Universidad Autónoma de Santo Domingo
(UASD)
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas
Escuela de Derecho
Derecho Internacional Público I
Asignatura
Jaime Francisco
Profesor
Derecho del Mar
Tema
Estrellita Encarnación Ramírez
Sustentante
100402790
Matricula
08/03/2023
Fecha
Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional.
· Evolución del derecho del Mar.
Desde un concepto geográfico, las aguas marinas, las que denominamos mar, son
aquellas que integran la masa de agua salada que cubren gran parte de la superficie de
la tierra y rodea los continentes, formando los mares y los océanos.
Jurídicamente, el mar está formado por un conjunto de espacios marítimos sometidos
a distintos regímenes jurídicos, sobre los que inciden normas de distinta naturaleza,
pública y privada, de soberanía o sólo de jurisdicción.
La teoría de los espacios marítimos encuentra su fundamento, a lo largo de la historia,
en causas políticas o de defensa y en causas económicas. En la evolución del Derecho
Internacional del Mar podemos distinguir tres etapas.
La primera desde los inicios de la ordenación pública del derecho del mar hasta los
primeros intentos de codificación llega hasta el siglo XX, en el periodo conocido como
entreguerras (1930).
En esta etapa prevalecieron los intereses de las comunicaciones y descubrimientos
junto a otros de orden comercial, militar y colonial. Así, el régimen jurídicos de los
mares y océanos se articuló, fundamentalmente, sobre la distinción de dos espacios
marítimos: el mar territorial y la alta mar o mar libre.
El mar territorial tenía una extensión muy reducida, por razones de seguridad de las
costas y el territorio, y en él el estado ribereño ejerce su soberanía.
La alta mar se extiende más allá del mar territorial y se regía por el principio de
libertad, régimen inspirado en la salvaguarda de los intereses de los estados
poderosos.
En 1930 tuvo lugar en La Haya una conferencia de plenipotenciarios, auspiciada por la
Sociedad de Naciones, a la que se denominó Conferencia de Codificación de La Haya.
Dicha conferencia se centró en obtener un acuerdo general sobre la extensión del mar
territorial, dividiéndose en tres posiciones diferentes.
La primera defendida por los estados que aceptaban el límite de tres millas, sin
ejercicio por el estado ribereño como tal de competencia especial alguna más allá del
mar territorial (Gran Bretaña con África del Sur, Australia, Canadá, India y Nueva
Zelanda)
La segunda posición estaba representada por aquellos estados que aceptaban el límite
de tres millas, pero con la creación de la zona contigua (Alemania, Bélgica, Chile, Cuba,
Egipto, Francia, Islandia, Polonia…
La tercera posición la ocuparon los estados que, con o sin zona contigua, consideraban
las tres millas como límite insuficiente del mar territorial (Brasil, Colombia, Cuba,
España, Italia, Letonia….) y fijaban el límite de seis millas; Finlandia, Islandia, Noruega y
Suecia en cuatro millas
China estaba dispuesta en aceptar un mar territorial de tres millas con otra zona
contigua de seis millas. Sin embargo, Dinamarca y la [Link]. No adoptaron una posición
extrema sobre el tema.
La Conferencia de La Haya ante la disparidad de opiniones no pudo alcanzar su
objetivo, pese a que dejó sentado lo que era el mar territorial sobre al que el estado
ribereño ejercía soberanía y la zona contigua en la que dicho estado sólo podía
reivindicar el ejercicio de determinadas competencias especializadas.
Una nueva etapa después de la II Guerra Mundial
La segunda etapa se inicia poco después de finalizada la II Guerra mundial y, en ella,
junto a los intereses comerciales adquieren relevancia los intereses económicos. En
esta etapa, en 1958, la I Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar
cuenta con la participación de 86 estados y observadores de siete organismos
especializados de las Naciones Unidas y de nueve organizaciones
intergubernamentales.
Dicha conferencia empleó, como bases de discusión, el proyecto elaborado por la
Comisión de Derecho Internacional, en su octavo periodo de sesiones, que configuraba
en sus setenta y tres artículos un régimen unitario del mar.
La Conferencia dividió su régimen jurídico en cuatro Convenciones: la del mar
Territorial y Zona Contigua, la de Alta Mar, la de la Plataforma Continental y la del
Régimen de Pesca en Alta Mar.
· La Conferencia de 1957 y 1958
El Derecho del Mar pasó a ser reglamentado por tratados internacionales desde 1958,
al realizarse la Primera Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el
Derecho del Mar, que contó con la presencia de 86 Estados. En aquella ocasión se
adoptaron cuatro convenciones al respecto: (a) una sobre el mar territorial y la zona
contigua, (b) una sobre la plataforma continental, (c) una sobre Alta Mar; y, (d) una
sobre pesca y conservación de los recursos vivos en Alta Mar.
La Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar se realizó en
1960, con 88 Estados, y tuvo por objetivo fijar la extensión del mar territorial, que aún
no había sido delimitada en ninguna de las otras convenciones anterior-mente
concluidas. Tales principios, establecidos por esas dos conferencias inter-nacionales,
inmediatamente quedaron obsoletos e inadecuados para reglamentar las necesidades
actuales en cuestión de Derecho del Mar.
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar está compuesta por
un preámbulo seguido de 17 Partes (con 320 artículos) y 9 Anexos, finalizando con la
Acta Final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Los 9
anexos referidos se relacionan a las Especies Altamente Migratorias (anexo I), a la
Comisión de Límites de la Plataforma Continental (anexo II), a las condiciones básicas
para la prospección, explotación y aprovechamiento del área (anexo III), al estatuto de
la empresa (anexo IV), a la conciliación (anexo V), al estatuto del Tribunal Internacional
del Derecho del Mar (anexo VI), al arbitraje (anexo VII), al arbitraje especial (anexo VIII)
y a la Participación de organizaciones internacionales (anexo IX)6. La Acta Final está
compuesta por resoluciones (Área y Ciencia y Tecnología), una declaración (margen
continental), además de homenajes, etc.
· La Conferencia de Santo Domingo 1972
La declaración de Santo Domingo, del 20 de julio de 1972, hizo una diferencia de mar
territorial y mar patrimonial que ha tenido cierta influencia en América Latina. Esta
conferencia vino a zanjar en parte, las grandes rivalidades entre territorialitas y
patrimonialistas. Veamos las principales normas sobre la materia.
Mar territorial
1. La soberanía del estado se extiende, fuera de su territorio y de sus aguas interiores a
una zona de mar adyacente a sus costas, designadas con el nombre de mar territorial,
así como el espacio aéreo sobre el mar territorial, al lecho y al subsuelo de ese mar.
2. La anchura de esta zona y la manera de su delimitación deben ser objeto de un
acuerdo internacional, preferentemente de ámbito mundial. Todo Estado tiene, entre
tanto, el derecho de fijar la anchura de su mar territorial hasta un límite de 12 millas
náuticas a partir de la línea de base aplicable.
3. Los buques de cualquier estado con litoral marítimo o sin él, gozan del derecho de
paso inocente a través de esta zona, de conformidad con el derecho internacional.
Mar patrimonial
1. El Estado ribereño tiene el deber de promover y el derecho de reglamentar las
investigaciones científicas que se adelantan en el mar patrimonial, así como el de
aportar las medidas necesarias para evitar la contaminación del medio marino y
asegurar su soberanía sobre los recursos.
2. El Estado ribereño ejerce derechos de soberanía sobre los recursos tanto renovables
como no renovables que se encuentran en las aguas, en el lecho y el subsuelo de una
zona adyacente al mar territorial, denominada mar patrimonial.
3. La anchura del mar patrimonial debe ser objeto de acuerdo internacional
preferentemente de ámbito mundial. La suma de esta zona y la del mar territorial,
teniendo en cuenta las circunstancias geográficas, no deberá exceder en total de 200
millas náuticas.
4. La delimitación de esta zona entre dos o más estados se hará con arreglo a los
procedimientos pacíficos previstos en la Carta de las Naciones Unidas.
5. En el mar patrimonial, las naves y aeronaves de todos los Estados con litoral
marítimo o sin él, tienen el derecho de libre navegación y sobrevuelo sin otras
restricciones que las que pueden resultar del ejercicio, por parte del estado ribereño,
de sus derechos en el mismo mar. Con estas únicas limitaciones, habrá también
libertad para tender cables y tuberías submarinas.
De lo anteriormente expuesto se puede colegir, que ante el maremágnum que se
presenta con la noción de mar territorial, que no es más que un conflicto político
económico pasivo, se presenta una noción intermedia, que participa tanto de
elementos del mar territorial y del alta mar, y que se ha denominado en diversas
conferencias internacionales: mar patrimonial o zona económica exclusiva.
Ante la doctrina que han impuesto Chile, Ecuador y Perú, se ha levantado está
corriente con el fin de contrarrestar y de conciliar intereses.
Este problema se ha reducido entonces, a una soberanía o jurisdicción que se ha
distinguido teóricamente en dos formas:
1. El mar territorial o prolongación del territorio del Estado (3, 6, 12... 200 millas) en las
cuales éste, ejerce total soberanía, sobre esa zona del mar, incluyendo lógicamente el
subsuelo y el espacio aéreo.
Aquí se ejerce plenamente y sin ninguna restricción derechos de jurisdicción, de
policía, de orden económico y de seguridad estatal.
2. El mar patrimonial, que como se ha propuesto, va desde las doce millas hasta las
doscientas, o sea 188 millas, en el cual el estado costanero ejerce derechos de
soberanía sobre los recursos renovables y no renovables que se encuentran en las
aguas; explota y aprovecha los elementos minerales, asegura las riquezas, evita la
contaminación del medio marino; reglamenta la investigación científica, autoriza el
emplazamiento y uso de las islas artificiales y todo género de instalaciones en la
superficie del mar.
Las naves y aeronaves tienen derecho de libre navegación y sobrevuelo con las
limitaciones establecidas en el Derecho Internacional y en idéntico sentido, el estado
ha de respetar la libertad para tender cables y tuberías submarinas.
Extender el mar territorial patrimonial o la plataforma continental presenta muchas
resistencias en los países que tienen inmensas flotas de pesca a distancia, porque las
aguas quedan automáticamente vedadas; ellos desean indudablemente, mayor
libertad de movimiento de sus barcos. Pero aquí, podemos ver una grave
contradicción, mientras que unos Estados están obteniendo extraordinarias ganancias
económicas, otros están luchando contra viento y marea, por su supervivencia. Se
presenta, en consecuencia, un problema de estructura económico social de vastas
proyecciones internacionales. El conflicto de intereses es evidente y se refleja desde
luego, en diferentes posiciones en torno a tan complejo proceso.
Las grandes potencias que impulsan un límite lo más reducido posible, lo hacen bajo
supuestos principios sujetos a muchas dudas. Las empresas nacionales de
determinados países y las transnacionales, amparadas por sus respectivos estados,
tratan a toda costa, de defender sus lucrativas ganancias económicas, buscando un
ropaje jurídico o una coraza legal, que no ha convencido en lo más mínimo, a gran
parte de la comunidad internacional.
· La tercera Conferencia Naciones Unidas 1982.
La III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar realizó desde 1973
once períodos de sesiones. El primero tuvo lugar en Caracas y el último en Nueva York,
en donde se adoptó la nueva Convención sobre el Derecho del Mar.
El 10 de diciembre de 1982 en Jamaica, los plenipotenciarios de 119 estados firmaron
la nueva Convención sobre el Derecho del Mar, que consta de 1 Preámbulo, 12 partes
y 9 anexos.
En la Introducción se resuelve el problema de las calificaciones, definiéndose los
vocablos "Zona", "Autoridad", etc.
Define el Mar Territorial y la Zona Contigua con un ancho de 12 y 24 millas
respectivamente contadas desde la línea de base del Mar Territorial. Regula los
Estrechos utilizados para la Navegación Internacional. Establece el "Paso en Tránsito"
para buques y aeronaves.
Define el Estado Archipiélago y establece en la Zona Económica Exclusiva la jurisdicción
del Estado ribereño en materia fiscal, sanitaria, etc.
Declara el exclusivo empleo de la alta mar para fines pacíficos y regula el régimen
jurídico de los buques, el tratamiento de los buques de guerra, sobre jurisdicción penal
en caso de abordajes u otro incidente y represión de la piratería y transporte de
esclavos.
Regula la Zona Internacional de los Fondos Marinos. Trata sobre la obligación de los
Estados de la Protección y Preservación del Medio Marino y del control de la
contaminación. Determina la obligación de resolver las controversias por medios
pacíficos.
La última parte contiene disposiciones que se refieren a los efectos jurídicos de la
Convención estableciéndose la inadmisibilidad de las reservas y el procedimiento de
enmienda.
· Los Espacios Marítimos
La CONVEMAR establece a lo largo de su articulado todos los espacios marítimos y los
derechos que los Estados ribereños y otros tienen (y no) sobre ellos. Así, nos
encontramos con las aguas interiores, el mar territorial, la zona contigua, la zona
económica exclusiva, la alta mar, la plataforma continental y la zona internacional de
los fondos marinos.
Todos estos espacios se miden desde una línea imaginaria denominada “línea de
base”. Esas líneas nacen con el objeto de determinar la extensión de los distintos
espacios marítimos de un Estado ribereño y pueden ser “normales” o “rectas”,
dependiendo del carácter geográfico de las costas.
· Mar Territorial
Se trata de la franja de mar adyacente al territorio sobre la cual el Estado ribereño
ejerce soberanía, la que se extiende no sólo a la columna de agua, sino también al
espacio aéreo y al lecho y subsuelo. Su extensión máxima es de 12 millas marinas
desde la línea de base.
En este espacio el Estado puede adoptar leyes y reglamentos sobre cualquier materia
pero no puede dificultar y obstaculizar el paso inocente de los buques de terceros
Estados. En el mar territorial, a diferencia de las aguas interiores, todos los buques
tienen el derecho de paso inocente, es decir la posibilidad de entrar, atravesar y salir
por el mar territorial de forma rápida e ininterrumpida, sin afectar la paz, el buen
orden o la seguridad del Estado ribereño. Durante este paso los buques -salvo los
buques de guerra o del Estado con fines no comerciales- se encuentran sometidos a la
jurisdicción del Estado de su bandera salvo cuando se cometa un delito y este tenga
consecuencias en el Estado ribereño o, que pueda perturbar la paz del Estado ribereño
o el buen orden en el mar territorial o, cuando el capitán del buque o un agente
diplomático o consular del Estado de la bandera del buque lo solicite o, cuando sean
necesarias medidas para evitar el tráfico ilícito de estupefacientes.
· Zona Contigua
Este espacio es definido por la CONVEMAR como “la zona contigua a su [del Estado]
mar territorial” y “no podrá extenderse más allá de 24 millas marinas contadas desde
la línea de base” (art. 33). Es decir, se trata de una zona adyacente al mar territorial
que comienza donde termina este hasta las 24 millas medidas desde la línea de base.
En esta zona los Estados no ejercen soberanía sino que tienen derechos de soberanía
sobre los recursos naturales y a su vez tienen derecho de fiscalizar la actividad de los
buques con fines de prevención y sanción en relación con sus leyes y reglamentos
aduaneros, fiscales, migratorios y sanitarios. Sin embargo, los hechos que pueden ser
susceptibles de estas sanciones deben haberse producido en el territorio o en el mar
territorial del Estado ribereño.
· Zona Económicamente exclusiva
Se trata de uno de los espacios más modernos dado que su creación se sitúa con la
Proclama Truman en noviembre de 1945.
La CONVEMAR la define como un área situada más allá del mar territorial y adyacente
a este y tiene una extensión máxima de 200 millas marinas desde la línea de base. Es
decir que su extensión comienza a contarse desde la línea de base pero cierto que el
régimen que la convención prevé para esta zona comienza a tener efectos a partir del
límite exterior del mar territorial. Es importante destacar que se trata de la columna de
agua y no del lecho y subsuelo marino, que corresponden a otras áreas marítimas.
En la ZEE los Estados ribereños no ejercen soberanía, sino que ejercen “derechos de
soberanía” para la exploración y explotación, conservación y administración de los
recursos naturales, tanto vivos como no vivos. A su vez, poseen jurisdicción para el
establecimiento y la utilización de islas artificiales, instalaciones y estructuras; la
investigación científica marina y la protección y preservación del medio marino. El
ejercicio de estos derechos es exclusivo del Estado ribereño y la CONVEMAR les otorga
la facultad de aplicar sanciones (visita, inspección o apresamiento del buque y la
iniciación de procedimientos judiciales) por su violación, pero no podrán no podrán
incluir penas de prisión ni ninguna forma de castigo corporal.
Sobre este espacio, los demás Estados gozan de la libertad de navegación, sobrevuelo,
tendido de cables y tuberías submarinas, entre otros, y deberán tener cuenta los
derechos y deberes del Estado ribereño y cumplir con sus leyes y reglamentos dictados
por él.
· Paso Inocente, Estrechos Internacionales
Es la facultad concedida a los buques extranjeros para su navegación por el mar
territorial de otros Estados, incluidos los estrechos utilizados para la navegación
internacional. Es un derecho aplicable, por tanto, en el régimen de la navegación
marítima, no en el de la navegación aérea en el mar territorial y los estrechos.
Esto supone distinguir dos conceptos: paso e inofensivo. El concepto de paso se halla
determinado en el convenio de Ginebra de 1958, cuyo artículo 14 dice:
Se entiende por paso el hecho de navegar por el mar territorial, ya sea para
atravesarlo sin penetrar en las aguas interiores, ya sea para dirigirse hacia estas aguas,
ya sea para dirigirse hacia alta mar viniendo de ellas.
Esta actividad puede estar condicionada por los incidentes normales de la navegación
o le sean impuestos al buque por una arribada forzosa o un peligro extremo», como
dice el propia convenio (art. 14, pár. 3. º)
En cuanto al concepto de inofensivo, el convenio que el paso es inocente mientras no
sea perjudicial para la paz, el orden o la seguridad del Estado ribereño» (art. 14, pár. 4.
º).
Por ello éste puede tomar las medidas necesarias para impedir cualquier paso que no
sea inocente (art. 16, pár. l. º). Doctrinalmente se ha afirmado que es solamente la
conducta del navío durante el paso (es decir, un criterio objetivo) la que se puede
tener en cuenta sin excluir otras consideraciones como la nacionalidad, el destino y el
cargamento del navío (consideraciones subjetivas propias del Estado ribereño).
El paso inocente afecta a los buques mercantes y a los de guerra, aunque el convenio
de Ginebra de 1956 no se refiere a éstos. La doctrina es partidaria, por ello, de que el
paso no se extiende a los buques de guerra 21 • El Estado ribereño, se trate de buques
neutrales o beligerantes en caso de guerra, puede imponer restricciones para proteger
a los navíos neutrales, su seguridad, su neutralidad y el propio paso, en el supuesto de
aquél sea neutral. Si son beligerante los navíos mercantes y de guerra enemigos
tendrán en los estrechos el mismo trato que en los otros espacios marítimos
nacionales. Cabe el supuesto, en el caso de un estrecho que una la alta mar con el
territorial de un Estado beligerante de que éste coloque minas en el estrecho, dejando
una vía de comunicación para sus propios buques. Los buques neutrales, que tienen
paso libre en estos supuestos, se encontrarán con la imposibilidad de ejercitar tal
derecho
· Alta mar y Aguas interiores
Este espacio marítimo se encuentra definido por el derecho internacional,
especialmente por la CONVEMAR, por exclusión. Se trata de la parte del mar que no
pertenece al mar territorial ni a las aguas interiores de un Estado ni a la ZEE. Es decir es
todo aquello que no se encuentra bajo la jurisdicción ni la soberanía de ningún Estado.
En esta zona los Estados gozan de las más amplias libertades establecidas por el
derecho internacional, a saber: libertad de navegación, libertad de sobrevuelo, libertad
de tender cables y tuberías submarinos, libertad de construir islas artificiales y otras
instalaciones permitidas por el derecho internacional, libertad de pesca (no es
absoluta, debe ser realizada garantizando la conservación de los recursos vivos) y
libertad de investigación.
Ahora bien, ¿quien ejerce jurisdicción en Alta Mar? Como hemos dicho, en esta zona
ningún Estado tiene soberanía ni ejerce jurisdicción. Por lo tanto el derecho
internacional establece que cada Estado tendrá, en principio, el monopolio de la
jurisdicción sobre los buques que enarbolan su pabellón. Estos Estados tienen la
obligación de ejercer de manera efectiva su jurisdicción sobre sus buques y ningún
otro Estado podrá, salvo ciertas excepciones, intervenir en ellos. Por eso, ante
cualquier incumplimiento, delito o falta en el Alta Mar, el Estado afectado sólo podrá
referir al Estado del pabellón del buque quien deberá ejercer su jurisdicción para
solucionar la situación.
Como dijimos, hay excepciones a que solo el Estado del pabellón del buque pueda
ejercer su jurisdicción sobre él. La CONVEMAR permite que buques de guerra de otro
Estado puedan “visitar” a un buque con pabellón de otro Estado en casos de sospecha
de: piratería, trata de esclavos, transmisiones no autorizadas, buques sin nacionalidad
o buques que tengan la misma nacionalidad del buque de guerra aunque enarbolen el
pabellón de otro Estado.
Otra excepción es cuando un buque con pabellón de otro Estado ha cometido una
infracción a las leyes o reglamentos del Estado ribereño. En este caso, el buque de
guerra del Estado perseguidor podrá capturar al buque perseguido en Alta Mar. Esto se
llama “derecho de persecución” y requiere que se inicie en las aguas interiores, mar
territorial o zona contigua de dicho Estado, que no se haya interrumpido y que se haya
emitido una señal visual o auditiva para que dicho buque se detenga. Este derecho
finalizará cuando el buque perseguido ingrese en el mar territorial del Estado de su
pabellón o de otro Estado.
Las aguas interiores son el espacio marítimo más próximo a la superficie terrestre del
Estado ribereño, que se encuentra siempre en contacto con la misma. Dicho espacio se
configura como una columna de agua que se define y delimita residualmente por
referencia al mar territorial. Así, la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho
del Mar de 1982 menciona a las aguas interiores en su art. 2.1 en el que declara que
«la soberanía del Estado ribereño se extiende más allá de su territorio y de sus aguas
interiores»; y en su art. 8, en el que establece que las aguas situadas en el interior de la
línea de base del mar territorial forman parte de las aguas interiores del Estado. En
consecuencia, las aguas interiores son aquella columna de agua que se sitúa entre la
superficie terrestre del Estado y el comienzo del mar territorial. Es un espacio distinto
del mar territorial, aunque estén en contacto con él.
La anchura de las aguas interiores no está delimitada con carácter general y puede
variar dependiendo del trazado de las líneas de base a partir de las cuales se comienza
a medir el mar territorial. El trazado de dichas líneas corresponde al Estado ribereño,
que deberá realizarlo empleando uno de los dos sistemas de trazado definidos en la
Convención y que permite diferenciar entre dos categorías de líneas de base, a saber:
la línea de base normal y la línea de base recta.
· Los Fondos Marinos
Este espacio comprende todo el lecho y el subsuelo del mar que queda fuera de la
delimitación de la plataforma continental de los Estados. Se trata, al igual que el Alta
Mar (columna de agua), de espacios marítimos que se extienden más allá de la
jurisdicción de cualquier Estado.
La Zona y sus recursos son, a diferencia de los demás espacios marítimos, patrimonio
común de la humanidad, es decir que ningún Estado puede reclamar o ejercer
soberanía o derechos de soberanía sobre ninguna parte de ella, sino que su
exploración y la de sus recursos debe hacerse en beneficio de la humanidad en su
conjunto. Para este fin se creó una organización encargada de la administración de
este espacio: la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (AIFM).
La AIFM está compuesta por todos los Estados partes de la CONVEMAR y a través de
ella los Estados organizan y controlan las actividades en la Zona. Es la encargada de
controlar el acceso a los recursos y de administrarlos permitiendo, a través de ella, que
se compartan los beneficios financieros y económicos derivados de la explotación
minera de los fondos marinos.
La AIFM posee tres órganos principales: la Asamblea (órgano plenario donde están
representados todos los miembros), el Consejo (es el órgano ejecutivo de la AIFM y
está compuesto por 36 miembros) y la Secretaría (es el órgano administrativo de la
AIFM). A su vez, posee dos órganos técnicos subsidiarios que son: la Comisión Jurídica
y Técnica y el Comité de Finanzas.
· La Autoridad de los Fondos Marinos
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos es una organización internacional
constituida en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del
Mar, de 1982, y reformada por el Acuerdo relativo a la aplicación de la Parte XI de
dicha convención, de 1994, que tiene su sede en Kingston (Jamaica), de la que son
miembros todos los Estados parte en dicha convención, y cuyo fin es dar cobertura
institucional a las actividades de exploración y explotación minera en la zona
internacional de los fondos marinos y oceánicos, en beneficio de toda la humanidad y
prestando consideración especial a los intereses y necesidades de los Estados en
desarrollo.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos es una organización internacional
autónoma establecida para organizar y controlar las actividades de exploración y
explotación de los recursos en los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo fuera de
los límites de la jurisdicción nacional (denominados la Zona). Es una organización
autónoma que tiene un acuerdo de relación con las Naciones Unidas. Su sede se
encuentra en Kingston (Jamaica).
La Autoridad, en funciones desde 1994, fue establecida y sus tareas definidas en 1982
por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, confirmadas por
el Acuerdo de 1994 relativo a la aplicación de la Parte XI de la convención. Esta última
define a los fondos marinos y oceánicos y sus recursos como «patrimonio común de la
humanidad». La Autoridad tiene 167 Estados miembros y Unión Europea al 15 de
enero de 2015.
La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos es el organismo internacional a
través del cual los países regulan las actividades mineras en la “Zona”, la mitad del
océano mundial que se encuentra fuera de las jurisdicciones nacionales. La Autoridad
Internacional de los Fondos Marinos, que es la responsable de asegurar la “protección
eficaz” del medio marino, debe garantizar que todas las actividades de explotación
minera en la Zona se realicen «en beneficio de la humanidad». La minería con fines
comerciales ahí, si es que se lleva a cabo, solo puede realizarse con su autorización.
Mientras tanto, varios países y contratistas han estado explorando activamente las
profundidades oceánicas en busca de sitios para la explotación minera. La Autoridad
Internacional de los Fondos Marinos ha otorgado contratos de exploración minera en
aguas profundas para cada solicitud que ha recibido, lo que equivale a 31 contratos
que abarcan unos 1,5 millones de kilómetros cuadrados de fondo marino. [3] La
Autoridad Internacional de los Fondos Marinos actualmente trabaja para terminar un
conjunto de normas relativas a la etapa de explotación, de modo que las operaciones
con fines comerciales puedan comenzar.
· La regulación de la contaminación del medio Marino
La “contaminación marina” es la introducción directa o indirectamente por el ser
humano de sustancias o energías que producen desequilibrios en los recursos vivos y
un peligro para la salud humana, las especies y los ecosistemas. La Ley del Derecho del
mar fue aprobada en la conferencia de las Naciones Unidas en 1980 y entre las
múltiples materias analizadas se reconoció la importancia de la protección y la
preservación del medio marino.
El artículo 1 de dicha Ley, trae incorporada una definición de contaminación por
especialistas de diversos organismos de las naciones unidas. En este contexto,
podemos decir que cada año se vierten al mar más de 500.000 Tn de petróleo, como
resultado del transporte de éste en los buques como de las operaciones de
refinamiento en los Puertos o las extracciones en las estaciones petrolíferas. Un 60%
de la población mundial vive en zona litoral marítima, y el 80% del comercio mundial
se transporta mediante barcos. Los países de la Comunidad Internacional y sobre todo
de la Unión Europea están tomando conciencia sobre la contaminación, preservación y
el control del medio marino. Podemos decir que comparado con décadas anteriores
son muy superiores los avances tecnológicos e ideológicos que se han producido. Pero
aún son insuficientes.
Es de vital importancia la aprobación y aplicación de normas para conservar el medio
marino. Uno de los temas más importantes a tratar en este trabajo será el Convenio
MARPOL, el cual regula de forma clara los vertidos al mar de agentes contaminantes.
Una de las normas del convenio se refiere a la obligatoriedad de crear un Plan de
gestión de basuras, de reducción de azufre o de bajada de la velocidad de los buques
para que se produzca menos contaminación. Los accidentes marítimos producidos a lo
largo de la historia han influido directamente en la creación de normas que combatan
la contaminación, siniestros como el buque Erika, el Torrey Canyon o el reciente
Prestige son algunos de los que analizaremos con detalle. Aunque la contaminación
marítima sea un problema global y bastante perjudicial, cabe su defensa y su ataque.
Explicándolo de otra forma, es cierto que el transporte marítimo es muy contaminante
y tiene mucho por delante para avanzar en materia de sostenibilidad pero también es
el más eficiente y económico de todos, teniendo así, mucho más margen de mejora
que los demás. A diferencia de otros transportes, el marítimo desde 1954 con la
creación del OILPOL 54 ya tomaba conciencia siendo éste el primer intento de
disminuir las consecuencias de contaminación derivadas del transporte. Finalmente,
este convenio fue sustituido por el MARPOL.
· Estado ribereños
· Estado Archipiélago
Por Estado archipiélago se entiende un Estado constituido totalmente por uno o varios
archipiélagos y que podrá incluir otras islas;
b) Por archipiélago se entiende un grupo de islas, incluidas partes de islas, las aguas
que las conectan y otros elementos naturales, que estén tan estrechamente
relacionados entre sí que tales islas, aguas y elementos naturales formen una entidad
geográfica, económica y política intrínseca o que históricamente hayan sido
considerados como tal. Artículo 47 Líneas de base archipiélagos.
1. Los Estados archipiélagos podrán trazar líneas de base archipiélagos rectas que
unan los puntos extremos de las islas y los arrecifes emergentes más alejados del
archipiélago, a condición de que dentro de tales líneas de base queden comprendidas
las principales islas y un área en la que la relación entre la superficie marítima y la
superficie terrestre, incluidos los atolones, sea entre 1 a 1 y 9 a 1.
2. La longitud de tales líneas de base no excederá de 100 millas marinas; no obstante,
hasta un 3 % del número total de líneas de base que encierren un archipiélago podrá
exceder de esa longitud, hasta un máximo de 125 millas marinas.
3. El trazado de tales líneas de base no se desviará apreciablemente de la
configuración general del archipiélago.
4. Tales líneas de base no se trazarán hacia elevaciones que emerjan en bajamar, ni a
partir de éstas, a menos que se hayan construido en ellas faros o instalaciones
análogas que estén permanentemente sobre el nivel del mar, o que la elevación que
emerja en bajamar esté situada total o parcialmente a una distancia de la isla más
próxima que no exceda de la anchura del mar territorial.
5. Los Estados archipiélagos no aplicarán el sistema de tales líneas de base de forma
que aísle de la alta mar o de la zona económica exclusiva el mar territorial de otro
Estado.
6. Si una parte de las aguas archipiélagos de un Estado archipiélago estuviere situada
entre dos partes de un Estado vecino inmediatamente adyacente, se mantendrán y
respetarán los derechos existentes y cualesquiera otros intereses legítimos que este
último Estado haya ejercido tradicionalmente en tales aguas y todos los derechos
estipulados en acuerdos entre ambos Estados.
7. A los efectos de calcular la relación entre agua y tierra a que se refiere el párrafo 1,
las superficies terrestres podrán incluir aguas situadas en el interior de las cadenas de
arrecifes de islas y atolones, incluida la parte acantilada de una plataforma oceánica
que esté encerrada o casi encerrada por una cadena de islas Calcáreas y de arrecifes
emergentes situados en el perímetro de la plataforma.
· Estado sin Litoral
Los estados sin litoral o estados sin salida al mar son aquellos que carecen de línea de
costa o acceso a ningún mar u océano. Actualmente existen 44 estados de este tipo en
todo el mundo, si se incluye al Mar Caspio y al Mar Muerto en la categoría de mares
cerrados o mares interiores, sin conexión con el resto de aguas oceánicas del mundo,
es decir, con el llamado Océano Mundial.
Tomando este criterio, los países sin otra salida al mar que limiten con estos dos mares
cerrados o lagos endorreicos, están considerados también países sin salida al mar. La
gran mayoría de estos estados se concentran en África, en Europa y en Asia central.
Desde la perspectiva histórica, no disponer de una salida al mar ha supuesto un grave
obstáculo para el desarrollo económico y cultural de un país. Una desventaja de cara al
comercio. Es por esta razón que (salvo excepciones) las zonas más habitadas y
prósperas de un país se encuentran cerca de la costa.
Este es el listado de países sin acceso marítimo por continente:
África (16 estados): Botsuana, Burkina Faso, Burundi, Chad, Etiopía, Lesoto, Malawi,
Mali, Níger, República Centroafricana, Ruanda, Suazilandia, Sudán del Sur, Uganda,
Zambia y Zimbabue.
Asia (10 estados): Afganistán, Bután, Kazajistán, Kirguistán, Laos, Mongolia, Nepal,
Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.
Europa (17 estados): Andorra, Armenia, Austria, Azerbaiyán, Bielorrusia, Ciudad del
Vaticano, Eslovaquia, Hungría, Kosovo, Liechtenstein, Luxemburgo, Macedonia del
Norte, Moldavia, República Checa, San Marino, Serbia, Suiza.
América (2): Bolivia y Paraguay.
· Doctrinas y Jurisprudencias
Artículo 27 Jurisdicción penal a bordo de un buque extranjero
1. La jurisdicción penal del Estado ribereño no debería ejercerse a bordo de un buque
extranjero que pase por el mar territorial para detener a ninguna persona o realizar
ninguna investigación en relación con un delito cometido a bordo de dicho buque
durante su paso, salvo en los casos siguientes:
a) Cuando el delito tenga consecuencias en el Estado ribereño; b) Cuando el delito sea
de tal naturaleza que pueda perturbar la paz del país o el buen orden en el mar
territorial; c) Cuando el capitán del buque o un agente diplomático o funcionario
consular del Estado del pabellón hayan solicitado la asistencia de las autoridades
locales; o d) Cuando tales medidas sean necesarias para la represión del tráfico ilícito
de estupefacientes o de sustancias sicotrópicas.
2. Las disposiciones precedentes no afectan al derecho del Estado ribereño a tomar
cualesquiera medidas autorizadas por sus leyes para proceder a detenciones e
investigaciones a bordo de un buque extranjero que pase por el mar territorial
procedente de aguas interiores.
3. En los casos previstos en los párrafos 1 y 2, el Estado ribereño, a solicitud del capitán
y antes de tomar cualquier medida, la notificará a un agente diplomático o funcionario
consular del Estado del pabellón y facilitará el contacto entre tal agente o funcionario y
la tripulación del buque. En caso de urgencia, la notificación podrá hacerse mientras se
tomen las medidas.
4. Las autoridades locales deberán tener debidamente en cuenta los intereses de la
navegación para decidir si han de proceder a la detención o de qué manera han de
llevarla a cabo.
5. Salvo lo dispuesto en la Parte XII o en caso de violación de leyes y reglamentos
dictados de conformidad con la Parte V, el Estado ribereño no podrá tomar medida
alguna, a bordo de un buque extranjero que pase por su mar territorial, para detener a
ninguna persona ni para practicar diligencias con motivo de un delito cometido antes
de que el buque haya entrado en su mar territorial, si tal buque procede de un puerto
extranjero y se encuentra únicamente de paso por el mar territorial, sin entrar en las
aguas interiores.
· Convenios Internacionales de la República Dominicana.
• Convenio SOLAS74 Emendado.
• Convenio MARPOL Emendado.
• Convenio COLREGS72.
• Ley 3003 sobre Policía de Puertos y Costas del 12 de Julio de 1951.
• Decreto 309-10 del 09 de Junio de 2010
· República Dominicana, Estado Archipiélago, normativas y convenios
La Ley 66-07 del 22 de mayo del 2007 que declara a la República Dominicana Estado
Archipelágico y crea La Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (ANAMAR), es una
elocuente expresión de la importancia que el Estado Dominicano da a su territorio
sumergido y a los recursos que este espacio contiene.
En 1952, durante el mandato del Presidente Rafael L. Trujillo, fue promulgada la ley
3342 que estableció una franja de mar territorial de tres millas náuticas (mn),en la que
se prevé además que la posibilidad de una ampliación futura de esta zona así como
también de la Zona contigua (de 12 mn) que quedó establecida en esa misma ley.
La declaración de Estado archipelágico de la República Dominicana que implica la
ampliación de su territorio marino, ha sido protestada por el Reino Unido, los Estados
Unidos de América y por Japón, pues en el caso de los dos primeros, modifica
unilateralmente las fronteras marítimas previamente establecidas con ellos. Esto
necesariamente nos obliga a iniciar negociaciones con estos Estados para delimitar
nuestras fronteras apegados al Derecho Internacional.
Para un Estado ribereño resulta de gran importancia definir sus fronteras marítimas,
pues cuando estas no están bien definidas se suscitan dudas en cuanto a los derechos
de pesca, los derechos para el aprovechamiento de potenciales recursos de
hidrocarburos y mineros que en estos espacios se encuentren.
En tal sentido, y tal y como lo manda la Constitución de la República, nuestra nación
debe iniciar negociaciones con el Reino Unido, los Estados Unidos y Haití para
determinar en las mejores condiciones que permita el Derecho Marítimo Internacional
nuestro territorio sumergido. La frontera marítima con el Reino de Holanda que
originan las islas de Curazao y Aruba están también pendientes de delimitar, y hacerlo
no debe constituir mayores inconvenientes ya que, las aspiraciones de la República
Dominicana y la del Reino de Holanda, en el caso de esta frontera marítima no son
conflictivas. Delimitar esta frontera sur debe ser relativamente fácil una vez se inicien
los protocolos al respecto.
En virtud de la Convención (CONVEMAR), la obligación de solucionar controversias por
medio del arbitraje forzoso, solo se pone en marcha cuando las partes no llegan a
soluciones negociadas. En nuestro caso el sentido común nos lleva a negociar
amigablemente con los países con los cuales no tenemos fronteras marítimas
legalmente definidas.
La República Dominicana aún no ha indicado cuál procedimiento prefiere para la
solución de controversias como lo indica la parte XV de CONVEMAR. Así, se considera
que ha aceptado el arbitraje como lo prevé el anexo VII. Sin embargo, el Reino Unido y
Holanda han manifestado su preferencia por la Corte Internacional de Justicia, por lo
que esta es una opción que tiene la República Dominicana.
En el caso particular de los Estados Unidos de América que no son signatarios de la
CONVEMAR, habría que buscar un arreglo bilateral para delimitar la frontera marítima
que origina Puerto Rico.
Es bueno resaltar que cualquier Estado miembro de la CONVEMAR, conforme a la
parte XV, puede iniciar unilateralmente un arbitraje para definir sus fronteras, por lo
que la República Dominicana debe estar atenta a esta posibilidad, que también
podríamos usar con Haití para definir nuestras fronteras marítimas con este Estado,
con el que ha resultado tan difícil negociar cualquier tipo de acuerdos.