CAMINANDO EN LA
GUIANZA DEL ESPÍRITU
SANTO
Porque todos los que son guiados por el
Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Romanos 8:14
Introducción
¿Qué esperanzas brotan del alma del creyente que medita en las
posibilidades que ofrece el poder espiritual? ¿Qué cuadros se le presentan a
la mente? Puesto que el poder espiritual constituye un anhelo legítimo para
el pueblo de Dios, resulta verdadero que el creyente experimente tales
esperanzas. Aun cuando los cristianos no puedan estar de acuerdo en
cuanto a los medios por los cuales se obtiene el poder espiritual, todos
concuerdan en que es resultado de la obra del Espíritu Santo. No hay tema
alguno, por consiguiente, que
pueda tener mayor importancia
para el hijo de Dios que el
Espíritu Santo more en su
vida. Cristiano es el que ha
recibido a Jesucristo Juan 1:12;
cristiano espiritual es el que da
testimonio a Cristo en su vida; y
esto último se logra mediante el
poder del Espíritu Santo que
mora en él Santiago 4:5. La espiritualidad es, por lo tanto, la semejanza a
Cristo; y la semejanza a Cristo es el fruto del Espíritu ¿Qué mejor
representación de Cristo puede haber que ésta: "Amor, gozo, paz,
paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza" Gálatas
5:22-23? Este es el fruto del Espíritu. El poder espiritual no es
necesariamente, ni generalmente, una manifestación de lo milagroso o lo
espectacular, sino más bien la exhibición consecuente de las características
del Señor Jesús en la vida del creyente. Todo esto es obra del Espíritu
Santo, aquél de quien el Señor Jesús dijo: "El me glorificará”. Para vivir
como un verdadero cristiano es esencial contar con una adecuada
comprensión del ministerio del Espíritu Santo. Mas no es posible
comprender plenamente la obra de una persona si no se conoce a la persona
de quien se trata. Del mismo modo, es preciso saber sobre la persona del
Espíritu Santo (profundamente) a fin de poder apreciar plenamente su obra.
En ocasiones al creyente le puede parecer complicado tener que dedicarse
1
al estudio de la personalidad y la deidad del Espíritu. Pero lo que es el
Espíritu Santo resulta vital para entender lo que hace porque escrito está él
nos guiara a toda verdad San Juan 16:3, y el conocimiento tanto de su
persona como de su obra es fundamental para la vida y la devoción
cristianas.
No hay parte de la familia de Dios que se haya beneficiado con tantos
ministerios del Espíritu Santo como la iglesia de Dios a partir de
Pentecostés. Hasta ese momento el Espíritu no había venido a morar en
forma permanente en cada uno de los creyentes. La obra de unir a los
creyentes con el Cristo resucitado era imposible antes de la resurrección del
Señor y la venida del Espíritu en Pentecostés Hechos 2:1-6. Su ministerio
de enseñanza, de consolación y de intercesión son beneficios que todos los
cristianos pueden experimentar sin restricción en el día de hoy. Con toda
propiedad puede llamarse a esta época la época del Espíritu (tiempo de la
gracia); el pueblo de Dios de la época actual tiene un privilegio
grandemente superior al de cualquier otra época.
Pablo escribió una sola carta circular a la iglesia de Éfeso, fue enviada a
todas las iglesias de Asia Menor que fue de mucha importancia, con
frecuencia se mencionan los diversos ministerios del Espíritu Santo en esa
epístola, en realidad el Espíritu Santo es quien impartía dentro de la iglesia
restauración, sanidad, liberación, etc. Pablo les recuerda a los que pudieran
tener falta de seguridad en cuanto a su salvación que el Espíritu los ha
sellado y que su presencia en ellos constituye la garantía del carácter eterno
de su redención Efesios 1:13-14. Si Dios ha puesto su propio sello de
propiedad en nosotros, mediante la persona de su Espíritu Santo, no hay
cosa que pueda ser más segura que nuestra redención. La tarea,
aparentemente imposible, de unir a judíos y gentiles en un solo cuerpo fue
obra del Espíritu Santo quien unió y trae el acceso o ingreso a la misma
presencia del Padre Efesios 2:14-18. Pablo les asegura a quienes necesitan
fuerzas para permitir que Cristo reine en su vida que el Espíritu Santo es
quien las da Efesios 3:16, y es cuando lo hace que se puede comenzar a
comprender las dimensiones del amor de Cristo, Esforzándoos para
guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz Efesios 4:3. Un
cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, y un
Dios son las bases en que se asienta este principio de la unidad. Lo que
provoca la desunión es el pecado, y uno de los pecados más graves es el
mal uso de la lengua; por ello Pablo les recordó a sus lectores que las
palabras vanas (y cuánto más las palabras pecaminosas) contristan al
Espíritu Santo Efesios 4:29-31. La presencia del Espíritu en nosotros ha de
servir para controlar nuestra lengua. Las armas de batalla del creyente son
la espada del Espíritu y la oración Efesios 6:17-18. El modo de obtener
poder espiritual es la plenitud del Espíritu, lo que significa simplemente ser
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regido por el Espíritu Efesios 5: 18. El Espíritu Santo en la vida individual
y en la vida corporativa de la iglesia constituye, en efecto, un tema que se
repite en la epístola Efesios. La solución para estos últimos tiempos está en
la persona del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el antídoto para todo
error, el poder para toda debilidad 2 Timoteo 1-7, la victoria para toda
derrota, y la respuesta para toda necesidad. Está a disposición de todo
creyente, por cuanto mora en su corazón y en su vida 2 Pedro 3:13. La
respuesta y el poder ya nos han sido dados porque el Espíritu Santo mora
en nosotros.
1. LA MORADA DEL ESPÍRITU
Lo central del carácter distintivo de la obra del Espíritu Santo HA
SIDO Y ES en todo el tiempo de la dispensación de la gracia, y en la
iglesia consiste en que su ministerio especial es el de morar en los
creyentes Efesios 2:22. También constituye el punto central de las
promesas de nuestro Señor a sus discípulos con relación al ministerio
del Espíritu Santo a partir del momento que ascendió de este mundo al
trono de la gracia del padre eterno Marcos 16:19; Hechos 1:9. Además
de esto, la doctrina relativa a este de morar en el creyente es
fundamental para los otros ministerios que corresponden al Espíritu
Santo hoy día.
La regeneración, nuevo nacimiento
Conforme a la base bíblica el nuevo nacimiento también llamado la
regeneración ocurre en el preciso
momento cuando el hombre
pecador abre su corazón para
recibir a cristo en su corazón como
el señor y salvador de su vida
Juan 3:1-5 ; el apóstol Pedro hace
referencia directa y dice
expresamente: “siendo renacidos,
no de simiente corruptible, sino de
incorruptible, por la palabra de
Dios que vive y permanece para
siempre” 1 Pedro 1:23.
“….lavamiento de la
regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” Tito 3:5
A. Las personas en las cuales viene a morar el Espíritu Santo
Al creer y nacer de nuevo es cuando el Espíritu Santo viene a morar
en el creyente. El hombre viene a ser morada de Dios, al creer en
Cristo Jesús. por medio de la fe en él, es renovado y nace
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espiritualmente. El Espíritu Santo toma residencia en el corazón del
creyente para siempre Tito 3:6; Romanos 5:5. La iglesia no siempre
tuvo plena conciencia de esto, por cuanto Pablo tuvo que recordarles
a los creyentes de los primeros tiempos que así era en efecto l
Corintios 3:16; 6:19, del mismo modo en que se hace necesario
instruir a los creyentes sobre el tema en el día de hoy. Con todo, la
realidad del hecho de que el Espíritu Santo mora en los creyentes no
depende de que el creyente se dé cuenta de ello. Esto se demuestra de
cuatro formas:
Se afirma que los cristianos que pecan poseen el Espíritu Santo
Las conocidas palabras sobre la morada del Espíritu en
Corintios 6: 19 estaban dirigidas a una multitud muy variada de
creyentes en Corinto. Muchos de ellos eran carnales. Uno de él
vivía en pecado flagrante, pero nótese que en la opinión de Pablo se
trataba de un creyente, 1 Corintios 5:5. Varios más habían iniciado
juicios legales contra otros hermanos 1 Corintios 5:6-7. Pero sin
excepción se afirma que todos ellos tenían el Espíritu Santo. Más
todavía, era justamente el hecho de que en ellos moraba el Espíritu,
lo que Pablo tomaba como base para exhortarles a portarse bien.
B. El Espíritu Santo es un regalo
Muchos pasajes lo enseñan Juan 7:38-39; Hechos 11: 17; Romanos
5:5; 1 Corintios 2:12; 2 Corintios 5:5. En ninguno de ellos se dice
que dicho regalo o don se dé en forma discriminada; por el contrario,
se da a todos los creyentes. Si tenemos en cuenta lo que caracteriza
al regalo, esto es justamente lo que esperaríamos, porque el regalo es
una recompensa y el hecho de que se reciba no importa ningún
mérito. Por tanto, cabría esperar que no se haría distinción de
ninguna naturaleza, como precisamente se comprueba con la lectura
de los versículos mencionados.
La ausencia del Espíritu Santo constituye evidencia de que no se es
salvo, Pablo declara enfáticamente: “Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él” Romanos 8:9. Al dar su propia opinión sobre
la situación espiritual de los apóstatas en las iglesias, Judas se
expresa de la siguiente manera y sin rodeos: “Estos son los que
causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu”
Judas1:19. La palabra traducida sensual en este versículo es la
misma que en 1 Corintios 2: 14 se traduce por natural,
otro versículo que describe al hombre que no es salvo en términos de
su falta de percepción de los ministerios del Espíritu Santo. En
consecuencia, resulta claro por estos tres versículos que, en vista de
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que la ausencia del Espíritu Santo constituye evidencia de que no se
es salvo, la presencia del Espíritu Santo es el regalo de Dios para
todos los creyentes.
La morada universal del Padre y de Cristo en el creyente está
inseparablemente ligada a la morada universal del Espíritu. El
Espíritu Santo tiene la misión de revelarle al cristiano que el Padre
mora en él. "Y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios,
y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el
Espíritu que nos ha dado" 1 Juan 3:24. De modo que el
conocimiento de que el Padre mora en nosotros depende del
ministerio del Espíritu, que no está restringido, sino que obra en
todos los creyentes. Más aún, el conocimiento de que Cristo mora en
nosotros está supeditado a la venida del Espíritu Santo. Es el Espíritu
quien hará conocer la presencia de Cristo Juan 14:17-20, y quien
nos enseñará acerca de Cristo y lo glorificará Juan 16:13-15. Esto
nos indica con toda claridad que Cristo mora en todos los creyentes
Colosenses 3: 11; en consecuencia, el Espíritu Santo mora en todos
los creyentes a fin de que pueda hacerles saber que Cristo mora en
ellos, no obstante la Iglesia no debe olvidar que el Espíritu Santo
mora en los corazones limpios y nos anhela celosamente Santiago
4:5. Además, esta conclusión razonable recibe la confinación de las
pruebas mencionadas anteriormente.
C. La permanencia de su morada
¿Podemos afirmar que el Espíritu mora permanentemente en el
creyente, o existe algún pecado que pudiera hacer que se retirase?
Algunos creyentes sinceros piensan que, si bien el Espíritu que nos
es dado como un regalo en el momento de la conversión, se retirará
de nosotros si comentemos ciertos pecados. El Señor dijo que estaría
con nosotros para siempre Juan 14:16. Más aún, si el pecado pudiera
hacer que se retirase, luego dicho pecado tiene que tener el efecto de
hacer que esa persona pierda la salvación, por cuanto las ausencias
del Espíritu constituyen verdades que están inseparablemente ligadas
entre sí. Sin embargo, es cierto que el pecado afecta el ministerio del
Espíritu en el creyente. En cambio, no afecta su morada. El pecado
contrista al Espíritu Efesios 4:30 y hace que el poder de su presencia,
pero no el hecho mismo, disminuya. Es la plenitud del Espíritu (cosa
que analizaremos más adelante), y no es su presencia, lo que queda
afectado por el pecado.
D. La percepción de su morada
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Aun cuando la presencia del Espíritu no es experimental en el
sentido de que no depende de la experiencia del individuo, resulta
importante que el cristiano comprenda que se trata de un hecho, a fin
de que incorpore a su vida ciertas experiencias subsiguientes de
comunión y poder. El Señor prometió que sus seguidores sabrían
Juan 14: 17-20 que el Espíritu está presente en ellos. Luego, ¿cómo
podemos saberlo? Tenemos a nuestra disposición dos fuentes de
comprobación: la Palabra y la experiencia. De estas dos, no cabe
duda de que la Palabra es la mejor, porque la experiencia puede no
darse o puede también ser engañosa. En realidad, podemos decir que
la única prueba segura de la presencia del Espíritu en la vida del
creyente es que la Palabra de Dios así lo declara 1 Corintios 6: 19.
"Por lo tanto, aprendamos a creer que el Espíritu está en nosotros, los
hijos de Dios, sencillamente porque la Biblia nos lo dice. Luego,
cuando hayamos creído (pero no antes), veremos que ese Espíritu
hará surgir en nuestro corazón ese amor, gozo y paz que hasta
entonces habíamos buscado en vano Gálatas 5:22-23".
La experiencia puede o no confirmar el hecho de la presencia del
Espíritu. Si en nuestra vida hay pecado, tendremos pocas
experiencias de su poder, si es que tenemos alguna, porque el pecado
impide la obra del Espíritu y puede llevarnos a la conclusión
equivocada de que ni siquiera mora en nosotros. Además, en el
proceso normal del crecimiento cristiano puede haber épocas de
crecimiento lento y poco espectacular pero seguro, durante las cuales
puede no haber demostraciones especiales del poder del Espíritu. En
estos casos no debemos pensar nunca que ha cesado de estar
presente.
2. SELLADOS CON EL ESPÍRITU
A. Quien nos sella
Los siguientes pasajes mencionan este ministerio de sellar del
Espíritu Santo: 2
Corintios 1 :22; Efesios
1: 13; 4:30. Una
referencia adicional Juan
6:27 revela que Cristo
mismo fue sellado por el
Padre, pero el ministerio
de sellar del Espíritu
6
Santo en relación con el creyente se limita a los tres pasajes
mencionados. 2 Corintios 1 :22, es Dios quien sella al creyente. Él
es el agente, y esto concuerda con lo que Juan 6:27, nos revela
acerca del Padre sellando al Hijo.
B. Donde y con que somos sellados
El Espíritu Santo es el sello. El creyente es sellado en el Espíritu o
con El. En Efesios 1: 13 no hay preposición; en realidad, la frase
“con el Espíritu Santo de la promesa" es traducción de la frase to
pneumati, que no tiene preposición. Probablemente deba entenderse
que se trata de un locativo de esfera. En Efesios 4:30 la
preposición griega. Se puede entender como “por", es decir, con
sentido instrumental también puede, entenderse como un locativo,
igual que en Efesios 1: 13. El sentido locativo es mejor,
indudablemente, ya que Dios aparece específicamente como el que
sella, y no el Espíritu, interpretación que corresponde si ha de
tomarse con sentido instrumental la cita en Efesios 4:30. Por
ejemplo, cuando decimos que algo ha sido sellado con lacre,
queremos decir que la sustancia que se ha empleado para sellar es
lacre, y que alguien lo ha usado con el fin de sellar. Cuando las
Escrituras declaran que el cristiano ha sido sellado con el Espíritu,
lo que quieren decir es que el Espíritu mismo es la sustancia con
que se ha sellado, y que Dios es la persona que lo ha hecho.
C. La extensión del sello
El Espíritu es el sello para todos los creyentes. Esto se demuestra
de tres maneras.
Lo demuestra el versículo en 2 Corintios 1 :22, que no
menciona ninguna excepción, como si algunos no fuesen
sellados. Más aún, teniendo en cuenta el estado carnal de la
iglesia de Corinto, el hecho de que Pablo no hace ninguna
excepción cosa que podría haber hecho con toda facilidad y
legitimidad constituye prueba de que todo creyente sin
excepción recibe el sello.
Se debe tener en cuenta que las Escrituras no exhortan en
ninguna parte al creyente a que sea sellado. Este es un
argumento fuerte en favor del concepto de que se trata de una
experiencia universal, ya que nadie tiene que esforzarse por
conseguirla. Si no tuviera carácter universal, sería natural que
7
encontrásemos por lo menos una, si no numerosas,
exhortaciones sobre la necesidad de ser sellados (como ocurre,
por ejemplo, con la exhortación a ser llenos del Espíritu).
En Efesios 4:30 el hecho de que los creyentes allí
mencionados estaban sellados constituye la base en que se
apoya el apóstol para su exhortación a que no contristen al
Espíritu. Por lo tanto, resulta natural dar por sentado que ser
sellados es algo universal, de otro modo la exhortación a no
contristar perdería mucha fuerza.
a. El momento en el que se recibe el sello
El creyente es sellado en el momento en que recibe a Cristo
como Salvador. Nuestra versión de Reina Valera traduce bien
Efesios l: 13: " ... y habiendo creído (participio aoristo) en el
Cristo, fuisteis sellados [indicativo pasivo aoristo] con el
Espíritu Santo de la promesa". Lo importante en este versículo
no es tanto el momento en el que recibimos el sello sino la
causa. El oír y el creer son requisitos para que recibamos el
sello con el Espíritu. En otras palabras, el creer es la causa
necesaria para ser sellados, lo cual se produce en ese mismo
momento. El orden en este versículo no es cronológico, aunque
se trata de un orden lógico. Somos sellados para que seamos de
Él no se trata de que seamos sellados posteriormente al acto de
comenzar a pertenecer a Él por fe.
b. La intención del sello
La idea de sellar incluye las de propiedad, autoridad,
responsabilidad; pero, sobre todo, e incluyéndolas todas, está la
de la seguridad. El sentido primero y fundamental de sellar es
el de seguridad, por lo que la intención de Dios al sellar al
cristiano es la de garantizarle la seguridad. Esto incluye:
• La certidumbre de que es poseído por Dios.
• La certidumbre de la promesa de su salvación, porque no hay
poder superior al de Dios que pueda romper el sello; y Dios
ha prometido no romperlo jamás.
• La certidumbre en cuanto a su propósito de darnos seguridad
hasta el día de la redención.
Lo que está sellado está seguro. Lo que está sellado por Dios
tiene la misma seguridad que la promesa de Dios, y en el caso
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del creyente la promesa de Dios es que lo va a guardar hasta el
día de la redención, cuando pasará a pertenecer a Dios en forma
plena y permanente. Por lo tanto, el ser sellados lleva consigo la
promesa y la garantía de seguridad eterna. Conviene tener
presente que esta promesa de Efesios 4:30 sirve como base para
la exhortación apostólica a no contristar ahora al Espíritu con
los pecados de la lengua. Si se interpreta correctamente la
doctrina de la seguridad del creyente no habrá peligro de caer en
el libertinaje; pero una interpretación incorrecta podría, en
cambio, conducir a él.
Uno de los mejores ejemplos de lo que significa sellar o ser
sellado lo ofrece la correspondencia certificada. Cuando se
manda una carta por certificado la pieza queda sellada hasta que
llega a su destino. En rigor, sólo dos personas pueden abrir una
pieza certificada: el remitente (si se la devuelven) y el
destinatario. En el caso del creyente, Dios es el que lo pone en
camino hacia el cielo, y Dios que está en el cielo es el
destinatario que espera en el otro extremo. Por consiguiente,
solamente Dios puede romper el sello de nuestra redención, y Él
ha prometido que no lo va a hacer; y la garantía que respalda
dicha promesa es la presencia del Espíritu Santo, que es el
agente por medio del cual hemos sido sellados por Dios.
3. LAS RAMIFICACIONES DE LA DOCTRINA DE LA
PERSONALIDAD DEL ESPÍRITU SANTO.
Con relación a la idea de la personalidad. Quienes se oponen a la
personalidad del Espíritu Santo con frecuencia se equivocan con la
definición básica que dan de la personalidad. La definen en base a lo
que se conoce de la personalidad humana; pero toda personalidad
humana es imperfecta. Sólo Dios tiene personalidad perfecta, de
modo que cualquier definición de la verdadera personalidad tiene que
comenzar con un estudio de las características de Dios. Generalmente,
quienes niegan la personalidad del Espíritu Santo no le niegan
personalidad a Dios Padre, y a veces tampoco se la niegan al Hijo. Por
tanto, si se demuestra que el Espíritu Santo es Dios, se ha demostrado
al mismo tiempo que el Espíritu Santo tiene personalidad según la
definición que de ella ofrece Dios. Es falsa la suposición de que existe
la perfección de la personalidad en algún ser humano. Desde luego que
resulta obvio que la verdadera personalidad no requiere necesariamente
la corporeidad (es decir, la posesión de un cuerpo físico). Por ejemplo,
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los que mueren no dejan de ser personas a pesar de que ya no tienen
cuerpos materiales.
Con relación a otras personas:
Si el Espíritu Santo tiene personalidad, sería natural que estuviese
relacionado con otras personas, como persona independiente e
identificable. Tal es el caso en los ejemplos que siguen:
a. La relación que tiene con los apóstoles es la de una
persona (Espíritu Santo).
Como es de conocimiento de todos los que creen en la persona del
Espíritu Santo, tiene personalidad propia y estaba en aquellos
siervos "Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no
imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias” Hechos
15:28; aunque el Espíritu Santo mora en el corazón de cada creyente
nacido de nuevo y su relación es íntima, sin embargo, cuando él se
manifiesta lo hace en su propia deidad.
b. Su relación con el Señor Jesucristo
Es de tal naturaleza que, si el Señor tiene personalidad, llegamos
forzosamente a la conclusión de que el Espíritu también la tiene. Al
mismo tiempo, el Espíritu se distingue de Cristo de tal modo que
sabemos perfectamente que no se trata de una misma persona “El
me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”.
Juan. 16: 14.
c. El Espíritu Santo está relacionado con las otras dos
personas de la Trinidad.
Aunque existen conceptos diferentes en cuando a la deidad de las
tres personalidades, hay algunas personas que catalogan al Espíritu
Santo como una fuerza activa (el caso de los testigos de Jehová) u
otras expresiones vanas, sin embargo, el Padre y el Hijo son
personas. La fórmula del bautismo dice: "En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo” Mateo. 28: 19. No es sólo que
esta asociación del Espíritu con el Padre y el Hijo apoye la idea de la
personalidad del Espíritu, sino que el uso del vocablo "nombre" en
singular indica también que se trata de una persona como lo son los
otros dos. La bendición apostólica conduce a la misma conclusión:
“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión
10
del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén" 2 Corintios
13:14.
d. El Espíritu Santo está relacionado con su propio poder
Al mismo tiempo se distingue de él, de manera que no es posible
llegar a la conclusión de que el Espíritu Santo es solamente poder.
"Y Jesús volvió en el poder del Espíritu Santo a Galilea” Lucas 4:
14. Un versículo como el que acabamos de transcribir nos hace ver
que el Espíritu Santo es una persona que tiene poder, y no que el
Espíritu Santo sea simplemente una fuerza poderosa o algo con
mucha potencia. En Lucas 1 :35, Hechos 10:38, Romanos 15:13,
1 Corintios 2:4, etc., encontramos otros ejemplos de la
mencionada distinción entre el Espíritu Santo como persona y el
poder que posee. La fraseología que se utiliza en estos versículos no
sería más que inútil e inexplicable repetición, si se concibiese al
Espíritu Santo como un mero poder o influencia y no como una
personalidad real con poderes propios.
4. LA PERSONALIDAD DEL ESPÍRITU SANTO
A. Razones en que NO se apoya la doctrina de la
personalidad
La doctrina de la personalidad del Espíritu Santo reviste
importancia fundamental. Negarla equivale a negar su verdadera
existencia, como también la existencia de la Trinidad, y lo que
enseñan las Escrituras sobre el tema 2Corintios 13:14; 1Juan 5:7.
No obstante, la personalidad del Espíritu ha sido negada en todas
las épocas; primero por las monarquías.
los arrianos llamaban al Espíritu la "energía desplegada de
Dios" en sí tiene la misma doctrina de los testigos de Jehová.
los socinianos en los días de la Reforma. En épocas más
recientes su personalidad ha sido negada, por Schleiermacher,
Ritschl, los unitarios similar a los llamados “Solo Jesús”, los
teólogos liberales, y por la mayoría de los teólogos
neoortodoxos, aunque realmente existen otras sectas que
aparentemente conocen la biblia quienes niegan la existencia y
la personalidad del Espíritu Santo.
Con frecuencia los que le niegan la personalidad propia del
Espíritu usan la palabra personificación en lugar de
personalidad, pero el término no tiene para ellos el mismo
11
significado que el que tiene la palabra personalidad en la
doctrina ortodoxa.
B. Razones en que se apoya la doctrina de la personalidad
El Espíritu Santo tiene los atributos que corresponden a la
personalidad. Si la personalidad consiste simplemente en poseer
intelecto, emociones o sensibilidad, y voluntad, se puede demostrar
fácilmente que el Espíritu Santo tiene personalidad por cuanto tiene
inteligencia, emociones y voluntad propia.
a. Intelecto.
El Espíritu conoce y escudriña las cosas de Dios 1 Corintios. 2:
10-11; Isaías 11 :2; Efesios. 1: 17. Se afirma que tiene mente
Romanos. 8:27, y que tiene la facultad de enseñar a los
hombres 1 Corintios. 2: 13.
b. Emociones o sensibilidad.
El hecho de que las Escrituras muestran que el Espíritu Santo
tiene sentimientos es una prueba adicional de su personalidad.
Por ejemplo, se dice que el Espíritu se entristece cuando los
creyentes cometen actos pecaminosos Efesios 4:3, "Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención", hecho que no tendría
sentido de no ser persona (porque una influencia no puede
contristarse). En otro lugar, Pablo invoca "el amor del Espíritu"
para hacer una exhortación Romanos 15:30.
c. Voluntad
Se afirma que la distribución de los dones espirituales depende
de la voluntad del Espíritu 1 Corintios 12:7-11, y que el
Espíritu tiene facultad para dirigir las actividades de los siervos
de Dios. Esto lo ilustra muy bien la forma en que el Espíritu
guio a Pablo en Misia y en Troas. Le prohibió a Pablo que
predicase en Asia y en Bitinia, y luego lo encaminó con su
comitiva a Europa mediante la visión del hombre de Macedonia
Hechos.16:6-11.
Aparte de los detalles mencionados, toda la doctrina de la
deidad del Espíritu constituye prueba adicional de su
personalidad hebreos 2:4.
C. Actos de la personalidad del Espíritu Santo
12
Se atribuyen al Espíritu Santo acciones que no podrían atribuirse a
una mera cosa, influencia, poder o emanación. Tales acciones, por
tanto, tienen que ser las de una persona, lo cual demuestra que el
Espíritu tiene personalidad.
a. El Espíritu enseña.
"Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará
en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo
lo que yo os he dicho" Juan 14:26.
b. El Espíritu da testimonio.
"Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del
Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará
testimonio acerca de mí" Juan 15:26; “El Espíritu mismo da
testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios"
Romanos 8:16.
c. El Espíritu guía.
"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos
son hijos de Dios" Romanos 8:14.
d. El Espíritu convence.
"Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque
si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; más si me
fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convenced al mundo de
pecado, de justicia y de juicio" Juan 16:7-8.
e. El Espíritu refrena.
"Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para
siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días
ciento veinte años" Génesis 6:3.
f. El Espíritu manda y dirige a los hombres.
"Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro"
Hechos 8:29.
g. El Espíritu realiza milagros.
"Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a
Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió su camino gozoso"
Hechos 8:39.
h. El Espíritu llama para servicios especiales.
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"Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo:
Apartadme a Bombé y a Saulo para la obra a que los he llamado”
Hechos 13:2.
i. El Espíritu envía para el servicio cristiana.
"Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a
Seleucia, y de allí navegaron a Chipre" Hechos13:4.
j. El Espíritu intercede.
"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad;
pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles"
Romanos 8:26.
Estas son acciones que no podrían ser realizadas por un algo
impersonal, sino que tienen que ser realizadas justamente por un ser
personal es el Espíritu Santo.
D. Es objeto del trato que es atributo de la personalidad.
El Espíritu Santo es objeto de ciertos actos que resultarían
totalmente incongruentes, si no poseyese una verdadera
personalidad.
Al Espíritu se le puede obedecer.
"Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí,
tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende, y no dudes de
ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro,
descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por
Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis" (Hecho. 10:19-
2la).
a. ¿Al Espíritu se le puede mentir?
Tener sumo cuidado cuando se dirige al Espíritu Santo; porque
es el santo del señor, nadie puede mentir, porque el que lo hace
caerá bajo el juicio (este juicio es de muerte), "Y dijo Pedro:
Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses
al Espíritu ¿Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?"
Hechos 5:3-8.
b. ¿Al Espíritu se le puede resistir?
14
El resistir al Espíritu Santo es un acto de rebeldía y rebelión que
tiene como consecuencias muy duras para los que se resisten.
"¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos!
Vosotros resistís siempre el Espíritu Santo; como vuestros
padres, así también vosotros" Hechos 7:51.
c. ¿Al Espíritu se le puede contristar?
El verdadero hijo de Dios tiene que medir sus palabras, porque
una expresión áspera o Suez contristará al Espíritu Santo "Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención" Efesios 4:30.
d. Al Espíritu se le puede reverenciar
La suplica debe nacer de un corazón noble del creyente, para
que le Espíritu Santo permanezca en su dentro de su ser "No me
eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu"
Salmos 51: 11.
e. ¿Al Espíritu Santo se le puede blasfemar?
En este campo la iglesia tiene que tener mucho tino y discernir
por la palabra de Dios y el Espíritu Santo, su manifestación y el
actuar de la misma, porque sin darse cuenta pueden contradecir
su manifestación, en ocasiones hay personas deliberadamente
hablan incoherencias, este es el peligro eminente. "Por tanto os
digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres;
más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada"
Mateo 12:31.
f. Al Espíritu Santo se le puede injuriar
Esta palabra injuriar está relacionado con la ignorancia y la
altivez de los creyentes en Cristo. "¿Cuánto mayor castigo
pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y
tuviera por inmunda la sangre del pacto en la cual fue
santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?" Hebreos
10:29.
Como ya se ha dicho, actuar de las diversas formas mencionadas con
una influencia sería algo realmente inusitado. Por tanto, dichos actos
atribuyen personalidad a aquél a quien están dirigidos, vale decir al
Espíritu Santo.
15
5. LA PLENITUD DEL ESPÍRITU
Desde el punto de vista de la práctica y la experiencia, la plenitud del
Espíritu Santo constituye el aspecto más importante de la doctrina del
Espíritu Santo. Es precisamente, este ministerio el que hace que dicha
doctrina sea experimental, cuando básicamente buena parte de ella no
tiene carácter experimental. Mas, como ocurre con muchos otros
aspectos de la doctrina del Espíritu Santo, no siempre se la entiende
claramente.
Es necesario ser lleno del Espíritu Santo a fin de experimentar en toda
su amplitud el ministerio que cumple para con el creyente (un
encuentro personal). En otras palabras, es necesario para el crecimiento
en la vida espiritual, porque si no tiene experiencia personal nunca va
entender la plenitud del Espíritu Santo. Todo cristiano está ubicado,
según su experiencia y su ritmo de crecimiento, en algún punto de la
escala entre la inmadurez y la madurez. La madurez requiere dos
cosas:
Tiempo y control continuado por el Espíritu Santo. De manera que
la persona puede ser inmadura, ya sea porque no hace mucho que es
cristiana, o porque, a pesar de que ya hace tiempo que es creyente,
no está llena del Espíritu y, como consecuencia, no ha crecido en
las cosas del Señor. Lo opuesto al hecho de ser dirigido por el
Espíritu Santo es el ser dirigido por la carne, o sea la carnalidad. La
carnalidad y la espiritualidad son básicamente cuestiones de control
o dirección, aun cuando cada una de las vidas así dirigidas o
controladas exhibirán, naturalmente, características propias. Pero es
la dirección o control y no las características lo que hace que se sea
carnal o espiritual.
A. Lo que es ser lleno del Espíritu Santo
La clave para una adecuada definición de lo que es ser lleno del
Espíritu se encuentra en Efesios 5: 18: "No os embriaguéis con
vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del
Espíritu". Si bien es cierto que se traza un contraste entre la
borrachera y el ser lleno del Espíritu Santo, también se hace una
comparación, y es esta comparación la que nos proporciona la
clave.
La comparación se refiere al control o la dirección.
a. La persona ebria (borracho) está sometida a la acción del
alcohol que ha consumido Proverbios 23:31-33. Como
16
consecuencia de ello piensa y actúa de maneras que
normalmente le resultarían extrañas.
b. La persona que está llena del Espíritu Santo está bajo el
control del Espíritu Santo Romanos 8:14, y también actúa de
maneras que no le son naturales. Esto no quiere decir que
dichos modos de obrar son descontrolados o anormales, sino
que la persona se comporta de un modo distinto al que tenía
en su vieja vida. De modo, entonces, que estar lleno del
Espíritu Santo significa simplemente estar sometido a la
dirección de Espíritu Santo.
Exigencia
En la Palabra de Dios se trata de un requisito para el creyente.
En Efesios 5: 18 el verbo tiene forma imperativa. Se espera
que el cristiano esté lleno del Espíritu Santo, y si no se da el
caso, entonces esto se debe considerar pecado, por cuanto
equivale a desobedecer un mandamiento de la Palabra.
Descripción
La característica más notable de este fenómeno es que se trata
de una experiencia que se repite. En cambio, no es así con el
bautismo, la presencia, el ser sellado, ni la regeneración. En
este caso, empero, sí lo es. Esto lo demuestra el uso del
tiempo presente del imperativo en Efesios 5: 18 (lo cual
indica una acción continuada), y hay ejemplos de ello en la
vida de la iglesia primitiva. Los apóstoles fueron llenos del
Espíritu Santo en el día de Pentecostés Hechos 2:4. El mismo
grupo fue lleno de poder nuevamente poco después, al
término de la reunión de oración que se hizo como
consecuencia del interrogatorio del Sanedrín Hechos 4:31. El
hecho de que se puede repetir la experiencia constituye una
bendición, porque si así no fuera, ningún creyente
permanecería lleno por mucho tiempo, porque el pecado (o
sea la tendencia a que el ego tome el control) interrumpe el
dominio del Espíritu Santo.
B. Las condiciones para ser lleno
Antes de abandonar la tierra, el Señor les mandó a los discípulos
que se quedasen en Jerusalén en espera del cumplimiento de la
promesa relativa al bautismo del Espíritu Santo. Cierto es que
fueron llenos el día de Pentecostés Hechos 2:4, pero no era eso
lo que estaban esperando. Resulta vano buscar ejemplos en el
17
Nuevo Testamento de casos en que se les haya dicho a los
creyentes que esperen para ser llenos del Espíritu Santo, o de
casos en que así se haya obrado. Más todavía, es inútil buscar
ejemplos de creyentes que hayan orado para ser llenos del
Espíritu Santo a partir de Pentecostés. Lo que más se acerca a
esto es la oración de Pablo a favor de los creyentes de Éfeso:
"Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de
gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el
conocimiento de él" Efesios 1: 17.
Aunque específicamente las sagradas escrituras no mencionan de
cómo ser lleno del Espíritu Santo, tenemos el ejemplo empleado
directamente de la Iglesia central de Jerusalén, al enterarse que
Samaria había sido evangelizado por el evangelista Felipe
enviaron a Pedro y Juan a samaria, llegados ellos oraron con
imposición de manos y todos los que habían recibió a Cristo,
recibieron el bautismo del Espíritu Santo Hechos 8:14-17; si nos
ahondáramos específicamente estudiando los hechos grandiosos
de los grandes siervos dentro de la historia bíblica comenzando
desde Abraham hasta los días de Jesús utilizaron la imposición
de manos para bendecir, para sanar y para restaurar, conocido
como la ley de la impartición donde el Espíritu Santo estaba
presente llenando a las personas.
La obediencia a la palabra de Dios y su vivencia en su propia
vida es una de las condiciones, de tal manera las Escrituras
explican lo que significa la obediencia, en forma detallada, por lo
que hace al hecho de ser lleno del Espíritu.
C. La vida dedicada
De todos los estudios sobre las condiciones para ser lleno del
Espíritu, ninguno es más simple, bíblico, y directo que el libro de
Lewis Perry Chafer titulado El hombre espiritual (Editorial
Portavoz). Es dicho estudio el que seguimos a fin de detallar lo
que se quiere decir por la obediencia como condición para ser
llenos del Espíritu Santo.
A fin de ser lleno del Espíritu Santo debe mediar primeramente la
dedicación de la vida. Esto, según sugiere Chafer, está
debidamente sintetizado en 1 Tesalonicenses 5: 19: "No
apaguéis al Espíritu". De conformidad con el contexto, y
también exegéticamente, el versículo se refiere en primer lugar al
peligro de apagar las profecías en las asambleas públicas de la
18
iglesia. La palabra se usa con relación a la idea de apagar el
fuego Marcos 9:48; Hebreos 11:34, por lo que resulta apropiado
usarla con relación al Espíritu Mateo 3: 11; Hechos. 2:3. El
verbo está en el presente de imperativo y por lo tanto significa
"dejad de apagar el Espíritu"; es decir, dejen de hacer lo que
están haciendo. La iglesia en Tesalónica veía mal toda
manifestación del Espíritu que en cualquier sentido se apartara de
lo corriente. (Compárese esta situación con la de Corinto, donde
Pablo tuvo que advertir a la iglesia en cuanto a las
manifestaciones excesivas y el desorden en relación con los
dones del Espíritu.) Si bien éste es el significado exegéticamente,
Chafer interpreta el versículo en sentido teológico, para afirmar
que para ser lleno del Espíritu es fundamental la dedicación.
Dicha dedicación tiene que ver con la orientación básica de la
relación del individuo a la voluntad de Dios en su totalidad y no
particularmente con cuestiones específicas dentro de esa voluntad
divina.
a. El método para la vida dedicada.
La vida dedicada exige dos cosas: la dedicación inicial y la
dedicación continuada mediante la dirección constante de
dicha vida.
La dedicación inicial Romanos 12: 1-2. La dedicación inicial
consiste en una crisis y es una cuestión que se resuelve de una
vez para siempre. Según el pasaje central, Romanos 12: 1-2,
se requieren tres cosas.
Primero. - Tiene que haber una presentación. El tiempo
verbal es el aoristo (lo cual indica un acontecimiento que no se
repite), y el objeto es el cuerpo. De modo que esta dedicación
es una crisis y es algo completo. No se trata de una sucesión
de actos, y al mismo tiempo comprende toda la vida del
creyente. Si bien la dedicación inicial puede reconocer su
origen en alguna decisión o problema particular, no es una
dedicación para hacer algo sino la dedicación de la vida toda,
en la cual, naturalmente, está incluido todo. Básicamente la
cuestión que se plantea es ésta:
¿Quién va a dirigir la vida: ¿Cristo o el yo? Por cierto, que esto
no significa ir eliminando un pecado a la vez. Se trata de una
19
completa entrega del yo de una sola vez y para siempre. No se
refiere simplemente a las deficiencias en nuestra vida;
significa poner a disposición los talentos positivos también.
Segundo. - Comprende la separación Romanos 12:2. El
tiempo verbal es el presente y el modo es imperativo, lo cual
significa "dejad de conformaros a este siglo". La palabra es
muy gráfica. Significa esto: No se presenten con un barniz
mundano cuando por debajo son cristianos. Es el cuadro de un
acabado barato sobre una base costosa.
Tercero. - Comprende una transformación que tiene que ser
continua. Dicha transformación está centrada en la mente,
porque es ahí donde se manejan los pensamientos que orientan
la vida. Esa transformación dará como resultado el
conocimiento de la voluntad de Dios. Para todo esto, empero,
es fundamental el acto inicial de presentación o dedicación.
Esto último tiene que acontecer primero; de otro modo no
puede haber ni separación ni transformación.
Dirección continua.
La vida dedicada requiere dirección, porque la dedicación sola
no garantiza automáticamente la solución a todos los
problemas de la vida. Sí, garantiza (o debiera hacerlo) el que,
cuando el cristiano se enfrenta con un problema, lo único que
tendrá que hacer es discernir la voluntad de Dios en lugar de
tener que resolver si la va a cumplir o no. Pero a fin de saber
cuál sea la voluntad de Dios en circunstancias particulares,
resulta necesario contar con la dirección del Espíritu Santo, y
luego obrar de conformidad con dicha dirección para ser lleno
del Espíritu. Es el Espíritu el que guía Romano 8: 14, y lo
hace, fundamentalmente, mediante la comunión que se tiene
con él, la cual presupone la entrega que implica la dedicación
inicial. De este modo, la dedicación se mantiene activa y
pertinente mediante la dirección diaria del Espíritu a medida
que el creyente desenvuelve su vida en comunión con él. Las
sugerencias sobre cómo discernir la dirección del Espíritu son
muchas. Una comunión tan íntima que no queden dudas en
cuanto a la guía del Espíritu es, sin embargo, la clave de la
cuestión. No obstante, pueden ofrecerse algunas sugerencias
adicionales que resulten de ayuda.
No deben buscarse cosas con las cuales sustituir la comunión.
El vellón para determinar la guía del Señor limita a Dios a dos
20
posibilidades. El vellón, después que se ha tomado una
decisión, a fin de confirmar la guía del Señor es algo muy
distinto. El echar suertes también limita a Dios al número de
posibilidades que puede imaginar el hombre. Pero puede
ocurrir que Dios esté pensando en alguna posibilidad que no se
nos ha ocurrido a nosotros.
b. El conocimiento de la Palabra de Dios es esencial
Dios jamás guía de un modo contrario a la Palabra; más
todavía, guía tomando como base la Palabra Deuteronomio
6:6-9. La Palabra nos indica como obra Dios, tanto como la
forma en que no obra Juan 5:39.
c. Las manifestaciones de la vida dedicada.
La vida dirigida es una vida de paz, porque es una vida vivida
dentro de la voluntad de Dios, esto implica caminar y vivir en
el Espíritu Romanos 8:14;16. La vida dirigida no es una vida
sin pecado, pero sí es una vida vivida en la senda recta; es una
vida que aumenta y madura día a día Hebreos 5:14. La
dedicación de la vida, incluyendo el acto inicial del Espíritu, es
el primer requisito previo a ser lleno del Espíritu.
D. La vida sin derrota
El problema cotidiano del pecado en la vida del creyente por su
propia debilidad, es algo que debe reconocerse y ponerse delante
del Señor 1 Juan 1: 9, si es que el Espíritu ha de tener el
gobierno de esa vida. La dedicación y la dirección son factores a
tener en cuenta, pero la victoria sobre el pecado en la experiencia
diaria es otra cosa.
Como texto con el cual sintetizar dicho concepto Chafer se valió
de Efesios 4:30: "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con
el cual fuisteis sellados para el día de la redención". Es cierto
que exegéticamente este versículo tiene que ver con el efecto de
ciertos pecados en relación de la persona con el Espíritu. El
pecado contrista al Espíritu, pero esto no significa que éste ha de
retirarse de la persona. Los pecados de referencia son, en el
contexto de Efesios 4:30, pecados de la lengua. Se menciona la
"palabra corrompida" Efesios 4:29, la amargura, la ira, el enojo,
la gritería y la maledicencia Efesios 4:31. Así, está claro que son
los pecados de la lengua los que, en especial, entristecen al
Espíritu a tal punto que su ministerio en la vida del creyente se
resiente. Teológicamente, podemos aceptar que el versículo
21
represente cualquier pecado que contrista al Espíritu. Por lo
tanto, la cuestión de la vida no derrotada por el pecado resulta
vital para que el Espíritu pueda llenarla y dirigirla, porque,
cuando el pecado lo entristece, el Espíritu no puede actuar; no
tiene el control de los mandos.
a. El propósito de Dios con relación al pecado en la
vida del creyente.
Hay tres factores que deben considerarse.
Implica la santidad
La propia santidad de Dios es la vara con que se mide todo
pecado. Así se afirma en varios textos. "Por cuanto todos
pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios"
Romanos 3:23. "Sino, como aquel que os llamó es santo,
sed también vosotros santos en toda vuestra manera de
vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy
santo" 1 Pedro 1:15-16. Dios, que es luz, es él mismo la
norma. Desde luego que nadie puede igualar ese nivel de
perfección, de modo que Dios, sin reducir el nivel, con
gran sabiduría lo ha adaptado de tal forma que sirve para
que cada cristiano individual cumpla las exigencias según
su propia capacidad. Esto lo ha logrado Dios exigiendo
que andemos en la luz "Este es el mensaje que hemos oído
de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en él" 1 Juan 1 :5. En otras palabras, se nos exige
que respondamos a la medida de luz que, como cristianos
en desarrollo, recibimos de Él. El nivel lo establece Dios;
Él se nos revela en forma constante y creciente; espera que
nosotros respondamos constantemente a esa revelación
creciente de sí mismo. Esto es lo que significa andar en la
luz 1 Juan 2:6. La falta de respuesta en cualquier sentido
constituye pecado y contrista al Espíritu, con el resultado
de que pierde el control pleno de nuestra vida.
Implica la genuinidad
Uno de los secretos para la vida espiritual victoriosa es la
sinceridad delante del Señor. Es evidente que Él conoce
hasta los secretos del corazón Jeremías 17:9, si
comprendemos esto, nuestra reacción ante la luz será la que
debe ser.
22
Implica la gracia
La gracia se hace necesaria en este andar, sencillamente
porque no podemos evitar el caer. Pero cuando fracasamos,
Dios no nos abandona; nos perdona cuando confesamos
nuestros pecados l Juan l :9. Si no fuera por su gracia, ya
hace mucho que nos hubiéramos perdido todos.
b. La provisión de Dios con relación al pecado en la
vida del creyente
La provisión de Dios con respecto al pecado es triple.
La crucifixión
La provisión básica para la victoria consiste en reconocer
como real la crucifixión con Cristo de la naturaleza
pecaminosa en su muerte por el pecado Romanos 6: 1-
13. En un sentido, esto es semejante a la dedicación
inicial de la vida, en que se trata de una experiencia de
crisis; pero en otro sentido, sentido sumamente vital, es
diferente en que no se trata de una presentación, sino de
tomar como real aquello que ya se ha obtenido. Sin esto
no puede haber victoria alguna sobre el pecado habitual
en la vida.
El castigo
La disciplina que ejerce Dios es también provisión suya
con relación al pecado en la vida del creyente Hebreos
12:5-11. El propósito expreso de dicho castigo es "para lo
que nos es provechoso, para que participemos de su
santidad" Hebreos 12:10.
La confesión y la purificación
Pero la realidad es que inevitablemente hemos de caer en
pecado mientras vivamos en este cuerpo. Por ello, Dios
ha hecho provisión para restablecer la comunión por
medio de la confesión 1 Juan 1:9. Confesar significa
estar de acuerdo, y en este versículo significa estar de
acuerdo con Dios en cuanto al pecado cometido; es decir,
tenemos que adoptar el punto de vista de Dios en cuanto a
dicho pecado. No se trata simplemente de recitar nuestro
pecado delante de Dios, sino de admitir que lo que él
23
piensa acerca del pecado es exactamente el grado de
seriedad que reviste. Cuando así procedemos, entonces el
Señor, con toda fidelidad y justicia, nos perdona y nos
restablece en la comunión plena en el disfrute de la
salvación, ya que la salvación misma no se pierde jamás
como consecuencia del pecado.
La vida victoriosa o la vida que no contrista al Espíritu
Santo es la vida sin derrota. Es la vida que responde
constantemente a la luz como se la revela la Palabra de
Dios. A medida que vamos respondiendo a la luz, se irán
abriendo nuevas áreas de oscuridad que tienen que ser
confesadas seguidamente. Luego nos llega un mayor
grado de luz, lo cual, a su vez, nos obliga a una nueva
confesión de lo que hemos descubierto en esos rincones
oscuros recientemente iluminados. Y así se prosigue a lo
largo de la vida; pero así sucede, también, con la vida que
sigue un desarrollo normal y que no contrista al Espíritu.
[Link] vida en dependencia
Finalmente, la vida llena del Espíritu es una vida vivida en
dependencia. "Digo pues: Andad según el Espíritu, y no
cumpliréis los deseos de la carne" Gálatas 5:16.
La naturaleza de esta dependencia.
Por su misma naturaleza, el hecho de andar o caminar
representa una sucesión de actos dependientes. Cuando
levantamos un pie a fin de ponerlo delante del otro, lo
hacemos confiando en que el otro pie, que se mantiene en el
suelo o el piso, ha de aguantar todo el peso del cuerpo. Cada
uno de los pies obra a su turno como apoyo, mientras el otro
pie realiza el movimiento hacia adelante. Sólo es posible
progresar si andamos con la fe puesta en el otro pie y
dependiendo de él. En este versículo de Gálatas se le
recuerda al cristiano que, a fin de andar o caminar y
progresar en la vida cristiana, tiene que hacerlo por fe, lo
cual significa vivir dependiendo del Espíritu Santo. "Andad
por el Espíritu" Gálatas 5:16 es la traducción correcta.
24
Este incesante andar en dependencia se hace necesario por
las siguientes consideraciones:
PORQUE LOS NIVELES SON ALTOS. LAS EXIGENCIAS DE
LA GRACIA ESTABLECEN LOS MÁS ALTOS NIVELES.
El amor que se exige es el amor de Cristo Juan 13:34.
Solamente un ministerio del Espíritu que no encuentre
obstáculos y que, por lo tanto, se manifiesta plenamente,
puede generar un amor de este tipo en el individuo
Romanos 5:5. Todo pensamiento tiene que sujetarse a la
obediencia 2 Corintios 10:5. "Dad gracias en todo" 1
Tesalonicenses 5: 18. "Orad sin cesar" 1 Tesalonicenses.
5: 17. Todas estas exigencias tan elevadas requieren que
dependamos del Espíritu Santo, si hemos de poder
cumplirlas alguna vez.
PORQUE LOS ENEMIGOS SON PODEROSOS.
La vida en dependencia es necesaria porque los enemigos
son fuertes. El diablo anda como león rugiente, procurando
destruir completamente el testimonio del creyente 1 Pedro
5:8. Hasta la amistad con el mundo coloca al creyente en
enemistad con Dios Santiago 4:4. Nada bueno habita en la
carne Romanos 7:18, y esta misma debilidad promueve el
poder de la naturaleza pecaminosa.
SÓLO SI NOS MOVEMOS DEPENDIENDO DEL ESPÍRITU
SANTO
Es decir, permitiendo que el Espíritu se haga cargo
completamente podemos tener esperanzas de experimentar
un progreso que esté en consonancia con nuestra profesión
1 Timoteo 6:12; Hebreos 4:14. De manera que ser lleno
del Espíritu es ser dirigido por él. Y para poder ser dirigido
de este modo se hace necesaria la dedicación de la vida, la
victoria sobre el poder del pecado que impera, y una
dependencia constante del Espíritu Juan 14:16-17. Estas
son las condiciones para ser gobernado por el Espíritu. La
oración y el esfuerzo humano tienen su lugar, ya que nos
ayudan a reunir las condiciones necesarias, pero una vez que
se dan las condiciones, el Espíritu se hace cargo
automáticamente. No debiéramos centrar la atención en
las oraciones para pedir que seamos llenos del Espíritu;
más bien tendríamos que procurar ser sensibles a estas
25
condiciones; porque cuando se cumplen las condiciones, se
experimenta la plenitud del Espíritu.
E. Las consecuencias de ser lleno del Espíritu
Cuando somos llenos del Espíritu podemos comprender y valorar
por experiencia todos los ministerios del Espíritu. Por ejemplo,
aunque el creyente está sellado, regenerado y bautizado y el
Espíritu mora en él, ya sea que se dé cuenta de ello o tan pronto
sea lleno del Espíritu, comenzará a darse cuenta de dichas
realidades y a disfrutar de los beneficios de las mismas, si su
percepción se abre, de lo contrario hay peligro de quedarse
estancado.
Además de esto, sin embargo, en las Escrituras se vincula el
hecho de ser lleno con algunos otros ministerios del Espíritu. Se
los puede clasificar adecuadamente como consecuencias directas
del disfrute del Espíritu o de su guía y control.
a. Un carácter semejante al de Cristo Gálatas 5:22-23
El fruto del Espíritu está inseparablemente ligado al ser lleno
del Espíritu. En dicho capítulo, Pablo hace un contraste entre
las obras de la carne y el fruto del Espíritu. Afirma que el
modo de evitar los deseos de la carne es el de caminar
dependiendo del Espíritu, lo cual es condición para ser lleno
Gálatas 5:16. Luego describe gráficamente los deseos de la
carne Gálatas 5:19-20, y los compara con el fruto del
Espíritu Gálatas 5:22-23. A menudo se ha señalado que
dicho fruto, producto del ser lleno del Espíritu, es un cuadro
perfecto de la semejanza a Cristo. Y así es. Por lo tanto,
podemos decir que una de las consecuencias del hecho de ser
lleno del Espíritu es la manifestación de las características
(frutos del Espíritu Santo) que nos hacen semejantes a Cristo
2 Corintios 3:18.
Por lo que hace al pasaje en cuestión, esto comprende nueve
aspectos. El primero es el amor, lo cual consiste en buscar la
gloria de Dios en el objeto de nuestro amor. Puede haber
actos que a primera vista parecen faltos de caridad, pero que
en realidad constituyen una expresión de amor, si la meta es
la gloria de Dios. Hay una relación esencial entre el amor y el
conocimiento, por cuanto el amor más profundo se basa en el
conocimiento más completo. El gozo se deriva
principalmente de ver que otros cristianos progresan en el
conocimiento de la verdad 3Juan 4. La paz es esa
26
tranquilidad que viene de saber que uno está en buenas
relaciones con Dios. La paciencia "longanimidad" consiste
en evidenciar un carácter y un modo de obrar parejos, que
jamás pretende desquitarse. La benignidad consiste en tener
pensamientos positivos, mientras que la bondad consiste en
realizar actos buenos. La fidelidad significa servir con
regularidad y aprovechar todas las oportunidades con todas
las facultades que Dios nos ha dado. La mansedumbre es la
gentileza, la gallardía, y no tiene nada que ver con la
debilidad. La templanza "dominio propio” consiste en la
disciplina de la vida total, incluyendo especialmente las áreas
vinculadas a lo moral.
En esto consiste el fruto del Espíritu Santo, y esta
semejanza a Cristo se manifiesta únicamente cuando el
creyente está lleno del Espíritu, cuando entrega
completamente su vida al dominio del mismo.
b. La adoración y la alabanza Efesios 5:18-20.
En su contexto, el versículo clásico sobre la plenitud del
Espíritu Efesios 5: 18 viene seguido inmediatamente de por no
menos cuatro consecuencias que se derivan de la misma. La
primera es la expresión audible de manifestaciones de alabanza,
hablando “unos a otros con salmos, himnos y cantos
espirituales”. La segunda es la expresión interior, inaudible, de
alabanza, "cantando y alabando al Señor en vuestros
corazones". La tercera consecuencia de la vida regida por el
Espíritu es un corazón agradecido.
c. La sumisión Efesios 5:21
Otra consecuencia de estar lleno del Espíritu es la sumisión de
unos a otros, sumisión que tiene su influencia en todas las
relaciones de la vida, de tal modo que reinarán la paz y la
armonía entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre
patrones y empleados. Si el yo está en control, las
manifestaciones serán las del yo egoísta, lo cual destruirá la
armonía que debería existir en todas las relaciones
interpersonales.
d. El servicio Juan 7:37-39
Las palabras del texto mencionado se pronunciaron en el octavo
día de la fiesta de los tabernáculos. "La figura parece haberse
originado en las libaciones de agua traídas del Siloé en un vaso
de oro y que se ofrecían junto con el sacrificio matutino en cada
27
uno de los siete días de la fiesta, mientras se cantaba Isaías
12:3. Cuando se recibe a Cristo, no es solamente que la sed
espiritual del propio individuo se satisface, sino que la
bendición que recibe se transforma en bendición para otros. El
creyente no sólo se satisface a sí mismo, sino que lo que recibe
desborda y se convierte en servicio para los demás. Este
desbordamiento es ministerio del Espíritu esto nos habla en
Romanos 12:7 “o si de servicio, en servir...”, que actúa
dirigiendo la vida del creyente; y, según las palabras del propio
Señor, se trata de un ministerio característico de la época actual.
El que nos demos cuenta cabalmente de la existencia de otros
ministerios del Espíritu depende de que seamos llenos del
Espíritu. Con todo, de un modo particular estos tres parecerían
depender más concretamente de que seamos llenos del Espíritu.
Ser lleno equivale a que el Espíritu tenga dominio completo,
Romanos 8:14 dominio total y exclusivo de todas las
cuestiones y áreas de la vida del cristiano. Este tipo de dominio
constituye un requisito previo para adquirir la semejanza a
Cristo, para la alabanza, para el servicio. Hay otros ministerios
del Espíritu, tales como el de enseñar Romanos 12:7 “…o el
que enseña, en la enseñanza” , que nunca se realizarán
plenamente, a menos que el creyente sea conscientemente
dirigido por el Espíritu, pero, hasta cierto punto, podría
cumplirlos alguien que no esté lleno del Espíritu. Por lo tanto,
estos otros ministerios, a pesar de que en cierto modo son
consecuencias de la plenitud del Espíritu.
6. LA DEPENDENCIA DEL ESPÍRITU SANTO
Dios no va a quitar su Espíritu de su pueblo, pero existe un peligro;
podemos llegar a acostumbrarnos tanto a trabajar sin su poder,
lamentablemente en la actualidad está sucediendo esto, que los
hombres de Dios de manera directa o indirecta ya sean aislados de la
dependencia del Santo Espíritu de Dios (esta llamamos humanismo)
Mateo 15:6; Marcos 7:7, que cuando comience a actuar, lo
resistamos, aquellos hombres lleno letra que rechazaron al espíritu
santo en la persona de Jesucristo Hechos 7:51.
Esta segunda parte provee los principios del ministerio de Jesús que
estuvo ministrando en dependencia del Espíritu Santo.
No era suficiente para nuestro Señor Jesús poseer una naturaleza
divina. Él también necesitaba del Espíritu Santo. Él conocía las
Sagradas Escrituras: pero sin embargo necesitaba al Espíritu Santo. En
28
su primer sermón proclamó: "El Espíritu del Señor está sobre mí…
Lucas 4:18. ¡Cuánto daría para que todos los ministros de Jesucristo
pudieran hacer propia esta afirmación! Tendemos a depender
demasiado del entrenamiento, talentos y experiencias. Estos son
buenos, y pobre del siervo que carezca de ellos, pero aparte del poder
del Espíritu Santo, son poco útiles para realizar la obra de Dios. El
teólogo congregacional Robert William Dale le dijo cierta vez a
Dwight L. Moody luego de escucharle predicar: "Esta obra tiene que
ser de Dios, ya que no veo absolutamente ninguna relación entre usted
y lo que está ocurriendo aquí". Estoy seguro que Moody profirió un
profundo "¡Amén!". Él estaba lleno del Espíritu, y Dios estaba obrando
a través de su vida.
a. El Espíritu Santo no es un lujo es una necesidad.
En su enseñanza, el Amado Jesús relacionó al Espíritu con pan,
pescado y huevos, no con langostinos o caviar (huevo de pez) Lucas
11:11-12. El ministro que reconoce su necesidad del Espíritu y lo
admite en su vida, ha tomado el primer paso hacia el poder espiritual
y un carácter santo. El siguiente paso es darse cuenta de que la
experiencia de ser lleno del Espíritu no debe ser estereotipada ya que
"El viento sopla de donde quiere…" Juan. 3:8. Puede ser que yo
no tenga la misma experiencia que tuvieron Finney o Moody, pero
puedo tener el mismo poder. "La vida llena del Espíritu no es
edición especial y de lujo del cristianismo", escribió Aiden Wilson
Tozer en How to be Filled with the Holy Spirit ("Cómo ser lleno del
Espíritu Santo"), "Es una parte y parcela del plan total de Dios para
su pueblo".
b. Los educadores
Los modelos de roles son importantes, y que algunas lecciones son
mejor enganchadas en la vida cotidiana, que enseñadas en un
claustro de seminario. Esta es la razón por la cual Jesús reclutó
discípulos. Estos hombres vivirían con Jesús, lo observarían, le
escucharían y aprenderían de Él (ojo al guía) Juan 20:26; 21:26.
c. El imitar a otros tienen sus por menores
Cualquiera que haya invertido algunos años en el ministerio
conoce la sutil tentación de tomar como modelo a algún Grande. Es
a menudo posible identificar al “alma mater” de un predicador
viendo cómo se viste, escuchándole predicar y, sobre todo,
observándole dar una invitación al final del culto. Los estudiantes
tienden a imitar y algunos de ellos nunca salen de esta debilidad.
29
No es que esté mal imitar, pero debemos imitar las cosas esenciales
y no las accesorias, no al hombre sino a lo que Cristo está haciendo
en el hombre. Debemos estar entregados al Espíritu, que Él pueda
obrar en nosotros en una forma adecuada a nuestra propia
personalidad y según los dones que Él nos ha dado a nosotros. Los
mejores libros de texto sobre el ministerio son los cuatro
Evangelios. En ellos encontramos el ejemplo de Jesús de lo que
significa ministrar. Vino como siervo, fue obediente a la voluntad
de su Padre; su obediencia lo llevó hasta la cruz. No funcionó
como presidente de una corporación; no aduló al grande ni desdeñó
al pobre. Aceptó el regalo de una prostituta que había sido
perdonada y gozó de la hospitalidad de un publicano convertido.
Comió con la gente que los fariseos rechazaban, y escuchó que lo
llamaban glotón y borracho.
Si la base del ministerio es el carácter, entonces Jesucristo está muy
por encima de todos. Era "Santo, sin mancha, puro, apartado de
los pecadores" Hebreos 7:26; pero, sin embargo, el amigo de los
pecadores. Si la naturaleza del ministerio es servicio, no hay mejor
modelo que Jesús Mateo 20:28; Marcos 10:45. Él nació como
siervo, vivió y murió como siervo. Ministró a famosos líderes como
Nicodemo Juan 3:1-5, así como a enfermos anónimos como los
diez leprosos, a los cuales El sanó. Se levantó temprano a orar y
predicar Marcos 1:35; Lucas 5:17-16 y permaneció en la puerta de
la casa de Pedro hasta tarde en la noche, sanando a los que estaban
afligidos. Aun cuando estaba muriendo en la cruz, su preocupación
fue la de ministrar a otros.
d. ¿Es el motivo del ministerio el amor?
Entonces véalo en Jesucristo. Cuanto más lo odiaban los pecadores,
tanto más los amaba. Su amor alcanzó el clímax en el calvario
donde Él murió por los pecados del mundo. Si la medida del
ministerio es el sacrificio, entonces la cruz debe ser para siempre el
metro divino para medir nuestro ministerio. Jesucristo es el modelo
para nuestro ministerio, en todo sentido. Su autoridad venía de la
sumisión. Su único propósito era complacer al Padre y glorificarlo.
Ministró en el poder del Espíritu, utilizando la Palabra de Dios y la
oración. Y, aunque parezca extraño, el Señor obtuvo beneficios de
su ministerio, ya que sufriendo aprendió a obedecer Hebreos 5:7-8,
y fue equipado para llevar a cabo su ministerio celestial como
nuestro abogado y supremo sacerdote, un modelo perfecto a seguir
para todos los siervos Juan 13:15.
30
e. El modelo a seguir entre Cristo y sus siervos(ministros)
Aunque las sagradas escrituras mencionan sobre imitar a otros
siervos, lo cual fue Pablo 1 Corintios 11:1; Filipenses 3:17, cuando
el apóstol menciona al respecto se está refiriendo a los hombres de
Dios que alcanzan la plenitud de Cristo.
Pero cuando tomamos como modelo a otros siervos que aún no han
alcanzado la madures completa sus hechos y dichos tienen
porcentaje de humanismo, allí es cuando ahogamos nuestro
crecimiento y limitamos nuestro potencial. Pero cuando imitamos a
Jesucristo, estimulamos nuestro crecimiento y liberamos nuestro
potencial porque escrito esta que haremos cosas mayores Juan
14:12. Los ministerios que son una copia en papel carbónico son
generalmente superficiales, no importa cuán populares puedan ser.
Pero los ministerios originales son el resultado de hombres y
mujeres diseñándose a la imagen del Hijo de Dios Efesios 4.13.
Cuando más seguimos a Jesucristo y lo tomamos como modelo,
tanto más seremos, verdaderamente, nosotros mismos, para su
gloria. Y cuanto más nos "mimeticemos (imitar)" a Cristo, tanto
más semejantes a Cristo será la iglesia. Nos reproducimos según
nuestra propia especie. No es fácil seguir a Cristo como nuestro
único ejemplo ya que estamos rodeados de muchas distracciones.
Como Pedro caminando sobre las aguas, podemos mirar a las
circunstancias Mateo 14:30 o, como Pedro caminando sobre la
tierra, miramos a otros creyentes Juan. 21:20-21. "Fijemos
nuestros ojos en Cristo" es fácil de leer en Hebreos 12:2, pero
difícil de llevarlo a la práctica en el medio de la tormenta.
Estos principios no son exhaustivos ni definitivos, pero ello nos va
ayudar durante nuestro ministerio. Quizás le ayudarán a usted y quizás
su experiencia ayude a mejorar y expandir el evangelio de Cristo. El
ministerio no debe ser nunca estático. Dios nos ha hecho, y continúa
haciéndonos. La gracia de Dios que nos ha salvado continúa su labor
en nosotros y a través de nosotros para que podamos ser "ministros
del nuevo pacto" esto significa desarrollarnos cada día 2 Corintios
3:6. "Es el maestro más grande que haya conocido jamás", escribió
David Livingstone hacia el final de su vida. "Si hay alguien más
grande, no lo conozco. Jesucristo es el único Maestro supremamente
digno de ser servido e imitado Efesios 5:1. Es el único ideal que
nunca pierde su inspiración. Es el único amigo cuya amistad cubre
toda demanda. Es el único Salvador que nos puede salvar hasta el
31
extremo. Vamos adelante en su Nombre, en su Poder y en su Espíritu,
para servirle".
7. LA DEIDAD DEL ESPÍRITU SANTO
La personalidad del Espíritu Santo favorece el concepto de su deidad
por las dos razones siguientes:
Una definición adecuada de la personalidad sirve de apoyo al hecho
de la deidad del Espíritu (como se explica más arriba).
Los pasajes que demuestra la personalidad nombran a las otras
personas de la Trinidad, ligándolas tan íntimamente que sólo pueden
explicarse correcta y plenamente si entendemos que el Espíritu
Santo es persona divina en igualdad de condiciones con el Padre y el
Hijo. Dichos pasajes son la fórmula bautismal de Mateo 28: 19 y la
bendición apostólica de 2 Corintios 13: 14.
A. Pruebas
El hecho de que el Espíritu Santo lleva nombres divinos constituye
prueba de su deidad. Dieciséis veces se le relaciona por nombre con
las otras dos personas de la Trinidad. Por ejemplo, en 1 Corintios 6:
11 Pablo lo llama “el Espíritu de nuestro Dios". En los textos
griegos de Hechos 16:7 se le llama "el Espíritu de Jesús". Además
de estos nombres divinos, se le dan títulos que revelan que los
diversos aspectos de su ministerio son obras de la deidad. Por
ejemplo, en Romanos 8: 15 se le llama “el espíritu de adopción”, lo
cual indica que desempeña un papel en la adopción del creyente
Gálatas 4:1-5. El Señor Jesucristo describió al Espíritu Santo como
"otro Consolador" Juan 14:16, título que se refiere a la obra que el
mismo Señor venía cumpliendo para con los discípulos hasta ese
momento. Estas maneras de designar al Espíritu lo colocan en un pie
de igualdad con el Padre y con el Hijo en nombre, poder, y
actuación, todo lo cual sólo es posible, si él también pertenece a la
deidad.
B. Atributos
Un atributo es una cualidad o característica inherente al ser. Los
atributos de Dios son aquellas cualidades o características que le son
propias. La Biblia, naturalmente, relaciona muchos atributos con el
32
Espíritu Santo. Si los mismos constituyen atributos de la deidad,
resulta inevitable la conclusión de que el Espíritu es divino.
¿Cuáles son los atributos que caracterizan al Espíritu Santo?
a. Espíritu Santo es Omnisciente(Omnisciencia).
Atributo por el cual Dios, en forma perfecta y eterna, conoce
todo lo que puede ser conocido: pasado, presente y futuro. Dios
sabe cómo lograr mejor sus fines. La Biblia enseña claramente la
omnisciencia del Espíritu Santo Proverbios 15:11; Isaías 46:10.
"Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino
el espíritu del hombre que está en él? Así también nadie conoció
las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos
recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de
Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido"
1 Corintios. 2: 11-12.
b. Espíritu Santo es Omnipresente (omnipresencia).
Atributo de Dios en virtud del cual él llena el universo en todas
sus partes y está presente en todos los lugares al mismo tiempo.
No parte, sino la totalidad de Dios, está presente en todo lugar.
La Biblia enseña que Dios es omnipresente Jeremías 23:23-24.
Esto se aplica a las tres personas de la Trinidad. Están tan
estrechamente relacionadas que podría decirse que donde está
una, las otras también están Juan 14:9-11. "¿A dónde me iré de
tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?" Salmos 139:7.
La omnipresencia del Espíritu y la omnipresencia de Dios le
resultan igualmente consoladoras al salmista.
c. Espíritu Santo es Omnipotente (omnipotencia)
Atributo de Dios que describe su capacidad de hacer todo lo que
desee. La voluntad de Dios está limitada por su naturaleza; por lo
tanto, no puede hacer nada contrario a su naturaleza como Dios,
por ejemplo, ignorar el pecado, pecar, hacer algo absurdo o
contradecirse a sí mismo. Dios no es controlado por su poder,
sino que tiene completo control sobre él: de no ser así, no sería
un ser libre Job 42:2; Jeremías 32:17; Mateo 19:26; Lucas
1:37; Apocalipsis 19:6. Porque tiene la facultad de crear: "El
Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio
33
vida" Job 33:4, por contraste con el poder limitado del hombre
(Caz. 4:6). Si el Espíritu tiene omnipotencia, y la omnipotencia
es atributo que sólo posee Dios, luego el Espíritu tiene que ser
Dios.
d. Espíritu Santo es la verdad.
"…Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la
verdad" 1 Juan. 5:6. El Señor Jesús hizo la misma afirmación en
Juan 14:6, y si la segunda persona de la Trinidad es divina,
también lo es el Espíritu.
e. El Espíritu Santo es dador de vida
porque lleva el nombre de "Espíritu de vida" Romanos 8:2;11,
solamente la deidad puede impartir vida.
f. Espíritu Santo posee sabiduría creadora
"¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó
enseñándole?" Isaías 40:13. Vemos así que del Espíritu Santo se
afirma que posee atributos que pertenecen a Dios, lo cual sólo es
posible si él mismo forma parte de la deidad.
Muchas de las obras del Espíritu Santo son las que solamente Dios
mismo puede realizar. En consecuencia, tales actos constituyen
demostraciones de la deidad del Espíritu.
g. El acto de la creación.
"Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban
sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la
faz de las aguas" Génesis 1 :2. Como ocurre con muchas otras
referencias al "Espíritu de Dios" en el Antiguo Testamento,
podría con justicia preguntarse si se trata claramente de una
referencia a la tercera persona de la Trinidad o simplemente a la
"potencia de Dios". En otras palabras, ¿se refiere esta expresión
del Antiguo Testamento a un principio o a una persona?
Leopoldo ha sugerido una respuesta equilibrada: "Lo que se
considera en este caso no es otro que el propio Espíritu Santo ...
Es posible que necesitemos la plena luz de la revelación del
Nuevo Testamento para poder comprender que el Espíritu de
Dios que se menciona aquí es el mismo que aparece luego como
Espíritu Santo en el Nuevo Testamento; pero ya en posesión de
esa luz no tenemos motivos para dudar de que ella arroja luz
sobre el uso de la expresión en el Antiguo Testamento ...
34
¿Acaso no sería razonable que el Espíritu de inspiración hubiese
de organizar las palabras que hacen referencia a su actividad de
modo que, cuando se da a conocer la plena revelación del Nuevo
Testamento, todas las afirmaciones relativas al Espíritu guarden
perfecta armonía con esta revelación más reciente? ” Por tanto,
el versículo mencionado puede interpretarse como una referencia
al papel que desempeñó el Espíritu Santo en la obra de la
creación.
C. El Espíritu Santo ES:
Algunos de los pasajes que ligan al Espíritu con la causa inicial de
todo lo que tiene vida son los siguientes: Job 26:13; 27:3; Salmos
33:6; 104:30. La creación del universo no es obra del hombre. Fue
obra de Dios y del Espíritu Santo; por consiguiente, el Espíritu es
Dios.
a. Acto de la inspiración.
"Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino
que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el
Espíritu Santo" 2 Pedro 1:21. Otra versión del mismo pasaje
dice así: “. hombres movidos por el Espíritu de Dios, han
hablado de parte de Dios”. No es necesario detenernos ante el
significado de inspiración en esta coyuntura. Lo importante es
que las Escrituras vienen de Dios según 2 Timoteo 3:16 (''Toda
la Escritura es inspirada por Dios ... "). y que, de conformidad
con lo que dice 2 Pedro l :21, vienen también del Espíritu Santo.
La obra de inspiración jamás se atribuye al hombre y ello
demuestra la deidad del Espíritu, a quien se le atribuye.
b. Acto de engendrar a Cristo
"Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre
ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual
también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”
Lucas l :35. En un solo versículo tenemos aquí al poder del
Espíritu y al poder de Dios ("el Altísimo") como causas iguales
del nacimiento virginal de Cristo. Esto, también, demuestra la
deidad del Espíritu.
Estas tres obras constituyen otras distintivas de Dios, que el
hombre no puede realizar y que, por tanto, ponen de manifiesto la
deidad del Espíritu Santo. El Espíritu tiene otras actividades, y el
hombre puede realizar obras similares a ellas, aunque no de la
35
misma manera ni con los mismos resultados. Si bien el hombre
puede convencer, engendrar, consolar e interceder, estas
actividades constituyen también pruebas adicionales de la deidad
del Espíritu Santo porque, en último análisis, sólo Dios puede
realizarlas en forma absoluta.
c. La obra de convencer.
"Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia
y de juicio” Juan 16:8.
d. La obra de regenerar.
"Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del
Espíritu, espíritu es" Juan 3:6.
e. La obra de consolar.
"Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté
con vosotros para siempre” Juan 14:16. La imperecedera
presencia del Consolador no es obra humana.
f. La obra de interceder.
"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad;
pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles"
Romanos 8:26.
g. La obra de santificar (o de apartar).
"Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a
vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya
escogido desde el principio para salvación, mediante la
santificación por el Espíritu y la fe en la verdad" 2
Tesalonicenses 2: 13.
D. La procesión
Resulta difícil expresar cómo se relacionan entre sí las personas de la
Trinidad. La relación del Espíritu con las otras dos personas de la
Trinidad se expresa generalmente mediante el término “procesión”.
Por tanto, la procesión del Espíritu Santo significa que en su ser y su
eternidad se relaciona con el Padre y con el Hijo en el sentido de que
procede de ellos. Otra definición dice que la procesión (o aspiración
como también se la llama a veces) es "aquel eterno y necesario acto
de la primera y segunda persona de la Trinidad mediante por medio
del cual, ellos, dentro del Ser divino, se convierten en la base de la
subsistencia personal del Espíritu Santo, y ponen a la tercera persona
36
en posesión de la plenitud de la divina esencia, sin ninguna división,
enajenación o cambio".
SU PRUEBA
El versículo que ofrece la prueba principal es Juan 15:26. El uso del
tiempo presente ("procede") se entiende como una referencia al
carácter eterno de la procesión del Espíritu. El que también procede
del Hijo recibe apoyo de versículos tales como Gálatas 4:6;
Romanos 8:9.
DESARROLLO APROXIMADO
¿Qué significan los siete espíritus?
Por lo menos cuatro veces se hace referencia a siete espíritus en
Apocalipsis 1 :4; 3: 1; 4:5. En vista de que no hay más que un
Espíritu, seguramente se trata de pleonasmos o modos de expresar
plenamente, como cuando Apocalipsis 5:6 habla del Cordero con
siete cuernos y siete ojos.
“Los siete espíritus de Dios” se mencionan en Apocalipsis
1:4; 3:1; 4:5; y 5:6. Los siete espíritus de Dios no son identificados
específicamente, así que es imposible ser dogmático. Apocalipsis
1:4 menciona que los siete espíritus están ante el trono de
Dios. Apocalipsis 3:1 indica que Jesucristo 'tiene' los siete espíritus de
Dios. Apocalipsis 4:5 vincula los siete espíritus de Dios con siete
lámparas ardientes que están ante el trono de Dios. Apocalipsis
5:6 identifica los siete espíritus con los siete ojos del Cordero y afirma
que son “enviados por toda la tierra.”
Aproximamos las dos interpretaciones:
La primera es que los siete espíritus de Dios son simbólicos del
Espíritu Santo. La Biblia y especialmente el libro de Apocalipsis,
utiliza el número 7 para referirse a la perfección y terminación. Si
ese es el significado de los "siete" en los "siete espíritus', entonces
no se refiere a siete diferentes espíritus de Dios, sino más bien al
Espíritu Santo perfecto y completo.
La segunda posibilidad se basa en Isaías 11:2, que dice: "Y
reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de
conocimiento y de temor de Jehová." Esto podría explicar los siete
espíritus de Dios:
Espíritu de Jehová
Espíritu de sabiduría
Espíritu de inteligencia
37
Espíritu de consejo
Espíritu de poder
Espíritu de conocimiento
Espíritu de temor de Jehová.
La Biblia no nos dice específicamente quién/Qué son los siete
espíritus, pero la primera interpretación, que son el Espíritu Santo.
8. EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO
El bautismo en el Espíritu Santo es la investidura de poder que Cristo
otorga a los creyentes para un testimonio eficaz.
El término “bautismo en el Espíritu Santo” no aparece en las Escrituras.
Es una conveniente designación para la experiencia que anuncia Juan el
bautista, que Jesús “bautizaría en Espíritu Santo” Mateo 3:11; Marcos
1:8; Lucas 3:16; Juan 1:33, que Jesús mismo repetiría Hechos 1:5, y
también Pedro Hechos 11:16. Cabe notar que la expresión aparece en
los Evangelios y también el Libro de los Hechos. La ilustración del
bautismo presenta la inmersión, como se ve en la analogía del Juan el
bautista del bautismo en agua que él administraba y el bautismo en el
Espíritu Santo que administraría Jesús. Ser bautizado en el Espíritu
Santo se debe diferenciar de lo que Pablo declara en 1 Corintios 12:13
que, según la sintaxis griega, lee: “por un solo Espíritu fuimos todos
bautizados en un cuerpo”. El contexto de este pasaje muestra que “por”
es la mejor traducción, indicando que el Espíritu Santo es el
instrumento o medio por el cual se lleva a cabo el bautismo. En 1
corintios 12:3,9, Pablo usa la misma preposición dos veces en el
mismo versículo para indicar una actividad del Espíritu Santo. En 1
Corintios 12:13, “bautizados en un cuerpo” habla de la obra del
Espíritu Santo de incorporar a un pecador arrepentido al cuerpo de
Cristo Romanos 6:3; Gálatas 3:27 para una expresión equivalente a
“bautizados en Cristo”. Este es el “un bautismo” de Efesios 4:5; es el
bautismo indispensable e importante que resulta en el “un cuerpo” del
versículo 4. Para resumir: en la conversión, el Espíritu Santo bautiza en
Cristo/el cuerpo de Cristo; en una experiencia subsiguiente y diferente,
Cristo bautizará en el Espíritu Santo.
Otros términos bíblicos para el bautismo en el Espíritu Santo
Se usan diversos términos bíblicos para referirse a esta experiencia,
especialmente en el libro de los Hechos, que registra el primer descenso
38
del Espíritu sobre los discípulos de Jesús y da ejemplos similares de
encuentros del Espíritu con el pueblo de Dios. Las siguientes
expresiones en Hechos se usan de manera intercambiable para describir
la experiencia:
Bautizado en el Espíritu Hechos 1:5; 11:16; véase también Mateo
3:11; Marcos 1:8; Lucas 3:16; Juan 1:33. El término “bautismo
en el Espíritu” generalmente sirve como un conveniente sustituto y
también se usa en este documento.
El Espíritu viene, o desciende, sobre Hechos 1:8; 8:16; 10:44;
11:15; 19:6; véase también Lucas 1:35; 3:22.
El Espíritu derramado Hechos 2:17,18; 10:45.
El don que mi Padre prometió Hechos 1:4.
El don del Espíritu Hechos 2:38; 10:45; 11:17.
El don de Dios Hechos 8:20; 11:17; 15:8.
Recibir el Espíritu Hechos 8:15,17,19; 19:2.
Lleno con el Espíritu Hechos 2:4; 9:17; además Lucas 1:15; 41,67.
Esta expresión, junto con “lleno del Espíritu”, tiene una aplicación
más amplia en los escritos de Lucas. El mandato de Pablo de “ser
llenos con el Espíritu” Efesios 5:18 no se refiere a la plenitud
inicial del Espíritu; es un mandamiento a continuar llenándose del
Espíritu.
Ninguno de estos términos expresa todo lo que envuelve la experiencia.
Son metáforas que expresan la idea de que el receptor es
completamente dominado o saturado por el Espíritu, que ya mora en él
Romanos 8:9,14-16; 1 Corintios 6:19; Gálatas 4:6.
39
A. La confusión con relación al bautismo
El aspecto más confuso de toda la doctrina del Espíritu Santo es,
justamente, el bautismo del Espíritu Santo (y quizá también el
sentido transitorio de ciertos dones espirituales).
Este tipo de confusión resulta difícil de contrarrestar porque está muy
ligado a la experiencia; y siempre resulta difícil, si no imposible,
demostrar que la experiencia está equivocada, especialmente si se
puede extender la doctrina de modo que incluya la experiencia.
Además, muchos cristianos tienen sincero deseo de conocer y
experimentar el poder de Dios; por tanto, toda experiencia como, por
ejemplo, la del bautismo del Espíritu que pudiera contribuir a la
obtención de dicho poder está más allá de los límites de la discusión
académica.
a. Razones de la confusión
No se entiende adecuadamente el carácter distintivo que tiene
la iglesia con relación a la era actual. Este hecho conduce a
confusiones en cuanto al bautismo del Espíritu, que es el
medio utilizado para formar la iglesia. Si se piensa que la
iglesia comenzó con Abraham o con Juan el Bautista, resultará
difícil comprender el carácter distintivo del bautismo del
Espíritu con relación a la presente época, y qué es lo que logra
dicho bautismo.
Hay falta de equilibrio en cuanto a la doctrina del bautismo
con agua, lo cual tiende a oscurecer la doctrina del bautismo
del Espíritu. Si no se distinguen adecuadamente estos dos
bautismos, generalmente es la verdad del bautismo del Espíritu
la que se pierde, porque se le considera simplemente como
otro modo de hacer referencia al bautismo con agua.
La vinculación del bautismo con el don de lenguas, hace sino
multiplicar la confusión. Desde luego que, si el hablar en
lenguas es señal del bautismo del Espíritu, resulta claro que el
bautismo no ocurre en el momento de la conversión o
salvación, ni lo experimentan todos los cristianos
necesariamente. Algunas personas, con el fin de asociar el
bautismo con el don de lenguas, intentan trazar una distinción
entre el bautismo por el Espíritu según 1 Corintios 12: 13, con
el que se ingresa en el Cuerpo de Cristo, y el bautismo con el
40
Espíritu según Hechos 1:5, por el que se adquieren las
lenguas. Sin embargo, en ambos versículos se describe al
bautismo con las palabras en pneumati, y, por lo tanto,
parecería arriesgado, cuando menos, edificar dos doctrinas
separadas en base a una frase idéntica.
El bautismo se identifica frecuentemente con la plenitud del
Espíritu. A veces se confunde la cuestión de ser "bautizado"
con la de ser "lleno”, mientras que en otras ocasiones se
comete el mismo error cuando se afirma que el bautismo no
ocurre en el momento de la regeneración, sino que es el
resultado de una obra posterior de la gracia divina. La
confusión se complica aún más por el hecho de que grandes
hombres como Torre y Moody no tenían ideas claras al
respecto. Torrey enseñaba que la persona que se convierte
puede o no ser bautizada con el Espíritu en el momento de la
regeneración.! Al concluir el relato sobre el bautismo de
Moody, Torrey hace el siguiente comentario: "En cierta época
tuvo unos maestros en Northfield: hombres excelentes, todos
ellos, pero que no creían en un bautismo claro y concreto con
el Espíritu Santo para el individuo. Eran de la opinión de que
todo hijo de Dios recibía el bautismo del Espíritu Santo, y no
creían en un bautismo especial con Espíritu destinado al
individuo".
Resultados de la confusión
Esta confusión da como resultado las desavenencias y las
divisiones entre los cristianos. Pero lo peor del caso es que esta
falta de comprensión de la doctrina empaña el importante
concepto de nuestra unión con Cristo, y una consecuencia que
esto acarrea es la falta de toda base genuina para la vida
cristiana. Si no se entiende lo que es el bautismo del Espíritu,
no es posible tener clara conciencia de aquello que constituye la
única base sólida para vivir santamente. El bautismo nos une a
Cristo y esto constituye la base para la vida victoriosa.
B. Características del bautismo del espíritu
La obra de bautizar que cumple el Espíritu es la única que no se
encuentra en ninguna otra dispensación. Esto se puede demostrar
teológica y bíblicamente. Teológicamente, la prueba se basa en
1 Corintios 12: 13 "Porque por un solo Espíritu fuimos todos
bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o
41
libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu". Si es la
obra del bautismo del Espíritu lo que sirve de medio para ingresar en
el Cuerpo de Cristo, y si el Cuerpo de Cristo por cuanto depende de
la resurrección y la ascensión de Cristera es institución distintiva de
la era actual, luego también lo es el bautismo.
Bíblicamente, no hay mención alguna de que esta obra del Espíritu
haya sido conocida en el Antiguo Testamento ni en los días del
ministerio terrenal de Cristo. Más todavía, después de su
resurrección y justamente antes de su ascensión, el Señor declaró que
dicho ministerio era todavía cosa del futuro Hechos l :5. Prueba de
que ocurrió por primera vez en el día de Pentecostés es el hecho de
que el Señor dijo que habría de acontecer "dentro de no muchos
días", y el hecho de que Pedro dijo que así sucedió, cuando aludió a
la experiencia de Pentecostés en Hechos 11:15-17. Si bien el
Espíritu tendrá funciones que cumplir durante el milenio, no se dice
específicamente en la Biblia que estará incluida la de bautizar. Por
ello llegamos a la conclusión de que se trata de un ministerio peculiar
a la época actual.
Tiene carácter universal para todos los creyentes del período presente
Esto lo demuestran tres hechos. El primero está en l Corintios 12:
13, especialmente teniendo en cuenta el contexto. Pablo no dijo que
solamente los individuos espirituales en Corinto habían sido
bautizados. Tampoco les exhortó a que fuesen bautizados a fin de
hacerse más espirituales (y por cierto que este recurso hubiera
constituido la solución más fácil para los problemas de esa iglesia si
es cierto que el bautismo del Espíritu significa lo mismo que ser
lleno del Espíritu y estar dotado de poder). Afirmó sencillamente que
todos habían sido bautizados con el Espíritu (tiempo aoristo).
El segundo hecho se encuentra en Efesios 4:5 "Un Señor, una fe, un
bautismo". "Un bautismo" evidentemente forma parte del mismo
grupo que "un Señor" y "una fe"; vale decir, todos los cristianos.
El tercer hecho que demuestra que el bautismo del Espíritu es
universal entre los creyentes lo constituye la falta de exhortaciones o
mandamientos a ser bautizado con el Espíritu, falta que se halla en
todo el Nuevo Testamento. En el caso que el bautismo del Espíritu
no fuera la experiencia característica de todos los cristianos, sería
razonable esperar que hubiera exhortaciones en ese sentido, pero
justamente el hecho de que no existen exhortaciones de ese tipo
confirma el carácter universal de la experiencia del bautismo en
todos los creyentes.
42
Se repite cada vez que se convierte una persona, pero cada creyente
lo experimenta una sola vez, piensan algunos que el bautismo del
Espíritu ocurrió solamente en Pentecostés y que no se ha repetido
nunca, y que, por lo tanto, cuando una persona se salva comparte
simplemente lo que aconteció en Pentecostés. No obstante, el hecho
de que en la casa de Comenio Hechos 10:46 se repitió el don de
lenguas parece indicar que en dicha ocasión hubo un nuevo bautismo
con el Espíritu. Sin embargo, todo creyente es bautizado una sola
vez, y esto ocurre en la conversión. En las Escrituras no existen
referencias que pudieran indicar que una misma persona (o grupo de
personas) fuera bautizada por segunda vez. Todo lo contrario: el
tiempo aoristo en 1 Corintios 12: 13 indica que se trata de una
experiencia que no se repite. En cambio, sí se dice que el mismo
grupo de personas fue lleno del Espíritu en más de una ocasión
Hechos 2:4; 4:31, y el mandamiento a ser llenos se expresa en el
tiempo presente Efesios 5:18. El bautismo del Espíritu -una vez y
para siempre- coloca al creyente en el Cuerpo de Cristo; por lo tanto,
si se tratase de algo que se puede repetir, significaría que la persona
podría ser excluida del Cuerpo a fin de que reingresara mediante un
segundo bautismo. Esta idea imaginativa es totalmente ajena a las
Escrituras.
a. Es obra no experimental del Espíritu
Se entiende por esto, al igual que en el caso de otros ministerios de
Dios para con el creyente, que el bautismo con el Espíritu no se
basa en la experiencia, ni se deriva de ella. Tiene lugar, aunque el
creyente sea consciente de ello o no. Con esto no se quiere
significar, empero, que no se experimente ningún resultado como
consecuencia de dicho ministerio. Muchas experiencias en la vida
del creyente son resultado del que ha sido incorporado al Cuerpo
de Cristo mediante el bautismo del Espíritu, pero el bautismo
mismo no es de carácter experimental.
b. Es obra del Espíritu Santo
Ya hemos mencionado el hecho de que hay quienes consideran
que son dos los bautismos que conciernen al Espíritu Santo. Tales
personas toman como base para esta idea traducciones diferentes
de la misma preposición que se emplea en el texto griego. La
preposición en cuestión es en. Puede traducirse por en o con (este
es el caso dativo de la misma) y de este modo la traducen en
Hechos 1 :5 los que piensan que hay dos bautismos: " ... más
43
vosotros seréis bautizados con o en el Espíritu Santo dentro de no
muchos días". Esta preposición también puede traducirse por (en
el caso instrumental) y así se la vierte en 1 Corintios 12: 13
"Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo
cuerpo.
No cabe duda de que la preposición puede traducirse tanto en
como por. La traducción “por", o sea el uso instrumental, aparece
claramente en pasajes tales como Lucas 22:49 ("con la espada") y
Mateo 12:24 ("por Beelzebú"). Los que desean ver dos bautismos
no hacen cuestión por la traducción “por" en 1 Corintios 12: 13,
pero sí insisten en que en Hechos 1:5 la traducción no puede ser
"por". En caso de que lo fuera, naturalmente no podría haber dos
bautismos sino uno solo, en el que el Espíritu es quien lo
instrumenta. Quieren que Hechos l :5 signifique que Cristo es
quien bautiza para el ingreso en la esfera del Espíritu Santo; pero
la esfera en la que ingresa el cristiano es la del cuerpo y la vida de
resurrección de Cristo Romanos 6. En ninguna parte de las
Escrituras se dice que la esfera sea el Espíritu Santo (a menos que
se trate de esta traducción especial de Hecho. 1:5, sino Cristo
mismo, tal como lo enseña l Corintios 12:13. El instrumento
mediante el cual se coloca al creyente en la esfera del cuerpo
resucitado de Cristo es el Espíritu Santo, y esto es lo que enseñan
tanto Hechos 1 :5 como l Corintios 12: 13. Por supuesto que hay
un sentido en que, al ser miembros del Cuerpo de Cristo,
participamos de los ministerios del Espíritu. Esto es
indudablemente lo que quiere decir Pablo cuando afirma que "a
todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu" l Corintios 12: 13.
Pero el énfasis recae sobre el Espíritu como agente del bautismo
por el que se ingresa en el Cuerpo de Cristo.
C. Las consecuencias del bautismo del espíritu
El bautismo del Espíritu nos hace miembros del Cuerpo de Cristo,
este hecho constituye la revelación fundamental en relación con lo
que ocurre cuando somos bautizados por el Espíritu l Corintios
12:13. Esto se refiere a la posición que ocupamos al haber
resucitado, con la consiguiente exigencia de vivir de conformidad
con este hecho. En este contexto el énfasis recae sobre el ejercicio
sabio de los dones y sobre la necesidad de mantener la unidad del
Cuerpo. Esto mismo recibe realce en relación con la mención del
"un bautismo" de Efesios 4:5, porque el contexto (vv. 3, 6) se refiere
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a la necesidad de la unidad entre los miembros de dicho Cuerpo. De
igual manera, en Gálatas 3:27, donde Pablo se refiere al hecho de
ser bautizados en Cristo, en el contexto inmediato hay una asociación
con la unidad del Cuerpo de Cristo. De manera que tres de los
principales pasajes referentes al bautismo del Espíritu vinculan sus
resultados prácticos con la unidad de los creyentes.
El bautismo del espíritu efectúa la unión con Cristo en su muerte a la
naturaleza pecaminosa, la obra del bautismo por el Espíritu es el
medio por el cual se actualiza nuestra ce-crucifixión con Cristo
Colosenses 2: 12 y especialmente Romanos 6: 1-10. La base para la
crucifixión de la naturaleza pecaminosa del creyente y su victoria
sobre el pecado está en su asociación con la muerte, sepultura y
resurrección de Cristo por el bautismo.
Está claro que el bautismo con agua no puede obrar esta unión con
Cristo en su muerte y resurrección, pero está igualmente claro que
tiene que haber alguna relación entre el bautismo por el Espíritu y el
bautismo con agua. La relación es simplemente que el bautismo con
agua constituye la demostración exterior de lo que el Espíritu hace en
el corazón.
El bautismo del Espíritu no significa necesariamente una dotación
especial de poder, el bautismo por el Espíritu nos coloca en una
posición en Cristo que nos permite recibir poder, pero el solo hecho
de que seamos bautizados en el Espíritu no es garantía de que hemos
de experimentar poder o de que se evidenciará en nuestra vida. Los
corintios habían sido bautizados en el Espíritu, pero no constituían
exponentes genuinos del poder de Dios. Habían sido bautizados, pero
eran carnales. Ningún pastor se sentiría cómodo mucho tiempo en
una iglesia como la de Corinto, a pesar de que todos sus miembros
habían recibido el bautismo del Espíritu. Igualmente, los gálatas
habían sido bautizados y se habían "revestido" de Cristo Gálatas
3:27, pero en realidad se estaban alejando del verdadero evangelio
Gálatas 1 :6 y volviéndose hacia los elementos débiles y pobres
Gálatas 4:9. Por lo que hace a los casos de bautismo con el Espíritu
en el libro de los Hechos, el poder que se relaciona con ellos es el
que consiste en traer hombres a los pies de Cristo Hechos 2:41;
10:47; 19:5. Pero ni siquiera esto podía garantizarse en forma
absoluta, porque el bautismo solo evidentemente no es garantía
segura de que se ha de manifestar el poder. A fin de experimentar lo
que puede hacer el bautismo se requiere ser lleno del Espíritu.
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9. EL ESPÍRITU SANTO CON RELACIÓN A LA
REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN
Básicamente "revelación" significa la declaración o el dar a conocer
aquello que hasta ese momento era desconocido. En relación con el
material registrado en la Biblia, significa declarar o dar a conocer a
Dios, ya que aparte de dicha revelación Dios era un ser desconocido
para el hombre Éxodo 3:2-4. La revelación se refiere al material que se
da a conocer, y no al modo en que se da a conocer o al producto
resultante.
Por otro lado, la palabra inspiración, cuando tiene su sentido teológico,
se refiere al producto resultante o sea la Biblia. El significado común de
la palabra, sin embargo, es llenar o soplar. Generalmente comprende la
idea de una influencia externa. El vocablo griego theopneustos
(exhalar) por lo tanto la traducción más correcta es “exhalada por
Dios”, que aparece en 2 Timoteo 3:16, significa simplemente soplado
por Dios, es decir, hace referencia a la procedencia del soplo, pero no
necesariamente al destino del mismo. En este sentido el concepto se
expresaría mejor con la palaba "espiración” más bien que con el
vocablo “inspiración". El versículo dice sencillamente que la Escritura
es producto de Dios, sin hacer mención de los medios Dios utilizó(za)
para producirla.
La inspiración bíblica se puede definir como el acto de Dios de dirigir a
los autores humanos de modo que, valiéndose de su propia
personalidad individual, compusiesen y registrasen sin error la
revelación divina destinada al hombre en las palabras de los
manuscritos originales. Dios dirigía, pero no dictaba. Utilizó autores
humanos consagrados y en consecuencia también de sus estilos
individuales. El resultado de esta combinación de paternidad humana y
divina fue la producción de manuscritos originales sin error alguno.
Este concepto de la inspiración da lugar a varias ideas que se
desprenden del mismo.
Si la Biblia ha sido inspirada del modo descripto, tiene que ser
enteramente fidedigna (confiable). La infalibilidad y un elevado
concepto de la inspiración son inseparables. Y la Biblia reclama
esto respecto de sí misma Mateo 5:17; Génesis 3:16. Por lo tanto,
la Biblia ha de tener autoridad, porque la infalibilidad trae aparejada
la autoridad absoluta.
Un registro inspirado de esta manera tiene que haberlo sido en
palabras y no simplemente en pensamientos, por cuanto no puede
haber comunicación genuina y precisa del pensamiento si no es por
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medio de palabras. El pensamiento sin palabras no es expresable, y
la expresión precisa de pensamientos sólo puede lograrse
empleando palabras precisas.
Desde luego que no toda la revelación de Dios está contenida en la
Biblia. Dios se reveló al hombre mediante los mensajes orales de los
profetas; también se ha revelado en cierta medida en la naturaleza; y ha
sido plenamente revelado en Cristo. Pero la revelación tiene que ver
invariablemente con el material que Dios ha usado para revelarse,
mientras que la inspiración tiene que ver con el método por el cual se
ha registrado el material que contiene la Biblia. Por otra parte, la
iluminación se refiere a la comprensión del significado de la revelación
de Dios, sea ella oral o escrita.
a. El autor y los medios de la revelación.
El instrumento humano principal de la revelación en el Antiguo
Testamento era el profeta. Aun cuando el profeta no fue el único
medio de expresión de la revelación, por ejemplo, Génesis 3:13
Eva, Génesis 4:6-9 Caín, Génesis 21:17-21 Agar fueron vehículos
de la revelación, nadie podía considerarse verdadero profeta a
menos que hubiese recibido alguna revelación. En la época del
Nuevo Testamento los apóstoles y las personas íntimamente
vinculadas a ellos fueron los principales agentes humanos de la
revelación.
No obstante, en el trasfondo de los instrumentos humanos estaba el
autor de la revelación, el Espíritu Santo. Pedro, refiriéndose a la
profecía del Antiguo Testamento, declaró que "los santos hombres
de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” 2 Pedro
l :21. Los agentes eran hombres; la fuente era Dios; y el autor que
inspiraba e impulsaba a los instrumentos humanos era el Espíritu
Santo.
Esta declaración de Pedro tan completa recibe apoyo de muchos
ejemplos diseminados en la Biblia. Los profetas del Antiguo
Testamento declaran que hablaban por medio del Espíritu Santo 2
Samuel 23:2; Ezequiel 2:2; Miqueas 3:8. Además, el Nuevo
Testamento atribuye muchas de las Escrituras del Antiguo
Testamento al Espíritu Santo Mateo 22:43; Hechos 1:16; 4:25. En
base a tales referencias podemos afirmar sin temor, equivocamos
que el Espíritu Santo tuvo mucho que ver con la proclamación de la
revelación de Dios.
Los medios de la revelación son variados.
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Hubo revelación por medio de la palabra hablada. En muchas
ocasiones dicha palabra fue expresada en forma oral y directa
por Dios Éxodo 19:9; l Samuel 3:1-14, mientras que en otros
casos fueron mensajes directos al corazón y la mente del
profeta, quien luego los transmitía al pueblo. La voz directa de
Dios en las ocasiones mencionadas constituye una vívida
advertencia de que la revelación es específica, clara, y en
palabras. Por pasajes tales como Hechos 28:25 en comparación
con Isaías 6:9-1; resulta evidente que el Espíritu Santo es la
persona de la Trinidad que tenía la misión de dar a conocer la
revelación de Dios en palabras.
Hubo revelación por medio de sueños. Este medio tuvo
expresión muchas veces en los primeros tiempos Génesis 20.
31, 37, 40-41 y se volverá a usar en el futuro Joel 2:28-29. En
general no fue el método empleado para la revelación a los
profetas, pero con frecuencia se usó en relación con los
paganos.
Hubo revelación por medio de visiones. En la visión el agente
humano tenía una participación más activa que en el sueño. El
estar dormido no parecía ser tan necesario para recibir una
visión como lo era en el caso del sueño Génesis 15:1; 46:2; Es
1: 1; 6: 1; Ez. 1 :3. Y, sin embargo, el receptor de la visión no
se encontraba simplemente despierto como de costumbre, sino
que su alma y sus sentidos parecían encontrarse en algún estado
más elevado.
Hubo revelación por medio del ministerio del Espíritu a los
escritores del Nuevo Testamento. Antes de que el Señor Jesús
abandonase la tierra, prometió que el Espíritu habría de ayudar a
los discípulos a recordar las cosas que él les había enseñado
Juan 14:26.
Hubo revelación por medio de la persona y el ministerio de
Cristo. Esta vía de revelación no tenía conexión con la obra del
Espíritu, excepto en la medida en que éste estaba involucrado
en la vida de Cristo.
10. EL PECADO CONTRA EL ESPÍRITU SANTO
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En varias oportunidades se le acusó al Señor Jesús de echar demonios
con la ayuda del poder del príncipe de los demonios, Satanás. Así
ocurrió cerca de Capemaum Mateo 9:34; ocurrió también en Perea o en
Judea Lucas 11: 14-23; pero el ejemplo clásico es el de Galilea que se
relata en Mateo 12:22-32 y Marcos 3:22-30.
La controversia relativa al pecado
La causa de la controversia Mateo 12:22-23. La controversia
comenzó cuando el Señor sanó a un hombre. El caso era difícil
porque el hombre era ciego y mudo (lo cual probablemente incluía la
sordera) y todo ello porque estaba poseído por un demonio.
Semejante combinación de males hacía que su caso le resultara de
curación imposible a un exorcista, ya que no podía comunicarse con
una persona ciega, sorda y muda. Por tanto, la curación efectuada
resultaba tanto más sorprendente. Además, todos sus males fueron
curados de inmediato. Como resultado, la gente estaba asombrada y
decían que Jesús era el hijo de David. Al decir esto estaban
reconociéndolo como el Mesías. Y esto fue lo que despertó la
reacción de los fariseos.
La acusación Mateo 12:24-29.
De modo que los fariseos lanzaron su acusación contra Jesús. Lo que
dijeron fue sencillamente esto: Satanás está con placiendo a su
amigo Jesús, para lo cual expulsa demonios de los hombres; ¿quién
va a querer seguir a una persona que es amigo de Satanás, como
evidentemente lo es Jesús?; es muy lamentable que aun en este
tiempo sucede lo mismo dentro de la Iglesia.
a. La respuesta de Jesús consta de tres partes Mateo 12:25-29
Un reino o una casa que están divididos contra sí mismos no
pueden perdurar. En otras palabras, Satanás no va a destruir su
propio reino (aunque podría ocurrir que permitiese que los
exorcistas judíos expulsaran demonios con el fin de confundir,
esto no sería igual a la división neta que estaba ocasionando la
obra de Jesús de expulsar demonios de los hombres).
La acusación de que en el caso de Jesús había intervención
diabólica era absurda porque los fariseos reconocían que los
exorcistas judíos no expulsaban demonios por el poder de
Satanás. Aparentemente, no todos los exorcistas eran
engañadores y tenían éxito en algunos casos, pero el hecho de
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que tantas personas acudieran a Jesús con ese fin indica que no
siempre tenían éxito.
La única conclusión lógica que se puede deducir de los hechos es
que había llegado el reino de Dios; y el mismo hecho de que
Cristo había comenzado a atar a Satanás, arrebatándole sus
víctimas, demuestra que el reino había llegado Mateo 12:28-29.
Y el poder con que Cristo realizaba estas liberaciones era el
poder del Espíritu de Dios, como debe haber en este tiempo
dentro de la Iglesia.
A. La naturaleza del pecado
Este pecado tiene tres características:
a. Estaba dirigido contra el Espíritu Santo Mateo 12:31-32. Los
fariseos se habían puesto del lado de Satanás cuando acusaron
a Jesús de estar asociado con él. La acusación no estaba dirigida
contra Cristo simplemente, sino contra el Espíritu Santo por
cuyo poder Cristo sacaba los demonios. ¿Qué quiso decir el
Señor, por tanto, cuando declaró que un pecado contra el Hijo
del Hombre tiene perdón, pero no un pecado cometido contra el
Espíritu Santo? Quiso decir que los hombres pueden no
entender su ministerio y que, si bien esto mismo resultaba
deplorable, se podía perdonar. Pero por ninguna razón debían
haber dejado de comprender lo que era el poder del Espíritu
Santo, porque dicho poder ya era conocido en la época del
Antiguo Testamento. No era posible que no comprendieran el
poder del Espíritu Santo, y que siguieran prefiriendo las
tinieblas a la luz Juan 3:19 y las obras de Satanás a las de Dios,
y esperar ser perdonados. “Pero es que existe la posibilidad de
una oposición a la influencia divina, tan persistente y
deliberada, como consecuencia de una constante preferencia
por las tinieblas antes que la luz que el arrepentimiento, y por
lo tanto el perdón, se vuelve imposible”. La eficacia de la
gracia divina se mantiene inalterable, pero el pecador se ha
colocado en tal posición que su efecto en él queda excluido. La
gracia, como la comida corporal, puede ser rechazada hasta que
se pierde la capacidad para recibirla. Lo que Cristo hace es
advertirles a los fariseos que ellos se encuentran peligrosamente
cerca de esa situación. Contra los dictados de la razón y la
justicia, deliberadamente habían tratado como diabólica una
obra de la más sorprendente misericordia y bondad.
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b. El hablar contra el Espíritu Santo no era mera cuestión de pecar
con la lengua. El pecado de los fariseos no era simplemente de
palabras; no se trataba sencillamente de la blasfemia que
brotaba de sus labios. Las palabras revelaban lo que encerraba
sus corazones Mateo 12:34; Lucas 6: 45; sus palabras
mostraban su condición desesperadamente perversa. Además, la
extrema perversidad de su estado se destacaba contra una luz
sumamente brillante: la presencia personal de Cristo y los
milagros que realizaba Jesús dijo: Juan 8:12. Se trataba de
pecado cometido en su misma presencia. Para cometer este
pecado específico la presencia de Cristo en la tierra era
necesaria; por tanto, resultaría imposible hoy día reproducir
dicha situación en forma idéntica. No obstante, no sólo es
posible demostrar la misma perversidad de alma al rechazar el
poder de Dios hoy día, sino que efectivamente así ocurre todos
los días. En los tiempos de Jesús el pecado imperdonable
consistía en atribuir a Satanás las obras del Espíritu de Dios, y
rechazar las evidencias de su poder en cualquier época es
también cometer un pecado imperdonable.
c. Era una condenación eterna para el alma Mateo 12:32. Tal
rechazo evidencia de un corazón endurecido jamás puede
perdonarse; no porque Dios retire su gracia, sino porque el
hombre se retira de todo contacto posible con Dios. El perdón,
en tales circunstancias; no podrá recibirse jamás en esta época,
y, por tanto, en ninguna otra, ya que el destino eterno del
hombre se determina en la vida presente.
B. El remedio para el pecado
Mientras el hombre respire, se le puede perdonar cualquier
pecado. En esa oportunidad, Cristo mismo puso en claro que lo
que había que hacer era ponerse de su lado Mateo 12:30. Esa
declaración contiene una invitación, incluso para los mismos
fariseos, que tan tenazmente se le oponían, a que se pasasen a su
propio bando. Ellos, y no el Señor, impedían que esto ocurriese.
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