Evangelio del lunes 10 de abril
Mateo 28, 8-15
Después de escuchar las palabras del
ángel, las mujeres se alejaron a toda
prisa del sepulcro, y llenas de temor y
de gran alegría, corrieron a dar la noticia
a los discípulos. Pero de repente Jesús le
salió al encuentro y las saludó. Ellas se
le acercaron, le abrazaron los pies y lo
adoraron. Entonces les dijo Jesús: "No
tengan miedo. Vayan a decir a mis
hermanos que se dirijan a Galilea. Allá
me verán". Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de
la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de
todo lo ocurrido. Éstos se reunieron con los ancianos, y juntos
acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas
instrucciones: "Digan: 'Durante la noche, estando nosotros dormidos,
llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo'. Y si esto llega a oídos
del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos
cualquier complicación". Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a
las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido
difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.
Meditación del Papa Francisco:
El Señor nos precede, nos precede siempre. Es hermoso saber que
camina delante de nosotros, para precedernos en la vida y en Galilea;
es decir, el lugar que para Él y para sus discípulos evocaba la vida
cotidiana, la familia, el trabajo. Jesús desea que llevemos la esperanza
allí, a la vida de cada día. Pero para los discípulos, Galilea era también
el lugar de los recuerdos, sobre todo de la primera llamada. Volver a
Galilea es acordarnos de que hemos sido amados y llamados por Dios.
Cada uno de nosotros tiene su propia Galilea... Galilea era el sitio más
distante de la sacralidad de la Ciudad santa. Era una zona poblada por
gentes distintas que practicaban varios cultos, era la «Galilea de los
gentiles». Jesús los envió allí, les pidió que comenzaran de nuevo
desde allí. ¿Qué nos dice esto? Que el anuncio de la esperanza no se
tiene que confinar en nuestros recintos sagrados, sino que hay que
llevarlo a todos.