Trabajo Práctico
Enunciado de la actividad
Elena Gómez, argentina, fecha de nacimiento el 26 de septiembre de 1980, CUIL 27-
27345690-5, con domicilio en calle Los Aromos 215, Córdoba, es una persona que
cumple funciones en el restaurante El Delfín SA. El establecimiento se reconoce como
de tres estrellas, con veinte mesas. Elena realiza tareas como moza de mostrador y moza
de salón. Si bien ingresó a trabajar el cinco de marzo de 2010, la empresa manifestó que
estaría a prueba, lo que luego se mantuvo por espacio de dos años. Esto implicaba que
Elena percibía su salario firmando una especie de vales, que firmaba sin que le
entregaran copia de los mismos. El salario que percibía Elena era la suma de pesos
sesenta mil ($ 60.000) mensuales, lo que se mantuvo en forma invariable sin aumentos.
Su prestación laboral, en forma continua desde el inicio, era cumplida en el horario de
10 a 16 horas y 20 a 24 horas de martes a domingos. Este trabajo era la primera
experiencia laboral de Elena. Por ello, no conocía sus derechos como trabajadora.
Además, el resto del personal trabajaba en iguales condiciones que ella.
El 20 de octubre de 2019, llegaron al negocio inspectores del Ministerio de Trabajo, para
realizar una verificación de personal por el programa de trabajo registrado. Estos
inspectores hablaron con todo el personal, incluida Elena, explicándoles los derechos
que tenían como empleados dependientes. Además, exigieron a los dueños del
restaurante que acreditaran ante el Ministerio la documentación del personal y que
exhibieran la totalidad de la documentación laboral obligatoria. En mérito de lo
ocurrido, Elena y sus compañeros decidieron concurrir al sindicato, a los fines de
consultar qué derechos les corresponden como empleados. Luego de recibir la
información, el sindicato les manifestó que procedería a designar delegados en la
empresa para mejor control. Luego de la inspección del Ministerio, Elena comenzó a
recibir sus recibos de haberes.
En el mes de agosto de 2020, Elena comenzó a padecer malestar, descomposturas y
cansancio, por lo que recurrió a su médica, quien le solicitó una serie de análisis que
comprobaron las sospechas de la profesional: le comunicó el 15 de agosto de 2020 que
estaba embarazada. Conocida la novedad, con alegría se lo comunicó a su esposo y
familia. Al día siguiente, comentó su estado a sus compañeros de trabajo y llevó el
certificado médico para notificar a la empleadora, pero esta no quiso aceptarlo,
aconsejándole a Elena que ese día descansase y festejase con su esposo la noticia.
El 17 de agosto, Elena se presentó a trabajar, pero el encargado le indicó que la empresa
había decidido que no trabajara más. Por ello, le comunicó que se retirara y que la
empresa le avisaría para el pago del sueldo. En este estado de situación, Elena sufrió una
descompostura que la obligó a guardar reposo. Más allá de la angustia, ella se comunicó
con un estudio jurídico a los fines que tomara la defensa de su caso, pues se encontraba
muy confundida por toda la situación acontecida.