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Reflexión sobre Filipenses 4:6-10

Este documento analiza la oración de Pablo de ser liberado de su "agujón en la carne", y la respuesta de Dios a esta oración. Aunque Pablo oró tres veces pidiendo que Dios quitara este sufrimiento, Dios le dijo que su gracia era suficiente y que su poder se perfecciona en la debilidad. En lugar de quitar el aguijón, Dios le dio a Pablo la fuerza para soportarlo a través de su gracia.

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Reflexión sobre Filipenses 4:6-10

Este documento analiza la oración de Pablo de ser liberado de su "agujón en la carne", y la respuesta de Dios a esta oración. Aunque Pablo oró tres veces pidiendo que Dios quitara este sufrimiento, Dios le dijo que su gracia era suficiente y que su poder se perfecciona en la debilidad. En lugar de quitar el aguijón, Dios le dio a Pablo la fuerza para soportarlo a través de su gracia.

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3.

(8) La oración de Pablo en cuanto al aguijón en la carne


respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.
a. Respecto a lo cual  he rogado al Señor: Pablo hizo exactamente lo que él
le decía a otros en los tiempos de dificultad. Pablo creía lo que escribió
en Filipenses 4:6: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción
de gracias».
b. Tres veces he rogado al Señor: De hecho, Pablo oró repetidamente
sobre este aguijón en la carne. Podríamos imaginarnos que cuando el
agujón en la carne apareció por primera vez, Pablo pensó: «Esto no es
problema. Simplemente lo entregaré al Señor en oración». Pero nada
sucedió cuando él oró. Así que pensó: «Esto es algo difícil», y oró de
nuevo. Cuando nada sucedió después de orar la tercera vez, él supo que
Dios estaba intentando decirle algo.
i. Algunos piensan que Pablo está utilizando una expresión hebrea que
en realidad significa más de tres veces. «Eso no significa tres veces. Es
una expresión hebrea para dar la idea de hacer algo «sin cesar,
continuamente, una y otra vez». (Morgan)
ii. Algunos dicen que no es espiritual y que es evidencia de poca fe el
orar por algo más de una vez. Eso sería una sorpresa para Pablo,
quien tres veces ha rogado al Señor; y para Jesús, que oró con las mismas
palabras tres veces durante su agonía en el Jardín de Getsemaní
(Marcos 14:39-41).
iii. Pero no había nada de malo en la oración de Pablo. «Dios no respeta
la aritmética de nuestras oraciones (la cantidad que hacemos); ni la
retórica de nuestras oraciones (la forma en que están pronunciadas); ni
la geometría de nuestras oraciones (lo largas que son); ni la música de
nuestras oraciones (lo melodiosas que son); ni la lógica de nuestras
oraciones (lo metódicas que son); sino la divinidad de nuestras
oraciones: ¿cuánto es que derramamos el corazón? No son los dones,
sino la gracia, la que prevalece en la oración». (Trapp)
c. Rogado al Señor: La oración de Pablo en este asunto era con «pasión».
Nos preguntamos si él no estaba sorprendido de que su oración no fuera
contestada desde la primera o la segunda vez.
d. Que lo quite de mí: Las oraciones iniciales de Pablo eran para escapar
del sufrimiento que le traía este aguijón en la carne. Pablo no era un
masoquista. Cuando él sufría, su primer instinto era pedirle a Dios que se
llevara el sufrimiento.
i. Cuando su ruego apasionado y repetido no fue contestado, esto debió
de preocupar a Pablo. Se le añadió otra dimensión a esta prueba:
· Tenía una dimensión «física», en cuanto a que era un aguijón en la
carne.
· Tenía una dimensión «mental», en cuanto a que era un mensajero de
Satanás.
· Tenía una dimensión «espiritual», en cuanto a que era una oración sin
ser contestada.
e. ¿Qué era exactamente este aguijón de Pablo? Simplemente, no
tenemos la información suficiente para decirlo con precisión, pero esto no
ha impedido que muchos comentaristas y maestros den su opinión.
i. Algunos lo ven principalmente como una fatiga espiritual. Otros piensan
que era persecución. Muchos sugieren que era una enfermedad física o
mental. Algunos dicen que esta era la lucha de Pablo con pensamientos
pecaminosos.
ii. Entre los cristianos, Tertuliano nos da los registros más antiguos. Él
pensaba que el aguijón en la carne era un dolor de cabeza o un dolor de
oído.
iii. En los tiempos más modernos, el historiador Sir William Ramsay
ofreció la sugerencia de que la enfermedad de Pablo era un tipo de
malaria, común en el área en la cual él servía como misionero. Los que
padecían este tipo de malaria experimentaban ataque cuando estaban
bajo estrés, y «sentían un desprecio y aborrecimiento de sí mismos, y
creían que los demás sentían el mismo desprecio y aborrecimiento».
Esta fiebre de malaria produce severos dolores de cabeza es descrita por
los que la han sufrido como «una barra al rojo vivo empujada a través de
la frente».
iv. Cada una de estas sugerencias es posible, pero Dios tenía un
propósito definitivo en no revelar la naturaleza exacta del aguijón de
Pablo. Si supiéramos exactamente cuál era el aguijón de Pablo, entonces
todos aquellos que fueran afligidos por lo mismo —pero no en la misma
manera—podrían dudar de que la experiencia de Pablo fuera relevante
para ellos. Dios quería que todos con cualquier tipo de aguijón en la
carne fueran capaces de ponerse en los zapatos de Pablo.
«Generalmente hallo que cada expositor ha seleccionado un aguijón en
particular, el cual ha traspasado su propio pecho». (Spurgeon)
4. (9-10) La provisión de Dios para Pablo por medio del aguijón en la
carne
Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la
debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por
amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en
persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
a. Y me ha dicho: Dios tuvo una respuesta para Pablo. La respuesta no
era lo que Pablo esperaba inicialmente, pero Dios tenía una respuesta
para Pablo. Muy a menudo cerramos a Dios nuestros oídos si Él
responde en una manera que nosotros no esperábamos o pensábamos.
b. Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad: En
lugar de quitar el aguijón de la vida de Pablo, Dios le dio de su gracia a
Pablo. La gracia que Dios le dio a Pablo era «suficiente» para satisfacer
sus necesidades.
i. Pablo estaba desesperado en su deseo de encontrar alivio de esta
carga; pero hay dos formas de encontrar alivio: puede venir cuando es
quitada la carga o cuando recibimos fuerza para soportarla. En lugar de
quitarle el aguijón, Dios le dio fuerzas a Pablo para llevar la carga, y Dios
mostraría su fuerza por medio de la aparente debilidad de Pablo.
ii. Para obtener la victoria, Pablo tenía que creer que la gracia de Dios era
«suficiente». En realidad, no creemos que la gracia de Dios es suficiente
hasta que nos convencemos de que nosotros somos «insuficientes».
Para muchos de nosotros, especialmente en la cultura americana, este
es un gran obstáculo. Somos personas que idolatramos al «hombre
hecho a nuestra imagen» y queremos confiar en nosotros mismos. Pero
no podemos recibir la fuerza de Dios mientras no conozcamos nuestras
debilidades. No podemos recibir la suficiencia de la gracia de Dios
mientras no conocemos nuestra propia insuficiencia.
iii. «Una gran tribulación muestra la gran fortaleza de Dios. Si nunca
sientes conflictos internos y un alma que se ahoga, entonces no conoces
mucho del poder de Dios que te levanta; pero si te hundes hacia lo
profundo de la angustia del alma, y luego el Señor monta un querubín y
vuela, sí, monta sobre las alas del viento y libra tu alma, y te lleva hasta
el deleite del tercer cielo, percibes la majestad de la divina gracia. Oh, el
hombre debe sentir la debilidad, reconocerla y llorar; sino la fuerza del
Hijo de Dios jamás será perfeccionada en él». (Spurgeon)
c. Bástate mi gracia: ¿Cómo es que la gracia de Dios hizo la diferencia?
¿Cómo satisfizo la necesidad de Pablo en este punto?
i. La gracia podía satisfacer la necesidad de Pablo porque expresa la
aceptación y el deleite de Dios en nosotros. Cuando recibimos su gracia,
entonces disfrutamos nuestro estatus de favor y aprobación delante de
los ojos de Dios. La gracia significa que Dios se agrada de nosotros, que
Él tiene su favor dispuesto hacia nosotros, y que tenemos su aprobación
y su promesa de cuidarnos.
ii. La gracia podía satisfacer la necesidad de Pablo porque estaba
disponible en todo tiempo. Cuando pecamos o fallamos, esto no nos
coloca fuera del alcance de la gracia de Dios. Ya que la gracia nos es
dada libremente en Jesús, no puede ser quitada después debido a que
caemos o tropezamos. Cuando venimos a Dios por fe, por medio de la
sangre de Jesús, su gracia siempre está lista para satisfacernos y
ministrarnos en nuestras insuficiencias.
iii. La gracia podía satisfacer la necesidad de Pablo porque es la propia
fuerza de Dios. Mientras que el poder de este mundo está expresado en
las cosas que pueden traer daño y destrucción, el amor de Dios se
muestra por medio de su bondad y su gracia. Algunas veces asociamos
la bondad con la cobardía o la timidez. Cuando hacemos esto, tenemos
una perspectiva mundana sobre el poder y la fuerza, y negamos la
verdad de Dios en cuanto a la fuerza de la gracia y el amor. La gracia no
es débil o frágil; es el poder de Dios para satisfacer lo que nos hace falta.
d. Bástate mi gracia: Puedes enfatizar cualquier aspecto que te plazca de
esto.
i. «Migracia es suficiente para ti». La gracia es el favor y el amor de Dios
en acción. Significa que Él nos ama y se complace en nosotros. ¿Puedes
escucharlo de parte de Dios? «Bástate mi gracia». ¿No es verdad?
ii. «Migracia es suficiente para ti». ¿De quién es esta gracia? Es la gracia
de Jesús. ¿No es suficiente su amor, su favor? ¿En qué fallará Jesús?
Recuerda que Jesús también padeció y fue aguijoneado, así que a Él le
importa y conoce el sufrimiento.
iii. «Mi gracia es suficiente para ti». Es justo ahora. No será algún día,
sino justo ahora, en este momento, su gracia es suficiente. Pensabas
que algo debía de cambiar antes de que su gracia fuera suficiente.
Pensaste: «Su gracia fue suficiente alguna vez, su gracia podría ser
suficiente de nuevo, pero ahora no, no por medio de lo que estoy
pasando». A pesar de ese sentimiento, la palabra de Dios permanece:
«Bástate mi gracia». Spurgeon escribió: «Es fácil creer en la gracia para
el pasado y el futuro, pero descansar en ella para la necesidad inmediata
es por medio de la fe. Creyente, es ahora que esa gracia es suficiente, es
en este momento que es suficiente para ti».
iv. «Bástate mi gracia». Redpath explica este aspecto de una mejor
manera: «¿Ves el humor de esta situación? La gracia de Dios y yo. ¡Su
gracia es suficiente para algo tan pequeño como yo! ¡Qué absurdo
pensar que podría ser diferente! ¡Como si un pequeño pez pudiera nadar
en el océano y temer que de un sorbo pudiera secarse! La gracia de
nuestro Salvador crucificado y resucitado, el Señor de toda la gloria,
¡seguramente es suficiente para mí! ¿No crees que es modesto de parte
del Señor el decir “bástate”?».
v. «Bástate mi gracia». Me alegro de que Dios no dijo: «Mi gracia es
suficiente para el apóstol Pablo». Pudiera haberme sentido fuera del
círculo. Pero Dios lo hizo lo suficientemente amplio. Tú puedes estar
dentro de «bástate». ¡Bástate la gracia de Dios! ¿Estás más allá de ella?
¿Eres tan diferente? ¿Tu aguijón es peor que el aguijón de Pablo o peor
que el de muchos otros que han conocido el triunfo de Jesús? Por
supuesto que no. Esta suficiente gracia es para ti.
vi. «Esta suficiencia está declarada sin límite de palabras y, por lo tanto,
entiendo que el pasaje quiere decir que la gracia de nuestro Señor Jesús
es suficiente para sostenerte, suficiente para darte fuerza, suficiente para
consolarte, suficiente para hacer que la dificultad sea provechosa,
suficiente para habilitarte para triunfar sobre ella, suficiente para sacarte
de ella, suficiente para sacarte de la misma manera que lo ha hecho con
diez mil personas antes que tú, suficiente para traerte de vuelta al
cielo […]. Oh, hijo de Dios, quisiera que fuera posible el poder describir
con palabras toda esta suficiencia, pero no es posible. Déjame retractar
mi discurso: Me alegro que no puede describirse con palabras, ya que si
así fuera, sería finito; pero como nunca podremos expresarlo, la gloria
sea a Dios de que es inagotable, y nuestras demandas sobre ella jamás
pueden ser lo suficientemente grandes. Déjame poner sobre ti el deber
gratificante de llevar en este momento personalmente a casa la promesa,
pues ningún creyente que está aquí debe estar bajo ningún temor, ya
que para él también, en este mismo instante, la gracia del Señor Jesús
es suficiente». (Spurgeon)
vii. «John Bunyan tiene el siguiente relato, el cual expresa exactamente
lo que yo mismo he experimentado. Él dice que estaba lleno de tristeza y
terror, pero que repentinamente estas palabras irrumpieron en él con
gran poder, y tres veces estas palabras sonaron en sus oídos: “Bástate
mi gracia, bástate mi gracia, bástate mi gracia”. “¡Oh!, me acuerdo —dice
él—que cada palabra era una palabra poderosa hacia mí. Recuerdo
como ‘bástate’, y ‘mí’, y ‘gracia’, fueron entonces, y algunas veces siguen
siendo, mucho más grande que lo que otras palabras pueden ser”. Aquel
que sabe, como la abeja, cómo sacar miel de las flores, puede muy bien
permanecer en cada una de estas palabras y beber su contenido
indecible». (Spurgeon)
e. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para
que repose sobre mí el poder de Cristo: Por medio de sus debilidades, Dios
hizo que Pablo fuera completamente dependiente de su gracia y de
su poder; pero todo fue para bien. La continua dependencia de Pablo de
Dios lo hizo más fuerte de lo que lo pudieron haber hecho la gloria y la
confianza propia que le pudieron traer sus revelaciones.
i. Muchos de nosotros pensamos que la verdadera madurez cristiana se
logra cuando llegamos a un lugar en donde de alguna manera somos
«independientes» de Dios. La idea es que tenemos todo nuestros planes
bien trazados y no necesitamos confiar tanto en Dios al transcurrir el
tiempo. Esto no es para nada madurez espiritual. Dios deliberadamente
trazó las circunstancias en la vida de Pablo para que él pudiera depender
constante y totalmente de la gracia y el poder de Dios.
ii. Muchas personas ven a Dios como a un padre del cual nos vamos
distanciando con la madurez; y una vez que somos adultos, y hemos
sobrepasado ciertos obstáculos en la vida, podemos sacarnos de encima
a Dios de la misma manera que nos desprendemos de la autoridad de
nuestros padres. En este patrón, algunos de nosotros nos deslindamos
de Dios de la misma manera en la que nos deslindamos de la autoridad
de nuestros padres. Le damos una medida de respeto, le damos lo que
se le debe; pero ya no sentimos que debemos de «obedecerle» más. En
nuestros corazones, nos hemos mudado fuera de la casa. Pensamos que
podemos armar nuestras propias reglas en la vida, mientras cenemos en
la casa de Dios una vez a la semana, y mientras le demos algún
reconocimiento.
iii. Muchos albergan un deseo para el día en que la vida cristiana se haga
«sencilla». Esperamos un tiempo en el que las mayores luchas con el
pecado queden detrás de nosotros, y deseamos marchar hacia cosas
más grandes y mejores sin batallar mucho. Ese día es una ilusión. Si el
mismo apóstol Pablo constantemente experimentaba debilidad, ¿quiénes
somos nosotros para pensar que podremos sobrepasarlo?
iv. De hecho, la ilusión de fuerza e independencia en realidad dejan a
cualquiera en un lugar de debilidad. «No hay nada más dañino para la
obra de Dios que un cristiano altivo y orgulloso». (Morgan)
v. «En especial, los ministros del evangelio deberían de desterrar todos
los pensamientos de astucia, la habilidad intelectual, la cultura y la
suficiencia en su obra; y aprender que es únicamente cuando están
vacíos que pueden ser llenos, y que solamente cuando saben que no son
nada es cuando están listos para la obra de Dios por medio de ellos».
(Maclaren)
vi. «Dios obra por medio del hombre que ha sido limpiado y su vida ha
sido vaciada delante del Señor hasta convertirse en un débil sin
esperanza, para que ninguna carne se pueda gloriar en su presencia».
(Redpath)
f. Por lo cual  me gozo en las debilidades: Al final, Pablo no se resigna a su
destino; él le da la bienvenida. Él se gozaba en que Dios lo hubiera
forzado a confiar en su gracia y su poder mucho más, para que pudiera
decir: «porque cuando soy débil, entonces soy fuerte».
i. Pablo estaba en un nivel tan alto de poder espiritual y madurez que
Dios debía de introducir deliberadamente el «aguijón en la carne». La
mayoría de nosotros provee su propio aguijón, y una mirada honesta nos
muestra lo débiles que somos y la necesidad que tenemos de confiar
constante y totalmente en la gracia y el poder de Jesús. Y aun si
creciéramos hacia el poder y la madurez espiritual de Pablo, Dios
también nos diría: «Necesito que sigas dependiendo de mí en todo. Aquí
está algo para que dependas de mí». Este es un lugar de «victoria», no
de «desánimo».
ii. «En la perspectiva cristiana no hay lugar para la no resistencia, sin
sentido, de una resignación abatida». (Hughes)
g. El gozo en las debilidades de Pablo no es la meditación enfermiza de un
ascético que piensa que somos justificados delante de Dios por medio de
nuestros padecimientos. Pablo no buscó su aguijón en la carne, este vino
a él.
i. «El concepto funesto en la iglesia, un poco de tiempo después, de
cortejar el martirio, de practicar el ascetismo, y de abrazar, aun la
suciedad, la enfermedad, y la destitución como medios para adquirir el
favor delante de Dios, es diametralmente opuesto a lo que el apóstol
tenía en mente, y a todo rumbo del evangelio del Nuevo Testamento;
pues es un concepto de regir la forma de vida de uno para el beneficio de
uno mismo, con el objetivo de hacerse uno mismo justo y aceptable
delante de Dios. Es un concepto basado en las obras, no en la fe».
(Hughes)
h. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte: ¡Qué triunfo! ¿Qué puede
hacerle el mundo a un hombre que está firmemente asido de Jesús?
Dios no permitió este aguijón en la carne para castigar a Pablo, o para
mantenerlo débil por el bien de la debilidad. Dios lo permitió para mostrar
el poder divino en Pablo.
i. Piensa en este hombre, en Pablo. ¿Era él un hombre débil o fuerte? El
hombre que viajaba por el mundo antiguo llevando el evangelio de Jesús
a pesar de la ardiente persecución, quien soportó naufragios y cárceles,
quien predicó a reyes y esclavos, quien estableció iglesias fuertes y
entrenó a sus líderes, no era un hombre débil. A la luz de su vida y
logros, podríamos decir que Pablo era un hombre muy fuerte. Pero él
únicamente era fuerte porque sabía sus debilidades y buscaba fuera de
sí mismo el poder de la gracia de Dios. Si queremos vidas que tengan tal
fuerza, también debemos de entender y admitir nuestra debilidad y
buscar solamente a Dios para recibir la gracia que nos fortalecerá para
cualquier tarea. Era el Pablo lleno de gracia quien pudo decir: «Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13).
ii. «Los valles son rociados con la lluvia para hacerlos fructíferos,
mientras que las cimas de las altas montañas permanecen secas. Un
hombre se debe de convertir en un valle si quiere recibir la lluvia celestial
de la gracia espiritual de Dios». (Calvino)
iii. «De todo esto puedo deducir, que la peor prueba que un hombre
pueda tener quizás sea la mejor posesión que él tenga en este mundo;
que el mensajero de Satanás puede ser tan bueno para él como su ángel
guardián; que incluso podría ser mejor para él ser abofeteado por
Satanás que el haber sido acariciado por el mismo Señor; que puede ser
esencial para la salvación de nuestra alma, que no solamente hagamos
negocio en aguas profundas, sino en aguas que echan lodo e inmundicia.
La peor forma de una prueba puede ser nuestra mejor porción en el
presente». (Spurgeon)
i. Resumiendo, en lugar de utilizar su experiencia para glorificarse a sí
mismo (como lo hacían los «superapóstoles» entre los corintios
cristianos), Pablo relata el cómo toda su gloriosa experiencia lo hizo más
humilde que nunca.
i. Todos los enemigos de Pablo podían ver el aguijón; no podían ver el
cómo o porqué estaba allí. Pero Pablo sabía, así que se regocijaba aún
en el aguijón en la carne.
ii. Por supuesto, el ejemplo más grande del principio de Pablo que es
comunicado aquí fue vivido por Jesús mismo. «¿Podía alguien en la
tierra ser más manso que el Hijo de Dios, que fue capaz de morir en una
cruz, morir en nuestro lugar, para redimir nuestros pecados? Como ese
punto de debilidad absoluta se encontró con el gran poder de Dios,
mientras lo levantó de entre los muertos, me pregunto si la presión del
aguijón en la vida de Pablo era un recordatorio del poder de la cruz».
(Redpath)
iii. Aun así, nunca debemos de pensar que en nuestras vidas, la mera
presencia de un aguijón, significa que la gloria y el poder de Jesús
brillará en nosotros y a través de nosotros. Tú te puedes resistir a la
gracia de Dios y te puedes rehusar a poner tu mente en Jesús, y luego
darte cuenta de que tu aguijón te está maldiciendo en lugar de
bendecirte. «Sin el poder santificador del Espíritu Santo, los aguijones
producen maldad en lugar de bondad. En muchas personas, sus
aguijones en la carne no parecen cumplir para nada un buen propósito; al
contrario, crean otro vicio, en lugar de quitar una tentación». (Spurgeon)

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