Análisis de "Un problema" de Borges

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El documento presenta un taller sobre la comprensión e interpretación de textos literarios continuos como el cuento, la novela y la poesía. El taller propone responder preguntas sobre un fra…

TALLER # 6 TEXTOS CONTINUOS LITERARIOS

Propósito: comprender, interpretar y evaluar EL CUENTO, LA NOVELA Y LA POESÍA a través de preguntas con diferentes
niveles de profundidad y pensamiento crítico de acuerdo con los Estándares Básicos de Competencias en Lenguaje:
“comprendo e interpreto textos con actitud crítica y capacidad argumentativa”; “analizo crítica y creativamente
diferentes manifestaciones literarias del contexto universal”.

RESPONDE LAS PREGUNTAS 1 A 6 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

UN PROBLEMA

Imaginemos que en Toledo se descubre un papel con un texto arábigo y que los paleógrafos lo declaran de puño y letra de
aquel Cide Hamete Benengeli de quien Cervantes derivó el Don Quijote. En el texto leemos que el héroe (que, como es fama,
recorría los caminos de España, armado de espada y de lanza, y desafiaba por cualquier motivo a cualquiera) descubre, al
cabo de uno de sus muchos combates, que ha dado muerte a un hombre. En este punto cesa el fragmento; el problema es
adivinar, o conjeturar, cómo reacciona Don Quijote.

Que yo sepa, hay tres contestaciones posibles. La primera es de índole negativa; nada especial ocurre, porque en el mundo
alucinatorio de don Quijote la muerte no es menos común que la magia y haber matado a un hombre no tiene por qué perturbar
a quien se bate, o cree batirse, con endriagos y encantadores. La segunda es patética. Don Quijote no logró jamás olvidar que
era una proyección de Alonso Quijano, lector de historias fabulosas; ver la muerte, comprender que un sueño lo ha llevado a
la culpa de Caín, lo despierta de su consentida locura acaso para siempre. La tercera es quizá la más verosímil. Muerto aquel
hombre, don Quijote no puede admitir que el acto tremendo es obra de un delirio; la realidad del efecto le hace presuponer
una pareja realidad de la causa y don Quijote no saldrá nunca de su locura.

Queda otra conjetura, que es ajena al orbe español y aun al orbe del Occidente y requiere un ámbito más antiguo, más complejo
y más fatigado. Don Quijote -que ya no es don Quijote sino un rey de los ciclos del Indostán- intuye ante el cadáver del enemigo
que matar y engendrar son actos divinos o mágicos que notoriamente trascienden la condición humana. Sabe que el muerto
es ilusorio como lo son la espada sangrienta que le pesa en la mano y él mismo y toda su vida pretérita y los vastos dioses y
el universo.
Jorge Luis Borges

1. Cuando el autor escribe que don Quijote “intuye ante el cadáver del enemigo que matar y engendrar son actos
divinos o mágicos que notoriamente trascienden la condición humana” quiere decir que este personaje

A. entiende que el acto de matar a otro en combate es, desde todo punto de vista, algo injustificable.

B. sospecha que los actos de dar origen a la vida o acabar con la vida de otro están por encima de la voluntad humana.

C. reconoce que la muerte en combate se corresponde perfectamente con el entorno fantástico de sus lecturas.

D. asume que la divinidad y la magia están presentes en todas las decisiones que toman los héroes.

2. ¿Cuál de los siguientes términos tiene un significado contrario al de la palabra fabulosas, mencionada en el segundo
párrafo?

A. Realistas. B. Fantásticas. C. Imaginarias. D. Sobrenaturales.

3. El primer párrafo del texto, en el que el autor habla de la posible aparición de un manuscrito donde se cuenta que
don Quijote mató a un hombre en combate, tiene la intención de

A. proponer un nuevo enfoque documental para la interpretación del Quijote e introducir sus principales propuestas de lectura.

B. presentar la tesis de que la novela de Cervantes constituye una biografía incompleta y que deberían discutirse sus fuentes
documentales.

C. introducir la tesis central del texto, según la cual la voluntad humana está por debajo de designios divinos y que la muerte
“es ilusoria”.

D. introducir, partiendo de un hecho no narrado en la novela de Cervantes, la serie de hipótesis que expondrá a continuación.

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4. ¿Cuál de las siguientes preguntas busca responder Borges con su texto?

A. ¿Cómo habría sido el desenlace final de la novela de Cervantes si su personaje hubiera matado a un enemigo?

B. ¿Cómo habría reaccionado don Quijote si, por algún motivo, se diera cuenta de que ha matado a un hombre en un combate?

C. ¿En qué medida cambiaría la crítica moderna de la obra de Cervantes, si se descubrieran nuevas fuentes documentales
asociadas al personaje del Quijote?

D. ¿Cuáles eran los universos culturales vigentes en la imaginación de Cervantes al momento de escribir su novela?

5. ¿Cuál de las siguientes estrategias utiliza el autor en su texto?

A. Expone, con sus implicaciones, las posibles reacciones de don Quijote ante un hecho hipotético, sin pretender que una sea
correcta y las demás falsas.

B. Enumera una serie de reacciones de don Quijote, que descarta con ironía, para llevar al lector a convencerse de que la
cuarta alternativa es la única posible.

C. Después de mencionar cada reacción posible de don Quijote, expone un contraargumento que la descarta. Esto ocurre de
manera sutil en unos casos y de manera contundente en otros.

D. Para reforzar las primeras tres reacciones posibles de don Quijote –puesto que son las únicas verosímiles—propone una
alternativa que el lector debe descartar por absurda.

6. De acuerdo con el texto, el origen de la conjetura final es

A. una fábula del Indostán.

B. un ejemplo del estilo literario de Cervantes.

C. consecuente con la personalidad de don Quijote.

D. independiente del mundo literario de Cervantes.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 7 A 9 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

Pero luego Tomás atravesó la frontera checa y se topó con una columna de tanques soviéticos. Tuvo que detener el coche en
un cruce de caminos y esperar a que pasaran. Un horrible soldado dirigía el tráfico en el cruce, como si todas las carreteras
checas fueran de su propiedad. “Debe ser así”, repetía Tomás, pero pronto empezó a dudarlo: ¿de verdad tenía que ser así?
Sí, era insoportable permanecer en Zurich e imaginarse a Teresa viviendo sola. ¿Pero cuánto tiempo le torturaría la
compasión? ¿Toda la vida? ¿O todo un año? ¿Cómo podía saberlo? ¿Cómo comprobarlo? Cualquier colegial puede hacer
experimentos durante la clase de física y comprobar si determinada hipótesis científica es cierta. Pero el hombre, dado que
vive sólo una vida, nunca tiene la posibilidad de comprobar una hipótesis mediante un experimento y por eso nunca llega a
averiguar si debía haber prestado oído a su sentimiento o no.

Con estos pensamientos abrió la puerta de la casa. Karenin, el perro de Teresa, le saltó a la cara y le hizo así más fácil el
momento del encuentro. Las ganas de abrazar a Teresa habían desaparecido por completo. Le parecía que estaban en medio
de una planicie nevada y que ambos temblaban de frío. Desde el primer día de la ocupación, los aviones rusos volaban durante
toda la noche sobre Praga. Tomás se había desacostumbrado a aquel ruido y no podía dormir. Daba vueltas en la cama
mientras Teresa dormía y se acordaba de lo que había dicho hacía tiempo en una conversación intrascendente. Estaban
hablando de su amigo Z. y ella afirmó: “Si no te hubiera encontrado a ti, seguro que me hubiera enamorado de él”.

Ya en esa ocasión aquellas palabras le produjeron a Tomás una extraña melancolía. Y es que de pronto se dio cuenta de que
era mera casualidad el que Teresa lo amase a él y no a su amigo Z. Se dio cuenta de que, además del amor de ella por Tomás,
hecho realidad, existe en el reino de lo posible una cantidad infinita de amores no realizados por otros hombres. Tomás se
acordaba del comentario de Teresa sobre el amigo Z. y constataba que la historia del amor de su vida no iba acompañada de
ningún “¡Debe ser así!”, sino que también podía haber sido de otro modo.

Hace siete años se produjo casualmente en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso, a causa del cual llamaron
con urgencia al director del hospital de Tomás. Pero el director tenía casualmente una ciática, y envió en su lugar a Tomás.
En la ciudad había cinco hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquél donde trabajaba Teresa.

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Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida del tren. Teresa casualmente estaba de
servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran seis casualidades para empujar a Tomás hacia
Teresa, como si él mismo no tuviera ganas.
Tomado y adaptado de:
Kundera, M. (2002). La insoportable levedad del ser. México: Tusquets Editores S. A.

7. Considere el siguiente fragmento:

“Debe ser así, repetía Tomás, pero pronto empezó a dudarlo: ¿de verdad tenía que ser así? Sí, era insoportable permanecer
en Zurich e imaginarse a Teresa viviendo sola. ¿Pero cuánto tiempo le torturaría la compasión? ¿Toda la vida? ¿O todo un
año? ¿Cómo podía saberlo? ¿Cómo comprobarlo?”

En el fragmento anterior, la frase “Debe ser así” es pronunciada por Tomás y va dirigida

A. a Teresa, para persuadirla de la sinceridad de su amor.


B. al lector, para justificar su cuestionada manera de obrar.
C. a sí mismo, para convencerse de su propio modo de proceder.
D. al narrador, para resignarse al amargo destino que le fue asignado.

8. Motivado por su deseo de visitar a Teresa, Tomás decide ir

A. de Rusia a Praga, ciudad donde su amada se había radicado junto a su amigo Z.


B. de Praga al restaurante de uno de los cinco hoteles que se encuentran en Zurich.
C. de Zurich a una llanura fría y cubierta de nieve situada en algún punto del vasto territorio ruso.
D. de Zurich a Praga, cuando esta última se hallaba bajo el dominio de las fuerzas militares de la Unión Soviética.

9. A juzgar por su forma y contenido, el texto anterior ha sido extraído de

A. un libro de historia de la Unión Soviética.


B. unas crónicas periodísticas del siglo XIX.
C. una novela escrita durante el siglo XX.
D. Un pasaje del diario íntimo de Tomás.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 10 A 13 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

UN GOLPE A LA PUERTA DEL CORTIJO

Era verano, un día caluroso. De camino a casa con mi hermana, pasamos por delante de la puerta de una granja. No sé
exactamente lo que sucedió: si ella la golpeó por capricho o por distracción, o si quizá se limitó a amenazarla con el puño, sin
llegar a golpearla. Cien pasos más adelante, junto a la carretera que se desviaba hada la izquierda, empezaba un pueblo. No
lo conocíamos, pero lo cierto es que ya de la primera casa salieron unas personas que nos hicieron señas, con gesto amistoso
pero de advertencia; ellas mismas parecían asustadas, es más, encogidas por el miedo. Señalaron hacia la granja por la que
acabábamos de pasar, nos recordaron el golpe que mi hermana había dado en la puerta. Los propietarios de la granja, nos
dijeron, iban a denunciarnos, y la investigación empezaría de inmediato.

Yo estaba muy tranquilo y tranquilicé también a mi hermana. Probablemente no había llegado a dar tal golpe, y qué importaba
si lo había dado: no hay lugar en el mundo en que lo lleven a uno a juicio por algo semejante. Intenté hacérselo comprender
así a las personas que nos rodeaban, y me escucharon, pero prefirieron no pronunciarse. Luego añadieron que los de la granja
no sólo iban a denunciar a mi hermana, sino también a mí, por ser hermano suyo. Asentí con la cabeza, sonriendo. Todos
volvíamos la vista hacia atrás, hacia el cortijo, tan atentamente como si se tratara de una cortina de humo tras la cual fuera a
aparecer un incendio. Y, en efecto, pronto vimos unos jinetes que entraban por la puerta abierta de par en par; se levantó una
polvareda que lo envolvió todo, dejando ver sólo el centelleo de las puntas de las altas lanzas. Y apenas la tropa desapareció
en el interior de la granja, pareció como si hubieran hecho girar de inmediato a los caballos, y ya estaban dirigiéndose hacia
nosotros.

Mandé alejarse a mi hermana con la intención de aclararlo todo yo solo, pero ella se negaba a dejarme, le dije que por lo
menos se cambiase de ropa para comparecer mejor vestida ante los señores. Por fin me hizo caso y emprendió el largo camino
que llevaba a casa. Los jinetes ya estaban junto a nosotros; sin siquiera descabalgar, preguntaron por mi hermana; les
respondieron temerosamente que en aquel momento no estaba allí, pero vendría luego. La respuesta fue recibida casi con
indiferencia; parecían darse por satisfechos con haberme encontrado a mí. Eran fundamentalmente dos señores, el juez, un
hombre joven y vivaz, y su silencioso ayudante, al que llamaban Assmann. Me ordenaron entrar en la casa de los campesinos.
Lentamente, meneando la cabeza, tensando los tirantes, me puse en marcha ante la atenta mirada de los señores. Todavía
estaba casi seguro de que una palabra me bastaría para liberarme, incluso con honores, de aquella turba de campesinos; al
fin y al cabo, yo venía de la ciudad. Pero en cuanto crucé el umbral de la casa, el juez, que se había adelantado y ya me
esperaba dentro, dijo: "Este hombre me da pena". No cabía la menor duda de que con eso no se refería a mi estado actual,
sino a lo que iba a sucederme. La casa se parecía más a una celda que a una casa de campesinos.

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Grandes baldosas de piedra, pared desnuda de color gris oscuro, un aro metálico empotrado en la pared, y en el centro algo
que parecía una mezcla de catre y mesa de operaciones.

Franz Kafka.

10. ¿Qué prejuicio revela la actitud del personaje respecto a los campesinos en el último párrafo?

A. Los campesinos son más ingenuos que las personas de la ciudad


B. Los conflictos siempre se resuelven por medio del diálogo.
C. Las personas del campo no son muy agresivas.
D. Los buenos oradores merecen el honor de las multitudes

11. La actitud de los campesinos hada los Jinetes y el juez refleja

A. el temor al castigo de quienes ejercen el poder.


B. el secretismo de los habitantes de lugares retirados.
C. la desconfianza y la exclusión de los desconocidos.
D. la simpleza de sus vidas, sin complicaciones.

12. Según la historia, ¿en qué lugar iban a juzgar el protagonista?

A. En las afueras de un pueblo, cien pasos más adelante.


B. En la misma granja donde tocaron a la puerta.
C. En la dudad de donde venía el narrador
D. En la casa de unos campesinos

13. ¿Qué significa en el texto “todos volvimos nuestra vista atrás, hacia el cortijo tan atentamente como si se tratara
de una lejana cortina de humo tras la cual fuera a aparecer un incendio"?

A. Los jinetes cabalgaban tan rápido como el esparcir de un incendio.


B. Anticipaban Que algo estaba a punto de ocurrir en medio de la quietud.
C. Tenían miedo de lo que haría el grupo de jinetes que vente.
D. Querían vislumbrar lo que ocurría en la granja.

RESPONDA LAS PREGUNTAS 14 A 18 DE ACUERDO CON LA SIGUIENTE INFORMACIÓN

Los dos Reyes y los dos Laberintos

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que
congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes
no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son
operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de
Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido
hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna,
pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.
Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que
derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto.
Cabalgaron tres días, y le dijo: "Oh, ¡rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un
laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde
no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso." Luego le
desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no
muere.

Tomado y adaptado de: Jorge Luis Borges, Los dos reyes y los dos laberintos. Obras completas: Emecé, Buenos Aires, 1996.

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14. ¿Cuál de los siguientes enunciados presenta una afirmación equivocada sobre el texto?

A. La expresión «La gloria sea con aquel que no muere» puede referirse al rey árabe, a Alá (Dios) o cualquier sobreviviente.

B. El destino final del rey de Babilonia puede interpretarse como un castigo de Dios por haber llevado a cabo una obra
escandalosa.

C. Aunque no se asemeja a la forma convencional de un laberinto, en el texto se justifica que el desierto de Arabia lo es,
pues es posible perderse en este.

D. La divinidad que aparece en el relato (Alá, Dios o el «todo poderoso») no es importante, pues en ningún momento parece
intervenir en los acontecimientos.

15. El abandono del rey de Babilonia en el desierto por el rey de los árabes es consecuencia directa de

A. la venganza del rey árabe, quien después de la burla del rey de Babilonia le dijo a su adversario que lo llevaría a
conocer su propio laberinto.

B. la victoria de los ejércitos árabes sobre los pobladores de Babilonia y la vulnerabilidad de estos últimos.

C. el agotamiento, el hambre y la sed padecidos por el rey árabe cuando se encontraba en el laberinto de Babilonia.

D. un castigo de Dios, por la ambición del rey de Babilonia al construir un laberinto perplejo y sutil.

16. De acuerdo con la descripción que hace Borges del laberinto de Babilonia, ¿cuál de las siguientes parejas de
términos presenta significados contrarios al de la palabra «confusión»?

A. Difusión, armonía.

B. Prodigio, grandeza.

C. Claridad, orden.

D. Alucinación, misterio.

17. ¿Cuáles son los personajes que protagonizan los eventos narrados en el texto?

A. Alá, el rey de Babilonia, un rey de los árabes.

B. El rey de Babilonia, y un rey de los árabes.

C. Los dos reyes y los dos laberintos.

D. El rey de Babilonia, sus magos y arquitectos, un rey de los árabes y sus capitanes y alcaides.

18. Al finalizar la historia, el rey de Arabia dice que en su laberinto «no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni
fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso». Con estas palabras, el rey árabe

A. enumera los atributos del laberinto Babilonia, para demostrar que es más sofisticado y difícil de superar que el suyo.

B. hace referencia a los diferentes atributos del laberinto de Babilonia para describir el suyo por medio del contraste.

C. presenta las características el laberinto de Babilonia para dar a entender que el desierto no puede considerarse un
laberinto.

D. describe su laberinto como una metáfora de la creación divina, en contraste con las construcciones humanas.

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