HORA SANTA JESUS EN LA EUCARISTIA
CANTO. Que bien se siente estar aquí
ORACION.
Adoremos a Jesús en la Eucaristía, y pidamos a nuestra Madre que nos enseñe a creer por
los que no creen, a adorar por los que no adoran, a esperar por los que no esperan, y a
amar por los que no aman. Señor tu que has creado el cielo, que mueves las estrellas y nos
has regalado la vida. A ti que eres infinitamente sabio te pedimos, que durante esta Hora
acompañes y guíes nuestras reflexiones. Llénanos de tu Espíritu Santo para descubrir poco
a poco nuestro lugar, para que tu plan vaya tomando forma en nuestra existencia. Te lo
pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amen
CANTO. Espíritu Santo
REFLEXIÓN.
Hoy en oración, quiero preguntar, Señor,
quiero escuchar tu voz, tus palabras con amor.
Ser como eres Tú, servidor de los demás,
dime cómo, en qué lugar, te hago falta más.
Dime Señor, en qué te puedo servir, déjame conocer tu voluntad.
Dime Señor, en ti yo quiero vivir, quiero aprender de Ti, saber amar.
Hoy quiero seguir tus caminos tu bondad,
tus palabras, tu verdad, ser imagen de Ti.
Ser como eres Tú, servidor de los demás,
dime cómo, en qué lugar, te hago falta más.
Dime Señor, en qué te puedo servir.
CANTO. Yo quiero ser testigos del amor
SILENCIO.
LECTURA
Lector: De la Primera Carta del apóstol San Juan (1 Jn 4, 7-16)
REFLEXION
Esta lectura nos lleva a entender que Dios es el AMOR en toda la extensión de la palabra y
nos invita a vivir en Él.
Nuestra confianza como cristianos al vivir nuestro bautismo es sabernos creados a imagen
de Dios, por tanto, seres capaces de amar, como dice la misma escritura “Nadie tiene más
amor que aquel que da la vida por los demás”. Prueba de ello es nuestro Señor Jesucristo
que por amor a cada uno de nosotros dio su vida.
¿Cómo corresponder a ese amor?, dándonos en un servicio continuo a los demás y de una
manera especial pidiendo por todas las vocaciones, por los que conocemos a Dios y por
los que no lo conocen; por los ricos y los pobres; por los sanos y los enfermos; por los
buenos y los malos, y por tantos hombres y mujeres que desgastan su vida en tierra de
misión llevando la verdad en el conocimiento de Dios.
Si la Misión implica a todos, todo y siempre, pensemos que Dios tiene un proyecto de vida
para cada uno. En el silencio de nuestro sagrario (Dios y yo), pregúntese cada quien,
«¿cuál es mi proyecto de misión?» No olvidemos que a todos nos corresponde hacer
misión, cumplir con el mandato de Jesús de llevar su mensaje a todo el mundo.
CANTO. Siempre te amare
SILENCIO.
Oh Jesús, Señor de la cosecha, míranos que estamos arrodillados ante Tú presencia
Eucarística, rogándote que dirijas una mirada de misericordia sobre nuestro pobre mundo.
Verdaderamente la cosecha es grande pero los trabajadores son pocos. Por eso envíanos
trabajadores a Tú cosecha. Repíteles nuevamente a la juventud moderna Tú amorosa
invitación de “Ven y Sígueme”. Recuérdales a ellos y a sus padres, que aquellos que aman
a su padre y madre más que a Tí, no son dignos de ser Tus discípulos. Aliéntalos con la
promesa de que aquellos quienes dejan todo por Tí recibirán cien veces más en este
mundo y la vida eterna. Consuélalos con tus palabras que tan a menudo decías a tus
apóstoles: “No Temas”. Pon en sus corazones una chispa de fuego de amor por las cuales
Tú vinisteis a derramar sobre la tierra. Concédeles Señor la gracia que ellos puedan
cumplir Tú último mandato “Vayan por el mundo y prediquen el Evangelio hasta los
confines de la tierra”, para alumbrar la oscuridad del error y quitar el pecado. Todos:
Amén.
Canto. Me basta tu gracia
Padre Celestial, Dueño de la cosecha, Concédenos vocaciones sacerdotales y a la vida
consagrada de nuestra diócesis y de nuestras familias. Inspira a los hombres a imitar a
Cristo el Sumo Sacerdote al servicio sacrificial de Tu Iglesia. Conmueve los corazones de
hombres y mujeres para que se ofrezcan completamente a Ti en la pobreza, castidad y
obediencia.
ORACION DE LOS FIELES
Señor Jesucristo, modelo de toda perfección, Tú no solamente urges a las almas a
luchar hacia la santidad, sino que también movidas por el poder de Tú gracia
puedan seguirte en la misión que Tú les das. Roguemos al Señor.
Señor, te pedimos que muchos de nuestros jóvenes puedan escuchar y seguir tu
amorosa inspiración y abrazar la vocación al sacerdocio, diaconado ó vida
consagrada. Roguemos al Señor.
Señor, concédenos que siempre tengamos sacerdotes fieles que proclamen el
Santo Evangelio y ofrezcan Tú Cuerpo y Sangre por la salvación del mundo.
Roguemos al Señor.
Señor, te pedimos que siempre tengamos servidores para guiar a los huérfanos,
consolar al enfermo y a los que sufren, ayudar a los ancianos y débiles. Roguemos
al Señor.
Te pedimos Señor, que en las salas de clases las voces de quienes enseñan puedan
hacer eco de Tu voz, señalando el camino al cielo y el cumplimiento de tus
enseñanzas a cada uno de nuestros niños y jóvenes. Roguemos al Señor.
Señor, te pedimos que en todas las partes del mundo haya misioneros que
anuncien Tú Evangelio, invitando a todas las gentes a entrar en Tú Reino.
Roguemos al Señor.
Señor, te pedimos que siempre haya almas generosas que con sus vidas
contemplativas y de penitencia, ofrezcan reparación por los pecados del mundo, y
obtengan Tú perdón e infinita misericordia. Roguemos al Señor.
Para que el Papa, los obispos y toda la Iglesia realicen su misión evangelizadora en
medio del mundo, roguemos al Señor.
Para que la Iglesia anuncie con valentía la Palabra de Dios en toda situación, por
difícil que sea, roguemos al Señor.
Para que los laicos cristianos sean fermento de la fuerza evangélica en medio del
mundo, roguemos al Señor.
Para que Dios Padre, dueño de la mies, envíe abundantes vocaciones a su Iglesia
para el servicio pastoral de sus hermanos, roguemos al Señor.
Para que siempre haya corazones jóvenes, dispuestos a seguir la llamada de Dios y
a entregarse generosamente para el bien de los hombres, roguemos al Señor.
Para que las familias cristianas sean testigos del Evangelio y fomenten la vocación
religiosa y sacerdotal, roguemos al Señor.
Oh Señor, ilumina a muchos jóvenes generosos con la luz de Tú Santo Espíritu y por la poderosa
intercesión de tu amadísima Madre la Virgen María, aumenta el fervor de Tú amor en estos
corazones que Tú elijes para Tú servicio como sacerdote, diácono, religioso o religiosa. Te lo
pedimos por Cristo nuestro Señor. Todos: Amén
Canto. Contigo María