UNIDAD DIDÁCTICA 2.
NÚMEROS REALES
EDUCACIÓN MATEMÁTICA II
ÍNDICE
Objetivos
Introducción
2.1. Los números reales. Radicales
2.1.1. Noción de número real y raíces como ejemplo de número real
2.1.2. Operaciones con radicales
2.2. El número 𝜋 y el número 𝑒
2.2.1. El número 𝜋
2.2.2. El número 𝑒
2.3. Ejercicios
Resumen
OBJETIVOS
Conocer los números reales y distinguir los racionales de los estrictamente racionales.
Reconocer algunos números reales concretos de uso cotidiano. En particular, las raíces
cuadradas de naturales que no sean cuadrados perfectos, el número π y el número e.
Representar gráficamente raíces sencillas.
Conocer y manejar las propiedades de la aritmética de raíces n-ésimas.
Saber racionalizar.
Conocer lo que es el número π, situarlo en su contexto geométrico y adquirir conciencia de
su amplia presencia en los diferentes campos de la matemática.
Reconocer el número e como un número irracional.
Manejar las propiedades de los logaritmos.
INTRODUCCIÓN
Recordemos que los números racionales se introdujeron ante la necesidad de tener un conjunto
numérico en que poder efectuar divisiones sin tener que salirse del conjunto en el que estamos
operando. Esta propiedad no la cumplen los números enteros, porque muy abundantemente el
cociente de dos números enteros no es un número entero.
Del mismo modo, los números reales surgen de la necesidad de ampliar el cuerpo racional para
dar cabida a un conjunto de números que aparecen naturalmente con la introducción de las
cuestiones algebraicas. Si consideramos la ecuación algebraica 𝑥 2 − 1 = 0, es evidente que sus
soluciones son 1 y −1, números racionales. Sin embargo, es claro que la ecuación 𝑥 2 + 1 = 0
no tiene sus soluciones en el cuerpo racional, aun cuando sus coeficientes sí son racionales.
Estos números no racionales que aparecen como soluciones de este tipo de ecuaciones se
llaman irracionales, y el conjunto unión del cuerpo racional y el conjunto de los irracionales es
nuevamente un cuerpo y se conoce con el nombre de cuerpo de los números reales. A este
cuerpo, que como decimos aglutina a los racionales, pertenecen también números memorables
como √2, 𝜋 u otros.
A un nivel elemental, la teoría de los números reales es una cuestión amplia y no exenta de
dificultad. Sin embargo, su estudio es fundamental porque el cuerpo de los números reales es
el contexto adecuado en el que afrontar la presentación de las cuestiones más elementales del
análisis, la geometría, o, como corresponde a nuestros objetivos, la teoría de la probabilidad y
las técnicas estadísticas.
En esta Unidad pretendemos dar una presentación elemental de la noción de número racional
y de la aritmética propia en este cuerpo, soslayando cualquier cuestión técnica que dificulte su
comprensión, ya que nuestro objetivo principal es que nos sirva de herramienta para el estudio
posterior de la probabilidad y la estadística. Por esa razón, a este estudio general añadiremos
una reflexión más intensa sobre algunos números reales concretos pero que resultan
especialmente versátiles: las raíces de números naturales y los números irracionales 𝝅 y 𝒆.
Los números reales. Radicales
Noción de número real y raíces como ejemplo de número real
En la recta numérica, no todos los puntos pueden ser cubiertos por números racionales. Dicho
de otro modo, los números racionales, que son infinitos y, como sabemos, densos en la recta,
sin embargo no la llenan. Existen puntos en la recta numérica que no pueden identificarse con
ningún número racional (por tanto con ninguna fracción o número decimal exacto o periódico).
Son los llamados números irracionales.
El conjunto de los números irracionales suele denotarse con el símbolo 𝕀. Por tanto, tenemos
que
ℝ=ℚ∪𝕀
La expresión decimal de los números irracionales se caracteriza por ser decimal no exacto pero
en el que tampoco puede encontrarse ningún patrón periódico. Por ejemplo, 𝜋 es un número
irracional,
𝜋 = 3,1415926535897 …
No es fácil demostrar que 𝜋 es un número irracional. Pero sí es sencillo hacerlo con otro famoso
número irracional: √2. Como sabemos, el número √2 es el número real tal que elevado al
cuadrado da 2. Veamos que es irracional.
Razonemos por reducción al absurdo suponiendo que es racional. Entonces, existirá una fracción
𝑝 𝑝
irreducible tal que √2 = . Como la fracción es irreducible, los enteros 𝑝 y 𝑞 no tienen factores
𝑞 𝑞
comunes (salvo el 1).
𝑝2
Elevemos al cuadrado la expresión anterior. Obtenemos 2 = 𝑞2 . De aquí deducimos que 𝑝2 =
2𝑞 2. Por tanto, 2|𝑝2 . Entonces, necesariamente, 2|𝑝.
Si 2|𝑝, existirá un entero 𝑎 tal que 𝑝 = 2𝑎. Por tanto, 𝑝2 = 4𝑎2 .
En consecuencia, 2𝑞 2 = 4𝑎2 . Simplificando, 𝑞 2 = 2𝑎2 . Igual que antes, esto quiere decir que
2|𝑞.
Hemos llegado, por tanto, a la conclusión de que 2|𝑝 y 2|𝑞, con lo cual 𝑝 y 𝑞 tienen al 2 como
factor común y, en consecuencia, no son primos entre sí, en contra de lo que habíamos
supuesto.
𝑝
Esto quiere decir que √2 no puede expresarse como una tal fracción 𝑞 , por lo que √2 es
irracional, como queríamos comprobar.
Con semejantes argumentos se puede comprobar que √3, √5,… son números irracionales. De
hecho, el mismo esfuerzo sirve para probar lo siguiente:
Proposición. Si 𝑝 es un número primo, √𝑝 es irracional.
Es evidente que no toda raíz de un número natural es irracional. Si 𝑛 es un cuadrado perfecto
(es decir, si 𝑛 = 𝑚2 para algún natural 𝑚) entonces es claro que √𝑛 = 𝑚, que no es un numero
irracional. Sin embargo, el siguiente resultado prueba que las únicas raíces de naturales que no
son irracionales son de este tipo.
Teorema. Si 𝑛 es un número natural que no es cuadrado perfecto, entonces √𝑛 es irracional.
Es sencillo representar gráficamente algunos números irracionales, por ejemplo las raíces
cuadradas de enteros que no son cuadrados perfectos. Por ejemplo, √2. Si representamos el 1
en la recta real y sobre él construimos un cuadrado de lado 1, la diagonal de ese cuadrado
medirá, por el teorema de Pitágoras,
√12 + 12 = √2
Se trata simplemente de llevar con el compás esa longitud a la recta real y ya tenemos
representado √2.
0 1 √2
Figura 2.1. Representación gráfica de √𝟐
Ahora, si sobre √2, que ya lo tenemos representado, levantamos perpendicularmente un
segmento de longitud 1, obtenemos una diagonal cuya longitud podemos computar
nuevamente usando el teorema de Pitágoras:
2
√(√2) + 12 = √3
De esta manera, podemos representar también √3.
0 1 √2 √3
Figura 2.2. Representación gráfica de √𝟑
Ejercicio. Utiliza este método para construir √5, √6, √7. ¿Puedes generalizarlo para construir
cualquier raíz cuadrada?
Operaciones con radicales
Introduciremos en primer lugar la noción de radical.
Definición. Dado un número real 𝑎 y un número natural 𝑛, se llama radical de índice 𝑛 de 𝑎, y
𝑛
se denota √𝑎, a un número real 𝑏 tal que 𝑏 𝑛 = 𝑎. Es decir,
𝑛
√𝑎 = 𝑏 ⟺ 𝑏 𝑛 = 𝑎
Cuando 𝑛 = 2 (el caso de la raíz cuadrada) se omite el índice.
𝑛
El número √𝑎 se llama radical, 𝑎 radicando y 𝑛 índice de la raíz.
𝑛
- Si 𝑎 ≥ 0, √𝑎 existe cualquiera que sea 𝑎.
𝑛
- Si 𝑎 < 0, √𝑎 sólo existe cuando 𝑛 es impar.
Si existe el radical y 𝑛 es impar, entonces ese radical es único. En cambio, cuando 𝑛 es par y el
radical existe, siempre hay dos radicales, uno opuesto del otro. Esos radicales serán, por tanto,
distintos cuando 𝑎 ≠ 0. Por ejemplo:
√36 = ±6
4
√81 = ±3
La razón es que, por ser par el índice de la raíz, 62 = (−6)2 = 36, o 34 = (−3)4 = 81.
Forma exponencial de los radicales. En la Unidad anterior estudiamos sobradamente la
potenciación de números enteros y racionales. Entonces consideramos exponentes enteros,
positivos o negativos. En este momento, podemos introducir las potencias cuyo exponente es
una fracción. Naturalmente, el resultado no será, en general, un número racional, sino un
número irracional. De hecho, las potencias cuya base es un número, racional o irracional, y su
cuyo exponente es una fracción (no entera) son exactamente los radicales cuya base es la base
de la potencia elevada al numerador del exponente y cuyo índice es el denominador del
exponente de la potencia. Más explícitamente, tenemos que:
1 1 𝑛 𝑛
𝑛
√𝑎 = 𝑎𝑛 , pues (𝑎𝑛 ) = 𝑎𝑛 = 𝑎
De la misma manera, tenemos la expresión siguiente, que es más general:
𝑚 1 𝑚
𝑛 𝑛
√𝑎𝑚 = 𝑎 𝑛 , pues √𝑎𝑚 = (𝑎𝑚 )𝑛 = 𝑎 𝑛
A continuación expondremos las principales propiedades de los radicales:
𝑛𝑝 𝑛
1. √𝑎𝑝 = √𝑎
𝑛 1
𝑛𝑝 𝑛
Pues √𝑎𝑝 = 𝑎𝑛𝑝 = 𝑎𝑛 = √𝑎 .
Esta propiedad tiene utilidad para diferentes operaciones o problemas que involucran radicales.
Por ejemplo:
4 4
- Simplificación: √9 = √32 = √3.
3 6 6 6 6
- Comparación de radicales: √586 = √5862 = √343396 > √343000 = √703 = √70.
𝑛 𝑛 𝑛
2. √𝑎 ∙ 𝑏 = √𝑎 ∙ √𝑏
1 1 1
𝑛 𝑛 𝑛
Pues √𝑎 ∙ 𝑏 = (𝑎 ∙ 𝑏)𝑛 = 𝑎𝑛 ∙ 𝑏 𝑛 = √𝑎 ∙ √𝑏.
Nuevamente, esta propiedad tiene utilidad para diferentes operaciones o problemas que
involucran radicales. Por ejemplo:
- Simplificación: √18 = √2 ∙ 9 = √2 ∙ √9 = 3√2.
- Producto de radicales: √15 ∙ √20 = √300 = 10√3.
𝑛
𝑛 𝑎 √𝑎
3. √𝑏 = 𝑛
√𝑏
1 1
𝑛
𝑛 𝑎 𝑎 𝑛 𝑎𝑛 √𝑎
Pues √𝑏 = (𝑏 ) = 1 = 𝑛 .
𝑏𝑛 √𝑏
Por ejemplo,
3 6 6
√3√4 √33 √42 6 3 3 ∙ 24 6 2 6
= 6 =√ 3
= √3 ∙ 2 = √18
6
√24 √23 ∙ 3 2 ∙3
𝑛 𝑝 𝑛
4. ( √𝑎) = √𝑎𝑝
𝑝 1 𝑝 1
𝑛 𝑛
Pues ( √𝑎) = (𝑎𝑛 ) = (𝑎𝑝 )𝑛 = √𝑎𝑝 .
𝑚 𝑛
5. √ √𝑎 = 𝑚𝑛
√𝑎
1
𝑚 𝑛 1 𝑚 1
Pues √ √𝑎 = (𝑎 ) = 𝑎𝑚𝑛 =
𝑚𝑛
𝑛 √𝑎.
6. La suma de dos radicales sólo puede simplificarse si tienen iguales radicando e índice.
Por ejemplo,
√3 + √2 no puede simplificarse (aunque tienen el mismo índice).
3
√7 + √7 no puede simplificarse (aunque tienen el mismo radicando).
4 4
√8 + √18 + √2500 = 2√2 + 3√2 + √22 54 = 2√2 + 3√2 + 5√2 = 10√2.
7. Racionalización de denominadores.
Partimos de una fracción en cuyo denominador hay raíces. La operación de racionalización
consiste en multiplicar el numerador y el denominador de la fracción por un mismo número real
de modo que la fracción obtenida (equivalente a la primera) no tenga ya raíces en el
denominador. Tal operación puede llevarse a cabo en dos casos:
- Cuando el denominador consiste exactamente en una raíz. El número por el que
debemos multiplicar numerador y denominador es una raíz del mismo índice y cuyo
radicando es también el mismo pero elevado a aquel exponente que, sumado con el
exponente del radicando original, den el valor del índice de la raíz. Por ejemplo, si el
7 7
denominador es √32 , multiplicaremos numerador y denominador por √35 .
Ejemplo.
3 3
1 1 √5 √5
= 3 = 3 =
3
√25 √52 √52 ∙ √5
3
5
- Cuando el denominador es una suma o resta en la que uno de los dos sumandos (o
ambos) es una raíz. En este caso, se multiplica numerador y denominador por el
conjugado, es decir, si se trata de una suma multiplicamos por la resta y si se trata de
una resta multiplicamos por la suma.
Ejemplo.
1 5 + √3 5 + √3
= =
5 − √3 (5 − √3)(5 + √3) 22
El número 𝝅 y el número 𝒆
El número 𝝅
Podemos definir 𝜋 como el cociente entre la longitud de una circunferencia y su diámetro. Se
puede probar que, con independencia de que la circunferencia sea más grande o más pequeña,
el cociente entre su longitud, 𝐿, y su diámetro, 𝑑, siempre vale lo mismo para cualquier
circunferencia, y es
𝐿
=𝜋
𝑑
El número 𝜋 recibe su nombre de la palabra griega περιφερεια, término con el que los griegos
significaban el perímetro de un polígono y, por extensión, a la circunferencia, entendida como
perímetro del círculo y como límite hacia el que tienden las fronteras de los polígonos regulares
a medida que el número de lados de los mismos tiende a infinito. Se trata de un número
irracional (este extremos fue demostrado por Lambert en 1766) que ha aparecido a lo largo de
la historia aproximado por multitud de números racionales. Aproximaciones éstas cada vez más
exactas pero que no permiten en ningún caso identificar el número 𝜋 perfectamente, debido a
su irracionalidad. La primera aproximación de la que se tiene constancia documental se debe al
antiguo Egipto, en cuyo corpus de conocimiento encontramos el número 𝜋 aproximado por el
número decimal exacto 3,1605. Desde entonces, las diferentes culturas antiguas y autores
medievales han aproximado el número 𝜋 por el número entero 3 (por ejemplo, en la cultura
china del siglo XIII a.C.) y por otros números racionales. Tal fue el caso de Arquímedes, que
22
aproximó 𝜋 por la fracción 7
, o Ptolomeo, que lo aproximó por el número decimal periódico
mixto 3,14166666 … La primera aproximación del número 𝜋 por un número irracional se debe
a Chung Huing y data del año 300 a.C. Este autor aproximó 𝜋 por √10. A partir del siglo XVI han
sido muy numerosos los autores que han obtenido aproximaciones del número 𝜋 con una
exactitud asombrosa. Modernamente, Ferguson obtuvo en 1947 una aproximación de 𝜋 que
coincide con 𝜋 en sus primeros 808 decimales. Desde que se generalizó el uso de computadoras
y ordenadores, se ha incrementado muy notablemente, debido a la potencia de cálculo que las
máquinas proporcionan, la obtención de decimales exactos del número 𝜋. Solo diez años
después del hallazgo de Ferguson, en 1957, la computadora Pegasus obtuvo una aproximación
de 𝜋 exacta en sus 7840 primeros decimales, y tan solo cuatro años más tarde, en 1961, la
computadora IBM 7090 obtuvo los 100.000 primeros decimales de 𝜋. El crecimiento en la
extensión del número de decimales conocidos exactamente del número 𝜋 ha sido imparable.
Hasta el momento actual, se conocen del orden de 103 decimales exactos de 𝜋, obtenidos por
Kondo en el año 2011.
Asimismo, en la época moderna se han dado expresiones exactas diversas para 𝜋, sobre todo
como producto infinito, serie o fracción continua. Señalamos sólo algunos ejemplos:
- En 1665, John Wallis desarrolló el conocido producto de Wallis:
2 2 4 4 6 6 8 8
∙ ∙ ∙ ∙ ∙ ∙ ∙ ∙⋯=𝜋
1 3 3 5 5 7 7 9
- En 1682, Leibnitz computó:
∞
(−1)𝑛 1 1 𝜋
∑ =1− + −⋯=
2𝑛 + 1 3 5 4
𝑛=0
- En el siglo XVIII, Euler aportó diversas series cuya suma está relacionada con 𝜋. Entre
ellas, destaca el conocido problema de Basilea (1735):
∞
1 1 1 1 𝜋2
∑ = 1 + + + + ⋯ =
𝑛2 22 32 42 6
𝑛=1
- El número 𝜋 se relaciona con el área bajo la campana de Gauss, que veremos más
adelante:
∞
2
∫ 𝑒 −𝑥 𝑑𝑥 = √𝜋
−∞
- El número 𝜋 también admite diversas representaciones en forma de fracción continua.
Por ejemplo:
𝜋 1
=
4 1+ 1
22
3+
32
5+
42
7+
52
9+
11 + ⋯
El número 𝜋 aparece también ligado a problemas de la teoría de la probabilidad. El ejemplo más
memorable es el problema de la aguja de Buffon. Una superficie se divide en franjas
longitudinales de anchura 𝑎. Sobre esa superficie se lanza repetidamente y de modo aleatorio
una aguja de longitud 𝑙, con 𝑙 < 𝑎. Supongamos que lanzamos la aguja 𝑛 veces. Si 𝑚 es el
número de veces en que la aguja cae tocando una frontera entre franjas, entonces se puede
comprobar que
2𝑛𝑙
≅𝜋
𝑚𝑎
𝑙
Figura 2.3. El problema de la aguja de Buffon
El número 𝒆
El número 𝑒 es un número irracional cuyo valor aproximado es 𝑒 = 2,71828182845 … Este
número debe su nombre a Leonhard Euler (1707-1783), pero tiene su origen unos siglos antes,
con la aparición de los logaritmos en la escena del cálculo.
La idea fundacional que está detrás del concepto de logaritmo se la debemos a John Napier
(1550-1617). La intención original era facilitar el cálculo con números grandes obtenidos a partir
de mediciones astronómicas en una época en la que la invención y el desarrollo del telescopio
habían supuesto un incremento notable en la actividad científica de este campo. La manera en
que se pretendió facilitar estos cálculos fue mediante un aumento de la unidad de medida y
reemplazando, de alguna manera, los productos por sumas, puesto que las sumas tienen un
costo operativo notablemente inferior. Para ello, en lugar de considerar los números al uso,
Napier consideró sus cocientes por 107 y expresó ese cociente como una potencia del número
1 − 10−7, que es un número ligeramente menor que 1. De esta manera, dado un número 𝑁,
éste se representaba en la forma siguiente:
𝑁
= (1 − 10−7 )𝐿
107
Esta expresión equivale a la siguiente:
𝐿
7 −
107
𝑁 1 −10
= ((1 − ) )
107 107
𝐿 𝑁
El exponente − es justamente (una aproximación de) el logaritmo neperiano de . Es claro
107 107
que el único número cuyo logaritmo neperiano es 1 es
7
1 𝑛 1 −10
lim (1 + ) ≅ (1 − 7 )
𝑛→∞ 𝑛 10
Este número es el número 𝑒. Por tanto, el logaritmo de un número es justamente aquel número
al que hay que elevar 𝑒 para obtener el número en cuestión.
De esta manera, también tenemos definida una función 𝑓: (0, ∞) → ℝ que a cada número
positivo le asigna su logaritmo neperiano, 𝑓(𝑥) = log 𝑥. La función exponencial, 𝑔(𝑥) = 𝑒 𝑥 es
la función inversa de la función logaritmo.
Es fácil demostrar, a partir de la definición de función derivada de una función, que la función
1
logaritmo tiene por función derivada log′ 𝑥 = 𝑥. Utilizando este hecho, veremos de dónde se
obtiene el número 𝑒. Usamos esta expresión para calcular cuál es la derivada del logaritmo en
el punto 𝑥 = 1 e igualamos ese valor a la expresión que nos da la definición de derivada en el
punto. Tenemos:
log(1 + ℎ) − log 1 log(1 + ℎ)
1 = lim = lim
ℎ→0 ℎ ℎ→0 ℎ
Aquí hemos usado que log 1 = 0. Ahora, una de las propiedades más conocidas de los
logaritmos, y que después describiremos más detalladamente, dice que log 𝑎𝑘 = 𝑘 log 𝑎.
log(1+ℎ)
Aplicando esto a la expresión , obtenemos que
ℎ
1
1 = lim log(1 + ℎ)ℎ
ℎ→0
Naturalmente, este límite coincide con el siguiente:
1 𝑛 1 𝑛
1 = lim log (1 + ) = log lim (1 + )
𝑛→∞ 𝑛 𝑛→∞ 𝑛
1 𝑛
Por tanto, lim (1 + 𝑛) es un número real cuyo logaritmo es 1. Pero sabemos que el único
𝑛→∞
número cuyo logaritmo es 1 es el número 𝑒. Por tanto,
1 𝑛
𝑒 = lim (1 + )
𝑛→∞ 𝑛
Esta es una de las maneras de ver el número 𝑒. Existen otras. Por ejemplo, como una serie.
Mediante técnicas del cálculo se puede demostrar que la función exponencial tiene la siguiente
expresión en forma de serie de potencias:
∞
𝑥
𝑥𝑛
𝑒 =∑
𝑛!
𝑛=0
Aquí, 𝑛! = 𝑛 ∙ (𝑛 − 1) ∙ (𝑛 − 2) ∙ ⋯ ∙ 2 ∙ 1. Haciendo 𝑥 = 1, tenemos
∞
1
𝑒=∑
𝑛!
𝑛=0
La aritmética de los logaritmos es, a la par, bella y útil. Las principales propiedades que
satisfacen, y cuyo manejo permite un dominio suficiente de la aritmética del logaritmo, son las
siguientes:
1. log 𝑥𝑦 = log 𝑥 + log 𝑦
𝑥
2. log 𝑦 = log 𝑥 − log 𝑦
1
3. log 𝑥 𝑎 = 𝑎 log 𝑥. En particular, log = − log 𝑥
𝑥
4. log 1 = 0 y log 𝑒 = 1
En las propiedades anteriores puede observarse que los logaritmos permiten, cual era la idea
originaria, transformar los productos en sumas (primera propiedad), transformar los cocientes
en restas (segunda propiedad) y, finalmente, transformar las potencias en productos (tercera
propiedad).
Ejemplo. Las propiedades de los logaritmos permite el cálculo explícito de algunos logaritmos,
por ejemplo:
1 3 2 2 2
log 3 = log 1 − log √𝑒 2 = 0 − log 𝑒 3 = − log 𝑒 = −
√𝑒 2 3 3
Ejemplo. El uso de las propiedades de los logaritmos permite también, entre otras muchas
aplicaciones, resolver ecuaciones de tipo exponencial. Por ejemplo, supongamos que queremos
conocer qué valor o valores de 𝑥 satisfacen la ecuación
2 −1
𝑒𝑥 =1
Procedemos tomando logaritmos en ambos miembros de la igualdad, de modo que resolver esa
ecuación equivale a resolver la ecuación siguiente:
2
log 𝑒 𝑥 −1 = log 1
2 −1
Sabemos que log 1 = 0 y que log 𝑒 𝑥 = (𝑥 2 − 1) log 𝑒 = 𝑥 2 − 1. Por tanto, nuestra ecuación
se convierte en la ecuación:
𝑥2 − 1 = 0
La aplicación de la función logaritmo ha permitido transformar la ecuación exponencial en una
ecuación, en este caso, cuadrática, cuya solución es ya perfectamente asequible. Se trata de una
ecuación equivalente a
𝑥2 = 1
Esta ecuación tiene dos soluciones: 𝑥 = 1 y 𝑥 = −1. Por tanto, estas son también las dos únicas
soluciones de la ecuación exponencial original.
Ejercicios
1. Si 𝑚 es una longitud cualquiera, ¿qué números representan en esta recta numérica los
puntos A, B, C y D?
1
1
1
B
D A
-1 0 1 C 2 3
m
m
Figura 2.4. Representación gráfica de números reales
2. Decir si los siguientes números son naturales, enteros, racionales o irracionales:
a. 7
b. √10
c. −2,08
d. 1,12122122212222 …
e. √25
f. −2,24242424 …
g. √−4
7
h. 6
−8
i. 2
3. Ordena los siguientes números:
6
a. √2, √5
4 6
b. √𝑥 3 , √𝑥 5
4 6
c. √𝑥 2 , √𝑥 3
3
d. √15, √5
e. 2√3, √12
4. Opera los siguientes radicales hasta obtener la expresión más simple posible:
6
a. √49
35
b. √𝑥 28
5
c. √1024
7
d. √𝑥 4 ∙ √𝑥
5 5
e. √𝑥 2 ∙ √𝑥 3
3
√16
f. 3
√2
√𝑥 3
g. 4
√𝑥 5
3
√2∙ √4
h. 4
√8
5
√2√2∙ 3√4
i.
√8
1
j. 2√2 + 5√8
5. Simplifica:
12
a. √𝑥 9
12
b. √𝑥 8
5
c. √𝑥 10
6
d. √8
9
e. √64
8
f. √81
4 3
6. ¿Cuál de los dos números es mayor?: √31 ó √13
7. Simplifica:
3
a. √32𝑥 4
3
b. √81𝑎3 𝑏 5 𝑐
√9
c. 3
√3
5
√16
d.
√2
3 6
e. (√𝑎2 )
8
f. (√√√2)
8. Efectúa las siguientes operaciones en la manera radical más simple posible:
a. √18 + √50 − √2 − √8
b. √50𝑎 − √18𝑎
9. Racionaliza las siguientes fracciones con radicales:
5
a. 3
√2
√5
b.
√7
2
c. 2−√3
4
d.
√3+√2
10. Racionaliza las siguientes expresiones con radicales:
1
a. 5
√9
2
b. 3
5 √4
1
c. 7
𝑥 2 ∙ √𝑥 3
√2
d.
√5+2
1
e.
3−√𝑥
11. Calcula los siguientes logaritmos utilizando las propiedades de los logaritmos:
1
a. log 𝑒
b. log 4√𝑒
1
c. log 3
√𝑒
√𝑒
d. log 𝑒
𝑒
e. log 3
√𝑒 2
𝑥
f. log 𝑥
√𝑒
g. log 𝑒 𝑛 𝑥 𝑚
12. Razona si es verdadero o falso:
a. log(𝑥 2 + 𝑦 2 ) = 2 log 𝑥 + 2 log 𝑦
log 2𝑥
b. 2
= log 𝑥
13. Resuelve las siguientes ecuaciones exponenciales:
a. 𝑒 𝑥−9 = √73
2
b. 𝑒 4𝑥−𝑥 = 𝑒 3
c. 2𝑒 𝑥−4 = 3
d. 𝑒 2𝑥 − 2𝑒 𝑥+1 + 𝑒 2 = 0
e. 𝑒 4𝑥 − 5𝑒 3𝑥 + 5𝑒 2𝑥 + 5𝑒 𝑥 − 6 = 0
RESUMEN
En esta Unidad hemos hecho un breve recorrido por la noción de número real y la aritmética en
el cuerpo de los reales. Hemos hecho especial hincapié en las raíces de enteros que no son
cuadrados perfectos y en los números irracionales 𝜋 y 𝑒 en orden a aportar los elementos
fundamentales que juegan un papel en el posterior estudio de la probabilidad y la estadística.
En particular, son conceptos clave los siguientes:
El conjunto de los números reales es un conjunto infinito, no discreto, que contiene al
conjunto de los números racionales. Se llama número irracional a cualquier número real no
racional.
La raíz cuadrada de cualquier número natural que no sea un cuadrado perfecto es un
número irracional.
Las raíces (de cualquier índice) admiten una forma exponencial en la que la base es el
radicando y el exponente es el inverso del índice (por tanto, una fracción). Las propiedades
aritméticas de las raíces están inducidas por las propiedades de las potencias usuales y de
la aritmética racional.
El número 𝜋 es un número irracional que se puede definir como el cociente entre la longitud
de una circunferencia y su diámetro.
A lo largo de la historia se han descrito multitud de situaciones algebraicas, aritméticas y
geométricas en que el número 𝜋 ha jugado un papel esencial. También lo ha hecho en la
teoría de la probabilidad (por ejemplo, en el problema clásico de la aguja de Buffon).
1 𝑛
El número 𝑒 es un número irracional. Se puede definir como 𝑒 = lim (1 + 𝑛) y surgió de
𝑛→∞
la necesidad de expresar números grandes mediante números más asequibles (expresando
ese número como la exponencial de otro, que es su logaritmo) y simplificar el costo
operativo de las multiplicaciones, convirtiéndolas en sumas. Esto último se deriva de las
propiedades de los logaritmos, que transforman productos en sumas y cocientes en restas).