EVALUACION de PROYECTOS
Autor: Ing. Martín Oscar Adler
Un proyecto es una propuesta de concreción de inversión, que tiende a crear o
modificar, ampliando y/o desarrollando, los ámbitos físicos y sus instalaciones con
el objeto de generar o aumentar la producción de bienes o servicios en un tiempo
establecido.
Evaluar, significa analizar los efectos positivos y negativos, dimensionar y
ponderar el esfuerzo requerido para realizarlo y estudiar minuciosamente todo
aquello que signifique aportes de elementos de juicio para quienes tengan que
tomar decisiones sobre su concreción.
La decisión de invertir es una de las decisiones más difíciles de una empresa,
sociedad o nación; ya que en ella esta implícito un compromiso futuro, obligando
la utilización de recursos propios y/o de terceros. Equivocarse en una decisión o
rechazar una buena propuesta de inversión, puede significar una paralización o
disminución de posibilidades de mercado, en relación a la competencia, aumento
de los costos y afectación de la actividad financiera. Es por esto que la decisión
sobre la aplicación de inversiones, debe surgir luego de un profundo y minucioso
estudio.
Una inversión es el destino de recursos en un determinado proyecto, en un
momento dado, con el objeto de obtener beneficios en el futuro. Es la creación y
materialización de bienes y servicios. Estos bienes y servicios pueden ser muy
variados, dando lugar a que algunos de ellos, por ser obras civiles o bienes de
capital, generan otros bienes y servicios.
Los proyectos, en general, responden a diferentes tipos de inversiones; siendo la
siguiente una ligera clasificación de los mismos:
- Se denomina inversión de reposición, aquella que se realiza para reemplazar
bienes que finalizaron su vida útil.
- Se llama inversión de modernización, a aquella que se efectúa para
reemplazar equipamiento, instalaciones u obras que quedaron desactualizadas
con respecto a lo existente, debido al avance de la tecnología.
- Se conoce como inversión de extensión o ampliación, a las que permiten
aumentar lo producido en un determinado tiempo.
Con mayor detalle se pueden mencionar algunas de la posibilidades de inversión,
tales como:
- Intelectuales; capacitación, perfeccionamiento, actualización, reentrenamiento de
personal.
- En investigación; estudios científicos(puros y aplicados) y tecnológicos en todos
los campos.
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- En obras públicas; aeropuertos, puertos, puentes, caminos, centrales de
generación de energía eléctrica, agua, saneamiento, etc.
- En obras que mejoren la calidad de vida de las personas; plazas, parques,
reservas, etc.
- Para el desarrollo de ciertas regiones.
- En activos fijos; terrenos, construcciones, máquinas, etc.
- En investigación y desarrollo de procesos, métodos y productos.
- En actividades financieras; títulos públicos y privados, opciones, fondos comunes
de inversión, etc.
- En stock.
- En promoción.
Antes de la evaluación de proyectos de inversión, hay que incursionar en la etapa
previa de formulación y preparación del proyecto. La formulación es la etapa en
que se plantea el tema, donde nace la idea que motivará a estudiar su posibilidad
de concreción.
En esta etapa, hay que procurar la mayor información de tipo económico, para
utilizar en la siguiente etapa de evaluación.
Es necesario utilizar las herramientas financieras, pero lo es también, el saber
identificar y valorar todos los costos y beneficios, que darán su real rentabilidad.
El no considerar todos los aspectos de cada uno de estos aportes y la vinculación
entre ellos, puede ocasionar, por los antecedentes que se poseen, que la
rentabilidad considerada difiera de la real.
La evaluación perfecta es imposible, si se tienen en cuenta factores tales como: el
aumento o aplicación de un nuevo impuesto, la aparición de una nueva
tecnología, la simultaneidad o anticipación de otra inversión de las mismas
características, una decisión política, etc.
La metodología de preparación y evaluación de proyectos, si bien es importante,
no hay que pensar que es “el todo”, para la adopción de la decisión, pues existen,
como se mencionó, múltiples motivos que podrían transformar el proyecto en
inconveniente para materializarlo. Hay que realizar todo tipo de consideraciones,
tales como; históricas, religiosas, sociales, políticas, cambiarias, climáticas, etc.
Hay dos expresiones que normalmente se utilizan para significar lo mismo, que
son la viabilidad y la factibilidad; aunque es necesario clarificar la diferencia
conceptual entre ambas, teniendo en consideración que la segunda corresponde
a una etapa del proceso del proyecto que está íntimamente relacionada con los
comportamientos y proyecciones que se pretenden del trabajo del evaluador.
La tarea del evaluador es la de coordinar el grupo interdisciplinario, que se
encargará de estudiar los diferentes temas correspondientes a las distintas
viabilidades.
Las diferentes viabilidades que tiene que encarar el evaluador de un proyecto para
aconsejar su realización son:
1- Viabilidad técnica
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2- Viabilidad económica
3- Viabilidad legal
4- Viabilidad gerencial - administrativa.
5- Viabilidad política
La viabilidad técnica se refiere a aquella que es necesaria encarar con la
intervención de los técnicos o especialistas en la materia que corresponda,
quienes aconsejarán si es posible materialmente realizar el proyecto.
La legal se encarga de estudiar si existen impedimentos legales, para materializar
el proyecto en estudio en lo relacionado a su operatividad.
La implementación y operación de un proyecto dependerá de los resultados que
se obtengan de la ecuación de costos y beneficios.
El estudio de la viabilidad es una de las tres etapas en que se analiza el aspecto
económico de un proyecto; siendo la prefactibilidad y la factibilidad las dos
siguientes.
La viabilidad gerencial-administrativa es la viabilidad que se encarga de estudiar la
capacidad de gestión que se posee, para llevar a buen término la materialización
de un proyecto. Es en la etapa en que se elabora el proyecto, donde el
inversionista debe demostrar la capacidad para efectuar un criterioso estudio,
asesorándose por un probo equipo de evaluadores. Muchas veces un proyecto es
aprobado luego del estudio demostrativo que el mismo es rentable, para luego
comprobar en la implementación, que ocurre todo lo contrario.
El estudio de la viabilidad política no es muy común encontrarlo en los textos
referidos al tema de evaluación de proyectos, pero dadas las características tan
particulares de nuestro país, es conveniente realizar algunas consideraciones que
favorecerán los objetivos perseguidos.
Esta viabilidad esta vinculada con el deseo de quién debe tomar la decisión sobre
si el mismo debe realizarse o no, sin referenciarlo a la rentabilidad; siendo muy
variadas y diversas las motivaciones.
La prefactibilidad y la factibilidad son dos etapas que proyectan los costos y
beneficios a través del tiempo, siendo el concepto de las mismas, diferentes al de
viabilidad.
En la prefactibilidad se proyectan los costos y beneficios valiéndose de datos
secundarios como los proporcionados, por ejemplo por: el Instituto de Estadísticas
y Censos, el Banco Central, Cámaras Empresarias, etc. Las fuentes mencionadas
de obtención de datos, hacen a las características cuantitativas del estudio.
El estudio de prefactibilidad debe comprender todos los aspectos de la evaluación
de proyectos, tales como: mercado, técnico, económico y financiero.
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En la etapa de factibilidad los datos son procurados en la fuente que lo genera,
por lo que la misma es de carácter cualitativo, profundizando los resultados
logrados en la etapa de prefactibilidad.
Entre otros factores a considerar se encuentra el estudio de mercados. La
investigación y análisis de la comercialización se encarga de utilizar el método
científico en la solución de problemas de comercialización y distribución.
La realización de un estudio de mercado no sólo debe referirse a la determinación
de la demanda y del precio de venta del producto o del servicio que el proyecto
brindará. Hay una serie de variables que son tanto o más importantes que las
tradicionales.
Se debe analizar en primer lugar el mercado existente, en el que se pretende
participar, teniendo en consideración que los proveedores actuales son los que
satisfacen a los consumidores que se desea satisfacer.
En segundo lugar se debería analizar el mercado proveedor del proyecto, que
esta constituido por el conjunto de proveedores de nuestros futuros competidores;
ya que ellos tal vez, sean nuestros proveedores futuros de los insumos
requeridos.
En tercer lugar se encuentra el mercado distribuidor, que está compuesto por los
intermediarios que entregan los productos de los competidores a los
consumidores.
En el cuarto lugar se encuentra el mercado consumidor, compuesto por los
consumidores actuales más los que podrían incorporase en el futuro como
potenciales clientes de nuestro proyecto o de los otros proveedores actuales.
Para efectuar estudio de mercados es necesario valerse de una serie de técnicas,
tales como la estadística, la contabilidad, la psicología, la sociología.
En cuanto a las etapas, se puede dividir la realización de cualquier análisis de
mercado en cuatro: análisis preliminar del problema, planteo, recolección de datos
y conclusiones.
Es imprescindible el conocimiento, por parte del evaluador, de las bondades de la
matemática financiera. Existen dos elementos que siempre están vigentes, como
ser: el plazo o período de tiempo y el interés o ganancia. Se analizará la inversión
y recuperación, variaciones de las tasas de interés, valores actuales de flujos,
opciones para medir la rentabilidad; con la participación del valor actual neto, la
tasa interna de retorno y la razón beneficio - costo.
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