La Gramática Generativa 1
Lic. Hugo Carrara
La Gramática Generativa
El de Gramática Generativa es el nombre que recibió (y se mantiene hasta la
actualidad) el programa de investigación científica de Noam Chomsky, del que, con
bastante consenso, se dice que ha provocado una verdadera revolución científica en
los estudios lingüísticos, en el sentido de haber provocado horizontes de estudio cuya
existencia es ineludible para inscribir gran parte de las investigaciones posteriores.
Contexto de inscripción
En lo que respecta a la lingüística como ciencia, recibió su carácter constitutivo
en tanto tal a partir de lo que puede considerarse la primera revolución científica en la
disciplina con Ferdinand de Sausurre. Parece paradójico hablar de “revolución
científica” al mismo tiempo que se dice que la constitución misma de la disciplina como
ciencia: no se puede revolucionar lo que comienza. Sin embargo, la afirmación puede
ser válida si se considera la larga “prehistoria” de la lingüística, que merced a esta
“revolución” sausurreana manifestó un giro altamente pronunciado en su evolución,
ahora sí, hacia los territorios propiamente científicos.
La versión de Sausurre conocida a principios del siglo XX a través de la
publicación de su Curso por parte de alumnos y adeptos inauguró una serie de
recorridos que durante gran parte del siglo fueron englobados bajo el nombre de
Estructuralismo, aunque en ningún momento del Curso sus editores le atribuyen a
Sausurre la palabra estructura, que en realidad es responsabilidad posterior del
Círculo de Praga.
De una manera un tanto grosera, se pueden marcar dos líneas estructuralistas
principales: la europea y la norteamericana. En esta última se inscriben los trabajos de
Bloomfield, un nombre que es bueno tener en cuenta para comprender la profundidad
del distanciamiento con respecto a su teoría que realizará Noam Chomsky ya desde la
conformación de su programa de investigación.
Resulta de fundamental importancia marcar el recorrido histórico en el que se
inscribe la propuesta de Chomsky, y también es crucial la consideración del recorrido
histórico de su propio programa de investigación, dado que, si no se tomaran en
cuenta estas coordenadas en las que las configuraciones gramaticales adquieren
significación, no se podría valorar su verdadero alcance ni pensarlas críticamente en
su contribución al devenir de la disciplina lingüística en tanto ciencia cuyo corpus de
teorías se mantiene abierto, plural y polémico.
El programa de investigación científica
Noam Chomsky mismo afirma el carácter de programa de investigación
científica de su gramática, conocida mundialmente como la Gramática Generativa
(GG). El mismo arranca desde la publicación de su primer texto capital en 1957:
Estructuras Sintácticas. En él se delimitan claramente dos conceptos cuya historia
tiene varias vueltas desde entonces hasta ahora:
La gramaticalidad
Se propone dar cuenta del conjunto de oraciones que son gramaticales en
una lengua determinada. Se refiere a las condiciones de buena formación
de oraciones en los términos de su estructura. Todos los hablantes de una
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lengua, como el español, por ejemplo, podemos discriminar los siguientes
enunciados según su gramaticalidad:
El perro desparramó la arena.
* La arena consistía el perro.
El segundo de los enunciados está marcado con un asterisco para indicar
su agramaticalidad. Todos los hablantes de español sabemos, según
nuestras intuiciones, que no está bien formada desde el punto de vista
gramatical (fundamentalmente sintáctico para la GG). Por esta razón,
sabemos que no podemos tomar a ese enunciado como una oración de la
lengua española. En ese caso particular, porque no ha respetado las reglas
de buena formación de oraciones de nuestra lengua: por ejemplo, se utilizó
el verbo consistir, que no puede ser utilizado sin un complemento que
comience con en: indefectiblemente, cada vez que este verbo aparezca en
una oración española, debe ir acompañado por su complemento obligatorio:
consistía en... Sintácticamente, entonces, no es gramatical.
La aceptabilidad
Supongamos que nos encontráramos ahora con la siguiente oración:
La pared comenzó a bailar.
Desde un punto de vista exclusivamente sintáctico, se podría decir que es
gramatical, en el sentido de que su construcción obedece a las reglas de
buena formación de la frase. Sin embargo, cualquier hablante de español
se negaría a aceptarla, porque simplemente las paredes no bailan: no se
puede predicar un evento como bailar de un sujeto que sea la pared.
El entrecruzamiento de estas dos coordenadas, la gramaticalidad y la
aceptabilidad, muestra un punto débil del estructuralismo: para el caso de la oración
de la pared las escuelas estructuralistas no tienen respuesta. Pero, en general, para el
de La arena consistía el perro tampoco. Porque, en definitiva, más allá de estas
ocurrencias en particular, no tiene explicación para la realidad de la intuición de los
hablantes, ya que cualquiera de ellos puede detectar tanto la agramaticalidad como la
inaceptabilidad. Esta falta de respuesta, esta imposibilidad del estructuralismo de ir
más allá de la ocurrencia real de, por ejemplo, estas dos oraciones, denuncia, de
alguna manera, la superficialidad de sus propuestas teóricas, dado que se agota en
una posible descripción de oraciones realmente dadas, pero nada dice sobre el
conocimiento del lenguaje y de la propia lengua que subyacen en la comprensión y la
producción de los enunciados. Hacia allí, hacia ese territorio más profundo del que no
hablaba el estructuralismo, se encaminarán las investigaciones del programa de la
GG.
Por una razón simplemente operativa, preferimos subsumir los dos conceptos
(gramaticalidad y aceptabilidad) en uno solo, el de gramaticalidad, cuando sea
pertinente a lo largo del curso.
Las publicaciones capitales de Chomsky que recorren el camino de este
programa de investigación son:
1) Estructuras sintácticas, 1957.
2) Aspectos de la teoría de la sintaxis, 1965. Presenta una serie de
modificaciones al modelo original de 1957, y se constituirá en lo que más
adelante será conocido como el modelo estándar.
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3) El modelo de Principios y Parámetros, también llamado de Rección y
Ligamiento, entre 1981 y 1985.
4) El programa minimalista, 1995.
Algo que resulta evidente a lo largo de todo este recorrido es que, si bien se va
reformulando el modelo al reacomodarse ciertas posturas diferentes, en ningún
momento cambia el objetivo central, que sigue siendo en todo momento la necesidad
de dar cuenta de aquel espacio de profundidad no visible en la superficie estudiada
por el estructuralismo, que tiene que ver con el conocimiento del lenguaje de cada ser
humano: la idea de la facultad lingüística, es decir, una facultad del lenguaje que nos
constituye como tales a los individuos de la especie, y que es innata, que ha sido
determinada genéticamente por nuestra dotación biológica. Aunque no en todas las
versiones de los diferentes momentos del programa aparece explícita, esta idea es la
que da sentido a todo el programa en su conjunto, y jamás va a ser cuestionada. Es,
por tanto, el núcleo fundante de la teoría chomskyana, y representa un alto nivel de
abstracción.
En 1965 Chomsky clarifica puntual y explícitamente el horizonte de
circunscripción de la teoría lingüística, tal como la entiende: el conocimiento de la
lengua que tiene un hablante/oyente ideal que forma parte de una comunidad
homogénea, haciendo abstracción de todo lo extralingüístico que pueda tomar parte
de sus participaciones concretas en situaciones comunicativas reales. Se trata,
entonces, de un sujeto idealizado como producto de un proceso de abstracción; se
estudia su conocimiento de la lengua independientemente de toda falta de memoria o
posible error derivado de circunstancias concretas de actuación.
En ese modelo se retoman los conceptos de gramaticalidad y aceptabilidad, y
de algún modo se los hace corresponder con la dicotomía competencia/actuación.
Competencia
La define como el conocimiento que ese hablante/oyente ideal tiene de su
lengua. Hacia ella es hacia donde se focalizan los estudios lingüísticos: el
horizonte en el que se inscribe la teoría es la competencia del
hablante/oyente ideal. Es en este sentido en el que se orientarán las
preguntas sobre cómo funciona y de dónde deviene la intuición que permite
al hablante detectar la gramaticalidad o la agramaticalidad de las oraciones.
Esa “intuición” de buena formación de oraciones remite a un conocimiento
interno del sujeto ideal, y se encuentra en cada uno de los seres humanos.
Actuación
Es definida como el uso real de la lengua que se realiza en situaciones
concretas, aquello que no es útil a la teoría porque incluye la interferencia
de elementos como estados emocionales, lapsus, etc., que no son
específicamente pertinentes al fenómeno lingüístico. Este concepto estaría
relacionado con el de la aceptabilidad, si tenemos en cuenta que una
oración puede ser aceptable o no en una actuación real determinada.
Chomsky plantea que la dicotomía competencia/actuación es otra manera de
hablar de la famosa dicotomía sausurreana lengua/habla, pero el recorte que
establecen los dos pares de conceptos no es exactamente igual, de manera que no se
podría decir que lo que Chomsky hace es “traducir” la terminología de Sausurre en
competencia y actuación. No hay total coincidencia, en principio, porque el objeto de
estudio de Sausurre y de Chomsky no es el mismo: para el primero, la lengua es
social, es una idealización de carácter social, no está en un individuo sino en la
comunidad hablante; para el segundo, la competencia está en el hablante/oyente
ideal; hay una idealización también, pero esa abstracción está recortada en función de
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un hablante, hay una preeminencia de carácter individual que no se agota en esa
determinación individual sino que se proyecta a la especie humana como condición de
posibilidad de desarrollar un lenguaje. Sausurre, entonces, plantea una abstracción en
un plano social limitado a una comunidad hablante determinada, y Chomsky una
abstracción en un plano individual que le permita proyectarse hacia toda la especie
humana.
En cuanto a la relación entre actuación y habla, los dos conceptos remiten al
uso de la lengua, y en las dos teorías son descartados por su falta de pertinencia en
cuanto al objeto de estudio de cada una (la lengua o la competencia). En el caso del
estructuralismo, el habla no puede ser sistematizada y por eso se la descarta. En la
GG, una vez que la estructura de la oración ha sido generada, en la actuación
concreta intervienen factores contextuales que exceden el ámbito del lenguaje. La
oración en la actuación ya es un enunciado (una oración más su contexto, el que se
considera un sujeto real que la produce en una situación interaccional determinada).
Esto escapa ya a los alcances de la GG.
La posición de Chomsky es racionalista, busca propiedades generales a
través de especulación teórica y racional, más allá de lo observable, de lo empírico. En
este sentido, se ha dicho que es un neocartesiano, dado que retomaría, a la manera
del siglo XX, un modelo especulativo y racionalista como el de Descartes en el siglo
XVIII (“Pienso, luego existo”). El objeto de estudio que recorta es la competencia, cuya
naturaleza es mental y cuya descripción no puede ser sino especulativa, porque de
ninguna manera se lo puede observar y experimentar concretamente.
Chomsky habla de la mente/cerebro, una entidad teórica que se ofrece como
una falsa dicotomía, ya que sus elementos en realidad están en relación de
complementariedad: el cerebro es el lugar físico de localización de una entidad no
observable que es la mente. Este concepto es central para la GG, porque sus
investigaciones se orientan hacia el estudio de la competencia lingüística, una realidad
mental que deriva de una facultad de lenguaje de origen genético e innato. Por esto, la
teoría es llamada mentalista.
Tomando elementos de la teoría modular de Jerry Fodor, compatible con la de
Chomsky, se podría afirmar que la mente estaría conformada por un conjunto de
módulos, cada uno de ellos con una especificidad determinada: por ejemplo, un
módulo de lo afectivo, otro del movimiento, otro del lenguaje. En el módulo del
lenguaje estarían focalizados los estudios de la teoría teniendo en cuenta su interés en
la competencia, pero la actuación escaparía al interés del lingüista porque en el uso
concreto de la lengua se producen interacciones con otros módulos, es decir,
sobrepasa lo específico del módulo del lenguaje. Sin embargo, en el largo devenir de
la teoría (no cerrado aún), se incorporarán elementos de otros módulos de la mente.
El elemento central de la GG es la sintaxis, luego llamada sistema
computacional. Esto significa que el elemento central de la facultad del lenguaje es el
sistema que permite organizar elementos estructuralmente, computarlos de una
manera particular que permita producir y comprender oraciones. Cabe agregar que la
facultad del lenguaje no es privativa del módulo del lenguaje ubicado en la mente, sino
que está conformada por otros elementos, pero de todas maneras no se la podría
comprender sin la aceptación de la existencia de ese módulo.
La facultad del lenguaje tiene como propiedad un conjunto de reglas válidas
para todas las lenguas del mundo, que es la gramática universal. Las reglas que
forman parte de esta gramática son comunes a todas las lenguas: por ejemplo, en
todas las lenguas del mundo existe la relación entre el sujeto y el predicado. Aquello
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que no varía más allá de las diferentes lenguas particulares forma parte de las reglas
generales que derivan de la facultad del lenguaje y que se hallan en la gramática
universal (GU). Nuestro conocimiento innato, el que nos permite la utilización del
lenguaje para la comunicación, es el de las reglas de la GU, y es gracias a él que
podemos formalizar rápidamente nuestro conocimiento de la lengua particular a la que
estamos expuestos. Debemos, entonces, deslindar dos conceptos relacionados:
Gramática universal
Deriva de la facultad del lenguaje (es habilitada por ella) y es común a toda
la especie humana. Contiene el conjunto de reglas de validez general que
gobiernan la buena formación de oraciones en cualquier lengua natural
(humana). Dado que lo traemos al nacer, explicaría la facilidad con que
podemos adquirir en los primeros años de vida la lengua materna a partir
de los pocos datos a los que estamos expuestos. Si no se considerara la
existencia de la GU, ¿cómo se podría explicar que, habiendo recibido datos
tan escasos y fragmentarios, un niño adquiera en tan poco tiempo la
gramática de su lengua?
Gramáticas particulares
Son las gramáticas de cada lengua en particular. Por ejemplo, la gramática
del español.
Según la postura de Chomsky, no se aprenden (considerando “aprender”
como la incorporación de conocimientos externos) sino que se adquieren a
partir de la dotación genética. La exposición del niño a los estímulos
externos que recibe (en su entorno hablan español, por ejemplo), le permite
activar la GU y adquirir la gramática de su lengua.
Desde este punto de vista, la GU es el vértice de una triangulación entre el
estímulo externo y las lenguas particulares. En este punto cabe la
comparación con el estructuralismo, para quien, de hecho, existen los
estímulos externos y las gramáticas particulares (GGPP), pero la
investigación se agota en estos aspectos de la superficie observable del
fenómeno lingüístico: no intenta la explicación y la profundización que
implicaría la consideración de la GU.
Según se desprende de la definición de su autor en el libro de 1965, la
Gramática Generativa (GG) es una descripción de la competencia del
hablante/oyente ideal y debe ser explícita porque debe dar cuenta de todos los pasos
que se realizan en el proceso de generar una oración bien formada. Aclara que el
término “generativa” es en cierta medida redundante, porque desde su concepción
toda gramática debe mostrar cómo se generan las oraciones gramaticales de una
lengua determinada.
Para esta gramática, además, se postulan diversos tipos de adecuación (debe
ser adecuada en dos sentidos diferentes):
Adecuación descriptiva.
Es la que adquiere cuando describe la competencia intrínseca del hablante
nativo idealizado, cuando su descripción concuerda con la intuición de ese
hablante.
El marco epistemológico en el que estas adecuaciones cobran verdadero
sentido refiere a la necesidad de que la ciencia (en este caso, la lingüística)
pueda describir los fenómenos pero además explicarlos. Por esto se
plantea la necesidad de ir más allá de la descripción. Desde esta visión, el
estructuralismo habría adquirido status científico a partir de Sausurre pero
no habría excedido el nivel de la descripción simple, por lo que el carácter
científico de la lingüística aún se habría mantenido, de alguna manera,
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“incompleto”. Ahora bien, Chomsky mismo plantea la GG como la
descripción de la competencia del hablante ideal, y en ese sentido
parecería, a primera vista, nuevamente limitarse a la manera del
estructuralismo. Pero se debe tener en cuenta en este caso que no se
puede equiparar el nivel descriptivo alcanzado por el estructuralismo con el
que pretende la GG: la descripción estructural es estática (se puede
comprobar esto revisando la manera en que se muestra el análisis
sintáctico estructural de una oración: muestra un estado, y se agota en esa
mostración), mientras que la descripción de la GG es dinámica: intenta
mostrar un proceso de generación de oraciones en condiciones de buena
formación. La palabra “generar” ya remite a una consideración móvil, en la
que se pretende mostrar diversos “momentos” inteligibles más allá de la
noción de temporalidad.
Otra consideración importante al respecto es la necesidad de entender las
condiciones de buena formación que implica la gramaticalidad no como una
cuestión normativa: la descripción a la que se apunta es gramatical y no
normativa. Se pretende dar cuenta de cómo se produce un enunciado
gramatical aceptable más allá de que esté o no de acuerdo con la norma
que dice cuál es la variante predilecta por la lengua estándar. Por ejemplo,
una oración como “Aunque no haigas recibido la invitación, podés ir igual”
respeta las condiciones de buena formación en sentido gramatical y es
aceptable en ese sentido, aunque la normativa la rechace según sus
propias condiciones de adecuación a una cierta norma institucionalizada.
Por lo tanto, estas reglas de buena formación no remiten a consideraciones
normativas, no describen cómo se debe usar el lenguaje, sino cómo se usa
efectivamente, aunque en un plano abstracto de idealización.
Adecuación explicativa.
Una gramática la alcanza cuando puede ofrecer una explicación del
funcionamiento de la intuición de un hablante nativo. Esta explicación
estará referida, ineludiblemente, al proceso de adquisición del lenguaje.
Entonces, la gramática será explicativa en la medida en que a través de sus
descripciones pueda explicar cómo se adquiere una lengua determinada.
En cierto modo, además, la adecuación explicativa involucra también un
carácter evaluativo, porque según los criterios de adecuación explicativa el
lingüista puede tener elementos como para evaluar diferentes gramáticas y
determinar cuál es la más explicativa de acuerdo a esos criterios. También
es necesario, para poder evaluar, manejar criterios de evaluación, como
podría ser la consideración de la economía de recursos empleados en la
descripción.
La explicación es, en última instancia, una meta central para el lingüista,
dado que es lo que termina de dar sentido al trabajo de descripción
científica: se describe para poder explicar algo; en este caso, para explicar
cómo se adquiere el lenguaje.
El primer modelo (Estructuras sintácticas)
La gramática aparece considerada como un sistema de reglas, que son reglas
de estructuras de frase y se formulan como reglas de reescritura. Consisten en
reescribir a la derecha los símbolos categoriales que aparecen a la izquierda. Cada
símbolo categorial representa una categoría sintáctica. El punto de partida de toda la
teoría es un axioma (una afirmación que no se discute) que es el de la oración. A
partir de allí se reescribe mediante reglas de estructuras de frase cada uno de los
elementos. Entre () aparece lo que puede faltar, y sin () lo que es indispensable:
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O -> FN + FP
[Oración -> Frase Nominal + Frase Predicativa]
[Ej.: O -> El maestro joven de mi hijo + entregó los cuadernos ayer en la clase
corregidos]
FN -> (det) + N + (Adj) + (Fp)
[Frase Nominal -> (determinante) + Núcleo/Nombre/Sustantivo + Adjetivo + Frase
Prepositiva]
[Ej.: FN -> El + maestro + joven + de mi hijo]
Fp -> Prep + FN
[Frase prepositiva -> Preposición + Frase Nominal]
[Ej.: Fp -> de + mi hijo]
FP -> V + (FN) + (Adv) + (Fp) + (Adj)
[Frase Predicativa -> Verbo + (Frase Nominal) + (Adverbio) + (Frase prepositiva)
+ (Adjetivo)]
[Ej.: FP -> entregó + los cuadernos + ayer + en la clase + corregidos]
Para clarificar estos elementos en función de nomenclaturas ya conocidas
desde el estructuralismo, podríamos decir que la FN que funciona como sujeto puede
estar compuesta por un determinante (por ejemplo, un artículo), un nombre o
sustantivo que es su núcleo, un adjetivo que modifique a ese núcleo y otro modificador
formado por una preposición y su término, y que la FP está formada siempre por un
verbo que puede estar acompañado (o no, según el verbo, de allí que los demás
elementos aparezcan entre paréntesis) por una frase nominal que podría ser, por
ejemplo, el objeto directo, un adverbio que indique una circunstancia, otra
circunstancia indicada por una construcción de preposición y su término, y un adjetivo
en función de predicativo.
A partir de estas reglas de estructura de frase se puede construir la historia
derivacional de una oración, y en la idea de derivación aparece el carácter dinámico.
A manera de ejemplo, se realiza a continuación la historia derivacional de la
oración “Mañana mis hermanos traerán sus mochilas”:
1. O -> FN + FP
2. O –> det + N + FP
3. O -> det + N + V + FN + Adv
4. O -> det + N + V + det + N + Adv
[A partir de ahora se comienza a reemplazar cada categoría léxica por ítems
lexicales]
5. O -> mis + N + V + det + N + Adv
6. O -> mis + hermanos + V + det + N + Adv
7. O -> mis + hermanos + traer- + det + N + Adv
8. O -> mis + hermanos + traer- + sus + N + Adv
9. O -> mis + hermanos + traer- + sus + mochilas + Adv
10. O -> mis + hermanos + traer- + sus + mochilas + mañana
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Se parte de la idea de que todas las oraciones tienen verbo; cuando el verbo
no está, se considera que es un caso de elisión, en el que un elemento se ha elidido
debido a su carácter evidente.
La historia derivacional, sin mostrar el orden, se puede representar a través de
los marcadores de frase o ahormantes, corrientemente llamados “arbolitos”:
FN Fpred
det N V FN Adv
det N
Mis hermanos traer- sus mochilas mañana
En este primer modelo aparece un segundo tipo de reglas que son las
transformaciones obligatorias. Estas reglas transformacionales son también
reglas de reescritura, pero con la diferencia de que lo que describe una transformación
no afecta a los elementos linealmente en la derivación. Una transformación reescribe
todo un marcador de frase por otro. Puede haber así agregados o cambios de orden:
reescribe una historia derivacional por otra historia derivacional. En la cadena 11, por
ejemplo, aparece aplicada una transformación obligatoria: el agregado de la
concordancia, que deja su marca en la flexión verbal y afecta a toda la estructura,
obligando a la FN sujeto a concordar con la marca de flexión del verbo. Así, lo que se
obtiene es una oración Kernel, o, como aparece en las traducciones de Chomsky al
español, una “oración meollar” (11)
11. O -> mis + hermanos + traer- + C + sus + mochilas + mañana
Pero la oración de la que habíamos partido era “Mañana mis hermanos traerán
sus mochilas”. Es decir que debemos mover un elemento del lugar original en el que lo
muestra la oración Kernel, tendremos que practicar una nueva transformación, pero a
diferencia de la anterior esta será optativa:
12. O -> mañana + mis + hermanos + traer- + C + sus + mochilas
Cuando se aplican transformaciones a una oración Kernel (11), se obtiene una
oración compleja.
En este primer modelo no se desarrolla lo que continuaría como paso final a
continuación de éste: las reglas morfofonémicas, que hacen los ajustes
morfológicos, fonológicos y fonéticos necesarios para que la descripción estructural
esté en condiciones de ser interpretada. Los pasos realizados, entonces, han sido los
siguientes:
- Reglas de estructura de frase.
- Transformaciones obligatorias.
- Oración Kernel.
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- Transformaciones optativas.
- Oración compleja.
- Reglas morfofonémicas.
Según este primer modelo, además, la voz pasiva resulta de una
transformación: se obtiene la oración Kernel en voz activa y luego se la transforma a
pasiva. Ejemplo:
Hjemslev elaboró la dicotomía contenido/expresión.
(1, FN) (2,V+C) (3, FN)
Luego de la transformación optativa a pasiva:
3 + ser + 2 + -ada + por + 1
“La dicotomía contenido/expresión fue elaborada por Hjemslev”.
Se ha insertado: el verbo ser, la marca de participio y la preposición por que
marca el agente en la voz pasiva. Las transformaciones que postulaba este modelo
dieron pie a que se considerara durante varios años a la GG con el nombre de
Gramática Transformacional, pero en los modelos siguientes esta cuestión se
planteará de otros modos, por lo que hoy ya yo es una denominación válida. Es
importante también considerar que a lo largo de la historia derivacional e incluso en la
aplicación de transformaciones no hay un rol importante de la semántica, el modelo
parece acotarse a estructuras y relaciones sintácticas y desconoce prácticamente en
su totalidad el aporte semántico. Podría decirse que, en general, la semántica está tan
recortada en este modelo que no aparece más que en la consideración de las
intuiciones del hablante en función de la determinación de la aceptabilidad.
Este primer modelo permite generar estructuras, pero no contiene ninguna
manera de impedir que se generen oraciones agramaticales o inaceptables más que la
apelación a la intuición del hablante. Por ejemplo, a lo largo de toda la historia
derivacional podría haberse generado la oración: “La puerta sonreía irónicamente”, y
sólo la intuición del hablante podría marcar su falta de pertinencia. Esta fue una de las
principales críticas que se hicieron al primer modelo, pero en la formulación del modelo
estándar de 1965 encuentra una respuesta más sólida.
El modelo estándar (Aspectos, 1965)
Es considerado el modelo clásico de la GG. Sus innovaciones más importantes
son su organización en componentes y la incorporación de un componente semántico,
elemento que estaba ausente en el modelo original.
La organización componencial está conformada por tres componentes que no
tienen la misma importancia entre sí. Hay uno central, el componente sintáctico, y su
centralidad se basa en que permite generar las descripciones estructurales que luego
se convertirán en oraciones bien formadas. Es muy importante mantener la idea de
estructura (a la manera de Chomsky, y no a la manera estructuralista) porque, en
realidad, el modelo no genera oraciones, sino más bien niveles de estructura que se
representarán en oraciones determinadas. El componente central, el sintáctico, es
generativo y por ende transformacional. Las transformaciones, que ya habían
aparecido en el modelo original, en éste cobran un cierto protagonismo, pero más
adelante irán perdiendo peso en el devenir de la teoría, en la que sí queda
marcadamente la idea de generar. Precisamente, entonces, el componente central es
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la sintaxis porque permite generar, mientras que los otros dos componentes restantes,
el fonológico y el semántico, quedan circunscriptos a interpretar la información del
componente verdaderamente generativo, la sintaxis. Es decir, el componente
semántico y el componente fonológico serán articulados en la interpretación que se
posibilite a partir de las instrucciones provistas por la sintasis. Dicho de otro modo, el
componente sintáctico se presenta como un conjunto de instrucciones, de
indicaciones, sobre la manera como generar la estructura de una oración, y los demás
las interpretarán poniéndolas en juego con sus propios aportes: el componente
semántico en la derivación va a interpretar el significado, y el componente fonológico
interpretará la forma fónica de la estructura oracional que podrá, a partir de entonces,
resultar en una oración bien formada.
Más adelante, una teoría cercana a la de Chomsky intentará cambiar la
orientación de las dependencias de los componentes: la Semántica Generativa
postulará que lo promordial es la semántica y no la sintaxis, y la respuesta de
Chomsky en el modelo siguiente apuntará a otorgar mayor importancia a la semántica,
dejando a la sintaxis como un simple ordenador y organizador del léxico, la semántica
y la fonología.
Esta prioridad de la sintaxis es lo que ha permitido considerar a Chomsky como
un formalista. Cuando se plantea la existencia de universales lingüísticos, son
formales: los elementos básicos de la GU son fundamentalmente formales y no
semánticos.
Otra corriente teórica actual es la Gramática Cognitiva, según la cual los
universales son de significado: postula la existencia de universales semánticos que
valen para todas las lenguas, pero que en cada una de ellas se actualiza de acuerdo a
los condicionamientos propios de cada cultura.
El componente sintáctico, central en este modelo, está a su vez conformado
por dos subcomponentes:
1) El subcomponente base o la base.
Contiene una serie de reglas que van a dar un primer nivel de estructura, el
de la estructura profunda (EP). A partir de este nivel intervendría el
siguiente subcomponente para dar el segundo nivel (en el próximo punto, la
estructura superficial). Se trata de dos niveles de representación, aquí se
conforma el primero de ellos, que también es llamado en las traducciones al
español estructura latente. Es un nivel de representación absolutamente
sintáctico. Esto significa que no se le debe dar a la palabra “profunda” un
alcance relacionado con “profundidad” tal como se la entiende
comúnmente. Este modelo es formal y en tanto tal no es válido postular una
interpretación equivocada, como podría ser, por ejemplo, suponer a la
estructura profunda el contenido y a la estructura superficial la forma.
Entonces, esta estructura sintáctica se genera a partir de la aplicación de
una determinada cantidad de reglas en un momento de la derivación del
que resulta este primer nivel de descripción estructural.
La EP es afirmativa, singular y activa. Corresponde a lo que en 1957 era
la oración Kernel. Por lo tanto, lo interrogativo o negativo, lo plural y lo
pasivo se obtiene a partir de transformaciones, es decir, a partir del próximo
subcomponente.
Esta EP, además, será luego interpretada por el componente semántico,
que le asignará una descripción de significado, toda la información
semántica que va a tener la oración.
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2) El subcomponente transformacional.
A partir de su intervención se genera la estructura superficial (ES), el otro
nivel de representación. En las traducciones aparece también como
estructura patente. Así, una vez aplicadas las transformaciones, se llega a
este nivel, que será luego interpretado por el componente fonológico; es
de esa manera que se obtendrá una oración en condiciones de ser
pronunciada.
A través de estos recorridos, como se decía anteriormente, no se obtiene en
rigor la derivación de una oración, sino la generación de una descripción estructural.
No se deriva una oración, en principio, porque en el modelo estándar aún no hay
precisiones sobre una interpretación de orden morfofonémico (morfológico, fonológico
y fonético) que facultaría la posibilidad de realización de una oración.
En este modelo aún se sostiene que las transformaciones no alteran el
significado. Esta idea es hoy bastante discutible: por ejemplo, a pesar de que en
primera instancia lo que se diga proposicionalmente sea lo mismo, no es exactamente
igual afirmar algo en una oración activa que en una pasiva.
Por otra parte, EP y ES son niveles de representación y no niveles de
análisis, y la explicación para esto está en la centralidad de la sintaxis. En efecto, hay
un elemento central y los demás son periféricos. En el estructuralismo se contaba con
niveles jerárquicamente organizados que se integraban entre sí, y de esa manera se
podía postular niveles de análisis en una jerarquía estructural. En este caso todo surge
a partir de la sintaxis, por eso no hablamos de niveles de análisis sino, más bien, de
niveles de representación. En este sentido, además, la sintaxis es autónoma, porque
es quien permite generar todas las descripciones estructurales bien formadas en una
lengua determinada. Al problema de relacionar sonidos con significados, se responde
que la relación es establecida por la sintaxis.
¿Cómo se llega a la EP? En la base las derivaciones se dan a través de reglas
de estructura de frase, igual que en el modelo original, aunque con la innovación de
la recursividad. Luego interviene otro tipo de reglas: las reglas de
subcategorización, estrictas y selectivas. Posteriormente se aplica la regla de
inserción léxica (que permite insertar los ítems lexicales, las palabras) y así se
conforma la EP. El recorrido (que se explicará a continuación) es el siguiente:
COMPONENTE SINTÁCTICO
(1)SUBCOMPONENTE BASE
(a)Reglas de estructura de frase
+ Recursividad
(b)Reglas de subcategorización
* Estrictas
* Selectivas
(c)Reglas de inserción léxica
EP
(2)SUBCOMPONENTE TRANSFORMACIONAL
Reglas transformacionales
La Gramática Generativa 12
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ES
(a) Recursividad
Es la incorporación que se realiza a las reglas de estructura de frase, y responde a
la necesidad de describir lo que sucede cuando aparecen subordinadas a la
oración. Se las llama estructuras recursivas porque, en principio, la O (oración) es
la unidad máxima conformada por FN y FPred, mientras que la subordinada
también está conformada por una FN y una Fpred, sólo que está incluida en la O y
no es independiente, pero de alguna manera obliga a abrir nuevamente la relación
de enfrentamiento entre FN y FPred. Por ejemplo:
O = Traje los caramelos que vos me pediste.
(FN = yo, elidido) + (FPred = Traje los caramelos que vos me pediste)
Pero la FPred presenta otro verbo flexionado en su interior: pediste, y ese
verbo tiene su propia FN que es vos. Por lo tanto, el interjuego entre FN y
FPred se abre nuevamente, porque tiene algo que se podría considerar otra O
en su interior. Es por eso que es una estructura recursiva: obliga a abrir
nuevamente la consideración de una O dentro de otra O.
La regla que se incorpora en esta oportunidad permite reescribir O a la derecha
para los casos de subordinación adjetiva y sustantiva. Ejemplo:
Los chicos que rindieron aprobaron.
O -> FN + FPred
[Los chicos que rindieron] + [aprobaron]
O -> det + N + O + FPred
[Los + chicos + que rindieron] + [aprobaron]
O -> det + N + O + V
(b) Reglas de subcategorización
Subcategorizar significa asignar debajo de una categoría (por ejemplo, N –nombre,
sustantivo-) cuáles son los rasgos que la especifican, que la describen. Podría
pensarse que N no puede ser cualquier sustantivo en una FN determinada, porque
jamás podríamos aceptar “Las ventanas aprobaron”. Por lo tanto, el N de esa FN
debe tener ciertos rasgos que le permitan funcionar como tal: [+sustantivo],
[+común], [+concreto], [+animado], [+humano], etc. En este sentido, estos rasgos
(o algunos de ellos) impedirían que “ventanas” pueda ser el N de la FN del
ejemplo.
Hay dos tipos de reglas de subcategorización:
1. Estrictas
Fundamentalmente se aplican a los verbos, indicando los contextos en los que
aparecen. El contexto se entiende en esta teoría como lo que puede aparecer
antes y lo que puede aparecer después de un símbolo categorial (el verbo, en
este caso). Estas reglas se aplican a los verbos porque son ellos los que dan
cierto tipo de información semántica que es crucial para el desarrollo sintáctico
de la oración.
La Gramática Generativa 13
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Si retomamos la idea de verbo transitivo de la gramática anterior (el verbo que
requiere objeto directo), se podría marcar el contexto de ese verbo, con esta
regla de subcategorización estricta, de la siguiente manera:
[_+FN] (La posición del verbo está en el casillero vacío)
Ejemplo: Juan come carne.
Se indicaría así que ese verbo lleva necesariamente una frase nominal que lo
complemente (el objeto directo) además de la FN nominal que se supone que
tiene toda O. En cambio, para un verbo intransitivo que no requiere objeto
directo y del que supondremos que no requiere especialmente nada más,
tendríamos el siguiente contexto:
[_#] Con el símbolo que aparece a continuación del verbo, se indica que lo
sigue el silencio.
Ejemplo: Julio Cortázar murió #.
Un verbo como los que conocemos como copulativos desde el estructuralismo,
ser, puede requerir un adjetivo:
[_+Adj] Ejemplo: María es buena.
Otro podría exigir una frase prepositiva, porque requeriría obligatoriamente de
un complemento que comience con una preposición determinada:
[_+Fp] Ejemplo: La dificultad consistía en una cuestión económica.
También podría requerirse una O (recursividad):
[_+O] Ejemplo: La directora dijo que estaba apurada.
Estas reglas de subcategorización estricta que se aplican a los verbos
indicando los contextos de su aparición son útiles en el sentido de que
impedirían malformaciones que no respeten el contexto indicado. Por ejemplo,
si el contexto de un verbo es [_+FN] no podemos completarlo poniendo a
continuación un adjetivo en lugar de la frase nominal que requiere, o si su
contexto es [_+Fp] no podemos completarlo con una frase nominal. Para
comprobarlo, se podría revisar los ejemplos anteriores: el del verbo consistir no
puede completarse con una FN porque daría un resultado agramatical: * La
dificultad consistía una cuestión económica.
2. Selectivas
Son las que subcategorizan los rasgos de las FN, tal como se anunció al
comienzo de la explicación de las reglas de subcategorización. Martín
Menéndez plantea con los siguientes ejemplos los rasgos con los que se podría
subcategorizar al N:
COMÚN
+ -
CONTABLE ANIMADO
+ - + -
ANIMADO ABSTRACTO HUMANO Japón
+ - + - + -
HUMANO libro libertad polvo Pedro Pluto
+ -
nene perro
Si quisiéramos especificar los rasgos de “nene”, tendríamos:
[+humano], [+animado], [+ contable], [+ común].
En el caso de la O “Los chicos que rindieron aprobaron”, las reglas de
subcategorización funcionarían de la siguiente manera:
La Gramática Generativa 14
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1) Subcategorización estricta aplicada al verbo (“aprobaron”):
[_#]
2) Subcategorización selectiva aplicada al N de la FN que funcionaría como
sujeto:
[+humano], [+animado], [+contable], [+/-común]
(c) La inserción de ítems lexicales.
Consiste simplemente en lo que su nombre indica, y da como resultado la EP.
Esos ítems lexicales ya tienen un significado. Para insertar nombres, por ejemplo,
se debe cumplir con los rasgos indicados por las reglas de subcategorización
estricta. El componente semántico, al interpretar, daría a toda la O sus valores de
referencia, predicación y verdad.
Martín Menéndez presenta de la siguiente manera la generación de la O
“¿Escribió Borges el guión de Invasión?”, de acuerdo al modelo estándar:
O
Reglas
de estruc
tura de FN FPred
frase
Reglas N V FN
de sub
catego [+ humano] [__FN]
rización [- común ]
det N Fp
SUBCATEGO-
RIZACIÓN [+común]
SELECTIVA [+contable] P FN
N
SUBCATEGO- [-común]
RIZACIÓN [-humano]
ESTRICTA [-animado]
ESTRUCTURA BORGES ESCRIB- EL GUIÓN DE INVASIÓN
PROFUNDA
(Interpretada por el compo- 1 2 3 4 5
nente semántico)
REGLAS DE: 1 2 3 4 5
TRANSFORMACIONALES CE: [+INTERROGATIVO] 2 1 3 4 5
ESTRUCTURA DE
SUPERFICIE [+INTERROGATIVO] Escrib- Borges el guión de Invasión
(Interpretada por el compo-
nente fonológico)
En síntesis, el modelo estándar llega hasta el último nivel, que es el de la
estructura de superficie, que igual que la estructura profunda es una estructura
sintáctica. Una lectura muy general de este modelo nos mostraría lo siguiente: el
centro es el componente sintáctico, conformado por un subcomponente de base (en el
que se aplican las reglas de estructura de frase con inclusión de la recursividad, las
La Gramática Generativa 15
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reglas de subcategorización estricta y selectiva y las de inserción léxica) que genera la
estructura profunda, el primer nivel de representación (que es interpretado por el
componente semántico), y un subcomponente transformacional, en el que se aplican
las reglas transformacionales y genera la estructura de superficie, interpretada por el
componente fonológico.
El conocimiento del lenguaje: elementos a favor
de la hipótesis innatista
En su libro El conocimiento del lenguaje (y también en otros textos) Chomsky
se apoya en dos problemas que contribuyen al sostén de su teoría. Los llama “el
problema de Platón” y “el problema de Descartes”. Para exponerlos se ha
seleccionado un fragmento de Sintaxis y cognición, en el que los españoles Marina
Fernández Lagunilla y Alberto Anula Rebollo los describen muy adecuadamente. Se
recomienda por tanto su lectura y la resolución posterior de las actividades que le
siguen.
1.2.2. El problema de Platón o la pobreza de los estímulos
El problema de la pobreza de los estímulos, probablemente el argumento más
importante de la teoría lingüística moderna (véase Wexler, 1991), se puede plantear en los
términos que exponemos a continuación. De acuerdo con lo señalado más arriba, en la
mente/cerebro disponemos de un sistema de conocimiento específico (la facultad lingüística)
que da cuenta de nuestra capacidad de hablar y entender una lengua. Ahora bien, una pregunta
crucial que debemos hacernos sobre este sistema es cómo surge y se desarrolla. Las posibles
respuestas, en sus planteamientos más radicales, son dos:
(2)
a. Es un conocimiento innato,
b. Es un conocimiento adquirido en función de la experiencia.
La cuestión central, en relación con el argumento en sí, es que, como ha señalado Otero
(1984: §5.2), los estímulos que están al alcance del niño que adquiere una lengua son pobres en
una dimensión tripartita. En primer lugar, los datos de los que dispone el niño (los estímulos)
muestran graves deficiencias: presentan “lapsos, expresiones incompletas o no bien formadas,
expresiones “simplificadas” de maneras diversas y más o menos arbitrarias” (Otero, 1984: 59).
En segundo lugar, los datos a los que ha estado expuesto el niño “son finitos (y además muy
reducidos)” y, por último, quizá la deficiencia más notable, los propios datos “no existen”, o al
menos, al estar llenos de lagunas o huecos de experiencia”, no existen en una dimensión que
sería necesaria si los estímulos fueran los responsables de la adquisición del lenguaje, esto es, si
nos decidiéramos por la hipótesis contenida en (2b) (véase Otero, op. cit.: 62-64). Una prueba
de esto último es que los niños carecen de evidencia negativa cuando abordan la tarea de
aprender una lengua, pues no reciben información de los adultos sobre las oraciones que son
agramaticales (véanse, entre otros, Baker, 1979, Wexler y Culicover, 1980 y Pinker, 1989).
No obstante, y a pesar de la pobreza de los estímulos en los tres sentidos señalados, el
niño alcanza inconscientemente el conocimiento lingüístico con una seguridad, rapidez y
corrección sorprendentes. Este hecho nos lleva a pensar que la solución al problema de Platón
hay que buscarla en la hipótesis (2a): el conocimiento lingüístico forma parte de la dotación
genética de los seres humanos. En palabras del propio Chomsky: “la solución al problema de
Platón ha de estar basada en la atribución de principios fijos de la facultad de lenguaje al
organismo humano como parte de la herencia biológica. Estos principios reflejan la forma en
que funciona la mente, dentro de la facultad de lenguaje” (Chomsky, 1988: 30-31).
La Gramática Generativa 16
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1.2.3. El problema de Descartes o el aspecto creativo del uso del lenguaje
El segundo problema, el llamado problema de Descartes, es parte de una cuestión más
general que se engloba bajo la pregunta siguiente: ¿Cómo usamos el conocimiento lingüístico?
Esta incógnita, como señala Chomsky, tiene dos aspectos: “el de la percepción y el de la
producción. Es decir, se trata de saber cómo la gente que ha adquirido una lengua utiliza este
conocimiento para comprender lo que escucha y expresa sus pensamientos” (Chomsky, 1988:
109).
El problema de la percepción (que aquí dejaremos de lado pues será abordado en el
capítulo diez), supone determinar cuales son “los procesos a través de los cuales una persona
asigna una descripción estructural a una expresión presentada en una situación concreta”
(Chomsky, 1991a: 18). Por su parte, el problema de la producción se resume en la pregunta de
cómo hablan las personas en una situación normal (véanse Chomsky, 1964, 1966a, 1986a y
1988). En este sentido, Descartes y sus seguidores notaron, según Chomsky (1988: 14), que “el
uso normal del lenguaje es constantemente innovador, ilimitado, libre, al parecer, del control de
estímulos externos o estados de ánimo internos, coherente y apropiado a las situaciones”. Las
observaciones anteriores destacan una propiedad básica de las lenguas naturales, la creatividad.
“En el habla normal, uno no repite meramente lo que ha oído, sino que produce
formas lingüísticas nuevas –a menudo nuevas en la experiencia de uno o incluso en la
historia de la lengua– y no hay límites para dicha innovación” (Chomsky, ibídem).
El problema de Descartes surgió en el ámbito del problema mente-cuerpo y se presentó
como un argumento a favor de considerar que determinados hechos del mundo físico, ajenos a
la explicación mecanicista, mostraban que existían dos tipos de sustancias. El lenguaje, con su
propiedad creativa, abogaba por la existencia de una sustancia no física (mental) y exigía que se
explicase por principios extramecánicos.
Al margen de la cuestión de la dualidad mente/cerebro (ya discutida), la clave del
problema de la creatividad del lenguaje parece residir en encontrar el principio extramecánico
que la explique o, en otras palabras, las propiedades, leyes internas, etc., de un supuesto
“principio creativo”. La posibilidad de descubrir este principio puede ser una tarea irrealizable
si, como sugería Descartes y retomaba Chomsky, este problema fuese un ejemplo, tal vez
paradigmático, del tipo de problemas que “escapa[n] a nuestra capacidad de aprehensión
intelectual” (Chomsky, 1988: 119).
En cualquier caso, la búsqueda de una solución al problema señalado sobrepasa los
lindes de la lengua-I. El uso creativo del lenguaje no es sólo un problema de la competencia
gramatical, sino también de la actuación lingüística; por ello, el ámbito de su estudio es más
amplio que el acotado por la lengua-I; se extiende a la competencia pragmática. Kasher (1991)
afirma que la habilidad de un hablante maduro (que le capacita para producir nuevas oraciones
de su lengua en la ocasión apropiada y que asegura que otros hablantes entenderán
inmediatamente estas oraciones, incluso si no las han oído antes) incluye tres tipos de
elementos: (a) una gramática, constituida por determinadas reglas que el hablante utiliza para
proferir oraciones bien formadas, (b) un sistema pragmático, compuesto por reglas que permiten
al hablante evaluar lo apropiado del contexto y (c) un tercer elemento que permite al hablante
crear discursos nuevos sin infringir las reglas gramaticales o las reglas pragmáticas. El problema
de Descartes, según Kasher, consiste en “comprender el elemento (c), dando una adecuada
respuesta de (a) y (b)” (Kasher, op. cit: 126).
Abordar el problema de Platón y el problema de Descartes supone asumir el estudio de
la lengua-I comprendiendo que la pobreza de los estímulos no puede explicar su ontogénesis y
que, por otra parte, la riqueza de sus manifestaciones muestra que la lengua-I debe estar
integrada en un sistema cognitivo más amplio. Estas asunciones son las bases del pensamiento
chomskiano y, por tanto, de la gramática generativa.
Fernández Lagunilla, Marina y Anula Rebollo, Alberto (1995), Sintaxis y cognición,
Síntesis, Madrid.
La Gramática Generativa 17
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Actividades
a) Explicar con léxico propio en qué cree, básicamente, que consisten estos
problemas.
b) ¿Cuál es la relación de esos problemas con Platón o Descartes? Si resulta
necesario, buscar información sobre estos filósofos.
c) ¿Por qué estos problemas son relevantes con respecto a la demostración de la
hipótesis innatista (es decir, por qué contribuyen a demostrarla)?
Lengua-I y Lengua-E
El objeto de estudio de la lingüística, como se ha visto, se ha desplazado:
desde Sausurre se estudiaban oraciones producidas en algún momento de la
conducta de los hablantes, y a partir de Chomsky el interés se orienta hacia el estudio
de los estados de la mente/cerebro que posibilitan esa conducta. Este programa de
investigación, entonces, intenta articularse a través de tres preguntas centrales:
1) ¿Qué es lo que constituye el conocimiento del lenguaje?
Esta pregunta será la que la gramática generativa pretende responder, al
plantear que consiste en el conocimiento de un cierto sistema de reglas que
se origina en un estado inicial E(i), dado por los principios innatos (que,
obviamente, traemos al nacer) y que, atravesado por la experiencia de
exposición a una lengua determinada se transforma en un estado estable
E(e) que configurará la Lengua-I, el conocimiento que tenemos de nuestra
propia lengua.
2) ¿Cómo se adquiere ese conocimiento?
Para responder esta pregunta, se deberá considerar la GU y encontrar los
principios que ésta contiene, para poder explicar cómo interactúan con la
experiencia de un niño en contacto con su lengua materna y, por ende, la
manera en que se adquiere el conocimiento del lenguaje. La adquisición de
una lengua consistiría, entonces, en la modificación del sistema inicial a
medida que se procesan nuevos datos. Si consideramos que la GU
contiene los principios universales que valen para todas las lenguas
humanas y que ese caudal es información genética que traemos al nacer,
en principio nos podríamos plantear por qué todas las lenguas del mundo
son, evidentemente, diferentes. Sin embargo, más allá de los rasgos
diferenciales que podemos encontrar, por ejemplo, entre el español, el
inglés, el japonés o cualquier otra lengua, existe una serie de semejanzas
que se mantienen en todas y en cada una de ellas. Los principios formarían
parte de la gramática que trajimos al nacer, pero a partir de la experiencia
en nuestros primeros tiempos de vida nos interiorizamos en las
particularidades de la lengua a la que estamos expuestos (en nuestro caso,
el español). Como resultado de esa exposición agregamos informaciones
sobre esas particularidades que adecuan al caso específico de nuestra
lengua materna los principios universales, y de esta manera adquirimos el
lenguaje.
3) ¿Cómo se lo utiliza?
Para responder este ítem, se debería explicar la manera en que el
conocimiento de una lengua particular interviene en la formulación del
pensamiento y en la comprensión de enunciados lingüísticos, y además se
apuntaría a explicar el uso del lenguaje en instancias de comunicación.
La Gramática Generativa 18
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En función de esto, se hace evidente que se ha puesto en juego una idea
diferente de lengua, y para clarificarla se divide el concepto en dos variantes:
a) La Lengua-E es la lengua exteriorizada, aquella que puede pensarse
como un sistema independiente de las propiedades de la mente/cerebro. En
este sentido, la Lengua-E se estudiaría a través de conjuntos de
enunciados que permitan ver el sistema que subyace y que los posibilita.
Es, en definitiva, lo que ha hecho el estructuralismo. Cuando estudiamos el
sistema de la lengua española, por ejemplo, su funcionamiento, estamos
abordándola como Lengua-E. Es:
EXTERIORIZADA.
EXTENSIONAL.
b) La Lengua-I es la lengua interiorizada, y es un elemento de la mente del
hablante. El objeto de estudio del generativismo se orientará en este
sentido. Se comprende de esta manera que una teoría de las lenguas-I
humanas, como pretende ser la GU, alcanza un grado más elevado de
cientificidad. Aquello de lo que se quiere dar cuenta no es una serie de
enunciados sobre objetos externos (un corpus de oraciones producidas en
español, por ejemplo), sino describir qué es lo que sabe un hablante de esa
lengua. El desplazamiento del objeto de estudio, así, podría verse desde la
Lengua-E (el estructuralismo) hacia la Lengua-I (el programa de
investigación generativista). Desde esta perspectiva, el estudio de la
Lengua-E no es verdaderamente científico, en el sentido de que es una
construcción artificial elaborada por el lingüista, pero no un objeto “real”
como podría ser la postulación de un conocimiento específico del hombre.
La Lengua-I es:
INTERNA: es objeto físico alojado dentro de la mente/cerebro de los seres
humanos.
INDIVIDUAL: está en el individuo y no en la comunidad.
INTENSIONAL: su contenido es proposicional, lógico, que se formula a
través de universales lingüísticos, principios y reglas, y funciona de modo
computacional.
La facultad del lenguaje puede verse a través del recorrido entre el estado
inicial común a la especie y el estado estable alcanzado por el contacto con la
experiencia. Entre uno y otro estado se ha dado la adquisición del lenguaje
El modelo de Principios y Parámetros o de
Rección y Ligamiento
a) Principios y parámetros
En 1981 Chomsky dio una serie de conferencias en Pisa que se publicaron en
1982 y en las que desarrolló un modelo diferente. En él la sintaxis aparece con un
nombre inédito: es el sistema computacional, y amerita el cambio de nomenclatura
en tanto ya no es concretamente la sintaxis tradicional, sino que incorpora ahora
elementos de orden morfosintácticos.
La Gramática Generativa 19
Lic. Hugo Carrara
Viviana Iturburu y Efraín Davis1 definen muy sencillamente el planteo de este
modelo:
“Que es posible describir el conocimiento del lenguaje en términos de un
conjunto restringido de principios generales, comunes a todas las lenguas,
que lleva asociado un conjunto también restringido de parámetros
responsables de la variación entre las lenguas”.
Los principios son condiciones de buena formación de las expresiones
lingüísticas, y tienen validez para todas las lenguas humanas. Son operaciones
mentales que el hablante conoce porque forman parte de la facultad innata del
lenguaje. Dados que son independientes de la experiencia, configuran la gramática
mental o cognitiva. Están organizados modularmente: se agrupan en diferentes
subsistemas que se denominan módulos, de manera que cada módulo puede operar
sobre la misma estructura sintáctica independientemente de los demás módulos.
Esta noción de principios se ofrece como respuesta al problema de Platón. Por
ejemplo, todas las lenguas tienen verbo y manifiestan la relación entre ese verbo y un
sujeto. Más allá de las diferentes realizaciones que esta relación tenga en cada lengua
particular, el principio está vigente en todas. Algunas lenguas, como el inglés o el
francés, manifiestan la obligatoriedad de la aparición del sujeto. Otras, como el
español o el italiano, permiten su elipsis (lo que conocimos tradicionalmente como el
sujeto tácito). Lo que permanece en todas es que en todas hay sujeto, más allá de que
unas lo deban presentar siempre explícitamente y otras puedan elidirlo.
Los parámetros, por su parte, son los responsables de la variación entre las
diferentes lenguas. Dependen por tanto de la experiencia de exposición a una lengua
determinada, pero no derivan de la experiencia específicamente sino de los principios.
Si a través de la experiencia podemos fijar un parámetro que determine una
particularidad del español que no se da en otras lenguas, lo que causa que fijemos ese
parámetro no es la experiencia vivida ni la imitación de la misma, sino que se trata
simplemente de fijar una modalidad determinada que ya estaba prevista en un
principio. Es decir, el principio habilita la fijación de parámetros. Si retomamos el
ejemplo anterior, podríamos decir que el principio de la existencia permanente de
sujeto y verbo se parametriza de manera diferente en inglés o francés a la manera en
que lo hace en español o italiano. A través de la GU conocemos el principio de la
relación entre sujeto y verbo, pero en función de la exposición a la lengua materna
fijamos el parámetro de la explicitación obligatoria del sujeto o la posibilidad de su
elisión.
Chomsky recurre a la metáfora del conmutador para explicar principios y
parámetros. La facultad del lenguaje sería una red compleja dotada de un conmutador.
Éste consiste en una serie de interruptores que pueden estar en una de dos
posiciones (pensándolo más simple y aisladamente, podemos graficarlo con la llave
para encender o apagar la luz: dependiendo de hacia dónde la coloquemos, la luz
estará encendida o apagada, pero indefectiblemente siempre estará en alguna de
esas dos posiciones, y eso es lo que constituye al sistema en sí). El sistema, para
funcionar, necesita que el interruptor esté en una de las dos posiciones posibles. La
red constante sería el sistema de principios de la gramática universal, y los
interruptores son los parámetros, que se fijarán por la experiencia. Los datos que
recibe el niño de la lengua a la que está expuesto le permitirán colocar los
interruptores de una forma o de otra. Por ejemplo, el niño que ha sido expuesto al
inglés fijará la noción del sujeto obligatorio, y el que fue expuesto al español fijará la
posibilidad de elisión del sujeto. Pero todo esto ya estaba previsto en el principio.
1
Davis, Efraín e Iturburu, Viviana, Problemas de Lingüística Contemporánea, Universidad Nacional de
Quilmes, Quilmes, 2001.
La Gramática Generativa 20
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Parámetro del sujeto nulo
Para clarificar aún más este ejemplo, se puede aclarar que hay lenguas que no
necesitan que se explicite necesariamente el sujeto porque está marcado
morfológicamente en la flexión verbal (claramente el verbo indica a través de la
concordancia, por ejemplo, que su sujeto no puede ser otro que una segunda persona
singular “vos”). En estas lenguas, por lo tanto, el sistema morfológico de flexión verbal
será muy rico y podrá bastar para marcar la FN sujeto; en consecuencia, esa frase
nominal puede elidirse en lo explícito. Mientras que en otras, en las que no hay una
morfología muy rica para el sistema verbal, se mantendría una profunda ambigüedad
si faltara el sujeto. Es el caso del inglés: en el ejemplo tomamos el pretérito, en el que
todas las personas gramaticales llevan la misma forma conjugada del verbo. Esto
imposibilita absolutamente la elisión del sujeto, porque si se practicara nunca se podría
saber cuál es la FN del verbo:
Español Inglés
Trabajé I worked
Trabajaste You worked
Trabajó He worked
Trabajamos We worked
Trabajaron They worked
Como resulta de la comparación, la marcación flexiva del español habilita la
elisión del sujeto, y se trata de una lengua pro-drop: pro, de pronombre, y drop, del
inglés “dejar caer”, es decir, una lengua en la que existe la tendencia o la posibilidad
de dejar caer el pronombre que funcionaría como FN del verbo. El inglés no tiene esa
posibilidad, y es por eso una lengua no pro drop. Es evidende que si en inglés se
elidiera el sujeto (* worked) no se sabría a qué persona se liga ese verbo. Se trata,
entonces, de un principio (en todas las lenguas existe la relación FN+V) que se
parametriza de una manera o de otra según la lengua de contacto: lengua pro drop y
lengua no pro drop.
Además, las lenguas que comparten el parámetro del sujeto nulo comparten
otras propiedades sintácticas, como la inversión libre del sujeto. Comparemos estas
dos expresiones del español y el inglés:
Juan llegó temprano. Llegó temprano Juan.
John came early. * Came early John
Parámetro del núcleo
Es el parámetro que indica cómo se disponen los elementos que
complementan al núcleo dentro de una secuencia. En los siguientes ejemplos aparece
el núcleo de cada sintagma (construcción de palabras con un núcleo y sus
complementos o modificadores) resaltado en negrita:
el perro de Juan -> sintagma nominal, núcleo nombre (sustantivo) y
complemento con preposición que se le pospone
trajo la camisa -> sintagma verbal, núcleo verbo y complemento
objeto directo que se le pospone
La Gramática Generativa 21
Lic. Hugo Carrara
cerca del río -> sintagma adverbial, núcleo adverbio y
complemento con preposición que se le pospone
pintado de azul -> sintagma adjetivo, núcleo adjetivo y
complemento con preposición que se le pospone
con sus compañeros -> sintagma preposicional, núcleo preposición y
complemento nominal que se le pospone
El español, igual que el inglés, pertenece a las lenguas que fijan el parámetro
del complemento pospuesto en relación con el núcleo, pero otras lenguas, como el
japonés, el chino o el vasco, colocan los complementos antes del núcleo. Así,
podemos diferenciar las lenguas de núcleo inicial (como la nuestra) de las de núcleo
final.
Se destaca especialmente además que lo particular de cada lengua es la
manera en que se especifican los valores concretos de los parámetros, pero no los
parámetros en sí, porque éstos son opciones ya determinadas por los principios
invariantes de la GU.
A mitad de camino
Se hacen necesarias, antes de la presentación del modelo, una serie de
aclaraciones importantes:
Si bien se puede hablar de “revolución chomskiana” ya a partir del
desplazamiento del objeto de estudio y de la afirmación de un carácter de
cientificidad diferente, hay quienes dicen que la verdadera revolución
chomskiana consiste en el cambio de concepción de gramática: cuando la
gramática deja de ser un sistema de reglas y pasa a ser un sistema de
principios y parámetros.
El carácter explicativo que se pretende de la teoría se relaciona con la
adquisición del lenguaje, y es por esto que vale la pena enfatizar la
diferencia entre lengua adquirida y lengua aprendida. En la lengua
aprendida se supone que el hablante no tiene ninguna dotación anterior,
sino que sólo aprende por analogía, a través de la imitación, de la
reproducción de los estímulos que se recibe. Es ésta una postura empirista,
que se basa en la conducta y que parte del supuesto de que se reproduce
mecánicamente a través de un conjunto de estímulos y respuestas. Es,
además, lo que sostenía el conductismo, una corriente frente a la que
Chomsky se opone tajantemente. La postura de Chomsky es racionalista,
sostiene la idea de la dotación genética por herencia biológica, y se
encuadra dentro de la psicología cognitiva, que a su vez se enmarca dentro
de la biología. Por todo esto, aspira a ubicar a los estudios lingüísticos
dentro de las neurociencias. El viraje es fundamental: la lingüística sale de
las ciencias de la conducta para instalarse en el marco de las ciencias
cognitivas.
Chomsky se ubica generalmente dentro de la revolución cognitiva, que data
de la década del ’50 y que continúa hasta la actualidad.
No hay un acuerdo generalizado en todos los generativistas en que el
sistema funcione a través de módulos.
Las gramáticas cognitivas que están alcanzando cierto auge en la
actualidad trabajan con el modelo chomskiano, pero mantienen que los
universales lingüísticos no serían formales, como sostiene la GG, sino
semánticos.
La Gramática Generativa 22
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Si bien el modelo de Chomsky no fue pensado en relación con el mundo de
la informática, funciona de una manera similar a la que pensamos para las
computadoras, dado que utiliza procedimientos sintácticos recursivos que
también son característicos de la computación de datos.
La mente/cerebro es una realidad de doble naturaleza: psicológica (la
mente) y orgánica (el cerebro, su ámbito de colocación). La mente se ubica
en el hemisferio izquierdo del cerebro, y esto se habría comprobado a partir
de todas las patologías del lenguaje, como las afasias, que son resultados
de alteraciones en el hemisferio izquierdo. En este sentido, se dice que la
mente es una abstracción mental y que se realiza neurofisiológicamente en
el cerebro.
El carácter de “neocartesianismo” de esta postura también tiene relación
con la dualidad mente/cerebro (Descartes hablaba de la dualidad
cuerpo/alma). Según este enfoque neocartesiano, la mente no está fuera
del mundo físico, pero a su vez tampoco el mundo físico alcanza a
explicarla del todo. Y dentro de los diferentes estados de la mente, se
encuentra la facultad lingüística, como uno más. Esta facultad se
caracteriza por la existencia de principios y parámetros abstractos.
La Lengua-I, si se considera que la mente/cerebro es un sistema cognitivo
general, es un subsistema que permite describir y explicar una lengua
particular cualquiera (una Lengua-L). Es interna porque es un objeto físico
que se encuentra dentro de la mente/cerebro de los seres humanos. Se
debe tener en cuenta que la Lengua-I, por otra parte, es una diferente para
cada lengua, pero es la que representa, dentro de esa lengua en particular,
los universales lingüísticos, los principios generales de la GU, sólo que a
esos principios universales los parametriza en función de su propia lengua.
En este sentido, Lengua-I es un conjunto conformado por los principios
universales y los parámetros fijados en un modo particular según una
lengua determinada.
La ciencia cognitiva, a través de estas consideraciones, une dos polos que
tradicionalmente estaban separados o en oposición: las facultades
cognitivas, por un lado, y el mundo natural, por el otro. De esta manera
puede comprenderse el alcance de los estudios lingüísticos que aspiran,
así, a inscribirse dentro del ámbito de las ciencias naturales. La
mente/cerebro sería ese punto de articulación.
El modelo de principios y parámetros ha tenido interesantes aplicaciones en
el campo de la psicolingüística para poder explicar las patologías del
lenguaje o la adquisición misma. Incluso, ha permitido pensar de otra
manera los procesos de adquisición de lenguas extranjeras.
b) El modelo gramatical
En cuanto al diseño del modelo gramatical, está articulado a través de una
serie de componentes y niveles de representación, y de varios módulos o conjuntos de
principios que regulan la buena formación de oraciones.
Los componentes son:
1) El léxico.
También denominado vocabulario, diccionario o lexicón, es el que
almacena todas las unidades significativas básicas de la gramática que se
aplicarán al próximo componente.
En estas entradas (en general, las palabras) ya se especifican las
propiedades de los elementos léxicos de una lengua (su significado, su
La Gramática Generativa 23
Lic. Hugo Carrara
pronunciación, su morfología, etc.). Como componente, es independiente
de la gramática, porque los hablantes conocen las palabras de su lengua y
sin ese conocimiento no se podría computar nada. Además, las palabras se
aprenden: esto significa que su conocimiento no es innato.
Se dice también que el léxico, como componente, en este modelo, es
idiosincrático, porque no depende de propiedades universales, sino que
tiene propiedades particulares de cada lengua. De hecho, sabemos que las
palabras son diferentes en todas las lenguas y que la manera de recortar
significados en cada lengua es diferente. Pensemos, por ejemplo, en las
palabras “pez” (en el agua) y “pescado” (ya capturado). Se recorta la
significación de estas dos palabras distinguiendo si se trata de un animal
vivo o muerto, en condiciones normales o después de su captura. En inglés
ambas palabras corresponden a una sola, “fish”, por lo que podríamos decir
que el recorte de la significación es diferente en ambas lenguas. Por estas
razones sostenemos que el léxico es idiosincrático, no universal sino
dependiente, digamos, de la “idiosincrasia” de cada lengua.
Además, cada palabra del léxico contiene información fonológica (cómo
debe ser pronunciada), gramatical (en relación con qué otras palabras
puede funcionar) y semántica (su propio significado). Todo esto es
idiosincrático: por ejemplo, fonológicamente, podemos confrontar “llamar”
del español con, por ejemplo, “call” del inglés. No hay coincidencia
fonológica. Gramaticalmente, “llamar” cuando se refiere a un objeto
humano, requiere la preposición “a”. En inglés, no se hay coincidencia con
esta propiedad gramatical, debemos decir “He called John”. Y
semánticamente, se realiza un recorte en la significación como se
ejemplificó con “fish” anteriormente. Incluso, “call” en inglés vale para otros
significados que no están relacionados con el español “llamar”.
Las palabras están organizadas, en este modelo, de la siguiente manera:
a) Las categorías léxicas
Tienen propiedades semánticas denotativas (“significan algo”), y por
ellas pueden referir a objetos, propiedades, procesos o acciones.
Constituyen inventarios abiertos, porque siempre puede aparecer
alguna nueva. Ejemplos: sustantivos, verbos, adjetivos.
b) Las categorías funcionales
Expresan nociones gramaticales como el tiempo, la persona, el modo, el
aspecto, el género, el número, la especificidad, la cuantificación, etc.
Nunca pueden aparecer solas, y constituyen un inventario cerrado
porque no pueden aparecer nuevas. Su naturaleza es puramente
relacional. Ejemplos: determinantes (artículos, posesivos,
demostrativos).
2) El sistema computacional.
Es un conjunto de operaciones (o reglas) y de principios, que con la entrada
de las unidades del léxico genera la estructura de las expresiones
lingüísticas. Es lo que antes se denominaba simplemente sintaxis. realiza
básicamente dos operaciones de computación:
a) Muestra cómo se proyectan las palabras en unidades sintácticas
(nombres o sustantivos, verbos, núcleos y complementos).
b) Da cuenta de las posibilidades de movimiento que tienen esas unidades
en las estructuras.
A partir de las piezas léxicas del componente anterior, este componente
genera las representaciones mentales necesarias para que los
componentes restantes puedan interpretarlas: dándoles una forma que
pueda ser emitida y recibida (el componente fonológico) y un significado (el
componente semántico).
La Gramática Generativa 24
Lic. Hugo Carrara
Se dice que estos dos próximos componentes son componentes de
interfaz, porque a través de ellos se establecen las relaciones del lenguaje
con otras facultades de la mente o de otros sistemas cognificos.
3) El componente fonológico
También ha sido denominado Forma Fonética (FF), y es el que tiene que
ver con las realizaciones físicas del sonido.
4) El componente semántico
También se lo ha denominado Forma Lógica (FL), y es el que realiza la
interpertación de significado.
La gramática, así, incluye el léxico, el componente sintáctico o sistema
computacional, y dos componentes de interfaz: la FF y la FL.
c) Los niveles de representación
Para generar las expresiones lingüísticas, la gramática dispone de ciertos
niveles de representación abstracta o mental, llamados niveles lingüísticos. Todo esto
implica que si se quiere especificar describir una expresión lingüística, se debe
especificar: cómo se pronuncia, qué significa, y cómo estos dos aspectos
(pronunciación y significado) se conectan a través de la sintaxis. Cada nivel de
representación es el resultado de varios procesos gramaticales y el punto de
establecimiento de relaciones y de aplicación de principios.
Los niveles de representación son 4:
1) La Estructura-P
Correspondería a lo que antes se llamaba la estructura profunda. En este
nivel se recoge la información semántica para interpretar las oraciones a la
manera de relaciones, como la que existe entre sujeto y verbo, o entre
verbo y objeto, por ejemplo. Se podría decir que este nivel expresa las
propiedades léxicas en una forma que pueda ser aplicada al sistema
computacional, a la sintaxis. Lo que hace en este nivel el sistema
computacional es dar posiciones estructurales a las palabras según sus
propiedades sintácticas y semánticas.
¿Cómo funciona? Toma un elemento del léxico, por ejemplo, un verbo, y le
asigna las funciones semánticas que pueden completarlo en la oración.
Esas funciones semánticas son las que se llaman papeles temáticos.
Según la teoría (y este es un momento de fundamental importancia en ella
y en la mayor parte de los modelos gramaticales vigentes), el verbo lleva en
sí la posibilidad de que su significación se complete a través de
determinados roles obligatorios, que de no aparecer en una oración
originarían agramaticalidad. El verbo contiene, entonces, la necesidad de
proyectarse en papeles temáticos, seleccionados semánticamente, que van
a ocupar funciones sintácticas en la estructura.
Si consideramos el verbo “romper”, es obvio que para que la oración
mantenga la gramaticalidad deberá decir quién rompe y qué rompe:
El ladrón rompió la ventana.
Pero esos roles, el del quién (el agente de la acción, el que la causó) y el de
qué (el del tema de esa acción) son semánticos. Cuando se manifiesten en
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la estructura cumplirán funciones sintácticas: en este caso, el quién o
agente será el sujeto y el qué o tema será el complemento objeto (directo).
La correspondencia es: a cada papel temático le corresponde una función
sintáctica.
Todo esto se muestra en una descripción sintáctica que se llama marcador
sintagmático o marcador de estructura de frase.
2) La FF
Es la representación abstracta que determina cómo se pronuncia la oración,
según sus sonidos, la acentuación, la entonación, etc. En este módulo
juegan, entonces, todos los fenómenos articulatorio-perceptivos.
3) La FL
Especifica la representación del significado de las expresiones, da el
significado de toda la estructura oracional. Este significado estructural no se
corresponde con el significado de las palabras, porque este último ya
intervino en el primer componente (el léxico). En este módulo interviene
todo el sistema conceptual.
En esta representación, cada objeto debe cumplir ciertas condiciones que
puedan habilitarlo para ser predicado, argumento, modificador u
operador.
PREDICADO: es el verbo, y para serlo debe tener un sujeto del cual
predicar.
ARGUMENTO: es quien recibe papel temático.
OPERADOR: en un elemento que liga variables. No tiene referente, sino
que se interpreta de acuerdo con el alcance que tienen con respecto a otros
elementos. Son operadores los cuantificadores y los interrogativos. Un
cuantificador como “algunos” o un interrogativo como “quién” no tienen
referente, sino que su interpretación es variable, y depende de otro
elemento (“algunos alumnos” o “quién llegó” cuando “quién” es “Juan”).
4) La Estructura-S
Antes, estructura superficial. Este nivel da la secuencia lingüística en la que
los elementos sintácticos ya aparecen en el orden en que serán
interpretados fonológicamente, es decir que ya se muestran los
movimientos que los elementos pueden sufrir, y de las cadenas que se
originan a partir de esos movimientos.
En este nivel se utilizan los marcadores sintagmáticos, que son los que
muestran los movimientos que se produjeron por la transformación que se
llama muévase-. Esta operación es la que permite que los elementos se
muevan de acuerdo con determinadas condiciones.
Los sintagmas en la E-S están relacionados, y estas relaciones se expresan
a través de un mecanismo formal que se llama coindización: esto es,
asignar un subíndice que implica identidad de rasgos. Significa que un
elemento se ha movido desde un lugar determinado hacia otro, y que en el
lugar original queda, como resultado del movimiento, una copia o huella.
Veamos el ejemplo:
Muchas especies están en peligro de extinción.
Sabemos que existe concordancia (plural, tercera persona del plural) entre
el verbo y la FN sujeto. Quien determina el género y el número del sujeto es
la flexión verbal (en este caso, -án). Se podría decir entonces que la
manera en que se manifiesta la flexión en la terminación verbal se mueve
hacia el sujeto. Pero en ese movimiento queda una huella (que
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marcaremos con h) y, como hay coincidencia entre el género y el número
de la flexión verbal y los de la FN sujeto, colocamos a esos dos elementos
en relación un mismo índice que manifieste esa relación de identidad que
conocemos comúnmente como concordancia:
Muchas especiesi están hi en peligro de extinción.
La i de índice marca la relación, y es a lo que nos referíamos como
coindización. De esta manera se diferencia el marcador sintagmático de la
E-S del de la E-P: en este marcador sintagmático se muestra la
consecuencia (la huella, la coindización) de la transformación que se realizó
para obtenerlo: la de muévase-. Es ésta un movimiento regulado por una
serie de principios y condiciones que indican los movimientos que es
posible realizar para dar una oración bien formada.
La Estructura-P, la FF y la FL son niveles de interfaz, mientras que la
Estructura-S es simplemente un derivado de los anteriores. Pero no son los tres
niveles de interfaz de la misma manera: mientras que la FF y la FL son niveles de
interfaz externa (contactan al dominio del lenguaje con otros dominios no específicos,
como los relativos al sonido y a los sistemas conceptuales y pragmáticos), la E-P es
un nivel de interfaz interna, porque pone en relación dos componentes de la facultad
lingüística, el léxico y la estructura sintagmática.
Este diseño gramatical se puede ver como una teoría de la habilitación,
porque todo elemento tiene que estar habilitado o legitimado por algún principio de la
gramática para poder funcionar.
Estos niveles además se relacionan proyectándose de uno a otro, de manera
que cada componente brinda un determinado producto o educto o output que será un
insumo o una entrada o un aducto o un input para el siguiente. Por ejemplo: el léxico
brinda las palabras como su educto, que serán el aducto para formar la representación
sintáctica de la oración en la E-P. Y a través de la transformación producida por la
regla muévase- la E-P se transforma en la E-S, otra representación sintáctica. Esta
relación entre niveles puede verse como la proyección de un nivel en otro: el léxico
brinda los elementos necesarios para formar la representación sintáctica de la oración
en el nivel de la E-P a través de una serie de principios que serían parte del principio
de proyección. La regla transformacional muévase- convierte a la E-P en la E-S,
que se convertirá, por un lado, en una representación en la FF y, por otro, en un nivel
de la FL, como efecto de la aplicación de las reglas morfofonológicas y semánticas.
Además, estos niveles son caracterizados de un modo representacional y
también derivacional, lo cual remite al carácter dinámico de esta concepción de
estructuras.
Los principios que se ponen en juego en el modelo, hasta este punto, son los
siguientes:
a) El principio de proyección, mencionado anteriormente.
b) El principio de la interpretación completa (PIC), que requiere que
cualquier elemento de la FF y de la FL debe habilitarse, recibiendo una
interpretación completa. Esto significa que cualquier elemento provisto por
la FF y la FL debe aparecer, debe mostrarse, y que no puede aparecer
ninguno que no haya sido habilitado. Por ejemplo, la FF no habilita a uno de
los elementos que aparecen en el primer ejemplo de los dos que continúan,
y la FL no habilita a uno de los del segundo ejemplo:
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*Volví pemprano.
*Volví temprano él.
c) El principio de economía de la derivación requiere que las derivaciones
sean mínimas y que respeten la condición de imprimir el menor esfuerzo,
de manera que las representaciones no contengan elementos estrictamente
necesarios para producir expresiones bien formadas.
LÉXICO
Sistema computacional
estructura-P
muévase-
niveles de
representación
estructura-S
FF FL
Una diferenciación fundamental con respecto a las primeras formulaciones de
la teoría la da la cuestión de la endocentricidad. En el modelo original la oración era
considerada una estructura exocéntrica, es decir, sin núcleo sino construida en función
del enfrentamiento entre FN y FPred, FN y FV, lo que conocíamos desde antes como
sujeto y predicado. En el supuesto de la exocentricidad se sostiene que ninguna de las
dos partes obligatorias que constituyen esa relación puede ser el núcleo, y que la
oración se funda en esa articulación. Sin embargo, en este modelo se sostiene como
un principio la endocentricidad: toda construcción es endocéntrica, no hay
construcciones exocéntricas. Ni siquiera la oración. La oración ya no es considerada
como la articulación de FN y FPred, sino la proyección de un núcleo, la flexión.
Flexión es una categoría que no puede aparecer libre, sino que está siempre ligada al
verbo y desde allí orienta la concordancia obligatoria con la FN sujeto. Esa categoría
es el núcleo del sintagma flexional que se proyecta en dos componentes que lo
constituyen, es decir, en dos constituyentes, que corresponderían (con alguna
adecuación de acuerdo a la mostración en el árbol, como se verá) a la FN y la FV.
El léxico
1. LOS ÍTEMS LÉXICOS
En el léxico los ítems se agrupan en las categorías vistas, funcionales o
léxicas. Todas ellas, sin embargo, no son elementos aislados sino que cada
una es un conjunto de rasgos que les dan sus propiedades particulares,
La Gramática Generativa 28
Lic. Hugo Carrara
que serán: fonética (representación de los sonidos que la componen),
semántica (qué significa) y sintáctica (dirá a qué categoría gramatical
pertenece: nombre, adjetivo, verbo, etc.), aunque en algunos casos podrá
faltar alguna de estas propiedades.
A continuación se ofrece la caracterización de los ítems léxicos según los
rasgos que los identifican.
2. INFORMACIÓN SINTÁCTICA DE LOS ÍTEMS LÉXICOS
a) Rasgos categoriales
Son los que indican a qué categoría pertenece el ítem léxico. Para los
nombres, verbos, adjetivos y preposiciones, se proponen dos rasgos
que pueden contener o no: Nominal y Verbal. Estas cuatro clases de
palabras, por lo tanto, pueden clasificarse de manera que pueda
verificarse si contienen (y en qué medida) cada uno de estos rasgos.
Esto implica, de hecho, que el rasgo Nominal no corresponde solamente
al Nombre, y que el rasgo Verbal no está sólo en el Verbo. La
clasificación es la siguiente:
SISTEMA DE RASGOS CATEGORIALES
TIPOS DE RASGOS
CLASES DE PALABRAS
Nominal Verbal
Adjetivo + +
Nombre + -
Verbo - +
Preposición - -
Según este sistema, el nombre es sólo nominal y el verbo es sólo
verbal. Pero lo significativo es que el adjetivo es tanto nominal como
verbal: el adjetivo grande remite a una significación de la que puede ser
su nombre, pero también es verbal en el sentido de que es predicativo
con respecto a un sustantivo (por ejemplo: El hombre grande o El
hombre es grande; en ambos casos predica con respecto al sustantivo
“hombre”, en un caso lo hace como su complemento y en el otro como
el centro semántico de la predicación). La preposición es la categoría
que no es ni nominal ni verbal.
b) Los rasgos gramaticales o rasgos
Son los que marcan persona, número y género. Se manifiestan a través
de la concordancia morfológica establecida entre diferentes elementos.
En el caso de la categoría flexión (F), se trata de un haz de morfemas
flexivos que se añaden a una raíz verbal: tiempo, aspecto (perfectivo o
imperfectivo), persona y número.
c) Los rasgos de selección categorial o de selección-c
Especifican en qué contextos sintácticos puede aparecer la palabra en
la oración. Por ejemplo, en el caso del verbo “poner”:
Poner: [+ __ SN SP]
La Gramática Generativa 29
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No se considera en este caso al sujeto como argumento externo y de
posición más alta (además, de existencia obligatoria), sino que se tiene
en cuenta fundamentalmente qué elementos obligatorios deberán
aparecer en la oración para complementar al verbo. Esos
complementos son dos: un sintagma nominal (qué pone, un objeto
directo) y un sintagma preposicional (dónde lo pone: en..., un objeto
locativo).
Estos rasgos brindan un marco de subcategorización, porque indican
el contexto en que funcionará una categoría: dentro de la categoría
verbo, estos rasgos abren una subcategoría, la de los verbos que en su
contexto llevan un SN y un SP.
3. INFORMACIÓN SEMÁNTICA DE LOS ÍTEMS LÉXICOS
Las propiedades que tienen las palabras son de dos tipos diferentes: las
propiedades temáticas, que se refieren a los participantes que toman parte
en, por ejemplo, la acción expresada por un verbo, y las propiedades de
selección semántica o de selección-s, que especifican qué rasgos
semánticos deben contener esos participantes. Se explicarán a
continuación más detalladamente, pero antes se debe tener en cuenta muy
especialmente los siguientes conceptos:
- PREDICADOS: son las palabras que expresan acciones, procesos, estados
o propiedades. Son los verbos, que reclaman participantes que los
cumplan. El verbo colocar reclama un agente , un tema (el objeto) y un
lugar. Se podría agregar que el verbo en sí mismo es un evento,
considerado sin sus participantes. Por ejemplo, el verbo correr sólo
necesita, obligatoriamente, un agente, quién corre, pero además se diría
que él mismo, el verbo, constituye el evento, una acción que implica a un
agente.
- ARGUMENTOS: son los participantes de los predicados, personas u
objetos que indican quién actúa, dónde, qué, etc.
a) Propiedades temáticas
Los participantes de la acción de asesinar son dos, el asesino y la
víctima, es decir, el agente que ha causado la acción voluntariamente y
el objeto afectado o paciente de esa acción (quien la sufrió). Son los
papeles temáticos del verbo o papeles-y el conjunto de papeles
temáticos de un verbo constituye su red temática.
Si consideramos el verbo matar, verificaríamos muy pronto que su red
temática es muy similar a la de asesinar, porque también involucra a
dos participantes o argumentos, pero hay una diferencia: la víctima de
matar no será necesariamente una persona, sino que puede ser un
animal. La diferencia estará explicada de mejor manera por las
propiedades de selección semántica.
b) Rasgos de selección semántica o de selección-s
Estos rasgos especifican qué propiedades debe tener el participante
para ocupar un papel temático determinado. Por ejemplo, comparemos
asesinar y matar. En ambos casos hay una red temática similar, pero
los rasgos de selección semántica restringen la selección del argumento
La Gramática Generativa 30
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que ocupe el lugar de la víctima: para asesinar se requiere que la
víctima sea humana, y para matar no necesariamente. Se practica así
una restricción, que en el caso de asesinar puede mostrarse de la
siguiente manera:
asesinar: < 1 Agente, 2 Paciente > (rasgos temáticos)
[ +humano ] [+ humano] (rasgos semánticos)
En cambio, en matar los rasgos semánticos no son tan estrictos en sus
restricciones, y aceptan sólo que los participantes sean animados
(humanos o no):
matar: < 1 Agente, 2 Paciente > (rasgos temáticos)
[+animado] [+animado] (rasgos semánticos)
Los rasgos semánticos, entonces, remiten a matices de significación
propios de cada palabra. En el caso de los nombres, se lo ejemplificó
con el esquema de Martín Menéndez [+/- animado], [+/- concreto], [+/-
contable], [+/- humano], etc.
4. LOS PAPELES TEMÁTICOS
Son, como se ha visto recientemente, los rasgos temáticos de los ítems
léxicos, los argumentos que las palabras requieren y que son argumentos
que aparecerán como complementos obligatorios. A continuación se ofrece
una lista posible de papeles temáticos, aunque con la salvedad de que en
diferentes modelos gramaticales se proponen distintas listas.
a) AGENTE
Es quien voluntariamente causa y realiza la acción expresada por el
predicado.
Ej.: Marta vendió su casa.
b) TEMA
Es la entidad:
- Afectada por la acción expresada por el predicado:
Ej.: Marta vendió su casa.
La caja fue comprada por un extraño.
- Que se mueve (con un verbo de movimiento):
Ej.: Llegaron dos ambulancias.
- Cuya locación (colocación en un lugar determinado) se define, con
un verbo que indica locación:
Ej.: Puso los paquetes sobre la mesa.
Prototípicamente, no contiene el rasgo [+ humano], y esto lo diferencia
del paciente.
c) PACIENTE
Contiene el rasgo [+humano], o al menos el rasgo [+animado]. Es, igual
que el tema, entidad afectada por la acción expresada por el predicado:
Traje a Julio.
Observaron a Mario.
Es también paciente la entidad humana afectada por un proceso que no
tiene agente externo. Es decir, nadie fuera de esa persona es causante
de ese proceso:
La chica enrojeció.
La Gramática Generativa 31
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En este último ejemplo, la chica es paciente de un proceso (el de
enrojecer) que no ha sido causado por nadie más fuera de ella misma.
Se podría cuestionar que, por ejemplo, enrojeció por lo que alguien le
dijo, y que en ese sentido esa persona que le ha dicho eso es el agente
de ese proceso, pero se debería descartar esta posiblidad, no hay
agente externo, porque el proceso de enrojecer es absolutamente
interno al sujeto que lo padece. De hecho, si alguien dice algo a una
chica que podría hacer que ésta enrojezca, no necesariamente la chica
enrojecería, porque podría reaccionar de muchas otras diferentes
maneras. Si lo hace, no hay una decisión consciente de ella ni directa
de otro sobre ese proceso.
d) EXPERIMENTANTE
Es la entidad que experimenta:
- Un estado psicológico expresado por el predicado:
Ej.: Miguel estaba triste.
- Una sensación:
Ej.: Los chicos tenían frío.
- Es también el receptor de un estado psicológico expresado por el
predicado en conjunción con el sujeto:
Ej.: Me gustan los helados. El predicado indica un estado (gustar)
que se atribuye a los helados y que es recibido por la primera
persona del singular yo, que se mueve hacia el caso objetivo para
colocarse como objeto. El sujeto sintáctico es ocupado en este caso
por el tema, porque semánticamente es, de alguna manera, el objeto
hacia el que se direccionaliza el sujeto real (yo), sólo que hubo un
desplazamiento a través del cual el objeto verdadero terminó siendo
el sujeto sintáctico y el sujeto verdadero terminó siendo un objeto
sintáctico. Es éste uno de los puntos que más cuestan a quienes
aprenden el español como lengua extranjera, dado que es ésta una
particularidad propia del español (y del italiano). Un hablante de
inglés coloca al experimentante como sujeto y al tema como objeto
directo:
I like icecreams.
Y, por eso, produce enunciados erróneos por no poder interpretar
este desplazamiento en el español:
*Yo gusto helados.
En este caso particular, el español admite este orden de los
constituyentes, pero en ese caso el verbo gustar requiere
obligatoriamente de un complemento que comience con de:
Yo gusto de los helados.
Lo que sucede aquí es que el verbo, para poder ser usado de esta
manera, requiere necesariamente de una preposición determinada
(de): significa que rige (exige, reclama) un complemento que la
contenga para poder mantener la gramaticalidad.
Además, podría confundirse este papel temático con el de paciente. La
diferencia entre ambos residiría en que el experimentante remite a la
experiencia de estados, mientras que el paciente padece (cuando se
trata de verbos psicológicos) de procesos.
e) BENEFACTIVO / BENEFICIARIO
Es la entidad que se beneficia del evento expresado por el predicado.
Ese “beneficio” puede ser positivo:
El dueño de casa felicitó al jardinero.
Mi hermano ganó el concurso.
La Gramática Generativa 32
Lic. Hugo Carrara
O negativo:
La directora expulsó al alumno.
Unos chicos robaron la cartera a Maite.
Podría notarse que el beneficiario en general coincide con la función
sintáctica que conocemos desde el estructuralismo como objeto
indirecto, pero esto no sucede siempre, ya que, como vimos en los
ejemplos, en un caso era el objeto directo (al alumno) y en otro el
sujeto (Mi hermano).
f) META
Es la entidad hacia la cual se dirige la actividad expresada por el
predicado. Por ejemplo:
Entregaron el paquete a Luis.
En principio, se lo podría confundir con el benefactivo o beneficiario,
incluso porque comparte con él en este caso la función sintáctica de
objeto indirecto. Pero lo que podría diferenciar más precisamente a la
meta del beneficiario si consideramos que en la oración del ejemplo Luis
no se beneficia especialmente de la acción de la entrega, porque
posiblemente el paquete no era un regalo para él sino simplemente
(quizás) se lo dejaron para que se lo diera luego a otra persona. Así,
Luis sería solamente la meta de la acción de entregar, sin ningún
beneficio ni positivo ni negativo para él mismo.
g) FUENTE
Es la entidad a partir de la cual algo se mueve como resultado de la
acción expresada por el predicado:
Recibí una carta de Pedro.
En este ejemplo, podría abrirse una confusión con respecto a que de
Pedro podría no funcionar con respecto al verbo sino sólo como
complemento de carta, y desde ese punto de vista se diría que el objeto
directo que complementa al verbo Recibí es una carta de Pedro. Pero,
en realidad, de Pedro es un sintagma que remite más al verbo que a
una carta. La prueba es que podríamos invertir parcialmente el orden de
los constituyentes de la oración:
Recibí de Pedro una carta.
De esta manera, comprobamos que de Pedro es un complemento del
verbo Recibí, porque no podríamos aceptar un sintagma como *de
Pedro una carta.
h) LOCACIÓN o LOCATIVO
Es el lugar en que se sitúa el evento, cuando ha sido requerido por el
verbo para mantener la gramaticalidad:
María reside en París.
María colocó sus libros en la biblioteca.
Dejé los anteojos sobre la mesa.
i) CAUSA
Es la entidad que causa el evento cuando no podría hablarse de agente
porque no contiene el rasgo [+humano ] y, por lo tanto, no podría ejercer
la acción voluntariamente, aunque aparezca visto como causante:
La tormenta derribó la puerta.
La Gramática Generativa 33
Lic. Hugo Carrara
En Sintaxis y cognición, Fernández Lagunilla y Anula Rebollo ejemplifican con
el verbo romper estas nociones relativas al léxico hasta este punto, de la siguiente
manera:
romper: /ronpér/ (representación fonológica)
[+V –N] (rasgos categoriales)
[persona, número, tiempo] (rasgos-o morfológicos)
[+ __ SN] (marco de subcategorización)
(Agente, Tema) (red temática)
< 1, 2 > (estructura argumental)
La estructura argumental indica el número de argumentos con sus papeles
temáticos correspondientes. Además, el agente aparece subrayado para indicar que
será el argumento privilegiado con la posición de sujeto sintáctico, es decir que pasará
a ser el argumento externo. Este verbo, entonces, tiene un argumento externo (el
agente que será sujeto) y uno interno (el tema, que será objeto directo).
En el ejemplo, además, se han mostrado representaciones de tres órdenes
distintos: representación fónica, sintáctica y semántica. En el próximo se clasifican
estas representaciones, de acuerdo con el verbo trajo:
trajo:
Representación fonológica: /trájo/ representación fónica
Rasgos categoriales: [+v, -n]
Rasgos morfológicos: [+3º, +sing, +pret] representación sintáctica
Marco de subcategorización: [__ +FN +FN]
Red temática: (agente, tema, beneficiario)
representación semántica
Estructura argumental: <1, 2, 3>
A continuación se relacionará al léxico con la sintaxis a través de las
condiciones generales que regulan esta relación: el principio de proyección, el
criterio temático y la hipótesis de la uniformidad en la asignación de papeles
temáticos.
5. EL PRINCIPIO DE PROYECCIÓN
Según este principio, las propiedades léxicas de las palabras deben estar
representadas por categorías en todos los niveles. Por ejemplo, si el verbo
residir, como se vio, selecciona un argumento locativo, tendrá que haber un
complemento locativo en todos los niveles: en la E-P, en la E-S, en la FL y
en la FF. Significa que el ítem léxico se proyecta en todos los niveles con
todas sus propiedades.
6. EL CRITERIO TEMÁTICO o CRITERIO-
Tiene dos exigencias:
La Gramática Generativa 34
Lic. Hugo Carrara
a) Toda palabra con red temática debe saturar, descargar o cerrar esas
posiciones en la estructura sintáctica para que se logre una
configuración bien formada. Dicho de otra manera, todos los papeles
temáticos, en tanto elementos obligatorios, deben aparecer en la
estructura, y asumirán en ella una función sintáctica determinada. Por
ejemplo, el verbo meter selecciona tres argumentos: agente, tema y
locativo. En la estructura deberán aparecer esos tres argumentos para
que la configuración sea gramatical:
Juan metió la botella en la heladera.
AGENTE TEMA LOCATIVO
* Juan metió la botella.
AGENTE TEMA LOCATIVO?
b) Todo argumento en la estructura sintáctica debe recibir papel temático.
En realidad, se plantea lo mismo que en (a) pero visto al revés: el
argumento que tiene función sintáctica en la oración, debido a su
carácter obligatorio de argumento del verbo, tiene papel temático.
AGENTE TEMA LOCATIVO
Juan metió la botella en la heladera.
SUJETO COMPLEMENTO COMPLEMENTO
OBJETO DIRECTO LOCATIVO
7. LA HIPÓTESIS DE LA UNIFORMIDAD EN LA ASIGNACIÓN DE LOS
PAPELES TEMÁTICOS
Según M. Baker, las palabras con redes temáticas idénticas deben tener
idénticas configuraciones sintácticas. Esto significa que si dos verbos
diferentes tienen la misma red temática (agente y tema, por ejemplo),
tendrán idénticas configuraciones sintácticas (en los dos, el agente será
sujeto y el tema será complemento objeto directo). Lo comprobamos con
los verbos buscar y mirar:
Buscar: (Agente, tema) Mirar: (Agente, tema)
Agente: sujeto Agente: sujeto
Tema: complemento od Tema: complemento od
José busca sus zapatos. Ella mira las fotografías.
8. LA ORGANIZACIÓN DE LA ESTRUCTURA ARGUMENTAL
Las relaciones entre léxico y sintaxis en ocasiones manifiestan ciertos
conflictos. En los siguientes ejemplos, provistos por Fernández Lagunilla y
Anula Rebollo, se ilustra la disparidad que puede encontrarse entre la
estructura temática y la estructura semántica:
a) Con el verbo comer:
Son gramaticales las dos oraciones siguientes:
Juan comía a las dos.
Juan comía carne a las dos.
La Gramática Generativa 35
Lic. Hugo Carrara
Podría pensarse que el verbo en cuestión exige dos argumentos:
agente y tema, y que ambos deberán aparecer con las funciones
sintácticas de sujeto y complemento objeto directo, respectivamente.
Sin embargo, el segundo argumento falta en la primera oración. Lo que
sucede es que en ese caso ese argumento faltante está implícito,
porque sabemos que es cualquier elemento que contenga el rasgo
[+comestible] y, por lo tanto, se sobreentiende.
b) También podría suceder un caso de discordancia entre dos palabras
diferentes que tengan la misma red temática, pero que realicen
representaciones sintácticas diferentes (esto es, que esos argumentos
que son iguales para los dos verbos aparezcan en diferentes funciones
sintácticas). El ejemplo es:
temer: (Experimentante, Tema) asustar: (Experimentante, Tema)
Pero:
EXPER. TEMA EXPER. TEMA
María teme el castigo. A María le asusta el castigo.
SUJETO COMP OD COMP OI SUJETO
Lo que contribuiría a clarificar este problema es la jerarquía aspectual
o eventiva (no confundir con la jerarquía temática que aparece a
continuación) que existe entre las diversas propiedades de un mismo
evento. Según esta jerarquía, un verbo como “diseñar” tiene dos
aspectos que coexisten: el de causa de algo, y el de dar un resultado.
De ambos aspectos, el más poderoso y que va a dar el sujeto es el de
causa, mientras que la propiedad de dar un resultado se manifestará en
el tema. Si aplicamos esta jerarquía a los verbos del ejemplo, temer y
asustar, veremos que el segundo contiene un aspecto de causa que
permite el “viraje” en función del cual el tema pasa a ser el sujeto (es el
castigo causa del susto de María). Esto no sucedía en el caso de temer,
y por ello el experimentante retuvo la función sujeto, tal como lo prevería
la jerarquía temática (la jerarquía de oportunidades para ocupar la
posición de sujeto, según lo que sigue).
9. LA JERARQUÍA TEMÁTICA
Existiría una jerarquía de argumentos de acuerdo con el orden en que se
realizan. El argumento privilegiado es el que se realiza en la función
sintáctica de sujeto, y para esta función se prefiere a los siguientes papeles
temáticos, en el orden en que aparecen y de acuerdo con las
consideraciones pertinentes en cada caso. Se trata de una escala en la que
la primera posición la ocupa el agente y la última el tema: podemos leer
esta gradación como la que va desde un sujeto ocupado por un causante
voluntario y humano (en general, lo que las gramáticas tradicionales
sostuvieron que era el sujeto) hasta un objeto inanimado que en realidad es
afectado por el evento, y que se aleja bastante de la noción prototípica de
sujeto actuante que instauraran aquellas gramáticas.
Partimos, entonces, de la idea de que el argumento externo es el que se
realiza en la posición sintáctica superior, que es la del sujeto. Por lo
tanto, esa función sería cumplida por el argumento temáticamente más
prominente en la jerarquía temática.
La Gramática Generativa 36
Lic. Hugo Carrara
La existencia de una jerarquía, por otra parte, pone de relieve que los
papeles temáticos no tienen valores absolutos en sí mismos, sino que
asumen valores relativos entre sí, y que ese carácter relativo es el que
permite diferentes configuraciones sintácticas según la potencialidad de
asumir posiciones superiores de cada uno en relación con los demás.
Entre una posibilidad (la del agente como sujeto) y el extremo contrario (la
del tema como sujeto), existe la siguiente gama de posibilidades de que
diferentes papeles temáticos se hagan cargo de la función sintáctica de
sujeto (se elige una gradación entre las conocidas, con alguna adaptación
según la manera en que fue presentado este modelo en esta oportunidad):
I. El AGENTE. Cuando la oración tiene agente y tema, el agente será
el sujeto, pero no al revés:
Pablo hizo un pastel.
*Un pastel hizo a Pablo.
II. EL EXPERIMENTANTE.
Si no existe el agente en la red temática, el sujeto será ocupado por
el experimentante.
El niño recordó el episodio.
Esta alta probabilidad de que el experimentante tome la función
sintáctica de sujeto con un verbo psicológico es lo que lleva en
español a fuertes confusiones para los hablantes de otras lenguas
que la estudian como lengua extranjera. Recordamos que en otro
ejemplo visto recientemente se manifestaba esta “violación”
flagrante del español a este privilegio de la posición sintáctica del
experimentante, cuyo lugar como sujeto es “usurpado” por el tema:
A Claudio le gustan las novelas de suspenso.
La concordancia de la flexión verbal liga como sujeto sintáctico a las
novelas de suspenso, el tema, y “desaloja” al experimentante a la
función de objeto (duplicado por le). Tendríamos dos maneras de
probar la tendencia marcada que existe en diferentes lenguas a que,
si no hay agente, la posición del sujeto sea ocupada por el
experimentante (a pesar de este contraejemplo del español):
- Hablantes de inglés o alemán que aprenden español dirán algo
como “Claudio gusta novelas de suspenso”. Manifiestan esa
tendencia y además asimilan la formación sintáctica a la que
sucede en sus propias lenguas.
- La preeminencia de un sujeto real (que es quien experimenta)
lleva a la mayoría de los alumnos de lengua materna española
en diferentes momentos de su escolaridad a marcar al
experimentante como el sujeto y al tema como objeto.
Cualquiera de ellos juraría que A Claudio es el sujeto y que las
novelas de suspenso es el objeto.
Como ya se vio antes, la posición del experimentante como sujeto
sintáctico se mantiene cuando el verbo gustar se utiliza con
preposición régimen de (gustar de).
La Gramática Generativa 37
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También debería notarse que, si aceptamos el papel temático de
paciente como el de quien padece un proceso interno del que no
hay agente externo (un rol muy cercano al del experimentante),
habría que hacer la salvedad de que en esos casos también el
PACIENTE puede asumir la función de sujeto sintáctico a falta de
agente:
Los pequeños palidecieron.
III. LA META o EL BENEFICIARIO.
1) José recibió los libros.
El agente no participa del predicado. El verbo no es psicológico y no
admite un experimentante para la función sujeto. En este caso se
hace cargo de esa función la meta.
La función sintáctica que le hubiera correspondido a la meta (José)
de haber exigido agente el verbo (que tendría que haber sido otro,
como entregar) es la de complemento objeto indirecto:
Juan entregó los libros a José.
2) Antonio ganó la competición.
Con estas transformaciones se podría demostrar cómo cuando el
verbo exige agente le reserva la función sintáctica del sujeto en
posición normal, mientras que cuando el evento es visto desde otro
punto, y deja de intervenir como participante el agente, se
manifiestan estas otras posibilidades. Por ejemplo, que la meta o el
beneficiario asuman la función sintáctica del sujeto ante la ausencia
del agente.
Pasa aquí algo similar a lo anterior, pero se trata ahora de un
beneficiario positivo. También con otro verbo que exigiera agente
para un evento similar se “desnudaría” la relación más estrecha de
este papel temático con un complemento objeto indirecto que con la
del sujeto:
El jurado entregó el premio a Antonio.
3) Con un beneficiario negativo:
Alicia perdió sus lápices.
IV. LA FUENTE.
La bestia emitió un fuerte gruñido.
El sujeto sintáctico de esta oración ha sido ocupado por un
argumento que no podría relacionarse con el agente, porque no
contiene el rasgo [+humano] que podría permitirle el ejercicio de la
voluntad para causar el evento. Tampoco lo podríamos relacionar
con el papel temático de tema, porque contiene el rasgo [+animado]
y por tanto se mantiene en un cierto intermedio entre ambos. Al no
contener el rasgo [+humano] tampoco se lo podría sostener como
La Gramática Generativa 38
Lic. Hugo Carrara
experimentante o paciente. Es, por tanto, la fuente de la cual emana
el evento.
V. LA LOCACIÓN.
El locativo es generalmente complemento de lugar, pero en algunos
casos más o menos especiales podría “ascender” a la posición de
sujeto, cuando el evento es visto desde el resultado de la
colocación, con omisión del agente:
La caja contenía fotos viejas.
El arcón guardaba algunos trastos.
Se puede ver que si el evento fuera visto desde otro punto de vista,
desde la acción y no desde su resultado, aparecería la participación
del agente (que retomaría la posición de sujeto sintáctico) y el
locativo asumiría su función básica de complemento locativo:
La mujer puso fotos viejas en la caja.
Los integrantes de la familia guardaron algunos trastos en el
arcón.
VI. LA CAUSA
Asume la posición sintáctica superior, en tanto causante, pero con la
salvedad de que no es verdadero agente (no contiene el rasgo
[+humano]:
La inundación arruinó la cosecha.
VII. EL PACIENTE.
El complemento objeto puede ascender a la posición de sujeto en
las oraciones pasivas. Cuando lo llenaba un objeto [+animado] y
fundamentalmente [+humano], el papel temático, en este
movimiento asume la función sujeto:
Paula fue acompañada por su hermano.
VIII. EL TEMA.
En último lugar en la jerarquía, puede aparecer el tema como sujeto
cuando un verbo tiene agente y tema, pero el agente es elidido por
algún procedimiento sintáctico:
Se supo la verdad.
La casa fue demolida en 2002.
En los movimientos que dan las oraciones pasivas el agente se
traslada hacia la posición de lo que tradicionalmente las gramáticas
reconocieron como complemento agente:
El cuaderno fue presentado por el alumno.
La Gramática Generativa 39
Lic. Hugo Carrara
También el tema es sujeto cuando el evento es visto de manera que
se elide completamente el agente, aunque se supone un agente
indeterminado:
Llegaron varios vehículos.
En este último ejemplo, se supone un agente indeterminado que es
el que da movimiento a los vehículos, pero el evento aparece visto
sólo desde el movimiento realizado, y por tanto elige como sujeto a
varios vehículos. El evento de llegar, en este caso, determina que el
sujeto (al no mostrarse el agente) sea ocupado por el tema.
Un diseño probable para esta jerarquía así establecida debería mostrar los
órdenes de prioridades, que no serían 8, como se presentaron en esta lista,
sino menos. En el gráfico que sigue se intenta mostrar el orden de
prioridades para poder acceder a la posición sintáctica superior, según las
chances de cada papel temático al respecto. Un dato que se pretende
clarificar gráficamente es la manera en que diversos papeles temáticos
pueden compartir el mismo orden de prioridad, en la gradación de
potencialidad que corre entre el agente y el tema.
1º orden 2º orden 3º orden 4º orden
META
Juan recibe el
EXPERIMENTANTE paquete. PACIENTE
(preeminencia con BENEFICIARIO +/- Ella fue vista en el
verbo de estado Juan perdió la muelle.
AGENTE psicológico) apuesta.
(mayor Juan sufre. FUENTE
preeminencia) + El animal rugió.
Juan corre. [PACIENTE con LOCATIVO
proceso] TEMA
La casa guardaba
Juan se sonrojó. secretos. Se repartieron las
CAUSA manzanas.
La sequía
profundizó la crisis.
La sintaxis
La estructura sintáctica es una configuración formada por las categorías
(nombre, verbo, preposición, flexión, etc.) que se agrupan formando bloques,
construcciones o sintagmas que a su vez pueden ser constituyentes de otros
sintagmas. Cada bloque así formado funciona como una unidad y se constituye en un
cierto ámbito donde pueden suceder determinados fenómenos lingüísticos, y no otros.
Las pruebas que pueden realizarse para comprobar si se trata de un verdadero
constituyente de O, que conforme un bloque de relaciones sintácticas de relativa
independencia con respecto a los demás constituyentes, pueden ser:
Sustitución
Si toda la secuencia puede ser reemplazada por una palabra, era un
constituyente.
La Gramática Generativa 40
Lic. Hugo Carrara
Ej.: El hermano menor de Roberto viajará a Japón.
Alberto viajará a Japón.
Coordinación
Sólo los constituyentes pueden coordinarse:
Ej.: El hermano menor de Roberto y su mejor amiga viajarán a Japón.
Alberto y Sonia viajarán a Japón.
Movimiento
Los constituyentes pueden cambiar de posición:
Ej.: A Japón viajará el hermano menor de Roberto la próxima semana.
Viajará a Japón el hermano menor de Roberto la próxima semana.
La próxima semana viajará a Japón el hermano menor de Roberto.
El hermano menor de Roberto viajará la próxima semana a Japón.
1) El marcador sintagmático o marcador de frase
Se elegirá para este trabajo la notación arbórea, que está formada por una serie de
nudos y líneas verticales que determinan las posiciones sintácticas. Por ejemplo,
utilizamos el siguiente marcador sintagmático para la O Emilio no realizó el
proyecto.
En principio, lo que conocemos como el verbo finito (flexionado con persona,
número, tiempo, modo y aspecto) aparece dividido: por un lado, el significado del
verbo (que, sabemos, es independiente de los rasgos morfológicos que se le
agregan en la flexión) y, por otro, la flexión propiamente dicha. En estos términos,
planteamos que estamos frente a lo que reconocemos como una sola palabra del
español (realizó) pero compuesta por dos categorías: el verbo (realiz-) y la flexión
(el haz de rasgos que marcan tiempo, número, modo, persona y aspecto: -ó, que
indica tercera persona del singular, modo indicativo, aspecto perfectivo, pretérito
perfecto simple). Esta separación es además necesaria porque nos debe permitir
mostrar el verdadero núcleo del sintagma que es la oración, y que no es otro que
la flexión, dado que la oración es un sintagma flexional (SF). La flexión manifiesta
la concordancia obligatoria entre verbo y el SN (sintagma nominal) sujeto, pero
está en relación más directa con el SV (de hecho, vemos que aparece íntima e
indisolublemente unida al verbo finito).
SF
SN F’
F SV
SADV V’
V SN
D N
Emilio -ó no realiz- el proyecto
La Gramática Generativa 41
Lic. Hugo Carrara
Según lo muestra el marcador, O es un SF, sintagma flexional, que está
conformado por dos nudos, el SN y el F’. Los núcleos de cada uno de ellos son: el
nombre (del SN) y la FLEXIÓN O INFLEXIÓN, la marca de concordancia que está
colocada en el verbo pero que en esta lectura vemos separada de él, y como
núcleo del SF. En el sintagma flexional propiamente dicho (el que aparece con F’,
y más adelante aclararemos por qué), el núcleo es la flexión y binariamente se
“enfrenta” al verbo, pero a su vez el verbo debe ser considerado en cuanto a su
necesidad de ser complementado por un SN nominal que especifique ‘qué realizó’.
Con este complemento, el verbo tendrá una relación más íntima. Aunque, además,
acepta en el sintagma la modificación de otro elemento no obligatorio, ‘no’. Se
podría decir que ‘no’ está funcionando no con respecto al verbo solamente (no se
quiere decir que “no realizó”) sino con respecto al bloque conformado por el verbo
y su complemento obligatorio (‘no’ se refiere a que “no realizó el proyecto”).
Vemos además en el marcador que las categorías gramaticales como Nombre,
Verbo, Flexión, aparecen proyectadas en unidades de orden jerárquico superior
pero de su misma categoría: por ejemplo, el V se proyecta en el SV, que lo
contiene a él junto a los elementos que forman sintagma con él, pero la categoría
del sintagma es tomada del núcleo (el núcleo era un verbo y, por lo tanto, todo el
sintagma será verbal).
Considerando estas relaciones entre el núcleo de un sintagma y los elementos que
lo acompañan, podemos establecer dos relaciones básicas:
a) La relación núcleo/complemento: es la que se establece entre el núcleo y el
elemento que es requerido por el núcleo para mantener la gramaticalidad del
sintagma. En nuestro ejemplo, el núcleo del SV es el verbo, pero su sentido
debe completarse con un SN objeto, que en este caso es su complemento.
Esta relación es más estrecha, porque está determinada temáticamente, ya
que el núcleo ha seleccionado a su complemento.
b) La relación núcleo/especificador: el especificador determina el alcance que
deberá tener el bloque conformado por el núcleo y su complemento. Si se
tratara de un SN, lo más común sería que el especificador fuera el
determinante o el cuantificador que delineara más precisamente con qué
alcance debe ser tomado el bloque núcleo+complemento (los hermanos de
Juan, o algunos alumnos del profesorado). En nuestro ejemplo, tenemos un
especificador que restringe el alcance del bloque “realizó el proyecto” diciendo,
especificando, su negación (no realizó el proyecto).
Esta relación no es tan estrecha como la que existe entre el núcleo y su
complemento, porque en ésta no se implica la selección semántica. Es decir,
nada en el núcleo obliga a llevar determinado especificador y no otro, e incluso
los especificadores en general son opcionales, porque algunos núcleos se
bastan totalmente a sí mismos para lograr la especificación semántica sobre
qué recorte de la referencia pretenden realizar.
Las relaciones que se establecen entre los elementos del marcador sintagmático
son fundamentalmente:
DOMINIO
Las categorías situadas en los nudos más altos del árbol dominan a las de
abajo, porque los núcleos están dominados por las proyecciones
máximas. Por ejemplo, SF domina a SN y a F’, pero a través de ellos
dominan a todos los demás nudos que están debajo de éstos. SV domina a
todos los nudos que contiene debajo pero no alcanza a dominar a F ni al
núcleo del SN. Según la definición de dominio:
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Un nudo domina un nudo si y sólo si está más alto en el árbol que y
si se puede trazar una línea de a que vaya sólo hacia abajo.
Cuando entre la que domina (por ej., SF) y la dominada (por ej., SN) no hay
ninguna otra categoría, se dice que la primera domina inmediatamente a
la otra. En nuestro marcador, F’ domina inmediatamente a SV.
Nudos hermanos son dos nudos dominados inmediatamente por una
categoría que se ha ramificado en ellos. En el ejemplo, SN y F’ son nudos
hermanos, así como D y N en el SN (SN es quien domina inmediatamente a
D y a N, nudos hermanos entre sí).
PRECEDENCIA
Según esta relación, los nodos categoriales situados a la izquierda
preceden a los de la derecha. SN, en nuestro ejemplo, precede tanto a F’
como a F y a SV. Además, es condición de la precedencia que quien
precede no domine a la otra categoría.