Historia y Tradiciones de Janucá

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Este documento describe la fiesta judía de Janucá. Explica que Janucá conmemora el milagro que ocurrió cuando los macabeos recuperaron el Templo de Jerusalén de los griegos y una pequeña can…

Alianza Netzarita Internacional

ANI AMI

Janucá
Fiesta de la dedicación
GUIA GENERAL PARA DIRIGIR EN LAS NOCHES DE JANUCÁ – Benei Abraham
Janucá ,
La Fiesta de las Luces

El mes de Kislev es el mes de los milagros. Es un mes


muy especial donde los milagros de HaShem son
manifestados en su máximo esplendor. En este mes
conmemoramos la fiesta de Janucá, traducida
como la Fiesta de la dedicación, fiesta de las luces
o fiesta de las luminarias. Estos son los tres nombres
por los cuales es llamada esta festividad. Januca es
una fiesta que no está ordenada en Vayikra/Levítico 23, como las fiestas
(Shabuot, Sukot, Yom Teruah, Yom Kipur) ordenadas por el Eterno.

Esta festividad es de carácter tradicional ordenada por los Rabanim


(maestros), por los eventos importantes en aquella época de la asimilación
griega, 130 años aproximadamente antes de la revelación del Mesías, y ha
sido celebrada por el pueblo de Israel, desde los días de los macabí hasta
el día de hoy.

¿Cuál es la esencia de Janucá?


Es recordar el milagro realizado por el Creador al pueblo judío en los años
170 – 130 a.e.c. en el momento que los macabeos luego de batallar con
los ejércitos griegos recuperaron el Templo de Jerusalén, y limpiaron el
Templo de los ídolos colocados allí por los griegos. Una vez limpiado el
Templo restauraron el servicio del templo.

¿Cuál fue el milagro de Janucá?


El milagro de Janucá consta de dos partes, una formada por cinco
hermanos judíos contra un ejército de miles de soldados con armaduras,
elefantes y carruajes, una épica y desproporcionada batalla de muchos
(los griegos) contra pocos (cinco judíos celosos y temerosos del Eterno).
Esta es una de las partes del milagro de Janucá.

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La otra parte consta en; una vez ganada la batalla por cinco hombres
contra un ejército, logran retomar lo quitado por los griegos (el sagrado
Templo de Jerusalén el cual fue utilizado por ellos para prácticas
idolátricas). Al retomar el Templo y limpiarlo, era necesario restaurar los
sacrificios diarios, y encender de nuevo el candelabro (Ner tamid – Luz
continua, ordenada por el Eterno en la Torah) y que estuvo encendida
permanentemente en el Templo con aceite puro de oliva procesado por
los Cohanim (los sacerdotes), y colocado en vasijas con sello del kohen
denotando así su pureza y exclusividad.

Cuando los Macabí recuperaron el Templo solo se encontraron una jarra


de aceite sellado indicando que no había sido utilizada, la cual alcanzaba
para encender el candelabro solo un día. Los Cohen, tomaron esta vasija y
la utilizaron mientras iban a preparar más
aceites puro, proceso que tardaba una Janucá en hebreo significa
semana. inauguración y se refiere a la re-
inauguración del Templo por los
El milagro ocurrió cuando los Cohen se
judíos, luego que fuera
dieron cuenta que utilizaron el aceite el
profanado por los griegos.
primer día, y con lo poco que quedo en la
vasija intentaron utilizarlo para encender el
segundo día y sucedió que alcanzo, y aun
La raíz hebrea de la palabra:
quedo otro poco en la vasija, utilizaron este
“Janucá” proviene de la palabra:
poco para el tercer día y sucedió que
“Jinuj” que significa educación
alcanzo y quedo un poco en la vasija para
Januca es – defender una
el cuarto día, y así sucesivamente ocurrió
verdadera educación en Torá y
hasta el octavo día, momento en donde ya
Mitzvot.
estarían listas las demás vasijas de aceite
fabricado por los Cohen para ser utilizado en el candelabro del Templo.

Estos son los dos grandes milagros de Janucá, por un lado la victoria de los
pocos contra los muchos y por otra parte la multiplicación del aceite que
alcanzo hasta la producción de más aceite manteniendo la luz encendida
en el Templo de Jerusalén.

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Costumbres en Janucá
La principal costumbre de Janucá es sentarse en familia a observar la luz
de las velas, cantar melodías de agradecimiento y recordar cada milagro
realizado por HaShem hasta el día de hoy. Se comen comidas “aceitosas”
como Latkes (panqueques), papas fritas y Sufganiot (rosquillas de
mermelada o donas) esto es en relación al milagro que fue realizado con
el aceite. También es costumbre dar regalos a los pequeños de la casa.

Una de las canciones tradicionales de Janucá es: Maoz Tzur


Hebreo Traducción
Maoz tzur yeshua-ti ¡Oh poderoso Baluarte de mi
salvación!,
Leja nae leshabeaj Alabarte es un deleite.
Tikon beis tefilati Restaura mi Casa de Plegaria
Vesham toda nezabeaj. y ahí traeremos una ofrenda de
agradecimiento.
Le-as tajin matbeaj Cuando hayas preparado la
matanza
Mitzar hamnabeaj del blasfemo enemigo,
Az egmor veshir mizmor Entonces completaré con un
cántico, con un himno
Janucá ha-mizbeaj La dedicación del Altar.
Az egmor veshir mizmor Entonces completaré con un
cántico, con un himno
Janucá hamizbeaj La dedicación del Altar.

Otra de las tradiciones de Janucá es jugar con la perinola,


con cuatro lados (llamada Sevivón en hebreo y Dreidel en
Yiddish). Nos recuerda los tiempos en los cuales los soldados
helenos vigilaban a los niños para que no estudiaran la
Torá. Cuando venían los soldados los niños aparentaban
estar jugando con el Dreidel y cuando se iban
comenzaban a estudiar Torah.

Cada lado de la perinola tiene una letra del alfabeto hebreo: ‫( נ‬Nun), ‫( ג‬Gimel), ‫( ה‬Hei),

‫( ש‬Shin), que juntos forman el acrónimo de " ‫( " נס גדול שם היה‬Nes Gadol Haia Sham -
"un gran milagro ocurrió allí").

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Bendiciones para Janucá
Nuestros Sabios instituyeron el encendido de las velas de Janucá como una
forma de publicar el milagro ocurrido en aquellos días.

El 25 de Kislev se comienzan a encender las velas de Janucá. Estas deben


ser encendidas cada una de las que dura la festividad. La
primera noche se enciende una vela, cada noche adicional se agrega
una vela, para de este modo concluir la octava noche con ocho velas.

El momento para encender las velas es a la caída del sol, a la salida de las
estrellas. Si por algún impedimento no fueron encendidas en ese momento
podrán ser encendidas durante toda la noche. (En Shabat se encienden
antes de la caída del sol). No está permitido hacer uso de las velas ni siquiera
de su luz para uso particulares.

Antes de encender las candelas se recitan las siguientes bendiciones

Bendito eres Tú, Adonay, nuestro Dios, Rey del Universo, que santificas a tu pueblo con Tus preceptos
y que has ordenado a tu pueblo Israel, encender la luz de Janucá. En memoria de Tu gran salvación,
nosotros nos unimos a tu pueblo para encender la luz del memorial del milagro, la luz de la libertad.
Amén.

Bendito eres Tú, Adonay, nuestro Dios, Rey del universo, te damos gracias, oh D-os, por las maravillas
de la redención y por los actos poderosos con los que salvaste a Tu pueblo Israel en los días antiguos
para esta época. Que así nos continúes salvando a todos por el Zejut de Tu Diestra. Amen.

La siguiente bendición solo es dicha en la primera noche de Janucá

“Bendito eres Tú, Adonay, nuestro Dios, Rey del universo, quien hizo milagros a Tu pueblo Israel en
aquellos días, para esta época”. Amen.

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Luego de encender las velas se hace la declaración siguiente:

Estas candelas nosotros las encendemos por los milagros, la liberación,


los actos poderosos, las salvaciones, los prodigios y las consolaciones que
Tú hiciste a tu pueblo Israel, en aquellos días en esta época por medio de
Tus consagrados Kohanim. Durante los ocho días de Janucá, esta candelas
son consagradas, y no tenemos permiso para utilizarlas (para otros fines),
sino solamente para verlas, con el propósito de alabar Tu Nombre por tus
milagros, tus prodigios y tus salvaciones que diste a Tu pueblo Israel y que
sirve de inspiración a todos nosotros.
Algunos acostumbran a decir los siguientes párrafos

Gadol Grande es tu mano poderosa HaShem para con nosotros. Nos has
dado Torah, profetas de verdad, y has hecho grandes milagros por
nosotros y por nuestros padres hasta el día de hoy. Nos has dado a Yeshua
como Mashiaj de Israel y de las naciones, y tu bondad nunca nos ha
abandonado.

Alabamos, proclamamos tu Nombre, y declaramos HaShem tu Unicidad,


Como lo aprendimos de Moshe Rabeinu: “Shema Israel, Adonay Elohenu,
Adonay Ejad”, palabras que fueron calificadas por nuestro Mashiaj como
el primer mandamiento de la Torah. Así como también fue dicho por el: “El
ojo es la Menorah del cuerpo, por tanto, si tienes un ojo bueno para ser
generoso, todo tu cuerpo resplandecerá como la Menorah, pero si tienes
un ojo malo para ser mezquino, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Por lo
tanto, si la única luz que hay en ti está apagada ¡Qué grande será la
oscuridad misma que te rodeará!” (Matitiahu/Mateo 6:22).

Fue dicho (por el Mashiaj) con respecto a esta


festividad: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no
andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”
(Yohanan/Juan 8:12). “Caminad mientras tenéis la luz, para
que no os sorprendan las tinieblas, el que anda en la
oscuridad no sabe adónde va, mientras tenéis la luz,
creed en la luz, para que seáis hijos de la luz”
(Yohanan/Juan 12:35-36).

Y también fue dicho por el Mesías a sus discípulos: ¿Qué provecho hay de
traer una Menorah encendida para colocarla dejado de una vasija o
debajo de la cama? ¿No es para colocarla en un lugar alto sobre un
candelero? (Meir 4:21) Esto nos fue enseñado para recordarnos que debemos
ser una Luz como la Menorah, La Torah es Luz y el precepto es candela.
Lámpara es a mis pies tu Torah y lumbrera a mi camino.

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Contando la historia…
Tomado del Rambam, Mishné Torá, Zmaním, Leyes de Janucá, cap 3, leyes 1-3

En tiempos del segundo Templo, cuando reinaban los reyes griegos,


dictaron decretos contra el pueblo judío, abrogando su religión y
prohibiéndoles ocuparse del estudio de la Torá y del cumplimiento de los
preceptos. Se apoderaron de sus bienes y de sus hijas; entraron al Templo
haciendo estragos e impurificando los objetos puros. Sometieron a los
israelitas a mucha angustia y a gran opresión, hasta que el Dios de nuestros
padres se apiadó de ellos, y los ayudó y redimió de sus manos. Los grandes
sacerdotes hijos de la estirpe hasmonea se impusieron a sus enemigos y los
mataron, rescataron al pueblo judío de sus manos y designaron un rey de
entre los sacerdotes, con lo cual el trono de Israel fue restaurado por un
periodo de más de doscientos años, hasta la destrucción del segundo
Templo.

Cuando los judíos se impusieron a sus enemigos y los perdieron -esto fue el
veinticinco de Kislev- entraron en el Templo y no encontraron más que un
jarro de aceite puro, que no alcanzaba sino para la iluminación de un sólo
día; sin embargo, encendieron con él todo el conjunto de lámparas
durante ocho días, hasta que prensaron aceitunas y extrajeron aceite
puro.

A causa de ello establecieron los sabios de aquella generación que esos


ocho días que comienzan el 25 de Kislev fueran días de regocijo y
alabanza. En esos días se encienden al anochecer lámparas a las puertas
de las casas, cada una de las ocho noches, para hacer público y
manifiesto el milagro. Esos días son los que se denominan Janucá, y en ellos
están prohibidos el elogio fúnebre y el ayuno, lo mismo que en Purím. El
encendido de las lámparas en esos días es precepto establecido por los
sabios, como la lectura del rollo de Ester”

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El siguiente salmo puede ser dicho por cualquier miembro de la familia

Salmo 30
Un canto, un salmo para la dedicación del Templo. De David.
Te exaltare, oh Eterno, pues me has alzado (de los abismos) y no permitiste que mis
enemigos se regocijaran contra mí. Oh Adonay, Elohay, clame a Ti y Tú me curaste.
Oh Adonay, elevaste mi alma del inframundo, me has reanimado de mi descenso al foso.
Entonen melodías a Adonay, ustedes, sus devotos, y reconozcan agradecidamente a su
nombre HaKadosh. Pues solo un instante dura su ira, su voluntad está en la vida.
Por la noche uno se acostara con llanto, pero de mañana habrá un cantico jubiloso.
Yo me había dicho en mi tranquilidad: nunca vacilaré. Pero es gracias a tu voluntad, oh
Adonay, que me has mantenido en la cumbre de mi vigor; si ocultase tu rostro me
confundiría. A ti, oh Adonay, invocare; implorare a HaShem. ¿Qué provecho hay en mi
muerte en mi descenso al foso mortal? ¿Acaso el polvo podrá conocerte o declarar tu
verdad? Escucha, oh Adonay, y concédeme gracia; oh Adonay, se Tu mi auxilio. Tú
has transformado mi lamento en danza; deshiciste mi cilicio y me ceñiste de alegría. A fin
de que mi alma te entonase canticos y no enmudeciese. ¡Oh Adonay, Elohay, por
siempre he de agradecerte!

A continuación se presentan una lectura reflexiva para compartir cada día de la festividad. Lo importante es
hacer de Janucá un tiempo de compartir, de cantos de agradecimientos al Eterno, así como fomentar y
fortalecer la Torah en la familia. Al encender las velas, se observan unos minutos y no se realiza labor.

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Día 1: Janucá, una fiesta de Tradición
A pesar que Janucá no está en la
Torah, es una fiesta de tradición
celebrada por los Judíos desde aquel
importante acontecimiento hasta el
día de hoy, esta es una festividad
familiar donde los miembros de la
familia se reúnen para encender las
velitas en recuerdo de aquel milagro
realizado por el Eterno a aquellas
personas que perseverando y con
fidelidad a su fe, no se dejaron
sucumbir frente a las costumbre de los
griegos, y viendo que tal costumbre
era contraria a su creencia amenazándola directamente, entonces
decidieron pelear.

Janucá es una fiesta tradicional donde se recuerda la educación de la


torah, una tradición milenaria arraigada en el seno judío desde Abraham el
patriarca, y la cual fue veía amenazada en los tiempos de Antíoco
Epifanes (y también en estos tiempos actuales donde sigue dominando la
cultura griega como en aquellos tiempos).

La palabra Janucá viene de la raíz hebrea “Janun”, que significa: Educación.

Janucá, es tradición, es la lucha por la conservación de las raíces judías,


las cuales son el sustento del árbol generacional del Pueblo Judío, y si al
árbol se le arrancan sus raíces, deja de mantenerse y al poco tiempo sus
hojas se secan y deja de existir. Janucá es una tradición donde se
recuerda que la educación basada en la Fe es lo que ha mantenido vivo
al pueblo judío frente a tantas ideologías auto-creadas sin base alguna en
la creencia de un Eloah Verdadero.

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Día 2: Janucá, representa el Esfuerzo
No existen fórmulas mágicas para lograr algo en la vida, ya sea en lo
espiritual como lo material. En la vida material es necesario trabajar,
dedicarse y esforzarse para lograr una meta. Sin importar de qué se trata, si
no hay esfuerzo, no se pueden alcanzar los objetivos planteados. De la
misma manera, en el ámbito espiritual, es necesario contar con
dedicación, esfuerzo y trabajar continuamente para poder obtener algún
bien o respuesta del cielo. Nada que sea fácil es duradero, y para que
puedas valora algo se debe clocar esfuerzo. Todo lo que fácil viene fácil se
va, y todo aquello que es formado sin buenas bases en cualquier
momento se derrumba.

Esta es la fórmula que usa la depresión y la tristeza, la persona no aplica el


esfuerzo en su vida, cree en las fórmulas mágicas, piensa en tener una
empresa exitosa, pero no trabaja arduamente en la preparación, acción y
dedicación constante para lograrlo. Y de la misma manera sucede con la
vida espiritual, no hay constancia, esfuerzo ni dedicación y se espera que
las puertas del cielo sean abiertas de abundancia. Pero no hay entrega de
parte de la persona, y cualquier entrenador, muy bien puede decirlo:
¿Deseas resultados? Entrégate en cuerpo y alma, persevera y esfuérzate,
que con dedicación continua alcanzaras cualquier meta trazada.

Janucá es la representación del esfuerzo de los cinco


valientes Macabeos que decidieron no dejarse arropar ni
ahogar su fe y sus raíces por costumbres sin fundamentos
éticos, morales y ancestrales del pueblo hebreo.

Estos cincos valientes judíos al ver que sus principios y la educación de sus
hijos se veían amenazados no pudieron quedarse de manos cruzadas
esperando un milagro, ellos decidieron salir a luchar y en el proceso
esperar que ocurra el milagro. Con su confianza en el Creador, tomaron
sus armas para defender lo que era muy valorables para ellos: Su Emunah,
el fundamento de la existencia y propósito por la cual su alma está en este
mundo. Janucá es el recuerdo del esfuerzo realizado por los pocos, que
creyendo en el Creador salieron a luchar y decidieron no quedarse
sentados a ver si algún milagro ocurría. Ellos decidieron ser parte del
milagro y accionar.

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Día 3: Janucá, una fiesta de Unión
Janucá nos enseña, que separados no podemos lograr ni un tercio de lo
que juntos podemos hacer. Todos los milagros y los resultados que se
vieron en las luchas de los macabeos fueron posibles gracias a la unidad
que había en ellos. Recordemos el episodio de Bilam, (Números 22, 23, 24) en
el momento que quiso maldecir al pueblo de Israel, para Bilam no fue
posible hacerlo debido a la unidad que había en el Pueblo, intento entrar
por un lado y por otro pero sus maldiciones no podían penetrar la coraza
de unión de Emunah que se mantenía el Pueblo.

Los Macabí, juntos como familia, decidieron mantenerse unidos y pelear en


contra de todo lo que intentara desestabilizar la unidad del pueblo judío. Y
esto era lo que los griegos querían lograr. Destruir el pensamiento e
ideología judía la cual consta de mantener junta a la familia en una misma
raíz y esencia. La misma esencia que los ha nutridos desde el Sinaí.

Hoy en día, cada uno de nosotros debemos llevar a nuestro núcleo familiar
esta unidad representada por el pueblo de Israel en el desierto, momento
tan sublime en el cual el mago más poderoso de aquel momento no pudo
maldecir al pueblo porque no encontraba por donde entrar con sus
maldiciones. Los macabí, juntos se unieron para luchar por este ideal y con
la ayuda del Creador lograron vencer.

Hoy día, lucha tú también por ese ideal, y no dejes que la influencia de los
griegos entre en tu hogar intentando romper los fuertes lazos familiares,
nutridos de la espléndida luz del candelabro, la cual es un vestigio de esa
luz de antaño (del candelabro del Templo de Jerusalén) que debía
permanecer cada día encendida. Y ahora en cada Janucá la recordamos
haciendo encender en nuestros hogares.

Los macabí, cuando restauraron el servicio del


Templo, dentro del templo encendieron esa luz
acompañada del milagro, y tal fue el milagro que
más de 2000 años después esa misma luz no se ha
apagado y se sigue encendiendo en nuestras
hogares cada año, como hoy lo estamos haciendo
en este Janucá.

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Día 4: Janucá, es una fiesta de Luz
La palabra: Macabí, es un acrónimo de la palabras hebreas: “Mi kamoja
baelim HaShem”, que traduce: “Quien es como Tu entre los Fuertes
HaShem”. Este era el grito de guerra de los macabeos cuando salían a
luchar en contra de los griegos. Esto nos recuerda al Rey David cuando se
enfrentó a Goliat, el cual le dijo al gigante: “Tu vienes contra mí con lanza y
armadura, en cuando yo vengo hacia ti con el Nombre de HaShem”
(Shemuel alef/1 Samuel 17:45). Los macabeos siguiendo el mismo principio de Fe,

salían a la batalla con la confianza que no hay nadie como HaShem, no


existe fuerza más poderosa que el Creador del universo quien reina y
gobierno sobre todo y cuyo dominio es sobre todas las cosas.

Janucá es la fiesta de la luz, en el Templo se


encendía día a día el candelabro para que la luz
permaneciera brillando dentro del Templo. Pero
para lograr hacer brillar esa luz primero debía
haber un trabajo donde se realizaba la selección
de la oliva, extracción del aceite, su traslado con
sumo cuidado hacia el lugar del candelabro y
luego de todo un arduo proceso este aceite era
colocado en el candelabro y venia el resultado
de un gran esfuerzo previo. La iluminación.

Para que podamos ver luz en nuestra vida y en nuestros hogares, (los cuales
son una extensión representativa del Templo de D-os), debemos ser como los
macabí, hombres de Fe que salían a la guerra declarando la grandeza de
HaShem, y confiando que la mano del Fuerte de Israel los acompañaba.

Tener fe, no es decir palabras de Fe; la palabra Fe viene de la palabra


hebrea Emunah, la cual significa “Fe obediente al Creador”, esto significa
una creencia acompañada de actos, los Macabí eran sacerdotes
dedicados al servicio del Eterno, hombre en cuyos corazones se
encontraban constantemente palabras de Torah.

Los Macabí no estaban pendientes en trivialidades ni de cosas vacías,


todos sus actos estaban relacionados con un propósito transcendental. Y
llegado el momento de demostrar esa Fe no dudaron en salir a luchar, así
como lo hizo el Rey David cuando se enfrentó al gigante Goliat, David no

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vio estatura, armadura, ni espada, el solo sabía que la mano y el poder del
Creador del Universo lo acompañaba, y al sentir esto logro tener el
pensamiento de Caleb y Josué, cuando dijeron: “En aquella tierra hay
habitantes gigantes, pero HaShem nos ha entregado esa tierra,
entraremos, pelearemos y no los comeremos como pan” Bamidbar/ Números
14:9.

Así como Kalev y Yehoshua, el Rey David, y los Macabí, de esta misma
manera debemos llevar la luz en nuestra mente, y en nuestros actos. Para
que no temamos a ninguna nación, ningún gigante, ningún problema.
Porque quien nos acompaña en la guerra cuando salimos a luchar es
HaShem, el Fuerte de Israel. Pero hace falta un solo ingrediente para que
haya luz en medio de la guerra que estas por librar, es que seas parte de
esa luz.

Día 5: Janucá, una fiesta de Compromiso


Nosotros sabemos que para lograr algo en la vida debe haber constancia
y dedicación. Esta es la fórmula perfecta para conseguir todo objetivo
deseado. Un deportista que va para un campeonato debe seguir esta
fórmula para poder ganar una medalla de oro, pero para ello debe haber
un compromiso, si no lo hay, no se puede obtener resultados favorables y
mucho menos lograr los objetivos deseados.

Janucá, nos lleva a la reflexión y nos hace la pregunta:


¿Qué tipo de compromiso tienes tú con HaShem?

Janucá es un recordatorio del matrimonio entre


el Pueblo de Israel y HaShem. Un compromiso
en el cual la persona se ha comprometido a ser
fiel al Creador, a no dejar que culturas ni
costumbres extrañas sean parte de esta
relación matrimonial.

Un amor único entre D-os y su Pueblo, firmado bajo la Jupá (palio nupcial)
hace muchos años por medio de la Ketuvah (contrato matrimonial) en el
Monte Sinaí.

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La familia de los macabeos, eran personas comprometidas con HaShem,
se dedicaban al estudio de la Torah, pero en un momento de su vida
observaron como la cultura greco-romana, el pensamiento helenista
estaba perpetrándose entre los judíos, colocando en riesgo este
matrimonio entre el Creador y su Pueblo. Por ello, debido al amor y al
compromiso obtenido con el Eterno desde el Sinaí, no podían quedarse de
brazos cruzados. Y salieron a pelear, todo con el propósito de defender
este matrimonio.

Janucá, nos trae a la reflexión. ¿Qué hemos hecho nosotros para defender
este compromiso con HaShem de aquellas costumbres lejanas a la Torah?
¿Lo defendemos, o simplemente abrazamos la helenización dejando poco
a poco la Torah de HaShem a un lado de una forma tan inconsciente que
cuando nos damos cuenta, ya el barco de la sabiduría ha zarpado tan
lejos, y nosotros nos hemos quedado dando vueltas en un pequeño bote
con un solo remo sin rumbo alguno?

Día 6: Janucá, una fiesta de Sacrificio


Si les dijera que un solo hombre se enfrenta en un partido amistoso de
futbol a un equipo conformado por 10 hombres, ¿Qué pensarían ustedes?
Particularmente no creo que existan posibilidades de ganar.

En Janucá recordamos a Matitiahu, hijo de Yohanan el Kohen Hagadol


(Sumo Sacerdote) y sus hijos levantarse en contra del reino de Grecia
intentando implantar el pensamiento griego en el pueblo de Israel y
queriendo llevar a los judíos a olvidar la Torah. Entonces se libró una batalla
desproporcional entre cinco hombres y un ejército de miles de soldados,
aunque pareciera que las posibilidades de ganar son nulas.

¿Qué sucedió? Ocurre el milagro. HaShem entrega a muchos en manos de


pocos, a malvados en manos de justos, a impuros de corazón en manos
de puros, a malévolos en manos de los que se dedicaban al estudio de la
Torah. Esto es lo que recordamos en Janucá, la gran salvación y liberación
que HaShem hizo al pueblo judío.

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¿Pero por qué Matitiahu y su familia se hacen acreedores de este milagro
tan grande por parte de HaShem?

La respuesta es sencilla, debido a su entrega de sacrificar todo, incluso su


vida para que el honor del Creador y su Torah sean exaltados. Este simple y
complejo acto hizo que el pueblo judío fuera acreedor del milagro de
ganar una batalla con posibilidades nulas de ganar.

Esto nos trae una profunda enseñanza hoy día.

Para que HaShem realice milagros en tu vida, en tu familia, debe haber


sacrificio y entrega por el honor de HaShem. No es lo mismo defender el
honor de HaShem que defender el honor propio.

Los Macabeos, dejaron su estatus de confort por defender los intereses de


la conservación de los valores espirituales del pueblo judío, conservados
desde el Sinaí hasta hoy día.

Janucá nos trae esta pregunta: ¿Deseas ver grandes


milagros en tu vida? Milagros que cualquier persona
pensaría imposible, como aquel en donde cinco
personas lograron ganar a todo un imperio.

Entonces debes ser un Macabí, dispuesto a sacrificar


tu status de confort. Dispuesto a defender el honor
(los mandamientos) de HaShem. El cual está
amenazado por el sistema helenista en el que
vivimos actualmente.

Observemos la vida de Matitiahu y su familia, analicemos todo lo que


hicieron, y todo por lo cual estuvieron dispuesto a dar, dieron su tiempo, sus
fuerzas e incluso su vida para preservar (la Torah) que es lo que realmente
se llevara el alma al mundo venidero.

Una vez realizada tal entrega, HaShem estuvo dispuesto a batallar con
ellos dándoles la victoria de una forma milagrosa. Y todo esto solo por un
simple acto: Querer preservar el honor de HaShem. Se tú también un
Macabí de estos tiempos, y sé parte de aquellos que viven por la Torah y
dan su vida por defender el honor de HaShem, haciendo que el Creador
se levante de su trono a pelear el mismo contra cada adversario que
intente dañarte a ti y a los tuyos (y a todo nuestro pueblo Israel).

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Día 7: Janucá, una fiesta Familiar
Janucá es una fiesta que nos enseña a fomentar la unión familiar, la cual
se encuentra amenazada por un sistema helenista que trae tantas
distracciones que no nos deja ver que nos está absorbiendo a un espiral de
destrucción enmascarado de una atractiva y supuesta alegría.

En Janucá, la familia se reúne frente a la janukia


para encender las velitas y durante media hora,
mirar las luces y recordar en familia los milagros que
HaShem hizo al pueblo de Israel. Durante ese
tiempo, hay cantos de agradecimientos, danzas,
oraciones y fomentar el vínculo familiar.

Este momento del encendido, es el instante donde la persona recuerda


cada milagro que HaShem le ha hecho en su vida. Y si en verdad nos
detuviéramos a pensamos un poco, son muchos los milagros que HaShem
hace continuamente, como el hecho de despertar cada día, la
alimentación, la constante protección, la supervisión individual del Creador
sobre cada persona, todo lo que el Creador nos da, así como todas las
cosas que nos suceden son para nuestro bien y HaShem nos brinda Luz en
momentos de oscuridad. Porque para nadie es un secreto que luego que
la persona escucha un mensaje de Emunah, tal persona siente que se ha
quitado un peso de los hombros, y sin darse cuenta dice: “Que bonito
mensaje. Esto tan bonito no lo había escuchado antes, y se me llena el
corazón con un sentimiento de paz”.

Esto es Janucá, es encender la luz en el hogar, y en la vida


de las personas. Es por ello que en Janucá el milagro debe
ser difundido y colocar la janukia en un lugar que pueda ser
visto por todos.

Janucá nos trae un mensaje importante. No importa los tiempos de


oscuridad o la oscuridad que puede estar viviendo la persona. HaShem
quiere que enciendas la janukia en tu corazón. HaShem quiere realizar en ti
el milagro de hacer que un jarrón de aceite no solo dure un día, sino más
días y que puedas producir tu propio aceite para seguir encendiendo la
propia janukia de tu corazón, para que vivas el mayor milagro que una
persona puede tener hoy día: La Emunah en HaShem, la fe en el creador.

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Día 8: Janucá, una fiesta de Milagros
Janucá, sin duda es una fiesta de los milagros poderosos de HaShem. En
toda la historia de Janucá y toda la historia del Pueblo de Israel hemos visto
como HaShem siempre ha estado de lado de Israel cuidándolo y
protegiéndolo. Como dice la escritura: “como a la niña de sus ojos”. Pero
todo esto tiene un propósito. La relación con HaShem es una relación
recíproca, es una retroalimentación continua de amor, como el vínculo
entre un Padre y su hijo.

Toda la bondad del Eterno, todos sus prodigios, toda su protección y


milagros tiene un propósito. Que seamos agradecidos devolviéndole el
amor que él nos da con más amor.

Vemos en la escritura, en el libro de Shemot (Éxodo


7:16), que el Eterno envía decir a Faraón: “Deja ir a mi
Pueblo para que me sirva”. El Eterno quería la libertad
del pueblo hebreo, no deseaba que viviera en
esclavitud, quería que fuera un pueblo libre. Pero
libre con un propósito, porque la libertad sin propósito
se convierte en libertinaje. La mano del Eterno
siempre ha estado guardando, protegiendo y
realizando milagros a nuestro pueblo, pero con un
objetivo: ¡Que le sirvamos!

Los Macabí en Janucá decidieron lucha por defender el honor de


HaShem, y luego de obtener la victoria, encendieron la Luz en la Janukia
del Templo con el propósito de servir a HaShem. Al ver el Eterno la
dedicación de los Hasmoneos de dar todo de sí mismo, y no colocar
limitaciones, ni desanimarse o detener su servicio (Avodah HaShem) por un
ejército de enemigos o por un único y pequeño frasco de aceite que solo
alcanzaba para un día. Entonces fue allí al ver tal entrega de ellos que
hace que ocurra el milagro.

Janucá, Fiesta de la dedicación Ani Ami Internacional


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Hoy es el último día de Janucá.
El mensaje principal que nos trajo esta festividad
es:

“Si deseas ver milagros en tu vida, sé un macabí. El mayor milagro es


No te quedes de brazos cruzados viendo como
una corriente vacía te arrastra a una tener Fe en medio de
pseudofelicidad llena de máscaras de colores,
que realmente no es nada más que un círculo las adversidades, y luz
vicioso de tristezas, depresión y estrés por
en medio de la oscuridad
aparentar lo que otros quieren que seas. En
términos simples esto es la cultura helénica, un
barril que aparenta estar lleno de vino añejo pero
realmente está vacío y lleno de agujeros.

Ser un macabeo de estos tiempos, es encender la luz de HaShem, una luz


viva llena de alegría, bases sólidas y verdaderas. Donde todo es bueno ya
que todo viene del Creador, y donde se vive milagros tras milagros, solo si
le servimos de verdad y de corazón alegre.

Esta es la clave principal para que todos los recursos espirituales sean
activados desde el Cielo, la Emunah, Fe obediente y en acción como la
de los macabeos que con sus actos lograron mover los cielos a su favor
para que sea el mismo Dios de Israel quien librara la batalla con ellos”.

Recuerda, si quieres ver milagros, levántate y sé un macabeo

Janucá, Fiesta de la dedicación Ani Ami Internacional


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