Mantis fantasma
(Phyllocrania
paradoxa)
Cuidados y todo lo que tienes que saber
Por: Diego Contreras
• La mantis fantasma o mantis de hoja muerta (Phyllocrania
paradoxa) es una especie de insecto que pertenece a la
familia Hymenopodidae (orden Mantodea) y es oriunda del sur
de África. Su nombre común no es en vano, ya que posee
una particular característica de camuflaje con la que
simula ser una hoja muerta o marchita.
• Esta adaptación biológica le permite a la mantis fantasma
pasar desapercibida ante posibles depredadores y al
mismo tiempo le ayuda a no ser detectada fácilmente por
sus presas durante las cazas. Además, es un insecto fácil de
cuidar y se ha convertido en una mascota popular en el
mundo de la terrariofilia. A continuación conocerás sus
principales atributos y cuidados.
• La mantis fantasma es una especie única en el mundo que
se halla de forma natural en África, específicamente en el
territorio que va desde Senegal hasta Somalia, al igual que
en la isla de Madagascar. Su hábitat predilecto son los
matorrales y el bioma del bosque semiárido, donde se
mimetiza con las hojas y las ramas secas.
Características fisicas
• La mantis fantasma se caracteriza por ser una de las especies de mantis más
pequeñas, pues solo mide entre 45 y 50 milímetros de largo (4,5-5 centímetros). Los colores
que presenta son los que le permiten mimetizarse con el ambiente y parecer una hoja
muerta o en descomposición: el marrón, el gris verdoso o el negro que exhibe su
cuerpo también son tonos típicos del suelo.
• Este insecto realiza diferentes mudas de exoesqueleto para crecer durante su corta
esperanza de vida (que no supera el año) y su tasa de desarrollo depende de la
cantidad de alimento que consuma y de su metabolismo. Curiosamente, se ha
observado que los colores de la mantis varían según el nivel de humedad al que se vea
expuesta, dividiéndose de la siguiente manera:
• Coloración verde: humedad superior al 80 %.
• Color marrón claro: humedad cerca del 70 %.
• Coloración marrón oscuro: humedad entre el 40 y 50 %.
• Color negro: humedad menor del 30 %.
• Por otro lado, tiene una cabeza alargada con un protórax extendido y aplanado.
También presenta protuberancias en sus extremidades en forma de punteaduras que
facilitan su camuflaje. Asimismo, cuenta con una quilla dorsal que se asemeja a una
hoja desecada y los pliegues de las alas en realidad son sombras de pigmento.
• Su grandiosa habilidad para mezclarse con la hojarasca y su inmovilidad temporal le
ayudan a pasar desapercibida ante sus depredadores como las aves, que suelen
ignorar a los insectos que se asemejan al ambiente. Curiosamente, la mantis fantasma
también practica la tanatosis (hacerse el muerto) cuando se siente amenazada.
•
Alimentación de la mantis fantasma
• Este insecto es estrictamente carnívoro y
tiene una clara preferencia por las presas
voladoras, como las moscas o las polillas,
a las que captura con emboscadas. Sin
embargo, en cautiverio puede alimentarse
de gusanos y grillos pequeños, aunque
también acepta cucarachas de un tamaño
adecuado.
• Cuando se les asegura una alimentación
variada, las mantis fantasmas tendrán un
mejor estado de salud. Las crías pueden
alimentarse de moscas de la fruta, pero habrá
que aumentar el tamaño de sus presas en
cuanto crezcan un poco.
Reproducción de la mantis fantasma
• La reproducción de este insecto tiene lugar de 2 a
4 semanas después de la última muda. Para
copular el macho se monta encima de la hembra y
la fecunda de forma interna tras varias horas de
apareamiento. A las 3 semanas, la hembra deposita
entre 5 o 6 ootecas (sacos espumosos con huevos) de
color marrón en ramas o paredes (del terrario o de
su ambiente natural).
• Las ninfas de la mantis fantasma nacen después
de 6 semanas de incubación y, por lo general, de
cada ooteca emergen entre 10 y 30 ninfas. Al nacer
pueden ser de color oscuro, aunque tras unos días
o semanas toman un tono negro brillante que
puede variar con el tiempo según la humedad
(como se explicó anteriormente).
•
Cuidados en cautiverio
• Al ser una especie africana, la mantis fantasma tolera bien las altas
temperaturas. Sin embargo, también puede soportar temperaturas
bajas, aunque el estándar recomendado para su terrario no debe superar
los 30 grados centígrados ni disminuir de los 18 grados centígrados.
• La humedad del terrario en cautiverio debe ser del 60 %-70 % para
los adultos. Por otro lado, las ninfas de esta especie
de insectos requieren niveles más altos para facilitar sus mudas, por
lo que se recomienda una humedad entre el 70 y el 80 % con el fin de
evitar posibles muertes o deformaciones.
• Este aspecto es indispensable para la muda del animal, ya que una humedad
baja genera que la mantis fantasma no pueda despegarse de su
antiguo exoesqueleto y pierda algunas extremidades. Por el contrario,
una humedad demasiado alta (más del 90 %) hará que no pueda
endurecer su nuevo exoesqueleto luego de mudar su piel y tenga
problemas de salud en el futuro.
• Por lo general, se recomienda contar con una pareja conformada por
una hembra y un macho, cada uno alojado en un terrario de 35
centímetros de alto por 20 centímetros de ancho y 20 centímetros de
profundidad. En el caso de las ninfas, pueden tenerse juntas en una
misma instalación hasta que crezcan un poco, ya que el nivel de
canibalismo no es muy alto.
• La decoración del espacio requiere elementos como ramas, plantas
secas o cualquier objeto que simule el bioma del bosque semiárido. En
cuanto a la iluminación, esta especie no tiene grandes requisitos y la
luz de una ventana cercana es más que suficiente.
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