^Biografía del Siervo de Q)ios
(¿Fray Cosme Spessotto, O F M
Fray Claudio Bratti, OFM
Biografía del Siervo de Dios
Fray Cosme Spessotto, OFM
Fray Claudio Bratti, OFM
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Nuestra Señora de
GUADALUPE
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Texto: Fray Claudio Bratti, OFM
Editado por: Curia Provincial
Diagramación: Carmen García
Impreso en Guatemala por:
Arte, Color y Texto, S.A.
4a. Avenida 3-09, zona 10
PBX: (502) 2225-7725
E-mail: artecolorytexto@[Link]
Impreso y Autorizado por orden del Ministro Provincial
Fr. Edwin Alvarado Segura, OFM,
para la evangelización y divulgación de su vida.
En el año del Señor, enero 2020.
ÍNDICE
Resumen....................................................................... 5
La infancia.................................................................... 8
Religioso Franciscano.................................................. 11
Misionero en El Salvador............................................. 14
La Vida Espiritual del Siervo de Dios......................... 17
El Martirio....................................................................30
Cuentan en San Juan................................................... 53
BIOGRAFIA DEL SIERVO DE DIOS
FRAY COSME SPESSOTTO, OFM
RESUMEN
El Siervo de Dios Fray Cosme Spessotto
Nació en Mansué, (Treviso, diócesis de Vittorio Veneto)
el 28 de enero de 1923.
En la fuente bautismal recibió el nombre de Sante.
El 25 de septiembre de 1935 entró en el colegio Seráfico
de Lonigo (Vicenza).
El 16 de septiembre de 1939 visitó el hábito franciscano
en el convento noviciado de S. Pancrazio de Barbarano
(Vicenza). Hizo su primera profesión religiosa el 17 de
septiembre del 1940.
Fue ordenado Sacerdote el 27 de junio de 1948 en la
Basílica de la Madonna della Salute, en Venezia.
Salió de Génova el 9 de marzo de 1950 con destino a El
Salvador, llegó al puerto de La Unión el 4 de abril.
El 30 de abril fue destinado a la parroquia de S. Pedro
Nonualco.
El 18 de octubre de 1953 tomó posesión de la parroquia
de S. Juan Nonualco donde permaneció por 27 años.
5
Se distinguió por su actividad caritativa y pastoral. Inició
la construcción de una nueva iglesia parroquial, fundó
una escuela parroquial, visitaba todos los cantones de su
parroquia que en aquellos tiempos era muy vasta.
En la segunda mitad de la década de los 70 la situación
política y social del país fue empeorando hasta encontrarse
dentro de una guerra civil. El Siervo de Dios se distinguió
por su caridad y por defender la posición de la Iglesia.
Sus feligreses dicen que defendía los derechos de Cristo
y de la Iglesia, él sostenía que no podía abandonar a los
feligreses que vivian en la zona ocupada por los opositores
al Gobierno, él repetía que con las mismas manos había
bautizado a los jóvenes que combatían en uno y el otro
bando.
El Siervo de Dios recordaba que el principio de la no-
violencia era la vía más concorde con el Evangelio para
poder actuar las reformas sociales tanto deseadas por
la población. Defendía el derecho de la vida, solamente
Dios puede suprimir la vida humana.
En sus últimas homilías, a los que iban a informar en
secreto a las autoridades militares sobre los nombres y la
actividad de los opositores, les hizo presente que eran tan
responsables del homicidio como los que lo ejecutaban
materialmente.
Ante un operativo militar en la zona ocupada por la
oposición, no dudó en presentarse en la zona para asistir
a los afectados, enterró algunos de los caídos y ayudó
materialmente a las familias, sin importarle la pertenencia
política, si la tenían.
6
Los poderes militares mal interpretaron su caridad hacia
la gente pobre. El 14 de junio de 1980, poco antes de
la celebración de una santa misa, a las 19:00 horas, fue
acribillado mientras rezaba ante el tabernáculo del altar
mayor de la iglesia parroquial.
7
LA INFANCIA
El ambiente familiar
En un pueblo de la provincia de Treviso, Mansué, nacía
el 28 de enero del 1923 el tercer hijo de Vittorio Spessotto
y Giuseppina Zamuner, recibía el nombre de Sante
(Santos).
La familia era profundamente cristiana, vivía del cultivo
de la tierra como mezzadri l, juntamente con otros
parientes2.
En la casa llegaron a vivir hasta 40 personas, entre ellas la
Tía María, hermana del señor Vittorio, que por motivos .
de salud había tenido que retirarse de la vida religiosa
consagrada entre las Hermanas de la Misericordia de
Verona3. Ella reunía en las tardes a todos los niños y los
entretenía instruyéndolos sobre la religión Católica o
haciéndolos rezar.
En la familia reinaba siempre gran armonía. El nivel
económico era de pobreza, como gran parte de los
campesinos de aquel tiempo.
Santos fue un muchacho normal, creció robusto y fuerte,
lo llamaban el toro porque era capaz de jalar la carreta
1Campesino que cultivaba la tierra de un terrateniente distribuyendo el fruto del trabajo
poco más o menos por la mitad, según los acuerdos.
2 Los abuelos y los 4 tíos de Sante, con sus respectivas familias.
3Por tuberculosis ósea. Las H ermanas de la M isericordia de Verona habían sido fundadas
por el beato Carlos Steb en la mital del siglo XIX.
8
con hermanos y primos en ella. Sus parientes recuerdan
que no se enojaba nunca.
Ya desde pequeño Santos sintió la atracción por el
fenómeno religioso. Sus parientes solían ir en pequeño
número a la Misa diaria en la parroquia, él era de los más
asiduos.
Una vez había nevado durante la noche, todos se habían
quedado en la cama, solamente Santos (6 años de edad)
se levantó y sugirió partir para escuchar la santa Misa,
le respondieron que si había nevado no era conveniente,
él no tenía las botas necesarias para caminar en la nieve.
Se fue a buscar las botas de su mamá y les dijo: «Yo estoy
listo».
A los 5 años hizo su primera Comunión y a 9 años
recibió el sacramento de la Confirmación. Era asiduo
al catequismo parroquial. Se distinguía por su piedad
eucarística.
La vocación
A los 10 años Santos sintió por primera vez la llamada al
sacerdocio, fue en un retiro organizado por la parroquia.
La pobreza de la familia hizo poner a un lado su proyecto
de entrar en el Seminario de la Diócesis de Vittorio
Veneto.
Durante una misión popular, predicada por los PP.
Franciscanos del cercano convento de la Basílica de
9
Nuestra Señora de los Milagros en Motta de Livenza,
sucedió el hecho decisivo:
Con el cambio de párroco, se organizó en Mansué
una Misión popular. La predicaban los padres
Franciscanos del convento de la Basilica de Motta
de Livenza. En uno de los sermones a los niños el
predicador preguntó: «Quién de ustedes siente que el
Señor lo llama para volverse religioso y sacerdote?»
Terminado el sermón Sante fue a la sacristía y le
preguntó al fraile: «Cuanto dinero se necesita para
ser fraile?» El fraile le respondió: «Se necesita fuerza
de voluntad para ser sacerdote y seguir al Señor».
Como respuesta, Santos le dijo alfraile que lo habría
tratado con sus padres, porque él sentía fuerta la
llamada del Señor para ser sacerdote. Todos en su
casa notaron que ese día regresó feliz y contento.
Apenas se presentó la oportunidad habló con sus
padres que después se encontraron con el padre
Franciscano, se pusieron de acuerdo y Santos entró
en el colegio Seráfico de Lonigo. Sus compañeros
le tomaban el pelo pero él era feliz porque había
encontrado el modo de ser sacerdote4.
El 25 de septiembre del 1935 Santos entraba en el
seminario franciscano de Lonigo; así lo recuerda uno de
sus compañeros:
Santos Spessotto era entre los más fieles en observar
la disciplina del colegio. Era para todos nosotros un
buen ejemplo 5.
4 Sor María Vittorina Spessotto, hermana del p. Cosme.
5P. Filiberto Dal Bosco ofm.
10
RELIGIOSO FRANCISCANO
Novicio
El 16 de septiembre de 1939 Santos entraba en el
noviciado de la Orden de los Frailes Menores, de la
provincia religiosa de S. Antonio de Padua de Venecia.
El lugar del noviciado era el convento de S. Pancrazio de
Barbarano (Vicenza), colocado sobre un cerro en medio
de dos barrios del pueblo.
Iniciaba el año de prueba con la vestición del hábito
religioso de s. Francsico, simbolizando el abandono del
mundo y el inicio de una nueva vida, recordando la vez
que s. Francisco renunció a sus hábitos mundanos y
despojado de todo se puso bajo la protección del Obispo
de Asis. Otro símbolo era el cambio de nombre, Santos
recibía el nombre de Cosme, uno de los primeros mártires
de la Iglesia.
Se concluía el año de noviciado con la profesión de los
tres votos: pobreza, obediencia y castidad, esto sucedía el
17 septiembre de 1940. Ya en ese tiempo fray Cosme se
destacaba como hombre de oración.
Estudiante clérigo
Eran años duros, 1940-1945, caracterizados por los
hechos de la Segunda Guerra Mundial. Los estudiantes
tenían que adaptarse a situaciones imprevistas, algunas
11
casas de estudios habían sufrido los efectos de las acciones
bélicas, la comida en los conventos era escasa y de mala
calidad.
No obstante que la alimentación fuera pobre a causa de
la situació bélica, fray Cosme seguía un régimen muy
austero, terminó por enfermarse de gastritis y tuvo que
someterse a dos operaciones quirúrgicas. Cuenta un su
compañero.
Desde frailito a Lonigo sufrió y soportó con alegre
paciencia, en todos los inviernos, la hinchazón, a
veces con llagas en los pies, las manos, las orejas
y la nariz. Nunca llevó calcetines, vistiendo como
prescribe la regla en el sentido más austero aún antes
del noviciado. En misión nunca tuvo ambiciones de
lucir con algún carro nuevo, de clérigo soportó sin
anestesia una operación al estómago 6.
No era un estudiante extraordinario, sino “de medio
rendimiento”, estudiaba con empeño, le gustaba discutir,
poco a poco se había ganado el título de testarudo, por
querer defender su punto de vista hasta el fondo7. Nunca
dejó a un lado la piedad: oración y devoción eucarística;
aprovechaba, después de la recreación y antes de
acostarse, dedicar tiempo para la adoración en la capilla
del constado. Otros compañeros lo recuerdan así:
6P. Vito Guarato ofm.
7 P. Bonizio Morin ofm: Era terco para defender sus ideas, pero nunca usaba términos
ofensivos y todo esto lo guardó en su vida sacerdotal
12
Mientras él estaba en el colegio seráfico era visto
como un seminarista modelo, muy obediente, con
gran espíritu de sacrificio. Nunca se enfadaba,
siempre sereno. Respetuoso con sus compañeros
y superiores, diligente en el cumplimiento de sus
deberes religiosos y comunitarios8
En los últimos años de estudiante cultivó el proyecto
de poder irse como misionero ad Gentes. En aquellos
tiempos el lugar indicado para los frailes franciscanos
vénetos que querían ser misioneros era la China, pero los
advenimientos bélicos y la revolución comunista estaban
cambiando las cosas.
Fray Cosme quería partir para la China antes de ser
ordenado sacerdote, los superiores le aconsejaron esperar
a que la situación se esclareciera9. Sus parientes aceptaron
con dificultad su decisión.
El 27 de junio de 1948 fray Cosme fue ordenado sacerdote
en la Basílica de la Madonna della Salute, en Venecia,
por el Patriarca de la ciudad: Su Eminencia el Cardenal
Adeodato Piazza.
8P. Natalio Durigon ofm, B. Morin. F. Dal Bosco.
9F. Dal Bosco: Fray Cosme había sentido la llam ada a la vida misionera desde los prim eros
años de estudio; él y yo queríam os ir como misioneros a China y contem plábamos también
la posibilidad del m artirio.
13
MISIONERO EN EL SALVADOR
La revolución comunista de Mao-Tze-Tung terminaba
por cerrar las puertas de la China a los misioneros
católicos que eran expulsados del país. P. Cosme tuvo
que renunciar a su sueño. Los superiores lo destinaron al
convento de S. Francisco en Vittorio Veneto.
Se suele decir que Cuando se cierra una puerta se abre
otra; contemporáneamente los Obispos de Guatemala y
El Salvador hacían un llamado a los franciscanos vénetos
para que llegaran en auxilio del clero local, poco numeroso.
No pocos de los misioneros franciscanos expulsados de
la China habían tomado ese rumbo, el p. Cosme decidió
sumarse a ellos.
Despidiéndose de sus parientes, a su mamá le dijo:
«Mamá: hasta el cielo».
Con otros dos compañeros, pp. Federico Nardi y Giacomo
Meneghello, se embarcaron en Génova el 9 de marzo,
desembarcando en el puerto de La Unión el 4 de abril de
1950 después de 27 días de viaje.
Inmediatamente fue destinado a una parroquia, S.
Pedro Nonualco, en donde empezó el estudio de la
lengua española. En aquellos tiempos no habían escuelas
particulares para aprender la lengua local, todo se hacía
en base a la experiencia en la primera parroquia que le
tocara.
14
Los parroquianos le tomaron rápido cariño. En tres años
de estancia dejó el recuerdo de las campanas de bronce
compradas en Italia 10.
Párroco de S. Juan Nonualco
El 18 de octubre del 1953, el p. Cosme Spessotto ofm,
hacía su entrada como segundo párroco del San Juan
Nonualco. Los parroquianos recuerdan que llegó con
el hábito franciscano puesto y manejando una moto.
Recibía una parroquia muy descuidada en la cual había
que hacer casi todo: sistematizar la casa parroquial,
organizar la parroquia, darle vida a las asociaciones...
Una atención especial le dio a la formación de los niños,
por esto la organización del catecismo fue una de sus
prioridades. Escrí&íó una parroquiana de aqueffos
tiempos:
Nos hacía sentir que la Iglesia era madre y que
teníamos que sentirnos acogidos por ella y por eso
colaborábamos a la construcción de la Parroquia.
Como niños colaborábamos llevando una piedra del
río o un ladrillo.
Con el pasar del tiempo sintió la necesidad de fundar una
escuela católica, el proyecto se volvió realidad en los años
setenta, San Juan Nonualco se había vuelto el primer
pueblo del departamento (fuera dé la cabecera) que tenia
un bachillerato. Enfrentó muchas dificultades para poder
abrir la escuela parroquial.
10Fue párroco de S. Pedro Nonualco desde el 30 de abril de 1950 al 18 de octubre de 1953.
15
La necesidad de construir una iglesia nueva la sintió
apenas llegado, para eso fundó un Comité pro trabajos
parroquiales. La construcción del templo parroquial fue
una obra lenta, llevada adelante con los centavitos de
todos, terminada solamente algunos años después de su
muerte.
La parroquia de San Juan Nonualco en aquellos tiempos
era muy vasta, comprendía los municipios de San Luis
la Herradura, San Rafael Obrajuelo y San Juan. El padre
Cosme visitaba todos los cantones regularmente, llevando
los auxilios de la religión Católica a cualquiera que se los
pidieran.
Decían sus feligreses: El p. Cosme, a cualquier
hora que lo llamaran para llevarle los auxilios a un
enfermo, iba a donde fuera, a cualquier hora, de día
o de noche, y con el tiempo que fuera, sol o lluvia, él
iba, y no pedía ni siquiera un centavo.
16
LA VIDA ESPIRITUAL DEL SIERVO DE DIOS
Su apostolado fue antes de todo con el ejemplo de la vida
ejerciendo lo que predicaba y ésto fue bien percibido
por sus parroquianos. San Francisco recomendaba a sus
frailes antes de todo testimoniar con la vida el Evangelio,
después, si a Dios le parece, predicar con la palabra11.
Al centro de su vida espiritual estaba la oración, que
alimentaba la práctica de las otras virtudes.
Desde sus primeros años, el p. Cosme se había ganado
el título de hombre de oración. Ya desde niño, cuando
con sus parientes iba a Misa diaria temprano en la
mañana, su papá a veces le daba algunos centavitos para
que desayunara y después pudiera ir a la escuela, su
casa distaba 3 Km. de la parroquia, él aprovechaba para
quedarse en la iglesia adorando al Santísimo.
Sus parroquianos de San Juan lo recuerdan cuando rezaba
el rosario todas las tardes en la iglesia juntamente con los
feligreses, caminando por el centro de la iglesia del altar
a la puerta principal.
Ellos recuerdan también el tiempo que pasaba delante del
tabernáculo, en su genuflectorio al lado derecho del altar
(en donde precisamente fue asesinado). Fue siempre fiel
a la recitación del Oficio Divino 12.
11 S. Francisco, I Regla, cap. XVI (FF 43).
12N. Durigon: Recuerdo que una tarde, después de un día de oración com unitaria y perso
nal, lo encontré sentado en la orilla de la cama, rezando el “breviario”, ante m i asombro, me
contestó: «Nunca, desde el noviciado, dejé el rezo de las horas, solo contadas veces, cuando
fu i som etido a alguna operación quirúrgica». R Hilario Contran ofm: Nunca lo vi dejar su
breviario. Siempre tenía el breviario y la corona franciscana.
17
Al centro de su vida de piedad estaba su devoción
eucarística. Siendo estudiante pasaba buenos ratos en
la capilla del coristado orando. Sus feligreses recuerdan
la devoción con la cual decía la Misa, con mucha
concentración y devoción.
Durante la celebración eucarística era un hombre
totalmente concentrado. Mons. Aparicio dijo de
él que era un sacerdote que creía en la Eucaristía
13. Era un hombre de fe y yo le ayudé como acólito
en la misa que la celebraba con una espiritualidad
tremenda , vivía con un santo temor hacia la
Eucaristía14.
Su Obispo, Mons. Pedro Amoldo Aparicio y Quintanilla,
en la homilía fúnebre expresó el deseo que se escribiera
sobre la tumba del p. Cosme:
El Sacerdote bueno, que creyó en la Eucaristía.
En sus bodas de plata (sacerdotales) pudo consagrar junto
con su Obispo, el vino que había producido de su viñedo,
vino de estas hermosas tierras del trópico, convertido en
sangre de Cristo; no mucho después uniría, allí mismo,
ante Jesús Sacramentado, su sangre a la de Cristo, hecho
eucaristía perfecta 15.
La fe en la presencia eucarística provocó en él indignación
cuando los de la extrema izquierda ocuparon las iglesias.
13B. Morin.
14P. David Antonio Aguilar:
15N. Durigon.
18
Se preocupaba que el culto y el templo fueran decentes.
El p. Cosme no dejó escritos particulares sobre su vida
espiritual, poseemos solamente los testimonios de sus
feligreses que constataban de cómo vivía su vida interior.
El p. Silvio Elias ofm, que fue su capellan
en Zacatecoluca, así se expresa: Recuerdo su
testimonio, su vida clara, su celo por la Iglesia y
su coherencia entre la palabra y la acción en su
vida. Era una persona de vida muy austera. El p.
Vito Guarato, su compañero de estudios desde el
colegio seráfico: De él y por lo oído de él siempre he
tenido el concepto de un santo. Un verdadero Fraile
Menor: recto, sencillo, piadoso, pobre, desprendido,
constante y celoso de toda obra buena, obediente,
cuidadoso en no faltar a la caridad, sonriente,
sacerdote integérrimo, apóstol infatigable, ningún
chiste o palabra sucia de su boca.
Caminando por la calle, respondía al saludo de los
parroquianos pero iba con la vista baja, custodiaba las
ventanas del alma: la vista. La vida del padre era sobria,
evitaba los espectáculos mundanos inútiles, prefería la
vida pobre, sin lujos ni comodidades, lo sentía como un
deber dada la pobreza de sus parroquianos. Para servir a
sus feligreses no evitaba ningún sacrificio 16.
16 N. Durigon: Supimos, con sorpresa y asombro, después de la m uerte de Cosme, p o r
confidencias, que había hecho la prom esa a Dios de no ir al cine, de no ver películas. “Ya
que llevamos este tesoro en vasos de barro ”, Y estas cosas no se tratan con ligereza. L.
Landaverde: Recuerdo que él se sentía m al al ponerse un hábito nuevo porque muchos no
tenían ni para cambiarse. P. José Contran ofm: Su esperanza y su actitud de confianza
en D ios eran total. Él m e dijo que no tenía nada para él, todo lo había entregado a los
demás. Era un sacerdote que servía mucho a los demás. Lo que sé es que estaba dispuesto
a llegar a donde lo llamaran, no le im portaban las dificultades, y a pesar de estar m uy
19
A dos de sus compañeros el p. Cosme les confió que
probablemente él no había cometido algún pecado
mortal en su vida.
Al p. Vito Guarato: Ocho días antes que lo mataran se
confió conmigo y me dijo: «Yo nunca he cometido pecado
mortal».
Al p. Natalio Durigon: El día de su Primera
Comunión, cuando, a imitación de Santo Domingo
Savio, el adolescente del oratorio festivo de S, Juan
Bosco, en Turín, hizo el propósito de no cometer,
nunca pecado mortal, antes bien pidió a Dios
morir. Si no lo dijo expresamente, aquella mañana,
lo insinuó claramente. Muchos años después de
aquella Comunión, ya sacerdote y misionero en C.
A., en el año de 1966, durante una visita, le pregunté
a quema ropa: «¿Has cometido alguna vez, un
pecado mortal en tu vida?» La pregunta era a todas
luces indiscreta, pero 13 largos años de vida común
durante nuestros estudios, me lo permitían. Cosme
se sonrojó ligeramente, bajó la mirada, guardando
silencio. Ante mi insistencia, como presionado,
me contestó: «Creo que no». Con aquel “creo” que
denota toda su humildad. Cosme se dejó tomar por
Dios, plenamente, iba siempre a lo esencial.
enfermo siempre atendió a los demás. F. Dal Bosco: Por su espíritu de servicio siempre
estaba disponibile para las confesiones, la predicación y los varios oficios pastorales. Era
tam bién m uy disponibile a la colaboración con los sacerdotes de las parroquias vecinas,
fueran diocesanos o religiosos.
20
El ejercicio de las virtudes teologales:
fe, esperanza y caridad
El p. Cosme se caracterizaba por su fe firme y sobretodo
por poderla trasmitir a sus feligreses. No era un buen
predicador pero cuando aconsejaba su palabra adquiría
autoridad, a veces bastaba una mirada para que
entendieran que las cosas non iban bien. Quién llegaba
con problemas, abatido por la situación en que vivía, sea
del confesional que del oficio parroquial salían sonrientes,
como que si hubieran hallado la solución.
El p. Cosme era un hombre que vivía la esperanza no
obstante la situación negativa que reinaba en el país.
Un lugar especial en la vida espiritual del Siervo de Dios
lo ocupó la caridad. El amor hacia Dios lo demostraba en
su fidelidad a la oración y en el ejercicio de su ministerio
sacerdotal, el amor o la caridad hacia el prójimo lo
manifestó hacia todas las personas que acudían a su
puerta: no hacía distinción por el rango de las personas,
ricos o pobres, instruidos o personas simples, mendigos,
todos los trataba por igual; visitaba los enfermos de la
parroquia a cualquier hora de la noche se lo pidieran, si
necesario llevaba el enfermo al hospital de Zacatecoluca.
Aunque no era un buen predicador, su ejemplo era
suficiente. Su trato era humano, en él se encarnaba
un espíritu franciscano de humildad y pobreza.
21
No hacía distinción de gente, hasta a los indigente
arruinados por el alcohol les daba comida. No
despreciaba a nadie. Era un hombre amoroso de
Dios 17.
Sucedía sobretodo cuando las mujeres tenían que dar a
luz, esperan “a la última hora”, llegaran a las dos o tres de
la madrugada, el padre con su jeep los llevaba al hospital
... sucedía también que la criatura naciera durante el viaje.
No tenía pena en pedirle perdón a la gente si le decían
que había hecho un error. Una vez el p. Mario Bornia
le contó que una señora había quedado muy mal por
algunas palabras que el padre Cosme había pronunciado,
pero sin pensar que eran dirigidas hacia ella, no obstante,
el padre no evitó en hacer varios kilómetros para pedirle
perdón.
En varias ocasiones en su parroquia se daban actos
violentos, entre esposos, o entre parientes por venganzas
de varios géneros: en un país donde la justicia era poco
administrada, la impunidad era frequente, la gente estaba
acostumbrada a hacerce justicia por sí misma. Muchos
fueron los casos en los que el p. Cosme intervino para
pacificar los ánimos 18, aún arriesgando su vida, pero
él siempre gozaba de una autoridad moral gracias a su
testimonio de vida.
17Uno de los jóvenes que frecuentaba la parroquia.
18 A. Orantes: En una ocasión estaba en misa y le avisaron de una m ujer herida p o r su
propio esposo y el padre fu e a visitarla y luego fu e a buscar al esposo y logró que le pidiera
perdón, ellos siguieron juntos muchos años.
22
Muchos fueron los jóvenes que ayudó en el discernimiento
vocacional llegando a ser buenos profesionales. Algunos
de ellos vivieron en el convento. No permitía que se
burlaran de las personas con enfermedad mental y
algunas casi las adoptó.
Su vida religiosa consagrada franciscana
Se puede decir que el p. Cosme siempre se presentó como
hijo de S. Francisco con orgullo. Trabajó en una parroquia
diocesana, llevó siempre el hábito franciscano no obstante
el calor tropical del lugar, se lo quitaba solamente para
viajar al exterior, vivió pobre como los pobres sirviendo
a todos indistintamente.
"Durante las vacaciones escolares de los clérigos
franciscanos buscaban tener a algunos de ellos en su
casa parroquial para conducir vida comunitaria y vida
apostólica. Organizaba con ellos misiones populares en
los distintos cantones; la casa parroquial se volvía un
verdadero convento.
La vida religiosa consagrada encuentra su expresión en
los tres votos: pobreza, obediencia y castidad. La gente
recuerda que el padre Cosme era pobre del punto de vista
material, que vivía “casi como un mendigo”.
Era sumamente pobre, vivía la pobreza. Entré a su
habitación y más que eso, era una bodeguita, muy
humilde. Yo escuchaba mucho que su cuarto era muy
23
sencillo y que dormía en una cama extremadamente
sencilla y recuerdo que en una ocasión entré a
su cuarto de habitación y constaté su cuarto tan
humilde y su dormitorio tan pobre 19.
Aunque tuviera necesidad de dinero para la construcción
de la iglesia y de la escuela parroquiales, nunca fue
apegado al dinero (pistero). Todo lo que recibía lo
ponía a disposición de las obras parroquiales. En la
administración era exacto, después de su muerte, los
Superiores encontraron todas las cuentas en orden.
Cuando iba por los cantones se adaptaba en todo a lo que
sus parroquianos le ofrecían.
Apenas llegado a San Juan quiso utilizar una moto como
medio de transporte, pero después de un accidente que
tuvo se decidió por comprar un jeep, que fue de segunda
20. En su primer viaje de vacaciones a Italia quiso hacer
un curso de mecánica para poder reparar el jeep por su
cuenta. La gente de San Juan decía que era un carrito
talmente viejo que no entendían como hacía para ir
adelante; un mecánico del lugar decía que hasta dolía
tocar el timón, talmente era “despelado”.
En una ocasión sus sandalias se habían roto, él las
compuso utilizando un alambre, de donde salió el dicho:
El p. Cosme tiene hasta las sandalias remendadas.
19Así se exprimieron algunos jóvenes de la parroquia. Mons. Romeo Tovar: Profundamente
pobre y desprendido de los bienes m ateriales , hasta se avergonzaba cuando tenía algún
hábito nuevo.
20 La opinión de dos cursullistas: Era m uy pobre, y una muestra es que se negó a invertir
en un vehículo nuevo y lo dedicó a la parroquia. Sus hábitos eran de pobreza. Él, a veces
se quedaba sin dinero de las limosnas porque lo daba a la gente. En Italia le dieron un
dinero para comprar un nuevo vehículo pero él lo destinó para la continuación de la
construcción de la escuela parroquial.
24
Para sus bodas de plata sus feligreses no sabían que
regalarle, supieron que tenía solamente un hábito
franciscano roto y descolorido, secretamente, de acuerdo
con la cocinera, tomaron las medidas teniendo en cuenta
todas las veces que lo habían lavado... así, para la fiesta de
sus bodas sacerdotales le regalaron un hábito nuevo.
El p. Cosme era obediente a las leyes de la Iglesia, a las
disposiciones de su obispo y de sus superiores. Grande
impresión dejó en los parroquianos la postura del p.
Cosme ante la orden de sus superiores de cambiar
parroquia, después de 27 años de servicio en San Juan
Nonualco, tenía que pasar a Zacatecoluca. Él expuso sus
razones manifestando su parecer negativo, pero obedecía
y recomendó a sus parroquianos aceptar la obediencia21.
Mons. Tova dijo de él:
Religioso obediente, como lo experimenté siendo
yo consejero de la Custodia Franciscana de San
Antonio en Guatemala y El Salvador: le mandamos
dejar la parroquia de San Juan Nonualco y pasar
a la parroquia de Zacatecoluca; el Padre Cosme
obedeció, a pesar de su estado de salud.
21 Una parroquiana catequista: Era obediente con la Jerarquía y él daba el ejemplo; como
fraile m enor era m uy obediente a sus superiores. Con el pasar de los años pienso que el
padre Cosme era exageradamente eclesial, papista, dogmático. Tenía un gran am or a la
Iglesia. Era un hombre que inyectaba tanto cariño a los sacramentos de la Iglesia. B. Morin:
Sobre la obediencia yo no he conocido a ningún fraile tan respetuoso como él. Por ejemplo
cuando lo trasladaron de S. Juan Nonualco a Zacatecoluca, él dialogó con nosotros y dijo
que aunque le dolía el traslado, aceptaba p o r obediencia. F. Dal Bosco: La obediencia
del p. Cosme era total y perm anente, especialmente hacia las autoridades eclesiales; una
obediencia responsable, discutiendo con sus superiores sobre el m ejor m odo de actuarla.
M e acuerdo que pocos meses antes que fuera m artirizado, y a enfermo, le pidieron que
asumiera una parroquia m ás grande, aceptó como volutad de Dios, aún dándose cuenta
de las dificultades.
25
Sus parroquianos a la unanimidad reconocen que el
padre nunca tuvo problemas de mujeres. Él custodiaba su
mirada, tomaba las precauciones necesarias para no caer
en tentaciones de este tip o 22.
Por lo que lo conocí, en sus relaciones con mujeres
y niños mantuvo siempre la máxima prudencia. Lo
ayudaba mucho su vida de penitente, la sobriedad
en la alimentación y el descanso23.
La Iglesia Católica enseña que por el celibato la persona
que se consagra a Cristo renuncia a formar una familia
material y opta por una nueva familia que es la Iglesia.
Sus parroquianos se dieron cuenta que el p. Cosme había
renunciado a su familia en Italia y que su familia era la
comunidad de San Juan Nonualco, por la cual gastaba
todas sus energías24.
Durante su última estancia en Italia, hablando con
sus hermanos sobre la situación en El Salvador y
manifestando que se sentía amenazado de muerte, uno
de sus hermanos le dijo que se quedara en Italia con ellos,
tanto era su casa; él les respondió: «Mi familia ahora es
la parroquia de San Juan»; y que si no lo habrían dejado
regresar al país él lo habría hecho clandestinamente desde
Honduras o Guatemala.
22Uno de los jóvenes que vivió en la casa parroquial: Nunca vi mujeres entrar a su cuarto.
Algunos le preguntaban porque no veía a los ojos a las mujeres y él decía que había que
evitar tentaciones. Él tenía un respeto adm irable hacia las mujeres. Un señor que no era
cercano a la iglesia , me pidió sarcásticamente que le dijera al padre que si no le gustaban
las mujeres , le dije al padre y él me contestó de que habían tentaciones pero que la oración
vencía toda tentación y después cuando el padre m urió este señor me dijo que el padre
Cosme era un santo.
23 F. Dal Bosco.
24Tal fue la observado de una maestra perteneciente al comité parroquial.
26
La situación misma en que se encontraba a obrar el p.
Cosme pedía acentuar la virtud de la justicia. En este
punto él se preocupó de ser exacto lo más posible en
la administración de la parroquia, daba el justo salario
establecido por la ley a los obreros que trabajaban en la
construcción de la iglesia y la escuela parroquiales, sus
dependientes estables, sacristán y cocinera, nunca se
lamentaron del trato económico que les dio, los ayudó
para que se construyeran su propia casa25.
El p. Cosme era apegado a lo justo, buscaba la justicia. Ya
el tratar a todos por igual era una manifestación de su
práctica de la virtud de la justicia.
Él no estaba a favor ni en contra de nadie, sino
que estaba a favor de lo que era justo y en contra
de lo que era injusto. Si la autoridad cometía una
violación a los derechos humanos la denunciaba
porque era injusto, y así actuaba con respecto a la
izquierda 26.
El celo apostólico
El p. Cosme ardía de celo por las almas, fue el motivo
que lo llevó a pedir su envío como misionero ad Gentes,
deseaba irradiar el reino de Dios por todos lados, hacer
que Cristo llegara a todas las almas. Él se daba cuerpo y
alma por la parroquia.
25B. Morin: Era un hombre justo. Cuando lo tuvieron que trasladar de la parroquia él dejó
cuentas claras y pagos justos a todos. S. Elias: Sobre la virtu d de la justicia puedo decir que
ayudaba a sus obreros y se preocupaba de darles un justo salario.
26 Uno de los jóvenes de la parroquia.
27
Los catequistas eran su brazo derecho, se preocupaba
de la formación de ellos. Cuando empezó la zozobra
social se preocupó mucho de la suerte de sus catequistas,
sufrió y le dolió que no pocos hicieran la opción por la
violencia, aunque se sintieran obligados. Empezaba por
la juventud, exhortándolos a trabajar en la viña del Señor,
los enviaba a los cantones a evangelizar.
Cuidaba la formación de los niños, organizando el
catecismo. La prueba mas palpable de su preocupación
en este sector es la fundación de la escuela parroquial.
Los primeros años en que funcionó la escuela parroquial
fueron héroicos. El padre había puesto los ojos en un
mesón no lejano de la iglesia de San Juan, pero la dueña
era protestante y mal veía al padre, lo insultaba cuando
lo encontraba en la calle. Al final la señora se enfermó
gravemente, llamó al padre para que la confesara y le diera
los sántos óleos, le dejó la propiedad del mesón. El padre
se preocupó para que todos los que vivían en el mesón
encontraran una sistematización decente y pasó a utilizar
los cuartos como aulas y como cuartos para las Hermanas
franciscanas. Apenas pudo fue donde las Hermanas
Franciscanas de la Inmaculada Concepción para pedirles
que se hicieran cargo del colegio 27. El lunes los alumnos
llevábanlos bancos de la iglesia al colegio, sacaban las camas
de las hermanas e introducían los bancos para escuchar
las lecciones. Al terminar las clases sacaban los bancos
para afuera y llevaban adentro las camas de las Hermanas.
27 En aquellos tiempos eran conocidas como Las H ermanas del Espíritu Santo porque en
el colegio del Espíritu Santo en San Salvador tenían la residencia central.
28
El sábado llevaban de regreso los bancos para la Iglesia,
y asi todo el año escolar hasta que fue posible obtener
muebles aptos28.
Durante la guerra civil, continuó su obra de asistencia a
sus feligreses, sin importarle si militaban en la izquierda
o en la derecha, si se encontraban en una zona ocupada
por éstos o por los otros; para él todos eran miembros de
la misma Iglesia, él había bautizado los unos y los otros
con las mismas manos. Cuentan los catequistas:
El padre siempre mantuvo la predicación de que la
Iglesia era madre de todos, ricos y pobres, soldados
y guerrilleros. Nos decía que teníamos que entender
eso. En una ocasión le preguntamos porque se
comentaba que Mons. Romero era comunista y él
nos dijo que era el precio que la Iglesia tenía que
pagar por ser fiel al Evangelio, la predicación era
mal-entendida. A muchos les molestaba que hiciera
obras tanto para unos como para otros.
Trabajó mucho por las vocaciones, diocesanas, religiosas,
femeninas y masculinas, S. Juan Nonualco cuenta con
varias vocaciones sacerdotales y de religiosas franciscanas.
28 Un joven de la parroquia: El padre tenía un buen trato hasta con los protestantes. Una
señora tenía problem as con él y lo insultaba, pero él p idió que rezáramos p o r ella para que le
diera paciencia y cuando la señora estaba agonizando lo m andó a llamar. La gente le pidió
que no fuera a donde ella porque había sido dura con él, pero ella recibió de él lo santos óleos
y m urió en su presencia. Ella le dejó el terreno para la escuela, p o r el que tanto había tenido
problem as la señora en vida.
29
El MARTIRIO
La situación para la Iglesia Católica
en El Salvador
Empezando por los años 1975-1980 la situación para un
simple ciudadano de El Salvador era de incertidumbre,
zozobra, non había seguridad en las horas nocturnas. La
situación social se iba haciendo más insostenible.
La nación se iba quedando con estructuras sociales
anticuadas, con un porcentaje elevado de la población
que vivía en la pobreza y pocos que detenían el poder y
gozaban de los beneficios económicos.
La Iglesia no podía quedarse quieta, sentía su deber
desempeñar un rol activo para proceder a los cambios de
estructuras más modernas y parala actuación de la justicia
social. El clero sentía profundamente este compromiso.
Los militares habían asumido el poder político y social
de la nación y lo ejercitaban según sus criterios, como si
todo el país fuera un cuartel. Los que ejercitaban el poder
sea económico sea político tenían mucho temor que el
comunismo se apoderara del poder. El ejército en este
caso ejercitaba toda su actividad buscando de obstaculizar
a cualquier grupo de izquierda que encontrara el favor
popular. Poco a poco se fue afirmando la convicción
que cualquier movimiento que favoreciera a los pobres a
mejorar su calidad de vida, era tachado como “comunista”.
30
m
Por desgracia, ésta fue la suerte de la Iglesia con sus
estructuras caritativas empezando por la Caritas y los
centros de formación de catequistas.
Muchos se sintieron tentados por la opción de la violencia,
pensando que el cambio de las estructuras no podía llegar
por medios pacíficos, dada la actividad opresora de parte
del ejército. Éste mismo había organizado grupos para-
militares para controlar la población, entre ellos un grupo
denominado Orden para espiar y controlar la actividad
de las asociaciones de izquierda29, y los esquadrones de la
muerte que secuestraban, torturaban y asesinaban a los
opositores.
Ya el partido comunista estaba obligado a ejercer su
actividad clandestinamente, pero poco a poco todos los
grupos de izquierda tuvieron que ser considerados tales.
Y asi, se fue organizando la guerrilla anti-gobernariva.
La actividad pastoral de la Iglesia, exponiendo sus
principios sobre la justicia social, pasó a ser vista
negativamente; la acusaban de favorecer los grupos
de izquierda, la guerrilla, y por lo tanto la tachaban de
“comunista”. Los más afectados en este caso eran los
catequistas. No faltaban miembros del clero que optaban
por la via de la violencia. Uno de los obispos de El Salvador
así se expresó en aquellos tiempos:
Hay que reconocer que había mucha pobreza y
que gobiernos militares se sucedían en el poder.
29 Los miembros de Orden venían llamados también con el termineo Orejas por su
actividad espionística.
31
Por otra parte, el comunismo quería apoderarse
de El Salvador, y hacer del país un país socialista
como Cuba. Para lograr esto, desde la década de
los 70 los líderes comunistas trataron de infiltrarse
en sacerdotes, religiosas, seminaristas, catequistas,
y, a través de ellos, en la masa de la población.
Lograron ganar a muchos miembros de cada una
de esas categorías; lograron convencerlos de que,
para ayudar a los pobres, era necesario la toma del
poder a través de la lucha armada, de la revolución.
Lograron convencerlos valiéndose de la Biblia.
Así la Iglesia se encontró dividida en su interior: los que
querían obtener los cambios por medios jurídicos, de
acuerdo con el espíritu evangélico, y los que pensaban
que la única via era la de una revolución violenta. La
predicación evangélica pasaba a ser arriesgada30. Cuenta
un catequista de S. Juan:
Nosotros pudimos predicar el Evangelio
tranquilamente hasta el 80, mientras vivía el padre
Cosme sentíamos amparo. Luego de su muerte ya
empezaron ha haber mas matanzas y no podíamos
entrar a las comunidades rurales. Un dirigente de
ORDEN que era padre de unos niños que yo les daba
catecismo, vino a decirme que me fuera del pueblo
porque yo estaba en la lista y que iban a matar a
todos los jóvenes del norte y sur del pueblo y por
último a los del centro, por no apoyar lo que ellos
hacían.
30 La constatación r\p nn pá rro co en apueJJos tiprnnns. ^osé Contran o£m: Coda
reunión de laicos, catequistas era considerada subversiva de parte de las autoridades.
32
Era difícil y arriesgado predicar el evangelio, algunos
catequistas, por temor, prefirieron enterrar la Biblia,
fue una práctica corriente en toda la República de El
Salvador en ese tiem po31. La persecución en contra de la
Iglesia provenía de parte de los militares y del gobierno.
El recurso al homicidio era muy frecuente.
Las distintas asociaciones, sea de derecha sea de izquierda,
hacían de todo para obtener el apoyo de la Iglesia. Uno de
los capellanes de la parroquia de S. Lucía de Zacatecoluca
asi describe la situación en que se encontraron a vivir:
El ambiente era de muerte, por ejemplo habían
trampas como esta: tanto los guerrilleros y
soldados iban al confesionario a tratar de hablar
de la situación de violencia y averiguar cual era
mi opinión sobre sus adversarios de guerra. Nos
llegaban además denuncias de que habían matado,
violado, secuestrado a muchas personas y masacrado
a familias enteras.
En esta situación se encontró a ejercer su ministerio
sacerdotale el p. Cosme que tenía ideas claras sobre la
posición a tomar:
- Antes de todo no se podía optar por la violencia,
era anti-evangélica32.
31 Una catequista de los cantones de la montaña: Los catequistas no podían predicar
tranquilamente , ellos tenían que esconder hasta la Biblia porque sino los m altrataban.
Había que andar con cuidado. B. Morin: En los ochenta y a no había seguridad. Llevar una
Biblia en la m ano era peligroso. Ser protestante era más cómodo.
32 La Iglesia no podía apoyar soluciones que iban en contra de su moral, tales como la
violencia y el recurso al homicidio.
33
- Como sacerdote católico sabía que tenía una
cierta responsabilidad sobre todos sus feligreses
que podían pertenecer al bando que quisieran,
pero todos habían sido bautizados por el único
bautismo, por lo tanto el pastor del rebaño tenía
que estar por encima de las partes (super partes)33.
La Iglesia es Madre de todos.
- La Iglesia tendría que saber ejercer un rol de
mediación, el lugar del encuentro de todas las
asociaciones para encontrar, en un diálogo franco,
la solución de los problemas del país.
- Era obligación de todo buen cristiano defender los
derechos d e C risto y d e ¿a Ig lesia .
La extrema izquierda recurrió a la ocupación de los
templos católicos, sobretodo los que se encontraban en
lugares muy concurridos por la población. La ocupaban
por una semana utilizando alto-parlantes para exponer
sus principios y hacer las denuncias. Generalmente
los ocupantes eran personas que no tenían respeto
por la religión católica y el templo se convertía en un
dormitorio y plaza públicos. Ésto para el p. Cosme era una
profanación del lugar donde se conservaba la Eucaristía y
un querer instrumentalizar la Iglesia como “obligándola”
a brindarle su apoyo.
33 Un catequista de S. Juan: Fue una persona solidaria con los pobres , ja m á s vi que fuera
una persona com prom etida con la política o la violencia. Era m uy atento a las necesidades
de la persona.
Las ocupaciones a Jas jgl& m Jas hadan J¿?j
movimientos populares de la izquierda. Cuando
tomaron la iglesia de Zacatecoluca el padre Cosme
estaba indignado. El padre nos decía que cuando
vinieran sospechosos a tomar la Iglesia estuviéramos
atentos a cerrar las puertas, porque no quería que
fueran a profanar el templo y el Santísimo, esto no
lo soportaba34.
Con frecuencia los para-militares mezclaban intereses,
odios, venganzas, rencores personales, dando lugar a
provocar no pocas víctimas inocentes. Sin hablar de mal
entender, distorcionar los hechos y las opiniones35.
El ejército profesaba la doctrina de la Seguridad Nacional,
la formación que recibían las Fuerzas Armadas (ejército,
policía de Hacienda, para-militares) los llevaba a suprimir
con facilidad una vida humana, considerando como
enemigos todos los que no lo pensaban como ellos o que
no los apoyaban36.
34La opinión de algunos catequistas. También: El padre decía que el templo era la casa de
Dios , que desde el m om ento en que uno ponía un pie en el templo tenía que respetalor p o r
la presencia del Santísimo.
35 Un para-militar, en aquellos tiempos, así se expresó: Nosotros recibimos órdenes de la
comandancia m ilitar de que donde había un guerrillero, había que m atar a toda su fam ilia.
36J. Contran: A ctuar como católicos era estar dispuesto a todo. El campo de acción para la
pastoral de la iglesia estaba m uy cercado p o r las autoridades que creían ciegamente que se
propagaba el comunismo o la subversión , algo que era totalm ente ilógico. Recuerdo que la
gente m ás hum ilde era la que estaba dispuesta a participar en las reuniones de la iglesia ,
aún sabiendo el peligro que corrían sus vidas. La iglesia estaba perseguida. Perseguida p o r
una estructura de defensa nacional la iglesia era considerada como prom otora de violencia
y las autoridades decían que eso lo iban a detener de cualquier manera.
35
En esta situación la Iglesia sitió como su deber asumir la
defensa de la vida humana que no podía ser suprimida
por ningún motivo, solamente Dios era el dueño de la
vida humana. También este tema molestaba a los grupos
en conflicto.
La situación en San Juan Nonualco
Del punto de vista geográfico la parroquia de S. Juan
Nonualco abarcaba un sector del litoral (plano) y otro
considerando la pendiente del volcán Chichiontepec, con
cultivos de café; éste último se volvió lugar ocupado por
los grupos de la guerrilla de izquierda. Algunos cantones
(aldeas) de la parroquia de San Juan se encontraron
ocupadas por ellos. Del punto de vista ideológico se
volvió un choque entre el Marxismo y la doctrina de la
Seguridad Nacional.
Sobre la actividad pastoral de la Iglesia Católica jugaba
mal la ignorancia y el mal entendimiento de expresiones
o acciones que nada tenían que ver con la política, pero
interpretadas políticamente por los para-militares que
después referían al Cuartel. Las homilías y las catequesis
de los sacerdotes y de los catequistas venían registradas
o espiadas. El p. Vito Guarato, párroco de La Palma,
relataba un hecho:
Entre la Navidad (del año 1979) y el Año Nuevo,
vino a visitarme un oficial de la Policía diciéndome
de poner en salvo cuatro catequistas de mi
parroquia; porque sentenciados a muerte. Yo opuse
36
como objeción que ni ellos ni yo nos metíamos en
política, y todo el trabajo que hacían los catequistas
era de convocar los fieles para decir el Rosario,
para la Celebración de la Palabra... Por respuesta
tuve: «Precisamente por eso, Padre, tenemos el plan
de descabezar todo». (Es decir de eliminar a los
dirigentes de la Iglesia Católica).
El p. Cosme sufrió mucho en ver que algunos de sus
catequistas, optaran por la violencia militando entre los
grupos de extrema izquierda, que bien o mal, ocupaban
más de una tercera parte del territorio de su vasta
parroquia, ésto él lo manifestaba abiertamente. Buscó de
varias maneras de convencerlos a abandonar esa línea,
pero con escasos resultados. S. Juan Nonualco se encontró
en medio de la ondeada de violencia, los muertos por la
violencia política aumentaban, no pasaba día en que se
celebraba el funeral de una o más víctimas.
Para el p. Cosme había que parar la violencia costara lo
que costara, él había vivido la experiencia de la Segunda
Guerra Mundial, no le deseaba a ninguno repetir esos
mismos momentos.
El p. Cosme sentía fuertemente su deber como
sacerdote, la fidelidad a su ministerio era para él un
programa de vida costara lo que costara. Esta conciencia
lo llevó a enfrentar situaciones difíciles, peligrosas,
aún a riesgo de su vida. No tuvo miedo de ir a visitar
los cantones de la zona montañosa de su parroquia,
ocupada por la guerrilla. Más de una vez él se encontró
con ellos y discutía sobre la opción no violenta.
37
Una vez, mientras lo tenían “acorralado” en la ermita, le
pintaron el jeep con la hoz y el martillo y se lo llenaron
de papeles de propaganda. Él fue siempre firme en sus
posiciones; ya había sido terco cuando era fraile estudiante,
lo seguía siendo también después como sacerdote.
Despreciando el peligro iba a visitar los enfermos, celebrar
la santa Misa, predicar la Palabra de Dios y, dado el nivel
de pobreza agudizado por la situación bélica, llevaba
los bienes que la Cáristas le daba, aunque sabía que al
ejército no le gustaba, se llegó a decir que los llevaba para
los guerrilleros. Su presencia en los lugares ocupados por
los izquierdistas y los encuentros que él había tenido con
ellos, provocó en las autoridades militares las sospechas
que estuviera de acuerdo con ellos37.
Sucedía que a las personas asesinadas por los escuadrones
de la muerte o en los enfrentamientos, quedaran sin
sepultura. Por desprecio del enemigo se decía que tenían
que quedarse “abandonados como alimento para las
bestias” 38 y como escarmiento para la población. El p.
Cosme, que conocía perfectamente ese modo de pensar,
no dudó de darle cristiana sepultura a esos muertos, es
una de las obras de Misericordia recomendada por la
doctrina de la Iglesia Católica.
37 Poco a poco, a causa de estos contactos, se fue haciendo la convicción entre los de
Orden y las otras autoridades militares, entre ellas el jefe del Resguardo de la Guardia de
H acienda de San Juan, que el p. Cosme era un guerrillero.
38 Cfr. Sal 79(78),2-4. Uno de los catequistas: El m otivo que el padre Cosme tuvo ante
los militares para que lo m ataran, fu e haber enterrado a unos cadáveres que m ataron
los militares, nosotros sabíam os que los militares los habían dejado así para ver quién
los recogía , sabíam os del peligro; esta era una estrategia de los militares para capturar a
quienes recogieran a esos cadáveres que consideraban de guerrilleros , pero el padre Cosme
les fu e a dar sepultura y lo hizo p o r deber pastoral.
38
Delante de los abusos de poder, el p. Cosme no dejó de
presentarse ante las autoridades militares para protestar y
sugerirles que respetaran a la población civil, en este caso
pudo contrastar solamente los abusos que provenían del
poder militar, en el Cuartel Ingenieros de Zacatecoluca.
Bien sabía que también la izquierda cometía sus abusos,
pero no tenía con quién contrastarlos, no habiendo una
autoridad oficial a la cual poder dirigirse.
Hubieron varios enfrentamientos en la zona con el
resultado de víctimas entre los militares, los guerrilleros y
también entre los civiles. Bastaba que un joven no quisiera
seguir o a los militares o a los guerrilleros para que lo
asesinaran. Pocos meses antes de ser asesinado el ejército
fíevó a caü>o una operación en grande estilo en la zona de
las montañas del volcán Chinchiontepec que comprendía
también algunos cantones de la parroquia de San Juan. El
obispo de San Vicente le pidió al p. Cosme que le hiciera
un informe. La obediencia del p. Cosme era ciega, no
esperó que se lo dijeran dos veces, inmediatamente,
aunque el frentamiento estaba todavía en acción, él fue
para darse cuenta en persona de lo sucedido. Se encontró
con una situación desolada, jóvenes asesinados que nada
tenían que ver con la política, madres que los lloraban
porque eran el único sostén de la familia... El padre
buscó de ayudar a todos, dándo sepultura a los muertos,
llevando los bienes de Cáritas, celebrando los funerales...
Los militares no vieron de buen ojo esa acción del padre
Cosme.
39
Una persona que militaba entre los guerrilleros así se
espresó sobre el comportamiento del p. Cosme en esa
zona:
El padre Cosme cumplió su misión, se mantuvo en
su parroquia. Yo lo veía en las zonas más riesgosas
que él andaba predicando, siempre con su hábito
y su misión. En su predicación era muy precavido
pero contra la guerrilla sí tuvo algunas palabras en
contra, sobre todo llamándolos a la no-violencia.
La opinión de mons. Romeo Tovar:
Durante el periodo turbulento en El Salvador,
el Padre Cosme no perdió su identidad religiosa
y sacerdotal: se dedicó a ayudar a las personas
necesitadas, sin que se lo impidiera la ideología que
las personas tuvieran. Fue valiente al no permitir
que se tomara, profanándolo, el templo parroquial
de San Juan Nonualco; además de los derechos
humanos, también defendió los derechos divinos. No
estaba a favor de ninguna violencia. Respetaba a las
autoridades civiles y militares pero no apoyaba sus
métodos violentos. La organización de la catequesis
de niños, jóvenes y adultos era sencillamente
católica, sin inculcar ninguna ideología. Pero dada
su disposición a ayudar a cualquier necesitado,
tanto la extrema izquierda como la extrema derecha
lo tomaron como enemigo.
40
Lo peor sucedía por causa de las declaraciones
distorsionadas de los para-militares de la asociación
Orden, que mal informaba al ejército, mal entendía
las cosas, las interpretaba con malicia, provocando
asesinatos a personas inocentes que nada tenían que ver
con la política. En este caso el p. Cosme no evitó a llamar
la atención sin hacer nombres, pero en sus homilías los
calificó de “caínes”, recordándoles que al final tendrían
que darle cuentas al Señor en el jucio final. Les recordaba
también que era tan responsable el que mal informaba
como el que ejecutaba el asesinato. Ninguno es dueño de
la vida del otro, solamente Dios.
II p. Cosme nunca habló mal de las autoridades civiles,
militares y religiosas, tampoco atacó a los grupos de la
extrema izquierda o derecha; más bien fue muy respetuoso
de las autoridades aún denunciando las situaciones de
pecado que se habían creado y seguían creándose. Nunca
incitó a la violencia, exponía los valores evangélicos. La
expresión de un catequista:
Su posición fu e en contra de la violencia, en ningún
momento incitó a la violencia. Él respetaba a
las autoridades pero no estaba de acuerdo con
las injusticias. El nunca hizo una declaración
imprudente en contra ni a favor de nadie.
Como el p. Cosme iba a defender a los parroquianos de
San Juan ante las autoridades militares, así también no
evitaba de recordarles a los izquierdistas el principio de
la no-violencia. Como él tuvo el valor de evitar que los
41
de extrema izquierda ocuparan la iglesia de San Juan 39,
así también se opuso a que el ejército ocupara la torre
campanaria como vedeta. La Iglesia tenía que estar super
partes, no dejándose instrumentalizar por ningún grupo.
Un parroquiano recuerda:
Le llamaba la atención a los dos bandos en conflicto,
buscaba la justicia en las partes. Pienso que su
posición fu e valiente porque a los dos los criticó. Él
fu e valiente porque había que hacer algo por sanar
la situación. Había necesidad de llevarle la Palabra
de Dios a esta zona. Él no incitaba a nadie, él se
fundamentaba en el Evangelio.
Todo ésto llevó como consecuencia que el p. Cosme se
haya vuelto mártir de la Eucaristía, en el sentido que
defendió el Cuerpo de Cristo presente en el templo como
también defendió el Cuerpo de Cristo pueblo de Dios, la
Iglesia en el verdadero sentido de la palabra. La expresión
de un sacerdote:
El padre Cosme fu e un defensor en el sentido de
defender la parroquia como porción del pueblo
de Dios que la unifica. Yo creo que el padre tenía
un gran celo por el pueblo de Dios, catequistas,
movimientos, y además del templo, que eran las dos
cosas una sola.
Una catequista de la parroquia:
39 Siendo ya párroco de Zacatecoluca se opuso también a la ocupación de la iglesia de
Santa Lucía, la única parroquia de la ciudad en aquellos tiempos.
42
El padre entendía que el templo representaba la
unión de fe de la gente. Su defensa se debía a la fe
del padre en el ente parroquial.
Para él era el lugar donde se conservaba la Eucaristía,
y el lugar donde se reunía la comunidad, tenía que ser
respetado en todo sentido, sentía que defender el templo
era defender la Iglesia, su libertad, su derecho de existir y
de proclamar libremente el Evangelio40.
Dándose cuenta que su comportamiento era mal
interpretado, el p. Cosme hizo una especie de declaración
en una de las misas dominicales:
Les suplico no tomen a mal ni tergiversen ni politicen
mis visitas a las autoridades eclesiásticas, civiles y
militares, como los jefes de partidos o agrupaciones
políticas de derecha e izquierda. Lo hago porque me
impulsa mi vocación sacerdotal y franciscana y mi
obligación de pastor, para ver si es posible terminar
con la violencia que se ha desatado en nuestro
departamento.
Cuando estuvo hospitalizado en la Policlínica de San
Salvador, poco antes de que lo mataran, en donde le
habían diagnosticado el inicio de un tumor maligo en el
hígado, confió a varios fieles y sacerdotes que lo visitaban:
40Hay un dicho en S. Juan que exprime la convicción del pueblo sobre el sacrificio del p.
Cosme: El padre veló p o r su parroquia y defendió a sus parroquianos.
43
«He ofrecido mi Vida para la Paz en El Salvador,
especialmente para la diócesis de S. Vicente y la
parroquia de S. Juan Nonualco».
El crimen
Las personas que eran cercanas al padre sabían que había
recibido amenazas, anónimas, por el lenguaje hacían
entender de qué sector provenían, casi todas lo eran
de la autoridades militares. El p. Cosme no quería que
ninguno lo supiera, pero la cosa era ya muy evidente.
También porque él no era el único que recibía amenazas
en el pueblo. En la casa parroquial el p. Cosme había dado
hospitalidad a varios adolescentes con el fin que pudieran
obtener el título de bachilleres, uno de ellos cuenta:
En una ocasión yo encontré una carta debajo de la
puerta y se la di al padre que la leyó. Después llegué
a hablar con él y me dijo que era una amenaza de
muerte, la carta decía que era un cura reaccionario
y que se fuera del pueblo. Recibió tres anónimos
y el tipo de letra era el mismo, a máquina y mal
redactada, de gente de poca educación. Las quemó
y nos dijo que le prometiéramos que no íbamos a
hablar sobre esas cartas.
Algunos de estos jóvenes afirman que el p. Cosme, no
sintiéndose ya escuchado por las autoridades del cuartel,
decidió enviar una carta de denuncia al Estado Mayor.
44
Un sacerdote, sintiéndose perseguido por las autoridades
militares, había decidido de retirarse en la zona ocupada
por los guerrilleros. Muy furtivamente y con mucha
cautela, buscaba para confesarse al p. Cosme que lo acogía
con caridad sacerdotal en la casa parroquial, le daba cena
y lugar para dormir, se quedaban discutiendo hasta tarde.
El p. Cosme le repetía constantemente que la opción de
la violencia no era evangélica, todo se desenvolvía en
un diálogo franco y respetuoso 41. Éste acto de caridad
no podía quedar ignorado por los de la organización de
Orden.
El padre sabía también que si se quedaba en esa zona corría
peligro. Por este motivo los superiores le aconsejaron que
viajara para Italia, esperando tiempos mejores, pero él se
reusó categóricamente, no quería dejar a los feligreses
de San Juan sin los auxilios de la religión, era su deber
como pastor, así como el de condividir la suerte de sus
parroquianos. A un parroquiano que le aconsejaba que
se fuera al extranjero le respondió:
Le aconsejábamos que sefuera del país y él decía: «mi
lugar es mi parroquia y quiero estar con ustedes».
El p. José Contran había sido encargado por los superiores
para convencer al p. Cosme de ponerse al seguro en otro
lugar; así relata el encuentro con él:
41 Años después el sacerdote se expresó de esta manera: Lo busqué p o r auxilio de mi
persecución y así lo obtuve y me trató bien , nunca me negó la ayuda p o r ser y o sacerdote.
Cuando y o estaba perseguido me iba a confesar a donde él y siempre me aconsejó que no
fuera con la violencia.
45
El padre sintió que su vida era para los demás. Yo
lo visité un mes antes de su muerte y compartí con
el una mañana. Platicando de todo, le dije que mi
deseo era que saliera de ahí por los riesgos de su
vida y las amenazas irracionales que pesaban sobre
él y me dijo que su obispo le había encargado ser
un portador de paz, y que no era ni de izquierda
ni de derecha, estaba con aquellos que tuvieran
necesidades, y que por eso estaba dispuesto a dar la
vida por esa causa de paz.
En el mes de mayo de 1980 el p. Cosme había tenido que
ser hospitalizado en el Policlinico de San Salvador, su
salud empezaba a dar problemas, la consecuencias de la
gastritis se manifestaba en la funcionalidad del hígado.
Pasó 20 días de convalecencia, en parte internado en la
clínica en parte húesped del convento de Fátima en Planes
de Renderos, donde funcionaba el colegio seráfico, Fray
Junípero Sena , y donde se encontraban como aspirantes
no pocos parroquianos suyos.
El sábado 14 de junio le pidió al superior de la casa, el
p. Hilario, si podía pasar el fin de semana en San Juan,
el superior aceptó pero que fuera acompañado por el p.
Filiberto. Después de celebrar la misa a los seminaristas
salió para San Juan Nonualco.
Una semana antes había sido asesinado por los militares
un joven universitario en San Rafael Obrajuelo, en pleno
día y sin motivo. La única motivación que podía ser
constatada era la de una mal información por parte del
personal de Orden al cuartel. A las cuatro de la tarde el
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padre Cosme celebró la misa de los nueve días de ese
joven que era activo en la vida parroquial como también
toda su familia. Durante el sermón fue muy duro en
contra de los informadores, los llamó “caínes” e insistió
en la responsabilidad que tenía quién distorcionaba las
informaciones, volviéndose más responsable que los
ejecutores materiales.
Después de la cena, se tenía que celebrar una santa Misa
en acción de gracias por el retorno del párroco a las siete
de la noche. A esa hora ya empezaba a oscurecer. El p.
Cosme había ido antes a una farmacia para abastecerse
de algunas medicinas, después se refugió en la iglesia,
posicionándose en el lado izquierdo del altar, en donde
tenía su reclinatorio. Se habían incado teniendo en la
mano el misal con las lecturas del domingo.
Dos militares de la Guardia de Hacienda, usando pelucas
y pañuelos se acercaron por el centro de la iglesia, uno
de ellos llevaba una ametralladora ligera u zy 42. El militar
llamó al padre por su nombre, mientras el padre se
volteaba para ver quién era el que lo llamaba, le descargó
la carga de la ametralladora. El padre Cosme caía al suelo
en un charco de sangre, delante del altar mayor.
En la sacristía se encontraba el p. Filiberto que se estaba
vistiendo con los ornamentos para celebrar la misa,
salió inmediatamente y logró oír las últimas palabras del
padre: «Perdón, perdón». Le administró la unción de los
enfermos y el p. Cosme expiró.
42 Que pertenecía al jefe del Reguardo de San Juan.
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La iglesia estaba vacía, dos músicos en la parte alta sobre
la entrada de la iglesia, el sacristán y el p. Filiberto. Tres
Hermanas franciscanas habían sido confesadas por el p.
Filiberto y estaban regresando a su convento, al oír los
disparos regresaron a la iglesia. Rápido la gente pensó
que se trataba del p. Cosme y concurrieron al templo. Los
dos asesinos se retiraban corriendo perdiendo parte de
lo que habían utilizado para disfrazarse, entre ello una
peluca.
Como un cuarto de hora después aparecía la Guardia de
Hacienda del pueblo ebria, molestando a las personas
presentes en la iglesia. Después llegaba el Juez para
constatar la muerte del padre, ordenándo que lo llevaran
al hospital para la autopsia43.
Hacia la media noche el cuerpo del p. Cosme fue
entregado y posicionado ante el altar mayor de la iglesia
de Santa Lucía en Zacatecoluca, de donde era párroco
titular en ese momento. Fue velado todo el resto de la
noche. El domingo en la mañana el féretro fue trasladado
al Calvario de San Juan, donde estuvo hasta el lunes en la
tarde, tiempo establecido para el funeral.
El funeral fue muy solemne. El celebrante principal fue
el obispo de San Vicente, mons. Pedro Amoldo Aparicio
y Quintanilla, con otros dos obispos concelebrantes:
mons. Arturo Rivera y Damas y mons. René Revelo. Los
sacerdotes concelebrantes eran alrededor de 40, teniendo
en cuenta la situación del país y lo peligroso que era
43La autopsia fue ejecutada en el Hospital de Santa Teresita por dos odontólogos.
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viajar en esos tiempos. La multitud de feligreses no se
podía contar. El p. Cosme fue enterrado dentro de la
iglesia parroquia de San Juan, en el lado sur, a los pies
de la repisa con la estatua de la Virgen Maria. Más tarde,
en el 1987, su cuerpo fue trasladado a una capilla en el
lado norte del altar mayor, en donde sus restos descansan
hasta el día de hoy.
Es costumbre que el superior de los frailes controle
el cuarto del difunto, sobretodo decida los escritos
que se pueden mantener y archivar, los que se deban
destruir. Sobre el escritorio del p. Cosme el p. superior,
p. Bonicio Morin y dos de sus consejeros, encontraron
un documento que es considerado como el testamento
espiritual del p. Cosme, escrito con probabilidad unos 20
días antes de su muerte.
\Atención en caso de muerte improvisa!
Presiento que, de un momento a otro, personas
fanáticas me pueden quitar la vida.
Pido al Señor que al momento oportuno me dé
fortaleza para defender los derechos de Cristo y de
la Iglesia.
Morir mártir seria una gracia que no merezco.
Lavar con la sangre vertida por Cristo, todos mis
pecados, defectos y debilidades de la vida pasada,
sería un don gratuito del Señor.
49
De antemano perdono y pido al Señor la conversión
de los autores de mi muerte. Agradezco a todos
mis feligreses que, con sus oraciones y con sus
manifestaciones de aprecio, me han animado a
darles el último testimonio de mi vida, para que
ellos también sean buenos soldados de Cristo.
Espero seguir ayudándoles desde el Cielo.
P. Cosme Spessotto ofm (firma).
El documento dice con claridad que el p. Cosme estaba
consciente del peligro que corría y que, aunque haya
tenido la oportunidad de alejarse del lugar no lo hizo por
fidelidad a su ministerio sacerdotal.
Juntamente con este documento dejaba todos los libros de
la parroquia, cuentas, crónaca, lista de misas celebradas y
las de celebrar, en perfecto orden.
El pueblo de Dios que peregrina en el departamento de la
Paz pasó inmediatamente a considerar al p. Cosme como
un santo y un mártir. Es significativo lo que escribió una
vez mons. Romeo Tovar siendo obispo de Zacatecoluca:
Al Padre Cosme lo mataron porque, siendo sacerdote
integral, su actividad pastoral estaba por encima
de toda ideología, lo que causaba irritación tanto
a la extrema izquierda como a la extrema derecha
che lo mató. Es de advertir que, con martirio o sin
martirio, el Padre Cosmefue un religioso y sacerdote
santo; su vida fu e siempre santa; en todo caso, el
50
martirio vendría sólo a coronar su vida santa. Desde
el primer momento después de su muerte, hasta
el tiempo presente, la gente que conoció al Padre
Cosme empezó a rendirle una especial veneración,
a la que yo también me uno, pues considero que fue
un verdadero hombre de Dios, excelente religioso
franciscano, abnegado sacerdote, la aureola de sus
virtudes resplandecía en su persona; yo no dudo de
que está gozando de la presencia de Dios.
Después de su muerte los feligreses constataron un
crecimiento espiritual en la parroquia, las vocaciones
religiosas y sacerdotales surgidas en las comunidades
de la diócesis, no pocos dicen que durante el tiempo del
conflicto bélico sintieron la protección sobre el pueblo.
No faltan los testimonios de gracias y milagros, su tumba
está siempre con flores, la devoción del pueblo en forma
mesta es muy palpable.
La Cruz del campanario iluminada.
Fue un 14 de junio de 1980 a las 7:30 de la noche,
me encontraba cerca del convento, cuando escuché
una reventazón de cohetes; me acerque a la iglesia
dándome cuenta que no se trataba de cohetes,
sino mas bien eran unos disparos que provenían
del interior de la iglesia. En ese momento entré en
el templo y vi que el padre Cosme estaba tirado
delante del altar mayor, al lado sur del presbiterio,
yacía ya muerto con mucha sangre derramada a
su alrededor. Al ver lo sucedido quedé atónito,
51
mientras ordenaron cerrar el lugar del delito para
efectuar el reconocimiento.
Posteriormente, cuando me dirigía hacia mi casa,
volví a ver hacia la iglesia y observé que la cruz que
está en la cúspide del campanario estaba encendida.
Me sorprendió, ya que era del conocimiento
de todos que la cruz tenía tres meses de estar
arruinada. Quedó encendida toda la noche, al día
siguiente no funcionó más.
Subió días después el electricista para componerla;
ya antes de la muerte del padre él había constatado
que el sistema estaba quemado. No se explicaba
como había hecho para que funcionara esa noche;
de todos modos, se dio cuenta que el sistema estaba
fuera de servicio.
La luz de la cruz fue como una señal del martirio
del padre Cosme.
CUENTAN EN SAN JUAN
El guardián de la iglesia
Después de la muerte del padre Cosme, la Guardia de
Hacienda había establecido un puesto de control en el
campanario de la iglesia parroquial; a turno los de la
policía, se daban el cambio.
Entrando en la iglesia uno de ellos para el cambio de
turno, hacia las 9 p.m., vio a un fraile franciscano alto
y delgado que caminaba en el centro de la iglesia, tenía
un libro en la mano, parecía que estuviera recitando el
breviario, de todos modos, el ambiente era oscuro.
El fraile le preguntó al muchacho:
«¿A dónde vas?»
El policía le respondió:
«Vengo a cuidar la iglesia, padre, pues es mi turno».
El fraile le respondió:
«Puedes irte, pu es yo estoy aquí para cuidarla».
El policía:
«Son órdenes padre».
El padre siguió su camino y desapareció en el sector
del presbiterio, en dirección hacia la sacristía (el lugar
en donde se encontraba la tumba del padre Cosme).
53
El policía siguió al padre, viéndolo desaparecer, pensó que
había entrado en la sacristía; entonces prefirió regresar a
su cuartelito. Encontrando el jefe le dijo:
«Vengo a decirle que entrando yo en la iglesia vi
a un padre que estaba leyendo un libro, y me dijo
que es él el que cuidaba la iglesia».
El jefe le respondió:
«Ah, es el padre “chelito” que acaba de venir»
(Padre Domingo Dal Lago, bajo de estatura). El policía:
«No, porque el que vi yo es un padre alto, delgado,
moreno y un poco curvo».
Al día siguiente el jefe y el policía fueron al convento para
decirle al padre que no era correcto que caminara en la
iglesia a esas horas de la noche, podía ser peligroso. El
padre respondió:
«Pero yo anoche no estuve en la iglesia, me fu i a
dormir temprano».
Mientras el jefe hablaba con el padre, el policía vio
la fotografía del p. Cosme puesta sobre la puerta del
despacho, y dijo:
«No es este el padre con el cual yo hablé ayer en la
noche sino que ése».
El jefe sorprendido:
«Ah pues, ése es el padre que acaban de matar, el
padre Cosme».
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Habiendo escuchado eso y después de reconocer al p.
Cosme en la fotografía, el policía sintió escalofrío, le
entró fiebre, y a los tres días murió.
Otra versión
Después de la muerte del padre Cosme, la Guardia de
Hacienda había establecido un puesto de control en el
campanario de la iglesia parroquial; a turno los de la
policía, se daban el cambio.
Los cuatro policías que estaban de turno, para pasar
el tiempo, hablaban, jugaban a cartas, y alguno osaba
también tomar algo de licor, un comportamiento no
apropiado para el interior de una iglesia. Uno de ellos
notó desde el lugar del coro, que en la iglesia de San Juan,
se encuentra debajo de la torre campanaria, a un fraile
franciscano alto y delgado, que caminaba en el centro de
la iglesia, tenía un libro en la mano, parecía que estuviera
recitando el breviario, era de noche. El muchacho bajó y
buscó al fraile, le preguntó:
«¿Qué hace usted aquí? Padre, vayase acostar,
nosotros cuidamos la iglesia».
El fraile le respondió:
«Puedes irte, pu es yo estoy aquí para cuidarla».
El policía:
«Son órdenes padre».
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Los otros tres compañeros preguntaron al que había
bajado:
«¿Quépasa allí? ¿Con quién estas hablando?»
El policía respondió:
«Es que el padre no se quiere ir acostar...»
El padre siguió su camino y desapareció en el sector del
presbiterio, en dirección hacia la sacristía (el lugar en
donde se encontraba la tumba del padre Cosme). Uno
de los compañeros bajó para ver lo que pasaba, habiendo
llegado, los dos se dieron cuenta que el fraile había
desaparecido. Al día siguiente, cuando ya estaba claro,
fueron al convento, que está del otro lado de la calle,
buscaron al padre que pensaban había caminado en el
centro de la iglesia, querían decirle que no era correcto
que hiciera eso en la noche, podía ser peligroso. El p.
Juan Antonio Candray les respondió:
«Yo no estuve en la iglesia esta noche».
El policía, al ver la foto del p. Cosme sobre la puerta
interna del despacho parroquial dijo:
«Ese es el padre alto y delgado con el que yo hablé».
El p. Juan Antonio le respondió:
«Pero ese el el p. Cosme que acaban de matar y su
cuerpo está enterrado en la iglesia, al lado derecho,
cerca de la puerta de la sacristía».
Los soldados se retiraron y nunca más regresaron a la
iglesia. El policía que dijo que había hablado el padre
sintió escalofrío y le entró fiebre.
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Un ladrón en la iglesia
Entró una vez un ladrón en la iglesia parroquial de San
Juan, se había aprovechado del confesionario como
escondite para burlar la vigilancia del sacristán durante
el cierre del templo.
Aprovechando de la obscuridad y de la bulla de una
fiesta, empezó a romper las cajas para las limosnas.
Entre la una y la otra arrojaba maldiciones al párroco
porque constataba que no hacía mucho había vaciado
todas las cajas obligándolo a un escaso botín; otras veces
enderezaba regaños en contra de éste y el otro santo
porque “producían poco”.
Terminado el infeliz trabajo trató de encontrar un lugar
por donde salir sin ser observado. Saliendo las escaleras
hacia el coro, terminó por ver una cuerda que colgaba
de lo alto del campanario; pensó que era la oportunidad
para salir por ella a una posición más alta, jalarla, y de
una ventana o perforación dejarla caer hacia abajo para
descender sirviéndose de la misma. La via de salida estaba
ya resuelta. En vez... la cuerda servía para repicar... y
esto el ladrón no lo sabía. Así, la campana hizo su repique,
irregular y fuera de horario, lo suficiente para que la gente
que estaba al exterior del templo comprendiera que un
mañoso, sin darse cuenta, había denunciado su presencia
en un lugar santo.
Algunos de los participantes a la fiesta, un poco por
coraje, un poco exaltados por el alcohol, salieron por los
andamios de la parte en contrucción de la iglesia y... se
apoderaron del desafortunado ladrón.
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Eran tantos que ni siquiera pudo poner resistencia, lo
tomaron de la camisa y desdo lo alto de los andamios
querían dejarlo caer, preguntando la opinión del pueblo,
porque, se sabe, voxpopuli, vox dei, pero el pueblo nunca
ha tenido una opinión unánime.
«¿Lo dejamos caer?»
Preguntaban los ebrios con coraje. El vulgo respondía
indeciso:
«¡Si..!»; «¡No..!»; «¡Si..!»; «¡No..!» ...
El párroco había oído el sonido irregular de la campana,
pero no le había dado importancia, pensó que era parte
de la bulla de la fiesta. Pero le llamó la atención la petición
democrática de opinión, eso estaba fuera del programa.
Cuando el p. Cosme vio al pobre ladrón colgado desde
los andamios y tres bolitos que lo sostenían dispuestos
a ejecutar la orden del pueblo, entonces se decidió a
intervenir: había que salvar la pobre criatura. Salió
corriendo y de la puerta del convento gritó a los verdugos:
«¡Por el amor de Dios! ¡Déjenlo en paz!»
Los ebrios, apenas oyeron las palabras del párroco, y en
este caso su autoridad superaba la del vulgo de la plaza,
soltó inmediatamente al ratero, obligándolo a una caída
como de cuatro metros. El ladrón podía considerar la
fortuna de su parte, se había salvado con un pie doblado
y una rodilla golpeada. Pero abajo lo esperaba la gente
furiosa, dispuesta a darle una lección.
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La presencia inmediata y efectiva del p. Cosme evitó
lo peor. El padre lo ayudó a caminar hasta el convento.
Después de cerrar la puerta a sus espaldas, mientras lo
medicaba de algunas heridas debidas a puños y arañazos,
le hizo su buen sermón sobre el séptimo mandamiento
de la ley de Dios. Constatando que la dobladura del pie
era cosa seria, sirviéndose de su jeepito, el p. Cosme se
lo llevó hasta el hospital de Zacatecoluca, Sta. Teresita,
donde quedó internado por algunos días.
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