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Casación por Estafa: Auto Supremo 297/2016

El Tribunal Supremo de Justicia analiza un recurso de casación presentado por Luis Moreira Terrazas contra un auto de vista que anuló su sentencia absolutoria por el delito de estafa. El auto de vista consideró que el tribunal de primera instancia valoró incorrectamente las pruebas al no considerar que la firma de un documento posterior no elimina el engaño. El Tribunal Supremo admite el recurso para determinar si hubo efectivamente una contradicción en la valoración de las pruebas.
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Casación por Estafa: Auto Supremo 297/2016

El Tribunal Supremo de Justicia analiza un recurso de casación presentado por Luis Moreira Terrazas contra un auto de vista que anuló su sentencia absolutoria por el delito de estafa. El auto de vista consideró que el tribunal de primera instancia valoró incorrectamente las pruebas al no considerar que la firma de un documento posterior no elimina el engaño. El Tribunal Supremo admite el recurso para determinar si hubo efectivamente una contradicción en la valoración de las pruebas.
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TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

SALA PENAL
AUTO SUPREMO Nº 297/2016-RRC
Sucre, 21 de abril de 2016

Expediente                        : Potosí 30/2015


Parte Acusadora                : Ministerio Público y otra
Parte Imputada                : Luis Moreira Terrazas
Delito                        : Estafa
Magistrada Relatora        : Dra. Norka Natalia Mercado Guzmán

RESULTANDO

Por memorial presentado el 20 de octubre de 2015, cursante de fs. 255 a 258,


Luis Moreira Terrazas interpone recurso de casación impugnando el Auto de
Vista 25/2015 de 23 de septiembre, de fs. 230 a 232 vta., pronunciado por la
Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, dentro
del proceso penal que sigue el Ministerio Público a instancia de Maribel Diana
Valenzuela Raya contra el recurrente, por la presunta comisión del delito de
Estafa, previsto y sancionado por el art. 335 del Código Penal (CP).

[Link] RECURSO DE CASACIÓN

I.1. Antecedentes.

a) Por Sentencia 27/2015 de 2 de enero (fs. 159 a 163), el Tribunal Primero de


Sentencia del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, declaró al
imputado Luis Moreira Terrazas, absuelto de pena y culpa del delito de
Estafa, previsto y sancionado por el art. 335 del CP, ordenado la cesación
de todas las medidas cautelares impuestas en el caso.

b) Contra la mencionada Sentencia, el Ministerio Público (fs. 177 a 179 vta.) y


la parte querellante (fs. 172 a 175), interpusieron recursos de apelación
restringida, que previa subsanación por el acusador público (fs. 214 y vta.),
fueron resueltos por Auto de Vista 25/2015 de 23 de septiembre, dictado
por la Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí,
que declaró procedente en parte el primer recurso y anuló la Sentencia
apelada, ordenado la reposición del juicio por el Tribunal Segundo de
Sentencia del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, motivando la
formulación de recurso de casación.

I.2. Del motivo del recurso de casación.

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Del memorial de casación de fs. 255 a 258 y el Auto Supremo 761/2015-RA
de 2 de diciembre, se tiene como motivo a ser analizado el siguiente:

Previa enunciación del hecho objeto del proceso penal, respecto a los motivos
del recurso de apelación restringida que interpuso el Ministerio Público, el
recurrente expresa que: i) En cuanto a la supuesta incorrecta valoración de la
prueba de cargo, señala que con la víctima firmó un documento el 6 de
septiembre de 2012, comprometiéndose a cancelar cien dólares cada mes, el
que cumplió durante ocho meses, ante su incumplimiento la víctima debió
acudir a la vía civil; por ello, el documento no constituye un elemento del
delito; agrega que, el Tribunal de alzada consideró a Everth Daniel Ortiz como
víctima del supuesto delito de Estafa, aspecto que no se demostró, porque no
se apersonó el nombrado, incurriendo en contradicción al referir que fue él,
quien captó a Maribel Diana Valenzuela y luego fue proveedor inversionista y
garante de la relación contractual civil, considerando al nombrado –en su
criterio- cómplice del delito, aspecto que tampoco se demostró; ii) En lo
referente a la supuesta contratación simulada con documento criminalizado,
señala que esta teoría fue reconducida por el Auto Supremo “188/2013” (sic),
al expresar que la firma del documento de reconocimiento de deuda después
del hecho elimina el dolo, aspecto que no tomó en cuenta el Tribunal de
alzada, reitera que la víctima debió acudir a la vía civil; por cuanto, el derecho
penal es de ultima ratio; iii) En cuanto a las declaraciones de los testigos
presuntamente mal valorados, manifiesta que reconocieron la existencia de
contradicción en la declaración de Everth Ortiz, con los mismos fundamentos
del inc. a); asimismo, en cuanto a la firma del documento, refiere que existe
contradicción debido a que los testigos declararon, que se firmó donde el
abogado Milton Valenzuela Raya, luego en un internet de la Calle Frías, lo
que evidencia la ausencia del dolo y del hecho delictivo; y, iv) Respecto a la
concurrencia de los elementos constitutivos del delito de Estafa, señala que el
Tribunal de alzada consideró que el Tribunal de Sentencia, no realizó un
análisis preciso de los elementos del tipo penal, al expresar que la existencia
del elemento del dolo debido a que su persona suscribió posteriormente un
documento, que es común en este tipo de delitos sin fundamento legal alguno,
lo que implica una escasa valoración del Auto Supremo 188/2013 de 11 de
julio.

I.1.2. Petitorio.

El recurrente solicita que previo análisis de los agravios denunciados, se


disponga la confirmación de la Sentencia 27/2014 emitida por el Tribunal
Primero de Sentencia.

I.3. Admisión del recurso.

Por Auto Supremo 761/2015-RA de 2 de diciembre, este Tribunal admitió el


recurso interpuesto por Luis Moreira Terrazas, a los fines de establecer la
existencia o no de la contradicción alegada.

II. ACTUACIONES PROCESALES VINCULADAS AL RECURSO


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II.1. De la Sentencia.

El Tribunal Primero de Sentencia del Tribunal Departamental de


Justicia de Potosí, por Sentencia 27/2015 de 2 de enero, declaró al
imputado Luis Moreira Terrazas, absuelto de pena y culpa del delito de
Estafa, previsto y sancionado por el art. 335 del CP, de acuerdo a los
siguientes argumentos de orden legal:

En cuanto el delito de  Estafa, previsto en el art. 335 del CP, se


reconoce a la propiedad como bien jurídico vulnerado, cuyo elemento
objetivo constitutivo exige dos verbos: provocar o fortalecer error, que
motive la realización de un acto de disposición patrimonial en perjuicio
del sujeto en error o de un tercero, pero este acto de disposición en el
presente caso, fue secundado por otro suceso, pues 40 días después de la
disposición patrimonial, cuando la víctima advertida de su error,
suscribió un documento privado de desembolso de capitales, con el
supuesto sujeto activo del delito, que además fue garantizado
personalmente por Evert Ortiz Velázquez, y; el elemento subjetivo, que
conforme el art. 13 quater del CP, establece que es un delito de dolo
específico porque busca para sí o para un tercero un beneficio
económico indebido, pero esta subsunción desaparece cuando se
suscribió el documento privado de desembolso de capital y que con
posterioridad se encontraron en varias oportunidades con el imputado
quien le indicaba que le daría utilidades del negocio cada fin de mes,
pero no fue así.

Concluyendo que la acusación del Ministerio Público no demostró los


artificios, el error, el engaño para la disposición patrimonial de los
catorce mil bolivianos (14.000 Bs.-), estableciéndose la inconcurrencia
de los elementos objetivos y subjetivos del tipo previsto en el art. 355
del CP, derivando en falta de tipicidad vinculada a la conducta de Luis
Moreira Terrazas.

II.2. Apelación Restringida.

Contra la mencionada Sentencia, el Ministerio Público y el acusador


particular, interpusieron recursos de apelación restringida, que en lo que
respecta al motivo a considerarse en casación contiene los siguientes
argumentos:

En lo pertinente, ambos recursos demandaron la incorrecta valoración


de la prueba con relación al delito acusado, porque no se hubiese
tomado en cuenta el actuar ilícito del imputado, quien indujo la
disposición patrimonial (14.000 Bs.) de la víctima en base a promesas
que no las llegó a cumplir, fundando su recurso en lo establecido en el
Auto Supremo 134 de 11 de junio de 2012, referido a los “documentos
criminalizados”, que es vinculante al caso de autos y no así el
argumentado por el Tribunal de Sentencia –Auto Supremo 188/2013-
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que no sería aplicable por contener hechos fácticos distintos. Concluyen
que se incurrió en la vulneración al debido proceso por ausencia de
congruencia y valoración defectuosa de la prueba, constituyendo una
vulneración al art. 370 inc. 6) del Código de Procedimiento Penal
(CPP).

II.3. Auto de Vista Impugnado.

Las apelaciones restringidas expuestas precedentemente, fueron resueltas


por Auto de Vista 25/2015 de 23 de septiembre, emitido por la Sala Penal
Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Potosí, que declaró
procedente en parte el recurso de apelación restringida; en consecuencia,
anuló la Sentencia impugnada ordenando la reposición del juicio por otro
Tribunal de Sentencia de Potosí, bajo los siguientes argumentos:

Realizado el control en la Resolución impugnada, estableció que el


Tribunal de Sentencia al realizar la valoración de la prueba,
principalmente del documento privado de desembolso de capital, vulneró
las reglas de la sana crítica al concluir que al haber sido firmado después
de la supuesta comisión del delito de Estafa, se desecharía el artificio o
engaño, basando su razonamiento en el Auto Supremo 188/2013, que no
resulta aplicable al caso, pues se tiene en contrario que este tipo de
compromisos (firma de documentos posteriores), se constituye como un
elemento más para establecerse que en el caso de autos presuntamente
hubo el delito de Estafa, teniendo en cuenta que de acuerdo a la
experiencia judicial es muy común que los imputados por este tipo de
delitos suscriban documentos con posterioridad al hecho delictivo, a los
fines de eludir su responsabilidad penal. Para llegar a dicha conclusión
describió los siguientes aspectos:

a) El Tribunal de mérito estableció como hecho probado la disposición


patrimonial de 14.000 Bs.- que realizó la querellante en manos del
imputado, teniéndose como testigo a Evert Ortiz Velásquez.

b) Dicha disposición patrimonial fue realizada en abril del 2012.

c) Del informe del investigador, se concluyó que el móvil para la


disposición patrimonial de la víctima, fue la existencia de una
empresa comercializadora de minerales que otorgaría a la víctima una
ganancia o utilidad de Bs. 700.- semanales. Sin embargo, conforme la
declaración del testigo Ever Daniel Ortiz, cuando se preguntó en
FUNDAEMPRESA, no había ningún registro de empresa a nombre
del imputado. Respecto al lugar de funcionamiento de la empresa,
una pareja de ancianos informó que el inmueble pertenecía a la
familia Cortez y que no era empresa comercializadora.

d) El Auto Supremo 188/2016 de 3 de julio refiere a un hecho fáctico


completamente diferente al caso de Autos.

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e) En la fundamentación complementaria se puso a conocimiento del
Tribunal de alzada la existencia de una Sentencia condenatoria en
contra del imputado también por el delito de Estafa en el que se
utilizó el mismo móvil.

[Link]ÓN DE LA EXISTENCIA DE CONTRADICCIÓN


CON EL PRECEDENTE INVOCADO

En el caso presente, la parte imputada cuestiona los argumentos empleados


por el Tribunal de alzada para disponer la anulación de la Sentencia y
consecuente reposición de la causa, destacando a tiempo de invocar como
precedente contradictorio el Auto Supremo 188/2013 de 11 de julio, que en
el presente caso no se consideró que la víctima debió acudir a la vía civil, que
la teoría del documento criminalizado fue reconducida y que existe ausencia
de dolo, por ende falta de los elementos constitutivos del delito de Estafa,
correspondiendo resolver la problemática planteada.

III.1. La labor de contraste en el recurso de casación.

Conforme lo dispuesto por el art. 42.I inc. 3 de la Ley del Órgano


Judicial (LOJ) y 419 del CPP, las Salas especializadas tienen la
atribución de sentar y uniformar la jurisprudencia, cuando un Auto de
Vista dictado por una de las Tribunales Departamentales de Justicia, sea
contrario a otros precedentes pronunciados por los otros Tribunales
Departamentales o por la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia.

El art. 416 del CPP, preceptúa: “Se entenderá que existe contradicción,
cuando ante una situación de hecho similar, el sentido jurídico que le
asigna el Auto de Vista recurrido no coincida con el del precedente sea
por haberse aplicado normas distintas o una misma norma con diverso
alcance”. En ese ámbito, este Tribunal a través del Auto Supremo
322/2012-RRC de 4 de diciembre, puntualizó: “Cuando la norma se
refiere a una situación de hecho similar, considera esta Sala que el
legislador se refiere a supuestos fácticos análogos, siendo necesario
precisar que en materia sustantiva el supuesto fáctico análogo exige
que el hecho analizado sea similar; en cambio, en materia procesal el
supuesto fáctico análogo se refiere a una problemática procesal
similar.”

La atribución de este Tribunal, de sentar y unificar jurisprudencia,


contiene íntima y estrecha relación con la garantía constitucional
contenida en el art. 119.I de la CPE, que garantiza el ejercicio pleno del
principio de igualdad de las partes ante el Juez dentro de las
jurisdicciones del Estado, así como garantizar seguridad jurídica en la
predictibilidad de las decisiones de los tribunales y un igual tratamiento
jurídico a los ciudadanos. En resumen, la labor de sentar doctrina legal a
partir del recurso de casación dentro de la jurisdicción ordinaria, se
sintetiza en: a) respeto a la seguridad jurídica; b) realización del
principio de igualdad; y, c) unidad y uniformidad en la aplicación del
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derecho por parte de los servidores judiciales en la jurisdicción
ordinaria.

Por otro lado, la doctrina legal a ser dictada por este Tribunal en el
supuesto caso de verificar la existencia de contradicción entre la
Resolución impugnada y los precedentes invocados como
contradictorios; será de aplicación obligatoria para los Tribunales y
jueces inferiores y sólo podrá modificarse por medio de una nueva
Resolución dictada con motivo de otro recurso de casación, en previsión
de lo dispuesto por el art. 420 del CPP.

III.2. Del precedente invocado y análisis del caso concreto.

La parte imputada invoca como precedente el Auto Supremo 188/2013


de 11 de julio, dictado dentro del proceso penal seguido por el MP y
otra contra MCB, por la presunta comisión del delito de Estafa, en el
que fue declarada absuelta de pena y culpa la parte imputada, siendo
anulada la sentencia por el Tribunal de alzada que dispuso la reposición
de juicio ante el Tribunal de Sentencia llamado por ley; es así, que en
casación se asumió el siguiente entendimiento: “En cuanto a las
denuncias de omisión de pronunciamiento sobre el documento que al
ser un contrato civil, debió activarse la instancia civil y no la penal, lo
que vulneró el art. [Link] de la CPE, por penalizar un contrato civil;
y, de la falta de motivación debida de la existencia del documento que
desecharía el artificio o engaño.

Teniendo en cuenta que ambos reclamos convergen en el documento


privado de préstamo de dinero, relacionado a la omisión y la falta de
motivación incurrida por el Tribunal de apelación; este Tribunal
considera pertinente su análisis y resolución en forma conjunta, en los
siguientes términos.

Así, resulta necesario acudir al historial de la existencia del documento


privado en cuestión, de tal manera que de antecedentes se estableció
que la denuncia se realizó por el delito de Estafa, toda vez que la
víctima entregó sumas de dinero a la imputada el 27 de febrero de 2008
y pasado el tiempo, ante la constante insistencia de que le devolviera el
monto total del dinero prestado a la querellada, se suscribió el
documento privado -de 27 de febrero de 2008- por el resto de la deuda,
que ascendía a la suma de $us. 8.110.-; estos aspectos concluyentes
fueron confirmados en la Sentencia emitida por el Tribunal de
sentencia en base al conjunto del desfile probatorio efectuado en juicio
oral consistente en las declaraciones de testigos y de la víctima, así
como de la producción e incorporación de literales.

En ese marco de antecedentes, se evidencia que el Tribunal de alzada


concluyó que el Tribunal de Sentencia no hubo considerado que el
documento privado de 27 de febrero de 2008, sobre préstamo de dinero
fue realizado de forma posterior a la disposición patrimonial lograda;
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es decir, al origen de la denuncia por el delito de Estafa; asimismo, el
Tribunal de juicio según concluyó el Tribunal de apelación, restó
importancia a la prueba signada como “MP-PD9”, consistente en el
reconocimiento de firmas y rúbricas del documento privado en
cuestión; estas apreciaciones efectuadas por el Tribunal de alzada, que
si bien demuestran que efectivamente y de manera fundamentada,
apuntaron que el documento privado era de una data posterior a la
configuración del hecho delictivo, sin incurrir por ello en
incongruencia omisiva u omisión de pronunciamiento; sin embargo, no
realizó el debido control de legalidad de la Sentencia ni debida
motivación, al no considerar que la decisión asumida por el Tribunal
de juicio lo efectuó en el contexto de varias consideraciones.

En estas condiciones, se tiene que producto del conjunto de reflexiones


establecidas en la Sentencia que surgió sobre el hecho del préstamo de
dinero, el Tribunal de sentencia consideró en lo sustancial lo siguiente:
que “no se ha demostrado suficientemente la conducta idónea ni dolosa
desplegada por la acusada para ser merecedora de una sanción
punitiva” (sic); además que verificó una criminalización del acto civil,
en sentido que “…los vínculos familiares y de mutua confianza que
sostenían de muchos años cual refieren los testigos de cargo que son
poco convincentes e insuficientes para generar en el tribunal certeza y
convencimiento” (sic); asimismo, que las pruebas practicadas en juicio
oral no permitieron generar un estándar de certeza y convicción de la
culpabilidad de la acusada ingresando al ámbito de la presunción de
inocencia; y, que no concurrían los elementos objetivos y subjetivos del
hecho controvertido por la poca credibilidad del testimonio de los
testigos; aspectos que derivaron en la conclusión de que no se hubo
probado dichos extremos y que no existía en consecuencia la
subsunción judicial al ilícito acusado, ya que la prueba aportada no fue
suficiente para generar en el Tribunal la plena convicción sobre la
autoría y participación de la imputada en el hecho atribuido.

Esto significa que si bien el Tribunal de alzada, no incurrió en


incongruencia omisiva u omisión de pronunciamiento respecto al
documento privado de 27 de febrero de 2008, al asumir que fue
elaborado después de la disposición patrimonial lograda y por lo tanto
carecía de base probatoria, la criminalización de los negocios civiles,
como lo entendió el Tribunal de sentencia; no es menos cierto, que la
Sala Penal Primera del Tribunal Departamental de Chuquisaca, no
tomó atención que el Tribunal de sentencia realizó dichas
consideraciones en el conjunto de criterios efectuados sobre la
existencia del dolo y no se limitó al análisis de la inconcurrencia de
uno de los elementos del tipo penal acusado; por el contrario, procedió
a efectuar un análisis global sobre cada uno de ellos, lo que implica,
que el Tribunal de alzada no realizó un efectivo y fundamentado
control de legalidad respecto al conjunto de consideraciones que
realizó el Tribunal de juicio que derivó en la absolución de la
imputada.
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Más aún, sin una debida fundamentación, el Tribunal de apelación
efectuó un control de legalidad desmedido de la Sentencia, toda vez que
consideró que el Tribunal de juicio debió pronunciarse sobre todos los
elementos del tipo penal de Estafa; cuando de los datos de la Sentencia,
se advierte que los elementos objetivos como subjetivos del delito de
Estafa, se encuentran inmersos en la fundamentación jurídica de la
referida Resolución.

Del análisis efectuado, este Tribunal concluye ser evidente la denuncia 


formulada por la recurrente en sentido de que el Tribunal de alzada,
vulneró su derecho al debido proceso y debida fundamentación,
respecto a esta última temática, al no fundamentar debidamente la
existencia del documento que desecharía el artificio o engaño; en cuyo
mérito, constatada la vulneración de derechos constitucionales, con el
pronunciamiento del Auto de Vista impugnado, por ende, la existencia
de defectos absolutos no susceptible de convalidación, el recurso
deviene en fundado”.

Esta doctrina legal aplicable en esencia determinó la vulneración del


derecho al debido proceso y a la debida fundamentación, en virtud a la
falta de un adecuado control que el Tribunal de alzada debió efectuar a
la Sentencia respecto del documento privado suscrito entre las partes y
la consiguiente competencia.

Ahora bien, lo que corresponde es establecer si el precedente


contradictorio invocado estableció o no lo manifestado por el
recurrente; es decir, si la suscripción posterior de un documento civil
con la parte querellante elimina el dolo en el delito de Estafa, aspecto
que acreditaría que el Tribunal de alzada hubiese incurrido en una
evidente contradicción con el precedente invocado; en consecuencia, se
advierte en primer término que en ambos casos, se suscribió un
compromiso de pago de forma posterior a la presunta comisión de la
Estafa, pero la diferencia o errónea interpretación del recurrente
comienza a partir de que el mismo asume como si la denuncia como tal
-suscripción de documento privado elimina el dolo- fue resuelta por el
Auto Supremo invocado, cuando en ningún acápite de dicha Resolución
el Tribunal de casación asumió una posición positiva o negativa sobre el
tema en específico, sino que de manera clara y precisa estableció que
debía ser el Tribunal de alzada el que debía manifestarse fundadamente
sobre la problemática planteada para en su caso determinar lo que en
derecho corresponda; en consecuencia, el sentido jurídico asignado en
el precedente invocado no es aplicable en el caso de autos ya que no se
denunció la falta de fundamentación del Auto de Vista; por lo que, mal
se podría pretender establecer una presunta contradicción con un Auto
Supremo que no dilucidó lo erróneamente expresado en el recurso de
casación.

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Sin perjuicio de lo expresado supra, en cuanto al argumento del
recurrente relativo a la ausencia de dolo en su actuar, se debe tener
presente, que el dolo debe preceder en todo caso a los demás elementos
del tipo de la Estafa, pues una característica importante ante la línea del
incumplimiento de obligación y la Estafa, está en que el sujeto activo
sabe desde el momento de la concreción contractual que no querrá o no
podrá cumplir la contraprestación que le incumbe, estableciéndose ello
con actos manifiestos e inequívocos, siendo entonces que los negocios
civiles y mercantiles criminalizados, se producen cuando el propósito
defraudatorio se genera antes o al momento de la celebración del
contrato y es capaz de mover la voluntad de la otra parte, a diferencia
del mero incumplimiento contractual; resultando en el caso de autos,
conforme el análisis efectuado por el Tribunal de alzada, la necesidad
del reenvío de la causa, por la supuesta inexistencia de una empresa
minera, teniendo en cuenta que la disposición patrimonial de la víctima
se hubiese efectuado por la ganancia o utilidad semanal comprometida,
siendo impertinente señalar que con posterioridad se hubiese suscrito un
compromiso de pago de carácter civil –que también hubiese sido
incumplido- con lo que se hubiese eliminado el dolo.

En síntesis, el sonsacamiento (disposición patrimonial) traducido en el


engaño consiste en afirmar como verdadero algo que no lo es o en
ocultar circunstancias relevantes para la decisión del sujeto pasivo. En
muchos casos la conducta se traduce por el engaño típico afirmando
cumplir obligaciones que se asumen, cuando el autor sabe desde el
primer momento que eso no será posible, conducta que se debe
considerar como “negocio criminalizado”, terminología no usual, toda
vez que un negocio o contrato jurídico en el que se logra mediante
engaño una disposición patrimonial del sujeto pasivo es constitutivo del
delito de Estafa, pues debe quedar claramente establecido que la Ley no
criminaliza en el tipo penal de la Estafa ningún negocio jurídico, sino
que esta actitud constituye un elemento más para considerar por parte
del juzgador la existencia de un delito, de manera que el contrato es sólo
una apariencia puesta al servicio del delito de Estafa.

Asimismo, se ha establecido que cuando el sujeto activo sabe desde el


momento de la concreción contractual que no querrá o no podrá cumplir
la contraprestación u ofrecimiento comprometido a la que está obligado,
se origina el propósito defraudatorio ya sea antes o al momento de la
celebración del contrato, pues el sujeto activo es capaz de mover la
voluntad de la otra parte induciéndola al error, a diferencia del
dolo subsequens que emerge del incumplimiento contractual civil,
siendo necesario discurrir este último en el caso de autos, a los fines de
establecerse en un nuevo juicio, la existencia o no del nexo causal o
relación de causalidad entre un posible engaño provocado y el perjuicio
experimentado, es decir determinarse si existió o no dolo en el accionar
del procesado que configure el delito de Estafa o si concurre el
dolo subsequens; es decir, que sobrevenido un hecho posterior le
impidió cumplir con su obligación.
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En consecuencia, conforme a los argumentos expuestos en la presente
resolución corresponde declarar infundado el presente recurso.

POR TANTO

La Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, con la facultad conferida por
el art. 42.I.1 de la Ley del Órgano Judicial (LOJ) y lo previsto por el art. 419
del CPP, declara INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por Luis
Moreira Terrazas, cursante de fs. 255 a 258.

Regístrese, hágase saber y devuélvase.

Firmado

Magistrada Relatora Dra. Norka N. Mercado Guzmán 


Magistrada Dra. Maritza Suntura Juaniquina
Secretario de Sala Cristhian G. Miranda Dávalos
SALA PENAL DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA DEL
ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA

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