0% encontró este documento útil (0 votos)
9 vistas7 páginas

Geología del Geosinclinal Andino

El documento describe la litoestratigrafía de las unidades geológicas del área de estudio, incluyendo las formaciones Chimú, Carhuaz, Inca, Chulec, Pariatambo y Farrat. Se proporcionan detalles sobre la litología, espesores y distribución de cada formación. También se menciona brevemente la tectónica regional y la historia geológica del área, incluyendo la formación y retracción del geosinclinal andino.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
9 vistas7 páginas

Geología del Geosinclinal Andino

El documento describe la litoestratigrafía de las unidades geológicas del área de estudio, incluyendo las formaciones Chimú, Carhuaz, Inca, Chulec, Pariatambo y Farrat. Se proporcionan detalles sobre la litología, espesores y distribución de cada formación. También se menciona brevemente la tectónica regional y la historia geológica del área, incluyendo la formación y retracción del geosinclinal andino.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

IV.

GEOLOGÍA REGIONAL 
4.1. Litoestratigrafía  
Las unidades litoestratigráficas que conforman el área de estudio y sus alrededores son
afloramientos sedimentarios del cretácico inferior de la Formación Chimú (Ki-chi),
Formación Carhuaz (Ki-ca), Formación Pariatambo (Ki-pt), Formación Farrat (Ki-f),
Formación Inca (Ki-i) y Formación Chulec (Ki-chu).
- FORMACIÓN INCA (Ki-in)
La formación Inca aflora en dos pequeñas áreas en la esquina nororiental de la hoja de
Otuzco, constituyendo los flancos de los sinclinales Campodén y El Porvenir.
Litológicamente consiste de lutitas calcáreas de color gris claro que contiene fósiles
mál conservados, calizas gris oscuras en bancos delgados y calizas arenosas de tono
pardusco. El conjunto adopta por intemperismo una coloración gris amarillenta
claramente perceptible a distancia. El grosor de la formación no ha sido determinado
porque sus afloramientos están generalmente cubiertos por espesos suelos residuales
utilizados en la agricultura; sin embargo, por información verbal de Trottereau (1962) se
sabe que en el cuadrángulo vecino de Cajabamba tiene un espesor de 100 m. Una
sección medida por Benavides (op. cit) en los alrededores de la hacienda Sunchucamba
(alto Chicama) da para la formación un espesor de 111 m.
- FORMACIÓN CHULEC (Ki-chu)
En la región central del país Mc Laughlin (1925) describió con el nombre de calizas
Machay una secuencia calcárea compuesta de dos miembros, uno inferior al que
denominó Chulec cuya edad fué asignada al aptiano, y otro superior denominado
Pariatambo, con fósiles del Albiano. Posteriormente Benavides elevó ambos miembros a
la categoría de formaciones, ubicando a las calizas Chulec en la base Albiano medio por
el hallazgo de amonites como Knemiceras y Duovilleiceras. La formación Chulec aflora
en la esquina noroeste del cuadrángulo de Otuzco, en el núcleo de los sinclinales de
Campodén y El Porvenir.
Litológicamente consiste de calizas grises, calizas arenosas y lutitas calcáreas
nodulares, de color gris oscuro que pasa a gris amarillento por intemperismo. Debido a
su poca resistencia a la erosión dan formas topográficas de perfiles redondeados.
El conjunto se presenta bien estratificado en lechos delgados y medianos muy
replegados, estas distorsiones han impedido la medición de su grosor, pero se estima en
250 m. de acuerdo a la medición hecha por Benavides (1956) en Huaycot, a 12 km. al
ENE de la hacienda Campodén.
- FORMACIÓN PARIATAMBO (Ki-pt)
En el área estudiada la formación Pariatambo afloran en el núcleo de los sinclinales
Campodén y El Porvenir.
Litológicamente consiste de calizas y margas de color gris oscuro, algunas veces
nodulares, con intercalaciones de lutitas negras, estratificadas en capas delgadas y
medianas. Su grosor se ha estimado entre 150 y 200 m. Las características litológicas y
contenido fosilífero sugieren que la formación Pariatambo se ha depositado en un
ambiente marino de profundidad
- FORMACIÓN CHIMU (Ki-chi)
La formación Chimú representa los horizontes inferiores del Cretáceo, se expone
principalmente en el sector nororiental del cuadrángulo de Otuzco, donde se ubica la
localidad típica (Baños Chimú) que ha dado nombre a esta secuencia clástica.
Excelentes exposiciones de las cuarcitas Chimú se encuentran en diferentes lugares de la
hoja de Otuzco, formando el núcleo de grandes anticlinales com los de El Cepo, Cerro
Arco, Cerro del Diablo, y los flancos de los sinclinales de Huayday, Carangas, etc.
Regionalmente la formación Chimú está constituida por paquetes generalmente gruesos
de areniscas y cuarcitas blancas, grises hasta pardas, de grano fino a grueso y formas
subredondeadas, con intercalaciones de lutitas pizarrosas de estratificación delgada y
colores generalmente oscuros. En algunas áreas se aprecia un miembro medio lutáceo;
lechos cuarcíticos con estratificación cruzada son bastante comunes. (Foto No. 6)
La gran resistencia de las ortocuarcitas a la erosión determina que sus afloramientos
formen cerros prominentes, alargados según el rumbo de las capas, que destacan en la
topografía suave de las lutitas adyacentes.
El grosor de la formación es variable de una localidad a otra, observándose una
reducción de espesor en sentido Este-Oeste, así, en los afloramientos del área de
Huayday.
Lucma tiene más o menos 1,500 m., mientras que al Suroeste, en los alrededores de la
Hacienda Sacamaca, se ha medido cerca de 600 m.; en la localidad de Baños Chimú
tiene 580 m. (sección II), y en el corte del río Huancay, en las cercanías de Malín, sólo
tiene 345 m. (sección III).
En la quebrada Septén y Pampas de Malín es notorio el adelgazamiento de la formación
Chimú, y en las vecindades de Guabalito queda reducida a un delgado conglomerado
basal y unos metros de cuarcita blanca. Este adelgazamiento se puede explicar por la
cercanía al límite de su cuenca de deposición.
- FORMACIÓN CARHUAZ (Ki-ca)
Esta formación consiste de una gruesa secuencia mayormente lutácea que reposa sobre
la formación Santa. Inicialmente fue estudiada por Benavides (1956) en la localidad
típica ubicada a 3 km. de la ciudad Carhuaz, sobre el flanco occidental del río Santa.
La formación aflora mayormente en el cuadrángulo de Otuzco, en la esquina nororiental
se encuentra formando parte de los anticlinales El Cepo y Loma Alta y de los sinclinales
El Porvenir y Huayday, pero su afloramiento más importante se halla en la parte central
del cuadrángulo en forma de una faja ancha de rumbo E-W, prolongándose por ambas
extremos a los cuadrángulos vecinos de Cajabamba y Chocope. En esta faja las rocas de
la formación Carhuaz constituyen estructuras importantes como el anticlinal de
Lucmayaco y el sinclinal de Carangas, y algunos pliegues echados.
Otra exposición más pequeña se encuentra en la parte alta del distrito de Sinsicap,
formando los flancos de un anticlinal apretado de rumbo Este-Oeste.
Litológicamente la formación Carhuaz está constituída por una gruesa secuencia de
lutitas arenosas pardo rojizas, estratificadas en lechos delgados. Contiene
intercalaciones de limolitas marrón rojizas en cajas gruesas y medianas y lechos de
cuarcitas pardo grisáceas con tonos rojizos por intemperismo. En los niveles inferiores
de presentan ocasionales capas delgadas de calizas negras de grano fino.
Es interesante destacar que hacia el occidente se incrementan las intercalaciones de
areniscas arcillosas y cuarcitas.
La formación Carhuaz se encuentra intensamente plegada y fracturada, de tal suerte que
es difícil hallar secciones adecuadas para determinar su grosor, sin embargo se estima
que éste es el orden de los 700 m., potencia que disminuye sensiblemente en dirección
Oeste. La ausencia de fósiles marinos dentro de la formación Carhuaz y las
características de su litología, hacen suponer que se trata de un depósito continental
parcialmente invadido por aguas someras, ya que en sus niveles inferiores existen capas
calcáreas.
- FORMACIÓN FARRAT (Ki-fa)
El nombre de esta formación fue empleado por Stappenbeck (1924) para describir una
secuencia de cuarcitas que sobreyacen a las limolitas Carhuaz en los alrededores de la
hacienda Farrat, ubicada sobre la margen izquierda del río San Jorge, en el ángulo
noreste del cuadrángulo de Otuzco. (Foto NO. 7).
Reducidas exposiciones de esta formación están confinadas al lado oriental del
cuadrángulo de Otuzco donde forman los flancos de algunos pliegues, como en el caso
de los sinclinales Campodén y El Porvenir, y en los núcleos de los sinclinales Huayday
y Cerro Grande. También aflora en la ladera septentrional de los cerros Llogón,
Tambillo, Quinual, Gargar, etc., donde sus asomos constituyen una faja alargada de
orientación E-W, quedando hacia el occidente cubierta por el volcánico Calilpuy.
Los afloramientos citados se extienden hacia el Sureste a la hoja de Cajabamba.
La formación Farrat consiste principalmente de cuarcitas blancas y grises de grano
grueso a mediano, estratificadas en bancos gruesos, algunos de ellos con estratificación
cruzada, con intercalaciones de lechos de areniscas cuarzosas de color gris y grano
medio; lutitas negras y gris oscuras, algunas veces micáceas, con restos de plantas mal
conservadas; limolitas gris parduscas estratificados en capas medianas; ocasionalmente
existen lechos delgados de arenisca blanca conglomerádica y conglomerados con
rodados subredondeados de cuarcita.
Se han medido dos secciones de esta formación, una en la hacienda Farrat (Sección IV)
que da un espesor de 242 m. y otra de 245 m. en el sitio donde el río Sayapullo corta a
la formación Farrat. La potencia de la formación aparentemente se incrementa hacia el
Sur y Suroeste, pues en el núcleo del sinclinal Cerro Grande y en la ladera norte de los
cerros Llogón y Tambillo se estiman espesores mayores.
4.2. Tectónica regional 
4.3. Geología histórica  
En este capítulo se intenta reconstruir la historia de los eventos geológicos del área,
utilizando tanto los datos obtenidos en el presente trabajo como la información que
existe en la región.
Por las evidencias geológicas de carácter regional sabemos que el geosinclinal andino
comenzó a formarse a fines del Triásico, sufriendo en el curso de su desarrollo
episodios alternados de hundimiento y levantamiento. Durante el Albiano y
Cenomaniano la depresión alcanzó su mayor amplitud, lo que está evidenciado por los
extensos depósitos calcáreos que se conocen a lo largo de los Andes y en la región
subandina.
Más adelante, aproximadamente desde fines del Cenomaniano o comienzos del
Turoniano, la cuenca geosinclinal comienza a retraerse progresivamente, finalizando la
sedimentación marina en la mayor parte de los Andes actuales en el Senoniano medio,
no así en la cuenca amazónica y el extremo NW, donde las condiciones marinas
bastante atenuadas persistieron hasta fines del Cretáceo.
En base a estos antecedentes se describen a continuación los sucesos geohistóricos más
importantes ocurridos en el área.
El primer evento geológico conocido en la región data del Triásico superior y
corresponde a la transgresión marina, posiblemente proveniente del Oeste, que depositó
en el curso del Triásico Superior y Jurásico Inferior la secuencia volcánico-sedimentaria
del grupo Zaña, ampliamente extendido en los contrafuertes más occidentales de los
Andes desde el extremo NW del área estudiada hacia el Norte. No se han encontrado
depósitos correspondientes al Jurásico medio ni a las partes inferior y media del
Jurásico Superior, y no se dispone de mayores datos para atribuir este hiato a un proceso
de erosión o a no deposición durante dicho intervalo. En los Andes centrales y
septentrionales están ausentes las rocas del Batoniano y del Jurásico Superior, este
hecho en opinión de algunos investigadores sugiere un movimiento nevadiano que
provocó la emersión de grandes sectores ocupados por los Andes actuales y la cuenca
amazónica.
A fines del Jurásico superior se produce una nueva transgresión que abarcó gran parte
del área del presente estudio y dió lugar a la deposición de la formación Chicama, cuya
litología y contenido fosilífero señala un ambiente anaeróbico. En el curso del
Neocomiano, sucesivas emersiones y hundimientos de la cuenca de sedimentación
originaron la alternancia de depósitos semicontinentales y marinos. Así, durante el
Valanginiano inferior, como consecuencia del levantamiento general de la cuenca, se
depositaron los clásticos de la formación Chimú en un ambiente litoral a deltaico. Los
mantos de carbón y restos de flora fósil hallados en la formación indican una vegetación
exuberante, propia de un clima tropical.
Un nuevo ingreso del mar en el Valanginiano superior, originó la deposición de las
calizas y lutitas de la formación Santa en un ambiente nerítico a salobre.
Desde fines del Valanginiano hasta comienzos del Aptiano prevalecieron condiciones
marinas a deltaicas, ambiente en el cual se depositaron las pelitas y calizas de la
formación Carhuaz.
Luego, en el curso del Aptiano tiene lugar una regresión marina representada por las
ruditas y cuarcitas de la formación Farrat depositadas en condiciones similares a las que
prevalecieron durante la sedimentación de la formación Chimú.
El siguiente evento está marcado por la gran transgresión del Albiano, período durante
el cual grandes extensiones del país fueron invadidas por e mar; el mismo que alcanzó
su mayor profundidad a fines del Albiano medio. Al comienzo de esta transgresión se
depositaron en un ambiente nerítico las lutitas y calizas de la formación Inca: más
adelante, en condiciones marinas más profundas se acumularon las calizas y margas de
la formación Chulec. Aparentemente la transgresión alcanzó su mayor significado en las
postrimerías del Albiano, cuando se depositaron las calizas y lutitas de la formación
Pariatambo en un ambiente reductor.
Coetáneamente con la deposición de la formación Pariatambo o quizás desde la época
de sedimentación a la formación Chulec, en el lado más occidental de la cuenca tuvo
lugar una intensa actividad volcánica submarina, cuyos productos intercalados con
sedimentos neríticos constituyen la formación Casma que aflora a lo largo de la costa
actual.
En el área estudiada no se encuentran los calcáreos del Albiano superior y las
formaciones del lapso Cenomaniano-Santoniano, ampliamente distribuidas en los Andes
Centrales y Septentrionales del país; como estas capas afloran a muy poca distancia de
nuestra zona de estudio, suponemos que se han depositado y luego fueron borrados por
los procesos erosivos subsiguientes. La sedimentación en la cuenca occidental del
geosinclinal andino cesó en su mayor parte durante el Santoniano, por emersión general
debido a las fases iniciales del primer movimiento de la orogenia andina. Este
movimiento que corresponde a la fase “peruana” de Steinmann (1930) tuvo su climax a
fines del Cretáceo y produjo, según la opinión de muchos autores, un plegamiento suave
de la región con esfuerzos dirigidos hacia NE. La erosión subsiguiente de las tierras
emergidas originó los clásticos gruesos de la formación Huaylas del área de estudio, a la
cual consideramos en parte equivalente a las Capas Rojas de edad Cretáceo superior-
Terciario inferior que se encuentran a lo largo de los Andes. Después de la deposición
de las capas Rojas, ya en el Terciario inferior, tiene lugar el movimiento principal de la
orogenia andina (fase Incaica de Steinmann), que es el responsable del fuerte
tectonismo (plegamiento y fallamiento) que presentan en general los Andes
Occidentales.
En general se supone que después de la primera fase del plegamiento andino comenzó al
emplazamiento del gran batolito costanero, magmatismo que en forma de pulsaciones
continuó hasta el Terciario inferior.
En forma mas o menos coetánea con las fases finales del emplazamiento de los plutones
batolíticos, hay una intensa actividad volcánica, al parecer del tipo fisural, que originó la
gruesa secuencia del volcánico Calipuy que sobreyace con discordancia angular a las
formaciones más antiguas.
El volcánico Calipuy muestra en general un suave plegamiento, en contraste con la
intensa deformación que muestran las formaciones sedimentarias mesozoicas, indicando
un movimiento de menor magnitud ocurrido probablemente en el Terciario medio (fase
quichuana de Steinmann). Algunas intrusiones menores con las cuales está relacionada
la mineralización del área, deben haberse emplazado durante o después de este
movimiento.
Después de este último movimiento tiene lugar una larga etapa de denudación que
transformó el relieve anterior en una pleniplanicie, ubicada a una altura muy moderada
con relación al nivel del mar.
El siguiente evento geológico de amplitud regional está representado por el
levantamiento sufrido por el bloque andino. Este proceso epirogénico iniciado
posiblemente a partir del Plioceno continuó a través del Pleistoceno, elevando la
peniplanicie a altitudes de 4,000 - 4,200 m.s.n.m. Durante este alzamiento se reactivaron
algunos de los accidentes tectónicos antiguos, y los valles fueron notablemente
profundizados. En el Pleistoceno las partes más elevadas del área estudiada fueron
cubiertas por glaciares, las manifestaciones de esta glaciación son los relictros de
erosión, así como los depósitos morrénicos y fluvioglaciares. Durante el Cuaternario
reciente prosiguió la erosión y ahondamiento de los valles y el modelado del paisaje
hasta sus contornos actuales.
4.4. Geomorfología 
El territorio estudiado se encuentra en la vertiente pacífica y comprende sectores de la
costa y la sierra de los departamentos de la Libertad y Ancash. De Oeste a Este se
distinguen tres unidades geomorfológicas:
a) Pampas costaneras
b) Flanco disectado de los Andes
c) Altiplano
a) Pampas costaneras
Esta unidad geomorfológica se desarrolla a manera de una faja paralela a la costa, desde
el nivel del mar hasta una altitud aproximada de 200 m., y presenta notables
ensanchamientos en las porciones correspondientes a los valles. Por el Oeste está
limitada por pequeñas escarpas que bordean el litoral y hacia el Este por las cadenas de
cerros bajos de los primeros contrafuertes andinos. Tiene una superficie más o menos
llana, en la que destacan algunos cerros y colinas redondeadas. Las pampas costaneras
están constituidas por terrazas aluviales y marinas, abanicos aluviales, dunas y mantos
de arena.
b) Flanco disectado de los Andes
Esta unidad se extiende entre las pampas costaneras y el borde altiplano, con altitudes
que varían de 200 a 3,500 m. Está esculpida en rocas volcánicas y sedimentarias cuyas
edades van desde el Jurásico superior hasta el Terciario inferior, y en rocas intrusivas
del batolito andino.
Esta unidad se caracteriza por su fuertes pendiente y por estar intensamente disectada
por numerosos valles profundos que corren generalmente de Noreste a Suroeste. Todos
los valles son jóvenes con sección transversal en “V’, pisos estrechos y fuerte gradiente;
sólo en sus tramos inferiores, correspondientes a las pampas costaneras , adquieren gran
amplitud y sus cauces tienen gradientes moderados.
En el cuadrángulo de Salaverry, perifl B-B’, se observa a partir de la cota de 1,000
metros, un flanco escarpado que asciende hasta los 3,800 m. donde se trunca por la
superficie del altiplano.
c) Altiplano
Esta unidad se desarrolla en las porciones orientales de los cuadrángulos de Otuzco y
Salaverry, aproximadamente desde los 3,500 m. de altitud. Se caracteriza por su
topografía suave, más o menos ondulada, donde existen algunas elevaciones y cadenas
de cerros con formas típicas de modelado glaciar.
Dentro de esta unidad se aprecian profundos cañones esculpidos por los principales ríos
de la región. Al igual que otros autores consideramos a esta superficie como equivalente
a la superficie Puna de Mc Laughlin (1925).
Agentes modeladores
Dentro de los agentes modeladores del paisaje, el agua y el viento han jugado un papel
principal en la formación del relieve actual del área estudiada. Las aguas provenientes
del deshielo de los glaciares pleistocénicos han sido en gran parte responsables del
socavamiento de los valles actuales, tales como el Chicama, Moche, Virú, Santa, etc. La
acción socavadora continúa en la actualidad, principalmente por las aguas meteóricas
que se colectan en las partes altas del flanco andino. Los productos de la erosión han
sido transportados y depositados en forma de terrazas y abanicos aluviales.
Las intensas lluvias que se producen en la región costanera después de largos períodos
de sequía, originan grandes torrentes que descienden por las numerosas quebradas cuyas
nacientes se encuentran a 1000 y 2000 m. de altitud. Los materiales acarreados por
dichos torrentes se han acumulado en las planicies bajas en forma de grandes abanicos,
como los que se observan en las quebradas del León y Pampas del Pie, en sus salidas a
la planicie costera.
El modelado producido por el viento se manifiesta en forma de oquedades,
redondeamientos y superficies pulidas que presentan los afloramientos rocosos de las
pampas costaneras.
Las acumulaciones eólicas, dunas y mantos de arena, se encuentran dispersas en la
planicie de la costa.
Estos depósitos se observan en algunos casos hasta altitudes de 1000 m. Es muy
característica en la superficie de los médanos mantos de arena y rizaduras producidas
por el viento
4.5. Geodinámica  
4.6. Geología ambiental (orientado al análisis de la cobertura del cuaternario, cada
año hay sitios que se van contaminando por acción antrópica o causas naturales.
Es importante el entorno de la obra)  

También podría gustarte