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1. La especulación financiera ha sido un factor clave en la situación económica de Venezuela en las últimas décadas, llevando al país a una "trampa depresiva" caracterizada por bajos niveles de empleo e inversión productiva. 2. El déficit fiscal persistente y su financiamiento a través de deuda pública han impulsado la especulación en lugar de la inversión, limitando la función del bolívar como reserva de valor y deteriorando la intermediación financiera. 3. Venezuela necesita replantear su estrategia econó

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1. La especulación financiera ha sido un factor clave en la situación económica de Venezuela en las últimas décadas, llevando al país a una "trampa depresiva" caracterizada por bajos niveles de empleo e inversión productiva. 2. El déficit fiscal persistente y su financiamiento a través de deuda pública han impulsado la especulación en lugar de la inversión, limitando la función del bolívar como reserva de valor y deteriorando la intermediación financiera. 3. Venezuela necesita replantear su estrategia econó

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Economía política y política económica

para la Venezuela del siglo XXI: “El Estado Fofo”

Mata Mollejas, Luis*

Resumen

Las transformaciones políticas venezolanas en el siglo XX han estado asociadas a la dinámica de la


industria petrolera y a las mutaciones monetarias y financieras en el ámbito internacional y
nacional. En el comportamiento interno reciente, la especulación financiera en la actividad
bancaria, como resultado de la ocurrencia sostenida de déficit Fiscal y su consecuencia en la
economía real como “trampa depresiva” se encuentran en el centro de un mecanismo explicativo,
que permite evaluar la relación deseable entre Estado y Sociedad Civil (Social choice). El artículo
también enfoca los retos presentados a la política macroeconómica (Public choice) para inducir un
nivel más alto de bienestar colectivo, asociado a un mayor nivel de empleo al considerar la
situación presente de “burbuja petrolera”, “trampa depresiva” y “gobernabilidad restringida”.

Palabras clave: Estado fofo, burbuja petrolera, trampa depresiva, gobernabilidad restringida y siglo
XXI.

Political economy and economic policy for twenty-first century Venezuela: “The Flabby State”

Abstract

Political transformations in twenty-first century Venezuela have been associated with the dynamic
of the petroleum industry and monetary and financial mutations in international and national
spheres. In recent internal behavior, financial speculation in banking activity resulting from the
sustained incidence of a fiscal deficit and its consequence on the real economy in the form of a
“depressive trap” are at the center of an explicative mechanism that allows for evaluating the
desirable relationship between the state and civil society (social choice). The article also focuses
on the challenges made to macroeconomic policies (public choice) to induce a higher level of
collective well-being, associated with a higher employment level, when considering the current
situation of the “oil bubble,” a “depressive trap” and “restricted govern ability.”

Key words: Flabby state, oil bubble, depressive trap, restricted govern ability, twentieth century.
Recibido: 06-06-22 · Aceptado: 06-09-19

Introducción:

El Fin del Estado Opulento

A partir de 1936, Venezuela transcurrió dentro de un orden económico basado en un Estado cuyas
acciones se apoyan en una renta petrolera (Estado “rico”) y una Sociedad Civil en donde el empleo
dependía en gran parte de la dinámica de trasvase de los recursos fiscales (Sociedad “pobre”), la
“Oil and Civic Republic”, dentro de una estrategia económica conocida inicialmente como
“siembra del petróleo” (1). Y entendida como “economía mixta” dentro de la opción del Welfare
State. Pero el retroceso sostenido en los niveles de bienestar en las últimas tres décadas hace
necesario replantearse una nueva estrategia.

En efecto, la nación venezolana no ha entrado en el siglo XXI con buen pie. Las tres últimas
décadas muestran una increíble historia de endeudamiento fiscal que, al traducirse en inversión
especulativa bancaria para asistir al Fisco es posible asociarla a la caída del ingreso per cápita, a un
desempleo por tres veces la tasa “natural” y una sub ocupación e inflación de dos dígitos (Véase
Tabla I) (2). Estas circunstancias además, parecen inmunes a las practicas de la ortodoxia
económica o de “derecha”, incluidas las variantes del llamado “Consenso de Washington” (3), y las
relativas al control económico o de “izquierda” del gobierno instaurado en 1999; contentivas de
controles de los precios relativos y de un incremento de los impuestos “no petroleros”,
fundamentalmente indirectos o regresivos que arrojan montos superiores a los subsidios mas o
menos masivos y a las inversiones en infraestructura.

Ello quiere decir qué durante las tres últimas décadas la gestión del public choice no ha podido
satisfacer las necesidades económicas y sociales del colectivo nacional, ni ha proporcionado bases
sólidas para el desarrollo ulterior (4).

Así la economía venezolana se encuentra, en el momento actual en una situación de generación


insuficiente de empleos, de filtraciones de capitales, a pesar del control de divisas, de inversión
reproductiva insuficiente, e inflación sostenida, conjunto de circunstancias que llamamos “trampa
depresiva”; acompañado todo lo anterior de un crecimiento del consumo de bienes importados,
en su mayor parte, con lo cual las cifras macroeconómicas de los años recientes reflejan un
crecimiento que denominaremos “burbuja”.
1. La especulación: Eje de la explicación

En nuestra opinión el centro de la explicación de las anteriores circunstancias se encuentra en la


complejidad de las interacciones (vinculación) entre las variables fiscales y monetarias que
inducen a la especulación (trampa depresiva); en lugar de la inversión productiva.

Como característica esencial del mecanismo explicativo, se hace explicito un “desfase entre los
ajustes en los mercados financieros (instantáneos y susceptibles de especulación) y los ajustes de
los mercados reales (mediano plazo) habida cuenta de la circunstancia de “exclusión laboral” y de
su consecuencia sobre el consumo una vez considerado la reacción ínter temporal o reiteración de
las fases (Mata, 2006).

En efecto, en una primera fase se presentan ajustes en precios y cantidades a partir de la


información a bajo costo (a veces nulo) en los mercados de títulos créditos y divisas. En una
segunda fase las variables de ajuste son las cantidades demandadas y en menor medida los
precios (viscosos o nocionales). Los saldos últimos se realizan en el mercado monetario (dinero
endógeno).

Los elementos de tensión aparecen cuando el crédito para fines productivos se reduce por el
financiamiento de la actividad especulativa, lo cual obliga ulteriormente, a liquidaciones de activos
reales para cancelar pasivos financieros. Ello se visualiza con la desvalorización súbita o paulatina
de la moneda pública.

Un elemento clave es el proceso crónico de endeudamiento público para gasto no productivo, que
puede venir acompañado de una apariencia de crecimiento (burbujas) cuando el gasto final
conduce a consumos crecientes de bienes importados. Lo dicho se ilustra con los diagramas de
Venn-Euler que se presentan como Grafico 1. En dicho gráfico la esfera del tráfico internacional
(ISYS) relacionado con el Banco Central y las esferas relativas a la banca privada, al gobierno y al
sistema productivo privado se superponen (interrelacionan) por pares, tríos y cuartetos, reflejando
(cada una de las interrelaciones) variables dependientes.
2. Las vinculaciones especulativas en Venezuela: La trampa depresiva

En el caso de Venezuela vemos que el déficit público persistente, su financiamiento crediticio, la


inflación resultante y su validación desde el lado monetario (la depreciación sostenida del tipo de
cambio) ha limitado al bolívar en su función de “reserva de valor” (5) al interactuar con el
deterioro de la intermediación financiera con propósitos productivos, en favor de actividades
especulativas; incluida la adquisición de bono públicos y la fuga de capitales (refugio en las divisas
extranjeras). En otras palabras se ha establecido una “irracional exhuberancia Fiscal” (6), sostenida
por un incremento de la deuda pública interna, que presiona el alza la tasa de interés y un
crecimiento del endeudamiento externo que, a la larga, atenta contra la estabilidad del tipo de
cambio (7). Ambos elementos encarecen la inversión productiva e incrementan los precios.

Cabe entonces resaltar los factores relevantes del mecanismo explicativo que han conducido a la
“trampa depresiva”.

El primero de ellos se encuentra en el hecho de que, desde a mediados del siglo XX se hizo
evidente un cambio en la naturaleza del dinero; pues el valor intrínseco de la moneda metálica o
“moneda mercancía” se torno innecesario, sustituyéndose por las llamadas condiciones morales y
financieras de las instituciones y agentes económicos, cuando cumplen funciones financieras. Es
decir, cuando sus activos y pasivos financieros son susceptibles de circular, con aceptación general,
según las condiciones de intereses y de plazo de redención. Tales instrumentos operan como el
antiguo dinero mercancía mientras están en circulación; pero una vez retornados a su origen
(cancelados) desaparecen (Lavoie, 1987).

Por ello, la credibilidad y estabilidad del moderno sistema monetario-financiero, reposa en la


oportuna cancelación de las obligaciones “privadas” y en la acción complementaria de un
prestamista de última instancia; pero un endeudamiento público creciente nunca se cancela (la
deuda eterna) (8). Las acciones del FMI en las crisis de finales del siglo XX para cancelar las
acreencias de la banca internacional privada contra algunas deudas públicas son un fuerte indicio
de esta afirmación.

En segundo lugar, entre los factores institucionales (estructurales) que en Venezuela refuerzan la
presencia de la “trampa depresiva” puede apuntarse el hecho de que la Administración Pública,
desde la segunda mitad del siglo XX, monopolizó los sectores de mayor potencial de crecimiento
(las llamadas industrias básicas) (9) y dejó al sector privado las actividades más cercanas al
consumo final (visión dicotómica) con menor potencial multiplicativo a más de haber reducido
sensiblemente el componente de inversión en el gasto público desde 1980 (ver Tabla I). El balance
final es que el desempeño público presenta niveles altísimos de ineficiencia (observables en los
déficit recurrentes de las empresas públicas). También cabe señalar que, según los cronistas
contemporáneos, el aspecto de la actuación pública más visible, la infraestructura física del país,
se “cae a pedazos” (10), y que no es desconocido que, desde hace años, la pobreza, y la
inseguridad de las personas han traspasado los limites atribuibles a coyunturas petroleras
desfavorables, mientras individuos de las elites pública y privada percibieron recursos de origen
público que establecieron diferencias crecientes con los más pobres de la Sociedad Civil (11).

Así, como tercer factor o agravante, la frontera entre los negocios públicos y los privados en
Venezuela se habría evaporado, con la aquiescencia y complicidad de altos funcionarios de los
poderes públicos (corrupción) en diversas administraciones a lo largo del siglo XX, para beneficios
privados de unos pocos y malestar (pobreza) para la mayor parte de la población.

Como cuarto factor debe resaltarse que la política fiscal descrita (que devino en inflación
persistente) obtuvo su validación en el lado monetario (la depreciación sostenida del bolívar,
cuando mermó la renta petrolera) a través de la actuación nociva del Banco Central (alzas de las
tasas de interés) para mitigar la fuga de capitales. Ello estimuló a la banca privada a disminuir la
función crediticia y sustituirla por inversión en títulos públicos en pos de pingues ganancias, en el
corto plazo, atentando contra la estabilidad del sistema financiero y por ende contra la confianza
del público general (12). Al respecto la Tabla I, muestra que la proporción de créditos con relación
a los depósitos ha descendido desde 1980, lo cual refleja la mencionada actuación especulativa de
la banca, en pos de los beneficios de corto plazo que el endeudamiento del Fisco le ofrece /Véase
en la Tabla I, el rubro de endeudamiento interno).

Se comprueba así que la racionalidad del corto plazo en la banca venezolana, atenta contra la
racionalidad del largo plazo, pues en general, con las excepciones del caso, margina la obtención
de utilidades de la intermediación. Una consecuencia gravísima es que la banca venezolana estaría
inmersa en una cadena especulativa de Ponzi, contando con que el Fisco siempre proporcionará
ganancias altas. Esto implica que los gerentes en ejercicio, en su más alto nivel y en buena parte
venidos del exterior, no han asimilado la experiencia del colapso bancario de 1994-1995 (13).
Como quinto factor depresivo deben apuntarse las “filtraciones”: asociadas primero a las fugas de
capital, por falta de oportunidades de inversión relacionada con la instauración de monopolios
públicos (visión dicotómica) y a la experiencia de devaluación que limitan el cumplimiento de la
función de reserva de valor del bolívar, y segundo, a las crecientes importaciones de bienes de
consumo, como resultado del relajamiento por presiones comerciales del control de cambios
instaurado para combatir las fugas de capital (14).

Así, ¿a qué se debe la instauración de políticas fiscales, monetarias y cambiarias contradictorias?


Desde el lado oficial: ¿Puede alegarse desconocimiento de la trascendencia de los cambios
monetarios mundiales? ¿Puede alegarse desconocimiento de las vinculaciones fiscales y
monetarias?, ¿Hay algún cambio en las relaciones Estado-Sociedad Civil que dificulte las
correcciones en la política para salir de la Trampa Depresiva?

3. La economía política y la política económica

En la llamada cultura occidental, durante el siglo XIX comienza a generalizarse la organización


política denominada “democracia representativa” basada sobre torneos electorales entre los
ciudadanos o Sociedad Civil para elegir a los integrantes del Estado encargados de regir el orden
social, en sustitución del “príncipe” o monarca autoritario y totalitario (absolutista) que imperaba
sobre vasallos, desde la formación de los Estados Nacionales (Siglo XIII).

Dentro de ese régimen, para considerar la interacción entre aspectos económicos, políticos (15) a
partir de la segunda mitad del siglo XX, el pensamiento anglosajón enfatizará el uso de dos
conceptos: El de “politics” referido a la visión estratégica que tomará especificidad en la literatura
de la Economía Política como “social choice”, evocando en el ámbito político a los electores; y el
concepto referido a las acciones tácticas del Estado o “policy” que en la literatura de la Política
Económica tomará especificidad como “public choice”; lo cual nos permitirá evocar a las
“decisiones políticas” del Estado, referidos a un contexto de “ técnica o cálculo económico”, que
en términos generales se centra en las políticas fiscal y monetaria por su incidencia sobre el
comportamiento de los precios, y, que en el caso de Venezuela incluye de modo particular a la
política petrolera por su influencia sobre aquellas (16).

Manteniéndose dentro del concepto de la “democracia representativa”, Manin (1996) identifica


cuatro principios que le servirían de fundamento para soslayar, mediante consideraciones
institucionales, las limitaciones teóricas encontradas por Arrow (1951) y Baumol (1965) en la
búsqueda del “social choice”, como relación estratégica que vincula al Estado con la Sociedad Civil.
Estos principios son: a) Los gobernantes se designan por elecciones en intervalos regulares de
tiempo; b) Los gobernantes conservan una cierta independencia en sus decisiones frente a la
voluntad de los electores; c) Los gobernados pueden expresar sus opiniones y voluntad política sin
que sean controlados por los gobernantes; y d) Las decisiones gubernamentales se someten a la
prueba de la discusión pública.

Comentando estos principios, Hollard (2004) señala que pueden considerarse como dispositivos
institucionales que permitirían rendir cuenta del funcionamiento práctico de la democracia. Al
respecto de nuestro trabajo puntualizamos que el primer principio se relaciona directamente en
nuestra opinión, al “social choice” o “politics” y que interpretaremos como los “pactos sociales de
gobernabilidad”. Al principio segundo corresponde, de forma equivalente, el “public choice” o
“policy” y ello tendrá que ver con las incidencias de las decisiones en materia de petróleo, de los
cambios en la moneda y de su reflejo en el ámbito fiscal. El tercer y cuarto principios responden en
nuestra opinión, al enlace ínter temporal (juego político) para el cumplimiento del primero.

4. Condicionantes recientes del juego político en Venezuela

Expulsadas del poder político las elites del Pacto de Punto Fijo (17), creadoras de la Oil and Civic
Republic habida cuenta del empobrecimiento general percibido por la Sociedad civil (régimen
agotado) en la oportunidad de las elecciones de 1998, toman el control del aparato del Estado los
elementos marginados del juego político en 1958: la minoría izquierdista y los militares opositores
al régimen de democracia representativa. Su ascenso al poder incluyo (como había sido declarado)
un cambio constitucional (social choice).

La nueva Constitución aprobada en 1999 relaja un tanto el carácter “civil” de la república. El orden
militar, sometido antes a la supervisión del Poder Legislativo se deja bajo la potestad del Poder
Ejecutivo. Lo mismo ocurre con la organización del gobierno que se rige ahora por “decretos” del
Ejecutivo y no por leyes. La circunstancia de que la Presidencia de la República sea ejercida por un
miembro de las Fuerzas Armadas hace que, en la práctica, haya un cierto “empowerment”
militarista (18); pues es bien conocido que la organización militar, de estricto orden piramidal o
vertical, no favorece la discusión.

En el extremo la oposición “radical”, conformada por los expulsados del poder en 1998, califican la
situación de tendente al “estado de excepción” habida cuenta del supuesto establecimiento de
una democracia delegativa (surgida de plesbicitos sucesivos) y caracterizada por un
presidencialismo extremo y por la debilidad o nulidad del control sobre el poder Ejecutivo de las
ramas legislativas y judicial (Molina, 2004); lo cual se considera propio de las llamadas
democracias tumultuarias o dictaduras plesbicitarias o cesaristas, con la consecuente clasificación
de “enemigo” para todo actor critico, según la óptica de Carl Schmitt (1996); lo cual se refleja en
las listas de opositores elaborados por los partidarios del gobierno que impide a los incluidos en
ellas a acceder a contratos y cargos públicos de menor cuantía y jerarquía.

Así, en Venezuela se habrían restringido las prácticas políticas relacionadas con el tercer y cuarto
principio de Manin; por lo cual las circunstancias asociadas al debilitamiento de la participación
efectiva de la Sociedad Civil en el juego político dificultan las correcciones necesarias en la esfera
de la politics o public choice… pero, ¿cuáles serían estas? Y ¿Cuáles las opciones para el social
choice? Veamos esto último en primer lugar.

5. Aspectos económicos del social choice: Modelo subyacente

Admitiendo que lo ideal desde el ángulo económico es que el nivel de vida o bienestar de la
sociedad sea creciente con el paso del tiempo, como en promedio lo muestra la historia del
planeta, resulta evidente que el aumento sostenido del binomio “producción-ingreso” requiere del
aumento constante de los llamados bienes de capital, del empleo y de la relación denominada
“productividad” como equivalente del ahorro de esfuerzos de trabajo (castigo divino y valor
social).

Este aumento de productividad, indicador por excelencia de la eficiencia de la vida en comunidad,


se asocia directamente con el mejoramiento del “saber” y del “hacer” o progreso científico
tecnológico. El incremento del bienestar, en la visión de la llamada civilización occidental, como
vimos (epígrafe 3º), está asociado al establecimiento de un orden social, conformado por dos
grandes (actores) el Estado y la Sociedad Civil y regido por un cuerpo normativo o legal (imperium)
dentro del ámbito político (19).

Dicho cuerpo normativo interactúa con los procesos económicos referidos a conceptos tan
complejos como los de: mercado, oferta, demanda, inversiones productivas (acumulación),
inversiones financieras (especulativas) exigiendo condiciones de operatividad. Ellas incluyen al
régimen de propiedad de los bienes del capital, al contrato de trabajo y a la emisión monetaria,
como las instituciones fundamentales que permiten la acumulación de bienes de capital en el
largo plazo (sistema capitalista), mediante la libre iniciativa (concurrencia), sacrificios menores en
el consumo inmediato y la cancelación de los saldos de todas las transacciones por medios
monetarios.

El Gráfico 2, elaborado sobre la base de la representación de Venn-Euler, y que considera las


actividades de producción, financiamiento, distribución y de gobierno o políticas, como círculos,
ilustra la codeterminación de los precios relativos, de la acumulación y del empleo (20), como
superposiciones de los círculos mencionados.
Las opciones extremas para el marco regulatorio en el ambiente político, dentro del régimen
económico capitalista, oscilan entre la propiedad colectiva de los medios de producción, con
gestión ordinaria bajo la tutela del Estado (Capitalismo de Estado) y la propiedad privada de dichos
medios (Capitalismo liberal) con gerencia bajo libre iniciativa.

Se justifica la primera opción por el supuesto de que la propiedad privada sería, en última
instancia, producto de “un robo” -según la conocidísima afirmación de Proudhon- y para garantizar
la igualdad; ya que la propiedad privada sería sinónimo u origen de graves inequidades. Este
extremo, y los sistemas mixtos que dan prioridad a dichos criterios se denominan de izquierda o
socialista. Su inconveniencia es que la gestión pública limita la libertad de iniciativas o
concurrencia y el usufructo privado de los beneficios derivados de la innovación técnica y por ende
se reduce el estimulo para innovar (Aglietta, 2000 y Screpanti, 2006).

El sistema opuesto, que privilegia la libre iniciativa y la propiedad privada como garantes de la
eficiencia social – en virtud del supuesto de que el egoísmo individual y la concurrencia, conduce a
la “armonía social” (la “mano invisible” de Adam Smith), se califica de derecha o liberal. Su
inconveniente es que llega a tener gradientes importantes de desigualdad en la distribución del
ingreso y de la riqueza, a partir de la limitación del consumo y del ingreso salarial.

¿Es posible minimizar ambos tipos de inconveniencias? Un elemento básico para entender la
dificultad de encontrar una ruta de equilibrios de intereses para el progreso colectivo es que el
dinero en sus distintas versiones es el enlace entre trabajadores y empresarios mediante la
circulación de activos y pasivos monetarios y financieros (salarios y compra - venta de bienes y
deudas) y que las volatilidades de los diferentes precios relativos para considerar las variables,
tiempo, espacio y bienes, o sea tasa de interés, tipo de cambio y capacidad adquisitiva, afectan el
cierre final de los saldos de las transacciones que ocurre en el mercado monetario interno (dinero
endógeno) (21).

Estas circunstancias resultan condicionadas por las vinculaciones con las acciones fiscales (la mano
visible del Estado) potencialmente especulativas, como vimos en el segundo epígrafe; lo cual
puede acentuar la dinámica volátil asociada a las incertidumbres resultantes de la presencia del
dinero privado (deudas). Es decir, la ruta del progreso (equilibrio de intereses) es inestable.
De ello se desprende que el mantenimiento dentro de una ruta de progreso social dependa de la
cooperación consciente, o reglas del juego, entre la “mano invisible” de la actuación privada y la
“mano visible “del Estado (Social and public choices).

6. Las concreciones históricas del social y del public choice

A comienzos del siglo XX, la postura liberal inglesa y estadounidense convino, ante el avance del
capitalismo de Estado o “socialismo real” en Europa -1917- en garantizar un mínimo de igualdad, y
ello se denominó welfare-state; con matices dependientes de la diversidad de partidos y de las
características culturales y de las tradiciones políticas en cada sociedad.

En los países europeos, impregnados de tradición “cameralista” o del rol activo del Estado los
partidos que se alinean en la social democracia han defendido la propiedad de un volumen
significativo al capital en manos del Estado y se han definido a sí mismo como centro izquierda. La
democracia cristiana ha propugnado la generalización de la pequeña propiedad o todos
propietarios, presumiéndose que se trata de una opción de centro derecha. Y en fin, en los últimos
años, desde Inglaterra, se ha divulgado una alternativa (Giddens, 1994) la llamada tercera vía,
calificada jocosamente por los opositores de izquierda como el tatcherismo sonriente; con lo cual
se hace alusión a un deslizamiento hacia la derecha de una postura originalmente del tipo
centroizquierda para garantizar el avance tecnológico en las empresas antes estatizadas, por el
“laborismo”.

La experiencia de los Estados Unidos de Norte América, constituye la expresión histórica por
excellence del capitalismo y de la “democracia liberal” (22), y este modelo, tan exitoso según los
indicadores macroeconómicos habituales: ingreso per cápita, por ejemplo, permite desigualdades
sociales que se atemperan con programas de “ayuda asistencial o social” liderados de tiempo en
tiempo, por el partido Demócrata y desmontados, ocasionalmente, por el partido Republicano,
según una casi aleatoria alternativa en el poder (23).

En los países latinoamericanos, muy poco eficientes económicamente referidos: entre un cuarto y
un tercio del nivel de bienestar alcanzado por los indicadores europeos y estadounidenses, con
una mayor desigualdad en la distribución del ingreso y de la riqueza, con una tradición política
cercana a los autoritarismos, se debate entre las políticas liberales preconizadas por las
instituciones multinacionales (FMI-BM ubicadas en Washington) y las preocupaciones de los
políticos e intelectuales sensibilizados por la discusión europea en lo social para disminuir los
niveles de pobreza y el alto riesgo implícito para el stableshiment político cuando existe la
democracia representativa.
Por ello, “la tercera vía” en Latinoamérica adquiere tonalidades que la diferencian de la visión
europea (Lagos, dixit), al hacer énfasis en la oferta pública de capacitación para el trabajo de los
más desposeídos; es decir, fomentando un Estado activo en las áreas de educación y salud para
eliminar las inequidades de base, que impiden la inserción social, sin que ello deba ocurrir a
expensas de la libertad en el ámbito económico y político. En otras palabras, sin mengua de la
propiedad privada (24) en el contexto de los regimenes de economía mixta o de welfare-state,
aunque con diferencias en el grado de institucionalidad y de respeto a las leyes, en la búsqueda de
la mayor participación de la población en la actividad productiva y en los procesos distributivos
sobre la base del contrato de trabajo asalariado. Esto incluye el respeto al individuo social, que se
distingue de los demás por sus diferencias (25).

Así, lo que es común en los regímenes de la” tercera vía” en la búsqueda de la ruta del bienestar
colectivo, dentro del modelo capitalista, (que como ya vimos, depende , por una parte de la “mano
invisible” del lado de la actuación de los empresarios y financistas, y por la otra, de la “mano
visible” del Estado) es que son dos los elementos básicos del social choice: el empleo productivo
para generar ingresos y la protección de los niveles alcanzados de éste, en ese orden de prelación.

Por ello, una vez obtenido un nivel aceptable de empleo, el rol esencial de la Administración
Publica estriba en establecer condiciones para minimizar las volatilidades de los precios relativos
básicos, asociada dicha volatilidad a la incertidumbre propia de los ajustes de los mercados
mediante el dinero y sus vinculaciones fiscales. Esta capacidad de armonizar la actuación de la
“mano invisible” con la “visible” es lo que denominaremos “gobernabilidad”; la cual se
manifestará según la opción seleccionada de public choice.

7. La gobernabilidad en Venezuela para el siglo XXI

De los elementos explicativos (acápites 2 y 6) se infiere que los requisitos para pasar a una fase
expansiva de la economía son: 1º crear una atmósfera que minimice la especulación financiera,
para que el desenvolvimiento de la iniciativa privada aproveche las oportunidades de inversión y
de empleo y por ende disminuya las restricciones para potenciar la expansión de la oferta nacional
de bienes; 2º eliminar las restricciones a la libre iniciativa, introducidas a mediados del siglo XX por
el capitalismo de Estado (economía dual); 3º aliviar la imposición indirecta y la devaluación
sostenida – con propósitos fiscales para frenar el proceso inflacionario y 4º reconocer la
trascendencia de los procesos de integración (para encontrar oportunidades de inversión) y de la
necesaria coordinación de las políticas fiscales, monetarias y cambiarias para estabilizar en el
tiempo (mantener) dicha” integración”.
En el caso Venezuela las consideraciones precedentes conducen a hacer particular énfasis en el
ámbito de las políticas petrolera, fiscal y monetaria, como variables centrales en la formación de
precios de la economía frente a terceros y de la ocupación de cara a la Sociedad Civil.

Estos componentes de public choice son los que desarrollaremos a continuación; en el entendido
de que una decisión trascendente dentro del social choice es abandonar la opción del Capitalismo
de Estado, para erradicar la problemática asociada a la visión dicotómica de la economía. Por
supuesto debe quedar claro que no se trata de abandonar la selección de economía “mixta”
asociada al welfare state. Se trata justamente de adoptarla, haciendo énfasis en la generación de
empleo. Un objetivo ulterior será el anclaje de los precios… lo cual es lo opuesto a la práctica
realizada desde la séptima década del siglo XX.

7.1. Retos en relación a la política Fiscal

Un principio básico generalmente aceptado para la actuación fiscal es que los recursos puestos a
disposición del Fisco deben retornar a la población; esto es, sin negar los beneficios que se derivan
de la existencia del Estado en el orden publico, la actividad fiscal debe traducirse en potenciar el
equilibrio en el mercado de empleo. El enlace con el punto de vista tradicional, referido al
equilibrio entre gastos e ingresos tributarios, reside en que el financiamiento sostenido,
recurrente, de situaciones de déficit, presiona al alza la tasa de interés y del tipo de cambio,
limitando el crecimiento del empleo nacional.

Ahora bien las anteriores condiciones tienen un corolario relevante: y es que también deben
producirse equilibrios funcionales, según fuentes y destinos, lo cual trasciende el equilibrio clásico
entre ingresos y gastos fiscales totales; privilegiado por la teoría económica estándar y conocido
en forma dinámica como “Sostenibilidad ínter temporal”; debiendo recordarse que el
financiamiento con instrumentos distintos de los impuestos, a saber: la creación de deuda y el
acudir a la devaluación y a la liquidación de las reservas internacionales acelera los procesos
inflacionarios y la volatilidad del tipo de cambio (Fisher, 1990).

Así en el caso de Venezuela cabe señalar que el nivel de los ingresos petroleros debería igualar al
monto de la inversión pública; lo cual no es lo que ocurre, según los registros de la Tabla I.

La importancia del “equilibrio funcional” señalado es que considera, simultáneamente, el requisito


de eficiencia orientado a: prevenir las grandes fluctuaciones (estabilización y crecimiento) y a
potenciar las asignación eficiente de los recursos (corregir desviaciones del mercado) con el
requisito de aumentar el bien común (el nivel de empleo). Es decir, atender las necesidades de
equidad mediante la disminución del desempleo para potenciar “la paz social” al minimizar las
tensiones (delincuencia) y los conflictos de intereses (pobreza) (26).

Finalmente sin entrar en detalles que se tratan en el anexo Nº 1, resulta evidente que el destino
del gasto público resulta esencial y no accesorio como querría el keynesianismo simple o de corto
plazo.

7.2. Retos en relación a la política monetaria y cambiaria

A partir de la flotación del dólar (1971), el uso creciente del dinero privado y la profundización
bursátil que lo acompaña, son condicionantes de carácter general y universal que tornan
ineficaces, para los propósitos del desarrollo, la defensa de la moneda nacional con medidas como
el control de cambios y la elevación de las tasas de interés. En efecto el primero dificulta las
transacciones internacionales de bienes y capitales y la segunda alimenta los factores depresivos.
Por ello son, escasamente, tres países en el planeta los que se encuentra en tan delicada situación:
Corea del Norte, Cuba y Venezuela.

Por contraste, a partir de ese momento, gran parte de los países del planeta transitan procesos de
integración continental; por lo cual los instrumentos financieros y monetarios son manejados
dentro de acuerdos internacionales cada día más explícitos (Dornbush, 2001; Mundell, 1997). Ello
sin mengua de reconocer que las negociaciones (27) no son fáciles, pues las decisiones involucran
la relación entre tasa de desempleo y tipo de cambio.

El corolario político es que ante la influencia de los mercados internacionales (globalización) la


actuación de las autoridades nacionales (monetarias y fiscales) debe coordinar su actuación con
sus “parternaires” o socios comerciales. Desde el punto de vista académico la teoría del “preajuste
financiero” (Mata, 2006) explica exhaustivamente esta afirmación y su versión monetaria: un
mercado una moneda, en lugar del precepto tradicional un país una moneda.

El caso de Venezuela, no es una excepción, debiendo resaltarse que la eficacia de la política


monetaria (para la obtención de empleos) estará entonces asociada a la marcha de los procesos
de integración hemisférica. En el ínterin, el reconocimiento de la fragilidad del bolívar como
moneda de reserva, aun para los venezolanos más pobres, dada la insuficiencia de las reservas
internacionales (RIN) para compensar, simultáneamente, el saldo de deuda externa y la emisión
monetaria de las autoridades, en medio de una atmósfera internacional caracterizada por la
existencia de gigantescos volúmenes de capitales flotantes, obliga a minimizar el atractivo de la
especulación cambiaria, admitiendo la circulación, para fines financieros, de las divisas
internacionales mediante el ajuste del mercado cambiario a través del manejo de los encaje y del
crédito en divisas (matching-rules; García ,1995) con el fin de repotenciar la alicaída eficiencia del
Banco Central.

Sobre lo anterior hay experiencia más que satisfactoria en los casos de Perú y Bolivia, a pesar de
las restricciones sociales que afectan a esos países. Esta opción evita, por lo demás, la experiencia
negativa de la “caja de conversión” en Argentina y de los dudosos resultados de la “dolarización”
en el Ecuador para combatir la especulación asociada al descontrol fiscal (28).

7.3. Retos en el Régimen Laboral

La teoría estándar en los países desarrollados para tratar la problemática del empleo, vista como
coyuntural, recomienda una estrategia llamada de “aterrizaje suave”; la cual privilegia la lucha
contra la “inflación” desde los bancos centrales, con restricción monetaria aún a costa del empleo;
haciendo referencia a un hipotético nivel “critico” de desempleo, cuya eliminación llevaría a la
inflación. Se trata del conocido NAIRU “non accelerating inflation rate of unemployment” que se
ubicaría contemporáneamente, en los países industrializados, alrededor del 6%. Las circunstancias
de la “exclusión laboral” y la experiencia en EUA bajo Bill Clinton (Stiglitz, 2003) hacen más que
dudosa la hipótesis aceptadas por la teoría estándar (“curva de Phillips”). Ello permite, como
medida específica en la lucha contra el desempleo, emprender modificaciones institucionales,
como la reducción de la jornada laboral; tal como proponen hoy la teoría y la política en el ámbito
europeo.

En el caso venezolano la masiva exclusión laboral, asociada a un consumo también masivo de


bienes importados, obliga a recurrir en el corto plazo, como mínimo, a la reducción de la jornada
laboral y a la reducción del IVA para los productos nacionales para disminuir la diferencia de
precios con los importados y potenciar su demanda. Obviamente estas acciones perderían eficacia
en la medida que la opción de social choice límite las inversiones privadas al inclinarse la sociedad
por el Capitalismo de Estado. Cabe aquí reiterar que se trata de optar verdaderamente por la
economía “mixta” en el sentido definido en 8-1 y 8-2 para potenciar el empleo.

Debe resaltarse que además de la visión dual del capitalismo de Estado existe otra visión
dicotómica que pretende separar la pobreza del desempleo; por lo cual habría soluciones
“sociales” clasificables en asistenciales, compensatorias, focalizadas (pobreza extrema), en general
“transitorias”.

A mediados del siglo XX ello se asocio a la “ruralizacion de las urbes” y se estimaba que tales
acciones y el crecimiento de los “servicios” suplirían, provisionalmente, la falta de demanda del
sector industrial. Hoy está claro que la “exclusión laboral” afecta al mundo urbano, agravando los
problemas de vivienda, salud y educación. También debería estar claro que sin empleos
productivos (generación de ingresos suficientes), sin generación de oportunidades de inversión, no
hay ni habrá nunca presupuesto “social” o “asistencial” suficiente. Por ello en Venezuela el mayor
obstáculo al crecimiento del empleo reside en el capitalismo de Estado, generador de déficit fiscal
y de especulación financiera.

7.4. Retos en el Régimen Petrolero

El régimen liberal (Constituciones de 1914 y 1925) que permite la iniciación de la industria


petrolera en Venezuela se irá transformando paulatinamente en otro de “Capitalismo de Estado”
(Constituciones de 1936, 1947, 1953, 1961 y 2000); bajo la apariencia de “Economía de Mercados
Libres Regulados”; pues aunque se conserva el derecho de propiedad privada y la producción bajo
contrato de trabajo, se introducen conceptos como los de “utilidad pública y función social de la
propiedad” y el uso de instrumentos como la planificación indicativa, el control de los procesos
monetarios y financieros, el ejercicio de la seguridad social y la reserva de ciertas actividades de la
producción industrial pesada a las empresas del Estado (petróleo, hierro, aluminio e
hidroelectricidad), regulando, a voluntad del Ejecutivo Nacional , el ejercicio de las “garantías
económicas”. Para los sectores dejados a la actividad privada (visión dicotómica).

En el caso de la explotación internacionalizada de los recursos petroleros se fue montando un


“régimen de reparto” de los beneficios: ley de hidrocarburos de 1943, ley de ISLR del mismo año, y
modificaciones en 1948 y en 1958 que llevaron la participación fiscal entre el 50% y el 60% y mas,
de los beneficios de la actividad, sin que la nación tuviese que invertir en la industria (29).

Ese régimen fue desmontado en 1974 con la estatización de la industria debiendo el Estado
hacerse responsable por la continuidad de la explotación y por ello de las inversiones
correspondientes y rentabilidad, creando una empresa PDVSA con autonomía financiera y de
gestión. Ello redujo la percepción de los valores retornados petroleros al fisco y obligaba a estudiar
las estrategias y tácticas para obtenerlo. Una limitante para ese desempeño estribaba en las
obligaciones derivadas de la participación en la OPEP y en la autonomía gestionaría y financiera de
PDVSA.

Antes de transcurrir una década, a raíz de la constatación de la insuficiencia de la renta petrolera


para atender las necesidades de re-inversión en la industria y obtener fondos para otros
propósitos (30), después de ensayar diversas estrategias internacionalización o adquisición de
refinerías en el exterior (1982), contratos de servicio para producción (1989), se retorna a la idea
de atraer la inversión extranjera empleado un “régimen mixto” con el capital extranjero” apertura
(1994-1998) y empresas mixtas (2006) en áreas de reservas probadas. Con ello se cierra el ciclo de
“no más concesiones que indujo al nacimiento de la OPEP. Pero quedan por resolver cuestiones
básicas referidas al alcance del negocio petrolero que se desea abarcar. En efecto el asunto más
trascendente al respecto es sustituir una política centrada en la concepción de la industria como
productora de renta fiscal, que relega a las políticas fiscal y monetaria a un rol subsidiario y
referido al sector no estatal (visión dicotómica), por otra que considere a la economía nacional
como una unidad a los efectos del empleo en el largo plazo (vinculaciones de la industria con el
sector productivo no petrolero), considerando las circunstancias de la globalización.

Con relación a ello debe quedar claro: a) que el diseño de la política petrolera va mucho más allá
de visiones simplistas, como las asociadas a los fondos compensatorios para regular el flujo de
renta destinado al fisco y b) que la estrategia de desarrollo nacional no puede someterse
impunemente a los fluctuantes intereses de la OPEP (31); puesto que en más de una oportunidad
dicha organización ha respondido primero a las conveniencias de parcialidades y terceros en
particular a la comunidad árabe y a su vinculación con los EAU como el sistema “Price-Band”
(Véase Al-Shereidah, 2006). Debe entonces decidirse: 1º) sobre la permanencia en el seno de la
OPEP, considerando la dinámica de mercados, las reservas probadas y el tipo de petróleo, los
costos unitarios de producción (32) la industrialización “aguas abajo” y las opciones de inversión;
habida cuenta de que los oferentes concurrenciales, incluidas las fuentes de energía alternativas,
dependen del precio del mercado y 2º) sobre la forma de control sobre PDVSA, que según
Mendoza Pottella (2006) sigue siendo una “caja negra”.

8. Síntesis, conclusiones y comentarios finales

Las mutaciones de la moneda, desde su etapa de “mercancía” hace unos cinco mil años, hasta su
versión presente de símbolo y medida para las transacciones privadas(activos y pasivos financieros
múltiples) en donde el dinero público (emitido por los bancos centrales) sólo sirve para
transacciones menores y saldar el corte de cuentas, hace que los más ricos estén en capacidad de
crear y obtener dinero mediante el crédito bancario y las transacciones de títulos diversos, en los
mercados primarios y secundarios, lo cual multiplica el ingreso que generan en el proceso
productivo. Pero en realidad los actores privados crean menos dinero que el potencial del que
disponen, pues el límite es la confiabilidad mutua entre los agentes; es decir las condiciones
morales y financieras o estructura de la deuda. Esta restricción, como hemos visto, no opera, o
tiende a relajarse en la actividad fiscal (33).

Ello nos lleva a que la mayor parte de la población por tener menos ingresos, maneja pocos
instrumentos bancarios, por lo cual hacen reposar su confianza en las instituciones privadas y
públicas que operan y regulan las operaciones principales; las crediticias y su relación con los
bancos centrales. Por ello, solo la exhuberancia especulativa de los más ricos, no materializada en
retornos, desestabilizara al sistema financiero-económico.
En el caso de Venezuela, la característica de “especulación no materializada en retornos” o
“trampa Depresiva” aparece como vinculación entre el Fisco y la banca privada al financiar
recurrentemente déficit fiscal, habida cuenta del deterioro relativo de la “renta petrolera” y de los
escasos logros económicos y sociales. En efecto como indicador síntesis del “no retorno”
encontramos la paradoja de una economía “rentista” que en las tres últimas décadas no capitaliza
ni social (desempleo) ni económicamente (deterioro creciente de la infraestructura física y déficit
en las empresas públicas).

De manera general, los bancos centrales son responsables de la política monetaria interna; esto
es, de regular la emisión monetaria, de atender las necesidades de crédito a tasas satisfactorias de
interés y de vigilar la marcha de la inflación (o capacidad adquisitiva del dinero) al tiempo que
deben asegurar la capacidad de pago del país ante las obligaciones internacionales; así resultan
responsables del manejo de las reservas internacionales y del tipo de cambio.

En el caso Venezuela, la especulación se manifiesta de manera sensible en el deterioro sostenido


del tipo de cambio, como muestra inequívoca de la insuficiencia de las reservas internacionales
(RIN) al comparar su volumen con la sumatoria del saldo de la deuda externa y de la emisión
monetaria de las autoridades (véase Tabla I).

Los condicionantes señalados obligan, en consecuencia, a enfrentar los retos definidos en los
ámbitos fiscales, monetario, cambiario y petrolero, como prerrequisitos macroeconómicos (public
choice) para solventar las situaciones de desempleo y de sub ocupación persistente, resultantes de
los cinco factores depresivos que sintetizamos en la expresión “trampa depresiva” (ver Gráfico 3).
Observamos, además, que la sumatoria de empleo y subocupación refleja el deterioro creciente
del bienestar colectivo, en la segunda mitad del siglo XX y en los pocos años transcurridos del siglo
XXI (Véase Tabla I).

A partir del Gráfico 3, los elementos de solución propuestos para salir de la trampa depresiva
(parágrafo 7) se reflejan en el Gráfico 4.

Desde el ángulo político”strictu sensu” cabe resaltar que el fracaso evidente de las opciones de
social y public choice seleccionadas en el siglo XX y la terca persistencia en dicha selección por la
Administración en ejercicio, muestra que la “mano visible” del Estado no solo ha sido incapaz de
corregir las desviaciones de la “mano invisible” sino que ha incitado su comportamiento. De allí
que, pese al “autoritarismo” que se desprendería de considerar las actuaciones de “democracia
plesbicitaria”, que surgiría de la sola observación del juego político desde 2000, estaríamos ante
una situación de gobernabilidad restringida que calificamos de “Estado Fofo”.
Finalmente resaltamos que guardando las distancias de la comparación histórica, encontramos
como antecedente aleccionador del fracaso de las situaciones de “Gobernabilidad restringida” la
trayectoria de la extinta URSS, a pesar de las evidentes ventajas que aquella organización política
tenía sobre la existente en Venezuela.

Notas

1. En la política la estrategia se visualizó como “convivencia y alianza de los distintos grupos de


interés, debiendo el Estado promover los “estrados medios” y utilizar como medio de
entendimiento y negociación las reglas de la democracia representativa”. Las formalidades se
concretan en el “Pacto de Punto Fijo” (1958) y en la Constitución de 1961.

2. Los indicadores se han construido en valores “per cápita” para considerar la interacción
demográfica en el desenvolvimiento histórico de la política. Así, el criterio normativo para el juicio
conclusivo es que los “activos” deberían ser crecientes y los “pasivos” decrecientes para alcanzar
un proceso positivo de acumulación de capital. La expresión en “dólares corrientes” facilita la
eventual comparación internacional, a más de ser un valor “Proxy” de los correspondientes a
“bolívares constantes”.

3. Práctica política, diseñada de manera conjunta entre el FMI y el Banco Mundial, que enfatiza la
privatización de empresas públicas, la liberalización del comercio y el equilibrio fiscal global, para
acceder a al estabilidad macroeconómica. Este diseño ha sido criticado entre otros por J. Stiglitz
(2003) en el sentido de que la instrumentación señalada se convirtió en propósito en si mismo
ante que como medio.

4. Además resulta que un indicador global como el ingreso per capita en el período considerado
1970-1999 muestra que otros países latinoamericanos lo han multiplicado varias veces mientras
en Venezuela presenta altibajos alrededor de una media (Véase Del Bufalo, 2002: 173).
5. La fuga de divisas se puede considerar como una “dolarización de Facto”, realizada por la
Sociedad Civil”.

6. Con el debido reconocimiento a la expresión original de Alan Greenspan, (1996[2003]).

7. Una ecuación simple del financiamiento del déficit fiscal muestra una compensación; pero si el
proceso es persistente los pagos de intereses en divisas presionan a las reservas internacionales y
las filtraciones por importaciones (asociadas en alguna medida a los bonos públicos) también, por
ello se establece una presión devaluacionista, que llega a mega devaluaciones, al producirse
trastornos en las exportaciones.

8. En Venezuela, desde1879, hasta el funcionamiento del BCV-1940, los billetes tenían un respaldo
en oro de l00%;a partir de esa fecha, hasta 1960, se garantizó la convertibilidad en 50%, pues la 2ª
ley del BCV la rebaja a 33% y se autorizan créditos al gobierno hasta el 10% del promedio de
ingresos de 10 años. En 1974 se elimina el respaldo en oro y se traslada a una convertibilidad fija
con el US$, que dura hasta1983. Desde entonces se han intensificado el endeudamiento público
(externo e interno) y las devaluaciones (Tabla I).

9. Siderurgia, petroquímica y generación de energía eléctrica.

10. “Venezuela Colapsa”: Portada y artículos varios de la revista “ Z”, 12 agosto 2005.

11. Véase A. Uslar Pietri: prologo del trabajo de O. García Mendoza (1995).relativo a la crisis
bancaria de 1994-95.

12. A. Uslar Pietri; ibidem.

13. Debe señalarse que los bancos “extranjeros” tienden a capitalizar un 50% menos que los
existentes en manos nacionales, que las tasas de las DPN oscilan entre el 80 y el 90 por ciento de
las activas al sector privado y que los interese devengados son excluidos del ISLR y que los bonos
sirven para obtener liquidez del BCV. De allí el retorno (5%) en el primer semestre del 2002
duplique al obtenido por la banca estadounidense en dicho país (F. Faraco, 2002).
14. Caso del CADIVI actual (desde febrero 2002) o de la corrupción en el RECADI de lapso 1983-
1989.

15. Un supuesto básico desde condorat (1794) es la identidad entre el homo economicus y el
homo políticus, lo cual permite el transito entre mercados y juego electoral.

16. En el contexto teórico, los trabajos más antiguos responden a hipótesis de “conocimiento de
las preferencias individuales” y los más recientes a hipótesis de “incertidumbre sobre las
preferencias individuales” (ver Crozet, Y. y L., Guihéry, 2001. “La responsabilité públique en amont
des choices collectifs: les economistes sur la piste du politique”. Politiques et Management Public.
Septiembre, 19 (3): 37–54).

17. Coalición de los partidos Acción Democrática, Copey y Unión Republicana Democrática para
conformar un gobierno de democracia representativa a raíz del derrocamiento en enero de 1958
del gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958).

18. Dentro de los documentos a revisar véanse “El Nuevo Mapa Estratégico” (Hugo Chávez, Nov.
2004) y la Constitución de 1999.

19. Tal como señala Toynbee (1978:592) el progreso humano ha descansado en el desarrollo
tecnológico y en la creación de instituciones impersonales para la distribución de los logros
comunes. La virtud de la institucionalidad es que ella permite la cooperación entre las
individualidades sin restringirlas a las circunstancias de simpatía o de conexiones familiares. El
abandono de la institucionalidad conlleva a la coerción como fuente de la organización. El
autoritarismo corresponde a la fase más primitiva del orden social.

20. En Mata M. (2006) se explica que el “equilibrio es dinámico” (por fases) y que la inicial es
financiera. Se parte de los teoremas de Allais (1989) y de la hipótesis de Hicks (1939) de que la tasa
de interés considera el paso del tiempo.

21. La emisión pública que no circula (que no se demanda) no es dinero.

[Link] de Tocqueville escribió que “la gran ventaja del americano reside en que ha arribado a
un estado de democracia sin haber tenido que soportar una revolución democrática y que nace
libre sin tener que haber tenido que obtener su liberta” de allí que el estadounidense tome el
liberalismo como un presupuesto de la vida (Shelesinger, 1967:87).
23. La redefinición del liberalismo a la estadounidense fue llevada a cabo por Theodore Roosevelt
(Nuevo Nacionalismo) Woodrow Wilson (Nueva Libertad) y Franklin d. Roosevelt (Nuevo Trato) lo
cual constituyó la base de la concepción de un estado de bienestar en el cual el gobierno tenía que
comprometerse con mantener altos niveles de empleo, supervisar los niveles promedio de vida,
regular los métodos de competencia mercantil y establecer esquemas comprensivos de seguridad
social. Esta concepción liberal fue aceptada en 1952 por el Partido Republicano como
componentes permanentes del sistema (ver a. Schelesinger, 1967).

24. La primera propiedad privada es el cuerpo biológico del individuo. Se añaden los bienes que el
mismo, con su trabajo, extrae de la naturaleza. Termina con la acumulación de bienes que forman
el capital.

25. El concepto de individuo social difiere del de ciudadano en que este último concepto hace
énfasis en las características comunes. El ciudadano lleva el concepto de mayoría; el de individuo
al de minorías.

26. Corrientemente la literatura fiscal estándar hace caso omiso del principio de equidad y lo trata
como “consideraciones de segunda orden “ que se pueden “obviar” (Rolph, 1958: 12-29).

27. Este aspecto de relevante interés no es abordado en esta oportunidad por considerar que los
resultados de los estudios previos (Mata, 1999) no han perdido vigencia. En todo caso ellos
atribuyen la mayor importancia a la CAN sobre MERCOSUR, en el caso de Venezuela.

28. La experiencia negativa de Argentina reside en la excesiva dependencia de la balanza comercial


(schok externo) al tener un cambio fijo en moneda diferente de las del mercado de integración. En
el caso del Ecuador, la dolarización plena delega el señoreaje en EUA; es decir otorga bienes reales
por papel moneda, en primera instancia, aunque luego facilite las importaciones desde EUA. El rol
de prestamista de última instancia se delega en Washington. En cambio nuestra propuesta admite
la flotación; pero al centrarse los ajustes en la balanza de capitales mediante las reglas de encaje y
crédito, se tiende a la acumulación de reservas y por ende a reducir el tipo de cambio
(revalorizacion del bolívar).

29. En 1943 se unifico el régimen de regalías al 16, 2/3 y se estableció la obligación del ISLR. En
compensación las concesiones se prolongaron por 40 años. En 1948 se crea el impuesto
“adicional” para obligar el reparto de utilidades entre el Fisco y las empresas en partes iguales o
“fifty- fifty”. En 1958 el impuesto adicional obliga al reparto 60%-40%.
30. Una empresa estatal semejante en producción y calidad de productos como PEMEX, dejó el
Fisco mexicano el doble de valor retornado por PDVSA en el año 2000 (Bone, 2002: 275).

31. En 1999, a Baptista afirmó que “la renta del petróleo no es el futuro del país, pero sin la renta
del petróleo no fuéramos futuro”.

32. Espinasa (2006) señala que los costos unitarios se estarían incrementando con la reducción de
los volúmenes al tiempo que la inversión gubernamental se reduce incidiendo en la reducción de
los volúmenes.

33. No obstante en Venezuela también ha habido abusos en el sector privado, permitido por una
laxa supervisión bancaria. Véase Krivoy, 2002.

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58. Uslar Pietri, A. (1995). Prólogo a O. García Mendoza. [ Links ]

Instittuto de Investigación Universidad del Zulia (LUZ) Maracaibo- Venezuela

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