El atribuir a Su naturaleza un poder que no es
posible que el hombre posea en sus conflictos con Satanás, es destruir la entereza de Su humanidad.
La obediencia de Cristo a Su Padre, fue la misma obediencia que es requerida del hombre. El hombre
no puede vencer las tentaciones de Satanás, excepto con el poder divino obrando a través de la humani-
dad. El Señor Jesús vino a nuestro mundo, no a revelar lo que Dios en Su propia persona divina podía
hacer, sino lo que Él podía hacer a través de la humanidad”. 3ST:30.
Pág. 28
“Jesús, el Redentor del mundo, como nuestro ejemplo, solamente pudo guardar los mandamientos
de Dios de la misma manera que la humanidad puede guardarlos”. 3ST:32-33.
“(Cristo) resistió la tentación, a través del poder que el hombre puede ordenar. Él se aferró del
trono de Dios, y no hay ningún hombre o mujer que no pueda tener acceso a la misma ayuda, a través
de la fe en Dios. El hombre puede ser participante de la naturaleza divina; no existe ninguna alma que
no pueda pedir ayuda divina del cielo frente a las tentaciones y a las pruebas. Cristo vino a revelar la
fuente de Su poder, para que el hombre nunca confiara en sus desvalidas capacidades humanas”.
1MS:478.
“”Si eres el Hijo de Dios, ordena que estas piedras sean convertidas en pan”. Pero a través de un
acto como este, Cristo habría quebrado Su promesa de que nunca habría de usar Su poder divino para
escapar de cualquier dificultad o sufrimiento, que el hombre encontrara en su humanidad”. 5RH:412.
“(Cristo) solamente tuvo en la batalla las ventajas que son el privilegio del hombre caído”.
MJ:223.
“Venía del Padre el poder que Cristo constantemente usó y que Lo capacitaba para guardar Su
vida libre de mancha o mancillamiento de pecado. Fue este poder que Lo capacitó para resistir la tenta-
ción”. 6RH:262.
“(Cristo) nunca cedió a la tentación; y sin embargo, al soportar los asaltos del enemigo, Él no
ejerció ningún poder que no estuviese a nuestra disposición”. 4RH:551.
“(Cristo) tuvo que caminar por la fe, así como nosotros caminamos por la fe; y cuando las tenta-
ciones vinieron sobre Él con poder abrumador, Él usó el lenguaje que cada hijo de la tierra tiene que
usar”. MJ:438.
“Como uno de nosotros Él tuvo que dar un ejemplo de obediencia. Por esto mismo Él tomo sobre
Sí mismo nuestra naturaleza, y pasó por nuestras experiencias. “En todas las cosas convenía que fuese
semejante a Sus hermanos”. Heb. 2:17. Si nosotros tuviésemos que soportar cualquier cosa que Jesús
no soportó, entonces en este punto Satanás habría representado el poder de Dios como siendo insufi-
ciente para nosotros. Por eso Jesús fue “tentado en todos los puntos, así como lo somos nosotros”. Heb.
4:15. Él soportó cada prueba a las cuales nosotros somos sometidos. Y Él no ejerció a Su propio favor
ningún poder, que no sea libremente ofrecido a nosotros. Como hombre, Él enfrentó la tentación, y
venció en la fuerza que Le dio Dios. Él dice, “Me complazco en hacer Tu voluntad, oh Dios mío: si, Tu
ley está dentro de Mi corazón”. Salmo 40:8”. DTG:15-16.
“El poder que descansó sobre (Cristo) vino directamente del Padre, y Él no lo ejerció a Su pro-
pio favor... Cristo sufrió así como los miembros de la familia humana sufren bajo la tentación; pero no
fue la voluntad de Dios que Él ejerciese Su poder divino a su propio favor”. MJ:437.
“Cristo pudo haber efectuado un milagro por su propia cuenta; pero esto no hubiera estado de
acuerdo con el plan de salvación... Al convertirse en el substituto del hombre, Cristo no manifestó Su
poder como el Hijo de Dios... Él siempre estuvo, por precepto y ejemplo, enseñándole al hombre que
Dios era Su dependencia, y que en Dios debía estar su fe y su firme confianza”. 1RH:145.
“(Cristo) no debía ejercer su milagroso poder en Sí mismo; porque si lo hiciese, Satanás diría que
la prueba no había sido justa, porque Él había hecho uso de un poder sobrenatural; y que Dios no puede
Pág. 29
requerir que el hombre obedezca a todos Sus requerimientos, si es que el esfuerzo para obedecerlos iba
a destruir la vida”. 4ST:108.
“... Cristo no podía ejercer el poder divino en Su propio beneficio. Él vino para soportar las
pruebas tal como nosotros lo hacemos, dejándonos un ejemplo de fe y de sumisión. Ni aquí ni en nin-
gún otro tiempo subsecuente, en esta vida terrena, hizo Él algún milagro para Su propio beneficio”.
DTG:94-95.
“Cuando Jesús fue despertado para hacer frente a la tempestad, se hallaba en perfecta paz. No ha-
bía en sus palabras ni en su mirada el menor vestigio de temor, porque no había temor en su corazón.
Pero él no confiaba en la posesión de la omnipotencia. No era en calidad de “dueño de la tierra, del mar
y del cielo” como descansaba en paz. Había depuesto ese poder, y aseveraba: “No puedo yo de Mí
mismo hacer nada”. Juan 5:30. Jesús confiaba en el poder del padre; descansaba en la fe, la fe en el
amor y cuidado de Dios, y el poder de aquella palabra que calmó la tempestad era el poder de Dios”.
DTG:302-303.
“En Su humanidad Cristo dependió del Padre, así como la humanidad ahora es dependiente del
Padre para el poder divino, en relación a la perfección del carácter”. 3ST:258.
“Cristo sintió que por el pecado Él estaba siendo separado de Su Padre. El golfo era tan grande,
tan negro, tan profundo, que Su Espíritu tembló ante ello. En esta agonía Él no debía ejercer Su poder
divino para escapar”. 4ST:217.
“Pero Cristo quedó inconmovible. Sintió la fuerza de esa tentación, pero le hizo frente por noso-
tros y venció. Y usó sólo las armas que razonablemente pueden usar los seres humanos: la Palabra de
Aquel que es poderoso en consejo: "Escrito está" (Mat. 4:4,10)”. 1MS:298-299.
“Resistió a la tentación mediante el poder que puede tener el hombre. Se aferró del trono de
Dios, y no hay un hombre o mujer que no pueda tener acceso a la misma ayuda mediante la fe en Dios.
El hombre puede llegar a ser participante de la naturaleza divina. No vive una sola alma que no pueda
pedir la ayuda del cielo en la tentación y la prueba. Cristo vino para revelar la fuente de su poder a fin
de que el hombre nunca necesitara depender de sus capacidades humanas desvalidas.
Los hombres pueden tener un poder para resistir el mal: un poder que ni la tierra, ni la muerte,
ni el infierno pueden vencer; un poder que los colocará donde pueden llegar a ser vencedores como
Cristo venció. La divinidad y la humanidad pueden combinarse en ellos”. 1MS:478.
“Cristo tuvo el privilegio de depender del Padre para obtener fuerza, y así también es con noso-
tros. Debido a que Él se aferró de la mano de poder infinito, y no se soltó, por eso venció; y a nosotros
se nos dice que hagamos lo mismo”. MJ:438.
“Cristo fue uno con nosotros sufriendo las tentaciones comunes a la naturaleza humana. Él fue
tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, y sin embargo no pecó, ni fue hallado engaño
en Su boca. Cuando fue tentado, Él obtuvo fuerza de Su Padre celestial, así como cualquier individuo
puede hacerlo cuando es tentado”. 3RH:359-360.
“Por la fe (Jesús) se aferró a la divinidad, así como la humanidad puede aferrarse en ese poder
infinito, a través de Él”. 3ST:264.
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“El Salvador ganó las victorias sobre la tentación a través del poder impartido desde arriba, en
respuesta a la oración”. 5RH:273.
“(Cristo) caminó por el camino en el cual nos llama a nosotros a caminar. Cada paso que Cristo
dio, fue dado en dependencia con Dios, y en ningún punto el enemigo lo venció”. MJ:495.
“El gran maestro vino a este mundo para permanecer a la cabeza de la humanidad, para elevarla y
santificarla a través de Su santa obediencia a todos los requerimientos de Dios, demostrando que es po-
sible obedecer todos los mandamientos de Dios. Él demostró que una obediencia de toda una vida es
posible... Cristo redimió el desgraciado fracaso y caída de Adán, y fue vencedor, testificando así a to-
dos los mundos no caídos y la humanidad caída, que a través del divino poder garantizado a Él desde el
cielo, el hombre puede guardar los mandamientos de Dios. Jesús, el Hijo de Dios, se humilló a Sí mis-
mo por nosotros, soportó la tentación por nosotros, venció a favor nuestro, para mostrarnos cómo no-
sotros podemos vencer; a través de un estrecho lazo Él ligó Su interés con la humanidad, y le dio una
positiva seguridad de que nosotros no seremos tentados más allá de lo que podemos soportar; porque
con la tentación Él nos dará un camino de escape”. 3ST:32.
“... así como (Cristo) confió en Dios, la Fuente de toda fuerza, así nosotros tenemos que ser revi-
gorizados y refrescados, para ser fortalecidos para el deber y listos para cualquier prueba, a través de la
comunión con Dios”. 3ST:255.
“Dejando a un lado Su corona real y Su ropa real, Él se dio a Sí mismo a la familia humana, para
pasar a través de pruebas y demostrar así a cada hijo e hija de Adán, que es posible a través de la fe en
Él, resistir las artimañas de Satanás. Tentado en todos los puntos así como el hombre es tentado, Cristo
venció a través de poder de la divinidad. Él busca enseñar a los hombres y a las mujeres, que ellos
pueden vencer a través del mismo poder”. 4ST:477.
“Aquí Él vivió como hombre entre los hombres, enfrentando las tentaciones que nosotros tene-
mos que enfrentar, y venciendo a través de la fuerza proveniente de arriba. Por Su vida sin pecado, Él
demostró que a través del poder de Dios es posible que el hombre soporte las tentaciones de Satanás”.
4ST:449.
“En Cristo, el clamor de a humanidad llegaba al Padre de compasión infinita. Como hombre, su-
plicaba al trono de Dios, hasta que su humanidad se cargaba de una corriente celestial que conectaba a
la humanidad con la divinidad. Por medio de la comunión continua, recibía vida de Dios a fin de impar-
tirla al mundo. Su experiencia ha de ser la nuestra”. AFC: 10 de Septiembre.
“... en cada acto de misericordia y sanamiento (Cristo) tomó del poder divino, del mismo poder que hi-
zo los mundos. El Señor Jesús está listo para impartir la misma ayuda a todos aquellos que quieran
consagrar sus poderes a Su servicio, que sienten la necesidad de la impartición de Su gracia”.
4RH:459.
“(Cristo) les dijo, “sed perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. Y Él
dijo esto porque Él sabe que es posible que ellos alcancen la perfección. La vida que Él vivió en este
mundo, ellos también pueden vivirla. Él se enfrentó al enemigo sin nada, así como ellos también tienen
que enfrentarlo. Él pidió y recibió poder que le permitió vencer en el conflicto. Y aquellos que caminan
en el camino de Dios, tienen el mismo poder. Los mismos ángeles que ministraron a Cristo, también le
ministran a aquellos, que serán herederos de la salvación”. 4ST:461.
Pág. 31
“La vida de Cristo ha demostrado lo que la humanidad puede hacer al ser participante de la natu-
raleza divina. Todo lo que Cristo recibió de Dios, nosotros también podemos recibirlo”. PVGM:149.
“El Salvador anhelaba profundamente que sus discípulos comprendiesen con qué propósito su di-
vinidad se había unido a la humanidad. Vino al mundo para revelar la gloria de Dios, a fin de que el
hombre pudiese ser elevado por su poder restaurador. Dios se manifestó en él a fin de que pudiese ma-
nifestarse en ellos. Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombres no pudieran tener
por la fe en él. Su perfecta humanidad es lo que todos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir
sometidos a Dios como él vivió”. DTG:619-620.
“En Su vida en esta tierra, Cristo vivió la ley de Dios, haciendo así posible que los hombres de
cada nación y de cada clima vivan, bajo la más tremenda tentación, una vida de verdadera obedien-
cia”. 6RH:67.
En contra de lo que parecían insuperables desigualdades impuestas a Él por las condiciones del
desafío, Cristo emergió de este conflicto con una victoria total sobre Satanás. Él había aceptado la natu-
raleza humana caída del hombre, no permitiéndose a Él mismo ninguna ventaja sobre nosotros, debido
a Su parentesco divino, o debido a un poder disponible para Él, pero que no está igualmente disponible
para nosotros. La extremidad de las condiciones enfatizan la enormidad de la victoria.
Él demostró que Dios no ha dado una ley que Sus seres creados no puedan obedecer. Él demostró
que las acusaciones de Satanás eran falsas, y que el carácter así como también el gobierno de Dios no
poseían ninguna falla.
Él nos demostró lo que puede ser hecho, y como nuestro ejemplo Él nos llama a hacer lo mismo y
de la misma manera, haciendo uso del poder divino ofrecido libremente. Estas dos palabras, demostrar
y ejemplo, son las palabras llaves en este capítulo.
“Cristo venció a Satanás, demostrándonos cómo nosotros también podemos vencer”. 1RH:342.
“El ejemplo de Cristo está delante de nosotros. Él venció a Satanás, demostrándonos cómo noso-
tros también podemos vencer”. 4T:45.
“Él vino para mostrarle al hombre cómo obedecer, cómo guardar todos los mandamientos”.
MJ:514.
“Él fue sometido a las tentaciones de Satanás, para que Él pueda enseñarte cómo resistir y ven-
cerlas; y Él te oirá cuando tu ores, y te ayudará”. MJ:66.
“A través de Su vida Él demostró que es posible que el hombre guarde la ley”. 4ST:129.
“Cristo sabe todo a respecto de nuestras pruebas y tentaciones; porque Él fue tentado en todos los
puntos así como lo somos nosotros, pero sin pecado. Delante del universo celeste Él demostró que los
hombres pueden guardar los mandamientos de Dios, y perfeccionar un carácter cristiano”. MJ:439.
“(Cristo) vino a demostrarle a los hombres que ellos pueden permanecer en terreno ventajoso
con Dios, guardando todas las leyes de Su reino, haciendo Su voluntad en amor, en bondad y en leal-
tad, haciendo el bien y no lo malo”. 4ST:207.
Pág. 32
“Cristo vino a representar al Padre, y a mostrar en qué tierna relación podemos estar con Él. Él
demostró que la humanidad puede guardar la ley”. MJ:446.
“El vino para cumplir toda justicia y, como cabeza de la humanidad, para mostrarle al hombre
que puede hacer la misma obra, haciendo frente a cada especificación de los requerimientos de Dios”.
1MS:248.
“Cristo tomó la naturaleza humana sobre Sí mismo para mostrarnos qué es lo que Dios desea
que nosotros seamos”. 4ST:369.
“(Cristo) vino para mostrar que recibiendo poder de lo alto el hombre puede vivir una vida sin
mancha”. 4ST:288.
“Cristo vino a nuestro mundo a mostrarnos cómo vivir verdaderas y elevadas vidas, y todos los
que son cristianos mantendrán Sus principios”. 4ST:114.
“El gran maestro vino a nuestro mundo a mostrarle a los hombres y a las mujeres cómo vivir de
tal manera que en el gran día de Dios se pueda decir de ellos, “ustedes están completos en Él”. Debe-
mos ser fuertes en el Señor y en el poder de Su gloria”. 4ST:130.
“Jesús fue tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, para que Él pudiese saber
cómo socorrer a aquellos que serían tentados. Su vida es nuestro ejemplo. Él demostró por Su volunta-
riosa obediencia que el hombre puede guardar la ley de Dios”. 4T:294.
“Piense en lo que la obediencia de Cristo significa para nosotros. Significa que en Su fuerza no-
sotros, también podemos obedecer. Él vino a este mundo a mostrarnos lo que Dios puede hacer por
nosotros, y lo que nosotros podemos hacer en cooperación con Dios”. 4ST:388.
“Dios envió a Cristo a nuestro mundo para mostrar lo que los seres humanos pueden llegar a ser a
través de la ayuda de la gracia divina”. 5RH:524.
“Él se colocó a Sí mismo como la cabeza de la raza humana para mostrarnos cómo vivir de tal
manera que Dios pueda aprobarlo”. MJ:514.
“Cristo vino a este mundo, sujeto a la voluntad de Su Padre, para mostrarle a los hombres y mu-
jeres lo que Dios desea que ellos sean, y lo que, a través de Su gracia, ellos pueden llegar a ser. Él
vino a desarrollar un perfecto carácter para el hombre. Es Su propósito que nosotros ganemos la per-
fección, no manteniendo nuestros ojos sobre las vidas defectuosas de los profesos cristianos, sino que
mirándolo constantemente a Él, el Enviado de Dios, quien en este mundo y en la naturaleza humana vi-
vió una vida pura, noble y perfecta”. 4ST:361.
“Si no cometiésemos un error en relación a lo que debe ser el redimido, Él vino para dar en Su
vida una revelación del carácter de Dios requerido de Sus hijos. Él vino para que nosotros pudiésemos
tener un ejemplo de lo que la naturaleza humana puede llegar a ser al recibirlo a Él como perfecto sal-
vador. Él vino a mostrarnos que nosotros podemos ser semejantes a Cristo”. 4RH:452.
“Jesús, nuestro padrón perfecto, le ha mostrado al hombre el camino para formar ese carácter.
Día tras día, a través de la ayuda de la gracia divina, él puede estar dejando un registro del cual no
venga a avergonzarse en el Juicio”. 2ST:133.
Pág. 33
“Él vino a nuestro mundo a mostrarnos cómo vivir una vida pura y santa”. 2ST:400.
“La vida de obediencia del Salvador mantuvo las demandas de la ley, y mostró la excelencia de
carácter que la obediencia desarrollaría. Todos los que obedecen como Él lo hizo, también están de-
clarando que la ley es “santa, justa y buena””. 4ST:509.
“Él vino para cumplir la justicia, y, como la cabeza de la humanidad, para mostrarle al hombre
que él puede hacer la misma obra, alcanzando cada especificación de los requerimientos de Dios. A
través de la medida de Su gracia otorgada al agente humano, nadie necesita perderse. La perfección de
carácter es alcanzable por todo aquel que lucha por ello”. 3RH:557.
“Él te ama. Fue a causa de esto que Él vino del cielo para mostrarte cómo vivir una vida pura y
verdadera”. MJ:521.
“Cristo vino a esta tierra a mostrarle a la raza humana cómo obedecerle a Dios... Él obedeció en
la humanidad, ennobleciendo y elevando a la humanidad a través de la obediencia. Él vivió en obedien-
cia a Dios, de manera que no solamente por palabras de la boca, sino que por Sus acciones, Él pudiera
honrar la ley. Al hacerlo así, Él no solamente declaró que nosotros debemos obedecer, sino que nos
mostró cómo obedecer”. 4ST:14.
“(Cristo) es nuestro Hermano Mayor. Él vino a probar que los seres humanos pueden, a través
del poder de Dios, vivir vidas sin pecado”. 4ST:398.
“Cristo vino a este mundo como un hombre, para probarle a los ángeles y a los hombres, que el
hombre puede vencer, que en cada emergencia él puede saber que los poderes del Cielo están listos
para ayudarlo”. 4ST:271.
“Qué amor sorprendente ha manifestado Cristo al venir al mundo para llevar nuestros pecados y
enfermedades, y para caminar la senda del sufrimiento, para que Él nos mostrase a través de Su vida de
impecables méritos, cómo es que nosotros debemos andar y vencer así como Él venció, y que nosotros
podemos ser reconciliados con Dios”. 1ST:102.
“Él vino a ser tentado como el hombre es tentado, para pasar a través de las vicisitudes a través
de las cuales los seres humanos son llamados a pasar, y a vivir una vida sin de impecabilidad, mostrán-
dole a todos la “mejor parte” que ellos pueden obtener viviendo para Dios, a través de la gracia reci-
bida del cielo”. 4ST:406.
“La vida de Cristo es nuestro ejemplo. Él nos muestra en Su voluntariosa obediencia, cómo el
hombre puede guardar la ley de Dios, y que la transgresión de la ley y las desobediencia a ella, lo trae
a la esclavitud”. 1ST:69.
“Cristo muestra aquí el objetivo de Su misión: mostrarle al hombre a través de Su ejemplo, que
puede ser completamente obediente a la ley moral, y regular su vida a través de sus preceptos”.
1ST:68.
“Todo aquel que posee un verdadero sentido del sacrificio hecho por Cristo al dejar Su hogar en
el Cielo, para venir a este mundo, para que Él pudiese, a través de Su propia vida, mostrarle al hombre
cómo resistir la tentación, alegremente se negará a sí mismo y elegirá ser participante con Cristo de
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“Él se consagró a Sí mismo a Dios para que Él pudiese beneficiar y bendecir a otros, para mos-
trar que en cada periodo de la vida, el agente humano puede hacer la voluntad de Su Maestro”.
4RH:108.
“Cristo consintió voluntariamente en dejar a un lado Su vestidura real y su corona real, y venir a
esta tierra, para mostrarle a los seres humanos lo que pueden llegar a ser en cooperación con Dios”.
4ST:385.
“Es positivamente necesario que nosotros nos sentemos algunas veces, y pensemos en cómo el
Salvador descendió del cielo, desde el trono de Dios, para mostrar lo que los seres humanos pueden
llegar a ser, si unen su debilidad con Su fuerza”. 6RH:83.
“(Jesús) vino a nuestro mundo a darle a los hombres un ejemplo de una vida perfecta”. 6RH:74.
“Cristo vino a darle al mundo un ejemplo de cuan perfecta puede llegar a ser la humanidad cuan-
do se une con la divinidad”. 1MS:305.
“Cristo ha entrado en el mundo como el destructor de Satanás, y el Redentor de los cautivos liga-
dos por Su poder. Él dejó un ejemplo en Su propia y victoriosa vida para que el hombre lo siguiera y
venciera las tentaciones de Satanás”. 1MS:318.
“(Jesús) pasó por todas las experiencias del hombre, desde el pesebre hasta el Calvario, dándole
en cada paso al hombre un ejemplo de lo que él podría ser y de lo que él debía hacer”. 2ST:481.
“Cristo vino a enseñarnos cómo vivir. Él nos ha invitado a que vayamos a Él, y que aprendamos
de Él a ser mansos y amorosos de corazón, de manera que podamos encontrar descanso para nuestras
almas. Debido a que Jesús ha vivido nuestro ejemplo, no poseemos ninguna excusa para no imitar Su
vida y Sus obras”. 2ST:499.
“Él venció en Su naturaleza humana para que tu puedas tener delante de ti el poder de Su ejem-
plo”. MJ:189.
“Cristo vivió una vida humana para que Él pudiese ser el ejemplo para el hombre en todas las
cosas. Él enfrentó la tentación como cada ser humano debe enfrentarla. Él le creyó a Dios, como noso-
tros tenemos que creerle. Él aprendió obediencia, así como nosotros necesitamos aprender a obedecer.
Y Él venció, así como tenemos que vencer. Él pasó por muchas tentaciones; por eso, Él sabe cómo so-
correr a aquellos que son tentados”. 4ST:153.
“... a favor del hombre, Cristo enfrentó las artificiosas tentaciones de Satanás, y le dejó al hombre
un ejemplo de cómo vencer a Satanás en el conflicto”. 3RH:349.
“Cristo ha entrado al mundo como el destructor de Satanás, y el Redentor de los cautivos ligados
por Su poder. Él dejó un ejemplo en Su propia vida victoriosa para que el hombre lo siguiese y vencie-
se las tentaciones de Satanás”. 1RH:144.
“El conflicto de Cristo con Satanás en el desierto será mirado con sagrado interés por todo verda-
dero seguidor de Cristo. Nosotros debiéramos tener sentimientos de la más profunda gratitud para con
nuestro Redentor por enseñarnos a través de Su propio ejemplo, en cómo resistir y vencer a Satanás”.
1RH:159.
“Mientras estuvo en este mundo (Jesús) vivió una vida de obediencia a los mandamientos de
Dios, dejándonos un ejemplo, siguiendo Sus pasos”. MJ:193-194.
“Cristo vino a pagar la deuda en la cual el pecador había incurrido a través de la transgresión, y a
través de Su propio ejemplo en enseñarle al hombre cómo guardar la ley de Dios”. 2RH:75.
“Este ejemplo que Él le dio a la raza humana, de que ellos pueden en Su fuerza rendir a Dios la
obediencia que Él requiere, y al final presentarse ellos mismos perfectos delante de Su trono”.
4RH:224.
“Debiéramos estudiar la vida de Cristo, acariciar Su espíritu, y copiar Su ejemplo; entonces sere-
mos como Él, y Su paz dirigirá nuestros corazones. Y mientras más semejantes seamos a Él, más cla-
ramente discerniremos las tentaciones de Satanás, y más exitosamente resistiremos su poder”. 2ST:59.
“La verdad tal como es en Jesús es una relación con la santa, justa y buena ley de Dios, en la me-
dida que esta ley es elevada, y su inmutabilidad ha sido demostrada, en Cristo. Él magnificó la ley, ex-
pandió su precepto, y Su obediencia le dejó al hombre un ejemplo, que él también pueda enfrentar sus
demandas”. 3RH:541.
“La naturaleza humana por sí misma es completamente débil ante las astucias de Satanás; pero es
nuestro privilegio pedirle fuerzas a Dios, y recibirlas. Jesús nos ha dado un ejemplo para mostrarnos
cómo enfrentar y vencer a Satanás”. 4ST:81.
Mientras observamos paso por paso el progreso en la línea de la lógica de Ellen White, no pode-
mos sino impresionarnos primeramente por su indesviable adherencia, y segundo, su osadía. Debemos
recordar que Ellen White vivió en un tiempo cuando una de las dos mayores escuelas teológicas (la
Arminiana-Wesleyana) afirmaba que la ley moral de Dios, los Diez Mandamientos, habían sido aboli-
dos en la cruz, y que por lo tanto, no estaba ligada a los cristianos.
Pág. 36
La otra mayor escuela teológica (la Calvinista) estaba llegando a los mismos resultados prácticos,
a través de un método diferente. Ellos sostenían que, aun cuando la ley moral no había sido abolida,
Dios entendió que inclusive con Su asistencia, los cristianos no podrían obedecerla exitosamente. Esto,
tal cual como lo vio Ellen White, fue simplemente una repetición de la mayor mentira de Satanás.
En virtud de esta formidable oposición, Ellen White sin titubear manifestó el resultado lógico de
sus posiciones previas. Ella afirmó repetidamente y sin lugar a confusiones, que la ley moral aun estaba
vigente y que, a través de la gracia de Dios, abundantemente suplida a los cristianos, esa ley moral po-
día ser perfectamente obedecida.
“Dios nos llama a vencer así como Cristo venció, para que podamos sentarnos con el Salvador en
Su trono. Él nos proveyó con abundantes oportunidades y privilegios, haciendo posible que nosotros
venzamos”. MJ:513.
“Nosotros debemos tener poder para vencer así como Él venció... El Salvador vino a nuestro
mundo para traerle a cada alma probada y tentada, fuerzas para vencer como Él venció... Vivamos de
tal manera que Dios pueda hacernos participantes de la naturaleza divina, capacitándonos para obtener
victorias, y para vencer así como Cristo venció”. 5RH:33.
“En Él la humanidad y la divinidad están combinadas, y Él puede conseguir para la raza humana
todo lo que sea necesario para capacitarlos a vencer así como Él venció, y se sentarnos con Él en el
trono de Su Padre”. 4RH:286.
“Jesús dice, “En el mundo tendréis tribulaciones; pero tened buen ánimo; Yo he vencido al mun-
do”. Por lo tanto el mundo no os vencerá si creéis en Mí. Es el mundo lo que Yo he conquistado. Debi-
do a que Yo he vencido, si tu crees en Mí, tu puedes vencer, y tener la vida eterna”. 2RH:560.
“Él murió para hacer posible que nosotros seamos participantes de la naturaleza divina. Él tomó
sobre Sí mismo la humanidad, para que pudiese levantar a la humanidad. Con la cadena áurea de Su
inigualable amor, nos ha unido al trono de Dios. Tenemos que tener poder para vencer así como Él
venció”. 4ST:347.
“Cristo descendió de Su alta posición como Comandante de las cortes celestiales; y dejando a un
lado Sus vestiduras reales y Su corona real, vistió Su divinidad con la humanidad, y vino a esta tierra,
para que Él pudiese vivir con nosotros y darle a los hombres y mujeres la gracia para vencer así como
Él venció”. 4ST:460.
“Cristo ha colocado una exaltado norma, la cual el hombre puede alcanzar, venciendo así como
Él venció”. MJ:311.
“Satanás presenta las mismas tentaciones hoy, como se las presentó a Adán y a Jesús, el segundo
Adán, al cual venció, haciendo posible que el hombre venciera”. 2ST:166.
“En Su nombre, a través de Su gracia, el hombre puede ser un vencedor, así como Cristo fue un
vencedor”. MJ:96.
“El Hijo de Dios no poseía ninguna falta. Nosotros debemos poner nuestra mira en esta perfec-
ción y vencer así como Él venció, si queremos sentarnos a Su la do derecho”. 3T:336.
Pág. 37
Si esa indulgencia del apetito era tan fuerte sobre la raza, que para romper su poder, el divino Hi-
jo de Dios, a favor del hombre, le fue requerido ayunar por cerca de seis semanas, qué obra está delante
del cristiano para que él pueda vencer así como Cristo venció”. 3T:486.
“En pocas palabras, el hombre debe vencer así como Cristo venció. Y entonces, a través de la
victoria que es su privilegio ganar, a través del nombre todopoderoso de Jesús, él puede llegar a ser un
heredero de Dios juntamente con Jesucristo. Esto no podría ser el caso si apenas Cristo hiciese todo pa-
ra vencer”. 4T:33.
“A ellos les dio poder para que fuesen hijos de Dios. Ellos son Sus escogidos, juntamente con
Cristo en el gran casa del cielo. Ellos vencieron así como Él venció”. 4ST:54.
“Si queremos vencer así como Cristo venció, para que podamos mezclarnos con la compañía que
se ha lavado y glorificado delante del trono de Dios, es de la mayor importancia que nos familiaricemos
con la vida de nuestro Redentor y neguemos el yo así como lo hizo Cristo. Tenemos que enfrentar las
tentaciones y vencer los obstáculos, y a través de afanes y sufrimientos, en el nombre de Jesús, vencer
así como Él venció”. 1ST:344.
“Qué increíble amor ha manifestado Cristo al venir al mundo para llevar nuestros pecados y en-
fermedades, y para trillar el camino del sufrimiento, para que Él pudiese mostrarnos a través de Su vida
de inmaculados méritos, cómo deberíamos andar nosotros, y vencer así como Él venció, para que sea-
mos reconciliados con Dios”. 1ST:102.
“Nosotros podemos poseer un vago y desagradable sentido de imperfección, pero esto no nos
valdrá absolutamente nada, a menos que decidamos hacer un decidido esfuerzo para obtener la victoria
sobre el pecado. Si queremos cooperar con Cristo, para vencer así como Él venció, tenemos que, en Su
fuerza, poner la más determinada resistencia contra el yo y el egoísmo”. 3ST:367.
“Nuestros esfuerzos, nuestro negarnos a nosotros mismos, debe ser proporcional al infinito valor
del objeto que estamos persiguiendo. Solamente venciendo así como Cristo venció, podremos ganar la
corona de la vida”. 8T:315.
“Si ellos permanecen en Él, ellos pueden sacar savia y alimento de Él, pueden ser imbuidos con
Su Espíritu, y pueden caminar así como Él caminó, vencer así como Él venció, y ser exaltado a Su pro-
pia mano derecha”. 2RH:74.
“Cristo venció en nuestro beneficio, y así hizo posible que nosotros también venciésemos”.
1RH:300.
“Él sacrificó Su honor, Sus riquezas, Su glorioso hogar en las cortes reales, y enfrentó los fieros
asaltos de Satanás, para que el hombre pudiera tener fuerza para vencer así como Él venció... A través
de Sus sufrimientos y resistencia Él le dejó completamente claro al hombre que la perfección de carác-
ter puede ser obtenida y mantenida por la humanidad... Nosotros tenemos que tener coraje, y creer que
venceremos cada imperfección del carácter. Nuestro Redentor ha tomado nuestra naturaleza, ha pelea-
do nuestras batallas, y en Su nombre nosotros debemos vencer. La naturaleza humana puede asirse del
poder de Dios, y ser victorioso”. MJ:438.
“El Salvador venció para mostrarle al hombre cómo él puede vencer”. MC:181.
“Él les ha mostrado cómo pueden vencer por su propia cuenta, así como Él venció”. 3T:380.
Pág. 38
“Cristo, como nuestro ejemplo, guardó la ley de Su Padre. Así como Él venció, así podemos ha-
cerlo nosotros”. 2ST:54.
“El ejemplo de Cristo está delante de nosotros. Él venció a Satanás, mostrándonos a nosotros
cómo nosotros podemos vencer”. 1RH:553.
“(Cristo) ha hecho posible para (aquellos que sean obedientes a Él) perfeccionar el carácter cris-
tiano a través de Su nombre, y vencer por sí mismos, así como Él venció por ellos. Él les ha dado un
ejemplo en Su propia vida, mostrándoles cómo pueden vencer”. 3T:365.
“Aquel que triunfó sobre el adversario de las almas en el conflicto de la tentación, entiende el po-
der que Satanás tiene sobre la raza, y lo ha conquistado para nuestro beneficio. Como un vencedor, Él
nos ha dado a nosotros la ventaja de Su victoria, para que en nuestros esfuerzos resistamos las tentacio-
nes de Satanás, uniendo nuestras debilidades a Su fuerza, nuestra inutilidad a Sus méritos. Y, sosteni-
dos a través de Su poder bajo fuerte tentación, nosotros podamos resistir en Su todopoderoso nombre, y
vencer así como Él venció”. 3T:480.
“Todos los que poseen un genuino sentido del sacrificio hecho por Cristo al dejar Su hogar en el
Cielo para venir a este mundo, para que Él pudiera, a través de Su propia vida, mostrare al hombre có-
mo resistir la tentación, alegremente se negarían a sí mismos y elegirían ser participantes con Cristo de
Sus sufrimientos... Es solamente a través de la obediencia y de un continuo esfuerzo que podremos
vencer así como Cristo venció”. 3T:491.
“... Cristo ganó una completa victoria sobre esta tentación (apetito), colocando a los hombres y
mujeres en terreno ventajoso, donde ellos pueden vencer así como Él venció... A través del poder de
Dios, el hombre tiene que resistir firmemente cada tentación. Las tentaciones que Cristo venció cubren
todas las tentaciones que le vienen al hombre. Cada una de estas tentaciones marca una crisis especial
en la vida. Si el hombre es vencido, Satanás ha ganado la victoria, y el hombre ha debilitado su propio
poder de resistencia. Pero si el tentado se aferra de la fuerza del Conquistador, él también será un ven-
cedor... Todos los que coloquen su confianza en Dios serán más que vencedores... Dios te llama a hacer
una obra, la cual, a través de Su gracia, tu la puedes hacer”. 4ST:108.
“Luz y fuerza vendrán a aquellos que diligentemente la buscan, para que ellos puedan poseer sa-
biduría para resistir a Satanás, y vencer en tiempos de tentación. Nosotros podemos vencer aun como
Cristo venció... Nosotros somos dependientes de Dios para tener éxito en vivir la vida cristiana, y el
ejemplo de Cristo nos abre delante de nosotros el camino, a través del cual podemos llegar a una fuente
de poder que nunca falla, de la cual nosotros podemos sacar gracia y poder para resistir al enemigo y
salir victoriosos”. 3ST:53.
“El ejemplo de Cristo nos muestra que nuestra única esperanza de victoria está en una continua
resistencia a los ataques de Satanás. Aquel que triunfó sobre el adversario de las almas en el conflicto
con la tentación, entiende el poder de Satanás sobre la raza, y ha vencido a nuestro favor. Como un
vencedor, Él nos ha dado la ventaja de Su victoria, para que en nuestros esfuerzos para resistir las ten-
taciones de Satanás, podamos unir nuestra debilidad con Su poder, nuestra inutilidad a Sus méritos. Y,
sostenidos a través de Su poder, bajo fuerte tentación, podamos resistir en Su todopoderoso nombre, y
vencer así como Él venció”. 3ST:387.
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Nota del traductor:
La paginación de los libros que están traducidos al español, no ha sido corregida aun en esta tra-
ducción, debido al poco tiempo disponible. Las únicas paginaciones que he podido corregir, son las de
“El Conflicto de los Siglos” y las de “El Deseado de Todas las Gentes”.
Si algún lector atento, consigue efectuar rápidamente este trabajo, le agradecería entrar en contac-
to conmigo a: eme1888@[Link]
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Hagamos una pausa por un momento, y miremos hacia atrás lo que hemos visto hasta aquí. Ellen
White ha colocado una cadena lógica, la cual posee los siguientes eslabones:
A.- En la mayor mentira que jamás ha sido contada, el ángel apóstata, Lucifer, desafió la justicia y el
amor de Dios, acusándolo de dar una ley que Sus seres criados no pueden obedecer.
B.- Cristo, el Hijo de Dios, aceptó este desafío y se propuso probar que la acusación era falsa, hacién-
dose hombre y viviendo en obediencia a la santa ley de Dios.
C.- Cristo reconoció y aceptó las dos condiciones necesarias para esta demostración: que Él no tendría
ninguna ventaja sobre el hombre a través de Su nacimiento y de Su naturaleza, y de que Él no tendría
ninguna ventaja sobre el hombre en razón del poder que Él poseía, el cual no estaba igualmente dispo-
nible para el hombre. Una falla en cumplir cualquiera de estas condiciones, haría con que la demostra-
ción no fuese convincente y quedase invalidada. Por eso, Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana
caída del hombre.
D.- En esta naturaleza humana caída, y sin ayuda, a no ser la ayuda que está libremente disponible para
el hombre, Cristo vivió una vida sin pecado.
E.- Se concluye a través de una simple lógica, que nosotros, a través del poder que está disponible para
nosotros, también podemos hacer lo que Él hizo. Nosotros podemos vivir vidas cristianas victoriosas y
exitosas. Nosotros podemos vencer así como Él venció.
Los próximos 11 capítulos en la serie, son expansiones de este pensamiento, variaciones de este
tema, explicaciones de lo que en realidad es la victoria. Ellen White aparentemente sintió que el mundo
estaba necesitando desesperadamente en ser convencido de este punto. Ella apiló argumento tras argu-
mento, evidencia tras evidencia. Aun así, el material continúa siendo profundamente inspirado y será
de mucho provecho el tiempo y la atención dedicada.
“Nosotros podemos vencer completamente. Jesús murió para hacer un camino de escape para no-
sotros, para que a través de constantes oraciones por Su gracia, nosotros podamos vencer cada tenta-
ción, cada sutil artimaña del adversario, y al final sentarse con Él en Su reino”. 2ST:74.
“”Al que venciere, le otorgaré sentarse en mi trono, así como Yo también vencí, y me senté con
mi Padre en Su trono”. Nosotros podemos vencer. Si; totalmente, completamente. Jesús murió para ha-
cer un camino de escape para nosotros, para que podamos vencer cada falta, resistir cada tentación, y
sentarse finalmente con Él en Su trono”. 1RH:363.
“Tu puedes ser vencedor. Ve a Dios diariamente por fuerza, y cada día vence”. MJ:15.
“No existe ninguna razón por la cual no debamos ser vencedores”. 2ST:195.
“Nosotros podemos vencer. Si; totalmente, enteramente. Jesús murió para hacer un camino de es-
cape para nosotros, para que venzamos cada temperamento maligno, cada pecado, cada tentación, y al
final sentarse con Él”. 1T:144.
“Él fue hecho un niño para que pudiese entender las tentaciones de la niñez, y conocer sus debili-
dades y ser capaz de ayudar a los niños a ser vencedores”. 2ST:325.
“La mayor conquista de cada uno de nosotros será vencer el yo, a traer el yo a obediencia a la ley
de Dios”. 1RH:540.
“Que nadie... considere sus defectos como siendo incurables. Dios dará fe y gracia para vencer-
los”. CS:544.
“Tu puedes vencer lo maligno - pensamientos malignos, deseos malignos – a través de la sangre
del Cordero y a través de la palabra de tu testimonio. No podemos permitirnos pecar. Es demasiado
costoso”. MJ:640.
“El fragante incienso de los méritos de Cristo le da al alma creyente, las virtudes de Su carácter.
Así es como la cooperación de la divina energía y mérito con el hombre, lo hacen un completo vence-
dor en todo sentido, y eleva a la humanidad en la escala de los valores morales con Dios”. 3RH:628.
“... a través de los méritos de la sangre de un Salvador crucificado y resucitado, todos los que
quieran pueden ser vencedores”. 2RH:8.
“Dios le ha dado Su santa ley al hombre como medida de Su carácter. A través de esta ley pode-
mos ver y vencer todo defecto en nuestro carácter”. 5RH:333.
“Cada estudiante debe tomar en su mano, y con la ayuda de Dios, vencer las faltas que nublan su
carácter”. 5RH:69.
“Debemos luchar para vencer, mirando a Jesús; porque en cada tentación Él estará a nuestro la-
do para darnos la victoria”. 6RH:330.
“Dios le ha dado Su santa ley al hombre como la medida de Su carácter. A través de esta ley tu
puedes ver y vencer todo defecto en tu carácter. Tu puedes separarte de cada ídolo, y unirte al trono de
Dios a través de la áurea cadena de la gracia y de la verdad”. 4RH:299.
Pág. 41
“Una clase es santificada a través de la verdad; la otra no sabe nada del poder transformador de la
gracia divina. Los primeros están muriendo diariamente al yo, y están venciendo el pecado. Los últi-
mos son indulgentes con sus propias lujurias, y se convierten en los sirvientes de Satanás”. 1RH:262.
“Él obtuvo para los caídos hijos e hijas de Adán, esa fuerza que es imposible que ellos obtengan
por sí mismos, que en Su nombre ellos pueden vencer las tentaciones de Satanás”. 1RH:146.
“Es nuestro privilegio ser vencedores a través de la sangre del Cordero y la palabra de nuestro
testimonio”. 5RH:513.
“Que ningún hombre presente la idea de que el hombre no tiene nada que hacer en la gran obra
de vencer; porque Dios no hace nada por el hombre sin su cooperación... Nunca dejen la impresión en
la mente que hay poco o nada que hacer por parte del hombre; mejor enséñesele al hombre a cooperar
con Dios, para que tenga éxito en vencer”. 1MS:446-447.
“Las tentaciones te asaltarán por el lado derecho y por el lado izquierdo; pero a través de la pa-
ciente continuidad en hacer el bien, tu puedes vencer los defectos de tu carácter”. 4T:341.
“Cristo venció el poder del apetito en el desierto de la tentación a tu favor, haciendo posible que
tu venzas a tu propio favor”. 4T:257.
“Vuestra prueba ha sido alargada para que podáis tener una oportunidad de redimir el pasado,
vencer los defectos de vuestro carácter, y mostrar en vuestra vida esa devoción a Dios que Él reclama
de vosotros”. 4T:216.
“Cristo vino y enfrentó la más fiera tentación de Satanás, y, a favor de la raza, venció el apetito,
mostrando que el hombre puede vencer”. 3T:161.
“Con vigilancia y oración, sus puntos débiles (de los ministros) pueden ser guardados de tal ma-
nera que se conviertan en sus puntos más fuertes, y ellos pueden enfrentar tentaciones sin que sean
vencidos”. 2T:511.
“Cristo venció todas las tentaciones de Satanás, y así pueden hacerlo vuestros hijos”. 2T:286.
“Si todos manifestaran ese grado de ambición, celo, y sinceridad por la vida eterna, que manifies-
tan en sus búsquedas mundanas, serían victoriosos vencedores”. 1T:407.
“A cada punto avanzado el corazón es examinado y probado de una manera un poco más cercana.
Si el profeso pueblo de Dios descubren que sus corazones se oponen a esta certera obra, esto debiera
convencerlos de que tienen una obra que hacer para vencer, si es que no quieren ser vomitados de la
boca del Señor”. 1T:187.
“Dios es nuestra fuerza. Debemos mirarlo a Él para obtener sabiduría y guía, y con Su gloria en
vista, y con el bien de la iglesia, y con la salvación de nuestras propias almas, vencer nuestros acosan-
tes pecados. Cada individuo debe buscar y obtener una nueva victoria cada día”. 1RH:22.
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“Cuando las tentaciones y las pruebas irrumpen en nuestras vidas, vayamos a Dios, y agonicemos
con Él en oración. Él nonos dejará volver vacíos; sino que nos dará gracia y fuerza para vencer, y para
quebrar el poder del enemigo”. 1RH:11.
“Debemos ser vencedores, coparticipantes con Jesús, no dejando nuestra influencia con la obra
del enemigo”. 3ST:11.
“Debemos recibir gracia a través de la cual seamos vencedores, y heredemos la vida que se mide
con la vida de Dios”. 3ST:289.
“Así día tras día, con la ayuda de Jesús, usted puede vencer el yo”. MJ:251.
“Cualquiera que sea la naturaleza de vuestros defectos, el Espíritu del Señor lo capacitará a dis-
cernirlos, y le será dada gracia a través de la cual podéis ser vencedores”. MJ:173.
“A través de los méritos de Su sangre, usted puede vencer cada adversario espiritual, y remediar
cada defecto de carácter. Jesús “fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, la gloria
del unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad”. Y a través de la contemplación, usted puede ser
cambiado en la misma imagen”. MJ:70.
“Aun así, si usted viene a Cristo, y pone su confianza en Él, usted no estará en ningún peligro. Él
va a pelear la batalla por usted, y va a vencer los poderes de las tinieblas a su favor”. 2ST:87.
“Debemos asir en confianza las ricas promesas de Dios; entonces seremos vencedores”. 4ST:143.
“El bien que podemos efectuar uniéndonos con nuestro Salvador, nunca lo sabremos hasta que,
como vencedores, entremos en la ciudad de Dios”. MJ:456.
“Toda impureza de pensamiento será vencida, y la mente será entrenada para pensamientos puros
y santos”. 2ST:447.
“La fuerza de Jesús será impartida a cada alma que se esfuerza legítimamente por gobernarse.
Todos pueden ser vencedores”. 2ST:293.
“Él permaneció en Su integridad, un vencedor, y a través de Él los hijos de Adán también pueden
ser vencedores”. 2ST:189.
“Cristo tiene poder de Su Padre para darle Su divina gracia y fuerza al hombre – haciendo posible
que nosotros, a través de Su nombre, venzamos... Esa escena de prueba en el desierto, fue el fundamen-
to del plan de la salvación, y le dio al hombre caído la llave a través de la cual, en el nombre de Cristo,
ellos pueden vencer”. 1ST:74.
“Él nos ha dado abundantes promesas para animarnos a que seamos vencedores”. 2RH:291.
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“... Todos aquellos que finalmente se sienten con Cristo en Su trono, serán aquellos que han ven-
cido... En Cristo hay suficiente gracia para vencer todos nuestros rasgos distintivos malignos de carác-
ter, y encontramos fuerza solamente en Él”. 2RH:471.
“A favor del hombre Él resistió las tentaciones del enemigo, e hizo posible que el hombre, por la
fe en Él, venza en su propio beneficio”. 4ST:269.
“Algunos mantienen una constante batalla por el autocontrol. Diariamente se esfuerzan silencio-
samente y con oración contra la dureza del hablar y del temperamento. Estas luchas tal vez nunca sean
apreciadas por los seres humanos. Ellos no obtendrán alabanzas de labios humanos, por retener pala-
bras precipitadas que buscan salida. El mundo nunca verá estas victorias, y si las pudieran ver, despre-
ciarían al vencedor. Pero en los registros del cielo están registrados como vencedores”. 4ST:55.
“Y por pasar por sobre el terreno que el hombre tiene que pasar, por demostrarnos eso, a través
del divino poder que le fue garantizado, el hombre puede vencer toda forma de tentación, ya que Cristo
nos preparó el camino para que ganásemos la victoria”. 3ST:386.
“El hombre no era capaz, a través de sus propios esfuerzos, enfrentar y vencer el príncipe de las
tinieblas; pero Cristo lo venció a favor del hombre y quebró su poder sobre la raza humana, de tal ma-
nera que, a través de Sus méritos, ellos puedan ser vencedores en su propio beneficio”. 2ST:287.
“... Cualquiera que sean los hábitos y las prácticas de los hombres, ellos pueden vencerlos en Su
nombre y a través de Sus méritos. Dios vio que era imposible que el hombre venciera en su propia
fuerza, con su propio y débil poder moral; pero al hombre se le exige que ejerza todas las capacidades y
poderes que Dios le ha dado para vencer, y entonces él necesita un poder superior, y la ayuda ha sido
colocada sobre Uno que es poderoso para salvar. El poder divino combinado con el esfuerzo humano,
para que a través de Jesús el hombre pueda permanecer libre, como un vencedor”. 2RH:401.
La palabra “overcome”, traducida normalmente por “vencer”, también puede tener los siguientes
significados: rendir, superar, domar, sobreponerse, dominar, salvar, conquistar. Como esta es una pala-
bra extraordinariamente importante en el plan de la justificación por la fe, sugerimos meditar muchas
veces y cada vez con mayor profundidad, en las citas anteriormente expuestas.
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Capítulo 12: La Victoria de Cristo Significa Que Nosotros Podemos Ser Vencedores.-
“El hombre puede permanecer vencedor de sí mismo, vencedor sobre sus propias inclinaciones,
vencedor de principados y poderes, y de “gobernadores de las tinieblas de este mundo”, y de las “debi-
lidades espirituales en los lugares celestiales””. MM:131.
“Ahora nosotros, posesión adquirida de Cristo, debemos ser soldados de Su cruz, y vencer en
nuestro propio beneficio, por nuestra propia cuenta, a través del poder y de la sabiduría que se nos ha
dado desde lo alto. La influencia de la cruz del Calvario derrota todo poder maligno terrenal y espiri-
tual; y tenemos que conocer el plan de batalla, que podemos trabajar en armonía con Cristo”. 2RH:521.
“Sabemos que en nuestra propia fuerza no es posible que venzamos; pero así como Cristo se hu-
milló a Sí mismo, y tomó sobre Sí mismo nuestra naturaleza, Él está familiarizado con nuestras necesi-
dades, y ha soportado Él mismo las tentaciones más pesadas que el hombre tiene que soportar, ha ven-
cido al enemigo resistiendo sus sugestiones, para que el hombre pueda aprender a vencer”. 3RH:227.
“El Señor quiere que Su pueblo permanezca alejado de todo interés egoísta. Él quiere que ellos
venzan las tentaciones que enfrentan”. 5RH:524.
“Cristo venció, haciendo así posible que el hombre también venza”. 2RH:115.
“Una fe viva significa un aumento de vigor, una confianza verdadera, a través de la cual el alma
se convierte en un poder vencedor”. 4ST:346.
“El alma debe formar una barricada a través de la oración y el estudio de las Escrituras. Armado
con estas armas, Jesús enfrentó a nuestro astuto enemigo en el campo de batalla, y lo venció. Todos no-
sotros podemos vencer en Su fuerza; pero no obtendremos ninguna respuesta si suponemos que pode-
mos dispensar Su ayuda. Él dice, “sin Mí nada podéis hacer””. 1ST:442.
“Si te entregas totalmente a Él, serás vencedor en la batalla contra el pecado”. MJ:639.
“En Cristo todos pueden vencer. Tu puedes decir junto con el apóstol, “en todas estas cosas so-
mos más que vencedores a través de Él que nos ama””. 2T:409.
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“Todos estamos en el campo de batalla; todos debemos compartir en el conflicto con el poder del
pecado. Debemos vencer si es que nos ponemos toda la armadura de Dios, y con fe, esperanza, y cora-
je miramos fijamente a Jesús, el Capitán de nuestra salvación”. MJ:60.
“Cada cristiano debe permanecer en guardia continuamente, vigilando cada avenida del alma
donde Satanás puede encontrar acceso. Él debe orar por ayuda divina, y al mismo tiempo resistir re-
sueltamente toda inclinación a pecar. A través del coraje, de la fe, por perseverante afán, él puede ven-
cer”. 5T:47.
“A través del ejercicio de una fe viva hoy, debemos vencer al enemigo”. 5T:200.
“Cristo será revelado en nosotros si realmente somos pámpanos de la Vid viviente. Debemos ser
pacientes, bondadosos, tolerantes, cariñosos entre los molestos y los irritables. Día tras día y año tras
año debemos vencer el yo y crecer a un noble heroísmo”. 5T:345.
“La fe crece fuerte y valiente en conflicto, y vence en la gran batalla de la tentación”. 1ST:433.
“Los hijos del Rey celestial están peleando a la vista y paciencia de todo el universo de Dios, y
este hecho debiera fortalecernos para el conflicto, llevándonos a continuar venciendo y a vencer”.
3ST:197.
“Usted puede permanecer donde se mire a sí mismo, no como un fracaso, sino como un vencedor,
a través de la elevada influencia del Espíritu de Dios”. 4ST:410.
“Una fe viva significa un aumento de vigor, una confianza segura, mediante los cuales el alma se
convierte en un poder vencedor”. AFC:09 de Agosto.
“En el nombre y la fuerza de Jesús cada joven puede vencer al enemigo hoy en el punto del apeti-
to pervertido”. MJ:613.
“Al conocerse completamente a uno mismo, y después combinar con la gracia de Dios una firme
determinación de nuestra parte, podemos ser vencedores, y llegar a ser perfectos en todas las cosas, sin
que nos falte nada”. 2ST:153.
“Si somos vencedores, podemos tener la corona de la gloria que nunca se extinguirá”. 2ST:166.
“Jesús dice, “tened buen ánimo; Yo he vencido el mundo”. Vuestro líder es un vencedor. Avan-
zad a la victoria”. MJ:206.
“Que el amado Hijo de Dios tuviera que venir a nuestro mundo para pelear nuestras batallas por
nosotros, para que nosotros pudiéramos tener fuerza para vencer en Su nombre, debiera humillar nues-
tros orgullosos corazones”. 2RH:404.
“No podemos traer a Cristo abajo, pero, a través de la fe podemos levantarnos a nosotros mismos
a la unidad y a la armonía con la norma perfecta de justicia. Tenemos un astuto enemigo que enfrentar
y que vencer, pero podemos hacerlo en el nombre del Todopoderoso”. 2RH:258.
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“No debemos mirar al futuro con ansiedad; porque Dios ha hecho posible que nosotros seamos
vencedores cada día, y Él va a darnos la gracia requerida, para que seamos vencedores”. 2RH:291.
“A través del mérito de la sangre de Cristo, todos pueden ser vencedores. Jesús ha traído poder
moral para combinarlo con el esfuerzo humano, a través del cual podemos obtener la victoria. Cristo es
nuestro Ayudador, y Él nos convida a que nos aferremos de Su fuerza, y que hagamos paz con Él. En
nuestra debilidad consciente tenemos que aferrarnos en Sus méritos, y podemos ser triunfantes a través
de la gracia del Hombre de Nazaret”. 2RH:317.
“Que el hombre no tiene nada que hacer, sino solamente creer, es una falacia y una doctrina muy
peligrosa. La fe sin las obras está muerta. Un hombre salvo en sus pecados estaría en desarmonía con el
plan de la redención y con la obra de Dios. El pecado tiene que ser odiado, y expulsado... Aquellos que
van a heredar la vida eterna tienen que someter el orgullo, vencer las pasiones, caminar en la luz así
como Dios está en la luz. Ellos deben correr en el camino de la ley de los mandamientos de Dios”.
2RH:257.
“La verdad de Dios debe ser conservada en el corazón, y debemos estar determinados a pelear las
batallas del Señor, si queremos salir vencedores con el triunfo final de la verdad, porque la verdad va a
triunfar gloriosamente”. 2RH:485.
“Imitemos a nuestro Salvador. Aprendamos de Cristo. Enfrentemos las penurias como un buen
soldado de Jesucristo, venzamos las tentaciones de Satanás así como Él venció, y salgamos vencedores
sobre todos nuestros defectos de carácter”. 4T:39.
“Todos aquellos que entren por los portales celestiales entrarán como vencedores”. 5T:384.
“Nadie entrará en esa ciudad a menos que sea puro de corazón. Todo lo que esté contaminado,
todo aquello que esté sucio, estará fuera de la ciudad. Todos los que allí entren, lo harán como vence-
dores. Ellos llevan los pámpanos de la victoria en sus manos, y las agitan delante del trono, cantando
alabanzas al Cordero de Dios”. 1RH:540.
“La corona de gloria será colocada sobre la frente del vencedor, y él entrará en la ciudad de Dios
como vencedor. Ahora estamos en el campo de batalla, y Jesús peleará por nosotros, si tan solamente
Lo dejamos. Él levantará el estandarte por nosotros contra el enemigo; porque Él oye nuestras oracio-
nes, y la ayuda vendrá cuando más la necesitemos”. 2ST:437.
“Todo aquel que entre por las puertas perladas de la ciudad de Dios, entrará allí como un vence-
dor, y su mayor conquista habrá sido la conquista del yo”. 9T:183.
“Todo aquel que entre en la ciudad entrará como vencedor. Si tu vas a cantar el himno del triun-
fo y de la victoria como vencedor, primero debes aprender aquí el arte de vencer el yo y el pecado”.
2ST:149.
“... todo el que entre en el Cielo, entrará como un vencedor, y agitará la rama del palmo de la vic-
toria. No hay necesidad de deficiencias. Cristo es un Salvador perfecto, y aquellos que Lo buscan con
todo sus corazones, encontrarán que donde abundó el pecado, la gracia abundará mucho más aun”.
2ST:195.
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“Cuando tu colocas todos tus poderes hasta el punto de familiarizarte con Dios, habrás obtenido
Su poder adicionado a tus debilidades. Cada alma que entre por los portales en la ciudad, entrará como
un vencedor”. 2ST:163.
“Nadie entrará en la ciudad santa, el paraíso de Dios, sino como vencedores”. 1RH:542.
“Cristo desea que nosotros finalmente entremos en la ciudad celestial como vencedores”.
4ST:277.
“Todos los que entren en el Cielo lo harán como vencedores. Tendrán batallas que pelear; ten-
drán dificultades que enfrentar, las cuales solamente pueden ser vencidas a través de una fuerte y de-
terminada resistencia. Pero la vida eterna bien vale la pena de un esfuerzo perseverante y de toda una
vida”. 2ST:109.
Capítulo 13: La Victoria de Cristo Significa Que Nosotros Podemos Ser Más Que Vencedores.-
“Todos aquellos que ponen su confianza en Dios saldrán más que vencedores”. 4ST:108.
“Tu puedes ser más que vencedor a través de la gracia de Jesucristo”. MJ:179.
“Jesús vino a salvar al perdido, para sacarlo de su condición caída, para hacerlos más que vence-
dores, y para darles un asiento en Su trono”. 2ST:307.
“Tu no puedes hacer nada sin Él, pero con Él puedes hacerlo “todo”. Él es el Dios Poderoso, el
Padre Eterno, el Príncipe de la Paz. Él es invencible, y aquellos que trabajan con Su fuerza serán más
que vencedores”. MJ:549.
“En la fuerza de Dios podemos ser más que vencedores. Su propósito para nosotros es que noso-
tros desarrollemos caracteres perfectos”. 4ST:303.
“Confiando, esperando, creyendo en el Señor, aferrando fuertemente la mano del Poder Infinito,
tu serás más que vencedor”. 4ST:209.
“Toda provisión se ha hecho para que tu salgas más que vencedor”. 4ST:81.
“Nuestra propia fuerza es debilidad, pero aquello que Dios da es poderoso, y hará con que cada
uno que lo obtenga sea más que vencedor”. 2T:203.
“Cristo tiene que ser hecho tu fuerza. En Su nombre tu serás más que vencedor”. 4T:368.
“Todo el que quiera, puede venir y ser salvo. Podemos obtener poder del Salvador de los hom-
bres, el cual nos hará más que vencedores”. 2RH:257.
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“A través de los méritos de la sangre de Cristo, puedes ser un vencedor, si, más que un vence-
dor”. MJ:173.
“El más débil, ayudado por la gracia divina, puede tener fuerza para ser más que vencedor”.
4RH:232.
“El Espíritu Santo le dará a los trabajadores devotos vislumbres de Jesús, los cuales los afirmarán
en cada conflicto, los elevarán y los reforzarán, y los harán más que vencedores”. 3RH:372.
“Él defenderá a Sus escogidos seguidores contra el poder de Satanás, y someterá a todos sus
enemigos. A través de Él, ellos serán vencedores, y más que vencedores”. 3RH:511.
“Dios nos ayudará a vencer nuestras equivocaciones, si es que oramos, y creemos en Él. Podemos
ser más que vencedores a través de Él que nos ha amado”. 2RH:53.
“Ellos tendrán poder moral para tomar parte en la guerra contra Satanás; y en Su nombre, con-
quistó el apetito a favor de ellos, ellos pueden ser más que vencedores por su propia cuenta”. 4T:36.
“... tenemos la promesa que la ayuda divina será combinada con nuestro esfuerzo humano. Po-
demos ser más que vencedores a través de Él que nos ha amado y ha dado Su vida para liberarnos”.
1RH:569.
“En Él tu puedes levantar la bandera como uno que ha vencido. “Somos más que vencedores a
través de Él que nos ha amado””. MJ:134.
“Dios ha provisto los medios a través de los cuales podemos ser más que vencedores a través de
Él que nos ha amado”. MJ:285.
“Si nos ponemos nosotros mismos bajo las influencias correctas a través de la fe en Cristo como
nuestro Salvador personal, el poder divino se combinará con el esfuerzo humano, y podemos salir más
que vencedores a través de Él que nos ha amado. El Espíritu Santo, la Palabra de Dios, serán nuestros
ayudadores”. MJ:157.
“La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos ha hecho libres de la ley del pecado y de la muer-
te. Somos más que vencedores a través de Él que nos amó, y se dio a Sí mismo por nosotros”. MJ:435.
“Viviendo Su vida, que anduvo haciendo el bien, venciendo el amor propio y toda otra especie de
egoísmo, cumpliendo brava y cariñosamente nuestro deber a Dios y a nuestro prójimo, esto nos hace
más que vencedores”. MJ:563.
“Él desea que seamos participantes de Su naturaleza divina, para que Él pueda presentar ante el
Padre a aquellos que le han sido dados a Él como más que vencedores a través de Él que nos amó”.
MJ:311.
“Nuestra propia fuerza es debilidad, pero aquello que Dios nos da, hará con que cada uno que lo
obtenga, más que vencedores”. 1ST:102.
Pág. 49
“Tu debes colocar tu voluntad al lado de la voluntad de Dios. No puedes ser vencido por el
enemigo a menos que presentes una positiva resistencia contra la voluntad de Dios. Podemos ser más
que vencedores a través de la fe en Él que nos ha amado y se ha dado a Sí mismo por nosotros”.
2ST:325.
“En la fuerza del Redentor, tu puedes ser más que vencedor”. MJ:557.
“En la fuerza del Redentor, el hombre débil y errante, puede ser más que vencedor sobre el mal
que lo acosa”. 1MS:310.
“Dios nos ha dado, a través de los méritos de Cristo, suficiente gracia para enfrentar a Satanás, y
ser más que vencedores”. 3T:483.
“Alegrémonos y estemos contentos que Cristo no solamente nos dio Su Palabra, sino que también
nos dio el espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de Dios, y que en Su fuerza podemos
ser más que vencedores”. 5RH:101.
“Mantengámonos en lo correcto, y seremos más que vencedores a través de Él que nos amó y dio
Su vida por nosotros”. 4ST:390.
“En la fuerza del Redentor, el hombre débil y errante puede ser hecho más que un vencedor sobre
el mal que lo acosa”. 4ST:388.
“El Espíritu Santo sostendrá a cada uno que en fe y confianza se encomienda a Su cargo. La des-
bordante fuente de la vida es para que los siervos de Dios la disfruten. Ella los hace más que vencedo-
res, victoriosos sobre toda oposición”. 4ST:208.
“... hoy un Salvador viviente permanece en las cortes celestiales como nuestro intercesor, plei-
teando por nosotros, para que por Sus méritos podamos ser capacitados para resistir las tentaciones del
enemigo, y seamos más que vencedores a través de Él”. 3ST:444.
“Las enfermedades rodean a la humanidad, pero en la fuerza que Cristo nos da, podemos ser más
que vencedores. “Tened buen ánimo”, dice Él, “Yo he vencido al mundo””. 5RH:229.
“Es posible que seamos más que vencedores a través de Él que dio Su vida por nosotros. Si va-
mos a Dios en fe, Él nos recibirá y nos dará fuerzas para llegar hasta la perfección”. 4ST:185.
“Permanezcamos firmes por lo justo, y seremos más que vencedores a través de Él que nos ama y
dio Su vida por nosotros”. 4ST:390.
“Viviendo la vida del Salvador, venciendo todo deseo egoísta, cumpliendo brava y cariñosamente
nuestro deber a Dios y a nuestro prójimo, esto nos hace más que vencedores”. 4ST:333.
“Aquí está claramente revelado que cualquiera que crea en Jesucristo se vuelve participante de la
naturaleza divina. Permitamos que la divinidad y la humanidad cooperen, y el hombre caído puede ser
más que vencedor a través de Cristo Jesús”. 3ST:35.
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“Cualquiera que sean tus defectos, el Espíritu Santo los revelará, y se te dará gracia para vencer.
A través de los méritos de la sangre de Cristo tu puedes ser un vencedor, si, más que un vencedor”.
MJ:551.
“Dando pasos decididos cada día en la escalera del progreso, al final te encontrarás a ti mismo
en la cumbre, un vencedor, si, más que un vencedor a través de Él que te ha amado”. MJ:251.
“Cuando pensamos en el conflicto ante nosotros y en la gran obra que tenemos que hacer, tem-
blamos. Pero debemos recordar que nuestro Ayudador es todopoderoso. Podemos sentirnos fuertes en
Su fuerza. Podemos unir nuestra ignorancia a Su sabiduría, nuestra impotencia a Su poder, nuestra de-
bilidad a Su inagotable fuerza. A través de Él podemos ser “más que vencedores””. 4RH:316.
Para estudio adicional:
Capítulo 14: La Victoria de Cristo Significa Que Nosotros Podemos Tener Autocontrol.-
“Es posible, a través de la gracia de Cristo, tener control sobre uno mismo todo el tiempo”.
2ST:155.
“El autocontrol es un poder que todos pueden poseer. Es ganado colocando toda la voluntad al
lado de Dios, tomando la voluntad divina como tu voluntad”. MJ:420.
“Dios dice que tu puedes gobernarte a ti mismo. Él ha provisto la ayuda del Espíritu Santo, de
manera que puedas vestirte de Cristo, y puedas construir una pura y bella estructura, en la cual Dios
pueda deleitarse”. 4ST:112.
“Aun cuando pueda existir una atmósfera manchada y corrupta a nuestro alrededor, no necesita-
mos aspirar su miasma, sino que podemos vivir en la atmósfera pura del cielo. Podemos cerrar todas
las puertas a las imaginaciones impuras y a los pensamientos no santificados, llevando el alma a la
presencia de Dios a través de una sincera oración”. 2ST:340.
“Es ahora que debemos rendirnos a la poderosa atracción de Cristo, e ir a Él tal como estamos.
Él va a continuar atrayéndonos a medida que nos acercamos, hasta que todo pensamiento sea traído a
Su cautividad”. 2ST:479.
“La santificación no es una emoción, sino un principio celestial que trae todas las pasiones y de-
seos bajo el control del Espíritu de Dios; y esta obra es hecha a través de nuestro Señor y Salvador”.
2ST:384.
Pág. 51
“El hombre verdaderamente convertido traerá aun hasta sus pensamientos a la obediencia de la
voluntad de Dios”. 4ST:68.
“No importa cuan fiera sea la tempestad, aquellos que siguen a Jesús con el llanto, “Señor, sálva-
nos”, encontrarán liberación. Su gracia, que reconcilia el alma a Dios, aquieta el conflicto de las pasio-
nes humanas, y en Su amor el corazón está descansando”. 4ST:408.
“Por eso Dios nos ha restringido el apetito, controlado las pasiones y ha mantenido en sujeción a
todo el hombre. Y Él ha prometido darnos fuerza si nos abocamos a esta obra”. 2T:591.
“Debiéramos ser estimulados por el noble propósito de ganar victorias diariamente, y a través de
una oración vigilante y sincera, lograr el completo control de sí mismo”. 3ST:50.
“Cuando Cristo habita en tu corazón por la fe, esta rica experiencia será tuya. Entonces sabrás
que el amor está fluyendo en tu corazón, suavizando cada afecto y cada pensamiento, y trayéndolos a
la cautividad de Cristo. No puedes explicarlo; el lenguaje humano nunca podrá explicar cómo el amor
de Cristo puede tomar posesión del alma, y conducir cautivo todo poder de la mente. Pero lo sabrás a
través de una experiencia personal”. 2RH:552.
“A través de Cristo podemos y debemos ser felices, y debemos adquirir hábitos de autocontrol.
Aun los pensamientos deben ser traídos a sujeción de la voluntad de Dios, y los sentimientos bajo el
control de la razón y de la religión. Nuestra imaginación no nos fue dada para que corriese alborotada y
tenga su propio camino, sin ningún esfuerzo de restricción y de disciplina”. 1RH:515.
“Qué victoria es ganada cuando cesa la vida carnal, y comienza la vida espiritual. El Señor guía.
El Señor habla. El amor de Dios, y la obediencia a todos Sus mandamientos, trae todos los poderes del
alma a la obediencia de Su voluntad”. 1RH:169.
“Nuestra única seguridad bajo todas las circunstancias es en ser siempre dueños de nosotros
mismos en la fuerza de Jesús nuestro Redentor”. 4T:431.
“Todos los hábitos deben ser traídos bajo el control de una mente que a su vez esté bajo el con-
trol de Dios”. MJ:328.
“Cuando consideramos cuál es nuestra relación con Cristo, y lo que Él es individualmente para
nosotros, nuestros corazones serán enternecidos y subyugados. Mirándolo a Él, orándole a Él, le abri-
remos nuestros corazones a Él, y seremos habitaciones de Dios a través del Espíritu. Él habitará en
nuestros corazones por la fe. Entonces, en cualquier circunstancia que estemos, nosotros seremos su
imagen. Nuestros propios pensamientos serán traídos a la sujeción de Jesucristo. Y a medida que con-
templemos a Aquel que nos ama, y que se dio a Sí mismo por nosotros, Su oración al Padre por noso-
tros serán respondidas”. MJ:348.
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“Cristo llevó la penalidad de la transgresión de la ley de Dios, no para darle libertad al hombre
para que continuara en pecado, sino para quitarle su inclinación a pecar, para que ellos no deseen más
transgredir. Aquellos que reciben a Cristo son obedientes a Sus mandamientos, porque Su mente les ha
sido dada. Él los imbuye con Su espíritu de obediencia, y ellos vuelven a su lealtad”. MJ:397.
“A través de Cristo tu puedes subir la escalera del progreso, y traer todo poder bajo el control de
Jesús. Tu puedes reflejar el carácter de Jesús. En espíritu, en pensamiento, en palabra, y en acción, tu
puedes dejar manifiesto que estás siendo movido por el Espíritu de Dios, y tu vida puede ejercer un po-
der de influencia sobre otros”. MJ:192.
“Existe un poder transformador en el amor. Cuando el amor de Dios gobierna en el corazón, trae
todos nuestros poderes a la obediencia de Su voluntad, y lo alista en un servicio voluntario y activo”.
1ST:439.
“Si se entregaran a sí mismos a Jesús, Él tomaría posesión del alma, y todo deseo errado, toda
falsa ambición, toda propósito maligno, sería traído a la sujeción de la voluntad de Dios”. 1ST:493.
“Todo pensamiento, palabra y hechos tienen que ser traídos a la obediencia de la voluntad de
Cristo”. 5RH:80.
“El hombre que esté a la cabeza de cualquier obra en la causa de Dios, debe ser un hombre de in-
teligencia, un hombre capaz de manejar grandes intereses con éxito, un hombre de un temperamento
sereno, con una paciencia cristiana, y con un perfecto autocontrol. Solamente aquel cuyo corazón es
transformado por la gracia de Cristo, puede ser un líder apropiado”. 5RH:179.
“En su propia fuerza el hombre no puede gobernar su espíritu. Pero a través de Cristo él puede
obtener el autocontrol. En Su fuerza el hombre puede traer sus pensamientos y palabras a la sujeción
de la voluntad de Dios. La religión de Cristo trae las emociones bajo el control de la razón, y disciplina
la lengua. Bajo su influencia el temperamento precipitado es subyugado, el corazón es llenado con pa-
ciencia y amabilidad”. 5RH:368.
“La fe genuina es seguida por el amor, y el amor por la obediencia. Todos los poderes y pasiones
del hombre convertido son traídos bajo el control de Cristo. Su Espíritu es un poder renovador, trans-
formando a la imagen divina todo aquel que Lo reciba. Me entristece decir que esta experiencia es en-
tendida por poquísimos de aquellos que profesan la verdad”. 5RH:555.
“La mente que ha sido colocada en el control de Cristo, y que ha sido depurada por Su gracia, se
vuelve refinada, purificada y elevada”. 5RH:237.
“El amor abundante de Dios y Su presencia en el corazón dará el poder del autocontrol, y mol-
deará y formará la mente y el carácter”. MJ:616.
“Si hacemos de Dios nuestra confianza, tendremos en nuestro poder el controlar la mente en es-
tas cosas. A través del ejercicio continuo, se volverá más fuerte para batallar contra los enemigos inter-
nos, y para subyugar el yo, hasta que haya una completa transformación, y las pasiones, apetitos, y la
voluntad sean traídos a la perfecta sujeción”. 1RH:523.
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“A través de Cristo tu puedes y debes ser feliz, y debieras adquirir hábitos de autocontrol. Aun
tus pensamientos deben ser traídos a sujeción de la voluntad de Dios, y tus sentimientos bajo el control
de la razón y de la religión”. 5T:310.
Queremos destacar que la palabra “power”, que normalmente es traducida como “poder”, tam-
bién posee los siguientes significados: potestad, energía, potencia, influjo, poderío, mando, facultad y
empuje.
“A través de Cristo los creyentes ganarán dominio, y milímetro a milímetro ganarán terreno, y
obtendrán la victoria”. 3ST:253.
“Solamente en el nombre y en la fuerza del Vencedor podemos vencer. Cuando somos presiona-
dos con tentaciones, ofrezcamos una ferviente e inoportuna oración al Padre celestial en el nombre de
Cristo. Esto traerá ayuda divina. En el nombre del Redentor podemos ganar la victoria”. 4ST:533.
“Él no sufrió así por Su propia cuenta, sino por nuestros pecados, que nosotros, descansando en
los méritos de nuestro Vencedor, podamos ser victoriosos en Su nombre”. 3RH:139.
“Existen obligaciones que nos llevan a entrar en conflicto con los sentimientos naturales y con las
propensiones, y al cumplir estas obligaciones, ganamos una victoria sobre toda característica censura-
ble de nuestro carácter. La batalla continua, y así crecemos en la gracia. Así nuestro carácter se desa-
rrolla a semejanza de Cristo, y estamos preparados para un lugar entre los benditos en el reino de
Dios”. 3RH:60.
“Cada mañana digamos, debo vivir hoy para Jesús; debo amarlo, y pensar en Él, y debo rehusar-
me a ser llevado por el tentador a cometer una acción errada. Entonces habrán victorias en la batalla, y
una victoria ganada hoy fortifica el alma contra las tentaciones de mañana”. 3RH:381.
“... cada acto de obediencia a Cristo, cada acto de negación a sí mismo por Su causa, cada prueba
bien soportada, cada victoria ganada sobre la tentación, es un paso en la marcha hacia la gloria de la
victoria final”. 2RH:228.
“Pero cada tentación resistida es una victoria ganada en la subyugación del yo; curva los pode-
res al servicio de Jesús, y aumenta la fe, la esperanza, la paciencia y la sobriedad”. 2ST:105.
“En Dios tendrás victoria y éxito. Verás la salvación del Señor”. 4ST:209.
totalmente para que Él pueda entrar y habitar con nosotros. La belleza del carácter de Cristo, debe ser
vista en Sus seguidores”. 2ST:230.
“Si vamos a confiar en Él, y sometemos nuestros caminos a Él, Él va a dirigir nuestros pasos en
el mismo camino que llevará a nuestra obtención de la victoria sobre cada pasión mala, y cada rasgo
distintivo de carácter que no es semejante al carácter de nuestro divino Padrón”. 2ST:215.
“Una fe viviente, expresada por una vida de fiel obediencia, nos aprovechará para sacarnos fuera
de la esclavitud del mundo. “Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe””. 2ST:437.
“Si Cristo está habitando en el alma, nuestras oraciones y obras son totalmente aceptables a
Dios. A través de la obediencia a todos los mandamientos de Dios, somos aceptados en el Amado. En-
tramos en los derechos y privilegios de Jesús, y las victorias que Él logra”. 2ST:458.
“Nuestra victoria como creyentes es obtenida a través de la gracia de Cristo, la cual Él puede y va
a otorgar a todos aquellos que coloquen su confianza en Él”. 3ST:411.
“Es aferrándose firmemente de Dios a través de Jesucristo que ganaremos la victoria”. 6T:
“No pienses que eres suficiente en tu propia fuerza. Solamente en el nombre del Vencedor Todo-
poderoso puedes ganar la victoria”. 4T:259.
“Satanás adapta sus tentaciones a nuestras circunstancias. En cada tentación él presentará algún
soborno, algún bien aparente a ser ganado. Pero en el nombre de Cristo podemos tener una completa
victoria en resistir sus artimañas”. 1RH:159.
“Ninguna cantidad de dinero puede comprar una única victoria sobre las tentaciones de Satanás.
Pero aquello que el dinero no puede obtener, que es la integridad, esfuerzo decidido, y poder moral, irá,
a través del nombre de Cristo, a obtener nobles victorias sobre el asunto del apetito”. 1RH:160.
“Es solamente a través de la gracia de Dios, combinada con los más diligentes esfuerzos de nues-
tra parte, que podemos ganar la victoria”. 1RH:245.
“Cada mañana y cada tarde debiéramos obtener la victoria por nosotros mismos, en nuestras pro-
pias familias”. 1RH:363.
“Cada vez que eres llamado a enfrentar la tentación, es tu deber obtener la victoria a través de la
gracia de Cristo; y cuando soportes la tentación en la fuerza de Cristo, eres un vencedor”. 2RH:236.
“En todas partes hay lo suficiente como para desanimarnos, pero debemos mirar al Autor y Con-
sumador de nuestra fe, y contemplando Su amabilidad y pureza, podemos ser transformados en la
misma imagen. Puedes alegrar tu alma en Su amor; puedes saber que estás obteniendo la victoria cada
día; puedes regocijarte en el Señor”. 2RH:418.
“La derrota de hoy prepara el camino para una derrota mayor mañana; la victoria de hoy asegura
una victoria más fácil mañana”. 2RH:457.
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“Una vida empleada en resistir la tentación, en negar el yo, en diligencia en hacer buenas obras,
en ganar victorias sobre el pecado, brillará entre la oscuridad del mundo, y glorificará a Dios”.
2RH:458.
“Es a través de la cooperación del hombre con Dios que el creyente puede salir victorioso”.
2RH:623.
“Tenemos que tener la mente que tenía Jesús. Lean lo que compone la armadura del cristiano.
Tomen esta armadura, y póngansela, confiando en Dios para que les de la victoria”. 3RH:433.
“... habiendo incorporado en Sí mismo el amor de Dios, Cristo lo ha impartido a aquellos que
creen en Su nombre, para que las copias de Su carácter puedan multiplicarse”. 3RH:552.
“Si Dios, el gran Maestro operador, está con nosotros, podemos resistir las grandes tentaciones
que nos han de probar, y podemos permanecer leales y verdaderos al principio. Podemos alcanzar vic-
torias, que la pequeñez de nuestra fe nos ha llevado a pensar que serían imposibles”. 3RH:627.
“La vida de los discípulos de Cristo debe ser igual a la de Él, una serie ininterrumpida de victo-
rias, no para ser reconocidas como tales aquí, pero reconocidas como tales en la eternidad”.
4RH:263.
“... el hecho que nuestra liberación de la esclavitud de los hábitos malignos le costó la vida al Se-
ñor, es la seguridad de liberación; porque Su vida ha probado ser victoriosa sobre cada tentación”.
4RH:474.
“Todos nosotros necesitamos ganar grandes victorias de las que ya hemos ganado, y podemos ha-
cer esto si queremos llegar lo suficientemente alto y si nos mantenemos lo suficientemente cerca (de
Él)”. 5RH:148.
“Cristo es glorificado en Sus santos. Él, la propiciación por sus pecados, será glorificado en todos
aquellos que crean en Él como su Salvador, todos aquellos que se encomiendan a sí mismos y sus in-
tereses a Su conducción. Ellos están al lado de Cristo, conociendo por la manifestación que Cristo hace
a través de Su poder para salvarlos. Ellos obtienen una victoria tras otra sobre el mundo, la carne, y el
diablo. Ellos son hechos perfectos en sus victorias a través de Cristo”. 5RH:221.
“Es a través de un incesante empeño que mantenemos la victoria sobre las tentaciones de Sata-
nás. La integridad cristiana debe ser buscada con incansable energía, y debe ser mantenida con una re-
suelta resolución de propósito”. 5RH:459.
“El hombre no necesita ser corrompido. Que Dios nos ayude a aceptar mediante la fe la victoria
que ha sido ganada a nuestro favor, y que la hagamos nuestra”. RH V, 483.
“(Cristo) capacitará a aquellos que Lo reciban para construir caracteres libres de toda tendencia
que Satanás revele. Podemos resistir al enemigo y a todas sus fuerzas. La batalla será ganada, la victo-
ria será ganada, por aquel que escoja a Cristo como su líder, que esté determinado a hacer lo correcto,
porque es lo correcto”. 6RH:38.
“Toda obediencia genuina proviene del corazón. Así fue la de Cristo. Y si consentimos, Él se
identificará tanto con nuestros pensamientos y metas, mezclará de tal manera nuestros corazones y
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mentes de acuerdo con Su voluntad, que cuando Le obedezcamos estaremos cumpliendo nuestros pro-
pios impulsos. La voluntad, refinada y santificada, encontrará su más alto deleite en hacer Su servicio”.
6RH:45.
“A través de la gracia que se nos ha dado, podemos alcanzar victorias que, debido a nuestros de-
fectos de carácter y a la pequeñez de nuestra fe, nos han parecido imposibles. A todo aquel que se
ofrece a sí mismo al Señor para servirle, sin retener nada, le es dado poder para alcanzar resultados in-
conmensurables”. 6RH:84.
“Cuando nosotros estamos realmente listos para rendirnos a una indulgencia acariciada, Dios no
nos fallará en darnos la victoria y su remoción”. 6RH:107.
“Estas palabras están llenas de instrucción, y son la clave de la victoria. El apóstol presenta de-
lante de los creyentes la escalera de la perfección cristiana, siendo que cada peldaño representa el con-
tinuo avance en el conocimiento de Dios, y al escalarla no hay ningún punto de detención”. 6RH:279.
“El poder divino combinado con el esfuerzo humano les dará a todos una perfecta y completa
victoria”. 1ST:58.
“Tu vida cristiana puede ser una vida victoriosa... (Jesús) traerá ayuda divina para ser combinada
con el esfuerzo humano; y Él pondrá sobre tu frente los laureles del vencedor, como si fueses tu mismo
el que conseguiste la victoria”. 1ST:503.
“Debemos ser vencedores. Debemos ganar la victoria aquí y ahora; debemos obtener una precio-
sa experiencia en las cosas de Dios ahora. Si no obtenemos esa experiencia y victoria en esta vida, nun-
ca la obtendremos”. 2ST:267.
“A través del poder de Cristo ellos pueden ser victoriosos sobre cada acoso”. 2ST:477.
“No estamos autorizados en confiar en nosotros mismos; Cristo es nuestro ayudador, nuestra su-
ficiencia. Es Él quien nos da la victoria”. 4ST:30.
“Cuando creemos en las palabras del Salvador, y hacemos aquellas cosas que son placenteras a
Su vista, prevalecerá una completa unidad. Podremos crecer constantemente en semejanza de nuestro
Líder. Su carácter ha sido claramente revelado, y se nos ha dicho claramente que debemos ser como Él.
Nuestra contraseña es, “Avanzad”. Marchando adelante hacia la Luz de la vida, significa victoria”.
4ST:65.
“No debemos tener miedo de las promesas que nos han sido dadas a nosotros, que es la victoria a
través de Cristo; no debiéramos estar destituidos de ellas”. 4ST:143.
“Las verdaderas oraciones se aferran de la Omnipotencia, y ganan la victoria. Sobre sus rodillas,
los cristianos obtienen fuerzas para resistir la tentación”. 4ST:220.
“Cristo vino a vencer este enemigo, para que a través de la gracia nosotros también podamos
obtener la victoria de nuestras almas. Permaneciendo a la cabeza de la humanidad, Cristo, a través de
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una perfecta obediencia a los mandamientos de Dios, le demostró al universo que el hombre puede re-
sistir las tentaciones de Satanás”. 4ST:277.
“Él vino para ser nuestra Seguridad, para vencer a nuestro favor, para vivir por nosotros una vida
sin pecado, para que a través de Su poder podamos obtener la victoria sobre lo maligno”. ST IV, 294.
“El amor de Dios transformará el carácter, y lo moldeará de acuerdo con el amoroso carácter
de Cristo”. ST II, 361.
“La humanidad está llena de flaquezas. Pero en Cristo encontraremos perfección. Contemplándo-
le, seremos transformados”. DTG:755.
“Aquel que contemple el sin par amor del Salvador sentirá elevado su pensamiento, purificado su
corazón, transformado su carácter. Saldrá para ser una luz para el mundo, para reflejar en cierto grado
este amor misterioso”. OE:48.
“El propio Jesús, en Su infinita misericordia, está trabajando en los corazones humanos, efec-
tuando tales transformaciones espirituales, que los ángeles miran asombrados y con regocijo”.
5T:731.
“... el amor de Jesús, cuando es acariciado en el alma, se fortalecerá más que las poderosas pasio-
nes del corazón humano. Todo aquel que esté bajo la influencia del Espíritu de Dios, será transforma-
do por Su gracia”. RH II, 391.
“El amor de Dios, ahora, se extiende hasta abrazar al más bajo y vil pecador que vendrá a Cristo
en contrición. Él puede transformar al pecador en un obediente y fiel hijo de Dios; pero ningún alma
puede ser salva si continua en pecado”.
“Los discípulos no fueron escogidos porque eran imperfectos, sino a pesar de sus imperfecciones,
para que a través del conocimiento y práctica de la verdad, a través de la divina gracia de Cristo, ellos
pudiesen ser transformados a Su imagen”. RH II, 471.
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“Es nuestro privilegio saber más a respecto de la presencia y del poder de Cristo, y a través de la
fe ser transformados a Su semejanza”. RH II, 255.
“Cuando uno le da la espalda a las imperfecciones humanas para contemplar a Jesús, una trans-
formación divina toma lugar en el carácter. El Espíritu de Cristo obrando en el corazón lo conforma a
Su imagen”. PVGM:250.
“Levántate y aferra Su mano, para que el toque te electrifique y te cargue con las dulces propie-
dades de Su incomparable carácter. Puedes abrir tu corazón a Su amor, y deja que Sus poderes te trans-
formen y Su gracia sea tu fuerza”. 4T:63.
“Si hacemos de Dios nuestra confianza, tendremos en nuestro poder controlar la mente en estas
cosas. A través del ejercicio continuo, se fortalecerá para batallar contra los enemigos internos, y para
subyugar el yo, hasta que haya una completa transformación, y las pasiones, los apetitos, y la voluntad
sean traídos a una perfecta sujeción”. 2T:507.
“La carga de las enseñanzas (de Cristo) fue la obediencia a los mandamientos de Dios, la cual
obraría la transformación del carácter e inculcaría más excelencia, moldeando el alma a la similitud
divina”. RH III, 373.
“Esta fe en Cristo es demostrada por las obras; ella produce una transformación del carácter a
través de la obra eficaz del Espíritu Santo de Dios”. RH III, 441.
“Jesús presenta la verdad delante de Sus hijos para que ellos puedan mirarla, y al contemplarla,
sean cambiados, siendo transformados por Su gracia de la transgresión a la obediencia, de la impure-
za a la pureza, del pecado a la santidad de corazón y a la justicia de vida”. RH II, 540.
“Por la fe en el Hijo de Dios sucede una transformación en el carácter. El hijo de la ira se vuelve
el hijo de Dios”. RH II, 203.
“El Señor trae a Sus hijos al mismo terreno una y otra vez, aumentando la presión hasta que la
perfecta humildad llene la mente, y el carácter sea transformado; entonces ellos son victoriosos sobre
sí mismos, y en armonía con Cristo y el Espíritu del cielo”. RH III, 137.
“La gracia de Dios debe operar una transformación en nuestra vida, y todas nuestras profesiones
de fe, todas nuestras formas de devoción, son sin ningún valor a menos que esta obra de transformación
del carácter sea efectuada. Debemos llegar a ser como Él, el cual es manso y amoroso de corazón”. RH
III, 158.
“Cristo buscó salvar al mundo, no conformándose a Él, sino que revelándole al mundo el poder
transformador de la gracia de Dios para moldear y forjar el carácter humano en semejanza al carácter
de Cristo”. RH III, 224.
“Él vino a este mundo para ser un reconstructor de carácter, y Él trajo en toda Su obra la perfec-
ción que Él deseaba traer en el carácter que Él estaba transformando a través de Su divino poder”. RH
IV, 181.
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“El hombre no puede aceptar la justicia de Cristo, para ser un principio viviente y habitando en el
alma, sin una transformación de todo el carácter”. RH IV, 127.
“En cada lugar Dios tiene Sus testigos, los cuales testifican del poder de Su rica gracia. En todos
sus caminos ellos reconocen a Dios, y Él dirige sus pasos. Ellos testifican del poder transformador de
la gracia de Dios; porque ellos permanecen bajo la bandera ensangrentada del Príncipe Emanuel”. RH
IV, 77.
“A menos que la verdad de Dios transforme el carácter, no será de ningún valor para el recep-
tor”. RH III, 14.
“A través de la gracia de Cristo, los más elevados logros en el carácter son posibles; porque cada
alma que se coloca bajo la influencia moldeadora del Espíritu de Dios, puede ser transformado en men-
te y en corazón”. RH III, 19.
“En conformidad a Sus requerimientos existe un poder transformador que trae la paz y la buena
voluntad entre los hombres”. RH VI, 388.
“No es el poder humano sino el poder divino el que opera la transformación del carácter”. RH
VI, 162.
“La gracia de Cristo expele el egoísmo que hasta aquí ha gobernado la vida. Las afecciones se
vuelven a Dios. El carácter es transformado”. RH VI, 92.
“La gloria de Cristo es revelada en la ley, la cual es una transcripción de Su carácter, y Su efica-
cia transformadora es sentida por el alma hasta que los hombres son transformados a Su semejanza.
Ellos son hechos participantes de la naturaleza divina, y crecen más y más a semejanza de Su Salvador,
avanzando paso a paso en conformidad a la voluntad de Dios, hasta que alcanzan la perfección”. RH
IV, 402.
“... a medida que contemplamos la belleza del carácter de Cristo, somos transformados a su divi-
na semejanza”. ST IV, 81.
“Todos los poderes y pasiones de un hombre convertido son traídos bajo el control de Cristo. Su
Espíritu es un poder renovador, transformando a la divina imagen, todos aquellos que lo reciban”. ST
II, 404.
“Tu serás habilitado para resistir el ver Aquel que es invisible, y al contemplarlo tu serás trans-
formado”. RH V, 315.
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“El hombre verdaderamente convertido no tiene tiempo para pensar o hablar de las faltas de los
demás. Sus labios están santificados, y como fiel testigo de Dios, él testifica que la gracia de Cristo ha
transformado su corazón”. RH V, 237.
“Cristo recibirá a todo aquel que vaya a Él confesando y perdonando sus pecados, y les dará
transformación de carácter”. RH V, 132.
“Cuando estamos unidos a Cristo, Su mente es transferida a nosotros. La pureza y el amor ilumi-
nan el carácter; mansedumbre y verdad controlan la vida. Hasta la misma expresión del rostro es cam-
biada. Al estar Cristo habitando en el alma, ejerce un poder transformador, y el aspecto exterior viene
a ser un testigo de la paz y de la alegría que reina en el interior”. RH I, 365.
“Y las almas que han sido degradadas en instrumentos de Satanás siguen todavía mediante el po-
der de Cristo, siendo transformadas en mensajeras de justicia y enviadas por el Hijo de Dios a contar
"cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti". DTG:309.
“El conocimiento de Dios tal como es revelado en Cristo es el conocimiento que todos los que
han sido salvados deben poseer. Es el conocimiento que opera la transformación del carácter. Este co-
nocimiento, recibido, recreará el alma a la imagen de Dios. Impartirá a todo el ser un poder espiritual
que es divino”. 8T:289.
“La transformación del carácter es el testimonio al mundo de un Cristo que habita en el interior.
El Espíritu de Dios produce una nueva vida en el alma, trayendo los pensamientos y los deseos a la
obediencia de la voluntad de Cristo; y el hombre interior es renovado a la imagen de Dios”. PR:175.
“Dios es amor, y todo aquel que verdaderamente Lo sirve revelará Su pureza de carácter. Ellos
serán transformados a Su imagen”. ST IV, 16.
“La convertidora y transformadora gracia de Dios cambia el espíritu y los atributos de aquel que
acepta la verdad. Él es imbuido con el Espíritu de Cristo”. ST IV, 105.
“Ustedes son mis testigos”, dice Dios. Mirándome a Mí ustedes serán transformados en carácter;
y a través de la manifestación de la semejanza de Cristo en paciencia y amor, ustedes revelarán esta
transformación”. ST IV, 149.
“Que cada uno piense en el carácter de sus obras, y se arrepienta, y sea transformado a través del
poder de Cristo”. ST II, 435.
“Si nosotros, a través de la fe, obtenemos un conocimiento de Dios, y nos aferramos firmemente
a Jesús, seremos transformados. En Jesús es manifestado el carácter del padre, y la vista de Él atrae.
Suaviza y somete, y no cesa de transformar el carácter, hasta que Cristo es formado en el interior, la
esperanza de gloria”. ST II, 444.
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“Si ustedes habitan en mí, y mis palabras habitan en ustedes”, son las palabras de Cristo, el cual,
habitando en el corazón del creyente, transforma su carácter”. ST II, 458.
“Contemplando cosas de interés eterno le dará verdadera percepción de las cosas de Dios. El res-
peto y la reverencia debidas a Dios será exhibida en la vida diaria y en el carácter. El alma será traída
en armonía con el Cielo. Todo el carácter será elevado y transformado. El creyente será hecho seme-
jante a Cristo, y finalmente obtendrá la entrada en la ciudad de Dios”. RH I, 213.
“Pongamos en Cristo, y el poder maravilloso de la obra de Su gracia, será tan plenamente revela-
da, en la transformación del carácter, que el mundo será convencido que Dios ha enviado a Su Hijo
para hacer a los hombres así como son los ángeles en la vida y en el carácter”. ST IV, 270.
“La verdad es el santificador, el refinador. Recibida en el corazón, opera con oculto poder, trans-
formando el carácter”. ST II, 404.
“Transformado en carácter, el creyente presenta el hecho de que Cristo solamente puede refor-
mar, purificar, y ennoblecer el alma”. ST III, 274.
“La palabra de Dios, creída y obedecida, ejerce un poder transformador sobre la vida y el carác-
ter”. ST I, 290.
“Jesús mismo, en Su infinita misericordia, está trabajando en los corazones humanos, efectuando
transformaciones espirituales tan increíbles, que los ángeles miran con asombro y alegría”. RH V,
479.
“Pero si el pecador va a participar del pan de vida, él será regenerado y restaurado, volviéndose
un alma viviente. El pan enviado desde el cielo infundirá nueva vida en sus débiles energías. El Espíri-
tu Santo tomará de las cosas de Dios, y se las mostrará, y si él las recibe, su carácter será limpiado de
todo egoísmo, y será refinado y purificado para el cielo... Cristo dice: abre la puerta de tu corazón, da-
me la entrada, y Yo te haré un hijo de Dios. Yo voy a transformar tu débil y pecaminosa naturaleza en
una imagen divina, dándole belleza y perfección”. MJ:305.
“(El observador) es encantado con el poder de Dios que transforma el egoísmo de los seres hu-
manos en imagen divina...”. ST II, 88.
“Ellos tienen un cambio de carácter, y son transformados a través de la renovación de sus men-
tes, y la regeneración del Espíritu Santo”. ST II, 172.
“En todas las eras aquellos que han rendido obediencia a Dios, han sido transformados en el ca-
rácter; y en estos últimos días, cuando la iniquidad abunda por todos lados, nuestra sabiduría y enten-
dimiento delante de todas las personas, consiste en nuestra obediencia a la norma de justicia”. ST IV,
237.
Para estudio adicional:
Capítulo 17: La Victoria de Cristo Significa Que Nosotros Podemos Reflejar Su Semejanza.-
“Podemos, podemos revelar la semejanza de nuestro divino Señor. Podemos conocer la ciencia
de la vida espiritual. Podemos glorificar a Dios en nuestros cuerpos y en nuestros espíritus, los cuales
son de Él. Cristo nos ha mostrado lo que podemos lograr a través de la cooperación con Él. “Permanece
en Mí”, dice Él, y Yo en ti””. RH VI, 234.
“Tu puedes reflejar la belleza del carácter de tu resucitado Señor, el cual, aun siendo rico, por
nuestra causa se hizo pobre, para que a través de Su pobreza nosotros pudiésemos ser hecho ricos.
Es posible que nosotros revelemos la semejanza de nuestro divino Señor”. ST IV, 413.
“Los cristianos tienen que ser semejantes a Cristo. Ellos debieran poseer el mismo espíritu, ejer-
cer la misma influencia, y tener la misma excelencia moral, que Él poseía”. 5T:249.
“A través del poder de Cristo ellos tienen que ser transformados a Su semejanza, y reflejar los
atributos divinos”. PP:282.
“Pero cuando preguntas por las bendiciones espirituales que tanto necesitas para perfeccionar un
carácter semejante al de Cristo, el Señor te asegura que tu estás pidiendo de acuerdo con una promesa
que será verificada”. MJ:186.
“Aquellos que poseen las mayores deformaciones de carácter, pueden tener la mayor gracia. El
más alto asiento será reservado a aquellos que, habiéndose apropiado de las promesas de Dios para sí
mismos, obtienen la más cercana semejanza con Cristo”. ST II, 179.
“Aquellos que, con corazones contritos, buscan la verdad en la palabra de Dios, recibirán una
bendición de Dios. Sus caracteres son formados a la divina similitud. La mente está en un estado de
continuo avance. Contemplando ellos son transformados a la divina semejanza”. RH III, 481.
“Existe poder en Cristo para redimir el carácter mental y moral, y para moldear el hombre a la seme-
janza divina”. RH III, 592.
“Cuando estamos plantados en Él, podemos crecer a la semejanza del carácter de Cristo”. RH
III, 312.
“Podemos, podemos revelar la semejanza de nuestro divino Señor. Podemos conocer la ciencia
de la vida espiritual. Podemos honrar a nuestro Hacedor”. RH V, 91.
“El remedio para la desemejanza con Cristo, dándole ocasión para que el bien lo conviertan en
mal, es vivir humildemente, mirar fijamente a Jesús en vigilante oración, hasta que seamos transfor-
mados en semejanza de Su bello carácter”. RH III, 357.
“... si caminamos humildemente con Dios, haciendo las obras de Cristo, nuestros caracteres serán
como aquel de nuestro Señor; y cuando reflejemos más cercanamente la semejanza de Cristo, le esta-
remos dando el mayor honor a Dios”. RH II, 444.
“Dios desea que cada uno de nosotros sea susceptible a las influencias del Espíritu Santo, a través
de quien podemos ser moldeados a semejanza del Divino”. RH V, 299.
“La divinidad necesita la humanidad, para que la humanidad pueda encontrar un canal de comu-
nicación entre Dios y el hombre, y la humanidad necesita la divinidad, para que el poder de arriba pue-
da restaurar al hombre a la semejanza de Dios”. ST III, 24.
“El ojo de la fe lo ve a Él siempre presente, en toda Su bondad, gracia, paciencia, cortesía, y
amor, aquellos atributos espirituales y divinos. Y a medida que contemplamos, somos transformados a
Su semejanza”. RH VI, 304.
“¿Somos aquellos que entendemos lo que significa ser participantes de la naturaleza divina, y es-
capar a la corrupción que hay en el mundo a través de la lascivia? Si sois participantes de la naturaleza
divina, estaréis día tras día obteniendo un ajuste para la vida que se mide con la vida de Dios. Día tras
día purificaréis vuestra confianza en Jesús y seguiréis Su ejemplo, creciendo a Su semejanza hasta que
podáis permanecer perfecto delante de Él”. RH V, 488.
“No debemos estar ansiosos acerca de lo que Cristo y Dios piensan de nosotros, sino de lo que
Dios piensa de Cristo, nuestro Substituto. Somos aceptados en el Amado. El Señor les muestra, a los
arrepentidos, que Cristo acepta la entrega del alma, para ser moldeada y restaurada a Su propia seme-
janza”. 2MS:37.
“Jesús vino a nuestro mundo para traerle poder divino al hombre, para que a través de Su gracia,
podamos ser transformados a Su semejanza. Cuando está en el corazón obedecer a Dios, cuando se ha-
cen esfuerzos con este fin, Jesús acepta esta disposición y esfuerzo como el mejor servicio del hombre,
y Él coloca el resto con Sus propios méritos divinos”. ST II, 395.
“Mientras con penitente y humilde confianza meditamos en Jesús, a quien nuestros pecados tras-
pasaron y nuestras penas lo afligieron, podemos aprender a caminar en Sus pisadas. Contemplándolo a
Él somos transformados a Su divina semejanza. Y cuando esta obra es hecha en nosotros, no debemos
clamara por nuestra propia justicia, sino que debemos exaltar a Jesucristo, mientras colocamos nuestras
desvalidas almas sobre Sus méritos”. RH I, 251.
“La vida de Cristo en la tierra es un perfecto reflejo de la ley divina. En Él hay vida, confianza y
luz. Contemplándolo, seremos transformados a la misma semejanza, de carácter en carácter”. ST IV,
512.
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“Ningún hombre puede mirar a Cristo sin ser fortalecido y elevado. Contemplándolo, somos
transformados a Su semejanza, y desearemos el mismo espíritu”. ST IV, 407.
“El hombre necesita un poder externo, y más allá de sí mismo, para restaurarlo a la semejanza
de Dios, y para habilitarlo a hacer la obra de Dios; pero esto no hace que la agencia humana no sea
esencial. La humanidad se aferra del poder divino. Cristo habita en el corazón por la fe; y, a través de la
cooperación con lo divino, el poder del hombre se vuelve eficiente para el bien”. ST IV, 335.
“Es la unidad de los seguidores de Cristo que convence al mundo que Dios realmente ha enviado
a Su Hijo a morir por los pecadores, para hacerlos participantes de Su perfección, cambiando el cora-
zón pecaminoso, y formando el carácter conforme a la semejanza divina”. RH IV, 539.
“Cristo está esperándonos para darse a Sí mismo a nosotros. Entonces Él nos moldeará y nos
transformará conforme la semejanza divina, tomando las cosas de Dios, y mostrándolas a nosotros. Y a
medida que contemplemos la belleza del carácter del Salvador, podremos crecer más y más a Su seme-
janza, hasta que finalmente Dios pueda decir de nosotros, “Estáis completos en Él””. ST IV, 282.
“Aquellos que escogieron a Cristo como su líder, crecen diariamente más a Su semejanza. “For-
talecidos con todo el poder a través de Su Espíritu”, ellos forman caracteres que les permitirán la entra-
da en la ciudad santa”. ST IV, 322.
“Debemos conocer el amor de Cristo en nuestra experiencia personal. Este amor en el alma puri-
ficará todo el ser y lo renovará a la semejanza de Dios. Nos volveremos más y más familiares con la
vida humana de Cristo; debemos hacerla nuestra a través de una experiencia personal, hasta que pueda
ser dicho de nosotros lo mismo que se dijo de Él, “habéis amado la justicia y habéis odiado la iniqui-
dad””. ST IV, 471.
“Nunca podremos nosotros en nuestra propia fuerza obtener la victoria sobre la tentación. Pero
aquel que confía en Cristo, y se somete a la guía de Su Espíritu, crecerá diariamente a la semejanza de
Dios”. MJ:515.
“... aquel que siente que no se pertenece a sí mismo, y mantiene sus ojos fijos en Jesús, crecerá a
la semejanza del Salvador, su voluntad será una con la de Cristo, y su influencia para Cristo aumenta
constantemente”. ST II, 470.
Capítulo 18: La Victoria de Cristo Significa Que Nosotros Podemos Crecer Hasta Su Plena Esta-
tura.-
“Aquellos que permitirán que Dios opere en ellos crecerán hasta la plena estatura de hombres y
mujeres en Cristo Jesús”. MJ:305.
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“El Señor no ha planeado que sintamos que hemos llegado a la plena medida de la estatura de
Cristo”. ST II, 488.
“Así pues, a través de la gracia de Cristo él crece hasta la plena medida de un hombre en Cristo
Jesús”. MJ:612.
“Al hacer esto, las afecciones serán puras, refinadas, y santificadas, y ellos podrán crecer hasta la
plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús”. MJ:200.
“Ahora eres fuertemente llamado a ser diligente en el uso de cada medio de gracia, para que seas
transformado en el carácter, y puedas crecer a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Je-
sús”. 5T:267.
“A todo aquel que profese el nombre de Cristo se le requiere que crezca a la plena estatura de
Cristo, la cabeza viviente del cristianismo”. 5T:264.
“Aquellos que realmente están contemplando a Cristo serán transformados a Su imagen, incluso
por el Espíritu del Señor, y crecerán a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. El Espí-
ritu Santo de Dios inspirará a hombres con amor y pureza; y una voluntad refinada será manifestada en
sus caracteres”. RH III, 120.
“Podemos llegar a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús, solamente como re-
sultado de un continuo crecimiento en la gracia”. 5T:105.
“Dios ha querido que los cristianos deben crecer continuamente, crecer hasta la plena estatura de
hombres y mujeres en Cristo. Todo aquel que no crece firmemente, y se vuelve más fuertemente esta-
blecido y plantado en la verdad, está continuamente retrocediendo”. 4T:556.
“A medida que tu haces avances en la vida cristiana, estarás continuamente creciendo hasta la
plena estatura de Cristo. En tu experiencia, estarás comprobando cuál es el largo y el ancho, la profun-
didad y la altura, del amor de Dios, el cual supera todo conocimiento”. RH II, 253.
“Así ellos se vuelven participantes de Su imagen, y día tras día crecen hasta la plena estatura de
hombres y mujeres en Cristo”. ST IV, 130.
“Día tras día ellos están creciendo hasta la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Je-
sús”. ST IV, 249.
“Si observamos cada palabra y acción, de que no haremos nada para deshonrar a Aquel que ha
confiado en nosotros, si mejoramos cada oportunidad que se nos da, creceremos hasta la plena estatura
de hombres y mujeres en Cristo”. ST IV, 185.
“Cristo es el autor y consumador de nuestra fe; y cuando cogemos Su mano, debemos crecer con-
tinuamente en la gracia, y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador. Debemos hacer progresos
hasta que alcancemos la plena estatura de hombres en Cristo”. MJ:322.
“Aquellos que están creciendo a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús, serán
cada vez más semejantes a Él en carácter; es imposible que ellos sean diferentes”. MJ:274.
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“Es el privilegio de cada cristiano crecer hasta que alcance la completa estatura del hombre en
Cristo Jesús”. 5T:309.
“El propósito de Dios para Sus hijos es que ellos crezcan hasta la completa estatura de hombres
y mujeres en Cristo”. 9T:153.
“Todavía tenemos el privilegio de ir a la Fuente de la luz y poder. Aun podemos crecer hasta la
completa estaturas de hombres y mujeres en Cristo Jesús. Pero para crecer en la gracia y en el conoci-
miento de nuestro Señor Jesús, tenemos que meditar en Su amor, tenemos que hablar de Su poder y
alabar Su gracia”. RH II, 366.
“Aquellos que están conectados con Cristo crecerán en la gracia, y en el conocimiento de Jesucristo,
hasta la completa estatura de hombres y mujeres”. RH III, 35.
“Los hijos de Dios crecerán hasta la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús”.
RH III, 290.
“Debemos esperar, y mirar, y trabajar para Cristo. Solamente así llegaremos a la completa esta-
tura de hombres y mujeres en Cristo”. RH III, 559.
“Cuántos hay que son tan débiles como el agua, que podrían poseer una fuente inextinguible de
fuerza. El cielo está listo para impartirnos, de tal manera que seamos poderosos en Dios, y lleguemos a
la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús”. RH IV, 140.
“Es positivamente necesario para aquellos que creen en la verdad que hagan continuos avances,
creciendo hasta la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. No hay tiempo para desli-
zamientos e indiferencias”. RH VI, 61.
“Así es sostenida la vida espiritual a través del uso de aquellos medios que la Providencia ha su-
plido. Si el seguidor de Cristo crece hasta “un hombre perfecto, hasta la completa estatura de Cristo”,
él debe comer del pan de vida, y beber del agua de la salvación”. RH VI, 166.
“Dios ha hecho posible que Sus hijos crezcan a la completa estatura de hombres y mujeres en
Cristo; nadie necesita empequeñecerse”. RH VI, 300.
“Nunca podremos ver nuestro Señor en paz, a menos que nuestras almas estén sin mancha. De-
bemos llevar la perfecta imagen de Cristo. Cada pensamiento debe ser traído a la sujeción de la volun-
tad de Cristo. Tal como fue expresado por el gran apóstol, debemos “llegar a la medida de la completa
estatura de Cristo”. Nunca llegaremos a esta condición sin diligentes esfuerzos. Debemos contender
diariamente contra malignidades externas y pecados internos, si queremos alcanzar la perfección del
carácter cristiano”. RH I, 319.
“Toda provisión ha sido hecha para que podamos alcanzar una altura de estatura en Cristo Je-
sús que llegue a la divina norma. Dios no es complacido con Sus representantes si ellos se contentan en
ser empequeñecidos cuando pueden crecer hasta la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo.
Él quiere que tu poseas altura y anchura en la experiencia cristiana. Él quiere que tu tengas grandes
pensamientos, nobles aspiraciones, claras percepciones de la verdad, y nobles propósitos de acción”.
RH I, 489.
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“La verdadera santificación es llevada a todos los negocios de la vida. Pensamientos puros, no-
bles aspiraciones, claras percepciones de la verdad, elevados propósitos de acción, añorando alcanzar la
perfección, será la experiencia de todo cristiano verdadero. Estos poseen compañerismo con el Padre y
con el Hijo. Están constantemente aumentando su conocimiento de Dios. Crecen en reverencia y en
confianza y en amor; pero mientras están llegando más cerca de la perfección de carácter, sentirán más
y más profundamente su desemejanza con Cristo, y tendrán mayor desconfianza en sí mismos y mayor
dependencia en Dios. A medida que van creciendo a la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo
Jesús, serán vistos por otros, y serán una ayuda y una bendición para todos aquellos con los cuales lle-
guen a asociarse. Los profesos más semejantes a Cristo son aquellos que son los más amables, piadosos
y corteses; sus convicciones son firmes y sus caracteres son fuertes; nada puede desviarlos de su fe o
distraerlos de sus deberes”. RH I, 546.
“El Señor quiere que todos nosotros poseamos una experiencia más profunda y más rica, en el
conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Él desea que crezcamos en conocimiento, no te-
rrenal, sino celestial, hacia Cristo, nuestra Cabeza viviente. ¿Cuán alto, cuán grande es este conoci-
miento? Hasta la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. No podemos crecer mucho,
no podemos juntar muchos de los preciosos rayos de luz que Dios nos envía. El Salvador quiere que
todos nosotros seamos santificados a través de la verdad”. RH II, 373.
“La inspiración celestial tendrá una parte en la experiencia cristiana, y creceremos a la plena es-
tatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. Es un crecimiento en el conocimiento del carácter de
Cristo el cual santifica el alma. Para discernir y apreciar la maravillosa obra de la expiación, transforma
a aquel que contempla el plan de la salvación. Contemplando a Cristo, él es transformado a la misma
imagen, de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor. La contemplación de Jesús se vuelve un
proceso ennoblecedor y refinador para el cristiano presente”. RH II, 421.
“Aquellos que tendrán el carácter de Cristo deben practicar Sus enseñanzas. Deben estudiar al
Padrón. Entonces revelarán un carácter semejante al de Cristo en su asociación con los demás, y su in-
fluencia unificadora será ejercida en ayudar a transformar el carácter de otros. Ellos beberán en la sim-
patía de Jesús, y ejercitarán la misma paciencia, soportando, alentando y animando unos con los otros
en el trabajo, cada uno siendo un miembro vital del cuerpo organizado, aliados a Jesús, creciendo en
Cristo, la cabeza viviente, hasta la completa estatura de hombres y mujeres”. RH II, 524.
“Día tras día (los miembros de iglesia) tienen que construir sus caracteres de acuerdo con las ins-
trucciones de Cristo. Ellos tienen que habitar en Él, ejerciendo constantemente fe en Él. Así ellos crece-
rán hasta la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo”. RH V, 94-95.
“Paso a paso debemos avanzar, siempre recibiendo e impartiendo, siempre ganando un conoci-
miento más completo de Cristo, aproximándonos diariamente más cerca de la medida de la completa
estatura de Cristo”. RH V, 329.
“Aquellos que miren suficientemente en el Divino Espejo para ver y despreciar su desemejanza
con el humilde y amoroso Salvador, poseerán fuerza para vencer. Todos los que realmente crean con-
fesarán y renunciarán a sus pecados. Ellos cooperarán con Cristo en la obra de traer sus tendencias he-
redadas y cultivadas hacia el mal, bajo el control de la Voluntad Divina, de tal manera que el pecado no
tenga dominio sobre ellos. Mirando a Jesús, el Autor y Consumador de su fe, ellos serán transformados
a Su semejanza. Ellos crecerán hasta la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo”. ST IV,
203.
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“Tenemos que mantener siempre a nuestro Señor delante de nosotros. Aquellos que hagan esto,
caminarán con Dios como lo hizo Enoc, e imperceptiblemente para ellos mismos, se volverán uno con
el Padre y con el Hijo. Día tras día es hecho un cambio en la mente y en el corazón, y la inclinación na-
tural, los caminos naturales, son moldeados conforme a los caminos de Dios y del Espíritu. Ellos au-
mentan en conocimiento espiritual, y crecen hasta la completa estatura de hombres y mujeres en Cristo
Jesús”. MJ:198.
“A medida que andamos día tras día en la luz que Él nos envía, deseando obedecerle a todos Sus
requerimientos, nuestra experiencia crece y se ensancha hasta que alcanzamos la completa estatura de
hombres y mujeres en Cristo Jesús”. MJ:635.
Capítulo 19: La Victoria de Cristo Significa que Podemos Vivir Vidas Santificadas.-
“El mensaje presente – la justificación por la fe – es un mensaje de Dios; lleva las credenciales
divinas, porque su fruto es para santidad”. 1MS:421.
“La fe del creyente genuino se hará manifiesta en pureza y santidad de carácter”. MJ:122.
“Se han hecho amplias provisiones para todos aquellos que sinceramente, diligentemente, y pen-
sativamente se proponen perfeccionar la santidad en el temor de Dios. Poder y fuerza, gracia y gloria,
han sido provistas a través de Cristo, para ser traídas por ángeles ministradores a los herederos de la
salvación”. RH II, 74.
“Fue Su meta impartir conocimiento a través del cual los hombres pudiesen aumentar en fuerza
espiritual, y avanzar en el camino de la obediencia y de la verdadera santidad”. RH II, 563.
“La santidad de Su carácter es reflejada por todos aquellos que Lo sirven en espíritu y en ver-
dad”. RH III, 423.
“La vida del cristiano no es estéril; ella tiene sus frutos de santidad, y el final es la vida eterna”.
RH I, 525.
“Así como Dios es santo en Su esfera, así el hombre caído, a través de la fe en Cristo, debe ser
santo en su esfera”. HAp:446.
“La vida de aquel en cuyo corazón habita Cristo, revelará una santidad práctica. El carácter será
purificado, elevado, ennoblecido y glorificado. La pura doctrina se mezclará con las obras de justicia;
los preceptos celestiales se mezclarán con prácticas santas”. HAp:447.
“Es el pecado el que ha arrastrado y degradado las facultades del alma; pero a través de la fe en
Jesucristo como nuestro Redentor, podemos ser restaurados a la santidad y a la verdad”. ST III, 86.
“Jesús es el que lleva nuestros pecados. Él retira nuestros pecados y nos hace partícipes de Su
santidad”. MJ:226.
“Él dice, “voy a escribir Mi ley en vuestros corazones”. En aquellos que vienen a Él en fe, Él
creará un principio divino de santidad, el cual regirá en el alma, iluminando el entendimiento y cauti-
vando las afecciones”. ST IV, 71.
“Dios dice, “os daré un corazón nuevo”. Cada aprendiz debe ser renovado en conocimiento y en
verdadera santidad”. ST IV, 396.
“A medida que el pecador, es atraído por el amor de Cristo, y se aproxima de la cruz, y se postra
delante de ella, se produce una nueva creación. Le es dado un nuevo corazón. Es hecho una nueva cria-
tura en Cristo Jesús. La santidad encuentra que no hay nada más que requerir”. ST IV, 243.
“Él desea que nosotros caminemos delante de Él en santidad, llevando frutos para Su gloria”. ST
IV, 143.
“Con voluntad y obediencia, él es uno de los números llamados por la inspiración “un sacerdocio
real, una nación santa, un pueblo peculiar””. ST IV, 15.
“Dios desea recuperar el alma (degradada por el pecado), y grabar nuevamente en ella Su propia
imagen en justicia y en santidad”. MC:163.
“Cristo quiere darnos una bendición que nos hará santos”. ST IV, 506.
“Dios satisface el deseo anhelante de Sus hijos por paz y santidad”. ST IV, 230.
“Es Su deseo que Lo sirvamos con el corazón, con el alma y con fuerza, no solamente para una
esperanza celestial, sino con generosa pureza y santidad, nosotros podemos ser una bendición para
nuestros semejantes”. ST IV, 211.
“Dejemos, dice el apóstol, que nos limpiemos a nosotros mismos de toda suciedad de la carne y
del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 2T:375.
“El refrescante poder de Dios viene solamente a aquellos que se han preparado ellos mismos ha-
ciendo el trabajo que Dios les solicita, o sea, limpiarse ellos mismos de toda suciedad de la carne y del
espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 1T:619.
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“En Su luz podemos ver luz, hasta que la mente y el corazón y el alma sean transformados a la
imagen de Su santidad”. 8T:322.
“El alma contaminada por el pecado, a través del poder divino es recreada conforme la imagen de
Dios en justicia y en verdadera santidad”. ST III, 59.
“Todos los seguidores de Cristo llevan frutos para Su gloria. Sus vidas testifican que una buena
obra ha sido hecha en ellos por el Espíritu de Dios, y sus frutos son para santidad. Sus vidas son eleva-
das y puras. Las acciones justas son inequívocos frutos de verdadera santidad, y aquellos que no llevan
ningún fruto, no poseen ninguna experiencia en las cosas de Dios”. RH I, 443.
“Cuando nosotros confiadamente tomamos la mano que Él nos ofrece, y caminamos donde Él nos
muestra el camino, Él nos guiará hacia la luz; Él nos guiará a toda la verdad, y vestirá nuestras vidas
con la belleza de la santidad”. RH I, 430.
“Jesús, el Rey de aquel país, es puro y santo. Él ha comandado a Sus seguidores, “sed santos,
porque Yo soy santo”. Si de aquí en adelante nos asociamos con Cristo y con ángeles sin pecado, tene-
mos que obtener aquí una compatibilidad para tal sociedad”. RH I, 297.
“Se me ha mostrado que muchos están en gran peligro de perfeccionar santidad en el temor del
Señor. Los ministros están en peligro de perder sus almas. Algunos que han predicado a otros, serán
ellos mismos desechados, porque no han perfeccionado un carácter cristiano. En sus labores no salvan
almas, y fallan aun en salvar sus propias almas”. 2T:511.
“Queremos una renovación diaria de la gracia de Dios en nuestros corazones, para que podamos
subir la escalera de la perfección paso a paso, subiendo cada vez más alto en el camino que lleva al cie-
lo, a la santidad, y a Dios”. RH V, 134.
“Aquellos que realmente aman a Cristo no estarán satisfechos con una experiencia barata. Ellos
trabajarán diligentemente las características del padrón divino. Sus corazones procurarán la pureza y la
verdadera santidad. A ellos el Señor les revelará Su gracia, y les dará poder para ganar almas para el
cielo”. RH V, 528.
“Ningún hombre recibe santidad como un derecho de nacimiento, o como un don por parte de
cualquier otro ser humano. La santidad es un don de Dios a través de Cristo. Aquellos que reciben al
Salvador se vuelven hijos de Dios. Ellos son Sus hijos espirituales, nacidos de nuevo, renovados en jus-
ticia y en verdadera santidad. Sus mentes han sido cambiadas. Con una visión clarificada ellos contem-
plan las realidades eternas. Ellos han sido adoptados en la familia de Dios, y ellos han sido conforma-
dos a Su semejanza, transformados por Su Espíritu de gloria en gloria”. ST IV, 274.
“Jesús ha efectuado un sacrificio infinito, para que nosotros podamos construir nuestras vidas en
pureza, santidad, actos correctos, y pueden crecer en un templo santo para Dios”.
“Es un conocimiento de Cristo como aquel que lleva nuestros pecados, como la propiciación de
nuestras iniquidades, que nos capacita a vivir una vida de santidad”. RH III, 267.
“El Cielo mira con placer sobre aquel que adora a Dios en espíritu y en verdad y en la belleza de
la santidad”. RH III, 240.
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“El estrecho paso de la santidad, el camino establecido para los rescatados del Señor para cami-
nar en él, es iluminado por Él, el cual es la Luz del mundo”. RH III, 228.
Capítulo 20: La Victoria de Cristo Significa Que Podemos Alcanzar la Perfección Moral.-
“El Espíritu de Dios los puede capacitar para alcanzar esta perfección de carácter”. RH V, 547.
“El Señor me ha instruido para decirle a Su pueblo, trabajen por la perfección”. RH V, 59.
“Deja a un lado todo peso, y el pecado que tan fácilmente te asedia, y corre con paciencia la ca-
rrera que está delante de ti. Presiónate hacia la perfección”. RH V, 219.
“Cristo imputa Su perfección y justicia al pecador que cree, cuando este no continua pecando,
sino que se vuelve de la transgresión hacia la obediencia de los mandamientos”. RH IV, 47.
“Fue Su misión traerle al hombre una completa restauración; Él vino para darles salud y paz y
perfección de carácter”. ST IV, 444.
“Él hizo una ofrenda tan completa que a través de Su gracia todos pueden alcanzar la norma de
perfección”. RH V, 332.
“El Señor se dio a Sí mismo para morir por nosotros, para que Él pudiese purificarnos de toda
iniquidad. Él continuará Su trabajo de perfección por nosotros si nosotros permitimos ser controlados
por Él”. ST IV, 66.
“Cristo no nos ha dado ninguna seguridad de que alcanzar la perfección de carácter sea algo fácil.
Es un conflicto, una batalla y una marcha, día tras día”. RH VI, 33.
“Dios desea que nos demos cuenta que como Sus delegados mensajeros tenemos que crecer en la
gracia y en el conocimiento de Cristo, hasta que perfeccionemos un carácter que esté en completa con-
formidad con Su voluntad”. ST IV, 59.
“La perfección puede ser alcanzada solamente a través de la gracia dada por Dios. Él será la
eficiencia de toda alma que se esfuerza por facultades morales claras, elevadas y distantes”. ST IV, 48.
“Si el hombre se aferra de la naturaleza divina, obrando en el plano de la adición, añadiendo gra-
cia a gracia en perfeccionar un carácter cristiano, Dios obrará en el plano de la multiplicación. Él dice
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en Su Palabra, “gracia y paz sean multiplicadas en ti a través del conocimiento de Dios, y de Jesús
nuestro Señor”. 2 Pedro 1:2”. 6T:148.
“Cristo es el más grande Profesor que el mundo jamás ha conocido. ¿Y cuál es la norma que Él
sostiene delante de todos los que creen en Él? “Sed perfectos, así como vuestro Padre que está en los
cielos es perfecto”. Mat. 5:48. Así como Dios es perfecto en Su esfera, así el hombre debe ser perfecto
en su esfera.
El ideal de carácter cristiano es la semejanza con Cristo. Está abierto delante de nosotros un ca-
mino de continuo avance. Tenemos un objetivo que ganar, una norma a ser alcanzada, la cual incluye
todo lo que es bueno y puro y noble y elevado. Debiera haber un continuo esfuerzo y un progreso
constante hacia delante y hacia arriba, hacia la perfección de carácter”. 8T:64.
“A través de Su perfecta obediencia Él ha hecho posible que todo ser humano obedezca los man-
damientos de Dios. Cuando nosotros nos sometemos a nosotros mismos a Cristo, el corazón es unido
con Su corazón, la voluntad es sumergida en Su voluntad, la mente se vuelve una con Su mente, los
pensamientos son traídos a Su cautividad; nosotros vivimos Su vida. Esto es lo que significa ser vestido
con las vestiduras de Su justicia”. PVGM:254.
“El cristiano verdadero, humilde y sincero recibirá el molde de un carácter perfecto, y su cora-
zón estará siempre siendo conformado a la imagen de Cristo”. RH I, 236.
“Debemos obtener diariamente una profunda y viva experiencia en la obra de perfecci0nar el ca-
rácter cristiano”. RH III, 444.
“Se nos da la oportunidad de progresar y ser perfecto a este lado del Juicio”. RH I, 92.
“Si estamos conectados con Dios, humillaremos nuestros corazones delante de Él, y seremos muy
celosos en perfeccionar caracteres cristianos”. RH V, 517.
“El agente humano tiene que comparar su vida con el carácter de Jesucristo, y a través de la gra-
cia que Él le imparte a todos los verdaderos creyentes, tratar de alcanzar la perfección de Su ejemplo,
quien vivió la ley de Jehová”. ST III, 338.
“Cristo vino al mundo para que nosotros podamos tener nuevos caracteres, creados a la similitud
de Su propio carácter; para que podamos tener pureza como la pureza de Dios, tener perfección como
Su perfección”. ST III, 59.
“El Señor ha tomado gran cuidado para que todo sea agradable y placentero para nosotros, y sin
embargo cuan grande esfuerzo ha hecho Él para proveernos con aquel don con el cual podemos perfec-
cionar un carácter cristiano, de acuerdo con los padrones de Cristo”. ST III, 47.
“Para los que aman a Dios, será la mayor delicia guardar Sus mandamientos, y hacer aquellas
cosas que son agradables a Su vista”. 1MS:254.
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“Aquellos que caminan por la fe están todo el tiempo buscando la perfección de carácter a través
de obediencia constante a Cristo”. RH II, 296.
“Debemos tener una fe viva en Él, y confiar implícitamente en Él, de tal manera que alcancemos
las alturas de la sabiduría y de la perfección que Dios desea que tengamos”. RH II, 303.
“Aquel que cumple la ley en todos sus aspectos, demuestra que la perfecta obediencia es posi-
ble”. RH II, 506.
“Dios te ha ordenado para que vayas hacia delante, hacia la perfección”. 5T:71.
“... muchos de aquellos que dicen creer en la verdad no se están esforzando como debieran por
perfeccionar el carácter”. RH V, 360.
“Él les dice, “sed perfectos, así como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto”. Y Él dice es-
to porque Él sabe que es posible que ellos alcancen la perfección”. ST IV, 216.
“Cada día podemos avanzar en perfeccionar caracteres cristianos. Por esto Cristo vistió Su divi-
nidad con humanidad. Por esto Él vino a la tierra, y vivió una vida de sufrimiento y de privaciones”. ST
IV, 242.
“La misma imagen de Dios debe ser reproducida en la humanidad. El honor de Dios, el honor de
Cristo, está envuelto en la perfección del carácter de Su pueblo”. DTG:625.
“Cuando Cristo define el posible avance para nosotros, Él dice, “sed por lo tanto perfectos, así
como mi Padre que está en el cielo es perfecto””. ST IV, 344.
“Cuando miráis el Calvario, no es para tranquilizar vuestra alma en el incumplimiento del de-
ber, no es para disponernos a dormir, sino para crear fe en Jesús, fe que obrará purificando el alma del
cieno del egoísmo. Cuando nos aferramos a Cristo por la fe, nuestra obra sólo ha comenzado. Todo
hombre tiene hábitos corruptos y pecaminosos que deben ser vencidos mediante una lucha intensa”.
2MS:21-22.
“No estéis más contentos con permanecer enanos en las cosas espirituales. Que vuestra meta no
sea nada menos que la perfección del carácter cristiano”. 2T:521.
“Mediante la medida de Su gracia suministrada al instrumento humano, nadie debe perder el cie-
lo. La perfección de carácter es alcanzable a todo aquel que se esfuerza por ella”. 1MS:248-249.
“La propia imagen de Dios debe reproducirse en la humanidad. El honor de Dios, el honor de
Cristo, están envueltos en la perfección del carácter de Su pueblo”. RH V, 471.
“Exacta obediencia es requerida, y aquellos que dicen que no es posible vivir una vida perfecta
lanzan contra Dios la imputación de injusticia y de falsedad”. RH VI, 519.
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“Nosotros no somos perfectos; pero es nuestro privilegio cortar las amarras del egoísmo y del pe-
cado, y caminar hacia la perfección”. MJ:421.
“Cristo dice, “sed perfectos, así como mi Padre en el cielo es perfecto”; y Él tiene el poder para
hacernos perfectos”. ST IV, 143.
“No hay seguridad ni reposo ni justificación en la transgresión de la ley. El hombre no puede es-
perar pararse como inocente ante Dios, y en paz con Él a través de los méritos de Cristo, mientras él
continua en pecado. Él tiene que parar de transgredir, y pasar a ser leal y verdadero”. 1MS:213.
“¡Preciosa garantía! ¡Gloriosa es la esperanza colocada ante el creyente a medida que él avanza
por la fe hacia las alturas de la perfección cristiana!”. RH VI, 281.
“En humildad debemos corregir toda falta y defecto de carácter, porque Cristo está habitando en
el corazón, y seremos aptos para la familia celestial”. MJ:143.
“El tiempo de prueba nos es dado para que podamos perfeccionar un carácter adecuado para la
eternidad”. 1SM:374.
“Así como Dios es perfecto en Su esfera, así el hombre debe ser perfecto en la suya”. MJ:118.
“Sed pues perfectos, así como mi Padre que está en el cielo es perfecto”. Así como Dios es per-
fecto en Su esfera, así el hombre puede ser perfecto en la suya”. 4T:5691.
“Dios requiere el homenaje de un alma santificada, que se ha preparado a sí misma, a través del
ejercicio de la fe que opera por amor a servirle. Él presenta ante nosotros el más alto ideal, aun la per-
fección”. HAp:452.
“El ideal del carácter cristiano es la semejanza con Cristo. Así como el Hijo del hombre fue per-
fecto en Su vida, así Sus seguidores deben ser perfectos en sus vidas”. DTG:278.
“Y mientras no podemos reclamar perfección de la carne, podemos tener perfección cristiana del
alma”. 2MS:36.
“Gran luz le ha sido dada al pueblo de Dios. Que nuestro pueblo despierte, y continúe hacia la
perfección”. 2MS:54.
“Los discípulos de Cristo deben traer la perfección de Su carácter en sus caracteres”. ST IV,
150.
“La perfección de carácter es ofrecida al hombre caído a través de la justicia de Cristo... Todo
poder del alma renovada debe ser usado al máximo para que el carácter pueda ser modelado confor-
me el Padrón divino”. ST II, 434.
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“A través de los méritos de Cristo, a través de Su justicia, la cual por la fe es imputada en noso-
tros, debemos alcanzar la perfección del carácter cristiano”. 5T:744.
“Los humildes y sacrificados seguidores de Jesús continuarán hasta la perfección, dejando atrás
a los indiferentes y a los amadores del mundo”. 1T:609.
“Gloriosa es la esperanza ante el creyente a medida que él avanza por la fe hacia las alturas de
la perfección cristiana”. HAp:425.
“Si haces de Dios tu fuerza, puedes, bajo las circunstancias más desalentadoras, alcanzar una al-
tura y una amplitud de perfección cristiana, que difícilmente habrías imaginado posible de obtener”.
4T:567.
“A través del arrepentimiento, la fe, y las buenas obras, podemos perfeccionar un carácter cris-
tiano; y a través de los méritos de Cristo podemos reclamar los privilegios de hijos e hijas de Dios”.
MJ:441.
“La puerta de la gracia se va a cerrar muy luego, y el pueblo de Dios necesita humillar sus cora-
zones delante de Él, buscándolo con humildad de mente para que le sea dada gracia para perfeccionar
un carácter justo”. RH V, 544.
“La sensación que los pecados han sido perdonados traerán aquella paz que sobrepasa todo en-
tendimiento. Habrá una lucha sincera para vencer todo lo que se opone a la perfección cristiana”.
MJ:525.
“Cada día debemos avanzar en obtener la perfección de carácter, y ciertamente haremos esto si
insistimos en obtener el premio de nuestro elevado llamado en Cristo Jesús”. MJ:496.
“... el siervo de Dios debe seguir los pasos de su Maestro, si es que quiere alcanzar la perfección
de Su maravilloso y glorioso Padrón”. MJ:377.
“Para perfeccionar el carácter cristiano, debemos habitar en la perfección de Cristo, y mientras
contemplamos Sus incomparables encantos, debemos desear ser iguales a Él, y ser transformados, re-
flejando más y más de Su espíritu de amor”. ST II, 423.
“... necesitamos la sangre de Cristo para limpiarnos del pecado, y la gracia de Dios para llevar-
nos a la perfección”. ST II, 160.
“El honor de Cristo debe permanecer completo en la perfección del carácter de Su pueblo esco-
gido. Él desea que ellos representen Su carácter al mundo”. ST III, 434.
“El Dios viviente nos ha dado en Su ley una transcripción de Su carácter, y esta ley Él nos pide
que la obedezcamos, diciéndonos, “sed pues perfectos, así como mi Padre que está en el cielo es per-
fecto”. Así como Dios es perfecto en Su esfera de acción, así el hombre puede ser perfecto en su esfera
humana”. ST III, 335.
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“El requerimiento de Cristo es, “sed pues perfectos, así como mi Padre que está en el cielo es per-
fecto”. Aquí Él nos muestra que podemos ser tan perfectos en nuestra esfera como Dios lo es en la su-
ya”. 4T:455.
“Muy luego estaremos en nuestro hogar prometido. Allí Jesús nos guiará al lado de las aguas vi-
vas, que fluyen del trono de Dios, y nos explicará las oscuras providencias a través de las cuales Él nos
colocó en esta tierra para perfeccionar nuestros caracteres”. 8T:254.
“La obra de santificación debe continuar, no a través de un impulso, sino a través de continuos y
saludables avances, progresando hacia la perfección”. RH III, 235.
“Cristo es la luz de la vida, y Él desea que todos aquellos que Lo siguen, lo representen en el ca-
rácter, y muestren Su total suficiencia y perfección”. RH III, 125.
“Creed solamente, sed apenas obradores de la palabra, y seréis capaces de tocar cada perfección
de Su ser. Sois uno con Cristo, así como Él es uno con el Padre”. RH III, 74.
“Se requiere perfección moral de todos. Nunca debiéramos bajar la norma de justicia para aco-
modar tendencias heredadas o cultivadas hacia el mal. Necesitamos entender que la imperfección de
carácter es pecado. Todos los atributos justos de carácter están en Dios, como un todo armonioso y per-
fecto, y todos los que reciben a Cristo como su Salvador personal, tiene el privilegiado de poseer estos
atributos”. PVGM:265.
“Una fe viva se hará manifiesta en un carácter cristiano, y en perfecta obediencia a todos Sus re-
querimientos”. RH III, 73.
“Aquí está la norma que todos tienen que alcanzar para entrar en la ciudad celestial. El fin de
nuestra fe es la perfección del carácter humano, la santificación de todo el ser”. RH IV, 339.
“Sed pues perfectos, así como mi Padre en el cielo es perfecto”. Maravillosas son las posibilida-
des colocadas delante de nosotros, y debemos alcanzar estas posibilidades estudiando y practicando las
verdades de la Palabra de Dios”. ST IV, 336.
“Fue Su misión traerle a los hombres una completa restauración; Él vino para darles salud y paz y
perfección de carácter”. OE:41.
“Dios desea que todos nosotros seamos perfectos en Él, de tal manera que representemos al
mundo la perfección de Su carácter”. ST II, 460.
“Hay esperanza para todos nosotros, pero solamente en un sentido, y este es uniéndonos noso-
tros mismos a Cristo, y usando toda energía en alcanzar la perfección de Su carácter”. 5T:540.
“A través del vestido de bodas en la parábola, es representado el puro e inmaculado carácter que
poseerán los verdaderos seguidores de Cristo”. PVGM:252.
“Ellos (aquellos que han sido comprados por el precio de Su vida) deben aumentar en el conoci-
miento de la voluntad divina, y mejorar constantemente el intelecto y la moral, hasta que alcancen una
perfección de carácter, que es un poquito menor que la de los ángeles”. 4T:563.
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“Mientras yo sea fiel en reprobar el pecado, y en presentar ante las personas la perfección del
carácter cristiano, las hostilidades de Satanás serán agitadas en contra mía”. RH I, 361.
“La ley de Dios dada desde el Sinaí, es una copia de la mente y de la voluntad del Dios Infinito.
Ella es sagradamente reverenciada por los santos ángeles. La obediencia a sus requerimientos perfec-
cionará el carácter cristiano, y restaurará al hombre, a través de Cristo, a sus condiciones antes de la
caída”. RH I, 288.
“(No todos los miembros de la iglesia) creen que sea su privilegio y deber el alcanzar la alta
norma de perfección cristiana”. RH V, 239.
“La tentación vendrá, y será solamente a través de constante confianza en Su Redentor que la
perfección del carácter cristiano puede ser alcanzada”. ST III, 27.
“Dios desea que alcancemos la norma de perfección hecha posible para nosotros a través del
don de Cristo. Él nos llama a que escojamos el lado correcto, que nos pongamos en relación con las
agencias celestiales, que adoptemos principios que restaurarán en nosotros la imagen divina”. MC:77-
78.
“¡Qué carácter fue aquel el de Cristo! Contemplándolo, podemos ser transformados a Su imagen,
de carácter en carácter”. ST III, 265.
“El creyente debe estudiar la vida y el carácter de Cristo, para que al contemplarlo sea transfor-
mado a Su divina imagen y vida y carácter”. ST III, 40.
“Existe una necesidad de humillación del yo, para que Cristo pueda restaurar la imagen moral
de Dios en el hombre”. RH V, 449.
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“El valor del cristiano no depende de talentos brillantes, ni de un gran nacimiento, ni de poderes
maravillosos, sino de un corazón limpio, un corazón que purificado y refinado, refleje la imagen de la
divinidad”. RH V, 92.
“Exaltadlo, cada vez más alto, para que al contemplarlo, puedas ser transformado en la misma
imagen”. RH V, 127.
“No mires a aquellos que están a tu alrededor. Mira al único padrón perfecto, el hombre Cristo
Jesús. Contemplándolo, serás transformado en la misma imagen”. MJ:548.
“Aunque somos criaturas pecadoras y de poco valor, a través de una conexión vital con Cristo,
podemos ser renovados en conocimiento y en verdadera santidad, y así reflejar la gloria y la imagen de
nuestro Creador y Redentor”. RH III, 92.
“Él sufrió todo esto para que Él pudiera rescatar al hombre de la degradación moral, y restaurarle
al alma la perdida imagen de Dios”. RH III, 145.
“Dejemos que la obra comience, que el corazón pueda ser ablandado, y que Cristo pueda mol-
dearte y transformarte a Su propia y divina imagen”. ST II, 466.
“Con el poder y la eficacia traída por el Espíritu Santo (los cristianos) deben llevar hacia delante
Su plan para la restauración de la divina imagen en la humanidad”. RH V, 17.
“Nadie puede ser realmente justo a menos que su alma refleje la imagen de Dios...”. MJ:182.
“Jóvenes amigos, Jesús puede renovar Su imagen en vuestra alma, pero tiene que ser a través de
vuestro consentimiento y cooperación”. MJ:66.
“Jesús vino a nuestro mundo para corregir errores, para restaurar la imagen moral de Dios en el
hombre” ST IV, 57.
“Él fue rechazado, malvadamente, crucificado, para que nosotros pudiésemos reflejar Su imagen,
y ser perfectos en Su justicia”. ST II, 195.
“La vida cristiana siempre es una marcha hacia adelante. Jesús se sienta como un refinador y un
purificador de Su pueblo; y cuando Su imagen es perfectamente reflejada en ellos, entonces son perfec-
tos y santos, y están preparados para la traslación”. 1T:340.
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“Mientras más el hombre observa a Su Salvador, y comienza a familiarizarse con Él, más queda-
rá asimilado a Su imagen, y hará las obras de Cristo”. 4T:488.
“No debemos mirarnos a nosotros mismos, sino mirar a Jesús, porque Él ha provisto que pode-
mos tener alegría y paz en el Espíritu Santo; y a medida que contemplamos los incomparables encantos
de Cristo, seremos transformados en la misma imagen”. ST II, 321.
“Es la gloria del evangelio que es fundado bajo el principio de restaurar en la raza caída la divi-
na imagen a través de una constante manifestación de benevolencia”. 9T:254.
“Debemos estudiar la vida de Cristo, e imitar al divino Padrón. Debemos habitar en la perfección
de Su carácter, y ser transformados a Su imagen”. RH VI, 297.
“Las palabras de Cristo caerán con vivo poder en los corazones obedientes; la perfecta imagen de
Dios será reproducida, y en el cielo se dirá, “estáis completos en Él””. ST IV, 243.
“Él levantará al hombre de la más baja degradación del pecado hasta la pureza nuevamente, y le
restaurará su imagen moral”. ST II, 147.
“Fijen sus ojos en Jesús, queridos amigos, y contemplándolo quedaréis asimilados a Su imagen”.
ST II, 157.
“Jesús ascendió al Padre como representante de la raza humana, y Dios traerá a aquellos que re-
flejan Su imagen para contemplar y compartir con Él Su gloria”. ST II, 182.
“Pero si la mente habita en la perfecta vida de Cristo, y los pensamientos y la conversación está
centrada en Él, seremos transformados en la misma imagen”. ST II, 209.
“En la raza caída la misma imagen de Dios debe ser reflejada”. ST III, 434.
“La misma imagen de Dios debe ser reproducida en la humanidad. El honor de Dios, el honor de
Cristo está envuelto en la perfección del carácter de Su pueblo”. RH V, 42.
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“El Hijo de Dios nos fue dado para que podamos ser renovados, refinados, elevados, ennobleci-
dos, para que Dios pueda ver Su imagen restaurada en el corazón del hombre”. RH III, 496.
“Mientras más el hombre observa su Salvador, más asimilado quedará a Su imagen, y obrará las
obras de Cristo”. RH III, 506.
“Les conviene a todos aquellos que quieren ver a Jesús tal como Él es, seguirlo diariamente, para
que sus caracteres sean moldeados conforme la divina imagen”. RH III, 255.
“Satanás se afana por detenerlos. Los asalta con diversas tentaciones; pero el Espíritu opera para
renovarlos conforme a la imagen de Aquel que los creó”. RH III, 241.
“No hay ninguna seguridad para nosotros excepto si diariamente recibimos una nueva experien-
cia mirando a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. Día tras día debemos contemplarlo, para que
seamos transformados a Su imagen”. RH III, 204.
“La palabra de Cristo caerá con poder vivificante sobre los corazones obedientes; y a través de la
aplicación de la divina verdad, la perfecta imagen de Dios será reproducida, y en el cielo se dirá, “es-
táis completos en Él”. Col. 2:10”. 6T:167.
“Ustedes están al servicio de Dios, y Jesús está esperando restaurar en ustedes Su imagen moral.
Él os ama. Él sabe que vuestras tentaciones son fuertes; pero Él está a vuestro lado, para haceros un
camino de escape, para que podáis ser liberados de las trampas del enemigo”. RH III, 360.
“Cristo vino al mundo para traer de vuelta el carácter de Dios al hombre, y para volver a trazar
en el alma humana la imagen divina”. RH III, 349.
“Cristo anhela volver a darle forma al arruinado carácter humano, restaurar la imagen moral de
Dios en los hombres”. RH III, 299.
“Dios te llama a contemplar la gloria de Su carácter, para que contemplándolo, puedas ser trans-
formado a Su imagen”. RH II, 55.
“El Señor ha hecho posible para nosotros que tengamos un carácter justo en esta vida, que refle-
jemos la imagen de Cristo al mundo, y le llevemos esperanza y alegría a los demás”.
“Es mirando a Jesús y contemplando Su belleza, manteniendo nuestros ojos fijos en Él, que se-
remos transformados a Su imagen”. RH II, 453.
“Todos los que hayan hecho de Cristo su refugio, reflejarán Su imagen, y serán como Él; porque
Lo verán como Él es. Le serán presentados a Él “sin mancha, o arruga, o cosa semejante””. RH II, 430.
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“Aquellos que contemplan a Jesús serán transformados a Su imagen, serán asimilados a Su natu-
raleza; y la gloria de Dios que brilla en el rostro de Jesús es reflejada en las vidas de Sus seguidores”.
RH II, 429.
“Contemplándolo a Él, seremos transformados en la misma imagen. Fe, amor, y santidad crecerá
en el alma”. ST IV, 111.
“La recepción de este don erradicará del corazón todo egoísmo, y transformará a su poseedor a
Su imagen, el cual habita en el corazón por la fe”. RH III, 149.
“Debiera haber un solo interés en la iglesia; un deseo debiera controlar todo, y ese es el deseo de
amoldarse (conformarse) a la imagen de Cristo”. RH II, 460.
“De la raíz de la verdadera humildad brota la más preciosa grandeza de mente, grandeza que lle-
va a los hombres a conformarse (amoldarse) a la imagen de Cristo”. RH III, 464.
“Aquellos que han, a través de la contemplación, sido transformados a la imagen moral de Cris-
to, se vestirán de inmortalidad e incorrupción cuando Él venga, y serán tomados para estar para siempre
con el Señor”. RH II, 425.
“Cada facultad y poder de nuestra naturaleza debe recibir el impronta de la firma (sello) de Cris-
to. Debemos ser participantes de la naturaleza divina. Contemplándolo, seremos transformados a Su
imagen”. RH II, 359.
“Aquellos que creen en Cristo lo revelarán en sus vidas y caracteres. Contemplando a Cristo se-
rán transformados a Su imagen, y Cristo será representado al mundo por Sus seguidores”. RH II, 464.
“Si somos hijos obedientes de Cristo, le mostraremos nuestro amor a Él, y a Sus hijos; todo aquel
que procure imitar el amoroso Padrón, reflejará la imagen moral de Dios”. RH II, 252.
“Cristo representó el Padre al mundo, y Él representa ante Dios a los escogidos en los cuales Él
ha restaurado la imagen moral de Dios. Ellos son Su herencia (patrimonio)”. ST IV, 40.
“Sigue principios correctos de acción, los cuales con su refinada y ennoblecida influencia restau-
rará en el hombre la imagen moral de Dios en el hombre”. ST IV, 188.
“El arrepentimiento es el único proceso a través del cual la infinita pureza refleja la imagen de
Cristo en Sus redimidos súbditos”. ST IV, 391.
“Si tan solo el hombre Lo recibiera como su Salvador personal, Él prometió restaurarles la ima-
gen de Dios, y redimir todo lo que haya sido perdido por el pecado”. RH II, 355.
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“Cristo murió para que la imagen moral de Dios pueda ser restaurada en nuestras almas, y pue-
da ser reflejada a aquellos que están a nuestro alrededor”. RH II, 283.
“Las almas que han tenido la semejanza de Satanás, han sido transformadas a la imagen de Dios.
El cambio en sí es el milagro de los milagros”. ST IV, 419.
“La vida espiritual no será empequeñecida. El corazón brillará con la impresión de la divina
imagen; porque estará en estrecha (cercana) simpatía con Dios”. ST II, 48.
“Él es encantado con el poder de Dios, el cual transforma el egoísmo de los seres humanos a la
divina imagen...”. ST II, 88.
“Mientras (el pecador) contempla el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo, él co-
mienza a amarlo a Él, y a través de la contemplación es transformado a Su imagen”. ST II, 396.
“El cielo puede ser alcanzado por todos nosotros si nos afanamos legítimamente, haciendo la vo-
luntad de Jesús y creciendo a Su imagen”. ST I, 455.
“Por sí mismo el hombre no tiene fuerzas para luchar con los poderes de la oscuridad. Por eso
Cristo veló Su divinidad con humanidad, y vino a esta tierra, para que pudiese cooperar con el hombre.
Para aquellos que Lo reciban y confíen en Su poder para salvar, Él imparte la virtud de Su justicia. Él
les da poder para sean hechos los hijos de Dios. “La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros...
lleno de gracia y verdad... y de Su plenitud todos hemos recibido, y gracia por gracia”.
La gran y sublime obra de perfeccionar el carácter no puede ser obtenida sin la ayuda que Él está
siempre dispuesto a suministrar... En la obra de desarrollar y fortificar las facultades del cuerpo y de la
mente, los hombres tienen que recibir constantemente Poder de lo alto...”. ST IV, 200.
“En las ciudades y naciones de nuestro mundo, se encontrará entre los no creyentes un remanente
que apreciará la bendita Palabra, y que recibirá al Salvador. Cristo le dará a los hombres y a las mujeres
poder para ser hechos hijos e hijas de Dios”. RH V, 88.
“Aquellos que se afanan sinceramente en quebrar de las garras del enemigo, y con completo pro-
pósito de corazón buscan entender y obedecer los mandamientos de Dios, se les dará poder para ser
hechos hijos e hijas de Dios. Su búsqueda por las cosas celestiales será recompensada”. RH V, 130.
“A todos los que creen en Él, Él les da poder para ser hechos hijos e hijas de Dios. Así el cora-
zón se convierte en el templo del Dios viviente”. 1MS:227.
“Cristo vino a este mundo a vivir una vida de perfecta obediencia a las leyes del reino de Dios. Él
vino para levantar y ennoblecer a los seres humanos, para operar una justicia resistente en ellos (que
soporte las pruebas). Él vino como un medio a través del cual la verdad la verdad tenía que ser imparti-
da. En Él se encuentra toda la excelencia necesaria para la absoluta perfección de carácter. Para aque-
llos que Lo reciben, Él les da poder para que sean hechos hijos e hijas de Dios... Cristo vino a nuestro
mundo a vivir una vida de inmaculada pureza, mostrándoles así a los pecadores que en Su fuerza ellos,
también, pueden obedecer los santos preceptos de Dios, las leyes de Su reino”. RH VI, 261.
“A todos los que Lo reciben a Él, Él les da poder para que sean hijos e hijas de Dios. Solamente
obteniendo este poder podemos obtener un carácter perfecto. Podemos ser participantes de la naturaleza
divina. En la fuerza del Redentor, podemos vivir vidas puras, nobles y provechosas... Él tiene poder
para imbuirnos con fe que opera por amor y purifica el alma”. RH V, 127.
“Dios declara, “el que venga a Mí, de ninguna manera lo echaré fuera” (Juan 6:37); y aquellos
que en sinceridad se presentan a sí mismos delante de Él, serán perdonados y justificados, y recibirán
poder para ser hechos hijos de Dios”. 8T:102.
“Jesús vino a nuestro mundo para traer poder para combinarlo con los esfuerzos humanos.
Cuando Dios une Su poder con los esfuerzos del hombre, la obra es traída a la perfección. Dios desea
hacer grandes cosas por Su pueblo; y tan solamente nosotros tenemos fe en Él, Él operará en nosotros
poderosamente”. RH II, 304.
Pág. 84
“Viviendo una vida sin pecado, Él testificó que todo hijo e hija de Adán puede resistir las tenta-
ciones de aquel que primero trajo el pecado al mundo. Cristo le trajo poder al hombre y a la mujer pa-
ra vencer”. 1MS:265.
“Hace una entrega sin reservas a Dios. Saber que estás afanándote por la vida eterna te fortificará
y te confortará. Cristo te puede dar poder para vencer. A través de Su ayuda tu puedes destruir total-
mente la raíz del egoísmo”. MJ:568.
“Cristo en la debilidad humana tuvo que enfrentar las tentaciones de uno que posee los poderes
de la naturaleza superior que Dios ha otorgado a la familia angélica. Pero la humanidad de Cristo esta-
ba unida con la divinidad, y en esta fuerza Él soportaría todas las tentaciones que Satanás pudiera traer
contra Él, y aun así mantener Su alma sin mancha de pecado. Y este poder para vencer Él se lo daría a
todo hijo e hija de Adán, que acepte por fe los justos atributos de Su carácter”. 1MS:261-262;
7CBA:927.
“El poder que tenemos para vencer a Satanás es el resultado del trabajo de Cristo en nosotros pa-
ra querer y hacer Su buen placer”. 6T:399.
“Él nos dará poder para vencer. De nosotros mismos no podemos crear este poder. Colóquense
ustedes mismos como humildes aprendices a los pies de Jesús, y Él os dará la fuerza que necesitáis”.
RH V, 147.
“Dios con nosotros” es la seguridad de nuestra liberación del pecado, la seguridad de nuestro po-
der para obedecer la ley del cielo”. DTG:16.
“Cristo vino a este mundo para traerle al hombre poder para obedecer. Él vino en la naturaleza
humana para que Él pudiese conocer las tentaciones y pruebas a las cuales el hombre está sujeto. Aquel
que acepta a Cristo como Salvador personal, recibirá ayuda divina en la lucha contra el pecado. A tra-
vés de los méritos del Salvador, él se volverá una persona obediente al reino de Dios. En la fuerza de
Cristo él vencerá toda tentación del enemigo”. ST IV, 372.
“Debemos ir a Cristo por perdón. Él tomará nuestra culpa sobre Su propia alma, y nos justificará
ante Dios. Y no solamente nos liberará del pecado, sino que nos dará poder para rendirle obediencia a
la voluntad de Dios”. ST III, 325.
“Un conocimiento de las riquezas de Su gracia ennoblecerá y elevará el alma humana, y a través
de una conexión con Cristo se volverá un participante de la naturaleza divina, y obtendrá poder para
resistir los avances de Satanás”. 4T:422.
“De todos Él espera lealtad, y a todos Él le garantiza poder de acuerdo con la necesidad. En su
propia fuerza el hombre es incapaz (débil); pero en el poder de Dios él puede ser fuerte para vencer lo
malo y para ayudar a otros a vencer. Satanás nunca puede obtener ventaja de aquel que hace de Dios su
defensa... La justicia de Cristo solamente puede darte poder para resistir contra la ola de malignidad
que está barriendo el mundo”. RH VI, 374.
“Dios demanda un servicio voluntario, un servicio inspirado por el amor de Jesús en el corazón.
Dios nunca está satisfecho con un corazón dividido, con un servicio egoísta. Él requiere todo el cora-
zón, las afecciones indivisibles, y una completa fe y confianza en Su poder para salvar del pecado...”.
1MS:126.
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“La fe genuina obra por amor, y purifica el alma. Hay una fe que tiene poder para limpiar la vida
de pecado”. ST II, 360.
“La luz que brilla del Hijo de Dios en el Calvario puede guiar a cada peregrino al hogar. Hay po-
der en Él para purificar el corazón y transformar el carácter”. 1MS:375.
“(Los seguidores de Cristo) le preguntan a Dios para que por amor a Cristo los ayude, y ellos
reciben la ayuda que solicitan. Son regalados por Dios con poder para ver el amor y los maravillosos
encantos de Cristo”. RH IV, 239.
“Él puede darte poder para representarlo correctamente al mundo”. RH II, 318.
“A través de Él viene el poder por el cual el carácter puede ser remodelado, y el alma renovada
para llevar la imagen moral de Dios”. RH III, 308.
“Cristo vistió Su divinidad con humanidad, y vivió una vida de oración y de negación de sí mis-
mo, y a través de una batalla diaria con la tentación, para que Él pudiese ayudar a aquellos que hoy son
asaltados por la tentación. Él es nuestra eficiencia y poder... La fe en la Palabra de Dios y en el poder
de Cristo para transformar la vida, capacitará al creyente para hacer Sus obras, y para vivir una vida de
regocijo en el Señor”. 9T:279.
“La contemplación de Aquel que nos ama y se dio a Sí mismo por nosotros, hará la vida fragante,
y da poder para perfeccionar una experiencia cristiana”. RH VI, 234; ST IV, 511.
“Nuestra norma ha estado muy baja, y ojalá que el Señor nos ayude para que podamos ir tal como
estamos, y aprender de Su justicia, para que a través de Su poder podamos ser capacitados para guar-
dar los mandamientos de Dios”. RH II, 584.
Todo penetrante, controlador, convertidor, guardador, dador de vida, viviente, moldeador, reavi-
vador, renovador, restaurador, santificador, espiritual, subyugante, transformador, elevador, vital y vita-
lizador.
“La verdadera religión tiene un poder todo penetrante. Le da tono a todo lo que el hombre hace”.
5T:124.
“Los principios del evangelio debieran tener un poder controlador sobre nosotros, para que po-
damos tener la mente que tenía Cristo, y ser puro así como Él fue puro”. RH II, 406.
“El poder convertidor de Cristo es la agencia que vencerá nuestros defectos individuales de ca-
rácter, y que nos hará obreros juntamente con Dios. A través de la verdad mantenida pura, almas serán
alcanzadas, las cuales no podrían ser influenciadas de otra manera para que obedeciesen. El Espíritu
Santo debe ser nuestro consejero y guía en cada rama de la obra. La voluntad de Dios manifestada en la
vida revela el poder de la Palabra para vencer los defectos naturales de carácter, y para cambiar al
creyente “de gloria en gloria, así como por el Espíritu del Señor””. RH V, 497.
“El Señor ha determinado que cada alma que obedece Su palabra tenga Su alegría, Su paz, Su
continuo poder guardador”. RH IV, 230.
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“En Dios hay poder; en Él hay fuerza. Si nos aferramos de ella, el poder dador de vida de Jesús
va a estimular a todos los que nombran el nombre de Cristo”. 3T:473.
“El hijo de Dios no descansará satisfecho hasta que esté vestido con la justicia de Cristo, y soste-
nido por Su poder dador de vida. Cuando él ve una debilidad en su carácter, no es suficiente que la
confiese una y otra vez; él tiene que trabajar con determinación y energía para vencer sus defectos
construyendo trazos opuestos de carácter. Él no eludirá este trabajo porque sea difícil. Se requiere una
incansable energía del cristiano; pero él no está obligado a trabajar con sus propias fuerzas; el poder di-
vino espera sus demandas. Todo aquel que está sinceramente esforzándose por obtener la victoria sobre
el yo se apropiará de la promesa, “Mí gracia es suficiente”... Puede costar un severo conflicto el vencer
hábitos que han sido largamente complacidos, pero podemos triunfar a través de la gracia de Cristo”.
RH I, 433.
“No tenemos que desesperarnos por nada en la línea de progresión. La perfección moral y espiri-
tual, a través de la gracia y el poder de Cristo, es prometida a todos los que creen... Cuando vivimos
esta oración, somos traídos a un íntimo contacto con Cristo; en cada paso tocamos Su poder vivificante.
En nuestro beneficio Él coloca en operación las todas poderosas agencias celestiales”. RH V, 239.
“Tenemos que tener nuestros gustos, inclinaciones, ambiciones, y pasiones todas subyugadas, y
traídas en armonía con la mente y el espíritu de Cristo. Esta es la verdadera obra que el Señor quiere
efectuar por aquellos que creen en Él. Nuestra vida y comportamiento tienen que tener un poder mol-
deador en el mundo. El Espíritu de Cristo tiene que tener una influencia controladora sobre la vida de
Sus seguidores, de tal manera que ellos hablen y actúen como Jesús. Cristo dice, “la gloria que me diste
Yo se la he dado a ellos”. RH II, 315.
“Los verdaderos seguidores de Cristo son hechos completos en Él, porque Él les da Su Espíritu.
La bendita esperanza de ver a Cristo tal como Él es, y de estar con Él, trabajar con la mente y el cora-
zón con un poder restaurador, limpiando las impurezas y la depravación”. RH V, 132.
“Pablo enseña que la religión es una energía práctica y salvadora, un principio totalmente de
Dios, una experiencia personal del poder renovador de Dios sobre el alma”. HAp:451.
“Cuando ellos ven en ellos mismos pecados y cosas erradas que tienen que ser confesadas y re-
nunciadas, ellos tienen que ejercitar fe, de tal manera que cuando se arrepientan de sus pecados, Dios
pueda perdonarlos; ese poder renovador le es dado al alma. Por la fe, fe viva, la victoria será ganada”.
RH II, 372.
“El propio Dios ha arrancado a los hombres como tizones del fuego, y a través del poder santifi-
cador de Su verdad, Él ha entrenado a los hijos de la ira para que sean hijos de la luz, para que ellos
puedan cooperar con Él en la vida y en el carácter, por precepto y por ejemplo, y revelen Su milagro de
gracia que ha llenado los ángeles con asombro y alegría”. RH II, 360.
“Si ellos cooperan con Dios, Él los vestirá con poder espiritual”. RH V, 102.
“¡Qué incomparable amor es este! ¡Un tema para la más profunda meditación! ¡El asombroso
amor de Dios por un mundo que no Lo ha amado! El pensamiento posee un poder subyugante sobre el
alma, y trae la mente en cautividad a la voluntad de Dios”. RH I, 335.
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“El poder transformador de la gracia de Cristo moldeará a aquel que se de a sí mismo al servicio
de Dios; porque Dios está sujeto por un eterno deseo de suplir poder y gracia a todo aquel que se entre-
ga a sí mismo para ser santificado por la obediencia a la verdad”. RH VI, 457.
“(Jesús) vino para que los caídos hijos e hijas de Adán puedan ser recobrados de los efectos de la
transgresión y de la caída de Adán, y, a través de Su elevador y divino poder, sean hechos hijos e hijas
de Dios”. ST III, 195.
“Ser convertido diariamente es renovar la vida del alma recibiendo poder vital de Cristo, como
los pámpanos reciben nutrición de la vid. El crecimiento de todo cristiano es desde dentro, no desde
afuera”. RH II, 544.
“Hasta que Cristo no sea un poder revitalizante en nuestras vidas, no podremos ser fuertes como
para resistir las tentaciones que nos asaltan desde adentro y desde afuera. Necesitamos presionar más
hacia el lado donde está Cristo. Necesitamos estar seguros de que estamos llevando Su yugo de restric-
ción y de obediencia. Entonces estaremos seguros, porque estamos del lado del Señor. Su verdad está
en nuestros corazones, y encontramos que Su yugo es fácil y que Su carga es liviana. Somos fuertes en
el Señor y en la fortaleza de Su poder”. ST IV, 249.
Poder Divino
“Cristo no encuentra a Sus súbditos aptos para Su reino, pero Él los califica a través de Su divino
poder. Aquellos que han estado muertos en transgresiones y pecados son vivificados a la vida espiri-
tual. Las facultades que Dios les ha dado para propósitos santos son santificadas, purificadas, y exalta-
das, y son llevados para formar caracteres conforme la similitud divina”. RH III, 241.
“Con su largo brazo humano Él abraza la raza, mientras que con Su brazo divino Él se aferra del
trono del Infinito, trayéndole al hombre caído poder divino para cooperar con sus esfuerzos humanos...
Poder divino nos será dado para combinarlo con nuestras capacidades humanas”. RH IV, 119.
“Poder divino es colocado sobre el hombre, para que él pueda ser hecho un participante de la na-
turaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo a través de la lujuria. Por esto
el hombre, arrepentido y creyente puede ser hecho justicia de Dios en Cristo”. 1MS:300.
“El unigénito Hijo de Dios vino a nuestro mundo como un hombre, para revelarle al mundo el
hecho de que los hombres pueden guardar la ley de Dios a través del poder divino”. ST III, 30.
“El hombre nunca hubiese podido vencer el poder del apetito a menos que Cristo hubiese vencido
a su favor; pero ahora el hombre puede obtener la victoria. Cristo vino para traer poder divino para
unirlo con los esfuerzos humanos, de tal manera que aun cuando hemos estado siendo envilecidos por
apetitos pervertidos, podemos tener coraje, porque somos prisioneros de la esperanza. No se nos exige
vencer en nuestras propias fuerzas; a través de una fe viva podemos aferrarnos de la mano del Poder
Infinito, y cuando Satanás venga con sus tentaciones, podemos indicar la cruz del Calvario, y decir,
“Cristo murió por mí; en Su nombre puedo vencer y venceré...”. ST II, 400.
“A través de una fe viva, el cristiano coloca una total dependencia en el poder divino, esperando
que Dios hará y decidirá lo que esté de acuerdo con Su buen agrado”. ST III, 98.
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“La fe viva se aferra de la mano del poder divino, y la fe es un ancla para el alma tanto segura
como constante, entrando en aquello que está dentro del velo. Juan dijo, “esta es la victoria que vence
al mundo, aun nuestra fe”. Él describe la gran multitud que estará en pie ante Dios como vencedores”.
ST III, 205.
“La fe es nuestra defensa, porque conecta nuestra debilidad humana con el poder divino”. RH I,
394.
“Cristo ha colocado Su brazo divino alrededor de la raza humana. Él le ha traído Su poder divino
al hombre, para que pueda darle coraje al pobre, al enfermo de pecado, al alma descorazonada para que
alcance una vida más elevada”. RH II, 310.
“Somos testigos de Dios en la medida en que revelamos en nosotros mismos la obra de un poder
que es divino”. DTG:313.
“... Cristo redimió (al hombre) de la condenación de la ley, e impartió poder divino, y a través de
la cooperación del hombre, el pecador puede ser restaurado a su perdido estado”. ST IV, 528.
“Nosotros debemos ser vivificados bajo la influencia del poder divino, de que no solamente nos
fortalecerá, sino que atraerá nuestras mentes del polvo, de la basura de la tierra, que nos hará libres de
las influencias contaminantes y engañadoras del mundo, de tal manera que podamos contemplar las co-
sas celestiales. A través de esta influencia nuestros corazones deben ser purificados, nuestras afeccio-
nes deben ser santificadas, y no deben ser colocadas en las cosas terrenales, sino que en las cosas celes-
tiales”. ST III, 53.
“El mismo Jesús que caminó con Sus discípulos, que les enseñó en esta tierra, que sufrió penas y
se esforzó en Su naturaleza humana, está con nosotros en Su poder divino. Él está a nuestra derecha pa-
ra ayudarnos en cada emergencia”. RH III, 13.
“Las promesas son completas, anchas y profundas. Ellas nos dan coraje en nuestra fe; ¿porque
Dios no ha empeñado Su palabra para combinar Su poder divino con nuestros esfuerzos humanos, para
que podamos vencer a través de la sangre del Cordero y por la palabra de nuestro testimonio?”. RH IV,
213.
“Nada menos que el poder divino puede regenerar el corazón humano y el carácter, e imbuir el
alma con el amor de Cristo, el cual se manifestará siempre en sí mismo en amor por aquellos por los
cuales Él murió”. RH III, 102.
“Dios trabajará con nosotros si tan solamente nos comprometemos en acciones celestiales. De-
bemos sentir la necesidad de unir nuestros esfuerzos humanos y nuestras celosas acciones con el poder
divino. Podemos permanecer firmes en Dios, firmes para vencer”. 3T:46.
“¿Debieran los hombres, que han recibido el conocimiento de la verdad línea tras línea, precepto
tras precepto, un poquito aquí y un poquito allí, mostrar poca apreciación por Él, que vino a la tierra pa-
ra que Su divino poder pueda ser la herencia de toda alma creyente? Fue así que la divinidad de Cristo
se volvió efectiva en la salvación de la raza, y la intercesión de nuestro gran Sumo Sacerdote es benéfi-
ca ante el trono de Dios”. 9T:105.
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“El Salvador se acerca bastante de aquellos que se consagran a sí mismos a Dios. Si alguna vez
hubo un tiempo cuando necesitamos el trabajo del Espíritu de Dios sobre nuestros corazones y vidas,
ese tiempo es ahora. Aferrémonos de este poder divino para obtener fuerza para vivir una vida de santi-
dad y de entrega completa del yo”. 9T:166.
“El hombre se ha degradado tanto por el pecado que era imposible, que por sí mismo, se pusiera
en armonía con Aquel cuya naturaleza es pureza y bondad. Pero Cristo, después de haber redimido al
hombre de la condenación de la ley, puede impartir poder divino para unirlo con el esfuerzo humano”.
PP:49.
“Su amor por el hombre caído era tan grande que Él hizo un sacrificio infinito para que Él pudie-
se alcanzarlo en su degradación, y a través de Su poder divino elevarlo a Su trono. Pero descansa en el
hombre saber si lo que Cristo ha realizado por él se concretizará, de lo Él está totalmente dispuesto a
hacer”. 4T:32.
“... Toda la mente debe ser moldeada por el Espíritu Santo. El poder divino se combinará con el
esfuerzo humano, cuando buscamos sinceramente ser completos en Cristo Jesús”. MJ:192.
Poder Ilimitado
“A través de los méritos de Cristo tenemos acceso al trono de poder infinito”. ST II, 190.
“Dios quiere que nosotros seamos sinceros, Él quiere que seamos felices. Cuando Él dio a Cristo
al mundo, Él dio todo el Cielo en aquel don (regalo) sin precio. Él abrió para nosotros todos los tesoros
de Su poder y gracia. A través de una fe viva podemos aferrarnos de la mano del poder Infinito. Pode-
mos estar tan conectados con el Dios del Cielo que Su gracia puede ser suficiente en cada emergencia
de la vida”. ST II, 293.
“No son nuestros esfuerzos que nos traen la victoria; es viendo a Dios detrás de la promesa, y
creyendo y confiando en Él. Aferrémonos por fe de la mano del poder infinito”. RH VI, 82.
“La obra de justicia debe ser labrada en nosotros a través del supremo poder que Dios nos ha da-
do. Cuando en debilidad y languidez dices, “Señor, me aferro de Ti”, poder de lo alto te será dado...
Los tres grandes poderes del cielo se empeñan en cooperar contigo en tus esfuerzos para vivir la nueva
vida en Cristo”. RH V, 142.
“Para los seres humanos que se afanan por conformarse a la divina imagen, les es impartida un
sin fin de tesoros celestiales, un poder de excelencia, que los colocará en un lugar más elevado que los
ángeles, que nunca han pecado”. ST IV, 243.
“Hay una reserva de poder a nuestra disposición, y no tenemos que permanecer en la cueva fría
y oscura de la incredulidad; o entonces no capturaremos los brillantes rayos del Sol de la Justicia.
Ser un cristiano requiere más que una profesión de fe. Debe haber un sincero esfuerzo por vencer
a través de la gracia libremente dada por Dios”. RH III, 14.
“La muerte y resurrección de Cristo ha abierto ante toda alma una ilimitada fuente de poder, de
la cual podemos sacar. Este poder nos capacitará para vencer los más objetables rasgos de nuestro ca-
rácter. La provisión de gracia de Dios está esperando la demanda de toda alma enferma por el pecado.
Ella sanará toda enfermedad espiritual. A través de ella los corazones serán limpiados de toda contami-
nación. Es el remedio del evangelio para la maldición del pecado. Une seres humanos con Cristo en la
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“Conectémonos con Cristo, y entonces podremos tener un poder que el mundo no puede dar ni
quitar”. RH II, 309.
“Si por la fe nos aferramos de la provisión celestial, los mayores poderes del universo nos capaci-
tarán para hacer completo nuestro triunfo sobre Satanás y el pecado”. RH V, 530.
“Cómo me gustaría que ustedes pudieran concebir del rico abastecimiento de gracia y poder que
está aguardando vuestras demandas. Aquellos que tienen hambre y sed de justicia serán saciados”.
5T:17.
“El poder de un Salvador siempre disponible es mayor ahora que nunca antes, porque la emer-
gencia es mayor, y aun somos débiles en la vida espiritual y en la experiencia”. ST II, 519.
“Debemos marchar hacia la perfección, reflejando la luz de Cristo más y más, y trayendo todo lo
que es posible del espíritu y del poder del Cielo en nuestras vidas. Debemos buscar la salvación de las
almas a nuestro alrededor”. ST II, 297.
“Si encomendamos la guarda de nuestras almas a Dios en el ejercicio de fe viva, Sus promesas no
nos fallarán; porque no tienen límites, a no ser nuestra fe”. ST I, 415.
“A nosotros se nos ha dado el alto privilegio de vivir así como vivió Cristo. Nuestra vida debe es-
tar escondida con Cristo en Dios. Entonces tendremos ricas bendiciones del cielo para impartir a aque-
llos que están en necesidad. Del Salvador que mora en nosotros recibiremos cada día un fresco sumi-
nistro de gracia y poder”. RH IV, 326.
“Es nuestro privilegio creer que Su sangre es capaz de limpiarnos de toda mancha y suciedad de
pecado. No debemos limitar el poder de Aquel Santo de Israel”. RH V, 469.
“Dios tiene poder en reserva para nosotros. Aquellos que están buscando ayuda, ejercitando la fe
en Jesús, la recibirán.
El poder divino cooperará con el esfuerzo humano. Hermanos, las puertas están abiertas, y la
gloria de Dios está brillando para toda alma que mire al Cielo en tiempo de pruebas y perplejidad”. ST
II, 307.
Todo Poder
“Así como Cristo, en Su humanidad, buscó fuerza de Su Padre, para que pudiera estar capacitado
para enfrentar pruebas y tentaciones, así tenemos que hacerlo nosotros. Tenemos que seguir el ejemplo
del impecable Hijo de Dios. Diariamente necesitamos ayuda y gracia y poder de la Fuente de todo po-
der”. RH V, 243.
“Mientras miramos a Jesús como la fuente de todo poder, no fallaremos en recibir ayuda en cada
tiempo de necesidad, “porque es Dios el que obra en vosotros, tanto el querer como el hacer de Su buen
placer””. RH II, 257.
“El alma tiene que vaciarse del yo, para que Cristo pueda derramar Su Espíritu en ese vacío. Cris-
to debe ser escogido como el convidado celestial. La voluntad debe ser colocada al lado de la voluntad
de Dios. Entonces habrá un nuevo corazón, y nuevas y santas decisiones. Es Jesús entronizado en el
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alma que hace con que cada acción sea fácil en Su servicio. Él es la fuente de toda justicia, la fuente de
toda felicidad, la reserva de todo poder”. ST II, 458.
“Debemos recordar que los seres humanos son falibles y yerran, y que Aquel que posee todo el
poder es su torre poderosa de defensa. En cada emergencia deben sentir que la batalla es de Él. Sus re-
cursos son ilimitados, y las imposibilidades aparentes harán con que la victoria sea aun mayor”. RH
VI, 392.
“Cristo es nuestro refugio, nuestra fuente de fortaleza. En Él todo el poder está disponible para
nosotros si es que Su palabra habita en nosotros, y a nosotros nos toca escoger si vamos a servir a Dios
o a Baal”. ST III, 269.
Poder Disponible
“Necesitas poder, y este poder Dios está queriendo dártelo sin reservas, si es que vas a Él, y lo
tomas en Su palabra”. RH IV, 503.
“Al Señor le gusta darle poder a Su pueblo. Le gusta que se regocijen en el Dios de su salvación.
Él quiere que ellos se conformen a Su imagen, que cuando Él venga, pueda recibirlos para Sí mismo”.
ST I, 494.
“Su poder aguarda la demanda de aquellos que venzan. Los (agentes humanos) que censuran de-
ben animar a sus oyentes de tal manera que ellos se afanen por el dominio. Él les da coraje para que lu-
chen por la liberación de toda práctica pecaminosa, de todo hábito corrupto, aun si la negación de sí
mismo fuese como arrancarse el ojo derecho, o como separar el brazo derecho del cuerpo. No se debe
hacer ninguna concesión ni hacer ningún compromiso con los malos hábitos o con las prácticas peca-
minosas”. 1MS:445.
“Dios está listo para equipar a Sus criaturas con luz y gracia y poder”. ST IV, 131.
“El Redentor del mundo vino del Cielo para ayudar al hombre en su debilidad, para que, en el
poder que Jesús vino a traerle, él pueda ser hecho fuerte para vencer el apetito y las pasiones, y pudiera
ser victorioso en cada punto”. 3T:488.
“El poder que vino a Cristo como representante de la raza humana, vendrá a todo miembro de la
familia humana que haga de Dios su fortaleza”. MJ:438.
“Para los jóvenes y para las jovencitas, así como para aquellos que son más viejos, Dios les dará
poder de lo alto”. MJ:532.
“La vida de Cristo es un ejemplo de lo que el cristiano puede hacer con los poderes que Dios le
ha dado. No se desanime porque su don no es tan grande como el de algún otro. Alegremente da lo que
tengas, y Dios bendecirá tus esfuerzos. A medida que te acercas bien al lado de Cristo, serás animado
por Su Espíritu, y tu corazón responderá a Su llamado. Trabajarás como Él trabajó, revelando su amo-
roso y generoso espíritu. Tu fe se fortalecerá, trabajando por amor y purificando tu alma. Fortalecido
por el poder de arriba, estarás capacitado para enfrentar los requerimientos del Señor, aplicándolos tu
mismo resueltamente en tareas tediosas y en sacrificios hechos por amor al Maestro”. RH III, 414.
“El Sábado dado al mundo es una señal de Dios como Creador y también es Su señal como Santi-
ficador. El poder que creó todas las cosas es el poder que recrea el alma a Su propia semejanza. Para
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aquellos que guardan el Sábado es la señal de santificación. La verdadera santificación es armonía con
Dios, unidad con Él en carácter. Se recibe a través de la obediencia a aquellos principios que son la
transcripción de Su carácter. Y el Sábado es la señal de obediencia. Aquel que desde el corazón obede-
ce el cuarto mandamiento, obedecerá toda la ley. Él es santificado a través de la obediencia”. 6T:352.
“Es maravilloso cuán fuerte puede ser un hombre débil a través de la fe en el poder de Dios,
cuan decididos serán sus esfuerzos, cuán prolíficos en grandes resultados”. ST I, 36.
“A todo aquel que se entrega completamente a Dios le es dado el privilegio de vivir sin pecado,
en obediencia a la ley del cielo”. RH V, 277.
“Cristo vino a este mundo para mostrar que recibiendo poder de lo alto, el hombre puede vivir
una vida pura”. MC:25.
“Nuestros pensamientos, si permanecen en Dios, serán guiados por el amor y el poder divino”.
ST IV, 512.
“Cuando nos aferramos así del poder del Infinito, y vamos a Cristo diciendo, “en mi mano no
traigo precio; simplemente me aferro a la cruz”, entonces las agencias divinas pueden cooperar con no-
sotros para purificar y santificar la vida”. RH V, 492.
“Pero si confiesas tus pecados ante Dios, y te aferras de Su poder, las argucias no tendrán poder
sobre ti”. RH V, 151.
“Muriendo en la cruz, Cristo dio Su vida como una ofrenda por el pecado, para que a través de
Su poder el hombre pudiese volverse de sus pecados, ser convertido, y volverse un obrero juntamente
con Dios”. ST III, 467.
“Aferrémonos del poder que ha sido provisto para hacer posible que nosotros alcancemos la vida
eterna”. RH IV, 286.
Miscelánea
“(Cristo) vino para traernos el mensaje y los medios para liberarnos, una seguridad de salvación,
no a través de la abrogación de la ley, sino a través de la obediencia hecha posible por Sus méritos”.
RH IV, 405.
“Si estás sembrando fe, rindiéndole obediencia a Cristo, cosecharás fe y poder para obediencia
futura... Es nuestro privilegio y deber caminar así como Cristo caminó; porque “aquel que dice que él
habita en Él, debe andar así como Él anduvo”... A través de la fe en Cristo, y la obediencia a los reque-
rimientos de Su ley, nos es ofrecida una vida que puede correr paralela con la vida de Dios”. RH II,
485.
“Aquellos que creen en Cristo, poseen el carácter de Cristo, tienen el amor de Cristo, son uno con
Él. Se apoyan en Cristo como Su único báculo y suficiencia. Son los testigos vivos de Cristo. Por su
espíritu, por sus obras, por su comportamiento, por su cortesía, por todas sus acciones, ellos testifican
del poder de Cristo”. RH III, 343.
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“Solamente el poder de Cristo puede operar la transformación del corazón y de la mente de to-
dos los que deban experimentar la experiencia de participar con Él de la nueva vida en el reino de
Dios”. RH V, 401.
“Si solo mantenemos nuestros ojos fijos en el Salvador, confiamos en Su poder, seremos llenos
con un sentido de seguridad; porque la justicia de Cristo será nuestra justicia... No hablemos más de
nuestra ineficacia y falta de poder”. RH V, 456.
“Es el deber del cristiano no permitir que las circunstancias lo moldeen; sino en vivir sobre las
circunstancias, modelando su carácter de acuerdo con el Modelo divino”. RH II, 519.
“Mientras buscamos la salvación y el beneficio de otros, debiéramos ser obreros juntamente con
Dios, aprendiendo Sus métodos y participando de Su poder”. ST II, 171.
“...Cuando Satanás escuchó que la simiente de la mujer dañaría la cabeza de la serpiente, supo
que aun cuando había tenido éxito en depravar la naturaleza humana, asimilándola a su propia naturale-
za, pero a través de algún proceso misterioso, Dios le restauraría al hombre su poder perdido, y lo ca-
pacitaría para resistir y vencer a su adversario... El poder que Cristo imparte, capacita al hombre para
resistir al tirano y usurpador. Siempre que un hombre llega a aborrecer el pecado en vez de amarlo,
cuando resiste y vence aquellas pasiones que lo han mantenido preso, se ve la operación de un principio
totalmente de arriba”. RH I, 329; AFC:10 de Enero, Enemistad Divina en el Alma.
“(El contemplador) es encantado con ese poder de Dios que transforma a los egoístas seres hu-
manos en la divina imagen, y Dios es honrado, Su nombre es glorificado”. RH I, 520.
“Cristo vivió una vida de perfecta obediencia a la ley de Dios, y en esto nos dejó un ejemplo para
todo ser humano. La vida que Él vivió en este mundo, nosotros tenemos que vivirla, a través de Su po-
der y bajo Sus instrucciones”. MC:180.
“El Infinito, Aquel que solo estaba capacitado para traer orden y belleza del caos y de la confu-
sión de las tinieblas de la naturaleza, es capaz de subyugar el corazón rebelde del hombre, y traer su
vida en conformidad con la voluntad divina”. RH V, 10.
“Si el profesor de religión mantuviera a salvadora eficacia de su fe, debe siempre mantener la jus-
ticia de Cristo ante él y tener siempre la gloria de Dios como su retaguardia. Entonces el poder de Cris-
to será revelado en la vida y en el carácter”. ST II, 467.
“Solamente la purificadora sangre de Cristo puede purgar todo de este carácter, toda envidia, to-
da maldad presuntuosa, todo mal pensamiento y toda práctica maligna de los unos hacia los otros”. ST
II, 458.
“Mientras mantengamos nuestras mentes en Él que es nuestro sol y nuestro escudo, la maldad
que nos rodea no traerá ninguna mancha sobre nuestros atavíos... Nuestro espíritu debe estar tan identi-
ficado con Él, que en pensamientos y metas seremos uno con Él”. MC:511.
“Aquel que es todopoderoso es capaz de guardar a Su pueblo, aun cuando ellos se expongan a
tentaciones y peligros. Él ha prometido hacer esto, sin embargo, solamente bajo la condición que ellos
confíen en Él y le obedezcan. “Guardados por el poder de Dios a través de la fe en la salvación””. RH
II, 61.
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“La ley es una expresión del pensamiento de Dios; cuando es recibida en Cristo, se vuelve nues-
tro pensamiento. Nos eleva sobre el poder de los deseos y tendencias naturales, sobre las tentaciones
que llevan al pecado”. DTG:274.
“... El Señor Jesús a través de las agencias de Su Santo Espíritu cambia este orden de cosas. Él
toma sobre Sí mismo el pecado del hombre, y por el poder de Su divino amor atrae a los hombres a Sí
mismo, los santifica y los hace santos”. ST III, 62.
“El hombre tiene que hacer sinceros esfuerzos para vencer aquello que le impide obtener la per-
fección. Pero él es totalmente dependiente de Dios para tener éxito. El esfuerzo humano en sí mismo no
es suficiente. Sin la ayuda del poder divino, no sirve de nada. Dios obra y el hombre obra. La resisten-
cia de la tentación debe venir del hombre, el cual obtiene su poder de Dios”. HAp:384.
“La ley requiere justicia, una vida justa, un carácter perfecto; y esto el hombre no lo posee para
darlo. Él no puede alcanzar los reclamos de la santa ley de Dios. Pero Cristo, viniendo a la tierra como
hombre, vivió una vida santa, y desarrolló un carácter perfecto. Estos Él ofrece como un don gratuito a
todo aquel que los reciba. Su vida permanece en vez de la vida de los hombres. Así ellos obtienen re-
misión de los pecados pasados, a través de la paciencia de Dios. Él construye el carácter humano con-
forme la similitud del carácter divino, una buena fábrica de fortaleza y belleza espiritual. Así la verda-
dera justicia de la ley es cumplida en el creyente en Cristo. Dios puede “ser justo, y el justificador de
aquel que cree en Jesús”. Rom. 3:26”. DTG:710.
“Es a través de una fe viva y siempre creciente que el alma ve y aprecia la santidad de Cristo. Es-
ta es la gloria que la fe pura recibe, y despierta en el alma la decidida acción que demuestra el poder de
Dios”. ST IV, 178.
“Para aquellos que creen en Cristo como su Salvador personal, Él imputa Sus méritos e imparte
Su poder”. MJ:185.
“... a través de la fe en Cristo debemos rendir obediencia a todos los requerimientos de Dios; a
través de Sus méritos podemos ser elevados para guardar los mandamientos de Dios”. RH VI, 330.
“Cristo dio Su vida por los hombres y mujeres pecadoras. Él deseaba rescatar la raza de una vida
de transgresión hacia una vida de obediencia y justicia”. 1MS:116-117.
“Nadie puede guardar los mandamientos de Dios si no es en el poder de Cristo”. RH IV, 293.
“No es posible que nosotros digamos lo que un hombre puede llegar a ser, y lo que puede alcan-
zar a través del poder y de la gracia de Cristo”. ST II, 333.
“A medida que contemplamos a Cristo, atravesado por nuestros pecados, debiéramos ver que no
podemos quebrar la ley de Dios y permanecer en Su favor; debemos sentir que como pecadores debe-
mos aferrarnos de los méritos de Cristo y cesar de pecar”. 1MS:366.
“Cristo vino a nuestro mundo para ser la seguridad del hombre, para vencer a su favor, para vivir
por él una vida sin pecado, para que en Su poder ellos puedan obtener la victoria sobre el pecado”. ST
IV, 302.
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“Si somos confiados en nosotros mismos o en nuestra justicia, seremos dejados caer bajo el poder
de la tentación; pero si miramos a Jesús, y confiamos en Él, llamamos en nuestra ayuda un poder que
ha vencido al enemigo en el campo de batalla, y con cada tentación Él hará un camino de escape”.
5T:426.
“Hay fuertes y sutiles influencias que nos atan a los caminos del mundo; pero el poder del Señor
puede quebrar estas cadenas. Él removerá todo obstáculo delante de los pies de Sus fieles, o les dará
fuerza y coraje para vencer toda dificultad, si ellos sinceramente buscan Su ayuda. Todos los obstácu-
los desaparecerán delante de un sincero deseo y de un persistente esfuerzo para hacer la voluntad de
Dios a cualquier costo del yo, aun si es sacrificada la propia vida. La luz del Cielo iluminará las tinie-
blas de aquellos que en pruebas y perplejidades caminan hacia delante, mirando a Jesús como el autor y
consumador de su fe”. RH I, 529.
“¡Oh, que podamos reunir nuestras fuerzas de fe, y plantar nuestros pies en la roca que es Cristo
Jesús! Debes creer que Él te guardará de caer”. RH II, 375.
“(Jesús) se regocija en el conocimiento de que Él puede y hará más por Sus seguidores de lo que
Él ha prometido; que de Él brotará amor y compasión, limpiando el templo del alma, y haciendo a los
hombres como Él en carácter; que Su verdad, provista con el poder del Espíritu, irá adelante venciendo
y para vencer”. HAp:19-20.
“Él desea que tengamos vigor y fortaleza a través del poder que Él nos dará si tan solamente que-
remos serle honestos. Él desea que todos nosotros perfeccionemos un carácter conforme la similitud
divina”. RH V, 143.
“Cristo probó que es posible que el hombre se aferre por la fe al poder de Dios”. RH V, 491.
“Dios no le pregunta a Sus seguidores para que sean precisamente iguales. Las tentaciones vienen
a cada uno de formas diferentes, y Dios revela Su poder sosteniendo y librando a cada uno. El libra-
miento en el tiempo de la prueba es preparado para todos los que son tentados, no importa cuán dife-
rente sean sus tentaciones. Fortaleza para avanzar hacia delante y hacia arriba es provista para cada
uno... A medida que el tentado se acerca a Dios, Dios se acerca a él, y levanta para él una norma contra
el enemigo”. ST IV, 154.
“La principesca dignidad del carácter cristiano brillará como el sol, y los rayos de luz del rostro
de Cristo serán reflejados sobre aquellos que se han purificado a sí mismos así como Él es puro”.
4T:357.
“Él mismo descendió desde el cielo en la vestidura de la humanidad para que Él pudiese darle
poder al hombre, capacitándolo para ser participante de la naturaleza divina, habiendo escapado de la
corrupción que hay en el mundo a través de la concupiscencia”. ST III, 439.
“Vivir en contacto con el Cristo viviente, y Él te sostendrá firmemente a través de una mano que
nunca te soltará. Conoce y cree en el amor que Dios tiene por nosotros, y estarás seguro; ese amor es
una fortaleza inexpugnable a todos los engaños y asaltos de Satanás. “El nombre del Señor es una
fuerte torre; el justo corre a ella, y está salvo””. ST IV, 308-309.
“Satanás no puede retener los muertos en su poder cuando el Hijo de Dios les ordena que vivan.
Él no puede retener en la muerte espiritual a una sola alma que con fe reciba la palabra de poder de
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Cristo. Dios está diciéndole a todos los que están muertos en pecado, “despierta tú que duermes, y le-
vántate de los muertos”. Efe. 5:14”. DTG:286.
“Debemos recibir momentáneamente abastecimiento del Cielo; y si vamos a ser mantenidos por
el poder de Dios, debemos ser obedientes a todos Sus requerimientos”. 4T:542.
“La fe esencial para la salvación no es meramente una fe nominal, sino un principio duradero, ob-
teniendo poder vital de Cristo. Llevará al alma a sentir el amor de Cristo en un grado tal, que el carácter
será refinado, purificado, ennoblecido. Esta fe en Cristo no es meramente un impulso, sino un poder
que opera por amor y purifica el alma. Efectúa algo, trayendo el alma bajo disciplina, elevándola de la
contaminación, y trayéndola en conexión con Cristo, hasta que se apropia de Su virtud de acuerdo con
sus necesidades. Esta es una fe que salva”. RH II, 513.
“Dios es capaz y está dispuesto a otorgarle a Sus siervos toda la fuerza que ellos necesiten, y dar-
les la sabiduría que sus diversas necesidades demanden”. HAp:197.
“Tenemos apenas una pequeña idea de la fuerza que pudiera ser nuestra, si nos conectásemos
con la fuente de toda fuerza”. MJ:439.
“Puedes caminar en la luz, y recibir diariamente fuerza de Dios para vencer toda imperfección, y
finalmente estar entre los fieles, verdaderos y santos en el reino de Dios”. 2T:312.
“... En Dios hay fuerza para vencer todas las tentaciones. Cuando eres tentado, deja que tu cora-
zón vaya a Dios en oración por fuerza para resistir al enemigo”. 3RH:381.
“Él es el Redentor y Restaurador, y aquellos que claman a Él en fe, recibirán fuerza para vencer
todo hábito y práctica errada”. 4ST:143.
“(Cristo) peleó y venció a Satanás, para que pudiera darnos un terreno ventajoso, trayéndonos
fuerza divina para vencer el apetito y toda pasión no santificada”. 5T:510.
“La ciencia de vencer como Cristo venció, es la ciencia de la Salvación. Si vamos a unirnos con
Cristo en la obra de desarrollar un carácter cristiano, si vamos a mantener una fe inquebrantable en
Dios y en las verdades de Su Palabra, se nos dará fuerza para vencer toda cosa maligna en la vida”.
5RH:545.
“Él removerá todo obstáculo delante de los pies de Sus fieles, o les dará fuerza y coraje para
vencer toda dificultad, si ellos sinceramente buscan Su ayuda”. 4T:147.
“Es la fe que nos conecta con el cielo, y nos trae fuerza para combatir con los poderes de las ti-
nieblas. En Cristo, Dios ha provisto medios para subyugar todo rasgo pecaminoso, y para resistir toda
tentación, por fuerte que sea”. DTG: 396.
“Solamente la voluntad obediente es aceptada por Dios; y a través de una confianza constante en
Su poder, podemos obtener fuerza para guardar Sus mandamientos”. 3RH:461.
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“Dense ustedes mismos a Cristo, confíen en Él, y Él os dará fuerza para resistir al enemigo...
Hagan de la Biblia vuestro consejero. Solamente así pueden obtener fuerza para vencer”. 5RH:130.
“Que el querido Hijo de Dios tuvo que venir a nuestro mundo para pelear nuestras batallas por
nosotros, para que pudiésemos tener fuerza para vencer en Su nombre, debiera humillar para siempre
nuestros orgullosos corazones”. 1MS:371.
“Viejos y jóvenes, necesitamos orar más sinceramente y creer más confiadamente, para que los
méritos de Jesucristo basten para traer gracia y fuerza y determinación para capacitarnos para vencer
todo defecto”. MJ:142.
“... en la fuerza de Cristo parad de pecar. Toda provisión ha sido hecha para que la gracia habite
con vosotros, y que el pecado pueda pareceros la cosa odiosa que es”. 6RH:230.
“No podemos individualmente, o como cuerpo, asegurarnos a nosotros mismos de sus constantes
asaltos (de Satanás); pero en la fuerza de Jesús toda tentación, toda influencia opositora, sea ella
abierta o secreta, puede ser exitosamente resistida”. 2ST:154.
“Cristo es la fuente de toda verdadera fuerza. Él revela Su gracia a todos los creyentes verdade-
ros. Él les imparte Sus propios méritos en gracia y en bondad, para que puedan llevar frutos de santi-
dad”. 3RH:513.
“Si quieren honrar a Dios, obedeciendo Sus mandamientos, ellos serán exaltados por Él. Él les
dará fuerza y victoria”. 4RH:557.
“Madres, recuerden que en vuestra obra el Creador del universo os dará ayuda. En Su fuerza, y a
través de Su nombre, podéis llevar vuestros hijos a ser vencedores. Enseñadles a mirar a Dios por fuer-
za”. 4RH:317.
“La gracia de Dios nunca agita en vano el corazón del verdaderamente contrito. Él continuará
adelante de fuerza en fuerza”. 4RH:102.
“Mirando a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, podemos continuar de fuerza en fuerza,
de victoria en victoria; porque a través de Cristo la gracia de Dios ha operado nuestra completa salva-
ción”. 2RH:408.
“Creed solamente en la verdad tal como es en Jesús, y seréis fortalecido para la batalla con los
poderes de las tinieblas”. 2RH:404.
“Cristo dirige, fortalece, ennoblece, y santifica las facultades del alma. Es a través de un cono-
cimiento personal con Él que somos calificados para representar Su carácter al mundo”. 3RH:289.
“Con su largo brazo humano (Jesús) abraza a la humanidad, mientras que con Su brazo divino Él
se aferra del trono del Dios infinito. Y así el hombre recibe la fuerza que le es dada, para que pueda
vencer a Satanás, y triunfar en Dios. La ayuda es traída dentro del alcance de las almas que perecen; el
adversario es reprendido”. 3RH:395.
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“Es la fe que no será desanimada, que escucha la voz de Cristo diciendo, “tened buen ánimo, Yo
he vencido el mundo, y Mí divina fuerza es vuestra””. 2RH:422.
“Pero Jesús se compadece de nuestras debilidades, y Él está listo para dar fuerza para llevarla en
la prueba, y para resistir las tentaciones de Satanás, si queremos dejar nuestras cargas sobre Él”.
3T:516.
“Debemos ejercer toda energía del alma en la obra de vencer, y de mirar a Jesús por fuerza para
hacer aquello que no podemos hacer por nosotros mismos”. 5T:472.
“Podemos abrir la puerta de la mente y convidar las sugestiones de Satanás, o acercándonos bien
al lado de Jesús, podemos obtener fuerza para resistir toda influencia maligna”. 1RH:374.
“Para aquellos que aprecian la verdad tal como es en Jesús, y que desean revelar la verdad en su
belleza, en su poder, y en su gracia santificadora, Dios les dará fuerza para permanecer en pie contra
la tentación”. 6RH:15.
“A través de la fuerza de Jesús, los hombres pueden ser hecho fuertes; a través de Su amor ellos
pueden ser hechos amorosos en carácter”. 1ST:53.
“Ruego por ustedes, querida juventud, para que se unan con Jesucristo. Él murió en la cruz del
calvario, por ti y por mí, y en Su fuerza podemos vencer”. MJ:640.
“Pero tenemos razones para agradecerle a Dios, que el Capitán de nuestra salvación fue hecho
perfecto a través del sufrimiento, y salió vencedor en nuestro beneficio. Todo hijo e hija de Adán puede
obtener esta fuerza divina”. MJ:438.
“Cristo tiene poder de Su Padre para dar Su divina gracia y fuerza al hombre, haciendo posible
que él venza a través de Su nombre”. 1RH:152.
“... nuestra fe debe centrarse en Jesucristo. Mirándolo a Él, aferrándonos de Su fuerza como sien-
do suficiente para toda emergencia, nuestro corazón se une con Su corazón, nuestra vida es tejida por
eslabones escondidos en Su vida, y porque Él vive, nosotros también podemos vivir”. 3RH:27.
“Cristo enfrentó toda tentación que Satanás puede traer contra el hombre. Él es el Camino, la
Verdad, y la Vida. En Su fuerza el hombre puede guardar la ley de Dios”. MJ:570.
“Toda tentación puede ser vencida a través de la fuerza de Cristo. Dios desea que tengamos ca-
racteres puros; la pureza es poder, pero el pecado es debilidad y ruina”. 6RH:329.
“A través de la fuerza que Cristo puede impartir, podemos guardar la ley de Dios”. 2ST:414.
“Él obtiene para los hijos e hijas caídas de Adán aquella fuerza que para ellos les es imposible
obtener por sí mismos, de tal manera que en Su nombre ellos puedan vencer las tentaciones de Sata-
nás”. 1MS:327.
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“Dios no nos pide que venzamos en nuestra propia fuerza. Él nos pide que vengamos bien a Su
lado. Cualquiera que sean las dificultades en que estemos metidos, que curven el alma y el cuerpo, Él
espera para hacernos libres”. MC:249.
“Mientras más débil y sin esperanzas te sientas en ti mismo, más fuerte serás en Su fuerza”.
MC:72.
“Del momento que te aferras de las promesas de Dios por la fe, diciendo, yo soy la oveja perdida
que Jesús vino a salvar, una nueva vida tomará posesión de ti, y recibirás fuerza para resistir al tenta-
dor”. 3RH:394.
“Hay enemigos que deben ser resistidos y vencidos, pero Jesús está de nuestro lado, listo para
fortalecer todo esfuerzo y cada llamado al deber”. 2ST:181.
“La fuerza del cielo les será dada, para que puedan resistir los poderes de las tinieblas, y ser más
que vencedores a través de Aquel que los ha amado”. 2RH:346.
“(El hombre) debe aferrarse de la fuerza de Cristo, la cual subyugará toda pasión no santificada,
y lo capacitará para vencer el yo”. 2RH:372.
“Es nuestro privilegio ser fuerte en la fortaleza de Dios en todas las circunstancias y gloriarnos
en la cruz de Cristo”. 2RH:44.
“Dejemos que el ojo de la fe vea a Jesús en pie delante del trono del Padre, presentando Sus ma-
nos heridas mientras ruega por vosotros. Creed que recibiréis fuerza a través de vuestro precioso Sal-
vador”. 1RH:271.
“En Su fuerza todos pueden ser totalmente obedientes. A través de Su gracia ellos pueden mos-
trarle al mundo un carácter como el Suyo, exaltándolo por precepto y por ejemplo, la elevada y santa
norma de la ley divina”. 3ST:470.
“Así como Cristo vivió la ley en la humanidad, así podemos hacerlo si nos aferramos del Fuerte
en busca de fortaleza”. 6RH:45.
“Somos débiles, pero si tan solo creyéramos, Dios nos daría Su fuerza perdurable”. 5RH:41.
“Debemos mantener nuestras mentes fijas en Dios; y en nuestra debilidad, Él será nuestra fuerza;
en nuestra ignorancia, Él será nuestra sabiduría; en nuestra fragilidad, Él será nuestro duradero poder”.
MJ:180.
“Si vuestro estudio diario es el de glorificar a Dios y de subyugar al yo, Él hará Su fuerza perfec-
ta en vuestra debilidad, y podréis vivir de tal manera que vuestra consciencia no os condenará”. 4T:38.
“... cuando Dios lleve los miembros de Su iglesia al cielo, será porque ellos han andado con Él
aquí en esta tierra, recibiendo de lo alto fuerza y sabiduría que los capacita para servirlo correctamen-
te”. 4ST:186.
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“Cristo, nuestro mediador, renueva nuestra fuerza a través del poder de Su presencia”. 3RH:268.
“Es vuestro exaltado privilegio ser un victorioso sobre los apetitos y pasiones de la carne, a tra-
vés de la fuerza de Cristo”. 2RH:287.
“Aquellos que dependen totalmente de Jesús por ayuda y fuerza, se conducirán a sí mismos como
siendo Sus representantes, y no trabajarán en vano”. 1RH:384.
“El Salvador dejó las cortes de gloria y vino a nuestro mundo para soportar la tentación y resistir
el mal, para que los hombres pudiesen tener poder para aferrase de Su fuerza”. 5RH:489.
“Si somos mansos y humildes de corazón, podemos unirnos a nosotros mismos con las fuerzas
del cielo, y ser fuertes, porque Cristo es fuerte, ser grandes porque Cristo es grande. Podemos suspen-
der nuestras desvalidas almas de Jesús y ser completos en Él”. 3RH:261.
“Él (Cristo) les será vida y poder, fuerza y eficiencia, sabiduría y santidad. Dios nos llama a vi-
vir la vida de Cristo, a revelarle esta vida al mundo”. 5RH:92.
“Es viendo al Invisible, como el alma adquiere fuerza y vigor, y se quebranta el poder de la tierra
sobre la mente y el carácter”. HAp:292.
“Nuestro precioso Salvador nos invita a unirnos a Él, para unir nuestra debilidad con Su fuerza,
nuestra ignorancia con Su sabiduría, nuestra inutilidad con Sus méritos”. CS:681.
“La tentación vendrá sobre vosotros todos los días, pero debéis aferraros de la fuerza de Cristo...
Él hará perfecta en vosotros Su fuerza en nuestra debilidad”. 2ST:299.
“La debilidad humana se une a la fortaleza divina, y la fe exclama, “gracias a Dios, que nos dio
la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo””. 1ST:440.
“A través de constante oración la juventud puede obtener principios tan firmes que las más pode-
rosas tentaciones no los apartarán de su fidelidad a Dios”. MJ:445.
“Si caminas en humildad de mente ante el Señor, entonces Él puede obrar con tus esfuerzos, y Su
fuerza se hará perfecta en tu debilidad”. 5T:586.
“Cristo es su Salvador personal (de los pecadores), capacitado para salvarlos de sus pecados, y
para guardarlos de caer”. 2ST:510.
“En Dios está nuestra fuerza. Orad mucho. La oración es la vida del alma. La oración de fe es el
arma con la cual podemos resistir con éxito cada asalto del enemigo”. 1MS:103.
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“El corazón de Amor Infinito anhela por aquellos que se sienten débiles (incapaces) para liberar-
se a sí mismos de las trampas de Satanás; y Él ofrece gratuitamente fortalecerlos para que vivan para
Él”. 6RH:477.
“Cristo es el Capitán de nuestra salvación. Él es el que fortalece a Sus seguidores para el conflic-
to moral que se han empeñado en emprender”. 2RH:578.
“Amplias provisiones han sido hechas para que el pueblo de Dios pueda alcanzar perfección de
carácter. El apóstol dice, “esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación””. 3RH:522.
“Abundantes provisiones han sido hechas, para que todos los que deseen vivir una vida agrada-
ble, puedan tener gracia y fuerza a través de Jesús, nuestro divino Redentor”. 2RH:485.
“Aquellos que cumplen con las condiciones dejadas en la Palabra, encontrarán plenas provisio-
nes para sus necesidades espirituales, y por poder para vencer”. 6RH:178.
“Dios ha hecho toda provisión mediante las cuales nuestros pensamientos puedan ser purifica-
dos, elevados, refinados y ennoblecidos”. MJ:302.
“El evangelio depende de la piedad personal de sus creyentes para su poder agresivo, y Dios ha
hecho provisión a través de la muerte de Su querido Hijo, para que toda alma pueda ser completamen-
te preparada para toda buena obra”. 2RH:474.
“Ha sido hecha provisión para que en cada emergencia y prueba podamos huir hacia la fortale-
za”. 4ST:143.
“Dios ha hecho provisión en Jesucristo para que guardemos los mandamientos de Dios”.
3ST:125.
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“Abundante gracia ha sido provista para que el alma creyente pueda ser mantenida libre de pe-
cado; porque todo el cielo, con sus ilimitados recursos, ha sido colocado a nuestra disposición”.
1MS:394 (No encontré esta cita, ni en inglés ni en español)..
“A un costo infinito ha sido hecha provisión para que los hombres alcancen la perfección del ca-
rácter cristiano”. 3RH:355.
“Dios ha hecho toda provisión, para que el perdido pueda llegar a ser Su hijo. El ser humano
más frágil puede ser elevado, ennoblecido, refinado, y santificado por la gracia de Dios”. 3RH:313.
“Abundante provisión está lista para dar poder espiritual, y para hacer con que la gracia de Cris-
to fluya a través de canales que están limpios, y listos para recibir el don celestial”. 3RH:553.
“Dios ha hecho amplia provisión para que podamos permanecer perfectos en Su gracia, espe-
rando, sin que nos falte nada, esperando el advenimiento de nuestro Señor”. 5T:220.
“Dios ha hecho provisión para que los hombres que Él ha llamado para hacer Su obra, para que
sean vencedores en cada desafío. Aquellos que siguen Sus direcciones nunca serán derrotados”.
2T:515.
“Jesús es nuestra seguridad y nuestro Mediador, y ha colocado a nuestra disposición todos los
recursos, para que podamos tener un carácter perfecto”. MJ:105.
“Toda provisión ha sido hecha para enfrentar las necesidades de nuestra naturaleza espiritual y
moral”. MJ:153.
“Cuando Dios dio a Su Hijo, hizo provisión en Él para cada emergencia relacionada con la sal-
vación del hombre”. 2ST:325.
“El Señor ha hecho toda provisión para que ninguna alma, de ninguna manera, vaya a deshon-
rarlo”. 4RH:180.
“Tu puedes alcanzar hasta lo más alto del carácter, porque Cristo ha hecho provisión para que
lo logres, a través de Su divina gracia, creciendo hasta la plena estatura de hombres y mujeres en Cris-
to”. 2ST:299.
“No es necesario que nadie ceda a las tentaciones de Satanás, violando así su consciencia y en-
tristeciendo al Espíritu Santo. Toda provisión ha sido hecha en la Palabra de Dios a través de la cual
todos pueden obtener ayuda divina en sus empeños para vencer. Si mantienen a Jesús ante ellos, serán
transformados a Su imagen”. 5T:574.
“Dios ha hecho amplia provisión para que podamos permanecer perfectos en Su gracia, sin fal-
tarnos nada, esperando por la aparición de nuestro Señor”. 5RH:556.
“A un costo infinito, ha sido hecha provisión para que los hombres puedan alcanzar la perfec-
ción de carácter cristiano”. 3RH:355.
“El mandato, “sed pues perfectos, así como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto”, nunca
habría sido dado, si toda provisión no hubiese sido tomada, para que seamos hechos tan perfectos en
nuestra esfera como Dios lo es en la suya”. 2RH:559.
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“Provisión ha sido hecha por la cual cada alma está luchando bajo prácticas pecaminosas, pue-
da ser liberado del pecado”. MJ:173.
“Debiéramos presentar ante la gente el hecho de que Dios ha provisto que no seremos tentados
más allá de lo que somos capaces de soportar, sino que con cada tentación Él hará un camino de esca-
pe”. 3RH:63.
“Él sabe que la fuerza del hombre en sí mismo es totalmente ineficiente; pero Él también sabe
que la provisión hecha es amplia y abundante, capaz de fortalecerlo, y de hacerlo capaz de responder al
llamado”. 3RH:630.
“Amplias provisiones han sido hechas para que cada hijo e hija de Adán obtenga individualmente
un conocimiento de la voluntad divina, para perfeccionar un carácter cristiano, y para ser purificado a
través de la verdad”. 2T:644.
“A través de la provisión que Dios ha hecho para el perdón y la restauración de los pecadores,
los mismos requerimientos pueden ser completados por los hombres ahora, los cuales fueron dados a
Adán en el Edén”. 4RH:331.
“Se han hecho provisiones para que todos puedan aferrarse de la fortaleza de Aquel que salvará
hasta lo máximo todo aquel que venga a Dios a través de Él”. 4RH:48.
“Dios ha declarado claramente que Él espera que seamos perfectos, y porque Él espera esto, Él
ha hecho provisión para que seamos participantes de la naturaleza divina”. 5RH:13.
“De la abundante provisión hecha para cada alma tentada, el apóstol Pablo dio elocuentes tes-
timonios. A él le fue dada seguridad divina, “Mi gracia te basta: porque mi fuerza se hace perfecta en la
debilidad”. 6RH:505.
“A través de la gracia de Cristo toda provisión ha sido hecha para la salvación de la familia hu-
mana. Es posible que cada transacción efectuada por aquellos que dicen ser cristianos, sean tan puras
como las que efectuó Cristo”. 6RH:214.
“Debemos obtener un completo suministro de gracia de la divina alacena. El Señor ha hecho pro-
visión para todas las demandas diarias”. 5RH:243.
“El Señor hizo amplia provisión para vosotros, de que si lo buscáis a Él, y seguir la luz que Él os
dará, entonces no caeréis en el camino”. 2T:396.
“Aun cuando el Señor ha hecho toda provisión para que el hombre sea transformado en el carác-
ter y ser hecho como Él lo es, porque la iniquidad abunda, el amor de muchos se enfriará”. MJ:224.
“Amplia provisión ha sido hecha para que el hombre sea un participante de la naturaleza divi-
na”. 4ST:47.
“Cristo ha hecho toda provisión para que los hombres y mujeres puedan obtener la salvación”.
4ST:125.
“Él proveyó abundantes medios a través de los cuales todos pueden ser salvos, si tan solo cum-
plieran las condiciones y se aferraran de la vida eterna”. 4ST:532.
Pág. 104
“Abundante provisión ha sido hecha para que aquellos procuran a Dios con todo su corazón,
puedan encontrar en Él la ayuda presente para todo tiempo de necesidad; porque ayuda ha sido puesta
en Aquel que es poderoso”. 4ST:82.
“Dios ha hecho provisión para que todos reciban Su Espíritu; porque Él desea ver la naturaleza
humana liberada de la esclavitud del pecado, y, a través del poder que Dios da, renovar, restaurar, ele-
var a una santa rivalidad con los ángeles”. 4ST:193.
“Dios no perdona el pecado para alentarnos a que continuemos pecando. Es para que terminemos
con el pecado, que la naturaleza divina puede tomar posesión del ser, y las riquezas del cielo sean de-
rramadas en la mente y en el corazón. Dios ha hecho provisión para que los recursos divinos puedan
fluir libremente, y no debemos considerar ningún sacrificio demasiado costoso, para que los tesoros de
la verdad puedan ser dados al mundo”. 4ST:25.
“Él vino para revelar al universo celestial, a los mundos no caídos, y a los hombres pecadores,
que toda provisión ha sido hecha por Dios en beneficio de la humanidad, y que a través de la justicia
imputada de Cristo, todos los que Lo reciben a Él por fe, pueden mostrar su lealtad guardando la ley”.
3ST:465.
“Pero en la fuerza de Cristo paren de pecar. Toda provisión ha sido hecha para que la gracia ha-
bite con vosotros, y que el pecado pueda aparecer para vosotros la cosa odiosa que realmente es”.
3ST:176.
“Completa provisión ha sido hecha para que el hombre pueda ser uno con Jesucristo”. 3ST:374.
“... Cristo ha hecho amplia provisión para impartir un nuevo vigor y fuerza divina para todo pa-
so avanzado en la vida divina”. 3T:193.
“Cristo vino en la forma humana para mostrarle a los habitantes de los mundos no caídos y al
mundo caído, que amplia provisión ha sido hecha para capacitar a los seres humanos para vivir en
lealtad a su Creador”. 1MS:266.
“El Señor ha hecho toda provisión para que podamos tener una rica, abundante y gozosa expe-
riencia”. MJ:129.
“Toda provisión ha sido hecha para que la piedad, pureza, y amor del cristiano debe aumentar
siempre, para que estos talentos puedan duplicarse, y su habilidad aumentada en el servicio de Su di-
vino Maestro”. MJ:131.
“La provisión hecha para la salvación de los hombres a través de la justicia imputada de Cristo,
no nos libera de la ley, ni disminuye en lo más mínimo sus santas demandas...”. 2ST:510.
“Ha sido hecha provisión tan amplia y poderosa, que las almas arruinadas por la caída, pueden
ser levantados a la gloria, honor e inmortalidad...”. 2ST:510.
“Amplias provisiones ha sido hechas para todos aquellos que sinceramente, fervorosamente, y
pensativamente emprenden la obra de perfeccionar la obra de santidad en el temor de Dios”. 2T:453.
Pág. 105
“El Señor ha hecho amplia provisión para que el corazón y la vida de todos Sus seguidores pueda
ser controlada por la divina gracia, para que ellos puedan ser como candentes y brillantes luces en el
mundo”. 1RH:258.
“Amplia provisión ha sido hecha para que aquellos que busquen a Dios con todo su corazón,
puedan encontrarlo a Él una ayuda presente en todo tiempo de necesidad; porque la ayuda ha sido colo-
cada sobre Uno que es poderoso”. 4ST:82.
“... nuestro Padre Celestial ha hecho toda provisión para que el hombre pueda ser totalmente ten-
tado y probado, y a través de los méritos de Cristo perfeccione un carácter justo”. 1RH:197.
“Dios ha hecho amplia provisión para que nosotros podamos permanecer perfectos en Su gracia,
en nada deficientes, esperando por la aparición de nuestro Señor”. 2RH:175.
“Toda provisión ha sido hecha para que podamos ser conformados de tal manera con el carácter
divino, que Cristo puede llevarnos a vivir con Él al cielo”. 4ST:366.
“Dios ha hecho abundante provisión para que el alma pueda hacer continuo progreso en la vida
divina”. 2RH:219.
“En Cristo, Dios ha provisto medios para subyugar todo rasgo maligno, y resistir toda tentación,
no importa cuan fuerte”. MC:65-66.
“La ayuda de los tres grandes poderes es colocada a vuestra disposición. Cuando en el nombre
de Cristo pidan gracia para vencer, os será dada...”. 5RH:143.
“El Cielo posee un inagotable abastecimiento de ayuda para todo el que esté en necesidad”.
4ST:149.
“El propio Dios vino en la ayuda de Su probados, tentados, pero fieles seguidores”. 4ST:154.
“Les digo que podéis resistir. Aunque sean débiles y degradados, podéis ser un hijo de Dios.
Aunque la autoindulgencia haya marcado vuestro camino, no es necesario que continúe siendo así. Po-
déis resistir la tentación. Jesús es vuestro Ayudador”. 4ST:166.
“Jesús está familiarizado con todas nuestras pruebas, y Él no nos deja solos enfrentando la tenta-
ción, batallando con lo maligno, para ser finalmente destruidos con la carga y la aflicción”. RH, 17 de
Abril de 1894.
Pág. 106
“Dios es omnipotente, y el hombre puede ser fuerte para cumplir Su propósito, mientras se le ha
prometido ayuda divina en toda emergencia”. 1ST:53.
“La ayuda de Dios es mantenida en reserva para todo aquel que la solicita. La ayuda divina debe
ser combinada con el esfuerzo humano, con la aspiración y con la energía”. 1ST:454.
“... nadie necesita ser vencido. El hombre no es dejado solo para vencer el poder del mal a través
de sus débiles esfuerzos. La ayuda está a la mano y será dada a toda alma que realmente la desee”.
MJ:36.
“La ayuda ha sido colocada sobre Uno que es poderoso; y a través de Él tu puedes vencer”.
1RH:98.
“Él le dará ayuda a todos los necesitados, a aquellos que claman a Él por fuerza para desarrollar
un carácter cristiano”. 5RH:386.
“Solamente cree que Dios es tu ayudador. Él quiere restaurar Su imagen moral en el hombre”.
4ST:239.
“Cuando confiamos completamente en Dios, cuando descansamos sobre los méritos de Jesús co-
mo siendo un Salvador que perdona nuestros pecados, recibiremos toda la ayuda que deseemos”.
1RH:413.
“Para cada clase de tentación hay un remedio. No somos dejados solos para pelear las batallas
contra el yo y contra nuestras naturalezas pecaminosas en nuestra fuerza finita. Jesús es un ayudador
poderoso, una ayuda que nunca falla”. 1RH:411.
“El Señor ayudará a todo aquel que necesite de ayuda, que Lo busque sinceramente por fuerza y
por guía divina. Aquellos que purificarán sus corazones, obedeciendo a la verdad, serán usados por
Dios para hacer un gran bien”. 2RH:496.
“Toda la ayuda que recibió Cristo, todo hombre la puede recibir en la gran prueba. La cruz per-
manece como una garantía de que nadie necesita perderse, que abundante ayuda se ha provisto para
cada alma. Podemos vencer a los mismos agentes satánicos...”. 1MS:112.
“La familia humana posee toda la ayuda que Cristo tuvo en sus conflictos con Satanás. Ellos no
necesitan ser vencidos. Ellos pueden ser más que vencedores a través de Él que los ha amado y ha dado
Su vida por ellos”. 1MS:111.
“Encontraréis ayuda en Cristo para formar un carácter fuerte, simétrico y bonito. Satanás no
puede dejar sin ningún efecto la luz que brilla de un carácter así”. 2RH:383.
“Podéis mostrarle al mundo que hay un poder en la religión de Cristo. Jesús ayudará a aquellos
que Lo buscan con todos sus corazones, para vencer el mundo, la carne y el diablo”. 2RH:425.
“Como Dios no obliga a ningún hombre a ser justo, así tampoco nadie es obligado a ser impeni-
tente y vicioso. Las pasiones humanas pueden ser fuertes y caprichosas, pero la ayuda ha sido coloca-
da sobre Aquel que es poderoso”. 2RH:11.
Pág. 107
“Entonces es que el Fuerte, que es más fuerte que el hombre más fuertemente armado, es el ayu-
dador del alma, y el pobre cautivo es fortalecido por el Espíritu Santo para obtener Su libertad”.
MJ:168.
“Su palabra está empeñada no para que ninguna tentación venga sobre nosotros, sino para que la
ayuda sea provista para sostenernos”. 2RH:385.
“Dios oirá vuestras peticiones, y será vuestro ayudador, vuestra fuerza cuando la tentación venga
sobre vosotros”. MJ:102.
“Hablemos entonces del poder de Jesús; porque la ayuda ha sido colocada sobre Uno que es po-
deroso”. 2RH:548.
“La ayuda es colocada sobre Uno que es poderoso; el gran portador de nuestras cargas, que tomó
nuestra naturaleza para que Él pudiese entender cómo simpatizar con nuestras flaquezas, y con nuestras
tentaciones, sabe cómo socorrer a aquellos que son tentados”. 1RH:95.
“El Señor está lleno de gracia, de tierna piedad, y es pleno de misericordia. Él conoce nuestras
necesidades y debilidades, y Él nos ayudará en nuestras debilidades si tan solo confiamos en Él, y
creemos que Él nos bendecirá y hará grandes cosas por nosotros”. 4T:67.
“Dios nos da inteligencia y una mente que razona, a través de la cual podéis aferraros a Sus pro-
mesas, y Jesús está listo para ayudaros para formar un carácter fuerte y simétrico”. 5T:579.
“Se ha colocado ayuda sobre Uno que es poderoso. Jesús dejó las cortes reales del Cielo, y sufrió
y murió en un mundo degradado por el pecado, para que Él pudiese enseñarle al hombre cómo pasar a
través de las pruebas de la vida y vencer sus tentaciones”. 5T:312.
“el Señor marca los conflictos de cada débil, dudoso luchador, y Él ayudará a todos aquellos que
Lo llamen”. 6T:93.
“Si nos enfrentamos con la emergencia, y nos armamos como hombres que esperan por su Señor;
si vamos a obrar para vencer todo defecto en nuestros caracteres, Dios nos dará más luz y fuerza y ayu-
da”. MJ:440.
“La ayuda ha sido colocada sobre Uno que es poderoso. Él ciñe al hombre con Su largo brazo
humano, mientras que Su brazo divino Él se aferra de la Omnipotencia”. MJ:394.
“Jesús conoce nuestras debilidades; Él está enterado de nuestros acosos y de nuestras enfermeda-
des; y a Él le encanta ayudarnos”. MJ:101.
“La ayuda ha sido colocada sobre Uno que es poderoso. Jesús ha dado Su vida, para que cada
alma pueda tener abundante ayuda en Él”. MJ:173.
“Si le pides ayuda a Dios para vencer aquello que no es cristiano en tus disposiciones, Él te pre-
parará para entrar en el cielo, donde ningún pecado puede entrar”. MJ:639.
“Cualesquiera que sean nuestros errores o fallas del pasado, con la ayuda de Dios, podemos su-
perarlos”. MC:516.
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“Nuestro Dios está lleno de gracia, de tierna piedad, y lleno de misericordia. Él conoce nuestras
debilidades y necesidades, y Él nos ayudará en nuestras enfermedades si tan solo confiamos en Él”.
2ST:94.
“Uno honrado por todo el cielo vino a este mundo para permanecer en la naturaleza humana a la
cabeza de la humanidad, testificándole a los ángeles caídos y a los habitantes de los mundos no caídos,
que a través de la ayuda divina que ha sido provista, todos pueden caminar en el camino de la obe-
diencia a los mandamientos de Dios”. 1MS:363.
“Él no es dejado a batallar con las tentaciones y con las pruebas en su propia fuerza. La ayuda ha
sido colocada sobre Uno que es poderoso. Jesús dejó las cortes reales del cielo, y sufrió y murió en un
mundo degradado por el pecado, para que Él pudiese enseñarle al hombre cómo pasar por las pruebas
de la vida y vencer las tentaciones. Aquí hay un padrón para nosotros”. 1RH:515.
“Él murió para que tuviésemos “remisión de pecados pasados”, y obtener gracia y ayuda de tal
manera que podamos guardar los mandamientos del Señor nuestro Dios”. 6RH:150.
“Dios ve los defectos en nuestro carácter, y Él desea que tu los veas, y sientas tu gran necesidad
de ayuda que solamente Él puede darte”. 2RH:273.
“Si buscas ayuda de Dios, Su poder obrando en ti eliminará todos los poderes opositores, y tú se-
rás santificado a través de la verdad”. 2RH:495.
“Cuando el enemigo viene con sus tentaciones, el cristiano puede apuntar a su experiencia, y au-
dazmente declarar que el Señor ha sido su ayudador, y él aun triunfará a través de la gracia de Cristo”.
2RH:494.
“Dios nos ha impartido poderes morales, y nos ha hecho susceptibles a las influencias de Su Espí-
ritu”. 2ST:421.
“... Jesús vino a nuestro mundo para traerle a los hombres poder moral para resistir a los enga-
ños de Satanás, y para que sean sujetos leales al Dios del Cielo”. 2ST:226.
“Jesús vino a esta tierra, arruinada y marchita por la maldición, con el propósito de traer poder
moral a los hombres”. 2ST:325.
“Cristo vino a nuestro mundo con el propósito de traerle al hombre poder moral para combinarlo
con sus esfuerzos humanos, y para que Él pueda colocar fuerza divina al alcance de su débil humani-
dad”. 2RH:270.
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“Jesús vino para traerle poder moral para combinarlo con el esfuerzo humano, y en ningún caso
Sus seguidores se permitan a sí mismos perder de vista a Cristo, que es el ejemplo en todas las cosas”.
2RH:540.
“Jesús vistió Su divinidad con humanidad para que la humanidad pudiese tocar la humanidad, pa-
ra que el poder moral se pudiese combinar con el esfuerzo humano, y para que el hombre pueda ser un
obrero junto con Dios. Mirando a Jesús, contemplando Su carácter, él es transformado en la imagen de
Cristo, trabaja en las mimas líneas en las cuales Cristo trabajó, y se vuelve cada vez más familiarizado
con Dios, y con Jesucristo a quien Él envió”. MJ:155.
“A través de la fe en Cristo como nuestro Salvador personal, debemos recibir poder moral a tra-
vés del cual podemos rendir toda facultad al servicio de Dios. Con un pleno sentido de nuestra obliga-
ción con Dios, podemos consagrar cada habilidad confiada a nosotros al servicio de Cristo, y traer todo
poder bajo el control de la voluntad de Dios. Al hacer la voluntad de Dios aseguramos el desarrollo de
caracteres conforme la similitud divina”. 3ST:150.
“El querido Hijo de Dios murió para que pudiese imputarle al hombre Su propia justicia, y no pa-
ra que él continuase libremente quebrando la santa ley de Dios, tal como Satanás quiere hacerle creer a
los hombres. A través de la fe en Cristo, el hombre puede estar en posesión de poder moral para resis-
tir el mal”. 1MS:372.
“A través de fe en Él puedes obtener fuerza para resistir toda tentación de Satanás, y así aumentar
en poder moral con cada prueba de Dios”. 4T:561.
“El poder (de Satanás) sobre muchos de los que han estado bajo su control fue quebrado; y algu-
nos, a través del arrepentimiento de sus pecados, encontraron el favor de Dios, y ganaron poder moral
para resistir las tentaciones del gran adversario”. 2ST:137.
“La religión de Jesús eleva, ennoblece, y refina el carácter. Si somos aprendices en Su escuela, Él
pondrá Su molde sobre nosotros, y nos capacitará para permanecer con poder moral en contra de las
tentaciones del maligno”. 2ST:303.
“Ellos ganarán así un poder moral que los capacitará a permanecer inamovibles cuando sean
asaltados por la tentación. Es una continua lucha estar siempre alerta para resistir el mal; pero vale la
pena obtener una victoria tras la otra sobre el yo y sobre los poderes de las tinieblas”. 1RH:455.
“Cristo recuerda nuestra naturaleza en los requerimientos que Él hizo. Él tomó nuestra naturaleza
sobre Sí mismo, y le trajo al hombre poder moral para combinarlo con el esfuerzo humano”. MJ:420.
“Debemos abrir nuestro entendimiento para entender que Cristo dejó a un lado Su vestidura real,
Su corona real, Su alto mando, y vistió Su divinidad con humanidad, para que pudiese encontrar al
hombre donde este estaba, y traerle a la familia humana poder moral para que sean hijos e hijas de
Dios”. MJ:371.
“En cada mandato y en cada promesa de la palabra de Dios está el poder, la misma vida de Dios,
por medio de la cual el mandato pueda ser cumplido y la promesa pueda concretizarse. Aquel que por
la fe recibe la palabra está recibiendo la misma vida y carácter de Dios”. PVGM:20.
“¿Será que Cristo nos está pidiendo que hagamos algo que no es posible que nosotros lo haga-
mos? No, nunca. El camino de la obediencia es posible, y lleva al árbol de la vida. Este es el camino
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que lleva al paraíso de Dios. El requerimiento de Dios para obedecer y vivir le fue dado a Adán. La
única manera de vivir es a través de la obediencia a los mandamientos”. 3RH:32.
“Todos los sufrimientos y humillaciones del Hijo de Dios fueron soportadas para que nosotros
pudiésemos entender cómo Dios amó al mundo, cómo Él se propuso traer poder moral a nuestro al-
cance, para que pudiésemos ser ennoblecidos, elevados, y fuésemos hechos participantes de la natura-
leza divina. Por Su gracia, Cristo aumenta y multiplica las facultades de los hombres a medida que
ellos cooperan con las inteligencias celestiales, y el resultado es la transformación del carácter”.
3RH:478.
“Aquellos que en armonía con Dios, y a través de fe en Él, reciben fuerza para resistir lo errado, y
permanecer en defensa de lo correcto, siempre tendrán severos conflictos, y frecuentemente tendrán
que resistir casi solos. Pero preciosas victorias serán de ellos, mientras hagan de Dios su dependencia.
Su gracia será su fuerza. El sentido moral de ellos será penetrante, claro y sensible. Sus poderes mora-
les serán iguales para resistir malas influencias. Su integridad, tal como la de Moisés, es del más puro
carácter”. 1RH:131.
“Así, como substituto y seguridad del hombre, hizo posible que cada hijo e hija de Adán sea un
vencedor, para volver a la lealtad de Dios, y rendir perfecta obediencia a la ley de Jehová. Todo esto
tiene que hacerlo el hombre, a pesar de su debilidad, su degradación y pecaminosidad; porque poder
moral ha sido provisto para él en Cristo”. 3ST:104.
“Jesús era uno con el Padre, y reveló la perfección de Dios, y sin embargo Él vino al mundo en la
semejanza de carne pecaminosa y por el pecado, y condenó al pecado en la carne a través de Su propia
vida de perfecta obediencia a la ley de Dios, mostrando que los hombres pueden ser participantes de la
naturaleza divina, y pueden a través de la fe en Cristo aferrarse del poder moral que ha sido traído a su
alcance a través del amor tan abundantemente expresado a su favor. Los agentes humanos pueden for-
mar caracteres conforme la similitud divina, debido al gran amor con el que Cristo nos ha amado”.
3ST:188.
“A través del poder moral que Cristo le trajo al hombre, podemos darle gracias a Dios, que nos
ha hecho herederos de los santos en la luz. A través de Jesucristo todo hombre puede vencer en su pro-
pio beneficio, permaneciendo en su propia individualidad de carácter. La palabra viene a él, “he aquí el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
... a Cristo le gustaría que hiciéramos unión con Él. “Aprended de Mí”, dice Él, “porque Yo soy
manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”. Entonces podremos ser vence-
dores. Podremos ser Sus escogidos en la tierra, para disfrutar el reino de Su gloria. Seremos herederos
de Dios, y herederos juntamente con Cristo; porque Él es nuestra porción y nuestra herencia. Podemos
ser participantes de Su naturaleza divina, y uno con Él en Su perfección. Podemos tener la misma vida
que Jesús; porque somos hijos e hijas de Dios”. 3ST:422-423.
“La Biblia es nuestro guía en los caminos seguros que llevan a la vida eterna. Dios ha inspirado a
los hombres a escribir eso que nos revelará la verdad a nosotros, lo cual nos atraerá, y si lo practicamos,
capacitará al receptor para obtener poder moral para catalogarnos entre las mentes más educadas. Las
mentes de todos los que hacen de la Palabra de Dios su estudio se ensancharán. Más que cualquier otro
estudio, este es de una naturaleza que aumenta los poderes de comprensión, y dotará cada facultad con
un nuevo vigor. Trae la mente en contacto con principios anchos y ennoblecedores. Nos lleva a una co-
nexión más estrecha con todo el cielo, impartiendo sabiduría, y conocimiento, y entendimiento”.
MJ:371.
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“Todos vosotros podéis tener poder moral; todos vosotros podéis tener gracia y fuerza para ser
victoriosos por vuestra propia cuenta, en el nombre de Uno que ha vencido por vosotros, y ha ascendi-
do a lo alto para representar vuestro caso al padre”. 1ST:59.
“A través de la fe en Cristo, el hombre puede estar en posesión de poder moral para resistir el
mal... La luz que brilla desde el Hijo de Dios en el Calvario puede guiar a cada errante hacia el hogar.
Hay poder en Él para purificar el corazón y transformar el carácter”. 2RH:404.
“Él no mirará a un tembloroso suplicante sin levantarlo. Aquel que a través de Su propia expia-
ción proveyó para el hombre un infinito fondo de poder moral, no fallará en emplear este poder en
nuestro beneficio. Podemos llevar nuestros pecados y penas a Sus pies; porque Él nos ama. Su mirada y
su palabra nos invitan a tener confianza en Él. Él conformará y modelará nuestros caracteres de acuer-
do con Su propia voluntad”. PVGM:121-122.
“El poder del mal está tan identificado con la naturaleza humana que ningún hombre puede ven-
cer, excepto por la unión con Cristo. A través de esta unión recibimos poder moral y espiritual”.
5T:230.
“No continuéis a hablar de vuestras debilidades; porque Jesús vino para traer poder moral para
combinarlo con el esfuerzo humano, para que pudiésemos avanzar paso a paso en el camino celestial”.
2ST:477.
“Aunque el hombre ha caído a través de la transgresión, puede recibir poder moral de Cristo, y
volver a su lealtad”. 3ST:242.
“Si la juventud que ha sido adecuadamente educada, hace de Dios su confianza, sus poderes mo-
rales soportarán las pruebas más poderosas”. 3T:144.
“(Los seguidores de Cristo) deben tener poder para resistir el mal, poder que ni la tierra, ni la
muerte, ni el infierno pueden dominar, poder que los capacitará para vencer así como Cristo venció”.
DTG:634.
“Su experiencia a favor del hombre fue la de capacitar a los hombres para resistir el poder de
Satanás”. 6RH:305.
“(Cristo) pidió y recibió poder para capacitarlo a vencer en el conflicto. Y aquellos que caminan
en el camino de Dios pueden tener el mismo poder. Los mismos ángeles que ministraron a Cristo mi-
nistran a aquellos que serán herederos de la salvación. Así como Él venció, así podemos vencer noso-
tros”. 4ST:216.
“Es Su voluntad limpiarnos del pecado, hacernos Sus hijos, y capacitarnos para vivir una vida
santa”. MC:70.
“Dios ha ordenado que nosotros debemos tener Su poder salvador con nosotros, para capacitar-
nos a hacer toda Su voluntad”. 5RH:484.
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“Ser uno con Cristo, construir un carácter como el de Él, este es el gran ideal colocado ante noso-
tros. Miremos sinceramente hacia este ideal, y entonces luchemos para alcanzarnos. En los consejos de
amor, ha sido hecha provisión para capacitarnos para hacer esto. Podemos ser más que vencedores a
través de Él que nos ha amado”. MJ:515.
“Solo aceptando la virtud y la gracia de Cristo podemos guardar la ley. Creer en la propiciación
por el pecado capacita al hombre caído a amar a Dios con todo su corazón y a su prójimo tal como a sí
mismo”. PVGM:311-312.
“El hombre necesita un poder externo y superior a él, para restaurarlo a la semejanza de Dios, y
capacitarlo para hacer la obra de Dios; pero esto no hace con que la actividad humana no sea necesa-
ria. La humanidad se aferra del poder divino, Cristo habita en el corazón por la fe; y a través de la
cooperación con lo divino, el poder del hombre se vuelve eficiente para el bien”. 1MS:441.
“El poder que Cristo imparte, capacita al hombre para resistir al tirano y usurpador. Cualquiera
que venga a aborrecer el pecado en vez de amarlo, cualquiera que resista y venza esas pasiones que han
tenido influencia en él, despliega la operación de un principio enteramente de lo alto”. CS:560.
“El poder divino se combinará con el esfuerzo humano, y lo capacitará para enfrentar con éxito
al enemigo de las almas... Si confiamos en Cristo, tan ciertamente como Él murió en la cruz del Calva-
rio, obtendremos la victoria”. 2ST:324.
“Es Su gracia que le da al hombre poder para obedecer las leyes de Dios. Es esto que lo capacita
para quebrar la esclavitud de los malos hábitos. Este es el único poder que puede hacerlo y mantenerlo
firme en el camino correcto”. MC:115.
“(El hombre) necesita la gracia de Dios, y la divina ayuda aguarda su demanda. El poder divino
unido con el esfuerzo humano lo capacitará para hacer el bien y glorificar a su Creador”. 1ST:422.
“Solo por fe en Cristo puede el pecador ser limpiado de la culpa, y ser capacitado para rendir
obediencia a la ley de su Hacedor”. 6RH:182; HAp:339.
“Él consiente en que seáis tentados, pero Él mide la tentación a través del poder que Él imparte
para capacitarte para resistir y vencer”. MJ:551.
“El unigénito Hijo de Dios vino a este mundo para redimir a la raza caída. Él nos ha dado eviden-
cia de Su gran poder. Él capacitará a aquellos que Lo reciban para construir caracteres libres de todas
las tendencias que Satanás revela. Podemos resistir al enemigo y a todas sus fuerzas. La batalla será
ganada, la victoria será obtenida, por aquel que escoja a Cristo como su Líder, determinado a hacer lo
justo porque es lo justo”. 4ST:409.
“Cuando tomamos a Cristo como nuestro Salvador, somos capacitados para ser hijos obedientes,
guardando todos los mandamientos de Dios”. 2ST:309.
“A través de la gracia de Cristo ellos (toda la raza humana) pueden ser capacitados para rendir
obediencia a la ley del Padre”. PP:351.
“A través de la gracia impartida de Cristo, él puede ser capacitado para vencer”. 1MS:446.
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“No se nos solicita que nos sentemos en cilicio o en cenizas; pero se nos ordena que reconozca-
mos a Dios como nuestro ayudador, y que cooperemos con Él en hacer Su voluntad, de tal manera que
pueda bendecirnos, y pueda capacitarnos para vivir vidas cristianas”. 4ST:487.
“Aquellos que no confían en sí mismos, sino que colocarán su confianza en un poder exterior y
superior a ellos mismos, estarán capacitados para ser hacedores de las palabras de Cristo”. 3ST:244.
“Conectados con el Señor Dios de Israel, podemos tener poder de lo alto el cual nos capacitará
para ser vencedores; y a través de la impartición del amor divino, podemos encontrar acceso a los co-
razones de los hombres”. 3RH:99.
“Para aquellos que Lo reciben, Él les da poder que los capacita para separarlos de aquellos que, a
menos que vuelvan a su lealtad, los colocará donde sean condenados y punidos”. 5RH:222.
“Si la palabra de Dios fuese apreciada como debiera ser, tanto los jóvenes como los adultos po-
seerían una rectitud interior, una fuerza de principio, que los capacitaría para resistir la tentación”.
MC:459.
“El pecado puede ser resistido y vencido solamente a través de la poderosa agencia de la tercera
persona de la Divinidad, el cual no vendrá con una energía modificada, sino con todo el poder divino.
Es el Espíritu el que hace efectivo lo que ha sido labrado por el Redentor del mundo. Es por el Espíritu
que el corazón es hecho puro... El Espíritu Santo trae poder que capacita al hombre para vencer... Ba-
jo la guía del Espíritu Santo, la mente que se devota sin reservas a Dios se desenvuelve armoniosamen-
te, y es fortalecida para comprender y cumplir los requerimientos de Dios. El carácter débil y vacilante
es transformado en uno fuerte y firme”. 5RH:42.
“Si realmente Lo amáis con todo vuestro corazón, desearéis darle el mejor servicio de vuestras
vidas, y estaréis constantemente procurando traer todo poder de vuestro ser en armonía con las leyes
que promoverán vuestras habilidades para hacer Su voluntad. No os sentiréis satisfechos en presentar
ante vuestro misericordioso Padre celestial una ofrenda debilitada por la indulgencia del apetito y de la
pasión. Imploraréis por ayuda divina y por sanamiento. Y la gracia de Cristo os capacitará para ven-
cer”. 2ST:188.
“Debilitada por el pecado, no podemos por nosotros mismos, guardar la ley de Dios. Pero el amor
de Cristo por nuestro mundo, para restaurar la imagen moral de Dios en los hombres, y para traerlos de
vuelta del camino de la desobediencia hacia el camino de la obediencia. Su misión al mundo fue la de
revelar el carácter de Dios viviendo la ley, la cual es el fundamento de Su gobierno; y aquellos que Lo
acepten como su Salvador personal, crecerán en la gracia, y en Su fuerza serán capacitados para obe-
decer la ley de Dios”. 3ST:359.
“Pablo sabía que una de las más altas aspiraciones cristianas puede ser alcanzada solamente a tra-
vés de mucha oración y constante vigilancia, y esto él trató de inculcarlo en sus mentes. Pero él tam-
bién sabía que en Cristo crucificado les fue ofrecido suficiente poder para convertir el alma, y divina-
mente adaptado para capacitarlos para resistir todas las tentaciones al mal. Con fe en Dios como su
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armadura, y con Su palabra como su arma de guerra, estarían suplidos con un poder interior que los ca-
pacitaría para desviar los ataques del enemigo”. HAp:248.
“Dios condena justamente a todos los que no hacen de Cristo su Salvador personal; pero perdona
a toda alma que va a Él con fe, y lo capacita para realizar las obras de Dios, y a través de la fe ser uno
con Cristo. Jesús dice de estos, “Yo en ellos, y ellos en Mí, para que sean hechos perfectos en unidad
(esta unión trae perfección de carácter); y para que el mundo pueda saber que tú me has enviado, y que
los has amado, así como me has amado a Mí (Juan 17:23)”. 1MS:440.
“Nuestra condición a través del pecado no es natural, y el poder que nos restaura debe ser sobre-
natural, de otra manera no tendría ningún valor. Pero existe un poder que puede quebrar el asidero de
maldad de los corazones de los hombres, y ese es el poder de Dios en Jesucristo. Solamente a través de
la sangre del Crucificado hay limpieza del pecado. Su gracia solamente puede capacitarnos para resis-
tir y subyugar las tendencias de nuestra naturaleza caída”. MC:428.
“Cuando la voluntad del hombre coopera con la voluntad de Dios, llega a ser omnipotente.
Cualquier cosa que tenga que ser hecha a Su mandato, puede ser cumplida en Su fuerza. Todos Sus
mandatos son habilitaciones”. PVGM:268.
“La todopoderosa gracia de Dios, unida con los esfuerzos y con la voluntad del hombre, operan la
transformación en la vida y en el carácter del hombre, y lo trae a una posición donde él puede probar
qué es aquella buena, aceptable y perfecta voluntad de Dios”. 1ST:71.
“Es a través de una continua entrega de la voluntad, a través de una continua obediencia, que la
bendición de la justificación es retenida”. 1MS:465.
“El amor que Dios pone en el corazón es un amor dictado por impulsos santos, sostenido por un
sentido del deber, y abrigado por una resuelta voluntad. En el alma donde este amor es abrigado, la
virtud crecerá como un árbol en un bien cultivado jardín”. MJ:499.
“No hay nada que pueda mantenerte lejos de Dios, a no ser una voluntad rebelde. Coloca tu vo-
luntad al lado de la voluntad de Dios”. MJ:122.
“Que nadie diga, no puedo remediar mis defectos de carácter. Si llegáis a esta conclusión, cierta-
mente dejaréis de obtener la vida eterna. La imposibilidad reside en vuestra propia voluntad. Si no que-
réis, entonces no venceréis. La verdadera dificultad proviene de la corrupción de un corazón no santifi-
cado, y de la falta de voluntad para someterse al control de Dios”. PVGM:266.
“Podemos colocar nuestra voluntad al lado de la voluntad de Dios, y en Su fuerza y gracia resis-
tir las tentaciones del enemigo”. 3ST:62.
“Ceñid los lomos de vuestras mentes, e id a trabajar con todos los fuertes poderes de vuestra vo-
luntad”. 1RH:455.
“Las pasiones tienen que ser controladas por la voluntad, la cual en sí misma tiene que estar bajo
el control de Dios”. PR:359.
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“Cada lucha de la mente humana contra el pecado, cada esfuerzo para conformarse a la ley de
Dios, es Cristo trabajando a través de Sus agencias apuntadas hacia la voluntad humana; y si la volun-
tad es sometida a Dios, no transgrediremos los santos principios de Su ley”. 2ST:451.
“Cuando permitimos que Dios obre Su voluntad en nosotros, no abrigaremos ningún pecado. En
el horno refinador toda la escoria será consumida”. 4RH:422.
“Si el alma no es atraída a Cristo, es porque la voluntad no ha sido colocada al lado de la volun-
tad de Dios, sino que al lado del enemigo. Si el, sin embargo, coopera con Dios, Dios obrará en él para
querer y hacer Su voluntad y Su placer, y el hombre obrará su propia salvación con temor y temblor”.
2ST:492.
“Somos dejados libres para actuar como escojamos. Si nos volvemos leales, y nos colocamos ba-
jo la bandera de Cristo, es porque de nuestra propia y libre voluntad escogimos hacerlo así”. MJ:477.
“Todo el cielo está aguardando la cooperación del pecador, y la única barrera que permanece en
este camino es una que tan solamente él mismo puede remover – su propia voluntad”. 3RH:344.
“Sus seguidores dan evidencia de que están controlados por un poder de voluntad que es supe-
rior que cualquier voluntad humana”. 2RH:455.
“... solamente a través de la gracia de Dios, unida con vuestros propios esfuerzos persistentes,
podrán volveros vencedores sobre vuestra voluntad”. 4T:92.
“Necesitáis la gracia transformadora de Cristo; necesitáis Su mano modeladora puesta sobre vo-
sotros, para que vuestras voluntades, y hasta vuestros pensamientos, puedan ser traídos a la sujeción
de la voluntad de Dios”. 1ST:435.
“... el verdadero fundamento a seguir es que la voluntad humana tiene que estar en sujeción de la
voluntad divina. La voluntad del hombre no debe ser forzada en cooperar con las agencias divinas, sino
que debe rendirse voluntariamente”. 3ST:98.
“Nuestras vidas serán un poder para el bien, porque el Espíritu Santo llenará nuestras mentes con
las cosas de Dios. La religión de Cristo será practicada por nosotros; porque nuestras voluntades están
en perfecta conformidad con la voluntad de Dios”. 3RH:461.
“La voluntad y las inclinaciones del hombre tienen que ser totalmente entregadas a Dios”.
3RH:525.
“Sin emplear ninguna compulsión o violencia, Él conforma la voluntad del sujeto humano a la
voluntad de Dios, haciendo la vida completa, trayendo perfección al carácter”. 4ST:282.
“Así el pecador debe rendir libremente su propia voluntad a Dios, y aceptar a Cristo como su
substituto y su seguridad. Él debe confiar en Él como siendo el único que puede cambiarlo de pecador a
santo”. 4ST:140.
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“Nuestra voluntad debiera estar en armonía con la voluntad de Cristo, así como Su voluntad está
en armonía con la voluntad de Su Padre”. 2RH:313.
“... a través de la agencia del Espíritu Santo, el carácter es transformado, y la mente y la voluntad
del agente humano son traídos a la perfecta conformidad con la voluntad divina, y esta es la conformi-
dad con la norma divina de justicia”. MJ:332.
“Si los hombres se dejasen moldear, habría una santificación de todo su ser. El Espíritu tomará
las cosas de Dios y las estampará en el alma”. HAp:43.
“El Espíritu Santo toma posesión de todo aquel que tiene una mente dispuesta (a aceptarlo)”.
MJ:217.
“Aquellos que poseen una voluntad santificada, que está al unísono con la voluntad de Cristo, día
tras día tendrán sus voluntades unidas a la voluntad de Cristo, lo cual se traducirá en una bendición
para otros, y reaccionarán consigo mismos con poder divino”. 3ST:160.
“Nuestra voluntad tiene que estar totalmente entregada a la voluntad divina, nuestros sentimien-
tos, deseos, intereses, y honor, identificados con la prosperidad del reino de Cristo y con el honor de Su
causa, recibiendo constantemente gracia de Él, y Cristo aceptando nuestra gratitud”. 5T:229.
“Si habitamos en Cristo, si el amor de Dios habita en el corazón, nuestros sentimientos, nuestros
pensamientos, nuestras acciones, estarán en armonía con la voluntad de Dios. El corazón santificado
está en armonía con los preceptos de la ley de Dios”. HAp:450.
“Que nadie diga, “No puedo vencer mis defectos de carácter”, porque si esta es vuestra decisión,
entonces no podéis obtener la vida eterna. La imposibilidad está totalmente en vuestra voluntad. Si no
lo deseáis, eso constituye el no puedo”. MJ:145.
“El tentado necesita entender la verdadera fuerza de la voluntad. Este es el poder gobernante en la
naturaleza del hombre, el poder de decisión, de escoger. Todo depende de la correcta acción de la vo-
luntad”. MC:176.
“Nada sino su propia elección puede impedir a cualquier hombre de venir a ser un participante de
la promesa en Cristo a través del evangelio”. DTG:403.
“Nuestra voluntad finita debe ser traída bajo sumisión de la voluntad del Infinito; la voluntad
humana debe ser mezclada con la divina. Esto traerá al Espíritu Santo en nuestra ayuda; y cada con-
quista tiende a recobrar la posesión comparada por Dios, a la restauración de Su imagen en el alma”.
3RH:387; 4RH:492.
“... Satanás siempre gobernará la voluntad que no está bajo el control del Espíritu de Dios.
Cuando colocamos nuestra voluntad al unísono con la voluntad de Dios, la obediencia que fue ejempli-
ficada en la vida de Cristo será vista en nuestras vidas. Dios requiere que nosotros guardemos Sus
mandamientos, que cultivemos los atributos que hicieron que la vida del Salvador fuese pura, santa y
sin corrupción”. 4ST:82.
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“Voluntad en servirlo, y actuando de acuerdo con Su Palabra, recibiréis fuerza. Cualquiera que
sea la práctica maligna, la pasión dominante, las cuales a través de largas indulgencias atan vuestras
almas y cuerpos, Cristo está capacitado y anhela liberaros. Él impartirá vida al alma que está “muerta
en transgresiones”; Él liberará al cautivo que es mantenido a través de las debilidades y de los infortu-
nios y por las cadenas del pecado”. 4ST:323.
“Nadie, excepto Cristo puede amoldar de nuevo el carácter que ha sido arruinado por el pecado.
Él vino para expulsar a los demonios que han controlado la voluntad. Él vino para levantarnos del pol-
vo, para rehacer el carácter desfigurado, de acuerdo con los padrones de Su carácter divino, y para em-
bellecerlo con Su propia gloria”. DTG:28.
“Toda obediencia genuina proviene del corazón. La de Cristo provenía del corazón. Y si nosotros
consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera
nuestro corazón y mente en conformidad con Su voluntad, que cuando Le obedezcamos estaremos tan
sólo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad, refinada y santificada, encontrará su más alto
deleite en hacer Su servicio”. DTG:621.
“Poned vuestra voluntad al lado de Cristo. Con voluntad para servirle, y al actuar de acuerdo
con Su Palabra, recibiréis fuerza. Cualquiera que sea la práctica maligna, la pasión dominante, las cua-
les han sido largamente toleradas y que atan el alma y el cuerpo, Cristo es capaz y anhela liberaros. Él
impartirá vida al alma que está “muerta en sus transgresiones”. Él liberará al cautivo que es mantenido
preso por sus debilidades e infortunios y por las cadenas del pecado”. MC:85.
“... resistiendo o enfrentando las tentaciones, las circunstancias son controladas a través del po-
der de la voluntad en el nombre de Jesús. Esto es vencer tal como Cristo venció. “Esta es la victoria
que vence el mundo, vuestra fe””. 4T:346.
Ahora estamos listos para considerar la pregunta: ¿Cómo es que todo este poder penetrante de
Dios se coloca a nuestra disposición? ¿A través de qué medios lo recibimos, lo ejercitamos, lo aplica-
mos y lo retenemos? ¿Cuáles son los vehículos de poder a través de los cuales es transmitido hasta no-
sotros?
Comenzando con unas citas bastante generales acerca de la gracia de Dios como el vehículo de
Su poder, Ellen White entonces dirige nuestra atención a la manera en que Dios nos transfiere poder a
nosotros a través de Su Espíritu Santo, por la fuerza combinada de todos los ángeles del cielo, por las
Escrituras, y por la influencia santificadora de la verdad. Reducido a su término más simple, el poder
necesario para obedecer un mandamiento de Dios está presente en el propio mandamiento, ya que todos
Sus órdenes son habilitaciones.
En total desacuerdo con muchos teólogos modernos, ella afirma que en cada generación que ha
vivido sobre esta tierra, ha habido algunos que han entendido el poder de Dios, se han aferrado de él, y
a través de él han sido transformados a Su semejanza. Así mismo, dice ella, puede ser con nosotros. Sus
órdenes aún son habilitaciones.
“Un fe viva significa un aumento de vigor, una segura confianza, por la cual, a través de la gra-
cia de Cristo, el alma recibe un poder vencedor”. MC:62.
“Dios está listo para suministrarle a Sus hijos luz y gracia y poder”. 4ST:131.
“En la cruz (el pecador) deja sus pecados, y a través de la gracia de Cristo su carácter es trans-
formado”. 1MS:410.
“Hay de todo para darle coraje a cualquier alma que por la fe reclama las promesas que Dios nos
ha dado, porque a través de Su gracia podemos ser vencedores”. 2 RH:416.
“Podemos creer en Él, sabiendo que Él nos dará gracia y poder para hacer justamente lo que Él
nos pide”. 4ST:487.
“La perfección del carácter cristiano depende totalmente de la gracia y de la fuerza que se en-
cuentra solamente en Dios”. 3T:188.
“Sin Cristo no podéis hacer nada, pero con Él podéis hacerlo todo, porque Su gracia será sufi-
ciente para vosotros”. 2ST:436.
“El evangelio son las buenas nuevas de la gracia, o favor, a través del cual el hombre puede ser
liberado de la condenación del pecado, y habilitado para rendirle una obediencia aceptable a la ley”.
1ST:458.
“Él prometió darle a aquellos que creen en Él gracia para resistir la tentación, y poder para cons-
truir un carácter justo, guardando los mandamientos de Dios. Nuestro Salvador nos compró este privi-
legio a un costo infinito”. 2RH:186.
“Debemos copiar Su vida pura, inmaculada y santa; y a través de Su gracia podemos ser partici-
pantes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo a través de la
concupiscencia”. 1RH:499.
“Se necesita la gracia de Cristo para refinar y purificar la mente; esto nos capacitará para ver y
corregir nuestras deficiencias, y para mejorar aquellos que es excelente en nuestro carácter”. 1RH:463.
“Pablo nunca dudó de la habilidad de Dios o de Su voluntad para darle la gracia que él necesita-
ba para vivir una vida cristiana”. 1RH:545.
“Toda tentación resistida, toda prueba tolerada, nos dan una nueva experiencia, y nos hacen
avanzar en la obra de la construcción de nuestro carácter. Tenemos un mejor conocimiento del trabajo
de Satanás, y de nuestro propio poder para derrotarlo a través de la divina gracia”. 1RH:567.
“A través de la gracia impartida de Cristo, él (el hombre) puede ser capacitado para vencer”.
1MS:446.
“Aquellos que siguen a Cristo estarán continuamente mirando la perfecta ley de la libertad, y a
través de la gracia dada a ellos por Cristo, embellecerán el carácter de acuerdo con los requerimien-
tos divinos”. MJ:196.
“Pero a través de la gracia de Cristo el hombre puede rendir una obediencia aceptable, y ganar un
hogar en el bello Edén restaurado”. 2ST:54.
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“La divina gracia ha sido abundantemente provista para cada alma, de manera que cada uno
puede comprometerse en el conflicto y salir victorioso”. MJ:227.
“Solamente la gracia de Cristo puede cambiar el corazón de piedra en un corazón de carne, ha-
cerlo vivir para Dios, y transformar el carácter, de tal manera que un degradado hijo del pecado pueda
ser hecho un hijo de Dios y heredero del cielo”. 4ST:528.
“Jesús vino a nuestro mundo para traerle poder divino al hombre, para que a través de Su gracia,
podamos ser transformados a Su semejanza”. 2ST:395.
“(Cristo) puso término al poder controlador del pecado en el corazón, y la vida y el carácter del
creyente testifican del carácter genuino de la gracia de Cristo”. 1MS:462.
“Porque es solamente por la gracia de Cristo, la cual la recibimos a través de la fe, que el carác-
ter puede ser transformado”. 2ST:409.
“Ante el creyente es ofrecida la maravillosa posibilidad de ser semejante a Cristo, obediente a to-
dos los principios de la ley. Pero por sí mismo el hombre es enteramente incapaz de alcanzar esta con-
dición. La santidad que la Palabra de Dios declara que él debe poseer antes de que pueda ser salvo, es
el resultado de la obra de la divina gracia, mientras se inclina en sumisión a la disciplina y a las in-
fluencias restrictivas del Espíritu de la verdad”. HAp:424.
“La corona y el trono son los símbolos de una condición alcanzada, los símbolos de la conquista
del yo a través de la gracia de nuestro Señor Jesucristo”. HAp:433.
“¡Oh seamos testigos de Cristo, testificando del poder de Su gracia, representándolo en el carác-
ter!”. 2RH:221.
“Aquel que clama al Señor en humildad y en ferviente oración, recibirá la fuerza y la gracia que
él necesita para batallar con la tentación y para enfrentar las pruebas”. MJ:97.
“La perfección moral y espiritual, a través de la gracia y del poder de Cristo, es prometida a to-
dos”. HAp:381.
“Miradlo a Él por gracia para vencer vuestras faltas especiales, para eliminar todo pecado aca-
riciado”. 1ST:440.
“Cristo ha demostrado que a través de Su gracia la humanidad puede guardar la ley de Dios”.
4RH:461.
“En la obra de vencer los hábitos pecaminosos, gracia especial le será dada a todo aquel que
sinceramente lo desee”. 2ST:225.
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“Hijos, si ustedes vencen vuestros problemas, debéis orar, y vigilaros a vosotros mismos con ce-
loso cuidado. La gracia de Dios es suficiente para vosotros. Es suficiente para el más débil, y el más
fuerte debe depender de la misma gracia, o perecer”. MJ:33.
“La divina gracia es necesaria al comienzo, la divina gracia es necesaria en cada paso de avance,
y solamente la divina gracia puede completar la obra”. 3RH:443.
“La plenitud de Cristo debe ser presentada al mundo por aquellos que han sido participantes de
Su gracia. Ellos deben hacer eso por Cristo, lo cual Cristo hizo por el Padre: representar Su carácter”.
2RH:453.
“Aquellos que poseen a Cristo habitando en el corazón harán las obras de Cristo. Tales poseen el
derecho a todas las promesas de Su Palabra. Haciéndose uno con Cristo, hacen la voluntad de Dios, y
exhiben las riquezas de Su gracia”. 2RH:510.
“Pero el perdón de los pecados no serviría de nada, a no ser que el curso de la transgresión fue-
se abandonado, y la gracia de Cristo impartida al pecador lo renueve, lo purifique y lo ennoblezca, a
quien ha caído por la iniquidad”. 3RH:445.
“La gracia de Dios gobernando en el corazón, y trayendo a la mente y a los pensamientos bajo la
sujeción de Jesús, nos hará fuertes para trabajar por Él”. 3RH:407.
“... a través de Su gracia los hombres pueden poseer la semejanza del carácter de Cristo, y se
pueden regocijar en la seguridad de Su gran amor”. MC:99.
“La gracia de Cristo debe obrar una gran transformación en la vida y en el carácter del que la
recibe...”. 2RH:315.
“Las demandas de Su ley son justos y razonables, y a través de la gracia de Cristo, Él espera que
nosotros cumplamos Sus requerimientos”. 2RH:371.
“Lleno hasta el borde será el corazón que es transformado por la gracia. El amor divino será re-
velado en las maneras, en el hablar, en la vida”. 1ST:475.
“El gran Profesor, en Sus lecciones, presenta el poder que se propaga en la vida por Su gracia,
declarando que a través de Su gracia los hombres y las mujeres pueden vivir nuevas vidas de santidad
y de pureza”. 4ST:391.
“Ninguna tentación llega hasta nosotros, que Cristo no haya soportado, ninguna prueba que Él no
haya experimentado. Él nos conoce a cada uno de nosotros por el nombre. Cuando una carga es colo-
cada sobre nosotros, Él se coloca a nuestro lado para soportar la parte más pesada. Él nos asegura que
Su gracia es suficiente. Hoy poseemos Su ayuda”. 4ST:358.
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“Si ellos hacen caso de Sus instrucciones, Él los limpiará de sus perversas tendencias, salvándo-
los con una salvación eterna, y haciéndolos eternos monumentos del poder de Su gracia”. 4ST:208.
“En Su fuerza todos pueden ser totalmente obedientes. A través de Su gracia ellos pueden mos-
trarle al mundo un carácter como el de Él, manteniendo por precepto y por ejemplo la alta y santa
norma de la divina ley”. 3ST:470.
“La administración de Su gracia está en Sus manos, y Él vive por siempre para dispensar bendi-
ciones en una abundante medida de gracia. Él le dará poder a Sus hijos, de acuerdo con lo que deman-
den las circunstancias”. 3RH:359.
“El discípulo de Cristo estará apto por Su gracia para cada prueba y cada dificultad, mientras se
esfuerce por la perfección de carácter”. 3RH:357.
“A través de Su propia gracia transformadora, Cristo se multiplica en las vidas de aquellos que
son restaurados a Su imagen”. 3RH:308.
“El Señor Jesús condescendió en vestir (velar) Su divinidad con humanidad, para permanecer
como representante de Dios sobre la tierra, un ejemplo de lo que Dios puede hacer con la humanidad a
través de la gracia de Cristo”. 3RH:307.
“Debemos formar caracteres libres de pecado, caracteres hechos justos en y por la gracia de
Cristo”. 5RH:243.
“Aquel que se arrepiente de su pecado y acepta el don de la vida del Hijo de Dios, no puede ser
vencido. Aferrándose de la fe de la naturaleza divina, él es hecho un hijo de Dios. Él ora; él cree.
Cuando es tentado y probado, él reclama el poder que Cristo murió para dar, y vence a través de Su
gracia. Todo pecador necesita entender esto. Él debe arrepentirse de su pecado, debe creer en el poder
de Cristo y aceptar ese poder para salvarlo y para guardarlo de pecar”. 5RH:491.
“Cuando el pueblo de Dios se entrega a sí mismo para ser controlado enteramente por el Espíritu
Santo, aparecerá en ellos aquella semejanza con Cristo que está de acuerdo con la riqueza y la gran-
deza de la verdad”. 3ST:40.
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“Aquellos que están abiertos a la influencia del Espíritu de Dios recibirán fuerza para resistir las
maldades de esta era degenerada”. 2ST:175.
“Todos los poderes y las pasiones del hombre convertido son traídas bajo el control de Cristo.
Su espíritu es un poder renovador, transformando a la imagen divina todo aquel que lo reciba”.
2ST:130.
“A través del Espíritu el creyente se vuelve un participante de la naturaleza divina. Cristo ha da-
do Su Espíritu como un poder divino para vencer todas las tendencias hereditarias y cultivadas hacia
el mal, y para imprimir Su propio carácter sobre la iglesia”. 5RH:42.
“El Espíritu Santo, representante de Cristo, equipa al más débil con poder para hacerlo avanzar
hacia la victoria”. 6RH:23.
“No es por la elocuencia o por la lógica que es alcanzado el corazón de los hombres, sino por
las dulces influencias del Espíritu Santo, el cual opera tranquilamente, pero en forma segura, trans-
formando y desarrollando el carácter. Es la apacible y pequeña voz del Espíritu de Dios que posee el
poder para cambiar el corazón”. 6RH:371.
“Es el Espíritu Santo que convence de pecado, y lo expulsa del alma con el consentimiento del
agente humano”. 3RH:41.
“El Espíritu Santo tomará las cosas de Dios y os las mostrará, transfiriéndolas como un poder vi-
viente en el corazón obediente”. PVGM:115.
“... (Cristo) dejó claro (a Sus seguidores) que deberían tener la ayuda del Espíritu Santo en la ba-
talla”. 2ST:457.
“El Espíritu Santo nunca deja sin asistencia una alma que esté mirando a Jesús. Toma de las co-
sas de Cristo, y se las muestra al buscador. Y si el ojo es mantenido fijo sobre Jesús, la obra del Espíri-
tu no cesará hasta que el alma haya sido conformada a Su imagen. A través de la graciosa influencia
del Espíritu el pecador es transformado en espíritu y en propósito, hasta que sea uno con Cristo”.
4ST:64.
“El Espíritu Santo suplirá con gracia a aquel que sienta su ineficacia. Aquellos que confían en el
Señor serán rodeados con una muralla de luz y de santidad”. 4ST:157.
“El poder omnipotente del Espíritu Santo es la defensa de cada alma contrita. Nadie que en peni-
tencia y fe ha reclamado Su protección, permitirá Cristo que pase bajo el poder del enemigo”. MC:94.
“Jesús da el Espíritu Santo en gran medida para grandes emergencias, para ayudarnos en nues-
tras enfermedades, para darnos fuerza consoladora, para iluminar nuestras mentes, y para purificar y
ennoblecer nuestros corazones”. 3RH:162.
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“A través de la inspiración del Espíritu Santo, las agencias satánicas serán vencidas”. 3RH:499.
“Dios no nos pide que hagamos en nuestras propias fuerzas el trabajo que está por delante. Él ha
provisto asistencia divina para toda emergencia en las cuales nuestros recursos humanos son inade-
cuados. Él da el Espíritu Santo para ayudar en cada aprieto, para fortalecer nuestra fe y nuestra seguri-
dad, para iluminar nuestras mentes y purificar nuestros corazones”. 8T:19.
“Cuando se pregunta por la ayuda del Espíritu Santo, no se buscará en vano”. MJ:253.
“El Espíritu de Dios, fluyendo en los corazones de todos aquellos que realmente están unidos con
Él, los hace participantes de la naturaleza divina. Ellos son hechos puros, así como Él es puro”.
1RH:285.
“Él puede y quiere, si nos sometemos a Él, llenar las cámaras de la mente y los recesos del alma
con Su Espíritu. Entonces nuestra voluntad estará en perfecta armonía con la voluntad divina. Nuestro
espíritu puede identificarse de tal manera con Su Espíritu, que en pensamientos y aspiraciones seremos
uno con Él”. MJ:420.
“... a través de la agencia del Espíritu Santo, el carácter es transformado, y la mente y la volun-
tad del agente humano son traídos en perfecta conformidad a la voluntad divina, y esta es la conformi-
dad con la norma divina de justicia”. MJ:322.
“El Espíritu Santo trabaja con aquellos que van a ser trabajados, moldea a aquellos que van a
ser moldeados, embellece a aquellos que van a ser embellecidos”. MC:503.
“El Espíritu Santo está con ellos, vivificándoles sus mentes, mostrándoles que las verdades de la
Biblia poseen un poder vivificante, poder para convencer corazones y transformar vidas”. 4ST:396.
“Si nos sometemos al trabajo del Espíritu Santo, Dios nos hará participantes de la naturaleza di-
vina. Solamente al caminar de acuerdo a los mandamientos de Dios podemos ser limpios”. 4ST:84.
“Moldeados y embellecidos por el Espíritu Santo, ellos ganan profundidad y aliento y estabilidad
en el carácter cristiano”. 4ST:249.
“... aquellos que reciben el Espíritu de Dios, aunque hayan estado muertos en transgresiones y
pecados, experimentarán el trabajo activo de aquel poder que levantó a Jesucristo de entre los muer-
tos”. 3ST:162.
“Cristo no solamente ofrece perdón al alma creyente y arrepentida, sino que Él le promete la ayu-
da constante del Espíritu Santo”. 3ST:54.
“Aquellos que en la tierra han formado caracteres que a través de la gracia de Cristo ostentan el
molde celestial, serán amadurecidos a través de la graciosa influencia del Espíritu Santo para el pre-
mio eterno”. 3ST:54.
“El Espíritu Santo recrea, refina y santifica los agentes humanos, para que ellos puedan ser
miembros de la familia real, hijos del Rey Celestial”. 3ST:32.
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“El Espíritu Santo traerá las capacidades confiadas a Dios al servicio de Cristo, y moldeará y em-
bellecerá al agente humano de acuerdo al padrón divino, en proporción al sincero deseo que el agente
humano manifieste para la transformación”. MJ:178.
“Si Cristo habita en el corazón, los preciosos frutos de Su Espíritu será manifestado como un re-
sultado natural manifestado en la vida”. 1RH:281.
“El nombre y la presencia del Espíritu Santo es casi siempre ignorada, aun cuando la influencia
divina es esencial en la obra de perfeccionar el carácter cristiano”. 3ST:56.
“El Espíritu de Dios obra en el alma del creyente, capacitándolo a avanzar de una línea de obe-
diencia a la otra, alcanzando cada vez más fuerza, de gracia en gracia en Jesucristo”. 2RH:607.
“El mensaje presente, la justificación por la fe, es un mensaje de Dios; lleva las credenciales di-
vinas, porque su fruto es para santidad”. 2RH:329.
“Tan luego como el penitente mira al Salvador por ayuda para salir del pecado, el Espíritu Santo
comienza Su obra transformadora sobre el corazón”. 4RH:551.
“El más débil y el más endeble, si ejercita fe en Dios, y mejora los poderes confiados a él, será
elevado, refinado y perfeccionado en el carácter bajo la obra del Espíritu Santo”. 6RH:517.
“El Espíritu Santo, trabajando en los corazones y en los caracteres humanos, expulsará toda ten-
dencia a la codicia y a negocios engañosos”. 3RH:49.
“A través de la agencia del Espíritu Santo, el alma es iluminada, y el carácter es renovado, santi-
ficado y elevado”. 3RH:117.
“Es el Espíritu de Dios que obra moldeando y embelleciendo el agente humano a través de he-
chos repetidos a menudo, para moldearlo al carácter de Cristo”. 3RH:297.
“Cuando el entendimiento es usado por el Espíritu Santo, entonces todas las afecciones actúan
armoniosamente en concordancia con la voluntad divina”. 6T:481.
“Siempre que alguien renuncia al pecado, el cual es la transgresión de la ley, su vida será traída
en conformidad con la ley, a la perfecta obediencia. Esta es la obra del Espíritu Santo”. 6T:92.
“En cada paso ellos tienen que renunciar a los malos hábitos y a sus asociaciones, creyendo que
el Señor, a través del poder de Su Espíritu, les dará fuerza para vencer”. MJ:610.
“A través de la agencia del Espíritu Santo, el alma es iluminada, y el carácter es renovado, santi-
ficado y elevado”. 1MS:156.
“... Él ha prometido darnos Su Espíritu Santo, para que podamos ser asimilados a Su naturaleza,
cambiados a Su imagen”. 2ST:460.
“Cristo suple la sangre vital del corazón, y el Espíritu Santo da el poder y el vigor. Nacidos de
nuevo para una vívida esperanza, imbuidos con el poder vivificante de una nueva naturaleza, el alma es
capacitada a subir cada vez más”. 4ST:150.
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“La única seguridad para no caer en pecado es guardándonos a nosotros mismos constantemente
bajo la influencia moldeadora del Espíritu Santo...”. 4ST:131.
“El Espíritu Santo obra en los hijos de la obediencia. Aquel que es participante de la naturaleza
divina pensará en las cosas de Dios. Sus percepciones serán santificadas por la gracia de Cristo”.
4ST:366.
“La obra de vencer está en nuestras manos, pero no venceremos en nuestro propio nombre o en
nuestra fuerza; porque de nosotros mismos no podemos guardar los mandamientos de Dios. El Espíritu
de Dios debe ayudarnos en nuestras enfermedades”. 2RH:581.
“Día tras día, hora tras hora, debemos tejer principios celestiales en nuestra vida, orando a Dios
para que Él nos otorgue Su Espíritu Santo sobre nosotros; porque es solamente el Espíritu Santo que
puede purificar las afecciones, y desmalezar la cizaña que crece naturalmente en el corazón”.
2RH:587.
“Aquel que mira a Cristo con una fe simple como la de un niño, es hecho participante de la natu-
raleza divina a través de la agencia del Espíritu Santo”. 2RH:617.
“Todas las justas demandas de Dios serán cumplidas a través de la santificación del Espíritu
Santo”. 1MS:195.
“Nada es aparentemente más desvalido, pero realmente invencible, que el alma que siente su in-
significancia, y descansa totalmente en los méritos del Salvador. Dios enviaría cada ángel en el cielo
para ayudar tal persona, antes que permitir que sea vencido”. 4RH:484; 7T:17.
“Cuando entregamos todo lo que tenemos y somos a Dios, y somos colocados en pruebas y en
posiciones peligrosas, poniéndonos en contacto con Satanás, deberíamos recordar que podemos vencer
al enfrentar el enemigo en el nombre y en el poder del Vencedor. Cada ángel será comisionado para
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venir a nuestro rescate, cuando dependemos así de Cristo, antes que sea permitido que seamos venci-
dos”. 3RH:227.
“Aun cuando por nuestra desobediencia hayamos incurrido en el disgusto y condenación de Dios,
aun así Él no nos ha abandonado, dejándonos a nosotros a forcejear con el poder del enemigo. Ángeles
celestiales pelean nuestras batallas, y, cooperando con ellos, podemos ser victoriosos sobre los poderes
del mal”. 5RH:459.
“Alrededor de toda alma tentada hay ángeles de Dios, listos para levantar el estandarte de la jus-
ticia, si tan solamente el tentado muestra una resistencia al mal. Todos deben ser vencedores”.
5RH:348.
“Si nuestros ojos fuesen abiertos, veríamos ángeles celestiales a nuestro alrededor, para prote-
gernos de las influencias de las huestes del mal”. 5RH:345.
“Aquel que resueltamente adhiere a los principios de la verdad tiene la seguridad que sus puntos
más débiles de carácter pueden llegar a ser los puntos más fuertes. Ángeles celestiales están cerca del
que se esfuerza para traer su vida en armonía con Dios y con su santa ley”. 5RH:17.
“Dios desearía que siempre avanzáramos, confiando en Su poder. Ángeles de Dios ministran a
todo hijo creyente. Solamente cree en las promesas de Dios; y cuando venga la tentación, vuelve tu ros-
tro como roca hacia Sión, y sigue adelante”. 4RH:45.
“... hay ángeles que sobresalen en fuerza, que estarán con nosotros en todos nuestros conflictos,
si tan solamente tenemos fe”. 3T:526.
“Los ángeles guardianes, a quienes Jacob vio en visión, ascendiendo y descendiendo aquella bri-
llante escalera, están con nosotros, registrando nuestras obras y trayéndonos fuerza divina y poder para
ser combinado con el esfuerzo humano”. 1RH:442.
“Él prontamente enviaría a todos los ángeles del cielo para proteger a Su pueblo, antes que per-
mitir que una sola alma que confíe en Él, sea vencida por Satanás”. CS:617.
“Constantemente Él está enviando a Sus ángeles a aquellos que, si bien están rodeados por cir-
cunstancias muy desalentadoras, oran con fe por algún poder superior a ellos mismos, para que tomen
posesión de ellos, y traiga liberación y paz”. PR:280.
“Recuerden que Dios y Cristo y los ángeles celestiales están peleando con vosotros. Juan dice,
“les escribo, hombres jóvenes, porque sois fuertes... y habéis vencido al maligno”. Si Dios no les hubie-
ra dado poder a Sus hijos para vencer, estas palabras no habrían sido escritas”. MJ:557.
“Las inteligencias santas del cielo miran el andar del conflicto entre el tentador y el tentado. Si el
tentado se aleja de la tentación, y vence en la fuerza de Jesús, los ángeles se regocijan; porque Satanás
ha perdido en el conflicto”. MJ:613.
“Cuando nos embarcamos en esta obra, los ángeles de Dios se acercarán para comunicar poder
divino, y combinar fuerza celestial con debilidad humana. Entonces creceremos a la imagen de nuestro
Señor”. 2RH:365.
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“La batalla está ante vosotros, pero no sois llamados a pelear solos. Cristo y los ángeles están con
vosotros”. 4ST:197.
“Los ángeles de Dios estarán alrededor del alma tentada que está luchando por la victoria. Sus
determinaciones, sus insistencias, les traerán la fortaleza y la gracia necesaria”. 3ST:223.
“Ángeles de Dios ayudarán a cada uno que se empeñe en conformar su vida con la vida de Cris-
to. Tan ciertamente como los estudiantes se aferran de la mano de poder infinito, aquella mano los le-
vantará”. 5RH:148.
“Dios está al lado de aquellos que Le obedecen. Dios es una mayoría. Cristo está de su lado, los
ángeles del cielo están de su lado, y todos los buenos están de su lado. Los hacedores de la ley de Dios
están en la mayoría. Ellos tienen acceso al poder que el mundo no puede ni dar ni quitar”. 2ST:325.
“En medio del contagio y ejemplo de la malignidad, la cual por su engañosa apariencia, seduciría
el alma de su deber, ángeles serán enviados a nuestro rescate”. 3ST:411.
“Es nuestro privilegio, nuestro deber, recibir luz del cielo, para que podamos percibir las astucias
de Satanás, y obtener fuerza para resistir su poder. Se ha hecho provisión para que nosotros vayamos a
una muy cercana conexión con Cristo, y para disfrutar de la constante protección de los ángeles de
Dios”. 1RH:256.
“Acerquémonos a Dios, para que Sus ángeles puedan protegernos y bendecirnos. Así podemos
ganar la victoria sobre los poderes de las tinieblas, y finalmente recibir la corona de la gloria, el honor y
la vida inmortal en el reino de Dios”. 2ST:112.
“... Hay ángeles alrededor de aquellos que están queriendo ser enseñados en las cosas celestia-
les; y en el tiempo de gran necesidad, se recordarán de todas las verdades que sean necesarias. Así
“cuando el enemigo venga como un diluvio, el Espíritu del Señor levantará una bandera contra él”.
CS:658.
“Aquellos que entienden la importancia de estudiar la vida de Cristo, que buscan desarrollar un
carácter como el de Él, serán atendidos por santos ángeles, quienes a cada paso los ayudarán a exaltar
al Salvador”. 4ST:138.
“El universo celestial está abrumado con la magnitud de los dones divinos que tiene que impartir.
Ángeles están ansiosos por la gran alegría de impartir la gracia de Dios a los hombres, quienes la im-
partirán a sus semejantes”. 4ST:194.
“Estos (los que están peleando contra Satanás) Él les da coraje para perseverar, asegurándoles
que ganarán; porque ángeles de Dios están de su lado, y les darán la victoria”. 4ST:444.
(Cristo) está haciendo experimentos de gracia en los corazones humanos, y está efectuando tales
transformaciones de carácter, que los ángeles están maravillados, y expresan su alegría en cantos de
alabanzas. Ellos se regocijan en pensar que los seres humanos pecadores y errantes puedan ser trans-
formados así”. 7T:16.
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“Acerquémonos a Dios, para que Sus ángeles puedan protegernos y bendecirnos. Así podemos
ganar la victoria sobre los poderes de las tinieblas, y finalmente recibir la corona de la gloria, el honor y
la vida inmortal en el reino de Dios”. 2ST:112.
“El hombre no es dejado solo para vencer los poderes del mal por sus propios y débiles esfuerzos.
La ayuda está a la mano, y le será dada a cada alma que realmente la desee. Ángeles de Dios, que as-
cienden y descienden la escalera que Jacob vio en visión, ayudarán a toda alma que quiera escalar
aun hasta el más alto cielo. Ellos están guardando al pueblo de Dios, y están mirando cómo es dado
cada paso”. 1RH:454.
“Pon tu mano en la mano de Cristo. Hay dificultades para vencer, pero ángeles que poseen mu-
cha fuerza cooperarán con el pueblo de Dios”. 3ST:205.
“Los ángeles nunca dejan a los tentados como presa para el enemigo, el cual destruiría las almas
de los hombres si se le permitiera hacerlo así. Mientras haya esperanza, hasta que resistan al Espíritu
Santo hasta su eterna ruina, los hombres son guardados por inteligencias celestiales”. 3ST:212.
“A medida que buscamos relacionarnos con nuestro Padre celestial a través de Su Palabra, santos
ángeles se acercarán, nuestras mentes serán fortalecidas, nuestro carácter será elevado y refinado, y se-
remos hecho más semejante al Salvador”. 4ST:100.
“Ángeles del cielo están tomando nota de todo nuestro trabajo, y están vigilantes para ver cómo
pueden ministrarle a cada uno de tal manera que reflejen la semejanza de Cristo en el carácter, y sean
conformados a la imagen divina”. 6T:175.
“... si aquellos que han errado continúan implorando, y en profunda humildad confiesan sus erro-
res, ángeles que sobresalen en fortaleza prevalecerán, y los arrancarán de los poderes de las tinieblas”.
1ST:469.
“Dios les recuerda a Su ejército que ellos deben luchar al unísono con los ángeles del cielo, y que
más que ángeles están embarcados en esta guerra. El Espíritu Santo, el representante de Cristo, está en
sus filas, equipando al más débil con todo su poder para urgirlos a seguir hacia la victoria”. 3RH:400.
“A aquellos que están en conexión con la obra de los ángeles celestiales para incorporar en la na-
turaleza humana la perfección de la gracia celestial de Cristo, aquellos que son uno con Cristo y con
Dios, Él les dará impulso para energizarlos en su poder espiritual”. 3RH:579.
“Cuando el Señor ve a la juventud estudiando la vida y las lecciones de Cristo, Él les ordena a
Sus ángeles que los cuiden, para guardarlos en todos sus caminos, así como Él les pidió a Sus ángeles
que cuidaran a Jesús, Su Hijo amado”. MJ:186.
“Dios ha registrado muchas narraciones en Su inspirada Palabra para enseñarnos que la familia
humana es el objeto de especial cuidado de los ángeles celestiales... los seres celestiales han sido de-
signados para hacer su obra de ministrar, para guiar, guardar y controlar a aquellos que serán herederos
de la salvación”. MJ:502.
“Ángeles de Dios están activamente comprometidos en ministrarle a los hijos de Dios. Preciosas
promesas están disponibles bajo la condición de nuestra obediencia a los requerimientos de Dios”.
1RH:159.
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“La entrega tiene que ser completa. Toda alma débil, rodeada de dudas y luchas, que se rinde
completamente al Señor, es colocada en contacto directo con agencias que lo capacitan para vencer.
El cielo está cerca de ella, y posee el apoyo y la ayuda de ángeles misericordiosos en toda ocasión de
prueba y necesidad”. HAp:241.
“Si los ángeles malos tienen tal poder sobre los hijos de los hombres en su desobediencia, cuánto
mayor poder tendrán los ángeles buenos sobre aquellos que están esforzándose para ser obedientes.
Cuando colocamos nuestra confianza en Jesucristo, obrando con obediencia para justicia, ángeles de
Dios obran en nuestros corazones para justicia”. 1MS:110.
“Vi ángeles malos contendiendo por las almas, y ángeles de Dios resistiéndoles. El conflicto era
severo. Ángeles malos se amontonaban a su alrededor, corrompiendo la atmósfera con su ponzoñosa
influencia, y estupidificando sus sensibilidades. Santos ángeles estaban ansiosamente vigilando estas
almas, y estaban esperando para batir en retirada las huestes de Satanás. Pero no es la labor de los án-
geles buenos la de controlar las mentes contra la voluntad de los individuos. Si ellos ceden ante el
enemigo, y no hacen ningún esfuerzo para resistirle, entonces los ángeles de Dios no pueden hacer nada
más que mantener en jaque a las huestes de Satanás, para que no los destruyan, hasta que una mayor
luz les sea dada a aquellos que están en peligro, para moverlos y sacudirlos, para que miren hacia el
cielo en busca de ayuda. Jesús no comisionará santos ángeles para librar a aquellos que no hacen nin-
gún esfuerzo para ayudarse a sí mismos””. 1RH:54.
“Ángeles de Dios, que sobresalen en fortaleza, son enviados para ministrar a aquellos que serán
herederos de la salvación. Estos ángeles, cuando ven que nosotros estamos haciendo lo más que pode-
mos de nuestra parte para ser vencedores, harán su parte, y su luz brillará a nuestro alrededor, y batirán
en retirada la influencia de los ángeles malos que están a nuestro alrededor, y harán una fortificación al-
rededor de nosotros como una muralla de fuego. Amplias provisiones han sido hechas para nosotros
cuando estamos cargados, y debilitados, y abatidos, y afligidos”. 1RH:94-95.
“Si nosotros enfrentamos esta guerra con nuestra propia sabiduría, con nuestra habilidad humana,
ciertamente seremos vencidos; pero si ejercitamos un fe viva en Jesús, y santidad práctica, entendere-
mos lo que quiere decir santificados a través de la verdad, y no seremos vencidos en el conflicto, por-
que ángeles celestiales se acampan alrededor nuestro”. 2RH:578.
“Ángeles que sobresalen en fortaleza estaban en el campo de batalla, guardando el interés de las
almas tentadas, y listos para resistir al enemigo. Este es siempre el caso en la prueba y en la tentación
de cada miembro de la raza humana; cuando el hombre es asaltado por el tentador, y los poderes de las
tinieblas presionan el alma, los ángeles del cielo están en el terreno para volar en ayuda de aquel que
resista la maldad y siga la justicia. La promesa de Dios es, que ninguna tentación vencerá a aquellos
que a través de una fe viva se aferran de la palabra que procede de la boca de Dios”. 3RH:141.
“Aun cuando por nuestra desobediencia hemos merecido el disgusto de Dios y la condenación, Él
no nos ha abandonado; Él no nos ha dejado para que forcejemos con el poder del enemigo en nuestra
propia fuerza finita. Ángeles celestiales pelean nuestras batallas por nosotros; y al cooperar con ellos,
podemos ser victoriosos sobre los poderes del mal. Confiando en Cristo como nuestro Salvador perso-
nal, podemos ser “más que vencedores a través de Aquel que nos amó””. 3RH:393.
“En la obra de la redención, todo el cielo está constantemente ocupado. Ángeles están activamen-
te empeñados en ejecutar los planes de Dios, para traer a los hombres de vuelta de su rebelión en re-
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conciliación con Él. Con intenso anhelo ellos están cooperando con Dios para traerle al hombre efi-
ciencia moral, para que, en y a través de Cristo, pueda ser más que vencedor”. 3RH:600.
“El Señor le da a cada ángel su obra por este mundo caído. Es provista ayuda divina para los
hombres y las mujeres. Ellos tienen la oportunidad de cooperar con las inteligencias celestiales, de ser
obreros juntamente con Dios. Hay una condición para la presencia de Dios, de ser capacitados para ver
Su rostro. Los ángeles celestiales están obrando para traer a la familia humana en una cercana herman-
dad, una unidad descrita por Cristo como siendo aquella que existe entre el Padre y el Hijo”. 4RH:62.
“Fuerza y gracia ha sido provista a través de Cristo para ser traída a través del ministerio de
ángeles a toda alma creyente. Nadie es tan pecador que no pueda encontrar fuerza, pureza y justicia en
Jesús, el cual murió por ellos. Él está esperando para sacarles sus atuendos manchados y contaminados
con el pecado, y para colocarles el blanco atuendo de justicia; Él les ofrece la vida, y no la muerte”.
6RH:448.
“Ángeles que sobresalen en fortaleza ministran a aquellos que serán herederos de la salvación y
les imparten poder divino; porque ellos se han vuelto participantes de la naturaleza divina, escapando
de la corrupción que hay en el mundo a través de la concupiscencia. Las agencias celestiales están
siempre al lado de aquel que está luchando por la victoria, para que mientras legalmente se afana por el
gobierno, él no pueda ser vencido en el conflicto”. 3ST:48.
“... si en su angustia e incapacidad el pecador mira a Jesús, implorando por los méritos de Su
sangre, nuestro compasivo Redentor escucha la oración sincera y perseverante en la fe, y envía en su li-
beración una refuerzo de ángeles que sobresalen en fortaleza. Y cuando estos poderosos ángeles, ves-
tidos con la armadura del Cielo, vienen en la ayuda del alma afligida y perseguida, los ángeles de las
tinieblas se baten en retirada, sabiendo muy bien que su batalla está perdida, y que más un alma ha es-
capado del poder de su influencia”. 2ST:73.
“Mientras te afanes para vencer todo aquello que disgusta a Dios, ángeles del cielo te ayudarán a
ejercer una correcta influencia sobre aquellos que son más jóvenes. No serás dejado para que te resba-
les en incertidumbres, sin saber lo que estás haciendo. Te será dado poder de lo alto, para capacitarte
para que le muestres a otros que poseemos un Salvador vivo, un Redentor que puede perdonar nuestras
transgresiones”. MJ:639.
“A través de la gracia de Dios, ellos son capacitados para guardar su pureza de principios sin
mancha. Santos ángeles están cerca de ellos, y Cristo es revelado en su resuelta adherencia a la verdad.
Ellos son minuciosos (minutemen) hombres de Cristo, llevando, como verdaderos testigos, un decidido
testimonio a favor de la verdad. Ellos demuestran que existe un poder espiritual que puede capacitar a
los hombres y a las mujeres a no desviarse ni un milímetro de la verdad y de la justicia, ni aun por to-
dos los regalos que los hombres puedan otorgar”. 9T:24.
“... los mensajeros celestiales están observando todos nuestros cursos de acción. Ellos están listos
para ayudarnos a todos en nuestras debilidades, guardándonos a todos de los peligros morales y físi-
cos, de acuerdo con la providencia de Dios. Y siempre que las almas se rinden a la influencia suaviza-
dora y enternecedora del Espíritu de Dios, bajo la ministración de estos ángeles, hay regocijo en el cie-
lo; el Señor mismo se regocija con cánticos”. 1MS:112-113.
“Aquellos que hacen de la Palabra de Dios su consejero se dan cuenta de la debilidad del corazón
humano, y el poder de la gracia de Dios para subyugar todo impulso no santificado o no santo. Sus co-
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razones están siempre orando, y ellos poseen como guardianes a santos ángeles. Cuando el enemigo
viene a ellos como un diluvio, el Espíritu de Dios levanta un estandarte en su contra. Hay armonía en el
corazón; por la preciosa y poderosa influencia de la verdad que llevan. Hay una revelación de la fe que
opera por amor y purifica el alma”. 6T:161.
“A menudo (Jesús) se encontró con aquellos que habían sido llevados bajo el control de Satanás,
y que no poseían poder para romper sus trampas. A los tales, descorazonados, enfermos, tentados y
caídos, Jesús les hablaba palabras de tierna compasión, palabras que eran necesarias y que podían ser
entendidas. Él encontró a otros que estaban peleando una batalla mano a mano con el adversario de las
almas. A estos Él les dio coraje para perseverar, asegurándoles que ganarían; porque ángeles de Dios
estaban a su lado, y les darían la victoria”. MC:26.
“Ángeles del cielo están tomando nota de toda nuestra obra, y están vigilando para ver cómo
pueden ellos ministrarle a cada uno para que refleje la semejanza de Cristo en el carácter, y sea con-
formado a la divina imagen”. 6T:175.
“Si ellos son hacedores de la Palabra, la cual es clara y poderosa en su simplicidad, ellos no falla-
rán en perfeccionar un carácter cristiano”. 2T:694.
“Sus palabras, recibidas en el alma, le darán poder vital para obrar las obras de Cristo; y cada
esfuerzo que logremos en amor nos ligará más fuertemente a nuestra fuente de fortaleza”. 1RH:366.
“Las palabras que yo les digo, son espíritu, y son vida”. Es a través del ministerio de la Palabra
que los santos deben ser perfeccionados”. 2RH:568.
“Los cristianos debieran recibir con mansedumbre la Palabra inculcada, la cual es apta para salvar
el alma. La Palabra de Dios es una torre de fortaleza, a la cual podemos correr y ser salvos”.
4ST:146.
“Sobre aquellos que escudriñan las Escrituras, la verdad encontrada allí, tiene una influencia ele-
vadora y ennoblecedora, capacitándolos para alcanzar la norma de perfección”. 4ST:10.
“La Palabra de Dios es un gran medio de santificación. Estudiando y practicando esta Palabra
recibimos poder para glorificar a Dios”. 4RH:315.
“La Palabra de Dios es capaz de hacerte sabio, para guiarte y para hacerte perfecto en Cristo”.
3RH:19.
“Si la Palabra de Dios es atesorada en sus corazones, ellos manifestarán el poder y la pureza del
evangelio”. 3RH:417.
“Aquel que a través de las Escrituras mantiene una comunión con Dios, será ennoblecido y santi-
ficado”. 4ST:415.
“En la Palabra de Dios está contenido todo lo esencial para el perfeccionamiento del hombre de
Dios”. 3ST:17.
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“Si es estudiada y obedecida, la Palabra de Dios obra en el corazón, subyugando todo atributo no
santificado”. PVGM:71.
“Si la Palabra de Dios habita en el corazón, controlará la vida. Fe, pureza y conformidad con la
voluntad de Dios, testificarán de su poder santificador”. 5T:15.
“La belleza y la riqueza de la Palabra de Dios posee una influencia transformadora sobre la men-
te y el carácter; las chispas de amor celestial caerán en los corazones de los hijos como una inspira-
ción”. 5RH:426.
“Satanás nunca puede obtener ventaja del hijo de Dios que descansa en la Palabra de Dios como
siendo su defensa”. 5RH:439.
“La Palabra de Dios debe ser el alimento diario y la bebida diaria de todos aquellos que Lo aman
y Lo sirven. Esa Palabra, recibida en el corazón, limpiará la vida y santificará todo el ser”. 5RH:526.
“En el carácter y en la vida debemos dejar manifiestos los requerimientos de Dios en la humani-
dad; y para hacer esto, debemos juntar los rayos de la divina luz de la Biblia, y dejarlos brillar sobre
aquellos que están en las tinieblas”. 6RH:297.
“Esta Palabra es la revelación de la voluntad divina, dada a nosotros para que a través de un estu-
dio diario de ella, nuestros caracteres, mostrando diariamente una mejora, puedan ser transformados a
la semejanza del carácter del gran Médico Misionero”. 5RH:105.
“Dios le ha dado vida al hombre, para que a través de un conocimiento de la Palabra y practi-
cando sus principios, el agente humano pueda ser uno con Dios, obediente a la voluntad divina”.
5RH:281.
“La Palabra, la Palabra viva, recibida y obedecida, será un sabor de vida para vida. La recepción
de la verdad regenerará y limpiará el alma pecadora”. 5RH:289.
“Él ha prometido derramar Su Espíritu sobre nosotros. Él nos ha dado Su Palabra, para que a tra-
vés de la obediencia de sus enseñanzas podamos ser hechos santos. Es nuestro privilegio, nuestro de-
ber, crecer en la gracia”. 6RH:76.
“Debemos tener la fe de la Biblia, la fe que obra por amor y purifica el alma”. 2RH:493.
“La educación a ser asegurada a través del escudriñamiento de las Escrituras, es un conocimiento
experimental del plan de la salvación. Una educación tal, restaurará la imagen de Dios en el alma”.
4ST:421.
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“La contemplación de la Palabra de Dios nos hará sabios para la salvación; el conocimiento de
esta Palabra asegurará nuestra felicidad, y nuestro éxito en la perfección de un carácter cristiano”.
MJ:387.
“Si tu supieras cómo imitar la vida impecable y el carácter de Cristo; obtiene un conocimiento de
Él tal como es presentado en la Palabra de Dios”. 1ST:91.
“... si los hombres creyeran en la Palabra de Dios, serían transformados en mente y en carácter, y
hechos idóneos para la vida eterna”. 1MS:406.
“A través de un estudio de la Palabra, somos capaces de verlo tal como Él es, y, encantados con
la visión de Su divina perfección, crecemos en la misma imagen”. 4ST:478.
“El amor de Jesús en el corazón será expresado en la vida. La verdad de la Biblia es de origen ce-
lestial, y santifica al que la recibe. Refina el gusto, mejora el juicio, y ennoblece el carácter”.
1RH:466.
“Los tres grandes poderes del cielo se comprometieron a sí mismos a suministrarle a los cristia-
nos toda la asistencia que ellos requiriesen. El Espíritu cambia el corazón de piedra en un corazón de
carne. Y compartiendo la Palabra de Dios, los cristianos obtienen una experiencia que está de acuerdo
con la similitud divina”. 4ST:399.
“Habiendo aprendido el excelente camino, debemos ser santificados, cuerpo, alma y espíritu. De-
bemos ser purificados y limpiados a través del lavamiento de la Palabra”. 4ST:198.
“Obteniendo un conocimiento de la Palabra de Dios, y dándole atención a ella, los hombres pue-
den elevarse de las más bajas profundidades de la ignorancia y de la degradación, para ser hechos hi-
jos de Dios, y asociarse con ángeles sin pecado”. 5T:24.
“Las verdades traídas de las provisiones de la Palabra de Dios encontrarán un alojamiento en los
corazones preparados para recibirlas, y purificarán la mente y elevarán el carácter”. 1RH:471.
“Debe estudiar la Palabra de Dios, aprender sus significados y obedecer sus preceptos. Así puede
alcanzar la norma de la excelencia cristiana. Día tras día Dios obra con él, perfeccionando el carácter
que resistirá en el tiempo de la prueba final”. HAp:385.
“La Palabra de Dios, la verdad, es el canal a través del cual el Señor manifiesta Su Espíritu y Su
poder”. HAp:414.
“Los medios a través de los cuales nosotros podemos vencer al maligno, son aquellos a través de
los cuales Cristo venció, el poder de la Palabra”. DTG:223.
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“Debo decirles la verdad a todos. Aquellos que han aceptado la luz de la Palabra de Dios, nunca,
nunca deben dejar una impresión en las mentes humanas, que Dios tolerará sus pecados. Su Palabra
define pecado como siendo la transgresión de la ley”. 1MS:135.
“La Palabra de Dios, creída y obedecida, ejerce un poder transformador sobre la vida y sobre el
carácter. Sus sublimes verdades, sus principios puros y santos, fortalecen el intelecto, ennoblecen las
afecciones, iluminan el entendimiento”. 2ST:26.
“La Palabra de Dios obedecida es el gran santificador de los corazones. A través de su influencia
podemos ser puros, “así como Él es puro””. 2ST:132.
“Que la juventud haga de la Palabra de Dios el alimento de la mente y del alma... Cada pensa-
miento será traído a la cautividad de la obediencia de Cristo”. MC:460.
“A través del estudio de la Palabra de vida, los estudiantes pueden avanzar con las mentes expan-
didas, elevadas, ennoblecidas”. MC:466.
“Sobre aquellos que escudriñan las Escrituras, la verdad allí encontrada posee una influencia ele-
vadora, ennoblecedora, capacitándolos para alcanzar la norma de la perfección”. 4ST:420.
“El alma que habita en la atmósfera de pensamientos santos es transformada a través de la comu-
nión con Dios, por medio del estudio de Su Palabra”. 4ST:432.
“Una vida de santificación y de regocijo en creer, es dada a cada alma que en fe reclame la pro-
mesa de la Palabra de Dios, y obtendrá fuerza divina para la obra de vencer”. 4ST:468.
“Si es estudiada y obedecida, la Palabra de Dios obra en el corazón, subyugando todo atributo no
santificado”. 4ST:471.
“(Satanás) presionó (a Jesús) para que mandase que las piedras se volviesen panes; pero Jesús lo
enfrentó con la Palabra de Dios, la única arma que podía defenderlo, el arma que todos Sus seguidores
deben usar si quieren obtener la victoria”. 2ST:399.
“Si discernimos la verdad, y le obedecemos, todo nuestro curso de acción estará de acuerdo con
la verdad; porque la verdad santifica al que la recibe... El error nunca santifica”. 3RH:601.
“Los principios de la verdad divina, recibidos y acariciados en el corazón, nos llevarán a una ele-
vada excelencia moral que nosotros no hemos creído posible alcanzar. Creer en Cristo hace posible pa-
ra que todos sean vencedores”. 4ST:35.
“Recibida en el corazón, la levadura de la verdad regulará los deseos, purificará los pensamien-
tos y endulzará la disposición. Acelerará las facultades de la mente y las energías del alma”. 4ST:471.
“Cuando la verdad controla la vida, hay pureza, libertad del pecado”. MJ:426.
“La religión de Cristo nunca degrada al que la recibe. Cuando la verdad de Dios toma posesión
de la mente y del alma, purifica, refina y ennoblece el carácter”. 2ST:400.
“Los tales (aquellos que fallan en ejercitar la fe) no representan correctamente la santificación
que proviene a través de la obediencia a la verdad... A través de la fe, cada deficiencia de carácter pue-
de ser suplida, cada corrupción limpiada, cada falta corregida, cada excelencia desarrollada”.
HAp:450.
“Ellos son santificados por la verdad; porque la verdad actuada (vivida) así como la predicada
tiene una influencia purificadora sobre el carácter”. 4ST:195.
“Dios desea que Su pueblo sea un ejemplo viviente de la influencia purificadora de la verdad. Él
desea que ellos revelen en sus vidas su poder para elevar y ennoblecer”. 4ST:195.
“Su verdad nos santificará, cuerpo, alma y espíritu, y seremos capacitados para elevarnos sobre
cualquier tentación.
“El príncipe de este mundo viene”, dijo Jesús, “y él no tiene nada en Mi”. No había nada en Él
que pudiese responder a las argucias de Satanás. Él no consintió en pecar. Ni siquiera a través de un
pensamiento cedió Él a la tentación. Así tiene que ser con nosotros”. 4ST:400.
“La verdad para este tiempo no fallará en santificar el alma que recibe el amor de ella y le obe-
dece de corazón. Ella nos capacitará para vencer cada pecado acosante, y para superar cada dificultad
en nuestra marcha hacia adelante”. 2ST:176.
“La verdad tiene poder para santificar al que la recibe, y esta obra de santificación será efectua-
da en nosotros en la medida que tengamos un conocimiento individual de Cristo, y aprendamos a unir-
nos con Él, y caminemos por la fe y por la oración”. 5RH:400.
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“Es a través de la verdad, mediante el poder del Espíritu Santo, que somos santificados, trans-
formados a la semejanza de Cristo”. 2RH:559.
“Cuando la verdad es recibida en el corazón, los hábitos y las costumbres son conformados a
Cristo”. 4ST:25.
“La obediencia a la verdad santificará el alma, haciendo con que los hombres y las mujeres sean
como Cristo en pensamiento, palabra y en obras”.
“Es a través del poder y del predominio de la verdad que debemos ser santificados, y elevados a
la verdadera dignidad de la norma establecida en la Palabra”. 5RH:258.
“La verdad no solamente convierte, sino que opera la purificación del que la recibe”. 3RH:81.
“La verdad traída dentro del templo del alma lo limpia de su corrupción moral...”. 3RH:251.
“La verdad tiene que ser entronizada en el corazón, para que santifique el alma. El poder y la
gracia de Dios en el corazón se manifestará a sí misma como el poder y la sabiduría de Dios en la vida
diaria”. 3RH:343.
“La verdad para este tiempo es una verdad que coloca a prueba, la cual puede estimular la men-
te, purificar el alma y santificar los deseos”. 3RH:219.
“La verdad de Dios tiene que ser traída al templo del alma, para limpiarlo y purificarlo de toda
corrupción”. 2RH:338.
“El alma que es moldeada por la verdad de Dios revelará un carácter equilibrado, ennoblecido
por la gracia de Dios; y un carácter así es un espectáculo para los hombres y para los ángeles”.
2RH:299.
“La grandeza de la verdad que ellos contemplan, expandirá la mente y elevará el carácter. Ellos
no serán novicios en el entendimiento de la Palabra de Dios, ni tampoco serán pequeños en la experien-
cia religiosa”. 2RH:383.
“Jesús presenta la verdad delante de Sus hijos para que ellos puedan mirarla, y al contemplarla,
puedan ser transformados, siendo transformados por Su gracia de la transgresión hacia la obediencia,
de la impureza hacia la pureza, del pecado hacia la santidad de corazón y de la justicia de la vida”.
1MS:262.
“Al arrojar tu desvalida alma en Cristo, recibirás perdón para tus transgresiones pasadas; y la
verdad, traída al santuario del alma, transformará todo el carácter”. MJ:416.
“Cuando profesamos la verdad, es nuestro privilegio y deber mostrarle al mundo que ha tenido
un poder transformador sobre la vida y sobre el carácter”. 1ST:493.
“Aquellos que son leales a la verdad, a través de los méritos de Cristo, vencerán todas las debili-
dades de carácter que los han llevado a ser moldeados a través de las diferentes circunstancias de la vi-
da”. 2ST:383.
“La verdad es santa y poderosa, y llevará a cabo una reforma total en los corazones y en las vi-
das de aquellos que son santificados por ella”. 2T:639.
“Si todo vuestro interés está en la verdad y en la obra preparatoria para este tiempo, seréis santi-
ficados a través de la verdad, y seréis transformados (adecuados) para la inmortalidad”. 2T:111.
“El Espíritu de la verdad tiene una influencia celestial refinadora y elevadora sobre la mente y
sobre el carácter”. 2RH:359.
“La verdad es la que santifica, la que refina. Recibida en el corazón, obra con un poder velado,
transformando el carácter”. 2ST:71.
“La verdad será recibida en el corazón, el carácter será transformado a la semejanza de Cristo;
el Hijo de Dios será revelado al mundo a través de Sus seguidores, así como el Padre fue revelado al
mundo a través del Hijo. Y todo aquel que revele a Cristo está también revelando al Padre”. 2ST:449.
“Nuestro Padre celestial no presenta ante sus criaturas finitas ninguna imposibilidad; Él no re-
quiere de sus manos algo que ellos no puedan ejecutar. Él no ha establecido ante Su iglesia alguna
norma que ellos no puedan alcanzar; sino que Él ha designado que ellos trabajen cuidadosamente para
alcanzar la alta norma colocada ante ellos en el texto”. 2ST:77.
“Debemos permanecer ante Dios con una consciencia exenta de ofensas. Existen maravillosos
privilegios para cada uno de nosotros. Dios nunca coloca ante nosotros un requerimiento sin darnos el
poder para ejecutarlo”. 5RH:143.
“Nuestro Padre celestial no requiere ni más ni menos que lo que Él nos ha dado habilidad para
hacer”. PVGM:297.
“Dios no requiere del hombre algo que sea imposible de ser hecho... Poseyendo nuestra naturale-
za, pero no manchado por el pecado, y tentado en todos los puntos así como lo somos nosotros, Cristo
guardó la ley, probando más allá de cualquier controversia, que el hombre también puede guardarla”.
4RH:293.
“Podemos alcanzar esta norma; porque Él no iría a colocar ante nosotros una tarea imposible”.
1ST:435.
“Así podemos entender que Dios no hace ningún requerimiento sin hacer una amplia provisión
para el cumplimiento de aquel requerimiento. A través de la gracia redentora de Cristo, el hombre pue-
de realizar cualquier cosa que Dios requiera de él”. 4ST:50.
“Pablo le escribió a sus hermanos tesalonicenses, “y el mismo Dios de paz os santifique por com-
pleto; y yo oro a Dios para que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible (libre
de culpa) hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tes. 5:23). Pablo no exhortó a sus hermanos a
alcanzar una norma que fuese imposible que ellos alcanzasen. Él no oró diciendo que ellos podrían te-
ner bendiciones que Dios no estuviese dispuesto a otorgar. Él sabía que todos los que estuviesen aptos
para encontrar a Cristo en paz, tienen que poseer un carácter puro y santo”. 1RH:254.
“Las promesas de Dios son simples. El evangelio no fue dado para despertar deseos que no pue-
da satisfacer”. 1RH:382.
“Dios nunca emite un mandato sin suministrar la gracia suficiente para su cumplimiento”.
4ST:47.
“El Señor no requiere de nosotros nada que no nos haya dado poder para efectuar”. 4ST:230.
“Dios no hace ningún requerimiento sin hacer provisión para su cumplimiento. A través de la
gracia de Cristo podemos realizar todo lo que Dios requiere”. PVGM:242.
“El Señor no presenta ante Sus criaturas finitas ninguna imposibilidad. Nuestro Padre celestial no
demanda nada de nuestras manos que nosotros no podamos ejecutar”. 5RH:239.
“Nadie puede guardar los mandamientos de Dios, a menos que sea en el poder de Cristo”.
4RH:293.
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“Nuestro Padre celestial no presenta ante nosotros ninguna imposibilidad. Él no requiere de nues-
tras manos algo que nosotros no podamos ejecutar. Él no ha colocado ante Su iglesia una norma que
ellos no puedan cumplir. Nosotros escarnecemos la verdad y glorificamos a Satanás, cuando camina-
mos en tristeza y en oscuridad, porque pensamos que es requerido más de nosotros en la vida cristiana
de lo que podemos ejecutar. Tu Redentor te ama, y Él te presenta alegrías eternas en una vida de obe-
diencia. No hay nadie que alguna vez haya probado la alegría de la total y voluntaria sumisión a Dios,
que no haya sentido paz, felicidad, y certeza en Su amor”. 2RH:457.
“Cristo en el Antiguo Testamento es el mismo Cristo que en el Nuevo Testamento. Sus manda-
mientos y sus promesas son idénticas... Dios conoce nuestras necesidades, y ha hecho provisión para
ellas. El Señor tiene una casa llena de tesoros para Sus criaturas, y puede darles lo que ellos necesitan
bajo cualquier circunstancia. Entonces, ¿por qué no confiamos en Él? Él le ha hecho preciosas prome-
sas a Sus hijos bajo la condición de fiel obediencia a Sus preceptos. No hay ninguna carga que Él no
pueda remover, ninguna oscuridad que Él no pueda disipar, ninguna debilidad que Él no pueda trans-
formar en poder, ningún miedo que Él no pueda calmar, y ninguna aspiración útil que Él no pueda
guiar y justificar”. 2RH:357.
“En cada mandamiento y en cada promesa de la Palabra de Dios hay poder, la misma vida de
Dios, a través de los cuales el mandamiento puede ser cumplido y la promesa llegar a ser efectiva.
Aquel que por la fe recibe la Palabra, está recibiendo la misma vida y carácter de Dios”. PVGM:20.
“Aunque los patriarcas y apóstoles estaban sujetos a las fragilidades humanas, sin embargo, a tra-
vés de la fe, ellos obtuvieron un buen informe, pelearon sus batallas en la fuerza del Señor, y vencie-
ron gloriosamente. Así nosotros podemos confiar en la virtud del sacrificio expiatorio, y ser vencedores
en el nombre de Jesús”. 4T:15.
“Cuando renunciamos abiertamente al pecado y a Satanás, los tres grandes poderes del cielo pac-
taron entre sí ayudarte a vencer... El carácter del cristiano tiene que ser una reproducción del carácter
de Cristo. El mismo amor, la misma gracia, la misma benevolencia sin egoísmo, que caracterizaron la
vida del Redentor, tienen que caracterizar las vidas de Sus seguidores... En su gran misericordia, Dios
le dio a los hombres y a las mujeres poder para servicio, fortaleciéndolos así como Él fortaleció José,
Samuel, Daniel, Timoteo, y muchos otros que se aprovecharon para sí mismos de Sus promesas”.
4ST:222.
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“Es nuestro privilegio mantenernos con la luz del cielo sobre nosotros. Fue así que Enoc caminó
con Dios. No fue fácil para Enoc vivir una vida justa, así como no lo es para nosotros en este tiempo
presente. El mundo en su tiempo no era más favorable al crecimiento en la gracia y a la santidad de lo
que lo es ahora. Fue por la oración y de la comunicación con Dios que Enoc fue capacitado para esca-
par a la corrupción que existe en el mundo a través de la concupiscencia. Estamos viviendo en los peli-
gros de los últimos días, y tenemos que recibir nuestra fortaleza de la misma fuente. Tenemos que ca-
minar con Dios”. 4RH:140.
“Muchos recuerdan a Enoc como un hombre a quien Dios le dio poderes especiales para vivir
una vida más santa que la que nosotros podemos vivir. Pero el carácter del hombre que fue tan santo
que fue trasladado al cielo sin ver la muerte, es una representación del carácter que deben alcanzar
aquellos que serán trasladados cuando Cristo venga en las nubes del cielo. La vida de Enoc no fue más
ejemplar que lo que puede ser la vida de todo aquel que mantenga una estrecha relación con Dios”.
4ST:363.
“Enoc tuvo un carácter distintivo. Muchos miran su vida como algo elevado, que la mayoría de
los mortales nunca podrán alcanzar. Pero la vida de Enoc, su carácter, que era tan santo que fue trasla-
dado al cielo sin ver la muerte, representa lo que las vidas y caracteres de todos tienen que ser, si, como
Enoc, van a ser trasladados cuando Cristo venga. Su vida fue lo que la vida de cada individuo debe ser
si él se relaciona estrechamente con Dios”. 1RH:543.
“Fue a través de un constante conflicto y de una fe simple que Enoc caminó con Dios. Nosotros
tenemos que hacer lo mismo”. 2ST:124.
“Enoc representa a aquellos que permanecerán sobre la tierra y serán trasladados al cielo sin ver
la muerte. Él representa a aquella compañía que ha de vivir entre los peligros de los últimos días, y re-
sistirán todas las corrupciones, vilezas, pecado, e iniquidad, y aun así se mantendrán puros. Nosotros
podemos permanecer en pie así como lo hizo Enoc. Se ha hecho provisión para nosotros. Ayuda ha si-
do colocada sobre Uno que es poderoso, y todos nosotros podemos aferrarnos de Su poderosa fortale-
za”. 1RH:94.
“Si Enoc estuviese sobre la tierra hoy día, su corazón estaría en armonía con todos los requeri-
mientos de Dios; él caminaría con Dios, aun cuando estuviese rodeado de influencias que son de lo más
inicuas y degradantes. Así también nosotros tenemos que permanecer puros e incorruptibles”.
5RH:515.
“El santo carácter (de Enoc) debe representar el estado de santidad al cual el pueblo de Dios de-
be llegar, si quiere ser trasladado al cielo”. 2RH:233.
“Enoc tuvo tentaciones así como nosotros las tenemos. Él estuvo rodeado de una sociedad no más
amigable a la justicia que lo que es aquella que nos rodea a nosotros. La atmósfera que él respiró estaba
infectada con el pecado y con la corrupción, así como lo es la nuestra; sin embargo, él vivió una vida de
santidad. Él fue puro a pesar de los prevalecientes pecados del tiempo en que él vivió. Así tenemos que
permanecer puros e incorruptibles. Él fue un representante de los santos que vivirán entre los peligros
de la corrupción de los últimos días”. 2T:122.
“Los que no estén dispuestos a abandonar todo pecado y a buscar seriamente las bendiciones de
Dios, no las obtendrán. Pero todo aquel que se aferre de las promesas de Dios así como lo hizo Jacob,
y que sea tan diligente y perseverante como él lo fue, tendrá éxito así como él lo tuvo”. PP:202.
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“El espíritu que poseyó Daniel, puede poseerlo la juventud de hoy; ellos pueden extraer de la
misma fuente de fortaleza, poseer el mismo poder de autocontrol, y revelar la misma gracia en sus vi-
das, aun bajo las circunstancias más desfavorables”. PR:360.
“La juventud que desee permanecer como Daniel permaneció debe ejercer sus poderes espiritua-
les hasta la máximo, cooperando con Dios, y confiando totalmente en la fuerza que Él ha prometido a
todo aquel que vaya a Él en humilde obediencia”. MJ:577.
“El Dios de Daniel obra poderosamente a favor de todo aquel que busca conocer y hacer Su vo-
luntad. A través de la impartición de Su Espíritu Él fortalece todo propósito verdadero, toda resolución
noble”. MJ:579.
“El Espíritu que poseyeron Enoc, José y Daniel, nosotros podemos poseerlo; nosotros podemos
sacar de la misma fuente de fortaleza, poseer el mismo poder de autocontrol, y las mismas gracias pue-
den brillar en nuestras vidas”. 2ST:71.
“Enoc vivió en una época corrupta, cuando el poder moral era muy débil. La contaminación era
fecunda a su alrededor; sin embargo él caminó con Dios. Él educó su mente a la devoción, a pensar en
cosas que fuesen puras y santas; y su conversación era sobre cosas santas y divinas. Él se convirtió en
una compañía para Dios. Él caminó con Él, y recibió Sus consejos. Tuvo que contender con las mismas
tentaciones con las cuales nosotros lo hacemos. La sociedad que lo rodeaba no era más amigable de la
justicia que la sociedad que nos rodea a nosotros en estos momentos. La atmósfera que él respiró estaba
infectada con pecado y corrupción, lo mismo que la nuestra; aun así él se mantuvo inmaculado con los
pecados prevalecientes de la época en que él vivió. Y así nosotros podemos mantenernos tan puros e
incorruptibles como se mantuvo el fiel Enoc. Él fue un representante de los santos que vivirán entre los
peligros y las corrupciones de los últimos días. Por su fiel obediencia a Dios, él fue trasladado. Así
también aquellos que estén vivos y se mantengan fieles, serán trasladados al Cielo. Ellos serán removi-
dos de un mundo pecador y corrupto al puro regocijo del cielo”. 1RH:277.
“Enoc caminó con Dios durante trescientos años. Él estaba en armonía con la voluntad del cielo.
Enoc es un representante del pueblo que va a ser trasladado de la tierra”. 2RH:287.
“Dios desea que nosotros en nuestras vidas le demos a la gente del mundo un ejemplo de lo que
ellos debieran ser, y de lo que ellos pueden ser a través de la obediencia al evangelio de Cristo”.
5RH:10.
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“El pueblo de Dios se separará de las prácticas injustas de aquellos que los rodean, y buscarán la
pureza de pensamiento, y la santa conformidad a Su voluntad, hasta que Su divina imagen será refleja-
da en ellos. Así como Enoc, ellos serán hecho aptos para ser trasladados al Cielo”. 1ST:88.
“Enoc caminó con Dios trescientos años antes de su traslación, y el estado del mundo no era más
favorable para la perfección del carácter de lo que lo es ahora. ¿Cómo caminó Enoc con Dios? Él
educó su mente y su corazón para sentir siempre la presencia de Dios, y cuando en perplejidad sus ora-
ciones ascendían a Dios para que lo sostuviera, para que le enseñara Su voluntad... Enoc fue un repre-
sentante de aquellos que estarán sobre la tierra cuando Cristo venga”. 2ST:175.
“Este (el cambio experimentado por Juan) es el seguro resultado de su asociación con Jesús.
Cuando meditamos en Su carácter, nuestros corazones son atraídos en amor, se despierta el deseo de
ser como Él a quien amamos, y, al contemplarlo, somos transformados. Cuando Cristo habita en el co-
razón, toda la naturaleza es transformada. Todo aquello que es corrupto es desterrado del templo del
alma. La concupiscencia, las bajas pasiones, los pensamientos impuros, el orgullo, afecciones desorde-
nadas, venganza, represalias, codicia, envidia, todo esto queda prohibido; y aquello que una vez ama-
mos, ahora lo odiamos; porque somos hechos nuevas criaturas en Cristo Jesús. El Espíritu de Cristo, el
amor de Cristo, suaviza el corazón, subyuga el alma, y eleva los pensamientos y los deseos hacia Dios
y el Cielo”. 2ST:179.
“(El hombre) tiene el privilegio de ser participante de la naturaleza divina. Esto le dará poder para
vencer el mal, y amar y escoger aquello que es bueno. Él tiene una consciencia, la cual, bajo el control
de Dios, aprobará lo justo y condenará lo malo. Y él podrá, si lo desea, tener una camaradería con Dios.
Él podrá andar y hablar con Dios así como lo hizo Enoc. Esta santa compañía no le negada a nadie que
crea que Cristo es su Salvador personal.
Centrando de esta manera sus afecciones en la contemplación de Dios, el hombre puede desarro-
llar un carácter noble”. 3ST:409.
“Aquel tiempo no era más favorable para el desarrollo de un carácter cristiano de lo que lo es el
tiempo actual, y aun así leemos que Enoc caminó con Dios. Cristo fue tan verdaderamente el Salvador
de Enoc como lo es de nosotros, y en Su poder, a pesar de la corrupción de aquella época degenerada,
Enoc perfeccionó un carácter cristiano”. 4ST:65.
“Antes que entremos en las cortes celestiales, tenemos que ser refinados, purificados, elevados y
ennoblecidos. Para poder preservar la pureza que Dios requiere, la verdad tiene que ser traída a un
constante contacto con la mente y con el corazón. Dios llama a Su pueblo a caminar con Él, así como
lo hizo Enoc”. 4ST:199.
“El fuerte poder de Satanás sobre la raza humana los mantiene en un nivel muy bajo; pero no es
necesario que sea así, ya que entonces Enoc no habría podido elevarse y ennoblecerse tanto como pa-
ra poder caminar con Dios”. 4T:547.
“A tal comunión Dios nos está llamando. Así como era la santidad de carácter de Enoc, así tiene
que ser el carácter de todo aquel que venga a ser redimido entre los hombres en la segunda venida del
Señor”. 8T:331.
“El piadoso carácter de este profeta (Enoc) representa el estado de santidad que deben alcanzar
aquellos que serán “redimidos de la tierra” (Apoc. 14:3) en el tiempo de la segunda venida de Cristo...
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al igual que Enoc, el pueblo de Dios buscará la pureza de corazón y la conformidad con Su voluntad,
hasta que reflejen la semejanza de Cristo”. PP:77.
“La belleza de la santidad que le había transformado (a Juan) brillaba en su rostro con un res-
plandor semejante al de Cristo. En su adoración y amor él contempló al Salvador hasta que su seme-
janza con Cristo y el compañerismo con Él llegaron a ser su único deseo, y en su carácter se reflejó el
carácter de Su Maestro”. HAp:435.
“Sed ambiciosos, para la gloria del Maestro, cultivando cada gracia del carácter. En cada fase de
la construcción de vuestro carácter debéis agradar a Dios. Podéis hacerlo; porque Enoc lo agradó aun
viviendo en una época degenerada. Y existen Enocs en nuestros días”. PVGM:267.
“Almas que habían manifestado la semejanza de Satanás, han llegado a transformarse a la ima-
gen de Dios”. HAp:379.
“Aquellos que han rendido obediencia a Dios en todas las épocas han sido transformados en el
carácter, y en estos últimos días en que la iniquidad abunda por todos lados, nuestra sabiduría y enten-
dimiento ante todas las personas consistirá en nuestra obediencia a la norma de justicia”. 2ST:177.
“Algunos pocos en cada generación desde Adán resistieron los artificios (de Satanás) y se colo-
caron como nobles representantes de lo que está en el poder del hombre hacer y ser, Cristo trabajando
con los esfuerzos humanos, ayudando al hombre a vencer el poder de Satanás. Enoc y Elías son los co-
rrectos representantes de lo que la raza podría ser a través de la fe en Jesucristo si ellos escogieran
serlo. Satanás fue grandemente perturbado a raíz de estos nobles y santos hombres que permanecieron
sin manchas en medio a la contaminación moral que los rodeaba, perfeccionaron caracteres justos, y
que fueron contados como aptos para ser trasladados al Cielo. A medida que se levantaban en poder
moral en noble y estricta honorabilidad, venciendo las tentaciones de Satanás, él no pudo traerlos bajo
el dominio de la muerte. Él triunfó al demostrar que tuvo poder para vencer a Moisés con sus tentacio-
nes, y que pudo desfigurar (dañar) su ilustre carácter y llevarlo al pecado de tomar para sí mismo y ante
el pueblo la gloria que pertenece a Dios”. 1RH:142.
“Miles han sacado agua de estos pozos de vida, y aun así no ha disminuido el suministro. Miles
han puesto al Señor delante de sí, y contemplándolo han sido transformados a su misma imagen”.
PVGM:103-104.
“El cristiano puede que no esté consciente del gran cambio; porque mientras más cerca se pare-
ce a Cristo en el carácter, más humilde será su opinión de sí mismo; pero será visto y sentido por todos
alrededor de él. Aquellos que han tenido la más profunda experiencia en las cosas de Dios, son los que
están más lejos del orgullo o de la autoexaltación”. 5T:223.
¿Se olvidó Ellen White de la caída de Adán? ¿Será que ella no tomó en cuenta los efectos de mi-
les de años de declinio sobre nuestras naturalezas humanas?
De ninguna manera. Ella estaba muy bien informada de la caída. De hecho, ella escribe de que ha
habido “una sucesión de caídas” (ver 1CBA:1082) pero midámoslo en relación al libre y completo po-
der de Dios que está disponible para los cristianos, ni la primera caída del hombre ni las subsecuentes
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caídas del hombre tienen alguna significación. En este capítulo encontraremos que ella declara audaz-
mente que la naturaleza caída del hombre puede, por el poder de Dios, ser transformada, subyugada,
vencida, dignificada, transformada, purificada, suavizada, elevada, consagrada, restaurada, embelleci-
da, ennoblecida, reconstruida de sus ruinas, traída bajo el control de Cristo, asimilada con la naturaleza
de Cristo, unida con la naturaleza divina, y traída a la perfección del carácter de Cristo.
“El sacrificio del Hijo de Dios fue hecho para que la naturaleza humana fuese elevada, y restau-
rada a su pureza original”. 5RH:527.
“La vida del cristiano no es una modificación o un mejoramiento de la vida antigua, sino que una
transformación de la naturaleza. Hay una muerte al pecado y al yo, y es enteramente una nueva vida”.
4ST:503.
“La transformación del carácter es obtenida a través de la operación del Espíritu Santo, el cual
obra en el agente humano, implantando en él, de acuerdo con su deseo y consentimiento de que así sea
hecho, una nueva naturaleza. La imagen de Dios es restaurada y renovada por la gracia, y es capacitada
más y más perfectamente para reflejar el carácter de Cristo en justicia y verdadera santidad”. 3RH:292.
“La mayor manifestación del poder (del evangelio) se ve en la naturaleza humana traída a la per-
fección del carácter de Cristo”. MC:36.
“El perdón de los pecados no es apenas el resultado de la muerte de Jesús. Él hizo el sacrificio in-
finito, no solamente para que el pecado pudiese ser removido, sino para que la naturaleza humana pu-
diese ser restaurada, embellecida, reconstruida de sus ruinas, y hecha apta para la presencia de Dios”.
5T:537.
“Las buenas obras son espontáneas con (los hijos de Dios); porque Dios ha transformado sus na-
turalezas por Su gracia”. 2ST:72.
“Al vivir la verdad de Dios, se le asegura continuamente al hombre que la ayuda sobrenatural le
será asegurada, y mientras él retenga su naturaleza humana, aunque sea a través de una agencia invi-
sible, él recibe la impresión de la naturaleza divina a través de la verdad como es en Jesús”. 3RH:196.
“A través de la ayuda provista, el hombre, en su naturaleza caída, puede hacer las mismas cosas
que Dios espera que él haga”. 5RH:515.
“La imagen moral de Dios puede ser restaurada en nuestra naturaleza caída, a través de la fe en
Cristo, y de la obediencia a los mandamientos de Jehová”. 2RH:185.
“... hay un poder en la verdad de Dios para transformar la naturaleza humana”. 3T:550.
“Si el hombre por la fe se aferra del amor divino de Dios, él se vuelve una nueva criatura a través
de Cristo Jesús. El mundo es vencido, la naturaleza humana es subyugada, y Satanás es derrotado”.
1ST:39.
“Nuestra naturaleza caída tiene que ser purificada, ennoblecida, consagrada por la obediencia a
la verdad”. 1ST:328.
“No hay dificultad dentro o fuera que no pueda ser vencida en Su fortaleza. Algunos poseen
temperamentos tempestuosos. Pero Aquel que calmó la tormenta del mar de Galilea le dirá al corazón
aproblemado, “paz, aquiétate””. 4ST:409.
“No hay una naturaleza tan rebelde que Cristo no pueda subyugarla, ningún temperamento tan
tempestuoso que Él no pueda domarlo, si el corazón es entregado a Sus cuidados”. 4ST:409.
“Cristo vino a este mundo y vivió la ley de Dios, para que el hombre pudiese tener un perfecto
dominio sobre las inclinaciones naturales que corrompen el alma”. MC:130.
“La ley es una expresión del pensamiento de Dios; cuando es recibida en Cristo, se vuelve nues-
tro pensamiento. Ella nos eleva sobre el poder de los deseos y las tendencias naturales, sobre las tenta-
ciones que inducen a pecar”. DTG:274.
“Aquellos que vienen a una sagrada relación con el Dios del Cielo no son abandonados a las de-
bilidades naturales y a las enfermedades de sus naturalezas”. 2ST:192.
“Una fe viva en Cristo traerá cada acción de la vida y cada emoción del alma en armonía con la
verdad y la justicia de Dios”. 4T:527.
“Así como Jesús fue en la naturaleza humana, así Dios quiere que sean Sus seguidores. En
Su fuerza debemos vivir la vida de pureza y nobleza que el Salvador vivió”. MC:426.
“La mente y el carácter pueden, con cuidado, ser moldeados conforme a los Padrones Divinos”.
4T:438.
“De un estudio de Su vida y labores y Sus luchas con la tentación, debemos aprender cómo ser
participantes de la naturaleza divina, y vencer la corrupción que hay en el mundo a través de la concu-
piscencia”. 6RH:7.
“(Cristo) le ha dado a los hombres el padrón de lo que ellos pueden ser en sus humanidades,
siendo participantes de la naturaleza divina”. MJ:296.
“El hombre puede vencer los apetitos pervertidos. Aun cuando la imagen moral de Dios fue casi
siempre obliterada por el pecado de Adán, a través de los méritos y del poder de Jesús puede ser reno-
vada. El hombre puede permanecer con la imagen moral de Dios en su carácter; porque Jesús se la da-
rá. A menos que la imagen moral de Dios sea vista en el hombre, él nunca podrá entrar en la ciudad de
Dios como un vencedor”. 2RH:401.
“Nuestra naturaleza caída tiene que ser purificada, ennoblecida, consagrada por la obediencia a
la verdad”. 5T:235.
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“A través de Cristo, y solamente de Cristo, la fuente de la vida puede vitalizar la naturaleza hu-
mana, transformar sus gustos, y colocar sus afecciones fluyendo hacia el cielo. A través de la unión de
lo divino con la naturaleza humana de Cristo puede iluminar el entendimiento e infundir Sus propieda-
des vivificantes a través del alma muerta en infracciones y pecados”. 1MS:341.
“Ya que la ley divina es tan inmutable como el carácter de Dios, no puede haber esperanza para
el hombre a menos que alguna manera pudiera ser ideada a través de la cual sus transgresiones pudie-
ran ser perdonadas, su naturaleza renovada, y su espíritu restaurado para reflejar la imagen de Dios. La
divina ley ha concebido tal plan”. 3ST:22.
“Para traer al hombre de vuelta a la armonía con Dios, para así elevar y ennoblecer su naturaleza
moral para que pueda nuevamente reflejar la imagen del Creador, es el gran propósito de toda la educa-
ción y disciplina de la vida”. 1RH:327.
“Queremos el amor de Dios formado dentro para subyugar y suavizar nuestra naturaleza humana
y para traernos a la conformidad de Su santo carácter”. 1MS:174.
“Cristo, nuestro Mediador, es aquel que da el Espíritu Santo; y a través de la obra del Espíritu
Santo, la expiación hecha en el Calvario es traída en contacto con el alma del hombre para transformar
su carácter, y cambiar su naturaleza...”. MJ:178.
“La naturaleza humana se une con la naturaleza divina, Cristo vive en el alma humana, y actúa a
través de todos los poderes del cuerpo, alma y espíritu”. 3RH:308.
“Aquellos que consienten en entrar en un pacto con Dios no serán dejados a merced del poder de Sata-
nás o a la enfermedad de su propia naturaleza”. MC:93.
“Así como Jesús fue en la naturaleza humana, así Dios quiere que sean Sus seguidores. En Su
fuerza debemos vivir la vida de pureza y nobleza que vivió el Salvador”. 8T:289.
“Cuando el hombre se perdió, el Hijo de Dios dijo, Yo voy a redimirlo, Yo voy a ser su seguridad
y su substituto. Él dejó a un lado Sus vestiduras reales, vistió Su divinidad con humanidad, descendió
del trono real, para que pudiese alcanzar las mismas profundidades y tentaciones de la miseria humana,
elevar nuestras naturalezas caídas, y hacer posible que seamos vencedores, los hijos de Dios, los here-
deros del reino eterno”. 2RH:230.
“En nuestra propia fuerza es imposible que nosotros neguemos los clamores de nuestra naturale-
za caída. A través de este canal Satanás traerá tentaciones sobre nosotros. Cristo sabía que el enemigo
vendría a cada ser humano, para sacar ventaja de las debilidades heredadas, y por sus falsas insinuacio-
nes para entrampar a todos aquellos que no confían en Dios. Y recorriendo el terreno que el hombre
tiene que recorrer, nuestro Señor ha preparado el camino para que nosotros venzamos. No es Su volun-
tad que seamos colocados en desventaja en el conflicto con Satanás. Él no nos habría intimidado ni
descorazonado por los asaltos de la serpiente. “Tened buen ánimo”, dice Él, “Yo he vencido al mundo”.
Juan 16:33”. DTG:98.
“... Él ha abierto el camino por el cual los jóvenes y las jovencitas pueden ser participantes de la
naturaleza divina. El bien que ellos pueden llevar a cabo, al unirse a sí mismos a Cristo, ellos nunca lo
sabrán, hasta que como vencedores entren en el reino de Cristo”. MJ:415.
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“... El hombre puede convertirse en un participante de la naturaleza divina, ser un vencedor, y te-
ner un lugar con Cristo en Su trono de gloria”. 2ST:438.
“A través de la fe el hombre puede ser un participante de la naturaleza divina, y puede vencer to-
da tentación con la cual él es acosado”. 3ST:30.
“Viene el príncipe de este mundo, dice Jesús, mas no tiene nada en mí” (Juan 14:30). No había
nada en Él que respondiera a los sofismas de Satanás. Él no consintió en pecar. Ni siquiera por un pen-
samiento cedió a la tentación. Así también puede ser con nosotros. La humanidad de Cristo estaba uni-
da con la divinidad. Fue hecho idóneo para el conflicto mediante la permanencia del Espíritu Santo en
Él. Y Él vino para hacernos participantes de la naturaleza divina. Mientras estemos unidos con Él por la
fe, el pecado no tendrá más dominio sobre nosotros. Dios extiende su mano para alcanzar la mano de
nuestra fe y dirigirla a aferrarse de la divinidad de Cristo, para que podamos alcanzar la perfección de
carácter”. DTG:98-99.
“Él vivió la ley de Dios, y la honró en un mundo de transgresión, revelándole al universo celes-
tial, a Satanás, y a todos los hijos e hijas caídas de Adán, que a través de Su gracia, la humanidad pue-
de guardar la ley de Dios. Él vino para impartir Su propia naturaleza divina, Su propia imagen, al alma
arrepentida y creyente”. MJ:343-344.
“Cristo es la norma terminada del carácter, el cual todos pueden alcanzar, convirtiéndose en un
participante de la naturaleza divina. “Vosotros estáis completos en Él” (Col. 2:10)”. MJ:196.
“La noble vida que Cristo ha hecho posible que nosotros vivamos, una vida de obediencia y de
servicio, nos hará participantes de la naturaleza divina”. 3ST:459.
“Todo lo que fue posible para que el hombre soportase en el conflicto con Satanás, Cristo lo so-
portó en Su naturaleza humana y divina combinadas. Obediencia, impecable hasta el final, Él murió por
el hombre, siendo su substituto y su seguridad, soportando todo lo que el hombre tiene que soportar del
engañoso tentador, para que el hombre pueda vencer siendo un participante de la naturaleza divina”.
1MS:342.
Hemos llegado ahora al pináculo de las enseñanzas de Ellen White en relación al factor poder en
el relacionamiento entre Dios y el hombre. Dios es Dios y el hombre es hombre, pero entre ambos está
Jesucristo, que tanto es Dios como es hombre, y el pleno significado de esto en el pensamiento de Ellen
White será establecido en la asombrosa conclusión colocada delante de nosotros en este capítulo.
Pág. 148
Algunas de sus declaraciones dejan sin aliento, son sorprendentes, de tal manera que tenemos que
reasegurarnos nosotros mismos recordándonos que aun la más audaz de sus declaraciones es simple-
mente el resultado de tomar las palabras de Jesús en su significado literal.
La propia descripción del pleno significado para nosotros de Su posición entre Dios y el hombre
nos es informada completamente en el evangelio de Juan (por favor, vuelva al capítulo cuatro). Allí
leemos a respecto de Su total dependencia con Su Padre celestial, Su inquebrantable intimidad con el
Padre, y el increíble privilegio que Él colocó delante de nosotros, en el cual nos asegura que podemos
tener el mismo relacionamiento con el Padre que Él tuvo.
Esto desencadena inmediatamente una pregunta en nuestras mentes. ¿Cómo podemos tener el
mismo relacionamiento con el Padre que Jesús tuvo cuando no somos físicamente los hijos de Dios,
concebidos por el Espíritu Santo, así como Él lo fue?
Realmente, Jesús nunca explicó ninguna de Sus poderosas obras sobre la tierra a través de una re-
ferencia a las circunstancias de Su nacimiento. ¿Cómo pudo entonces hacerlo? ¿Por qué deberíamos
decir que Él pudo hacer milagros a causa de Su nacimiento, cuando Él nunca dijo eso? ¿Por qué debié-
ramos decir que Él pudo vencer la tentación debido a Su nacimiento, cuando Él nunca dijo eso? ¿No
sería mejor aceptar Su explicación en vez de construir explicaciones propias?
¡Jesús uniforme y consistentemente estableció Su continua relación espiritual con el Padre como
siendo la razón para una explicación de Sus poderosas obras, y entonces estira nuestras mentes hasta el
límite de su capacidad asegurándonos calmamente que nosotros podemos tener la misma relación con
el Padre que Él tuvo!
Tomemos aliento. ¿Será que Él está queriendo decir que podemos caminar sobre el agua? Si,
desde que Dios nos lo diga para que lo hagamos (pero Él no lo ha hecho).
¿Será que Él está queriendo decirnos que podemos llamar a un hombre muerto para que salga de
su tumba? Si, desde que Dios nos lo diga para que lo hagamos (pero Él no lo ha hecho).
¿Será que Él está queriendo decir que podemos rechazar con éxito y vencer toda tentación del
maligno? Si, desde que Dios nos lo diga para que lo hagamos (¡Y ÉL LO HA HECHO!).
Esta es la tambaleante, lo que lo deja a uno con la mente medio confundida, y que es la inevitable
conclusión a la cual todos tienen que llegar, al tomar las palabras de Jesús como siendo literales.
Ellen White hizo esto. Ella deja de lado como siendo inútil y sin consideración el concepto de
que algunas de las declaraciones de Jesús fuesen apenas invenciones retóricas, que trataban de producir
ciertas sensaciones en la mente, pero que no debían ser llevadas en serio, comparables quizás, a la retó-
rica de algunos políticos. Ella no vio a Jesús como un político. Ella Lo vio como el hombre-Dios, en
ningún sentido deficiente o limitado en ninguna parte de Su ser, sino que plenamente Dios y plenamen-
te hombre. Ella tomó al pie de la letra las siguientes palabras:
“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”.
Juan 14:20.
“El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada
con él”. Juan 14:23.
“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los man-
damientos de mi Padre, y permanezco en su amor”. Juan 15:10.
“... para que sean uno, así como nosotros lo somos”. Juan 17:11.
“... como tú, oh Padre, estás en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros...”. Juan
17:21.
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“... para que sean uno, así como nosotros somos uno”. Juan 17:22.
“... para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”. Juan 17:26.
Estas son las palabras de Jesús, y ellas no son vacías invenciones retóricas. Son declaraciones li-
terales de hecho. Ellen White así las aceptó y así las enseñó. Observaremos ahora sus propias declara-
ciones de las conclusiones que inevitablemente se siguen si tomamos estas palabras de Jesús seriamen-
te, conclusiones que algunos teólogos han rehuido y otros las han negado. Observe la temeridad con
que ella aplica una variedad de palabras, primero a Jesús y después a nosotros.
“”Participantes de la naturaleza divina”. ¿Es esto posible? De nosotros mismos no podemos ha-
cer nada bueno. ¿Cómo entonces, podemos ser participantes de la naturaleza divina? Yendo a Cristo tal
como somos, necesitados, desvalidos, dependientes. Él murió para hacer posible que nosotros seamos
participantes de la naturaleza divina. Él tomó sobre Sí mismo la humanidad, para que pudiese elevar a
la humanidad. Con las cadenas doradas de Su incomparable amor, Él nos ha ligado al trono de Dios.
Nosotros debemos tener poder para vencer como Él venció”. 6RH:32.
“Existe eso de ser participantes de la naturaleza divina. Todos nosotros seremos tentados en una
variedad de maneras; pero cuando somos tentados, tenemos que recordar que han sido tomadas provi-
siones por las cuales podemos vencer... Aquel que realmente cree en Cristo es hecho participante de la
naturaleza divina, y tiene poder del cual puede apropiarse bajo cualquier tentación. Él no caerá bajo la
tentación, ni será dejado derrotado. En tiempo de prueba él reclamará las promesas, y así escapará de
las corrupciones que hay en el mundo a través de la concupiscencia”. 5RH:487.
“Cuán precioso es el pensamiento que realmente podemos llegar a ser participantes de la natura-
leza divina, por medio de la cual podemos vencer así como Cristo venció”. 2RH:422.
“Su vida y carácter fueron el desarrollo o representación de la perfección del carácter que el
hombre puede alcanzar convirtiéndose en un participante de la naturaleza divina y venciendo al mun-
do a través de los conflictos diarios”. MJ:126.
“(Cristo) le ha dado a los hombres un padrón de lo que pueden llegar a ser en su humanidad, con-
virtiéndose en participantes de la naturaleza divina”. MJ:296.
“El hombre posee la seguridad de que puede llegar a ser participante de la naturaleza divina, así
como Cristo se hizo participante de la naturaleza humana”. 4RH:213.
“Dios ha hecho posible que los hombres obedezcan Sus mandamientos, haciendo posible que
ellos sean participantes de la naturaleza divina. Así nuestros caracteres pueden ser moldeados de
acuerdo con la ley de Dios. y queriendo obedecer a esta ley, nuestros caracteres son conformados al ca-
rácter de Dios”. 3RH:565.
“Los principios de la ley de Dios fueron labrados en el carácter de Jesucristo, y aquel que coopera
con Cristo, volviéndose un participante de la naturaleza divina, desarrollará el divino carácter, y se vol-
verá una ilustración de la divina ley. Cristo en el corazón traerá a todo hombre, alma, cuerpo y espíritu
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“Las virtudes de un verdadero carácter cristiano, las excelencias que son reveladas en el carácter
de Cristo, serán vistas en la vida del nacido del Espíritu. El hombre, con su naturaleza humana, será
hecho un participante de la divinidad. El poder de Cristo obrará santificando cada parte del ser, difun-
diendo vida, actividad, y solidez a todo el ser, y desarrollando eficiencia espiritual”. MJ:305.
“A todos Él les ofrece poder para formar un carácter verdadero y noble. El hombre convertido se
regocija por tener a un Salvador que es tan poderoso. Él es un participante de la naturaleza divina”.
5RH:7.
“A través del ejercicio del espíritu que caracterizó Su vida de obras, nosotros tenemos que ser
participantes de Su naturaleza”. 6RH:172.
“La religión personal significa perfecta conformidad con la vida de Cristo. Cuando poseemos esta
religión, mostraremos un sólido crecimiento espiritual, porque somos participantes de la naturaleza di-
vina, habiendo escapado de la corrupción que está en el mundo a través de la concupiscencia”.
6RH:520.
“Cristo, el inmaculado Hijo de Dios, honró a la humanidad tomando sobre Sí mismo la naturale-
za humana caída. Un sufriente y tentado hombre, asediado por las invenciones de Satanás, Su divini-
dad velada con la humanidad, vivió de tal manera sobre esta tierra que mostró, a través de Su perfecta
obediencia a la voluntad de Su Padre, lo que la humanidad puede llegar a ser al participar de la natu-
raleza divina”. 3RH:397.
“(Cristo) vino como el divino Restaurador, trayendo a la oprimida y abrumada humanidad la rica
y abundante gracia del Cielo, para que por el poder de Su justicia, el hombre, caído y degradado como
estaba, pudiese ser participante de la divinidad”. 2RH:385.
“Él se aferrará a la justicia de Cristo por la fe, se convertirá en participante de la naturaleza divi-
na, volviéndose así en un hacedor de la ley divina”. 3RH:191.
“En Cristo habita la plenitud de la Deidad corporalmente. Por eso, aunque fue tentado en todo
como lo somos nosotros, se mantuvo ante el mundo, desde que entró por primera vez en él, incontami-
nado por la corrupción, aunque estuvo rodeado por ella. ¿No debemos también nosotros llegar a ser
participantes de esa plenitud, y no es así y únicamente así como podemos vencer como Él venció?”.
7CBA:919.
“A través de Su humillación y pobreza, Cristo se identificaría con las debilidades de la raza caí-
da, y por una firme obediencia le mostraría al hombre cómo redimir el desgraciado fracaso de Adán,
para que el hombre, por una humilde obediencia, pudiese recobrar el perdido Edén.
La gran obra de la redención podría ser llevada a cabo solamente con el Redentor tomando el lu-
gar del caído Adán. Con los pecados del mundo colocados sobre Él, Él iría por el mismo camino donde
Adán tropezó. Él soportaría la prueba que Adán no soportó, y que sería casi infinitamente más severa
que aquella que le fue traída a Adán. Él vencería a cuenta del hombre, y vencería al tentador, para que a
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través de Su obediencia, de Su pureza de carácter y firme integridad, Su justicia pudiese ser imputada
en el hombre, para que a través de Su nombre el hombre pudiese vencer al enemigo por su propia cuen-
ta. ¡Qué amor! ¡Qué increíble condescendencia! ¡El Rey de gloria se propuso humillarse a Sí mismo
hasta la humanidad caída! Él pondría Sus pies en las pisadas de Adán. Él tomaría la naturaleza humana
caída y se comprometería a hacer frente al poderoso enemigo que triunfó sobre Adán. Él vencería a Sa-
tanás, y al hacer eso abriría un camino para la redención de aquellos que creerían en Él de la desgracia
de la falla y de la caída de Adán”. 1RH:140.
“Es combinando el poder divino con el esfuerzo humano que el hombre se vuelve un vencedor”.
MJ:438.
“La fe genuina se apropia de la justicia de Cristo, y el pecador es hecho un vencedor con Cristo;
porque él es hecho participante de la naturaleza divina, y así la divinidad y la humanidad se combinan”.
1MS:364.
“(Cristo) enfrentó la tentación, a través del poder que el hombre puede gobernar. Él se aferró del
trono de Dios, y no hay ningún hombre o mujer que no pueda tener acceso a la misma ayuda a través
de la fe en Dios. El hombre puede ser participante de la naturaleza divina; no hay ningún alma que viva
que no pueda pedir la ayuda del Cielo en la tentación y en la prueba. Cristo vino a revelar la fuente de
Su poder, para que el hombre nunca dependiese de sus ineficaces capacidades humanas...
Los hombres pueden tener un poder para resistir el mal, un poder que ni la tierra, ni la muerte, ni
el infierno pueden gobernar; un poder que los colocará donde puedan vencer así como Cristo venció.
La divinidad y la humanidad pueden ser combinadas en ellos”. 1MS:409.
“La humanidad de Cristo estaba unida con la divinidad; fue hecho idóneo para el conflicto me-
diante la permanencia del Espíritu Santo en Él. Y Él vino para hacernos participantes de la naturaleza
divina”. DTG:98-99.
“En Cristo estaba unido lo humano y lo divino. Su misión fue reconciliar Dios con el hombre, y
el hombre con Dios. Su obra fue unir lo finito con el Infinito. Esta fue la única manera en la cual los
hombres caídos pudieron ser exaltados, a través de los méritos de la sangre de Cristo, siendo participan-
tes de la naturaleza divina”. 1RH:119.
“Jesús abrazó la raza con Su humanidad, y unió la divinidad con la humanidad; así le fue traído
poder moral al hombre a través de los méritos de Jesús”. 2RH:548.
“(Jesús) presentó al mundo lo que la humanidad puede llegar a ser cuando se une por la fe con la
divinidad”. 1MS:349.
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“Cristo vino para darle al mundo un ejemplo de lo que la perfecta humanidad puede ser cuando
se une con la divinidad”. 2RH:539.
“... la humanidad de Cristo estaba unida con la divinidad, y en esta fortaleza Él podía soportar to-
das las tentaciones que Satanás pudiese traer en Su contra, y aun así mantener Su alma inmaculada del
pecado. Y este poder para vencer Él se lo daría a cualquier hijo o hija de Adán que acepte por la fe los
justos atributos de Su carácter... Él mostró que el pecador, por el arrepentimiento y por el ejercicio de la
fe en la justicia de Cristo, puede ser reconciliado con Dios, y ser un participante de la naturaleza divina,
venciendo la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia”. 5RH:491.
“La divinidad se unió con la humanidad con el propósito de unir la humanidad con la divinidad,
para que a través de Cristo el hombre pudiese ser un participante de la naturaleza divina”. 3RH:374.
“Cristo asumió la naturaleza humana, para demostrarle al mundo caído, a Satanás y a su sinago-
ga, al universo del cielo, y a los mundos no caídos, que la naturaleza humana, unida con Su naturaleza
divina, puede hacerse totalmente obediente a la ley de Dios, para que Sus seguidores a través de Su
amor y unidad pudiesen dar evidencias de que el poder de redención es suficiente para capacitar al
hombre para vencer”. 3ST:336.
“Cristo en realidad unió la ofensiva naturaleza del hombre con Su propia naturaleza impecable,
porque a través de este acto de condescendencia Él estaría capacitado para derramar Sus bendiciones a
favor de la raza caída. Así Él ha hecho posible que nosotros seamos participantes de Su naturaleza”.
4RH:201.
“El Espíritu Santo, que procede del unigénito Hijo de Dios, une al agente humano, cuerpo, alma y
espíritu, hacia la perfecta naturaleza divino-humana de Cristo. Esta unión es representada por la unión
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de la vid con los pámpanos. El hombre finito es unido con la humanidad de Cristo. A través de la fe la
naturaleza humana es asimilada con la naturaleza de Cristo. Somos hecho uno con Dios en Cristo”.
1MS:251.
“Cristo no podría haber hecho nada durante Su ministerio terrestre para salvar al hombre caído si
lo divino no se hubiese mezclado con lo humano. La capacidad limitada del hombre no puede definir
este maravilloso misterio, la mezcla de ambas naturalezas, la divina y la humana. Nunca podrá ser ex-
plicado. El hombre debe maravillarse y permanecer en silencio. Y aun el hombre es privilegiado siendo
participante de la naturaleza divina, y en este sentido él puede en cierto grado entender el misterio. Esta
maravillosa exhibición del amor de Dios fue hecha en la cruz del Calvario. La divinidad tomó la natu-
raleza de la humanidad, ¿y con qué propósito? Que a través de la justicia de Cristo la humanidad pudie-
se participar de la naturaleza divina. Esta unión de la divinidad con la humanidad, que fue posible con
Cristo, es incomprensible a las mentes humanas. Las cosas maravillosas que suceden en nuestro mun-
do, los mayores eventos de todas las eras son incomprensibles a las mentes mundanas; no pueden ser
explicadas por las ciencias humanas. Los poderes del cielo serán sacudidos. Cristo está viniendo en po-
der y gran gloria, pero Su venida no es un misterio tal como las cosas que sucederán antes de ese even-
to. El hombre debe ser un participante de la naturaleza divina para permanecer en este tiempo malo,
cuando los misterios de las agencias satánicas están trabajando. Solamente por el poder divino unido
con lo humano pueden las almas soportar a través de este tiempo de pruebas. Dice Cristo, “sin mi no
podéis hacer nada”. Entonces debe haber mucho menos del yo y mucho más de Jesús”. EGW 1888
Materials, Vol. 1, 332.
“En Cristo la divinidad y la humanidad estaban unidas, y la única manera por la cual el hombre
puede ser un vencedor es siendo participante de la naturaleza divina... La divinidad y la humanidad son
mezcladas en aquel que posee el espíritu de Cristo”. MJ:96.
“El Hijo de Dios, teniendo la humanidad sobre Él, vivió en nuestro mundo como un agente hu-
mano. Él pasó sobre el terreno que el hombre tiene que pasar. Él suplicó por la humanidad sufridora
hasta que Su humanidad quedó cargada con una corriente celestial que podía conectar la humanidad
con la divinidad”. 3ST:255.
“Cada hombre puede guardar la ley de Dios, porque Cristo en Su naturaleza humana guardó la
ley; y Él le dice a toda alma, “si me amas, guarda mis mandamientos”... El primer capítulo de Colocen-
ses iluminará maravillosamente la mente en relación a la verdad tal como es en Jesús. Si lo estudiamos,
entenderemos cómo Cristo ha hecho posible que el hombre, caído a través de la desobediencia y de la
transgresión, pueda guardar todos los mandamientos de Dios... (Cristo) quiso demostrarle al hombre
que la humanidad conectada con la divinidad, por la fe en Cristo, puede participar de la naturaleza di-
vina”. 4ST:76.
“Habitualmente nos adherimos a Él, y diariamente derivamos de Él el alimento que nos dará for-
taleza espiritual. Este es nuestro privilegio y nuestra fuente de éxito... De esta manera, el alma que está
muerta en infracciones y pecados, recibe vida a través de la conexión con Cristo. Mediante la fe en Él
como un Salvador personal es formada la unión. El pecador une su debilidad con la fortaleza de Cristo,
su vacío con la entereza de Cristo, su fragilidad con el constante poderío de Cristo. Entonces él tendrá
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la mente de Cristo. La humanidad de Cristo ha tocado nuestra humanidad, y nuestra humanidad ha to-
cado la Divinidad”. 4ST:362.
“En la economía divina Dios hizo provisión para que el hombre pudiese ser un participante de la
naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que está en el mundo a través de la concupiscen-
cia. Las influencias reformadoras destruyen el deseo de hacer lo malo; las agencias santas del cielo san-
tifican el alma y hacen con que el agente humano efectúe servicio para Dios. Es la obra de Dios expul-
sar el mal del alma conectando la humanidad con la divinidad”. 4RH:187.
“Cristo vino para soportar el conflicto en el cual el hombre fue derrotado. La tierra fue el campo
de batalla. Justo antes de la tentación Él se inclinó a la orilla del Jordán y ofreció una oración que acla-
ró su camino hacia el trono de Su Padre... Esto es de maravilloso significado para nosotros. Nos dice a
respecto del poder de la oración, cómo la voz humana puede alcanzar el oído de Dios, y cómo las peti-
ciones del hombre encuentran acceso en las cortes celestiales. Y aunque la tierra fue cercenada del con-
tinente del Cielo y alienada de su comunión, Jesús la ha conectado nuevamente con la esfera de glo-
ria”. 2ST:164.
“Cristo tomó sobre Sí mismo la naturaleza humana, pero diariamente Él se enlazaba (unía) con
la naturaleza divina”. 3ST:255.
“La religión de Cristo eleva al hombre sobre todo vicio degradable y envilecedor. Enlazado (uni-
do) con el Infinito, los participantes de la naturaleza divina, somos vestidos con una perfecta armadu-
ra contra las flechas del maligno”. 1RH:327.
“La humanidad y la divinidad deben estar entrelazadas (unidas) una con la otra en la experien-
cia de todo vencedor. En nuestra debilidad debemos aceptar el poder de Cristo”. 4ST:194.
“Inconmensurablemente inferior es la parte que el agente humano sostiene; pero si él está entre-
lazado (unido) con la divinidad de Cristo, él puede hacer todas las cosas a través de la fuerza que Cris-
to le imparte”. 3RH:628.
“Los méritos de Cristo elevan y ennoblecen a la humanidad, y a través del nombre y de la gracia
de Cristo, es posible que el hombre venza la degradación causada por la caída, y a través de la exaltada
naturaleza divina de Cristo, sea entrelazado (unido) con el Infinito”. 3RH:227.
“Dios le ha dado al hombre Su santa ley, como siendo la medida de Su carácter. Por medio de es-
ta ley puedes ver y vencer todo defecto en tu carácter. Puedes sacar de ti cada ídolo, y entrelazarte
(unirte) con el trono de Dios por la cadena dorada de la gracia y de la verdad”. 2MS:318.
“Entrelázate (únete) con Uno que es perfecto, y que posee poder para santificarte y para darte una
aptitud para recibir la vida que se mide con la vida de Dios”. 5RH:148.
“Hay muy poca confianza en el poder que Dios está listo para dar. “Somos colaboradores junta-
mente con Dios” (1 Cor. 3:9). Inconmensurablemente inferior es la parte que el agente humano sostie-
ne; pero si él está entrelazado (unido) con la divinidad de Cristo, él puede hacer todas las cosas a tra-
vés de la fuerza que Cristo imparte”. PVGM:60.
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“Es nuestro completo privilegio de participar de la naturaleza divina que podemos ser uno con
Cristo así como Él es uno con el Padre”. 4RH:177.
“Es posible para nosotros ser uno con Cristo, así como Él es uno con el Padre”. 2ST:458.
“Traer la humanidad a Cristo, traer la raza caída en unidad con la divinidad, es la obra de la re-
dención. Cristo tomó la naturaleza humana para que los hombres pudiesen ser uno con Él así como Él
es uno con el Padre, así Dios puede amar al hombre de la misma manera como Él ama a su unigénito
Hijo, para que los hombres pudiesen ser participantes de la naturaleza divina, y puedan ser completos
en Él”. 1MS:251.
“La perfecta unidad de Cristo con Sus hijos creyentes y obedientes es la misma que aquella que
existe entre el Padre y el Hijo”. 2ST:451.
“Cristo se hizo uno con la humanidad, para que la humanidad pudiese ser una en espíritu y en
vida con Él. Por la virtud de esta unión en obediencia a la Palabra de Dios, Su vida se vuelve la vida de
ellos”. MJ:600.
“Cuando Cristo toma posesión de la ciudadela del alma, el agente humano se vuelve uno con Él.
Y aquel que es uno con Cristo, manteniendo Su unidad, entronizándolo a Él en el corazón, y obede-
ciendo Sus mandamientos, está a salvo de las trampas del maligno”. 4RH:127.
“Cristo y las criaturas de la humanidad se volvieron uno, de tal manera que el Espíritu y el carác-
ter de Cristo son representados en Sus seguidores día tras día y hora tras hora. Por la fe Cristo se vuelve
para el creyente, justicia, santificación y redención”. 2ST:498.
“Por la obediencia (los verdaderos seguidores de Cristo) son hechos participantes de la naturaleza
divina. El cumplimiento de los principios vivos de la ley de Dios los hace uno con Cristo; y a causa de
que Él vive, ellos también vivirán. En el último día Él los levantará como siendo una parte de Sí mis-
mo. Él declara, “así como el Padre viviente me ha enviado, y Yo vivo por el Padre: así aquel que me
come, así él vivirá por mi”. “Esta es la voluntad del que me envió, que todos los que vean al Hijo, y
crean en Él, pueden tener la vida eterna: y Yo lo levantaré en el último día”. Cristo se hizo uno con no-
sotros para que nosotros nos hagamos uno con Él en divinidad”. 4RH:311.
“A través de Cristo, y solamente Cristo, las fuentes de vida pueden vitalizar la naturaleza huma-
na, transformar sus gustos, y colocar sus afecciones fluyendo hacia el cielo. A través de la unión de lo
divino y de la naturaleza humana Cristo puede iluminar el entendimiento e infundir Sus propiedades
revigorizantes a través del alma muerta en infracciones y pecados”. 1MS:341.
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“Cuán importante es que la obra continúe hacia adelante armoniosamente, de tal manera que,
como resultado, la perfección del carácter cristiano pueda ser obtenido a través de la unión de lo hu-
mano con lo divino”. MJ:212.
“El pecador puede unir su ignorancia con la sabiduría de Cristo, su debilidad con la fuerza de
Cristo, su fragilidad con el constante poderío de Cristo; y en esta unión hay confianza, amor y depen-
dencia. Cuando esta unión es formada, el principio de la ley de asociación tiene lugar, la voluntad es
entregada a la voluntad de Cristo, y el pecador tiene la mente de Cristo. La humanidad en Cristo ha to-
cado nuestra humanidad, y nuestra humanidad ha tocado la divinidad. Así, a través de la agencia del
Espíritu Santo, el hombre se vuelve una nueva criatura en Cristo Jesús. Él entonces habita en Cristo,
viviendo por cada palabra que procede de la boca de Dios. Nuevos y celestiales principios son recibi-
dos a través de la asociación mental, moral y espiritual con Cristo”. 2ST:456.
“La gracia de Dios es el tema principal del Evangelio. La gracia de Dios es la manifestación de
Su amor, un amor que hace posible, a través de Cristo, que el hombre caído sea salvo, hace posible la
unión y la cooperación de la humanidad con la divinidad”. 4ST:460.
“Cristo fue enviado para representar a Dios en la humanidad. Cuando Él vino a nuestro mundo,
Su divinidad se vistió con la humanidad, para que la humanidad pudiese tocar la humanidad, y la divi-
nidad se aferrase del trono de la divinidad. Así le fue traído poder moral al hombre”. 3ST:397.
“(Cristo) enfrentó la tentación, a través del poder que el hombre puede gobernar. Él se aferró del
trono de Dios, y no hay ningún hombre o mujer que no pueda tener acceso a la misma ayuda a través de
la fe en Dios. El hombre puede volverse un participante de la naturaleza divina; no hay ningún alma
que no pueda pedir la ayuda del Cielo en la tentación y en la prueba. Cristo vino para revelar la fuente
de Su poder, para que el hombre nunca permanezca en sus ineficaces capacidades humanas”.
1MS:409; 2RH:367.
“La humanidad de Cristo estaba unida con la divinidad; Él fue hecho apto para el conflicto por la
habitación del Espíritu Santo. Y él vino para hacernos participantes de la naturaleza divina. Mientras
estemos unidos a Él por la fe, el pecado no tiene más dominio sobre nosotros. Dios nos coge por la
mano de la fe para dirigirla a aferrarse de la divinidad de Cristo, para que podamos alcanzar la perfec-
ción de carácter”. 4ST:400.
“Cada promesa que está en el Libro de Dios nos propone el estímulo de que podemos ser partici-
pantes de la naturaleza divina. Esta es la posibilidad, confiar en Dios, creer en Su Palabra, obrar Sus
obras; y esto lo podemos hacer cuando nos aferramos de la divinidad de Cristo. Esta posibilidad vale
más para nosotros que todas las riquezas del mundo. No hay nada en la tierra que pueda compararse
con esto”. 5RH:487.
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“Yo convido a cada uno de ustedes a aferrarse con fe viva de la divinidad de Cristo. Este es el
don que Cristo vino a darle al mundo. En Él la humanidad se puede aferrar de la divinidad y compartir
en la alegría del Señor”. 5RH:490.
“Entonces mantengamos diariamente nuestros ojos fijos en Cristo, la perfección del carácter hu-
mano, y aferrémonos de Su naturaleza divina, para que poseamos la fuerza de la divinidad para vencer
toda tendencia y deseo malo”. 6RH:10.
“... Cristo nos alcanza donde nosotros estamos. Él tomó nuestra naturaleza y venció, para que no-
sotros al tomar Su naturaleza pudiésemos vencer. Hecho “a la semejanza de carne pecaminosa” (Rom.
8:3), Él vivió una vida sin pecado. Ahora por Su divinidad Él se aferra del trono del cielo, mientras que
por Su humanidad Él nos alcanza. Él nos ofrece por la fe en Él alcanzar la gloria del carácter de Dios.
Por esto mismo debemos ser perfectos, así como nuestro “Padre que está en el cielo es perfecto”.
DTG:278.
“Así como Jesús fue en la naturaleza humana, así Dios desea que seamos Sus seguidores. En Su
fuerza debemos vivir la vida de pureza y nobleza que vivió el Salvador”. 8T:289.
En los próximos ocho capítulos hay una variedad de advertencias encontradas en los escritos de
Ellen White, las cuales tienden a advertir contra el engaño contra sí mismo en sus más variadas formas.
El lector debiera prestar atención especialmente al primer capítulo de esta sección, relacionado con la
jactancia. Estas declaraciones dejan bastante clara la distinción entre el objetivo y la visión personal del
pensamiento de Ellen White.
Un sorprendente número de escritores parecen no estar al tanto de esta distinción. Ellos colocan
la pregunta, “¿Puede el hombre parar de pecar aun a través del poder de Cristo?”
Y entonces ellos dicen, “¡Ellen White dice que NO! Y colocan como sus evidencias una de sus
advertencias contra la jactancia, como la que sigue:
“Aquellos que realmente están procurando perfeccionar el carácter cristiano nunca serán indul-
gentes en el pensamiento de que ellos están sin pecado”. 1RH:251.
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Esto es hecho a pesar de existir literalmente miles de afirmaciones de que el hombre puede, a tra-
vés del poder de Cristo, parar de pecar, y a pesar de los lugares en los cuales ella combina los dos con-
ceptos en una única sentencia o párrafo, como la siguiente:
“Aquellos a quienes el cielo reconoce como santos son los que menos hacen ostentación de su
propia bondad”. MJ:539.
“La verdadera santificación no llevará a ningún ser humano a pronunciarse a sí mismo santo, sin
pecado y perfecto”. 3ST:207.
Nosotros podemos apenas asombrarnos con tan extraña interpretación de los escritos de Ellen
White, y esperar que la evidencia presentada en este libro ayudará al lector a evitar esos errores.
“Aquellos que verdaderamente están buscando perfeccionar el carácter cristiano nunca serán in-
dulgentes en pensar que ellos están sin pecado. Sus vidas pueden ser irreprochables, pueden estar vi-
viendo como representantes de la verdad que ellos han aceptado; pero mientras más disciplinen sus
mentes para meditar sobre el carácter de Cristo, y mientras más se aproximen a Su imagen divina, más
claramente discernirán su inmaculada perfección, y más profundamente sentirán sus propios defectos”.
1RH:251.
“Siempre nos sentiremos espantados e indignos cuando escuchamos a un pobre mortal caído ex-
clamar, “¡soy santo; soy sin pecado!”. Ningún alma a quien Dios le haya garantizado la maravillosa vi-
sión de Su grandiosidad y majestad, jamás osaría pronunciar una palabra así”. 2RH:254.
“Aquel que posee una conexión vital con Cristo no será influenciado por ambiciones no santifi-
cadas, deseando los puestos de honor entre sus hermanos. Él no se jactará orgullosamente diciendo,
“yo soy santo; yo estoy santificado”. Al hacer esta afirmación, su afirmación está probando ser falsa;
porque el espíritu manifestado es una contradicción de la declaración”. 2RH:254.
“Si no somos limpiados por la sangre de Cristo, entonces somos completamente deficientes. Sa-
bemos que no hay ninguno, no importa cuán seriamente pueda estar afanándose para hacer lo mejor,
que pueda decir, “yo no tengo pecado”. El que dijera esto estaría bajo un engaño peligroso. “Si deci-
mos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”.
5RH:220.
“Dios no mira con aprobación a aquellos presuntuosos que pregonan “yo estoy santificado, yo
soy santo, yo soy sin pecado”. Estos son fariseos, que no poseen un fundamento para su afirmación”.
5RH:315.
“Aquellos que realmente están purificando sus almas por la obediencia a la verdad poseerán una
muy humilde opinión de sí mismos. Mientras más de cerca contemplan ellos el inmaculado carácter de
Cristo, más fuerte será su deseo de ser conformados a Su imagen, y verán cada vez menos pureza o
Pág. 159
santidad en sí mismos... De todas maneras nunca debiéramos estar contentos con una vida pecaminosa.
Es un pensamiento que debiera levantar a los cristianos a un mayor celo y seriedad en vencer el mal,
para que cada defecto en el carácter, cada punto en el cual ellos dejan de alcanzar la norma divina, es
una puerta abierta a través de la cual Satanás puede entrar para tentarlos y destruirlos; y, aun más, que
cada falla y defecto de su parte le da la ocasión al tentador y a sus agentes de reprochar a Cristo. De-
bemos ejercitar todas las energías del alma en la obra de vencer, y a mirar a Jesús en busca de fortaleza
para hacer aquello que no podemos hacer por nosotros mismos. No se puede tolerar ningún pecado en
aquellos que caminarán con Cristo de blanco. Las vestiduras sucias tienen que ser removidas, y el man-
to de justicia de Cristo tiene que ser colocado sobre nosotros. Por el arrepentimiento y por la fe son ca-
pacitados a rendirle obediencia a todos los mandamientos de Dios, y serán hallados sin mancha delante
de Él”. 5RH:384.
“Mientras más cerca contemplamos a Cristo, menos dispuestos estaremos a hacer elevadas de-
mandas de santidad. Tendremos una humilde opinión de nosotros mismos y de nuestra bondad, pero
Cristo será revelado en nuestro carácter”. 6RH:296.
“Es el Espíritu Santo, el Consolador, el cual Jesús dijo que enviaría al mundo, el cual transforma
nuestros caracteres a la imagen de Cristo; y cuando esto es efectuado, reflejamos como en un espejo, la
gloria del Señor. Esto es, el carácter de aquel que contempla así a Cristo es tan semejante a Él, que uno
que lo esté mirando ve el propio carácter de Cristo brillando como desde un espejo. Imperceptiblemente
a nosotros mismos, somos transformados día tras día de nuestros propios caminos y de nuestra volun-
tad, en los caminos y en la voluntad de Cristo, en la belleza de Su carácter. Así crecemos en Cristo, e
inconscientemente reflejamos Su imagen”. 6RH:303.
“Nunca es seguro para nosotros creer que poseemos virtudes, y que podemos congratularnos a
nosotros mismos por nuestras propias excelencias de carácter, y en nuestro presente estado de pureza y
piedad”. MJ:178.
“Ninguna jactancia orgullosa de superiores logros será escuchada de los labios de aquellos que
están siendo santificados a través de la verdad”. MJ:199.
“Mientras más cerca lleguemos a Jesús, más claramente discerniremos la pureza de Su carácter,
más claramente veremos lo extremadamente pecaminoso que es el pecado, y menos desearemos exal-
tarnos a nosotros mismos. Aquellos que el Cielo reconoce como santos son los últimos en ostentar su
propia bondad. Los hombres que han vivido cerca de Dios, hombres que sacrificarían sus propias vidas
antes que conscientemente cometer un acto errado, hombres que Dios ha honrado con luz y poder divi-
nos, han confesado la pecaminosidad de sus propias naturalezas. No han colocado ninguna confianza
en la carne, no han reclamado ninguna justicia propia, sino que han confiado totalmente en la justicia
de Cristo. Así será con todo aquel que contemple al Salvador”. MJ:539.
“Mientras más clara sea la contemplación de la belleza del Salvador, más humilde será su opi-
nión de sí mismos”. MJ:559.
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“Ninguno que reclame santidad es realmente santo. Aquellos que están registrados como santos
en los libros del Cielo no están conscientes del hecho y son los últimos en jactarse de su propia bon-
dad”. 1ST:490.
“Cuando vengan a Cristo no se jactarán, “yo soy santo”. Dejen a Dios, solo, decir eso de voso-
tros, porque no conocéis vuestro propio corazón. Esta jactancia es la segura evidencia de que no cono-
céis las Escrituras ni el poder de Dios. Dejen que Dios escriba en Sus libros, desde que así lo quiera,
que ustedes son hijos obedientes, guardadores de Sus estatutos con un corazón alegre, y los registros lo
revelarán delante de los ángeles y de los hombres en el día de la recompensa”. 2ST:173.
“Aquellos que reciben la ley y el testimonio, y asimilan la verdad de Dios, están participando de
la naturaleza divina, creciendo hasta la completa estatura de los hombres y mujeres en Cristo Jesús, y la
palabra de la verdad está obrando su santificación. Aunque ellos no hacen una profesión jactanciosa de
santidad, sino que manifiestan un espíritu manso y tranquilo, obrando las obras de Cristo, ellos perma-
necerán delante del trono de Dios, sin mancha o arruga o cosa semejante. Ellos serán santificados y
glorificados a través de la obediencia a los mandamientos de Dios, depurados por el poder divino, a
través de la fe del Hijo de Dios”. 2ST:205.
“Debiéramos caminar humildemente con Dios, sin mostrar orgullosas jactancias de perfección
de carácter, sino que en simple fe reclamar cada promesa de la Palabra de Dios; porque son para el
obediente, no para el transgresor de la ley de Dios”. 2ST:372.
“Cuando el conflicto de la vida haya terminado, cuando la armadura haya sido depuesta a los pies
de Jesús, cuando los santos de Dios sean glorificados, entonces, y solamente entonces, será seguro
afirmar que somos salvos y sin pecado. La verdadera santificación no llevará a ningún ser humano a
proclamarse a sí mismo santo, sin pecado, y perfecto. Dejemos que el Señor proclame la verdad de
vuestro carácter”. 3ST:207.
“... si hubo alguno que pudiera esperar ser justificado en reclamar perfección de carácter, éste era
Pablo; pero no escuchamos de sus labios ninguna presuntuosa jactancia”. 3ST:209.
“Aquellos que han sentido el santificador y transformador poder de Dios, no deben caer en el pe-
ligroso error de pensar que están sin pecado, de que han alcanzado el más alto estado de perfección, y
de que están lejos de ser alcanzados por la tentación. La norma del cristiano a ser colocada delante de
él, es la pureza y belleza del carácter de Cristo. Día tras día debe él adicionar nuevas bellezas, y reflejar
al mundo más y aun más de la imagen divina”. 3ST:356.
“Los hijos de Dios nunca pretenden ser perfectos, porque ellos a menudo son debilitados por la
tentación, pero ellos honestamente se esfuerzan por la victoria”. 3ST:457.
“Mientras luchamos para alcanzar la perfección que Dios requiere, sin que nos demos cuenta, la
voluntad humana es moldeada conforme la divina. La naturaleza de Cristo será revelada en la naturale-
za humana; las palabras se volverán gentiles y corteses, y los pasos bondadosos y serviciales. Aunque
nosotros seamos completamente inconscientes al cambio, aun así la transformación ciertamente está
siendo efectuada en nosotros. Contemplando día tras día la gloria del Señor, somos moldeados a la
conformidad de Su Espíritu y voluntad”. 4ST:478.
Unos pocos momentos de reflexión revelaría la inexpugnable lógica de Ellen White y su distin-
ción entre el objetivo y su propia opinión. Considere, por ejemplo, la virtud de la humildad. ¿Cómo po-
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dríamos estimar nuestra propia humildad? ¿Cómo podríamos testimoniar de ella a otros? ¿No podría un
testimonio así revelar un orgullo espiritual, que es lo opuesto de humildad?
Considere nuestra confusión si oímos a un ministro decir, “yo soy un relevante ejemplo de verda-
dera humildad. Soy probablemente el más humilde ministro en esta Asociación. Si usted quiere ver un
hombre realmente humilde, no tiene más que mirarme a mí”. ¡Qué extraña contradicción en términos y
en experiencia humana!
En éste tópico, tal como en otros, Ellen White demuestra su fidelidad a las Escrituras. En el libro
de Job, el libro más antiguo de la Biblia, leemos:
“... yo mismo no pretendo haberlo alcanzado... prosigo a la meta, al premio del supremo llama-
miento en Cristo Jesús”. Fil. 3:13-14.
De la misma manera, Ellen White escribe que el hombre verdaderamente justo es:
“inconsciente de su propia bondad y piedad... Todo el que viene dentro de la esfera de su influen-
cia percibe la belleza y la fragancia de su vida cristiana, mientras que él mismo no está consciente de
ello... Su vida está escondida con Cristo en Dios; pero él no se jacta, ni está consciente de ello”. La Vi-
da Santificada:12-13.
“... elevado casi a la esfera de los ángeles, pero él estará inconsciente de su bondad”. Mi Vida
Hoy:279.
“...imperceptibles a sí mismos, ellos se vuelven uno con el Padre y con el Hijo”. Hijos e Hijas de
Dios:296.
En el capítulo 18 leemos una serie de alentadoras declaraciones de Ellen White, de que nosotros
podemos, a través de Su poder capacitador, crecer hasta la plena estatura de nuestro Señor Jesucristo.
Por ejemplo:
“Aquellos que permitan que Dios obre en ellos, crecerán hasta la plena estatura de hombres y mu-
jeres en Cristo Jesús”. MJ:305.
“Cada uno que profese el nombre de Cristo debe crecer hasta la plena estatura de Cristo, la cabe-
za viviente del cristiano”. 5T:264.
“El Señor no quiere que sintamos jamás que hemos alcanzado la completa medida de la estatura
de Cristo”. 2ST:488.
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Mantengamos nuestros ojos en Cristo y dejemos el juicio con el Señor. Nada menos que una total
semejanza con Cristo como nuestro objetivo; nada más que un pecador indigno como nuestro punto de
vista. Esta es la actitud recomendada a los cristianos por los escritores de la Biblia y por Ellen White.
“La enseñanza dada en relación a lo que llaman “carne santa” es un error. Todos podemos ahora
obtener corazones santos, pero no es correcto decir en esta vida que tenemos carne santa”. 2MS:32.
“La condescendencia y la agonía del querido Hijo de Dios no fueron soportadas para comprarle
al hombre la libertad para que transgreda la ley de Dios y aun así se siente con Cristo en Su trono. Fue
para que a través de Sus méritos, y del ejercicio del arrepentimiento y de la fe, que el más culpable de
los pecadores puede recibir perdón, y obtener fortaleza para vivir una vida de obediencia. El pecador no
es salvado en sus pecados, sino que de sus pecados”. 1RH:267.
“Jesús murió, no para salvar al hombre en sus pecados, sino que de sus pecados”. 4T:251.
“El Hijo de Dios no murió para que el hombre pudiera permanecer siempre como transgresor;
porque Cristo no es un ministro de pecado. Él murió para que por medio de ese acto el hombre no tu-
viera que permanecer rebelde contra la ley de Dios. Él murió para señalarle a los hombres el camino de
la fe y de la obediencia, para que ellos pudieran ver el fin de lo que fue abolido”. 2ST:397.
“La santificación de la Biblia es una obediencia implícita a los requerimientos de Dios. Cristo no
murió para salvar a nadie en la contaminación del pecado. Él vino para “salvar a Su pueblo de sus pe-
cados”, para que “la justicia de la ley pueda ser cumplida” en Sus seguidores”. 2ST:186.
“Todo el propósito de Dios al dar a Su Hijo por los pecados del mundo, es para que el hombre
pueda ser salvo, no en transgresión y en injusticia, sino que abandonando el pecado, lavando sus ves-
tiduras del carácter, y volviéndolas blancas en la sangre del Cordero”. 5T:631-632.
“(Cristo) salva a los hombres, no en pecado, sino del pecado; y aquellos que Lo aman demostra-
rán su amor a través de la obediencia”. 6RH:45.
“¿Hay alguno que conozca lo que es el amor de Cristo, que cree que puede continuar en transgre-
sión, y aun así ser salvado para Su reino eterno? Él dio Su vida para poder salvar a Su pueblo, no en sus
pecados, sino de sus pecados. Si queremos ser participantes con Él de Su gloria, debemos ser partici-
pantes con Él de Sus sufrimientos”. 2RH:252.
“Ahora, mientras le enseñamos al pecador a Jesucristo como aquel que puede sacar el pecado,
debemos explicarles lo que es el pecado, y mostrarles la necesidad de ser salvos de sus pecados y no en
ellos. Se le debe hacer sentir que tiene que cesar de transgredir la ley de Dios, lo cual significa parar de
pecar”. 1RH:287.
“Jesús no soportó todo esto para que nosotros continuásemos en pecado, sino que para salvarnos
de nuestros pecados. Él vino para traerle poder moral a los hombres, para unir la humanidad con la di-
vinidad, de tal manera que a través de Su gracia el hombre pueda ser un vencedor”. 2ST:425.
“Jesús no vino para salvar al pueblo en sus pecados, sino de sus pecados”. 3RH:182.
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“Cristo no vino para salvar al hombre en sus pecados, sino de sus pecados”. 3RH:577.
“Cristo vino a la tierra para ser el que portador de pecados, para sufrir por la transgresión del
hombre; no para salvar a los hombres en sus pecados, sino como el Cordero de Dios, para quitarles los
pecados del mundo”. MJ:307.
“Toda injusticia es pecado”, y “pecado es la transgresión de la ley”; por lo tanto aquellos que es-
tán quebrantando la ley de Dios y enseñando a otros a quebrantarla, no serán cubiertos con las vestidu-
ras de la justicia de Cristo. Él no vino para salvar a los hombres en sus pecados; sino que de sus peca-
dos”. 2RH:232.
“Él no vino para salvar a los hombres en pecado, sino del pecado. Y todo aquel que siente la ne-
cesidad de un Salvador, y va a Él creyendo en Su poder, ganará la victoria sobre el pecado. “A tantos
cuantos Le recibieron, a ellos Él les dio poder para ser hechos hijos de Dios”. 3ST:457.
“Cristo invita a todos a que vengan a Él; pero cuando ellos vienen, tienen que dejar a un lado sus
pecados. Todos sus vicios e insensateces, todo su orgullo y mundanalidad, tienen que ser dejados en Su
cruz. Él requiere esto porque los ama, y desea salvarlos, no en sus pecados sino de sus pecados”.
4ST:198.
“Un precio infinito fue pagado por la redención del hombre, no para ser salvados en sus pecados,
ni tampoco para dejar nula (anular) la ley de Dios”. 3ST:125.
“Aquel que habita en Cristo, y tiene a Cristo habitando en su corazón por la fe, no puede retener
los mismos horribles rasgos de carácter que eran manifestados en su vida antes que él tuviese una co-
nexión con Cristo. Cristo vino para salvar a los hombres de sus pecados, no en sus pecados”. 3ST:58.
“El amor de Dios es expresado al hombre en el incalculable don de su Hijo; pero Cristo fue dado
a un mundo perdido, para que nosotros pudiésemos ser salvos, no en nuestros pecados, sino de nues-
tros pecados”. 2RH:464.
“Jesús murió... no para salvarte en tus pecados, sino de tus pecados”. MJ:285.
“Mientras le señalamos al pecador a Jesús como el Único que puede quitar el pecado, tenemos
que explicarle lo que es el pecado, y mostrarle que puede ser salvo de sus pecados, pero no en ellos. Él
tiene que entender que “pecado es la transgresión de la ley””. 1ST:458.
“El Señor Jesús vino a la tierra para que Él pudiese recrear la imagen de Dios en el hombre. Él le
dice al pecador arrepentido, “te daré un corazón nuevo”. “Si el hombre está en Cristo, es una nueva
criatura; las cosas antiguas han pasado; todas las cosas se convierten en nuevas”. Aquel que habita en
Cristo, y tiene a Cristo habitando en su corazón por la fe, no puede retener los mismos rasgos horribles
de carácter que eran manifestados en su vida antes que él tuviese una conexión con Cristo. Cristo vino
para salvar a los hombres de sus pecados, no en sus pecados”. 3ST:58.
“Cristo no murió para alentar al hombre a rebelarse en contra de Dios, sino que para proveer un
camino a través del cual él pudiese guardar toda la ley”. 4ST:192.
“Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, no en sus pecados sino de sus pecados, y para
santificarlos por medio de la verdad; y para que Él pudiese ser un perfecto Salvador para nosotros, no-
sotros debemos entrar en un unión con Él a través de un acto personal de fe”. 2ST:198.
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“Si me amáis”, dice Él, “guardaréis mis mandamientos”. Él salva a los hombres, no en el pecado,
sino del pecado; y aquellos que Le aman mostrarán su amor por medio de la obediencia”. DTG:621.
“Jesús murió, no para salvar al hombre en sus pecados, sino de sus pecados. Debemos abando-
nar nuestros caminos errados, tomar nuestra cruz y seguir a Cristo, negándonos a nosotros mismos, y
obedeciendo a Dios a cualquier costo”. 2ST:117.
“Jesús vino a este mundo para salvar a Su pueblo de sus pecados. Él no nos salvará en nuestros
pecados, porque Él no es ministro del pecado”. 2ST:464.
“Aquellos que colocan su confianza en Cristo no deben estar esclavizados por ninguna tendencia
heredada o cultivada”. MC:175.
“La religión de Cristo transforma las tendencias heredadas y cultivadas hacia lo errado. Elimina
la confianza en sí mismo y el egoísmo, llevando al hombre a verse tal cual es, débil y pecaminoso, in-
capaz de hacer por sí mismo algo bueno. Lo lleva a contemplar a Jesús, y al contemplarlo, es transfor-
mado a Su semejanza”. 4ST:216.
“Nadie necesita desesperarse a causa de las tendencias heredadas hacia el mal. Cuando el Espí-
ritu Santo nos convence de pecado, el que hace mal debe arrepentirse, y confesar, y abandonar el mal.
Fieles centinelas están en guardia, para dirigir las almas por los caminos correctos”. MJ:502.
“Dios ha dado Su Espíritu Santo como un poder suficiente como para subyugar todas las tenden-
cias heredadas y cultivadas hacia el mal. Entregando la mente al control del Espíritu, creceréis a la
semejanza del perfecto carácter de Dios, y seréis instrumentalidades a través de las cuales Él puede re-
velar Su misericordia, Su bondad y Su amor”. MJ:551.
“Él ha dado Su Espíritu Santo como un poder suficiente para vencer todas las tendencias here-
dadas y cultivadas del hombre hacia el mal. Entregando sus capacidades al control del Espíritu, el
hombre será impreso con el perfecto carácter de Dios, y será hecho un instrumento a través del cual Él
puede revelar Su misericordia, Su bondad y Su amor”. 3ST:336.
“El poder convertidor de Dios puede transformar las tendencias heredadas y cultivadas; porque la
religión de Jesús es elevadora. “Nacido de nuevo” significa una transformación, un nuevo nacimiento
en Cristo Jesús”. 3RH:455.
“Es necesaria una conversión genuina, no una vez en muchos años, sino que diariamente. Esta
conversión trae al hombre a una nueva relación con Dios. Las cosas antiguas, sus pasiones naturales y
sus tendencias heredadas y cultivadas hacia el mal, pasan, y él es renovado y santificado”. 3RH:499.
“Cuando participamos de la naturaleza divina, las tendencias heredadas y cultivadas hacia el mal
son eliminadas (cortadas) del carácter, y somos hechos un poder viviente para el bien”. 4RH:175.
“Todo aquel que recibe a Cristo en verdad creerá en Él. Él verá la necesidad de poseer a Cristo
habitando en el corazón por la fe. Ellos escaparán del control de sus tendencias heredadas y cultivadas
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hacia el mal, de su orgullo, vanidad, autoestima, mundanalidad, y de todo pecado, y revelarán a Cristo
en sus vidas”. 4RH:101.
“A través del Espíritu el creyente se vuelve participante de la naturaleza divina. Cristo ha dado Su
Espíritu como un poder divino para vencer todas las tendencias heredadas y cultivadas hacia el mal, y
para imprimir Su propio carácter en Su iglesia”. 5RH:471.
“El pecado podía ser resistido y vencido solamente a través de la poderosa agencia de la Tercera
Persona de la Deidad, el cual no vendría con una energía modificada, sino que en la plenitud del poder
divino. Es el Espíritu que hace efectivo lo que ha sido purificado por el Redentor del mundo. Es por el
Espíritu que el corazón es hecho puro. A través del Espíritu el creyente se vuelve participante de la na-
turaleza divina. Cristo ha dado Su Espíritu como un poder divino para vencer todas las tendencias he-
redadas y cultivadas hacia el mal, y para imprimir Su propio carácter en Su iglesia”. DTG:625.
“Las tendencias heredadas y cultivadas hacia el mal tienen que ser vencidas”. MC:453.
“Todos nosotros poseemos debilidades heredadas y cultivadas, pero podemos obtener preciosas
victorias todos los días”. 2ST:274.
“Todo defecto de carácter condenado por la ley de Dios, tiene, a través de la gracia de Cristo, la
cual es libremente otorgada a toda alma que la desee, que ser vencedor. Toda tendencia heredada y cul-
tivada hacia el mal tiene que ser vista, subyugada y limpiada, para que el templo del alma pueda ser
apto para la morada del Espíritu de Dios”. 3ST:223.
“... la batalla de vencer es una que es presentada a cada alma que quiera entrar en el reino de
Dios. “Aquel que venciere, el mismo debe ser vestido con vestiduras blancas; y Yo no borraré su nom-
bre del libro de la vida, sino que confesaré su nombre delante de mi Padre, y ante Sus ángeles”. Los se-
guidores de Cristo deberán pelear (guerrear) contra toda tendencia que hayan heredado o cultivado;
porque las prácticas malas corrompen el alma”. 3ST:226.
“Aquellos que entren deberán ser leales y fieles siervos de Dios, uniéndose con Cristo, obrando
Sus obras, venciendo así como Él venció, luchando día tras día con las tendencias heredadas y cultiva-
das hacia el mal, las cuales tienen que ser a menudo crucificadas”. 3ST:372.
“Si deseamos ser cristianos, entonces sentémonos a los pies de Jesús y aprendamos de Él. Él nos
dará fuerza para vencer todo defecto en nuestro carácter, y para oponer a estos defectos heredados o
cultivados las virtudes de Jesucristo. Debemos sortear nuestro camino a través de la engañosa obscuri-
dad a la luz divina”. 3ST:290.
“El llamado viene a nosotros, “no os conforméis con este mundo; sino que sed transformados por
la renovación de vuestra mente”. Si obedecemos este mandamiento, el poder del Espíritu Santo vendrá
a nuestra mente y cuerpo, colocándonos en conformidad con la voluntad de Cristo, y renovándonos a
Su semejanza. Las tendencias heredadas y cultivadas hacia el mal morirán, y Cristo será formado en el
interior (dentro), la esperanza de gloria”. 4ST:389.
“Si trabajamos sabia e inteligentemente para Dios, nuestras pasiones humanas, nuestras tenden-
cias heredadas y cultivadas hacia el mal, tienen que ser traídas bajo el control de una más alta y do-
minante costumbre que las habilidades humanas”. 4ST:146.
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“Nosotros debemos conquistar (vencer, dominar) en el nombre de Jesús, o ser conquistados (ven-
cidos, dominados). Armados con la mente de Cristo, seremos más que vencedores”. 4ST:293.
“La paga (el salario) del pecado es la muerte”. Pecado, no importa cuán pequeño sea estimado,
persistirá solamente al costo de la vida eterna. Lo que no es vencido nos vencerá, y obrará nuestra des-
trucción”. 2RH:197.
“Nunca debiéramos ser lentos en romper con un hábito pecaminoso. A menos que los hábitos ma-
lignos sean vencidos, ellos nos vencerán, y destruirán nuestra felicidad”. 4T:654.
“A menos que se le preste atención a estas advertencias, y que los defectos de carácter sean ven-
cidos, estos defectos vencerán a aquellos que los poseen, y ellos caerán en el error, en la apostasía, y en
abierto pecado”. 5T:537.
“Aquellos que no avanzan retrocederán, aun en el mismo límite de la Canaán celestial”. 5T:534.
“O vencemos nuestros malos rasgos de carácter y somos hechos como Cristo, o acariciaremos
nuestros defectos, y fallaremos de la divina norma”. 2RH:471.
“Dios nos probará una y otra vez, hasta que venzamos nuestros problemas o nos entreguemos
completamente a nuestras rebeliones y obstinaciones”. 2RH:311.
“Debemos ser santificados a través de la verdad; todo defecto de carácter tiene que ser vencido, o
nos vencerá, y se convertirá un poder controlador hacia el mal”. 1RH:431.
“Es solamente a través de la gracia divina que nosotros podemos vencer los defectos en nuestro
carácter; pero a menos que hagamos continuos esfuerzos para subyugarlos, ellos se harán más fuertes,
tal como en el caso de Judas. Toda indulgencia en pecar prepara el camino para renovadas y excesivas
indulgencias, hasta que finalmente el tentador tiene un completo control de la mente”. 1ST:437.
“El Señor lleva a sus errantes hijos sobre el mismo terreno una y otra vez; pero si ellos fallan con-
tinuamente en atender las amonestaciones de Su Espíritu, si ellos fallan en reformarse en todo punto
donde han errado, Él finalmente los dejará a merced de sus propias debilidades”. 9T:182.
“Podemos encontrarnos acosados con innumerables tentaciones; y tenemos que encontrar fuerza
en Cristo para vencerlas, o ser vencidos por ellas y perder nuestras almas”. 3T:453.
“Todo defecto en el carácter, a menos que sea vencido por la ayuda del Espíritu de Dios, se con-
vertirá en un seguro medio de destrucción”. 5T:573.
“O Dios o Satanás controlan la mente; y la vida lo muestra tan claramente que nadie necesita
equivocarse en relación a cuál poder usted le rinde lealtad”. 1RH:455.
“Si les es permitido, las bajas pasiones obtendrán el dominio sobre todo el ser. Cristo tendría es-
tas pasiones sujetas a los altos poderes de la mente”. 4ST:24.
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“Los defectos naturales del carácter, si no son vencidos con determinación por amor a Cristo,
dominarán completamente el alma humana”. 3ST:494.
“Todo deseo pecaminoso debe ser reprimido, todo rasgo errado debe ser vencido, o ello probará
ser nuestra ruina”. 1ST:209.
“Debéis vencer las fallas que luchan por la victoria, las cuales, a menos que sean vencidas, os se-
pararán de Dios”. 5RH:143-144.
“A cada lado somos acosados por enemigos invisibles, y nosotros, o vencemos a través de la gra-
cia otorgada por Dios, o seremos vencidos (dominados)”. 6RH:435.
“Los hombres tendrán grandes oportunidades y privilegios, y mucha luz, si tan solo avanzaran
hacia la perfección del carácter de Cristo, o entonces seguirán sus propios rasgos peculiares de carác-
ter”. 3RH:572.
“Él escucha nuestros gemidos internos, y nos revela las manchas de la plaga en nuestros caracte-
res, para que nosotros venzamos nuestros defectos, en vez de ser vencidos por ellos”. 2RH:225.
“Debemos vencer en el nombre de Jesús o ser vencidos. Armados con la mente de Cristo seremos
más que vencedores”. 1ST:123.
Supongamos que usted va a una tienda de ropa a comprarse un terno. Encuentra uno que es acep-
table y le dice al vendedor, “¿Cuál es el precio de éste?”.
El vendedor responde, “El precio es de $200.000, pero no necesita pagar todo eso”. ¿Cuál sería
vuestra próxima pregunta? Obviamente, “¿Qué descuento me puede hacer?”.
O supóngase, que usted va a un local donde venden autos usados. Usted encuentra uno que pare-
ce llenar sus necesidades, y entonces le pregunta al vendedor, “¿Cuál es el precio de éste?”.
El vendedor le responde, “El precio es $3.500.000, pero no necesita pagar todo eso”. Nuevamen-
te, ¿Cuál sería vuestra próxima pregunta? Obviamente, “¿Qué descuento me puede hacer?”.
Ahora, supóngase que usted va donde su pastor y le pregunta, “Pastor, ¿qué hay acerca de la ley
de Dios, los Diez Mandamientos?”.
Él responde, “Por supuesto que la ley de Dios aun está vigente, pero usted no necesita obedecerla
perfectamente”. ¿Cuál sería vuestra próxima pregunta? Obviamente, “¿Qué descuento me puede ha-
cer?”.
¿Cuánto descuento podemos obtener de los Diez Mandamientos? Si seguimos esta pregunta, ha-
remos un interesante descubrimiento. ¡Nadie lo sabe!
Pregúntele a su pastor, a vuestro presidente de Asociación, al presidente de la Unión, o aun al
Comité de la Conferencia General. Ninguno de ellos estará capacitado para responder la pregunta. La
idea parece ser que nosotros tenemos que decidir por nosotros mismos. Pero antes que emprendamos
esta asombrosa tarea, hagamos una pausa para considerar los consejos relacionados con este asunto,
que el Señor nos ha enviado a través de su mensajera especial.
“En substituir sus propias ideas, en erigir sus propias normas, ellos llegan a representar mal al
Padre y a Jesucristo, a quien Él envió, quedando muy por debajo del carácter de Cristo. Al erigir sus
propias normas, ellos se apegan a sus propias deficiencias, practican sus antiguos hábitos, y caen muy
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por debajo de la perfección del carácter de Cristo. Pero a través de la gracia de Cristo, nosotros debié-
ramos siempre esforzarnos en alcanzar la perfecta norma”. 3ST:247.
“Nunca debemos prescribir para nuestro propio caso”. 1ST:328.
“La Palabra de Dios presenta la norma a la cual tenemos que conformar nuestra vida y carácter.
Podemos elegir seguir alguna otra norma, que esté más en armonía con nuestros corazones, pero así
nunca podremos ganar la aprobación divina”. 1RH:320.
“Aquellos que realmente están santificados no colocarán sus propias opiniones como una norma
de lo que es correcto o errado”. 1RH:251.
Debemos modelar nuestras vidas de acuerdo con el Modelo divino. No podemos permitirnos imi-
tar a otros. No podemos permitirnos el medirnos a nosotros mismos por las normas humanas. Las nor-
mas de los hombres son tan variadas (diversas) como los hombres que las hicieron”. 2RH:545.
“Nosotros tenemos completa fe en la escritura que dice, “Dios es amor”, sin embargo muchos han
vergonzosamente pervertido esta palabra, y han caído en peligrosos errores debido a una falsa interpre-
tación de su significado. La santa ley de Dios es la única norma a través de la cual podemos estimar el
afecto divino. Si no aceptamos la ley de Dios como nuestra norma, estamos estableciendo nuestra pro-
pia norma. Dios nos ha dado preciosas promesas de Su amor, pero no debemos atribuir a Jehová una
ternura que lo llevaría a Él a pasar por alto las culpas y a guiñarle a la iniquidad”. 2RH:403.
“El mundo ha establecido una norma conveniente para las inclinaciones de los corazones no
santificados, pero esta no es la norma para aquellos que aman a Cristo. El Redentor los ha escogido de
este mundo, y les ha dejado como norma Su vida impecable”. 4ST:189.
“Vuestra norma debe ser el carácter de Aquel que fue puro, santo e incontaminado”. MJ:345.
“Solamente aquellos que poseen una genuina santificación guardan los mandamientos de Dios.
Ellos no erigen una norma de carácter para ellos mismos; porque saben que una norma tal quedaría
muy por debajo de los requerimientos de Dios. Ellos toman la norma que el Señor les ha dado, y a tra-
vés de la justicia imputada de Jesucristo, obedecen la ley de Dios”. MJ:308.
“Todo el cielo está al comando de aquellos que guardan los mandamientos de Dios y poseen la fe
de Jesús. Necesitamos llegar a una norma más elevada, para continuar hacia delante y reclamar nues-
tros exaltados privilegios. Debiéramos caminar humildemente con Dios, no hacer orgullosas presun-
ciones de perfección de carácter, sino que una fe simple reclamar todas las promesas de la Palabra de
Dios; porque ellas son para los obedientes, no para los transgresores de la ley de Dios”. 2ST:372.
“No debiéramos levantar ninguna norma humana con la cual midamos el carácter”. 1MS:315.
“Pero en el día del juicio aquellos que razonan de esa manera (que Daniel era un caso muy parti-
cular, etc.) encontrarán que ellos se apartaron de los expresos requerimientos de Dios, y han estableci-
do sus propias opiniones como una norma de lo que es correcto y de lo que es errado”. MJ:574.
“No hay una norma real de justicia fuera de la ley de Dios”. MJ:582.
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“Los hombres pueden dejar de lado la gran norma moral de carácter de Dios, y erigir una norma
que se acomode a sus propias conveniencias, y por esta norma imperfecta pueden reclamar santidad;
pero Dios impondrá (hará cumplir) Sus propias leyes en naciones, familias e individuos”. 2ST:131.
“Los hombres han tomado sobre sí mismos la responsabilidad de erigir una norma en armonía
con sus propias ideas, y la ley de Jehová ha sido deshonrada”. 3RH:43.
“El carácter de Cristo es la norma que el cristiano debe mantener ante sí”. MJ:347.
“La ley de Dios es la norma a través de la cual el carácter debe ser probado; si erigimos una nor-
ma que nos acomode a nosotros, e intentamos seguir un criterio de nuestra propia invención, al final
fallaremos completamente en asegurarnos el cielo”. 1RH:567.
“La Palabra de Dios no le da a los hombres la libertad para establecer sus propias normas de
justicia, tal como muchos lo hacen pretendiendo estar sin pecado”. 1ST:446.
“Los hombres pueden erigir una norma de justicia de su propia invención, separada de aquella
presentada en la Palabra de Dios; pero su esperanza, al igual que la casa construida sobre la arena,
ciertamente caerá”. 1ST:493.
¿Y qué sucede entonces con la teología del “relacionamiento”? No lleguemos a los extremos. No
dejemos que se convierta en una norma hecha por el hombre que nosotros colocamos en lugar de la
norma que Dios nos ha dado. La Ley de Dios es una transcripción de Su carácter, expresada en palabras
en los Diez Mandamientos y en la vida real en nuestro Señor Jesucristo. Ella simplemente no puede ser
perfeccionada.
Como otros han señalado, la palabra “relacionamiento” por sí misma tiene realmente poco signi-
ficado. Una serpiente y un ratón tienen un relacionamiento, tal como lo tienen un estudiante y un profe-
sor, o un hombre y una mujer enamorados. En cada caso la palabra “relacionamiento” posee su conte-
nido, su significado específico, por medio de las otras palabras usadas con ella.
Dios y el hombre tienen un relacionamiento, la relación de un Creador con Su ser creado, el
hombre. En este caso los términos del relacionamiento son obviamente dictados por el Creador, no por
el ser creado. Estos términos básicos son encontrados en la Santa Ley de Dios, escrita con Su propio
dedo. Mejor sería si los aceptáramos y no tratáramos de encontrar un plan mejor que nos acomode a
nosotros. Hacerlo crearía el peligro de imaginarnos que podemos tener un relacionamiento aceptable
con Dios mientras acariciamos el pecado, que es la violación de Su Ley. A pesar de la atractiva manera
en la cual esta idea pueda ser presentada a nosotros, simplemente no es verdad.
“El pecador es privilegiado en reconocer a Cristo como su divino y adorable hermano, pero este
relacionamiento no puede ser reclamado mientras él continua acariciando el pecado”. 3RH:434.
“Cuando Jesús se levante en el lugar santísimo, y deje a un lado Sus vestiduras mediatorias, y se
vista a Sí mismo con los atavíos de venganza en lugar de su atuendo de sacerdote, la obra del pecador
estará realizada. El periodo de tiempo habrá entonces llegado cuando el mandato saldrá, “el que es in-
justo, sea injusto todavía; ... y el que es justo, sea justo todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.
He aquí Yo vengo pronto; y mi recompensa está conmigo, para darle a todo hombre de acuerdo a su
obra”. 2T:691.
“Durante estas horas de prueba ellos deben buscar la perfección de carácter”. 5T:557.
“Toda nuestra preparación para el cielo debe ser completada aquí. Cuando Cristo venga, nuestros
caracteres no serán transformados. Estos cuerpos viles serán transformados, y modelados de acuerdo
con la semejanza de Su cuerpo glorioso; pero no habrá una transformación moral realizada en noso-
tros entonces”. 2RH:236.
“Aquellos que no se han negado a sí mismos, que no han manifestado simpatía por las miserias
de los demás, que no han cultivado los preciosos atributos del amor, que no han manifestado tolerancia
y mansedumbre en esta vida, no serán transformados cuando Cristo venga”. 3RH:241.
“Ahora es nuestro tiempo y oportunidad; estamos ahora en medio de la prueba que Dios nos ha
dado, en la cual tenemos que desarrollar caracteres conforme a la medida de Cristo”. 3RH:219.
“No debemos establecernos (calmarnos), esperando que venga un cambio de carácter a través de
una obra milagrosa, cuando Jesús aparezca en las nubes del cielo con poder y gran gloria”. MJ:142.
“Es ahora que debemos lavar nuestras vestiduras de carácter y hacerlas blancas en la sangre del
Cordero. Es ahora que debemos vencer el orgullo, la pasión y la indolencia espiritual. Es ahora que
debemos despertar, y hacer esfuerzos determinados para tener una simetría de carácter”. 5T:216.
“Los caracteres formados en esta vida determinarán el destino futuro. Cuando Cristo venga, Él
no va a transformar el carácter de ningún individuo. El precioso tiempo de prueba es dado para ser uti-
lizado en lavar nuestras vestiduras de carácter y en hacerlas (dejarlas) blancas en la sangre del Corde-
ro”. 4T:429.
“Es ahora que nuestros corazones deben ser puros y santos. No tenemos ninguna promesa de que
seremos transformados en el carácter cuando Cristo aparezca”. MJ:235.
“Las vestiduras puras y santas no han sido preparadas para que nadie se las ponga hasta que haya
entrado por los portales de la ciudad. Todo el que entre poseerá las vestiduras de la justicia de Cristo y
el nombre de Dios será visto en su frente”. MJ:79.
“En estas preciosas horas de prueba, Dios desea que nosotros formemos tales caracteres que
deseemos que sean perfectos, cuando Cristo aparezca en la segunda venida sin pecado para la salva-
ción”. MJ:260.
“Será muy tarde buscar la justicia de Cristo cuando los convidados sean llamados y examinados.
Ahora es el tiempo para ponernos la justicia de Cristo, las vestiduras de boda que os permitirá entrar al
banquete de las bodas del Cordero”. MJ:236.
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“... empeñándose en esta obra (purificando nuestros corazones), y ejercitando una fe viva en
Dios, ... debemos perfeccionar un carácter cristiano. La obra de limpiar el templo del alma y prepararse
para la aparición de Cristo tiene que ser hecha mientras estamos en este mundo de tentación. Tal como
Cristo nos ha de encontrar con nuestro carácter cuando Él venga, así permaneceremos”. 2ST:153.
“Cuando Cristo venga, nuestros cuerpos viles serán transformados y hechos conforme a Su cuer-
po glorioso; pero el carácter vil no será hecho santo entonces. La transformación de carácter tiene que
tomar lugar antes de Su venida. Nuestras naturalezas tienen que ser puras y santas; tenemos que tener
la mente de Cristo, para que Él pueda contemplar con agrado Su imagen reflejada sobre nuestras al-
mas”. 2ST:71.
“A través de Sus méritos, los hombres pueden permanecer ante Dios como candidatos a la vida
eterna. Debemos ser vencedores. Debemos ganar la victoria aquí y ahora; debemos obtener una precio-
sa experiencia en las cosas de Dios ahora. Si no obtenemos esa experiencia y victorias en esta vida,
nunca la obtendremos”. 2ST:267.
“Muchos se están engañando a sí mismos pensando que el carácter será transformado a la veni-
da de Cristo; pero no habrá ninguna conversión de corazón cuando Él aparezca. Nuestros defectos de
carácter deben ser enmendados aquí, y a través de la gracia de Cristo tenemos que vencerlos mientras
dure nuestra prueba. Este es el lugar para ser habilitados para la familia celestial”. 2ST:524.
“Ahora es nuestro día de prueba, y debemos perfeccionar ahora los caracteres que soportarán la
prueba del juicio. Cuando Cristo venga, no habrá ningún cambio de carácter; esto mortal será hecho
inmortal, y esto corrompido será hecho incorruptible; y aquellos que estén vivos y permanezcan sobre
la tierra serán tomados para encontrarse con el Señor en el aire, si sus caracteres son intachables y pu-
ros. La transformación de carácter tiene que tomar lugar durante las preciosas horas de prueba”.
2ST:508.
“No debéis mirar al futuro, pensando que en algún día distante seréis hecho santos; es ahora que
debéis ser santificados a través de la verdad”. 2ST:477.
“El cambio de la tierra al cielo no transformará el carácter de los hombres; la felicidad de los re-
dimidos en el cielo proviene del carácter formado en esta vida conforme a la imagen de Cristo. Los
santos en el cielo deberán haber sido primero santos en la tierra”. 2RH:622.
“Si no nos entregamos a sus requerimientos en esta vida, aprendiendo a amar a Dios con todos
nuestros corazones y a nuestros vecinos como a nosotros mismos, nos encontraremos con que no tene-
mos cambio de carácter cuando Jesús aparezca. La rebelión no dará lugar a la paz y al amor cuando Él
venga en las nubes del cielo. Ahora es el tiempo para separar las espinas de la preciosa semilla de la
verdad, para que el corazón esté totalmente ocupado con la verdad del cielo”. 2RH:577.
“Todos los que van a ser santos en el cielo serán primero santos sobre la tierra”. 2RH:509.
“La felicidad es el resultado de la santidad, y conformidad con la voluntad de Dios. Aquellos que
serán santos en el cielo, deben primero ser santos sobre la tierra; porque cuando dejemos esta tierra,
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llevaremos nuestro carácter con nosotros, y esto será simplemente tomando con nosotros algo de los
elementos del cielo que fueron impartidos a nosotros a través de la justicia de Cristo”. 2RH:419-420.
“... cuando Cristo venga, Él no transformará el carácter... Ahora debemos aprender a ser obe-
dientes, sumisos a la voluntad divina, para que Dios pueda obrar en nosotros a desear y a hacer Su bue-
na voluntad...”. 2ST:425.
“La preparación para el cielo tiene que ser hecha en el tiempo de prueba”. MJ:203.
“Es ahora o nunca que tenéis que perfeccionar el carácter cristiano”. 1ST:59.
“Si vamos a ser santos arriba, primero debemos ser santos abajo”. 2RH:276.
“La oportunidad nos es dada ahora para mejorar y ser perfectos a este lado del juicio”. 1RH:92.
“... no hay ninguna transformación de carácter cuando Cristo venga. La construcción del carác-
ter debe continuar durante las horas de prueba”. 1RH:541.
“Cuando Cristo venga, nuestros cuerpos viles serán transformados, y serán hechos como Su cuer-
po glorioso; pero el carácter vil no será hecho santo entonces. La transformación de carácter tiene que
tomar lugar antes de Su venida. Nuestras naturalezas tienen que ser puras y santas; tenemos que tener
la mente de Cristo, para que Él pueda contemplar con placer Su imagen reflejada sobre nuestras al-
mas”. 1RH:543.
“No debemos pensar que podemos esperar hasta que lleguemos al Cielo antes de perfeccionar pu-
ros, castos y hermosos caracteres. El cristiano será como Cristo aquí”. 1ST:504.
“El corto espacio de tiempo que le es permitido a los hombres pasar aquí es extraordinariamente
valioso. Ahora, mientras la prueba aun es demorada (aun tarda), Dios se ha propuesto unir Su fortale-
za con la debilidad del hombre finito”. 1ST:422.
“En ese día de la venida de Cristo, muchos gritarán (llorarán), “demasiado tarde, demasiado
tarde”. Otros suplicarán misericordia, pero la misericordia habrá plegado sus alas y habrá partido”.
4ST:175-176.
“Dios desearía que aprendiésemos la solemne lección de que estamos obrando nuestro propio
destino. Los caracteres que formamos en esta vida deciden si estamos o no capacitados para vivir a tra-
vés de las edades eternas”. 5RH:212.
“Son solamente a aquellos que sobre la tierra han aprendido a glorificar a Dios que se les dará un
lugar en las cortes de gloria. Si somos trasladados, lo seremos tal como estamos. Tenemos que ser per-
fectos en esta vida; en esta vida nuestras lenguas tienen que ser santificadas, nuestros pensamientos
purificados. Entonces hagamos aquellas cosas que desearíamos haber hecho cuando venga el tiempo en
que nuestra obra esté terminada”. 5RH:507.
“Despertemos todos; porque el tiempo está a la mano cuando se diga, “El que es inmundo, siga
siendo inmundo todavía; y el que es santo, continúe siendo santo”. Justamente ahora es el tiempo para
buscar pureza y santidad de carácter, y obtener vestiduras blancas, para que podamos ser preparados
para sentarnos en el banquete de las bodas del Cordero”. 1RH:193.
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“Ahora es el tiempo para familiarizarnos con las Escrituras y aprender cómo perfeccionar un ca-
rácter cristiano, para prepararnos para el Cielo teniendo una íntima conexión con Dios, para que al final
podamos ser coronados con una eterna salvación en el reino de Dios”. 1RH:203.
“Es en este tiempo de prueba en el cual nos estamos preparando ya sea para la vida eterna en glo-
ria o para la perdición. Es aquí que nos comprometemos en la obra de la construcción del carácter; y si
tenemos éxito, mereceremos la bienvenida del Maestro, “Bien hecho, buen y fiel siervo”. 1RH:539.
“El tiempo de prueba nos es dado para que perfeccionemos un carácter apto para la eternidad”.
2RH:404.
“Cuando los impíos muertos sean levantados de la tumba, saldrán con los gustos, hábitos y carac-
teres que formaron en el tiempo de prueba. Un pecador no es levantado como santo, ni un santo es le-
vantado como pecador”. 2RH:466.
“No podemos esperar hasta el Juicio antes que consintamos en negar el yo y tomar la cruz. Será
demasiado tarde entonces para formar un carácter para el Cielo. Es aquí y ahora que tenemos que po-
nernos al lado del humilde y sacrificado Redentor. Es aquí que tenemos que vencer la envidia, las con-
tiendas, el egoísmo, el amor al dinero, y el amor al mundo. Es aquí que tenemos que entrar a la escuela
de Cristo y aprender las preciosas lecciones de mansedumbre y de humildad de mente; y aquí debe es-
tar nuestro objetivo y nuestros diligentes esfuerzos para ser leales al Dios del Cielo, obedeciendo a to-
dos Sus mandamientos”. 2ST:175.
“Hoy tenéis que entregaros a vosotros mismos a Dios, para que Él pueda hacer de vosotros vasos
de honra, y comprometerse para Su servicio. Hoy debéis daros a vosotros mismos a Dios, para que
seáis vaciados del yo, vaciados de la envidia, de los celos, malas conjeturas, y contiendas, todo aquello
que deshonre a Dios. Hoy debéis tener vuestros vasos purificados para que estéis listos para recibir el
rocío celestial, listos para el aguacero de las lluvias tardías; porque la lluvia tardía vendrá, y la bendi-
ción de Dios llenará toda alma que esté purificada de toda contaminación. Es nuestra obra hoy entregar
nuestras almas a Cristo, para que podamos ser capacitados para el tiempo del refrigerio de la presencia
del Señor, capacitados para el bautismo del Espíritu Santo”. 1MS:191.
“Cuando la voz de Dios despierte a los muertos, saldrán de la tumba con los mismos apetitos y
pasiones, los mismos gustos y disgustos, que ellos acariciaron cuando estaban vivos. Dios no obra nin-
gún milagro para recrear un hombre que no fue recreado cuando se le dio todas las oportunidades y se
le proveyó con todas las facilidades”. PVGM:214.
“No habrá pruebas futuras en las cuales podamos prepararnos para la eternidad. Es en esta vida
que debemos ponernos las vestiduras de la justicia de Cristo. Esta es nuestra única oportunidad para
formar caracteres para el hogar que Cristo ha preparado para aquellos que obedecen Sus mandamien-
tos. Los días de nuestra prueba se están cerrando rápidamente”. PVGM:259.
“Ahora, mientras nuestro gran Sumo Sacerdote está haciendo expiación por nosotros, debemos
procurar ser perfectos en Cristo. Ni siquiera por un pensamiento pudo nuestro Salvador ser llevado a
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ceder al poder de la tentación... Esta es la condición en la que deben ser encontrados los que han de
subsistir en el tiempo de angustia”. CS:681.
“Cuando Él venga, no nos limpiará de nuestros pecados, para remover de nosotros los defectos en
nuestros caracteres, o para curarnos de las enfermedades de nuestros temperamentos y disposiciones. Si
es que fuimos purificados, esa obra será totalmente completada antes de ese tiempo. Cuando el Señor
venga, aquellos que son santos continuarán aun siendo santos. Aquellos que han preservado sus cuer-
pos y espíritus en santidad, en santificación y honra, recibirán entonces el toque final de la inmortali-
dad. Pero aquellos que son injustos, no santificados, y sucios, permanecerán así para siempre. Ninguna
obra será hecha entonces por ellos para remover sus defectos, y darles caracteres santos. El Refinador
no se sentará entonces para continuar con Su proceso de refinamiento, removiendo sus pecados y su co-
rrupción. Todo esto tiene que ser hecho en estas horas de prueba. Es ahora que esta obra debe ser com-
pletada por nosotros”. 2T:355.
“El pueblo de Dios debe estar preparado para resistir al astuto enemigo. Es esta resistencia la que
Satanás teme. Él sabe mejor que nosotros el límite de su poder, y cuán fácilmente él puede ser vencido
si resistimos y lo enfrentamos. A través de la fortaleza divina, el más débil de los santos es más que un
contendor para él y todos sus ángeles, y si es colocado a prueba, él estaría capacitado para probar su
poder superior”. 5T:293.
“Satanás sabe mejor que el pueblo de Dios el poder que ellos pueden tener sobre él, cuando su
fuerza está en Cristo. Cuando ellos humildemente le suplican al poderoso Conquistador por ayuda, el
más débil de los creyentes en la verdad, confiando firmemente en Cristo, puede exitosamente repeler a
Satanás y a toda su hueste”. 1RH:54.
“Satanás está bien consciente que la más débil de las almas que habita en Cristo es más que un
contendor para las huestes de las tinieblas, y que, si él se revelase abiertamente, sería enfrentado y re-
sistido”. CS:585.
“Cuando Satanás venga como un aluvión, debemos enfrentar sus tentaciones con la espada del
Espíritu, y Jesús será nuestro ayudador, y levantará por nosotros un estandarte contra él. El padre de la
mentira tiembla y se estremece cuando la verdad de Dios, en poder consumidor, es arrojada en su ca-
ra”. 5T:426.
“Una palabra de Eva en vindicación del Creador habría causado que el acusador huyera, y su in-
tegridad no habría sido mancillada. Si ella hubiese resistido la primera tentación, habría permanecido
en terreno elevado y santo, más que nunca antes; pero ella cedió a las lisonjas de su enemigo, y quedó
cautiva a su voluntad”. 2ST:382.
“No está en el poder de Satanás forzar a nadie a pecar. El pecado es el acto individual del peca-
dor. Antes que el pecado exista en el corazón, el consentimiento de la voluntad debe ser dado, y tan
luego como es dado, el pecado triunfa, y el infierno se regocija”. 3ST:85.
“Ningún hombre sin su propio consentimiento puede ser vencido por Satanás. El tentador no tie-
ne poder para controlar la voluntad o para forzar el alma a pecar. Él puede angustiar, pero no puede
contaminar. Él puede producir agonía, pero no puede corromper”. CS:564.
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“Es verdad que Satanás es un ser poderoso, pero, gracias a Dios, nosotros poseemos un poderoso
Salvador, que arrojó al maligno del cielo”. MC:94.
“Podemos ser asaltados por fuertes tentaciones, porque tenemos un poderoso y astuto enemigo;
pero estas tentaciones nunca son irresistibles. Aquel que lucha contra ellas en la fuerza de Cristo, ven-
cerá; pero Dios nunca va a librar aquellos que no luchen para liberarse a sí mismos”. 1ST:499.
“En todas las fuerzas satánicas no hay poder para vencer un alma que en simple confianza se
aferra de Cristo. “Él da esfuerzo al cansado; y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna” Isa.
40:29”. PVGM:122.
“Ni los impíos ni los demonios pueden impedir la obra de Dios, o excluir Su presencia de Su
pueblo, siempre que éste quiera, con corazones subyugados y contritos, confesar y abandonar sus peca-
dos, y en fe reclamar Sus promesas. Toda tentación, toda influencia opositora, ya sea abiertamente o
en secreto, puede ser exitosamente resistida, “no con ejército, ni con poder, sino por Mí Espíritu, dice
el Señor de los ejércitos” (Zac. 4:6). CS:583-584.
“El hombre no es dejado para que se convierta en la diversión de las tentaciones de Satanás”.
MJ:502.
“Cuando resistimos al diablo, él volará de nuestra presencia, y nos levantaremos sobre las debi-
lidades humanas de tal manera que será un misterio aun para nosotros mismos”. 3ST:160.
“Así como Satanás os tienta, así él tentó a la Majestad del cielo. Jesús, como vuestro representan-
te y substituto, no cedió en el campo de conflicto; y en su fuerza podéis resistir y vencer. Todo hijo e
hija caída de Adán puede regocijarse de que son prisioneros de la esperanza, y de que Satanás puede
ser derrotado”. 1RH:505.
“El alma que ama a Dios, le gusta obtener fortaleza de Él por una constante comunión con Él.
Cuando el conversar con Dios se vuelve un hábito del alma, el poder del diablo está quebrado; porque
Satanás no puede habitar cerca del alma que se aferra de Dios”. 2RH:345.
“Satanás no puede controlar las mentes a menos que se las entreguen a él”. 1ST:469.
“Es verdad que Satanás es el gran originador del pecado; pero esto no excusa a ningún hombre de
pecar; porque él no puede forzar a los hombres a hacer el mal. Él los tienta para que lo hagan, y hace
aparecer el pecado como atractivo y placentero; pero él tiene que dejarlos a su propia voluntad, si es
que quieren hacerlo o no”. 2T:294.
“Mantengan los ojos fijos en Jesús, inquiriendo a cada paso, ¿es éste el camino del Señor? El Se-
ñor no abandonará a nadie que haga esto, para que se convierta en una diversión de las tentaciones de
Satanás”. 4RH:42.
“Satanás no puede retener los muertos en su poder cuando el Hijo de Dios les ordena que vivan.
Él no puede retener en la muerte espiritual un alma que con fe reciba la poderosa Palabra de Cristo.
Dios les está diciendo a todos los que están muertos en pecado, “despierta, tú que duermes, y levántate
de los muertos” (Efe. 5:14)”. DTG:286.
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“Pero no tienen poder las tentaciones de Satanás sobre aquel que mira a Jesús como el autor y
consumador de su fe. Él no puede hacer pecar aquel que acepta por fe las virtudes de Aquel que fue
tentado en todos los puntos al igual que nosotros, pero sin pecado”. 1MS:262.
“En este átomo de mundo la gran controversia entre Cristo y Satanás está siendo peleada, pero
Cristo es el vencedor. En Su nombre y a través de Su fortaleza, Sus seguidores obtienen la victoria”.
2RH:582.
“Nadie más que Cristo puede modelar de nuevo el carácter que ha sido arruinado por el pecado.
Él vino para expulsar a los demonios que han controlado la voluntad. Él ha venido para elevarnos del
polvo, para restaurar los deformados caracteres de acuerdo con el padrón del carácter divino, y para
embellecerlos con Su propia gloria”. DTG:28.
“El enemigo no puede vencer al humilde aprendiz de Cristo, aquel que camina devotamente ante
el Señor. Cristo se interpone Él mismo como un refugio, como un encierro, contra los asaltos de los
impíos... No hay poder en todo el ejército satánico que pueda desarmar al alma que cree, con simple
confianza, en la sabiduría que viene de Dios”. MJ:389.
“Cristo es nuestra torre de fortaleza, y Satanás no puede tener poder sobre el alma que camina
con Dios en humildad de mente. La promesa es, “déjenlo tomarse de Mí fortaleza, para que haga paz
conmigo; y hará paz conmigo”. En Cristo hay perfecta y total ayuda para toda alma tentada”. MJ:392.
“Cuando el hombre falla, es porque no sacan provecho para sí mismos de las provisiones que
Dios ha hecho; no confían en el Señor”. 2RH:389.
“Todos los que apostatan están destituidos de una excusa verdadera (real)”. 3ST:64.
“No es porque Él no esté dispuesto a perdonar, que Él se aleja del transgresor; es porque el peca-
dor rehusa hacer uso de la abundante provisión de gracia, que Dios es incapaz de liberarlo del peca-
do”. 6RH:480.
“Dios nunca podrá ser acusado de injusto porque Él no le envía asistencia a los hombres; pero
de parte de los que son asaltados por las tentaciones hay negligencia para apropiarse de la ayuda ofre-
cida libremente. Si hubiesen confiado en Cristo, Él habría probado ser un Salvador todo suficiente, y es
a través de los conflictos que la vida espiritual es fortalecida. No somos dejados solos, pero debemos
buscar ayuda donde ciertamente será encontrada”. 2RH:578.
“¡Desháganse de vuestros argumentos y cavilaciones! No digan con una sonrisa, “no se espera
que ningún hombre pueda ser perfecto”; para que no reclames ser inspirado. Este es un lamentable
(lastimoso) pretexto”. 2RH:449.
“Dios no podría haber hecho más de lo que hizo por nosotros. Él nos ha dejado sin excusa”.
4RH:338.
“En el día del juicio el curso (camino) del hombre que ha retenido las fragilidades e imperfeccio-
nes de la humanidad no será vindicado. No habrá para él un lugar en el cielo; él no podría disfrutar de
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la perfección de los santos en luz. Aquel que no posee suficiente fe en Cristo como para creer que Él
puede guardarlo de pecar, no posee la fe que le dará la entrada en el reino de Dios”. 5RH:24.
“Aquel que no puede resistir la tentación, cuando todas las facilidades para vencer han sido colo-
cadas a su alcance, no está registrado en los libros del cielo como un hombre”. MJ:577.
“... no hay ninguna excusa para el pecado, ya sea grande o pequeño. Cristo ha sido provisto co-
mo el refugio para el tentado”. 3ST:85.
“Muchos que caen bajo la tentación se excusan a sí mismos con el pretexto de que la divinidad de
Cristo le ayudó a vencer, y de que el hombre no posee este poder a su favor. Pero esto es un error.
Cristo ha traído el poder divino al alcance de todos”. MJ:438.
“La intervención del tentador no debe ser contada como una excusa para un acto errado. Sata-
nás se goza cuando escucha a los profesos seguidores de Cristo dando excusas para su deformidad de
carácter. Son éstas excusas que llevan al pecado. No hay excusa para pecar. Un temperamento santo,
un vida cristiana, es accesible a todo hijo de Dios arrepentido y creyente”. DTG:278.
“A causa de obstáculos que parecen insuperables, el cristiano puede tratar de excusarse a sí mis-
mo de obedecer la verdad tal como es en Jesús; pero él no puede ofrecer ninguna excusa que soporte
una investigación. Si pudiera hacer eso, probaría que Dios es injusto, colocando para Sus hijos condi-
ciones de salvación que ellos no pueden cumplir”. HAp:372.
“Pero muchos dicen que Jesús no era como nosotros, que Él no era como nosotros en el mundo,
que Él era divino, y que no podemos vencer así como Él venció. Pero Pablo escribe, “Ciertamente Él no
tomó sobre Sí la naturaleza de los ángeles, sino que tomó sobre Sí la simiente de Abrahán, para que
pudiese ser un misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en las cosas pertenecientes a Dios, para hacer re-
conciliación por los pecados del pueblo. Porque en aquello que Él mismo ha sufrido siendo tentado, Él
está capacitado para socorrer a los que son tentados”. “Porque no poseemos un Sumo Sacerdote que no
pueda ser tocado con los sentimientos de nuestras enfermedades; sino que fue en todos los puntos ten-
tado así como nosotros lo somos, pero sin pecado. Vengamos por lo tanto confiadamente al trono de la
gracia, para que obtengamos misericordia, y encontremos gracia para ayuda en el tiempo de la necesi-
dad”. Jesús dice, “a aquel que vendiere le garantizo que se sentará conmigo en mi trono, así como yo
también vencí, y me he sentado con mi Padre en Su trono”. 2RH:548.
“Él ha hecho posible que tu seas un vencedor. No digas que es imposible vencer. No digas, “es mi
naturaleza ser así, y no puedo ser de otra manera. He heredado debilidades que me dejan sin poder fren-
te a las tentaciones”. Sabemos que no puedes vencer en tu propia fuerza; pero ayuda ha sido otorgada
sobre Aquel es poderoso para salvar”. 2ST:295.
“La Palabra de Dios deja la responsabilidad de nuestra ruina en nuestra propia puerta; todo de-
pende de nuestra obediencia o desobediencia”. 2RH:501.
“A través de la fe y de la oración todos pueden alcanzar los requerimientos del evangelio. Ningún
hombre puede ser forzado a transgredir. Su propio consentimiento tiene que ser ganado primero; el
alma tiene que proponerse efectuar el acto pecaminoso, antes que la pasión pueda dominar la razón, o
que la iniquidad triunfe sobre la consciencia. La tentación, no importa cuán fuerte sea, nunca es una
excusa para pecar”. 5T:177.
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“Aquellos que son vencidos tienen que culparse ellos mismos por su falla en resistir al enemigo.
Todos los que quieran pueden venir a Cristo y encontrar la ayuda que necesitan”. 6RH:38.
“Nunca debemos olvidar que Dios atribuye el pecado a aquel que lo comete; no es registrado
contra Satanás, sino contra el pecador. Dios nunca acepta la intervención de Satanás como una excusa
por cometer un pecado”. 4ST:80.
“La más fuerte tentación no puede excusar el pecado. No importa cuán grande sea la presión que
tenga que soportar el alma, la transgresión es nuestro propio acto. No hay ningún poder en la tierra o en
infierno que pueda compeler a cualquiera a hacer el mal. Satanás nos ataca en nuestros puntos más dé-
biles, pero no necesitamos ser vencidos. No importa cuán severa o inesperado sea el ataque, Dios ha
provisto ayuda para nosotros, y en Su fortaleza nosotros podemos vencer”. 5RH:325.
“Cuando los casos de todos sean juzgados, y sean (los perdidos) entregados para sufrir por haber
desdeñado a Dios y por no haber tomado en cuenta Su honor debido a su desobediencia, nadie tendrá
una excusa, ninguno necesitaba haber perecido”. 1MS:112.
“La ignorancia no es excusa ahora para la transgresión de la ley. La luz brilla claramente, y na-
die necesita ser ignorante, porque el mismo Dios es el instructor del hombre”. 3T:162.
“Si el hombre tropieza y cae bajo las tentaciones de Satanás, él no tiene excusa; porque él posee
la desobediencia de Adán como advertencia, y la vida del Redentor del mundo como un ejemplo de
obediencia y negación de Sí mismo, y la promesa de Cristo que “al que venciere le garantizo Yo que se
sentará conmigo en mí trono, así como Yo también vencí, y me he sentado con mí Padre en Su trono”.
1RH:153.
“Jesús es poderoso para salvar a Su pueblo de sus pecados. Luz del cielo ha iluminado nuestro
camino. El pecado nos ha sido revelado por la Palabra y por el Espíritu de Verdad, para que no venga-
mos a ser encontrados transgresores de los preceptos divinos; y no hay oportunidad para pleitear la ex-
cusa de la ignorancia. El mandato es, “apartaos de la iniquidad”. 2RH:198.
“Hermana mía, no excuses tus defectos porque otros están equivocados. En el día de Dios no osa-
rás alegar como una excusa tu negligencia en formar un carácter para el Cielo, porque otros no mani-
festaron devoción y espiritualidad”. 2T:396.
“El acto de Satanás es tentarte, pero tu propio acto es ceder. No hay en todas las huestes satánicas
poder para forzar al tentado a transgredir. No hay excusa para el pecado”. 4T:623.
“Si el hombre tropieza y cae bajo las tentaciones de Satanás, él no tiene excusa...”. 1ST:75.
“(La experiencia de José) es un ejemplo para todas las generaciones que vengan a vivir sobre la
tierra. Aun cuando ellos sean expuestos a influencias malignas, debieran darse cuenta que existe una
defensa a la mano, y que será su propia falta si no son preservados. Dios será una ayuda presente, y Su
Espíritu un escudo. Aun cuando estén rodeados con las tentaciones más severas, hay una fuente de for-
taleza a la cual pueden recurrir, y obtener gracia para resistirlas”. 1ST:120.
“No hay excusa para que ninguno esté destituido de la ayuda divina. No hay razón alguna para
que nadie tropiece sobre las oscuras montañas de la incredulidad. La Palabra de Dios está empeñada en
Sus abundantes promesas; y si fallamos, la responsabilidad descansa sobre nosotros individualmente,
los que hemos aceptado la solemne posición que nos hace embajadores de Dios; porque las promesas
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son hechas sobre condiciones claramente establecidas, y si perecemos, no tenemos a nadie a quien cul-
par a no ser a nosotros mismos. Debemos alejarnos de toda iniquidad”. 2RH:243.
“No tenemos excusa por permanecer en debilidad y pobreza espiritual... Toda provisión ha sido
hecha, y descansa totalmente en nosotros si habremos de creer o no las palabras de Dios”. 4ST:112.
“Cristo no vino a aminorar la culpa del pecado, para que el hombre tuviera libertad para ser des-
leal. Él vino a vivir la ley de Dios, no dejándole al hombre ninguna excusa por violar un precepto”.
3ST:457.
“Más que esto, Él removió toda excusa del hombre caído de que hubiera alguna razón para no
guardar la ley de Dios... Ningún hombre puede decir que él está desesperanzadamente sujeto a la es-
clavitud del pecado y de Satanás”. 3ST:264.
“El hombre ha caído por el pecado; pero no hay ninguna necesidad para que continúe repitiendo
la transgresión de Adán y Eva”. MJ:172.
“No tendremos ninguna excusa a ofrecer en el día de Dios si fallamos en alcanzar la norma colo-
cada ante nosotros en Su Palabra”. 1ST:333.
“Que nadie procure excusar sus deficiencias de carácter diciendo, este es “mi modo de ser”.
MJ:147.
“No es suficiente profesar ser un hijo de Dios. El que posee en sí esta esperanza se purificará sí
mismo de toda corrupción. Pero esta es la obra de la cual 9 de cada 10 todos los días se excusan a sí
mismos. Parece que pensamos que no importa si nos enojamos de vez en cuando, si engañamos de vez
en cuando, si somos egoístas o descorteses”. MJ:562.
“Si lo que rodea a la juventud no es placentero sino que decididamente malo, muchos hacen de
esto una excusa por no perfeccionar un carácter cristiano. El ejemplo de Cristo condenaría la idea de
que Sus seguidores dependen del lugar, de la fortuna o de la prosperidad, para poder vivir vidas inta-
chables. Cristo les enseñaría que su fidelidad haría cualquier lugar o posición, donde sea que la provi-
dencia de Dios los ha llamado, honorable, aunque sea humilde”. MJ:39.
“Dios nos hace responsables por la gran luz que brilla sobre nuestro camino. Él ha hecho todo
por nosotros, lo que un Dios puede hacer. Él ha colocado la salvación dentro de nuestro alcance, y la
pregunta que tenemos que hacernos ahora es, ¿haremos lo mejor de estas bendiciones?”. 2ST:114.
“... toda provisión (es) hecha para que podamos tener la luz, y no habrá excusa en el día de Dios
si somos sorprendidos en nuestros pecados”. 2ST:183.
“No hay razón para que el hombre caiga como presa de las artimañas del enemigo. Cristo ha ven-
cido a favor del hombre, y si el hombre se coloca a sí mismo bajo el liderazgo del Capitán de su salva-
ción, él, también puede ser un vencedor”. 2ST:421.
“Para que la familia humana no tenga excusa a causa de la tentación, Cristo se hizo uno con
ellos”. 3ST:422.
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“A todos los que Le reciben, Cristo les dará poder para convertirse en hijos de Dios... Aquellos
que son vencidos tienen que culparse a sí mismos por sus fallas en resistir al enemigo. Todos los que
quieran pueden venir a Cristo y encontrar la ayuda que necesitan”. 4ST:409.
“Él no va a tolerar nuestros pecados ni pasará por alto nuestros defectos de carácter. Él espera
que venzamos en Su nombre”. PVGM:257.
“De acuerdo a como Él nos ha escogido antes de la fundación del mundo, para que fuéramos san-
tos y sin mancha ante Él en amor”. No puede haber malentendido aquí, a menos que haya premeditada
ceguera. Tenemos que ser santos y sin mancha ante Él en amor”. 5RH:459.
“No excuséis vuestros defectos de carácter, sino que en la gracia de Cristo vencedlos”. MJ:103.
“... cuando Dios emite un mandato, Él quiere decir que debemos obedecerle. Nuestras circunstan-
cias, nuestro ambiente, nuestros prospectos financieros, no deben ser considerados en esta materia, o
hacer de ellos una excusa; porque Él dará fuerza a cada uno que emprende con sinceridad cumplir Su
Palabra, porque es Dios quien ha hablado”. 3ST:20.
“A través de diligente oración y una fe viva nosotros podemos resistir los asaltos de Satanás y
mantener nuestros corazones inmaculados de toda contaminación.
La más fuerte tentación no es excusa para pecar. No importa cuán grande sea la presión que
nuestra alma tenga que soportar, la transgresión es nuestro propio acto. No hay un poder en la tierra o
en el infierno que compela a alguien a pecar. La voluntad tiene que consentir, el corazón tiene que ce-
der, o la pasión no puede dominar la razón, ni la iniquidad triunfar sobre la justicia”. 1ST:379.
“Debiéramos hacernos diligentes preguntas sobre nosotros mismos. ¿Puedo yo, con mis logros
presentes, permanecer ante la faz del Dios santo? Si en el gran día del juicio, no lo conseguimos, no
tendremos excusa; porque tenemos acceso a la Palabra de Dios. Tomen la Biblia como vuestro libro de
lecciones; porque es a través de la obediencia a sus verdades que seremos santificados”. 5RH:349.
“No hay razón para que el hombre sea presa de las artimañas del enemigo. Cristo ha vencido a
favor del hombre, y si el hombre se coloca a sí mismo bajo el liderazgo del Capitán de su salvación, él,
también puede ser un vencedor”. 2ST:421.
“La debilidad de nuestra experiencia cristiana se debe totalmente a la perversidad del corazón
humano”. 3RH:629.
“Cristo nos dice, “sed perfectos, así como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto”. El Se-
ñor puede y ayudará a cada uno que busque Su ayuda en el esfuerzo para ser puro y santo. Dios nos ha
dado Su palabra como una guía y consejero, y estamos sin excusa si fallamos en alcanzar la norma co-
locada ante nosotros”. 4RH:267.
“No hay excusa para abandono o abatimiento, porque todas las promesas de la gracia celestial
son para aquellos que tienen hambre y sed de justicia. La intensidad del deseo representada por el ham-
bre y la sed es un compromiso de que el codiciado suministro le será dado”. 7T:213.
“... ya que las promesas de Dios son tan abundantes, no hay excusa para ninguno de nosotros si
continuamos en pecado”. MJ:128.
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“No hay excusa por parecerse más a Satanás, más semejante a la naturaleza humana”. 2RH:336.
“Él vivió en la humanidad la vida que Él requiere que Sus seguidores vivan, y por lo tanto no hay
excusa para ninguno que falle en alcanzar la norma de la perfección”. 3RH:633.
“El plan de la redención provee para toda emergencia, y para cada deseo del alma. Si fuese de al-
guna manera deficiente, el pecador podría encontrar alguna excusa para abogar negligencia a sus
términos; pero el Dios infinito posee un conocimiento de cada necesidad humana, y se han hecho am-
plias provisiones para suplir toda necesidad”. 2RH:469-470.
“Muchos miman y excusan los defectos de sus caracteres; pero todo esto tiene que ser remedia-
do. Cada desviación de lo correcto es pecado, y el pecado tiene que ser expulsado”.
“Cristo vino para enseñarnos como vivir. Él nos ha invitado para que vayamos a Él, a aprender de
Él, a ser manso y humilde de corazón, para que podamos encontrar descanso para nuestras almas. Por-
que Jesús ha vivido como nuestro ejemplo, no tenemos excusa para no imitar Su vida y obras”.
2ST:499.
“No habrá excusa para el pecador que voluntariamente rechaza y descuida una salvación tan
grande”. 2ST:486.
“El Señor entiende todos los defectos en el carácter humano. Él desea salvar al hombre. Fue para
este propósito que Él vino a este mundo. En Él habita toda la suficiencia. En Él habita toda “la plenitud
de la Deidad”. El que permanece con el carácter defectuoso, cuando está entre ellos Uno que vino a
nuestro mundo con el expreso propósito de expulsar el pecado del mundo, dejar manifiesto que ellos no
aprecian los atributos de Cristo lo suficiente como para sentir hambre y sed de justicia, y no serán exal-
tados como dignos... Cristo es toda la fortaleza posible para todos los que se apropien de Sus palabras
por la fe. Él es realmente el Pan de vida. Ningún hombre, mujer, joven o niño puede decir, yo he tenido
anhelos que Él no puede satisfacer. Todos los anhelos que Él no llena son suplidos con una suficiencia
superior, la cual es para la perfección del carácter cristiano”. 3RH:585.
“No debemos temer de que habrá alguna falla por parte de Dios. Pero temamos por nuestras
propias inclinaciones pecaminosas si alguno de nosotros no llegamos a alcanzar las promesas. Dejemos
que la norma se eleve alto, y que exista un sincero esfuerzo para alcanzarla en nuestras vidas diarias
hasta que nuestras almas ardan con el santo deseo. Necesitamos hablar de fe; porque es muy débil, pero
al hablar en fe debemos hablar de aquella fe que opera por amor y purifica el alma”. 2RH:593-594.
“Nosotros estamos sin excusa si fallamos en evaluarnos a nosotros mismos de las amplias provi-
siones hechas para nosotros, para que nada nos falte para ello”. 1RH:523; 2RH:68.
“Cuando se establezca el juicio, y los libros sean abiertos, y cada hombre sea juzgado de acuerdo
con las cosas escritas en los libros, entonces las tablas de piedra, escondidas por Dios hasta aquel día,
serán presentadas ante el mundo como la norma de justicia. Entonces los hombres y mujeres verán que
el requisito para su salvación es la obediencia a la perfecta ley de Dios. Nadie encontrará una excusa
para el pecado”. 1MS:264.
“Dios ha hecho amplias provisiones para Su pueblo; y si ellos confían en Su poder, nunca serán
juguete de las circunstancias. La más fuerte tentación no puede excusar el pecado. No importa cuán
grande sea la presión traída para que el alma la soporte, la transgresión es nuestro propio acto. No hay
poder en la tierra o en el infierno que compela a ninguno a hacer el mal. Satanás nos ataca en nuestros
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puntos débiles, pero no necesitamos ser vencidos. No importa cuán severo o inesperado sea el ataque,
Dios ha provisto ayuda para nosotros, y en Su fortaleza nosotros podemos vencer”. PP:446.
“No es porque Él no esté deseando perdonar, que Él se aleja del transgresor; es porque el pecador
rehusa en hacer uso de la abundante provisión de gracia, que Dios es incapaz de librarlo del pecado”.
PR:238-239.
“Es verdad que Satanás es el gran originador del pecado; pero esto no excusa a ningún hombre
para pecar; porque él no puede forzar a los hombres a hacer el mal. Él los tienta a ello, y hace con que
el pecado parezca atractivo y placentero; pero él tiene que dejarlos a sus propias voluntades si es que lo
van a hacer o no”. 2T:294.
“De la Palabra de Dios brilla suficiente luz como para guiarnos en cada paso del camino al cielo,
y aquellos que pierden el camino quedarán sin excusa”. 5RH:149.
“Aquellos que son vencidos en la lucha con el pecado están sin excusa, porque el Salvador les
ofrece a todos poder, el cual los capacitará para vencer el mal que los asalta”. 4ST:291.
“Nadie necesita decir que su caso es sin esperanza, que él no puede vivir la vida de un cristiano.
Se ha hecho amplia provisión por la muerte de Cristo para cada alma”. 5T:215.
“... pero (el hombre) nunca es traído a una posición tal que ceder al mal sea una cuestión de ne-
cesidad. Ninguna tentación o prueba es permitida que él no esté capacitado para resistir”. PP:343.
“La ignorancia no es excusa para errar o pecar, cuando hay toda oportunidad para conocer la
voluntad de Dios”. 1ST:446.
“Cualesquiera que sea nuestro temperamento, debemos formar un carácter conforme al Padrón
divino; no tenemos excusa para retener el molde y el sobrescrito de nuestra propia naturaleza, porque
Cristo murió para que tengamos Su molde y sobrescrito”. 2ST:525.
“Muchos culpan a las circunstancias por sus caracteres defectuosos. Ellos dicen, “yo podría ha-
cerlo mucho mejor si las cosas fuesen apenas diferentes; pero esto me prueba, y aquello me molesta, y
esa es la razón por la cual no soy un mejor cristiano”. Pero esto es un engaño. Hay gracia con Dios para
capacitarlos para servirle a Él justamente donde estáis, y excusas de esta naturaleza no poseen ningún
peso para Él. No carguen vuestras circunstancias con vuestras fallas”. MJ:235.
“Que nadie diga, no puedo remediar mis defectos de carácter; porque si llegáis a esta decisión,
ciertamente fallaréis en obtener la vida eterna. La imposibilidad radica en vuestra propia voluntad. Si
no queréis, entonces no podréis vencer. La verdadera dificultad proviene de la corrupción de corazones
no santificados, y de la poca voluntad que existe para someterse al control de Dios”. MJ:260.
“Que ningún hombre os engañe con el sofisma que excuse el pecado”. 2RH:450.
En vista de la montaña de evidencias que han sido expuestas en relación a los recursos de poder
que el Cielo pone a disposición del cristiano, Ellen White hace algunas preguntas apropiadas. Estas
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preguntas no adicionan nada a la masa de las evidencias. Ellas simplemente expresan estas evidencias
de una manera más profunda.
Estas preguntas nos llegan a nosotros. Ellas nos hacen reflexionar y considerar, aunque sea ape-
nas por un momento. Su pregunta, “¿Por qué no podríamos nosotros perfeccionar un carácter cris-
tiano?”, puede súbitamente hacernos entender y admitir que realmente no hay ninguna buena razón. Es-
to podría ser llamado el momento de la verdad. Puede ser seguido en nuestra experiencia por una deci-
sión, determinación y una acción, a través del extraordinario poder de Dios.
“Hemos sido juntados para que luchemos por la perfección del carácter. El divino Profesor dice,
“Sed por lo tanto perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. ¿Iría Cristo a
tentarnos requiriendo de nosotros una imposibilidad? ¡Nunca, nunca! ¡Qué honor nos confirió al pedir-
nos que fuésemos santos en nuestra esfera, así como el Padre es santo en Su esfera! Él puede capacitar-
nos para que seamos así, porque Él declara, “Todo el poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra”.
Es nuestro privilegio reclamar este poder ilimitado”. 4ST:260.
“¿No podemos aprovecharnos nosotros mismos de nuestro elevado privilegio en Cristo, la santi-
ficación a través de la verdad?”. 5RH:40.
“¿Por qué los hijos de Adán, que lo culpan por su pecado, no dejan ellos mismos de transgre-
dir?”. 2RH:411.
“¿No podemos ahora, y de una vez por todas, limpiarnos a nosotros mismos de todas las inmun-
dicias de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios?”. 5RH:289.
“¿Por qué no podemos nosotros andar con Dios, así como lo hizo Enoc? ¿Por qué no podríamos
tener la gracia transformadora de Cristo diariamente?”.
“¿Por qué nos aferramos a las cosas que Le son ofensivas? ¿Por qué no nos separamos de todo
pecado, y perfeccionamos la santidad ante Él?”. 2RH:425.
“... vosotros que no habéis santificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, esperáis que
Cristo en Su venida os hará listos? No habrá entonces sangre expiatoria para limpiar las manchas del
pecado”. 1RH:85.
“¿Qué es lo que Cristo no ha hecho para que la humanidad caída pueda ser restaurada a la justi-
cia, y ser reconciliada a Dios?”. 2RH:465.
“La pregunta más importante de todas es, cómo salvaré mi alma, por la cual Cristo murió? ¿Có-
mo puedo ser santo, así como Él es santo?”. 2RH:513.
nuestras vidas... La deformidad será intercambiada por bondad, perfección. Nuestras vidas serán ador-
nadas con las gracias que hacen la vida de Cristo tan bonita”. 5RH:10.
“¿Nos dará Dios una piedra si le pedimos pan? No; Él satisfará nuestros deseos de Su abundante
plenitud. Jesús ha colocado a nuestro alcance el poder de la tierra y del cielo. Él ha vestido Su divini-
dad con humanidad”. 2ST:319.
“¿Por qué nosotros, por una fe viviente, no nos aferramos del poder que Él está tan deseoso de
darnos, para que podamos ser una bendición para aquellos que están perdidos?”. 1ST:509.
“¿No vino Cristo a este mundo para llevar a cabo el plan de la redención a favor del hombre, para
mostrarle cómo vencer las tentaciones del enemigo? ¿Sería capaz Dios, entonces, de retener de Sus
criaturas cualquier cosa que fuese a perfeccionar sus caracteres?”. 4ST:317.
“Cristo lleva las crueles cicatrices de los clavos hasta el cielo, y puede Él olvidarse del logro de
Su sangre? ¿Dejará Él a Sus hijos y a los jóvenes como presa para las tentaciones del enemigo? No, Él
ha hecho amplias provisiones para todos los jóvenes, para que cuando Lo llamen llenos de perplejidad
y pruebas, Él escuchará sus oraciones y hará, para cada tentación, un camino de escape”. MJ:91.
“La milagrosa obra del poder de la gracia de Cristo es revelada en la creación en el hombre, de un
nuevo corazón, una vida más elevada, un entusiasmo más santo. Dios dice, “Os daré un nuevo corazón”
Eze. 36:26. ¿No es ésta, la renovación del hombre, el mayor milagro que puede ser llevado a cabo?
¿Qué es lo que la agencia humana no puede hacer, que por la fe, se aferre del poder divino?”. 9T:152.
“Vosotros podéis ser perfectos en vuestra esfera, así como Dios es perfecto en Su esfera. ¿No ha
declarado Cristo, “Sed pues perfectos, así como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto?”.
4ST:399.
“No debemos esperar por algún tiempo especial, sino que hoy debemos entregarnos a Él, rehu-
sando ser siervos del pecado. ¿Imagináis que podéis ir dejando el pecado de a poco? Oh, ¡dejad lo mal-
dito inmediatamente! Odiad las cosas que Cristo odia, amad las cosas que Cristo ama. ¿No ha Él, a tra-
vés de Su muerte y sufrimientos, hecho provisión para limpiaros del pecado?”. 1MS:327.
“Dejarás que Él te talle y te ajuste, y te pula para que puedas ser introducido en aquel edificio que
está siendo construido sin el sonido de hacha ni de martillo? Ni un soplo será hecho después que se cie-
rre la puerta de la gracia”. 2T:430.
“Esperáis que cuando Cristo venga, Él os dará aquella idoneidad? De ninguna manera. Tenéis
que ser encontrados sin mancha, sin mácula o arruga, o cualquier cosa semejante. Ahora es el tiempo
de vigilar y ahora es el tiempo de prueba. Ahora es el tiempo para obtener una preparación para morar
el día de Su venida, y para permanecer cuando Él aparezca”. 1RH:94.
“¡Ser traído al favor con Dios, qué privilegio! Tener comunión con Él, ¿qué puede ser más eleva-
do, refinado, y que nos exalte más a nosotros, que los frívolos placeres de la tierra? Tener nuestras na-
turalezas corruptas renovadas por la gracia, nuestros apetitos concupiscentes y nuestras propensiones
animales en sujeción, y permanecer en una noble independencia moral, alcanzando victorias todos los
días, dará paz de consciencia que solamente se logra haciendo lo correcto”. 1RH:226.
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“¿Esperamos morar con Cristo en el mundo eterno? Entonces debemos morar con Él aquí, para
que Él pueda ayudarnos en todo tiempo de pruebas y tentaciones, y nos deje aptos para Su venida en las
nubes del cielo”. 2RH:486.
“Lo que nosotros seamos en el hogar celestial, cuando seamos salvos, salvos eternamente, será el
reflejo de lo que somos ahora en carácter y en servicio santo. ¿Mostraremos ahora nuestra lealtad guar-
dando aquí los mandamientos de Dios, en éste nuestro lugar de pruebas?”. 3RH:560.
“Fe en la expiación e intercesión de Cristo nos mantendrá firmes e inmovibles en medio de las
tentaciones que nos presionan en la iglesia militante... ¿Por qué deshonramos a Dios con nuestra ver-
gonzosa incredulidad? El Señor se ha empeñado a Sí mismo en darnos fuerza para capacitarnos para re-
sistir”. 3RH:365.
“Cristo vino a este mundo para llevar a cabo el plan de la redención a favor del hombre, para
mostrarle cómo vencer las tentaciones del enemigo. ¿Sería capaz Dios, entonces, de rehusarle a Sus
criaturas cualquier cosa que perfeccione sus caracteres?”. 4ST:451.
“¿No dejaremos el Espíritu de Cristo tomar posesión de nuestros corazones, para que podamos
ser limpiados de toda mancha de egoísmo?”. 5RH:362.
“¿Por qué es que no recibimos más de Él, que es la fuente de luz y poder? Esperamos muy poco.
¿Ha perdido Dios Su amor por el hombre? ¿No está este amor fluyendo hacia la tierra? ¿Ha perdido Él
el deseo de mostrarse a Sí mismo poderoso a favor de Su pueblo? Cristo nos dará la victoria en el con-
flicto”. 5RH:27.
“Ahora, ¿no te ayudará Él, que está capacitado para hacerlo, cuando Le pidas que te dé gracia pa-
ra que puedas continuar en el camino de la obediencia? ¿No te dará Él aquella fortaleza, aquella sabidu-
ría, y conocimiento que te llevará a seguir Sus pisadas?”. 1ST:56.
“Los recursos del Cielo son ilimitados, y están todos a nuestra disposición. ¿Por qué, entonces,
pregunto, el progreso de la obra del Señor en nuestro mundo tan lento? ¿Por qué los seguidores del Se-
ñor no están aumentando en conocimiento y en pureza, santidad y poder?”. 5RH:17.
Las comparaciones son una de las técnicas más efectivas a disposición de un escritor agraciado.
Los artículos de revistas, libros, y aun de cartas de Ellen White contienen una extraordinaria variedad
de similitudes, metáforas, y otras ilustraciones usadas con impresionante habilidad.
Cuando ella escribe, “tomad vuestros corazones, que por naturaleza son fríos como una lámina de
acero”, la imagen es inmediatamente convincente.
Cuando ella cambia la figura para comparar nuestros corazones con “terreno tupido con male-
zas”, con pasiones que son “fieras como una tempestad”, y nos advierte que en nuestra fortaleza huma-
na somos “incapaces... de controlar la rabiosa tempestad”, ¿cómo podemos discordar?
Afortunadamente, ella no nos deja allí. Ella escribe también a respecto de la “Mano que sostiene
el mundo” y que también es capaz de sostenernos a nosotros; del “Médico del alma y del cuerpo” que
nos puede dar la victoria sobre batallones de concupiscencias; de la “poderosa palanca de la verdad”
que “nos saca de las canteras del mundo y nos coloca en el taller de Dios”; y del “pámpano que recibe
vida estando unido con la vid”.
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Ella escribe, “así como la cera adquiere la impresión del sello, así el alma debe adquirir la impre-
sión del Espíritu de Dios”, y que “aquel que frenó a los leones en su madriguera y caminó con Su fiel
testigo entre las fieras llamas, está igualmente listo para obrar a nuestro favor, para subyugar toda mal-
dad en nuestra naturaleza”. Cuán estimulante saber que podemos desarrollar “caracteres que sean sin
mancha así como el puro lirio que abre su capullo en el seno del lago”.
Ojalá que este incomprensible uso de las ilustraciones nos ayuden a entender más completamente
la belleza y la magnitud del amor y del poder de Dios.
“La energía creativa que llamó el mundo a la existencia está en la Palabra de Dios. Esta Palabra
imparte poder; engendra vida. Cada mandato es una promesa (habilitación); aceptado por la voluntad,
recibida en el alma, y trae con él la vida del Infinito. Transforma la naturaleza y crea de nuevo (recrea)
el alma a la imagen de Dios”. 4ST:417.
“El mismo poder que volvió el agua en vino en la fiesta de las bodas de Canaán es capaz de erra-
dicar toda la maldad de nuestra naturaleza, y de hacernos participantes de la naturaleza divina. El mis-
mo poder que hizo con que el leproso quedase limpio, puede purificar el corazón, apto para la sociedad
de Dios, de los ángeles, y de la hueste redimida. Santa obediencia será encontrada solamente en la jus-
ticia que Cristo imparte al alma creyente”. 2ST:442.
“El que frenó a los leones en su madriguera, y caminó con sus fieles testigos en medio de las fie-
ras llamas, está deseoso de obrar a nuestro favor, para subyugar todo mal en nuestra naturaleza”.
MC:90.
“Si los hombres viniesen a Cristo y aprendiesen de Su humildad y mansedumbre, ellos no rehusa-
rían rendir obediencia a la ley de Dios. Pero ellos abandonaron la fuente de agua viva, e hicieron para
sí mismos cisternas, cisternas rotas, que no pueden retener el agua”. 2ST:422.
“Los pámpanos pueden aun estar unidos con la vid. Como la rama cortada sin hojas, y aparente-
mente sin vida, es inyectada en el tronco vivo, y, fibra tras fibra, y vena tras vena, beben la vida y la
fortaleza de la vid hasta que brota y florece y trae fruto, así mismo puede el pecador, por el arrepenti-
miento y por la fe, conectarse a sí mismo con Cristo, convirtiéndose en un participante de la naturaleza
divina, produciendo en palabras y hechos los frutos de una vida santa”. 1RH:365.
“Con nuestros poderes limitados debemos ser tan santos en nuestra esfera como Dios es santo en
Su esfera. Al extender nuestra habilidad, debemos dejar manifiesta la verdad y el amor y la excelencia
del carácter divino. Así como la cera toma la impresión del sello, así el alma tiene que tomar la impre-
sión del Espíritu de Dios y retener la imagen de Cristo”. 4ST:440; 1MS:337.
“Un esfuerzo diario para conocer a Dios y a Jesucristo le dará a la mente un poder y una eficien-
cia más preciosa que el oro o la plata. Mientras nos empeñemos fielmente en mejorar nuestras faculta-
des dadas por Dios, somos hechos participantes de la naturaleza divina”. 4ST:133.
“La vida en contacto con el Cristo viviente, y Él te asegurará firmemente con una mano que nun-
ca te abandonará. Conoce y cree el amor que Dios nos tiene, y estarás seguro; que el amor es una forta-
leza impregnable para todos los engaños y asaltos de Satanás. “El nombre del Señor es una torre pode-
rosa; el justo corre hacia ella, y es salvo”. 4ST:358.
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“Dios tiene poder para hacer las flores hermosas y fragantes y Él tiene poder para hacer manso y
humilde el corazón, para impartir pureza y nobleza al carácter, para hacernos completos en Jesús”.
3ST:47.
“No hay necesidad de que seamos bebés en las cosas religiosas. Tenemos que crecer hasta la
plena estatura de los hombres y mujeres en Cristo”. 5RH:149.
“El estudio de la Biblia, las horas de comunión secreta con Dios, meditación en los temas celes-
tiales, desarrollará en una pureza de carácter, pareciéndose a los inmaculados lirios”. 1ST:57.
“Para aquellos que obedecen, la Palabra de Dios es el árbol de vida. Ella posee los elementos
necesarios para la formación de un carácter perfecto, y de los efectos que sus enseñanzas producen en
nosotros, depende nuestro destino para la eternidad”. 4ST:150.
“Fundamentando sus raíces profundamente en la tierra, el árbol obtiene fortaleza para soportar
la tempestad. Así el cristiano tiene que estar “enraizado y arraigado” en la verdad, para que pueda per-
manecer firme contra las tentaciones del enemigo. Él debe tener una continua renovación de fuerza, y
debe aferrarse firmemente de la verdad de la Biblia. Fábulas de toda índole, serán traídas para seducir
al creyente de su lealtad a Dios, pero él debe mirar hacia arriba, creer en Dios, y permanecer firmemen-
te enraizado y arraigado en la verdad”. 5RH:163.
“Si, la Palabra de Dios es el pan de vida. Aquellos que comen y digieren esta Palabra, haciéndo-
la una parte de toda acción y de todo atributo de carácter, crecen fuertes en la fortaleza de Dios. Ella da
un vigor inmortal al alma, perfecciona la experiencia y trae gozos que perdurarán para siempre”.
4ST:246; 4ST:326.
“Esta Palabra es el pan del cielo. Aquellos que la reciben, y la hacen una parte de sus vidas, cre-
cen fuertes en la fortaleza de Dios”. 4ST:333.
“La savia de la vid, ascendiendo desde la raíz, se difunde por las ramas, sosteniendo el creci-
miento y produciendo capullos y frutos. Así el poder vivificante del Espíritu Santo, procedente del Sal-
vador, impregna el alma, renueva los motivos y las afecciones, y trae incluso los pensamientos a obe-
diencia a la voluntad de Dios, capacitando al que lo recibe a llevar los preciosos frutos de acciones san-
tas”. HAp:230.
“El arcoiris de la promesa que rodea el trono de lo alto es un testimonio eterno de que “Dios
amó de tal manera al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que crea en Él no perez-
ca, sino que tenga vida eterna”. Juan 3:16. Testifica al universo que Dios nunca abandonará a Su pue-
blo en su lucha contra el mal. Es una seguridad para nosotros de fortaleza y protección, durante tanto
tiempo cuanto dure el trono”. DTG:455-456.
“Si os conectáis con el cielo, podéis, en el nombre y fortaleza de Jesús, desarrollar caracteres si-
métricos; caracteres que sean sin mancha así como el puro lirio que abre su capullo en el seno del la-
go”. 1ST:58.
“Así como la flor del campo tiene sus raíces en el suelo; así como recibe aire, rocío, lluvias, y
rayos de sol, así debemos recibir de Dios aquello que ministre la vida del alma. Es solamente siendo
participantes de Su naturaleza que recibimos poder para obedecer Sus mandamientos”. 7T:194.
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“El poder que está cerca para librar del daño físico o de la aflicción, también está cerca para sal-
var del mal mayor, haciendo posible que el siervo de Dios mantenga su integridad bajo todas las cir-
cunstancias, y para que triunfe a través de la gracia divina”. PR:400.
“Los cristianos pueden realmente ser representados por la palmera. Ellos son como Enoc; aun
cuando están rodeados de influencias corruptoras, su fe se aferra del Invisible. Ellos caminan con Dios,
obteniendo fortaleza y gracia de Él para permanecer ante la contaminación moral que los rodea. Así
como Daniel en las cortes de Babilonia, ellos permanecen puros e incontaminados; sus vidas están es-
condidas con Cristo en Dios. Ellos son virtuosos en espíritu entre la depravación; ellos son verdaderos
y leales, fervientes y celosos, mientras están rodeados por infieles, hipócritas, ateos y paganos. Su fe y
vida están escondidas con Cristo en Dios. Jesús es en ellos un pozo de agua saltando hacia la vida eter-
na. La fe, así como las raíces de la palmera, penetra entre las cosas que se ven, extrayendo alimento
espiritual de la fuente de la vida”. 1RH:206.
“Así como el injerto recibe vida cuando es unido a la vid, así el pecador participa de la naturaleza
divina cuando es conectado con Cristo. El hombre finito es unido con el Dios infinito”. 4T:355.
“Liberando nuestras almas de la esclavitud del pecado, Dios ha forjado para nosotros una libera-
ción mayor que aquella de los Hebreos ante el Mar Rojo”. PP:293.
“Cristo vino al mundo para mostrarle (a los hombres) que Él había planeado para ellos el árbol de
la vida, cuyas hojas son para la sanidad de las naciones. Él vino para restaurar la imagen moral de
Dios en el hombre... El Señor Jesús vino a fortalecer cada buscador sincero de la verdad; Él vino a re-
velar al Padre. Él no permitió que nada desviase su mente de la gran obra de restauración de la imagen
moral de Dios en el hombre. Y nosotros debemos ver que la gran e importante obra nuestra es recibir la
semejanza divina, para preparar un carácter para la vida futura”. MJ:374.
“Cristo, entronizado en el templo del alma, borrará aquella mirada irritada, malhumorada e infe-
liz; y, así como la nube de testigos mira sobre un hombre que refleja la imagen de Cristo, ellos entende-
rán que él está rodeado por una atmósfera placentera. El mundo verá que entre las tormentas del abuso
él permaneció inamovible, como el noble cedro. Ese hombre es uno de los héroes de Dios. Él se ha
vencido a sí mismo”. 4T:348.
“Así como las flores giran en busca del sol, para que sus brillantes rayos puedan ayudarla a per-
feccionar su belleza y simetría, así deberían los seguidores de Cristo girar en busca del Hijo de la Justi-
cia, para que la luz del cielo pueda brillar sobre ellos, perfeccionando sus caracteres, y dándoles una
profunda y constante experiencia en las cosas de Dios. Está más allá de nuestro poder concebir las ben-
diciones que son traídas a nuestro alcance a través de Cristo, si apenas unimos nuestros esfuerzos hu-
manos con la gracia divina”. MJ:369.
“La maduración del grano representa la terminación de la obra de la gracia de Dios en el alma.
Por el poder del Espíritu Santo la imagen moral de Dios debe ser perfeccionada en el carácter. Debe-
mos ser totalmente transformados a la semejanza de Cristo”. 3RH:443.
“Tomad vuestros corazones, fríos por naturaleza como una barra de acero, y dejad que la fundi-
da misericordia caiga sobre ellos, para que puedan ser subyugados por la gracia de Dios, e impresiona-
dos por el Espíritu con la imagen de vuestro divino Señor”. 4ST:373.
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“Dios está purificando para Él mismo, un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Él está senta-
do como el refinador y purificador de plata. Cuando la escoria y las impurezas sean removidas, enton-
ces Su imagen será perfectamente reflejada en nosotros”. 2T:317.
“En la transformación del carácter, el desarraigo de las malas pasiones, el desarrollo de las dulces
gracias del Espíritu Santo de Dios, vemos el cumplimiento de la promesa, “En lugar de la zarza crecerá
haya, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán”. Vemos al yermo de la vida gozarse y florecer “como la
rosa”.
Cristo se deleita en tomar material aparentemente sin esperanza, aquellos a quienes Satanás de-
gradó y por quienes obró, y hacerlos súbditos de Su gracia”. 6T:308-309; OE:533.
“Mirad la roca que es más alta que vosotros, suplicad a Dios en oración secreta por gracia. Todas
estas enfermedades “naturales” pueden ser vencidas por la gracia”. MJ:34.
“Cristo es en él un pozo de agua brotando hacia la vida eterna, y el genuino seguidor de Cristo
fortalece los buenos propósitos de todo aquel con el cual entra en contacto. Tales creyentes son cristia-
nos vivos y están creciendo. Ellos llevan consigo la fragancia de la santidad, y están alcanzando la me-
dida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús”. 3ST:29.
“Él ve como en un espejo la gloria del Señor, y es transformado en la misma imagen como por el
Espíritu del Señor”. 2ST:497.
“La poderosa palanca de la verdad nos saca de la cantera del mundo, y nos coloca en el banqui-
llo de trabajo de Dios, donde tenemos que someternos para ser tallados, escuadrados y pulidos, si que-
remos estar listos para ser colocados en el edificio celestial”. 2ST:110.
“La obra de Cristo al limpiar al leproso de su terrible enfermedad, es una ilustración de Su obra
en limpiar el alma de pecado... Su toque impartía un poder vivificador”. DTG:231.
“Dios ha hecho provisiones para vosotros, las cuales son amplias. Él ha provisto que si os some-
téis a las condiciones dejadas en Su Palabra, y os separáis del mundo, podéis recibir fuerza de Él para
reprimir toda influencia degradante, y desarrollar lo que es noble, bueno y elevado. Cristo será en voso-
tros “un pozo de agua que brota hacia la vida eterna”. La voluntad, el intelecto, y toda emoción, cuan-
do es controlada por la religión, tiene un poder transformador”. 3T:84.
“El médico del alma y del cuerpo, Él da la victoria sobre las guerreadoras concupiscencias. Él ha
provisto toda facilidad, para que el hombre pueda poseer entereza de carácter”. MC:131.
“La Palabra de Dios es para nosotros un daguerrotipo (aparato antiguo para captar imágenes en
una plancha metálica) de la mente de Dios y de Cristo, también del hombre caído, y del hombre reno-
vado conforme a la imagen de Cristo, poseyendo la mente divina”. 3T:538.
“Mientras más profunda la noche para el pueblo de Dios, más brillante son las estrellas. Satanás
hostilizará solamente a los fieles, pero, en el nombre de Jesús, ellos saldrán más que vencedores”.
5T:81-82.
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“El suelo, una vez cubierto de espinas, solo puede ser recuperado por un trabajo diligente. Así
también las malas tendencias naturales del corazón pueden ser vencidas por sinceros esfuerzos en el
nombre y en la fortaleza de Jesús”. PVGM:37.
“Ningún poder humano puede controlar las poderosas pasiones del corazón. Estamos tan desam-
parados aquí, como lo estuvieron los discípulos para controlar la furiosa tempestad. Pero Aquel que le
dijo paz a las olas de Galilea, ha dicho las palabras de paz para cada alma. No importa cuán fiera sea la
tempestad, aquellos que van a Jesús clamando, “Señor, sálvanos”, encontrarán liberación. Su gracia,
que reconcilia las almas a Dios, aquieta la disensión de la pasión humana, y en Su amor el corazón está
en paz”. 5RH:459.
“La mano que sujeta al mundo, sujeta y fortalece a los débiles y más pecadores seres humanos”.
4ST:151.
“Podemos ser fuertes en el Señor y en el poder de Su fuerza. Recibiendo a Cristo, somos vestidos
con poder. Un Salvador que habita en nosotros hace de Su poder nuestra propiedad. La verdad se vuel-
ve nuestro valor para comerciar. No se ve ninguna injusticia en la vida. Somos capacitados para decir
palabras a tiempo para aquellos que no conocen la verdad. La presencia de Cristo en el corazón es un
poder vitalizador, fortaleciendo todo el ser”. 7T:71.
“Ellos son piedras toscas sacadas del cantero del mundo por la palanca de la verdad; pero no es
el plan de Dios que permanezcan siempre como piedras toscas. Todos debemos ser traídos al banquillo
de Dios, donde el martillo y el cincel serán aplicados sobre nosotros hasta que seamos tallados y escua-
drados; entonces tendremos que experimentar una obra aun más bonita, de barnizado y pulimiento, has-
ta que estemos listos para ocupar un lugar en el templo de Dios, donde cada piedra encontrará su lugar
sin el sonido de un hacha o de un martillo”. 1RH:384.
¿Podríamos sugerir un experimento? Reúna todos los instrumentos de medición que usted pueda
encontrar en su casa, colóquelos todos juntos sobre una tabla y estúdielos por algunos momentos. Rá-
pidamente observaréis que ellos son de dos tipos. Algunos son usados para medir objetos, y algunos
son para medir fuerzas. Podríamos separarlos en dos grupos:
Para medir fuerzas: Termómetros (para medir temperaturas), medidores de luz (luxómetros), vol-
tímetros, manómetros y escalas.
Las escalas son probablemente un poco complicadas. Hemos pensado en utilizarlas para medir el
peso de un objeto. ¿Pero es el peso una cualidad intrínseca de un objeto, o es el efecto de la gravedad
en ese objeto? Es una buena pregunta. Podemos ordenar la materia notando que sin gravedad un objeto
no tendría ningún peso, y flotaría en el espacio. Después de meditar un poco, probablemente podríamos
colocar las escalas en el grupo de medición de fuerza.
Ahora tenemos nuestros instrumentos de medición separados en dos categorías, y estamos listos
para la próxima pregunta. ¿Cómo se usan? ¿Cómo realizan su trabajo? Nuevamente, vemos una dife-
rencia. Aquellos instrumentos que miden objetos, lo hacen estableciendo las dimensiones físicas de ese
objeto, su largo, ancho y profundidad, esto es, su masa.
Pero aquellos instrumentos que son usados para medir fuerzas deben usar un método diferente.
Las fuerzas no poseen largo, ancho, profundidad o masa. No preguntamos, ¿cuán pesada es esta luz? O,
¿cuán ancho es este calor? Estas serían consideradas preguntas sin sentido. Bien, ¿cómo podemos me-
dir esas fuerzas como el calor, la luz, la electricidad, etc.?
Alguien, en alguna parte, tuvo una gran idea. Dejemos que la fuerza efectúe un trabajo. Entonces
usemos ese trabajo como una medición de la fuerza. Hagamos que la fuerza mueva una aguja cuidado-
samente calibrada sobre la fase de un manómetro, o que eleve mercurio en una columna, o que empuje
un eje a través de un tubo, o ilumine bulbos de prueba de diferentes tamaños. Y este trabajo nos dirá lo
que necesitamos saber acerca de la fuerza.
Esto ha probado ser un método satisfactorio para medir fuerzas. Un camión con un acoplado de
50.000 libras (una libra equivale a 453 gramos) que desciende velozmente por la carretera, puede ser
detenido con una pequeña cantidad de aire comprimido, el cual va en un pequeño estanque al lado de la
carrocería del camión (puede ser tan pequeña como 60 libras de presión de aire). Pero el conductor no
está preocupado por esto, porque en el panel que está delante de él, hay un manómetro con una pequeña
aguja, la cual mide con precisión la fuerza de la presión de aire a través del trabajo que ella ejecuta, es-
to es, presionando contra la aguja calibrada con precisión. Así el conductor siempre sabe cuánta energía
posee en los frenos que están a su disposición. Él confía en sus instrumentos.
Los pilotos de aeroplanos confían en sus instrumentos para que los guíe con seguridad a través de
las tinieblas, y los capitanes de barco confían en sus instrumentos para que los guíe a través de las tor-
mentas. La experiencia les ha enseñado que los instrumentos pueden ser confiables. Este es apenas otro
camino para decir que las fuerzas pueden ser medidas con precisión por el “trabajo” que ellas ejecutan.
Esto no es, de ninguna manera, un sistema no confiable para hacer mediciones.
De nuestra experiencia y observación sacamos dos conclusiones. Primero, las fuerzas no pueden
ser medidas directamente, sino que deben ser medidas por el trabajo que ellas realizan. Nuestra mente
no está capacitada para enfrentar excepciones en esta área. Segundo, medir las fuerzas a través del tra-
bajo que ellas realizan es un procedimiento preciso y confiable. Los resultados son uniformes, consis-
tentes y dependientes.
Esto nos lleva a una pregunta importante. ¿Qué es fe? ¿Es un objeto o es una fuerza? ¿La fe po-
see largo, ancho y profundidad, esto es, masa? Obviamente que no. La fe es claramente una fuerza. Y
ya que es una fuerza, tiene que ser medida, como todas las fuerzas, por el trabajo que ella realiza. No
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existe ninguna otra manera de hacerlo. Por eso el apóstol Pablo nos recomienda, “... la fe que opera por
el amor”. Gal. 5:6. Y el apóstol Santiago nos advierte que “... la fe sin obras está muerta”. Santiago
2:17.
El testimonio del instrumento de medición debe ser aceptado. Es fidedigno y confiable. Una au-
sencia de trabajo demuestra que no hay fe salvadora.
¿Significa esto que somos salvos por las obras? ¡De ninguna manera! El instrumento de medi-
ción no es capaz de realizar la función de la fuerza. El termómetro que está en la pared, nos puede decir
si nuestro horno está funcionando, pero no puede calentar nuestra casa. Un manómetro puede medir la
fuerza de un sistema de frenos, pero no puede detener el camión. Un voltímetro puede medir la fuerza
en un sistema eléctrico, pero no puede operar un equipo. No va a suceder absolutamente nada si usted
conecta su tostador de pan en un voltímetro. Los instrumentos de medición ejecutan un servicio valio-
so, pero no pueden hacer el papel de las fuerzas. Las obras proveen una medida de la fe, pero no pue-
den realizar la función de la fe. No podemos ser salvos por las obras. Por eso es que Ellen White escri-
bió:
“Mientras las buenas obras no salvarán una única alma, sin embargo es imposible que una única
alma sea salva sin buenas obras”. 1MS:442.
Las poderosas obras de Jesús nos proveen una medida de Su fe. Fue por la fe que Él vivió una vi-
da pura y santa, efectuó increíbles milagros, gobernó los elementos de la naturaleza, y levantó a los
muertos. Fue por la fe que Él enfrentó la contradicción de los pecadores, se entregó a Sí mismo al po-
der de hombres impíos, y fue obediente hasta la muerte, incluso muerte de cruz. Fue por fe que Él pro-
firió la triunfante exclamación, “consumado es”, y entregó Su espíritu a Su Padre Celestial. Su fe obra-
ba por amor – inequívocamente reconocible, fácilmente medible. Así es que tiene que ser medida nues-
tra propia fe.
Esto nos lleva a otra pregunta: ¿Quién necesita una medición de su fe? Ciertamente todos noso-
tros.
Dios no necesita una medición de la fe para Su propia información. Él puede leer el corazón hu-
mano, pero los habitantes de otros mundos no lo pueden hacer. Entonces Dios necesita una medición de
la fe para mostrarles a los mundos no caídos por qué es seguro que Él nos salve.
El mundo necesita una medición de la fe para poder distinguir entre el creyente y el no creyente,
y para poder distinguir entre los que pretenden tener fe y los que realmente la poseen. La iglesia necesi-
ta una medición de la fe para poder hacer asignaciones sabias de responsabilidad a los obreros de la
iglesia. Enviar una persona de poca fe a un campo misionero, o aun a una difícil asignación casera,
puede ser un error muy costoso.
Y nosotros como individuos necesitamos algo más que sentimientos para una medición de nues-
tra propia fe. Sin ella, podríamos encontrarnos en desacuerdo con Dios. No es inconcebible que Dios
pueda decirnos, “vuestra fe ha ido creciendo cada vez más débil de un tiempo a esta parte”.
Y nosotros podríamos responder, “al contrario, Señor. Me siento muy bien con mi fe”. Pero
cuando Dios dice, “¿Dónde está la evidencia? ¿Qué es lo que vuestra fe está haciendo? Una realidad
más clara vendrá a nosotros.
De tal manera que cada uno necesita una medición de su fe, y esta medición es lo que nosotros
llamamos obras.
¿Es esto legalismo? De ninguna manera. Una obra de fe no puede ser llamada legalista. Eso sería
una contradicción de términos. Legalismo es una obra que no es de fe, en la cual no hay amor presente.
Por ejemplo: usted está manejando hacia el trabajo cierta mañana, y encuentra un nuevo signo pa-
re erigido en una intersección cerca de su hogar. Usted para. Pero usted no está contento con eso. Usted
se dice a sí mismo, “¡que funcionarios más estúpidos tenemos en esta ciudad! ¡No hay ninguna necesi-
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dad para colocar un signo pare en esta esquina! Esto es ridículo, pero si no paro puedo ser multado, por
lo tanto voy a obedecer”.
Usted ha efectuado una obra, pero esta no es una obra de fe. Es una obra de la ley – legalismo.
No hay amor envuelto en eso. Usted no siente ningún deseo de agradar a los funcionarios o de honrar
sus deseos. Con las leyes humanas esto es suficiente. Las leyes humanas no piden nada más que las
obras externas, los móviles de la ley.
La ley de Dios es diferente. Supóngase que está yendo para ser bautizado, pero nuevamente usted
no está muy feliz con eso. A medida que entra en el agua está pensando, “¡qué ceremonia más estúpida
y anticuada! Deberían haber abandonado todo esto hace mucho tiempo. Es ridículo, pero si no lo hago,
puedo perderme, por lo tanto mejor lo voy a hacer”.
Nuevamente, usted ha hecho una obra, pero no es una obra de fe. No hay amor envuelto en ella.
Es una obra de la ley, es un móvil para guardar la ley, legalismo. El hombre acepta este tipo de obe-
diencia, pero Dios no. Dios insiste que nuestras obras deben ser de fe que obra por amor. Él no acepta-
rá móviles vacíos para guardar la ley. Solamente los frutos de la fe que obra por amor puede ser una
medición de aquella fuerza espiritual llamada fe.
Cuando entramos en las aguas del bautismo porque amamos a nuestro Señor y nos regocijamos
en hacer Su voluntad, esta es fe que obra por amor, la cual Pablo le recomendó a los Gálatas. El mismo
principio se aplica a la guarda del Sábado, la devolución de los diezmos, o cualquier otra parte de la vo-
luntad revelada de Dios.
¿Por qué debiéramos encontrar este principio – que la fe es una fuerza que puede ser medida so-
lamente por las obras – difícil de ser entendido? Aplicamos el mismo principio diariamente en relación
a otras fuerzas. No tratamos de medir el calor, la luz o la electricidad estableciendo sus dimensiones fí-
sicas. Tampoco tratamos de continuar adelante sin medirlas. Y ciertamente ni siquiera pensaríamos en
que estamos cometiendo un error con el instrumento de medición de la fuerza, o esperando que él haga
el papel de la fuerza.
Fijemos nuestras mentes firmemente en esta verdad. La fe es una fuerza, no un objeto. Por eso,
tiene que ser medida por sus obras, no por sus dimensiones. Y el instrumento de medición no nos trae
la salvación.
Nuestra salvación está en Jesucristo. La salvación viene a nosotros a través de la fe que se abrasa
a Él y es probada ser genuina por su inevitable fruto (buenas obras).
“La fe genuina siempre obra por amor. Cuando miráis hacia el Calvario no es para tranquilizar
vuestra alma en el incumplimiento de vuestro deber... sino para generar fe en Jesús, fe que obrará, puri-
ficando el alma...”. 2MS:21-22.
Justificación por la fe. ¿Qué es lo que realmente significa? ¿Cómo opera? ¿Hay algo realmente
misterioso en ella? ¿Si es un misterio que sólo algunos cristianos han entendido, qué real esperanza hay
para que podamos entenderla?
La justificación por la fe no es ni un misterio complicado ni una especie de fórmula mágica. Está
justamente dentro del alcance intelectual de cualquier cristiano, joven o adulto. No se necesita ni una
graduación en teología ni en psicología. Pero tal como sucede con otras claras, bellas y simples verda-
des, son creados realmente algunos misterios por evasiones humanas, falsas interpretaciones, falsifica-
ciones y substituciones. ¿Por qué debiera sorprendernos esto? ¿El enemigo de las almas no se ha empe-
ñado en velar todas las verdades salvadoras del Evangelio en un profundo misterio? No permitamos
que se salga con la suya.
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Primero, observemos las palabras, definamos los términos. Justificación significa la cualidad o
condición de hacer lo justo. Verifique todos los diccionarios; después vea la definición de Ellen White
en PVGM, en la página 254:
Por, en este uso, es simplemente una manera más corta de decir “por medio de”, tal como se usa
en “este auto es impulsionado por un motor a gasolina”, o “este motor funciona por medio de electrici-
dad”. En todos esos usos, se entiende el uso de “por medio de”. No necesitamos preocuparnos nosotros
mismos con otros significados de la palabra por, para indicar una posición. La descripción de la casa
“por el costado de la carretera”, o del auto “por el costado de la casa” (en realidad nosotros en español
decimos “al costado de la casa” y “al costado de la carretera”), no podría ser confundido con el sentido
de “por medio de”.
La fe indica nuestros medios de obtener el poder por medio del cual hacemos lo justo. El poder
no está en nosotros. Está en Dios, en Cristo y en el Espíritu Santo. Recibimos ese poder por la fe. No
existe otro camino. Tratar de vivir vidas haciendo lo justo sin el poder de nuestro Dios Creador es to-
talmente sin esperanza. No pueden tener éxito.
Colocando todo esto junto, tenemos que “la justificación por la fe” significa hacer lo justo por
medio del poder recibido de Dios. A esto lo podemos llamar santificación.
Pero esto no es suficiente para suplir nuestra necesidad. ¿Qué sucede con los errores cometidos
en el pasado? ¿Son ellos olvidados cuando comenzamos a hacer lo justo? No es exactamente así. Los
errores pasados tienen que ser perdonados, cubiertos, justificados. Si, justificar significa perdonar.
Nuevamente, verifique la palabra en cualquier diccionario grande. Entonces vea la definición de Ellen
White en el Comentario Bíblico Adventista, Volumen 6, página 1070:
Entonces, fuera de la santificación necesitamos la justificación. Ambas vienen hasta nosotros so-
lamente por la fe.
Pero ya basta de raciocinios humanos. Volvamos a la simple belleza de las Escrituras. En Juan
5:24 encontramos las palabras de Jesús:
“De cierto, de cierto te digo, que aquel que oye mi voz y cree en Aquel que me envió, tiene vida
eterna, y no vendrá a condenación; sino que ha pasado de muerte para vida”.
¿Quiso decir Jesús que los creyentes no irían a la tumba? Obviamente que no, porque Él continua
adelante y predice un tiempo en que:
“... todos los que están en las tumbas oirán Su voz, y saldrán; los que han hecho el bien para la re-
surrección de vida; y los que han hecho el mal, para la resurrección de condenación”. (Versículos 28-
29).
Los creyentes realmente van a la tumba, pero ellos llevan consigo el “certificado del título” de la
vida eterna. Esto lo entendemos. Si por algún acaso sucede que conseguimos tener un auto y lo paga-
mos antes que se deteriore, recibimos un certificado de título, el cual comprueba que lo poseemos por
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derecho de propiedad. La mejor parte de este arreglo es que una copia del certificado de título queda
registrado en forma segura en la Municipalidad. Podemos disponer de él si así lo queremos, pero no
puede sernos quitado sin nuestro consentimiento.
Aun así, nuestro certificado de título de la vida eterna está registrado en forma segura en el Cielo.
Podemos disponer de él si así lo queremos, pero no podemos perderlo. Puede ser removido del Cielo
solamente por una decisión nuestra. Recuerde, él se volvió una posesión nuestra cuando creímos al
principio y aceptamos a Jesucristo.
En el libro de Ezequiel, en el capítulo 33, encontramos cuatro descripciones, cada caso estudiado
nos ayuda a entender cómo Dios le trae la salvación al hombre. Vamos a dibujar los cuatro casos en un
diagrama, con una línea divisoria central. La línea divisoria indica nuestra decisión en alejarnos del pe-
cado, aceptar a Cristo como nuestro Salvador y servirlo. Sobre la línea divisoria colocamos la palabra
Vida, y bajo la línea colocamos la palabra Muerte. En la parte superior del diagrama colocamos la pa-
labra Semejanza con Cristo. Toda persona comienza su vida con libertad para escoger.
“A ti, pues, hijo del hombre, te he puesto por atalaya sobre la casa de Israel; por lo tanto oirás la
palabra en mi boca, y los advertirás de mi parte.
Cuando yo le diga al impío, oh impío, ciertamente morirás; si tú no hablares para advertir al im-
pío de su camino, ese hombre impío morirá en su iniquidad, pero su sangre yo requeriré de tu mano.
Pero, si tú adviertes al impío de su camino para que se aleje de él, si él no se aleja de su camino,
él morirá en su iniquidad; pero tú has librado tu alma”.
Este hombre nunca creyó ni aceptó a Jesucristo, nunca respondió al amor de Dios o a las súplicas
del Espíritu Santo, nunca cruzó la línea desde la muerte hacia la vida. Dibujaremos esta experiencia
como sigue:
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Note como su vida sin Cristo va hacia abajo. Ella no mejoró con la edad. Su corazón se volvió
cada vez más duro al resistir continuamente las influencias del Espíritu Santo. Tal vez, como muchos
otros, planeó arreglar su vida con Dios algún día, pero no ahora mismo. El día de la entrega a Dios
nunca llegó. “Muerto en sus pecados” es su epitafio. Él nunca cruzó de la muerte hacia la vida.
La palabra del Nuevo Testamento “arrepentimiento” lleva consigo la idea de volverse, lo cual no
es muy diferente de la palabra “volver” que es usada en este capítulo. Estamos ahora considerando la
experiencia del Pecador Arrepentido. Dibujaremos su experiencia en el diagrama de la siguiente mane-
ra:
“Aun la justicia de Dios, la cual es por la fe de Jesucristo, sobre todos y dentro de todos los que
creen...”.
Este versículo, Rom. 3:22, es uno de los versículos más grandes de toda la Biblia. Es el concepto
que revolucionó la vida de del apóstol Pablo, y lo convirtió en el mayor evangelista que el mundo haya
visto alguna vez; fuera del propio Jesucristo. Es lo que lo envió desenfrenadamente sobre el Imperio
Romano, exclamando con fuerte voz:
“¡Cualquiera puede hacerlo! ¡Todos pueden tener vida eterna! ¡Hay ayuda para nosotros, ayuda
suficiente para todos! ¡Todos pueden lograrlo!
¿No es este el mensaje de Heb. 7:25?
“Por lo cual Él también está capacitado para salvarlos hasta lo máximo, a aquellos que se acercan
a Dios por Él, viendo que Él vive eternamente para interceder por ellos”. Heb. 7:25.
Nuestro estudio de las Escrituras y del diagrama deja estos puntos evidentes: el pecador pasa de
la muerte a la vida en un instante, tanto cuanto demore en tomar la decisión.
Sus pecados pasados (Rom. 3:25) son cubiertos por la Justicia de Cristo sobre él, la cual le es
imputada. Él es perdonado, justificado, en un procedimiento instantáneo.
El poder de Dios para hacer lo correcto es la Justicia de Cristo dentro de él, impartida a él, la cual
le trae santificación, el cual es un procedimiento continuo.
Mientras continúe en esta actitud por la fe, él permanece al lado de la vida en el diagrama. Pode-
mos pensar que vemos imperfecciones en él, pero Dios las ve. Dios lo ve como siendo perfecto en Cris-
to. Vea cómo Ellen White lo describe:
“Cuando está en el corazón el deseo de obedecer a Dios, cuando se hacen esfuerzos con ese fin,
Jesús acepta esa disposición y ese esfuerzo como el mejor servicio del hombre, y suple la deficiencia
con sus propios méritos divinos”. 1MS:448.
Dios no le muestra al pecador arrepentido todo lo que está errado con él, ni que todo tiene que ser
cambiado en un instante. Esto puede abrumarlo y desconsolarlo. Dios lo conduce paso a paso, corri-
giéndolo, guiándolo, perfeccionándolo, haciéndolo semejante a Cristo. Mientras el arrepentido pecador
habite en Cristo, creyendo, confiando, obedeciendo, él está al lado de la vida en el diagrama. Él es per-
fecto en Cristo. Él posee el certificado de título de la vida eterna. Este certificado de título no puede ser
perdido, pero puede ser entregado, colocado a disposición. Esto nos conduce al próximo estudio, el Re-
incidente (Apóstata). Este se encuentra en Eze. 33:18.
“Cuando el justo volviere de su justicia, y cometa iniquidad, él morirá por ello”.
En el diagrama, la experiencia del reincidente sería algo así:
Pág. 198
“Hijitos, os he escrito estas cosas, para que no pequéis. Y si algún hombre peca, tenemos un abo-
gado con el Padre, Jesucristo el justo”.
“... ningún hombre puede cubrir su alma con las vestiduras de la justicia de Cristo mientras prac-
tique pecados conocidos, o descuide deberes conocidos. Dios requiere la entrega completa del corazón
antes de que pueda efectuarse la justificación. Y a fin de que el hombre retenga la justificación, debe
haber una obediencia continua mediante una fe activa y viviente que obre por el amor y purifique el
alma”. 1MS:429.
“Nadie puede creer con el corazón para justicia, y obtener justificación por la fe, mientras conti-
nua en la práctica de aquellas cosas que la Palabra de Dios prohibe, o mientras descuida cualquier de-
ber conocido”. 1MS:464.
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¿Qué es entonces lo que hace con que el Reincidente salga del lado de la vida en el diagrama y
vuelva al lado de la muerte? En lenguaje moderno podemos describirlo como un pecado acariciado.
Vea la advertencia de Ellen White en PVGM, en la página 316:
En los escritos de Ellen White el término “pecado acariciado” es usado consistentemente para
describir aquello que separa el alma de Dios. Vea la aplicación de este principio en el pecado de Moi-
sés y Aarón al golpear la roca:
“Si Moisés y Aarón hubiesen estado acariciando la autoestima o indultando un espíritu apasiona-
do ante la faz de las amonestaciones y reproches divinos, su culpa habría sido mucho mayor. Pero ellos
no fueron cargados (acusados) con un pecado intencional y deliberado; fueron vencidos por una tenta-
ción repentina, y su contrición fue inmediata y de todo corazón”. PP:443.
(Quiero explicarles a los estudiantes de Griego, que podrán leer este trabajo, que estamos recha-
zando la proposición hecha por Dana y Mantey, de que el primer uso de “pecado” en 1 Juan 2:1 es un
segundo aorista (página 195 de su gramática) y lo estamos leyendo como un activo subjuntivo presente.
Esto está en armonía con los principios expuestos en la gramática preparada por el Dr. William Hers-
hey Davis (página 75) y, realmente, con los principios colocados en su propia gramática por Dana y
Mantey (página 283). Creemos que Dana y Mantey ni siquiera son consistentes con ellos mismos, y
que su propuesta en relación a 1 Juan 2:1 es más una interpretación teológica que una traducción).
“Yo sanaré su reincidencia; yo los amaré libremente, porque mi ira se apartó de ellos”. Oseas
14:4.
Nuestro cuarto y último estudio de Ezequiel 33, es la experiencia del Hombre Justicia Propia. Lo
podemos ver en el verso 13:
“Cuando yo dijere al justo, que él ciertamente vivirá; si él confía en su propia justicia, y comete
iniquidad, toda su justicia no será recordada, sino su iniquidad que ha cometido, él morirá por ello”.
La vida de este hombre se mueve en dirección descendente, como la vida de muchos hombres,
hasta que se le ocurren mejores ideas. Tal vez lee algunos buenos libros o se encuentra y admira a cier-
tas personas. Él efectúa cambios en su vida e inicia algunas reformas hasta que consigue ser un ciuda-
dano casi bueno, o un buen vecino. En muchos casos tiene un carácter ejemplar. Pero no aceptará el
Señorío de Jesucristo.
Este hombre está en peligro de cometer un serio error. Él puede compararse a sí mismo con algu-
nos cristianos recién convertidos, concluyendo que ya que la diferencia entre ellos no es tan grande, si
Dios salva a los cristianos, entonces Dios ciertamente lo salvará a él también.
Dando una mirada al diagrama, reconocemos fácilmente su error. Él está menospreciando el he-
cho de que el cristiano está cubierto por la justicia de Cristo, la cual completa sus deficiencias y llena el
diagrama hasta el tope, haciéndolo perfecto en Cristo. El hombre justicia propia tiene que andar bajo la
línea divisoria, tratando de alcanzar el topo sin la ayuda de Cristo, algo que es claramente imposible.
No podemos ser salvos por nuestra propia justicia. Solamente la justicia de Cristo será suficiente.
Como un antiguo predicador acostumbraba decir, “no necesitas solo dejar de beber y pensar que esto te
salva; deberás ir al infierno sobrio; eso es todo”.
A un costo enorme, el cielo ha provisto un camino de salvación para nosotros a través del sacrifi-
cio del propio Hijo de Dios. Cualquier falla de nuestra parte para apreciar ese sacrificio, nos descalifica
para la sociedad del cielo. El plan de salvación de Dios no puede ser mejorado. Saquemos ventaja de él
haciendo una entrega total, sin tratar de construir un plan propio.
A medida que miramos estos cuatro diagramas, deberíamos estar capacitados para encontrar
nuestra experiencia en uno de ellos. Ellos son todo inclusivos. Podemos estar en el primer diagrama,
listos para morir en nuestros pecados, no habiendo nunca cruzado la línea divisoria entre la Muerte y la
Vida. Podemos estar en el lado de la Vida, habiendo tomado nuestra decisión, y siguiendo alegremente
a nuestro Señor hacia Su reino, beneficiándonos en Su justicia en cada paso del camino. Podemos estar
en una condición de reincidencia o apostasía, al lado de la Muerte en el diagrama. O podemos estar en
la condición del hombre justicia propia, congratulándonos a nosotros mismos de que no estamos tan
mal, pero olvidándonos de que solamente la justicia de Cristo puede salvarnos. Ciertamente entende-
mos que el lado de la Vida del diagrama es el único lugar donde debemos estar. Si usted no está ahí,
tiene que cruzar la línea antes que cierre este libro. Eso se consigue tomando una decisión, la cual to-
mará apenas un instante de su tiempo. Se hace diciéndole al Señor, “lo veo y lo entiendo, y voy a ha-
cerlo inmediatamente. De ahora en adelante Tú eres mi Señor, y recibiré órdenes de Ti. Dime lo que
debo hacer”.
Ahora una sugestión práctica. Hemos aprendido de nuestros diccionarios y de Ellen White que
justificación significa perdón, cuando el término es aplicado al trato (relación) que Dios tiene con el
hombre. Vea cuán simple y claramente se vuelven algunos “textos complicados”, si leemos “perdón”
donde aparece la palabra “justicia”.
“Porque por las obras de la ley ninguna carne será perdonada delante de él...”. Rom. 3:20.
“Siendo perdonados gratuitamente por Su gracia a través de la redención que es en Cristo Jesús”.
Rom. 3:24.
“Por lo tanto concluimos que un hombre es perdonado por la fe sin las obras de la ley”. Rom.
3:28.
“Porque Dios es uno, el cual perdonará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a
los de la incircuncisión”. Rom. 3:30.
Pág. 201
“Porque si Abrahán fue perdonado por las obras, él tendría de que gloriarse, pero no ante Dios”.
Rom. 4:2.
Este principio puede ser aplicado a todos los escritos de Pablo con resultados benéficos, cada vez
que él use la palabra “justicia” o “justificar”, cuando él lo aplica al trato de Dios con el hombre. El otro
significado de la palabra “justificar”, mostrar o probar de que lo que uno está haciendo o ha hecho es
correcto y propio, no tiene aplicación aquí. Lo que el hombre pecaminoso está haciendo no es de nin-
guna manera correcto ni propio, y no puede, de ninguna manera, demostrado que así es. Pablo usa la
palabra en este sentido en Rom. 3:4, lo cual se aplica a Dios, no al hombre. El propósito de esta justifi-
cación, este perdón, es definido por Pablo como sigue:
“Para que la justicia de la ley pueda ser cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la
carne, sino conforme al espíritu”. Rom. 8:4.
“... perdón tiene un significado más amplio de los que muchos suponen... El perdón de Dios no es
apenas un acto judicial por medio del cual Él nos deja libres de la condenación. No es apenas perdón
por el pecado, sino una restauración del pecado”. (énfasis de ella) Monte de las Bendiciones:114.
“La religión de Cristo significa más que perdón de los pecados; significa erradicar nuestros peca-
dos y el henchimiento del vacío con las gracias del Espíritu Santo... Cuando Cristo reina en el alma,
hay pureza, libertad del pecado”. PVGM:345-346.
¿Es esto Perfeccionismo? De ninguna manera. El error doctrinal del perfeccionismo, cada vez
que ha aparecido en la historia de la iglesia, es que ha descansado, como un banquillo de tres patas, en
tres principios:
1.- La Doctrina de la Simplicidad de la Acción Moral. De acuerdo con esta teoría, todo acto de la vida,
grande o pequeño, es en sí mismo o totalmente sin pecado o totalmente pecaminoso, y nosotros, mien-
tras ejecutamos cualquier acto en nuestra vida, grande o pequeño, también somos o totalmente sin pe-
cado o totalmente pecaminosos. Así el cristiano se mueve hacia abajo a la línea de la “Muerte”, en el
momento en que comete cualquier error en su vida cristiana. Él no posee ninguna seguridad en Cristo,
y no tiene ninguna justicia de Cristo que haga la diferencia por sus deficiencias. La dureza de esta in-
flexible doctrina fue contrabalanceada por el desarrollo de
2.- La Doctrina de la Providencia Asegurada de Dios. De acuerdo con esta doctrina, Dios nunca per-
mitirá que un cristiano pecador muera sin darle tiempo para que se arrepienta.
De todas estas ideas, los Adventistas del Séptimo Día aceptan apenas la primera, de que es posi-
ble a través del poder de Dios vencer la tentación y vivir vidas cristianas victoriosas. Todo lo demás
nosotros lo rechazamos como siendo invenciones humanas, que no están en armonía ya sea con las Es-
crituras o con el Espíritu de Profecía. Por lo tanto, describir nuestra fe como Perfeccionista sería real-
mente una declaración muy impropia sobre el uso del término.
Pág. 202
Hemos visto que el cristiano recibe poder de Dios por la fe. ¿Cómo se transmite este poder a no-
sotros? Primeramente a través de la Palabra de Dios, las Escrituras.
Para otras declaraciones a respecto de este asunto, vaya por favor al Capítulo 32 y 34 de este li-
bro.
Hemos alcanzado un crecimiento continuo en la gracia a través de un estudio regular y sistemáti-
co de la Palabra de Dios, acompañada, desde luego, por la oración. En esta lectura no solamente hemos
ganado conocimiento, sino que hemos recibido poder. Y es bueno que tener una reserva de poder a
mano que podamos usar en algunas emergencias creadas por esfuerzos particulares del diablo para ten-
tarnos de diferentes maneras.
Desde la perspectiva de 42 años de ministerio, puedo decirles que hay pocos problemas más
preocupantes para los nuevos cristianos, y para otros cristianos más antiguos también, que el problema
de las tensiones sexuales. Aun así, estas tensiones pueden ser enfrentadas adecuadamente a través de un
uso correcto de las Escrituras. David escribió:
“En mi corazón he guardado tu Palabra, para no pecar contra Ti”. Salmo 119:11.
Y cuando usted esté en una de nuestras librerías, comprando Palabras de Vida del Gran Maestro,
¿por qué no busca más libros de Ellen White? Puede tenerlos todos por un precio equivalente a un
mueble, y los beneficios serán mayores. Si fuese necesario, cómprelos uno por uno, hasta que los posea
todos. En este periodo de la historia del mundo, ciertamente esta es la mejor de todas las inversiones.
En el otoño del año 1977 Jeanne y yo nos cambiamos a una ciudad del Oeste, donde yo había es-
tado solicitando trabajo como pastor de una iglesia grande. Aquí encontré una situación que no había
encontrado nunca antes, a despecho del hecho que como evangelista y como secretario ministerial yo
me había relacionado íntimamente con muchas iglesias. La congregación estaba dividida en asuntos
teológicos, y las tensiones eran severas. Fui tomado de sorpresa, especialmente cuando fui advertido
por algunos miembros de iglesia que mi propia teología, la teología que yo había estado enseñando en
dos colegios Adventistas y que había estado predicando durante treinta años en iglesias Adventistas del
Séptimo Día, estaba incorrecta.
Eso fue en 1977. Ahora estamos casi terminando el año 1988. El problema ahora está mucho más
difundido. Cuando le hablé a una clase de estudiantes para ministros al comienzo de este año, les ad-
vertí que debían estar preparados para enfrentar el mismo problema en casi todas las iglesias en la Di-
visión Norteamericana, a la cual serían designados cuando dejasen el Seminario para asumir sus res-
ponsabilidades pastorales.
¿De qué se trata? ¿Cómo sucedió? Tal vez un pequeño resumen del problema podría servir de
ayuda.
Dos grandes escuelas teológicas que han extendido su influencia desde los tiempos de la Reforma
hasta ahora, son las escuelas Arminianas y Calvinistas. El papel de Juan Calvino al establecer la escue-
la Calvinista es bien conocida y no necesita ninguna descripción adicional aquí. La escuela holandesa
de Arminius (1560-1609) no es tan conocida, en parte porque apareció más tarde en el transcurso del
tiempo (él nació cuatro años antes de la muerte de Calvino), y en parte debido a la infeliz brevedad de
su propia vida, ya que vivió apenas 49 años.
Arminius fue sin embargo un formidable oponente de las peores características del Calvinismo,
sus doctrinas de la predestinación y de su doctrina de que los cristianos no pueden parar de pecar, sien-
do entonces salvados “solamente por la justificación” (perdón). Sus enseñanzas fueron incorporadas al
Metodismo inglés por Juan Wesley, para impedir la relajación entre los cristianos de aquel país que ha-
bían, de alguna manera, resultado de la predicación de la teología de la “justificación sola” (ver el ar-
tículo “Metodismo” en la Enciclopedia del Conocimiento Religioso de Schaff-Herzog).
Francis Asbury, sin lugar a dudas uno de los mayores ministros que ha producido el Metodismo,
fue escogido por Wesley en 1771 para cuidar de la naciente iglesia Metodista en las colonias America-
nas (10 ministros y 600 miembros). Él sirvió durante 45 años, no teniendo literalmente “un hogar sino
el camino”. Él predicó 16.500 sermones, viajó 430.000 Km. (aproximadamente 9.600 Km. por año), y
ordenó a 4.000 predicadores. A su muerte en 1816, la iglesia Metodista tenía 214.235 miembros (ver
Schaff, el artículo “Francis Asbury).
En sus memorias Asbury se refiere a su incesante batalla contra los errores del Calvinismo, y a
las condiciones que resultaron de su doctrina de la salvación por la “justificación sola”. Esta doctrina
ha llevado a sus adherentes a ser confidentes de la salvación aun cuando ellos estuviesen abiertamente
indulgiendo en abiertos pecados, de acuerdo a lo que dice Asbury.
Debiéramos acordarnos que esto no fue el Calvinismo de, por ejemplo, la gran Confesión de
Westminster de 1645. En ese documento nosotros encontramos estas palabras:
Pág. 204
“Ni son los ya mencionados usos de la ley contrarios a la gracia del evangelio, sino que gentil-
mente concuerdan con ella; la gracia de Cristo subyugando y capacitando la voluntad del hombre para
hacer lo que libre y alegremente le revela la voluntad de Dios, revelada en la ley, requiere que sea he-
cho”. Schaff, Los Credos del Cristianismo:643.
En estos primeros tiempos, los propios Calvinistas estaban en desacuerdo, tal como lo evidencia
el Catecismo Abreviado, publicado luego después de la Confesión de Westminster, en la cual la vida
victoriosa del cristiano fue declarada como siendo imposible. La visión del catecismo parece haber
prevalecido, y sus funestas doctrinas de que incluso los cristianos no pueden dejar de pecar, han sido un
desafío para los cristianos no Calvinistas durante siglos.
Este Calvinismo, con su rebajamiento general de las normas éticas, fue vigorosamente atacado
por Arminius, Wesley, Asbury, y sus asociados. Fue igualmente opuesto y con igual vigor por los fun-
dadores y pioneros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y en forma particular por Ellen White. El
lector recordará que Ellen White publicó por lo menos 35 declaraciones en las cuales ella identifica la
idea que el hombre no puede obedecer la ley de Dios, como siendo una gran mentira de Satanás, una
acusación que él pretendió usar para desacreditar a Dios ante todo el universo (vea el Capítulo 6).
Vale la pena destacar que todas estas declaraciones fueron publicadas durante y después del año
1888, aunque algunas menos enfáticas fueron publicadas en 1884, en la edición de la Gran Controver-
sia.
En este año que conmemora el centenario, 1988, se le ha dado mucha atención a los problemas de
la memorable conferencia de 1888 efectuada en Minneapolis. Hemos aprendido del problema del lega-
lismo versus justificación por la fe, el problema del poder real versus la libertad del evangelio en la
administración de la iglesia, y el problema de la incredulidad en el Espíritu de Profecía versus la conti-
nua confianza en el don profético. Infelizmente, los cuatro mayores problemas, y tal vez el mayor en
términos de su desafío directo a la doctrina de la justificación por la fe, ha sido muy a menudo pasado
por alto, la inclusión del Calvinismo dentro de la iglesia Adventista del Séptimo Día.
No poseemos informes estenográficos (en forma escrita) de los mensajes presentados por
Waggoner y Jones durante las conferencias de 1888, pero poseemos los mensajes presentados por Ellen
White. El 20 de Octubre, el primer Sábado de la conferencia, ella predicó un notable sermón titulado
“Avanzando en la Experiencia Cristiana”, basado en 2 Pedro 1:1-12. En los primeros párrafos de su
sermón ella describe el problema al cual se está refiriendo. Es claramente la doctrina Calvinista de que
no podemos parar de pecar. Observe:
“Lo que queremos presentar ahora es cómo podéis avanzar en la vida divina. Escuchamos mu-
chas excusas: no puedo vivir en conformidad con esto o con aquello. ¿Qué queréis decir con esto o
aquello? Queréis decir que fue un sacrificio imperfecto el que fue hecho por la raza caída en el Calva-
rio, que no hay suficiente gracia y poder garantizado para nosotros para que podamos alejarnos de
nuestros defectos y tendencias naturales, acaso no fue un Salvador completo el que se nos dio? ¿O que-
réis arrojar un reproche contra Dios? Bien, ustedes dicen, que fue el pecado de Adán. Ustedes dicen, yo
no soy culpable de aquello, y yo no soy responsable de su culpa y caída. Aquí tengo yo todas estas ten-
dencias naturales en mi, y yo no voy a culparme si ellas me dominan. ¿A quién culparé? ¿A Dios? ¿Por
qué permitió Dios que Satanás tuviese este poder sobre la raza humana? Estas son acusaciones contra el
Dios del cielo, y Él os dará una oportunidad, si así lo queréis, para que finalmente traigáis vuestras acu-
saciones contra Él. Entonces Él traerá esas acusaciones contra vosotros, cuando vosotros seáis traído
ante las cortes del juicio.
Entonces, ¿cómo es que Él está implorando, “Yo conozco toda la malignidad y las tentaciones
con las cuales sois acosados, y he enviado a Mi Hijo Jesucristo a vuestro mundo para revelaros Mi po-
der, Mi grandeza; para revelaros que Yo soy Dios, y que os ayudaré para liberaros del poder del enemi-
go, y daros una oportunidad para que podáis obtener nuevamente la imagen moral de Dios”? Dios en-
Pág. 205
vió a Su Hijo, el cual era como Él es, uno con el Padre, el cual soportó insulto y vergüenza y burla por
nosotros, y sufrió finalmente la ignominiosa muerte sobre el Calvario. Satanás lo enfrentó con oposi-
ción así que Él vino a este mundo; pero Él lo soportó todo; pero Él no se desvió en la más mínimo. Si
no hubiese sido por el poder que Dios le dio, no habría podido enfrentar los asaltos del enemigo; pero
Él lo hizo, y aun cuando tuvo que enfrentarlo a cada paso, y fue presionado a cada paso, así fue aquí
peleada la batalla, en este mundo, con los poderes de las tinieblas”. 1 Materiales de 1888 de Ellen
White:122.
El Espíritu Santo le ha revelado a los mensajeros especiales de Dios lo que ha estado sucediendo,
tal vez imperceptiblemente, en las mentes de algunos de los ministros. Ellos han estado aceptando el
falso raciocinio de que debido a la caída de Adán nuestra naturaleza ha sido tan debilitada y corrompi-
da, que es imposible que nosotros paremos de pecar, y entonces este continuo pecar ya no es nuestra
culpa. No somos responsables. La implicación de este raciocinio es, desde luego, que la responsabili-
dad de nuestros pecados descansa en Dios, porque Él permitió que esta debilidad y corrupción nos su-
cediera a nosotros. Vea la horrorizada respuesta de Ellen White:
A la luz de estas palabras, estamos mejor capacitados para entender por qué un ángel de Dios la
instruyó a que
“... era un espíritu que vino a tomar posesión de las iglesias, que si le fuere permitido, los separa-
ría de Dios...”. (énfasis mío). 1 Materiales de 1888 de Ellen White:296.
“... este espíritu ha estado reuniendo fuerzas durante años, y la influencia fermentadora estaba
obrando y la vida espiritual estaba saliendo de las iglesias”. (énfasis mío). 1 Materiales de 1888 de
Ellen White:297.
“... he presentado en Europa capítulos de la experiencia futura de nuestro pueblo que se están
cumpliendo durante esta reunión. La razón que se me dio para esto, es falta de piedad bíblica y del es-
píritu y de la mente de Cristo. El enemigo ha estado colocando su molde en la obra durante años, por-
que ciertamente no es el molde divino (énfasis mío) 1 Materiales de 1888 de Ellen White:179.
Ella estuvo en Europa desde Agosto de 1885 hasta Agosto de 1887. Ya en 1882 Ellen White ha-
bía publicado en Testimonios para la Iglesia, en el Volumen V, estas advertencias:
“Yo les digo, mis hermanos, que un gran número de los que profesan creer y aun los que enseñan
la verdad, están bajo la esclavitud del pecado. Bajas pasiones contaminan la mente y corrompen el al-
ma”. (énfasis mío) 5 Testimonios para la Iglesia:220.
Cuando comparamos estas advertencias en relación al espíritu satánico que estaba operando en
las iglesias, la falta de piedad bíblica, y la entrega a la esclavitud del pecado, con sus declaraciones en
relación al raciocinio no bíblico que se estaba desarrollando en las mentes de algunos ministros en
1888, no podemos dudar que una seria invasión de errores del Calvinismo había ocurrido en la iglesia
Adventista del Séptimo Día. Obviamente, esto no sucedió en la conferencia de 1888, ni tampoco en los
Pág. 206
1.- El problema de legalismo versus justificación por la fe. Mientras los delegados parecían sentir que
este asunto estaba centrado en un correcto entendimiento de la ley en Gálatas, Ellen White discordaba
fuertemente con esto. Ella rehusó en entrar en el debate de la ley en Gálatas, fuera de urgirlos a que el
asunto fuese analizado en una forma cortés y cristiana. Ella esperó hasta 1896 para colocar su propio
punto de vista (4 Materiales de Ellen White:1575) (Vea el Capítulo Seis de este libro). Ella rehusó fir-
memente a un delegado que propuso que nuestro mensaje permaneciese o cayese bajo la base de nues-
tra posición en la ley en Gálatas (1 Materiales de Ellen White:220). Al parecer le prestó muy poca
atención a este asunto después del año 1888.
2.- El problema del poder real versus libertad en el evangelio en la administración de la iglesia. Ella
se refiere a este problema primariamente en la correspondencia desde Australia a los mayores líderes
de la iglesia, y especialmente al presidente de la Conferencia General, el hermano o. A. Olsen. El cre-
ciente vigor de sus protestos y apelos a favor de una reforma pueden ser comprendidos al leer las series
de cartas al hermano Olsen, las cuales se encuentran en los Materiales de 1888, disponibles en cuatro
volúmenes. Estos apelos de reforma alcanzaron su clímax en el año 1901, cuando, habiendo vuelto de
Australia, ella fue a la conferencia en Battle Creek. El primero de Abril ella reunió a los obreros líderes
en la biblioteca del colegio y de una manera extraordinariamente notable y franca, les mostró los males
que existían en las altas posiciones y los instó a que fuese establecida una corrección antes que termi-
nase la conferencia.
Este apelo trajo amplios cambios en la organización y en el liderazgo personal. Ellen White pare-
cía sentir que la crisis había sido enfrentada con éxito, y en los años venideros ella casi no se refirió al
asunto. No debiéramos olvidarnos, sin embargo, que el problema del poder real, el abuso de autoridad,
es por su propia naturaleza, un problema repetitivo. Siempre debemos estar en guardia, de lo contrario
se manifestará nuevamente en nuestra organización.
Pág. 207
3.- El problema de incredulidad en el Espíritu de Profecía versus continua confianza en el don divino.
La erupción particular de incredulidad que ocurrió en 1888 fue hasta cierta extensión el balance por el
arrepentimiento y la renovada confianza de muchos de aquellos que estaban en la peor condición du-
rante y después de la propia conferencia (ver Materiales de 1888 de Ellen White y Trece Años de Cri-
sis). En sus escritos subsecuentes ella hizo pocas referencias a este problema particular y trató con la
necesidad de tener confianza en el don profético, de una manera no diferente a su trato de ese problema
en los años anteriores a 1888.
4.- El problema de la inclusión de falsas doctrinas del Calvinismo dentro de la iglesia Adventista del
Séptimo Día. A juzgar por el tiempo y por la atención que Ellen White le dio a esto, esto puede razona-
blemente ser descrito como el mayor problema de la iglesia en 1888, en lo que era un desafío directo a
la doctrina de la Justificación por la Fe. Ella trató con la idea que los cristianos no pueden dejar de pe-
car, identificándola con la mentira de Satanás, una acusación contra el carácter de Dios, en una serie de
35 declaraciones publicadas durante los años 1888-1909.
Ella lidió con el problema colocando nuevas descripciones para el mismo, tal como aparece en
Señales de los Tiempos, 29-08-1892:
“Hay muchos que en sus corazones murmuran contra Dios. Ellos dicen, “nosotros heredamos la
naturaleza caída de Adán, y nos somos responsables por nuestras imperfecciones naturales”. Ellos en-
cuentran faltos ante los requerimientos de Dios, y se quejan de que Él demanda lo que ellos no tienen
poder para hacer. Satanás efectuó la misma queja en el cielo, pero tales pensamientos deshonran a
Dios.
Aquellos que se justifican a sí mismos por sus equivocaciones, y colocan la culpa de su desobe-
diencia sobre Dios, serán oídos. Ellos argumentan que nacieron con fuertes pasiones y apetitos, y están
rodeados con objetos que los inciten a pecar, y en tales circunstancias, cómo puede ser justo que sean
condenados.
Mientras vemos la debilidad de la naturaleza humana, en vez de tratar de justificarnos a nosotros
mismos por nuestras equivocaciones, familiarizémonos más con la Palabra de Dios. Ella fortalecerá
nuestras mentes en el tiempo de la tentación. Podéis decir, “yo nací con una tendencia natural hacia el
mal, pero no puedo vencerla”. Pero toda provisión ha sido hecha por nuestro Padre celestial, a través de
la cual estáis capacitados para vencer toda tendencia no santificada. Debéis vencer así como Cristo
venció a vuestro favor.
... Cristo murió en el Calvario para que el hombre pueda tener poder para vencer sus tendencias
naturales a pecar”. 2RH:545-546.
Y ella lidió con el problema emitiendo una constante corriente de declaraciones afirmando que es
posible, a través del poder de Dios, que los cristianos paren de pecar. Hemos presentado aproximada-
mente 2.500 declaraciones en este libro, pero recordemos que estas fueron seleccionadas de un total de
4.500 declaraciones, las cuales fueron encontradas examinando solamente los materiales publicados, no
incluyendo sus cartas ni sus manuscritos no publicados.
Ella trabajó incesantemente para establecer la verdadera justificación por la fe en contraste con la
falsa doctrina de la injustificación por presunción.
“La fe reclama las promesas de Dios, y trae frutos en obediencia. La presunción también reclama
las promesas, pero las usa, así como Satanás lo hizo, para excusar la transgresión”. DTG:101.
“La justicia de Cristo se vuelve nuestra justicia, si sostenemos una comunión vital con Él. Enton-
ces cesamos de transgredir la Santa Ley de Dios, y somos participantes de la Naturaleza Divina”.
2RH:269.
Pág. 208
“Por Su perfecta obediencia, Él ha hecho posible que todo ser humano obedezca los mandamien-
tos de Dios. Cuando nos sometemos a nosotros mismos a Cristo , nuestro corazón es unido con Su co-
razón; nuestra voluntad es sumergida en Su voluntad; nuestra mente se vuelve una con Su mente; los
pensamientos son traídos a Su cautividad; vivimos Su vida. Esto es lo que significa ser vestido con las
vestiduras de Su justicia”. 4ST:403.
“En su gran misericordia el Señor envió un preciosísimo mensaje a Su pueblo por medio de los
pastores Waggoner y Jones. Este mensaje tenía que presentar en forma más destacada ante el mundo al
sublime Salvador, el sacrificio por los pecados del mundo entero. Presentaba la justificación por la fe
en el Garante; invitaba a la gente a recibir la justicia de Cristo, que se manifiesta en la obediencia a to-
dos los mandamientos de Dios. TM:91-92.
La determinada oposición de Ellen White a la introducción de los errores del Calvinismo dentro
de la iglesia Adventista del Séptimo Día fue efectiva. El intento de Satanás de destruir la única misión
de nuestra iglesia, tal como es expresado en el triple mensaje angélico de Apoc. 14:6-14 fue un gran
fracaso. Pero Satanás es un astuto enemigo. Él debe haber entendido que su próximo intento en intro-
ducir en nuestra iglesia su gran mentira, que Dios ha dado una ley que Sus súbditos no pueden obede-
cer, tendría que ser más sutil. Él estudió, planificó y esperó una oportunidad, la cual vino en la década
del 50.
Los detalles de las conferencias entre algunos de nuestros líderes de iglesia y un estudiante de
teología Calvinista, llamado Walter Martin, que ocurrió en la década del 50, ha sido colocado en nues-
tro libro previo, La Palabra Se Hizo Carne. Las conferencias, y aparentemente el prospecto apelativo
de ganar una mejor aceptación por parte de las iglesias evangélicas, llevó a nuestros hermanos a publi-
car un libro en 1957 titulado “Los Adventistas del Séptimo Día Responden Preguntas Sobre Doctrinas,
que ahora se le conoce más como Preguntas Sobre Doctrinas, o simplemente QOD (en inglés).
Este libro contiene una declaración sobre la creencia histórica de los Adventistas del Séptimo Día
en relación a la naturaleza humana de nuestro Señor, que trataba de mostrar una similitud entre nuestra
doctrina de Cristo y la doctrina Calvinista de que Cristo vino a esta tierra en la naturaleza humana no
caída de Adán. Pero la declaración era una inexplicable, incorrecta y mal leída historia de los Adventis-
tas del Séptimo Día. Nuestra búsqueda trajo a la luz un total de aproximadamente 1.200 declaraciones
publicadas por los líderes Adventistas del Séptimo Día que enérgicamente afirmaban un punto de vista
opuesto, que nuestro Señor vino a esta tierra en la naturaleza humana caída del hombre. Aproximada-
mente 400 de estas citas eran de la pluma de Ellen White. No se encontró ninguna declaración, en el
periodo 1852-1952, que soportara la posición adoptada por Preguntas sobre Doctrina.
Aun cuando Preguntas sobre Doctrina ha circulado a través de todo el mundo como si fuese una
definición segura y auténtica de las creencias de los Adventistas del Séptimo Día. La aparentemente
inocente afirmación de nuestra concordancia con el Calvinismo en relación a la naturaleza humana de
nuestro Señor, se ha vuelto un caballo de Troya, a través del cual los serios errores que enfrentó nuestra
iglesia en 1888 se han vuelto a introducir.
Si nuestro Señor vino a esta tierra en la naturaleza humana del Adán no caído, Él no habría tenido
debilidades heredadas de ninguna especie, y no habría podido ser tentado así como nosotros somos ten-
tados. Y en vista de la enorme diferencia entre Su naturaleza humana y la nuestra, sería irrazonable e
injusto que nosotros viviésemos como Él vivió, que venciésemos como Él venció. Esta es una conclu-
Pág. 209
sión que ha entrado en el pensamiento de muchos Adventistas del Séptimo Día. Es interesante notar
que, esta es precisamente el mismo error de nuestros ministros en 1888 que tanto alarmó a Ellen White
cuando se le hizo saber a ella. Es el error al cual ella se opuso tan vigorosamente hasta su muerte en
1915.
Es también el error que está siendo predicado de muchos púlpitos en la Iglesia Adventista del
Séptimo Día hoy en día, y que está creando gran confusión y desacuerdo entre nuestros miembros de
iglesia. Tal como lo mencionamos anteriormente en este capítulo, los desacuerdos engendrados por esta
“nueva teología” (la cual no es otra que el centenario Calvinismo) están ahora turbando la iglesia, espe-
cialmente en la División Norteamericana y también en otras divisiones en el extranjero.
Aquellos Adventistas del Séptimo Día que se aferran a la posición histórica Arminiana Wesleya-
na, de que la vida del cristiano victorioso es posible a través del poder de Cristo, y aquellos que están
abrazando la doctrina de que los cristianos no pueden, de ninguna manera, parar de pecar hasta que Je-
sús venga, están cada vez más incómodos los unos con los otros. Ellos están encontrando cada vez más
difícil el entenderse entre sí, el trabajar juntos en los comités de las iglesias, en las juntas de las iglesias,
y aun en las reuniones de las Asociaciones.
El problema aflige tanto a los púlpitos como a los bancos de las iglesias. El pastor que ocupa el
lugar sagrado el Sábado por la mañana, entra sabiendo que debe ministrar a dos escuelas con diferentes
opiniones teológicas, entre las cuales no hay apenas una pequeña diferencia de tensiones, y entonces es
fuertemente presionado para que cumpla sus funciones. Realmente es una situación en la que no hay
ganadores. Si él apoya la opinión de un grupo, fatalmente desilusionará a los otros, y viceversa. Si él
trata de no desilusionar a ninguno de los dos grupos, presentando sermones blandos y sin controversias,
el acaba no satisfaciendo a nadie, y le da cabida a las críticas tan a menudo escuchadas, “los sermones
que escuchamos los Sábados por la mañana en nuestra iglesia, pueden ser escuchados en cualquier igle-
sia de la ciudad el domingo por la mañana”.
Algunos ministros son lo suficientemente temerarios como para identificarse abiertamente con
una posición teológica o con la otra, lo cual crea problemas para los miembros de la iglesia. El miem-
bro escucha al pastor A predicar un ferviente sermón a respecto de vencer a través de la fe en el poder
de Cristo, y tal vez apenas una semana más tarde, escucha al pastor B predicando con igual fervor, que
nadie puede parar de pecar, sino hasta que Jesús venga. El desconcierto de los miembros de la iglesia
aumenta cuando recuerdan que en la Conferencia General de 1980 en Dallas, Texas, fue afirmado que
los escritos de Ellen White eran “una continua y autoritaria fuente de verdad”. Si el miembro ha com-
prado el nuevo libro “Las Creencias de los Adventistas del Séptimo Día”, él encuentra esa cita firme-
mente apoyada, en las páginas 216-230.
Por lo tanto él busca más información en el Espíritu de Profecía, y encuentra la que está en este
libro. ¿Qué puede significar esto? ¿Por qué los pastores están en desacuerdo unos con los otros?
A esta altura, el miembro de la iglesia puede consultar a algún administrador de su Asociación, y
así el problema llega hasta el presidente de la Asociación. El presidente puede consultarle a los profe-
sores de Biblia en el colegio apoyados por la Unión y entonces descubre que ellos también están en
desacuerdo. Si él busca ayuda en oficiales de mayor autoridad administrativa, él va a descubrir que el
desacuerdo existe no solo en la Unión, sino que llega hasta la Conferencia General.
Esto no es una especulación hipotética. Estos problemas están sucediendo ahora. Si ellos no lo
han tocado todavía a usted, puede sentirse un afortunado, y ore por sus hermanos de iglesia.
Así pues, qué hay más en el futuro?
¿Cuál es el futuro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día?
Podemos continuar en el camino en que estamos yendo hasta que el desacuerde termine en divi-
sión, una espantosa proposición. O podemos alcanzar la armonía y la unidad que ahora nos elude, enca-
rando nosotros mismos fervorosamente esta pregunta: ¿Cuál es la base de la verdadera unidad? ¿Pode-
mos atribuir más autoridad a las opiniones de teólogos o a la Palabra de Dios? ¿A la especulación esco-
lástica o al Espíritu de Profecía?
Pág. 210
Nosotros, los Adventistas del Séptimo Día hemos estado perplejos por la práctica de algunos cris-
tianos que continúan imprimiendo y publicando credos que aparentemente no tienen ninguna intención
de seguirla. Ellos afirman por un lado, por ejemplo, que los diez mandamientos son eternos e inmuta-
bles, y por otro lado dicen que el domingo es el día de adoración, lo cual es un obvio conflicto entre la
lógica y la práctica. Ciertamente no queremos seguir su ejemplo afirmando la autoridad de los escritos
de Ellen White, mientras los ignoramos.
Recientemente visitamos la reliquia de un diente en el templo en Kandy, Sri Lanka. Nos dijeron
que en algún lugar de ese inmenso templo, se esconde una serie secreta de siete estuches, uno dentro
del otro, siendo que el estuche más interno contiene un auténtico diente de Buda. Los adoradores se
postran en la supuesta dirección del diente, para mostrar su reverencia y respeto. El efecto en sus vidas
no es aparente.
¿No estamos en peligro de darle un respeto igualmente vacío al Espíritu de Profecía? ¿O podría
ser que nosotros, también, hemos imperceptiblemente tomado la misma posición que algunos tomaron
en 1888? Vea en 2 Materiales de 1888 de Ellen White, en la página 684, donde Ellen White informa
que varios miembros de iglesia estaban diciendo
“... el hermano Smith, el hermano Butler, el hermano Canright (y otros) no miran más a los testi-
monios como una vez lo hicieron, sino que consideraron la obra y la influencia de la hermana White,
era una cosa del pasado. Hemos ido más allá de la necesidad de los testimonios... Esta declaración es la
que encuentro en todas partes en relación a (estos hombres)”.
La aprobación del mundo y el amor al pecado son problemas siempre presentes a todos los gru-
pos cristianos, pero entre las dinámicas que han contribuido a los problemas actuales en la iglesia Ad-
ventista del Séptimo Día, el libro Preguntas Sobre Doctrinas, con sus enseñanzas tocantes a la naturale-
za de Cristo, tiene que ser considerado, con sus resultados finales y que ha sido el proveer una defensa
teológica para continuar en pecado.
Esto fue una concesión al Calvinismo, un intento para armonizar dos teologías que, en algunos
puntos esenciales, son básicamente incompatibles. No debemos juzgar los motivos de aquellos que
prepararon la cita de QOD, pero parece haber habido un intento de reescribir el Espíritu de Profecía en
relación a este asunto, en vez de recibir instrucción del mismo. Una vez más la iglesia ha tenido que
aprender una penosa lección:
“Creed en el Señor vuestro Dios, y seréis establecidos; creed en Sus profetas, y seréis prospera-
dos”. 2 Crónicas 20:20.
Pero parece ser que hay luz en el extremo del túnel. El nuevo libro doctrinal, “Lo que Creen los
Adventistas del Séptimo Día”, que es una explicación de las 27 doctrinas de nuestra fe, que fueron vo-
tadas en la Conferencia General de 1980, es un valiente realinamiento con la fe histórica de nuestros
pioneros y de nuestra iglesia. El Calvinismo se destaca por su ausencia. El libro reafirma que “Él (Cris-
to) tomó la naturaleza del hombre en su estado caído...” (página 49), y ... “desecha el mito de que los
humanos no pueden obedecer la ley de Dios y tener victoria sobre el pecado” (página 50). Contiene no
menos de 140 afirmaciones de la posibilidad de cristianos victoriosos viviendo a través del poder reci-
bido de Dios, el cual es el tema de las citas de Ellen White en este libro.
¿Marcará este nuevo libro, Lo Que Creen los Adventistas del Séptimo Día, el fin de una era de in-
certeza, confusión, y desacuerdos entre los Adventistas del Séptimo Día? Esperamos sinceramente y
oramos devotamente para que así sea.
La gran controversia entre Cristo y Satanás, que fue inaugurada por la acusación de que Dios ha-
bía dado una ley que Sus criaturas creadas no podían obedecer, ha estado en proceso por lo menos du-
rante 6.000 años. Ha habido, desde luego, muchas batallas individuales dentro de esa gran controversia.
En el capítulo anterior fue señalado que la batalla particular en la cual nosotros, los Adventistas
del Séptimo Día, estamos ahora empeñados, es una contienda dentro de nuestra propia iglesia, entre las
enseñanzas del Adventismo y las enseñanzas del Calvinismo. No podemos predecir durante cuánto
tiempo van a continuar estas discusiones y debates, pero podemos esperar que terminen luego. Mientras
continúan, podemos encontrar acertado considerar algunos principios básicos en relación a las discu-
siones.
1.- Las citas tienen que ser usadas en armonía con su contexto. Una cita fuera de contexto es una cita
que es usada de tal manera que la intención del escritor no es usada correctamente. Yo escuché una vez
a un teólogo decir que Ellen White niega la posibilidad de la perfección de carácter, y como evidencia
dio la siguiente declaración:
Esto me intrigó, de tal manera que busqué la declaración en su fuente y encontré que el escritor
(Ellen White) se estaba refiriendo al mundo y a la iglesia, no al carácter humano:
“Podemos crear un mundo irreal en nuestra propia mente o imaginar una iglesia ideal, donde las
tentaciones de Satanás no nos incitan al mal; pero la perfección existe solamente en nuestra imagina-
ción. El mundo es un mundo caído, y la iglesia es un lugar representado por un campo en el cual crecen
cizaña y trigo”.
La intención del escritor había sido obviamente ignorada, y las pocas palabras extraídas de la de-
claración, fueron usadas para ajustarse a los propósitos del teólogo. Este es un ejemplo de violación de
contexto.
Vea cómo podemos extraviarnos si leemos las dos primeras sentencias en este párrafo y no lee-
mos la tercera sentencia:
“En Cristo habitaba la plenitud de la Deidad corporalmente. Por eso, aunque fue tentado en todo
como lo somos nosotros, se mantuvo ante el mundo, desde que entró por primera vez en él, incontami-
nado por la corrupción, aunque estuvo rodeado por ella. ¿No debemos también nosotros llegar a ser
participantes de esa plenitud, y no es así y únicamente así como podemos vencer como Él venció? 7-
A:349.
Cuando aquellos que están promoviendo doctrinas Calvinistas, usan citas de los escritos de Ellen
White para apoyar sus puntos de vista, no debiéramos aceptar esas citas sin antes examinar su contexto.
Esto debiera ser nuestro primer paso al evaluar esos argumentos.
Pág. 212
2.- Declaraciones e interpretaciones nunca deben ser confundidas. Una declaración es el pensamiento
expresado del escritor. Una interpretación es la opinión de otra persona, en relación a lo que el escritor
podría haber querido decir, pero que no lo dijo. Ninguna interpretación iguala a una única declaración.
He visto extensas compilaciones de citas de los escritos de Ellen White, que fueron colocadas juntas
para crear la impresión de que Ellen White dijo que los bebés nacen con la culpa heredada del pecado
de Adán. El hecho simple es que ella nunca hizo una declaración así. Las compilaciones son la inter-
pretación del compilador, no el pensamiento de Ellen White.
Otra compilación extensa trata de construir un caso para abandonar la iglesia Adventista del Sép-
timo Día. Nuevamente, el hecho es que Ellen White nunca hizo tal recomendación, y cientos, o aun mi-
les, de interpretaciones personales no pueden igualarse a una única declaración. Ellen White escribió
clara y específicamente, y como todos los escritores inspirados, su obra difícilmente necesita interpre-
taciones.
3.- Un verdad obvia o claramente citada no necesita de interpretación. Algunos arguyen que toda in-
vestigación es una interpretación, y que todo estudio es una interpretación. Hay peligro en llevar este
concepto tan lejos, que haga parecer que las Escrituras no poseen ningún significado, a menos que sean
interpretadas. Supóngase que yo lo presento a una dama que está parada a mi lado y le digo que es mi
esposa. Usted diría: “¿Esa es apenas su interpretación?”.
Cuando leemos en los Diez Mandamientos que el séptimo día es el Sábado del Señor, debiéramos
decir, “¿Esa es apenas la interpretación de una persona?”.
El mensaje Adventista del Séptimo Día fue construido bajo el principio que la Biblia es su propio
intérprete. Permanezcamos cerca de ese principio en nuestro estudio bíblico y en nuestro estudio del
Espíritu de Profecía.
4.- Una serie de definiciones en conjunto (tándem) puede fácilmente extraviarnos. Uniendo una defini-
ción con otra podemos hacer con que las palabras del escritor en una cierta dirección, sean tergiversa-
das de la intención que tenía el escritor, aun cuando estemos siguiendo escrupulosamente el dicciona-
rio. Jeanne, quien enseña inglés, me colocó esta ilustración:
Cuando alguien dice, “Ellen White usó esta palabra, pero el significado es el mismo que esa pa-
labra”, debiéramos tener cuidado. Dejemos que el escritor nos lo diga en sus propias palabras. Las
substituciones no son necesarias.
5.- Las definiciones Adventistas y Calvinistas pueden ser muy diferentes. Nuevamente, una vez escuché
sorprendido a un ministro adventista decir que él había ido a escuelas adventistas desde el primer grado
hasta la universidad y había “enseñado en forma legalista durante todo ese tiempo”. Más tarde aprendí
que él estaba usando una definición calvinista de “legalismo”. Nosotros los adventistas, al igual que
otros cristianos no calvinistas, hemos definido siempre “legalismo” como un intento para hacer la vo-
luntad de Dios en nuestra propia fortaleza, antes que en la fortaleza suplida por Cristo. Algunos calvi-
nistas, sin embargo, omiten la condición relacionada con la fortaleza suplida por Cristo y definen “lega-
lismo” como siendo cualquier esfuerzo para hacer la voluntad de Dios. Así como ellos lo ven, Dios lo
hace todo y el hombre no hace nada. Fue por esta definición que el ministro hizo la alegación de que
había enseñado “legalismo” en las escuelas adventistas.
Cuando escuchamos las palabras “legalismo” y “legalista” usadas en el presente análisis, pode-
mos encontrar necesario preguntar cuál definición del término está siendo usada, la no calvinista o la
calvinista.
6.- El uso de escarnio, burla y ridículo indica una falta de evidencia. Es bueno mantener este punto en
la mente cuando esos epítetos tales como “legalista” están siendo arrojados. Uno de los principios más
ampliamente reconocidos en los debates, ha sido aquel de que el que posee una evidencia, la presenta-
rá, mientras que aquel que no posee una evidencia usará el argumento “ad hominem”, lo cual significa
“contra el hombre”. Los pensadores cuidadosos nunca usarán esos métodos ni serán impresionados
cuando otros los usen.
7.- Una media verdad presentada como una verdad entera puede tener el efecto de una mentira. Jeanne
y yo tuvimos una vez un vecino, el cual estaba en el negocio de excavación de pozos, en el cual él hizo
uso de una enorme pieza perteneciente a un equipo. Un día, mientras movía este equipo hacia una de-
terminada localización, percibió que podría ganar un poco de tiempo y de esfuerzo, llevando el equipo
a través de una hacienda de un campesino, que estaba plantada con pasto. Habló con el campesino y és-
te le dio permiso para entrar.
Cuando terminó su trabajo y pasó por el campo con pasto, encontró la puerta cerrada y un tractor
estaba estacionado frente a la misma. Él pidió una explicación. El dueño le dijo, “yo le dije que podía
entrar, pero no le dije que podía salir”. El excavador de pozos tuvo que pagar una buena cantidad de
dinero para que se le pudiese abrir la puerta. Él había aceptado una media verdad como si fuese toda la
verdad, y esto lo puso en dificultades.
La media verdad que es más escuchada en nuestro análisis es esta: lo que nosotros hacemos no
tiene nada que ver con nuestra salvación.
Si esto quisiera significar que no somos salvos por las obras, lo podemos aceptar, pero como una
verdad a medias. La otra mitad es esta: lo que hacemos tiene una gran relación con nuestra condena-
ción.
El apóstol Pablo pone las dos mitades de la verdad ante nosotros en Rom. 6:23= “Porque la paga
del pecado es muerte, pero el don de Dios es vida eterna a través de Jesucristo nuestro Señor”.
La condenación se gana por lo que hacemos. Obtenemos aquello que merecemos, nuestra paga.
Pero la vida eterna no se puede ganar. Es un don. Dios nunca nos deberá algo a nosotros. ¿Somos en-
tonces libres para hacer el mal ya que lo mejor que podemos hacer no nos ganará el cielo? Mire nue-
vamente a la primera mitad del versículo. Al practicar el pecado ganamos su paga, y nos descalificamos
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a nosotros mismos para recibir el don de la vida eterna. Aquí está toda la verdad en la cual no hay peli-
gro. Medias verdades siempre son peligrosas. Esto nos lleva directamente al siguiente punto.
8.- Una descalificación negativa y una calificación positiva no son la misma cosa. Si usted posee solo
tres ruedas en su auto, usted no puede dirigir a través del continente. Esta es una descalificación negati-
va. Al colocar la cuarta rueda en el auto, se remueve esta descalificación, pero esto no garantiza que us-
ted va a tener un viaje placentero a través del continente. Usted también tiene que tener las calificacio-
nes positivas, tales como gasolina, aceite, agua, etc.
Una violación de cualquiera de los mandamientos de Dios es una descalificación negativa. Al pa-
rar de violar el mandamiento, remueve esta descalificación, pero esto no le garantiza la vida eterna. Us-
ted tiene que tener la más importante calificación positiva, la gracia perdonadora y restauradora de Je-
sucristo.
Para ser más específico, nosotros reconocemos que no podemos hablar nuestro camino al reino de
Dios, pero podemos hablar nuestro camino fuera de él (el tercer mandamiento y/o el noveno). No po-
demos financiar nuestro camino hacia el reino de Dios, pero podemos financiar nuestro camino fuera
de él (el octavo mandamiento). No podemos casar nuestro camino al reino de Dios, pero podemos casar
nuestro camino fuera de él (el séptimo mandamiento).
He aquí la declaración: Lo que hacemos no tiene nada que ver con nuestra salvación. Esto es una
verdad a medias, la cual, si es presentada aislada, puede ser peligrosamente mal interpretada. Falla en
dejar clara la distinción entre la descalificación negativa y la calificación positiva.
9.- Ejercicios para doblar palabras deja todas las declaraciones inciertas y poco claras. He escuchado
a un orador gastar varios minutos en un ejercicio para doblar palabras, a través del cual él esperaba des-
truir la fuerza de la declaración de Pablo en Rom. 8:3, que Cristo vino a la tierra “en semejanza de car-
ne pecaminosa”. Él se esforzó para demostrar que la palabra “semejanza” incluía algo de similitud y
algo de diferencia. Cuando terminó yo había llegado a la siguiente conclusión: Nunca le compraría un
auto usado a él. Y, si podemos doblar esta palabra tan fácilmente, ¿no podemos hacer lo mismo con
otras palabras?
Tal vez la palabra “Sábado” (Sabbath) incluye algo de sábado y algo de domingo. Tal vez la pa-
labra “diezmo” incluye algo de diez por ciento y algo de un por ciento. Tal vez la palabra “bautismo”
incluye algo de inmersión y algo de aspersión. Una vez que hemos iniciado este caminar por esta ave-
nida, ¿dónde pararemos? ¿Por qué no aceptamos la Palabra de Dios tal como está escrito y evitamos así
estos problemas?
10.- La “Nueva Teología” no es otra cosa que el centenario calvinismo (ver capítulo anterior). Armi-
nius la combatió en Holanda. Juan Wesley la combatió en Inglaterra. Francis Asbury la combatió en la
América colonial. Y ahora nos está confrontando a nosotros. No hay un principio en ella (la así llamada
“Nueva Teología”) que no pueda ser encontrado en los libros calvinistas de teología sistemática. Su ar-
gumento de que el hombre no puede vivir sin pecar es simplemente una nueva declaración de la antigua
y más grande mentira de Satanás (ver el Capítulo 6).
11.- La “Nueva Teología” no puede armonizarse con el Espíritu de Profecía. Intentos anteriores que
trataban de hacer parecer que Ellen White concordaba con el calvinismo, han tenido que ser abandona-
dos. La evidencia en relación a la naturaleza de Cristo que fue presentada en nuestro libro anterior, La
Palabra Se Hizo Carne, y la evidencia en relación a la vida cristiana victoriosa presentada en este libro,
han demostrado la incompatibilidad básica de los dos sistemas teológicos.
Aquellos que aun quieren aferrase al calvinismo encuentran que es necesario recurrir a una varie-
dad de estratagemas para poder lograr el propósito de degradar el Espíritu de Profecía como siendo una
evidencia. Ellen White lo predijo:
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“El último engaño de Satanás será el hacer con que no tenga ningún efecto el testimonio del Es-
píritu de Dios”. 1MS:54.
Los consejos del Espíritu de Profecía no serán abierta ni directamente rechazados, pero serán de
ningún efecto. Algunos argumentan que fueron escritos para otro tiempo anterior, y después nos quie-
ren hacer aceptar las ideas de Juan Calvino, el cual vivió unos trescientos años antes aun.
Algunos argumentan que Ellen White no era una teóloga, aun cuando su producción de 25 millo-
nes de palabras exceden a las de cualquier teólogo, y el asunto principal es uniforme, ya sea en declara-
ciones de principios teológicos o aplicaciones de ética de esos principios. No hay en las Escrituras nin-
guna indicación de que la persona escogida por Dios para llevar el mensaje especial a Su pueblo nece-
sitaba ser un teólogo. De hecho, Sus escogidos raramente incluyen teólogos.
Algunos colocan ante nosotros tales conceptos del Espíritu de Profecía, como hacer de nuestras
escuelas, como las escuelas bíblicas de los profetas, o ciudades de refugio para nuestros jóvenes. Des-
pués ellos describen como siendo aplicaciones “lunáticas” de estos conceptos y dan por terminado así
el análisis. Esto crea la impresión que no hay una aplicación clara y sensible de estos conceptos.
Algunos ignoran el principio de sacar conclusiones basadas en el peso de la evidencia, rechazan
un masa de evidencias tal como han sido presentadas en este libro, y emplean una “lógica de dar vuel-
tas”, justificando sus acciones por el uso de pasajes aislados que ellos interpretan para favorecerse a sí
mismos.
Pero probablemente el mayor aliado de Satanás al intentar dejar a los testimonios sin efecto, es
simplemente nuestra ignorancia. Como pueblo, líderes y laicos, no hemos valorizado ni estudiado los
mensajes que Dios nos ha dado para estos últimos días.
Podemos repetir aquí la sugerencia que en cada hogar Adventista del Séptimo Día debería haber
una completa librería de los escritos de Ellen White, incluyendo los volúmenes encuadernados de los
artículos de las revistas. Esto debe ser estudiado sistemáticamente y marcado para futuras referencias.
El costo será un poco mayor que el precio de una aplicación o de un mueble, y los beneficios serán tan
grandes como la eternidad.
Capítulo 52: El Tiempo del Zarandeo – Y Lo Que Está Aun Más Allá.-
El camino que lleva de Jerusalén a Emaús no es un camino fácil. Las colinas son escarpadas y el
valle es angosto. Hay muchas curvas hasta que se consigue un descenso gradual. El camino donde los
dos discípulos de Cristo hicieron su camino a casa aquel domingo después de la crucifixión, tal como
se cita en Lucas 24, debe haber sido aun peor que el camino que existe hoy.
Si nosotros hubiéramos estado ubicados en las colinas adyacentes y hubiéramos notado sus tristes
rostros, sus hombros caídos, y sus pasos lentos mientras efectuaban su viaje hasta su pequeña vivienda
cerca del fondo del cañón. Sin embargo, después de un corto espacio de tiempo, la puerta se abrió
abruptamente y los dos discípulos emergieron y comenzaron a subir la colina como si hubieran sido
impulsionados por un cohete. En su prisa equivocaron el camino y tuvieron que rehacer el camino.
No importaba. Nada puede detenerlos ahora hasta que entren en el aposento alto en Jerusalén,
donde los apóstoles estaban lamentándose. Allí ellos rompieron el triste silencio con su excitada pro-
clamación, “¡Él está vivo! ¡Jesús está vivo! ¡Nosotros lo hemos visto!”.
Los que estaban lamentándose, inmediatamente prestaron atención y los miraron con increduli-
dad. Por más de 48 horas habían estado en las profundidades de la desesperación. Habían visto morir a
Jesús. Para ellos, este era el fin de la felicidad y la muerte de la esperanza. Se vieron a sí mismos en-
frentando una horrible soledad.
¿Pero por qué? ¿No se le habían dado a estos hombres, los amigos más allegados de Jesús, adver-
tencias a respecto de la crucifixión?
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En verdad, Jesús se los dijo varias veces. ¿No les había dicho que resucitaría en el tercer día? Él
les dijo claramente lo relacionado con Su muerte y resurrección, pero ellos no prestaron atención. Ha-
bían rehusado escuchar lo que no querían oír, de que Él sería crucificado. Y así el glorioso concepto de
la resurrección simplemente no lo entendieron. Si lo hubiesen entendido, hubieran estado esperando en
la tumba aquella mañana temprano, en vez de estar llorando en el aposento alto. Pensemos cómo su tes-
timonio a todo el mundo, en relación con la resurrección, habría sido fortalecido a través de una testifi-
cación ocular.
Moraleja: No deje de escuchar el mensaje de Dios cuando el asunto se vuelve poco placentero.
Esto puede hacer con que perdamos de vista el cuadro más brillante que viene después.
La mensajera especial de Dios para la iglesia remanente ha escrito muchas páginas de consejos
para nosotros, en relación a llevar el evangelio a todo el mundo. Esto envuelve ir, crecer, publicar y
construir en una extensión fenomenal. Leemos estas páginas con placer.
Pero la misma mensajera también ha escrito acerca de algo llamado el zarandeo, y hay peligro de
que nosotros, al igual que los apóstoles, a esta altura dejemos de escuchar, porque el asunto no es pla-
centero.
En este periodo de la historia de nuestra iglesia, todo Adventista del Séptimo Día haría bien en
estudiar cuidadosamente la avanzada información que hemos estado entregando, en relación al tiempo
del zarandeo, y el cuadro más brillante que viene después. Si cometemos una falla al hacer esto, podría
traernos desconcierto y desánimo, y tal vez seríamos zarandeados fuera de ella.
Mientras Jeanne y yo viajábamos de un lado para otro a lo largo del país, presentando nuestro
seminario, frecuentemente nos preguntaron: ¿Cree usted que vendrá el tiempo cuando tendremos que
dejar la iglesia Adventista del Séptimo Día? Nuestra respuesta ha sido siempre uniforme y firmemente
negativa: No.
No puede negarse que en varias ocasiones en la historia del pueblo de Dios, el problema de la
apostasía ha sido resuelto por un “llamado a salir” o para formar una nueva estructura, mientras los in-
fieles permanecen con la organización existente (la iglesia). Veamos la experiencia de los primeros
cristianos abandonando la iglesia judía, los protestantes abandonando la iglesia católica, los adventistas
abandonando las iglesias protestantes, y así sucesivamente. Si no tuviésemos ninguna otra cosa, a no
ser la historia, para guiarnos, podríamos ser justificados si concluimos que si la apostasía se vuelve ga-
lopante en la iglesia Adventista del Séptimo Día, el problema podría ser resuelto por otro “llamado a
salir” o “salir fuera”.
Pero no estamos restringidos a conclusiones basadas en experiencias históricas previas. Tenemos
el testimonio de la mensajera especial de Dios, de que esta vez el problema será resuelto por un “za-
randeo hacia afuera”. Las descripciones dejan claro que en este caso los fieles van a permanecer en la
iglesia, y los infieles serán zarandeados fuera. Observe:
“Usted toma pasajes de los testimonios que hablan de la terminación del tiempo de gracia, del za-
randeo entre el pueblo de Dios, y usted habla del surgimiento de entre este pueblo de un pueblo más
puro y más santo que se levantará. Todo esto agrada al enemigo”. 1MS:210.
Note que habrá un zarandeo entre el pueblo de Dios, pero los fieles no serán llamados a salir de la
iglesia. Este pensamiento es reforzado por las palabras de otros pasajes. El cuadro es uniforme, “ellos
nos dejarán a nosotros”, “la paja volará”, etc., mientras el trigo permanece. Sin embargo no hay ningún
asomo de la enormidad y de la seriedad del tiempo del zarandeo. Y tampoco pasemos por alto el hecho
de que aun herejías entre nosotros harán su contribución para el zarandeo.
“Dios sacudirá a Su pueblo; si otros medios fallan, herejías aparecerán entre ellos, separando la
cizaña del trigo”. 5T:707.
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“Muchos se levantarán en nuestros púlpitos con la antorcha de la falsa profecía en sus manos, en-
cendida de la infernal antorcha de Satanás”. TM:409-410.
Hay varios capítulos en los escritos de Ellen White que tratan del asunto del zarandeo y que de-
bieran ser estudiados completamente. Ellos incluyen:
“Pero los días de purificación de la iglesia se están apresurando a grandes pasos. Dios tendrá un
pueblo puro y verdadero. En la poderosa separación que luego ocurrirá, seremos capaces de medir me-
jor la fuerza de Israel. Las señales revelan que está cercano el tiempo cuando el Señor manifestará que
el aventador está en Su mano, y que Él va a purgar Su suelo.
Los días se están aproximando rápidamente cuando va a haber gran perplejidad y confusión. Sa-
tanás, ataviado con manto de ángel, engañará, si fuese posible, a los propios escogidos. Habrán muchos
dioses y señores. Soplará todo viento de doctrina. Aquellos que han rendido un supremo homenaje a la
“falsamente llamada ciencia”, no serán entonces los líderes. Aquellos que han confiado en el intelecto,
en el genio, o en los talentos, no estarán entonces a la cabeza de la organización ni de las filas. Ellos no
caminaron de acuerdo con la luz. Aquellos que han probado ser infieles, no serán entonces confiados
nuevamente a la grey. En la última obra solemne, pocos grandes hombres serán ocupados. Ellos son au-
tosuficientes, independientes de Dios, y Él no puede usarlos. El Señor posee siervos fieles, lo cuales en
el zarandeo y en el tiempo de prueba, aparecerán a la vista”. 5Testimonies:80.
“En este tiempo, el oro será separado de la escoria en la iglesia. La verdadera santidad será cla-
ramente distinguida de la apariencia del oropel. Muchas estrellas que hemos admirado por su brillo, se
irán entonces a las tinieblas. La paja, como una nube, será llevada por el viento, aun de lugares donde
vemos apenas suelos de rico trigo”. 5Testimonies:81.
“En visión vi dos ejércitos en terrible conflicto. Un ejército estaba siendo guiado por banderas
que llevaban las insignias del mundo; el otro estaba siendo guiado por la bandera ensangrentada del
Príncipe Emanuel. Estandarte tras estandarte fue dejado que cayese al polvo, mientras compañía tras
compañía del ejército del Señor se unía al enemigo, y tribu tras tribu de las filas del enemigo se unían
con el pueblo de los guardadores de los mandamientos de Dios”. 8Testimonies:41.
A estas sobrias declaraciones puede ser añadida la inconfundible y clara predicción encontrada en
2MS:36, que antes del fin del tiempo habrá adoración con ruidos de algarabía, “gritos, con tambores,
música y baile...” y que aun sería “traída a nuestras reuniones campales”. ¿Puede ser eso posible?
Recordemos la experiencia de los apóstoles, que dejaron de escuchar cuando el asunto se volvió
muy poco placentero para ellos. Estas predicciones son tan ciertamente parte del consejo de amor de
Dios para nosotros, como lo son las exhortaciones para llevar el evangelio a todo el mundo, para ir,
crecer, educar, sanar, publicar y construir. Si no le damos atención a estas predicciones del tiempo del
zarandeo, existe el peligro de que seamos tomados de sorpresa y quedemos tan desalentados y descora-
zonados, que podríamos pensar que Dios no está más con este Movimiento del Advento. Dios nos ha
dado un conocimiento previo de manera que podamos estar advertidos.
Necesitamos trasladar estas predicciones en términos de experiencia personal y hacernos a noso-
tros mismos las preguntas:
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Cuando voy a la iglesia el Sábado en la mañana y encuentro apenas cincuenta adoradores, donde
normalmente hay quinientos o más, ¿qué haré? ¿Recordaré que hemos sido advertidos de que compa-
ñías nos abandonarán?
Cuando escucho a un pastor Adventista del Séptimo Día presentando sinceramente, como si fuese
verdad la gran mentira del diablo, que los cristianos no pueden parar de pecar;
Cuando voy a reuniones campales y encuentro rugidos, música estridente y bailes en la carpa de
los jóvenes, o tal vez aun en el pabellón principal;
Cuando la “estrella brillante” especial, el ministro cuyos sermones, libros, y cintas yo he evalua-
do tan altamente, nos deja y comienza a burlarse y a ridiculizar a los Adventistas del Séptimo Día;
¿Qué haré? ¿Cómo puedo enfrentar esas desilusiones?
¿Dejaré que afloren sentimientos de desilusión y desespero, tal como lo hicieron los discípulos, o
veré en estos eventos una segura evidencia de que los consejos de Dios son verdaderos?
Sacaré yo “... calor de la frialdad de los otros, coraje de su cobardía, y lealtad de su traición?
5Testimonies:136.
Los apóstoles deben haber recordado que en el conocimiento avanzado que Jesús les dio, había
luz y tinieblas, y así puede ser con nosotros. La declaración en 8Testimonies:41, que “compañías” nos
abandonarán, está más que balanceada por la seguridad de que “tribus” tomarán su lugar. En medio de
las advertencias en 5Testimonies:80, encontramos estas palabras reconfortantes:
“Dios ha prometido que donde los pastores no sean verdaderos, Él cuidará personalmente del re-
baño”. 5Testimonies:80.
“El mundo no está sin un gobernante. El programa de los eventos venideros está en las manos del
Señor. La majestad del Cielo tiene el destino de las naciones, así como la preocupación por Su iglesia,
a Su cargo. 5Testimonies:573.
“Ni una nube ha caído sobre ella sin que Él hubiese hecho provisión; ni una fuerza opositora se
ha levantado para contrarrestar su obra, sin que Él lo hubiese previsto”. HAp:10-11.
El gran Movimiento del Advento, del cual nosotros tenemos el privilegio de formar parte, no fa-
llará ni será reemplazado por otro.
“El tercer ángel de Apocalipsis 14 es representado como volando velozmente a través del cielo
gritando, “aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús”. Aquí se muestra la
naturaleza de la obra del pueblo de Dios. Ellos poseen un mensaje de tan grande importancia, que son
representados volando en la presentación del mismo al mundo. Ellos están sujetando en sus manos el
pan de vida para un mundo hambriento. El amor de Cristo los constriñe. Este es el último mensaje.
Ningún otro mensaje lo seguirá; no habrá más invitaciones de misericordia para ser dada después que
este mensaje haya hecho su obra”. 5Testimonies:206-207.
Pero va a haber un tiempo de zarandeo, una purificación de la iglesia, y es después que esa puri-
ficación se haya efectuado, que la “Banda de Gideón”, que ha permanecido verdadera y fiel, se fortale-
ce y aumenta a través de una restauración de sus filas, jugará su papel en los grandes eventos climáticos
que traerá el encerramiento de la historia de este mundo. Mantengamos esto firmemente en nuestras
mentes. Las horas más grandes del Movimiento del Advento viene después del zarandeo.
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Determinemos que por la gracia de Dios dejaremos que la paja vuele, que dejaremos que las es-
trellas brillantes se vayan, que dejaremos que compañía tras compañía se unirán al enemigo. Sin em-
bargo, estaremos “por lo que es correcto aun cuando se desplomen los cielos”. Educación:54.
Amén.
Lista de Abreviaturas
[Link]; eme1888@[Link]
La vida de Cristo es presentada como el ejemplo supremo que los creyentes deben seguir. Su existencia en la tierra fue una demostración de cómo se puede vivir una vida que cumple con las demandas justas de la ley de Dios en un mundo de pecado. Vivió en obediencia a la ley, enfrentó tentaciones y mostró que esa obediencia es posible, no solo para Él sino para todos los que aceptan Su guía divina. Así, Su vida motiva a los creyentes a buscar una transformación de carácter y vida en conformidad con el ideal divino .
El documento describe que la vida de Cristo fue un testimonio viviente que refutaba las acusaciones de Satanás, quien argüía que la ley de Dios era una carga imposible de cumplir y que Dios era arbitrario al exigir obediencia. Cristo vivió una vida de perfecta obediencia, demostrando que la ley de amor de Dios no es egoísta ni arbitraria, sino justa y buena. Su vida sirvió como prueba de que el poder y la justicia de Dios se manifiestan en armonía con Su misericordia, refutando así las invectivas de Satanás sobre la imagen y carácter de Dios .
El documento sostiene que aunque en su propia fuerza los humanos no pueden obedecer la ley de Dios, Cristo demostró que la combinación de humanidad y divinidad posibilita esta obediencia. Cristo vino en forma humana justamente para refutar la acusación de que el hombre no puede obedecer la ley de Dios. A través de Su vida de perfecta obediencia, reveló que la justicia de Dios no anula Su misericordia y que la ley puede ser cumplida. Por tanto, demuestra que, con la ayuda divina, es posible ser leales a los preceptos de Dios .
La acusación principal de Satanás fue que Dios había creado una ley imposible de cumplir para los humanos y que Su naturaleza no era de amor sino arbitraria y cruel. Satanás argumentaba que el hombre no podía obedecer la ley de Dios, sugiriendo que esta demanda era injusta y que los fallos humanos eran prueba de este argumento. Cristo respondió a esta acusación viniendo al mundo en forma humana para demostrar que era posible obedecer la ley divina, viviendo una vida en perfecta obediencia para desenmascarar esta falsedad. Al hacerlo, mostró que la humanidad puede guardar los mandamientos de Dios a través del poder divino .
El documento plantea que la fe en Cristo es la vía mediante la cual los creyentes acceden al poder divino necesario para obedecer los mandamientos de Dios. Cristo, mediante Su encarnación y perfecta obediencia, mostró que la fe no es sólo creer, sino también implica vivir una vida en completa obediencia, guiada por el poder de Dios. Los creyentes que aceptan a Cristo participan de la naturaleza divina y, a través de la gracia divina, pueden seguir Su ejemplo de obediencia completa, superando las limitaciones humanas .
El documento sostiene que la obediencia a Dios es fundamental para la transformación del carácter humano. Afirma que aquellos que se someten a la obediencia divina desarrollan un carácter que refleja la imagen de Cristo. La transformación se realiza mediante la observancia de los mandamientos y la integración de principios celestiales en la vida diaria. A través del poder otorgado por el Espíritu Santo, los creyentes son renovados y alcanzan progresivamente una semejanza moral con Cristo .
El documento utiliza el ejemplo de Cristo tomando forma humana pero viviendo en perfecta obediencia a la ley divina para ilustrar esta conexión. Cristo, al velar Su divinidad con humanidad, demuestra que los seres humanos pueden vivir en obediencia a Dios a través de Su poder divino. A través de ejemplos de Su vida de servicio, superación de la tentación, y sacrificio, se muestra cómo los humanos pueden, mediante la fe y conexión con Él, acceder a la capacidad de obedecer la ley .
El documento señala que los ángeles desempeñan un papel crucial en la protección y asistencia del creyente en su lucha espiritual. Se describe que están listos para ayudar a todos aquellos que dependen de Dios y enfrentan al enemigo en el nombre y poder de Cristo. Aunque el camino de la obediencia y la fe tiene desafíos, los ángeles son comisionados para asistir a los creyentes a medida que persiguen la victoria sobre el pecado y el mal .
El documento critica la doctrina de la predestinación calvinista que niega el libre albedrío y sostiene que los seres humanos no tienen la capacidad de obedecer a Dios. En su lugar, promueve la visión arminiana y adventista de que, por medio del poder de Cristo y del Espíritu Santo, los creyentes tienen el libre albedrío para elegir seguir a Dios y obedecer Sus mandamientos. Este enfoque fomenta una comprensión de la fe cristiana donde la colaboración entre la gracia divina y el esfuerzo humano es vital .
El documento indica que el Espíritu Santo es crucial en la transformación del carácter humano, ayudando a purificar las afecciones y estableciendo la santidad. Mediante la influencia del Espíritu Santo, los creyentes son transformados y hechos partícipes de la naturaleza divina. Esta agencia divina permite que los humanos cumplan las justas demandas de Dios, evidenciando una vida santa y en conformidad con Su voluntad .