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Ideas Pedagógicas en El Caribe: Antología Preparada Por

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anto logía prep arad a por

JUA N MAN UEL DE LA SER NA

IDE AS PE DA GÓ GIC AS
EN EL CA RIB E

-
( CULTU RA)
'~
EDICIO NES
EL CABAL LITO

Secret aría de Educa ción Públic a


l >11-.•n ·io n ( ;,,1wrn l
&· l'uld ir. u·i,111 N•,.
Primera edición: 1985

D.R. © 1985, Consejo Nacional de Fomento Educativo


Thiers No. 251, l0o. piso
México, D.F.

Producción: Secretaría de Educación Pública


Subsecretarí a de Cultura
Dirección General de Publicacione s y Medios

Coordinación
general: Manuel Pérez Rocha

Coordinadores: Raquel Glazman Nowalsky


Fernando J iménez Mier y Terán
Engracia Loyo Bravo
Susana Quintanilla Osorio

IMPRESO Y HECHO EN MEXICO

ISBN 968-6011-9 5-1


CUBA

JOSE MARTI
El sentido de la educación

Educación popular*
!.-Instru cción -no es lo mismo que educació n; aquélla se
refiere al pensamie nto, y ésta principa lmente a los senti-
mientos. Sin embargo , no hay buena educació n sin instruc-
ción. Las cualidade s morales suben de precio cuando están
realizadas por las cualidad es inteligen tes.
11.-Educ ación popular no quiere decir exclusiv amente
educación de la clase pobre, sino que todas las clases de la
nación, que es lo mismo que el pueblo, sean bien educadas .
Así como no hay ninguna razón para que el rico se eduque
y el pobre no, ¿qué razón hay para que se eduque el po-
bre y no el rico? Todos son iguales.
111.-El que sabe más, vale más. Saber es tener. La mone-
da se funde y el saber no. Los bonos, o papel moneda,
valen más, o menos, o nada; el saber siempre vale lo mismo
Y siempre mucho. Un rico necesita de sus monedas para
vivir, y pueden perdérsel e, y ya no tiene modos de vida. Un

E . Estos textos s~ toma~on de: Martí, José, _Dbras Con,pleU!s, La _Habana,


~di_tora_ del Consejo Nacional de Cultura, Editora del Consejo Nacional de
Universidades, Editora Nacional de Cuba, 1966 (26 v. ). En cada caso mencio-
namos dónde localizar el escrito ttanscripto y la fuente original.
• En Tomo 19, pp. 375-376.

49
., 1
1

hom bre ins tru ido vive. de su. cienci a, y como l 11 en ,


. d f' . y segura. a eva s1,
no se 1e _p1er e y su e,x1s te~ cia es acd
2 es el que tenga meJ·or ed ucado
1

IV. -E l pue blo. mas tel1 . , d 1 5


.. I trucc1o n e pen sam iento, y en 1 d.
a sus htJO S, en a 1ns . truido ama ela t irec ·
. , d 1 . tos. . Un pue bl o ins
. ien
cion e os sen tim ra 6a-
.Jº y sa be sacar provee h o de· e'l . Un pueblo virtuoso v·1 · ,
más · feliz y más ric o que otr o ·lle no de vici
os, y se de f:~~
derá mejor de tod o ata que .
V. -A l venir a la tier,ra tod o hom bre
tiene derecho a que
er de contribuir
se le edu que , y despues, en pago, el deb
a la edu cac ión de los demás.
añársele con la
VI .-A un pue blo ignorante pue de eng
blo ·instruido será
sup ers tici ón y hacérsele servil. -Un pue
nte estár en cami-
siempre fuerte y libre. Un hom bre · ignora
en la··ciencia y en
no de ser bestia, y un hom bre instruido
dios. No hay que
la conciencia ya está en camino de ser
blo de bestias . El
dudar ent re un pue blo de dioses y un pue
os es conocerlos
mejor modo de• def end er·' nue stro s derech
ión será infeliz en
bien; así se tiene fe y fuerza; tod a nac
s.· Un pueblo de
tan to que no edu que .a · tc>dos sus hijo
blo de hombres
hombres · educados será siempre un pue
de salvarse de· la
libres. , - La educación es el único medio
blo que es esclavo
esc lav itu d-. Ta:n repugnante es uJ:1 pne
bres de
de, hom bre s ·-de otr o pueblo, como esclavo de hom
.
s1 mismo.

Maestros ambulantes*
ero cóm o est abl ece ría ust ed ese sist em a de mae str0 5
"¿P
educación h~mos
a~bulantes_de que en libro alguno de
uno de los ~~im?~:
~1st0 menc10n~s~ y ust e~ aconseja en
5
;º . de L~ America,- del ano
pasado que tengo a la v1 sra.
allero de Santo
LSr o _se sirve preguntarnos un entusiasta cab
Do mmgo.
t· n ·t
Le dire mos e 11 b reve que la cosa imp ort a, y no la. ort '

• La Amé rica Nu eva y 1 29 2.


' or <, may o de 188 4. En,T omo 8, pp. 288-
50
en que se ha~a. .
Hay un cumul o de verdad es esenci ales que caben en el
ala dé un colibr~,, Y so~,. sin embar go, la clave de la paz
pública, la el~vac10n esp1nt ual y la grande za patria.
Es necesa rio mante ner a los hombr es en el conoci mien•
to de la tierra y en el de la perdur abilida d y trascen dencia
de la vida.
Los hombr es han de vivir en el goce pacífic o, natura l
e inevitable de la liberta d, como viven en el goce del aire y
de la luz.
Está conde nado a morir un pueblo en que no se desen-
vuelven por igual la afición a la riquez a y el conoc imient o
de la dulced umbre , necesi dad y placer es de la vida.
Los hombr es necesi tan conoc er la compo sición , fecun-
dación, transfo rmacio nes y aplicac iones _de los elemen tos
materiales de cuyo labore o les viene la saluda ble arroga n-
cia del que trabaja directa mente en la natura leza, el vigor
del cuerpo que resulta del contac to con las fuerza s de
la tierra, y la fortun a honest a y segura que produc e su
cultivo.
Los hombr es necesi tan quien les mueva a menud o la
compasión en el pecho, y las lágrim as en los ojos, y les
haga e1 suprem o bien de sentirs e genero sos; que por
maravillosa compe nsació n de la natura leza aquel que se
da, crece; y el que se replieg a en sí, y vive de peque ños
goces, y teme partirl os con los demás , y sólo piensa avari-
ciosam ente en benefi ciar sus apetito s, se va trocan do de
hombr e en soleda d, y lleva en el pecho todas las canas del
~nvierno, y llega a ser por dentro , y a parece r por ftiera,
msecto.
Los hombr es crecen , crecen físicam ente, de una maner a
visible crecen , cuand o [Link] den algo, cuand o entran a
poseer algo, y cuand o han hecho algún bien.
Sólo los necios hablan de desdic has, o los egoísta s. La
felicidad existe sobre la tierra; y se la conqu ista con el
ejercicio prude nte de la razón, el conoc imient o de la armo-
51
, del un1. vers 0 , y la prá cti ca co ns tan te de la gener .
n1a busque en otr a pa rte , no 1a halla os1dad
El que 1a las rá; que de ,·
us tad o tod as de 1 . spue
de ha e b r g
l
co pa s a vida, sólo en , s
a sab d d ·
or. - Es ey en a e tierras de Hispan esas
se encu entr o ,
. .
nea que en el fondo de las taz as antiguas estaba pintadame-
Cristo, por lo que cu an do ap ur an . o un
un a, dicen: "¡Hasta ver-
te, Cristo mí o! " ¡Pues en el f? nd
o ~e aquellas copas se
abre un cielo sereno, fragante, int
erminable, rebosante de
ternura!
Ser bueno es el ún ico mo do de ser
dichoso.
Ser culto es el ún ico mo do de ser
libre.
Pero, en lo co mú n de la na tur ale
za humana, se necesita
ser próspero para ser bu en o.
Y el único camino ab ier to a la
prosperidad constante y
fácil es el de conocer, cultivar y
aprovechar los elementos
inagotables e infatigables de la natur
aleza. La naturaleza no
tiene celos, como los hombres. No
tiene odios, ni miedo
como los hombres. No cierra el
paso a nadie, porque no
teme de nadie. Los ho mb res sie
mpre necesitarán de los
productos de la naturaleza. Y co
mo en cada región sólo
se dan determinados pr od uc tos ,
siempre se mantendrá;
cambio activo, que asegura a tod
os los pueblos la como ·
dad y la riqueza.
No hay, pues, que em pr en de r ahora
cruzada par~ rec?n~
quistar el Santo Sepulcro. Jesús no
murió en Pale 5nna sin .
que esta, viv ·
o en cada ho mb re. La mayor part_e de los holl1
bres ha pasado do rm ida sobre la bebie·
tierra. Comieron Y der
ron; pero no supieron de sí. La cru
h zada se ha de empre n
leza y
a ora para revelar a los ho mb res · rora ' ·
su propi~ na prac·
para darles, con el co no cim ien to
. . de la cienci a Uanba nydad Y
tica, la ind ep en de nc ia pe rso na l que forta lece la o
Jllab
f om en ta el de co ro
y el orgullo de ser cna · tu ra ª le
Y cosa viviente en el magno unive
He ah 1,, pues, lo qu rso. . 5 por 105
e ha n de llevar 1os ma estro 0 ros
ca N ,
mp, os. o solo explicaciones ag , l 5 e ins . rrurne
. nc o ª . lta v, ca11 ro
mecanicos, sino la ter nu ra, que ta ta
hace tan
52
bien a los homb res .
. El campes_ino no pue~ e _deja_r su traba jo para ir a sendas
millas a ver f1gur~s geom etnca ~ incom prens ibles, y apren der
los cab,os y, los. nos ~e ,1a pen in sula del Africa, y proveerse
de vac1os termi nas didac ticos. Los hijos de los camp esino s
no pued en apart arse legua s enter as días tras días de la
e~t~~cia pate_rn~ para ir a apren der declin acion es latinas y
div1si~nes abrev iad~s . Y los camp esino s, sin emba rgo, son
la meJo r masa nacio nal, y la más sana y jugosa, porqu e
recibe n de cerca y de lleno los efluv ios y la amab le corres-
pond encia de la tierra , en cuyo trato viven. Las ciudades
son la ment e de las nacio nes; pero · su coraz ón, donde se
agolpa, y de dond e se repar t~ la sangre, está en los campos.
Los homb res son todav ía máqu inas de come r, y relicarios
de preoc upaci ones. Es neces ario hacer de cada homb re una '
antor cha.
¡Pues nada meno s propo nemo s que la religión nueva y
los sacer dotes nuevos! ¡Nada meno s vamo s pinta ndo que
las misio nes con que come nzará a espac iar pront o su reli-
gión la época nueva! El mund o está de camb io; y las púr-
puras y las casullas, neces arias en los tiemp os místic os del
homb re, están tendi das en el lecho de la agoní a. La religión
no ha desap arecid o, sino que se ha transf armad o. Por enci-
ma del desco nsuel o en que asum e a los observadores el
estud io de los detall es y envol vimie nto despacioso de la
histor ia huma na, se ve que los homb res crecen, ~ que ya
tienen andad a la mitad de la escala de Jacob: ¡que hermo-
sas poesí as tiene la Biblia! Si acurr ucado en una cumbre se
echan los ojos de repen te por sobre la march a humana,
se verá que jamás se amar on tanto los pueblos c<?mo se
st
desbar~Jº e Y
aman ahora y que a pesar del dolor oso · t ea de
abom inable ' egoís mo en que la ausencia mame n an
creencias finale s y fe en la verdad de lo Etern o tr~e ª los
· tes de esta época transt· tona, Jamas pr , . o como
h abitan · · ' eocup d
hoy a los seres huma nos la benevolenciahomb Y el impetuh e
., d I s res. Se an
expans1on que ahora abrasa a to os 0
53

J
~ -.e.1;:J,~
~

puesto en pie, como amigos que sabían uno de otro, y


deseaban conocerse; y marchan todos mutuamente a un
dichoso encuentro.
Andamos sobre las olas, y rebotamos Y rodamos con
ellas; por lo que no vemos, ni aturdidos del golpe nos
detenemos a examinar, las fuerzas que las mueven. Pero
cuando se serene este mar, puede asegurarse que las estre-
llas quedarán más cerca de la tierra. ¡El hombre envainará
al fin en el sol su espada de batalla!
Eso que va dicho es lo que pondríamos como alma de
los maestros ambulantes. ¡Qué júbilo el de los campesinos,
cuando viesen llegar, de tiempo en tiempo, al hombre bue-
no que les enseña lo que no saben, y con las efusiones de
un trato expansivo les deja en el espíritu la quietud y ele-
vación que quedan siempre de ver a un hombre amante Y
sano! En vez de crías y cosechas se hablaría de vez en
cuando, hasta que al fin se estuviese hablando siempre, de
lo que el maestro enseñó, de la máquina curiosa que trajo,
del modo sencillo de cultivar la planta que ellos con tanto
trabajo venían explotando, de lo grande y bueno que es el
maestro, Y de cuándo vendrá, que ya les corre prisa, para
preguntarle lo que con ese agrandamiento incesante de la
mente puesta a pensar, ¡les ha ido ocurriendo desde que
empezaron a _saber algo! ¡Con qué alegría no irían todos:.
~arecerse deJando palas y azadones, a la tienda de camP
na,ellena de curiosidades del maestro 1
. , .
, u_rsos dilatados claro es que no se podrían hacer; P _
ero
s1., bien. estu d1adas
· por los propagadores, po dnan , .esparel
c1rse. e 1mpregnarse 1as ideas • ,
germenes. Po dna
, abrirse
apetito del saber. Se daría el ímpetu lo
y ,. st , . dO con
~ a sena una evasión dulce hecha de acuer ue
que tiene de bajo e interesado 'el alma humana; por¡ác·
como
• el mae st ro 1es ensenana
. . , con modo suave cosas . P fuer·
t1cas y pro h • sin es
. . vec osas, se les iría por gusto propio aar Y
20 Inf1ltrand · · • r ha 1
ªei
. . 0 una c1enc1a que comienza Pº bre fl o
servir su in t · , . . . 1 hoJ11
eres; que quien mtente meiorar ª
54
1
'
ha de prescindir ~e. sus malas pasiones, sino contarlas como
factor 1mportant1s1mo, y ver de no obrar contra ellas, sin o
con ellas.
No envi~rí~mo s pedag?g~s por los campos, sino conver-
sadores. Dom1~es no env1ariamo s, sino gente instruida que
fuera respondien do a las dudas que los ignorantes les
presentas~n- o las preguntas que ,tuviesen preparadas para
cuando v1meran, y observando donde se cometían errores
d~ cultivo o se desconocía n riquezas explotables , para que
revelasen éstas y demostrara n aquéllos, con el remedio al
pie de la demostraci ón.
En suma, se necesita abrir una campaña de ternura y
de ciencia, _y_ crear para ella un cuerpo, que no existe, de
maestros m1s10neros.
La escuela ambulante es la única que puede remediar la
. . .
1gnoranc1a campesma.
Y en campos, como en ciudades, urge sustituir al cono-
cimiento indirecto y estéril de los libros, el conocimien to
directo y fecundo de la naturaleza.
¡Urge abrir escuelas normales de maestros prácticos,
para regarlos luego por valles, montes y rincones, como
cuentan los indios del Amazonas que para crear a los
hombres y a las mujeres regó por toda la tierra las semillas
de la palma moriche el Padre Amalivaca!
Se pierde el tiempo en la enseñanza elemental literaria,
y se crean · pueblos de aspiradores perniciosos y vacíos. El
sol no es más- necesario que el establecim iento de la ense-
ñanza elemental científica.

La educación confarme a la vida* ,


A la batalla de los presidentes volvemos ahora, que as1 se
llama el libro en que corren expuestas las razones por que

·1 de 1885 dirigida al •director


• Carta fechada en Nueva York el 2 4 de a b n . , .'
14 de Jumo
• de
de La Nación de Buenos Aires, y publicada por ese penodico el
ese mismo año. En Tomo 10, pp. 235-237.

55
. . d y no con menor riesgo, la hazaña de
Harvard repmen o, , •
, , M'. los tiempos escolasttcos, dva reemplazando · a
1 ornas oro en ¡·rerana , . solo,
. unl , cuan , o es exc lus1va
la mera educacwn 1 ·, , , . ,,
artes por aquella otra. . ef1caz 1
mas v
los maestros de bellas '
de las
la par que afina con el· conoc1m1ento
sensata, que a , d
mejores obras del espíritu las tendencias asper_as e la natu-
raleza del educando, le prepara, con el estud~o. de las fuer-
zas corrientes y el modo de aprovecharlas, a vivir de propio
derecho, y no por merced de la tradición y ~ su sombra, en
países en que la tradición no importa, o importa menos
que en cualquier otro, y todos corren, y el que no corre
se queda bajo los pies de los demás o se levanta detrás de
ellos, oscurecido y empolvado. Ya los sacerdotes no tienen
tan seguro empleo; ya los abogados defienden sus pleitos
ante los jurados, que no conocen de latines, sino de he-
chos; ya el periodista ha de abarcar, si quiere poner bien
su nombre, no solamente aquellos truismos escolásticos,
ª?1artillados en el yunque latino, y dispuestos con provin-
cial prosopo~eya, que bastaban antes, con algún tintillo de
cosas extranJeras, para dar a un escritor fama de lucero
de la prensa; sino la moderna vida múltiple , en todas sus
f
ormas, c?mo ruge en las fraguas, como se transforma en
el c,o!11ercw Y viaja, como se deifica en la literatura Yen la
P?lmca, como se sublima y colorea en las artes. El perio-
distª ha de saber, desde la nube hasta el microbio. A ornar
Khay~am Yª Pasteur. La literatura del espíritu y la de la
. h 111-
matena · .Amba s han de ensenar, .. s1. quiere dar buenos 0
bres de ideas O . el
• ' preparar 61en a los hombres de actos,
co Iegio moderno.
De disciplina · no
e l .. , rse tiene la mente v de eJ· ercitarse; ma 5
n a repet1c1on d 1 ,; o se
hablan · ,· e reg as muertas para idiomas que ~ 5
' smo en el est d.1 . nisinº
as
naturales u 0 minucioso de los orga
, que no son menos l'og1·cos que los de 1as Iengu, ·'a
Y se les parecen - y que ~
la par que .- en e1 de estos idiomas de ahora, ~ at1
sirven d · . 1se t1'-
a refrenarse e gimnasia a la inteligencia, Y1a et das
, agrUJ)ar d
, epenc ier, e :ir. por cauces, cosas· ro
56
que_ ha su graJ~ n~cnes ter la in te li ge ncia huma na, la dejan en
apntu d de as1mtlarse los resul tados e min entes y act uales
de la labor de los homb res en ~os pueblos en qu e se hab lan
]as lenguas mod ern as- , ventajas que no ti ene el que sin
más es tímul o que el del ~oce _de la bel1eza literaria, qu e a
mu y pocos es dado, ~dqu1ere !mpe rfect~ mcnte a di sgustos
una lengu a en que siglos atras han deJado ya de vivjr y
trabaj ar los homb res. ·
Bienvenida ha sido, pues, y merec e serlo, esta deci sión
de Harvard de ir acerc ando a la vida la educa ción unive rsi-
taria, y ponie ndo a los alumn os comu nes más cerca del
alemá n y francé s que del latín y griego, sin cerrar por eso
-que esto jamás debe hacer se- a los que sienta n afición
irrevo cable por las letras, o a los que quiera n conoc er con
más fijeza las fuente s del idiom a que habla n, aquellas
cátedr as de lenguas y literat uras antiguas, donde se coge
como la flor del espíri tu nacid a al calor de un cielo azul,
en bande jas de plata.
Suena a hoz nueva sobre espiga prime riza, esa bri1lante
lengua antigu a. Es como núcle o y jugo. Da olor de yerba
fre sca. Asom arse a un poem a viejo es como asomarse al
Paraíso. Adán anda desnu do; la serpie nte ventrea ; se
despie rta Eva. Todo es raiza], tronca l, floral. Circula un
aire esencial y penet rante. Parece que se caen capas del
cuerpo. Es como una radios a primavera. Tales go zos son
muy dukes al alma, y a las privilegiadas sobre todo ; mas,
fu era de aquell as escasas perso nas de irrevocable fuerza
literaria a quien es esa enseñ anza provee de la gra1~ d~ y
só lida forma que han de revestir, para que dure~ e mflu-
ya n, los pensa mient os, tal espíri tu en el coleg10 por I,o
mismo qu e saca la mente de las esferas usuale s ~ ~t_ras mas
elevad as y deleit osas, no sól o lo aleja de la pos1 ~il1dad de
ha tallar con éxito en aqu ell as que por su edu cac ~o1~ desco -
noce, aunqu e de su .e ducac ión ha d~ entrar , de su,b_iro Y d~
ll eno, a batall ar e n ell as ; sino que di spone el ~s p1ntu ª los
ag udos sufrim i entos que produ ce el choqu e rncesa nte de
57

.J
a mente pm1··t~·ic ad . a y en gr an de [Link] po r el tr at o y amor
un dº
de los gran es 1·d eó lo go s co n lo s in te re se s .
,
, tas e in co nt ra st ab le ap as io na do s y
fuerzas ego 1s s cu ya
1· d.
1 1a pe rm an en te
y en ap an-·enci·a od io sa co ns tl. tu ye la . ,
De ho y, pues, e~ , vi da. ve rd ad er a.
ade~a!:te, el C ol eg io
va siempre en su d1 de Harvard, que
sposicion a ac ep ta r
adelante del de Yale, lo nu ev o un poco
ab re su s co st ad os co
a la vida m od er na ; n m ay or largueza
de ja a la op ci ón de
es tu di o pr of un do de su s colegiales el
las le ng ua s y li te ra tu
sólo exige pa ra la ra antiguas, que
ca rr er a ex cl us iv am en
sistema general es ta te li te ra ri a; y su
bl ec e el pr in ci pi o
al um no s pa ra escoge de li be rt ad de los
r, de nt ro de l pl an y
ci m ie nt o, aq ue ll as as or de n del estable-
ig na tu ra s qu e po r su
les atraigan, o po r su s te nd en ci as más
s pr oy ec to s pa ra su
más ne ce si ta n. De es fu tu ra ocupación
ta n1anera, al sa lt ar
te nc ia , lid im pr eg na a la li d po r la exis-
bl e de es pí ri tu an
implacable, no se ve im al , avariento e
rá n los al um no s de
co do en la la bo r di ar Harvard, codo a
ia co n lo s hi jo s de
tr ab aj o, co m o aq ue ll la na tu ra le za y del
os pe ch er os ob li ga do
Dios del ti em po añ ej s en los juicios de
o a pe le ar co n un pa
el se ño r m on ta do a lo y a pie contra
ca ba ll o, y ar m ad os
to da s ar m as . , caballo y él, de

La ed u ca ci ón para n
uestra América
Nuestra A m ér ic a*
Ni ¿en qu é pa tr ia 11
pu ed e te ne r un ho m
qu e en nu es tr as re pú br e más orgu 0_
bl ic as do lo ro sa s de ,
d_as en tr e las A1nen.•ca, levantdal
m as as m ud as de in di
li br o co n el ci ri al os , al ru1.dº. de peledea e
so br e lo s br az os sa un
ce nt en ar de ap ós to' ngnentos ·ros
. , le s? D e fa ct or es ta
Jamas, en m en os ti em n desean1pue·s cs'
po hi st ór ic o, se ha n do ac 00
tan ad el an ta da s y co c~ea ue0la 1riern1
m pa ct as . Cree el so be
rb io 9

(F ra gm en to ). El Pa
rti do Li be ra l, M éx ico
, 30 de en ~ro de 1891.
58

fue hecha para servirle de pedesta l, porque tiene la pluma


fácil o la palab~a ~e colo~es,- y acusa de incapaz e irreme-
diable a su repubh ca nativa, porque no le dan sus selvas
nuevas mo?o co~tinu o de ir. por el mundo de gamona l
famoso , gmando Jacas de Persia y derram ando champa ña.
La incapac idad no está en el país nacient e, que pide f or-
mas que se. le acomod e~ r grandez a útil, sino en los que
quieren regir pueblos ongmal es, de compos ición singular
y violenta , con leyes heredad as de cuatro siglos de práctica
libre en los Estados Unidos, de diecinu eve siglos de monar-
quía en Francia . Con un decreto de Hamilto n no se le para
la pechad a al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no
se desesta nca la sangre cuajada de la raza india. A lo que
es, allí donde se gobiern a, hay que atender para goberna r
bien; y el buen gobern ante en Améric a no es el que sabe
cómo se gobiern a el alemán o el francés, sino el que
sabe con qué elemen tos está hecho su país, y cómo puede
ir guiándo los en junto, para llegar, por método s e institu-
ciones nacidas del país mismo, a aquel estado apeteci ble
donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfruta n todos
de la abunda ncia que la natural eza puso para todos en el
pueblo que fecunda n con su trabajo y defiend en con sus
vidas. El gobiern o ha de nacer del país. El espíritu del
gobiérn o ha de ser el del país. La forma del gobiern o ha de
avenirse a la const'it ución propia del país. El gobiern o no
es más que el equilib rio de los elemen tos naturale s del país.
Por eso el libro import ado ha sido vencido en Améric a
por el hombre natural . Los hombre s natural es han vencido
a los letrado s artificia les. El mestizo autócto no ha venci-
do al criollo exótico . No hay batalla entre la civiliza ción y
la barbarie , sino entre la falsa erudici ón y la naturale za. El
hombre natural es bueno, y acata y premia la i~t~,1igencia
superio r, mientra s ésta no se vale de la sum1s10n para
dañarle , o le ofende prescin diendo de él, que es cosa que
no perdon a el hombre natural , dispues to a recobra r por
O
la fuerza el respeto de quien le hiere la suscept ibilidad le
59
perjud ica el interé s. Por esta confo rmida d con los el
tos natur ales desde ñados han subid o los tirano s de A~~~n-
'd h. . enea
d
al ~o _er; y han ca1 o en cuant ? 1e~ 1c1e~o n traició n. Las
repub hcas han purga do en las tiran1as su incapacidad
conoc er los eleme ntos verda deros del país, derivar de~~~: '
la forma de gobie rno. y gober nar con ellos. Gobernante , en
d . crea d or.
un pue bl o nuevo , quier e ec1r
En los puebl os comp uesto s de eleme ntos cultos e incul- .,
tos, los incul tos gober narán , por s~ hábit o de agredir y
resolv er las dudas -con su mano , all1 donde los cultos no
apren dan el arte del gobie rno. La masa incult a es perezosa,
y tímid a en las cosas de la intelig encia , y quiere que la
gobie rnen bien; pero si el gobie rno le lastima, se lo sacude J
y gobie rna ella. ¿Cóm o han de salir de las universidades ,:
los gober nante s, si no hay unive rsidad en América donde .-:
se enseñ e lo rudim entar io del arte del gobie rno, que es el .
análisis de los eleme ntos pecul iares de los pueblos de ~·-
Amér ica? A adivin ar salen los jóven es al mund o, con anti- ·
parra s yanqu is o france sas, y aspira n a dirigir un pueblo
que no conoc en. En la carrer a de la políti ca habría de ·.
negar se la entra da a los que desco nocen los rudimentos 3
de la poi í tica. El prem io de los certám enes no ha de ser ':
para la mejor oda, sino para el mejor estud io de los facto- ·.
res del país en que se vive. En el periód ico, en la cátedra,
en la acade mia ' debe llevarse adela nte el estud io de los .
01 '
factor es reales del país. Cono cerlos basta, sin venda s
amba ges, porqu e el que pone de lado, por voluntad u .
olvido , una parte de la verda d, cae a la larga por la verdad .:
que. le faltó, que crece en la neglig encia, y derrib a lo que
se levan ta sin ella. Resol ver el probl ema después de con?- ,'
510
cer sus eleme ntos, es más fácil que resolv er el problema
conoc erlos. Viene el homb re natur al, indig nado Y fuerte 00
,{
derri_b~ la justic ia acum ulada de los li~ros, porqu e /~e~
admm1stra en acuer do con las neces idade s paten te ·l O
' Conoce r es resolv er. Cono cer e pa1s, Y .I , gober n arde '
pa1s. 1O
confo rme al conoc imien to es el único modo de librar ·
'
60
tiranías. La univers idad europe a ha de ceder a la universi-
dad america na. La historia de América, de los incas acá
ha de enseñar se al dedillo, aunque no se enseñe la de lo~
arconte s de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la
Grecia ~ue no es nuestra . Nos es más necesaria. Los políti-
cos naciona les han de reempl azar a los político s exótico s.
Injértese en nuestra s repúbli cas el mundo ; pero el tronco
ha de ser el de nuestra s repúbli cas. Y calle el pedante
vencido ; que no hay patria en que pueda tener el hombre
más orgullo que en nuestra s doloros as repúbli cas ameri-
canas.

A aprend er en las haciend as*


Nuestra s tierras feracísi mas, ricas en todo género de cul-
tivos, dan poco fruto y menos de lo que debían por los
sistemas rutinar ios y añejos de arar, sembra r y recoger que
aún privan en nuestro s países y por el uso de instrum entos
rumes.
Surge de esto una necesid ad inmedi ata: hay que intro-
ducir en nuestra s tierras los instrum entos nuevos ; hay que
enseña r a nuestro s agricul tores los método s probad os con
que en los mismos frutos logran los de otros pueblos resul-
tados pasmos os.
¿Qué valla quedar á en pie, qué compet encia no será
vencida , qué rivales manten drán sus fu eros cuando los
instrum entos modern os, y las mejore s práctic as ya en
curso, fecund en las comarc as america nas? Buenos Aires
sabe de esto. Buenos Aires, que está sacand o cada mes de
estos puertos cuatro o seis buques cargado s de instrum en-
tos de agricul tura.
Mas ni todos nuestro s pueblo s gozan de la misma prós-
pera condic ión que el de la Plata, ni en todos es p_osible
la introdu cción cuantio sa de los nuevos y, por el tiempo
y labor que ahorran , genero sos aperos de labrar; ni la mera

• La América, Nueva York, agosto de 1883 .

61
. . , de ellos en tierras no
mtroducc10 n pr ep ar ad as para recibir-
1os y hacer los út iles ba b'
sta a cam iar co m o po
' r magia el
esta do ru di m en tario de nuestros cu lnv .
os
Ni se tienen en toda . l .
s pa rt es os cap1.t~ les im .
e la compra de nuevos ap portantes
qu re st os de cultivo necesita
es suficiente que se en tr en n; ni
po r l as tie .
rr as
l .
os instrumentos
si no entra con ellos qu
ien los maneje y acondi
suelo para aprovecharlos; cione el
ni au n co n los especiales
que las exposiciones br in halagos
da n se at re ve n siempre
cantes de ellos a enviar los fabri-
sus pr od uc to s a pueblo
temen que la venta no co s donde
m pe ns e los costos del en
Si los instrumentos no va vío.
n, pues, es preciso venir
carlos. a bus-
Pero ya lo dijimos: au n
cu an do los instrumentos
no van con ellos las nu vayan,
evas pr ác tic as agrícolas
hacen fecundos. Esto no que los
se ap re nd e o se aprende
libros. Esto no puede ex mal, en
hibirse en las exposicion
sólo en parte, y con gran es. Esto,
dísimo dispendio, po dr ía
se en las escuelas de agric enseñar-
ultura. ~lay que venir a
esto donde está en pl en aprender
o ejercicio y curso prác
manda -l oc al m en te ac as ti_co. Se
o- a los niños hispanoam
a colegios de fa m a de es ericanos,
ta tierra, a que truequen
que saben mal po r la ex la l~ngua
tr añ a que nu nc a aprend
ª que -e n el conflicto de la ci en bien; Y
vilización infantil, pero de
cada que viene co n ellos li-
. y la civilización viril, pero
peculiar Y ex tr añ a que aq ' brusca,
uí les es pe ra - salgan con l roen·
te confusa Y llena de re cu
er do s de lo que trajeron
ª fl _
· · Y re e
JOs imperfectos de lo • ,
nu ev o qu e ·
ven 1nhab1les ac aso Yªs
pa~a 1a vi•da es po nt án ea
, ar di en te y ex' qu1s . . d Ouestr 0 ·
1ta e . ad ,1 ,
paises, Y to da ví a inhábi
les pa ra la rápida, arre
ar~ebatada existencia de rnol; tui
es ta
cl1 tie
. m ª no crecen en ot ro sino ra a. Losd árbo\ole~rr ~ d~ -
formes Y enfermos. qu íti co s, ese o nd os ,
p
ues as1, co
- . .. . oai-nt!r ~t
, ii.:a
apre d l m o se m an da a \os n1nos de [Link]-an sc,1 1' ·
n er o que en sus tierr \ qu
aprende ' as , ·,s
po r e\ementa .c .. ,a de \:, e
na n meJ· or, con ne . sgo
de per de1. c1q . ud a1° 0
62
tierra pr o~ia que da _perpet~o encanto y natural saluda-
1
r
ble a tmosfera a la vida; as 1 como se sirve en of I cinas de
comercio, a adquirir tras largos años un puñado de prác-
ticas vulgares. que caben en una cáscara de nuez, y que se
aprenden de igual modo en la casa propia, sin perder lo
que se pierde, siempre en la ajena, así sin tanto riesgo y
con mayor provecho, deben enviar los gobiernos a agricul-
tores ya en tendidos; y los padres, a los hijos, a quienes
quieran hacer beneficio verdadero con enseñarles en el
cultivo de la tierra la única fuente absolutam ente honrada
de riqueza; y los hacendado s, a hombres capaces. de llevar
luego a sus haciendas las mejoras que en las de acá vean,
a estudiar la agricultura nueva en los cultivos prósperos, a
vivir duran te la época de una o varias cosechas en las
haciendas donde se siguen los sistemas recientes, a adquirir
en todos sus detalles, sin lo que no es fructífero, el cono-
cimiento personal y directo de las ventajas de los métodos
e instrument os modernos . ·
Urge cultivar nuestras tierras del modo que cultivan las
suyas nuestros rivales.
Estos modos de cultivo no viajan.
Hay que venir a aprenderlo s, puesto el ancho sombrero
y la blusa holgada del labrador, al pie de las labranzas.
Es acaso el único medio fácil, fecundo y perfecto de
importar en nuestros países las nuevas prácticas agrícolas.
Se mandan aprendices a los talleres de maquinaria , en
lo que se hace bien; mándense, en lo que se hará mejor,
aprendices a las haciendas.

Mente latina*
Entre los muchos libros que han venido a favorecer en lo
que va del mes La América, uno hay que regocija, y no es
más que el catálogo de un colegio.
No nos place el catálogo porque nos dé asunto para hue-

• La América Nueva York J·unio de l 884. En Tomo 6, pp. 24-26.


' '

63
., . ,
. t '1c s ce kb ra ci on es a la s co nq ui st as nu ev as , qu
cas Y. "_ 1k . • ,.] . ee
b·tJO~ Jl ul10 5 se ce le br an m eJ or qu e co n pa la br as on
rra L
ie de pu ro re pe n. das . d s·
111 co l 1o. qt . va n qu i ta n o ya pres lI1 tig·
. l
,. energ1•{.1 ,.1 \a s~ id_ea s . qu e en vu e ve n; si. no po rq ue en 10
~ _, a· . las
p l1 e- 1n as del pe qu en o lt br o re sa lt a gl or io sa. , en
hu nü ld e y el oc ue nt e, 1 . . un a prueb
a in te 1ig en c1. a lat in
.
a. a
No no s di o la na tu ra le
za en va no la s pa lm as
tro s bo sq ue s, y A m az pa ra nues-
on as y O ri no co s pa ra
co 1narcas; de es to s rí os re ga r nuestras
la ab un da nc ia , y de aq
re s la em in en ci a, ~ie~ ue llo s palma-
e la m en te hi sp an oa n1
lo qu e co ns er va el 1nd1 er ic an a, por
0, cu er da ; po r lo qu e
tie rr a, fa st uo sa y vo lc án le viene de la
ic a; po r lo qu e de ár ab
[Link], pe re zo sa y ar e le trajo el
tí st ic a. ¡O h! El dí a en
a brillar., br ill ar á ce rc que empiece
a de l So l; el dí a en qu
fi na da nu es tr a ac tu al e demos por
ex is te nc ia de al de a. A
in di os ; ex pe di ci on es de cademias de
cu lti va do re s a lo s pa ís es
vi aj es pe ri ód ic os y co agrícolas;
ns ta nt es co n pr op ós ito
tie rr as n1ás ad el an ta da s serios a las
s; ím pe tu y ci en ci a en
op or tu na pr es en ta ci ón las siembras;
de nu es tr os fr ut os a
ex tr an je ro s; co pi os a re los pueblos
d de ví as de co nd uc ci ón
ca da pa ís , y de ca da pa dentro de
ís a ot ro s; ab so lu ta e in
co ns ag ra ci ón de l re sp dispensa?le
et o al pe ns am ie nt o ajen
qu e ya vi en e, au nq ue o; he ah~ lo
en al gu na s tie rr as sólo
he ah í pu es to ya en fo se ve de leJoS ;
rm a el es pí ri tu nu ev o.
B rí os no no s fa lt an . V
co le gi o no rt ea m er ic an
éa se el ca tá lo go del coleg
o, do nd e ap en as un a se
io.
xta p~rte l .
Es~:
lo s ed uc an do s es de - p
ra za es pa no la . er o e~ premios no .
al lí la pa rt e cr ec e y . lante
si po r ca da al um no hisp
ha y se is qu e ha bl'an a~opar.
in gl és , po r ca da seis · encano~ del
N or te pr en 1i· ad os ha y ot · am d
ro s se is am en c · an os de l Su · ·0
E n es a m er a li. st a de cl b ue d ot
as es y no m res, P or 1a q ·.
vu lg ar pa sa co n de sc ui. ~ rni rad :1~-
do , La Anze'ric · dilata sus
a · .
En es ta in m en sa su m a ' co n el s1 stc:
de an al og ia s qu e , mpone
m a un iv er sa l , en ca da - es ta resun1en. ~ •·1·
he ch o pe qu en o . un ·
fu tu ro o pa sa do : un he .
ch o gr an d e. d , \lurl.l r
¿N o ha de po ne rn os al de entra .1
eg re s ve r qu e on

64
un 11 ¡1; 0de nuestras tierras, pobre de carnes y de sangre
d , .
• 05 ., con rra carn u os y sangu 1neos nva1es ven ce)
·1CU · ""·, ' ·
' En este colegio de que hablamos, apenas van los alum-
nos de raza española a ~ás clases que a las de las elemen-
tales y a las de comercio. Pues en el elenco de las clases
de comercio, de cada tres alumnos favorecidos dos son de
nuestras tierras. El mejor tenedo'r de libros es un Vicente
de la Hoz. El que más supo de leyes comerciales es un
Esteban Viña. El que acaparó todos los premios de su
clase, sin dejar migaja para los formidables yanquizuelos,
es un Luciano Malabet; ¡y los tres premios de composi-
ción en inglés no son para un Smith, un O' Brien y un
Sullivan, sino para un Guzmán, un Arellano y un Villa!
¡Oh! ¡Si a estas inteligencias nuestras se las pusiese a
nivel de su tiempo; si no se las educase para golillas y
doctos de birrete de los tiempos de audiencias y gober-
nadores; si no se les dejase, en su anhelo de saber, nutrirse
de vaga y galvánica literatura de pueblos extranjeros
medio muertos; si se hiciese el consorcio venturoso de la
inteligencia que ha de aplicarse a un país y el país a que
ha de aplicarse; si se preparase a los sudamericanos, no
para vivir en Francia, cuando no son franceses, ni en los
Estados Unidos, que es la más fe cunda de estas modas
malas, cuando no son norteamericanos, ni en los tiempos
coloniales, cuando están viviendo ya fuera de la colonia, en
competencia con pueblos activos, creadores, vivos, libres,
sino para vivir en la América del Sur! ... Mata a su hijo en
la América del Sur el que le da mera educación univer-
snana.
Se abren ca~pañas por la libertad política; debieran
abrirse con mayor vigor por la libertad espiritual; por la
acomodación del hombre a la tierra en que ha de vivir.

65
Ideas pedagógicas
. . derecho. Lecturas. Discursos
Clases orales. Cienczacycidentada excita la atención. *
d s La f arma a
ha blª 0 · . d. la "Revista" cuenta a sus lectores
1 1 '
de
A buen nempo io . ,
emorable inauguracion de as c ases orales
la solemne Y m . . , b
· de Abogados y· [Link] revemente sobre la
en e1 eo1eg1 0 ' . 1
•importan ci·a y resultados posibles de a nueva era que
. :.n para la corporación que las sustenta, y para los
b
a re . f"'
que de una manera a~plia y concreta quieran IJar sus
pensamientos en determinados puntos de derecho.
No ha menester el pensamiento del Colegio, comenta-
rios ni elogios mayores que los que hasta aquí se le han
tributado justamente. Llevan .las cosas._ en su simple anun-
cio su verdadera utilidad; ábrense cátedras públicas, donde
se razonan con todos los criterios las cuestiones elementa-
les de la ciencia jurídica, ciencia madre como la filosofía,
engendro y resultado natural de esta última, tanto más real
cuanto más se aleja .de las interpreta ciones y las adiciones
formales con que la desfigura muchas veces el desmedido
afán de ciencia humano.
Lo verdadero es lo sintético. En el sistema armónico
un~versal todo se relaciona con analogías, asciende todo lo
a~alogo con leyes fijas y comunes. Como desde las eminen-
cias abarcan los ojos extensión mayor de tierra, desde el
1
re sulta~? con~reto, desde la ley común y fija, desde ~
deduccion analoga que de la contempl ación de los sere
re sulta, abárcase y compréndese número inayor Y. la
na tu_raleza clara de los seres creados. i .
· · s apli#
· es e1 conjunto
Ciencia de conocimi entos humano ·· .
cables. a un or den de objetos,. , . · l rrnente
1nt1ma y parncu ª da~
r
elacwnados entre sí. ¿Es esto el derecho? Es el fund~
men_to d_e conocer; no es el resultado <de haber co~oci ci~
• .
C1enc1a es en buen hora la Junsprude · La in
nc1a. · tehgen
.
• R ·t · 23 3· 236'
eviS a Universal, México, 18 de junio de 1875. En Torno
61 p.

66
j
ll')a tiene como leyes la. .investigación y el análisi·s. los
' ..
hUn1 (1J . . .
. cipios naturales de JUst1c1a (derecho puro) se han apli·-
pnn d·.c (d
cado a naturaleza~, 11erentes ere cho práctico) y la f or-
. la compen sac1on de derechos mutuos, la exageración
ma, . . 1 , d
de escuelas distintas, e cara~ter udoso de algunas aplica-
ciones particulares, la necesidad de violentar O conf armar
los preceptos naturales pur~s. al re~lizarlos en un cuerpo
social desviado por las condic10nes imaginativas y de libre
albedrío huma!}O de su forma pura natural, han creado el
conjunto de preceptos jurídicos, han particularizado las
formas generales, han conformado a los casos accidentales
el precepto esencial, han creado el derecho de aplicación y
relación, especie de desmenuzamiento del espíritu, con-
junto de interpretaciones variables de una serie de verdades
fundamentales, que son realmente así una ciencia humana,
bien llamada con el nombre de jurisprudencia.
Existe en el hombre la fuerza de lo justo, y éste es el
primer estado del derecho. Al conceptuarse en el pensa-
miento, lo justo se desenvuelve en fórmulas: he aquí el
derecho natural. Y al realizarse en la vida, las fórmulas se
desenvuelven en aplicación, la concurrencia de derechos
crea derechos especiales: los sistemas políticos en que
domina la fuerza crean derechos que carecen totalmente
de justicia, y el ser vivo humano que tiende fatal y cons-
tantemente a la independencia y al concepto de lo justo,
forma en sus evoluciones rebeldes hacia su libertad opri-
mida y esencial, un conjunto de derechos de reconquista,
derechos medios, derechos parciales, que producen la juris-
prudencia, la ciencia de la aplicación de las fórmulas, lo
que bien pudiera llamarse justicia de aplicación y relación.
El boletinista pide perdón por haberse desviado tanto
de su objetivo principal. ¿Quién ha de creer que todas
esras extemporáneas reflexiones tenían por objeto expresar
1,ª opinión humilde de que, más que lecturas reposadas Y
severas, convienen la vitalidad e interés de las [Link],
· s habladas, en las que las fluctuaciones del iscurso
1eccione

67
. d ayo r a la ma teri a que se exp lica y l
. 'ane
e rm1t e ll \ . · da m adic ione . , 1os
P
. raciones, a 1 5 s
l
mo me nta nea s, recu'erd as
. - d. ,
10 terpre_, el lenguaje nat ura y pro pio ana 1r1an agradoosa
de ~c~sion, t" ones que en las clas es del Col egio de Ab .
las andas cues l ?
dos se deben trat ar. o
ga No fuera quizás des ace rtad o. p~r par te. del Colegio
re.
. ar un tant o sob re esta op1 n1o n hum ilde . La variedad
fl ex1on _
debe ser una ley en 1~. ens ena nza d e mat er~.as arid ,
as. La
atención se cansa de f1Jarse dur ant e larg o tiem po
en una
materia misma, y el oíd o gus ta de que dist into s
tonos de
voz lo sorp rend an y lo cau tive n en el cur so de la
perora-
ción. La man era de dec ir rea lza el val or de lo que
se dice :
tant o, que algu nas vec es sup le a esto .
Una lect ura no suje ta, ant es dist rae la aten ción ; la
natu-
raleza hum ana y, sob re tod o, las nat ura leza s ame
ricanas,
nec esit an de que lo que se pre sen te a su raz ón teng
a algún
cará cter ima gina tivo ; gus tan de una loc uci ón viva
z y acci-
den tada ; han men este r que cier ta for ma bril lant e
envuelv~
lo que es en su ese nci a árid o y gra ve. No es que
las intel~-
gencias ame rica nas rec hac en la pro fun did ad, es que
necesi-
tan ir por un cam ino bril lan te hac ia ella .
.
Pud iera dec irse que se pre ten de dar con las lecturas
to cará cter resp etab le a las clas es ora les. Las clase
cier
nec esit . an. L
os con oc1. m1e
. nto fº. , tant
s no
o se 1es
°
s se 1Jan mas en
da una form a más ame na.
d tas
No tien en cie rtam ent e las per son as encargadas
e;xito
lecc1. ones del Col egi o nad a que tem er en to a1 '
, cuan . ·5con-
ll
que a 1 pud iera ten er su p~l abr a. Son to os ellos Jun d
. . rnaYºr
su ltos d1st1ngu.1dos, apr eci ado s en su va1er,. y .en su 5.
da5~ ·
par te ama dos por la J·uv entu d que ha d e asi snr a 1ª5 ,J
eon Place r se not a en Mé xic o que la )uve . ntu d se da pfl•,dt
prendas ,
Y pon e em peñ o en ens alza r y hac er visi . "bl s 1as octi
. e rosa Y e
los que Juz gan sus ma estr os y . s ca 1u
• de qu 1ene
•irJ
s1 asta me nte hab lan . , l ce'
. . •dente· NG , 1:1
V 1ven ·
las clas es de la anim ac1 on Y ✓ el 1nc 1 l qu
·, n can d cide ntª
a· V ece s la aten c1o sa a un r e cur so ac ·
68
sacuda y la reanin1e. Grábanse mejor en la inteligencia los
con Ceptos que se expresan en la forma diaria y natural ,
e los que se presentan envue 1tos en la forma diluida
qu
siempre severa y natura 1~ente detallada, de las peroracio-'
nes escritas. El que escnbe lo que ha ?e leer, sabe que
escribe lo que, ~~r _el he~ho de no ser improvisación, ha
de someterse a JUICIO; quiere, por lo tanto, que el juicio
no halle nada censurable en él.
No debe ser éste el carácter de una lección.
Frecuentemente en las tierras americanas el don de la
palabra, y an~es es aquí difícil hallar quien la tenga penosa;
la exuberancia de estos pueblos vírgenes se manifiesta po-
derosamente_en todas las formas. Es a más cosa cierta que
no se habla mal de aquello que se conoce bien. Conocida
es la aptitud d~ los que han sido elegidos para hacer prác-
tica la bella idea del Colegio de Abogados: sábese de
público, que honran todos el foro mexicano, y algunos
de ellos a la par el foro y la elocuencia; la condición está,
pues, cumplida; y la palabra sobre materia conocida debe
ser, sin duda alguna, a la par que sólida e instructiva, galana
y fácil.
Y así se abrirá campo a la elocuencia y al estímulo; así
se identificaría · más el que explica con los que le oyen;
así, en la enseñanza del derecho, tendría el catedrático
aptitud para espaciar su memoria en toda clase de alusiones
y recuerdos, que crean en las clases una doble atmósfera de
ciencia y de respeto, para siempre ligados en la memoria
con las del que avivó y acarició ambas fuerzas en nuestra
inteligencia y en nuestro corazón. Es má~, la cáte~ra que
una tribuna de peroraciones; es una ~us1~~ sencilla, un
mutuo afecto dulce una íntima comun1cac1on muy prove-
chosa, una identifi~ación fructífera entre la inteli~encia
cultivada y las que se abren a la esperanza, a las vias. an-
chas, a los preceptos luminosos, al crecimiento Y al culnvo,
·,
union bella de efectos nunca o·¡v1·d a d a cua ndo se ha' goza-
do, nunca bien sentida' cuando se ha perdido Yª·
69
, •da en la vi da . A br e ah or
, oca p1ac1
Es la clase ep
a el e
do s un·11 'sim a se nd a, en qu e e 1 pr ov ec ho o1e,
J
p
gio de Abogayor s1. 1a fo rm a de la en se na -
n za ap ro ve ch abu,
diera ser ma y amena. l
e
fuera se ductora de sa ce rta do ,
cr ee r qu e los d'iscursos p
N~ es ' pu es, . . d
unc1ados an,a 0 br ill an te z , .ex1stenc1a ag ra a ble , [Link](ro,
d
n l lec ció f f. ,
nuevo a a n de l Co le gi o; or m as , en in , y respuestol\
. d .
naturales a la vivaz y. an im a a 1n te 1·1genc1. a m ex ic .
an a t · a
nen de esto deseo los que oy en .
; sobr,a de ap tit ud para• ell1e-o
los que lo ha br ía n de [Link] r; ga ra nt 1a m ay or de éxito el
pensamiento de la la bo rio sa .,
co rp or ~c 1o n. ¿Mer~cería la
atención de los pr of es or es
~e~ Co le gi o es ta ~u m ild e
nión? Nada ha y, de se gu ro , opi-
ut ü pa ra su co m et id o que ell
no estudien ni pi en se n; la ex os
ci ta ci ón se rá ta l vez irrealiz
ble o in op or tu na , pe ro es, a-
au n si en do es to , hija del sim
pático af ec to qu e el pr op ós -
ito de l Co le gi o de Abogad
despierta y merece. os

El colegio de San Gregorio *


Brevísimo es pa ci o qu ed a ya
pa ra tr at ar de cosas más
útiles y am en as .
Invita el co le gi o re fo rm ad o
de San G re ga rio a todas las
sociedades de ob re ro s de
la ca pi t al pa ra que envíen
ni ño que re ci bi rá ca da do un
m in go le cc io ne s gratis, en
tres ho ra s en qu e un a ve z l~s
po r se rr1ana pr omete el colegi
enseñarles algo ta n el e m en o
ta l co m o le er y escribir, Y al~
ta n ne ce sa rio y es pi no so co ,· raeo·
. a. Al go m o le cc io ne s de poli oca P , ·.
t1c ha br ía qu e de ci r so br e e st · ne s,de Pº110
as le cc io
ca, pe ro no qu ie re ah or a oc
, up ar se en el lo el bo le nn . bse
T o d o m er ec e pl ac em es en la co nv oc at or ia · . una 0 r·
va ci ón hay qu e ha ce rle : ,. d y tan
;.p or qu é es ta n limita ª· ua
es tre ch a? N o fr uc tif ic a la '"' . contl 0 Y
ed uc ac ió n s1 no es
co ns ta. nt e ; ol vi,da se en un a a.r de
me 02 ra
se m an a l o qu e al co . · ales Pª
ella se ap re nd e; bu en as so
n la s clases dominic
26<>-261·
• Re vis ta Universal Mé xic To rno 6, pP·
'
o 6 de 1·ulio 18 75 . En
1

70
. al tiemp o;
pero algo así
a d u ltos en quien . suple
es el. _deseo
· mo inútil es para n1nos en quien es 1os interv alos prolon -
coados borra ran' d e segur o 1a ensen- anza b reve.
g No admit e el bien limita ción ni traba; noble propó sito
muest ran los profe sores grego rianos , y obrar ían cuer-
dame nte, y agrad ecería n los educa ndos más, si el colegi o
sentar a en sus banco s a aquel los niños pobre s en quien es
un exam en previo hicier a ver dispo sicion es felices . No
diera a éstos educa ción interr umpid a; enseñ áralos consta n-
temen te para que las miser ias del hogar no estorb en a la
obra nueva y regen erado ra del .cóleg io; diera a algun os
educa ción comp leta, y esto fuera aún más loable que ense-
ñar a domin gos, intelig encias ávidas y claras .
Quier en los proye ctos result ados prácti cos; buena es y
gener osa la convo catori a del colegi o; pero la enseñ anza en
comú n facilit a por ventu ra la enseñ anza a mayo r núme ro
de niños. Ni aume nta gastos , ni crea estorb os, y sin daño
para la empre sa, se dan hijos y fuerza s al país.
No fuera justo pedir el bi.e n que no pueda hacers e sin
meno scabo del benef actor; hiciér alo en ton ces el que lo
propo ne; pero si la mano. puede abrirs e sin perjui cio, no se
abra cada seman a, cuand o puede n los mene steros os aprov e-
charse de su bond ad todos los días.
El bien domin ical no sería bien comp leto; la eleme ntal
pedag ogía enseñ a que dañan los interv alos a la educa ción.
El coleg io grego riano inicia una noble idea; él la cumpl i-
rá toda; ya lo anunc ia en su convo catori a; todo comie nza
por la debili dad para ampli arse en el ejerci cio y termin ar
en plenit ud de fortal eza.

La escue la norm al super ior de profes oras* .


Hay cerca de París una escue la norm al super ior de pro-
fesora s, cread a poco tiemp o hace por el brioso minis tro de
Instru cción Públic a, Jules Férry . Por de conta do que el
277 278 ·
• La Opinió n Nacion al, 25 de abril 1882. En Tomo 2 3, PP· -

71
s profe soras que han d"
ducar a la . "
,cuela es e ormal cs de maes tras de los
J esr ~1 e- . , euel as n . . , . .,
b¡·c ro uc . !.s en las es sta requi ere ya organ 1zac1on
o . - . jcspuc .. tan va l
en scn~11 e . cos. Nac1on oner coraz a contr a os rnales
. , ·ra mcn 'd car es p
dcp~t~ tn li cada. ~ u deseo, que ll eva a e, l ' muerd en.
tan co ~- ~~ El cri men, Y. _ en los que por no tener la
Je la \ •l , . l s ignorantes, 0 . . . , 1 ,
., ~ .10.1cnre en o. pensar n1 af1c1on a os goce s qur- •
b1c1 brada a ' . . l "
.. ntc acostu ~ . . 1 pensa mient o, emp ean en la mera
1
ne . d e1erc1 tar e . . .l f .
rov1enen. ~ -. , d sus instin tos todas as uerza s activa s
P tacc1on e • ,
bestial satis leza Esa escuela super ior que esta en F onte-
Je su natura · "be del Estad o todos los recurs os que la
ux-Roses, rec1 . .,
nay_-a ' d p ís puede ofrece r. La 1nstru cc1on que en
vecmdad e ar
.b las cuare nta educa n d as, que h an a1canza do este
ella rec1 en . . ., , . f d
bene f 1c10
. · por oposic1on, es solida y pro un a, y va encam 1.-
., d b .
na da, como toda buena educa c1on e e ir, a prepa rar a las
l
directoras de escuelas norm a es, para que ensen_en en ellas
el modo de luchar fructu osa y hones tamen te en la vida. Se
enseñan allí cosas prácti cas, y más cienc ias que letras, y
más medicina que geogr afía, y más el arte de vivir que el de
soñar estérilmente en una vida falsa e impos ible. Un profe-
sor notable, entre otros, explic a en la escue la de Fontenay ;
es Marion, autor de un libro, recie ntem ente publicado, en
que publica sus Lecciones -de Psicologz'a que dio en la
escuela el año últim o, iguales en mérit o a las de moral que
da en el mismo instit uto este año. Las leyes vigentes, sobre
instrucción públi ca en Franc ia, exige n que la moral sea en-
señada en todas las escue las del Estad o. Esta moral que
enseña Marion es aquel la inneg able y esenc ial en la natura-
leza huma na, que analiz a cada una de nuest ras funciones Y
aptitu des; ajusta el empl eo de cada una de nuestras fuerzas
Y ese_ co'd.1go de lo justo · que se renue va en cada ser huma·
no, siempre idént ico a sí mism o el cual llega a ser turbado
Po r. venir .
a ta
1 , 'cione . 1 tan bien
1 . nume ro sus viola s , y vestir as
ª inteligencia, neces ita de excus as que acaban por_ Pª.recer ·del
dere e h ' , quistas
. . os nuest ros los que no son mas que . con de aet1er·
vicio sobre nuest ra alma. Los positi vistas quieren,

72
do con su m áxi1na, que se sepa, para q;1e se prevea y pro-
vea. Más importante nos parece esto a~n en ]o moral que
_ lo físico. Para precaverse de los riesgos es necesario
en '
saber donde . estan. N o nos h a.b·1·
1 Ita p~ra vencer los obs-
táculos y peligros que trae. consigo la vida, el que, por una
caridad culpable, nos m_ant1ene con los ojos vendados, para
que no los veamos, . 111 sepamos . de ellos. Gran utilidad
resulta de leer ese hhro de Manan. El profesor explica
minuciosame nte la psicología especial del niño, y enseña
los misterios de su delicada alma, y da consejos para que
no yerren las maestras en la manera de guiarla. El profesor
dice sencillamente cosas prácticas. Los problemas morales
que con la educación se rozan están valientement e trata-
dos, y tratados de cerca, en esas Lecciones de Psicologi'a
que no tratan de ahondar en aquella alma confusa e impe-
netrable, para .Jo que urde leyes y traba analogías el meta-
físico, sino de observar sincera y metódicamen te todo lo
que hay de visible, innegable, empleable y activo en el
espíritu humano.

Músicos, poems y pintores*


El mundo tiene más jóvenes que viejos. La mayoría de
la humanidad es de jóvenes y niños. La juventud es la
edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad y
la viveza, de la imaginación y el ímpetu. Cuando no se ha
cuidado del corazón y la mente en los años jóvenes, bien
se puede temer que la ancianidad sea desolada y triste.
Bien dijo el poeta Southey que los primeros veinte años
de la vida son los que tienen más poder en el cará_cter del
hombre. Cada ser humano lleva en sí un hombre ideal, lo
mismo que cada trozo de mármol contiene _en bru_to una
estatua tan bella con10 la que el griego Pra x iteles hizo del
dios Apolo. La educación empieza con la vida , Y no acaba
sino con la muerte. El cuerpo es sie mpre el 1nismo, Y decae

~ (Fragmento). En Tomo 18, pp. 390-391.

73
ambia sin cesar, dy se enriqu ece y
l'd .
n Ja eda d ; la mente.. ose Pero las ·cua 1 a es esenciale.s del
eO . n los an • ho mb re, se deJ•a ver
perfecciona e~ . a1 y enérgico de cada· d
,
caracter, .
lO on gin
. un acto, en un~d a 1 ea, en una, mirada ·
la infancia en bre suelen 1r .
des·d e · . hom un1 os un corazon 1peque-
b . ne e deber
En el mismoto grande. Pero to d o h om re tie , .
_ .
no y un ta 1en to a s1 pro pio y al
de cultivar su inteligencia, por res pe
mundo.

Botes de papel* iosas, el rostro


Nos parece ver al cerrar estas noticias cur
modeló su cara de
fresco y atrevido del muchachuelo que
e de nadie recibió
gigante. Recordamos a Peter Cooper, qu
quinas de vapor, y
instrucción mecánica, y reformó las má
Y pensamos que
halló aparatos para vaciar las montañas.
aquel que prepara
no ~!Y mejor sistema de educación que
al nmo a aprender por sí.
sí propio.
Asegúrese a cada hombre el ejercicio de

• (Fragme )
nto . En Tomo 8, p. 421 .

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