La secuencia de ocupación de dos unidades habitacionales
en Palenque. Análisis del material cerámico recuperado
en los Grupos I y C
ELENA SAN ROMÁN MARTÍN
Proyecto Arqueológico Palenque
INAH Chiapas, México
RESUMEN INTRODUCCIÓN
El análisis de la cerámica de Palenque —caracteri- La antigua ciudad de Palenque, uno de los enclaves
zada por un acusado localismo y un elevado grado mayas más sobresalientes del periodo Clásico Tardío,
de erosión— ha generado una búsqueda de sistemas ha sido objeto de fascinación por parte de explorado-
de clasificación alternativos al empleo exclusivo del res, arqueólogos e investigadores de diversas disci-
sistema Tipo-Variedad. El material recuperado en dos plinas desde su descubrimiento en el año 1750. Desde
unidades habitacionales de elite nos ha permitido po- entonces han sido numerosos los estudios que se han
ner en práctica un método de trabajo polifacético ba- llevado a cabo sobre la historia del sitio, sus manifes-
sado en el análisis de las pastas, el estudio de la evo- taciones artísticas y el modo de vida de sus habitan-
lución de las formas a lo largo del tiempo y el ya tes. Sin embargo, aún quedan numerosas incógnitas
mencionado sistema Tipo-Variedad. En el presente ar- por descifrar y muchas cuestiones por contestar. La re-
tículo se presentan los resultados preliminares del visión de la secuencia de ocupación del sitio en rela-
análisis de los restos cerámicos recuperados en los ción a su patrón de crecimiento, constituye uno de
Grupos I y C de Palenque, con el fin de conocer su se- esos retos por resolver y es, en esencia, el tema que
cuencia de ocupación, así como probar la eficacia de ocupa este artículo.
la aplicación conjunta de los tres métodos de clasifi- Como ya es bien sabido, el análisis de la cerámica
cación anteriormente mencionados. proporciona al investigador una valiosa fuente de in-
formación arqueológica. No sólo permite deducir
Palabras clave: cerámica, unidades habitacionales, cuestiones relativas a técnicas y lugares de produc-
cronología, sistemas de clasificación, fase, Palenque. ción, rutas comerciales y difusión de ideas o función
de las vasijas y estatus de sus propietarios, si no que
además permite establecer una cronología de la ocu-
ABSTRACT pación del sitio en estudio.
Antes de proseguir es necesario destacar el estu-
The study of Palenque’s ceramics, distinguished by dio intensivo realizado por el Dr. Robert L. Rands so-
their marked differences to other regions and poor bre la cerámica de Palenque. Entre otras muchas apor-
preservation, has lead us to look for different analytical taciones, su trabajo ha dado como resultado el
approaches for comparison with the traditional Type- establecimiento de una secuencia de ocupación del
Variety system. Using ceramics excavated in two elite sitio a partir de la información estratigráfica y los con-
residential compounds we have applied an interdisci- textos asociados al material en las numerosas exca-
plinary analytical method based on compositional, vaciones de las que él mismo fue partícipe y director.
form, and Type-Variety analyses. In this paper I will Gracias a un minucioso registro de los datos arqueo-
present the preliminary results of the Palenque Groups lógicos, sofisticadas técnicas de análisis y un sistema
I and C ceramics classification, in order to learn more de clasificación basado, fundamentalmente, en la evo-
about occupational sequence at the site, as well as to lución de las formas de las vasijas, el Dr. Rands ha es-
prove the effectiveness of the combined application of tablecido las fases cerámicas comúnmente aceptadas
these three analytical methods. para Palenque. Los resultados de su investigación
constituyen, por tanto, la base sobre la que todo tra-
Key words: ceramics, residential compounds, chro- bajo posterior debería sustentarse, y a partir de la cual
nology, classification systems, phase, Palenque. toda nueva aportación debería cuestionarse. Cabe se-
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ñalar también que buena parte de las ideas expresa- dispuestos en forma de «L» delimitando un gran patio,
das en este artículo son el fruto de una estrecha cola- mientras que el edificio 3 se ubica en un nivel superior
boración del Dr. Rands con el Proyecto Arqueológico de la esquina SO de la plataforma. También en este ni-
Palenque. vel se localizaron un total de 22 entierros ubicados en
12 tumbas, muchas de las cuales contenían vasijas a
modo de ofrendas en su interior (Ruz 1952).
LOS GRUPOS I Y C La organización espacial tanto del Grupo C como
del Grupo I responde, por tanto, a tres funciones fun-
Dos son las unidades habitacionales sobre cuyos damentales: habitacional, ceremonial y funeraria. Pro-
restos cerámicos versa el presente estudio: los Grupos bablemente se trate de conjuntos arquitectónicos don-
I y C. Ubicados ambos en el sector este del sitio (Barn- de residían y/o practicaban sus actividades
hart 2001), fueron elegidos como unidades de estudio cívico-religiosas linajes importantes o grupos socia-
complementarias con el propósito de obtener datos les poderosos.
nuevos sobre contextos domésticos cuyo material no
había sido estudiado hasta la fecha. De esta manera se
pretendía aplicar, en la medida de lo posible, las pro- LOS SISTEMAS DE CLASIFICACIÓN
puestas de Rands, así como aportar nueva informa-
ción sobre la que revisar su secuencia cerámica. El análisis del material cerámico recuperado en los
El Grupo C, ubicado entre los arroyos Murciélagos y grupos mencionados ha supuesto una tarea ardua y
Balunté, está compuesto por varias plazas a distintos complicada, ya que se han cometido algunos errores a
niveles, entre las que destaca la Plaza 1 por su tamaño lo largo de la clasificación, y no todos ellos han podido
y la gran cantidad de edificios que la conforman. Los ser resueltos todavía, por lo que no se pueden aportar
trabajos de excavación se centraron en los edificios 1, —en este momento— conclusiones definitivas, de-
2 y 3 de dicha plaza, los cuales presentan diferentes biendo ser tomada la clasificación actual como un au-
rasgos arquitectónicos. Los edificios 1 y 3, con una xiliar del trabajo arqueológico, sujeto a los continuos
distribución espacial organizada a partir de crujías cambios derivados de los avances en la investigación.
abovedadas y subdivididas en pequeños cuartos, tie- Estos son algunos de los obstáculos hallados en el
nen las características propias de palacios relaciona- análisis del material cerámico:
dos con actividades domésticas de grupos de elite. 1. La inmensa mayoría de los fragmentos en estu-
Por su parte, el edificio 2 está formado por tres basa- dio, especialmente aquellos recuperados en el Grupo
mentos cuya parte superior debió sustentar estructu- I, proceden de rellenos de construcción y del escom-
ras de material perecedero. Asociados a este edificio bro fruto del derrumbe de los edificios, por lo que se
se encontraron tres entierros en cista y fragmentos trata de depósitos de material cerámico muy revuelto
de incensarios compuestos de tipo palencano. Todo y de dudosa procedencia. En cuanto a los pozos exca-
parece indicar, por tanto, que la función de este edifi- vados, éstos han proporcionado un material muy frag-
cio era tanto funeraria como ceremonial (López 2000). mentado, enormemente erosionado y, lo que es peor,
El Grupo I, situado unos 100 metros al norte del muy escaso. ¿A qué se debe esta ausencia de cerámi-
Grupo Norte, consta de una gran plataforma que des- ca en las estratigrafías no sólo de los grupos habita-
cansa sobre la falda de una montaña y está detenida cionales que nos ocupan, sino de muchos otros en el
por un grueso muro de contención. Adosados a ella se sitio? Quizá esté relacionada con el hecho de que son
encontraron varios cuartos abovedados que resultaron lugares de habitación de elites, reducidos en número y
ser cámaras funerarias, que debieron ser concebidas con un control de sus actividades acorde con su sta-
en el mismo momento de la construcción del conjun- tus. A este respecto sólo queda señalar que la necesi-
to. La presencia de escaleras de acceso al nivel supe- dad de contar con una buena estratigrafía sobre la
rior hace pensar en un posible uso de la plataforma, que sustentar la secuencia cerámica es una de las ra-
no sólo como mausoleo, sino como un lugar de cere- zones fundamentales que motivaron el planteamiento
monias o quizá como un fortín de defensa en el um- del «Proyecto de Crecimiento Urbano de Palenque»,
bral de la subida al área ceremonial. Sobre dicha pla- que ya está arrojando resultados satisfactorios y que
taforma se localizan a su vez tres edificios con una actualmente sigue en curso.
distribución espacial organizada a partir de crujías di- 2. Entre todo el material estudiado hasta este mo-
vididas en pequeños cuartos. Los edificios 1 y 2 están mento muy pocos han sido los fragmentos en los que
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se aprecian restos de policromía, y ello se debe tanto a 1. En primer lugar se ha tratado de emplear el sis-
su mala conservación como a su escasa aparición. Se tema Tipo-Variedad para la clasificación de todos
desconoce, por tanto, si la casi total ausencia de cerá- aquellos fragmentos que lo han permitido. Como ya
mica polícroma en Palenque se debe tanto a una mala es bien sabido, dicho sistema permite establecer gra-
preservación como a una escasa producción de la mis- dos de filiación, divergencia e interacción cultural de
ma. El elevado grado de erosión es un problema que un sitio a otro, así como la datación de otras caracte-
no sólo afecta a los polícromos, sino que se aplica a la rísticas arqueológicas y sus contextos. Por tanto, se ha
inmensa mayoría de los fragmentos analizados hasta intentado manejar este sistema de clasificación tradi-
la fecha. La carencia de buenos acabados de superficie cional, a pesar de las dificultades derivadas de la mala
ha supuesto, por tanto, el principal obstáculo a la hora conservación de la gran mayoría de los tiestos anali-
de realizar la clasificación. zados. Debido a ello, los atributos de la forma de los
3. La marginalidad de la cerámica de Palenque es bordes y, en menor medida, de la pasta han primado
otra de las cuestiones que dificulta el trabajo en gran en muchos de los casos sobre aquellos relacionados
medida. Las grandes ollas para el almacenaje de líqui- con el acabado de superficie y la decoración. La in-
dos, por ejemplo, carecen de asas y sus cuellos son ex- tención del trabajo ha sido integrar la cerámica de Pa-
tremadamente frágiles y cortos; además las paredes lenque dentro de un sistema, comúnmente aceptado
son delgadas y la mayoría de ellas están fabricadas por la mayoría de los investigadores, con el fin de ha-
con una pasta muy deleznable, características todas cer comparaciones con otros sitios del área maya.
ellas muy poco adecuadas para su transporte y mani- 2. El segundo sistema de clasificación se refiere a
pulación en las tareas domésticas. En cuanto a las ollas la evolución de las formas a lo largo del tiempo. Efec-
correspondientes a los tipos estriados, tan frecuentes tivamente, en muchos casos se pueden detectar cam-
en el Petén y presentes en sitios tan próximos a Palen- bios en las diferentes formas de vasijas que pueden
que como Yaxchilán, se puede afirmar que casi brillan servir de referentes cronológicos para el estableci-
por su ausencia ya que, entre más de 20.000 fragmen- miento de una secuencia del material en estudio 1. Si
tos analizados, apenas se han detectado nueve ties- bien dichos cambios a veces son muy sutiles, lo cierto
tos, pertenecientes a una misma olla, que responden a es que las formas no sólo evolucionan más rápido
las características del Tipo Encanto Estriado. que los tipos, sino que además presentan un mayor
Como se mencionaba prácticamente no hay asas rango de variación. A este respecto la investigación re-
en Palenque, ni en ollas ni en cazuelas. Lo más pare- alizada por el Dr. Rands supone una de las aportacio-
cido que se ha encontrado es una agarradera en forma nes clave para el estudio de la secuencia cerámica en
de media luna toscamente aplicada a un fragmento de Palenque (Rands y Bishop 2003).
ollita que aún no ha podido ser asignado a ninguna Para el registro de todas las formas y sus variacio-
fase. Curiosamente tampoco apenas hay vertederas, nes a lo largo del tiempo se ha optado por utilizar dos
en ninguna forma de vasija, salvo algún que otro tos- niveles de clasificación. En primer lugar, las clases de
co ejemplar en las colecciones de Rands. formas, término acuñado por Culbert (1993) en Tikal,
A la vista de estas particularidades de la cerámica que para el material de Palenque se ha dividido en
de Palenque, y dejando los problemas metodológicos las siguientes categorías: ollas, cazuelas, cajetes 2, pla-
para otra ocasión, se pasa a continuación a esbozar el tos, vasos y tecomates. Se trata, por tanto, de un nivel
sistema de trabajo seguido, teniendo en cuenta que la muy general que hace alusión a la función y al tamaño
naturaleza del material de estudio ha condicionado la de las vasijas. El segundo nivel de clasificación se re-
necesidad de probar distintas vías para la clasifica- fiere a la fase a la que corresponden cada una de las
ción. En este sentido la cerámica rescatada en el Gru- formas en función de las modificaciones que experi-
po I, la mayor parte de la cual carece de un buen con- mentan a lo largo del tiempo, tales como la orienta-
texto arqueológico, ha constituido un buen material de ción de los bordes, el grosor de las paredes o la apli-
ensayo para definir los tres los sistemas de análisis cación de técnicas decorativas.
que se han utilizado con el fin de proporcionar la ma- 3. El análisis de la pasta es el tercer sistema de cla-
yor cantidad y calidad posible de información: sificación. A este respecto cabe destacar los logros
1
No es éste el primer trabajo que propone el uso independiente de un sistema de análisis basado en la observación de las formas con el fin de
complementar la información obtenida de otros sistemas más convencionales. Ya se ha hecho, por ejemplo, en Tikal y los resultados han sido muy
satisfactorios.
2
El llamado cajete en México (Del nahua caxitl, escudilla ) se corresponde a la forma nominada en otros lugares como cuenco.
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obtenidos por el Rands y Bishop, si bien en la investi- momento obviar las fechas que las delimitan y, en su
gación actual tan sólo se está empleando una simpli- defecto, utilizar márgenes cronológicos más amplios
ficación de los mismos (Bishop 1994). Tres son los encuadrados en los periodos comúnmente aceptados
principales tipos de pasta identificados en la cerámica en el área maya (Figura 1). A este respecto sólo queda
bajo estudio: esperar los resultados del análisis del material resca-
tado en los pozos excavados en el marco del «Pro-
— Pasta café rojiza: recogida en bancos ubicados yecto Crecimiento Urbano en Palenque» para compa-
en las sierras bajas, con un alto contenido en rar estos datos con los proporcionados por las
arena de cuarzo en su composición y de color ro- excavaciones del Dr. Rands.
jizo. Constituye una larga tradición cerámica que Aunque resulte obvio, es necesario señalar el hecho
se extiende desde el Preclásico Tardío hasta el de que los tipos —entendidos como una abstracción
fin de la ocupación del sitio. para facilitar la clasificación— no se encuadran dentro
— Pasta café anaranjada: que proviene de las lla- de unos márgenes cronológicos perfectamente defi-
nuras, especialmente de las orillas del río Mi- nidos. La realidad es que en muchas ocasiones se so-
chol, al oeste de Palenque. Se caracteriza por te- lapan unos con otros y extienden su presencia más
ner un núcleo muy oscuro y una textura mucho allá de las fronteras de la fase en la que han sido ubi-
más fina que la rojiza. Al igual que en el caso an- cados. La asignación de un tipo a una determinada
terior, esta clase de pasta fue utilizada práctica- fase, por tanto, se ha hecho en función de su mayor
mente a lo largo de toda la secuencia de ocupa- porcentaje de frecuencia en un determinado momen-
ción de Palenque. to. Por otro lado, las diferentes formas de vasijas no
— Pasta amarillenta, que proviene del este del sitio, evolucionan al mismo ritmo a lo largo del tiempo: las
especialmente del río Chacamax, y se caracteriza ollas más tempranas, por ejemplo, experimentan
por tener una textura muy granulosa y, en oca- cambios muy sutiles en sus bordes a lo largo de tres
siones, deleznable. Esta clase de pasta empezó a fases consecutivas (Picota, Motiepá y Otolúm), mien-
ser utilizada a partir del Clásico Tardío, proba-
blemente debido al agotamiento de algunos
bancos de arcilla que estaban siendo sobre-ex-
plotados.
Uno de los aspectos más interesantes de esta dis-
tinción de arcillas es la tendencia a utilizar una deter-
minada clase de pasta para la fabricación de un deter-
minado tipo de vasija. Así, la pasta café rojiza se
empleaba, fundamentalmente, para la elaboración de
cazuelas, apastes (o apaxtle), cajetes grandes, incen-
sarios y figurillas, mientras que la pasta café anaran-
jado resultaba más apropiada para la fabricación de
vasos y cajetes más pequeños, generalmente, con al-
gún tipo de decoración. La pasta amarillenta, por su
parte, más deleznable y porosa, era comúnmente uti-
lizada en grandes ollas y cazuelas.
LA SECUENCIA CERÁMICA PALENCANA
La cronología empleada en la presente clasificación
se basa en una interpretación libre de la secuencia
establecida por el Dr. Rands para Palenque (Rands
1974 y 1987), y así, se aceptan sus fases, construidas a
partir de los datos obtenidos de sus propios contextos Figura 1. Interpretación libre de la secuencia cerámica esta-
y estratigrafías, sin embargo se ha preferido por el blecida por Rands para Palenque.
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tras que los cajetes presentan características muy dis- dentro de los puntos donde se ha detectado una ocu-
tintivas en cada una de dichas fases. De esta manera, pación preclásica, entre los que destaca el sector oes-
es difícil establecer rasgos diagnósticos de cada una te y, en mucha menor medida, un área que se extien-
de las vasijas en todas y cada una de las fases, espe- de al este a través del Grupo Encantado, el Juego de
cialmente en las más tempranas donde las frecuencias Pelota y los alrededores del campamento arqueológi-
de material son ciertamente escasas. co (López et al. 2004).
Aunque aún quedan muchos sondeos y análisis por
realizar, una de las hipótesis más probables sobre el
El periodo Preclásico origen de Palenque hace referencia a un asentamiento
disperso con una población creciente, probablemente,
A pesar de estar muy pobremente representado, se atraída por las numerosas corrientes de agua que re-
cuenta con evidencias inequívocas de una ocupación corren el sitio.
preclásica en el sitio. Tal es así que en las dos unida-
des habitacionales en estudio se han encontrado frag-
mentos pertenecientes a los tipos Sierra Rojo (Figu- El periodo Clásico Temprano
ra 2 a-c), Altamira Acanalado y Hongo Compuesto.
Así, en el Grupo C, por ejemplo, de 7.266 fragmentos En las fronteras cronológicas de este periodo se
encontrados 29 corresponden al Grupo Sierra, lo que han definido dos fases cerámicas 3: Picota y Motiepá.
constituye el 0,39 % del total. Si bien todos ellos for- Una de las formas más características de la primera de
man parte de los rellenos constructivos, su sola pre- ellas es un gran cajete de paredes altas con gruesas
sencia parece indicar que, al menos en los alrededores acanaladuras en su cara externa, borde evertido y so-
de dichos grupos, hubo cierta actividad humana du- portes trapezoidales (Figura 2 e). Cabe señalar, ade-
rante el Preclásico Tardío. Es ésta una información en más, que si bien en el material de estudio no se cuen-
cierta medida novedosa, puesto que hasta este mo- ta con ningún fragmento de este tipo de cajetes con
mento no se había hecho un análisis intensivo del ma- restos de engobe, el Dr. Rands tiene varios en los que
terial procedente de los grupos habitacionales del sec- se aprecia un engobe de color rojo que probablemen-
tor este del sitio (Rands 2002). Ahora se puede incluir te cubría toda la extensión de la vasija. Las ollas de
Figura 2. Fragmentos cerámicos: a-c) Fase Predicota. e) Fase Picota. d-f) Fase Motiepá.
3
Para aquellos familiarizados con la secuencia cerámica establecida por el Dr. Rands para Palenque quizá resulte interesante saber la recien-
te eliminación del complejo Cascada y la consecuente ampliación de las fronteras cronológicas que enmarcan el complejo Motiepá.
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cuerpo globular, por su parte, tienen bordes muy en- sante grueso de calcita e impresiones digitales a modo
grosados, cuellos muy cortos y paredes gruesas. Es de decoración en la franja superior del cuerpo; (2) los
muy común que en este tipo de vasija afloren grandes cajetes de paredes recto-divergentes, borde directo y
partículas de calcita en la superficie, un tipo de des- decoración incisa de achurado enmarcado en espa-
grasante comúnmente utilizado en este período. cios cuadrangulares; y (3) los cajetes de paredes cur-
En la fase Motiepá se detecta un sub-complejo cu- vo-divergentes, borde directo o ligeramente evertido
yas características remiten directamente a los tipos al exterior, labio biselado hacia el interior y base anu-
establecidos en el resto del área maya nuclear. Se tra- lar (Figura 2 f). En el caso de los cajetes es relativa-
ta del único momento en toda la secuencia de ocupa- mente común encontrar restos de un engobe color
ción de Palenque en el que se ha registrado con toda crema bajo otra capa de engobe naranja.
claridad una permeabilidad de su cerámica a las in- El Clásico Temprano, mejor representado en líneas
fluencias externas 4. Tal es así que se han encontrado generales que el Preclásico, constituye el periodo en el
fragmentos correspondientes a tipos polícromos — que los grupos dispersos asentados en Palenque pa-
Dos Arroyos Polícromo—, bícromos —San Blas Rojo recen iniciar su unificación. Tal y como se desprende
sobre Naranja— y monócromos —Águila Naranja (Fi- de los resultados proporcionados por el Proyecto de
gura 2 d) y Paradero Acanalado. Todos ellos son frag- Crecimiento Urbano de Palenque, en el sector oeste
mentos cerámicos que presentan unos atributos atípi- del sitio se aprecia un incremento de la densidad ha-
cos para Palenque. En primer lugar la pasta responde bitacional y constructiva, así como una tendencia a
a unas características aparentemente foráneas y, en adecuar el terreno a las nuevas edificaciones median-
cambio, muy comunes para los tipos mencionados. A te nivelaciones y terrazas (Venegas 2005). Además, es
diferencia de la pasta local —recordemos que es café justamente en la fase Motiepá cuando la epigrafía si-
rojiza, de textura granulosa y con abundante arena de túa los orígenes de la dinastía palencana, concreta-
cuarzo en su composición— la pasta de este sub-com- mente con K´uk´ B´alam I, primer gobernante de Pa-
plejo es compacta, de color rosado y con un desgra- lenque en tiempo histórico real. A este respecto
sante de calcita molida. En segundo lugar, los acaba- resulta muy significativo el sub-complejo de importa-
dos de superficie también presentan aspectos ción 5 identificado en dicha fase: la ciudad de Palen-
novedosos, tales como la aparición de la decoración que, ya conformada como un estado soberano, parece
pintada. Como ya se ha mencionado, la cerámica de integrarse dentro de una dinámica regional.
Palenque tiene una marcada tendencia a la continui-
dad de sus tradiciones, y la preferencia por una deco-
ración incisa e impresa por encima de una decora- El periodo Clásico Tardío
ción pintada es, sin duda, una de ellas. Si se
exceptúan los cajetes de borde extendido tan caracte- Este espacio de tiempo será el de máximo esplen-
rísticos del complejo Otolúm a principios del Clásico dor de Palenque, que comienza con el reinado del
Tardío, no se tiene evidencia clara de ningún otro gran K´inich Janaab Pakal. Rands estableció tres fases
ejemplo de vasijas polícromas en toda la secuencia cerámicas entre los años 600 y 800 d.C: Otulúm, Mur-
cerámica de Palenque. Este sub-complejo dentro de la ciélagos y Balunté. Desde este momento las frecuen-
fase Motiepá, por tanto, constituye un breve y puntual cias de material se disparan, especialmente en sus
momento en la historia en el que Palenque parece dos últimas fases. En la fase Otulúm la forma más
abrirse a las influencias externas del Petén (San Ro- diagnóstica, y de la que se tienen numerosos ejem-
mán 2005). plares, es la de cajetes, generalmente trípodes, de bor-
Pero en esta fase también se tienen vasijas fabrica- de extendido y ligeramente engrosado (Figura 3 b).
das en Palenque, entre las que destacan tres formas Según la información proporcionada por Rands este
por su mayor grado de representatividad: (1) las ollas tipo de cajetes solía tener decoración polícroma en
de cuello corto y borde ligeramente evertido, desgra- su interior, si bien en el actual material bajo estudio
4
De todos los grupos cerámicos preclásicos tan sólo hemos detectado la presencia clara del Grupo Sierra —con acabados de superficie oca-
sionalmente atípicos y una escasa variedad de tipos y formas—, de manera que se sigue considerando que el Preclásico Tardío en Palenque se ca-
racteriza también por un acusado localismo.
5
¿Se comercia con las vasijas, o bien, tan sólo se importan los modos de producción? Personalmente tiendo a pensar que el tráfico de vasijas
debió ser una actividad reducida, e incluso, restringida a una elite social. Sin embargo, sí creo más factible la expansión de ideas tales como las
técnicas de fabricación o los estilos decorativos
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apenas se han encontrado leves rastros de ella en ello a partir de varias piezas completas ubicadas en las
muy algunos fragmentos. Al comienzo de la fase em- ofrendas de los numerosos entierros encontrados en
pieza a aparecer una forma de vasija desconocida has- el Grupo I: vasos de diferentes formas y tamaños (Fi-
ta entonces en Palenque: los vasos de paredes bajas gura 3 e, g) y cajetes con decoración incisa (Figura 3 f)
(denominados beakers), de los que se cuenta con un o engobes monocromos, todos ellos de muy cuidada
buen ejemplo procedente de la ofrenda ubicada en el factura. Se han rescatado también fragmentos de va-
cuarto 2 del Edificio 2 del Grupo I (Figura 3 a). Será en rios modelos diferentes de incensarios, cuya produc-
las fases posteriores cuando esta forma de vasija ad- ción se extiende en la fase Balunté: mangos de sahu-
quirirá una mayor notoriedad. madores (Figura 4 b), braseros de pedestal —uno de
La fase Murciélagos constituye el momento de ma- los cuales tiene las huellas de impresión de petate en
yor preciosismo en la elaboración de la cerámica pa- su fondo (Figura 4 c)—, braseros en forma de cajete
lencana, y aunque desaparece la ya de por sí escasa (Figura 4 a), e incluso, bastantes fragmentos de aletas
evidencia de decoración polícroma, se encuentran nu- y cilindros correspondientes a los característicos por-
merosos ejemplos de decoración impresa, incisa, aca- ta-incensarios palencanos (Figura 4 d). Igualmente es
nalada y punteada. Las vasijas más elaboradas son en esta fase cuando la característica olla de cuerpo
los vasos trípodes con soportes de botón, cuerpo ci- globular experimenta un cambio importante, y así, los
líndrico, paredes muy delgadas y rectas y una profusa bordes se alargan, las paredes se adelgazan, desapa-
decoración incisa, generalmente constituida por moti- rece el desgrasante de calcita y, lo que es más signifi-
vos acuáticos tales como lirios y peces (Figura 3 c). cativo, se aplica decoración a base de impresiones de
Asimismo es esta la fase en la que se da la mayor va- uña en los rebordes labiales, o líneas y puntos pinta-
riedad de formas cerámicas, teniendo constancia de dos en rojo sobre los bordes y los hombros (Figu-
Figura 3. Fragmentos cerámicos y vasijas completas: a-b) Fase Otolúm. C-g) Fase Murciélagos.
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Figura 4. Fragmentos de braseros correspondientes a las fases Murciélagos y Balunté.
ra 3 d). Otra forma diagnóstica para la fase Murciéla- de las formas más representativas y frecuentes de
gos es una cazuela de paredes recto-divergentes, bor- este momento (Figura 5 c). Algo parecido ocurre con
de engrosado —directo o ligeramente evertido— y las ollas, cuyos bordes vuelven a acortarse y engro-
base plana; están hechas con la típica pasta local, roja, sarse y cuyas paredes se redondean considerable-
deleznable y con abundante arena de cuarzo en su mente (Figura 5 d), y con las cazuelas, cuya caracte-
composición (Figura 5 a). Tanto estas cazuelas como rística más distintiva la constituyen los bordes
las ollas anteriormente descritas constituyen las dos extendidos (Figura 5 b). Mención aparte merecen los
formas de vasijas más frecuentes en el total de frag- comúnmente denominados tipos «grises finos», de
mentos analizados. los cuales no sólo se cuenta con numerosos fragmen-
Durante Balunté, la última fase cerámica corres- tos correspondientes a todos los tipos integrados den-
pondiente al Clásico Tardío en Palenque, la tendencia tro del Grupo Chablekal (Figura 5 g), sino que ade-
a incrementar la producción iniciada en la fase Mur- más se tienen en igual cantidad muchos ejemplos del
ciélagos alcanza su punto álgido. Los cajetes trípo- Grupo Yalcox. Las diferencias entre ambos grupos se
des, de soportes grandes y huecos, constituyen una refieren fundamentalmente a la pasta y el acabado de
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Figura 5. Fragmentos cerámicos y vasijas completas: a) Fase Murciélagos. b-h) Fase Balunté.
superficie, puesto que las formas y las técnicas y mo- una incipiente hegemonía política regional se traducen
tivos decorativos son prácticamente los mismos (Fi- en una mayor demanda de objetos de cerámica, así
gura 5 e-f). En la cuantificación el Grupo Yalcox ha como estandarización en la producción, búsqueda y
sido asignado a la fase Murciélagos, mientras que el control de nuevos bancos de arcilla y un intercambio
Grupo Chablekal adquiere su mayor porcentaje de fre- comercial con los sitios integrados al señorío de Pa-
cuencia en la fase Balunté. De todos modos, éste es lenque.
un buen ejemplo de dos grupos cerámicos asignados
a fases diferentes, pero cuya producción debió ser
contemporánea en un determinado lapso de tiempo. CONCLUSIONES
Aunque escueto, este recorrido por las formas más
características del Clásico Tardío da una idea de los Se puede concluir, por tanto, que la cerámica obte-
cambios sociales, económicos y políticos ocurridos nida de la excavación de los Grupos I y C ha propor-
en Palenque durante este período. Los elevados por- cionado la evidencia de una ocupación progresiva y
centajes de material y la gran diversidad de vasijas continua desde el Preclásico Tardío hasta finales del
apuntan a un aumento considerable en la producción Clásico Tardío. En cuanto al Postclásico aún no ha
de cerámica, especialmente en las fases Murciélagos y sido posible identificar de una manera satisfactoria
Balunté. Un significativo incremento de la población y las características más definitorias de la cerámica co-
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rrespondiente a la fase Huipalé, de manera que su paulatinamente y empiezan a llegar invasores esporá-
análisis ha quedado pospuesto para una etapa más dicos que reutilizan los espacios arquitectónicos.
avanzada de la investigación. Tan sólo decir que para Como muestra de esta ocupación tardía se cuenta con
ese período Palenque parece entrar en decadencia, la una vasija completa correspondiente al Grupo Plomizo
dinastía reinante desaparece, el sitio es abandonado (Plumbate) encontrada en el Grupo C (Figura 5 h).
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