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Inconstitucionalidad de la Constitución de 1993

Este documento resume una sentencia del Tribunal Constitucional del Perú sobre una demanda de inconstitucionalidad presentada contra la Constitución de 1993. El Tribunal declaró improcedente la demanda pero exhortó al Congreso a resolver la cuestión de la legitimidad de la Constitución de 1993. Un magistrado emitió un voto singular argumentando que el Tribunal no tenía competencia para conocer la demanda.
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Inconstitucionalidad de la Constitución de 1993

Este documento resume una sentencia del Tribunal Constitucional del Perú sobre una demanda de inconstitucionalidad presentada contra la Constitución de 1993. El Tribunal declaró improcedente la demanda pero exhortó al Congreso a resolver la cuestión de la legitimidad de la Constitución de 1993. Un magistrado emitió un voto singular argumentando que el Tribunal no tenía competencia para conocer la demanda.
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DERECHO CONSTITUCIONAL Y

TEORIA DEL ESTADO

SEMANA 15

Abogado: Victor Periche Anton


[Link]@[Link]
ANÁLISIS DE CASO: SENTENCIA 00014-2003-AI/TC

• ALBERTO BOREA ODRÍA Y MAS DE 5,000 CIUDADANOS


• CONTRA LA CONSTITUCIÓN DE 1993
• TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ
• EXP. N.º 014-2003-AI/TC

I. ASUNTO
Acción de inconstitucionalidad interpuesta por don
Alberto Borea Odría y más de 5,000 ciudadanos contra
el denominado “documento promulgado el 29 de
diciembre de 1993 con el título de Constitución Política
del Perú de 1993” (sic).
ANTECEDENTES
• Los demandantes sostienen que, estando vigente la Constitución de 1979, el 5 de abril de 1992,
el entonces Presidente Constitucional de la República, contando con el apoyo de civiles y
militares, perpetraron un golpe de estado e instauraron una dictadura corrupta, la cual, para
disfrazar su propósito de mantenerse en el poder por tiempo indefinido, y revestirse de
legalidad, convocó a un Congreso Constituyente Democrático para que dicte el documento
denominado “Constitución Política del Perú de 1993”.
• Alegan que dicho documento, además de adolecer de legitimidad de origen, no llegó a regir
efectivamente, pues fue reiteradamente violado por sus propios autores; ello, junto a su
evidente falta de vocación de Constitución, hacen que dicho documento no alcance la categoría
de tal, dado que, por su propia naturaleza, una Constitución debe ser el resultado de la genuina
expresión libre y soberana del pueblo, que contenga la limitación y control del poder, además
de ser garantía para la plena vigencia de los derechos fundamentales. Agregan que una vez
restaurado el régimen democrático, y en aplicación del artículo 307.° de la Constitución Política
de 1979, que establecía que ella no perdía vigencia ni dejaba de observarse por acto de fuerza
o cuando fuere derogada por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone,
corresponde que el Tribunal Constitucional declare su inconstitucionalidad y,
consecuentemente, su nulidad, debiendo restablecerse la vigencia de la Constitución de 1979
con las normas transitorias que definirá el propio Tribunal Constitucional o el Congreso de la
República.
• Admitida la demanda, y efectuado el traslado de ley, ésta no fue contestada, por lo que después
de realizada la audiencia pública, los autos quedaron para sentenciar.
FUNDAMENTOS

• Petitorio: Los accionantes sustentan su demanda de inconstitucionalidad de la


Constitución Política del Perú de 1993, que ellos denominan “documento de 1993”, en
los siguientes argumentos:
❑ Que la Constitución de 1993 carece de legitimidad de origen, pues fue elaborada
por el denominado Congreso Constituyente Democrático, elegido en un proceso sin
transparencia, y manipulado por el gobierno de facto, con el objeto de lograr la
legitimación del golpe de Estado del 5 de abril de 1992 y revestirse de legalidad; y,
además, porque fue ratificado en un referéndum de dudoso resultado.
❑ Que la Constitución de 1993, además de carecer de legitimidad de origen, no fue
legitimada en su ejercicio, ya que no tuvo vigencia real, ni tenía voluntad de
Constitución, ni sirvió para distribuir el poder o limitar su ejercicio, y tampoco
garantizó el goce y ejercicio de los derechos fundamentales.
❑ Que la Constitución de 1993, al ser obra de un gobierno de facto, no es democrática,
por lo que no puede regir ni tomarse como pauta de un Estado de Derecho que
tiene fundamentos muy distintos a los de la dictadura.
❑ Que la Constitución de 1993, al ser obra de un gobierno de facto, no es democrática,
por lo que no puede regir ni tomarse como pauta de un Estado de Derecho que
tiene fundamentos muy distintos a los de la dictadura.
Posición y exhortación institucional

• POSICIÓN:
➢ Si bien para el Tribunal el hecho incontrovertible de que la anulación del texto de 1993 es
improbable, esto no resolvía el problema de fondo que consistiría en los justos reparos
morales que el oscuro origen de tal Constitución produce en buena parte de la ciudadanía.
➢ En este sentido el Tribunal consideró inevitable que en el corto plazo y desde una perspectiva
estrictamente política, se resolviera su destino, bajo riesgo de seguirse socavando nuestra
aún precaria institucionalidad.
➢ Del mismo modo, el Tribunal fue claro en criticar la indecisión permanente en el seno del
Parlamento y las señales contradictorias de los distintos agentes políticos en torno al futuro
de la Constitución de 1993, ya que estos representan un retroceso en la tarea de afirmar la
institucionalidad, objetivo que requiere de normas con vocación de perdurabilidad en el
tiempo, y cuyo sustento sea la aquiescencia política y cívica de consuno entre gobernantes y
gobernadores.
• EXHORTACIÓN:
➢ El Tribunal señala claramente que considera que es al Congreso de la República, cuya autoridad ha sido
delegada por el Pueblo como fuente originaria del poder, al que le corresponde ineludiblemente y en el
plazo más breve, la responsabilidad de terminar de consolidar de manera definitiva el proceso de
reinstitucionalización democrática; y optar, políticamente, por el marco constitucional más conveniente,
deviene en prioritaria e insoslayable.
➢ En este sentido, el Tribunal manifiesta:
✓ “Invoca a este poder del Estado [Congreso] para que adopte las medidas políticas y legislativas
concretas tendientes a lograr dicho fin, y lo exhorta para que, con anterioridad al vencimiento del
mandato representativo de los actuales congresistas, opte por alguna de las posiciones planteadas o
la que, en ejercicio de sus atribuciones, considere conveniente al interés de la Nación”.
➢ Finalmente, el Tribunal señala creer que la importancia que tendría la creación de una nueva Constitución,
adquiere cotas de trascendencia fundacional, aún más si se trata de la redacción de un texto que
represente la simbólica liquidación de un pasado nefasto para la convivencia democrática, y que se
estatuya como la plataforma institucional de una sociedad cuya autopercepción sea la de una Nación libre
y justa, y cuya vocación sea la del progreso y bienestar.
Fallo del Tribunal Constitucional:

• Declarando IMPROCEDENTE la demanda de inconstitucionalidad


contra la Constitución Política del Perú de 1993.
• Exhortando al Congreso de la República para que proceda conforme
a lo señalado en el Fundamento N.º 28, con relación a las tres
alternativas para resolver la cuestión derivada de la abrogación de la
Constitución Política de 1979, que fueran planteadas por la
Comisión para el Estudio de Bases para la Reforma Constitucional del
Perú, creada por Decreto Supremo N.º 018-2001-JUS, del 25 de
mayo de 2001
VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO AGUIRRE ROCA
• FALLO: Considerando incompetente al tribunal constitucional para conocer de la materia, estima nulo todo lo actuado,
incluyendo el auto de admisión de la demanda.
• MOTIVOS:
• La Constitución impugnada (a la que en adelante denominaremos Const 93’ no le permite a este Tribunal, sujeto, como está,
inexorablemente, a la Const 93’, conocer, en la vía de la acción de inconstitucionalidad, sino de demandas contra normas que
sean leyes o tengan rango de ley, y siempre que contravengan a la misma —esto es, a la Const 93’—, por la forma o por el
fondo.
• La Const 93’ no está comprendida en las categorías del reproducido artículo 200°, inciso 4), pues, ciertamente, no es ni una
norma regional de carácter general, ni una ordenanza municipal, ni un reglamento del Congreso, entre otras.
✓ La admisión de la demanda de autos —por interesante, meritorio o patriótico que su texto pueda parecer a quienes lo
compartan o respalden— conduciría, por lo demás, a cualquier cantidad de antinomias, aporías o contradicciones y absurdos,
entre los que valga comentar, [Link]., los siguientes:
✓ a) Si se declarase fundada la demanda, tendría que declararse, al mismo tiempo, nulo todo lo actuado en el
respectivo proceso, y la misma sentencia que la declarase fundada, pues, en efecto, el procedimiento habría sido
sustanciado con arreglo a las propias normas de la Const 93’.
✓ b) La sentencia que declarase fundada la demanda y, por tanto, inconstitucional la Const 93’, sería, también por otras
razones, nula de toda nulidad, puesto que habría emanado de un Tribunal nacido de la Const 93’.
✓ c) La resolución que admitiese a trámite la demanda de autos, sería nula, y nulo, igualmente, todo lo actuado en el
hipotético proceso, incluyendo a su eventual sentencia.
VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO AGUIRRE ROCA
• “Mi opinión, por lo expuesto, es en el sentido de declarar nulo
todo lo actuado —pues los actos procesales de un órgano
incompetente son nulos de toda nulidad—incluyendo el auto
admisorio, contra el cual me manifesté en mi voto respectivo y
que, por ello mismo, me he visto en la inexcusable obligación
procesal de reproducir, ad pedem litterae, líneas arriba, puesto
que dicho voto, según se ha visto, es el fundamento esencial y
sine qua non de este pronunciamiento; y disponer, en
consecuencia, el archivamiento de la causa.”
GRACIAS

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