Inclusión educativa y desafíos actuales
Inclusión educativa y desafíos actuales
La inclusión educativa es una aspiración de todos los sistemas educativos del mundo. En
América Latina surge como consecuencia de los altos niveles de exclusión y desigualdades
educativas, que persisten en la gran mayoría de los sistemas educativos a pesar de los
significativos esfuerzos que han sido invertidos para incrementar la calidad y equidad de la
educación como objetivo principal de las reformas educativas de la región, sobre todo si
aspiramos a que contribuya al desarrollo de sociedades más justas, democráticas y solidarias.
Desde los años 60 del pasado siglo XX cuando los nórdicos Bank - Mikkelsen, N., Nirje B.,
Wolfensberger, W., (1969) plantearan para las personas con retraso mental el principio de la
“normalización” como el derecho a que desarrollaran un tipo de vida tan normal como fuera
posible y por los medios más normales a su alcance, la mayoría de los países desarrollados
han recorrido un camino ilusionante hacia la equidad en la educación para todo el alumnado.
Antes que los teóricos de la educación, y más allá de los responsables de las políticas
educativas, han sido las familias de niños con discapacidad quienes entendieron y exigieron
una educación, primero integradora y más adelante inclusiva que asegurara a sus hijos nada
más que el ejercicio del derecho a una educación plena y de calidad, tal como el resto de los
ciudadanos.
Pero hay tres hitos fundamentales que marcan emblemáticamente los progresos hacia la
equidad en la educación que significa la escuela inclusiva: el primer lugar la Declaración de
Salamanca (1994), como conclusión de la Conferencia Mundial sobre Necesidades
Educativas Especiales que suscribieron 92 gobiernos y 25 organizaciones internacionales
reunidos bajo convocatoria de la UNESCO en aquella ciudad española; segundo, la
Declaración de Madrid (2002) como proclama conclusiva del Congreso Europeo de
Discapacidad que recoge la voz de las personas con discapacidad de nuevo, y no por
casualidad, en una ciudad española; finalmente, la Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad suscrita en la ONU por 136 países en diciembre de 2006 y la 48
Conferencia Internacional de Educación, como últimos avances en este lucha.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Art. 1), suscrita en la
ONU por 136 países en diciembre de 2006 se refiere a las personas con discapacidad
entendiendo por tales: “aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o
sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su
participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”
(pág.4).
Martínez S., X. (2004) en su tesis “La formación permanente del docente de la escuela regular
y la atención de niños con necesidades educativas especiales”, determinó si la formación
permanente del docente de la escuela regular influye en el tipo de atención que se brinda a
los niños con necesidades educativas especiales. El investigador concluyó por un lado, que
hay escasa influencia del seminario en cuanto al mejoramiento y transformación de la
intervención pedagógica del docente integrador en la atención de niños con necesidades
educativas especiales; y por otro, la necesidad de una preparación eficaz que responda al
enfoque de la pedagogía integradora.
Sales, A., et al (2001) en su estudio sobre los factores de gran influencia en el desarrollo de
modelos inclusivos de atención a la diversidad en las escuelas, destaca las actitudes del
profesorado en relación a las expectativas, que muestran ante los alumnos con necesidades
educativas especiales y el poder que tienen para influir positiva o negativamente en la
autoestima, motivación y aprendizaje del alumnado.
La ley 070 tiene como objetivos promover, desarrollar e implementar políticas educativas
con calidad, respondiendo de manera oportuna y pertinente a las necesidades, expectativas e
intereses de Personas con Discapacidad, Dificultades en el Aprendizaje y Talento
Extraordinario para consolidar la Educación Inclusiva a través de la generación de
condiciones en articulación con los Subsistemas de Educación Regular, Alternativa y
Superior de Formación Profesional.
¿Cuál es la actitud que tienen profesores, padres de familia y estudiantes del nivel
secundario hacia la inclusión de estudiantes con necesidades educativas especiales
(N.E.E.) en la educación regular en la unidad educativa “Carmen Mealla” de la ciudad
de Tarija en la gestión 2015?
1.2 JUSTIFICACIÓN
La consideración hacia un niño o niña que tiene necesidades educativas especiales, precisa
ayuda educativa especial, diferente de la que se ofrece a sus demás compañeros.
Por tanto beneficiará a los directivos y a todos quienes trabajan en el ámbito educativo para
el cambio de actitud que deben asumir en la mejora de atención a los niños y niñas con
necesidades educativas especiales. A partir del diagnóstico obtenido los profesores
encargados de la atención podrán mejorar su desempeño profesional en la adecuación
curricular, demostrando el cambio de actitud en favor de la eficientización del proceso
enseñanza aprendizaje. Asimismo, los estudiantes serán más receptivos y conscientes sobre
la necesidad del desarrollo de una inclusión educativa en la diversidad y puedan lograr
aprendizajes significativos mientras se preparan para la vida.
Por otra parte, los padres de familia y la comunidad en general se sentirán satisfechos por la
inclusión, y los cambios que se aprecien en el aprendizaje de sus hijos, tendrán más confianza
en las instituciones educativas inclusivas.
En cuanto el aporte práctico, los resultados obtenidos servirán de base para desarrollar
políticas de inclusión educativa a implementarse en todo el sistema educativo. Por otra parte,
servirá de base para futuras investigaciones e investigadores interesados en la temática.
¿Cuál es la actitud que tienen profesores, padres de familia y estudiantes del nivel secundario
hacia la inclusión de estudiantes con necesidades educativas especiales (N.E.E) en la
educación regular en la unidad educativa Carmen Mealla de la ciudad de Tarija en la gestión
2015?
2.2 Objetivos
2.2.1 Objetivo general
Determinar la actitud que tienen profesores, padres de familia y estudiantes del nivel
secundario hacia la inclusión de estudiantes con necesidades educativas especiales (N.E.E)
en la educación regular de la unidad educativa Carmen Mealla de la ciudad de Tarija en la
gestión 2015.
2.3 Hipótesis
Los profesores, padres de familia y estudiantes presentan una actitud negativa hacia la
inclusión educativa de estudiantes con necesidades educativas especiales, caracterizada por
conocimientos insuficientes sobre la inclusión educativa, sentimientos de desagrado y una
tendencia comportamental de rechazo hacia la misma”.
Predisposición Conocimiento,
aprendida, más o pensamientos y Suficiente
menos generalizada COGNITIVO creencias sobre la Intermedio
y de tono afectivo, a inclusión educativa. Insuficiente
responder de un
modo bastante Sentimientos y
persistente y emociones que
característico, por lo presentan los Agrado
ACTITUD común positiva o AFECTIVO profesores y Indiferencia
HACIA LA negativamente (a estudiantes hacia la Desagrado
INCLUSIÓN favor o en contra), inclusión educativa.
EDUCATIVA con referencia a la
inclusión educativa Predisposición
que propone la
comportamental
participación de los
para aceptar la Aceptación
alumnos con
inclusión de Indecisión
necesidades
CONDUCTUAL estudiantes con Rechazo
educativas
especiales, sin ser necesidades
excluidos educativas
pedagógica y especiales en la
educación regular.
socialmente en el
sistema educativo.
Fuente: Elaboración propia – 2015.
Una actitud es una forma de respuesta dirigida alguien o algo, es aprendida y relativamente
permanente. El término "actitud" ha sido definido como "reacción afectiva positiva o
negativa hacia un objeto o proposición abstracto o concreto denotado" (Young K., 1979:11).
Las actitudes son aprendidas y en consecuencia pueden ser diferenciadas de los motivos
biosociales como el hambre, sed y sexo que no son aprendidas. Tienden a permanecer
bastante estables con el tiempo, son dirigidas siempre hacia un objeto o idea particular.
Las actitudes son predisposiciones a responder de una determinada manera con reacciones
favorables o desfavorables hacia algo. Las integran las opiniones o creencias, sentimientos y
conductas, factores que se interrelacionan entre sí.
Las opiniones son ideas que uno posee sobre un tema y no tienen por qué sustentarse en una
información objetiva. Los sentimientos son reacciones emocionales que se presentan ante un
objeto, sujeto o grupo social. Finalmente las conductas son tendencias a comportarse según
opiniones o sentimientos propios. Las actitudes orientan los actos si las influencias externas,
sobre lo que se dice o hace, tienen una mínima incidencia.
Fazio, F., (1992, pág.220), la definen como una asociación entre un objeto y su evaluación,
siempre que hablamos de actitud, necesitamos un objeto (material, idea, colectivo, objeto
social...) hacia el cual dirigir nuestra actitud (objeto actitudinal).
En cuanto a la estructura de las actitudes, Rodríguez, A., (1987) divide la misma en base a
tres componentes (pág.342), que son:
- Componente afectivo: Son las sensaciones y sentimientos que dicho objeto produce en
el sujeto, es el sentimiento en favor o en contra de un objeto social. Es el componente
más característico de las actitudes. Aquí radica la diferencia principal con las creencias
y las opiniones que se caracterizan por su componente cognoscitivo. El sujeto puede
experimentar distintas experiencias con el objeto estos pueden ser positivos o negativos.
a. De conocimiento: Las actitudes pueden actuar como esquemas o filtros cognitivos. Por
ejemplo, un prejuicio hacia los chinos puede bloquear el conocimiento de aspectos muy
positivos que se presentan, nos quedaremos sólo con lo negativo.
c. Ego defensiva: Podemos desarrollar actitudes para defendernos ante determinados objetos
que percibimos amenazantes. Desarrollamos actitudes negativas para preservar el yo.
d. Expresiva: Las actitudes permiten mostrar a los otros nuestra identidad (qué somos y
cómo somos). Se define “valor” como el conjunto de actitudes ante un objeto.
Se pueden distinguir dos tipos de teorías sobre la formación de las actitudes, estas son: la
teoría del aprendizaje y la teoría de la consistencia cognitiva.
Las personas y estudiantes que requieren apoyos educativos, por presentar potencialidades y
necesidades educativas propias de su desarrollo, son la población del ámbito de educación
especial.
Es aquella o aquel estudiante que muestra un desempeño diferencial positivo en todas las
dimensiones del ser, componentes y áreas del currículo.
En ese sentido, los docentes y las instituciones educativas deben orientar las tecnologías al
servicio de los procesos de enseñanza - aprendizaje y de las personas que intervienen en ellos.
Estos procesos responden a teorías sobre cómo enseñar y como aprender. Por ello
analizaremos la educación inclusiva desde la concepción constructivista y otras en el proceso
de enseñanza aprendizaje.
Por ello, el enfoque de educación inclusiva es particularmente importante para estos grupos.
Las limitaciones de las oportunidades educativas disponibles para estos niños y niñas son una
de las consideraciones resaltadas en las Normas Uniformes para la Equiparación de
Oportunidades de las Naciones Unidas (Naciones Unidas, 1993).
Esta nueva perspectiva de atención, según Ainscow, M., (1995), implica una reestructuración
de la educación, la escuela; además de una serie de cambios metodológicos y organizativos
y el reto de las expectativas sobre cómo llevarlo a cabo.
En este sentido, Ainscow propone una serie de condiciones que deberían reunir las escuelas
inclusivas: liderazgo, compromiso del profesorado, los alumnos y la comunidad en la política
escolar; compromiso para planificar la colaboración y estrategias de coordinación y una
política para el desarrollo profesional.
Para Stainback S., (1999), las escuelas inclusivas se reconocerán por desarrollar escuelas
comunitarias de apoyo, que favorezcan la participación de todos los alumnos sin distinción,
eliminando cualquier intento de establecer categorías. De esta forma, los apoyos no se
organizarán en clases especiales, sino que todo el profesorado trabajará en equipo para el
diseño común de actividades correspondientes al currículo general.
De acuerdo con Soto R., (2002) lo que los estudiantes aprenden debe ser funcional para ellos
en el entorno de una comunidad inclusiva, cuando se habla de currículo funcional, se hace
mención “(...) a la enseñanza de destrezas utilizadas en la vida diaria, o que le permitan a la
persona salir adelante en el mundo en que interactúa de la forma más independientemente
posible”. (pág.3)
Para Tovar, M. (2005, pág.65), en cuanto a la realidad educativa e inclusión, señala que la
educación inclusiva beneficia a todos los niños, porque transforma la sociedad en los
siguientes aspectos:
- Nos muestra modelos que concretan en los niños, que minusvaloramos las grandes ideas
y paradigmas que siempre sostenemos (los niños especiales son afectuosos, generosos,
transparentes, abiertos y todo aquello que soñamos en nuestro ideal de persona humana).
- Mira a cada niño como un mundo, explorando y desplegando todas sus habilidades y
potencial, es decir, practica una educación personalizada como la que siempre
sostenemos en nuestras propuestas de educación regular, pero que pocas veces
practicamos.
- Desde ese potencial de cada niño, de cada persona, apuesta a la superación de las
desventajas, concretando nuestro fraseo de resiliencia.
- Desarrolla las capacidades afectivas y la inteligencia emocional.
- Reclama igualdad de trato a las personas especiales, alertando nuestros postulados de
convivencia y ciudadanía, que muchas veces los dejan fuera.
Según UNESCO (2004), la educación inclusiva implica: habilitar a las escuelas para que sean
capaces de atender a todos los niños y niñas. En otras palabras, la inclusión significa
desarrollar escuelas que acojan a todos los alumnos, cualesquiera sean sus características,
desventajas y dificultades. Educación inclusiva también significa ubicar a las escuelas en el
contexto más amplio de los sistemas educativos – formal y no formal – que también han de
ser inclusivos, proporcionando todos los recursos que las comunidades requieren para
asegurar que las necesidades de la diversidad de los alumnos pueden ser efectivamente
satisfechas.
Según Warnock M., (1981), el concepto de necesidades educativas especiales quiere decir,
que un alumno tiene mayor dificultad para aprender en comparación con la mayoría de los
niños de su edad o demuestra una discapacidad que le dificulta utilizar las facilidades
educativas que la escuela proporciona normalmente.
En esta definición subyace el principio de los grandes fines de la educación, que deben ser
los mismos para todos los alumnos, aunque el grado en que cada alumno o alumna alcance
esos grandes fines sea distinto, así como el tipo de ayuda que necesite para alcanzarlos. Desde
esta perspectiva, determinados alumnos van a necesitar más ayuda y una ayuda distinta a la
del resto de compañeros de su edad para conseguir estos fines (López M. y Guerrero N, 1993,
pág.115).
Para Zugheddu N., (2008, pág.19) las necesidades educativas especiales son las
experimentadas por aquellas personas, que requieren ayudas o recursos que no están
actualmente disponibles en su contexto educativo, para posibilitarles su proceso de
construcción de las experiencias de aprendizaje establecidas en el diseño curricular
e). Discapacidad auditiva: En este tipo de discapacidad están incluidas las personas sordas
y las hipoacusias. En las primeras el resto auditivo no es susceptible de ser recuperado. En
los segundos, se puede trabajar en la rehabilitación del resto auditivo.
f). Discapacidad motora. Una persona con discapacidad motora es aquella que presenta de
manera transitoria o permanente alguna alteración de su aparato motor, debido a un deficiente
funcionamiento en el sistema nervioso, muscular y óseo o en varios de ellos relacionados y
en grados variables limita alguna de las actividades que puede realizar el resto de las personas
de su edad.
El principio rector de este marco de acción es que las escuelas deben acoger a todos los niños,
independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, sociales, emocionales,
lingüísticas u otras. Deben acoger a niños discapacitados y niños bien dotados, a niños que
viven en la calle y que trabajan, niños de poblaciones remotas o nómadas, niños de minorías
lingüísticas, étnicas o culturales, y niños de otros grupos o zonas desfavorecidas o
marginadas. Todas estas condiciones plantean una serie de retos para los sistemas escolares
(UNESCO, 1994, pág. 6).
En este sentido, Blanco R., (2008, pág.8) destaca que el foco de atención de la educación
inclusiva es la transformación de los sistemas educativos y de las culturas, las prácticas
educativas y la organización de las escuelas para que atiendan la diversidad de necesidades
educativas del alumnado, y lograr el pleno aprendizaje y participación de cada niño. Cuanto
más inclusivas sean las escuelas en su origen, menos alumnos quedarán fuera de ellas y, por
tanto, no será necesario integrarlos a posteriori. En la misma línea, la UNESCO (2007) pone
de manifiesto que tratar de forma homogénea situaciones y necesidades diversas acentúa las
desigualdades de origen de los niños, por lo que la respuesta a la diversidad implica transitar
desde un enfoque homogeneizador, en el que se ofrece lo mismo a todos y que refleja las
aspiraciones de las culturas y clases dominantes, a otro que considere las distintas
identidades, necesidades y opciones de cada uno, y valore las diferencias como algo que
enriquece a las personas y sociedades.
Blanco R., (2008, pág.8) plantea el interrogante de ¿cómo evitar que las diferencias se
conviertan en desigualdades educativas y por esa vía de nuevo en desigualdades sociales?, y
considera imprescindible conciliar la respuesta a la diversidad por un lado, y la integración y
cohesión social, por otro estableciendo unos fines, principios y orientaciones comunes para
todos pero otorgando un tratamiento diferenciado, que no sea discriminatorio o excluyente,
según las distintas necesidades de los niños y los contextos.
Si las escuelas quieren ser más inclusivas y avanzar hacia una respuesta educativa acorde a
las características heterogéneas y diversas de sus alumnos, es necesario que reflexionen sobre
aspectos tales como su organización y funcionamiento, la existencia o no de coordinación y
trabajo colaborativo entre los profesores, la cooperación de toda la comunidad educativa, la
utilización de los recursos y las prácticas educativas (Arnaiz S., 2003, pág.150).
Para facilitar este cambio, crear y mantener una actitud positiva ante la educación inclusiva
(Ainscow M, 1999) es necesario desarrollar alrededor del profesorado y de los centros
escolares una “red de apoyo, confianza y seguridad” de forma que, si hay fallos, problemas
o conflictos, estos no traigan de la mano reproches, descalificaciones, o involución de los
proyectos en marcha. Los conceptos de “red”, “interdependencia positiva” y “comunidad”
son conceptos clave en la mayoría de los procesos y experiencias de cambio escolar (AA.
VV., 2002). Esa red se debe tejer a distintos niveles (Echeita G., y cols., 2008, pág.35):
- Centros en los que la cooperación entre los estudiantes es fundamental: estos cooperan para
aprender y, al mismo tiempo, aprenden a cooperar.
- Las familias participan plenamente.
- Los centros cooperan entre sí.
En base a todo ello, hablar de inclusión significa pertenecer a un grupo, y es algo que tiene
que ver, fundamentalmente, con sentirse parte del mismo, ser apreciado y poder aportar algo
al mismo. Es por lo tanto, muy distinto al mero hecho de estar físicamente en un lugar, tal
como en ocasiones ha desarrollado la integración escolar. Por el contrario, la exclusión
escolar se manifiesta de manera explícita en centros, aulas o grupos especiales o encubierta
(dentro de las aulas, pero excluídos), por razones de capacidad, procedencia, lengua, origen
social o cualquier otra.
De esta forma se evidencia la idea de que las dificultades que el niño experimenta se pueden
resolver identificándolas como "necesidades educativas especiales", estas tienen importantes
limitaciones. Supone una etiqueta que puede conducir a reducir las expectativas y desvía la
atención de las dificultades que experimentan otros niños, que no tienen la etiqueta, y de la
fuente del problema que puede estar en las relaciones, las culturas, el tipo de actividades y
recursos; el modo en que los profesionales apoyan el aprendizaje y el juego, las políticas y la
organización de los centros. En este proceso los profesionales pueden empezar a pensar de
un modo diferente sobre cómo surgen las dificultades educativas y utilizar este concepto para
superarlas.
Según Blanco R., (2006, pág.174-177) las razones por las cuales el docente no se integra
verdaderamente a una sociedad del conocimiento es porque aún mantiene una actitud donde
la función de este es enseñar; sin embargo, la poca participación de los docentes en los
procesos de investigación, así como el desconocimiento de lo que supone la investigación
educativa, se debe a que existe poco interés de indagación por conocer nuevos temas,
metodologías y estrategias para una buena práctica educativa, la aceptación de la diversidad
y la atención de las necesidades educativas especiales en el ámbito educativo.
El docente juega un papel muy importante en el tema de la educación inclusiva, por lo tanto
la actitud del docente es un eslabón primordial para el éxito. Durante los últimos cuarenta
años, se han llevado a cabo numerosas investigaciones acerca de las características del
docente (edad, clase social, experiencia, actitud, salario y entrenamiento recibido) que deben
tener los maestros eficientes. Algunas de estas investigaciones han tenido por objeto
determinar la relación entre el rendimiento o alguna otra medida del aprendizaje y algunas
características del maestro tales como la edad, clase y años de entrenamiento recibido,
experiencia docente, actitudes y salarios.
Ruiz B., y Vásquez G., (2005) consideran que realmente los fenómenos en el contexto
educativo son realmente complejos, en tal sentido plantean la necesidad que la actitud
docente se desempeñe con una complementariedad formativa, desde el punto de vista
investigativo; y eviten implicaciones de factores de riesgos que puedan afectar el proceso de
formación formal en las escuelas, por lo cual se exige a las instituciones educativas
convertirse en centros de innovaciones pedagógicas, donde se propicien cambios y
transformaciones, que el sistema educativo espera con la participación activa, proactiva,
dinámica y eficiente del docente.
Palomares P., (2004) considera que los planes de estudio traen consigo novedades y cambios,
y por ende el profesor se ha de convertir en el receptor y transmisor de las mismas y no
esperar que las políticas educativas, o entes rectores, les bajen una receta para aplicarlas en
su práctica laboral.
Al respecto, Cañal de León, (2002, pág.19) destaca la idea fundamental que el profesor se
apropie de las investigaciones y de forma responsable genere propuestas válidas, que sean
objeto de comprobación por parte de otros investigadores educativos; por lo tanto, plantea
que es prioridad partir de una reflexión colectiva sobre la importancia de la formación
científica en los maestros, a fin de facilitar la innovación y la investigación desde las aulas
de clase y particularmente desde los recintos de las escuelas primarias.
Tébar L., (2003) afirma que el nuevo modelo de escuela pasa a proponer ideas que tienen la
mayoría de los docentes, que lo más importante en clase es su enseñanza, lo que ellos dicen,
lo que hacen, lo que piensan, lo que deciden, lo que organizan. Pues bien, el profesor tiene
que romper con esa idea, tiene que salir de ese error y admitir que lo más importante es el
aprender de los alumnos, lo que estos descubren, hacen, piensan, dicen, proyectan y
organizan, con la ayuda, orientación y guía del profesor.
Bloom B., (1971), llega a la conclusión, después de sus investigaciones y del análisis de los
estudios anteriores, que lo esencial en la eficiencia docente no es el tipo de maestro, sino el
tipo de enseñanza que se imparte y lo importante para el buen rendimiento escolar es el
ambiente de aprendizaje que reina en el aula. Estas observaciones están respaldadas por la
investigación de la interacción entre maestro y estudiante dentro del aula, consideradas por
Dunkin y Biddle, Majoribanks y Rosenshine, 1974.
Sin embargo, la calidad del desempeño del docente tiene que ver con las instrucciones o
indicaciones que se le hacen al educando, con la participación que éste aporte al proceso de
aprendizaje y con el estímulo que logre en relación con alguna etapa del proceso de
aprendizaje; además de retroalimentación y corrección. Todos estos atributos esenciales del
quehacer del maestro, los exponen Ausbel D., Bruner J., y Vigotsky L., (1970) en el perfil de
excelencia del profesor mediador.
Por tanto, los profesores a través de un acto reflexivo, determinarán cuáles aspectos de su
práctica laboral han resultado efectivos y eficaces, y a partir de ahí construir un análisis de
sus actitudes positivas, que van a favorecer tanto a sus alumnos como a los alumnos con
necesidades educativas especiales.
Dimensiones
- Relativo al alumnado: Se dice que uno de los factores que influye en las actitudes del
docente, hacia la integración, es el número de alumnos que están en el aula. Otro de los
aspectos que considera el profesor es la edad del alumnado, manifestando que cuanto
más pequeño sea el niño o la niña es más difícil integrarlos porque el grado de trabajo y
cuidado es mayor. Los cursos es otro de los aspectos que preocupa al profesor con
respecto al alumnado, que está en el aula incluido al manifestar que hay cursos más
fáciles de integrarse y otros donde la resistencia es mayo; sobre todo en aquellos cursos
que necesitan más concentración, donde se exige un nivel de abstracción, de
pensamiento, memoria, etc. Dentro de esta dimensión también se debe identificar las
características, necesidades, ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos con
necesidades educativas especiales.
La presente investigación, por las características del objeto en estudio y la finalidad que
conlleva, corresponde al área de la psicología social y educativa, ya que estudia un
fenómeno de carácter social, que se forma en el ámbito educativo, como es la actitud de
profesores y estudiantes del nivel secundario hacia la inclusión educativa de estudiantes con
necesidades educativas especiales (N.E.E) en la educación regular, tanto en sus componentes
cognitivo, afectivo como conductual, con la finalidad de comprender el comportamiento de
la población de estudio referente a la inclusión educativa de niños, adolescentes y jóvenes en
la educación regular.
Según Zorilla, S. (1992): “La psicología social, estudia los procesos psicológicos que
intervienen en las relaciones interpersonales, su finalidad es desarrollar investigaciones
dirigidas al estudio de los determinantes socioculturales de los procesos psicológicos como
las actitudes creencias, normas, valores, la socialización”. (pág.88)
Hernández, R. y otros (2010) consideran: “La psicología educativa, intenta entender la
naturaleza y las causas del comportamiento y el pensamiento individual en situaciones
educativas, mediante el desarrollo de las capacidades de las personas, grupos e instituciones.
Se entiende el término educativo en el sentido más amplio de formación y desarrollo personal
– colectivo”. (pág.83)
El tema de investigación, por las características y el alcance que tiene, se tipifica como una
investigación de carácter exploratorio, descriptivo y comparativo.
Conforme con Sartori, G. (1994): “Los estudios comparativos, permiten comprender cosas
desconocidas a partir de las conocidas, explicarlas e interpretarlas, señalar conocimientos
nuevos o resaltar lo peculiar de los ya conocidos, así como sistematizar la información
enfatizando las diferencias” (pág.37).
4.2 Población
Por ser una población reducida se trabajó con el 100% de los sujetos (profesores y
estudiantes), y los resultados sean más representativos, generalizables a otras poblaciones
con las mismas características. Respecto a la población de padres de familia, ante la ausencia
y falta de colaboración para responder los cuestionarios, solamente se consideró a 41 que
respondieron a los cuestionarios de manera voluntaria, equivalente al 29% del total de
población de 142, aspecto que hizo variar la recopilación de información de la población de
estudio.
Cuadro N° 1
DETALLE DE LA POBLACIÓN
Participantes Población Muestra
F % F %
Profesores 28 100% - -
FUENTE: Elaboración propia. (Dato obtenido de la Dirección de la Unidad Educativa “Carmen Mealla” – Gestión 2016).
4.3.1 Métodos
Entre los métodos que se utilizaron en el proceso investigativo, fueron los teóricos, empíricos
y estadísticos.
Métodos teóricos:
Métodos empíricos:
4.3.2 Técnicas:
- Entrevista estructurada. - Como tal, esta técnica permitió de manera directa obtener
información sobre aspectos relevantes acerca de la inclusión educativa de estudiantes
con necesidades educativas especiales.
4.3.3 Instrumentos:
El mismo contiene un total de 30 afirmaciones, los cuales responden a cada uno de los
objetivos específicos planteados, es decir, el componente cognitivo, afectivo y
conductual, cuya escala del instrumento es la siguiente:
1. Muy en desacuerdo
2. En desacuerdo
3. Indiferente
4. De acuerdo
5. Muy de acuerdo
Esta escala puede reflejar actitudes positivas hacia algo, donde las respuestas son de
aceptación o a favor como también mostrar actitudes negativas cuyas respuestas son de
rechazo o desagrado, permitiendo identificar el tipo de actitud que tiene la población
objeto de estudio respecto a la inclusión educativa de estudiantes con necesidades
educativas especiales (N.E.E.).
Para fines investigativos se modificaron las escalas de medición respecto a los diferentes
componentes; es decir, para el componente cognitivo se utilizó una escala de: suficiente,
intermedio e insuficiente. En lo que se refiere al componente afectivo, se utilizó una
escala de: agrado, indiferencia y desagrado.
La guía estuvo enfocada a conocer la opinión, el sentir que tienen los sujetos
participantes de la investigación respecto a la inclusión educativa en el sistema regular
de educación de estudiantes con necesidades educativas especiales. La información, que
se obtuvo sirvió para enriquecer la investigación a través de la información que
complementó los datos recabados por los cuestionarios; además sirvió de complemento
para responder a cada uno de los objetivos específicos planteados a inicio de la
investigación. (Ver anexos 4,5 y 6).
4.4 Procedimiento
- Etapa VI. Elaboración, redacción y presentación del informe final. - Una vez
finalizado el trabajo, se procedió con la redacción del informe final, para posteriormente
presentarlo ante las instancias correspondientes, y su respectiva revisión y aprobación.
Dichos datos se presentan de manera ordenada de acuerdo con los objetivos planteados a
inicio de la investigación, de manera cuantitativa (expresado en cuadros, frecuencias,
porcentajes y gráficos), y cualitativa (interpretación en base a las definiciones conceptuales
del marco teórico), de acuerdo con el siguiente detalle:
Luego se ilustran los resultados referidos al componente conductual que tienen los
profesores, padres de familia y estudiantes; o sea la predisposición comportamental sobre la
inclusión educativa de niños con necesidades educativas especiales en el sistema regular de
educación.
COMPONENTE COGNITIVO
presencia de estudiantes con NEE en el 86% 0% 14% 66% 10% 24% 55% 16% 29%
sistema regular.
hacerlo. 57% 14% 29% 66% 10% 24% 66% 15% 19%
clase normal. 11% 11% 78% 54% 12% 34% 28% 30% 42%
TOTALES 28 41 141
En consecuencia el Cuadro N°1 refleja los resultados sobre los diferentes reactivos
relacionados al componente cognitivo, el cual se desglosa de la siguiente manera:
“La educación inclusiva implica modificar el currículo en las escuelas para que sean
capaces de acoger a estudiantes con N.E.E.”, al respecto el 79% de profesores, el 66% de
padres de familia y el 79% de estudiantes tienen conocimiento suficiente, lo cual significa
que comprenden y son conscientes de la inclusión educativa más allá de ser un derecho que
les corresponde a los niños con necesidades educativas especiales; implica necesariamente
una modificación del currículo en las escuelas, que los contenidos a desarrollarse sean
adecuados y acordes a su condición, para lo cual se deben utilizar estrategias metodológicas
apropiadas que permitan asimilarlos en las diferentes áreas del conocimiento.
“La escolaridad de los estudiantes con N.E.E. puede ser mejor atendida en clases
especiales separadas”, en cuanto a este reactivo negativo, el 54% de los profesores reflejan
un conocimiento insuficiente, que no necesariamente significa no tienen conocimiento, más
al contrario es sinónimo de no estar de acuerdo con ello, ya que consideran que las
necesidades educativas no siempre se las pueden atender brindando clases especiales
separadas, sino más bien integrándoles en el sistema regular de educación. Frente a ello, el
61% de padres de familia y el 58% de estudiantes consideran que los niños con necesidades
educativas especiales necesitan de clases especiales separadas en instituciones
exclusivamente para ellos, que tenga las condiciones para desarrollar su proceso educativo
porque requieren de mayor atención y además no tienen el mismo ritmo de aprendizaje, hecho
que podría retrasar y perjudicar a los demás en cuanto al avance de contenidos.
La diferencia en los resultados se debe a que los profesores tienen otra percepción en relación
con la presencia de los estudiantes con necesidades educativas especiales en el sistema
regular, tomando en cuenta la cantidad de estudiantes que tienen y sobre todo las diferencias
individuales respecto al ritmo de aprendizaje de los estudiantes. La presencia de estudiantes
con dichas características representaría un retraso en el avance de contenidos, debido a que
requieren mayor atención.
Por otra parte, respecto a la afirmación (reactivo negativo), “la conducta de los estudiantes
con N.E.E. supondrá un mal ejemplo para los otros estudiantes”, el 82% de profesores,
el 69% de padres de familia y el 79% de estudiantes reflejan un conocimiento insuficiente al
respecto, lo cual da a entender que no es cierto. Si bien son niños con necesidades educativas
especiales, que presentan diferente nivel de asimilación o que se distraigan durante el
desarrollo de clases, no significa que se constituyan en mal ejemplo para los demás; además
dependerá de cada estudiante y de las reglas o normas que existen al interior del aula.
Asimismo, se debe contar con sistemas de apoyo que colaboren con los docentes en la
atención a la diversidad del alumnado, prestando especial atención a aquellos que más ayudas
necesitan para optimizar su desarrollo y avanzar en su aprendizaje. El apoyo abarca todos
aquellos recursos que complementan o refuerzan la acción pedagógica de los docentes; otros
docentes, estudiantes que se apoyan mutuamente, familias, profesores con conocimiento
especializado y profesionales de otros sectores.
En cuanto al reactivo negativo “los estudiantes con N.E.E. necesitan que se les diga
exactamente qué hacer y cómo hacerlo”, el 57% de profesores, el 66% de padres de familia
y el 94% de estudiantes reflejan un conocimiento suficiente al respecto, se reconoce que los
niños con necesidades educativas especiales por las características que tienen requieren de
una mayor atención para hacer las cosas y la forma cómo deben hacerlo, teniendo en cuenta
que el ritmo de aprendizaje es totalmente diferente al resto de sus compañeros.
“El estudiante con N.E.E. será aislado socialmente por los estudiantes de una clase
normal”, el 78% de profesores y el 60% de estudiantes tienen un conocimiento insuficiente
que significa que no están de acuerdo con ello, es decir, que los niños con necesidades
educativas especiales, más allá de sus condiciones, no tienen por qué ser aislados socialmente
ya que el hecho de compartir un espacio de aprendizaje y las diferencias que tienen con el
resto de sus compañeros no debe significar que serán aislados por los demás. Sin embargo,
el 54% de padres de familia responden que los niños con necesidades especiales serán
aislados socialmente por el resto de sus compañeros, sintiéndose marginados por su
condición.
En lo que se refiere a “los estudiantes con N.E.E. crearán confusión en la clase normal”,
el 68% de profesores, 46% de padres de familia y el 55% de estudiantes expresan una actitud
de conocimiento insuficiente al respecto, no están de acuerdo con dicha afirmación, ya que
si bien los niños con necesidades educativas especiales por las características que presentan
representan un retraso en el avance de los contenidos, asociado al ritmo de aprendizaje, no
significa que puedan ocasionar confusión en el resto de los estudiantes.
CUADRO N° 3
CUADRO GENERAL – COMPONENTE COGNITIVO
SUJETOS COGNITIVO
61% 7% 32%
53% 6% 41%
GRÁFICO N° 1
COMPONENTE COGNITIVO
70%
61%
57%
60% 53%
50%
41%
40% SUFICIENTE
32% 32%
INTERMEDIO
30% INSUFICIENTE
20%
11%
7% 6%
10%
0%
PROFESORES PADRES DE ESTUDIANTES
FAMILIA
Los datos obtenidos reflejan que a pesar del prejuicio que se tiene a los niños con N.E.E., los
conocimientos sobre esta población no dejan de llamar la atención, puesto que refleja una
actitud positiva dando a entender que el conocimiento es favorable, pero a veces es simple
conocimiento teórico y no se lo lleva a práctica.
Entre tanto, los padres de familia señalan: “Sí, estamos de acuerdo, porque todos tenemos
derecho a la educación inclusiva y gratuita, es darles una oportunidad, necesitan aprender al
igual que los demás, te enseñan cosas nuevas, necesitan de apoyo. Además que todos somos
iguales ante Dios. Los alumnos aprenden a socializar con personas con capacidades
diferentes, propicia la aceptación, facilitando el estudio y recreación imaginativa”.
Finalmente, los estudiantes respondieron: “Es bueno para todos, para ayudarlos, enseñarles
y tener experiencias. Todos tienen derecho a aprender y estudiar y a la educación, no darles
la espalda, hay que valorarlos. Podemos comunicarnos con ellos, necesitan socializar con
personas que no tienen discapacidad para compartir. Ayudaríamos a que no sean excluidos,
ya que son un ejemplo para los demás. Su presencia promueve la aceptación de personas
especiales, no hay que discriminarlos, ya que tienen que tener la misma educación que
nosotros”.
Asimismo, otros estudiantes manifestaron: “No se puede, ya que sólo en las escuelas para
discapacitados podrán entender, les constaría aprender por sus condiciones. No son buenos
amigos en clase, por ello sería bueno que hagan colegios especiales para ellos y darles más
atención, cuidado. Los profesores prestarían más atención y perjudicarían el aprendizaje
rápido de los demás”.
5.2 Segundo objetivo: “Describir los sentimientos y emociones que genera la inclusión
educativa”.
CUADRO N° 4
COMPONENTE AFECTIVO
TOTALES 28 41 141
El componente afectivo, son las sensaciones y sentimientos que dicho objeto produce en el
sujeto, es el sentimiento en favor o en contra de un objeto social. Es el componente más
característico de las actitudes. Aquí radica la diferencia principal con las creencias y las
opiniones, que se caracterizan por su componente cognoscitivo. El sujeto puede experimentar
distintas experiencias con el objeto y estos pueden ser positivos o negativos.
De acuerdo con los resultados obtenidos, se puede expresar en relación al reactivo negativo
“me disgusta que las escuelas habiliten espacios para atender a estudiantes con N.E.E.”,
el 64% de profesores tiene una actitud negativa de desagrado; es decir, que está en contra de
dicha afirmación, considerando que la educación es un derecho que todas las personas tienen
para ser alguien en la vida, y las limitaciones que tienen los niños con necesidades educativas
especiales no deben ser un obstáculo para llevar adelante este propósito como cualquier niño.
Sin embargo, el 73% de padres de familia y el 80% de estudiantes están conformes esto se
refleja en la actitud de agrado que tienen por ellos, lo cual atenta contra los derechos que
tienen las otras personas con necesidades educativas especiales, constituyéndose en una
discriminación.
La diferencia de resultados obtenidos simplemente reflejan la actitud positiva que tienen en
este caso particular los profesores, por la percepción y aceptación a la inclusión educativa,
más allá de la responsabilidad que representa el tener estudiantes con necesidades educativas
especiales. Sin embargo, los resultados sorprenden por parte de los padres y los estudiantes,
quienes tendrían que ser los primeros en estar de acuerdo, considerando que son personas
con los mismos derechos respecto a la educación.
En cuanto al reactivo “Es una pena que se crea que la escolaridad de estudiantes con
N.E.E. se atienda tan sólo en clases especiales”, el 50% de profesores mantiene una
posición de agrado y desagrado a la vez, pero el 44% de padres de familia y el 42% de
estudiantes tienen una actitud de desagrado ante tal afirmación. Los niños con necesidades
especiales, al igual que el resto de los estudiantes del sistema regular, también pueden ser
atendidos más allá de sus condiciones para lo cual simplemente se requiere una
infraestructura adecuada y profesores altamente capacitados para brindar atención a este tipo
de población.
En ese sentido, Blanco, R., (2008)) “en lo que se refiere a la educación, no deberían existir
restricciones para que estos niños accedan a la educación común, ni deberían recibir una
oferta educativa de menor calidad. Una segunda razón por la que surge la integración es el
fracaso de las escuelas especiales. Estas no siempre han logrado la meta que se proponían,
formar adultos capaces de desenvolverse en la vida y de insertarse en la sociedad, lo cual es
lógico por la segregación que han vivido en la escuela”. (pág.18)
Por otra parte, en cuanto a la afirmación “es injusto que durante el proceso de enseñanza
no se apliquen estrategias adecuadas ante la presencia de estudiantes con N.E.E.”, en
consecuencia el 75% de profesores, el 49% de padres de familia y el 44% de estudiantes
tienen una actitud de agrado en relación a ello, lo cual significa que la población de estudio
considera que no simplemente se trata de incluir a los niños con necesidades educativas
especiales, sino que la presencia de ellos implica que en el proceso de enseñanza –
aprendizaje se apliquen estrategias que sean adecuadas para la asimilación y comprensión de
los contenidos abordados en diferentes áreas del conocimiento.
Por ello, los enfoques metodológicos y la pedagogía deben estar centrados en el alumno, y
facilitar la diversificación y flexibilidad de la enseñanza, de modo que sea posible
personalizar las experiencias de aprendizaje comunes. El punto central es cómo organizar las
situaciones de aprendizaje de forma que todos los alumnos participen sin perder de vista las
necesidades y competencias específicas de cada uno. Uno de los mayores desafíos en
América Latina es romper con la cultura homogeneizadora de las escuelas y la enseñanza
transmisora y frontal que considera que todos los alumnos son iguales y aprenden de la misma
forma. (Blanco, R., 2008, pág.12).
De la misma manera, los profesores en un 61%, los padres de familia en un 49% y los
estudiantes en un 46% reflejan una actitud de agrado ante la afirmación que dice “me molesta
que piensen que los estudiantes con N.E.E. no son responsables con sus tareas”, ya que
si bien los niños con necesidades educativas especiales por sus características necesitan de
mayor atención y apoyo no significa que sean irresponsables, por el contrario son personas
que con la ayuda de sus seres queridos cumplen con sus tareas sin importar el esfuerzo y
sacrificio del trabajo que deben realizar, para ello cuentan con el apoyo incondicional de sus
padres o familiares.
En relación a la afirmación “me agrada saber que los estudiantes con N.E.E. tienen un
buen comportamiento al interior de las aulas”, los resultados reflejan que el 64% de
profesores, el 71% de padres de familia y el 77% de estudiantes presentan una actitud de
agrado al respecto y a pesar de las particularidades características que tienen, el hecho de
interactuar con compañeros diferentes a ellos da lugar a que tengan un comportamiento
diferente; además por el mismo hecho de que son sujetos de mayor atención, por parte de
quien dirige las clases les proporciona un modelo ejemplar de comportamiento en relación a
los demás.
“me molesta que afirmen que es necesario decir lo que deben y no deben hacer los
estudiantes con N.E.E.”, al respecto el 57% de profesores y el 37% de estudiantes tienen
una actitud de agrado, porque el hecho que sean niños con necesidades educativas especiales
obviamente necesitan del apoyo de los padres, familia, etc., lo cual no significa que deben
decirles qué y cómo realizar sus actividades ya que también son personas que tienen sus
propias habilidades y talentos para ejecutar las diferentes tareas encomendadas. Sin embargo,
el 44% de estudiantes muestran una actitud de desagrado, puesto que esta afirmación
desconoce la capacidad y potencialidad que tienen estos niños para cumplir con las tareas,
pero de manera asistida como el resto de las personas que requieren del seguimiento o control
en la ejecución de tareas.
En relación al reactivo “me desagrada que los demás aíslen a los estudiantes con NEE en
una clase normal”, el 64% de profesores y el 50% de estudiantes manifestaron agrado, lo
cual significa que más allá del conocimiento que tienen sobre la inclusión educativa y el
derecho de los niños con necesidades educativas especiales de ser insertados en la educación
regular, reflejan una actitud de rechazo hacia los mismos, dando a entender que estarían de
acuerdo con que se los aísle y no sean parte de las clases normales, dentro del sistema regular
de educación.
Mientras tanto, los padres de familia en un 46% presentan una actitud de desagrado ante tal
aseveración, puesto que los niños con necesidades educativas especiales necesitan integrarse
y ser parte de la educación en el sistema regular, más allá de las características que presentan.
Ante ello, se puede evidenciar el amor incondicional que tienen los padres de familia por sus
hijos, consideran que los niños con necesidades educativas especiales deben ser parte del
proceso enseñanza – aprendizaje en clases normales.
Al respecto, Blanco R., (2008), sostiene que el derecho de todos los niños a la educación se
encuentra consagrado en la Declaración de los Derechos Humanos y reiterado en las políticas
educativas de los países; sin embargo, todavía existen millones de niños y personas que no
tienen acceso a la educación o reciben una de menor calidad. (pág.18)
El colectivo de los niños y niñas con discapacidad constituyen un grupo importante para el
cual este derecho tiene que ser ganado en términos efectivos. El derecho a la igualdad de
oportunidades es también ampliamente aceptado, pero estamos lejos de que sea una realidad
generalizada. La igualdad de oportunidades no significa tratar a las personas igual, sino dar
a cada uno lo que necesita en función de sus características y necesidades individuales. El
derecho de todas las personas a participar en la sociedad implica que aquellas que presentan
una discapacidad no tengan ningún tipo de restricción o discriminación en los diferentes
ámbitos de la sociedad.
“es triste pensar que la presencia de estudiantes con N.E.E. provoque confusión durante
el desarrollo de las clases”, según los resultados obtenidos ante tal aseveración, 50% de
profesores, 54% de padres de familia y 51% de estudiantes manifestaron tener agrado a la
presencia de estudiantes con dichas características, lo cual significa que los participantes de
la población de estudio están de acuerdo con ello, ya que la presencia de estudiantes con
necesidades educativas especiales no necesariamente debe ser sinónimo de confusión durante
el desarrollo de clases, más allá de las características y el comportamiento que tienen, más
aún cuando se tiene un profesor que dirige el desarrollo de clases, que en cierta manera regula
el comportamiento de cada uno de los estudiantes.
“La integración realizada en las debidas condiciones y con los recursos necesarios es
beneficiosa no sólo para los alumnos con discapacidad, quienes tienen un mayor desarrollo
y una socialización más completa, sino también para el resto de los alumnos, ya que aprenden
con una metodología más individualizada, disponen de más recursos y desarrollan valores y
actitudes de solidaridad, respeto y colaboración.
La integración beneficia al conjunto del sistema educativo ya que exige una mayor
competencia profesional de los profesores y proyectos educativos más amplios y
diversificados que se puedan adaptar a las distintas necesidades de todos los alumnos.
CUADRO N° 5
Afectivo
Sujetos
Agrado Indiferencia Desagrado
Profesores 17 5 6
Padres de familia 17 17 7
Estudiantes 68 59 14
GRÁFICO N° 2
COMPONENTE AFECTIVO
70% 61%
60%
48%
50% 41% 41% 42%
40% AGRADO
INDIFERENCIA
30% 21%
18% 18% DESAGRADO
20%
10%
10%
0%
PROFESORES PADRES DE ESTUDIANTES
FAMILIA
Existe una diferencia relativa entre los padres de familia y estudiantes, precisamente porque
los estudiantes por la edad que tienen no son prejuiciosos. La idea de tener compañeros con
necesidades educativas especiales los motiva a esforzarse y rendir mejor en la parte
académica, a quienes pueden colaborar y apoyar en caso de que los necesiten en el desarrollo
del proceso pedagógico.
Por otro lado, también se ve que la población de estudio tanto padres de familia (41%) como
estudiantes (42%) demuestra cierta indiferencia respecto al objeto de estudio, lo cual
mantiene abierta la posibilidad a la aceptación o rechazo en relación con la presencia de
estudiantes con necesidades educativas especiales, al interior de las unidades educativas
dentro del sistema regular de educación. Además refleja que los diferentes actores no son
empáticos en torno a la temática y que no es de su interés. Esta casi similitud en relación con
el agrado e indiferencia de los padres de familia y los estudiantes se dan precisamente en
presencia o ausencia de alumnos con necesidades educativas especiales al interior de la
institución educativa ya que no lo ven como algo que pueda afectar o no al rendimiento de
sus hijos y consideran aquellos con N.E.E. que también personas que tienen el derecho a la
educación.
Sin embargo, es preciso hacer notar que los porcentajes relativamente bajos demuestran
actitudes de desagrado en relación a la inclusión educativa, lo cual significa que no están de
acuerdo con la presencia de los niños con necesidades educativas especiales en el sistema
regular de educación, aspecto asociado al prejuicio que hay hacia esta población porque
consideran que existen espacios especiales de atención a estudiantes con N.E.E. lo cual es,
un simple reflejo de la falta de conocimiento y el respeto por la diversidad que existe en
nuestra sociedad.
Por tanto, a manera de síntesis se puede expresar que la aceptación o rechazo de los niños
con necesidades educativas especiales depende de la percepción y opinión de cada uno de los
actores, que son parte de las instituciones educativas y particularmente de la conciencia social
y la preparación psicológica cada persona en relación a esta realidad de la cual son también
parte. En consecuencia, a partir de los resultados obtenidos se puede señalar que la población
de estudio, participante en la investigación, tiene un alto grado de aceptación sobre la
inclusión educativa de los estudiantes con necesidades educativas especiales dentro del
sistema regular de la educación.
CUADRO N° 6
COMPONENTE CONDUCTUAL
Afirmaciones Profesores Padres de familia Estudiantes
TOTALES 28 41 141
De acuerdo con los resultados obtenidos se puede señalar respecto a la afirmación “si
dependiera de mí haría que todos los establecimientos habiliten espacios para la
inclusión de estudiantes con N.E.E. en el sistema regular”, el 68% de profesores, el 68%
de padres de familia y el 77% de estudiantes tienen una actitud conductual de aceptación,
vale decir, que están de acuerdo con que al interior de las diferentes instituciones educativas
se incluyan a estudiantes con necesidades educativas especiales, acompañado de las
condiciones que requieren para que puedan desarrollar aprendizajes significativos en
diferentes áreas del conocimiento. Sin embargo, es preciso hacer notar que el rechazo se sitúa
entre los segundos porcentajes más elevados, por parte de los diferentes actores, lo cual
representa un factor a tomar en cuenta en las acciones que tienen o realizan con los
estudiantes N.E.E.
En tal sentido, los proyectos educativos de toda la escuela que contemple la diversidad y
compromiso de cambio. Los procesos de descentralización curricular y de gestión educativa
que han emprendido muchos países facilitan que las escuelas puedan elaborar proyectos
educativos acordes a las necesidades de sus alumnos y su realidad. En aquellas escuelas en
las que existe un trabajo colaborativo entre los profesores, entre profesores y padres y entre
los propios alumnos, es más factible que se pueda atender a la diversidad. La existencia de
un buen clima afectivo y emocional en la escuela y el aula también es una condición
fundamental para que los
Alumnos aprendan y participen plenamente. (Blanco, R., 2008, pág.12).
Por otra parte, respecto al reactivo “prestaría más atención a la conducta de los
estudiantes con necesidades educativas especiales”, el 64% de profesores, el 70% de
padres de familia y el 82% de estudiantes están de acuerdo, es decir, demuestran una actitud
comportamental de aceptación en relación al hecho, debido a que los niños por sus
características requieren de una mayor atención, particularmente el comportamiento que
pueden tener durante el desarrollo de clases, con la finalidad de no tener problemas a lo largo
del proceso educativo en el aula.
Los resultados reflejan que existen diferencias en la respuesta de los profesores con la de los
otros actores, precisamente porque para ellos representa, en muchos casos, doble trabajo y
para tener estudiantes con necesidades educativas especiales significa brindar
necesariamente una atención individual y un retraso en el avance normal de los contenidos,
precisamente por las características que los estudiantes.
Además que el hecho de aplicar estrategias adecuadas, para este tipo de población, es con la
finalidad que los niños con N.E.E. asimilen los contenidos y desarrollen aprendizajes
significativos en diferentes áreas del conocimiento.
En consecuencia, desde la perspectiva de una educación inclusiva, el fin de la evaluación es
identificar el tipo de ayudas y recursos que precisan para facilitar su proceso de enseñanza-
aprendizaje y de desarrollo personal y social. Un aspecto que favorece la atención a la
diversidad, es que en muchos países se ha superado el modelo curricular en el que se gradúan
los aprendizajes curso por curso, y se ha establecido la promoción automática. La respuesta
a las diferencias implica utilizar una variedad de procedimientos de evaluación que se
adapten a distintos estilos, capacidades y posibilidades de expresión de los alumnos.
(UNESCO, 2004).
“reforzaré el buen comportamiento que tienen los estudiantes con N.E.E., durante el
desarrollo de clases”, al respecto el 86% de profesores, el 64% de padres de familia y el
78% de estudiantes reflejan una actitud comportamental de aceptación; es decir, que es
importante hacer un seguimiento y reforzar el buen comportamiento que tienen los niños con
necesidades educativas, ya que los refuerzos positivos que se puedan dar a dicho
comportamiento permitirán que estos estudiantes aprendan a comportarse de igual manera en
diferentes contextos en los cuales interactúan. Pero lo principal es que tengan un buen
comportamiento en el aula, de tal manera que el desarrollo del proceso de enseñanza –
aprendizaje se desarrolle de manera normal y todos puedan asimilar y comprender los
diferentes contenidos desarrollados en las diferentes asignaturas.
La educación regular, sin duda alguna, tiene sus características propias de desarrollo, donde
la atención individualizada es parte del proceso de enseñanza – aprendizaje que se debe
realizar con cada estudiante; sobre todo aquellos que tienen mayores dificultades o problemas
en cuanto a la asimilación y comprensión de contenidos. Al respecto, la atención
individualizada que se otorga a los estudiantes fortalece la independencia de los mismos, para
el cumplimiento de las diferentes actividades o tareas que se desarrolla en las diferentes áreas
del conocimiento.
El 86% de profesores, el 66% de padres de familia y el 74% de los estudiantes tienen una
actitud comportamental de aceptación en relación al reactivo: “propiciaré la integración
social de los estudiantes con N.E.E. en y fuera del aula a través de la participación”, lo
cual significa que están de acuerdo ya que es muy importante para los estudiantes con
necesidades educativas especiales integrarse socialmente en las diferentes actividades que se
desarrollan en la unidad educativa. Esto permitirá que participen, estén en contacto con los
demás y alcancen la independencia social que les facilite actuar con libertad tanto dentro
como fuera del aula.
La participación activa es el camino que permite a las personas integrarse de manera social
en los diferentes contextos; es decir, familiar, escolar, social, etc. Además permite que sean
tomadas en cuenta en las diferentes actividades que se desarrollan. Por ello, la participación
de los estudiantes con necesidades educativas especiales debe ser de manera activa con el
apoyo de los compañeros, profesores y particularmente de los padres de familia, quienes
deben hacer que sus hijos participen de manera propicia en las diferentes actividades
programas en la institución, de tal manera se dará lugar a la integración social de estos niños
con necesidades educativas especiales en el contexto escolar.
La integración educativa de los alumnos con discapacidad se inició en diferentes países en
los años 60, dentro de un movimiento social de lucha de los derechos humanos,
especialmente de los más desfavorecidos. El argumento esencial para defender la integración
tiene que ver con una cuestión de derechos y con criterios de justicia e igualdad. Todos los
alumnos tienen derecho a educarse en un contexto normalizado que asegure su futura
integración y participación en la sociedad. (Blanco, R., 2008, pág.18).
CUADRO N° 7
Conductual
SUJETOS Aceptación Indecisión Rechazo
75% 19% 6%
GRÁFICO N° 3
COMPONENTE CONDUCTUAL
70% 63%
60%
50%
ACEPTACIÓN
40% INDECISIÓN
30% RECHAZO
20% 19%
17%
20% 14%
11%
6%
10%
0%
PROFESORES PADRES DE ESTUDIANTES
FAMILIA
Por otra parte, en porcentajes más bajos los profesores, padres de familia y estudiantes
también reflejan actitudes comportamentales de indecisión y rechazo, lo cual significa que
para algunos le es indiferente si se da o no la inclusión educativa, pero otros tienen actitudes
de rechazo en relación a esta población, argumentaron que perjudican el normal desarrollo
de clases, distraen el avance, requieren mayor atención, etc.
En consecuencia, más allá de los prejuicios que se puede tener en relación a este tema, las
actitudes son de aceptación teniendo en cuenta que a pesar de las diferencias en relación a
los demás, ejercen su derecho a recibir educación.
Según la UNESCO (2004), la formación de los docentes y otros profesionales, todos los
cambios señalados no pueden llevarse a cabo si los docentes y especialistas no cuentan con
las competencias necesarias para desarrollar una práctica educativa distinta. Por ello es
fundamental renovar los programas de formación docente inicial y en servicio y de otros
especialistas para responder a los requerimientos de la educación inclusiva. Es también
importante que los profesores tengan unas condiciones laborales adecuadas, una mayor
valoración por el trabajo que realizan y una serie de incentivos que redunden en su desarrollo
profesional.
Con la finalidad de reforzar las respuestas obtenidas, a través de los cuestionarios, se presenta
las respuestas recabadas mediante la guía de entrevista, cuya pregunta está relacionada con
el componente conductual: ¿considera estar preparado para recibir estudiantes que
tengan N.E.E. y desarrollar normalmente el PEA?, frente a ello los profesores
manifestaron: “Sí, están preparados y dispuestos a trabajar con niños con N.E.E., el
aprendizaje es recíproco, se trabaja de manera conjunta ya que es necesario ganar la
confianza, además es parte de la labor educativa siendo necesario la capacitación. Es una
obligación recibirlos con amor”.
De la misma manera existen respuestas negativas que expresan: “No, porque no trabajaron
con niños con N.E.E., tampoco recibieron ninguna capacitación, falta comunicación, no es
normal el desarrollo del PEA, se necesita adaptaciones curriculares, ya que la educación
especial es diferente”.
Blanco, R., (2006, pág.20), señala que una de las razones por las cuales el docente no se
integra verdaderamente a una sociedad del conocimiento, innovación e inclusión, es porque
aún mantienen una actitud donde él piensa que su función es solo enseñar. No obstante, un
profesor inclusivo debe asumir un nuevo rol en su práctica educativa, estableciendo y
manteniendo comunicación permanente con los profesionales del SAANEE, tomando en
cuenta las necesidades y el apoyo que requiere el alumno incluido, conjuntamente con todos
los alumnos del aula, para lograr un proceso pedagógico de calidad en el marco de una
pedagogía para la diversidad.
Por su parte los padres de familia al respecto aseveraron: “Los profesores sí están preparados,
ya que todo profesor debe estar de acuerdo para enseñar y estar preparados para recibir a
estos estudiantes, algunos tienen paciencia y otros no”. Sin embargo, las respuestas negativas
reflejan que: “No están preparados, sería bueno que formen maestros con convicción,
especializados en el área, falta de capacitación para enseñar a este tipo de estudiantes, además
que no están acostumbrados a brindar este tipo de atención, si los reciben los desatienden,
ignoran”.
Finalmente los estudiantes ante la pregunta: “Te consideras preparado para recibir a
compañeros que tengan necesidades educativas especiales y compartir con ellos el proceso
de enseñanza - aprendizaje”, respondieron: “Sí, porque les gustaría tener un amigo con NEE
para ser comprensibles, recibirlos con mucho amor, cariño y respeto. Daría la oportunidad
de estudiar en el sistema regular a todos los discapacitados, se puede aprender sus formas de
enseñanza. Además ya tuve compañeros con NEE, se aprende de ellos, además sé el lenguaje
de señas un poco y creo tener paciencia. Me siento feliz de tenerlos como compañeros”.
Sin embargo, existen respuestas negativas al respecto: “No necesitan capacitarse para recibir
estos compañeros, no estamos preparados, primero necesitamos entenderlos, sería difícil
aceptarlos y además no hay profesores para ellos. No los entiendo y no estamos listos, nos
sentimos inseguros ya que no sabemos cómo tratarlos”.
En consecuencia, a partir de los resultados obtenidos se puede expresar que existe una actitud
conductual de aceptación a la inclusión educativa de estudiantes con necesidades educativas
especiales (N.E.E.) dentro del sistema regular de educación, considerando los derechos que
tienen a la educación y no ser discriminados por sus discapacidades.
5.4 Objetivo general. “Determinar la actitud que tienen profesores, padres de familia y
estudiantes del nivel secundario hacia la inclusión de estudiantes con necesidades
educativas especiales (N.E.E.) en la educación regular de la unidad educativa Carmen
Mealla de la ciudad de Tarija en la gestión 2015”
CUADRO N° 8
ACTITUD EN GENERAL
GRÁFICO
ACTITUD EN GENERAL
60% 55%
50%
38%
40%
30%
20%
7%
10%
0%
POSITIVA NEUTRA NEGATIVA
Según Rodríguez, A. (1986, pág.43), se puede definir a la actitud como una organización
duradera de creencias y cogniciones en general, dotadas de una carga afectiva a favor o en
contra de un objeto social definido que predispone a una acción coherente con las cogniciones
y afectos relativos a dicho objeto.
6.1 Conclusiones
A continuación nos referiremos a las conclusiones, las cuales son el resultado del proceso de
investigación y están directamente relacionadas con los componentes cognitivo, afectivo y
conductual en función a la inclusión educativa de estudiantes con necesidades educativas
especiales en el sistema regular de educación.
6.2 Recomendaciones