MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES – - DSM
IV-
2 DIAGNÓSTICO CATEGORIAL DSM IV
Es la referencia actual usada por los profesionales y los médicos de salud mental para
diagnosticar desórdenes mentalesEs una herramienta utilizada como guía para comunicar y
dar a conocer estudios estadísticos sobre Salud Pública.
3 DSM IVPermite que los profesionales de salud mental alcancen el consenso en el cual los
síntomas o los grupos de los síntomas definan categorías diagnó[Link] una amplia
gama de información basada en la observación empírica, que puede aplicarse y usarse en
todo el [Link] información sobre la frecuencia con que se presenta una
categoría.
4 Historia del DSM1952 -DSM I: un glosario de Descripciones de las diferentes categorías
diagnósticas.(106)Aparece el término reacción :los trastornos mentales representan
reacciones de la personalidad a factores psicológicos, sociales y biológicos.1968 –DSM II –
182 categorías-
5 Historia del DSM1980-El DSM III introduce innovaciones metodológicas como criterios
diagnósticos explícitos, (265 categorías) un sistema multiaxial y un enfoque descriptivo que
pretende ser neutral frente a las teorías etiológicas.1987 – DSM III-R 292 categorías
6 El DSM IV (1994)Revisiones sistemáticas de la literatura, bibliografía clínica y de
investigación actualizada-2) Nuevo análisis de los datos ya recogidos. – basados en estudios
epidemiológicos, clínicos o terapéuticos3) Estudios de campo.-de distintas organizaciones
internacionales que permiten comparar opciones alternativas y estudiar el impacto de los
cambios sugeridos.
7 DSM IV – CIE10Estrecha relación y coordinación de esfuerzo entre el DSM IV con la CIE –
10, Clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas de salud, llevada a
cabo por la OMS, publicada en 1992.
8 Dsm IV – CIE10CIE-10 tiene su origen en la «Lista de causas de muerte», 1893 primera
edición el Instituto Internacional de EstadísticaLa OMS se hizo cargo de la misma en 1948, en
la sexta edición, la primera en incluir también causas de [Link] CIE-10 se desarrolló en
1992 y su propósito fue rastrear estadísticas de mortalidad. La OMS publica actualizaciones.
9 Clasificación Internacional de Enfermedades CIE 10° REVISION
Propósito: Permitir el registro sistemático, el análisis, la interpretación y la comparación de los
datos de mortalidad y morbilidad recolectados en diferentes países o áreas y en diferentes
é[Link]: se ha convertido en una clasificación diagnóstica estándar internacional para
todos los propósitos epidemiológicos generales y muchos otros de administración de salud.
10 La codificación de diagnósticos
Facilita la recolección de datosLa compilación de información estadísticaLa comunicación de
datos diagnósticosSe usan subtipos para mejorar la especificidad
11 La codificación de diagnósticos
Dentro de un diagnóstico los subtipos definen subgrupos fenomenológicos mutuamente
excluyentes y se indican en el conjunto de criterios mediante las palabras “especificar el
tipo”.Por el contrario las especificaciones no pretenden ser mutuamente excluyentes Permiten
definir subgrupos más homogéneos de individuos afectados por un trastorno y que comparten
cierta característica.
12 Trastorno Mental Síndrome o un patrón comportamental o psicológico de
significación clínica que aparece asociado a:un malestar (dolor),una discapacidad (deterioro
de algún área de funcionamiento)a un riesgo significativamente aumentado de morir o de sufrir
dolor, discapacidad o pérdida de libertadDebe considerarse como una manifestación individual
de una disfunción comportamental, psicológica o biológica
13 Enfermedad MédicaEs la enfermedad o trastorno no incluído dentro de los trastornos
mentales o del [Link] no supone que los procesos somáticos no estén
relacionados con factores o procesos comportamentales psicosocialesSe diagnostican en el
Eje IIICausa directa: Ej. Depresión - HipotiroidismoCausa indirecta: Ej. Depresión y CáncerDe
relevancia: Ej. Depresión y arritmia
14 Limitaciones del enfoque categorial
El DSM IV es una clasificación categorial que divide los trastornos mentales en diversos tipos,
basándose en series de criterios con rasgos definitoriosLa formulación de categorías es el
método para organizar y transmitir información en la vida [Link] el DSM IV cada categoría
de trastorno mental, no es una entidad separada, con límites que la diferencian de otras
15 Uso para la elección de tratamiento
El diagnóstico de acuerdo al DSM IV es sólo un primer paso para la evaluación completa para
elaborar una estrategia terapéutica el profesional necesita más información que los criterios
del DSM IV.
16 Juicio ClínicoEl DSM IV es una clasificación de trastornos mentales para uso clínico,
educacional y de investigació[Link] categorías, los criterios diagnósticos y las definiciones
deben ser utilizados por personas con experiencia clí[Link] recomendación de no usar el
manual por parte de aquéllas profesionales con escasas información..
17 Juicio ClínicoLos criterios deben ser usados como guías y con juicio clínico sin seguirse
como [Link] juicio Clínico debe primar aunque los signos y síntomas no cumplan todos los
criterios diagnósticos.
18 Juicio Clínicoson formulaciones que un experto elabora acerca de otra personaAvalada
por conocimientos científicos específicos del experto
19 Juicio ClínicoLos pasos a seguir en la elaboración de hipótesis consisten
en:seleccionar,Jerarquizar,ordenar,comparar,Relacionar,buscar recurrencias, integrar los
datos
20 Juicio Clínico descansa en: Experiencia e información disponible
Habilidad del psicólogoEl talento, creatividadCaracterísticas de personalidadEstilo
cognitivoValor predictivo de las inferencias
21 DSM IV –Aspectos culturales-
El DSMIV tiene un importante esfuerzo de preparación para que pueda usarse en poblaciones
de distinto ámbito culturalDirectrices diseñadas para ayudar al clínico a evaluar y documentar
de manera sistemática el impacto del contexto cultural del individuo.
22 DSM IV –Aspectos culturales-
Existen pruebas de que los síntomas y un gran número de trastornos están influidos por
factores étnicos y [Link] ello hay un apartado –apéndice- dedicado a los rasgos
ligados a la cultura y directrices apropiadas para su comprensión
23 TIPOS DE DIAGNÓSTICOS Diagnóstico Principal
El motivo de consulta constituye el principal objeto de atención o tratamiento. A veces resulta
difícil determinar qué diagnóstico es el principalLos diagnósticos múltiples pueden formularse
en formaMultiaxial o No Axial.
24 TIPOS DE DIAGNÓSTICOS Diagnóstico provisional
El clínico puede indicar la incertidumbre diagnóstica anotando provisional. Cuando existe una
clara presunción de que todos los criterios para un diagnóstico se cumplirán pero no se
dispone de la suficiente información.
25 TIPOS DE DIAGNÓSTICOS Diagnóstico no especificado
Dada la diversidad de las presentaciones clínicas, es imposible que la nomenclatura
diagnóstica abarque cualquier situación [Link] diagnóstico cuenta con una categoría no
[Link] atípicas o mixtasPatrón sintomático no incluido en el DSM
IVEtiología inciertaInformación incompleta
26 TIPOS DE DIAGNÓSTICOS Diagnóstico o trastorno aplazado
Incertidumbre diagnósticaInformación inadecuada para cualquier juicio diagnóstico:diagnóstico
aplazado.- No hay datos para determinar el trastornoDiagnóstico específico
provisionalCódigos Z. Hay síntomas pero no configuran enfermedad.
27 Especificar gravedad y curso
Como el diagnóstico se aplica a manifestaciones actuales del sujeto. Una vez indicado debe
especificarse indicaciones de gravedad y curso evolutivo:Leve –Moderado –Grave –En
remisión parcial –En remisión total –Tener en cuenta el número e intensidad de los signos y
síntomas del trastorno en cuestión
28 Especificar gravedad y curso
Leve: Son pocos los síntomas que exceden los requeridos para formular el diagnóstico. No
dan lugar sino a un ligero deterioro de la actividad social o acadé[Link]: Existen
síntomas o deterioro funcional situado entre leve y [Link]: Se detectan varios síntomas
que exceden los requeridos para formular el diagnóstico, y los síntomas dan lugar a un
notable deterioro de la actividad social o académica.
29 Especificar gravedad y curso
En remisión parcial: Con anterioridad se cumplían todos los criterios pero en la actualidad sólo
permanecen algunos de sus sí[Link] remisión total: Cuando ya no existe ningún síntoma
del trastorno, pero es relevante tener en cuenta dicho trastorno. Necesidad de evaluación
persistente
30 Criterios de exclusión
Los criterios de exclusión ayudan a establecer una jerarquía diagnóstica o señalar
consideraciones diagnósticas [Link] ha cumplido criterios para….No cumple
criterios para….No aparece exclusivamente en el transcurso de…No se debe a efectos de…
No se explica mejor por…
31 Evaluación multiaxial
Un sistema multiaxial implica una evaluación en varios ejes cada uno de los cuales concierne
a un área distinta de información que puede ayudar al clínico en el planeamiento del
tratamiento y en la predicción de [Link] sistema promueve la aplicación del modelo
biopsicosocial en clínica, enseñanza e investigación
32 Se incluyen cinco ejes Eje I: Trastornos clínicos
Otros Problemas que pueden ser objeto de atención clínicaEje II: Trastorno de la
personalidadRetraso MentalEje III: Enfermedades Médicas
33 Se incluyen cinco ejes Eje IV: Problemas Psicosociales y ambientales
Eje V: Evaluación de la actividad global
34 Evaluación multiaxial
facilita una evaluación completa y sistemática de los distintos trastornos mentales,
enfermedades médicas, de los problemas psicosociales y ambientales y del nivel de
[Link]ían el objeto de la [Link] para captar la complejidad de las situaciones
clínicaspara describir la heterogeneidad de los individuos que presentan el mismo diagnóstico.
35 Formato no axialQuienes elijan esta opción deben seguir la norma general de registrar
todos los trastornos mentales coexistentes, las enfermedades médicas y otros factores en la
medida en que sean relevantes para la asistencia y el tratamiento del [Link] diagnóstico
principal o el motivo de consulta deben citarse en primer lugar.
El DSM-5 está organizado en tres secciones. La Sección I está dirigida a proporcionar
pautas para el uso clínico y forense del manual. La Sección II incluye los criterios y
códigos diagnósticos de los diferentes trastornos (tabla 1) y, por último, la Sección III
recoge medidas dimensionales para la evaluación de los síntomas, criterios sobre la
formulación cultural de los trastornos y una propuesta alternativa sobre la
conceptualización de los trastornos de personalidad, así como una descripción de las
condiciones clínicas que están actualmente en estudio.
Tabla 1. Clasificación de los trastornos recogidos en el DSM-5
Cambios en la organización de los trastornos
A nivel estructural y organizativo, los cambios más destacables en el DSM-5 son la
eliminación del sistema multiaxial y la reorganización de los capítulos. Las
modificaciones habidas respecto al DSM-IV-TR figuran descritas en el Apéndice.
El DSM-5, como las ediciones anteriores de este manual, está basado en el modelo
categorial, que implica que cada categoría diagnóstica es diferente de la salud y del
resto de las categorías diagnósticas. Sin embargo, al ser conscientes sus autores de las
limitaciones del sistema categorial, incorporan, hasta cierto punto, un enfoque más
dimensional que en las ediciones anteriores. Así, por ejemplo, se analiza la severidad
mayor o menor de los síntomas (leve, moderado y severo) en diversos cuadros clínicos
(el trastorno depresivo mayor o los trastornos adictivos y relacionados con sustancias).
Se ha eliminado el sistema multiaxial porque generaba distinciones artificiales y era
poco utilizado. Por ello, todas las categorías diagnósticas de los Ejes I y II del DSM-IV-
TR están incluidas en la misma sección (Sección II) en el DSM-5, con anotaciones
separadas en cada categoría para las condiciones médicas asociadas (antiguo Eje III),
para los factores psicosociales y ambientales (antiguo Eje IV) y para la discapacidad,
entendida esta como daño en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas
significativas de la vida cotidiana (antiguo Eje V).
En la Sección III se incluyen en todos los grupos diagnósticos medidas dimensionales
de la severidad o de la frecuencia en las dos últimas semanas en trece conjuntos de
síntomas (doce en el caso de los niños y adolescentes), que abarcan la depresión, la
ira, la manía, la ansiedad, los síntomas somáticos, la ideación suicida, la psicosis, las
alteraciones del sueño, la memoria, los pensamientos y conductas repetitivas, la
disociación, el funcionamiento de la personalidad y el consumo de drogas. Cada uno de
estos ítems es valorado en una escala de 0 a 4 en función de su menor o mayor
gravedad/frecuencia. Asimismo se incluye en esta Sección una Escala de Evaluación de
la Discapacidad de la Organización Mundial de la Salud, autoadministrada, de 36 ítems,
que está orientada a evaluar las capacidades del sujeto adulto para llevar a cabo
actividades en seis áreas: comprensión y comunicación; movimientos; autocuidado;
relación con otras personas; actividades cotidianas; y participación en la sociedad. Esta
escala, que es más clara y rigurosa que la Escala de Evaluación Global del
Funcionamiento del DSM-IV-TR (2000) y que cuenta también con una versión
modificada para niños y adolescentes, evalúa de 1 a 5 cada una de las áreas en
función de la menor o mayor dificultad que ha tenido el sujeto en los últimos 30 días.
La organización global de los capítulos (y la específica de cada capítulo) tiene más en
consideración el ciclo vital que en las ediciones anteriores del DSM. Así, los cuadros
clínicos que se manifiestan en las primeras fases evolutivas (como, por ejemplo, los
trastornos del neurodesarrollo) figuran al principio del manual; los trastornos que
habitualmente aparecen en la adolescencia y en la edad adulta joven (entre otros, los
trastornos de ansiedad, depresivos o de la conducta alimentaria o los trastornos del
espectro de la esquizofrenia) se encuentran descritos en la parte central; y, por último,
los trastornos asociados a la vejez (trastornos neurocognitivos) se hallan al final.
Asimismo en cada capítulo se describe la presentación de los cuadros clínicos, cuando
es preciso, en diferentes grupos de edad (por ejemplo, en el trastorno de estrés
postraumático o en los trastornos del sueño).
Novedades relativas a los diagnósticos específicos
Los grupos diagnósticos del DSM-5 figuran descritos en la tabla 1. En este apartado,
sin una pretensión de exhaustividad por razón del espacio, se comentan los cambios
más significativos solo en los grupos diagnósticos más relevantes.
En el ámbito infanto-juvenil los trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la
adolescencia del DSM-IV-TR pasan a convertirse en el DSM-5 en trastornos del
neurodesarrollo. El retraso mental se denomina ahora discapacidad intelectual para
evitar el estigma social asociado a ese término y para hacer hincapié en la necesidad
de evaluar tanto la capacidad cognitiva (cociente de inteligencia) como el grado de
adaptación a la vida cotidiana. Asimismo en este capítulo los trastornos generalizados
del desarrollo desaparecen como tales para integrarse en los trastornos del espectro
autista, que ahora engloban el trastorno autista, el trastorno de Asperger, el trastorno
desintegrativo infantil y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Estos
cuatro cuadros clínicos responden a una única condición con diferentes niveles de
gravedad en el ámbito de la interacción social y de las conductas limitadas y
repetitivas. Respecto al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), se
ha establecido la edad anterior a los 12 años para la aparición de los síntomas (antes
era a los 7 años), pero las modificaciones más importantes son la posibilidad de
realizar este diagnóstico junto con un trastorno del espectro autista (antes eran
incompatibles) y, especialmente, la reducción del número de síntomas para
diagnosticar este cuadro clínico en la vida adulta.
En el capítulo del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, el cambio
más importante del DSM-5 es la desaparición de los subtipos de esquizofrenia del
DSM-IV-TR (paranoide, desorganizada, catatónica, indiferenciada y residual) porque
han mostrado una estabilidad diagnóstica limitada y porque no han respondido
diferencialmente al tratamiento (McGorry, 2010). Asimismo el calificado en el DSM-IV-
TR como trastorno esquizotípico de la personalidad es considerado en el DSM-5, sin
modificar los síntomas, como perteneciente al espectro de la esquizofrenia (además de
estar incluido en el capítulo de los trastornos de personalidad).
El capítulo de los trastornos de ansiedad del DSM-5 supone un reagrupamiento distinto
de los cuadros clínicos indicados en la edición anterior. Lo más significativo es la
exclusión de este apartado del trastorno de estrés postraumático (TEPT) y del
trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), que ahora se describen en capítulos propios e
independientes para resaltar el carácter distintivo de la reexperimentación del suceso
traumático en el caso del TEPT o el de las obsesiones en el caso del TOC. Lo que se
incluye en este capítulo son las fobias (social, específica y agorafobia), el trastorno de
pánico, el trastorno de ansiedad generalizada y, además, el trastorno de ansiedad de
separación y el mutismo selectivo (este último muy asociado a las respuestas de
ansiedad), que figuraban en el DSM-IV-TR en el apartado de trastornos de inicio en la
infancia.
El nuevo capítulo del trastorno obsesivo-compulsivo y otros trastornos relacionados
recoge los apartados clásicos del TOC, del trastorno dismórfico corporal y de la
tricotilomanía, estos dos últimos incluidos en el apartado de trastornos de somatización
y de trastornos de control de los impulsos, respectivamente, en el DSM-IV-TR, y añade
algunos cuadros clínicos nuevos, como el trastorno de acumulación, que era solo un
síntoma del TOC en la versión anterior, y el trastorno de excoriación (arrancarse
compulsivamente la piel).
En cuanto al nuevo capítulo de los trastornos relacionados con el trauma y con el
estrés, se incluyen: el TEPT, que cuenta ahora, en lugar de tres, con cuatro grupos de
síntomas (reexperimentación, hiperactivación, evitación y alteraciones
cognitivas/cambios en el estado de ánimo) y que tiene criterios algo distintos para los
menores de 7 años; el trastorno de estrés agudo; los trastornos adaptativos, que
pueden surgir ante situaciones estresantes traumáticas o no traumáticas y que antes
figuraban como capítulo propio; y, finalmente, dos trastornos vinculados a los
problemas con el apego parental y que se manifiestan en la infancia: el trastorno
reactivo de la vinculación, relacionado con problemas internalizantes, y el trastorno del
comportamiento social desinhibido, más vinculado con conductas temerarias e
inadecuadas en las relaciones con adultos y con el TDAH.
Los trastornos depresivos y los trastornos bipolares se agrupan en capítulos distintos.
El capítulo de los trastornos depresivos incluye, además del trastorno depresivo mayor
y de la distimia, nuevos cuadros clínicos, como el trastorno disfórico premenstrual o el
trastorno del estado de ánimo disruptivo y no regulado, este último orientado a niños y
adolescentes (hasta los 18 años) con síntomas persistentes de irritabilidad y episodios
de descontrol conductual y que tiene el objetivo de evitar un sobrediagnóstico del
trastorno bipolar en la infancia. A su vez, el duelo no excluye el diagnóstico de un
episodio depresivo mayor. El DSM-IV-TR excluía de este diagnóstico a las personas que
mostraban dichos síntomas tras la pérdida de un ser querido en los dos meses
anteriores, pero el DSM-5 omite esta exclusión.
En el capítulo de los trastornos de la alimentación y de la conducta alimentaria,
además de la anorexia nerviosa y de la bulimia nerviosa, se integran la pica y la
rumiación (antes incluidos en los trastornos de la infancia y adolescencia) y se incluyen
en el DSM-5 como nuevos diagnósticos el trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta y
el trastorno por atracón, que aporta como elemento diferencial de la bulimia la
ausencia de implicación en conductas compensatorias inadecuadas (purgarse, hacer
ejercicio excesivo e irracional, etcétera). En el apartado de la anorexia nerviosa ya no
se requiere la amenorrea como criterio para el diagnóstico porque hay situaciones en
que esta circunstancia no aparece (mujeres tomando anticonceptivos o que han
llegado a la menopuasia, hombres afectados por este cuadro clínico, etcétera).
El capítulo del DSM-IV-TR referido a los trastornos relacionados con sustancias se
amplía en el DSM-5 y se denomina trastornos adictivos y relacionados con sustancias.
Es más preciso hablar de adicción que de dependencia porque la tolerancia y el
síndrome de abstinencia que caracterizan a la dependencia son respuestas que están
también presentes como respuesta a algunos psicofármacos (benzodiacepinas, por
ejemplo) y que no necesariamente indican la presencia de una adicción, que requiere
además el ansia por una droga o por una conducta placentera. De este modo, a las
adicciones químicas se añade el trastorno del juego (antes denominado juego
patológico e incluido en el DSM-IV-TR en el capítulo de trastornos del control de los
impulsos). Asimismo se abre el campo a futuros nuevos diagnósticos (adicción a
Internet o adicción al sexo, por ejemplo). El núcleo de este apartado es la adicción en
sí misma (el ansia por la droga/conducta placentera se ha incorporado como criterio
diagnóstico), independientemente de que esta sea generada por drogas o por
conductas placenteras, porque la sintomatología es similar y porque la activación del
sistema de recompensa cerebral es muy parecido. Asimismo la distinción entre
dependencia y abuso desaparece y se toma en consideración el trastorno por uso de
sustancias, con diversos grados de gravedad (leve, moderado y severo).
Respecto al nuevo capítulo de los trastornos neurocognitivos, el DSM-5 recoge las
demencias y los trastornos amnésicos del DSM-IV-TR, pero incluye además un
apartado específico (y nuevo) para el trastorno neurocognitivo leve, que supone un
deterioro de las funciones cognitivas que no es meramente atribuible a la edad y que
interfiere negativamente en la vida cotidiana de la persona. Asimismo se especifican
los trastornos neurocognitivos, ya sean severos o leves, en función de subtipos
etiológicos más amplios que en el DSM-IV-TR (enfermedad de Alzheimer, demencia
vascular, demencia frontotemporal, demencia de cuerpos de Lewy, lesión traumática
cerebral, enfermedad de Parkinson, infección por VIH, enfermedad de Huntington y
encefalopatía espongiforme).
El capítulo de los trastornos sexuales y de la identidad sexual del DSM-IV-TR se
desdobla en tres capítulos distintos en el DSM-5 (disfunciones sexuales, disforia de
género y trastornos parafílicos). Las disfunciones sexuales ya no se clasifican en
función del ciclo de la respuesta sexual, porque la distinción entre ciertas fases (por
ejemplo, deseo y activación) puede ser artificial, sino de forma más descriptiva y más
exigente en cuanto a la duración y la gravedad del trastorno. Asimismo desaparece el
trastorno de aversión al sexo por su infrecuencia y se fusionan la dispareunia y el
vaginismo en el trastorno de penetración/dolor genital. A su vez, el capítulo de la
disforia de género, que pone el énfasis en la "incongruencia de género", es nuevo en el
DSM-5 y sustituye al trastorno de la identidad sexual del DSM-IV-TR. Por último, en el
capítulo de los trastornos parafílicos se establece una distinción entre las parafilias y
los trastornos parafílicos, que son parafilias que causan malestar a la persona afectada
o cuya satisfacción implica daño a terceras personas. Es decir, la novedad del DSM-5
es que la parafilia es una condición necesaria, pero no suficiente, para diagnosticar un
trastorno parafílico.
Asimismo hay en el DSM-5 un nuevo capítulo (trastornos del control de los impulsos,
disruptivos y de conducta) que supone una integración de dos capítulos del DSM-IV-TR
y que abarca los trastornos caracterizados por problemas en el autocontrol emocional y
conductual. Del antiguo capítulo de los trastornos del control de los impulsos se
recogen ahora el trastorno explosivo intermitente, lapiromanía y la cleptomanía; y del
capítulo de los trastornos de la infancia y adolescencia se incluyen ahora el trastorno
negativista desafiante, el trastorno de conducta y el trastorno de conductas
disruptivas. Asimismo el trastorno antisocial de la personalidad se incluye tanto en este
capítulo como en el referido a los trastornos de personalidad. Respecto al trastorno
negativista desafiante, se agrupan los criterios en tres bloques (estado de ánimo de
enfado o irritable, conductas desafiantes y actitudes de venganza) para abarcar
síntomas tanto cognitivos como conductuales y se especifican criterios de frecuencia y
severidad de los síntomas. En el DSM-5 el trastorno explosivo intermitente incluye
entre los arrebatos violentos, no solo la agresividad física, sino también la violencia
verbal y especifica los criterios de frecuencia precisos para hacer el diagnóstico.
Mención aparte merece el capítulo de los trastornos de personalidad (TP). La
clasificación y el criterio categorial utilizados en el DSM-5 son los mismos que en el
DSM-IV-TR, excepto que ya no figuran en el Eje II. De este modo, se señalan tres
clusters que agrupan los diez trastornos específicos de personalidad: a) cluster A
(trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico), vinculado a personas con conductas
extravagantes y excéntricas; b) cluster B (trastornos antisocial, límite, histriónico y
narcisista), relacionado con personas con conductas dramáticas, emocionales o
erráticas; y c) cluster C (evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo), referido a
personas con conductas de ansiedad.
Sin embargo, en la Sección III del DSM-5 se presenta adicionalmente un modelo
alternativo para los TP, que está basado en el daño causado por el funcionamiento de
la personalidad y en los rasgos de personalidad patológicos. Este enfoque agrupa un
número de TP más restrictivo (antisocial, evitativo, límite, narcisista, obsesivo-
compulsivo y esquizotípico) que en el enfoque categorial, así como un trastorno de
personalidad-rasgo, referido a la presencia de un trastorno de personalidad que no
encaja en los criterios diagnósticos para los trastornos específicos y que sustituye al
trastorno de la personalidad no especificado del DSM-IV-TR.