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Análisis del caso Yoo Young Chul

Este documento presenta el caso del asesino en serie surcoreano Yoo Young Chul. Tuvo una infancia difícil con padres ausentes y vivió en la pobreza. Cometió varios delitos menores antes de comenzar a asesinar adultos ricos y luego prostitutas, a quienes descuartizaba. Fue capturado luego de asesinar al menos 20 personas. En su juicio mostró poco arrepentimiento. Finalmente fue sentenciado a muerte.

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Análisis del caso Yoo Young Chul

Este documento presenta el caso del asesino en serie surcoreano Yoo Young Chul. Tuvo una infancia difícil con padres ausentes y vivió en la pobreza. Cometió varios delitos menores antes de comenzar a asesinar adultos ricos y luego prostitutas, a quienes descuartizaba. Fue capturado luego de asesinar al menos 20 personas. En su juicio mostró poco arrepentimiento. Finalmente fue sentenciado a muerte.

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Parcial individual

Articulación de saberes VI:


Psicología Jurídica

Docente: Jorge Bafico

Jimena Grecco Biassini


5.163.939-3

Noviembre, 2021
Presentación del caso

En este parcial individual de la UCO Articulación de saberes VI: Psicología Jurídica


se optó por realizar un análisis del caso del asesino en serie Yoo Young Chul.
Yoo Young Chul ha sido considerado uno de los asesinos en serie más llamativos de
la criminología surcoreana, no solo por la brutalidad de sus crímenes, sino que también
por la cantidad de personas que fueron víctimas de sus asesinatos, el terror que sembró
en la población surcoreana así como las particularidades que se dieron durante su
proceso judicial.
Asesinos en serie citado en Criminalia (s/f) nos propone que Yoo nació en una
provincia pobre de Corea del Sur en una familia con bajos recursos económicos, donde
vivió con su familia por un corto periodo de tiempo en el que sus padres no tuvieron una
buena disposición para su crianza e incluso según lo que Young Chul le confesó a su
abuela, su madre tuvo la intencionalidad de matarlo. Sus padres se separaron cuando
Young Chul era pequeño y ello conllevó a que viviera hasta los seis años con su abuela;
a esa edad se mudó junto a su padre y durante dos años vivió en un entorno de violencia
en el que su madrastra golpeaba y maltrataba a la hermana menor del niño, pero a él y a
sus hermanos mayores no; impulsado por el escape de uno de sus hermanos escapó de la
casa junto a su hermana y fueron a vivir junto a su madre, que vivía en el mismo distrito
que ambos niños (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f). Mientras Young Chul se
crió con su madre vivió una vida dedicada a sus estudios académicos y al cuidado de las
tareas del hogar, pero su situación económica seguía siendo precaria, así Young Chul
relató ya estando preso que solía ver las casas de las personas adineradas y considerar
que la culpa de que personas como él sean pobres era de las personas ricas (Asesinos en
serie citado en Criminalia, s/f). Durante la secundaria tuvo problemas de
relacionamiento con sus compañeros debido a su situación económica y su intentó de
especializarse en las artes, que era algo en lo que estaba interesado, no funcionó y tuvo
que optar por otro camino académico. A partir de allí, se inició la historia criminal de
Yoo (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f).
Durante muchos años, algunos de los delitos que realizó fueron robos menores,
falsificación de documentos, venta de pornografía e incluso violación; estuvo preso por
todos ello con, claramente, variación en el período de reclusión; durante el período en
que realizó estos delitos estuvo casado, además tenía un hijo, pero tras el delito de
violación de una joven su esposa se divorció de él (Asesinos en serie citado en
Criminalia, s/f). Durante esos años también hubo un tiempo en que recibió tratamiento
psiquiátrico y según Lee Eung Young, que fue un autor que realizó un trabajo sobre el
caso de Young Chul, fue tratado por un trastorno maníaco depresivo, siendo además que
uno de sus hermanos tuvo también ese diagnóstico y falleció por suicidio (Asesinos en
serie citado en Criminalia, s/f).
Se considera que un elemento que influyó en su futura historia de asesinatos fue la
lectura que hizo durante su tiempo en la cárcel de un libro biográfico de Jeong Du
Young, quién fue un asesino en serie (también surcoreano) en el tiempo en que Yoo
estuvo preso: desde que salió de la cárcel por última vez no volvió a ella hasta que fue
condenado por los homicidios que efectuó (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f).
Como asesino en serie tuvo dos modelos de víctimas a las que asesinar: primero
fueron adultos adinerados y luego prostitutas, ambos con un motivo detrás de su acto,
pero previo a su comienzo en la travesía de matar a los adultos practicó y refinó su
técnica de homicidio en perros, a quienes asesinaba con un martillo golpeándoles la
cabeza; esta herramienta luego pasó a ser el arma homicida característica de sus
asesinatos (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f).
Comenzó asesinando en diversos distritos de Seúl a los integrantes de casas de
barrios adinerados, la mayoría de sus víctimas fueron ancianos adinerados que vivían
solos o con sus esposos en sus casas, pero si había alguien que pudiera alertar a las
autoridades o causar un impedimento para su acción también era asesinada; intentaba
ser lo más precabido posible e intentar no dejar huellas ni ninguna evidencia que
posibilitara su identificación y usaba un martillo elaborado por sí mismo y un cuchillo
para asesinar brutalmente a sus víctimas, destrozando muchos de sus huesos (Asesinos
en serie citado en Criminalia, s/f).
Asesinos en serie citado en Criminalia (s/f) señala que previo a cambiar el tipo de sus
víctimas hubo un incidente que fue llamativo en tanto llevó a que dejará huellas y
registro de su presencia en uno de sus asesinatos: lo que aconteció fue que tras asesinar
a todos los integrantes de la familia y dejar vivo al bebé que formaba parte de ella, se
interesó por una caja fuerte que intentó abrir y causó que se lastimara perdiendo sangre
en el proceso, por lo que ante la posibilidad de que lo pudieran reconocer decidió
incendiar la casa.
Yoo Young Chul dio inicio a una serie de muchos asesinatos de trabajadoras
sexuales a partir del encuentro que tuvo con una de ellas; llamaba frecuentemente a
servicios que brindaran la posibilidad de contratar una trabajadora sexual y fue en uno
de los casos en que llamó donde conoció una mujer con la que estuvo en pareja durante
un tiempo y a la que le propuso matrimonio pero fue rechazado; a partir de allí comenzó
a solicitar el servicio de mujeres que fueran jóvenes y bellas como la mujer que lo
rechazó, para pasar a asesinarlas cuando visitaban su casa: utilizaba las mismas
herramientas que con sus víctimas previas, pero ahora le agregaba el acto de
descuartizarlas y esconder sus cadáveres cerca de un templo en particular (Asesinos en
serie citado en Criminalia, s/f). También a través de la autopsia forense se supo que
practicó el canibalismo, comiendo en particular el hígado de sus víctimas, ya que en
Corea del Sur este órgano del cuerpo se vinculaba con el vigor, y cuando se le preguntó
acerca del porqué detrás de esta acción dijo que porque era refrescante a nivel físico y
mental (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f).
Young Chul logró ser arrestado y procesado debido a que la policía y un conjunto de
proxenetas, que veían afectado su negocio debido él, trabajaron en conjunto para
tenderle una trampa y así lograr que la policía lo atrapara (Asesinos en serie citado en
Criminalia, s/f).
La población surcoreana estuvo mucho tiempo atemorizada por este asesino que
lograba escaparse de las manos de la policía sin dejar ninguna huella detrás, por lo que
tras su captura fue un caso muy mediatizado y seguido en el país; además en su juicio se
dieron diversos hechos que llamaron la atención, como momentos de desacato en la
corte, un intento de autoeliminación, una huelga de hambre (Asesinos en serie citado en
Criminalia, s/f).
Su sed de venganza y el rencor para quienes tenían mucho mientras que otros poco y
para las mujeres como aquella que lo rechazó se ven ilustrados en las palabras que le
dijo a una cámara de un canal de televisión cuando fue junto a la policía a indicar el
lugar donde estaban los cadáveres de sus víctimas: «Las mujeres no deben ser putas, y
los ricos deberían saber lo que han hecho»1 (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f),
y en línea con esto están las palabras que le dirigió a los familiares de sus víctimas en
uno de sus juicios: «Eran mujeres anormales. Ellas merecían ser capturadas.» (Asesinos
en serie citado en Criminalia, s/f); el día en que fue sentenciado con la pena de muerte,
Yoo Young Chul dijo: «Mis acciones no pueden justificarse. Si viviésemos en una
sociedad donde las personas como yo pudiesen vivir una buena vida, no habría otro Yoo
Young-Chul. Estoy agradecido por la solicitud de pena de muerte de los fiscales. Estaré

1
Se presentan tres citas extraídas de la página [Link]
chul/#Yoo_Young-Chul-2 para dar lugar a la palabra de Yoo Young Chul en este relato.
arrepentido de lo que he hecho hasta que muera.» (Asesinos en serie citado en
Criminalia, s/f).
Mientras usted está leyendo esto, el asesino en serie Yoo Young Chul está en una
prisión de Corea del Sur esperando su turno para recibir su condena por el asesinato de
veinte personas, aunque según el propio Yoo fueron muchas más (Asesinos en serie
citado en Criminalia, s/f) .
Análisis

Antes de comenzar a realizar un análisis del caso de Yoo Young Chul desde una
perspectiva teórica psicoanalítica sostenida sobre todo desde la lectura del material de
Jorge Bafico, intentaremos presentar algunos conceptos vinculados con lo que se
concibe como un asesino.
Tendlarz y García (2008) nos presentan una clasificación acerca de los distintos tipos
de asesinos que habitan hoy en día las sociedades contemporáneas y dentro de ella
encontramos el término asesinos seriales, con el cual nos hemos referido en este trabajo
al referirnos a Young Chul; este refiere a un sujeto que lleva a cabo una serie de
asesinatos —tienen que ser como mínimo entre tres y cinco personas— con un tiempo
determinado para la ejecución de cada uno; previo al asesinato el asesino no conoce a
las víctimas, es decir, no tiene ninguna relación con ella; el valor obtenido del acto de
asesinato es más psicológico que material, además de que «Las víctimas poseen un
valor para el asesino; esto se explica al descubrir que presentan un método específico
para matar.» (p. 115). Esto es aplicable entonces al caso que tratamos dado que Yoo
sabemos que asesinó a más de cinco personas, a los adultos ricos y a las mujeres no los
conocía en tanto en el primer caso iba a sus casas y llevaba a cabo su objetivo y en el
segundo caso recién veía a las mujeres luego de solicitar su servicio vía telefónica
(Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f). Además, a través de su discurso y de la
información recabada sobre el caso sabemos que su motivo y el valor que obtuvo de
llevar a cabo su accionar se rige más por lo vengativo, por hacer pagar al otro por ser
rico o bien por dedicarse a esa área de trabajo. En esta línea encontramos puntos de
encuentro con la propuesta de Leyton citado en Tendlarz y García (2008) acerca de que

(...) los asesinos seriales son personas alienadas, desinteresadas por completo de la aburrida
vida en sociedad de la que se sienten prisioneros. Criados en el seno de una civilización que
legitima la violencia como medio para combatir la frustración, de una cultura que provee
violencia y pornografía así como los instrumentos necesarios para generarlas, estos
individuos se vuelven vengadores y piratas de la modernidad. (p. 106)

En Tendlarz y García (2008) también encontramos características que hacen a la


descripción de la categoría de asesinos organizados y que consideramos que algunas de
ellas podrían encontrarse en la presentación de Yoo como asesino, estas son: la
planificación previa de la estrategia de asesinato, como sucede en Yoo que comenzó
practicando lo que iba a hacer y cómo usar sus herramientas pero en animales antes de
empezar a hacerlo con humanos, así como un elemento que no mencionamos en la
presentación pero creemos que es pertinente para esta característica y es que antes de
concurrir a la casa donde se iba a cometer el acto, Young Chul visitaba una iglesia que
sirviera de guía para poder escoger la futura escena del crimen (Asesinos en serie citado
en Criminalia, s/f). Otras características en Tendlarz y García (2008), que hacen a este
tipo de asesino son el concurrir al lugar ya con las herramientas que iba a utilizar que,
como hemos mencionado anteriormente, en el caso de Young Chul fueron el martillo y
el cuchillo; el intentar no dejar ninguna evidencia o rastro que pueda conducir a
identificarlo, lo que va a la par con el intentar ocultar o bien enterrar los cadáveres de
las víctimas, aspecto que sucede con el segundo grupo de víctimas de Young Chul
según Asesinos en serie citado en Criminalia (s/f).
También, algunas características que ilustran claramente el caso de Yoo son que «El
asesinato es provocado por causas que le generan enorme estrés. Esencialmente está
enojado con las mujeres o con la sociedad.» (Tendlarz y García, 2008, p. 117)
Cuando una psicóloga analizó a Yoo Young Chul, lo diagnosticó con un trastorno de
la personalidad antisocial (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f), y decidimos
retroceder un poco en el tiempo y pensar como previamente este término designaba al
grupo de sujetos considerados como psicópatas, que sabemos que según Bafico (2020)
«El psicópata tiene una muy especial empatía con el semejante, y desde esta posición de
empatía y de identificación despliega sus habilidades de manipulación. Sabe captar
cuáles son los elementos del deseo y del goce inconsciente de su partenaire.» (p. 31).
Traemos esta propuesta de Bafico acerca del psicópata y los elementos que hacen a su
figura para poder intentar ensayar un acercamiento a las condiciones y elementos en
juego en la constitución de Yoo como asesino serial y como sujeto, pero desde una
posición desinteresada y meramente aproximativa, ya que entendemos que con unas
páginas de una presentación y sin conocer y dar lugar plenamente al discurso de este
sujeto, no podemos pretender sacar conclusiones o ubicarnos en determinado
posicionamiento de saber absoluto. Bafico (2020) nos propone pensar en cierto punto y
con un valor meramente didáctico a la psicopatía y a la perversión como términos
homólogos, y es así que nos propone en el análisis del caso de Lecter, que el objetivo
del perverso cristaliza la búsqueda y la intencionalidad de lograr que la otra persona se
angustie y sufra, por lo que «Para ello transita por diferentes caminos que pueden ser los
de la violencia física o verbal o los de una violencia mucho más indirecta y sutil.» (p.
33). Y nuestra propuesta o hipótesis que intentaremos elaborar y expresar a lo largo de
este análisis, pero sin profundizar en ella al punto de intentar refutarla o comprobar, es
que ese otro que se violenta y se busca angustiar y hacer sufrir es la sociedad
surcoreana, son esos otros que viven una «buena vida» mientras que hay otros que no
llevan una buena vida a raíz de ellos, y esto lo pensamos a través de las palabras que
dice Yoo Young Chul.
Para seguir pensando en este intento de propuesta sobre la que analizar a Yoo
usamos como referente el análisis de Ted Bundy elaborado en el libro de Bafico, quien
introduce que Lacan citado en Bafico (2020) nos habla de la intencionalidad del
perverso en generar la angustia del otro, angustia que en él no está presente como bien
sucede en el caso de Yoo, y que en relación a ella está en juego la voluntad de goce.
Sabemos que «El perverso puede hacer sufrir en cualquier situación, aun en una
conversación. Su violencia también es emocional.» (Bafico, 2020, p. 73) y es así que
pensamos que esto podría estar en juego en Yoo, quien cuando se dirige al juez le deja
en claro a todos los presente que lo que él hacía se vincula con el tipo de sociedad de la
que él forma parte y los tipos de personas que hay en ella, como los ricos y las
trabajadoras sexuales que tanta sed de venganza despertaron en él. Pero también algo de
lo angustiante también está en juego en una escena de uno de los casos de los
asesinatos: Yoo llegó a una casa donde mató a una pareja de adultos mayores, asesinó al
hombre frente a la mujer y la tranquilizó diciéndole que todo estaría bien, para luego
matarla también (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f).
Bafico (2020) nos dice que en el caso de Bundy «(...) para él, su problema no estaba
relacionado con lo que le pasaba, sino como un elemento exterior(...)» (p. 74), y en
cierta medida desde esta postura podemos pensar que también se ubica Young Chul, ya
que la culpa no residía en él, sino que era de las mujeres por ser «putas» y de los ricos
por ser eso, e incluso así lo aclara cuando le dice a las familias de las víctimas que ellas
se merecían que les pasara eso, aunque es llamativo que si dedico estas palabras a las
familias luego tras su sentencia se rectificara en cierto sentido al decir que se
arrepentiría de lo que hizo (Asesinos en serie citado en Criminalia, s/f).
Para finalizar esto que ensayamos con mira de hacer una propuesta, de cuestionarnos
y problematizar y sin caer en encasillamientos ni diagnósticos absolutistas que borren
las fronteras de la singularidad del sujeto en cuestión y del caso trabajado, proponemos
una cita de Bafico (2020) acerca de Lecter y del concepto de canalla propuesto por
Lacan citado en Bafico (2020), que invitamos al lector a pensar sus puntos de encuentro
y de divergencia con el caso que le hemos presentado:

Lecter sabe exactamente lo que hace y por qué lo hace. Conoce la ley, distingue entre el bien
y el mal y es plenamente consciente de sus actos en el momento de accionar. El canalla
carece de culpa y responsabilidad en su posición de sujeto. La culpa para él es siempre de
los otros. (p. 40)
Referencias bibliográficas

ANDLARZ, S. y GARCÍA, C. (2008). A quién mata el asesino. Buenos Aires, Argentina:


Grama Ediciones.
BAFICO, J. (2020). El origen de la monstruosidad. Montevideo, Uruguay: Aguilar.
CRIMINALIA (s/f). Yoo Young Chul. Recuperado el 27 de Noviembre de 2021, de
Criminalia [Link]

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