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Desapariciones y feminicidios en el río Remedios

Este documento describe la violencia contra las mujeres en México, particularmente los feminicidios y desapariciones en el Estado de México. Relata la historia de jóvenes estudiantes que desaparecieron después de salir de sus casas y sufrieron violencia sexual y tortura a manos de grupos delictivos. También describe la indiferencia y complicidad de las autoridades en estos casos, y cómo los familiares de las víctimas han tenido que investigar por su cuenta. El río de los Remedios se ha convertido en una fosa común donde se han encont
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Desapariciones y feminicidios en el río Remedios

Este documento describe la violencia contra las mujeres en México, particularmente los feminicidios y desapariciones en el Estado de México. Relata la historia de jóvenes estudiantes que desaparecieron después de salir de sus casas y sufrieron violencia sexual y tortura a manos de grupos delictivos. También describe la indiferencia y complicidad de las autoridades en estos casos, y cómo los familiares de las víctimas han tenido que investigar por su cuenta. El río de los Remedios se ha convertido en una fosa común donde se han encont
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La fosa de agua.

Desapariciones
y feminicidios en el Río de los Remedios*

Leticia Flores Flores**

Protagonistas del horror

En México, como en muchos otros países, la violencia contra las


mujeres es un fenómeno preocupante que ha tomado proporciones
descomunales. El diario La Jornada, consigna que de enero a mar-
zo de este año (2020), 964 mujeres fueron asesinadas en el país, de
acuerdo a datos proporcionados por el Sistema Nacional de Seguridad
Pública, de las cuales 244 se consideraron como feminicidios (Martí-
nez, 2020). Esta cifra nos permite calcular que hoy por hoy, cada día
mueren tres mujeres por razones de género. Muertes vincu­ladas a una
realidad social muy compleja: pobreza, delincuencia, crimen organiza-
do, consumo de sustancias, abuso de poder, machismo. Estudiosos del
tema, afirman que el sistema patriarcal, bajo el cual los hombres ocu-
pan una relación de dominio sobre las mujeres y se dicta el modo de
funcionamiento social, así como la desigualdad social, son elementos
que contribuyen a la institucionalización de este tipo de violencia (Se-
gato, 2014; Lagarde, 2006). Al grave problema de la violencia, habría
que añadir el deficiente sistema jurídico y un descuido histórico de las
instituciones públicas y del Estado que han dejado en el desamparo a
miles de mujeres y niñas víctimas de esta situación. La violencia tiene
muchos rostros y se expresa de maneras diversas: desde el abuso de po-
der en las relaciones laborales, amistosas o amorosas, hasta en prácticas
crueles como la tortura, la violación o el asesinato.
* Lydiette Carrión (2019), tercera reimpresión, Debate, México.
** Profesora-investigadora, Departamento de Educación y Comunicación, uam-Xochi-
milco. Correo electrónico: [leflores@[Link]].

TRAMAS 55 • UAM-X • MÉXICO • 2021 • PP. 305-308


R E S E Ñ A S

El Estado de México ha sido una de las entidades que en los últi-


mos años la violencia contra las mujeres ha escalado a proporciones
preocupantes. Es un lugar donde las desapariciones y muertes de
mujeres han ido escalando a la par de la impunidad y la indiferencia
de las autoridades.
Este libro documenta la muerte de mujeres que en el momento
de su desaparición tenían entre 11 y 19 años. Jóvenes estudiantes
llenas de vida, con sueños y proyectos por delante, que un día el
destino truncó. La mayoría eran menores de edad. Jóvenes que salie-
ron de su casa para encontrarse con amigos, para acudir a una fiesta,
hacer un mandado, y que un día inesperado desaparecen como si la
tierra las hubiera tragado sin dejar ningún rastro.
Jovencitas con una vida por delante, estudiantes que llevan una
vida ordinaria, que viven con su familia, a veces con ambos padres,
con hermanos, algunas que viven solo con la madre, que acuden a la
escuela y salen a pasear, que tienen un novio de la escuela o de la zona
donde viven, que van a la plaza, a casa de una amiga, al café internet
o hacer un mandado para algún familiar, un día cualquiera y que
sin sospecharlo, son sustraídas por algún conocido, un compañero
de la escuela o por un grupo de jóvenes que han hecho del secuestro
y la violación de muchachas una práctica habitual. Muchas de ellas
desaparecen en la calle, en la vía pública, a los ojos de los transeúntes
que caminan por ahí, algunas otras secuestradas en su mismo hogar;
de un momento a otro, inesperado y sorpresivo, su vida cambia. Su-
fren violencia sexual, son torturadas, algunas mueren poco tiempo
después de haber sido “levantadas”, otras sufren a manos de sus se-
cuestradores meses de tormentos hasta que éstos deciden matarlas.
La violencia que sufren suele ser realizadas por bandas o grupos de
jóvenes vinculados a la delincuencia, el comercio y consumo de droga
y la mayoría de las veces, en complicidad con alguna autoridad.
La familia, con frecuencia la madre en un país donde el padre
suele estar ausente, empieza a sufrir un calvario. La autora narra el
tormento de madres, a veces ambos padres, que buscan a su hija ante
el desconcierto y reconocimiento de su desaparición. El libro relata
cómo los padres van aprendiendo un recorrido que ominosamente

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L A F O S A D E A G U A

suele ser el mismo siempre, para todos. Caminos que los llevan a
hundirse poco a poco en el desamparo y la desesperanza. El encuen-
tro, de entrada, con las autoridades y un Ministerio Público para de
inicio levantar una demanda, que sea el que sea, se muestra apático,
incrédulo e indiferente. A partir de entonces, la vida de los familiares
sufre un vuelco que muchas veces no tiene retorno. Los padres termi-
nan haciéndose especialistas en el tema. Investigan, buscan, recorren
las calles, los días pasan y se dan cuenta que cada minuto equivale a
perder un poco su esperanza: se dan cuenta de que las autoridades es-
tán coludidas o les resulta imposible atender la cantidad de casos que
tienen entre sus manos, de tal manera que la indiferencia parece ser el
destino común de cualquier autoridad que pueda ayudar a encontrar
a su familiar. Muchas veces, se descubre que las autoridades tienen
un vínculo, de complicidad o de silencio y tolerancia con los grupos
delincuenciales. Encuentran en organizaciones y agrupaciones de
otros padres que igual que ellos llevan años buscando a sus hijas, un
cierto consuelo y apoyo. Estos padres, que llevan más años buscan-
do a sus hijas, han logrado, al menos, conocer el modus operandi de
los grupos criminales. Suelen ser bandas, grupos de jóvenes, a veces
compañeros de la escuela y que llevan una vida paralela, y donde
las drogas están siempre presentes. Sea por venta y distribución, sea
por consumo. Estudiantes, pero también integrantes de bandas que
desafían cualquier valor social, cualquier pacto humano y que des-
precian la vida, sobre todo la de chicas que tuvieron el infortunio de
caer en sus manos.
Las autoridades, en los casos documentados por esta autora, ac-
tuaron, la mayor parte de las veces, con indiferencia, e incluso con
violencia. En todos los casos que relata, cuando los padres acuden
con ellos para denunciar la desaparición de su hija, responden con
cinismo, sarcasmo, e incluso con cierta violencia: argumentan que la
desaparición de sus hijas se debe a la voluntad propia de las chicas;
o bien, suelen añadir hipótesis insensibles y agresivas, tales como
encontrarse embarazadas o querer huir con el novio. Implican a la
víctima y la responsabilizan de su desaparición, ejerciendo así una
doble violencia contra ellas y sus familias.

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R E S E Ñ A S

Sabemos que este país es un cementerio de personas desaparecidas


por grupos criminales. Se han encontrado fosas a lo largo y ancho de
México. Gracias a la labor de familiares de los desaparecidos, se han
podido localizar muchas de esas fosas. En enero de 2020, Animal
Político, documenta la exhumación de 1 124 cuerpos en 873 fosas
clandestinas identificadas en todo el país (Sandoval, 2020). Fueron
519 zonas distintas del país, donde se llevaron a cabo las búsquedas
de estos siniestros cementerios. Ahora bien, la fosa donde reposan
los restos de estas chicas, desmembradas, abusadas, torturadas, es un
río. El río que atraviesa el norte de la zona conurbada de la Ciudad
de México, en la zona de Ecatepec. De ahí que Lydiette Carrión
titule así su libro. Una gran fosa de agua donde reposan los restos de
jóvenes adolescentes que guardan junto a sus restos desmembrados,
los secretos de tantos sueños truncados.

Bibliografía

Lagarde, M. (2006), Presentación a la Investigación diagnóstica sobre


la violencia feminicida en la República Mexicana, 14 tomos, Cá-
mara de Diputados, LIX Legislatura, México.
Martínez, F. (2020), “Primer trimestre del 2020, el más violento
contra las mujeres”, en La Jornada, 25 abril.
Sandoval, F. (2020), “Más de mil cuerpos fueron hallados en 873
fosas clandestinas del país, solo en 2019”, en Animal Político.
Segato, R. (2014), “El sexo y la norma: Frente Estatal, Patriarcado,
Desposesión, Colonialidad“, Revista de Estudios Feministas, vol.
22, núm. 2.

Fecha de recibido: 04/08/21


Fecha de aceptación: 22/08/21

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