Iconografía Textil Aymara en Isluga
Iconografía Textil Aymara en Isluga
Tabla de Contenido
Presentación ..................................................................................................4
4.1. El Urdido ........................................................................................................................... 27
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Presentación
Este trabajo expone los resultados obtenidos en el proyecto folio N°19758 titulado
Iconografía de los Tejidos de Isluga. Avances para Patrimonializar Saberes del Pueblo
Aymara, presentado a la Línea Conservación y Difusión del Patrimonio Cultural;
Modalidad de Patrimonio Inmaterial; Financiamiento Regional. Si bien inicialmente
pretendió centrarse en esta comunidad, incluyó a Cariquima, localidad contigua y con
la cual configuran la comuna de Colchane de la actual administración geopolítica del
Estado y nación chilenos.
Los objetivos específicos propuestos fueron dos. Por una parte, recopilar y sistematizar
información secundaria acerca de la textilería de las comunidades del altiplano chileno
y de los países vecinos. Por la otra, realizar un catastro de los ideogramas y sus
significados en conjunto con mujeres tejedoras perteneciente a estas comunidades.
Durante el proceso de trabajo nos encontramos con aspectos que nos remitían
insistentemente a las formas de matematizar de las comunidades andinas, lo que nos
llevó a vincularnos con los avances logrados en los estudios del khipu, pieza
fundamental de la organización del Estado Inka. De este modo, tal como nos enseñó J.
Murra, el pasado precolombino y el presente etnográfico pueden ayudarse a entender
recíprocamente.
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La pérdida de los saberes textiles tiene un efecto inconmensurable no solo para las
familias de origen indígena sino para la humanidad en su conjunto. Tanto desde el
punto de vista tecnológico como desde la perspectiva conceptual los tejidos forman
parte del patrimonio cultural material e inmaterial de los pueblos originarios y son el
soporte material de un tipo particular de conocimiento, junto con un instrumento de
comunicación. La textilería es, así, un dispositivo mnemotécnico particular que ha sido
y es objeto de investigaciones importantes, tanto del pasado como del presente. Las
técnicas y los códigos que contienen las piezas textiles configuran un conjunto de
saberes acumulados por miles de años. Esto equivale a decir que los tejidos son un
soporte material de la memoria colectiva de los pueblos originarios andinos.
Descodificar los mensajes de los tejidos y descifrar las ideas que subyacen no es tarea
fácil. A pesar de los avances logrados hacen falta más estudios que nos permitan
mejores y mayores aproximaciones. Se vuelve una tarea urgente dada la escasez de
mujeres que hoy practican esta actividad y dado el pequeño grupo de personas
expertas y conocedoras de las bases técnicas, lingüísticas y epistémicas del hacer
textil. Más importante aún es que los textiles configuran un sistema icónico-simbólico
que traduce, en el nivel sensible, una conceptualización del mundo.
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antepasados para conocer la realidad que nos rodea y comiencen a pensar y a valorar
las diferentes perspectivas culturales. Por esto, se elaboró un material audiovisual
dirigido a estudiantes de enseñanza básica que se ubicará en la página Web del Museo
Universidad de Tarapacá, San Miguel de Azapa, en Arica, Chile y se entregará a las
principales escuelas del área rural de Tarapacá y Arica y Parinacota.
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I PARTE:
Uno de los debates principales que giran en torno a la textilería andina es si ésta
constituye o no un sistema mnemotécnico o un sistema de escritura. Rappaport y
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Cummins han planteado que “la acción de escribir para comunicar presupone
literacidad, mientras que por su parte la mnemónica está basada en la memorización
de datos que se hallan representados en un objeto. El objeto en sí no puede comunicar
conocimiento en forma abstracta como lo hace la escritura. Más bien, representa a, o
suple por, categorías de conocimiento las cuales a su vez son especificadas en relación
a datos memorizados. De esa forma, el khipu y el khipucamayoc no son
independientes el uno del otro en la manera en que lo son el escritor y el lector
(1994:100: 100, en Urton 2005:25). Sin embargo, Urton postula que “los diseños en
tejidos, en incisos o pintados en cerámicas, están mejor definidos como iconos que
contienen significados contextuales específicos y convencionales, pero altamente
abstractos (ob cit: 28). Para este autor “la escritura es la comunicación de ideas
específicas en un modo altamente convencionalizado y estandarizado, por medio de
signos permanentes y visibles”.
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Por su parte Silvermann (1988:37) estudia textiles etnográficos del sur del Perú y
argumenta que las franjas lista de colores múltiples tejidas en el wayako q’ero
evolucionaron a partir del khipu incaico. Busca demostrar que las franjas de los
wayakos son una evolución del khipu inca y, que existe una relación entre las franjas
de los wayakos y los nudos del khipu. Además, existiría un sistema de clasificación
basado en los colores de varios productos agrícolas, animales, tipos de suelos, fuentes
de aguas, etc., que es similar al usado por los incas para registrar la información
estadística en sus khipus. Señala que en la comunidad de Q’ero se utiliza una serie de
franjas multicolores tejidas en las telas para clasificar los productos agrícolas y sus
rebaños. Algunos productos son registrados con hilos de un solo color y otros
almacenados con combinaciones de estos. Los colores solos se usarían para registrar
papas, agua y suelos, mientras que las combinaciones representan llamas y maíz.
También clasificarían el tamaño, la ubicación ecológica y la función. Sin embargo, en
las telas solamente se guarda una clasificación en base al color. De este modo,
concluye que los tejidos q’eros y qheswas registran conocimientos. Los motivos inti de
Q’ero registran conceptos espaciales y temporales mientras que los qheswas solo
guardan ideas espaciales. De otro lado los motivos lista clasifican los bienes por
colores. Y que cuatro motivos ch’unchu contienen la vida de inkarri, el fundador y
héroe cultural de Q’ero. Muestra como la iconografía se vincula con la escritura y el
lenguaje en la medida que está provista de significados específicos. La escritura
pictográfica de Q’ero está conformada por dos tipos de signos palabras: aquellos que
representan un objeto y los que representan una preposición o adverbio.
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castigaron los españoles a los que usaron ponchos con nuestros signos…(Solari,
1982:22). Estudia las técnicas (organización del espacio: un centro tinky), áreas de
extensión, lexicografía uso de diccionarios, fuentes de información tipos de
informantes, observación de la representación figurativa del signo: agrupación de
signos: rectángulos, triángulos, líneas paralelas, rombos, pirámides o composiciones
mixtas.
Urton (2001) señala que los khipus constituían dispositivos de codificación binaria por
naturaleza. Demuestra que los inka en vez de utilizar secuencias de 8 como el actual
sistema computacional usaban 7 bits. El tejido constituía no solo una forma más de
expresión entre los inka, sino que era el medio de expresión por excelencia preferido y
escogido por defecto y como tal, los registros estatales estaban previsiblemente
fabricados con ese material. El khipu registraba información (por lo menos
parcialmente) de una manera binaria, escogiendo entre dos posibilidades- en el
movimiento de hilos hacia la derecha y hacia la izquierda, por debajo o por encima y
por delante o por detrás de otros hilos o cordeles. (Urton, 2001: 46).
El khipu es tridimensional y táctil. Además la mayoría de las operaciones por las cuales
los khipu eran construidos, eran en virtud de los procedimientos del desplazamiento de
hilos o cordeles a través de un espacio tridimensional inherentemente binario (i.e.
basados en la selección de uno u otro de dos estados o emplazamientos posibles u
opuestos por naturaleza. Números y colores son los dos componentes lingüísticos y
simbólicos del sistema de información. Los inka desarrollaron un sistema de
estructuras visuales y táctiles consistentes en hilos y cordeles que comunicaban
cuerpos de información particular por ejemplo estadística (datos censales y narrativos)
nudos y registros en una forma de codificación binaria.
Urton concluye en que las decisiones binarias sobre la que se sustenta la estructura del
khipu son:
a) El material: hilos de algodón, llama o alpaca
b) Combinación particular de hilado/torcido y envuelto utilizando la cuerda
principal
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Los cordeles pueden tener fijados a ellos otros cordeles secundarios o subsidiarios, los
que a su vez pueden llevar otros (esto es, terciarios) y así sucesivamente.
Hubo distintos tipos de khipu usados por los burócratas incas. Varios cronistas
españoles afirman que los incas tenían guardianes de registros para cada categoría de
información estatal (por ejemplo, censos, productos agrícolas almacenados, la
acumulación de bienes estatales manufacturados, etc.) (Véase Assadourian, 2002, en
Urton, 2005).
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Con respecto a su composición material, por lo general están compuestos por uno de
dos tipos de material: fibras de algodón o de camélido. Usando un huso los fabricantes
hilaban fibras ya sea con un movimiento en sentido horario, a la derecha, que producía
hilos torcidos o hilados en Z, o con un movimiento anti-horario hacia la izquierda, para
producir hilos torcidos o hilados en S.
Se cree que implícitamente y sin excepción, la dirección misma del hilado de las fibras
en bruto en hilos y luego el torcido de los mismos en cordeles están en direcciones
opuestas o complementarias.
Con respecto a las direcciones del hilado y el torcido los fabricantes de khipus tenían
dos opciones viables para la dirección del hilado y el torcido y ambas preservaban
igualmente la integridad de los cordeles. No obstante, las decisiones que realmente
tomaron los khipukamayuqs, como lo manifiesta la cantidad abrumadora de
construcciones hiladas en Z/torcidas en S de los miles de cordeles de los khipus hasta
ahora estudiados, fueron consistentes con la construcción de los hilos de la producción
textil incaica en general. De este modo había un alto grado de continuidad entre
khipus y textiles en la fabricación de productos de tela del imperio.
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Los cordeles son fijados con lo que se conoce como un nudo “de media vuelta”. Este
nudo se hace abriendo un extremo del cordel torcido colgante. El extremo opuesto (no
abierto) del cordel se pasa luego alrededor de la cuerda primaria y entonces a través
del extremo abierto del mismo. Por último, el cordel se jala para asegurar su lugar en
la cuerda primaria (Véase Conklin, 2002 figuras 3-26, en Urton 2005). Hay dos formas
distintas de realizar esta operación, a las cuales se les ha designado recto (= r) y
verso (= v) (Urton, 2002). Las situaciones a y b (véase el cuadro) muestran estas dos
formas de técnicas de fijación de los cordeles, y las diferencias visuales producidas por
las mismas.
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a) Toda de un tipo, esto es indiferenciada, en cuyo caso los cordeles serían todos
anclados en forma de verso o recto.
b) En dos tipos distintos, uno de ellos designado por el anclaje en verso, y el otro
en recto.
A partir de los datos se aseguran dos planteamientos:
Existen tres tipos fundamentales de nudos atados en los cordeles colgantes de los
khipus. Estos se han designado como nudos en forma de 8, nudos largos y nudos
simples (Locke, 1923). En el subconjunto de khipus que registraban información
cuantitativa en el sistema incaico (quechua) de numeración y administración decimal,
los tres tipos de nudos tenían las siguientes funciones:
Hay dos formas de construir cada uno de estos nudos. A estas construcciones se les
llama “nudos en Z” y “nudos en S” (Urton, 2004).
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Al analizar las ideas referidas a los números, tal como estas se reflejan en las
construcciones gramaticales y en las sintaxis y la semántica de los patrones, conjuntos
y series de números, y así sucesivamente, Urton señala que los “enteros” (= yupana,
yupaykuna = 1, 2, 3…) se organizan en el nivel más fundamental según la alternancia
entre dos estados sociales del ser: ch’ulla (“impar, solo”) y ch’ullantin (“par, pareja, el
impar junto con su pareja natural”). La expresión numérica más elemental de la
relación ch’ulla/ch’ullantin es aquella entre uj (“uno”) e iskay (“dos”). Esta relación no
es de carácter aditiva (es decir, 1 + 1 = 2). Sino que se basa sobre la secuencia de
enteros, donde los conjuntos se forman vinculando cada número impar/ch’ulla (1, 3,
5…) con su respectivo complemento par/ch’ullantin (respectivamente: 2, 4, 6…), para
formar conjuntos completos de números. De esta forma los quechua-hablantes
conciben los números como algo organizado en parejas binarias (impar/par).
Para este autor un principio de segundo nivel que organiza las relaciones entre los
números es un agrupamiento de cinco unidades de “tamaño familiar”, el cual es
comparado en innumerables metáforas etnográficas y etnohistóricas (Urton, 1997) con
una madre (esto es, una hembra reproductora) y sus cuatro crías ordenadas por
edades. Este grupo comienza con la madre (mama) como uj (“uno”) y termina con
uña, la “cría de teta” o su “cría más joven”, que es phishqa (“cinco”). Un modelo
común de este agrupamiento es la mano (pulgar = mama = 1; meñique = uña dido =
5). Los grupos de cincos organizados en forma jerárquica, forman conjuntos
organizativos centrales en la ontología y la práctica numérica quechua.
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El primer sub-tipo de nudo largo (esto es, un nudo largo de apenas dos vueltas)
representa el estado de ch’ullantin formado por la combinación de uno (= un nudo en
forma de 8) y su pareja, dos. Más adelante en la serie numérica, la primera aparición
de un nudo simple (= 10) representa otro estado más elevado de ch’ullantin, uno
alcanzado con la vinculación entre 9 y 10, cuyo resultado coincide con la combinación
de los dos primeros conjuntos de cincos en la serie numérica 1-5 y 6-10.
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Urton sostiene que los khipus, o segmentos de ellos, con las características señaladas
podrían ser registros de información narrativa antes que numérico estadística.
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En isluga a esto se le llama chojña kisa.
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Según Urton, los khipukamayuq deben haber memorizado los valores de traducción
(que tal vez iban de unidades semejantes a logogramas, a mitemas, y tal vez hasta
conceptos abstractos de las secuencias binarias codificadas, del mismo modo que
nosotros arbitrariamente unimos secuencias de rayas garabateadas (“letras”) para
indicar palabras en nuestra escritura fonológica (el alfabeto).
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Urton sugiere que las piedras se usaban para crear un arreglo, representando cada
una de ellas una u otra de las elecciones alternativas hechas en la producción de cada
unidad de información del khipu.
Mediante los estudios de Gary Urton se puede entender que la información contenida
en los khipus está estructurada o es factible estructurarla como un texto codificado, de
carácter binario. Sin embargo hay que recordar que para poder leer un texto codificado
es necesario contar con una “gama” y para crearla es necesario conocer y entender
todos los signos que utilizaron los khipukamayuks.
Pese al esfuerzo de los españoles desde el siglo XVI por suprimir la cultura andina,
gran parte de la significación cultural de los textiles de la tradición andina ha sido
salvada, gracias a que los conquistadores jamás sospecharon que en el mismo corazón
de los textiles (los encruzamientos de los hilos y el modo de realizarlos), se hallaban
informaciones más o menos conscientemente codificadas.
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El autor se pregunta ¿Por qué llamarle nudo (chinu en aymara) a ese conjunto
conformado por cuerdas de colores, siendo que los nudos constituyen solo una parte
de ese todo? Propone que en la concepción aymara el número fragmenta o interrumpe
la totalidad o la continuidad del flujo reproductivo. Hay cosas, por ejemplo, que no se
deben contar. Los rebaños se cuentan en pares para promover su multiplicación.
Para abordar la relación entre números y nudo (chinu) analiza las diferencias entre
ambos khipu. Ch’alla chinu es diferente a jaqi khipu. Existiría una relación entre
equidad, entre amarres y contar. Esta relación de igualdad se ve más clara a partir del
wakha chinu (nudos de contar) elemento constituido por dos piedras, una blanca
(machos) y una negra (hembra). Número está implícito en la acción de contar y nudo
(chinu)= amarrar se puede hablar de la equivalencia ya no entre contar y amarrar sino
entre numero y nudo. El autor concluye en que los khipus etnográficos registrados en
esta región, tienen un tema común: sobrevivencia de la familia o de la comunidad;
hablan directamente, sin una codificación fonética o numérica, de contenidos no
numéricos. En la producción del sentido operarían: a) sistemas de oposición binario, b)
sistemas tríadicos de significación, c) sistemas de producción gestual del sentido, d)
sistemas de degradación que afectan tanto al significante como al significado, e)
sistemas de combinaciones de elementos ya significados.
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II PARTE
4. La materia prima y su elaboración
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A esta vuelta entera de estaca a estaca formando un cruce, las tejedoras le llaman
chinu. Puesto que la cuenta se hace en pares si hablamos de un chinu es igual a dos
cruces, o que equivale a cuatro cabos de urdimbre. Si estos cruces o chinu contienen
cuatro, cinco o más cabos de diferentes colores, sigue configurándose como un chinu.
Seguimos explicando esto más abajo.
Para cada textil fabricado, hay un urdido diferente según su diseño. Cada parte se
compone de un número determinado de “chinu” (Ver infra).
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Dentro del contexto estrictamente textil, los colores se ordenan en dos grandes
categorías:
Ch’iara: negro.
Janq’o: blanco.
Chumpi: café.
Qosi: ocre.
Oqe: gris.
Dentro de estos tonos, el negro y el blanco determinan los polos opuestos, donde uno
es sombra y cierre absoluto, el otro es luz y apertura. El café representa una situación
intermedia entre estos extremos (ni completamente cerrado, ni completamente
abierto), aunque puede vincularse como “sombra” en otros contextos.
Las tejedoras llaman allqa a una oposición tonal, es decir, a la presencia simultánea y
yuxtapuesta de dos tonos que en las artes plásticas son llamados, generalmente,
“colores complementarios” (rojo/verde, azul/naranja, amarillo/morado, etc., saturados
y espectrales), o a combinaciones de tonos que se acercan convencionalmente a esta
oposición. Como igualmente denominan allqa a un contraste en el valor, es decir entre
un tono claro y otro oscuro, tipificado por el encuentro del blanco con el negro.
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Sólo de esta manera la diferencia tonal está expresando una disyunción óptica que
conlleva la idea de contradicción. Son las diferencias entre sombra y luz las que
constituyen la base del único diseño textil que parece persistir a través de siglos,
extendiéndose por vastas regiones, traspasando las fronteras étnicas.
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IIII
5. Las fuentes de información
Tal como ocurre en otras comunidades andinas, la factura de las fajas en Isluga y
Cariquima incluye un sistema tecnológico particular, un conjunto de ideogramas y una
base matemática que subyace en todo el proceso productivo. De lo expuesto hasta
aquí podemos concluir en que más allá del debate sobre si se trata de dispositivos
mnemotécnicos o de escritura, los tejidos manifiestan formas abstractas de
pensamiento.
Los estudios sobre los textiles andinos en contextos etnográficos nos informan acerca
de las técnicas utilizadas y los campos semánticos en los que se inscriben. Si bien la
aritmética y o geometría ha sido descrita por historiadores y antropólogos, se puede
afirmar que ha sido el aspecto menos estudiado. Tal como se expone más arriba, las
fuentes secundarias informan que la textilería, como soporte de registro de la memoria
colectiva y estadístico, fue posible por el dominio tecnológico y matemático. Este
último comprende un conjunto de principios que guían razonamientos lógicos para
estudiar propiedades y relaciones entre entidades abstractas con números, figuras o
símbolos, todo lo cual se aplica en el campo de las relaciones cuantitativas. En
consecuencia, el dominio tecnológico y el matemático implican habilidades cognitivas
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que forman parte de un sistema cultural que orienta las prácticas sociales y sus
simbolizaciones.
Este es el propósito de este trabajo. Nos interesa abordar el estudio de una de las
piezas textiles elaboradas por las mujeres de Isluga y Cariquima: las fajas o wak’a,
como un camino para comprender las formas de conocer de estas comunidades;
asumiendo que sus resultados incluyen nuestra propia subjetividad. Se trata de
identificar conceptos clave en la manufactura que nos refieran al razonamiento lógico
aplicado por las tejedoras.
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Proyecto Fondecyt N° 1910102 Estudio Interdisciplinario de la Textilería en los Andes del Norte de Chile
Periodo Intermedio Tardío y Comunidades Aymara Contemporáneas.
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Las mujeres son enfáticas en señalar que el telado (urdido) de las piezas se realiza con
base en la cuenta de chinu. En un estudio anterior (ver Gavilán y Ulloa 1992)
afirmamos que el conteo de los hilos de las urdimbres se basa en una unidad mínima,
denominada chinu, cuya definición literal en la actualidad, en Isluga, es nudo (García,
P.2005). Propusimos que un componente básico del diseño es la cantidad de chinu que
se dispongan en la urdimbre y que se trataría de la unidad mínima del proceso de
tejido. Sabemos que L. Bertonio [1612] (1984) define chinu, como “la cuenta que
señalan por nudos de lo que se da y lo que se recibe”. En lengua quechua, Olguin
informa que Qquipuni refiere a contar por nudos. Los derivados de este término
aluden, así, a nudos/anudar y contar.
Medvinski (1977:101) propone que un chinu es igual a “dos hilos cuando se urde de un
solo color y a cuatro hilos cuando se urde de dos colores”. Cereceda (2011) por otra
parte, se refiere a chinu como el cruce de hebras de la urdimbre, o bien como una
vuelta doble de urdimbre. Para las tejedoras entrevistadas un chinu es un cruce de
hilos en el “telado” (urdido) y explican que se trata de “par, mismo”, “docitos”
mostrando un par de hilos. Desde nuestra forma de contar no es fácil entender de
inmediato, pues un chinu en las fajas puede contener un mínimo de cuatro hilos y
hasta 8 hilos de diferentes colores. Esto es así porque la lógica matemática empleada
es diferente. Para aproximarnos a ésta, partamos con un ejemplo que se refiere a la
contabilidad de los animales de crianza:
El término uywa, que significa criar, es el concepto que permite contar a los animales
domésticos:
4 burritos=paya uywanaka
El concepto que agrupa a las unidades es uywa y la contabilidad se establece por pares
y por los no pares o únicos, que se denomina chullani. En el ejemplo: maya chullani
uywanaka o tres llamitos, en sentido literal, significa un par de llamitos y uno solo que
acompaña. Maya es una unidad, esto es, un par y chullani se refiere a la mitad del par
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Pares: paya uywanaka, pusi uywanaka, sojta uywanaka, etc. Uywa= {X/X es uno o
más pares de crías}
Impares= maya uywanaka chullani, kimsa uywanaka chullani, etc. Uywa chullani =
{X/X es uno o más crías impares}
Ch’ulla chinu o chinu chullani = {X/X es un par de cruces de hilo sin su par}
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Si ch’ulla significa impar, único, desigual, disparejo (García choque, P. 2000), el sufijo
ni ayuda a comprender la idea de aquel objeto que emerge como único en el sentido
de incompleto, lo cual se ratifica con la definición que asigna Bertonio a Masa ch’ullani:
par y medio. De esta forma, el pensamiento aymara, al igual que el quechua, conciben
los números como algo organizado en parejas binarias (impar/par).
De este modo, chinu sería el grupo de cruces de hilos (nudos simples en forma de
ocho) que se disponen en la urdimbre. La cuenta de estos es necesaria para obtener
los diseños que se planifican, para lo cual se utiliza la adición en pares (un chinu = un
par de cruces de hilos). En tanto que un cruce de hilo se designa como chinu chullani;
en este caso, la cuenta de cruces impares, i.e., 3-5-7-9-11 etc. se realiza mediante el
número de pares más el cruce sin su par.
Veamos el caso de las fajas o wak’a. La lectura que hacen las tejedoras de estas piezas
sigue el orden de la composición de las diferentes formas que adquieren. Sabemos que
en su conjunto se estructuran en dos partes iguales y un centro. Cada una de éstas
recibe un nombre, dependiendo del tipo de fajas. La manufactura de las partes y sus
diseños se realiza tomando las siguientes decisiones: a) hilado: siempre en s; b)
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grosor: delgado y fino c) torcido: S; c) color: cada parte exige colores determinados;
y d) cantidad de chinu: número de cruces de hilos). Las opciones principales son los
dos últimos, ya que el color y el número de chinu definen las partes de la pieza.
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La contabilidad es igual al ejemplo del conjunto uywa, puesto que un chinu (un par de
cruces de hilos en la urdimbre) en una faja puede estar compuesto por uno, dos o
cuatro colores. Así, aunque incluya un par, cuatro, seis u 8 hilos es un chinu porque el
valor está determinado por el cruce (o nudo). Cuantos cruces realizar y cómo
desarrollar cada uno de ellos en la urdimbre determinará el resultado final del
producto.
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Lo anterior se encuentra presente en la vida diaria. Chulla es una palabra común para
referirse a mujeres u hombres solos, sin pareja. Se trata de una expresión que
contiene la idea de incompleto, aquella persona que le falta su pareja para vivir. Es
triste no estar en pareja, más aún, no se debe estar sin pareja. Asi, también en el
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dominio textil, algo sin su par es molesto a la vista, incómodo. Estar sin pareja es no
cumplir con la norma o estar fuera de la norma. Esto lo podemos apreciar en las
canciones entonadas por las mujeres pastoras que denominan fandango.
De esta manera, Chinu y chinu chullani son conceptos que permiten la elaboración
estandarizada de piezas textiles. Estas, junto al uso del color, permiten a las tejedoras
manejar la estructura de las fajas. Por ejemplo, las 54 fichas de fajas tejidas en Isluga
y Cariquima, registradas y hoy disponibles en el museo de San Miguel de Azapa,
disponen en la orillas tres chinu y su color rojo. Solo algunos casos presentan el color
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café: lo que de acuerdo a las tejedoras se explicaría por falta de “caito de color rojo”,
es decir este puede ser reemplazado por café (ver fotografías)
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: IV
6. Las fajas, pieza personal
La palabra aymara para designar estas piezas es wak’a. Se trata de una cinta de
cuatro y cinco centímetros de ancho por ciento cuarenta dsustene largo,
aproximadamente. Su función principal es ajustar la vestimenta de mujeres y
hombres, niños y adultos. Hasta la década de los ochenta, en Isluga y Cariquima las
mujeres jóvenes regalaban fajas a sus pretendientes para manifestarles su afecto y
preocupación por ellos.
Esto se relacionaba con el hecho de que la actividad textil para las mujeres era
esencial para calificar su desempeño como futuras esposas. Esta situación era evidente
en la festividad de carnavales, pues los trajes por ellas usados durante los días festivos
son especialmente observados por los hombres casamenteros y sus familias. Una
mujer que vestía el mismo vestido del año anterior era calificada como mujer floja. De
igual manera lo era aquella que osaba llevar un vestido mal tejido.
Se registran los siguientes tipos de fajas: k’ili Wak’a, chilenito wak’a, churu chilenito
wak’a, carnerito simple, carnerito doble, carnerito triple, kimsa churu, pusi churu,
saldani wak’a (ver anexo N°1). Se pueden identificar variantes de estas piezas, las que
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“Las fajas sirven para el vestido de mujer, hombre y niños pero también ayudan
en enfermedades. Antiguamente la gente usaba sus trajes tradicionales, las
fajas eran tejidas todos los meses. De este modo servían para regalar a los
pololos.
“Se usa para sujetar akso y para fajar a los niños. En el akso se ponen 3 o 4
según gente, en cualquier ocasión.”
“Se usa para cualquiera ocasión. Para amarrar akso o pantalones de hombre.
También para las niñas para que sujete ombligo. Yo tengo una puesta ahora en
la cintura. Como soy operada, me duele la herida, me espina, entonces cuando
me pongo fajita se me calma.”
Las entrevistas indican una clara distinción entre el vestido cotidiano y el festivo:
“Para las fiestas se hace puro madeja, sin alpaco. Hay que buscar el color,
según cuál sea más bonito. En las fiestas las K’ili se ponen abajo, encima se
ponen las carnero. A mí me gusta ponerme encima las fajas con saldas.”
“Un día nos ponemos un tipo, otro día otra faja, así. Esta faja también puede
usarse para poner a los finaos porque es pampa, o sea es derechito, no está
cortado, no tiene churus.”
Si bien los diseños son estandarizados, las mujeres enfatizan en las decisiones
personales por cuestión de gusto:
“Yo hacía fajas más largas, no hay fajas más anchas, quedan muy feas. Pero
antes había fajas antiguas más anchas, payao acá, payao allá, como 9 pares
había que poner al medio. Antiguo es eso.
“Cuando se fallecen las personas se le pone la faja y akso que más le gustaba a
la finada, las demás se queman.”
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De este modo identificamos: fajas para días de trabajo, fajas para vestir los cuerpos
sin vida, fajas para calmar malestares del cuerpo. Por otra parte, las mujeres
identifican modificaciones que adjudican a la moda.
“Esta faja [fajas con salta] es más difícil de tejer que las otras. Estas llegaron
después que las carnero.
“…a mí, mi abuelita me contó que la gente de Cariquima antes tejían más
gruesito y las de Isluga mas finito. Las de Cariquima tenían kisa, los de Isluga
no tenían kisa. Los aksos de las abuelas eran negros o café entero y en las
orillas ponían verde, azul, así. Después los Isluga copiaron quiza para todo.
“Los tejidos de Cariquima antes combinaba más bonito, pero siempre las quizas
resaltaban.”
“Yo conocí a mi abuelita con akso hasta abajo de color negro o chumpi, en
Isluga es caído mismo, hasta el tobillo, ancho y plisado (regular no más).
Después se empezó a subir de a poco.”
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blanco, sin dibujos, con lana de cordero, hilado cordero negro, apretado y
abierto a los lados no cosido como nosotros. Tejidos en talega y llijlla es muy
bonito, tienen águilas, volando personas andando en bicicleta, lindo. Ellas
tenían llijllas negras, cafés, no son como nosotros. Bonito, no se puede, difícil
de hacer, costó mucho. Una niña chipaya dijo que en medio año la saca. Las
vistallas son bonitas. Pampa es negro o café. Es increíble a los lados figuras
bonitas. Son más chicas. El tejido es tieso, ellos tuercen con pichi, no con agua
como nosotros. Por eso es que quedan parados mismo. Ellos entendían bien
aymara, yo no entiendo chipaya.
Mi abuela sabía decir que las mujeres chipaya usaban akso negro. Mi abuelo
contaba que antes, que tiempo será¡, toda la gente murió, tiempo chullpares,
todos se murieron, esa gente tenía un oceanito, ahí se metió, por eso se salvó,
en tiempo de juicio final. Por eso esa gente sabe más, es gente antiguo.
Ellas quedaron sin ropa, calatos, con vergüenza debe andar. Ese tejio que hay
en el museo, igualito hay en los chipayas.”
Los diseños definen sus nombres y su uso. Las fajas talbilla o tablilla eran usadas por
las abuelas. Los antiguos tejían de estas. Las fajas kili son identificadas como antiguas
y eran las que más se utilizaban. Wilma nos informa que:
“a las abuelas no les gustaban las fajas que tejen ahora, por ejemplo el kimsa
churu no les gustaba. Mis abuelos tejían con caito finito hilado y después
teñíamos. Mi abuelita teñía, después torcía después tejía. Después llegó madeja
chilena de tres o 4 hebras. Los abuelos de Chiapa hasta ahora usan estas fajas,
en Mauque también usaban de dos o de tres.
Las fajas, como parte del vestido tradicional, forman parte central del ajuar mortuorio.
Guadalupe nos dice:
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chilenito también se puede poner. El kili o palma por castellano, suerte sabe
decir, trae suerte. Pal viaje se ponía. Mi abuelito de 2 o 3 hasta cinco se ponía
pa amarrar los pantalones de jerga, como cinturón, se gastaba mucho, cada
mes hay que tejer.”
“Yo aprendí de chiquita, primero aprendí kili, mi abuela me enseño, con kajllo.
Me pegaba en la mano, yo me aguantaba no más. Después aprendi carnerito.
Ese me costó, no es fácil aprender. Primero aprendí kabuli, jibillo, pajarito,
llamito, águila, ese cuesta sacar.
Desde el punto de vista de su función, los argumentos de las mujeres indicarían que
se pueden distinguir dos grupos de fajas: a) pampa y b) chchuru. Esta clasificación se
dirige a ordenar según el criterio del lenguaje que contienen. Aquellas piezas que se
estructuran en pampa, son permitidas por las divinidades cristianas; en tanto que las
fajas chchuru representan rupturas (“está partido”) que el mundo cristiano rechaza. La
formación de “cajones” en las fajas es necesario para contener las figuras “carnerito”;
i.e., la iconografía: “cuando se muere la gente no puedes poner carnerito, ¡qué va a
decir el dios, qué esta diciendo esta gente dirá”.
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Kili Wak’a
Telaja
a) Lak’a o boca: puede ponerse rojo o guindo “no le viene otro color”. Mi abuela
me enseñó así. La faja descrita puede tener 2/1/2 o 3, ella pone 3 o 4 chinos.
b) Jisk (chico) Kíli: esta figura tiene al parecer 3 chinos pero también puede tener
2:1 azul y otro blanco.
c) Pampa: la pampa siempre lleva kiza. En este caso cada color lleva 1 hilo o sea
½ chino. El blanco es el único que lleva dos, o sea 1chino. La pampa está
compuesta por 3 kizas. Jaruma quiza, café kiza y chojña quizá. En total son 9
pares.
d) H’acha kili (kili grande): ponen 4 chinos. Se teló un blanco y un azul, un
guindo, un rosado. Para formar quili hay que llevar para payarar. Se puede
hacer levantar de dos clases: todas para un solo lado o bien en sentido
contrario (en relación al de las orillas).
e) Pampa: se empieza con el color que se terminó el otro lado de la pampa.
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Se define por su tejido plano, sin cortes en el centro. La figura central es la que se le
da el nombre de chilenito. Sin embargo, en aymara debería ser nayra (ojo). El linko
seria chulla linko nayraja, chilenito, nayra/chulla nayra, nayra completo.
Telaja
a) Laka: 3 chinos quizados: 1 blanco, 1 kose, 1 cafe. En este caso tiene kisa en
la boca, porque seguramente no tenía la señora que tejió rojo o guindo. Si
tenemos ponemos, si no, no.
b) Linko: 2 chinos rosados; 8 chinos blancos; 2 chinos café. Tiene 12 chinos en
total.
c) Kisa 1 chino amarillo; 1 chino naranjo; 1 chino rojo; 1 chino kose; 1 chino
blanco; 1 chino amarillo; 1 chino verde loro; 2 chinos verdes; 1 chino verde
oscuro;
d) Chilenito: 4 chinos azul; 6 chinos rosados; 2 chinos amarillos; 4 chinos
amarillos más fuerte; 16 en total
Se repite igual
Se trata de una faja que combina la madeja industrial con los hilados de lana
natural de camélidos.
La trama es de lana natural. Maria siempre pone lana en la trama para que no se
note.
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Telaja
c) Kisa; formado por un hilo de cada color son en total 3 chinos y medio
d) Pampa: tiene 19 chinus de madeja. Luego se repite igual. Trama de alpaca. Yo
sé poner trama de hilo.
El linko está hecho de color naranja, amarillo de bajo tono y negro. Las kisas, rosada o
lirio kisa y kisa verde o chojña kisa. La pampa tiene negro y blanco. El trenzado está
hecho de cuatro (k’ana= trenza)
Ideogramas
1) Jimache
2) Jibillo
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3) Muro pajalle
4) No se acuerda
5) No se acuerda
6) 2 ramos (uno hacia la derecha y otro a la izquierda)
7) 2 suri parados
8) Pallao no más (no se acuerda)
9) Estrella y
10) Media estrella
11) K’arua (llamito) uno a la izquierda, otro a la derecha
12) Arbolcito
13) Jibillo
14) Muro pajalle
15) Muro pajalle
16) Aguila (uno mirando a la izquierda y otro a la derecha
17) Muro pajalle con pájaro
18) Muro pajalle
19) No se acuerda
20) Suri
21) Jamachi parado
22) Pájaro
23) No se acuerda
24) Ramo
25) Pallao
26) Suri
27) Jamachi
28) Jibillo
29) Jibillo
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Telado
Taypi: carnerito color negro y blanco Numero de chinu: patunka: 10 chinu negros
10 chinus hanko.
Ideogramas:
1) Karua
2) Jibillo
3) Pajalle
4) Salda de dos chinus
5) Tola
6) Suri
7) Pajalle
8) Karua
9) Viscacha
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10) Jibillo
11) Jibillo pajalle
12) Águila
13) Jampato
14) Salda de dos chinos
15) Suri abuela
16) Suri jamache
17) Jamachi
18) Jibillo doble, tola
19) Parina jamache
20) Jibillo simple
21) Jibillo
Telaja
Esta faja tiene urdimbre de madeja industrial y trama de alpaca o lana natural.
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Ideogramas:
1) Kabuli
2) Kabuli
3) Suri abuela
4) Kabuli
5) No sabe
6) Jibillo
7) Suri abuela
8) 2 kabulis juntitos
9) Parina
10) No sabe
11) Kabuli
12) Salta de 4
13) Suri abuela
14) Parina
15) Jamache
16) No sabe
17) Kabuli
18) Jibillo
19) Kabuli
20) Kabuli
21) Suri
22) Parina
23) Kabuli
24) Jibillo
25) Kabuli
26) No abe
27) Suri
28) Putan pajlle
29) Kabuli
30) Kabuli
31) Parina
32) Kabuli
33) Salta 5 Isisito
34) Tóla pajalle
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Telaja
b) Linko: verde, blanco y lirio. Número de chinu: pusi chinu: 1 chojña, 2 hanko, 1
lirio.
c) Pampa: churu azul, guindo, blanco. Tunka chino y 2 chinos telaja. 12 chinos; 3
chino chullani azul, 3 chino chullani guindo, 3 chino chullani blanco. El churu
esta marcado por una telaja de color rojo
d) Taypi (centro): nayraya, pacha nayra o nayra completo. Color verde, verde,
blanco y rosado. Número de chinus: pakalku 7: 1 chinu chojña, 2 chinu hanko,
1 chinu lirio, dos chinos hanko lirio, 1 chinu chojña. Churu marcado por telaja
rojo color amarillo, guindo verde.
Ideogramas:
1) Jibillo
2) Andasa
3) Pika pajalle
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4) Pjalle
5) Pajalle
6) Jibillo
7) Andasa
8) Figura
9) Pajalle
10) Jibillo
11) Jibillo
12) Jibillo
13) Andasa
14) Jamache
15) Pika pajalla,
16) Pika pajalle
17) Pika pjalle
18) Jibillo andasa
19) Jibillo andasa
20) Cuatro pika pajalle
21) Jibillo,
22) Dos pika pakalle
23) Dos águilas
24) Pajalle
25) Jibillo pacaje
26) Andasa
27) pajalle
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Carnerito Triple
Telaja
a) Laka: 3 chinos
b) Linko: 2 chinos naranja, 8 chinos blanco, 2 chinos negros. Marca el churu: ½
chino verde. Este linko está compuesto de azul, naranja y amarillo.
c) Churu: 16 chinos blancos (tunka sojtani); 16 chinos lila
Marca el churu: ½ chino rosado (para que se enganche)
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Telaja
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Telaja
Ideogramas:
1) Dos jibillos
2) Cuatro pajalles
3) Dos jibillos
4) Cruz
5) Jamache
6) Andasa
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Telaja:
Número de chinu: pusi chinu: un chinu jaruma, dos chino hanko, un chino larama
c) Pampa: chojña kisa claro al oscuro, lirio kisa del oscuro al claro, color kisa
verde y rosada.
Número de chinu: sojta chinu: 1 chinu kello con guindo, 1 chino chojña kellu con
juli, 1 chinu chojña loro, vila lirio, 1 chinu chojña con chamay lirio, 1 chinu
chamaj chujla con lirio, 1 chinu claro con hanko lirio.
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Número de chinu: tunka pusini. 3,5 chinu chojña, 3.5 chinu guindo, 3.5 chinu
lirio, 3,5 chinu hanko
Los churus se van combinando con los cuatro colores dispuestos en el urdido
blanco verde guindo u rosado.
Ideogramas
1) Picaflor pajalle
2) Llano
3) Pajalle+no se acuerda
4) Jibillo
5) Suri abuela
6) Llama
7) No se acuerda
8) Andusa
9) Chaño pajalle
10) Picaflor pajalle
11) Jamachu
12) Pajalle
13) Muro pajalle
14) No se acuerda
15) Jibillo
16) Llamo
17) Pajalle
18) Picaflor pajalle
19) Huara huara
20) Muro pajalle
21) Muro pajalle
22) Kabuli
23) Se repiten
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Telaja:
Ideogramas:
a) 2 Jibillos Simples
b) 2 Jibillos
c) Pajalli
d) Tula
e) 2 Salda
f) Jibillos Simple
g) Suri Abuela
h) Doble Te
i) Jibillo Simple
j) Pajalli
k) Jamachi
l) Cadenita
m) Jibillos
n) Jibillo Simple
o) Jibillo
p) Doble Te
q) Suri Abuela
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r) Jamachi
s) Jibillos
t) Jivillo Simple
u) Jibillo
v) Doble Te
w) Jivillo Como M
x) K´aura
y) Suri Abuela
z) Salda Dos
aa) Jibillo
bb) Jibillo
cc) Cadena
dd) Sur
ee) Jamachi
ff) Jibillo
gg) Cadena
hh) Jibillo
ii) Jamachi
jj) Jibillo.
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Referencias Bibliográficas
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Arte Precolombino, 4, 57-10
Franquemont, E. M., Franquemont, C., & Isbell, B. J. (1992). Awaq ñawin: El ojo del
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Gavilán, V., & Ulloa, L. (1992). Proposiciones metodológicas para el estudio de los
textiles andinos. Revista Andina, 19, 107-134.
Minelli, L. L., (2009). El textil prehispánico como forma de escritura andina. En,
Solanilla Demestre, Victoria. Actas IV Jornadas Internacionales sobre Textilies
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Medvinski, D. (1977). Las fajas de Isluga. Tesis para optar al título de Diseñadora.
Santiago Pontificia Universidad Católica de Chile. Escuela de Diseño 168 pp.
62
Urton, G. (2005). Signos del khipu Inca: Código Binario. Centro de Estudios Andinos
Bartolomé de las Casas. Cusco.
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Bordes superiores e inferiores: “Nayra Pacha”, (Ojo de Pachamama).
Citar como:
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65
Nombres de figuras, como "suri abuela" o "chulu carnero", se usan para identificar fajas específicas en los tejidos de Isluga. Estos nombres evocan representaciones visuales y conceptuales particulares que ayudan a clasificar y diferenciar los tipos de fajas en estudios iconográficos .
Chinu es un cruce de hilos usado para representar objetos o ideas, similar a la manera en que los tejidos aymara emplean el color y los patrones para reflejar conceptos matemáticos. Ambos sistemas se basan en la paridad y valoración secuencial, aunque chinu se enfoca en la equivalencia y completitud de los valores, mientras que los tejidos desarrollan estos principios en el contexto estético y cromático .
Ch’ullantin se vincula en la construcción de la serie numérica en los khipus mediante la combinación de pares y su relación binaria, lo que se refleja en nudos largos que conectan unidades consecutivas, generando un estado de mayor complejidad y estructura dentro del sistema de numeración .
En los khipus no decimales, la organización de nudos puede divergir del sistema decimal típico. Existen configuraciones con nudos largos compuestos por entre 10 y 16 vueltas y arreglos que pueden indicar valores no en conformidad con las posiciones decimales estándar, sugiriendo un registro de información narrativa en lugar de numérico-estadística .
El sistema de signar números en los khipus es compatible con los principios organizativos y unidades estructurales de la numeración decimal quechua, destacando el principio organizador de la relación binaria impar/par (ch’ulla/ch’ullantin).
La "oposición cromática" en los tejidos andinos consiste en la utilización de colores opuestos para generar contrastes que resaltan patrones y diseños. Esta técnica afecta la representación visual al aumentar el impacto estético y la legibilidad de los ideogramas tejidos .
Los colores en los khipus resultan de variaciones naturales y técnicas de teñido, usados para distinguir diferentes hilos. Sin embargo, se ha avanzado poco en entender su simbolismo más allá de las relaciones explícitas, consideradas dudosas hasta la fecha .
La lógica secuencial y cromática del chinu determina el valor de las piezas textiles al establecer estimaciones de valores iguales o completos, usándose la combinación de colores y secuencias para crear complejidad y significado dentro del tejido .
Gary Urton identifica que los khipus anómalos, con sus configuraciones no estándares de nudos, podrían ser registros de información narrativa en lugar de simplemente ser numérico-estadísticos. Esto sugiere un rol significativo del simbolismo narrativo, que podría expresar información cultural importante .
La direccionalidad de los nudos en los khipus sirve para diferenciarlos en términos de significado o función. Diferentes orientaciones pueden implicar variaciones narrativas o representativas dentro del registro de datos, lo cual puede ser esencial para distinguir entre diferentes niveles informativos .