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Aranceles en Medicina UCV: Realidad y Desafíos

El documento describe irregularidades en el cobro de aranceles universitarios en la Escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela. Los estudiantes estaban siendo cobrados montos excesivos e ilegales para acceder a servicios como constancias y resúmenes de notas. Tras protestas estudiantiles, las autoridades de la escuela acordaron cobrar tarifas accesibles y apegadas a la normativa universitaria. Sin embargo, aún es necesario encontrar fuentes sostenibles de financiamiento para la escuela que no recaigan en los estudiantes.

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Aranceles en Medicina UCV: Realidad y Desafíos

El documento describe irregularidades en el cobro de aranceles universitarios en la Escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela. Los estudiantes estaban siendo cobrados montos excesivos e ilegales para acceder a servicios como constancias y resúmenes de notas. Tras protestas estudiantiles, las autoridades de la escuela acordaron cobrar tarifas accesibles y apegadas a la normativa universitaria. Sin embargo, aún es necesario encontrar fuentes sostenibles de financiamiento para la escuela que no recaigan en los estudiantes.

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ARANCELES UNIVERSITARIOS

Los aranceles son el costo oficial que se han de pagar para la obtención de varios servicios.
En el caso de los aranceles universitarios son aquellos que determinan la tarifa para la
adquisición de servicios relacionados con los trámites administrativos, ejemplo de esto: las
constancias de estudio, pensum, resumen de notas, rendir examen de reparación de
materias, entre otros. En éste orden de ideas, los ingresos monetarios generados por el pago
de estos deberían ir a la cuenta de Ingresos Propios UCV  Cta Nro.
01040008240080273916 y el balance de la entrada de capital sería llevado por una figura
que funge como administrador, la cual es colocada por parte del vicerrectorado académico.
Cabe resaltar el carácter de la Universidad Central de Venezuela, que la de una institución
pública, autónoma en la cual se imparte educación de calidad a los estudiantes procedentes
de los distintos sectores sociales, en éste contexto se entiende que los costes de dichos
trámites están enmarcados en la accesibilidad o así debería ser.
Sin embargo, la situación antes descrita es ajena a la realidad de algunas escuela extramuro
(aquellas que por su ubicación no se encuentran dentro de Ciudad Universitaria pero están
adscritas a los bienes que pertenecen a la U.C.V). Históricamente, en dichos lugares se han
vivido procesos ajenos a la realidad del campus universitario, esto ha permitido que
permeen carencias y situaciones irregulares las cuales en la mayoría de los casos han sido
solventadas por los estudiantes que en búsqueda de dar respuestas a las problemáticas que
los aquejan dentro de los espacios, han logrado formas de organización que hasta ahora,
permiten la continuación de sus estudios.
Lo anterior, a pesar de ser una forma de autogestión que se ha perpetuado a través del
tiempo, es necesario resaltar que sólo se ha logrado bajo la recaudación de fondos que
provienen del bolsillo de los propios estudiantes, dicha situación ha dado como resultado la
imposibilidad para tener acceso a ciertos servicios que deberían ser asequibles. Siendo éste
el caso de la Escuela de Medicina José María Vargas.
Bajo las consignas de “aportes voluntarios” y “donaciones” las cuales sospechosamente
coinciden con los días que se realizan las inscripciones, las autoridades de la escuela ya
descrita han disfrazado la normalidad con la que solicitan a cada estudiante montos de
602.75 bs o en divisas que equivale a la cantidad de 25$ acompañado de la promesa que al
entregar dicha suma de dinero se pertenecería a una élite que podría adquirir los trámites
mencionados. Pero, para aquellos menos afortunados que no podían hacer entrega de ese
monto, la situación se convertía en un viacrusis, lleno de discriminación por parte las
autoridades y de los propios compañeros. Las constantes amenazas de hacer público los
nombres de aquellos que no “colaboraban con los procesos de mejoramiento de la escuela”
eran constantes, esto con el fin de generar discordia entre la población estudiantil y
promover el estigma entre sectores que hacen vida dentro de una carrera que es impartida
en una universidad pública.
Además, dichos aportes entraban a una cuenta ajena a la estipulada para la adquisición de
los servicios inherentes a los trámites universitarios, durante casi 4 años la entrada de
capital fue percibida por una cuenta perteneciente a la madre de un estudiante y al Dr.
Bárbara Medina Acosta.
Estudiante de Medicina. Escuela José María Vargas. U.C.V
Pedro Francis. Quienes a su vez, en conjunto con el Director Jesús Rodríguez se
encargaban de dictaminar la distribución del dinero así como las empresas a contratar para
la realización de trabajos de embellecimiento dentro de las instalaciones, todo esto sin
solicitar la opinión estudiantil, teniendo en cuenta que son los principales involucrados al
ser ellos los únicos donantes del capital que se percibía.
Con el paso del tiempo, la situación se traspoló al cargo de responsabilidades que recaerían
en la dirigencia estudiantil y el bolsillo colectivo, el costo de servicios como: limpieza y
mantenimiento de áreas comunes, seguridad, adquisición de equipos tipo impresoras,
tonner, bombillos, lámparas, repuestos para microscopios, bomba de agua, remodelación de
espacios, pago del personal dministrativo, sólo por mencionar algunos.
La solución temporal que se había propuesto para adquirir servicios relacionados con
trámites universitarios se convirtió en la cotidianidad de los varguistas que ahora son los
encargados de solucionar todos los obstáculos, tanto los relacionados con la carrera como
aquellos que guardan relación con el espacio. Y ésta realidad parece lejos de acabar.
Respecto a ésta situación Andriu Mejías, estudiante foráneo, que actualmente cursa 4to año
de medicina en la escuela Vargas indica: “En la Escuela Vargas lo que sucedió es un abuso.
Durante mucho tiempo cobraron 5$ y más por un papel que sólo lleva una firma y sello. Es
un secreto a voces lo que sucedía, tenían una especie de mafía en control de estudios.
Además, la dirección de la escuela estaba al tanto de lo que sucedía, ya que no hicieron
esfuerzo en establecer lo que se debía pagar legalmente, permitiendo que la situación se
perpetuara. El resultado de todo esto fue perjudicar al estudiante, tanto aquellos de los
sectores más pudientes, como quienes no cuentan con los recursos suficientes, sumado a
esto la situación país que nos ha afectado a todos, no puede ser justificación para
normalizar las prácticas ilegales que ahí se tenían. El acceso a nuestras contancias de
estudio, kardex, repación de materias son necesarios para los estudiantes, son beneficios
que en la Escuela Vargas se volvieron privilegios. Es indignante que nosotros los
estudiantes tuvieramos que reclamar para que por fin se apegaran a lo que dice la
normativa. Actualmente, pienso que los precios fijados posterior a los reclamos son
accesibles, 2$ por un kardex es más viable. Y que los ingresos vayan directamente a la
cuenta pertinente hace que las irregularidades disminuyan”.
Luego de múltiples situaciones irregulares en las que estudiantes se quejaron por el costo
para tener acceso a los servicios relacionados a trámites administrativos, el día 30 de Enero
posterior a enfrentamientos entre la población estudiantil y autoridades de la escuela, la
administración perteneciente a Control de estudios hizo de conocimiento público que
cesarian el cobro de las cifras exorbitantes de dichos trámites a los estudiantes activos,
apegandose a la tarifa que se maneja en la facultad de medicina la cual fue publicada en
divisas: quedando en 1.5$ por la constancia de estudio siendo su equivalente en moneda
nacional 36.72 bs y para obtener el resumen de notas el costo es 2$ que en moneda
nacional es 48.96 bs. Cabe destacar que al publicar el precio en divisas queda implícito que
dichos montos son susceptibles a modificaciones de acuerdo a las fluctuaciones que se
puedan presentar.

Bárbara Medina Acosta.


Estudiante de Medicina. Escuela José María Vargas. U.C.V
Con éste logro, la comunidad varguista puede sentar precedente en materia de
reinvindicaciones estudiantiles, iluminando un pasado sombrío que se cobró a todos los
estudiantes, pero que afectó especialmente a aquellos que provienen de los sectores más
vulnerables, los cuales a pesar de no cumplir con los estandares de clase respecto a lo
común entre la población estudiantil de la carrera de medicina, algunos persisten en sus
sueños de poder formarse como médico cirujano egresado de la U.C.V.
Es necesario reevaluar las fuentes por las cuales se obtienen los recursos monetarios para
dar respuesta a los gastos operativos de la escuela, la invitación es a buscar medios de
producción que aseguren la autosustentabilidad de manera tal, que los estudiantes puedan
hacer vida en los espacios universitarios sin que la operatividad de los mismos recaiga
totalmente en la economía estudiantil.
Las situaciones aquí descritas no son sucesos excepcionales, forman parte de la
cotidianidad de otras escuelas que dentro del campus o no, están adscritas al patrimonio de
la Universidad Central de Venezuela. Las reinvindicaciones estudiantiles son el resultado
de las conquistas históricas logradas por aquellos que en su época se adjudicaron la tarea de
enfrentarse a un sistema que no priorizaba las necesidades de las personas que hacían vida
en el recinto. En la actualidad, las exigencias son otras, pero la situación es la misma. A
pesar de existir figuras que se confieren el título de “representantes estudiantiles”, la lucha
continúa bajo el protagonismo de los más vulnerables, aquellos que estudian en un sistema
que forma profesionales dentro de una institución pública con perspectiva y prácticas de
establecimiento privado.

Bárbara Medina Acosta.


Estudiante de Medicina. Escuela José María Vargas. U.C.V

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