Ensayo CORE Literatura: El Séptimo Circulo Del
Infierno de Dante Aligheri
Thomas Molina
CORE Literatura
25/5/2022
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A eso de las 10:30 de un frío día domingo, y luego de haber puesto la boca del revólver de
su fallecido padre en su cabeza, Agustín comienza a cuestionarse la que bien podría haber
sido la última decisión que habría tomado en su vida. Sin detenerse a pensarlo mucho más,
esconde el arma bajo el sofá de la sala de estar, y mientras se dirige a su habitación se dice
a sí mismo en su mente “otro día será”. Como un zombie, vacío y sin ningún pensamiento
merodeando por su conciencia se desviste y, sorprendentemente, apenas toca la almohada
con su cabeza logra conciliar el sueño. Luego de un par de minutos se duerme.
Allí en su subconsciente, Agustín despierta en un paraje muy peculiar: una planicie que se
asemeja mucho a la Antártida con mucha nieve cayendo, solo que en vez de hacer frío hace
calor. Esto junto a un sujeto que le recuerda mucho a su abuelo. Dicho sujeto comienza a
caminar muy decidido, como si pretendiera que Agustín lo siga. Agustín cumple la
pretensión del sujeto y este le conduce hasta una caverna. A medida que se adentran,
Agustín siente como el calor se hace cada vez más intenso. Luego de un rato caminando
por la caverna, llegan a un punto en que las paredes de esta abandonan su apariencia natural
y parecen más como paredes de la habitación de una casa muy antigua. Ante ellos se
encuentra un ascensor que luce igual de antiguo que las paredes. Agustín se percata que de
los nueve pisos, el sujeto presiona el botón que lleva al séptimo piso. Las puertas se cierran
y el anticuado elevador comienza a descender. Mientras se adentraban en las
profundidades, el sujeto le pregunta a Agustín ¿Qué te detuvo? Justo ahí el ascensor se
detiene bruscamente, y antes de que se abrieran las puertas se oyen múltiples llantos como
de lamentos.
En cuanto se abren las puertas es cuando Agustín se da cuenta de que se encuentra en nada
más y nada menos que en el mismísimo infierno. Mientras Agustín observa el espeluznante
escenario, el sujeto le indica que es en este círculo del infierno donde vienen a parar las
almas de aquellos infelices que, no conformes con acabar con la vida de otro y afrontar las
posteriores consecuencias, acaban con la propia. Eso no quiere decir que aquí terminan las
personas que simplemente acaban con su vida así sin más. Pues las causas que conducen al
suicidio no siempre son ilegitimas. La condena perpetua que deben vivir estas almas
corresponde al constante e intenso maltrato psicológico y físico que reciben por parte de sus
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mismísimas víctimas. Agustín logra apreciar como las pobres almas intentan quitarse la
vida tal como lo hicieron en la vida terrenal, lanzándose de precipicios, o intentando
mutilarse, sin embargo parecen ser seres inmortales.
Este escenario es equiparable con el también séptimo círculo del infierno descrito en La
Divina Comedia de Dante Aligheri, pues en dicho círculo es donde terminan las almas de
las personas que han violentado vidas, ya sea la de otro o la propia. En la obra de Aligheri
se distinguen tres recintos: uno para lo que han la violentado la vida ajena, otro para los
suicidas, y el ultimo para los que violentan contra Dios. El elemento importante de la obra
de Aligheri para establecer un paralelismo con la historia es el segundo recinto del séptimo
círculo. En donde las almas suicidas son convertidas en árboles que posteriormente les
causa dolor ser pisoteados y mordidos por harpías. “Cuando el alma feroz sale del cuerpo
de donde se ha arrancado a ella misma, Minos la envía al séptimo círculo. Cae en la selva,
sin que tenga designado sitio fijo, y allí donde la lanza la fortuna, germina cual grano de
espelta” (Aligheri, La divina comedia, pág. 68)
Sin embargo, la diferencia es que en la historia, para ser enviado al infierno, el suicida
necesariamente tiene que haber violentado la vida ajena. Pues lo que se castiga es la
cobardía del suicida en no haber pagado la pena correspondiente en vida.
Otra diferencia es la pena establecida para el pecado. Pues si en la historia lo que se busca
castigar es la cobardía, la pena será justamente vivir una eternidad con la figura de la
víctima presente constantemente para agredirlo físicamente per también psicológicamente
recordándole al suicida el pecado que cometió al violentar su vida y la propia.
Finalmente, en lo personal, considero muy grave el pecado de cometer suicidio luego de
violentar una vida ajena inocente. Pues yo interpreto esta acción como una expresión de
cobardía y forma de zafarse de la justicia debida y establecida socialmente. Es por ello que
determiné como castigo la constante presencia de la víctima en el suicida, pues si este quiso
no cumplir con las debidas consecuencias en la vida terrenal, tendrá que rendirle cuentas
nada más y nada menos que a su víctima.
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