100% encontró este documento útil (1 voto)
134 vistas18 páginas

Neuroarquitectura en Espacios Educativos

El documento discute el papel que juega el diseño arquitectónico de los espacios educativos en el aprendizaje y bienestar de los estudiantes desde una perspectiva de neuroarquitectura. Explica que a pesar de las mejoras en los métodos de enseñanza, los edificios educativos han recibido poca atención. Luego resume los métodos utilizados en estudios de neuroarquitectura, como medidas subjetivas, fisiológicas y de comportamiento. Resalta que los resultados muestran que características

Cargado por

RUBEN ANDIA
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
134 vistas18 páginas

Neuroarquitectura en Espacios Educativos

El documento discute el papel que juega el diseño arquitectónico de los espacios educativos en el aprendizaje y bienestar de los estudiantes desde una perspectiva de neuroarquitectura. Explica que a pesar de las mejoras en los métodos de enseñanza, los edificios educativos han recibido poca atención. Luego resume los métodos utilizados en estudios de neuroarquitectura, como medidas subjetivas, fisiológicas y de comportamiento. Resalta que los resultados muestran que características

Cargado por

RUBEN ANDIA
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos

Águeda Fuentes-Guerra Toral


Unidad Didáctica de Neuroergonomía
Máster en Neurociencia Cognitiva y del Comportamiento
Universidad de Granada

RESUMEN
El entorno que nos rodea juega un papel clave en nuestro aprendizaje. Sin
embargo, a pesar de las continuas mejoras que se implementan en el sistema
educativo, los espacios educativos reciben poca atención. La neuroarquitectura
estudia la influencia que ejerce la arquitectura sobre nuestro cerebro,
cognición, emociones y comportamientos. Por lo tanto, el objetivo de este
artículo es mostrar cómo el diseño arquitectónico puede jugar un papel esencial
en los espacios educativos, fomentando el aprendizaje y bienestar de los y las
estudiantes. Sobre todo, se enfatiza la gran importancia de la implementación
de características biofílicas (conexión con la naturaleza) en los ambientes
educativos. Además, se presentan las medidas utilizadas en este tipo de
investigaciones y las ventajas del uso de la realidad virtual en
neuroarquitectura.

Palabras clave: altura del techo, aprendizaje, arquitectura, aulas, bienestar,


biofilia, colores fríos, contornos curvilíneos, córtex cingulado anterior (ACC),
educación, emoción, espacios educativos, estética, estrés, luz, naturaleza,
neuroarquitectura, realidad virtual, registro de movimientos oculares, sistema
nervioso autónomo, sobreestimulación, teoría de restauración de la atención
(ART), zonas verdes.

Neuroergonomía, la revista de los estudiantes


[Link]

1

Índice
1. Introducción
2. Metodología
2.1. Medidas subjetivas
2.2. Medidas fisiológicas
2.3. Medidas comportamentales
2.4. Realidad virtual, más allá de los estímulos 2D
3. Resultados
3.1. Diseño y características arquitectónicas
3.2. Biofilia y neuroarquitectura
4. Diseño ideal de un espacio educativo
5. Conclusiones
6. Reflexión personal
Referencias
Biografía de la autora

1. Introducción

En las últimas décadas el sistema educativo ha integrado mejoras que se


pueden apreciar en todos los niveles educativos (educación infantil, educación
primaria, educación secundaria, grado y posgrado). Algunas de las más
relevantes son la inclusión de nuevos métodos pedagógicos, así como nuevas
dinámicas de grupo, contenidos innovadores y, sobre todo, la implementación
de las nuevas tecnologías como herramienta de trabajo tanto para alumnos/as
como para profesores/as. Sin embargo, los edificios donde se lleva a cabo el
aprendizaje, donde el estudiantado pasa gran parte de su vida, no han sido
partícipes de esta transformación.

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

Los humanos interaccionamos con nuestro entorno a través de los


sentidos. Gracias a ellos, y a la información elaborada a partir de nuestra
experiencia previa, creamos una percepción subjetiva del entorno que nos
rodea. Esta puede verse afectada por factores atencionales, emociones y/o
recuerdos (Portero y Campos, 2018). En el ámbito educativo es importante
resaltar el papel de la percepción en el aprendizaje. Para que cierta información
se asimile, es necesario que previamente se haya percibido y procesado de
manera adecuada. Consecuentemente, los elementos que conforman el
espacio físico y psicológico donde se encuentra el o la estudiante juegan un
papel clave en el desarrollo de su aprendizaje (Portero y Campos, 2018). En la
misma línea, los espacios físicos, en este caso los espacios educativos, suelen
ser el medio principal para el aprendizaje (Tanner, 2000). Es más, Portero y
Campos (2018) señalan como, teniendo en cuenta que el cerebro se considera
un órgano plástico, el entorno puede ser un agente de cambio en el sistema
nervioso y, consecuentemente, es capaz de alterar actitudes y cogniciones.

Por tanto, es necesario plantear la incongruencia que supone


implementar nuevas formas de enseñar y aprender sin darle la importancia que
merece al espacio físico donde se desarrolla el aprendizaje. Es por eso que la
arquitectura debería asegurarse de que los espacios arquitectónicos educativos
no solo sean relativamente funcionales, sino que también provoquen
percepciones agradables en el ser humano, que motiven a los alumnos/as y
finalmente que estimulen sus múltiples inteligencias (Montiel, 2018).

Con el objetivo de proporcionar evidencia científica sobre la influencia de


la arquitectura en las cogniciones, emociones y comportamientos humanos,
surge una disciplina relativamente nueva llamada neuroarquitectura. Esta
pretende aportar conocimiento biológico al diseño de espacios arquitectónicos
(Coburn et al., 2017).

La finalidad de este trabajo es contrastar las diversas aportaciones


científicas que nos brinda la neuroarquitectura en relación con los espacios
educativos. En primer lugar, se realiza un recorrido por la metodología utilizada

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

en este campo y sus posibles limitaciones. Posteriormente, se presentan los


resultados de una serie de investigaciones relacionadas con los efectos de los
espacios arquitectónicos y sus características en las respuestas cognitivas,
emocionales y comportamentales aplicadas a los entornos educativos,
enfatizando la importancia de la implementación de elementos naturales en los
espacios educativos. Se pretende poner en evidencia cómo una buena
implementación del diseño arquitectónico en este tipo de espacios puede
afectar de manera significativa a la experiencia educativa, mejorando el
aprendizaje y el bienestar general de los y las estudiantes.

2. Metodología
Dado que la neuroarquitectura es una disciplina reciente, los métodos utilizados
en su investigación aún requieren cierta mejora y especialización. Sin embargo,
es un campo de investigación muy prometedor.

En cuanto a los diseños experimentales, las muestras de los estudios


aquí revisados no suelen llegar a los 100 participantes, rondando generalmente
los 30-40 participantes, que varían desde las etapas educativas básicas
(educación primaria) a participantes mayormente cualificados (grado,
posgrado).

En general, los estudios que evalúan características biofílicas tienden a


utilizar diseños entre grupos. Sin embargo, los que se centran más en
características intrínsecas de los edificios suelen ser intrasujeto.

2.1. Medidas subjetivas

Son las medidas con mayor facilidad de implementación en el ámbito


educativo, puesto que solo requerirían la cumplimentación de ciertos
cuestionarios en función de la experiencia subjetiva de cada alumno/a. Estos
cuestionarios pueden evaluar:

• Juicios de belleza subjetivos (Vartanian et al., 2013)


• Juicios de acercamiento—alejamiento (Vartanian et al., 2013)

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

• Sensación subjetiva de atención (Portero y Campos, 2018)


• Evaluación de espacios en función de ciertas características
arquitectónicas (Coburn et al., 2020)
• Evaluación del estado de salud subjetivo y de los niveles de estrés (Yin
et al., 2019)
• Evaluación de la ansiedad (STAI), rumiación (RRQ), y afecto positivo y
negativo (PANAS) (Bratman et al., 2015).
• Evaluación del sentimiento de conexión con la naturaleza
(Connectedness to Nature Scale, CNS) (Bratman et al., 2015)

Sin embargo, la información que aportan las medidas subjetivas es


limitada y conviene que sea complementada con medidas fisiológicas y
comportamentales, desarrolladas a continuación.

2.2. Medidas fisiológicas

Las medidas fisiológicas suponen una herramienta muy útil para aportar una
mayor objetividad a las medidas subjetivas. Un ejemplo muy utilizado en este
ámbito son las variables indicadoras de niveles de estrés que, a través de la
activación del sistema nervioso autónomo (SNA) parasimpático, sufren ciertos
cambios (Yin et al., 2019):

• Presión sanguínea: se mide la presión sistólica y diastólica. Cuando los


niveles de estrés son altos, se observan, asimismo, altos niveles de
presión sanguínea.
• Frecuencia cardíaca: Ante niveles de estrés elevados aumenta la
frecuencia cardíaca.
• Conductancia de la piel: se analizan las medidas de actividad
termoeléctrica en las glándulas sudoríparas que se hayan bajo el sensor
(estas también están controladas por el SNA). El nivel de sudoración
aumenta ante estados de estrés.

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

Por otro lado, la resonancia magnética funcional (RMf) ha demostrado


ser muy útil como herramienta complementaria para observar áreas cerebrales
activadas durante determinadas tareas, como, por ejemplo, la valoración de
imágenes de espacios arquitectónicos o los juicios de acercamiento y
alejamiento (Vartanian et al., 2013).

2.3. Medidas comportamentales

En este caso se mide la ejecución o conducta de los individuos a través de


diversas tareas:

• Medidas para evaluar el impacto del espacio natural sobre la cognición:


Operation Span Task (OSPAN), Change Detection Task, Attention
Network Test (ANT), Backward Digit Span (Bratman et al., 2015).
• Medida para evaluar el rendimiento académico: Iowa Test of Basic Skills
(ITBS) (Tanner, 2000).

Finalmente, a través de la técnica de seguimiento visual (o registro de


movimientos oculares) podemos evaluar la atención de los participantes
cuando son expuestos a ciertos estímulos arquitectónicos. Se pueden
diferenciar dos tipos de parámetros en esta medida: los movimientos sacádicos
y las fijaciones del ojo (Yin et al., 2019).

2.4. Realidad virtual, más allá de los estímulos 2D

Tal y como se ha mencionado al principio de este apartado, hay ciertas


limitaciones recurrentes en los estudios de neuroaquitectura. Una de ellas es la
reducida validez ecológica, pues en la mayoría de experimentos iniciales de
esta disciplina, los estímulos presentados solían tener formato 2D. Este hecho
da pie a la siguiente cuestión: ¿Son, por tanto, aplicables a nuestra experiencia
real con el entorno los resultados obtenidos en el laboratorio?

Sin embargo, hay una solución para esta limitación que se está
implementando de manera exponencial en los experimentos de esta disciplina,
esta es la herramienta de realidad virtual. Esta tecnología nos permite

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

manipular sistemáticamente características de los espacios interiores que no


podrían manipularse de manera efectiva en el mundo real. Además,
proporciona a los sujetos una mayor sensación de inmersión en el estímulo
ambiental que los estímulos en dos dimensiones, como pueden ser imágenes,
vídeos o dibujos. Es por lo tanto una herramienta que aporta un estímulo
mucho más ecológico.

En conclusión, la implementación de realidad virtual junto con


biomonitores, la técnica de seguimiento ocular y ciertas medidas subjetivas, en
combinación, pueden dar lugar a resultados mucho más ricos y generalizables
(Yin et al., 2019).

3. Resultados

3.1. Diseño y características arquitectónicas

En referencia a las características arquitectónicas, como por ejemplo, la altura


del techo, Vartanian et al. (2015) encontraron que los participantes preferían las
habitaciones con techos más altos frente a techos bajos, pudiendo relacionarse
esto con la preferencia de una mayor posibilidad de visualizar el espacio.
Además, los techos altos se asociaron con la activación de áreas asociadas
con la atención visoespacial y la exploración, como el Precuneo Izquierdo y el
Giro Frontal Medio Izquierdo. Matizando aún más, en el artículo de Anthes
(2012) se menciona a Meyers-Levy (2007), autor que establece que los techos
altos animan a pensar con mayor libertad, evocando los techos bajos una
mayor sensación de confinamiento.

Por otro lado, Vartanian et al. (2013) en un estudio sobre respuestas


estéticas ante características arquitectónicas, mostraron que los participantes
tendían a evaluar como más bonitos los espacios curvilíneos frente a los
rectilíneos. Además, se observó una activación del Córtex Cingulado Anterior
(relacionado con el sistema de recompensa y con la prominencia emocional de
los objetos) ante la visualización de este tipo de espacios.

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

Es importante no olvidar la influencia que tiene el color sobre la mente.


Portero y Campos (2018) mencionan en su revisión un texto de Gaines y Curry
(2011) en el que muestran la relación entre los espacios caracterizados por
colores fríos (azul y verde) y un mayor bienestar (menor frecuencia cardíaca y
menor temperatura corporal) y sensación subjetiva de atención, frente a los
espacios con predominio de colores cálidos (rojo y naranja), que evocan un
incremento en la presión sanguínea y en la frecuencia cardíaca.

En línea con las características estimulantes de los espacios


arquitectónicos, es importante destacar que una estimulación excesiva, ya sea
visual (mapas, posters, etc.) o auditiva (ruido), no es óptima. La decoración
excesiva puede dificultar la atención sostenida durante el aprendizaje de
contenido teórico (Fisher, Godwin y Sletman, 2014, citado en Portero y
Campos, 2018). Por otro lado, la sobreestimulación auditiva puede dar lugar a
problemas en la percepción y comprensión del lenguaje, la memoria a corto
plazo, la lectura y la escritura (Klatte, Bergstroem y Lachmann, 2013, citado en
Portero y Campos, 2018).

Finalmente, la disposición del mobiliario de las aulas juega un papel


esencial en la interacción entre los individuos que la habitan, elemento clave en
el ámbito educativo. Por tanto, el mobiliario no debería de ser estático, sino
proporcionar dinamismo y flexibilidad al aula para promover esa interacción
entre individuos (Portero y Campos, 2018).

3.2. Biofilia y neuroarquitectura

Sin duda, uno de los conceptos que más se repite a lo largo de los diversos
estudios referentes a la neuroarquitectura es la biofilia. La biofilia hace
referencia a una hipótesis propuesta por Wilson (1984), en la cual se plantea
que nuestros sistemas sensoriales se desarrollaron con una sensibilidad
especializada en estímulos relacionados con el mundo natural (Coburn et al.,
2017). En concreto, Salingaros (2015) destaca 8 elementos biofílicos
pertenecientes a espacios arquitectónicos como agentes de nuestro bienestar.
Estos serían: la luz, de gran importancia en nuestra percepción visual,

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

metabolismo y ritmos circadianos; el color, relacionado con nuestras


emociones; la gravedad, que influye en nuestra preferencia por objetos que se
encuentran en equilibrio gravitacional y que son estables, acostumbrados a
este tipo de disposiciones en la naturaleza; los fractales, ya que respondemos
positivamente a ciertas estructuras geométricas que contienen subdivisiones de
la misma estructura en sí de manera jerarquizada; los contornos curvilíneos,
que abundan en la naturaleza; el detalle, esperamos encontrar un nivel de
detalle similar al que solemos encontrar en la naturaleza en espacios
artificiales; el agua, en línea con la necesidad biológica de este elemento, su
presencia nos aporta tranquilidad y bienestar; y por último, la vida, tenemos la
necesidad o tendencia de estar en contacto con seres vivos, ya sean plantas,
animales o seres humanos.

A partir de esta información se podrían plantear una serie de cuestiones


aplicando este conocimiento a los entornos educativos: ¿qué aspectos
biofílicos pueden mejorar la experiencia educativa?, y ¿sobre qué funciones
mentales actúan?

En el artículo de Anthes (2012) se mencionan varios estudios que


evidencian los beneficios de la exposición a elementos naturales durante el
aprendizaje. En primer lugar, Wells (2000) concluyó que la contemplación de
entornos naturales desde la ventana favoreció la concentración de niños entre
7 y 12 años, obteniéndose mejores resultados en una prueba de atención
estándar cuando el panorama era más verde. Asimismo, también se hace
referencia a un estudio llevado a cabo por Sullivan (2001) en el que alumnos
con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) mostraron una
disminución de sus síntomas tras ser expuestos a un espacio verde o al
permanecer en él. Finalmente, Kaplan (2008) constató la sobrecarga atencional
que suponen los entornos urbanos frente a los naturales. De acuerdo con la
teoría de restauración de la atención (ART) elaborada por este autor y sus
colaboradores, los entornos urbanos gravan fuertemente el control atencional
voluntario que se requiere para filtrar adecuadamente los estímulos relevantes
de los irrelevantes. Las demandas del entorno urbano agotan este recurso

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

cognitivo y, por lo tanto, pueden empeorar el desempeño en tareas que


dependen de esta atención focalizada y dirigida (Bratman et al., 2015)

Para el sistema educativo es de crucial importancia el rendimiento del


alumnado. Tanner (2000) realizó un estudio en 71 escuelas estadounidenses
del estado de Georgia y constató que los alumnos que podían observar desde
su ventana espacios naturales obtenían mejores notas en comprensión del
lenguaje, artes y matemáticas que aquellos que no tenían esa opción. Además
de conseguir un buen rendimiento académico, los responsables educativos
también deben asegurarse de que sus alumnos y alumnas dispongan de un
estado anímico óptimo. Bratman et al. (2015) evaluaron el impacto que tiene la
experiencia con la naturaleza sobre el afecto y encontraron que un paseo por
una zona natural frente a un paseo por una zona urbanizada, dio lugar a una
reducción de ansiedad, rumiación y estado afectivo negativo. Además, el paseo
por la naturaleza mantuvo el afecto positivo.

Finalmente, la construcción y orientación espacial de un edificio influirá


de manera directa sobre la cantidad de luz natural que recibirá el interior de la
estructura. Como se ha mencionado con anterioridad, la luz es uno de los
elementos biofílicos claves que afectan sobre nuestro bienestar. Más
concretamente, la luz natural sincroniza nuestro ritmo circadiano, es decir,
nuestro ciclo de sueño y vigilia (Anthes, 2012). Entre las consecuencias de la
desincronización de este ciclo se encuentran problemas de salud, cognitivos y
de somnolencia (Correa, 2018). Aplicado al contexto educativo, una exposición
reducida a luz natural puede afectar de manera negativa a los y las
estudiantes. Edwards y Torcellini (2002) constatan que recibir luz natural da
lugar a una mejor ejecución de tareas académicas (como se cita en Portero y
Campos, 2018). De hecho, la manipulación de la cantidad de luz que se reciba
puede influir sobre la cognición y relajación de los alumnos y alumnas (Anthes,
2012).

Como conclusión, Grinde y Grindal-Patil (2009, citado en Elmashharawi,


2019) enfatizan que los estudiantes que desarrollan su aprendizaje en un

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


10

ambiente biofílico son más efectivos y tienen mayores habilidades de


aprendizaje, gracias a la reducción del estrés, una mejora atencional y una
mayor recuperación mental que surgen como consecuencia de la exposición a
elementos biofílicos. De manera que el ambiente natural aumenta la
concentración y estimula el cerebro durante el proceso de aprendizaje.

4. Diseño ideal de un espacio educativo


Llegados a este punto, la cuestión a resolver sería la siguiente: ¿Cómo sería el
diseño ideal de un espacio educativo de acuerdo con la evidencia
neuroarquitectónica?

Un espacio educativo óptimo debería, en primer lugar, adaptarse a las


necesidades físicas y cognitivas de sus estudiantes. Es decir, no se deben
diseñar de la misma manera una escuela de educación primaria que una
facultad de universidad. Sin embargo, hay ciertas características aplicables a
todos los niveles educativos. Por ejemplo, el edificio debe estar orientado
adecuadamente con el objetivo de aprovechar la mayor cantidad de horas de
luz natural posibles, complementando esta orientación con ventanas de gran
tamaño y estratégicamente posicionadas. Además, debe estar apropiadamente
insonorizado, pues como se menciona en líneas anteriores, una
sobreestimulación auditiva de los y las estudiantes puede dar lugar a
distracciones. En cuanto a los alrededores y espacios de ocio externos, el
recinto educativo debe contar con zonas verdes y espacios abiertos al aire
libre. Lo cual no quiere decir que los espacios verdes se limiten solo al exterior,
sino todo lo contrario, en la medida de lo posible se deberían incluir, asimismo,
plantas en los espacios interiores.

En el interior se recomienda el uso de techos altos y de espacios


abiertos que permitan la visualización del entorno, así como, contornos
curvilíneos. Es preferible que los colores de las paredes de las aulas sean fríos,
proporcionando una mayor sensación de bienestar, sin sobrecargarlas con
posters e imágenes que afecten negativamente a la atención de los y las
estudiantes.

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


11

En cuanto a la disposición de las aulas, cuanta mayor flexibilidad y


dinamismo proporcione la estructura del aula y su mobiliario, mayor
funcionalidad tendrá. Además, una disposición adecuada del mobiliario puede
fomentar la interacción entre los alumnos, dejando atrás la estructura clásica e
individualista que aún abunda en las aulas. Citando a Portero y Campos (pág.
7, 2018): «Si el espacio es flexible, transformable y está vinculado al proceso
educativo, facilitará la interacción social, la cooperación formativa y la atención
activa de los alumnos. Cualquier cambio novedoso despierta la curiosidad y,
con ella, la motivación para el aprendizaje; ello está íntimamente relacionado
con los procesos cognitivos y con la consolidación de la memoria y la
plasticidad neural que la sustenta».

La importante función del diseño arquitectónico en espacios educativos,


es, por tanto, un aspecto esencial a tener en cuenta de la experiencia
educativa. Consecuentemente, se debe cuidar cada detalle del edificio en su
integridad, ya sean los alrededores, el interior de las aulas, o incluso las zonas
comunes. Sin olvidar la importancia de los pasillos como zona de encuentro y
de descanso para los y las alumnas.

Finalmente, con el objetivo de evitar que se perciba el diseño de


espacios educativos a partir de nociones neuroarquitectónicas como algo
utópico, estos son algunos de los ejemplos de estructuras que ya comienzan a
integrar estas características en su diseño: Escuela de Kingsdale (Londres,
Inglaterra) (Figura 1), OZU X Building — Laboratorios para estudiantes de
Ingeniería y Arquitectura (Çekmeköy, Estambul) (Figura 2) o Edificio Miralles,
Universidad de Vigo (Vigo, España) (Figura 3).

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


12

Figura 1. Escuela de Kingsdale, Londres [Link]

Figura 2. OZU X Building. Çekmeköy [Link]


Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


13

Figura 3. Edificio Miralles, Universidad de Vigo.


[Link]

5. Conclusiones
La neuroarquitectura nos proporciona las herramientas necesarias para evaluar
la influencia que tienen los espacios arquitectónicos sobre la actividad cerebral
que subyace a la cognición, el estado emocional y el comportamiento.
Consecuentemente, podría facilitar la modificación de los espacios educativos,
haciendo partícipe del aprendizaje a la estructura arquitectónica de manera
directa e indirecta. Ya que, a pesar de la continua evolución del sistema
educativo, no se le ha prestado tanta importancia a la influencia del entorno
sobre el aprendizaje y bienestar de los alumnos/as. Una educación significativa
con nuevos métodos pedagógicos, currículo y nuevas tecnologías debe
implementarse en un entorno adecuado y adaptado a las necesidades
cambiantes de sus estudiantes.

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


14

En concreto, los espacios educativos suponen un gran desafío para esta


disciplina, puesto que en ellos no solo influye el grado de bienestar, sino que es
esencial que se proporcione un espacio donde se potencie el aprendizaje, la
concentración, la interacción social, etc. Sin embargo, diversos estudios han
proporcionado resultados prometedores sobre la importancia del diseño en este
tipo de espacios. Las características más importantes a tener en cuenta serían:
la altura del techo, los contornos, la cantidad de luz, el ruido, el color, la
flexibilidad de los espacios y, sobre todo, la conexión con la naturaleza. Siendo
esencial la inclusión de espacios verdes donde estar en contacto con la
naturaleza e integrar, asimismo, la naturaleza en el interior de los edificios. Una
implementación adecuada de estos aspectos ha demostrado tener efectos
positivos sobre la concentración, el rendimiento académico, la interacción
social, la relajación y bienestar de los alumnos y alumnas y, en general, sobre
su aprendizaje.

La neuroarquitectura es una disciplina relativamente reciente, por lo


tanto, sus estudios aún presentan ciertas limitaciones y necesitan profundizar
en mayor medida. Sin embargo, es un campo prometedor. Con la combinación
de diferentes medidas subjetivas, fisiológicas y comportamentales, y la
implementación de herramientas como la realidad virtual, puede tener
implicaciones importantes sobre la calidad de los espacios que habitamos.

6. Reflexión personal
Con frecuencia, los espacios educativos, sobre todo en los años tempranos,
(educación primaria y secundaria) se perciben como lugares con cierta
connotación negativa, independientemente de que la experiencia personal
general sea positiva. En la elaboración de este trabajo, no pude evitar
comparar mentalmente todos estos resultados con las instituciones que han
formado parte de mi educación. Desgraciadamente, la mayoría de estas
características de diseño no se encontraban en estos edificios, sino todo lo
contrario.

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


15

Mi intención es, por lo tanto, enfatizar la importancia e implicaciones que


tienen la investigación en neuroarquitectura, y las evidencias que aporta, en la
mejora de los espacios educativos. Puesto que el espacio como tal, juega un
papel esencial en el aprendizaje y bienestar de los y las estudiantes, dejando
una gran mella en su experiencia académica.

Finalmente, me gustaría resaltar que gracias a que tuve la oportunidad


de realizar mi Erasmus + en la Universidad de Utrecht (cuyas instalaciones
siguen los principios neuroarquitectónicos mencionados a lo largo del trabajo),
pude comprobar, por otro lado, cómo la buena implementación de estas
características influye en el deseo de aprender, la motivación y la sensación de
bienestar al hacerlo (Figura 4).

Por último, desde mi punto de vista, es oportuno considerar las


condiciones climáticas del entorno y la incidencia sobre ellas del cambio
climático, además de otras condiciones implicadas como la contaminación
química, electromagnética, etc.

Figura 4. Biblioteca de la Utrecht University (Países Bajos) donde las ventanas


se mueven en función de la posición de la luz solar. [Link]
beautiful-libraries-in-the-world/[Link]?gallery=%2F%[Link]%2Fcnnnext%2Fdam%2Fassets%2F131126190953-utrecht-
[Link]

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


16

7. Preguntas de evaluación
1. A partir de esta información que has adquirido, realiza una valoración
del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CYMCIC) de la
Universidad de Granada. ¿Qué aspectos positivos y negativos presenta este
edificio como espacio educativo?

2. ¿Qué otras limitaciones se te ocurren que pueden afectar a este tipo


de estudios (aparte de la posibilidad de generalización por el uso de estímulos
en formato 2D)?

3. ¿Cuáles crees que son los conceptos claves de este texto? ¿Por qué?
Defínelos con tus propias palabras y relaciónalos entre sí.

Referencias
Anthes, E. (2012). Arquitectura con cabeza. Mente y Cerebro, 53, 22-29.

Bratman, G. N., Daily, G. C., Levy, B. J., & Gross, J. J. (2015). The benefits of nature
experience: Improved affect and cognition. Landscape and Urban Planning,
138, 41–50. [Link]

Coburn, A. Vartanian, O., & Chatterjee, A. (2017). Buildings, beauty, and the brain: A
neuroscience of architectural experience. Journal of Cognitive Neuroscience,
29(9), 1521-1531.
Coburn, A., Vartanian, O., Kenett, Y. N., Nadal, M., Hartung, F., Hayn-Leichsenring, G.,
... & Chatterjee, A. (2020). Psychological and neural responses to architectural
interiors. Cortex, 126, 217-241.

Correa, A. (2018). Neuroergonomía: una ciencia sobre el cerebro y la comodidad.


[Link]
Elmashharawi, A. (2019). Biophilic design for bringing educational spaces to life.
Journal of Design Studio. July, 16–21.

Montiel, I. (2018). Neuroarquitectura en educación. Una aproximación al estado de la


cuestión. Revista Doctorado UMH, 3, 6. [Link]

Portero Tresserra, M. y Campos Calvo-Sotelo, P. (2018). Arquitectura, neurociencia y


educación: estrategias y espacios didácticos para el aprendizaje innovador en
la universidad. RELAPAE, 9, 149-165.
Salingaros, Nikos A. (2015). Biophilia and healing environments: healthy principles for
designing the built world. New York: Terrapin Bright Green, LLC.

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]


17

Soderlund, J., & Newman, P. (2015). Biophilic architecture: a review of the rationale
and outcomes. AIMS environmental science, 2(4), 950-969.

Tanner, C. K. (2000). The influence of school architecture on academic achievement.


Journal of Educational Administration, 38(4), 309–330.
[Link]

Vartanian, O., Navarrete, G., Chatterjee, A., Fich, L. B., Leder, H., Modroño, C., ... &
Skov, M. (2013). Impact of contour on aesthetic judgments and approach-
avoidance decisions in architecture. Proceedings of the National Academy of
Sciences, 110(Supplement 2), 10446-10453.

Vartanian, O., Navarrete, G., Chatterjee, A., Fich, L. B., Gonzalez-Mora, J. L., Leder,
H., Modroño, C., Nadal, M., Rostrup, N., & Skov, M. (2015). Architectural
design and the brain: Effects of ceiling height and perceived enclosure on
beauty judgments and approach-avoidance decisions. Journal of Environmental
Psychology, 41, 10–18. [Link]

Yin, J., Arfaei, N., MacNaughton, P., Catalano, P. J., Allen, J. G., & Spengler, J. D.
(2019). Effects of biophilic interventions in office on stress reaction and
cognitive function: A randomized crossover study in virtual reality. Indoor Air,
29(6), 1028–1039. [Link]

Biografía de la autora

Águeda Fuentes-Guerra Toral es graduada en Psicología por la Universidad de


Granada (UGR). Durante el curso 2019-2020 realizó una estancia de un año en
la Utrecht University (Países Bajos) gracias a la beca Erasmus +. Actualmente
está cursando un máster en Neurociencia Cognitiva y del Comportamiento en
la UGR y continuará con su formación en la Universidad de Padua (Italia)
gracias a un acuerdo de doble título de máster con la Universidad de Granada
y a la beca Erasmus +.

Puedes contactar con ella en aguefgt@[Link]

Fuentes-Guerra, Á. (2021). Neuroarquitectura aplicada a espacios educativos.


Neuroergonomía, 5, 1-17. [Link]

También podría gustarte