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Etapas del Juego y Desarrollo Infantil

Este documento describe cómo el juego influye en el desarrollo infantil a través de cuatro ámbitos: psicomotor, cognitivo, afectivo y social. Explica que el juego ayuda a los niños a desarrollar habilidades motoras, razonamiento, emociones y habilidades sociales de manera apropiada para su edad. También analiza los diferentes tipos de juego y cómo éstos contribuyen al desarrollo en cada etapa evolutiva. El papel de los adultos es facilitar actividades lúdicas estimulantes para

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Etapas del Juego y Desarrollo Infantil

Este documento describe cómo el juego influye en el desarrollo infantil a través de cuatro ámbitos: psicomotor, cognitivo, afectivo y social. Explica que el juego ayuda a los niños a desarrollar habilidades motoras, razonamiento, emociones y habilidades sociales de manera apropiada para su edad. También analiza los diferentes tipos de juego y cómo éstos contribuyen al desarrollo en cada etapa evolutiva. El papel de los adultos es facilitar actividades lúdicas estimulantes para

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CICLO DE GRADO SUPERIOR EN EDUCACIÓN INFANTIL

IES CHAPELA

MÓDULO: EL JUEGO INFANTIL Y SU METODOLOGÍA

UNIDAD DIDÁCTICA 2: JUEGO Y DESARROLLO INFANTIL

1. JUEGO Y ÁMBITOS DEL DESARROLLO INFANTIL.


1.1. ÁMBITO PSICOMOTOR.
1.2. ÁMBITO COGNITIVO.
1.3. ÁMBITO AFECTIVO.
1.4. ÁMBITO SOCIAL.

2. ESTADIOS EVOLUTIVOS Y TIPOS DE JUEGO.


2.1. ESTADIO SENSORIOMOTOR Y JUEGO FUNCIONAL.
2.2. ESTADIO PREOPERACIONAL Y JUEGO SIMBÓLICO.
2.3. ESTADIO DE LAS OPERACIONES CONCRETAS Y JUEGO DE
REGLAS.
2.4. EL JUEGO DE CONSTRUCCIÓN. UN JUEGO TRANSVERSAL.

3. EL JUEGO COMO RECURSO PARA LA INCLUSIÓN.


3.1. INTERVENCIÓN LÚDICA EN UN GRUPO DIVERSO.
CICLO DE GRADO SUPERIOR EN EDUCACIÓN INFANTIL

IES CHAPELA

MÓDULO: EL JUEGO INFANTIL Y SU METODOLOGÍA

UNIDAD DIDÁCTICA 2: JUEGO Y DESARROLLO INFANTIL

Han sido y son numerosas las investigaciones sobre el juego y desarrollo infantil
desde diversas perspectivas teóricas. Estas investigaciones han servido para
concienciar a todos los agentes implicados en la educación, acerca de la
importancia del juego en la etapa infantil y de su gran influencia en el desarrollo
integral del niño o niña.

Actualmente, se considera que el juego es una actividad lúdica que debe


manifestarse de manera libre y espontánea, que gracias al juego los niños y las
niñas desarrollan de manera adecuada sus capacidades y evolucionan a partir
de unas conductas innatas y reflejas a un grado de desarrollo biológico, físico,
psíquico y social cada vez más complejo y adaptado.

Mediante la actividad lúdica las pequeñas consiguen ejercitar y coordinar sus


movimientos, descubren el espacio, manipulan los objetos más cercanos e
interactúan con las demás, al principio con las adultas y más tarde con iguales;
y todo ello de manera placentera y positiva.

A medida que se hacen mayores, estas actividades cada vez son más complejas
y elaboradas, los campos de acción aumentan, así como las interacciones y las
experiencias a nivel personal y grupal. Todo ello permite un desarrollo de los
ámbitos psicomotor, cognitivo y afectivo que facilita la inclusión en la sociedad.

1
El papel de las personas adultas, y en particular de la educadora infantil, es
fundamental para lograr que las niñas aprendan y consigan desarrollarse a
través del juego. Para ello, la educadora se convierte en:

- Facilitadora de las actividades lúdicas: debe planificar y programar


actividades lúdicas, además de ofrecer materiales y espacios que sean
diversos y estimulantes.
- Motivadora y animadora.
- Mediadora entre el juego y el desarrollo: facilitando herramientas que
favorecen su progreso, motiva y enriquece las actividades lúdicas para
lograr el desarrollo integra.
1. JUEGO Y ÁMBITOS DEL DESARROLLO INFANTIL:

A pesar de que a continuación se recoge el desarrollo en diferentes ámbitos


(psicomotor, cognitivo, afectivo y social), dichos ámbitos se interrelacionan
continuamente, por lo que el desarrollo en el ámbito afectivo influye en el
psicomotor, el psicomotor en el social, el social en el cognitivo y viceversa.

1.1. ÁMBITO PSICOMOTOR:

Desde la observación, se puede


comprobar que los bebés desde que son
muy pequeños, realizan juegos de
movimiento. Mientras juegan, se sacuden
las manos, mueve la boca y balbucean, se
miran las manos, escuchan sus propios
sonidos y, poco a poco, van desarrollando
los sentidos.

Paralelamente se incorporan las figuras humanas, que hacen reír y llevan a la


imitación. Dentro de la escena aparecen objetos que el bebé busca, agarra, toca,
manipula y, sobre todo, se lleva a la boca.

Todo ello favorece a la integración de las sensaciones visuales, auditivas, táctiles


o motoras a escala cognitiva, mediante la cual se favorece al desarrollo del
movimiento que progresivamente realizará de manera involuntaria, autónoma y
coordinada.

2
A partir de este grado de desarrollo, los juegos psicomotores ayudarán a un
enderezamiento progresivo de la columna vertebral, aumentar la fuerza de las
piernas hasta que aguanten de pie y, finalmente, conseguirá el equilibrio y la
marcha. Cuando esto ocurre, el bebé encuentra un mundo fantástico para
investigar y jugar.

Gracias a la continua práctica del juego, saltará, correrá, dará volteretas,


aprenderá a orientarse, e irá mejorando poco a poco el desarrollo psicomotor.
Este desarrollo avanzará con el establecimiento de la lateralización.

Cabe destacar que dentro de este ámbito, hay juegos que requieren saltar, correr
o agacharse, por lo que favorecen la motricidad gruesa; otros como apilar o
insertar objetos, contribuyen al desarrollo de la motricidad fina y de la
coordinación visomotora.

En definitiva, el juego favorece el desarrollo de los siguientes aspectos


psicomotores:

- El esquema corporal.
- La motricidad gruesa y fina.
- El equilibrio y la marcha.
- La coordinación ojo-mano y ojo-pie.
- La lateralidad.
- La percepción y organización espaciotemporal.
1.2. ÁMBITO COGNITIVO:

Existe una relación


directa entre el
desarrollo cognitivo y
la acción de jugar. Las
niñas aprenden
cuando juegan, y el
juego le permite
desarrollar y construir el conocimiento de sí mismo y de la realidad que le
envuelve. Jugar permite al niño/a experimentar con los objetos y los materiales
(diferencia cualidades físicas de los objetos), descubrir las consecuencias de sus
acciones (si suelta el objeto, este cae y suena) o aplicar los conocimientos

3
adquiridos para resolver situaciones nuevas (encaja las piezas para resolver un
puzzle nuevo).

Aproximadamente a partir de los dos años, y gracias a la mejora que representa


la capacidad de desplazarse libremente, se producen dos avances
cualitativamente muy significativos en el ámbito cognitivo:

- La aparición del juego simbólico: evocan objetos, personas o roles.


- El dominio del lenguaje.

El desarrollo de las capacidades cognitivas puede estimularse a través de:

- Los juegos de construcción: implican acciones como insertar o apilar


piezas. Fomentan la creatividad, la memoria, la atención, la concentración
y el razonamiento espacial y potencian el desarrollo de la motricidad fina
y la resolución de problemas.
- Los juegos exploratorios y de descubrimiento: descubre cualidades,
sensaciones o nuevas relaciones entre los objetos. Un ejemplo es el juego
heurístico.
- Los juegos imaginativos: desarrollan la espontaneidad, la habilidad de
comunicación y fomentan la capacidad de expresar sentimientos,
emociones, de imitar y representar.
- Los juegos motores: periten conocer criterios (color, tamaño o forma) y
desarrollar la capacidad lógico-matemática (clasificar, discriminar, realizar
series, etc.).
1.3. ÁMBITO AFECTIVO:

Desde que nacemos


necesitamos afecto, es algo
imprescindible para el desarrollo
y el equilibrio emocional de la
persona durante su vida, pero es
en la niñez cuando la falta de
afecto, aunque sea parcial,
determina de manera muy
negativa la futura personalidad.

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El afecto está presente en los juegos desde edades tempranas, cuando las
adultas les sonríen o les ponen caras serias, cuando se esconden y aparecen en
su campo visual, cuando hacen bailar o cantar a sus muñecos preferidos, cuando
los acarician y los besan mientras les cambian los pañales, o cuando chapotean
y dan palmadas en el agua a la hora del baño.

El juego impulsa el desarrollo afectivo del niño porque:

- Le proporciona placer, satisfacción y motivación.


- Estimula su seguridad y confianza.
- Facilita la expresión de sus emociones e inquietudes, canaliza su energía
positivamente y libera sus tensiones, algo muy importante para su salud
emocional.
- Desarrolla su autoconcepto, su autoestima y empatía.

El desarrollo de la capacidad afectiva puede estimularse a través de:

- El juego simbólico: permite representar vivencias de experiencias


positivas o negativas, reales o imaginarias, y expresar sus emociones.
- El juego de construcción: fomenta la autosuperación y mejora la
autoestima.
- El juego de reglas: favorece el autocontrol emocional.
1.4. ÁMBITO SOCIAL:

El bebé, desde que nace, entra de repente en unas redes sociales muy
complejas y organizadas, con unos modos de proceder y unas normas
preestablecidas que deberá ir asimilando durante el proceso de socialización.

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Este proceso de socialización comienza con la interacción de las personas que
los cuidan y continúa con juegos compartidos con iguales. Este proceso de
desarrollo social dura toda la vida y que se manifiesta tanto a nivel individual
como colectivo:

- A nivel individual, desde el inicio va conformando su personalidad y el


concepto de sí mismo mediante el contacto con las demás.
- A nivel colectivo, va tejiendo una red de relaciones personales que le
ayudarán a adaptarse e integrarse socialmente.

A partir de los dos años


aproximadamente (y favoreciendo
con el ingreso en la escuela
infantil), los niños y niñas
comienzan a ampliar sus contactos
sociales. En este momento, como
educadoras debéis tener muy claro
que el juego sirve de instrumento
para introducirlos en el mundo de
la socialización.

Al principio, este juego es individual, ya que la inmadurez social propia de esta


edad y su egocentrismo no les permiten relacionarse con sus iguales de manera
apropiada. Así pues, no es difícil encontrar tres niños o niñas jugando juntos pero
en paralelo, es decir, que cada uno mantiene su juego de manera particular e
individualista.

Más adelante, centrará su juego en la persona adulta, a la que reclama como


guía de sus representaciones imaginarias y de sus fantasías. Será hacia los seis
años, aproximadamente, cuando los niños y niñas, como consecuencia de una
progresiva independencia, acabarán relacionándose con sus iguales de manera
más o menos adecuada. En esta edad ya tienen en cuenta el punto de vista de
los demás y por fin sus juegos son compartidos. Los papeles se reparten
debidamente y las normas establecidas antes del juego, más o menos se
respetan.

6
Al compartir los juegos, los niños y niñas realizan un aprendizaje social:
aprenden a relacionarse con las demás, a esperar el turno de intervención y el
momento de satisfacer sus deseos, a compartir otros puntos de vista, a cooperar
en la realización de tareas; en definitiva, aprenden a superar su egocentrismo.
Todo ello contribuye a establecer sus primeros lazos de amistad.

Pero también cabe destacar que pueden aflorar sentimientos como la


competencia, la rivalidad, la envidia o los celos.

Las aportaciones del juego al desarrollo social se manifiestan esencialmente a


través de los siguientes tipos de juego:

- El juego simbólico: se convierte en un ensayo de comportamientos,


actitudes y roles.
- El juego de reglas: supone la iniciación en la norma social y promueve el
comportamiento responsable y el autocontrol.
- El juego cooperativo: promueve la colaboración, las interacciones
positivas y el esfuerzo conjunto, estimula la asertividad y mejora la
cohesión grupal.

2. ESTADIOS EVOLUTIVOS Y TIPOS DE JUEGO:

Los niños y niñas no juegan a lo largo de su infancia de la misma forma ni a los


mismos juegos, sino que va evolucionando según su desarrollo.

El referente obligado para la evolución y tipos de juego es Piaget, aunque cabe


destacar que existen numerosas clasificaciones y autores que han estudiado al
respecto. Ya hemos visto en la unidad didáctica anterior los estadios de

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desarrollo infantil de Piaget, en esta unidad y teniendo en cuenta en las edades
en las que vais a trabajar nos centraremos en los dos primeros, aunque haremos
referencia a la tercera etapa para que seáis conscientes de cómo es el desarrollo
habitual.

A continuación, se recoge una tabla que os permite ver los diferentes estadios
evolutivos y el tipo de juego característico:

ESTADIO EVOLUTIVO EDAD TIPO DE JUEGO


CARACTERÍSTICO

Sensoriomotor De 0 a 2 años Juego funcional

Juego de
Preoperacional De 2 a 6-7años Juego simbólico
construcción
De operaciones concretas De 7 a 12 años Juego de reglas

Observa que el juego de construcción se desarrolla en paralelo a todos los


demás y evoluciona desde la forma más simple del primer estadio hasta una
forma más compleja y elaborada de los estadios posteriores.

También cabe destacar que la edad de aparición del juego varía en función de
la madurez y experiencias de cada niña, pero el orden de aparición de los
diferentes juegos se mantiene invariable.

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2.1. ESTADIO SENSORIOMOTOR Y JUEGO FUNCIONAL:

Durante el periodo 0-2, los juegos se centran en la acción, los movimientos, la


manipulación, la experimentación y la observación de objetos y personas. Otro
tipo de juego que se inicia en este periodo es el juego de construcción, que
aparece aproximadamente a partir del primer año y se mantiene durante este
estadio en su manifestación más simple.

La evolución de este estadio es:

- De 0 a 3 meses: le atraen objetos luminosos y coloridos, con movimiento


y ruido. En cuanto a los juegos del bebé, es el momento de los móviles en
la cuna, de hacer sonar el sonajero, cascabeles, etc. Durante estos
meses, no deberíamos hablar propiamente de juego, sino de reacciones
reflejas ante estímulos recibidos. El tiempo dedicado a estas acciones
siempre debe estar supeditado a sus necesidades básicas.
- De 3 a 6 meses: se lleva los objetos continuamente a la boca, es
importante que estos objetos faciliten las experiencias sensoriales y
favorezcan la manipulación y exploración que se irá desarrollando estos
meses. Ahora es el propio bebé el que hace sonar el sonajero o el manojo
de llaves.
- De 6 a 12 meses: es
más autónomo
gracias al desarrollo
motriz y cognitivo, lo
que influye en sus
juegos. La actividad
que le divierte mucho
es arrojar los juguetes/objetos lejos, sobre todo si otra persona se encarga
de llevárselos. Estos objetos deben favorecer la manipulación, la
exploración y el descubrimiento.
- De 12 a 24 meses: es cada vez más autónoma jugando gracias a que se
puede desplazar. Continúa explorando objetos, observándolos y
manipulando. Romper, estrujar y golpear siguen siendo sus acciones
predominantes. Al final de esta etapa comienza a desarrollarse el juego
simbólico, aunque todavía no interactúa directamente con sus iguales.

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2.2. ESTADIO PREOPERACIONAL Y JUEGO SIMBÓLICO:

A partir de los dos años, cuando el niño o niña es capaz de evocar objetos,
personas y vivencias no presentes y ha mejorado su dominio del lenguaje, se
considera que ha encontrado un estadio en el que predomina el juego simbólico.

Su mundo cabalga entre la fantasía y la realidad, se pueden transformar en


cualquier personaje y disfruta imitando las acciones de las personas adultas.

El juego funcional y de construcción se mantiene durante esta etapa, aunque


siendo más complejo.

- De 2 a 4 años: en el juego funcional le gusta correr, saltar, resbalar,


columpiarse, etc. En cuanto al juego simbólico, al principio se encargan
de dramatizar actos como comer, beber o lavarse las manos.
Posteriormente lo proyectan en las demás, por ejemplo, la caja de zapatos
es el cochecito de la muñeca o el plato de plástico, el volante. El juego
que realizan con las demás niñas es en paralelo, es decir, juegan juntos
y al mismo tiempo, pero no comparten vivencias ni reglas.
- De 4 a 6 años: se afianza el juego en grupo lo que hace que la figura de
las adultas no sea tan necesaria. Comienzan las reglas y consignas dentro
de sus juegos. En esta etapa podemos ver manifestaciones de etiquetas
sexistas, llevando a cabo los roles de género preestablecido en la
sociedad. Como educadoras debéis observar estas conductas y fomentar
que la igualdad se manifiesta explícita e implícitamente en sus juegos.

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2.3. ESTADIO DE LAS OPERACIONES CONCRETAS Y JUEGO DE
REGLAS:

Aunque las reglas comienzan a partir de los cuatro o cinco años, no son base
específica de los juegos infantiles hasta el período de las operaciones concretas,
comprendido entre los 7 a los 12 años.

En este estadio también reconocemos manifestaciones más complejas del juego


funcional, simbólico y de construcción.

En el juego de reglas hay que tener en cuenta:

- El juego comporta
organización,
negociación inicial
y mantenimiento
de las reglas.
- La asimilación de
que el grupo está
por encima de la individualidad.

Cabe destacar que en este periodo, la diversión no proviene tanto del juego como
tal, sino del resultado u objetivo alcanzado.

2.4. EL JUEGO DE CONSTRUCCIÓN. UN JUEGO TRANSVERSAL:

El juego de construcción comienza alrededor de los doce meses y se puede


definir como un conjunto de acciones coordinadas en la que los materiales
utilizados cobran una relevancia especial. Tiene una elevada importancia para el
desarrollo infantil:

- Facilita la motricidad fina y gruesa y el uso de la coordinación mano-ojo.


- Desarrolla la atención y la concentración.
- Estimula el esfuerzo y la paciencia para conseguir lo que se desea.

Jugar con juegos de construcción implica una serie de ideas preestablecidas y


la intención de llevarlas a cabo mediante esta secuencia:

- Idea inicial: ¿Qué piezas o materiales tengo?


- Idea final: ¿Qué resultado quiero conseguir?

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- Estrategias o pasos intermedios: ¿Cómo utilizaré los materiales y
cuándo?

La evolución de este tipo de juego en función de la edad, es la siguiente:

- 9 meses: da golpes con las


piezas.
- 1 año: encaja y amontona
piezas, pero con dificultad.
- 2 años: construye torres o
trenes.
- 3 años: construye un
puente, encaja formas
diferentes o realiza puzles
planos.
- 4 años: representa un
camino con mucho tráfico o
una granja llena de
animales
- 4-6 años: tiene más piezas,
más complejas y más
pequeñas.
3. EL JUEGO COMO RECURSO PARA LA INCLUSIÓN:

La diversidad es una característica intrínseca que os vais a encontrar en vuestro


ámbito laboral y que debéis apreciar como un valor. Se origina a partir de factores
sociales, culturales, económicos, ideológicos, etc. que rodean la realidad de las
pequeñas y a partir de las diferentes capacidades motoras, cognitivas y
sensoriales que posee.

La diversidad en educación infantil conduce a crear una gran variedad de


actividades que tienen en cuenta las distintas necesidades, capacidades,
intereses, expectativas, nivel de maduración y ritmos de aprendizaje.

En la etapa de educación infantil el juego se convierte en un elemento de


intervención para atender a la diversidad, porque permite:

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- Favorecer el aprendizaje y la participación, respetando el ritmo de
persona de cada una.
- Atender las necesidades individuales: que debéis tener siempre en cuenta
en la planificación. Por ejemplo, se adapta el tiempo requerido para
realizar el juego en función de las habilidades motoras del niño o niña.
- Favorecer la socialización.
- Modelar conductas: interpreta e imita conductas de adultas e iguales.
- Valorar la diversidad: el juego ayuda a desarrollar actitudes de respeto,
tolerancia, solidaridad y empatía hacia la diversidad.
- Resolver problemas: plantea situaciones motoras, cognitivas y afectivas
que implican tomar decisiones y desarrollar habilidades y estrategias de
resolución.
- Fomentar la cooperación.
- Favorecer la inclusión: es importante incluir una amplia gama de
materiales y juguetes accesibles para todas.

Para que el juego pueda completar todos esos objetivos es importante que
tengáis en cuenta que en la educación formal os vais a encontrar con aulas
diversas y en la no formal con grupos diversos, donde en ocasiones os vais a
tener la necesidad de búsqueda de apoyo mediante profesionales especialistas
en las diversas necesidades. Realizar estas derivaciones o búsqueda de apoyo,
no debe ser visto como un punto débil sino como una fortaleza. Por otro lado,
también es importante hacer hincapié en la atención temprana, un recurso al que
es muy probable que alguna de las niñas y niños con los que trabajéis acuda y

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con los que os tendréis que coordinar, pues os darán indicaciones de utilidad
para conseguir que vuestros juegos sean lo más inclusivos y adaptados posibles.

Para realizar dichas adaptaciones deberéis tener en cuenta con que niños y
niñas vais a trabajar en la fase de planificación y adaptar objetivos, contenidos,
organización, actividades o pautas de evaluación. Un recurso que se emplea
mucho en la atención a la diversidad es incidir en el apoyo entre iguales, es decir,
buscar grupos equilibrados en los que todos pongan en juego sus
potencialidades y también sus dificultades.

Dentro de la adaptación también podéis tener en cuenta aspectos como el


espacio (decidir si hacer los juegos dentro o fuera en función de las
características del grupo), el tiempo, los recursos humanos y los recursos
materiales (pudiendo emplear juguetes adaptados o productos de apoyo que son
dispositivos para prevenir, compensar, controlar, mitigar o neutralizar
limitaciones y restricciones).

3.1. INTERVENCIÓN LÚDICA EN UN GRUPO DIVERSO:

Entendemos la atención a la diversidad, como un conjunto de acciones


educativas que tratan de
prevenir y dar respuesta a las
necesidades, temporales o
permanentes de todo el
alumnado y, entre ellas, las
que requieren una atención
específica derivada de
factores personales o sociales
relacionados con situación de
desventaja sociocultural o de salud, de altas capacidades, de compensación
lingüística, con discapacidad física, psíquica, sensorial o con trastornos de
conducta o desarrollo.

A continuación, se muestran algunos casos que os podéis encontrar como


Educadoras Infantiles y diferentes estrategias de intervención a través del juego
a tener en cuenta, aunque debéis partir de la idea de que cada persona es un

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mundo y que lo que funciona para una, no tiene por qué funcionar para otra,
debéis conocer y observar y una vez realizado, establecer esas intervenciones.

- NIÑOS/AS CON CONDUCTAS RETRAÍDAS E INHIBIDAS: se recogen


niñas con un escaso repertorio de habilidades sociales (suelen jugar solas
o en paralelo, les cuesta tener iniciativa, evitan juegos grupales), suelen
pasar desapercibidas e ignoradas. Entre las estrategias de intervención
se incluyen: favorecer situaciones lúdicas que logren la interacción y
realizar juegos que permitan mejorar el autoconcepto y la autoestima.
- NIÑOS/AS CON CONDUCTAS DESADAPTATIVAS: como por ejemplo
agresividad, que en ocasiones lleva detrás una mala gestión del
desacuerdo, la frustración, la molestia y el enfado. La estrategia de
intervención en este caso es:
emplear el juego simbólico
para ensayar otras formas de
conducta, juegos de
construcción que fomenten
diversas soluciones, juegos
motores que mejoren el
autocontrol, el esparcimiento
y la distención y; ejercicios de
relajación y respiración.
- NIÑOS/AS CON ALTOS NIVELES DE MOVILIDAD: suele estar presente
el levantarse continuamente de su sitio, necesitar cambiar de actividad
con frecuencia, se distraen con facilidad, les cuesta esperar su turno y
suelen ser impulsivos. Dentro de las estrategias de intervención se
recogen juegos que faciliten la actividad motora (correr, saltar, etc.),
juegos que centren la atención y la
concentración y juegos que
favorezcan el autocontrol.
- NIÑOS/AS DE DIVERSAS
ETNIAS: se recogen la realización
de juegos multiculturales,
cooperativos y de confianza, de

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manipulación, simbólico, de autoestima y salidas y excursiones que
aporten experiencias y conocimientos enriquecedoras.
- NIÑOS/AS CON
DISCAPACIDAD VISUAL:
su juego suele tender a ser
simple y repetitivo, tener
falta de imaginación, falta
de interés por desplazarse y
explorar los objetos,
dificultad para comprender
los elementos espaciales,
dificultad en el juego simbólico y dependencia de la persona adulta.
Teniendo en cuenta esto es importante que como educadoras estimuléis
el juego psicomotor, los sentidos y motivéis a explorar juguetes y el
entorno.
- NIÑOS/AS CON DISCAPACIDAD AUDITIVA: cabe destacar las
dificultades que conlleva en el lenguaje y como ello puede afectar al juego
desde el ámbito social y afectivo. Es necesario motivar en juegos que
favorezcan la interacción social, para favorecer la vinculación afectiva y la
comunicación. El educador o educadora debe enfocar su intervención
lúdica en juego simbólico, juegos de autoestima, multisensoriales y
colectivos. Como orientaciones metodológicas se recomienda que os
aseguréis que os está mirando cuando queráis hablar con él o ella, que
utilicéis recursos y estímulos visuales (gestos, luces, etc.), eliminar ruidos
ambientales y hablar con un tono de voz normal y vocalización correcta.
- NIÑOS/AS CON
DISCAPACIDAD
FÍSICA: lo clave es
buscar la adaptación
para que esta niña o niño
pueda jugar a lo mismo
que sus compañeras y
que sea lo más
autónoma posibles, reforzando siempre sus logros. Es necesario que el

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espacio de juego sea accesible y carezca de barreras arquitectónicas que
limiten el desplazamiento; también debe disponer un mobiliario adaptado
y materiales que faciliten la autonomía. El espacio debe hacer que la niña
se sienta segura y protegida.
- NIÑOS/AS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL: de la misma manera
que se citaba con anterioridad también debe participar en todos los juegos
que se planteen, aunque tenéis que tener en cuenta consideraciones
metodológicas como actividades de corta duración, ajustar el tiempo para
que puedan realizar el juego, fragmentar la secuencia de instrucciones y
utilizar un lenguaje sencillo, claro y comprensible.
- NIÑOS/AS CON TEA (Trastorno del espectro autista): las primeras
señales de alarma del autismo son: no mantener el contacto ocular, no
señalar con el dedo, ausencia de juego imaginativo, no llamar la atención
de otras personas sobre las cosas que le gustan, no responder al nombre,
etc. Siguiendo la información aportada por la entidad Autismo Madrid se
destaca que el juego en niños/as pequeñas con autismo tiende a tener
intereses limitados, ser repetitivo y solitarios. Por lo general, tienen pocas
habilidades de imitación lo que influye en su juego. Como educadoras lo
primero que debéis hacer es establecer una relación de confianza.
Conocer como juega, ver lo que le motiva y le interesa. Cuando poco a
poco vaya jugando contigo, se podrá intentar que juegue con otro igual, y
más tarde con un grupo pequeño de niños/as.

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Otro aspecto a tener en cuenta es que para el desarrollo del juego
simbólico es muy importante el desarrollo de otras habilidades como la
comunicación social, el lenguaje y la comprensión del mundo en general.
Por ello, en aquellos casos en los que el juego simbólico no se desarrolle
de forma espontánea, es necesaria una intervención específica por
vuestra parte.
- NIÑOS/AS CON ALTAS CAPACIDADES: puede que haya ciertos juegos
que aunque se aconsejen para su edad, llegan a ser aburridos para ellas,
suele ser recomendable emplear: rompecabezas más complicados para
su edad, más piezas y más pequeñas, juegos de construcción más
complejos, etc. Es importante que consideréis el juego como una
estrategia de aprendizaje que ofrece al alumnado con altas capacidades
la oportunidad de variar y enriquecer sus experiencias, promover su
inteligencia, focalizar su atención y conocer sus límites y fortalezas.

Como conclusión a esta unidad didáctica 2 se destaca la importancia que el


juego tiene en los diversos ámbitos del desarrollo infantil y como es la evolución
del juego según la edad de cada niño/a, lo que os resultará fundamental para
planificar juegos adaptados al momento de desarrollo. Por último añadir, que
conocer como debe ser la evolución en el juego permitirá abordar con
profundidad las necesidades de las niñas y niños con las que trabajéis, derivar
en el caso de que sea necesario a profesionales especialistas e incidir en la
importancia de la inclusión desde edades tempranas.

18
REFERENCIAS:

El juego infantil y su metodología. MacMillan.

El juego infantil y su metodología. Altamar.

Risco, M. L., Pereira, A. E. S., Barona, E. G., Garcia–Baamonde, E., Gómez, A.


G., & Jiménez, J. C. R. (2010). Discapacidad y juego; adaptaciones desde las
teorías del procesamiento de la información. International Journal of
Developmental and Educational Psychology, 4(1), 657-665. Recuperado en
[Link]

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