0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas15 páginas

Marcos de Acción Colectiva e Identidad

Este documento explora la relación entre los procesos de creación de marcos de referencia y la construcción de identidades colectivas en los movimientos sociales. Argumenta que la construcción de identidades, tanto intencionadas como no, son inherentes a las actividades relacionadas con la creación de marcos de referencia. Propone que existen tres campos de identidad socialmente construidos: 1) protagonistas que promueven los valores del movimiento, 2) antagonistas que se oponen a estos esfuerzos y 3) audiencias neutrales. Explora cómo los procesos de
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas15 páginas

Marcos de Acción Colectiva e Identidad

Este documento explora la relación entre los procesos de creación de marcos de referencia y la construcción de identidades colectivas en los movimientos sociales. Argumenta que la construcción de identidades, tanto intencionadas como no, son inherentes a las actividades relacionadas con la creación de marcos de referencia. Propone que existen tres campos de identidad socialmente construidos: 1) protagonistas que promueven los valores del movimiento, 2) antagonistas que se oponen a estos esfuerzos y 3) audiencias neutrales. Explora cómo los procesos de
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

8. Marcos de acción colectiv~ !Y campos ..

de identidad en la construcción
social de los movimientos

ScotrHunt, Robert Benford y David Snow


'"

Hay dos conjuntos de conceptos relacionados entre ·sí; pero teóri~


camente sin conexión formal, que han influido de forma notable en la
teoría reciente de los movimientos sociales y en su investigación. El pri-
mero se centra en los procesos de creación de marcos de referencia (fra-
ming processes) que afectan al esquema interpretativo construido porlos
seguidores de esos [Link] buscar el sentido de sus mundos socia-
les (Gamson et al.; 1982; Snow et al.¡ 1986; Snow y Benford, 1988~ 1992;
Johnston, 1991; Gerhards -Y Rucht, 1992; /Farrow, 1992; Benford, 1993a;
1993b). El segundo grupo de eonceptosdirige su atención hada las iden-
tidades colectivas e individuales que construyen los seguidores de los mo-
vimientos sociales en las actividades cotidianas de la acción colectiva
(Pizzomo, 1978; Cohen, 1985; Melucci, 1989; Taylor, 1989; Gamson, 1992;
Friedman y McAdam,l992; Hunt,.1992; Taylor y Whittier, 1992; Hunt y
Benford, 1994)..En este capítulo vamos a dar un primer paso en la inv~~­
tigación de las relaciones entFeJos procesos de creación de marcos de'-Fé-·
ferencia y la construcción identidades colectivas y en el análisis de la fnr~ ·"
ma en que· esas conexiones pueden;fuoilitarnuestra comprensión sobre-la
movilización de acciones colectivas.
Nuestro supuesto inicial_ consist~ ~n que la construcción de H:l~:p.~i­
dades, tanto si son intencionadas como si no, son inherentes a todas las
actividades relacionadas con a la. c;reación de marco~ de referencia en los
movimientos sociales. Los· procesos de creación de marcos de referencia
no. sólo establece_n 'las conexiones ideológicas entre individuos y grupos,
sino que también proponen, ·refUerzan y adornan las identidades, cuya di-
" •. e • O • • • O

·:_,.

Las primeras versiones de·este·ca~ítülo fueron presentadas en los congresos anuales de la


Midwest Sociological Society, Chicago, en [Link] 1·993 y del Instituto :Internacional .de
Sociología en París, en junio de 1993. Expresamos nuestro agradecimiento a Hank Johnston y
- ·· : ·• - ---~- --- - ......· :-"'---"""--•-.. . ....;...-m ... n+...;rf·""~ ~~o~n~ ·hnrr~rlnro~ ...
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow [Link]· aceión·colectiv.a•y.·campos'tie ;~dentidad

versidad abarca desde las acciones de cooperación hasta las que produ- colectivos que parecen estar unidos pára· oponerse á tlos esfuerzo1nde los
cen conflictos. Tales procesos consiguen esos efectos al situar o posicio- protagonistas y que por tanto se· identjfican· .como los ·:antagonistas.
nar a grupos relevantes en él tiempo y el espacio, y al atribuirles unas ca- Finalmente, tenemos un tercer grupo de personas que son percibidos
racterísticas que impliquen relaciones específicas y líneas de acción co- como audiencias en ·el sentido de que son neutrales o son· o:bseTVadores
munes. Los estudiosos de la interacción social han observado desde hace no comprometidos; aunque algunos de ellos puedan responder a, ·o infor-
bastante tiempo que la interacción entre dos o más individuos o grupos mar de,· los acontecimientos que presencien; En adelante, nos· referire-
precisa como mínimo que éstos se situen o identifiquen como objetos so- mos a estas categorías de identidades como «campos de identidad», debi-
ciales (puede consultarse a este respecto: Stone, 1962; McCall y do a que-las identidades· dentro de cada· categoría se solapan y permane-
Simmons, 1978; Snow y Anderson, 1987). Dicho de otra forma, es preciso cen unidas y porque son categorías elásticas, que .se amplían y .contraen
establecer identidades específicas en una situación determinada. Nuestro con el transcurso del tiempo.
argumento es que en el terreno de la acción colectiva se promueven y re-
En este capítulo vamos a explorar las 'relaciones existentes entre
afirman unas identidades individuales y colectivas de dos formas diferen-
esos campos de identidad y los procesos de creación de marcos de· refe-
tes, que están interrelacionadas aunque son distintas analíticamente:· a
rencia, partiendo de los datos analizados en nuestros estudios etnográfi-
través de la participación en la propia acción colectiva, en los actos reí-
cos sobre el movimiento budista de Nichiren Shoshu (Snow, 1993), el mo-
vindicativos o en las manifestaciones de adhesión (celebrating), y también
vimiento de Ciudadanos de Nebraska para la Paz («Nebraskans for
a través de los procesos de creación de marcos de referencia. A lo largo
Pac_e») (Hunt, 1991) y sobre otras organizaciones a [Link] del desarme nu-
de este capítulo, nos ocuparemos de esa segunda forma, es decir, de la re- clear (Benford, 1984, 1987). Sin embargo, primero revisaremos los diver-
lación existente entre los procesos de configuración de marcos de referen-
sos enfoques. existente.s sobre la identidad, los procesos de construcción
cia y la construcción de identidades relevantes para la acción colectiva.
de identidad y la creación de marcos de, significados en la literatura sobre
los movimientos sociales. Esperamos que resumen bibliográfico _propor-
Para elaborar las 'conexiones conceptuales entre la configuración
cione una adecuada línea de partida para evaluar los conceptos que aquí
de marcos de referencia y la construcción de identidades, nos centrare-
se introducen, así como los desarrollos teóricos que sugerimos.
mos en las demandas de los miembros de las organizaciones de movi-
mientos sociales (OMS) acerca de los grupos más destacados de actores
dentro de los contextos en los que se desenvuelven. Basándonos en la in-
vestigación que hemos realizado de una variedad de movimientos desde Identidades y movimientos sociales
la mitad de los años 60 (Benford, 1984, 1987; Hunt, 1991; Snow, 1993),
y teniendo en cuenta las observaciones conceptuales de otros autores Aunque el interés por el estudio de la relación entre las identidades
que analizaban categorías relevantes de actores en movimientos socia- y los movimientos ha eclosionado recientemente, las primeras han sido ob-
les (compárese con: Gamson, 1990, 14-16; McCarthy y Zald, 1977, jeto de interés para los investigadores de los movimientos sociales desde
1221-1222; Zurcher y Snow, 1981, 472-477; Turner y [Link], 1987, 216- hace bastante tiempo. Al efectuar un seguimiento y una evaluación crítica
217, 225-226, 255-258), sugerimos que las demandas de los miembros de de este tema, Htint (1992) distingue al menos tres tendencias distintas en la
esos movimientos sobre esas categorías de actores se agrupan en torno a forma en que se han conceptualizado y enfocado las identidades en la lite-
tres conjuntos de identidades socialmente construidas que denominamos ratura de los movimientos soCiales. Una de ellas consiste en tratar las iden-
campos de identidad. En primer lugar, existe un tipo de individuos y de tidades como producto de estructuras biológicas, psicológicas y sociológi-
colectivos que son identificados como protagonistas por su forma de pro- cas. Esta tendencia se hace más evidente en los modelos psicopatológicos,
mover o simpatizar con los valores metas y prácticas de un movimiento que sugieren que los instintos primarios;· o las estructuras psicológicas in-
social; estos actores son los que también se benefician de las acciones del herentes a ellos producen violencia, situaciones de pánico, disturbios, ade-
movimi~nto. F.n s~P"nnrlo lw:r~r. s~ encnentr~ otro coninnto rl~ nerson~s v más de otras conductas asociales (MacKay, 1932; LeBon. 1960: Trotter.
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos de acción coleCtiva y ~ánipos' de idehti'did

1919; Freud, 1922; McDougall, 1928; Moscovici, 1985). Según este punto mogéneas. Además, el hecho de adoptar la perspectiva de las estrUctu-
de vista, las identidades son manifestaciones de estructuras asociales inna- ras «determinantes» implica que las identidades surgen dé una: única
tas en el individuo, tanto en el 'plano biológico como en el psicológico. fuente, a saber: del instinto patológico, de la tensión estructural de ca-
Estos enfoques psicopatológicos no son los únicos que conciben la identi- rácter psicosocial, etc. Por tanto, las elaboraciones teóricas de carácter
dad como un producto de las estructuras objetivas subyacentes. Por ejem- unidimensional no tienen en cuenta la complejidad y los diversos com-
plo, en una etapa inicial del pensamiento social, la identidad étnica se con- ponentes de la identidad y especialmente la forma en que los diferentes
sideraba a menudo «como un rasgo esencialmente "primordial", ya que se actores sociales interpretan, construyen y articulan sus identidades
refiere a una serie de características de adscripción subyacentes y funda- (Blumer, 1969).
mentales» que determinan las identidades (Olzak, 1983, 356). Siguiendo
Otra tendencia consiste en conceptualizar las cuestiones de la iden~
pautas similares, los enfoques «esencialistas» señalan las características fi-
tidad y sus cambios de identidad como si fueran manifestacione:;; de los Y'
siológicas, las predisposiciones psicológicas, los mecanismos de la biología
procesos macrosociológicos de transformación social. Esta línea de pen-
reproductiva y la histórica división sexual del trabajo como elementos «de-
samiento ha sido impulsada por los investigadores de los nuevos movi-
termjnantes» de las identidades de género y de las identidades de los ho-
mientos sociales (NMS), quienes sostienen que los cambios que se están
mosexuales y lesbianas (Epstein, 1987; Marshall, 1991).
produciendo en las sociedades industriales anuncian el comienzo de una
Algunos investigadores de la teoría de la tensión estructural indican nueva etapa histórica, que ha dado lugar a la eclosión de un conjunto
también que las identidades se pueden considerar producto de ciertas es- nuevo de identidades (Pizzorno, 1978; Habermas, 1984, 1987; Cohen,
''!
tructuras sociales inadaptadas. Por ejemplo, Klapp (1969), partiendo del in- . 1985; Gamson, 1989; Kriesi, 1989; Dalton y Kuechler, 1990). Según
teraccionismo simbólico y la teoría de la sociedad de masas, argumenta que Melucci (1989), existen diferencias considerables entre las anteriores for-
las estructuras sociales modernas generan un desarraigo que empuja a las mas del conflicto de clase y las que están surgiendo en el ámbito de la ac-
personas hacia la búsqueda colectiva de unas identidades que confieran sig- ción colectiva características de los tiempos presentes. Es decir, los nue- ~

nificado a lá vida de esas personas. Otros enfoques, como los de la privación vos movimientos sociales se piensa que van más allá de la histórica divi-
relativa y la inconsistencia del estatus social desarrollan argumentos análo- sión de clases y de las luchas correspondientes que pretendían lograr el
gos a los anteriores, y afirman que los movimientos sociales emergen cuando control del Estado y de las instituciones económicas; por el contrario,
una categoría de personas experimenta una disonancia psicológica derivada esos movimientos parecen orientarse hacia la transformación de la socie-
de la divergencia existente entre las condiciones reales y las expectativas dad civil y de los mundos de vida (lifeworlds).
subjetivas de un individuo o colectividad (Davies, 1979; Wilson y Zurcher,
A pesar de las aportaciones notables de estos analistas al estudio
1976). Estos enfoques asumen que las identidades que son generadas por la
de los movimientos sociales contemporáneos, esta tendencia -cuyo fun-
tensión estructural de carácter psicosocial dan lugar a individuos especial-
damento estriba en considerar las identidades como manifestaciones del
mente proclives a la acción colectiva.
cambio macrosociológicü--'- también presenta varias limitaciones. Por
Pero esta tendencia teórica, centrada en analizar la identidad una parte, su foco de atención quizá es demasiado limitado, ya que exa-
como si fuera fruto de las estructuras sociales, presenta varias limitacio- mina sola:p1ente un «subconjunto de los movimientos sociales qué se dan
nes. Al considerar que la identidad es un producto o incluso un síntoma principalmente entre los sujetos de raza blanca, de clase media, localiza-
de la estructura, el esfuerzo analítico se concentra en la tarea de «descu- dos en países de Europa occidental y Norteamérica» (Gamson, 1992,
brir>> las estructuras subyacentes que originan las identidades. De esa 58). Por otra parte, la 'teoría de los nuevos movimientos sociales sólo ana-
forma, la identidad como tal deja de ser el tema central de la investiga- liza aquellos movimientos político-culturales de orientación progresista y
ción empírica. Asimismo, hay una tendencia a reificar los conceptos re- por tanto no considera otros tipos de movimientos sociales como los reli-
lacionados con la identidad. Con relativa frecuencia, los investigadores giosos y los de derechas. Pór otra: parte, Melucci (1989), entre otros auto~
nresunonen oue ~l1111n~s cHte11ori~s de nerson~s noseen identicl~des ho- TPI;< h~ ~TO'[Link]~nO P.n C'.C\nfr~ de ~~ [Link]'.:!CiÓn de la «nOVP.d~n>> nP Jn.,
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos de accién colectiva y campos'.de identidad

movimientos sociales contemporáneos. Asimismo, a la luz del análisis de Los analistas de los movimientos vinculados al interaccionismo
Weber (1978) sobre conflictos de estatus, líderes carismáticos, movimien- simbólico han tenido también un interés permanente en la creación -de -/

tos religiosos y estamentos militares el supuesto de que todos los movi- identidades aunque sobre todo de manera implícita. Podemos mencionar
mientos «antiguos» estaban basados en clases sociales parece poco fun- a ese respecto que el énfasis de Blumer (1939) sobre el espíritu corporati-
dado. Tratar de suavizar esa hipótesis, sosteniendo que los únicos movi- vo, la moral, la solidaridad y la ideología ya apuntaba directamente hacia
mientos «antiguos» realmente significativos son los que se fundan en cla- cuestiones asociadas ~a la construcción de identidades. Thrner y Killian
7
ses sociales, parece un mero ejercicio de autocomplacencia. Además, las (1987, p. 224) se adhieren igualmente a ese enfoque, al afirmar que «la
afirmaciones de los analistas de los NMS en el sentido de que el rol fun- continuidad de una identidad de grupo» es un aspecto clave de la acción
damental de la identidad colectiva es nuevo resultan un tanto dudosas, ya colectiva. Análogamente, una serie de estudios recientes realizados por
que por definición cualquier grupo autoidentificado plantea una deman- analistas del paradigma interaccionista han investigado el discurso en que
;Y
da de identidad colectiva. Por último, algunas formulaciones de la teoría se expresa el proceso de construcción de la identidad personal en una va-
de los NMS implican una tautología: esos movimientos son definidos en riedad de contextos diferentes (Snow y Machalek, 1984; Snow y
términos de un radicalismo autocontrolado, de políticas relacionadas con Anderson, 1987). Esos análisis coinciden en señalar que la identidad indi-
cuestiones de identidad y transformaciones de la sociedad civil y de los vidual, independientemente de su estructura objetiva, es fruto de la inte-
mundos de vida, y son considerados manifestaciones de una nueva etapa racción y se construye sociológicamente. Por ello, se considera que el dis-
histórica emergente, caracterizada por un radicalismo no revolucionario, curso de la identidad individual puede entenderse como una retórica
por la revalorización de identidades devaluadas y por la alteración de la «construida conforme a unas pautas específicas de un grupo social» y «re-
sociedad civil y sus mundos de vida. A excepción del trabajo de Melucci definida continuamente en base a las nuevas experiencias adquiridas»
(1989) las implicaciones de esas tendencias conceptuales consisten en (Snow y Machalek, 1984, 175-177). En el plano organizativo, tenemos
considerar que las identidades de los movimientos son determinadas his- que los miembros de las organizaciones de movimientos sociales (OMS)
tóricamente en mayor o menor grado, en lugar de ser fruto de los proce- proporcionan aquellos vocabularios y roles «adecuados» para que los
sos de interacción social. participantes y simpatizantes construyan sus. identidades individuales de
forma que se unan entre sí, o incluso lleguen a comprometerse con el
Otro enfoque para conceptualizar las identidades las trata como re- movimiento en cuestión, o con sus OMS (Benford, 1993b; Hunt y Ben-
sultado de la interacción (interactional accomplishments). Por ejemplo, ford, 1994).
Nagel (1986) concibe la identidad étnica como una construcción política.
Las perspectivas construccionistas han contestado también los argumen- Este énfasis interaccionista en la identidad y los contextos del dis-
tos de los esencialistas, argumentando que las identidades asociadas al gé- curso es importante para comprender la construcción, establecimiento y
nero, como las de los homosexuales y de las lesbianas, se (re)construyen a transformación de las identidades colectivas. Si se conceptualiza la iden-
través de la interacción social de forma permanente (Ponse, 1978; Gerson tidad colectiva en función de 1a gama de características destacadas que la
y Peiss, 1985; Margolis, 1985; Smith, 1990; West y Zimmerman, 1987; organización del movimiento admite o imputa a otros conjuntos de acto-
Marshall, 1991). Melucci (1989, 32) destaca igualmente ese aspecto sobre res, entonces la construcción y afirmación de identidades se puede enla-
en relación con el origen de la identidad en la interacción, señalando que zar claramente con los procesos de creación de marcos de referencia.
«la identidad colectiva es una definición interactiva y compartida». Taylor
y Whittier (1992), partiendo del marco teórico específico de los nuevos
movimientos sociales y de las teorías del interaccionismo simbólico y del Marcos y procesos de creación de marcos de referencia
movimiento feminista, han investigado la construcción de la identidad co-
lectiva en la interacción en función de los límites de los grupos y la dispo- En un intento de dilucidar los aspectos cognitivos de la acción co-
sición oara la nee:ociación oue hav en un movimiento. l~[Link].
Snow Renford. sus colee:as v otros investie:adores. adaotaron el
Marcos de aceión colectiva,y campos de identidad
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow

~ análisis de los marcos de referencia inicialmente elaborado por Goffman como una «injusticia», será preciso que tales personas desarrollen un
(1974) para ilustrar la forma enque los miembros de los movimientos conjUnto de razones apremiantes e irresistibles para proceder así. El mar-
confieren sentido a sus mundos 'sociales (Snow y Benford, 1988, 1992; co generador de motivación aborda esta necesidad al establecer un voca-
Johnston, 1991; Gerhards y Rucht, 1992; Tarrow, 1992; Benford, 1993a, bulario de motivos adecuados, o los razonamientos que justifican la ac-
1993b ). Un marco de referencia es «Un esquema interpretativo que sim- ción a favor de una causa (Benford, 1993b; véase Mílls, 1940). De· esa for-
'f
plifica y condensa el "mundo exterior" al señalar y codificar selectiva- ma, mientras que los marcos de diagnóstico producen una imputación de
mente los objetos, situaciones, acontecimientos, experiencias y las ac- las motivaciones e identidades aplicables a los antagonistas o a los objeti-
ciones que se han producido en el entorno presente o pasado de cada vos de cambio del movimiento, ~os marcos de motivación implican un
individuo» (Snow y Benford, 1992, 137). En el contexto de los movi- proceso de construcción social y el reconocimiento de los motivos e iden-
mientos sociales, los marcos de la acción colectiva no sólo. destacan cier- tidades de los protagonistas. Estas motivaciones e identidades comparti-
tos aspectos de la realidad, sino que también actúan como base para la das a su vez sirven de impulso para la acción colectiva.
atribución y articulación de significados. Entendidos de esta forma, los Al analizar estos procesos desde la perspectiva de las organizacio-
marcos de referencia de la acción colectiva concentran la atención en nes de movimientos sociales (OMS), Snow, et al. (1986) han identificado
una situación particular considerada como problemática, producen una un conjunto de estrategias de alineamiento! de marcos de referencia. Se
atribución de su responsabilidad a determinadas personas o hechos y trata de unos procesos de micromovilización mediante los cuales los
articulan propuestas alternativas, entre los que se incluye aquello que miembros de las OMS tratan de influir en las interpretaciones de diversas - /\.
los actores del movimiento deben hacer para conseguir el cambio dese- audiencias, y se refieren a la media en que la ideología y las metas de las
ado. Snow y Benford (1988) sugieren que ello requiere tres tareas fun- OMS son congruentes con los intereses, valores y creencias de los poten-
damentales en relación con la creación de marcos de referencia que de- ciales seguidores del movimiento. Circunscribiéndonos al ámbito del
ben cumplir las organizaciones de los movimientos para alcanzar el con- presente artículo, podemos afirmar qtie estos procesos de alineamiento
senso y la movilización colectiva; estas tareas son: la creación de marcos de marcos pueden considerase como estrategias de discurso con las que
' de diagnóstico, de pronóstico y de motivación. se intenta producir el alineamiento de las identidades individuales y co~
lectivas ..
Los marcos de diagnóstico identifican algunos acontecimientos o
En los términos empleados por Snow, Benford y sus colaborado-
situaciones como problemáticas y necesitadas de cambios, y por eso seña-
res, podemos señalar que los conceptos empleados en la· creación de
lan a ciertos agentes sociales como los responsables. La función de atri-
bución de significados en los marcos de diagnóstico supone imputar unos marcos de referencia se basan en unos aspectos interrelacionados sóbre
rasgos y motivos para aquellos sujetos que son considerados responsables el tipo de interpretaciones que hacen los actores de un movimiento so-
de haber «causado» o exacerbado el problema. Dicho de otro modo, esta cial. El primero es que los sistemas de pensamiento o ideologías son
\-
función tiene como consecuencia situar a otras personas en roles de cana- fruto de la interacción y emergen de tos procesos de creación de marcos :-.
llas (maleantes), culpables, o antagonistas. El marco de pronóstico esta- de referencia, y e1 otro consiste en que esos marcos son estructuras cog-
nitivas que guían la acción colectiva, y generan otros marcos. Ello sugie-
blece un plan para corregir esa situación problemática, especificando
re que existe una relación recurrente, según la cual los procesos de crea-
para ello qué debería hacerse y quién tendría que hacerlo, es decir: los
ción de marcos producen marcos que condicionan a su vez a los siguien-
objetivos específicos, las tácticas y estrategias a seguir. Aunque para pro-
mover la movilización del consenso es necesario que se hayan estableci-
do previamente los marcos pertinentes de diagnóstico y pronóstico, el
acuerdo sobre estas definiciones de la situación no dará lugar automáti- 1 N. del T.: El término lrame alignment alude a [Link] por los cuales las orientaciones
camente a la acción colectiva. Para que la gente decida pasar a la acción, interpretativas de los individuos «Situan en línea» con las propuestas por los movimientos so-
con el ohietivo ele resolver nn nrohleml'l m1P. P.S [Link]!:lmPntP nPr,..ihirln r.i:::IIAc::
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow MárcoS'·deatéión'colectiva'Y campes'• de icth~ná'i:fád

tes procesos de creación de marcos. El análisis de marcos refuerza el ca- de los protagonistas». Pero'este enfoque·es demasiá:dotesttirtgidu des·de
rácter dinámico de los sistemas de creencias que comparten los míem- nuestro punto de vista, yá que no perm:íte' 'interpretar adecuadamente
bros de un movimiento, al fijar 'su atención en la interacción dialéctica hasta qué punto las· identidades colectivas son construcciones· soCiales,
entre los procesos interpretativos y las estructuras cognitivas. En parte, en qué medida definir los· objetivos de la acción depende que el movi-
las identidades individuales y colectivas son el producto o resultado de miento haya creado -su propia identidad, y cómo la evolución de la ac-
esa interacción dialéctica. ción colectiva responde al tipo de· identidades imputadas· a· los ·diversos
conjuntos de actores. Por lo tanto, nuestro argumento es quelas identi-
dades atribuidas a los antagonistas y'his audienci~s de los· moVimientos
Campos de identidad y procesos de creación de marcos
son tan fundamentales para su acción como' aquellas que definen a· sus
protagonistas. Es precisamente en la construcción de estos campos de
identidad donde los procesos de creación de marcos de referencia son
Hemos señalado anteriormente que un aspecto fundamental del especialmente relevantes. ·
proceso de configuración de marcos de referencia es el reconocimiento
y/o imputación de características a unos conjuntos destacados de actores
dentro del ámbito de actuación de un movimiento social. Tales caracterís-
EL CAMPO DE IDENTIDAD DE LOS PROTAGONISTAS
ticas suelen ser de dos tipos: las que se refieren a la conciencia de un gru-
po o aquéllas que aluden a la naturaleza de éste. En el primer caso, se les
atribuyen unos niveles o clases de conocimientos o conciencia, se destacan Los campos de identidad de los protagonistas consisten en una se-
ciertos valores y se promueve el cambio en todos estos aspectos. Los pro- rie de significados atribuidos a la identidad de los individuos y grupos
cesos de alineamiento por los cuales se establecen puentes entre marcos destinados a convertirse en los defensores de la causa del movimiento.
de referencia (frame bridging), y se difunden y transforman estos marcos, Ello incluye habitualmente afirmaciones sobre la identidad colectiva del
son los elementos del discurso con el que se procede a establecer estos movimiento y organizaciones aliadas. Generalmente, comprende tam-
significados. En el segundo caso, cuando la atribución de significados se bién una variedad de atribuciones de la identidad individual, tales COJ.!ÍO
refiere a la naturaleza del grupo, también suelen producirse declaraciones las de «héroes» y «heroínas>> del movimiento, sus empleados con paga y
sobre su estrategia y sus principios morales. Por ejemplo, los adversarios los voluntarios, los de líderes, seguidores de base, y las «estrellas» o sim-
de un movimiento con frecuencia son presentados como sujetos irraciona- patizantes famosos (por ejemplo: personajes célebres y políticos). Pero el
les, inmorales, carentes de compasión y sentimientos (Shibutani, 1970). campo de identidad de los protagonistas también abarca atribuciones de
identidad personal y colectiva a los seguidores del movimiento, entre los
Esas atribuciones de significado no son solamente elementos cons- que encontramos a las «víctimas inocentes», poblaciones afectadas, «ge-
titutivos de la identidad colectiva, sino tambien un aspecto necesario del neraciones futuras» y «mayorías silenciosas». Los actores de las organiza-
proceso de acción colectiva en la medida en que sitúan e identifican otras ciones de movimientos sociales también producen las identidades colecti-
categorías de actores como objetivos de esa acción. Como se observó an- vas e individuales de los protagonistas. En este apartado vamos a ilustrar
teriormente, la mayoría de esas identificaciones o construcciones se agru- cómo está relacionado el proceso de construcción de múltiples identida-
pan en una de las tres categorías genéricas, a las que nos referimos como des en el campo de identidad de los protagonistas con los de creación de
«campos de identidad»: protagonistas, antagonistas y audiencias. Cada marcos.
campo de identidad normalmente consiste de una serie de identidades
reconocidas o imputadas. Las atribuciones de identidad de los protagonistas están relacio-
nadas de forma compleja con varios procesos de creaci6n de marcos.
Hasta la fecha, el interés de los investigadores de la identidad co- Los actores de las organizaciones de moVimientos sociales pméeden a
[Link] nrinC".in::~lm~nt~ ~n lo oue clenomin::~mos el «Camno
lPrtiv::~ ~P. h::~ crear marcos de dia!lnóstico a través de negociaciones no visibles v
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos de acción 'colectiva y c~m;p:os~de identidad

para poner de manifiesto lo que desde su punto de vista es la mejor «Son afortunados y viven con opulencia, parecen· no tener preocupaciones·niproble-
forma de transmitir sus interpretaciones del problema existente. Los mas; pero eso no son más que las frívolas apariencias... La fortuna no es solamente la
actores de los movimientos sociales construyen igualmente marcos de riqueza material, sino, lo que es más importante, una riqueza de verdadera felicidad
-\ pronóstico y motivación que especifican lo que debe hacerse para re- adquirida sólo mediante la práctic11 consistente del verdadero budismo» (una escuela
budista seguida por el movimiento).
solver ese problema y las razones por las que es necesario actuar al res-
pecto. Estos procesos de creación de marcos representan. ideologías
emergentes que anticipan el contenido de sus pretensiones de identi- En estos y otros casos, se recuerda continuamente a los miembros
dad. Como sostiene Downey (1986, p. 360) «toda acción social que de un movimiento los innumerables aspectos que les distinguen de aqué-
transmite implícitamente una ideología también informa sobre una llos que no son miembros, esa manera .se constituyen y afirman simultá-
identidad pública». neamente los elementos diferenciadores que agrupan a los primeros de
los demás individuos.
No obstante, en el transcurso de la creación de determinados marcos
de diagnóstico, pronóstico y de motivación, los actores de los movimientos La necesidad de, y la referencia a, los elementos que establecen lí-
situan sus organizaciones y sus opiniones dentro de un campo específico de mites (boundary markers) entre grupos constituye asimismo una caracte- )1

acción colectiva. Eso implica hacer distinciones sobre quienes están dentro rística común de otros movimientos que hemos estudiado. Por ejemplo, .,
o fuera del grupo, y encasillar a otras organizaciones dentro de específicas en el caso del movimiento de Ciudadanos de Nebraska para la Paz
parcelas ideológicas, geográficas y estratégicas (Blumer, 1939; Melucci, (CNP), un joven líder de diecinueve años perteneciente al grupo de
1989; Benford y Zurcher, 1990; Taylor y Whittier, 1992). Esos intentos de Juventudes para la Paz de la ciudad de Omaha empleaba un marco deli-
situar a la propia organización en el espacio y el tiempo con relación a mitador (boundary frame) para explicar la decisión de su organización de
otros grupos, pueden considerase un proceso de creación de marcos deli- participar en la parodia que se representó en una demostración ante el
;, mitadores o marcos que definen límites (boundary framing). El trabajo de Escuadrón de Intervención Inmediata del Ejército del Aire de [Link].,
Taylor (1989) destaca su importancia y afirma que el mantenimiento de con sede en Bellevue (Nebraska):
esos límites o fronteras es una pieza clave para las estructuras de sosteni- «Existe una verdadera necesidad de que nuestro grupo esté aquí. Pienso que senti-
miento (abeyance structures) de los movimientos en declive para la conti- mos la necesidad de tener un lugar ahí. Podemos ir al Escuadrón y quemar su ban-
nuidad de cualquier movimiento social. Para ilustrar ese proceso, podemos dera para mostrar de una forma simbólica y contundente lo que pensamos de sus
citar el caso de los líderes del movimiento budista de Nichiren Shoshu, ha- llamadas misiones de paz. Probablemente, quien haga eso será arrestado. ¿Y qué?
cían constantemente ese tipo de distinción entre «nosotros» y «ellos» en ¿Acaso tenemos algo que perder? Otros grupos a nuestro alrededor -y no voy a
sus arengas. Tal como apareció en una de sus editoriales de la revista del mencionar nombres~ simplemente no son capaces de hacer semejante cosa. Están
movimiento: demasiado enganchados en el sistema con sus empleos, reputaciones y joriterías
por el estilo.» · · ·

«N o importa cuán prósperas puedan parecer algunas personas, o si sus vidas fami-
liares y personales parecen tranquilas y felices, todo ello no es más que una fantasía La declaración anterior establece un marco delimitador al estable-
que puede desaparecer en cualquier momento sin siquiera dejar rastro. Por fuerte cer una distinción entre las Juventudes para la Paz, como grupo que pue-
que parezca, se trata de un hecho cierto de la vida cuando no se tiene fe en el de realizar declaraciones políticas sin adulterar -puesto que sus miem-
Gohonzon» (el todopoderoso manuscrito al que sus seguidores rezan con devo- bros no han quedado «enganchados en el sistema»- y otras 6i"ganizacio-
ción). nes que asumen menos riesgos porque sus miembros forman parte del
«sistema». Estos marcos marcan las diferencias entre aquellos seguidores
De forma parecida, al referirse a los ricos la editorial de otro de sus «verdaderamente comprometidos» y otros reacios e incapaces de efec-
líderes exolicaba aue: tuar sacrificios personales en beneficio de la causa.
'
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow
Marcos'fdé<aceióncore~iVa;yieaJmp~s\de:iclen.1li'da:cl:

Sin embargo, los marcos delimitadores no surgen de la nada sino Lo anterior muestra que· los prcrcesos,de atnibuci0n de [Link]-eados
que están condicionados y constreñidos por las interpretaciones que ha- que delimitan un movimiento y sus· actividades en el espacio Y' el tiempo,
cen los actores de los movimientos sobre los asuntos internacionales, o son esenciales en la construcción y mantenimiento de las identidades in-
por aquellas que se refieren a su movimiento y a otras organizaciones so- dividuales y colectivas de los actores de las oFganizaciones de movimien-
ciales. De hecho, una característica básica de la mayoría de los marcos de tos sociales. Pero este proceso se puede comprender con mayor claridad
diagnóstico, pronóstico y motivación radica en su capacidad de adornar y cuando analizamos ·el proceso ·de' reconocimien:to·o impl!lltacÍ!él'Lde los as~
reconstruir aspectos notables del pasado. Por ejemplo, el movimiento de pectos que se refieren a la concienciay/o al caFácter de~sus,seguilldores.
Nichiren Shoshu no es diferente de la mayoría de los movimientos reli- Como se indicó antes, las declaraciones que se refieren a la conciencia de
giosos en su pretensión de que su misión ha sido predeterminada y esta- ' los seguidores permiten aclarar aquellas· cosas sobre 'las que·los indivi-
blecida de forma divina. Como indicó uno de los miembros de base imi- duos y los grupos tienen· un conocimiento previo. -Para, ilustrar lo ante-
tando a sus líderes:
rior,. podemos mencionar .c0mo en el-otoño de 1990 los miembros de la
citada asociación ( CNP) se reunieron para decidir eual sería 'SU respuesta
«Existe una sólida historia y una teoría que data de hace más de 3.000 años muestra a la concentración de fuerzas militares norteamericanas en Arabia
que Nichiren Shoshu constituye la práctica ortodoxa del budismo y la filosofía y la Saudita. Al terminar la reunión, uno de sus responsables hizo las siguien-
práctica correctas durante todo ese tiempo» (refiriéndose hasta el momento presente).
tes manifestaciones:

Esta y otras afirmaciones similares sugieren que el movimiento «Esto nos ha sorprendido con la guardia baja, completamente desprevenidos.
de Nichiren Shoshu se ve a sí mismo no como culto o una moda trasno- Conocíamos la existencia de la Guerra de Irán contra Irak, sabíamos que Irak emplea-
chada, sino como la contribución a la realización de una especie de plan ba armas químicas, pero realmente no sabíamos mucho acerca de esa región. Después
cósmico que fue profetizado hace muchos años. Esas pretensiones no de tantos conflictos armados a lo largo de los siglos, de tensiones religiosas, disputas
políticas, etcétera, sólo conócemos la superficie de esos problemas. Sabemos bastante
sólo situan y justifican al movimiento históricamente, sino que también
como para damos cuenta de que no sabemos lo suficiente. Pero no sabemos bastante
promueven identidades que confieren un estatus especial a sus segui- como para realizar declaraciones responsables sobre este asunto complejo. Es más, ni
dores.
· siquiera sabemos cuál es la mejor manera de actuar para promover la paz.
Simplemente tenemos una respuesta instintiva. Nuestros militares están involucrados
Mientras que la conexión con alguna gran profecía o período histó- en esto, asíque debemos estar en contra de ello. Antes de iniciar una acción definitiva
rico del pasado puede ser una característica de los movimien,tos religio- al respecto, tenemos que informarnos mejor sobre la cuestión.»
sos, tales marcos se hacen también evidentes en otros movimientos más
secularizados y políticos. Por ejemplo, durante la Guerra del Golfo
Pérsico de 1991, un líder del movimiento de Ciudadanos de Nebraska Como consecuencia de esa reunión, esta organización -en sus di-
para la Paz (CNP) intentó, en una reunión trimestral del consejo, incitar ferentes niveles operativos, estatal, regional y local-, promovió una .se-
y justificar esa acción bélica en base a anteriores campañas y relaciones rie de foros de discusión sobre el Golfo Pérsico y el Oriente Medio, can~
organizativas: fiando la tarea a los miembros más eruditos y a otras organiZaciones ex-
temas, como el Comité de Ayuda de Amigos de América, con el propósi-
«Para mucha gente que está fuera del movimiento de esta asociación (CNP), si ésta re- to de proporcionar a sus :ririembros unos conferenciantes y materiales
presenta algo es una organización pacifista y contraria a la guerra. Para ellos, CNP fue formativos adecuados. La respuesta de los responsables de CNP indica
desde el principio contraria a la Guerra de Vietnam y tenemos que recordarlo. que la organización necesita mayor conocimiento de la historia de la re-
Debemos de estar otra vez allí con ellos. Por tanto, lo que estoy diciendo es que nece- gión en conflicto. Es decir, los seguidores de CNP reconocieron la impor-
sitamos realmente tomar las riendas de la situación y dejar claro que seguimos estando tancia de la expansión de la conciencia con respecto al asunto menciona-
en contra de la guerra.» do, mostrando así una identidad colectiva que incluía una especial sensi- -
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos· de acción colectiva y campos· de ídenti'daa

bilidad ante la carencia de conocimientos específicos. Conviene observar Estas afirmaciones atribuyen una serie de identidades a los segui-
cómo la creación de este «rriarco de conciencia» (consciousness framing) dores del movimiento y su organización. Los primeros son presentados
condujo a un marco de diagnóstico inicial y que, para superar la ignoran- como «apasionados» y «buenas personas que están comprometidas con la
cia de la organización en esa materia, sus responsables convocaron los fo- equidad y la justicia». Igualmente,. la 'decisión de CNP consistente en no
ros informativos pertinentes. Antes de que pudieran surgir nuevos mar- mantener un marco de referencia oficial sobre el problema de la violen-
cos de diagnóstico, pronóstico y motivación, la organización consideró cia es calificada de «pragmática» y congruente con su compromiso de fo-
necesario formar a sus bases para potenciar su conciencia del problema. mentar la tolerancia ante la «díversidad» de opinión de sus miembros.
Esta clase de reconocimiento «a posteriori» de los motivos del movi-
Además de los aspectos relacionados con la conciencia de los pro- miento, de sus marcos de referencia y de los cambios que estos experien-
blemas, los actores de los movimientos sociales atribuyen determinadas tan (reframings) sirven para P!omover un sentido de la identidad com-
características a individuos y grupos en los campos de identidad de los partida entre los protagonistas de CNP.
protagonistas. Al hacerlo, los miembros del movimiento interpretan las
acciones individuales y colectivas como manifestaciones de ciertas pre-
disposiciones morales, cognitivas, estratégicas y afectivas, y suelen seña- EL CAMPO DE IDENTIDAD DE LOS ANTAGONISTAS
lar sus marcos de referencia como «evidencia» de sus rasgos individuales
o colectivos. Análogamente, estos actores sociales intentan no establecer· Los campos de identidad de los antagonistas consisten en una serie
de atribuciones de identidad (identity attributions) a individuos y grupos )
marcos que pudieran ser percibidos como incompatibles con sus declara-
ciones anteriores sobre sus características individuales o colectivas. que se oponen al movimiento. Esas atribuciones incluyen las declaracio-
Podemos ejemplificar la relación compleja que existe entre los marcos nes sobre los contramovimientos, las organizaciones antimovimiento, ins-
de referencia y la atribución de esos rasgos, mediante la cita siguien- tituciones hostiles, el sector del público con el que no se puede contar y
te, que procede de las notas del estudio sobre el movimiento de algunos agentes de control social. Además, el movimiento construye toda
Ciudadanos de Nebraska para la Paz (CNP). Fue obtenida durante una una serie de identidades que se imputan a los líderes de movimientos
conversación informal, en la que un líder a escala nacional exponía la contrarios, sus adversarios famosos y de base. También se hacen atribu-
postura de su organización acerca del conflicto actuál entre judíos y pa- ciones sobre la identidad personal y colectiva al resto de los seguidores
lestinos. de esos contramovimientos tales como los «peces gordos», los «ejecutivos
de salón», las «élites culturales», al igual que a una variedad de personas
«Ambas partes han cometido atrocidades. Tengo buenos amigos en CNP que están a a las que presenta como de causas «liberales», «conservadoras» o «radi-
favor de los dos bandos del conflicto. La gente se compromete apasionadamente con cales».
sus ideas. Todos ellos son buenas personas, gentes que están comprometidas con la Los actores de las organizaciones de movimientos sociales (OMS)
equidad y la justicia. Si adoptáramos una postura sobre este asunto como organiza-
usan una gran variedad de marcos y procesos de creación de marcos para
ción, de hecho estaríamos pidiendo a algunos miembros que se marcharan, lo cual no
tendría sentido. Tenemos muchas más cosas en común que posibles discrepancias.
establecer la identidad de esos antagonistas. Uno de los [Link])-
Hay tanto trabajo que podemos hacer juntos aquí en Nebraska, y tan poca gente tra- tos más empleados consiste en identificar a aquellos individuos, grupos,
bajando a favor de la paz y la justicia que hacer algo que mermaría nuestras filas sería creencias, valores y prácticas que entran en conflicto con las identidades
descabellado. Por tanto, CNP como organización no adopta ninguna postura sobre el de los protagonistas y las causas que· éstos defienden (Benford y Hunt,
tema. Estamos de acuerdo en que podemos discrepar entre nosotros y no adoptar una 1992; Morris, 1992).
postura oficial ... No creo que eso quebrante nuestro compromiso con la paz. Creo que
es sencillamente una respuesta pragmática a una difícil situación. Pienso que esta pos-
Como ilustración de lo anterior, podemos citar el Movimiento para
tura de no adoptar una única postura dice mucho respecto de nuestro compromiso de la Supervivencia (MPS, Mobilization for Survival) que desde sus orígenes
fomentar la diversidad de opiniones dentro de nuestra orl!;anización.» en 1977 se centró en una variedad de problemas sociales propios del «ca-
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow
Marcos .de acción·eolectiva y; campos:[Link]

pitalismo sin escrúpulos», el deterioro medioambiental, la pobreza en el fortaleza de sus adversarios, y son elementos fundamentales en su estra-
Tercer Mundo, la amenaza de una hecatombe nuclear. En uno de sus fo- tegia de acción. Para ilustrar lo anterior, podemos mencionar que, con
lletos, afirmaba que la dimensión mílitar de Estados Unidos era el legado anterioridad a los grandes debates que se producen a principios de 1990
de las corporaciones multinacionales norteamericanas y manifestaba lo acerca de los «dividendos de la paz»2 generados por el fin de la época de
siguiente: la Guerra Fría, la organización de CNP había diseñado una campaña de
récogida de firmas que fue presentada tras ánunciarse la iniciativa de
«Desde la Segunda Guerra Mundial, la política internacional norteamericana ha gira- congelar los presupuestos de defensa, con el objeto de persuadir al
doen tomo al desarrollo de su zona de influencia y el mantenimiento de un espacio Senador de Nebraska, James J. Exon, de que votara a favor de las reduc-
propicio para las inversiones de las grandes corporaciones norteamericanas. El eje ciones del gasto de defensa. Un portavoz de CNP explicó cómo se había
central de esa política ha estado en los países del Tercer Mundo, los cuales suminis-
desarrollado esa táctica concreta con las siguientes palabras:
tran materias primas abundantes y baratas, con una fuerza laboral poco sindicalizada
y unos mercados de fácil penetración para las poderosas corporaciones multinacioc
<~El senador Exon, como el Escuadrón de Intervención Inmediata, no se distingue por
nales.»
16 ·acertado de sus decisiones en el Senado; no ha tenido asuntos re'lacibnaüos ·con la
paz. 'Peto nos imaginamos que el•seriador apoyaría unas re-ducciónes"modestas 'en el
Los activistas del Movimiento de Texas para la Supervivencia ·gasto de defensa... ¿Por qué?; porque ese apoyo se basa en las corrientes de opinión
(MTS), y del Movimiento Universitario para la Supervivencia (MUS), si- existentes dentro del Partido Demócrata y los llamamientos para la reducción del gas.-
guiendo el ejemplo dado ·por el MPS insistieron machaconamente en to de Defensa efectuados por los Demócratas se utilizarán para desacreditar a los
Republicanos, al asociarles con los escandalosos aumentos de esos gastos durante el
esos mismos temas: «Cuando Ronald Reagan habla acerca de la "defensa
mandato presidencial de Reagan, lo cual fue una de las principales causas de nuestros
nacional", está hablando realmente de defender los beneficios empresa- problemas presupuestarios actuales. Por ello, tuvimos la impresión d'e que Exon segui-
riales», sostenía un activista del MTS ante su auditorio en un campus. ría la línea de su partido... Intentamos adivinar el nivel de recortes presupuestarios
Análogamente, en una manifestación contra el reclutamiento militar que Exon estaría dispuesto a defender y usamos unas cifras ligeramente superiores
para la guerra, un líder del MUS se dirigía a su auditorio con la siguiente como punto de partida de nuestra ''modesta propuesta", planteada en la campaña. El
pregunta retórica: «¿Desean ustedes morir y probablemente provocar plan consistía en presentarnos entonces a:nte Exon con un gran número de firmas y
una guerra nuclear para proteger los intereses de las corporaciones mul- apoyos de otras organizaciones, para presionarle y aseguramos de que llevaría adelan-
tinacionales?» ;te:la propuesta de reducir esos gastos.»
~·. 7

Pensamos que esos procesos de creación de marcos de referencia


no sólo cumplen una función elemental de atribuir responsabilidad o cul- Esta descripción pone de manifiesto varios aspectos sobre la crea-
~ pabilidad, sino que también hacen posible la construcción de los campos ción de marcos de identidad de oposición (opositional identity framing) y )\
1
de identidad de los protagonistas y los antagonistas. Los actores de un establece el campo de identidad de los antagonistas de un movimiento al
movimiento, al especificar quién es responsable de determinados proble- equiparar. al senador Exon con el Escuadrón citado. La referencia al es-
mas, formulan demandas implícitas sobre sus propias características, las caso acierto de sus decisiones en el Senado plantea un marco de oposi-
de sus organización y las de terceros, y se atribuyen otras a si mismos y eión que sitúa a las acciones del senador en conflicto con las metas del
otros de forma implícita como la de afirmar que no están dispuestos a to- movimiento pacifista. Estas afirmaciones también imputan una identidad
lerar la injusticia, el sufrimiento humano y cosas parecidas, a diferencia específica al senador, como defensor del gasto militar y no obs):ante como
de los que hacen las personas y grupos que se les oponen. demócrata leal a su partido. Este marco de identidad de 'itntagonista

Las construcciones sociales que hacen los movimientos sobre la


identidad de sus antagonistas son importantes porque orientan el análisis .
2 N. del T.: Término con el que suelen designarse las consecuencias resultantes de la reduc-
de los actores de los movimientos sociales sobre los puntos débiles v la lf"'\iñn rlo In~ nrO.C!IIniiO~tnc:- no [Link]:-'!1 \1 C!ll '!lnlil"''!ll"'iñn '!1 ntrnc:- ,'!lc:-tnc:- (:'f"'l"i"==loc:-
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow [Link] ac¡;:ión colectivayo~pos de:identida4

orientó la campaña de recogida de firmas para defender la «modesta pro- ~1 proceso de identificación de audiencias es especialmente impor-
puesta» de CNP. tante porqiie1os-aéto~~~ d_~-~~!li~·_2!S_~iiª-~~~<)#js_l!~~1Yi~!as:.~i!i12l~.an···estos
marcos para determinar qué otros tipos de marcos pueden tener resonan-
cia, qu~_-crase ae:.~<e~a~[Link]>~~~~i.§~~-P.~~~!?E!~~J?.~E~:~E<:>Y~!~!~-~;;·ª~~~E--
EL CAMPO DE IDENTIDAD DE LAS AUDIENCIAS das del movimiento y de qué forma s·e p:neden usar los símbolos cultura~
les de las aU:ruericiatpara--iñipulsa:r esas ·:aemandas._(Siiow-yB'eliíotd,
El «campo de identidad de la audiencia» es el concepto que aplica- 1988). Lás identidades que sé' 'atrlbÜyeli;a:la ·aÚdí[Link]' en:· el' 'd~-
mos a los conjuntos de atribuciones de identidad a individuos y grupos a sarrollo crer~~--~lf.~!~_g!~il~c!}~~~~~fiñ().Ylí:ri~iílü]~;ii:itii'~iilie.-YJ~fii in-
los que se supone imparciales o bien observadores no comprometidos, y formal, un miembro de CNP nos explicó el punto de vista de su organiza-
que pueden reaccionar ante las actividades del movimiento, o informar ción sobre los políticos con que trataban:
sobreeTias-a otros. Ese campo- estir1ñiegrado-'porTas organizaciones afi-
ñes--ai movimiento, los medios de comunicación, las élites de poder, los
«Es preciso hablar la jerga de los funcionarios. No les puedes decir que deberíamos
hacer "x" porque es lo correcto; pero si se lo dices así no te escucharán. Es necesario ir
seguidores marginales, los simpatizantes y la gente de la calle. Una c~ra.c­ allá donde estén y darles cifras y estadísticas que fundamenten tu postura. Además,
terística común de todas esas audiencias es que se las consideraCaj)aces cuando se trata con los políticos, tienes que mostrarles la base de partida (el presu-
· · de--redb1r- :favorabiemente-los mensaJes de .los j:m)tagonisúis: La atribu- puesto). Tienes que hablar de políticas y programas en términos de dólares, en caso
ción de esa identidad' de aud1éncla "supone asu vez 1a creación de unos contrario no te escucharían una palabra.»
marcos que asignan el rol de observador a ciertos individuos y grupos.
Para ilustrar lo anterior, citamos a continuación, las declaraciones de un
En este caso, se atribuye al hecho de presentar unos datos cuanti-
miembro de CNP, en las que explicaba su participación en una coalición
tativos y financieros adecuados la capacidad de sintonizar con la particu-
de Omaha contra el racismo y destacaba la necesidad de que su organiza-
lar idiosincrasia de los político. Desde esta forma de entender las~ídenti­
ción estableciera una relación entre las políticas pacifistas y las luchas
dades de los políticos, solían prepararse cuidadosamente los argumentos
contra los prejuicios y la discriminación racial.
de los miembros de CNP con «cifras y estadísticas» traducidas a dólares.
«Los afroamericanos conocen bien la injusticia. Han sufrido en sus propias carnes las
desigualdades causadas por el sistema. Nosotros (los miembros de CNP) necesitamos
EL PROCESO DE ATRIBUCION DE IDENTIDADES A PERSONAS AJENAS
trabajar contra el racismo y tenemos que descubrir las conexiones existentes entre el
militarismo, la injusticia social y el racismo.» AL MOVIMIENTO

En el transcurso del proceso de atribución de identidades a con-


Este caso muestra cómo se imputa una conciencia de la «injusticia» juntos destacados de actores de su entorno, los actores de las organiza-
a los afroamericanos, y de ·ahí que se les sugiere que se consideren como ciones del movimiento también tienen que interpretar las declaraciones
audiencia potencial para los problemas asociados al militarismo de los de las personas ajenas al mismo, sobre sí mismas y sobre otras identida-
que suelen ocuparse los movimientos pacifistas. Asímismo, aquí se sugie- des -personales y colectivas- de protagonistas de otros grupos aso-
re que los afroamericanos serían una audiencia receptiva y generadora de ciados con el movimiento. Al menos existen cuatro formas distintas de
apoyo porque saben que las desigualdades sociales no se deben-snnple- enmarcar esas atribuciones de identidad. Una de ellas consiste en inter-
(
mente-a la mala suerte sino que son consecuencia del tipo de sistema so- pretar esas atribuciones como algo incorrecto. Este tipo de interpreta-
cial existente. Dicho de otra forma, se supone que los afroamericanos son ciones, o esta forma señalar las claves de unos hechos -keying:. en la
potenciales seguidores de los movimientos pacifistas porque comp_~rte11 terminología de Goffman (1974, 43-45)-, se puso de manifiesto duran-
un marco de diaQ"nóstico Q"eneral defñTOh!ema-con-E:. or11~ni7.::~ción [Link]. te la Guerra del Golfo Pérsico. Una seguidora del movimiento CNP,
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos de 'aéeión colectiva y<campuS' de ideri~idad

tras leer una carta al editor en el diario World Herald de Omaha, hizo el .bras, las identidades atribuidas, no se deben tanto a una errónea inter-
siguiente comentario: pretación del movimiento sind a la conducta de sus seguidores. El mar-
co de referenCia resultante define las atribuciones de las personas aje-
«Esta: carta dice que aquéllos que se manifiestan por la paz son antipatriotas. Dice nas al movimiento como fruto de los ptobleinas de imagen y, "a sú vez,
que deberíamos estar agradecidos a otros hombres que estén dispuestos a morir para
especifica unas acciones correctoras de esas imágenes deterioradas del
garantizar nuestro derecho a la libertad de expresión. Sugiere que, puesto que pro-
testamos por la paz, no somos agradecidos y no se nos debería permitir ejercitar
grupo. ·En su estudio de la organización budista de Nichiren Shoshu,
nuestro derecho a la libertad de expresión por el que murieron esos hombres. Snow (1979) puso de manifiesto que el liderazgo del movimiento era es-
¿Tiene eso algún sentido para usted? Aunque la idea del patriotismo tiene matices, pecialmente sensible a su imagen pública, según quedó reflejado en los
nosotros somos buenos patriotas. Estimamos a nuestro país y queremos que sea ca- comentarios de uno de sus líderes durante una reunión de la organiza-
paz de hacer lo correcto (el bien). No puedo imaginar nada más patriótico que adop- ción en la que hizo la siguiente declaración:
tar una postura crítica y procurar que se oiga nuestra voz para que el país llegue a
hacer lo correcto.»
«Es importante tener presente que muchas personas que no son miembros de la orga-
nización Nichiren Shoshu nos juzgan por la forma en que cada miembro se presenta
En este caso, vemos que se presentó la identidad atribuida de gru- ante los demás. Si uno cualquiera de nosotros se conduce de una manera
desagradable o irrespetuosa, todas las personas que entren en contacto con nosotros
po «antipatriota» como una afirmación incorrecta. De hecho, esa persona
pensarían que lo son todos los miembros de esta asociación. Por tanto, debemos ser
reformuló el significado que atribuía el autor de la carta, ajeno al movi-
conscientes de cómo aparecemos y "sonamos" (ante el público en general), procuran-
miento, al patriotismo para destacar los principios éticos de CNP. do causarles una buena impresión.»
Una segunda forma de enmarcar las atribuciones de la identidad
de personas ajenas al movimiento consiste en presentarlas con algo que
Además, Snow destacó que la organización contradecía las decla-
potencia el reconocimiento de la identidad (identity avowals). Con ello,
raciones de personal ajenas_ a ella sobre sus característcas «derivadas»
nos referimos a aquellas interpretaciones de los actores de los movimien-
por medio de una serie de actividades ·que transformaban la identidad
tos que afirman que esas atribuciones externas reflejan adecuadamente
pública del grupo. Tales actividades intentaban conseguir el reconoci-
sus identidades personales y colectivas. Podemos ejemplificar este proce-
miento de la idiosincrasia (idiosyncracy credit) del grupo y consolidar así
so mediante la siguiente argumentación de un líder carismático de CNP:
una imagen pública más favorable. Dicho reconocimiento enfatiza rasgos
positivos del grupo y puede entenderse como un proceso de amplifica-
«De hecho, el señor X fue elegido por el (diario) Star Herald como uno de los líderes
tras haber realizado una serie de pruebas -creo que se llamó la serie de «líderes de la ción del marco de referencia
comunidad». El señor X fue el primer seleccionado entre veinte personas, lo cual es Finalmente, otra forma ·de enmarcar las atribuciones de identida-
extraordinario porque vive aquí solamente desde hace cinco o seis años. El ha entrado des de las personas ajenas al movimiento consiste en destacar sus carac-
en contacto con todas esas personas para conseguir esa posición, lo cual es realmente terizaciones de las verdaderas identidades del mismo que no llegaron a
notable. El señor X es la manifestación perfecta de toda nuestra mejor energía y lo
consolidarse. Estos procesos de creación de marcos giran alrededor de
mejor de nosotros mismos. El dice lo que todos nosotros diríamos si encontráramos
esas mismas palabras, ¿verdad?» las interpretaciones de los actores de los movimientos sociales, en las que
las atribuciones de identidades negativas de las personas que están fuera
del movimiento constituyen descripciones adecuadas de problemas de
Una tercera forma de enmarcar las atribuciones de la identidad identidad que este tiene. Este tipoode procesos normalmente da lugar a
de las personas que están fuera del movimiento consiste en interpretar- una transformación radical de la identidad o del marco de referencia del
las como malentendidos derivados de imágenes distorsionadas por las movimiento. En la invesfigación del citado movimiento pacifista (CNP),
nrcr~;mi7!'1f'innp<: rlP. [Link]<: <:nf'i!'!lP<: v <:11<: <:PcrlliilnrA<: Fn ntr::~<: n::~l::~- se observó aue ese tipo de respuesta ante las atribuciones realizadas por
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos• de' acéión cblectiva·y<eampos;de idél![Link]

terceras personas nunca fue compartido por sus seguidores. Sin embargo, de identidad de los protagonistas, los antagonistas y de las·áudietréias.
podemos citar un caso en que la insatisfacción de un miembro de este Además, las tareas consistentes en la creación de marcos de referencia
movimiento por su apoyo al bloqueo de Irak producido antes de la de diagnóstico, pronóstico, y motivación, de ·marcos delimitadores, his-
Guerra del Golfo Pérsico de 1991 ilustra ese tipo de procesos de creación tóricos, de oposición y de audiencias, así como los procesos de. alinea-
demarco: miento de marcos tienen una importancia central para atribuir identida-
des y comunicar las relaciones subyacentes entre los distintos campos
«Sé de otros grupos aquí presentes que se sorprenderán por nuestro apoyo al bloqueo. de las identidades.
Por ejemplo: yo mismo. Conforme al Derecho Internacional (el bloqueo) es uh acto
de guerra y nuestra organización lo está apoyando. Es increíble, sencillamente increí- Eso no es todo, también nuestra exposición ha indicado cómo los
ble. No somos ciudadanos de Nebraska para la Paz, sino Ciudadanos de Nebraska por procesos de creación de marcos y la construcción de identidades deter-
una Guerra Pequeña.» minan las actividades de movilización en· los planos ·míét0sociológitl:o e
intermedio de la acción colectiva: Para: 'los seguidores· de· un movimien-
to, los t;narcos de referencia y las identidades forman parte de una
Aunque esta persona continuó tomando parte activa en dicha or- «duía» realidad que condiciona, constriñe y hace posible la acción co-
ganización, su interpretación señala que el apoyo del grupo al bloqueo lectiva (véase Blumer, 1969). Es decir, Íos actores de los movimientos
representó una quiebra de la identidad, lo cual se reflejó en su sarcástica sociales siguen ciertas pautas de acción colectiva, que se basan en su
forma de renombrar a la organización. /
percepción de los acontecimientos a partir de determinados marcos de
. referencia y [Link] identidades específicas. Aunque consideramos que
la creación de esos marcos y la construcción de dichas identidades son
Conclusiones procesos emergentes, nuestro' enfoque no pretende. que los actores de
los movimientos actúen en el vacío. De acuerdo con nuestros datos, en
En este capítulo hemos intentado relacionar los procesos de crea- el desarrollo de ese proceso se producen hechos y factores clave que es-
-\. ción de marcos de referencia con los procesos de construcción de identi- tán fuera del control de esos actores sociales (por ejemplo: la Guerra
dades. Ambos tipos de procesos han merecido una atención creciente del Golfo Pérsico de 1991). La historia, las estructuras sociales y los
en los últimos años por parte de los investigadores de los movimientos condicionantes culturales determinan el trabajo interpretativo de los ac-
sociales, pero su investigación y discusión ha procedido como si estos tores de los movimientos sociales., La forma en que «estas realidades»
procesos se ocuparan de diferentes clases de fenómenos sociales y por condicionan el trabajo interpretativo depende, sin embargo, de la forma
tanto como si fueran básicamente inconexos. Está claro que no es así en que esos actores perciban la historia, las estructuras sociales y los x
como sugieren nuestras observaciones anteriores, los procesos de crea- condicionantes culturales. Determinadas pautas de acción colectiva sur-
ción de marcos y los de construcción de identidades están interconecta- gen o no, no porque las condiciones objetivas las hagan posibles o las
dos de forma dinámica y casi recurrente: Las relaciones existentes entre anulen, sino porque los· seguidores de los movimientos perciben que X
los procesos de creación de marcos y de construcción de identidades di- esas condiciones «objetivas» permiten o impiden esas pautas de acción.
rigen la atención de los investigadores hacia los esfuerzos de los actores En resumen, para entender la aparición de ciertas' formas de acción co-
de las organizaciones de movimientos sociales para interpretar los he- lectiva, los analistas deben prestar atención a las definiciones intersub-
chos y actuar de forma colectiva. Dar sentido a la acción colectiva im- jetivas de la «realidad» que formulan los actores de los movimientos. "X'
plica enmarcar situaciones y atribuir identidades a los individuos y gru- Identificar y analizar las relaciones existentes entre los procesos de
~. pos relacionados con ellas. Hemos sugerido que las atribuciones de creación de marcos de referencia y los de construcción de identidades
identidades suelen presentarse como declaraciones sobre la conciencia es una tarea que promé'te contribuir a hacer avanzar el conocimiento en
·u 1~ n!:ltn-r~1P'7'A rlP ln~ ornnn~ 't7 ln~ inrliuirlnnc nnP cnrn-Pn rlt=~~ lnC" l"'t:arnnnc esa dirección. ,
n

Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos,de·a,C4i61!.. colel:11itva ;Y,;CI\mpos>~et ~g,t}ntidad·

Bibliografía citada GAMSGN; William,A.'(1990): The Strategy ofSocia.l ~rQtestj'Belmont, QA.,Wadswortb,~


- - {1992): «The Social Psychology of Collective. Action», 53c76, ,en Frontiers in
BENFORD, Robert D. (1984): The Interorganizational Dynamics of the Austin Peace Social Movement Theory, editado por Aldon D. Morris y Carol MeClurg
Movement, Trabajo para el Master of Arts, sin publicar, University of Texas. Mueller, New Haven, Y ale University Press.
- - {1987): Framing Activity, Meaning and Social Movement Participation: The Nuclear GAMSON, William A., Bruce FIREMAN, y Steven RYTINA {1982): Encounters with
Disarmament Movement, Tesis doctoral sin publicar, University ofTexas. Unjust Authority, Homewood, IL, Dorsey.
- - (1993a): «Frame Disputes within the Nuclear Disarmament Movement», Social GERHARDS, Jurgen, y Dieter RuCHT (1992): «Mesomobilization, Organizing and
Forces, 71: 667-70. Framing in Two Protest Campaigns in [Link],Germany», AmericanJournal of
- - (1993b): «"You Could Be the Hundredth Monkey": Collective Action Frames Sociotogy, 98: 555-95.
and Vocabularies of Motive within the Nuclear Disarmament Move~ent», GERSON, Judith M., y Kathy PEiss {1985): «Boundaries, Negotiation;' Consciousness:
Sociological Quarterly, 34: 195-216. Reconceptualizing Gender Relations», Social Problems, ~2:·317-31.
BENFORD, Robert D., y Scorr A., Hunt (1992): «Dramaturgy and Social Movements: GOFFMAN, Erving {1974): Frame Analysis. An Essay on the Organization of
The Social Construction and Communication of Power», Sociological Inquiry, Experience, Boston, Northeastem University Press. ·
62:36-55. HABERMA.S, Jurgen (1984): The Theory, of Communicative Acti@n, vo~ume. L· Reason
BENFORD, Robert D., y Louis A. ZURCHER {1990): «Instrumental and Symbolic and the Rationalization of Society, Boston, Beacon Press;
Competition among Peace Movement Organizations», 125-39, en Peace Action - - (1987): The Theory of Communicative Action, volume 2: Lifewol'ld and System:
in the Eighties: Social Science Perspectives, editado por Sam Marullo y John A Critique of Functionalist Reason, Boston, Beacon Press.
Lofland, New Brunswick, Rutgers University Press. , HUNT, Scott A. (1991): Constructing Collective Identity in a Peace Movement
BLUMER, Herbert {1939): «Collective Behavior», 221-80, en An Outline of the Organization. Tesis doctoral sin publicar, University ofNebraska. ·
Principies of Sociology, editado por Robert E. Park, New York, Bames y - - (1992) «Social Movements and Collective Identity», Presentado en el encuentro
Noble. anual de la Southem Sociological Society, New Orleans.
- - (1969): Symbolic Interactionism, Englewood Cliffs, NJ, Transaction Books. HUNT, Scorr A. y Robert D.: BENFORD {1994): «<d~ntity Talk in the Peace,and Justice
COHEN, Jean L. {1985): «Strategy or Identity: New Theoretical Paradigms and Movement», Journal of Contemporary [Link], 22;484~517.
Contemporary Social Movenients», Social Research, 52: 663-716. JOHNSTON, Hank (1991): Tales-of Nationalism: Cataloniá 1939-1979, New Brunswick,
DALTON, Russell J., y Manfred KuECHLER, eds. (1990): Challenging the Political Rutgers University Press.
Order: New Social and Political Movements in Western Democracies, New · KLAPP, Orrin E. (1969): Collective Search for Identity, New York, Holt, Rinehart y
York, Oxford University Press. Winston.
DAVIES, James Chowning (1979): «The J-Curve of Rising and Declining Satisfactioils KRIESI, Hanspeter (1989): «New Social Movements and the New Class in the
as a Cause of Rebellion and Revolution», 415-36, en Violence in America, Netherlands», American Journal of Sociology, 94: 1078-1116.
Historical and Comparative Perspectives, editado por H. D. Graham y T. R. LEBON, Gustave (1960): The Crowd: a Study of the Popular Mind, New York, Viking
Gurr, Washington DC, Govemment Printing Office. Press.
DOWNEY, Gary L. {1986): «ldeology and the Clamshell ldentity: Organizational MAcKAY, Charles {1932): Extraordinary Delusions and the Madness of Crowds,
Dilemmas in the Anti-nuclear Power Movement», Social Problems, 33: 357-73. Boston, L. C. Page.
EPSTEIN, Steven {1987): «Gay Politics, Ethnic Identity: The Limits of Social MARGOLIS, Diane Rothbard (1985): · «Redefining the Situation: Negotiations on the
Constructionism», Socialist Review, 17: 9-54. Meaning of "Woman"», Socia/.Problems, 32:33247.
FREUD, Sigmund {1922): Group Psychology and the Analysis of the Ego, J. Strachey MARSHALL, Barbara L. {1991): «Reproducing the Gendered Subject», Current
(trans.), London, Hogarth Press. Perspectives in Social Theory, 11: 169"95.
FRIEDMAN, Debra y Doug McADAM (1992): «Collective Identity and Activism: McCALL, George J. y J. L. SIMMONS (1978): Identities and Interactions,_.New York,
Networks, Choices, and the Life of a Social Movement», 156-73, en Frontiers irí Free Press.
Social Movement Theory, editado por Aldon D. Morris y Carol McClurg McCARTHY, John D., y MAYER N. Zald (1977): «Resource Mobilization in Social
Mueller, New Haven, Y ale University Press. Movements: A Partial' Theory», American Journalof Sociology, 82: 1212-34.
GAMSON, Josh (1989): «Silence, Death, and the Invisible Enemy: AIDS Activism and . McDOUGALL, William (1928): The 6roup Mind, New York, G.P. Putnam's Sons.
.<;:nri"l MnvPmPnt "[Link].~~"» Snrinl Pmh![Link]. :;1): 1'i1-ó7. MEwca, Alberto (1989): Nornads ofthe Present; Philadelphia, Temple University Press.
Scott Hunt, Robert Benford y David Snow Marcos de acción colectiva y campos de identidad

MILLS, C. Wright (1940): «Situated Actions and Vocabularies of Motive», American [Link], Sidney (1992): «Mentalities, Political Cultures, and Collective Action
Sociological Review, 5:404-413. Frames: Constructing Meanings Through Action>>, 174-202 en Frontiers in
MoRRis, Aldon D. (1992): «Political Consciousness and Collective Action>>, pp. 351- Social Movement Theory, editado por Aldon D. Morris y Carol McClurg
73, en Frontiers in Social Movement Theory, editado por Aldon D. Mortis y Mueller, New Haven, Y ale University Press.
Carol McClurg Mueller, New Haven, Y ale University Press. TAYLOR, Yerta (1989): «Social Movement Continuity: The Women's Movérhent in
Moscovrcr, Serge (1985): The Age of the Crowd: A Historical Treatise on Mass Abeyance>>, American Sociological Review, 54: 761-75.
Psychology, Cambridge, Cambridge University Press. TAYLOR, Yerta, y Nancy E. WHITriER (1992): «Collective Identity en Social Move-
NAGEL, Joane (1986): «The Political Construction of Ethnicity», 93-111, en Competi- ment Communities: Lesbian Feminist Mobilization>>, 104-29, en Frontiers in
tive Ethnic Relations, editado por Susan Olzak y Joane Nagel, Orlando, FL, Social Movement Theory, editado por Aldon D. Mortis y Carol McClurg
Academic Press. Mueller, New Haven, Y ale University Press.
OLZAK, Susan (1983): «Contemporary Ethnic Mobilization>>, An~ual Review of TROTTER, Wilfred (1919): Instincts ofthe Herd in Peace and War: 1916-1919, London,
Sociology, 9: 355-74. Oxford University Press.
PrzzoRNo, Alessandro (1978): «Political Exchange and Collective Identity in TuRNER, Ralph H., y Lewis M. KrLLIAN (1987): Collective Behavior, 3.8 edición
Industrial Conflict>>, 277-98, en The Resurgence of Class Conflict in Western Englewood Cliffs, NJ;Prentice-Hall.
Europe since 1968, volume 2, editado por Colín Crouch y Alessandro Pizzomo, WEBER, Max (1978): Economy and Society: An Outline of Interpretive Sociology, dos
New York, Holmes y Meier. volúmenes, Guenthe~ Roth y Claus Wittich (eds.), Berkeley, University of
PONSE, Barbara (1978): 1dentities in the Lesbian World: The Social Construction ofself, California Press.
Westport, CN, Greenwood Press. WEST, Candace y Don H. ZIMMERMAN (1987): «Doing GendeD>, Gender and Socie-
SHIBUTANI, Tamotsu (1970): «Ün the Personification of Adversaries>>, 223-33, en ty, 1: 125-51.
Human Nature and Collective Behavior: Papers l.n Honor of Herbert Blumer, WILSON, Kenneth L., y Louis A. ZURCHER (1976): «Status Inconsistency and Partici-
editado por Tamotsu Shibutani, Englewood Cliffs, NJ, Prentice-Hall. pation in Social Movements: An Application of Goodman's Hierarchical
SMITH, Dorothy E. (1990): The Conceptual Practices of Power: A Feminist Sociology Modeling», Sociological Quarterly, 17: 520-33.
of Knowledge, Boston, Northeastem University Press. ZURCHER, Louis A., y David A. SNOW (1981): «Collective Behavior: Social
SNow, David A. (1979): «A Dramaturgical Analysis of Movement Accommodation: Movements>>, 447-82, en Social Psychology: Sociological Perspectives, editado
Building ldiosyncrasy Credit as a Movement Mobilization Strategy>>, Symbolic por Mortis Rosenberg y Ralph H. Tumer, New York, Basic Books.
Interaction, 2: 23-44.
- - · (1993): Shakubuku: Study of Nichiren Shoshu Buddhist movement in America,
960-1975, New York, Garland Publishing.
SNow, David A., y Leon ANDERSON (1987): «ldentity Work among the Homeless: The
Verbal Construction and Avowal of Personal ldentities>>, American Journal of
Sociology, 92, 1336-71.
SNOW, David A., y Robert D. BENFORD (1988): «ldeology, Frame Resonance and
Participant Mobilization>>, International Social Movement Research, 1: 197-217.
- - (1992): «Master Frames and Cycles of Protest>>, 133-55, en Frontiers in Social
Movement Theory, editado por Aldon D. Mortis y Carol McClurg Mueller,
· New Haven, Y ale University Press.
SNow, David A., y Richard MACHALEK (1984): «The Sociology of Conversion>>,
Annual Review of Sociology, 10: 367-80. )

SNOW, David A., E. BURKE RüCHFORD, Jr., Steven K. WüRDEN, y Robert D.


BENFORD (1986): «Frame Alignment Process, Micromobilization and.
Movement Participation>>, American Sociological Review, 51: 464-81.
STONE, Gregory P. (1962): «Appearance and the self>>, 86-118, en Human Behavior
and Social Processes. editado nor Arnold M. Rose. Boston. Hou11:hton Mifflin.

También podría gustarte