Tema 03
LA ORACIÓN
1.- ¿QUÉ ES LA ORACIÓN?
Es hablar con Dios, nuestro padre celestial, para alabarle, darle gracias y pedirle toda clase de
bienes. (Catecismo y Devocionario; ed. 2010; pp. 54)
Es la elevación de la mente, del corazón y el alma a Dios (S. T.)
Es un diálogo profundo con Dios, y, como en todo diálogo, se hace imprescindible la escucha, la
actitud abierta y receptiva hacia aquel de quien lo esperamos todo, en quien confiamos y a quien
entregamos nuestra vida. Se trata de una disposición interior y afectiva que busca un encuentro
en la intimidad con el Señor. Para ello no hace falta construir frases, ni poner en marcha la
memoria. Sobran las palabras, basta únicamente la voluntad: "Le quiero y quiero estar con Él".
Si la oración es comunicación con el Señor debemos ser conscientes de que, más esencial que lo que nosotros digamos
es lo que Dios nos puede trasmitir, y más importante aún que el mensaje siempre será el Emisor. Toda comunicación
es válida en tanto favorece el encuentro, de esta forma la mejor finalidad de la oración será procurar el encuentro
íntimo y personal con el Señor.
2.- FUNDAMENTO BÍBLICO:
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la
carne es débil”. (Mateo 26: 41).
"Orad unos por otros”, “La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16)
"Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea
glorificada, así como lo fue entre vosotros" (2 Tesalonicenses 3:1)
"Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17)
“Señor enséñanos a orar” (San Mateo 6, 9-13) Jesús enseña el Padrenuestro.
3.- LA ORACIÓN SEGÚN LOS SANTOS
“La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (San Juan
Damasceno).
La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un
mendigo de Dios (San Agustín).
Santa Teresa de Jesús: “Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el
cielo, un grito de reconocimiento y de amor, tanto desde la prueba como desde dentro de la alegría.”
Santa Teresa de Jesús: “La oración mental no es otra cosa que, a mi parecer trato de amistad, estando muchas
veces a solas con quien sabemos que nos ama”.
Juan Pablo II: “La oración es una conversación, donde hay un yo y un Tú, pero con una gran mayúscula. Al
principio, creemos que el yo es muy importante, pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que la iniciativa
viene de Dios”.
Madre Teresa de Calcuta: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe
es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz”.
4.- CLASES DE ORACIÓN.
❖ Oración Vocal: Es la que se hace con la voz, pero se entiende también como oración vocal, la de palabras sin
sonido exterior y hasta la de meros ademanes, como levantar los ojos o las manos al cielo. Comúnmente se
llama oración vocal sobre todo a los rezos. Fórmulas fijas de plegarias; leídas o repetidas.
A los discípulos, atraídos por la oración silenciosa de su Maestro, éste les enseña una oración vocal: el Padre
Nuestro. Si bien los Evangelios nos muestran a Jesús orando en soledad y en silencio, también nos lo muestran
elevando Su voz al Padre para expresar vocalmente su oración personal.
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Oración Mental o Meditación: En este tipo de oración contemplamos por medio de
representaciones mentales y/o lecturas, algún pasaje de la Sagrada Escritura, o alguna verdad
de nuestra Fe, o alguna faceta o momento de la propia vida, para tratar de descubrir en la
meditación la Voluntad de Dios para sí. Es un trabajo intelectual con el que se busca mover
la voluntad hacia un mejoramiento espiritual.
Dice el Catecismo de la Iglesia Católica que la MEDITACION es sobre todo una búsqueda,
en la que la persona trata de comprender el por qué y cómo de la vida cristiana para responder
a lo que el Señor le pide (cfr. 2705).
5.- FORMAS DE ORACIÓN
Oración de bendición y adoración: Como respuesta de agradecimiento.
Oración de petición e intercesión: Consiste en pedir a favor de otro, nos une a Jesús, porque El intercede
ante el Padre. Se debe pedir también por los enemigos.
Oración de acción de gracias y alabanza: Reconoce a Dios como Dios, es desinteresada, da gloria a Dios por
lo que Él es.
6.- MODOS DE HACER ORACIÓN
a) ORACIÓN COMUNITARIA:
• Santa Misa: es la oración más importante.
• Oficio Divino o Liturgia de las Horas.
b) ORACIÓN PERSONAL:
La oración personal puede tener muy variadas formas, y aunque hay oraciones más elevadas que otras,
cualquier tipo de oración agrada al Señor, y la oración que utilice cada persona depende mucho de su
personalidad, del llamado que Dios la haga y de las gracias que Dios le otorgue. Depende de cada uno,
responder lo mejor posible a ese llamado y a esas gracias que vienen del Señor.
7.- RAZONES PARA ORAR
LA ORACIÓN SE ARRAIGA EN EL SER DE LA PERSONA
Hay un proverbio oriental que dice: “Si tienes un amigo recorre con frecuencia el camino hacia su casa, de lo
contrario corres el peligro de que crezca la maleza y no encuentres el camino”.
La oración es inherente al ser de la persona. La persona está abierta a la relación, necesita relacionarse, con
los otros, con el mundo, pero también con ese Otro trascendente. Por medio de la oración, empezamos a
vivir esta vida de unión a Dios, entramos en comunión con Él y participamos de su actividad. En la oración,
comenzamos ya la vida de participación con Dios a la que estamos llamados.
TODO CRISTIANO NECESITA ORAR
El educar o iniciar en la oración por parte de la comunidad cristiana de nuestro tiempo es una necesidad, que
surge de su misma identidad. Un grupo eclesial sin referencias a una experiencia real de oración no puede
sentirse dentro de la comunión de la Iglesia de Jesucristo. En la oración encontramos la voluntad de Dios
sobre nosotros y entramos en su Plan de salvación sobre la Humanidad, nos hacemos constructores del Reino
de Dios.
ORAMOS PORQUE JESÚS ORÓ
Para comprender mejor la oración necesitamos mirar a Jesús. En los evangelios
vemos la importancia de la oración en su vida y en sus enseñanzas. Jesús nos
muestra el camino de la oración, de esa relación filial, de total confianza y
amor, que le hace exclamar "¡Abba, Padre!". Los discípulos se dieron cuenta
de que la oración era muy importante para seguir a Cristo, por eso le pidieron:
“Señor, enséñanos a orar” (Lc. 11,1). Nosotros, oramos, porque Jesús, el
Maestro oró.
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8.- TENEMOS OBLIGACION DE ORAR
¡Claro que sí¡Porque Dios es nuestro Señor y nuestro Padre; porque Jesucristo nos lo manda; y porque la
oración es el medio ordinario de alcanzar la gracia y los demás beneficios de Dios.
9.- ¿CÓMO SE DEBE ORAR?
a. ATENCIÓN
Es aconsejable, buscar y adoptar siempre la postura más adecuada a la forma de oración que
estemos realizando: adoración, alabanza, súplica, etc.
En segundo lugar, hacemos constar el valor del silencio como disposición interna necesaria en
la oración. Antes de entrar en comunicación con Dios, y como medio de llegar al encuentro
con Él, es conveniente callar todos los ruidos, preocupaciones, pensamientos y distracciones
que impidan centrar la atención solo y exclusivamente en su persona.
Este silencio exterior e interior debe ir acompañado de una actitud de disponibilidad y entrega.
Abiertos siempre a la voluntad del Padre.
b. HUMILDAD
Es reconocimiento de la grandeza y majestad de Dios. La súplica de perdón, y reconocimiento de la pequeñez del que
ora. La petición humilde de la ayuda, de la gracia y del favor de Dios para tantas necesidades.
c. CONFIANZA
Hacerla con fe muy firme de que, si conviene, Dios concederá lo que pedimos; pero no podemos anteponer nuestra
voluntad a la de Dios. Además de irreverente y absurdo, sería completamente inútil y estéril.
d. PERSEVERANCIA
Se debe orar siempre, en toda ocasión. Podríamos, incluso, afirmar que la vida del cristiano, es toda ella oración, si,
en verdad, es una vida vivida para Dios y en relación a Él. Sin embargo, podemos caer en el error de pensar que, como
toda acción, vivida desde la fe, es oración, no es necesario dedicar momentos para perderlos "a solas con el Señor".
“Pedid y recibiréis” (Mt 7,7) y “es necesario orar siempre y no desfallecer” (Lc 18,1); pero además porque
ordinariamente Dios no concede las gracias espirituales y materiales si no se las pedimos.
Dios ya sabe lo que deseamos, pero Él quiere que se lo pidamos; aunque a veces nos haga esperar. Santa Mónica tardó
treinta años en conseguir la conversión de su hijo San Agustín.
Dios ha determinado concedernos algunas cosas a condición de que se las pidamos bien, o sea, vinculándolas a nuestra
oración.
NUNCA OLVIDES:
Quien tiene el hábito de orar, en su vida ve la acción de Dios en los momentos de más importancia, en las
horas difíciles, en la tentación.
La oración es el arma más mortal de todo cristiano. (practícala)