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Pitágoras: Números y Armonía Universal

(1) La escuela pitagórica sostenía una concepción mística y religiosa de los números, creyendo que estos constituían la esencia del universo y todo estaba determinado por relaciones numéricas. (2) Pitágoras y sus seguidores enseñaban la transmigración del alma y purificación espiritual a través de la filosofía y símbolos numéricos. (3) Aunque influyó en Platón, el pitagorismo declinó por razones políticas, aunque sus ideas sobre la naturaleza matemática

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Pitágoras: Números y Armonía Universal

(1) La escuela pitagórica sostenía una concepción mística y religiosa de los números, creyendo que estos constituían la esencia del universo y todo estaba determinado por relaciones numéricas. (2) Pitágoras y sus seguidores enseñaban la transmigración del alma y purificación espiritual a través de la filosofía y símbolos numéricos. (3) Aunque influyó en Platón, el pitagorismo declinó por razones políticas, aunque sus ideas sobre la naturaleza matemática

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A diferencia del punto de vista actual, los pitagóricos estudiaron y desarrollaron las

matemáticas movidos por preocupaciones religiosas y filosóficas, lo que les


condujo a una concepción religiosa y casi mágica de los números. Su fascinación
por la aritmética (de los números enteros que eran los únicos que por entonces se
conocían) les llevó a considerar que el arché de todas las cosas es el número.
Aristóteles nos dice que los pitagóricos tuvieron varias razones para defender esta
tesis:

- su dedicación casi religiosa a la matemática;


- las semejanzas que creyeron encontrar entre los seres y los números;
- el descubrimiento de que las relaciones de las escalas musicales eran
expresables en números y de la existencia de proporciones matemáticas
entre las diferentes cuerdas vibrantes y los distintos tonos;
- la creencia de que los cielos eran armonía y número.

Creyeron que todos los números se forman sumando unidades y utilizaron


representaciones espaciales para referirse a ellos (al modo como ahora nosotros
representamos los números en los dados o en las fichas de dominó). Esta
concepción cuasi-material de los números favoreció la interpretación del número
como arché o principio último de la realidad. 

Los elementos del número son los elementos de todas las cosas por lo que el
Universo entero es armonía y número. Los elementos del número son lo impar y lo
par y los identificaron con lo determinado y lo indeterminado. A partir de estos
conceptos opuestos establecieron otras oposiciones (macho-hembra, luz-tinieblas,
bueno-malo, etc.). Su concepción mágico-religiosa de los números se muestra
también en el valor que otorgaban al número 10 o tetraktýs. El tetraktýs es la
suma de los cuatro primeros números, lo representaban como un triángulo
equilátero con cuatro unidades por lado y sobre su figura pronunciaban sus
juramentos. De entre todos los números destaca la unidad: todas las cosas
participan de ella pues son unidades o están compuestas de unidades; además
está por encima de la distinción “par-impar”, es en cierto modo “parimpar” pues
hace que un número se convierta en par (cuando la añadimos a un impar) o en
impar (cuando la añadimos a un par).

      Mezclando consideraciones matemáticas, científicas y religiosas Filolao e


Hiqueto pusieron las bases de la astronomía pitagórica (astronomía que el propio
Copérnico citará como antecedente de su sistema heliocéntrico): en el centro del
Universo hay un fuego cuya fuerza imprime movimiento a los objetos celestes.
Alrededor de él giran, en orden sucesivo, un primer planeta llamado Anti-Tierra
(invisible), luego la Tierra, y, por último la Luna, el Sol, los cinco planetas
conocidos (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) y las estrellas fijas. Algunos
autores sugieren que los pitagóricos postularon la Anti-Tierra para explicar los
eclipses, otros, como Aristóteles, para hacer que coincidiesen el número de
cuerpos que giran en torno al fuego central con el tetraktýs. Los movimientos de
los cuerpos celestes siguen un orden numérico y, dado que la música es también
número, producen un sonido sublime o música celestial, aunque imperceptible por
el oído humano.
      Los adeptos al pitagorismo mantenían el celibato, la comunidad de bienes, se
sometían a reglas estrictas, prohibiciones y reglas ascéticas de purificación del
cuerpo y del alma. Defendieron el carácter divino e inmortal del alma humana y la
idea de la necesidad de sucesivas reencarnaciones para que el alma individual se
una finalmente con el alma universal o divina. Estos rasgos hacen del pitagorismo
una secta religiosa más que una escuela filosófica.
     
      En cuanto a la crisis del pitagorismo, una leyenda asegura que se debió al
descubrimiento de los números irracionales o inconmensurables (p. ej. de la
inconmensurabilidad entre diagonal y lado del cuadrado). Este secreto se ocultó
durante mucho tiempo y provocó la crisis de la escuela tras ser revelado
por Hipaso de Metaponte. Otra interpretación, seguramente más correcta, asegura
que el final del pitagorismo antiguo se debió más bien a razones políticas: los
pitagóricos defendieron el partido aristocrático y ejercieron el poder en distintas
ciudades de la Magna Grecia, pero tras la revolución democrática del año 450 a.
C. muchos de sus miembros murieron y otros huyeron a Grecia. De los nuevos
centros fundados los más importantes fueron el de Tebas
(destacando Filolao y Simias), Siracusa y Taranto en donde sobrevivieron como
fuerza política hasta la mitad del siglo IV a.C. con Arquitas como principal
exponente.
     
      El pitagorismo influyó claramente en la filosofía platónica pero su auténtico
éxito le sobrevino con la recuperación de sus ideas en el Renacimiento,
recuperación que permitió la aparición de la ciencia moderna, y en particular la
física, para la cual es también un dogma que la realidad está estructurada
matemáticamente. Actualmente todo el mundo tiende a considerar que la ciencia y
el conocimiento de la Naturaleza exige el dominio de las técnicas y recursos de la
matemática, lo que sin duda puede considerarse como un triunfo de las ideas
pitagóricas, aunque desprendidas de sus implicaciones místicas y religiosas.

Conjunto de las doctrinas de Pitágoras y sus


discípulos, que sostenía el carácter místico de
los números, la armonía del universo basada en
ellos y la transmigración de las almas.
Las creencias que mantenía Pitágoras eran: (1)
que, en su nivel más profundo, la realidad es
matemática en la naturaleza, (2) que la filosofía
puede ser usada para la purificación espiritual,
(3) que el alma puede alcanzar la unión con la
divinidad, (4) que ciertos símbolos tienen un significado místico, y (5) que todos los
hermanos de la orden deben observar una estricta lealtad y secreto.
Contravención
Se llama contravención al acto y el resultado de contravenir: actuar en contra de lo
establecido o de lo obligatorio. En el terreno del derecho, una contravención es
una conducta antijurídica que se encuentra penada por la ley.
A posteriori
A posteriori es una expresión latina que se puede traducir como “de lo posterior”.
Se trata de una locución adverbial que alude a lo que se conoce tras analizar o
revisar un asunto o que hace referencia a una demostración que se lleva a cabo
pasando del efecto hacia la causa.
Lo habitual es que la idea de a posteriori aparezca vinculada a su opuesto: a priori.
Un conocimiento a posteriori está relacionado con la experiencia ya que se genera
o se obtiene después de acceder a algo. El conocimiento a priori, en cambio,
mantiene una cierta independencia de la experiencia debido a que se asocia a lo
universal.
Hilemorfismo
La etimología de hilemorfismo nos lleva a dos vocablos de la lengua griega: hýlē
(que puede traducirse como “materia”) y morphḗ (referente a la “forma”). El
concepto alude a una teoría desarrollada por Aristóteles, quien sostenía que el
cuerpo está compuesto por la forma y la materia.
Para este filósofo de la Antigua Grecia, forma y materia son los principios
esenciales de todo cuerpo. Los objetos materiales siempre tienen forma, mientras
que la forma cuenta con la materia como sustrato. El hilemorfismo se basa en que
no hay forma sin materia ni materia sin forma.
Puede decirse que el hilemorfismo es una explicación ofrecida desde la filosofía
acerca de la constitución de los cuerpos. Es importante tener en cuenta que el
concepto trasciende lo meramente físico.
El hilemorfismo asegura que las sustancias corpóreas se rigen por principios
particulares. No están formadas por otras sustancias completas, ni espirituales ni
materiales. Al desarrollar esta teoría, Aristóteles se propuso ahondar en el vínculo
entre el cuerpo y el alma.
Hay quienes entienden el hilemorfismo como una respuesta al platonismo. La
doctrina de Platón no postulaba la existencia de una unidad entre forma y materia,
sino que afirmaba que la materialidad no es más que una copia del mundo de las
ideas y que el alma existe independientemente del cuerpo y de manera eterna.
Por el contrario, el hilemorfismo proponía que la totalidad de los seres tienen
forma y materia. De este modo no hay separación entre alma y cuerpo, ya que son
una unidad. El ser, en definitiva, se constituye de lo formal y lo material.

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